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Psicología humana en tiempos de máquinas 💞

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  • Ciencia

¿Pueden las redes sociales normalizar el odio y contribuir a la deshumanización?

  • 22/06/2020
  • Maria Fernanda Alonso

Las redes sociales, así como el sentido de identidad, pueden ser usados para deshumanizar grupos enteros de personas, según los hallazgos de una investigación que estudió la comunicación entre los usuarios de Facebook con puntos de vista políticos opuestos (Harel et al., 2020).

En el análisis del fenómeno los investigadores descubrieron que, entre grupos con puntos de vista opuesto es posible desglosar tres etapas: ver al otro grupo como una amenaza para su identidad; distorsionar o descartar cualquier información nueva del otro grupo como irrelevante; y finalmente, quedarse encerrado en tu concepción propia respecto del otro grupo.

Para el estudio, la Dra. Jessica Jameson y su equipo evaluaron las conversaciones online en una página de Facebook que fue notable en Israel por propagar el discurso de odio de la derecha. Específicamente, el equipo examinó los comentarios en la página que estaban relacionados con otros judíos israelíes que los comentaristas consideraron que no eran políticamente de derecha.

«Descubrimos que el lenguaje utilizado en estas interacciones de Facebook se ajustaba muy de cerca a las tres etapas que vemos en la teoría del conflicto intratable de Terrell Northrup,» dijo Jameson. «Una etapa es la amenaza, lo que significa que las personas en un grupo perciben a otro grupo como una amenaza a su identidad.»

Por ejemplo, un comentario representativo que encontraron fue que «los izquierdistas son nuestro demonio, debido a su existencia, el país está siendo destruido y el ejército debilitado,” dijeron los autores.

“Una segunda etapa es la distorsión. Básicamente, esto significa que el primer grupo no se involucrará con información nueva sobre el otro grupo, sino que lo distorsionará o lo descartará como irrelevante por alguna razón,” explicó Jameson y o graficó con un ejemplo: “no sé si realmente quiero saber la respuesta a la pregunta de si el pensamiento de la izquierda se debe a la estupidez infinita o la ingenuidad infinita.»

«Una tercera etapa es la rigidez, en la que las personas quedan encerradas en sus posiciones, lo que hace que sea difícil o imposible cambiar sus puntos de vista sobre el otro grupo,» señaló la autora.

Y aquí es donde ocurre la deshumanización, expresó. En ese estado encontramos “personas que se refieren a los de la izquierda política como «cucarachas»,»alimañas» o » perros apestosos.» Dejar de ver a los miembros de otro grupo como personas es peligroso, advierte Jameson.

“Cuando un grupo de identidad usa estas plataformas para deshumanizar a otro grupo, no hay posibilidad de conversar con aquellos que tienen puntos de vista diferentes. Y las cosas pueden volverse potencialmente peligrosas.

¿Existe algún tipo de control por parte de las grandes empresas de redes sociales? No es posible asegurarlo. Concluyen los autores que dirigir esfuerzos hacia comunicaciones más saludables entre grupos resulta necesario y primordial.

Referencia bibliográfica:

Harel, T. O., Jameson, J. K., & Maoz, I. (2020). The Normalization of Hatred: Identity, Affective Polarization, and Dehumanization on Facebook in the Context of Intractable Political Conflict. En Social Media Society (Vol. 6, Número 2, p. 205630512091398). https://doi.org/10.1177/2056305120913983

Fuente: Psychcentral

  • Ciencia

¿Diferencias en el comportamiento visual hacia mujeres y hacia robots con forma humana?

  • 22/06/2020
  • Maria Fernanda Alonso

No es lo mismo. Y lo respalda la investigación: ver una réplica robótica de una mujer no activa los mismos mecanismos psicológicos evolutivos profundamente arraigados que se activan al ver a una mujer real. En concreto, los hombres heterosexuales no muestran el mismo comportamiento visual hacia los robots de aspecto femenino que hacia las mujeres, incluso cuando los robots tienen apariencia humana (Szczuka & Krämer, 2019).

Muchos avances tecnológicos están siendo utilizados para satisfacer las necesidades sexuales, y esto hace que la investigación científica en el campo de la interacción humano-robot tome mayor importancia, explica la autora del estudio, Jessica Szczuka de la Universidad de Duisburg-Essen.

En el estudio, 15 hombres heterosexuales, 12 hombres homosexuales y 18 mujeres heterosexuales vieron imágenes de robots y humanos de aspecto femenino mientras los investigadores usaban un dispositivo de seguimiento ocular para registrar sus patrones de mirada. Algunos de los robots tenían apariencia humana, lo que significa que tenían piel de silicona y detalles anatómicamente correctos. Otros robots tenían más apariencia de máquinas, construidos de plástico blanco y con una forma más abstracta.

Independientemente de la orientación sexual y el género, los participantes pasaron más tiempo mirando los senos robóticos de aspecto humano en comparación con la región del cofre de los robots con forma de máquina. También pasaron más tiempo mirando cabezas humanas en comparación con las robóticas.

Robot con forma humana vs robot con forma de máquina (Foto: Sam Do/Jessica Szczuka)

Los participantes tendieron a pasar más tiempo mirando las regiones pélvicas de los robots en comparación con la región pélvica de las mujeres, y las regiones pélvicas de los robots con forma de máquina obtuvieron más atención visual que las de los humanos.

Los investigadores encontraron algunos patrones de mirada específicos para los hombres heterosexuales, que pasaron significativamente más tiempo mirando la región del pecho de las mujeres en comparación con los robots de aspecto femenino. Los hombres heterosexuales también miraron significativamente más tiempo en las regiones pélvicas de los robots humanos que los hombres homosexuales y las mujeres heterosexuales.

«Se puede sugerir que estas diferencias en el comportamiento de la mirada se basan en el conocimiento de que los robots son entidades no vivas, por lo que no pueden proporcionar información visual auténtica en términos de su estado biológico y psicológico (por ejemplo, la falta de autenticidad de la expresión facial). Sin embargo, los estímulos robóticos tienden a llamar la atención sobre las partes sobresalientes del cuerpo mecánico (visibles en el área pélvica de los robots tipo máquina), lo que indica que debido a la curiosidad, podría ser necesario explorar visualmente los estímulos robóticos más profundamente «, señalaron los investigadores. escribió

Sorprendentemente, el comportamiento de la mirada no se asoció con las calificaciones de atractivo de los robots, las actitudes generales hacia los robots o la tendencia a antropomorfizar la tecnología.

«El estudio muestra que las réplicas robóticas no evocan procesos psicológicos evolutivos profundamente arraigados de la percepción de la pareja y que las señales visuales auténticas no se pueden replicar fácilmente. El cuerpo humano muestra emociones, motivaciones, pero también información sobre fertilidad, edad o salud que son exclusivas de los humanos y, por lo tanto, de interés para nuestra especie,” dijo Szczuka.

«Los estudios longitudinales serán cruciales en la investigación de la sexualidad digitalizada,» agregó. «Especialmente a medida que los humanos se acostumbran a los compañeros de interacción artificial y la comunicación mediada por computadora».

Referencia bibliográfica:

Szczuka, J. M., & Krämer, N. C. (2019). There’s More to Humanity Than Meets the Eye: Differences in Gaze Behavior Toward Women and Gynoid Robots. En Frontiers in Psychology (Vol. 10). https://doi.org/10.3389/fpsyg.2019.00693

Fuente: Psypost

  • Artículos de opinión (Op-ed)

El precio de la felicidad

  • 19/06/2020
  • Buenaventura del Charco Olea

La felicidad parece que ha dejado de ser un estado asociado a los grandes temas existenciales como el sentido de la vida, la lealtad y la honestidad con uno mismo o qué es realmente importante para cada uno de nosotros en ésta para convertirse en un producto de consumo. Se nos venden una serie de recetas universales, totalmente alejadas de estas cuestiones previas, aparentemente basadas a veces en investigaciones científicas.

Tener experiencias: Se confunde la felicidad con la alegría. Resumiéndolo mucho, la felicidad es un estado de paz interior, mientras que la alegría es un momento de subidón. Tener experiencias enriquecedoras o agradables como ligar o viajar nos proporcionan alegría, no felicidad. Por eso, aunque hoy en día tengamos más experiencias que las que tenían nuestros padres, no somos más felices. Hemos ganado en experiencias sí, pero a costa de estabilidad a casi todos los niveles (económicos, laborales, pareja…) que es mucho más importante para estar en paz.

Tener cosas: Aunque en declive desde que apareció el tema de las experiencias y se fomentó más el tema de poseer ciertas cualidades, aún queda cierta idea de que la felicidad está ligada a tener ciertas cosas. Un auto, un outfit de impresión, unos Manolos… La industria del marketing vincula constantemente la felicidad con tener ciertas cosas, asociándola muchas veces a otras variables psicológicas que deseamos las personas, como la seguridad o gustar a otros.

Realizar determinado tipo de hábitos: Probablemente la parte que más ha vendido una psicología que peca mucho de reduccionismo y que se queda en lo evidente por ser lo observable. No digo que toda la psicología sea así, pero hay una fuerte corriente que a veces comete este error. Así se postula que el mindfulness, hacer deporte o una dieta equilibrada nos harán felices. Pueden ser prácticas saludables (y no tengo nada en su contra, es más, las recomiendo) que nos ayuden a incrementar nuestro bienestar, pero de ahí a que den la felicidad, hay un trecho.

Tener ciertas cualidades: Estar cañón y tener un físico espectacular, ser carismático, ingenioso y gracioso, destacar sobremanera en alguna habilidad (deporte, trabajo, liderazgo, música…) Esto viene de que se fomenta una autoestima basada en el logro (tanto sabes hacer = tanto a vales) y que juega con el miedo que tienen las personas a no ser suficientes, a no ser dignas de ser amadas y sentir rechazo.

Como resumen, si se analizan estas cuatro supuestas “llaves a la felicidad” encontramos una serie de hilos conductores: son cosas que te hacen “más cool” y que contemplan la felicidad como algo agradable y momentáneo, cuando como he dicho antes, eso es una alegría y un buen rato, no la felicidad, ya que puedo estar destrozado porque lo he dejado con mi pareja y ligarme a una tía espectacular por Tinder. Eso no me hará feliz ni quitará mi pena, aunque a nadie le amargue un dulce. El otro factor común es una felicidad aséptica e indolora, en la que sólo tienes que conseguir cosas sin tener que enfrentar los miedos que todos tenemos.

¿Qué hacer entonces para ser felices? Pues va sonar irónico si he dicho que no hay hábitos que la den, pero esto es más bien un principio, o un compromiso personal: ser honesto con uno mismo.

Entendiendo por honestidad ser congruente con aquello que sentimos, mirando nuestra realidad emocional, dándole espacio y actuando en consecuencia a nuestra verdad interna y expresándola de la forma que consideremos adecuada, sea agradable o desagradable. Ejemplos concretos habituales de esto que suelo ver en consulta serían: poder estar tristes y llorar si nos sentimos así sin miedo, enfadarnos con alguien y protegernos aunque también le queramos, esté “muy feo” o eso nos lleve al conflicto, alejarnos o darnos permiso para romper con algo que nos hace daño aunque otros sufran o sea “lo correcto”, no responsabilizarnos de otras personas si no queremos hacerlo realmente, atrevernos a hacer y experimentar lo que realmente nos hace felices…

Básicamente, la honestidad es ser congruente con lo que sentimos y con aquello que nos hace vibrar por dentro, que solemos saber de “tripas” y de forma intuitiva (suena raro pero es la parte emocional de tu cerebro, que con esa sensación de certeza interna te marca el camino) y buscar luego la forma de hacerlo congruente con tus valores y tus otros sentimientos. Y es que, por ejemplo, puedo sentir que tengo defenderme de las exigencias de mi madre, pero no quiero dejar de tener relación con ella, así que tendré que ser firme en ponerle límites. A veces a costa de broncas o desplantes.

Esa honestidad y congruencia no es algo conceptual, sino que es algo que se ejecuta a diario: Elegir libremente aquello que deseamos hacer y que nos hace felices, aunque muchas veces sea “reprobabale” por lo que dice la sociedad o lo que piensan otras personas, y eso puede hacer que nos rechacen o nos ataquen. Enfrentar cosas que deseamos hacer pero que nos da miedo, como hablarle a esa persona que te gusta o intentar iniciar ese proyecto que es tan probable que fracase. Sentirnos libres para poder acabar con algo que nos hace daño, como una relación en la que te sientes atrapado y no rompes por no hacer daño a otras personas a las que quieres (aunque pueden no hacerte felices).

Como decía el gran psicoterapeuta Fritz Perls, “el ser humano renuncia a su potencial y a su capacidad natural de ser feliz por la fobia al dolor”. El miedo al dolor de todas estas situaciones porque nos rechacen, porque nos sentimos incompetentes al hacerlas, porque nos sintamos culpables o por fracasar son lo que hacen que no seamos congruentes y honestos con nosotros mismos, LIBRES, en definitiva y con mayúscula. De ese modo nos tiramos la vida en una guerra interna entre la parte de nosotros que quiere serlo y la que no se atreve. Y no se puede estar feliz si estás siempre en guerra contigo mismo.

