Curso online: Introducción a la Psicología – por la Universidad de Toronto
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El Dr. Alberto Soler Montagud explica algunos de los componentes filosóficos del suicidio:
Debemos considerar la agresión como un componente natural e inherente al ser humano del que pueden surgir consecuencias negativas si no es canalizado mediante los mecanismos adecuados, algo que suele ir asociado al instinto suicida de quienes han reprimido previamente su agresividad, o bien utilizan mecanismos inadecuados de descarga de sus instintos violentos (por ejemplo, dirigiéndolos contra ellos mismos).
El vacío existencial es otro factor importante a la hora de explicar como se puede llegar al suicidio. Este vacío se produce en aquellas situaciones en las que el individuo no encuentra un sentido a la vida —tal vez nunca lo encontró— y concluye que nada justifica que merezca la pena vivir. El vacío existencial es una sensación inherente a la condición humana y a la experiencia vital del individuo, un estado que le aleja de su propia identidad, le distancia de la realidad y le predispone a la depresión, el aburrimiento, la apatía, la tristeza y el pesimismo.
Desde una perspectiva transcultural, la cultura occidental y la oriental interpretan el vacío existencial de un modo completamente distinto. Mientras para los occidentales suele vincularse con la depresión, los orientales lo asocian a un nivel superior donde el ser humano tiende a alcanzar un estado de serenidad en el que nada lo perturbe. En nuestro contexto occidental —y en situaciones y personalidades especiales— el vacío existencial puede predisponer al suicidio como un modo de acabar con el sufrimiento.
Adam Grant nos explica en el New York Times en Español, porqué es necesario que le enseñemos a los niños el valor de la discrepancia abierta:
Los niños necesitan aprender el valor de los desacuerdos reflexivos. Tristemente, muchos padres les enseñan a sus hijos que si no están de acuerdo con alguien es de buena educación quedarse callado. Tonterías. ¿Y si enseñáramos a los niños que quedarse callado es de mala educación? Es una falta de respeto hacia la capacidad de la otra persona de tener una discusión civilizada, y también hacia el valor de la opinión y la voz propia. Es una muestra de respeto preocuparnos tanto por la opinión de alguien como para estar dispuestos a rebatirla.
También podemos ayudar teniendo discusiones abiertas frente a los niños. Muchos padres ocultan sus conflictos: quieren presentar un frente unido y no quieren que los niños se preocupen. Pero cuando los padres están en desacuerdo, los niños aprenden a pensar solos. Descubren que ninguna autoridad monopoliza la verdad. Se vuelven más tolerantes ante la ambigüedad. En lugar de conformarse con las opiniones de otros, confían en su propio juicio.
Al parecer, la frecuencia con la que los padres discuten no es importante, sino cómo manejan las discusiones cuando se presentan. Según Albert, el psicólogo, la creatividad tiende a florecer en las familias que presentan “tensión y seguridad”. En un estudio reciente realizado en niños de 5 a 7 años, aquellos cuyos padres discutían de forma constructiva se sentían mucho más seguros. Durante los siguientes tres años, aquellos niños mostraron mayor empatía y preocupación hacia los demás. Eran más amistosos y comedidos con sus compañeros de clase.
En lugar de tratar de evitar las peleas, deberíamos poner como ejemplo conflictos amables y enseñar a los niños cómo estar en desacuerdo sanamente. Podemos comenzar con cuatro reglas:
• Hazlo ver como un debate y no como un conflicto.
• Argumenta como si estuvieras en lo correcto, pero escucha como si estuvieras equivocado.
• Interpreta con todo respeto la perspectiva de la otra persona.
• Reconoce los puntos en los que coincides con tus críticos y lo que has aprendido de ellos.
Estupendo análisis del profesor y reconocido divulgador Enrique Dans, sobre el uso de la computadora en el aula de clases:
Pretender que volvamos al papel y al bolígrafo en pleno siglo XXI no puede ser un error más grave, y una prueba de que los estudios que pretenden evaluarlo están, sencillamente, mal diseñados. Es completamente absurdo. Cuando además se mezcla con ideas absurdas como el papel de la escritura en la psicomotricidad fina, unas habilidades que se desarrollan de manera mucho más eficiente con otro tipo de trabajos o ejercicios, la consecuencia es una cuadrilla de profesores pretendiendo eliminar de las clases la herramienta más poderosa y eficiente que hemos tenido nunca para replantear la educación, y una pretensión de seguir enseñando como lo hemos hecho siempre, con apuntes y clases magistrales, porque curiosamente, de forma “misteriosa”, es la manera que mejor funciona en las pruebas diseñadas para evaluar únicamente ese tipo de educación. Y cuando las métricas están mal, las conclusiones son sencillamente erróneas.
