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  • Ciencia

¿Puede Mindfulness ser útil en la educación y como tratamiento preventivo de la depresión?

  • 06/09/2019
  • Maria Fernanda Alonso

Meditadores experimentados mostraron un patrón diferente de actividad cerebral en comparación con quienes no practicaban meditación durante una prueba cognitiva de impulsividad y atención sostenida (Bailey et al., 2019).

“He trabajado en un centro de investigación en psiquiatría durante diez años. Utilizamos técnicas de estimulación cerebral para tratar la depresión que no ha respondido a la medicación típica,» dijo el autor del estudio Neil W. Bailey, investigador postdoctoral en el Centro Epworth para la Innovación en Salud Mental. “Al ver cuán ineficaces pueden ser los tratamientos para la depresión (alrededor del 50% de las tasas de éxito se consideran altas) y cuán común se ha vuelto la depresión, me interesó saber si había métodos para prevenirla en lugar de tratarla una vez que las personas ya estaban deprimidas. Mindfulness parece ser una excelente opción.”

De hecho, una investigación con estudiantes de medicina encontró que dos horas de mindfulness sirven para prevenir la depresión en este grupo. Por su parte, un metaanálisis mostró que las Intervenciones basadas en mindfulness son efectivas en el tratamiento de trastornos mentales. Por si esto fuera poco, practicar Mindfulness se relacionó con con mayores niveles de satisfacción sexual y reducción de inseguridades.

Cualquier persona podría practicar Mindfulness, y es posible aprender esta práctica online, por lo que podría aplicarse en toda la sociedad. En particular, se ha demostrado que es eficaz para mejorar tanto la salud mental como el rendimiento académico en las escuelas. De hecho, las ganancias en el rendimiento académico superan el costo del tiempo de practicar mindfulness. “Como tal, implementar mindfulness en las escuelas no le quitaría otros aspectos al plan de estudios,» dijo Bailey.

“Con el fin de fortalecer el caso para implementar mindfulness en las escuelas, nuestro equipo se ha centrado en explicar cómo conduce a mejorar la salud mental y el rendimiento cognitivo.” Y explica la importancia de comprender los mecanismos de acción de una intervención con el fin de ajustar sus parámetros para lograr mayor efectividad y beneficios para quienes emprenden la intervención.

Mindfulness en pruebas de atención y autocontrol

Los investigadores utilizaron electroencefalografía (EEG) para comparar la actividad eléctrica de los cerebros de 34 meditadores con 28 controles demográficamente compatibles sin experiencia en meditación. Todos los meditadores habían practicado meditación durante al menos dos horas por semana durante seis meses, y la duración promedio de la experiencia de meditación fue de 8 años.

Durante el estudio de monitoreo cerebral, los participantes completaron una tarea computarizada de inhibición de la respuesta que consistió en una prueba común de atención y autocontrol. No hubo diferencias significativas en los tiempos de reacción entre los dos grupos, pero los meditadores tendieron a dar respuestas más precisas, y los investigadores también observaron diferencias en la actividad cerebral.

Este estudio sugiere que el mejor desempeño en la realización de las tareas se debió a que quienes eran experimentados practicantes de mindfulness activaron más su corteza frontal cuando completaron las tareas. La actividad en esta área está relacionada con la atención y la toma de decisiones, por lo que es probable que dicha actividad los haya ayudado a enfocarse en la tarea (que implicaba decidir responder rápidamente a una imagen mostrada en la pantalla de una computadora, al tiempo que inhibía el impulso de responder a otra imagen), explicó Bailey.

“Inesperadamente, los meditadores también mostraron más actividad en su lóbulo parietal derecho entre 0 y 50 ms después de que las imágenes se presentaran en la pantalla de computadora. Este período de tiempo es anterior a que la información de las imágenes llegue incluso al lóbulo occipital, que es donde se procesa la visión.»

“Aunque sería tentador atribuir esto a algo surrealista (como la precognición), los estímulos se presentaron a un ritmo predecible, por lo que parece que los meditadores estaban preparando su lóbulo parietal derecho para procesar la información visual; estaban anticipando las imágenes más efectivamente que los no meditadores. Como resultado, podían tomar con mayor precisión decisiones muy rápidas sobre si responder a las imágenes o no,” explicó Bailey.

Limitaciones del estudio

“El estudio fue de diseño transversal, lo que significa que comparó a los no meditadores sanos con personas que habían estado practicando meditación durante años, sin evaluarlos antes de comenzar a practicar. Este diseño de estudio tampoco tiene un grupo de control activo para la comparación con los meditadores (¡sería muy difícil usar un diseño de estudio longitudinal de control activo que incluya meditadores con ocho años de experiencia!),” dijo Bailey.

«Sin un grupo de control activo, la interpretación del estudio con la menor cantidad de suposiciones es que las diferencias que encontramos se relacionan con llevar una vida que involucra meditación pero no sugiere que la meditación sea causal en las diferencias. Sin embargo, otra investigación que utiliza grupos de control activo ha demostrado que la meditación causa cambios en el rendimiento cognitivo y la actividad cerebral.»

La advertencia principal es que hasta que el estudio sea replicado, no podemos estar seguros de que los resultados no sean específicos de las personas que participaron en él. Bailey comenta que están terminando de recopilar datos para una réplica de este estudio.

Tampoco está claro si los hallazgos se extienden a meditadores menos experimentados.

Implicancias de los hallazgos

Se necesita más investigación para determinar cuánta práctica de mindfulness es suficiente para obtener beneficios y qué pueden esperar las personas de las diferentes cantidades de práctica. Pero los hallazgos sugieren que practicar meditación no solo mejora las respuestas neuronales típicas. Puede cambiar la forma en que el cerebro procesa la información.

“Investigaciones anteriores han demostrado que la actividad cerebral difiere entre las personas que se desempeñan bien en tareas cognitivas y las que no lo hacen.” Esta investigación muestra que quienes tienen alto rendimiento activan las mismas regiones cerebrales que los que tienen bajo rendimiento, pero generan voltajes más altos (más actividad) en esas regiones, explicó Bailey.

“Nuestra investigación parece sugerir que este no es el caso en los meditadores (a veces, incluso, ellos muestran voltajes más bajos (menos actividad)). Sin embargo, los meditadores activan diferentes regiones del cerebro. Parece que en lugar de generar más actividad, están utilizando una estrategia diferente para desempeñarse mejor, a veces mientras generan menos actividad (por lo que sus cerebros pueden estar actuando de manera más eficiente en lugar de trabajar más duro).»

“Nos preguntamos si esto explica (al menos en parte) la mejora de la salud mental experimentada por los meditadores”: responder a eventos con un mayor rendimiento cognitivo, y al mismo tiempo tener cerebros que trabajan menos ciertamente parece una forma menos estresante y más pacífica de pasar el día, concluyó Bailey.

Referencia:

Bailey, N. W., Freedman, G., Raj, K., Sullivan, C. M., Rogasch, N. C., Chung, S. W., … Fitzgerald, P. B. (2019). Mindfulness meditators show altered distributions of early and late neural activity markers of attention in a response inhibition task. PloS One, 14(8), e0203096. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0203096

Fuente: PsyPost

  • Ciencia

Usar metáforas impulsa el crecimiento luego de alcanzar nuestros objetivos

  • 06/09/2019
  • Maria Fernanda Alonso

Una vida enfocada en valores nos ofrece una mirada amplia de la realidad y de la vida en general, donde la gratificación por el logro de objetivos cobra un matiz diferente.

Proponerse metas es toda una ciencia, en la que nuestro enfoque será determinante para no ceder ante el “síndrome de la falsa esperanza.” Algo muy bueno es que, al ser este un aspecto tan importante de la vida, muchos investigadores se han dedicado a estudiar, indagar y profundizar guías y recomendaciones para que podamos alcanzarlas con éxito (y con el esfuerzo que requieren, por supuesto).

Fijarse objetivos (aprobar un examen, correr un maratón, perder 10 kilogramos de exceso de peso o ganar un ascenso) y alcanzarlos tiene un impacto de gran magnitud en nuestro bienestar físico y psicológico, pero no se ha prestado tanta atención al comportamiento de las personas después de haber logrado sus objetivos.

¿Qué pasa después de alcanzar el objetivo?

Aunque generalmente es bueno continuar estudiando, haciendo ejercicio, comiendo saludablemente, trabajando duro, etc., esto no siempre sucede. Por ejemplo, un seguimiento de los concursantes que ganaron el programa de televisión para perder peso “The Biggest Loser”, descubrió que seis años después, la mayoría pesaba aún más que al principio del programa (Fothergill et al., 2016).

Sin embargo, recientemente investigadores encontraron que es más probable que las personas mantengan buenos comportamientos si, en lugar de pensar en lograr un objetivo como «llegar a un destino,» lo ven como «completar un viaje» (Huang & Aaker, 2019).

Dependemos en gran medida de las metáforas cuando consideramos conceptos y aspectos abstractos de nuestras vidas. Entonces, Szu-Chi Huang y Jennifer Aaker de la Escuela de Graduados de Stanford razonaron que pensar en una meta como la finalización de un viaje podría llevar a las personas a reflexionar sobre cómo habían sido al principio, y todos los altibajos del camino. Esto podría hacerles sentir que habían cambiado, que llegaron a ser el tipo de personas que se involucra en estos nuevos comportamientos específicos, y por ende los haría más propensos a mantenerlos.

Completar un viaje

En una serie de seis estudios que involucraron a más de 1600 personas, esto es exactamente lo que encontraron. Primero observaron dos grupos compuestos por más de 400 estudiantes estadounidenses y personal universitario que recientemente habían alcanzado una meta académica o física. Se les pidió a los participantes que pensaran de qué manera su experiencia de alcanzar la meta era como «completar un viaje» o «llegar a un destino,» o simplemente se les dijo que pensaran en lograr la meta sin una metáfora adjunta. Aquellos que vieron el objetivo como la finalización de un viaje no solo expresaron intenciones más fuertes de continuar con los comportamientos relacionados con el objetivo, sino que también lo hicieron (el grupo que logró una meta física y pensó en su objetivo como un viaje fue más propenso a inscribirse en programas de ejercicio físico continuo, por ejemplo).

En investigaciones posteriores, las autoras caracterizaron aún más este efecto. En un estudio, 265 personas que hacían dieta establecieron objetivos diarios de ingesta de calorías y rastrearon su consumo durante siete días. Después del final del programa dietario, aquellos que pensaban en su logro como la finalización de un viaje nuevamente tenían más probabilidades de indicar que continuarían con su comportamiento de dieta. Y lo que es más importante, este grupo también tenía mayores sentimientos de crecimiento personal, lo que sugiere que este podría ser el mecanismo subyacente para tal efecto.

Otro estudio, que involucró un programa de caminata de 14 días con el objetivo de alcanzar 100.000 pasos, reveló que la metáfora del viaje alentó el comportamiento beneficioso después de que los participantes habían alcanzado su objetivo, pero no cuando se acercaban a lograrlo. Cuando se vislumbra un objetivo, pero aún no se ha logrado, centrarse en los aspectos de la llegada al destino podría ser más motivador, probablemente porque acentúa el objetivo final que uno aún necesita alcanzar, señalan las investigadoras.

Y el fenómeno no se limitó solo a los participantes estadounidenses. En un estudio final, los investigadores siguieron a 106 ejecutivos que estaban terminando un programa de educación empresarial en Ghana. En lo que se les dijo que era una entrevista de salida, se alentó a los participantes a describir su logro de su calificación utilizando una metáfora de viaje o de destino. Seis meses después, los miembros del grupo que utilizó la metáfora de viaje eran más propensos a utilizar prácticas que habían aprendido en el curso.

Es cierto que hacer que las personas piensen en su viaje para lograr un objetivo no siempre funciona, o incluso puede ser contraproducente, si el viaje ha sido muy difícil o desagradable, por ejemplo. Sin embargo las investigadoras esperan que esta investigación sirva como el comienzo de un viaje para diversos programas de investigación que utilizan una variedad de metáforas para mejorar las posibilidades de los perseguidores de objetivos de mantener su éxito.»

Referencias:

Fothergill, E., Guo, J., Howard, L., Kerns, J. C., Knuth, N. D., Brychta, R., … Hall, K. D. (2016). Persistent metabolic adaptation 6 years after «The Biggest Loser» competition. Obesity , 24(8), 1612-1619. https://doi.org/10.1002/oby.21538

Huang, S.-C., & Aaker, J. (2019). It’s the journey, not the destination: How metaphor drives growth after goal attainment. Journal of personality and social psychology. https://doi.org/10.1037/pspa0000164

Fuente: Research Digest

  • Análisis

Opiniones premaritales sobre el sexo sin compromiso influirían en el éxito o fracaso del matrimonio

  • 06/09/2019
  • Maria Fernanda Alonso

Varios factores que pueden contribuir, a largo plazo, a la felicidad o disolución de un matrimonio, incluida una gran bandera roja: los comportamientos y actitudes de un individuo sobre las relaciones sexuales sin compromiso incluso antes del matrimonio (French, Altgelt, & Meltzer, 2019).

Otro estudio ha encontrado que la gratitud hacia la pareja media la relación entre evitar el apego y la satisfacción con la relación. También se halló que si bien la comunicación efectiva se relaciona con mayor satisfacción con la relación de pareja, el conocimiento de la otra persona (que incluye desde el sabor de helado que prefieren hasta sus esperanzas y sueños en la vida) y las habilidades para la vida (ser capaz de mantener un trabajo, manejo de dinero, etc.) también son dos factores fuertemente vinculados a la felicidad de la pareja.

French y sus colegas recopilaron y analizaron datos de 204 parejas heterosexuales recién casadas. Recabaron información sobre sus comportamientos y actitudes antes del matrimonio, así como numerosos factores relacionados con sus nuevos matrimonios, incluida su satisfacción matrimonial.

En el transcurso de varios años, hicieron un seguimiento con las parejas para colectar información sobre su satisfacción matrimonial y datos catalogados sobre qué parejas se separaron o solicitaron el divorcio.

En general, nos interesan los factores que predicen el desarrollo del matrimonio a lo largo del tiempo y lo que contribuye al éxito matrimonial», dijo French.

En este estudio, las investigadoras se centraron en el grado en que las personas expresaban comportamientos, deseos y actitudes «sociosexuales sin restricciones» antes del matrimonio, lo que indicaba que eran más propensas a entablar relaciones sexuales sin compromisos, como aventuras de una noche, y generalmente creían que el sexo sin amor está bien.

De las parejas involucradas en el estudio, las personas que relativamente no tenían restricciones estaban menos satisfechas al comienzo de sus matrimonios; además, las personas cuyas parejas relativamente no tenían restricciones experimentaron una disminución más rápida de la satisfacción durante los primeros años de matrimonio, lo que en última instancia predijo la disolución.

«Lo que más nos sorprendió de estos resultados fue el hecho de que la socioexualidad de ambos miembros de la pareja juega un papel importante en los resultados matrimoniales a largo plazo,» dijo Juliana French, estudiante de doctorado de la Universidad Estatal de Florida y primera autora del estudio. «Pero lo que descubrimos es que cuando, antes del matrimonio, uno o ambos cónyuges tienen creencias generalizadas de que el sexo sin compromiso está bien, eso puede contribuir al fracaso del matrimonio.»

