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  • Ciencia

Sexting en la adolescencia se relaciona con ansiedad y depresión

  • 29/04/2020
  • Maria Fernanda Alonso

Una nueva investigación sugiere que el sexting (intercambio de mensajes o fotos sexualmente explícitos) en la adolescencia está relacionado con síntomas de ansiedad, estrés y depresión (Dodaj et al., 2020).

Estudios anteriores encontraron un vínculo entre la práctica de sexting en la adolescencia y las conductas sexuales de riesgo en el mundo real; en otra investigación hallaron que entre las principales fuentes presión social en torno a esta práctica se encuentran los amigos y parejas románticas, por encima de las actitudes propias de los adolescentes. Existe actualmente un debate sobre si el sexting debe verse como un comportamiento desviado, o más bien como una expresión saludable de intimidad en la adolescencia.

Esta investigación examina la práctica de sexting en la adolescencia con un estudio longitudinal. Al comparar los resultados desde el comienzo del estudio con los resultados de un seguimiento de un año, los investigadores esperaban explorar patrones de sexting a lo largo del tiempo y descubrir predictores de salud mental para el comportamiento de sexting. También observaron las diferencias de género en el comportamiento sexting y su asociación con comportamientos riesgosos como el consumo de alcohol.

El equipo reclutó a 359 estudiantes de secundaria, de entre 15 y 17 años de edad, de siete escuelas en Bosnia y Herzegovina. Los estudiantes completaron el Cuestionario de Sexiting y la Escala de Depresión, Ansiedad y Estrés al comienzo del estudio y nuevamente al año de seguimiento.

Los resultados mostraron que el porcentaje de estudiantes que practicaban sexting era casi idéntico al inicio y al año de seguimiento: alrededor del 31% al inicio y del 32% un año después. El porcentaje de adolescentes que recibieron esta clase de mensajes fue aproximadamente del 63% al inicio y del 64% al año de seguimiento.

Tanto en la línea de base como en el seguimiento, los niños tenían más probabilidades de informar que enviaban contenido sexualmente explícito que las niñas. Cuando se trataba de recibir contenido, sólo se encontraron diferencias en el momento del seguimiento: las niñas tenían más probabilidades de recibir estos mensajes que los niños. Los niños también eran más propensos que las niñas a reportar practicar sexting mientras consumían alcohol, con alrededor del 29% al inicio y el 27% en el seguimiento. Solo alrededor del 6% de las niñas informaron enviar mensajes sexuales mientras bebían al inicio del estudio y 9% en el seguimiento.

En general, los estudiantes que participaron en este comportamiento tuvieron más síntomas de depresión, ansiedad y estrés. Sin embargo, los resultados fueron diferentes al inicio y al año de seguimiento. En el estudio de referencia, el estrés fue un predictor de envío de mensajes sexualmente explícitos. En el seguimiento, la depresión fue un predictor de enviar y recibir estos mensajes.

Los autores sugieren que estas diferencias pueden reflejar un cambio en la dinámica entre el sexting y la salud mental en diferentes edades. En la adolescencia temprana, el estrés puede tener una influencia más fuerte en el comportamiento de sexting, mientras que, en la adolescencia tardía, la depresión puede ser un factor de riesgo más fuerte.

Concluyen los investigadores concluyen que si bien el sexting puede caer dentro del rango de comportamiento normal, está asociado con ciertos problemas de salud mental.

Este estudio “plantea la cuestión de una comprensión más profunda de los mecanismos subyacentes a la relación entre el sexting y las dificultades psicológicas,” señalan los autores. “Es importante centrarse en los problemas derivados de las tendencias sociales contemporáneas relacionadas con el desarrollo de la tecnología y el impacto de su desarrollo en el comportamiento de los jóvenes. La realización de este tipo de investigación proporcionará la información necesaria para implementar una política pública significativa, especialmente cuando se trata de políticas de educación y salud para crear intervenciones y prevención efectivas en el área del comportamiento sexual de los jóvenes,” dijo finalmente la Dra. Dodaj, autora principal del estudio.

Referencia bibliográfica:

Dodaj, A., Sesar, K., & Jerinić, S. (2020). A Prospective Study of High-School Adolescent Sexting Behavior and Psychological Distress. The Journal of Psychology, 154(2), 111-128. https://doi.org/10.1080/00223980.2019.1666788

Fuente: Psypost

  • Ciencia

Comorbilidades del COVID-19: la violencia doméstica aumenta en todo el mundo

  • 29/04/2020
  • Maria Fernanda Alonso

La casa es el lugar más peligroso para las mujeres. Y las restricciones a la circulación destinadas a aplacar la propagación del coronavirus pueden exacerbar las tasas de violencia doméstica en cuanto a su frecuencia, severidad y peligrosidad. 

Había muchas razones para creer que las restricciones impuestas para evitar la propagación del virus tendrían este efecto, dijo Marianne Hester, socióloga de la Universidad de Bristol que estudia las relaciones abusivas. La violencia doméstica aumenta cada vez que las familias pasan más tiempo juntas, como las vacaciones de Navidad y verano, señaló.

El coronavirus está teniendo un importante impacto en varios grupos en mayor grado de vulnerabilidad, dentro de los cuales se destaca a las mujeres y niñas en especial riesgo de ser víctimas de violencia de género dentro del hogar, como también personas LGBTI que se ven obligadas a compartir el confinamiento en entornos hostiles con familiares o convivientes que no los apoyan, aumentando su exposición a la violencia, ansiedad y depresión.

La situación de los adultos mayores es tan alarmante como las anteriores. Se han reportado casos de clausuras de hogares de ancianos por la forma en que manejaron contagios de COVID-19 dentro de las instituciones, así como la restricción de la información tanto a familiares como autoridades estatales respecto de lo que sucedía puertas adentro. Informan fuentes periodísticas que se abrieron causas judiciales que imputan a los presuntos responsables la comisión del delito de abandono de persona agravado por muerte posterior.

El reporte de la ONU acerca de los derechos humanos de las mujeres durante la pandemia de coronavirus, anuncia que las líneas directas reciben informes de abuso, pero este medio puede no ser la herramienta más idónea para pedir ayuda por parte de las víctimas. Es por este motivo que, dentro de sus recomendaciones a los Estados, la ONU sugiere la implementación de otros canales de comunicación como la recepción de mensajes de texto y correos electrónicos. Es importante  tener en cuenta la gran disparidad en cuanto al acceso a dispositivos móviles por parte de mujeres y varones, lo cual puede dificultar aún más el pedido de ayuda de las mujeres; y es responsabilidad de los distintos Estados abordar esta situación oportuna y preventivamente.

«Insto a todos los gobiernos a que prioricen la seguridad de las mujeres cuando respondan a la pandemia», escribió el secretario general António Guterres de Naciones Unidas en Twitter.

Pero los gobiernos no pudieron prepararse para la forma en que las nuevas medidas de salud pública crearían oportunidades para que los abusadores aterroricen a sus víctimas. Ahora, muchos están luchando para ofrecer servicios a aquellos en riesgo. Sin embargo, al igual que con la respuesta al virus en sí, las demoras significan que ya puede haber ocurrido un daño irreparable.

Confinamiento y «terrorismo íntimo»

Los datos sugieren que el abuso doméstico está creciendo en las condiciones creadas por la pandemia. Este tipo de «terrorismo íntimo,» término que muchos expertos prefieren para la violencia doméstica, está aumentando.

En China, una ONG con sede en Beijing dedicada a combatir la violencia contra las mujeres llamada Igualdad, ha visto un aumento en las llamadas a su línea de ayuda desde principios de febrero, cuando el gobierno cerró ciudades en la provincia de Hubei, el epicentro del brote.

En España, el número de emergencia por violencia doméstica recibió un 18 por ciento más de llamadas en las dos primeras semanas de cierre que en el mismo período del mes anterior.

«Hemos recibido algunas llamadas muy angustiantes, mostrándonos claramente cuán intenso puede ser el maltrato psicológico y físico cuando las personas se mantienen juntas las 24 horas del día en un espacio reducido,» dijo Ana Bella, quien estableció una fundación para ayudar a otras mujeres después de sobrevivir a la violencia doméstica.

A principios de abril la policía francesa reportó un aumento en todo el país de alrededor del 30 por ciento en violencia doméstica. Christophe Castaner, el ministro del interior francés, dijo que había pedido a los oficiales que estén atentos a los abusos. «El riesgo aumenta debido al encierro,» dijo en una entrevista en la televisión francesa.

Sin escapatoria

En España, con la ayuda de asociaciones de mujeres, The New York Times contactó a mujeres atrapadas en casa con un esposo o pareja abusivo y realizó entrevistas a través de WhatsApp.

Una de ellas, Ana (que pidió que se ocultara su nombre completo) comparte un departamento con su pareja y dice que la ha estado abusando regularmente. Insiste en una vigilancia total en todo momento. Si ella trata de encerrarse en una habitación, él patea la puerta hasta que ella la abre.

«Ni siquiera puedo tener privacidad en el baño, y ahora tengo que soportar esto en un confinamiento,» escribió en un mensaje enviado tarde en la noche, para ocultar la comunicación de su esposo.

Judith Lewis Herman, una reconocida experta en trauma de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard, descubrió que los métodos coercitivos que utilizan los abusadores domésticos para controlar a sus parejas e hijos «tienen un extraño parecido» a los utilizados por secuestradores para controlar rehenes y los regímenes represivos usados para romper la voluntad de los presos políticos.

«Los métodos que permiten que un ser humano controle a otro son notablemente consistentes,» escribió en un artículo de revista de 1992 ampliamente citado. «Mientras que los perpetradores de explotación política o sexual organizada pueden instruirse mutuamente en métodos coercitivos, los perpetradores de abuso doméstico parecen reinventarlos.»

Además de la violencia física, que no está presente en todas las relaciones abusivas, las herramientas comunes de abuso incluyen el aislamiento de amigos, familiares y empleo; vigilancia constante; reglas estrictas y detalladas para el comportamiento; y restricciones en el acceso a necesidades básicas como alimentos, ropa e instalaciones sanitarias.

El aislamiento en la casa, por vital que sea para la lucha contra la pandemia, está dando aún más poder al abusador, que ahora tiene la oportunidad de imponer la forma en que debe realizarse el aislamiento en su casa, dijo la Dra. Hester. 

El confinamiento también ha destrozado las redes de apoyo, lo que hace que sea mucho más difícil para las víctimas obtener ayuda o escapar.

Fragilidad de los recursos

Con gran parte de los recursos estatales destinados a abordar el control social en relación a la pandemia del coronavirus, los oficiales de policía pueden limitarse a documentar los ataques, pero no toman otras medidas que, en general, están a su alcance.Sumado a esto, la administración de justicia también se encuentra con guardias mínimas en virtud de la pandemia, por lo que ciertos procesos como los divorcios pueden no ser atendidos con la celeridad con que serían tratados en otro momento.

Asimismo, las medidas de protección para las víctimas, como la expulsión del hogar del agresor, o el ingreso de las víctimas a refugios encuentran las limitaciones inherentes a la particular situación vivida en el presente (cuestiones relativas a las medidas de salubridad y disposición de plazas suficientes en los refugios que, a su vez, deben garantizar distanciamiento social interno, si fuera pertinente).

Las instituciones que se supone que protegen a las mujeres de la violencia doméstica, muchas de ellas débiles y sin fondos para comenzar, ahora se esfuerzan por responder a la creciente demanda.

Feng Yuan, cofundadora de Igualdad, el grupo de defensa chino, dijo que tenía un cliente que llamó a una línea de emergencia solo para que le dijeran que la policía estaba demasiado sobrecargada para ayudarla. «Podemos ir a su casa después de la crisis,» contó que le dijo el operador.

En Europa, un país tras otro parece haber seguido el mismo camino sombrío: en primer lugar, los gobiernos imponen bloqueos sin tomar disposiciones suficientes para las víctimas de abuso doméstico. Aproximadamente 10 días después, las llamadas de socorro aumentan, desencadenando una protesta pública. Solo entonces los gobiernos se apresuran a improvisar soluciones.

Italia fue primero. Su cierre comenzó a principios de marzo. Poco después de eso, los informes de violencia doméstica comenzaron a aumentar, pero no había ningún lugar al que pudieran ir las víctimas. Los refugios no podían tomarlos porque el riesgo de infección era demasiado grande.

Por lo tanto, el gobierno dijo que las autoridades locales podrían requerir habitaciones de hotel para que sirvieran como refugios improvisados ​​donde las víctimas pudieran cumplir la cuarentena de manera segura. Poco después de que Italia instauró la cuarentena, los refugios de violencia doméstica comenzaron a llenarse.

España anunció su confinamiento el 14 de marzo; Francia comenzó tres días después. Aproximadamente dos semanas más tarde, con los informes de abuso en aumento, los funcionarios anunciaron que ellos también planeaban convertir las habitaciones de hoteles vacantes en refugios, entre otros esfuerzos de emergencia.

En Gran Bretaña, las autoridades esperaron más tiempo antes de imponer una cuarentena. Diez días antes de que comenzara, el 23 de marzo, The New York Times contactó al Ministerio del Interior para indagar sobre lo que planeaba hacer sobre la violencia doméstica. La respuesta: solo estarían disponibles las “fuentes existentes de asesoramiento y apoyo.” Más tarde, el gobierno publicó una lista de líneas directas y aplicaciones que las víctimas podrían usar para pedir ayuda, pero solo una fue diseñada específicamente para la crisis de Covid-19.

Una semana después del confinamiento, Avon y Somerset, en el suroeste del país, dijeron que los informes de abuso doméstico ya habían aumentado en un 20 por ciento, y que las fuerzas locales en otras partes se prepararon para lo mismo.

Docenas de grupos cívicos firmaron una carta abierta al gobierno llamando a la acción. A principios de abril, los funcionarios se comprometieron a responder, sin ofrecer detalles.

«Apoyar a las víctimas de abuso doméstico es una prioridad para la secretaría del hogar, y es plenamente consciente de la angustia y la ansiedad que este período puede causar a quienes sufren o corren el riesgo de abuso doméstico,» dijo el Ministerio del Interior en un comunicado. «Estamos trabajando con la policía, organizaciones benéficas de abuso doméstico, líneas de ayuda y trabajadores de primera línea para apoyar y proteger a las personas.»

También dijo que las víctimas podrían «ignorar las órdenes de quedarse en casa si necesitan buscar refugio inmediato.»

Finalmente, las cuarentenas terminarán. Pero a medida que avanza el confinamiento, el peligro parece intensificarse. Los estudios muestran que es más probable que los abusadores asesinen a sus parejas y a otros a raíz de crisis personales, incluidos trabajos perdidos o reveses financieros importantes.

En cuanto a los países latinoamericanos, señalan fuentes periodísticas que:

  • La Red Nacional de Refugios (RNR) de México informó que las llamadas y los mensajes de ayuda contra diversos tipos de violencia de género aumentaron más del 80% en el primer mes de confinamiento por el COVID-19. En este país, las organizaciones piden fondos para poder sostener los refugios.
  •  En Argentina se tomaron medidas como pedir un “barbijo rojo” para que se brinde ayuda en farmacias. Además, el 5 de abril, el Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad de la Nación (MMGyD) aclaró que las mujeres y personas LGBTI+ están exceptuadas de mantener el aislamiento para poder realizar la denuncia o requerir asistencia en situación de violencia por motivos de género.»
  • En Uruguay, el Presidente Luis Lacalle Pou sostuvo que “lamentablemente (los femicidios) son un efecto colateral muy grave” y opinó que “el aislamiento trae como consecuencia ese tipo de acciones”.
  • En Paraguay la abogada Mirta Moragas Mereles, integrante de la Coordinación de Mujeres del Paraguay, informó: “vemos un aumento exponencial de casos de violencia a partir del aislamiento social obligatorio establecido desde el 12 de marzo. Los Juzgados de Paz, encargados de dar medidas de protección a las mujeres víctimas de violencia, no lo hacen con la excusa de la cuarentena, a pesar de estar funcionando justamente para otorgar esas medidas.” Y agregó:“Pedimos que si una mujer pide exclusión del hogar de su agresor se le excluya y, si no tiene a donde ir, que lo manden a alguno de los establecimientos donde están ubicando a las personas en cuarentena que llegaron del exterior. Adicionalmente, necesitamos que los albergues estatales funcionen efectivamente y que estén a disposición de las mujeres.”

Con el Covid-19 devastando la economía, estas crisis se harán mucho más frecuentes.

Fuente: New York Times

  • Ciencia

Cómo ayudar a los niños que tienen miedo a las mascarillas

  • 29/04/2020
  • Alejandra Alonso

Uno de los cambios más notorios que ha traído la pandemia es que vemos más gente en la calle utilizando máscaras, tapabocas o barbijos, como se les suele llamar.

