Webinar: Modelo conductual del trastorno límite de la personalidad
Recomendaciones de la APA para el uso de redes sociales en adolescentes
¿Skinner era partidario de sistemas totalitarios? (video)
«Hoy dejé las redes»: una experiencia difícil pero que puede tranquilizar
Estupendo artículo del colega y amigo Federico Lande para el diario argentino La Capital:
La idea de ayunar, es reducir temporalmente las dosis de placeres digitales nos permite regular la segregación de dopamina y poder volver a disfrutar de los placeres cotidianos sin necesitar de recompensas inmediatas.
Yo no estaba satisfecho con mi productividad así que probé una simple modificación en el uso de mi teléfono. Si vos no estás conforme o te sentís incómodo sobre cómo te manejás con el celular, o tenés la sensación de estar procrastinando demasiado, también podés tratar de regular tu dopamina diaria.
Calibrar y restablecer los niveles frente a lo que nos genera placer puede ser un ejercicio interesante. Pero no es lo único. Podés meditar, concentrarte en una actividad a la vez, abrir una sola pestaña en la compu o no usar redes sociales los domingos, por ejemplo. Y no es que dejemos de producir dopamina, todo lo contrario.
Simplemente permitimos que la fuente que nos genere placer sea otra, una más humana, tan simple como una caminata, leer un libro o tener una buena charla.
¿Por qué nos salen canas?
Fascinante artículo en El País:
Lo que ocurre es que las células madre de los melanocitos envejecen más rápido que las que dan lugar a los pelos. Eso significa que, cuando te vas haciendo mayor, el potencial que tienen estas células madre de generar melanocitos es menor que la que tienen las que generar fibra capilar. Y los melanocitos son los que dan al pelo su color. Así que llega un momento en el que el pelo deja de tener su color natural porque el folículo piloso no tiene melanocitos funcionales. Este es el motivo por el que salen las canas. Es decir, aparecen porque al pelo le falta algo: las células capaces de darle color. Y esto es lo que sabíamos hasta ahora.
Seis formas erróneas de combatir la angustia
Guillemor Lahera enumera en el diario El País seis formas de abordar la angustia que pueden llevar a cronificarla y que es importante evitar. A continuación el primero y que vemos con mucha frecuencia en la consulta:
1. Atiborrarse de ansiolíticos. Se entiende: es la misma lógica de recurrir al analgésico cuando le duele a uno la cabeza. Las benzodiacepinas (lorazepam, diazepam, bromacepam, etc.) actúan sobre el sistema inhibitorio GABA del cerebro, favoreciendo calma, relajación muscular e inducción al sueño. Sin embargo, las guías clínicas recomiendan limitar su uso a dos meses (y otro de retirada gradual), ante el riesgo de tolerancia (que para el mismo efecto necesitemos cada vez más dosis) o dependencia (que si se nos faltan los medicamentos, nos subamos por las paredes).
Algunas “benzos” (sobre todo las potentes y rápidas, como el alprazolam, que produce un “chute de calma”) circulan por el mercado negro como una droga más. Esto no quiere decir que “todos los psicofármacos sean drogas”, o que los controles que pasa una caja de diazepam para ser dispensada en la farmacia sean equivalentes a los de la raya de coca del camello de la esquina. Afortunadamente, tenemos agencias públicas, nacionales e internacionales, que aseguran estrictos criterios de calidad, seguridad, eficacia y correcta información de los medicamentos. El discurso de brocha gorda, en esto, creo que no ayuda. Por ejemplo, en los trastornos de ansiedad, son muy útiles los antidepresivos (pese a su nombre equívoco), porque actúan a largo plazo previniendo las crisis de angustia y reduciendo los niveles de ansiedad generalizada. Esta opción, por supuesto, es compatible con la psicoterapia, principal tratamiento validado.
Lee el artículo completo en El País para conocer las otras formas erróneas de afrontar la angustia.
Recurso: «De la catastrofización a la calma: estrategias efectivas para abordar la ansiedad»
Aprendizaje activo versus clases tradicionales: la falsa dicotomía en la literatura de investigación
Taller de “Intervención Contextual en Ansiedad”, impartido por Jose Manuel Molinero
Aprender a dejar ir: Cómo la defusión cognitiva puede ayudar a los pacientes a liberarse de la preocupación por su carrera profesional
La ciencia detrás de cómo los padres afectan el desarrollo infantil
TFCBT como un tratamiento posible para el estrés postraumático en niños y adolescentes
La psicología del trastorno de estrés postraumático
Síntomas de la depresión en adolescentes
En el diario El País publicaron un buen resumen de los síntomas que presentan los adolescentes cuando están deprimidos:
En adolescentes, la depresión les provoca cambios a la hora de pensar, sentir y comportarse. Y eso acarrea problemas emocionales, funcionales y físicos. ¿Qué tipo de cambios aparecen? El primero suele ser la tristeza; puede aparecer llanto sin ningún motivo aparente y sentimientos de desesperanza, vacío y frustración. También estamos viendo aislamiento social, la introversión; una autoestima baja igualmente suele ser frecuente en la depresión adolescente. Como lo es la autocrítica, y también son muy sensibles al fracaso, necesitan la aprobación, sobre todo la aprobación social, la del grupo. Y también, a veces en el colegio, necesitan la aprobación de sus profesores y profesoras. Luego pueden aparecer pensamientos recurrentes de muerte, de suicidio. Y la culpa también suele estar presente.
En lo que respecta al comportamiento, a veces tienen arrebatos de ira. Si vemos un adolescente muy enfadado, con muchos ataques de ira, puede que lo que tenga sea un síntoma de depresión. Esto sí es mucho menos frecuente en la depresión en los adultos.
También suelen tener cambios a la hora del sueño, o duermen mucho o tienen dificultades para dormir. Y cambios en el apetito, o bien les da por comer poco o por comer mucho, y esto además puede causar cambios en la imagen física. Otro de los síntomas es la aparición de anhedonia, que es la dificultad para experimentar placer, entonces dejan de hacer actividades que antes les gustaban. Este es uno de los síntomas que mejor sirve para ayudar a madres y padres a detectar que su hija o hijo puede estar pasando por una depresión.
También suele aparecer bajo rendimiento escolar o consumo de sustancias. Y, a raíz de la covid-19, parece que hay un aumento de autolesiones, aunque no se sabe todavía si se trata de un aumento real o que ahora se detectan mejor.
El artículo fue escrito por Paola Herrera Mercadal y puedes leerlo completo en El País.