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El autismo, el trastorno obsesivo compulsivo y el TDAH, compartirían marcadores cerebrales

  • 10/08/2016
  • David Aparicio

El primer estudio comparativo de las estructuras cerebrales en niños con trastornos de neurodesarrollo encontró que los niños con autismo, TOC y TDAH compartirían las mismas bases genéticas que provocan serias interrupciones en el cuerpo calloso, una estructura compuesta por fibras nerviosas que uno los hemisferios cerebrales. La investigación está disponible en la revista American Journal of Psychiatry .

En el paper se detalla que la muestra estuvo compuesta por 71 niños con autismo; 31 niños con TDAH y 36 con TOC, y se les examinó sus cerebros a través de las Imagenes de Tensor de Difusión, una técnica de investigación neurológica que permite observar la materia blanca del cerebro o los cuerpos fibrosos que conectan los nervios cerebrales.

Con las imágenes procesadas en las computadora, se observó una disrupción en la materia blanca en los niños con los tres trastornos mencionados, pero con menos frecuencia en los niños con TOC que en aquellos con autismo o TDAH.

La investigación también tomó en cuenta las observaciones de los padres sobre las conductas, atención, habilidades de comunicación conductas obsesivas y las capacidades de realizar actividades de la vida diaria. Estos datos sugieren que los niños que son más dependencia para realizar las tareas de la vida diaria son los que tenían mayores disrupción es en la materia blanca.

“Lo que es interesante es que el  es uno de los primeros trazos cerebrales en desarrollarse y es el más grande del cerebro. Lo que podría significar que este trazo cerebral podría crear una vulnerabilidad para estos tres trastornos del Neurodesarrollo,” explicó Stephanie Ameis, profesora adjunta de psiquiatría en la Universidad de Toronto y coautora del estudio.

Con estos resultados se vuelve a tomar la idea de que los trastornos como el autismo y el TDAH no difieren significativamente a nivel estructural y quizás se puedan desarrollar medidas de prevención y tratamiento para ambas condiciones. Pero ese es un sueño de los investigadores y no algo viable a corto plazo, especialmente porque los resultados aquí descritos fueron obtenidos en laboratorio y todavía no está claro que esas disrupciones en el cuerpo calloso sean significativas a nivel clínico.

Fuente: Scientific American

  • Ciencia

Universidad, Machismo y Patriarcado

  • 10/08/2016
  • Gustavo Toledo Lara

El corpus ideológico y moral que forma parte del ser humano, determina su actuar y proceder en cuanto a sus relaciones sociales. En este sentido, la escala de valores y los principios culturales perfilan el grado en el cual, esas relaciones se desarrollan. De tal modo, la esfera de lo social se compone de una serie de campos en los cuales los roles asumidos son los que exponen la naturaleza y la individualidad de sus actores. Producto de la dinámica social, la transmisión de valores y el reconocimiento de la otredad cobran singular importancia por cuanto constituyen la raíz primigenia de las bases sobre las cuales reposan las convicciones personales. Tanto el núcleo familiar, así como las instituciones educativas –en este caso la Universidad- indudablemente son entes transmisores de cultura y principios morales. De tal manera que el ser humano que acude a una Universidad, es el mismo que cohabita en un entorno familiar y de este modo, manifiesta todos los patrones de conducta que ha aprendido a lo largo de su historia de vida.

Así, la institucionalización de posturas ideológicas han dado pie al afloramiento de conductas que pueden limitar o excluir a las minorías que no están dentro del perfil que tiende a considerarse como mayoritario en una sociedad determinada. En el caso que ocupa este artículo, se trata de identificar los aspectos más distintivos del despliegue del machismo y del patriarcado familiar y sus elementos definitorios en el mundo universitario. Si bien es cierto que se trata de comportamientos personales, es igualmente cierto que dichos comportamientos, al institucionalizarse se convierten en cotidianos, son trasmitidos generacionalmente y además influyen en el establecimiento de las organizaciones humanas dentro de las cuales, las mayorías y minorías comparten un mismo espacio, y es cuando aparece el poder como foco de atención y como instrumento de dominación sobre aquellos grupos que no comparten los mismos principios vitales. De acuerdo con Pop Bol (2000):

La socialización de la desigualdad adquiere legitimidad mediante la incursión ideológica en todos los niveles de interacción social, a tal grado que las prácticas opresoras se ocultan, encubren y difuminan hasta lograr que las condiciones desiguales provocadas se distorsionen, quedando en el plano de las percepciones y no en hechos y evidencias concretas. Esa distorsión sucede porque hay reglas dominantes establecidas por quienes ejercen poder, que se caracteriza por ser un poder coercitivo que se desplaza en todos los espacios de la vida cotidiana. (p. 13)

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La Universidad: algunas constataciones

La Universidad se ha constituido como epicentro de debates que giran en torno al quehacer del individuo en la sociedad. Esta concepción permite apreciar que en su seno, se reflejen los valores que conforman el contexto referencial que le rodea.  Es decir, el ser humano que hace vida en la sociedad, es el mismo que forma parte de la institución universitaria, y por ende, su escala de valores y su patrón de conducta lo replica en su ámbito de desarrollo.  A juicio de Kerr (2001), la universidad se caracteriza por ser una institución con un sentido de pertinencia social a partir de su objeto de acción, es decir, está llamada a recrearse y a refundarse sin dejar a un lado lo que su esencia le impone desde su naturaleza, es decir, según Kerr (2001):

El uso directo de la universidad como un instrumento de reforma social ha tenido una   historia reciente, dependiendo de la fuente, el propósito y los métodos que han oscilado entre lo parcialmente eficaz y lo contraproducente. La presencia de instituciones de educación superior en la sociedad, por el contrario, tiene muchas consecuencias fundamentales a largo plazo. La presencia de la universidad que lleva a cabo sus funciones normales  cambia fundamentalmente la sociedad, pero el intento de manipulación de la universidad, por el bien de ciertas reformas políticas, cambia la universidad para mal, más hace que la sociedad cambie para mejor. (p. 133)

la institucionalización de posturas ideológicas han dado pie al afloramiento de conductas que pueden limitar o excluir a las minorías que no están dentro del perfil 

En este orden de ideas,  la escala de valores y preceptos morales que condicionan el comportamiento humano ha producido una serie de manifestaciones, que bajo el subterfugio de lo normal o lo correcto, estigmatizan las preferencias tanto de hombres como de mujeres. Por lo tanto, se corre el riesgo de encofrar a la institución universitaria evitando con ello que la universalidad que le caracteriza, esté condicionada por preceptos que desplazan el reconocimiento de la importancia de la otredad.  Desde luego, un cambio en el pensamiento no puede suscitarse de manera inmediata, sin embargo, al buscar el cambio o reforma de las estructuras de la Universidad, tal vez sea posible proyectar los efectos que dichos cambios, pueden producir a partir de la puesta en marcha de los asideros bajo los que reposa la institución encargada de la promoción del conocimiento, que en definitiva, es un conocimiento generado por los individuos. De tal manera, a juicio de Morín (2012):

Una reforma de la Universidad suscita una paradoja: no se puede reformar la institución (las estructuras universitarias) si no se han reformado anteriormente las mentes: pero no se pueden reformar las mentes si no se ha reformado anteriormente la institución. (p. 4)

De tal modo, y reconociendo que la Universidad transmite valores y principios, es de destacar que en ocasiones, dichos principios pueden atentar contra la individualidad y el desenvolvimiento pleno de la identidad, y por lo tanto se reproduzcan ciertos antivalores que con el correr del tiempo, se asuman como civiles o políticamente correctos. Nos acercamos entonces al hecho de reconocer que el asumir roles que no corresponden con un sistema de valores determinado, pueden ser compatibles con lo que se denomina machismo según Pop Bol (2000):

Puede definirse como un fenómeno dinámico, perverso, de raíces profundas y socio-históricas, basado en la creencia de que la mujer es inferior al hombre con argumentos biológicos en la construcción del género femenino, que se expresa de forma compleja con la intención de mantener relaciones asimétricas y dominantes de manera socializada.(p.9)

En ese sentido, la construcción de lo que se entiende por machismo, es una constante que se ha hecho presente en todas las instancias y campos de acción en donde el ser humano se desarrolla. Por otra parte, las manifestaciones sociales en contra de este tipo de ideologías, han girado en torno a la reivindicación de los derechos igualitarios representados por corrientes feministas y prohomosexuales, quienes con todo derecho, reclaman y han reclamado más que un reconocimiento social, una aceptación dentro de la multiversidad que como planeta tenemos. Así, y mientras que el sentido machista concibe y entiende un mundo signado por la heteronormatividad, las corrientes que adversan tal principio abogan por compartir un mismo espacio social con igualdad de condiciones. Tal y como refiere Felitti (2006):

En tal contexto, la “mujer emancipada” y los homosexuales, revolucionaban el sistema de género y atentaban contra los objetivos poblacionistas, la moral y el modelo de familia patriarcal, al escindir el placer sexual de la reproducción. (p. 2)

la construcción de lo que se entiende por machismo, es una constante que se ha hecho presente en todas las instancias y campos de acción en donde el ser humano se desarrolla

Desde estas consideraciones se presenta una tabla en la que se señalan los elementos que constituyen la manifestación del machismo, su función y como se desarrolla tomando como asidero la persona que ejerce el poder. (Ver tabla n°1). A partir de un sistema de valores asumido por la sociedad se construye un patrón de conducta a través del cual, los seres humanos son catalogados es decir, desde el nacimiento hasta el desarrollo del individuo se moldean las acciones que se suponen deben manifestarse según el género y los preceptos ético religiosos. Dicho de otro modo, se condiciona desde el nacimiento la conducta a adoptar en función de lo que tanto la sociedad como la familia esperan del individuo, y en ciertos casos, se tiende a coaccionar la inclinación y vocación personal bajo el subterfugio de la no correspondencia entre la acción y el género.

Esta espiral que moldea al individuo a lo largo de su vida, indudablemente se da lugar en el ámbito universitario. No se trata de comprender que desde la Universidad se difunda esta aseveración como que si en ella está el yacimiento de dichas costumbres. Se trata entonces de que las acciones o conductas del individuo desde luego, se desarrollan en los ámbitos en donde se desenvuelve su acción. Por lo tanto, lo que perciba o se le enseñe a un ser humano será su modelo a seguir en su etapa adulta. Dicha etapa es la que hace vida en la Universidad. Sin dejar de recordar los momentos del desarrollo cognitivo del individuo, observando las aulas como un ecosistema,  e identificando a la Universidad como una interrelación de sus integrantes es de esperarse que efectivamente, los patrones machistas y sexistas también se experimenten en las casas de estudios universitarios. Así, y a juicio de Toro-Alfonso, Borrero Bracero y Nieves Lugo, (2008):

Todo parece indicar que no existen espacios privilegiados para la protección de las personas LGBT. Ni siquiera el espacio universitario, tradicionalmente concebido como un espacio de apertura y tolerancia a la diversidad, parece permitir la participación activa y placentera a las personas que se identifican como lesbianas, gays, bisexuales y transgénero. (p. 273)

De tal manera  la experiencia dentro de la Universidad, puede constituirse como un espacio en el cual, no solo se puedan adquirir conocimientos, sino que además se transmitan valores culturales y desde luego, patrones compatibles con los modelos parentales que han sido traspasados a través de las generaciones. En este sentido, la experiencia del estudiante dentro de la Universidad puede suponer además el encontrarse con una realidad que le señala y critica como producto de convicciones y posiciones machistas y ortodoxas. Dada la etapa de vida en que se encuentra el estudiante universitario, las condicionantes por las cuales debe experimentar su propio aprendizaje están íntimamente vinculadas con su edad cronológica y los procesos cognitivos del aprendizaje, por lo cual, la influencia de la automotivación al logro, cobra singular importancia.

no existen espacios privilegiados para la protección de las personas LGBT. Ni siquiera el espacio universitario, tradicionalmente concebido como un espacio de apertura y tolerancia

Se afirma, que el modo en que se aprende, va estrechamente relacionado con la etapa de vida en que se encuentre el individuo. Así, un adolescente cuenta con estructuras mentales que un adulto ya no tiene, además de los cambios morfológicos y sociales a los que él es partícipe. Con respecto a este punto, Papalia y Wendkos (1998, p. 455) hacen referencia a Warner Schaie, quien afirma que el desarrollo intelectual está en relación con el reconocimiento que las personas hacen de lo que es importante y significativo en sus vidas. Schaie refiere, en cinco etapas, su modelo de desarrollo cognoscitivo, sin embargo, las que competen a la edad adulta, son las siguientes:

  1. Etapa de logros: (últimos años de la adolescencia, o desde los 20 años hasta entrar en los 30), en esta etapa, las personas no solo adquieren el conocimiento para su propio beneficio, sino también para utilizarlo en alcanzar competencia e independencia. Se desempeñan mejor en tareas que tengan importancia para las metas que se han fijado en la vida.
    1. Etapa responsable (desde el final de los 30 años hasta comienzos de los 60), en esta etapa las personas están comprometidas con metas de largo alcance y problemas prácticos de la vida real, que posiblemente se asocien a las responsabilidades frente a los demás.
    2. Etapa ejecutiva (desde los 30 o los 40 años, hasta la edad adulta intermedia). Las personas se dedican a ejercer responsabilidades sociales, como por ejemplo, gobierno, negocios, etc., antes que al núcleo familiar; necesitan integrar en varios niveles algunas relaciones complejas.

