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  • Definiciones

Definición de la semana: Orientación sexual

  • 18/07/2016
  • Alejandra Alonso
Orientación sexual

Según la APA, la orientación sexual es una atracción afectiva, romántica, sexual o emocional permanente hacia otros. Es importante distinguirla del sexo biológico, el rol social del sexo (normas culturales de lo femenino y lo masculino) y la identidad sexual (sentido psicológico).

Mayormente, los psicólogos consideran que la orientación sexual no se puede cambiar y no es una elección voluntaria. Investigaciones indican que, al menos parcialmente, la orientación es biológica. En una clásica investigación, Simon LeVay (1991) descubrió diferencias en la estructura hipotalámica entre hombres heterosexuales y homosexuales. Lemay era un científico homosexual que quería investigar algo relacionado a su identidad, pero para evitar el sesgo, realizó el estudio sin saber cuáles de los donantes eran gays (Myers, 2006).

Otros estudios recientes también han encontrado diferencias entre los cerebros de personas heterosexuales y homosexuales. Savia y Lidström (2008) observaron diferencias en la asimetría cerebral y la conectividad funcional, por ejemplo.

La orientación sexual puede ser heterosexual exclusiva, homosexual exclusiva (a quienes se suele denominar gay, tanto a mujeres como a hombres, o lesbiana) o también encontramos variadas formas de bisexualidad (APA,).

La conducta sexual y la orientación sexual son diferentes ya que ésta última hace referencia al concepto de uno mismo y a los sentimientos. Por otro lado, en relación a la conducta sexual, las personas pueden o no expresar su orientación a través de la misma (APA,?).

Fuentes:

Asociación Americana de Psicología (APA), Orientación Sexual e Identidad de Género

Myers, D. (2006), Psicología 7ma edición. Editorial Médica Panamericana

  • Recomendados

Errores que ha cometido este fin de semana y le amargarán el lunes – El País

  • 17/07/2016
  • David Aparicio

La periodista Silvia Cándano Ocaña resume, en el diario El País, 5 errores que la mayoría de nosotros comete durante el fin de semana.

Mucha televisión y series te deja con sentimientos de fatiga y vacio:

Puede que esté deseando disfrutar de una buena película, pero acomodamos dos días delante de la pequeña pantalla puede pasarnos factura. A esta conclusión llegaron investigadores de la Universidad de Texas (EE UU) que hallaron que el abuso de la televisión se asocia con sentimientos de soledad, depresión y falta de autocontrol y puede acabar afectando negativamente al trabajo y a las relaciones, además de causar fatiga y posibles problemas de obesidad. “Ver tanta tele también es un intento de evadirnos de nuestros problemas, algo que no conseguimos y que puede acabar causándonos más estrés del que ya tenemos, además de una intensa sensación de vacío”, cuenta Mikel Delgado Arbe, psicólogo en el Centro Surya, de Pamplona. “Tampoco hay que olvidar que el brillo de la pantalla y el movimiento continuo de las imágenes dificulta la conciliación del sueño”, añade Balsa.

Lee el artículo completo en El País.

  • Clínica

(Vídeo) Conferencia sobre Activación Conductual para la Depresión, por Fabián Maero

  • 15/07/2016
  • Maria Fernanda Alonso

De manera alegre y distendida, Fabián Maero dio una Conferencia sobre Activación Conductual para la Depresión, para la Universidad Especializada de las Américas en Panamá (UDELAS). ¡Aquí te dejamos el video para que la vuelvas a ver!

La activación conductual es uno de los tratamientos más eficaces para la depresión, es de fácil aplicación y está indexado en los tratamientos con fuerte apoyo empírico por la Asociación Americana de Psicología (APA).

Fabián Maero es psicólogo, profesor y columnista en Psyciencia, miembro de la Association for Contextual Behavioral Science y del grupo ACT Argentina. Se destaca en la difusión deterapias basadas en la evidencia que funcionen en los contextos latinoamericanos. El año pasado publicó, junto a Paula José, el libro “Tratamiento Breve de Activación Conductual para la Depresión,” por la editorial AKADIA de Argentina. Además, dicta regularmente talleres y cursos para psicólogos.

  • Clínica

¡HOY! – Conferencia online sobre Activación Conductual para la Depresión, por Fabián Maero

  • 15/07/2016
  • Maria Fernanda Alonso

Hoy, viernes 15 de julio de 2016, a las 6:30 pm hora de Panamá (20:30 hora de Argentina), Fabián Maero ofrecerá una conferencia online sobre Activación Conductual para la Depresión, para la Universidad Especializada de las Américas en Panamá (UDELAS), dirigida a estudiantes de la Maestría en Psicología clínica con especialización en psicoterapia integrativa.

La activación conductual es uno de los tratamientos más eficaces para tratar la depresión, es de fácil aplicación y está indexado en los tratamientos con fuerte apoyo empírico por la Asociación Americana de Psicología (APA). 

Psyciencia ha preparado un canal de Youtube para que todos sus lectores puedan ver en vivo la conferencia online. Puedes acceder aquí a la conferencia.

 

Fabián Maero es psicólogo, profesor y columnista en Psyciencia, miembro de la Association for Contextual Behavioral Science y del grupo ACT Argentina. Se destaca en la difusión de 201cfdcterapias basadas en la evidencia que funcionen en los contextos latinoamericanos. El año pasado publicó, junto a Paula José, el libro “Tratamiento Breve de Activación Conductual para la Depresión,” por la editorial AKADIA de Argentina. Además, dicta regularmente talleres y cursos para psicólogos como el que se desarrollará esta tarde para la Universidad de las Américas.

  • Ciencia

¿A qué edad aprenden los niños a tomar turnos?

  • 15/07/2016
  • Alejandra Alonso

Una reciente investigación observó que no es sino hasta los 5 años de edad que los niños aprenden a tomar turnos con otros. Los resultados sugieren que los seres humanos están adaptados para pensar estratégicamente de formas que mantengan relaciones cooperativas a largo plazo y que están ausentes en sus parientes más cercanos, los chimpancés. El estudio fue publicado en Psychological Science.

En la investigación, los niños de 5 años adoptaron una estrategia de toma de turnos más efectivamente que sus contrapartes más jóvenes, sugiriendo que la habilidad emerge al madurar las habilidades cognitivas de los niños.

los niños aprenden a tomar turnos con otros a los 5 años de edad

La habilidad de tomar turnos para asegurar beneficios futuros es una conducta social fundamental y estratégica que expande el rango de conductas cooperativas exhibidas por los humanos. De acuerdo a Alicia Melis, autora principal del estudio, esto habilita a las personas a cooperar aunque tengan intereses en conflicto o cuandcompetirían entre ellos de otra forma, como por ejemplo cuando los padres se turnan para recoger a los niños de la escuela o cuando los conductores se turnan para entrar a una calle o autopista.

Para investigar las habilidades para tomar turnos de niños y chimpancés, Melis y sus colegas idearon un experimento que involucró recompensas ubicadas en bandejas especialmente diseñadas. Cada par de participantes tenía que trabajar en conjunto para jalar las bandejas y así poder alcanzar la recompensa. Es importante resaltar que al jalar una sola bandeja se perdía la recompensa de la otra bandeja.

Los científicos examinaron a 96 preescolares, la mitad de los cuales tenían 3.5 años y la otra mitad 5 años. Cada grupo etario, puesto en parejas de la misma edad, completó 24 pruebas de toma de turnos. También se estudió el comportamiento de 12 chimpancés, cada uno de los cuales realizó 48 pruebas con un compañero y 48 con otro.

Los resultados mostraron que los niños de 5 años pudieron acceder a las recompensas un 99.5% de las veces, mientras que los niños de 3.5 años solo tuvieron éxito solo en un 62.3% de las pruebas. Los niños de 5 años también tomaban turnos con más frecuencia que los de 3.5 años y la frecuencia aumentaba al completar más pruebas.

Los datos muestran que, aunque algunas de las parejas de niños más pequeños desarrollaron estrategias de toma de turnos, les tomó tiempo hacerlo (y algunos de ellos nunca resolvieron el conflicto de interés).

Melis concluye: “Aunque los niños pequeños son animados a tomar turnos en diferentes situaciones, incluyendo en interacciones con adultos y cuando comparten recursos con otros niños, nuestros hallazgos muestran que solo a la edad de 5 años eran capaces de tomar turnos espontáneamente para resolver un conflicto de interés.”

renunciar a un beneficio inmediato para acomodarse a los deseos de otro individuo es una estrategia cooperativa

El rango de éxito de los chimpancés fue similar al de los niños pequeños (64%). Todas las parejas de chimpancés fueron capaces de cooperar por al menos varias pruebas en una ronda, pero ninguno adoptó una estrategia consistente de toma de turnos.

Lo que sugieren los resultados de la investigación es que renunciar a un beneficio inmediato para acomodarse a los deseos de otro individuo es una estrategia cooperativa que puede desarrollarse en humanos pero no en chimpancés. Además indicarían que su desarrollo requiere de habilidades cognitivas sofisticadas con las que no cuentan dichos animales.

Los autores recomiendan que futuros estudios investiguen los componentes cognitivos específicos subyacentes a la toma de turnos.

Fuente: Psypost

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  • Clínica

Los niños que sufren hambre son más propensos a desarrollar conductas violentas

  • 14/07/2016
  • David Aparicio

Diversos gobiernos alrededor del mundo han desarrollado programas de alimentación en las instituciones educativas que ofrecen el desayuno y hasta el almuerzo a los niños de bajos recursos. Tales planes intentan suplir las necesidades básicas de alimentación que permitirán el buen desarrollo cognitivo y académico de los niños, ya que nadie puede concentrarse y aprender en un salón de clases cuando el estómago ruge de hambre.

