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  • Clínica

El consumo de acetaminofén durante el embarazo se relaciona con síntomas de autismo en hijos

  • 05/07/2016
  • David Aparicio

Gracias a su bajo costo, rápida acción y pocos efectos secundarios, el acetaminofén se ha convertido en el analgésico más consumido del mundo. Millones de personas lo utilizan para aliviar los dolores musculares, de cabeza, garganta, síntomas de resfriado y hasta síntomas mestruales.

El acetaminofén, también conocido como paracetamol, es uno de los pocos analgésicos que se consideran seguros para ser consumidos por embarazadas. Según datos recientes, sólo en Estados Unidos, el 65% de las mujeres embarazadas consume acetaminofen.

Datos recientes, provenientes delCentro para la Investigación en Epidemiología Ambiental (CREAL, por sus siglas en inglés) ubicado en Barcelona, España, y publicados en la revista International Journal of Epidemiology, cuestionan la seguridad del consumo de acetaminofén en embarazadas y sugieren que podrían afectar el desarrollo neuropsicológico de sus bebés.

Sus resultados exponen una importante relación entre la exposición prenatal al acetaminofen y los síntomas característicos los dos trastornos del desarrollo que más atención han captado durante los últimos 20 años: El autismo (TEA) y el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH).

La relación entre el acetaminofen, el autismo y el TDAH

Los investigadores encuestaron a más de 2600 mujeres que tenían entre 12 y 32 semanas de embarazo. Se les preguntó si habían consumido acetaminofén durante el mes previo al embarazo y cúan a menudo lo hacian. No se preguntó por cantidad, porque es una medida díficil de estimar, ya que las personas no suelen tener buena memoria sobre cuanto medicamento tomaron.Luego se evaluó, con diferentes escalas estandarizadas, el desarrollo neuropsicológico de los bebés cuando tenían 1 año de edad y luego cuando cumplieron los 5 años.

Los resultados demostraron que el 43% de los niños que fueron evaluados a la edad de 1 año y el 41% de los niños evaluados a los 5 años tenían madres que habían consumido acetaminofen durante las primeras 32 semanas de embarazo.

Los hijos de las madres que consumieron acetaminofen, eran 30% más propensos que los niños que no fueron expuestos, a sufrir de problemas de atención, hiperactividad o imposibilidad a la edad de 5 años. Los resultados fueron aún más desalentadores para aquellos hijos de madres que consumían constantemente acetaminofén.

Otro de los resultados que más preocupación generó fue que los niños varones que habían sido expuestos al acetaminofén eran los que más probabilidades tenían de presentar síntomas clínicos del Trastorno del Espectro Autista (TEA). Esta relación se incrementó en los niños que habían sido expuestos persistentemente al farmaco durante las fases prenatales.

Los autores explican que el cerebro masculino es más vulnerable a las influencias prenatales, y que esto podría explicar porque los varones tenían más riesgo que las niñas.

¿Cúal es la explicación a esta relación?

Los autores escriben que no cuentan con una explicación especifica ante este preocupante hallazgo. Sin embargo, ellos hipotetizan que el acetaminofén podría afectar el desarrollo del sistema inmunológico de los bebés y que podría ser directamente tóxico para algunos fetos que no tienen la capacidad de metabolizar los compuestos quimicos del acetaminofen.

Sin embargo, las explicaciones planteadas todavía necesitan más investigación que permitan entender con mayor cabalidad cómo el acetaminofen afecta el desarrollo cerebral de los bebés.

¿Deben las mujeres embarazadas evitar el acetaminofén?

Aquí es donde interviene la mesura y el sentido común de cada uno de nosotros. Como siempre es importante recordar que este fue un estudio preliminar, es el primero en encontrar tal relación y todavía no ofrece la evidencia necesaria para prohibir el consumo de acetaminofen en embarazadas. Además otra de sus limitaciones fue que evaluó los síntomas clínicos de los niños pero no los diagnósticos específicos de cada trastorno. Lo importante, como en todo tipo de medicamento, es utilizarlo en la medida justa y sólo durante el tiempo que el médico lo ordena, ya que su consumo prologando podría traer otros daños a nivel organico.

Fuente: Medical News Today

  • Ciencia

Montar bicicleta es una cuestión mental – El País

  • 05/07/2016
  • David Aparicio
aprender a andar en bicicleta

En la sección “Lo que Google no sabe” El diario El País, nos explica que las bicicletas no se mantienen de pie gracias al “efecto giroscópico” como suele explicarse, sino que depende del aprendizaje en si de las personas:

“Es tan fácil como montar en bici”; o eso se dice. Pero, ¿cómo conseguimos sostenernos de pie en una bicicleta? Si alguien se aventura a dar una respuesta, lo más frecuente es que diga que se debe al “efecto giroscópico”. Sin embargo, no es verdad.

En pocas palabras, el efecto giroscópico se produce porque una rueda que gira tiende a seguir girando alrededor de su eje, igual que una peonza o el propio planeta Tierra permanecen alineados con su eje de giro. Mientras que los motoristas sí puede que noten ese efecto gracias a sus ruedas grandes y pesadas que giran velozmente, un modesto ciclista diario no lo notará porque las ruedas son muchos más ligeras y porque, cuando vamos a una velocidad pausada, no giran lo suficientemente deprisa.

Si una bicicleta corriente se mantuviese de pie debido al efecto giroscópico, a cualquiera que fuese a montar en bici por primera vez la bastaría con dar un empujón para que el vehículo –y el efecto– hiciesen el resto. La pura verdad es que hay que aprender a montar igual que hay que aprender a andar. Montar en bicicleta es una cuestión mental.

Imagínese que tuviese que conducir una bicicleta a lo largo de una línea perfectamente recta por un camino perfectamente llano. Fácil, ¿verdad? Pues no. Es prácticamente imposible llevar una bicicleta siguiendo una banda recta estrecha, igual que es de lo más difícil caminar con precisión absoluta siguiendo una línea recta… aunque estemos sobrios. Y si no, inténtelo.

¿Quiere que su hijo aprenda a manejar bicicleta? No le ponga rueditas de ayuda:

¿Cuál es, entonces, la mejor manera de aprender a montar en bicicleta? Cuando veo a los niños que aprenden a montar con ruedecillas traseras lo paso mal, porque cada vez que uno de los estabilizadores toca el suelo, la experiencia borra lo aprendido. Para ir en bicicleta, el cerebro tiene que aprender el tambaleo, así que fuera ruedecillas. Cuanto más nos tambaleemos, mas deprisa aprenderemos. Montar en bicicleta, efectivamente, es una cuestión mental.

Lee el artículo completo en El País.

  • Ciencia

Proponerse metas es toda una ciencia

  • 04/07/2016
  • Maria Fernanda Alonso
Metas

Cada nuevo comienzo nos inspira a proponernos metas personales (antiguas o nuevas) que anhelamos fervorosamente alcanzar… al menos durante esos cinco minutos en que nos colma el entusiasmo de empezar “con el pie derecho”, y durante los cuales estamos seguros de que (¡esta vez sí!) lo vamos a lograr (aunque el año pasado hayamos abandonado un par de semanas después de tomar la decisión).

Pero, ¿y si esta vez pudiera ser realmente distinta?

Las investigaciones muestran que cuando las personas deciden cambiar, inmediatamente se siente más seguras, en control y optimistas. El problema se presenta cuando son víctimas del “síndrome de la falsa esperanza”, sostiene Kelly McGonigal, psicóloga de la Universidad de Stanford, conferencista en la Escuela de Graduados de Negocios y profesora en el Centro de Investigación sobre Compasión y Altruismo de la Universidad de Stanford.

El “síndrome de la falsa esperanza” es un término utilizado por los psicólogos para describir el ciclo de: 1) prometer cambiar, 2) sorprenderse por lo difícil que es, y 3) rendirse. Y todo porque el proceso real de cambio no provee el mismo empujón emocional que la resolución inicial.

Si vas a proponerte una meta, expresa McGonigal, usala como una oportunidad de conectarte con tu yo ideal (pero sin convertirla en una razón para autocastigarte si no la alcanzás 48 horas después de haberla propuesto). O reflexioná profundamente en lo que querés y lo que te gustaría ser, e invertí en vos desde esa perspectiva.

Elegí una meta que importe, no sólo una que sea fácil de alcanzar. Nuestros cerebros están diseñados para amar las recompensas, por ello a menudo nos ponemos metas que son sencillas de alcanzar: “Ir al gimnasio hoy. Hecho.” “Pagar las cuentas. Hecho.” Las personas a menudo se ponen metas sólo por la ráfaga de optimismo que sienten cuando se comprometen a hacer un cambio, dice McGonigal. Pero si nuestras metas se tratan sólo de eso, no hay dudas de que, tarde o temprano, las abandonaremos.

Una meta significativa – una que realmente te inspire a cambiar – requiere profundizar. “Date permiso y tiempo para pensar sobre lo que querés experimentar en tu vida o qué es lo que se pone en el camino”, aconseja McGonigal. Pensá qué es lo que querés y luego preguntate por qué lo querés, tres veces seguidas. Por ejemplo, si quieres dejar de fumar, pregúntate por qué querés dejar de fumar; si quieres dejar de fumar por tu salud, pregúntate por qué querés buena salud; si tu respuesta es que querés vivir lo suficiente para conocer a tus nietos, pregúntate por qué querés conocer a tus nietos. “Llegarás a algo que se sentirá obviamente muy importante para tí”, dice McGonigal. Ésto te ayudará a saber qué tan importante es esa meta, y esa motivación puede reforzarte a medida que trabajas para llegar a la meta.

Por otro lado, aconseja que nos concentremos en el proceso, no en el resultado. Cuando nos proponemos metas, es fácil fijarse en aquel mágico final en el que la hemos alcanzado y en el que todo es mejor. Pero no podemos controlar ese resultado, y ciertamente no podemos simplemente hacerlo existir. Tenemos que caminar hacia él, una decisión a la vez.

“Las personas con frecuencia se pierden pensando que tienen que cambiar todo de una vez”, dice McGonigal. “Pero los cambios pequeños pueden pavimentar el camino para cambios mayores.” Preguntate: ¿qué pequeña cosa puedo hacer hoy, que me ayudará a alcanzar mi meta? Por ejemplo, si sos tímido y querés ser más extrovertido, podrías aceptar la invitación de alguien a almorzar o decir “hola” a quien usualmente no saludas. A partir de ahí, sólo tenés que seguir las migas de pan – una pequeña decisión tras otra.

Si tomás decisiones diarias que son consistentes con tu meta una y otra vez, eventualmente la alcanzarás, aunque podría no ser lo que esperabas.

La forma en que describimos nuestras metas hace una gran diferencia, sostiene McGonigal. Enfocarte en lo que querés traer a tu vida (no en lo que querés evitar) hará más probable que realmente lo persigas. “Esa es básicamente la química del cerebro”, dice McGonigal, «cualquier tipo de evasión va a desencadenar los sistemas de inhibición, mientras que las metas positivas van a desencadenar el enfoque y a premiar la motivación.»

Pensá en lo que querés fomentar en vos o lo que querés hacer con más frecuencia. Esa positividad puede ayudar a motivarte cuando tengas un traspié. Sé amable con vos mismo.

McGonigal también recomienda que, con el fin de mantenernos fieles a nuestras metas, encontremos un compañero. No es necesario que esta persona comparta nuestros mismos objetivos, simplemente debe ser alguien que esté interesado en ser un apoyo. Los estudios muestran que algo tan simple como mandar un mensaje a un compañero sobre las acciones que realizamos en miras a nuestras metas, triplica la tasa de éxito, sostiene ella.

