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  • Ciencia

La inteligencia emocional: mitos, realidades y beneficios

  • 14/12/2016
  • Sara Laguna Bonilla

Hemos escuchado, e incluso hablado, muchas veces sobre el concepto de Inteligencia Emocional, ¿pero sabemos realmente lo que significa y lo que supone para nuestra salud y relaciones sociales? El presente artículo tiene como objetivo dar respuesta a esas preguntas.

Antes de nada, hablemos del concepto de emoción. La Psicología –los psicólogos– rara vez se pone de acuerdo en definir de manera concreta un constructo; el concepto de emoción no iba a ser menos. A pesar de ello la literatura científica dice que una emoción es un proceso psicológico adaptativo que recluta y coordina al resto de procesos para dar una respuesta rápida y efectiva ante cualquier cambio en nuestro ambiente. Por esto, y mucho más que descubriréis a lo largo del artículo, es tan importante que conozcamos todo lo relacionado con nuestras emociones.

Todos conocemos a alguien que no sabe expresar de manera correcta cómo se siente, que no sabe reconocer cómo se sienten los demás, que es ‘frío’ o ‘sin sentimientos’ o incluso que no sabe comportarse acorde con la situación –apuesto a que ahora mismo estáis pensando en esa(s) personas– . Sin ir más lejos tenemos ejemplo de ello tanto en la literatura como en la televisión: hasta el hombre más frío tiene su ‘Always’,  y qué decir de Sheldon Cooper, quién acaba sucumbiendo a los designios de la emoción al conocer a Amy.  Aquí es donde entra en juego la inteligencia emocional.

Allá por la década de los 90 Mayer y Salovey lanzaron el concepto de inteligencia emocional (IE), definiéndola como “la capacidad para supervisar los sentimientos y las emociones de uno mismo y de los demás, de discriminar entre ellos y de usar esta información para la orientación de la acción y el pensamiento propios” (Salovey y Mayer, 1990, p.189).  Aunque a decir verdad no es un concepto nuevo, ya los Estoicos hablaban sobre el término emoción y en la mayor parte de las épocas por las que ha pasado la humanidad se ha hecho referencia a un término similar, la Inteligencia Social.

La Inteligencia Emocional como toda capacidad se puede entrenar

Quedémonos con los padres del concepto,  Mayer y Salovey. Ellos postulan un modelo, muy sencillo, en el que la Inteligencia Emocional es un conjunto de competencias involucradas en la percepción, el uso, la comprensión y la regulación de emociones. Estas competencias dependen sobretodo del conocimiento de los procesos emocionales y del procesamiento de los mismos, por ello –que no se preocupen los que tienen problemas en este plano– la Inteligencia Emocional como toda capacidad se puede entrenar y mejorar.  

Los autores además hablan de cuatro fases en el proceso. Por un lado tendremos (1) la capacidad para percibir las emociones de forma precisa; la segunda fase será (2) la capacidad para encauzar las emociones de manera que faciliten el pensamiento; en tercer lugar encontramos (3) la capacidad para comprender las emociones, haciendo referencia sobretodo al lenguaje característico de las emociones; y por último (4) la capacidad para controlar las propias emociones y las de los demás. Cada uno de nosotros nos diferenciaremos en alguna de esas capacidades, haciendo genuino y personal el proceso emocional.

¿Pero qué significa cada fase propuesta por Mayer y Salovey?

  1. Al hablar de la primera fase estamos hablando de la capacidad fundamental de la Inteligencia Emocional, percibir las emociones. Percibirlas, en el sentido más amplio de la palabra, en expresiones faciales, voces, fotografías, textos, canciones…etc. Esta capacidad de percepción es común en todas las culturas, un ejemplo claro son las emociones básicas –universales– como por ejemplo la alegría, la tristeza, el asco, el miedo…etc. que serán comprendidas a lo largo y ancho de nuestro planeta.
  2. En cuanto al segundo componente, utilización de las emociones, los autores se refieren a la capacidad de aprovechar la información emocional recogida en la primera fase para facilitar procesos cognitivos que nos ayuden con nuestras tareas; si bien los Estoicos estaban convencidos de que las emociones no podían aportar nada de utilidad al pensamiento debido al supuesto carácter impulsivo e irracional de éstas, con esta fase se demuestra todo lo contrario, son capaces de ayudarnos en nuestra función cognitiva ¿o no habéis notado que os es más fácil realizar una tarea cuando estáis alegres?
  3. El tercer elemento, comprensión de las emociones, aparte de referirse a la capacidad de comprender la relación entre emociones, tiene otra función importante, la de ponerle nombre a esas emociones. Gracias a esta fase somos capaces de transmitir a través del lenguaje nuestro estado emocional. Una persona con buena capacidad de comprensión no solo se quedará en las diferencias entre emociones más notables, sino que irá más allá distinguiendo en una misma dimensión emocional diferentes intensidades y dándole nombre a esas intensidades.
  4. El último elemento, controlar las emociones, hace referencia a la capacidad de controlar no solo nuestras emociones sino también las de los demás. Os preguntareis como podéis controlar las de los demás, muy sencillo, pensad en cuando habéis tenido que animar a algún amigo que se encontraba triste, al cabo de un rato ya no está tan triste, ¿verdad?…¡ahí lo tenéis!

ninguna emoción es buena o mala, todas y cada una de ellas cumplen una función

Mitos vs Realidades sobre las emociones y  la inteligencia emocional

Mito: emociones buenas vs. emociones malas

Siempre que me encuentro un caso nuevo en consulta y empezamos a ver Psicoeducación Emocional le pregunto al paciente, ¿tu crees que hay emociones buenas o malas? Normalmente suele responder que la ansiedad, el miedo o la tristeza son malas mientras que la alegría es buena. Tengo que confesar que ante esa respuesta siempre me sale una sonrisilla para a continuación contestar,  ¿qué apostamos si te demuestro que eso no es del todo cierto?  

Efectivamente, la sabiduría popular dictamina que emociones como el miedo o la ansiedad son malas; es normal, son emociones que nos hacen sentirnos mal a corto plazo, ¿pero y si a largo plazo resultan ser buenas?; me explico, todas –absolutamente todas– las emociones tienen función, siempre en su justa medida por supuesto. Las emociones cumplen tres funciones fundamentales: (1) Función adaptativa, (2) Función social y (3) función motivacional.

    1. Función Adaptativa: Darwin en 1872 publicó ‘La expresión de las emociones en los animales y el hombre’, donde habla sobre el valor adaptativo de las emociones, siendo éstas elementos básicos para permitir que el ser humano sobreviva a situaciones de peligro. Las emociones facilitarían la conducta apropiada en cada situación, siendo el miedo la emoción más básica. ¿Por qué Darwin planteó el miedo como la emoción más básica? Muy sencillo, gracias al miedo el ser humano como especie ha ido sobreviviendo a todas las épocas; imaginaos que vivís en la edad de piedra y en vuestro camino aparece un oso gigantesco, ¿qué hacéis? ¿huis u os enfrentáis? Yo desde luego huiría.
    2. Función Social: La expresión emocional es indudablemente uno de los factores que ayudan a consolidar relaciones interpersonales creando así redes de apoyo sociales tan importantes en nuestro día a día. Además, no solo eso, también tiene beneficios sobre nuestra salud reduciendo el nivel fisiológico que conlleva toda inhibición emocional.
    3. Función Motivacional: Las emociones pueden dirigirnos y facilitar la consecución de una meta pero también tienen la otra vertiente, pueden evitar ciertas conductas que, a priori, no nos beneficiarían.

Como hemos visto, ninguna emoción es buena o mala, todas y cada una de ellas cumplen una función, siempre con una intensidad adecuada…por lo tanto, ¡mito resuelto!

Para poder controlarlas habrá que reconocerlas, saber qué nos pasa y ponerle nombre

Mito: ¿Hay un cociente de inteligencia emocional?

Muchas personas, al ver el ‘apelativo’ inteligencia se preguntan si hay un cociente, un valor numérico que determine cuán emocionalmente inteligente es una persona…ya se sabe esa necesidad que tenemos los humanos para medir todo en números, como bien dice Antoine de Saint-Exupéry  en su obra ‘El Principito’ “Las personas grandes aman las cifras”.

“Si decís a las personas grandes: «He visto una hermosa casa de ladrillos rojos con geranios en las ventanas ya palomas en el techo…», no acertarán a imaginarse la casa. Es necesario decirles: «He visto una casa de cien mil francos.» Entonces exclaman: «¡Qué hermosa es!»”.

Antoine de Saint-Exupéry. El Principito.

La respuesta es no, no hay un cociente de inteligencia emocional como tal, no podemos decir  “esta persona tiene un cociente intelectual (CI) – emocional de 90”.

A pesar de no haber un cociente si se puede evaluar para conocer en qué elemento, o elementos, se tendrá que poner el punto de mira del entrenamiento.

Mito: La inteligencia emocional no se puede entrenar

Para desmontar este mito haré referencia a las características de los sujetos emocionalmente inteligentes.

Una persona emocionalmente inteligente poseerá una autoestima adecuada, entendiendo que la autoestima debemos configurarla en función de unas metas adecuadas a las posibilidades de cada uno; puesto que la autoestima se mantiene en función de recompensas, para mejorarla tendremos que buscar unos objetivos realistas que nos permitan alcanzarlos consiguiendo así ese refuerzo.

Además, deberá ser una persona positiva, optimista…¿de qué sirve ver el vaso medio vacío? ¿Podemos alcanzar algún objetivo de esa manera?

Por otro lado, y clave en la Inteligencia Emocional, deberá contar con una actitud generosa; aunque lo importante es que no solo servirá con saber dar, también tendrá que saber recibir. ¿Cuántos de vosotros decís “tú que me miras con buenos ojos” cada vez que os echan un piropo? Me gustaría que hicierais un ejercicio de reflexión y cada vez que os digan un piropo apropiado o que simplemente os sujeten la puerta del metro cuando vais a entrar deis las gracias a vuestro interlocutor.

Otra de las características de las personas emocionalmente inteligentes es que son empáticos, es decir, son capaces de ‘ponerse en los zapatos del otro’, pero es importante que no haya un contagio emocional, ¿cómo ayudaríamos entonces a la persona que nos está contando alguna preocupación si nos involucramos tanto que perdemos la perspectiva?

Si sabemos cómo nos sentimos sabremos cómo tratarnos

Tal y como nos dicen Mayer y Salovey (1990) en una de sus cuatro fases –controlar las emociones– hay que aprender a controlar nuestras emociones y las de los demás. Quedémonos con nuestras emociones, para poder controlarlas habrá que reconocerlas, saber qué nos pasa y ponerle nombre. Para ello, en las intervenciones en las que se trabajen emociones, siempre se dispondrá de un módulo dedicado a la Psicoeducación emocional.

Una de las conductas problema que más se encuentra cualquier psicólogo en consulta es el déficit en expresión emocional –ojo que casi nunca es el motivo de consulta–. A esto me pregunto, ¿por qué? ¿por qué los seres humanos tenemos miedo de expresar nuestras emociones a los demás? ¿por qué nos ponemos un escudo para que nadie sepa si estamos mal o si estamos bien, si algo nos preocupa? Creo sinceramente que la sociedad no ayuda a eso, nos enseñan que si mostramos nuestros sentimientos somos débiles, ¿pero, no nos hace más débil no tener ningún apoyo social al que decirles cómo nos sentimos? ¿no nos hace más débiles aguantar todo lo que podemos hasta que llega el punto que no podemos más? Una persona emocionalmente inteligente será capaz de expresar sus emociones de manera apropiada, ¡seamos inteligentes y mostremos nuestras emociones!

Para la siguiente característica me gustaría que os imaginarais que estáis en frente de la puerta de vuestra casa, se os han olvidado las llaves dentro y no tenéis posibilidad de conseguir unas o a un cerrajero en las próximas 5 horas, ¿qué hacéis?. Os hago esta pregunta para que reflexionéis sobre vuestras estrategias de resolución ya que un índice de déficit en inteligencia emocional es tener pocas alternativas a la hora de solucionar un problema, por lo que una persona emocionalmente inteligente contestará a la pregunta con varias alternativas de solución.

En España –país desde donde escribo– por desgracia tenemos muy poca tolerancia a la frustración, por norma general nos cuesta superar las dificultades y acabamos ahogados en el conformismo y en la indefensión. Una persona emocionalmente inteligente verá la oportunidad de sobreponerse en cualquier dificultad y no se dejará vencer por la frustración.

Y por último, llegamos a mi característica favorita. Las personas emocionalmente inteligentes dispondrán de un equilibrio entre exigencia y tolerancia, sabrán cuando han dado todo de sí mismas para alcanzar una meta y sabrán que está bien que eso sea así. Muchas veces nos empeñamos en conseguir un objetivo, una meta, que en ese momento es inalcanzable, no propongo que nos olvidemos de ella, simplemente que la dejemos relegada a otro momento en el que sí podamos conseguirla.

Todas estas características se pueden entrenar siempre ajustándolas a la realidad de cada sujeto.

Beneficios de la inteligencia emocional

Llegamos a la última parte del artículo. Después de todo lo que habéis leído estaréis pensando “vale si, todo eso es muy bonito, ¿pero qué beneficios tiene?”

Un buen conocimiento emocional favorece a su vez a nuestro propio autoconocimiento, ayudándonos a aumentar la confianza en nosotros mismos. Si sabemos cómo nos sentimos sabremos cómo tratarnos.

Además, mejora las relaciones interpersonales, aportando refuerzo a esa red social tan importante para nuestra especie; conocer y entender tanto nuestras emociones como las de los que nos rodea ayuda a que manejemos de manera más eficaz esos conflictos inevitables cuando tratamos con otras personas.