Claro que las computadoras pueden ser un elemento distractor, el problema es que se está evaluando a los alumnos que no saben como usar una computadora para estudiar y aprender dentro del aula:
En efecto, los ordenadores en una clase pueden ser una fuente de distracción. Por supuesto que pueden serlo. Un ordenador es un dispositivo multifuncional, que permite hacer de todo, que aúna funciones de comunicación, con otras de entretenimiento y con infinidad de propósitos susceptibles de generar estímulos poderosos capaces de deteriorar la concentración en una clase. En ese sentido, tenemos que tener en cuenta que estamos evaluando a alumnos que nunca fueron adiestrados para utilizar un ordenador en clase, que lo usan porque a ellos les pareció cómodo tomar notas mediante el teclado frente a hacerlo a mano, algo en lo que están completamente en lo cierto: tomar notas de manera analógica implica un esfuerzo incómodo que genera un material que está en un soporte fósil, que no puede ser compartido más que mediante métodos tan arcaicos como hacer fotocopias, del mismo modo que lo hacía yo en mi carrera hace varias décadas. Pretender que sigamos así, tomando notas con papel y bolígrafo para fotocopiarlas y dejárselas a nuestros amigos me parece un insulto a la inteligencia, y una limitación enorme en la manera de entender la educación.
Mi experiencia va de la mano con los argumentos de Dans. He introducido, con resultados muy favorables, el uso del iPad en niño con dificultades de grafomotricidad que presentaban conductas disruptivas severas dentro del aula de clases. Es cierto que se necesita cierto nivel de conocimiento y entrenamiento por parte del maestro y los estudiantes, pero una vez hecho, los beneficios son innegables. No podemos limitar el uso de la herramienta más poderosa e importante de nuestra era porque algunos todavía no la entienden. Dans lo explica con amplia elocuencia.
Javier Jiménez analiza la situación de la televisión publica española, una situación que no dista mucho de la realidad de muchos de los medios latinoamericanos atestados de charlatanes:
Cuando hablamos sobre los problemas de la televisión pública, tendemos a centrarnos en la politización. Sin embargo, **el resto de las cosas pasan desapercibidas**: cosas que, paradójicamente, no gozan de espacio en el ecosistema televisivo actual.
Y hablo de paradoja porque los que tienen medios (aunque escasos) para abordar este tema y garantizar información científica y cultural veraz, los desperdician entre charlatanes, anticiencia e información falaz. **Necesitamos una televisión pública mejor, nos jugamos mucho en ello**.Con la salvedad de los buenos tiempos de los programas científicos del canal Encuentro, de Argentina. Simplemente envidiable la calidad del contenido y producción. No sé si seguirá igual. Espero que sí.
Raquel Martinez Rico explica en La Mente es Maravillosa, los efectos psicológicos que aplicaron las tiendas para hacerte gastar todo el dinero que tenías y lo que no tenias en el Black Friday:
Adquirir productos rebajados produce un placer que puede llegar a anular nuestro pensamiento crítico, es decir, nuestra capacidad de raciocinio. Los expertos saben que el cerebro de los personas se ponen en “modo compra” nada más que entramos a una tienda. A partir de ese momento, es función de los dependientes hacer que tomes la decisión de comprar.
Las estrategias de que usan las grandes empresas buscan ganar clientes y conseguir vender lo que ellos quieren y al precio que han decidido. Probablemente este precio siga siendo alto, pero la estrategia consiste en que el consumidor vea que el precio inicial era mucho más alto, y ahí es donde la publicidad intenta generar de nuevo la urgencia de comprar un producto que no necesitamos.
A ti que no te conozco (o sí), probablemente acabes comprando en algún momento más de lo que necesitas. Seguramente yo también lo haga, pero al menos, conociendo lo que te he contado, lo haremos de forma consciente y lo tendremos en cuenta una vez estemos en la tienda para que “los chollos” del Black Friday no terminen por abrir un agujero en nuestra economía.
Seguro te has encontrado en Facebook con la noticia de Sergio Canavero, el neurocientífico italiano que prometió que realizaría el primer transplante de cabeza humana en el 2017. Pues el día llegó y Canavero anunció públicamente que el procedimiento fue todo un “éxito”. Los medios replicaron la noticia y ya muchos estaban ahorrando para pedir un cambio de cuerpo…
Pero lamentablemente el procedimiento dista mucho de ser un “éxito”. Así lo explica Raúl Álvarez para Xakata:
A día de hoy, Canavero dice haber realizado dos pruebas: una con monos y otra con ratones. En el caso del mono, y en palabras de Canavero, el mono sobrevivió al trasplante y murió tras 20 horas, pero nunca recuperó la conciencia. Lo anterior se debe a que no se intentó conectar la médula espinal por «razones éticas». Sin embargo, el neurocientífico lo considera un «trasplante exitoso», esto a pesar de la falta de conciencia y su vida menor a 24 horas.
El segundo caso consistió en un trasplantar un injerto de cabeza de una rata a otra, sí, un injerto que Canavero nos quiere vender como trasplante de cabeza «exitoso».
El punto más sobresaliente dentro de esto es que en ambos casos se desconoce el procedimiento, los estudios e incluso los resultados, todo se basa en la palabra de científico y los «papers» que ha publicado su equipo. Por supuesto todo esto ha levantado una fuerte polémica en los círculos científicos, donde ya tachan a Canavero de «charlatán».