Dificilmente podrás ser feliz por muy espectacular que sea tu aspecto o mucho que medites si sientes que vives encadenado a algo que no quieres realmente o siempre estás reprimiendo una parte de ti. Sé que acojona y cuesta mucho, que es un compromiso costoso, pero lo que está en juego es tu felicidad, y quizás tu mayor responsabilidad en la vida es ser feliz.

Te mereces vivir de forma plena y en paz contigo mismo, acojona y tiene un alto coste, pero merece la pena.

  • Ciencia

¿Puede la maternidad verse afectada por el trauma infantil?

  • 19/06/2020
  • Maria Fernanda Alonso

Durante la Segunda Guerra Mundial muchas personas formaron parte de organizaciones paramilitares, como voluntarias. Algunas de ellas incluso fueron expuestas al trauma resultante del evento bélico. Robert Lynch, investigador de la Universidad de Turku, utilizó una gran cantidad de datos recopilados sobre los voluntarios de la organización ‘Lotta Svärd’ de Finlandia, para estudiar los efectos del trauma infantil en los adultos.

El trauma que experimentan los niños al vivir en zonas de guerra, los desastres naturales o tal vez incluso las epidemias, puede tener efectos inesperados que resurgen más adelante en sus vidas.

El estudio de Lynch encontró que las niñas y mujeres jóvenes que sirvieron en la guerra se convirtieron en madres antes y tuvieron más hijos en comparación con mujeres de la misma edad que no participaron en el esfuerzo de guerra (Lynch et al., 2020).

«Si podemos medir los efectos del trauma en cosas básicas como el momento de la maternidad, es casi seguro que tiene efectos importantes en muchos de nuestros otros comportamientos importantes, como la aversión general al riesgo, la socialidad o el ritmo del desarrollo sexual,» explicó el autor..

«El extenso conjunto de datos nos permitió comparar a las mujeres antes y después de la guerra y también tener en cuenta los antecedentes familiares al comparar hermanas. Esta es una fuerte evidencia en apoyo de la idea de que el trauma afecta los horarios reproductivos,” agregó John Loehr (investigador principal) de la Universidad de Helsinki.

¿Por qué es importante este estudio? Hay millones de niños y adultos en todo el mundo que sufren traumas en contexto de las guerras. Esta relevancia probablemente también se extiende a otras fuentes de trauma, como los desastres naturales o incluso la actual pandemia de COVID-19.

Según la teoría evolutiva, las personas que experimentan un ambiente inestable con alta mortalidad se reproducen antes para evitar el riesgo de no tener la oportunidad más tarde.

«Parece que hay una ventana de sensibilidad que se extiende desde la infancia hasta la edad adulta temprana, donde el comportamiento se ajusta para adaptarse a las circunstancias experimentadas. Las consecuencias pueden ser de gran alcance incluso después de que la situación se estabilice. Un trauma infantil puede influir en la vida adulta de las personas de la forma en que son desconocidos, como el momento de su maternidad,» explicó finalmente la profesora Virpi Lummaa.

Referencia bibliográfica:

Lynch, R., Lummaa, V., Briga, M., Chapman, S. N., & Loehr, J. (2020). Child volunteers in a women’s paramilitary organization in World War II have accelerated reproductive schedules. En Nature Communications (Vol. 11, Número 1). https://doi.org/10.1038/s41467-020-15703-0


Fuente: Science Daily

  • Ciencia

El sueño interrumpido causaría inflamación y consecuentemente mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares

  • 19/06/2020
  • Maria Fernanda Alonso

Descansar lo suficiente mediante el sueño, en la medida en que cada uno lo necesita, no debe ser subestimado. Investigaciones tras investigaciones dan cuenta de las implicancias del sueño pobre, insuficiente o perturbador. Un nuevo aporte científico encontró que el sueño fragmentado exacerba la aterosclerosis y puede aumentar el riesgo de accidente cerebrovascular a través de un efecto sobre las vías inflamatorias (Vallat et al., 2020). La aterosclerosis es entendida como la acumulación de grasas, colesterol y otras sustancias dentro y sobre las paredes de las arterias (placa), capaz de restringir el flujo sanguíneo, y consecuentemente provocar muchos problemas a nivel físico.

Para probar si el efecto puede deberse en parte al aumento de la señalización inflamatoria, el equipo de investigación midió la interrupción del sueño a través de una polisomnografía en laboratorio del sueño y un detector de movimiento simple usado en la muñeca durante varias noches (actigrafía). Utilizaron recuentos de células sanguíneas estándar para medir los niveles de neutrófilos y monocitos, dos tipos de glóbulos blancos responsables de impulsar las vías inflamatorias.

¿Qué encontraron? La fragmentación del sueño, medida por la actigrafía, predijo tanto un recuento más alto de neutrófilos (pero no monocitos) como mayor calcio en las arterias coronarias, una medida de la patología de aterosclerosis.

Usando un método estadístico conocido como análisis de mediación, el equipo de investigación mostró que la influencia de la fragmentación del sueño en el calcio de las arterias coronarias estaba mediada por el aumento de neutrófilos; en otras palabras, la falta de sueño condujo a un aumento de los neutrófilos, lo que a su vez condujo a un aumento de la aterosclerosis. La influencia de la interrupción del sueño sobre los neutrófilos y la aterosclerosis se mantuvo significativa después de tener en cuenta los múltiples contribuyentes conocidos a la enfermedad arterial, incluidos la edad, el sexo, el origen étnico, el índice de masa corporal, el tabaquismo, la presión arterial, entre otros factores.

Se encontró una asociación similar para la interrupción del sueño medida por la polisomnografía, aunque no fue tan robusta, se mantuvo significativa después de corregir algunos pero no todos los contribuyentes, una diferencia que los autores sugieren puede deberse a la menor duración de la polisomnografía (una sola noche) versus actigrafía (una semana). No se encontró asociación para la falta de sueño informada subjetivamente, en la que se les pidió a los participantes que recordaran la calidad de su sueño, un hallazgo que sugiere que preguntar a los pacientes sobre el sueño puede no ser una herramienta útil para evaluar su riesgo de enfermedad cardíaca relacionado con el sueño.

Referencia bibliográfica:

Vallat, R., Shah, V. D., Redline, S., Attia, P., & Walker, M. P. (2020). Broken sleep predicts hardened blood vessels. PLoS Biology, 18(6), e3000726. https://doi.org/10.1371/journal.pbio.3000726

Fuente: Science Daily

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La sistematicidad y el rigor por sí solos no hacen que algo sea científico

  • 19/06/2020
  • David Aparicio

Antonio Diéguez escribió un buen artículo para El Confidencial en el que explica por qué no existe el método científico sino varios métodos científicos y porqué la sistematizad y rigor no hacen que algo sea científico:

Podría replicarse que, aunque se empleen en la vida cotidiana, en la ciencia se usan con mucha mayor sistematicidad y rigor, y ciertamente habría que estar de acuerdo en eso. ¿Diríamos entonces que lo que caracteriza a la ciencia es la sistematicidad y el rigor en el uso de procedimientos que también son empleados fuera de la ciencia? Bueno, podría hacerse, mientras que no se considere como algo definitorio de la ciencia. No hay que olvidar que sistematicidad y rigor también puede haber fuera de ella (por ejemplo, en la filosofía o en la jurisprudencia), ni que la sistematicidad y el rigor por sí solos no hacen que algo sea científico. Mario Bunge lo mostró con un bonito ejemplo: elaboró una pequeña teoría axiomática sobre los fantasmas para hacer ver que, si alguien se empeña, puede darle apariencia de cientificidad a casi cualquier cosa.

Sino existe el método científico, entonces cómo diferenciamos ciencia de las pseudociencias:

En la actualidad, lo que se asume es que en las ciencias se emplean todas estas formas de inferencia, la deducción, la inducción, las inferencias hipotético-deductivas y la abducción, que son empleadas también fuera de la ciencia. Por tanto, ninguna de ellas por sí sola constituye El Método Científico. Pero eso no significa que no haya separación entre las ciencias y las pseudociencias o las no-ciencias. No es necesario tener una serie de reglas fijas y universales exclusivas de la ciencia para formar una idea clara de lo que es la ciencia.

En efecto, el fracaso de los criterios de demarcación entre ciencia y no ciencia propuestos a lo largo del siglo XX no llevó a los filósofos a concluir que no había diferencia alguna entre ambas cosas, sino a comprender que cualquier caracterización de la ciencia tenía que ser plural. Estamos más bien ante una cuestión contextual en la que es imposible trazar una frontera definida, pero en la que pueden determinarse una serie de rasgos o de criterios que, sin ser condiciones imprescindibles, ayudan a cualificar como más o menos científica a una teoría. Entre estos rasgos característicos algunos de los más significativos serían el realizar predicciones arriesgadas, el rigor conceptual, la exactitud, el apoyo en los hechos, la intersubjetividad, la contrastabilidad y revisabilidad, la coherencia con otras teorías científicas aceptadas y la capacidad de progreso.

Lee el artículo completo en El Confidencial.

  • Recursos

Podcast: Libre albedrío ¿tan solo una ilusión?

  • 18/06/2020
  • David Aparicio

Nuevo episodio del podcast Psicología para escépticos de Mariano Scandar:

En los últimos 40 años numerosos estudios han ido mostrando que las decisiones que consideramos conscientes, no lo son… es posible anticipar por estudios por imágenes, antes que una persona “sepa” que va a hacer algo, que efectivamente lo hará…

Esto a llevado a los filósofos a replantearse un poco el libre albedrío… Si decidimos en función a antecedentes, como los genes y las experiencias previas y adicionalmente lo hacemos antes de saber que lo estamos haciendo ¿Qué clase de libertad tenemos?. Existen tres tipos de posturas al respecto… los libertarios dicen que la libertad de elegir trasciende la materia, los deterministas dicen que la libertad es una ilusión y, finalmente, los compatibilistas dicen que a pesar de que los experimentos son ciertos, a pesar de todo hay libertad…

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  • Clínica

¿ Ahora todos tenemos TOC y somos adictos a la tecnología?

  • 18/06/2020
  • Equipo de Redacción

Una de las características del trastorno obsesivo compulsivo son los temores de contaminación y el lavado excesivo de manos. Hace años, un paciente con TOC grave vino a mi oficina con guantes y una máscara y se negó a sentarse en cualquiera de las sillas «contaminadas». Ahora, estos mismos comportamientos son aceptados e incluso alentados a mantener a todos saludables.

Esta nueva normalidad ante una pandemia mortal ha permeado nuestra cultura y continuará influyéndola. Muchas tiendas ahora publican reglas prominentes que exigen el uso de máscaras faciales y desinfectantes para manos, y limitan el número de clientes permitidos en el interior al mismo tiempo. Caminantes y corredores cruzan cortésmente la calle para evitar la proximidad entre ellos.

Hace solo unos meses, este tipo de comportamiento habría sido considerado excesivo, irracional, incluso patológico, y ciertamente no saludable.

Entonces, ¿dónde trazan los psicólogos y psiquiatras la línea divisoria entre la vigilancia para evitar infectarse con el coronavirus y el trastorno obsesivo compulsivo que puede ser dañino?

¿Adaptación o adicción a internet?

Desde el comienzo de la pandemia, se ha vuelto más difícil evaluar comportamientos que alguna vez se consideraron excesivos. Muchos comportamientos que antes se consideraban patológicos ahora se consideran esenciales para proteger la salud humana y son aplaudidos como adaptativos e ingeniosos.

Antes de COVID-19, las preocupaciones sobre el uso compulsivo de internet o la adicción a internet, caracterizadas por el uso excesivo y la dependencia excesiva de los dispositivos digitales, estaban creciendo.

Sin embargo, durante la pandemia, la sociedad ha adaptado rápidamente las oportunidades en línea. Siempre que sea posible, las personas trabajan desde casa, asisten a la escuela en línea y socializan a través de clubes de libros en línea. Incluso ciertas necesidades de atención médica se satisfacen cada vez más de forma remota a través de la telesalud y la telemedicina.

Durante la noche, las conexiones digitales se han convertido en algo común, y muchos de nosotros nos sentimos afortunados de tener este acceso. Al igual que los temores de contaminación, algunos comportamientos digitales que alguna vez fueron cuestionados se han convertido en comportamientos adaptativos que nos mantienen saludables, pero no todos.

¿Soy obsesivo-compulsivo o detallista?

Si bien los comportamientos en la era COVID-19 pueden parecer un TOC clínico, existen distinciones clave entre los comportamientos protectores ante un peligro claro y presente como una pandemia y un diagnóstico clínico de TOC.

Los pensamientos, las ideas y los comportamientos rituales y repetitivos que se observan en el TOC clínico requieren mucho tiempo para las personas que los tratan, e interfieren significativamente con varias áreas importantes de la vida de la persona, incluidas las interacciones laborales, escolares y sociales.

Algunas personas tienen rasgos obsesivo-compulsivos que son menos severos. Estos rasgos a menudo se observan en personas de alto rendimiento y no son clínicamente debilitantes. Tales comportamientos de “enfocados en los detalles” se reconocen en casi el 20% de la población. Un chef talentoso que está muy atento a los detalles puede ser denominado «obsesivo-compulsivo». Lo mismo puede hacer un ingeniero orientado a los detalles que construya un puente o un contador que haga impuestos al examinar los archivos desde muchos ángulos diferentes.

La diferencia crítica es que los pensamientos, ideas y comportamientos persistentes, repetitivos y rituales que se ven en aquellos que padecen TOC clínico a menudo se apoderan de la vida de la persona.

