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  • Clínica

Donald Trump ganó la presidencia y las llamadas suicidas de la comunidad LGBT aumentaron como nunca antes

  • 11/11/2016
  • David Aparicio
Llamadas suicidas

Con el triunfo de Donald Trump en las recientes elecciones presidenciales de Estados Unidos, el estrés, la ansiedad y la desesperanza en la población, en especial en los grupos minoritarios, llegó a niveles alarmantes como nunca se había visto después de una elección presidencial.

Uno de los efectos más contundentes de esta extraña y agotadora elección fue el incremento de llamadas de personas LGBT (Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales) a la línea de prevención de suicidio en Estados Unidos a solo minutos de haberse anunciado el ganador.

las llamadas alcanzaron un pico de 660 una hora después de que se anunció el triunfo de Trump

John Draper, director de la linea de prevención del suicidio (National Suicide Prevention Lifeline), dijo en una entrevista con la web de tecnología y cultura The Verge que nunca habían visto un incremento de este calibre en la historia de la organización. Según los reportes, las llamadas al centro de prevención suicida alcanzaron un pico de 660 una hora después de que se anunció el triunfo de Trump.

The Verge reporta que el servicio de prevención de suicidios a través de mensajes de texto Crisis Text Line también tuvo un importante incremento de mensajes durante el martes y miércoles de esta semana y, según sus directivos, las palabras “elección” y “miedo” eran el común denominador de los mensajes. Por otro lado, la línea telefónica para ayuda a las personas transexuales, Trans Lifeline, recibió 432 llamadas durante la tarde del miércoles, lo que se traduce en un importante aumento de llamadas de auxilio.

La comunidad LGBT en Estados Unidos está muy preocupada porque sostiene que el gobierno y el senado republicano recién electo podrían deshacer todos los avances que logró la comunidad en los ocho años del gobierno de Obama.

Y es que su miedo no es infundado. En una entrevista sobre los derechos de la comunidad LGBT con el canal de noticias Fox, Donald Trump dijo: “Si yo soy elegido presidente, seré enérgico a la hora de poner ciertos jueces en el estrado que yo creo podrían cambiar ciertas cuestiones.” El vicepresidente de Trump, Mike Pence, también se ha mostrado durante años en contra de los derechos de la comunidad LGBT. Según The Verge, Pence se opuso a la Ley Federal de Trabajo No Discriminatorio y también favoreció las leyes que permitían a los dueños de negocios discriminar a las personas con base en su orientación sexual e identidad de género.

La vulnerabilidad de los jóvenes LGBT

Los estudios han determinado que las personas LGBT son más propensas a sufrir bullying, acoso, depresión, ansiedad, discriminación y suicidio. Pero los que están en mayor riesgo son los jóvenes y adolescentes LGBT. Según un estudio estadounidense, los jóvenes que se identifican como gays, lesbianas o bisexuales tienen el doble de riesgo de cometer intento suicida en comparación con los jóvenes heterosexuales.

estos adolescentes tienen mucho miedo del futuro PRÓXIMO, porque sus padres también son inmigrantes indocumentados o porque alguno de sus padres es gay

Quinn Gee, terapeuta especializada en las minorías raciales, sexuales y de género en Estados Unidos, dijo que tres de sus pacientes de entre 10 y 14 años fueron internados debido al riesgo suicida que presentaron durante las elecciones. Según la especialista entrevistada por The Verge, estos adolescentes tienen mucho miedo del futuro próximo, porque sus padres también son inmigrantes indocumentados o porque alguno de sus padres es gay.

Qué se puede hacer

Los especialistas del National Suicide Prevention Lifeline sugieren a las personas que intenten seguir realizando las actividades que las hacen felices, que sigan su rutina diaria, su trabajo y ejercitación. También recomiendan que las personas se alejen un poco de los noticieros que en estos momentos nos bombardean con análisis y críticas políticas que sólo inyectan dosis cada vez más altas de incertidumbre y malestar.

Si estás pasando o sabes de alguien que está pasando por un momento muy difícil que implique ideación suicida, es muy importante recibir ayuda idónea en un centro de salud y que sus familiares o personas cercanas sean informadas. También dejamos a disposición una serie de guías de prevención del suicidio:

  • Protocolo para la detección y manejo inicial de la ideación suicida.
  • Guía práctica clínica de prevención y tratamiento de la conducta suicida.

Fuente: The Verge

  • Clínica

Agresiones a niños con autismo: Mamá, me gustaría poder decir lo que me pasó hoy en la escuela

  • 11/11/2016
  • David Aparicio

En el año 2013 nuestro colega Daniel Comin escribió un valioso artículo en Autismo Diario, sobre las posibles causas de las lesiones físicas que sufren los niños con autismo durante las horas en la escuela y añade recomendaciones para los padres sobre cómo actuar ante estas situaciones. Las recomendaciones de Comin y el panorama que nos ofrece en su artículo son muy buenas porque no son genéricas y se ajustan a las necesidades y preocupaciones de los padres de niños con autismo.

El que un niño con autismo (por ejemplo), y sin una comunicación funcional, llegue a casa con un moratón, tampoco es un signo inequívoco de que haya sufrido alguna agresión, pero, lo malo es que no se nos comunique justo en el momento de ir a recoger a nuestro hijo con un “Hoy Carlos se cayó en el recreo y se dio un golpe en la rodilla, pero no se preocupen, lloró un poco, pero no fue nada”, o algo similar. Lo malo es que sea al otro día cuando tengamos que ir a pedir explicaciones. Se supone que un niño con este perfil debe tener una mayor vigilancia o supervisión, por motivos obvios, de forma que si sucede algo el equipo del centro esté pendiente. Y aquí podemos encontrarnos con diferentes escenarios y posibles situaciones.

Lee el artículo completo en Autismo Diario.

  • Ciencia

«El psicólogo inefectivo genera más daño que mejoría»

  • 11/11/2016
  • Rita Arosemena P.
Psychologist en Shutterstock

Un artículo escrito por los psicólogos William Van Gordon, Edo Shonin y Mark Griffiths ha resultado en una invitación a la comunidad psicoterapéutica a ejercer una reflexión interesante: ¿por qué nos hemos ocupado de una clasificación técnica formal de los tipos de psicólogo pero no de una clasificación con base en su eficiencia?

La mayoría de los textos académicos que preparan a los estudiantes de psicología en la facultad están orientados a una formación teórico-práctica fundamentada en una rama o disciplina psicológica. No es gran problema que los alumnos integren las bases de una u otra corriente psicoterapéutica, pero un asunto elemental parece ser completamente obviado por la tradición: la necesidad de una clasificación que considere también las cualidades y competencias de los psicólogos.

¿por qué nos hemos ocupado de una clasificación técnica formal de los tipos de psicólogo pero no de una clasificación con base en su eficiencia?

«Nuestra intención no es suplantar la categorización tradicional, sino sugerir un método que haga énfasis en las habilidades clave y los valores que son comunes en el perfil laboral de todos los psicólogos, independientemente de si trabajan en el área clínica u ocupacional, o si se adhieren a una corriente psicológica específica», explica el texto.

Según los autores, la categoría propuesta a continuación se basa en las expectativas que se tienen de cualquier psicólogo, donde se incluye principalmente un entendimiento de la mente y la conducta humana que exceda el de una persona promedio.

Los cuatro tipos de psicólogo según Van Gordon, Shonin y Griffiths

El psicólogo inefectivo

Este tipo de psicólogo, según los autores, «genera más daño que mejoría». No necesariamente porque su intención no sea fomentar un cambio positivo en sus pacientes, sino porque carece de las habilidades necesarias o porque su actitud es equivocada.

En el primer caso, puede que el psicólogo realmente quiera ayudar a su paciente a mejorar su calidad de vida, pero no está lo suficientemente preparado para aplicar herramientas efectivas.

En el segundo caso, es probable que el psicólogo sí tenga la preparación necesaria para ayudar a su paciente, pero no tiene la intención o la motivación para hacerlo, de modo que el problema es su acitud. Los autores del texto atribuyen esta característica a un propósito personal por parte del psicólogo que se aparte del bienestar de sus pacientes para darle prioridad a la reputación o a su ganancia económica.

El psicólogo satisfactorio

Este tipo de psicólogo, contrario al primero, genera más mejoría que daño, sin embargo, no desempeña su rol de manera «natural».

El psicólogo satisfactorio procura desconectarse en todo momento de su paciente, limitar de cierta forma su interacción para centrarse en un tratamiento basado en la evidencia y en la corriente psicológica que domina. Esta puede ser una técnica útil para ubicar una barrera protectora entre el terapeuta y el paciente, pero también puede representar un obstáculo que entorpezca la comunicación y retrase o merme los beneficios de la psicoterapia.

De acuerdo con los autores, la premisa de este tipo de psicólogo es «evitar el contacto humano a humano», y esto hace que el paciente acabe sintiéndose como un mero objeto de estudio o como el consumidor de un servicio cualquiera.

El psicólogo talentoso

El tercer tipo de psicólogo en la clasificación se desempeña de forma mucho más natural en comparación con el psicólogo satisfactorio. Posee un conocimiento profundo de todas las teóricas y prácticas psicológicas, pero parece comprender y seguir el consejo de Carl Jung: ser solo un alma humana tocando otra alma humana. 

La peculiaridad del psicólogo talentoso le impulsa a desarrollar sus propios modelos o técnicas y saber muy bien cómo utilizarlas en sus interacciones con los demás. No obstante, no todas las interacciones que establece el psicólogo talentoso corresponden enteramente a la aplicación de un modelo o técnica, de hecho, la premisa de este tipo de psicólogo es comunicarse con sus pacientes en un nivel «humano a humano» (justo lo que evita el psicólogo satisfactorio), y «permiten que su intuición y su instinto los guíe en la evolución de sus diálogos y relaciones». 

El psicólogo talentoso suele crear de inmediato un nexo de entendimiento óptimo con sus pacientes, facilitando que ellos se sientan respaldados y cómodos.

El psicólogo que ha ido más allá

Por último, el cuarto tipo de psicólogo es definido como un individuo que ha trascendido todos los criterios convencionales de evaluación de competencias de un psicólogo. 

El psicólogo que ha ido más allá se caracteriza por poseer un conocimiento sólido de su propia mente y comportamiento, de forma que su ejercicio terapéutico no se ve limitado ni siquiera por estos factores. Comprenden que es importante estar en sintonía con otras formas y fenómenos del universo fuera del área de trabajo, y como resultado, han desarrollado una visión expansiva que les permite aplicar herramientas y técnicas fuera del alcance de un psicólogo común.

«Ellos entienden que son escultores y utilizan el mundo y a sus habitantes como material para esculpir», explican los autores. «Son seres realmente extraordinarios. Todo aquel que lo conoce se convierte en su cliente, pero la mayoría de las veces ni siquiera sabe que está siendo ayudado por él».

No importa con quién se cruce el psicólogo que ha ido más allá, siempre provee a los individuos exactamente aquello que necesitan para evolucionar como seres humanos.

Fuente: Psych Central

  • Ciencia

Psicología del perdón: aprendiendo a sanar las heridas del pasado

  • 10/11/2016
  • Rita Arosemena P.

En 2006, la Asociación de Psicología Americana (APA) publicó una recopilación de investigaciones en torno a la psicología del perdón y la reconciliación en el ámbito de conflictos con repercusión a escala social, como los atentados del 11 de septiembre de 2001 y actos de violencia masiva.

En el documento, titulado «Forgiveness: A Sampling of Research Results», la APA define el perdón como un proceso (o el resultado de un proceso) que involucra un cambio en las emociones y actitudes hacia un ofensor. El resultado del proceso se describe como una disminución en la motivación para tomar represalias o guardar la lejanía respecto a un ofensor a pesar de sus acciones, y requiere dejar ir las emociones negativas que se experimenten hacia él.

El perdón es un proceso independiente que no debe ser confundido con excusar, condonar, indultar ni olvidar. Según la APA, todos estos son, a la vez, procesos individuales que involucran otro tipo de concientización y no conllevan los mismos resultados. De este modo:

  • Excusar implica tomar la decisión de no responsabilizar a una persona o grupo por una acción.
  • Condonar supone que no vemos la acción como negativa o inadecuada y que no consideramos necesario perdonar a su autor.
  • Indultar equivale a absolver a una persona de los crímenes por los que había sido condenada, y le corresponde únicamente a una figura social representativa.
  • Olvidar es remover la ofensa del pensamiento.

EL perdón debe ser visto por quien lo concede como un favor autodirigido que viene a otorgar beneficios internos, no externos

El perdón ha sido, como el conflicto, un proceso fundamental en la historia evolutiva del ser humano, así como un tema de atención crítica, no siempre desde el plano científico, pero sí desde la reflexión y el análisis consciente.

A pesar de esto, ha sido cuestión de apenas una década el estudio profundo y sistemático de los factores que influyen en la consolidación del perdón y sus beneficios para quien lo otorga. Como resultado, hoy es posible saber a ciencia cierta que perdonar concede a las víctimas de una ofensa:

  • Una mejora en la salud física y mental.
  • Una restauración del sentido de empoderamiento personal.
  • Una posibilidad clara y sana de reconciliación entre el ofendido y el ofensor.
  • Una sensación de esperanza por la resolución de un conflicto.
  • Un cambio positivo en el esquema afectivo.

Cuatro claves para el camino hacia el perdón

La obsesión con el perdón es tan malsana como la obsesión con la venganza. El perdón toma tiempo

Por supuesto, el perdón no es solo un proceso interno esencial para librarse de emociones negativas y reforzar la buena salud mental, también es un camino empinado cuyo recorrido puede implicar años de resentimiento y ansias de tomar represalias en contra de un ofensor.

El énfasis de la psicología en investigar a lo largo de los últimos años acerca de las bases del perdón ha concluido, sin embargo, en algunos datos clave para propiciar la apertura al perdón y hacer más sólido el proceso.

A continuación, se presentan cuatro aspectos derivados de investigaciones científicas para mejorar la disposición al perdón y aprender a sanar las heridas del pasado.

El perdón es para quien lo concede, no para quien lo recibe

Un lastre común que dificulta el perdón es que las personas asumen que el hecho de perdonar equivale a minimizar la gravedad de la ofensa, restar importancia a su sufrimiento o permitir que quien los hirió se salga con la suya.

El psicólogo Frederic Luskin, director del proyecto Stanford Forgiveness Project enfocado a estudiar a las personas que se han visto afectadas por conflictos políticos internacionales, explica que el perdón debe ser visto por quien lo concede como un favor autodirigido que viene a otorgar beneficios internos, no externos.