Como hemos comentado antes, la persona emocionalmente inteligente conseguirá alcanzar sus objetivos (siendo éstos realistas) de mejor manera ya que su motivación se verá aumentada.

Hace un tiempo leí una frase cargada de verdad “si te dieras cuenta de lo poderosos que son tus pensamientos, nunca tendrías pensamientos negativos”. Esos pensamientos negativos suelen ser automáticos –por eso los psicólogos los llamamos pensamientos automáticos negativos (PANS)– y realizan normalmente una evaluación distorsionada de la realidad, provocando así emociones negativas tales como ansiedad, ira y tristeza, a través de la IE se puede controlar esas emociones, dándole menos protagonismo a los pensamientos que las ocasionan.

Me gustaría recordar su papel en nuestra salud. En la mayor parte de las enfermedades médicas se dan componentes psicológicos que influyen en el transcurso de las mismas. Nos encontramos habitualmente con emociones negativas, pensamientos negativos recurrentes…y en el peor de los casos una pérdida de apoyo social, gracias al entrenamiento de la IE podremos controlar todo eso, haciendo un poco menos dura e intensa la enfermedad que se padezca.

Por último, cuánto daño ha hecho la frase “el tiempo todo lo cura” cuando se trata de una herida emocional…¿por qué no aplicamos primeros auxilios como si de una herida física se tratase? Como hemos visto en el artículo, las heridas emocionales tienen muchas repercusiones, por eso os invito a que tanto si sois vosotros los heridos como si es algún conocido os paréis, preguntéis si se necesita algo de vosotros, escuchéis que es lo que pasa, acompañéis en su recuperación, expreséis, dejando que esas emociones salgan a la luz, y  respetéis, no pongáis en duda ni banalicéis.

Referencias bibliográficas:

Darwin, C.R. (1872). The Expression of the Emotions in man and animals. Chicago: University of Chicago Press.

Darwin, C.R. (1984). La expresión de las emociones en los animales y el hombre. Madrid: Alianza.

Fernández-Abascal, E.G.,García Rodriguez, B., Jiménez Sánchez, M.P., Martín Díaz, M. D. y Domínguez Sánchez, F.J. (2010). Psicología de la Emoción. Madrid. Editorial universitaria Ramón Areces. UNED

Goleman, D. (1998). La práctica de la inteligencia emocional. Barcelona: Kairós.

Miguel-Tobal, J.J. y Casado, M.I. (1994). Emociones y trastornos psicofisiológicos. Ansiedad y Estrés, vol. 0, 1-13

Miguel-Tobal, J.J. y Casado, M.I. (1999). Ansiedad: aspectos básicos y de intervención. En E. G. Fernández-Abascal y F Palmero (coord.), Emociones y salud. Barcelona. Ariel

Pérez Nieto, M.A., Fernández Abascal, E.G. y Miguel Tobal, J.J. (2009). The role of emotions in decision-making. Studia Psychologica, 51, 305-318.


Salovey, P., & Mayer, J. D. (1990). Emotional intelligence. Imagination, Cognition, and  Personality, 9, 185-211.


  • Ciencia

Machismo y cosificación de la mujer: un flagelo social

  • 13/12/2016
  • Rita Arosemena P.

En el documento «Toward a Fuller Conception of Machismo: Development of a Traditional Machismo and Caballerismo Scale», publicado por el Journal of Counseling Psychology y escrito por académicos de la Universidad Estatal de Arizona, se brinda una aproximación al concepto de machismo que define el término como un comportamiento guiado por una «fuerza masculina» que, de una forma u otra, conduce todo tipo de conductas igualmente masculinas.

El machismo ha sido entendido y definido por los estudiosos como un ethos (costumbre) conformado por comportamientos que «se espera» realicen los hombres provenientes de países latinoamericanos, especialmente en relación con características como el sexismo, el chovinismo y la hipermasculinidad.

Para Mayo y Resnick (1996) citados en el documento mencionado al inicio de este artículo, el machismo involucra además la dominación de la mujer, a la cual se ve como única responsable de la crianza de los hijos y el servicio perpetuo a los hombres.

El pensamiento machista se adscribe a un discurso centenario de creencias de origen cultural, premisas antropológicas que definen al hombre y la mujer como figuras con roles pre-asignados e inamovibles que justifican las oportunidades laborales de un género y las obligaciones domésticas de otro.

En un ámbito psicológico y sociológico, el machismo es un fenómeno que amerita ser analizado partiendo no solo de sus características negativas sino también considerando las posibles acepciones positivas que se tienen de él en un contexto sociocultural válido, donde la conducta machista es entendida como una cuestión de orgullo y honor y adquiere, el término, un matiz vinculado a lo que se conoce popularmente como caballerismo.

No obstante, este artículo no busca abordar los factores individuales, políticos, familiares e incluso religiosos que influyen en una interpretación aceptable o favorable al machismo en los países latinoamericanos; en cambio, lo que se pretende es profundizar en la consecuencia de mayor perjuicio social en la actualidad: la cosificación de la mujer.

El pensamiento machista se adscribe a premisas antropológicas que definen al hombre y la mujer como figuras con roles pre-asignados e inamovibles

Gemma Sáez, autora del estudio «¿Empoderamiento o Subyugación de la mujer? Experiencias de la Cosificación Sexual Interpersonal», publicado por la Universidad de Granada (España), define la cosificación sexual como la reducción de la mujer a su cuerpo, o a partes de su cuerpo.

El acto de cosificar es, en esencia, justamente lo que indica: proceder con una metamorfosis en la que no se da voz de voto al sujeto central, sino que se le somete suprimiendo sus cualidades humanas y convirtiéndolo en una cosa, en un objeto que, en el caso de la mujer, ciertos factores culturales y la influencia mediática ponen a disposición del disfrute de otros.

El rol de la influencia mediática, por ejemplo, es palpable en la publicidad y en los medios de comunicación, y responde directamente a las expectativas y tendencias culturales predominantes, como ocurre en México con las presentadoras de la sección meteorológica en los noticieros,  un tema que ha generado polémica por el modo en que se exhibe y fomenta la ideología machista y la cosificación sexual de la mujer.

Para la feminista Marta Lamas, este fenómeno es simplemente un reflejo de la realidad de México, donde el machismo «forma parte de la identidad nacional» y «persiste hasta en las rancheras».

La cosificación de la mujer y el machismo se relacionan directamente: el pensamiento machista promueve la cosificación al desestimar la igualdad de derechos de la mujer en cuestiones elementales, como la libertad. El machismo entendido en la dimensión del sexismo y el despotismo de género apoya la visión de una mujer sometida a las expectativas, deseos y necesidades del hombre, entre ellas, la satisfacción sexual.

Pero las consecuencias de la cosificación no solo retraen la construcción de una sociedad más igualitaria y mayores oportunidades de educación y crecimiento laboral para las mujeres, también constituyen un flagelo para la salud emocional.

La cosificación de la mujer que se promueve naturalmente en los medios de comunicación, por ejemplo, influye seriamente en la percepción que las niñas y adolescentes adquieren de sí mismas, en la apreciación de su cuerpo, en el establecimiento de prioridades y en la formación de creencias que no siempre son positivas.

De hecho, la cosificación sexual de la mujer que habla de medidas perfectas y de un régimen de belleza estándar (el de las modelos y famosas) se vincula con el desarrollo de trastornos como la anorexia, la bulimia, la depresión, la ideación suicida y el suicidio.

la cosificación de la mujer se vincula con el desarrollo de trastornos como la anorexia, la bulimia y la depresión

El machismo definido como un conjunto de comportamientos a favor de la sumisión de la mujer trasciende, desde luego, los límites de la comunidad hispana, al igual que la cosificación de la mujer vista como un fenómeno de reducción de la humanidad a un estado de objeto útil.

El Islam, por ejemplo, ha sido una religión polémica ante los ojos de la cultura occidental por permitir ampliamente el castigo físico y la subordinación de la mujer como parte de sus creencias. No obstante, entra en este caso la disputa entre la libertad de credo y la aceptación de la violencia de género, o en otras palabras: ¿es aceptable la cosificación de la mujer cuando forma parte de un conjunto de creencias? ¿Toleramos la cosificación como sociedad siempre y cuando sea religiosa?

Tanto el machismo como la cosificación son fenómenos que involucran elementos de carácter religioso, político e histórico. Las sociedades patriarcales, desde luego, presentan una alta dosis de machismo en comparación con cualquier sociedad matriarcal; lo preocupante, en realidad, no es la diversidad de riqueza histórica ni el legado cultural, ni siquiera la documentación dogmática, sino la negación de la humanidad como condición inherente a todo ser humano.

La cosificación es resultado de dicha negación, en tanto se considera a la mujer como sujeto inferior al hombre y se asume su existencia como argumento a favor del placer y la satisfacción del sexo masculino y no como lo que es por derecho universal: un individuo naturalmente digno y de valor por su condición de persona humana, capaz y merecedor de las mismas oportunidades.

Imagen: Shutterstock

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TDAH: Modelos explicativos, mitos y recomendaciones

  • 13/12/2016
  • Elisabet Rodríguez
TDAH

Hoy en día continúa la controversia generada en los últimos años en relación al Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad. Usualmente se dan muchos tipos de información sobre las posibles causas, sobre las manifestaciones más habituales de su sintomatología o sobre qué criterios pueden ayudar a diferenciar este trastorno de otros.

Algunos de estos hallazgos pueden resultar contradictorios con aquellos expuestos tradicionalmente, pero la cuestión fundamental radica en el hecho de entender que una explicación no sustituye a la otra sino que todas ellas pueden acontecer complementarias. Así, el TDAH se define como un síndrome complejo tanto en su origen como en su desarrollo.

Tomando como ejemplo los datos derivados de investigaciones realizadas para determinar qué factores contribuyen a la aparición del TDAH se pueden diferenciar los tres modelos explicativos siguientes:

El modelo médico considera al TDAH como un trastorno neuroevolutivo y de carácter crónico que se vincula fundamentalmente a la ocurrencia de alteraciones biológicas y a la presencia de elementos de riesgo en los periodos prenatales, perinatales y postnatales, como por ejemplo: factores neurológicos, retraso madurativo, factores genéticos u otros factores prenatales y/o perinatales ( bajo peso al nacer, prematuridad, consumo de alcohol), etc.

El modelo psicopedagógico otorga una relevancia principal al comportamiento aprendido en el ambiente social en que se desarrolla el niño/a. Así, un clima familiar adverso, la presencia de psicopatología parental, un estilo educativo no democrático, una posición socioeconómica familiar desfavorable o la ocurrencia de refuerzo positivo (nivel de atención de las figuras cercanas significativas) obtenido después de efectuar una conducta hiperactiva, son los principales aspectos que correlacionan con la presencia del TDAH.

– El modelo interaccionista, que considera al TDAH como resultado de la interacción de los dos factores anteriormente expuestos (los biológicos y los sociales) y que cuenta con un aparente mayor apoyo en la actualidad.

Mito 1: El TDAH no existe

La primer cuestión problemática sobre el TDAH deviene el hecho de si es acertada su categorización como entidad nosológica independiente, es decir, si realmente se puede catalogar como un trastorno psicológico o no. A lo largo de mi experiencia profesional he sido testigo de algunas de las afirmaciones siguientes, las cuales considero como una serie de concepciones erróneas que habría que reorientar:

«No existen los trastornos de la atención y/o hiperactividad, no hay base teórica suficiente como para poder afirmarlo».

«El TDAH sólo es una justificación para explicar las alteraciones conductuales de los niños y adolescentes de hoy en día; este sólo es un problema en la aplicación de pautas educativas laxas o de carencia de disciplina parental».

Estas afirmaciones, que están más extendidas de lo que nos gustaría pensar, comprometen y perjudican seriamente la visión que las personas cercanas al niño/a con TDAH tienen de este.

Expresar creencias de esta naturaleza se relaciona con otorgar una voluntariedad y una intencionalidad aversiva a los comportamientos alterados que manifiesta el niño. No se puede dejar de lado que la ciencia ha establecido unas correlaciones clínicamente significativas con factores neurobiológicos consistentes como explicaciones causales del trastorno, tal como se ha indicado anteriormente.

Por otro lado, el trabajo de Russell Barkley (2005) ha puesto de manifiesto que un establecimiento de pautas educativas rígidas y autoritarias como método de intervención para corregir la conducta de un niño/a con TDAH resulta contraproducente y, en última instancia, empeora la problemática. Tal como expone el experto, en el TDAH acontece una alteración en el sistema de la autorregulación de la atención, función que depende principalmente de los centros de regulación del comportamiento motriz (hiperactividad e impulsividad) y cognitivo (inatención) ubicados en las zonas pre-frontal y frontal del cerebro: las denominadas funciones ejecutivas.

Tal como su propio nombre indica, la sintomatología central del TDAH se relaciona con la alteración de la atención (e impulsividad), y puede acompañarse de manifestaciones de hiperactividad. Así las principales dificultades que un niño/a exterioriza pertenecen a una insuficiente capacidad de inhibición (manifiesta en la dificultad para esperar su turno, al demorar una respuesta o de protegerse de las interferencias mientras realiza una tarea concreta), de autocontrol (observable en la dificultad para regular los impulsos, controlar sus acciones) y del funcionamiento ejecutivo (incapacitado para dirigirse a sí mismo, seleccionando qué conducta o acción es más adaptativa en función del contexto que lo rodea).