Así, el pensamiento formal, se refiere al pensamiento de la edad adulta, el cual es abierto, flexible, adaptativo y va más allá de la lógica formal. Es característico de las personas que demuestran madurez de pensamiento. Otras características de la edad adulta son: el desarrollo de lo moral, el empleo, el acercamiento a la educación formal y no formal con intenciones de profesionalización, entre otras. En este sentido, todos los seres humanos en mayor o menor escala transitan por esta tipología, sin distingo de raza o preferencia sexual. Ahora bien, no suele resultar nada fácil el desempeño estudiantil si se está atravesando por un momento en el que la crítica, el rechazo y la soledad determinan gran parte de la cotidianidad de ese estudiante. Todo lo anterior enmarcado en el sesgo producto del machismo que se corresponde con este tipo de prácticas.

De tal modo y comprendiendo que el “desempeño estudiantil se le entiende como el conjunto de experiencias y logros formativos de los estudiantes en su relación con la educación superior” (Téllez y González, 2003, p. 18), el estudiante al encontrarse en una situación de constante crítica o burla ya sea por su género o por su orientación sexual, puede estar expuesto a la posibilidad del abandono de los estudios universitarios o sentir la exclusión de esa etapa educativa. Por lo tanto, su desempeño estudiantil no será favorecedor lo que desembocaría en frustraciones inmediatas. Tal y como señala Lagarde (2000):

Como espacio mixto la Universidad está lejos de haber alcanzado la paridad entre mujeres y hombres. Las desigualdades de género están presente entre estudiantes y trabajadores, definen a la academia, a la burocracia y a los cuerpos directivos. Y, las desigualdades de género marcan también a las organizaciones gremiales y estudiantiles, así como a los movimientos reivindicativos. Formas abiertas y sutiles de exclusión, marginación y discriminación pesan sobre las universitarias y a su vez los universitarios se benefician de la supremacía de género. (p. 1)

Además de lo anterior, puede existir la tendencia a considerar que las personas que no son compatibles con maneras de ser correspondientes con el discurso machista, sufren de discapacidad cognitiva y por lo tanto carecen de aptitud para proseguir estudios universitarios. Aunque parezca poco creíble, este tipo de pensamiento aún existe en pleno siglo XXI. Si nos remontamos a las estructuras familiares dominadas por el patriarcado como eje y centro focal de la vida y desarrollo de los miembros de una familia, se podrán evidenciar las actitudes feministas y homófobas, las cuales juzgan y estigmatizan a sus miembros conforme se acercan o alejan de la figura paterna central. A propósito de este punto, se presenta a continuación un conjunto de concepciones que sobre la homofobia se han construido a partir de las investigaciones desarrolladas en este particular. (Ver tabla n° 2)

Tal y como se desprende del cuadro anteriormente referido, el común denominador lo constituye el sentimiento de rechazo y segregación hacia la homosexualidad. Así y según Toro-Alfonso, Borrero Bracero y Nieves Lugo, (2008, p. 272) “La homofobia como el racismo y la misoginia representan obstáculos mayores para el pleno disfrute de los derechos humanos que toda persona ciudadana debe tener garantizados”. Por otra parte, Alfaro (2009, p. 70) expone que “Defender la homosexualidad como diversidad sexual no equivale, a defender la promiscuidad, la prostitución ni la drogadicción. Una vez más, esta es una idea estereotipada que se asocia con la diversidad sexual”.

Como espacio mixto la Universidad está lejos de haber alcanzado la paridad entre mujeres y hombres

Dada la multiversidad de la Universidad, esta institución no escapa de estos influjos ideológicos, mucho menos en cuanto a su estructura interna. No obstante el epicentro de la discusiones en torno tanto al feminismo como a la homofobia, han encontrado eco desde las cátedras libres y grupos de reflexión quienes han asumido como propia, la búsqueda de la igualdad para todos los seres humanos, en contraposición a las tradiciones o tendencias conservadoras que procuran excluir a toda orientación social o sexual que se manifieste en contra de las antiguas estructuras sociales. De tal modo que según Tarrow (2004, p. 33): “la acción colectiva surge en respuesta a los cambios en las oportunidades y restricciones políticas, y sus participantes responden a una variedad de incentivos: materiales e ideológicos, partidistas y grupales, prolongados y episódicos”

El patriarcado como reducto de la homofobia y el feminismo

Complejas transformaciones ha experimentado el planeta conforme la humanidad ha caminado en el tiempo. Transformaciones en el orden político, económico, social y demográfico han dibujado el tránsito del ser humano en el mundo. El fin de las dos guerras mundiales, la caída del muro de Berlín, y el acceso a la comunicación de masas ha transversalizado el quehacer humano y así, el énfasis ha estado principalmente en el juego del poder y las relaciones desde lo político. Sin embargo, esta dinámica ha avanzado en algunos aspectos, pero ha sido tímida ante otros. Así encontramos organizaciones sociales que se perfilan como vanguardistas1 en lo tecnológico, pero que muy poco se han desarrollado como sociedades inclusivas, además de ser determinadas a partir de preceptos y dogmas religiosos que establecen los modos bajo los cuales, deben relacionarse entre sí. Tal y como refieren Sierra, Rojas, Ortega y Martín Ortiz (2007):

A lo largo de la historia, las actitudes hacia la sexualidad humana han estado estrechamente relacionadas con la moral imperante en la sociedad de la época. Tradicionalmente, ciertas conductas sexuales han venido siendo objeto de valoraciones diferentes en función de que las realizase un hombre o una mujer. (p. 42)

En este orden de ideas, la tradición que se desprende de la religión, hace que efectivamente el patriarcado se ubique como la estructura de la que se deriva toda la acción tanto familiar, como organizacional. Es decir, el patriarcado consigue un asidero de particular relevancia por medio de la aceptación de todo un cuerpo de preceptos morales que determinan las relaciones afectivas y las relaciones con y desde el poder. Una de las ideas reflejadas en la Biblia, se refiere a la figura femenina en los siguientes términos: “Y encuentro que la mujer es más amarga que la muerte, porque ella es como un lazo, su corazón una trampa y sus brazos cadenas. El que es bueno ante Dios se librará de ella, pero el pecador quedará atrapado” (Eclesiastés, 7, 26). De tal modo, el patriarcado se convierte en un reducto del machismo el cual se ve justificado tanto a nivel social como religioso. A este respecto,  Fontenla (2008) explica que:

En términos generales el patriarcado puede definirse como un sistema de relaciones sociales sexo–politicas basadas en diferentes instituciones públicas y privadas y en la solidaridad interclases e intragénero instaurado por los varones, quienes como grupo social y en forma individual y colectiva, oprimen a las mujeres también en forma individual y colectiva y se apropian de su fuerza productiva y reproductiva, de sus cuerpos y sus productos, ya sea con medios pacíficos o mediante el uso de la violencia. (p. 3)

Por otra parte, el patriarcado al contar con un espacio privilegiado como lo es la familia, se autojustifica a partir de la convicción de que la figura central del entorno familiar (el patriarca) es el responsable de mantener la unión familiar y es además el que preserva y determina los comportamientos de sus miembros en función de los roles que según él, deben desempeñar: al hombre se le aceptan excesos en el consumo del alcohol, varias parejas sexuales2, vejaciones hacia la mujer, entre otras. Mientras que a la figura femenina se le determina como acciones propias: la crianza de los hijos, las labores domésticas, las actividades propias de la vida escolar de los hijos y la atención personalizada hacia el patriarca según sus requerimientos.

El autoritarismo es un mecanismo de control social que utiliza el patriarcado para mantener su orden social

Con respecto a la homosexualidad, esta no existe en la familia de un patriarca, por lo tanto al detectar la orientación homosexual de alguno de sus miembros, sencillamente se le excluye y aparta, desconociendo con ello la relación paterno-filial y el valor de la individualidad del ser humano, ya que consideran en algunos casos, que han fallado como padres y por lo tanto los demás no deben percatar el error. Todo lo anterior bajo la convicción de que se está haciendo lo correcto, ya que así –según ellos- se preserva la unión de la familia y los valores morales y religiosos porque hay que apartar al hijo que está en el mal camino. Una de las manifestaciones más palpables del patriarcado es el autoritarismo ya que por medio del ejercicio de la fuerza se impone su voluntad. De tal manera, y según Oblitas Béjar (2009):

El autoritarismo es un mecanismo de control social que utiliza el patriarcado para mantener su orden social; se manifiesta en defender y pretender que lo «masculino» goce de plenos poderes para hacer y deshacer las leyes y las estructuras sociales sin ninguna restricción, de acuerdo a los propios intereses, ideas, deseos o proyectos. (p. 314)

En este mismo orden de ideas, Jelin  (1998) señala otra postura en cuanto a la estructura del modelo familiar:

La familia nuclear arquetípica está muy lejos de serlo si se la mira desde un ideal democrático: tiende a ser una familia patriarcal, donde el jefe de familia concentra el poder, y tanto los hijos e hijas como la esposa-madre desempeñan papeles anclados en la subordinación al jefe. Estos rasgos, por supuesto, no siempre se manifiestan con la misma intensidad, pero son constitutivos de esta forma de familia. (p. 4)

La misma autora, señala además otras formas de familia que no corresponden con el modelo impuesto desde el patriarcado como estructura determinante de las relaciones humanas:

A esto se agregan otras formas de familia más alejadas del ideal de la familia nuclear completa: madres solteras y madres con hijos sin presencia masculina, padres que se hacen cargo de sus hijos después del divorcio, personas que viven solas pero que están inmersas en densas redes familiares, parejas homosexuales, con o sin hijos. Todas ellas son familias. (Jelin, 1998, p. 5)

Estas premisas nos sugieren pensar que efectivamente, existen diferentes concepciones de lo que se entiende como familia a partir de las propias convicciones y valores culturales y religiosos. En este sentido, el centro de atención radica en el hecho de que esos mismos preceptos morales desplazan al ser humano en su individualidad, cercenándole su realización personal. Así, y de acuerdo con Alfaro (2009):

El concepto que se tiene sobre homosexualidad está tan cargado de mitos y estereotipos que una imagen distorsionada de ésta se ha fijado de manera preocupante sobre el juicio general de la población. Lo más alarmante de todo es que, al permanecer arraigada esta percepción parcial, se ha justificado la discriminación contra aquellas personas que, dentro de su derecho indiscutible a la libertad de la vivencia de su sexualidad, son víctimas de una clara distinción y, por poco, destierro de la sociedad. (p. 55)

De tal manera y como producto de la reproducción de estos principios ideológicos, son muchas las consecuencias tanto para el feminismo, como para el homosexual. En cuanto al feminismo, la tradicional estructura patriarcal dominante puede lograr la auto negación de la mujer al asumir y sentirse incapaz de tomar el control de su vida y todo lo que esto conlleva. Por otro lado, las mujeres pueden convertirse no solo en víctima del patriarcado más radical sino que además transmiten esta forma de vivir a sus hijos o familiares.

El concepto que se tiene sobre homosexualidad está tan cargado de mitos y estereotipos que una imagen distorsionada de ésta se ha fijado de manera preocupante sobre el juicio general de la población

Por lo tanto y ya sea de forma consciente o no, puede existir la posibilidad de que el género femenino haya sido uno de los transmisores más fieles del patriarcado familiar. Así, la lucha profeminista no se centra en que las mujeres ocupen los mismos puestos o cargos que los hombres, se trata de que efectivamente se reconozca que las mujeres gozan de plenas facultades lo que las hacen capaces de asumir cualquier tarea o responsabilidad sin que su género implique algún tipo de limitación. A partir de su investigación, Fontenla (2008) hace referencia al aporte de Chistine Delphy y en base a ello expone que:

Christine Delphy afirma la existencia de una “relación de producción entre marido y mujer en la familia nuclear moderna, consistente en la relación de una persona o jefe, cuya producción se integra al circuito mercantil, con otra que le está subordinada, porque su producción, que no se integra a ese circuito, es convertida en algo invisible”. En virtud del matrimonio y del trabajo doméstico gratuito, las mujeres comparten una posición común de clase social de género. (p. 3)

Por otra parte, el sentido de sexo débil se refuerza desde el momento en que se muestra debilidad y sumisión hacia el patriarca. De esta manera la educación que se transmite en el hogar,  proyecta a la niña en función de su futuro rol como ama de casa, monógama  y esposa, mientras que al niño se le educa para los juegos, la competencia, la poligamia y el trabajo físico. Esto condiciona el rol y su vinculación directa con el género, por lo tanto se transmite el sexismo mediante comportamientos claramente definidos, los cuales se reproducen generacionalmente y se refuerzan en el entorno social ya que “los modelos de ser hombres están asociados a la agresividad, al conjunto de atributos, valores, funciones y conductas que se suponen esenciales al varón en una cultura determinada” (Oblitas Béjar, 2009, p. 303)

Con respecto a los efectos del patriarcado familiar en el homosexual, se puede referir lo siguiente: cuando un ser humano se va desarrollando y va creciendo tiende a recordar con mucha más facilidad los momentos extremos: tanto los pésimos como los óptimos. Ahora bien, al percibir el no reconocimiento o el rechazo más radical de parte de su entorno familiar, directamente le están transmitiendo el mensaje de que es considerado como anormal y por lo tanto es excluido y discriminado. Esto produce entre otros efectos, la ruptura de las relaciones familiares, y la sensación de que el resto de los individuos adoptarán un comportamiento similar o peor, por lo tanto, la onda expansiva del rechazo familiar va determinando todas las relaciones en donde el homosexual se desenvuelve y casi de manera automática va a necesitar sentirse acompañado por similares o por las personas que muestran un nivel superior de tolerancia y aceptación.