Cuando la mayoría de nosotros revisamos la puerta una o dos veces para asegurarnos de que esté cerrada o nos lavemos las manos o usemos desinfectante después de ir al supermercado o usar el baño, nuestros cerebros nos envían la señal de “es seguro” y nos dicen que es seguro para pasar a otras cosas.

Una persona con TOC nunca recibe la señal de “es seguro”. No es raro que una persona con TOC pase varias horas al día lavándose las manos hasta el punto de que su piel se agrieta y sangra. Algunas personas con TOC tienen rituales de control que les impiden salir de su hogar.

Los desencadenantes del TOC se han vuelto más difíciles de evitar

Los mismos principios que se aplican a los comportamientos compulsivos de lavado de manos también se aplican al uso compulsivo de Internet y dispositivos electrónicos. El uso excesivo puede interferir con el trabajo y la escuela y dañar el funcionamiento psicológico y social. Además de los problemas sociales y familiares, esos comportamientos pueden provocar problemas médicos, como dolor de espalda y cuello, obesidad y fatiga visual.

La Asociación Americana de Pediatría recomienda que los adolescentes no pasen más de dos horas por día usando Internet o dispositivos electrónicos. Algunos adolescentes con adicción a Internet pasan de 80 a 100 horas por semana en Internet, negándose a hacer cualquier otra cosa, incluyendo su trabajo escolar, actividades externas e interactuando con sus familias. El mundo digital se convierte en un agujero negro que es cada vez más difícil para ellos escapar.

Para aquellos que luchan con el uso compulsivo de Internet y las redes sociales, la nueva y creciente demanda de usar plataformas digitales para el trabajo, la escuela, las compras de comestibles y las actividades extracurriculares puede abrir aún más el agujero negro.

Las personas con miedo a la contaminación pre-pandémica, o que anteriormente no podían regular su uso de la tecnología, encuentran situaciones desencadenantes que antes eran evitables y ahora se han vuelto aún más ubicuas.

Mantener la respuesta a la amenaza bajo control

A medida que evolucionan las nuevas normas de comportamiento debido a las condiciones sociales cambiantes, también puede evolucionar la forma en que se identifican y describen ciertos comportamientos. Las expresiones como ser «tan TOC» o «adicto a Internet» pueden tener diferentes significados a medida que el lavado frecuente de manos y la comunicación en línea se vuelven comunes.

Para aquellos de nosotros que nos adaptamos a nuestra nueva normalidad, es importante reconocer que es saludable seguir nuevas pautas para el distanciamiento social, lavarse las manos y usar máscaras, y que está bien pasar más tiempo en Internet u otras redes sociales con Los nuevos límites en las interacciones personales. Sin embargo, si el uso de Internet o el lavado de manos se vuelve incontrolable o «compulsivo», o si los pensamientos intrusivos «obsesivos» sobre la limpieza y la infección se vuelven problemáticos, es hora de buscar ayuda de un profesional de la salud mental.

Autor: David Rosenberg, profesor de psiquiatría y neurociencias en Wayne State University

Artículo publicado en The Conversation y cedido para su republicación en Psyciencia.com

  • Recomendados

El confinamiento reduce los suicidios en Japón a un mínimo histórico

  • 18/06/2020
  • David Aparicio

Jaime Santirso escribe para El País:

El virus que tomó al mundo de improviso también deja efectos inesperados. En Japón ha contribuido a aliviar un mal endémico: su tasa de suicidios. En abril esta se redujo un 20%, su mayor caída en cinco años, incluso a pesar de que muchos de los programas de asistencia han estado suspendidos o cortos de personal a causa del confinamiento y en un contexto de alto estrés. Un positivo resultado que invita a experimentar con nuevas formas de hacer frente a un mal social que preocupa a las autoridades niponas.

Cuando el Gobierno decretó el estado de emergencia a principios de abril, las autoridades esperaban que las cifras fueran a peor. Ha resultado ser al revés: durante este mes, 1.455 personas se quitaron la vida, 359 menos que en el mismo periodo del año anterior. Ahora, los expertos intentan analizar qué aspectos del confinamiento, ya finiquitado, ha tenido un impacto positivo. Muchos apuntan al teletrabajo y a una mayor cantidad de tiempo en compañía de los seres queridos. La serie histórica, por su parte, refleja que ante los desastres naturales los suicidios son menos frecuentes, como ilustra la bajada experimentada durante el tsunami y la posterior catástrofe nuclear de Fukushima en 2011.

Los factores económicos, no obstante, son críticos. Durante la crisis financiera asiática de 1997, la tasa de muertes autoinfligidas experimentó una subida sin precedentes del 35%, por lo que las autoridades temen el impacto que pueda tener la actual recesión. “Hay muchas teorías”, expone Tanaka, “aunque hay un aspecto particularmente llamativo: gran parte de la asistencia ha pasado de ser presencia a ser online. Intuyo que esta nueva forma de interacción puede ser más efectiva. Es un interesante camino por explorar”.


Desde que inició el confinamiento el argumento principal es que nos íbamos a encontrar con una ola imparable de suicidios y que nos preparáramos para lo peor. Pero van apareciendo datos que nos recuerdan que los psicólogos tenemos que ser precavidos y no polarizar nuestras opiniones ante fenómenos complejos. No podemos argumentar que habrá un sólo resultado y que será negativo. Japón es un buen ejemplo de ello. Desde hace años vienen lidiando con una de las tasas más altas de suicidio en el mundo y sus datos contradicen, por ahora, las predicciones más generalizadas.

Es cierto que para muchas personas, especialmente aquellas sin soporte económico, la cuarentena ha sido extremadamente difícil y eso también incrementa el riesgo de suicido. Pero para los que tienen las necesidades básicas suplidas (casa, comida, trabajo), la cuarentena ha traído un alivio al ritmo acelerado y deshumanízate que nos exigía producir sin parar (aquí hay un buen artículo para reflexionar), y quizás para estas personas la cuarentena se ha transformado en un factor protector.

Lee el artículo completo en El País.

  • Ciencia

La severidad del autismo puede cambiar significativamente en la infancia temprana

  • 18/06/2020
  • Alejandra Alonso

Los síntomas de los trastornos del espectro autista pueden cambiar significativamente durante la infancia temprana, según un estudio. Los científicos encontraron que el 28.8% de los niños tenían síntomas menos severos a la edad de 6 años, comparados a cuando tenían 3 años.

Por qué es importante

Estudios previos habían obtenido resultados inconsistentes en relación a cambios en la severidad del autismo durante la infancia. Se creía que la severidad del autismo duraría toda la vida.

Metodología

Se evaluó la severidad de los síntomas de 125 niños (n = 89) y niñas (n = 36) diagnosticados con trastorno del espectro autista (TEA). Se les evaluó a aproximadamente los 3 y 6 años con respecto a la severidad de los síntomas, el CI y el funcionamiento adaptativo.

La evaluación completa fue exhaustiva, incluyendo información biológica, conductual, médica y neuropsicológica.

Entre los instrumentos utilizados se nombran al ADOS-2, Escalas de Aprendizaje Temprano de Mullen (MSEL), Escala de Habilidades Diferenciales (DAS-II) y las Escalas Vineland de Conducta Adaptativa (VABS II).

Resultados

Al comparar cambios en la severidad en los pacientes analizando las diferencias entre los puntajes de su ADOS CSS a la edad de 3 y 6 años, se consideraba significativo un cambio de 2 o más puntos.

Los científicos clasificaron a los sujetos basados en el puntaje de cambio de severidad en:

  1. Grupo donde hubo disminución en la severidad (28%)
  2. Grupo donde la severidad se mantuvo igual (54.4%)
  3. Grupo donde severidad aumentó (16.8%)

Ellos encontraron que en el primer grupo la severidad era mucho menor y algunos sujetos habían incluso perdido el diagnóstico (n = 7). Aunque también es cierto que otros niños parecieron empeorar. Los autores comentan que, desafortunadamente, no es posible todavía predecir quien tendrá mayor o menor nivel de severidad para ajustar las intervenciones.

Los niños y niñas que mostraron una reducción en la severidad exhibían mejores habilidades adaptativas en múltiples áreas.

Adicionalmente se encontró que las niñas con TEA eran más propensas que los niños a mostrar una disminución de la severidad; también el aumento en la severidad suele ser menor para ellas. Los autores creen que la explicación podría encontrarse en la habilidad de las niñas para camuflar los síntomas.

Otra asociación encontrada fue que un mayor CI aumentaba la probabilidad de que los síntomas disminuyeran.

Limitaciones

El grupo de investigadores enumera ciertos factores limitantes:

  1. El tamaño de la muestra es modesto comparado a otros reportes. Sin embargo las evaluaciones fueron rigurosas y había una amplia variedad en cuanto a severidad y niveles cognitivos y de funcionamiento.
  2. Se basa en solo dos puntos de la infancia temprana. Esperan poder recoger información longitudinal para extender los resultados en el tiempo.
  3. Los cambios en la severidad se hicieron únicamente en base a puntaje calibrado de severidad del ADOS. Podría ser valioso emplear otras medidas objetivas.

Referencia del estudio: Waizbard-Bartov, E., Ferrer, E., Young, G.S. et al. Trajectories of Autism Symptom Severity Change During Early Childhood. J Autism Dev Disord (2020). https://doi.org/10.1007/s10803-020-04526-z

Fuente: Psych Central

  • Clínica

Combinando entrenamiento a padres y madres y ACT

  • 17/06/2020
  • Daiana López Cross

A menudo llegan a consultar padres y madres que demandan un tratamiento psicológico dirigido a su hija o hijo bajo lo que he denominado el efecto varita mágica, solicitando una modificación de conducta e intervención directa hacia sus pequeños, de modo inmediato. Puesto que los problemas de comportamiento son los motivos más comunes por los que se atiende a niños pequeños en clínica de salud mental (Banger, Coxe et.al 2015).

Desde mi experiencia clínica he recibido y recibo padres, madres y referentes afectivos severamente preocupados por conductas que despliegan los pequeños tanto en el contexto familiar como en el escolar. Este tipo de problema agrupa dificultades de desobediencia, trastorno negativista desafiante, trastorno de conducta, explosivo intermitente y del espectro autista entre otros; y todos ellos pueden derivar de la inadaptación al contexto familiar y/o escolar (Ferrero García, Ascanio Velasco, 2014).

Luego de hacer una evaluación pertinente y sociabilizar con ellos el plan de tratamiento, comparto el modelo, marco teórico desde el cual trabajaré; y sobre todo, manifiesto la importancia de incorporar en el tratamiento a la familia. En esa instancia, los primeros intercambios que recibo generalmente dan cuenta de respuestas tales como: 

  • “Yo necesito que lo veas, no puede ser que se comporte así, apenas tiene 5 años a los 15 no sé qué puede llegar a hacer.”
  • “No entendemos por qué tenemos que hacer registros nosotros, la que se porta mal es ella.”
  • “Preferimos que trabajes con él, creemos que es más importante antes que vernos a nosotros.”

El abordaje contextual: contexto-ambiente

¿Qué lugar ocupa el contexto en la modificación de la conducta?

¿Por qué es importante el trabajo con los padres, madres y referentes afectivos en la terapia infanto-juvenil?

Sabemos la importancia del rol de padres en el manejo de conductas problema de sus hijos, potenciales agentes de cambio con técnicas precisas que la terapeuta o el terapeuta puede enseñar. De esta forma, el entrenamiento en habilidades permitiría tratar los problemas infantiles de modo directo, dando lugar a la intervención terapeuta-padres; terapeuta-niño y padres-niños, aplicando habilidades que la terapeuta enseña a las niñas, niños y adolescentes. 

Lo cierto es que las conductas problemas, desadaptativas o los trastornos psicológicos responden a los mismos criterios de aprendizaje que las conductas normales, adaptativas y sobre todo funcionales. Por ende, la modificación de las primeras apuntará a trabajar con los mismos procedimientos que en el caso de las segundas.

Al respecto, necesitamos introducirnos en los principios de la psicología del aprendizaje, es decir, el condicionamiento clásico-respondiente (Pavlov) y condicionamiento operante (Skinner). Estas dos líneas de intervención podrían responder a diversos perfiles, abocándose el primero a neurotípicos y el segundo a problemas del neurodesarrollo o síntomas psicóticos. 

Muchos padres, madres y referentes afectivos acuden a las consultas clínicas, en busca de una intervención precisa que permita modificar la conducta disruptiva de  niñas, niños y adolescentes. El análisis funcional de la conducta, derivado del conductismo, permite implementar técnicas de modificación de conducta basadas en el modelo A-B-C, o bien modificar el estímulo (antecedente) o bien manejar las contingencias (consecuencias).

Por tanto, la conducta problema que desempeña un niño/niña es el resultado de un patrón aprendido, reforzado y mantenido en un contexto determinado, la cual es necesaria desarmar cuan eslabones de una cadena, para volver a unir con aprendizajes saludables y adaptativos, en el seno del contexto familiar. Sería ineficaz e insuficiente trabajar solamente con el paciente si no se interviene en el ambiente de aprendizaje natural.

¿Por qué una conducta se mantiene?