Y es que los efectos del hambre van más allá del desarrollo académico. Según una investigación de la Universidad de Dallas, los niños que sufren hambre también podrían desarrollar problemas de control de los impulsos e involucrarse en conductas violentas.

La investigación utilizó los datos de la encuesta National Epidemiologic Survey on Alcohol and Related Conditions, que es la encuesta más representativa de la población adulta, no institucionalizada, de Estados Unidos.

Para evaluar la relación entre el hambre, la impulsividad y la violencia interpersonal, se pidió a los encuestados que respondieran una serie de preguntas sobre cuán a menudo tuvieron hambre de niños; si habían presentado problemas para controlar su temperamento; y si habían herido física e intencionalmente a otra persona.

Los resultados especifican que más del 35% de los sujetos dijo que había  padecido hambre frecuentemente durante su infancia y que habían estado involucrados en problemas de violencia interpersonal. En contraste, sólo el 15% de los participantes que no habían pasado hambre frecuente durante su infancia, reportó haberse involucrado en problemas de violencia. Los especialistas explican que los datos tuvieron una fuerte correlación entre los varones hispánicos y blancos.

Para los investigadores, estos resultados sugieren que una buena estrategia para reducir la violencia consistiría en diseñar planes más abarcativos que permitan mejorar el acceso a una mejor alimentación para los niños carenciados. Aquí se hace evidente la necesidad de un gobierno activo que capaz de atender las necesidades básicas de los niños para así reducir la deserción escolar y la violencia, dos de los principales problemas que afrontan la mayoría de los países alrededor del mundo.

Puedes descargar la investigación completa en formato PDF desde la revista donde fue publicada: International Journal of Environmental Research and Public Health

Fuente: University of Dallas

  • Ciencia

Los conductores riesgosos tendrían perfiles psicológicos distintivos

  • 13/07/2016
  • Maria Fernanda Alonso

Según datos de la ONG Luchemos por la Vida, durante el año 2015 en Argentina murieron 7472 personas a causa de accidentes de tránsito, hubieron más de 120.000 heridos y grandes pérdidas materiales (estimadas en U$S 10.000 millones por año). A fines del año pasado, la Organización Mundial de la Salud informó que en el mundo “cada año, y no obstante las mejoras logradas en el ámbito de la seguridad vial, 1,25 millones de personas mueren como consecuencia de accidentes de tránsito.”

¿Qué nos dicen estos datos acerca de las medidas de educación y seguridad vial en Argentina y en el mundo? ¿Existen métodos más efectivos para la prevención que los que se aplican actualmente?

Un estudio que se enfocó en infractores que conducen vehículos a altas velocidades o en estado de ebriedad, encontró que cada categoría de conductores riesgosos tienen un perfil conductual, de personalidad y neurobiológico distintivo.

“Sorprendentemente, estos conductores usualmente no se consideran como tomadores de riesgos,” dijo Thomas G. Brown, autor principal del estudio, profesor asistente de psiquiatría en la Universidad McGill e investigador en el Instituto Universitario de Salud Mental de Douglas, en Montreal. “Si los conductores no creen que son riesgosos, no aceptarán la necesidad de cambiar. Por otro lado, si nosotros y ellos no entendemos su comportamiento, ¿cómo podemos esperar que lo cambien efectivamente?”

En esta investigación, se estudió cuatro grupos de hombres en Quebec, de entre 19 y 39 años de edad. Los grupos incluyeron a aquellos que tenían una historia de dos o más arrestos por conducir ebrios; aquellos que habían sido detenidos por exceso de velocidad o por cometer otra violación de tránsito en movimiento tres o más veces en los dos años anteriores; aquellos con antecedentes de conducción que incluían ambos tipos de infracciones; y un grupo control de conductores de bajo riesgo.

Los investigadores reunieron información de los participantes sobre su propensión al abuso de drogas o alcohol, y sobre sus niveles de inhibición e impulsividad. También se evaluaron características personales como su tendencia a buscar recompensas o emociones en su toma de decisiones, y la capacidad de aprender de sus experiencia pasadas y tomar mejores decisiones en el futuro.

Además, se observó a los participantes conducir en un simulador y se midió sus niveles de cortisol (la hormona del estrés) antes y después de que completaran una tarea estresante.

Cada grupo tenía perfiles emocionales y conductuales distintivos

Los resultados revelaron que cada grupo tenía perfiles emocionales y conductuales distintivos, lo que llevó al equipo de investigadores a especular que los conductores de alto riesgo son más propensos a responder a estrategias de prevención que toman en cuenta sus características particulares.

Investigaciones pasadas han mostrado que las técnicas que se enfocan en las motivaciones individuales de las personas (en lugar de enfocarse en una autoridad externa o principios morales) tienen más probabilidades de ser exitosas en el cambio de comportamiento de estos transgresores

Y así, los investigadores sugieren que, por ejemplo, para los infractores que buscan emociones y recompensas una técnica efectiva podría ser hacerlos pasar más tiempo en actividades estimulantes en un ambiente seguro.

Los conductores ebrios, debido a su mayor sensibilidad a los efectos del alcohol como una de las causas de los riesgos que toman, podrían responder mejor a ejercicios que apunten a mejorar su habilidad de recordar las consecuencias negativas del consumo de cualquier cantidad de alcohol cuando tienen pensado conducir.

Por otro lado, el grupo comprometido en ambas formas de conducción peligrosa se caracterizó por la falta de preocupación por los otros, extendida a comportamientos criminales en algunos casos.

Los resultados de este estudio pueden servir de base para la confección de nuevas medidas de prevención que tengan en cuenta las características específicas de cada categoría de conductores riesgosos, y que por tanto podrían llegar a ser más efectivas que las que están dirigidas a la población en general.

Fuente: McGill University

  • Artículos de opinión (Op-ed)

La autofobia: el miedo a nosotros mismos

  • 13/07/2016
  • Eric Álvarez

¿Qué es la soledad moral?

Nos aterra la soledad. El miedo al aislamiento es uno de los temores instintivos más arraigados en el ser humano. Tan pronto como tomamos conciencia de nuestra existencia como seres individuales y diferenciados del resto, buscamos la manera de renunciar a este privilegio, adoptando los símbolos, valores y creencias de la comunidad que nos rodea. Dicho de otro modo: para no sentirnos solos y desamparados, construimos nuestra identidad imitando la de los demás, integrando la apariencia, el criterio, los valores y las costumbres de nuestro entorno como si fueran nuestros.

Ahora no estamos refiriéndonos a la soledad en un sentido físico, sino moral. Un prisionero político puede estar físicamente aislado en una celda, y aun así sentirse respaldado por sus compañeros de lucha; un turista americano puede estar solo en un país asiático, y continuar juzgando todo lo que descubre desde el prisma de su cultura; un intelectual ermitaño puede refugiarse en lo alto de una montaña, y aun así sentirse en contacto con la humanidad mediante sus lecturas. La soledad física no supone una carga si sentimos que pertenecemos a algo; si compartimos el lenguaje, las normas y los valores de un grupo con el que nos sentimos identificados. La soledad moral, en cambio, es insoportable: aunque pasemos la mayor parte del tiempo solos, nuestra identidad no podría sostenerse si no nos sintiéramos conectados con alguien.

EL MIEDO AL AISLAMIENTO ES UNO DE LOS TEMORES INSTINTIVOS MÁS ARRAIGADOS EN EL SER HUMANO

Prueba de este fenómeno es que durante los últimos años nuestra sociedad asiste a una paradoja histórica: nunca antes habíamos pasado tanto tiempo aislados de los demás, y a su vez, nunca nos habíamos sentido tan acompañados. Las redes sociales, los móviles y los sistemas de mensajería instantánea han trazado un puente que nos permite evadir la soledad constantemente. Desde primera hora de la mañana hasta el último minuto antes de acostarnos, tenemos la impresión de estar en contacto con nuestra familia, nuestros amigos y nuestros compañeros de trabajo –aunque ni siquiera los veamos.

Pertenecer para ser

Poco importa si hablamos de “la familia”, “la pareja”, “la clase media”, “los intelectuales”, “los cristianos”, “los antisistema”, “los veganos”, “los catalanes”, “los frikis” o “los marginados” –pertenecer a un grupo social supone un consuelo porque alivia al ser humano de una de sus mayores cargas: tener que definirse. Ante el misterio de la existencia, los grupos nos hacen sentir parte de algo mayor: nos dan un objetivo, y con ello, una identidad. Son el perfecto antídoto contra la soledad moral: mediante sus causas, sus aliados y sus enemigos, definimos nuestras opiniones y nuestra manera de actuar. Sentir que pertenecemos a un colectivo que comparte nuestras mismas ideas es condición necesaria en nuestro desarrollo como personas. Esto se hace particularmente evidente cuando conocemos a alguien y, para averiguar con quién estamos hablando, estudiamos los grupos a los que pertenece (su trabajo, sus aficiones, sus opiniones políticas, etc.).

Lamentablemente, el sentimiento de pertenencia se cobra un precio muy alto: nuestra libertad. Estamos tan obstinados con sentirnos aceptados por el resto que gustosamente renunciamos a nuestro propio criterio. Si analizamos aquellos aspectos que consideramos parte esencial de nuestra personalidad, descubriremos que en realidad sólo son plagios de comportamientos análogos que hemos visto en los demás. Nuestras inclinaciones políticas, nuestras aficiones, nuestra vestimenta, nuestro sentido del humor e incluso nuestras expresiones y nuestros gestos –todo aquello que consideramos “propio” lo hemos mimetizado de manera inconsciente observando a las personas que nos rodean.