Estos efectos que van minando poco a poco la estabilidad emocional y afectiva del homosexual, tienden a adquirir un grado de complejidad superior, al momento de que se establece una relación de pareja. En este sentido, el punto de ataque por parte de la familia se duplica ya que no solo no se aceptan  los hijos homosexuales, sino que además se condena a la pareja por ser –según los padres y familiares- el culpable de la “anormalidad” de su hijo. De tal manera la misma familia condena al homosexual a vivir en la clandestinidad o en el extremo de la vida pública adoptando comportamientos un tanto exagerados como resultado de la censura y la castración emocional recibida no solo en su núcleo familiar sino en la sociedad. A propósito de este punto, es de resaltar lo que refieren Toro-Alfonso, Borrero Bracero, y Nieves Lugo, (2008):

Es imposible eliminar la diferencia social de un sector dentro del contexto de la exclusión y la violación de los derechos humanos. Evidentemente dentro de este marco los derechos sexuales son derechos humanos. La marginación, la pobreza, la falta de acceso a servicios de salud y protección, y la falta de reconocimiento de la variedad de identidades (situaciones que llevan en ocasiones hasta el asesinato) son violaciones de los derechos a la plena ciudadanía de las personas gays, lesbianas, bisexuales y transgéneros. (Díaz et al. 2001, citado por Toro-Alfonso, Borrero Bracero, y Nieves Lugo, 2008,  p. 273)

el impacto de la homofobia puede suscitar efectos devastadores y casi irreversibles

El contexto antes descrito, puede convertirse en un escenario favorecedor de sentimientos depresivos. El ser humano al encontrarse con una red relacional signada por la perturbación y el rechazo, se puede encontrar sujeto de sus propios sentimientos y actuar, por efectos de los mismos, en contra de sí mismo. Efectivamente y según refieren Jiménez, Sáiz, y Bobes (2006):

El suicidio emerge de un estado de desesperanza y desolación y es motivado por el deseo de escape, de manera que la desesperanza constituye una dimensión cercana a la depresión, mientras que la desolación se asocia a la ansiedad. Estas dos condiciones, aunque no suficientes, sí son necesarias en diverso grado para la génesis de la conducta suicida. (p. 18)

Aunque pueda parecer exagerado, el impacto de la homofobia puede suscitar efectos devastadores y casi irreversibles. Al margen de la identidad firme y la solidez de la convicción de la propia identidad por parte del homosexual egosintónico, las secuelas que arrastra durante las diferentes etapas de su vida pueden ser causantes de sentimientos depresivos y en algunos casos, rechazo inmediato y radical –con justa razón- hacia toda aquella estructura de corte ortodoxo, conservador y castrador de la libertad e identidad propia. A modo de enriquecer esta categorización, es de resaltar lo que señala Sánchez-Teruel (2012):

El nivel de ideación e intentos suicidas en la población de jóvenes homosexuales sigue siendo un serio problema de salud pública. Su invisibilidad y, en gran medida, su falta de apoyo familiar se convierten en dos factores de alto riesgo para la ideación e intentos suicidas Si bien muchas personas de orientación sexual diversa no tienen tendencias suicidas y viven su sexualidad con normalidad, hay que tener en cuenta la presión social que pueden sufrir en determinados países y ambientes socioculturales sobre todo en las etapas vitales de mayor vulnerabilidad emocional como puede ser la adolescencia y la juventud. De hecho, estudios recientes (Berghe, Dewac e, Cox y Wincke, 2010; Coker, Austin y Schuster, 2010) señalan que es el estrés sufrido por estas personas, consecuente a las actitudes sociales homófobas, el que puede estar en la base del aumento en el riesgo de ideación y conducta suicida, y no la orientación sexual en sí misma. (p. 66)

Conclusión

Una vez expuestos los aspectos antes señalados en función de la construcción de un debate en torno a la Universidad, el machismo y el patriarcado, se hace propicia la oportunidad para señalar los puntos a los cuales se desemboca a modo de conclusión o balance final. La Universidad no es una sociedad dentro de otra, por lo tanto, al estar vinculada estrechamente con la sociedad en donde se inserta, se hace necesaria una institución universitaria socialmente pertinente, capaz de garantizar la universalidad del pensamiento y la promoción del ser humano desde la garantía de su individualidad e identidad. La Universidad transmite valores, cultura y conocimientos. Esta concepción de la institución universitaria es compatible con el anhelo de una casa de estudios que continúe con su función formadora de principios, y es precisamente la ilustración la que hace que los efectos de la ausencia de conocimiento y de valores puedan reducirse.

Se refleja en la Universidad, la dinámica de la sociedad. Este hecho no debe justificar bajo ningún concepto el asumir posturas ideológicas que apoyen la exclusión, el señalamiento o el rechazo a ningún ser humano. En algún momento, las instituciones universitarias pueden convertirse en espacios que refugien al perseguido y al señalado ya que se encuentra dentro de ellas, el apoyo afectivo que no siempre se consigue en el seno familiar. Si esto es así, el apoyo a las minorías históricamente excluidas constituye un buen punto de partida para catapultar y estimular la verdadera esencia de los miembros de estas minorías, y desde luego, poder corregir y guiar.

El machismo ha determinado todo un patrón cognitivo a lo largo de mucho tiempo. Ello ha producido toda una manera de pensar que, al ser transmitida generacionalmente y apoyada por la religión, pasó a ser el perfil bajo el cual se estableció el modelo a seguir, excluyendo todo aquello que no esté dentro de dicho estándar. Sin importar el valor de las relaciones familiares (relaciones paterno-filiales, relaciones familiares ascendentes, descendentes u horizontales) el machismo a través del patriarcado, ha propiciado acciones en contra del valor individual y la identidad hacia el género femenino y hacia los homosexuales. El respeto en este caso, hacia el colectivo GLBT no implica de manera automática el apoyo hacia las adicciones,  la poligamia sexual o la destrucción de la familia como institución ya que en sí mismas constituyen prejuicios construidos desde la egolatría. Las energías invertidas en este rechazo deberían dirigirse por ejemplo, hacia las guerras justificadas por convicciones religiosas, los monopolios que convierten al ser humano en un recurso material o la búsqueda de la cura a las enfermedades que agobian a la humanidad.

Por lo tanto, la evolución de las sociedades tiene dentro de sus retos más prominentes, el reconocimiento de la otredad, la individualidad y la realización de todos los seres humanos,  a partir del núcleo familiar como yacimiento privilegiado de la transmisión de los valores más dignificantes del ser humano.

Bibliografía

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Fontenla, M. (2008). ¿Qué es el patriarcado?, Extracto del diccionario de estudios de género y feminismos. Buenos Aires: Biblos.

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Jiménez, L., Sáiz, P., y Bobes, G. (2006). Suicidio y depresión. Humánitas, 9, 1-16.

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Sierra, J. C., Rojas, A., Ortega, V., y Martín-Ortiz, J. D. (2007). Evaluación de actitudes sexuales machistas en universitarios: primeros datos psicométricos de las versiones españolas de la Double Standard Scale (DSS) y de la Rape Supportive Attitude Scale (RSAS). International Journal of Psychology and Psychological Therapy, 7(1), 41-60.

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Toro-Alfonso, J., Borrero Bracero, N., y Nieves Lugo, K. (2008). De la exclusión al estilo universitario: La homofobia en la Universidad de Puerto Rico. Análisis, 9(1), 269-295.

1                 A juicio de Jelin  (1998, p. 3): Distintas sociedades, con organizaciones sociopolíticas y estructuras productivas diversas, han ido conformando organizaciones familiares y de parentesco muy variadas. La literatura antropológica clásica se ha dedicado extensa e intensamente a la heterogeneidad de las estructuras de parentesco, desarrollando una compleja taxonomía: matri y patrilinealidad, matri y patrilocalidad, linajes y clanes, reglas de exo y endogamia, monogamia y poligamias/poligenias de diversas formas, etc. Sin embargo, toda esta heterogeneidad cultural tiene algo en común: se trata siempre de cómo se organiza la convivencia, la sexualidad y la procreación.

2                 Según Sierra, Rojas, Ortega y Martín Ortiz (2007, p. 42): Esta distinta valoración de ciertas conductas sexuales, conocida como doble moral sexual, ha estado y permanece todavía presente en las sociedades occidentales. La doble moral asume una mayor libertad para el hombre que para la mujer en cuanto al sexo prematrimonial, la existencia de múltiples parejas sexuales, el inicio sexual a edades tempranas o las relaciones sexuales exentas de compromiso.

  • Ciencia

La naturaleza podría ayudar a reducir conductas violentas en cárceles

  • 09/08/2016
  • Alejandra Alonso
Naturaleza

Una intervención muy simple podría reducir los niveles de violencia en prisiones de máxima seguridad. Estudios anteriores han encontrado que la exposición a la naturaleza puede reducir la agresividad en adolescentes, pero esta nueva investigación se interesó por conocer cómo afectaría a los reclusos. Si bien no era posible un contacto directo con la naturaleza, se utilizaron videos de la naturaleza en una intervención que dio como resultado una disminución en los niveles de agresión y menor propensión a ser disciplinados. La investigación se presentó en la 124 Convención Anual de la American Psychological Association.

«Necesitamos a la naturaleza para nuestro bienestar físico y psicológico. Aunque el contacto directo con la naturaleza real es más efectivo, estudios han mostrado que la exposición indirecta a la naturaleza puede proveer alivio temporal del estrés psicológico cotidiano”, comenta la Dra. Patricia H. Hasbach, quien presentó la investigación.

Hasbach y sus colegas querían saber si este efecto se veía también en prisiones de máxima seguridad. Estudiaron un bloque de celdas en The Snake River Correctional Institution (Oregon)  que albergaba a 48 reclusos. A la mitad se le proveyó videos de la naturaleza para ver durante su horario de recreación puertas adentro (3 o 4 veces por semana durante 1 año). El contenido incluía imágenes de diversos biomas (océanos, bosques, ríos) escenas de acuarios, una chimenea con leña ardiendo, la tierra vista desde el espacio y nubes. A la otra mitad no se le ofreció ver los videos.

Los científicos realizaron encuestas y entrevistas a los prisioneros, las cuales sugirieron que las emociones y conductas negativas (agresión, estrés, irritabilidad, nerviosismo) se vieron reducidas luego de mirar los videos y que dicho efecto duraba por varias horas luego de terminar de ver  los videos.

El personal de la prisión también reportó, a través de entrevistas sobre estudios de caso y encuestas escritas, que ver estos videos parecía ser una manera positiva de reducir la conducta violenta.

En el transcurso del año estudiado, los prisioneros que miraban los videos tuvieron menos referencias disciplinarias que aquellos que no los miraron. La intervención ha sido considerada tan exitosa que se está utilizando ahora en otras áreas de la prisión. El personal de la misma también está utilizando los videos como una intervención específica cuando ven que algún recluso muestra signos de que podría estar a punto de ponerse agresivo.

Hasbach dice que observaron una reducción de un 26% en infracciones violentas, lo que equivale a 13 incidentes que no sucedieron.

Los autores esperan que este experimento pueda actuar como modelo para otras prisiones, ayudando así a  limitar el estrés, la fatiga mental, la violencia y otras conductas violentas comunes en esta población. Además sería una investigación interesante para replicar en otros países.

Fuente: Science Daily

  • Ciencia

Las alergias estacionales podrían provocar cambios en el cerebro

  • 09/08/2016
  • David Aparicio

Ojos lagrimosos, inflamación, comezón, irritación en la piel, tos y estornudos, son solo algunos de los molestos síntomas de la alergia y que son controlados por medicamentos de corta o larga duración. Pero la extensión de las alergias podría ocasionar cambios más profundos en el organismo y hasta en el desarrollo del mismo cerebro.

Así lo detalló una investigación realizada con ratas y publicada en Frontiers in Cellular Neuroscience, que encontró que las alergias estacionales podrían generar cambios a nivel cerebral que se traducen en una sobreproducción neuronal en el hipocampo, área encargada de la formación de nuevos recuerdos.

Los investigadores no entienden bien cuál es la extensión de estos resultados y se mostraron bastante desconcertados al encontrar que la misma actividad alérgica que dispara la respuesta inmune del cuerpo, había tenido un efecto opuesto en el sistema inmunológico de las células cerebrales. Especialmente porque otros estudios han encontrado una sobreactivación de la microglia seguida de una infección bacterial.

Como siempre, este tipo de investigaciones nos dejan con más preguntas que respuestas. Si la reacción alérgica puede incrementar la neurogenesis en el cerebro, entonces el cerebro de las personas con alergia envejecería de manera diferente al de las personas con alergias?