El estudio no evalúa si la socioexualidad sin restricciones es un rasgo negativo o positivo. De hecho, hubo algunos contextos en los que descubrieron que no afectaba al matrimonio.

«Encontramos evidencia que sugiere que las parejas que mantienen relaciones sexuales consistentes y satisfactorias o las parejas que mantienen bajos niveles de estrés están protegidas contra estos resultados negativos», señaló French.

Referencia:

French, J. E., Altgelt, E. E., & Meltzer, A. L. (2019). The Implications of Sociosexuality for Marital Satisfaction and Dissolution. Psychological science, 0956797619868997. https://doi.org/10.1177/0956797619868997

Fuente: Psychological Science

  • Clínica

El riesgo de las explicaciones biomédicas de la depresión

  • 04/09/2019
  • David Aparicio

Las explicaciones biomédicas han tomado un rol central en la fase psicoeducativa del tratamiento. Muchos terapeutas y psiquiatras consideran que este tipo de explicaciones es muy útil para liberar a los pacientes de la culpabilización y el estigma que suelen acarrear los trastornos mentales. Con ellas se hace hincapié en que los pacientes no son responsables de lo que están padeciendo, que todo es causado por sus cerebros, sus neurotransmisores y su química interna.

Parece tener bastante sentido. No obstante, la evidencia sugiere todo lo contrario. Diversos estudios (Deacon & Baird, 2009 y Lebowitz, Ahn, & Nolen-Hoeksema, 2013) demuestran que presentar la depresión como un problema interno, de causas biológicas, en realidad incrementa el estigma, hace que los pacientes tengan un pronóstico más pesimista y aumenta el tiempo que la persona cree que dura la depresión. Con este tipo de explicación las personas tienden a pensar que la cura de la depresión está fuera de su control, son menos propensas a buscar alguna solución a sus problemas emocionales y están menos dispuestas a solicitar ayuda psicoterapéutica (Deacon & Baird, 2009; Fisher & Farina, 1979; Iselin, 2003; Lebowitz et al., 2013; Schroder, Dawood, Yalch, Brent Donnellan, & Moser, 2015; “Soucy, François,” 2011).

Tiene sentido. Si un paciente cree que su depresión se debe a un desequilibrio químico pondrá todos sus recursos (económicos y disposicionales) para encontrar el tratamiento psicofarmacológico que lo cure lo más rápido posible (Lebowitz et al., 2013; Schroder et al., 2015; “Soucy, François,” 2011).

¿Y cuál es el problema? Ambas explicaciones son igual de válidas, ¿no?

No. No todas las explicaciones tienen el mismo nivel de evidencia. Hemos sido expuestos frecuentemente a la publicidad en favor de los tratamientos psicofarmacológicos, es la explicación más familiar e intuitiva para los pacientes (Grow, Park, & Han, 2006). No obstante, ni la teoría serotoninérgica, ni la teoría de los marcadores genéticos de la depresión cuentan con evidencia suficiente para que sean considerados como modelos explicativos de la depresión. En cambio, y para sorpresa de muchos, las explicaciones psicosociales y contextuales tienen un nivel explicativo y predictivo más preciso.

Un nuevo estudio alerta sobre las repercusiones de las explicaciones biomédicas de la depresión

Un estudio recientemente publicado por Zimmermann & Papa ( 2019) en la revista Psychology and Psychotherapy: Theory, Research and Practice, evaluó el efecto de las explicaciones biológicas y psicosociales de la depresión, sobre la preferencia del tratamiento, el estigma y el pronóstico.

En el estudio se detalla que participaron 229 personas que tenían una edad promedio de 35 años y sintomatología depresiva (evaluada con el Inventario de Depresión de Beck), que no habían recibido tratamiento psicológico ni farmacológico previo. Todos los participantes fueron asignados aleatoriamente a tres condiciones experimentales:

  1. Un grupo recibió una explicación psicosocial de la depresión.
  2. El segundo grupo recibió una explicación biomédica de la depresión.
  3. El tercer grupo (grupo control) recibió una descripción de la depresión sin una explicación causalista.

Cada participante completó un cuestionario que evaluaba las atribuciones causales, estabilidad y control de los tratamientos. Sus resultados apoyan los hallazgos de las investigaciones anteriores y sostienen que la manera en que se presentan los problemas psicológicos (en este caso la depresión) afecta la credibilidad de las opciones de tratamiento.

La explicación biomédica de la depresión tuvo un potente impacto en las creencias de los participantes. Los que recibieron esta explicación se aferraron a la idea de que la depresión es un trastorno que dura toda la vida, eran más propensos a “sentir pena por sí mismos” y creían que las personas con depresión son percibidas como “más peligrosas”. En contraste, las personas que recibieron la explicación centrada en la interacción persona-ambiente (psicosociales-contextuales) tenían una percepción menos crónica y menos pesimista de la depresión.

Todos estos datos representan una oportunidad para que podamos reflexionar sobre el enfoque y el peso que le damos a las explicaciones que utilizamos durante la fase de psicoeducación en el proceso terapéutico. A veces utilizamos explicaciones guiados por las buenas intenciones y la familiaridad de los modelos que conocemos. Sin embargo, estas explicaciones pueden tener efectos nocivos y peligrosos que van más allá de lo que podemos predecir. Una buena alternativa es darle al paciente una explicación amplia que le permita entender los diferentes factores sociales, ambientales, biológicos y conductuales, y enfocarnos en los recursos que podemos utilizar para que el tratamiento sea lo más efectivo posible.

Fuente: Mad in America

Referencias bibliográficas:

Deacon, B. J., & Baird, G. L. (2009). The Chemical Imbalance Explanation of Depression: Reducing Blame at What Cost? Journal of Social and Clinical Psychology, Vol. 28, pp. 415–435. https://doi.org/10.1521/jscp.2009.28.4.415

Fisher, J. D., & Farina, A. (1979). Consequences of beliefs about the nature of mental disorders. Journal of Abnormal Psychology, Vol. 88, pp. 320–327. https://doi.org/10.1037//0021-843x.88.3.320

Grow, J. M., Park, J. S., & Han, X. (2006). “Your Life is Waiting!” Journal of Communication Inquiry, Vol. 30, pp. 163–188. https://doi.org/10.1177/0196859905285315

Iselin, M.-G. (2003). Cognitive Therapy and Research (Vol. 27, pp. 205–222). Vol. 27, pp. 205–222. https://doi.org/10.1023/a:1023513310243

Lebowitz, M. S., Ahn, W.-K., & Nolen-Hoeksema, S. (2013). Fixable or fate? Perceptions of the biology of depression. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 81(3), 518–527. https://doi.org/10.1037/a0031730

Schroder, H. S., Dawood, S., Yalch, M. M., Brent Donnellan, M., & Moser, J. S. (2015). The Role of Implicit Theories in Mental Health Symptoms, Emotion Regulation, and Hypothetical Treatment Choices in College Students. Cognitive Therapy and Research, Vol. 39, pp. 120–139. https://doi.org/10.1007/s10608-014-9652-6

Soucy, François. (2011). Benezit Dictionary of Artists. https://doi.org/10.1093/benz/9780199773787.article.b00172644

Zimmermann, M., & Papa, A. (2019). Causal explanations of depression and treatment credibility in adults with untreated depression: Examining attribution theory. Psychology and Psychotherapy. https://doi.org/10.1111/papt.12247

  • Ciencia

«Foodie Calls:» aceptar citas sólo para comer gratis

  • 04/09/2019
  • Maria Fernanda Alonso

¿Alguna vez accediste a una cita, aunque no hayas tenido interés en la otra persona, sólo para comer gratis? Este fenómeno, conocido en inglés como “Foodie Call,” va ganando lugar en las prácticas de las citas; por ese motivo, un grupo de psicólogos decidió investigar dicho comportamiento (Collisson, Howell, & Harig, 2019).

Si bien la persona que realiza la Foodie Call puede ser un hombre o una mujer, heterosexual u homosexual, tradicional y culturalmente solía ocurrir que en una cita romántica el hombre invitara a la mujer. Por esta razón, los investigadores se enfocaron en encuestar a mujeres que se autoidentificaron como heterosexuales.

Probaron una hipótesis sobre las características de alguien que realizaría una Foodie Call. Específicamente, predijeron que esas personas obtendrían puntajes altos en una constelación de rasgos de personalidad conocida como la «tríada oscura:»

  • Maquiavelismo. Estas personas manipulan y engañan a otros en su propio beneficio.
  • Psicopatía. Estas personas carecen de empatía por las situaciones difíciles de los demás y no sienten remordimiento por sus propias acciones dañinas.
  • Narcisismo. Los narcisistas tienen un sentido inflado de su importancia personal y de lo que es su derecho. Además, aunque tienen habilidades sociales, tienen poco interés en construir relaciones profundas con los demás.

Estas tres características de la «tríada oscura» parecen ser componentes personales importantes para aquellos que participan regularmente de Foodie Calls.

Más de 1,000 mujeres completaron cuestionarios que evaluaron lo siguiente:

  • Frecuencia de las Foodie Calls. Primero, se les preguntó si alguna vez habían realizado una Foodie Call. Si respondieron positivamente, se les pidió que estimaran cuántas veces lo habían hecho. Finalmente, calificaron la aceptabilidad social de las Foodie Calls.
  • Tríada Oscura. Las encuestadas respondieron preguntas de escalas de uso común diseñadas para evaluar el grado de maquiavelismo, psicopatía y narcisismo.
  • Creencias sobre los roles de género. Los ítems en este cuestionario evaluaron el respaldo de las encuestadas a los roles de género tradicionales. Entre ellos, por supuesto, estaba la creencia de que es deber del hombre pagar todos los gastos en una cita.

En las dos muestras incluidas en este estudio, entre un cuarto y un tercio de las encuestadas admitieron haber participado en al menos una Foodie Call. Y quienes lo habían hecho también las consideraban como socialmente aceptables. A su vez, quienes las realizaron obtuvieron una puntuación alta en las tres facetas de la tríada oscura. Se destaca que fue la combinación de los tres rasgos, y ninguno de ellos en particular, lo que mejor predijo el comportamiento estudiado. Esto tiene sentido, dado que una Foodie Call implica engañar a otra persona en beneficio propio (maquiavelismo), falta de empatía y remordimiento (psicopatía) y un sentido de tener el derecho (narcisismo).

Además, las mujeres que realizaban Foodie Calls tenían más probabilidades de respaldar los roles de género tradicionales que aquellas que no participaban en el comportamiento. Este hallazgo puede parecer contradictorio a primera vista. Después de todo, los roles de género tradicionales le dan al hombre la responsabilidad de pagar en las citas románticas, pero también le dan a las mujeres la responsabilidad de aceptar solo las citas de las personas que les atraen.

Este resultado podría ser explicado teniendo en cuenta que la mayoría de las mujeres en la sociedad actual ya no respaldan los roles de género tradicionales. En cambio, las actitudes de igualdad de género son la norma, especialmente entre la generación más joven que constituye la mayor parte de la escena moderna de citas. La evidencia anecdótica sugiere que los jóvenes en la actualidad tienen más probabilidades de pagar, al menos al principio. O bien, participan de primeras citas económicas, como reunirse para tomar una copa en una cafetería o bar. La cita formal donde el hombre paga por una cena y entretenimiento caros puede ser algo que hicieron sus padres, pero no es algo que suelan hacer ellos.

Por otro lado, las personas que obtienen puntajes altos en la tríada oscura a menudo respaldan los valores sociales tradicionales, al menos para otras personas. Después de todo, estos son los sistemas que están jugando en su propio beneficio. Al mismo tiempo, racionalizan sus comportamientos antisociales diciendo que no les pasa nada porque otras personas también lo hacen. En otras palabras, rebajan a aquellos con actitudes tradicionales como tontos que merecen ser aprovechados.

Es importante tener en cuenta que la mayoría de las mujeres encuestadas no aprueban las Foodie Calls ni se involucran en ellas.

Por otro lado, este estudio parece mostrar que el escenario tradicional de citas ya no es viable. Los hombres que sienten que solo pueden atraer a mujeres con ofertas de costosas cenas pueden necesitar repensar su estrategia si quieren evitar que se aprovechen de ellos.

Del mismo modo, las mujeres que sostienen la igualdad de género podrían considerar contrarrestar tales ofertas con sugerencias de primeras citas discretas. En la sociedad actual, esta es probablemente una señal más honesta de atracción romántica, al tiempo que elimina la obligación percibida de tener que devolverle al otro los gastos en que incurrió.

Referencia:

Collisson, B., Howell, J. L., & Harig, T. (2019). Foodie Calls: When Women Date Men for a Free Meal (Rather Than a Relationship). Social psychological and personality science, 1948550619856308. https://doi.org/10.1177/1948550619856308

Fuente: Psychology Today

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  • Ciencia

Neuromito: La creatividad se encuentra en el hemisferio derecho del cerebro

  • 04/09/2019
  • Maria Fernanda Alonso

Junto con la creencia errónea de que el lenguaje solo estaba en el hemisferio izquierdo y las habilidades espaciales en el derecho, algunos sugirieron que la creatividad (algo que depende del imaginario espacial) también debe ser una función del hemisferio derecho. Esto fue alimentado por múltiples ilustraciones que muestran el hemisferio derecho con un arco iris junto a un hemisferio izquierdo cuadrado, lleno de cálculos.

En qué hemisferio del cerebro se encuentra la creatividad ha sido una pregunta de cientos de años. Después del Premio Nobel de Sperry en 1981, los investigadores se apresuraron por identificar exactamente qué funciones cerebrales hacen cada cosa. El artículo de Harpaz de 1990 «Asimetría de las funciones hemisféricas y la creatividad: un examen empírico,» citaba estudios de los años sesenta y setenta. Harpaz declaró que el hemisferio derecho «parece ser dominante en funciones sintéticas, no verbales, completas, unitarias, espaciales y dependientes del tiempo» y, por lo tanto, era responsable de la creatividad (Harpaz, 1990). Después de 1981, los investigadores pasaron la próxima década apuntalando los argumentos a favor de la creatividad en el cerebro derecho, solo para ser desafiados por diferentes definiciones de creatividad y mejores imágenes que muestran su alcance más amplio y múltiples redes complejas.

De dónde viene el mito

El mito del «cerebro derecho creativo” proviene de las afirmaciones que sostienen que la ciencia, las matemáticas y el pensamiento lógico se encuentran en el hemisferio izquierdo, y la creatividad en el derecho, que a su vez nació del trabajo (ganador de un Premio Nobel) de Sperry en 1981 sobre la lateralización del cerebro. Hasta hace poco, las mediciones imprecisas realizadas por la tecnología de imágenes cerebrales en la década de 1990 y principios de la década de 2000 condujeron a la promoción de este mito.