¿Por qué necesitamos imitar?

Desde nuestra más tierna infancia buscamos la manera de ser aceptados por los demás. Sin darnos cuenta, en este empeño nos definimos a nosotros mismos. Al principio construimos nuestra identidad basándonos en el criterio de nuestros padres. Por ejemplo: si un día vemos a nuestro padre celebrando que ha ganado el Real Madrid, nos sentiremos atraídos por este equipo, aunque ni siquiera sepamos nada sobre él –la necesidad de sentirnos aceptados por nuestro padre bastará para que sus ideas devengan máximas: «el Real Madrid es el mejor equipo del mundo».

EL SENTIMIENTO DE PERTENENCIA SE COBRA
UN PRECIO MUY ALTO:
NUESTRA LIBERTAD

Con el tiempo las opiniones de nuestros padres se quedan obsoletas, pero no así nuestra necesidad de pertenencia. Durante la adolescencia, aunque todavía no tengamos suficiente criterio para pensar por nosotros mismos, ya no queremos seguir obedeciendo a las expectativas de nuestros progenitores. Nos sentimos distintos a ellos y queremos hacerlo patente; pero para eso necesitamos dar con una respuesta sencilla a una pregunta muy compleja: ¿quién soy? Aterrados por esta incerteza, reconstruimos nuestra identidad buscando nuevos referentes en nuestra propia generación: «soy swagger», «soy rapero», «soy moderno», pero también «soy normal». En última instancia, nuestro objetivo sigue siendo el mismo: que nos acepten; por ello imitamos a las personas que nos resultan interesantes con la esperanza de que crean que somos iguales.

¿Por qué es tan importante que nos acepten?

Para responder a esta pregunta debemos remontarnos al origen de nuestra existencia. Llegamos a este mundo siendo uno con nuestra madre: nos desarrollamos en su vientre, experimentando la realidad a través de ella. El parto constituye una experiencia traumática porque supone la separación, la pérdida de esa unidad inicial, y con ella el abandono de un espacio donde todas nuestras necesidades estaban cubiertas. Aunque el nacimiento también representa nuestra diferenciación como seres independientes, todavía tendrá que pasar mucho tiempo antes de que el bebé entienda esta distinción: en términos funcionales, seguirá siendo uno con su madre durante varios años –alimentándose de su pecho, moviéndose con ella y dependiendo de su cuidado para todos los aspectos de su existencia.

EL PARTO CONSTITUYE UNA EXPERIENCIA TRAUMÁTICA PORQUE SUPONE LA
PÉRDIDA DE ESA UNIDAD INICIAL

El desarrollo del sistema nervioso permite que el niño adquiera las aptitudes físicas y mentales necesarias para distinguir el mundo de sí mismo: descubre que puede mover y manipular los objetos; comienza a recordarlos e imaginarlos, construyendo asociaciones mentales entre ellos (p. ej.: “pecho = alimento”, “cuna = sueño”). También percibe que sus padres le identifican con un nombre diferenciado; que sus voluntades y apetencias no siempre son las mismas que las de ellos. En definitiva: comienza a experimentarse como un ser humano individual, distinto al resto del universo.

Esta toma de conciencia supone la primera experiencia de nuestra identidad, pero también de nuestra soledad. Un niño está completamente desvalido sin la ayuda de sus padres: necesita que le cuiden y le quieran para poder sobrevivir. Del mismo modo, un adulto tiene poco que hacer sin la cooperación con otros adultos –nuestro idioma, nuestro trabajo, nuestra apariencia y todos los aspectos de nuestra existencia están basados en el contacto con los demás. Por eso hacemos tantos esfuerzos para que el grupo nos integre; por eso nos preocupa tantísimo el rechazo de los demás.

La evasión ante el vacío

Existe otra razón por la que tememos la soledad moral y buscamos la pertenencia con tanta vehemencia. A diferencia del resto de los animales, los seres humanos percibimos el impacto del tiempo sobre nuestra vida: comprendemos la enfermedad, la vejez, la mortalidad, así como el valor relativo de nuestra existencia en relación a todos estos fenómenos. Por ello nos sentimos infinitamente pequeños. En un universo que existe desde hace millones de años, donde los seres nacen y mueren en un ciclo incesante, ¿qué valor tiene mi existencia como individuo aislado? ¿Cómo puedo enfrentarme a las fuerzas del universo si no soy parte de algo más grande que yo mismo?

LA REALIDAD SILENCIADA ES QUE NO NOS ACEPTAMOS A NOSOTROS MISMOS

La pertenencia es la respuesta natural a estas preguntas. «Si adopto el mismo código de símbolos y valores que mi grupo de iguales, seré como ellos, seré parte de ellos. Lo único que tengo que hacer es imitarlos; no diferenciarme nunca del rebaño». El resultado es una sociedad compuesta por personas que, a pesar de ser libres para definirse, eligen ser idénticas al resto. Incluso los grupos antisistema –que reivindican una lucha contra los preceptos que nos gobiernan– adoptan una estética común para definirse como algo distinto.

El precio de temernos

La realidad silenciada es que no nos aceptamos a nosotros mismos. No hemos aprendido a querernos, por lo que dependemos del cariño y la aprobación de los demás. Por eso nos vestimos y nos peinamos como las personas que nos interesan. Por eso compartimos nuestras selfies, nuestras opiniones, nuestras relaciones, nuestras ocurrencias. Por eso dedicamos tanto tiempo a trabajar sobre nuestra apariencia. Definirse como un individuo completo exige pasar por el trance de la soledad moral: aceptar que, en última instancia, estamos solos en este universo. Mientras continuemos persiguiendo la aceptación de los demás, su opinión siempre pesará más que la nuestra –a pesar de que nunca podamos satisfacerla.

Éstas son las raíces de la Autofobia: el miedo a nosotros mismos; a nuestro vacío, a nuestro aislamiento, a tener que escucharnos y definirnos. Como es natural ante cualquier fobia, nuestro recurso es evadirnos: escapar del objeto de nuestro temor buscando la aceptación de un colectivo. No nos damos cuenta de que para ello tenemos que renunciar a nuestra esencia, convirtiéndonos en el mero reflejo de lo que los demás esperan. Consideramos que la libertad es una de las mayores ganancias de estos últimos siglos, pero olvidamos preguntarnos para qué queremos la libertad.  ¿De qué sirve la posibilidad de expresarnos si sólo vamos a decir lo mismo que el resto? ¿Cuál es el sentido de la libertad de elección si no construimos nuestro propio criterio?

Sin categoría

Los padres intrusivos podrían llevar a que sus hijos sean demasiado autocríticos

  • 12/07/2016
  • Maria Fernanda Alonso

Tu hijo de 7 años tiene un examen de matemáticas mañana y, por más que practique, no es capaz de resolver las divisiones de dos cifras. La nota de este examen va a determinar si recibirá o no el premio por mejor promedio académico del primer cuatrimestre (un distintivo que inventó su maestra para alentar a los niños a que estudien más). Como madre/padre, ¿qué hacés antes del examen? Y, ¿qué harías si, por más que haya aprobado, la nota que recibió no fuera suficiente para que reciba el premio al mejor promedio?

Un estudio realizado en escuelas primarias de Singapur encontró que los niños con padres intrusivos tenían una tendencia mayor a ser demasiado críticos de sí mismos, y esta tendencia aumentaba con los años y, que a la vez, los niños que demostraron tener un nivel alto o en aumento de autocrítica también reportaron tener depresión elevada o síntomas de ansiedad. Este estudio, publicado en el Journal of Personality, mostró cómo el perfeccionismo desadaptativo (comúnmente conocido como la forma “mala” de perfeccionismo) se desarrolla en niños pequeños. 

El equipo de investigadores reclutó para el estudio niños de 7 años de edad, de 10 escuelas primarias en Singapur y, por cada familia, el padre más familiarizado con el niño estuvo involucrado en el estudio. La investigación se condujo a lo largo de un periodo de cinco años, desde el 2010 hasta el 2014.

los niños que demostraron tener un nivel alto o en aumento de autocriticA también reportaron tener depresión elevada

Esta investigación examinó dos aspectos del perfeccionismo maladaptativo en niños: autocrítica, que es la tendencia a estar demasiado preocupado por los errores e imperfecciones propios; y perfeccionismo socialmente prescrito, que es la percepción propia respecto de las expectativas irrealistas que tienen los demás de uno mismo.

“Cuando los padres se vuelven intrusivos en las vidas de sus hijos, esto podría señalar a los hijos que lo que ellos hacen nunca es lo suficientemente bueno. Como resultado, el niño podría llegar a tener miedo de cometer el más pequeño error y se culpará a sí mismo por no ser ‘perfecto’. Con el tiempo, este comportamiento, conocido como perfeccionismo maladaptativo, puede ser perjudicial para el bienestar del niño ya que aumenta el riesgo de que desarrolle síntomas de depresión, ansiedad e incluso suicidio en casos muy serios,” dijo el Profesor asistente Ryan Hong, quien dirigió el estudio que fue conducido por un equipo de investigadores del Departamento de Psicología de la Facultad de Artes y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Singapur.