Perdonar, porque la herida que sufrimos pudo haber sido causada por nosotros en otras circunstancias

El perdón desde la empatía, según el psicólogo Everett Worthington, cuya trayectoria en el estudio del perdón es amplia y destacable, explica que una práctica que impulsa y facilita perdonar es el ejercicio de ponernos en el lugar de la otra persona, es decir, de quien nos lastimó.

Cuando decidimos poner en práctica la empatía somos capaces de abrirnos a los posibles sentimientos o conflictos que nuestro ofensor atravesaba al momento de cometer sus actos.

Una técnica efectiva para esto es el ejercicio de la silla vacía, que consiste en sentarse frente a una silla vacía y vaciarnos emocionalmente como si en ella estuviese sentada la persona que nos ofendió. El proceso incluye cuestionar a esa persona por lo que hizo y, más adelante, cambiar lugares y ocupar su silla para dar respuesta a nuestras propias preguntas.

El ejercicio está pensado para despertar sentimientos de empatía o incluso de lástima hacia el ofensor, lo cual reduce el malestar y las emociones negativas.

El perdón toma (y debería tomar) tiempo

La obsesión con el perdón es tan malsana como la obsesión con la venganza. Perdonar, dice Luskin, toma tiempo y uno debe tener plena conciencia de ello para evitar ejercer presión sobre sí mismo y «dejar que las heridas sanen y que la mente se recupere del trauma». 

Cuando se trata de conflictos de alto impacto, la psicoterapia es fundamental para ayudar a las personas a asimilar lo ocurrido y apoyar el proceso de perdón, que tampoco tiene por qué suponer un proceso de reconciliación con el ofensor, sino de liberación personal.

Fuente: Scientific American

  • Clínica

Tratamiento de Tricotilomanía con Terapia de Aceptación y Compromiso

  • 10/11/2016
  • Beatriz Moreno Amador
tratamiento de la tricotilomanía

La tricotilomanía (TTM en adelante) se define como el comportamiento recurrente de arrancarse el propio pelo del cuerpo, generando como resultado una notable pérdida del mismo y una angustia y deterioro significativos en la calidad de vida de la persona afectada (American Psychiatric Association, 2013). En la última revisión del DSM (DSM-V) queda registrada bajo el epígrafe de trastorno obsesivo compulsivo (TOC) y otros trastornos relacionados.

La parte más afectada por la TTM es la cabeza, seguida de pestañas, cejas, pelo púbico, pelo facial y pelo de las extremidades; igualmente, la mayoría de personas manifiesta que arranca de más de una parte del cuerpo (Bottesi et al., 2016; Brice, Mansueto y McCombs, 2007; Christenson et al., 1997; Eryılmaz et al., 2015; Pérez, 2007).

Tras la tracción se reportan algunos rituales como son examinar la raíz y mover el pelo entre los labios (Bottesi et al., 2016). La manipulación oral del pelo (morder, masticar o ingerir) está presente entre el 20% y 30% de los casos (Grant y Odlaug, 2008) y la ingestión completa de al menos algún pelo arrancado (tricofagia) está presente en 5%-18% de pacientes, según Christenson et al. (1997), y en 26,6% según un estudio más reciente (Bottesi et al., 2016). Las personas afectadas manifiestan que tienen más propensión a arrancar pelos con determinadas características físicas, por ejemplo: grandes y ásperos (66,7%), más cortos que el resto (40%) y desiguales / irregulares (40%); y reportan sensación de pérdida de control, picazón en el cuero cabelludo o una sensación desagradable como disparadores de la tracción (Bottesi et al., 2016).

se trata de un trastorno muy poco conocido, con altos niveles de discapacidad asociada y que se produce en mayor frecuencia de lo que se cree

Los estados más comunes reportados antes de tirar son la ansiedad/tensión y el aburrimiento/indiferencia, y los más comunes después de tirar son el alivio y la indiferencia; siendo situaciones de sedentarismo, como ver la televisión, hablar por teléfono o leer/estudiar las más reconocidas (Brice, Mansueto y McCombs, 2007; Bottesi et al., 2016; Pérez, 2007).

Epidemiología

Una extensa revisión bibliográfica sobre el estudio de la TTM realizada en 2010 por Duke, Geffken, Keeley y Storch reconoce que se trata de un trastorno muy poco conocido, con altos niveles de discapacidad asociada y que se produce en mayor frecuencia de lo que se cree. Según un estudio a gran escala realizado en 2006 en EE.UU. (The Trichotillomania Impact Project), se estima que la TTM está presente en entre un 0.6 hasta 3.4% de población adulta (Flessner et al., 2006).

En general, se carece de mucha información sobre la tricotilomanía dado que la tendencia de las personas con TTM a mantenerlo en secreto hace que se convierta en un trastorno de difícil investigación, es por ello que la distribución por sexo de la TTM es en gran parte desconocida. En los ensayos de tratamiento, por lo general, se triplica o participa una mayor proporción de mujeres (3.4%) que de hombres (1.5%). Un reciente estudio exploratorio (Bottesi et al., 2016) también indica mayor prevalencia del trastorno en mujeres, con una relación hombre:mujer de 1:14, resultados similares a los reportados por la literatura internacional (principalmente estadounidense), 1:10 (Flessner, Wetterneck y Woods, 2006; American Psychiatric Association, 2013).

En España y otros países de habla hispana se trata de un trastorno muy poco estudiado y los datos de los que se dispone son escasos. Según un estudio descriptivo sobre trastornos menores de salud en una muestra de estudiantes universitarios de Cataluña (Icart, Icart y Pulpón 2006), la TTM estaba presente en un 21.61% de la muestra femenina y en un 9.7% de la muestra masculina.

Con respecto a su curso, la literatura divide la TTM entre casos que comienzan en la infancia temprana y los que comienzan en la adolescencia o más tarde (rango de edad: 11-13 años). La edad media de aparición es de 13 años de edad (American Psychiatric Association, 2013; Duke, Geffken, Keel y Storch, 2010). El tirar del pelo en niños muy pequeños se considera como una entidad clínica distinta que puede resolverse antes de la adolescencia, sin necesidad de intervención médica (Boulougouris et al., 2010); mientras que los casos que comienzan más tarde de la niñez (después de los 8 años) o durante la adolescencia siguen un curso remitente-recurrente en la edad adulta, siendo una TTM típicamente crónica y potencialmente grave (Christenson et al., 1997). Por otro lado, se ha encontrado que cerca del 35% de los pacientes con TTM tienen una historia de TTM en sus familias (Eryılmaz et al., 2015).

Modelos explicativos

La literatura de estudio no señala ninguna causa concreta de la TTM, proponiéndose como resultado de múltiples causas, al igual que responde a un amplio espectro de patrones de gravedad y síntomas. De esta manera, se especula que es un desorden que probablemente implica múltiples patologías y una compleja interacción entre factores biológicos, psicológicos y sociales.

Estudios recientes relacionan la tricotilomanía con efectos reportados que incluyen: la desregulación del afecto, la excitación, la reducción de la tensión y el placer, los cuales podrían estar reforzando el comportamiento repetitivo de arrancarse el pelo (Atmaca et al., 2016).

Las personas con TTM muestran significativamente más dificultades en su regulación afectiva en comparación con individuos que no se arrancan el pelo (Bruehl et al., 2016). De igual modo, se caracterizan por experimentar estados emocionales negativos más intensamente que personas que no se arrancan el pelo (Baer, Feld, Keuthen y Shusterman, 2009). En la misma línea, las características fenomenológicas presentes en personas con TTM indican que los estados afectivos negativos actúan como disparadores de episodios de tracción, manteniéndose sin cambios durante todo el ciclo de arranque (Botessi et al., 2016).

Según estos planteamientos, se propone que la tricotilomanía es una forma problemática de regulación afectiva, en la que el tirar del pelo sirve para reducir la tensión o para estimular a los individuos cuando se sienten aburridos o letárgicos, estando las emociones negativas directamente relacionadas con la tracción de pelo (Boulougouris et al., 2010; Brice, Mansueto y McCombs, 2007).

la tricotilomanía es una forma problemática de regulación afectiva

Por otro lado, se ha estudiado el papel de las cogniciones en la TTM (Moulding, Nedeljkovic, Rehm y Thomas, 2015), concluyendo que algunas creencias actúan como facilitadoras del comportamiento: autocreencias negativas, creencias de control, creencias de afrontamiento, creencias sobre emociones negativas y creencias de perfeccionismo. Las autoevaluaciones negativas inicialmente surgen como resultado de las consecuencias adversas de la repetición de la conducta y con el tiempo, estos pensamientos se convierten en señales que desencadenan episodios de arrancarse el pelo.

Comorbilidad y consecuencias

La comorbilidad con otros trastornos mentales se produce en la mayoría de los casos que se presentan a profesionales de la psiquiatría (82%), de los cuales la depresión, el TOC, otros trastornos de ansiedad y el abuso de sustancias son los más comunes (Mansueto, Stein y Stemberger, 2003). Alrededor de un 80% de las personas que se arrancan el pelo reportan sentimientos de depresión: entre un 30% y un 20% de pacientes con TTM reportan una anterior y presente historia de depresión mayor respectivamente (Bodzin, Duke, Geffken, Storch y Tavares, 2009). La comorbilidad de la TTM con trastornos afectivos y trastornos de la personalidad, es significativa y oscila de 20 a 50% de las muestras clínicas (Christenson et al., 1997; Houghton y Woods, 2014).

entre un 30% y un 20% de pacientes con TTM reportan una anterior y presente historia de depresión mayor respectivamente

Las complicaciones físicas de la TTM pueden ser graves y típicamente no reconocidas, a saber: alopecia, cicatrices, infecciones en la piel y traumatismos en el propio cuero cabelludo. Otras consecuencias médicas incluyen obstrucción intestinal secundaria cuando la persona ingiere el pelo generando tricobezoares (bolas de pelo en el estómago) y una amplia gama de patologías osteomusculares y dificultades neurológicas causadas por la repetición del acto de tracción (Almario y Aristizábalf, 2007; Boulougouris et al., 2010; Gumley, Jenike, Keuthen y O’Sullivan, 1996).

El desarrollo de la calvicie puede, a su vez, agravar la depresión y la ansiedad comórbidas, lo que deriva en aumentar el tirar como un intento equivocado del manejo de los síntomas. De esta manera, se encuentran altos niveles no satisfactorios sobre la imagen corporal, incluyendo la aparición de desorden dismórfico corporal (Mansueto, Stein y Stemberger, 2003). Las personas con TTM también manifiestan una considerable evitación de actividades sociales, deseando mantener el secreto y evitar la vergüenza (Atmaca et al., 2016; Bottesi et al., 2016; Falkenstein y Haaga, 2016; Flessner, Grant, Keuthen y Tung, 2015; Gardner, Mansueto, McCombs y Townsley, 2000).

Como resultado, las personas con TTM reportan menor satisfacción con la vida, mayores niveles de angustia y baja autoestima. La pobre autoestima se relaciona con el aumento en la frecuencia de arrancarse pelo y con las preocupaciones acerca de la apariencia, la vergüenza, la necesidad de evitar ciertas actividades debido a la pérdida del cabello y la frustración con la incapacidad de controlar el arrancarse el pelo, asociándose así a trastornos psicosociales (Boulougouris et al., 2010).

La gravedad de los síntomas de TTM se correlaciona negativamente con la satisfacción en las relaciones de pareja y el apoyo social percibido, con la crítica negativa percibida, el riesgo percibido en la intimidad, y la ansiedad social en las interacciones. De manera que, la mayoría de personas con TTM informan que esta condición interfiere negativamente en sus actividades diarias como estudiar y/o trabajar, y en sus relaciones sociales (Gardner, Mansueto, McCombs, Townsley 2000).

Abordaje terapéutico

La mayoría de las personas con TTM nunca han recibido tratamiento, y las que sí, reportan resultados decepcionantes de las intervenciones disponibles aplicadas (Boulougouris et al., 2010). Según un estudio de exploración reciente sobre una muestra italiana (Botessi et al., 2016), sólo el 8,9% de los participantes que han consultado a un profesional logra una mejora en la gestión del comportamiento, proponiendo como justificación la falta de conocimiento, y por ende de tratamientos eficaces de este trastorno en el contexto italiano, situación similar en la que se encuentra el contexto de países de habla hispana.

sólo el 8,9% de los participantes que han consultado a un profesional logra una mejora en la gestión del comportamiento

Según el meta-análisis realizado por Mansueto, Stein, Stemberger en 2003,  los resultados más prometedores los muestra la terapia conductual y la farmacoterapia. Encontrando altos efectos para la terapia conductual, de manera que es considerada como la intervención de primera línea, mientras que el papel de la farmacoterapia se circunscribe para algunas personas con TTM, sobre todo cuando presentan trastornos comórbidos del estado de ánimo y de ansiedad. Por otro lado, los resultados del meta-análisis revelan que los ensayos que utilizan técnicas centradas en mejorar el estado de ánimo en terapia de conducta, superan a los estudios que utilizan solamente el componente nuclear de terapia de conducta. Esto sugiere que es beneficioso añadir componentes terapéuticos de reforzadores del estado ánimo en el tratamiento.

Un meta-análisis más reciente (Bowe, Moulding, Nedeljkovic y Slikboer, 2015) concluyó la superioridad del tratamiento psicológico sobre las medicaciones, estipulando poca eficacia de los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (IRSS), la importancia del apoyo social, las actividades de auto-ayuda y los factores terapéuticos genéricos para tratar la tricotilomanía. Esto concluye que los mecanismos psicológicos en TTM pueden ser más complejos que lo que indica el modelo de conducta, retomando la idea que ya en 1997 postularon Christenson et al.: la intervención centrada sólo en el síntoma de tirar del pelo es probable que sea inadecuada para la mayoría de los pacientes, dada la diversidad de secuelas psicológicas asociadas.

La terapia de inversión del hábito (HRT en adelante, por sus siglas en inglés, habit reversal training) es la intervención para la TTM que tiene el mayor apoyo empírico, aunque no se ha considerado un tratamiento apoyado empíricamente (EST por sus siglas en inglés) por el Grupo de trabajo de la APA Presidencial para la Práctica Basada en la Evidencia (2006; citado por Falkenstein et al., 2015). Igualmente, las indicaciones más actuales postulan déficits en la HRT, ya que no aborda directamente las dificultades de relación que afectan gravemente a las personas con TTM (Falkenstein y Haaga, 2016).

