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  • Ciencia

Entrevista motivacional y abuso de sustancias en mujeres iraníes: datos sobre su efectividad en recaídas

  • 18/05/2020
  • Alejandra Alonso

Un grupo de investigadores realizó un estudio aleatorio controlado sobre la efectividad de la entrevista motivacional (MI) en mujeres que se encontraban en tratamiento por abuso de sustancias en Irán.

Porqué es importante

Según los autores, Irán se encuentra cerca de una gran ruta de comercio de opioides, lo que les hace mas disponibles y aumenta el problema de drogas en ese país. Sin embargo, las investigaciones sobre el tema son escasas allí.

Por otro lado, los autores mencionan que es poco el porcentaje de mujeres que buscan tratamiento por consumo de sustancias. Esto probablemente se deba a la falta de instalaciones especializadas en mujeres, el costo y el estigma.

Metodología

La muestra estuvo compuesta por 60 mujeres, con edad promedio de 30 años que recibían tratamiento por consumo de drogas en Qazvin (Irán). El promedio de tiempo de adicción era de 7 años. Se las asignó aleatoriamente a cuidados estándar o MI (8 sesiones grupales dos veces a la semana por 60 minutos). Antes de hacerlo, las mujeres completaron cuestionarios sobre predicción de recaídas (que mide el deseo de consumir y las probabilidades de consumo en situaciones riesgosas) y otro cuestionario de base.

Los criterios de inclusión eran hablar Farsi fluido (el idioma oficial), no tener enfermedades físicas crónicas y no estar embarazada.

Se realizó seguimiento a los dos meses de terminadas las sesiones de terapia.

Resultados

Los resultados mostraron que la MI podría reducir el deseo de consumir y las probabilidades de hacerlo en mujeres. Los resultados son consistentes con investigaciones previas. Además, la MI podría jugar un importante papel para mejorar la salud de las mujeres en Irán.

Los autores resaltan que la adicción suele ser una condición con recaídas, mucho estigma y gran ambivalencia para el cambio. La entrevista motivacional podría ser clave ya que identifica la etapa del cambio donde está la mujer, le asiste para resolver la ambivalencia y es centrada en la persona y libre de juicios.

Limitaciones

Los autores mencionan los siguientes:

  1. La muestra fue obtenida de un centro de rehabilitación, con lo cual los resultados podrían no ser generalizables.
  2. Las mujeres ya se encontraban en un tratamiento cuando respondieron, lo que podría haber producido sesgos.
  3. No se incluyeron resultados conductuales, como consumo de drogas, en el seguimiento.
  4. No se evaluó el apoyo familiar, que podría tener un impacto en las recaídas.

Fuente:BMC Pssychiatry

Referencia del estudio: Oveisi, S., Stein, L.A.R., Babaeepour, E. et al. The impact of motivational interviewing on relapse to substance use among women in Iran: a randomized clinical trial. BMC Psychiatry 20, 157 (2020). https://doi.org/10.1186/s12888-020-02561-9

  • Ciencia

¿Subestimamos el impacto en el bienestar emocional -e integral- que puede proporcionar la jardinería doméstica?

  • 18/05/2020
  • Maria Fernanda Alonso

Muchas actividades como andar en bicicleta, salir a caminar o a cenar, tienen efectos favorecedores para el bienestar emocional. ¿Y si se trata de pasar tiempo dedicado a la jardinería, el cultivo o cuidado de las plantas en el hogar? Una investigación encontró que los beneficios fueron similares entre los residentes urbanos y suburbanos de distintas razas. Por si esto fuera poco, la jardinería doméstica fue la única actividad de las 15 estudiadas para las cuales las mujeres y las personas con bajos ingresos informaron el mayor bienestar emocional. Los resultados sugieren que los huertos familiares podrían ser clave para proporcionar seguridad alimentaria en las zonas urbanas y hacer que las ciudades sean más sostenibles y habitables (Graham Ambrose, et al., 2020).

Anu Ramaswami, autora del estudio, señala la importancia de estos hallazgos en cuanto a la planificación de las acciones alimentarias por parte de los Estados; y llama la atención hacia la situación de las personas con ingresos más bajos, quienes tienen menos acceso a opciones alimentarias saludables. «La jardinería podría proporcionar los beneficios para la salud de las frutas y verduras frescas, promover la actividad física y apoyar el bienestar emocional, lo que puede reforzar este comportamiento saludable,» remarcó.

La investigación no encontró diferencias entre trabajar solos o acompañados en los jardines domésticos; pero encontró que las personas que mantenían huertos informaron un mayor nivel de bienestar emocional promedio que las personas que trabajaban en jardines ornamentales.

Los hallazgos provienen de un estudio de 370 personas en el Área metropolitana de Minneapolis-St. Paul en el cual las personas usaron una aplicación de teléfono celular llamada Daynamica para informar su bienestar emocional mientras participaban en cualquiera de las 15 actividades diarias. La aplicación fue desarrollada por el coautor del estudio, Yingling Fan, profesor de planificación urbana y regional de la Universidad de Minnesota.

Los autores del estudio descubrieron que el 31% de los participantes se dedicaron a la jardinería doméstica durante aproximadamente 90 minutos por semana en promedio, en comparación con el 19% que usaban bicicletas (un promedio de 30 minutos cada semana) y el 85% que caminaban (un promedio de una hora y 40 minutos cada semana).

«Muchas más personas cultivan un huerto de lo que pensamos y parece que se asocia con niveles más altos de felicidad similares a caminar y andar en bicicleta,» dijo Ramaswami. «En el movimiento para hacer que las ciudades sean más habitables, la jardinería podría ser una gran parte de la mejora de la calidad de vida.»

Los investigadores descubrieron que la jardinería doméstica se encontraba entre las cinco actividades principales en términos de cuán significativa era una actividad para las personas al participar en ella.

«Los altos niveles de significación que informaron los encuestados durante la jardinería podrían estar asociados con la producción de la propia comida,» dijo Ambrose. «El impulso al bienestar emocional es comparable a otras actividades de ocio que actualmente obtienen la mayor parte de la inversión en infraestructura. Estos hallazgos sugieren que, al elegir futuros proyectos de bienestar para financiar, debemos prestar la misma atención a la jardinería doméstica.»

Referencia bibliográfica:

Graham Ambrose, Kirti Das, Yingling Fan, Anu Ramaswami. Is gardening associated with greater happiness of urban residents? A multi-activity, dynamic assessment in the Twin-Cities region, USA. Landscape and Urban Planning, 2020; 198: 103776 DOI: 10.1016/j.landurbplan.2020.103776

Fuente: Science Daily

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«La UBA es la universidad con más alumnos online del mundo»

  • 18/05/2020
  • David Aparicio

Clara Fernández Escudero entrevistó a Alberto Barbieri, rector de la Universidad de Buenos Aires  para el diario Perfil:

“Hoy tenemos más de 280 mil alumnos cursando más de dos mil materias, además de 14 tecnicaturas y unos 70 mil nuevos inscriptos en el UBA XXI, totalmente integrado a las clases virtuales. El esfuerzo docente es enorme. Y participamos en foros internacionales donde contamos la experiencia: la UBA es hoy la universidad del mundo con más cantidad de alumnos cursando en línea, tanto pública como privada”, asegura el rector, que compartió la experiencia con pares de todo el mundo por invitación de la Universidad Tsinghua, “el MIT chino”, agrega. 

“Sabemos que muchos de nuestros estudiantes de los primeros años aún no pudieron convertirse en eso, universitarios, porque no pudieron transitar las aulas. Iremos avanzando en esta extraña realidad con un mensaje concreto para ellos”, define Barbieri. El calendario, que asegura “se está cumpliendo tal cual lo previsto”, sí está modificándose: “Estamos flexibilizando correlatividades y vencimientos de algunas carreras, en cuanto a planes de estudio que se acoplaban, y dando un año de plazo en otras para acoplarse a esta virtualidad, siempre pensando en que los alumnos no deben sentir que están perdiendo el ciclo académico”.

Lee el artículo completo en Perfil.

 

  • Ciencia

Falsos recuerdos: Cómo funciona la memoria

  • 18/05/2020
  • David Aparicio

«Somos nuestros recuerdos, confiamos en ellos para saber quiénes somos, para construir nuestra identidad, para tomar decisiones… pero, ¿y si confiamos más en la memoria de lo que deberíamos?, ¿y si la memoria fuera una función cerebral que suele fallar bastante? La realidad es que ni recuerdas todo lo que ha pasado, ni todo lo que recuerdas en verdad ha sucedido. Hay ciertas cosas que damos por sentadas, porque cuestionarlas nos produce mucha inseguridad. Y una de ellas es la memoria. Hoy vamos a descubrir cómo funciona realmente y cuáles son sus principales fallos.» – Alberto Soler.

  • Ciencia

Por qué es importante no exponer a los hijos al alcohol

  • 18/05/2020
  • Maria Fernanda Alonso

Muchos padres creen que permitir que sus adolescentes beban alcohol reducirá el riesgo de que desarrollen problemas con las bebida; además, algunos consideran que esto contribuye a la enseñanza del consumo responsable. La creencia suele sustentarse en la idea de que los chicos y sus amigos beberán de todos modos, y el hecho de que lo hagan en la casa será “más seguro” para ellos. Sin embargo, las investigaciones no apoyan esta postura.

«Una manera simple de ayudar a sus hijos a evitar problemas con el alcohol es minimizar en gran medida su exposición al alcohol,” sostiene Dr. Robert Leeman, investigador especialista en consumo de alcohol, en el podcast Think Act Be – Cómo desarrollar una relación más saludable con el alcohol. Y seguidamente explicó que cuando proporcionamos a los hijos menores el acceso al alcohol, con nuestras acciones, estamos tolerando como aceptable el consumo de alcohol temprano en la vida. “Pero los datos una y otra vez apuntan a la conclusión de que el consumo temprano de alcohol es problemático. Es uno de los hallazgos más consistentes que hay,” remarca.

Un gran estudio analizó la edad en que los jóvenes consumieron por primera vez una ración completa de alcohol (por ejemplo, 12 onzas/350 ml de una cerveza estándar) y luego siguieron su comportamiento respecto de la bebida con el tiempo. Los adolescentes que tomaron su primer trago a una edad más temprana tuvieron un riesgo significativamente mayor de beber en exceso y de consumir más alcohol en el último año. Estos resultados se mantuvieron incluso cuando los investigadores controlaron estadísticamente los factores potencialmente confusos, como las variables relacionadas con sus familiares o pares (Aiken et al., 2018). Otros estudios (como este) respaldan estos hallazgos (Morean et al., 2012).

Una revisión y metaanálisis de 13 estudios confirmó que los jóvenes tienen menos probabilidades de desarrollar problemas con el alcohol si sus padres tienen reglas más estrictas sobre su consumo. Conclusión de los autores del estudio: «Según la evidencia actual, se debe aconsejar a los padres que no permitan que los niños consuman alcohol» (Sharmin et al., 2017).

