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Psicología humana en tiempos de máquinas 💞

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  • Ciencia

Vota por Clotilde Sarrió en los premios Bitácoras 2016 como mejor blog de salud

  • 25/10/2016
  • David Aparicio

Nuestra querida columnista Clotilde Sarrió con su blog Gestalt Terapia, ha sido nominada en los premios Bitácoras 2016 como mejor blog de salud. Para los que no conocen de que se trata, los premios Bitácoras son una referencia en la internet que distinguen a los mejores diarios online de habla hispana.

Clotilde ha venido haciendo un trabajo espectacular con sus publicaciones y sin dudas se merece el apoyo de sus lectores. Sólo tienes que hacer click aquí para votar.

¡Felicidades Clotilde!

  • Recursos

(PDF) Violencia parental: Principales características, factores de riesgo y claves para la intervención

  • 25/10/2016
  • David Aparicio
violencia parental

La violencia parental es un problema cada vez más evidente en los sistemas de protección social, sanitario y judicial que, sin embargo, sigue presentando lagunas respecto de sus principales características y las de sus implicados, factores predisponentes e intervenciones eficaces.

Sin embargo, sí existe consenso respecto de sus devastadoras consecuencias. Esta revisión bibliográfica se centra en analizar la problemática de la VP con el objeto de proporcionar datos que sirvan de herramienta para futuras investigaciones y propuestas de intervención.

En particular, en el artículo se define la VP y sus tipos, se ofrecen datos sobre prevalencia, así como sobre las principales características de hijos maltratadores y padres y madres maltratadas, se comentan los principales factores de riesgo individuales, familiares, escolares y comunitario

Autoras: M. Luisa Martínez, Estefanía Estévez, Teresa I. Jiménez y Coral Velilla.

Descarga el artículo completo en formato PDF.

Fuente: Papeles del Psicólogo

  • Ciencia

Se aprobó la ley que protege a los chicos con dislexia en Argentina

  • 24/10/2016
  • Geraldine Panelli

En Argentina, para cubrir los derechos de los niños; existe el plan medico obligatorio (POM), el cual cubre un plan materno Infantil; que en conjunto con la Ley Nacional 24.901 garantiza el derecho a la igualdad a las personas con discapacidad; cubriendo por medio de prepagas, obras sociales, mutuales y asociaciones benéficas que presten servicios de salud; el tratamiento integral: prevención, promoción, asistencia y rehabilitación de la persona.

Además de la ley nacional de discapacidad, se han sancionado las leyes complementarias al POM para pacientes con hipoacusia y pacientes con epilepsia; y en la que nos centraremos hoy, dado a su reciente aprobación: la ley que protege a los chicos con dislexia.    

“Una estimación conservadora indica que uno de cada 10 alumnos tiene algún trastorno que le impide aprender lo que enseña el maestro o el profesor que cada día se para al frente del aula. Una de esas llamadas dificultades específicas del aprendizaje (DEA) es la dislexia, a la que se le atribuye el primer lugar en la lista de causas de fracaso escolar. Anteayer, el Congreso aprobó un proyecto de ley que garantiza el derecho de esos chicos y adolescentes a la educación y el acceso al diagnóstico y el tratamiento oportunos.”

Una estimación conservadora indica que uno de cada 10 alumnos tiene algún trastorno que le impide aprender lo que enseña el maestro o el profesor que cada día se para al frente del aula

Podemos definir a la dislexia como una alteración en el área de la lecto-escritura; comprendido en el DSM V dentro de la categoría de los trastornos del neurodesarrollo; en la subcategoría de “Trastorno específico del aprendizaje”. Las características de dicho trastorno son: lectura lenta o imprecisa con mucha dificultad, disminución de la comprensión lectora, faltas de ortografía, dificultad en la expresión escrita, dificultad en la comprensión numérica y en el razonamiento matemático. Los chicos a los que se les diagnostica este trastorno pueden cumplir solo con alguna de las características mencionadas o pueden presentarse en infinidad de combinaciones. Es un requisito para el diagnóstico que alguna de estas características persista al menos durante seis meses (American Psychiatric Association,2014).

Gustavo Abichacra, presidente de la Asociación Dislexia y Familia Argentina (Disfam) explicó a La Nación:

«Cuando me preguntan qué es tener dislexia, les respondo que es como leer en portugués sin saber el idioma y escribir todo el tiempo con la mano izquierda cuando se es diestro. Entonces, cuando en la escuela le piden a un chico o un adolescente disléxico que se apure con alguna tarea, es muy agotador el esfuerzo para poder cumplir»

Aunque hoy existen muchas controversias con respecto a los diagnósticos tempranos en nuestro país, dado que ciertas corrientes psicodinámicas se oponen a los mismos argumentando que se patologiza la infancia; el diagnóstico correcto es necesario. Algunos chicos que padecen este trastorno del aprendizaje, han sido encasillados en otros tipos de diagnósticos para conseguir su certificado de discapacidad y así poder acceder al cien por ciento de su tratamiento; y han quedado por fuera de este beneficio muchos chicos que no se acercaban a poder incluirse en otras patologías.

es como leer en portugués sin saber el idioma y escribir todo el tiempo con la mano izquierda cuando se es diestro

Ahora gracias a esta ley cada chico que encuadre en el trastorno de aprendizaje, tiene el derecho prioritario a la educación, dar la igualdad de condiciones frente a este derecho. Se ha declarado de interés nacional el abordaje integral e interdisciplinario de esta patología, se incitará a la formación profesional adecuada para la detección temprana, diagnóstico y tratamiento; se realizará difusión y se dará acceso a las prestaciones.  

«A los padres se les hace sumamente difícil pagarlo y hasta el momento no era cubierto porque no se consideraba que perteneciera al área de la salud. Es más: a muchos padres de nivel socioeconómico más limitado les resulta imposible acceder al tratamiento, porque en los hospitales no hay servicio de tratamiento psicopedagógico para estas dificultades», indicó Rufina Pearson, doctora en Psicopedagogía, que defendió el proyecto ante los diputados.

A lo que agregó:

Las obras sociales «sólo aprueban el tratamiento por el Plan Médico Obligatorio (PMO) en los casos de discapacidad. Y estos chicos no tienen discapacidad».

Las DEA no diferencian entre niveles de ingresos o educación. Son un conjunto de trastornos que generan dificultades para leer, escribir o hablar, principalmente. Esto afecta el aprendizaje. «Es una dificultad genética con una base neurobiológica -aclaró Pearson-. Está comprobado por numerosos estudios por neuroimágenes que el cerebro procesa la información de distinta manera que alguien sin una DEA.»

En conclusión, es un avance en materia de salud mental interesarnos en los trastornos del neurodesarrollo, una atención temprana eficaz y de calidad hace la diferencia en el paso de los chicos por la escuela primaria y secundaria; brindando mejores oportunidades tanto intelectuales como interpersonales, disminuyendo las situaciones de estrés y de discriminación.

Fuente: La Nación

  • Clínica

Razones poco razonables en nuestra manera de acercarnos o alejarnos a los nuevos desarrollos en Psicoterapia

  • 24/10/2016
  • Javier Mandil

Hace unos años la neuro-manía, inicialmente, nos sorprendió (como suelen sorprendernos, apenas en el fugaz transcurso de las primeras citas, algunas personas) al demostrarnos que muchas decisiones aparentemente racionales estaban fundadas en factores netamente subjetivos y emocionales (bah…¿nos sorprendió? Ya lo había dicho Zajonc en 1980: “las preferencias no necesitan inferencias”-todo lo mismo, ¿o no? jeje).

El ejemplo más obvio es observable a nivel de la economía cotidiana. Raras veces sopesamos pros y contras en manera absolutamente lógica al elegir un celular, una computadora o una marca de manteca. Poco importa el procesador de 300 núcleos del android de turno a mitad de precio. Algunos aun suspiramos por el éxtasis ante el contacto con el iPhone. Antes que alguien deseche el último párrafo con sonrisa socarrona, le pido que revise distintos aspectos de su vida. ¿Todos están libres de emocionalidad y de preferencias absolutamente idiosincrásicas al realizar sus compras? Vamos chicas, la carterita de Armaniiiiii….¿o si eres un poco más intelectualoide, la pollerita hindú cuidadosamente descuidada y “libre”?

La circunstancia más reconocida por su escandaloso aspecto paradojal es la tendencia a sentirnos atraídos, de manera automática, por la alternativa más cara expuesta en un escaparate, aunque no necesariamente sea la mejor.

Pues bien, mi idea es que cuestiones similares, aunque sea parcialmente, orientan nuestra manera de percibir y acercarnos o alejarnos de algo, en relación a los nuevos desarrollos en psicoterapia. Pasare a destacar dos grandes categorías:

“Esto ya lo dijo Freud”: Coherencia esencial-epistémica de la mediana edad:

A medida que uno adquiere práctica clínica, las cosas le funcionan y se cansó de romperse las posaderas para ir a uno y otro workshop. Llega un momento en que la cantidad de información acopiada ha automatizado cómodamente ciertos procesos y, para suerte y desgracia, ciertas definiciones del sí mismo profesional. Y sí, la vida es compleja. Uno llega a un cargo docente alto consumo o a ser director de una institución y/o a ser padre de familia, velar por la economía personal y familiar…intentar auto definirse de manera constante implicaría un costo adicional y una potencia de proceso que en nuestro balance no siempre nos daría positivo.

A medida que uno adquiere práctica clínica, las cosas le funcionan y se cansó de romperse las posaderas para ir a uno y otro workshop

Pasa con muchas cosas, por ejemplo las elecciones amorosas. A quién no le gustaría, en parte, tener esa apertura de los 20 años para “enamorarse” de casi cualquier persona que nos resultase atractiva, hagan revisión compañeros/as: recuerden a Pirulo, el novio antisocial de la adolescencia “un poquito barra brava y nazi, pero de buen corazón” o a Pirula, la novia de la universidad, sexy como Winona Ryder, pero infinitamente más desequilibrada: aquella con la que era probable tener una intimidad volcánica pero que luego, en un ataque de ira impredecible, te rompía el plasma de 40 pulgadas. Para suerte o desgracia, uno hoy en día, experiencia mediante, tiene automatizados ciertos supuestos y actitudes y felizmente, cuando alguien en una primer cita nos cuenta algo así como: “a mí me gusta descubrir….no estar atado/a y dejarme llevar constantemente por mi búsqueda interna”, ya se nos enciende un signo de alarma.

Otros signos de alarma son menos funcionales: “Arturo es taaaaaan bueno pero no seee….Paquita es re bonita y re inteligente, pero….¿como decirte? ¡besa raro!” En fin, uno ya no está para escalar el Himalaya en Rollers o hacer turismo aventura nocturno en una peligrosa barriada periférica. Nuestros aprendizajes previos nos protegen, ahorran tiempo, energías, pero por supuesto también nos limitan.

Igualmente, esos artilugios orientados a buscar coherencia que constituyen las cogniciones y el lenguaje, en seguida nos van a brindar razones y justificaciones a la altura de las circunstancias: “No es que sea histérico. Es que yo necesito algo de picante en las mujeres”, “No es que me ponga obsesiva. Pero yo quiero un hombre que me lleve, no un niño a quien cuidar”, y así sucesivamente.

Antes de que piensen que tuve una crisis esquizofrénica y que me estoy disgregando, retornare al centro argumental. Tomemos como modelo explicativo, orientado a la comprensión conjunta, al del viejo y querido Piaget: cuando nos acercamos a cualquier información nueva, lo hacemos a partir de la dialéctica entre la asimilación y la acomodación. Hay una necesidad intrínseca a la comprensión de buscar comparaciones y parecidos y, a su vez, amoldar la información novedosa de acuerdo a nuestros preconceptos: ”pero…esto de marco relacional es muy parecido al concepto de esquema” o de descartar esa molestia novedosa que nos invita a volver a estudiar, magnificando los puntos vulnerables de alguna teoría o método: “¿Qué onda? ¿Un solo estudio controlado con 30 participantes? ¡¡¡ Que cara-duras!!!”.

“¿Que habrá pensado un veterano practicante de TREC formado por el propio Ellis cuando en 1979, Beck y colaboradores publicaron el afamado “Terapia Cognitiva para la Depresión”

Déjenmelo ilustrarlo con una anécdota más cercana a la academia: un terapeuta e investigador sencillamente brillante (les pido un acto de fe…hizo infinitas cosas geniales, pero como todo ser humano, en esta oportunidad, se dejó atrapar por las garras de la cómoda coherencia escencial-epistémica) que, durante muchos años pregonaba la importancia de estar abierto a todo nuevo desarrollo con base en la evidencia, a posteriori de ser padre de familia, miraba con desdeño mi flamante manual de “ACT: an experiential approach to behavior change”, mientras me cuestionaba: “¿Cuántos estudios hicieron estos tipos? ¿Es para tanto?” Un tiempo después, cuando los meta-análisis le empezaron a dar bastante bien a ACT y la cantidad de investigaciones creció en manera notable, le mostré los prometedores datos y me contesto: “Creo que tenemos demasiadas terapias basadas en la evidencia. Más que esforzarnos en buscar nuevos métodos y teorías, tendríamos que buscar dispositivos para diseminar en manera más práctica y mejor los tratamientos existentes, para favorecer su alcance a mayor cantidad de personas que sufren”. Algunos al ver este diálogo se identificaran con mi coherente interlocutor y otros pensaran “¡Que tipo cerrado! Se la pasa buscando justificaciones para desechar la novedad”. Ni lo uno ni lo otro. Doy fe de que, en otras áreas, que actualmente está investigando, demuestra una inquietud, apertura y apasionamiento pasmosas. Solo que, en relación al área de estudio al que ya no se estaba abocando, necesitaba ejercitar, por razones económicas, esos automatismos cognitivos orientados a mantener la coherencia esencial….o en otras palabras, la identidad. En suma, todos los sesgos y heurísticos necesarios para conservar nuestra preciada ilusión de estabilidad bajo la sombrilla protectora del “No hay nada nuevo bajo el sol”.

¡Momento! Antes de que golpeen su computadora y/o que escriban una enconada queja a la revista, tengo una pregunta incómoda para hacerles: “¿Que habrá pensado un veterano practicante de TREC formado por el propio Ellis cuando en 1979, Beck y colaboradores publicaron el afamado “Terapia Cognitiva para la Depresión” y los terapeutas abrazaban apasionadamente la metáfora de la mente-computadora?” jejeje. ¡Probablemente, que veían muchas similitudes entre ambos modelos! Sí, sí, y estoy hablando de ese libro nodal, edición Desclee, que aún conserva el lugar reservado para los iniciáticos en tu biblioteca. Ok. Para el profesional treintón o cuarentón y para arriba, experto en TREC a fines de los 70, probablemente se trataba de un genérico respecto al original marca Ellis (más organizado, específico y con base en la evidencia), es cierto….pero ese libro que estabas comprando, encargando o pasando quizás clandestinamente por la aduana….¿era “objetivamente” taaaan novedoso?

Ser joven y no ser revolucionario es una contradicción. Mira que buenoo lo nuevoo: 

Antes de que piensen que los títulos están guiados por los prejuicios propiciados por una sesgada lectura generacional, aclaro: y si, son generalizaciones. Argumentaría, en pos de justificar su aproximación a la compleja realidad profesional, que estas dos perspectivas muchas veces coinciden con distintos momentos evolutivos de la carrera, pero también señalaría notables excepciones:

En ciertos contextos, por ejemplo, ser joven, revolucionario y “abierto a lo diferente” podría implicar una suerte de revisionismo hardcore pro-Skinner desde el aislamiento del laboratorio: “Ja! Acá esta la posta, la gilada no entiende que el divino-divino Burrhus Frederic ya lo dijo TODO en el 57, con el concepto de comportamientos gobernados por reglas”.

Otros, en el polo contrario podrían sucumbir al alzheimer epistémico por motivos simil-narcisisticos ya en sus tempranos 30: “Baaaah…los terapeutas y sus discusiones. Esto ya está, esto funciona, ahora hagamos investigación básica y basta de psicoterapias”.

todos los sesgos y heurísticos necesarios para conservar nuestra preciada ilusión de estabilidad bajo la sombrilla protectora del “No hay nada nuevo bajo el sol”

Por otra parte, a algunos maduritos nos agarró el ataque de pendeviejo-workshop-dependiente, en momentos más avanzados de nuestro recorrido biológico.