Por otro lado, si intentar mantener un objetivo nos genera más problemas que cambios positivos, debemos considerar otras maneras de cumplir con él. Por ejemplo, si decidiste levantarte una hora más temprano para ejercitarte, pero la falta de sueño te hace disfrutar menos del tiempo que pasas con tus hijos, podrías cambiar el modo en que te ejercitás como, por ejemplo, bailando en tu cocina dos canciones después de lavar los platos.

Finalmente, es necesario prepararse para fracasar: fracasar a veces es inevitable, pero algunos abandonamos completamente la meta cuando los fracasos menores empiezan a amontonarse. Otros lo toman como evidencia de que todo cambio es en vano.

Tu tarea no es evitar los fracasos sino planificarlos. Preguntate qué tan probable es que fracases. Los psicólogos llaman a esto un plan de contingencia “sí/entonces” o “si esto ocurre, entonces haré aquello”: por ejemplo, si es probable que en el trabajo elijas una comida poco saludable, entonces llevá una colación saludable que pueda sacarte del apuro. Es un plan mental de cómo reaccionar ante cosas que pueden hacerte caer.

Cuando los desvíos y obstáculos surjan, recordá por qué es importante tu meta, esto puede ser de ayuda para mantenerte en la dirección correcta.

Fuente: Ted.com; Stanford University

  • Definiciones

Definición de la semana: Esquema

  • 04/07/2016
  • Alejandra Alonso
Esquema

Para Piaget, en el proceso de maduración del cerebro, se producen los esquemas, definidos como moldes mentales en los cuales depositamos nuestra experiencia. En otras palabras, son estructuras o conceptos que nos sirven para interpretar y organizar la información que recibimos. El adulto ya cuenta con innumerables esquemas que abarcan tanto lo concreto como lo abstracto (Myers, 2006).

Otros autores (Gross, 2005) lo definen como la unidad básica del comportamiento inteligente. Los esquemas nos ayudan a organizar las experiencias pasadas y a comprender las futuras. Al principio nuestros esquemas son muy simples y están limitados por los reflejos, pero a medida que vamos creciendo, éstos se van haciendo más complejos.

Los esquemas son producidos mediante los procesos de asimilación y acomodación (Myers, 2006).

En el proceso de asimilación, experimentamos cosas nuevas con nuestra capacidad de comprensión actual (esquemas). Es decir, incorporamos información nueva a los esquemas existentes. Por ejemplo, teniendo el esquema de gato, un niño puede llamar gatito a todo animal de cuatro patas (Myers, 2006; Gross, 2005).

Cuando el niño puede encarar todas o casi todas las experiencias nuevas utilizando solo la asimilación, se habla de una etapa de equilibrio. Pero cuando los esquemas existentes no alcanzan para afrontar la situación, se produce un desequilibrio (Gross, 2005).

Para recuperar el balance y poder ajustar los esquemas a las características de las experiencias nuevas, utilizamos la acomodación. Siguiendo con el ejemplo, tal vez el niño vea un perro, lo llame gatito y alguien lo corrija. De este modo, el aprenderá que el esquema gato no aplica a los perros y que necesita un nuevo esquema (Myers, 2006; Gross, 2005; Rathus, 2007).

Es mediante la interacción con el ambiente que el niño va armando y modificando esquemas (Myers, 2006).

Fuentes:

Gross, R. (2005), Psychology, the science of mind and behaviour 5th edition. Hodder Arnold Publication

Myers, D. (2006), Psicología 7ma edición. Editorial Médica Panamericana:Madrid

Rathus, S. (2007), Psychology. Principles in practice. Holt, Rinehart and Winston: U.S.

  • Ciencia

¿Por qué como si no tengo hambre?

  • 04/07/2016
  • Maria Fernanda Alonso
Comer

Son las tres de la tarde de un domingo frío y lluvioso. Ni un alma camina por las calles. La ciudad completa está en silencio. Es hora de hacer pochoclos y mirar una película en Netflix. Sesenta minutos más tarde hay dos cosas incuestionables: la primera regla del Club de la Pelea es que no se habla del Club de la Pelea, y… es el momento de cambiar los pochoclos por chocolate.

Lo llamativo es que son las cuatro de la tarde, o sea que hace solo dos horas y media fue el almuerzo, pero todos sabemos que va en contra de la naturaleza mirar películas sin pochoclos, papas o golosinas, ¿verdad?

Una investigación muestra que comer cuando estamos llenos podría ser controlado por el mismo sistema neurológico que controla todos nuestros hábitos. Este hallazgo podría ser la llave para entender por qué comemos en exceso.

En un estudio se pidió a 32 voluntarios sanos que se sentaran frente a una pantalla de computadora y presionaran un botón cada vez que una imagen aparecía señalándoles que lo hicieran. Cuando presionaban el botón, una máquina que estaba cerca de ellos les daba chips de maíz (de marca Fritos) o un M&M. Ellos comían el bocadillo que la máquina les daba. La mitad de los sujetos realizaron esta tarea solo durante dos sesiones de ocho minutos cada una, mientras que la otra mitad realizó 12 sesiones de ocho minutos cada una. El segundo grupo realizó este ejercicio 6 veces más que el primer grupo y presentaron más probabilidades de, eventualmente, empezar a presionar el botón por hábito. Con eso en mente, denominaron a éste “el grupo del hábito” y al otro “el grupo sin hábito”.

Para determinar cómo el desarrollo de los hábitos afecta nuestra conducta alimenticia, los investigadores se interesaron en la actividad de cierta región del cerebro conocida como corteza prefrontal ventromedial, localizada en la sección media-inferior del lóbulo frontal. Una mayor activación de esta región se da cuando anticipamos el valor de un evento esperado.

Esto es importante en el circuito de recompensa del cerebro, que maneja el reforzamiento positivo y negativo del comportamiento. Por ejemplo, cuando estamos sentados en un restaurante, hambrientos, y el mesero se acerca a la mesa con platos de comida, fuegos artificiales neuronales iluminan el cerebro en anticipación de la comida. La corteza prefrontal ventromedial se enciende porque detecta una gran recompensa.

Una vez que estamos llenos, sin embargo, la respuesta se ve muy disminuida. Si el mesero trajera otro plato de comida, la corteza prefrontal ventromedial apenas respondería. La baja respuesta devalúa la experiencia de comer, desalentándonos a que sigamos masticando. La corteza prefrontal ventromedial participa en un circuito de retroalimentación: refuerza positivamente el comer cuando tenemos hambre, pero ese mismo acto de comer eventualmente causa que la corteza prefrontal ventromedial nos desaliente a comer y que reconozcamos que estamos llenos.

Usando Imágenes de Resonancia Magnética funcional, los investigadores compararon las respuestas de la corteza prefrontal ventromedial en el grupo del hábito y en el grupo sin hábito. En éste último, la corteza prefrontal ventromedial se activó todas las veces antes de presionar el botón, en anticipación al bocadillo, alentando a los sujetos a comer; pero eso fue mientras tenían hambre.

Luego, los sujetos consumieron una gran comida. Una vez llenos, cuando presionaban el botón en la máquina, las IRMf mostraron que la activación de la corteza prefrontal ventromedial disminuyó. Los participantes no tenían hambre, por lo que la recompensa proyectada por comer chips o M&Ms era mínima. La corteza prefrontal ventromedial rebajó el valor de la recompensa del bocadillo para desalentar el consumo posterior.

Con el grupo del hábito las cosas fueron un poco diferentes. Mientras los participantes tenían hambre, sus cortezas prefrontales ventromediales también mostraron una gran señal, indicando que asignaron una gran recompensa a la comida. Pero cuando estuvieron llenos, los resultados de las IRMf revelaron que la actividad de la corteza prefrontal ventromedial era tan fuerte como cuando los sujetos tenían hambre.

El valor de la recompensa anticipada no había disminuído, aunque ellos estaban llenos. El circuito de retroalimentación estaba roto. Aparentemente, porque los sujetos presionaban el botón y comían los bocadillos por hábito, sus cerebros fallaban en disuadirlos de comer. De hecho, al mantener la señal de recompensa, la corteza prefrontal ventromedial hacía lo opuesto: reforzaba positivamente el comportamiento de comer sin tener hambre.

El desarrollo del hábito cambió el acto de comer, dependiente de la necesidad de alimentarse, y lo transformó en algo automático.

Esto podría explicar por qué a menudo comemos a pesar de no tener hambre. Dejamos que nuestro sistema de hábitos tome el control y comer se vuelve automático. Pero, ¿cómo permitimos que el sistema de hábitos tome el mando? ¿Podemos controlarlo?

Hay dos sistemas para dirigir nuestro comportamiento: el sistema de procedimiento por hábito y el sistema consciente reflexivo. Cuando manejamos un auto por una ruta nueva, estamos completamente conscientes de nuestras decisiones en el camino, pero al manejar en una ruta común (como el camino hacia el trabajo) puede que ni siquiera recordemos el viaje. Podemos manejar en piloto automático, especialmente si nuestras mentes están ocupadas pensando en otras cosas que no sean manejar.

El sistema consciente puede manejar, y puede reflexionar sobre los acontecimientos del día, pero no puede hacer ambos al mismo tiempo. Si el sistema consciente está preocupado, el sistema de hábitos es asignado para manejar. Cuando permitimos pasivamente que los pensamientos fluyan en nuestras mentes (lo que en la jerga Argentina llamaríamos “colgarse pensando”), ponemos a nuestro sistema consciente fuera de servicio y el sistema de hábitos toma el control.

De manera similar, el sistema de hábitos puede tomar el control en el proceso de alimentación. Esto pasa muchas veces cuando nos distraemos con algo como la televisión.

La razón por la que los doctores desaconsejan que las personas coman frente a la TV es porque lleva a comer en exceso. Cuando miramos TV, le permitimos que monopolice nuestra atención consciente. Por lo tanto, si estamos haciendo algo rutinario mientras miramos la televisión, como comer papas fritas, el sistema de hábitos tomará control de esa conducta.

Cuando permitimos que nuestras mentes se ocupen de otras cosas, nuestra habilidad de controlar conscientemente nuestro comportamiento se suspende, y nuestra conducta pareciera seguir un curso preprogramado. Pero podemos elegir tomar el control en cualquier momento, sacar nuestro circuito cerebral del sistema de hábitos, y tomar decisiones más saludables con acciones tan sencillas como apagar el televisor mientras almorzamos/cenamos.

Fuente: Psychologytoday

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  • Ciencia

¿Qué técnicas motivacionales realmente mejoran el desempeño?

  • 01/07/2016
  • Alejandra Alonso
Motivacional

Decirte a vos mismo que podés mejorar realmente funciona, según los resultados de un estudio que contó con una muestra importante.

Más de 44,000 personas formaron parte de un experimento para descubrir qué técnicas motivacionales realmente funcionan. En conjunto con el BBC Lab UK, el Prof. Andrew Lane y sus colegas buscaron descubrir qué habilidades psicológicas ayudarían a mejorar los puntajes en un juego online.

Este complejo estudio examinó si los métodos motivacionales podrían ser más efectivos para cualquier aspecto específico de una tarea. Los métodos probados fueron la auto-conversación, la imaginería y el planeamiento sí-entonces. Cada habilidad fue aplicada a una de cuatro partes de una tarea competitiva: proceso, resultado, excitación-control e instrucción.

