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Psicología humana en tiempos de máquinas 💞

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  • Ciencia

¿Cómo afecta el trabajo del psicoterapeuta su vida personal?

  • 21/11/2016
  • Karemi Rodríguez Batista
Psicologo en Shutterstock

El ser psicoterapeuta es una desafío complejo, sin duda. Son muchas las historias de lucha, dolor, trauma, y también de amor y de sorprendentes recuperaciones que se escuchan a lo largo de la práctica.

Cuando el psicoterapeuta se va a casa, estas historias se van con él. Pero, ¿hasta qué punto? ¿Cómo se ve afectado por todo esto? ¿Cómo se traduce en su vida y en la de sus seres queridos?

Lo que los psicoterapeutas aprenden de sus clientes y cómo impacta en su vida personal y profesional ha sido una fuente de interés en los últimos años. Es curioso, mientras existe una gran investigación sobre la forma en que el cliente aprende del psicoterapeuta, hay en contrapartida muy poca literatura sobre lo que el terapeuta aprende de sus clientes.

En un estudio exploratorio cualitativo realizado por el Dr.  Hatcher y sus colaboradores en el año 2012 se entrevistaron a 61 psicólogos de toda América del Norte con el objetivo de detectar lo que los psicoterapeutas pudieron haber aprendido y cómo se han visto afectados por sus clientes tanto personal como profesionalmente. Los participantes respondieron a nueve preguntas abiertas (puedes verlas en el enlace a la investigación de arriba) que daban cuenta de lo que habían aprendido con sus clientes y cómo aquello había influenciado las siguientes áreas de su vida personal y profesional: la toma de decisiones éticas, sus relaciones, el afrontamiento, las lecciones de vida, el valor, la sabiduría, la psicopatología, la personalidad, las diferencias culturales, el desarrollo de vida y más. Las respuestas se realizaron con mucho detalle, y se clasificaron temáticamente y por orden de frecuencia. Los terapeutas confesaron haber aprendido mucho y expresaron un profundo respeto por la resiliencia y coraje de sus clientes.

Cuando el psicoterapeuta se va a casa, las historias se van con él

Otra investigación realizada para la revista Professional Psychology Research and Practicen en el año 2000 por Radeke y Mahoney, basada en una encuesta a 276 psicólogos divididos en dos grupos (investigadores y practicantes), apunta que, aunque sí que se producen cambios en la persona del psicoterapeuta, no está claro si estos cambios son los mismos para psicólogos investigadores que para practicantes.

Al contrario de los investigadores, los psicoterapeutas practicantes reportaron más ansiedad, depresión y cansancio emocional, aunque confesaban encontrarse más satisfechos con sus vidas y con más probabilidad de sentir que su trabajo les había influenciado para bien.

Otra investigación más reciente, de la mano de Marit Râbu y sus colaboradores concluye que el trabajo como psicoterapeuta implica desarrollar más apertura, tolerancia y creatividad, pero también más vulnerabilidad a sentimientos de inadecuación, aislamiento y desesperación.

Una respuesta recurrente dada por los psicoterapeutas entrevistados fue que había sido un privilegio estar cerca de la vida esas personas no solo para acompañarlas en su dolor y sufrimiento, sino en ver su capacidad, a veces notable, para hacer frente y adaptarse. Esto, agregaban los profesionales de la salud, les ayudó a enriquecer sus propias relaciones y vida en general.

ser psicoterapeuta implica mayor apertura, tolerancia y creatividad, pero también vulnerabilidad

Con respecto al dolor y sufrimiento, señalaron que la edad y experiencia los había hecho más sensibles en el transcurso de su carrera. De hecho, la mayoría coincide en que entre los desafíos más difíciles se encontraba el trabajo con clientes suicidas. Algunos señalaron el sentimiento abrumador de culpa por no haber podido proporcionar apoyo suficiente.

En conclusión, investigaciones cualitativas de este orden producen un material muy rico para el análisis y la reflexión, pero inevitablemente a costa del control metodológico, haciendo difícil saber cuánto de estos hallazgos se pueden generalizar. Además, los investigadores advierten otros sesgos a tomar en cuenta como las orientaciones de los participantes (mayormente humanistas y relacionales) que pudieron haber influido en sus respuestas, así como el momento vital y profesional de los entrevistados.

Sin embargo, con los puntos que sí podemos quedarnos son en relación al coste emocional que la práctica supone, con mucha responsabilidad y estrés por un lado, y llena de invaluable aprendizaje y riqueza por el otro. Por ello hemos de estar preparados y tomar precauciones a fin de preservar lo mejor de nuestro quehacer profesional; cultivando la compasión de uno mismo, protegiendo el propio espacio interior, cultivando otros intereses, socializando con otros ajenos a la profesión, pintando, tocando un instrumento, ejercitándose o conectándose con la naturaleza. Sin olvidar, por supuesto, los tres pilares básicos en nuestra práctica: la teoría, la supervisión y nuestra propia terapia personal (o trabajo personal).

Fuentes: The Quality Report I The British Psychological Society

  • Ciencia

Una breve privación de la vista en los bebés, reorganiza el cerebro

  • 18/11/2016
  • Mauro Colombo

Una breve privación del sentido de la vista en bebés, reorganiza de forma permanente los cortex sensoriales, según un nuevo estudio publicado este mes en Current Biology.

Pacientes operados a los 6 meses de vida de cataratas responden de forma más rápida y eficaz a estímulos auditivos que visuales, a diferencia de personas que no han sufrido ningún tipo de privación visual. En estos sujetos, el sentido auditivo se ha convertido en dominante, a pesar de no poseer en el presente ningún problema de vista.

Personas que fueron privadas de la vista de bebés, reconocen estímulos auditivos de forma más rápida y eficaz que los visuales.

El estudio, que fue realizado por investigadores de la Universidad Católica de Lovaina (UCL) y de la Universidad de Toronto, muestra hasta qué punto los primeros meses de vida son cruciales para la interacción de las regiones sensoriales.

La investigación se basó en once sujetos que fueron observados durante 25 años. Todos ellos habían sido operados de cataratas a la edad de seis meses (de media). En la actualidad, los sujetos de la investigación no padecen ningún problema de visión, si bien presentan ligeros inconvenientes como la dificultad de percibir movimientos no biológicos (hacia la derecha o la izquierda) y una disminución de la capacidad de reconocer diferencias entre rostros.

Durante la investigación, los sujetos tuvieron la tarea de reconocer estímulos visuales y auditivos que surgían de pronto, tanto por la derecha como por la izquierda. Aquellos sujetos que habían sido operados de pequeños, fueron más eficaces para responder a los estímulos auditivos que a los visuales, en comparación con el otro grupo, que no estuvo jamás en una situación de privación visual. Esto significa, según los investigadores, que su sentido del oído se ha refinado.

En quienes sufrieron cataratas de bebés, el sentido dominante es el auditivo.

Se estudió a su vez lo que se llama el costo de cambio de modalidad. Esto es, la dificultad que le causa a una persona reaccionar a dos informaciones de modalidades sensoriales diferentes, como puede ser un sonido (modalidad auditiva) y una luz (visual).

En aquellas personas que jamás sufrieron problemas en su visión, el sentido dominante es el de la vista. Para ellos, resulta más fácil convertir un estímulo auditivo en visual, que al revés.

Sin embargo, en aquellos sujetos que habían sido privados de la vista de bebés, el fenómeno era inverso. Como el dominio sensorial en estas personas se había reorganizado, para ellos resultaba más fácil convertir en auditiva una información visual, que al revés.

El estudio demuestra la importancia para el desarrollo y la organización cerebral, de las primeras experiencias sensoriales. La corteza visual es una de las primeras zonas que se desarrolla en forma rápida. Las primeras experiencias visuales, por tanto, son vitales para el desarrollo de esta área. Al mismo tiempo, los datos indican que la misma se altera de forma permanente, en caso de ser privada de los estímulos necesarios.

Pueden acceder a la investigación publicada en Current Biology aquí.

Fuente: Tendencias de la Salud

 

  • Clínica

¿Una aplicación para detectar autismo?

  • 18/11/2016
  • Mauro Colombo

Una reciente investigación sugiere que el Trastorno del Espectro Autista (TEA) podría ser diagnosticado por medio de una aplicación para celulares, tablets y computadoras.

El estudio, hecho por la Universidad de Buffalo y presentado en la conferencia IEEE Wireless Health durante el mes de octubre, abre perspectivas prometedoras para un diagnóstico temprano.

Una detección temprana del TEA mejora sensiblemente su evolución.

En la actualidad se sabe que una detección temprana mejora sensiblemente las perspectivas de evolución. El problema, es que muchas veces el diagnóstico no aparece sino hasta los 3 o 4 años, o incluso luego.

“Aunque nunca es demasiado tarde para iniciar la terapia, la investigación demuestra que cuanto antes diagnosticamos, mejores serán nuestros resultados», dijo la Dra. Kathy Ralabate Doody, profesora asistente en el Departamento de Educación Excepcional de la Universidad Estatal de Buffalo y coautora del  estudio.

La autora principal de la aplicación se llama Kun Woo Cho, una licenciada que se especializa en ciencias de la comunicación e ingeniería. El estudio incluyó a 32 niños, con edades comprendidas entre los dos y los diez años. La mitad de ellos habían sido previamente diagnosticados con autismo, según los criterios diagnósticos del DSM-V. La otra mitad no poseía TEA.

En la investigación, la aplicación tuvo una eficacia en el diagnóstico del 93,96%.  La misma realiza un seguimiento de los movimientos oculares de los niños, que miran escenas sociales, en general con varias personas. Los movimientos oculares de alguien con TEA suelen diferir de los de una persona que no padece el trastorno.

La aplicación realiza un seguimiento de los movimientos oculares de los niños, mientras miran escenas sociales.

