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  • Clínica

Una medicina prometedora para el tratamiento del alcoholismo

  • 14/03/2017
  • Alejandra Alonso

Actualmente se conocen muy bien los daños que puede ocasionar el alcoholismo a la salud física y mental, el trabajo, la familia y la esfera social en general, la economía, etc. de una persona. Es un problema muy grave, sin embargo investigaciones nuevas han encontrado resultados prometedores: una droga que parece ser efectiva en humanos y tener pocos efectos secundarios. Científicos de UCLA han encontrado que una droga anti-inflamatoria utilizada en Japón para tratar el asma podría ayudar a las personas a superar el alcoholismo.

Su estudio es el primero en evaluar la droga (ibudilast) como tratamiento para el alcoholismo. A un grupo de participantes se les administró la droga (20 miligramos por dos días y 50 miligramos por los siguientes cuatro) y a otro un placebo, por 6 días consecutivos. Luego de dos semanas, aquellos a quienes se les administró la droga fueron cambiados al placebo y los del grupo que tomaba el placebo, pasaron al grupo al que se le daba ibudilast. Los científicos encontraron que el deseo de consumir alcohol de los sujetos era significativamente más bajo cuando tomaban la medicación.

Adicionalmente, las reacciones de los participantes eran medidas luego de pedirles que sostuvieran y olieran un vaso de una bebida alcoholica de su preferencia, sin beberla. Los participantes reportaron un mejor humor mientras estaban tomando ibudilast, comparados con los que tomaban el placebo.

Se evaluaron 17 hombres y 7 mujeres que, antes del estudio, reportaron beber alcohol 21 días por mes en promedio, y consumir 7 bebidas alcoholicas por día cuando bebían. Al sexto día de cada fase del estudio, los participantes recibieron una dosis de alcohol intravenosa (equivalente a cerca de 4 tragos) para evaluar cómo interactuaba la medicina con el alcohol y si puede ser administrada cuando la persona este tomando. Para dicha evaluación los participantes pasaron la noche en el Centro de Investigación Clínica y Traslacional de UCLA, donde se conducía el estudio.

“Encontramos que ibudilast es seguro y bien tolerado. Esta medicación puede ser administrada de forma segura, incluso cuando la gente esta bebiendo alcohol”, asegura Lara Ray, autora principal del estudio.

Los efectos secundarios de la droga (nauseas, dolor abdominal, etc.) fueron moderados y ninguno de los participantes abandonó el estudio.

También se evaluó la eficacia de la droga observando cuán bien y cuán rápidamente se podían recuperar los participantes de una situación estresante. Al principio de la investigación, los científicos les pidieron a los sujetos que describieran fuentes de estrés en sus vidas. Al quinto día de cada fase del estudio (ibudilast/placebo) los investigadores discutían esas situaciones con los participantes. El estado de ánimo de los participantes mejoró más rápidamente luego de oír sobre sus situaciones estresantes cuando estaban tomando ibudilast.

El tratamiento pareció ayudar especialmente a aquellos que presentaban síntomas de depresión (algo común en alcohólicos). La droga parece reducir los efectos placenteros del alcohol.

El consumo crónico de alcohol aumenta la inflamación cerebral en animales y estudios previos han mostrado que ibudilast era efectivo en la reducción del consumo de alcohol en ratas. Sin embargo no se esperaba que también fuera efectiva en humanos.

Otras drogas que parecían prometedoras luego de estudios en ratas, han causado demasiados efectos secundarios en humanos. Ray afirma que muchos medicamentos que son efectivos en animales fallan en ayudar a humanos. Por este motivo, los científicos están contentos de haber encontrado resultados positivos en ratas y en humanos.

El laboratorio donde trabaja Ray se enfoca en medicamentos que sirvan para tratar adicciones a las drogas y el alcohol. Ella comenta que la FDA (Administración de Drogas y Alimentos, EE.UU.) ha aprobado solo cuatro medicinas de efectividad modesta como tratamiento para el alcoholismo.

Aunque el estudio es prometedor se necesitan más pruebas. Ibudilast no se encuentra disponible para tratamiento actualmente.

Los científicos quieren probar la droga en alcohólicos que desean dejar de beber (en el estudio antes mencionado, los participantes no tenían deseos de dejar la bebida) y, además, planean estudiar cómo el ibudilast reduce la inflamación cerebral.

Fuente: Psypost

  • Recursos

Estrategias para padres de niños con trastornos del espectro autista

  • 14/03/2017
  • Geraldine Panelli
mother and child playing on the grass

La guía Trastornos del espectro autista: estrategias para padres es publicada por la fundación Brincar por un autismo feliz con el fin de facilitar los primeros pasos de las familias frente al diagnóstico. Está guía está pensada por un grupo de padres y profesionales; la idea central es paliar la angustia, el estrés y la incertidumbre que los padres padecen en el momento que se enteran que su hijo es diagnosticado con TEA.

Una de la frases que se destacan de la presidente de la fundación Carina Morillo, con la que le da un aliento a todos los papás que pasan por este momento es:

“¡Sos la personas que más sabe acerca de tu hijo y por eso sos la persona que más puede ayudarlo a ser feliz!”

En el transcurso de la lectura encontrarán una definición del diagnóstico y de las áreas afectadas (comunicación y lenguaje, conducta, socialización, integración sensorial, habilidades de la vida diaria), como así también estrategias y recursos para usar en cada una de las etapas del desarrollo. También se encuentra una apartado para detallar la comunicación entre la escuela, la familia y el grupo de intervención; destacando la importancia de un trabajo unido y en equipo con un mismo criterio brindando al niño las adaptaciones necesarias.

Finalizando la guía se encuentran los datos del “Proyecto de orientación temprana y concientización de trastornos en el espectro autista (PROTECTEA)” de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires con los hospitales y organismos públicos que participan de una red de diagnóstico temprano y concientización de los derechos.

Cuadernillo-TEADescarga
  • Sponsor

Cursos de posgrado en Terapias de Tercera Generación de la Universidad de Buenos Aires

  • 13/03/2017
  • David Aparicio

La Universidad de Buenos Aires es una de las instituciones de educación superior más reconocidas de la región. Su Facultad de Psicología invita a todos los psicólogos graduados o médicos a sus jornadas de posgrado sobre las Terapias de tercera generación en modalidad presencial y a distancia.

¿Quieres conocer un poco de qué se tratan los cursos? Mira el vídeo de la última jornada de la UBA.

Son dos jornadas de actualización:

Entrenamiento en Técnicas Cognitivo-Conductuales Basadas en Mindfulness, Metacognición y Aceptación

El objetivo básico de este curso es brindar una perspectiva global de las técnicas utilizadas por la nueva generación de modelos y tratamientos cognitivo-conductuales.

Objetivos Específicos:

  1. Presentar las técnicas que utilizan estrategias basadas en conciencia plena, metacognición y aceptación.
  2. Capacitar en la utilización de las técnicas basadas en conciencia plena, metacognición y aceptación.

Docentes:

  • Guido Korman
  • Cristian Garay
  • Eduardo Keegan
  • Guillermo Lencioni
  • Fabián Maero

Fechas de dictado: sábados 11 de marzo, 1º de abril, 20 de mayo, 3 de junio y 1º de julio de 2017, de 8 a 16 hs.

El curso inició el sábado 11 de Marzo, pero todavía estás a tiempo para matricularte.

Visita la página de Posgrado de la Facultad de Psicología de la UBA, para mayor información e inscripción.

Innovaciones en los Modelos Cognitivo-Conductuales – online y presencial

Objetivos:

Brindar una perspectiva global de la nueva generación de modelos y tratamientos cognitivo-conductuales. Se presentan los modelos y tratamientos que utilizan estrategias basadas en la aceptación, diferenciándolos de aquellos que apelan solamente a estrategias basadas en el cambio de contenidos cognitivos.

Docentes:

  • Cristian Garay
  • Guido Korman
  • Guillermo Lencioni
  • Fabian Maero

Fechas de dictado: sábados 8 de abril, 13 de mayo, 10 de junio, 8 de julio de 2017, de 9 a 15 hs.

Para inscribirte al curso online ingresa aquí. También puedes obtener mayor información del curso presencial en este enlance.

Agradecemos a la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires por ser nuestro sponsor de la semana.

Sin categoría

El bilingüismo mejoraría la reserva cognitiva del cerebro ante el Alzheimer

  • 13/03/2017
  • David Aparicio
reserva cognitiva

Diversos estudios epidemiológicos han demostrado que las personas bilingües cuentan con “reserva cognitiva” que protegería a su cerebro de los estragos del Alzheimer y hasta podría retrasar sus efectos hasta por 5 años.

Sin embargo, los estudios no han podido explicar cuales son los mecanismos cerebrales implicados en el fenómeno protector. Lo cual es extremadamente importante porque con esta información se podría desarrollar algún procedimiento preventivo y no invasivo contra esta enfermedad. .

Para darle respuesta a esta interrogante, un equipo de científicos italianos confeccionó una investigación publicada en PNAS, que se concentró en el proceso metabólico del cerebro, la densidad y la conectividad neuronal de 85 personas, 45 bilingües que hablaban alemán e italiano y 40 monolingües con síntomas característicos del Alzheimer1. Notablemente los autores encontraron que los sujetos que eran bilingües eran en promedio 5 años mayores que sus pares monolingües. Lo que se relaciona con el efecto protector que mencioné.

Imagen: PNAS
Imagen: PNAS

Los análisis de la conectividad del metabolismo demostraron que las personas bilingües tenían uno de los signos característicos del Alzheimer: el hipometabolismo cerebral, lo que significa que el cerebro va perdiendo la capacidad de convertir la glucosa en energía. Pero a su vez, sus cerebros contaban con mayor conectividad en las redes neuronales de las regiones frontales, las cuales están relacionadas con el control ejecutivo y también obtuvieron puntuaciones más altas que sus pares monolingües en las pruebas de memoria a corto y largo plazo.

Todo parece indicar que el entrenamiento cognitivo y en especial hablar más de un idioma nos ayuda a cuidar nuestro cerebro de la perdida de memoria y del Alzheimer, una de las demencias que más afecta a las personas.