Intrusión parental

La intrusión parental fue evaluada en el primer año del estudio usando un juego, jugado por el niño (que en ese momento tenía siete años) con el padre acompañando al pequeño. En el juego, el niño debía resolver rompecabezas dentro de un límite de tiempo, y se le dijo al padre acompañante que podía ayudar al niño cuando fuera necesario. Un ejemplo de comportamiento parental altamente intrusivo sería cuando el padre asumía el control del juego para retractar un movimiento realizado por el niño. El propósito de esta tarea era observar si es que el padre interfería con los intentos de resolución del problema por parte del pequeño, sin importar las necesidades reales del niño.

El equipo de investigadores observó y codificó los comportamientos intrusivos exhibidos por los padres en el contexto del juego. Posteriormente se realizaron otras evaluaciones en los niños a las edades de 8, 9 y 11 años. El perfeccionismo maladaptativo de los chicos y los niveles de los síntomas fueron obtenidos de los reportes de los niños y de los padres. 

El análisis de los datos obtenidos de 263 niños mostró que cerca de 60% fueron clasificados como con niveles altos y/o en incremento de autocrítica, mientras el 78% clasificó alto en perfeccionismo prescrito socialmente. Ambos aspectos del perfeccionismo maladaptativo tendían a co-ocurrir, y así el 59% de los niños mostró tanto autocrítica como perfeccionismo prescrito socialmente.

cerca de 60% fueron clasificados como con niveles altos y/o en incremento de autocrITICA

Según Hong, en una sociedad que enfatiza la excelencia académica, los padres podrían tener expectativas demasiado altas e irreales para sus niños. “Como resultado, un segmento importante de niños podrían desarrollar miedo a cometer errores. Además, debido a que se supone que ellos deben ser ‘perfectos’, pueden llegar a ser  poco dispuestas a admitir fracasos e insuficiencias y a buscar ayuda cuando la necesitan, exacerbando aún más su riesgo de problemas emocionales.”

Recomendaciones útiles para los padres

¿Qué pueden hacer los padres para alentar en lugar de ejercer una presión indebida en sus niños? Si bien es inevitable que tengan altas expectativas respecto de sus hijos, Hong aconseja que sean conscientes de no empujarlos hasta el límite. “Se debería dar a los niños un entorno propicio para aprender, y parte del aprendizaje siempre implica cometer errores y aprender de ellos. Cuando los padres son intrusivos pueden quitar este ambiente propicio de aprendizaje.”

Y agregó que el modo en que preguntamos a nuestros niños sobre su rendimiento académico podría ser un comienzo. Por ejemplo, en lugar de preguntar “¿hiciste todo bien en tu examen?,” los padres pueden probar preguntando “¿cómo te fue en el examen?” La primera pregunta transmite al niño el mensaje de que se espera que haga todo bien en el examen, mientras que la segunda pregunta no transmite ese mensaje.

También aconsejó que si al niño no le fue tan bien en un examen como se esperaba, los padres deberían abstenerse de culparle por no rendir como ellos esperaban. En cambio, primero deberían alabar sus logros antes de atender sus errores. Los padres deberían tomar esta oportunidad y convertirla en un ejercicio de aprendizaje, en lugar de una evaluación, ayudando al niño a aprender de sus errores, sostiene Hong.

Fuente: Sciencedaily

  • Recursos

Guía práctica sobre el Trastorno Límite de la Personalidad para pacientes, familiares y profesionales (PDF)

  • 12/07/2016
  • David Aparicio
Trastorno Límite de la Personalidad

El Trastorno Límite de Personalidad es una condición con una breve historia pero con un largo pasado. El término fue utilizado por primera vez hacia 1930, pero no fue definido como tal hasta finalizar los años setenta y es en 1980 con la edición del DSM-lll (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, tercera edición), cuando se lo reconoce como una categoría diagnóstica definida.

Pero, ¿qué pasaba antes? ¿No existía como enfermedad reconocida? ¿Es quizás un trastorno de nuestro tiempo o es una nueva presentación de la psicopatología? ¿Se puede diagnosticar en todas las culturas? Preguntas difíciles y controvertidas a las que se puede intentar dar respuestas.

Una de las razones por las que el Trastorno Límite de la Personalidad fue ignorado es porque no existían sistemas clasificatorios como los actuales. Por este motivo, los clínicos tendían a incluir a estos pacientes en otras categorías diagnósticas diferentes (ej: esquizofrenia, trastornos del ánimo, etc.) Por otra parte, si se atiende a los síntomas considerados en el momento de la evaluación (transversalmente) y no se atiende a la perspectiva evolutiva (longitudinal) puede pasar desapercibido dada la inexistencia de un síntoma especifico que lo defina.

Hoy se acepta al Trastorno Límite de la Personalidad por consenso y su diagnóstico ha superado barreras culturales e idiomáticas y de escuelas psiquiátricas/psicológicas (cognitivo-conductual, psicoanálisis, neurobiológica, etc.) Este acuerdo facilita una mejor orientación terapéutica para los afectados y sus familias.
Descarga en formato PDF:

Guía de Trastorno Límite de Personalidad para pacientes y familiares.

Guía de Trastorno Límite de Personalidad para profesionales.

  • Clínica

Definición de la semana: Contracondicionamiento

  • 12/07/2016
  • Alejandra Alonso
Contracondicionamiento

El condicionamiento es un procedimiento utilizado en TCC. En dicho procedimiento se vincula el estímulo desencadenante del miedo con una respuesta nueva que es incompatible con el miedo. En otras palabras, se cambia la respuesta a un estímulo condicionado (Myers, 2006; Baron, Byrne & Kantowitz, 1980).

Mary Cover Jones y Harold Jones, dos profesores de la Universidad de California, razonaron que si los miedos pueden ser condicionados por experiencias dolorosas, tal vez también podrían ser contracondicionados utilizando experiencias placenteras. Para probar su teoría trabajaron en el famoso caso de Peter, el niño que temía a los conejos (Rathus, 2007).

Lo que se quiere conseguir es que, al enfrentarse la persona a estímulos que generan respuestas no deseadas, se promueven nuevas respuestas. Dos conocidas técnicas de contracondicionamiento son la desensibilización sistemática y el condicionamiento de aversión (Myers, 2006).

Se han llevado a cabo investigaciones que utilizaron este procedimiento para conocer si ayudaba a lograr aplicar inyecciones a niños con discapacidad intelectual, a reducir el craving en personas adictas y a aliviar los síntomas del Trastorno por Estrés Postraumático, entre otros.

El contracondicionamiento es un procedimiento basado en el condicionamiento clásico (Myers, 2006).

Fuentes:

Baron, R., Byrne, D. & Kantowitz, B. (1980), Psychology. Understanding behavior 2nd edition. Holt, Rinehart and Winston: U.S.

Myers, D. (2006) Psicología 7ma edición. Editorial Médica Panamericana

Rathus, S. (2007), Psychology. Principles in practice. Holt, Rinehart and Winston: U.S.

  • Ciencia

La terapia de conducta es recomendada como primera linea de tratamiento para el TDAH

  • 11/07/2016
  • David Aparicio

El mes pasado, el Centro de Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés) anunció oficialmente que recomienda la terapia psicológica como primera línea de tratamiento para el Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH).

El comunicado nace como respuesta a la creciente preocupación científica y social sobre los posibles efectos nocivos generados por los psicofármacos comúnmente recetados para los niños diagnosticados con TDAH.

Estudios previos han demostrado que más del 75% de los niños menores de 6 años están consumiendo psicofármacos destinados a ayudarlos a mejorar su comportamiento. La cifra sólo pertenece a Estados Unidos, pero es una tendencia que hemos visto también en otros países latinoamericanos donde se cree que el TDAH debe ser atendido primero con químicos para regular las interrupciones cerebrales y luego con terapia.

El problema está en que ellos están consumiendo fármacos que aún no entendemos a cabalidad cómo afectan al cerebro en crecimiento de niños y adolescentes, y cuáles serán sus repercusiones a corto y largo plazo.

Anne Shuchat es la subdirectora de la CDC, ella fue la encargada de dar el anuncio y así lo explicó en una conferencia de prensa:

«Se ha demostrado que (la terapia) es tan efectiva como el medicamento, pero sin los efectos secundarios». Y agrega, «Aún estamos aprendiendo acerca de los potenciales efectos a largo plazo de los medicamentos para TDAH en niños pequeños. Hasta que no sepamos más, la recomendación es que se remita primero a terapia conductual en menores de 6 años antes de prescribir medicamentos.»

La exageración del modelo neurológico-biológico del TDAH

El componente neurológico-biológico del TDAH se ha exagerado a tal nivel que la mayoría de las personas, en especial padres y maestros, creen que la primera línea de tratamiento debe ser el fármaco para así regular la química del cerebro de los niños y luego, como opción, y si queda tiempo y dinero, la terapia psicológica.

Pero los estudios dicen todo lo contrario. Las investigaciones han demostrado una y otra vez que la terapia es igual o más efectiva a largo plazo que los psicofármacos. El problema está en que la terapia exige más tiempo y recursos que los medicamentos para que sus efectos sean visibles. Algunos niños cambian sus patrones de conductas disruptivas luego de unas pocas semanas de recibir los medicamentos. En cambio, con la terapia puede tomar hasta meses. Sin embargo, los investigadores resaltan que sus efectos son más duraderos.

La CDC sostiene que se puede usar medicamentos pero no recomiendan que su uso antes de los 6 años de edad, y que el tratamiento debe consistir en una combinación de terapia y medicación. Otras guías de tratamiento, como por ejemplo la de la Academia Americana de Pediatría, también recomiendan desde el año 2011 que el primer tratamiento sea psicológico.

