Psyciencia
  • Membresía
    • Únete a Psyciencia Pro
    • Inicia sesión
    • Webinars
    • Recursos
    • Tips para terapeutas
    • Watson (podcast)
    • Café (red social)
  • Ciencia
  • Clínica
  • Biografías
  • Recursos
    • NORMAS APA
  • Nosotros
    • Nosotros
    • Uso de IA
    • Publicidad
    • Archivo
  • Tienda

Psicología humana en tiempos de máquinas 💞

Psyciencia
  • Membresía
    • Únete a Psyciencia Pro
    • Inicia sesión
    • Webinars
    • Recursos
    • Tips para terapeutas
    • Watson (podcast)
    • Café (red social)
  • Ciencia
  • Clínica
  • Biografías
  • Recursos
    • NORMAS APA
  • Nosotros
    • Nosotros
    • Uso de IA
    • Publicidad
    • Archivo
  • Tienda
  • Sponsor

Aprende Viendo Terapia revoluciona el entrenamiento online de psicoterapeutas

  • 18/04/2016
  • David Aparicio

La principal queja que escuchamos de los psicólogos es que no recibieron el suficiente entrenamiento dentro del consultorio. Aprende Viendo Terapia desde hace años ha dado una respuesta a esa necesidad y, desde Madrid (España), han entrenado a cientos de terapeutas. Pero ahora van por más. Ellos han desarrollado una plataforma online de entrenamiento en psicoterapia. Dicha modalidad permite aprender paso a paso cómo trabaja un terapeuta Gestalt y un terapeuta Cognitivo Conductual.

Durante los últimas semanas tuve acceso exclusivo a esta plataforma y pude probar con profundidad su contenido académico y los vídeos de psicoterapia. Me quedé fascinado con la calidad que ofrece Aprende Viendo Terapia. 

En este artículo te contaré de qué se trata la plataforma, las características del curso, modalidad y en qué se diferencian del resto.

En qué se diferencia el curso de Aprende Viendo Terapia

Hace tres años, cuando fundamos Psyciencia, los cursos y masters online sobre psicología y neurociencias eran prácticamente inexistentes.

Hoy el panorama cambió.

A diario nos encontramos en Facebook, Twitter y foros, cientos de propuestas de cursos online especializados en psicología y neurociencias.

quedé fascinado con la calidad del curso de Aprende Viendo Terapia

Pero cantidad no significa calidad. Lamentablemente la mayoría de las instituciones académicas no han entendido completamente la importancia del Internet en la formación de psicólogos y en consecuencia, tratan a los cursos como si fuera un producto de segunda mano, como una prueba, a ver como les va… y no le dedican dedicación que le darían a un buen curso presencial.

Los cursos de Aprende Viendo Terapia

Pero no todo está perdido. Durante los últimos días tuve acceso a uno de los mejores cursos online de psicología que he probado y quiero compartir mi experiencia contigo.

Los psicólogos de Aprende Viendo Terapia viven, comen, sueñan y respiran psicoterapia

El curso y la plataforma han sido creados por Aprende Viendo Terapia, una institución con años de experiencia en la formación de psicólogos en el área clínica, que ha sido reconocida por las principales universidades de Madrid. Los psicólogos de Aprende Viendo Terapia viven, comen, sueñan y respiran psicoterapia y esto les ha permitido ofrecer entrenamiento experiencial de altísima calidad desde los distintos enfoques psicoterapéuticos.

La propuesta online de Aprende Viendo Terapia está conformado por dos casos: la paciente Marta (Terapia Cognitivo Conductual) y el paciente Pedro (Terapia Gestalt). En cada uno de ellos contarás con 5 vídeos en alta calidad en el que aprenderás paso a paso las intervenciones que harán los terapeutas, tendrás apuntes especializados para descargar en formato PDF y además podrás consultar a los terapeutas en una sección de tutorías. Todo esto lo podrás hacer desde tu celular, tablet o computadora.

No hicieron role play entre los terapeutas. Ellos contrataron a actores profesionales para representar a los pacientes

Aquí viene la parte que más me gustó. Los psicólogos de Aprende Viendo Terapia no escatimaron recursos, contrataron a actores profesionales para que representarán a los pacientes. Esto les permitió explorar con mayor profundidad las técnicas utilizadas sirviéndose de los recursos dramatúrgicos de los pacientes, lo que provoca que prácticamente sientas que estás dentro de la sesión, como co-terapeuta. ¡Simplemente brillante!, nuevamente se nota el esmero que puso el equipo en los recursos ofrecidos.

Caso Marta:

IMG_0355

Marta es una chica que acude a consulta con un estado anímico y conductual muy bajo. Desde que la dejó su anterior pareja todo parece irle muy mal, y ya nada le hace disfrutar de la vida. Se trata de un caso de Depresión tratado desde la Terapia Cognitivo-Conductual.

Caso Pedro

IMG_0359

Pedro acude a consulta con muchos síntomas físicos debido a un elevado estado de ansiedad. Alta autoexigencia, asumir demasiadas responsabilidades y una profunda intolerancia a su propia debilidad parece que están detrás de sus problemas. Se trata de un caso de Trastorno de Ansiedad Generalizada tratado desde la Terapia Gestalt.

Análisis de los casos

  •  Breve Resumen que realiza el psicólogo al final de la sesión. Se trata del análisis menos detallado que recoge los aspectos fundamentales de la sesión y el enfoque del psicoterapeuta.
  •  Análisis de Aspectos Representativos. En la hoja de cada sesión, encontrarás a la derecha una columna con los aspectos más representativos de cada caso, se trata de un resumen de cada uno de los «temas» o «áreas» que se trabajan en cada sesión. Sabrás cuales son las áreas porque el contador aparece de un color que cambia en función del área de cada momento. Suelen abarcar descripción de técnicas, problemáticas que se tratan…
  •  Análisis Momento a Momento. En los vídeos podrás ver un contador que va cambiando a lo largo de la sesión, en la hoja de sesión podrás ver el significado de cada dígito. Se trata de un análisis de altísimo detalle en el que se explica cada intervención del paciente o el psicólogo.

Certificación

Al terminar el curso recibirás el certificado de Aprende Viendo Terapia, institución que ha sido avalada como centro oficial de prácticas de Grado o Máster por las principales universidad de Madrid: Universidad Autónoma de Madrid, Universidad Complutense de Madrid y Universidad Camilo José Cela, entre otras.

Costos y matrícula:

Puedes matricularte ya en los cursos. Tienes tres opciones para escoger:

  • Pack Básico: tendrás acceso a 1 caso a elegir y descargar el material (costo 55 euros o su valor en dólares)
  • Pack Completo: incluye los dos casos (costo 60 euros o su valor en dólares).
  • Pack Premium: incluye los dos casos y diez tickets para realizar consultas al tutor online. (90 euros o su valor en dólares).

Los colegas de Aprende Viendo Terapia han tenido la generosidad de ofrecer a los lectores de Psyciencia un descuento exclusivo del 10%, al ingresar con el código PSYCIENCIA en el proceso de inscripción.

Para más información, haz click aquí.

  • Clínica

Howard Gardner: “Una mala persona no llega nunca a ser un buen profesional” – La Vanguardia

  • 17/04/2016
  • David Aparicio

El diario español, La Vanguadia, entrevistó Howard Garder, uno de los psicólogos más conocidos de los últimos años, gracias a su teoría de las inteligencias múltiples, la cual cuestionó la idea de que las personas sólo poseen un sólo tipo de inteligencia: la lógico-matemática. Su planteamiento permitió que maestros y padres exploraran otras maneras de motivar y desarrollar las diferentes inteligencias de los niños.

Sin embargo, su teoría fue ampliamente criticada por otros investigadores argumentando de que esta teoría no contaba con apoyo empírico suficiente y que además era una teoría que sólo servia para tranquilizar a los padres de los niños que parecían no se desempeñaban bien en las actividades y pruebas académicas. Gardner ha seguido investigando y según él cada vez hay más datos –propios y de investigaciones externas– que apoyan su teoría.

En la entrevista que realizó La Vanguardia Gardner nos explica por qué cuestiona la inteligencia que miden los tests; la mala interpretación que se hizo de su teoría; por qué las malas personas no pueden ser excelentes profesionales; y la necesidad de vivir con una filosofía.

Algunos de los fragmentos más interesantes:

Su cuestionamiento a los tests de inteligencia:

Porque yo soy un científico y hago experimentos y, cuando mido la inteligencia de las personas, descubro que algunas son muy buenas solucionando problemas pero malas explicándolos. Y a otras les pasa lo contrario.

El abuso de la teoría de las inteligencias múltiples:

Se abusó de ella al principio porque no se comprendió bien. En Australia, la administración la manipuló para explicar que había grupos étnicos que tenían inteligencias diferentes de otros.

La ética de la inteligencia:

En ese punto, empecé también a preguntarme por la ética de la inteligencia y por qué personas consideradas triunfadoras y geniales en la política, las finanzas, la ciencia, la medicina u otros campos hacían cosas malas para todos y, a menudo, ni siquiera buenas para ellas mismas.

¿Por qué hay excelentes profesionales que son malas personas?

Descubrimos que no los hay. En realidad, las malas personas no puedan ser profesionales excelentes. No llegan a serlo nunca. Tal vez tengan pericia técnica, pero no son excelentes.

¿No puedes ser excelente como profesional pero un mal bicho como persona?

No, porque no alcanzas la excelencia si no vas más allá de satisfacer tu ego, tu ambición o tu avaricia . Si no te comprometes, por tanto, con objetivos que van más allá de tus necesidades para servir las de todos. Y eso exige ética.

Los que no han estudiado humanidades tienen más probabilidades de sufrir de depresión:

Puedes vivir sin filosofía, pero peor. En un experimento con ingenieros del MIT descubrimos que quienes no habían estudiado humanidades, cuando llegaban a los 40 y 50, eran más propensos a sufrir crisis y depresiones.

Lee la entrevista completa en La Vanguardia.

Artículo que te puede interesar: PDF de Las inteligencias múltiples.

  • Ciencia

Los hijos de madres mayores tendrían mejor aptitud física y serían más altos e inteligentes, según estudio

  • 15/04/2016
  • Maria Fernanda Alonso

Estimativamente, las mujeres pueden ser madre desde los 14 años hasta pasados los 40. Actualmente no es raro que pospongan el tener hijos basadas en diversos motivos: un mejor acceso a métodos anticonceptivos, el aumento de la incertidumbre económica, oportunidades profesionales, incrementar su poder adquisitivo, tener más experiencias de vida, etc. También es posible considerar algunos beneficios (menos dependientes de los padres) que podría traer el tener hijos más tarde, como los avances en los campos de la medicina, la mortalidad y la educación (ámbitos que se encuentran en constante desarrollo).

Si bien esto es algo para reflexionar, también es importante tener en cuenta los riesgos de tener bebés a mayor edad, los cuales han sido documentados en muchos estudios (varios de los cuales consideran especialmente la edad del padre), como por ejemplo, el incremento de probabilidades de desarrollar autismo, o de que el niño presente problemas psiquiátricos y académicos, o de que nazca con síndrome de Down (alrededor de 1 de cada 200 bebés nacidos de mujeres de 40 años o mayores tienen síndrome de Down, comparados con 1 de cada 1500 nacidos de madres de entre 20 y 24 años).

Sin embargo, un estudio, publicado en Population and Development Review, encontró que los niños nacidos de madres mayores son más altos, menos propensos a abandonar la escuela, tienen más probabilidades de a asistir a la universidad y tienden a desempeñarse mejor en tests estandarizados que sus hermanos nacidos antes que ellos. (¡Por si faltaba algo que agregar al debate sobre la influencia del orden de nacimiento!)

Mikko Myrskylä del Instituto Max Planck para la Investigación Demográfica y Kieron Barclay de la Escuela de Economía de Londres recolectaron datos de más de 1.500.000 suecos nacidos entre 1960 y 1991. Observaron a los hermanos (excluidos los gemelos y otros múltiples) y examinaron la relación entre la edad de la madre cuando tuvo a sus hijos, y ciertos atributos de aquellos niños, incluyendo la altura, la aptitud física, las calificaciones en el secundario y los logros educacionales.

En 1968, cerca del 75% de todos los nacimientos en Suecia fueron de madres menores de 30 años. Para el 2013, aproximadamente el 60% de los nacimientos fueron de madres de 30 años o mayores.
atlas_r1jbjxT@2xSuecia es un caso atípico en algunos aspectos: la educación es gratuita en todos los niveles y, como resultado, la tasa de personas con educación superior es más alta que el promedio de OECD.  Entre las décadas de 1960 y del 2000, la inscripción a educación terciaria se incrementó sustancialmente; en 2012, cerca del 33% de los suecos había completado la educación superior, según el estudio. Pero las tendencias son similares en otros lugares: los niños estadounidenses e ingleses también persiguen más educación, y las madres también están teniendo sus bebés más tarde en la vida.

En cuanto a la altura, las investigaciones sugieren que los individuos más altos presentan una mortalidad más baja (Davey Smith et al. 2000a), mayor calidad de vida relacionada con la salud (Christensen et al. 2007), y capacidad cognitiva superior (Case and Paxson 2008), entre otros hallazgos. Por su parte, una mejor aptitud física es asociada con menor riesgo de mortalidad a todas las edades (Blair et al. 1996) además de los innumerables beneficios que trae aparejados.

Si bien los investigadores no pueden recomendar esperar a ser más grandes para tener bebés (por los altos riesgos), concluyen que en la población que estudiaron, los beneficios fueron mayores que los riesgos.

“Necesitamos desarrollar una perspectiva diferente en cuanto a la edad maternal avanzada,” sostuvo Myrskylä. “Los futuros padres están generalmente muy conscientes de los riesgos asociados con un embarazo tardío, pero están menos conscientes de los efectos positivos.”

Fuente: Quartz

  • Clínica

Los refugiados tienen mayor riesgo de padecer trastornos psicóticos no afectivos

  • 14/04/2016
  • Alejandra Alonso

Un estudio longitudinal sueco nos muestra que el hambre, las inclemencias del tiempo, la guerra y la indiferencia no son los únicos males que afectan a los refugiados (como si fuera poco). La investigación resalta las altas probabilidades de que sufran problemas de salud mental graves ya que, por ejemplo, tienen tres veces más riesgo de padecer esquizofrenia.

Si bien ya habían estudios que hablaban del riesgo de depresión, ansiedad, estrés postraumático y somatizaciones en esta población, poco se había investigado sobre la esquizofrenia.

El objetivo de este estudio fue determinar si estas personas tienen mayor riesgo de sufrir esquizofrenia y otros trastornos psicóticos no afectivos. Para ello se les comparó con inmigrantes que no son refugiados (pero que vienen de regiones similares) y con la población sueca.

La muestra se seleccionó con el siguiente criterio: personas que viven en Suecia y han nacido luego del 1 de Enero de 1984. Se les ha hecho seguimiento desde los 14 años o desde que llegaron a Suecia. Dicho procedimiento continuó hasta realizado el diagnóstico de un trastorno psicótico no afectivo, la emigración, la muerte o hasta el 31 de Diciembre de 2011.

Así se reclutó a 1.347.790 personas, incluyendo personas nacidas en Suecia de padres suecos (1.191.004; 88,4%), refugiados (24.123; 1.8%) e inmigrantes que no eran refugiados (132.663; 9,8%). Provenían de cuatro regiones que generan muchos refugiados: Oriente Medio y norte de África, África sub-sahariana, Asia y Europa del este y Rusia.

¿Cuáles fueron los resultados?

El estudio concluyó que los refugiados enfrentan un riesgo elevado de esquizofrenia y otros trastornos psicóticos no afectivos comparados con los otros dos grupos. Por cada 100.000 personas, serían esperables 4 diagnósticos de trastorno psicótico no afectivo en ciudadanos suecos, 8 en inmigrantes y 12 en refugiados. También se observó que el riesgo era más marcado en hombres y se presentaba en refugiados de todas las áreas, excepto África sub-sahariana. Tanto los refugiados, como los inmigrantes de África sub-sahariana tenían tasas similares a la población sueca.

Es muy probable que los millones de refugiados que huyen de Siria y esperan que Europa les abra las puertas, estén pasando situaciones similares. Por esta razón, los científicos instan a los profesionales de la salud de estas áreas tengan muy presentes las características de esta población. El objetivo debe ser planificar una atención adecuada.