Esta recomendación puede ser aún más convincente a la luz de la evidencia de que el consumo temprano de alcohol conduce a cambios en la forma en que está conectado el cerebro. Investigadores encontraron que las personas que comenzaron a beber a una edad más temprana tuvieron cambios en las partes del cerebro involucradas en la atención, que estaban relacionadas con un peor desempeño en las tareas de atención (Nguyen-Louie et al., 2018).

Leeman señala que también es problemático que los padres que dan alcohol a sus hijos menores de edad a menudo involuntariamente facilitan «el inicio temprano de no solo cualquier uso, sino del uso intensivo.» Su recomendación es concreta: «no los exponga al alcohol».

¿Qué sucede con el consumo responsable por parte de los padre? Ya sea que se trate de una copa de vino con la cena o una cerveza mientras se ve un partido de fútbol, Leeman resalta que según la evidencia, es mejor no consumir alcohol frente a los hijos; pero si lo hacés, mantené la moderación, pocas bebidas y alejadas entre sí.

Evitar que el alcohol se convierta en “la fruta prohibida”

Hablar abiertamente y sin prejuicios sobre el alcohol es fundamental, pues ser demasiado críticos podría llevar a convertirlo en “la fruta prohibida,” podría ser contraproducente y hacerlo más atractivo.

«Tenga una conversación honesta, sin prejuicios y basada en hechos con su hijo sobre el alcohol,» aconseja Leeman. «Y guarde el dedo que menea: la parte sin prejuicios es realmente importante.» Si somos demasiado emocionales o reaccionarios, probablemente terminaremos cortando cualquier comunicación real. «Una vez que empiezas a ser crítico,» dijo Leeman, «la gente simplemente pasa al modo defensivo y se cierra».

También señaló que hay excepciones a las tendencias generales en los datos. Hay personas como yo que no estuvieron expuestas al alcohol en el hogar pero desarrollaron problemas con la bebida, y hay quienes estuvieron expuestos al alcohol desde el principio, pero luego decidieron no beber en absoluto. Hay pocas garantías como padres. Lo mejor que podemos hacer es usar lo que nos dicen los datos para inclinar las probabilidades a favor de nuestros hijos.

La mayoría de los padres descubren que su influencia sobre sus hijos disminuye más rápidamente de lo que esperaban. Pero Leeman sugiere que podríamos tener un mayor impacto de lo que pensamos, citando la investigación del Dr. Robert Turrisi y sus colegas. Han utilizado una breve intervención para padres que ofrece orientación sobre cómo hablar sobre el alcohol con sus hijos que van a la universidad. Los hijos de padres que recibieron la intervención fueron significativamente menos propensos a tener problemas con la bebida durante su primer semestre universitario (Abar et al., 2009).

«Es fácil ser derrotista,» dijo Leeman, «porque ves que tu impacto en tu hijo disminuye con el tiempo. Pero aún tienes un gran impacto, incluso cuando tu hijo está en la universidad, e incluso si van a la universidad fuera del estado.» Mientras que los amigos juegan un papel importante, «tú también tienes un impacto,» dijo Leeman. «Así que trata de usarlo sabiamente.»

Referencias bibliográficas:

 

Abar, C., Abar, B., & Turrisi, R. (2009). The impact of parental modeling and permissibility on alcohol use and experienced negative drinking consequences in college. Addictive Behaviors, 34(6-7), 542-547. https://doi.org/10.1016/j.addbeh.2009.03.019

Aiken, A., Clare, P. J., Wadolowski, M., Hutchinson, D., Najman, J. M., Slade, T., Bruno, R., McBride, N., Kypri, K., & Mattick, R. P. (2018). Age of Alcohol Initiation and Progression to Binge Drinking in Adolescence: A Prospective Cohort Study. Alcoholism, Clinical and Experimental Research, 42(1), 100-110. https://doi.org/10.1111/acer.13525

Morean, M. E., Corbin, W. R., & Fromme, K. (2012). Age of first use and delay to first intoxication in relation to trajectories of heavy drinking and alcohol-related problems during emerging adulthood. Alcoholism, Clinical and Experimental Research, 36(11), 1991-1999. https://doi.org/10.1111/j.1530-0277.2012.01812.x

Nguyen-Louie, T. T., Simmons, A. N., Squeglia, L. M., Alejandra Infante, M., Schacht, J. P., & Tapert, S. F. (2018). Earlier alcohol use onset prospectively predicts changes in functional connectivity. Psychopharmacology, 235(4), 1041-1054. https://doi.org/10.1007/s00213-017-4821-4

Sharmin, S., Kypri, K., Khanam, M., Wadolowski, M., Bruno, R., Attia, J., Holliday, E., Palazzi, K., & Mattick, R. P. (2017). Effects of parental alcohol rules on risky drinking and related problems in adolescence: Systematic review and meta-analysis. Drug and Alcohol Dependence, 178, 243-256. https://doi.org/10.1016/j.drugalcdep.2017.05.011

Fuente: Psychology Today

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  • Ciencia

Pandemia de coronavirus en números

  • 17/05/2020
  • David Aparicio

Our World In Data tiene una serie de gráficos y cuadros que nos permiten tomar perspectiva del impacto de la pandemia por coronavirus en todo el mundo. Incluyen información sobre muertes confirmadas, tasa de mortalidad, políticas gubernamentales implementadas, y lo mejor de todo nos permiten comparar datos entre los países. Lo que puede ser muy util en caso de que estés haciendo una investigación relacionada con el coronavirus. En cada cuadro verás la opción de change o add country con la que puedes visualizar los datos del país especifico que te interese.

Tabla de contenido

  • Muertes confirmadas
  • Comparación del incremento de muertes según otros países
  • Número total de casos confirmados
  • Comparación del incremento de casos con otros países
  • Casos diarios confirmados: ¿estamos doblando la curva?
  • Pruebas
  • Tasa de letalidad
  • Políticas gubernamentales
    • Cierre de escuelas
    • Cierres de lugares de trabajo
    • Cancelación de los eventos públicos
    • Restricción de los encuentros públicos
    • Campañas de información pública
    • Restricciones de quedarse en casa
    • Transporte público
    • Movimiento interno
    • Control de viajes internacionales
    • Políticas aplicación de pruebas
    • Seguimiento de contacto
    • Índice de rigurosidad gubernamental

Muertes confirmadas

Debido a la limitación de pruebas y problemas en la atribución de la causa de muertes los expertos explican que es probable que la cifra total de muertes por COVID-19 sea mayor al número de muertes confirmadas.

Comparación del incremento de muertes según otros países

Este gráfico compara los cambios del número de muertes confirmadas por COVID-19 según país. Se toma como punto de partida el día que cada país tuvo 5 muertes confirmadas.

Número total de casos confirmados

El gráfico muestra el número total de los casos confirmados por COVID-19.

Comparación del incremento de casos con otros países

El gráfico muestra la trayectoria de cada país desde que alcanzó los 100 casos confirmados. De esta manera se puede comparar la tasa de numero de casos por país.

Casos diarios confirmados: ¿estamos doblando la curva?

Para poner fin a la pandemia, cada país debe reducir la curva de casos diarios a cero. Este cuadro permite observar si los países lo están logrando o no.

Pruebas

Número total de pruebas aplicadas por día.

Tasa de letalidad

La tasa de letalidad se obtiene por la división del número de muertes confirmadas entre el número de casos confirmados.

Políticas gubernamentales

En esta sección se observan las políticas aplicadas por los países en el mundo para controlar el contagio por COVID-19.

Cierre de escuelas

Cierres de lugares de trabajo

El gráfico se divide en: sin medidas; recomendado; Requerido para algunos y requerido para todos con excepción de los trabajos claves.

Cancelación de los eventos públicos

EL gráfico se divide en: sin medidas; cancelaciones recomendadas y cancelaciones requeridas.

Restricción de los encuentros públicos

Los datos están categorizados de la siguiente manera: sin restricciones; restricciones en reuniones muy grandes (el límite es superior a 1000 personas); restricciones en reuniones entre 100 y 1000 personas; restricciones en reuniones entre 10 y 100 personas y restricciones en reuniones de menos de 10 personas.

Campañas de información pública

El gráfico especifica: sin campaña, oficiales públicos pidiendo precaución y campañas de información coordinadas.

Restricciones de quedarse en casa

Este cuadro interactivo muestra las políticas gubernamentales sobre los requisitos para quedarse en casa. Los datos están categorizados: sin medidas; recomendado no salir de la casa; re requiere que no salga de la casa con la excepción del ejercicio diario, las compras de comestibles y los viajes «esenciales»; se requiere que no salga de la casa con excepciones mínimas (por ejemplo, se permite salir solo una vez cada pocos días, o solo una persona puede salir a la vez, etc.)

Transporte público

Gráfico interactivo de las políticas de cierre de transporte público.

Movimiento interno

Viajes y movimiento entre regiones y ciudades.

Control de viajes internacionales

Este cuadro interactivo visualiza las políticas gubernamentales sobre restricciones a los controles de viajes internacionales y se categoriza en: sin medidas, aplicación de tests, cuarentena en regiones de alto riesgo y cierre total de fronteras.

Políticas aplicación de pruebas

Este cuadro interactivo muestra las políticas gubernamentales sobre pruebas para COVID-19. Tenga en cuenta que esto incluye PCR. prueba solo para el virus; no incluye pruebas de anticuerpos sin PCR. Sus categorías: sin políticas de pruebas; pruebas a grupos con síntomas; cualquier persona con síntomas y pruebas abiertas a cualquier persona incluidos los asintomáticos

Seguimiento de contacto

Tenga en cuenta que esto no necesariamente incluye aplicaciones voluntarias de telefonía móvil, sino que se trata de si el gobierno está rastreando a todas las personas potencialmente expuestas después de un diagnóstico confirmado.

Índice de rigurosidad gubernamental

El proyecto OxCGRT calcula un índice de rigurosidad del gobierno, una medida compuesta de nueve de las métricas de respuesta.

Las nueve métricas utilizadas para calcular el Índice de rigurosidad del gobierno son: cierre de escuelas; cierres de lugares de trabajo; cancelación de eventos públicos; restricciones a las reuniones públicas; cierres de transporte público; requisitos de quedarse en casa; campañas de información pública; restricciones a los movimientos internos; y controles de viajes internacionales.

El índice en un día determinado se calcula como la puntuación media de las nueve métricas, cada una con un valor entre 0 y 100. Consulte la descripción completa de los autores sobre cómo se calcula este índice.

Una puntuación más alta indica una respuesta gubernamental más estricta (es decir, 100 = respuesta más estricta).

Es importante tener en cuenta que este índice simplemente registra la rigurosidad de las políticas gubernamentales. No mide ni implica la idoneidad o efectividad de la respuesta de un país. Un puntaje más alto no necesariamente significa que la respuesta de un país es «mejor» que otros más bajos en el índice.