El análisis de datos encontró que las fotos de escenas sociales evocan diferencias en el movimiento ocular entre niños con y sin TEA. Los patrones de seguimiento de los ojos de los niños con autismo mirando las fotos están dispersos, en comparación con un patrón más enfocado de los niños sin TEA. «Especulamos que se debe a su falta de capacidad para interpretar y entender la relación representada en la escena social», dijo Cho.

El uso de la aplicación demora poco menos de un minuto, lo que le da una ventaja importante frente a otros métodos más extensos, o que requieran mayores niveles de atención por parte de los niños.

Luego de esta primera fase de investigación, una ampliación de la misma incluirá a unos 400 niños para evaluar, provenientes del Centro de Trastornos del Espectro Autista en el Hospital de Mujeres y Niños de Buffalo.

Es de destacar que la investigación ha sido verdaderamente interdisciplinaria, ya que incluye conocimientos de tecnología informática, psicología y experiencia médica para la selección de estímulos y la detección de autismo.

Por último, si bien se está recién en una fase de estudio, resultan de gran importancia estos avances en la detección temprana del TEA, ya que, como se mencionó anteriormente, significan una gran diferencia en la evolución del trastorno.

El artículo original está publicado en la web de University at Buffalo

Fuente: PsychCentral

 

  • Ciencia

«Los closets son ventanas hacia nuestro Yo interior»

  • 18/11/2016
  • Rita Arosemena P.

Para la psicóloga Jennifer J. Baumgartner, autora del libro «You Are What You Wear» (Eres Lo Que Vistes), los closets son «ventanas hacia nuestro Yo interior» y no sólo un aspecto superficial de índole estética.

La forma en que nos vestimos, dice Baumgartner, revela mucho acerca de nuestra identidad e incluso refleja posibles tendencias ansiosas y depresivas.

¿Pero qué hay del resto de cosas que hallamos al abrir de par en par nuestro armario o al explorar los rincones de una habitación? ¿Qué tanto dicen nuestros hábitos de acumulación de objetos de nuestra higiene mental?

La acumulación patológica se reconoce como una condición clínica en el Trastorno por Acumulación (TA) así como un síntoma o subtipo del Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC).

Algunas características de los acumuladores patológicos son:

  1. Dificultad persistente para desechar posesiones personales, incluso aquellas que ya no son utilizadas o que carecen de valor práctico.
  2. Sentimientos de angustia o indecisión relacionados con la posibilidad de desechar estas pertenencias.
  3. Malestar clínicamente significativo (comportamiento disfuncional que afecta la vida privada y las relaciones sociales del individuo).

La acumulación se vincula con un apego emocional malsano

Las motivaciones asociadas con la acumulación suelen deberse al establecimiento de fuertes vínculos emocionales en torno a un objeto con base en experiencias o recuerdos, o bien a una certeza de utilidad potencial que hace creer al individuo que es conveniente conservar dichos artículos aunque no los use normalmente.

La acumulación patológica, según los psicólogos Juan Antonio Becerra y Manuel Robles, puede considerarse egodistónica, es decir que comprende pensamientos, impulsos y conductas que no son característicos del Yo sino incongruentes con su personalidad.

«Tengo clientes que dicen que están angustiados con todo el desorden que tienen, y angustiados con la idea de deshacerse de él»

No es necesario experimentar la acumulación como condición clínica (trastorno) para vivir en primera persona los efectos negativos de conservar objetos que no necesitamos y que ya ni siquiera son útiles. No solo porque nuestro entorno físico resulta sobresaturado y esto, según las investigaciones, puede llegar a interferir con nuestra productividad, sino también porque sin siquiera saberlo podríamos estar afectando negativamente nuestra estabilidad emocional.

«Tengo clientes que dicen que están angustiados con todo el desorden que tienen, y angustiados con la idea de deshacerse de él», dice Simon Rego, director de Formación de Psicología en el Centro Médico de Montefiore (Nueva York).

El grado de angustia que experimentan algunas personas respecto a la posibilidad de desechar ciertas posesiones puede responder a un apego emocional malsano, de manera que la presencia del objeto en cuestión no sólo ocupa un espacio físico, también desempeña un rol importante como estímulo externo que podría promover esquemas de pensamiento perjudiciales para el individuo.

Cuando la negación a deshacerse de un objeto se vincula con recuerdos tristes del pasado o memorias traumáticas, la acumulación se encuentra lejos de ser inofensiva.

Acumular objetos que ya no utilizamos puede afectar negativamente nuestro equilibrio emocional

Algunas recomendaciones para deshacerse de objetos acumulados de manera efectiva son:

  1. Empezar poco a poco. No es necesario desechar todo al mismo tiempo, en especial si se trata de artículos con una fuerte carga emocional (como las pertenencias de un ser querido fallecido o de una ex pareja).
  2. Dividir los objetos en utilizables e inutilizables, de manera que sea más fácil reconocer cuáles son aquellos que conservamos por vinculación emocional.

Referencias: WJS

  • Clínica

Hallazgos sobre la actividad física podrían ayudar al tratamiento del Alzheimer

  • 17/11/2016
  • Mauro Colombo

La actividad física produce múltiples beneficios para quien la realiza. También sucede esto a nivel mental; se sabe desde hace tiempo que es incluso un factor protector contra el deterioro cognitivo. Sin embargo, en el caso de los adultos mayores, a medida que envejecen y algunos experimentan deterioro cognitivo, tienden a ser menos activos físicamente.

Amber Watts, profesora asistente de la Universidad de Kansas, afirma:

“La actividad física es muy importante para la función cerebral. Sabemos que para las personas que viven con enfermedad de Alzheimer (EA), la actividad física puede ayudarles a funcionar mejor, enlentecer el deterioro y ayudarles con síntomas como la agitación, la vagancia y el insomnio.”

Según Watts, se sabe muy poco acerca de los patrones de actividad de las personas que experimentan las primeras etapas de EA. Por ejemplo, se carece de datos sobre cómo la progresión de la enfermedad en sí juega un papel en la disminución de la actividad física diaria.

Parte de este problema es que se supone que no son activos físicamente. Sin embargo, señala Watts, su investigación demuestra que en las primeras etapas de la enfermedad son capaces de ser activos, solamente necesitan ayuda.

La actividad física puede ayudar a quienes padecen Alzheimer a funcionar mejor, enlentecer el deterioro y combatir síntomas como la agitación, la vagancia y el insomnio.

Con un colega del Instituto Nacional sobre el Envejecimiento, Vijay R. Varma, estudiaron la actividad física diaria de 92 voluntarios, con y sin EA en el Centro de Enfermedad de Alzheimer de KU, en Kansas City.

Los participantes llevaron acelerómetros Actigraph GT3X + durante una semana.

«Encontramos que las personas con EA tienen diferentes patrones diarios de actividad que las personas sin EA. Ellos pasan menos tiempo en actividad de intensidad moderada, pero tiene que ver con la hora del día, son mucho menos activos por la mañana, cuando la mayoría de las personas están en la cima de la actividad,  y eso puede influir en los cuidadores y las personas que están tratando de ayudar a las personas con demencia».

La mejor actividad para realizar es caminar, afirma Watts. Es de bajo riesgo, seguro, cualquier persona puede hacerlo, no requiere equipo específico, y se puede hacer en cualquier lugar.

La mejor actividad física es caminar. Es segura, no requiere equipo específico y se puede hacer en cualquier lugar.

Hay otras actividades como estiramiento, tai chi, las tareas del hogar, la jardinería, caminar alrededor del centro comercial. Las personas con EA no tienen que ir al gimnasio, solo necesitan hacer algo que los mantenga en movimiento y les impida estar sentados continuamente.

Este estudio aporta información relevante para conocer los patrones de actividad de las personas en etapas iniciales de EA, y desarrollar estrategias específicas de intervención, que puedan optimizar por un lado la actividad física, y por otro mejorar otros aspectos de la vida en estos sujetos, como por ejemplo el sueño.

La investigación actual se ampliará en una nueva en la que participarán voluntarios del Centro de Enfermedad de Alzheimer de KU. Los investigadores están interesados en entender cómo el sueño nocturno y los niveles de actividad interactúan y se influyen mutuamente.

En The University of Kansas pueden acceder a la publicación original.

Fuente: ScienceDaily

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  • T The Classical Mind andrewbharker.substack.com Ensayos de la vida intelectual
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  • Clínica

Adolescentes víctimas de acoso: Un estudio revela tendencias inquietantes

  • 17/11/2016
  • Mauro Colombo

La conducta de acoso constituye un problema de salud pública ampliamente reconocido, del cual sin embargo, se posee poca información con respecto a la población adolescente. Durante este período de la vida, se terminan de consolidar las pautas de comportamiento emocional, sexual y social aceptables. Es por esto que es una etapa de gran importancia, no solo para la salud y el bienestar presente, sino también para el futuro.

Alrededor de un 14% de adolescentes sufre alguna clase de acoso

Un nuevo estudio publicado en el  American Journal of Preventive Medicine, entrevistó a 1.236 jóvenes de ambos sexos seleccionados al azar, y concluyó que cerca del 14% de las niñas y el 13% de los niños, eran víctimas de algún tipo de acoso. A su vez, el análisis determinó que dichos adolescentes eran más propensos a desarrollar síntomas relacionados con la depresión, como a mantener diversas conductas de riesgo.

Los investigadores, a partir de los datos de la encuesta, los desglosaron en tres tipos de perfiles distintos:

·         Uno correspondiente a quienes no eran víctimas

·         Otra categoría de personas que tenían una exposición mínima a, y

·         La categoría de las víctimas

Se considera que el acoso comprende una serie de comportamientos repetidos no deseados. Por esta razón, los investigadores usaron una lista de 19 indicadores de victimización por acoso, y vieron en que forma se repetían.

Los sujetos se dividieron en los tres grupos, a partir de como respondieron a estos indicadores.  El tamaño de las clases fue similar en todos los casos. Un 50% de las niñas y un 53% de los niños, se incluyeron en la categoría de “no víctimas”. Seguido, el 36% de las jóvenes y el 34% de los varones, dentro de la que tenía un mínimo de exposición a conductas de acoso. Y por último, 14% de las mujeres y 13% de los varones, sí calificaban como víctimas de acoso.