Fuente: Neurología

  1. Recordemos que la única prueba diagnóstica fehaciente del Alzheimer esa través de análisis del tejido cerebral después de la muerte. ↩
  • Clínica

Mindfulness y ciencia

  • 13/03/2017
  • Fabián Maero
Mindfulness ciencia y dogmatismo

«¿Por qué debería el conocimiento comenzar con certezas? ¿Por qué no podría surgir como surge el día del amanecer, desde la semipenumbra del semiconocimiento, e ir creciendo gradualmente hacia la claridad e iluminación?» , S. Pepper

Con frecuencia cada vez mayor, en la literatura académica aparece evidencia para una idea más o menos clara, que se puede escribir así: estamos sobre-estimando los beneficios de mindfulness (hoy hablo de meditación mindfulness, no de otras formas de mindfulness). Basta con una búsqueda rápida para notar que las investigaciones sobre mindfulness se cuentan por centenares, de las cuales una enorme mayoría de las mismas muestra resultados positivos de mindfulness.

El problema es que son demasiado positivos. Un meta-análisis publicado a finales de 2016 (Coronado-Montoya et al., 2016) analizó los sesgos de publicación en 124 ensayos controlados aleatorizados (ECA) de mindfulness, y encontró que el número de ECA’s que arrojaban resultados positivos sobre mindfulness era demasiado grande. Más precisamente, por el tamaño de efecto de los ECA incluidos (lo que podríamos llamar inexactamente la potencia estadística, calculada entre otras cosas por la cantidad de participantes), se podían esperar que 68 ECA’s fueran favorables a mindfulness. Encontraron 108. Eso no significa que mindfulness es mucho mejor de lo esperado, sino que parecería que hay un sesgo de publicación.

Hay varias fuentes para estos sesgos. Por un lado, está el registro de las investigaciones, algo obligatorio en algunos lugares, que sirve entre otras cosas para evitar que sólo se publiquen los resultados favorables y se cajoneen los desfavorables: si realizo diez investigaciones, de las cuales una da resultados positivos y nueve dan resultados negativos, es importante que esas nueve se publiquen también, caso contrario publico sólo la positiva y afirmo que mi intervención va como tortuga en patines. En el meta-análisis se encontró que sólo 21 de los 124 estudios fueron registrados antes de realizarse, y se encontró que una buena parte de los estudios registrados no se publican (es frecuente que pase eso cuando los resultados son negativos). Esto, en otras palabras, significa que se tienden a publicar sólo los resultados positivos de mindfulness.

Al mismo tiempo, está el problema de la calidad de los estudios de mindfulness. Aún si estuvieran bien diseñados –y no siempre lo están– la mayoría se realiza utilizando como comparación un grupo control o intervenciones mínimas. Esto significa que en esos casos se compara a mindfulness versus no hacer nada, lo cual no permite descartar un efecto placebo en la intervención.

El panorama cambia bastante cuando se compara a mindfulness con un control activo. Como sugiere otra revisión sistemática “los programas de mindfulness y mantra no mostraron un efecto significativo cuando el comparador fue un tratamiento o terapia conocido”(Goyal et al., 2014). Por ejemplo, en un ECA de 2016, el ejercicio aeróbico (10 minutos diarios de trote o bicicleta), tuvo los mismos efectos que mindfulness sobre control atencional, funcionamiento ejecutivo, awareness, autocompasión y preocupación(Bruin, van der Zwan, & Bogels, 2016).

Eso no significa que mindfulness no sea útil sino que a menudo, cuando se lo compara con un tratamiento activo, no ofrece resultados superiores.

Mindfulness, el dogmatismo, y la ciencia

Ahora bien, a pesar de lo que pudieran pensar al leer la sección anterior, no estoy en contra de mindfulness -tan poco en contra estoy que he grabado dos discos que incluyen meditaciones de mindfulness.

Lo que sí creo que es un problema constante para nuestra disciplina es la adhesión exenta de crítica a cualquier concepto más allá de lo que la evidencia permite, lo que podemos llamar el dogmatismo. Basta con mirar un poco la oferta actual en el mundo psi, y verán muchos casos de instituciones que hace un tiempo atrás adherían acríticamente a modelos sin evidencia y ahora están ofreciendo cursos de mindfulness. En muchos casos es preferible a lo que ofrecían antes, sin duda, pero no se deja de ser dogmático sólo por cambiar de credo.

Existe un problema persistente con la meditación mindfulness que ya hemos citado en el blog: se trata de un concepto y una práctica pre-científicos. Hemos utilizado antes esta cita para ilustrar esto:

“Mindfulness es un concepto precientífico, por lo cual no debería esperarse que su desarrollo fuera científicamente coherente en este punto (…). El Budismo es un sistema precientífico. Sus postulados y principios no son postulados y principios científicos. Es sólo un pequeño avance en testear el impacto de tecnologías que tienen miles de años. Un avance más significativo requiere que las comprendamos, científicamente hablando.»

(Hayes & Wilson, 2003)

Esto no es un problema, en absoluto.  Es decir, no es un problema que mindfulness sea precientífico. A eso se refiere la cita de Pepper al inicio de este artículo: el conocimiento científico a menudo parte del conocimiento de sentido común, de intuiciones populares, prácticas tradicionales, sustancias usadas como medicina, etcétera, sobre los cuales trata de obtener una comprensión más profunda.

Mindfulness es un término vago e impreciso, proveniente de ciertas tradiciones culturales, que a veces se usa para referirse a una práctica, a veces a un conjunto de prácticas, formales o informales, a veces a un proceso conductual, a veces a un rasgo de personalidad. Esta imprecisión es un obstáculo para su comprensión cabal. Entonces, ¿cómo hacemos que mindfulness sea una práctica científica? Ese es el quid de la cuestión, el carozo de la aceituna, el membrillo del pastelito. Es necesario comprender mindfulness, pero esto ofrece dificultades por todas partes.

Una vía ha sido proponer mejores definiciones. Pero una definición no es una explicación; una definición tan solo prescribe arbitrariamente un sentido a lo definido. Por eso tenemos decenas de definiciones de mindfulness, y si bien algunas se superponen parcialmente, no podemos elegir una “verdadera” definición de mindfulness en base a esas superposiciones: no se genera conocimiento científico por votación, solo se genera consenso con ese recurso. Definir no es comprender, de la misma manera que conocer la etimología de la palabra “fósforo” no es lo mismo que comprender cómo y por qué se enciende..

Otra vía ha sido la acumulación de estudios de eficacia. Pero no basta para decir que algo es científico con acumular estudios de eficacia y afirmar que “está validado”. En primer lugar, no se puede afirmar que una práctica esté “validada“, no existe una entidad científica universal que otorgue sellos científicos de validez garantizada; ninguna terapia está “validada” en sentido estricto –a lo sumo podemos decir que aún no ha sido refutada o que tiene soporte empírico o evidencia favorable para X situación o trastorno. Pero en segundo lugar, hacer que un conocimiento sea científico no requiere certificarlo sino que implica comprenderlo científicamente. Para que se trate de un conocimiento refinado y útil es necesario que podamos comprender sus principios y efectos y de qué manera se vinculan con otros conocimientos existentes.

Para pensarlo con una analogía, es sabido desde hace siglos que las hojas de sauce alivian ciertos dolores. Si fuéramos los primeros investigando esa tradición popular podríamos hacer mil estudios de eficacia de las hojas de sauce, probarlas para el dolor de espalda, para el dolor de piernas, para el dolor de cabeza, y no avanzaríamos mucho en la comprensión científica de su efecto. Podríamos decir que están “validadas”, pero no tendríamos mucha idea de cómo funcionan. Las investigaciones de eficacia no nos permiten ir más allá. Una comprensión más útil implicaría indagar cuál es su principio activo, qué efectos principales y secundarios ejerce, por qué procesos los ejerce, etc. Ese es el proceso por el cual pasamos de las hojas de sauce, de modesta utilidad, al ácido acetilsalicílico de la aspirina. Sin una comprensión científica quedamos atados a la utilización de las hojas de sauce, pero cuando conocemos los principios implicados, podemos ir más allá, podemos buscar otras plantas que produzcan la misma sustancia, podemos buscar sustancias químicamente similares, o químicamente distintas pero que produzcan efectos similares, etc. No se trata de una cuestión de validación sino una de utilidad -si han tomado una aspirina alguna vez, en lugar de tener que recolectar hojas de sauce, entenderán lo que digo.

Por esto es que los estudios de eficacia son necesarios pero no suficientes para una comprensión científica; permiten corroborar que mindfulness tiene un efecto, pero no nos dicen qué lugar ocupa, qué relaciones tiene con el resto de nuestros conocimientos.

Otro camino para que mindfulness ingrese al conocimiento científico ha sido buscar explicaciones en áreas ajenas a la psicología, y en particular en la biología y estudios de neuroimágenes. Esto ofrece también varios problemas.

En primer lugar, una explicación psicológica no puede ser reemplazada por una explicación biológica ni por una explicación sociológica, política o de cualquier otro nivel de análisis. Los otros niveles pueden complementar y enriquecer el análisis psicológico, pero de ninguna manera pueden reemplazarlo. La biología ofrece conocimientos biológicos, no psicológicos. Pedirle que reemplace el análisis psicológico es en el mejor de los casos desentenderse del problema que tenemos y delegar la explicación a otros; en el peor de los casos, es intentar legitimizarse apoyándose en las ciencias duras (cosa que suelen hacer los modelos psicológicos cuando se quedan cortos de ideas).

En segundo lugar, estos estudios tienden a verificar que mindfulness efectivamente modifica el cerebro de alguna manera, pero es un conocimiento trivial: toda actividad sostenida va a modificar el cerebro -estoy dispuesto a apostar que una maratón de Netflix mirando Unbreakable Kimmy Schmidt va a generar cambios notables en el cerebro. El asunto es que aún no sabemos del todo de qué manera se vinculan ciertos cambios en el cerebro con el cambio de conductas complejas como las involucradas en estrés, ansiedad, y demás condiciones para las cuales mindfulness se afirma eficaz –y esto dejando de lado que los estudios de neuroimágenes tienen dificultades notables en sí mismos: hace unos meses entrevistamos a un investigador sueco que encontró un problema con uno de los paquetes de software más utilizados en neuroimágenes que los hace generar hasta un 70% de falsos positivos, lo cual pondría en duda la validez de unos 40.000 investigaciones.