Las investigaciones han encontrado que los pediatras no están siguiendo las guías de tratamiento. Según una investigación del año 2013 , realizada con 3.000 pediatras estadounidenses, 1 de cada 5 especialistas indica medicación como primera línea de tratamiento en preescolares.

Es cierto que hay casos donde no se tiene acceso a la terapia psicológica y el pediatra debe dar respuesta a las necesidades que presenta la familia. Pero estos casos no explican por sí solos la tendencia que estamos observando.

No es cualquier terapia psicológica

En todo el mundo hay miles de terapias llamadas psicológicas, pero sólo un puñado de ellas cuenta con la evidencia suficiente para ser recomendadas y de ese pequeño puñado se reducen aún más las terapias que son recomendables para el TDAH.

Las guías recomiendan una serie de terapias conductuales que ofrecen entrenamiento a niños, padres y maestros para resolver problemas cuando estos surjan a causa de las conductas características del TDAH, basadas en los principios del aprendizaje de la conducta.

Algunas de las terapias recomendadas para niños hasta los 6 años:

  • Terapia de Triple P o Positive Parenting Program (Programa de Crianza Positiva).
  • Terapia de Interacción Padres e Hijos.
  • Programa de Crianza: «Los años increíbles».

Terapias recomendadas para niños de 7 a 12 años:

  • Terapia de Conducta con entrenamiento para padres.
  • Manejo de conducta en el salón de clases.
  • Entrenamiento en habilidades de organización.
  • Tratamientos conductuales combinados.

El anuncio de la CDC reafirma la importancia de las evaluaciones y tratamientos psicológicos y brinda información clara y concisa para padres y maestros. Esperamos que estas recomendaciones puedan ser escuchadas y atendidas con la seriedad que se merecen.

Fuente: The Washington Post

  • Ciencia

¿Cuándo no ayuda la gente? Difusión de la responsabilidad o efecto espectador

  • 11/07/2016
  • Miriam Navais

¿Cuándo no ayuda la gente? Con esta pregunta en forma negativa se iniciaron las investigaciones sobre los factores contextuales que influyen en la conducta de ayuda.

“El incidente de Kitty Genovese”: El 13 de marzo de 1964, Catherine Susan Genovese, más conocida como Kitty Genovese, de 28 años de edad, tras finalizar su turno de trabajo como camarera en uno de los bares de Manhattan se subió a si coche y se fue a su casa en Queens. Aparcó su coche a unos metros de su apartameto y al bajarse un hombre le asaltó y le apuñalo dos veces en la espalda. Kitty gritó pidiendo ayuda y uno de los vecinos respondió gritándole al asesino: “Deja a esa chica en paz”.  Puedes leer el reporte que hizo The New York Times sobre el caso de Kitty Genovese.

El asesino (Winston Moseley) huyó del lugar y se escondió en un callejón, unos quince minutos más tarde y viendo que nadie se preocupaba por ella volvió a buscarla y al ver a Kitty inconsciente en el suelo le cortó la ropa interior, abusó sexualmente de ella y terminó por robarle el dinero. Tras la agresión sexual le apuñalo varias veces más y se fue sin que nadie hiciera nada por detenerlo. Un vecino llamó a la policía pero al llegar la ambulancia ya era demasiado tarde para ayudar a Kitty Genovese quién murió de camino al hospital Según los vecinos, Kitty no paró de gritar en todo momento “¡Me muero! ¡Me muero!”.

Este asesinato de finales de los años setenta despertó el interés por la conducta altruista y los factores situacionales que influyen en ella.

Por extraño que parezca, lo que suscitó el interés de los psicólogos sociales de aquélla época no fue el asesinato en sí mismo, sino la reacción de los 38 testigos que presenciaron los 45 minutos íntegros del incidente y no hicieron nada  para evitarlo.

¿Cómo es posible que 38 testigos, personas normales, vecinos de la víctima, no acudieran a su rescate? Debido a que todos ellos reaccionaron de la misma forma, no parecía probable que la explicación estuviera en rasgos de personalidad o en características propias de cada individuo, sino más bien en variables de la situación y el modo en que son interpretadas por los que se encuentran en ella.

La Teoría de la Difusión de la Responsabilidad o el Efecto Espectador

Las investigaciones de los psicólogos sociales John Darley y Bibb Latan se centraron en las variables de la situación y en las interpretaciones de los observadores ante una situación de emergencia. Con una hipótesis inicial nada intuitiva reprodujeron en el laboratorio algunos de los aspectos presentes en aquella noche en que Kitty perdió la vida, confirmándose que cuanto mayor es el número de observadores, menor será la probabilidad de que cualquiera de ellos preste ayuda a la persona necesitada. Lee su investigación original en formato PDF.

efecto espectador

La ausencia de una respuesta de ayuda por parte de los vecinos fue denominada por Darley y Latané como «efecto de difusión de la responsabilidad o efecto espectador». Ellos concluyeron que “contrariamente a las expectativas comunes, a mayor número de espectadores observando a alguien en peligro, menor es la probabilidad de que alguien asuma la responsabilidad de dar el primer paso para ayudar a esa persona».

¿Cuáles son las razones qué explican esta hipótesis tan poco intuitiva? Entre las explicaciones de los investigadores se encuentran el hecho de que los espectadores ven que otros tampoco están ayudando, que creen que habrá alguien mas cualificado para ayudar que ellos, y que se sienten inseguros sobre cómo ayudar mientras otros están mirando.

¿De qué depende que ayudemos?

Cuando nos encontramos con una situación en que una persona solicita o necesita ayuda el que estemos dispuestos a ayudar depende en primer lugar de la balanza costes-beneficios (¿Tengo capacidad para ayudar a esta persona? ¿Qué voy a ganar con esta acción? ¿Me traerá problemas el ayudar?). Una vez que hemos tomado la opción de ofrecer nuestra ayuda al saber que podemos hacerlo y estamos dispuestos a ello, las siguientes preguntas que aparecen son: ¿Debo ser yo? ¿No hay más personas? Aquí juega un papel esencial el miedo ante el cómo los demás juzguen nuestra actuación.

¿Cuáles son las principales preguntas que hacen que eludamos la responsabilidad de prestar ayuda?

En una sociedad en la que el bienestar propio y el individualismo ganan cada vez más adeptos en contra de una conducta pro social inherente del ser humano, algunas de las preguntas que nos asaltan en forma de obstáculos y que dificultan o impiden que ayudemos son:

  1. ¿Tengo alguna responsabilidad en lo que esta sucediendo? ¿Debo ayudar?

  2. ¿Tengo capacidad para ayudar?

  3. ¿Será malo para mí ayudar?

  4. ¿Qué dirán de mí los demás?

¿Cómo es tu comportamiento ante una emergencia ajena? ¿Ayudas o esperas a que otros tomen la iniciativa?

Como seres humanos estamos capacitados para ayudar a los demás y, por el otro lado, como seres sociales somos responsables de ofrecer dicha ayuda. Además, no olvides que  tu comportamiento de ayuda servirá de modelo a los demás observadores.

  • Clínica

Curso online: Autismo, integración sensorial y desarrollo psíquico. Estrategias de intervención

  • 11/07/2016
  • David Aparicio

La inscripción permanecerá abierta hasta el lunes 18 de Julio.

El centro argentino R.Ed.Es., es una institución altamente reconocida por su esmero y dedicación en la integración de los niños con autismo en los centros educativos tradicionales y por el entrenamiento de psicólogos, docentes y profesionales de la salud mental interesados en aprender cuales son las estrategias más eficaces para trabajar con los niños con necesidades dentro del contexto escolar.

Durante el mes de Julio, R.Ed.Es nos presenta su curso online especializado en: Autismo, integración sensorial y desarrollo psíquico. Estrategias de intervención.

El curso empieza el próximo 11 de Julio y tienen una duración de 2 meses y es dictado por los especialistas: Sc. Elaime Maciques Rodríguez (Cuba) y Dra. Liliana Kaufmann (Argentina).

El curso

Los objetivos del curso son:

  • Comprender  las bases que sustentan el desarrollo humano y su importancia en los procesos intersubjetivos, comunicativos y sociales en los niños con  autismo.
  • Conocer estrategias de intervención temprana en niños con autismo. Para mayor información haz click aquí.

Contenidos

Unidad I Bases del desarrollo humano

Clase 1: El desarrollo desde una perspectiva ecológica 

El desarrollo psicomotor, cognitivo, del lenguaje y socio emocional. Comunicación oral. Habilidades psicolingüísticas. Comprensión de las emociones. Etapas del desarrollo social.

Clase 2: Trastornos del Espectro Autista 

Autismo y Neurociencias. Empatía. Integración sensorial, desarrollo psíquico e intersubjetividad. Visión integradora del autismo. Los primeros signos clínicos.  Regularidades del  desarrollo psicológico en el autismo. Procesos cognitivos, desarrollo del lenguaje y socio emocional en el autismo.

Unidad II La integración sensorial

Clase 3: Bases de la integración sensorial.

La integración sensorial como proceso. La sensopercepción. El  cerebro  y la integración sensorial. Procesamiento y niveles sensoriales.

Clase 4: Aprendizaje e integración sensorial.

Sistema táctil, vestibular y propioceptivo. Aprendizaje e integración sensorial.

Clase 5: Desórdenes de la integración sensorial.

Fundamentos. Disfunciones y su clasificación.  Sistema táctil. Sistema vestibular. Sistema propioceptivo. Desorden motor de origen sensorial: dispraxia y desorden postural.

