Cómo el sueño afecta tus emociones
La gente medieval dormía de otra manera: ¿por qué dejamos de hacerlo?
Ada Nuño escribió para El Confidencial un buen resumen de la historia del hábito del sueño.
(…) Las ocho horas reglamentarias que en tantas revistas nos aseguran que son algo así como la llave para conseguir la vida eterna y el cutis más bello, son en realidad una cosa relativamente moderna. No es algo que digamos nosotros, sino que se lleva estudiando desde hace tiempo. Según Roger Ekirch, historiador del sueño de la Universidad de Virginia, el patrón del sueño dominante desde tiempos inmemoriales era en realidad bifásico. En otras palabras, nuestros antepasados dormían en dos bloques de cuatro horas (así que, en el fondo, cumplían también aquello de las ocho horas. Aunque de manera diferente).
Hace algunos años leí un estupendo ensayo de Karen Emslie que explica cómo la luz artificial cambió nuestros hábitos de sueño. Es un texto un poco más extenso, pero que vale la pena leerlo.
El libro como formato ideal
El libro es un formato que ha perdurado durante siglos, y que difícilmente puede ser sustituido. A diferencia del CD o el DVD, o del vinilo, que lo sustituido es simplemente el dispositivo donde se consume el producto audiovisual, el libro es más que un dispositivo de lectura, es también la propia lectura. En un DVD no podemos ver una película (necesitamos un reproductor de DVD), pero el libro es, simultáneamente, receptáculo de la información y reproductor de la misma.
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Lo que pueden hacer los buenos amigos
Patricia Fernández Martín para el diario El País:
Los comportamientos virtuosos consisten en decirle a nuestro amigo que es válido lo que siente. Que no está solo. Que vamos a atenderle con empatía. Que vamos a escuchar lo que le preocupa sin ser demasiado exigentes con los detalles. Preguntarle qué necesita. Si notamos que le cuesta abrirse, no insistamos. Mantengamos la calma. Podemos ser más activos ofreciéndole ayuda con las cosas básicas de la vida sin ser invasivos. Incluso proponerle algún plan agradable para que se distraiga y se sienta mejor; pero, a la vez, dejarle espacio. Es conveniente transmitirle esperanza respecto a la posibilidad de sentirse mejor con el paso del tiempo, y reconectarle con momentos agradables del pasado en los que haya superado circunstancias adversas. No es mala idea dar un paseo por un parque o hacer una pequeña excursión. Incluso aliarnos con algún familiar o amigo cercano. En definitiva, no presionar, no juzgar y estar disponibles. Cultivar la verdadera amistad se trata también de esto.
Pero cada persona tiene su límite en la capacidad de ayudar. Nunca debemos responsabilizarnos completamente de la salud mental de otra persona. No somos adivinos ni sabemos si el sufrimiento psíquico de nuestro amigo se trata de un malestar psicológico temporal propio de estos tiempos o si corresponde a un verdadero trastorno mental. Lo mejor que podemos hacer si notamos que pasa el tiempo y no hay mejoría, es ayudarle a buscar un profesional. El diagnóstico corresponde a un especialista, que analizará más factores: la intensidad emocional, si le limita su funcionamiento habitual y la duración.
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Cómo el sueño afecta lo que comes y cuánto comes
«No te estoy diciendo que hagas un mundo mejor, solo te estoy diciendo que vivas en él», Joan Didion
James Clear tiene un excelente newsletter que envía todos los jueves con ideas y fragmentos muy breves que te inspiran. El boletín se llama 3,2,1 Thrusday, y en el número de hoy compartió un hermoso mensaje de la escritora norteamericana Joan Didion (1934-2021) que viene perfecto para este fin de año:
«No te estoy diciendo que hagas un mundo mejor, porque no creo que el progreso sea necesariamente parte del paquete. Solo te estoy diciendo que vivas en él. No solo para soportarlo, no solo para sufrirlo, no sólo para atravesarlo, sino para vivir en él. Para mirarlo. Para tratar de captar la imagen. Para vivir imprudentemente. Para arriesgarse. Para hacer tu propio trabajo y enorgullecerse de él. Para aprovechar el momento. Y si me preguntas por qué deberías molestarte en hacer esto, podría decirte que la tumba es un lugar hermoso y privado, pero creo que nadie allí abrace. Tampoco cantan allí, ni escriben, discuten, ni ven las olas, o sienten el contacto con sus hijos. Y eso es lo que hay que hacer y conseguirlo mientras puedas y mucha suerte en ello».
Fuente: Discurso de graduación de 1975 en la Universidad de California, Riverside.
Por cierto, James Clear es el autor del mejor libro que he leído sobre cambio de hábitos, está muy bien documentado y maravillosamente escrito. Se llama Hábitos Atómicos y es quizás una de las mejores inversiones que puedes hacer para empezar con todo el 2022.
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