Señaladas estas excepciones notables, pasemos a definir la otra postura extrema, determinante de un consumo desaforado de “lo último y más actualizado” en desarrollos psicoterapéuticos:

En principio consistiría en una adicción al renovarse. Y no estaría nada mal si se desarrollase en manera flexible, creo yo. A veces, uno necesita pensar desde otros marcos la práctica terapéutica, para que no se produzca una especie de “efecto extinción” respecto al propio método y teoría, que pudiese afectar la flexibilidad al intervenir. Mirada nueva, energía nueva. Y  también los aportes concretos para dificultades y complejidades hasta entonces insuficientemente abordadas por modelos anteriores (¡Maldición! ¿qué hago con la señora septagenaria con depresión crónica? ¿Y el poli-traumatismo crónico con dolor idem?).  Y aun más ¿porqué no la ilusión (fundada o no) de que en alguna página del flamante Guilford Press o el recién hackeado PDF, vamos a encontrar la respuesta para sacar por fin adelante a Camila, nuestra querida consultante crónica, a quien acompañamos con escaso éxito hace casi una década?

Pero, en su versión exagerada, quizás contextualizada en etapas de nuestra vida vulnerables, o caso contrario por la motivación extra que nos dieron nuevas posibilidades laborales, nos podría afectar un picaflorismo teórico que amenazaría con reducir la más mínima consistencia epistémica a la textura del éter: y así saltaríamos de modelos eclécticos-sistemáticos promotores de la terapia taylorizada a fascinarnos por teorías del trauma con dudosa base neurobiológica y artilugios terapéuticos pseudo-hipnóticos (perdón por el exceso de ironía, EMDR acredito un grado de validación notable: probablemente eficaz para el PTSD, claro, pero déjenme tomarme esta licencia, recordando con cariño esa etapa de la historia en la que todos movíamos los deditos de izquierda a derecha o que toqueteábamos partes del cuero cabelludo, o que…en fin) hasta llegar a nuestro momento extremo oriente “soltaaa la teoría y la explicacióóón, entregate a la experienciaaa. ¿¿¿¿¿Sabes qué dijo el maestro?????  Desapegateeee”, para luego, frenético zapping mediante, llegar a una concepción radicalmente opuesta a lo que anteriormente habíamos sostenido de manera apasionada: ¡La mente no existe! ¡Volvamos a eliminar ese pus de la psicología moderna!

Más allá de la bizarría fenoménica que este zapping desenfrenado podría propiciar (una terapeuta inteligente, simpática y a la vez muy responsable, hablo de “El shopping de las terapias basadas en la evidencia” en algún incendiario post de Facebook), un extremismo semejante podría conllevar el peligro de descartar el trabajo inmenso de años previos de avance en la historia de nuestra disciplina o, en casos menos extremos, a sesgar inútilmente ciertos aportes que, de ser desempolvados periódicamente y recuperados de los anaqueles de la historia, también podrían aportarnos otra mirada flexible.

Y yo….les traigo la “verdad-verdadera”: síntesis dialéctica, síntesis dialéctica:

Jejeje, a los dioses Freud y Skinner gracias, el sentimiento de culpa me impide hacer bullying al mundo entero, sin incluirme, reírme y cuestionar aun mi propia mirada. A veces parezco un lorito repitiendo mi pseudo-Hegel-de-wikipedia. Pero sinceramente, en una lectura dialéctica de la evolución de nuestra disciplina, se basa mi perspectiva. No es que yo logre el equilibrio todo el tiempo y me considere un “superado”. A veces, de acuerdo al momento específico de mi vida, me dejo atrapar por el cómodo alzheimer teórico y otras veces me dejo atrapar por la necesidad adolescente del frenético shopping compulsivo (sí sí, probé cuantas terapias sistémicas habían, tratamientos TCC con niños que nunca pasaron de la fase experimental, EMDR, psicología positiva, tercera ola y ahora, POR MOMENTOS estoy CASI convencido que son solo conductas en función del contexto y ningún homúnculo psicológico lo que conduce a presionar las teclas de la PC mientras escribo). Pero, en la medida que puedo, trato de ejercitar cierta “epoche” de mis presupuestos y una “toma de perspectiva crítica” en mi manera de leer y disfrutar los avances de la psicoterapia.

A veces, uno necesita pensar desde otros marcos la práctica terapéutica, para que no se produzca una especie de “efecto extinción”

Me queda un poco más claro, a la manera de un antídoto a la demencia por coherencia fronto-temporal, que al ser testigo presencial de una época, difícilmente vea saltos paradigmáticos dignos de ranas mutantes, por parte de nuestra disciplina. Esos se ven después de un tiempo, en perspectiva y con el diario del lunes. Aprendí a volver a enamorarme de los pequeños pasos concretos que ofrece el contacto con el momento presente de la psicoterapia.

Un ejemplo personal: durante años, los terapeutas cognitivos infanto-juveniles, teníamos que recurrir a un híbrido cognitivo-sistémico para entender cómo demonios ese modelo de mente-pequeña-laptop, encarnada en el consultante joven, se conectaba mediante cables, interfaces y redes al colegio y al entorno familiar. La Teoría de los Enmarcados Relacionales, al prescindir de explicaciones intra-psíquicas y al conceptualizar a la cognición como una clase de conductas en función del contexto, me proveyó “OTRA” lente que, al día de la fecha, se me antoja un poco más coherente, flexible y precisa para conceptualizar y abordar ciertos fenómenos. Y mi lectura de las investigaciones que parecen ratificar su solidez, al día de  HOY, no deja de sorprenderme.

Esta bueno poder sorprenderse a cada tanto. A su vez, también me permito aceptar la escasez de estudios controlados en determinadas áreas, considerando que, el corto lapso que pasó respecto al desarrollo inicial del modelo y los aún insuficientes fondos otorgados para su verificación, hacen imposible que se compare su nivel de ratificación en relación a la evidencia registrada, respecto a conceptualizaciones más clásicas o mainstream.

Siempre me interesa bucear en modelos alternativos con evidencia incipiente para flexibilizar mi práctica y poder asistir a consultantes con diferentes idiosincrasias.

Más aún, me apasiona interiorizarme en relación a propuestas novedosas que aspiran a cubrir los huecos clínicos que modelos anteriores nos habían dejado.

En el otro polo, intento no dejarme llevar por declaraciones grandilocuentes, tan típicas del marketing escolástico en nuestra disciplina (el modelo que crea estar libre de este vicio, que arroje sus obras completas): “Les traemos una teoría revolucionaria con posibilidades de explicar la totalidad de la experiencia humana”. También estoy atento a cuando los pelos se me erizan ante la propuesta de una nueva panacea. O cuando siento los aún leves aromas pútridos de la tautología auto-confirmatoria y/o de la imposibilidad de verificación empírica.

Es un proceso siempre inacabado de aprendizaje constante a partir del cual, más que nada, no podemos dejar de evolucionar, en base a alternativos aciertos, promesas, decepciones y porrazos.

En fin, al que llegó al final del texto, espero no haberle hecho perder demasiado tiempo, haberle en cambio arrancado alguna sonrisa y quizás haberle contagiado algo de motivación para seguir ejercitando el estudio crítico de nuestra disciplina. Tengo que dejarlos, me acaba de llegar por Amazon un manual sobre Terapias Basadas en la Síntesis Rizomática, que cuenta con unos estudios realmente  prometedores ; )

  • Artículos de opinión (Op-ed)

Anatomía y ética de la psicología

  • 24/10/2016
  • Rita Arosemena P.

Si la finalidad de la ciencia psicológica es el estudio de los esquemas mentales y el comportamiento, es válido que las personas se pregunten: ¿la psicología para beneficio del hombre o el hombre para beneficio de la psicología? 

¿Qué estudia la psicología?

La noción popular que suele tenerse de la ciencia psicológica es la de una disciplina encargada del estudio de la conducta y los procesos mentales. Se asume, entonces, que la psicología tiene por objeto de estudio las estructuras cognitivas de los individuos y las consecuencias de su conformación, que se manifiestan a través del comportamiento y los patrones de conducta. 

Si bien esta perspectiva no es equívoca, sí resulta superficial cuando nos adentramos en las ramas de la ciencia psicológica, que van desde el estudio focalizado en el ciclo vital y el desarrollo humano (psicología del desarrollo) hasta una aplicación práctica de la ciencia enfocada a la resolución de problemas en el entorno laboral y la mejora de la productividad (psicología industrial y organizacional).

Existe una multiplicidad de campos de estudio abordados por la psicología como disciplina general que, a su vez, se encaminan hacia la priorización de finalidades diversas: la experimentación, la neurociencia, la personalidad, los trastornos mentales, la sexualidad, la educación o la vejez. 

Pero si la psicología es una ciencia que se desglosa en más de una dirección, ¿cuál es el punto de unión o enlace relacional entre todas estas vías de recorrido? 

El primer punto en común entre todas las subdivisiones de la psicología general es que dirigen su atención hacia el estudio del individuo (unidad mínima y no divisible menor en un grupo), ya sea a pequeña o gran escala (psicología clínica o psicología social, por ejemplo).

Partiendo de esta base, todo ejercicio de estudio psicológico se propone abordar cinco aspectos:

  • La relación persona-situación
  • La relación naturaleza-crianza 
  • La relación estabilidad-cambio 
  • La relación diversidad-universalidad 
  • La relación mente-cuerpo

Cada uno de estos atributos comprende factores de influencia (como la cultura, el contexto social y la biología) que permiten establecer las causas de un sistema de creencias o un patrón de conducta determinado.  

Desde luego, el estudio funcional de cada uno de estos elementos ha atravesado, a su vez, un proceso evolutivo. El factor diversidad-universalidad, por ejemplo, no fue un aspecto equitativamente evaluado en las primeras etapas de desarrollo de la psicología. De hecho, la psicología era considerada «una profesión de hombres blancos con acento distintivamente estadounidense» (Strickland citado por Morris y Maisto, 2005), e incluso el psicólogo Robert Val Guthrie llegó a publicar una crítica en contra del estudio y praxis discriminatorio de la psicología titulada Even the Rat Was White! (Hasta la Rata Era Blanca). 

Pero puede que aún no se vislumbre con demasiada claridad el «punto cero» de la psicología, y puede — como bien suele ocurrir — que sea necesario mirar al pasado para dilucidar una mejor comprensión del presente.

Breve historia de la psicología

El surgimiento de la psicología como ciencia se da con la apertura del primer laboratorio de psicología experimental fundado en 1879 por Wilhelm Wundt.

A partir de entonces, algo interesante se observa en la continua reforma del enfoque de estudio de la psicología: una especie de desarrollo cíclico.

Del voluntarismo, el estructuralismo y el funcionalismo de Wundt, Titchener y William James, respectivamente, que proponía una ciencia psicológica dedicada al estudio de lo inmediato, es decir, de las experiencias, pasamos a una ciencia psicológica que retoma el “estudio de la mente» o psique griega, con el psicoanálisis de Sigmund Freud.

Posteriormente, vuelve a darse un giro rumbo a una concepción menos abstracta del fin de la psicología, cuando John B. Watson desestima todo intento de estudio de entes metafísicos y declara que el objeto de investigación de la psicología deben ser únicamente las conductas observables.  

Partiendo de las investigaciones de Pavlov en el condicionamiento clásico, Watson quería probar que todo comportamiento humano se resumía a una serie de estímulos condicionantes que daba como resultado respuestas condicionadas, una postura que fue desarrollada en años siguientes por B. F. Skinner.

En este momentum histórico, la psicología se había apartado de los procesos mentales abstractos que el conductismo consideraba no podían estudiarse científicamente para enfocarse en las manifestaciones físicas de la “naturaleza” humana, sin embargo, esta postura tampoco resultaba demasiado funcional en tanto alejaba por completo de la palestra el estudio necesario de facultades cognitivas que no son observables por sí mismas (percepción, aprendizaje, memoria). 

La psicología cognitiva vino a conciliar el conductismo con lo cognitivo (la conducta con los procesos mentales), de manera que la finalidad de estudio de la psicología se expandió para estudiar más a fondo las motivaciones y factores de influencia que impulsan el comportamiento individual. 

Llama la atención cómo, a lo largo de la historia de la psicología, se ha dado tanto esta disputa entre lo mental y lo conductual, sobre todo porque existe una relación directa con los albores de la psicología filosófica y la riña entre el idealismo y el materialismo. 

Tampoco puede omitirse el hecho de que en las últimas décadas se hayan adoptado enfoques centrados en la búsqueda de un sentido existencial o el desarrollo de rasgos individuales como la intimidad, el liderazgo, el altruismo y la sabiduría. «La psicología debería estar igual de interesada en construir fortalezas como lo está en reparar heridas», opina el psicólogo Martin Seligman, una postura que contrasta considerablemente con la prioridad esencial de la psicología experimental durante el siglo pasado. 

La mayoría de los experimentos llevados a cabo por John B. Watson incluyeron desde intervenciones quirúrgicas a ratas para dejarlas ciegas hasta el controversial experimento de condicionamiento de Albert B.

También está lejos de ser un secreto el experimento de obediencia a la autoridad de Milgram o el polémico experimento de Stanford. 

Muchas personas se cuestionan hoy en día el rol de los códigos éticos en las ciencias, y la psicología no está exenta de ser parte activa del debate.

De modo que si la finalidad de la ciencia psicológica es el estudio de los esquemas mentales y el comportamiento, es válido que el lector se pregunte: ¿la psicología para beneficio del hombre o el hombre para beneficio de la psicología?   

De la historia a la ética

El código de conducta y principios éticos de la APA (Asociación de Psicología Americana) publicado en 1992 estipulaba lo siguiente: «El engaño acerca de las metas de la investigación sólo podrá emplearse cuando sea absolutamente necesario para la integridad del estudio», un cierto relativismo moral que a más de una persona le resultaría preocupante. 

«La psicología debería estar igual de interesada en construir fortalezas como lo está en reparar HERIDAS», (Martin Seligman)

En la actualidad, las normas y principios de organizaciones internacionales y gobiernos dificultan que vuelvan a repetirse procedimientos experimentales de ética cuestionable como los que proliferaron hace algunas décadas durante la primera y segunda guerra mundial, no obstante: ¿cubre esto el asunto ético que compete a la praxis psicológica?

¿Son las legislaciones y leyes políticas el único «detalle moral» que compete a la psicología como disciplina y a los psicólogos como ejecutores?

Para el reconocido psicólogo e investigador Howard Gardner, autor de la Teoría de las Inteligencias Múltiples, una mala persona jamás llega a ser un buen profesional, lo que hace de la ética una variable directamente relacionada con la pertinencia de la práctica psicológica.

Según Gardner, las «(malas personas) tal vez tengan pericia técnica, pero no son excelentes. Los mejores profesionales son siempre ECE: excelentes, comprometidos y éticos». No debe escaparse de la psicología una responsabilidad indelegable con el cumplimiento de principios estrechamente vinculados con el bienestar físico y mental tanto a nivel individual como colectivo. 

Como ocurre con el resto de las ciencias, elaborar un planteamiento técnico eficiente de la anatomía de la psicología resulta mucho más sencillo que realizar un análisis desde la ética. Y es que no sólo las asociaciones de alcance internacional como la APA influyen en la calidad del ejercicio psicológico: el factor mercantil de la industria farmacológica ha propiciado la inflación diagnóstica a tal grado que miles de personas son recetadas cada día para lidiar con problemas con los que el ser humano ha podido lidiar naturalmente desde la Edad de Piedra.

Para el psicólogo Allen Frances, esto no es solo preocupante desde el punto de vista de la ética, también supone un peligro latente de alcance social. Frances considera relevante tener conocimiento de lo que el médico Hipócrates dijo hace más de 2.000 años:  «Es más importante conocer al paciente que tiene la enfermedad que la enfermedad que tiene el paciente”. O como dijo una vez el psicólogo Carl Jung: «Conozca todas las teorías, domine todas las técnicas, pero al tocar un alma humana sea, apenas, otra alma humana». 

Referencias: 

Morris y Maisto (2005). Introducción a la psicología. Editorial Pearson. México D.F.

Otras voces

💌 Sitios afines: amistades, colegas, referentes y compañeros de camino que leemos con gusto.

  • R Revista de CETECIC cetecic.com.ar Una revista académica con artículos de terapia cognitiva conductual escrita por Ariel Minici y Carmela Rivadeneira, dos referentes en la TCC de América Latina.
  • P Pablo Malo Ocejo pablomalo.substack.com Pablo Malo es psiquiatra, escritor y ensayista.
  • P Psicoflix psicoflix.com El Netflix de la psicología, podcast semanal con entrevistas rigurosas a terapeutas y expertos en psicología a nivel mundial.
  • P Psico K - Karemí Rodríguez Batista www.psicok.es Karemí comparte recursos, guías y artículos especializados en psicología con dedicación y rigurosidad.
  • A Ali Abdaal www.youtube.com Productividad, negocios, ciencia, datos. Ali es uno de los mejores Youtubers para aprender.
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  • Ciencia

NiUnaMenos: el impacto de la violencia de género

  • 21/10/2016
  • Rita Arosemena P.