Veamos si los hallazgos obtenidos a partir del desarrollo de las técnicas de imagen cerebral aportan evidencia sobre esta cuestión:

Aunque no puede determinarse la existencia de un marcador biológico concreto suficiente como para asegurar un diagnóstico claro del trastorno, en los últimos años numerosas investigaciones han puesto de manifiesto a partir de pruebas de neuroimagen (por ejemplo, la Resonancia Magnética funcional) cómo se efectúa la actividad cerebral y el comportamiento neuronal en este tipo de individuos hiperactivos.

Así, entre los recientes hallazgos como los de Rubia y Brinson (2014), puede afirmarse la ocurrencia de un retraso de la actividad neuronal en las zonas frontales del cerebro, la función principal de las cuales hace referencia al control de la atención y el movimiento (impulsividad). Por otro lado, a nivel de neurotrasmisores, también ha podido observarse una descompensación en el volumen de Dopamina, presentando una mayor proporción en el hemisferio derecho en niños TDAH en comparación a sus homólogos sin tal diagnóstico. Este desequilibrio parece ser el responsable de la dificultad que presentan estos niños en la capacidad creativa y la identificación de imágenes.


Mito 2: Intervención Psicofarmacológica vs. Psicopedagógica

Otra cuestión que tradicionalmente ha contribuido a agrandar el debate sobre la intervención en niños/se con TDAH hace referencia a determinar la eficacia diferencial de los diferentes tipos de tratamientos por esta psicopatología.

Tanto los defensores de la prescripción farmacológica como aquellos que se decantan por la terapia psicopedagógica disponen de argumentos sólidos como para afirmar que cada una de ellas es una parte muy relevante en la intervención en TDAH, si bien los resultados de la aplicación por separado de ambas no llega a los índices de eficacia terapéutica que ofrece la prescripción del tratamiento multi-componente.

Así, tal como se expone en Pérez (2006) la modalidad que cuenta con más evidencia empírica en cuanto a eficacia es el tratamiento cognitivo-conductual combinado con fármacos psicoestimulantes como el Metilfenidato, el cual se conforma a partir del siguientes componentes: entrenamiento en autorregulación de la conducta mediante autoinstrucciones y técnicas cognitivas, técnicas de modificación de conducta operantes como la economía de fichas y el tiempo fuera, entrenamiento en técnicas de resolución de problemas y pautas educativas y comunicacionales parentales y docentes.

Cómo comunicarnos con un niño con TDAH

En referencia a las comunicaciones parentales y docentes, las siguientes orientaciones pueden ser muy útiles para evitar posibles episodios de estigmatización y deterioro de la autoestima, aspectos que suelen acompañar a la mayoría de los casos de TDAH.

  • Es positivo dar las indicaciones manteniendo el contacto visual y físico, como por ejemplo tocando un brazo.
  • Resulta muy perjudicial verbalizar comparaciones con otros niños.
  • Es recomendable avisar con una antelación suficiente de los acontecimientos y las tareas que tendrá que realizar. El establecimiento de rutinas comportamentales los ayuda a funcionar más eficazmente.
  • Conviene felicitarlo/a verbalmente por la buena conducta ofreciendo reconocimiento y afecto.
  • Las recompensas y las penalizaciones cortas e inmediatas son más efectivas. Es fundamental aplicarlas de forma consistente, coherente y de forma argumentada.
  • Las indicaciones que se les dan tienen que ser concretas, breves, claras y sencillas.
  • Es muy relevante evitar ridiculizarlo/a en público o privado.
  • Se recomienda sustituir el verbo “ser” por la forma “estar” al realizar una crítica. Es preferible hacer correcciones de conductas concretas y observables en lugar de criticar su personalidad o carácter general.
  • Es más eficaz utilizar un tono de voz suave pero firme ante la aplicación de un correctivo.
  • Es muy relevante adoptar una actitud empática y de comprensión hacia sus dificultades.

Referencias Bibliográficas

Barkley, R. (2005), Modelo de autorregulación de Barkley aplicado al trastorno por déficit de atención con hiperactividad: una revisión.

Pérez M., Fernández, J. R., Fernández, C., Amigo, I. Guía de Tratamientos Psicológicos Eficaces III (2006). Pirámide: Madrid.

Rubia K, Alegría AA, Brinson H. Anomalías cerebrales lo trastorno miedo déficit de atención/hiper- actividad: una revisión. Rev Neurol 2014; 58 (Supl 1): S3-18.

  • Recursos

Las metáforas en la psicología cognitivo conductual (PDF)

  • 13/12/2016
  • David Aparicio
Postergación y TB

Las metáforas, asociadas más a la literatura que a la ciencia, todavía son poco utilizadas en la psicología más científica (la corriente cognitivo-conductual).

Aunque infrautilizadas en esta psicología, sí que nos las podemos encontrar cómodamente instaladas en otras perspectivas psicológicas (psicoanalítica, humanista y constructivista).

En los últimos años, probablemente por la convergencia entre las distintas corrientes de pensamiento, las puertas de la psicología cognitivo-conductual se han abierto en mayor medida para las metáforas.

En este artículo, se analiza cómo se ha llevado a cabo esta apertura, cómo se emplean dentro de las terapias cognitivo-conductuales y qué ventajas presenta su utilización.

Autor: Jenny Moix Queraltó

Descarga el artículo completo en formato PDF.

Fuente: Papeles del Psicólogo 

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Tres errores al diseñar un programa de seguridad basado en el comportamiento

  • 12/12/2016
  • Jorge Bustillos

Hoy por hoy, la metodología de Seguridad Basada en el Comportamiento (SBC), se constituye como el modelo de intervención con mayor aceptación- dada su eficiencia y su validez científica- para optimizar los sistemas de gestión de seguridad y salud en el trabajo (Meliá, 2007). Pero, ¿qué es la SBC?; la SBC o BBS por sus siglas en inglés (Behavior Based Safety), es una metodología originada a partir de un amplio conjunto de investigaciones comportamentales aplicadas a la prevención de accidentes en el trabajo. Sus antecedentes se cimientan con los primeros estudios realizados de manera independiente a fines de la década del setenta del siglo XX por las psicólogas Judith Komaki y Beth Sulzer- Azaroff, quienes lograron reducir accidentes laborales utilizando procedimientos conductuales. Las investigaciones posteriores reunieron evidencia con sólido respaldo científico, lo cual permitió fundamentar la metodología SBC y posicionar su prestigio a nivel mundial (Meliá, Ricarte y Arnedo, 1998).

Sin embargo, durante mucho tiempo las empresas han insistido en abordar la prevención de accidentes centrándose en cubrir con formación e información aquello que no lograban con ingeniería e higiene. Si bien estas resultan imprescindibles para el logro de los objetivos de un sistema de gestión de seguridad y salud en el trabajo, la evidencia nos demuestra que también es necesario que las personas tengan motivaciones para trabajar de manera segura (Meliá, 2007).

En tal sentido, la metodología SBC cubre con creces aquella brecha entre el factor técnico y el factor humano que en muchos escenarios plantea desafíos que van más allá del entrenamiento y la capacitación dentro de un sistema de gestión de seguridad y salud (ver por ejemplo la NTP 405).

la evidencia nos demuestra que también es necesario que las personas tengan motivaciones para trabajar de manera segura

Ahora bien, cuando las empresas deciden implementar un programa de seguridad basada en el comportamiento para agregar valor a su sistema de gestión de seguridad y salud, suelen cometer de manera inadvertida algunos errores conceptuales que a corto o mediano plazo generan serios problemas aplicativos. Entre ellos podemos mencionar los siguientes:

Centrarse en las actitudes y no en los comportamientos

La extendida creencia de que modificar el comportamiento es solo centrarse en un cambio superficial y poco duradero, produce que dirijamos gran parte de nuestro esfuerzo hacia lo que consideramos una meta mayor por considerar que genera cambios más profundos y duraderos, cambiar las actitudes.

Sin embargo, actitud y comportamiento, no son conceptos que encierren relación de oposición o  intensidad. Por el contrario, cuando hablamos de actitudes, en realidad hablamos de una forma de comportamiento. Claro está, las actitudes son una forma compleja de comportamiento que no podemos necesariamente observar. Es por ello, que las estrategias de intervención conductual están orientadas a modificar comportamientos que son observables y en consecuencia medibles, sin detrimento de otras formas de comportamiento más complejas. Además, estudios experimentales del comportamiento arrojan datos muy sólidos respecto a que un cambio en el comportamiento genera a su vez cambios en aquellas disposiciones del ánimo y del pensamiento que conocemos como actitudes. Es decir, un cambio en el comportamiento implica a su vez un cambio en las actitudes. Centrarse en cambiar de manera exclusiva actitudes es una tarea estéril y sin ningún asidero científico, dado que no es posible observarlas ni medirlas.

Recomendación:

Al seleccionar los comportamientos claves para la seguridad que se deseen incrementar y/o mantener, es importante enfocarse en comportamientos que podamos identificar sin dificultad al momento de observarlos y registrarlos en el campo (ver figura 1).

Esto evitará que aparezcan sesgos en el análisis posterior de los datos y nos permitirá fundamentar la efectividad de la o las técnicas elegidas para conseguir los objetivos de nuestro programa, con la finalidad de hacerlo replicable en otras unidades u operaciones de nuestra empresa.

Creer que el reforzamiento positivo es una técnica

Cuando en la física decimos que las cosas caen hacia abajo, no es difícil reconocer que nos referimos al principio de gravedad. De la misma forma, en las ciencias del comportamiento, cuando decimos que la conducta está determinada por sus consecuencias, estaremos haciendo referencia al principio de reforzamiento. Veamos un ejemplo: si en una reunión social usted se animara a contar un chiste frente a sus amigos y al terminar de contarlo todos rieran, es altamente probable que dicho comportamiento (contar un chiste) vuelva a presentarse en un contexto social similar. El análisis del comportamiento expuesto en el ejemplo nos permite identificar que se ha producido una operación de reforzamiento positivo (ver figura 2).

Hacer la precisión de que el reforzamiento positivo es un principio y no una técnica no es un ejercicio irrelevante, por el contrario, evita asumir posiciones inexactas como que el reforzamiento positivo es un mero sistema de premiación o reconocimiento. Dentro de cualquier programa de intervención conductual, reforzar no solo significa premiar o recompensar, reforzar es presentar una consecuencia de manera inmediata a un comportamiento con la finalidad de incrementarlo o mantenerlo. Para ello es importante haber realizado previamente un análisis escrupuloso de dicho comportamiento con la finalidad de identificar cuáles son aquellas consecuencias que resultan funcionales (útiles) para reforzarlo.

Es decir, a partir de una fase de análisis del comportamiento, en la que comprendemos como operan determinadas consecuencias sobre la conducta (principio de reforzamiento), entramos a una segunda fase de modificación del comportamiento en la que diseñamos y aplicamos nuestra estrategia de intervención (técnicas basadas en el principio de reforzamiento).

el reforzamiento positivo es un principio y no una técnica no es un ejercicio irrelevante

El reforzamiento positivo por tanto se podría definir como la configuración funcional producida entre un comportamiento y una consecuencia, la cual probabiliza que el comportamiento vuelva a ocurrir en otras situaciones similares. De esta manera se explica cómo en nuestra vida cotidiana nuestros comportamientos están programados por un sin número de consecuencias que en muchos ocasiones no logramos advertir. Por ejemplo: levantarnos temprano para llegar a tiempo al trabajo, recibir las gracias después de hacer un favor, tener una conversación amena con una persona, sentir bienestar por ayudar a un anciano a cruzar las pista, practicar un deporte que nos genera gusto, entre otros.

En todos estos casos se produce el reforzamiento positivo sin que de por medio las consecuencias hayan sido administradas intencionalmente como técnicas, es decir ocurre de manera natural. De igual forma sucede con los comportamientos inadecuados o no esperados. Por ejemplo: en los conductores acostumbrados a pasarse la luz roja del semáforo, el mantenimiento de tal comportamiento se produce por un lado porque no reciben la amonestación oportuna y por otro porque consiguen ahorrar tiempo para llegar a su destino. En este caso vemos también cómo opera el principio de reforzamiento positivo.

Recomendación:

Durante la fase de diagnóstico de todo programa SBC se debe enfocar todo el esfuerzo en comprender (analizar) cuáles son aquellas consecuencias que estimulan el comportamiento seguro. Por ejemplo: Después de realizar un análisis funcional del comportamiento de un grupo de trabajadores de una empresa X, y concluir que los comportamientos seguros tienen una mayor probabilidad de presentarse cuando los supervisores reconocen de manera verbal e inmediata tales comportamientos, podríamos estar frente a un escenario ideal para aplicar la técnica de retroalimentación positiva. Es decir, cada vez que un trabajador emita un comportamiento seguro, el supervisor podría acercarse al trabajador para reconocer verbalmente dicho comportamiento.

Los estímulos materiales afectan la motivación interna

Este planteamiento parte del error anterior, creer que el reforzar consiste en premiar. Nada más equivocado. El reforzamiento como ya vimos es un principio comportamental que debemos aprender a usar de manera conveniente. A su vez, este principio nos ayudará a comprender como se mantienen ciertos comportamientos inseguros. Por ejemplo: en una empresa de servicios en la que no se evidencian actividades de riesgo, se viene propiciando el escenario perfecto para tener un accidente. Esto, porque los trabajadores suben las escaleras sin usar pasamanos, en ocasiones corriendo y en otras revisando sus teléfonos móviles.

estos programas resultan altamente efectivos para desarrollar comportamientos socialmente esperados

Podemos darnos cuenta de acuerdo al ejemplo, cómo el comportamiento inseguro se ve reforzado por determinadas consecuencias: ahorrar tiempo y esfuerzo, entretenimiento, entre otras.