El investigador principal Dennis E. Reidy, sostuvo:

«Poco se sabe sobre las tasas y las consecuencias potenciales de la persecución y la victimización en el desarrollo de las poblaciones adolescentes (…) Identificar cómo estas diferentes tácticas de acecho se manifiestan en diferentes combinaciones es crítico porque diferentes perfiles de acoso probablemente confieren grados y formas de riesgo variables. Por ejemplo, una víctima que experimenta principalmente vigilancia por un acosador puede sufrir muchas menos consecuencias físicas, sociales y psicológicas que una víctima de un acosador que muestre más diversidad en este tipo de comportamiento”.

Una vez que los investigadores identificaron los tres tipos de categorías, determinaron aquellos factores potenciales de salud mental y de comportamiento asociados con ser víctima de este fenómeno. Junto con el seguimiento de los indicadores de acoso, la encuesta también preguntó a los adolescentes sobre síntomas psiquiátricos (trastornos del estado de ánimo, estrés postraumático, sentimientos de desesperanza) y conductas sexuales.

Los datos revelaron que los adolescentes que estaban dentro de la categoría de víctimas tenían más probabilidades de reportar síntomas de trastornos del ánimo, además de comportamientos de riesgo y abuso de sustancias; en comparación con los otros dos grupos de jóvenes.

Este estudio demuestra que un porcentaje considerable de adolescentes sufre un comportamiento que repercute negativamente en sus vidas, pudiendo afectar su salud mental no solo en el presente, sino también marcando de forma duradera la forma en la que establecerán relaciones en el futuro. Con respecto a esto último, es un problema que concierne también a quienes toman el papel de victimario, ya que al incorporar estos hábitos conductuales para con otros sujetos, es probable que los continúen repitiendo conforme pasa el tiempo.

La investigación fue publicada en American Journal of Preventive Medicine

Fuente: PsyPost

  • Ciencia

Identidad étnica importa más a niños negros y mestizos que a los blancos

  • 17/11/2016
  • Rita Arosemena P.

Un estudio realizado por la Universidad de Washington ha explorado la percepción que los niños de 7 a 12 años tienen acerca de su propia identidad de género y etnia.

De acuerdo con los resultados de la investigación, en este rango de edad no sólo tiene lugar una reflexión respecto a quiénes somos sexualmente y como parte de un grupo étnico, también se explora el significado y la importancia de pertenecer a un género u otro o ser de una descendencia específica, un proceso que se ve impulsado e incluso influenciado por los medios de comunicación.

«Los niños son bombardeados con mensajes acerca de la etnia, el género y los estereotipos sociales. Estos mensajes implícitos y explícitos influencian rápidamente su autoconcepto y aspiraciones», explica Andrew Meltzoff, co fundador del laboratorio l-LABS y co autor del estudio.

La investigación fue publicada en el diario científico «Cultural Diversity & Ethnic Minority Psychology», y se basó en una serie de entrevistas realizadas a 222 niños entre el segundo y el sexto grado de educación elemental de escuelas públicas de la ciudad de Tacoma, en Washington. Ninguna de las instituciones educativas tenía más del 50% de un grupo racial concreto, y más del 75% de los estudiantes eran elegibles para educación gratuita o alimentación escolar a precio reducido.

Los investigadores pidieron a los niños que ordenaran una serie de tarjetas según su importancia, las cuales estaban etiquetadas con los conceptos de niño, niña, hijo, hija, estudiante, asiático, hispano, negro, blanco y atleta. También se pidió a los participantes que seleccionaran aquellas tarjetas que consideraban eran aplicables a una descripción de sí mismos.

Más adelante, se solicitó a los niños que expresaran su opinión acerca de lo que significaba ser un niño o una niña, negro, blanco o mestizo, y qué tan importante era para ellos la identidad de género y de etnia.

«El inconveniente no está en que seamos diferentes. Está en la jerarquía y en los valores que otorgamos a esas diferencias» (leoandra rogers)

Los resultados del estudio concluyeron que el factor familiar (ser un hijo o una hija) es el más importante para los niños, seguido de:

  • Ser un estudiante
  • Ser niño o niña (género)
  • Ser un atleta (estatus social)

La etnia fue el factor de identidad personal calificado como menos importante, sin embargo, los niños de etnia negra y mestiza mostraron una tendencia a ubicar este elemento en un escalón más importante que los niños de etnia blanca.

En cuanto a la preguntas abiertas, los niños de etnia negra y mestiza se refirieron a un sentir de orgullo étnico con mayor frecuencia que los niños de etnia blanca.

Por otro lado, la identidad familiar resultó ser más importante para los niños que para las niñas, mientras que los niños dieron más importancia a ser atletas que las niñas, especialmente los varones de etnia negra.

«De alguna manera, esto sugiere que los niños blancos y los niños de etnia negra están navegando en mundos muy diferentes cuando se trata de la raza y están pensando en la raza en términos muy diferentes», explica Leoandra O. Rogers, autora principal del estudio. «La mayoría de los niños blancos diría que no es importante, que no importa, pero los niños de etnia negra dirían: ‘Sí, la raza me importa'».

«Los niños son bombardeados con mensajes que influencian su autoconcepto y aspiraciones» (Andrew Meltzoff)

Si bien la equidad que los niños de etnia blanca demostraron al referirse a la identidad étnica es positiva, Rogers considera un tema de atención el hecho de que los niños de etnia negra y mestiza tengan otra perspectiva del asunto.

En términos generales, los niños catalogaron la identidad de género como un factor más importante que la identidad étnica. Esto tiene sentido para Rogers, quien considera que «los niños son clasificados en términos de niña o niño todo el tiempo». No obstante, esta podría ser también una señal de que el tema de la etnia está siendo silenciado, que los niños piensan que no está bien hablar de ello.

«El inconveniente no está en que seamos diferentes. Está en la jerarquía y en los valores que otorgamos a esas diferencias», dijo Rogers. «Realmente necesitamos más información y entender qué tipo de mensajes promueven justicia social y equidad y cuáles promueven ceguera, rechazo y silencio». 

Fuente: Science Daily

  • Clínica

“Cualquiera puede convertirse en víctima de un psicópata” – EFE Salud

  • 17/11/2016
  • Rita Arosemena P.

El diario EFE Salud ha publicado una entrevista al psicólogo Iñaki Piñuel, autor del libro «Amor Zero: Cómo sobrevivir a los amores con psicópatas», donde se habla del proceso y las repercusiones individuales de establecer una relación sentimental con una persona de conducta psicopática, una condición que, si bien no es reconocida como un desorden psicológico o psiquiátrico, se aborda dentro del Trastorno Antisocial de la Personalidad.

Desde luego, el término psicopatía ha sido mal utilizado y, consecuentemente, mal entendido en gran medida por la influencia mediática, que ha difundido el estereotipo de villano perverso y de actitud demencial cuya vida transcurre en un devenir carcelario.

Esta no es necesariamente una señal irrefutable de psicopatía, y de hecho, los expertos coinciden en que el psicópata que más daño psicológico puede ocasionar es el integrado, es decir: el que pasa completamente desapercibido.

En su libro, Piñuel ofrece recomendaciones para quienes se han visto involucrados o atraviesan en este momento una relación estrecha con alguien que cumple en frecuencia e intensidad los rasgos más comunes asociados con la psicopatía y descritos por el psiquiatra Robert Hare en su lista de verificación, a saber:

  • Encanto superficial
  • Estimación grandiosa (exageradamente alta) de sí mismos
  • Necesidad de estimulación
  • Mentira patológica
  • Astucia y manipulación
  • Falta de remordimiento o culpa
  • Afecto superficial (respuesta emocional superficial)
  • Callosidad y falta de empatía
  • Estilo de vida parasitario
  • Controles de comportamiento deficientes
  • Promiscuidad sexual
  • Problemas de comportamiento temprano
  • Falta de objetivos realistas a largo plazo
  • Impulsividad
  • Irresponsabilidad
  • No aceptación de responsabilidad por acciones propias
  • Muchas relaciones matrimoniales a corto plazo
  • Delincuencia juvenil
  • Revocación de la libertad condicional
  • Versatilidad criminal

De acuerdo con Piñuel, los psicópatas integrados poseen «una sofisticadísima capacidad para el mal, son incapaces de ponerse en el lugar de sus parejas, sentir pena, lástima o compasión por ellas». No obstante y a pesar de estas características, resulta sumamente difícil identificarlos, ya que se ocultan bajo una máscara de encanto y bondad y suelen ser individuos intelectualmente bien dotados.

Este factor dibuja una brecha diferencial entre la psicopatía y la sociopatía, dos términos a menudo confundidos o tomados como sinónimos: un sociópata que realiza un acto de crueldad aún cuenta con una conciencia moral que se lo reclama, mientras que un psicópata, simplemente, no tiene conciencia.

Un psicópata es incapaz de ponerse en el lugar de otra persona, sentir pena, lástima o compasión por ella

Vulnerabilidad personal: factor de riesgo que puede atraer a un psicópata

«Cualquiera puede convertirse en víctima de un psicópata», explica Piñuel, sin embargo, existe un factor que considera puede incrementar las probabilidades de ser elegido por un psicópata integrado, el cual describe como «una vulnerabilidad personal» que se ve determinada por un historial familiar de violencia física, verbal o psicológica, así como abuso de sustancias.

Las personas que provienen de este tipo de ambiente son más vulnerables en la adultez porque «quieren creer que han encontrado el amor de sus vidas, aquel que les va a cuidar y curar sus heridas».

 «UN PSICÓPATA ES UN EXPERTO EN MANTENER RELACIONES SUPERFICIALES» (Iñaki Piñuel) 

Para Piñuel, la técnica de aplicación por excelencia para desvincularse de un psicópata es cortar por completo la comunicación, ya que la proximidad plantea riesgos para la víctima y la hace propensa a recaer en el ciclo tóxico incluso si ha habido un rompimiento de la relación.