Fuente: Our World In Data

  • Artículos de opinión (Op-ed)

Agotado de pensar

  • 15/05/2020
  • Buenaventura del Charco Olea

Tener la cabeza a cuatro mil revoluciones por minuto es una de las maldiciones que padezco. Es jodidamente agotador. Con los años, la terapia, y lo que me enseñó Laura a vivir y centrarme en el presente, lo he mejorado bastante, pero he de reconocer que esto no he logrado cambiarlo tanto como me gustaría. Así que ahí sigo, con la cabeza como una trilladora mental que no para.

Como ya he comentado varias veces, los seres vivos tendemos a la autorregulación, con una serie de mecanismo homeostáticos que buscan mantener el equilibrio, esa idea que el refranero español recoge en lo de “en el término medio está la virtud”. Esto lo consigue nuestro cuerpo haciendo lo que yo llamo movimientos compensatorios. Así, si a la hora de comer me paso zampando porque había albóndigas con patatas (que son de lo mejor que existe) y me hincho hasta reventar, por la noche tendré poca hambre, y no cenaré o será algo muy ligero: mi cuerpo, de forma natural, trata de compensar la mano de comer albóndigas que me he dado, intentando reequilibrar.

Una mente bulliciosa e imparable, que nos agita en nuestro interior, tiene mucho que ver con una parálisis en nuestro exterior. Estamos todo el rato pensado en lo que deberíamos estar haciendo, en lo que haremos, en lo que hicimos o en lo que fantaseamos con hacer, porque, por fuera, estamos quietos. Así que nuestro cuerpo genera toda esa actividad mental como forma de reequilibrar, de compensar la no actividad. Personas tímidas o apocadas que rara vez dicen de forma clara lo que desean o se dejan pisar suelen fantasear enormemente con lo que dirían o harían y lo que pasaría. Personas depresivas se critican enormemente por dentro, con una actividad mental imparable que les recuerda continuamente lo que deberían hacer y no hacen, en qué están fallado y fracasando o recordando lo que tenían y ya no tienen.

La actividad mental es algo que cansa muchísimo. De hecho, nuestro cerebro es el órgano que más calorías consume y que mantiene muy ocupado a nuestro metabolismo. El gran devorador de oxígeno e hidratos de carbono probablemente sea el cerebro. Digo esto como muestra representativa de lo que cansa pensar, el caso es que estar todo el rato comiéndonos la cabeza agota, y ese agotamiento en gran parte es el que hace que no tengamos ganas de hacer nada, y también, porque hemos estado en “ese tema” que teníamos que hacer y no hemos hecho durante horas en nuestra mente, por lo que ya estamos asqueados y lo que queremos es tirarnos un rato evadiéndonos y descansando la mente, así que ahí es frecuente las ganas de dormir, leer, de consumir series o jugar a algún videojuego para tener la cabeza en encefalograma plano… Y claro, como no haces nada, como estás parado, tu organismo vuelve a compensar pensado, entrando en un círculo vicioso muy jodido.

Es por esta idea de la regulación (a parte, de por las consabidas dopamina y serotonina que se liberan en la actividad física) por lo que muchos psicólogos recomiendan hacer deporte o incluso simplemente hacer cosas a los pacientes para sacarlos de este estado. Tiene sentido pero me parece algo bastante reduccionista, y que, una persona que está mal y no hace nada, claro que debe pasar a la acción, pero no creo que para eso tenga que ir a un psicólogo, es de jodido sentido común, la cuestión es ayudarle a desbloquearse emocionalmente para empezar hacerlo y ayudarle a encontrar en su verdad íntima el por qué para esforzarse y hacerlo. Eso, y que a veces, la persona está parada porque esta herida, y antes de ponerlo a andar, tienes que curar esas heridas…

(Artículo recomendado: El tiro por la culata: cuando controlar pensamientos y emociones resulta contraproducente)

El círculo vicioso anteriormente descrito de no hago (fuera) así que pienso (dentro), y como no paro de pensar no hago, además, puede ser especialmente contraproducente cuando no sólo no paras de pensar, sino que esos pensamientos son autocríticos o victimistas de alguna forma, pues no sólo acabas agotado por no parar de pensar sino por la paliza que te das o por regodearte en tu propia mierda, entrando en un estado de instalarte en el malestar que es muy negativo y con frecuencia usamos como forma de no afrontar lo que pasa en nuestra vida y no hacer nada (no confundamos el instalarnos en el dolor con el derecho normal, legítimo y congruente de estar en el dolor cuando algo nos hace daño)

Muchas veces manejamos en la cabeza lo que nos da miedo actuar en el mundo real. No es infrecuente que muchos de mis pacientes en consulta tenga una actitud reflexiva, de querer analizar cada detalle y entenderlo, como una forma de “hacerlo en la mente” y así no tener que enfrentarse a ello en el mundo real. Otras veces, racionalizar el sufrimiento o teorizar sobre él es sólo una estrategia defensiva para no sentirlo o para no tener que posicionarnos ante ello, para no tomar partido ante aquello que nos ocurre en nuestra vida. Por desgracia, muchos psicólogos también fomentan esto, y claro que para cambiar un problema debemos entenderlo, pero esto no debe ser la excusa para no afrontarlo y empezar a hacer algo distinto.

Cuántas cosas nos perdemos por pensar, desde no vivir el momento presente y no ver lo que sí tenemos en nuestro día a día (bueno o malo pero que es real y que estaría bien que atendiésemos) por estar siempre en el mundo de las ideas, cuánto llegamos a no hacer de tanto pensarlo y fantasear con ello por cobardía y cuantas veces, de tanto pensar, estamos agotados.

¿La solución? Hacer más y sentir más y pensar menos, pero no quiero dar fórmulas fáciles aunque lógicamnete actividades como el deporte, hablar de qué nos atormenta o el mindfulness ayuda, pero sobre todo entiende que nadie se jode por gusto, así que hay que ver qué te ha pasado para recurrir a manejarlo todo en la mente, qué funcionalidad tiene eso y qué dolor emocional manejas a través de ello (por eso se mantiene aun siendo negativo)

Que pensar no te robe la vida: haz más, siente más y piensa menos.

Encuentra a Buenaventura del Charco Olea en su página de Facebook.

  • Ciencia

Cómo el aburrimiento puede generar las ideas más brillantes

  • 15/05/2020
  • Equipo de Redacción

¿A veces tienes las ideas más creativas cuando doblas la ropa, lavas los platos o no haces nada en particular? Sucede porque cuando el cuerpo pone piloto automático, el cerebro está ocupado creando nuevas conexiones neuronales que vinculan ideas y resuelven problemas. Aprende a amar el aburrimiento mientras Manoush Zomorodi explica el vínculo entre la distracción y la creatividad.

Manoush Zomorodi, es la autora del libro: Bored and Brilliant: How Spacing Out Can Unlock Your Most Productive and Creative Self

Fuente: TED

  • Ciencia

Cultura de prevención y análisis funcional de la conducta en tiempos de pandemia

  • 15/05/2020
  • Jorge Bustillos

La pandemia actual que vivimos a nivel global producida por el SARS- CoV- 2, nos introduce a un escenario difícil que representa un gran desafío para las diferentes disciplinas del conocimiento. La medicina, la ingeniería, la economía, entre otras disciplinas, vienen trabajando en el establecimiento de medidas que contribuyan a una salida frente a la crisis. Desde el análisis funcional de la conducta también se pueden brindar respuestas al complejo panorama que encierra esta problemática.

El problema central no solo radica en la facilidad y rapidez con la que se produce el contagio, sino también en que las pautas de conducta que deberían cumplirse para prevenirlo son omitidas por un importante porcentaje de personas. En ese sentido, el comportamiento de las personas resulta determinante para controlar la escalada del problema. En materia de prevención de accidentes y enfermedades ocupacionales, por ejemplo, se habla de cultura de seguridad (Ministerio de Energía y Minas , 2017) para hacer referencias a los valores, creencias y hábitos de las personas, orientados a su propio cuidado en contextos laborales. Obviamente el establecimiento de una cultura de prevención en las organizaciones, no es simple, depende de un proceso complejo que implica muchas variables (información, formación, liderazgo, etc.). Un interesante modelo de referencia para comprender las etapas de desarrollo de una cultura de prevención en empresas, lo encontramos en la curva de Bradley elaborado por la empresa Dupont en el año 1994 (Serrano, 2016). Cuatro son las fases que constituyen la curva de Bradley: 1) Reactiva, 2) Dependiente, 3) Independiente e 4) Interdependiente, siendo esta última la de mayor madurez (Ver figura 1).

Figura 1. Curva de Bradley de Dupont (Dupont, 2020)

 

Tal como se observa en la figura 1, en la primera etapa denominada reactiva, las personas solo se protegen por “instinto natural” o dicho de mejor forma, por las contingencias de supervivencia (Skinner, 1974), esto es actuar sin un criterio técnico o normativo que optimice la efectividad de sus respuestas frente a un riesgo específico. Este nivel precario de percepción del riesgo genera además un bajo nivel de responsabilidad. Extrapolándolo al contexto de la pandemia, encontraríamos aquí a las personas que recién entienden la magnitud del problema cuando sufren las consecuencias del contagio o perciben el sufrimiento de sus familiares por dicha razón.

En la segunda etapa, dependiente, existen normas que permiten orientar mejor las conductas de prevención, sin embargo, se depende de una autoridad (supervisión) que administre las normas de manera punitiva (sanciones). Aquí podríamos ubicar a las personas que teniendo la prescripción de la regla la omiten generando que se apliquen consecuencias como multas o arrestos en los casos más graves (estímulos aversivos). A pesar de que el uso exclusivo de sanciones para modificar el comportamiento genera resistencia, oposición o conductas de escape (contracontrol), este suele ser el mecanismo más usado para reducir comportamientos no esperados.

En la tercera etapa, independiente, se puede decir que el sujeto ha “internalizado” las normas traduciéndose esto en un cumplimiento espontáneo de las reglas. El autocuidado es la característica conductual que prevalece en las personas que se ubican en esta fase de desarrollo de una cultura de prevención. Las reglas se asimilan de tal manera que sus consecuencias se valoran más allá de lo que representa evitar una sanción, lo que implica el reforzamiento positivo por medio de autoafirmaciones reforzadoras (Martin & Pear, 2018) o bien a través de la ocurrencia de un reforzamiento automático producido por la emisión de una conducta clave para el logro de un objetivo personal (evitar accidentarse o enfermarse).

Finalmente, en la cuarta y última etapa, interdependiente, el sujeto no solo se orienta en función al autocuidado, sino que además busca cuidar a las personas que se encuentran a su alrededor. Esto implica, por ejemplo, el ejercicio de retroalimentar correctivamente a quienes omiten el cumplimiento de la regla. Es decir, en este es nivel máximo de madurez de una cultura de prevención se producen metacontigencias, aquellas conductas de apoyo mutuo que conocemos coloquialmente como trabajo en equipo, dado que se llega a la comprensión de que el logro de un objetivo colectivo genera mejores resultados que el logro de un objetivo individual (Glenn, 1988).