En junio de 2015, se realizó por primera vez la convocatoria nacional del colectivo “Ni Una Menos” en la República Argentina en respuesta al homicidio de Chiara Pérez, adolescente de 14 años cuyo cuerpo fue desenterrado del patio de su novio en la provincia de Santa Fe.

Desde entonces, la sociedad argentina convive a índices preocupantes con la violencia de género. Según datos de la Asociación Civil La Casa del Encuentro, se registra un caso de femicidio en el país cada 30 horas; además, entre junio de 2015 y mayo de 2016 fueron reportadas 275 muertes violentas y más de una veintena de agresiones sexuales con desenlace fatal.

Recientemente, el movimiento conocido como Miércoles Negro volvió a tomarse las calles en protesta por el brutal asesinato de Lucía Pérez, una adolescente de 16 años que fue drogada, violada por dos hombres y empalada hasta morir de un paro cardíaco.

En argentina se registra un caso de femicidio cada 30 horas

El historial de casos de violencia de género, violaciones y femicidio que azota el país no sólo deja a las familias de las víctimas y a la sociedad en general desorientada y horrorizada, ajena a la comprensión de las razones que motivan un evento semejante, también son factores de riesgo que pueden conllevar una oleada de intolerancia a escala social que agudice aún más los índices de violencia, como ya lo sugieren las frases pintadas con aerosol a las afueras del Cabildo de Buenos Aires en la última convocatoria del Miércoles Negro:Sin embargo, mientras un sector de la sociedad se manifestaba en contra de la naturaleza del suceso, una mujer de 42 años moría tras ser golpeada por su hermano y una joven de 25 años era internada luego de ser rociada con alcohol y quemada viva por su pareja.  

“Empalar machos”

“Mata a tu violador”

Femicidio: un intento por comprender lo incomprensible

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2013), el femicidio se define como un acto de violencia contra las mujeres que abarca desde el acoso verbal y otras formas de abuso emocional hasta el abuso físico o sexual, culminando en su extremo más distal en el homicidio de la víctima.

Los datos recopilados a nivel de América Latina en torno a casos de femicidio ha sido deficiente debido a deficiencias en el sistema penal de muchos países, donde no se documenta o se notifica la relación entre la víctima y el victimario o las motivaciones del acto.

No obstante, la información compilada por diversas organizaciones y a través de estudios internacionales ha arrojado conclusiones de peso, entre ellas (OMS, 2013):

  • Que el 35% de todos los femicidios a nivel mundial son cometidos por un compañero sentimental, en comparación con el 5% de los asesinatos de hombres que resultan ser cometidos por su pareja.
  • Que en el caso de homicidios perpetrados por mujeres, la principal motivación suele ser la defensa propia ante una violencia o intimidación persistente.
  • Que las mujeres presentan mayores probabilidades de asesinar a una pareja actual, mientras que los hombres presentan mayores probabilidades de asesinar a una pareja de la que ya se han separado, ya que la principal motivación suelen ser los celos.

Desde luego, las raíces de la violencia contra la mujer son mucho más profundas e interdisciplinarias de lo que podría abordarse en un simple argumento de carácter pasional.

La violencia de género es un fenómenos donde se conjugan factores individuales, familiares, comunitarios y sociopolíticos, siendo los de solución más requerida por diversas entidades y colectivos internacionales la inequidad de género y la discriminación producto de disparidades educativas y falta de compromiso gubernamental a favor de programas de concientización.

el 35% de todos los femicidios a nivel mundial son cometidos por un compañero sentimental

En la Asamblea General de las Naciones Unidas efectuada en 2006 se hizo mención del vínculo entre la baja posición percibida por y para las mujeres en la sociedad y la violencia de género. Adicionalmente, el informe sobre femicidio publicado en 2013 por la OMS recopila los principales factores de riesgo segmentados por categoría de la siguiente manera:

Factores de riesgo individual

  • Desempleo del victimario
  • Ser propietario de un arma de fuego (especialmente en los Estados unidos, pero también en países con altos niveles de violencia con armas de fuego, como Sudáfrica, y en situaciones de conflicto y posteriores a conflictos)
  • Amenazas de matar con un arma
  • Forzar a la pareja a tener relaciones sexuales
  • Consumo problemático del alcohol y uso de drogas ilícitas*
  • Problemas de salud mental (especialmente, la probabilidad de que el perpetrador masculino se suicide después de matar a su pareja femenina)*
  • Estar embarazada y ser víctima de abuso durante el embarazo (en algunos países, se ha vinculado la violencia infligida por la pareja con la mortalidad materna).

Factores de riesgo familiar/relacional

  • Maltrato infligido anteriormente a la pareja, en especial el maltrato grave durante los 30 días precedentes y con frecuencia ascendente.
  • Presencia de un niño nacido de una relación anterior.
  • Distanciamiento de la mujer.
  • Abandono de una relación de maltrato.

Factores de riesgo social/estructural

  • Desigualdad por razón de género, incluido escaso número de mujeres entre los funcionarios gubernamentales.*
  • Reducciones de los gastos sociales del gobierno en áreas como la salud y la educación.

Impacto social de la violencia de género

Las consecuencias de la violencia de género trascienden el plano de la inmediatez.

Según la OMS, el femicidio no sólo es la consecuencia más extrema de la violencia infligida por la pareja, sino que también tiene repercusiones profundas y prolongadas en el entorno que rodea a las mujeres. Los hijos supervivientes de esas parejas sufren efectos duraderos porque pierden a su madre asesinada, su padre es encarcelado y ellos a menudo tienen que abandonar su hogar paterno y adaptarse a un ambiente donde quizá sean encasillados como hijos del asesino.

Sumado a esto, la crisis colectiva que fomenta la inseguridad y el sentir percibido de desprotección y riesgo constante por el solo hecho de ser mujer acrecienta la desigualdad y el resentimiento social, el odio, la frustración, la impotencia y el rechazo.

El panorama, en ausencia de políticas educativas y sociales igualitarias, no solo sugiere un escenario de miércoles negro para las mujeres, sino también para sus familias, seres cercanos e incluso miembros del sexo masculino no involucrados en prácticas violentas, pero alcanzados por la amenaza de un estigma latente.

Para el periodista y escritor Hernán Casciari, autor de un texto titulado #MeHagoCargo donde declara públicamente haber propiciado estereotipos machistas durante gran parte de su vida, el machismo es una conducta inherente al lenguaje cotidiano de muchos hombres tanto en Argentina como en América Latina, así no se consideren machistas.

“Entre los treinta y los cuarenta años escribí más de quinientos textos cortos en internet. Hay por lo menos veinte que tienen alguna frase machista o alguna idea retrógrada que hoy me avergüenza leer”, confiesa Casciari en una carta abierta publicada por Editorial Arsai.

“En la adolescencia alguna amigas señalaron en mí actitudes machistas que yo no podía reconocer o me negaba a aceptar”, añade. “Pasaba mucho en las sobremesas de los asados, mientras ellas levantaban los platos”

Según Casciari, el principal desafío a escala social trasciende incluso la implicación del Estado, ya que amerita primero la solidaridad absoluta de cada miembro de la comunidad, sea hombre o mujer.

“En la adolescencia alguna amigas señalaron en mí actitudes machistas que yo no podía reconocer o me negaba a aceptar”

“Los hombres no podemos quedarnos en la liviandad de decir que un piropo no es violencia ni en la indiferencia de decir que las que deben protestar contra la violencia son solo las mujeres. Con el cuestionamiento, con una mirada crítica de todos y con la llegada de nuevas generaciones, podemos lograr que el machismo deje de expresarse en el lenguaje que usamos en la vida cotidiana”, expresa Casciari, quien también enfatiza en la importancia de actuar sobre asuntos como la desigualdad salarial y los roles de género.

Fuentes: OMS | ONU Mujeres | El Mundo

  • Ciencia

Interpretar la verdad

  • 21/10/2016
  • Asociación Educar

¿Qué es verdad? El concepto de verdad puede aludir tanto a la realidad como al conocimiento. Son dos sentidos diferentes.

El término verdad relativo a la realidad misma tiene interés en una fase de la investigación, ya que experimentar es conversar con la realidad. Por ello, cuando investigamos, observamos, miramos o vemos lo que más preocupa es que el interlocutor sea la realidad de verdad y no cualquier otro substituto.

Por ejemplo, un caso clásico está en la diferencia entre el ruido y la información. ¿Cómo separar uno del otro?

la verdad de la realidad es plenamente cultural

Cuando un aparato de observación, o nuestros propios sentidos, proporcionan datos, la pregunta siempre es: ¿son de verdad? o ¿es un artificio? Difiere, además, de saber separar la realidad de una ilusión de la realidad y cómo distinguirlo, ya que el problema es profundo y afecta directamente a la percepción humana, un proceso complejísimo que empieza en el mundo físico de los objetos que emiten señales, continúa por el mundo fisiológico que las capta, sigue en el mundo cerebral que las interpreta y acaba ―si acaba― en un mundo psicológico y cultural que las distorsiona.

Otro aspecto de la verdad de la realidad es plenamente cultural. Es, por ejemplo, la verdad asociada a la realidad que presentan los museos. Muchos de estos centros engañan al visitante con la exposición de mezclas de piezas de verdad y otras de mentira. Hoy se pueden hacer copias y reproducciones indistinguibles y ¿por qué desilusionar al visitante con avisos? ¿Por qué renunciar a una buena copia del buen original que tiene otro buen museo?

El truco reside en sustituir la realidad ―o parte de ella― por conocimiento, es decir, por representaciones de la realidad (copias, simulaciones, imágenes).

Por su parte, mentir es faltar a la verdad a sabiendas de que lo que se está haciendo. Se trata de afirmaciones falsas que crean una idea o una imagen inexacta también. Las personas, cuando mienten, lo hacen porque consideran necesario ofrecer una imagen diferente de la realidad, con la que no están conformes.

La máscara que proporciona la mentira permite crear una imagen de nosotros mismos que se quiere trasmitir. Sin embargo, esta careta es inconsistente, ya que una mentira lleva a la elaboración de una larga cadena de ellas que permita sostener la certeza de la primera, lo cual produce miedo a perder la imagen falsa que se ha establecido y supone una tensión continua para el mentiroso en cuestión. Además, genera un importante desgaste de energías, ya que es necesario contar con una buena memoria para no contradecir las mentiras anteriores.

Durante el proceso de mentir se produce una carga cognitiva por la cual el cerebro humano activa mayor número de áreas que cuando se dice una verdad. A medida que se incrementa la actividad cerebral aumenta el flujo sanguíneo en el cerebro y, por tanto, aumenta el oxígeno en sangre.

Dada la complejidad de la conducta de mentir en el cerebro no existe un único centro de la mentira sino múltiples áreas implicadas que interactúan entre ellas.

Durante el proceso de mentir se produce una carga cognitiva por la cual el cerebro humano activa mayor número de áreas que cuando se dice una verdad

Cuando mentimos, en el cerebro se activan tres regiones diferentes: el lóbulo frontal, el lóbulo temporal y el sistema límbico, y lo hacen en mayor medida que cuando decimos la verdad.

Por lo tanto, el acto de mentir requiere de un esfuerzo cerebral extra, ya que cuando se hace se activan zonas del lóbulo frontal que desempeñan un papel en la atención y concentración, además de vigilar posibles errores para suprimir la verdad.

Asímismo, las redes cerebrales utilizadas para expresar una mentira espontánea son diferentes de las que se emplean para pronunciar una mentira memorizada.

La mentira espontánea estimula una parte del lóbulo frontal relacionada con el funcionamiento de la memoria, mientras que la ensayada estimula una parte distinta en la corteza frontal derecha, vinculada con la memoria episódica.

Lo que vemos es lo que vemos, pero la interpretación de lo que observamos no es lo que percibimos.

La apreciación de esto último corresponde al cerebro, y los parámetros para hacerlo no son los mismos en cada uno, puesto que se basan en un complejo algoritmo surgido de millones de sinapsis neuronales, absolutamente individuales, que avala comprender científicamente que casi ningún concepto es absoluto, sino supeditado según a cómo lo interpretamos.

Así que existirían tantas verdades como individuos, y esto se relaciona directamente con el «aparato cerebral» debida cuenta de que la interpretación mental no se basa en lo que se ve sino en lo que el cerebro quiere ver.

en el cerebro no existe un único centro de la mentira

Solemos pensar que nuestra percepción del mundo es mucho más completa de lo que es en realidad.

Sentimos que registramos lo que pasa en nuestro entorno al igual que una cámara de vídeo. Sin embargo, lo que sucede es muy distinto, porque el cerebro engaña a través de mecanismos muy sofisticados que incluso construyen creencias que a fuerza de repetirse se convierten en verdades difíciles de refutar y que maltratan la existencia.

Todo por obra y gracia del cerebro ese órgano maravilloso que nos hace individuos únicos e irrepetibles, desplegando, incluso, una adaptación mágica de las debilidades que pone a nuestro servicio.

El bien, la verdad y la belleza tienen sus raíces en el mundo biológico y en la evolución, así como en la actividad neuronal, ya que lo que imaginamos que estamos oyendo o viendo puede cambiar realmente lo que percibimos.

Un estudio del Karolinska Institute de Suecia ha demostrado que nuestra imaginación puede afectar la manera en que experimentamos el mundo más de lo que hasta ahora se creía: aquello que imaginamos que estamos oyendo o viendo puede cambiar realmente lo que percibimos.

Por otro lado, los resultados obtenidos arrojan además nueva luz sobre una cuestión clásica de la psicología y de las neurociencias: cómo combina el cerebro la información que le llega de los diferentes sentidos.

A menudo pensamos en las cosas que imaginamos y percibimos como claramente disociable. Sin embargo, esta investigación ha demostrado que la imaginación de un sonido o de una forma cambia la manera en que percibimos el mundo que nos rodea, de la misma manera que lo hace escuchar realmente ese sonido o ver esa forma.

En concreto, descubrimos que lo que imaginamos oír puede cambiar lo que vemos realmente, y que lo que vemos con la imaginación puede cambiar lo que realmente escuchamos porque la imaginación transforma la percepción real y, según los investigadores, estos resultados pueden ser útiles para la comprensión de los mecanismos que hacen que el cerebro no distinga entre pensamiento y realidad, por ejemplo, en ciertos trastornos psiquiátricos como la esquizofrenia.

Esta es una primera serie de experimentos con los que se pretende aclarar definitivamente si las señales sensoriales generadas por la imaginación son lo suficientemente fuertes como para cambiar nuestra percepción del mundo real y confirmar si lo que es y significa no es algo separado como si fuera uno físico y el otro mental.

No cabe duda de que la realidad es distinta de cómo la vemos y dos mentes inmersas en la realidad están separadas por la realidad misma. Esto significa que una mente, para comunicarse con otra, ha de atravesarla.

Es decir, el conocimiento creado por una mente, como representación de una complejidad presuntamente infinita, se ha de traducir en un trozo de realidad para que así pueda alcanzar otra mente de destino.

Es el caso de una pintura, una escultura, una ecuación matemática, un poema, un programa de ordenador, un gesto, un objeto… Por ello, un conocimiento está encuadrado en el espacio y el tiempo. Empieza y acaba. El conocimiento es finito.

Basta que la proposición aluda a la realidad de este mundo para que las cosas se compliquen muy rápidamente. El propio lenguaje cubre el concepto de verdad con una delicada capa de ambigüedad. En efecto, digamos, y es mucho decir, que el diccionario del idioma con más palabras no llega a cien mil palabras. Bien, pues resulta que el número de objetos y fenómenos distintos de este mundo son muchos más y esto significa que cualquier proposición escrita en el más rico de los idiomas es, si alude a la realidad de este mundo, forzosamente falsa.

La veracidad es un deber moral cuyo cumplimiento afecta a la dimensión social del hombre y facilita la convivencia humana

Sencillamente, no hay bastantes palabras para decir la realidad, por lo tanto, la proposición no puede tener sólo dos estados accesibles (verdadero y falso), sino infinitos valores entre un mínimo (falso) y un máximo (verdadero).

Por eso, antes de llegar, incluso, al conocimiento general de la realidad, el concepto de verdad pierde su carácter absoluto, porque la verdad tiene peso, la verdad tiene grados, la verdad tiene matices.

Entonces, ¿Qué es la verdad?

La verdad es una calidad del conocimiento, la que alude al grado de compatibilidad entre la simplicidad que representa y la complejidad que es representada, donde la cuestión fundamental es que en principio la primera es finita y la segunda es infinita.

En cualquiera de sus sentidos, el concepto de verdad está muy emparentado con el de fidelidad. El amor a la verdad se muestra también en la veracidad, es decir, en el hábito de conformar las acciones exteriores con lo que interiormente se piensa, en ser fieles al manifestar los pensamientos y en decir siempre lo que se entiende que es verdad y manifestarse a los demás como interiormente se es.

