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El duelo y las formas infinitas de navegarlo
Un hermoso artículo de Jancee Dunn para The New York Times, que recopila las distintas maneras de experimentar el duelo. Comparto este artículo porque en la clínica a menudo veo que los pacientes creen que hay una forma «apropiada» de experimentar el duelo y manejar la perdida, cuando cada quien lo experimenta de una forma única y a su manera:
Un amigo mío quedó destrozado cuando su tía abuela murió el año pasado. Una cosa que les encantaba hacer juntos, dijo, era ver The Real Housewives of Atlanta. Él sigue sintonizándola, y hace comentarios durante todo el programa.
Es como si ella siguiera sentada a su lado, dijo.
A menudo procesamos la muerte a través de funerales y comida compartida. Por eso puede resultar extraño desviarse de los rituales de duelo culturalmente aceptados, dijo Carla Fernandez, autora de Renegade Grief.
Pero no hay dos personas que experimenten el duelo de la misma manera, dijo Larry Carlat, asesor de duelo y autor de A Space in the Heart, una guía de supervivencia para padres en duelo.
“Nuestro duelo se adapta a nosotros como un guante”, dijo. “Y está moldeado por la persona que amamos y perdimos”.
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Lo que creemos sobre el envejecimiento y la inflamación podría ser erróneo
Antes se pensaba que era una respuesta natural del envejecimiento, pero nuevos datos cuestionan esa idea. Mohana Ravindranath lo presenta en The New York Times:
La inflamación es una respuesta inmunitaria natural que protege al organismo de lesiones o infecciones. Los científicos han creído durante mucho tiempo que la inflamación de bajo grado a largo plazo, también conocida como inflammaging o envejecimiento inflamatorio, es una característica universal del envejecimiento. Pero estos nuevos datos plantean la cuestión de si la inflamación está directamente relacionada con el envejecimiento o si, por el contrario, está vinculada al estilo de vida o al entorno de la persona.
El estudio, publicado ayer, descubrió que las personas de dos zonas no industrializadas experimentaban un tipo de inflamación diferente a lo largo de su vida que las personas más urbanas, probablemente vinculada a infecciones por bacterias, virus y parásitos, más que a los precursores de las enfermedades crónicas. Su inflamación tampoco parecía aumentar con la edad.
Los científicos compararon los marcadores de inflamación en conjuntos de datos existentes de cuatro poblaciones distintas de Italia, Singapur, Bolivia y Malasia; como no recogieron directamente las muestras de sangre, no pudieron hacer comparaciones exactas de manzanas con manzanas. Pero si se validan en estudios más amplios, las conclusiones podrían sugerir que la dieta, el estilo de vida y el entorno influyen en la inflamación más que el propio envejecimiento, dijo Alan Cohen, autor del artículo y profesor asociado de ciencias de la salud medioambiental en la Universidad de Columbia.
La mayoría de las investigaciones sobre la inflamación y el envejecimiento se han desarrollado en países industrializados y las conclusiones de esos estudios no representan la alimentación ni los hábitos de las personas en otros países.
Artículo completo en The New York Times.
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Hablar de las emociones no basta: cuando la catarsis se convierte en una trampa
Jennifer Delgado Suarez:
Hablar de las emociones es el primer paso. Pero quedarse ahí, eternamente, es otra manera de evitar la transformación. Una forma disfrazada de “trabajo interior” que en realidad es una resistencia al cambio personal.
Y es que las palabras pueden ser un bálsamo para el alma, pero también un refugio donde esconderse para no tomar decisiones incómodas, poner límites, asumir responsabilidades, no decepcionar a los demás, afrontar verdades incómodas o salir del rol de víctima
Hablar del trauma infantil no es lo mismo que dejar de culpar a tus padres. Contar que sufres ansiedad no es lo mismo que renunciar a la hiper exigencia con la que te estresas cada día.
Y repetir que tienes miedo al abandono no es lo mismo que aprender a vivir solo cuando alguien se va.
Hablar excesivamente de las emociones, del pasado y los traumas puede ser un arma de doble filo que prolonga la rumia y el cambio.