Es obvio que en sí misma la curva de Bradley no ofrece una metodología de intervención para la modificación del comportamiento, sin embargo, nos permite organizar acciones para dirigirlas de manera eficiente a partir de un análisis funcional de la conducta problema. Además, la importancia de usar la curva de Bradley para formar o consolidar una cultura de prevención radica en que en la medida que consigamos avanzar en cada una de sus etapas, el índice de lesiones y/o enfermedades será cada vez menor. Por otro lado, podemos inferir que un porcentaje importante de la población se encuentra en las fases reactiva o dependiente, fases en donde se presenta el comportamiento riesgoso o problemático. A su vez, esto no implica que las etapas independiente e interdependiente no sean susceptibles de intervención. Sin embargo, se deben establecer los criterios adecuados para definir tanto los objetivos como las técnicas de modificación de conducta pertinentes para cada una de las etapas (ver figura 2).

Figura 2. Objetivos y técnicas de modificación de conducta para cada etapa de la curva Bradley

Con relación a las conductas riesgosas están deben ser definidas de forma clara y objetiva, y además estar organizadas en categorías, por ejemplo: USO DE IMPLEMENTOS DE SEGURIDAD como categoría general para las conductas de: 1) Usar mascarilla de manera adecuada, 2) Usar mascarilla en buen estado, 3) Usar guantes de látex o nitrilo solo para manipular objetos. Siendo los supermercados, mercados y bancos, lugares considerados focos de infección de la enfermedad, estos podrían ser contextos idóneos para desarrollar estrategias de intervención. Si bien los programas de intervención conductual alcanzan una alta efectividad en ambientes controlados (escuelas, hospitales, empresas, etc.), la comunidad no es un contexto ajeno a la posibilidad de desarrollar conductas saludables por medio de la administración de técnicas de modificación del comportamiento (Costa & López, 1986).

Análisis de los antecedentes

Situaciones como tener que hacer compras de alimentos, hacer una cola en un banco o establecimiento, tener que comunicarse con un vendedor en el supermercado, constituyen estímulos discriminativos que preceden a las conductas riesgosas tales como: usar de manera inadecuada la mascarilla o no respetar la distancia mínima de 1,5 m. Además, en este punto es importante considerar factores disposicionales como el grado de instrucción, situación laboral, nivel de ingresos, que influyen sobre las creencias y actitudes de las personas para comportarse de una manera determinada. Se ha visto, por ejemplo, la difusión por redes sociales de todo tipo de “teorías conspirativas” sobre el origen del coronavirus, así como también, sobre supuestas “recetas milagrosas”, las cuales no tienen mayor sustento científico, pero han generado confusión y desinformación en muchas personas, sobretodo en aquellas con un nivel de formación básico, reduciendo sus posibilidades de actuar de manera eficiente para evitar el contagio. Por otro lado, aquellas personas que no tienen cubiertas sus necesidades básicas o aquellas que no han percibido ingresos durante el período de cuarentena, serán más propensas a trasgredir las normas de prevención impuestas por las autoridades. En ese sentido, las reglas, el cumplimiento y la administración de las mismas (modelado), la información gráfica que se ofrezca sobre ellas en espacios públicos, se consideran también como variables antecedentes.

Análisis de los consecuentes

Las noticias muestran al hartazgo personas que no utilizan de manera adecuada las mascarillas y en los casos más graves no utilizan las mismas (en el caso del Perú se han establecido multas por no usar mascarillas al transitar por la calle). A su vez, nos deja absortos ver imágenes de personas aglomerándose en bancos, mercados y otros espacios públicos, sin respetar las restricciones de distancia física, pero ¿por qué ocurren y qué mantiene estas conductas considerando además que son socialmente castigadas? Una respuesta la encontramos en que la comodidad (pocas personas estás acostumbradas a usar mascarillas), la sensación de ahorro de tiempo, la reducción de la ansiedad experimentada al cobrar un bono del gobierno, son reforzadores poderosos por su inmediatez y certeza; a diferencia de las enfermedades que siempre tienen un plazo de aparición que no es inmediato y que además encierran cierto nivel de probabilidad.

Estrategias de intervención

A nivel de los antecedentes el ofrecer una información clara, persuasiva y ajustada a las características culturales de la población es importante, aunque no siempre suficiente (Costa & López, 1986). Por ejemplo, una temática transversal a nivel cultural es el fútbol, “jugamos un partido difícil”, esta analogía puede ser explotada de muchas maneras, y de hecho se han dado casos como el de la reciente publicidad realizada por la Asociación de Futbol Argentino (AFA) con el fin de promover la conducta de quedarse en casa. En esa misma línea, explotar la aparición de figuras públicas como futbolistas para modelar la conducta de quedarse en casa o usar mascarillas al salir a la calle. Por otro lado, ubicar en espacios públicos estratégicos señalizaciones de uso obligatorio de mascarillas y guantes, siguiendo el diseño estándar de las normas técnicas vigentes (Instituto Nacional de Defensa Civil , 2004), resultan importantes por poseen una característica intrínseca disuasiva.

A nivel de los consecuentes los programas de economía de fichas han demostrado una sólida solvencia para la creación y mantenimiento de conductas pro-sociales. Por ejemplo el brindar tickets con valor canjeable por respetar la distancia física en la cola en un banco, o usar la mascarilla de manera adecuada en el supermercado, ambos entornos sociales con un relativo nivel de control. A su vez, se podrían aplicar la reducción de precios en supermercados en horarios de bajo flujo de personas. La retroalimentación positiva también es una poderosa técnica que ayuda a mantener el comportamiento seguro y su administración por parte de la autoridad policial podría ser una estrategia de reforzamiento social que complemente el ejercicio de la retroalimentación correctiva (reforzamiento negativo), dado que un porcentaje importante de personas respeta las reglas.

Finalmente, es importante señalar que esta situación global ha evidenciado actitudes negativas de muchas personas, sin embargo, también se ha presentado como una oportunidad para rescatar acciones positivas de muchas otras. Valores como solidaridad, cooperación, responsabilidad, empatía, entre otros, han estado presente en muchos casos que en la mayoría de oportunidades han sido ignorados por la sociedad y los medios de comunicación.

Referencias bibliográficas:

Costa, M. & López, E. (1986). Salud Comunitaria. Barcelona: Martínez Roca.

Dupont (2020). Las etapas de la curva de Bradley de Dupont. . Mayo 6, 2020, de DSS sitio web: https://latam.consultdss.com/curva-bradley/

Glenn, S. (1988). Contingencies and Metacontingencies: Toward a Synthesis of Behavior Analysis and Cultural Materialism. The Behavior Analyst, 2 (Fall), 161- 179.

Instituto Nacional de Defensa Civil (2004). NTP 399.010- 1: Señales de seguridad. Colores, símbolos, formas y dimensiones de señales de seguridad. Parte 1 reglas para el diseño de las señales de seguridad. Mayo 6, 2020, de INDECI Sitio web: https://bvpad.indeci.gob.pe/doc/pdf/esp/doc709/doc709-8.pdf

Martin, G. & Pear, J. (2008). Modificación de conducta: qué es y cómo aplicarla. Madrid: Pearson Educación, S.A.

Ministerio de Energía y Minas (2017). Decreto Supremo Nº 024-2016-EM (y su modificatoria D.S. N° 023- 2017-EM), Reglamento de Seguridad y Salud Ocupacional en Minería. Lima: ISEM

Serrano, A. (2016). ¿Qué nos enseña la curva de Bradley? Mayo 02, 2020, de Prevenblog Sitio web: https://prevenblog.com/nos-ensena-la-curva-bradley/

Skinner, B. F. (1974). Sobre el conductismo. España: Ediciones Martínez Roca, S.A

  • Análisis

Intimidad en la pareja y síntomas depresivos, ¿cómo se relacionan?

  • 14/05/2020
  • Maria Fernanda Alonso

Cuando pensamos en el bienestar emocional, tanto la calidad de las relaciones humanas que mantenemos como nuestra salud mental son importantes y están interconectadas. Pero, ¿cómo se relacionan? Para responder a esta pregunta, investigadores analizaron los datos recopilados entre 1994 y 2006 de 654 parejas que participaron en el Estudio del Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano sobre Cuidado Infantil Temprano y Desarrollo Juvenil. Los participantes informaron su sintomatología depresiva y el nivel de intimidad en su relación a lo largo de seis puntos temporales.

La autora del estudio señaló que de sus hallazgos se desprende que “para las mujeres, la mayor calidad de la relación de pareja se asocia con disminuciones futuras en los síntomas depresivos y mejores condiciones de salud mental. Para los hombres, es al revés: los síntomas depresivos predicen disminuciones futuras en la calidad de la relación de pareja” (Yan et al., 2020).

En otras palabras, las mujeres que estuvieron de acuerdo con declaraciones como «mi cónyuge/pareja me escucha cuando necesito a alguien con quien hablar» informaban niveles más bajos de síntomas depresivos en el siguiente punto temporal. Los hombres con niveles más altos de síntomas depresivos en un momento dado, por otro lado, fueron más propensos a estar de acuerdo con declaraciones como «me siento descuidado a veces por mi cónyuge/pareja,» en el siguiente punto temporal.

«También descubrimos que las percepciones de las parejas sobre la intimidad de la relación estaban interrelacionadas, de modo que una mayor intimidad en la relación de pareja percibida por un compañero predijo las calificaciones posteriores más altas de la relación de pareja,» dijeron los investigadores.

El estudio controló las características demográficas como la edad y el estado socioeconómico. Entre sus limitaciones, los autores señalan que para comprender las relaciones bidireccionales a largo plazo entre la calidad de la relación de pareja y la salud mental, esta investigación sólo estudió a parejas que se mantuvieron juntas durante más tiempo, en el periodo en que se realizó el estudio. Por lo tanto no es posible saber si los hallazgos representan a parejas que pasan por rupturas o divorcios.

Referencia bibliográfica:

Yan, J. J., Schoppe‐Sullivan, S. J., & Feng, X. (2020). Transactional Associations Between Couple Relationship Intimacy and Depressive Symptoms Across 10 Years. En Journal of Marriage and Family. https://doi.org/10.1111/jomf.12667

Fuente: Psypost

  • Ciencia

Sentirse en control favorecería al bienestar psicológico durante la pandemia de COVID-19

  • 14/05/2020
  • Maria Fernanda Alonso

Muchos son los factores capaces de influir, positiva y negativamente, en el bienestar emocional. Durante la pandemia de coronavirus que vivimos en la actualidad, investigadores encontraron que el conocimiento percibido sobre COVID-19 se relacionó con un mayor bienestar emocional, más allá del conocimiento real sobre el virus. Según sus hallazgos, la sensación de control podría ser la razón para esto (Yang & Ma, 2020).

En el estudio se compararon los datos de dos encuestas a nivel nacional en China, una de las cuales se realizó antes de la pandemia y la otra durante la pandemia. La primera encuesta tuvo lugar en diciembre de 2019 e involucró a 11131 personas con un promedio de alrededor de 38 años de edad. La segunda encuesta se realizó a mediados de febrero de 2020 e incluyó a 3.000 encuestados con un promedio de alrededor de 35 años de edad. Para ambas encuestas los participantes completaron una evaluación del bienestar emocional, así como varias medidas demográficas.