De igual modo, dado el reporte de déficits en la regulación afectiva en personas con TTM, se recomienda una orientación terapéutica que aborde la mejora de la regulación afectiva durante el tratamiento (Bruehl et al., 2016). De esta manera, se apoya la inclusión de un enfoque de terapias de conducta de tercera generación con base en Mindfulness, en las que se tiene en cuenta los componentes cognitivos y emocionales de la conducta, siendo la más estudiada hasta el momento la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT en adelante, por sus siglas en inglés, Acceptance and Commitment Therapy; Hayes, Strosahl, y Wilson, 1999), seguida de la Terapia Dialéctica de Comportamiento (DBT, por sus siglas en inglés, Dialectical Behavioral Therapy; Linehan, 1993). Ambas se han utilizado conjuntamente con la HRT tradicional para tratar la TTM.

La combinación de ACT y HRT en TTM es la que reporta mejores resultados en la investigación actual. El primer estudio descrito utilizó un protocolo ACT / HRT de 7 sesiones (Twohig y Woods, 2004), cuatro de los seis participantes respondieron al tratamiento, tres de los cuales mantuvieron las ganancias en los 3 meses de seguimiento. Un segundo estudio (Flessner, Wetterneck y Woods, 2006) utilizó un protocolo de 10 sesiones ACT / HRT en un ensayo controlado, el 66% de los participantes fueron considerados respondedores al tratamiento, las ganancias se mantuvieron al menos parcialmente, a los 3 meses de seguimiento. En un tercer estudio (Crosby, Dehlin, Mitchell y Twohig, 2012) se llevó a cabo un tratamiento de 8 sesiones ACT / HRT que dio lugar a una reducción de 88.87% en el tirar desde el pretratamiento hasta después del tratamiento, considerando a los 5 pacientes respondedores al tratamiento, pero las ganancias durante el seguimiento solamente se mantuvieron en dos de los cinco participantes. La ACT también ha sido aplicada a una muestra de adolescentes en 11 y 12 sesiones (Fine et al., 2012) con resultados favorables, reportando disminuciones de tracción clínicamente significativas en el tratamiento, al igual que de la angustia y deterioro informados.

las disminuciones en la experiencia de evitación estudiada en la ACT, correlacionan significativamente con la reducción de la severidad de la TTM

En estos estudios citados se emplea una combinación de ACT y HRT, defendiendo la importancia de utilizar herramientas ACT para aumentar la participación de la persona demandante de intervención psicológica, así como el mantenimiento de ganancias del uso de HRT. De igual modo, todos ellos han enfocado las primeras sesiones en introducir elementos ACT para después trabajar a partir de la HRT, incluyendo ejercicios de: estrategias de no control, desesperanza creativa, defusión del lenguaje, aceptación y determinación de valores; incluyendo en el primer estudio citado, ejercicios de mindfulness de 3-5 minutos de duración al comienzo de cada sesión.

Según los datos anteriores, se aprecia que las disminuciones en la experiencia de evitación estudiada en la ACT, correlacionan significativamente con la reducción de la severidad de la TTM, lo que implica que la orientación de evitación experiencial puede ser útil en el tratamiento de la TTM.

En la misma línea, una intervención reciente de caso único compuesta por 8 sesiones concluyó que el entrenamiento de la mente en sí misma, a través de terapia cognitiva basada en Mindfulness, podría ser una intervención clínica adecuada para la tricotilomanía. Los resultados indican que se produjo una mejoría en la atención plena, un efecto beneficioso que conllevó la reducción de la tracción del pelo, efecto que se mantuvo a los seis meses de seguimiento (Busana, Coussement, Heeren y Philipopt, 2015).

Desde el enfoque de terapia de conducta, actualmente se están realizando grandes esfuerzos para proponer el mejor tratamiento posible a las personas afectadas de TTM, desarrollando un manual específico basado en el “Comprehensive  Behavioral Model” (ComB) elaborado a partir de los resultados de las intervenciones, así como de las evaluaciones de psicólogos y personas afectadas que lo han utilizado (Falkenstein et al., 2015). Los autores sugieren que los participantes con una línea base de baja evitación experiencial podrían beneficiarse mejor del ComB, mientras que los participantes con alta evitación experiencial se beneficiarían más de la terapia de conducta mejorada con enfoque ACT.

A la hora de proponer una intervención utilizando herramientas de la ACT y Mindfulness no se busca principalmente que la persona deje de arrancarse el pelo, sino que se abra a su experiencia presente y camine hacia la consecución de sus valores, de manera que la tricotilomanía no determine todos sus pensamientos, sentimientos y experiencias vitales. Desde el enfoque de la ACT se propone que, como fruto del desarrollo de flexibilidad psicológica y disminución de la evitación experiencial sobre los episodios de tracción y sus consecuencias, la persona reducirá sus episodios de tracción, o cuanto menos se reducirá el sufrimiento causado por su experiencia con la tricotilomanía.

Discusión

La defensa de intervenciones para la TTM con base en ACT parte de considerar el arrancarse el pelo como una estrategia de evitación experiencial, en que la persona aprende a controlar sus emociones a partir de arrancarse el pelo, lo que a corto plazo le puede generar alivio y satisfacción, pero que le provoca convivir con unas consecuencias y secuelas físicas altamente desagradables. La persona con TTM ya cansada de tirar de su pelo hace todo lo posible por huir de esta experiencia lo que hace que se ancle más en ella reproduciendo un círculo vicioso altamente frustrante y desolador.

Es por ello que el objetivo de partida desde un enfoque en terapia con base en Mindfulness es tratarla con amor, compasión y, ante todo, no rechazar su historia con la TTM y hacerle ver que es tan válida como cualquier otra experiencia de vida; devolverle así la esperanza, la voluntad por centrarse en sus valores y realizar la vida que más desea sin centrarse en el síntoma de estirar del propio pelo. De esta forma, se priorizan los propios valores y el compromiso para con ellos, lo cual se entiende que es una consecuencia directa de la reducción de la evitación experiencial.

Lo que se persigue principalmente con este tipo de intervenciones es aumentar la calidad de vida de la persona, disminuir la lucha que la agota y hace que se oculte y, como defiende Falkenstein y Haaga (2016) centrarnos en reducir no sólo los síntomas, sino también el deterioro funcional y mejorar sus relaciones con el entorno, a partir de sentirse mejor consigo misma.

Descarga la investigación completa con la lista bibliográfica y datos de Beatriz Moreno Amador. 

Artículo relacionado: Vivir con tricotilomanía

Imagen: Tricotilomanía en Shutterstock

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¿Por qué ganó Trump?

  • 09/11/2016
  • María Eugenia Parla

Hoy el mundo está conmocionado por la victoria de Donald Trump… Y todos nos preguntamos ¿por qué ganó?

Aunque ya no es novedad que publicistas profesionales se dedican a diseñar y aplicar en campañas principios de influencia social para cambiar nuestros afectos, creencias, intenciones, actitudes y comportamientos, ¿hasta qué punto compramos el verso?

Resonó esta mañana en mi cabeza una película Alemana que vi hace un tiempo, “Ha vuelto” (Er ist wieder da), basada en el libro de Timun Verms del mismo nombre: Hitler reaparece en Alemania en el siglo XXI y nadie cree que es él, una productora lo descubre y por su increíble supuesto parecido con el Fuhrer lo convierte en una estrella en formato de comediante imitador, volviéndolo nuevamente en un ídolo de masas. La película mezcla comedia con una crítica social; si bien Hitler es considerado como uno de los hombres más siniestros que haya vivido en el siglo XX, deja entrever cómo una sociedad que se deja seducir por el carisma y la elocuencia, está dispuesta a aceptar ideologías terribles, y aunque nos gustaría pensar que hay cuestiones que tenemos superadas, en realidad se encuentran a modo de germen de una manera mucho más frecuente de lo que nos gustaría admitir. En palabras del propio Vermes «Se dice a menudo que si volviese un nuevo Hitler sería fácil pararle los pies. He intentado mostrar, por el contrario, que incluso hoy Hitler tendría una posibilidad de triunfar, solo que de otra manera».

A nivel socioestructural, las disfunciones o conflictos propios del sistema motivan formas de violencia política explícita, por lo general distorsionando la realidad social para justificar su accionar; es decir, aparecen estos recursos ideológicos de implementación de argumentos para modificar creencias y hacer que la gente identifique y responsabilice a algún enemigo institucional o social común como culpable de todas las amenazas e injusticias, cuya imagen termina viéndose cuasi deshumanizada, inhibiendo así cualquier posible reacción de empatía. Esto genera un efecto de cohesión, al desplazar la responsabilidad hacia un actor externo y activa sentimientos de odio e indignación. En mi opinión, Trump aviva y valida temáticas xenófobas que mucha gente tenía guardadas, y una persona cuyas ideas se asemejen a las que yo tenga (quiera o no admitirlas públicamente), despierta una inclinación de la mente humana conocida como “principio de semejanza”; una de las más importantes formas de influencia entre los seres humanos.

Pero esta de ninguna manera es la única vía de influencia; Trump es lo que en EE.UU llaman un pez gordo, un empresario multimillonario, una autoridad del mundo empresarial pero una autoridad al fin, por lo que su opinión resulta influyente aunque lo que esté planteando no tenga nada que ver con un conocimiento político profundo y no sea resultado de un análisis fundado, por lo cual no sorprende que ante la incertidumbre, haya gente que le dé mucho más peso a su discurso del que debería.

Siguiendo con esta misma línea, existen lo que se llaman “atributos de influencia”, algunos muy estudiados como es el efecto halo, un fenómeno que ocurre cuando al producto (=candidato) se le atribuyen ciertas características por el simple hecho de tener otras socialmente deseables como pueden ser credibilidad, atractivo o poder.

También puede ocurrir que ni siquiera posea estas características sino alguien del entorno próximo y que por asociación se trasladan al producto a vender (¿nunca se preguntaron por qué las promotoras y modelos son bellas?). Entonces, éxito en los negocios inmobiliarios, una mujer preciosa, dueño del concurso de belleza miss USA, ¿todo esto puede estar evocando otro tipo de características que racionalmente no se vinculan?

Por otro lado, hay un viejo dicho “toda publicidad es buena publicidad” que parece indicar la influencia del efecto de la mera exposición (Zajonc). Esta influencia se conoce como “familiaridad”. Sólo con pensar en la propaganda, buena o mala, pero propaganda al fin, que tuvo Trump se entiende…no olvidemos que hizo un reality show muy popular donde tuvo la posibilidad de producir un despliegue ostentoso cual pavo real; 14 temporadas de “El Aprendiz”.

Por último, me gustaría mencionar el efecto de la responsabilidad compartida de las personas que no votaron, de quienes no se hicieron cargo de lo que estaba pasando. Y como reflexión final, me gustaría remarcar que las vías de influencia sólo tienen cabida en la utilización de heurísticos, cuando no contamos con la información necesaria para poder elegir libremente. En un mundo de prisas, exigirles a los candidatos debates y propuestas reales, serias y a su vez concientizarnos en votar proyectos concretos, en lugar de personas es hacernos cargo de nuestro futuro, es libertad. Somos más fácilmente influenciados cuando más perezosos nos volvemos.

Articulo recomendado: Psicología de las elecciones: ¿Realmente elegimos a nuestros candidatos?

Referencia bibliográfica:

  • De la Corte, L., Kruglanski, A., De Miguel, J., Sabucedo, J. M., & Díaz, D. (2007). Siete principios psicosociales para explicar el terrorismo. Psicothema, 19(3), 366-374.
  • López-Sáez, M., & Bustillos, A. (2008). Eficacia del uso de tácticas de influencia social en la propaganda de marketing social. Revista de Psicología Social, 23(1), 17-28.
  • CIALDINI, R. B. (1990), Influencia. Ciencia y práctica. Barcelona, Servicio Universidad.
  • Artículos de opinión (Op-ed)

Homofobia: 5 datos científicos que explican el odio a los homosexuales

  • 09/11/2016
  • Rita Arosemena P.

En 1972, el psicólogo George Weinberg publicó el libro «La Sociedad y el Homosexual Saludable», cuyo primer capítulo plasmaba la siguiente afirmación:

«Yo nunca consideraría a un paciente saludable al menos que hubiera superado su prejuicio en contra de la homosexualidad. Incluso si es heterosexual, su repugnancia hacia la homosexualidad es, ciertamente, dañina para él mismo»

En su obra, Weinberg introdujo por primera vez el término homofobia para referirse a aquellos individuos heterosexuales cuya conducta denota una profunda aversión hacia los homosexuales, aversión que, según Weinberg, sitúa su origen en un intenso temor de estar en estrecho contacto con hombres y mujeres homosexuales, así como miedo irracional, odio e intolerancia hacia ellos.

La homosexualidad se consideró un desorden de salud mental hasta 1973, cuando la Asociación de Psiquiatría Americana la removió definitivamente del DSM (Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales). La Asociación de Psicología Americana (APA) apoyó este movimiento dos años más tarde, en 1975, cuando también descartó la homosexualidad como desorden mental y reconoció públicamente que esta no implica ningún impedimento en el juicio, la confiabilidad o las capacidades sociales y vocacionales en general.

Adicionalmente, la APA hizo énfasis en que los profesionales de la salud mental debían tomar la iniciativa en la eliminación del estigma de la enfermedad mental asociada con la orientación homosexual. 

A pesar de estas y otras adecuaciones en las principales organizaciones de salud y derechos humanos a nivel mundial, la implementación de políticas públicas y leyes de protección e igualdad y de programas de educación sexual y valores, la homofobia sigue siendo una de las principales causas de suicidio por acoso y crímenes de odio en el mundo.

«LA HOMOSEXUALIDAD no implica ningún impedimento en el juicio, la confiabilidad o las capacidades sociales y vocacionales en general»

Según el reporte sobre discriminación y violencia con base en orientación sexual e identidad de género publicado por la Organización de las Naciones Unidas en mayo de 2015, los crímenes de odio por homofobia representan el 20.8% de los cometidos en los Estados Unidos, el segundo motivo más común después de la discriminación racial (que representa el 48.5%) e incluso un motivo más frecuente que la discriminación religiosa (que se estima en el 17.4%).

De acuerdo con las cifras de la ONU:

  • Entre 2008 y 2014 fueron asesinados 1,612 personas transgénero en 62 países (un promedio de un homicidio cada dos días).
  • La Comisión Inter-Americana de Derechos Humanos reportó, además, 594 crímenes de odio contra personas de la comunidad LGBT (lesbianas, gays, bisexuales y transgénero) en los 25 países miembros de la Organización de los Estados Americanos entre enero de 2013 y marzo de 2014.
  • En Brasil, la homofobia y la transfobia motivó el asesinato de 310 personas en 2012.
  • En los Estados Unidos, ocurrieron 18 casos de crímenes de odio con desenlace mortal y 2,001 incidentes de violencia anti-LGBT en 2013.

Descifrando la homofobia: ¿qué dicen los estudios?