Algunas señales que Piñuel considera podrían ser indicio de una personalidad psicopática son:

  1. Almagelización temprana, que consiste en hacer creer a la víctima desde el inicio que se percibe una conexión trascendental con ella, que son «almas gemelas» o que están hechos el uno para el otro.
  2. Sexo instrumental, o sostener relaciones íntimas como una herramienta de control sobre el otro. Una vez consumado el acto, sin embargo, el sujeto se muestra frío y apático.
  3. Sensación de abandono por parte de la víctima, la cual deriva de una capacidad del individuo psicópata para forjar un vínculo de dependencia emocional que hace a su compañero sentirse necesitado de atención y compañía constante.
  4. Facilidad para detectar puntos vulnerables y aprovecharse de ellos. El psicópata posee una gran habilidad para identificar puntos débiles en los demás, realiza lecturas con gran precisión y saca provecho de aquello que aflige a los demás.
  5. Sentir de afectación psicológica, lo cual implica malestar, depresión o desbalance mental, incluso ideación suicida. La víctima de un psicópata percibe dentro de sí que su identidad ha sido vulnerada y eso le impide experimentar la vida con disfrute.
  6. Tono acusatorio hacia las ex parejas. El psicópata culpa a sus parejas anteriores de haber sido celosas o psicóticas y se victimiza a sí mismo.
  7. Comportamiento dual que impide al resto del mundo percibir las conductas dañinas que sufre la víctima. Las personas que sostienen una relación con un psicópata pueden ser tomadas por paranoicas o dementes al momento de describir el comportamiento de sus parejas a los demás, ya que el psicópata, explica Piñuel, «es un experto en mantener relaciones superficiales».

Fuente: EFE Salud

  • Ciencia

Un implante cerebral permite comunicarse a una mujer paralizada

  • 16/11/2016
  • Mauro Colombo

La Esclerosis Lateral Amiotrófica, es una dolencia neurodegenerativa, que paraliza progresivamente todos los músculos, dejando la mente intacta. El miedo de las personas a quedar encerrados en su propio cuerpo cumple un rol fundamental en la toma de decisiones, ya que, como dice Nick Ramsey, profesor de neurociencia cognitiva en el Centro Médico Universitario de Utrecht (Holanda):

“La mayoría de los pacientes optan por no usar el respirador y deciden morir. Por un lado no quieren ser una carga para sus familias además tienen miedo de quedarse encerrados en su propio cuerpo”.

En el caso de Hanneke de Bruijne, de 59 años, esta adversidad le hizo optar diferente. Cuando sus pulmones dejaron de tener movilidad propia, pidió que le implantaran una máquina de respiración asistida. Todo su cuerpo había quedado inmóvil, excepto sus ojos. Ella lograba comunicarse a través de sus ojos, una máquina seguía sus movimientos.

Luego de presentarse como voluntaria en un estudio pionero, se sometió a una operación, que consistió en hacer unos pequeños orificios en el cráneo para introducir electrodos en la corteza cerebral.

Cuando De Bruijne piensa en mover los dedos de la mano derecha, los implantes captan la señal cerebral y la traducen a un click de ratón en un ordenador. Un transmisor similar a un marcapasos implantado bajo su clavícula emite esas señales a un ordenador, lo que le permite manejar un teclado sin necesidad de mover ningún músculo. Los médicos del centro holandés han desarrollado la programación de la máquina, para que, por ejemplo, sea capaz de predecir qué palabra se desea escribir.

La adaptación al sistema fue de siete meses, hasta que la paciente aprendió cómo manejarlo. Según ella manifiesta, el sistema le resulta igual de útil que el anterior, aunque es un poco más lento (le permite escribir dos letras por minuto). Sin embargo, a diferencia del sistema anterior, hoy por hoy logra comunicarse incluso fuera de su casa, algo que no sucedía antes. Otra de las ventajas de este procedimiento, es que no se ve afectado por las condiciones de iluminación, cosa que sí les sucede a los sistemas de reconocimiento visual, que se detienen al no haber una iluminación óptima.

En el futuro con estas operaciones se podría mejorar la comunicación en pacientes totalmente paralizados. En palabras de Ramsey:

“Nuestro objetivo final es que aquellos pacientes que deseen seguir viviendo tengan la posibilidad de comunicarse de forma independiente”

El próximo año se realizará un estudio piloto con dos pacientes más y si cumple con las expectativas del proceso, se realizará una investigación más amplia con veinte personas en Estados Unidos, Francia, Japón y Holanda.

Jesús Esteban, coordinador del grupo de Enfermedades neuromusculares de la Sociedad Española de Neurología, comenta:

“Los dispositivos que graban el movimiento de los ojos siguen siendo más versátiles como herramienta de comunicación para personas paralizadas. Pero estos nuevos implantes cerebrales abren un nuevo campo y permitirían realizar tareas sencillas como cambiar de canal en la televisión, llamar a alguien o controlar electrodomésticos”

El índice de diagnóstico solo en España de ELA es de 4.000 personas. Esto significa que una de cada 400 personas sufrirá esta enfermedad. Intervenciones de este tipo no sólo mejoran la calidad de vida de las personas que la padecen, sino también la de todo el círculo cercano y cuidadores.

La investigación fue publicada en New England Journal of Medicine

Fuente: El País

  • Ciencia

Revelan el mecanismo que incorpora las neuronas nuevas a la corteza cerebral

  • 16/11/2016
  • Mauro Colombo

Investigadores del CONICET y de la Fundación Instituto Leloir, en Argentina, identificaron el circuito que activa el crecimiento de las neuronas jóvenes que se fabrican en el hipocampo durante procesos de memoria y aprendizaje, y que las conectan con las redes neuronales del cerebro.

Se conoce desde hace unas décadas atrás, que el cerebro, contrario a lo que se suponía anteriormente, continúa fabricando neuronas a lo largo de toda la vida, en un proceso que lleva el nombre de neurogénesis adulta. A su vez, se descubrió que estas neuronas se encargan de procesar información de eventos asociados al aprendizaje.

El cerebro fabrica neuronas durante toda la vida, en un proceso llamado neurogénesis adulta.

Lo que no se conocía hasta el momento, sin embargo, es el mecanismo encargado de «enchufar» estas nuevas neuronas, para participar de los procesos de aprendizaje.

En modelos animales de laboratorio, los investigadores descubrieron que un circuito particular de células nerviosas, conocidas como “interneuronas gabaergicas”, es responsable de activar el desarrollo de las neuronas nuevas, captarlas e integrarlas en los circuitos del hipocampo donde contribuyen al aprendizaje. Si este circuito está activo, las neuronas nuevas se enganchan rápidamente. Pero si queda «apagado», esto no ocurre.

¿Cómo se hizo el descubrimiento?

Los investigadores separaron dos grupos de ratones, en dos cajas diferentes. La primera era una «caja aburrida», con un tapizado acolchado de viruta de madera, comida y todo lo que necesitaran para estar cómodos; y la otra era una especie de “miniparque de diversiones” donde tenían juguetes para explorar y jugar, esto es, distintos estímulos para la curiosidad.

En palabras de Alejandro Schinder, investigador principal del CONICET en el Instituto de Investigaciones Bioquímicas de Buenos Aires (IIBBA, CONICET – Instituto Leloir) y jefe del Laboratorio de Plasticidad Neuronal del Leloir, quien lideró al equipo:

«Lo que vimos -mediante el empleo de técnicas avanzadas de microscopia- es que si al ratón lo pasamos de la jaula aburrida a la que está llena de estímulos durante un breve periodo (dos días), las neuronas nuevas que nacen en el hipocampo y que están más o menos en la mitad de su desarrollo crecen rápidamente y se conectan con las neuronas preexistentes de esta región del cerebro. Por el contrario, en un ratón aburrido, esas neuronas tardan bastante tiempo en desarrollarse y conectarse, al punto que pueden quedar desconectadas y ser eliminadas.»

A su vez, lo que observaron fue que la experiencia «divertida» activaba de manera simultánea neuronas gabaérgicas que promovían la integración de las neuronas nuevas.

Para corroborar estos resultados, los investigadores realizaron otra prueba. Simularon el ambiente motivador, activando de manera artificial (mediante proteínas sintéticas) estas neuronas gabaergicas. Se obtuvo el mismo efecto que en el «parque de diversiones», las neuronas jóvenes se conectaron rápidamente.

En un ambiente de aprendizaje, las nuevas neuronas se integran rápidamente con las existentes.

Por último, realizaron el experimento opuesto. A los roedores del parque de diversiones les apagaron sus neuronas gabaergicas. El resultado fue que los animales se comportaron como en la caja aburrida, sin conectar rápidamente las neuronas nuevas a las preexistentes.

Implicancias y futuras investigaciones

Este descubrimiento abre nuevas perspectivas para desarrollar terapias que puedan contrarrestar los efectos de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer, Parkinson e incluso diversos traumatismos.

En referencia a las próximas lineas de investigación, comenta Schinder:

«En un próximo proyecto, que cuenta con colaboración de un laboratorio de Alemania, investigaremos si los estímulos descriptos en este trabajo pueden ser de utilidad en el diseño de estrategias de reparación en otras regiones del cerebro. Pero todavía hay un largo camino por recorrer en el campo de la ciencia básica para intentar lograr objetivos como la reparación de regiones del cerebro dañadas en un modo que permita recuperar la función original»

La investigación fue publicada en la revista Science.

Fuente: CONICET

Sin categoría

Poner nuestra felicidad en manos de otros aumenta el riesgo de depresión

  • 16/11/2016
  • Rita Arosemena P.

La Asociación de Psicología Americana (APA) define la depresión como un estado caracterizado por falta de interés y de placer hacia las actividades cotidianas, pérdida o ganancia de peso considerable, insomnio o somnolencia, falta de energía, dificultad para concentrarse y un sensación de poca valía que conlleva pensamientos de muerte o suicidio.