La veracidad es un deber moral cuyo cumplimiento afecta a la dimensión social del hombre y facilita la convivencia humana. («La verdad, norma del pensamiento y de la conducta»- F. Ponz, Universidad de Navarra, España). Proviene de una disposición permanente de la voluntad para manifestar fielmente el conocimiento personal de la verdad, que viene exigida por la dignidad de la persona humana y por el deber de lealtad y bienestar que el hombre debe guardar con todos los demás hombres, sean como sean. Finalmente, la veracidad ocupa un lugar muy importante en la vida moral del hombre.

Todo lo que sea manifestar la verdad y facilitar a los demás el acceso a la verdad, eleva al hombre. Y cuanto suponga inducir al error, faltar a la veracidad, dificulta el recto uso de la inteligencia, contradice el derecho natural que todo hombre tiene a conocer la verdad, a que se le diga la verdad; supone una ofensa y daño a la dignidad humana.

No puede haber justicia sin amor y sin veracidad. Y la falta de veracidad es, además, una manifiesta carencia de amor entre los hombres. Sin veracidad resulta imposible el orden moral en la vida social, porque ésta reclama la comunicación de ideas, sentimientos, noticias, etc., sobre la base de que todo ello responde a la verdad, al menos a lo que cada uno entiende honradamente que es verdadero.

  • Clínica

Adolescentes con trastorno bipolar presentan mayor riesgo de abuso de sustancias en la adultez

  • 20/10/2016
  • Rita Arosemena P.

Un estudio efectuado por investigadores del Hospital General de Massachusetts (MGH) y publicado en el Journal of Clinical Psychiatry ha establecido una asociación importante entre el trastorno bipolar en la adolescencia y la incidencia en el consumo de tabaco y sustancias tóxicas.

Según Timothy Wilens, médico encargado de la sección de Psiquiatría de la Niñez y la Adolescencia, los jóvenes diagnosticados con trastorno bipolar que continuaron exhibiendo síntomas durante un lapso de cinco años mostraron mayor riesgo de desarrollar trastorno de abuso de sustancias que quienes denotaron una reducción de los síntomas por remisión del trastorno bipolar o bien por efecto del tratamiento.

los participantes diagnosticados con trastorno bipolar presentan un índice de abuso de sustancias de 34%

El estudio original fue publicado en 2008 en la revista científica Drug and Alcohol Dependence, y se basó en un análisis extensivo de información que incluyó el historial familiar, datos recopilados por médicos de atención primaria, entrevistas realizadas a un aproximado de 105 adolescentes con edad promedio de 14 años diagnosticados con trastorno bipolar y un grupo de control de 98 adolescentes sin ningún trastorno del ánimo.

Como resultado del análisis, se obtuvo que los participantes diagnosticados con trastorno bipolar presentan un índice de abuso de sustancias de 34%, mientras que los miembros del grupo de control presentan un estimado de 4%.

Durante los cinco años de seguimiento efectuados para el análisis de datos, se realizaron entrevistas a 68 de los participantes diagnosticados con trastorno bipolar — se perdió el seguimiento de 37 — y a 81 de los miembros del grupo de control.

Entre los diagnosticados con bipolaridad, 23 dejaron de cumplir con los criterios del trastorno, 36 continuaban experimentando los síntomas y 9 no cumplían todos los criterios. Las conclusiones arrojaron que, en el periodo de cinco años a partir del estudio original, más miembros del grupo diagnosticado con trastorno bipolar se vieron envueltos en casos de trastorno de abuso de sustancias que los integrantes del grupo de control, lo que deriva en una incidencia de 49% (bipolaridad) frente a un 26%.

Un punto a tomar en cuenta es que si bien el tratamiento de otro tipo de trastornos como el TDAH no influyó en la tasa de riesgo estimada en el estudio original, los nuevos análisis sugieren que controlar la presencia de desórdenes de conducta aumenta de las probabilidades de que el abuso de sustancias disminuya. Esto se debe a que la existencia de desórdenes de conducta adicionales juega un rol importante en el riesgo asociado con el desarrollo de trastorno bipolar.

Willens y su equipo de trabajo continúan analizando un subgrupo de participantes de los cuales se obtuvo una impresión detallada de la actividad cerebral para entender los circuitos involucrados en la interacción entre el desorden bipolar y el abuso de sustancias.

En el futuro, planean investigar los factores que influyen en la persistencia del trastorno bipolar y su impacto en el tratamiento de la incidencia de consumo de tabaco y otro tipo de abuso de sustancias.

Fuente: Psypost | Psychiatrist

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Simposio: multidisciplinario: “El entendimiento”. La actividad científica (Uruguay)

  • 20/10/2016
  • David Aparicio

El sábado 22 de octubre se llevará acabo el Simposio multidisciplinario: “El entendimiento”. La actividad científica es organizada por el Centro de Estudios Adlerianos – IAIP Uruguay en el Museo Pedagógico José Pedro Varela – Montevideo –

En esta edición se abordará el tópico el entendimiento desde diversas disciplinas quienes disertarán durante 10-20 minutos en la sala emblemática de esta ciudad -patrimonio cultural- aludiendo al reformador de la enseñanza el Señor José Pedro Varela. La sala conserva el estilo de la época con los mobiliarios, vitrales y cuadros en donde Varela dialogaba sobre temas de enseñanza y disciplinas conexas.

El evento ha sido declarado de interés Ministerial: Ministerio de Desarrollo Social (Mides), Interés Educativo: Ministerio de Educación y Cultura (MEC) y de Interés Municipal: Intendencia de Montevideo (IMM).

Auspician: Ministerio de Salud Pública (MSP) y Universidad de la República (UDELAR)

Programa:

Mag. Natalia Echegoyemberry: “Género y ciudadanía” (Argentina)

Lic. Nicolás Iglesias Schneider: ¿Religiones para el conflicto o para el entendimiento?

Dra. Sonnia Romero Gorski: «Protección y bienestar desde lo cultural»

Mag. Delfina Terrado: “Educación positiva para el desarrollo de las potencialidades” (Argentina)

Dr. Raimundo Dinello: “Pedagogía de la Expresión”

Dra. Ana María Araújo: “El entendimiento hoy en la hipermodernidad”

Lic. Andrés Buschiazzo: “El entendimiento de las psicoterapias”

Fecha y lugar

Sábado 22 de octubre, 10:00 hs puntual y allí mismo se realiza la inscripción (se recomienda estar 15 min. antes para reservar lugar) / Finaliza antes de las 13:30 hs.

Museo Pedagógico – Plaza Cagancha 1175 / Entrada libre / Se otorgan certificados

Ingresa aquí para mayor información.

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Las medicaciones para la hipertensión se relacionan con el riesgo de sufrir depresión o trastorno bipolar

  • 19/10/2016
  • David Aparicio

El primer estudio sobre la medicación para la hipertensión y los trastornos del estado de ánimo encontró que cuatro de los medicamentos más comúnmente recetados para esta condición podrían incrementar el riego de admisión médica causada por alteraciones en el estado de animo relacionadas con la depresión y trastorno bipolar.

El estudio está disponible en Hypertension, y según sus datos dos de los medicamentos evaluados podrían incrementar el riesgo de los trastornos del estado de ánimo, uno se relacionó con la disminución del riego y el último restante no tuvo efectos considerables.

Se recabó información de más de 500 mil adultos de 40 a 80 años de edad participaron en este gran estudio. Luego seleccionaron a 144,066 pacientes hipertensos que recibían tratamiento con los inhibidores de los receptores de angiotensina , beta bloqueadores, bloqueadores de los canales de calcio y diuréticos tiazídico. El grupo control estuvo compuesto por 111,936 pacientes del mismo grupo etario que no consumía ninguno de esos medicamentos.

Después de las pruebas se hizo un seguimiento de todos los participantes durante 5 años y durante ese tiempo registraron las hospitalizaciones que habían tenido los participantes y si sufrían de trastornos del estado de ánimo como la depresión y el trastorno bipolar.

En total se contabilizaron 299 hospitalizaciones causadas, mayormente, por los efectos de la depresión y estas internaciones se daban, con un promedio de 2.3 años después de haber iniciado el tratamiento con la medicación para la hipertensión.

También se encontró que los pacientes que consumían los beta bloqueadores y los bloqueadores de los canales de calcio tenían dos veces más riesgo de ser hospitalizados por algún trastorno del estado de ánimo en comparación con los sujetos que utilizaban los inhibidores de angiotensina, los cuales tenían el menor riesgo de hospitalización por trastornos del estado de ánimo en comparación con otros pacientes con otras medicaciones. Los pacientes que consumían thiazide diuréticos tenían el mismo riesgo de trastornos de estado de ánimo que las personas que no tomaban ninguna medicación para la hipertensión, en otras palabras no incrementó el riesgo.

Los datos de esta investigación se valieron de los casos más graves donde los pacientes son internados en los centros médicos. Ahora falta que se pueda evaluar si las medicaciones para la hipertensión también se relacionan con los cambios de humor moderados y que quizás no son tan fáciles de detectar.

Antes de concluir, es importante recordarles que estos son estudios preliminares y no son motivos para dejar la medicación prescrita por los médicos. Actualmente más de 1.000 millones de personas sufren de hipertensión arterial y la medida más eficaz para controlarla es a través de la medicación y un estilo de vida sano.

Fuente: Psypost

  • Ciencia

Las personas que son positivas viven más, según estudio

  • 19/10/2016
  • Alejandra Alonso

En los últimos años, la gente le ha dado más relevancia a la salud y se ha interesado por saber cuál es el estilo de vida que contribuye a una vida más longeva. En una investigación, que incluyó a 28.662 personas, se encontró un rasgo de personalidad que se vincula con una vida más larga.

El rasgo en cuestión es ser positivo. Las personas vivían mejor si eran más:

  1. Optimistas sobre el futuro.
  2. Cercanas a otras personas
  3. Decididas.
  4. Se sentían más útiles y relajadas.

Aquellas personas cuyos puntajes se encontraban entre los primeros 6 por ser positivos eran 18% menos propensos a morir durante el curso de los siguientes 4 años.

Otros factores clave que se asociaron con la longevidad fueron estar casado o tener un título universitario.

En el estudio se examinó tanto la salud mental como la física de los participantes. Las personas analizadas tenían niveles similares de salud física, ingresos y otras características demográficas.

Sorpresivamente, los ingresos no tuvieron efecto sobre las probabilidades de morir. El Dr. Christopher Jacobi, autor principal del estudio, comenta:

“Los resultados indican que una mejor salud mental parece tener una especie de efecto protector contra la mortalidad.

En la literatura investigada, las formas más frecuentes en que una salud mental positiva tiende a afectar a la mortalidad es a través de respuestas fisiológicas directas como presión sanguínea más baja, capacidad de afrontar el estrés, fumar y beber menos frecuente, un estilo de vida activo y mejor calidad de sueño.

Igualmente, las personas con una salud mental positiva alta podrían no ser afectadas tan severamente por los efectos sintomáticos y fisiológicos potencialmente negativos de acontecimientos de la vida como el divorcio o el desempleo.”



El estudio fue presentado en una conferencia del British Sociological Association’s Medical Sociology el 8 de Septiembre del 2016.

Fuente: PSYBLOG

  • Definiciones

Afasia

  • 19/10/2016
  • Alejandra Alonso
Afasia

La afasia es un trastorno del lenguaje caracterizado por una dificultad en la comprensión o en la producción del lenguaje. Se considera que es producto de un daño neurológico adquirido (Serrano, Martelli, Harris, Tufró, Ranalli, Taragano, Tamaroff, Alegri, 2005). Puede ser causada por una lesión en el área de Broca, ubicado en el lóbulo frontal, cerca de la corteza motora que controla las áreas de la cara encargadas del habla; o el área de Wernicke, ubicada en el lóbulo temporal, que une sonidos con lo visual (Rathus, 2007).

En el año 1865, Paul Broca observó que, luego de una lesión en un área específica del lóbulo frontal izquierdo (área de Broca), una persona presentaría dificultad para formar palabras, aunque comprendería el discurso de otros y podría cantar canciones populares. Una lesión en el área de Broca se evidenciaría entonces por un discurso lento y laborioso, donde se utilizan oraciones simples.

Por otro lado, en 1874 Carl Wernicke descubrió que una lesión en un área concreta ubicada en el lóbulo temporal izquierdo (área de Wernicke) resultaría en un discurso sin sentido, aunque la persona si podría producir palabras. Es decir, una persona con lesión en dicha área podría tener dificultad entendiendo el discurso (ya sea el suyo o el de otros) y su propio discurso no tiene sentido (Rathus, 2007, Myers, 2006).

También se descubrió otra área cerebral que se encarga de recibir la información visual y recodificarla en forma auditiva, para que el área de Wernicke pueda deducir el significado. Estamos hablando de la circunvolución angular, que nos sirve para poder leer en voz alta. Las fibras nerviosas se encargan de conectar ambas áreas (Myers, 2006).

A partir de estos datos, Norman Geschwind (citado en Myers, 2006) ofreció la siguiente explicación: al leer en voz alta las palabras son grabadas en el área visual, de allí se reenvían a la circunvolución angular que las codifica; luego son trasladadas para su comprensión en el área de Wernicke y, por último se envían al área de Broca que se encarga de crear la palabra hablada. Una lesión en cualquiera de estos niveles produce formas diferentes de afasia (Myers, 2006).

Como se dijo anteriormente, el tipo depende de en qué área se produjo la lesión (además existen diversas clasificaciones, de diferentes autores), así podemos encontrar a la afasia de Broca, la afasia de Wernicke (descritas anteriormente) afasia anómica, la afasia de conducción (dificultad para repetir), la afasia transcortical motora y sensorial (dada por una falla en la conexión entre el centro motor y sensorial) se caracteriza por la conservación de la capacidad de repetir palabras y frases y la afasia global, donde tanto la comprensión como la producción del lenguaje se ven afectados (Serrano y cols. 2005; Sabe, Courtis, Saavedra, Prodán, Luján Calcagno, Melián, 2008; Ardila, 2006).

Se han observado casos de niños con un funcionamiento normal previo que luego presentan epilepsia y afasia. Se cree que la afasia puede darse como consecuencia de descargas epilépticas en las áreas encargadas del lenguaje, produciendo lo que se conoce como síndrome de Landau-Kleffner (Nieto Barrera, López Alcaide, Candau Fernández-Mensaque, Ruiz del Portal Bermudo, Rufo Campos, Correa Charro, 1997).

También existe la afasia progresiva primaria, caracterizada por un deterioro progresivo que se da predominantemente en el lenguaje, mientras que otras facultades mentales (memoria, habilidades viso-espaciales, conducta, habilidades de la vida diaria) se ven intactas, lo que la diferenciaría de las afasia relacionadas con la demencia (Serrano y cols. 2005).

La afasia también puede producirse debido a un ACV, traumatismos craneoencefálicos, tumores, infecciones, enfermedades nutricionales y metabólicas o enfermedades degenerativas como la demencia (Ardila, 2006).

Fuentes:

  • Myers, D. (2006), Psicología 7ma edición. Editorial Médica Panamericana: Madrid
  • Rathus, S. (2007), Psychology. Principles in practice. Holt, Rinehart and Winston: U.S.
  • Recursos

Avances en la evaluación de las adicciones (PDF)

  • 18/10/2016
  • Equipo de Redacción

El fenómeno de la adicción al consumo de drogas legales e ilegales supone un grave problema sociosanitario a nivel global. La correcta evaluación de la gravedad de la adicción y de sus consecuencias es crucial para poder ofrecer alternativas terapéuticas adecuadas a las necesidades de los pacientes.

A lo largo de las últimas décadas se han desarrollado multitud de entrevistas diagnósticas para facilitar la detección de los trastornos por consumo de drogas, así como entrevistas centradas en la gravedad de la adicción para determinar el alcance de las consecuencias de su uso. También se han elaborado cuestionarios genéricos que evalúan diversos aspectos relacionados con el uso de sustancias de forma transversal, y cuestionarios específicos que se centran en áreas muy concretas o en sustancias puntuales. La evolución de los instrumentos de evaluación para población adulta ha sido muy significativa, pero las herramientas para adolescentes son de aparición relativamente reciente y la disponibilidad, sobretodo de instrumentos validados al castellano, es más escasa.

No obstante, en la actualidad se dispone de una amplia variedad de herramientas psicométricamente robustas. En esta revisión se analiza en primer lugar la magnitud del problema de la adicción a nivel global y nacional, su impacto y coste social, y los antecedentes y avances en la evaluación de las adicciones. Finalmente se discuten las necesidades más acuciantes y las líneas futuras en este campo de la psicología.

Autoras: Sergio Fernández-Artamendi y Sara Weinberg.