En ocasiones la conducta problemática es reforzada lo que implica que aparezca, se fortalezca y mantenga, el fortalecimiento de una conducta se expresa en términos cuantitativos – frecuencia, intensidad, duración, velocidad, precisión, latencia – puede ser positivo o negativo. En cuanto al primero supone un logro, la obtención de algo “apetecible” “deseable”, en cuanto al segundo hablamos de evitar, deshacerse de un estímulo aversivo, no deseable.

Ejemplo: J comienza tratamiento a pedido de sus padres, el motivo de consulta refiere a no tolerar los límites, gritar y hacer berrinches ante órdenes simples. Una primera aproximación al caso nos permite advertir que esas conductas disruptivas estaban reforzadas, dado que inmediatamente la madre prestaba atención al niño ante el primer grito, justificaba el pedido y utilizaba excesivamente el recurso del habla. Al incurrir el menor en llanto, la madre rápidamente acudía y atendía a su hijo.

 ¿Puede la atención ser un reforzador? 

Claro que sí, la atención es un reforzador por excelencia. Muchas veces tanto padres y madres desean fuertemente eliminar una conducta en casa puesto que no coinciden con sus valores como padres y madres, con sus metas y objetivos y con su estilo de crianza; y sin embargo, la atención puesta en ella se lleva gran parte de la aparición posterior en casa. La atención social es una de las consecuencias más deseables por los humanos, con independencia de su edad (Ortigosa Quiles, Méndez Carrillo, Marín, 2014). Caemos de esta forma en la trampa del alivio momentánea que calma la aversión en los padres, el malestar (refuerzo negativo), y posteriormente el sentimiento de bienestar o satisfacción al evidenciar que su niño eleva una sonrisa (refuerzo positivo), en términos de terapias de tercera generación, ACT, evitación experiencial.

Ejemplo: T es muy selectivo a la hora de elegir sus alimentos, sólo ingiere comida crujiente, preferentemente, milanesas o patitas de pollo. En ocasiones se ha orientado a la madre para que le ofrezca y de a probar otros alimentos, incluso T trajo a sesión otros alimentos para incorporar a su dieta. Sin embargo, a la hora de darle a probar en casa al acercarse la cuchara con otra comida que no fuera milanesa o patitas de pollo, T golpeaba fuertemente la cuchara sobre la mesa. Inmediatamente la madre dejaba de insistir, de esta forma el paciente evitaba ese estímulo no deseado, en este caso banana. 

Ejemplo: N muestra mucha resistencia al cumplimiento de órdenes simples. A menudo cuando su padre le pide que guarde sus juguetes, que apague la luz, que acomode su mochila en el perchero, N responde con refunfuñeo, enojo excesivo y hasta gritos. Ahora bien, se ha orientado al padre hacia la selección de conductas adaptativas de la niña en casa durante dos semanas y se lo ha entrenado fuertemente para el refuerzo inmediato positivo de esa obediencia. Cuando el padre de N observaba una conducta deseada hacía uso de refuerzos sociales elogios y hasta refuerzos primarios, sus galletitas preferidas (véase inventario de refuerzos).

Los reforzadores suelen agruparse por categorías, aunque muchas veces se solapan unos con otros, hablamos de primarios, secundarios, sociales, privilegios, alimentos, automático, entre otros. Con fines ilustrativos solo mencionaré técnicas conductuales tales como la extinción, el moldeamiento, el modelado, la ayuda masiva, y el desvanecimiento de ayudas. 

¿Alcanza la intervención terapéutica para la modificación de esa conducta disruptiva?

Si pensamos en una intervención sostenemos que es la acción terapéutica que debería estar orientada a generar nuevos aprendizajes sociales que puedan promover habilidades cognitivas, incrementar el desarrollo de habilidades académicas, laborales, intervenir en los factores ambientales-contexto y mejorar la calidad de vida.

Estudios muestran mejoras gracias al trabajo con familias (Grañana,2014. p95). La familia es parte fundamental en el tratamiento de los niños, niñas y adolescentes puesto que no basta con las prácticas en consultorio, es necesario que esos aprendizajes y habilidades se generalicen a contextos cotidianos.

La generalización es objetivo importante en la terapia conductual, con miras a intervenciones de análisis de conducta aplicado, modificación de conducta. Para ello es necesario que la práctica se lleve a cabo en distintos ambientes, con distintas personas y materiales. 

Ejemplo: Volviendo al caso de T, ¿cómo podríamos moldear la conducta deseada que es que pruebe otros alimentos? ¿cómo podríamos eliminar la conducta de golpear la cuchara? En este caso unas pocas técnicas en el consultorio en presencia de la madre, con incorporación de ésta en sesión bastarían para lograr esa conducta deseada.

Por otra parte, sabemos que las interacciones en el ámbito familiar pueden fomentar, generar y mantener muchos problemas de conducta, en la infancia y en la adolescencia, con importantes repercusiones en la adaptación, calidad de vida y salud de los niños (Ortigosa Quiles, Méndez Carrillo, Marín, 2014.  p 38)

Todo lo relacionado con el entrenamiento y orientación familiar para el trabajo y colaboración en el sostenimiento y aplicación de técnicas en la intervención psicológica en casa, aún sigue constituyendo una verdadera fuente de investigación para quienes trabajamos en clínica infanto juvenil.

Lo cierto es que el entrenamiento a padres como posibles coterapeutas surge en la década de los sesenta, en el marco del modelo conductual, en 1959 Williams propuso la adquisición de una competencia general para padres en lo que respecta al manejo de contingencias operantes para dar respuesta a problemas conductuales de sus hijos. Surge a partir del trabajo científico el programa de entrenamiento específico como alternativa a los modelos tradicionales de terapia infantil, que ubicaban a los adultos en una posición pasiva/observadora, por el contrario, se fomenta y entrena en ellos una implicación y responsabilidad en el proceso de promoción de salud de sus hijos y prevención y/o tratamiento de posibles problemas conductuales.

Sin embargo, no es tan simple como parece intervenir en el contexto-ambiente, en el lugar donde transcurre la vida de la persona, del paciente donde rigen valores, creencias y normas específicas. Inacabadamente los padres y madres muestran resistencia e imposibilidad al cambio, por lo que nos encontramos con diversas conductas obstáculo que les impiden desarrollar una crianza en función a sus valores y metas, una verdadera promoción de salud y una aplicada modificación de conducta. 

El abordaje contextual: contexto relativo a la persona

¿Puede la orientación familiar ser una evitación experiemental en sí misma?

  • Del berrinche hacia la conducta deseada
  • De la queja a la acción comprometida bajo los valores de una crianza saludable

Como se ha mencionado anteriormente, resulta complejo el cambio conductual que llevase a los padres y madres hacia la modificación de conductas disruptivas de sus pequeños en casa, mayormente lo que refiere a disrupciones o conductas no deseadas. Muchos padres y madres se muestran resistentes a aplicar intervenciones disciplinarias en casa y ser consistentes con la implementación de técnicas. Un factor recurrente en muchas familias es la evitación experiencial como barrera para aplicar técnicas aprendidas y practicadas en el espacio de entrenamiento y orientación familiar.

Una gran aproximación a las terapias contextuales (terapias de tercera ola, o tercera generación) nos permitirá situar y recuperar la perspectiva contextual tanto en los problemas psicológicos como en su posible solución, puesto que consideran que éstos últimos se generan en un contexto biográfico, interpersonal, social y cultural (Pérez Álvarez, 2014). Por su parte, Carmen Luciano (2002) advierte que las causas de los actos psicológicos, públicos o privados están en contexto personal histórico que es constantemente actualizado.

 En cuanto a la combinación de una de las terapias de la tercera generación, terapia de aceptación y compromiso (ACT) con entrenamiento u orientación a padres evidenciamos basto material y herramientas para iniciar un trabajo hacia la modificación de conducta, o al menos la aproximación a la evitación experimental a menudo observada en padres y madres. 

La evitación experiencial es el intento de cambiar experiencias privadas (signadas así históricamente) como pensamientos, sensaciones corporales, recuerdos, emociones, aun cuando hacerlo es inefectivo, costoso o innecesario. La gente ha aprendido a evitar, quitar eventos displacenteros que generan malestar, como lo harían con un estímulo aversivo externo. Se entiende que la evitación es perjudicial cuando el proceso de  evitación  deliberado necesariamente contradice el resultado «deseado», (Kelly, G; Luciano, 2002. p75), es decir se opone a los valores de crianza que la familia sostiene.

Será pertinente en el caso de adultos realizar un análisis funcional del caso, identificando qué factores hacen que se evite esa experiencia dolorosa o displacentera, y por consiguiente que los aleja de lo que ellos valoran en la vida.

La experiencia clínica me ha permitido observar que la evitación en padres y madres refiere a escapar al dolor que les provoca ver a sus hijos padecer sufrimiento. Sin embargo, una persona atrapada en este patrón recurrente de evitación estaría inmersa en un círculo vicioso en el que, ante la presencia de malestar o angustia o cualquier otra función verbal aversiva, se produce la necesidad de aplacar tal función, para lo  cual hará lo que considera correcto de acuerdo con su historia (por ejemplo, intentar controlar sus eventos privados). 

 Se estaría incurriendo en el verdadero problema: un patrón de  vida que incluye huir deliberadamente del malestar, del sufrimiento y de la ansiedad y que sólo consigue su expansión y la limitación de la vida (Kelly, G; Luciano, 2002. p73)

La construcción del sufrimiento en tanto tal es mucho más amplia y deriva de relaciones verbales, socio-culturales, donde sentirse bien, motivado, se asocia con la  normalidad, devienen como sinónimos; por tanto el sufrimiento, la angustia, se asocian a anormalidad. Una vida indolora pasa por ser el objetivo prioritario de los seres humanos, de forma que si preguntamos por lo  que se  «espera de  la vida»,  una parte común de la respuesta es muy probable que incluya el deseo de sentirse bien y ser feliz evitando cualquier tipo de sufrimiento e incomodidad. Lo cual resulta imposible dado que estaríamos descentralizado al sufrimiento, otorgando valor negativo a los eventos privados displacenteros e incurriendo en excesivo control.

Continuamente padres y madres acuden a consulta “colapsados” por las conductas disruptivas de sus pequeños. A pesar de ello, a la hora de analizar y trabajar con ellos en las primeras sesiones se observan un arsenal evitaciones experienciales cognitivas (pensamientos y emociones) conductuales (verbales y no verbales) evitativas que impiden que vivan una vida centrada en valores propios de la crianza que desean llevar adelante. Así, al plantearse intervenciones precisas, diversos pensamientos automáticos y creencias disfuncionales se gatillan haciendo barrera a la vida que quieren llevar en casa, a los padres que desean ser. 

Siguiendo la muestra clínica, al sugerir y diseñar junto con el padre de N una economía de fichas (técnica basada en el refuerzo positivo de conductas deseadas en casa), él inmediatamente acotaba no querer adiestrar a su niña como un perro, desear que esas conductas nazcan de ella. Creyendo y sintiendo que era un padre autoritario. 

Por su parte la madre de T se negaba a implementar time out  (técnica conductual destinada a eliminar conductas disruptivas mediante la retirada de estímulos positivos) ya que consideraba que era una pésima madre y castigadora al hacerlo. A su vez, ella  empleaba excesivas explicaciones y justificaciones verbales que rompían la estrategia de extinción cuando así se lo sugería. Hiperreflexiones y excesiva rumia presentaba después de cada evento o situación evaluada con su hijo.

A partir de estos ejemplos clínicos la intervención estará orientada a identificar mediante registros simples qué emociones, pensamientos y conductas ejecutan los padres ante situaciones vinculares con sus hijos, y por tanto los limita para adherirse y sostener un tratamiento;  McCurry (2009) muestra y enseña a los padres como hacer un análisis funcional de las propias conductas y la de sus hijos, incorpora al análisis tradicional A-B-C, A-B-C-D-E, donde A es la situación, B la conducta del niño, C los eventos privados de los padres producto de la conducta del niño, D la conducta consecuente de los padres, E el escape o la evitación de lo que su hijo y ellos mismos están sintiendo. De esta forma primero se define con los padres objetivos y valores, para luego identificar, aumentar la consciencia hacia el patrón de conductas que los padres tienen, entrenar en habilidades sociales y diversas técnicas, validar al niño y aprender estrategias para el manejo de contingencias. Todo ello en vías a un camino, hacia la construcción de los padres que desean ser.

Asimismo, una vez identificado el pensamiento, emoción, sensaciones que provocan el encuentro con los hijos o hijas se propone lo que llamamos defusión y flexibilidad psicológica, es decir tomar distancia de esos pensamientos, emociones y sensaciones para encontrarse con atención plena con sus hijos.

Como terapeuta infanto juvenil, trabajando con distintas familias, una de las primeras sugerencias que doy, al estilo de tarea, es dedicar entre 5 y 15 minutos al día de tiempo especial con sus niños, con atención plena al momento (parenting mindfully). Este paso inicial será simplemente disfrutar de sus hijos, elogiando, escuchando, observando y jugando con ellos. Posteriormente, avanzado en tiempo especial se solicita a los padres que puedan arribar a una acción comprometida y aceptación. Lo cual consiste en comenzar a entrenar en habilidades y obediencia a los menores en momentos de juego compartido.

Es recurrente para ello utilizar una serie de metáforas propias del modelo ACT.  Una de las actividades que propongo a tal fin es trabajar con la metáfora del funeral, ésta consiste en imaginar que el padre o la madre se encuentran en su funeral y ven y oyen a su hijo hablar de ellos mismos, hasta pueden situarse como su hijo, ¿Qué estaría diciendo él de usted? ¿Qué características mencionaría? Entonces, ¿usted se encuentra en su vida camino a esos valores? ¿Qué obstaculiza el recorrido?