Tras ese análisis podríamos elaborar una estrategia de carácter lúdico, dado que como hemos visto, el comportamiento de los trabajadores está motivado por consecuencias como entretenerse con el teléfono celular. Inicialmente se pueden entregar fichas con valor canjeable (las cuales serían administradas por el supervisor de seguridad) de manera inmediata a la presencia del comportamiento seguro (usar pasamanos). La entrega de fichas iría acompañada de un reconocimiento verbal otorgado por el supervisor. Posteriormente y en la medida que el comportamiento seguro (usar pasamanos) se incremente, podríamos ir entregando de manera intermitente las fichas, hasta prescindir completamente de su administración (ver figura 3).

Como vemos en la figura 3, los programas conductuales que utilizan estímulos materiales de apoyo (fichas, cupones, entre otros) con valor canjeable (pueden ser canjeadas por tangibles como: polos, llaveros, gorras, etc.; así como por intangibles como: tiempo libre, prerrogativas en el comedor, etc.), se les denomina también “Programas de Economía de Fichas”. Usar de manera adecuada la técnica de economía de fichas no implica en absoluto el alterar la motivación interna (intrínseca) de las personas, por el contrario, la evidencia científica demuestra que estos programas resultan altamente efectivos para desarrollar comportamientos socialmente esperados, en diferentes contextos interactivos (clínicos, educativos, comunitarios, organizacionales, industriales, etc.).

Recomendación

Al diseñar el programa SBC se debe considerar todas las posibilidades que sean técnicamente viables. La economía de fichas, por ejemplo, es una técnica que – bien aplicada- proporcionará un camino seguro al logro de nuestros objetivos. Además, funciona de manera altamente efectiva en aquellos escenarios en los que los comportamientos seguros tienen baja frecuencia.

Por ello, se debe seleccionar con mucha objetividad y bajo criterios técnicos los procedimientos adecuados a nuestras necesidades, a lo que nuestro escenario actual de comportamientos en el trabajo exija. Esto implica evitar ideas inexactas que pongan en riesgo los parámetros del programa.

Finalmente, se debe considerar siempre ser objetivo y asumir siempre una posición técnica en la gestión de comportamientos seguros en el trabajo, esto garantizará tanto el buen desempeño del programa así como un retorno de alto impacto frente a la inversión realizada. Recuerde que para estos casos no siempre bastará con aplicar el sentido común y las buenas intenciones.

Referencias bibliográficas

Becerril, M. (2013). Un proceso de intervención sobre las conductas de seguridad y las condiciones de seguridad y salud en las obras de construcción. Tesis de doctorado en Psicología. Universidad de Valencia.

Espluga, J. (1998). NTP 405: Factor humano y siniestralidad: aspectos sociales. Noviembre 21, 2016, de Instituto Nacional de Seguridad e Higiene.

López – Mena, L. & Veloz, J. (1990). Aplicaciones del refuerzo positivo a la reducción de accidentes en el trabajo. Revista latinoamericana de Psicología, 22, 357- 371.

Martin, G. & Pear, J. (2008). Modificación de conducta: qué es y cómo aplicarla. Madrid: Pearson Educación, S. A.

Meliá, J. (2007). Seguridad Basada en el Comportamiento. En Perspectivas de Intervención en riesgos psicosociales. Medidas preventivas (157-180). España: Foment del treball nacional.

Meliá, J, Ricarte, J., & Arnedo, M. (1998). La psicología de la seguridad (II): un revisión de los modelo procesuales de inspiración psicosociológica. Revista de psicología general y aplicada, 51(2), 279- 299. 

Skinner, B. F. (1974). Sobre el conductismo. España: Ediciones Martínez Roca, S.A.

Staats, A. (1979). El conductismo social: un fundamento de la modificación del comportamiento. Revista latinoamericana de Psicología, 11, 9- 46.

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Curso de verano: Manejo del estrés desde la terapia cognitivo conductual

  • 12/12/2016
  • David Aparicio

No faltara la ocasión para que nos pidan ayuda o recomendaciones para ayudar a una persona vapuleada por los efectos del estrés. Pero una cosa es aprender algo rápido para decir en una charla y otra, muy diferente es estar entrenado en un curso con especialistas en el tema.

Por tal razón, queremos invitarte al curso online y de verano que organiza CETECIC y en el cual podrás especializarte en los conceptos teóricos y prácticos de los tratamientos de problemas de salud vinculados con el estrés.

Detalles del curso online de manejo del estrés

Contenidos del curso

  • El concepto de estrés: aspectos teóricos.
  • El concepto de estrés: su relación con la salud. Psicología de la salud.
  • La evaluación del estrés.
  • Talleres de evaluación del estrés: análisis funcional de pacientes con estrés.
  • Procedimientos conductuales para el manejo del estrés: respiración abdominal y relajación muscular profunda.
  • Procedimientos conductuales para el manejo del estrés: Desensibilización Sistemática y Visualizaciones.
  • Procedimientos cognitivos para el manejo del estrés: la reestructuración cognitiva. Identificación de los pensamientos automáticos y las emociones. La evaluación psicológica aplicada a la clínica.
  • Procedimientos cognitivos para el manejo del estrés: la reestructuración cognitiva. Evaluación y cambio de los pensamientos automáticos.
  • Procedimientos cognitivos para el manejo del estrés: la reestructuración cognitiva. Modificación de los supuestos básicos y estilos atribucionales.
  • Manejo de dificultades especiales y programas de prevención del estrés.

Inicio del curso

El curso inicia el lunes 2 de enero y tiene una duración de 3 meses (10 clases).

¿Empezar un curso en enero, en plenas vacaciones? Parece un poco tedioso empezar a estudiar cuando es tiempo de fiestas y de vacaciones. Pero no te preocupes, la gente de CETECIC lo entiende perfectamente y por eso han habilitado una opción para que puedas pausar tu cursada con un plazo de hasta 8 semanas así podrás irte de vacaciones y relajarte sin preocupaciones. Sin dudas es una fantástica opción.

Certificación e inscripción

Al finalizar el curso recibirás un certificado emitido por CETECIC con el aval de la Asociación Argentina de Ciencias del Comportamiento.

Esta capacitación tiene un costo de 270 dólares para los estudiantes latinoamericanos y del mundo. Para los estudiantes argentinos, el curso tiene un costo de $2205 pesos argentinos. Los lectores de Psyciencia pueden beneficiarse de un exclusivo descuento del 20%. Para acceder al descuento sólo debes enviar un email a los administradores del curso avisando que eres lector de Psyciencia.

Para mayor información e inscripciones haz click aquí.

Agradecemos a CETECIC, nuestro sponsor de esta semana.

  • Clínica

Armados contra la depresión

  • 12/12/2016
  • Karemi Rodríguez Batista
afrontar la depresión

Mucho se habla de la depresión, y antes que nada habríamos de hacer un paréntesis y recordar que no hay una depresión como tal, sino que hay tantos tipos y grados de depresiones como individuos. Ir avanzando, pues, de un diagnóstico categorial (útil pero limitado) a uno más dimensional, donde la depresión es el resultado de una serie de procesos psicológicos en los que intervienen multitud de componentes, como por ejemplo los rasgos de personalidad, las defensas, las motivaciones, los sentimientos, las cogniciones, las conductas y hasta la genética.

Cuando hablamos de síntomas depresivos nos referimos a los siguientes: estado de ánimo deprimido, anhedonia, pérdida o aumento de apetito, hipersomnia o insomnio, agitación o retraso psicomotor, fatiga, sentimientos de culpa o inutilidad excesivos, falta de concentración y pensamientos recurrentes de muerte o suicidio. En el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-V), se citan los anteriores y se propone la presencia de 5 o más, por un período de 2 semanas para hablar de un trastorno de depresión mayor. Como hemos dicho, esto varía mucho de una persona a otra.

Ahora bien, no tenemos que ir tan lejos, la tristeza es una emoción adaptativa con óptimas funciones, como ya sabemos; eso sí, sin llegar a estados patológicos, es decir, cuya frecuencia, duración e intensidad sea la “adecuada según nuestra propia línea base”. Sin embargo, los parámetros anteriormente mencionados tienen más probabilidad de dispararse en estas fechas, debido a la multitud de estresores que nos vienen (reuniones, alteraciones en nuestros hábitos de sueño y alimentación, recuerdos de seres queridos que ya no nos acompañan… ) y es bueno ir tomando medidas.

A continuación, el doctor Matthew J. Edlund, nos deja con algunas sugerencias para ir bien armados:

  1. Incrementa la iluminación. Cuanto más luz solar recibe una ciudad o área, menor es su tasa de depresión clínica. Numerosos estudios sobre el tratamiento de la depresión con luz  han demostrado ser más efectivos que el uso de antidepresivos, incluso para las personas sin depresión estacional, donde la falta de luz es la causa probable.

Consejo: toma como mínimo media hora de luz solar por las mañanas. Puede ser fuera o dentro de casa a través de las ventanas. La luz de la mañana funciona mejor que la de la tarde para mejorar nuestro humor.

  1. Ejercicio. Un estudio reciente, publicado por Gretchen Reynolds en el New York Times, consideró que hacer ejercicios aeróbicos regularmente altera nuestro cuerpo y cerebro, haciéndonos resistentes a la desesperación y a la depresión. Además agrega que puede ser un tratamiento eficaz para la depresión e incluso podría ayudar a prevenirla en un primer momento.

Consejo: camina 30 minutos todos los días, preferiblemente al aire libre por la mañana (así aprovechamos la terapia de luz de la que hablamos). Al parecer, el entrenar con intervalos de alta intensidad puede ser más efectivo. Un buen truco es de un minuto, caminar los primeros 50 segundos moderadamente y los últimos diez tan rápido como puedas. Obviamente, otros tipos de ejercicio como correr, montar bicicleta, o hacer zumba ayudan, pero si puedes combinar el ejercicio con la luz natural, mucho mejor.

  1. El apoyo social: a mayor red social, menos riesgo de depresión. Las personas que cuentan con un montón de colegas, conocidos, amigos, o incluso compañeros de trabajo, tenderán a padecer menos depresión en general. Hablamos de lazos cara a cara.

Consejo: reforzar los lazos es fundamental, sobre todo en cuanto a calidad, mediante un contacto cara a cara, que ponga en juego el compromiso emocional. El apoyo social es particularmente eficaz no sólo en el tratamiento de la depresión, sino en la prevención de otro tipo de enfermedades, como las  del corazón. A más conexiones, menos ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares.

Aunque estas son las de las tres herramientas más poderosas, según el Dr. Edlund, para una buena prevención, no son las únicas, así que te dejamos con otras 11 estrategias que pueden ayudarte.

Fuente: Psychology Today

  • Artículos de opinión (Op-ed)

¿Qué comunicamos realmente a nuestros pacientes?

  • 09/12/2016
  • Aprende Viendo Terapia

Waltzawick decía que toda acción es un acto de comunicación, que las personas, de forma continua, comunicamos algo respecto a otro, que es imposible no comunicar.

Hay que aclarar, que por tanto la comunicación es algo que va mucho más allá de lo que decimos, de lo declarativo, ya que hay otro nivel de comunicación que es aquello que transmitimos con cada uno de nuestros actos. Aprender a decodificar estos mensajes y a saber enviarlos de forma eficaz en psicoterapia, es uno de los grandes aportes de la Terapia Sistémica. Normalmente, el psicólogo lee estos mensajes entre los miembros del sistema familiar, pero en este artículo, voy a presentar una breve reflexión personal, sobre ciertos riesgos de comunicación procedimental (es decir, aquella que transmitimos con nuestros actos) que debemos tener especialmente presentes los psicoterapeutas.

Aprender a decodificar estos mensajes y a saber enviarlos de forma eficaz en psicoterapia, es uno de los grandes aportes de la Terapia Sistémica

En primer lugar existe el tema de un excesivo “buenismo” por parte del psicólogo con respecto a su paciente. Si tenemos una acentuada tendencia a redefinir las cosas en positivo de forma sistemática, sin pararnos a discernir cuando esto es necesario (para alejar el foco del paciente identificado, para rescatar recursos, para evitar una distorsión cognitiva…) de forma que empezamos a dulcificar la realidad ¿Qué le estamos comunicando al paciente? A mi forma de entender, cada vez que hacemos menos cruda la realidad le estamos transmitiendo al paciente que él sólo no puede afrontar la dureza de la vida real, que cómo esta es superior a él necesita que un psicoterapeuta se la suavice en terapia, empleando sesgos positivos que le impiden ver lo que le está ocurriendo realmente.

Si no hay una consciencia de la realidad, difícilmente esta psicoterapia tendrá validez ecológica y los aprendizajes que realice serán generalizables, pero sobre todo, a pesar de que ir a terapia sea algo agradable porque el psicólogo me suaviza las cosas, éste me está tratando de inútil, está dudando de mi resiliencia y de mi capacidad para cambiar, sacar fuerzas de flaqueza para cambiar y confrontar aquello que no funciona en mi vida. Estamos en la obligación de creer firmemente en la capacidad del ser humano para cambiar sus problemas, de que cuenta con el potencial de cambiar si se crean las condiciones necesarias, los pacientes no necesitan actitudes paternalistas que les sobreprotejan, necesitan a un profesional que crea firmemente, que tenga fe, en su capacidad de superar la adversidad.