Lee el artículo completo aquí.
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454 pistas de que una IA escribió parte de un artículo científico
El uso indiscriminado de la IA está generando muchos problemas éticos, especialmente en el mundo académico. Gina Kolata reporta en The New York Times el patrón de uso de la IA en artículos científicos:
En un artículo publicado el miércoles en la revista Science Advances, Dmitry Kobak, de la Universidad de Tubinga, y sus colegas reportan que han encontrado una forma de rastrear la frecuencia con que los investigadores utilizan chatbots de inteligencia artificial para escribir los resúmenes de sus artículos. Las herramientas de IA, dicen, tienden a utilizar ciertas palabras —como “profundiza”, “crucial”, “potencial”, “significativo” e “importante”— con mucha más frecuencia que los autores humanos. (Estas palabras en inglés, el idioma del estudio, son, respectivamente, delves, crucial, potential, significant e important).
El grupo analizó el uso de las palabras en más de 15 millones de resúmenes (o abstracts) biomédicos publicados entre 2010 y 2024, lo que les permitió detectar el aumento de la frecuencia de ciertas palabras en los resúmenes.
El excesivo uso de la palabra profundizar hace que los investigadores tengan miedo de usarla:
Los científicos de la computación son conscientes de que la IA favorece determinadas palabras, aunque no está claro por qué, dijo Subbarao Kambhampati, profesor de ciencias de la computación de la Universidad Estatal de Arizona y expresidente de la Asociación para el Avance de la Inteligencia Artificial. Algunos científicos, dijo, se han abstenido deliberadamente de utilizar palabras como “profundizar” por miedo a ser sospechosos de utilizar la IA como herramienta de escritura.
La escritura creativa como la investigación, era un área exclusivamente humana, pero ahora estamos perdiendo esa humanidad por la culpa de una tecnología que solo automatiza todo. No estoy en contra de la IA, pero el uso que se está haciendo es cada vez más preocupante.
Recomendado: El uso ético de la inteligencia artificial en la escritura académica: Desafíos, principios y responsabilidades
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La siesta potencia la lucidez mental
Constanza Cabrera detalla datos interesantes del efecto de la siesta en la lucidez mental:
Y no son los únicos. No hace falta ser un genio para experimentar un momento eureka, esa chispa repentina que resuelve un problema o descubre una idea. Un nuevo estudio de la revista de PLOS Biology sugiere que alcanzar la primera fase del sueño profundo (o N2) durante una siesta podría ayudar a alguien que necesita esa epifanía o instante de lucidez. Para alcanzar un auténtico ¡ajá!, a veces lo más efectivo es cerrar los ojos y desconectarse por un momento. La neurociencia empieza a confirmar lo que algunos artistas practicaban de forma casi ritual.
Anika Löwe y Maria Tzegka, investigadoras de la Universidad de Hamburgo (Alemania), diseñaron un experimento en el que participaron un grupo de 90 voluntarios entre los 18 y 35 años. La tarea, en apariencia sencilla, consistía en seguir una serie de puntos en una pantalla y responder pulsando un teclado. Lo que los participantes no sabían es que, tras completar el 40% del ejercicio, los científicos introducirían un truco que facilitaba la tarea. Después de cuatro rondas de ensayos, algunos de los sujetos fueron puestos a dormir una siesta de 20 minutos, mientras sus cerebros eran monitoreados mediante un electroencefalograma (EEG).
Al despertar, todos los grupos mostraron cierta mejora en su desempeño, pero el 70,6% de los que llegaron a la fase N2 al dormir detectaron la estrategia oculta. Y solo el 55% de los que permanecieron despiertos pudieron descubrir la treta. “El resultado es un cerebro más plástico y receptivo a las nuevas ideas, lo que podría explicar por qué tantas personas descubren el truco oculto tras la siesta”, señala a EL PAÍS Anika Löwe, autora principal de la investigación que se publica este jueves. En otras palabras, una mente más atenta para ver lo que antes pasaba desapercibido.
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