Descarga el artículo completo en formato PDF.

Publicado en la revista académica Papeles del Psicólogo.

Sin categoría

(Vídeo) Terapia Breve Centrada en Soluciones con niños y familias

  • 18/10/2016
  • David Aparicio

Jorge Ayala es especialista en la Terapia Breve Centrada en Soluciones y desde hace varios años se ha enfocado fuertemente en el entrenamiento online de psicólogos y profesionales que desean enriquecer su práctica y habilidades con la riqueza de este enfoque terapéutico.

Jorge está lanzando todos los jueves webinars gratuitos y en esta primera edición conoceremos de qué se trata el método centrado en soluciones, las estrategias para conversar con niños y niñas para ganar su confianza, colaboración, movilizar los recursos y habilidades para encontrar una solución.

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  • Entrevistas

La práctica basada en la evidencia en psicología: una conversación con Scott Lilienfeld

  • 18/10/2016
  • Fabián Maero

Scott Lilienfeld es sin duda uno de los referentes de Psyciencia. En algunos casos hemos traducido o adaptado numerosos artículos suyos, y en otros hemos tomado algunas de sus ideas para formular artículos propios. Por ejemplo, 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, son todos artículos que son traducciones o piezas propias que se han beneficiado de sus aportes. A esta altura tendríamos que declararlo escritor honorario de Psyciencia.

Lilienfeld es profesor en la Emory University, en los Estados Unidos. Ha escrito varios libros, el más conocido de los cuales quizá sea: 50 grandes mitos de la psicología popular. Las ideas falsas más comunes sobre la conducta humana, que es de lectura obligada para cualquier estudiante de psicología, como así también decenas de artículos en tópicos muy variados, tanto en journals académicos como en revistas de divulgación.

Lilienfeld es difícil de clasificar. No se dedica exclusivamente a un área o tema de la psicología, sino que investiga y escribe sobre temas dentro de la disciplina que necesitan una perspectiva científica más rigurosa. Lo constante es la perspectiva amable pero escéptica sobre el campo de la psicología, y el soporte constante en la investigación y evidencia disponible en todo lo que escribe.

Y a decir verdad, es alguien a quien todos en Psyciencia admiramos profundamente, por lo cual cuando nos enteramos que iba a estar en Argentina intentamos sobornar a quien hiciera falta para estar allí. Nos referimos, por supuesto, al 2do Congreso Latinoamericano para el Avance de la Ciencia Psicológica (CLACIP), organizado por la Asociación para el Avance de la Ciencia Psicológica (AACP) que se realizó en Buenos Aires. En él, Scott disertaría sobre la práctica basada en evidencia y el papel que los sesgos juegan en ella (algo sobre lo que ha publicado y que Paula José Quintero ha reseñado en este artículo).

Estuvimos haciendo streaming en vivo en Facebook durante una parte de su conferencia, así que si les interesa pueden ver el video de su conferencia, en inglés, (es probable que el video esté disponible eventualmente vía la AACP, dado que lo estaban grabando, pero aún no hemos podido confirmarlo).

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Nos encontramos con la agradable noticia de que no sólo no sería necesario sobornar a nadie, sino que la AACP nos invitó a hacer la cobertura del evento y nos trató con mayor amabilidad de la que merecemos. Le escribimos a Scott, quien gentilmente accedió a reunirse con nosotros, con nuestro entusiasmo, y con nuestro inglés con acento entre ruso y mandarín. Paula José Quintero y quien escribe estas líneas nos encontramos con Scott luego de su conferencia, y la entrevista terminó siendo una conversación entre los tres –caótica por momentos pero que hemos pulido un poco para compartirla con ustedes. Descarga el audio de la entrevista en inglés.

***

Hola Scott. Ante todo, gracias por acceder a la entrevista.

Es un placer para mí.

Estaba buscando tu biografía académica, y tengo este pequeño resumen con algunos de los tópicos sobre los que has trabajado. Has escrito sobre recuerdos reprimidos, con Elizabeth Loftus, personalidad psicopática en chimpancés y en humanos, trastorno disociativo de la identidad, EMDR, técnicas proyectivas, Rorschach, terapia de duelo, estrés postraumático, TDAH, prácticas basada en la evidencia en general, terapias potencialmente dañinas, terapia asistida con animales, mitos de la psicología popular, neurociencia, y la lista sigue. ¿Cómo has podido hacer todo eso?

Umm, hay dos trucos. El primero es no dormir demasiado (risas). El segundo es que creo que soy en cierta medida un extranjero para la psicología americana, y en cierto modo creo que he sido afortunado respecto a cuándo obtuve mi doctorado, fue en 1990. Creo que si me doctorara hoy sería mucho más difícil para mí hacer todo eso.

Lo digo porque creo que soy más bien un generalista que un especialista, y si bien eso me gusta, es mi estilo intelectual, tiene también un costo, en el sentido de que no tengo un historial de becas académicas, no trabajo principalmente en una sola área por largos períodos de tiempo, cosa que, al menos en los Estados Unidos, se está volviendo cada vez más importante, o incluso esencial, para obtener trabajos académicos y becas de investigación en las universidades. Si estuviera entrando en la academia hoy sería muy difícil para mí obtener un trabajo académico en una universidad porque trabajo en tantas áreas diferentes.

soy más bien un generalista que un especialista, y si bien eso me gusta, es mi estilo intelectual

Pero ese es mi temperamento, ese es mi estilo, me gusta leer con amplitud en muchas áreas, me gusta pensar las cosas con amplitud, y lo que eso significa es que tiene el costo de no trabajar demasiado en una sola área. Soy un poco como mi director de doctorado, David Lykken, que se llamaba a sí mismo un «carpintero básico» , ese era su estilo, construir las bases de algo y luego moverse a otro lugar y trabajar con otras personas. Y creo que ese es mi estilo también, pero, insisto, ese no es un estilo que necesariamente se valore en la academia moderna, al menos en Norteamérica.

Sí, se valora más la especialización.

Sí, la especialización, y creo que la especialización es importante y necesaria en algunos dominios, pero me preocupa un poco que pueda tornarse en hiperespecialización, con personas sabiendo muchísimo sobre una sola cosa. Podemos volver a lo que decía Isaiah Berlin, sobre las diferencias entre los erizos y los zorros . El erizo es el animal que sabe una cosa, un gran tema que conoce bien, mientras que el zorro sabe muchas cosas distintas. Yo soy más bien un zorro pero creo –y  esta es mi perspectiva, mi sesgo– creo que es bueno tener una mezcla de personas así en un departamento de psicología. Como les he dicho a varias personas, no querría un departamento de psicología sólo con personas como yo, porque creo que se necesitan personas que trabajen en un solo problema durante largos períodos de tiempo, tratando de resolverlo, eso es realmente importante. Y por otra parte, creo que es bueno tener algunos generalistas en los departamentos, que puedan cruzar las brechas entre las distintas áreas y ayudar a unir las diferentes partes. Esa es mi opinión.

Y te has divertido bastante también…

Siempre me divierto, nunca me aburro de esto.

Sí, tenemos uno de tus últimos artículos, cuyo título es «No te imaginas quién ha escrito eso. 78 autores inesperados de publicaciones psicológicas» (NdT: un artículo publicado en Perspectives on Psychological Science en el cual enumeran publicaciones psicológicas cuyos autores son actrices, músicos, o escritores que no se suelen asociar a la psicología).

Ese es uno de los artículos más divertidos que haya escrito! (risas), fue muy divertido.

Me encantó la sección de metodología del artículo.

Fue muy rigurosa, sí.

Dice la metodología del artículo sobre cómo se llevó a cabo la investigación, y cito: «A través de varias llamadas telefónicas y una cena en un restaurante italiano acompañada de unas cuantas copas de vino…»

Probablemente más de unas cuantas (risas).

¡Es una metodología hermosa!

Sí, sí. Tuvimos mucha suerte porque conocemos al editor, Bob Sternberg, y nos permitió divertirnos un poco con el artículo. Otros editores nos hubieran dicho que no podemos bromear sobre eso, pero Bob tiene un sentido del humor parecido al mío, así que nos permitió jugar un poco con el artículo.

Es un artículo precioso.

Gracias, fue muy divertido. Y de hecho arrojó algunas sorpresas interesantes, porque hay algunas personas muy conocidas de las cuales no se sabe que han publicado artículos en psicología.

Entonces, poniéndonos un poco más serios, siendo que estamos en CLACIP, el Congreso Latinoamericano para el Avance de la Ciencia Psicológica. Sabemos que estás interesado en la percepción que el público tiene de la psicología, hace unos años diste una charla llamada «Por qué muchas personas ven el estudio de la conducta humana como no científico», y a la luz de eso, quería preguntarte cuál es tu opinión sobre el tema más reciente en el campo de la psicología, la tristemente célebre crisis de replicación de la psicología.

Es una buena pregunta, me alegra que la hayas hecho. Soy un optimista respecto a este tema, creo que en el corto plazo la reputación de la psicología va a sufrir, porque estamos en el medio de una crisis ahora, en mi opinión la crisis de replicación no se trata tanto de que algunos hallazgos no se estén replicando, sino que no sabemos cuántos serían replicables, esa es para mí la crisis, esa incertidumbre. Sin embargo, creo que en el  largo plazo, cuando miremos atrás vamos a ver a estos días como muy buenos para la psicología.

¿Por qué es eso?

Porque estamos en lo que quizá sea la avanzada de todas las ciencias, usando métodos psicológicos para mejorar los métodos psicológicos, y los métodos científicos en general. Estamos de hecho observándonos muy de cerca, viéndonos en el espejo y tratando de hacer la mejor ciencia posible. La mejor ciencia involucra escrutinio, auto–críticas, auto–examinación, y creo que en muchas formas, otros campos, y no soy el primero que dice esto, otros campos nos están observando, muchas de las ciencias duras están mirando hacia la psicología como modelo, porque no creo que nadie esté mejor capacitado, salvo quizá las personas en bioestadística y epidemiología, hay muy poca gente mejor capacitada que nosotros para mejorar la ciencia en general, porque entendemos los sesgos que pueden afectar las investigaciones, entendemos cómo corregir esos sesgos, cómo desarrollar métodos que puedan controlar esos sesgos, así que creo que son muy buenos días para la ciencia psicológica porque aun cuando estamos cuestionando mucho de lo que pensábamos haber encontrado, ese cuestionamiento venía siendo necesario desde hacía mucho tiempo y es saludable.

Creo que lo que va a significar para la próxima década o dos es que tendremos que reevaluar mucho de lo que creíamos verdadero, y que tendremos que descartar mucho de lo que hay en nuestros libros de texto, y eso será doloroso, pero al hacerlo estaremos mejorando la ciencia psicológica. Creo que de hecho puede llegar a ser más amplio aún, creo que podemos estar revolucionando la forma en la que se hace ciencia en general, en muchos campos, porque varias de las formas en las que fuimos entrenados para hacer investigación psicológica probablemente no hayan sido muy buenas. Con frecuencia no hemos hecho un buen trabajo distinguiendo investigación exploratoria, no planificada, de la investigación confirmatoria, planificada, creo que es una línea que se desdibuja a menudo. Con frecuencia no hemos sido cuidadosos controlando los propios sesgos del psicólogo, hemos sido bastante ingenuos al pensar que los investigadores en psicología no sufren de estos sesgos. Así que creo que son buenos días para la ciencia psicológica, a pesar de que en el corto plazo las personas se están cuestionando de si la psicología es científica, pero irónicamente creo que estamos siendo más científicos ahora que nunca, porque estamos siendo más rigurosos.

son muy buenos días para la ciencia psicológica porque aun cuando estamos cuestionando mucho de lo que pensábamos haber encontrado, ese cuestionamiento venía siendo necesario desde hacía mucho tiempo y es saludable

Entiendo. Ya que mencionas los sesgos, que han sido uno de los temas de tu conferencia, quisiera hablar sobre sesgos en la práctica clínica. Y sé que has escrito mucho sobre psicoterapias, especialmente sobre la hipótesis del pájaro dodo, y también sobre esta idea de que todas las terapias son como mucho similares entre sí en términos de eficacia, y que en el peor de los casos son inofensivas, que una terapia no puede hacer daño. Sé que rechazas estas ideas, la hipótesis del pájaro dodo y la naturaleza no dañina de las psicoterapias, ¿por qué las rechazas?

La razón por la cual creo esto es porque el veredicto del pájaro dodo no es comprobable, empíricamente es erróneo, no se ha sostenido bien. Creo que incluso las personas que están más a favor de ese veredicto, como Bruce Wampold, creo que incluso él admitiría que no es exactamente verdadero. Creo que Wampold y sus colegas tienen un punto importante, que los factores no específicos son muy importantes en psicoterapia, y probablemente más importantes de lo que nos damos cuenta, y no estoy en desacuerdo con eso. Creo que el debate es cuánto cuentan los factores inespecíficos.

Creo que es probablemente verdadero, que Wampold tiene razón en que si nos limitamos a las psicoterapias bona fide –aquellas que han sido razonablemente bien investigadas, que tienen bases teóricas razonablemente plausibles– en algunas condiciones, como depresión por ejemplo, la variación en efectividad dependiente de las técnicas específicas es de sólo de un diez o quince por ciento, algunas personas dirían incluso menos que eso.

Eso es probablemente verdadero, creo que tenemos que darnos cuenta, sin embargo, que esos estudios de eficacia están restringidos a psicoterapias bona fide, pero cuando se sale al mundo real, en donde los terapeutas están haciendo toda clase de cosas, y a menudo cosas locas, la variación en efectividad dependiente de las distintas técnicas de tratamiento va a ser mucho, mucho más grande.

También hay bastante evidencia acumulándose, si bien creo que aún necesitamos más evidencia, de que la variación dependiente de los factores específicos versus inespecíficos va a variar dependiendo del trastorno al que se estudie. De modo que para algunas condiciones como depresión, que es principalmente un trastorno de baja moral, las personas se sienten desesperanzadas, probablemente en tanto seas un terapeuta razonablemente competente y puedas inspirar esperanza, probablemente vayas a resultar de ayuda, así que para depresión es probable que varias intervenciones ayuden, y ayuden más o menos igualmente bien, aunque creo que hoy más y más evidencia está sugiriendo que los tratamientos de activación conductual, que ayudan a las personas a moverse, a salir de la cama, ayuden más que otros. Pero para otras condiciones, como Trastorno Obsesivo Compulsivo, creo que los factores específicos son mucho más influyentes, las terapias basadas en exposición son bastante superiores. Hay datos recientes sugiriendo que para bulimia nerviosa los factores específicos son mucho más importantes. Asi que creo que eso va a variar dependiendo del trastorno al cual se considera.

También has escrito que algunas psicoterapias pueden de hecho producir daño, no sólo ser inefectivas, sino que pueden ser potencialmente dañinas. ¿Cuáles dirías hoy que tratamientos potencialmente dañinos?

Creo que Debriefing es probablemente dañina para algunas personas, creo que muchas de las intervenciones coercitivas con delincuentes juveniles, como los programas Scared Straight, sobre los que hay alguna evidencia de que son dañinos. Creo que los tratamientos que reorganizan los recuerdos e identidad de las personas, los tratamientos de recuperación de recuerdos, los tratamientos que intentan traer las llamadas «personalidades alternativas» en pacientes que creen tener trastorno disociativo de la identidad, esos tipos de tratamientos pueden ser bastante peligrosos, porque cuando se modifica la identidad de las personas, el pasado de las personas, el sentido de quiénes son, a menudo se pueden causar grandes daños, particularmente si se los persuade de que han sido abusados, por ejemplo, en esta vida o incluso en vidas pasadas, como algunos de estos tratamientos afirman.

Creo que un error que he cometido en mi propio trabajo –escribí un artículo en 2007 hablando sobre terapias potencialmente dañinas, y me gustó cuando lo escribí, pero creo que en retrospectiva desearía haber escrito más acerca de los terapeutas potencialmente dañinos. Creo que la analogía entre factores específicos y no específicos en la efectividad de la psicoterapia aplica aquí también, creo que es importante identificar las terapias potencialmente dañinas, pero crecientemente he estado pensando que quizá es igualmente importante considerar terapeutas particulares que pueden ser dañinos más allá de su modalidad terapéutica. Y necesitamos más trabajo sobre eso. Hay literatura antigua al respecto, que abarca terapia grupal, el trabajo de Yalom, pero creo que hay razones para pensar que terapeutas que son muy evaluativos, confrontativos, que no apoyan, o que son autoritarios con sus pacientes, esos terapeutas pueden causar bastante daño, y muchas de las historias que he oído sobre personas que resultaron dañadas por sus terapias fueron con terapeutas así, extremadamente prejuiciosos, hipercríticos y que no apoyaban a sus clientes cuando estos necesitaban alguien que los escuchara. Así que creo que necesitamos considerar los estilos de los terapeutas tanto como a las modalidades particulares de terapia que pueden ser dañinas.