A los participantes en la segunda encuesta también se les pidió que indicaran su nivel de conocimiento sobre el coronavirus, respecto a su propagación y la manera de reducir la infección. También se les pidió que indicaran en qué medida sentían una sensación de control sobre las circunstancias del brote. Finalmente, los sujetos completaron una medida que evaluó su conocimiento real del virus, incluyendo «lavado efectivo de manos, uso de desinfectantes, uso de mascarillas, evitar tocarse la boca / ojos / nariz y prevenir la propagación de gotas.”

Cuando los investigadores compararon los resultados de los dos estudios, se reveló una caída del 74% en el bienestar emocional durante la pandemia. Ciertos factores aumentaron la probabilidad de experimentar esta disminución en la salud emocional: vivir en Hubei (la provincia donde comenzó el brote del virus), ser adulto mayor y estar casado. Con respecto a las parejas casadas, los autores sugieren que un brote de virus tiene el potencial de empeorar el conflicto de relación, lo que lleva a una disminución en el bienestar.

Los datos del segundo estudio revelaron un posible factor de protección para el bienestar emocional. Se descubrió que el conocimiento percibido sobre el virus predijo constantemente el bienestar emocional, pero el conocimiento real no lo hizo. 

Los investigadores probaron si la sensación de control podría ser responsable de este efecto. El análisis de mediación encontró que «el conocimiento percibido tuvo un efecto positivo significativo en el sentido de control y ese sentido de control tuvo un efecto positivo significativo en el bienestar emocional». Aún más, una vez que se tuvo en cuenta el efecto de la sensación de control, el efecto del conocimiento percibido en el bienestar emocional ya no era significativo. 

Basados en estos hallazgo, los autores sostuvieron que «los abordajes que aumentan la sensación de control pueden atenuar el efecto perjudicial de un brote en la felicidad.» Consideran, finalmente, que estos datos podrían orientar a los encargados de formular políticas y a los trabajadores de salud mental que esperan reducir el sufrimiento psicológico durante la pandemia.

Referencia bibliográfica:

Yang, H., & Ma, J. (2020). How an Epidemic Outbreak Impacts Happiness: Factors that Worsen (vs. Protect) Emotional Well-being during the Coronavirus Pandemic. Psychiatry Research, 289, 113045. https://doi.org/10.1016/j.psychres.2020.113045

Fuente: Psypost

  • Clínica

Insomnio en los profesionales sanitarios durante la pandemia

  • 13/05/2020
  • David Aparicio

Frontiers in Psychiatry reporta que los profesionales sanitarios que trabajan directamente con las personas infectadas por coronavirus tienen mayor riesgo de insomnio y especifica los factores asociados.

Y no es para menos. Están en la primera linea de riesgo, trabajan durante largos turnos de más de 12 horas, en horarios nocturnos, alejados de sus familias, y durante todo sus turnos son constantemente recordados del riesgo en que se encuentran, tienen que usar doble equipo de protección, dobles mascaras, guantes dobles, zapatos y lentes protectores.

Metodología:  Los investigadores aplicaron una batería online de 4 tests durante la primera fase de la pandemia en la que participaron 1563 médicos en China. Los tests fueron:

  1. Insomnia Severity Index
  2. Modulo de depresión del Patient Health Questionnaire
  3. Escala de ansiedad generalizada
  4. Impact of Events Scale-Revised

Resultados:

  • 36% de los sanitarios tenían síntomas de insomnio
  • 51% de ellos tenía síntoma de depresión
  • 45% mostraba síntomas de ansiedad
  • 73% tenía síntomas de estrés

Análisis estadísticos: Al revisar los datos se encontraron varios factores asociados con mayor o menor riesgo de insomnio:

  • Los más propensos: Aquellos que solo contaban con certificado de escuela secundaria o inferior, y que trabajaban en la unidad de aislamiento y que estaban muy preocupados de infectarse.
  • Los menos propensos: Los médicos eran significativamente menos propensos que las enfermeras a mostrar síntomas de insomnio porque suelen trabajar durante el día y tienen una carga un poco menos abrumadora de trabajo, menos interacción con los pacientes que las enfermeras y en consecuencia tienen menos interrupciones del ciclo circadiano.

Tratamiento recomendado por los investigadores: Para tratar el insomnio de los profesionales de salud, los investigadores recomiendan que se detecte a las persona con los factores de riesgo mencionados y adaptar el tratamiento recomendado, terapia cognitiva conductual para insomnio (CBTI), para las necesidades de estas personas.

Fuente: Psypost Referencia del estudio original: Zhang, C., Yang, L., Liu, S., Ma, S., Wang, Y., Cai, Z., Du, H., Li, R., Kang, L., Su, M., Zhang, J., Liu, Z., & Zhang, B. (2020). Survey of Insomnia and Related Social Psychological Factors Among Medical Staff Involved in the 2019 Novel Coronavirus Disease Outbreak. Frontiers in Psychiatry / Frontiers Research Foundation, 11. https://doi.org/10.3389/fpsyt.2020.00306

  • Clínica

¡Uniendo voces! Cómo vamos a afrontar el sufrimiento que vendrá

  • 13/05/2020
  • Karemi Rodríguez Batista

Ante una situación como la que estamos atravesando, una situación tan inesperada como complicada, no es difícil imaginar lo que en muchos momentos algunos/as de vosotros/as estáis sintiendo. ¿Miedo, tristeza, enojo? ¿En momentos de forma más intensa que en otros, verdad? Lo mismo que yo, y es que esto es completamente normal. Es una respuesta derivada de falta de control y predictibilidad, de la falta o gran limitación de fuentes potentes de satisfacción a las que estábamos acostumbrados/as, y la aparición repentina de nuevas circunstancias adversas, para algunos/as más que para otros/as (pérdida de algún ser querido, del trabajo, de una relación, de un proyecto, convivencias forzadas, etc).

Sin embargo, también quisiera mencionar que dentro de toda esta situación están emergiendo iniciativas prosociales también impactantes, nuevos recursos (seguramente has participado ya en alguna conferencia o clase virtual muchas de libre acceso, o has sido testigo de esos comportamientos altruistas de tus vecinos para con los otros, y otras sorpresas lindas que muy probablemente vendrán). En fin, de cara a la toma de perspectiva, creo que es eficaz ver la otra cara de la moneda. Aún así, lo cierto es que estamos a la puerta de una crisis económica de gran peso y esto, por supuesto, sabemos que derivará en un gran sufrimiento para muchos/as de nosotros/as.

Nuestra opinión es que tenemos que ser muy cautelosos/as y dejar de crear una alarma social que puede obedecer, como bien sabemos, a otro tipo de intereses, que no precisamente el alivio del sufrimiento humano. Que tenemos que dejar de patologizar lo que es una respuesta adaptativa, incluso un problema psicológico, contemplando por tanto, no sólo los factores individuales, sino también esos factores contextuales que están incidiendo, para así poder dirigir mejor nuestros esfuerzos como profesionales y como sociedad.

Finalmente queremos hacer hincapié en el amplio valor del conocimiento sobre el comportamiento humano que tenemos, como instrumento para el desarrollo de intervenciones que potencien conductas más eficaces en los nuevos y variados contextos que se nos plantean.

Es por este motivo que numerosos profesionales de la psicología, de diferentes países y contextos, tanto privado como públicos, nos hemos reunido para elaborar el siguiente manifiesto que pretendemos llevar a los medios, y ¡Necesitamos tu apoyo, necesitamos tu voz!. Para ello solamente te pedimos que, si estás de acuerdo con los planteamientos que en seguida se exponen, sigas el enlace al final del post para firmar. De antemano, te agradecemos muchísimo :-)


MANIFIESTO

Estamos a las puertas de una crisis económica sin parangón en las últimas décadas. Ante esta situación, no es difícil predecir que sus consecuencias conllevarán un enorme sufrimiento para muchas personas, especialmente para aquellas que se encuentran en circunstancias que las hacen más vulnerables. Los/as profesionales de la psicología trabajamos en primera línea y codo a codo con otros/as profesionales para mitigarlo, y es precisamente por eso que hemos visto la urgencia de poner sobre la mesa la necesidad de aportar una forma más útil de entender y abordar ese sufrimiento.

Hace ya mucho que la psicología y amplios sectores de la psiquiatría denuncian la falta de base científica de los denominados “modelos biomédicos” en la práctica profesional y su nula utilidad a la hora de abordar el malestar de las personas. Manuales como el DSM-5 o la CIE-11 tienen como objeto, nunca ocultado, la consideración del malestar individual como trastornos, cuando no enfermedades, para facilitar la gestión sanitaria de estos problemas así como las políticas de aseguradoras, farmacéuticas, etc. Frente a esta perspectiva, es el momento de cambiar la manera en la que consideramos el sufrimiento y los problemas que lo causan y aportar lo que humildemente podamos para mejorar la vida de la gente.

1 – Sufrimiento no es igual a patología

Uno de los asuntos en los que más se ha insistido a lo largo de esta pandemia es en el impacto en la salud mental del confinamiento. Hay posiciones de todos los tipos, desde los más agoreros, que hablan de una “epidemia de traumas”, hasta quienes sostienen que el impacto real será mínimo y que se concentrará en ciertos grupos específicos, concretamente los que han estado en primera línea de atención sanitaria, los que han perdido a familiares y amigos cercanos, los que ya tenían problemas serios de salud mental y los que sufran otro tipo de pérdidas derivadas de esta situación (ruptura de pareja, pérdida y empeoramiento del empleo, etc.)

Entendemos que la patologización del sufrimiento es un recurso de poca ayuda para quienes sufran las consecuencias durante y después del confinamiento, sino que además puede suponer una doble victimización. La consideración del sufrimiento como algo “patológico” y el uso de etiquetas psiquiátricas distrae de atender a las causas socioeconómicas y laborales que pueden estar detrás de este sufrimiento en muchos casos y dirige la atención a cómo se muestra, convirtiendo esas respuestas en síntomas y abordándolo desde una perspectiva fundamentalmente psicofarmacológica.

El objetivo principal de este punto es señalar estos factores contextuales como foco principal de las intervenciones dirigidas a analizar y solventar gran parte de este sufrimiento, sin menoscabo de la necesaria atención terapéutica cuando sea necesario. Si, como vaticinan los economistas, lo que nos encontramos al salir del confinamiento es un déficit económico sin parangón con sus secuelas (desempleo masivo, un estado mermado para atender a las necesidades básicas de la población, además de un gran número de personas que no podrá mantener sus niveles de bienestar), la sola atención a sus consecuencias será tan efectiva como dar analgésicos a quien está siendo apaleado.