Mensajes de un excesivo positivismo también pueden hacer sentir al paciente que es inválido o estúpido, sintiéndose poco entendido o juzgado por su psicoterapeuta, ya que si la vida sólo es cuestión de “centrarse en el lado bueno de las cosas”, esto puede comunicar que si te sientes deprimido o desesperado, es porque, sencillamente, lo estás haciendo mal. Hay que tener mucho cuidado con este tipo de reduccionismos, y hacerle ver al paciente que el cambio es un proceso posible, pero complejo y normalmente de tipo multifactorial.

los pacientes no necesitan actitudes paternalistas que les sobreprotejan, necesitan a un profesional que crea firmemente, que tenga fe, en su capacidad de superar la adversidad

Otro problema potencial en la comunicación procendimental con nuestro paciente es el que ocurren cuando nos responsabilizamos más del proceso terapéutico que nuestro propio paciente. Es evidente que la implicación del psicólogo en la terapia es algo necesario, y que esta implicación no sólo debe ser técnica, sino ante todo humana, desde un interés genuino por aquello que le ocurre a la persona que nos honra con el privilegio de confiar en nosotros para acompañarle durante su proceso de cambio personal.

Sin embargo, es frecuente que a veces, cuando la terapia se estanca o no avanza (especialmente en aquellos pacientes que presentan actitudes de queja o de falta de realización de determinadas tareas), el psicólogo comience a responsabilizarse del curso de la terapia, como si el éxito o el fracaso dependieran al 100% de él, cuando es el paciente el único que tiene la capacidad de cambiar, si bien para ello, la responsabilidad del psicólogo es crear las condiciones necesarias.

Cuando un psicoterapeuta se responsabiliza de una terapia más que el propio paciente, intentando hacer la parte del otro, está comunicando que realmente el paciente no debe esforzarse, no debe asumir su parte en el proceso de cambio que, supuestamente, ha decidido iniciar o por el contrario, que no tiene las capacidades de sanar por sí mismo y por eso el psicólogo debe hacerlo por él. Elaborar las reflexiones por el paciente, flexibilizar en exceso las citas o la duración de las sesiones sin que el paciente se comprometa firmemente a ello, facilitar en demasía los procesos o tareas psicológicas o involucrarse más emocionalmente que el propio paciente son ejemplos frecuentes de responsabilización excesiva por parte del terapeuta del proceso del paciente. Si cargamos con el paciente, ¿por qué iba él a esforzarse si ya lo estamos haciendo nosotros?

También hemos de tener cuidado con aquello que comunicamos a través de nuestra empatía. Si bien la empatía es la mayor herramienta de trabajo del psicólogo, y el predictor más sólido de éxito de una terapia (consultar las investigaciones de Norcross al respecto), hemos de tener presente que acción comunicativa se pone en marcha cuando hacemos uso de ella.

Cuando un psicoterapeuta se responsabiliza de una terapia más que el propio paciente, intentando hacer la parte del otro, está comunicando que realmente el paciente no debe esforzarse

Vibrar con el paciente y ponernos en su lugar y en su forma de comprender la realidad es algo importante. Pero de nada sirve si luego no reaccionamos de forma activa a ella. Responder activamente a lo que percibimos en la necesidad del otro no sólo es algo parte de la empatía, sino que además evidencia (comunica) que percibimos la necesidad del otro y que nos provoca algo que nos mueve a tratar de ayudarle y estar con él. Otro aspecto a cuidar de la empatía y lo que comunicamos por cómo hacemos uso de ella es el riesgo de quedarnos instalados en legitimizar la emoción del otro, victimizándolo y sin motivarle o confrontarle de manera activa para aceptar su realidad, asumir su responsabilidad y comenzar a poner para ello cambios concretos en su vida real, que es aquello que acontece fuera de la terapia. “Entiendo que estés dolido” o “permítete sentir esta tristeza a la que tienes derecho y que es normal” son mensajes tremendamente terapéuticos que se distorsionan si el psicólogo se instala en ellos y no insta al paciente al cambio, ya que comunica que lo único que puede hacer con sus problemas es poco más allá del desahogo o la catarsis en sesión.

Artículo publicado en Aprende Viendo Terapia, por el teraputa Buenaventura del Charco Olea y cedido para su publicación en Psyciencia.

Imagen: Unsplash

Sin categoría

(Vídeo) ¿Somos los responsables de que los niños sean materialistas e interesados?

  • 08/12/2016
  • David Aparicio

A veces nos olvidamos de las cosas y personas realmente importantes. Vivimos en un mundo tan ajetreado, llenos de responsabilidades que llegamos exhaustos a casa sin tiempo ni energías para darle toda nuestra atención a la familia y a los hijos. Muchos padres son conscientes de la falta de tiempo que le dedican a sus hijos y el sentimiento de culpa es tan grande que al final intentan remediarlo con regalos, comidas y cualquier objeto material que los acerque por un momento a sus hijos.

Este vídeo no tiene el objeto de criticar a los padres, sino más bien hacernos reflexionar sobre que mensajes les trasmitimos a los niños cuando intentamos ganarnos su cariño con regalos.

El vídeo es de nuestro colega Alberto Soler y como siempre es un placer compartir sus vídeos de Píldoras de Psicología, su canal de Youtube donde intenta trasmitir el conocimiento psicológico para el público en general.

  • Ciencia

Locaciones genéticas relacionadas con los rasgos de personalidad y trastornos mentales

  • 08/12/2016
  • David Aparicio

El genoma humano es un universo con miles de genes que interactúan constantemente y que dan como resultado nuestras características físicas y psicológicas. Según los análisis genéticos realizados en familias y gemelos, los factores genéticos determinan en un 40% los rasgos de personalidad. A pesar de contar con todo ese conocimiento, la ciencia genética todavía no habia podido descifrar específicamente qué genes determinan cada rasgo de personalidad. Pero parece que eso está por cambiar.

Una investigación de la revista Nature Genetics, parece estar muy cerca de descifrar tal enigma genético y sus resultados demuestran las primeras asociaciones entre los rasgos de personalidad, algunos trastornos mentales y genes específicos.

En dicha investigación, realizada por la Universidad de San Diego, se analizaron las variaciones genéticas de los cinco grandes rasgos de la personalidad: extraversión, neuroticismo, apertura a la experiencia, amabilidad y responsabilidad; y algunos trastornos mentales como: TDAH, trastorno bipolar, depresión y ansiedad. En una muestra europea de 260.861 personas.

Sus resultados demostraron que las variaciones genéticas WSCD2 y PCDH15 se relacionaron con la extroversión; las variaciones cromosómicas 8p23.1 y el gen L3MBTL2 con el neuroticisimo. También encontraron que los rasgos de personalidad estaban separados genéticamente de los trastornos de personalidad con la excepción del neuroticisimo y la apertura a la experiencia, los cuales estaban en el mismo clúster genético que el de los trastornos. Con esos datos encontraron una correlación genética entre la extroversión y el TDAH; la apertura a la experiencia y el trastorno bipolar y la esquizofrenia, y el neuroticicismo se relacionó genéticamente correlacionado con la depresión y ansiedad.

Estos complicados hallazgos, no tienen una repercusión directa en los tratamientos clínicos. Su utilidad, por el momento, es relevante únicamente dentro del laboratorio. Sus autores están conscientes de ello y en su investigación escribieron que sus conclusiones no deben ser utilizados para estimar la variabilidad genética de los rasgos de personalidad y que se necesitan estudios homogéneos en su metodología para mejorar la realización de datos más precisos.

Fuente: Universidad de San Diego

  • Ciencia

Cuando la emoción dice sí y la razón, ¡no!

  • 08/12/2016
  • Asociación Educar

“Tan negativa es la emoción desaforada
sin el freno de la razón, como la razón

sin el impulso de la emoción». Anónimo

“La persona que me gusta me enamora, pero no me conviene”. “El arte es mi pasión, pero no es una carrera redituable”. “Quiero viajar y conocer el mundo, pero no me animo”. “Quiero estudiar un idioma, pero ya estoy grande para eso”. “Quiero hacer cosas por mí mismo y me cuesta arriesgarme”.

Quiero, quiero, quiero, quiero… Y así se nos va la vida entre los “quieros” de un apasionado y amante de la aventura y un cerebro preparado para juzgar, prohibir, huir y atacar. ¿Somos parte de un cuerpo dividido en emoción, conciencia y, entre otras cosas más, cerebro? ¿Tenemos recursos para combatir al enemigo interior? O, ¿eso es cosa de sabios?

Un valioso recurso contra la preocupación y la severidad es llevar la atención a la respiración abdominal, que tiene por sí sola la capacidad de producir cambios en el cerebro. Esto favorece la secreción de hormonas como la serotonina y la endorfina y mejora la sintonía de ritmos cerebrales entre los dos hemisferios.

Las emociones moldean el pensamiento y el pensamiento influye sobre las emociones

Santiago Ramón y Cajal, premio Nobel de Medicina en 1906, dijo una frase tremendamente potente que en su momento pensamos que era metafórica, pero ahora sabemos que es literal: «Todo ser humano, si se lo propone, puede ser escultor de su propio cerebro».

En este contexto, atreverse implica momentáneamente perder el equilibrio. No atreverse es perderse a uno mismo. La vida no nos regala valentía, generosidad o compasión: nos brinda oportunidades para ser valientes, generosos y compasivos. Ya lo decía Peter Senge: “La maestría personal consiste en vivir en una forma creativa y no reactiva”.

Nos hemos acostumbrado a ver el mundo en pares opuestos. La mente o el cuerpo, como si fueran realidades separadas. El individuo o el medio, como si no formaran parte de la misma realidad. Y, una de las más frecuentes, la emoción contra la razón, como si se tratara de ámbitos excluyentes. Aunque no haya ninguna norma establecida al respecto, parecería que “actuar con base en la razón” tiene un estatus superior a hacerlo “con las emociones”.

Es verdad que se trata de dos dimensiones diferenciadas (emoción y pensamiento). Lo que no es cierto, en mi opinión, es que se excluyan mutuamente, ni que debamos elegir entre actuar con base en razonamientos fríos o emociones a flor de piel.

Las emociones moldean el pensamiento y el pensamiento influye sobre las emociones. Ambas realidades tienen lugar en el cerebro y es virtualmente imposible separarlas del todo, por lo menos en un “cerebro normal”.

Hasta ahora lo decían los iluminados, los meditadores y los sabios; ahora también lo dice la ciencia: son nuestros pensamientos los que en gran medida han creado y crean continuamente nuestro mundo. Según el Doctor Alonso Puig, experto en motivación, comunicación y liderazgo, hoy sabemos que la confianza en uno mismo, el entusiasmo y la ilusión tienen la capacidad de favorecer las funciones superiores del cerebro. La zona prefrontal del cerebro, en donde tiene lugar el pensamiento más avanzado, donde se inventa nuestro futuro, donde valoramos alternativas y estrategias para solucionar los problemas y tomar decisiones, está tremendamente influida por el sistema límbico, que es nuestro cerebro emocional. Por eso, lo que la emoción quiere sentir, la mente se lo acaba mostrando.

Autor: Lic. Eli Etheridge de Cáceres, Psicoterapeuta, Institut International de Formation et de Psychothérapie Transculturelle, Québec, Canadá. Coach Educacional, Instituto Kalidé.

Artículo previamente publicado en Asociación Educar, una web especializada en la enseñanza presencial y a distancia de las neurociencias. 

Referencias bibliográficas:

  • Morgane PJ, Galler JR, Mokler DJ. A review of systems and networks of the limbic forebrain/limbic midbrain. Prog Neurobiol. 2005 Feb;75(2):143-60. DOI: 10.1016/j.pneurobio.2005.01.001.
  • Mario Alonso Puig (2013). El Cociente Agallas. Editorial: Espasa Libros, S.L.U. ISBN: 9788467039504.
  • Santiago Ramón y Cajal (2007). Charlas de café. Editorial: Las Tres Sorores. ISBN: 9788496793026.
  • Peter Senge (2004). La Quinta Disciplina. Editorial: Granica. ISBN:9789506414306.
  • Luiz Pessoa. Emotion and Cognition and the Amygdala: From “what is it?” to “what’s to be done?”. Neuropsychologia. 2010 Oct; 48(12): 3416–3429. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC2949460/
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Reducirán un 60% los cupos para ingresar como investigador en el CONICET

  • 07/12/2016
  • David Aparicio

El Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina sufrió una importante reducción en su presupuesto para aceptar a nuevos investigadores, según una nota del diario Clarín:

El presupuesto para ingresar a la carrera de investigador del Conicet o del Consejo se redujo en un 60 por ciento para el próximo año. Aunque la decisión no fue anunciada de manera oficial, desde hace unos días esta información comenzó a trascender en las redes sociales. La única confirmación fue de la directora del Conicet en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, la socióloga Dora Barrancos, que ayer ratificó que habrá un recorte en el área al ser consultada por Clarín. “Este año la convocatoria rondará los 400 llamados, un recorte del 60%”, sostuvo. Para Barrancos, la reducción de los ingresantes es consecuencia “una merma notable del presupuesto del Conicet”.

Un duro golpe para el desarrollo científico en Argentina:

“Las consecuencias del recorte presupuestario son muy graves: no podemos desarrollarnos como país si la ciencia no tiene un presupuesto acorde. Muchos científicos formados en nuestras universidades no podrán continuar investigando en nuestro país. La Ciencia y la Universidad nos necesitan, por eso tenemos que seguir de pie para poder frenar el recorte del Gobierno Nacional sobre nuestro futuro” señaló Adrián Lutvak, presidente de la Federación Universitaria de Buenos Aires (FUBA) y referente de la agrupación La Mella.

Lee el artículo completo en Clarín.

  • Análisis

La metáfora como recurso terapéutico: una llave a la resiliencia y el insight

  • 07/12/2016
  • Rita Arosemena P.
Psychology en Shutterstock

El concepto metáfora suele ser mucho más utilizado en el campo de las artes literarias como recurso expresivo de lo que es habitual su referencia como herramienta terapéutica.