Otra actividad que me agrada es “mí silueta”, donde se invita al padre o a la madre, incluso a ambos a dibujar su silueta e incorporar en ella a modo de recorte las características, valores y cualidades que desean tener como padres.

 Componentes como las estrategias basadas en clarificación de valores, desesperanza creativa, aceptación de eventos privados, flexibilidad cognitiva, son ejes en esta combinación terapéutica. 

El abordaje contextual: contexto de la relación terapéutica

En términos de tercera ola diremos que la relación terapéutica es un marco verbal determinante en terapia; es un contexto en el que dos personas trabajan siguiendo unos principios bajo la guía de los valores del paciente y su familia. La relación terapéutica en ACT  se asienta en validar los problemas y el sufrimiento del paciente, por lo que tienen de valor respecto de lo que quiere en su vida.

Como terapeuta familiar, tomo prestado para mi vida en general y sobre todo para mi trabajo el concepto de empatía y amor incondicional, amor terapéutico. En familias tan afectadas a nivel conducta y funcionalidad por lo general este amor inicial padres/hijo está ausente, por tanto, es una habilidad que debe la terapeuta ofrecer, modelando y enseñando. Esto es una práctica guiada por el cariño, la benevolencia, el interés genuino, auténtico y la compasión por el paciente y la familia, de esta forma se reforzarán naturalmente consecuencias posteriores. 

Para poder entrenar a alguien es imprescindible saber nombrar lo que se siente, y poder nombrar lo que sienten los demás, ponerse en lugar del otro en referencia a ese sentimiento. Pues bien, podremos entrenar la empatía, de forma preventiva a través de los marcos relacionales yo-tú (marcos interpersonales), aquí- allí (espaciales), ahora- antes (temporales). Véase teoría de los marcos relacionales (Hayes, Barnes, Holmes, y Roche, 2001).

En lo que respecta a la reducción de estrés basada en mindfulness, desarrollada por Jon Kabat Zinn, se evidencia por parte de agentes de salud la utilización cada vez más amplia de técnicas de meditación. Como cualidades centrales de esta práctica se destaca el amor incondicional por Sharon Salzberg (1995:1997:2005), que porta en sí misma un potencial de sanación. Aquella familia que toca la puerta del consultorio, que se acerca con su caudal de sufrimiento, hizo y está haciendo lo mejor que pude, por tanto trabajar con  amabilidad, compasión y aprecio  evitando el juicio de valor, será el horizonte y camino que deseamos transitar.


Por todo lo expuesto anteriormente sostengo la importancia y necesidad del trabajo con padres y madres en clínica infanto juvenil contemplando los tres sentidos de contexto: ambiente, persona, terapia. Entendiendo la primera acepción como el medio-ambiente en que se desenvuelve el niño en cuestión el cual refuerza dichas conductas problema. Comprendiendo la segunda acepción como el contexto relativo al paciente/consultante y su familia, persona como sujetos socio-verbal que ha aprendido valoraciones y formas de control-evitación de eventos privados sentimientos pensamientos y demás eventos psicológicos. Finalmente, el contexto como relación terapéutica, el contexto propio de terapia permitiría corregir y generalizar nuevos aprendizajes.

 El espacio de orientación y entrenamiento sistematizado, con ciertas características del terapeuta resulta imprescindible para navegar los mares familiares. 

Referencias bibliográficas:

  • Barkley. R.A, Murphy C R , Bauermeister JJ (1998) Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad, Un Manual de Trabajo Clínico, Editorial The Guilford Press. New York London.
  • Ferro García, Ascanio Velasco : Terapia de Interacción Padres e hijos. Madrid:Síntesis.
  • Grañana, N Comp. (2014).Manual de Intervención para Trastornos del Neurodesarrollo en el Espectro Autista. Buenos Aires: Paidos.
  • Hayes, S (2013). Sal de tu mente, entra en tu vida. La nueva terapia de aceptación y compromiso. Bilbao: DDH.( Original del 2006)
  • Kelly, G;  Luciano Soriano (2002). Terapia de Aceptación y Compromiso. Un Tratamiento Conductual Orientado a los  Valores. Madrid:Pirámide.
  • Linehan, M (2003): Manual de Tratamiento de los Trastornos de Personalidad Límite. Paidos. Bs As
  • Ortigosa Quiles, Méndez Carrillo, Marín(2014). Procedimientos Terapéuticos en  niños y Adolescentes.Madrid: Pirámide
  • Pérez Álvarez  (2014). Las terapias de Tercera Generación como terapias contextuales. Madrid: Síntesis.
  • Ciencia

La nicotina promovería la metástasis del cancer al cerebro

  • 17/06/2020
  • Maria Fernanda Alonso

Hasta el 40% de las personas que tienen el tipo más común de cáncer de pulmón desarrolla tumores cerebrales metastásicos, con un tiempo de supervivencia promedio de menos de seis meses. ¿Por qué sucede esto? Podría deberse a la nicotina (un tipo de químico no cancerígeno que se encuentra en el tabaco, según las investigaciones). Científicos han encontrado que esta sustancia promueve la propagación o metástasis de las células de cancerígenas de pulmón al cerebro (Wu et al., 2020).

Los productos de reemplazo de nicotina no son la forma más segura para dejar de fumar para aquellas personas que tienen cáncer de pulmón, señala el Dr. Kounosuke Watabe, autor principal del estudio.

Para el estudio, el equipo examinó a 281 pacientes con cáncer de pulmón y descubrió que los fumadores de cigarrillos presentaban una incidencia significativamente mayor de cáncer cerebral.

Luego, usando un modelo ratón, los investigadores descubrieron que la nicotina aumentaba la metástasis cerebral al cruzar la barrera hematoencefálica para cambiar la microglia (un tipo de célula inmune en el cerebro), que pasaba de ser protectora contra el cáncer, a ser una ayuda para el crecimiento del tumor.

Watabe y sus colegas buscaron drogas que pudieran revertir los efectos de la nicotina e identificaron la partenolida, una sustancia natural en la hierba medicinal matricaria, que bloqueó la metástasis cerebral inducida por la nicotina en los ratones.

Debido a que la matricaria se ha usado durante años y se considera segura, Watabe cree que la partenolida puede proporcionar un nuevo enfoque para combatir la metástasis cerebral, particularmente para los pacientes que han fumado o aún fuman.»

Actualmente, el único tratamiento para esta enfermedad devastadora es la radioterapia,» dijo Watabe. «Los medicamentos de quimioterapia tradicionales no pueden atravesar la barrera hematoencefálica, pero la partenolida puede, y por lo tanto es prometedora como tratamiento o incluso como una forma de prevenir la metástasis cerebral,» concluyó el autor.

Referencia bibliográfica:

Wu, S.-Y., Xing, F., Sharma, S., Wu, K., Tyagi, A., Liu, Y., Zhao, D., Deshpande, R. P., Shiozawa, Y., Ahmed, T., Zhang, W., Chan, M., Ruiz, J., Lycan, T. W., Dothard, A., & Watabe, K. (2020). Nicotine promotes brain metastasis by polarizing microglia and suppressing innate immune function. The Journal of Experimental Medicine, 217(8). https://doi.org/10.1084/jem.20191131

Fuente: Science Daily

  • Exclusivo para miembros de Psyciencia Pro
  • Recursos

Cómo potenciar intervenciones terapéuticas a través de los estilos de comunicación en DBT

  • 16/06/2020
  • David Aparicio

La terapia dialéctica conductual (DBT) es un modelo de psicoterapia desarrollado por Marsha Linehan y que ha demostrado por medio de cientos de investigaciones científicas que es efectivo para trabajar con consultantes con problemáticas complejas como trastornos alimentarios, dificultad en el control de los impulsos, abuso de sustancias, conductas o riesgo suicida, violencia, autocortes, trastorno límite de la personalidad y otros trastornos de la personalidad, depresión crónica, trastorno bipolar y desregulación emocional.

Durante este webinar se explorarán modos de potenciar la comunicación terapéutica utilizando el estilo del terapeuta como una estrategia para aumentar la efectividad de las intervenciones.

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  • Ciencia

Sufrir privaciones severas durante la infancia se relaciona con problemas de salud mental en adultos

  • 16/06/2020
  • Maria Fernanda Alonso
Experimentar adversidades severas en la niñez tendría un impacto significativo en el funcionamiento neuropsicológico de los adultos; y estas dificultades neuropsicológicas podrían explicar por qué la adversidad temprana está relacionada con el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) en la edad adulta, según los hallazgos de un nuevo estudio (Golm et al., 2020). Los investigadores analizaron la función neuropsicológica en 70 adultos jóvenes que habían estado expuestos a condiciones severamente privativas en orfanatos rumanos durante el régimen de Nicolae Ceausescu y posteriormente fueron adoptados por familias británicas. Los participantes fueron comparados con 22 personas adoptadas británicas de edades similares que no habían sufrido privación infantil. Como parte del estudio, se pidió a los participantes que completaran pruebas diseñadas para evaluar su funcionamiento neuropsicológico en cinco áreas: control de sus respuestas (control inhibitorio), memoria prospectiva (capacidad de recordar hacer algo en el futuro), toma de decisiones, reconocimiento emocional y capacidad cognitiva (CI). El TDAH y los síntomas de trastornos del espectro autista (TEA) se evaluaron mediante cuestionarios completados por los padres de los adoptados. Los hallazgos revelaron que los adoptados rumanos tenían un coeficiente intelectual más bajo y obtuvieron un rendimiento inferior en las otras cuatro pruebas en comparación con los adoptados que no habían sufrido privaciones. Quienes tenían CI más bajos presentaron mayores problemas en la memoria prospectiva y tenían más probabilidades de mostrar síntomas de TDAH en la edad adulta que aquellos sin dificultades neuropsicológicas. Los investigadores no encontraron un vínculo directo entre los síntomas de TEA y el rendimiento neuropsicológico. Cuando vivían en las instituciones, los rumanos fueron sometidos a una higiene extremadamente pobre, alimentos insuficientes, poco afecto y ningún estímulo social o cognitivo. Un nuevo estudio analiza la salud mental y el desarrollo cerebral de 165 niños que pasaron tiempo en instituciones rumanas y que fueron adoptados por familias en el Reino Unido cuando tenían entre dos semanas y 43 meses. «Este estudio contribuye a nuestra comprensión cambiante del poder del medio ambiente temprano para dar forma al desarrollo del cerebro, mostrando que los efectos de la privación institucional en la cognición todavía se pueden ver después de más de veinte años de experiencia positiva en familias adoptivas amorosas y de alto funcionamiento, lo que nos lleva a reconocer que existen límites para los poderes de recuperación del cerebro,” dijo el profesor Edmund Sonuga-Barke, investigador principal del estudio. Finalmente, los investigadores enfatizan en el hecho de que estos hallazgos remarcan la importancia de mejorar la calidad de la atención a los niños en las instituciones. Referencia bibliográfica: Golm, D., Sarkar, S., Mackes, N. K., Fairchild, G., Mehta, M. A., Rutter, M., ERA Young Adult Follow Up study team, & Sonuga-Barke, E. J. (2020). The impact of childhood deprivation on adult neuropsychological functioning is associated with ADHD symptom persistence. Psychological Medicine, 1-10. https://doi.org/10.1017/S0033291720001294 Fuente: Psychcentral
  • Recursos

Habilidades psicosociales básicas: Guía para personal de primera línea de respuesta a la COVID-19

  • 16/06/2020
  • Equipo de Redacción

Resumen de la guía:

Esta Guía básica de habilidades psicosociales es un proyecto del Grupo de Referencia del Comité Permanente entre Organismos sobre Salud Mental y Apoyo Psicosocial en situaciones de emergencia (IASC MHPSS RG). El proyecto fue apoyado por las agencias miembros del IASC MHPSS RG, con amplias aportaciones de los sobrevivientes de COVID-19 y el personal de primera línea de respuesta contra la COVID-19 de todos los sectores en los siguientes países: Australia, Bangladesh, Bulgaria, Bolivia, Canadá, Dinamarca, República Democrática del Congo, Egipto, Etiopía, Grecia, India, Iraq, Italia, Jamaica, Kenia, Laos, Liberia, Marruecos, Myanmar, Países Bajos, Filipinas, Portugal, Ruanda, Sudáfrica, España, Sri Lanka, Suecia, Suiza, Siria, Uganda, Reino Unido, Estados Unidos.

Todos respondieron a una encuesta para ayudar a redactar esta guía y hacerla más relevante para sus necesidades psicosociales y de salud mental. El borrador inicial se abrió para recibir más comentarios de los sobrevivientes de COVID-19 y el personal de primera línea de respuesta contra la COVID-19, a través de una revisión y entrevistas adicionales en profundidad.

Gracias al personal de primera línea de respuesta contra la COVID-19, que incluye personal encargado del suministro de alimentos, distribución, aplicación de la ley, profesionales de la salud, actores de protección, trabajadores de transporte, gerentes y otros, se ha logrado completar encuestas para la construcción de esta guía. Esta es una guía desarrollada para y por el personal de primera línea de respuesta contra la COVID- 19 de todo el mundo.