Pero si tienes niños y niñas pequeños o has trabajado con ellos, sabes que las máscaras, sombreros e incluso disfraces suelen asustarles. Muchas veces esto termina con un rechazo rotundo a ponerse cualquiera de estas cosas o en llanto. Pero en la actualidad es importante que se pongan máscara. ¿Cómo podemos solucionar este problema?

Desarrollo de habilidades de reconocimiento facial

Según Kang Lee, un psicólogo que ha estudiado el desarrollo de habilidades de reconocimiento facial, los niños y niñas comienzan a desarrollarlas alrededor de los 6 años y recién cerca de los 14 llegan a un nivel de habilidades similar al del adulto. Los niños y niñas más pequeños prestan atención a características individuales (como el tamaño de la nariz) en vez de a la cara como un todo. En uno de sus estudios, Lee y colaboradores concluyen que la memoria de los niños de 4 a 7 años es susceptible de desorganizarse cuando se agrega a la cara parafernalia superflua (como sombreros), incluso aunque se trate de una cara que ya reconocieron antes sin este agregado.

Es así que ver a vecinos o amigos usando máscaras puede parecerles a los pequeños y pequeñas menos familiar que a los adultos.

La psicóloga Catherine J. Mondloch, que también ha estudiado el tema, comenta: “Si tan solo consideras Halloween, una de las cosas que sabemos sobre los niños pequeños en edad preescolar, es que cuando la apariencia de algo cambia, ellos piensan que la cosa en sí ha cambiado.”

Ella recomienda que te pongas y saques la máscara varias veces para que la niña o el niña sepan que se trata siempre de su madre o su padre.

Según la Dra. Mondloch, estamos acostumbrados a sacar diferentes datos de las caras: edad de la persona, emociones que está sintiendo, etc. Dependiendo claro, de que hayamos conocido a la persona desde antes. Todas estas habilidades van mejorando durante la niñez. Los más pequeños, sin embargo, cometerán errores incluso al mirar una fotografía que muestra cierta emoción de forma exagerada.

Mondloch opina que, al ponernos la máscara, escondemos parte de la información, los chiquitos tienen más dificultad para leer emociones y esto es molesto y desconcertante para ellos. Por eso es importante explicar y ser claro en cuanto al uso de máscaras, especialmente con los niños que pueden presentar mayores dificultades, como aquellos con TEA, TDAH o ansiedad social.

Exposición

El tratamiento para las fobias consiste frecuentemente en terapia de exposición y el doctor en psicología Christopher Willard sugiere una versión informal para los padres: “Elige una tela divertida, deja que los chicos las diseñen para ellos y sus padres, hazlo como una manualidad y también un juego. Practica ponértela y sacártela y usarla en la casa por diversión, pero también sacándotela, traten de leer las expresiones faciales del otro solo con las expresiones de los ojos mientras usan la máscara. Esta clase de cosas normaliza un poco y le hace menos temeroso.”

Sobre preguntas y superhéroes: cómo explicar

Como primer paso, el Dr. Harold Koplewicz, presidente del Child Mind Institute, recomienda felicitarles por sus preguntas y recordarles que pueden hacerlas cuando necesiten.

Para el Dr. Koplewicz, es clave explicar a los niños y niñas que las personas están utilizando máscaras o tapabocas como forma de ayudar, apelando a la responsabilidad social. Según Koplewicz, si no explicamos esto corremos el riesgo de que los pequeños y pequeñas piensen que están en peligro; también agrega que algo que puede ayudar es compararlo al lavado de manos, como una forma de cuidarse y ayudar a otros.

Por otro lado, el Dr. Willard sugiere que podría ayudar conectar el trabajo de los médicos, enfermeras y otros trabajadores de la salud con los superhéroes, personas que ayudan a otros y las máscaras son parte de su uniforme. Además puedes agregar que nosotros podemos ser superhéroes y ayudar a proteger a otros de los gérmenes al usar máscaras por un tiempo.

Esperamos que este artículo te ayude a comprender mejor porqué los niños se asustan a veces con máscaras, disfraces, etc. y que las ideas presentadas por diferentes psicólogos les ayude a los papás y mamás a sobrellevar esta situación particular.

Fuente:New York Times

  • Ciencia

Trabajar durante la cuarentena protege tu salud

  • 29/04/2020
  • Maria Fernanda Alonso

Para aplacar la expansión del coronavirus, muchos Estados a lo largo del mundo adoptaron la medida del confinamiento en el lugar de residencia, sumado al distanciamiento físico y otras restricciones a la circulación de las personas. Un nuevo estudio realizado en China encontró que aquellos que trabajan durante la pandemia muestran una mejor salud física y mental que aquellos que dejaron de trabajar (Zhang et al., 2020). Con este estudio los investigadores esperan proporcionar información para otros países que experimentan variaciones de confinamiento. 

Se realizó una encuesta aproximadamente a un mes del cierre de Wuhan y las ciudades circundantes, del 20 al 21 de febrero. Los participantes fueron 369 adultos de 64 jurisdicciones de China que fueron afectadas por COVID-19 en diversos grados. A cada ubicación se le asignó una puntuación por la gravedad del brote calculando el número de casos de COVID-19 por cada 10.000 personas.

La salud mental y física de cada sujeto se evaluó con la escala Short Form-12, la escala de angustia psicológica de Kessler y la escala de Satisfacción con la Vida. Para examinar ciertos factores que podrían afectar la salud y el bienestar, se preguntó a los participantes con qué frecuencia se ejercitaban y si estaban trabajando o no durante el cierre.

Los resultados revelaron tendencias interesantes cuando se trataba de trabajar durante el brote. Los sujetos que continuaron trabajando en casa mostraron una mejor salud mental que aquellos que dejaron de trabajar por completo. Aquellos que trabajaron en la oficina durante el brote mostraron beneficios aún mayores, presentando una mejor salud mental y física que aquellos que dejaron de trabajar. Específicamente, aquellos que trabajaban en la oficina mostraron niveles más bajos de angustia y mayor satisfacción con la vida que aquellos que no estaban trabajando.

Los resultados mostraron que la gravedad del brote se relacionó con una disminución de la satisfacción con la vida de las personas que tenían problemas médicos crónicos, pero no de las que no los tenían. Esto sugiere que aquellos con problemas médicos subyacentes se vieron especialmente afectados por la gravedad de la situación en la que vivían.

Sorprendentemente, la gravedad del brote también se asoció con una disminución de la satisfacción con la vida en aquellos que hicieron ejercicio más de 2.5 horas al día. Aquellos que hicieron ejercicio menos de media hora al día en realidad mostraron una mayor satisfacción con la vida en áreas con brotes más severos en comparación con las áreas menos afectadas. Los investigadores discuten estos hallazgos inesperados, sugiriendo que “tal vez estas personas podrían justificar o racionalizar mejor sus estilos de vida inactivos en las ciudades más severamente afectadas … es posible que debamos prestar atención a las personas físicamente más activas, que podrían estar más frustradas por las restricciones debido a la brote.»

Estos hallazgos no son representativos a nivel nacional debido a la forma en que reclutaron a los sujetos, advierten los autores. Aún así, ofrecen información valiosa sobre los tipos de personas más afectadas por el brote de COVID-19. Los encargados de formular políticas y los profesionales de la salud mental podrían priorizar la ayuda para quienes han dejado de trabajar y quienes tienen problemas de salud crónicos.

Referencia bibliográfica:

Zhang, S. X., Wang, Y., Rauch, A., & Wei, F. (2020). Unprecedented disruption of lives and work: Health, distress and life satisfaction of working adults in China one month into the COVID-19 outbreak. Psychiatry Research, 288, 112958. https://doi.org/10.1016/j.psychres.2020.112958

Fuente: Psypost

  • Ciencia

Absortos por la pantalla: ¿qué implicancias tiene el «phubbing» para la salud mental?

  • 28/04/2020
  • Maria Fernanda Alonso


La práctica de ignorar a quienes nos acompañan para prestar atención a la pantalla del celular u otros dispositivos móviles, es conocida como “phubbing.” Investigadores encontraron que esto perjudica la interacción social y se relaciona con diversas consecuencias para la salud mental. Si bien en general esta práctica es rechazada, las personas continúan ignorando a los demás por sus teléfonos y los efectos negativos de tal comportamiento están aumentando. 

Un estudio reciente examinó más a fondo las experiencias de phubbing y ser ignorado y cómo las dos situaciones se relacionan con los factores psicológicos de ansiedad, depresión, soledad, hostilidad, satisfacción con la vida y somatización.

Para evaluarlo, se realizaron dos estudios separados. El primero involucró a 576 sujetos entre las edades de 18 a 76 años que completaron la Escala General de Phubbing. El segundo estudio contó con 510 participantes entre 18 y 58 años que completaron la Escala General de ser Ignorado. Ambos estudios evaluaron a los sujetos utilizando la Escala de soledad de Los Ángeles de la Universidad de California, la Escala de satisfacción con la vida y el Inventario breve de síntomas.

Los resultados mostraron que tanto ignorar a alguien mientras se miraba un teléfono como ser ignorado por otra persona que está pendiente de su teléfono, son situaciones que predicen ansiedad, depresión, hostilidad, somatización y autopercepción negativa. También encontraron que la duración del uso del teléfono predijo la probabilidad de involucrarse en la práctica de phubbing (Ergün et al., 2019).

Los autores señalan que estos hallazgos están en línea con la investigación que muestra que la adicción al teléfono está relacionada con rasgos psicológicos adversos y una interacción social deteriorada. Cuando las personas están más obsesionadas con sus teléfonos móviles, se involucran menos en sus relaciones, “pierden estabilidad en sus comportamientos, desconocen sus talentos, intereses y habilidades y están menos ansiosos por perseguir un futuro brillante,» explican los autores

Inesperadamente, el phubbing se relacionó negativamente con la soledad. Los investigadores proponen que esto indica una falta de distinción entre la interacción por teléfono y la interacción cara a cara. Quienes realizan la práctica de phubbing pueden percibir a los amigos y aplicaciones virtuales con los que se involucran como personas reales. Por ello, explican, esta persona puede no identificarse como “solo” y “sentirse solo.”

No se encontró ninguna relación entre ignorar a los demás mientras se estaba pendiente de la pantalla de un teléfono y la satisfacción con la vida. Sin embargo, ser ignorado por otros que están absortos en sus teléfonos celulares se asoció negativamente con la satisfacción con la vida. Los autores razonan que las personas que sienten que están siendo ubicadas constantemente en segundo lugar, después del teléfono de un compañero, posiblemente se sentirán inferiores e incómodas.

Los autores sugieren que la investigación futura utilice estudios longitudinales para observar el comportamiento de phubbing con el tiempo para buscar patrones estables. También sugieren educación sobre redes sociales para las familias y los niños en la escuela con el fin de promover hábitos telefónicos saludables y evitar problemas de comunicación que puedan surgir del comportamiento de phubbing.

Referencia bibliográfica:

Ergün, N., Göksu, İ., & Sakız, H. (2019). Effects of Phubbing: Relationships With Psychodemographic Variables. Psychological Reports, 33294119889581. https://doi.org/10.1177/0033294119889581

Fuente: Psypost

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  • Ciencia

El impacto del coronavirus en los derechos humanos de las mujeres

  • 28/04/2020
  • Equipo de Redacción

La Oficina de Alto Comisionado para los Derechos Humanos de las Naciones Unidas (ONU) publicó el pasado 17 de abril 5 directrices específicas para proteger los derechos humanos de los grupos más vulnerables: personas privadas de libertad, niños, migrantes, mujeres, y colectivo LGBTI.

En esta ocasión hemos elegido los temas más importantes de la guía sobre derechos humanos de las mujeres y COVID-19 que explica el impacto de la cuarentena obligatoria sobre la violencia de género, salud de las mujeres, trabajo y educación, y cuales son las acciones que los Estados pueden hacer para proteger dichos derechos.

Lectura recomendada: El impacto del coronavirus en las personas LGBTI


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Tabla de contenido

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  • Tabla de contenido
  • Impacto del COVID-19 en la violencia basada en género
    • Acciones claves que los Estados pueden tomar para reducir violencia de género
  • Impacto del COVID-19 en la salud de las mujeres y las niñas
    • Acciones claves que los Estados pueden tomar para proteger la salud de las mujeres y niñas
  • Impacto COVID-19 en el trabajo y medios de subsistencia de las mujeres
    • Acciones claves que los Estados pueden tomar para proteger el trabajo y subsistencia de las mujeres
  • Impacto del COVID-19 en la educación de las niñas
    • Acciones claves que los Estados pueden tomar para proteger la educación de las niñas

Impacto del COVID-19 en la violencia basada en género

Las restricciones de quedarse en casa y otras medidas que limitan el movimiento de personas contribuyen al aumento de la violencia basada en género, situación confirmada por la información de los medios de comunicación, las declaraciones oficiales y la información recibida de las oficinas de terreno de la OACNUDH y defensoras y defensores de derechos humanos en muchos países.

Las mujeres y niñas que se encuentran ya en situaciones de abuso están más expuestas a un mayor control y restricciones por parte de sus abusadores, con pocos o ningún recurso para buscar apoyo. Las líneas directas de emergencia reciben informes de mujeres amenazadas con ser expulsadas de sus hogares, expuestas a la infección o con recursos financieros y asistencia médica suspendidos.

Acceder a la ayuda también puede ser más difícil debido al confinamiento con el abusador. Algunas líneas directas de emergencia reportan una disminución en la cantidad de atenciones, lo que atribuyen a las dificultades para hacer llamadas privadas, mientras que los mensajes de texto y correos electrónicos aumentan.

Los servicios que necesitan las víctimas pueden dejar de ser prioritarios, incluidos los refugios, los servicios de atención médica, servicios de policía y del sector judicial. Hay informes de albergues para sobrevivientes de violencia de género cerrados o transformados en refugios para personas sin hogar, así como informes de líneas directas de emergencia que operan con servicio reducido y clínicas móviles y servicios de asesoramiento para mujeres, que se cancelan.

Otro obstáculo para acceder a los servicios es el miedo a la propagación del virus. De acuerdo con reportes de medios, algunos refugios han pedido a las mujeres que proporcionen pruebas negativas de COVID-19 para ser aceptadas, sin embargo, las pruebas no son ampliamente accesibles.

Acciones claves que los Estados pueden tomar para reducir violencia de género

  1. Declarar como esenciales las estructuras institucionales y servicios de protección para las víctimas de violencia de género.
  2. Actualizar las rutas de referencia de tal forma que se expliciten los cambios de las instalaciones de atención disponibles, y a la vez mantener informadas a las comunidades clave y a los proveedores de servicios sobre esas rutas actualizadas.
  3. Alertar a los proveedores de servicios y demás profesionales para estar más atentos ante posibles eventos de violencia contra las mujeres, así como a estar informados sobre los protocolos de derivación. Deben establecerse mensajes codificados para denunciar la violencia doméstica.
  4. Garantizar refugios suficientes y seguros para las víctimas de violencia doméstica y sus hijos e hijas. Deben establecerse medidas específicas para las mujeres y niñas que no pueden ser admitidas en refugios en función de una posible infección para garantizar que puedan ser puestas en cuarentena de manera segura.
  5. Garantizar los recursos adecuados para el funcionamiento de líneas directas de emergencia, chats en línea y otros tipos de ayuda, así como mecanismos de reporte remoto a los que se puede acceder de forma segura. Concientizar por diferentes canales y de manera accesible sobre los medios por los cuales las víctimas de violencia pueden buscar ayuda, sobre la forma en que las y los testigos deben reaccionar y cómo  pueden buscar asistencia las personas que temen volverse violentas.
  6. Garantizar una acción inmediata y proactiva por parte de la policía y el poder judicial para la sustracción de los abusadores del hogar y la protección de las víctimas. Al contemplar la liberación de personas privadas de libertad de las prisiones, se deberán tomar medidas para garantizar que no pongan en riesgo a las mujeres sobrevivientes de violencia de género.
  7. Asegurarse de que aquellas mujeres o niñas que infrinjan las reglas de confinamiento para denunciar o huir de la violencia estén exentas de sanciones.
  8. Asegurar la continuidad del apoyo médico, psicosocial y económico a las sobrevivientes de violencia, y el manejo clínico seguro para los casos de violencia sexual, en particular la violación, incluida la violación conyugal.
  9. Consultar a grupos de mujeres, grupos LGBTI , administradoras y administradores de refugios y líneas directas de emergencia para el desarrollo de medidas de prevención y respuesta a la violencia.