Tiene sentido, si hablamos de factores comunes que son beneficiales, hablar de factores comunes que pueden ser perjudiciales.

Absolutamente.

Y luego está el problema de cómo impactar en ello, porque se puede hacer una lista de terapias que son potencialmente dañinas, pero no es tan fácil hacer una lista de terapeutas.

Es así. Y también está la pregunta de qué tan maleables son estas cosas. Hacemos supervisión, así que asumimos que podemos cambiar algunas de estas cosas. Por un lado, probablemente se puedan modificar estas cosas en cierta medida, por otro lado, quizá haya algunos estilos de personalidad que… digamos, si Donald Trump fuera mi terapeuta, no estoy seguro de cuánto podría mejorar… (risas). Y hay algunos terapeutas que tienen un poco un estilo así, quizá se puedan cambiar algunas de esas cosas tempranamente, o quizá sea necesario regularlas en los programas de tratamiento. He visto algunos terapeutas así, es poco común, pero he visto a lo largo de mis años algunos estudiantes que describiría como extremadamente narcisistas, y esos son rasgos de personalidad bien establecidos que quizá sean difíciles de cambiar a través del entrenamiento. Es una pregunta interesante, no tengo la respuesta a ella.

necesitamos considerar los estilos de los terapeutas tanto como a las modalidades particulares de terapia que pueden ser dañinas

También pensábamos en las terapias de conversión para personas homosexuales…

Sí, las terapias reparativas. Sí, me han criticado por no incluirlas en el artículo, y quizá hubiera debido incluirlas pero en esa época investigué sobre qué terapias había evidencia clara de daño, y no había evidencia disponible sobre esas terapias en ese momento. Hoy hay una evidencia creciente al respecto. Mi suposición es, y tengo que considerarlo más detenidamente es que en este momento hay evidencia suficiente sobre el potencial daño al menos con respecto a un subconjunto de esas terapias, particularmente aquellas que son coercivas.

Bien, eso fue interesante. Cambiando de tema, recientemente hemos leído Brainwashed, muy lindo libro que has escrito en colaboración con Sally Satel.

Sí, Sally escribió la mayoría del libro, así que ella merece la mayoría del crédito, y muy merecidamente.

Así es. El libro es sobre las afirmaciones exageradas de la neurociencia y el uso excesivo de explicaciones basadas en el cerebro. Y en el libro hay una frase tuya –o de Sally, no lo sé–, y cito el libro: «surgen problemas cuando adscribimos demasiada importancia a las explicaciones basadas en el cerebro y no suficiente importancia a las explicaciones psicológicas o sociales«

Sí. Eso es probablemente algo que he escrito yo.

Bien, y hoy las neurociencias y las explicaciones basadas en ellas son muy populares, entonces, ¿por qué dirías eso, que las explicaciones basadas en el cerebro pueden ser problemáticas?

No quiero hablar por Sally, pero creo que ella estaría de acuerdo conmigo, pero mi preocupación no es tanto que haya un interés aumentado en el cerebro o en las neurociencias, de hecho creo que es algo saludable, y creo que durante un tiempo en psicología hemos estado muy «descerebrados» como disciplina, no consideramos suficientemente los niveles neuronales de explicación. Mi preocupación es que en algunos dominios nos estemos volviendo «desmentalizados» –y eso es el subtítulo del libro. A lo que me refiero con eso es que estamos subestimando el nivel psicológico de explicación. Ciertamente necesitamos entender los correlatos neuronales  y quizá los sustratos de cosas como las adicciones, depresión, y así, pero al mismo tiempo se trata de sólo un ángulo, sólo –y estoy usando esta expresión con mayor frecuencia,  ‘lentes’ de explicación, en lugar de niveles de explicación– sólo un lente de explicación. Lentes de explicación a través de los cuales entender un problema.

Tomemos adicción, sobre lo cual tenemos un capítulo completo en nuestro libro. Sally en particular es una experta en adicción, trabaja a medio tiempo en un centro de adicciones. Claramente hay una contribución genética en muchas formas de adicción, no hay discusión allí, vulnerabilidades genéticas que juegan un papel en el cerebro; también sabemos que en casos extremos de abusos de sustancias o alcohol pueden dañar la corteza frontal y otras partes del cerebro.

estamos subestimando el nivel psicológico de explicación

En cierto nivel estas cosas están relacionadas con el cerebro, pero por otro lado, no es la única perspectiva. También sabemos que la adicción es función de las expectativas, es una función de motivaciones e impulsos, creo que eso es pasado por alto por las personas que afirman que la adicción es una condición crónicamente recidivante, esa es la posición de nuestro Instituto Nacional de Abuso de Drogas (NIDA), y los datos dicen que eso no es cierto. La mayoría de las formas de adicción, tomemos uso de heroína, no siempre son recidivantes y de por vida, muchas personas logran abandonarla. Y también sabemos que los adictos pueden responder, y de hecho responden, a incentivos, incentivos psicológicos como por ejemplo si les dicen que se les va a hacer un test, o si se les da dinero por ser testeados, a menudo se les va a hacer difícil pero van a dejar de consumir, y muchos por sus propios medios.

Nuestra preocupación es que enfocarse tan intensamente en las explicaciones basadas en el cerebro, en el nivel o lente de explicación cerebral, ignora otros niveles o lentes de explicación importantes: motivaciones, expectativas, susceptibilidades, apertura a las contingencias ambientales, que son incluso más importantes para el tratamiento y prevención.

Así que mi preocupación no es que no deberíamos observar a ese nivel, sino que puede distraernos de otras formas útiles de entender e intervenir.

Entonces, si se toma el nivel neurológico como única causa, no se presta atención a variables sociales…

Eso también es correcto.

Si se toma la depresión como un desorden cerebral entonces la intervención única es medicación…

Por supuesto. Tomemos control por estímulos, por ejemplo. Nuevamente, hablamos de que existe una susceptibilidad genética al abuso de alcohol, y eso es algo que no discutimos, pero también sucede que cuando una persona con un trastorno por abuso de alcohol está volviendo a su casa a menudo puede tomar una decisión, puede pasar al lado de un bar en el cual hay amigos e ir al bar a beber, o pueden decir «hoy voy a desviarme un par de cuadras para no pasar frente al bar porque sé que si paso por ahí me voy a tentar«, entonces la agencia y la elección también juegan un papel aquí, por lo cual decirle a esas personas que tienen una condición crónica y recidivante que está fuera de su control no es saludable y creo que incluso puede ser perjudicial.

Algo similar al experimento del Rat Park, en el cual ratas adictas a la morfina dejaban de consumirla si se les daba acceso a una jaula con un ambiente más rico.

Oh, sí. Y los datos muestran eso claramente. Cuando a las personas o animales se les da acceso a alternativas que también activan el sistema de la dopamina, por ejemplo, que produce placer, cuando tienen esas alternativas tanto animales o humanos van a elegir esas alternativas. Similarmente entonces, y los conductistas han hablado mucho al respecto, reforzar diferencialmente otras conductas, conductas alternativas, es ciertamente un tratamiento efectivo para la adicción porque muchas de estas personas están aburridas o experimentan una falta de placer o disfrute en sus vidas, y proporcionar formas alternativas de disfrutar la vida puede ser efectivo.

veo a la ciencia como un abordaje que está asociado con un conjunto de herramientas diferentes

Sin que necesariamente haya un cambio previo en el cerebro.

Es correcto. Pero eventualmente todo cambia en el cerebro en algún nivel, pero la pregunta es si el punto de intervención tiene que ser una intervención biológica directa o si puede ser una intervención psicológica, que por supuesto va a afectar indirectamente al cerebro, esa es la pregunta.

Eso es interesante. Bien, y entonces, mi última pregunta, volviendo a donde empezamos. En 2007 escribiste un artículo con una pregunta por título: «¿Puede la psicología convertirse en una ciencia?»

Fue un mal título… (risas)

¿Sí? ¿Por qué?

Bueno, estaba siendo provocador. Es un mal título por dos motivos. En primer lugar creo que la psicología misma no es una psicología unificada, hay algunas áreas de la psicología que son más científicas que otras, así que creo que es un poco amplio. En segundo lugar, creo que no es una cuestión de «sí o no», creo que es un proceso de volverse científica. Estaba siendo un poco provocador, pero creo que mi punto es que aún falta mucho por recorrer. Irónicamente, mi opinión es que en los últimos años, con la crisis de replicación, nos hemos vuelto más científicos que nunca porque empezamos a observarnos más de cerca, lo cual sé que es una posición un tanto heterodoxa, soy un forastero en este aspecto porque las personas ven esto y ven a la psicología volverse menos científica mientras que yo sostengo lo opuesto, que ahora estamos comenzando a observar bien de cerca nuestros sesgos y encontrar formas de compensarlos. Pero, disculpas, no quería interrumpirte…

No, para nada. Mi pregunta sería justamente eso ¿qué consideras que es la cosa más importante que necesitamos, como campo, para convertirnos en una ciencia?

Es una gran pregunta. Creo que como respuesta amplia, lo más importante que las personas necesitan para volverse mejores científicos –y también he tenido que hacerlo yo, aunque es una lucha– es ser concientes de sus propios sesgos. Creo que ese es el corazón de lo que la ciencia es. No soy un creyente en «el» método científico, pero creo que hay métodos científicos, veo a la ciencia como un abordaje que está asociado con un conjunto de herramientas diferentes, y las herramientas que usamos en psicología son muy diferentes de las que usan nuestros colegas en geología, astrofísica, o química, pero en cualquier caso, todas estas herramientas están diseñadas para minimizar, no eliminar, sino minimizar sesgos de distintos tipos. En particular sesgos de confirmación, algo hacia lo cual todos somos propensos, todos somos susceptibles a ellos por el hecho de ser humanos, a buscar evidencia consistente con lo que creemos, a confirmar nuestras hipótesis, a negar, descartar, o destruir evidencia que las refute. Es algo que librados a nuestro arbitrio todos vamos a hacer, porque somos humanos. os científicos son humanos y tienen hipótesis, y si hay algo en juego –que no tiene que ser necesariamente dinero, a pesar de que pueda ser un interés, sino el hecho de tener algo en juego, de haber dedicado esfuerzo o energía en algo que se cree muy fuertemente–, van a encontrar aquello que están buscando muy a menudo.

Y la ciencia es el mejor conjunto de herramientas que la especie humana ha desarrollado para minimizar las chances de engañarse a sí misma. Así que mi perspectiva es que las personas necesitan entender eso, y entender que el pensamiento científico no ocurre naturalmente a los humanos. Ha habido una tendencia en la psicología del desarrollo, que no creo que sea útil, a considerar a los bebés como científicos naturales, y creo que ese es un error serio, de hecho. Los bebés son naturalmente curiosos, sin duda, y testean sus hipótesis, pero no son científicos porque tienen la mitad del asunto. Son buenos encontrando patrones, pero no son buenos discriminando qué patrones son genuinos y qué patrones no lo son. Y a causa de nuestra propensión a los sesgos es probable que encontremos patrones allí donde no los hay. La ciencia intenta discriminar qué patrones, qué relaciones son reales y cuáles no lo son. Si las personas pueden entender eso, yo estaría muy contento.

Gracias por tu tiempo.

Ha sido un placer.

Notas al pie de página:


  1.  ¿Puede hacer daño una psicoterapia? ↩
  2.  Los 10 mandamientos para ayudar a los estudiantes de psicología a distinguir la ciencia de la pseudociencia ↩
  3. “Yo soy visual” – El mito de los estilos de aprendizaje ↩
  4.  Hablar bien no cuesta nada: Algunos términos psicológicos que deberíamos evitar ↩
  5.  ¿Por qué las psicoterapias inefectivas aparentan funcionar? ↩
  6. El gran enemigo de la verdad: Los 10 mitos más populares de psicología ↩
  7.  ¿Es el Rorschach una herramienta útil en la clínica? ↩
  • Artículos de opinión (Op-ed)

Futuro psicólogo clínico: Bienvenido a este nuevo mundo de la ayuda al otro

  • 18/10/2016
  • Aprende Viendo Terapia

Supongo que tendrás dudas y miedos, que en estos momentos te encontrarás perdido sin saber muy bien hacia donde ir y la incertidumbre quizá lleve tiempo siendo tu compañera de viaje.

O quizá, todavía te embargue la emoción de haber acabado por fin el largo camino que ha sido la formación. Las intensas y largas tardes de estudio, la preparación eterna entre casos y libros llenos de teoría, mientras tú soñabas con salir por fin al mundo y encontrarte de frente con la realidad de los pacientes.

Eso no importa porque…

Ahora no sueñas más, ese momento ha llegado: Bienvenido a tu futuro.

En este momento seguro que hay muchas cosas que te preguntas:

¿Cómo puedo empezar a conseguir pacientes? ¿Qué forma de trabajar escojo? ¿Intento empezar por mi cuenta o mejor busco trabajo en alguna clínica? ¿Cómo quiero ser visto por mis pacientes? ¿Qué imagen daré? ¿Daré la talla? ¿Y si lo hago mal?

Estas son algunas de las miles de preguntas que pueden estar rondando tu cabeza en estos momentos y me parece realmente importante abordar este tema:

En primer lugar: TRANQUILO/A. Será mucho más fácil de lo que imaginas.

Eso no quiere decir que no vaya a suponer esfuerzo. Tendrás que trabajar duro y seguir formándote. La formación nunca termina, has elegido una carrera profesional que te exigirá continuar aprendiendo por el resto de tus días… Pero también quiero decirte que jamás habrá un juez tan duro contigo como tú mismo, y que tus pacientes apreciarán y valoraran tu trabajo siempre y cuando lo hagas con pasión y respeto por el otro. Ya sabes mucho, has aprendido durante estos años y es momento de demostrártelo y empezar a ponerlo en práctica. ¡Adelante!

Asimismo, recuerda que no importa donde elijas trabajar o desde que estructura lo tengas que hacer en un inicio, lo que realmente importa es cómo tú desempeñes tu profesión: “Haz todo lo que puedas con lo que tengas.” Eso será lo que realmente marque la diferencia entre tú y alguien que no ame su trabajo. Estate dispuesto a volcarte en cada paciente, en cada sesión, como si fuese la única. Porque cada paciente es ÚNICO y se merece la MEJOR VERSIÓN DE TI MISMO.

Si lo haces, entonces el resto no importa tanto.

Además, hay ciertas cosas importantes que tener en cuenta en el momento de emprender este camino:

Por obvio que resulte decirlo, el terapeuta va a estar en contacto con pacientes, es decir, con personas que sufren. Comprender al ser humano es el requisito previo para cualquier actuación profesional.

Así, los psicólogos deben aprender a mirar (no sólo ver) y a escuchar (no sólo oír), así como a empatizar, comprender y analizar. Ésta es la única manera de comunicarse adecuadamente con otras apersonas y de ayudar a resolver los problemas planteados.

Más allá de unas destrezas profesionales, se requieren en el psicólogo unas características personales que faciliten el establecimiento de una alianza terapéutica con el paciente.

Hay algunas características básicas, ya conocidas, que facilitan la alianza terapéutica: equilibrio emocional, sentido común, capacidad de empatía, ausencia de rigidez y ganas genuinas de ayuda.

Pero, además, los psicólogos deben contar con unas habilidades interpersonales que faciliten el trabajo en equipo o, al menos, el contacto con otros profesionales.

Si los psicólogos clínicos están integrados en un Centro de Salud Mental o en un hospital, tienen que saber trabajar en equipo.

Ello implica interactuar con otros profesionales de la salud (médicos de atención primaria, psiquiatras, enfermeras, etcétera), lo que obliga a saber utilizar un lenguaje común, a ser exigibles, a tener unas habilidades de comunicación, a marcarse objetivos concretos, a contar con un modelo integrador de salud, etcétera.

Y si los psicólogos clínicos trabajan en la consulta privada, deben tener estas mismas habilidades para relacionarse con otros colegas, derivar casos a otros profesionales, saber relacionarse con los familiares de los pacientes, etcétera.

En resumen, no actúa necesariamente mejor con los pacientes el psicólogo que más teoría sabe, sino aquel que ha cuidado sus habilidades y características personales y profesionales. Ya que, sin olvidar otras claves esenciales (como son los conocimientos profesionales y disposición para estar al día, la facilidad para adaptarse a los cambios, la capacidad para integrarse en un equipo, y la motivación por la profesión), la inteligencia emocional, la autoestima apropiada y las habilidades interpersonales constituyen una herramienta fundamental para el desempeño adecuado de la psicología clínica y la psicoterapia.