La depresión es mucho más que un mero estado de tristeza o desánimo. Para el psicólogo Andrew Solomon, quien experimentó en primera persona el trastorno durante cierta etapa de su vida, se trata de una enfermedad de la soledad. 

«Muchos de los depresivos no tratados carecen de amigos porque se resta la vitalidad que requiere la amistad y esto sumerge a las víctimas en un caparazón impenetrable, haciendo que sea difícil para ellos hablar o escuchar palabras de consuelo», describe Solomon.

Las causas principales de depresión son diversas. Algunas incluyen:

  • Abuso sexual, emocional o físico
  • El uso de ciertos fármacos (como isotretinoína, antiviral interferón-alfa y corticosteroides)
  • Muerte de un ser querido o ruptura de una relación
  • Predisposición biológica (estudios han encontrado que el hipocampo de las personas que sufren de depresión es más pequeño que el de un individuo promedio, por lo cual hay un número menor de receptores de serotonina)
  • Situaciones de vida de un alto impacto emocional (especialmente en personas biológicamente vulnerables al desarrollo de la depresión)
  • Historial familiar de depresión
  • Enfermedades crónicas
  • Abuso de sustancias

La depresión es un fenómeno que comprende, por tanto, factores individuales, sociales y biológicos y puede manifestarse por razones distintas de un individuo a otro con base en experiencias personales y sistemas de creencias.

Pero, ¿qué tanto influye el modo en que pensamos a diario en el desarrollo de la depresión? ¿Somos conscientes de lo dañinos que pueden llegar a ser nuestros pensamientos y de cómo se relacionan estos con una salud mental robusta o afectada?

«no podemos controlar cómo van a reaccionar o pensar los otros» (ELLEN HENDRIKSEN)

Un estudio publicado en 2009 en la revista científica «Cognitive Therapy and Research» destaca el rol determinante que juegan dos creencias particulares en el desarrollo de la depresión.

La primera de ellas es la certeza de que estamos obligados a ser del agrado de todo el mundo, lo cual también implica una sobreestimación de la magnitud de las opiniones que los demás tienen sobre nosotros.

Cuando esta creencia lidera nuestras vidas, enfocamos nuestros actos y decisiones en satisfacer las expectativas de los demás a expensas de nuestro propio bienestar emocional. Para la psicóloga Ellen Hendriksen, esto nos hace propensos a la depresión porque «pone nuestra felicidad en manos de los otros» y «no podemos controlar cómo van a reaccionar o pensar los otros, o si nos van a juzgar o no».

Hendriksen recomienda ejercitar nuestra flexibilidad con un proceso llamado reestructuración cognitiva, el cual consiste en autocuestionarnos acerca de una creencia que está frenando nuestro crecimiento personal o afectando nuestra calidad de vida.

«Nos preguntamos: ¿esto realmente es verdad?, y entonces adoptamos una creencia más acertada. No una creencia más feliz, porque el propósito no es embestir nuestra antigua creencia sino volver a trabajar en el modo en que adoptamos una creencia, que quede claro cómo y por qué lo hacemos para poder avanzar».

La segunda creencia vinculada con el desarrollo de la depresión es la obsesión con ser perfectos, la convicción de que no tenemos derecho a equivocarnos o que, si cometemos un error, somos un fracaso o carecemos de inteligencia. Una autoimagen basada en un sentir de inferioridad.

Para Hendriksen, esta creencia se convierte en campo fértil para la depresión porque «nos hace pensar que nuestra valía personal depende de nuestro desempeño, y que si no nos desempeñamos perfectamente, no valemos nada».

La segunda creencia vinculada con el desarrollo de la depresión es la obsesión con ser perfectos

Un método útil para moderar el perfeccionismo y modificar estos patrones de pensamiento dañinos es reestructurar nuestros estándares, no de forma que nuestras metas sean mediocres, sino trazando un camino más flexible hacia el logro, replantearnos el modo en que definimos nuestra perfección.

«Una forma de hacerlo es centrarnos en el proceso, no en el resultado. Por ejemplo, podríamos decir: , o », explica Hendriksen.

Otra forma de lidiar con el perfeccionismo es rechazando la idea de una perfección rígida e incorporando pensamientos más saludables en nuestro día a día, como: «Soy valioso justo por ser quien soy».

Hacer a un lado los intentos recurrentes por ser perfectos hace que dejemos de preocuparnos por nuestros defectos y que estemos más abiertos a apreciar nuestros puntos fuertes.

Fuente: Scientific American

  • Clínica

Muerte a delincuentes en México: alegoría de la desesperanza aprendida

  • 16/11/2016
  • Rita Arosemena P.

La desesperanza aprendida o indefensión aprendida es un concepto psicológico que hace referencia a un estado de desmotivación donde el individuo se abstiene de emitir respuestas para evitar o escapar de un estímulo aversivo al cual ha sido previamente expuesto.

El término fue utilizado en 1967 por los psicólogos Martin Seligman y Steven Maier para explicar la conducta de un grupo de perros sujeto a un experimento que consistía en aplicar descargas eléctricas idénticas en las patas de los animales a un ritmo de intervalos aleatorios. El grupo de control de perros podía desactivar o escapar de la descarga presionando un panel con la nariz, pero el grupo experimental no tenía ninguna opción de cese del dolor.

Los investigadores hallaron, entonces, que muchos de los perros que no podían evitar el sufrimiento se mostraban menos activos, perdían el apetito y adoptaban algunos síntomas relacionados con la depresión. Se sentían, en efecto, desamparados.

La desesperanza aprendida ha sido vinculado frecuentemente con un alto riesgo de conducta suicida, ya que inhibe las esperanzas del individuo para la consecución de metas y lo hace propenso a renunciar a toda posibilidad de que las cosas salgan bien, se resuelvan o mejoren. 

Comúnmente, cuando se habla de desesperanza aprendida se interpreta el término en un contexto de falta de motivación por la certeza de la imposibilidad respecto al cumplimiento de un propósito, lo cual explica su relación inmediata con la ideación suicida. No obstante, la indefensión puede orientarse a la violencia social y no necesariamente a la autoagresión cuando las condiciones del entorno lo propician.

«La violencia no es producto de la pobreza, es producto de la mala distribución de la riqueza» (Feggy Ostrosky)

México ha sido un país afectado por la violencia y la injusticia social durante los últimos años. Recientemente, han sido notorios los casos de homicidio de delincuentes a mano de civiles que han adoptado el título representativo de «Justicieros».

Para Feggy Ostrosky, doctora en Neuropsicología y directora del Laboratorio de Neuropsicología y Psicofisiología de la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México), este fenómeno, si bien se ve determinado por factores de riesgo individuales, es el resultado de fuertes factores de riesgo sociales, como el hartazgo social.

Según Ostrosky, la desesperanza aprendida se ha filtrado en la sociedad mexicana ante la incapacidad del gobierno para garantizar seguridad y una calidad de vida digna.

«Continuamente hay asaltos y nadie hace nada, no sabemos muy bien si son incompetentes o están sobresaturados o ellos mismos son parte de los que asaltan (los policías). Lo que está pasando es lo que mucha gente siente, como que necesito yo defenderme y me voy a defender», explica Ostrosky, quien también hace mención a la teoría del Efecto Lucifer del psicólogo Philip Zimbardo.

«Si colocas buenas manzanas en una mala situación, obtendrás malas manzanas» (Phillip Zimbardo)

Zimbardo, reconocido por su experimento en la prisión de Stanford, abre en su libro «El Efecto Lucifer: Entendiendo Cómo La Gente Buena Se Vuelve Mala» un debate interesante: ¿cómo es posible que personas comunes, e incluso gente que frecuentemente realiza actos de bondad, se convierta en perpetradora de actos de crueldad extrema?

Para Feggy Ostrosky, el punto clave en el Efecto Lucifer es la profundidad de lo perversos que podemos llegar a ser, y no lo perversos que ya somos.

«Tendemos a abusar del poder, lo usamos para maltratar a los demás, a lo mejor para sentir que salvamos a los demás», dice Ostrosky. En el caso de los Justicieros anónimos, «se caracterizan como Robin Hood, que dice: Yo voy a tomar la ley en mis manos para poder defenderme a mí y a los que están alrededor. Estas personas sienten que les están haciendo daño y se ven como salvadores». 

Hace poco, un pasajero disparó a dos delincuentes que abordaron un autobús de la ruta Valle de México con intenciones de asaltar a los viajeros. Ambos ladrones murieron, al igual que una mujer sentada junto al conductor que resultó herida en el suceso.

El pasajero que actuó como justiciero anónimo bajó del autobús y abandonó la escena.

Fuente: El Universal

  • Clínica

Una operación neuroquirúrgica como alternativa para combatir la anorexia

  • 15/11/2016
  • Mauro Colombo

La anorexia nerviosa es un trastorno alimentario complejo que afecta generalmente a adolescentes y mujeres adultas. Las características propias del trastorno son alteraciones en la alimentación, rechazo a mantener un peso normal, miedo a incrementar el peso y  alteración en la imagen corporal. Actualmente se asocia a una serie de alteraciones neuroendocrinas, principalmente en la región del hipotálamo (Jaimes, Cabrera-Wrooman, Vilches, Guzmán, & Camacho-Arroyo; 2005).

Alrededor del 20% de las personas que padecen anorexia a largo plazo terminan perdiendo su vida, lo que convierte al trastorno en uno de los de mayor gravedad existente, y que obliga a su vez a profesionales e investigadores a desarrollar las alternativas terapéuticas más eficaces. Desde el lado de los tratamientos psicológicos, en el enlace podrán observar que entre los tratamientos terapéuticos más efectivos para la anorexia nerviosa se destacan la Terapia Psicodinámica Focalizada, la Terapia Cognitivo-Conductual específica y el Tratamiento Optimizado Usual.