No obstante, la riqueza que guarda como elemento de soporte para la comprensión y análisis de eventos complejos es bien conocida por la psicología, en especial por quienes enfocan su práctica clínica a la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT).

La Enciclopedia de Filosofía de Stanford define la metáfora como uno de los términos más ambiguos de uso poético y retórico, figurativo y no literal. Citando de manera textual: «Ha atraído más interés filosófico y provocado más controversia filosófica que cualquiera de las otras figuras de discurso tradicionalmente reconocidas». 

Pero, ¿qué es exactamente una metáfora y qué implica un pensamiento metafórico?

Descifrando la esencia de la metáfora

Continuando con la definición de la enciclopedia de Stanford, la cual sintetiza magistralmente el seno conceptual de la cuestión, cuando nos remitimos a una metáfora nos estamos sumergiendo en dos cosas a la vez, en la contemplación de dos sujetos o fenómenos distintos y dispares que se entremezclan en un efecto rico e impredecible. 

Un ejemplo poético para comprender mejor la esencia de la metáfora es el siguiente fragmento de Romeo y Julieta, de William Shakespeare: «Pero despacio, ¿qué luz es esa que se asoma por la ventana? Es el este, y Julieta es el sol».

En este caso, el objetivo de la metáfora es enlazar un sujeto primario (Julieta) con un sujeto secundario que sirve de vehículo para introducirse a la complejidad del sujeto primario (el sol).

La metáfora viene, entonces, a profundizar en las cualidades de la belleza y la gracia femenina, a crear una relación integral.

 La metáfora como recurso terapéutico

Anteriormente, nos habíamos referido en Psyciencia (aunque con brevedad) a la utilidad de la metáfora como herramienta terapéutica dentro de la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT).

La flexibilidad que impulsa el pensamiento metafórico resulta sumamente beneficioso para ayudar a las personas a modificar las relaciones que sostienen con sus experiencias privadas, a explorar sus pensamientos y sentimientos y profundizar en su historia personal.

La psicóloga Judy Belmont describe con amplitud en un artículo publicado en Psych Central los beneficios de la metáfora empleada en el ejercicio psicoterapéutico. En el caso de la ACT, explica, la metáfora sobreviene también en forma de visualizaciones, como lo practica el fundador de dicha terapia: Steven Hayes.

» usa la visualización metafórica de las arenas movedizas para señalar un punto crucial: cuanto más luchamos contra nuestra realidad y nos negamos a aceptar lo que no podemos cambiar, nos hundimos más y más en la profundidad de la arena», explica Belmont.

¨Esta mujer cabe en mis manos. Es blanca y rubia, y en mis manos la llevaría como a una cesta de magnolias. Esta mujer cabe en mis ojos. La envuelven mis miradas, mis miradas que nada ven cuando la envuelven». Ejemplo de metáfora, «Mujer lejana» (Pablo Neruda)

Para Judy Belmont, las metáforas refuerzan el pensamiento flexible y esta capacidad de observar un mismo evento desde ángulos distintos es la llave de la resiliencia mientras se enseña a las personas a modificar viejos hábitos que les perjudican.

«Incluso los clientes más confundidos y reacios aprecian la relevancia de una metáfora bien elegida. Usar metáforas como herramienta terapéutica desbloquea muchos momentos «ajá» (es decir, momentos de insight, de darse cuenta de algo)», continúa Belmont.

Las metáforas refuerzan el pensamiento flexible y esta es la llave de la resiliencia.

Finalmente, Belmont cita algunas metáforas que hacen referencia a objetos familiares para concretar puntos en un contexto terapéutica, entre ellas, la metáfora de la banda elástica y la metáfora del crayón:

  • La metáfora de la banda elástica. No permitas que te estiren demasiado. Di «no» sin sentirte culpable y establece límites. El elástico es como el estrés: necesitamos un poco en nuestras vidas para sentir que vibramos, de lo contrario, como una banda de caucho blando, nos sentiremos desenganchados. Pero si te estiran demasiado, puedes romperte. 
  • La metáfora del crayón. Ponle color a tu mundo. Si ves las cosas en blanco y negro pensarás únicamente desde ángulos extremistas y de forma poco saludable. 

Una más de las metáforas utilizadas por Steven Hayes y citadas por Belmont es la Metáfora de los Monstruos del Autobús, la cual consiste en visualizarnos como un conductor de autobús que sigue un propósito, pero que se ve distraído por monstruos que le incitan a salirse del camino.

Los monstruos representan nuestros pensamientos negativos y nuestra autocrítica, la misma que nos distrae y nos aleja de alcanzar nuestras metas.

Fuente: Psych Central

  • Artículos de opinión (Op-ed)

Los mejores libros de psicología y neurociencias del 2016

  • 07/12/2016
  • David Aparicio

Así como lo fue el latín, hoy el inglés es el idioma que se utiliza para transmitir el conocimiento científico. Leer en inglés es fundamental para acceder a la amplia variedad de investigaciones y libros más novedosos, que de otra manera nunca leeremos o que tardarían muchos años en llegar traducidos.

Uno de los mayores beneficios que me ha otorgado mi trabajo en Psyciencia es la exposición diaria a contenido científico en inglés. Antes de su fundación, Alejandra y yo leíamos a diario noticias de psicología en inglés, pero no con la misma intensidad y profundidad necesaria para poder elegirlas y publicarlas en nuestro idioma. Gracias a las habilidades que aprendí en Psyciencia, pude completar hace unos años mi tesis de grado con una amplia fuente bibliográfica en inglés, y también ayudó a Alejandra a encontrar datos específicos para su tesis que venían de una investigación realizada en China y publicada en inglés. Leer todos los días en inglés me permitió sentirme más seguro para buscar textos más complejos y extensos como los que ofrecen los libros.

Explico todo esto para que puedas entender por qué todos los libros que recomiendo están en inglés. Espero que no lo tomes como un obstáculo, sino como una motivación, un desafío para que puedas aprender también a leer en inglés y expandir tu conocimiento. Si ya lees en dicho idioma entonces no habrá inconvenientes y quizás también puedas compartir tus experiencias luego de leer algunas de mis recomendaciones.

The Nurture Effect: How the Science of Human Behavior Can Improve Our Lives and Our World por Anthony Biglan

the-nurture-effectEn realidad el libro de Biglan lo leí a finales del año pasado, pero fue tanto el impacto que causó en mí que no quiero dejar pasar la oportunidad para recomendarlo. A veces los efectos y beneficios de la psicología parecen ser muy abstractos y difíciles de explicar. Sin embargo, en este libro Biglan demuestra elocuentemente cómo la ciencia de la conducta ha revolucionado la manera en que vivimos y cómo los programas basados en la ciencia psicológica han logrado reducir el abuso de drogas, la pobreza, la violencia y la conducta criminal de maneras palpables, cuantificables y demostrables que no se quedan en meras palabras. Es raro encontrar que un libro académico te emocione tanto con cada página que pasas y al final te deje con tanta esperanza de que la psicología puede lograr todos estos resultados en nuestros países si apostamos seriamente a ella.

Puedes comprar The Nurture Effect en Amazon.

Brainwashed: The Seductive Appeal of Mindless Neuroscience por Sally Satel & Scott Lilienfeld

brainwashed-book-cover5Las explicaciones neurocientíficas sobre nuestra conducta son muy seductoras. Parecen ser tan concretas y precisas que nos hace pensar que el futuro de la psicología está ahí en el cerebro. Lamentablemente, la neurociencia es una disciplina muy joven y sus hallazgos prematuros y difícilmente replicables. En este libro, la psiquiatra Sally Satel y el reconocido investigador Scott Lilienfeld -que por cierto, tuvimos el honor de entrevistar-, sintetizan las limitaciones más importantes de los estudios neurocientíficos, la tergiversada interpretación que hacen los medios y libros pseudocientíficos sobre sus hallazgos y nos demuestran, sin caer en el cinismo, que debemos ser más precavidos y escépticos cada vez que oigamos una explicación excesivamente neurocientífica.

Brainwashed está disponible en Amazon.

The Biology of Desire: Why Addiction Is Not a Disease por Marc Lewis

the-biology-of-desireMarc Lewis fue profesor titular de la Universidad de Toronto desde 1989 hasta el 2010 y ha publicado más de 50 estudios neurocientíficos. En este libro, Lewis explica elocuentemente y sin demasiadas complicaciones las teorías y hallazgos más importantes sobre el funcionamiento cerebral y la dificultad de sostener, aún con estos hallazgos, la idea de que la adicción es una enfermedad cerebral. Lewis nos recuerda el profundo efecto que tiene el ambiente, nuestros objetivos y metas en el desarrollo (o no) de las adicciones.

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Decline and Fall of the Freudian Empire por Hans Eysenck

decline-and-fall-of-the-freudian-empireEysenck era de esos genios que podía estudiar a profundidad una amplia variedad de temas dentro de la psicología. Criticó seriamente las falencias científicas del psicoanálisis y refutó arduamente los pilares teóricos y los resultados terapéuticos de esta tan difundida teoría dentro de la psicología. Sin dudas, Eysenck escribió uno de los mejores títulos para un libro de psicología y es un clásico que no debe faltar en la biblioteca para todos aquellos interesados en la difusión científica de la psicología. Aclaro que el libro está traducido al español, pero es difícil encontrar una copia original, así que preferí comprarlo en inglés.

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Deep Work: Rules for Focused Success in a Distracted World por Cal Newport

deep-workEste no es un libro estrictamente psicológico. Sin embargo, es un libro muy útil para preparar una rutina de trabajo y concentrarnos profundamente en un tema de investigación o escribir un ensayo o un reporte. Con su método, Cal Newport ha logrado aumentar su productividad como investigador y profesor universitario al punto de lograr publicar hasta 5 investigaciones científicas en un año.

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  • Ciencia

Cristianismo, etnia y política: ¿cómo influye la religión en el partidismo?

  • 07/12/2016
  • Rita Arosemena P.

Una investigación publicada en el Journal for the Scientific Study of Religion y realizada por Eric L. McDaniel, de la Universidad de Texas en Austin, sugiere que interpretaciones distintas de la Biblia se relacionan con inclinaciones políticas diferentes entre las personas cristianas.

Según el estudio, que consideró datos del Estudio de las Ciencias Religiosas de 2012, la perspectiva que los cristianos desarrollan de los roles sociales y las expectativas de construcción de una sociedad mejor se ven influenciadas por la interpretación que otorgan a los textos bíblicos.

En este caso, se tomaron en cuenta dos interpretaciones distintas del Nuevo Testamento para observar la relación entre las actitudes políticas y la lectura religiosa. Se encontró que el grupo de personas de la interpretación número uno (el evangelio social) consideraban la caridad y las reformas políticas como elementos clave para el crecimiento y bienestar comunitario, mientras que las personas pertenecientes al grupo de la segunda interpretación (el evangelio de la prosperidad) sostenían que una calidad de vida favorable sería dada naturalmente a los devotos.

«Los resultados muestran que la tradición religiosa, los mensajes congregacionales y la demografía social influyen en el apoyo doctrinal», explica McDaniel. «Sin embargo, estas relaciones están condicionadas por la etnia. Los resultados también muestran que el evangelio social promueve un énfasis en las fuentes estructurales de los problemas sociales y la importancia de la rehabilitación, lo que conduce a mayores niveles de liberalismo autoexpresado y de identificación democrática. Por el contrario, el evangelio de la prosperidad promueve responsabilizar a los individuos por problemas sociales y castigar el comportamiento desviado, lo que conduce a niveles más altos de auto-expresado conservadurismo e identificación republicana».

El estudio incluyó una muestra de 599 estadounidenses de etnia caucásica y 547 de etnia negra de siete creencias religiosas específicas: católicos, negros pentecostales, evangélicos protestantes, principalmente protestantes, negros protestantes, negros bautistas, negros metodistas.

El evangelio social promueve un énfasis en las fuentes estructurales de los problemas sociales y la importancia de la rehabilitación. El evangelio de la prosperidad promueve responsabilizar a los individuos y castigar el comportamiento desviado

Para McDaniel, es importante que la lectura y análisis del estudio se realice tomando en cuenta que, de la misma forma en que existen interpretaciones distintas de la constitución, también las hay de los textos religiosos. «Además, cuando hablamos del voto cristiano, tenemos que ser específicos acerca de qué tipo de cristianos estamos hablando», explica.

Los datos revelaron que el respaldo social del evangelio está vinculado con creencias más liberales, mientras que el respaldo del evangelio que atribuye prosperidad a los devotos se relaciona con creencias más conservadoras. Ambas interpretaciones guardan asociaciones similares entre las personas negras y las blancas, sin embargo, el estudio encontró algunas pequeñas diferencias.

El evangelio de la prosperidad parecía tener un impacto más fuerte en las actitudes políticas de los negros que de los blancos, y los católicos negros fueron más propensos a rechazar el evangelio de la prosperidad que los católicos blancos. Además, los blancos más ricos fueron menos propensos a respaldar el evangelio social, pero la relación fue opuesta para los negros. Los mayores niveles de ingresos aumentaron el apoyo al evangelio social entre los negros.

«Un aumento en el conservadurismo religioso entre los blancos se asocia con menos apoyo a las políticas de bienestar social y una identificación más fuerte con el Partido Republicano. Para los negros esta relación se invierte, los niveles más altos de conservadurismo religioso se asocian con más apoyo para el bienestar social y una identificación más fuerte con el Partido Demócrata», comenta McDaniel.