Lo que sabemos ahora

La comprensión más actual de la creatividad es mucho más amplia e involucra múltiples funciones y estructuras cerebrales, así como diferentes neurotransmisores. Según los estudios de Heilman, la innovación requiere desconexión y pensamiento divergente mediado principalmente por redes frontales. Las personas creativas a menudo toman riesgos y buscan novedades, comportamientos que activan su sistema de recompensa estriatal ventral. La innovación también requiere un pensamiento asociativo y convergente, actividades que dependen de la integración de redes altamente distribuidas. Las personas a menudo son más creativas cuando se encuentran en estados mentales asociados con niveles reducidos de noradrenalina cerebral, lo que puede mejorar la comunicación entre redes distribuidas (Heilman, Nadeau, & Beversdorf, 2003) (Heilman, 2016) (Leon, Altmann, Abrams, Rothi, & Heilman, 2014) (Valeria Drago et al., 2011) (V. Drago, Foster, Skidmore, & Heilman, 2009) (Gansler et al., 2011) (Heilman & Acosta, 2013).

La creatividad también se está estudiando en relación con la red de modo predeterminado, o las formas en que el cerebro está activo cuando está en reposo. Beaty y sus colegas «sugieren que la capacidad de generar ideas creativas se caracteriza por una mayor conectividad funcional entre la corteza prefrontal inferior y la red predeterminada, lo que apunta a una mayor cooperación entre las regiones del cerebro asociadas con el control cognitivo y los procesos imaginativos de bajo nivel.» Esto significa que la creatividad no se limita a las funciones del hemisferio derecho y puede no estar relacionada con el conjunto de habilidades «activas», sino con lo que hace el cerebro cuando no está enfocado en nada en particular (Beaty et al., 2014).

La creatividad, como la inteligencia, es un proceso mental extremadamente complejo. La localización en el cerebro solo se puede hacer decidiendo primero a qué teoría de la creatividad adherís, luego desglosando la creatividad en sus muchos subelementos (desconexión, pensamiento divergente, toma de riesgos, búsqueda de novedades, pensamiento asociativo y convergente, control cognitivo, y procesos imaginativos, entre otros) y mediante la identificación de estudios que establecen cada una de estas redes neuronales. Esta es una tarea monumental que aún no se ha emprendido.

Referencias:

Beaty, R. E., Benedek, M., Wilkins, R. W., Jauk, E., Fink, A., Silvia, P. J., … Neubauer, A. C. (2014). Creativity and the default network: A functional connectivity analysis of the creative brain at rest. Neuropsychologia, 64, 92-98. https://doi.org/10.1016/j.neuropsychologia.2014.09.019

Drago, V., Foster, P. S., Heilman, K. M., Aricò, D., Williamson, J., Montagna, P., & Ferri, R. (2011). Cyclic alternating pattern in sleep and its relationship to creativity. Sleep Medicine, 12(4), 361-366. https://doi.org/10.1016/j.sleep.2010.11.009

Drago, V., Foster, P. S., Skidmore, F. M., & Heilman, K. M. (2009). Creativity in Parkinson’s disease as a function of right versus left hemibody onset. Journal of the neurological sciences, 276(1), 179-183. https://doi.org/10.1016/j.jns.2008.09.026

Gansler, D. A., Moore, D. W., Susmaras, T. M., Jerram, M. W., Sousa, J., & Heilman, K. M. (2011). Cortical morphology of visual creativity. Neuropsychologia, 49(9), 2527-2532. https://doi.org/10.1016/j.neuropsychologia.2011.05.001

Harpaz, I. (1990). Asymmetry of Hemispheric Functions and Creativity: An Empirical Examination*. The Journal of Creative Behavior, Vol. 24, pp. 161-170. https://doi.org/10.1002/j.2162-6057.1990.tb00538.x

Heilman, K. M. (2016). Possible Brain Mechanisms of Creativity. Archives of Clinical Neuropsychology: The Official Journal of the National Academy of Neuropsychologists, 31(4), 285-296. https://doi.org/10.1093/arclin/acw009

Heilman, K. M., & Acosta, L. M. (2013). Visual artistic creativity and the brain. Progress in Brain Research, 204, 19-43. https://doi.org/10.1016/B978-0-444-63287-6.00002-6

Heilman, K. M., Nadeau, S. E., & Beversdorf, D. O. (2003). Creative innovation: possible brain mechanisms. Neurocase, 9(5), 369-379. https://doi.org/10.1076/neur.9.5.369.16553

Leon, S. A., Altmann, L. J., Abrams, L., Rothi, L. J. G., & Heilman, K. M. (2014). Divergent Task Performance in Older Adults: Declarative Memory or Creative Potential? Creativity Research Journal, 26(1), 21-29. https://doi.org/10.1080/10400419.2014.873657

Fuente: PsychCentral

  • Ciencia

Relación entre las enfermedades autoinmunes y los trastornos alimentarios

  • 04/09/2019
  • Maria Fernanda Alonso

El vínculo entre las enfermedades autoinmunes y la salud mental ha sido documentado con anterioridad. Las enfermedades autoinmunes son enfermedades crónicas en las que el sistema inmunitario del huésped no distingue entre células propias y extrañas y, como resultado, ataca los tejidos y órganos del cuerpo. Los trastornos alimentarios (como la anorexia nerviosa, la bulimia nerviosa, los atracones) son afecciones asociadas con el consumo anormal y la relación con los alimentos.

Existe una fuerte relación entre los trastornos alimentarios y las enfermedades autoinmunes, especialmente en las mujeres (Hedman et al., 2019). El análisis de la relación entre los trastornos alimentarios y las enfermedades autoinmunes mostró que, tanto en hombres como en mujeres, las enfermedades autoinmunes previas se asociaron con un mayor riesgo de trastornos alimentarios.

La muestra en el estudio de Hedman y sus colegas fue elegida de una cohorte de más de dos millones y medio de participantes, nacidos en Suecia entre 1979 y 2005. Las personas en este gran grupo fueron seguidas hasta el final del período de seguimiento ( Diciembre de 2013) o hasta que se produjera uno de los siguientes eventos: migración, muerte, recibir un diagnóstico de una condición alimentaria o enfermedad autoinmune. Por lo tanto, el período de seguimiento varió de 1 mes a 22 años.

Del grupo original, más de 26.000 fueron diagnosticados con un trastorno alimentario; más de 110.000, con un trastorno autoinmune. Los trastornos alimentarios ocurrieron en el 2% de las mujeres pero solo en el 0.1% de los hombres. Dicho de otra manera, la gran mayoría (94%) de las personas con problemas de alimentación eran mujeres. Ellas también eran más propensas que los hombres a tener una enfermedad autoinmune (62.605 frente a 48.796).

Las enfermedades autoinmunes más prevalentes en la muestra fueron la enfermedad celíaca (relacionada con la malabsorción y la sensibilidad intestinal al gluten), diabetes tipo 1 (relacionada con la incapacidad del cuerpo para producir suficiente insulina) y psoriasis (una condición de la piel).

En los hombres, el diagnóstico previo de artritis (una enfermedad caracterizada por dolor y rigidez en las articulaciones), enfermedad celíaca, diabetes tipo 1, lupus (una enfermedad autoinmune), psoriasis, enfermedad de Crohn (una enfermedad inflamatoria de los intestinos) y colitis ulcerosa (otra enfermedad inflamatoria intestinal común) aumentó el riesgo de una enfermedad autoinmune posterior.

En las mujeres, había un riesgo elevado de anorexia nerviosa después de un diagnóstico de enfermedad de Crohn, enfermedad celíaca y diabetes tipo 1. El riesgo de cualquier condición alimenticia también fue elevado después de un diagnóstico previo de enfermedad de Crohn, enfermedad celíaca, colitis ulcerosa, diabetes tipo 1 y psoriasis.

Solo en mujeres, también se encontró la relación opuesta. Es decir, las mujeres que recibieron un diagnóstico de trastornos alimentarios tenían un mayor riesgo de enfermedad autoinmune posterior.

Las mujeres diagnosticadas con algún trastorno alimentario tenían un riesgo 114% mayor de ser diagnosticadas con una enfermedad autoinmune en el año siguiente: 48% entre el primer y cuarto año y 32% después de eso. Por ejemplo, cualquier condición alimenticia aumentó el riesgo de enfermedad celíaca (189%) y enfermedad de Crohn (202%) un año después del diagnóstico.

¿Por qué están vinculadas las enfermedades autoinmunes y los trastornos alimentarios?

La naturaleza bidireccional del vínculo entre las enfermedades autoinmunes y los trastornos alimentarios sugiere que ambos comparten el mismo mecanismo subyacente o algún factor que afecta el riesgo de ambos tipos de enfermedades.

La desregulación de la función inmune puede ser uno de esos mecanismos compartidos. Por ejemplo, algunas propiedades biológicas relacionadas con el sistema inmune o factores biológicos, como concentraciones anormales de estrógenos y citocinas, baja concentración/diversidad de microbiota intestinal, podrían ser más comunes en algunas personas con trastornos alimentarios.

Los factores ambientales y de comportamiento también podrían desempeñar un papel. Considerando la diabetes tipo 1: el autocuidado de la diabetes requiere comportamientos como control de porciones, monitoreo de los niveles de azúcar en la sangre, ejercicio, seguimiento de la ingesta de carbohidratos, etc. Estos comportamientos tienen el potencial de volverse excesivos y patológicos, y aumentar la probabilidad de desarrollar trastornos alimentarios.

Igualmente, en la enfermedad celíaca, la restricción dietética por una alimentación libre de gluten permanente y la vigilancia necesaria pueden fomentar la preocupación y la ansiedad por comer, lo que puede aumentar el riesgo de conductas alimentarias patológicas. Además, los «cambios en la dieta pueden dar lugar a aumento de peso, lo que puede aumentar la insatisfacción corporal y potencialmente inducir a conductas restrictivas y/o de purga, explican los autores.

En resumen, la compleja relación entre los trastornos alimentarios y las enfermedades autoinmunes puede deberse a diversos factores biológicos y ambientales. Por lo tanto, es aconsejable controlar a los pacientes con anorexia nerviosa, bulimia nerviosa u otras afecciones alimentarias debido a su mayor riesgo de enfermedades autoinmunes; y monitorear a aquellos diagnosticados con enfermedad celíaca, diabetes tipo 1 y otras enfermedades autoinmunes, dado que tienen un mayor riesgo de desarrollar trastornos alimenticios.

Referencia:

Hedman, A., Breithaupt, L., Hübel, C., Thornton, L. M., Tillander, A., Norring, C., … Bulik, C. M. (2019). Bidirectional relationship between eating disorders and autoimmune diseases. Journal of Child Psychology and Psychiatry, and Allied Disciplines, 60(7), 803-812. https://doi.org/10.1111/jcpp.12958

Fuente: Psychology Today

  • Clínica

Rasgos de «depresión perfectamente escondida»

  • 04/09/2019
  • Maria Fernanda Alonso

Un síndrome es un grupo de comportamientos o creencias que se encuentran juntos. La presencia de este conjunto de rasgos (aunque no necesariamente la presencia de todos los rasgos, bastando que aparezcan algunos) determinará la existencia de tal síndrome, explica la Dra. Margaret Rutherford, psicóloga clínica y autora del libro Perfectly Hidden Depression: How to Break Free from the Perfectionism that Masks Your Depression (Depresión Perfectamente Escondida: Cómo romper el perfeccionismo que enmascara tu depresión). A continuación veremos de qué se trata la “Depresión Perfectamente Escondida” (DPE):

1. Sos altamente perfeccionista, con una voz interior crítica constante de intensa vergüenza.

Tener una racha perfeccionista es una cosa. Buscás hacer lo mejor posible: «Si vale la pena hacerlo, vale la pena hacerlo bien». Sin embargo, podés regañarte en silencio si no estás en la cima, en todo momento. Puede suceder que te permitas un área en la que no sos competente, por ejemplo, reír y decir que no podrías patinar ni si su vida dependiera de ello. Pero si se trata de una actividad significativa para vos, debe parecer perfecta, especialmente si será evaluada o vista por otros. Medís y evaluas constantemente tu estado, y si no cumplís con las expectativas percibidas, aumentás la presión. La vergüenza interior gobierna tus elecciones y tu mundo.

2. Demostrás un sentido elevado o excesivo de responsabilidad.

Sos muy consciente del deber, la obligación y la lealtad. Se puede contar con vos en un momento crucial. Sos el primero en notar cuando algo va mal y en buscar soluciones. Sos un buen líder, aunque no el mejor delegador. Este sentido de responsabilidad puede volverse doloroso, ya que te culpás fácilmente, en lugar de tomarte un momento para comprender la imágen completa. Esta tendencia puede dejarte vulnerable a la manipulación.

3. Tenés dificultades para aceptar y expresar emociones dolorosas.

La ira se evita o se niega. La tristeza se esconde en lo más profundo. La decepción no es aceptada. Puede que ni siquiera tengas las palabras para expresar estas emociones. Permaneces en tu cabeza la mayor parte del tiempo, en lugar de conectarte con el corazón: analizar, decodificar, pensar las cosas.

4. Te preocupás mucho y evitás situaciones donde el control no es posible.

No eres alguien que pueda permanecer fácilmente en el presente. Si haces yoga, es posible que odies la posición final, para lo cual la sugerencia es respirar y relajarse. Puede que te guste cocinar, pero te resulta muy difícil sentarte con los invitados y disfrutar de la comida.

La necesidad de control es fuerte, por lo que pasas mucho tiempo preocupándote por las cosas que podrían ocurrir para interrumpir ese control. Irónicamente, es importante ocultar esta preocupación. Por lo tanto, podría no ser obvio para otros que existe; lo que ellos ven en tu vida es que las cosas fluyen con tranquilidad.

5. Te enfocás intensamente en las tareas, usando los logros como una forma de sentirte valioso.

«Eres tan bueno como tu último éxito.» Contás con las actividades y los logros para distraerte de cualquier inseguridad interna o temor que pueda tratar de escapar de su escondite. Todos hacemos esto hasta cierto punto. Si estás teniendo un mal día, se siente bien hacer algo que quizás hayas estado posponiendo. U obtienes una promoción en el trabajo. O alguien te envía un correo electrónico acerca de cómo tu amabilidad fue tan significativa para él. Hay valor en el propósito y el esfuerzo. Pero vos lo llevás demasiado lejos. Es posible que no sepas lo que te da un sentido de estima, a excepción de esos logros y tareas. Y ese es el problema.

6. Te preocupás activa y sinceramente por el bienestar de los demás, mientras permitís que pocos o ninguno entren en tu mundo interior.

Esta no es una preocupación falsa, y no es fingida o poco sincera. Es real: cuidar a los demás es lo que hacés muy bien. Sin embargo, no dejás que otros sientan ninguna vulnerabilidad. No revelás el dolor de tu pasado. Tu cónyuge puede saberlo, pero no se habla sobre eso. Hay un muro contra cualquiera que descubra que estás solo o cansado, vacío o abrumado.

Esto puede ser especialmente aterrador cuando la ideación suicida está presente. Y no puedes dejar entrar a nadie. Devastadoramente, incluso si lo hacés, puede que no te crean. “¿Vos, deprimido? Pero si tenés todo en el mundo a tu favor.» Y eso podría llevar a consecuencias devastadoras.

