El calor extremo amenaza la educación en todo el mundo
Somini Sengupta para The New York Times:
En resumen, las olas de calor, exacerbadas por la acumulación en la atmósfera de gases que calientan el planeta, están dificultando el aprendizaje. Incluso si las escuelas están abiertas, las temperaturas extremadamente altas, especialmente durante varias horas, perjudican los resultados del aprendizaje, incluidos los puntajes de los exámenes, según demuestran las investigaciones.
“Nos preocupa profundamente que el número de días de calor extremo provoque indirectamente pérdidas de aprendizaje”, dijo el martes en una entrevista telefónica Lily Caprani, jefa de defensa de derechos de Unicef.
Los efectos sobre el cierre de escuelas son una muestra de la cruda brecha generacional que suponen los peligros climáticos. Según los datos de Unicef, uno de cada cinco niños de todo el mundo experimenta hoy el doble de días de calor extremo que sus abuelos.
En total, 466 millones de niños de todo el mundo viven hoy en zonas que experimentan al menos el doble de días de calor extremo, definido como más de 35 grados centígrados, que sus abuelos.
Estos datos me dejan pensando en los niños que no tienen acceso a un ambiente climatizado. En muchas escuelas privadas este problema se solventa con aires acondicionados, pero en las escuelas publicas los niños tienen que sufrir con las olas de calor, lo que dificulta que puedan concentrarse y aprender. Al final los que menos tienen son los que sufren más de los efectos del cambio climático.
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Un estudio sugiere una relación entre el uso de tabletas y las rabietas en niños
El diario El País comparte los hallazgos de una investigación de la revista Jama Pediatrics sobre el tiempo de uso de tablets y el incremento de rabietas en niños:
El trabajo, realizado con encuestas a 315 progenitores (el 93,4% de los que respondieron eran madres) entre 2020 y 2022, sugiere que el uso de tabletas con tres años y medio de edad estaba asociado con más rabietas y frustración un año después, y que la tendencia a tener rabietas con cuatro años y medio se asociaba a un mayor uso de las tabletas otro año después, con cinco y medio.
Sin embargo, como plantean los autores, es habitual que para amansar a un niño volátil se le dé un móvil o una tableta. Es difícil de averiguar, por tanto, si el mayor uso de este tipo de dispositivos dificulta el aprendizaje emocional o si el carácter del niño lleva a los padres a ponerle delante del móvil con mayor frecuencia. Además, el uso del móvil de los padres también reduce el tiempo que pueden dedicar a enseñar a sus hijos a controlar la ira o la frustración. Como dice el investigador Stanislas Dehaene, “cuando la gente discute el peligro de los teléfonos móviles, hablan como si las pantallas fuesen problemáticas para los niños, pero los que tienen problemas con las pantallas son los padres, porque les apartan de la interacción con sus hijos. La tecnología restringe el entorno de aprendizaje de los niños por los padres”, concluye.
Por eso hay que leer las investigaciones completas. El estudio no puede determinar si el uso de tablets es el «causante» de las rabietas de los niños, pero si nos permite hacer una hipótesis de que el uso excesivo de las tablets y teléfonos inteligentes en niños y adultos restringe el tiempo que pasan juntos y por lo tanto los niños no reciben el entrenamiento en habilidades de regulación que necesitan de sus padres. En vez de culpar a la tecnología o a los niños, este estudio es un llamado de atención para que los padres puedan evaluar el tiempo que pasan en sus dispositivos en vez de interactuar y de enseñar habilidades de regulación emocional.
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Quiero bajar de peso ¿Ozempic o dieta?
El sufrimiento, la ansiedad y la frustración de los pacientes con obesidad son sentimientos que a menudo se manifiestan en el consultorio. Una de las alternativas de tratamiento es el Ozempic; sin embargo, existe mucha preocupación y prejuicio sobre este tipo de medicamentos. Por eso quiero compartir este artículo de María José Castro Alija, médica especialista en nutrición, publicado en el diario El País, ya que ofrece una perspectiva más matizada y comprensiva hacia las personas con obesidad:
La obesidad es una enfermedad muy compleja en la que intervienen componentes muy diversos porque es multifactorial. Influye el entorno obesogénico, que son aquellos factores que nos rodean y que pueden conducir a la obesidad o al sobrepeso; también la genética, el marco ambiental, la situación socioeconómica y otra serie de circunstancias. Actuar sobre todos ellos era muy complicado. Pero estos nuevos fármacos, que sí son eficaces, nos ayudan a que los pacientes estén más motivados, ven que se consiguen efectos y les resulta más fácil mantener el estilo de vida saludable.
Pero estos fármacos deben estar bien prescritos y deben responder a fines terapéuticos médicos. Su enfoque es a largo plazo. No podemos olvidar que la obesidad o el sobrepeso son enfermedades crónicas, como lo son la diabetes o la hipertensión. Cuando se inicia un tratamiento farmacológico contra la obesidad o el sobrepeso, el seguimiento debe ser continuado. Esto es indispensable para valorar acertadamente la eficacia y la seguridad del tratamiento.
Como resumen, en respuesta a tu pregunta, lo importante a tener en cuenta es que en el tratamiento de la obesidad no podemos decir que una opción es mejor que la otra. Lo que hay que hacer es un enfoque integrador de todas las medidas de las que disponemos; incluso, muchas veces es necesario un apoyo psicológico con terapia conductual para ayudar a los pacientes. Y también es muy importante el mensaje de que la sociedad debe dejar de culpabilizar a los pacientes con obesidad o sobrepeso.