En resumen: mindfulness es un concepto impreciso que proviene de una tradición precientífica. Esa imprecisión no puede resolverse por medio de una definición (ya que la definición depende de un consenso arbitrario), no puede resolverse por medio de estudios de eficacia (ya que sólo nos dicen que funciona en determinada situación, pero no de qué manera, ni cuáles son los componentes activos), y tampoco puede resolverse por medio de apelar a la biología (ya que las respuestas se obtienen a nivel biológico, no psicológico).

¿Cuál podría ser entonces, una vía posible para una conceptualización científica y psicológica de mindfulness? Tenemos ya una buena idea de que mindfulness funciona. Ahora, si queremos mejorar sus efectos, si queremos saber por ejemplo, por qué el ejercicio físico genera resultados similares, es decir, si queremos comprender mindfulness, necesitamos considerar cómo funciona. Y una forma de comprender científicamente a mindfulness consiste en precisar cuáles son los procesos psicológicos que involucra.

Por ejemplo, Bishop y colaboradores (2004), propusieron una definición de mindfulness involucrando dos componentes: auto-regulación de la atención y  orientación hacia la experiencia en el momento presente, caracterizada por curiosidad, apertura, y aceptación. No es una mala operacionalización (es claramente una definición cognitiva) pero para definición científica (y en especial para un terapeuta conductual-contextual), tiene algunos problemas. En primer lugar, los términos de la definición están muy cercanos a nociones de sentido común. En segundo lugar, y esto es algo más insalvable para un terapeuta conductual contextual: omiten largamente el contexto de las conductas involucradas, ocupándose más bien de entidades internas hipotéticas (para una crítica más extensa, véase Hayes & Shenk, 2004)

ACT, RFT y mindfulness

Creo que las ideas de ACT/RFT sobre la psicopatología pueden ser útiles para pensar a mindfulness. En otros artículos hemos hablado de esto, por lo que recordarán que la idea de ACT es que la psicopatología en los seres humanos es resultado en gran parte del predominio de las relaciones derivadas en la regulación de la conducta. Dicho de otro modo, el predominio de lo verbal dificulta el contacto con el mundo y tiende a generar rigidez conductual.

Es lo que llamamos fusión, y lleva a su vez a la evitación experiencial (por la evaluación de experiencias internas), al yo conceptualizado (al identificarse a uno mismo con descripciones y evaluaciones), y perdiendo contacto psicológico con los estímulos del momento presente (a través del predominio de lo simbólico).

La definición que ACT propone de mindfulness, entonces, es una que ya conocen: es el costado izquierdo del hexaflex (para una descripción más detallada véase Fletcher & Hayes, 2005).

En otras palabras: cuando hablamos de mindfulness hablamos de disponer un contexto para las siguientes conductas:

  • Observar las funciones directas de los pensamientos en lugar de sus funciones simbólicas (es decir, notar los pensamientos sin comprarlos). Esto es lo que llamamos defusión, es decir, establecer un contexto que modifique las funciones de los pensamientos, sin cambiar su forma, frecuencia e intensidad
  • Notar los eventos internos sin hacer esfuerzos para cambiarlos o huir de ellos. Cuando un contexto propicia estas conductas, hablamos de un contexto de aceptación.
  • Observar las experiencias internas desde un punto de vista de pura observación. Esto es lo que llamamos yo-como-contexto, un lugar de observación y del self no identificado con los contenidos de la experiencia en un momento dado.
  • Contactar con estímulos internos (emociones, sensaciones, pensamientos, etc.), y externos (estímulos presentes en el ambiente en ese momento), de manera flexible y enfocada. Este es el proceso que denominamos contacto con el momento presente.

Entonces, hablamos de mindfulness cuando se establece un contexto en el cual se movilizan esos cuatro procesos conductuales, un contexto que favorece el aprendizaje de ese repertorio específico de conductas. Si esta conceptualización resultara ser válida (y hasta ahora parece serlo), las ventajas son varias.

En primer lugar, permite separar a mindfulness de cualquier forma de meditación. Una práctica de meditación es un contexto posible para estas conductas, pero si esta conceptualización es válida cualquier contexto que movilice estos cuatro procesos conductuales, en conjunto o individualmente, generará los mismos resultados psicológicos. Esto nos permite no depender de la meditación como práctica para generar los efectos de mindfulness. Nos permite también investigar uno a uno estos procesos, y evaluar cuáles de ellos son más útiles en ciertos tipos de situaciones y motivos de consulta, cuáles son más necesarios para un paciente determinado, cuáles estamos movilizando en una psicoterapia.

En segundo lugar, nos permite comprender prácticas y recursos que si bien son descriptivamente distintos, generan resultados similares. Meditar, pintar mandalas, colorear cuentos, hacer actividad física, etc., en tanto movilicen los mismos procesos es de esperar que produzcan resultados similares. Por esto mismo, nos permite considerar prácticas nuevas, no tradicionales, que puedan ser adaptadas a distintos pacientes para impactar sobre un proceso en particular.

En tercer lugar, tener una operacionalización así nos sugiere en qué dirección indagar cuando una intervención de este tipo no funciona, por medio de investigar qué es lo que está pasando con esos procesos. ¿Por qué en esta persona meditar ayuda y en esta otra no? Quizá porque en la segunda no se está impactando sobre el proceso de aceptación, por lo cual podemos trabajar específicamente sobre ese proceso en terapia con otros recursos. En cambio, si estamos atados a la práctica de meditación, lo único que podemos hacer es mandarlo a hacer más meditación hasta que le brote Kabat-Zinn de las orejas.

Es lo mismo que con las hojas de sauce y la aspirina: cuando podemos describir los principios involucrados nuestra capacidad de acción aumenta exponencialmente –más aún si nuestra definición incluye desde el inicio el contexto a generar para movilizar cada proceso.

Por esto creo que este tipo de discusiones teóricas son importantes, si bien pueden parecer espantosamente áridas para un clínico. No se trata de una discusión abstracta y alejada de la clínica, sino de una forma de mejorar el impacto y la flexibilidad del trabajo en la clínica. Si consideramos la situación terapéutica como el contexto para las conductas del paciente en ese momento, y si mindfulness consiste en un determinado contexto, los terapeutas podemos considerar y dirigir en esa dirección las palabras que usamos, las cosas que decimos, aquello que reforzamos, aquello que dejamos pasar, las ideas o prácticas que proponemos. Permite no quedar atado a técnicas o procedimientos sino pensar en principios conductuales, y en las mejores formas de propiciarlos en esta situación, con este paciente.

Artículo publicado en Grupo ACT y cedido para su publicación en Psyciencia.

Referencias:

  • Bishop, S. R., Lau, M., Shapiro, S., Carlson, L., Anderson, N. D., Carmody, J., … Devins, G. (2004). Mindfulness: A proposed operational definition. Clinical Psychology: Science and Practice, 11(3), 230–241. https://doi.org/10.1093/clipsy/bph077
  • Bruin, E. I. de, van der Zwan, J. E., & Bogels, S. M. (2016). A RCT Comparing Daily Mindfulness Meditations, Biofeedback Exercises, and Daily Physical Exercise on Attention Control, Executive Functioning, Mindful Awareness, Self-Compassion, and Worrying in Stressed Young Adults. Mindfulness, 7(5), 1182–1192. https://doi.org/10.1007/s12671-016-0561-5
  • Coronado-Montoya, S., Levis, A. W., Kwakkenbos, L., Steele, R. J., Turner, E. H., & Thombs, B. D. (2016). Reporting of positive results in randomized controlled trials of mindfulness-based mental health interventions. PLoS ONE, 11(4), 1–18. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0153220
  • Fletcher, L., & Hayes, S. C. (2005). Relational frame theory, acceptance and commitment therapy, and a functional analytic definition of mindfulness. Journal of Rational-Emotive & Cognitive-Behavior Therapy, 23(4), 315–336. https://doi.org/10.1007/s10942-005-0017-7
  • Goyal, M., Singh, S., Sibinga, E. M. S., Gould, N. F., Rowland-Seymour, A., Sharma, R., … Haythornthwaite, J. A. (2014). Meditation programs for psychological stress and well-being. JAMA Internal Medicine, 174(3), 357. https://doi.org/10.1001/jamainternmed.2013.13018
  • Hayes, S. C., & Shenk, C. (2004). Operationalizing Mindfulness Without Unnecessary Attachments. Clinical Psychology: Science and Practice, 11(3), 249–254. https://doi.org/10.1093/clipsy/bph079
  • Hayes, S. C., & Wilson, K. G. (2003). Mindfulness: Method and Process. Clinical Psychology: Science and Practice, 10(2), 161–165. https://doi.org/10.1093/clipsy/bpg018

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  • Clínica

Vale para primera consulta psicológica gratuita con APEC

  • 13/03/2017
  • David Aparicio
Consulta psicológica gratuita

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Ingresa aquí para empezar el formulario.

  • Ciencia

Los dibujos de Ramón y Cajal que transformaron nuestro conocimiento del cerebro

  • 12/03/2017
  • David Aparicio

Santiago Ramón y Cajal es considerado el padre de las neurociencia moderna. Sus trabajos forjaron los cimientos teóricos y empíricos en la manera en que entendemos el funcionamiento del sistema nervioso.

Ramón y Cajal fue el propulsor de la doctrina de la neurona, la cual explica que el tejido cerebral está conformado por células individuales, separadas, autónomas y metabólicamente distintas que se comunican a través de señales químicas y eléctricas. Esa es la manera en que entendemos el funcionamiento del sistema nervioso y que aprendemos desde chicos. Pero en su época teoría reticular era la explicación dominante del sistema nervioso y lo concebía como un tejido continuo y comunicado.

Ramón y Cajal, no solo era científico de primera linea sino que también era un hábil artista que podía trasmitir a través de hermosos y precisos dibujos las estructuras cerebrales que iba descubriendo cuando los microscopios de la época no tenían la potencia de los de hoy día.

La BBC ha recopilado algunas de las imágenes del Instituto Cajal para rendir homenaje al trabajo de este gran científico.