Fuentes: Infocop, The bmj

Sin categoría

Mi hijo tiene depresión. ¿Tiene que medicarse? – El País

  • 14/04/2016
  • David Aparicio

Cada vez hay más publicaciones y reportes que denuncian el excesivo uso de antidepresivos alrededor del mundo. En esta ocasión EL PAÍS presenta una serie de resultados de investigaciones y declaraciones de expertos que llaman la atención de los agentes de salud y padres a la hora de buscar tratamientos para la depresión:

Otro Diferenciar entre tristeza y depresión en la niñez no es sencillo. A veces la rapidez, el desconocimiento, una evaluación deficiente o la falta de recursos pueden llevar a que muchos pequeños estén sobremedicados. Una situación en aumento y que ha hecho que los expertos adviertan sobre este fenómeno. Entre los años 2005 y 2012 aumentó en un 50% la prescripción de antidepresivos a menores en el mundo, según alerta la Organización Mundial de la Salud (OMS) en un último informe publicado en la Revista Europea de Neuropsicofarmacología.

Lo más importante:

No se deben recetar medicamentos a menores de siete años y el tratamiento no puede superar los dos años. Siempre debe ir acompañado de psicoterapia.

La preocupación de la OMS:

“Según la OMS, la depresión es la principal causa de enfermedad y discapacidad de niños, niñas y adolescentes entre los 10 y los 19 años. Tras estos resultados, el organismo internacional no recomienda el uso de antidepresivos en menores. Shekhar Saxena, director del departamento de Salud Mental de la OMS, explica en un comunicado que “el uso de estos medicamentos en niños y jóvenes preocupa por dos motivos: el hecho de que se puedan estar prescribiendo sin motivos suficientes, y también que su uso pueda ocasionar daños importantes”.

Las terapias recomendadas para los niños con depresión:

La terapia cognitivo-conductual y la terapia interpersonal han demostrado eficacia en el tratamiento de la depresión durante la infancia; la mayoría de las guías clínicas proponen la psicoterapia como el tratamiento inicial de elección, reservando los antidepresivos para las formas más graves o resistentes”.

La duración del tratamiento:

“Pero no se deben recetar a menores de siete años y el tratamiento con el medicamento no puede ser superior al año o los dos años. Y siempre tiene que haber psicoterapia”, añade. El efecto del fármaco suele comenzar a las dos o tres semanas. “A veces, la falta de recursos o la rapidez pueden llevar a un mal diagnóstico y hay que recordar que no se ha demostrado que en la depresión leve sean efectivos”, concluye el experto.”

Nosotros en Payciencia también hemos denunciado esta tendencia. Puedes leer nuestros artículos aquí, aquí y aquí. Lo más importante es que se debe entender que la medicación antidepresiva sólo se debe usarse luego de haberse realizado una amplía evaluación y donde se ha tomado en cuenta los tratamientos psicológicos aptos para esta condición.

Lee el artículo completo en EL PAÍS.

Otras voces

💌 Sitios afines: amistades, colegas, referentes y compañeros de camino que leemos con gusto.

  • A Aterrizaje de emergencia - Dario Benitez aterrizajedeemergencia.com Productividad, psicología y reflexiones de Dario Benitez, psicólogo ACT y cofundador de Psicoflix
  • F Fabián Maero grupoact.com.ar Colega y amigo, escribe sobre ACT con rigor y humor
  • P Pablo Malo Ocejo pablomalo.substack.com Pablo Malo es psiquiatra, escritor y ensayista.
  • J Jonathan Yentch www.youtube.com Cada video es una aventura.
  • A Aeon aeon.co Filosofía en formato ensayo para publico general
→ ver todos
  • Recursos

Cómo manejar las rabietas (Vídeo)

  • 14/04/2016
  • David Aparicio

Todos los niños tienen rabietas. Es la forma en que manifiestan su frustración cuando no obtienen lo que desean. Las rabietas disminuyen a medida que los niños crecen y aprenden, a través del ejemplo de sus padres y del ambiente, cómo regular sus emociones y su conducta. Sin embargo, en algunos casos las rabietas pueden hacer que los padres se sientan frustrados o avergonzados, porque no saben qué hacer para ayudar a los niños a controlarse. Para todos aquellos que se sientan identificados con esta descripción, les traemos un vídeo explicativo sobre cómo manejar las rabietas de los niños. En Psyciencia ya hemos compartido algunos materiales (aquí, aquí y aquí), pero el trabajo de Alberto Soler es una buena manera para introducirlos en los principales conceptos para entender y manejar una rabieta.

Los puntos más importantes del vídeo:

  1. Más vale prevenir que curar. Evitando situaciones conflictivas podemos evitar una rabieta. Si sabes que de camino a la guardería o colegio pasáis por el parque y él va a querer quedarse, mejor ir por un camino alternativo. Como se suele decir: evita la ocasión y evitarás el peligro.
  2. Cuando se da la rabieta nunca debemos perder el control, elevar la voz ni intentar imponernos a la fuerza. Si, esto es difícil, pero hay que intentar hacerlo. Recordemos que aquí el incapaz de controlar sus emociones, en principio es el niño. Debemos ser conscientes que la rabieta tiene un inicio y un fin, y en ocasiones es difícil acortar esos tiempos.
  3. A veces se puede ceder. “¿Que quieres la camiseta roja en vez de la verde? Ok, ponte la roja, no pasa nada”. Hemos evitado una rabieta o la hemos cortado a tiempo. No es una guerra, no pasa nada.
  4. La firmeza no está reñida con el afecto. A veces no podemos o no queremos ceder, y darle a nuestro hijo aquello que quiere no es la mejor opción para tratar de parar la rabieta: no podemos quedarnos indefinidamente en el parque, no podemos dejarle cruzar la calle por cualquier lado, no puede llevarse lo que quiera del supermercado, etc. Aquí no queremos ceder, pero sí podemos tratar de negociar con nuestro hijo una alternativa: “ya sé que quieres esto, pero no puede ser. Si quieres, podemos…”.
  5. Bajar a su nivel, hablarle con calma, mirándole a los ojos, intentando que nos mire mientras le hablamos. Esto es importante siempre que nos comunicamos con un niño, pero cuando estamos en una situación como ésta, mucho más importante todavía.
  6. Nunca debemos emplear el chantaje emocional: “si te portas así, papá no te querrá”, “te voy a dejar ahí sólo”, “como vea esto tu padre te vas a enterar” Bastante tiene el pobre con su disgusto que tiene, como para que encima le estemos hablando de este modo. Debemos transmitirle que le queremos igual aunque tenga esa rabieta, lo que pasa es que nos resulta molesto. Pero nuestro amor no depende de cómo se comporte.
  7. No negar el contacto físico. Es probable que rechace el contacto físico, que no quiera saber nada de nosotros. Debemos respetarlo y no tomarlo como un ataque. Simplemente está ofuscado. Pero si acepta el contacto físico, podemos darle un abrazo, besos o cogerle hasta que se sienta mejor.
  8. No debemos dar sermones ni grandes explicaciones, mucho menos en la fase más explosiva de la rabieta. Porque nadie nos va a estar escuchando en ese momento. Los mensajes, cuanto más breves y sencillos, mejor: “cariño, lo siento, ahora eso no puede ser” Una vez la pataleta ha acabado, y en función de la edad del niño, podemos  hablar con él acerca de lo ocurrido, pero nunca durante la misma.

Visita el canal de Youtube de Alberto Soler: Píldoras de Psicología, donde encontraras valiosos videos de psicología.

Fuente: Píldoras de Psicología 

  • Ciencia

El acetaminofén podría entorpecer tu capacidad para detectar errores

  • 14/04/2016
  • Alejandra Alonso

El acetaminofén es un analgésico que muchos de nosotros utilizamos cuando nos duele la cabeza o tenemos un resfrío por ejemplo. Es de conocimiento popular que las medicinas pueden producir efectos secundarios, pero a muy pocos se les ocurriría que uno de esos efectos fuera entorpecer el proceso cerebral de detección de errores. Sin embargo eso fue lo que encontró un estudio reciente realizado en la Universidad de Toronto y la Universidad de British Columbia.

La investigación es la primera en buscar cómo el acetaminofén podría estar inhibiendo la habilidad del cerebro para notar y responder a los errores. Está comenzando a revelar exactamente cómo inhibe el dolor el acetaminofen y además muestra que las personas son menos reactivas a situaciones inciertas mientras consumen acetaminofen.

Dan Randles, miembro de la Universidad de Toronto y autor del estudio, explica que lo que los llevó a estudiar el tema es la falta de entendimiento sobre cómo afecta el acetaminofén al cerebro. Ya varios estudios lo han examinado a nivel conductual, pero ellos se han interesado por la parte neurológica.

Para investigar el tema, se formaron dos grupos de 30 participantes a quienes se les dio una tarea de detección de objetivo, llamada “ir o no ir”. Se les pedía a los participantes presionar el botón “Ir” cada vez que la letra “F” aparecía en la pantalla, pero no hacerlo si la “E” aparecía en su lugar.

Cada sujeto fue conectado a un EEG, que mide la actividad eléctrica en el cerebro. Los científicos buscaban señales particulares conocidas como Negatividad Relacionada al Error (ERN, Error Related Negativity) y Positividad Relacionada al Error (Pe, Error Related Positivity). Básicamente, lo que pasa es que cuando el individuo conectado al EEG comente un error en la tarea, hay un incremento significativo en las ondas ERN y Pe.

A un grupo se le dio 1,000 mg de acetaminofén, el equivalente a una dosis máxima normal. El otro grupo recibió un placebo. El estudio era doble-ciego, que en este caso quiere decir que ni los participantes ni los investigadores sabían quienes habían consumido el placebo y quienes acetaminofen.

Los descubrimientos muestran que el grupo que recibió acetaminofén exhibió niveles menores de Pe al cometer errores, sugiriendo que el acetaminofen inhibe nuestra conciencia del error.

Randles opina que este efecto del acetaminofén sobre el cerebro podría tener implicaciones en nuestro control cognitivo diario. Hay muchos procesos neurológicos bien trazados en nuestro cerebro (leer, cepillarse los dientes, caminar, hablar, etc), pero necesitamos control consciente para interferir en dichos procesos automáticos.

Según Randlers, la tarea dada en la investigación está diseñada para evaluar esto, ya que la mayor parte de los estímulos requerían presionar el botón “Ir”, así que la conducta rutinaria se hace automática. Cuando ves un estímulo que no requiere que presiones “Ir”, necesitas control cognitivo para interrumpir el proceso.

Algo sorprendente que observaron los científicos fue que los participantes del grupo acetaminofen parecían perder más estímulos “Ir” que los que deberían. Los investigadores se interesan ahora por estudiar más sobre esto, para conocer si tal vez el acetaminofen está causando distracción o una mente errante.

Sería interesante que las próximas investigaciones involucren tareas más parecidas a la conducta cotidiana.

Fuente: Psychcentral

  • Clínica

Viviendo en el infierno: 19 mil personas con trastornos mentales son encerradas y encadenadas en Indonesia

  • 13/04/2016
  • David Aparicio

Hablar de trastornos mentales es hablar de estigma, mitos y, en muchos casos, de abuso. En Hispanoamérica todavía queda mucho por hacer y mejorar en cuanto a los tratamientos que se ofrecen y, más importante aún, en cuanto a la manera en que la sociedad concibe a las personas con alguna condición mental. Pero creo que, en general, vamos por el camino adecuado. Una muestra de ello es que se han creado más leyes que reconocen los derechos de todas aquellas personas diagnosticadas con una condición mental y la institucionalización psiquiátrica ha sido prácticamente erradicada.

Pero en otras partes del mundo las cosas están mucho peor y en este preciso momento se están llevando a cabo prácticas que se creían superadas y que pisotean los derechos de las personas con trastornos mentales. Así lo demuestra el último informe de la organización The Human Rights Watch, el cual denuncia que cerca de 19.000 personas con trastornos mentales son encadenadas y encerradas en Indonesia.

«Yo estaba atado en mi casa con una cuerda de plástico. Mi corazón se rompió cuando decidieron encadenarme. Yo estaba encadenado la primera vez que vine a . He sido frecuentemente encadenado – al menos 10 veces desde llegué porque me peleé con otros. puede durar un día o semanas. Yo tengo que ir al baño al frente de todos en el desagüe de la habitación. El personal me ha golpeado tres veces porque me oriné y me enojé. Dile al gobierno, que yo me quiero ir a casa.»

Rafi, un joven de 29 años con una condición mental.

El reporte, titulado Viviendo en el infierno, alerta sobre el deplorable estado de miles de personas con trastornos mentales que son sometidas al pasung, la práctica índonesa de encerrar y encadenar a todos aquellos con trastornos mentales reales o percibidos.

La investigación explica que la cultura indonesa está fuertemente basada en las tradiciones espirituales y pseudocientíficas, que difunden la creencia de que los trastornos mentales son la manifestacione de posesiones demoníacas, la paga de algún pecado o falta de fe.Estas creencias provocan que los familiares de las personas afectadas con trastornos mentales no busquen ayuda médica, sino que se recurra a los sanadores espirituales quienes ofrecen “tratamientos” para el pasung, como atar a los pacientes, desnudarlos y dejarlos en la intemperie o encerrarlos por días y hasta años.

Uno de los peores hallazgos del reporte es el de una mujer con discapacidad mental que fue encerrada luego de que su padre consultara a un sanador espiritual porque ella estaba destruyendo las cosechas de sus vecinos. La mujer intentó cavar un túnel para escapar de la habitación donde era prisionera y sus padres la encontraron, la ataron y la dejaron ahí donde tuvo que comer, orinar y defecar durante 15 años antes de que fuera liberada.

Según el informe, en Indonesia hay cerca de 57000 personas con trastornos mentales serios, y algunos análisis estiman que la mayoría de estas personas fueron al menos una vez sometidas al pasung.

El diagnóstico hecho por los sanadores espirituales en Indonesia demuestra el devastador efecto que tienen las pseudociencias sobre la salud de las personas. Haji Hamdan Saiful Bahri, es parte de esta comunidad de sanadores espirituales que abundan en Indonesia y que ofrece tratamiento a las personas con trastornos mentales. El HRW lo entrevistó y él nos explica el proceso que realizó para diagnósticar a un chico de trece años: “yo toqué su pecho, cabeza y piernas para hacer un foto sonograma para encontrar su enfermedad,” Dijo Bahri. “Él empezó a gritar y fue así como me di cuenta que el muchacho estaba deprimido.” Así de extraño fue también el proceso para darle de alta: “Cuando el calor se empieza a enfriar, entonces ellos están listos para irse,” dijo Bahri. “Cuando los saco afuera al supermercado o a jugar fútbol y la persona siente frío, entonces eso significa que están curados.”

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Este informe es escalofriante, y seguramente te estarás preguntando “¿cómo es posible que el gobierno permita esto?” En teoría el gobierno prohibió el pasung desde 1977 y planeó erradicar completamente su práctica para el año 2014, y al no cumplir el objetivo, extendieron la fecha hasta el año 2020. Pero todo eso sigue en papeles. La realidad es completamente diferente y el gobierno no ha confeccionado un plan organizado para ofrecerle mejor calidad de vida a estas personas. Una muestra de ello es que se destina menos del 1% del presupuesto anual para los tratamientos y planes de prevención en salud mental. Considerando que hay 57000 personas con trastornos mentales, no es mucho lo que se pueda lograr con tan vergonzoso presupuesto.

El gobierno índonesio tiene un mensaje muy ambiguo sobre la salud mental. Por un lado dicen que van a eliminar el pasung, pero destinan muy bajos recursos s los programas de salud mental, y por otro lado crean leyes que despojan fácilmente a cualquier personas con algun trastorno mental de sus derechos. Por ejemplo,una Ley de Salud Mental del 2014 permite que cualquier persona con un trastorno mental, por pedido de un familiar o guardián, sea institucionalizada sin su consentimiento o evaluación judicial.

Pero la cosa no acaba aquí. Indonesia tiene 250 millones de habitantes (cuarto país con la población más grande) y sólo tienen entre 600 y 800 médicos psiquiatras, lo que da una proporción de 1 psiquiatra por cada 300-400 mil habitantes. En todo su territorio sólo hay 48 hospitales psiquiátricos y la mayoría están en condiciones precarias. El reporte da el ejemplo de un hospital ubicado en Yakarta, la capital del país, el cual tiene a 90 mujeres internadas en una habitación que fue diseñada sólo para 30 personas. Así también el reporte alerta sobre los casos recurrentes de abuso sexual y físico y el uso de la terapia electroconvulsiva sin la aplicación de una anestesia previa.

Este informe me dejó muy asustado. Los pacientes psiquiátricos de Indonesia están viviendo un infierno en carne viva. Un infierno que parece impensable en el mundo “moderno” en el que vivimos. Estos reportes nos ayudan a reflexionar sobre lo que se ha logrado en los servicios de salud mental de toda hispanoamérica y el peligroso y devastador efecto de las prácticas pseudocientíficas en torno a la salud mental. No deberíamos hacer oídos sordos a este informe. Las organizaciones internacionales deben ofrecer apoyo urgente que permita mejorar la calidad de vida de aquellas personas y así también establecer monitoreos internacionales que hagan efectiva de una vez por todas la eliminación del pasung.