Esperamos que esta guía ayude a orientar al personal de primera línea de respuesta ante la COVID-19 de diferentes países y sectores, sobre cómo integrar el apoyo psicosocial en sus respuestas diarias de COVID-19 y cómo marcar una diferencia en el bienestar de las personas con las que se comunican durante la pandemia.

Descarga el artículo completo en formato PDF.

Autores: IASC

  • Recursos

Normas APA 7.ª edición: citas en texto

  • 15/06/2020
  • Equipo de Redacción

Las citas en texto es una de las partes más importantes de la investigación y redacción científica porque nos permite reconocer el trabajo y contribución de otros colegas, estudiantes e investigadores que utilizamos en nuestra propia investigación. El nuevo manual del formato APA proporciona pautas específicas para determinar el nivel apropiado de citas, cómo evitar el plagio y autoplagio, cómo incluir los formatos para entrevistas, comunicaciones personales, citas en texto general, paráfrasis y citas directas. En Psyciencia hemos traducido y adaptado la sección cita en texto para que puedas empezar a utilizar rápidamente el nuevo formato.

También puedes acceder a las nuevas secciones traducidas de Formato de página y Gramática.

La traducción y adaptación fue realizada por Alejandra Alonso y María Fernanda Alonso. Edición y diseño por David Aparicio.

Principios básicos de las citas

El formato APA utiliza el sistema de citas autor-fecha, en el cual una breve cita en el texto dirige a los lectores a una entrada completa en la lista de referencias. La cita en el texto aparece dentro del cuerpo del artículo (o en una tabla, figura, nota al pie o apéndice) e identifica brevemente el trabajo citado por su autor y la fecha de publicación. Esto permite a los lectores localizar la entrada correspondiente en la lista de referencias alfabéticas al final del documento.

Importante: Cada trabajo citado debe aparecer en la lista de referencias y cada trabajo en la lista de referencias debe citarse en el texto (o en una tabla, figura, nota al pie o apéndice). Tanto las paráfrasis como las citas textuales requieren citas.

Pautas a seguir al escribir citas en el texto:

  • Asegúrate de que la ortografía de los nombres de los autores y las fechas de publicación en las entradas de la lista de referencias coinciden con las de las citas correspondientes en el texto.
  • Cita solamente trabajos que has leído e ideas que has incorporado en tu escrito. Los trabajos que citas pueden proporcionar información básica clave, respaldar o cuestionar su tesis u ofrecer definiciones y datos críticos.
  • Los lectores pueden encontrar una larga serie de citas difíciles de entender, especialmente si están utilizando tecnología de asistencia, como un lector de pantalla; por lo tanto, incluye solo aquellas citas necesarias para respaldar tu punto.
  • Cita las fuentes primarias que utilizaste y cita las fuentes secundarias con moderación.
  • Cita las fuentes para documentar todos los hechos y cifras que mencionas y que no son de conocimiento común.
  • Para citar una parte específica de una fuente, proporciona una cita de autor-fecha para el trabajo e información sobre la parte específica.
  • Incluso cuando no se puedan recuperar las fuentes (por ejemplo, porque son comunicaciones personales), aún así es necesario acreditarlas en el texto (sin embargo, evita usar fuentes en línea que ya no están disponibles).

Citas entre paréntesis versus narrativas en el texto

Las citas dentro del texto tienen dos formatos: entre paréntesis y narrativas.

  • En las citas entre paréntesis, el nombre del autor y la fecha de publicación aparecen entre paréntesis.
  • En las citas narrativas, el nombre del autor se incorpora al texto como parte de la oración y el año sigue entre paréntesis.

Citas entre paréntesis

En este tipo de citas, el autor y la fecha se escriben separados por una coma y aparecen dentro del paréntesis. Una cita entre paréntesis puede aparecer dentro o al final de una oración.

La cobertura falsamente balanceada de las noticias puede distorsionar la percepción pública del consenso de los expertos sobre una problemática (Koehler, 2016).

Si aparece otro texto con la cita entre paréntesis, utiliza comas en los dos extremos del año.

(ver Koehler, 2016, para más detalles)

Cuando el texto y una cita aparecen juntos entre paréntesis, utiliza un punto y coma para separar la cita del texto; no uses paréntesis dentro de los paréntesis.

(por ejemplo, cobertura mediática falsamente balanceada; Koehler, 2016)

Citas narrativas

En este tipo de citas, el apellido del autor aparece en el texto en ejecución y la fecha aparece entre paréntesis inmediatamente después del nombre del autor. El nombre del autor se puede incluir en la oración en cualquier lugar que tenga sentido.

Koelher (2016) notó los peligros de la cobertura de noticias falsamente balanceadas.

En casos raros, tanto el autor como la fecha pueden aparecer en la narrativa. De ser así, no se utilizan paréntesis.

En 2016, Koehler notó los peligros de la cobertura de noticias falsamente balanceada.

Nivel apropiado de cita

La cantidad de fuentes que cites en tu trabajo depende del propósito del mismo. Para la mayoría de los trabajos, cita una o dos de las fuentes más representativas para cada punto clave. Sin embargo, los documentos de revisión de literatura generalmente incluyen una lista más exhaustiva de referencias. Proporcionas el crédito apropiado a la fuente (por ejemplo, mediante el uso de una cita en el texto) siempre que hagas alguna de las siguientes cosas:

  1. Parafraseo (es decir, expresar en tus propias palabras) de las ideas de otro.
  2. Cita textual de las palabras de otros.
  3. Referencia a datos o conjuntos de datos.
  4. Reimpresión o adaptación de una tabla o figura, incluso imágenes de Internet que sean gratuitas o con licencia en Creative Commons.
  5. Reimpresión de un pasaje de texto largo o ítems de un test con copyright comercial.

Evita tanto la subcitación (pocas citas) como la sobrecitación (demasiadas citas). La subcitación puede conducir al plagio y/o al auto-plagio. La sobrecitación puede distraer al lector y es innecesaria. Por ejemplo, se considera sobrecitación cuando se repite la misma cita en cada oración cuando la fuente y el tema no han cambiado. En vez de hacer eso, al parafrasear un punto clave en más de una oración dentro de un párrafo, cite la fuente en la primera oración en la que sea relevante y no repita la cita en las oraciones posteriores, siempre que la fuente permanezca clara y sin cambios.

Plagio

El plagio es el acto de presentar las palabras, ideas o imágenes de otro como si fueran propias; niega a los autores o creadores de contenido el crédito que se les debe. Ya sea deliberado o no intencional, el plagio viola los estándares éticos en la erudición.

Los escritores que plagian irrespetan los esfuerzos de los autores originales al no reconocer sus contribuciones, reprimen más investigaciones al evitar que los lectores rastreen ideas hasta sus fuentes originales y desprecian injustamente a aquellos que se esforzaron por completar su propio trabajo.

Para evitar el plagio, proporciona el crédito apropiado a tus fuentes agregando citas autor-fecha en el texto para citas e ideas directas (por ejemplo, acredite a los creadores de las teorías). Si modelas un estudio en base a otra investigación realizada por determinada persona, da crédito al autor del estudio original.

Si deseas reimprimir o adaptar tablas, figuras e imágenes o reimprimir citas largas o ítems con derechos comerciales de autor, debes proporcionar un crédito más completo en forma de atribución de derechos de autor y puede que necesites permiso del titular de los derechos de autor para usar los materiales. Incluso las imágenes de Internet que son gratuitas o con licencia en Creative Commons necesitan una atribución de derechos de autor si las está reproduciendo en su documento.

¿Específicamente qué se considera plagio?

Aunque muchos casos de plagio son sencillos (por ejemplo, pasajes de texto copiados de otra fuente sin atribución), otros casos son más difíciles de evaluar. Por lo general, el uso de citas incorrectas (por ejemplo, escribir mal el nombre de un autor, olvidar o escribir mal un elemento en una entrada de la lista de referencias o citar una fuente en el texto que no tiene una entrada correspondiente en la lista de referencias) no se considera plagio si el error es menor y atribuible a una supervisión editorial en lugar de un intento intencional de robar las ideas de alguien. Sin embargo, tales errores aún pueden resultar en deducciones en una tarea académica o en una solicitud de revisión de un documento enviado para publicación.

Los editores y educadores pueden usar un software de control de plagio (por ejemplo, iThenticate, Turnitin) para identificar casos en los que se han copiado documentos completos, pasajes de longitudes específicas coincidentes, o se han cambiado algunas palabras, pero el contenido es básicamente el mismo (este último es conocido como patchwriting).

Autoplagio

El autoplagio es la presentación de tu propio trabajo previamente publicado como original; como el plagio, el autoplagio no es ético. Engaña a los lectores al hacer parecer que hay más información disponible sobre un tema de la que realmente existe. Da la impresión de que los hallazgos son más replicables de lo que es el caso o que las conclusiones particulares están más respaldadas de lo que se justifica por la evidencia. Puede conducir a violaciones de derechos de autor si publicas el mismo trabajo con varios editores (a veces llamado publicación duplicada).

¿Específicamente qué se considera autoplagio?

Algunas instituciones pueden considerar autoplagio cuando un estudiante utiliza el mismo trabajo para diferentes clases. Esta práctica podría violar la política de integridad académica, el código de honor o el código de ética de la universidad. Por lo tanto, se recomienda a los estudiantes consultar con su instructor o asesor y seguir el código de ética o las políticas académicas de su universidad antes de reutilizar cualquier trabajo académico.

En circunstancias muy específicas, ya sea porque la autorreferencia es indeseable, la redacción puede conducir a inexactitudes o cuando el material duplicado tiene un alcance limitado, los autores pueden duplicar sus palabras usadas previamente sin comillas o citas (por ejemplo, al describir los detalles de un instrumento o un enfoque analítico).

Excepciones

Una excepción a la prohibición del autoplagio es publicar una obra de circulación limitada en un medio de circulación más amplia. Por ejemplo, los autores pueden publicar su disertación doctoral o tesis de maestría, en su totalidad o en parte, en uno o más artículos de revistas. En tales casos, los autores no citarían su disertación o tesis en el texto del artículo, sino que reconocerían en la nota del autor que el trabajo se basó en su disertación o tesis.

Del mismo modo, un artículo basado en una investigación que los autores describieron en un resumen publicado en un programa de conferencia o procedimiento no suele constituir una publicación duplicada. Pero el autor debe reconocer la presentación previa de la investigación en la nota de autor del artículo.

Recomendamos que busques la aclaración de tu editor de revista o instructor del curso en caso de interrogantes específicas sobre el autoplagio.

Paráfrasis

Una paráfrasis reafirma la idea de otro (o su propia idea publicada anteriormente) en sus propias palabras. Le permite resumir y sintetizar información de una o más fuentes, centrarse en información importante y comparar y contrastar detalles relevantes.

Los autores publicados parafrasean sus fuentes la mayor parte del tiempo, en lugar de citarlas directamente; los estudiantes autores deben emular esta práctica parafraseando más que citando directamente.

Cuando parafrasees, cita el trabajo original usando el formato narrativo o entre paréntesis.

Aunque no es obligatorio proporcionar un número de página o párrafo en la cita, se puede incluir (además del autor y el año) cuando se cree que podría ayudar a los lectores interesados a ubicar el pasaje relevante dentro de un trabajo largo o complejo (por ejemplo, un libro).

Webster-Stratton (2016) describió un ejemplo de una niña de 4 años que mostraba apego inseguro a su madre; al trabajar con la díada familiar, el terapeuta se enfoca en incrementar la empatía de la madre por su hija (pp. 152-153).

Estas pautas se refieren a cuando lees una fuente primaria y la parafraseas tú mismo. Si lees una paráfrasis de una fuente primaria en un trabajo publicado y deseas citar esa fuente, es mejor leer y citar la fuente primaria de ser posible; si no, usa una cita de fuente secundaria.

Paráfrasis larga

Una paráfrasis puede continuar por varias oraciones. En tales casos, cita el trabajo parafraseado en la primera mención. Una vez que se ha citado el trabajo, no es necesario repetir la cita siempre que el contexto de la escritura deje en claro que el mismo trabajo continúa parafraseado.

Vélez el al. (2018) descubrieron que para las mujeres de color, el sexismo y el racismo en el lugar de trabajo estaban asociados con malos resultados laborales y de salud mental, incluido el agotamiento relacionado con el trabajo, las intenciones de rotación y la angustia psicológica. Sin embargo, la autoestima, el ajuste persona-organización y el apoyo organizacional percibido mediaban estos efectos. Además, las actitudes feministas más fuertes, que reconocen los desafíos únicos que enfrentan las mujeres de color en una sociedad sexista y racista, debilitaron la asociación de la discriminación laboral con la angustia psicológica. Estos hallazgos subrayan la importancia de considerar múltiples formas de discriminación en el lugar de trabajo en la práctica clínica y la investigación con mujeres de color, junto con los esfuerzos para desafiar y reducir dicha discriminación.

Si la paráfrasis continúa en un nuevo párrafo, reintroduce la cita. Si la paráfrasis incorpora múltiples fuentes o cambia entre fuentes, repite la cita para que la fuente sea clara. Lee tus oraciones cuidadosamente para asegurarte de haber citado las fuentes de manera apropiada.