Investigaciones realizadas por centros de estudio en Estados Unidos y Europa han extraído los siguientes datos de valor para una mejor comprensión de las causas que motivan el odio hacia los hombres y mujeres homosexuales.

  • Según un estudio publicado por la revista científica Journal of Personality and Social Psychology, la homofobia podría tratarse de un prejuicio de auto-reflejo motivado por una crianza bajo figuras paternas autoritarias donde no se promueve la autonomía, en especial si la homofobia ya constituye un prejuicio asentado entre los padres.
  • Al crecer en un ambiente donde se frustra la autonomía de los hijos, estos se privan de explorar internamente valores e identidades que perciben como inaceptables, adoptando en cambio una conducta defensiva de formación reactiva (que consiste en enmascarar un motivo o emoción haciéndolo pasar por su opuesto).
  • Una investigación llevada a cabo por la Universidad de Rochester, la Universidad de Essex y la Universidad de California sugiere que la homofobia es más pronunciada en aquellas personas que desconocen en un plano consciente la atracción que ellos mismos experimentan hacia personas del mismo sexo, una supresión que se ve acentuada por crecer en un ambiente de autoritarismo y estigma.
  •  Un estudio publicado en la revista The Journal of Sexual Medicine y realizado en Italia indica que las actitudes vinculadas con la homofobia podrían guardar relación con altos niveles de psicoticismo (hostilidad, impulsividad, agresividad y baja empatía). Esto no quiere decir que las personas homófobas sean psicóticas, ya que se habla del psicoticismo como un rasgo de la personalidad y no como una categoría de trastornos mentales, pero sí sugiere que la homofobia se relaciona con una salud mental deficiente en comparación con las personas que no son homófobas.
  • La investigación también detectó un vínculo entre los altos niveles de mecanismos de defensa inmaduros (proyección, introyección, conducta agresiva-pasiva…) en algunas personas y su alta propensión a la homofobia, así como factores de inducción cultural a la homofobia, entre ellos: la religión, el machismo, la hipermasculinidad y la misoginia.

«El estudio abre una nueva avenida de investigación donde la verdadera enfermedad es la homofobia», explica Emmanuele Jannini, endocrinólogo y sexólogo de la Universidad de Roma Tor Vergata y parte del equipo de investigadores.

Referencias: Journalist’s Resource | LiveScience 

  • Clínica

Ser amable te ayuda a reducir la ansiedad social

  • 09/11/2016
  • Rita Arosemena P.

La ansiedad comprende un estado físico y mental caracterizado por sentimientos de angustia o aprehensión ante situaciones que el individuo percibe como peligros o riesgos.

A nivel orgánico, la ansiedad manifiesta síntomas en el plano corporal que incluyen principalmente palpitaciones, sudoración excesiva, tensión muscular, temblores, náuseas, indigestión, mareos y desmayos.

Si bien la ansiedad (como el miedo o el estrés) son experiencias biológicas y cognitivas naturales en cuya ausencia la evolución de la especie se habría visto entorpecida, la ansiedad a niveles descontrolados conlleva una seria afectación que disminuye la calidad de vida, perjudica la autoestima y la toma de decisiones y puede impedir que una persona se desempeñe adecuadamente en sus tareas cotidianas.

Cuando la ansiedad se vuelve frecuente y aumenta su intensidad, la sintomatología podría pasar a ser afirmativa como criterio de diagnóstico para algún tipo de trastorno de ansiedad, a saber:

  • Trastorno de ansiedad generalizada, donde el sujeto tiene miedos o preocupaciones recurrentes, así como una sensación persistente de que algo malo va a ocurrir.
  • Trastorno de pánico, que consiste en ataques de repentino e intenso terror, en especial respecto a cuándo y cómo se producirá el próximo ataque.
  • Trastorno fóbico, donde el individuo se ve afectado por un temor irracional ante un objeto o situación específica, incluso cuando no existe un peligro real.
  • Trastorno obsesivo – compulsivo, que se caracteriza por pensamientos recurrentes e indeseados que el sujeto no puede controlar y que dan a lugar a conductas rituales que la persona realiza para librarse de las compulsiones.
  • Trastorno por estrés post-traumático, donde el sujeto presenta secuelas psicológicas de un suceso desagradable y es acosado por recuerdos persistentes del evento.

La amabilidad podría ayudar a personas con ansiedad social a mejorar su autoestima

El tratamiento para los trastornos de ansiedad incluye comúnmente tanto psicoterapia como medicación, y la mayoría de las veces se obtienen resultados satisfactorios. No obstante, vivir con ansiedad exacerbada o con un trastorno de ansiedad diagnosticado marca una fuerte diferencia en el día a día de una persona, ya que supone una dificultad para controlar sus propios sentimientos y emociones y un desafío mayor para desenvolverse adecuadamente en un entorno social.

«los actos de amabilidad podrían contrarrestar las expectativas sociales negativas»

Por fortuna, investigaciones realizadas en torno a la ansiedad y métodos para su tratamiento han identificado prácticas alternativas de fácil aplicación que podrían ayudar a las personas cuya calidad de vida se ve afectada por altos niveles de ansiedad.

Un estudio publicado en la revista científica «Motivation and Emotion» señala que realizar actos de amabilidad podría ayudar a las personas con ansiedad social a mejorar su autoestima, reducir la preocupación de no desenvolverse correctamente ante los demás y hacer que se sientan más cómodos al momento de establecer interacciones sociales.

Para la realización del estudio se tomó en cuenta la mejora en el desempeño social de un grupo de participantes a quienes se les pidió realizar actos de amabilidad como lavar los platos de sus compañeros de piso, un segundo grupo que fue expuesto a diversas situaciones de interacción social sin el complemento de realizar actos de amabilidad y un tercer grupo que no fue sujeto a ningún entorno especial, y que sirvió como grupo de control.

La investigación permitió concluir que los individuos que realizaron actos de amabilidad mostraron una reducción significativa en la tasa de evitación y ansiedad social.

Según la doctora Jennifer Trew, del departamento de psicología de la Universidad de British Columbia y co-autora del estudio, los actos de amabilidad podrían contrarrestar las expectativas sociales negativas al promover percepciones y expectativas más positivas del entorno social de una persona. 

Referencias: APA | Psyblog

  • Clínica

¿Puede la terapia musical mejorar la autoestima y depresión en niños y adolescentes?

  • 08/11/2016
  • David Aparicio

Las estrategias psicoterapéuticas que se utilizan en adultos no funcionan de la misma manera con los niños. En una sesión de terapia infantil se utilizan diversos recursos y actividades (juego, dramas, marionetas, dibujos, historietas, etc.) que exigen creatividad y preparación de los psicoterapeutas para que de esta manera los conceptos y aprendizajes sean manejables según el desarrollo evolutivo de los niños.

La terapia musical es uno de los enfoques que más ha llamado la atención de terapeutas y padres que buscan alternativas a los tratamientos de los niños y adolescentes. Pero, más allá de las buenas intenciones debemos preguntarnos si es un recurso realmente efectivo para tratar las necesidades de los niños.

mostraron una pequeña mejoría EN la autoestima y en los síntomas depresivos

La Universidad de Bournemouth y la Universidad de Queens en Belfast condujeron un estudio, según ellos el más grande a la fecha, para probar la efectividad de la terapia musical en niños y adolescentes, que nos ayudará a dilucidar un poco el camino de este interesante recurso.

En el interesante estudio participaron 251 niños diagnosticados con trastornos del desarrollo, problemas conductuales y emocionales, que recibieron tratamiento tradicional provisto por los centros de salud, y 123 niños que recibían el tratamiento tradicional sumado a doce sesiones semanales de terapia musical.

Al evaluar los resultados demostraron, una semana después de la fase de intervención, que los niños que recibieron terapia musical no mostraron mejorías en las habilidades de comunicación ni de interacción social.

Pero el panorama cambió un poco cuando se evaluaron únicamente los resultados en los adolescentes que tenían de 13 años en adelante. En este grupo si se encontraron mejorías en las áreas de comunicación e interacción.

En términos de efectos secundarios, los resultados de las escalas autoadministradas mostraron una pequeña mejoría en la autoestima y en los síntomas depresivos en todos los niños que recibieron la terapia musical. Lamentablemente, estos efectos no se mantuvieron en la segunda evaluación post intervención que se realizó 26 semanas después.

Estos efectos no se mantuvieron en la segunda evaluación post intervención

Los autores del estudio no se desaniman y explican que los resultados fugaces en torno a la autoestima y la depresión merecen mayor exploración que permita desarrollar otras versiones de terapia musical que puedan incrementar sus efectos.

«Este estudio es muy significativo en términos de determinar la efectividad de los tratamientos para niños y jóvenes diagnosticados con problemas de conducta y necesidades mentales, » explicó Sam Porter, director de la investigación.

Entonces, podemos concluir que la terapia musical es un recurso interesante, con potencial, pero todavía no es muy convincente y no debe ser la principal herramienta terapéutica para usar dentro del ámbito clínico.

La investigación completa está disponible en el Journal of Child Psychology and Psychiatry.

Fuente: Psychcentral

  • Recursos

Abuso sexual en la infancia y drogodependencia en la edad adulta (PDF)

  • 08/11/2016
  • David Aparicio

Recientes estudios realizados en Proyecto Hombre Burgos (Pérez, Lara y González, 2010) muestran, en el caso de mujeres que han estado en tratamiento por dependencia a sustancias psicoactivas en Comuni- dad Terapéutica, una correlación significativa positiva entre el consumo de drogas y haber sufrido abusos sexuales por un adulto durante la infancia o adolescencia.

En ese mismo año y en la misma Comunidad Autónoma de Castilla y León, Redondo y Santos (2010) publicaron un extenso estudio donde ofrecían los siguientes porcentajes: el 30% de las mujeres en tratamiento tanto ambulatorio como residencial por problemas de adicción habían sufrido maltrato físico y maltrato psicológico el 44,9% y abusos sexuales el 18,4%.

La relación entre haber sufrido abusos sexuales en la infancia (ASI) y padecer una drogodependencia en la edad adulta es un tema escasamente abordado en las drogodependencias. El presente trabajo ofrece una aproximación a esta cuestión.

Autores: Fernando Pérez del Río y Manuel Mestre Guardiola.

Descarga el artículo completo en formato PDF.

  • Ciencia

El origen de las fobias según la psicología evolutiva

  • 08/11/2016
  • Rita Arosemena P.

El Glosario de Términos Psicológicos de la APA (Asociación Americana de Psicología) define la fobia como un miedo persistente e irracional a un objeto específico, actividad o situación, el cual es excesivo y falto de razón tomando en cuenta las condiciones reales de la amenaza. 

Fuera del margen de la terminología psicofisiológica, todos hemos sentido miedo el suficiente número de veces para describir con soltura los síntomas de su aparición.

El miedo es una reacción natural ante un estímulo externo objetivamente peligroso que prepara al cuerpo ya sea para huir o para atacar en defensa propia, mientras que las fobias son manifestaciones de temor exagerado ante situaciones que no representan un peligro drástico, como la fagofobia (miedo a comer y tragar) y la bromidrosifobia (miedo al mal olor corporal propio y ajeno).

No todas las fobias son del todo ilógicas en cuanto a la gravedad de su factor detonante, algunas se basan en causas de miedo comunes, como las serpientes y las arañas. Pero si el miedo per sé se considera una respuesta racional ante un estímulo externo objetivamente peligroso, ¿no tendría sentido la proliferación de la fobia a los automóviles en las principales urbes del mundo, tomando en cuenta la tasa de accidentes de tránsito y muertes por atropello?

¿Por qué le tememos más a una rata blanca que a una autopista que atraviesa 6 ciudades?

«el miedo, en la evolución, tiene una importancia especial: más que ninguna otra emoción, es crucial para la supervivencia» (daniel goleman)

La raíz evolutiva de las fobias

Para Martin Seligman, el temor excesivo que conlleva a las fobias posee, en realidad, una base evolutiva que no se aparta demasiado del miedo racional.

En su Teoría de Preparación de la Fobia, Seligman sostiene que el ser humano está biológicamente predispuesto a aprender y asociar el miedo con estímulos externos que han representado una amenaza para la supervivencia de la especie a lo largo de su historia evolutiva. Esta preparación biológica es, además, la responsable de las características que definen a una fobia como tal, a saber:

  • Rápida adquisición
  • Irracionalidad
  • Pertenencia
  • Alta resistencia a la extinción (dificultad para su desaparición)

La Teoría de Preparación de la Fobia no se limita únicamente a la especie humana sino a todo el reino animal, e involucra un amplio espectro de habilidades sensoriales.

Mientras que los humanos y las ratas, por ejemplo, se han valido evolutivamente del sentido del gusto y el olfato para identificar y evitar aquellos alimentos que reconocen como dañinos, las aves emplean el sentido de la vista con el mismo fin.

No obstante las diferencias evidentes entre una especie y otra, es posible identificar una tendencia natural a seleccionar estímulos con base en experiencias amenazantes y a separar y evitar aquellos que puedan significar un riesgo directo, indirecto o un peligro por asociación, como ocurre con los alimentos inofensivos que se consumen a la par de alimentos que provocaron envenenamiento y pasan a ser evitados por el sujeto.

las fobias son manifestaciones de temor exagerado ante situaciones que no representan un peligro drástico

Si bien el aporte de Seligman y sus predecesores contribuyó a una mejor comprensión de los mecanismos que dan origen a las fobias, el investigador Stefan G. Hofmann del Departamento de Psicología de la Universidad de Boston considera que se limitó a ser una perspectiva simplista del proceso de adquisición y no profundizó en los factores cognitivos que influyen en la adopción de las fobias, algo que sí hicieron Öhman y Mineka en Miedos, fobias y preparación: hacia un modelo evolucionado del miedo y su aprendizaje (2001).

En su Teoría del Modelo de Aprendizaje, Öhman y Mineka presentan evidencia de un modelo selectivo y asociativo que explica la existencia de temores evolutivos transmutados a fobias a razón de cuatro características:

  1. Selectividad respecto al módulo de entrada (el miedo es sensible a aquellos estímulos que han sido correlacionados con encuentros amenazantes en el pasado evolutivo).
  2. Automaticidad (el miedo evolutivo a estímulos relevantes puede activarse incluso sin una conciencia plena de la situación).
  3. Encapsulación (el miedo es resistente a las influencias cognitivas conscientes, es decir que encapsula al sujeto).
  4. Circuitos neuronales especializados (el miedo está controlado por un circuito neuronal específico que ha sido moldeado a lo largo de miles de años de evolución).

Referencias: NCBI

  • Clínica

Curso online de formación en educación inclusiva – Asociación Educar

  • 07/11/2016
  • David Aparicio
educación inclusiva

Con más de 13 años de experiencia en formación online y presencial, Asociación Educar para el Desarrollo Humano te invita a participar de un nuevo curso.