Fuente: TIME y HRW

  • Artículos de opinión (Op-ed)

Los cuatro jinetes del Apocalipsis en psicología

  • 13/04/2016
  • Fabián Maero

Seamos honestos: algunas explicaciones en psicología se merecen el infierno. La psicología es un campo fértil para especulaciones a la violeta, explicaciones descabelladas y teóricos de entrecasa (la grande y calurosa legión de los muypsicólogos). Pero esto no es patrimonio exclusivo de los amateurs psicológicos, tampoco la psicología “seria” se salva de merecer algún infiernito de tanto en tanto.

Para mantenerlos lejos del Averno psicológico –allí donde se expían las teorías psicológicas más abyectas y en donde las almas de los condenados reciben como castigo la obligación de corregir citas en formato APA para toda la eternidad– es que vamos a considerar algunos errores graves en las explicaciones psicológicas, errores que no sólo se cometen en los libros de texto sino también en el quehacer diario del psicólogo. Conozcan a los cuatro jinetes e intenten mantenerse a salvo.

Primer jinete: Falacia Nominalista

Esta es una de las formas más engañosas de irse al infierno. La falacia nominalista en pocas palabras, consiste en confundir el explicar algo con ponerle nombre.

Para muestra, citemos Les Luthiers:

En caso de que no puedan verlo, Mundstock, oficiando de psicólogo, le dice a Rabinovich, quien está haciendo de paciente: “Bueno, en realidad la mente influye mucho sobre el cuerpo; usted está… somatizando”, tras lo cual festeja como si hubiera dicho algo genial. No está diciendo nada nuevo, no está identificando causas, procesos ni formas de intervención, sino que le pone nombre y se da por satisfecho (justamente eso es lo divertido del fragmento).

Esta falacia es particularmente engañosa porque puede proporcionar la sensación de que hemos dicho algo útil, esclarecedor o explicativo de alguna forma, cuando en realidad todo lo que hemos hecho ha sido ponerle una etiqueta. Pero una etiqueta es solo eso; un resumen, un atajo para referirse a algo más extenso, no es una explicación. El físico Richard Feynmann en esta anécdota recuerda cómo su padre le enseñó a distinguir entre saber el nombre de algo y saber acerca de ese algo:

La traducción del texto del video sería: “Mi padre me enseñó algo; señalando un pájaro me dijo “sabés qué es ese pájaro? Es un tordo de garganta marrón, pero en portugués es un hunto la pero, en italiano un chutto la pittida, en chino es un chung Wong tah, etcétera”, dijo. “Ahora bien, podés saber en todos los lenguajes que quieras cuál es el nombre de ese pájaro y cuando termines de aprenderlos todos, dijo, no sabrás absolutamente nada en absoluto sobre el pájaro”. Él sabía la diferencia entre conocer el nombre de algo y conocer algo.”

Hacemos esto en psicología cuando en lugar de dar una explicación solo le ponemos nombre al fenómeno:

*– ¿Por qué el cielo es azul?

– Porque entre las varias propiedades del cielo, una de ellas es la de ser azul.

– ¿Por qué este paciente piensa que es incapaz de hacer algo bien?

– Porque tiene baja autoestima.*

Ahora bien, antes de que me salten a la garganta: por supuesto que es útil conocer el nombre de las cosas y usarlo. Como mencionamos anteriormente, el nombre es una etiqueta, un atajo, y en tanto tal sirve para el intercambio y para el pensamiento. Nos vamos al infierno cuando usamos el nombre como si fuera una explicación.

Segundo jinete: Explicación teleológica

El segundo jinete es el que proporciona explicaciones teleológicas. No estamos hablando aquí de lo que para Aristóteles eran las causas finales, sino de las explicaciones a partir del efecto. Por ejemplo: “Mi sobrino hace X y la gente le presta atención, por lo tanto hace X para llamar la atención”.

Este tipo de explicación nos expone a una modesta perplejidad: pone la acción antes que la causa. En palabras de Eacker(1972): “es enigmático cómo algo que aún no ocurrió, un evento futuro, podría influenciar algo que está ocurriendo ahora, un evento presente. Más aún, es bastante posible que el propósito sean menos una característica de la conducta y más una característica de quien sea que observa la conducta; esto es, quizá sea impuesta sobre la conducta más que observada en ella”.

Donde más he visto este jinete es en la clínica del trastorno límite de la personalidad, en donde algunos terapeutas “explican” la conducta a través de una consecuencia: “se corta para manipular”, o “se corta para llamar la atención”, etc.

Quizá les cause extrañeza que diga esto en un blog que suele publicar sobre conductismo, modelo en el cual las consecuencias de las conductas son causa principal de la acción. Sucede que en el análisis de la conducta las consecuencias están siempre en el pasado. En palabras de Hayes, “el futuro del cual estamos hablando es el pasado en tanto el futuro en el presente” (suena complicado pero tiene sentido).

No es que “grita para llamar la atención”, sino algo así como “cuando ha sido seguida de atención por parte del entorno social, la conducta de gritar se ha sostenido” (noten de paso cómo el cambio de formulación, incluso en algo tan pequeño, ya sugiere una intervención posible, incluye el contexto de la conducta y elimina la connotación patológica).

Tercer jinete: Expansorreduccionismo

Bien, acabo de inventar una palabra tan horrible como un jinete del apocalipsis, así que debe ser adecuada. El engendro terminológico se refiere a que si bien este jinete tiene dos caras se trata de una misma práctica: el explicar algo psicológico utilizando otro nivel de investigación.

La cara más conocida es la del reduccionismo: explicar un fenómeno psicológico por medio de otro campo de investigación de nivel inferior. Somos reduccionistas cuando explicamos un fenómeno psicológico en términos de sustratos biológicos, por ejemplo. Pero este jinete tiene otra cara, un poco menos usual pero igual de perniciosa, que podríamos llamar “expansionismo”, consistente en explicar los fenómenos psicológicos a través de un campo de investigación de nivel superior: explicar la psicología a través de la sociología, por ejemplo.

“Esta persona se deprimió por un déficit de serotonina” o “esta persona se deprimió porque la sociedad está enferma”, tienen algo en común: parecieran dar por explicada la cuestión. Claro, luego queda explicar qué es lo que genera el déficit de serotonina en primer lugar, o de qué manera el ambiente social generó una depresión en esa persona y no en la que está al lado, por ejemplo, pero las explicaciones reduccionistas y expansionistas generan la apariencia, la ilusión, de que hemos resuelto algo.

La forma más reciente de este jinete es el neurocentrismo, por supuesto. Me refiero a la práctica de explicar lo psicológico a través de lo neuronal: “el cerebro hace esto, el cerebro hace aquello”, como si el cerebro fuera un señor que uno tiene dentro. Miren, por ejemplo, la versión de Estanislao Bachrach.

“El cerebro trata de que no pensés, que no hagás nada nuevo y de que no cambies porque si así estás bien no le importa si sos feliz. Al cerebro no le importa si te peleás con tu marido, si tenés un sueldo bajo o si sos bajita. A él lo único que le importa es que sobrevivas. Y si hasta hoy estás viva el cerebro dice “Repitamos todo, que todo el día de hoy sea idéntico al de ayer” Hablarle a tu cerebro sería pensar “esto me funcionó ayer, hoy quiero hacerlo diferente”: quiero estudiar otra cosa, quiero tener otra relación… Si no te detienes a hablarle, a hacer la pausa, a ver dónde estás hoy y qué quieres para mañana el cerebro no lo va a hacer nunca.”

Es una muy buena descripción de la idea “el cerebro es un señor que tenemos dentro”. La parte de hablarle al cerebro es fantástica. Yo estoy tratando de convencer a mi hígado de que no me genere resaca, pero no parece funcionar mucho. Chiste aparte, vuelvan a leer el fragmento y noten la aplicación práctica, por llamarla de alguna manera, que sugiere: está recomendando autoafirmaciones positivas como si hubiera descubierto la pólvora (y como si no hubiera un cúmulo de investigaciones psicológicas que señalan que son una mala idea).

Nuevamente, les pido mesura con este jinete. Hay, por supuesto, interesantísimas contribuciones y polinizaciones cruzadas entre distintos ámbitos de investigación. Los aportes de la genética, biología, neurología, sociología, economía, etc., pueden resultar tremendamente valiosos para la psicología, en tanto se utilicen para enriquecer, no para reemplazar una explicación o investigación psicológica.

Cuarto jinete: Reificación

Este jinete es el causante de incontables calamidades conceptuales y teóricas. Digamos, si uno fuera a enfrentarse a estos cuatro jinetes del apocalipsis con un revólver con cuatro balas, yo sugeriría darle cuatro tiros a la reificación, sólo para asegurarnos de que muera.

Si bien el término tiene otros usos, en psicología se refiere a la práctica de convertir un concepto abstracto en una cosa. Skinner(1953), describe excelentemente cómo “inteligencia” pasa de ser un concepto abstracto a ser una cosa:

Los nombres de rasgos usualmente empiezan como adjetivos – “inteligente”, “agresivo”, “desorganizado”, “enojado”, “introvertido”, “nervioso”, y así por el estilo– pero el resultado lingüístico casi inevitable es que esos adjetivos se convierten en sustantivos. Las cosas a las cuales esos sustantivos refieren son tomadas como causas activas de esos aspectos. Comenzamos con “conducta inteligente”, y pasamos primero por “conducta que exhibe inteligencia”, y luego a “conducta que es el efecto de la inteligencia”. Similarmente, empezamos observando una preocupación con el espejo que nos recuerda la leyenda de Narciso; inventamos el adjetivo “narcisista”, y luego el sustantivo “narcisismo”; y finalmente afirmamos que aquello a lo cual refiere el sustantivo es la causa de la conducta de la cual partimos”.

Por supuesto “alguien se mira mucho al espejo porque es narcisista (término que refiere a la persona que se mira mucho en el espejo)”, es también un caso de la falacia nominalista, pero dicha falacia se refiere al uso de conceptos reificados, no a la reificación en sí.

La reificación genera enormes problemas. En primer lugar, suele llevar a explicaciones de tipo circular. Usando un ejemplo extremo (no se lo tomen muy en serio): “una persona se deprime porque tiene un esquema de abandono; la evidencia de que tiene un esquema de abandono es que se deprime”. En este blog hemos llamado a esa tendencia “el mago desmemoriado”, aquel mago que pone un conejo en la galera y luego se sorprende muchísimo al sacarlo.

Y por supuesto, esta tendencia suele ser funesta para la investigación: “Cuando los eventos son asignados a alguna entidad interna oculta, no sólo la investigación científica se desvía hacia la tarea imposible de comprender la entidad oculta, sino que la curiosidad tiende a descansar. La investigación es obstaculizada no sólo por la dificultad de la tarea, sino por la aparente explicación que es tomada por la cosa real” (Baum, 2005).

Estén atentos, y la próxima vez que lean algo de psicología, noten si el autor está hablando de constructos hipotéticos como si fueran cosas. Si es así, sigan leyendo pero tomen todo con un grano de sal y hagan nota mental de poner al autor en el círculo del infierno que le corresponde.

Evitando el infierno

Vale la pena insistir en esto: los cuatro jinetes no son siempre nocivos. Cuando conversamos con otros profesionales, puede ser más rápido decir “el paciente hace X porque tiene el complejo de Ricardo Fort”, “tiene pensamientos automáticos”, o “se corta para regularse” antes que hacer una explicación detallada. A veces construir una ficción explicativa es un recurso útil para socializar un concepto o para una psicoeducación.

Lo único necesario para evitar el infierno en estos casos es esto: recordar que no son explicaciones propiamente dichas. Parafraseando a Sagan, es una buena manera de engañarse a sí mismo y a los demás lo menos posible.

*Artículo previamente publicado en Grupo ACT y cedido para su publicación en Psyciencia.

Artículo recomendado: Términos psicológicos que debemos evitar.

Imagen : Lifeonthecouch

Referencias

Baum, W. (2005). Understanding Behaviorism: behavior, culture, and evolution (2nd ed.). Blackwell Publishing.

Eacker, J. N. (1972). On some elementary philosophical problems of psychology. American Psychologist, 27(6), 553–565. https://doi.org/10.1037/h0033108

Skinner, B. F. (1953). Science and Human Behavior (1st ed.). Macmillan Pub Co.

Sin categoría

Manual de atención a niños y niñas víctimas de la violencia de género en el ámbito familiar

  • 13/04/2016
  • David Aparicio

“Save the Children, con el apoyo de la Dirección de Bienestar Social del Gobierno Vasco y la colaboración de IRSE y el Ayuntamiento de Barcelona, ha elaborado este “Manual para la formación de profesionales sobre la atención a los niños y niñas víctimas de la violencia de género en el ámbito familiar” que tiene el placer de presentar a continuación.

Este manual está dirigido a los y las profesionales que trabajan en la atención a mujeres víctimas de violencia de género en el ámbito familiar y a las Instituciones Públicas competentes en la materia, tanto en el ámbito jurídico, policial, sanitario, social como educativo.A todos aquellos que están en contacto desde estos ámbitos con los niños y niñas, hijos e hijas de estas mujeres.

Los objetivos que se plantearon en la elaboración de este material son:

1. Hacer visibles a los hijos e hijas de las mujeres víctimas de la violencia de género como víctimas directas de la misma violencia.

2. Dotar a los profesionales de un conocimiento específico sobre los derechos de los niños y niñas, su desarrollo evolutivo y sus necesidades.

3. Dotar a los profesionales de técnicas para facilitar la participación de los niños y niñas en el proceso de intervención.

4. Dotar a los profesionales de técnicas para realizar una primera valoración del estado y necesidades de los niños y niñas víctimas de la violencia de género.

Estos objetivos se desarrollan en cinco temas generales: los niños y niñas como víctimas de violencia de género en el ámbito familiar; los derechos de los niños y niñas víctimas de la violencia de género; algunos aspectos relevantes del desarrollo evolutivo de los niños y niñas; consecuencias de la violencia de género en los niños y niñas e intervención directa con niños y niñas víctimas de la violencia de género.

Descarga el manual completo en formato PDF.

  • Clínica

Las madres con trastornos posparto enfrentarían un mayor riesgo de cometer suicidio

  • 12/04/2016
  • Maria Fernanda Alonso

Culturalmente hemos denominado al tiempo en que transcurre el embarazo “la dulce espera.” Y es dulce porque a su fin se espera la llegada de un bebé, un nuevo integrante de la familia. La creencia general es que las mujeres, luego de dar a luz, pasan por una hermosa etapa de sus vidas, donde experimentan y disfrutan la maternidad junto a su nuevo bebé. Pero este puede no ser el caso para todas.

Un estudio encontró que las nuevas madres que sufren depresión y otros trastornos psiquiátricos enfrentan un mayor riesgo de cometer suicidio durante el año posterior al parto. Este estudio demuestra que en general, las madres con trastornos psicológicos posparto tienen un riesgo cuatro veces mayor de morir por causas naturales y no naturales durante el periodo de seguimiento, que las madres sin trastornos posparto. Al mismo tiempo, las madres con trastornos posparto enfrentan aproximadamente las mismas tasas de mortalidad como madres con trastornos psicológicos no relacionados al parto.

Sin embargo, incluso comparadas con ese grupo, las madres con trastornos posparto son más propensas a cometer suicidio durante los primeros 12 meses posteriores al parto. El alto riesgo de suicidios entre mujeres con trastornos psiquiátricos posparto ha sido descrito por otras investigaciones, pero este estudio es el primero en llevar a cabo una comparación exhaustiva con otras categorías de mujeres, permitiendo a los investigadores enfocarse en la relación causal exacta entre el parto y el riesgo de suicidio.

«Es importante que las mujeres con trastornos psiquiátricos posparto estén diagnosticadas apropiadamente y obtengan el tratamiento que necesitan»

“Creemos que es importante que las mujeres con trastornos psiquiátricos posparto estén diagnosticadas apropiadamente y obtengan el tratamiento que necesitan, lo que posiblemente pueda prevenir que cometan suicidio,” dijo Trine Munk-Olsen, investigador en el Departamento de Economía en Aarhus BSS y uno de los autores principales del estudio.

Los investigadores utilizaron los datos de un total de 1.545.857 mujeres danesas, cubriendo todo o la mayor parte del periodo que va entre 1970 y 2011. Esto no podría haber sido posible sin la existencia de tales datos mantenidos por varias agencias del gobierno en Dinamarca. Contar con datos que abarquen grandes periodos de tiempo es de gran ayuda para poner las estadísticas en perspectiva, y hacer seguimientos a largo plazo de los sujetos, sostuvo Munk-Olsen.