2 – A diferentes niveles de problemas, diferentes abordajes

Siempre es el individuo el que sufre, pero no todas las causas del sufrimiento son individuales ni su abordaje es principal y necesariamente a ese nivel. No se trata de negar la viabilidad y necesidad de una intervención individual, que en muchos casos es y será imprescindible, pero sí de señalar que las causas psicológicas (es decir, individuales) que llevan a ese sufrimiento no pueden ser abordadas con el simple uso de psicofármacos. Para estos casos en los que el sufrimiento se debe principalmente a factores individuales, la intervención psicológica debe ser el abordaje de primera elección.

El gran problema que nos legan los modelos biomédicos imperantes en salud mental, principalmente en la psiquiatría pero también en la psicología, es que sobreestiman los factores individuales y se centran en la atención a un sujeto atomizado y aislado de otros. El padecimiento mental está fuertemente ligado a las condiciones de vida de las personas y requiere de acciones a niveles supraindividuales para su prevención y reducción. La pobreza, la desigualdad, las condiciones laborales y habitacionales y sus consecuencias directas no pueden convertirse en problemas individuales ni requieren ser intervenidas a título individual. Proteger la salud mental de las personas supone contar con medios materiales que garanticen su calidad de vida.

3 – La psicología pone sus conocimientos a disposición de la sociedad

La eficacia de las intervenciones psicológicas individuales es un fenómeno probado en el que solamente hay que insistir cuando pretende ser sustituida por la psicofarmacología. En este contexto, lo que toca reclamar es que todas aquellas personas que puedan y quieran beneficiarse de este tipo de intervenciones tengan acceso a aquellas de más calidad y mejor fundamentadas.

Sin menoscabo de ello, es importante señalar que la psicología no solo cuenta con conocimientos y procedimientos aplicables a la terapia individual y dirigidos a abordar los problemas psicológicos. Buena parte del conocimiento sobre el comportamiento humano puede servir para desarrollar intervenciones grupales, comunitarias y de salud pública que favorezcan conductas saludables y prevengan la aparición de una amplia variedad de problemas colectivos.

Para apoyar el manifiesto

La firma del manifiesto supone únicamente dar apoyo a las ideas expresadas en el mismo. Seguiremos recogiendo firmas hasta finales de mayo y el 1 de junio será enviado a los medios con todas las firmas de las personas que lo hayan suscrito. Este manifiesto es TUYO, así que puedes firmarlo, compartirlo y hacer tuyos sus planteamientos y argumentos. Para firmarlo, simplemente sigue el siguiente enlace y rellena el formulario.

Doy mi apoyo al documento CÓMO VAMOS A ABORDAR EL SUFRIMIENTO QUE VENDRÁ

  • Ciencia

La sensibilidad a la ansiedad podría predecir los niveles de actividad física

  • 12/05/2020
  • Maria Fernanda Alonso

¿Qué factores influyen en el comportamiento relacionado a la actividad física? ¿Qué lleva a que tantas personas no cumplan con las recomendaciones semanales mínimas de ejercicio, aún conociendo sus importantes beneficios para la salud física y mental? ¿Por qué algunas personas son capaces de experimentar las actividades físicas de manera positiva y de percibir de esa forma sus efectos posteriores, mientras otros las experimentan como actividades tortuosas? Una nueva investigación encontró que las personas que temen más los síntomas físicos y emocionales de la ansiedad tienden a ser menos activas (Hearon & Harrison, 2020).

En el estudio, 64 adultos jóvenes completaron una evaluación de la sensibilidad a la ansiedad junto con un cuestionario de personalidad de los «Cinco Grandes» antes de usar un acelerómetro de muñeca para medir su movimiento durante una semana. Los investigadores encontraron que la sensibilidad a la ansiedad estaba asociada negativamente con la actividad física. En otras palabras, las personas con un mayor miedo a experimentar ansiedad tendían a presentar niveles reducidos de actividad.

“Espero que los resultados den alguna validación a aquellos que han intentado incorporar el ejercicio regular en su rutina pero continúan encontrando que es desagradable. La sensibilidad a la ansiedad, o el miedo a los síntomas comúnmente asociados con la ansiedad, como el aumento de la frecuencia cardíaca, los pensamientos acelerados, la dificultad para respirar, pueden ser la razón por la cual este es el caso de algunas de estas personas,» explicó la autora del estudio, Bridget A. Hearon, profesora asistente de psicología en el Albright College.

«La buena noticia es que la sensibilidad a la ansiedad se puede reducir bastante rápido con un tratamiento conductual que puede incluir la exposición sistemática a sensaciones desagradables como sudoración o falta de aliento, o programas de ejercicio personalizados que pueden ayudar a disminuir gradualmente esta sensibilidad.»

Un metaanálisis previo de 64 estudios (Wilson & Dishman, 2015) con 88400 participantes, encontró que los rasgos de personalidad apertura, conciencia y extraversión estaban relacionadas con una mayor actividad física, mientras que el neuroticismo estaba relacionado con menor actividad. La amabilidad, por otro lado, no estaba relacionada con la actividad física.

Sin embargo, el nuevo estudio halló que solo la amabilidad se asociaba con la actividad física. Los resultados inconsistentes podrían deberse al hecho de que investigaciones previas se han basado en actividades autoinformadas. “Esto sugiere que se necesitan más estudios que usen medidas objetivas,” explicó Hearon.

Dentro de sus limitaciones, este estudio contó con una muestra que consistía en individuos entre las edades de 18 y 22 años.“Será importante replicar estos hallazgos en una muestra con mayor diversidad de edad,” dijo Hearon.

«Aunque no es el caso en nuestro estudio, otras investigaciones de sensibilidad a la ansiedad y evitación del ejercicio han notado una asociación entre este constructo y un IMC más alto. Dado que nuestra muestra era principalmente adultos jóvenes, sería interesante realizar un estudio longitudinal para determinar si la elevada sensibilidad a la ansiedad en esta etapa predice la disminución del ejercicio y el aumento de peso posterior con el tiempo,» señaló finalmente.

Referencia bibliográfica:

Hearon, B. A., & Harrison, T. J. (2020). Not the exercise type? Personality traits and anxiety sensitivity as predictors of objectively measured physical activity and sedentary time. Journal of Health Psychology, 1359105320906242. https://doi.org/10.1177/1359105320906242

Wilson, K. E., & Dishman, R. K. (2015). Personality and physical activity: A systematic review and meta-analysis. En Personality and Individual Differences (Vol. 72, pp. 230-242). https://doi.org/10.1016/j.paid.2014.08.023

Fuente: Psypost

  • Artículos de opinión (Op-ed)
  • Ciencia

Cinturón de seguridad de la salud mental

  • 12/05/2020
  • Maira Orive

Comienza Fully Present un libro que me regalaron y atesoro. En el capítulo uno, página uno, «¿Qué es mindfulness?,» las autoras refieren que un renombrado psiquiatra pregunta a un auditorio lleno de expertos: «¿cuál es el cinturón de seguridad de la salud mental? El cinturón de seguridad salva vidas.» Le sigue a esta referencia una explicación acerca de que mindfulness podría ser ese cinturón que nos protege. Miremos más de cerca esto.

Leí ese libro hace algunos años, vuelvo a mirarlo de vez en cuando, y la imagen del seat belt me conmueve aún hoy. No escribí sobre esto hasta ahora porque me suele pasar que «otros escriben mejor,» que «todos tienen acceso a lo mismo que yo,» que «esto es harto conocido,» y darme cuenta de mis pensamientos juzgando es EL momento para barajar y dar de nuevo.

Susan y Diana, quienes escriben el libro, lo dedican a «todos los que tengan la curiosidad para explorar sus mentes y corazones usando la herramienta de mindfulness.» De manera que aquí estamos, ejercitando la curiosidad.

Un cinturón de seguridad salva vidas

En estos tiempos he leído muchas referencias a la montaña rusa emocional, y he escuchado en varias oportunidades que las emociones que sentimos cambian en la semana, en el día, a cada hora. Nos pasa. Nos levantamos de una manera, desayunamos de otra, hacemos algunas cosas, cambios, virajes, turbulencias, idas y vueltas propias y de las personas que amamos. También escuchamos, sostenemos, nos escuchan y sostienen y entonces… ¿cómo nos mantenemos en equilibrio en este dinámico viaje? (no importa cuándo leas esto, la vida tiene momentos de encanto, de hermosos paisajes y también de cuesta arriba, cimbronazos, frenos de mano cuando venís a 120 km/h, situaciones de quedarse sin combustible, curvas peligrosas y tramos de aquaplaning). Además estamos bombardeados por noticias, fragmentos de historias que nos creemos y se siguen contando, condiciones para participar, para formar parte, para ser, y muchas reglas estrictas difíciles de seguir para estar en el mundo.

  • ¿Qué nos mantiene pegados al asiento en este viaje?
  • ¿Qué nos permite ver lo que sucede como una parte del recorrido de nuestra vida?
  • ¿Qué nos ayuda a considerar que no vamos volar por los aires?
  • ¿Qué nos da la opción de estar ahí, presentes, girando, cayendo, levantándonos; cayéndonos y levantándonos de nuevo?
  • ¿Qué nos permite darnos tiempo y espacio para sentir, pasarla como la estamos pasando y luego decidir?

Una respuesta puede ser «el entrenamiento en mindfulness».

Tal vez el viaje se aligere si estamos atentos, si ejercitamos esa disposición a estar presente. Probablemente la atención al momento a momento de la experiencia y la consciencia plena de que estamos donde estamos sea útil. Probemos trabajar entonces sobre una actitud ecuánime y un frenar con intención, recordándonos que así está siendo el viaje, ahora, acá. Que luego va a cambiar todo y más luego también, independientemente de lo que nosotros hayamos imaginado. Las cosas no salen como queremos, como pensamos, como deseamos.

Puede que ayude ensayar el vernos pensando y sintiendo, tomando distancia, puede que ayude bastante detenernos a ver cómo funcionan nuestros pensamientos, emociones, sensaciones corporales y puede que notemos la impermanencia, tanto de los eventos internos como de los externos.

El reconocimiento de que sufrimos como todos los demás va a asomarse. El sufrimiento va a aparecer, real y palpable. El reconocimiento de la imposibilidad de sacarnos el sufrimiento, también. Junto con la compasión suficiente para poder quedarnos, acompañando, cuando el sufrimiento no es propio. Cuidarnos cuando estamos sufriendo, sin la lucha que nos agrega tanto dolor va a ser una opción viable. Con algo de tiempo también nacerá la sorpresa de que podemos elegir una actitud frente a la adversidad y que la actitud frente a lo que pasa es un montón.

Un día descubrimos que hacemos elecciones conscientes, que existe en nosotros una orientación de las acciones, que hay un norte, esa dirección apunta hacia nuestros valores personales y que se presenta el compromiso con la propia existencia. Las preguntas se abren a: ¿qué persona quiero ser ahora? Puedo estar plenamente, con lo que sea que suceda, con esto que siento, con esto que pienso?

El registro de nuestra reactividad colabora bastante. Ya no podemos hacernos los tontos, o podemos hacernos los tontos y saber que la dejamos pasar esta vez. La habilidad para poner un intervalo de tiempo antes de reaccionar nos permite elegir de nuevo. Darnos cuenta que nada malo pasa si nos tomamos un momento calma un poco. Entender que bueno y malo son máscaras, artificios, es sólo una cuestión de fineza de la observación.