Los terapeutas del juego pueden experimentar muchos síntomas de deterioro del bienestar, incluido el agotamiento emocional o la capacidad reducida de empatizar con los demás (Elwood et al., 2011; Figley, 2002), interrupción en las relaciones personales (Elwood et al., 2011; Robinson-Keilig, 2014 ), disminución de la satisfacción con el trabajo (Elwood et al., 2011), evitación de situaciones particulares (Figley, 2002; O’Halloran & Linton, 2000) y sentimientos o pensamientos de impotencia (Elwood et al., 2011; Figley, 2002 ; O’Halloran y Linton, 2000).

Citas textuales

Una cita textual reproduce palabras literalmente de otro trabajo o de tu propio trabajo previamente publicado. Es mejor parafrasear las fuentes en lugar de citarlas textualmente porque el parafraseo te permite ajustar el material al contexto de tu documento y estilo de escritura.

Usa citas textuales en lugar de parafrasear:

  • Cuando reproduzcas una definición exacta.
  • Cuando un autor haya dicho algo memorable o preciso.
  • Cuando desees responder a una redacción exacta (por ejemplo, algo que alguien haya dicho).

Los instructores, programas y editores pueden establecer límites en el uso de citas directas. Consulta a tu instructor o editor si te preocupa que puedas tener demasiado material citado en su trabajo.

Citas textuales cortas (menos de 40 palabras)

Para citas de menos de 40 palabras, agrega comillas e incorpora la cita en su propio texto; no es necesario ningún formato adicional. No inserte puntos suspensivos al principio y/o al final de una cita a menos que la fuente original incluya puntos suspensivos. La cita textual debe incluir al final y entre paréntesis, el nombre del autor, año y número de página.

Los grupos efectivos pueden ser difíciles de describir porque “el alto desempeño en un dominio no se traduce en alto desempeño en otro” (Ervin et al., 2018, p. 470).

Citas textuales en bloque (40 palabras o más)

Formatea citas de 40 palabras o más como citas de bloque:

  • No utilices comillas para encerrar una cita en bloque.
  • Comienza una cita en bloque en una nueva línea y sangría en todo el bloque a 0.5 pulgadas del margen izquierdo.
  • Doble espacio en la cita en bloque completa.
  • No agregues espacio adicional antes o después.
  • Si hay párrafos adicionales dentro de la cita, agrega sangría en la primera línea de cada párrafo subsecuente con 0.5 pulgadas adicionales.
  • Puedes (a) citar la fuente entre paréntesis después de la puntuación final de la cita textual o (b ) citar el autor y el año en la narrativa antes de la cita y colocar solo el número de página entre paréntesis después de la puntuación final de la cita.
  • No agregues un punto después del paréntesis de cierre en ninguno de los casos.

Cita textual en bloque con citado entre paréntesis

Los investigadores han estudiado cómo las personas hablan consigo mismas:
El discurso interno es un fenómeno paradójico. Es una experiencia que es fundamental para la vida cotidiana de muchas personas y, sin embargo, presenta desafíos considerables para cualquier esfuerzo por estudiarla científicamente. Sin embargo, una amplia gama de metodologías y enfoques se han combinado para arrojar luz sobre la experiencia subjetiva del habla interna y sus fundamentos cognitivos y neuronales. (Alderson-Day y Fernyhough, 2015, p. 957)

Cita textual en bloque con citado en la narrativa

Flores et al. (2018) describieron cómo abordaron el sesgo potencial de los investigadores al trabajar con una comunidad interseccional de personas transgénero de color:
Todos en el equipo de investigación pertenecían a un grupo estigmatizado pero también tenían identidades privilegiadas. A lo largo del proceso de investigación, asistimos a las formas en que nuestras identidades privilegiadas y oprimidas pueden haber influido en el proceso de investigación, los hallazgos y la presentación de resultados. (pág. 311)

Citas de los participantes en la investigación

Las citas de participantes que entrevistaste como parte de tu investigación se tratan de manera diferente a las citas de trabajos publicados.

  • Al citar a los participantes de la investigación, usa el mismo formato que para otras citas:
    • Presenta una cita de menos de 40 palabras entre comillas dentro del texto.
    • Presenta una cita de 40 palabras o más en una cita en bloque con sangría.
  • Debido a que las citas de los participantes de la investigación son parte de su investigación original, no las incluya en la lista de referencias ni las trate como comunicaciones personales; indique en el texto que las citas son de los participantes

En las discusiones de grupos focales, los participantes describieron sus experiencias posteriores al retiro, incluidas las emociones asociadas con dejar el trabajo y sus implicaciones afectivas y prácticas. “Rafael” (piloto jubilado de 64 años) mencionó varias dificultades asociadas con la jubilación, incluida la sensación de que estaba “en un vacío sin propósito. . . llevó varios meses desarrollar nuevos intereses que lo motivaron cada día ”. Varios otros participantes estuvieron de acuerdo, describiendo la entrada a la jubilación como «confusa», «solitaria», «sin propósito» y «aburrida». En contraste, otros describieron la sensación de «equilibrio» y «relajación» que la jubilación trajo a sus vidas.

Consideraciones éticas al citar a participantes

Al citar a los participantes de la investigación, cumple con cualquier acuerdo ético sobre confidencialidad y/o anonimato acordado entre el investigador y sus participantes durante el proceso de consentimiento o asentimiento. Se cuidadoso al obtener y respetar el consentimiento de los participantes para que su información se pueda incluir en el informe. Para disfrazar la información de los participantes, es posible que debas:

  • asignar seudónimos a los participantes
  • ocultar información de identificación y/o
  • presentar información agregada

Los acuerdos sobre confidencialidad y/o anonimato también pueden extenderse a otras fuentes relacionadas con tu metodología (por ejemplo, citar un documento de política escolar al realizar un estudio de caso en una escuela). En ese caso, es posible que debas emplear estrategias similares (por ejemplo, en lugar de referirse a una escuela por su nombre, considere escribir «una escuela primaria en Atlanta, Georgia»).

Comunicaciones personales

Las obras que los lectores no pueden recuperar se citan en el texto como comunicaciones personales. Las comunicaciones personales incluyen correos electrónicos, mensajes de texto, chats en línea o mensajes directos, entrevistas personales, conversaciones telefónicas, discursos en vivo, conferencias en el aula no grabadas, notas, cartas, mensajes de grupos de discusión no archivados o tableros de anuncios en línea, entre otros.

Usa una cita de comunicación personal solo cuando una fuente recuperable no esté disponible. Por ejemplo, si aprendió sobre un tema a través de una conferencia en el aula, sería preferible citar la investigación en la que el instructor basó la conferencia. Sin embargo, si la conferencia incluía contenido original no publicado en otra parte, cite la conferencia como una comunicación personal.

Cuando las comunicaciones son recuperables solo en un archivo (por ejemplo, una biblioteca presidencial), cítalas como materiales de archivo.

No utilices una cita de comunicación personal para citas o información de los participantes que entrevistaste como parte de tu propia investigación original; en cambio, cita a esos participantes directamente.

Citando comunicaciones personales en el texto

Debido a que los lectores no pueden recuperar la información en las comunicaciones personales, éstas no se incluyen en la lista de referencias; se citan solo en el texto. Indica la(s) inicial(es) y el apellido del comunicador y proporciona una fecha lo más exacta posible, utilizando los siguientes formatos:

Cita narrativa: E.-M. Paridis (comunicación personal, 8 de Agosto, 2019)

Cita entre paréntesis: (T. Nguyen, comunicación personal, 24 de Febrero, 2020)

Citando conocimiento tradicional o tradiciones orales de personas indígenas

La manera de citar los conocimientos tradicionales o las tradiciones orales (otros términos son «historias tradicionales» e «historias orales») de los pueblos indígenas varía dependiendo de si la información se ha registrado y cómo se ha registrado; solo ciertos casos utilizan una variación de la cita de comunicación personal.

  • Si la información ha sido grabada y los lectores la pueden recuperar (por ejemplo, video, audio, transcripción de la entrevista, libro, artículo), cítala en el texto e incluye una entrada en la lista de referencias en el formato correcto para ese tipo de fuente (por ejemplo, un grabación en YouTube).
  • También mantén la integridad de las perspectivas indígenas. Examina los trabajos publicados cuidadosamente (especialmente los trabajos más antiguos) para asegurarte de que la información sobre los pueblos indígenas sea precisa y apropiada para compartir antes de citar esos trabajos. Por ejemplo, algunas historias se cuentan solo en ciertas épocas del año o por ciertas personas y pueden no ser apropiadas para citar y compartir en un periódico.

Para describir el conocimiento tradicional o las tradiciones orales que no están registradas (y por lo tanto no son recuperables por los lectores), proporcione tantos detalles en la cita en el texto como sea necesario para describir el contenido y contextualizar el origen de la información. Por ejemplo, si hablaste con una persona indígena directamente para obtener información (pero no era un participante de la investigación), usa una variación de la cita de comunicación personal.

  • Proporciona el nombre completo de la persona y la nación o grupo indígena específico al que pertenece, así como su ubicación u otros detalles sobre ellos según corresponda, seguidos de las palabras «comunicación personal» y la fecha de la comunicación.
  • Proporciona una fecha exacta de correspondencia si está disponible; si la correspondencia tuvo lugar durante un período de tiempo, proporciona una fecha más general o un rango de fechas. La fecha se refiere a cuándo consultó con la persona, no a cuándo se originó la información.
  • Asegúrate de que la persona acepte y que se incluya su nombre en el documento y confirme la exactitud y adecuación de la información que presenta.
  • Debido a que no hay una fuente recuperable, no se utiliza una entrada de lista de referencia.

El siguiente ejemplo ilustra cómo incorporar estos detalles en una variación de la cita de comunicación personal. Puede incluir más información o información diferente según el contexto de su trabajo.

Hablamos con Ayelen Ramirez (pueblo Mapuche, vive en Chubut, Argentina, comunicación personal, Abril, 2019) sobre el entendimiento tradicional del mundo según los Pueblos Originarios en Argentina. Ella describió…

Citas secundarias

En el trabajo académico, una fuente primaria informa el contenido original, por otro lado, una fuente secundaria se refiere al contenido que se informó por primera vez en otra fuente.

  • Cita las fuentes secundarias con moderación; por ejemplo, cuando el trabajo original está agotado, no está disponible o solo está disponible en un idioma que no comprendes.
  • Sí es posible, como una buena práctica académica, encuentra la fuente principal, léela, y citala directamente en lugar de citar una fuente secundaria. Por ejemplo, en vez de citar la conferencia de un instructor o un libro de texto o una enciclopedia que a su vez cita investigaciones originales, encuentre, lea y cite la investigación original directamente (a menos que un instructor le haya indicado lo contrario).

Siga estas instrucciones cuando cite una fuente secundaria:

  • Agregue en la lista de referencias las citas de fuentes secundarias que utilizó.
  • En el texto, identifique la fuente primaria y escriba «citado en» la fuente secundaria que utilizó.

Si se conoce el año de publicación de la fuente primaria, inclúyelo también en la cita del texto.

Por ejemplo, si lee un trabajo de Lyon et al. (2014) en el que se citó a Rabbitt (1982) y no puede leer el trabajo de Rabbitt usted mismo, cite el trabajo de Rabbitt como la fuente original, seguido del trabajo de Lyon et al. como la fuente secundaria. Solo el trabajo de Lyon et al. debe aparecer en la lista de referencias.

(Rabbit, 1982, citado en Lyon et al., 2014)

Si el año de la fuente primaria es desconocido, omite de la cita en el texto.

diario de Allport (citado en Nicholson, 2003)


También puedes visitar las secciones del Formato APA 7ma edición:

  • Formato de página
  • Gramática
  • Ciencia

Comunicación y división del trabajo en casa: ¿Qué salió a la luz con la cuarentena?

  • 15/06/2020
  • Maria Fernanda Alonso

La cuarentena trajo aparejados desafíos y situaciones nuevas que exceden el ámbito de la salud física y pública. Puertas adentro, muchas parejas encontraron una realidad novedosa: compartir mucho más tiempo del acostumbrado con sus convivientes. Estudios han encontrado que la manera en que las parejas dividen las tareas domésticas y cómo se sienten respecto de sus arreglos está relacionada con la satisfacción con la relación. Esto es acompañado por el rol fundamental que juega la comunicación en la satisfacción con la relación.

En estos tiempos las familias no cuentan con algunos sistemas de apoyo importantes. “Hemos perdido el cuidado infantil y las escuelas, y algunas personas han perdido sus empleos, por lo que se han impuesto más responsabilidades a los padres,» explica Daniel Carlson, autor de una nueva investigación que se centró en cómo la comunicación de los miembros de la parejas influye en la división del trabajo doméstico, y qué papel juega la calidad de la comunicación entre ellos en la configuración de la división del trabajo doméstico y su impacto en la satisfacción con la relación.

Los autores utilizaron datos de 487 parejas heterosexuales de la Encuesta sobre el matrimonio y las relaciones de 2006.

Hallaron que la forma en que las mujeres se comunican determina la forma en que las parejas separan las tareas domésticas, y cuando las mujeres se comunican negativamente, los hombres hacen más.

Sin embargo, la comunicación negativa hace que disminuya la satisfacción con la relación por parte de los hombres. La comunicación de los hombres no está implicada en cómo las parejas dividen las tareas domésticas. Más bien, es el resultado de cómo la pareja comparte las tareas domésticas. Cuando los hombres contribuyen igualmente a las tareas del hogar, se comunican mejor. Cuando las mujeres hacen la mayoría de las tareas domésticas, los hombres se comunican peor (Carlson et al., 2020).