Unidad III Intervenciones tempranas en niños con autismo

Clase 6: El juego

El juego en niños con TEA. Intervención psicomotriz temprana con base sensorial. El juego como facilitador del desarrollo. Objetivos de un programa de estimulación psicomotriz con base sensorial. Ejemplo de actividades y materiales.

Clase 7: El lenguaje 

Habilidades comunicativas. Desarrollo y alteraciones en niños con trastornos del espectro autista. Trastorno semántico pragmático: diagnóstico diferencial. Intervenciones tempranas en lenguaje: actividades y guías de trabajo.

Clase 8: Las emociones

Las raíces de la empatía.  Bases de la inteligencia social. Comprensión social de las emociones en niños con trastornos del espectro autista. Intervenciones que facilitan la comunicación social: contexto, agentes, objetivos y contenidos. Análisis de videos.

Arancel

Argentina: El valor de cada curso es de un pago de  $2.100 o 3 cuotas de $800.*

Residentes en el exterior: El valor de cada curso es de US$180

Para mayor información haz click aquí.

  • Ciencia

El marco teórico: el gran incomprendido de la investigación

  • 11/07/2016
  • Gustavo Toledo Lara
marco teórico, Investigación

A nivel general, estamos de acuerdo en que existe una variedad importante de textos que nos sugieren valiosas ideas respecto al marco teórico y su construcción.  Efectivamente, esas referencias están en lo cierto al afirmar que el marco teórico constituye aquella base sobre la cual, desde el punto de vista de la actualidad de eso que investigamos, se sustenta nuestro estudio.  Hasta aquí vamos bien. Sin embargo, en el momento en que el estudiante se encuentra con la expresión «marco teórico» empiezan los problemas con la típica pregunta: ¿y cómo hago eso? Y casi de inmediato la primera idea que surge es hacer una especie de glosario de términos sin sal ni pimienta, sin estructura interna ni hilo conductor dentro de ese texto. Y esto es precisamente lo que no se debe hacer.

en el momento en que el estudiante se encuentra con la expresión «marco teórico» empiezan los problemas con la típica pregunta: ¿y cómo hago eso?

Para elaborar un marco teórico en el que se refleje la idea inicialmente descrita aquí, hace falta entrenamiento. Así es, no se ha escrito mal el término. El entrenamiento (tanto en lectura como en escritura) nos va a permitir primeramente redactar un texto que se caracterice por mantener desde el inicio hasta el fin de este un mismo hilo discursivo. Ese hilo discursivo nos lo va a recordar el tema que estamos trabajando o investigando.  Además de lo anterior, ese entrenamiento debe (o debió) iniciarse aquella vez cuando en la etapa escolar se nos hablaba de «identificar las ideas principales y secundarias o derivadas». Desde aquel entonces hasta ahora, ese entrenamiento poco a poco nos permitirá identificar aquello que dice un autor sobre el tema que estamos estudiando y, desde luego, poder acercarnos con la misma dinámica a otros autores para conocer los diferentes puntos de vista que actualmente están tratándose.

No se debe olvidar que si el tema seleccionado no nos «cautiva», difícilmente podremos hacer una investigación sobre aquello que no nos apasiona.  Es más, en todas las disciplinas o campos de estudio se hace un marco teórico al momento de plasmar por escrito el fruto de una investigación. Lógicamente, la estructura interna del mismo dependerá de la naturaleza de la disciplina en la que nos encontremos; sin embargo, el denominador común en todo esto es la revisión de los trabajos que otros han hecho (investigadores) sobre nuestro tema de estudio.

Vamos a ver todo esto con un ejemplo hipotético desde un posible tema. Supongamos que estamos desarrollando «la gamificación como propuesta para las actividades formativas de la asignatura Xxxxxxxxx, de los alumnos de 3° de la ESO».

Todo epígrafe debe empezar con una breve introducción al mismo. Es decir, se debe empezar ofreciendo una idea general de lo que allí se va a desarrollar. No es recomendable iniciar o terminar un epígrafe con una cita literal, ya que quien inicia y escribe es el investigador (estudiante); luego puede insertarse la cita literal siempre que ese texto que escribimos esté relacionado con eso que estamos citando.

Todo epígrafe debe empezar con una breve introducción al mismo

 Ahora vamos a «desfragmentar» este gran tema en un conjunto de subtemas y nos puede quedar algo así:

  1. La gamificación; 2) las actividades formativas; 3) la planificación del aprendizaje; 4) la innovación en el aula.

Una vez «desfragmentado» ese gran tema en varios subtemas, la actividad siguiente es revisar qué es lo que se ha escrito sobre cada uno de esos subtemas. Una herramienta práctica nos la ofrece, por ejemplo, Google Académico, ya que nos da la opción de encontrar bibliografía según el intervalo de tiempo que determinemos (como regla general, se deben consultar textos no superiores a los 10 años de edición, a excepción de aquellos que se consideren obras clásicas).

Ya tenemos los textos que consultar y ya habremos hecho la respectiva referencia bibliográfica (bibliografía) según las normas APA. Ahora leemos el texto e identificamos las ideas principales y secundarias o derivadas. Esto lo repetimos con cada texto seleccionado. El subrayado en este caso es lo ideal, ya que nos permitirá encontrar rápidamente aquellas ideas que hemos destacado.

Siguiendo el ejemplo hipotético anteriormente descrito, nos encontramos desarrollando el subtema «la gamificación». Ahora empezamos a redactar una pequeña introducción sobre La gamificación (un par de párrafos, aunque el número de los mismos va a ser determinado por el autor); justamente en ese último párrafo vamos a hacer mención a lo que nos dice un determinado autor a propósito de lo que estamos redactando. Insertamos la cita literal extraída del documento respectivo (junto con los datos de la cita) y en el siguiente párrafo debemos ampliar o comentar la cita que acabamos de insertar. La forma de eso que acabamos de escribir quedaría así: (párrafo 1, párrafo 2) + (cita literal) + (párrafo 3, párrafo 4, párrafo…) y así sucesivamente se puede repetir este patrón para que todo esté concatenado y relacionado hasta terminar de exponer los autores consultados correspondientes a este subtema y de allí empezamos con el siguiente subtema.

el marco teórico en sí mismo es una investigación bibliográfica y documental, con lo cual debe cuidarse mucho su redacción

Es importante comprender que el marco teórico en sí mismo es una investigación bibliográfica y documental, con lo cual debe cuidarse mucho su redacción. Tal y como se ha señalado, no se trata de un glosario de términos; se trata de un texto escrito que se enriquece y complementa con las aportaciones que ya han sido realizadas sobre el tema que estamos analizando.

El marco teórico no debe construirse de manera apresurada, ya que por mucho que lo intentemos, se necesita revisar varias veces para asegurar el hilo conductor de lo que estamos escribiendo. Por lo tanto, lo recomendable es dedicar un espacio de tiempo solo a hacer una revisión bibliográfica y a subrayar ideas principales y secundarias o derivadas. Luego nos disponemos a escribir logrando combinar lo que escribimos de nuestra propia cosecha con lo que aportan los investigadores sobre eso que investigamos y poco a poco iremos construyendo un marco teórico único, original, pero sobre todo como muestra de que el entrenamiento en la lectura y la escritura sigue siendo una buena práctica para reforzar habilidades y conocimientos.

Artículo publicado en el blog de la Universidad Isabel I y cedido por su autor para Psyciencia.

  • Ciencia

George Steiner: «Me asquea la educación de hoy, que es una fábrica de incultos»

  • 10/07/2016
  • David Aparicio

Francis George Steiner es uno de esos hombres que estudia y que estudia de verdad. Es filósofo, novelista, ensayista y educador, que con sus 88 años conserva su lucidez intacta. Steiner no es un hombre dado a las entrevistas, pero el director de la sección de Cultura para el diario El País, Borja Hermoso, logró entrevistarlo en su casa de Inglaterra y sus comentarios sobre la educación, la importancia de aprender de memoria, la poesía y el arte nos dan mucho para pensar y debatir.

La sociedad moderna no respeta el aprendizaje de memoria:

-La poesía vive… o mejor dicho, en este mundo de hoy sobrevive. Algunos la consideran casi sospechosa.

-Estoy asqueado por la educación escolar de hoy, que es una fábrica de incultos y que no respeta la memoria. Y que no hace nada para que los niños aprendan las cosas de memoria. El poema que vive en nosotros vive con nosotros, cambia como nosotros, y tiene que ver con una función mucho más profunda que la del cerebro. Representa la sensibilidad, la personalidad.

Le estamos haciendo un daño muy grande a los niños al no permitirles cometer errores:

El ruido y la prisa… ¿No cree que vivimos demasiado deprisa? Como si la vida fuera una carrera de velocidad y no una prueba de fondo? ¿No estamos educando a nuestros hijos demasiado deprisa?

-Déjeme ensanchar esta cuestión y decirle algo: estamos matando los sueños de nuestros niños. Cuando yo era niño existía la posibilidad de cometer grandes errores. El ser humano los cometió: fascismo, nazismo, comunismo… pero si uno no puede cometer errores cuando es joven, nunca llegará a ser un ser humano completo y puro. Los errores y las esperanzas rotas nos ayudan a completar el estado adulto.

Steiner pudo aprender y desarrollarse intelectualmente en medio del caos que vivió durante la segunda guerra mundial:

¿Qué momentos o hechos cree que forjaron más su forma de ser? Entiendo que tener que huir del nazismo junto a sus padres y saltar de París a Nueva York es uno de los fundamentales teniendo en cuenta que?