Para McDaniel, la religión continúa siendo un factor individual de trascendencia social, sin embargo, las personas no invierten demasiado tiempo en entender cómo sus creencias religiosas definen sus acciones. «Creo que brindar más atención a cómo las personas ponen en acción sus creencias religiosas nos permitirá comprender cómo la religión puede crear división y unidad», concluye McDaniel.

Fuente: Psypost

  • Clínica

El estrés y la ansiedad están acabando con el cuerpo de los millenials

  • 06/12/2016
  • David Aparicio

Julieta Roffo para Clarín:

El último informe de la Sociedad de Medicina del Trabajo de Buenos Aires sostuvo que 8 de cada 10 argentinos padecía estrés laboral. Un dato llamó la atención de los médicos: por primera vez, la edad a la que empiezan los síntomas había bajado a 25 años. Ese mismo año, un estudio de la Asociación Americana de Psicología de EE. UU., aseguró que los millennials -generación que hoy tiene entre 20 y 35 años- tenían los mayores índices de estrés respecto de otros grupos etarios, y que duplicaban los niveles de ansiedad de sus padres. “El aumento del estrés entre los jóvenes, en muchos casos, tiene que ver con las características de época. Los jóvenes de hoy se enfrentan con un futuro difícil porque tienen más incertidumbres que certezas: hace 40 o 50 años vos sabías que si te esforzabas, un día llegabas a la familia, a la casa, a la jubilación. Hoy esa certeza no existe, y entonces la vida moderna genera una condición estresante en términos del futuro existencial”, describe el médico Daniel López Rosetti, presidente de la Sociedad Argentina de Medicina del Estrés. Para el médico psiquiatra y psicoanalista Pedro Horvat, “los jóvenes de hoy son, en muchos casos, adolescentes tardíos, y se ven expuestos a las exigencias de un mundo con muchas responsabilidades sin la suficiente madurez emocional: eso puede estresar”.

Las estadísticas nos alertan que los casos seguirán aumentando, lo cual significa que la población clínica será cada vez más joven.

Lee el artículo completo en Clarín.

  • Recursos

El magnetismo de las neuroimágenes: Moda, mito e ideología del cerebro (PDF)

  • 06/12/2016
  • Equipo de Redacción
Postergación y TB

El cerebro se ha convertido en el centro de explicación de los asuntos humanos. De pronto, es como si todo dependiera del cerebro y no fuéramos más que “un montón de neuronas”, como decía Francis Crick en 1994, al presentar la hipótesis revolucionaria para el siglo XXI, según la cual “Usted, sus alegrías y sus penas, sus recuerdos y sus ambiciones, su propio sentido de la identidad personal y su libre albedrío, no son más que el comportamiento de un vasto conjunto de células nerviosas y moléculas asociadas” (Crick, 1994, p. 3). La neuro-revolución ya ha sido declarada, si nos creemos la proclamación de Z. Lynch (2009). El papel creador del cerebro está dado por hecho ya en el mismo título de libros recientes de importantes autores, como el de Michael Gazzaniga: ¿Qué nos hace humanos? (de 2008) y el de Antonio Damasio: Y el cerebro hizo al hombre (de 2010), poco menos que una declaración bíblica.

La neurociencia ha llegado a ser la ciencia reina, con la complicidad de las ciencias sociales y de las humanidades, incluyendo la filosofía. La tarea de la neurociencia, dice el texto de Kandel, Schwartz y Jassell (2001), es explicar la conducta en términos del cerebro, cuya última frontera es entender las bases biológicas de la conciencia y de los procesos mentales por los que percibimos, actuamos, aprendemos y recordamos. Dentro de ella, la neurociencia cognitiva es la disciplina especialmente ocupada en el estudio de los mecanismos biológicos de la cognición, tratando de especificar las funciones psicológicas en términos neuronales.

La neurociencia cognitiva es una tendencia creciente en psicología (Spears, 2008). La tendencia consiste mayormente en “pasar” los temas de la psicología por la máquina de neuroimagen. Un número monográfico de 2008 de Current Directions in Psychological Science muestra como prácticamente todo los temas tradicionales de la psicología (atención selectiva, memoria a corto y largo plazo, memoria declarativa, memoria no-declarativa, reconocimiento de objetos, sistema conceptual, sistema visual, etc.) son reelaborados en términos neurocientíficos. Aunque es legítimo e interesante estudiar el interface entre neurociencia y ciencia psicológica, las cuestión por lo que aquí importa destacar es que lo que compete a la psicología es entender el funcionamiento psicológico, no lo que ocurre en el cerebro.

La psicología estudia cómo funciona la mente, si se prefiere a decir la conducta, no dónde funciona el cerebro. Como dice Mike Page (2006),después de gran inversión de tiempo y dinero, los hallazgos neurocientíficos no suponen un avance en el conocimiento psicológico. Por su parte, la psiquiatría, a pesar de su pluralidad de escuelas (psicoanalítica, fenomenológica, interpersonal, etc.), en esto como la psicología, parece estar cumpliendo su vieja aspiración a entender los trastornos mentales como trastornos del cerebro, bajo el impacto de la neurociencia (Insel, 2009). De hecho, se propone realinear la psiquiatría con la neurología, con miras a su conversión en una nueva disciplina como neurociencia clínica.

Este entusiasmo de la psiquiatría no repara en el hecho histórico repetido de que cuando un trastorno mental se explica por causas orgánicas desaparece de su campo para pasar a otra especialidad médica, por lo común la neurología (Shorter, 1997). Si fuese así en todos los trastornos, según se empieza a ofrecer una cartografía cerebral para muchos de ellos (Insel, 2010), la psiquiatría biológica moriría de éxito, sin llegar probablemente a reencarnarse como neurociencia clínica. La cuestión es que esta tendencia dominante de la psiquiatría está determinando en buena medida la propia tendencia de la psicopatología.

Autor: Marino Pérez Álvarez

Descarga el artículo completo en formato PDF.

Fuente: Papeles del Psicólogo

  • Ciencia

Cómo hablar sobre las drogas con un adolescente

  • 06/12/2016
  • Diego Calvo Merino

Algunos padres no se preocupan por informarse sobre las drogas y sencillamente imponen un no, sin fundamento alguno, que los jóvenes detectan y rechazan. Los padres y madres tenemos que conseguir información adecuada y adaptar nuestras explicaciones a la edad de nuestros hijos. Podemos introducir el tema de una manera que no quede forzada a partir de una noticia que hemos visto en televisión o de una noticia del periódico.

Muchas veces, los padres, para hablar con sus hijos de temas delicados como las drogas, o sobre adicciones sin sustancias, esperamos encontrar un momento ideal y un ambiente propicio. Pero a menudo este momento ideal no llega nunca. Hay que decidirse a dar el paso. No perdamos oportunidades de hacerlo. Se trata de una inversión para el futuro. Hablar siempre que se pueda, aunque las condiciones no sean óptimas.

Las primeras informaciones que nuestros hijos reciben sobre las drogas acostumbran a ser incompletas y confusas. Hay que proporcionarles información seria, contrastada, que no reproduzca los tópicos, sin exageraciones ni moralinas. Dialogar no es sólo hablar, sino observar, mostrar interés, crear un espacio de comunicación que permita expresar ideas, dudas y preocupaciones. Hay que aprender a escuchar, provocar la conversación, establecer una relación de confianza y complicidad.

Qué es lo que no debemos hacer y qué podemos promover

Veamos algunos principios que deberían existir es toda educación pedagógica:

Favorecer el conocimiento y el pensamiento crítico

Invitemos a nuestros hijos a reflexionar, con argumentos sólidos y creíbles. De nada servirá el miedo, decir no porque no y muy poco servirán las experiencias de los demás.

Estar dispuestos a discutir, negociar y pactar

Sin perder de vista que sin respeto por las normas no puede existir responsabilidad ni libertad. Es fácil perderse en este punto entre la permisividad y la severidad. Nos cuesta decirles no a las cosas que nos piden nuestros hijos y además ellos son especialistas en conseguir lo que quieren. Últimamente hay cada vez más casos de violencia de padres sobre los hijos y de hijos sobre padres.

Fomentar las actitudes reflexivas y prudentes

Desde una lógica adolescente, las sensaciones y los placeres buscados son inmediatos mientras que los daños se perciben siempre lejanos e improbables. Los adolescentes no tienen la percepción del riesgo ni la madurez suficiente como para ver el peligro.

Respetar a los amigos de nuestros hijos

Pero al mismo tiempo combatir las actitudes que les impiden ser ellos mismos. Hay que aprender a evitar las malas influencias y compañías, desde antes del el noviazgo, ya que esto puede tener graves consecuencias en el seno más íntimo. ¿Qué harías si pensaras que el novio o novia de vuestra hija o hijo podría ser una mala influencia para ella? Hay que ser objetivos, una cosa es que no nos guste y otra que sea tóxica esa relación.

Debemos esforzarnos por entender qué es lo que les pasa a nuestros hijos y ponernos en su lugar, descubrir qué es lo que piensan y qué sienten, establecer unas normas que les ayuden a conseguir un orden interno, pero, al mismo tiempo, saber ser  flexibles y sacar partido de la negociación como herramienta de aprendizaje y de construcción de valores. Establezcamos con nuestros hijos un vínculo afectivo, demostrándoles que les queremos, que nos importan, que pueden contar con nosotros.

En la adolescencia la relación se transforma: perdemos la seguridad, nos parece que nuestros métodos educativos ya no sirven. Conviene seguir con nuestro propio proceso de aprendizaje y adaptar nuestras ideas a la nueva situación.

En el inicio de la adolescencia, las drogas o comportamientos adictivos pueden aparecer de manera habitual en las conversaciones de chicos y chicas, a pesar de que el consumo sea todavía minoritario. A menudo se trata de una manera de demostrar que se ha dejado atrás la infancia. Hay que hablar de drogas en casa, de manera franca, evitando crear situaciones dramáticas innecesarias y huyendo del tono catastrofista que acostumbra a reforzar las convicciones de chicos y chicas (“mis padres exageran, no es para tanto”).

Al mismo tiempo, sin embargo, es importante intentar no frivolizar el tema. Lo más importante es encontrar un tono sencillo, razonable y directo, que sea útil y efectivo para alertar de los riesgos de las drogas. La mejor manera es tener un conocimiento real de las drogas, estar convencido de sus consecuencias negativas y demostrarlo con el ejemplo personal.

Evitemos: Interrogarles insistentemente sobre si piensan consumir drogas o si las han tomado ya. Es mucho mejor pedirles su opinión (qué piensan del consumo de drogas por parte de algunos jóvenes, qué peligros ven en ello). Evitemos discutir y pelearnos, de modo que la defensa de las drogas se convierta en una afirmación de su identidad. Desautorizarles o culpabilizarles de forma permanente con un juicio que fácilmente puede girársenos en contra.

La labor de los padres pasa por la comunicación, la confianza y la disposición para acompañarles a conseguir la autonomía y la responsabilidad. No olvidemos que no siempre los padres podemos evitar que los adolescentes prueben las drogas, por mera curiosidad, ganas de experimentar o por la influencia del grupo. Nuestro apoyo les puede proporcionar recursos para resistir mejor la presión del entorno, para tomar decisiones responsables.

Procuremos: Evitar las actitudes autoritarias y condenatorias. Hemos de aprender a observar los pequeños detalles, escuchar, preguntar de otra manera, dejando caer información, ideas y opiniones. Ser exigentes con nuestros hijos. Confiar en ellos pero, al mismo tiempo, pedirles que sean responsables, valorar sus aciertos y sus errores, sin presionarles ni criticarles de forma tajante.

Transmitir valores, normas y límites. Hemos de ofrecerles lo que necesitan (que no siempre sea lo mismo que piden). Salidas, horarios, tareas pendientes, implican compromiso y responsabilidad, a veces pueden pactarse y en algunos casos deben ser innegociables. Reconocer su capacidad para tomar decisiones. El objetivo de la enseñanza es que chicos y chicas sean autónomos y responsables.

Es imposible estar siempre encima de ellos y sobreprotegerlos pensando que no son capaces de entender y actuar en situaciones complejas y tampoco inhibirnos de su vida por completo. Y todo sin dejar de respetar su intimidad: tienen derecho a ello, y además necesidad.

La comunicación ha de estar siempre abierta, pero hemos de entender que difícilmente nuestro hijo nos explicará todo lo que le pasa. Tampoco nosotros lo hacemos. Seamos coherentes. Nuestras palabras pierden mucho valor para nuestros hijos si no van acompañadas de una conducta coherente. A menudo esto es más importante que los consejos y recomendaciones. Si a pesar de todo, sospechamos que nuestro hijo ha consumido o consume drogas, lo primero que debemos hacer es hablar con él, en el momento adecuado, para conocer las razones que le han llevado hasta allí, y de qué tipo de consumo se trata, si ha sido sólo un hecho puntual y cómo valora los riesgos que comporta su actuación.

Comprobar, al menos, que conoce las precauciones que debería tomar siempre y aquello que debería evitar a cualquier precio si experimenta de nuevo situaciones de riesgo. Una mala experiencia puede ser positiva si saben sacarse conclusiones de la misma. Tenemos que hablar del tema tranquilamente y sin dejarnos llevar por la urgencia, la rabia o la angustia.

Es mejor dejar pasar el primer momento de mayor alteración y crear un clima de verdadero diálogo, sin “víctimas” ni “culpables”. Ofrecerse, de manera colaboradora y reflexiva, con preocupación, pero sin violencia. Haciendo el detective o persiguiendo a nuestro hijo sólo vamos a conseguir que se distancie de nosotros. Hay que valorar cuál es la conducta general de nuestro hijo, qué cosas le interesan y cómo se relaciona con sus amigos. Busquemos caminos prácticos para acceder al mundo en el que viven. Sin olvidar que todo esto es aplicable al mundo de adicciones sin sustancia.

