El sedentarismo agravaría el desempeño cognitivo en la psicosis
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Mónica Lemos entrevistó a nuestras admiradas y queridas columnistas, Karemi Rodríguez Batista y Geraldine Panelli, para hablar sobre las pseudociencias y sus repercusiones en la salud mental en el blog Objetivo Tutti- Frutti. El artículo sintetiza y explica con facilidad qué son las pseudociencias, el falsacionismo de Popper y mucho más:
Geraldine:
“Cuando hablamos de pseudociencias nos referimos a todas las prácticas y disciplinas que realizan afirmaciones de las cuales no hay una comprobación científica correspondiente. Hoy por hoy encontramos en este haber disciplinas conocidas como a la homeopatía, a las terapias de vidas pasadas, a la bioneurodecodificacion, al psicoanálisis entre otros. Es realmente importante reconocer cuando hablamos de una disciplina científica, sobre todo en cuestiones de salud. Realizar un tratamiento no validado para una patología puede incrementar considerablemente los daños. En cuanto a los trastornos o afecciones mentales, un tratamiento inadecuado puede disminuir notablemente la calidad de vida del paciente y de su familia, perdiendo incluso la posibilidad de adquirir herramientas para una vida autónoma y socialmente adaptada.”
Karemi:
“(..) Nosotros, como psicólogos, tenemos la obligación de formarnos constantemente, de actualizarnos. Contamos con la división 12 de la APA (American Psychological Association), que aquí te adjunto, donde vienen indicadas las patologías y sus tratamientos con sus distintos niveles de evidencia, a tomar en cuenta de cara a la intervención con nuestros pacientes.
Sin embargo, seguimos encontrando, ahora mismo, muchos casos de personas que han abandonado un tratamiento psicológico, o peor aún, psiquiátrico en pos de una curación por imposición de manos, homeopatía, a manos de algún predicador sin escrúpulos, etc. Este es el peligro, no es tanto el dinero y tiempo que perdemos, no es el sentimiento de pérdida y frustración por haber fallado y seguir perdiendo nuestra salud (que ya esto de por si es bastante) es el que podemos agravarnos y según sea el caso, no existiría una vuelta atrás.”
Irene Hartmann para Clarín:
Contar con algún espacio terapéutico parece clave en la agenda de muchos argentinos, pero el “cómo” está viviendo un cambio. Algunos atribuyen esta reconfiguración a un agotamiento del propio psicoanálisis: la crítica más acérrima reduce la teoría de Freud a un complicado y largo viaje, sin parada final ni evidencia empírica. Otros, sin negar su relevancia, prolongan los conceptos psicoanalíticos a una dimensión más integral, enfocada en el ser, conectando cuerpo y mente. Y están los que ven un signo de época: donde prima resolver todo “ya”, no hay tiempo (ni lugar) para tolerar terapias de largo plazo.
“Cuando alguien tiene un trastorno severo, el psicoanálisis no funciona”, arroja el Director Nacional de Salud Mental y Adicciones del Ministerio de Salud de la Nación, André Blake. Agrega que “en esos casos se necesitan teorías como las cognitivo-conductuales o la neurociencia cognitiva. Estamos más atrasados que en el resto del mundo, pero es inexorable que esas terapias le ganarán terreno al psicoanálisis. Hoy predomina, pero obviamente tiende a desaparecer como psicoterapia”.
Distinta es la opinión de la decana de la Facultad de Psicología de la UBA, Nélida Cervone, quien cree que “el psicoanálisis no decayó, aunque sí hay más ofertas. Las terapias cognitivo-conductuales tienen su peso, pero el psicoanálisis nunca estuvo lejos de la salud pública comunitaria”.
El artículo de Clarín ofrece un breve pantalla de algunas de las terapias con mayor evidencia y que usualmente son bastante desconocidas aun cuando se utilizan en otras partes del mundo como por ejemplo la Terapia Cognitiva Conductual y las Terapias de Tercera Generación. El único problema, es que el artículo incluye algunas pseudoterapias como la biocodificación y la peligrosa “terapia” de las constelaciones familiares. Las cuales han sido seriamente criticadas y refutadas por los propios colegios de psicología en Argentina.
Fabiola Czubaj para La Nación:
Calma. Así se llama la primera aplicación interactiva para celulares orientada a prevenir el suicidio en los adolescentes y los jóvenes. Durante seis meses, un equipo de psiquiatras y psicólogos argentinos trabajó en esta herramienta que se puede descargar y usar de manera gratuita.
Este «salvavidas» portátil para el manejo de una crisis que puede llevar a la muerte se presentó en Mar del Plata, durante el Congreso Argentino de Psiquiatría, que organizó la Asociación de Psiquiatras Argentinos (APSA). Un equipo de investigadores del Instituto de Farmacología de la Facultad de Medicina de la UBA explicó cómo funciona esta aplicación que no reemplaza el tratamiento especializado, pero puede complementarlo.
«Uno de nuestro intereses centrales es el estudio de la conducta suicida», explicó Federico Daray, investigador adjunto del Conicet. «Estuvimos trabajando en intervenciones para la prevención en los adolescentes y los jóvenes. Es un tema muy grave en nuestro país, donde las cifras se duplicaron en estos 15 años y, actualmente, es la segunda causa de muerte en esos grupos», dijo en diálogo con LA NACION antes de la presentación de Calma.
Ya era hora de que la psicología en Latinoamérica aproveche todos los recursos digitales de nuestra era en beneficio de la prevención del suicidio y de la salud mental en general. Calma no es la primera aplicación para prevenir el suicidio. Hay otras apps que también han funcionado bastante bien, pero lamentablemente están en inglés. Calma está diseñada completamente en español, por terapeutas de la región y utiliza los recursos de la Terapia Dialéctica Conductual, una de las terapias especialmente diseñadas para los trastornos de desregulación emocional e intentos de suicidio que cuenta con buena evidencia de su efectividad.
La app está disponible para Android y pronto para iOS.
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