-Le diré algo que le impactará: ¡Yo le debo todo a Hitler! Mis escuelas, mis idiomas, mis lecturas, mis viajes… todo. En todos los lugares y situaciones hay cosas que aprender. Ningún lugar es aburrido si me dan una mesa, buen café y unos libros. Eso es una patria. «Nada humano me es ajeno». ¿Por qué Heidegger es tan importante para mí? Porque nos enseña que somos los invitados de la vida. Y tenemos que aprender a ser buenos invitados. Y, como judío, tener siempre la maleta preparada y si hay que partir, partir. Y no quejarse.

Lee la entrevista completa en El País.

  • Recomendados

Por qué es tan difícil para los hombres hacer y mantener amistades – The New York Times

  • 08/07/2016
  • David Aparicio

The New York Times,  le está poniendo más atención al público de habla hispana y han dedicado, en su versión digital, una sección entera con los mejores artículos de cultura traducidos en español.

Hace unos días me encontré con un fascinante artículo de Jane Brody, que nos explica  porque a los hombres nos cuesta tanto hacer amigos a medida que crecemos:

A Christopher Beemer, de 75 años, le impresiona lo bien que su esposa, Carol, mantiene amistades con otras mujeres y se pregunta por qué este valioso beneficio a la salud y la longevidad “no es tan fácil para los hombres”.

Entre varios estudios que relacionan las amistades con el bienestar en los últimos años de las personas, el Australian Longitudinal Study of Aging de 2005 halló que las relaciones familiares tenían poco o ningún impacto en la longevidad, pero las amistades aumentaban la expectativa de vida hasta en un 22 por ciento.

El peso del trabajo y las responsabilidades sobre la vida social y los vínculos de amistad:

En un estudio realizado en los ochenta acerca del efecto que el cuidado de los niños tiene en el matrimonio, dos psiquiatras del área de Boston, la Dra. Jacqueline Olds y el Dr. Richard Stanton Schwartz, hallaron que “los hombres estaban tan atrapados en el trabajo, construyendo sus carreras y estando más involucrados con sus hijos de lo que habían estado sus propios padres, que algo debía ceder”, dijo Schwartz. “Lo que cedió fueron las conexiones con los amigos hombres. Sus vidas simplemente no les permitían tener tiempo para las amistades”.

En su libro The Lonely American: Drifting Apart in the Twenty-First Century, los doctores —que son marido y mujer— señalaron una tendencia actual en la que los hombres procuraban matrimonios más fuertes e íntimos pero descuidaban casi cualquier otra conexión social.

Cuando estos hombres envejecen y el trabajo ya no define a sus contactos sociales, “hay mucho que reconstruir” si desean tener amistades significativas con otros hombres, dijo el Dr. Schwartz en una entrevista.

El artículo me dejó reflexionando sobre algunas amistades que he dejado descuidadas debido al frenesí laboral en el que vivo. Seguramente muchos de ustedes se sentirán igual. Es hora de tomar el teléfono y cuidar a los amigos.

Lee el artículo completo en The New York Times.

  • Ciencia

El valor de un rostro sonriente

  • 08/07/2016
  • Asociación Educar
sonrisas, neurociencias

Desde que nacemos los rostros atraen nuestra atención. A través de ellos podemos reconocer rápidamente a los conocidos, detectar el estado emocional de las demás personas, percibir si lo que decimos o hacemos es o no de su agrado y un largo etcétera. Todas estas son habilidades fundamentales para una especie tan social como lo somos los homo sapiens sapiens.

Tan importantes son los rostros que el cerebro humano posee áreas especializadas para la lectura de los mismos y además a través de las expresiones faciales nos contagiamos nuestras emociones unos a otros.

Para los científicos el modo en que el cerebro percibe un rostro y cómo se ve afectado por la expresión de éste es de sumo interés, ya que hace al desarrollo de nuestras habilidades sociales.

Entre los muchos trabajos que buscan dilucidar este tema se encuentra uno realizado por el neurocientífico Olivier Pascalis en la Universidad de Sheffield, Inglaterra, en el año 2002. Pascalis, junto a su equipo, buscó observar si bebés y adultos tenían la capacidad de identificar en fotografías a diferentes personas y monos.

el cerebro humano posee áreas especializadas para la lectura de Los rostros

En el caso de los pequeños, para su trabajo se basaron en una característica de nuestro cerebro asociada con el reconocimiento visual, que es la de mantener por más tiempo la atención y mirada en algo que resulta novedoso y, por el contrario, menor en lo conocido.

En su primer estudio, presentaron a adultos y bebés de 9 meses fotos de personas y de monos de Java. Tal como era de esperar reconocer rostros humanos les resultaba sencillo, pero no pasaba lo mismo con los simios.

No conformes los investigadores sumaron a su experiencia un tercer grupo, en este caso bebés de 6 meses, que a diferencia de los dos anteriores pudo distinguir los rostros de los monos conocidos al igual que el de los humanos.

Para los especialistas esto se debe a que el sistema de reconocimiento facial es muy flexible en sus inicios, pero a medida que pasa el tiempo el cerebro se va especializando en los rostros con los que se relaciona. De esta manera, se pierde la capacidad de reconocer los de una especie como, por ejemplo, los monos, con los cuales no convivimos. También consideran que esto produce que nos resulte difícil poder distinguir los rostros de personas de otras etnias con las cuales no interactuamos cotidianamente haciendo que las percibamos similares entre sí.

Pero parecería que la capacidad de poder individualizar macacos es posible, y en ello centraron su investigación la doctora Lisa Scott y su equipo de la Universidad de Massachusetts, quienes a un grupo de padres de bebés de 6 meses les pidieron que mostrarán durante un tiempo a los pequeños un libro con imágenes de monos. No obstante, antes se los dividió en grupos: el A debía mostrarlo calladamente; el B, llamarlos monos y el C, darle a cada uno un nombre y volver a repetirlo con cada muestra.

Al encontrarse tres meses después pudieron observar que los del grupo C conseguían identificar los monos sin inconvenientes, llegando a la conclusión de que la diferencia con el estudio anterior se debió a que los monos tenían nombres. Esto generó que el cerebro pusiera más atención en los detalles, mientras que en los otros casos se observaron más las generalidades.

El área de reconocimiento facial se sitúa en las superficies ventromediales de los lóbulos temporal y occipital, e involucra al giro occipital inferior, al giro fusiforme medial y al surco temporal superior. Su lesión provoca Prosopagnosia, es decir la incapacidad de reconocer caras.

lenguaje-corporal-sonrisa1No obstante, el reconocimiento de imágenes faciales además de estas áreas requiere de la interconexión de distintas redes neuronales, ya que no solo se debe desde reconocer que lo que se ve es un rostro, sino además si es de alguien conocido, asociarlo a memorias emocionales, nombres, etc.

Con respecto a los nombres es común que luego de que nos presenten a alguien, al poco tiempo olvidemos cómo se llama, pero increíblemente si nos encontramos con esa persona meses después seremos capaces de recordar su cara, en dónde la conocimos y, con mucha vergüenza, saludarla sin poder encontrar en nuestra memoria su nombre.

Sin embargo, esto no debe preocuparnos ya que para el cerebro es sencillo recordar rostros, algo que fue fundamental para nuestra supervivencia. Los nombres nos cuestan más debido a que el lenguaje es una función más reciente y para que los relacionemos a una cara debemos además asociarlos a otras características y eventos que exigen de un esfuerzo cognitivo mayor y que lleva más tiempo de activación neuronal.

Tanto nos atraen los rostros que por la década del 80 apareció en nuestra comunicación digital el empleo de emoticones, para expresar la emoción o el estado de ánimo que sentimos. Los primeros no eran las imágenes actuales, sino un conjunto de signos como por ejemplo: :-).

para el cerebro es sencillo recordar rostros, algo que fue fundamental para nuestra supervivencia

Rápidamente pudimos aprender a relacionar la unión de estos signos con una cara feliz, y un estudio realizado en el Laboratorio de Cognición y Cerebro de la Escuela de Psicología de la Universidad Flinders en Adelaida, Australia, indicó que el cerebro reacciona ante estas figuras de la misma manera que lo hace frente a un rostro humano.

Los emoticones son muy usados, ya que suman a una comunicación sin rostro diferentes niveles de expresión, contribuyendo a que la misma sea más cálida e, incluso, permita al ser leídos un mensaje, hacerlo no en el tono emocional que imaginamos, sino en el que desea trasmitir quien lo envía. En la actualidad el emoticón más usado es el de la carita que llora de risa.

Entre todos los rostros hay uno que despierta una intensa respuesta emocional de ternura y placer: el de los bebés. Si bien al igual que otras caras son procesadas por las áreas de la lectura de las mismas, activan fuertemente el circuito de recompensa cerebral, tal como lo presentan los estudios del investigador Morten Kringelbach de la Universidad de Oxford.

Imagen: Asociación Educar
Imagen: Asociación Educar

La dulce expresión de los pequeños genera un rápido y fuerte pico de actividad en la corteza orbitofrontal, implicada en el placer y relacionada con la detección de estímulos gratificantes.

Muchas de las investigaciones científicas sugieren que nuestro cerebro es enormemente eficaz en detectar una expresión en los rostros: la sonrisa. Ésta nos advierte que quien está enfrente de nosotros es un “amigo”. Por esta razón, si volvemos a pensar en términos de supervivencia como hace más de 100.000 años, este mensaje no es para nada menor.