Mariana Iglesias escribe para el diario argentino Clarín:
Desde el Ministerio de Salud de la Nación se redactó un proyecto de reforma del decreto reglamentario de la Ley Nacional de Salud Mental N° 26.657 que, según los especialistas, “es considerada en la actualidad la mejor ley de salud mental del mundo”. Más de 50 organizaciones, cátedras y asociaciones dedicadas al tema firmaron un comunicado solicitando que el Ejecutivo no firme este ““por el cual se pretende dar un giro rotundo en la política de salud mental que elimina la perspectiva de derechos humanos”. Instalada la polémica, desde el ministerio salieron a aclarar que dicho proyecto «es un borrador» y que la reforma está en debate.”
El proyecto incluye varios artículos que son muy cuestionable y que necesitan ser debatidos a profundidad. Pero fue específicamente el artículo 5, el que está relacionado con la necesidad de diagnósticos y tratamientos basados en la evidencia científica, lo que realmente enardeció a las instituciones psicoanalíticas más importantes al punto que se agruparon para publicar un comunicado en contra de los protocolos de tratamiento y el conductismo. Según ellos, estos enfoques representan un «retroceso» para la salud mental. Aquí pueden el comunicado completo firmado por la Asociación Psicoanalítica Argentina, la Asociación Psicoanalítica de Buenos Aires, y la Escuela de la Orientación Lacaniana EOL:

Por supuesto, el mensaje no pasó desapercibido y miles de psicólogos se han unido al debate de este proyecto. Nosotros en Psyciencia publicaremos pronto algunas opiniones de terapeutas conductuales y terapeutas cognitivos conductuales, acerca del proyecto y el comunicado de los grupos psicoanalistas. Estén atentos.
Actualización: Hemos publicado una respuesta ante las criticas de las instituciones psiconalíticas. Los invitamos a leerla aquí.
Puedes leer aquí el proyecto de decreto presentado por el Ministerio de Salud de Argentina.
Raquel Lemos Rodríguez nos presenta una muy buena analogía, basada en la reconocida novela el túnel de Ernesto Sabato, sobre el proceso de duelo y aceptación:
Puede parecer paradójico, pero es que no hay duelo que cure sin dolor. Es necesario hundirnos en el pozo de nuestros sentimientos. Notar cómo nos dejamos caer mientras intentamos negar lo ocurrido, nos enfadamos y, posteriormente, liberamos toda la tristeza que se ha instalado en nuestro interior. Es, en esta penúltima fase, en la que la desesperanza hace acto de presencia y la situación se vuelve más crítica por el peligro de abandono.
La desesperanza nos quita las ganas de todo. Nos invita a sentirnos víctimas de las circunstancias y a que vayamos en búsqueda de la depresión, que con nuestras acciones llamamos de manera inconsciente. Creemos que no tenemos fuerzas para seguir adelante y salir de ese pozo en el que nos hemos sumergido. Un pozo que no parece tener salida.
El pozo, no es tal en realidad, ¡es un túnel! Debe ser transitado, entramos en él y tenemos que salir de él. Sin embargo, en nuestro miedo por sentir, experimentar y aceptar lo vivido, nuestra falta de esperanzas nos hace percibirlo como un pozo en el que todo carece de sentido.
Por eso, en ocasiones con la muerte de un familiar o la ruptura de una pareja creemos que no encontraremos de nuevo la manera de sentirnos bien, de ser felices y seguir adelante. Consideramos que después de ese final ya no habrá más obras ni más aventuras. Nos aferramos tanto a esas personas y situaciones vividas con ellas que creemos que no tenemos ninguna oportunidad. No obstante, esto no es así. Pero para comprenderlo hay que abrazar el dolor, sentirlo y, finalmente, aceptarlo para poder seguir adelante.
Imperdible entrevista que hizo Inés Abalo Rodríguez a Marino Perez Álvarez, catedrático de Psicología de la Personalidad y conocido crítico del neurocentrismo:
El cerebro humano actual es exactamente igual desde hace veinte, treinta o incluso cuarenta mil años, según algunos autores. Y sin embargo, actividades como el lenguaje, la escritura, la geometría o la ciencia han aparecido cronológicamente después; actividades cuya causa se atribuye en muchas ocasiones y de forma engañosa al cerebro. Todas estas actividades, incluyendo el lenguaje y la escritura, tienen una historia social y colectiva, no generada por un cerebro, sino por individuos, que tienen un cerebro, sí, pero que viven en una sociedad, en un contexto, que tienen sus circunstancias y unas posibilidades de vida. Y son esos contextos los que han permitido que el propio cerebro evolucione. El cerebro no crea estas actividades, sino que las media, las permite. El cerebro es un órgano mediador, no causador, de las actividades humanas. El cerebro forma parte de un andamiaje (como se dice en términos evolutivos y psicológicos) histórico y cultural gracias al cual media las actividades humanas, pero no las crea. Por eso hablo del “mito del cerebro creador”; porque el cerebro no crea, sino que media y permite la existencia de las actividades que se le atribuyen, pero estas actividades son históricas y sociales, colectivas, antes que generadas por ningún cerebro.
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