Lee el estudio completo aquí.

Fuente PsyPost

  • Ciencia

Los efectos de la atención negativa de los maestros sobre la conducta de los niños

  • 09/08/2016
  • David Aparicio
Interacción

Sabemos que la interacción entre los maestros y estudiantes es muy importante, no sólo en el ámbito académico, sino también en el aprendizaje de conductas adaptativas y en la regulación emocional de los niños. El problema está en que no es fácil realizar observaciones estandarizadas que permitan detectar rápidamente cómo es la interacción del maestro con los niños y diseñar recomendaciones específicas para cada maestro.

Para facilitar la observación y guías para los maestros, un grupo de investigadores del Missouri Prevention Center, creó una escala estandarizada llamada Brief Student Classroom Interaction Observation (ST-CIO), que permite evaluar en 5 minutos las interacciones que lleva a cabo el maestro con sus estudiantes y determinar la calidad de tales interacciones y ofrecer recomendaciones y apoyo a los maestros para mejorar su desempeño.

Con esta escala los investigadores salieron a las escuelas y observaron cómo interactuaban 53 maestros y 896 estudiantes. 

Sus resultados sugieren que los maestros están dándole más atención a las conductas negativas de los estudiantes y reforzándolas aún más.

Uno de los principales hallazgos fue que la atención negativa que le otorgaban los maestros a sus estudiantes (regaños, llamados de atención, etc) se relacionó con un incremento significativo de los problemas de conducta, de concentración y de regulación emocional de los niños.

Otro importante descubrimiento fue que los niños de raza negra, eran los niños que más atención negativa recibían de sus maestros.

La coautora y profesora adjunta de psicología, Wendy Reinke, nos explica la importancia de las escalas de observación controladas en los ambientes educativos:

“Encontrar una manera eficiente, precisa y consistente de observar las interacciones entre los maestros y estudiantes, no es solo importante para la investigación educativa, sino también para evaluar a los maestros y entrenarlos.”

Sobre el efecto reforzador de las conductas indeseadas:

“La interacción estudiante-maestro, es importante porque los estudiantes repetirán aquellas acciones que más atención recibieron. Si un maestro le da atención a un niño porque realizó una conducta prosocial y refuerza su buen trabajo con alabanzas, es más probable que el estudiante repita esas buenas acciones en el futuro. Pero si un maestro le presta mayor atención a las conductas disruptivas de los estudiantes dentro de la clase, entonces será más probable que repita esas conductas disruptivas, especialmente si esta es la única manera de recibir la atención de sus maestros.»

Esto no es nada nuevo. Las investigaciones conductistas han ofrecido suficiente evidencia sobre el efecto reforzador que tiene la atención de los adultos sobre la conducta de los niños. Lo más importante de esta investigación es que refuerza la necesidad de guías de evaluación y observación docentes que no sólo se concentren en que si el maestro cumple o no con el currículo de la escuela, sino también que se tome con vital importancia la manera en que los maestros interactúan con los niños y entrenarlos en maneras más efectivas de manejar y mejorar las conductas y aprendizaje de los niños.

La investigación está disponible en la revista Assessment of Effective Intervention.

Fuente: PsyPost

Otras voces

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Masajes para reducir los síntomas de ansiedad y estrés

  • 08/08/2016
  • David Aparicio

Los masajes son uno de los tratamientos complementarios que más buscan las personas cuando se sienten estresadas o ansiosas y la literatura científica le ha dedicado algunos estudios para conocer si realmente ofrecen beneficios para las personas con trastornos mentales.

La revista The Journal Of Clinical Psychiatry, describe los resultados de un pequeño estudio que evaluó los efectos del masaje sueco en 47 adultos y sus resultados sugieren que podrían reducir los síntomas del estrés, la ansiedad y la depresión.

El masaje sueco, es un tipo de masaje profundo, que puede durar entre 45 y 50 minutos y que masajes de forma vigorosa la espalda, cuello, piernas y brazos. Según los especialistas, los beneficios del masaje sueco son varios entre los cuales podemos resaltar: activa la circulación sanguínea y linfática, reduce el cortisol (la hormona del estrés) y causa un efecto relajante y ayuda a conciliar el sueño.

El grupo experimental recibió dos sesiones por semana, durante seis semanas de masajes y el grupo control recibió sólo ligeros toques musculares durante el mismo periodo.

Al completar el periodo de evaluación, se encontró que aquellos que recibieron las sesiones de masajes se habían beneficiado de una reducción en los síntomas de ansiedad y depresión.

Los resultados son alentadores y podrían ser de mucha utilidad en la práctica clínica, pero como siempre, hay que ser cautelosos. Estudios previos no pudieron encontrar efectos significativos de los masajes cuando lo compararon con actividades relajantes como: escuchar música relajante, o la termoterapia. Otro factor a considerar es que estas son investigaciones bastante nuevas, con muestras bastante pequeñas que no cuentan aún con resultados replicados.

Pero más allá de todo eso. El punto a considerar, creo yo, es que casi nadie se resiste a recibir una sesión de masajes y quizás se podría aprovechar para implementarse dentro de los programas psicoterapéuticos. Quién sabe y en un futuro las guías de tratamiento recomienden 45 minutos de masajes luego de una intensa sesión psicoterapéutica.

Puedes leer la investigación completa en la revista The Journal Of Clinical Psychiatry.

Fuente: Spring

  • Clínica

“Última llamada” para los psicólogos clínicos que no basan su práctica en la evidencia científica – Rasgo Latente

  • 07/08/2016
  • David Aparicio

Los psicólogos tenemos la responsabilidad de ofrecer tratamientos que cuenten con evidencia científica para responder a las necesidades de los pacientes que acuden a la terapia.

Lamentablemente la mayoría de los psicólogos clínicos se enfocan y ofrecen las terapias según la escuela o corriente con la que se sienten más cómodos o que les gusta más y no por la evidencia de los tratamientos.

El Dr. en Psicología, Martín Salguero, nos explica en Rasgo Latente, las razones por la cual es imprescindible que los psicólogos clínicos deben fundamentarse en la evidencia científica:

1 Por una obligación deontológica. Nuestro código deontológico señala de forma clara que “el/la Psicólogo/a no utilizará medios o procedimientos que no se hallen suficientemente contrastados, dentro de los límites del conocimiento científico vigente” (art. 18). Si no lo estás haciendo así, estás faltando a este código.

2 Porque es la única forma de ofrecer intervenciones seguras. Sabemos que las intervenciones psicológicas tienen pocos efectos secundarios, pero sabemos esto de las intervenciones que han pasado el rasero de la evidencia científica, no del resto. Si utilizamos intervenciones que no han sido probadas de forma controlada es posible, no solo que estemos aplicando intervenciones que no funcionan, sino que estemos generando efectos indeseados; de forma clara, no solo que no ayudemos a nuestros pacientes, sino que les hagamos empeorar (Barlow, 2010; Lilinfield, 2007).

3 La ciencia es la mejor vía para seguir mejorando las intervenciones psicológicas. Nos permite ir generando conocimiento y acumulando pruebas de una forma sistemática (recomiendo la lectura de Fairburn, Cooper & Shafram, 2003, como un ejemplo de esto en el campo de los TCA). Si no nos basamos en la ciencia, lo único que tenemos es nuestra propia experiencia como clínicos, y nuestra experiencia está cargada de sesgos, sesgos que nos llevan a pensar que lo que hacemos funciona, aunque no sea así. Te invito a ver esta ponencia de la profesora Helena Matute sobre los sesgos de causalidad que quizás te ayude a entender esta idea.

El problemas de formarse según una «escuela de psicología»:

(..) el problemas de las escuelas, con las que nos alineamos por voluntad (o por tradición de los centros en los que nos hemos formado)… Como si aquello que mejor funciona lo determinara nuestra voluntad… Y el problema se agrava cuando, perteneciendo a una escuela, sólo te “crees” lo que encaja con ella, e ignoras el resto, por muchas evidencias que la investigación haya demostrado. Pertenecer a una escuela de terapia, y defenderla como el que defiende los colores de un equipo de fútbol, no hace sino aumentar la brecha entre la investigación y la práctica clínica.

El artículo de Salguero explora también la creencia ampliamente difundida de que los habilidades terapéuticas son lo más importante en la práctica clínica, y nos da unos ejemplos para ayudarnos a detectar si nuestro ejercicio como psicólogos está guiado o no por la evidencia científica.

Lee el artículo completo en Rasgo Latente.

Si te interesó el tema y quieres profundizar, entonces te recomiendo algunos de los artículos que publicó Fabián Maero en Psyciencia donde también se exploran los temas de la evidencia en la práctica, clínica, la relación, terapéutica y más:

  • Los cuatro jinetes del Apocalipsis en psicología
  • ¿Puede hacer daño una psicoterapia?
  • Para mí que es así: niveles de evidencia en psicología
  • La relación terapéutica, el huevo y la gallina y el consentimiento informado
  • Sustitución de síntomas en terapia, ¿mito o realidad?
Sin categoría

Las madres primerizas que postean más fotos de sus bebés se sentirían presionadas a ser perfectas

  • 04/08/2016
  • Alejandra Alonso
Madre

Dado que las redes sociales se han instalado en nuestras vidas, se han realizado muchas investigaciones con respecto a su efecto en nuestra conducta. En relación a las mamás primerizas por ejemplo, un estudio reciente observó que la forma en que utilizan Facebook para mostrar a su bebé podría hablar sobre su estado psicológico.

De acuerdo con los investigadores de la Universidad Estatal de Ohio, las mujeres que sienten una presión social alta por ser mamás perfectas son más propensas a postear frecuentemente en las redes sociales, comparadas con sus pares.

El estudio observó a un grupo específico de madres: mujeres educadas, la mayoría de ellas casadas y con trabajos a tiempo completo. Los autores encontraron que las madres que sienten mayor presión para ser perfectas postean con más frecuencia y además reaccionan más intensamente a los likes y comentarios que reciben en las fotos de sus bebés.

Muchas mamás primerizas son activas en las redes sociales, aunque tal vez no las usen de una manera saludable, nota Sarah Schoppe-Sullivan una de las autoras principales.

“Si una madre postea en Facebook para recibir confirmación de que está haciendo un buen trabajo y no recibe todos los likes y comentarios positivos que espera, eso podría ser un problema. Podría terminar sintiéndose peor”, dice Schoppe-Sullivan.

Los científicos encontraron que las madres que posteaban más en Facebook reportaban más síntomas depresivos que otras mamás, 9 meses después del nacimiento de su bebé.

En la investigación participaron 127 madres de Ohio, a quienes se les preguntó cuán convencidas estaban de que la sociedad esperaba que fueran madres perfectas. El equipo midió la actividad en Facebook de cada participante luego del nacimiento de su bebé, notando cuán a menudo subían fotos del niño y sus respuestas a los comentario de sus amigos. Nueves meses después de haber dado a luz, los investigadores evaluaron en qué medida las participantes se identificaban con su rol de madre.

La gran mayoría de las madres (98%) utilizaba Facebook para compartir fotos del bebé en alguna medida, y la madre promedió incrementó su actividad en Facebook luego del nacimiento del infante. El equipo también encontró que aquellos que ponían una imagen del bebé como foto de perfil tendía a identificarse con el rol de madre más que las que no lo hacían.

Jill Yavorsky, coautor del estudio, explica que las madres que se sienten presionadas para ser perfectas se sienten validadas cuando recibían muchos likes, pero también tienden a sentirse mal si la reacción online no es la esperada. Para Yavorsky esto no es sorprendente, ya que ser mamá es todavía la forma más fácil de que una mujer consiga validación social; otros roles que la mujer toma no son considerados tan valiosos todavía.

Schoppe-Sullivan nota que todas las mamás del estudio tenían trabajos fuera de la casa, lo que también es una fuente de validación, y notar esto le da más relevancia a los resultados del estudio.

Si bien los investigadores nos recuerdan que seamos cuidadosos con la interpretación de los resultados, si instan a los padres a pensar en las razones por las que comparten fotos e historias sobre sus bebés en las redes sociales. Buscar validación de esta forma puede ser riesgoso.

Fuente: Medical Daily

  • Artículos de opinión (Op-ed)

Cuando los tratamientos contribuyen al problema

  • 03/08/2016
  • Aprende Viendo Terapia
Tratamiento

Como profesor universitario y tutor de prácticas de muchos estudiantes de psicología y psicólogos realizando su especialización en máster, tengo el placer de observar la evolución que realizan mis alumnos de ser psicólogos “de manual” y “técnicas” a ser profesionales sanitarios con visión clínica.“En sanidad, 2 y 2 nunca son 4” es una frase que he oído escuchar a médicos a lo largo de mi infancia (nací y me crié en una familia en la que casi todos sus miembros lo son), y, sorprendentemente, es algo que se les olvida con frecuencia a muchos psicólogos. Esta frase quiere hacer referencia a cómo muchas veces, las cosas no son lo que parecen, ya que aunque los síntomas, problemáticas y técnicas de tratamiento son algo muy estudiado, existe una parte fundamental que los manuales, por muy exhaustivos que sean, nunca podrán abarcar: cómo aquello que es objeto de intervención, coexiste con la idiosincrasia particular del paciente.