De hecho, un trabajo realizado por la psicóloga Erin Heerey en la Universidad Bangor, del Reino Unido, encontró que identificamos con mayor rapidez una sonrisa verdadera que una de cortesía.

Entre todos los rostros hay uno que despierta una intensa respuesta emocional de ternura y placer: el de los bebés

En su investigación Heerey aplicó dos sistemas de observación para presentar a un grupo de voluntarios rostros con los dos tipos de sonrisas: genuina y social. En el primero, ellos debían pulsar un botón cuando detectaran una sonrisa y en el otro aplicar sensores eléctricos en sus caras.

El resultado del trabajo arrojó que todos interpretaron más rápidamente las sonrisas verdaderas y que además ante las mismas los músculos de las bocas de los participantes reaccionaban imitando el gesto al activar las neuronas espejo.

Giacomo Rozzollati ―el descubridor de estas neuronas― expresó que la percepción de un rostro activa estructuras internas del sistema nervioso central como las áreas sensitivas y motoras y por ello moldea los músculos faciales de quien observa a otro.

Las sonrisas sociales surgen cuando las normas socioculturales nos dicen que debemos ser corteses. Si bien no producen la misma respuesta que las genuinas, sin lugar a dudas nos resultan agradables y por ello las usamos, y forman parte de nuestra vida social como un mensaje de respeto y aceptación. En la sonrisa genuina o de Duchenne, en honor al especialista francés que la identificó por primera vez, se elevan las mejillas y se contrae un número de pequeños músculos que se encuentran rodeando la cavidad orbital del ojo, lo que produce las conocidas “patas de gallo”, algo que rara vez se consigue con la sonrisa social.

Los rostros sonrientes al activar el circuito de recompensa cerebral y liberar dopamina producen que estos sean más fáciles de recordar, ya que también el hipocampo ―un área relacionada con la memoria― presenta mayor actividad antes los mismos, según estudios realizados en Centro de Neurociencias Cognitivas de la Universidad de Duke.

Imagen: Asociación Educar
Imagen: Asociación Educar

Richard Davinson y Paul Ekman, dos especialista en el estudio de las emociones, descubrieron en una de sus investigaciones que la contracción voluntaria del músculo orbital producía una importante actividad en el giro frontal medio, un área que, según los investigadores, es uno de los asientos de las emociones positivas.

Cuando esta zona se activa, la persona manifiesta signos evidentes de sentimientos de entusiasmo, optimismo y alegría.

En este punto de la nota es interesante reflexionar sobre si en los espacios y con las personas con quienes interactuamos abundan las sonrisas, y hasta preguntarnos a nosotros mismos si vamos por la vida con una.

giro-frontal-medialPodemos decirnos que a veces es muy difícil mantener un estado de ánimo elevado con tantas exigencias y estresores, pero, como dice el neurólogo Antonio Damasio, el mejor modo de contrarrestar emociones que nos perjudican es teniendo otras positivas. Si bien todas las emociones son buenas, algunas de ellas si se mantienen en el tiempo nos afectan negativamente, como, por ejemplo, el estar enojados.

Pero volviendo a las sonrisas y emociones positivas, existen algunos tips que pueden ayudarnos a llevar nuestro sistema atencional hacia ellas. Uno es anotar en un cuaderno durante el día cosas buenas que nos pasaron; al principio puede ser difícil encontrarlas, pero a medida que vayamos entrenando a nuestro cerebro a descubrirlas nos asombraremos de cuántas cosas buenas nos suceden. Mirar estas anotaciones durante el día y ampliarlas nos despertará siempre una verdadera sonrisa. De este modo, sin darnos cuenta, iremos por la vida contagiándolas y descubriremos que ciertas arruguitas alrededor de nuestros ojos son una bella muestra de que sonreímos a menudo :).

Artículo publicado en Asociación Educar, una reconocida plataforma online de enseñanza e investigación neurocientífica.

Autor: Marita Castro – Directora de Asociación Educar.

Bibliografía:

  • Alonso AL, Molina FC, Serrano JM, Carriba SF. Neuropsicología de la percepción y la expresión facial de emociones: Estudios con niños y primates no humanos. Anales de Psicología 2004, 20 (2). Copyright 2004: Servicio de Publicaciones de la Universidad de Murcia, España. ISSN: 0212-9728.
  • Pascalis O, de Haan M, Nelson CA. Is face processing species-specific during the first year of life? Science. 2002 May 17;296(5571):1321-3. PMID: 12016317.
  • Hoehl S, Wahl S, Michel C, Striano T. Effects of eye gaze cues provided by the caregiver compared to a stranger on infants’ object processing. Dev Cogn Neurosci. 2012 Jan;2(1):81-9. doi: 10.1016/j.dcn.2011.07.015. Epub 2011 Jul 30. PMID: 22682729.
  • Scott LS, Monesson A. The Origin of Biases in Face Perception. Psychological Science June 2009 vol. 20 no. 6 676-680. doi: 10.1111/j.1467-9280.2009.02348.x.
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  • Calvo MG, Gutiérrez-García A, Avero P, Lundqvist D. Attentional mechanisms in judging genuine and fake smiles: eye-movement patterns. Emotion. 2013 Aug;13(4):792-802. doi: 10.1037/a0032317. Epub 2013 Apr 29. PMID: 23627721.
  • Cunningham A. Baby in the Brain. Scientific American Mind 19, 16 (2008). doi:10.1038/scientificamericanmind0408-16a.
  • Broche Y, Rodríguez M, Martínez E. Memoria de rostros y reconocimiento emocional: generalidades teóricas, bases neurales y patologías asociadas. Actualidades en Psicología, vol. 28, núm. 116, 2014, pp. 27-40. ISSN: 0258-6444.
  • Heerey EA, Crossley HM. Predictive and Reactive Mechanisms in Smile Reciprocity. Psychological Science June 6, 2013. doi: 10.1177/0956797612472203.
  • Ciencia

Implantes ultrasónicos para atacar los tumores cerebrales

  • 06/07/2016
  • David Aparicio
Cerebro

Nuestro cerebro cuenta con un sistema de protección conocido como la barrera hematoencefálica, la cual permite el paso de ciertos fluidos y lípidos en el torrente sanguíneo del cerebro e impide la entrada de las neurotoxinas y agentes peligrosos.

Pero así como protege al cerebro de sustancias nocivas, también impide el paso de los medicamentos destinados al tratamiento del cáncer cerebral, lo cual reduce la efectividad de los tratamientos y la posibilidad de salvar vidas.

Para resolver esa limitación, un grupo de investigadores franceses ha desarrollado un novedoso implante ultrasónico que permite permeabilizar temporalmente la barrera hematoencefálica de forma que los médicamentos puedan acceder al torrente sanguíneo hasta llegar al cerebro y atacar a las células cancerígenas.

El implante ultrasónico

SonoCloud es el nombre del implante ultrasónico que se encuentra en fase experimental y que ha sido probado exitosamente en 15 personas diagnósticadas con cáncer cerebral.

El dispositivo tiene 11,5 milímetros de diámetro y se coloca luego retirar partes del tumor o en una biopsia. El paciente con el implante ya instalado recibirá quimioterapia y se le inyectarán unas burbujas microscópicas que serán actividas con el implante ultrasónico y que permitirán abrir los vasos sanguíneos y facilitarán el acceso de los fármacos oncológicos durante 6 horas al cerebro. Según los investigadores esta modificación autmentará entre 5 a 7 veces la efectividad de los tratamientos tradicionales.

El tratamiento es bastante prometedor y podría salvar muchas vidas. Pero antes de que salga del laboratorio y que pueda ser utilizado por los pacientes en el mundo entero es necesario de que las investigaciones demuestren que el artefacto es lo suficientemente seguro y que no ocasiona efectos secundarios como meningitis o la muerte de los pacientes. Es un gran desafío que le toca a al equipo de científicos, pero de lograrlo cambiarán por completo el rumbo de los tratamientos oncológicos.

Puedes leer la investigación completa sobre el implante ultrasónico en la revista Science Translational Medicine

Fuente: Engadget en Español

  • Recursos

Guía clínica para el Tratamiento de los Trastornos Psicogeriátricos (PDF)

  • 06/07/2016
  • David Aparicio
Adulto mayor

Dada la insuficiente cobertura actual en la prestación de servicios de salud en general y de salud mental en particular para el adulto mayor y el cada vez más importante incremento en número de este grupo de edad, esta guía dirigida al psiquiatra general busca que el abordaje de la problemática psiquiátrica del adulto mayor se lleve a cabo bajo las premisas y condiciones que permitan identificar con oportunidad y precisión los padecimientos psiquiátricos que lo aquejan y que lo afectan tanto en lo individual como en lo familiar, lo mismo que implementar las medidas terapéuticas integrales que lo lleven a restituir su condición de salud y eventualmente el mejoramiento de su condición y calidad de vida.

Objetivo de la guía

Esta guía está dirigida para ser aplicada por el médico psiquiatra encargado de proporcionar la atención especializada en la unidad de salud mental respectiva. Si bien se centra en el papel del psiquiatra, también permite que otros profesionales integrantes del equipo de salud mental participen en el desarrollo de algunas de las actividades incluidas en los apartados especí cos, mediante la coordinación del psiquiatra general.

Esta guía tiene como objetivo general constituir un material sencillo y práctico de consulta y apoyo para el equipo de salud mental, con el fin de que la atención psiquiátrica que se le proporcione al adulto mayor sea más eficaz y eficiente, sobre la base del conocimiento de las particularidades de este grupo de población.

Descarga la guía completa en formato PDF.

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