Imagen: Instituto Cajal
Imagen: Instituto Cajal

Astrocitos en el hipocampo del cerebro humano. Los astrocitos son células localizadas en el sistema nervioso central. Tienen cuerpos celulares pequeños con prolongaciones que se ramifican y extienden en todas direcciones.

Imagen: Instituto Cajal

Los dibujos de la izquierda muestran contactos peri-celulares denominados «cálices de Held», que se dan entre las fibras del nervio y los cuerpos de las neuronas. Estos contactos ayudan al cerebro a percibir el sonido y a ubicar de dónde viene. A la derecha, el laberinto del oído interno.

Imagen: Instituto Cajal

Representación del artículo publicado en 1888 en el que decía que cada célula nerviosa era «un cantón fisiológico absolutamente autónomo».

Imagen: Instituto Cajal
Imagen: Instituto Cajal

Fuente: BBC

  • Ciencia

La ansiedad y depresión podrían incrementar el riesgo de muerte por cáncer

  • 10/03/2017
  • David Aparicio
morir de cáncer

Un análisis prospectivo publicado en BMJ sugiere que las personas que sufren de distrés psicológico (ansiedad y depresión) prolongado tendrían mayor riesgo de morir por causa de ciertos tipos de cáncer.

La investigación utilizó los datos de 16 estudios prospectivos previos no publicados que habían seguido durante casi 10 años a 163,363 personas mayores de 16 años de edad, sin diagnóstico de cáncer y que habían sido evaluados con la escala GHQ-12, un screening de los trastornos leves y no psicóticos de las personas. Los autores también ajustaron los factores de: sexo, educación, nivel socioeconómico, indice de masa corporal, consumo de alcohol y tabaquismo.

Los investigadores analizaron todos los datos y encontraron que las personas con niveles más altos de distes psicológico tenían mayor riesgo de morir por cáncer de colon, esófago, páncreas y próstata.

Los hallazgos mencionados enriquecen la evidencia de que el deterioro de la salud mental podría predecir en algún nivel el padecimiento de enfermedades físicas. Sin embargo, la metodología utilizada en este estudio no permite establecer un vínculo causal entre el distrés psicológico y las muertes por el cáncer.

La investigación es de acceso libre y puedes descargarla en formato PDF.

Fuente: Medical Express
Imagen: Shutterstock

  • Recomendados

En defensa de ser tímido y de sus ventajas accidentales

  • 10/03/2017
  • David Aparicio

Jaime Rubio Hancock escribió para Verne un lindo artículo sobre las ventajas de ser tímido:

Los tímidos somos conscientes de que a menudo “las conversaciones son rituales vacíos, mero relleno de silencios incómodos”. No todas las conversaciones “pueden ser trascendentales o profundas porque nuestra vida interior siempre será más rica que nuestra capacidad para articularla”. Y eso significa que si pasamos un rato callados no pasa absolutamente nada.

Es decir, no es que los tímidos y los introvertidos seamos incapaces de desenvolvernos con comodidad en lo que en inglés se llama small talk, las charlas sobre nada en concreto, sino que estamos en contra de estas conversaciones.

El small talk a menudo se traduce como “charla de ascensor”. No es casual: el etnólogo sueco Åke Daun explica que en su país es habitual subir por las escaleras para no verse atrapado en un ascensor con un desconocido, “por miedo a no ser capaz de pensar en algo acerca de lo que hablar”. No es algo que ocurra solo en Suecia. Hay tímidos en todo el mundo.

Lee el artículo completo en Verne.

  • Ciencia

Video: Evaluación y tratamiento conductual de los problemas de sueño

  • 09/03/2017
  • David Aparicio
problemas de sueño

En Autism Center of Excellence han preparado un completo video que explica cómo se utiliza el análisis funcional de la conducta. En este caso, se han enfocado en la evaluación y tratamiento de los problemas de sueño que enfrentan los niños con autismo.

Puedes activar los subtítulos en español.
  • Ciencia

La mentira del Reiki como terapia complementaria

  • 09/03/2017
  • Sergio Garcia Morilla

El reiki es una práctica de origen oriental basada en la idea de que por nuestros cuerpos fluye una supuesta «energía o fuerza vital», el qui o ki en japonés, y que cuando esta energía se bloquea aparecen dolencias y enfermedades físicas, mentales y/o emocionales. La solución es que una persona instruida en la disciplina (el emisor o canal) elimine esos bloqueos mediante la transferencia, por imposición de sus manos o por otros medios (según su nivel), de «energía vital» al receptor o persona afectada. Esto hace, supuestamente, que se eliminen las molestias o enfermedades permitiendo la autosanación y llevando  a un «estado de equilibrio».

El Reiki lejos de ser una práctica anecdótica la podemos encontrar en muchos centros de atención sanitaria privados y algunos públicos. Pero, ¿qué se esconde detrás de esta práctica? Veamos:

Qué no es el reiki:

No es una práctica de origen milenario: Muchas personas así lo creen porque lo antiguo/milenario vende más, parece ejercer un mayor atractivo. Sin embargo, es una práctica relativamente nueva y de milenaria no tiene nada. Es más actual que incluso otra pseudoterapia muy extendida en ámbitos de la salud: la homeopatía, creada en 1796 por Samuel Hahnemann. En el caso del reiki esta fue creada en 1922 por el budista japonés Mikao Usui.

No es una práctica científica: La idea de que existe una “energía vital” llamada Qui de origen cósmico que tiene propiedades de sanación, restablecimiento del equilibrio y demás cosas inespecificas no se fundamenta en ninguna teoría científica aceptada y no se puede medir con ningún artefacto (Algo así como un Dragón en el Garaje)  al contrario que otras muchas energías que sí están reconocidas, tales como la energía eléctrica, lumínica, nuclear (fuerte y débil), solar, cinética, mecánica, térmica, eólica, potencial, hidráulica, química, sonora, fotovoltáica, química, radiante, geotérmica, metabólica, magnética, electromagnética, por poner algunos ejemplos.

Esta práctica no tiene ningún cuerpo teórico sólido ni lo respalda ningún estudio riguroso. Como toda pseudociencia la explicación del fenómeno por el que cura o funciona entra en contradicción con el cuerpo teórico del resto de las disciplinas científicas (física, química, fisiología, medicina, etc.). Habla de energía cósmica no reconocida que una persona puede canalizar y emitir a corta o larga distancia (violando los principios de conservación de la energía) y que sana mediante el restablecimiento de un flujo energético corporal que la medicina, fisiología, bioquímica o física más básica no encuentran por ningún lado.

No es una práctica eficaz: Hay personas que afirman: «A mi me funciona». Opinión respetable donde las haya. Pero, ¿realmente funciona por lo que dice que funciona? Por supuesto que no. No existe un sólo estudio que diga que el reiki es más eficaz que el placebo para ningún problema. El que «le funcione» a una persona se puede explicar por otros fenómenos bien estudiados como la homeostásis o regresión a la media, selección de memoria o sesgo de confirmación, o el propio efecto placebo. Se han realizado interesantes estudios de revisión que la han descartado como práctica eficaz.

No es una práctica completamente inocua: Hay quien que puede llegar a pensar que si no hace nada malo pues «¿Qué más da?, ¿qué mal puede hacer, no?» Pues aparte del hecho de que dicen que hace una cosa que no hace (canalización de energías para desbloquear problemas) por lo que puede considerarse un timo.  Existen estudios concretos que advierten que dar a los pacientes reiki o cualquier otro placebo hace más daño que bien. Cuando una persona deja la medicina convencional o basada en la evidencia por otras alternativas suele acabar mal.

No es una terapia complementaria: Huyendo de la categoría de “terapia alternativa” los defensores de las pseudoterapias han redefinido estas prácticas  con la categoría de “terapias complementarias” pero de complementaria no tiene nada ya que para que algo sea complementario de algo tiene que hacerla mejor, más completo, efectivo o perfecto y el Reiki no aporta nada de eso. Se ha demostrado claramente y sin lugar a dudas que cuando el reiki es usado como tratamiento médico, no confiere beneficio alguno: La American Cancer Society, el Cancer Research UK, y el Centro Nacional de Salud Complementaria e Integral entre muchas otras no han hallado ninguna evidencia clínica ni científica que apoye las afirmaciones de que el reiki sea eficaz para tratar enfermedad o dolencia alguna. Sería más conveniente denominar al reiki como una pseudoterapia más que terapia alternativa. Por eso, algunas personas la definen como terapia complementaria porque dicen que pueden ir junto a otras terapias médicas basadas en la evidencia. Si es así, ¿para que necesitamos un “complemento” que sabemos que funciona como mucho con el mismo efecto que un placebo? ¿para qué gastar más recursos en añadir algo que no es más eficaz que la medicina convencional? ¿creemos de verdad que se va a sumar su efecto, de algo que no tiene efecto? Es más, cuando resulte eficaz un “tratamiento complementario”, ¿podemos afirmar que se debe a la medicina basada en la evidencia o a su complemento no probado? Son cuestiones interesantes.

No hay energías Qui del cosmos que fluyan entre nosotros. En 1996, Emily Rose una niña de 11 años de edad con un experimento muy sencillo demostró que el reiki no funciona. Una niña de 11 años.

A partir de lo comentado hasta ahora saca tus propias conclusiones, infórmate adecuadamente, se crítico, escéptico, curioso y duda. Sólo esa actitud evitará que alguien mediante su fuerza vital te substraiga mágicamente el dinero de tus bolsillos.

  • Ciencia

Narcisismo colectivo e hipersensibilidad a los insultos

  • 08/03/2017
  • Alejandra Alonso

¿Qué es el narcisismo colectivo?¿Qué genera en los miembros de un grupo?¿Por qué es importante conocer más sobre este tema?¿A qué eventos políticos importantes podemos relacionarlo?

PsyPost entrevistó al autor principal de una investigación sobre narcisismo colectivo. Agnieszka Golec de Zavala de Goldsmiths, Universidad de Londres, explica en dicha entrevista la importancia del tema y sus implicaciones.

La investigación de Golec de Zavala fue publicada en el Journal of Personality europeo y muestra que el narcisismo colectivo puede exacerbar los conflictos ínter-grupo. El estudio contó con 1596 participantes de Turquía, Portugal y Polonia y encontró específicamente que el narcisismo colectivo podía predecir la hipersensibilidad a los insultos y la hostilidad vengativa. A continuación traducimos la entrevista:

¿Por qué le interesó este tema?