La inclusión educativa es una necesidad cada vez más grande dentro de los centros educativos, pero los profesores, en general, no reciben entrenamiento especializado y muchas veces sienten que no saben qué hacer ante las necesidades específicas de sus alumnos.

Decididos a ofrecer su ayuda y aportar conocimientos basados en la evidencia en beneficio de la educación, la Asociación Educar lanzó el Curso Online de Formación en Educación Inclusiva, especialmente preparado para docentes de nivel inicial, primaria y secundaria; psicólogos, psicopedagogos, terapistas ocupacionales, trabajadores sociales, estudiantes y todos aquellos interesados en esta temática.

El curso inicia el 14 de noviembre; tiene una duración de 2 meses que se distribuyen en 8 clases dirigidas por dos expertos en el área:

  • Dr. Roberto Rosler (profesor de neurofisiología y neurocirujano).
  • Dra. Valeria Guaita (profesora titular de la cátedra de “Técnicas de evaluación en niños”).

Puedes leer el perfil completo en la página del curso.

Los objetivos del curso de educación inclusiva son:

  1. Respetar la mirada de la educación inclusiva.
  2. Tener siempre en cuenta el concepto de neurodiversidad en el aula.
  3. Desarrollar una posición empática, es decir ponerse en los zapatos de los alumnos y permitirnos escuchar su voz y sus opiniones.
  4. Analizar los problemas más frecuentes del aprendizaje o de la enseñanza que se observan hoy en día en los espacios docentes. Por ello, este curso se centra en los niños con trastornos de la atención, dislexia y autismo.
  5. Bajar al aula todas estas situaciones de dificultades del aprendizaje o de la enseñanza.
  6. Contribuir con padres y docentes en la comunicación y comprensión entre ambos.
  7. Como apoyo teórico, utilizar el marco de conocimiento de la Neuropsicología.

Ingresa aquí para conocer el plan detallado del curso por clases.

Modalidad del curso e inversión

Durante el curso podrás recibir las clases en tu email, con la ventaja de poder acceder al material durante tu tiempo libre sin tener que estar limitado por un horario específico. Cada alumno contará con una tutoría personalizada que les dará un espacio para realizar consultas y preguntas a los profesores. Las evaluaciones están preparadas para ser corregidas a distancia y la fecha de entrega se coordinará directamente con el profesor.

La matrícula tiene un costo de $100 (pesos argentinos) o 10 dólares y la mensualidad es de $350 (pesos argentinos) o 35 dólares.

La Asociación Educar también acepta pagos en otras divisas. Puedes ingresar aquí para conocer el precio en tu moneda local.

Para obtener mayor información e inscripciones ingresa en el siguiente enlace: Curso en educación inclusiva de la Asociación Educar.

Agradecemos a la Asociación Educar por ser nuestro sponsor de esta semana.

  • Análisis
  • Ciencia

Claves del apego y su relación con la salud mental

  • 07/11/2016
  • Karemi Rodríguez Batista

Durante la primera infancia las experiencias de apego son extremadamente importantes, e influirán en los ámbitos de mayor trascendencia en nuestras vidas. Si el apego llega a ser traumático, puede conducirnos a un vínculo desorganizado y, en algunos casos a trastornos graves. Por ello es indispensable la prevención, la educación a futuros padres, e incluso programas de intervención clínica especializada a fin de adquirir un apego seguro lo antes posible. En el siguiente artículo haremos un repaso a la teoría del apego y sus investigaciones más significativas, sus estilos, su influencia en el amor y en la edad adulta, así como su relación con algunas psicopatologías y con la psicoterapia. Esperamos que te sea de utilidad.

John Bowlby y la teoría del apego

La teoría del apego fue desarrollada por el Dr. John Bowlby, psiquiatra y psicoanalista de niños. Esta teoría describe cómo las experiencias tempranas y la relación con la primera figura vincular influyen en el desarrollo del niño.

Su trabajo estuvo muy influenciado por los estudios de Konrad Lorenz (teoría instintiva), donde se constataba cómo desarrollan las aves un vínculo muy fuerte con la madre, sin que el alimento este por medio. Sin embargo,  quien le impulsó de manera decisiva en la construcción de su teoría fue Harry Harlow con sus experimentos con monos, y su descubrimiento de la necesidad universal de contacto.

Importancia y clasificación de los estilos de apego en la infancia

Es a la edad de los 0 a 3 años, cuando desarrollamos al máximo nuestra capacidad cerebral. Se produce una proliferación neuronal y posteriormente una poda neuronal, en la cual las conexiones no usadas desaparecen. Es en este periodo crítico del desarrollo donde se fundamenta nuestro desarrollo cognitivo, psicosocial, emocional, conductual y  la capacidad de vinculación afectiva (Banz y  Dörr, 2010; Moneta, 2014).

Fue la psicóloga estadounidense Mary Ainsworth, quien gracias a su investigación centrada en los efectos de la separación maternal sobre el desarrollo de la personalidad en los niños encuentra tres estilos de apego principales, ampliando así la teoría del apego. Posteriormente se añadiría un cuarto.

Hagamos un repaso a los principales estilos de apego. Hay un vínculo o apego seguro cuando el bebé experimenta que su persona de referencia está ahí para atenderle y que no le dejará a la deriva si se escucha su llanto. Construirá unesquema mental sobre las expectativas con el comportamiento de la madre que ayudará a crear su imagen propia.

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Kornrad Lorez

Si la madre atiende poco a las demandas de atención de su bebé, éste se sentirá muy estresado como si supiese que si muestra los sentimientos apropiados de la separación surgirá el rechazo, y por eso controla la expresión de estos sentimientos mostrándose evasivo, así desarrollará un apego inseguro evitativo hacia ella.

El apego inseguro ambivalente se presenta cuando el cuidador del bebé se comporta de manera inestable, es decir, algunas veces acude y otras ignora sus llamadas. El bebé se resiste al contacto pero sí que llega a presentar conductas de búsqueda de proximidad y contacto.

Finalmente, el bebé con apego desorganizado muestra la mayor inseguridad. Al regresar el cuidador puede reaccionar desde golpearle hasta besarle o llorar de manera exagerada. Podría decirse que en base a una actuación negligente del cuidador. Cabe mencionar que según un meta análisis desarrollado en 1999 en la Universidad de Leiden a partir de 80 estudios internacionales, el 15 por ciento de los infantes de familias de clase media presentaban un patrón de apego desorganizado (Gaschler, 2013). De los cuatro estilos, éste será el más problemático, sin duda. Además, los niños con apego desorganizado tienen más probabilidades de convertirse en padres que maltratan (Papalia et al., 2005).

También los otros dos estilos de apego inseguro repercuten de manera desfavorable sobre el desarrollo emocional, cognitivo y social del niño, ya que suponen un factor de riesgo de cara a posibles alteraciones de conducta futuras. Se ha confirmado la relación entre los trastornos de apego y un mayor riesgo de padecer alguna psicopatología: trastorno de ansiedad, de pánico, depresión o adicción, entre otras muchas (Gaschler, 2013).

En definitiva, si desde recién nacidos podemos percibir a nuestro cuidador como una fuente de confort, apoyo y seguridad, más propensos seremos a desarrollar una imagen más positiva no sólo de nosotros mismos, sino de los demás.

Durante la infancia nuestros padres serán la principal figura de apego, aunque puedan aparecer otras figuras como nuestros hermanos, familiares o  amigos. Posteriormente, durante la adolescencia, nuestros amigos irán ganando terreno en la jerarquía de las figuras de apego. En la juventud nuestros amigos y pareja estarán al mismo nivel que los padres, hasta que sea nuestra pareja estable la que se convierta en nuestra figura principal de apego(Lafuente, 1992; López,  1993).

Consecuencias del maltrato en la infancia

Moneta (2007) en su estudio sobre el apego, la resiliencia y la vulnerabilidad a enfermar, nos brinda una serie de conclusiones de gran relevancia respecto al maltrato en la infancia. Observa que en niños asustados, víctimas de maltrato infantil, se colapsan los mecanismos comportamentales  a fin de tolerar la frustración y la pérdida de confianza en un cuidador impredecible y aterrador. También observa la presencia de comportamientos agresivos, punitivos y a veces con reversión de roles, siendo pacientes y paternales con sus madres, a menudo enfermas.

Hemos de resaltar que no siempre los problemas de apego, son resultado del abuso o maltrato. De hecho, es muy posible que la mayoría de los problemas de apego se deban más a la ignorancia de los padres que al abuso. Afortunadamente esto puede mejorarse con más y mejor educación pública.

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John Bowlby

Dependiendo de la naturaleza, duración, intensidad y momento en que ocurrió el maltrato o negligencia, varían los problemas específicos que podemos observar. Algunos niños padecerán problemas profundos y evidentes, mientras que otros podrían ser tan leves que sería casi imposible relacionarlos con la negligencia en su vida temprana. Sin embargo, es importante recordar que estos niños han padecido mucho sufrimiento. Existen ciertas áreas que los clínicos experimentados evalúan al trabajar con estos niños, ya que dan cuenta de su situación actual: el estado de su desarrollo, sus hábitos alimenticios, las conductas que utilizan para calmarse, su funcionamiento emocional, el modelaje inapropiado y su comportamiento agresivo (Perry, 1999).

Se confirma así que las repercusiones de las relaciones tempranas madre-hijo dejan huellas a largo plazo en la salud mental del individuo. Si aunamos a esto las actuales investigaciones de las neurociencias en relación al desarrollo del cerebro hasta la adultez, observamos que los cambios en niveles estructurales y comportamentales son notables. La experta en el campo del apego, Moneta (2007), afirma: “Con toda la evidencia acumulada llegamos a una conclusión aún más fuerte acerca de la importancia de los vínculos primarios en el desarrollo del cerebro y su vulnerabilidad a enfermar”.

Apego y amor en la edad adulta

Es mediante el apego en la infancia y en la adolescencia que adquirimos una confianza o desconfianza básica, que sólo cambia en circunstancias especiales y constantes. Construimos una especie de código, diferente al social formal y convencional, en el cual hacemos un uso distinto de la mirada, el tacto, el espacio interpersonal, las caricias, los abrazos, los fonemas, las palabras, la expresión de las emociones, etc. Este código sólo lo usaremos entre figuras de apego. Si no adquirimos desde la infancia un código adecuado en este sentido, podemos tener dificultades en el proceso de seducción y en las relaciones que requieren intimidad: no saber mirar, tocar, acariciar, estar cerca, estar desnudo, expresar emociones y no saber ser mirado, etc. (Sánchez, 2015).

Como hemos visto, la figura del apego irá mudando a través de los años. Cabe mencionar que, según Lafuente (1992), al llegar a la senectud (66-85 años) los hijos junto al cónyuge pueden ser las principales fuentes de apego.

Según Hazan y Zeifman (1999) y Melero (2008) hay ciertas similitudes en el proceso de vinculación desde la infancia a la edad adulta y son las siguientes:

  • El contacto físico: tanto en las relaciones de apego con nuestro cuidador como en las de pareja se observan interacciones íntimas únicas y diferentes al resto (el código que mencionamos anteriormente).
  • Los criterios de selección: nos vinculamos preferentemente con aquellos que responden a las necesidades propias y que son agradables, competentes y familiares.
  • La reacción ante la separación: como ya vimos, la separación con nuestra figura de apego crea mucho estrés y ansiedad, aunque los adultos podemos gestionar mejor las separaciones.
  • Los efectos sobre la salud física y psicológica: la ruptura de la relación con la figura de apego nos hace más vulnerables a enfermedades físicas y psicológicas.

Posteriores, estudios realizados por Ortiz, Gómez y  Apodaca  (2002); y Gómez (2009) sobre el apego, el vínculo y la satisfacción afectivo-sexual en la pareja, confirman la utilidad y vigencia de la teoría del apego al abordar las relaciones afectivas en la etapa adulta, sosteniendo la idea de Bowlby sobre el papel de la vinculación temprana en las experiencias afectivas posteriores. Para ellos, el estado del enamoramiento es lo que hace que dos personas se acerquen con el fin de crear un vínculo estable, caracterizado por la proximidad, la intimidad y la necesidad de seguridad en el otro (justamente lo necesario para el vínculo primordial).

Afirman que los modos de amar están condicionados por los estilos de apego, y, basándose en los tres principales, los definen con las siguientes características:

Estilo de apego seguro: se asocia con relaciones confiadas y positivas. Sus características principales son: mayor autonomía previa, mejor selección de la pareja, mejor establecimiento del vínculo, ideas más favorables y realistas sobre el amor, y una mejor elaboración de la ruptura.

Estilo de apego ansioso: se asocia a relaciones dependientes y a una continua necesidad de confirmación de que se es amado. Sus características principales son: dificultades con la autonomía, búsqueda y selección de pareja precipitada, miedo a no ser amado o amada y a la pérdida, celos más frecuentes, ideas contradictorias sobre el amor, mayor dificultad para romper una relación e inestabilidad e inseguridad emocional.

Estilo de apego evitativo: tiene que ver con relaciones desconfiadas y distantes. Sus características son: pseudo-autonomia emocional, miedo a la intimidad, dificultad para establecer relaciones, relaciones con poca intimidad, dificultades para las manifestaciones afectivas, ideas pesimistas sobre el amor, aparente facilidad para la ruptura, así como inseguridad camuflada.

Patologías del apego

Es sorprendente constatar cómo son cada vez más los profesionales que incorporan en su consulta instrumentos que les permiten evaluar el apego, como la Escala de Massie y Campbell o el Parental Bonding Instrument(Moneta, 2014). Sin embargo, para la evaluación de la organización del apego en jóvenes y adultos, el instrumento de referencia ha sido el  Adult Attachment Interview (AAI), que  consta de un conjunto de ítems que abordan los principales temas de apego acorde a la teoría de Bowlby. Se le pregunta al paciente sobre el comportamiento de sus figuras parentales y la suya en situaciones específicas tales como dificultades personales, separaciones, experiencias de rechazo y amenazas de abandono por dichas figuras, enfermedades y accidentes, castigos y malos tratos y pérdidas de personas significativas. El objetivo final es evaluar la seguridad del modelo dinámico del apego, es decir, la seguridad del Self en relación al apego (Soares y  Dias, 2007).

La relación entre el apego y la salud o patología mental se viene estudiando desde hace mucho tiempo. Está claro que las relaciones de apego tempranas son decisivas para la adquisición de las capacidad de control atencional,regulación afectiva, mentalización, y del sentido de autonomía del infante (Fonagy et al., 2010 cit. en Fonagy y Lorenzini, 2014).