Los hallazgos fueron publicados en la revista «All-Cause Mortality in Women With Severe Postpartum Psychiatric Disorders» en el American Journal of Psychiatry, y son el resultado de un proyecto de investigación ambicioso llevado a cabo por un equipo de epidemiólogos de Aarhus BSS, Dinamarca, en cooperación con colegas de Países Bajos y Estados Unidos.

Fuente: Sciencedaily

  • Clínica

Cuando la ansiedad se hace ritual

  • 12/04/2016
  • CETECIC

El trastorno obsesivo compulsivo (T.O.C.) se caracteriza, como de su nombre se desprende, por la presencia tanto de obsesiones como de compulsiones. Las obsesiones consisten en pensamientos, impulsos o imágenes recurrentes y persistentes, experimentados como intrusos e inapropiados, causantes de ansiedad o malestar.

Las compulsiones son comportamientos o actos mentales repetitivos que la persona se ve obligada a efectuar como respuesta a las obsesiones. Si bien las compulsiones tienen por objetivo aliviar el malestar o prevenir acontecimientos negativos, ellas no se hallan conectadas de manera lógica y racional con los peligros que intentan ahuyentar. Esto otorga frecuentemente a las compulsiones un carácter mágico, que raya con lo delirante.

Veamos un ejemplo de lo que acabamos de mencionar. Estando en un restaurante, a Juliana se le presenta involuntariamente la idea de que podría tomar uno de los cuchillos que hay sobre la mesa y agredir a alguna de las personas presentes. Aunque ella reconoce esta imagen como ajena, no deja de provocarle un malestar importante, el cual sólo alivia a través de la repetición subvocal sistemática, durante cuatro minutos exactos, de las palabras “Dios mío, protégeme por favor”. Naturalmente, existe una relación funcional entre obsesiones y compulsiones: las obsesiones conducen al aumento del malestar emocional, las compulsiones constituyen un intento de aliviarlo.

En otras palabras, las compulsiones operan para reducir o neutralizar la incomodidad subjetiva ocasionada por las obsesiones. Es por eso que en el ejemplo de Juliana, ella efectúa la compulsión de repetirse “Dios mío, protégeme por favor” luego de que se le imponga la obsesión de que podría agredir a alguien. No obstante, las compulsiones sólo conforman intentos fallidos de limitar la ansiedad derivada de las obsesiones.

En efecto, el alivio experimentado resulta generalmente efímero pues las mismas compulsiones suelen conducir a otras obsesiones que requerirán de nuevas conductas compulsivas que las neutralicen; dando lugar así a un círculo vicioso del cual el paciente se ve imposibilitado de escapar; todo esto, por supuesto, acompañado de un gran padecimiento. Y en este punto, no está de más remarcar que las compulsiones no se restringen a meros actos mentales verbales repetitivos sino que muchas veces adoptan formas conductuales dramáticamente sufrientes.

En este sentido, son bien conocidos los casos de excesivos lavados conducentes a daños en la piel o aquéllos otros en los que predominan los rituales de comprobación y que transforman un acto sencillo como el salir de la casa en un complejo y largo proceso de verificaciones de llaves de gas, cerraduras o enchufes.

En pocas palabras, aparte de que las compulsiones consiguen únicamente un escape inmediato de la ansiedad, que no otorga ninguna solución de largo plazo al problema de fondo; ellas mismas llevan de suyo una fuente importantísima de sufrimiento.

El tratamiento del trastorno obsesivo-compulsivo

Tradicionalmente, el T.O.C. se ha mostrado resistente a las terapéuticas. Y si bien en la actualidad tanto los desarrollos psicológicos como farmacológicos han redundado en una mejora sustancial del pronóstico del cuadro; a decir verdad, el tratamiento de este desorden continúa presentando importantes dificultades. Por ello, los abordajes actuales consisten en programas multicomponentes integrados por varios procedimientos técnicos que se han probado efectivos.

Tal como sucede en la mayoría de las aplicaciones cognitivo conductuales, la psicoeducación se revela como una herramienta imprescindible en las fases iniciales de la intervención. Una explicación lógica y razonable, al correr de la investigación científica y del sentido común, da al paciente un primer marco de contención afectiva y de motivación para el cambio.

Adoptando desde el mismo inicio un enfoque pragmático de solución de problemas, el terapeuta brinda en términos sencillos información acerca de la psicología general del desorden. Esto incluye una descripción y conceptualización de la sintomatología, una explicación racional acerca de cómo ella se produce y mantiene.

Particularmente importante resulta el entendimiento de la relación entre las obsesiones y compulsiones, pues ello redundará en un mayor compromiso y aceptación por parte del paciente de uno de los medios técnicos más utilizados, la exposición y prevención de la respuesta.

La exposición y prevención de la respuesta se ha transformado en la principal y primera línea de intervención en el tratamiento del T.O.C. Este hecho obedece, naturalmente, a lo que las investigaciones sobre la efectividad de las terapias psicológicas señalan ya sin lugar a dudas: aproximadamente el 80 % de los pacientes con T.O.C. tratados con la mencionada técnica remiten totalmente el cuadro o mejoran en más de un 80 % su sintomatología.

Este dato nos orienta hacia dos colusiones importantes. Primero, la exposición y prevención de la respuesta es un método efectivo, por lo tanto siempre habrá de constituir un ingrediente esencial en los programas terapéuticos del T.O.C. Segundo, un 20 % de los paciente no responden bien a él, lo cual significa que debemos diseñar operatorias más amplias con el objetivo de cubrir el espectro de efectividad dejado vacante.

En esta línea, se han propuesto diversos recursos cuya efectividad se ha establecido más parcialmente. La discusión cognitiva se aplica con éxito aceptable al T.O.C. Aunque el formato general de la técnica ha sido respetado, se introdujeron cambios a fines de adecuarla a los procesos psicopatológicos propios de este trastorno. En esta línea, sobresale el planteo de Salkovskis, quien ha enfatizado un modelo que contempla la diferencia entre las obsesiones y los pensamientos automáticos. Más puntualmente, él destaca la importancia de no discutir las obsesiones, sino los pensamientos automáticos derivados de ellas.

La sobreestimación del riesgo y sus consecuencias se manifiesta como un rasgo tan sobresaliente del T.O.C. que algunos autores como Van Oppen y Arntz han llegado a postular que éste debe constituir el foco principal de los procedimientos cognitivos. En esta línea, la revalorización del riesgo y sus consecuencias se ha evidenciado como una técnica efectiva en lo que concierne a la modificación de percepciones exageradas sobre la probabilidad de sucesos negativos futuros. La versión planteada por Hoekstra combina el análisis de las secuencias de hechos temidos con el diseño de experimentos conductuales a los fines de alcanzar estimaciones más realistas sobre las catástrofes imaginadas.

Existen, tal como se dijo anteriormente, un amplio conjunto de herramientas terapéuticas aplicables al T.O.C. Baste aquí sólo mencionar algunas otras importantes como la discusión cognitiva aplicada a la revalorización de la responsabilidad o los enfoques metacognitivos dirigidos a la modificación de los procesos atencionales.

Dada la complejidad del cuadro en cuestión y en vistas de que ningún procedimiento aislado ha logrado una tasa de eficacia satisfactoria, la operación conjunta de las técnicas, diagramadas en un programa terapéutico coherentemente planificado, es hoy la elección más aconsejada de tratamiento para el T.O.C.

Artículo previamente publicado en la Revista de CETECIC y cedida su publicación para Psyciencia. 

Autores: Lic. Carmela Rivadeneira, Lic. José Dahab y Lic. Ariel Minici

  • Sponsor

40% OFF en cursos online de: Psicología del Deporte, Terapia Sexual y Terapias de Tercera Generación de la AACP [Sponsor]

  • 11/04/2016
  • David Aparicio

La Asociación para el Avance de la Ciencia Psicológica (AACP), es una de las instituciones científicas que está revolucionando el campo de la investigación y la educación presencial y a distancia en latinoamérica. Sus propuestas educativas nutren de conocimiento a los psicólogos que están deseosos por aprender sobre los tratamientos psicológicos basados en la evidencia, que permitan ofrecer respuestas a las necesidades de los pacientes de hoy en día.

En esta ocasión te presentamos su nueva propuesta educativa con tres cursos online que te introducirán en las Terapias de Tercera Generación, Terapia Sexológica y Psicología del Deporte.

Todos los cursos inician el 18 de abril y tienen un descuento promocional del 40%.

Psicología del Deporte y de la Actividad Física

unnamed-2

La psicología no sólo se encarga de tratar la psicopatología mental. Los psicólogos somos los especialistas de la conducta humana y tenemos mucho que decir sobre cómo mejorar el rendimiento deportivo. Esta es la propuesta para todos aquellos psicólogos que desean ofrecer o especializarse en la psicología del deporte:

Plan del curso:

Clase 1
CONCEPTUALIZACIÓN COMO DISCIPLINA PROPIA DE LA PSICOLOGÍA Y DE LAS CIENCIAS DEL DEPORTE
Definición y conceptualización de la psicología del deporte y de la actividad física. Objetivos de la psicología del deporte y de la actividad física. Antecedentes de la psicología del deporte y desarrollo internacional. Diferencias entre psicología del deporte y psicología clínica.

Clase 2
EL ROL PROFESIONAL DEL PSICÓLOGO DEL DEPORTE
Intervenciones directas e indirectas dentro de la psicología del deporte. Trabajo interdisciplinario en el ámbito deportivo. Inserción del psicólogo del deporte dentro de los equipos deportivos.

Clase 3
ACTIVIDAD FÍSICA Y BIENESTAR PSICOLÓGICO
Relación entre ejercicio y bienestar psicológico. Adicción al ejercicio físico. Psicología y lesiones en el deporte.

Clase 4
ENTRENAMIENTO PSICOLÓGICO: OPTIMIZANDO EL RENDIMIENTO DEPORTIVO
Relación entre rendimiento deportivo y habilidades psicológicas. Establecimiento de objetivos. Regulación de la activación. Técnicas de visualización. Autodiálogo. Atención y concentración.

Certificación:

Se entregan certificados de aprobación de 16 hs.
Emitidos por el Instituto de Ciencia Psicológica.

Costo:

40% OFF en este curso: Inscripción promocional por tiempo limitado.

ARGENTINA: $ 1200 $ 720

LATINOAMÉRICA: USD 120 USD 72

Inscripción:

Para consultas e inscripción ingresa aquí.

Terapias Contextuales y de Tercera Generación

unnamed

En los últimos años hemos sido testigos del creciente interés por las Terapias Contextuales y de Tercera Generación, un modelo de terapias con una rigurosa base científica. Lastimosamente en muchos de nuestros países estas terapias todavía son desconocidas. La AACP pone a nuestra disposición un curso introductorio en donde se explorarán las bases de la Terapia de Aceptación y Compromiso y la Terapia Analítico Funcional.

Plan del curso:

Clase 1 INTRODUCCIÓN A LA TERAPIA DE ACEPTACIÓN Y COMPROMISO (ACT)
La ubicuidad del sufrimiento humano. Teoria de los Marcos Relacionales (TMR)
La implicancia de la cultura y contextos en los problemas psicológicos.
El trastorno de evitación experiencial o la inflexibilidad psicológica destructiva.
Entrenamiento de la flexibilidad psicológica.

Clase 2 INTRODUCCIÓN A LA TERAPIA DE ACEPTACIÓN Y COMPROMISO (ACT)
Uso de metáforas e interacciones clínicas en ACT.

Clase 3 INTRODUCCIÓN A LA PSICOTERAPIA ANALÍTICO FUNCIONAL (FAP)
El análisis de la conducta clínica. La conducta clinicamente relevante.
Conductas objetivo y conducta problema en el terapeuta.
Tipos de conducta clínicamente relevantes. Las cinco reglas de trabajo con FAP.

Clase 4 INTRODUCCIÓN A LA PSICOTERAPIA ANALÍTICO FUNCIONAL (FAP)
Interacción «lógica» en FAP.
Presentación de viñetas e interacciones típicas con el modelo.

El curso será dictado por Juan Pablo Colletti, terapeuta especializado en Terapias de Tercera Generación. Ingresa aquí para ver el vídeo explicativo del curso.

Certificación:

Se entregan certificados de aprobación de 16 hs.
Emitidos por el Instituto de Ciencia Psicológica.

Costo:

40% OFF en este curso: Inscripción promocional por tiempo limitado.

ARGENTINA: $ 1200 $ 720

LATINOAMÉRICA: USD 120 USD 72

Inscripción:

Para consultas e inscripción ingresa aquí.

Teoría y técnica de la sexología clínica

unnamed-1

Los trastornos sexuales están llenos de tabús y mitos. Por eso es necesario que los psicólogos puedan ofrecer tratamientos basados en la ciencia capaces de dar respuesta a las disfunciones y trastornos sexuales. La AACP nos ofrece un curso online preparado por la especialista Ana Belen Amil, en el que aprenderás:

Clase 1 SURGIMIENTO DEL ESTUDIO CIENTÍFICO DE LA SEXUALIDAD HUMANA
Antecedentes del estudio científico de la sexualidad humana. La protosexología. Alfred Kinsey. Respuesta sexual humana y terapia sexual. Trastornos del deseo sexual. DSM II y III.

Clase 2 CATEGORÍAS DIAGNÓSTICAS EN SEXOLOGÍA CLÍNICA
Diagnóstivo por el DSM IV. Novedades del DSM V. Disfunciones sexuales. Etiología y diagnóstico.

Clase 3 TRATAMIENTO COGNITIVO CONDUCTUAL DE LAS DISFUNCIONES SEXUALES
Técnicas cognitivo conductuales en terapia sexual.

Clase 4 DESAFÍOS PARA LA SEXOLOGÍA CLÍNICA
Mitos en terapia sexual. Principales críticas a las categorías diagnósticas. Controversias en torno al DSM.

Ingresa aquí para ver el vídeo promocional.

Certificación:

Se entregan certificados de aprobación de 16 hs.
Emitidos por el Instituto de Ciencia Psicológica.

Costo:

40% OFF en este curso: Inscripción promocional por tiempo limitado.

ARGENTINA: $ 1200 $ 720

LATINOAMÉRICA: USD 120 USD 72

Inscripción:

Para consultas e inscripción ingresa aquí.

  • Clínica

6 consejos para manejar la medicación en vacaciones

  • 11/04/2016
  • Maria Fernanda Alonso

Hace un par de meses, aproximadamente, que la mayoría hemos vuelto a nuestras rutinas cotidianas de trabajo, estudio y demás responsabilidades. No hay nada como una semana bien cargada de quehaceres para recordarnos cuánto extrañamos nuestras vacaciones y la posibilidad de seguir el vuelo de las mariposas desde la comodidad de una hamaca.

Lo bueno es que el año suele regalarnos algunos días extra de descanso que muchos aprovechan para viajar, visitar a la familia o los amigos, y desconectarse de la cotidianidad. Sin embargo, no es posible desconectarse tan livianamente de los medicamentos recetados en torno a un trastorno de salud mental, y a su vez debemos resaltar la importancia de la adherencia al tratamiento psicofarmacológico (es decir, la medida en que la conducta del paciente se adecua a las indicaciones del médico), sobre todo en pacientes con depresión, trastorno bipolar o esquizofrenia.

Este es uno de los motivos por los que debemos ser especialmente precavidos durante las vacaciones, donde el estar relajados o distraídos nos puede jugar en contra. Por eso, aquí les dejo seis consejos útiles para manejar la medicación durante las vacaciones:

1. Llevá más de lo que necesitás

Por más que tu plan sea salir de casa sólo por 3 ó 4 días, es importante tener en cuenta que puede ocurrir cualquier eventualidad que te obligue a quedar un par de días más de lo planeado y, por supuesto, también necesitarás tu medicación durante esos días. Una buena estrategia puede ser llevar los medicamentos necesarios para cubrir cinco días extras.

2. Guardá los prospectos

Estas pequeñas guías que vienen dentro de las cajas de los medicamentos son de gran ayuda, no sólo para saber qué estás consumiendo, y cómo actuar ante determinadas situaciones de riesgo que puedan presentarse, sino que también en ellas se encuentra detallado el nombre del medicamento que consumís y su composición, datos fundamentales para adquirir una nueva caja en la farmacia, o, si son expendidos bajo receta, con el prospecto el médico que te atienda en las vacaciones podrá saber cuál es el medicamento exacto que te recetó tu médico de cabecera.

También podés aprovechar las bondades de la tecnología, y sacarle fotos al prospecto con tu celular, y así llevarás esos datos con vos adonde sea que vayas.

3. Intentá mantener tu horario regular

Algunos medicamentos pueden ser tomados en diferentes horarios sin producir efectos no deseados por ello, pero hay ciertos medicamentos con los que es imprescindible mantener los horarios regulares que llevás en tu vida cotidiana, incluso si te encontrás en un lugar con una gran diferencia horaria.