Las personas que utilizaron la auto-conversación (por ejemplo, “puedo hacerlo mejor la próxima vez”) se desempeñaron mejor que el grupo control en cada parte de la tarea.

Las mejoras más importantes fueron observadas en:

  1. La auto-conversación en relación al resultado (“puedo superar mi mejor puntaje”).
  2. La auto-conversación con respecto al proceso (“puedo reaccionar más rápido esta vez”).
  3. La imaginería en relación al resultado (imaginarte jugando y superando tu puntaje).
  4. La imaginería en relación al proceso (imaginarte jugando y reaccionando más rápido que la última vez).

Los autores también encontraron que un video motivacional podría mejorar el desempeño. Los participantes miraron un video corto antes de jugar. El coach para el video fue Michael Johnson, un atleta que ha ganado 4 medallas de oro en las Olimpiadas y que defiende la preparación mental en adición al entrenamiento físico.

Por último, y considerando lo difícil que suele ser conseguir una muestra numerosa para una investigación, debemos resaltar los 44,742 sujetos que se reclutaron para el estudio.

Fuente: Science Daily

  • Ciencia

La autoestima: un concepto dañino

  • 01/07/2016
  • Aprende Viendo Terapia
autoestima

La autoestima es un concepto que no sólo ha calado entre la mayoría de los psicólogos, sino que además, lo ha hecho en la cultura popular, siendo frecuente utilizarlo en conversaciones cotidianas y medios de comunicación de diferente índole.

La mayoría del trabajo terapéutico entorno a la idea de autoestima se fundamenta desde una perspectiva del autoconcepto del individuo de sí mismo en términos de aquellas características propias que juzgo como valiosas y positivas, es decir una percepción evaluativa de nosotros mismos.

En función de que dicha evaluación sea positiva o negativa, hablaremos de una autoestima alta o baja, de ahí que muchos psicólogos trabajen esta área tan trascendental en torno a que el paciente identifique de manera más o menos endógena las áreas en las que dicha evaluación sale bien parada. Este concepto de autoestima, basada en los logros y en el resultado de la evaluación del propio autoconcepto, ha sido la que más ha calado entre los psicólogos, siendo quizás la más representativa la definición de Burns de “autoestima como percepción evaluativa de uno mismo”.

autoestima conceptualizada como autoevaluación en términos de logro, conlleva a una profunda inseguridad

Incluso, algunos autores hablan de una dimensión evaluativa basada en las percepciones de otros y en una dimensión evaluativa basada en las percepciones del propio sujeto. Son frecuentes tareas terapéuticas para el trabajo de la autoestima como “Haz una lista de aquellas cosas que valoras de ti” o “pregúntale a otros que valoran de ti”.

Estudios demuestran que esa búsqueda de autoestima conceptualizada como autoevaluación en términos de logro, conlleva a una profunda inseguridad, a la presión continua de la autoevalaución y el poder que le damos a los resultados de la misma, sometiéndonos a un verdadero maltrato a nosotros mismos que acaban provocando patologías asociadas a la ansiedad y a los síntomas depresivos, e incluso son factores claves en problemáticas tan graves como el Trastorno de Conducta Alimentaria o las adicciones.

Aunque se ha escrito extensamente de la importancia de la autoestima y su correlación con diversas problemáticas, cada vez más, nuevas investigaciones señalan avalados con resultados  que el juego de la autoestima entendida como autoevaluación lleva a problemas de autocrítica excesiva, ira, narcisismo, prejuicios, abstracción selectiva…

Dado que esta conceptualización de la autoestima es negativa y perniciosa, ¿cómo podemos plantearla para que sea beneficiosa para nuestros pacientes?

Si vamos al origen etimológico del término, autoestima hace referencia hacia “el amor con uno mismo”, si esto es así, entonces, ¿por qué planteamos la autoestima en términos evaluativos? Las relaciones de amor no se fundamentan en las características y competencias de las personas que establecen un vínculo afectivo y de apego entre ellas, sino a un interés genuino en el bienestar del otro y un deseo de compartir con este, a una ternuna que emana en nosotros hacia esa persona y conmovernos ante su dolor o aquello que acontece en su vida.

¿por qué planteamos la autoestima en términos evaluativos?

La autoestima real, debe fundamentarse en la misma idea, algo que ya plantearon los psicólogos humanistas, en especial Carl Rogers (“lo que soy bastaría si lo fuera honestamente”), Fritz Perls (que criticó duramente la evitación de los aspectos no “agradables” de uno mismo y evitarlos compensándola focalizándonos en los aspectos positivos así como depender de la alabanza de otros para decidir cómo sentirnos con nosotros mismos) o Abraham Maslow (que planteaba la autoestima en termino de congruencia y autorrealización personal, no de autovalía), que postularon la autoestima como una verdadera relación de amor con uno mismo, en la que el individuo se responsabiliza de sus propias necesidades y limitaciones, y se conmueve en un contacto genuino y honesto consigo mismo, conmoviéndose por su propio dolor y aceptando sin juzgarse, incondicionalmente, a sí mismo en términos globales, y no en una serie de variables o competencias.

Las relaciones de amor con otros, de apego seguro, siempre incluyen ese componente de incondicionalidad y de interés genuino, de vibrar con el otro, más allá de su evaluación. Amar a una persona, ya sea a uno mismo o a otros, va más allá de aquello que nos aporta o de sus fortalezas o debilidades. Amar a otro es sobre todo una voluntad, una decisión, no una cuestión de un balance argumentativo entre cosas favorables y desfavorables del ser amado. Los padres, cuando sus hijos nacen, no poseen motivos para amarlos, sin embargo, deciden hacerlo. La autoestima, tiene que ser por tanto una relación real de amor con uno mismo, una decisión de honestidad con el propio ser ante un contacto con nosotros mismos más allá de valoraciones basadas en logros y factores meritocráticos.

Pero no sólo desde la psicoterapia humanista se ha criticado esta conceptualización de la autoestima. Son reconocidas las figuras de renombre que han criticado abiertamente dicho planteamiento, Albert Ellis, uno de los padres de la terapia cognitivo-conductual ha sido de los más críticos con este concepto, atacándola en diversas ocasiones y escritos: “’Autoaceptación’ quiere decir que la persona se acepta a sí misma plenamente y sin condiciones, tanto si se comporta como si no se comporta inteligente, correcta o competentemente, y tanto si los demás le conceden como si no le conceden su aprobación, su respeto y su amo”

Ellis planteó la irracionalidad existente en la propia autoevaluación en lugar de la propia aceptación de su existencia “como existo, prefiero seguir vivo y mientras lo esté, prefiero ser feliz”.

Amar a otro es sobre todo una voluntad, una decisión, no una cuestión de un balance argumentativo entre cosas favorables y desfavorables del ser amado

Diferentes tipos de terapia no humanistas, desde el mindfullness, la terapia cognitivo constructivista o la terapia racional emotiva comienzan a abarcar (o ya lo hacían y lo han potenciado) la idea de “autocompasión” como término sustitutivo a la autoestima. Desde el psicoanálisis se plantea también que esta visión de la autoestima es poco más que un culto al ego del individuo y las problemáticas que esto genera, así como lo aleja del apego real, de la relación vincular segura auténtica y saludable.

Otros autores como korzybski, autor de la semántica general, una teoría que ha influido enormente en la Terapia Racional Emotiva, la Terapia Gestalt o la Programación Neuro Lingüística (PNL) ha criticado también enormemente dicha visión de la autoestima.

Kristin Neff, una de las investigadoras de referencia en la autocompasión, plantea que es absurdo poner el foco en nuestras fortalezas y virtudes, ya que sólo fomenta lo pernicioso de una cultura meritocrática basada en proyectar una imagen falsa de nosotros mismos en la que solo evidenciamos nuestros aspectos positivos, y que, simplemente desde un criterio estadístico, es absolutamente irracional pretender ser los mejores o destacar notoriamente en algo. Por muy bien que hagas algo, siempre habrá alguien que lo hará mejor, o sólo podrás mantener un alto nivel durante un tiempo limitado, aunque sólo sea por el deterioro biológico.

Como conclusión plantear que la verdadera autoestima, es una relación saludable con uno mismo, entendida sobre todo desde la idea de incondicionalidad, en la que somos capaces de amarnos por un acto de voluntad y porque nos conmueve y provoca algo nuestras propias vivencias de forma genuina, más allá de una lista de argumentos a favor o en contra del hecho de amarnos. Desde mi punto de vista, ¿No es fácil querer aquello que es válido y bueno en nosotros mismos? El verdadero amor es aquel que proviene del hecho de estar dispuestos a mirarnos honestamente, sin tener que tapar la parte disfuncional de nosotros mismo, sino también abrazar a dicha parte y conmovernos con ella. Estar dispuestos a sufrir por nosotros mismos es uno de los grandes actos de amor, y el amor, no es un concepto, es una relación que se construye con cada cosa que hacemos. Ya plantee esta idea en mi artículo “Heridas y Calmantes”.

En la próxima entrada hablaré en una entrada sobre qué alternativas más efectivas y saludables existen a la idea de autoestima, como la autocompasión, la aceptación, la congruencia o la responsabilización ante las propias limitaciones.

Artículo previamente publicado en Aprende Viendo Terapia y cedido para su publicación en Psyciencia.

Sobre el autor: Buenaventura del Charco Olea es terapeuta especializado en Terapia Gestalt y es el director de Aprende Viendo Terapia, la reconocida insititución española en el entrenamiento de terapeutas a nivel presencial y a distancia.

Artículo recomendado: ¿Es la autocompasión más importante que la autoestima?

Bibliografia

Alfred Korzybski: Collected Writings, 1920–1950.  M. Editor Kending. P. 425.

Barrett-Lennard, G. T. (1998). Carl Rogers’ helping system: Journey & substance. Sage.

Blatt, S. (1982) “Dependency and self criticism: Psychological dimensions os depression” Journal of Consulting and Clinical Psychology. 50, pags 113.124

Crocker, J. Park, L. (2004) “The Costly Pursuit of Self-Esteem”. Psycological Bulletin. 130, pags 392-414.

Ellis, A. y Blau, S. (comp.) (2000) Vivir en una sociedad irracional. Paidos.

Ellis, A. (2001). Feeling better, getting better, staying better. Impact Publishers.

Ellis, A. (2005) The Myth of Self-esteem.

José-Vicente Bonet. (1997) Sé amigo de ti mismo: manual de autoestima. Ed. Sal Terrae. Maliaño (Cantabria, España).

Jeniffer Crocker  y Kristin D. Neff (2003) Self-Compassion: an alaternative conceptualization of a Healthy Attitude toward oneself” Self and Intity 2. Pags. 85-102

Maslow, A. H. (1973). On dominance, self-esteem, and self-actualization. Maurice Bassett.

Perls, F. (1987). Sueños y existencia (Gestalt Therapy Verbatim). Cuatro vientos.

Sin categoría

¿Qué harías si ves a una niña de 6 años sola en la calle? (Vídeo)

  • 30/06/2016
  • David Aparicio

El comité Español de la UNICEF publicó hace tres días un impactante vídeo sobre nuestras conductas y prejuicios en torno a los niños que vemos en la calle.

En la primera parte del video se presenta a Anano, una niña de seis años que está sola, como perdida, en plena ciudad de Tiflis, Georgia. En cuestión de minutos se puede apreciar como la gente que pasa cerca de ella se muestra preocupada, le preguntan su edad, su nombre y le ofrece su ayuda.

