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¿Te sientes incómodo, deprimido con la navidad y no sabes qué hacer para sentirte mejor? La psicoterapeuta Dolores Velázquez publicó en El blog Cuida tu Salud Emocional una serie de recomendaciones para ayudar a las personas que sufren de un melancólico durante las navidades y no saben qué hacer para sentirse mejor. El artículo explora los factores como el consumismo, el estrés por la comida y celebraciones, el exceso de tráfico y aglomeraciones (quién no odia el tráfico), las disputas familiares, etc, etc.
Un buen artículo para que termines la navidad con menos complicaciones y no te sientas como el Grinch de las fiestas.
Una muestra del artículo:
# 5.- Estrés por el exceso de celebraciones, comidas, cenas…
Lo sufren en mayor medida las mujeres, ya que son todavía las que suelen encargarse de cocinar y organizarlo todo. Además se ven muy presionadas para conseguir agradar a todo el mundo. Este exceso de presión puede desencadenar en mal humor debido al propio cansancio y llevar a discusiones.
¿Qué hacer?
Si te toca preparar todo este año, trata de no perder la cabeza: «casi siempre lo mejor es enemigo de lo bueno». Para preparar una buena cena de Navidad no es necesario arruinarse. Busca alternativas más asequibles y aprovecha para presentar los platos de manera apetecible y decorar la mesa. Además las cenas copiosas no son muy recomendables para conciliar el sueño. No dudes en pedir ayuda en la cocina, además compartirás momentos muy agradables en familia y estar rodeado de gente seguro que te relajará. Eso sí, no cargues tus nervios contra los que te están ayudando ni te muestres irritable porque os sentareis a la mesa ya enfadados y de mal humor.
# 6.- Exceso de tráfico y aglomeraciones
Es un hecho que las calles y grandes almacenes están a rebosar: la gente tiene que hacer muchas compras para preparar comidas y cenas navideñas, regalar a los niños y también a los mayores, desea ver el árbol que han puesto en el Ayuntamiento, la exposición de belenes o acercarse a las casas de amigos o familiares a desearse felices fiestas.
¿Qué hacer?
No podrás cambiar eso, lo que sí podrás hacer es tomarte las cosas con otra actitud más positiva. Procura no salir con el tiempo justo para llegar a los sitios o incluso dejar el coche en casa para evitar los atascos y hacer los recados dando un paseo.
A veces los adultos estamos tan enfocados en nuestra profesión que sólo queremos leer artículos y materiales que se relacionen directamente con nuestro trabajo. Estamos dispuestos a gastar mucho dinero en libros sobre productividad, inversiones, trucos para ser más felices (si esos sirvieran…) o publicaciones académicas. Pero nos olvidamos de las profundas enseñanzas que nos pueden dar los libros para niños. En mi corta experiencia trabajando con niños, he quedado sorprendido con los complejos temas que esos libros exploran, con un lenguaje tan sencillo y divertido que uno disfruta al máximo cada minuto de lectura.
Jennifer Delgado preparó para el blog Rincón de la Psicología, una lista de 10 libros infantiles que deberías leer cómo adulto. Honestamente no he leído ni la mitad de esos libros, pero estoy entusiasmado por empezar en este verano y ya los agregué a mi lista.
Les dejo un pequeño fragmento del artículo:
Sin embargo, si te animas a mirar al pasado y recobrar la magia de la niñez (cuando reíamos más que ahora, nos asombrábamos con una flor y disfrutábamos de la vida tal y como venía), te propongo estos libros infantiles que tienen preciosas enseñanzas para los adultos, sabios mensajes que hemos olvidado.
1. “Alexander y el día terrible, horrible, espantoso, horroroso”, de Judith Viorst. Alexander se dio cuenta de que aquel iba a ser un día terrible. Apenas se despertó, encontró un chicle pegado en el pelo. Y todo fue a peor… Su mejor amigo lo abandonó, no tenía postre en su bolsa del almuerzo. ¡Y para colmo, había habas verdes en la comida y besos en la televisión! Este libro nos recuerda, con un toque de humor, que después de la tormenta llega la calma, que al peor día que puedas imaginar le sigue un día mejor. Lo importante es no darse por vencidos y mantener la esperanza de que el mañana será diferente.
2. “Ferdinando, el toro”, de Monroe Leaf. Había una vez un toro muy joven llamado Ferdinando. Los demás toros pasaban el tiempo jugando, dándose topetazos y haciéndose más fieros con el objetivo de participar en las corridas. Sin embargo, Ferdinando prefería oler las flores a la sombra de una encina… Este cuento hace referencia a las presiones sociales, lo difícil que es ser diferente y, por supuesto, es una oda a la “no violencia” y la tolerancia. Como nota curiosa, os apunto que la historia data de 1936 y debido a su mensaje, el libro fue prohibido en España y quemado en la Alemania hitleriana.
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