4. Programá alarmas

De nuevo, sacá ventaja de las facilidades que nos brinda la tecnología, y poné alarmas en tu celular que te recuerden que tenés que tomar los medicamentos, porque cuando estamos rodeados de familia, amigos o nuevas aventuras, es muy fácil perder la noción del tiempo.

5. Pedile a personas dentro de tu red de soporte que te recuerden que tenés que tomar los medicamentos

Cuando estamos fuera de casa, muy relajados o entretenidos con cosas nuevas podemos llegar a ignorar hasta las alarmas, por eso, las personas que nos rodean pueden ser un buen sistema de control si se lo pedimos. Podés pedirles tanto que te recuerden que tenés que tomarlos, como que te pregunten si los tomaste.

6. No tengas miedo de llamar a tu doctor

Ya sea que estés tomando la misma medicación de siempre o que la hayas cambiado recientemente, cualquier inquietud, duda o situación que se te pueda presentar es mejor que la consultes con tu médico. Si es necesario, llamalo y dejale un mensaje para que te devuelva la llamada ni bien pueda. No tengas miedo de hacerle preguntas pues él conoce tu historial y los motivos por los cuales estás tomando esa medicación. Si, por ejemplo, esta medicación te impide dormir, aún estando muy cansado, podés contarle la situación al médico y concordar sobre una dosificación más adecuada para evitar dicho efecto. 

Fuente: Psychcentral

Sin categoría

10 estudios que nos muestran las ventajas de sentirnos tristes

  • 08/04/2016
  • Alejandra Alonso

Ningún ser humano puede salvarse de sentirse triste alguna vez y usualmente pensamos en esto como algo displacentero. Pero en verdad la tristeza puede cumplir funciones muy importantes y ser parte de una buena salud mental a niveles moderados. Veamos qué dicen los siguientes 10 estudios al respecto:

  1. El mal humor puede ser motivante (cuando es seguido de buen humor)

Un estudio del 2011 que evaluó a desarrolladores de software dos veces al día por un período de 55 días, encontró que los más comprometidos con su trabajo en la tarde eran aquellos que cambiaron de un mal humor a uno positivo, comparados a aquellos que eran felices o miserables todo el día. Los investigadores piensan que aceptar los momentos negativos de la vida (conflictos, crisis, errores) como parte inevitable de la experiencia integral humana nos beneficia. Según ellos, la ausencia de experiencias negativas haría que percibieramos menor necesidad de actuar y de comprometernos con nuestros trabajos.

  1. Abraza a tu mal ánimo y no te lastimará

Un estudio del 2015 entrevistó a 365 alemanes e indagó sobre sus actitudes hacia las emociones negativas y positivas; también se les preguntó sobre su salud física y mental. Luego monitorearon los estados de ánimo de los participantes durante 3 semanas utilizando sus smart phones. El vínculo entre los malos estados de ánimo y los resultados negativos (en relación a la salud mental y física) variaba dependiendo de la actitud que ellos tuvieron hacia las emociones negativas. Los participantes con actitudes negativas tendían a pagar el precio usual: a mayor actitud negativa, peor salud mental y física, tanto en el momento como a largo plazo. Sin embargo, entre los participantes con una actitud más positiva, estos vínculos se reducían o incluso ni existían.

  1. Probablemente te sientas mejor luego de un buen llanto

Darte una oportunidad de sumergirte en tu tristeza puede ser catártico a veces, al menos a corto plazo. Eso fue lo que se observó en un estudio publicado en 2011, en el cual 97 estudiantes mujeres completaron un diario sobre llanto durante 40 a 73 días. Se reportaba con más frecuencia que el ánimo luego de llorar no cambiaba (60.8%), pero un 30% de las sesiones de llantos se asociaron con un cambio a un humor más positivo. Los episodios de llanto más intensos (no más largos) se asociaron con resultados más positivos en relación al ánimo, lo mismo fue cierto para los episodios de llanto que siguieron a sentimientos de inadecuación y que dispararon un cambio positivo en la situación. También, llorar en compañía de otra persona estaba asociado más regularmente con estados de ánimo positivos que llorar solo o en compañía de varias personas.

  1.  Sos más persuasivo cuando estás triste

Para este estudio del 2007, se provocó el estado de ánimo feliz o triste a través de películas cortas. Luego, los participantes debían escribir argumentos para persuadir a alguien de cambiar su opinión en alguna cuestión controversial. Los científicos observaron que las personas tristes producían mensajes más efectivos que las personas felices, y lo que es más interesante, sus argumentos eran más persuasivos. El efecto parece deberse a que las personas tristes producen más argumentos concretos y específicos que los sujetos felices.

  1. La depresión moderada podría mejorar la empatía

En un estudio del 2005, psicólogos de la Universidad de Queen (Canadá) encontraron que los estudiantes con depresión moderada tenían mayor habilidad para detectar las emociones de otras personas, incluso cuando solo estaban viendo fotografías de los ojos. Aunque también es importante resaltar que esto podría tener un lado malo, ya que su sensibilidad les da más oportunidades para desplegar sus sesgos negativos cuando interpretan reacciones emocionales pasajeras.

  1. Estar de mal humor probablemente no afecte tu desempeño mental

En un estudio llevado a cabo este año, los participantes completaron versiones similares del mismo test mental por cinco días consecutivos, los test evaluaban cuestiones como memoria y velocidad de procesamiento. Cada día, antes del test, los sujetos también completaban medidas de su estado de ánimo. El estado de ánimo y el desempeño mental de los participantes fluctuaban durante el curso del estudio, sin embargo no estaban vinculados, es decir que no había evidencia de que estar de mal humor se asociara con un mal desempeño en los tests mentales.

  1.  Los líderes que están tristes fomentan un estilo crítico de pensamiento

Para este estudio del 2013, estudiantes de negocios recibieron instrucciones sobre una tarea de parte de un gerente que les hablaba a través de un video. Las palabras eran las mismas para todos los estudiantes, pero el video de algunos mostraba a un gerente feliz y el de otros a uno trsite. Luego del video, los estudiantes que recibieron el video con el gerente feliz se desempeñaron mejor en una tarea creativa; por otro lado, a los estudiantes que observaron a gerente triste les fue mejor resolviendo sudokus, utilizados para medir el pensamiento analítico.

  1. Sentirte triste te hace menos propenso a creer información engañosa

Los investigadores de un estudio del año 2005, les pidieron a los participantes que miraran fotos de un accidente de autos. Una hora después, recordaron eventos tristes o felices de sus vidas, práctica que puso a los sujetos en un estado de ánimo feliz o triste. Luego respondieron preguntas sobre el accidente automovilístico, algunas de las cuales eran engañosas. El hallazgo principal fue que los participantes que estaban tristes eran menos engañados que los felices.

  1.  Sos menos crédulo cuando te sentís bajoneado

Un estado de ánimo triste nos puede hacer menos crédulos y mejores al detectar mentiras, de acuerdo con un estudio del 2008. A través de películas, se provocaron estados de ánimo tristes o felices en los participantes, quienes luego miraron un video de alguien mintiendo o diciendo la verdad sobre haber robado o no un ticket de la habitación de alguien. Los participantes tristes eran más escépticos en sus respuestas a estos videos y eran mejores al detectar qué personas del video estaban mintiendo.

  1.  Las estados de ánimo negativos son parte de una vida significativa

Una encuesta norteamericana, publicada en 2013, encontró que las personas que calificaban sus vidas como más significativas también tendían a reportar más estrés, ansiedad y preocupación. Los investigadores opinan que estas personas, capaces de sacrificar placeres personales para hacer contribuciones constructivas a la sociedad, deberían ser reconocidas y respetadas.

Fuente: Research Digest

  • Definiciones

Definición de la semana: Tricotilomanía

  • 08/04/2016
  • Alejandra Alonso
tricotilomanía

Según el DSM V, que ubica la Tricotilomanía entre los trastornos Obsesivos-Compulsivos, los criterios diagnósticos para este trastorno son:

  • Arrancarse el cabello recurrentemente, lo que produce pérdida de cabello.
  • Muchos intentos de parar o reducir esta conducta.
  • La conducta causa malestar significativo en varias área de la vida del sujeto.
  • El arrancarse o perder el pelo no se debe a enfermedad médica y no se explica mejor por otro trastorno.

Las personas con esta conducta pueden presentar ciertos rituales relacionados al arrancarse el cabello, como por ejemplo, elegir un tipo específico de cabello, arrancar el cabello de determinada manera, o examinar el cabello visual, táctil u oralmente.

Esta conducta también puede venir acompañada de varios estados emocionales como, ansiedad, aburrimiento, tensión creciente, etc. A su vez, la persona puede experimentar gratificación, placer o sensación de alivio.

La conducta de arrancar cabellos no suele suceder en presencia de otros, excepto que sean familiares muy cercanos. A veces la persona puede arrancar cabello de mascotas, muñecas, etc.

Algunas personas niegan arrancarse el cabello. La mayoría de ellos tiene comportamientos repetitivos relacionados al cuerpo como morderse los labios o las uñas.

La prevalencia en la población es del 1-2% y se da más en mujeres que en hombres (excepto en niños, donde se ven cantidades más o menos iguales de casos en ambos sexos).

Aunque esta conducta puede verse en niños, generalmente se resuelve en el desarrollo temprano. El principio de una tricotilomanía suele darse en la pubertad, los sitios desde los que se arranca cabello pueden variar con el tiempo. El trastorno puede hacerse crónico si no es tratado.

Para realizar el diagnóstico diferencial, se deben tener en cuenta los siguientes trastornos:

  • Otros trastornos obsesivos compulsivos.
  • Trastornos del neurodesarrollo.
  • Trastornos psicóticos.
  • Otra condición médica.
  • Trastornos relacionados al consumo de sustancias.

Fuente: American Psychiatric Association. (2013). Diagnostic and
statistical manual of mental disorders
(5th ed.). Washington, DC

  • Ciencia

6 consejos de la ciencia cognitiva para ser mejores escritores

  • 07/04/2016
  • Maria Fernanda Alonso

Las palabras escritas son gran parte de nuestras vidas y de nuestra historia. Aunque no seamos escritores profesionales, podemos encontrarnos con las ganas o el deber de escribir, y ésta no siempre es una tarea sencilla (empezando por el tan temido “síndrome de la página en blanco”). Steven Pinker es un científico cognitivo y lingüista de Harvard, autor de varios libros, que recientemente ha sido ubicado dentro de los los 100 psicólogos más eminentes de la era moderna. En su obra The Sense of Style: The Thinking Person’s Guide to Writing in the 21st Century (El sentido del estilo: La guía del ser pensante para escribir en el siglo XXI), ofrece consejos y guías para escritores basado en investigaciones sobre el modo en que trabaja el cerebro y las formas de aprovecharlo para mejorar las habilidades de escritura (útiles tanto para quien recién piensa que quizás le gustaría empezar a escribir, como para el que le saca chispas a la pluma desde hace tiempo):

1) Cuidado con la “Maldición del Conocimiento”

No es tu culpa que tu escritura no sea clara, en serio. La razón principal es que el cerebro no está programado para escribir claramente. Una vez que sabés algo, asumís que los demás también lo saben.

La “maldición del conocimiento”, explica Pinker, es la inhabilidad que tenemos de imaginar cómo sería no saber algo que sabemos. El escritor no se detiene a pensar en lo que el lector no sabe… y eso lleva a escribir de manera poco clara.

En el libro antes mencionado, Pinker sostiene que la mejor manera de evitar este problema (considerado como el principal problema de los escritores) es mostrando un borrador de tu trabajo a alguien, y averiguar si tiene sentido para esta persona, si puede seguirlo.

«Somos demasiado confiados, a veces al punto del delirio, en nuestra habilidad para inferir qué piensan las otras personas»

“Psicólogos sociales han encontrado que somos demasiado confiados, a veces al punto del delirio, en nuestra habilidad para inferir qué piensan las otras personas, incluso las personas cercanas a nosotros. Sólo cuando le preguntamos a esas personas descubrimos que lo que es obvio para nosotros no es obvio para ellos. Es por eso que los escritores profesionales tienen editores… Ni siquiera es necesario que tus críticos sean una muestra representativa de tu audiencia pretendida. Suele ser suficiente con que ellos no sean vos,” explica Pinker.

2) Sé visual y conversacional

En su libro, Pinker explica que un tercio del cerebro humano está dedicado a la visión, y grandes franjas al tacto, la audición, al movimiento y al espacio. Agrega que muchos experimentos han mostrado que los lectores entienden y recuerdan mucho mejor el material cuando este es expresado en lenguaje concreto que les permita formar imágenes visuales.

Por otra parte, aconseja ser conversacional y pensar en el lector como un igual, destacando que esa igualdad lleva al lector a sentirse como un genio, en cambio, una mala escritura, una escritura que busca impresionar, en el mejor de los casos hará sentir al lector como un tonto (y a nadie le gusta sentirse un tonto), o podría hacer quedar como un tonto al mismo escritor. Un estudio examinó la eficacia de la estrategia utilizada por muchos estudiantes universitarios que admitieron haber aumentado la complejidad de sus vocabularios de manera deliberada para dar la impresión de inteligencia. En algunos de los experimentos se manipuló la complejidad del texto y se encontró una relación negativa entre la complejidad y la inteligencia evaluada.

Para hallar la adecuada simetría entre lector y escritor, Pinker sugiere que imagines que estás en una conversación con un lector que es tan competente como vos, pero que simplemente no conoce algunas cosas que vos si conocés. La idea es orientar al lector para que pueda ver con sus propios ojos algo que vos ya habías notado y que él no ha notado todavía, en lugar de concentrarse en la actividad de las personas que han estudiado sobre el asunto.

3) Ubicá al lector

Contale al lector cuál es tu punto, desde el principio. Un estudio encontró que tener un conocimiento del contexto relevante es un requisito previo para la comprensión lectora.

Pinker explica que los lectores siempre tienen que completar los antecedentes, leer entre líneas, conectar los puntos. Y eso significa que ellos aplican su propio conocimiento anterior para entender el texto en cuestión. “Si no saben qué conocimiento anterior aplicar, cualquier pasaje de escritura será tan superficial y elíptico que será incomprensible.”

Básicamente, el escritor tiene que mostrarle claramente al lector cuál es el tópico del texto y cuál es el punto. Muchos escritores son renuentes a hacer esto porque piensan que le quitaría el suspenso al texto. Pero lo cierto es que el suspenso no es útil si las personas no tienen idea de lo que estás hablando y dejan de leer después del primer párrafo.

El escritor debería dejar claro a los lectores qué es lo que está tratando de alcanzar

El lector debería saber adónde lo está llevando el escritor a medida que avanza. En el libro The Sense of Style, Pinker sostiene que “el lugar exacto en que el punto de un texto es presentado es menos importante que el imperativo de divulgarlo en algún lugar no muy lejano del principio.” Reconoce que existen comediantes, ensayistas y autores de novelas de misterio que pueden construir la curiosidad y el suspenso y luego resolverlo todo con una revelación repentina, pero todos los demás escritores deberían esforzarse por informar (y no por asombrar), y eso significa que deberían dejar claro a los lectores qué es lo que están tratando de alcanzar.

4) No hace falta que sigas las reglas (pero intentalo)

Cuando se trata de escribir correctamente no hay una policía del lenguaje. Los diccionarios no son libros de reglas, dice Pinker, es más, los editores de diccionarios leen mucho y se mantienen atentos a nuevas palabras o nuevos sentidos usados por muchos escritores en muchos contextos, y adhieren o cambian las definiciones de manera acorde.

Es cierto que seguir las reglas hace que nuestra escritura sea mejor, en promedio, pero se recomienda la creatividad. El lenguaje es cambiante, y es mejor conocer las reglas antes de romperlas.

¿Cómo aprender las reglas sin tener que volver a las clases de primaria?

5) Lee, lee… y lee un poco más

Las guías para escribir son excelentes herramientas, pero cualquiera que quiera mejorar su escritura necesita leer mucho.

Pinker opina que para convertirse en un buen escritor, uno debe pasar mucho tiempo inmerso en los textos, permitiéndose empaparse de miles de idiomas, construcciones, figuras de discurso y palabras interesantes, para desarrollar un sentido de escritura en su mejor estado. “Convertirse en escritor requiere saborear y analizar la ingeniería inversa de ejemplos de buena prosa, que nos den algo a que aspirar y nos permitan llegar a ser sensibles a las miles de cosas que van en una buena oración, las cuales no son posibles de deletrear una por una.”

Nunca dejes de aprender.

6) Escribir bien = Revisar

Ser un buen escritor no significa que escribas las palabras perfectas en el primer intento, sino que le dediques tiempo a tu trabajo para refinarlo.