Impacto del COVID-19 en la salud de las mujeres y las niñas

Una mayor exposición a la infección y la necesidad de equipo de protección personal es el primer elemento que evidencia el impacto desproporcionado de la pandemia en las mujeres y las niñas. El primordial rol de cuidados que se espera que las mujeres y las niñas desempeñen puede exponerlas a mayores riesgos de infección. Las mujeres comprenden el 70% de la fuerza laboral en el sector salud, incluidas parteras, enfermeras, farmacéuticas y trabajadoras de la salud comunitaria en primera línea. Las trabajadoras de la salud en primera línea también han llamado la atención sobre las necesidades de higiene menstrual, la protección contra el abuso y el estigma y la necesidad de apoyo psicosocial. Las mujeres y niñas embarazadas y las que acaban de dar a luz pueden ser particularmente vulnerables a las enfermedades infecciosas, especialmente si padecen enfermedades respiratorias, y es probable que su circunstancia les implique tener contacto regular con los servicios de salud exponiéndolas a riesgos potenciales.

El acceso seguro y confidencial a los servicios de salud puede verse afectado, ya que las barreras preexistentes de acceso se exacerbarán debido a la emergencia. Dichas barreras incluyen normas sociales y discriminación basada género, criminalización (por ejemplo: aborto, conducta sexual entre personas del mismo sexo, trabajo sexual, transmisión del VIH, etc.), libertad de movimiento restringida, falta de ingresos, necesidad de autorizaciones de terceros, y falta de opciones de cuidado infantil. También hay informes de familias que impiden que las mujeres y niñas infectadas con COVID-19 busquen tratamiento debido a prohibiciones culturales y religiosas y preocupaciones relacionadas con el honor familiar.

Los sistemas de salud sobrecargados, la reasignación de recursos, la escasez de suministros médicos y las interrupciones en de las cadenas de suministro mundiales pueden socavar la salud sexual y reproductiva y los derechos de las mujeres y las niñas, incluido su acceso a la atención materna y del recién nacido; cuidado seguro del aborto; información y educación sobre salud y derechos sexuales y reproductivos; vías de derivación efectivas; artículos de salud menstrual; anticoncepción; antirretrovirales para el VIH/SIDA; y antibióticos para tratar infecciones de transmisión sexual. Durante la emergencia del ébola en África occidental, se redujeron los recursos dedicados a la salud sexual y reproductiva, incluso desviándolos a los esfuerzos de respuesta, lo que contribuyó a un aumento en las tasas de mortalidad y morbilidad materna. También hay informes de Estados que incluyen el aborto entre «cirugías no esenciales y procedimientos médicos» que se retrasarán durante la respuesta COVID-19.

De las personas migrantes que desarrollan trabajo doméstico, la gran mayoría mujeres, pueden correr un riesgo particular, particularmente cuando se imponen restricciones de viaje y autoaislamiento. Esto se exacerba en situaciones en las que se encuentran en una situación irregular.

Se han recibido informes de empleadoras y empleadores que exigen que las trabajadoras domésticas migrantes realicen tareas fuera de la casa, incluidas las compras y algunas diligencias, lo que las pone particularmente en riesgo de infección.

Las mujeres y las niñas con afecciones crónicas, sistemas inmunes debilitados (que viven con VIH, malaria, tuberculosis, etc.) o que sufren desnutrición parecen estar particularmente en riesgo de contraer COVID-19. Las mujeres adultas mayores de tener pensiones más bajas o de no tener ninguna pensión, y vivir en situación de pobreza, una manifestación de desigualdad y discriminación de por vida. Esto a su vez puede exacerbar el impacto del virus y el acceso de las mujeres a artículos de protección, alimentos, agua, información y servicios de salud.

Acciones claves que los Estados pueden tomar para proteger la salud de las mujeres y niñas

  1. Asegurar que las mujeres trabajadoras del sector salud tengan acceso adecuado a equipos de protección personal, productos de higiene menstrual y apoyo psicosocial.
  2. El acceso seguro a servicios y tratamiento médico debe estar disponible y accesible para todas las mujeres, hombres, niñas, niños y personas LGBTI sin discriminación. Las mujeres en situaciones de vulnerabilidad, las mujeres migrantes, las trabajadoras domésticas, las mujeres mayores, las mujeres con discapacidad y las mujeres embarazadas y lactantes deben recibir atención específica.
  3. Garantizar la continuidad de los servicios de salud sexual y reproductiva, incluido el acceso a todas las personas a la atención materna y neonatal; servicios de aborto seguro y atención postaborto; anticoncepción; antirretrovirales para el VIH/SIDA; y antibióticos para tratar las ITS.
  4. Los servicios de salud pública deben tratar de minimizar los retrasos en la búsqueda de la salud materna, incluso a través de mensajes consistentes que ayuden a la toma de decisiones oportuna por parte de mujeres y niñas, particularmente aquellas que están en áreas de cuarentena, autoaislamiento o con posibilidades reducidas de traslado.
  5. Promover públicamente la importancia crítica de todo el personal de la salud, la mayoría mujeres, y la necesidad de solidaridad y apoyo.
  6. Asegurar el abastecimiento y disponibilidad de los productos de higiene menstrual, los productos obstétricos, reproductivos y otros de atención primaria de salud.
  7. Tener en cuenta los impactos específicos de género que conlleva la inseguridad alimentaria en las mujeres y las niñas, y la exacerbación de esos efectos durante la respuesta al COVID-19 que coloca a las mujeres y las niñas en mayor riesgo.
  8. Prestar especial atención a la salud de las mujeres en el marco de la investigación sobre COVID-19 (efectos, síntomas, tratamiento, vacunas) ya que esto a menudo no ocurre en los ensayos clínicos; así como a la generación y recopilación de datos relacionados con la contingencia desglosados como mínimo por sexo, edad, raza y estado de embarazo.

Impacto COVID-19 en el trabajo y medios de subsistencia de las mujeres

En muchos países, hay una concentración mayor de mujeres en los empleos de salarios bajos y en el sector informal, mismos que son altamente propensos a ser interrumpidos. Las mujeres también están sobrerrepresentadas en la industria de la hotelería (hoteles, restaurantes), minoristas y sector de servicios, que han sido los sectores más afectadas por la respuesta a COVID-19. La concentración de las mujeres en el sector informal implica que es más probable que no reciban licencia pagada por enfermedad o licencia por cuestiones familiares; que no tengan seguro médico para el cuidado de su salud y tampoco acceso a la seguridad social. El acceso a los medios de subsistencia está amenazado para estas mujeres.

El cierre de escuelas y guarderías también tiene un impacto diferenciado en las mujeres madres o tutoras, de quienes, como resultado de las normas discriminatorias de género, se espera que asuman responsabilidades adicionales de cuidado restringiendo aún más su trabajo y oportunidades económicas.

En emergencias de salud anteriores, como el brote epidemiológico de Zika, la cantidad de trabajo no remunerado realizado por mujeres aumentó exponencialmente.

Las autoridades y las empresas han alentado a las personas a usar la tecnología para trabajar desde casa. Sin embargo, la brecha digital de género puede limitar la capacidad de las mujeres para trabajar de forma remota. Actualmente, 327 millones menos de mujeres que hombres tienen un teléfono inteligente y en algunos países, las mujeres tienen hasta un 31 por ciento menos de probabilidades de tener acceso a Internet que los hombres.

Las preocupaciones sobre la propagación del virus y la xenofobia pueden limitar las oportunidades de trabajo de las mujeres migrantes, menoscabando el apoyo a sus medios de subsistencia y limitando el acceso a cualquier protección social para ellas y sus familias.

La pérdida de ingresos de las mujeres tiene un impacto en el bienestar de sus familias , especialmente cuando son las únicas fuentes de sustento.

Acciones claves que los Estados pueden tomar para proteger el trabajo y subsistencia de las mujeres

  1. Promover la igualdad de responsabilidades en las tareas de cuidados de todos los padres/madres y tutores/tutoras, así como promover prácticas de trabajo flexibles y conciliadoras de la vida familiar.
  2. Asegurar que los incentivos económicos y las redes de seguridad social sean sensibles al género y alcancen y empoderen a todas las mujeres y niñas. Esto puede incluir el establecimiento o la ampliación de programas de transferencias directas, políticas de licencia familiar, beneficios de desempleo, beneficios de desempleo parcial/trabajo a corto plazo, pensiones o subsidios para niñas/niños, y la entrega de transferencias humanitarias en efectivo (donaciones) que lleguen tanto a mujeres como a hombres.

Impacto del COVID-19 en la educación de las niñas

Es probable que las mujeres y las niñas sean las más afectadas con el cierre de las escuelas en todo el mundo. De la población total de estudiantes matriculados en el sistema educativo a nivel mundial, la UNESCO estima que más del 89% actualmente están fuera de las escuelas debido al cierre por COVID-19. Esto representa 1,54 mil millones de infantes y jóvenes matriculados en la escuela o la universidad, incluidas casi 743 millones de niñas. Más de 111 millones de estas niñas viven en los países menos desarrollados del mundo.

Las emergencias de salud pasadas (por ejemplo el Ébola y el Zika) han demostrado que las niñas a menudo son expulsadas o dejan las escuelas primero durante una emergencia de salud, incluso cuando las escuelas permanecen abiertas, debido al aumento de los trabajos de cuidados en el hogar. Con el cierre de escuelas, incluso en entornos humanitarios y de desarrollo o en hogares que viven en la pobreza, las niñas también pueden perder el acceso a entornos seguros, alimentos nutritivos y servicios específicos de género que las escuelas brindan a menudo. El impacto económico de una emergencia de salud también puede llevar a que las niñas sean retiradas de las escuelas para realizar trabajo infantil, para ser víctimas de matrimonios infantiles, precoces o forzados, o bien víctimas de sexo transaccional en ciertos contextos.

Cuando existen medidas de protección social limitadas, las dificultades económicas causadas por la crisis se extenderán a medida que las familias consideren los costos financieros y de oportunidad de educar a sus hijas.

Acciones claves que los Estados pueden tomar para proteger la educación de las niñas

  1. Se debe hacer especial hincapié en la importancia de la educación continua de todas las niñas, sin distinción alguna, incluida la adopción de medidas para garantizar su reincorporación a las escuelas una vez que estas vuelvan a abrir.
  2. Cuando las niñas son removidas de la escuela, se debe prestar especial atención a garantizar que continúen recibiendo alimentos nutritivos y otros servicios específicos de género que se les brindan en la escuela, y que se garantice su protección contra la violencia y la explotación por motivos de género.
  3. Asegurar que las niñas participen de manera significativa y en igualdad de condiciones con los niños, en las decisiones sobre su educación, incluido el desarrollo de estrategias y políticas sobre el cierre de escuelas y el aprendizaje a distancia en función de sus experiencias, posibilidades de acceso y necesidades.
  4. Trabajar con las y los maestros y el personal escolar para garantizar métodos inclusivos y sensibles al género de aprendizaje a distancia, incluso a través de enfoques de tecnología básica, tales como la programación y estructuración de aprendizaje flexible para las niñas que probablemente asumirán mayores responsabilidades domésticas, y monitoreen y promuevan su participación.
  5. Atender la brecha digital de género para las mujeres y las niñas a medida que las funciones clave se llevan a cabo en línea, facilitando el acceso y la capacitación.

Fuente: Oficina de Alto Comisionado para los Derechos Humanos

  • Clínica

Cómo continuar el tratamiento conductual para niños con autismo durante la cuarentena

  • 27/04/2020
  • Gabriel Dellagiovanna

Por: Lic. Gabriel Dellagiovanna y Lic. Ezequiel Centeno   

En el mes de diciembre de 2019 se detectaron los primeros casos de COVID-19 en la ciudad China de Wuhan. A partir de ese momento su crecimiento fue exponencial a lo largo de todo el mundo, llevando a que en países enteros se decrete estados de emergencia sanitaria y se establezcan diferentes restricciones a la circulación de la ciudadanía.

Esta situación única para nuestro tiempo llevó a que los tratamientos de niñas y niños con trastorno del espectro autista se suspendieran. La condición de aislamiento generó un contexto donde muchos actividades, como salir de paseo, ir a un natatorio, parque, o campo de deporte estuviera privadas. En el ámbito urbano esto implica que los niño y niñas permanezcan todo el día en espacios reducidos sin la posibilidad de hacer actividades físicas.

En muchas familias el permanecer en el hogar las 24 horas, 7 días a la semana por un tiempo indefinido, lleva a que se habilite el acceso a diversas actividades de preferencia sin ningún tipo de restricción. Este acceso libre a diversos reforzadores puede hacer que disminuyan los comportamientos de colaboración en los quehaceres diarios, ya que la contingencia entre la demanda del adulto y el acceso a reforzadores se rompe. En forma paralela la búsqueda de atención de los niños y niñas hacia sus cuidadores aumenta debido a la saciedad que se produce frente a otro tipo de actividades.

El resultado de esta situación es un aumento en los problemas de conducta y un aumento en el estrés parental. Es muy común que ante niveles de estrés elevados, producidos por el confinamiento, los cuidadores den acceso a reforzadores cuando surgen problemas de conducta. Esto sucede porque al darle el acceso a un reforzador ante un problema de conducta, el problema de conducta cesa y los cuidadores obtienen una sensación de alivio. El inconveniente de esto es que se está reforzando el problema de conducta, y por lo tanto su frecuencia e intensidad aumentará en el futuro.

Ante este novedoso escenario, ciertas intervenciones son muy complejas de llevar a cabo debido a las dificultades que conllevan, un ejemplo es el procedimiento de extinción. Ya que su implementación incluye el poder tolerar las variaciones de la conducta durante el proceso (estallido de extinción) lo cual puede aumentar aún más el estrés parental haciendo fracasar la intervención.

Debido a esta situación es que un equipo de analistas conductuales italianas, lideradas por la Dra. Francesca Degli Espinosa realizaron una intervención que fue publicada en la revista Behavior Analysis in Practice el 10/4/2020: A Model of Support for Families of Children with Autism Living in the COVID-19. La misma está basada en el análisis conductual aplicado (ABA) y emplea procedimientos de enseñanza derivados de los principios del comportamiento para dar apoyo a familias con hijos e hijas con autismo, que se encuentran en aislamiento en sus hogares.

Tomando en cuenta la singularidad de la situación a nivel mundial y la urgencia de brindar un servicio adecuado a las familias, ponderamos la rápida difusión del texto por sobre aspectos formales de redacción. Para tal fin realizamos una traducción libre de gran parte de la investigación de F.D Espinosa pero manteniendo los lineamientos del mensaje original. En algunas ocasiones agregamos títulos, subtítulos, comentarios propios o aclaraciones para desarrollar conceptos analítico conductuales que no se encontraban ampliamente explicados en la investigación, y que dado el contexto nacional y latinoamericano deben ser desarrollados. Por otro lado resumimos parte de la información con el objetivo de que los lectores puedan tener una lectura focalizada sobre los puntos relevantes.

Para acceder a la investigación completa, recomendamos consultar la fuente original que está disponible en forma pública en inglés aquí.

Tabla de contenido

  • Versión en PDF
  • Elección de sistema de trabajo más adecuado
    • Evaluación de los factores de riesgo
    • Evaluación del nivel del lenguaje
  • Formatos de terapia según el perfil del lenguaje
    • Modelo para asesorar a estudiantes con perfil verbal bajo y de edad pre escolar
      • Sistema de recolección de datos
      • Sistema de asesoramiento para los cuidadores
      • Estructuración del día
      • Implementación del sistema de reforzamiento positivo en el hogar
      • Preparación e implementación de las economías
    • Conclusiones
      • Conclusión del estudio original
      • Conclusiones de los autores de este artículo

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Elección de sistema de trabajo más adecuado

En primer instancia es necesario indagar el nivel del lenguaje de cada estudiante con diagnóstico de autismo y de esta manera determinar la modalidad de teleterapia más adecuada: asesoramiento a cuidadores o sesiones directas con el o la estudiante (Ferguson, Craig & Dounavi, 2019). A su vez es necesario llevar a cabo una evaluación de factores de riesgo: burnout de los cuidadores, y aumento de los problemas de conducta en el o la estudiante y sus hermanos/as. Las conductas auto-estimulatorias salvo que impliquen un grado de riesgo para el estudiante no son objeto de intervención. Con ambas evaluaciones se busca determinar la estructura de la rutina familiar, y el tipo y frecuencia de servicio que se les brindaría.