Pero todo cambia cuando en los productores le cambian la apariencia y le maquillan la cara para hacerla ver cómo una niña pobre, de la calle. En ese momento la gente deja de mirarla y le pasa a un costado como si no existiera.

El experimento también se realizó en un centro comercial y las respuestas fueron similares. La gente le mostró cariño, atención y ayuda. Pero la respuesta fue aún más triste cuando la vieron con los harapos. La gente del restaurante del centro comercial se mostró insensible y hasta le pedían que se fuera. La experiencia fue tan fuerte que la niña no resistió y se quebró en llanto al ver cómo la rechazaban.

El experimento de UNICEF demuestra cómo el prejuicio y la discriminación se apodera de las personas cuando ven a un niño en la calle. Mucha gente se hace de la vista gorda para ignorarlos, como si no fueran niños que necesitan de nuestra ayuda y cariño. Espero que este vídeo ls impacte tanto como a mí y que nos dejemos de excusas cuando vemos a un niños en necesidad en la calle sin importar su aspecto.

  • Ciencia

Cuando las neuroimágenes engañan

  • 30/06/2016
  • Fabián Maero

En las últimas décadas hemos visto una explosión de investigaciones basadas en imágenes cerebrales. Probablemente el método más conocido de investigación sea el fMRI (siglas en inglés de Imágenes por Resonancia Magnética funcional), que nos da imágenes como la que ilustra este artículo, que vemos tan a menudo en las noticias especializadas.

Imagen: NeuroKids

Este tipo de datos se utilizan con fines clínicos (por ejemplo, para planificar una cirugía), pero mayormente se han utilizado con fines de investigación. La metodología más frecuente es la de poner a una persona en un escáner como ese mientras se realiza una actividad (por ejemplo, tocar un instrumento musical). Lo que se hace entonces es escanear el cerebro en reposo para establecer una línea de base y luego se vuelve a escanear mientras la persona realiza la actividad, para detectar correlaciones entre la actividad y las zonas del cerebro que incrementan su activación al llevarla a cabo.

¿fMcómo?

Ahora bien, lo que es menos conocido es cómo se obtienen estas imágenes. Lo que mide un aparato de fMRI no es precisamente la actividad cerebral, sino el consumo de oxígeno en partes del cerebro. Se asume que si una zona en el cerebro está consumiendo más oxígeno durante la actividad (mientras se ejecuta el instrumento, en nuestro ejemplo), eso indica un incremento de la activación, y la palabra operativa aquí es “incremento”, y no “encendido”. En palabras de Satel y Lilienfeld (2013): “todo el cerebro viviente está siempre encendido; la sangre está siempre circulando y el oxígeno siempre está siendo consumido. El único cerebro realmente silencioso es el cerebro muerto”. Es decir, no se trata meramente de diferenciar una zona activa de una inactiva, sino de detectar incrementos de activación.

Para esto, el fMRI segmenta el cerebro en cubos de unos tres milímetros cúbicos llamados “voxels” (palabra derivada de volumen + pixel), y mide qué tanto se incrementó el nivel de activación -según el consumo de oxígeno- para cada uno de esos voxels, de los cuales hay unos 50000 en un escaneo normal. Los datos crudos del consumo de oxígeno son entonces analizados por una computadora para generar esas imágenes que vemos tan a menudo. En ellas los distintos colores representan la fuerza de activación de cada voxel entre el cerebro en reposo y el cerebro durante la actividad, para mostrar una representación gráfica de la activación cerebral.

En resumen: sí, es complicadísimo. No, no hay nada que se “ilumine” en el cerebro durante un fMRI.

Las críticas

El fMRI es una herramienta de un enorme potencial, que ha cambiado el panorama de investigación en neurociencias dramáticamente en las últimas décadas, pero no está exento de críticas. Una buena parte de las críticas (pero no todas), tiene que ver con los cálculos estadísticos necesarios para obtener los resultados. Para interpretar los datos crudos que genera la máquina de fMRI se utilizan distintos softwares y algoritmos con el fin de determinar si una zona cerebral específica se ha activado o no, es decir, si ha aumentado su activación de manera significativa. Un voxel podría aumentar su consumo de oxígeno por puro azar, sin que esté vinculado con la tarea realizada. La cuestión es que no es tan simple como observar el escaneo y decir “sí, se activó tal zona”, es necesaria una serie de operaciones para poder discernir eso.

El problema es que los cálculos estadísticos son tantos y tan complejos que pueden surgir errores: falsos positivos (una zona aparece activada cuando no lo está), y falsos negativos (no aparece activada cuando lo está). Un cierto porcentaje de falsos positivos y falsos negativos es esperable, pero si superan cierto umbral la información deja de ser fiable.

Una investigación hace algunos años, por ejemplo, demostró que si se usaban cálculos estadísticos erróneos, hasta el cerebro de un salmón muerto podía aparecer activándose en el fMRI.

El punto a recordar es que las imágenes de fMRI no son “fotos” del cerebro, sino más bien representaciones computarizadas en base a cálculos estadísticos hechos por software que indican la probabilidad de que una zona determinada se haya activado.

La investigación

Ahora bien, aquí llegamos a lo que queríamos contarles hoy. En un artículo publicado recientemente en el prestigioso journal PNAS (Proceedings of the National Academy of Sciences), se ofrecen resultados preocupantes: los paquetes de software que se utilizan más comúnmente para el análisis de datos fMRI pueden generar hasta un 70% de falsos positivos (Eklund, Nichols, & Knutsson, 2016).Para hacer esto, no usaron datos nuevos sino que utilizaron datos publicados de otras investigaciones (hay repositorios de datos científicos que se pueden re-analizar, por si les interesa hacer una investigación barata), y analizaron estos datos con los paquetes de software fMRI más comunes para ver qué tasa de falsos positivos se generaban sólo mediante el análisis de datos.


Como dijimos antes, el análisis de datos puede sugerir que una zona estaba activada cuando en realidad no lo estaba. Un porcentaje de esto es normal y esperable, y los autores esperaban una tasa del 5% de falsos positivos, de manera que obtener un 70% hace que uno empiece a desconfiar de los datos. La cosa es aún más seria porque no se trata de un error aislado, sino que los softwares más populares generan sistemáticamente falsos positivos. Este hallazgo es enorme, porque afectaría a casi todos los estudios de neuroimágenes que conocemos. Casi todas esas imágenes que muestran diarios y televisión podrían ser falsos positivos.

Como en Psyciencia cultivamos una mezcla de curiosidad y descaro, nos contactamos con su autor principal, Anders Eklund, para pedirle que nos hablara un poco sobre su investigación. Anders gentilmente accedió y esto es lo que les traemos a continuación.


– (F.M.)¿Podrías contarnos un  poco acerca de tu formación académica e investigación actual?

–(A.E.) Completé una maestría en ingeniería eléctrica (procesamiento de imágenes), en 2007, y realicé mi doctorado entre 2008 y 2012 (ambos en la Linköping University, Suecia). Durante mi doctorado, me enfoqué en el procesamiento de imágenes médicas para imágenes por resonancia magnética funcional (fMRI, cómo estudiar la actividad cerebral utilizando escáneres de resonancia magnética), y también me interesé en estadística. Durante 2012-2014 hice un posdoctorado en Virginia Tech en Estados Unidos, donde continué trabajando con fMRI pero desde una perspectiva más aplicada (neurociencia, psicología). En 2014 me mudé nuevamente a Suecia para hacer un segundo posdoctorado, más enfocado en estadísticas. Hoy trabajo como profesor asistente en la Linköping University, principalmente desarrollando procesamiento de imágenes y algoritmos estadísticos para fMRI

Imagen: Anders Eklund
En imagen: Anders Eklund

–Leímos tu artículo Cluster failure: Why fMRI inferences for spatial extent have inflated false-positive rates, y nos pareció muy interesante ¿Qué estabas tratando de lograr con esa investigación?

–Quería investigar si los paquetes de software más comunes para fMRI (el SPM, FSL, AFNI), funcionan como deberían funcionar. Estos softwares utilizan una cierta cantidad de algoritmos estadísticos que dependen de un número de supuestos, pero nunca nadie ha investigado realmente si estos supuestos son verdaderos. Hoy es posible descargar libremente datos disponibles de fMRI de varios centenares de sujetos, cosa que aprovechamos para testear esos métodos –hubiera sido muy costoso y engorroso recolectar todos esos datos.

–Nos sorprendió bastante esta frase en el artículo “en teoría, deberíamos encontrar un 5% de falsos positivos (…), pero en su lugar encontramos que los paquetes de software para análisis de fMRI (…) pueden resultar en tasas de falsos positivos de hasta un 70%”. ¿Qué significa esto?

–Significa, por ejemplo, que los softwares pueden decirle al usuario que hay una diferencia significativa entre dos grupos de sujetos (por ejemplo, entre personas sanas y personas con alguna enfermedad), cuando en realidad no hay diferencia.

Para llegar a esta conclusión llevamos a cabo muchas comparaciones aleatorias entre grupos utilizando sólo personas sanas, y simplemente contamos cuántas veces descubrimos una diferencia significativa entre los grupos (cuando en realidad no hay tal diferencia, dado que todos los sujetos eran personas sanas). Si los softwares funcionaran correctamente, deberíamos encontrar diferencias en sólo 5% de los análisis (por azar), pero las encontramos con mucha más frecuencia.

–El artículo dice que los resultados “ponen en cuestión la validez de alrededor de 40000 estudios con fMRI”. ¿Podrías expandir esto? ¿Cuáles son las implicaciones para las investigaciones pasadas y para el uso de fMRI en diagnóstico?

–Desde sus inicios alrededor de 1992, la fMRI ha sido usada para alrededor de 40.000 estudios sobre el cerebro humano. La mayoría de estos estudios confían en métodos estadísticos de los cuales se ha demostrado que dan resultados erróneos, pero es imposible saber cuántos de estos estudios son realmente erróneos (mayormente porque los datos no están disponibles para reanalizarlos). Para las investigaciones futuras, los investigadores deberían ser más cuidados con los métodos estadísticos que utilizan.

–A la luz de esta investigación, ¿qué querrías que pasara en tu campo?

Me gustaría que los investigadores utilizaran otros métodos estadísticos, que estén basados en menos supuestos. En el artículo, demostramos que tales métodos dan resultados mucho mejores. Una desventaja de esos métodos es que lleva más tiempo analizar los datos, pero hoy tenemos computadoras mucho más rápidas que hace 10 años atrás.

–¡Gracias por tu tiempo!


El tema es complicado, pero enormemente interesante. Sería un error pretender descartar todos los estudios basados en fMRI por hallazgos como este. Creo que el punto a llevar a casa es que la ciencia es más sutil que lo que presentan los titulares de los diarios, incluso el titular que le estamos poniendo a este artículo –por eso es una buena política no quedarse con el titular al ver una noticia de ciencia.

Las neuroimágenes se están usando para todo tipo de prometedoras investigaciones en ciencia básica y aplicada, y hallazgos como el de Eklund y colaboradores pueden servir para mejorar los análisis y estar más al tanto de las limitaciones de esta metodología.

Así que piensen, sean escépticos, sean curiosos. Nos leemos la próxima.

Referencias

Eklund, A., Nichols, T. E., & Knutsson, H. (2016). Cluster failure: Why fMRI inferences for spatial extent have inflated false-positive rates. Proceedings of the National Academy of Sciences, 201602413. https://doi.org/10.1073/pnas.1602413113

Satel, S., & Lilienfeld, S. O. (2013). Brainwashed. New York: Basic Books.