Se colocarán electrodos en el cerebro, que inhiben las zonas disfuncionales, mejorando el estado de la persona.

Sin embargo, para aquellas personas que hayan agotado las alternativas terapéuticas sin éxito, se llevará a cabo un estudio, conducido por el Hospital del Mar de Barcelona, que consistirá en una operación neuroquirúrgica.

El procedimiento consiste en colocar electrodos en puntos claves del cerebro; que a través de impulsos eléctricos inhiban la zona disfuncional para mejorar el estado del paciente. En un inicio, el estudio comenzará aplicando esta técnica novedosa a 8 personas. Sin embargo, de darse los resultados que esperan los investigadores, puede ampliarse este número.

“La técnica ha presentado muy buenos resultados en seis pacientes canadienses y cuatro pacientes chinos. Este tipo de intervención, ajustable y reversible, se aplica en enfermos de Parkinson y ya está aprobada para las personas afectadas por trastornos obsesivos-compulsivos (TOC).”

El neurólogo Dick Swaab afirma:

“Todos los síntomas apuntan a que se trata de una enfermedad del hipotálamo Una serie de síntomas permanecen incluso después de que se recupere el peso perdido, como los trastornos de la glándula tiroides y la función de la glándula suprarrenal. Un último argumento a favor de la localización del proceso patológico en el hipotálamo es que todos los síntomas de la anorexia nerviosa pueden desencadenarse cuando hay un quiste, un tumor o cualquier otro defecto en el hipotálamo.”

Como se dejó en claro anteriormente, el estudio recién está en su fase inicial, sin embargo, el hecho de que este tipo de intervención haya dado resultados en sujetos con Parkinson y en TOC, abre interesantes perspectivas a futuro, para aquellas personas a las cuales no les han funcionado los mejores tratamientos psicológicos disponibles.

Para ver el artículo completo, pueden seguir el siguiente enlace. 

 

Referencias

Jaimes, L., Cabrera-Wrooman, A., Vilches, A., Guzmán, C., & Camacho-Arroyo, I. (2005). Péptidos anorexigénicos y su participación en la conducta alimentaria. Revista de Endocrinología y Nutrición, 13(2), 67-74.

  • Clínica

El estrés postraumático afecta a niños y niñas de manera diferente

  • 15/11/2016
  • Mauro Colombo

El trastorno por estrés postraumático (TEPT), afectaría de manera diferente los cerebros de niños y niñas, según un nuevo estudio de escaneo cerebral. El mismo halló diferencias estructurales en ambos sexos, en una parte de la ínsula, una región que detecta las señales del cuerpo y procesa emociones y empatía. A su vez, esta zona se encarga también de integrar sentimientos y acciones.

El autor principal del estudio, profesor de psiquiatría y ciencias del comportamiento en Stanford, Victor Carrion, sostuvo que la ínsula parece desempeñar un papel clave en el desarrollo del TEPT, y que la diferencia observada entre los cerebros de niños y niñas que han sufrido trastorno por estrés postraumático, es importante porque puede ayudar a explicar diferencias en los síntomas de los traumas entre los sexos.

La ínsula parece desempeñar un papel clave en el desarrollo del TEPT

Entre las manifestaciones habituales del TEPT, se pueden experimentar flashbacks de los eventos traumáticos. Quienes lo padecen a menudo evitan lugares, personas y distintos elementos que les recuerden el trauma. Se manifiesta también por otra serie de problemas, por ejemplo aislamiento social o dificultades para dormir y concentrarse. Investigaciones previas han demostrado que las niñas que han sufrido trauma son más propensas a desarrollar TEPT que los niños que lo sufren, pero los científicos no han podido determinar por qué.

El equipo de investigadores realizó exploraciones de resonancia magnética en los cerebros de 59 participantes, todos jóvenes de entre 9 y 17 años de edad. De ellos, 30 (14 niñas y 16 niños) exhibían síntomas traumáticos. El grupo control, comprendido por 15 niñas y 14 niños, no los presentaban. Tanto los niños que sufrieron traumas como el grupo control, no poseían diferencias significativas en cuanto a edades y coeficientes intelectuales.

En niños que sufrían de estrés postraumático, la región de la ínsula era mayor que en el grupo control. A su vez, entre niñas y niños con TEPT diferían entre sí

Los resultados de las resonancias no evidenciaron diferencias en la estructura cerebral entre niños y niñas en el grupo control. No obstante, entre los grupos de niños y niñas que habían sufrido distintos traumas, se hallaron diferencias en una porción de la ínsula. Esta región del cerebro tenía un mayor volumen en los niños traumatizados que en los del grupo control. Además, el volumen y la superficie de la región fueron menores en las niñas con traumatismo que entre las niñas del grupo control.

Una de las integrantes del equipo de investigación, Megan Klabunde afirmó: “nuestros hallazgos sugieren que es posible que los niños y niñas puedan presentar diferentes síntomas de trauma y que puedan beneficiarse de diferentes enfoques de tratamiento.” Con respecto a las jóvenes en particular, añadió: «hay algunos estudios que sugieren que altos niveles de estrés podrían contribuir a la pubertad temprana en las niñas».

Los investigadores también señalaron que su trabajo puede ayudar a los científicos a entender cómo experimentar el trauma podría jugar en diferencias entre los sexos en la regulación de las emociones. Al comprender mejor las diferencias sexuales en una región del cerebro involucrada en el procesamiento de la emoción, los clínicos y los científicos pueden ser capaces de desarrollar tratamientos de regulación de emociones y traumas específicos por sexo.

Para tener una mejor comprensión de los hallazgos, sin embargo, desde el equipo de investigación sugieren que se necesitan estudios longitudinales de jóvenes de ambos sexos con TEPT, para observar de manera diferencial los efectos del mismo a través del tiempo.

La investigación fue publicada en el Journal Depression and Anxiety.

Fuente: ScienceDaily

  • Análisis

Antidepresivos en niños y adolescentes, ¿qué dice la evidencia?

  • 15/11/2016
  • Fabián Maero

Distintos antidepresivos son usados rutinariamente para el tratamiento de síntomas de depresión en niños y adolescentes. Si bien hay investigaciones sobre su eficacia tomados de manera aislada, hay poca evidencia que compare los distintos antidepresivos entre sí.

Esto es justamente lo que intentó responder un equipo compuesto por investigadores del Reino Unido, China, Estados Unidos, Australia, Alemania e Italia, que realizaron una revisión sistemática y un meta-análisis en red de todos los Ensayos Controlados Aleatorizados (ECA) a doble ciego disponibles sobre el tema, en un estudio que se publicó hace un par de meses (Cipriani et al., 2016).

Como sabrán, las revisiones sistemáticas y los meta-análisis son formas de investigación en las cuales se analizan y resumen los datos de muchas investigaciones para sintetizar lo que la evidencia sugiere. Lo que hicieron los investigadores fue buscar en todas las bases de datos disponibles por ECA’s en los cuales se comparase algún antidepresivo con placebo u otro antidepresivo, para el tratamiento de Trastorno Depresivo Mayor en fase aguda en niños o adolescentes (media de 9 a 18 años). Se encontraron 34 ECA’s que cumplían con dichos criterios, abarcando un total de 5260 pacientes, de los cuales 3106 fueron asignados a algún antidepresivo mientras que los 2154 restantes recibieron placebos. Los antidepresivos incluidos fueron 14:

  • Amitriptilina
  • Citalopram
  • Clomipramina
  • Desipramina
  • Duloxetina
  • Escitalopram
  • Fluoxetina
  • Imipramina
  • Mirtazapina
  • Nefazodona
  • Nortriptilina
  • Paroxetina
  • Sertralina
  • Venlafaxina

Como ya mencionamos, la idea del estudio era la siguiente: dado que no hay mucha evidencia sobre cuáles antidepresivos son mejores que otros en esta población, se revisaría toda la evidencia disponible sobre la eficacia de los antidepresivos en depresión en niños y adolescentes, para categorizar los distintos antidepresivos según su eficacia y así poder emitir recomendaciones clínicas; dicho de otro modo, pretendían hacer un ranking de antidepresivos para esa población. Sin embargo, se encontraron con una sorpresa.

Resultados

Cuando reunieron todos los datos comparando la eficacia de los distintos antidepresivos vs placebos, se encontraron con lo siguiente: sólo la fluoxetina fue más efectiva que el placebo, y no por mucho (un tamaño de efecto mediano).

Para los 13 antidepresivos restantes, no hubo diferencias entre placebo y antidepresivos, y no sólo eso, sino que la venlafaxina fue asociada con un mayor riesgo de ideación o conducta suicida -lo cual recuerda el tristemente célebre “Estudio 329”, que estableció que la paroxetina e imipramina aumentaban el riesgo suicida en adolescentes y llevó a que se prohibiera su uso en pacientes de menos de 18 años en el Reino Unido (Le Noury et al., 2015).

Vale la pena traducir las conclusiones de los autores:

Los hallazgos de este comprehensivo meta-análisis en red proveen alguna evidencia de que la fluoxetina debería reducir síntomas depresivos en niños y adolescentes con trastorno depresivo mayor, y que aún es incierto en qué grado esta reducción sería clínicamente significativa. A pesar de estos reparos, la fluoxetina debería considerarse como la mejor opción entre antidepresivos cuando se indica tratamiento farmacológico. Otros antidepresivos no parecen ser adecuados como opciones rutinarias de tratamiento. En el manejo clínico de personas jóvenes con trastorno depresivo mayor, las guías clínicas recomiendan psicoterapia (especialmente terapia cognitivo conductual o terapia interpersonal), como la primera línea de intervención, y la fluoxetina debería ser considerada sólo para pacientes con depresión moderada a severa que no tengan acceso a psicoterapia (por ejemplo, en países con bajos o medios ingresos), o que no hubieran respondido a intervenciones no-farmacológicas (p.9, Cipriani et al., 2016; el resaltado es nuestro).