Una técnica o tratamiento, a pesar de que se ha desarrollado de forma que su implementación sea universal, no es de aplicación universal. Es decir, aunque a todos los pacientes se les podría aplicar, no significa que haya que hacerlo, aun cuando dicha técnica o tratamiento está desarrollado para ese síntoma en concreto. Un psicólogo debe ser un profesional sanitario que va más allá de ser un mero aplicador de protocolos de tratamiento, y no porque los protocolos tengan nada de malo, sino porque se ha de observar cómo se desarrolla la problemática en la vida del individuo y cómo interactúa con todas las variables: Historia de vida y aprendizaje, estilos de afrontamiento, características ambientales, factores biológicos…

Un psicólogo debe ser un profesional sanitario que va más allá de ser un mero aplicador de protocolos de tratamiento

Hay que entender que la técnica es una herramienta, y que de por sí, no es una solución, sino que depende de cómo se aplique y, sobre todo, que esa aplicación tenga sentido en las necesidades del paciente. Así como puedo emplear un taladro para poner unos tornillos innecesarios en la construcción de una mesa, o incluso que la estropeen, aunque los tornillos estén bien colocados y sujetos y mi uso del taladro sea adecuado, puedo emplear una técnica que es eficaz para un síntoma en concreto sin entender que ese síntoma es provocado por otro factor o que puede ser iatrogénico el empleo de dicho síntoma.

El ver los síntomas como problemas aislados, desarrollando simplemente un listado de los mismos y generando un plan de intervención para cada uno de ellos, es como mínimo, una opción más costosa, ya que muchos síntomas provienen de un mismo problema y tendremos que ir aplicando técnica por técnica para desmontar cada síntoma o los síntomas se volverán recurrentes, causando en el paciente sensación de profunda desesperanza o no solución o incluso, puede convertirse en algo perjudicial para éste, ya que muchas veces, una técnica que aparentemente provoca mejoría en el síntoma, genera problemas en otro o en temas de mayor calado (estilo de afrontamiento, locus de control, intolerancia a la frustración, autoestima basada en el logro…) que afectan a más conductas problema.

Pondré a continuación algunos ejemplos para ilustrar cómo a veces, una técnica que aunque aparentemente es adecuada, puede convertirse en problemática:

Paciente que acude a psicoterapia cognitivo-conductual por un Trastorno de Ansiedad Generalizada, debido a una gran rigidez cognitiva y una tendencia a la evitación experiencial que le generan altos niveles de ansiedad y estrés. Aparentemente, enseñar a esta paciente técnicas de control de la ansiedad como puede ser la relajación muscular de Jacobson, puede ser un planteamiento adecuado al síntoma “altos niveles de ansiedad”, pero si vemos cómo encaja el síntoma de la alta ansiedad en la idiosincrasia del paciente, cuya raíz del problema es el hipercontrol de todo para evitar el malestar que le genera que las cosas no salgan según sus criterios, dotarle de mayores y más efectivas estrategias de control es el equivalente a pretender apagar el fuego de un incendio echándole gasolina en lugar de agua. Esta paciente requirió crearle una apertura experiencial en la que entendiera que lo mejor no era controlar la ansiedad, sino exponerse a ella y dejar de vivirla como algo tan aversivo y fóbico, sino como algo que le daba información de cómo vivía determinadas cosas y un proceso natural en la vida, que generaba más distorsión en su vida si se intentaba controlar evitativa y compulsivamente que si lo aceptaba y se lo permitía sentir.

El psicólogo debe ver cómo se articulan esos síntomas entre sí y cuál es el denominador común de los mismos, creando un plan de intervención que responda a ambas realidades

Paciente que acude a psicoterapia humanista, se realiza con la misma un profundo trabajo de “permitirse sentir” la tristeza y el dolor, y se combina con ejercicios de Focusing para aprender a identificar esos sentimientos en su cuerpo y como se evidencian en forma de sensación sentida. Aunque permitirse sentir es parte básica de esta terapia, y una “técnica” necesaria, adecuada según el modelo y apropiada, en esta paciente comenzó a tornarse en algo negativo, ya que finalmente, al venir a “conectar con la tristeza y el dolor”, la paciente obtenía un cierto efecto catársico conectando con su tristeza y con eso aliviaba su malestar sin tener que responsabilizarse del mismo, y más allá de sentirlo, hacer algo difícil y confrontativo con ello, por lo que, la empatía y la escucha activa que le ayudaban a conectar, le servía al paciente para no tener que hacer algo con su tristeza más allá de “vomitarla” en terapia, vivenciándola como algo que le legitimizaba en no tener que cambiar nada.

Paciente con diversos problemas de corte subclínico del estado anímico que acude a psicoterapia de Tercera Generación, se le aplica tratamiento de entrenamiento en Mindfulness para reducir el nivel de rumiaciones y mejorar su estado anímico, el paciente mejora en ello, pero comienza a refugiarse en la meditación como conducta evitativa y como forma de no tener que salir de su casa y enfrentarse con el mundo real, encontrando un refugio activo en la meditación, pero que a largo plazo, le generaba un fuerte sentimiento de incompetencia y falta de autovalía por no ser capaz de enfrentarse a sus problemas más allá que meditar para observar el malestar que le generaban de forma evitativa.

Estos tres casos, son solo ejemplos de cómo técnicas y planteamientos que pueden ser efectivos y de eficacia probada, consolidados así como ampliamente reconocidos pueden tornarse en estrategias disfuncionales de tratamiento ya que sólo se está viendo cómo actúan en el síntoma y no en la realidad del paciente, es decir, en cómo el síntoma encaja en todo aquello que sabemos del paciente y ciertas “variables de profundidad” como el estilo de afrontamiento, ciertos aspectos biológicos y ambientales, temperamento, estilo de apego, modos de funcionamiento (emocionales y cognitivos)…

Por tanto la labor de un psicólogo sanitario/clínico debe ir más allá de identificar problemas y aplicar técnicas específicas para ello, sino ver cómo se articulan esos síntomas entre sí y cuál es el denominador común de los mismos, creando un plan de intervención que responda a ambas realidades desde las herramientas que le aporte su modelo de psicoterapia, más allá de querer mantenerse en la seguridad ingenua e irresponsable de lo que plantean de forma genérica (y con bastante acierto) los manuales de psicoterapia. Tal y como decía Virginia Satir, hemos de entender que “El mapa no es el territorio” y los psicólogos, debemos priorizar lo que vemos en el territorio respecto a lo que hemos estudiado en los mapas, o estaremos trabajando con algo adecuado en lo teórico pero poco fructífero en lo práctico.

Artículo previamente publicado por Buenaventura del Charco Olea, director de Aprende Viendo Terapia, la plataforma online y presencial de entrenamiento psicoterapéutico.

  • Ciencia

(PDF) Terapia Metacognitiva: El síndrome cognitivo atencional y los procesos cognitivos

  • 03/08/2016
  • Equipo de Redacción

El artículo explora los elementos centrales del modelo metacognitivo de los trastornos mentales. Se analiza el rol de los pensamientos automáticos en los principales trastornos emocionales.

Se describen los procesos psicológicos que privilegia el modelo metacognitivo: rumiación, preocupación y atención selectiva en la amenaza. Se define la metacognición: conocimiento y experiencias. Se describe el síndrome cognitivo-atencional y sus componentes.

Se caracteriza la atención plena (mindfulness) desapegada y se la diferencia de otras formas y usos de la misma. Se discuten las diferencias y semejanzas entre el modelo metacognitivo y el modelo cognitivo estándar. Se reseñan los principales estudios de resultados publicados. Se concluye acerca de su relevancia en el contexto clínico actual.

Descarga la investigación completa en formato PDF.

Autores: Cristian Garay y Eduardo Keegan.

Fuente: Revista Argentina de Clínica Psicológica.

  • Clínica

Curso Online: Diagnóstico Diferencial en Trastornos del Espectro Autista

  • 02/08/2016
  • David Aparicio

El centro argentino R.Ed.Es., es una institución altamente reconocida por su esmero y dedicación en la integración de los niños con autismo en los centros educativos tradicionales y por el entrenamiento de psicólogos, docentes y profesionales de la salud mental interesados en aprender cuales son las estrategias más eficaces para trabajar con los niños con necesidades dentro del contexto escolar.

Detalles del curso

Inicio: 22 de agosto y dura 7 semanas.

Destinatarios: Profesionales de la Salud y de la Educación

Docente: Dr. Jaime Tallis. Doctor en Medicina, Neuropediatra , Especialista en Trastornos del Desarrollo y Aprendizaje, Docente de grado y postgrado y Autor de numerosos texto vinculados a los trastornos neuropediátricos

Coordinación: Dra. Liliana Kaufmann.

Los objetivos del curso son:

Adquirir conoccimientos básicos referentes al concepto de TEA, su evolución histórica, la concepción actual y las principales teorías explicativas.

Conocer las principales herramintas y criterios establecidos para la detección , evaluación y diagnóstico en los TEA.

Brindar herramientas teóricas y clínicas para la realización de un diagnóstico diferencial desde la clínica neurológica y la visión psicológica entre el trastorno autista y otros cuadros del espectro.

Brindar herramientas teóricas y clínicas desde la clínica neurológica y la visión psicológica entre los trastornos del espectro y otros cuadros clínicos que pueden confundirse con ellos.

Aprender a realizar una detección precoz en TEA.

Conocer las principales patologías asociadas a los TEA.

Profundizar en el proceso de evaluación de los TEA conociendo las principales áreas a explorar (cognitiva, habilidades comunicativas y del lenguaje, adaptativas y sociales).

Conocer y profundizar en el proceso de devolución y el informe.

Haz click aquí para obtener mayor información sobre el curso y sus aranceles.

  • Ciencia

El cerebro mentiroso

  • 01/08/2016
  • Sergio Lotauro

El cerebro está en la base de todo aquello que somos y hacemos.

Es la sede de nuestra personalidad, responsable de nuestras emociones, y de cómo nos sentimos durante el día; pero también es el órgano que nos posibilita masticar un chicle, patear una pelota, salir a tomar un café con un amigo, leer un libro, planificar dónde iremos de vacaciones, preparar un trabajo práctico para la universidad, enamorarnos, elegir una iglesia para casarnos y miles y miles de etcéteras. Desde la acción aparentemente más pequeña y trivial hasta los procesos mentales más sofisticados.

A los fines del artículo que nos convoca, el lector debe saber que el cerebro está dividido en dos grandes estructuras que se conocen con el nombre de hemisferios cerebrales.

Los dos hemisferios conforman un todo; el cerebro trabaja como una unidad

El hemisferio izquierdo y el hemisferio derecho son, en apariencia, morfológicamente iguales, como si uno fuera la imagen reflejada en espejo del otro. Se encuentran a ambos lados de la cabeza, levemente separados por una fisura externa, pero conectados en su interior por un grueso manojo de fibras nerviosas denominado cuerpo calloso.

El hemisferio izquierdo es la sede de la comprensión analítica, la comprensión numérica y el análisis lógico. También aquí se encuentra la región responsable del lenguaje.

El hemisferio derecho, no aprende en forma teórica, como en el caso anterior, sino a través de la experiencia directa. Se ocupa de procesar la información no verbal y afectiva del lenguaje, como puede ser el tono de la voz, el ritmo y el significado emocional de lo que está escuchando.

Como se puede apreciar, estas diferencias son complementarias. Los dos hemisferios conforman un todo; el cerebro trabaja como una unidad y es justamente el cuerpo calloso el que permite la comunicación e interacción permanente entre ambas estructuras.

Otro dato que no es menor: el hemisferio izquierdo controla el lado derecho del cuerpo, y el hemisferio derecho controla el lado izquierdo.

Vamos a ver un ejemplo sencillo. Si usted cierra el ojo derecho y observa la fotografía de un tulipán, el estímulo viaja preferentemente hacia su hemisferio izquierdo, y de allí cruza al hemisferio derecho a través del cuerpo calloso. De esta manera, su cerebro percibe la imagen en sus diferentes aspectos pero en forma integral. Obtiene una comprensión cabal de lo que está observando; puede asegurar sin lugar a dudas que se trata de un tulipán. Puede describirlo e incluso recordar todo lo que sabe sobre esa flor y verbalizarlo.

Pero hace algunos años, un grupo de científicos se percató de una serie de fenómenos extraños en pacientes diagnosticados con epilepsia y que recientemente habían sido sometidos a una operación conocida con el nombre de ablación del cuerpo calloso.

Por supuesto, hay diferentes tipos de epilepsia y de distinta magnitud, la mayoría de ellas controlables con medicación. Pero en los casos severos, cuando la frecuencia y la intensidad de las crisis son muy altas, y se han agotado todos los tratamientos posibles, existe un último recurso: se trata de una intervención quirúrgica en la que se secciona el cuerpo calloso, dejando a los hemisferios cerebrales permanentemente desconectados.

El cerebro humano ha evolucionado para ayudar al individuo a entender y adaptarse lo mejor posible a la complejidad de un mundo cambiante

Desde luego, esto no cura la enfermedad, pero al menos evita que la crisis epiléptica que se inicia en uno de los hemisferios cerebrales, tome por asalto al hemisferio de la vereda de enfrente, que cruza raudamente por el cuerpo calloso.