Para las mujeres, una división equitativa del trabajo es importante para la satisfacción con su relación. Para los hombres, depende de cómo se comunique su pareja con él.

El autor principal resalta que «la división del trabajo tiene ramificaciones no solo para las relaciones individuales en términos de cuán felices son, sino que también tiene implicaciones más amplias en la sociedad. Cuando las sociedades tienen igualdad de género, las personas tienen más satisfacción con la vida y felicidad.»

Tiene sentido que la división de las tareas sea impulsada por la comunicación de las mujeres, explica el autor, ya que «si es necesario un cambio, tienden a luchar por una mayor igualdad,” y por esta razón la carga de la comunicación recaería sobre sus hombros. Carlson también destaca que es sorprendente que no sea la comunicación compasiva la que mueve a los hombres a hacer más tareas domésticas, sino la comunicación negativa.

Actualmente el autor se encuentra investigando cómo la pandemia de COVID-19 y las cuarentenas posteriores han cambiado las responsabilidades de madres y padres sobre el cuidado de los niños y las tareas domésticas (Carlson et al., s. f.). En el estudio se analizaron las respuestas a una encuesta de 1.060 padres con parejas heterosexuales realizada a mediados de abril. Se les pidió que evaluaran la división del trabajo en su hogar durante la pandemia y que la compararan con la situación anterior a la pandemia. Los resultados preliminares sugieren que los hombres realizan más tareas domésticas y de cuidado infantil desde que comenzó la pandemia, y esto ha llevado a arreglos domésticos más equitativos. Sin embargo, las mujeres siguen haciendo la mayoría de las tareas domésticas.

Utilizar la comunicación como una herramienta que construya dentro de la relación de pareja -así como cualquier relación- merece una reflexión especial en estos momentos. Y no resulta menos importante pensar cómo podrían cambiar las cosas cuando acabe la cuarentena.

Referencias bibliográficas:

Carlson, D. L., Miller, A. J., & Rudd, S. (2020). Division of Housework, Communication, and Couples’ Relationship Satisfaction. En Socius: Sociological Research for a Dynamic World (Vol. 6, p. 237802312092480). https://doi.org/10.1177/2378023120924805

Carlson, D. L., Petts, R., & Pepin, J. R. (s. f.). US Couples’ Divisions of Housework and Childcare during COVID-19 Pandemic. https://doi.org/10.31235/osf.io/jy8fn

Fuente: Science Daily

  • Ciencia

No sólo seguimos el ritmo: los cerebros de músicos y oyentes se sincronizan con la música

  • 15/06/2020
  • Maria Fernanda Alonso

Suena música que te gusta y tu cuerpo lo sabe. Te transporta, te mueve, acompañás el ritmo y te balanceás con la melodía. ¿Observaste alguna vez a las personas que van a un recital mientras los músicos tocan? Muchos cantan a la par, otros levantan sus brazos o bailan en el lugar. Los artistas y el público se encuentran tan sincronizados que parecen ser uno.

Esta sincronía se puede ver en las actividades cerebrales de la audiencia y el artista, según explican los autores de un nuevo estudio que indaga en la cuestión (Hou et al., 2020). Cuanto mayor es el grado de sincronía, más disfruta la audiencia del show. Este resultado ofrece una idea de la naturaleza de los intercambios musicales y demuestra que la experiencia musical es profunda: bailamos y sentimos las mismas emociones juntos, y nuestras neuronas también se encienden juntas.

En el estudio, un violinista tocó breves extractos de una docena de composiciones diferentes, que fueron grabadas en video y luego reproducidas a un oyente. Los investigadores rastrearon los cambios en la actividad cerebral local midiendo los niveles de sangre oxigenada. (Más oxígeno sugiere una mayor actividad, porque el cuerpo trabaja para mantener las neuronas activas suministrándoles oxígeno). Las piezas musicales causaron aumentos en el flujo sanguíneo oxigenado áreas del cerebro relacionadas con la comprensión de patrones, intenciones interpersonales y expresión.

Los datos del músico, recopilados durante una presentación, se compararon con los del oyente durante la reproducción. En total, hubo 12 selecciones de obras musicales familiares, incluyendo «Edelweiss», «Ave Maria» de Franz Schubert, «Auld Lang Syne» y «Oda a la alegría» de Ludwig van Beethoven. Las actividades cerebrales de 16 oyentes se compararon con las de un solo violinista.

Todas las piezas musicales dieron como resultado la sincronización de la actividad cerebral entre el músico y el oyente, especialmente en las actuaciones más populares. La coherencia entre cerebros fue insignificante durante la primera parte de cada pieza y mayor hacia su final. Los autores explicaron que el oyente necesitó tiempo para comprender inicialmente el patrón musical y luego pudo disfrutar de la actuación porque coincidía con las expectativas de esa persona.

La actividad cerebral sincrónica se localizó en el hemisferio izquierdo del cerebro, en un área conocida como la unión temporal-parietal. Esta área es importante para la empatía, la comprensión de los pensamientos e intenciones de los demás y la memoria de trabajo verbal utilizada para expresar el pensamiento. Puede funcionar en la recuperación de sonidos y patrones que dan lugar a expectativas musicales.

Pero es el hemisferio derecho del cerebro el que se asocia con mayor frecuencia con la interpretación de la melodía musical, en contraste con el hemisferio izquierdo, que se especializa en la interpretación del habla. En el hemisferio derecho, la sincronización se localizó en áreas involucradas en el reconocimiento de la estructura y el patrón musical (la corteza frontal inferior) y la comprensión interpersonal (las cortezas frontal inferior y postcentral). Estos sitios también involucran «neuronas espejo«, células cerebrales que se cree que permiten reflejar o internalizar los pensamientos y acciones de los demás.

Las neuronas espejo controlan el movimiento y responden al verlo, dando lugar a la noción de que su actividad durante la observación pasiva es un ensayo silencioso para cuando se involucran en un movimiento activo. Los nervios que controlan el movimiento generalmente también están involucrados en la percepción. Y este arreglo es especialmente cierto para la música, en la que el movimiento físico enfatiza el gesto melódico o sigue un ritmo. De hecho, la corteza auditiva alista otras regiones del cerebro que controlan el movimiento, mostrando una conexión innata entre el movimiento y nuestra comprensión de la música. Es decir que el movimiento es la forma en que comprendemos la música y participamos del evento.
Este estudio no sólo siguió el grado de concordancia en la actividad cerebral entre los oyentes y el músico durante un encuentro musical, además examinó cómo esa concordancia se relacionaba con el disfrute musical.

Los diversos métodos utilizados en la exploración de estas relaciones tienen sus ventajas y defectos. Por ejemplo, se utilizó una técnica llamada espectroscopía funcional de infrarrojo cercano (fNIRS), que mide el flujo de sangre rica en oxígeno, y no puede penetrar en el cerebro para investigar estructuras más profundas tan bien como lo hace la resonancia magnética funcional La principal ventaja de fNIRS es que no se necesita un instrumento grande y costoso, por lo que los sujetos están relativamente libres de restricciones cuando son examinados: habría sido imposible para un violinista tocar en una máquina de resonancia magnética.

Un dato para resaltar es que el grado observado de sincronización entre el intérprete y la audiencia esté relacionado con el disfrute de la música. Tal placer podría proporcionar un medio poderoso por el cual la música promueve un comportamiento social positivo.

Finalmente, los autores señalan que cuando la música es agradable atrae aún más nuestra atención, situación que podría contribuir al sentimiento de “dejarse llevar” por la música. Incluso cuando se trata de una melodía triste ésta es capaz de brindar un gran disfrute, y aparejar en los oyentes una sensación agridulce al oírla.

Referencia bibliográfica:

Hou, Y., Song, B., Hu, Y., Pan, Y., & Hu, Y. (2020). The averaged inter-brain coherence between the audience and a violinist predicts the popularity of violin performance. En NeuroImage (Vol. 211, p. 116655). https://doi.org/10.1016/j.neuroimage.2020.116655

Fuente: Scientific American

  • Ciencia

Krisp, la app que elimina el ruido de fondo y hace tus sesiones de teleterapia increíblemente claras

  • 12/06/2020
  • David Aparicio

Hacer terapia online trae sus propios desafíos y situaciones que se escapan de nuestras manos. Una de esas es el ruido de fondo. A muchos nos ha pasado que estamos en medio de la sesión y de repente nos interfieren ruidos de fondo.

Los psicólogos trabajamos con la voz y es muy importante que lo que decimos en terapia se escuche claro, sin interrupciones y ruidos molestos. Pero ahora que estamos trabajando por teleterapia a muchos nos ha pasado que estamos en plena sesión y se escuchan los ruidos de la casa, del perro, perico, los autos o cuando el vecino decide poner música fuerte.

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  • Ciencia

Pensamientos negativos repetitivos aumentarían el riesgo de Alzheimer

  • 12/06/2020
  • Maria Fernanda Alonso

El pensamiento negativo repetitivo (preocupación y rumiación) está relacionado con el posterior deterioro cognitivo, así como con el depósito de proteínas cerebrales dañinas relacionadas con el Alzheimer, por este motivo, debe ser investigado como un factor de riesgo potencial para la demencia, según los hallazgos de un nuevo estudio realizado con personas mayores de 55 años (Marchant et al., 2020). Asimismo, los investigadores sostienen que las herramientas psicológicas como la atención plena y la meditación deben ser estudiadas como posibles tratamientos para reducir el riesgo de demencia.

«La depresión y la ansiedad en la mediana edad y la vejez ya son factores de riesgo para la demencia. Aquí, encontramos que ciertos patrones de pensamiento implicados en la depresión y la ansiedad podrían ser una razón subyacente de por qué las personas con esos trastornos tienen más probabilidades de desarrollar demencia,” explicó la Dra. Natalie Marchant, autora principal del estudio.

Participaron de la investigación 292 personas que formaban parte del estudio de cohorte PREVENT-AD, y otras 68 personas de la cohorte IMAP +.

Durante un período de dos años, los participantes respondieron preguntas sobre cómo piensan típicamente sobre las experiencias negativas, enfocándose en patrones de pensamiento negativo repetitivo, como la rumia sobre el pasado y la preocupación sobre el futuro. Los participantes también completaron medidas de depresión y síntomas de ansiedad.

Se evaluó su función cognitiva, midiendo memoria, atención, cognición espacial y lenguaje. También se realizaron escáneres cerebrales PET a 113 participantes, midiendo depósitos de tau y amiloide, dos proteínas que causan la enfermedad de Alzheimer cuando se acumulan en el cerebro (el tipo más común de demencia).

Los investigadores encontraron que las personas que exhibieron patrones de pensamiento negativo repetitivo (PNR) más altos experimentaron un mayor deterioro cognitivo durante un período de cuatro años y disminuciones en la memoria (que es uno de los primeros signos de la enfermedad de Alzheimer), y tenían más probabilidades de tener depósitos de amiloide y tau en sus cerebros.

La depresión y la ansiedad se asociaron con el posterior deterioro cognitivo, pero no con el depósito de amiloide o tau, lo que sugiere que el pensamiento negativo repetitivo podría ser la razón principal por la cual la depresión y la ansiedad contribuyen al riesgo de enfermedad de Alzheimer.

«Nuestros pensamientos pueden tener un impacto biológico en nuestra salud física, que puede ser positivo o negativo. Las prácticas de entrenamiento mental como la meditación pueden ayudar a promover una actitud positiva mientras se está deprimido -regulación de esquemas mentales asociados a negativos,” explicó el Dr. Gael Chételat, coautor del estudio.

«Cuidar su salud mental es importante, y debería ser una prioridad principal de salud pública, ya que no solo es importante para la salud y el bienestar de las personas a corto plazo, sino que también podría afectar su riesgo eventual de demencia,» señaló.

Fiona Carragher, Directora de Investigación e Influencia en la Sociedad de Alzheimer, dijo: «Comprender los factores que pueden aumentar el riesgo de demencia es vital para ayudarnos a mejorar nuestro conocimiento de esta condición devastadora y, cuando sea posible, desarrollar estrategias de prevención. El vínculo que se muestra entre los patrones repetidos de pensamiento negativo y el deterioro cognitivo y los depósitos dañinos es interesante, aunque necesitamos más investigación para comprenderlo mejor. La mayoría de las personas en el estudio ya estaban identificadas como de mayor riesgo de enfermedad de Alzheimer, por lo que necesitaríamos ver si los resultados se repiten en la población general y si el pensamiento negativo repetido aumenta el riesgo de la enfermedad de Alzheimer.

Los investigadores señalan, finalmente, que del análisis de todos los estudios en conjunto se interpreta que los patrones de pensamiento negativo repetitivo crónicos y que duran largos periodos de tiempo, podrían aumentar el riesgo de demencia. Y clarifican que no creen que el riesgo se incremente por contratiempos a corto plazo.

Referencia bibliográfica:

Marchant, N. L., Lovland, L. R., Jones, R., Pichet Binette, A., Gonneaud, J., Arenaza-Urquijo, E. M., Chételat, G., Villeneuve, S., & PREVENT-AD Research Group. (2020). Repetitive negative thinking is associated with amyloid, tau, and cognitive decline. Alzheimer’s & Dementia: The Journal of the Alzheimer’s Association. https://doi.org/10.1002/alz.12116

Fuente: Science Daily

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