10 preguntas para empezar la conversación con tus hijos

Estas preguntas pueden servirte de guía para iniciar una conversación sobre el tema de las drogas con tu hijo/a:

  1. ¿Cuando sales, te ofrecen drogas? ¿Quién te las ofrece?
  2. (A raíz de una noticia o de un programa de TV) Con tus amigos del instituto, ¿habláis de drogas? ¿Os han dado alguna charla últimamente?
  3. Por televisión han dicho que cada vez hay más chicos y chicas que fuman al salir de clase.
  4. ¿En tu escuela también? ¿Qué te parece?
  5. ¿Tienes amigos que ya fuman? Empiezas a probar porque queda bien ¿y después qué?
  6. Otra vez noticias de accidentes de coche a causa del alcohol. A mí me preocupa cuando sales de noche… ¿Lo tenéis en cuenta?
  7. Realmente la ley del tabaco está bien. Al menos las personas que no fuman no tienen que tragarse el humo de los demás. ¿Tú qué opinas?
  8. Muchas veces las noticias que tratan de los jóvenes se relacionan con las drogas, el botellón… ¡Pero la juventud son muchas más cosas! ¿Tú qué dices?
  9. El otro día salimos por la noche con tu padre y vimos a mucha gente” pasada de vueltas”. ¿Cuándo vosotros salís también hay ese ambiente?
  10. ¿Crees que hay personas a las que no les afectan las drogas? Cuando todos tus amigos están de acuerdo en hacer algo y a ti no te apetece, ¿qué haces?

Educar es ayudar a comprender los cambios, descubrir emociones y sentimientos sin dejar que nos desborden. Las explicaciones de las normas, la negociación y el pacto nos ayudarán a establecer un clima de confianza. Ánimo en el arte de educar.

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¿Qué pasó con las ideas de Carl Jung?

  • 05/12/2016
  • Pedro Cordova

Carl Gustav Jung fue un médico psiquiatra y psicólogo suizo conocido por su colaboración con Sigmund Freud y la fundación de la escuela de psicología analítica, nombrada así para evitar comparaciones con el psicoanálisis freudiano de su mentor. A pesar de todas las aportaciones que Jung hizo a la psicología, especialmente en el área de la actividad onírica, los símbolos y cómo influencian estos a la cultura occidental, es un personaje bastante criticado por su particular interés en el ocultismo, la mitología, la religión y la alquimia. Si se comienzan a leer las obras de Jung sin estar familiarizado con sus gustos tan peculiares, se pensaría que perteneció a algún tipo de secta secreta o que fue parte del sistema de creencias conocido como “New-age”. Sumado a esto se debe tomar en cuenta que Jung era suizo y, como tal, sus obras originales pudieron haber sufrido distorsiones durante la traducción, sin mencionar que existen palabras en el vocabulario suizo que no se encuentran en el nuestro, esto representó una debilidad que sufrieron la mayoría -si no es que todos- los autores contemporáneos a Jung, incluyendo a Sigmund Freud, con ciertos grados de variabilidad.

Cabe destacar que Jung fue un hombre extremadamente curioso que se encontraba en la búsqueda constante de explicaciones, por lo que para entender el origen de su pensamiento y poder comprender sus obras, se requiere de un riguroso entrenamiento en asignaturas como el latín, griego, francés, alemán, numerología, astrología, simbología, mitología, gnosticismo, cábala y alquimia, todas ellas principales fuentes de influencia para el pensamiento de Jung. Debo admitir que hasta este momento no había escuchado de al menos dos de los términos antes mencionados (gnosticismo y cábala).

Jung fue un hombre extremadamente curioso que se encontraba en la búsqueda constante de explicaciones

Desafortunadamente es imposible preguntar directamente a Jung sobre el por qué y para qué de sus ideas por lo que debemos recurrir a interpretaciones de sus trabajos, una tarea difícil considerando lo complicados que son de leer; tomemos a “Aion: Contribución a los simbolismos del sí mismo” y, su aún emblemático y recientemente publicado, “Libro Rojo” como ejemplo de esto. Aun así no he encontrado evidencia que señale las intenciones de Jung como un intento de comprometer la ciencia con el misticismo. En lugar de esto veo un estilo de escritura no concebido para otros, sino para uno mismo. Con esto me refiero a que Jung escribía para sí mismo sobre temas que eran de interés para él y para unas cuantas personas que pudieran comprender sus ideas y continuaran su trabajo en el futuro. Una de las razones que me llevan a esta conclusión es la experiencia cercana a la muerte que Jung tuvo en 1944, una experiencia en la que dice haber tenido visiones muy extrañas y difíciles de explicar a otros. Como alguien que ha experimentado parálisis de sueño en varias ocasiones, sé lo complicado que es explicar los sentimientos de terror que vienen acompañados con este fenómeno a otras personas que nunca lo han experimentado, por lo que opto por guardar aquellas historias para mí mismo. Considero que tal vez algo similar pasó con Jung y a esto se debió el cambio en su manera de escribir.

¿Es posible, entonces, que Jung y sus teorías hayan sido malinterpretadas hasta ahora debido a la falta de entrenamiento e interés en las áreas que le fascinaban a este intelectual del pasado? Para responder a esta pregunta me enfocaré en algunas de las críticas que se han hecho hacia las ideas de Carl Jung y su persona, además de mencionar aspectos de su teoría que han sido tomados y utilizados en la actualidad, cómo los términos introvertido y extrovertido.

  • El zodiaco: Una de las críticas que se le hace a Jung es que fue un creyente de los signos del zodiaco, o bien, de los poderes de las constelaciones. Pero en realidad no existe documentación que avale esto. Jung consideraba que los caracteres que nuestras mentes creaban al observar un patrón aleatorio de estrellas eran de gran interés y teorizó que estos caracteres eran arquetipos que el hombre proyectaba al mundo que le rodeaba. De cierta forma es así como funciona el test Rorschach, diseñado por Hermann Rorschach un conocido de Carl Jung y estudiante de Eugen Bleuler, quien también enseñó a Jung.
  • Inconsciente colectivo: Uno de los términos más fáciles de apropiar por personas con pensamiento tipo “Nueva-era” o con ideas de algún tipo de despertar o nueva evolución. En realidad, el inconsciente colectivo se refiere únicamente a respuestas heredades basadas en lo que aprendieron nuestros ancestros y que son compartidas por un gran número de personas en diferentes culturas.
  • La búsqueda de balance: Influenciado por la filosofía oriental durante sus viajes, Jung consideraba que la psique humana alcanzaría un equilibrio en algún momento, y que esta homeostasis llevaría al hombre hacia la “auto-actualización”, como lo han denominado algunos humanistas. Jung afirmaba que ninguna persona es cien por ciento introvertida o extrovertida, sino que tenemos partes de ambas y es importante aprender a utilizarlas en conjunto. La sombra, uno de los arquetipos principales de Jung, funciona de la misma manera y mientras más nos resistamos a aceptar este lado primitivo y oscuro, más fuerte se manifestará cuando no logremos contenerlo por la misma tendencia del organismo hacia el balance.
  • Arquetipos: Para Jung, los arquetipos son constructos, imágenes y símbolos primordiales compartidos por personas de todos los lugares y épocas, que expresan patrones de comportamiento primitivos existentes dentro del inconsciente colectivo.

Como mencioné anteriormente, Carl Jung fue una persona extremadamente curiosa y entre los campos a los que le dedicó tiempo se encuentra la mitología, fue aquí donde observó que muchos elementos, como imágenes y símbolos, se repetían, aun cuando las culturas se encontraban separadas por grandes distancias, o por largos períodos de tiempo. Esto dio inicio a la idea de que existen imágenes engranadas en la psique humana que, de cierta forma, influencian a las culturas.

Considero que Jung, ha sido malinterpretado como persona y que fue simplemente un individuo muy curioso que podía entretener una idea sin aceptarla como verdad absoluta

  • Tipos de personalidad: El teorizó que las personas podían ser caracterizadas por sus preferencias por un tipo de actitud general: Extravertido vs Introvertido, Sensorial vs Intuitivo, Pensativo vs Emocional, Juicio vs Percepción. Según Jung, todos tendemos a preferir un área que es considerada la función dominante y a ignorar otra que se denomina como la función débil. La función dominante es la que gobierna la forma de ser de las personas y la manera en que resuelven sus problemas.

Son estas características sobre las que está basado el test de la personalidad Myers-Briggs, diseñado por Katherine Briggs y su hija Isabel Briggs Myers que nos arroja 16 tipos diferentes de la personalidad.

Finalmente, y de manera personal, concluyo pidiendo al lector que al igual que yo, investigue y genere su propio juicio. Como mencioné anteriormente, leer los libros de Jung es una tarea extremadamente compleja por el lenguaje que maneja, la terminología usada, el conocimiento técnico necesario y la barrera de lenguaje a la que nos enfrentamos debido a las traducciones. Considero que Jung, ha sido malinterpretado como persona y que fue simplemente un individuo muy curioso que podía entretener una idea sin aceptarla como verdad absoluta. Lo percibo como una persona increíblemente flexible en su pensamiento, que consideraba las posibilidades y buscaba respuestas donde podía.

Bibliografía:

  • Alonso G., Juan Carlos, La Psicología Analítica de Jung y sus aportes a la psicoterapia. Universitas Disponible en: ISSN 1657-9267
  • Huerta Torres, Octavio, Revisión teórica de la Psicología Analítica de Carl Gustav Jung Anuario de Psicología Disponible en: ISSN 0066-5126
  • Biography.com Editors. (2015). Carl Jung Biography. de The Biography.com Disponible en: https://www.biography.com/people/carl-jung-9359134
  • Carl Jung. (2009). Libro Rojo: Liber Novus. Editorial: Philemon Foundation and W. W. Norton & Co.
  • The Myers & Briggs Foundation. (2016). MBTI Basics. Disponible en: https://www.myersbriggs.org/my-mbti-personality-type/mbti-basics/
  • Biography.com Editors. (2016). Herman Rorschach Biography. de The Biography.com Disponible en: https://www.biography.com/people/hermann-rorschach-20821095#death-and-legacy
  • McLeod, S. A. (2014). Carl Jung. Disponible en: www.simplypsychology.org/carl-jung.html

Imagen: Carl Jung en Thinking Minds

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STIMULUS, la app profesional de rehabilitación cognitiva

  • 05/12/2016
  • David Aparicio

STIMULUS es una tecnología que permite a los terapeutas, mediante el uso de una tablet, implementar intervenciones de estimulación/rehabilitación cognitiva en distintas poblaciones (deterioro cognitivo leve, demencia, daño cerebral, discapacidad intelectual, etc.), así como estimular cognitivamente a la población mayor sana con un objetivo preventivo.

¿En qué consiste STIMULUS?

La plataforma tecnológica de STIMULUS está compuesta por la APP para sistemas Android STIMULUS® Professional y un portal web profesional. Dispone de más de 50 actividades interactivas que permiten el entrenamiento de habilidades cognitivas en las siguientes áreas:

  • lenguaje
  • percepción
  • cálculo
  • razonamiento
  • memoria de trabajo
  • funciones ejecutivas
  • memoria a largo plazo
  • velocidad
  • atención
  • funciones visio-motoras

Para cada tarea, implementa hasta 10 niveles de dificultad, generando cada actividad de forma aleatoria a partir de una completa biblioteca de recursos.

¿Qué ventajas ofrece STIMULUS a los profesionales de la salud mental?

La tecnología de STIMULUS te permite ofrecer un tratamiento individualizado, según las necesidades del paciente y obtener una retroalimentación inmediata sobre el desempeño en las pruebas. Con su app podrás registrar todos los indicadores de cada ejercicio realizado (aciertos, errores, omisiones, tiempos, etc.) y además formula un resultado que permite observar la evolución de cada usuario con respecto al desempeño de las tareas.

Conoce más sobre STIMULUS® PRO.

Otras de sus ventajas:

Ahorro de tiempo, ya que la automatización en la generación de sesiones y el registro; reduce el tiempo de análisis y adaptación del programa de intervención.

Cuenta con un formato de presentación más lúdico y atractivo para el usuario, a la vez que ofrece un feedback rápido y correcto.

Uso fácil y accesible por parte de los usuarios porque está adaptado (pantallas táctiles que evitan el uso del teclado y ratón; instrucciones en formato auditivo y visual).

Posibilita la tele-rehabilitación o tele-estimulación cognitiva, gracias a la versión STIMULUS HOME que puede ser vinculada a la cuenta del profesional, para configurar la intervención y realizar seguimiento a distancia.

Movilidad: STIMULUS puede ser ejecutado en cualquier lugar, incluso sin necesidad de disponer de conexión a internet.

Bajo coste de implementación. El equipamiento necesario es asequible y cada vez más común en los hogares (Tablet). Además, el coste de las licencias es flexible, en función del tiempo de uso y el número de usuarios.

Comienza a usarlo sin ningún coste ni compromiso

La mejor forma de conocer sus beneficios es probándola, y por ello se ofrece la posibilidad de obtener dos meses de acceso completo sin coste y sin compromiso. Pasado ese tiempo será posible seguir utilizando STIMULUS acogiéndose a alguno de los planes vigentes.

STIMULUS es, sobre todo, una plataforma muy innovadora y fácil de usar, que permite realizar intervenciones apoyándose en las TIC de manera sencilla, y en muy pocos pasos.

Más información y solicitud aquí.

Agradecemos a STIMULUS, nuestro sponsor de esta semana.

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