Pero resulta que el procedimiento deja algunas secuelas insospechadas, una serie de efectos colaterales tan extraños como intrigantes: cuando se les preguntaba a los pacientes por el motivo por el cual habían tomado una determinada decisión, y dependiendo de qué hemisferio procesaba la información, podían mentir abiertamente en sus respuestas, y lo que era peor, parecían no ser conscientes de que lo hacían.

Si a una persona común se le pide que realice una acción concreta, como por ejemplo, que cierre los ojos, y luego se le pregunta por qué lo ha hecho, con naturalidad responderá que simplemente se ha limitado a acatar la orden que se le dio.

Pero esa respuesta esperable, sincera y espontánea, cambiaba drásticamente cuando el neuropsicólogo se inclinaba sobre el paciente recientemente operado y le susurraba la orden al oído izquierdo, y luego le preguntaba por las razones de su conducta, pero al oído derecho.

En ese caso, para sorpresa de todo el mundo, el paciente daba una respuesta falsa.

“Me duele un poco la cabeza, y necesito descansar los ojos”, podía decir tranquilamente, con la seguridad de quien se sabe honesto y está diciendo la verdad.

“Levante un brazo”, se le podía ordenar al oído izquierdo. “¿Por qué ha hecho eso?”, se le preguntaba luego al oído derecho. “Bueno, estoy un poco tensionado y necesitaba estirarme”, respondía el paciente lo más campante.

¿Qué estaba sucediendo? Hagamos un repaso

Antes dijimos que la información viaja al hemisferio contralateral. Si determinado dato ingresa por el ojo o el oído izquierdo, viaja hasta el hemisferio derecho, y luego se integra al resto del cerebro cruzando por el cuerpo calloso.

También sabemos que el lenguaje es una función bien lateralizada, y que se encuentra ubicada en el hemisferio izquierdo. Puede decirse, simplificando un poco el tema, que el hemisferio derecho del cerebro, es un hemisferio mudo.

Si aunamos estos dos conocimientos, tenemos la respuesta al problema.

Si el puente que conecta las dos mitades del cerebro fue dinamitado, la crisis epiléptica queda restringida a uno de los hemisferios. Pues bien, lo mismo ocurrirá entonces con cualquier información que ingrese a través de los sentidos.

Cualquier instrucción que el experimentador pudiera darle al paciente, inexorablemente quedaba atrapada en el hemisferio derecho. Equivale a decir que este lado del cerebro conocía las verdaderas razones para la realización de la acción solicitada, pero cuando al paciente se le preguntaba, no podía verbalizarlas, ya que las áreas del lenguaje se encuentran en la otra mitad.

Como contrapartida, el hemisferio izquierdo puede hablar, pero desconoce lo que está ocurriendo. Ha seguido la conducta realizada por el individuo, ya que cuando se tocaba la punta de la nariz o se paraba en una sola pierna, ambos ojos monitoreaban lo que estaba haciendo, aunque no pudiera dar cuenta del porqué.

Las justificaciones que estas personas hacen de sus acciones son el resultado de los esfuerzos que hace el cerebro por encontrarle un sentido a aquello que está observando

Sin embargo, y aquí viene lo sorprendente, lejos de admitir con humildad su desconocimiento, de aceptar que no tiene la respuesta para todo lo que observa, el hemisferio izquierdo se aventura a dar una explicación, que en principio puede sonar razonable, pero que en realidad se encuentra muy alejada de los verdaderos motivos que dieron origen a la conducta.

“¿Por qué se ha puesto a cantar?”, se le preguntaba al paciente luego de darle la orden al hemisferio derecho.

“De repente me vino esa melodía a la mente”, respondía el hemisferio izquierdo. O bien: “Creo que hoy me siento especialmente feliz”.

A la pregunta: “¿Por qué se está rascando la cabeza?”, el paciente con los hemisferios cerebrales escindidos miraba sorprendido al hombre de la bata blanca que lo está evaluando y replicaba, con cierto desdén: “Porque me pica, ¿qué más podría ser?”. A la luz de estos descubrimientos, es lícito pensar que una de las tantas funciones del hemisferio izquierdo es la interpretación de la realidad.

Las justificaciones que estas personas hacen de sus acciones son el resultado de los esfuerzos que hace el cerebro por encontrarle un sentido a aquello que está observando.

El cerebro humano ha evolucionado para ayudar al individuo a entender y adaptarse lo mejor posible a la complejidad de un mundo cambiante. Por esta razón, una de sus principales funciones es interpretar la realidad, formular y esgrimir teorías que puedan explicar las vicisitudes a las que nos vemos expuestos durante el transcurso de nuestro ciclo vital.

Algunas veces esas teorías son verdaderas y se ajustan bien a la realidad, pero todo parece indicar que la mayoría de las veces, solo se trata de meras especulaciones, pero que sin embargo son tomadas como válidas por la persona, ya que su aceptación contribuye a crear certidumbre en un mundo plagado de fenómenos misteriosos, y sensación de control sobre lo incontrolable.

No sabemos muy bien por qué hacemos lo que hacemos y lo que es peor, desestimamos las influencias externas

Así, el hemisferio izquierdo es un incansable fabricante de racionalizaciones, argumentos ilusorios creados para satisfacer las propias expectativas y hacer de este mundo un lugar un poco más predecible.

Y lo que es válido para los estímulos externos, es decir, todo aquello que ingresa a través de los canales sensoriales, también es válido para los estímulos internos.
¿A qué llamamos estímulos internos? Pues bien, a los pensamientos.
El cerebro recoge información del mundo por medio de los cinco sentidos. Pero también es cierto que no necesita de la vista ni del oído para generar pensamientos. Y los pensamientos, estimado lector, son la materia prima para las representaciones mentales, ese cúmulo de explicaciones con las que justificamos todo lo que somos y hacemos, tanto a nosotros mismos como a los demás.

Tenemos una explicación para todo pero, ¿es la explicación real? ¿O es tan solo una interpretación posible entre tantas otras?

¿Por qué compramos una marca de mermelada y no otra? ¿Por qué vamos a la cafetería de la otra cuadra y no a la que está en la esquina? ¿Por qué optamos por un auto de dos puertas y no de cuatro? ¿Por qué nos gusta Mozart y no Beethoven? ¿Por qué preferimos Mar de las Pampas para salir de vacaciones en lugar de las sierras de Córdoba? ¿Por qué nos ponemos de novios con Fulana y no con Mengana? ¿Por qué decidimos estudiar Derecho y no Medicina?

Todas estas son preguntas que usualmente podemos responder con facilidad pero, ¿son fiables nuestras respuestas?

No sabemos muy bien por qué hacemos lo que hacemos y lo que es peor, desestimamos las influencias externas que nos pueden haber empujado a hacer tal o cual cosa.

En otras ocasiones, ocurre exactamente lo contrario: sobre-estimamos factores que apenas están relacionados, atribuyéndoles un peso o poder que no es tal.
Es lo que muchas veces ocurre cuando nos sometemos a un tratamiento determinado, con cierto monto de expectativas positivas.

El simple hecho de creer que una terapia nos va a ayudar a sentirnos mejor con nosotros mismos, o a bajar de peso, o a controlar la ansiedad que nos aqueja, hace que experimentemos una mejoría mucho más importante de la que se podría dar cuenta objetivamente. Y cuanto mayor sea el tiempo y el dinero invertido, más convencidos estaremos del beneficio obtenido.

¿Cómo podemos estar seguros, luego de conocer estos experimentos, de que las explicaciones con las que vamos por la vida no son otra cosa que el producto resultante de una parte de nuestro cerebro dispuesta a opinar de todo y obsesionada por argumentar sobre lo que nos va aconteciendo?

Pues bien, amigo lector, ahora ya sabe que no puede tomarse demasiado en serio sus propias creencias y pensamientos, y esto incluye todas esas “certezas” acerca de sí mismo y de los demás. La historia de la humanidad da cuenta de las nefastas consecuencias de dejarnos llevar por fanatismos e ideas aparentemente incuestionables. Debemos procurar siempre, tener en cuenta que nuestra cosmovisión, la forma en la que vemos el mundo, es solo una “interpretación” posible, pero no necesariamente verdadera, ni la única. En la medida que nos permitamos dudar y nos animemos a bucear en el cuestionamiento, nos iremos acercando lenta pero inexorablemente a la verdad.

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Definición de la semana: Drogas psicotrópicas

  • 01/08/2016
  • Alejandra Alonso
Drogas

Como sabemos, para tratar los trastornos mentales existe la psicoterapia, donde un terapeuta se vale de técnicas verbales y conductuales para ayudar al paciente. A parte de este tipo de tratamiento existen otros llamados terapias biológicas, que intentan cambiar físicamente el funcionamiento del cerebro recargando sus circuitos con descargas electroconvulsivas, desconectándolos a través de la psicocirugía o alterando su funcionamiento químico mediante fármacos (Myers, 2006).

A principios de 1950 las terapias electroconvulsivas y las psicocirugías habían causado tantos problemas que muchos profesionales veían a las terapias biológicas con escepticismo. Pero con la llegada de las drogas esto cambió ya que, si bien no curaban los trastornos mentales, si producía un cambio en el estado emocional y el nivel de actividad del paciente, permitiéndole ser más funcional en la sociedad y reduciendo el número de hospitalizaciones psiquiátricas (Baron, Byrne & Kantowitz, 1980).

Actualmente, la psicofarmacología es la terapia biológica más utilizada en el tratamiento de trastornos mentales, e involucra el uso de drogas psicotrópicas, es decir drogas diseñadas para afectar principalmente síntomas mentales. Las drogas psicotrópicas se suelen dividir en tres categorías (Rathus, 2007; Gross, 2005, Myers, 2006):

  1. Antidepresivos: Se utilizan para tratar la depresión. Básicamente aumentan la serotonina y a veces también la noradrenalina. Solo suelen diferir en cuanto a efectos secundarios, ya que la rapidez con que actuán y la efectividad es similar.
  2. Ansiolíticos: Se utilizan para aliviar la ansiedad severa. Actúan deprimiendo la actividad del SN. Además de calmar la ansiedad, también tiene propiedades sedantes, anticonvulsivas, hipnóticas y de relajación muscular.
  3. Antipsicóticos: Se utilizan para tratar los síntomas positivos de la esquizofrenia como la agitación, los delirios y las alucinaciones. Se cree que actúan bloqueando la actividad de la dopamina en el cerebro.

Fuentes:

Baron, R., Donn, B. & Kantowitz, B. (1980), Psychology. Understanding behavior 2nd edition. Holt, Rinehart and Winston: U.S.

Gross, R. (2005), Psychology, the science of mind and behaviour 5th edition. Hodder Arnold Publication

Myers, D. (2006), Psicología 7ma edición. Editorial Médica Panamericana:Madrid

Rathus, S. (2007), Psychology. Principles in practice. Holt, Rinehart and Winston: U.S.

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La Terapia Cognitivo Conductual online sería beneficiosa para pacientes con depresión y ansiedad

  • 29/07/2016
  • Maria Fernanda Alonso

A veces crear un espacio dentro de la apretada agenda semanal para ir a terapia puede ser complicado, y aunque logremos disponer de tiempo, en ocasiones el encuentro personal puede ser difícil para algunas personas. Las terapias online, hace ya varios años, se presentan una alternativa viable y eficaz a estos problemas, e incluso la terapia cognitivo conductual online combinada con atención clínica ha demostrado ser beneficiosa para personas con depresión, ansiedad y angustia emocional debida a enfermedades, de acuerdo a una revisión basada en la evidencia del Canadian Medical Association Journal.

La revisión examinó estudios recientes de alta calidad como también la creciente cantidad de literatura sobre enfermedades mentales disponible para smartphones y tablets. Algunos estudios mostraron que los pacientes que usaban terapia cognitivo conductual online tenían mejores resultados que los controles placebo, e iguales o mejores resultados respecto de aquellos que usaban la terapia cognitivo conductual tradicional (en persona). Estos resultados fueron vistos en pacientes con depresión, y en aquellos con enfermedad físicas como cáncer y esclerosis múltiple.

El el Dr. David Gratzer, psiquiatra, sostiene que “asistir a terapia cognitiva conductual por medio de internet ofrece una forma rentable y empoderadora de acceder a un importante tratamiento.” Esta modalidad de TCC otorga a los pacientes la posibilidad de participar cuando y donde quieran, y a su vez provee el anonimato que puede ayudar a pacientes deprimidos o tímidos renuentes a hablar con un profesional de la salud.

Gratzer y Faiza Khalid-Khan, trabajadora social y Directora de Salud Mental, en el Scarborough Hospital (Toronto, Ontario), consideran que “esta intervención psicológica es empoderadora, clínicamente eficiente y consistente con el modo en el que, cada vez más, los pacientes interactúan con el cuidado de la salud.” Permite tratar a más pacientes eficientemente en menos tiempo y requiere menos recursos en general que la terapia cognitivo conductual tradicional. Sin embargo, esta terapia no es recomendada para personas con enfermedades mentales severas.