7. Descartás o pasás por alto dolores o abusos del pasado o del presente.

La compartimentación es una habilidad. Es la capacidad de sentirse lastimado, triste, decepcionado, asustado o enojado por algo y de alejar esos sentimientos hasta un momento en que puedas lidiar mejor con ellos. Las personas sanas lo hacen todo el tiempo. Incluso podés hacerlo con la alegría o felicidad.

Sin embargo, si te identificas con DPE, compartimentás en exceso. Encerrás los sentimientos dolorosos, consciente o inconscientemente, empujándolos en un oscuro recoveco de tu mente. Esto te permite descontar, negar o descartar el impacto de las experiencias de la vida que te causaron dolor en el pasado o en el presente. “Lo que me pasó no fue gran cosa.” “Le han sucedido cosas mucho peores a otras personas.” Eso puede o no ser cierto, pero el dolor sigue siendo dolor.

8. Te acompañan problemas de salud mental que implican control o escape de la ansiedad.

Vivís tu vida de una manera muy controlada y bien gobernada. Por lo tanto, los diagnósticos psiquiátricos reales que podrían coexistir con la DPE podrían ser trastornos relacionados con el control, como los trastornos alimentarios y/o los rasgos obsesivo compulsivos. El alcohol o los medicamentos sedantes también podrían usarse para escapar de la ansiedad.

9. Crees fuertemente en «contar tus bendiciones» como la base del bienestar.

Contar tus bendiciones es saludable: puede mantenerte optimista y agradecido. Sin embargo, si te identificás con DPE, podés sentir culpa o incluso vergüenza si alguna vez sos cualquier cosa menos rígidamente positivo. ¿Expresar compasión hacia vos mismo? Eso no se cuestiona: tenés demasiadas bendiciones en tu vida. Y cualquier sugerencia de autocompasión se etiqueta como quejarse o lloriquear. Y eso no está permitido.

10. Tenés dificultades emocionales en las relaciones personales, pero demostrás un éxito profesional significativo.

La vulnerabilidad que está vinculada con la verdadera intimidad te resulta difícil. Si bien te impulsa a ser productivo y lograr tus objetivos, es probable que no te resulte sencillo relacionarte a nivel íntimo. Y es posible que hayas elegido una pareja que, de hecho, tampoco permite la vulnerabilidad o no tiene esa capacidad. Su relación se basará principalmente en lo que hacen el uno por el otro, en lugar de lo que son el uno para el otro, con el énfasis puesto en los niños, sus carreras y en ser la pareja perfecta.

¿En qué parte del espectro de DPE estás?

Para saberlo, respondé este cuestionario por sí o por no:

¿Te cuesta confiar en los demás, especialmente sobre tus dificultades y problemas de la vida real?

¿Te obsesiona que las cosas se vean perfectas, tanto para vos como para los demás?

¿Evitás hablar con tu pareja (o amigos) sobre sentirte lastimado por ellos o sobre un creciente resentimiento que puedas tener?

¿Tenés problemas para dormir o para desconectar tu mente por la noche?

¿Tenés problemas para admitir cuando te sentís abrumado?

¿Te esforzás para terminar el trabajo, independientemente del costo que tenga para vos? ¿Respondés a las necesidades de tus amigos, incluso cuando esto pueda dejar tus propias necesidades sin cubrir?

¿Creciste en una familia donde se evitaban los sentimientos de tristeza o dolor, o donde fuiste criticado o castigado por expresarlos?

¿Alguna vez te han lastimado emocional, física o sexualmente y no se lo has dicho a nadie? ¿O si se lo dijiste a alguien, no te creyeron o no te apoyaron?

¿Creciste en una familia (o todavía estás experimentando una familia) donde sentiste que tenías que cumplir con expectativas definidas en lugar de que se te permitiera ser vos mismo?

¿Te gusta tener el control de una situación si vas a estar involucrado?

¿Tenés la sensación creciente de que cada vez es más difícil mantener una estructura organizada en tu vida?

Si es así, ¿sentís ansiedad o incluso pánico?

¿Tiendes a no llorar o llorás rara vez?

¿Sos considerado extremadamente responsable, alguien con quien siempre se puede contar por parte de tus compañeros de trabajo o familiares y amigos?

¿Crees que tomarte un tiempo es egoísta?

¿No te gusta que las personas se consideren «víctimas» (que no es su culpa cuando algo sale mal)?

¿Creciste aprendiendo que se supone que debés manejar cosas dolorosas por tu cuenta? ¿Que pedir ayuda refleja debilidad?

¿Crees firmemente en centrarse en los aspectos positivos de su vida o en «contar tus bendiciones»?

¿Tenés una voz interna crítica e irritante que te dice que no sos lo suficientemente bueno o que podrías haberte esforzado más, a pesar de haber logrado tu objetivo?

¿Te ves exteriormente esperanzado y enérgico mientras, a veces, luchás con la sensación de estar atrapado?

¿Hacés listas de tareas para realizar durante el día y, si no las completás, te sentís frustrado o como un fracasado?

¿Fuiste el hermano mayor en una familia donde tus padres no estaban disponibles y cuidaste de tus hermanos menores?

¿Tuviste que cuidar a un padre alcohólico o disfuncional cuando eras niño?

¿Te dijeron que eras extremadamente especial para uno de tus padres y sentiste que necesitaba complacerlos para mantener su estabilidad emocional?

Contá tus respuestas positivas. Si respondiste «sí» a cinco u ocho preguntas, es probable que seas una persona muy responsable, aunque es posible que debas considerar tomarte más tiempo para vos. Responder afirmativamente de ocho a once preguntas indica que tu vida se rige por estándares altamente perfeccionistas, que pueden ser perjudiciales para tu bienestar. Doce o más respuestas positivas pueden reflejar la presencia de DPE o una depresión que negás (o desconocés). Lo haces creando intencionalmente una fachada feliz y perfecta.

Fuente: Psychology Today

  • Ciencia

¿Qué significa ser auténtico?

  • 03/09/2019
  • Maria Fernanda Alonso

Ser fiel a uno mismo, vivir de acuerdo a valores propios e inviolables y expresar talentos y características singulares son estándares de la sociedad actual para un “buen vivir.” Sin embargo, según estudios, la autorrealización abarca cuestiones mucho menos elevadas, principalmente de estatus y éxito, predominantemente en círculos profesionales y en el cuidado de los familiares (Kenrick, Neuberg, Cialdini, & Cialdini, 2010).

En general, consideramos que la experiencia de autenticidad significa que vivimos de acuerdo con lo que realmente somos, sin engaño ni presunción, sintonizados y viviendo en el momento. La autenticidad parece requerir un profundo reconocimiento de uno mismo y falta de hipocresía, prometiendo una profunda honestidad y una conexión abierta con los demás. Ser auténtico es sentirse cómodo con la vulnerabilidad. Ser auténtico es ser consistente en el tiempo.

Sin embargo, la investigación sugiere que la experiencia de autenticidad puede ser simplemente sentirse bien, independientemente de otros factores. En términos psicológicos, ¿nos sentimos auténticos cuando nuestro comportamiento actual («estados» cambiantes de personalidad) coincide con nuestro conjunto estable de «rasgos» de personalidad a largo plazo? Lo que creemos que es auténtico puede, de manera importante, tener poco que ver con lo que realmente es auténtico.

Para investigar si sentirse auténtico proviene de la alineación de la personalidad con el comportamiento continuo, investigadores realizaron un estudio para comparar la hipótesis que equipara actuar consistentemente con sentirse auténtico, con la hipótesis que equipara sentirse bien con sentirse auténtico (Cooper et al., 2018). Para ello, formularon tres preguntas:

  • ¿Hasta qué punto el rasgo de la consistencia del estado predice la autenticidad experimentada? Podríamos esperar que cuando nuestras características de personalidad a largo plazo coincidan con nuestra experiencia cotidiana de nosotros mismos a medida que avanzamos en nuestras vidas, experimentemos mayor autenticidad. Pero investigaciones previas no han demostrado eso claramente. Y el trabajo sobre autenticidad generalmente se ha basado en los sentimientos de autenticidad autoinformados de los participantes, sin analizar más a fondo si la sensación de autenticidad encaja con un comportamiento autoconsistente.
  • ¿En qué medida los sentimientos positivos predicen la autenticidad experimentada? Investigaciones previas, de acuerdo con Cooper y sus colegas, sugieren que cuando las personas se sienten auténticas, en realidad puede ser que se sientan positivas sobre lo que está sucediendo y que se sientan bien consigo mismas. La investigación hasta la fecha no ha explorado sistemáticamente esta pregunta.
  • ¿En qué medida las características situacionales predicen el rasgo de la consistencia del estado y la autenticidad experimentada? Finalmente, los autores del estudio señalan que puede ser que los factores ambientales determinen si uno se siente auténtico o no, además de cualquier interacción de personalidad y comportamiento. Lo que sucede en un día determinado puede influir la experiencia de autenticidad.

Como parte de un estudio más amplio, los investigadores reclutaron a más de 200 participantes de una población universitaria estadounidense para analizar las relaciones entre las características de personalidad a corto y largo plazo, la experiencia de autenticidad y los factores situacionales. Cada participante informó ocho veces al día sobre diversas medidas de interés después de completar un conjunto de medidas de referencia en el laboratorio, informando sobre sus experiencias personales y las situaciones en las que se encontraban cuando recibieron un aviso a medida que avanzaban en su vida cotidiana. Los participantes informaron sobre sus experiencias utilizando las siguientes herramientas:

  • Los rasgos de personalidad se evaluaron al comienzo del estudio utilizando el HEXACO-60, que pide a los participantes que se califiquen con cualidades duraderas («dimensiones de rasgos globales») que incluyen honestidad-humildad, emocionalidad, extraversión, amabilidad, conciencia y apertura. Esta escala cubre los 5 grandes de apertura, amabilidad, neuroticismo, extraversión y conciencia, junto con algunos otros aspectos de la personalidad.
  • Los factores situacionales se evaluaron utilizando el S8-I, que pregunta sobre los «Ocho DIAMANTES Situacionales», un inventario de factores que definen actividades importantes en diversos grados, que incluyen: 1) Deber: el trabajo debe ser hecho; 2) Intelecto: se requiere un pensamiento profundo; 3) Adversidad: alguien está siendo amenazado, culpado o criticado; 4) Parejas: posibles parejas románticas están presentes; 5) Positividad: la situación es disfrutable; 6) Negatividad: la situación incluye sentimientos negativos; 7) Engaño: Alguien está siendo engañado; y 8) Sociabilidad: la interacción social es posible o requerida.
  • Los estados de personalidad durante situaciones específicas se evaluaron utilizando los mismos elementos de personalidad de HEXACO mencionados anteriormente, con cada uno de los elementos consultados en una escala polarizada, por ejemplo, para una emocionalidad que va de «nervioso, emocional» a «calmado, sin emociones».
  • Para la autenticidad experimentada, los participantes respondieron en una escala de «Auténtico (fiel a mí mismo)» a «Inauténtico (infiel a mí mismo)» sobre cómo se sintieron en cada informe.
  • Del mismo modo, para los sentimientos positivos, los participantes respondieron a preguntas sobre la felicidad («feliz, positivo» a «triste, negativo») y la autoestima («sentirse bien conmigo mismo» a «sentirme mal conmigo mismo»).

Con respecto a las preguntas principales del estudio, primero, los investigadores descubrieron que la consistencia de los rasgos del estado no tenía mucho que ver con la autenticidad experimentada. Aunque, por un lado, podríamos esperar que ese tipo de consistencia de la personalidad se conecte con la autenticidad, por otro lado, muchos de nosotros no podemos dejar de pensar si nuestras actividades y decisiones son consistentes con quiénes somos, qué queremos o por qué lo hacemos lo que hacemos. Ser consciente de dónde proviene la experiencia de autenticidad es de importancia crítica para una autoevaluación precisa.

En segundo lugar, descubrieron que a lo largo del día, los sentimientos positivos, la buena autoestima y la felicidad fueron los predictores dominantes de los reportes de autenticidad experimentada. A medida que aumentaron los diversos indicadores de felicidad, autoestima, emoción positiva, ausencia de emoción negativa, etc., hubo saltos considerables en la experiencia reportada de autenticidad. Esto fue cierto incluso después de controlar los factores situacionales y otras variables. Sentirse auténtico se asoció con sentirse bien.

La autenticidad es hedónica

Este aspecto de sentirse bien de ser real tiene sus raíces en las fuerzas sociales, ya que un gran componente de sentirse bien en las interacciones cotidianas para los participantes del estudio (y las personas en general) implicó llevarse bien con los demás, trabajar bien juntos y disfrutar de actividades comunitarias. Esto facilita el trabajo en equipo y la cohesión grupal, aunque llevarlo demasiado lejos conduce a la conformidad social. ¿Es más auténtico expresar tu personalidad con fidelidad, en cada situación a expensas, potencialmente, de la función social? ¿o es más auténtico perseguir objetivos de orden superior, de llevarse bien con los demás y tener más éxito, pero quizás arriesgando no ser fiel a uno mismo, e incluso yendo por otro camino?

Finalmente, ¿cómo se correlacionan las fluctuaciones de la personalidad (los estados) con la autenticidad experimentada? Una mayor variabilidad emocional, característica de la personalidad neurótica, se asoció con menor autenticidad experimentada, tanto para el individuo a lo largo del tiempo como para todo el grupo. Este hallazgo resuena con la familiar inquietud neurótica de que uno no puede ser uno mismo, que es un impostor, tal vez, o al menos está haciendo movimientos o fingiendo hasta cierto punto, incluso engañándose a sí mismo y a otros. Tener problemas para lidiar con las emociones interfiere con el establecimiento y el logro de objetivos, lo que hace que sea más difícil ser feliz y experimentar confianza en uno mismo, y como sugiere esta investigación, evita que uno se sienta auténtico al bloquear el sentirse bien.

¿Qué factores estables de la personalidad se relacionaron con una mayor experiencia auténtica?

La honestidad/humildad, la extraversión, la amabilidad, la conciencia y la apertura tuvieron correlaciones positivas significativas con la autenticidad experimentada. Estos factores se ajustan a la teoría, porque son todos factores prosociales, que lubrican los engranajes sociales, permiten una mayor industria y capacidad para un trabajo efectivo, o permiten una mayor variedad de pensamiento creativo, todo lo cual contribuye a una mayor felicidad y autoestima. Además, como señalan los autores del estudio, otros aspectos de la personalidad, como la moral, se relacionan con la autenticidad. En este estudio, la honestidad/humildad refleja la correlación positiva del comportamiento moral con la autenticidad. Sin embargo, la felicidad todavía tenía un peso estadístico mucho mayor que cualquier factor de personalidad.

Sin embargo, esto no significa que la personalidad no sea importante, ya que la vida a veces no es lineal, una pequeña diferencia en el momento adecuado puede alterar el curso de nuestras vidas, y pequeños efectos a lo largo del tiempo pueden convertirse en una bola de nieve. Pero si estas acciones no conducen a la felicidad y la autoestima, es menos probable que te hagan sentir especialmente auténtico. Ser capaz de pivotar, adaptando la personalidad según sea necesario sin comprometerse, tiene sentido.