El interés en el tema se debe a la observación de que las personas pueden ser narcisistas en relación a sus grupos. Los narcisistas mantienen creencias no realistas sobre su propia grandeza y autoridad y demanda ser admirados por otros. Los narcisistas colectivos mantienen creencias no realistas sobre la grandeza de su grupo y demandan que el mismo reciba tratamientos privilegiados Las dos formas de narcisismo no necesariamente están relacionadas. Las personas pueden ser narcisistas colectivos en relación a varios grupos, incluso algunos tan mundanos como los “estudiantes de la misma universidad”. Sin embargo, existen grupos – como una nación o partido político – que son particularmente propensos a inspirar narcisismo colectivo.

Estudiamos el narcisismo colectivo porque tiene consecuencias muy dañinas para las relaciones intergrupo. Encontramos que se vincula con la hostilidad y el prejuicio intergrupo sobre y más allá de otras variables como autoritarismo u orientación de dominancia social.

Un buen ejemplo de narcisismo colectivo es la carta de Osama bin Laden a EE.UU. La carta expresa la creencia de que hay un grupo superior a los otros. Tiene la autoridad de dominar y guiar a otros grupos o castigarlos si no reconocen apropiadamente la guía y grandeza del grupo.

Vemos al narcisismo colectivo como un fenómeno y estamos interesados en acrecentar nuestro conocimiento de sus consecuencias.

¿Con qué mensaje debería quedarse la persona promedio en relación a su estudio?

Tal vez el mensaje más importante de nuestro estudio es que, cuando se trata de la imagen de su grupo, los narcisistas colectivos no tienen sentido del humor, distancia o compasión. Se sienten insultados por acciones y situaciones que caen más allá de la definición común de insulto. Los narcisistas colectivos turcos se sintieron humillados por la espera para ser admitidos en la Unión Europea. Los narcisistas colectivos polacos se sintieron ofendidos por una película histórica o por chistes hechos por una celebridad sobre su gobierno. Los narcisistas colectivos portugueses se sintieron insultados por que a los alemanes les iba mejor en comparaciones intergrupo. Los narcisistas colectivos abogaron por una venganza hostil en respuesta a esos “insultos”. También se gozaban con las desgracias de los “perpetradores”.

Estos resultados concuerdan con hallazgos previos que observaron que los narcisistas colectivos son vengativos en respuesta a amenazas a la imagen del grupo, pero a diferencia del presente estudio, no van más allá de dichos resultados mostrando cuán lejos pueden llegar la hipersensibilidad del grupo a las ofensas.

¿Hay limitaciones importantes?¿Qué preguntas todavía necesitan respuesta?

Creo que una limitación importante de nuestro estudio es que entendemos y medimos al narcisismo colectivo como una variable de diferencia individual, una característica de un individuo. Sin embargo, utilizamos nuestros resultados para explicar fenómenos intergrupo. Hay valor en describir correlatos peligrosos del narcisismo colectivo y entender las consecuencias y etiología a nivel individual. Pero nuestra ambición es examinar la dinámica del narcisismo colectivo como proceso intergrupal. Creo que es muy importante entender procesos en los cuales los sentimientos y mentalidad del narcisismo colectivo son apropiados por todo un grupo y se legitiman como ideologías dominantes, haciendo que los grupos apoyen a líderes y decisiones políticas que son desastrosos para las relaciones intergrupales armoniosas.

¿Hay algo más que quisiera agregar?

Nuestros hallazgos arrojan nueva luz en el proceso de identificación intragrupal involucrado en la radicalización hacia la hostilidad intergrupal. Ellos apuntan al importante rol del narcisismo colectivo al inspirar la narrativa sobre las ofensas y humillación intragrupo y la necesidad de “volver a tomar el control” o hacer a “la nación genial otra vez”, sin espantarse por acciones extremas. En este contexto, nuestros últimos resultados son particularmente preocupantes. Muestran que el narcisismo colectivo motivó el Brexit en el Reino Unido (es decir, la decisión de separarse de la Unión Europea) y la victoria de Trump en los Estados Unidos. El narcismo colectivo parece estar aumentando globalmente y ha sido legitimado en estados democráticos.

Esta entrevista se publicó originalmente en Psypost y fue traducida al español por Alejandra Alonso.

Fuente: Psypost

  • Clínica

El viaje de Elisa: un videojuego que te ayudará a entender a las personas con Asperger

  • 08/03/2017
  • David Aparicio

Los videojuegos son un excelente recurso educativo, especial cuando los temas están pensados para los chicos y adolescentes. La Fundación Orange y Autismo Burgos, entienden esto muy bien y han desarrollado El Viaje de Elisa, un videojuego muy bien pensando que le ayuda a los jóvenes y adolescentes a entender cómo ven el mundo las personas con Asperger.

La narrativa del juego se basa en la historia intergaláctica de Elisa, una adolescente con poderes telepáticos del planeta Lionov que sale en busca de ayuda para salvar a su planeta y por cuestiones del destino conoce a una persona con el síndrome de Asperger que le ayuda a salvar su mundo.

El juego está disponible para iOS y Android y es totalmente gratuito.

Fuente: AutismoDiario

  • Ciencia

Regresa el Book Club de Psyciencia: El proceso de convertirse en persona de Carl Rogers

  • 08/03/2017
  • David Aparicio

Volvió el Book Club de Psyciencia, el grupo de lecturas más nerd, apasionado, incisivo, analítico y divertido de la internet.

Creo que exageré un poquito con la descripción del grupo, pero lo dejaré porque me gusta las expectativas que genera.

Este año el Book club de Psyciencia será más flexible y destendido. Leeremos uno o dos libros por mes (dependiendo de la extensión y complejidad de los textos) y haremos los comentarios al terminar de leerlos. Así de sencillo, sin planes semanales de lectura y encuentros online programados para hablar de los libros. Cada uno llevará su ritmo durante el mes y leerá como le plazca. La idea es que el grupo de lectura no se sienta como otro ítem a la larga lista de responsabilidades que ya tenemos y que nunca terminamos.

Síguenos en el grupo especial que hemos creado en Facebook para participar de los comentarios y debates de lectura.

¿Qué libros leerlos en el Book Club?

Tenemos planeado incluir un poco de todo en la lista de lecturas. Desde los clásicos de la psicología hasta los libros más modernos de la psicología, neurociencias, educación y ciencia en general.

El libro de marzo: El proceso de convertirse en persona de Carl Rogers

Carl Rogers revolucionó la manera en que los psicólogos hacemos terapia y alteró el rol que ejerce el terapeuta dentro de la consulta psicológica y en vez de ubicar al terapeuta en el rol del responsable de darle la cura al paciente, lo trasladó al rol de asesor en la terapia y nos enseñó el importante valor de la alianza terapéutica para generar cambio de los clientes que consultan en terapia. En su libro, Rogers nos cuenta un poco sobre su vida personal, profesional y el contexto social en el que desarrolló su técnica terapéutica.

El libro lo puedes comprar en Amazon, Mercado Libre y Casa del Libro.

Empecemos.

  • Recursos

Manual de Ejercicios de Psicología Positiva Aplicada (PDF)

  • 07/03/2017
  • Equipo de Redacción

Este Manual supone una fuente de recursos muy valiosa para los profesionales que deseen potenciar el bienestar psicológico desde el marco científico de la Psicología Positiva.

Hasta este momento no disponíamos de un lugar al que acudir para encontrar ejercicios prácticos de Psicología Positiva Aplicada, por ello es de gran utilidad disponer de estas fichas de ejercicios que ha elaborado el Grupo de Psicología Positiva Aplicada.

Uno de los puntos fuertes de este Manual es que se basa en un modelo de fortalezas validado en España por la Universidad Complutense y el Instituto Europeo de Psicología Positiva. Disponer de un modelo creado y fundamentado en nuestra cultura para trabajar las fortalezas facilita la compresión y asimilación de los ejercicios y fomenta un cambio más rápido y sostenido en el empo.

Otro elemento innovador consiste en que responde a una necesidad emergente en Psicología Positiva, promover un uso equilibrado de las fortalezas. Como muchos estudios están resaltando, hay fortalezas que en exceso o defecto pueden dar más problemas que bene cios, como es el caso de la positividad, que en exceso puede hacernos acoger más tareas de las que podemos realizar con tranquilidad, o cuando está en defecto puede implicar que nos quedemos con excesiva frecuencia con lo malo que ocurre, con la falta y no tanto con el beneficio.

Fernando Chacón Fuertes Decano Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid

Descarga el artículo completo en formato PDF.

Fuente: Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid

  • Clínica

Video de la 3ra Jornada de Terapias Cognitivo-Conductuales basadas en Mindfulness en la UBA

  • 07/03/2017
  • Fabián Maero

En años anteriores hemos compartido en Psyciencia los videos de la 1ra y la 2da Jornada de Terapias Cognitivo-Conductuales basadas en Mindfulness en la Universidad de Buenos Aires (UBA), un evento de tres horas organizado por la cátedra de Innovaciones en los Modelos cognitivo-conductuales, durante el cual se presentan diversos aspectos de los modelos más recientes en psicoterapia, en particular las denominadas «terapias de tercera ola».

La primera edición de la Jornada se refirió a aspectos teóricos generales de estos modelos, mientras que la segunda edición, bajo el subtítulo de ¿Cómo trabaja un terapeuta de tercera ola?, se dedicó a sus aspectos clínicos.

En esta tercera edición, subtitulada Aplicaciones de las terapias de tercera ola, nos hemos dedicado a la utilización de terapias de tercera ola en ámbitos diferentes de la clínica tradicional. Para esto hemos invitado a varios colegas a presentar su trabajo en esas áreas:
Sabrina Avallone, Jerónimo Grondona, Matías Salgado, Fernanda Sanz, Gabriela Valdez Paolasini, María Marta Areco Pico, y Laura Kasangian.

Si les interesa la cursada pueden visitar el sitio web de la Cátedra de Innovaciones.