Evaluación de los factores de riesgo

Los ítems principales de la evaluación son:

  1. Control instruccional de los adultos con los niños y niñas (ej. responder a las demandas de los adultos, comportamientos de atención hacía materiales en la enseñanza, permanecer en tarea por un intervalo de tiempo, etc.)
  2. Nivel de interacción social con el o la persona con autismo antes del aislamiento
  3. Tiempo que el o la estudiante y hermano/a pueden realizar actividades independientes sin la presencia de un adulto (ya sean estas actividades preferidas o no)
  4. Tolerancia de los cuidadores ante conducta auto-estimulatorias no peligrosas, entre otras.

La evaluación está dirigida a cada miembro de la familia. A partir de las respuestas se clasifica el nivel de riesgo en: alto, medio y bajo.

Dentro del nivel alto se incluyen familias monoparentales (único cuidador) y cuidadores con bajo control instruccional, es decir que sus hijos e hijas no suelen responder frecuentemente a las demandas solicitadas. Otras familias consideradas dentro del grupo de riesgo son aquellas donde los cuidadores pasan la mayor parte del día con más de dos hijos/as, uno de los cuales tiene diagnóstico de TEA. A mayor riesgo es aconsejable más asesoramiento hacia el cuidador y más estructuración en el plan de la rutina.

En el nivel bajo se incluyen a familias donde ambos cuidadores se encuentran en el hogar. Bajo esta clasificación entran aquellas familias donde la organización parental establece un equilibrio en el cuidado de los hijos e hijas, dando espacios para que cada integrante tenga momentos del día sin actividades con sus hijos o hijas. En esos casos se debe asegurar que realmente se distribuyan los cuidados y que las tareas del hogar no recaigan solamente en un cuidador/a. Para asegurar el compromiso es necesario trabajar individualmente con cada cuidador, proponiendo tareas individuales y armando una agenda-cronograma familiar donde se identifique los horarios de cada integrante de la familia.

Evaluación del nivel del lenguaje

Se establecen 3 perfiles de aprendizaje para determinar qué tipo de teleterapia es la más acorde:

  1. Niños de preescolar: niños que no comenzaron la escolarización formal (hasta 7 años)
  2. Nivel verbal bajo: limitaciones en la adaptación a los ambientes, independencia y habilidades verbales
  3. Niños con interacción verbal: capacidad para responder a preguntas con encabezados (Ej. ¿Qué es?, ¿Dónde está?, ¿De qué color es?, ¿Para qué sirve?, etc). con objetos e imágenes presentes y sin el apoyo visual de los mismos. En la clasificación analítica funcional del lenguaje los primeros se denominan tactos y los segundos intraverbales. Otras capacidades dentro de este grupo son seguir instrucciones múltiples (Ej. “levanta los platos, los cubiertos y pone la ropa a lavar por favor”), autoadministración de economía de fichas, autocontrol para interrumpir actividades reforzantes con temporizador, ausencia de problemas de conducta en y por fuera de la sesión.

La evaluación del nivel del lenguaje, junto con la evaluación de los factores de riesgo son los factores que determinan la estructura de la rutina familiar y el tipo y frecuencia de servicio que se les brindaría.

Formatos de terapia según el perfil del lenguaje

  1. Niños con interacción verbal: estos estudiantes son los candidatos para hacer sesiones en forma directa con los terapeutas vía internet. En este formato el terapeuta utiliza diferentes dispositivos electrónicos y aplicaciones para llevar a cabo ensayos discretos por medios digitales, por ejemplo mostrar imágenes en una presentación Powerpoint para que el niño las nomine verbalmente (tactos). Otras variantes pueden realizarse cuando el estudiante tiene las habilidades de lectura y escritura desarrolladas. En todos los casos el tiempo de sesión recomendado es de 50 minutos por día (este tiempo puede adaptarse a cada caso individual).
  2. Niños de pre escolar y bajo nivel verbal: en estos casos debido a la imposibilidad de llevar a cabo la enseñanza en forma directa se debe hacer hincapié en el asesoramiento a la familia (ver Parsons, Cordier, Vaz, & Lee, 2017, para una revisión). En el modelo original, la primera sesión, de 3 horas de extensión, fue llevada a cabo por el Supervisor ABA junto con ambos familiares y el terapeuta. Posteriormente el terapeuta mantuvo reuniones con los cuidadores todos los días durante la primer y segunda semana y luego cada dos días. Los protocolos que presentamos a continuación corresponden con este perfil de estudiantes.

Modelo para asesorar a estudiantes con perfil verbal bajo y de edad pre escolar

Sistema de recolección de datos

No se debe exigir a las familias que tomen datos, ya que esto podría ser un factor que aumente el estrés. Los profesionales son los encargados de llevar a cabo esto durante las sesiones de asesoramiento sirviéndose de diversas estrategias.

  • Reportes de problemas de conducta por parte de la familia.
  • Reportes de los cuidadores para mantener la rutina acordada.
  • Medidas directas de las respuestas de los estudiantes a las instrucciones de los cuidadores durante el asesoramiento.
  • Medidas directas de los problemas de conducta durante la sesión de asesoramiento, por ejemplo medir los intervalos de interrupción de los niños o niñas mientras dure una videollamada.
  • Fidelidad del proceso de los cuidadores.

Sistema de asesoramiento para los cuidadores

Regulación de reforzadores. Es común que en las sesiones de trabajo mediante ABA y en los dispositivos institucionales a los que asisten los y las estudiantes rutinariamente, el acceso a actividades reforzantes se encuentre regulado por los y las profesionales. Es decir, los y las estudiantes suelen realizar tareas o actividades apropiadas según un plan de intervención, con el objetivo de desarrollar habilidades, y obtienen a cambio acceso a actividades como juguetes, música, tablet, comidas favoritas, entre otros. Por lo tanto hay una contingencia entre la respuesta esperada y el acceso a los reforzadores. Unos de los tantos objetivos es fortalecer las habilidades enseñadas y mantener la motivación del alumno o alumna ante tareas que en sí misma no son de preferencia.

Previo al aislamiento, una situación similar (donde los niños y niñas tenían acceso a actividades de preferencia sin restricciones) podía ser vivida durante los fines de semanas o en períodos vespertinos, sin embargo estas instancias eran acotadas en el tiempo, y no significaban un problema. El contexto de aislamiento social repite un contexto similar pero con el agravante de lo prolongado de la situación y que ambos cuidadores tengan la necesidad de continuar sus actividades laborales. Este nuevo escenario tiene la consecuencia a nivel conductual de aumentar la falta de cooperación ante instrucción, disminución de actividades independientes, aumento de conductas estereotipadas y de problemas de conducta en general, en particular aquellas mantenidas por la función de conseguir atención.

Ante esta situación, el modelo propuesto por Degli Espinosa y su equipo es el de implementar un sistema de economía de fichas y un sistema de economía de fichas basado en actividades. El objetivo es que sean de fácil implementación para las familias y generen beneficios tanto para los niños y niñas como para el resto de los miembros de la familia (padres, madres y hermanos/as). Otro objetivos son el promover el desarrollo de habilidades adaptativas e interacciones positivas, así como también permitir interacciones libres.

Estructuración del día

Disminución de tiempo despierto. El objetivo es disminuir la fatiga y la irritación en los estudiantes que son más probables que ocurran al fin del día. Para esto se deben organizar los horarios. Los horarios del almuerzos y la cena deben adecuarse para generar dos bloques idénticos entre la mañana y la tarde. A su vez las familias deben realizar rutinas con sus hijos e hijas antes de irse a la cama (ponerse pijama, lectura de cuentos, lavarse los dientes, etc.). Esto permite dar señales claras a los niños de que es el momento de irse a dormir. La cantidad de horas que los niños dormían se deben regular según las horas recomendadas por edad (Hirshkowitz et al., 2015).

Actividades primarias.Da cuenta de la organización de los horarios de actividades que estén relacionadas con necesidades primarias (desayuno, almuerzo, siesta, merienda, salida afuera, baño, cena).

Programación de actividades en tiempos muertos. Los intervalos entre actividades primarias se consideraron “tiempos muertos” y por lo tanto de alto riesgo para el desarrollo de problemas de conducta. En los mismos es necesario realizar actividades que fomenten conductas apropiadas seguidas de intervalos donde se permita el acceso a reforzadores. La elección de tareas apropiadas debe estar dirigida tanto al estudiante como a su hermano o hermanas. Se debe trabajar junto con con la familia para consultar sobre el tipo de actividad a realizar y los objetivos que les gustaría que sus hijos e hijas alcancen. Esto es relevante porque si no se tienen en cuenta las variables motivacionales de quienes cuidan al niño o niña la probabilidad de que se respeten las rutinas va a ser baja. Algunas preguntas guías para realizar a los cuidadores son: ¿Qué habilidad podría aprender tu hijo/a que sería beneficioso para ti? ¿Qué te gustaría enseñarle a tu hijo/a hoy? ¿Qué te gustaría que tu hijo/a aprendiera en esta semana? ¿Qué te gustaría que tu hijo/a haya aprendido cuando termino la cuarentena?

El modelo presenta cuatro tipos de actividades:

  • Actividades independientes: son actividades que los niños y niñas pueden hacer sin la supervisión y/o presencia de un adulto (ej. rompecabezas, enhebrados, pintar, actividades del hogar simples). Es recomendable el uso de agendas visuales para la realización independiente de la actividad (McClannahan & Krantz, 1999).
  • Tareas del hogar: actividades de la vida diaria para hacer junto con el niño o niña con diagnóstico de TEA. La participación por parte de la familia es vital en este punto, ya que deben ser quienes elijan aquellas actividades que deseen que sus hijos/as realicen (sin importar si creen que podrán realizarse o no). El rol del equipo es poder seleccionar dentro de estas cuales son las más apropiadas para que el niño o niña realicen de acuerdo al nivel de habilidades. De este modo se logra establecer la motivación de la familia, involucrada en la realización de las actividades.
  • Enseñanza en ensayos discretos (DTT): No se solicita la enseñanza de nuevas habilidades, solamente se pide llevar a cabo este procedimiento de enseñanza para mantener las habilidades trabajadas y el contacto con la fluidez de respuesta ante la presentación de demandas.
  • Actividad compartidas guiadas por el adulto (no DTT): Incluye actividades compartidas con el estudiante, el hermano o ambos, donde las respuestas esperadas no están definidas con tanta precisión como ocurre en los ensayos discretos. Las actividades no tienen que ser necesariamente las preferidas para el estudiante con autismo, pero sí para el hermano/a. Por ejemplo, manualidades simples, o hacer galletitas. Ambos cuidadores deben ser entrenados a dividir su atención entre el estudiante y el hermano/a, moldear pedidos adecuados (“mandos” en la nomenclatura de conducta verbal), y reforzar con atención la participación y el uso apropiado de los materiales. Los objetivos para el o la estudiante con autismo son simplemente el permanecer en la actividad y mostrar respuestas adecuadas.
  • Actividades naturalistas (NET): Las NET se caracterizan por realizar modificaciones ambientales siguiendo la motivación natural del estudiante para desarrollar pedidos y/o generalizar conductas que fueron trabajadas en ambientes estructurados (DTT). Las NET cuentan con evidencia empírica que respalda su utilidad, por lo que teniendo en cuenta el perfil de cada estudiante y las habilidades y recursos de cada familiar, estas intervenciones deben ser contempladas (Nefdt, Koegel, Singer, Gerber, 2010). A pesar de ello, en el estudio original de Delgi Espinosa y su equipo, las familias reportaron que este tipo de actividades les implicaba mucho esfuerzo, y existía el temor a que cuando se finalizarán las actividades de preferencia, se negara el acceso actividades, o se tuviera que decir “NO” cuando solicite objetos que no estaban disponibles debido al confinamiento, se desplegarán problemas de conducta. Esto resalta la importancia de tener en cuenta la motivación de los cuidadores para acceder a realizar estas actividades junto con los riesgos de que sucedan problemas de conducta.

Implementación del sistema de reforzamiento positivo en el hogar

Dos sistemas de reforzamiento:

  • Economía mediante intercambio de fichas: Las fichas deben ser ganadas durante el transcurso del día e intercambiadas por ítems preferidos. Su implementación está recomendada en estudiantes con perfiles verbales limitados, y que necesiten contacto frecuente con reforzadores para permanecer en actividades guiadas por los cuidadores y responder a instrucciones.
  • Economía basada en actividades: Se debe establecer que para acceder a actividades preferidas primero se deben realizar actividades de baja preferencia (contextualmente apropiadas). Este procedimiento se utilizó con familias con más de un hijo/a, y para todos los que tuvieran hijos/as menores de 10 años que estén en un programa de educación a distancia (o no ocupado con actividades escolares).

Lo común de ambos procesos es que se mantiene la contingencia entre realizar conductas apropiadas y acceder a reforzadores preferidos. Los reforzadores no deben estar disponible por fuera de esta relación. Así se logra mantener el valor de los reforzadores, y aumentar de esta manera la frecuencia y participación de los niños y niñas en las actividades propuestas (Kodak, Lerman, & Call, 2007; Reed, Niileksela, & Kaplan, 2013). Esto a su vez evita las consecuencia del libre acceso a los reforzadores y tiempo libre.

Preparación e implementación de las economías

Los puntos descritos a continuación deben ser pensados incluyendo a todos los niños y niñas de la casa.

  1. Identificación de los reforzadores: Utilizando cualquier medio virtual disponible se debe ayudar a los cuidadores a identificar objetos y actividades en las cuales el niño o niña se involucren con mayor frecuencia.
  2. Clasificación de los reforzadores: Se establecen dos tipos, “solitario” y “social”. Los primeros se refieren a aquellos que el estudiante y su hermano puedan utilizar sin la presencia de un adulto. Los reforzadores sociales implican la presencia de un adulto, por lo que en lo posible se deben incluir en las actividades compartidas con el adulto en el cronograma.
  3. Privación de los reforzadores: Todos los ítems identificados deben colocarse dentro de cajas, bolsas, armarios o cualquier contenedor o lugar que los niños y niñas no tenga acceso. Con esto se busca lograr aumentar la motivación hacia estos objetos o actividades. Es decir el efecto contrario a la saciación, producto del acceso libre a los reforzadores.
  4. Menú de reforzadores: En niños/as que utilizan el sistema PECS o son verbal-vocales pero no pueden realizar pedidos de objetos que nos e encuentran a la vista, se puede realizar un “menú” con imágenes o fotos de los objetos seleccionados.
  5. Ir de compras: Otra opción es llevar a los niños donde se encuentra alojados todos los reforzadores a la vista.
  6. Reforzadores primarios: No se recomienda el uso comidas como reforzadores debido a que estos se consumen rápidamente, y por lo tanto los cuidadores no pueden aprovechar este tiempo para realizar otras actividades. Por lo tanto se aconseja relegar las comidas preferidas al desayuno, almuerzo, merienda o cena. Como se explicó anteriormente el objetivo de la implementación de un sistema de economía es mantener el valor de los reforzadores, ante la limitación del acceso a los mismos. Al implementar actividades contingentes al acceso a los reforzadores, se mantiene a los niños y niñas ocupados realizando actividades apropiadas la mayor parte del día. Esto tiene dos efectos, uno sobre los niños y niñas ya que sus cuidadores invierten tiempo haciendo actividades con sus ellos y/o ellas, y por otro lado sobre los cuidadores que acceden a tiempo libre cuando los hijos/as pasan tiempo realizando diferentes actividades. Por lo tanto, el éxito del programa descansa en mantener la motivación de la familia completa (niños, niñas, cuidadores). Otra fuente de motivación para los cuidadores es el desarrollo de interacciones positivas con sus hijos e hijas a través del seguimientos de instrucciones por partes de estos. Es importante garantizar el éxito de los niños y niñas en el cumplimiento de las actividades para acceder a los reforzadores, con el fin de evitar que ocurran problemas de conducta.
  7. Acceso a los reforzadores: El acceso a los reforzadores debe estar restringido a la acumulación de fichas necesarias o el cumplimiento de las actividades de baja preferencia. El manejo claro de las contingencias, debe establecer las señales específicas de que solamente en esos momentos se podría acceder a los reforzadores. Una consecuencia favorable, es que los pedidos de reforzadores solamente se asocian a estos espacios. Por lo tanto, la probabilidad de que los cuidadores tengan que decir “no” ante un pedido fuera de contexto disminuye, evitando así que ocurran problemas de conducta ante la negación de la demanda.
  8. Implementación de las economías:
    1. Economía mediante intercambio de fichas: Si bien el uso de economía de fichas es una estrategia de uso habitual en programas de enseñanza basados en ABA, la nueva situación requiere que se emplee el mismo a través de todo el día. A su vez pueden existir familias donde el uso, previo al confinamiento, haya sido circunstancial. Es por ello que se debe brindar asesoramiento a aquellas familias que no conozcan el sistema. Las economías de ficha propuestas en el estudio están compuestas por:
      1. Programa de obtención de fichas. Aquí se hace referencia a la cantidad de respuestas necesarias para que se obtenga una ficha. Se debe comenzar entregando 1 ficha por cada respuesta objetivo que el estudiante realiza (reforzamiento fijo =1). Posteriormente la entrega de una ficha debe darse luego de un número determinado de respuestas objetivos (reforzamiento variable). Esto trae como ventaja mayores niveles de respuesta y la evitación de que acceda rápidamente a completar la economía y saciarse de reforzadores.
      2. Programa de intercambio de fichas. Da cuenta de la regla de intercambio para acceder a los reforzadores. En el estudio original fueron necesarias 10 fichas.
      3. Horario de intercambio de fichas. Se debe establecer un momento del intercambio del tablero de las fichas obtenidas por reforzadores presentando el menú, o llevándolo al ambiente donde se encuentran todos los reforzadores (“el shopping”). Solamente se debe permitir el acceso a un ítem solo. Para acceder a otro reforzador deben obtener más fichas. El tiempo de interacción con el reforzador puede presentar dos variaciones. Una interacción corta (de 1 a 5 minutos) y el otra extendida (hasta 30 minutos). Si la familia necesita que sus hijos y/o hijas estén ocupados más de 30 minutos, una vez cumplido el tiempo se debe retirar el reforzador, volver a presentar el sistema de fichas y hacer que los niños/as ganen rápidamente las fichas necesarias para continuar. De esta manera se mantiene siempre la contingencia entre la realización de actividades, la obtención de fichas y el acceso a los reforzadores (ver Hackenberg, 2018 para una revisión).
    2. Economía basada en actividades. Este sistema está recomendado cuando hay más de un niño o niña al cuidado y se incluye a los hermanos y hermanas de más de 10 años solo si no están involucrados en educación a distancia. Las familias deben recibir asesoramiento para crear un cronograma con bloques de 30 minutos. Durante estos intervalos los cuidadores deben compartir actividades con el niño o niña con autismo y su hermano/a. Luego cada uno (el cuidador, el hermano y el estudiante) acceden a 30 minutos de actividades reforzantes cada uno.