El estudio tiene sus limitaciones, por supuesto. Los meta-análisis, como toda investigación, están expuestos a errores, ya sea porque los datos son incompletos, por un sesgo en la selección de los estudios, o porque la metodología de los estudios analizados puede no ser demasiado confiable (de hecho, fue el caso). Sin embargo, es cierto también que al compilar datos sería esperable encontrar un sesgo a favor de la eficacia de los antidepresivos, no en contra, por lo cual los hallazgos de este estudio valen la pena ser considerados muy de cerca.

Por ahora, la recomendación parece razonable: psicoterapia con soporte empírico como intervención de primera línea para depresión en niños y adolescentes. Si no funciona, o si no hay disponibilidad de tal psicoterapia, y si se trata de depresión moderada a severa (no depresión leve), sólo entonces prescribir fluoxetina, monitoreando muy de cerca conductas e ideación suicida y, como dice Jureidini en un comentario sobre esta investigación, también hay que considerar la posibilidad de no hacer nada como intervención (Jureidini, 2016).

Si entienden inglés, The Lancet realizó una breve entrevista a Andrea Cipriani (el primer autor), sobre esta investigación, pueden escucharla siguiendo este link.

Y como siempre les recordamos, si están tomando cualquier tipo de medicación psiquiátrica: esto es sólo un reporte de investigación, no hagan cambios en su medicación ni la discontinúen sin antes consultar con su psiquiatra.

Nos leemos la próxima!

Referencias

  • Cipriani, A., Zhou, X., Del Giovane, C., Hetrick, S. E., Qin, B., Whittington, C., … Xie, P. (2016). Comparative efficacy and tolerability of antidepressants for major depressive disorder in children and adolescents: a network meta-analysis. The Lancet, 388(10047), 881–890. https://doi.org/10.1016/S0140-6736(16)30385-3
  • Jureidini, J. (2016). Antidepressants fail , but no cause for therapeutic gloom. The Lancet, 6736(16), 3–4. https://doi.org/10.1016/S0140-6736(16)30585-2
  • Le Noury, J., Nardo, J. M., Healy, D., Jureidini, J., Raven, M., Tufanaru, C., & Abi-Jaoude, E. (2015). Restoring Study 329: efficacy and harms of paroxetine and imipramine in treatment of major depression in adolescence. BMJ, h4320. https://doi.org/10.1136/bmj.h4320
  • Ciencia

Ser altruista podría atraer más parejas sexuales

  • 15/11/2016
  • Rita Arosemena P.
Altruism en Shutterstock

Aunque la cultura mediática ha difundido el prototipo de hombre seductor como una mezcla entre un físico atractivo, encanto natural y patanería y el de mujer sensual como una suerte de femme fatale (mujer fatal), la atracción que algunas personas experimentan hacia «los malos» no garantiza necesariamente una vida sexual dinámica.

De acuerdo con un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Oxford, el altruismo podría estar estrechamente vinculado con la selección de una pareja sexual, de hecho, aquellas personas que practican actos de bondad o solidaridad hacia otros de forma desinteresada podrían ser imanes de atracción sexual de mayor potencia que quienes solo buscan su propio beneficio.

La teoría ha sido desarrollada principalmente por Mark Van Vught, profesor de Psicología Evolutiva de la Universidad Vrijie Amsterdan y la Universidad de Oxford, y publicada en la investigación «La psicología evolutiva de la prosocialidad humana: adaptaciones, subproductos y errores». 

Según Van Vught y su equipo de colaboradores, el altruismo podría ser útil para transmitir a los demás el valor que tenemos como pareja, ya que se demuestra ampliamente la capacidad de preocuparse por otros y la disposición a cooperar con posibles compañeros sexuales o sentimentales en el futuro.

El altruismo se define como la práctica desinteresada de actos orientados al bienestar de los demás, incluso si ello supone un sacrificio para quien los realiza

Un estudio más reciente realizado por Steven Arnocky, director del Laboratorio de Evolución Humana de la Universidad Nipissing, y Pat Barclay, profesor de Psicología de la Universidad de Guelph, se propuso establecer una relación entre la personalidad altruista y el éxito en la vida sexual.

Para ello, se pidió a hombres y mujeres universitarios completar un cuestionario de factores altruistas (con ítems como «Yo he donado sangre») a la par de una encuesta acerca de su vida sexual. Los participantes también completaron una prueba de personalidad para definir rasgos como la extroversión y la introversión.

Los resultados del estudio indicaron que las personas con un alto índice de prácticas altruistas reportaban también sentirse más deseadas por el sexo opuesto, un mayor número de parejas sexuales, más encuentros sexuales casuales y más sexo dentro de una relación, en especial si la persona altruista es un hombre.

Posteriormente, para obtener datos más precisos y reducir el margen de error en caso de que las personas hubiesen reportado una perspectiva inexacta tanto de su altruismo como de su vida sexual, los autores de la investigación llevaron a cabo un segundo estudio donde se entregaron a cada participante $100.00 dólares y se les dio la opción de elegir entre conservar el dinero para sí mismos o donarlo a la caridad. Una vez más, los participantes completaron una prueba de personalidad y brindaron detalles sobre su vida sexual.

En este caso, los resultados mostraron que las personas que decidieron donar el dinero a la caridad reportaron un mayor número de parejas sexuales a lo largo de su vida y un mayor número de citas.

Fuente:  Scientific American

  • Ciencia

El silencio: una forma de lenguaje olvidado

  • 15/11/2016
  • Rita Arosemena P.

Si bien el silencio suele ser visto como un flagelo para la comunicación y un impedimento recurrente que lleva a muchas relaciones al fracaso, el psicólogo Marty Nemko opina que hemos olvidado su gran valor como recurso expresivo al punto de huir de él de manera innecesaria y desaprovechar por completo sus bondades.

«Cuando hablamos con alguien, subestimamos el poder del silencio», describe Nemko. «Si un cliente o paciente ha dejado de hablar pero uno percibe que todavía tiene algo que decir, ¿sería más probable obtener una respuesta si te quedas en silencio o si le pides a la persona que diga más? Yo creo que el silencio es mejor porque la persona se siente menos presionada«.

Cuando hables, procura que tus palabras sean mejores que el silencio (Proverbio hindú)

El silencio puede ser una palanca de comunicación extraordinaria siempre y cuando sea utilizado desde un enfoque constructivo y no destructivo. En este aspecto, algunas personas recurren al silencio para expresar su enfado, pero también para manipular a los demás.

Tomar la decisión de no expresar nuestros sentimientos, pensamientos u opiniones respecto a un tema de especial importancia que involucra a otra persona es una forma de ejercer control sobre ella y de «mantener a raya» su comportamiento.

Cuando la ausencia de palabra es orientada al castigo psicológico, el chantaje o el distanciamiento emocional, las relaciones se deterioran y se quebrantan.

Cuándo es positivo el silencio

Para Nemko, el silencio es especialmente útil en situaciones de tensión emocional en una relación porque «transmite el disgusto pero con menos probabilidad de desencadenar una respuesta defensiva o de antipatía hacia usted». Además, nos permite volver a un punto de equilibrio donde sea posible reconsiderar la situación y elegir las palabras adecuadas. 

Cuando la ausencia de palabra es orientada al castigo psicológico, las relaciones se quebrantan

Cuando la comunicación verbal es inoportuna, el silencio puede catalogarse como un recurso útil si es aplicado a los siguientes escenarios:

Optimización del proceso de comunicación

Un error de comunicación común es hablar demasiado e impedir que los demás expresen sus sentimientos. Cuando el silencio es visto como un elemento más de la ecuación y nos permitimos recurrir a él de forma periódica durante una conversación, damos a la otra persona la oportunidad de compartir información (que es, finalmente, el objetivo de la comunicación).

Agilizar la resolución de una plática con base en objetivos y no en trivialidades

Algunas personas olvidan que la finalidad del proceso comunicativo es transmitir y recibir un mensaje, no tener la razón absoluta. Las conversaciones que se encaminan al cuadrilátero a menudo se caracterizan por la incapacidad de los interlocutores para guardar silencio ante detalles que son irrelevantes en el terreno práctico.

Si bien el éxito de una conversación no depende únicamente de una parte, ejercitar el silencio como recurso de apoyo, así sea de forma unilateral, puede evitar disputas y guiar la plática hacia una resolución basada en objetivos (transmitir un mensaje) y no en competencias imaginarias.

Técnica de análisis e interpretación

Finalmente, algunas personas incorporan el silencio en sus conversaciones con bastante naturalidad, pero desaprovechan por completo sus beneficios.

No permanecen callados para escuchar al otro ni para analizar sus palabras, sino para planificar su propio discurso. En otras palabras: son personas que hallan en el silencio un refugio a la ansiedad o a una imperiosa necesidad de tener la razón.

Como elemento comunicacional efectivo, el silencio no debe ser mal utilizado como tiempo muerto sino como un espacio para promover la empatía y alcanzar una mejor comprensión de los sentimientos del otro.

Fuentes: Psychology Today | Psych Central

  • Clínica

Las víctimas de bullying serían más propensas a desarrollar sobrepeso en la adultez

  • 14/11/2016
  • Mauro Colombo

Según un reciente estudio realizado por investigadores del King´s College of Londres, aquellos niños que sufren bullying son casi dos veces más propensos a padecer sobrepeso a la edad de 18 años, que los que no lo han sufrido. La relación entre bullying y el desarrollo de sobrepeso fue estudiada en años anteriores, con resultados similares. Los investigadores analizaron esta correspondencia a la luz de las formas de vida actuales.

La relación entre bullying y sobrepeso había sido investigada con anterioridad, demostrando que niños que habían sido víctimas de acoso en los años sesenta, tenían mayor tendencia a poseer sobrepeso a los 45 años de edad que quienes no lo padecieron. Sin embargo, comentan los investigadores, se desconocía si esta característica había estado presente previamente en sus vidas. Por otro lado, el contexto de los años sesenta comparado al actual difiere mucho, tanto en estilos de vida y actividades, como en las formas que puede adoptar el acoso en la actualidad, teniendo en cuenta que hoy por ejemplo se suma la modalidad virtual de ataque.