  • Clínica

La revolución de la terapia centrada en el cliente de Carl Rogers

  • 07/03/2017
  • Buenaventura del Charco Olea

Carl Rogers es sin lugar a ninguna duda una de las grandes figuras de la psicología del siglo XX. Sus aportaciones van más allá de la creación de la psicoterapia centrada en el cliente, (también conocido como Counselling) un modelo de intervención y concepción del ser humano de corte humanista, sino que aportó a todos los psicólogos clínicos las bases de cómo debe ser la relación entre el paciente y su psicólogo en sus afamadas actitudes rogerianas, la base de lo que actualmente llamamos Alianza Terapéutica, factor que la investigación ya ha señalado como clave para que una psicoterapia sea eficaz. A lo largo de su carrera desempeñó importantes cargos como investigador, psicoterapeuta y referente en el mundo de la psicología como la presidencia de la APA, cátedras y puestos de profesor en diferentes universidades (Ohio, Chicago, Wisconsin-Madison o el Instituto de Ciencias de la Conducta del Oeste) y también fue un referente y requerido para otros ámbitos como el educativo, con importantes instituciones como la CIA (en la Human Ecology Fund, que realizaba estudios sobre la persona para la agencia de inteligencia) o como mediador en los conflictos de Irlanda del Norte, Sudáfrica, Estados Unidos o Brasil.

Este psicólogo norteamericano nació en un pequeño pueblecito de Illinois, y a edad temprana empezó a observar (podríamos decir escuchar, que era lo que él sabía hacer mejor que nadie) la naturaleza en la granja que compró su padre. Un día, observando las patatas acumuladas en un almacén, en el que la luz sólo entraba por un pequeño tragaluz pegado al techo del mismo, pudo contemplar algo que fue para Rogers revelador: Al estar privadas de algo básico para sus necesidades, las patatas, echaban raíces que crecían hacia arriba, buscando la luz que necesitaban para sobrevivir.

¿Cómo podía una patata, un ser biológicamente tan primario, tener esa capacidad innata a la adaptación y al desarrollo? Observando otras formas de vida más complejas, Rogers entendió que todas las formas de vida tienen al crecimiento y a ser plenas, entonces, ¿por qué los humanos se volvían a veces enfermos o se bloqueaban en sus problemas?

Esta idea sería una de las bases de su concepción del ser humano, y de su forma de entender la labor del psicólogo no como un “maestro” o “técnico” que enseña a su paciente sino como un ser humano abierto a la experiencia y al contacto con su paciente, postulados que presentó en su mítica conferencia del 11 de diciembre de 1940 en la Universidad de Minesota en la que creó alta expectación y polémica al plantear las bases de lo que luego se llamaría la psicoterapia no directiva o centrada en el cliente, y al abrir, junto con Maslow o Fritz Perls, lo que se denominaría la Tercera Vía o Humanismo, un paradigma dentro de la psicoterapia con una visión más optimista del ser humano y basada en la no directividad.

La teoría rogeriana muestra una concepción del ser humano basada en unos pocos principios, con los que, a pesar de su aparente sencillez, logra explicar la naturaleza del ser humano:

Tendencia a la Actualización: El ser humano tiende de manera natural al crecimiento y al desarrollo. Las personas son capaces de autodirigir su conducta hacia lo que necesitan y desean en cada momento siempre y cuando sean capaces de aceptarse plena e incondicionalmente a sí mismos.

Congruencia entre el Yo Real – Yo Ideal: Las personas que más logran poner en marcha dicha tendencia y acercarse más a la autorrealización son aquellas que logran tener un nivel de ajuste mayor entre su propia realidad y la visión ideal que se obligan a ser de sí mismos. Aceptar la propia verdad de cada uno permite que podamos avanzar hacia aquello que queremos conseguir y nos aporta estabilidad, en cambio, forzarnos a ser una imagen irreal e idealizada, rígida de nosotros mismos nos impide observar nuestra propia realidad y nos atasca en gastar nuestros esfuerzos en tratar de avanzar hacia algo que no somos.

Libertad: El ser humano es algo más que la suma de los condicionamientos habidos y una visión mecanicista del individuo que planteaban las terapias de modificación conductual y tampoco es esclavo de aquellos conflictos que ocurre en su inconsciente, y que, por tanto, no es capaz de controlar. El ser humano tiene ante todo la capacidad de, escuchándose a sí mismo y a su propia subjetividad, elegir hacia donde quiere proyectar su vida.

Es en base a esta concepción que Rogers desarrolla la psicoterapia centrada en el cliente, un modelo de psicoterapia, que se basa en la no directividad (el ser humano es capaz de autodirigir su conducta, y por tanto, no necesita ser dirigido por otros), en estar centrada en el cliente (es el psicólogo y su metodología las que se adaptan al cliente, y este es el experto en sí mismo y no al revés), y en crear unas condiciones a través de las actitudes del terapeuta y en el establecimiento del vínculo relacional entre el psicoterapeuta y su paciente, que favorezcan esta tendencia innata del ser humano al crecimiento.

Actitudes del terapeuta de la terapia centrada en el cliente

Aceptación Incondicional: Los seres humanos tratan de no mirar los aspectos de su naturaleza que le son dañinos o amenazantes (por historia de aprendizaje, pero fundamentalmente, por miedo a ser rechazados o juzgados por otros), si en la relación terapéutica el paciente puede sentirse aceptado incondicionalmente y no juzgado por su psicólogo, podrá empezar a mirar estos aspectos, y por tanto, elegir que decide hacer con ellos y autodirigir su conducta para alcanzar dichos objetivos y solucionar sus problemas por sí sólo. Únicamente a través de la experiencia de ser aceptado por otro plenamente, puede una persona sentirse digna de ser aceptada, lo que le permite comenzar a mirar su propia realidad y aceptándola tal y como es, empezar a poder cambiarla si lo desea. Además, dejará de gastar sus energías en aquellos conflictos y conductas que hace para ser más cercano a su “Yo ideal” que simplemente, busca ser su mejor versión, la más “aceptable” o “querible” para otros, pero que, es por ello mismo, no incondicional (sólo soy aceptado en la medida que hago lo que otros perciben como bueno).

Empatía: Esta habilidad, capaz de ponerse en el lugar del otro, y no sólo eso, sino tratar de entender su realidad tal y como la percibe el otro (con sus sistemas de creencias, forma de entender la vida, valores…), permite al psicólogo señalar al paciente a través del reflejo empático (operativización conductual de la empatía) aquello que le ocurre y experiencia, su verdad por encima de sus rumiaciones cognitivas y obligaciones sociales e idealizadas, lo que facilita al paciente poderse “ver” en ese espejo para entenderse a sí mismo.

Autenticidad: La relación terapéutica debe despojarse del rol de seguridad del psicólogo para pasar a ser un encuentro de ser humano a ser humano. Sólo si el psicólogo es genuino y auténtico, la aceptación incondicional y la empatía de éste le valdrán al paciente, que de lo contrario, lo vivirá como algo forzado y puesto en el “papel” que desempeña el terapeuta, por lo que dicha validación sería también condiciona (en este caso al rol de psicólogo). Rogers, plantea además que si el psicólogo es auténtico puede mostrar al paciente una forma de aceptarse, un aprendizaje por modelado a través de la propia aceptación del psicólogo hacia sí mismo que se envidencia en la autenticidad al poder mostrar el terapeuta sus emociones y propias penas y glorias.

Con todo esto, los pacientes pueden tener un encuentro donde al ser aceptados, pueden percibirse aceptables, y, por tanto, empezar a mirar la parte de sí mismos que evitan, y al entenderla y conocerla, pueden reaccionar a ella y elegir libremente que desean hacer. Este proceso es facilitado por la empatía del psicólogo que refleja y muestra la verdad y el yo real que percibe del otro, siempre como una sugerencia y no como una interpretación impuesta.

Finalmente, la autenticidad del psicólogo le da la validez y legitimidad a esta aceptación y le muestra al paciente una forma para la propia aceptación de sí mismo.

Rogers, que pocos conocen de él su gran faceta como investigador y académico y que aportó notables avances técnicos en la investigación, como por ejemplo el hecho de ser el primer psicólogo que grabó y analizó cientos de horas de sus propias psicoterapias para ver los patrones y formas que seguían, pudo comprobar que los pacientes que realizaban su tipo de psicoterapia evolucionaban hacia el crecimiento y desarrollo en los sentidos que ellos decidían y que presentaban un cambio en su personalidad que pasaba por diferentes fases:

  • Cambios en el Concepto de Sí Mismo: El cliente adquiere un mayor de grado de consdieración positiva hacia sí mismo, gracias a la integración de las experiencias rechazadas anteriormente. La consdieración positiva incondicional del terapeuta ha favorecido esta integración; La empatía ha ayudado a reconocer sus propios sentimientos y la congruencia del terapeuta ha servido para la introyección de esta actitud.
  • Cambio en el Locus de la Evaluación: Se produce un desplazamiento desde la consideración de los valores ajenos hasta la asunción de los suyos propios. La mayor confianza que se estimula a través de la terapia favorece la autodirección y la percepción de que su conducta está bajo su control.
  • Cambio en la Relación de los Demás: La percepción y valoración de los demás se hace más tolerante y realista.
  • Cambio en las Defensas y en la Manera de Experienciar: El cliente se hace más abierto, congruente y menos defensivo en cuanto a su experiencia. Disminuye su vulnerabilidad a la amenaza gracias a una mayor congruencia y flexibilidad.
  • Cambios en la Madurez y Organización de la Personalidad: La persona se vuelve más objetiva y realista en sus percepciones, más capaz de solucionar sus problemas y de tolerar la frustración. Las exigencias de su yo ideal están más acordes con sus posibilidades. Su conducta se vuelve más creativa y adaptada.

Referencias:

  • Barceló, T. (2013). Las actitudes básicas rogerianas en la entrevista de relación de ayuda. Miscelánea Comillas. Revista de Ciencias Humanas y Sociales, 70(136), 123-160.
  • Carl Rogers (1997). Psicoterapia centrada en el cliente. Barcelona: Ediciones Paidós Ibérica.
  • Sponsor

Curso online: Tratamiento del trastorno de pánico y la agorafobia

  • 07/03/2017
  • David Aparicio

El ataque de pánico y la agorafobia son dos de los cuadros de mayor frecuencia en la consulta clínica. Existen diferentes tratamientos que han demostrado ser altamente efectivos para estas condiciones pero no todos los psicólogos conocen qué procedimientos seguir y cómo llevar el tratamiento adecuado para los pacientes. Si eres estudiante avanzado, psicólogo o psiquiatra y quieres aprender a desarrollar las técnicas basadas en la evidencia está es tu oportunidad.

