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Ojalá algún día la educación despierte la misma pasión que el fútbol – La Mente es Maravillosa
Raquel Aldana escribió para La Mente es Maravillosa, un muy buen artículo para reflexionar sobre la importancia que le damos a la educación:
Ojalá algún día la educación despierte la misma pasión que el fútbol. Ojalá se haga tan relevante y esencial que nuestros niños y jóvenes puedan disfrutar de una educación de calidad. De una educación en la que los descubrimientos despierten la misma emoción que un gol o una canasta en el último minuto.
Ojalá pudiésemos aliviar a los maestros, ojalá hiciésemos de su profesión un trabajo bien considerado y remunerado. Ojalá viésemos en nuestros niños su verdadero potencial, ojalá los gobiernos dotasen de los mejores medios a los maestros para que estos pudiesen enseñar de la forma más individualizada posible, acogiendo y resaltando los puntos fuertes de cada uno de sus pupilos.
Ojalá el adolescente que pregunta y demuestra pasión por lo que cuentan los libros despertara la misma ilusión en los padres, en la sociedad, que el adolescente que promete ser un nuevo balón de oro, plata bronce o todos a la vez. Ojala los periódicos que aluden a nuevos descubrimientos hicieran portadas tan esperadas y coleccionadas como las de los días posteriores a los grandes partidos.
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Facebook, el aliado de los padres recientes y desvelados – La Nación
Sebastián Ríos reporta para el diario argentino, La Nación:
Para muchas madres (y padres) de chicos en edad de amamantar, las redes sociales representan una compañía durante los habituales desvelos a la hora de dar la teta o consolar a los pequeños en sus despertares nocturnos. Tal es así que una encuesta internacional realizada para Facebook muestra que la ventana que se extiende entre las 4 y las 7 de la mañana constituye el momento del día de mayor tráfico para los padres primerizos.
«¡Facebook fue mi gran compañero en la teta nocturna! -recuerda Rocío Abuin, de 35 años, mamá de Ciro, de uno-. Me mantenía despierta todas las noches. Mientras Ciro se alimentaba, yo miraba el timeline hasta que llegaba al punto que había visto la noche anterior. Miraba quiénes ponían me gusta y los comentarios de gente conocida y desconocida: me leía todo. También aprovechaba y miraba los álbumes de fotos de gente que vende ropa y zapatos (¡llegué a pedir el precio de unas botas a las 4 de la mañana!). Cuando ya me había visto todo el timeline y las fotos, arrancaba a ver «personas que quizás conozcas»».
El relato de otra madre entrevistada:
«Por las noches (y también durante el día) estoy varias veces pendiente del celular, es una suerte de compañía y cable a tierra. Hay momentos donde sólo dedico un tiempo exclusivo entre mi bebe y yo (y entonces trato de dejar lejos el teléfono), pero como en mi caso sólo se alimenta a base de pecho y come cada tres horas es común ocupar parte de ese tiempo en simultaneo con algo más. Sobre todo considerando que las mujeres somos multifunción y te agarra el ataque de improductividad por ratos», dice Carina Valicati, de 40 años, mamá de Alma y de Lara, de 5 años y de 3 meses, respectivamente.
Pero todo tiene un precio. El vínculo de apego entre los cuidadores –padre o madre– y los hijos no se establece sólo al satisfacer las necesidades biológicas sino cuando los cuidadores logran ofrecer atención y dedicación plena. No es lo mismo amamantar viendo el celular que viendo, acariciando y hablándole al bebé. Usar Facebook no es el problema. El problema se origina cuando no somos capaces de hacerle frente a las demandas de la crianza y problemas cotidianos sin tener que recurrir al celular para distraernos o entretenernos.
Ojalá que los datos de La Nación sirvan para que los padres y la sociedad en general puedan hacer un examen propio de cuánto tiempo pasan con el celular y cuanta atención le prestan a sus hijos. Quizás esto sirva para que de aquí en adelante podamos dejar de lado el celular y disfrutar de todos los momentos que nos ofrece la vida.