Conclusiones

Conclusión del estudio original

El estudio original estuvo basado en la intervención sobre familias italianas durante 6 semanas de confinamiento estricto. El trabajo se realizó en base a la inexistencia de literatura respecto al tema, ya que no existen estudios que analicen la transferencia de un programa ABA a lo largo del día en una situación de aislamiento social. Basados en los principios de ciencia, protocolos ya establecidos y guiados por el conocimiento de los principios del comportamiento se diseñó el presente estudio.

Para su aplicación se debía tener en cuenta diversos factores, como la dinámica familiar, las interacciones entre los miembros y a su vez debía ser simple, realista y con capacidad de sostenimiento a lo largo del tiempo para asegurar la participación de la familia.

Una posible crítica puede recaer en que la restricción a todos los reforzadores puede ser un poco extrema sin embargo esto se realizó en el marco de una situación única, donde se evalúo y tuvo en consideración los reportes de la familia en cuanto a la situación que se estaba viviendo.

Conclusiones de los autores de este artículo

Desde el inicio del confinamiento obligatorio, diversos profesionales e instituciones han recomendado establecer rutinas en niños y niñas con autismo, sin embargo en ningún momento se ha hecho mención a complementar esta confección con un análisis funcional. El estudios de la doctora Degli Espinosa y su equipo llenan un hueco en la literatura, ya que propone una intervención basada en el análisis de las conductas de niños y niñas con autismo, de sus hermanos y hermanas como también de sus cuidadores.

La crisis sanitaria única que se está viviendo a nivel mundial hace que no existan investigaciones que aborden en forma completa la complejidad de la situación, ya que pueden existir referencia sobre contextos similares pero no idénticos y de tal magnitud mundial. En ese sentido vemos como necesaria la difusión de investigaciones que utilicen procedimientos que han demostrado una enorme efectividad en un sin fin de contextos para poder servir de herramienta a profesionales y familias para disminuir los efectos sobre el comportamiento de esta crisis global.

Si bien la investigación original está centrada a niños y niñas con trastorno del espectro autista, examinamos que muchas de las conductas que se describe en el estudio de referencia se encuentran en otros niños y niñas con y sin diagnóstico. Esto puede deberse particularmente a que las contingencias del ambiente son similares tanto para personas con diagnóstico de TEA como para aquellas sin diagnóstico. Por lo cual exponemos este valioso estudio al colectivo de profesional para que pueda ser tomado como modelo de referencia para la intervención con las adaptaciones que el caso requiera.

Lecturas recomendadas:

  • Ayllon, T., & Azrin, N. H. (1965). The Measurement and Reinforcement of Behavior of Psychotics. Journal of the Experimental Analysis of Behavior, 8(6), 357–383. https://doi.org/10.1901/jeab.1965.8-357
  • Ayllon, T., & Azrin, N. H. (1968). The Token Economy: A motivational system for therapy and rehabilitation.
  • Ferguson, J., Craig, E. A., & Dounavi, K. (2019). Telehealth as a Model for Providing Behaviour Analytic Interventions to Individuals with Autism Spectrum Disorder: A Systematic Review. Journal of Autism and Developmental Disorders, 49(2), 582–616. https://doi.org/10.1007/s10803-018-3724-5
  • Hackenberg, T. D. (2018). Token reinforcement: Translational research and application. Journal of Applied Behavior Analysis, 51(2), 393–435. https://doi.org/10.1002/jaba.439
  • Hirshkowitz, M., Whiton, K., Albert, S. M., Alessi, C., Bruni, O., DonCarlos, L., … Ware, J. C. (2015). National Sleep Foundation’s updated sleep duration recommendations: final report. Sleep Health, 1(4), 233–243. https://doi.org/10.1016/J.SLEH.2015.10.004
  • Kodak, T., Lerman, D. C., & Call, N. (2007). Evaluating the Influence of Postsession Reinforcement on Choice of Reinforcers. Journal of Applied Behavior Analysis, 40(3), 515–527. https://doi.org/10.1901/jaba.2007.40-515
  • McClannahan, L. E., & Krantz, P. J. (1999). Topics in autism. Activity schedules for children with autism: Teaching independent behavior. Woodbine House.
  • Nefdt, N., Koegel, R., Singer, G., & Gerber, M. (2010). The use of a self-directed learning program to provide introductory training in pivotal response treatment to parents of children with autism. Journal of Positive Behavior Interventions, 12(1), 23-32.
  • Parsons, D., Cordier, R., Vaz, S., & Lee, H. C. (2017). Parent-Mediated Intervention Training Delivered Remotely for Children With Autism Spectrum Disorder Living Outside of Urban Areas: Systematic Review. Journal of Medical Internet Research, 19(8), e198. https://doi.org/10.2196/jmir.665.
  •  Phillips, E. L. (1968). Achievement Place: token reinforcement procedures in a home-style rehabilitation setting for “pre-delinquent” boys1. Journal of Applied Behavior Analysis, 1(3), 1311003. https://doi.org/10.1901/jaba.1968.1-213.
  •  Reed, D. D., Niileksela, C. R., & Kaplan, B. A. (2013). Behavioral Economics. Behavior Analysis in Practice, 6(1), 34–54. https://doi.org/10.1007/BF03391790.
  • Clínica

¿Cómo reducir el estrés de la crianza durante la pandemia de COVID-19? Estrategias de la psicología clínica

  • 27/04/2020
  • Maria Fernanda Alonso

Cuando se trata de la crianza, pasar de ser la maestra Miel a la directora Tronchatoro parece casi inevitable en algunas circunstancias. El aislamiento social y el confinamiento instaurados para afrontar la pandemia del COVID-19 llevan a un inevitable cambio en la crianza, cuya dificultad también puede aumentar de manera exponencial.

Sin embargo, la evidencia emergente sugiere que un poco de estrés, en particular en el contexto de una relación de apoyo entre madres/padres e hijos, en realidad puede ser beneficioso porque crea resiliencia al enfrentar desafíos futuros (Feder et al., 2019).

Leslie E. Roos (profesora asistente en el departamento de Psicología, de la Universidad de Manitoba) y Jessica Flannery (candidata doctoral en Psicología Clínica, de la Universidad de Oregon) investigan y analizan cómo las relaciones entre madres/padres e hijos pueden promover un desarrollo saludable, particularmente en el contexto del estrés.

En base a su investigación, ofrecen algunas estrategias para hacer que esta nueva realidad sea más agradable.

Observá lo que está yendo bien

Es fácil prestar atención a todas las cosas que salen mal, sobre todo cuando nuestras vidas se desarrollan en un lugar cerrado. Esto puede hacer que los niños sean más resistentes a ayudar. Elogiarlos y hacerles saber que su esfuerzo es apreciado tendrá frutos a largo plazo pues promueve un comportamiento más positivo y enriquecer sus relaciones (Henderlong & Lepper, 2002).

Tenés permiso para alabar cualquier cosa que quieras ver más: «gracias por decir por favor cuando pediste tu (tercer) refrigerio» o «¡hacés un buen trabajo sentándote tan tranquilo!»

Planificá (un poco)

Los niños se benefician de poder predecir cosas pequeñas y tener algo de control. Si te gusta hacer un horario diario, genial, pero podría funcionar igual de bien conversar sobre las opciones para las próximas actividades un par de veces al día.

Si necesita realizar una tarea (como las escolares o de limpieza) intentá intercalarla entre las actividades elegidas por el niños. La investigación sugiere que las elecciones de los niños pueden aumentar el comportamiento pro-social (Chernyak & Kushnir, 2013). Buscá patrones y utilizalos a tu favor estableciendo incentivos adicionales para evitar problemas.

Baja a su nivel

Participar múltiples momentos de juego de alta calidad durante el día puede ayudar a los niños a controlar sus emociones y comportamiento, desarrollar habilidades cognitivas y apoyar los lazos entre padres e hijos (Ginsburg et al., 2007).

Es más fácil participar cuando estás sentado en el suelo y podés prestar toda tu atención al juego. Si tenés dificultades para no distraerse, intentá ser exagerado con voces tontas, saltos o ensuciate. El juego imaginativo también puede ser un muy buen escape para los adultos.

Da buenas direcciones

Pedirle al niño que haga algo, y ver los resultados sin tener que volver a pedir es maravilloso. Aumentá la probabilidad de que esto pase dando buenas instrucciones: acercate a tus hijos y, primero, hacé contacto visual. Pediles que hagan una tarea específica de tiempo limitado, con no más de dos o tres pasos, dependiendo de la capacidad del niño. «Necesito que guardes este juego y luego vengas a cenar.» Espere allí y cuente hasta 20 para asegurarse de recibir una respuesta. Si no, probá con «Enzo, ¿me das permiso de levantar el juego? Es la hora de cenar.»

Asegurate de que la demanda sea realista dado su estado de ánimo y energía. El uso de una declaración «cuándo-entonces» puede ser una forma poderosa de mantener el control. «Enzo, cuando levantes el juego, podrás elegir un helado para el postre». Si eso suena demasiado a un soborno azucarado, ofrecé una película o juego familiar.

Da un paso atrás

Prestá atención a cómo se siente tu cuerpo o cómo suenan tus pensamientos justo antes de reaccionar. Si podés alejarte de una situación en aumento, es probable que tengas un día más agradable.

Identificá lo que podrías hacer para tomar un descanso: de ser posible, delegá la crianza de los hijos a una pareja, lavate la cara con agua fría o respirá aire fresco. Incluso cinco respiraciones profundas y recordarte tu amor por tu hijo pueden brindarte el espacio que necesitás para abordar la situación con una mente (más) clara (Miller et al., 2015).

Elegí no reaccionar (cuando puedas)

A veces, la ignorancia planificada (Pearl, 2009) de un comportamiento desafiante menor es la forma más efectiva de pasar el día. Otra opción es describir lo que está viendo y ofrecer algunas opciones. Aquí te mostramos cómo incorporar esta valiosa herramienta de la DBT: usar lenguaje descriptivo para enseñar a los niños a regular sus emociones.

«Wow, tienes mucha energía y acabas de patear la puerta … ¿Puedes mostrarme tus 20 mejores movimientos de gallina?» Decir lo inesperado puede llevar a los niños al cumplimiento juguetón.

Si el agotamiento hace que esto sea difícil, pruebe con un adagio aprobado por los abuelos: «Agregue agua o aire fresco.» Esto puede incluir cubitos de hielo, baños, agua coloreada, una caminata breve alrededor de la casa (respetando los radios permitidos por la autoridad de tu lugar de residencia) o incluso observar pájaros o caca de perro desde una ventana abierta.

Reiniciate y avanzá (cuando no puedas)

Explosiones desagradables o palabras duras pueden sucederle a todos. A veces es útil que los padres ofrezcan una breve disculpa y se muevan suavemente hacia nuevas actividades.

Es igualmente importante no forzar una disculpa de su hijo, que puede tener la consecuencia involuntaria de empeorar las cosas. Cuando estés en modo de «reinicio», intentá recordar los puntos anteriores: bajar a su nivel, ser juguetón o notar pequeños aspectos positivos hará que sea más fácil continuar con su día.

Se generoso con el cariño

En todas las especies, la comodidad física es una forma poderosa de manejar eventos estresantes. Si bien su gran cantidad de tiempo en familia podría no hacer que los abrazos adicionales o tomarse las manos sean automáticamente atractivos, eso es a menudo exactamente lo que los niños necesitan para manejar las grandes emociones que están hirviendo bajo la superficie.

Con esta lista de estrategias, las autoras esperan brindar a madres y padres cierta seguridad de que pueden ofrecer a sus hijos exactamente lo que necesitan para sentirse amados, seguros y apoyados. Podés participar del estudio Parenting During The Pandemic haciendo clic en el link.

Referencias bibliográficas:

Chernyak, N., & Kushnir, T. (2013). Giving preschoolers choice increases sharing behavior. Psychological Science, 24(10), 1971-1979. https://doi.org/10.1177/0956797613482335

Feder, A., Fred-Torres, S., Southwick, S. M., & Charney, D. S. (2019). The Biology of Human Resilience: Opportunities for Enhancing Resilience Across the Life Span. Biological Psychiatry, 86(6), 443-453. https://doi.org/10.1016/j.biopsych.2019.07.012

Ginsburg, K. R., American Academy of Pediatrics Committee on Communications, & American Academy of Pediatrics Committee on Psychosocial Aspects of Child and Family Health. (2007). The importance of play in promoting healthy child development and maintaining strong parent-child bonds. Pediatrics, 119(1), 182-191. https://doi.org/10.1542/peds.2006-2697

Henderlong, J., & Lepper, M. R. (2002). The effects of praise on children’s intrinsic motivation: A review and synthesis. En Psychological Bulletin (Vol. 128, Número 5, pp. 774-795). https://doi.org/10.1037/0033-2909.128.5.774

Miller, J. G., Kahle, S., Lopez, M., & Hastings, P. D. (2015). Compassionate love buffers stress-reactive mothers from fight-or-flight parenting. Developmental Psychology, 51(1), 36-43. https://doi.org/10.1037/a0038236

Pearl, E. S. (2009). Parent management training for reducing oppositional and aggressive behavior in preschoolers. En Aggression and Violent Behavior (Vol. 14, Número 5, pp. 295-305). https://doi.org/10.1016/j.avb.2009.03.007

Fuente: Psypost

  • Recomendados

Por qué debemos decir “distanciamiento físico” en vez de “distanciamiento social”

  • 26/04/2020
  • David Aparicio

Harmeet Kaur entrevistó a distintos psicólogos expertos que explican el efecto nocivo del término «distanciamiento social» para CNN:

“Desde el principio el ‘distanciamiento social’ era un término equivocado”, dijo Zaki en una sesión de preguntas y respuestas con la universidad. “Deberíamos pensar en este momento como ‘distanciamiento físico’ para enfatizar que podemos permanecer socialmente conectados incluso estando separados”.

Eso significa tratar de replicar reuniones e interacciones en persona con tecnologías como FaceTime y Zoom.

“De hecho, los animo a todos a practicar ‘socialización a distancia’. Irónicamente, las mismas tecnologías que a menudo culpamos por destrozar nuestro tejido social podrían ser nuestra mejor oportunidad, ahora, de mantenerlo unido”, dijo Zaki.

Las palabras tienen un profundo efecto en la manera que concebimos el mundo y cómo nos comportamos. Va a ser difícil que las personas se aparten del término “distanciamiento social” pero el esfuerzo vale la pena.

Lee el artículo completo en CNN.

