Juegos de matemáticas en casa fortalecen el vocabulario en niños de prekínder
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Esta es la razón por la cual prefiero comprar libros académicos en formato impreso y los de ficción en formato digital:
Nuestro trabajo ha puesto de manifiesto que existe una discrepancia importante porque los estudiantes afirmaban que preferían leer en formato digital y que obtenían mejores resultados, mientras que en realidad su rendimiento solía empeorar si leían en pantallas.
Por ejemplo, cuando nos pusimos a revisar los estudios que se han llevado a cabo al respecto desde 1992, nos dimos cuenta de que los estudiantes podían comprender mejor la información impresa en textos de más de una página, algo que parece estar relacionado con el efecto perjudicial que tiene el desplazamiento por las ventanas de las pantallas en la comprensión lectora. También nos sorprendimos al saber que fueron muy pocos los investigadores que evaluaron el nivel de comprensión lectora o que documentaron el tiempo de lectura en sus estudios sobre textos impresos y digitales.
Sería un error asumir que los alumnos van a sacar provecho automáticamente de la lectura digital simplemente porque sea su medio preferido para leer.
Benedict Carey para The New York times:
Esta iniciativa ofrece, sin costo alguno, terapia virtualmente ilimitada en clínicas de toda la nación; ya sea en pueblos agrícolas remotos, suburbios industriales, comunidades aisladas con población de mayoría inmigrante o enclaves de lujo. El objetivo es crear un sistema de atención primaria de salud enfocado en la salud mental, no solo en Inglaterra, sino en todo el Reino Unido.
La experiencia británica también está siendo seguida de cerca por investigadores y quienes diseñan políticas públicas, en un momento en el que muchos países debaten reformas de gran escala a sus sistemas de salud mental, para determinar su nivel de popularidad y también cuáles son sus limitaciones. Algunos expertos afirman que el programa inglés es la primera prueba de amplio alcance en el mundo real diseñada para tratamientos que, en su mayoría, solo se han estudiado en laboratorios bajo condiciones cuidadosamente controladas.
La demanda durante los primeros años ha sido tan grande que incluso ha puesto los recursos del programa bajo presión. De acuerdo con las cifras más recientes, en la actualidad el programa evalúa a cerca de un millón de personas por año; recientemente, el número de adultos que han recibido algún tipo de tratamiento para la salud mental en Inglaterra aumentó de una de cada cuatro a una de cada tres personas, y se espera que continúe creciendo.
El proyecto inició por iniciativa de David Clark, profesor de psicología de la Universidad de Oxford, y el economista miembro de la cámara de Lores, Richard Laya, cuando llegaron a la conclusión que la psicoterapia gratuita era la mejor opción económica y social para la creciente necesidad que afrontaba la sociedad de tratamientos psicológicos eficaces.
El programa inició con un presupuesto de 40 millones de dólares y mil terapeutas en 35 clínicas. Desde entonces ha demostrado el enorme valor y utilidad que representa la psicología para la sociedad y la economía mundial.
Es cierto que Inglaterra no es el primer país en ofrecer psicoterapia gratuita o de bajo costo. Pero su éxito no se encuentra solo en el factor económico, sino también en los estrictos controles de evaluación semanal que les permite tomar decisiones rápidas y precisas para modificar lo que no funciona.
Una de las características más impresionantes de este proyecto es su capacidad de respuesta ante la alta demanda de los servicios psicoterapéuticos. En este programa los psicólogos no dejan a los pacientes en espera indefinida, sino que intervienen a través de la modalidad telefónica y online (para los casos de severidad leve) y les envían por correo electrónico las guías y material de lectura para que vayan iniciando con el proceso de psicoeducación desde el momento que ingresan en la lista de espera.
Sin duda, es un modelo impresionante, digno de admirar y replicar. Para lograrlo tenemos que seguir el ejemplo y evaluar con precisión la metodología con la que trabajamos. Nunca podremos ayudar a la población con la eficacia que se necesita sino podemos demostrar con números claros los beneficios de las intervenciones psicológicas.
Lee el artículo completo en The New York Times.
Si deseas conocer más sobre este interesante proyecto te recomiendo leer la entrevista completa a su cofundador, David Clark.
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