La buena escritura requiere revisar y volver a arreglar

“Muchos de los consejos sobre escribir bien son realmente consejos sobre revisar. Porque muy pocas personas son lo suficientemente inteligentes como para ser capaces de establecer cierta apariencia de un argumento y expresarlo en forma clara al mismo tiempo. La mayoría de los escritores necesitan dos pasadas para alcanzar eso, y después de que han llegado a la idea es tiempo de refinar y pulir. Porque el orden en que las ideas se le ocurren a un escritor es muy pocas veces el mismo orden en el que son mejor digeridas por el lector. Y a menudo, la buena escritura requiere revisar y volver a arreglar el orden de lo que introdujiste para que el lector pueda seguirlo con facilidad,” sostiene Pinker.

En palabras de Pinker, el lenguaje evoluciona constantemente. Todos podemos aprovechar estas estrategias para mejorar nuestra escritura, ya sea que lo hagamos como un simple hobbie, por nuestro trabajo o de manera profesional, para mantenerla en privado o deleitar (esperemos) al público con nuestras piezas.

Fuente: Bakadesuyo

  • Sponsor

Te esperamos en el Congreso Latinoaméricano de Terapia Cognitivo Conductual, Panamá 2016

  • 07/04/2016
  • David Aparicio

En el próximo mes de julio se realizará en Panamá el Congreso de la Asociación Látinoamericana de Análisis y Modificación de Conducta (CLAMOC), el encuentro más importante y referente de la Terapia Cognitivo Conductual de toda la región.

Cómo panameño (ya conocen mi nacionalidad) no puedo esconder la inmensa alegría y orgullo que me da saber que mi país fue elegido como sede de un evento de tal magnitud. El CLAMOC reúne a los psicólogos, terapeutas e investigadores más importantes para debatir, compartir y exponer los avances de la ciencia psicológica —nuestra ciencia— en toda Latinoamérica.

image

Soy miembro del comité organizador y les puedo decir, con plena confianza, que este congreso será todo un éxito. El equipo de psicólogos está trabajando día y noche para ofrecer un congreso de primer nivel que dejará a todos satisfechos tanto por la calidad académica como por la hospitalidad y trato que recibirán quienes asistan.

Durante los próximos días publicaremos en Psyciencia las imágenes promocionales de los exponentes referentes del congreso. También los invitamos a visitar la página oficial del CLAMOC 2016, para que puedan conocer todos los detalles de precios especiales de pasajes, hospedaje, talleres y conferencias.

El congreso de la CLAMOC en Panamá se llevará a cabo del 28 al 30 de julio en las instalaciones de la Facultad de Psicología de la Universidad de Panamá. Apresúrate y participa de este gran congreso y conoce también a Panamá.

¡Te esperamos!

  • Recursos

Apego y psicopatología materna: relación con el estilo de apego del bebé al año de vida (PDF)

  • 07/04/2016
  • David Aparicio

La presente investigación tiene por objeto describir y analizar la relación entre el estilo de apego materno, la presencia o ausencia de indicadores de psicopatología en la madre, y el estilo de apego de su bebé al año de vida.

Para ello se utilizó un diseño correlacional de corte transversal en el cual se seleccionó una muestra de 72 díadas madre / primer bebé. Para acceder al apego del bebé se realizó la Situación Extraña cuando tenían entre 11 y 15 meses de vida. Posteriormente, a las madres se les aplicó el cuestionario de autorreporte CAMIR para acceder a sus representaciones de apego y al cuestionario OQ-45.2 para obtener un índice de funcionalidad en las áreas de sintomatología ansiosa – depresiva, relaciones interpersonales y rol social.

Los resultados indican que no existe una asociación significativa entre el estilo de apego de la madre y el estilo de apego del bebé. Sin embargo, la variable psicopatología materna tiene una capacidad predictiva del 69.4% sobre el apego del bebé.

Descarga la investigación completa en formato PDF.

Autor: Quesada Vanetza y Santalices María Pía.

Fuente: Redalyc

  • Clínica

Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) para padres de niños con conductas disruptivas

  • 06/04/2016
  • Javier Mandil

El entrenamiento a padres de niños oposicionistas y su combinación con la programación de contingencias en el aula y tratamiento farmacológico en niños con TDAH han demostrado ser alternativas eficaces de tratamiento (Bunge, Mandil y Gomar, 2010). Sin embargo, las recaídas son frecuentes debido a que las familias no suelen mantener las estrategias en manera estable. Así mismo, en las consultas donde se registran comorbilidades, conflictos familiares y/o trastornos psicopatológicos en alguna de las figuras parentales los efectos se ven moderados (Ollendick & King, 2012). Es frecuente que los motivos de consulta cursen con crisis familiares y que el vínculo entre padres e hijos se desgaste: estos factores dificultan el ejercicio sostenido de las habilidades para la gestión de las conductas problemáticas por parte de los cuidadores.

Atentos a estos desafíos, Coyne, McHugh y Martinez (2011) reportan prometedores resultados respecto a la administración combinada del entrenamiento a padres y la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) dirigida a los cuidadores en las familias afectadas. De acuerdo a los autores, esta forma de tratamiento combinado permitiría superar las barreras cognitivas y emocionales que impiden el ejercicio flexible de las habilidades parentales (Coyne, 2009). Probablemente el efecto beneficioso se vea posibilitado debido a que la Teoría de los Marcos Relacionales (RFT), base teórica y conceptual de ACT, provee una explicación de los procesos lingüísticos y cognitivos implicados en las relaciones familiares (Backen Jones et al., 2016).

Por ese motivo, a continuación realizaremos un breve resumen de dicha base conceptual, enfatizando el análisis del desarrollo de regulaciones verbales que pudiesen dificultar o facilitar el ejercicio flexible de las habilidades parentales. En el apartado subsiguiente detallaremos los principales procesos de ACT que se trabajan junto a los cuidadores de las familias afectadas. Por último revisaremos la evidencia de su eficacia reportada a la fecha, considerando la necesidad de investigaciones futuras.

La base conceptual: Teoría de los Marcos Relacionales

Es amplia la bibliografía especializada a la que el lector puede recurrir para acceder a un conocimiento más preciso de la Teoría de los Marcos Relacionales –RFT- (Hayes, Barnes-Holmes y Roche, 2001; Torneke, 2010). Sin embargo, vale la pena en este apartado realizar una breve sinopsis de sus propuestas teóricas centrales para contextualizar sus aportes prácticos a la clínica cognitivo comportamental con niños y adolescentes. La Teoría de los Marcos Relacionales es un desarrollo contemporáneo de las teorías de Skinner (1957) respecto al lenguaje. Desde esta perspectiva se entiende que las conductas verbales constituyen la cognición y que ésta es producto de las interacciones lingüísticas (Coyne y Cairns, 2016). Hayes, Barnes-Holmes y Roche (2001) proponen que los seres humanos tenemos la capacidad de aprender, no sólo en forma directa, sino también de manera indirecta relacionando estímulos.

El “enmarcar” (frame) refiere al proceso de relacionar estímulos, en manera arbitraria y en función del contexto verbal. Esta capacidad específicamente humana es la que determina el desarrollo de la cognición y el lenguaje (Torneke, 2010).

Desde esta perspectiva nuestras categorías cognitivas, nuestras evaluaciones, valoraciones, juicios y reglas actitudinales son conductas aprendidas a partir de la relación y transformación lingüística entre estímulos.

El “enmarcar” (frame) refiere al proceso de relacionar estímulos

Estos procesos se desarrollan de acuerdo a tres propiedades:

Vinculación mutua: es decir que la relación arbitraria entre estímulos se genera en manera bidireccional. Por ejemplo, si los padres desarrollan la relación “un niño obediente es sano”, esta podrá dar lugar a la relación inversa “los niños sanos son obedientes”.

Vinculación múltiple: las derivadas arbitrarias tienden a establecer relaciones múltiples entre estímulos y estas relaciones son multidireccionales. Es decir que, si se establecen las relaciones “un niño que respeta a su padre es un niño sano” y “un niño sano es obediente”, es probable que en consecuencia se desarrollen las vinculaciones arbitrarias  “un niño sano es obediente y respeta a su padre”.

Transformación en las funciones de los estímulos: al relacionarse en manera arbitraria los estímulos tienden a transformar sus funciones preceptúales y psicológicas entre sí. Las características que tienen más incidencia en la clínica psicológica son el valor apetitivo o aversivo arbitrario que a partir del enmarcado relacional se tiende a adjudicar a los estímulos: la “obediencia es buena”. “Ser introvertido es malo”. Al considerar su arbitrariedad basta pensar que en diversos contextos culturales los grados de introversión o extraversión de un niño suelen adquirir diferentes valoraciones.

Así mismo, todo contexto integra estímulos que suscitan en el ser humano la capacidad de aprender relaciones entre los mismos. Sus formas de operar como claves, es decir como indicadores del tipo de operaciones posibles de ser desarrolladas se dividen en dos tipos:

C rel: se trata de estímulos que por su valor lingüístico ejercen el papel de claves respecto al tipo de relación que la persona puede establecer entre ellos. Es decir que gobiernan el desarrollo de diferentes tipos de relaciones: estas pueden ser de coordinación (X es como Y), diferencia u oposición (X no es Y), temporales (X ocurre antes que Y), espaciales (X esta cerca de Y), causales (si ocurre X ocurre Y) y deícticas (relativas a la posición del observador), entre otras.

C func: los estímulos tienen así mismo el potencial de operar como claves para la especificación de la función y la transformación de las funciones de otros estímulos. En otras palabras, una serie de estímulos pueden gobernar el desarrollo de transformaciones en la función psicológica o perceptual de otros estímulos. Como señalamos anteriormente, una de las funciones más importantes es la especificación de características apetitivas o aversivas respecto a los mismos. Por ejemplo: Ante estímulo “X”, entonces estímulo “Y” es aversivo. Ante estímulo “A”, entonces estímulo “B” es apetitivo.

Intentaremos ilustrarlas en un ejemplo concreto:

Imaginemos que el padre de un niño de 6 años considera que es saludable que su hijo realice berrinches de tanto en tanto como una natural expresión de su carácter. Imaginemos que al ir a una primera reunión de padres en la escuela elemental los directivos comentan que este niño manifiesta berrinches reiterados cada vez que el maestro le ordena que haga silencio en clase. Así mismo, el maestro a cargo del curso considera que sus padres deben tomar medidas para controlar el comportamiento del alumno. Otro de los docentes presentes, algo más conciliador y empático, comenta un caso aparentemente similar que había ocurrido el año anterior con otro pequeño. Aquel niño, a consecuencia de estos comportamientos, fue enviado a un psicólogo, quien le diagnosticó un trastorno oposicionista desafiante. El niño realizó tratamiento psicoterapéutico durante 6 meses y al finalizar el mismo se mostraba más obediente y había disminuido sus berrinches.

Podríamos especular a modo de ejemplo el potencial que los estímulos provistos por este contexto tienen para favorecer el desarrollo de diversas relaciones y transformaciones arbitrarias: el padre asistente a su primer reunión en la escuela elemental podría desarrollar una relación de coordinación entre los berrinches de su hijo y los berrinches del niño anterior (el contexto verbal favorece el establecimiento de similitudes arbitrarias), los berrinches, así mismo, podrían entrar en relaciones de tipo jerárquico (pasaría a formar parte de la categoría “problemas psicológicos” y aún más, posiblemente del “trastorno oposicionista desafiante”), se podrían favorecer relaciones de causa y efecto (“ante los berrinches el niño se debe realizar una psicoterapia”) y por supuesto, la valoración de las conductas de su hijo se verían transformadas: los berrinches, a los que el padre consideraba naturales, podrían adquirir a partir de este evento funciones de carácter aversivo (“es malo que mi hijo realice berrinches”).

El ejemplo anterior destaca, así mismo, cómo a partir del desarrollo de relaciones y transformaciones lingüísticas se tienden a establecer reglas verbales que gobiernan los comportamientos humanos: “los berrinches son un problema psicológico que deben ser tratados en psicoterapia”. Sin lugar a dudas, las regulaciones verbales permiten una interacción organizada entre las personas y el contexto verbal. Sin embargo, el potencial creativo y organizacional de los marcos relacionales muestra en múltiples circunstancias su contracara dolorosa: una interfase directa con la rigidez y el sufrimiento humano (Torneke, 2010).

todo contexto integra estímulos que suscitan en el ser humano la capacidad de aprender relaciones entre los mismos

Para analizar en detalle este fenómeno, a continuación distinguiremos los tres tipos de reglas verbales que inciden en el gobierno de las conductas humanas (Luciano y Wilson, 2002):

Reglas Pliance: son regulaciones verbales que especifican conductas cuya ejecución es reforzada por la comunidad lingüística. “Un buen padre no debe enojarse con sus hijos”. “Los hijos sanos son obedientes”.

Trackings: Son regulaciones verbales  que especifican conductas dirigidas a la consecución de reforzadores o a la evitación de aversivos. Es decir, este tipo de conductas se mantienen, más allá de la aprobación por parte de la comunidad lingüística, por su relación funcional con los refuerzos naturales presentes en los contextos de la experiencia. “A un niño angustiado hay que brindarle contención para tranquilizarlo”. “Si un hijo desafía la autoridad hay que aplicarle límites para que obedezca”.

Augmentals: Son transformaciones lingüísticas en las funciones de los estímulos. Dicho en otras palabras, el augmenting es la determinación cultural de qué estímulos, en qué grado y en qué manera serán reforzantes: “la obediencia es buena”. “La tristeza es mala”. Luciano y Wilson (op. cit) destacan dos subtipos:

  • los augmentals formativos le adjudican valor apetitivo o aversivo a estímulos que en otro contexto socio-lingüístico carecerían de estas funciones: “ser sociable es bueno”.
  • los augmentals motivacionales especifican la probabilidad de que un estímulo funcione como reforzador en un contexto determinado. Es decir, aumentan arbitriamente el valor de reforzante de un evento: “los limites, tras su ejercicio constante, dan buenos resultados”.

A la vez que estas reglas permiten al ser humano predecir y gobernar relativamente sus conductas en función del contexto, su seguimiento rígido o contraproducente podría acarrearle sufrimiento psicológico.

Describiremos algunos ejemplos en este espacio:

Reglas Pliance determinadas por el grupo cultural de referencia pero insensibles a los reforzadores directos provistos por el contexto: Por ejemplo para los padres de un niño con gusto y aptitudes por otro tipo de actividades, el seguimiento rígido de la regla “a mi hijo debería  gustarle el futbol” podría afectar la sensibilidad parental respecto a otros gustos y aptitudes del pequeño.

Trackings inaplicables o pobremente definidos: “Mi hijo debería portarse bien” (es decir, efectivamente el acuerdo entre padres e hijos respecto a ciertas normativas básicas podría favorecer al bienestar familiar; sin embargo, la generalización de este tipo de reglas suele ser poco funcional y por otra parte establecer reglas sobre factores que no podemos controlar suele ser poco efectivo). “Un fuerte castigo es lo único que calma a mi hijo” (desgraciadamente este tipo de reglas suelen ser sensibles al contexto inmediato, aunque no especifican consecuencias desgraciadas a mediano plazo, como el posible daño emocional para el niño y la escasa probabilidad de que a partir de estos métodos aprenda repertorios conductuales alternativos).

Augmentals de arbitrariedad rígida o contraproducente: “el dolor emocional de un hijo es horrible” (especificación arbitraria de funciones que podría minimizar el valor de las emociones dolorosas en los procesos de aprendizaje), “Ser deportista es bueno” (nuevamente la especificación rígida de funciones podría dificultar la toma de contacto con otras características personales saludables del pequeño).

Una de las grandes potencias de este modelo teórico es que el acto del habla y del pensar son conductas que se interrelacionan y transforman en manera bi-direccional y múltiple. Así mismo, las emociones también son conceptualizadas como conductas-estímulo con capacidad de generar y de ser afectadas por relaciones y transformaciones arbitrarias. De acuerdo a Kohlenberg, Tsai & Kanter (2009): el acto de hablar, nuestras acciones, nuestras emociones, nuestras reglas y pensamientos son conductas con capacidad de establecer relaciones y transformaciones entre sí y en función del contexto y que en un análisis funcional podrían ser distinguidas como conductas clínicamente relevantes. De acuerdo a Coyne y Wilson (2004) esta perspectiva posibilitaría alternativas de estudio y abordaje flexibles en la clínica infanto juvenil. La Terapia de Aceptación y Compromiso –ACT–, aplicación clínica de la Teoría de los Marcos Relacionales, provee instrumentos útiles para el abordaje de reglas y marcos relacionales que podrían facilitar el ejercicio de una parentalidad efectiva y flexible.