  • Artículos de opinión (Op-ed)

Hasta los cojones con el “piensa positivo”

  • 26/04/2020
  • Buenaventura del Charco Olea

Cada día flipo más con la psicología barata y de panfleto. El positivismo forzado y simple como un nuevo “dogma” que se acaba convirtiendo en una imposición, en la obligación de estar bien. Al final, me parece que el optimismo y el positivismo tal y como se están vendiendo hoy en día desde el coaching y desde la psicología mal entendida llevan a algo que es poco más que “postureo actitudinal positivista”.

Y como todo postureo, se trata de algo que hacemos más de cara a los demás para buscar (o mendigar) su aprobación, más que por nosotros mismos. Y, como todo postureo, suele ser negar nuestra propia realidad para ser eso que creemos que gustará más a otros. Y, como todo postureo, es de cartón piedra, algo que en cuanto lo golpeas un poco se rompe y descubres que por dentro está profundamente vacío.

Parece que estamos en la obligación de ser felices todo el rato, que si estás mal eres un cenizo o una “persona tóxica” y, como me decía el gran psicólogo Javier Barbero, hay que diferenciar entre “el derecho a estar mal versus instalarnos en el malestar” (que regodearte en la mierda no ayuda, obviamente).

Encuentro con horror blogs de psicología o crecimiento personal (huyamos de etiquetas como “psicología” o “salud mental” porque eso huele a pesimismo y enfermedad, maquillemos la realidad hasta deformarla en una pantomima siempre con una sonrisa estúpida en la cara) donde explican que la vida puede ser maravillosa si queremos, que sólo hace falta “ver el lado bueno de las cosas”, que “si la vida te da limones, haz limonada”. Cuando tenía 21 años, seis meses después del fallecimiento de mi padre, le detectaron a mi madre un cáncer con metástasis y extendido, además, la quimioterapia, el tratamiento contra el cáncer le agravaba otra enfermedad que tenía previamente, así que si le curaban de una cosa, moriría de la otra.

Ya te digo yo la limonada de mierda que me iba a hacer a punto de quedarme huérfano y solo como un perro, y que en esos duros momentos lo que me ayudaba era poder llorar y desahogarme con mis seres queridos, sentirme escuchado y acompañado en lo que me pasaba. Asumir que iba a perder a mi madre y aunque doliera, decidir estar con ella, cogerle la mano en el hospital, decirle llorando lo que la quería y lo que le iba a echar de menos, despedirnos (por duro y terrible que sea despedirse de una madre) y pensar en la situación a todos los niveles (personal, legal, sanitario, económico….) para tomar decisiones difíciles de cojones, pero necesarias.

La mente no es un ordenador que podamos programar para que se centre en aquello que queremos, sino que el psiquismo funciona por una serie de mecanismos que se han perpetuado en la especie porque son útiles para adaptarse y responder de manera eficaz a situaciones (Darwin y la evolución y todo ese rollo) y atender lo negativo y amenazante es imprescindible y adaptativo para superar situaciones. Así que por mucho que quieras, tu mente está hecha para sentir toda esa “negatividad” que es jodidamente necesaria para que le eches cojones a lo que no funciona en tu vida (lo que ocurre es que preferimos distraernos y evitar lo complicado).

Otra cosa que me deja boquiabierto es convertir la complejidad de algo como el sentido de la vida o la felicidad en recetas o listas de “tips”: Si haces estas cosas, todo te irá super chupi guay. Porque claro, la felicidad depende de que liberes dopamina haciendo deporte, de que medites o de que todos los días des al menos un abrazo. Para empezar, son temas muy complejos y que dependen enormemente de cada persona, su forma de entender la vida, su historia de vivencias y aprendizajes y sus valores o creencias, por lo que creer que una misma “receta” es aplicable al 100% de la humanidad es de un simplismo de mear y no echar gota.

Para continuar, decir que practicar mindfulness, gratitud, deporte o autocompasión (todavía no ha llegado tanto al mundo hispanohablante, pero en Estados Unidos el “self kidness” lo está petando muchísimo) te harán feliz es una soberana gilipollez. ¿Además has visto como van cambiado? Si eso era tan bueno, ¿por qué cada 5 años surge algo nuevo? Porque, como en todo, hay modas.

Son hábitos increíblemente saludables, y no digo que no sean buenos, muchos además tienen evidencia empírica probada. Sabemos que ayudan a nivel bioquímico a nuestro cerebro con dopamina, serotonina, oxitocina (neurotrasmisores que se asocian con el bienestar y la alegría) o inhiben sustancias como la catecolamina (hormona del estrés), algunos hasta me gustan particularmente (la autocompasión y una de sus grandes autoras, Kristen Neff es la polla) y los recomiendo a mis pacientes en psicoterapia, pero lo que trato de decir es que no debemos confundir el árbol con el bosque.

Que algo te ayude a sentirte mejor no siginifica que por si mismo te haga feliz. Es simplemente un buen hábito, pero no la llave de la felicidad. Además, corremos el riesgo de “pervertir” esos buenos hábitos como forma de tratar de huir del malestar, de traicionarnos a nosotros mismo y en vez de acompañarnos en lo duro, enterrarlo detrás del subidón de las endorfinas del deporte, quitarnos poder y ser indulgentes con nosotros mismos a través de la autocompasión o ignorarnos y dejarnos solos distrayéndonos con mindfulness. Favorecen la supresión y represión emocional de sentimientos que son desagradables, pero que son útiles, sanos y lógicos, con cosas tipo “prohibido enfadarse” o “mira el lado bueno”, lo cual está detrás de muchos problemas psicológicos.

No necesitas ser optimista y feliz, necesitar ser honesto con quien eres y qué necesitas, y eso a veces es disfrutar y ser consciente de lo bueno en la vida, pero también de acompañarte en el dolor y luchar por ti. Trátate bien y se realista, no un gilipollas ingenuo montado en un unicornio que va vomitando arcoíris.

  • Ciencia

Alta exigencia laboral contribuye a una peor salud mental

  • 24/04/2020
  • Maria Fernanda Alonso

Las personas en trabajos altamente exigentes que tienen poco control sobre su flujo de trabajo tienden a tener una salud mental peor y tienen un mayor riesgo de muerte en comparación con aquellos con más autonomía (Gonzalez-Mulé & Cockburn, 2020).

En 2017, este equipo de investigación examinó cómo las demandas de trabajo, o la cantidad de estresores, como las demandas de concentración, la presión del tiempo y la carga de trabajo, se relacionan con la muerte (Gonzalez-Mulé & Cockburn, 2017).

“En ese estudio, descubrimos que el control del trabajo, o la autonomía que tiene para elegir cómo hacer su trabajo, cuándo hacerlo, y cosas por el estilo, hace que las demandas de trabajo sean más propensas a causar la muerte cuando el control es bajo, y menos propensas a causar la muerte cuando el control es alto. En este estudio, buscamos replicar esos hallazgos, examinando los mecanismos específicos (es decir, cambios en la salud física y mental) y si algunas personas son más susceptibles a los efectos nocivos de las demandas laborales que otras,” explicó el autor del estudio Erik Gonzalez- Mulé, profesor asistente en la Kelley School of Business de la Universidad de Indiana.

Para su nuevo estudio, los investigadores analizaron datos de 3148 individuos que participaron en la Encuesta Midlife en los Estados Unidos, un estudio longitudinal representativo a nivel nacional que examina el papel de los factores conductuales, psicológicos y sociales en la salud física y mental. De su muestra, 211 de los participantes murieron en el transcurso del estudio de 20 años.

Las altas demandas laborales estaban relacionadas con una peor salud mental, que a su vez estaba relacionada con una mayor probabilidad de muerte, cuando los participantes tenían relativamente poco control sobre su trabajo (como la capacidad de tomar decisiones en el trabajo, decidir en qué trabajar y decidir cómo completar el trabajo propio). Las altas demandas laborales también se relacionaron con la probabilidad de muerte por mala salud mental entre aquellos que obtuvieron puntajes bajos en una prueba de capacidad cognitiva.

«Es más probable que los estresores en el trabajo causen disminuciones en la salud mental y, en última instancia, la muerte por trabajos en los que los trabajadores tienen poca autonomía, o en personas con menor capacidad cognitiva. La capacidad cognitiva, también conocida como inteligencia, afecta la capacidad de las personas para resolver problemas y aprender. Las personas que son más inteligentes pueden adaptarse mejor a las demandas del trabajo y sufren menos daños que las que no son tan inteligentes. De esta manera, la alta capacidad cognitiva puede actuar como un sustituto cuando el control del trabajo es bajo,» dijo González-Mulé.

Las altas demandas laborales se asociaron con una mejor salud física y una menor probabilidad de muerte cuando los trabajadores tenían más autonomía, pero no se asociaron con la salud física cuando los trabajadores tenían poca autonomía. «Los resultados para la salud física fueron más variados y poco concluyentes,» dijo González-Mulé.

Los resultados indican que permitir a los empleados establecer sus propios objetivos o decidir cómo hacer su trabajo podría mejorar su salud mental.

“Alentamos especialmente a los empleadores a considerar la cantidad de control del trabajo, así como la capacidad cognitiva de sus empleados, al diseñar el trabajo de una manera que maximice la eficiencia y la productividad sin dañar el bienestar de los empleados,» dijo González-Mulé.

Para comprender mejor la relación entre los estresores laborales y la salud, la investigación futura podría diferenciar entre los desafíos laborales que evocan sentimientos de satisfacción y los obstáculos relacionados con el trabajo que causan frustración, sugieren.

«La literatura ha demostrado cada vez más que los desafíos en el trabajo, como enfrentar una fecha límite ajustada, son estresores «buenos» y en realidad pueden ser motivadores y energizantes, mientras que los obstáculos, como la burocracia y las molestias, son estresores «malos» y provocan agotamiento. Es necesario investigar más a fondo si los efectos de estos factores estresantes en la salud y la probabilidad de muerte están limitados de manera similar por el control del trabajo y la capacidad cognitiva,» explicó González-Mulé.

Referencia bibliográfica:

Gonzalez-Mulé, E., & Cockburn, B. (2017). Worked to Death: The Relationships of Job Demands and Job Control with Mortality. En Personnel Psychology (Vol. 70, Número 1, pp. 73-112). https://doi.org/10.1111/peps.12206

Gonzalez-Mulé, E., & Cockburn, B. S. (2020). This job is (literally) killing me: A moderated-mediated model linking work characteristics to mortality. En Journal of Applied Psychology. https://doi.org/10.1037/apl0000501

Fuente: Psypost

  • Ciencia

Aptitud física incrementa concentración en adolescentes

  • 24/04/2020
  • Maria Fernanda Alonso
concentración

Sabemos que la actividad física trae beneficios para la salud mental. Es por ello que la Organización Mundial de la Salud, los médicos, e incluso los psicólogos recomiendan que sea realizada de manera habitual, aunque sea leve: “hacer algo de actividad física es mejor que no hacer nada.” Claro que, en este campo, plantearse nuevos objetivos y buscar mejorar la condición física dentro de las posibilidades individuales puede tener un gran impacto. 

Un equipo de investigadores se enfocó en la influencia de un mayor grado de entrenamiento en adolescentes, y encontró que niveles más altos de aptitud física desarrollaron mejor la atención selectiva y las habilidades de concentración en este grupo (Reigal et al., 2020).

La actividad física beneficia el funcionamiento cognitivo al aumentar el flujo de oxígeno al cerebro. Este efecto se puede observar después del ejercicio y en personas que hacen ejercicio regularmente. Al mismo tiempo, la aptitud física sirve como un signo de actividad física regular y es razonable suponer que debería estar asociada con una mayor capacidad cognitiva. En el presente estudio, los investigadores probaron si la aptitud física está asociada con la atención selectiva y las funciones de concentración en los adolescentes.

El estudio incluyó a 210 adolescentes (entre 11 y 15 años) de España. Todos los participantes completaron una evaluación psicológica de  atención selectiva y habilidades de concentración. El nivel de aptitud física se midió con una prueba de carrera de lanzadera y una prueba de salto horizontal.

El estudio encontró que la aptitud física de los participantes estaba fuertemente correlacionada con su atención selectiva y sus capacidades de concentración. Este efecto probablemente se deba a los beneficios de la actividad física regular necesaria para desarrollar la aptitud para el funcionamiento del cerebro. Específicamente, investigaciones previas documentaron que el nivel de aptitud física estaba relacionado con el volumen de materia gris en algunas regiones del cerebro.

Además, los investigadores examinaron las diferencias de género en la asociación entre el estado físico y las capacidades cognitivas medidas. Si bien la relación se encontró tanto en niñas como en niños, los investigadores señalan que el estado físico es un predictor más fuerte de atención selectiva y capacidad de concentración en niños que en niñas. Los análisis dentro del género indican que los niños y niñas en forma obtuvieron una puntuación más alta en la atención selectiva y la prueba de concentración en comparación con los niños y niñas con menor condición física, respectivamente.

Según los hallazgos documentados, los investigadores recomiendan desarrollar la aptitud física en los adolescentes como una forma de mejorar sus habilidades cognitivas, así como la adaptación social y las habilidades intelectuales.

Referencia bibliográfica

Reigal, R. E., Moral-Campillo, L., de Mier, R. J.-R., Morillo-Baro, J. P., Morales-Sánchez, V., Pastrana, J. L., & Hernández-Mendo, A. (2020). Physical Fitness Level Is Related to Attention and Concentration in Adolescents. Frontiers in Psychology, 11, 110. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2020.00110

Fuente: Psypost

  • Análisis

El desafío de pasar las 24 horas del día con la pareja durante la cuarentena

  • 24/04/2020
  • Maria Fernanda Alonso

Las medidas preventivas y orientadas a aplanar el crecimiento exponencial del esparcimiento del coronavirus COVID-19 incluyen, en muchos lugares del mundo, distanciamiento social y la orden de quedarse en casa. Esto puede ser un desafío para las parejas jóvenes que pueden encontrarse pasando más tiempo juntos que nunca antes.

¿Puede esta situación afectar el funcionamiento biológico y la salud de estas personas?

Investigaciones anteriores muestran que las personas que tienen amistades y relaciones románticas de mayor calidad durante su adolescencia y los 20 años generalmente tienen un menor riesgo de dolencias y enfermedades durante la edad adulta, mientras que las personas con relaciones tempranas caracterizadas por conflictos o violencia experimentan un mayor riesgo de resultados negativos para la salud (Allen et al., 2015), (Collins et al., 2009), (Exner-Cortens et al., 2013).

¿Pueden los asuntos del corazón afectar tu corazón?

Las interacciones cotidianas, aparentemente mundanas, de los jóvenes con sus parejas podrían tener efectos en su funcionamiento fisiológico. Estas conexiones directas entre el funcionamiento social y la fisiología podrían acumularse con el tiempo de manera que finalmente afecten la salud a largo plazo (Slatcher & Selcuk, 2017).

Un estudio examinó si las experiencias románticas cotidianas de las parejas jóvenes se relacionan con su fisiología (Schacter et al., 2020). Específicamente investigaron si los sentimientos de las parejas hacia el otro durante el día predijeron cambios en su ritmo cardíaco mientras dormían. Se centraron en la frecuencia cardíaca durante la noche porque otra investigación muestra que tener una frecuencia cardíaca elevada crónicamente puede obstaculizar los efectos restauradores esenciales del sueño y también aumentar el riesgo de enfermedad cardiovascular posterior, la principal causa de muerte para hombres y mujeres en los Estados Unidos (de Zambotti et al., 2011), (Palatini, 2011), (CDC, 2019).

Schacter y sus colegas contaron con los participantes de un estudio más amplio y en curso (Timmons et al., 2017) de su laboratorio de la Universidad del Sur de California para capturar un «día en la vida» de las parejas jóvenes. Las parejas, la mayoría de las cuales tenían poco más de 20 años y habían estado saliendo durante 1-2 años, fueron reclutadas del área de Los Ángeles.

Se les pidió que eligieran un día que planeaban pasar la mayor parte del tiempo juntos. Ese día, las parejas llegaron al laboratorio, juntas, a primera hora de la mañana. Estaban equipadas con un monitor cardíaco inalámbrico con correa para el pecho y se les prestó un teléfono móvil que enviaba encuestas a cada hora hasta que se acostaban. Cuando los participantes salieron del laboratorio, se les dijo que siguieran su día como lo harían normalmente.

El estudio se centró en 63 parejas heterosexuales que tenían datos válidos de frecuencia cardíaca de 24 horas (algunos participantes se quitaron los monitores cuando dormían o los volvieron a colocar incorrectamente después de la ducha).