La mirada compasiva con nosotros llega para quedarse, el aviso de que estamos siendo demasiado críticos, y autocríticos no tarda en sonar como un bocinazo en la bocacalle.

Todo está bien con vos. ¡Sólo respirá! Ya llegaste. Estás haciendo lo mejor que podés, como todos los demás. El viaje es difícil. Y ser testigo del propio viaje da un poco de aire. Verse desde otro lugar puede darte un respiro. Ir al asiento del acompañante, y permitirte que te lleven. O ir al asiento de atrás y disfrutar del paisaje, escuchando un poco de música y respirando:

«Y lo mejor que me pudo pasar en el viaje/ fue mirar el paisaje y seguir» (Vine hasta aquí – Los piojos),

«Hay días para quedarse a mirar/ y hay otros en que hay mucho para ver/ hay días sospechosamente light» (Mi gin tonic – Calamaro) ,

«un corazón y un plan fugaz/ es todo lo que tengo/ y es todo lo que hay (Es todo lo que tengo y es todo lo que hay – Lisandro Aristimuño),

«Calma / todo está en calma/ deja que el beso dure/ deja que el tiempo cure» (La edad del cielo – Jorge Drexler),

«Cada cosa me sorprende si la puedo ver/ Un día a la vez/ Es mejor lo que se aprende si lo dejo ser/Lo que quiera ser» (Un día a la vez – Debi Nova)

Buen viaje! Be safe!

Referencia bibliográfica:
Smalley, S. Winston, D (2010) Fully Present. The Science, Art, and Practice of mindfulness. 1st Edition.
Da capo Press Life Long Books.

Las canciones las fueron pasando amigos en todos estos días.

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Las reaperturas marcan una nueva fase: el ‘ensayo y error’ global

  • 11/05/2020
  • David Aparicio

Max Fisher para The New York Times en español:

La primera ola de reaperturas, principalmente en Asia y Europa, nos da atisbos de lo que podría convertirse en un proceso continuo de experimentación y recalibración.
Cada política, como el distanciamiento de los estudiantes en las escuelas danesas o los controles de temperatura en los restaurantes de Hong Kong, si bien se basa en el conocimiento científico y en la relación costo-beneficio calculada, también es una prueba de lo que funciona, de lo que vale la pena y de lo que la gente aceptará.
Aunque la experiencia adquirida en la vida convertirá algunas incógnitas en conocimientos, muchas preguntas pueden quedar sin respuesta durante la que se espera que sea una crisis de uno a dos años.
Eso incluye la que puede ser la pregunta más difícil, pero la más urgente de todas: ¿cuál es el valor de una vida salvada?
Los países no tienen más remedio que adivinar los cálculos éticos que les revuelven el estómago. ¿Cuántas vidas deberían arriesgarse para salvar a mil personas del desempleo? ¿Para evitar que una generación de niños se atrase en la escuela? ¿Para salvaguardar una sensación de normalidad?

Lee el artículo completo en The New York Times en español.

  • Clínica

Suicidio y COVID-19

  • 08/05/2020
  • Alejandra Alonso

Algunos expertos han discutido el potencial del distanciamiento físico prolongado para aumentar el riesgo de suicidio.

Según Reger, Stanley y Joiner (2020) la prevención de suicidio debe ser una prioridad en materia de salud pública durante esta crisis. Algunos factores que pueden contribuir al aumento del riesgo de suicidio son:

1. Estrés económico

Debido al cierre prolongado de negocios y eventos, se teme un gran golpe económico a nivel mundial. Investigaciones sugieren que el estrés económico prolongado podría vincularse con aumento de riesgo suicida (Oyesanya, Lopez-Morinigo, Dutta, 2015).

2. Aislamiento social

La teoría interpersonal (Van Orden , Witte, Cukrowicz, Braithwaite, Selby y Joiner, 2010) del suicidio enfatiza el rol clave de las conexiones sociales en la prevención del suicidio, ya que es probable que las personas con ideación suicida tengan pocas conexiones con otros y muchas veces se distancian, lo que sube el riesgo. Es por esto que preocupan las características de la mayor estrategia de prevención del contagio utilizada en esta pandemia, que favorece los sentimientos de soledad y el aislamiento.

3. Disminución de acceso al apoyo religioso y de la comunidad

Muchas personas asisten regularmente a actividades religiosas o de la comunidad que proveen apoyo social. Incluso hay datos que sugieren que las tasas de suicidio son más bajas para personas que asisten a servicios religiosos (VanderWeeler, Li, Tsai, et al, 2016). El cierre de iglesias y actividades comunitarias podría aumentar el aislamiento social y, en consecuencia, el riesgo de suicidio.

4. Barreras para el tratamiento en salud mental

Tanto el distanciamiento físico, como la situación económica, la baja importancia que se le da a los servicios de salud mental en este momento y el congestionamiento de salas de emergencia, crean barreras para que muchas personas reciban tratamiento psicológico, afectando negativamente a pacientes con ideación suicida.

5. Enfermedad y problemas médicos

Varias enfermedades físicas han mostrado una asociación con la conducta suicida, especialmente en personas mayores (65 años en adelante): discapacidad funcional, enfermedades malignas, trastornos neurológicos, dolor, enfermedades del hígado, enfermedades genitales en hombres, enfermedad pulmonar obstructiva crónica y artritis (Mellqvist Fässberg, Cheung, Canetto, Erlangsen, Lapierre, Lindner, Draper, Gallo, Wong, Wu, Duberstein y Wærn, 2016).

6. Resultado de la ansiedad nacional

Como hemos mencionado en artículos anteriores, la exposición a las noticias actualmente puede ser un factor que aumente los niveles de ansiedad. Esto a su vez podría ser una dificultad adicional para personas con problemas preexistentes de salud mental (como depresión).

7. Riesgo de suicidio para profesionales de la salud

Muchos estudios han documentado altas tasas de suicidio en personal de salud, especialmente para las mujeres (Dutheil, Aubert, Pereira, Dambrun, Moustafa, Mermillod, Baker, Trousselarf, Lesage y Navel, 2019). Estos datos provienen de estudios anteriores a la pandemia. Actualmente el personal de salud se preocupa por estar expuestos al virus, contagiar a familiares, por sus colegas enfermos, por la falta de equipo de protección, hospitales llenos y estrés laboral.

Oportunidad en prevención de suicidio

Según los autores, a pesar de la cantidad de factores preocupantes que se juntan en esta pandemia, hay oportunidades de mejorar los esfuerzos de prevención del suicidio. Esto incluye mantener algunas medidas como:

  1. Distanciamiento físico, no social: gracias a la tecnología es posible que sigamos conectados con familiares, amigos, compañeros de trabajo e incluso hermanos de iglesia. Dando continuidad y fortaleciendo los lazos e incluso llevando a cabo algunas actividades de forma creativa.
  2. Telepsicología: cuyo uso e investigación, sobre todo en relación a prevención de suicidio, se había visto obstaculizado por miedo a eventos adversos y demandas. Además de atender problemas de velocidad y acceso a internet, debe darse un cambio cultural que se traduzca en legislación que facilite las intervenciones en prevención de suicidio.
  3. Aumentar acceso a cuidados de salud mental: los autores recomiendan que en los procedimientos de detección del COVID-19 se realicen sondeos de crisis en salud mental.
  4. Prevención del suicidio a distancia: algunas intervenciones con evidencia han sido diseñadas para ser llevadas a cabo de forma remota. Por ejemplo, intervenciones breves por teléfono o la intervención Caring Letters, donde se envían cartas por correo, que han mostrado reducir el riesgo de suicidio en pruebas aleatorias controladas (De Leo, Carollo y Dello Buono, 1995; De Leo, Buono y Dwyer, 2002; Fleischmann et al, 2008).
  5. Reporte de los medios: los autores sugieren que los medios de comunicación sigan las guías de reporte de suicidio y proveer teléfonos donde comunicarse en relación a prevención de suicidio.

Reger y colegas notan un lado positivo de la situación actual: luego de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 las tasas de suicidio disminuyeron en Estados Unidos. Tal vez luego de esta crisis pueda suceder algo parecido. Una hipótesis explica que podría deberse al efecto de unión, donde sujetos que pasaron por una experiencia compartida se apoyan de forma mutua fortaleciendo la conexión social (alentador, considerando que se trata del mundo entero pasando por lo mismo). Adicionalmente, la tecnología actual facilita la integración y unidad. Por último, las epidemias y pandemias pueden cambiar la perspectiva de las personas sobre la salud y la muerte, haciéndoles apreciar más la vida y disminuyendo el riesgo de suicidio.

Independientemente de esto, debemos estar preparados para un posible incremento y mejorar nuestros servicios de prevención durante la crisis.

Referencia: Reger MA, Stanley IH, Joiner TE. Suicide Mortality and Coronavirus Disease 2019—A Perfect Storm? JAMA Psychiatry. Published online April 10, 2020. doi:10.1001/jamapsychiatry.2020.1060

Fuente: JAMA Psychiatry

  • Ciencia

La exposición repetida a imágenes de personas con bajo peso o sobrepeso, ¿afecta a la satisfacción con el propio cuerpo?

  • 08/05/2020
  • Maria Fernanda Alonso

Los desórdenes alimenticios se encuentran dentro de los seis trastornos mentales con mayor prevalencia a nivel mundial. Entender que refieren al dolor emocional y no a la comida es de suma importancia para abordarlos. Asimismo, existen diversos factores que tienen cierta influencia en la concepción que tenemos de un cuerpo saludable o un cuerpo ideal, y en la del propio cuerpo. Según un estudio reciente realizado con mujeres, ver repetidamente cuerpos con bajo peso o con sobrepeso puede afectar las percepciones sobre cómo se ve un cuerpo «normal,» pero no parece tener un gran impacto en la satisfacción con el propio cuerpo (Bould et al., 2020).

«Es posible cambiar la forma en que las mujeres ven el tamaño del cuerpo de los demás mostrándoles cuerpos de diferentes tamaños,” explicó la autora del estudio Helen Bould, profesora consultora en Psiquiatría Infantil y Adolescente de la Universidad de Bristol y Gloucestershire Health y Care NHS Foundation Trust. 

En el estudio, 93 mujeres de entre 18 y 30 años de edad fueron asignadas al azar a uno de tres grupos. Uno de ellos vio repetidamente fotografías de mujeres con sobrepeso; otro vio fotografías de mujeres con bajo peso; y el último vio fotografías de mujeres que no tenían ni sobrepeso ni bajo peso. Para garantizar que los participantes prestaran atención, debían indicar si la fotografía tenía la misma identidad que la presentada inmediatamente antes, o una identidad diferente.

Los participantes completaron esta tarea dos veces al día durante una semana. Al final de la semana, completaron medidas de su percepción del tamaño del cuerpo.  «Elegimos estudiar a las mujeres primero, ya que los trastornos alimentarios son 5-10 veces más frecuentes en mujeres que en hombres,» explicó Bould.