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Mary Ainsworth

En una intensa revisión sobre el apego y los trastornos de la personalidad realizada en 2014 por Fonagy y Lorenzini, encontramos conclusiones muy relevantes, entre ellas que:

-Existe un  gran número de investigaciones acerca de los patrones de apego en personas que presentan trastornos de la personalidad, principalmente del clúster B. Se ha demostrado que el apego seguro rara vez se asocia al trastorno de la personalidad límite o por evitación (Meyer, Pilkonis, Proietti, Heape, y Egan, 2001; Westen et al., 2006;  cit. en Fonagy y Lorenzini, 2014).

  • Los estudios confirman que un 50-80% de los pacientes con trastorno límite de la personalidad cumplen los criterios para el estilo ansioso o desorganizado (Agrawal, Gunderson, Holmes, & Lyons-Ruth, 2004; Barone et al., 2011; cit. en Fonagy y Lorenzini, 2014). De hecho, es el apego desorganizado el que más se relaciona con problemas de regulación emocional  (Shaw y Vondra, 1995; cit. en Díaz, 2011).
  • Los adultos con apego ansioso son más propensos a trastornos de la personalidad: histriónico, límite, por evitación y por dependencia, ytambién son más sensibles al rechazo y a la ansiedad (Fonagy y Lorenzini, 2014).
  • El elemento más crítico en el desarrollo del apego seguro son las relaciones vinculares de buena calidad; a su vez, el apego seguro emocional más que la estimulación intelectual, es crucial para el desarrollo de una personalidad saludable (Braun y Bock, 2011; cit. en Fonagy y Lorenzini, 2014).

En otro estudio realizado por Reiss y sus colaboradores (1995) se pudo demostrar que el nivel de actitud negativa de los padres frente al hijo predice comportamientos antisociales y síntomas depresivos al margen de la  predisposición genética.

Tengamos en cuenta que muchas de las conductas disruptivas que utiliza el niño (rabietas, conductas desafiantes o agresivas) son estrategias de acercamiento a su figura de apego, y son precursoras de trastornos de la conducta (Díaz, 2011).

En conclusión, la teoría del apego representa un modelo con claras repercusiones para nuestra salud. Es el sistema de apego (integrado por componentes afectivo-cognitivos, motivacionales y conductuales) que al permitir una evaluación constante de la situación, de nuestra figura de apego, y de nosotros mismos en relación a ella como merecedores o no de cuidados, adquiere una importante función organizacional de nuestra dinámica y la de los demás  (Yárnoz, 2013).

Psicoterapia y apego

Según la ya mencionada revisión de Fonagy y Lorenzini de 2014, son tres las intervenciones terapéuticas más relevantes en relación con el apego y con evidencia científica: el Tratamiento Basado en la Mentalización, laPsicoterapia Centrada en la Transferencia y la Terapia de Esquemas. De hecho, en un ensayo controlado aleatorio sobre la Psicoterapia Centrada en la Transferencia (TFP), la Terapia Conductual Dialéctica (DBT) y la Terapia de Apoyo, sólo la TFP logró un cambio positivo en los estilos de apego (Levy et al., 2006; cit. en Fonagy y Lorenzini, 2014).

Además, en el metaanálisis más importante acerca de la influencia de los estilos de apego sobre los resultados psicoterapéuticos en varios diagnósticos y con intervenciones desde distintas orientaciones, realizado por Levy y sus colaboradores en 2011, demostró que el apego ansioso tiende a obtener malos resultados en psicoterapia. Por ejemplo, individuos ansiosos pueden desertar en respuesta a sentirse demasiado dependientes o cercanos al terapeuta y tratamiento. Mientras que el apego evitativo parece no tener efecto, y elapego seguro predice el éxito psicoterapéutico de manera consistente.

El equipo del Doctor Karl Heinz Brisch, ofrece desde el año 2000, una intervención clínica intensiva para jóvenes a partir de los seis años. Los niños pasan varias horas al día con terapeutas especializados. Primero reciben un tratamiento individual, y más tarde se complementa el proceso con una terapia grupal que suele incluir métodos de arteterapia, musicoterapia y terapia de movimiento. Dichos tratamientos ayudan a que el niño exprese sin palabras sentimientos relacionados con traumas de su infancia temprana. Además, Brisch cuenta con seminarios y programas preventivos como el programa SAFE ® y otros que imparte tanto a profesionales como a familiares.

Conclusiones

Hoy día la teoría del apego nos permite afirmar que un apego seguro con un cuidador estable y continuo, puede asegurar un adecuado desarrollo cognitivo y mental del niño que llegará a ser adulto, aun tomando en cuenta riesgos genéticos. Es por ello que es de vital importancia para los profesionales de la salud la observación del vínculo primario, incluso desde que una madre presenta al médico pediatra a su bebé (probablemente factor suficiente para empezar a diagnosticar un vínculo sano o defectuoso) a fin de poder asesorar, prevenir o intervenir lo más temprano posible.

Editado por Maria Fernanda Alonso.

Referencias

  • Banz, C y Dörr, A. (2010). Ventanas de oportunidad y capacidad de establecer vínculo afectivo en niños ferales v/s niños abandonados en instituciones.Revista Gaceta de Psiquiatría Universitaria; 6 (1), 38-45.
  • Bowlby, J. (1969), Attachment and loss, Vol. 1: Attachment. New York: Basic Books.
  • Bowlby, J. (1973). Attachment and loss, Vol. 2: Separation. New York: Basic Books.
  • Fonagy, P., y Lorenzini, N. (2014). Apego y trastornos de la personalidad: breve revisión. Mentalización. Revista de Psicoanálisis y Psicoterapia; 2(1), 1-44.
  • Díaz, J. (2011). Teoría del apego y trastornos de conducta. Disponible en https://www.codajic.org/sites/www.codajic.org/files/Teoria%20del%20apego%20y%20conducta%20antisocial.pdf
  • Gaschler, K. (2013). El peso del apego temprano. Mente y cerebro; 60, 34-40.
  • Gómez, J. (2009). Apego y sexualidad; entre el vínculo afectivo y el deseo sexual. Madrid: Alianza Editorial.
  • Hazan, C. y Zeifman, D. (1999). Pair bonds as attachments: Evaluating the evidence. En J.Cassidy y P.R.Shaver (Eds.), Handbook of attachment: Theory, research and clinical applications (336-354 pp). New York: Guilford Press.
  • Lafuente, M. J. (1992). Los padres como figuras de apego a lo largo del ciclo vital. Revista de Psicología de la Educación; 4, 81-98.
  • Levy, K. N., Ellison, W. D., Scott, L. N. y Bernecker, S. L. (2011), Attachment style. Journal of Clinical Psychology; 67, 193–203.
  • López, F. (1993). El apego a lo largo del ciclo vital. En M.J. Ortiz y S. Yarnoz (Eds.), Teoría del apego y relaciones afectivas (11-62 pp). Bilbao: Universidad del País Vasco/Euskal Erico Unibertsitatea.
  • Melero, R. (2008). La relación de pareja: apego, dinámicas de interacción y actitudes amorosas: consecuencias sobre la calidad de la relación (Doctoral dissertation), Universitat de Valéncia, Departament de Psicologia Evolutiva i de l’Educació.
  • Moneta, M. (2014). Apego y pérdida: redescubriendo a John Bowlby. Revista Chilena de Pediatría; 85 (3), 265-268.
  • Moneta, M. (2007). Apego, resiliencia y vulnerabilidad a enfermar. Revista de Psiquiatría Universitaria; 3 (3): 321-326.
  • Papalia, D. E., Olds, S. W., Feldman, R. D., y Salinas, M. E. (2005). Desarrollo humano. México, DF: McGraw-Hill.
  • Perry, B. D. (1999). Maltreated children: experience, brain development and the next generation. New York: Norton & Company.
  • Reiss, D.,  Hetherington, E. M., y Plomin,  R. (1995). Genetics questions for environmental studies: Differential parenting and psychopathology in adolescence. Arch Gen Psychiatry; 52, 925-936.
  • Ortiz, M., Gómez, J., y  Apodaca, P. (2002). Apego y satisfacción afectivo-sexual en la pareja. Psicothema; 14(2), 469-475.
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  • Soares, I., y  Dias, P. (2007). Apego y psicopatología en jóvenes y adultos: contribuciones recientes de la investigación. International Journal of clinical and health Psychology; 7 (1), 177-195.
  • Yárnoz, S. (2013). Normalidad y patología: aportaciones de las teorías del apego. Disponible en https://www.psiquiatria.com/tratamientos/normalidad-y-patologia-aportaciones-de-las-teorias-del-apego/
  • Ciencia

¿Cómo hacer que un adolescente coma saludable? Hacelo ver como rebeldía, claro

  • 06/11/2016
  • Alejandra Alonso
alimentación saludable

Todo padre quiere lo mejor para sus hijos y en términos de salud y alimentación, eso involucra el consumo de vegetales, frutas, legumbres, cereales, etc. Pero, como ellos saben muy bien, estos alimentos no suelen ser muy atractivos para los niños y, para lograr que al menos los prueben, los papás luchan diariamente aprendiendo a utilizar la negociación y motivación como profesionales.

Como ya se imaginaran, estamos escribiendo sobre el tema porque existen algunas investigaciones al respecto. Hace un tiempo compartimos un estudio donde se encontró que decirles a los niños que se coman los vegetales porque son buenos para ellos, no funciona ¿Por qué? Según el estudio “(…)los mensajes que fomentan la idea de que algo es bueno para nosotros también nos hacen pensar que debe saber mal.”

Sin embargo, la investigación que presentaremos hoy no nos habla de lo que no funciona, si no de un método que sí podría ser eficaz para promover decisiones alimenticias saludables en adolescentes, un grupo etario bastante difícil.

El estudio, publicado en PNAS, cuyo grupo de investigadores fue dirigido por Christopher Bryan y David Yeager, argumentó que intervenciones previas probablemente fueron poco exitosas porque se enfocaron en la salud futura y asumieron que esto sería suficiente para motivar a los adolescentes. En contraste, esta astuta investigación, utiliza el instinto adolescente de rebelión y autonomía y el valor que le otorgan a la justicia social.

Los investigadores reclutaron a  536 adolescentes de entre 13 y 14 años, que conformaban la totalidad de los alumnos de 8vo grado en una escuela suburbana de Texas. Los chicos fueron divididos en tres grupos:

1. Los que recibirían una intervención tradicional sobre salud pública.
2. Los que no recibieron intervención (grupo control).
3. Los que recibirían una intervención innovadora.

El grupo número 3 leyó un artículo sobre la industria de la comida. En el mismo se trataban las estrategias manipulativas y engañosas utilizadas para hacer más atractiva y aparentemente saludable a la comida chatarra. También incluía fotos de cuatro ejecutivos de la industria de la comida, quienes eran descritos como “adultos controladores e hipócritas”. Se esperaba que los adolescentes de este grupo vieran a la elección de comida saludable como un acto de autonomía e independencia.

La investigación utiliza el instinto adolescente de rebelión y autonomía y el valor que le otorgan a la justicia social

En el artículo presentado a este grupo, también se explicaba cómo las campañas publicitarias apuntaban específicamente a personas muy jóvenes y pobres, causandoles un gran daño. Con esto se esperaba que los adolescentes percibieran el consumo de comida saludable como una rebelión contra la injusticia social.

Luego, los participantes del grupo 3 leyeron los resultados de una encuesta ficticia de adolescentes más grandes que querían luchar contra las industrias de la comida mediante la compra y consumo de alimentos menos procesados. Finalmente, se les pidió que escribieran un ensayo explicando por qué creían que las personas estaban indignadas y cómo podrían revelarse a la industria de la comida (esto tenía el objetivo de conocer si los adolescentes habían internalizado el mensaje).

Los participantes que habían sido parte del grupo con la intervención innovadora (3), habían asociado la alimentación saludable con autonomía y justicia social. También calificaron a la alimentación saludable como más atractiva. Esto no sucedió en los grupos controles.

El estudio también pudo observar efectos prometedores en la conducta de los chicos: un día después, se les ofreció bocadillos y bebidas en un contexto aparentemente no relacionado (una recompensa por su arduo trabajo durante el período de exámenes). Los adolescentes del grupo 3 eligieron bocadillos y bebidas saludables más frecuentemente que los adolescentes del grupo control. Como resultado, el grupo 3 consumió en promedio 3.6g menos de azúcar, comparado con los otros dos grupos. Dos días después, los participantes del grupo con la intervención innovadora estaban también más enojados en relación a las publicidades de bebidas azucaradas y menos tentados a beber gaseosas (sodas).

Esta simple intervención tuvo una influencia en elecciones de la vida real y en las actitudes de los jóvenes por al menos dos días, mientras que las intervenciones tradicionales no lograron estos resultados.

Los participantes asociaron la alimentación saludable con autonomía y justicia social, además calificaron a la alimentación saludable como más atractiva

Los científicos no encontraron una diferencia significativa entre la intervención tradicional y el grupo que no recibió ninguna intervención, es decir que simplemente educar a los adolescentes sobre los efectos perjudiciales de la comida chatarra es tan efectivo como no hacer nada.

Aunque los resultados son prometedores, es importante recordar las limitaciones del estudio:

  1. Los adolescentes reportaron en cuestionarios cuán atractiva era la comida saludable para ellos, cuáles bocadillos y bebidas querían y cuán enojados estaban en relación a la publicidad sobre bebidas azucaradas. Estas respuestas podrían no reflejar tan acertadamente las creencias de los participantes, tal vez respondieron según lo que creían que se esperaba de ellos. La información presentada los inclinaba a estar disgustados con la industria de la comida: se les pedía que escribieran un ensayo donde explicaran la indignación de la gente (no parecía que la opción de no estar indignado existiera).
  2. Para evitar sesgos, los investigadores no informaron a los participantes sobre el verdadero objetivo del estudio. La investigación se disfrazó como una oportunidad para proveer feedback en relación a un currículo escolar nuevo. Los bocadillos del día dos fueron presentados como una recompensa por el trabajo de los meses anteriores, pero es posible que los chicos se dieran cuenta del verdadero propósito del estudio. Los investigadores no controlaron esta posibilidad.
  3. Estudios posteriores podrían utilizar medidas más sutiles como la conductancia de la piel o el Test de asociación implícita, para medir actitudes inconscientes. También podrían utilizarse técnicas de neuroimagen para ver la respuesta cerebral a la comida chatarra.
  4. Además es importante estudiar si hay beneficios a largo plazo de estas intervenciones, en el estudio solo se hizo un seguimiento de dos días.

Las investigaciones sobre estrategias creativas para estimular la alimentación saludable (y otras conductas saludables, también) deben seguir, utilizando técnicas de investigación más rigurosas que nos ayuden a llegar a intervenciones eficaces. Debemos seguir desarrollando esta prometedora estrategia pero también tenemos que encontrar intervenciones que sean útiles en otros grupos como los niños pequeños y los adultos.