Cada hora durante el día, los participantes calificaron dos cosas: cuán molestos e irritados se sentían con su pareja, y cuán cercanos y conectados se sentían con su pareja. Los participantes también informaron sobre sus comportamientos por hora para aportar cualquier dato extra que pudiera afectar su frecuencia cardíaca durante la noche, como si bebían alcohol, hacían ejercicio o tomaban medicamentos. Durante 24 horas, el monitor de frecuencia cardíaca realizó un seguimiento de los latidos cardíacos de las parejas por minuto, un indicador de actividad fisiológica.

De los sentimientos a la fisiología

Incluso después de tener en cuenta la frecuencia cardíaca diurna, los niveles de estrés, el uso de drogas o alcohol y la actividad física de ambas parejas, la frecuencia cardíaca nocturna de los hombres cambió dependiendo de cómo se sintieran las mujeres hacia su pareja a lo largo del día.

Cuando las mujeres se sentían más cercanas y más conectadas con sus parejas durante el día, los hombres tenían frecuencias cardíacas más bajas durante la noche. Cuando las mujeres se sentían más molestas e irritadas con sus parejas durante el día, los hombres tenían frecuencias cardíacas más altas durante la noche. En promedio, la frecuencia cardíaca nocturna de los hombres fue de aproximadamente 2 a 4 latidos por minuto más lenta en las parejas donde las mujeres expresaron más cercanía. Por otro lado, la frecuencia cardíaca de los hombres era de aproximadamente 1,5 a 3 latidos por minuto más rápido si las mujeres expresaban una mayor molestia.

Curiosamente, si las mujeres se sentían cercanas a sus parejas durante todo el día el estar molestas con ellos no predecía aumentos en la frecuencia cardíaca de los hombres. En otras palabras, los efectos negativos de la molestia se diluyen si también hay cierta cercanía en la mezcla.

Por otro lado, no hubo efectos de la molestia o cercanía de los hombres sobre el ritmo cardíaco nocturno de las mujeres pero las respuestas cardiovasculares de los hombres parecían ser especialmente sensibles a los sentimientos diurnos respecto de la relación que tenían las mujeres. Otra investigación ha encontrado diferencias de género similares (Meyer et al., 2019). Una posibilidad es que las mujeres sean más propensas a expresar sus sentimientos de cercanía o molestia, mientras que los hombres pueden sentirse menos cómodos participando en dicha comunicación (Giordano et al., 2006).

Por supuesto, cada relación tiene sus altibajos naturales, y este estudio solo captura un instante de la vida de las parejas jóvenes. Sin embargo, los hallazgos sugieren que la forma en que las parejas románticas se sienten una con la otra, incluso dentro de un solo día, puede tener efectos agudos en su funcionamiento biológico durante el sueño.

Estas experiencias cotidianas, aparentemente triviales, podrían acumularse con el tiempo y ayudar a explicar por qué las relaciones terminan afectando la salud de las personas, para bien o para mal.

Referencias bibliográficas:

Allen, J. P., Uchino, B. N., & Hafen, C. A. (2015). Running With the Pack: Teen Peer-Relationship Qualities as Predictors of Adult Physical Health. Psychological Science, 26(10), 1574-1583. https://doi.org/10.1177/0956797615594118

CDC. (2019, diciembre 10). Heart Disease Facts | cdc.gov. Centers for Disease Control and Prevention. https://www.cdc.gov/heartdisease/facts.htm

Collins, W. A., Andrew Collins, W., Welsh, D. P., & Furman, W. (2009). Adolescent Romantic Relationships. En Annual Review of Psychology (Vol. 60, Número 1, pp. 631-652). https://doi.org/10.1146/annurev.psych.60.110707.163459

de Zambotti, M., Covassin, N., De Min Tona, G., Sarlo, M., & Stegagno, L. (2011). Sleep onset and cardiovascular activity in primary insomnia. Journal of Sleep Research, 20(2), 318-325. https://doi.org/10.1111/j.1365-2869.2010.00871.x

Exner-Cortens, D., Eckenrode, J., & Rothman, E. (2013). Longitudinal associations between teen dating violence victimization and adverse health outcomes. Pediatrics, 131(1), 71-78. https://doi.org/10.1542/peds.2012-1029

Giordano, P. C., Longmore, M. A., & Manning, W. D. (2006). Gender and the Meanings of Adolescent Romantic Relationships: A Focus on Boys. En American Sociological Review (Vol. 71, Número 2, pp. 260-287). https://doi.org/10.1177/000312240607100205

Meyer, D., Salas, J., Barkley, S., & Buchanan, T. W. (2019). In sickness and in health: partner’s physical and mental health predicts cortisol levels in couples. En Stress (Vol. 22, Número 3, pp. 295-302). https://doi.org/10.1080/10253890.2018.1561843

Palatini, P. (2011). Role of Elevated Heart Rate in the Development of Cardiovascular Disease in Hypertension. En Hypertension (Vol. 58, Número 5, pp. 745-750). https://doi.org/10.1161/hypertensionaha.111.173104

Schacter, H. L., Pettit, C., Kim, Y., Sichko, S., Timmons, A. C., Chaspari, T., Han, S. C., & Margolin, G. (2020). A Matter of the Heart: Daytime Relationship Functioning and Overnight Heart Rate in Young Dating Couples. Annals of Behavioral Medicine: A Publication of the Society of Behavioral Medicine. https://doi.org/10.1093/abm/kaaa019

Slatcher, R. B., & Selcuk, E. (2017). A Social Psychological Perspective on the Links between Close Relationships and Health. Current Directions in Psychological Science, 26(1), 16-21. https://doi.org/10.1177/0963721416667444

Timmons, A. C., Baucom, B. R., Han, S. C., Perrone, L., Chaspari, T., Narayanan, S. S., & Margolin, G. (2017). New Frontiers in Ambulatory Assessment. En Social Psychological and Personality Science (Vol. 8, Número 5, pp. 552-563). https://doi.org/10.1177/1948550617709115

Fuente:Psypost

  • Ciencia

El efecto sedante de las relaciones sexuales podría ser más fuerte para las mujeres que para los hombres

  • 24/04/2020
  • Maria Fernanda Alonso

Una nueva investigación proporciona evidencia de que las relaciones sexuales tienen mayores propiedades sedantes para las mujeres que para los hombres (Gallup et al., 2020).

El estudio de 128 estudiantes universitarias mujeres y 98 estudiantes masculinos encontró que las mujeres reportaron una mayor probabilidad de quedarse dormidos después del coito heterosexual pene-vaginal que los hombres. También fueron más propensas a informar quedarse dormidas antes que su pareja en comparación con los hombres. Ser inseminada también se asoció positivamente a quedarse dormido después del orgasmo.

Gordon G. Gallup, Jr., profesor de la Universidad Estatal de Nueva York en Albany, y autor del estudio da la siguiente explicación: “acostarse con alguien” es la designación común para un “mecanismo adaptativo evolucionado que funciona para promover la retención de esperma en humanos, que como especie es única en haber desarrollado una postura erguida y bipedalismo. Esto lleva el tracto reproductivo de la mujer a una orientación perpendicular con respecto a la gravedad, que puede no ser adecuada para la retención de esperma.»

“Tener relaciones sexuales mientras se está acostado con el hombre en la parte superior devuelve el aparato reproductor femenino a una orientación más primate, paralela con la gravedad, y las mujeres que permanecen en una posición de ranura después del sexo, por lo tanto, tienen una mayor probabilidad de quedar embarazadas. De acuerdo con este análisis, descubrimos que las mujeres eran involuntariamente más propensas a quedarse dormidas después del sexo que los hombres.»

Los hallazgos son contrarios a un estudio previo sobre el tema, que no encontró diferencias en la calidad del sueño percibido o la latencia entre hombres y mujeres cuando el sexo con una pareja implicaba un orgasmo (Lastella et al., 2019). Otro estudio encontró que los hombres y las mujeres se quedaron dormidos aproximadamente al mismo tiempo después del sexo, pero las mujeres tenían más probabilidades de quedarse dormidas primero cuando no había tenido lugar el sexo (Kruger & Hughes, 2011).

Sin embargo, mientras que la investigación previa examinó la actividad sexual en general, el estudio actual se centró específicamente en el coito pene-vaginal que ocurrió en la noche. “Debido a las demandas del trabajo, la escuela y una variedad de otras actividades durante el día, es menos probable que las personas sucumban a la tentación de quedarse dormidos después del sexo durante el día y al no distinguir entre los efectos del sexo durante el día  y los efectos en la noche, otros estudios pueden haber ocultado sin darse cuenta la existencia de diferencias sexuales sutiles pero importantes,” explicaron Gallup y sus colegas en el estudio.

Referencia bibliográfica:

Gallup, G. G., Platek, S. M., Ampel, B. C., & Towne, J. P. (2020). Sex differences in the sedative properties of heterosexual intercourse. En Evolutionary Behavioral Sciences. https://doi.org/10.1037/ebs0000196

Kruger, D. J., & Hughes, S. M. (2011). Tendencies to fall asleep first after sex are associated with greater partner desires for bonding and affection. En Journal of Social, Evolutionary, and Cultural Psychology (Vol. 5, Número 4, pp. 239-247). https://doi.org/10.1037/h0099259

Lastella, M., O’Mullan, C., Paterson, J. L., & Reynolds, A. C. (2019). Sex and Sleep: Perceptions of Sex as a Sleep Promoting Behavior in the General Adult Population. Frontiers in Public Health, 7, 33. https://doi.org/10.3389/fpubh.2019.00033

Fuente:Psypost

  • Clínica

Habilidad DBT para padres: Cómo usar el lenguaje descriptivo para enseñar a los niños a regular sus emociones

  • 23/04/2020
  • David Aparicio

Las palabras que usamos influyen no solo en la manera en que pensamos sino también en cómo actuamos. Cuando un niño o adolescente tiene problemas para regular su conducta, los padres y madres, abrumados por la situación, suelen utilizar un lenguaje de juicio (te portas mal, eres manipuladora, eres un vago, es injusto lo que me haces, etc.). El problema con este tipo de lenguaje es que reduce la capacidad de distinguir los hechos de las interpretaciones que hacemos sobre ellos. Tampoco ayuda al niño a entender claramente cuál es la conducta que esperan sus padres.

Los juicios son interpretaciones espontáneas y a menudo inexactas de lo que ocurre en nuestro entorno y son productos de nuestras opiniones y experiencias pasadas (Matta, 2010). Pueden ser útiles para transmitir nuestros intereses, gustos y puntos de vista, pero no para resolver problemas e intervenir en situaciones altamente estresantes, como ayudar a un niño a calmarse cuando está en medio de una intensa rabieta (imagina que estás muy enojado y alguien te dice que eres un gruñón, ¿lograría que te enojaras menos?). El problema es que, cuando las personas piensan en términos de juicios, confunden fácilmente sus interpretaciones con los hechos e ignoran todo tipo de información que contradiga dichas interpretaciones.

Un alternativa más efectiva para ayudar a niños y adolescentes a regular su conducta es la habilidad de describir. Esta forma parte del entrenamiento de habilidades de regulación emocional de la terapia dialéctica conductual (DBT) (Linehan, 2014), uno de los tratamientos más investigados de los últimos años.

Describir no significa que los padres tienen que “pensar en positivo” (lo cual también es un juicio). Significa utilizar términos más precisos que permiten definir la conducta, sus consecuencias y qué cosas se pueden hacer para modificar esas conductas.

En mi trabajo como terapeuta he observado que una de las principales preocupaciones de los padres cuando aprenden a describir es que esta habilidad podría “limitar” su capacidad de educar, corregir y enseñar los valores que desean transmitirles a sus hijos. Sin embargo, para que los padres puedan enseñar habilidades más efectivas que regulen su emoción y disminuyan las conductas disruptivas, será necesario que se enfoquen en mejorar su capacidad de describir y reducir sus juicios (Harvey & Penzo, 2009) .

Todo esto parece muy raro, pero muchas veces las recomendaciones basadas en la ciencia son contrarias a nuestra intuición y sentido común.

Una buena manera de evaluar si esta habilidad puede serte útil es por medio de las siguientes preguntas: la respuesta que tengo o la manera en que interpreto y actúo ante las rabietas de mi hijo ¿me ayuda a cumplir el objetivo que estoy buscando?; ¿son mis acciones efectivas para reducir las conductas disruptivas?; ¿ayudan mis respuestas a enseñarle cómo regular su propia conducta?; la manera en que estoy actuando ¿está funcionando?

Si la respuesta a estas preguntas es no, entonces probablemente sea una buena oportunidad para probar esta nueva habilidad y evitar palabras como “debería” y evaluaciones como “bueno”, “malo”, “justo” o “injusto”.

Quizás estos ejemplos ayuden a clarificar un poco la idea que estoy planteando:

Imagen: Psyciencia. com – Extraído de Parenting a Child Who Has Intense Emotions: Dialectical Behavior Therapy Skills to Help Your Child Regulate Emotional Outbursts and Aggressive Behaviors de Pat Harvey, Jeanine Penzo.

La utilización de juicios incrementa comparaciones inútiles (“otros niños son más buenos que yo” o “soy malo”) que solo bloquean el cambio del comportamiento y limitan la capacidad del niño de diferenciar la conducta de la persona.

Cómo describir

Describir significa poner en palabras, sin interpretaciones o suposiciones, la conducta que observamos. Se divide en dos pasos:

  1. Describir la conducta tal cual como la ves.
  2. Describir la consecuencia específica de esa conducta.

Retomando uno de los ejemplos del cuadro y teniendo en cuenta los pasos para utilizar un lenguaje descriptivo, podrías decir algo como esto:

(Describiendo la conducta): “He visto que hiciste lo que te pedí” y “estoy agradecido/a” (describiendo las consecuencias).

Beneficios de describir en vez de juzgar

  • Describir permite etiquetar una emoción como una emoción, un pensamiento como un pensamiento y una sensación como una sensación, sin añadir opiniones, conceptos, suposiciones y juicios.
  • Describir nos ayuda a no confundir cada pensamiento o emoción con los hechos.
  • Describir nos ayuda a reducir la reactividad e impulsividad emocional.

Practicando

He traducido una práctica de descripción muy útil y sencilla para padres. El recurso está preparado para descargar en formato PDF.

Imagen: Psyciencia. com – Extraído de Parenting a Child Who Has Intense Emotions: Dialectical Behavior Therapy Skills to Help Your Child Regulate Emotional Outbursts and Aggressive Behaviors de Pat Harvey, Jeanine Penzo.

Descarga el recurso en formato PDF.

Pensar en términos descriptivos en vez de términos de juicio exigirá mucha práctica de los padres. Todos hemos aprendido a hacer juicios. Nos sale automáticamente y de forma muy natural. Al principio es probable que se sientan muy raros, como si estuvieran aprendiendo un lenguaje extraterrestre, porque describir exige que observen su entorno con detenimiento y elijan palabras específicas. Pero con la práctica verán los resultados, el esfuerzo valdrá la pena, serán más efectivos para reducir el estrés familiar y sus hijos serán capaces de entender mejor la relación entre sus conductas, tus reacciones y cómo te sientes.

Libro recomendado:

Parenting a Child Who Has Intense Emotions: Dialectical Behavior Therapy Skills to Help Your Child Regulate Emotional Outbursts and Aggressive Behaviors de Pat Harvey, Jeanine Penzo.

Referencias bibliográficas:

  • Christy Matta, M. A. (2010, June 1). Why Not Judge? PsychCentral.com. https://blogs.psychcentral.com/dbt/2010/06/why-not-judge/
  • Harvey, P., & Penzo, J. A. (2009). Parenting a Child who Has Intense Emotions: Dialectical Behavior Therapy Skills to Help Your Child Regulate Emotional Outbursts & Aggressive Behaviors. New Harbinger Publications. https://books.google.com/books/about/Parenting_a_Child_who_Has_Intense_Emotio.html?hl=&id=w8Bio6QYasgC
  • Linehan, M. M. (2014). DBT Skills Training Manual, Second Edition. Guilford Publications. https://books.google.com/books/about/DBT_Skills_Training_Manual_Second_Editio.html?hl=&id=3T6lDwAAQBAJ
  • Ciencia

¿Relación entre el comportamiento sexual y el rendimiento académico en adolescentes?

  • 23/04/2020
  • Maria Fernanda Alonso

Según los hallazgos de un estudio reciente, el impacto negativo de la primera relación sexual en el rendimiento educativo es posible y se refiere principalmente a las mujeres más jóvenes, especialmente a las pertenecientes a minorías (Whitworth & Paik, 2019). Priorizar las relaciones sociales y románticas por sobre los estudios, sumado a la distracción de los objetivos educativos, así como los problemas resultantes de los estados emocionales después de la primera relación sexual podrían ser mecanismos que fundamentan este vínculo.