El equipo de investigación encontró evidencia de que la exposición repetida a diferentes pesos corporales alteró las percepciones del tamaño de los cuerpos de otras mujeres. Las mujeres que vieron repetidamente los cuerpos con bajo peso terminaron percibiendo que menos cuerpos presentaban bajo peso y más cuerpos tenían sobrepeso. Las mujeres que vieron repetidamente cuerpos con sobrepeso, por otro lado, mostraron el patrón opuesto.

Pero las fotografías no parecían afectar la percepción de las participantes sobre su propio tamaño corporal o su satisfacción corporal.

Sin embargo, hubo alguna evidencia de que las fotografías influyeron en su tamaño corporal ideal. Se pidió a los participantes que modificaran el peso, el busto, la cintura y el tamaño de la cadera de un avatar de computadora para indicar el tamaño y la forma a la que más les gustaría parecerse. Los expuestos a las imágenes de bajo peso tendían a crear cuerpos ideales más delgados.

“La visualización repetida de imágenes de cuerpos de diferentes tamaños cambia la forma en que las mujeres ven el tamaño de otras imágenes corporales. No encontramos que haya cambiado de manera confiable su visión de su propio tamaño pero si se les muestra de manera repetida imágenes de mujeres más pequeñas, su tamaño de cuerpo ideal se vuelve más pequeño,” dijo Bould.

La autora explicó que, en cuanto al diseño del ensayo hubieron decisiones importantes, como cuán grande o cuán pequeña hacer las diferentes imágenes, y el uso de imágenes manipuladas de mujeres reales, en lugar de imágenes de revistas con aerógrafo. Por lo tanto, aún quedan preguntas por responder sobre los efectos de la exposición repetida a fotos idealizadas, por ejemplo, en Instagram. “También realizamos nuestro ensayo en mujeres sanas, no en mujeres con un trastorno alimentario, por lo que sería útil realizar estudios futuros tanto en una población de pacientes como en hombres,» señaló finalmente.

Referencia bibliográfica:

Bould, H., Noonan, K., Penton-Voak, I., Skinner, A., Munafò, M. R., Park, R. J., Broome, M. R., & Harmer, C. J. (2020). Does repeatedly viewing overweight versus underweight images change perception of and satisfaction with own body size? En Royal Society Open Science (Vol. 7, Número 4, p. 190704). https://doi.org/10.1098/rsos.190704

Fuente: Psypost

  • Ciencia

Cómo el cerebro se vuelve adicto al juego

  • 07/05/2020
  • Equipo de Redacción

Hay varios factores que crean un adicto al juego. Según los especialistas, hay personas que son más propensas que otros al juego y que acaban siendo adictos. El juego es una actividad social que no tiene que ser perjudicial para la salud. El control de la propia persona debe ser el que marque la diferencia, como en todo, los excesos pueden acabar de ser los culpables de que una persona deje su vida a un lado, para hacer frente a otros elementos. Las adicciones no tienen porque aparecer, aunque son posibles en estos aspectos.

Hay juegos más visitados con más posibilidad de crear adicción

Cuanto más visitado es un juego, más posibilidades de que haya adictos a este. Ofreciendo más opciones del juego y la posibilidad de jugar desde cualquier lugar la popularidad de rasca y gana online supera el éxito de sus versiones de papel. Eso quiere decir que habrá muchas personas que están especialmente pendientes de este juego online. Los especialistas hablan de un desequilibrio en el cerebro que genera esta falsa sensación de euforia.

La dopamina es una sustancia que produce el cerebro. El bienestar llega con este elemento que también está relacionado con el juego, según los especialistas. La pérdida de control a la hora de conseguir que un jugador disfrute de este juego responsable puede producirse en cualquier momento. Hay algunos elementos que son especialmente necesarios para un juego responsable. No invertir más de la cuenta y tener siempre un presupuesto que esté pendiente para poder ceñirse a él.

La falsa euforia que provoca la adicción al juego

El cerebro de un jugador vive el éxito de una forma distinta. Concibe el juego como una forma de cambiarles la vida, aunque eso no será así. Habrá que buscar alternativas para poder ganar dinero o poner el juego en su sitio. No podrá pensar que es una actividad de ocio, sino que centrará todos sus esfuerzos en que ocupe la parte central de su vida. Los jugadores piensan que el juego es el eje central de sus vidas.

La falsa euforia que genera el juego, provoca la llegada de malas decisiones. No se puede pensar de forma correcta, teniendo en cuenta que el juego es el centro y lo demás son elementos secundarios de un tipo de actividades que pueden acabar siendo arrolladas por el juego. El jugador no entiende que esta actividad puede acabar contándole todo su universo, solo tiene en mente jugar para ganar y transformar su vida.

La adicción al juego se concentra en una zona del cerebro

La misma zona del cerebro en la que se concentra la adicción a la cocaína es la que afecta a los ludópatas, según un estudio. Según Eduardo Carreño especialista en adictos al juego: «Por un lado, en las casas de apuestas, por ejemplo, te dan un resultado inmediato, lo cual hace que una persona se convierta en adicta con mayor facilidad. Sin embargo, se tarda más en tener un problema crónico con la ludopatía que con la cocaína, pues esta última produce un daño irreversible con mayor rapidez».

La adicción al juego puede acabar siendo peor a nivel social, aislando y eliminando a esa persona de un ciclo natural en el que esta actividad nociva se convierte en el centro de sus vidas.

  • Ciencia

Teletrabajo y conciliación: el estrés se ceba con las mujeres

  • 06/05/2020
  • The Conversation

Son infinitas las miradas que se podrían lanzar sobre la alteración que producen en nuestra vida cotidiana las medidas de confinamiento de la ciudadanía incluidas en el Real Decreto Ley 8/2020.

Entre todas ellas, creemos que es necesario un análisis sobre las dificultades afrontadas por las mujeres con cargas familiares que viven esta etapa de confinamiento teniendo que compaginar dichas cargas con su jornada laboral a través de la fórmula del teletrabajo (que apenas era el 4 % antes de la pandemia).

Esta es una mirada hacia la ‘hipotética’ conciliación familiar y laboral cuando confluyen y transcurren ambos acontecimientos en el mismo espacio y tiempo, en un escenario donde todo se solapa y se desdibuja.

Ha sido la división sexual del trabajo la que ha legitimado tanto la separación de espacios como los falsos discursos dicotómicos, dando lugar a antagonismos entre las identidades sexuales por un lado y entre los ámbitos público y privado-doméstico por otro.

El primero (el ámbito público), dedicado a la producción de bienes, tradicionalmente atribuido a los hombres. Y, el segundo (el ámbito privado), centrado en las tareas de reproducción y cuidado de la vida, tradicionalmente asignado a las mujeres e invisibilizado en su problemática y especificidad. Con todo, en este momento esa división queda diluida en muchos hogares como consecuencia de la conjunción entre el confinamiento y el teletrabajo.

El papel de la cultura y el discurso social

Por mucho discurso oficial emitido en pro de la igualdad de oportunidades, y a pesar de los cambios de modelo de paternidades y masculinidades que van produciéndose, la cultura y el discurso social marca los distintos usos de los espacios y de los tiempos.

Mientras que para las mujeres este discurso ha condicionado un catálogo de prácticas de cuidado y una serie de demandas que impedían apropiarse de un tiempo en singular, en los hombres se ha traducido en el beneficio del tiempo propio. Una buena parte de las prácticas cotidianas de cuidados vienen regidas por este uso del tiempo. En la última Encuesta de Usos del Tiempo disponible las mujeres dedicaban el doble de tiempo a las tareas de cuidado que los varones.

Mujeres con menores a su cargo

En este contexto de crisis sin precedentes, y desde la Sociología, pretendemos comprender los efectos que pueda tener esta situación sobre la conciliación entre las mujeres que se encuentran teletrabajando y que tienen menores a su cargo.

Para ello, un grupo de investigación de la Universidad de Valencia ha iniciado un estudio basado en entrevistas telefónicas a mujeres que cumplen con estas características. Es posible ya mostrar algunos resultados preliminares a este respecto. Además de las entrevistas en profundidad sobre su situación, se ha puesto en marcha un cuestionario que todavía se encuentra abierto a respuestas.

Algunos resultados preliminares

  1. Las mujeres que están teletrabajando mientras los niños y niñas se encuentran confinados en casa no tienen solo que trabajar y a la vez realizar tareas de cuidado de los pequeños, sino que en ocasiones se añade que deben intentar facilitar que sus parejas trabajen o teletrabajen. Esto suele ser así cuando los horarios de trabajo de la pareja son rígidos y no se permiten interrupciones.
  2. Algunas sienten que están todo el día trabajando. A menudo, tener flexibilidad de horarios se convierte en una demostración continua y un ejercicio de responsabilidad para con sus superiores. Muchas de ellas están trabajando a la vez que están cuidando, y eso es durante todo el día.
  3. El seguimiento escolar de los hijos e hijas en edad educativa suele desarrollarse mayoritariamente por las madres. Esto se ha convertido en un elemento de ansiedad y estrés añadido. Esta situación podría, incluso, llegar a dañar la convivencia con las y los menores recluidos.
  4. Las pantallas digitales en criaturas de corta edad se están convirtiendo en un perverso recurso facilitador de la jornada laboral.
  5. En algunas parejas se ha observado una mayor disposición por parte de los hombres a realizar tareas que no solían realizar antes (poner lavadoras, cocinar, ir a la compra, compartir horas de juego con los niños…).
  6. Por ultimo, es un recurso habitual por parte de las madres con ocupaciones de desempeño flexible, y que requieren tareas de máxima concentración y silencio, el teletrabajar durante la madrugada, bien sea retrasando el momento de ir a la cama o levantándose antes que el resto de miembros de la familia.Esto último, también permite a las madres atender la rigidez del trabajo de cuidados, organizar y gestionar la jornada educativa de hijos e hijas confinados en edad escolar de nivel obligatorio.

¿Cambiará algo tras el confinamiento?

Para concluir, y tras estas incipientes observaciones, son muchas las preguntas que se vislumbran de cara a un futuro inmediato. ¿Qué ocurrirá cuando la ciudadanía tenga que dar respuestas a la potencial crisis de cuidados que ya se deja entrever? ¿Cómo se resolverá la situación tras el confinamiento sin los servicios educativos esenciales que permitan el desarrollo de las jornadas laborales presenciales? ¿Seguirán siendo las mujeres las que con mayor frecuencia se constituyan como el eslabón flexible cuándo el requerimiento en cuidados se vuelve rígido y exigente?


Autoras: 

  • Cristina Benlloch: Departamento de Sociología y Antropología Social, Universitat de València
  • Empar Aguado Bloise: Profesora del Departamento de Sociología y Antropología Social de la UVEG- Miembra del Institut Universitari d’Estudis de la Dona UVEG – Miembra del Consejo del IET de la UAB, Universitat de València

Artículo publicado en The Conversation y cedido para su re-pubicación en Psyciencia.

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