Hubo otros hallazgos notables. Los factores situacionales fueron significativos, pero también jugaron un papel relativamente pequeño. La experiencia de autenticidad disminuyó en situaciones de adversidad, negatividad o engaño, y aumentó en situaciones caracterizadas por la positividad. Se requiere investigación futura para ver cuántos factores situacionales fueron importantes independientemente del efecto sobre la felicidad, y cómo las medidas objetivas de la personalidad se relacionan con la autenticidad, entre otras cosas.

¿Qué tiene que ver la autenticidad con el desarrollo personal?

Esta investigación destaca cuán importante y, sin embargo, cuán mal entendida es la autenticidad. Si ser auténtico no significa comportarse de manera consistente con la propia personalidad, ¿qué significa? Sacrificar los objetivos a largo plazo por la coherencia de la personalidad a corto plazo puede parecer más auténtico, y hacer algo distinto en contra de los valores propios, puede ser contraproducente.

La forma en que lo tomemos también depende de nuestras creencias y propensiones personales. Durante los períodos de relativa satisfacción, la felicidad y la autenticidad deberían ir juntas. Durante los momentos en que se necesita o se produce un cambio, lo que se siente auténtico puede provocar más ansiedad y asociarse con emociones negativas, dependiendo de cómo lo abordemos.

Debido a que la autenticidad está tan idealizada, es un tema candente. Está en el corazón de la identidad, pero también somos propensos a engañarnos a nosotros mismos y a los demás, a menudo de forma adaptativa. Cuestionar la autenticidad de otra persona es potencialmente arriesgado, ya que puede tomarse como un ataque a la integridad, lo que en nuestra cultura es particularmente ofensivo, tal vez por lo frágil que es en ocasiones esa autenticidad.

Referencias:

Cooper, A. B., Bell Cooper, A., Sherman, R. A., Rauthmann, J. F., Serfass, D. G., & Brown, N. A. (2018). Feeling good and authentic: Experienced authenticity in daily life is predicted by positive feelings and situation characteristics, not trait-state consistency. Journal of Research in Personality, Vol. 77, pp. 57-69. https://doi.org/10.1016/j.jrp.2018.09.005

Kenrick, D. T., Neuberg, S. L., Cialdini, R. B., & Cialdini, P. R. B. (2010). Social psychology: Goals in interaction. Recuperado de https://www.dawnbuckinghamgoldsmith.com/social-psychology-goals-in-interaction.pdf

Fuente: Psychology Today

  • Ciencia

Cuando la soledad llega a niveles peligrosos

  • 03/09/2019
  • Maria Fernanda Alonso

La “Campaña para terminar con la soledad” informa que ésta es un factor de riesgo independiente para el malestar físico y emocional, está asociada con una vida estadísticamente más corta debido a una enfermedad cardiovascular y al aumento del pensamiento suicida. La soledad, vivir solo y las malas conexiones sociales son tan malas para tu salud como fumar 15 cigarrillos al día. De hecho es más perjudicial que la obesidad, y las personas solitarias tienen más probabilidades de sufrir demencia, enfermedades cardíacas y depresión. Además, se estima que aumenta el riesgo de muerte en un 29%.

La supresión de las emociones y del autocontrol son factores que influyen en la soledad (Smith, Lair, & O’brien, 2019). La supresión de las emociones, señalan los autores del estudio, es la «inhibición consciente del propio comportamiento emocional expresivo mientras se excita emocionalmente». ¿Recordás algún momento en que sentiste emociones fuertes y las suprimiste? Esto puede suceder consciente o inconscientemente, puede ser el resultado de una elección deliberada, por ejemplo, al reducir la ira en el lugar de trabajo y elegir un camino más diplomático, o puede ser reflexivo, como cuando alguien que creció en un hogar donde no se le permitía llorar o mostrar sus sentimientos, aprende a tragarse automáticamente sus sentimientos sin darse cuenta de que lo está haciendo, y mucho menos darse cuenta de que a menudo eso es problemático.

La supresión emocional conduce a una reducción del bienestar, por ejemplo, se asocia con «sentimientos de depresión y disminución de la autoestima, optimismo, satisfacción con la vida y propósito en la vida.» Además, la supresión de las emociones puede ser contraproducente cuando no podemos utilizar nuestros sentimientos de manera efectiva, o cuando ni siquiera sabemos lo que sentimos cuando lo sentimos. Necesitamos saber qué estamos sintiendo para tomar decisiones consideradas; los sentimientos son datos críticos autorreferenciales que necesitamos para conocernos a nosotros mismos. Por otro lado, los sentimientos no son el principio de todo, aunque a veces parecen ser lo único que importa; este es un enfoque de pensamiento inútil conocido en la terapia cognitivo conductual como «razonamiento emocional.»

A veces cuando suprimimos las emociones y creemos que no las estamos mostrando, en realidad terminamos mostrándolas de una manera que no pretendemos (Dalgleish, Yiend, Schweizer, & Dunn, 2009). Los participantes en este experimento recibieron instrucciones de tratar de suprimir las emociones negativas fuertes, y en su lugar, terminaron expresándolas con más fuerza.

Smith y sus colegas señalan que, además de la supresión de las emociones, otro factor relacionado a la soledad es el autocontrol. La teoría del autocontrol «se refiere a las diferencias en la medida en que las personas valoran, crean, cultivan y proyectan la imagen social y la apariencia pública.» El autocontrol puede ser más racional, como un proceso de autoevaluación diseñado para notar las áreas de éxito y la necesidad de mejorar, con feedback para uno mismo más alentador y positivo.

Por otro lado, el autocontrol puede asociarse con sentimientos abrumadores, autoconscientes, distorsionados, negativos o vergonzosos sobre nosotros mismos y suposiciones sobre los demás que pueden hacer que nos retiremos y evitemos situaciones sociales, y que asumamos que los otros se sienten mal consigo mismos también. Estas no son creencias útiles o precisas, pero pueden ser poderosas de todos modos.

Los autores del estudio señalan que, en general, las personas con un alto nivel de autocontrol tienden a hablar más e iniciar conversaciones, pero también tienden a verse a sí mismos y a los demás como más inseguros de sí mismos. El autocontrol puede ayudar a una mayor expresividad emocional y conciencia adaptativa si se usa de manera efectiva, pero también puede conducir a una mayor supresión de las emociones si se inclina más a sentir vergüenza de uno mismo.

Continúan señalando que cuando las personas se guardan demasiado para sí mismas, naturalmente comparten menos sobre ellas en las interacciones sociales. Esto, a su vez, conduce a una menor apertura, perjudica el desarrollo de la intimidad con otros y, por lo tanto, podría tender a conducir a una mayor soledad, pero solo en las circunstancias propicias. Cuando las personas se abren, tendemos a acercarnos.

Resultados: soledad, supresión de emociones y autocontrol

Dada la cantidad relativamente pequeña de investigación que analiza la soledad y la supresión de las emociones, específicamente, en función del autocontrol, Smith, Lair y O’Brien diseñaron un estudio para definir aún más estos factores. Reclutaron a 142 estudiantes universitarios con una edad promedio de 21.2 años y realizaron una evaluación en persona de 60 minutos. Los participantes completaron la Escala de soledad (ES), las subescalas relevantes del Cuestionario de regulación emocional (CRE) y la Escala de autocontrol (EA). Como se anticipó, descubrieron que había una correlación significativa entre la soledad y la supresión de las emociones. El autocontrol no se correlacionó directamente con la supresión de las emociones o la soledad, lo que tiene sentido dado que el autocontrol puede tanto apoyar como interferir con la función social.

Los investigadores encontraron un efecto de interacción significativo cuando observaron si el autocontrol modificaba la relación entre la soledad y la supresión de las emociones. Únicamente para los participantes con alto nivel de autocontrol, la supresión de las emociones estaba asociada con una soledad más severa. Este efecto no se observó en niveles más bajos de autocontrol.

De hecho, aunque el efecto fue demasiado pequeño para ser estadísticamente significativo en este estudio, el bajo autocontrol se asoció con un poco menos de soledad en los participantes que suprimieron menos las emociones. Quizás ser un poco más relajados con la expresión de las emociones y no preocuparse demasiado por cómo pueden ser tomadas podría conducir a una mayor autenticidad y conexión.

Como informan Smith y sus colegas, se ha demostrado que las personas que reprimen sus emociones no solo tienen menos probabilidades de compartir experiencias positivas y negativas con los demás, sino que también tienen menos probabilidades de sentirse auténticas, y si no nos sentimos auténticos, no nos sentimos bien con nosotros mismos (Cooper et al., 2018).

Comprender cómo el autocontrol afecta la comunicación y el desarrollo de la intimidad es un área clave para futuras investigaciones. Si bien esta investigación es un primer paso importante, destacando cómo un alto autocontrol puede conducir a la supresión de las emociones y, por lo tanto, a una mayor soledad, no prueba causa y efecto y solo muestra correlaciones atractivas. Puede ser que otros factores, como una tendencia general a ser negativo, subyazcan a las observaciones.

Sin embargo, el efecto observado del autocontrol como moderador (en el que un alto autocontrol está conectado con una relación más fuerte entre la supresión de las emociones y la soledad) puede proporcionar información útil y puntos de acción para las personas que sufren de soledad.

Autocontrol efectivo

Si bien las investigaciones futuras que buscan relaciones causales responderán preguntas sobre la causalidad y los factores subyacentes, las personas solitarias pueden prestar atención a sus propios hábitos individuales. ¿Soy alguien que suprime mis emociones? ¿Presto atención minuciosa a cómo me encuentro, lo que estoy pensando y sintiendo, cómo me ven los demás? ¿Me siento más auténtico cuando muestro mis emociones? ¿Existe espacio para una mayor autocompasión en cómo me relaciono conmigo mismo? ¿Necesito desenvolverme más activa y francamente?

Si he desarrollado el hábito de suprimir mis emociones, ¿cómo puedo aprender a ser más expresivo de manera que facilite, en lugar de impedir, la interacción social? Si me abro más a las personas, sin compartir demasiado o demasiado pronto, ¿con el tiempo desarrollaré relaciones más satisfactorias? ¿Cómo puedo monitorearme a un nivel intermedio, equilibrando los costos y beneficios de cuánto y de qué manera reflexiono sobre mis propios pensamientos, sentimientos y comportamientos para disfrutar de una mayor autoestima, autenticidad, sentido de propósito y relaciones significativas?

Estas y otras preguntas son importantes para forjar caminos fuera del aislamiento mortal y destructivo.

Referencias:

Cooper, A. B., Bell Cooper, A., Sherman, R. A., Rauthmann, J. F., Serfass, D. G., & Brown, N. A. (2018). Feeling good and authentic: Experienced authenticity in daily life is predicted by positive feelings and situation characteristics, not trait-state consistency. Journal of Research in Personality, Vol. 77, pp. 57-69. https://doi.org/10.1016/j.jrp.2018.09.005

Dalgleish, T., Yiend, J., Schweizer, S., & Dunn, B. D. (2009). Ironic effects of emotion suppression when recounting distressing memories. Emotion , 9(5), 744-749. https://doi.org/10.1037/a0017290

Smith, C. V., Lair, E. C., & O’brien, S. M. (2019). Purposely stoic, accidentally alone? Self-monitoring moderates the relationship between emotion suppression and loneliness. Personality and individual differences, 149, 286-290. https://doi.org/10.1016/j.paid.2019.06.012

Fuente: Psychology Today

  • Recursos

Manual de prevención de adicciones en el ámbito universitario (PDF)

  • 03/09/2019
  • Equipo de Redacción

Las transformaciones sociales y económicas no sólo significan un cambio en las estructuras objetivas de una sociedad, sino y lo que es más importante, una nueva percepción en todos los sectores de las sociedad.

Por otro lado la educación es el arma más poderosa con la que contamos para entender y posteriormente interactuar en nuestras relaciones, más si cabe en el alumnado de universidades, colectivo que suele implicarse en aquellas actuaciones, debates y reflexiones encaminadas a una mejora de la sociedad en la que se encuentran.

Hoy, más que nunca pretendemos ofrecer material para una comprensión crítica y veraz sobre la educación en valores y la conciencia de determinadas actitudes ante la realidad actual que ha transformado velozmente el entorno del juego, tanto en lo que se refiere al tipo de juego, accesibilidad, publicidad, e incluso a la propia población usuaria de esta actividad y que desarrollan un trastorno por juego.

Ofrecemos esta herramienta para una trasmisión, no solo de conocimientos sobre un problema de salud sino también para la consecución de personalidades formadas y críticas con su propia evolución.

Si conseguimos que docentes y alumnado se planteen una realidad y una escala de valores distintas a las que esta sociedad está transmitiendo alcanzaremos unos objetivos muy elevados y satisfactorio para todo el personal implicado en este material.

Descarga la guía completa en formato PDF.

Fuente: Federación Española de Jugadores de Azar Rehabilitados

  • Ciencia

Alarmante aumento de problemas relacionados a la salud mental en estudiantes universitarios

  • 03/09/2019
  • Maria Fernanda Alonso

(Duffy, Twenge, & Joiner, 2019) analizaron datos de dos grandes conjuntos de datos de EEUU que contienen encuestas a estudiantes universitarios de todo el país entre 2007-2018. Los resultados concluyeron que las preocupaciones serias sobre salud mental (como el pensamiento suicida, la depresión severa y los comportamientos de autolesión) aumentaron más del doble entre los estudiantes universitarios durante este tiempo. Los autores indicaron su creencia de que esta tasa de aumento es «alarmante.»

También notaron que la mayoría de los aumentos en cuanto a problemas de estado de ánimo, la ansiedad y los resultados relacionados con el suicidio ocurrieron después de 2013. Uno de los coautores, Jean Twenge, profesor de psicología en la Universidad Estatal de San Diego, observó que esta fecha se correlacionaba con el aumento en las redes sociales y el uso de teléfonos inteligentes entre los jóvenes.

Amy Orben, psicóloga de redes sociales en la Universidad de Cambridge, ofreció una crítica fantástica a un artículo diferente (pero relacionado)

de Twenge y sus colegas, titulados «Aumentos en los síntomas depresivos, los resultados relacionados con el suicidio y las tasas de suicidio entre los adolescentes de EEUU después de 2010 y sus relaciones con un mayor tiempo de pantalla de los nuevos medios» (Twenge, Joiner, Rogers, & Martin, 2018). Después de volver a ejecutar partes de los análisis en un conjunto de datos más reciente, Orben no encontró pruebas sólidas de las afirmaciones del artículo. De hecho, escribió que los vínculos entre las redes sociales y el uso de tecnología con síntomas depresivos son «tan débiles e inconsistentes que podrían estar artefactos de error estadístico». Recientemente, Orben y sus colegas publicaron un estudio en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias (Orben, Dienlin, & Przybylski, 2019) donde argumentaron que los efectos de las redes sociales en los jóvenes son matizados y dependen del contexto, y no son, por sí mismos, un fuerte predictor de la satisfacción con la vida.