Aportes prácticos al trabajo con los padres

La implementación de ACT en el trabajo con padres de niños con conductas disruptivas (Coyne, 2009) se ha investigado en especial en combinación con el programa de entrenamiento a padres de niños con conductas disruptivas llamado “Terapia basada en las Interacciones entre Padres e Hijos” –Parent Child Interaction Therapy, PCIT-  (McNeil & Hembree-Kigin, 2010) y el programa comunitario Triple P dirigido a niños y familiares en situación de riesgo (Sanders, 2008).

El formato psicoeducativo de PCIT se diferencia de otros programas similares por el énfasis otorgado a la mejoría de las relaciones padres-hijos desarrollado en un primer módulo basado en interacciones dirigidas por el niño, especialmente dedicado al juego. En la segunda parte, consistente en el trabajo sobre interacciones dirigidas por los padres, se implementa un programa de gestión comportamental basado en el condicionamiento operante.

El programa Triple P, por su parte, focaliza en asistir a los padres en el desarrollo de un entorno seguro, a responder a las necesidades de los niños en manera constructiva, a moldear en los hijos conductas orientadas a la resolución autónoma de problemas, a utilizar las habilidades parentales en manera asertiva promoviendo expectativas realistas y el desarrollo de la autoestima de los cuidadores.

En pos de trabajar la motivación y las cogniciones de las figuras parentales en los casos complejos, recientes desarrollos proponen la integración de un módulo basado en ACT (Hayes y Greco, 2008; Coyne, McHugh y Martinez, 2011) en el que se enfatizan especialmente los procesos que detallamos a continuación.

Análisis funcional de las conductas públicas y privadas

El análisis funcional de la conducta en su forma más básica fue introducido por Skinner (1953), a mediados del siglo XX en la psicología científica. Sin embargo su importancia parece haber sido subestimada en la terapia cognitivo comportamental tradicional, e inclusive en manera sorprendente en los protocolos de tratamiento que abordaban problemáticas concernientes a las interacciones entre los niños, los adolescentes y sus familias.

Tal como señalan Hopko y Hopko (1999) los tratamientos basados en la evidencia aportaron importantes avances en la diseminación de herramientas terapéuticas eficaces, pero debido a la falta de sensibilidad ideográfica respecto a los factores contextuales que inciden en los motivos de consulta, muchos usuarios no se ven beneficiados por los mismos. De acuerdo a los autores, recuperar la integración del análisis funcional en la práctica psicoterapéutica incrementa la efectividad de los procedimientos. Por ejemplo, los programas de entrenamiento a padres para la gestión de la conducta disruptiva en los niños se organizan a partir de una sucesión de etapas estandarizadas que contemplan la mejoría de las relaciones familiares y la aplicación de contingencias conductuales.

Sin embargo, si no se integra el análisis funcional, muchas veces la efectividad de los procedimientos puede verse afectada: el niño no necesariamente responde a determinada alabanza o a la otorgación de un privilegio. Considerando los antecedentes, la conducta especifica y las consecuencias activas en el ambiente, podemos entender la función del comportamiento del niño en relación al contexto y realizar intervenciones adecuadas para favorecer el desarrollo de alternativas flexibles.

Podemos ejemplificarlo de esta manera: un padre argumenta al terapeuta que la promesa de mayor tiempo de uso de la computadora no resultó eficaz para que un niño estudie. Un análisis funcional podría clarificar que la consecuencia prometida por el padre no necesariamente funcionaba como un reforzador para el niño. O más aún: que la conducta de discutir con el niño inmediatamente después de su negativa a estudiar podría operar como un refuerzo del oposicionismo que interfiriese con la función de la consecuencia prometida “tiempo de uso de la computadora”. En suma, “solo podemos saber si una consecuencia es efectivamente reforzante por sus resultados” (Torneke, 2010). Y es en este punto que la revalorización del análisis funcional realizada por los modelos terapéuticos de tercera generación ha aumentado la precisión de nuestras evaluaciones y la efectividad de nuestras intervenciones.

si no se integra el análisis funcional, muchas veces la efectividad de los procedimientos puede verse afectada

Así mismo, partir de los aportes de RFT podemos incorporar al análisis conductual clases funcionales de comportamientos que se generalizan en contextos diversos en manera relativamente independiente a las contingencias naturales. Skinner (1957) los definió como conductas gobernadas por reglas. Hayes, Barnes-Holmes y Roche (2001) analizaron el desarrollo y el funcionamiento de las reglas verbales en base a la capacidad del ser humano de relacionar y transformar arbitrariamente los estímulos. Dicho en otras palabras, en base al desarrollo de marcos relacionales, las reglas transforman las funciones de los estímulos del ambiente para que operen, más allá de sus propiedades físicas y en manera arbitraria, como antecedentes de las conductas.

De acuerdo a Coyne y Cairns (2016), integrar las conductas verbales de los padres al análisis funcional nos permite entender la incidencia del seguimiento de reglas en los comportamientos disruptivos de los niños con problemas de conducta e incluso predecir probabilísticamente el desarrollo de regulaciones verbales destructivas. Revisando la conceptualización tradicional de los patrones familiares coercitivos (Patterson, 1982) los autores consideran que las derivadas relacionales arbitrarias pueden interactuar con los patrones de aprendizaje directos. Coyne y Cairns (2016) señalan la importancia de analizar en relación a qué marcos lingüísticos los padres definen una orden: anticipando un refuerzo o un castigo. “Si no estudias no hay computadora” es un comando basado en la anticipación de un castigo. “Si estudias una hora podrás ganar tu tiempo de computadora” anticipa un reforzador y por lo tanto posibilita el moldeado de nuevos repertorios conductuales.

integrar las conductas verbales de los padres al análisis funcional nos permite entender la incidencia del seguimiento de reglas en los comportamientos disruptivos de los niños

Así mismo, la eficacia de las consecuencias podría depender no solo de las propiedades físicas del estimulo (su proximidad temporal, su valor apetitivo directo), sino también de las relaciones arbitrarias de comparación que el niño establece entre los reforzadores. Siguiendo con el ejemplo anterior, si un niño enmarca la relación “que mi padre me preste atención cuando discuto es mas importante que obtener el tiempo de computadora”, probablemente el reforzador prometido por el padre no tendrá la función esperada.

En esta línea de razonamiento, si los padres organizan la disciplina promoviendo en exceso el seguimiento pliance, y en especial en base a la anticipación de castigos, probablemente se genere dependencia de la aprobación social y se corra el riesgo de insensibilizar al niño respecto a las contingencias directas del entorno cuando la amenaza de castigo no este presente. Desde esta perspectiva los autores señalan la posibilidad de que al no tomar en cuenta el historial de aprendizaje de derivadas relacionales en una familia, la aplicación de un programa de refuerzos pueda no tener los resultados esperados o que inclusive pueda resultar en consecuencias paradójicas o contraproducentes (Coyne, Mc Hugh y Martinez, 2011).

Parentalidad basada en valores

Los valores son las cualidades que deseamos que tengan nuestras acciones. Constituyen la dirección para el desarrollo personal que elegimos y esta orientación opera como guía de las conductas. La acción comprometida es el proceso de llevar a cabo los comportamientos guiados por valores aceptando los eventos privados dolorosos en pos de “hacer lo que importa” (Polk y Schoendorff, 2014).

Frecuentemente los trastornos y/o problemas vinculares tienen un largo historial de desarrollo y podría llevar un tiempo antes de que los cambios en los comportamientos de los padres incidan en las conductas de los hijos. Debido a que las consecuencias de los repertorios parentales alternativos no siempre son reforzantes a corto plazo, asistir a los adultos significativos en la elucidación de los valores a partir de los cuales desean orientar la crianza suele ser productivo (Coyne, 2009). Con el tiempo las acciones comprometidas reguladas verbalmente tenderán a ser reforzadas por las consecuencias directas provistas por el contexto, tales como la mejoría de las dificultades, el incremento de la alegría compartida y una mayor armonía en el vinculo (Backen Jones et al., 2016).

Los valores son las cualidades que deseamos que tengan nuestras acciones

Una modificación de los tradicionales ejercicios de elucidación de valores (Hayes, Strosahl y Wilson, 1999) orientada específicamente al trabajo con figuras parentales es la siguiente: “Imagina que es tu cumpleaños numero XX y que tu/s hijo/s, contando ya con aproximadamente 21 años de edad, dice/n tres o cuatro cosas de vos como padre/madre que te llenan de orgullo. Su/s palabras coinciden con las cualidades del tipo de padre que quisiste lograr ser. ¿Qué cosas dice/n de ti tus hijo/s en esa fiesta de cumpleaños futura?”.

Así mismo, preguntas orientadas a favorecer la toma de perspectiva (Villatte, Villatte y Hayes, 2015) podrían ser de utilidad para operacionalizar los valores en metas y conductas: “En un mundo en el que fuera posible que eligieras qué tipo de vida tendría tu hijo. ¿Que tipo de vida elegirías para el? ¿Y si pudieses ser espectadora de esa vida, que verías? “ (Coyne y Cairns, 2016).

“Imagínate que viajas en una maquina del tiempo hacia dentro de seis meses. Las dificultades con tu hijo/a han mejorado. Estas en tu hogar, dentro de seis meses. Mira a tu alrededor. ¿Qué cosas ves? ¿Qué cosas escuchas? ¿Qué están haciendo tus hijos? ¿Qué están haciendo uds? Ahora imagina que viajas en la maquina del tiempo hacia el día de mañana a la mañana. Te levantas de la cama y eliges una conducta concreta en relación a tu hijo que podría colaborar con el resultado que buscas. ¿Que conducta decides llevar a cabo?”

El trabajo con los valores de las figuras parentales favorece la aceptación de las situaciones problemáticas y los eventos privados dolorosos. Así mismo, asisten al desarrollo de augmentals y trackings efectivos, que al funcionar como antecedentes verbales de las respuestas parentales tienen el potencial de flexibilizar las conductas y mantener a largo plazo los cambios (Backen Jones et al., 2016).

Distinción Yo como contexto-Yo conceptual

Desde la óptica del contextualismo funcional, el YO es entendido como conductas verbales bajo el control de estímulos dirigidas a referir a la propia persona, sus acciones y motivaciones (Kohlenberg y Tsai, 1991). En el marco de la Terapia de Aceptación y Compromiso, la percepción de la propia identidad se suscita en la interacción entre tres modos en que los seres humanos desarrollamos la conciencia de nosotros mismos (Torneke, 2010).

El yo como contexto, que refiere a nuestra perspectiva como observadores, continua y estable a través del desarrollo vital. Se trata de las propias conductas de percibir, reaccionar y establecer relaciones entre estímulos.

El yo como proceso, que refiere a la percepción, en el aquí y ahora, de cada interacción con nuestros eventos privados. Es decir, cada recuerdo, cada pensamiento, emoción y sensación corporal ocurriendo en el propio tiempo y espacio en que lo percibimos. La Terapia de Aceptación y Compromiso y los ejercicios de meditación con conciencia plena, ejercitan esta modalidad de atención flexible para facilitar el contacto con un sentido del si mismo seguro y consistente, a partir del cual es posible observar y aceptar las experiencias internas cambiantes (Hayes, Strosahl y Wilson, 1999).

El yo conceptual, constituido por la narrativa histórica de nuestra propia identidad, la coherencia y el propósito de la misma. Se integra a partir de relaciones y transformaciones que dan lugar a juicios, atribuciones, explicaciones y valoraciones. A la par que nos permiten organizar y dotar de continuidad y coherencia a nuestra experiencia, el carácter relativamente estable de los marcos relacionales que lo constituyen tiene como contracara la rigidez que tiende a insensibilizar al ser humano respecto a aspectos de su experiencia presente (Torneke, 2010).

El “ser padres” es un aspecto importante de este yo conceptual. La identidad parental esta determinada por una coherencia narrativa e histórica, una serie de valoraciones y juicios y un sentido de propósito que organizan la crianza.

Pero la parentalidad tiene un importante margen para el azar, las circunstancias críticas y el estrés (Backen Jones et al., 2016). La interacción con un hijo es una de las vivencias más maravillosas para el ser humano, pero es a su vez una de las más contradictorias y desafiantes: el pequeño cachorro que nos idolatra como modelo, que depende de nuestro afecto y nutrición para su subsistencia puede desafiarnos, escalar emocionalmente en la interacción e incluso reaccionar en manera agresiva. Aún más, es esperable que en la adolescencia, en la búsqueda de una identidad autónoma y en la interacción con otros contextos de influencia, cierta sana rebeldía, desafío y contradicción con los valores, expectativas y demás marcos lingüísticos familiares, se genere la inevitable y necesaria tensión intergeneracional (Carr, 2004; Bertolino, 2004).

 La identidad parental esta determinada por una coherencia narrativa e histórica, una serie de valoraciones y juicios y un sentido de propósito que organizan la crianza

Todos estos aspectos son lo suficientemente críticos para la parentalidad en el llamado desarrollo típico y esperable. Cuando se suscita la emergencia de un desorden psicológico complejo en la criatura, la tensión emocional y cognitiva se multiplica exponencialmente (Hayes y Greco, 2008).

El aspecto riesgoso del yo conceptual es que conduce a una sobresimplificación de la experiencia, tendiendo a favorecer la adjudicación de juicios y valoraciones sobre nosotros mismos y nuestras relaciones, interfiriendo con la autocompasión y la empatía. La toma de perspectiva a partir del yo como contexto permite a los padres moderar la injerencia de las regulaciones verbales rígidas en sus respuestas, favorece la puesta en contacto con las consecuencias directas provistas por el entorno y la observación de la situación conflictiva desde la perspectiva del niño (Backen Jones et al., 2016).

Podemos destacar tres operatorias principales para favorecer la distinción entre el yo como contexto y el yo conceptual en ACT:

Desarrollo de Marcos Relacionales útiles en la conversación terapéutica:

Villatte et al. (2016) describen a la conversación terapéutica orientada por la Teoría de los Marcos Relacionales como predominantemente basada en el desarrollo de preguntas guiadas por la curiosidad genuina y la aceptación incondicional por parte del terapeuta. Dichos cuestionamientos favorecen el desarrollo de marcos relacionales alternativos a aquellos que rigidizan las acciones de los usuarios, promoviendo conductas verbales sensibles al contexto y dotadas de coherencia funcional.

Frecuentemente los motivos de consulta se determinan en parte por reglas configuradas a partir de la coherencia social (es decir por lo que el contexto social refuerza o valora como aceptable) y/o por la coherencia esencial (es decir por las conductas lingüísticas que el usuario concibe como verdades ontológicas debido a su consistencia con los marcos relacionales con las que se vinculan). Los autores destacan la imposibilidad de “desaprender” conductas lingüísticas previas, enfatizando el desarrollo terapéutico de alternativas más flexibles y sensibles a la experiencia directa. Esta flexibilización favorece una distinción entre las historias, razones, valoraciones y juicios que constituyen los contenidos del yo respecto a un yo como contexto capaz de generar alternativas coherentes con aquello que importa y que funciona en un contexto determinado.

Con este fin se promueven en la conversación terapéutica especialmente los siguientes reenmarcados:

Causa y efecto: favorecen el desarrollo de regulaciones verbales definidas en manera mas aplicable y completa en relación a sus antecedentes y posibles consecuencias: “si siguieses utilizando solamente el castigo para calmar a tu hijo, ¿cómo piensas que reaccionaría él dentro de un año?”

Por oposición: pueden facilitar, por ejemplo, la distinción entre los repertorios orientados por la evitación del malestar inmediato y/o el seguimiento rígido socialmente coherente respecto de las acciones orientadas por valores y metas elegidas para la crianza “esta conducta, ¿te acerca o te aleja de lo que deseas para tu hijo?”, “esta reacción, ¿te sirve para aliviar tu malestar o para dirigirte a lo que te importa?”

Deícticos: favorecen la toma de perspectiva, por una parte señalando que las regulaciones verbales llevadas a cabo constituyen una posibilidad entre tantas, y por otra, favoreciendo el desarrollo de regulaciones verbales mas útiles a partir de ópticas alternativas: “¿quién está percibiendo esto que me cuentas?”, “si tu mejor amigo observase tu reacción ante el berrinche de tu hijo, ¿que te diría?”,“si viajases al futuro, ¿qué manera de enfrentar esta reacción de tu hijo te recomendarías a ti mismo?”

Jerárquicos: Facilitan el desarrollo de categorías útiles para orientar la toma de decisiones y la elección de accionares flexibles dirigidos hacia metas preferidas por el usuario: “¿es esta otra ficha de la partida de tus pensamientos?”, “¿es este otro de tus anzuelos?”, “¿se tratan estas reacciones de conductas que te conducen a lo que deseas para tu hijo?”.

