Análisis del cerebro: La neurobiología del día a día, curso online por la Universidad de Chicago
“Personas tóxicas” el peligroso término que se ha puesto de moda en la psicología popular
Los que me conocen saben lo mucho que me desagrada el popular término de “tóxico” en todas sus variantes para catalogar a las personas y conductas en la psicología. Es un término que se ha prostituido bajo el interés de los libros y talleres de autoayuda barata que lo usan como muletilla para sus explicaciones superficiales y ambiguas de la conducta que terminan responsabilizando a las otras personas de todos sus problemas.
Cristina Roda Rivera hace una muy buena explicación sobre las consecuencias del popular término y agrega algunas explicaciones sobre su popularización en La Mente es Maravillosa:
Llamar tóxico a alguien no es inocuo. De hecho puede ser un ataque muy serio, un insulto cruel disfrazado de la autoridad moral que puede darte haber ojeado un par de libros de autoayuda, sin mayor compromiso o intención con su lectura que la de delegar responsabilidad en otros.
El término tóxica/o es fácil de entender, tiene fuerza por lo venenoso de su resonancia. En el imaginario, alude a una sustancia de color variable, pegajosa, inflamable y con la que hay que tener mucho cuidado. En este sentido, cuando decimos que algo es tóxico estamos diciendo que no es digno de confianza, en sí, por la forma en la que es.
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Mario Bunge: “El tercer mundo necesita proteger a la ciencia básica aún más que los países desarrollados”
La web paraguaya Ciencia del Sur publicó hace poco una entrevista a Bunge que no se deben perder:
-¿Por qué es importante la ciencia para América Latina?
El tercer mundo necesita proteger a la ciencia básica aún más que los países desarrollados, porque su atraso científico es un componente de su atraso general. En particular, para controlar el mercado hay que saber cómo funciona.
-Recientemente, el Dr. Takaaki Kajita, Premio Nobel de Física lamentaba en Ciencia del Sur el estado de la ciencia en el Japón por la falta de más apoyo. ¿Cómo califica la supresión de las humanidades en algunos países como es el caso de esta potencia asiática?
La supresión de los estudios humanísticos y de las ciencias sociales es una medida bárbara. Pero los estudios humanísticos improductivos, como por ejemplo la lingüística reducida al estudio de la sintaxis, con desprecio por la psicolingüística experimental y la sociolingüística, no ayuda a entender el habla y por lo tanto es tan inútil como la plegaria o la política de café.
Es preciso que las humanidades y las ciencias sociales adopten la actitud científica y estudien problemas reales, como el de la desigualdad.
-¿Por qué es importante la filosofía en el siglo XXI?
La filosofía siempre ha sido importante para la sociedad, ya cuando ha ayudado a comprenderla, ya cuando ha ayudado a oprimirla. Para que florezca, es preciso que la filosofía sea realista y no subjetivista; racionalista y no intuicionista; sistemática y no sectorial; materialista y no espiritualista y, sobre todo, humanista, en lugar de abrazar causas injustas como el racismo y el imperialismo.
-¿Qué se debe hacer para incentivar el estudio de la filosofía científica en las universidades de América Latina?
Para ayudar al avance de los estudios filosóficos hay que premiar las investigaciones originales, desestimar la mera erudición y criticar la sumisión del filósofo a ideologías retrógradas como el neoliberalismo, el tomismo, el positivismo y el marxismo dogmático que se limitan a comentar autores clásicos.