La frágil ciencia de las psicoterapias
Hoy, 11 de febrero, es el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia y para conmemorarlo Ángela Bernardo preparó para Hipertextual una lista con algunas de las investigadoras más importantes en el campo científico que incluye desde la lucha contra el cáncer, matemáticas, química y más:
Tal vez dos de las científicas más famosas de los últimos tiempos sean Jennifer Doudna y Emmanuelle Charpentier, conocidas por describir el sistema CRISPR-Cas9 y su uso como bisturí molecular para editar el genoma. Esta herramienta es un mecanismo de defensa de las bacterias frente al ataque de virus, que fue descubierto hace algo más de tres décadas por, entre otros, el español Francis Mojica. «Charpentier y Doudna fueron las primeras, sensu stricto, en publicar el posible uso del sistema CRISPR para la edicion de genes», explica a Hipertextual el experto Lluís Montoliu, del Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC). Su trabajo difundido en la revista Science dio la vuelta al mundo, ya que abría la puerta a modificar el ADN de forma precisa, rápida y eficaz, una posibilidad que podría servir para que la edición genómica ayudara en el tratamiento de ciertas enfermedades.
Lamentablemente no hay ninguna psicóloga en la lista, pero nosotros publicaremos una muy pronto.
Edith Sánchez escribió para La mente es maravillosa, una buena síntesis de la vida y obra de Jean-Martin Charcot:
Jean-Martin Charcot fue sobre todo un estudioso del cerebro. Sus investigaciones permitieron sentar las bases para comprender enfermedades como la esclerosis. También precisar muchos aspectos de las hemorragias cerebrales y de otras como la enfermedad de Friedrich y el síndrome de Tourette. Sin embargo, su curiosidad lo llevaba una y otra vez al pabellón de los llamados epilépticos simples. Allí el 90% de los pacientes estaban catalogados como histéricas y neurasténicos.
Charcot evidenció que la histeria no estaba en el útero, sino en el cerebro. También postuló que el origen de esas convulsiones, sofocos, parálisis y otros síntomas sin explicación, podría estar en una experiencia del pasado. Casi simultáneamente, propuso la idea de que este mal podía ser tratado por medio de la hipnosis. Así fue como surgió uno de los escenarios más fascinantes de aquellos tiempos: las sesiones de los martes.
En ellas Charcot presentaba los casos de histeria, casi en el marco de un escenario histérico. Es decir, teatral. El médico francés mostraba, uno a uno, cómo los síntomas desaparecían bajo el estado de hipnosis. Y no todos eran mujeres: se probó que esto también ocurría con los hombres.
Charcot fue duramente criticado por muchos de sus contemporáneos. Le acusaban de ser poco científico y de haber convertido en un circo sus sesiones de los martes. Las afirmaciones no eran justas. Charcot tenía un profundo espíritu científico y por eso mismo no se cerraba a ninguna opción. Pronto, encontró analogías entre la histeria y la hipnosis.
Las teorías de Charcot no han sido probadas. Pero, sin duda alguna, su trabajo abrió el camino para que la medicina se interesara más en el desarrollo de mecanismos que permitieran entender y tratar los trastornos mentales desde una postura más científica. Un camino que todavía no hemos terminado de construir, pero en el que hemos avanzado muchísimo.
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