Fuente: Research Digest

Sin categoría

«Piper» el hermoso corto de pixar para enseñarle a los niños a afrontar sus miedos

  • 06/11/2016
  • David Aparicio

Pixar ha creado una obra de arte de seis minutos para ayudar a los más chicos afrontar las experiencias atemorizantes de la vida. El corto se llama «Piper» y en este vídeo se muestra a una pequeña ave que debe salir de su nido para alimentarse y aprender cómo debe hacerle frente a las olas del mar.

El corto derrocha calidad y es una muy buena manera de enseñarle a los niños más pequeños que podemos disfrutar de las cosas que más nos parecen atemorizantes si logramos afrontarlas poco a poco.

Actualización: Es muy probable que el vídeo sea borrado del servidor (externo de Psyciencia)  a pedido de Disney, quienes son dueños de Pixar. 

Fuente: Rincón de Psicología

  • Ciencia

¿Por qué olvidamos los nombres? Desde la perspectiva psicoanalítica y cognitiva

  • 04/11/2016
  • Mario Arosemena
olvidamos los nombres

¿A quién no le ha pasado que se le olvida el nombre de alguna persona, ya sea de un músico, futbolista, escritor o hasta el de un amigo que no ve desde hace meses? Este “olvido repentino” nos suele pasar a todos, casi todos los días, sin importar la edad, desde los más jóvenes hasta los mayores.

Explicación psicoanalítica

La razón del olvido del nombre no debe buscarse en una particularidad del mismo, ni tampoco en un especial carácter psicológico del contexto en que se hallaba incluido.  En el intento generalmente fallido por recordar ese nombre que deseamos traer a la consciencia, se generan “recuerdos erróneos” los cuales producen nombres sustitutos; estos son generados con mucha frecuencia y que están en visible conexión con el nombre buscado, se podría pensar que el inconsciente se encarga de enviar estos “nombres sustitutos” como una táctica de desvío entre el nombre que queremos recordar y la consciencia ya que éste nombre está asociado a algún recuerdo (algún suceso doloroso, traumático, no agradable) que fue reprimido por nuestros mecanismos defensivos.

La percepción del nombre sustituto por la consciencia parece estar regulada por dos factores: el esfuerzo de atención y una determinante interna inherente al material psíquico.

Se utilizará como ejemplo el célebre caso descrito por el mismo Freud:

Freud cuenta un caso personal en el cuál él se encuentra viajando hacia Herzegovina con un extraño y, mientras conversaban, Freud intenta recordar el nombre “Signorelli” pero en su lugar recuerda Botticelli y Boltraffio (ambos pintores). Cuando el extraño lo ayuda a recordar diciendo “Signorelli” Freud recuerda rápidamente pero decide reconstruir el camino de su olvido.

La percepción del nombre sustituto por la consciencia parece estar regulada por dos factores: el esfuerzo de atención y una determinante interna inherente al material psíquico

En primer lugar cuál era el tema que se venía hablando previo a Signorelli ya que se podía haber filtrado algo del tema anterior. Recuerda que habían estado conversando acerca de los turcos de Bosnia y Herzegovina y sus características. Los turcos tenían una resignación frente al destino y cuando se les comunicaba que se acercaba la hora de la muerte solían decir “Herr, no hay nada más que decir” (Resignación frente a la muerte). Para los turcos el goce sexual era lo más importante: “Herr, cuándo eso ya no ande no vale la pena vivir” (Resignación frente al achaque sexual).

Al mencionar el tema de sexualidad en los turcos, Freud desvía su atención ya que le parece inapropiado hablar del tema con el extraño; reprime o evita anudar los temas de muerte y sexualidad pero inconscientemente se anudan igual.

Freud se pregunta: ¿Por qué habré querido evitar el tema de muerte y sexualidad? Luego de esto recuerda que hace un tiempo, estando en Trafoi, le habían contado la noticia de que un paciente suyo se había suicidado a causa de una perturbación sexual. Freud había querido evitar los temas de muerte y sexualidad porque lo perturbaban y producían dolor pero el inconsciente insistió y lo hizo aparecer de algún modo reprimiendo el nombre Signorelli.

Freud no quiso olvidar el nombre Signorelli sino la noticia en Trafoi asociada a la muerte de su paciente.

Freud se pregunta: ¿Por qué habré querido evitar el tema de muerte y sexualidad?

El resumen de las condicionantes del olvido de nombres, acompañado del recuerdo erróneo, será, pues, el siguiente:

1º. Una determinada disposición para el olvido del nombre de que se trate.

2º. Un proceso represivo llevado a cabo poco tiempo antes.

3º. La posibilidad de una asociación externa entre el nombre que se olvida y el elemento anteriormente reprimido.

Esta última condición no debe considerarse muy importante, pues la asociación externa referida se establece con gran facilidad y puede considerarse existente en la mayoría de los casos. Otra cuestión de más profundo alcance es la de si tal asociación externa puede ser condición suficiente para que el elemento reprimido perturbe la reproducción del nombre buscado o si no será además necesario que exista una conexión más íntima entre los temas respectivos. Una observación superficial haría rechazar el último postulado y considerar suficiente la contigüidad temporal, aun siendo los contenidos totalmente distintos; pero si se profundiza más, se hallará que los elementos unidos por una asociación externa (el reprimido y el nuevo) poseen con mayor frecuencia una conexión de contenido (Freud, 1901).

Explicación cognitiva

De igual forma como vimos el desarrollo de este fenómeno desde la perspectiva psicoanalítica freudiana, lo veremos desde la perspectiva cognitiva, la cual cuenta con el apoyo científico y empírico de las investigaciones.

Para iniciar debemos preguntarnos: ¿qué es la memoria? Y ¿cómo funciona?

La memoria es una función del cerebro que permite al organismo codificar, almacenar y recuperar la información del pasado. Algunas teorías afirman que surge como resultado de las conexiones sinápticas repetitivas entre las neuronas, lo que crea redes neuronales (la llamada potenciación a largo plazo).

Procesos básicos de la memoria

Los seres humanos construimos y renovamos nuestra representación del mundo a partir de tres procesos cognitivos fundamentales (García, 2012):

  • La percepción
  • El aprendizaje
  • La memoria

El aprendizaje consiste en adquirir conocimientos sobre el mundo a través de la experiencia, y la memoria es la retención y evocación de esos conocimientos.

La memoria tiene tres funciones básicas: recoge nueva información, organiza la información para que tenga un significado y la recupera cuando necesita recordar algo.

El recuerdo de rostros, datos, hechos, conocimientos, consta de tres etapas: codificación, almacenamiento y recuperación.

La memoria es una función del cerebro que permite al organismo codificar, almacenar y recuperar la información del pasado

Los seres humanos construimos y renovamos nuestra representación del mundo

  • Codificación: es la transformación de los estímulos en una representación mental.
  • Almacenamiento: consiste en retener los datos en la memoria para utilizarlos posteriormente.
  • Recuperación: es la forma en que las personas acceden a la información almacenada en su memoria. Puede ser espontánea, cuando los recuerdos surgen de forma casual o voluntaria.

Los psicólogos Richard Atkinson y Richard Shiffrin (1968) desarrollaron la teoría multialmacén de la memoria, y reconocieron tres sistemas de memoria que se comunican e interactúan entre sí:

Memoria sensorial (MS): registra las sensaciones y permite reconocer las características físicas de los estímulos.

Memoria de corto plazo (MCP): guarda la información que necesitamos en el momento presente.

Memoria a largo plazo (MLP): conserva nuestros conocimientos del mundo para utilizarlos posteriormente. Es nuestra base de datos permanente.

No existe un único lugar físico para la memoria en nuestro cerebro. La memoria está diseminada por distintas localizaciones especializadas. Mientras en algunas regiones del córtex temporal están almacenados los recuerdos de nuestra más tierna infancia, el significado de las palabras se guarda en la región central del hemisferio derecho y los datos de aprendizaje en el córtex parieto-temporal. Los lóbulos frontales se dedican a organizar la percepción y el pensamiento. Muchos de nuestros automatismos están almacenados en el cerebelo.

Ahora que somos conscientes de la estructura y del funcionamiento básico de la memoria, podemos entender mejor el fenómeno del olvido de los nombres desde la perspectiva cognitiva.

No existe un único lugar físico para la memoria en nuestro cerebro

Observemos directamente el funcionamiento de la memoria a corto plazo, en la cual sucede el fenómeno de interés.

La función de la MCP como ya se mencionó es la de organizar y analizar la información (reconocer caras, recordar nombres, contestar en un examen, etc.) e interpretar nuestras experiencias (Atkinson & Shiffrin, 1968).

Características de la MCP:

La información es codificada en la MCP sobre todo de forma visual y acústica, y en menor medida por signos semánticos. Es una memoria de trabajo que integra todos los conocimientos y recuerdos que importan en la situación presente y ante los problemas del futuro.

La capacidad de almacenamiento de la MCP es limitada, no puede retener más de siete ítems (unidades de información) a la vez y eso si no se le distrae mientras lo registra. Los recuerdos de la memoria a corto plazo se pueden alterar por nuevas experiencias.

La duración temporal de la información en la MCP es breve, entre 18 y 20 segundos. Si la información se interpreta y organiza de forma lógica, puede ser recordada más tiempo.

Ya que conocemos dónde radica científicamente el problema del olvido de los nombres (MCP) debemos de conocer su otra parte, el olvido, ya que juega un rol igual de importante para responder la pregunta del artículo.

Qué mejor forma de iniciar que preguntándonos: ¿qué es el olvido?

William James decía: “Si lo recordáramos todo, estaríamos tan enfermos como si no recordáramos nada”.

El olvido es la incapacidad de recordar nombres, fechas, hechos o conocimientos. Se produce por una saturación de información o fallos en la recuperación.

Las causas del olvido son muy diversas (García, 2012):

Lesión o degeneración cerebral: el olvido se produce porque la persona tiene una lesión cerebral o por alteraciones neurológicas, como, por ejemplo, la enfermedad de Alzheimer o el síndrome de Korsafoff de los alcohólicos.

William James decía: “Si lo recordáramos todo, estaríamos tan enfermos como si no recordáramos nada”

Interferencia: se produce a causa de la competencia entre las experiencias que una persona vive. Se pueden distinguir dos tipos de interferencias: la interferencia proactiva, por la cual una información aprendida dificulta un aprendizaje posterior (por ejemplo, un estudiante de leyes que al analizar una oposición tiene que adaptarse a una nueva legislación), y la interferencia retroactiva, que se produce cuando un aprendizaje reciente interfiere en el recuerdo de la información pasada (por ejemplo, la memorización de un nuevo idioma interfiere con la persistencia de los idiomas ya aprendidos).

Falta de procesamiento: la información se puede olvidar porque nunca se procesó por primera vez, y los recuerdos se disipan con el tiempo, si no se utilizan.

Contexto inadecuado: la información es difícil de recuperar porque se aprendió en un ambiente diferente.

Represión (olvido motivado): la persona olvida porque la información es perturbadora o dolorosa.

Bibliografía:

  • Freud, Sigmund. Obras completas. Volumen VI. Psicopatología de la vida cotidiana (1901). Psicopatología de la vida cotidiana (Sobre el olvido, los deslices en el habla, el trastocar las cosas confundido, la superstición y el error) (1901).
  • Explorable.com (May 23, 2011). El Modelo de Atkinson y Shiffrin. Oct 04, 2016 Obtenido de Explorable.com: https://explorable.com/es/el-modelo-de-atkinson-y-shiffrin
  • Alfonso García, (2012) Psicología, Madrid:Mac-Graw Hill
  • Ciencia

Controla tus emociones con el biofeedback de la amígdala

  • 04/11/2016
  • David Aparicio

El biofeedback es una técnica terapéutica no invasiva que consiste obtener información en tiempo real de las reacciones biológicas (ondas cerebrales, temperatura de la piel, frecuencia cardíaca, tensión muscular) para ayudarnos a regular las funciones y emociones del cuerpo.

Para regular las respuestas emocionales relacionadas con la respuesta al estrés se necesita poder medir las respuestas cerebrales de la amígdala, el centro de las emociones en el cerebro. Sin embargo, los métodos para registrar sus respuestas eran muy costosos y poco precisos.

Pero gracias al desarrollo de una nueva investigación del Biological Psychiatry, ya es posible evaluar la respuesta emocional de la amígdala y utilizar esa información para enseñarles a las personas a autoregular su respuesta emocional.

El descubrimiento proviene de la Universidad de Tel-Aviv en Israel, y según sus autores, el mayor aporte de esta investigación radica en la habilidad de usar un instrumento de bajo costo para medir las respuestas de las ondas cerebrales de la amígdala y ponerla al servicio de la terapia.

La herramienta mide la “huella electrónica” de la amígdala y fue probada con 42 personas que fueron entrenadas en reducir la respuesta de la amígdala. Durante el proceso, los participantes aprendieron a modular su propia respuesta eléctrica y a su vez esto los ayudó a regular sus niveles de oxigenación sanguínea.

Otras técnicas como la meditación y el entrenamiento emocional y de regulación conducta han demostrado que también pueden reducir la respuesta de la amigada. Pero este es el primer estudio que ha demostrado que la información obtenida directamente en la amígdala puede ayudar a controlar las emociones de las personas.

Esta técnica es prometedora, en especial para los personas que han sufrido de un evento traumático reciente o en personas propensas al trauma. El biofeedback puede ser de especial ayuda para ellos, en especial por su bajo costo y la posibilidad de usarlo en su propia casa.

Fuente: Psypost

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La explicación neurológica del irritante vídeo viral de Facebook

  • 04/11/2016
  • David Aparicio

Anoche vi en Facebook uno de los videos más irritantes y molestos que he encontrado en la popular red azul. No es un vídeo perturbador, lleno de violencia o de imágenes eróticas, sino que es una creación artística del Parallel Studios, especialmente creado con un la única intención de hacerte sentir una profunda frustracción.

El vídeo se vale de eventos cotidianos que todos conocemos y que pueden arruinarnos nuestras mejores experiencias: comprar una gaseosa en una maquina expendedora y que ésta quede atrapada y que no podamos hacer nada, o cuando estamos descargando un pesado archivo de internet y justo se cuelga cuando llega al 99%.