De todos modos, el uso de la tecnología no puede ignorarse. Una pregunta importante es cómo se usa, ya que limitar el tiempo de pantalla no es la respuesta, especialmente en una era digital en la que tantas cosas se basan, se hace más conveniente o mejores a través de las nuevas tecnologías. Pero si un estudiante duerme con su teléfono debajo de la almohada, se pierde en Instagram en lugar de dormir y cae en el nicho de los juegos de comparación social, entonces, sí, habrá un problema.

También es necesario explorar el contexto. Cuando se trabaja con problemas de salud mental, no es particularmente útil identificar una «causa» específica; de hecho, aunque el uso de la tecnología puede desempeñar un papel en los síntomas de ansiedad o depresión de una persona, indudablemente hay otros factores en juego. Para apoyar a esa persona de manera integral y completa es menester ver qué más está sucediendo en su mundo, sus desafíos y factores de protección.

Ultimately, our approach to mental health issues needs to be turned inside out. Although individual factors are undoubtably at play in a person’s mental health, and some of these factors might include the ways in which that person uses and responds to social media and technology, mental health issues are largely a systemic issue. As such, college counselling centers can play a major role in combatting stigma, making their services accessible and visible, providing culturally-competent care, and increasing mental health supports for students in a variety of settings. All posts for another day, and things I will be advocating for in the year to come.

Los problemas de salud mental son en gran medida un problema sistémico. El acceso a servicios de asesoramiento en salud mental para estudiantes puede desempeñar un papel importante en la lucha contra el estigma.

En este mismo sentido, un interesante estudio encontró que dialogar sobre enfermedades mentales en la universidad podría ser una herramienta eficaz para reducir el estigma, lo que a su vez traería aparejados beneficios para las personas que padecen dichas enfermedades, como es posible imaginar.

Referencias:

Duffy, M. E., Twenge, J. M., & Joiner, T. E. (2019). Trends in Mood and Anxiety Symptoms and Suicide-Related Outcomes Among U.S. Undergraduates, 2007–2018: Evidence From Two National Surveys. Journal of Adolescent Health. https://doi.org/10.1016/j.jadohealth.2019.04.033

Orben, A., Dienlin, T., & Przybylski, A. K. (2019). Social media’s enduring effect on adolescent life satisfaction. Proceedings of the National Academy of Sciences, Vol. 116, pp. 10226-10228. https://doi.org/10.1073/pnas.1902058116

Twenge, J. M., Joiner, T. E., Rogers, M. L., & Martin, G. N. (2018). Increases in Depressive Symptoms, Suicide-Related Outcomes, and Suicide Rates Among U.S. Adolescents After 2010 and Links to Increased New Media Screen Time. Clinical psychological science, 6(1), 3-17. https://doi.org/10.1177/2167702617723376

Fuente: Psychology Today

  • Ciencia

Sexo y poder: una relación positiva y negativa a la vez

  • 03/09/2019
  • Maria Fernanda Alonso

Pensar en sexo y poder puede traer ciertas ideas a la mente. De alguna manera, la asociación entre estos dos factores resulta natural.

El poder suele definirse como tener control sobre los recursos, lo que permite que aquellos en el poder influyan y manipulen a otros. Y de hecho, el poder en cualquier ámbito (poder financiero, poder sobre los colegas en el lugar de trabajo, incluso el poder temporal sobre los pares) se asocia con una mayor motivación sexual. Las personas con más poder son «especialmente propensas a perseguir objetivos relacionados con el sexo y el apareamiento», y muchas personas asocian fuertemente el poder con el sexo (Lerner, Kunstman, & Maner, 2011).

Relación positiva: el poder mejora nuestras relaciones sexuales

El aumento del poder se asocia con una mayor asertividad sexual. Por ejemplo, en un estudio, los empleados en puestos de poder en el trabajo también se calificaron a sí mismos como más altos en asertividad sexual (Lammers & Stoker, 2019).

Las personas sexualmente asertivas se sienten más cómodas para iniciar el sexo y comunicar sus necesidades y deseos sexuales (Lammers & Stoker, 2019), por lo que no sorprende que quienes son más asertivos sexualmente también experimenten una mayor satisfacción sexual(Anderson, 2013) (Péloquin, Brassard, Lafontaine, & Shaver, 2014) (da Conceição Pinto & Neto, 2012). Lo interesante de la correlación entre poder y asertividad sexual es que, aunque se supone que los hombres son más asertivos sexualmente que las mujeres, la relación entre poder y asertividad sexual fue la misma para ambos sexos (Lammers & Stoker, 2019).

El aumento del poder también se asocia con una mayor autoestima sexual. Las personas con alta autoestima sexual confían en sus habilidades sexuales y su aptitud para experiencias sexuales positivas. También se ven a sí mismos como más atractivos (Lammers & Stoker, 2019). Una mayor autoestima sexual también está relacionada con menor ansiedad sexual (Brassard, Dupuy, Bergeron, & Shaver, 2015).

Tanto hombres como mujeres en puestos de poder en el lugar de trabajo calificaron su propia autoestima sexual como más alta que aquellos que carecían de poder. De hecho, el poder tuvo un efecto mayor que el género tanto en la asertividad sexual como en la autoestima sexual (Lammers & Stoker, 2019).

Las diferencias de género en las actitudes y comportamientos sexuales tienden a ser menores en las naciones con mayor igualdad de género (Petersen & Hyde, s. f.). Lammers y Stoker sugieren que a medida que las mujeres ganan más poder, algunas diferencias de género en las actitudes y comportamientos sexuales pueden desaparecer por completo.

Relación negativa: el poder empeora nuestras relaciones sexuales

Tanto los hombres como las mujeres que indicaron un estatus más alto en la jerarquía de poder en el trabajo también informaron más casos de infidelidad real, así como una mayor intención de participar en futuras infidelidades (Lammers, Stoker, Jordan, Pollmann, & Stapel, 2011). Los autores proponen que el poder provoca una mayor confianza en la capacidad de atraer nuevas parejas y, por lo tanto, hace que las personas poderosas de ambos sexos sean más propensas a involucrarse en infidelidades.

Así como el poder activa el propio interés en el sexo, también puede causar percepciones sesgadas del interés sexual de los demás (Kunstman & Maner, 2011). En este experimento, los participantes fueron asignados aleatoriamente a una posición de poder o una posición de igualdad con una pareja del sexo opuesto.

Aquellos asignados a una posición de poder no solo percibieron en exceso el interés sexual de sus compañeros en ellos, sino que también actuaron de una manera más sexualizada hacia sus compañeros (tocarlos, sonreír y mirarlos). Los autores señalan que el poder, junto con la percepción errónea del interés sexual, puede conducir al acoso sexual.

Referencias:

Anderson, R. M. (2013). Positive sexuality and its impact on overall well-being. Bundesgesundheitsblatt – Gesundheitsforschung – Gesundheitsschutz, 56(2), 208-214. https://doi.org/10.1007/s00103-012-1607-z

Brassard, A., Dupuy, E., Bergeron, S., & Shaver, P. R. (2015). Attachment insecurities and women’s sexual function and satisfaction: the mediating roles of sexual self-esteem, sexual anxiety, and sexual assertiveness. Journal of Sex Research, 52(1), 110-119. https://doi.org/10.1080/00224499.2013.838744

da Conceição Pinto, M., & Neto, F. (2012). Satisfaction with sex life among middle-aged adults. International Journal of Developmental and Educational Psychology, 4(1), 463-470. Recuperado de https://www.redalyc.org/pdf/3498/349832337050.pdf

Kunstman, J. W., & Maner, J. K. (2011). Sexual overperception: Power, mating motives, and biases in social judgment. Journal of Personality and Social Psychology, Vol. 100, pp. 282-294. https://doi.org/10.1037/a0021135

Lammers, J., & Stoker, J. I. (2019). Power Affects Sexual Assertiveness and Sexual Esteem Equally in Women and Men. Archives of Sexual Behavior, Vol. 48, pp. 645-652. https://doi.org/10.1007/s10508-018-1285-5

Lammers, J., Stoker, J. I., Jordan, J., Pollmann, M., & Stapel, D. A. (2011). Power increases infidelity among men and women. Psychological Science, 22(9), 1191-1197. https://doi.org/10.1177/0956797611416252

Lerner, B. G., Kunstman, J. W., & Maner, J. K. (2011). Power and expectations of sexual interest. PsycEXTRA Dataset. https://doi.org/10.1037/e634112013-738

Péloquin, K., Brassard, A., Lafontaine, M.-F., & Shaver, P. R. (2014). Sexuality examined through the lens of attachment theory: attachment, caregiving, and sexual satisfaction. Journal of Sex Research, 51(5), 561-576. https://doi.org/10.1080/00224499.2012.757281

Petersen, J. L., & Hyde, J. S. (s. f.). A meta-analytic review of research on gender differences in sexuality, 1993–2007. Psychological bulletin, 136(1), 21-38. https://doi.org/10.1037/a0017504

Fuente: Psychology Today

  • Recomendados

Así te engaña la publicidad para que compres productos ultraprocesados a tus hijos

  • 02/09/2019
  • David Aparicio

Mario Ortiz, nutricionista entrevistado por el diario El País:

«Lo primero que han hecho es convencernos de que los niños son como seres de otros planetas que necesitan una alimentación especial, cuando no es así», explica, «una vez nos hemos creído ya nos pueden vender sus productos especiales, cargados de harinas refinadas, azúcares de todo tipo y un aporte nutricional que deja mucho que desear. Y que además, son la puerta de entrada al resto de ultraprocesados que consumirán a lo largo de su vida». Algo en lo coincide Revenga: «Si tienes que definir los peores perfiles nutricionales son los de los alimentos destinados a los niños de entre cuatro y seis meses. Porque es justo en este momento de la infancia en el que se pasa de la lactancia materna exclusiva y se comienza a dar otro tipo de alimentos. Tienen exceso de azúcares, falta de fibra… pero eso sí, los cargan de vitaminas para venderlos como sanos»

El artículo también comenta sobre las dificultades que tienen las organizaciones gubernamentales de salud para poner en práctica los programas para prevenir la incidencia de las enfermedades no transmisible (obesidad o el sobrepeso) y la falta de regulación.

Lee el artículo completo en El País.

  • Ciencia

Tomar pastillas anticonceptivas en la adolescencia puede aumentar el riesgo de depresión, incluso años después de dejarlas

  • 02/09/2019
  • Maria Fernanda Alonso

“La píldora” ayudó a revolucionar el papel de las mujeres en la sociedad al darles un control sin precedentes sobre su fertilidad. Hoy, más de 100 millones de mujeres en todo el mundo toman píldoras anticonceptivas hormonales. Es altamente eficiente en la prevención de embarazos no deseados, así como útil para tratar el dolor menstrual o el acné, pero no está libre de efectos secundarios que aún se siguen investigando.

Esto es particularmente relevante si consideramos su popularidad entre las adolescentes. La pubertad es una etapa crítica de la vida que se caracteriza por un rápido crecimiento y cambios en el cuerpo y el cerebro (Crone & Dahl, 2012). En los animales, se sabe que las hormonas sexuales como el estrógeno y la progesterona afectan la forma en que se desarrolla el cerebro durante la pubertad (Schulz, Molenda-Figueira, & Sisk, 2009). Si lo mismo fuera cierto para los humanos, tomar estrógenos sintéticos y/o progesterona (ingredientes básicos que se encuentran en la mayoría de las formulaciones de “la píldora”) durante este período sensible podría afectar el desarrollo y podría producir consecuencias duraderas en la salud mental. De hecho, ya un estudio encontró que los anticonceptivos hormonales podrían influir en cómo recordamos las cosas.

Anticonceptivos hormonales y depresión

Las investigaciones han arrojado resultados mixtos sobre la relación entre el uso de anticonceptivos hormonales y la depresión. Recientemente, sin embargo, el estudio más grande hasta la fecha sobre este tema, que incluyó a más de un millón de mujeres que viven en Dinamarca, concluyó que las mujeres que usan la píldora u otros anticonceptivos hormonales tienen un mayor riesgo de depresión. El estudio también mostró que esta relación era más fuerte en mujeres adolescentes (Skovlund, Mørch, Kessing, & Lidegaard, 2016).

En esta investigación se examinó si el uso de píldoras anticonceptivas podría no solo predecir el riesgo de depresión a corto plazo sino también a largo plazo. Casi la mitad de las mujeres de la muestra habían usado por primera vez píldoras anticonceptivas cuando eran adolescentes; estas mujeres tenían un mayor riesgo de sufrir depresión clínica (16%) años después, en comparación con las mujeres que nunca habían usado píldoras anticonceptivas (6%), y también en comparación con las mujeres que habían comenzado a tomarlas cuando eran adultas (9%).

Estas diferencias grupales en el riesgo de depresión se mantuvieron estables, o aumentaron, cuando se controlaron estadísticamente una gran cantidad diferencias entre los tres grupos, incluida la edad en el primer período, la edad en el primer encuentro sexual, el estado actual de la relación, el estado socioeconómico, el origen étnico y el uso actual de píldoras anticonceptivas.

Los hallazgos sugieren que el uso de anticonceptivos orales durante la adolescencia puede tener un efecto duradero en el riesgo de depresión en mujeres, incluso años después de dejar de usarlos.

Uso previo de anticonceptivos por parte de las mujeres

Las contradicciones resultantes de estudios pasados podrían explicarse por la forma en que los investigadores agruparon a las mujeres que estudiaron, sugieren Skovlund y sus colegas. Debido a que la mayoría de los investigadores estaban interesados ​​principalmente en los efectos a corto plazo de las píldoras anticonceptivas, agruparon a las mujeres en función de si estaban usando anticonceptivos orales en el momento de realizarse el estudio. Esos investigadores no tomaron en cuenta el uso previo de anticonceptivos orales por parte de las mujeres y pueden haber subestimado involuntariamente sus efectos en el riesgo de depresión.

Fumar, por ejemplo, tiene efectos a largo plazo respecto del riesgo de sufrir cáncer de pulmón (Tindle et al., 2018). Si los investigadores solo compararan a los fumadores actuales con los no fumadores actuales sin tener en cuenta si alguien es un ex fumador, podrían concluir que no existe una relación entre fumar y el riesgo de cáncer de pulmón. La combinación de exfumadores y personas que nunca fumaron en una sola categoría de «no fumadores actuales» puede dar lugar a conclusiones engañosas, porque esos dos grupos de personas pueden tener una salud pulmonar diferente debido a los efectos a largo plazo del tabaquismo.

Por la misma razón, los autores consideran que investigaciones futuras deberían analizar a las ex usuarias y a las personas que nunca la usaron la píldora por separado.

Acceso a la información

El acceso a la información y los servicios anticonceptivos es un derecho humano universal. Y resulta menester a la hora de decidir sobre su utilización. No todas las personas experimentan los mismo efectos secundarios al consumirlos, por ello, Skovlund, Mørch, Kessing, y Lidegaard reconocen que

cualquier declaración general que sugiera que las adolescentes deben o no seguir un curso de acción específico con respecto al uso de anticonceptivos hormonales sería prematura. Sin embargo su investigación tiene como misión que las adolescentes y sus madres y padres dialoguen con los médicos sobre los riesgos y beneficios asociados con las diferentes opciones disponibles para ellas, especialmente si tienen antecedentes familiares de depresión u otra razón para pensar que pueden ser particularmente vulnerables a ciertos efectos secundarios de estos medicamentos.