Por todo esto, creo que es esencial que recuerdes que tú eres el instrumento básico de trabajo en el desarrollo de tu profesión y lo más importante es que tú te cuides, confíes en ti mismo y estés seguro de estar haciendo las cosas como consideras correctas.

Al fin y al cabo, ser sincero y congruente contigo mismo es lo más importante para poder ser un buen terapeuta.

«Escoge un trabajo que te guste, y no tendrás que trabajar ni un sólo día de tu vida»,  Confucio.

Carta a un futuro psicólogo clínico

“No será fácil empezar: el camino será largo y los frutos llegarán con el tiempo. Al salir de la universidad recién comenzaré el desafío. Seguirás estudiando, supervisarás tus primeros pacientes y tú mismo vivirás la experiencia y la aventura de ser paciente. Aprenderás que en el juego de la psicoterapia es la propia persona quien hace los goles: tú solo darás los pases. Primero buscarás recetas mágicas, hasta que la experiencia alivie tus ansiedades y entiendas que cada persona es un mundo. Partirás con la camiseta de una teoría puesta y será el tiempo el que te ayude a cambiar dogma por flexibilidad, sin perder el rigor del oficio. Al principio serás demasiado serio, acaso para maquillar tus inseguridades. Gradualmente iras transformando solemnidad por creatividad y juego. Y sentirás alegría, pena, rabia, miedo, sorpresa, curiosidad, nostalgia y satisfacción. Sobre todo colega, serás un afortunad: bienvenido a nuestro hermoso trabajo”.

Bibliografía:

  • Echeburúa, E. Retos de futuro de la psicología clínica. Departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico, Facultad de Psicología, Universidad del País Vasco. 191-207.

Artículo publicado en el Aprende Viendo Terapia, la plataforma online y presencial de entrenamiento clínico de psicólogos.

Artículos recomendados:

  • Trece reglas para estudiantes de psicología.
  • 10 mandamientos para ayudar a los estudiantes de psicología a distinguir la ciencia de la pseudociencia.
  • Carta abierta a mis jóvenes colegas psicólogos.

Artículo escrito por: Diana Tomaino de la Cruz 

 

  • Ciencia

¿Cómo ayudar a que los demás brinden lo mejor de sí mismos?

  • 18/10/2016
  • Sergio Lotauro

Nuestras propias creencias y expectativas contribuyen a configurar la forma en que nos comportamos.

El conocimiento previo que tenemos sobre las cosas, afecta no solo la forma en que vemos al mundo, sino que también condiciona como enfrentamos las diferentes vicisitudes que nos presenta la vida.

Pero lo hasta aquí dicho tiene incluso implicancias más serias, porque nuestras expectativas no solo guían nuestro comportamiento, sino que también tienen un peso importante para moldear los sentimientos y las conductas de los demás.

Si le preguntamos a un amigo, durante una charla de café, si se siente bien o le duele algo porque lo vemos ojeroso, demacrado y con el cutis amarillento, es bastante probable que el pobre muchacho se empiece a sentir mal, o al menos experimente cierta inquietud y desasosiego, inducido por el poder de la sugestión de nuestras palabras.

las expectativas que el profesor pueda tener sobre los alumnos ejercen un poder significativo sobre el desempeño escolar

Las expectativas que tenemos sobre los demás muchas veces toman la forma de “etiquetas” que terminan impactando fuertemente sobre la conducta de la otra persona.

Por ejemplo, dentro de un grupo de amigos es típico que, a alguno de ellos se lo tilde de “gracioso” si alguna vez, durante una salida en grupo o una partida de póker, el muchacho en cuestión tuvo el buen tino de hacer algún comentario o contar un chiste más o menos divertido.

Todos reirán, sobre todo si circuló el alcohol durante la jornada y se sienten bien predispuestos para la risa fácil, y alguien le señalará, seguramente, que es “un tipo con buen humor”. A partir de ese momento, es altamente probable que el recién bautizado como el miembro “gracioso” de la velada se sienta impelido a hacer más comentarios ocurrentes. Si es así como lo ven los demás, inconscientemente tratará de sostener esa imagen contando un chiste cada vez que se presente una oportunidad.

Nunca sabrá a ciencia cierta que fue “etiquetado” casi arbitrariamente, así como tampoco, el poder y grado de influencia que ejerce esa etiqueta sobre la forma en que se comporta.

Inconscientemente, procurará confirmar y sostener las expectativas de su grupo de pertenencia.

Todos conocemos a alguien así. El tipo simpático de la oficina, o del club, que siempre está tratando de hacer reír a los demás, no porque quiera, sino porque de alguna manera siente que es su responsabilidad hacerlo.

Todos nos hemos cruzado, alguna vez, con alguien que vive haciendo comentarios hilarantes para el disfrute de todos, incluso en ocasiones en las que su propia vida no está marchando como le gustaría, o está atravesando un mal momento, o en su fuero interno se siente profundamente triste por algún problema que lo aqueja.

En este sentido, hay un sinfín de numerosos experimentos que demuestran que dentro del aula del colegio, las expectativas que el profesor pueda tener sobre los alumnos ejercen un poder significativo sobre el desempeño escolar, las calificaciones y la conducta en general.

Si un profesor cree, por el motivo que sea, que un alumno posee cualidades intelectuales sobresalientes, es mucho más probable que ese niño alcance logros realmente sobresalientes, o por lo menos, mayores a los que cabría esperar si el docente no tuviera tan altas expectativas.

Se ha comprobado en diversas oportunidades. Es suficiente con que se le diga a un maestro, en forma azarosa, que tal o cual alumno posee un coeficiente intelectual superior a la media, para que la idea que se le ha implantado en la mente al docente termine por convertirse en unos logros académicos acordes.

Por supuesto, esto no tiene nada de mágico, se trata de un mecanismo de acción bastante concreto y definido.

El profesor que confíe en las supuestas habilidades extraordinarias del niño le dará un trato preferencial.

No solo le dedicará más atención, sino que le explicará con mayor detalle y perseverancia, le hablará más pausado, será mucho más permisivo y paciente, y lo alentará con mayor entusiasmo cuando se trate de alcanzar determinadas metas.

Y le puedo asegurar, estimado lector, que lo mismo ocurre muchas veces en la oficina entre el jefe y el empleado recomendado, o aquel que cuenta con el aval de un currículum excelente.

Por supuesto, nada de todo esto es suficiente para convertir a un idiota en un genio, pero el mejor trato recibido tanto por el alumno como por el empleado, dispensado por la figura de autoridad en su cadena de mando correspondiente, resulta ser un gran facilitador para un mayor y mejor rendimiento.

En un experimento clásico sobre creencias y expectativas, se le pidió a un grupo de participantes varones que llamaran por teléfono a determinadas mujeres con el propósito de relevar cierta información.

Estos hombres, en principio no sabían nada de las mujeres con las que se tenían que comunicar, a excepción, por supuesto, de lo que el experimentador les decía.

A todos los participantes se les mostró una foto de la señorita con la que debían hablar.

A la mitad de ellos se les mostro la imagen de una damisela muy agraciada y voluptuosa. A la otra mitad, se les mostró una imagen de una damisela muy desgraciada y horrorosa.

Ambos retratos utilizados eran falsos, vale aclarar.

Luego dejaron que cada cual realizara su cometido mientras se disponían a grabar las conversaciones.

Hay que tener mucho cuidado con lo que pensamos de los demás, porque puede inducirlos a comportarse en forma acorde a nuestras expectativas

¿Qué es lo que descubrieron estos ocurrentes psicólogos?

Pues bien, escuchando detenidamente las cintas en un análisis posterior, pudieron observar que las mujeres que se suponía que eran bellas, hablaban como si realmente lo fueran. Sus voces se notaban impostadas, más cercanas a un tono coqueto o llanamente seductor.

¿Estaban estas chicas representando un personaje?

De ninguna manera. Ellas no sabían que eran parte de un experimento, no habían recibido ninguna instrucción ni entrenamiento especial. Ni siquiera sabían que se las iba a llamar. Se trataba simplemente de mujeres comunes conversando con un desconocido que acaba de contactarlas por teléfono.

Fueron sin duda las expectativas de los hombres las que indujeron a las mujeres a comportarse de esa manera. Cuando los participantes pensaban que estaban hablando con una autentica belleza etrusca, la trataban con mayor amabilidad y usando un tono de voz más cálido y cordial.

Este trato diferencial que recibían las señoritas en cuestión, las predisponía a comportarse como si realmente lo fueran hermoss, asumiendo un rol mucho más elegante y agradable en comparación al grupo de chicas que se suponía que eran feas.

Hay que tener mucho cuidado con lo que pensamos de los demás, porque puede inducirlos a comportarse en forma acorde a nuestras expectativas.

Usualmente el tipo de trato que recibimos de otras personas refleja la manera en que nosotros las hemos tratado a ellas.

  • Ciencia

(Vídeo) La teoría de la desconexión moral de Albert Bandura

  • 17/10/2016
  • David Aparicio

El control moral se manifiesta tanto en el poder de refrenarnos de actuar inhumanamente como en la capacidad de actuar humanamente. Sin embargo, los mecanismos auto-reguladores que gobiernan la conducta moral solo entran en juego si son activados. Existen muchas maniobras psico-sociales por las cuales la auto-sanción moral es selectivamente desconectada (desconexión moral). Esto permite que incluso personas consideradas «buenas» sean capaces de cometer impensados actos crueles.

  • Clínica

Nuevas corrientes en psicoterapia en niños y adolescentes – Una entrevista con Javier Mandil

  • 17/10/2016
  • Mauro Colombo

Javier Mandil es director de ETCI: Fundación Equipo de Terapia Cognitiva Infanto juvenil, sito en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina. El equipo está formado por un grupo de psicólogos especializados en el abordaje clínico de problemáticas en niños y adolescentes. Actualmente en la fundación se realizan cursos, grupos de supervisión, presentaciones y artículos centrados en adaptar los principios metodológicos de la terapia cognitiva infanto juvenil a nuestro contexto cultural. Javier Mandil es autor de los libros Manual de Terapia Cognitiva Comportamental con niños y adolescentes y Terapia Cognitiva con niños y adolescentes – Aportes técnicos, además de diversos artículos de divulgación científica.

Buenas tardes Javier, muy interesante la presentación que realizaron junto a la gente de ETCI, sobre Nuevas corrientes en psicoterapia en niños y adolescentes. Si me permitís, me gustaría realizarte algunas preguntas, para los lectores de Psyciencia.

Buenas tardes Mauro, por favor, adelante.

La exposición de tu equipo se centró en nuevas perspectivas en psicoterapia, que se enmarcan en lo que desde las TCC se consideran Terapias de tercera ola. Ahora bien, según tu criterio, ¿qué consideras que tienen para aportar estas perspectivas, en comparación a la TCC tradicional o de segunda ola?

Mirá, muchísimas cosas. Por un lado, un cuestionamiento del modelo intrapsíquico, que permite especialmente en relación a poblaciones clínicas muy específicas, como los niños y adolescentes, hacer una conceptualización teórica y metodológica más precisa. En los modelos de la TCC tradicional, era como que teníamos que hacer un híbrido sistémico- cognitivo para poder entender como este modelo, si querés, de mente procesadora de información, se conectaba al contexto. Había desarrollos, como por ejemplo Kendal, decía “los esquemas cognitivos de los niños están en etapa de formación”, pero no se terminaba de especificar el cómo, se hablaba de modelado, de moldeado, pero no el cómo del desarrollo contextual de las cogniciones. La Relational Frame Theory hace un aporte finísimo en relación a esto, porque, si querés, la mente, al dejar de existir, es contexto. ¿Se entiende? Todo es contexto, la cognición y el lenguaje son conductas en función del contexto. Ése es el punto número uno.

Punto número dos. Especialmente en las versiones originales del modelo cognitivo comportamental, cosa que funciona si se quiere para los trastornos del eje I; las conductas eran vistas como una especie de manera de testear los pensamientos y las creencias. Digamos, había como una especie de pancognitivismo enorme, parte de los movimientos pendulares de nuestra disciplina. Entonces, la conducta era simplemente “un medio para”. Y parecía que de alguna manera el paciente, por lógica y por hacer un testeo empírico, iba a corregir ciertas cogniciones, iba a refutarlas con este modelo científico. Puede funcionar para trastornos del eje I o el trastorno de ansiedad por ataque de pánico. Si usted observa un par de veces que su hipótesis de que si el corazón le late rápido se va a morir no sucede, refuta esta creencia. Pero, en las clínicas más complejas, o incluso es una experiencia de todos nosotros, las emociones y cogniciones, necesitan ejercitarse. Si nosotros las pensamos como conductas también entendemos porque hay un proceso de elaboración y de ejercicio constante en psicoterapia. Entonces esto es importante para la clínica, para el diseño de nuestras intervenciones y para organizar nuestras expectativas respecto al cambio. Ni hablar de la bajada a tierra que propició la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT). Nuevamente, nosotros podíamos pensar en resultados muy buenos en trastornos del eje I sin demasiadas comorbilidades. Ahora en problemáticas crónicas, recurrentes, más complejas, hay un límite a la experiencia de cambio, y hay una base de aceptación terriblemente importante, ¿se entiende esto? O sea, la aceptación es parte del cambio. Más en cuadros complejos y crónicos.

Se mencionó en la conferencia, pero quería preguntarte aquí para los lectores, sobre estudios que evidenciaron que se habría inflado la eficacia del mindfulness y ACT, o al menos hubo expectativas demasiado positivas con respecto a ellas. ¿Qué me podes decir de esto?

Lo que se está encontrando es que también se han inflado resultados de la terapia cognitiva tradicional de la depresión, o sea, creo que lo que empezó a salir es que, se infló todo sin querer. Esto es lo que estábamos conversando en Fundación ETCI. A medida que pasa el tiempo, se van replicando las investigaciones y se van eliminando artefactos metodológicos. Por un lado yo creo, de todo corazón, que hay un 80% de artefactos metodológicos y de sesgos naturales en los terapeutas cuando no hay estudios controlados, entendibles sesgos, si se quiere automáticos. Esta es la parte bien intencionada.

Y por otro lado, hay dos cosas en nuestra disciplina. Por un lado, estamos sujetos al margen, y quien esté libre de esto que tire la primera piedra. Todos los modelos teóricos en nuestra disciplina caen en esto. Lo otro es esta especie de religiosidad que nos agarra a los terapeutas con determinados modelos. Sean los clásicos, en el caso del psicoanálisis argentino, esto creo que tiene que ver mucho con el círculo hermenéutico, ocasionado porque nuestro objeto de estudio justamente es el mismo con el cual estamos estudiando. Entonces genera un apasionamiento tipo River- Boca que a veces nos sesga. Mi deseo, mi respuesta a esto es flexibilidad, dialéctica. Si a algunos les sirve enfocarse a rajatabla en una escuela, en un momento de desarrollo profesional o tiene compromisos institucionales para ser, digamos, más papista que el Papa con una escuela, fantástico. Pero se me ocurre que a medida que va progresando la ciencia, lo que subsiste es, por un lado, la evidencia cada vez más precisa y más libre de artefactos metodológicos; y  por el otro el diálogo, la discusión y la interdisciplina. Porque al fin y al cabo, es esto lo que favorece un trabajo más complejo y preciso en relación a las personas que sufren.

Se está popularizando la idea de que los niños deben meditar. Algunas personas proponen además que, en lugar de castigos, estos mediten luego de un comportamiento inadecuado. ¿Qué posición tenes al respecto? ¿Crees que la meditación debe estar como una medida preventiva, o cumpliendo la función de un castigo?

Esto por ejemplo, y Paula José Quintero lo mostró muy bien en un post de Facebook, es el efecto del marketing desenfrenado, que produce que, herramientas realmente muy útiles y flexibles, prácticas terriblemente eficaces como el mindfulness, pierdan un poco su sentido. Primero y principal, no es tan simple todo como metemos a los chicos a meditar. Recordemos que los estudios en mindfulness en niños, son en grupos. Esto es muy importante, porque vos vas generando una cohesión grupal, vamos todos a jugar al mindfulness. Entonces, en la clínica individual, por un lado, vamos a tener que ver con que pacientes lo hacemos y de que manera. Esto es lo que decía Gabriela Carrea con respecto a las prácticas informales. Nos vamos a tener que apartar del programa y mecharlo. No es tan simple como pongo al paciente meditar y listo. Ante esto muchos adolescentes te pueden tirar la silla por la cabeza. Por otro lado, muchos, si lo vas ajustando y mechando con cuidado y atento a las variables del proceso, lo pueden ir incorporando. ¿Me seguís?

Y lo otro importante es esto que señaló Paula. Siempre, lo más importante es la función. ¿Qué función cumple? Entonces, lo gracioso es que, llevando al colmo esto, en realidad los niños van a terminar identificando al mindfulness con un castigo. Va a ocupar el lugar del time out, y no es la idea.