Sino lo has visto y quieres sentirte irritado por unos minutos dale play al vídeo (es divertido igual):

En Hipertextual, Santiago Campillo publicó la explicación neurológica de las razones por las que este vídeo logra dejarnos tan frustrados y molestos:

(…) El córtex, además, cada vez funciona peor, creando comportamientos menos racionales. Esto genera cierta expectación en nuestro cerebro.Cuando el cortex no controla nuestras acciones, grosso modo, lo hace el sistema primitivo, controlado por la amígdala. La amígdala es el sistema principal que controla la agresión. Una persona que se deja llevar por su amígdala es mucho más agresiva e irracional. La frustración, creemos, está en un punto medio (a nivel fisiológico). Ha de encontrarse entre la sensación de insatisfacción causada por un sistema de recompensa que no funciona bien, el córtex que racionaliza las acciones y la amígdala que media la agresividad. Aquí está el truco de este brillante (y frustrante vídeo).

Lee el artículo completo en Hipertextual.

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Aprendizaje por condicionamiento: de Pavlov a Albert B.

  • 04/11/2016
  • Rita Arosemena P.

Se define aprendizaje por condicionamiento como el proceso por medio del cual se efectúa un cambio en la conducta a través de la experiencia o la asociación de eventos o estímulos. 

La capacidad de aprender posibilita la adaptación de todo individuo a los cambios del entorno y el reconocimiento de las señales del mundo externo. Desde luego, se distinguen diferencias importantes entre los modelos de aprendizaje por condicionamiento clásico y condicionamiento operante. 

Este artículo propone un recorrido histórico y conceptual de ambos enfoques. 

El aprendizaje según el conductismo

Teoría del condicionamiento clásico

La teoría del condicionamiento clásico deriva de los experimentos del fisiólogo ruso Iván Pavlov, quien durante el estudio del aparato digestivo canino notó que los animales salivaban al ser expuestos a estímulos asociados con la comida sin que fuera necesaria la presencia física de esta.

El sonar de una campana o los pasos de los investigadores bastaban para desencadenar un mecanismo fisiológico en los perros relacionado con la primera fase de la digestión, lo que llevó a Pavlov a dirigir su investigación hacia una importante conclusión científica: los perros salivaban al escuchar la campana porque habían aprendido que el sonido de esta precedía la alimentación, por lo cual la respuesta inmediata a nivel orgánico era la preparación de las glándulas salivales.

En este proceso de condicionamiento intervenían factores clave:

  • El estímulo incondicionado (EI), que viene siendo aquel que produce invariablemente una reacción (en este caso, la comida).
  • La respuesta incondicionada (RI), que es provocada por el estímulo incondicionado (la salivación).
  • El estímulo condicionado (EC), que se considera neutro porque no produce ninguna respuesta al menos que se haya dado el pareamiento (la campana).
  • La respuesta condicionada (RC), que es el resultado de mezclar el estímulo incondicionado y el estímulo condicionado (comida + campana = salivación al escuchar la campana).

El aprendizaje por condicionamiento clásico es una de las teorías más trascendentales de la psicología científica, y también una de las más polémicas en cuanto sirvió de base para realizar experimentos en humanos, algo que, por supuesto, tuvo mucho que ver con el Manifiesto impulsado por John B. Watson.  

Antes de un Manifiesto Conductista formalmente planteado, la psicología limitaba sus experimentos a los animales. Fue John B. Watson quien se refirió por escrito a una necesidad inaplazable de abandonar esta parcialización para realizar estudios integrales de los procesos conductuales en el individuo.

El aprendizaje por condicionamiento clásico es una de las teorías más trascendentales de la psicología científica, y también una de las más polémicas

Partiendo del condicionamiento y con el trasfondo del conductismo manifiesto, Watson encabezó el experimento de Douglas Merritte, apodado «Albert B» o «Pequeño Alberto», cuyo objetivo era instaurar una fobia a las ratas blancas y a los objetos peludos en un niño de 9 meses mediante condicionamiento clásico empleando como estímulo condicionado el sonar de una vara de metal al ser azotada contra la pared, a la vez que se mostraba al niño la rata blanca y los ítems peludos. 

El condicionamiento del Pequeño Alberto impulsó una serie de investigaciones experimentales sobre el aprendizaje en sujetos humanos, entre ellas, investigaciones acerca de la erradicación de las fobias y el tratamiento de la ansiedad.   

Reseña del experimento del Pequeño Alberto 

Teoría del Condicionamiento Operante

Posterior al condicionamiento clásico, se desarrolló una variante que introdujo factores llamados reforzadores (recompensas o castigos), con el propósito de reafirmar una conducta deseada o suprimir una indeseada.

A esta versión impulsada principalmente por Thorndike y Skinner, se le conoce como condicionamiento operante o instrumental.

El condicionamiento operante propone, entonces, que el sujeto no aprende por un mero estímulo con base en necesidades biológicas (como ser alimentado) sino que es necesario aplicar el uso de reforzadores positivos (recompensas) o refuerzo negativo, que consiste en la sustracción de un elemento dentro del esquema de aprendizaje que baste para “persuadir” al individuo de dar continuidad a la conducta deseada.

Así, un ejemplo sería el condicionamiento operante de un niño para aumentar sus horas de estudio de piano mediante refuerzo positivo (premiándolo con su dulce favorito) o refuerzo negativo (diciéndole que no tendrá que hacer alguna tarea asignada previamente si dedica más horas de estudio al piano).

Además de los reforzadores como método para “cuajar” el aprendizaje de una conducta deseada, el condicionamiento operante considera el empleo del castigo con una función de debilitamiento de una conducta indeseada, mediante la adición de un elemento desagradable al esquema de aprendizaje.

El condicionamiento operante propone que el sujeto no aprende por un mero estímulo biológico, sino que es necesario aplicar refuerzos o castigos

Dentro del condicionamiento operante también hallamos la conducta supersticiosa, que implica que los individuos tienden a repetir aquellas acciones (aunque fortuitas) previas al recibimiento de un refuerzo positivo (recompensa), o que hayan sido relacionadas con este.

Por ejemplo, un sujeto puede adoptar la conducta supersticiosa de vestir todos los días el mismo pantalón si llevándolo puesto, con anterioridad, tuvo la fortuna de encontrarse un billete de cien dólares. 

Otro fenómeno que forma parte del condicionamiento operante es el desamparo aprendido. Este consiste en una incapacidad adquirida para el aprendizaje de ciertas conductas que involucran la obtención de una recompensa o evitan un estímulo aversivo.

Un ejemplo muy popular es la investigación experimental realizada con dos grupos de perros (uno de control y otro experimental), en la cual el primero era sometido a descargas eléctricas (castigo) con la posibilidad de suspender las descargas presionando un botón con la nariz.

El grupo experimental, mientras tanto, era sujeto a las mismas condiciones salvo que no era posible detener las descargas.

Más adelante, se encontró que el grupo de control aprendía con mayor facilidad en circunstancias semejantes y que el grupo experimental no solo tenía dificultades para aprender sino que presentaba síntomas asociados con la depresión humana.

Esto sugiere una influencia considerable de las experiencias negativas en el proceso de aprendizaje.

El condicionamiento operante puede ser utilizado para modificar rasgos conductuales de carácter biológico como el ritmo cardíaco y la temperatura corporal, técnica llamada biorretroalimentación, al igual que para erradicar males como la ansiedad y problemas de concentración mediante el monitoreo y control de las ondas encefálicas, procedimiento que recibe el nombre de neurorretroalimentación.

¿Cuándo tiempo permanece el aprendizaje por condicionamiento?

La extinción y recuperación del aprendizaje depende de si somos capaces de vencer la interferencia 

El tiempo de adquisición del aprendizaje varía según la conducta instaurada.

Puede distinguirse entre conductas naturales (en términos biológicos, como la salivación en los perros de Pavlov) y conductas adquiridas (como enseñar a un gato a saltar de silla en silla). El aprendizaje de conductas de origen biológico, desde luego, conlleva un periodo de adquisición menor que el aprendizaje de conductas no biológicas.

Pero una vez cuajado el aprendizaje, ¿qué ocurre? ¿Durante cuánto tiempo se conserva? ¿Cómo se extingue y se recupera una conducta?

Supongamos que un niño teme al sonido de la puerta principal por las noches porque sabe que su padre llegará alcoholizado y golpeará a su madre. Más adelante, el matrimonio se disuelve y el niño se queda con su madre mientras que el padre se marcha. Transcurren unos meses sin que el niño escuche el sonido de la puerta principal por las noches, pero si de pronto, fortuitamente, la llegada de una visita coincidiera con el horario en que solía llegar el padre, el niño probablemente volvería a sentir miedo, aunque a una escala menor. 

Lo mismo ocurre con el condicionamiento operante, salvo que se introduce la interferencia (estímulos falsos) que pudieran darse en el proceso de extinción ante la ausencia de reforzamiento.

Si le enseñamos a un gato a saltar de silla en silla reforzándolo con un bocadillo pero eventualmente dejamos de recompensarlo al completar el ejercicio, es muy probable que poco a poco deje de hacerlo o que opte por una conducta distinta, como caminar sobre la mesa.

La extinción y recuperación del aprendizaje, en este caso, depende de si somos capaces de vencer la interferencia. 

El dinero es un reforzador secundario por excelencia, ya que se asocia con todos los reforzadores primarios

Otros elementos que fungen una función importante durante el condicionamiento, ya sea clásico u operante, son la generalización y la discriminación.

El primero de estos se refiere, como su nombre lo indica, a una concepción universal del estímulo o respuesta en cuestión que puede llevar a un condicionamiento drástico. Por ejemplo, en el experimento de Pequeño Alberto se dio una asociación que llevó al sujeto a desarrollar fobia a las ratas blancas y peludas, pero también a cualquier objeto blanco y peludo (generalización de estímulo, porque se universaliza el EI).

En el condicionamiento operante ocurre lo mismo: el gato que aprende a saltar de silla en silla porque se le da un bocadillo puede verse saltando también de mesa en mesa, esperando obtener la misma recompensa. Al menos que esta se dé únicamente cuando salta de silla en silla, que era la conducta a aprender inicialmente, se da una generalización de respuesta.

Además de los factores estímulo-respuesta o estímulo-respuesta-reforzamiento observados según el tipo de condicionamiento, es interesante la posibilidad de aplicar un condicionamiento de orden superior, mediante el cual se introduce un nuevo objeto en función de EC y el EC original es utilizado como EI. Por ejemplo: Pavlov empleó como EI una campana (originalmente empleada como EC) y como EC, un cuadrado negro que al ser mostrado previamente al sonar de la campana producía salivación.

Existen también los reforzadores secundarios, que se determinan tras haber sido asociados con reforzadores de tipo primario: comida, agua y sexo.

El dinero, por ejemplo, es un reforzador secundario por excelencia, ya que se asocia con todos los reforzadores primarios.

También es importante la contingencia de los hechos condicionantes, la cual consiste en el establecimiento necesario de una relación causal entre el EI y el EC, de manera que el sujeto pueda dar por sentado que una cosa precede a la otra.

En el experimento de Pavlov es fundamental que el EC (la campana) preceda al EI (comida) para que de este modo los perros aprendan que el sonido de la campana anuncia el alimento y, eventualmente, saliven con sólo oír la campana.

Puede darse también que el EC sea posterior al EI, en este caso: que la campana suene luego de haber alimentado a los perros. Bajo estas condiciones, se habla de un condicionamiento para atrás y el objetivo del aprendizaje consiste en instaurar en el sujeto experimental, en lugar de un estado de alerta, un estado de relajación. 

Referencias: APA | Revistas UNAM

  • Clínica

Por qué la ansiedad a veces se diagnostica como TDAH en niños

  • 03/11/2016
  • Alejandra Alonso
Ansiedad

La ansiedad y el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) son condiciones que pueden darse al mismo tiempo en los niños. Pero también puede pasar que sus conductas se confundan debido a la delgada línea divisoria que hay entre el diagnóstico de ansiedad y TDAH, lo que provoca errores en el diagnóstico y, por ende, también en el tratamiento.

A veces nos apresuramos a diagnosticar TDAH, sin tener en cuenta el contexto en el que aparecen los síntomas, lo que es crucial para realizar el diagnótico adecuado. Es muy importante que tanto los padres, como los profesionales estemos atentos a este tipo de situaciones. El blog Psychentral publicó una serie de puntos que pueden servir de guía para observar más detalladamente la conducta de los niños y ofrecerles una ayuda eficaz.

1. Cuando los niños ansiosos están muy preocupados pueden perder concentración

Un niño ansioso tendrá pensamientos abrumadores. Durante la clase de matemática pueden estar preocupados pensando quién jugará con ellos en el recreo. Tal vez estén pensando en si usted está a salvo o no. Tal vez la maestra lo/la llame, pero el/ella no la escucha debido a que está demasiado ocupado preocupándose.

2. Cuando el niño ansioso se siente abrumado puede parecer desorganizado

De nuevo, estos niños pasan mucho tiempo preocupándose. Están concentrados en sus preocupaciones, no en su organización.

3. Cuando los niños ansiosos están nerviosos pueden ser hiperactivos

Cuando alguna situación los tiene asustados y preocupados no pueden quedarse quietos. Son una bola de nervios.

4. Cuando el niño ansioso está nervioso generalmente se ve agitado

Suelen retorcerse, si están estresados pueden romper papel, hacer huecos en su ropa, romper su borrador, etc. Están inquietos debido a sus pensamientos, no a su cuerpo.

Preste atención a las siguientes preguntas si le preocupa que su hijo tenga un diagnóstico errado de TDAH:

Cuando su hijo está hiperactivo ¿es antes o después de que algo lo haya puesto nervioso? ¿Antes o después de la escuela? ¿Antes de una actividad?¿Antes de ir a dormir?

Cuando su niño no logra concentrarse ¿está soñando despierto con Minecraft o Legos o está luchando con sus preocupaciones?

Cuando su hijo está siendo desorganizado ¿es porque es incapaz de organizarse o porque se está sintiendo abrumado?

Cuando ve al niño agitado e inquieto ¿es por aburrimiento o nerviosismo?

Desafortunadamente, es muy difícil discernir entre ansiedad, TDAH o ambos. Algunos niños se ven hiperactivos e irritables cuando realmente están ansiosos. Suele pasar más en niños que en niñas, pero también puede pasarles a ellas.

Si el niño ha experimentado abuso o traumas, el TEPT puede verse muy parecido al TDAH en niños también. Los niños con TEPT pueden estar hipervigilantes y desconcentrados debido a los flashbacks y miedos.

Es muy importante entender qué es lo que está dirigiendo la conducta (hiperactividad, falta de concentración, desorganización y agitación) del niño, ya que así se le podrá dar una ayuda más efectiva.

Si su hijo/a está recibiendo un tratamiento para TDAH, no lo interrumpa. De haber dudas sobre un posible error en el diagnóstico, por favor hablar con su pediatra, terapeuta o psiquiatra.

Fuente: PsychCentral

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