Limitaciones del estudio

Debido a que fue correlacional, no se puede concluir que el uso de la píldora realmente aumente la depresión. Aunque los autores controlaron estadísticamente todas las variables disponibles en el conjunto de datos que consideraron que podrían proporcionar una explicación alternativa plausible para la relación bajo análisis, no se puede descartar por completo la posibilidad de que otra variable que no considerada pueda explicar la relación entre el uso de pastillas y el riesgo de depresión.

Con el fin de continuar la investigación, los mismos autores lanzaron recientemente un estudio prospectivo en la Universidad de Columbia Británica para analizar esta cuestión en un contexto más amplio («UBC Teen Health & Emotions Study», s. f.). Su plan es realizar un seguimiento de niveles hormonales, uso de anticonceptivos hormonales, funcionamiento social y emocional y reactividad al estrés durante los próximos tres a cinco años, en adolescentes.

“Esperamos que nuestra investigación promueva un diálogo y una toma de decisiones más informados sobre la prescripción de diferentes métodos anticonceptivos para mujeres adolescentes,” dijeron los autores.

Referencias:

Crone, E. A., & Dahl, R. E. (2012). Understanding adolescence as a period of social-affective engagement and goal flexibility. Nature Reviews. Neuroscience, 13(9), 636-650. https://doi.org/10.1038/nrn3313

Schulz, K. M., Molenda-Figueira, H. A., & Sisk, C. L. (2009). Back to the future: The organizational-activational hypothesis adapted to puberty and adolescence. Hormones and Behavior, 55(5), 597-604. https://doi.org/10.1016/j.yhbeh.2009.03.010

Skovlund, C. W., Mørch, L. S., Kessing, L. V., & Lidegaard, Ø. (2016). Association of Hormonal Contraception With Depression. JAMA Psychiatry , 73(11), 1154-1162. https://doi.org/10.1001/jamapsychiatry.2016.2387

Tindle, H. A., Stevenson Duncan, M., Greevy, R. A., Vasan, R. S., Kundu, S., Massion, P. P., & Freiberg, M. S. (2018). Lifetime Smoking History and Risk of Lung Cancer: Results From the Framingham Heart Study. Journal of the National Cancer Institute, 110(11), 1201-1207. https://doi.org/10.1093/jnci/djy041

UBC Teen Health & Emotions Study. (s. f.). Recuperado 2 de septiembre de 2019, de https://blogs.ubc.ca/teenstudy/

Fuente: PsyPost

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  • 02/09/2019
  • David Aparicio

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  • Análisis

La falta de gratitud sería mediador entre el apego y una menor satisfacción con la relación de pareja

  • 31/08/2019
  • Maria Fernanda Alonso

Las personas pueden sentirse seguras o inseguras en sus relaciones de pareja. Las personas inseguras pueden presentarse ansiosas o evasivas. Quienes tiene un estilo de apego «ansioso» tienen miedo al rechazo y el abandono, mientras que las personas con un estilo de apego «evitativo» tienden a no confiar en los demás y a evitar la intimidad.

Investigadores han encontrado un mecanismo subyacente que ayuda a explicar por qué la evitación del apego está relacionada negativamente con la satisfacción con la relación de pareja. Sus hallazgos sugieren que la gratitud hacia la pareja media la relación entre evitar el apego y la satisfacción con la relación (Vollmann, Sprang, & van den Brink, 2019).

Es importante examinar cómo los rasgos de personalidad se traducen en comportamientos específicos porque dichos rasgos son relativamente estables y, por lo tanto, difíciles de cambiar, mientras que el comportamiento específico se puede cambiar más fácilmente, señaló la autora del estudio Manja Vollmann, profesora asistente de la Escuela Erasmus de Política y Gestión de la Salud.

El estudio se basó en 362 participantes que habían estado en una relación romántica durante al menos 6 meses. La duración promedio de la relación entre los participantes fue de 6.28 años.

Los investigadores descubrieron que las personas con niveles más altos de evitación del apego tenían más probabilidades de estar de acuerdo con declaraciones como «cuando miro a mi pareja, no veo mucho por lo que estar agradecido» y «pueden transcurrir largos períodos de tiempo antes de que me sienta agradecido con mi pareja.” Estos sentimientos disminuidos de gratitud, a su vez, se asociaron con una menor satisfacción con la relación romántica.

Los hallazgos indican que apreciar a la pareja y estar agradecido con ella resulta en una relación romántica más satisfactoria. “Por lo tanto, el consejo es: enfocate en los aspectos positivos de tu pareja y su relación y sé agradecido por eso,” dijo Vollmann.

La ansiedad de apego también se relacionó negativamente con la satisfacción con la pareja, pero la gratitud hacia la pareja no sirvió como mediador de esta relación.

«Los comportamientos positivos de la pareja pueden satisfacer el fuerte deseo de intimidad, pero también pueden causar emociones negativas que interfieren con los sentimientos de gratitud, ya que las personas con un alto nivel de ansiedad por el apego temen no ser capaces de corresponder la amabilidad de la pareja y cumplir con las expectativas de la pareja,» señalaron los investigadores.

Agregaron que «el efecto negativo de la ansiedad de apego en la satisfacción con la relación puede atribuirse al uso de otras estrategias y defensas, como la inducción de culpa, el aferramiento y el dominio.»

«Investigamos los efectos dentro de la persona del apego y el agradecimiento en la satisfacción con la relación», dijo Vollmann. “Sin embargo, se necesitan dos para estar en una relación y, por lo tanto, sería interesante investigar los efectos entre personas del apego y el agradecimiento en la satisfacción con la relación. Por ejemplo, ¿qué efecto tiene el agradecimiento de uno en el agradecimiento y la satisfacción son la relación del otro? ”

Referencia del estudio:

Vollmann, M., Sprang, S., & van den Brink, F. (2019). Adult attachment and relationship satisfaction: The mediating role of gratitude toward the partner. Journal of social and personal relationships, 0265407519841712. https://doi.org/10.1177/0265407519841712

Fuente: PsyPost

  • Ciencia

Hablar con adolescentes sobre pornografía online

  • 31/08/2019
  • Maria Fernanda Alonso

Dejar que los niños descubran el porno por sí mismos es como hacerlos manejar en una autopista la primera vez que están detrás del volante: pueden encontrar su propio camino, pero antes de que aprendan a tomar el control, pueden lastimarse a sí mismos y a otros durante el proceso. Necesitan lecciones de manejo desde el principio.

Muchos estudios sugieren que la falta de comprensión sobre educación sexual en general lleva a los adolescentes y jóvenes adultos a ver a la ponegrafía como un recurso educacional (Wallmyr & Welin, 2006) (Laws, 2013). Esto nos lleva, inevitablemente a reflexionar para qué sirve la educación sexual, y la importancia de abordar esta temática desde las escuelas.

Un análisis realizado por por la Universidad de Middlesex para el comisionado de niños y el NSPCC en el 2016 encontró que al menos el 56% de los niños y el 40% de las niñas habían estado expuestos a la pornografía online a la edad de 16 años. El estudio también descubrió que no solo los niños tienen más probabilidades de seguir buscando pornografía después de verla por primera vez (59%, en comparación con el 25% de las niñas), sino que tienen más probabilidades de ser positivos al respecto. Aunque hoy existen nuevos controles de verificación, la pornografía gratuita crecerá de otras maneras; ya aparece cada vez más en plataformas que los niños usan desde una edad temprana, como Snapchat e Instagram.

Los efectos de la pornografía son profundos: el 53% de los niños y el 39% de las niñas en el estudio de la Universidad de Middlesex lo vieron como «una representación realista» del sexo. Y el 50% de los padres subestiman la cantidad de pornografía que sus adolescentes han visto.

Los adolescentes informaron que miraban pornografía para entretenerse, con fines de estimulación sexual, como de instrucción y para aliviar el aburrimiento; muchos copiaron lo que vieron en la pornografía durante sus propios encuentros sexuales. Además, la presión para hacer o imitar escenas de pornografía era un elemento de algunas relaciones de citas poco saludables (Rothman, Kaczmarsky, Burke, Jansen, & Baughman, 2015).

Los sitios pornográficos reciben más visitantes cada mes que Netflix, Amazon y Twitter combinados. Entre ellos, Pornhub, autodescrito como «el sitio porno gratuito líder en el mundo,» recibió 33.500 millones de visitas en 2018

En un análisis de contenido de las películas porno más vendidas y alquiladas, los investigadores encontraron que el 88% de las escenas analizadas contenían agresión física: náuseas, asfixia, nalgadas y bofetadas (Bridges, Wosnitzer, Scharrer, Sun, & Liberman, 2010).

Por su parte, un metaanálisis de 22 estudios entre 1978 y 2014, de siete países diferentes, concluyó que el consumo de pornografía se asocia con una mayor probabilidad de cometer actos de agresión sexual verbal o física, independientemente de la edad. También halló»una asociación positiva general significativa entre el uso de pornografía y las actitudes que apoyan la violencia contra las mujeres» (Wright, Tokunaga, & Kraus, 2016).

En un estudio de hombres universitarios de EE. UU., Los investigadores descubrieron que el 83% informó haber visto pornografía convencional, y que aquellos que lo hicieron tenían más probabilidades de decir que cometerían violación o agresión sexual, si sabían que no serían atrapados, que los hombres que no habían visto pornografía en los últimos 12 meses (Foubert, Brosi, & Bannon, 2011).

Treinta estudios revisados ​​desde 2011 revelan que el uso de pornografía tiene impactos negativos y perjudiciales en el cerebro.

Cómo hablar sobre pornografía online con niños y adolescentes

No esperes. Comenzá desde una edad temprana y, sin mencionar la pornografía específicamente, dejá en claro que hay algunas partes de Internet que no son para niños.

Hablá sobre la diferencia entre hacer el amor y «hacer el odio». A medida que comienzan a comprender más sobre el sexo, explicales que hay un espectro, desde la vida real hasta lo que ocurre en Internet. En la vida real, está el acto íntimo y mutuamente placentero de hacer el amor. Y en el otro extremo, existe lo que la profesora Gail Dines describe como «hacer el odio,» que a menudo es de lo que se trata el porno online.

Explicá el negocio del porno. Este negocio gana dinero captando su atención, cuestión que logra al mostrar las prácticas más extremas, a menudo perfeccionadas, muchas de las cuales tienen poco que ver con la realidad. Aprender cómo funciona el comercio sexual y darse cuenta de que algunas de las mujeres son abusadas, menores de edad o víctimas del tráfico sexual puede darles una razón lógica para dejar de mirar.

Hablá sobre el consentimiento. La pornografía fomenta la idea de que el sexo siempre está disponible y nadie dice que no. La psicóloga Lisa Damour sugiere que cuando llegue el momento de que los jóvenes tengan intimidad sexual, deberíamos entrenarlos hacia un acuerdo mutuo y entusiasta.

“The Porn Conversation” es un proyecto que ofrece herramientas para padres, para hablar sobre pornografía con sus hijos. Podés acceder a sus materiales y recursos (en inglés) ingresando a su página: thepornconversation.org

Referencias:

Bridges, A. J., Wosnitzer, R., Scharrer, E., Sun, C., & Liberman, R. (2010). Aggression and sexual behavior in best-selling pornography videos: a content analysis update. Violence against Women, 16(10), 1065-1085. https://doi.org/10.1177/1077801210382866

Foubert, J. D., Brosi, M. W., & Bannon, R. S. (2011). Pornography Viewing among Fraternity Men: Effects on Bystander Intervention, Rape Myth Acceptance and Behavioral Intent to Commit Sexual Assault. Sexual Addiction and Compulsivity, 18(4), 212-231. https://doi.org/10.1080/10720162.2011.625552

Laws, I. (2013). Better sex education for children is needed to combat dangers of pornography. BMJ , 347, f5764. https://doi.org/10.1136/bmj.f5764

Rothman, E. F., Kaczmarsky, C., Burke, N., Jansen, E., & Baughman, A. (2015). «Without Porn … I Wouldn»t Know Half the Things I Know Now’: A Qualitative Study of Pornography Use Among a Sample of Urban, Low-Income, Black and Hispanic Youth. Journal of sex research, 52(7), 736-746. https://doi.org/10.1080/00224499.2014.960908

Wallmyr, G., & Welin, C. (2006). Young people, pornography, and sexuality: sources and attitudes. The Journal of School Nursing: The Official Publication of the National Association of School Nurses, 22(5), 290-295. https://doi.org/10.1177/10598405060220050801

Wright, P. J., Tokunaga, R. S., & Kraus, A. (2016). A Meta-Analysis of Pornography Consumption and Actual Acts of Sexual Aggression in General Population Studies. The Journal of communication, 66(1), 183-205. https://doi.org/10.1111/jcom.12201

Fuente: The Guardian

  • Análisis

Evitación sexual: quién se abstiene y por qué

  • 31/08/2019
  • Maria Fernanda Alonso

En general, la aversión hacia el sexo es un mecanismo de defensa. Al pensar en la intimidad o en tener relaciones sexuales, la persona que las evita siente angustia emocional y síntomas físicos, como náuseas y músculos tensos, o puede tener ataques de pánico. Esta evitación sexual puede provocar más angustia emocional, humillación, vergüenza y baja autoestima, tanto para la persona que evita el sexo como para la pareja que es rechazada.

En su punto clínico se encuentra el trastorno de aversión sexual: uno de los dos trastornos de deseo sexual en el Manual diagnóstico y estadística de los trastornos mentales (DSM), definido como una «aversión extrema persistente o recurrente y la evitación de todo o casi todo el contacto sexual genital con una pareja sexual,” que causa angustia o dificultad interpersonal. A menudo, la persona incluso evitará el contacto genital relacionado con un examen o procedimiento ginecológico. El trastorno de aversión sexual puede ser tan traumático que la persona no permitirá ningún contacto físico o beso. El DSM lo ubica dentro de las disfunciones sexuales; sin embargo, estudiosos sugieren que su ubicación más apropiada sería como un trastorno de ansiedad (Brotto, 2010).

Las personas que tienen más sexo informan una mayor autoestima, satisfacción con la vida y calidad de vida (Flynn & Gow, 2015). Por el contrario, la menor frecuencia de las relaciones sexuales y el hecho de evitar las relaciones sexuales están relacionadas con problemas psicológicos, ansiedad, depresión y problemas en la relación de pareja (Addis et al., 2006) (Hinchliff, Tetley, Lee, & Nazroo, 2018) (Rosen, 2017). La evitación sexual influye en múltiples aspectos de nuestro bienestar (Assari, 2014), y los motivos por los que alguien puede llegar a ella son muy variados.

En su trabajo histórico, Alfred Kinsey descubrió que hasta el 19% de los adultos no tienen relaciones sexuales. Esto varía según el género y el estado civil, y casi ningún hombre casado pasa sin sexo un período prolongado (Kinsey, Pomeroy, Martin, & Gebhard, 1998).