Imagen: Science Photo Library

  • Clínica

Los gays, lesbianas y bisexuales están más expuestos a los problemas de salud

  • 30/06/2016
  • David Aparicio

Las personas homosexuales y bisexuales son las personas que más expuestas están a los problemas de tabaquismo, alcoholismo y trastornos mentales, en comparación con la población heterosexual.

Deterioro de salud en gays y bisexuales

En total participaron 525 mujeres lesbianas, 624 hombres homosexuales y 515 personas identificadas como bisexuales y se comparó, a través de la Entrevista Nacional de Salud, su estado salud con 67,150 personas heterosexuales.

Los análisis demostraron que:

El 16.9% de los hombres heterosexuales reportó que sufría de angustia (distress) en comparación con el 25.9% de los hombres homosexuales y con el 40.1 de los hombres bisexuales. Se encontró que los hombres bisexuales tenían mayor prevalencia de problemas con el alcohol: 10.9% en comparación con el 5.1 de los hombres heterosexuales. También se halló que los hombres homosexuales y bisexuales tenían más riesgo de sufrir de tabaquismo en comparación con los heterosexuales. Los hombres bisexuales fueron los que más fumaban.

El panorama no cambió mucho en las mujeres. El 21.9% de las mujeres heterosexuales reportó síntomas de estrés moderado a severo en comparación con el 28.4 de las mujeres lesbianas y el 46.4% de las bisexuales. Según el reporte, el 25% de las lesbianas y las mujeres bisexuales fumaban en comparación con el 14.7% de las heterosexuales. En cuanto a la frecuencia, las mujeres lesbianas fueron las que más fumaban.

Los autores también lograron encontrar que las mujeres lesbianas eran más propensas a reportar un estado de salud deplorable y sufrir de enfermedades crónicas. Así también se encontró que las mujeres bisexuales consumían más alcohol que las mujeres lesbianas y heterosexuales.

El estudio completo lo puedes leer en el número de junio de la revista JAMA Internal Medicine.

El efecto de la discriminación y el abuso

Los resultados son alarmantes. Las personas homosexuales y lesbianas tienen peor estado de salud y adoptan conductas de riego, como el alcoholismo y tabaquismo, las cuales ocasionan serias enfermedades crónicas. Más de uno podrá pensar que las conductas de salud están relacionadas con el libertinaje—del cual acusan a los homosexuales—o la simple búsqueda de emociones fuertes. Pero eso sería una explicación incompleta y bastante sesgada.

Los investigadores ofrecen otra explicación, una más compleja y que de cierta manera nos compete a todos. Ellos explican que las personas el riesgo de salud se vinculan a la constante angustia que sufren los homosexuales y bisexuales desde temprana edad a causa de la discriminción y abuso por parte de la sociedad. En especial los bisexuales. Según el estudio, los bisexuales sufren del rechazo de la sociedad en general y de la misma comunidad homosexual, lo que los deja con pocas personas con quien conectar. Son rechazados por la comunidad y por los homosexuales, lo cual es un tema del cual se sabe poco y que merece mayor investigación.

Hemos avanzado mucho en el tema de los derechos humanos, de la inclusión y participación de todas las personas sin importar su género, raza u orientación sexual. Pero el trabajo recién empieza. Los estudios, este en particular, dan la evidencia de que los efectos de la discriminción y el acoso pueden durar por años y que las marginalizadas, al no tener el apoyo y sostén de la sociedad se refugian en conductas poco saludables que al final acaban con su vida.

Fuente: MedicalDaily

  • Sponsor

Cursos online: Prevención de conducta suicida, Psicología del tránsito y Psicología ambiental

  • 30/06/2016
  • David Aparicio

La Asociación para el Avance de la Ciencia Psicológica (AACP),es una de las instituciones científicas que está revolucionando el campo de la investigación y la educación presencial y a distancia en latinoamérica. Sus propuestas educativas nutren de conocimiento a los psicólogos que están deseosos por aprender sobre los tratamientos psicológicos basados en la evidencia, que permitan ofrecer respuestas a las necesidades de los pacientes de hoy en día.

Su propuesta educativa es una de las más innovadoras de la región. Con sus cursos aprenderás sobre nuevas áreas de trabajo de la psicología y con el aval científico de siempre.

Y en el mes de julio podrás inscribirte en nuevos cursos que ampliarán tu conocimiento y perfil profesional con los cursos de: Estudio de la conducta suicida y prevención; Psicología del tránsito y seguridad vial; y el curso de Psicología ambiental y desarrollo sustentable.

Los cursos inician el 18 de julio y tienen un descuento del 40%. Todos son dictados por especialistas en cada área y en cada uno de ellos recibirás clases audiovisuales, material de lectura, participarás de foros de discusión y en ejercicios prácticos. Al finalizar recibirás un certificado emitido por la propia insitución.

Los cursos online de la AACP:

Conducta suicida y prevención


Clase 1
INTRODUCCIÓN AL CONCEPTO Y ESTUDIO DE LA CONDUCTA SUICIDA. EPIDEMIOLOGÍA
■ Definición y clasificacion de la conducta suicida.
■ Epidemiología en el mundo.
■ Epidemiología en la Argentina.

Clase 2
EVALUACIÓN DE LA CONDUCTA SUICIDA Y SU MARCO LEGAL EN L ARGENTINA
■ Factores de riesgo y factores precipitantes
■ Factores protectores.
■ Evaluación de riesgo suicida.
■ Marco legal en Argentina.

Clase 3
TEORÍAS EXPLICATIVAS DEL SUICIDIO
■ Los constructos personales: Teoría de Kelly.
■ La indefensión aprendida: Teoría de Seligman.
■ La Teoría Cognitiva de Beck..

Clase 4
PREVENCIÓN Y TRATAMIENTLO
■ Medidas de prevención aplicadas al sujetos.
■ Medidas de prevención aplicadas al entorno.
■ Medidas ante un paciente con riesgo alto.
■ Técnicas Cognitivo Conductuales.

Haz click aquí, para mayor información e inscripción

Psicología del tránsito y seguridad vial


Clase 1
PERSPECTIVAS DE LA PSICOLOGÍA APLICADA AL TRÁNSITO Y LA SEGURIDAD VIAL
■ Surgimiento de la psicología del tránsito.
■ La psicología aplicada a la prevención de accidentes.
■ Campo interdisciplinario: ingeniería, arquitectura, ciencias ambientales y sociología.

Clase 2
MODELOS DE COMPORTAMIENTO VIAL
■ Sistema de tránsito y seguridad vial.
■ Modelo interaccional-comportamental de tránsito.
■ Diagnóstico, movimiento, magnitud y predicción.

Clase 3
SALUD, EMOCIONES Y TRÁNSITO
■ Control de la ira y la agresividad al conducir.
■ Manejo de la ansiedad en el tránsito.
■ Problemas psicológicos asociados.

Clase 4
COMPORTAMMIENTO NORMATIVO
■ Clasificación y teorías psicosociales de las normas.
■ Cumplimiento de las normas de seguridad vial.
■ Legitimidad y eficacia de la normas en el tránsito.

Haz click aquí para más información del curso.

Psicología ambiental y desarrollo sustentable


Clase 1
PASADO Y PRESENTE DE LA PSICOLOGÍA AMBIENTAL
■ Antecedentes de la psicología ambiental.
■ De la «psicología de la arquitectura» a la «psicología de la sustentabilidad».
■ Principales áreas de estudio. Psicología ambiental en América Latina.
■ Paradigmas de abordaje: universal y autóctono/local.

Clase 2
PSICOLOGÍA AMBIENTAL DEL MEDIO CONSTRUIDO
■ Ambientes construidos. Los ambientes que constituyen el hábitat humano.
■ Ambiente urbano y calidad de vida. Percepción ambiental. Mapas cognitivos.
■ La ciudad desde la perspectiva de los niños y de los ancianos.
■ Ejemplos de investigaciones e intervenciones urbanas participativas.

Clase 3
PSICOLOGÍA Y DESARROLLO SUSTENTABLE
■ Dimensión ecológica, económica y social. Sustentabilidad en sentido fuerte y débil.
■ La psicología ante las problemáticas ambientales. Estilos de vida sustentables.
■ Valores, actitudes, conocimientos y habilidades ambientales.
■ ¿Comportamientos proambientales o prácticas sustentables?

Clase 4
PSICOLOGÍA AMBIENTAL Y FORMULACIÓN DE POLÍTICAS PÚBLICAS
■ Contribución a la formulación de políticas públicas ambientales y gestión ambiental.
■ Análisis de casos. Conflictos ambientales. Ecología política.
■ Justicia Ambiental. Importancia de la educación ambiental.

Haz click aquí para obtener más información

  • Clínica

Surf contra el autismo – El país

  • 29/06/2016
  • David Aparicio

Solo Surf es una institución española que ofrece clases de surf como terapia complementaria para niños con autismo. El diario, El País, publicó una nota sobre el trabajo que han estado realizando durante los últimos años y los impresionantes resultados que reportan los padres de los niños que han recibido el entrenamiento.

El programa de ésta institución es sumamente llamativo y a la vez desafiante, especialmente porque su tratamiento está basado en un deporte poco convencional, considerado por muchos como extremo, que exige de un excelente físico y de mucha coordinación motriz, uno de los aspectos que suele ocasionar más dificultades a los niños con autismo.

El artículo se enfoca en la experiencia de Iker, un niño de 8 años que fue diagnósticado con autismo severo y que hoy logra pararse en la tabla de surf, manejar su frustración cuando cae al agua e interactuar con otros niños del programa.

Según sus padres estas mejorías son en parte gracias al programa:

Iker cabalga con soltura las olas de la playa gaditana de Camposoto. A punto de cumplir los ocho años, ni se percata cuando su monitor se queda atrás. Se pone en pie sobre su tabla y mantiene concentrado el equilibrio, con una sonrisa en la cara. Es tenaz, se cae y vuelve a empezar sin torcer el gesto. Según el diagnóstico que la Unidad de Valoración de Psiquiatría Infantil le realizó cuando tenía dos años, Iker debería frustrarse cuando no consiga su objetivo de forma inmediata. Tampoco tendría que mostrar empatía para jugar con otros niños. De hecho, así era cuando le detectaron un Trastorno del Espectro Autista. Pero ha cambiado, como reconoce su madre Victoria Fernández: “Le diagnosticaron autismo severo…Y ahora eso está en el aire”. En este lapso de cinco años, el mar y el surf terapéutico han sido su bálsamo, gracias a la asociación gaditana Solo Surf.

El programa de surf está organizado en tres niveles que ayudan a los niños a mejorar su psicometricidad, integrar sus movimientos y mejorar sus habilidades sociales. El programa se ve muy interesante y no dudo de la buena actitud y esmero que le ponen los instructores y familia para que los niños puedan mejorar y disfrutar con el surf.

Pero también hay que ser cuidadosos a la hora de sacar conclusiones apresuradas sobre la efectividad de este programa. Los mismos directivos de Solo Surf han reconocido que no cuentan con investigaciones que sustenten con datos que el programa realmente funciona. Ellos explican que su principal fuente de evidencia es la experiencia que tienen en el día a día con los niños. La cual sabemos no es suficiente para asegurar que un tratamiento funciona o no:

“Iker nos ha enseñado a nosotros”, reconoce Jesús Borrego, director técnico de una iniciativa considerada emergente en terapias de niños con autismo. “Somos un centro de referencia a nivel nacional”, apostilla. Y lo son, en buena medida, porque decidieron romper con las pautas preestablecidas. “Nosotros vamos al revés, no es investigar y luego aplicar. Sería demasiado lento”, reconoce Borrego. En su lugar, han encontrado un método que funciona y que quieren seguir mejorando. Agua, ocio y juego, son las claves del innovador trabajo de esta asociación que pretende que el niño aprenda sin sentirse presionado.