Para el estudio, los investigadores analizaron datos del Estudio Longitudinal Twin de Riesgo Ambiental (E-Risk), que ha seguido a más de 2.000 niños en Inglaterra y Gales en 1994-1995 desde el nacimiento hasta los 18 años. Evaluaron la victimización por efecto de la intimidación en la escuela primaria y secundaria, realizando entrevistas con madres y niños repetidas a las edades de 7, 10 y 12 años.

Una vez que los sujetos cumplieron 18 años, midieron su índice de masa corporal (IMC) y hallaron que aquellos niños que había sido agredidos crónicamente en la escuela, tenían 1,7 veces más probabilidades de tener sobrepeso que los adolescentes que no habían sufrido acoso. A su vez, estas asociaciones eran independientes de otros factores de riesgo ambiental, tales como la situación económica, las costumbres alimentarias en la familia, el maltrato infantil, un bajo coeficiente intelectual y mala salud mental.

Ser víctima de bullying incrementó 1,7 veces las probabilidades de desarrollar sobrepeso, independientemente de la carga genética y otras variables ambientales

Según los autores del estudio, la investigación además mostró por primera vez que aquellos sujetos crónicamente intimidados, tuvieron sobrepeso de manera independiente de su tendencia genética a padecerlo. A su vez, al momento de comenzar el acoso, los niños no tenían esta condición, lo que descarta que ya estuviera presente de antemano, o que el mismo hubiera motivado en algunos casos a los acosadores.

La Dra. Andrea Danese, del Instituto de Psiquiatría, Psicología y Neurociencia (IoPPN) del King’s College de Londres, dijo: «La intimidación se asocia comúnmente con problemas de salud mental, pero hay poca investigación que examine la salud física de los niños intimidados. Nuestro estudio muestra que los niños intimidados son más propensos a tener sobrepeso como adultos jóvenes; que les sucede esto independiente de su responsabilidad genética y además, después de haber experimentado la experiencia de ser víctimas de bullying.

Por su parte, Jessie Baldwin, también de la IoPPN en King’s, dijo: «Aunque no podemos decir definitivamente que la intimidación sea la que genera que las personas tengan sobrepeso, descartar explicaciones alternativas, como la responsabilidad genética, refuerza la probabilidad de que este sea el caso. Si la asociación es causal, la prevención de la intimidación podría ayudar a reducir la prevalencia de sobrepeso en la población.

La investigación fue publicada en  Psychosomatic Medicine.

Fuente: Science Daily

  • Clínica

Signos tempranos en niños con autismo

  • 14/11/2016
  • Mauro Colombo

Hace algún tiempo, Autismo Diario publicó un artículo donde se enumeran una serie de signos para tener en cuenta en la detección temprana de TEA. En la actualidad, el diagnóstico de este trastorno suele hacerse entre los 3 y 4 años, a veces incluso más tarde. Hay que tener muy en cuenta que una detección e intervención tempranas cambian sustancialmente el pronóstico y la evolución de los niños.

El autismo se caracteriza fundamentalmente por tres tipos de patrones:

  • alteraciones cualitativas de la comunicación
  • alteraciones cualitativas en la interacción social, y
  • patrones estereotipados y/o restrictivos de la conducta

El artículo menciona una de las herramientas que brindan conocimiento de las manifestaciones tempranas del TEA, el uso de videos caseros de los niños en los primeros años de vida. Una investigación realizada en 1999, donde se estudiaron 32 niños mediante el análisis retrospectivo de videos caseros; 11 de ellos con autismo, 10 con diversos problemas de desarrollo y 11 con un desarrollo típico, permitió una correlación en el diagnóstico de Autismo del 93,75%. En el estudio se tomaron en cuenta diversas categorías, como mirada y contacto con la mirada de otros, muestras de afecto, respuesta al nombre, posturas anticipatorias, estereotipias motoras y contacto social.

A su vez, por medio de análisis estadísticos, se han hallado diferencias en la atención a estímulos sociales en niños menores de seis meses, que posteriormente fueron diagnosticados con TEA. Esto da la pauta de que en muchos pequeños se presentan tempranamente signos del trastorno, y que si bien con el tiempo los mismos se hacen más evidentes, es posible estar atento de manera temprana a las manifestaciones de TEA.

Llegados a este punto, realizo una pequeña salvedad, no se está sugiriendo aquí, al menos con la evidencia existente en la actualidad, que se diagnostique a niños de seis meses de edad, pero sí, como menciona el autor, mantener una espera activa que permita en caso de un diagnóstico positivo estar preparado para un tratamiento eficaz. Sucede en muchos casos actualmente, que luego de un diagnóstico a los 3 o 4 años, los padres se ven “bombardeados” por un lado por el conocimiento de lo que es el autismo, y por el otro por una gran variedad de tratamientos entre los cuales deben decidir cual implementar.

En palabras del autor:

«Si bien formular el diagnóstico de Autismo en un niño dentro del primer año de vida puede ser muy aventurado, formular sospechas de alteraciones del desarrollo que pueden incluir el Autismo es muy válido, especialmente si se implementan las medidas de intervención necesarias. Siempre debemos recordar que en desarrollo el peor consejo profesional es “esperar a ver qué pasa” (la espera activa, con intervención aunque no sea con un diagnóstico específico y solamente con una sospecha es un procedimiento totalmente válido y necesario). Durante el segundo año y los años subsiguientes es más fácil formular el diagnóstico dado que los signos se van haciendo cada vez más evidentes, especialmente en lo que se refiere a patrones estereotipados o restrictivos de conducta que pueden estar ausentes o no ser fácilmente reconocibles a edades tempranas.»

Lee el artículo completo en Autismo Diario.

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La personalidad de Trump según psicólogos expertos

  • 14/11/2016
  • Karemi Rodríguez Batista

No ha pasado una semana de la elecciones en Estado Unidos. La noticia de que Donald Trump sería el presidente de esta nación y la repercusión que esto tendría en el mundo entero, conmocionaba a todos. Desde ese día, a todas horas y en todos los medios hemos escuchado un sin fin de opiniones sobre las razones de que esto haya sucedido así.

Está claro que han sido muchas las variables que han intervenido, y sin duda muchos de vosotros tenéis en mente algunas. Sin embargo, algo que nos ha suscitado sin duda emociones dispares ha sido su personalidad, esa personalidad de apariencia segura, cínica, desafiante y antisistema. Pero, ¿cuánto ha influido la personalidad de Donald Trump en este resultado?, ¿qué es lo que nos dicen los expertos al respecto?

Pues bien, ellos ya se han puesto en marcha y desde inicios de Noviembre tenemos un estudio realizado por Visser y sus colaboradores para la revista Personality and Individual Differences en el cual se calificó las personalidad públicas de los candidatos en ese entonces Clinton y Trump, con el instrumento HEXACO-PI-R derivada del modelo HEXACO. Este modelo propone una estructura de seis factores o rasgos de personalidad: honestidad-humildad, emocionalidad, extraversión, cordialidad, escrupulosidad, apertura a la experiencia. Es decir, se agrega un factor más, el de honestidad-humildad, al anterior de McCrae y Costa de los cinco factores. Cabe mencionar que tanto su consistencia interna y estabilidad test-retest son muy satisfactorias.

Diez expertos en este modelo de personalidad fueron los responsables de evaluar ambas personalidades públicas. Las puntuaciones para Trump fueron extraordinariamente bajas en Humildad-Honestidad y Altruismo, muy bajas en Emocionalidad, bajo en Escrupulosidad y en Apertura a la experiencia, y alta en Extraversión. Se amplió el análisis de la nueva dimensión (Humildad-Honestidad) descomponiéndose en sus 4 subfacetas, quedando así: sinceridad, imparcialidad y prevención de avaricia, muy baja; y modestia, excepcionalmente baja.

Delineando más el perfil de la llamada triada oscura de la personalidad (narcisismo subclínico,, psicopatía subclínica y maquiavélismo) Los investigadores añaden que las puntuaciones para Trump correlacionan consistentemente con los dos primeros.

Visser y sus colaboradores advierten que los resultados obtenidos han sido acorde a la «personalidad pública» del futuro presidente de EE.UU. Además del posible sesgo dada la inclinación política de los psicólogos que realizaron el estudio.

Muchos medios han especulado (y seguirán haciéndolo) sobre un posible trastorno de personalidad como el narcisista o antisocial. Pero debemos ser cautos y advertir que ningún psiquiatra, psicólogo psicoterapeuta podría afirmar tal diagnóstico, no sería posible ni ético. Aunque muchos han hecho un repaso de los criterios diagnósticos, los han comparado con los rasgos del personaje en base a sus acciones públicas y se han aventurado a soltar hipótesis. Queremos recordaros solamente que, aún en este sentido, las hipótesis que se darían serían siempre en relación al personaje, nunca a la persona.

Aunque tampoco sería descabellado pensar que el Sr. Donald Trump padeciera algún trastorno. Un estudio realizado en la Duke University Medical Center en Carolina del Norte, EE UU; a cargo del psiquiatra Jonathan Davison, analizó la salud mental de los 37 primeros presidentes de los Estados Unidos (desde 1776 hasta 1974) mediante una revisión exhaustiva de sus respectivas biografías. Los resultados dan cuenta de que la mitad de ellos experimentaban algún desorden mental. Así James Madison, John Quincy Adams, Franklin Pierce, Abraham Lincoln y Calvin Coolidge sufrieron depresión. Mientras que Thomas Jefferson y Theodore Roosevelt mostraban signos de ansiedad y desorden bipolar, respectivamente. Claro está que no tienen las mismas repercusiones en los demás el padecer uno u otro. Si quieres descargarte el estudio completo, puedes hacerlo desde aquí.

Fuentes: Personality and Individual Differences’ Journal l The British Psychological Society l The Journal of Nervous and Mental Disease

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