Otra investigación también confirma que las mujeres evitan con mayor frecuencia el sexo que los hombres. De hecho, hasta el 40% de las mujeres evitan el sexo en algún momento de sus vidas (Morse, 1985). El dolor durante el sexo y la baja libido son grandes problemas.

Incluso en la adolescencia, más mujeres que hombres se abstienen del sexo (Kabiru & Ezeh, 2007).

Las mujeres también tienen más probabilidades de evitar el sexo debido al abuso sexual infantil (Vaillancourt-Morel et al., 2016). Las embarazadas temen el aborto espontáneo o dañar al feto, y también pueden rechazar el sexo por falta de interés y fatiga (Orji, Ogunlola, & Fasubaa, 2002).

Las razones más comunes para que los hombres eviten el sexo son la disfunción eréctil, las afecciones médicas crónicas y la falta de oportunidades (Papagiannopoulos, Khare, & Nehra, 2015) (Basson, Rees, Wang, Montejo, & Incrocci, 2010).

Cuestiones médicas

Tanto para hombres como para mujeres los problemas médicos son las principales razones para evitar el sexo.

Por ejemplo, los pacientes con enfermedades cardíacas a menudo evitan las relaciones sexuales porque tienen miedo de un ataque cardíaco (Assari, 2014) (Kazemi-Saleh, Pishgou, Assari, & Tavallaii, 2007). Otra investigación ha demostrado lo mismo para las personas con afecciones cerebrovasculares, como un derrame cerebral (Korpelainen, Nieminen, & Myllylä, 1999).

El dolor crónico disminuye el placer del acto sexual e interfiere directamente al limitar las posiciones («Chronic pain can interfere with sexuality», 2017). La depresión y el estrés que causa pueden interferir, al igual que ciertos medicamentos para el dolor crónico.

Las condiciones metabólicas como la diabetes y la obesidad reducen la actividad sexual (Schulster, Liang, & Najari, 2017). De hecho, la diabetes acelera el declive sexual en los hombres hasta en 15 años («Diabetes, Sexual, & Bladder Problems | NIDDK», s. f.). La gran masa corporal y una pobre imagen corporal juegan un papel fundamental para tener la oportunidad de mantener relaciones sexuales (Authors, s. f.).

Los trastornos de personalidad, la adicción y el abuso de sustancias y la mala calidad del sueño juegan un papel importante en el interés y las habilidades sexuales (South, Turkheimer, & Oltmanns, 2008) (Vallejo‐Medina & Sierra, 2013) (Costa & Oliveira, 2016).

Muchos medicamentos, como los antidepresivos y los medicamentos contra la ansiedad, reducen la libido y la actividad sexual y, como resultado, aumentan el riesgo de evasión sexual (Higgins, Nash, & Lynch, 2010) (Rothschild, 2000).

Finalmente, los bajos niveles de testosterona para los hombres y los bajos niveles de dopamina y serotonina en hombres y mujeres pueden también influir (Hull, Muschamp, & Sato, 2004).

Factores sociales y emocionales

Para ambos sexos, la soledad reduce la cantidad de tiempo compartido con otras personas y la oportunidad de interacciones con otros e intimidad (Wheeler, Reis, & Nezlek, 1983). Las personas que están solas a veces reemplazan las relaciones sexuales reales con el uso de pornografía (Butler, Pereyra, Draper, Leonhardt, & Skinner, 2018). Esto se vuelve importante ya que la pornografía podría afectar negativamente el rendimiento sexual con el tiempo (Poulsen, Busby, & Galovan, 2013).

Muchos adultos mayores no tienen relaciones sexuales debido a la vergüenza y los sentimientos de culpa o simplemente porque piensan que son «demasiado viejos para tener relaciones sexuales» (Kalra, Subramanyam, & Pinto, 2011). Sin embargo, sería un error suponer que los adultos mayores no están interesados ​​en tener relaciones sexuales. De hecho, un estudio reciente desmitifica la idea de la “intimidad sin sexo” después de los 60; incluso encontró que si bien muchos adultos mayores tenían relaciones sexuales con mucha menos frecuencia que personas de 20 y 30 años, un tercio de los adultos mayores informaron que tenían relaciones sexuales con más frecuencia que el promedio de la generación más joven.

¿La solución?

Pocas personas hablan con sus médicos sobre sus problemas sexuales. De hecho, al menos la mitad de todas las visitas médicas no abordan problemas sexuales (Sobecki, Curlin, Rasinski, & Lindau, 2012) (Ports, Barnack-Tavlaris, Syme, Perera, & Lafata, 2014).

La vergüenza, los factores culturales y religiosos y la falta de tiempo pueden ser obstáculos para que algunos médicos pregunten sobre la vida sexual de sus pacientes (Rashidian, Minichiello, Knutsen, & Ghamsary, 2016). Algunos de ellos consideran que abordar los problemas sexuales crea demasiada cercanía con el paciente. Otros piensan que hablar sobre sexualidad tomará demasiado tiempo.

Sin embargo, aunque algunos médicos pueden tener miedo de preguntar sobre sexo a sus pacientes, la investigación ha demostrado que los pacientes parecen estar dispuestos a dar una respuesta si se les pregunta (Brandenburg & Bitzer, 2009) (Cahill et al., 2014). Esto significa que sus problemas sexuales no se abordan a menos que el médico lo mencione (Bahouq, Allali, Rkain, & Hajjaj-Hassouni, 2013).

El asunto es que los pacientes podrían beneficiarse de un poco de ayuda, por ejemplo, consejos e información médica respecto de posiciones recomendadas para evitar el dolor, en pacientes con artritis o dolor lumbar.

Derribar la barrera del diálogo es fundamental.

Tratamiento para la evitación del sexo (Rosen, 2017)

Dependiendo de su causa raíz, la evitación del sexo puede tratarse eficazmente por sí sola o como parte de una terapia de trastorno de ansiedad.

La terapia cognitiva conductual y la terapia psicodinámica pueden ayudar a reducir la ansiedad, el miedo y las emociones negativas. Estas terapias pueden realizarse individualmente, en terapia grupal u online, según la preferencia particular del paciente.

Recientemente, una investigación encontró que practicar mindfulness se relaciona con mayores niveles de satisfacción sexual y reducción de inseguridades.

La función sexual a menudo se puede mejorar con el uso de ciertos medicamentos. Es imprescindible consultar con un médico antes de consumir cualquier fármaco. Si ya estás tomando medicamentos para el trastorno de ansiedad, hablá con tu médico acerca de ajustar la dosis con estos fines.

Referencias:

Addis, I. B., Van Den Eeden, S. K., Wassel-Fyr, C. L., Vittinghoff, E., Brown, J. S., Thom, D. H., & Reproductive Risk Factors for Incontinence Study at Kaiser Study Group. (2006). Sexual activity and function in middle-aged and older women. Obstetrics and Gynecology, 107(4), 755-764. https://doi.org/10.1097/01.AOG.0000202398.27428.e2

Assari, S. (2014). Intercourse avoidance among women with coronary artery disease. The Journal of Sexual Medicine, 11(7), 1709-1716. https://doi.org/10.1111/jsm.12459

Authors. (s. f.). Search. Recuperado 30 de agosto de 2019, de https://digitalcommons.fiu.edu/do/search/?q=body%20mass%20intimacy&start=0&context=85098&facet=

Bahouq, H., Allali, F., Rkain, H., & Hajjaj-Hassouni, N. (2013). Discussing sexual concerns with chronic low back pain patients: barriers and patients’ expectations. Clinical Rheumatology, 32(10), 1487-1492. https://doi.org/10.1007/s10067-013-2299-y

Basson, R., Rees, P., Wang, R., Montejo, A. L., & Incrocci, L. (2010). Sexual function in chronic illness. The Journal of Sexual Medicine, 7(1 Pt 2), 374-388. https://doi.org/10.1111/j.1743-6109.2009.01621.x

Brandenburg, U., & Bitzer, J. (2009). The challenge of talking about sex: the importance of patient-physician interaction. Maturitas, 63(2), 124-127. https://doi.org/10.1016/j.maturitas.2009.03.019

Brotto, L. A. (2010). The DSM diagnostic criteria for sexual aversion disorder. Archives of Sexual Behavior, 39(2), 271-277. https://doi.org/10.1007/s10508-009-9534-2

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Hull, E. M., Muschamp, J. W., & Sato, S. (2004). Dopamine and serotonin: influences on male sexual behavior. Physiology & Behavior, 83(2), 291-307. https://doi.org/10.1016/j.physbeh.2004.08.018

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Kinsey, A. C., Pomeroy, W. B., Martin, C. E., & Gebhard, P. H. (1998). Sexual Behavior in the Human Female. Recuperado de https://play.google.com/store/books/details?id=JHWHCgAAQBAJ

Korpelainen, J. T., Nieminen, P., & Myllylä, V. V. (1999). Sexual functioning among stroke patients and their spouses. Stroke; a Journal of Cerebral Circulation, 30(4), 715-719. https://doi.org/10.1161/01.str.30.4.715

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Papagiannopoulos, D., Khare, N., & Nehra, A. (2015). Evaluation of young men with organic erectile dysfunction. Asian Journal of Andrology, 17(1), 11-16. https://doi.org/10.4103/1008-682X.139253

Ports, K. A., Barnack-Tavlaris, J. L., Syme, M. L., Perera, R. A., & Lafata, J. E. (2014). Sexual health discussions with older adult patients during periodic health exams. The Journal of Sexual Medicine, 11(4), 901-908. https://doi.org/10.1111/jsm.12448

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Rosen, A. (2017, junio 17). Sex Avoidance and Anxiety Disorders – The Center for Treatment of Anxiety and Mood Disorders. Recuperado 30 de agosto de 2019, de The Center for Treatment of Anxiety and Mood Disorders website: https://centerforanxietydisorders.com/sex-avoidance-anxiety-disorders/

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Schulster, M. L., Liang, S. E., & Najari, B. B. (2017). Metabolic syndrome and sexual dysfunction. Current Opinion in Urology, 27(5), 435-440. https://doi.org/10.1097/MOU.0000000000000426

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South, S. C., Turkheimer, E., & Oltmanns, T. F. (2008). Personality disorder symptoms and marital functioning. Journal of consulting and clinical psychology, 76(5), 769. Recuperado de https://psycnet.apa.org/record/2008-13625-006

Vaillancourt-Morel, M.-P., Godbout, N., Bédard, M. G., Charest, É., Briere, J., & Sabourin, S. (2016). Emotional and Sexual Correlates of Child Sexual Abuse as a Function of Self-Definition Status. Child Maltreatment, 21(3), 228-238. https://doi.org/10.1177/1077559516656069

Vallejo‐Medina, P., & Sierra, J. C. (2013). Effect of Drug Use and Influence of Abstinence on Sexual Functioning in a Spanish Male Drug‐Dependent Sample: A Multisite Study. The journal of sexual medicine, 10(2), 333-341. https://doi.org/10.1111/j.1743-6109.2012.02977.x

Wheeler, L., Reis, H., & Nezlek, J. (1983). Loneliness, social interaction, and sex roles. Journal of Personality and Social Psychology, 45(4), 943-953. https://doi.org/10.1037//0022-3514.45.4.943

Fuente: The Conversation

  • Análisis

Practicar mindfulness se relaciona con mayores niveles de satisfacción sexual y reducción de inseguridades

  • 30/08/2019
  • Maria Fernanda Alonso

Practicar Mindfulness (atención plena) se ha relacionado con la prevención de la depresión, con la resiliencia al estrés laboral y el vinculado al sobrepeso y la obesidad, como posible abordaje para el insomnio, y como tratamiento para trastornos mentales en general. ¡Incluso se ha estudiado su eficacia para el control de los antojos! También ha sido estudiado en relación con la tolerancia al dolor y como estrategia deportiva.

Recientemente, investigadores estudiaron el papel del mindfulness sexual en el bienestar y la satisfacción sexual, el bienestar relacional y la autoestima. Tras analizar los datos de una encuesta online, encontraron que las personas mayor puntaje en mindfulness sexual tendían a tener una mejor autoestima, a estar más satisfechas con sus relaciones y, en particular para las mujeres, tendían a estar más satisfechas con su vida sexual. Algunas de estas asociaciones ocurrieron incluso después de controlar el rasgo de mindfulness. Estos hallazgos pueden permitir a los investigadores y terapeutas abordar mejor el bienestar sexual, el bienestar relacional y la autoestima de un individuo al enseñar habilidades de mindfulness sexual (Leavitt, Lefkowitz, & Waterman, 2019).

Otra investigación encontró que las personas que habían practicado mindfulness y diferentes prácticas de meditación (incluyendo vipassana y yoga) durante más de 10 años tenían puntajes significativamente más altos en el componente “búsqueda de novedades” en comparación con personas que habían sido atletas durante más de 10 años. A su vez, hallaron correlaciones positivas entre todas las subescalas de mindfulness (compromiso, búsqueda de novedad, producción de novedad y flexibilidad) y la motivación sexual, y entre búsqueda de novedad y mindfulness sexual (Lazaridou & Kalogianni, 2013). La búsqueda de novedades puede ser un componente importante en relación con la sexualidad. De hecho, otros estudios encontraron que la variación en la actividad sexual es un factor que contribuye a mantener viva la pasión en la pareja.

El mindfulness se ha mostrado prometedor para promover el bienestar sexual y, según otra investigación, puede desempeñar un papel en la reducción de la inseguridad sexual y mejorar la satisfacción sexual. Se administró una encuesta online que midió inseguridades sexuales, satisfacción sexual y mindfulness a estudiantes universitarios entre los cuales 687 eran mujeres y 334 eran hombres. Los análisis de regresión múltiple revelaron que los niveles más altos de mindfulness se asociaron con menos inseguridades sexuales y una mayor satisfacción sexual en hombres y mujeres. Una serie de análisis de mediación múltiple indicaron que mindfulness mediaba parcialmente la relación entre las inseguridades sexuales y varios aspectos de la satisfacción sexual. Estos resultados sugieren que practicar mindfulness puede promover la satisfacción sexual y mitigar las inseguridades sexuales en hombres y mujeres. Investigar la eficacia de las intervenciones basadas en mindfulness para la reducción de las inseguridades sexuales representa un área prometedora de investigación futura (Dunkley, Goldsmith, & Gorzalka, 2015).

Referencias:

Dunkley, C. R., Goldsmith, K. M., & Gorzalka, B. B. (2015). The potential role of mindfulness in protecting against sexual insecurities. The Canadian journal of human sexuality, 24(2), 92-103. https://doi.org/10.3138/cjhs.242-A7

Lazaridou, A., & Kalogianni, C. (2013). Mindfulness and sexuality. Sexual and relationship therapy: journal of the British Association for Sexual and Relationship Therapy, 28(1-2), 29-38. https://doi.org/10.1080/14681994.2013.773398

Leavitt, C. E., Lefkowitz, E. S., & Waterman, E. A. (2019). The role of sexual mindfulness in sexual wellbeing, Relational wellbeing, and self-esteem. Journal of Sex & Marital Therapy, 45(6), 497-509. https://doi.org/10.1080/0092623X.2019.1572680

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