Como en todo tipo de tratamiento, los instructores deben ser un poco más pacientes y diseñar estudios que puedan demuestren la efectividad de su programa para los trastornos del espectro autista, uno de los trastornos más complejos y heterogéneos que existe. La experiencia que han tenido a lo largo de los años puede ser prometedora, pero deben ponerla a prueba en estudios aleatorios que ofrezcan evidencia más sólida.

Mis comentarios no son una crítica a las buenas intenciones de los instructores y del programa, sino un llamado de precaución a los padres y cuidadores a la hora invertir tiempo, dinero y energía en programas de tratamiento.

Lee el artículo completo en el País.

  • Ciencia

La exposición a espacios verdes podría reducir la agresividad en adolescentes

  • 29/06/2016
  • Alejandra Alonso

Algunas investigaciones reportan que los espacios verdes influeyen en el desarrollo cognitivo de los niños, contribuyen a reducir el estrés y ayuda a la creatividad y la memoria. Pero un nuevo estudio suma otro beneficio a la lista. De acuerdo a los resultados del mismo, los espacios verdes en las comunidades urbanas podrían relacionarse con menos conductas agresivas en adolescentes.

Científicos de la Universidad de Southern California (USC) llevaron a cabo el primer estudio longitudinal para ver si los espacios verdes que rodean las casas podrían reducir las conductas agresivas en un grupo de adolescentes que viven en comunidades urbanas.

El equipo siguió a 1,287 adolescentes, de entre 9 y 18 años. Las conductas agresivas se evaluaron cada dos a tres años, preguntando a los padres si el niño atacaba o amenazaba físicamente a otros, destruía cosas o mostraba comportamientos similares. luego vincularon la localización residencial del adolescente con datos satelitales para medir el nivel de espacios verdes en el vecindario.

El estudio encontró que los chicos de entre 9 y 18 años que vivían en lugares con más espacios verdes tenían significativamente menos comportamientos agresivos que aquellos que vivían en vecindarios con menos espacios verdes. Tanto la exposición corta (uno a seis meses) como la exposición prolongada (uno a 3 años) a espacios verdes de aproximadamente 1000 alrededor de las residencias se asociaron con menos conductas agresivas. Los beneficios comportamentales se equiparan aproximadamente a dos o dos años y medio de maduración adolescente.

El estudio también encontró que factores como la edad, el género, la raza, el estatus socioeconómico, la educación de los padres, la ocupación, el nivel de ingresos o el estatus matrimonial y si la mamá fumó o estuvo deprimida durante el embarazo, no afectaron los hallazgos.

“Identificar medidas efectivas para reducir los comportamientos agresivos y violentos en adolescentes es una cuestión que presiona a sociedades en el mundo entero” dijo Diana Younan, una de las autores del estudio. “Es importante ocuparse de las conductas agresivas temprano. Nuestro estudio provee evidencias de que incrementar los espacios verdes en los vecindarios podría ser una intervención alternativa eficiente para un enfoque ambiental de salud pública que no ha sido considerado aún.”

Este es un tema de investigación muy interesante, sobre todo considerando los beneficios de los espacios verdes para la salud de nuestro planeta y para nuestra salud física y mental.

Fuente: Psypost

  • Recursos

Guía clínica para el manejo de la ansiedad (PDF)

  • 29/06/2016
  • David Aparicio

A lo largo de las últimas tres décadas, los trastornos de ansiedad han generado mayor investigación en comparación con otros trastornos psiquiátricos. Su relevancia clínica y de salud pública ha sido reiteradamente demostrada poniendo en evidencia los altos costos generados tanto por la discapa- cidad que genera, como por la disminución en la productividad nacional. Incluso, se ha demostrado que genera mayor discapacidad que otras enfermedades crónicas, tales como la artritis, diabetes e hipertensión; y de igual impacto que las enfermedades cardiovasculares.

Los trastornos de ansiedad son los trastornos mentales que cuentan con una mayor prevalencia a lo largo de la vida, la cual ha sido estimada entre 13.6% a 28.8% de la población (Kessler y cols., 2005; Alonso y cols., 2004), así como una prevalencia aproximada de 18% a lo largo del último año. Aproximadamente de 1 entre 5 hasta 1 entre 12 que solicitan consulta en el primer nivel de atención, padecen de síntomas ansiosos. El Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG) es detectado con mayor frecuencia en pacientes que se presentan en la atención primaria, que en la población general, lo que sugiere que estos pacientes son usuarios frecuentes de los servicios de atención primaria.

Los pacientes que padecen un trastorno por ansiedad presentan un alto impacto en su vida y en su familia, así como un alto costo social. La ansiedad crónica se ha asociado con una alteración funcional profunda; lo que se ha relacionado con un uso excesivo de servicios médicos psiquiátricos y no psi- quiátricos. Así mismo se ha demostrado que los pacientes con ansiedad cuentan con una productivi- dad laboral menor que la población general.

La Encuesta Nacional de Epidemiología Psiquiátrica (Medina-Mora y cols., 2003),reporta que el tipo de trastornos más frecuentes en nuestro país son los trastornos de ansiedad tanto en la categoría “alguna vez en la vida” (14.3%), como en “los últimos 12 meses” (8.1%) y en el “último mes” (3.2%).

En una revisión sistemática reciente realizada por el Dr. Ronald Kessler (2007), se mencionan los siguientes hallazgos sobre el impacto de la ansiedad en la población general:

1)  Los trastornos de ansiedad tienden a la cronicidad, dado que entre el 60 al 70% de las personas que mani estan haber presentado un trastorno de ansiedad a lo largo de la vida, lo tiene activo en los últimos 6 a 12 meses.

2)  Cuentan con una edad de inicio aproximada de 15 años.

3)  Existe una alta comorbilidad entre los trastornos depresivos y ansiosos. Más de la mitad de las personas que presentan depresión o ansiedad, han llegado padecer ambos tipos de trastornos.

4)  Es probable que la prevalencia a lo largo de la vida se haya incrementado en los últimos años.

Finalmente, a pesar de que en la actualidad existen tratamientos con efectividad demostrada, la proporción de la demanda atendida continúa siendo baja. En este sentido, los resultados de la Encuesta Nacional de Epidemiología Psiquiátrica, demuestran que sólo el 6.9% de todos los pacientes que han padecido un trastorno por ansiedad fueron atendidos por un especialista en salud mental y 4.8 por un médico general; mientras que el 0.8% fueron atendidos por “otros recursos” tales como: consejero espiritual, cura, rabino, yerbero, quiropráctico, o un espiritista (Medina-Mora y cols., 2003).

De acuerdo con Lara y colaboradores (2007), las enfermedades mentales que generan una mayor proporción de días perdidos son, en orden decreciente: depresión, agorafobia, ansiedad generalizada, trastorno de pánico y trastorno por estrés postraumático, incluso mayor que las enfermeda- des crónicas.

La Guía está dirigida a todo el personal de salud, médicos generales, psiquiatras, psicólogos, trabajadores sociales, y enfermeras, con la nalidad de facilitar la uniformidad en la atención de estos padecimientos.

Descarga la guía completa en formato PDF.

Autores: Gerhard Heinze Martin y Pedro Camacho Segura

Fuente: Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente

  • Clínica

Los cosquilleos que te produce la música y su relación con la personalidad

  • 29/06/2016
  • David Aparicio

Muchos de nosotros conocemos ese cosquilleo o escalofrío que sentimos cuando escuchamos una música, vemos una película emotiva o una obra de arte que nos llega hasta el fondo de nuestro ser. Es una sensación difícil de explicar que empieza como un leve cosquilleo en la espalda o cuello, y se dispersa a través nuestra cabeza, hombros, brazos, hasta llegar a todo nuestro cuerpo. Es una sensacion emocionante y agradable que nos hace recodar vivencias y experiencias importantes de nuestra vida.

Algunas personas son más propensas que otras a experimentar esas sensaciones. Los investigadores han querido explorar el porqué y una nueva investigación del Psychology Of Music, parece haber encontrado una explicación.

Según sus hallazgos, las personas que son más abiertas las experiencias y a la fantasía, tienen más probabilidades de experimentar los cosquilleos al escuchar música.

El estudio actual fue diseñado por Mitchell Colver, de la Universidad de Utah, en Estados Unidos y Amani El-Alayli, de la Universidad de Washington del Este. Su muestra estuvo compuesta por 97 estudiantes de psicología. A todos se les aplicó el NEO-PI-R para explorar los cinco factores de la personalidad: Apertura a las Experiencias, Extraversión, Neuroticismo, Agradibilidad y Responsabilidad. Luego se les midió la respuesta galvánica de la piel1, mientras escuchaban cinco emotivas piezas musicales. Por último se les pidió a todos los participantes que completarán un reporte sobre su experiencia con los cosquilleos que experimentaron.

las personas que son más abiertas las experiencias y a la fantasía, tienen más probabilidades de experimentar los cosquilleos al escuchar música

Los resultados estuvieron acordes con las predicciones de los autores. La frecuencia de los cosquilleos se relacionó positivamente con el rasgo de personalidad de Apertura a la Experiencias. Así como también con sus seis facetas: Fantasía, Estética, Emociones, Ideas y Valores.

Sin embargo, lo más llamativo fue que la faceta de Fantasía–receptividad al mundo interior de la imaginación– fue la faceta que tuvo la correlación más fuerte con los cosquilleos.

Los estudios anteriores habían explicado las respuestas de cosquilleo únicamente desde las emociones. Pero este artículo nos ofrece una imágen más abaracativa de la complejidad entorno a las sensaciones de cosquilleo que experimentamos al escuchar música o emocionarnos. Las autoras explican que la faceta de Fantasía, Ideas y Valores (en especial a la Fantasía) podrían funcionar como un vínculo entre la atención y otras características cognitivas que permiten experimentar los cosquilleos con más frecuencia y de manera inesperada.

Para leer los resultados detallados de esta investigación, visita la revista Psychology Of Music.

Fuente: Psypost


  1. La excitación fisiológica provocada por la música, producía cambios en la resistencia eléctrica de la piel que era propenso a ser medible. ↩
  • Artículos de opinión (Op-ed)

La muerte de la familia

  • 28/06/2016
  • Carlos Esteve Gutiérrez

Hoy amanecí dichosamente herido de muerte natural.

Efraín Huerta

Tratar el tema de la familia ante la muerte en la actualidad es complejo debido a los cambios de paradigmas sociales que estamos viviendo (Gergen 2011).

Todavía para la generación Baby boomer (1940 – 1960) la familia era considerada como el núcleo de la sociedad y la estructura que aseguraba la estabilidad afectiva y económica de los hijos engendrados.

Por ejemplo, las actas de nacimiento hacían referencia a si el hijo registrado era natural (hijo nacido fuera del matrimonio, pero reconocido por el padre), legítimo (hijo nacido de un matrimonio establecido) e ilegítimo (hijo nacido fuera del matrimonio y no reconocido por el padre).

