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Ángela Bernardo describe en Hipertextual un caso muy raro de hipo y metástasis en el cerebro:
Un hombre de 68 años acudió a su médico después de sufrir durante tres semanas seguidas un hipo persistente. El paciente había sido intervenido anteriormente de un adenocarcinoma, un tipo de cáncer de pulmón, sin presentar signos de que el tumor maligno se hubiera diseminado más allá de sus pulmones y de sus ganglios linfáticos. Sin embargo, el hipo estaba causado por una metástasis en el cerebro. Su caso es descrito en el último número de la Revista Clínica Española.
El artículo describe muy bien este raro caso y también nos explica qué causa esos molestos hipos que todos hemos sufrido.
Excelente análisis científico de la envidia, escrito por: Ginés Navarro Carrillo, Ana María Beltrán Morillas, Inmaculada Valor Segura y Francisca Expósito, para la web Ciencia Cognitiva:
La envidia constituye una emoción de carácter social y desagradable con numerosas consecuencias perniciosas a nivel individual, interpersonal e intergrupal. En una reciente investigación examinamos la relación existente entre la envidia y otros constructos psicológicos como la autoeficacia, la autoestima, la sensación de control y la propensión a la emisión de comportamientos agresivos. Los resultados revelaron que una menor autoeficacia, autoestima y sensación de control predecían mayores niveles de envidia, así como que dicha emoción mediaba la relación entre la sensación de control y la proclividad a la manifestación de comportamientos agresivos de tipo verbal.
Valioso artículo explicativo de la envidia. Una emoción que todos hemos sentido y que aveces nos cuesta comprender y regular.
Lee el artículo completo en Ciencia Cognitiva.
Artículo recomendado: Aspectos psicológicos de la envidia.
Completo artículo de Borja Negrete para El País sobre la mitomanía:
La mitomanía es un trastorno del comportamiento. La persona que lo padece es adicta a mentir. El psicólogo Juan Moisés de la Serna, que ha tratado a varias personas con este problema, considera que «el mitómano busca con sus engaños la aceptación de los demás. Compensar sus bajos niveles de autoestima».
Pero no cualquier embustero es un mitómano. «El mitómano no tiene un plan, no va buscando nada a medio o largo plazo más que la admiración inmediata. La clave para detectarles es descifrar la intencionalidad de sus bulos», explica de la Serna. Aún no se ha determinado con exactitud el origen de la enfermedad.
«No se ha encontrado ningún gen relacionado con la mentira, por lo tanto, no se puede decir que se nazca con ello. Aunque es cierto que existen condicionantes en la niñez que pueden facilitar su aparición, especialmente la baja autoestima», señala de la Serna.
La mentira también está ligada a varias enfermedades mentales como la demencia, el trastorno límite de la personalidad, el trastorno antisocial o el trastorno bipolar.
Lee el artículo completo en El País.
Imagen: Mentiroso en Shutterstock.
José Ramón Alonso escribe para Autismo Diario:
El funcionamiento de todas las pseudoterapias basadas en la audición es muy similar: se colocan al niño unos auriculares y se le ponen grabaciones sonoras a lo largo de sesiones múltiples durante diferentes días. La grabación puede ser música clásica, voces familiares o sonidos distorsionados. Para evitar que un posible cliente lo pueda hacer por su cuenta en su casa, la música se altera digitalmente, normalmente modificando las frecuencias más extremas, variando frecuencias altas y bajas de una forma aleatoria o modificando el volumen en uno o los dos oídos. Para dar sensación de que se hace algo —el teatrillo siempre es importante—, se realizan pruebas sencillas al niño como audiometrías o se hacen modificaciones en la música supuestamente adaptadas a las necesidades del paciente. No hay ninguna prueba, por ejemplo, de que el gregoriano distorsionado consiga mejores resultados que el gregoriano original, pero la alteración engorda la factura. Veamos algo de estas pseudoterapias de integración auditiva.
No hay evidencia de que los pacientes mejoren con la audio terapia:
Esta conclusión es muy sólida por el proceso usado para llegar a ella. Durante más de quince años, investigadores de todo el mundo y de diferentes disciplinas han evaluado todo lo publicado y han utilizado las mejores herramientas científicas disponibles: calidad del diseño experimental, definición de variables y términos, fiabilidad, validez y reproducibilidad de los resultados. Todos los investigadores independientes han llegado a la misma conclusión una y otra vez: no hay evidencias de que los pacientes mejoren significativamente con estas pseudoterapias, frente a niños similares a los que no se les han administrado. Tristemente los únicos que las defienden son los que tienen intereses económicos en ellas, ganan dinero vendiendo aparatos, impartiendo cursos de formación o aplicándolas a niños.
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