CETECIC, una de las instituciones más respetadas a nivel internacional en la formación de la Terapia Cognitivo Conductual abrió la matrícula para el nuevo curso onlinesobre la Terapia Cognitivo Conductual del Trastorno de Pánico y la Agorafobia y que se basa en tres ejes principales:

  • El primer módulo desarrolla la conceptualización diagnóstica y los principales procesos psicopatológicos específicos del trastorno por pánico y la agorafobia.
  • El segundo eje se dedica a la evaluación
  • El tercero, al tratamiento de los mencionados diagnósticos.

Con el curso podrás acceder a las clases filmadas que te explicarán paso a paso cómo desarrollar cada procedimiento a realizar dentro de la consulta.

Video de muestra

Contenidos del curso

Módulo teórico (opcional)

■ Teorías explicativas de la ansiedad patológica: primera parte.

■ Teorías explicativas de la ansiedad patológica: segunda parte.

Clases del curso

■ Conceptualización del trastorno de pánico.

■ Conceptualización de la agorafobia.

■ Evaluación del trastorno de pánico con agorafobia: conceptualización.

■ Evaluación del trastorno de pánico con agorafobia: aspectos técnicos.

■ Evaluación del trastorno de pánico con agorafobia: taller.

■ Tratamiento del trastorno de pánico con agorafobia: técnicas predominantemente cognitivas.

■ Tratamiento del trastorno de pánico con agorafobia: técnicas predominantemente cognitivas.

■ Tratamiento del trastorno de pánico con agorafobia: técnicas predominantemente conductuales.

■ Tratamiento del trastorno de pánico con agorafobia: técnicas predominantemente conductuales.

■ Tratamiento de agorafobia: exposición en vivo.

Descarga el programa analítico completo en formato PDF.

Docentes:

Lic. Carmela Rivadeneira: Psicólogo clínico especialista Terapia Cognitivo Conductual; Ex-Docente de “Análisis y Modificación de la Conducta” Universidad de Buenos Aires

Lic. José Dahab: Psicólogo clínico especialista Terapia Cognitivo Conductual; Docente Titular de “Análisis y Modificación de la Conducta” Universidad de Buenos Aires

Lic. Ariel Minici: Psicólogo clínico especialista Terapia Cognitivo Conductual

Detalles y fechas

Fecha de inicio: Lunes 13 de marzo

Duración: 4 meses (10 clases + tiempo de repaso)

Costos para Argentina: 4 cuotas mensuales de $850 o un solo pago de $3060.

Costos para Latinoamerica y España: 4 cuotas de USD 100 o un solo pago de USD 360

Pero los lectores de Psyciencia tienen 20% de descuento exclusivo que deben reclamar a la hora de inscribirse con CETECIC.

Para mayor información e inscripción ingresa aquí.

Agradecemos a CETECIC por ser nuestro sponsor de la semana.

  • Ciencia

Cerebro, exabruptos y decir groserías

  • 07/03/2017
  • Asociación Educar

Maldecir siempre ha sido identificado como algo malo y como una forma del lenguaje bastante baja, agresiva y maleducada. Sin embargo, a pesar de todo, se debe admitir que es una manera muy efectiva de llamar la atención y de causar un impacto en quien escucha.

Al parecer, está relacionado con una parte muy primitiva del cerebro que regula las emociones y se comparte con muchos otros mamíferos: la amígdala cerebral. Esta estructura motiva al cerebro, agrede y es responsable de las groserías y de las malas palabras. Una explicación de ello sería que las amenazas verbales son procesadas en esta parte del cerebro, a diferencia de otras expresiones del lenguaje. Es decir, la amígdala cerebral cumple un papel a la hora de interpretar el peligro que se deriva del lenguaje (como cuando alguien amenaza a otro, lo que a menudo conlleva el uso de obscenidades). También en el cuerpo amigdalino está la capacidad de activar el estado de lucha o de huida y, entre otros, el envío de órdenes para la activación de neurotransmisores como la adrenalina.

Según el psicólogo de Harvard Steven Pinker (2007), “maldecir activa un reflejo defensivo similar al de un animal que es herido de repente o encerrado, y que estalla en una lucha furiosa, acompañada de una vocalización violenta para asustar e intimidar al atacante”.

El resultado trae a colación una explicación tan interesante como necesaria para estas investigaciones. No es que el cerebro esté biológicamente programado para producir adrenalina cuando escucha una mala palabra, ya que de entrada esta idea se refutaría con la diferencia entre las obscenidades según el idioma, sino que el motivo estaría en el mecanismo que ayuda a aumentar la tolerancia al dolor y que sería esa respuesta emocional a través de la amígdala cerebral la que provoca las obscenidades.

Algo muy diferente son los estados de coprolalia o cacolalia (vocablo que procede del griego): quienes los padecen tienen la tendencia patológica de decir obscenidades. Las investigaciones en personas que sufren de este síndrome sugieren que su causa puede estar relacionada con una estructura cerebral más profunda: los ganglios basales.

Los individuos con este trastorno compulsivo son incapaces de controlarse (trastorno de desinhibición) y, por tanto, caen en múltiples problemas tanto en su vida personal como laboral. Este hábito de lenguaje obsceno compulsivo es el resultado de un mal funcionamiento de ciertos neurotransmisores del cerebro, aunque se desconoce de forma concluyente el origen de esta patología.

Por otro lado, existen trabajos en casos no patológicos dirigidos a averiguar el efecto que tienen las groserías porque son consideradas una herramienta muy poderosa en el lenguaje y la comunicación. Es digno de curiosidad creciente cómo ciertas palabras siendo tan cortas pueden causar tanto impacto y evocar sentimientos tan fuertes.

Los lingüistas han descubierto que las groserías provienen de una zona del cerebro completamente diferente de cualquier otra forma de comunicación oral. Las investigaciones demuestran que los niños comienzan a pronunciarlas cuando cumplen 6 años, o incluso antes.

Es posible que usar groserías haga parecer a alguien como maleducado y digno de poca confianza. Sin embargo, podría tener algunos beneficios sorprendentes: desde favorecer la persuasión hasta ayudar a aliviar el dolor. Asimismo, decir palabrotas involucra una parte completamente distinta del cerebro que el resto del vocabulario. También es fácil deducir que pronunciarlas incrementa la efectividad de un mensaje o lo hace mucho más concluyente.

El cerebro maneja las malas palabras de forma diferente que el lenguaje ordinario, puesto que mientras que la mayoría del lenguaje se ubica en la corteza y en áreas específicas del lenguaje en el hemisferio izquierdo del cerebro, las groserías podrían estar asociadas a un área más vieja y rudimentaria como es la amígdala cerebral.

Las personas con disfasia (afectadas por una pérdida o trastorno del habla), generalmente, presentan daño en el hemisferio izquierdo y tienen dificultades para hablar. Sin embargo, hay muchos casos registrados que pueden usar el lenguaje estereotípico de manera más fluida, es decir, pueden hacer cosas como cantar o decir groserías sin inconvenientes.

Una serie de estudios demostró cómo las palabrotas incrementan la tolerancia al dolor y, en algunos contextos, pueden ser consideradas como una forma de cortesía.

Por ejemplo, un grupo de estudiantes que repite una grosería es capaz de mantener la mano en un cubo de agua helada más tiempo que aquellos que pronuncian una palabra neutral. En el mismo experimento se puede registrar también un incremento en el ritmo cardiaco de los participantes, lo que sugiere una respuesta emocional en sí a las palabrotas.

Grupos de investigadores sugieren que el tamaño del beneficio potencial que puede obtenerse de decir groserías depende de cuán grande es el tabú asociado a la palabra, lo que probablemente dependa de con cuánta frecuencia la persona fue amonestada de pequeño por decirla. Al respecto, un estudio publicado en 2013 halló que personas que habían sido castigadas más veces en la infancia tenían una respuesta de conductancia cutánea (una categoría que mide excitación fisiológica) más alta cuando leían en voz alta una lista de groserías en el laboratorio.

Las personas muy groseras han sido calificadas hace un tiempo como menos competentes y menos creíbles. Sin embargo, a través de algunas investigaciones recientes, cabe desmentir la asunción de que decir groserías es necesariamente el resultado de pertenecer a una clase baja o a una falta de educación o de fluidez en el lenguaje.

Timothy Jay y sus colegas encontraron que la tendencia a decir groserías se correlacionaba mucho más con la fluidez verbal en forma más general, y no era el resultado de tener un vocabulario deficiente. La universidad de Lancaster (2004) confirmó que aunque decir palabrotas se reduce a medida que incrementa la clase social, las clases medias altas dicen groserías en forma significativamente más frecuente que las clases medias bajas, lo que sugiere que a cierta altura de la escalera social a la gente no le importan los efectos.

De todas maneras, parece que para el cerebro las palabrotas ni siquiera son palabras, sino grumos de emoción. De hecho no están almacenadas donde se halla el resto del lenguaje, sino que se encuentran en otra área completamente distinta.

Sabemos que el lenguaje formal se encuentra en las áreas de Broca y de Wernicke. En cambio, las palabrotas, aparentemente, están almacenadas en el sistema límbico, un complejo sistema de redes neurológicas que controla y dirige las emociones.

Frente a un dolor intenso, las personas de cualquier condición, edad o cultura, por lo general, sueltan palabras y gritos que en ocasiones rayan lo soez. Investigadores de la Universidad de Keele (Reino Unido) confirmaron que, al sentir dolor y expresar en voz alta la palabra que ellas escogieran, el umbral del dolor se aumentaba de manera importante (mayor resistencia al mismo) en relación con el lenguaje soez.

Esto, dicho de manera genuina, aumenta las variables del cuerpo que actúan en el estrés, ya que al competir el dolor con mantener en el tiempo la voz o el grito, el cerebro se distrae y la sensación dolorosa tiende a disminuir. De ahí que se intervenga como una reacción natural de tipo instintivo, a veces imposible de bloquear.