Para este estudio, los investigadores de la Universidad de Massachusetts utilizaron datos de 1.321 alumnos de octavo y noveno grado nacidos entre 1980 y 1984. Se recopiló información durante cuatro años y se utilizó para examinar la relación entre la primera relación sexual y el promedio de calificaciones. Los investigadores tomaron en consideración no solo el logro académico y la primera relación sexual, sino también la edad, el género, el origen étnico y el contexto de relación en el que tuvo lugar el primer encuentro sexual.

Aunque no se encontró una relación general entre la primera relación sexual de los estudiantes y el promedio de calificaciones, los resultados fueron diferentes cuando se observaron a las minorías adolescentes más jóvenes. Esto confirmó una investigación previa que enfatiza el efecto negativo entre las mujeres negras más jóvenes y latinos de ambos sexos. Curiosamente, para las mujeres negras, el efecto negativo de las relaciones sexuales con el promedio de calificaciones se encontró solo en el contexto de las relaciones románticas, con un puntaje de promedio de calificaciones previsto de aproximadamente 250, entre un C + y un B- (entre suficiente y bueno). Entre las personas que no habían experimentado el debut sexual, el puntaje fue significativamente más alto, por encima de 280, entre B- y B (bueno y muy bueno). Se encontraron resultados similares para latinos de ambos sexos de 14 años; el promedio de calificaciones para aquellos que tuvieron la primera relación sexual fue aproximadamente inferior B-, mientras que aquellos que no habían tenido relaciones sexuales puntuaron más cerca de B.

Los autores sostienen que este efecto se debe a una combinación de racismo y sexismo.

«Uno de nuestros hallazgos clave fue la asociación negativa entre el primer encuentro sexual y el promedio de calificaciones para las mujeres negras y los latinos de ambos sexos, pero no para los hombres negros o los blancos de ambos sexos.»

«Las mujeres jóvenes de minorías a menudo enfrentan una combinación de racismo y sexismo que parece restringir su sexualidad en mayor grado que el sexismo solo limita la sexualidad de las mujeres blancas.»

Dentro de las limitaciones del estudio, los autores señalan: información limitada sobre las experiencias sexuales y una muestra algo desactualizada, considerando que las actitudes de las nuevas generaciones hacia los adolescentes que tienen relaciones sexuales se han vuelto un poco más abiertas con las mejoras en el uso de anticonceptivos. Finalmente, los tamaños de muestra para los grupos minoritarios fueron relativamente pequeños y deben ser vistos con precaución y replicados utilizando datos adicionales, concluyeron.

Referencia bibliográfica:

Whitworth, T. R., & Paik, A. (2019). Sex and Education: Does Sexual Debut During Adolescence Lead to Poor Grades? Perspectives on Sexual and Reproductive Health, 51(2), 81-89. https://doi.org/10.1363/psrh.12101

Fuente: Psypost

  • Recursos

Actualidad de la psicoterapia en niños y adolescentes con Ana Laura Maglio, Javier Mandil y Francisco Musich (Podcast)

  • 23/04/2020
  • Mariano Scandar

La de esta semana es una charla entre 4 colegas y amigos sobre la actualidad del quehacer psicoterapéutico desde la óptica basada en la evidencia. Los directores de la Fundación Equipo de Terapia Infantojuvenil (ETCI), la Dra. Maglio y el Lic. Mandil, junto con el Dr. Musich (INECO y ETCI), se unen al Dr. Scandar en una charla distendida sobre cómo ven la psicoterapia actual. Segunda y tercera generación de TCC, terapia basada en procesos, componentes activos de las terapias, enfoques modulares y hasta diagnósticos en salud mental, de todo eso y mucho más… a un clic de distancia.

https://escepticoscomar.files.wordpress.com/2020/04/episodio-12-1.mp3

También puedes escuchar el episodio en Spotify y Apple Podcast.

  • Ciencia

¿Tomamos decisiones guiados por «el instinto» o la evidencia?

  • 23/04/2020
  • Maria Fernanda Alonso

Aún sabiendo qué opción tiene mejor oportunidad de éxito, podemos elegir otra. ¿Por qué? Porque podemos basar nuestras decisiones en “presentimientos,” hábitos o lo que nos funcionó en el pasado, en lugar de hacerlo en lo que hemos aprendido que funcionará con mayor frecuencia, sugiere un estudio reciente (Konovalov & Krajbich, 2020).

Estos hallazgos van en contra de la creencia de que las personas hacen la elección menos óptima porque simplemente no saben nada mejor.

«En nuestro estudio, las personas sabían lo que funcionaba con más frecuencia. Simplemente no usaban ese conocimiento», dijo Ian Krajbich, coautor del estudio y profesor asociado de psicología y economía en la Universidad Estatal de Ohio.

Supongamos que la Avenida principal es el camino más rápido de su casa al trabajo. Sin embargo, en el día de ayer hubo un evento que iba a ralentizar el tráfico por esa calle, motivo que lo llevó a tomar un camino alternativo, y este camino le llevó a casa unos minutos más rápido de lo normal.

Hoy, ¿tomarás la Avenida principal, que sabés que suele ser la mejor ruta, o el camino alternativo porque funcionó muy bien ayer?

Los resultados de este estudio sugieren que muchas veces tomaremos la ruta que funcionó ayer e ignoraremos la evidencia de lo que normalmente funciona mejor.

«Existe esta tensión entre hacer lo que debe hacer, al menos desde una perspectiva estadística, versus hacer lo que funcionó bien recientemente,» dijo Krajbich.

En el estudio, los participantes jugaron un simple juego de computadora en el que notar y explotar patrones podría hacerles ganar más dinero. Los investigadores rastrearon los movimientos del mouse de su computadora para averiguar si detectaban esos patrones.

Por ejemplo, los participantes elegirían uno de dos símbolos en la mitad superior de la pantalla: uno en la parte superior izquierda y otro en la parte superior derecha. Luego, moverían el cursor a la mitad inferior de la pantalla y aparecería un símbolo en la parte inferior derecha o inferior izquierda. Hacían clic en eso para ver su recompensa.

Los participantes repitieron este juego docenas de veces. Los investigadores pudieron determinar si los participantes aprendieron el patrón entre lo que eligieron en la parte superior y lo que obtuvieron en la parte inferior (por ejemplo, elegir el símbolo superior izquierdo generalmente condujo al símbolo inferior derecho con la mayor recompensa) observando los movimientos del mouse .

«Descubrimos que casi todos, 56 de los 57 participantes, aprendieron el patrón. Eso no fue un problema para nuestros participantes.»

Pero los investigadores diseñaron parte del estudio para que el patrón que generalmente conducía a la mayor recompensa no funcionara entre el 10 y el 40 por ciento de las veces.

Entonces la pregunta era: después de una de las pruebas en las que el patrón que generalmente conducía a la mayor recompensa no funcionaba, ¿qué harían los participantes? ¿Se apegarían al patrón o elegirían otra cosa?

Los resultados mostraron que los participantes siguieron el plan que les dio la mejor oportunidad de éxito (el que seguía el patrón que funcionó al menos 6 de cada 10 veces) solo alrededor del 20% del tiempo.

En otras partes del estudio, el patrón que produjo la mayor recompensa siempre funcionó de la misma manera. Aquí, donde el patrón era consistente, los participantes lo seguían aproximadamente el doble de veces que en los otros casos: aproximadamente el 40% del tiempo.

¿Por qué las personas no siguen la mejor estrategia con más frecuencia? Si bien la respuesta a eso está más allá del alcance de este estudio, Krajbich dijo que probablemente se necesita mucha energía mental y planificación para tomar siempre decisiones basadas en su conocimiento del medio ambiente.

Y las recompensas de seguir la mejor estrategia no siempre son obvias, especialmente si seguir esa estrategia aumenta su éxito en solo un pequeño porcentaje, dijo. Esta tensión entre el uso de una estrategia basada en estadísticas versus ir con el «instinto» surge mucho en los deportes. La decisión que tiene la mejor oportunidad de tener éxito estadísticamente a menudo es solo un poco más exitosa que la otra opción.

«Puede ser difícil juzgar si tomaste una buena o mala decisión basada solo en el resultado. Podemos tomar una buena decisión y simplemente tener mala suerte y tener un mal resultado. O podemos tomar una mala decisión y tener suerte y obtener un buen resultado,» dijo Krajbich.

En esas situaciones, es fácil para las personas dejar de ser disciplinados y simplemente elegir cualquier decisión que les haya otorgado recompensas más recientemente.

La lección de este estudio, dijo Krajbich, es que las personas a menudo aprenden lo que funciona mejor. «Solo tienen que poner ese conocimiento en práctica,»

Referencia bibliográfica:

Konovalov, A., & Krajbich, I. (2020). Mouse tracking reveals structure knowledge in the absence of model-based choice. Nature Communications, 11(1), 1893. https://doi.org/10.1038/s41467-020-15696-w

Fuente: Science Daily

  • Ciencia

Problemas de salud mental y exposición a redes sociales en China durante el brote de COVID-19

  • 22/04/2020
  • Alejandra Alonso

A finales de Enero del 2020, un grupo de investigadores llevó a cabo un estudio sobre salud mental y exposición a los medios en la población china, durante la creciente preocupación por el COVID-19, que en ese momento empezaba a esparcirse por otros países.

Ellos encontraron que la ansiedad y depresión mostraron una prevalencia mucho más alta que la ofrecida por datos anteriores a la situación del COVID-19. Adicionalmente, encontraron que el 82% de los participantes reportaba exposición frecuente a las redes sociales. Dicha exposición parecía aumentar las probabilidad de presentar ansiedad y una combinación de ansiedad y depresión.

Metodología

Se trata de un estudio transversal realizada con ciudadanos chinos de 18 años en adelante. Participaron 4872 personas, de 31 provincias y regiones autónomas.

Para evaluar depresión se utilizó la versión china del WHO-5 y para la evaluación de depresión la versión china del GAD-7.

Mediante una encuesta se preguntó la frecuencia de exposición a las noticias e información sobre el COVID-19, en redes sociales como Sina weibo, Zhihu, Douban y WeChat.

Se incluyeron además los siguientes datos: género, edad, nivel educativo, estado civil, salud autoevaluada, ocupación, ciudad y área (rural o urbana).

Limitaciones

  1. Al ser un estudio transversal, no se pueden afirmar relaciones causales entre la exposición a redes sociales y la salud mental. Se recomiendan estudios longitudinales adicionales.
  2. La encuesta se realizó en línea, así que la muestra podría estar sesgada, teniendo por ejemplo menos participación de personas mayores, y afectando así los resultados.
  3. Podrían existir variables extrañas causadas por factores no medidos.

Referencia del estudio: Gao J, Zheng P, Jia Y, Chen H, Mao Y, Chen S, et al. (2020) Mental health problems and social media exposure during COVID-19 outbreak. PLoS ONE 15(4): e0231924. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0231924

  • Ciencia

¿Asociamos el poder con la masculinidad desde el jardín de infantes?

  • 22/04/2020
  • Maria Fernanda Alonso

El desequilibrio y las desigualdades de género no pueden esconderse. La posibilidad real de tener acceso a opciones diversas, así como la brecha salarial, son asuntos que ponen de relieve la supremacía de un género sobre otro y, de hecho las asociaciones entre el poder y la masculinidad pueden comenzar incluso con niños de sólo cuatro años, según los hallazgos de un nuevo estudio (Charafeddine et al., 2020).

Los niños, desde pequeños, internalizan las jerarquías de género: un estudio encontró que los niños califican los trabajos tradicionalmente masculinos como más valiosos (Weisgram et al., 2010). 

El equipo de Charafeddine pidió a 148 preescolares franceses que miraran una imagen con dos individuos sin género, uno adoptando una postura física dominante y otro adoptando una postura sumisa o subordinada. A los niños se les dijo que un personaje decía «¡tienes que hacer todo lo que yo digo!» y otro «¡Está bien! ¡Haré lo que quieras!.» Luego se les preguntó qué personaje tenía poder y cuál no. En la segunda parte del estudio, se les dijo a los niños que una de las figuras era en realidad un hombre y la otra una mujer, y se les pidió que identificaran cuál era cuál.

Identificar quién era la parte dominante no fue una lucha para los niños: el 87.4% de los participantes comparó correctamente la declaración dominante con la postura erguida y la postura subordinada con la declaración subordinada. Y el 75% de los niños que identificaron correctamente la parte dominante también estaban convencidos de que la figura era masculina.

Y los hallazgos también se realizaron en diferentes culturas: en un segundo estudio, los niños de Noruega, un país con una igualdad de género excepcionalmente alta, se compararon con los niños del Líbano, donde la igualdad de género es menor. Y como en la primera parte del experimento, los niños de 4 a 6 años tenían más probabilidades de asociar la postura dominante con los hombres, aunque, en particular, los niños de 3 años tenían menos probabilidades de llegar a la misma conclusión. Los investigadores sugieren que esto puede deberse a una menor conciencia de cómo las posturas pueden transmitir poder, entre los niños más pequeños.

En un segundo experimento, a 160 escolares se les mostraron los mismos materiales, pero esta vez se les pidió que se imaginaran a sí mismos como uno de los dos personajes (podían elegir cuál). En una condición, a los participantes se les dijo que el otro personaje era del mismo género que ellos; en otro, el personaje era del género opuesto.

Nuevamente, un número significativo de niños pudo identificar posiciones dominantes y subordinadas (146 de los 160 participantes identificaron correctamente cuál era cuál). Las diferencias entre las condiciones, sin embargo, fueron interesantes. Los niños y niñas en la condición de «mismo género» tendían a identificarse con el personaje dominante. Pero en la condición de «género opuesto», los niños varones se identificaron más con el personaje dominante, mientras que las niñas no tendían a identificarse con uno más que con el otro.

En un experimento final, 213 niños franceses y libaneses de 4 a 5 años escucharon una serie de intercambios entre dos títeres ocultos, uno masculino y otro femenino, y se les pidió que adivinaran qué títere ocupaba la posición poderosa y cuál el subordinado. En un escenario, el poderoso títere impone su voluntad sobre el otro; en el otro, un títere tiene más recursos que el otro.

Una vez más, la mayoría de los niños encuestados sintieron que el títere poderoso en ambos escenarios era masculino. Pero las participantes femeninas no solían hacer esta atribución, lo que sugiere que la asociación entre poder y masculinidad puede ser más débil en las niñas.

Obviamente, es difícil negar una asociación social fuerte entre masculinidad y poder, y una asociación, como sugieren estos resultados, de la que aprendemos desde una edad temprana. Pero esto no quiere decir que no estamos progresando, ni que los niños no están internalizando algunos de los mensajes que están más basados ​​en la igualdad que ahora existen en torno al género. Un estudio reciente, por ejemplo, analizó la diferencia con la que los niños dibujan figuras ahora, en comparación con 1977: los participantes del 2015 tenían muchas más probabilidades de dibujar figuras femeninas que en la década de 1970, lo que los autores del estudio consideraron que estaba relacionado con una mayor igualdad de género (Lamm et al., 2019).

El hecho de que los niños menores de cuatro años no parecieran tener los mismos prejuicios también sugiere que alentar a los niños a repensar los roles de género tradicionales desde una edad extremadamente temprana puede ser una forma útil de combatir las desigualdades.

Por supuesto, se trata de algo más que la percepción: nuestras creencias sobre el género y el poder afectan la forma en que nos relacionamos con otros y tienen un impacto material en el lugar de trabajo. Comprender cómo se desarrollan nuestras creencias sobre el poder puede no ser suficiente para eliminar las desigualdades, pero podría ser un primer paso útil.

Referencia bibliográfica:

Charafeddine, R., Zambrana, I. M., Triniol, B., Mercier, H., Clément, F., Kaufmann, L., Reboul, A., Pons, F., & Van der Henst, J.-B. (2020). How Preschoolers Associate Power with Gender in Male-Female Interactions: A Cross-Cultural Investigation. En Sex Roles. https://doi.org/10.1007/s11199-019-01116-x

Lamm, B., Gernhardt, A., & Rübeling, H. (2019). How Societal Changes Have Influenced German Children’s Gender Representations as Expressed in Human Figure Drawings in 1977 and 2015. En Sex Roles (Vol. 81, Números 1-2, pp. 118-125). https://doi.org/10.1007/s11199-018-0978-5

Weisgram, E. S., Bigler, R. S., & Liben, L. S. (2010). Gender, values, and occupational interests among children, adolescents, and adults. Child Development, 81(3), 778-796. https://doi.org/10.1111/j.1467-8624.2010.01433.x

Fuente: British Psychological Society

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