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En 1955, habían en Estados Unidos, 355.000 mil personas en hospitales psiquiátricos; en 1987 había 1.250.000; y en el 2015 la cifra se disparó a más de 5 millones de personas. Hoy tenemos más psicofarmacos, más tratamientos, pero las cifras no parecen menguar ¿Qué estamos haciendo mal?
Robert Whitaker es el autor de Anatomía de una epidemia, libro en el que denuncia el erróneo camino que ha tomado la psiquiatría durante las últimas décadas y en esta entrevista nos da algunas explicaciones:
Pregunta: ¿En qué consiste esa historia falsa que, dice usted, nos han contado?
Respuesta: La historia falsa en EE UU y en parte del mundo desarrollado es que la causa de la esquizofrenia y la depresión es biológica. Se dijo que se debían a desequilibrios químicos en el cerebro; en la esquizofrenia, por exceso de dopamina; en la depresión, por falta de serotonina. Y nos dijeron que teníamos fármacos que resolvían el problema como lo hace la insulina con los diabéticos.
Pregunta: ¿Vivimos en una sociedad en la que necesitamos pensar que las pastillas pueden resolverlo todo?
Respuesta: Nos han alentado a que lo pensemos. En los cincuenta se produjeron increíbles avances médicos, como los antibióticos. Y en los sesenta, la sociedad norteamericana empezó a pensar que había balas mágicas para curar muchos problemas. En los ochenta se promocionó la idea de que si estabas deprimido, no era por el contexto de tu vida, sino porque tenías una enfermedad mental, era cuestión química, y había un fármaco que te haría sentir mejor. Lo que se promocionó, en realidad, en Estados Unidos, fue una nueva forma de vivir, que se exportó al resto del mundo. La nueva filosofía era: debes ser feliz todo el tiempo, y, si no lo eres, tenemos una píldora. Pero lo que sabemos es que crecer es difícil, se sienten todo tipo de emociones y hay que aprender a organizar el comportamiento.
Pregunta: ¿Qué le dice usted a la gente que está medicándose? Algunos tal vez no la necesiten, pero otros tal vez sí. Este mensaje, mal entendido, puede ser peligroso.
Respuesta: Sí, es verdad, puede ser peligroso. Bueno, si la medicación le va bien, fenomenal, hay gente a la que le sienta bien. Además, el cerebro se adapta a las pastillas, con lo cual retirarla puede tener efectos severos. De lo que hablamos en el libro es del resultado en general. Yo no soy médico, soy periodista. El libro no es de consejos médicos, no es para uso individual, es para que la sociedad se pregunte: ¿hemos organizado la atención psiquiátrica en torno a una historia que es científicamente cierta o no?
Hay que ser cuidadosos con llevar el trabajo de Whitaker al extremo. La psiquiatría es útil y necesaria en el cuidado y bienestar de las personas. El problema está cuando los médicos se olvidan de la complejidad de las personas y que el ambiente, el contexto, la familia, las relaciones sociales y la vida misma juegan un rol fundamental en la salud y no sólo el cerebro.
Lee el artículo completo en El País.
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Nota del editor: si estás tomando antidepresivos,no los dejes ni modifiques sin consultar con tu clínico antes. Aún no hay datos definitivos sobre a qué personas pueden serle útiles o necesarios los antidepresivos, por lo cual toda decisión al respecto debe ser consultada con un psiquiatra. Existen varios tratamientos psicológicos con distintas perspectivas que han demostrado ser tan eficaces para depresión como los antidepresivos a corto y a largo plazo (hemos mencionado algunos aquí , y en este link hay una lista más detallada), por lo cual quizá también quieras considerar preguntar a tu psicólogo o psiquiatra sobre alguno de ellos, sobre qué tan eficaz es en tu caso y qué podrías esperar al respecto.
El modelaje es una de las profesiones más exclusivas, en la cual miles de jóvenes están dispuestos a hacer lo que sea para desfilar en la pasarela. Es un mundo en donde sólo importan la imagen, la estética y las prendas que se lucen.
Victoire Maçon Dauxerre es una joven de 23 años que llegó a ser una de las 20 modelos más importantes en Francia y que se atrevió a denunciar, en un libro, el maltrato, la deshumanización y la anorexia reinante en el mundo de la moda.
El diario La Nación de Argentina entrevistó a la Modelo y a continuación te dejamos algunos fragmentos que nos parecieron interesente:
-¿Y al firmar el contrato qué te dijeron?
-Que era muy hermosa, pero que necesitaba bajar de peso para entrar en un talle 0. Mis medidas de caderas eran de 92 cm, y me pedían que sean de 87. Tenía dos meses para perder peso y llegar bien a la Fashion Week de Nueva York. Y me convertí en anoréxica: comía sólo tres manzanas al día, bajé 10 kilos y llegué al talle pedido. Viajé y compartí un departamento con otras dos modelos, que no me hablaban porque estaban celosas de que yo era la más flaca. Cuanto más peso perdía, más éxito laboral tenía: me tomaron para 22 desfiles en Milán y París. Llegué a ser la top 20 de modelos del año.
-¿No te dabas cuenta de que tenías un desorden alimentario?
-Sí y no, lo negaba. La moda te convierte en un objeto, y sos sólo una percha a la que la ropa le tiene que sentar bien según los criterios de los diseñadores, las agencias y los fotógrafos. Tenés que ser flaquísima sí o sí; o no comés o tomás cocaína, cosa que no iba a hacer. Pero llegué a intentar suicidarme y fue como un grito de ayuda. Era habitual: las modelos que me rodeaban comían cuando aparecía una cámara en épocas de desfiles y después iban todas juntas a vomitar al baño. Y en los departamentos que compartís con otras modelos del mundo, la envidia y las traiciones son comunes: una amiga mía modelo tenía un casting y sus dos compañeras de cuarto -dos modelos rusas- le dieron golosinas a su perro para que se descomponga y tuviera que llevarlo de urgencia al veterinario y no pudiera llegar al casting.
-¿Cómo son los castings?
-En el casting de Vuitton nos pedían que desfilemos sólo con una tanga y tacos altos. Nos miraban como si fuésemos pedazos de carne. Y cuando hice el de Chanel, Karl Lagerfeld no me eligió porque dijo que «Chanel no fotografía a mujeres con pechos», y yo tenía pechos medianos. ¡Y todas las mujeres tenemos pechos! También era tomado con normalidad que durante una producción fotográfica, los asistentes les den almuerzo a todos menos a las modelos, porque «las modelos no comen».
El relato de Victoire Maçon Dauxerre es una clara y poderosa denuncia sobre lo que sucede tener el mundo de la pasarela. Su libro y sus experiencias no cayeron en oídos sordos, y el gobierno francés empezó a exigir que todas las modelos presenten un registro de salud antes de subir a la pasarela en el que se incluye su peso y masa muscular. Sin embargo, creo que también se deberían incluir evaluaciones psicológicas cómo se hacen en otras profesiones de alto riesgo y el modelaje es sin dudas una de ellas.
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