Estas novedades sobre el comportamiento neurológico ayudan a explicar por qué todos los esfuerzos para erradicar los insultos a través de la historia han sido fallidos.

Prohibir palabras que en realidad están conectadas a las emociones es tan imposible como intentar prohibir las emociones en sí: conociendo la naturaleza humana, no hay chances de que eso funcione.

Estos conceptos se suelen identificar con los de ordinariez y lo grosero, aunque no deben confundirse con la totalidad del registro lingüístico vulgar, coloquial o familiar, ni con las llamadas lenguas vulgares.

Nuestro querido e inolvidable Roberto Fontanarrosa (un humorista gráfico y escritor argentino) decía al respecto:

“Obviamente no sé quién define a las palabras como malas palabras, tal vez sean como esos villanos de viejas películas, que en un principio eran buenos, pero la sociedad los hizo malos”.

Tal vez…

Artículo publicado en Asociación Educar y cedido para su publicación en Psyciencia

Imagen: Shutterstock

Referencias:

  • Kubarth, Hugo (1986). El idioma como juego social: la conciencia sociolingüística del porteño. Thesaurus: boletín del Instituto Caro y Cuervo, 41 (1-3). pp. 187-210. ISSN: 0040-604X.
  • Polo, Sara (2015). Ensayo sociolingüístico de las putas palabrotas. EL MUNDO.
  • Oliveras, Ángels (2000). Hacia la competencia intercultural en el aprendizaje de una lengua extranjera: estudio del choque cultural y los malentendidos. Editorial: EDINUMEN. ISBN: 9788489756335.
  • Jaim Etcheverry, Guillermo (2014). La lengua sucia. LA NACIÓN.
  • Lemonier‎, Marc (2007). Le petit dicó des insultes, gros mots et autres injures. Editeur: City Editions. ISBN-10: 235288067X.
  • Guilleron, Gilles (2013). Gros mots: Petit dictionnaire des noms d’oiseaux. Éditeur: FIRST. ISBN: 275405250X.
  • Ruis, Mayte (2012). ¿Somos malhablados? La Vanguardia.
  • Ortega, Virgilio (2015). Palabrotalogía: etimología de las palabras soeces. Editorial: CRITICA. ISBN: 9788498928020.
  • Clínica

La ansiedad en las relaciones interpersonales

  • 06/03/2017
  • CETECIC

La fobia social constituye uno de los trastornos de ansiedad que más obstaculiza el desarrollo y la calidad de vida de las personas. En efecto, acciones tan sencillas como trabajar, estudiar, tener una pareja o relacionarse con amigos pueden transformarse en problemas complejos para alguien que padece este desorden.

Por supuesto, debemos pensar a la ansiedad social como una característica que se distribuye en las personas con variada intensidad. Así, mientras que en una punta del continuo existen niveles bajos de ansiedad social, a los cuales típicamente llamamos timidez; en el otro extremo, se hallan personas con un monto de ansiedad social intenso, en cuyo caso hablamos de fobia social generalizada.

Según el D.S.M.-IV-T.R., la fobia social se tipifica cuando la persona presenta un temor acusado y persistente ante situaciones sociales que no pertenecen al ámbito familiar y que la exponen a una posible evaluación por parte de los demás.

La situación social provoca una respuesta inmediata de ansiedad, la cual llega a adoptar en ocasiones la forma de una crisis de angustia. Así, con el fin de evitarse tales desagradables sensaciones, la persona rehuye de las situaciones sociales o las tolera tratando de pasar desapercibido y con nula participación.

En cualquiera de sus formas, el escape y la evitación de las situaciones sociales culmina por configurar la fobia: la ansiedad disparada casi invariablemente ante situaciones sociales conduce a que la persona se aísle cada vez más, con el consecuente deterioro que ello conlleva para su calidad de vida y su desarrollo. Y si bien el individuo reconoce que su miedo es irracional, no logra sobreponérsele. En efecto, cada vez que intenta exponerse a alguna situación social, la ansiedad reaparece, lo cual lo obliga a evitarla, reforzando nuevamente el circuito de la fobia.

se tipifica cuando la persona presenta un temor acusado y persistente ante situaciones sociales

En algunas ocasiones, la sola idea de aproximarse a una situación de interacción con otras personas desencadena de forma anticipatoria una fuerte reacción emocional negativa que lleva a la evitación. De este modo, la persona ni siquiera intenta, ni siquiera se aproxima a ver qué le sucede; por el contrario, impedida por su miedo no hace nunca la prueba de realidad que le desconformaría lo equivocado de sus temores.

La fobia social puede describirse y especificarse utilizando las categorías topográficas descriptas por Lang para el triple sistema de respuesta de la ansiedad. Desde el funcionamiento del sistema cognitivo, la fobia social se caracteriza por esquemas y creencias que sobrevaloran el rechazo y la evaluación negativa por parte de los otros.

Bajo el influjo de tales estructuras cognitivas, el paciente guiará sesgadamente su atención hacia aquellos datos ambiguos y sutiles que puedan interpretarse como una desaprobación por parte de los otros, un error cognitivo comúnmente designado como abstracción selectiva. Y si bien el paciente teme ser criticado de manera directa, sus miedos suelen centrarse en lo que eventualmente otras personas habrán de pensar de él.

Por ello, la adivinación del pensamiento constituye otra distorsión cognitiva típica del cuadro. Así, el paciente se siente seguro de que los demás piensan negativamente de él. Como consecuencia, los pensamientos automáticos tales como “si me integro van a pensar que soy un metido” o “seguro que piensan que soy un tonto si digo algo erróneo” operan como obstáculos de un adecuado y sano desarrollo interpersonal.

la adivinación del pensamiento constituye otra distorsión cognitiva típica

De este modo, el nivel motor se caracteriza por la inhibición comportamental, vale decir, la ausencia de conductas de interacción: la persona está quieta, callada, respondiendo con monosílabos cuando algo se le pregunta. Y ello no se debe siempre a un pobre repertorio de habilidades sociales.

Vale decir, la persona con fobia social no necesariamente carece de un grado de competencia interpersonal adecuado, sino que lo que definirá el cuadro se relaciona con la imposibilidad de poner en práctica las conductas prosociales a causa de la ansiedad. Por supuesto, más allá de la ansiedad social inhibitoria, podrá o no existir un déficit en repertorio conductual interpersonal; esta es un área que deberá ser evaluada y trabajada según cada caso.

En el plano fisiológico, la persona con fobia social experimenta las sensaciones propias de la activación de la rama simpática del sistema nervioso autónomo. Ellas incluyen calor, especialmente en la cara, ruborización, sudor en manos y axilas, sequedad bucal, y en algunas ocasiones, dolor abdominal e hiperventilación. Naturalmente, todas estas sensaciones se hallan signadas por el malestar y el displacer subjetivos.

La descripción sectorizada por niveles de respuestas cognitivo, fisiológico y motor de un diagnóstico no debe hacernos perder de vista el funcionamiento global del mismo. En esta línea, ¿cómo se relacionan los tres sistemas mencionados?

Fundamentalmente, la fobia social, se caracteriza por un sesgo que preferencia el procesamiento de la información emocional negativa proveniente de la propia conducta. Expliquémoslo brevemente: El paciente fóbico social que ingresa en un entorno de interacción, activa sus esquemas cognitivos relacionados con el temor al rechazo y la evaluación negativa. Entre otras cosas, ello lo llevará a prestar atención al menos a dos aspectos de sí mismo.

la persona con fobia social experimenta las sensaciones propias de la activación de la rama simpática del sistema nervioso autónomo

Primero, a su elevado grado de activación fisiológica, esto es, monitoreará el funcionamiento de su cuerpo, percibiendo entonces si tiene calor, si transpira o se ruboriza. Naturalmente, esto conduce a un aumento de tales mismas sensaciones, con lo cual la persona entrará en una suerte de círculo vicioso de autoactivación. Segundo, se concentrará en su misma conducta social empobrecida. Así, notará que habla poco, que no participa, que se aísla, lo cual lo llevará a aumentar su grado de creencia de que está desempeñándose pésimamente.

Como producto final de este proceso, el individuo no sólo autovalida sus esquemas cognitivos distorsionados sino que efectivamente deja de focalizar en el ambiente que lo rodea para concentrarse en sí mismo, en su malestar emocional. De este modo, si alguien le hace un comentario, una pregunta; muy probablemente no podrá responder pues no se halla mentalmente en la situación.

Los lineamientos para un tratamiento de la fobia social

El tratamiento de la fobia social consiste en un programa integrado de técnicas seleccionadas de acuerdo con el perfil de afectación particular de cada caso. En términos generales, se aborda el componente cognitivo con los procedimientos propios de la reestructuración cognitiva, esto es, discusión y puesta a prueba de pensamientos automáticos, la reevaluación de creencias o la psicoeducación.

No obstante, dada la importancia de la autofocalización, suele incluirse el entrenamiento en el manejo de la atención. Puesto que el trastorno involucra un compromiso autonómico importante, se recomienda la utilización de las técnicas del control de la activación, tales como la relajación muscular profunda y la respiración diafragmática.

Finalmente, no puede hallarse ausente la exposición a situaciones sociales temidas, procedimiento que las investigaciones revelan como uno de los pivotes de eficacia. Aunque esta técnica admite una variada gama de variantes, la versión “en vivo y autoaplicada” habrá de constituir una meta final y un paso insoslayable si pretendemos un tratamiento efectivo.

Pensándolo bien, ello no debería sorprender pues, el fin más natural de un tratamiento para el desorden en cuestión consiste en que el paciente logre exponerse solo a las situaciones sociales que teme. Únicamente de esta manera habrá de desconfirmar sus temores más centrales y básicos. Comprobará primero, que su ansiedad aumenta pero no indefinidamente; segundo, que la gente no lo rechaza ni evalúa de manera negativa y tercero, que si acaeciera una rara situación en la cual de hecho fuera rechazado o evaluado negativamente, ello no es catastrófico.

Por: Por: Lic. Lic. Ariel Minici, Carmela Rivadeneira y Lic. José Dahab

Artículo publicado en CETECIC y cedido para su publicación en Psyciencia

Imagen: Picography

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