Las desventajas potenciales de la TCC online incluyen la falta de una relación humana real, lo que impide la monitorización directa del paciente y la posibilidad de ajustar la terapia de acuerdo a su progreso; otros obstáculos que enfrenta son la baja adherencia por parte de los pacientes y la falta de acceso a internet desde los hogares.

“Hay datos importantes que apoyan la integración de la TCC online a una atención clínica psiquiátrica. Esa data indica que ésta forma de TCC ofrece numerosos beneficios para el paciente como para el facultativo. Permite el tratamiento de pacientes con muchas condiciones psiquiátricas diferentes, a un menor costo que la TCC tradicional,” concluyen los autores, a la vez que señalan que se necesita más investigación para determinar el grupo demográfico ideal para esta terapia y que hay desafíos en cuanto a su integración en la práctica clínica.

Fuente: Sciencedaily

 

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Otro estudio encuentra que un buen porcentaje de antidepresivos no se prescribe para la depresión

  • 28/07/2016
  • Alejandra Alonso
Antidepresivos

Una investigación canadiense muy reciente revela que algunos médicos están prescribiendo antidepresivos para condiciones que no son la depresión.

En el estudio, publicado en el journal JAMA, los científicos miraron 10 años de registros electrónicos donde aparecían prescripciones de antidepresivos. En total revisaron más de 100.000 prescripciones de antidepresivos escritas por casi 160 médicos y para casi 20.000 pacientes. Lo que encontraron fue que alrededor del 50% de las prescripciones fueron hechas para otros trastornos que no eran depresión. Algunas de estas condiciones fueron ansiedad, dolor, insomnio, bulimia y TDAH, incluso aunque existen investigaciones que cuestionan la efectividad de los antidepresivos en niños y adolescentes.

Un metaanálisis del 2015, que revisó datos de 1.071 estadounidenses, también encontró que el 69% de las personas que toman ISRS (el principal tipo de antidepresivos) nunca han sufrido de un Trastorno de Depresión Mayor.

Algunos usos para los que se está prescribiendo esta droga no están basados en la evidencia científica

La Dra. Jenna Wong, autora principal del estudio, lo llama un “fenómeno interesante” y comenta sobre las sospechas que se tenían en la comunidad científica en relación a este tema. La cuestión es preocupante debido a que, si los científicos quisieran saber si ha aumentado la prescripción de antidepresivos para la depresión, los datos estarían deformados.

Wong también agrega que algunos usos para los que se está prescribiendo esta droga no están basados en la evidencia científica. Ella explica que algunos medicamentos se prescriben para otras condiciones porque hay datos que sugieren que funciona para ellas, pero en el caso de la migraña y el TDAH,  los datos no son sólidos.

Si no existe suficiente respaldo científico, ¿por qué se prescriben para estas condiciones? Los autores no investigaron por qué los médicos están prescribiendo antidepresivos para otros usos, pero creen que podrían estar utilizándolo como último recurso. Recordemos que para algunas condiciones todavía no existen tratamientos eficaces, sin embargo hay pacientes que pueden estar desesperados, buscando algo que alivie sus síntomas.

Los autores del estudio recomiendan explorar más a profundidad las razones por las cuales éstas drogas están siendo prescritas para otras condiciones.

Fuente: Time

  • Ciencia

La neurociencia del mindfulness o atención plena: beneficios demostrados de la práctica regular

  • 28/07/2016
  • Jorge Benito
Mindfulness

Antes de comenzar esta lectura, préstale atención a tu respiración. Préstale atención al aire fresco que entra y al aire cálido que sale. Observa cómo tu barriga se llena y cómo tu pecho se contrae de forma natural.

Enhorabuena, acabas de realizar una breve práctica de mindfulness o atención plena. Y, de acuerdo a la neurociencia, hacer esto de forma regular tiene un tremendo impacto a múltiples niveles, tal y como veremos a lo largo de este post.

Si bien es cierto que la investigación está dando aún sus primeros pasos y todavía queda mucho por descubrir, sobre todo en relación a los cambios cerebrales que suceden en tiempo real, lo cierto es que actualmente existen multitud de estudios que pretenden arrojar más luz y rastrear estos cambios. No olvidemos que las más prestigiosas universidades del mundo poseen sus propios departamentos dedicados al estudio del mindfulness (Harvard, Cambridge, Oxford, UCLA…).

La práctica del mindfulness trabaja con habilidades que todos poseemos y que pueden ser desarrolladas y mejoradas. Todos podemos vivir nuestra vida con mayor presencia, dedicación, claridad, actitud positiva y resiliencia.

el mindfulness puede cambiar la comunicación entre diferentes regiones del cerebro

Los orígenes de esta práctica secular se remontan a disciplinas contemplativas tradicionales, si bien no ha sido hasta hace relativamente poco que la investigación científica ha comenzado a validar los cambios funcionales y estructurales que el mindfulness genera, o la gran variedad de beneficios que proporciona: reducción de estrés y ansiedad, aumento de empatía y habilidades sociales, reducción de dolor crónico, efectos equiparables a los antidepresivos, mejora de la presión sanguínea, incremento en la densidad de la materia gris, mejora de la recuperación física, regulación emocional, equilibrio del sistema nervioso… La lista es enorme; existen más de 5.000 estudios científicos que demuestran los beneficios de la práctica continuada del mindfulness y nuevos avances surgen casi a diario.

Cambios funcionales y estructurales en el cerebro relacionados con el mindfulness

Si bien durante muchos años pensábamos que éramos sólo víctimas de nuestra herencia fisiológica y que no existía ninguna manera de influir en ella, ahora poseemos evidencia científica de que esto no es cierto.

Las más recientes tecnologías de escaneo cerebral y neurofeedback revelan que el mindfulness puede cambiar la comunicación e interacción entre diferentes regiones del cerebro, mejorar sus funciones e incluso crear nuevas neuronas (neurogénesis). Mientras que la práctica continuada de la atención plena permite que nuestro cerebro cambie -lo que los expertos han llamado neuroplasticidad-, un estilo de vida poco estimulante genera el efecto opuesto que conocemos como neurorigidez.

¿Por qué son tan importantes todos estos cambios a nivel cerebral? Porque tienen un impacto directo en nuestra forma de pensar y comportarnos.

¿Cómo calma el mindfulness un cerebro ansioso?

El Dr. David Creswell de la Universidad Carnegie Mellon se hizo esta misma pregunta y realizó un estudio en el que los participantes, personas en situación de desempleo con elevados niveles de estrés y ansiedad, aprendieron las bases de la práctica del mindfulness o atención plena durante 6 semanas. Los resultados son impactantes: regulación de las emociones, capacidad de afrontar del estrés y mejora de la salud física y mental.

Los estudios de la eminente neurocientífica Sara Lazar, de los que se han hecho eco prestigiosas publicaciones como Scientific American, muestran que la práctica continuada del mindfulness transforma la amígdala, e incluso llega a provocar que se vuelva más pequeña.

avorece respuestas más reflexivas –lo que llamamos claridad mental

Esta región del cerebro, además de estar involucrada en las respuestas fisiológicas derivadas del miedo y la detección de peligros, es parte del cerebro emocional y participa en la respuesta de lucha o huida (sistema nervioso simpático), el mecanismo por el cual nuestro cuerpo libera hormonas del estrés. Esto es especialmente relevante porque una amígdala calmada permite que las funciones cerebrales superiores aumenten (corteza pre-frontal o neocórtex) mientras que las respuestas automáticas de los cerebros límbico y reptiliano son reguladas.

Es decir, la práctica de la atención plena favorece respuestas más reflexivas –lo que llamamos claridad mental- e inhibe respuestas cerebrales arcaicas.

El futuro del mindfulness

La práctica del mindfulness parece ser el antídoto a lo que yo llamo el “síndrome de vida moderna”: esa pérdida de la capacidad para manejar conscientemente nuestros niveles de estrés y ansiedad ante las demandas de un mundo cada vez más frenético.

No en vano, importantes organizaciones como el NICABM (National Institute for the Clinical Application of Behavioral Medicine) están impulsando activamente la integración del mindfulness en la talking therapy tradicional. De acuerdo a sus estudios, el 66% de las personas que acuden a psicoterapia no muestran ninguna mejora significativa, y esto no se debe a la incapacidad de los profesionales, sino a la falta de compromiso emocional de los pacientes. El mindfulness ha demostrado cambiar esta tendencia de forma sorprendentemente rápida, permitiendo que los sujetos participen activamente y de forma responsable en su propio proceso de recuperación.

Todos estos esfuerzos de investigación y aplicación terapéutica están favoreciendo que las ciencias contemplativas en general, y el mindfulness en particular, hayan dejado de ser un asunto New Age para convertirse en una estrategia de eficacia probada a la hora de traer conciencia, salud y felicidad a nuestras vidas.

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¿Se acabaron los momentos de reflexión? – The New York Times

  • 27/07/2016
  • David Aparicio

Compré mi primer smartphone con la mitad de mi salario como vendedor en una tienda de ropa deportiva a inicios del año 2009. Era iPhone usado, el primero que salió, no tenía datos móviles y dependía de las conexiones WiFi abiertas para usar internet.

Me sentía feliz con mi iPhone, me sentía en el futuro, podía usar internet en la palma de mi mano con una pantalla de 3,5 pulgadas y ya no dependía de mi pesada laptop para conectarme y hablar con mis amigos.

Pero con el pasar de los años me di cuenta que el celular me quitó los momentos que usaba para leer, soñar y reflexionar. Sé que parece un poco cursi y hasta dramático, pero es la verdad.

Antes aprovecha las filas y mis viajes en colectivo para leer algún libro o para simplemente soñar con el futuro que quería. Hoy uso cualquier tiempo libre que tengo para tomar mi celular, revisar mi email, buscar algún artículo «interesante» que me mantenga actualizado o simplemente caigo en los tentáculos de Facebook para perder el tiempo. Incluso aprovecho los minutos en los que estoy sumergido en el tráfico de Panamá para escuchar algún podcast o para leer algo rápido mientras espero a que cambie las luces del semáforo.

Esa es mi experiencia, pero se que no soy el único. A donde miro la gente está sumergida en las pantallas de sus celulares, buscando algo con qué entretenerse y acabar con esos minutos en los que no tienen nada que hacer.

Algunos dirán que lo importante es que se esté haciendo algo productivo con el celular, que se use para aprender algo nuevo o informarse. Yo también pensaba así. Pero la verdad es que no importa si es para algo productivo o no. Estamos usando excesivamente los medios electrónicos, en especial el celular y estamos perdiendo el tiempo para reflexionar y pensar sobre las cosas importantes de nuestra vida.

Bajo ese concepto, Teddy Wayne escribió un fantástico ensayo para el New York Time que nos ayuda a reflexionar sobre el abuso del celular y cómo nos está quitando los momentos de reflexión, introspección, la obsesión con la velocidad y sus efectos a nivel cerebral. Este es uno de esos artículos que todos debemos leer:

(…) En un mundo donde un teléfono o un ordenador casi nunca están fuera de nuestro alcance, ¿estamos eliminando la introspección en momentos que podrían haber estado dedicados a eso? ¿Acaso la profundidad de esa reflexión está en peligro porque nos hemos acostumbrado a buscar la gratificación inmediata de los estímulos externos?

Si los datos indican algo, la mayoría de nosotros utiliza los teléfonos más de lo que creemos: los participantes en el estudio calcularon que utilizaban los dispositivos 37 veces durante el día (incluidas todas las ocasiones en que encendemos una pantalla, desde apagar el despertador hasta hacer una llamada), pero el número real se acercó a 85. Algunas de las veces tomó menos de 30 segundos. (Los participantes también subestimaron el tiempo que pasan utilizando los dispositivos por cerca de una hora —el total real fue de 5,05 horas—, incluyendo llamadas telefónicas y escuchar música con la pantalla apagada).

Si estás despierto durante 16 horas, encender o revisar tu celular 85 veces significa hacerlo aproximadamente una vez cada 11 minutos (eso sin contar las veces que utilizamos internet en una computadora), y 5,05 horas son más del 30 por ciento del día. ¿Qué efecto podría tener este comportamiento compulsivo en la reflexión?

Lee el artículo completo en The New York Times.

  • Ciencia

El acetaminofén podría afectar la empatía

  • 27/07/2016
  • Alejandra Alonso
empatía

Anteriormente habíamos publicado una investigación que encontró un nuevo efecto secundario del acetaminofén: entorpecer el proceso cerebral para detectar errores. Pero ahora, un estudio nuevo sugiere que además afectaría nuestra habilidad de sentir empatía por el dolor de otros.

En uno de los experimentos, llevado a cabo por investigadores del Ohio State University, se les dio a beber a 40 estudiantes universitarios un líquido que contenía 1,000 mg de acetaminofén; por otro lado, un segundo grupo de igual tamaño consumió un líquido placebo.

Luego los estudiantes leyeron escenarios donde alguien sufría alguna clase de dolor (emocional o físico) y se les pidió que calificaran el dolor que esa gente experimentaba. Los participantes del estudio que bebieron el acetaminofén calificaron el sufrimiento significativamente más bajo que los integrantes del grupo que consumió el placebo.