Para la generación “X” (1960 – 1980), el descubrir que un matrimonio ya no es para toda la vida y que muchas veces permanecen juntos exclusivamente mientras compartan cosas en común, hizo que la cantidad de divorcios se incrementara potencialmente en comparación a la generación anterior.

el matrimonio como institución social está en peligro de extinción

Sin embargo, los efectos que surgieron en la sociedad fueron impactantes, por citar algunos ejemplos, hubo algunas instituciones educativas particulares que negaban la inscripción o reinscripción de los hijos de padres divorciados o, por otro lado, las complicaciones que pasaban las mujeres divorciadas para rehacer su vida en pareja, debido a que la mayoría de los varones las percibían exclusivamente como un objeto sexual.

Como psicólogos y profesionales de la salud, no podemos negar o ignorar esta realidad. Es necesario comprender y aceptar que el matrimonio como institución social está en peligro de extinción (Gergen 2011).

Cabe aclarar que cuando realizo esta afirmación tan contundente, no me refiero a que las personas dejen de contraer nupcias, sino a que los conceptos de familia y matrimonio tradicional han perdido su valor y utilidad social establecida por varios siglos.

Hoy en día un matrimonio no asegura la estabilidad afectiva ni económica de los hijos, ni mucho menos de la pareja.

En la actualidad dos personas pueden vivir en concubinato y asumir libremente o no las responsabilidades inherentes a un matrimonio.

Es relevante resaltar que estoy dejando de lado el contexto legal, no por restarle importancia, sino por la estadística tan baja de mujeres que están dispuestas a denunciar a sus exmaridos por no cumplir con los acuerdos establecidos ante la ley; después de todo, ¿quién metería a la cárcel al padre de sus hijos asumiendo los reproches y reclamos de la familia y la sociedad?

Y si nos cuestionáramos cuál es la utilidad del matrimonio en la actualidad, llegaríamos exclusivamente a tres conclusiones:

  1. Motivos legales, por ejemplo, recibir una herencia.
  2. Motivos políticos, por ejemplo, obtener una nacionalidad.
  3. Motivos sociales, por ejemplo, mantener viva una tradición de la cultura.

Cualquier otro motivo, a pesar de su interés subjetivo, se puede satisfacer sin la necesidad de casarse.

Para la generación “Y” (1980 – 2000), los estigmas, valores y ritos sociales se han transformado. Con el fin de ilustrarlo contemplaremos las siguientes situaciones comparando las tres generaciones antes mencionadas.

Hoy en día un matrimonio no asegura la estabilidad afectiva ni económica de los hijos, ni mucho menos de la pareja

Para la generación Baby Boomer y anteriores, la pareja era considerada como lo más significativo, incluso sobre los hijos.

Debido a la falta de educación sexual, la escasa planificación familiar y el poco uso de métodos anticonceptivos, las parejas engendraban un considerable número de descendientes, no obstante la actitud ante la muerte o la partida del hogar de uno o varios hijos no era algo trascendental como en la actualidad. Los padres admitían ser los dueños de sus vástagos, al grado de llegar a regalarlos o echarles en cara toda la vida las obligaciones y deuda de haberles dado la existencia.

Podemos, el día de hoy, ver sobrevivientes de esta generación mantener una relación de pareja enfadosa, sin hablarse o descalificándose, durmiendo en el mismo cuarto pero en camas separadas, sin embargo considerando el divorcio como un disparate y deciden permanecer juntos hasta que la muerte los separe.

De nuevo cabe recalcar al lector que las situaciones referidas, ilustran un contexto histórico, pasando por alto escasas excepciones y sin el afán de generalizar a todos los individuos.

Cuando la pareja deja de ser vista como un sentido de vida y se convierte, meramente, en un socio económico para la generación “X”, los hijos empezaron a tener mayores consideraciones, aun sobre los consortes.

El pretender darles lo mejor a los niños, evitar que experimenten lo que los padres pasaron, brindarles lo que los progenitores no tuvieron en su infancia, etcétera, promueve un engrandecimiento de las expectativas depositadas sobre los hijos y simultáneamente los critican y devalúan por no cubrir esas ilusiones y no corresponder a la confianza brindada (Sartre, 2008).

Para la generación “Y” (1980 – 2000), los estigmas, valores y ritos sociales se han transformado

Dicho lo anterior, no es de asombrarse que el fallecimiento de un hijo para esta generación sea visto como algo “sin nombre” o una pérdida imposible de superar (Frankl, 2004).

Mayormente comprensible la angustia que genera el nido vacío, que producirá que los padres volteen a verse después de, por lo menos, veinte años y toparse completamente con un desconocido. No es gratuito el número de divorcios y separaciones que se dan en la actualidad, cuando los hijos se van del hogar.

Entendiendo este fenómeno, hasta parecen justificables los mensajes de doble vínculo hacia los hijos (Watzlawick, 1995), por un lado los incitan a crecer, madurar y ser independientes y posteriormente los anulan, impidiéndoles trabajar; juzgan su sustentabilidad económica de poder rentar un lugar, invitándoles a seguir en casa ahorrando lo poco que ganan; critican a su pareja inquiriendo si es capaz de darle lo que ellos ahora le dan; o simplemente desaprueban la poca atención e interés que tienen hacia el padre, la madre o a toda su familia.

Con todo lo dicho, es evidente la razón que tiene una madre de esta generación, después de malcriar a sus hijos, concebirlos como inútiles e ineptos, “buenos para nada”, para continuar manteniéndolos toda la vida, por la culpa de haberlos hecho así y de esta forma seguir dándole un sentido a su vida, ya que sin esos vástagos mediocres no habría motivo para subsistir, a menos que nazca un nieto.

La aparición de un recién heredero, hijo de padres incompetentes, según la percepción de los nuevos abuelos, les brindará la posibilidad a estos últimos, de tratar de corregir los errores que creen que cometieron con sus propios hijos, a través del nieto, causándole mayor perjuicio que beneficio, concediéndoles todo sin unos límites claros (Kierkegaard, 2010).

Concretando, los tanatólogos del Siglo XXI, no pueden tratar de explicar los procesos de muerte, duelo o melancolía de una generación “Y”, por medio de creencias y teorías psicológicas del siglo pasado.

A muchos de los individuos de la generación “Y” no les importa los procesos degenerativos de sus progenitores, ya que fueron formados para ser libres, no para hacerse cargo de sus padres. No les interesa su familia ni sus hermanos, debido a que saben que los lazos de sangre no existen y sólo es una creencia que servía para mantener esas relaciones por si algún día se necesitaban. No les afecta tanto la pérdida de una pareja, porque desde el inicio de la relación no establecen tantos vínculos afectivos ni compromiso, “total, si no funciona, nos separamos”.  

No les atrae la idea de tener hijos y si los tienen no se responsabilizan porque ya hay alguien más que los cuida y atiende, mientras ellos estudian, trabajan o se divierten. Saben que los hijos no unen, ni quedar embarazada sirve para atar a su pareja o mejorar un matrimonio. Satisfacen sus necesidades de brindar cuidado y protección, e incluso de compañía, por medio de las mascotas.

A muchos de los individuos de la generación “Y” no les importa los procesos degenerativos de sus progenitores, ya que fueron formados para ser libres, no para hacerse cargo de sus padres

No están dispuestos a sacrificar su estilo y calidad de vida por invertir en un hijo, por esa razón no les alcanza el dinero ni el tiempo. No les incumbe asistir a ritos funerarios y cada vez se pretende que el proceso sea más rápido, por las actividades sociales y laborales con las que deben cumplir, sin embargo aunque no asisten a panteones o criptas, utilizan las redes sociales para hacer un homenaje al fallecido.

Cualquier psicólogo, terapeuta o tanatólogo, por más que actúe de buena voluntad, implementando teorías y técnicas del siglo pasado, cometerá las peores iatrogenias, debido a que será incapaz de comprender a la persona doliente.

Lo juzgará y tachará de insensible por no cuidar o atender a sus padres, ni interesarse o vincularse estrechamente con su familia. Los enjuiciarán de irresponsables, egoístas y poco comprometidos por no querer pasar el rito del matrimonio.

Los calificarán como malos padres por no quitarse el pan de la boca para dárselos a sus hijos y por querer solucionar todo con regalos y dinero.

Jamás entenderán como un perro es igual de importante que un niño, o hasta más.

Por todo esto los diagnosticarán como límites, narcisistas o antisociales y en algunos casos con despersonalización y brotes psicóticos. Los censurarán y tildarán de poseer mecanismos de defensa como la negación, proyección, desplazamiento, intelectualización, racionalización o formación reactiva (Freud, 2001); dirán que padecen algún bloqueo como desensibilización, retroflexión, deflexión, fijación o postergación (Salama, 2002).

aunque no asisten a panteones o criptas, utilizan las redes sociales para hacer un homenaje al fallecido

Les dejarán técnicas conductuales como tirar, desprenderse y hasta quemar recuerdos y pertenencias del difunto. Pensarán que están estancados en alguna fase del duelo, que por supuesto ya es patológico, según las viejas teorías (Kubler – Ross, 2010). Pondrán técnicas catárticas y psicodramáticas para simular el ritual de despedida que según los que saben, no lo hubo.

Bienvenidos a la posmodernidad, una época caracterizada por:

  • Personas pansexuales, que sienten atracción estética, romántica o sexual, independientemente a su sexo o género, que conforman sociedades de convivencia con o sin adopciones homoparentales y que argumentan una paternidad responsable y no toman en cuenta el desarrollo psicológico del niño, que cohabita en una sociedad aún con múltiples prejuicios morales y religiosos.
  • Individuos con escasas o nulas habilidades sociales, que se ocultan tras el anonimato, teniendo una o varias vidas virtuales.
  • Sujetos que desvirtúan los preceptos de pareja, hijos y familia, para valorar a la tecnología.
  • Seres con poca tolerancia a la frustración, demandantes y adoradores del dios del consumismo, viviendo en una sociedad líquida.

¿Cuál será el concepto de la muerte para esta generación “Z”? He aquí el reto que los tanatólogos contemporáneos tendrían que enfrentar (Castro, 2007).

Acaso habrá alguna técnica para trabajar el duelo por la disminución de visitas a mi perfil de la red social; o para la pérdida de información de mi celular o laptop; inclusive para trabajar los celos o abandono de mi pareja virtual, la cual por cierto jamás conocí.

Finalmente, como las personas pueden experimentar una muerte social (Becker, 1973), habría que admitir que las instituciones sociales también mueren, como la familia, la cual ahora, está agonizando y muchos no saben qué hacer.

Y como analogía, así como el desahuciado, después de aceptar su situación, desea hablar sobre su partida con sus seres queridos, pero ellos lo ignoran y minimizan por la angustia que se genera al reconocer sus propios sentimientos de tristeza, enojo o miedo. Puesto que si me abro ante el aquejado, tendría que confesar que una parte de mí se va con él.

Bibliografía

Castro, M. (2007). “La familia ante la enfermedad y la muerte”. México: Trillas.

Becker, E. (1973). “El eclipse de la muerte”. México: FCE.

Frankl, V. (2004). “El hombre en busca del sentido”. España: Herder.

Freud, A. (2001). “El yo y los mecanismos de defensa”. México: Paidós.

Gergen, K. (2011). “Reflexiones sobre la construcción social. España: Paidós.

Kierkegaard, S. (2010). “El concepto de la angustia”. España: Alianza.

Kubler – Ross, E. (2010). “Sobre la muerte y los moribundos”. México: De bolsillo.