En suma, desde esta propuesta, el objetivo del dialogo terapéutico con los cuidadores es el desarrollo de relaciones y transformaciones entre estímulos, más útiles para enriquecer el vinculo padres-hijos y favorecer una flexibilización del repertorio de habilidades parentales en manera coherente y sensible respecto al contexto.

Metáforas y ejercicios experienciales:

Los enmarcados analógicos (Villate et al., 2016) tienden a superar las paradojas inherentes al lenguaje y facilitan el potente desarrollo de marcos relacionales alternativos debido a su contacto mas directo con la experiencia directa de los usuarios. Tal como señalan Hayes, Strosahl y Wilson (1999) la oposición entre el yo-contexto y el yo-contenido es una distinción que trasciende lo meramente intelectual y que ha de ser ejercitada continuamente en terapia. Diversas metáforas y ejercicios experienciales son de suma utilidad en este proceso. En “Las piezas de ajedrez y el tablero” se traza una analogía entre las piezas de ajedrez y los pensamientos y emociones en continua lucha, con participaciones y movimientos cambiantes. Algunas salen de la partida. Otras siguen en juego. El Yo que observa y experimenta a lo largo de la vida es el tablero-contexto de múltiples partidas. Las piezas y los movimientos, es decir los contenidos, pueden cambiar y ser específicos a cada situación. El tablero-contexto, es decir la persona, es aquello constante, diferenciado y que trasciende los pensamientos y emociones que experimenta.

En el ejercicio “Saca tu mente a caminar” se le solicita al paciente que recorra el consultorio realizando diversas acciones guiado por su curiosidad y sus decisiones personales. Se le advierte que el propio terapeuta lo va a seguir y le va a hablar al oído. Se lo invita a que, a pesar de oír al terapeuta, no intente evitar, luchar o controlar su voz, sino que siga recorriendo e investigando los lugares que desea más allá de las prohibiciones, temores o predicciones negativas que el terapeuta exprese durante la actividad. A posteriori se traza una analogía entre, por una parte, el recorrido preferido por el paciente y su yo que experimenta. Por la otra entre los dichos del terapeuta y los eventos privados respecto a los cuales el paciente puede establecer distancia en su vida cotidiana.

Meditación con Conciencia Plena (Mindfulness) y Defusión:

En sintonía con otros modelos conductuales de tercera generación, se evita la discusión y regulación de las experiencias internas para favorecer procesos de observación distanciada y toma de perspectiva (Hayes y Greco, 2008). El Mindfulness consiste en una serie de prácticas de Meditación en los que se desarrollan la atención, observación y descripción respecto a los eventos privados, despojándose de juicios y valoraciones (Kabat-Zinn,1991). La palabra Defusión es un neologismo creado por Hayes, Strosahl & Wilson (1999) para nominar una serie de habilidades orientadas a reducir la potencia del lenguaje en la regulación de las conductas. Al implementarlas, la persona tiende a observar los pensamientos que generan malestar en manera reificada y en un contexto no amenazante (ejemplo: que el pensamiento atemorizante lo este diciendo un personaje infantil). Asociados al mismo principio se encuentran los ejercicios de desliteralización, donde la palabra principal que integra determinado pensamiento asociado al malestar se repite constantemente o en manera deformada.

El objetivo de estas prácticas es, por una parte, ejercitar la distinción entre la persona y sus pensamientos, y por otra favorecer procesos de observación distanciada de las derivadas relacionales que nos afectan, de la manera en que RFT las conceptualiza: como resultados arbitrarios y funcionales a contextos particulares de aprendizaje socio- lingüístico.

 se evita la discusión y regulación de las experiencias internas para favorecer procesos de observación distanciada y toma de perspectiva

Es por eso que diversas formas de parentalidad conciente o mindful parenting están mostrando en los estudios su utilidad, ya sea como componente eficaz en los tratamientos de diversos trastornos infanto juveniles, como formas de moderar el impacto psicológico en los padres respecto a múltiples dificultades posibles en la crianza o como herramientas para la prevención y la promoción de una parentalidad flexible (Hayes y Greco, 2008; Mandil y Borgialli, 2010; Backen Jones et al., 2016).

Estas prácticas de toma de perspectiva permiten ejercitar una y otra vez la distinción entre el ir-siendo padres como participantes con conciencia plena de la experiencia y el yo conceptual de los padres, replicado una y otra vez a partir de comportamientos gobernados por reglas. Aceptar al joven y cada evento de la crianza tal como es, más allá de las expectativas, preconceptos y valoraciones es el desafío cuyo afrontamiento favorece esta distinción práctica y experiencial. Y naturalmente, a medida que se ejercita esta distinción, nuevas posibilidades para el accionar flexible y útil respecto a  contextos cambiantes pueden desarrollarse (Coyne, 2009).

Hallazgos de la investigación

Coyne y Wilson (2004) reportan los resultados de un estudio de caso único en el que se ha implementado ACT en combinación con la Terapia basada en la las Interacciones entre Padres e Hijos (PCIT), dirigida a un niño de 6 años que presentaba agresión severa y oposicionismo. Estas dificultades determinaron la suspensión de sus actividades escolares, e intervenciones terapéuticas anteriores basadas en programas de entrenamiento a padres tradicionales no habían dado resultado. Los componentes de ACT fueron utilizados para reducir las barreras psicológicas que dificultaban la adquisición de habilidades parentales. Por ejemplo, los ejercicios basados en mindfulness y defusión fueron incorporados en manera combinada con las estrategias de extinción de los comportamientos disruptivos del niño. El tratamiento se llevo a cabo durante tres meses. A su término y al año de seguimiento se registró una disminución en los niveles de agresividad y oposicionismo. Así mismo, se registró una mejoría en la implementación de habilidades de gestión comportamental por parte de la madre y de acciones orientadas hacia sus metas y valores personales. Adicionalmente, la madre reporto una mejoría en el vínculo con su hijo y una mejoría en su percepción de autoeficacia.

Un estudio controlado y aleatorizado ha probado los efectos aditivos de ACT en combinación con un programa de entrenamiento a padres (Wittingham et al., 2014). 67 familias cuyos hijos sufrían parálisis cerebral han sido asignados en manera aleatoria a tres grupos: una lista de espera, un grupo que recibió el programa Triple P Stepping Stones de entrenamiento en habilidades parentales y un grupo que recibió triple P en combinación con una intervención breve de 4 horas basada en ACT dirigida a los padres. Las familias que recibieron triple P mostraron mejorías en los problemas de conducta y los síntomas emocionales de los niños afectados en comparación al grupo control. Las familias que recibieron la intervención parental basada en ACT en combinación con el programa Triple P registraron una reducción en los problemas de conducta y la  hiperactividad de los niños, así como una mayor asertividad en la puesta de límites y menos quejas por parte de los padres.

Las familias que recibieron triple P mostraron mejorías en los problemas de conducta y los síntomas emocionales

Así mismo, Backen Jones et al. (2016) reseñan diversos estudios piloto que fueron realizados con padres de niños con lesiones cerebrales y del espectro autista que presentaban conductas disruptivas, reportando reducciones del oposicionismo y la agresividad al finalizar el tratamiento. Estos resultados sugieren que el entrenamiento en habilidades parentales combinado con ACT dirigidos a las figuras parentales, presentan efectos aditivos, pero sin embargo más investigación es necesaria para llegar a conclusiones más sólidas.

Conclusiones y desarrollos pendientes

Las conductas disruptivas en niños y adolescentes se cuentan entre los motivos de consulta mas numerosos en esta franja etaria y su impacto negativo en el joven y sus contextos de referencia es considerable.

Los tratamientos tradicionales basados en la evidencia, si bien cuentan con importante soporte empírico a la fecha, aún no han logrado resolver algunos de los desafíos que constituyen el hiato entre la eficacia verificada en los contextos de investigación y la efectividad reportada en la clínica cotidiana: manutención de los logros y resultados substanciales ante la presencia de comorbilidades, conflictos familiares y/o trastornos psicopatológicos en los cuidadores.

En el abordaje de estas complejidades, la intervención combinada Terapia de Aceptación y Compromiso más Entrenamiento en Habilidades Parentales muestra prometedores resultados en investigaciones incipientes.

Nos queda señalar en este contexto que, aunque queda camino por recorrer en la corroboración de estos hallazgos en mayor cantidad de estudios rigurosos, la evidencia prometedora respecto a nuevos aportes para el tratamiento de poblaciones tan vulnerables siempre es bienvenida en un contexto de atención clínica intenso y ávido de propuestas.

Bibliografía

Backen Jones, L., Wittingham, C., Coyne, L. & Lightcap, L. (2016). A contextual behavioral Science Approach to Parenting Intervention and Research. In D. Zettle, S.

Hayes, D. Barnett-Holmes & Anthony Biglan. (eds.). The Wiley Handbook of Contextual Behavoral Science. Oxford: John Wiley & Sons.

Blackledege, J. & Hayes, S. (2006). Using acceptance and commitment training in the support of parents of children diagnosed with autism. Child & Family Behavior Therapy. 28 ( 1). 1-18.

Breinholst , S, Esbjørn, B. H., Reinholdt-Dunne, M. L. &  Stallard, P. (2012). CBT for the treatment of child anxiety disorders: a review of why parental involvement has not enhanced outcomes. Journal of Anxiety Disorders. 26(3). 416-24.

Bunge, E., Mandil, J. y Gomar, M. (2010). Introducción a la TCC con niños y adolescentes. En: M. Gomar, J. Mandil y E. Bunge (comps.). Manual de Terapia Cognitiva Comportamental con Niños y Adolescentes. Buenos Aires: Polemos.

Coyne, L. (2009). The Joy of Parenting: An Acceptance and Commitment  Therapy Guide to Effective Parenting in the Early Years. Oakland: New Harbinger Publications.

Coyne, L. &  Cairns, D. (2016). A Relational frame Theory Analysis of Coercitive Family Process. In T. Dishion & J. Snyder (eds.). The Oxford Handbook of Cohercitive Relationship Dynamics. Oxford: Oxford University Press.

Coyne, L., McHugh, L& Martinez, E. (2011). Acceptance and Commitment Therapy (ACT): Advances and Applications with Children, Adolescents, and Families. Child and Adolescents Psychiatric Clinic of North America, 20. 379–399.

Coyne, L. & Wilson, K. (2004). Cognitive fusion in impaired parenting: an RFT analysis. International Journal of Psychology and Psychological Therapy. 4. 469–86.

Hayes, S., Barnes-Holmes, D. & Roche, B. (2001). Relational Frame Theory: A Post Skinnerian Account of Human Language and Cognition. New York: Plenum Publishers.

Hayes, S., Strosahl, K. & Wilson, K. (1999). Acceptance and Commitment Therapy. An Experiential Approach to Behavior Change. New York: The Guilford Press.

Hayes, S. & Greco, L. (2008). Acceptance and mindfulness for youth: its time. In S. Hayes y L. Greco (comps.). Acceptance; Mindfulness Treatments for Children; Adolescents. A Practicioners Guide. Oakland: New Harbinger Publications Inc.

Hopko, D. & Hopko, S. (1999). What can Functional Analytic Psychoterapy contribute to empirically validated treatments?. Clinical Psychology and Psychoterapy, 6. 349-356.

Kabat-Zinn, J. (1991). Full Catastrophy Living. New York: Delta Publishing.

Kohlenberg, R., Tsai, M. & J. Kanter (2009). What is functional analytic psychotherapy? In M. Tsai, R. Kohlenberg, J. Kanter, B. Kohlenberg, W. Follette & G. Callaghan (eds.). A guide to Functional Analytic Psychotherapy. New York: Springer.

Luciano, M.C. y Wilson, K. (2002). Terapia de Aceptación y Compromiso. Un Tratamiento Conductual Orientado a Valores. Madrid: Pirámide.

Mandil, J. y Borgialli, R. (2010). Aportes de la Tercera Ola de TCC a la Clínica con Niños y Adolescentes. En: M. Gomar, J. Mandil y E. Bunge (comps.). Manual de Terapia Cognitiva Comportamental con Niños y Adolescentes. Buenos Aires: Polemos.

McNeil, C.B. & Hembree-Kigin, T.L. (2010). Parent child interaction therapy. New York: Springer.

Molina Cobos, F. y Luciano, M.C. (2003). El Trastorno de Evitación Experiencial y la Terapia de Aceptación y Compromiso. En I. Caro (comp.). Psicoterapias Cognitivas: Evaluación y Comparaciones. Barcelona: Paidos.

Patterson, G. R. (1982). Coercive family process: A social learning approach (Vol. 3). Eugene, OR: Castalia.

Ollendick, T. & King, J. N. (2012). Empirically Supported Treatments for Children and Adolescents. In P. Kendall (ed.). Child & Adolescent Therapy. New York: The Guilford Press.

Polk, K. & Schoendorff, B. (2014). The ACT Matrix: A new Approach to Building Psychological Flexibility Across Settings and Populations. Oakland: New Harbinger.

Rehfeldt, R. A., Dillen, J., Ziomek, M. & Kowalchuk, R. (2007). Assessing Relational Learning Deficits in Perspective-Taking in Children with High-Functioning Autism Spectrum Disorder. The Psychological Record. 57. 23-47.

Sanders, M. R. (2008). Triple P-Positive Parenting Program as a public health approach to strengthening parenting. Journal of Family Psychology, 22 (3): 506–517.

Skinner, B.F. (1953). Science and Human Behavior. New York: Macmillan

Skinner, B. F. (1957). Verbal Behavior. New York: Crofts-Century-Crofts.

Swain, J., Hancock, K., Hainsworth, C. & Bowman, J (2015). Mechanisms of change: Exploratory outcomes from a randomised controlled trial of acceptance and commitment therapy for anxious adolescents. Journal of Contextual Behavioral Science, 4, 1, 56-67.

Torneke, N. (2010). Learning RFT: An Introduction to relational frame theory and its clinical aplications. Oakland: New Harbinger.

Wittingham, K., Sanders, M., Mc Kinlay, L. & Boyd, R. N. (2014).Interventions to reduce behavioral problems in children with cerebral palsy: an RCT. Pediatrics, 133 (5).

Paginación de entradas

Anterior 1 … 262 263 264 265 266 … 351 Próximo
Iniciar sesión — Pro
  • Únete a Psyciencia Pro
  • Webinars
  • Recursos
  • Tips para terapeutas
  • Watson (podcast)
  • Café (red social)

Clínicos Pro

Directorio de psicólogos y psiquiatras de la comunidad Psyciencia Pro.

  • Carolina Rojas Ortiz

    Psicólogo/a · Argentina

    Online
  • Daniel Galindo Ramírez

    Psicólogo/a

  • Jesús Reyna de Santiago

    Psicólogo/a · México

    Online
  • María Alejandra Delgado

    María Alejandra Delgado

    Psicólogo/a · Panamá

    Online
  • Stephanie Vizuette

    Psicólogo/a

Ver directorio completo

Psyciencia Pro

EXCLUSIVO

La psicología de las personas que no ven el mundial

jueves, 18 de junio 2026

Una sesión con Freud costaría hoy casi 2,000 dólares

miércoles, 10 de junio 2026

La psicología de las personas a las que no les importa su cumpleaños

domingo, 7 de junio 2026

El reloj no piensa. El cerebro tampoco.

jueves, 14 de mayo 2026

Ver todo

Webinars

FORMACIÓN

Autismo en mujeres: el elefante en la sala (webinar)

miércoles, 13 de mayo 2026

Psicoterapia con población LGTBIQ+ (webinar)

lunes, 9 de marzo 2026

Cómo crear tu página web de psicología con IA en 90 minutos (webinar)

lunes, 16 de febrero 2026

Ver todo

Opinión

OP-ED

La psicología de las personas que no ven el mundial

jueves, 18 de junio 2026

Distractibilidad sin diagnóstico: un nuevo motivo de consulta

miércoles, 17 de junio 2026

No todo es psicología: Sé compasivo con quien fuiste

domingo, 14 de junio 2026

Ver todo

Tips para psicoterapeutas

ARTÍCULOS

Una regla para no odiar mi trabajo

sábado, 13 de junio 2026

Cómo interrumpir a tus pacientes sin romper el vínculo

martes, 24 de junio 2025

Cuando el paciente habla al final: cómo manejar los comentarios de última hora en terapia

miércoles, 21 de mayo 2025

Ver todo

Guías y recursos

RECURSOS

Límites: un recurso completo para psicoeducación y trabajo clínico

miércoles, 1 de julio 2026

Plan de seguridad (Recurso)

miércoles, 17 de junio 2026

Aceptación y desesperanza creativa (hojas de trabajo)

miércoles, 10 de junio 2026

Ver todo
Psyciencia
  • Contáctanos
  • Publicidad
  • Nosotros
  • Publica
Orgullosamente desarrollado por psicólogos

Ingresa las palabras de la búsqueda y presiona Enter.