En un segundo experimento, se le volvió a dar a un grupo de estudiantes acetaminofén y al otro un placebo. Luego todos fueron expuestos a un corto estallido de sonidos blancos, y se les pidió que calificaran el sonido en una escala del 1 (nada desagradable) al 10 (extremadamente desagradable). Finalmente, se les pidió que imaginaran cuán desagradables serían los estallidos de sonido para otros.

Comparados al grupo placebo, los estudiantes que tomaron acetaminofén calificaron el sonido como menos desagradable y predijeron que los sonidos serían poco desagradables para los otros también.

“No sabemos porqué el acetaminofén está teniendo estos efectos, pero es preocupante. La empatía es importante. Si estás discutiendo con tu cónyuge y te acabas de tomar acetaminofén, este estudio sugiere que podrías ser menos comprensivo con respecto a lo que hiciste para herir los sentimientos de tu esposo”, dice el Dr.  Baldwin Way, uno de los autores de la investigación.

Mischkowski y Way planean estudiar otro analgésico común, el ibuprofeno, para ver si está vinculado a efectos similares.

Fuente: Health

  • Clínica

El combustible de la ansiedad: la intolerancia a la incertidumbre

  • 26/07/2016
  • Maria Fernanda Alonso

Pensar en el futuro puede ser algo que nos llene tanto de entusiasmo como de preocupación pues, al fin y al cabo, no sabemos qué sucederá. Ese es justamente el combustible de la ansiedad, y el modo en que nos afecte dependerá de cuán tolerantes seamos a la incertidumbre.

Dan Grupe, investigador asociado postdoctoral del Centro para la Investigación de Mentes Saludables de la Universidad de Wisconsin-Madison, sostiene que “la incertidumbre misma puede llevar a mucha angustia para los humanos en particular.”

Por regla, preferimos la certeza antes que la incertidumbre. Estudios han mostrado que las personas preferirían recibir, definitivamente, un shock eléctrico ahora que quizás recibirlo más tarde; también han mostrado una mayor activación del sistema nervioso cuando aguardan un shock impredecible (u otro estímulo desagradable) que uno esperado. En lo que la gente difiere es en el grado en que la incertidumbre les molesta.

Intolerancia a la incertidumbre

Esto es lo que mide la Escala de Intolerancia a la Incertidumbre (EII).  Dicha escala fue desarrollada en el año 1994 por un equipo de investigadores en Quebec. La EII evalúa cuánto desean y buscan la previsibilidad las personas, y cómo reaccionan en situaciones ambiguas. Un nivel alto de intolerancia a la incertidumbre, es una “vulnerabilidad cognitiva,” según Michel Dugas, profesor de psicología en la Universidad de Quebec en Outaouais, y uno de los arquitectos de la EII. Él y sus compañeros de investigación han vinculado un nivel alto de intolerancia a la incertidumbre a varios trastornos de la ansiedad como también (de manera menos fuerte) a trastornos de la alimentación y depresión.

Muchas de sus investigaciones han sido sobre el trastorno de ansiedad generalizada (TAG), por lo que él sostiene que la intolerancia a la incertidumbre pareciera ser un factor de riesgo causal – es decir que no sólo está vinculado al TAG, sino que se ha demostrado a través de manipulación experimental, que un alto nivel de intolerancia a la incertidumbre lleva a más preocupación.

Esto sucede no sólo con la ansiedad clínica sino también con las preocupaciones cotidianas. De hecho, tanto Dugas como Grupe sostienen que la incertidumbre pareciera ser una condición necesaria para la ansiedad de cualquier tipo.

Según los científicos, “preocuparse” generalmente significa pensar en posibles amenazas futuras, acompañado con la emoción y sensación corporal de ansiedad. Si el objeto de la preocupación es completamente predecible, o está pasando actualmente (por lo que no hay ambigüedad), no estarías padeciendo ansiedad, sino que le tendrías miedo. Y si sólo estás pensando en cosas malas que podrían pasar en el futuro, pero te sentís bastante relajado, probablemente no estés preocupado, sino planeando o preparándote.

Grupe no cree que existan puntos claros de corte entre la ansiedad subclínica y la diagnosticada. “Es un espectro continuo donde la incertidumbre juega un papel cada vez mayor, incrementando de la imprevisibilidad.” Dugas agrega que “las personas con TAG están en el extremo de la preocupación, pero esa preocupación no es diferente a tu preocupación o la mía. Simplemente hay mucha más.”

Él compara la intolerancia extrema a la incertidumbre con una reacción alérgica. “Una pequeña cantidad de una sustancia que no es dañina para la mayoría de las personas, en vos provoca una reacción violenta. Es como una alergia psicológica.”

Grupe y Jack Nitschke, también de la Universidad de Wisconsin-Madison, han desarrollado una teoría (que presentaron en Nature Reviews Neuroscience  en el 2013) sobre qué mecanismos del cerebro podrían estar en juego en esta alergia psicológica.

Evitar situaciones impredecibles puede robarle a las personas oportunidades para refutar sus propias preocupaciones, y reducir su ansiedad

Es complicado por cuanto no hay una parte específica del cerebro responsable por la intolerancia a la incertidumbre, sino que probablemente está ligada a varios procesos cerebrales diferentes, incluyendo la regulación emocional, detección de amenazas y detección de seguridad (los últimos dos son procesos separados, distintos), sostiene Grupe. En una situación ambigua o impredecible, el cerebro buscará postas en el ambiente, cosas que sabe (por experiencias pasadas) que están asociadas con amenazas o seguridad. Si esto es infructífero, y el cerebro no sabe qué es peligroso y qué no lo es, cualquier cosa puede parecer una amenaza.

La detección de las amenazas y lo seguro han sido vinculadas a la amígdala, y la regulación emocional parece ser dominio de la corteza prefrontal. Grupe también piensa que la ínsula podría jugar un papel procesando información sobre el cuerpo y su ambiente para ayudar a crear sentimientos internos, subjetivos. “Estos procesos están estrechamente ligados,” dice Grupe.

No toda incertidumbre es mala

A pesar de una preferencia humana general por la certeza, lo desconocido no siempre es inductor de ansiedad.  Según Michael Smithson, profesor en la Facultad de Medicina, Biología y Ambiente, de la Universidad Nacional de Australia, “la incertidumbre tiene su lado bueno, especialmente en cuanto a incertidumbres o incógnitas temporales. No queremos saber ahora mismo los finales de todos los libros que vamos a leer, de las películas que alguna vez veremos, o el contenido de todos nuestros regalos de Navidad futuros… También nos gusta una sensación de libertad y autonomía, de tener opciones.”

Hay circunstancias en las cuales la incertidumbre puede ser emocionante y motivadora, en lugar de inquietante. En su investigación, Ayelet Fishbach, profesora de ciencia del comportamiento y marketing en la Universidad de Chicago, encontró que las personas se sienten más emocionadas y trabajan más arduamente durante tareas en las que no se sabe el tamaño de la recompensa. Pero aclara que es emocionante en cuanto a las pequeñas incertidumbres pues, sino, la emoción podría convertirse en terror. “No asumimos que a las personas les gustaría que su salario fuera incierto,” aclara.

Cómo afrontamos la incertidumbre

Si el suspenso de no saber es demasiado para alguien, usará una de dos estrategias: eliminarlo o evitarlo. No es sorprendente que la intolerancia a la incertidumbre también haya sido vinculada a la indecisión.

Según un estudio, las personas con altos niveles de intolerancia a la incertidumbre son más propensas a compararse con otros, y ésta es otra manera de eliminarla. Es lógico. Si no estás seguro de qué tan exitoso sos, o que tan buena es tu relación, podrías tener más claridad si ves cómo te está yendo en relación con otros. O, si tu estrategia es evitar, puede que simplemente le pidas a alguien más que te de la respuesta. Esta es gran parte de la atracción de las columnas de consejos.

Hasta cierto punto, casi todos empleamos estas estrategias algunas veces. Pero si alguien es “alérgico a la incertidumbre”, como algunos pacientes con TAG, podría ver amenazas donde no las hay, dice Dugas. Por ejemplo, “podrías preguntarle a tu pareja cuatro veces por día si todavía te ama, por si acaso cambia de opinión. Ese sería un comportamiento de búsqueda de certeza.” Y uno perjudicial también.

Por otro lado, dice Dugas, la evitación extrema podría manifestarse en algo como rechazar un ascenso porque no estás seguro de cómo será el nuevo trabajo, mientras que sí sabés que podés hacer el trabajo que tenés ahora. Grupe señala que evitar situaciones impredecibles puede robarle a las personas oportunidades para refutar sus propias preocupaciones, y reducir su ansiedad.

Vivir con la incertidumbre

Si una aversión a la incertidumbre empieza a afectar negativamente la vida de alguien a ese punto, puede ser de ayuda practicar activamente una tercera estrategia: simplemente vivir con ella.

Dugas y sus colegas han desarrollado un tipo de terapia cognitivo conductual basada en este concepto que ha probado ser muy efectiva para pacientes con TAG. Algunas personas son más propensas a la estrategia de la eliminación, otras a la de la evitación, y otros usan un poco de ambas en diferentes situaciones. Los individuos también difieren en cuanto a qué tipos de incertidumbres les molestan más.

Por ejemplo, dice Dugas, si se trata de una persona de negocios que no puede dejar de controlar la bolsa, podría pedirle que empiece a controlarla sólo una vez al día, después una vez cada dos días, y así. Si fueran padres que se preocupan sobre la incertidumbre de las calificaciones de sus hijos, les pediría que, paulatinamente, dejen de revisar dos veces sus tareas. “El objetivo es siempre el mismo: hacerlos experimentar la incertidumbre y que aprendan ‘esto no es divertido, pero puedo tolerarlo.’”

Las personas que no toleran la incertidumbre sobreestiman la probabilidad de que algo malo pase. Tienden a exagerar el riesgo y las consecuencias negativas que podrían surgir de esa situación, sostiene Dugas. En un artículo anterior, llamado Intolerancia a la incertidumbre (guía para autoayuda), compartimos una guía sencilla (creada por Dugas y otros colegas) para ayudarte a reconocer tu umbral de intolerancia a la incertidumbre y realizar un plan basado en acciones concretas para desarrollar tolerancia.

Nadie puede escapar a vivir con incertidumbres. No importa cuánto te preocupes, nunca sabrás cómo será tu vida en unos años, o lo que los demás realmente piensan de vos. Lo que sí podés hacer es tomar medidas para actuar de manera que la preocupación y la angustia no dominen tu vida.

Fuente: The Atlantic

  • Recursos

Manual de identificación y promoción de la resiliencia en niños y adolescentes (PDF)

  • 26/07/2016
  • Equipo de Redacción

Los profesionales de la salud y la educación nos encontramos, en nuestro que hacer cotidiano, con personas o grupos que viven situaciones de tragedia o de estrés, que parecen difíciles o imposibles de superar. Sin embargo, la realidad nos muestra que no sólo las superan, sino que salen renovados, creativos y hasta optimistas de esas encrucijadas. Ese tipo de experiencias han sido vividas por distintos grupos a través de la historia, y han sido sistematizadas en distintos estudios, en distintos países y por distintos profesionales. En la actualidad, esa reacción se denomina resiliencia, y se la entiende como la capacidad del ser humano para hacer frente a las adversidades de la vida, superarlas y ser transformado positivamente por ellas.

Con el presente manual deseamos presentar un instrumento que permita trabajar sobre las siguientes interrogantes:

  1. ¿Qué significa la resiliencia?
  2. ¿Qué sabemos respecto a ella?
  3. ¿Qué estamos haciendo como trabajadores de la salud y como educadores para promoverla?
  4. ¿Qué aspectos de la personalidad debemos fomentar?
  5. ¿Cómo debemos trabajar para su desarrollo y fortalecimiento?

Está dirigido, fundamentalmente, a los trabajadores de la salud y de la educación que tra- bajan con niños y adolescentes.

Al igual que el concepto de resiliencia, este trabajo no presenta un conocimiento acaba- do, puesto que dicho conocimiento está en evolución y se enriquece a través de experiencia y reflexión. El objetivo final es cada niño o adolescente; por lo tanto, las respuestas son múltiples y tendrán variaciones según las características del contexto.

Al lector de este manual se le presentan dos opciones.

Una es la de considerar su lectura como una guía personal que, junto con actualizar conocimientos de desarrollo psicosocial, enfatiza los aspectos de resiliencia. De esta forma orienta al lector en una autoevaluación respecto a su propio desempeño, como adulto y trabajador de la salud, en la promoción de la resiliencia, y del desarrollo sano de niños y adolescentes.

La otra opción es la llamada “trabajo grupal para equipos de salud”, que consiste en un taller de cuatro sesiones de trabajo conjunto (de dos horas cada una), con técnicas participativas que combinen el contenido del manual con una propuesta lúdica de aprendizaje. Requiere de la organización de un equipo de profesionales que adapten las preguntas que sirven de guía personal al final de cada capítulo, según el método propuesto en “trabajo grupal para equipos de salud”. Si bien esa opción requiere una considerable inversión de tiempo, los resultados debieran ser de largo alcance, ya que es posible generar un ambiente de trabajo en el que todos aprendan en forma conjunta.

La guía fue preparada por la Organización Panamericana de la Salud; El Instituto W.K Kellogg y la Autoridad Sueca para el Desarrollo Internacional (ASDI).

Descarga el manual completo en formato PDF.

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