Salama, H. (2002). “Psicoterapia Gestalt”. México: Alfaomega.

Sartre. J. (2008). “El ser y la nada”. Argentina: Losada.

Watzlawick, P. (1995). “El sinsentido del sentido”. España: Herder.

  • Definiciones

Definición de la semana: Estadio de las operaciones formales

  • 27/06/2016
  • Alejandra Alonso
Formal

En las semanas previas hemos definido tres etapas del desarrollo cognitivo según Piaget: Sensoriomotora, Preoperacional y de las Operaciones Concretas. Hoy vamos a definir el estadío de las operaciones formales. 

Etapa de las operaciones formales

Comprendida desde los 12 años hasta la edad adulta.

Al llegar a la edad antes nombrada, el razonamiento se ampliará pasando de ser solamente concreto a incluir lo abstracto (inclusión de símbolos y realidades imaginarias). En otras palabras, la persona pasa de manipular cosas (real o imaginariamente) a manipular ideas y proposiciones. Además puede razonar basándose en declaraciones verbales (Myers, 2006, Gross, 2005).

La palabra “formal” se refiere a la habilidad del sujeto de seguir la forma de un argumento sin referencia a su contenido particular, por ejemplo: Si A es más alto que B Y B es más alto que C, entonces A es más alto que C. No sabemos a qué o quienes se refieren las letras A, B y C, pero podemos entender que la conclusión es correcta (Gross, 2005).

En este estadío, el individuo es capaz también de utilizar el pensamiento hipotético y el pensamiento hipotético-deductivo (Gross, 2005)

La adquisición de estas nuevas habilidades le permiten al niño también tomar en cuenta varios factores a la vez cuando ha de resolver problemas, tomar decisiones, etc. (Baron, Byrne & Kantowitz, 1980).

Debemos tener en cuenta que muchas de las observaciones de Piaget fueron hechas antes de que contemos con métodas de investigación más modernos, cuidadosos y precisos. Desde entonces se han realizado estudios que ampliaron sobre el tema del desarrollo cognitivo, mostrándonos hasta qué punto sus observaciones fueron acertadas.

Fuentes:

Baron, R., Donn, B. & Kantowitz, B. (1980), Psychology. Understanding behavior 2nd edition. Holt, Rinehart and Winston: U.S.

Bee, H. (1985), The developing child 4th edition. Harper & Row publishers:New York

Gross, R. (2005), Psychology, the science of mind and behaviour 5th edition. Hodder Arnold Publication

Myers, D. (2006), Psicología 7ma edición. Editorial Médica Panamericana:Madrid

  • Ciencia

Las mujeres y los hombres perciben la infidelidad de maneras diferentes

  • 24/06/2016
  • Alejandra Alonso
mujeres

La infidelidad puede causar insatisfacción con la relación y separación, aunque en algunos casos los problemas podrían deberse a las diferentes formas en que los individuos definen a la infidelidad. Un estudio publicado en Sexual & Relationship Therapy ha investigado las diferentes formas en que los hombres y las mujeres perciben la infidelidad.

Los autores buscaron entender mejor las percepciones potenciales sobre la infidelidad. Encontraron que las mujeres eran más propensas a considerar infidelidad tanto a los actos basados en lo sexual como a los basados en lo emocional.

Los participantes (354 estudiantes de psicología) completaron un cuestionario online. El mismo que apuntaba a evaluar su personalidad y cómo ésta se relacionaba a sus percepciones sobre la infidelidad y su sensibilidad al rechazo.

Los científicos sugieren educar a los individuos en éstas diferencias de género para ayudar a calmar la ansiedad

Específicamente, el cuestionario utilizaba diferentes categorías de pregunta para clasificar a la infidelidad de 3 formas: infidelidad sexual, infidelidad íntima e infidelidad fantaseada.

Para los autores, el hecho de que las mujeres fueran propensas a identificar ciertos actos como infieles no es sorprendente. La explicación a esto es que ellas puntúan más alto que los hombres en las medidas de “comunión” (el grado en que una persona quiere formar y mantener lazos interpersonales positivos).

Los científicos concluyeron con sugerencias para aplicar en terapia, incluyendo educar a los individuos en éstas diferencias de género para ayudar a calmar la ansiedad.

Fuente: Psypost

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¿Están los psiquiatras y los psicoterapeutas tan locos…? – Gestalt Terapia

  • 23/06/2016
  • Clotilde Sarrió

El médico psiquiatra Alberto Soler Montagud, escribió para Gestalt Terapia, el blog de nuestra querida colega Clotilde Sarrió, un amplio artículo sobre la popular idea de que los psiquiatras y psicólogos somos unos tipos raros que estamos más «locos» que las demás personas.

En el artículo de Soler Montagud, se exploran varias investigaciones sobre la incidencia del suicidio y trastornos mentales dentro de la población de psiquiatras y el efecto de la relación terapéutica en la vida de los profesionales de la salud mental.

Sin duda, es un artículo que los psicólogos, psiquiatras y profesionales de la salud mental debemos leer y debatir.

Aquí una de las partes que más me gustó:

Gran parte de culpa de este contexto de prejuicios la tienen los movimientos más extremistas de la antipsiquiatría —y también de la contrapsicología— así como el estigma social que desde siempre ha recaído sobre el enfermar de la mente, una lacra que repercute en los profesionales que tratan estas patologías.

Como resultado, la figura del psiquiatra se suele contemplar con recelo y es a veces objeto de chistes y comentarios pretendidamente graciosos, tanto que es habitual llamarles loqueros a nivel popular, quien sabe si como una vía de escape del subconsciente para compensar el miedo a la locura, una constante en la historia de la humanidad que casi siempre ha considerado a los trastornos mentales como un descrédito vergonzante que es mejor mantener oculto.

Como prueba de la aversión popular a los trastornos mentales, no hay mas que comprobar que, así como a casi nadie le molesta decir que es hipertenso o que toma pastillas para la presión arterial, pocos reconocen con naturalidad que padecen un trastorno mental o bien que toman psicofármacos.

Algunas conclusiones:

Por todo ello, afirmar con ligereza que los psiquiatras son unos “tipos raros que están tan locos o aun más que sus pacientes” es una leyenda que confirma el estigma que recae sobre las enfermedades mentales, la incomprensión a la labor de los profesionales que las atienden y la falta de cultura sanitaria por parte de la población general.

Si bien es cierto que, estadísticamente hay una mayor probabilidad de que un psiquiatra sufra una enfermedad mental —o hasta se suicide— si se les compara con quienes ejercen otras especialidades, nada dicen las estadísticas acerca de que esos psiquiatras y psicoterapeutas considerados raros —y hasta locos— sean unos excelentes profesionales dotados de algo tan inusual como es la combinación de unos conocimientos científicos que, en su caso, se amalgaman con la actitud humanista con que confrontan la mente frente al cerebro, la humanización frente a deshumanización, la emoción frente a los neurotransmisores y la sensación pura e intangible frente al soma neuronal biológicamente demostrable e incuestionable en su funcionalidad.

Lee el artículo completo en Gestalt Terapia.

  • Ciencia

Apretar una pelota de plástico podría estimular tu creatividad 

  • 23/06/2016
  • Alejandra Alonso

Sabemos que algo tan simple como una caminata puede estimular el proceso creativo. Sin embargo, investigaciones psicológicas sugieren una forma mucho más simple de estimular temporalmente la creatividad y solo requiere que tengas una pelota de plástico. La técnica en sí es muy sencilla: todo lo que tienes que hacer es apretar la pelota de goma con tu mano izquierda tan fuerte como puedas por un minuto.

Un estudio original sobre esta técnica encontró que los sujetos que apretaban la pelotita de plástico con su mano izquierda resolvieron significativamente más problemas en un test de asociaciones remotas, una prueba estándar de pensamiento convergente. Esta forma de pensamiento creativo, es más útil para combinar información existente, comparar y mezclar ideas, resolver problemas con un criterio específico o extraer ideas de otra información. Una gran parte de las innovaciones en la vida real depende enormemente del pensamiento convergente.

Los participantes en el grupo que apretó la pelotita con la mano izquierda resolvieron en promedio 50% más problemas que aquellos en el grupo que apretaba la pelota con la mano derecha. Otro dato interesante que se observó en este estudio fue que el grupo de la mano derecha resolvió incluso menos problemas que el grupo control.

El estudio original mostró que la técnica sirve con problemas de pensamiento convergente. Sin embargo, una investigación relativamente reciente realizado por JongHan Kim (2015), le da un giro interesante a la técnica: apretar una pelotita puede mejorar el pensamiento convergente o el pensamiento divergente. Todo depende de la dureza de la pelotita.

Apretar una pelota dura (por ejemplo, una de lacrosse) estimula el pensamiento convergente. Por otro lado, apretar una pelota suave (por ejemplo, la popular pelotita para el estrés), estimulará el pensamiento divergente. Este último tipo de pensamiento se refiere a la flexibilidad, las ideas volando libremente y pensar fuera del recipiente.

Por qué funciona:

  1. Incremento en la activación

Hay varias explicaciones de por qué ésta técnica funciona. Una perspectiva, favorecida por el estudio original, es que apretar con la mano izquierda activa regiones motoras en el hemisferio derecho. Esta activación en la corteza motora se propaga a otras regiones en el hemisferio derecho. Según esta explicación, esto inclina la balanza general de los hemisferios hacia el lado derecho del cerebro, que sería responsable de la mayor creatividad.

  1. Disminución en la activación

Una explicación que compite con la anterior parece tener apoyo experimental de un estudio publicado en 2015. Estos científicos argumentan que apretar con la mano funciona no aumentando, sino disminuyendo la activación. Más precisamente, la activación se incrementa mientras se aprieta con la mano pero, tan pronto como para, se produce una disminución general de la activación. Esta activación reducida probablemente ayude al prevenir la competición e interferencia de regiones cerebrales no esenciales y mejorar el procesamiento de información cerebral en general.

Es más, el estudio muestra que la contracción de la mano derecha lleva a una reducción en la activación solo en el hemisferio izquierdo. Pero la contracción con la mano izquierda logra este efecto en ambos hemisferios. Según los autores, esto probablemente suceda porque el hemisferio derecho tiene un nivel mayor de materia blanca y mayor conectividad con el resto del cerebro. Por supuesto, los efectos de esta técnica no duran mucho, pero deberían haber efectos apreciables por al menos 15 minutos.

  1. Cognición encarnada

Otra explicación completamente diferente se relaciona con la razón por la cual la dureza de la pelota tiene diferentes efectos. El concepto base es el de la cognición encarnada, que básicamente representa la idea de que nuestras experiencias corporales tienen una influencia en nuestros pensamientos.

Por ejemplo, otros estudios sobre cognición encarnada muestran que vemos a las personas como más rígidas si tocamos un bloque de madera o hacemos un trato más suave en las negociaciones si estamos sentados en una silla suave. Predeciblemente, apretar una pelota dura produce una sensación de dureza y esto direcciona los pensamientos hacia una atención más enfocada y un pensamiento más profundo. Por otro lado, apretar una pelota suave se siente fácil y también puedes percibir la forma maleable de la misma. Tal sensación corporal de facilidad y maleabilidad direcciona los pensamientos hacia la flexibilidad y las perspectivas múltiples. Todo esto ayudaría a estimular tu pensamiento divergente.

Independientemente de las explicaciones, si estás necesitando resolver un problema o tener una idea innovadora, tal vez te beneficies de probar con ésta técnica.

Fuente: PsychCentral

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