Lo efectos beneficiosos que produce estarían anulados por esta función.

Absolutamente, produciría todo lo contrario. Realmente, creo que el mindfulness tendría que ser promovido en las escuelas como un juego más. Los niños, y en esto Piaget la tenía clara; los niños asimilan lo real a través del juego. Entonces, el mindfulness tiene que ser un juego para los niños. Después, el aversivo, si realmente somos fieles a Skinner y lo usamos con cuidado y en combinación con otras cosas, es utilizable. O sea, un aversivo como el time out, que tiene componentes de extinción, tranquilamente se puede usar. Obviamente que tenemos que favorecer más el aprendizaje de conductas más flexibles e incompatibles a partir de reforzadores. Pero, en situaciones de peligro o en momentos donde tenemos que cortar rápidamente una conducta, por ejemplo violenta, el uso de un coste de respuesta u otro tipo de aversivo, sigue siendo eficaz. ¡Pero que no sea el mindfulness, por favor! Nos quitan una herramienta. Que no sea algo que queremos que adquiera una significación positiva.

Con respecto al Trastorno por déficit de atención, mencionaron que se puede utilizar el mindfulness como complemento de otro tipo de terapias. ¿Cognitivo conductual, solo un abordaje conductual, qué sugiere la evidencia?

La evidencia lo que dice y en esto, estoy completamente de acuerdo con los estudios, es que el Trastorno por déficit de atención es una diversidad neurobiológica y que el tratamiento de base es, con primera elección, medicación estimulante. La primera elección es el tratamiento farmacológico. Sí, lo que las investigaciones dicen es que en combinación con tratamientos psicosociales, se potencia muchísimo. ¿Se entiende esto?

Quiero aclarar algo, en las investigaciones prometedoras que Gabriela mostró, se notaban efectos aditivos beneficiosos del mindfulness en niños con déficit de atención e hiperactividad, medicados. O sea, eran grupos con medicación solamente versus mindfulness y medicación. Y había efectos aditivos claros. Y esto es importante, porque cada tanto nos retorna el espíritu antipsiquiátrico y antimedicación, que tiene algo de idealista pero también cosas corporativas. Pero un niño que ha sido bien diagnosticado con TDAH, no si se lo sobrediagnosticó; si se lo diagnosticó bien, es un niño que puede estar en peligro. Mauro, quiero ser claro con esto. No es el problema de que moleste en la escuela. Es un niño que, y me ha pasado con pacientes, que puede salir a la calle, que tiene muchas más probabilidades de salir a buscar una pelota y que un auto lo lastime. Corre riesgo incluso de vida. No es seguro, es probabilístico, pero los estudios nos dicen que corren más riesgo.

Otra razón. Exposición, sea por predominio desatento, a ser víctima de bullying y que tenga muchísimas comorbilidades. Si en cambio es de predominio hiperactivo y de fuerte personalidad, la posibilidad es a ser el acosador, el líder negativo de la clase y que también aprenda patrones muy rígidos para resolver problemas. Entonces, nuevamente, algo que quiero decir es que, un desafío para mí de las terapias de tercera generación, es trazar puentes más fuertes, no con el neurofashion, la neuromanía, sino con la neurobiología. Es increíble que avances tan precisos en investigación contextual y conducta estén desincronizados o aislados de los avances en neurobiología. Primero porque hay un soporte de hardware personal, si se quiere neurobiológico, para que se desarrollen las conductas cognitivas, lingüísticas en contexto. Segundo, para tener más claro alcances y limitaciones de los tratamientos ante ciertos trastornos de base neurobiológica y guías para el trabajo interdisciplinario en las terapias contextuales de tercera generación.

Te pregunto sobre la primera exposición de tu equipo, lo referente a las terapias modulares. ¿Lo aplican actualmente en ETCI? ¿Existe adaptación de ese protocolo para Argentina?

No tiene una adaptación. Lo aplicamos, si se quiere, de una manera más informal. Lo más interesante de ese modelo, es que formaliza lo que siempre venimos haciendo en la clínica. Es, entender que, más en trastornos complejos o complejidades clínicas, nosotros no trabajamos trastornos aislados, sino que trabajamos ciertas funciones y que, vamos combinando kits de competencias, módulos de competencias de acuerdo a un árbol de decisión clínica. La importancia de haberlo hecho más formal, creo que tiene que ver: uno con la transmisión a practicantes, sobre todo los que se inician, como todos los manuales; y poder hacerlo sujeto de investigación empírica.

Si me permitís, te hago un par de preguntas más, de temas que no trataron hoy. Con relación al autismo, hay una asociación fuerte entre este trastorno y el de Asperger, con niveles altos de ansiedad. Específicamente en autismo de alto rendimiento y Asperger, ¿qué tan adaptable es el mindfulness aquí?

Es adaptable, pero siempre hablando de la idiosincrasia del paciente. Yo iría más lejos, en el autismo de alto funcionamiento y Asperger hay una desregulación emocional grande. Esto ha llevado a que todavía se siga confundiendo a veces con Trastorno límite, más en pacientes mujeres. Si se puede, si es viable, adelante. Hay veces que en ciertos pacientes con autismo de alto funcionamiento, tenemos que estar un tiempo haciendo por ejemplo una sesión donde hablamos 40 minutos de pavadas, para hacer alianza, y diez minutos de alguna estrategia. Entonces, hay que tomar en cuenta estas variables de proceso y luego, si el paciente va evolucionando y se forma una buena alianza, estos componentes se van corriendo. Podemos ejercitar intervenciones más específicas. Nunca nos olvidemos que en los pacientes con autismo de alto funcionamiento, una de las cuestiones es la rigidez cognitiva. Entonces, si vos encontrás la manera de proponérselo y que acepte, si encaja dentro de su cultura, el mindfulness puede ser absolutamente viable. Ahora, todo lo que vos insertes con fórceps, más guiado por tus preconceptos y teorías que por lo que el paciente te ofrece, va a ser un aversivo y por lo tanto ineficaz.

Volvemos a lo dicho anteriormente sobre el mindfulness como castigo.

Absolutamente.

La última pregunta y no te quito más tiempo. Respecto de activación conductual. Hay investigaciones en adolescentes, pero parece más complicada la implementación para niños.

Que interesante.

Trabajar por ejemplo con valores o con los distintos formularios de registros, se hace más complicado con niños.

Primero, cuando hablas de registros por ejemplo, está el problema de la adaptación de todos los protocolos cognitivos y comportamentales a la clínica infanto- juvenil. Vos tenés que flexibilizar, hacer las cosas más simples, más lúdicas, pero sí vas a poder usar ejercicios de behavioral activation . En el trabajo con valores, hay estudios de proceso en terapia de aceptación y compromiso que hallaron que los componentes que tienen que ver con valores en niños y adolescentes, son los menos viables. Justamente por la cuestión del desarrollo evolutivo, son categorías más abstractas los valores. Encima van cambiando bastante. Yo diría que con niños vos podes trabajar determinados valores si están muy presentes en la cultura familiar y de forma muy concreta. Ser “valiente”, ser “más grande”. Ahora, lo más importante, lo que van diciendo todos los estudios de componentes es que, en el trabajo con niños, el componente de valores no se use tanto.

Lo que si queda clarísimo es que behavorial activation , que el chico se active conductualmente en relación a actividades placenteras y de dominio, funciona. Porque incluso los programas cognitivos comportamentales con mayor evidencia, lo dicen claro, es el componente más importante. Con niños, trabajas menos cogniciones, más contexto y más conducta. Así que, puede ser completamente viable, siempre que seamos cautos con el tema de los valores.

Javier, muchísimas gracias por la entrevista, fue todo muy claro.

Por favor, un gusto. 

  • Artículos de opinión (Op-ed)

Vale la pena: una reflexión sobre el sentido de la vida en tiempos de posmodernidad

  • 17/10/2016
  • Gonzalo Sosa

El 23 de septiembre de 2015 la página web de noticias de la prestigiosa cadena BBC publicó un informe titulado: “El tabú que agrava el riesgo del suicidio en adolescentes”, escrito por Valeria Perasso. Ciertamente el suicidio es un fenómeno complejo, no existe una única razón por la cual alguien decida quitarse la vida, y se puede estudiar este fenómeno en relación a diversas variables: edad, distribución global de riquezas, género, condiciones escolares (yendo desde nivel escolar, hasta bullying) en niños y adolescentes, situación familiar y la historia personal de cada sujeto. Leer esta nota sirvió para despertar en mí fuertes reflexiones en torno a la condición actual de nuestra existencia.

Cabe aclarar que no es mi intención hacer un recorrido o señalamientos en cada una de las posibles variables sino, más bien, intentar abrir la posibilidad de pensar (o repensar) la cuestión del sentido y el valor de la vida misma, sin demasiadas pretensiones para esta modesta presentación, en tiempos en los cuales sentimos que estamos parados sobre arena.

Aproximación a la problemática de la contemporaneidad posmoderna

Vivir en este mundo múltiple significa experimentar la libertad como oscilación continua entre la pertenencia y el extrañamiento – Gianni Vattimo (1990, p. 131)

Realizar una lectura de nuestros tiempos resulta ser una tarea compleja e imposiblemente objetiva. Se habla de que estamos viviendo en la postmodernidad, vivimos en los tiempos de la globalización, el avance y expansión de la informática, de la inmediatez y del “todo ahora”. Una de las lecturas más sobresalientes de nuestros tiempos la realizó el filósofo francés Jean-François Lyotard, reconocido por sus estudios acerca de la postmodernidad.

Las metanarrativas son asumidas como discursos todo-abarcadores

Lyotard (1987, p. 4) explica sobre esto en su obra “La condición posmoderna: Informe sobre el saber”, en la cual él dice: “Simplificando al máximo, se tiene por «postmoderna» la incredulidad con respecto a los metarrelatos.”  Bien, ahora, ¿Qué quiso decir con esto? Esto es clave para entender lo posmoderno. Veamos simplemente la palabra ‘posmoderno’, compuesta por el prefijo ‘pos’ que significa ‘posterior’, entonces la posmodernidad sería  algo que viene después de la modernidad. ¿Qué es la modernidad? Definiendo rápidamente podríamos decir que en el pensamiento moderno, las narrativas y las metanarrativas (la historia más allá de la historia), están erigidas, creadas, edificadas sobre imperativos totalizadores, trascendentes o universales. Las metanarrativas son asumidas como discursos todo-abarcadores. Ejemplo de esto serían los sistemas para comprender la historia como lo desarrolla Karl Marx (2011), quien entiende el desenlace de la historia como el de la constante lucha de clases, que finalizará con la instauración de  un orden de igualdad de clases; otro ejemplo podría ser el relato cristiano de la salvación de las almas: la transición por este mundo terrenal, cumpliendo una vida austera y ascética, para poder luego entrar al prometido reino de los cielos. En mi opinión, el modernismo está caracterizado por una cierta cuota de esperanza. Lyotard (Otañe & Arribas, 2015) va a decirnos que estas metanarrativas se han vuelto insostenibles debido al progreso tecnológico en comunicaciones, medios de comunicación de masas e informática.

Sin dar más vueltas sobre qué es o cómo ha surgido el posmodernismo, cabría pensar que ésta perspectiva, ésta filosofía, nos lleva a un relativismo extremo. ¿Qué quiero decir con esto? Veo necesario esclarecer que al relativismo lo entenderemos como una doctrina epistemológica en la cual los puntos de vista no pueden ser verdaderos ni válidos universalmente, se podría decir que sólo hay validez subjetiva y, valga la redundancia, relativa a los diferentes marcos de referencia. La validez del conocimiento va a depender de determinados lugares, tiempos, épocas históricas, ciclos de cultura u otras condiciones externas en las cuales este conocimiento se produjo y efectuó. Así, puede plantearse un relativismo gnoseológico (no hay verdad objetiva), un relativismo moral (no existe el bien o el mal absoluto y universal), etcétera.

Aclarado esto, mi interés no va a centrarse en defender ni en atacar al relativismo, pero sí señalar algo que deriva del mismo, esto es, el consumo de una mega-pluralidad de voces y opiniones. Acerca de esto Rojas (1998) nos habla sobre las vinculaciones, los lazos, la diversidad y las mediaciones virtuales que hay entre las personas, particularmente entre los jóvenes. En el texto escribe: “Al coexistir en las redes comunicacionales una pluralidad de valores, cosmovisiones, creencias y sistemas diversos hasta lo inimaginable; al publicitarse a través de los medios aun los códigos de las ultraminorías, el hombre toma aguda y a veces sufriente conciencia de la relatividad de su propio sistema de creencias, y percibe su historicidad.

La validez del conocimiento va a depender de determinados lugares, tiempos, épocas históricas

Esto refuerza la pérdida de certezas y del pensamiento unitario del mundo. De tal modo, los medios someten al humano al vacío de significación” (p. 5). La autora claramente expone la idea de que ésta pluralidad de valores y voces deja en jaque a la persona, la sufriente conciencia del relativismo nos deja desprovistos de herramientas para comprender la realidad, varados en medio de una nada; experimentamos entonces la angustia kierkegaardiana, ese mareo de libertad que sentimos al estar frente al mero hecho de tener libertad de pensar y decidir, pero: ¿Cómo decidir frente a lo que me angustia? Angustia no saber cómo decidir. Y es que en efecto, todo sistema de creencias pasado que uno aceptaba, muchas veces sin cuestionar, hoy es fácilmente derribado.

Sobre el sentido

Lo cierto es que vivir auténticamente significa que debemos interrogarnos, siquiera una vez, si acaso la vida misma tiene sentido. – Diana Cohen Agrest (2010, p. 15)

Claramente el panorama anteriormente expuesto nos deja claro una cosa: estamos parados sobre arena. Y de esto se deriva una pregunta fundamental: ¿Tiene sentido la vida?

El siglo XX estuvo fuertemente marcado en occidente por un movimiento filosófico llamado existencialismo, el cual trataba temas como el análisis de la condición humana, la libertad y la responsabilidad individual, las emociones y el sentido de la vida. Desde la postura de Albert Camus (1953), a la cual yo adhiero, la vida en sí misma no tiene sentido (al menos no un sentido último), es un absurdo. No hay manera de saber si existe realmente un propósito último por el cual estamos aquí ahora mismo. Y es que en efecto, las tentativas de responder esta cuestión terminan siendo sumamente antropocentristas, o cronocentristas. De vuelta el problema del relativismo. El absurdo en la persona se experimenta como “sentimiento que procede del divorcio entre el hombre y el mundo, y que le genera la pérdida de toda esperanza” (De Diego, 2006, p. 30)

Pero, de igual modo, el problema de la existencia o no de un sentido último de la vida, por más que nos angustie, no debería ser un freno en la búsqueda del sentido de nuestra vida particular. La propuesta que traigo aquí es la de la Logoterapia y el Análisis existencial de Viktor Frankl quien, en 1945, escribió “El hombre en búsqueda de sentido”, su obra más famosa, donde describe, desde su propia experiencia y como psiquiatra, la vida del prisionero de un campo de concentración. En esta obra expone que, incluso en las condiciones más extremas de deshumanización y sufrimiento, el hombre puede encontrar una razón para vivir.

“El sentido de la vida difiere de un hombre a otro, de un día a otro y de una hora a otra. Por tanto, lo que importa no es el sentido de la vida en formulaciones abstractas, sino el sentido concreto de la vida de un individuo en un momento determinado” (Frankl, 1979, p. 131). Pero ¿Cómo es posible encontrar este sentido? Frankl propone prestar atención al universo de valores que se presenta como meta y como orientación, especialmente tres tipos de valores: valores de creación, valores de experiencia y valores de actitud.

Los valores de creación están relacionados con hacer y producir algo, para nosotros y/o para la sociedad. Es el trabajo creativo y el arte los medios privilegiados para concreción de los mismos. Es un camino que lleva al hombre a comprometerse con sus proyectos. Incluye, asimismo, la posibilidad de vislumbrar y concretar el legado que cada ser humano deja a las generaciones futuras, por ejemplo, en la mejora de la ciudad, en la preservación y restauración de medio ambiente, la música, etc. Podría considerarse como una manera peculiar mediante la cual el hombre se enlaza con su comunidad, descubriendo el aporte que sólo él puede realizar.

el problema de la existencia o no de un sentido último de la vida, por más que nos angustie, no debería ser un freno en la búsqueda del sentido de nuestra vida particular

Los valores de experiencia se vinculan con la vivencia de algo o el amar a alguien. Son recibidos en nuestra interacción con el mundo y a través de nuestras relaciones interpersonales. Dentro de esta categoría de valores pueden ser incluidas las experiencias estéticas de contemplar una obra de arte o gozar de una bella sinfonía, como así también la contemplación, admiración y disfrute de las maravillas naturales. Pero, en especial, se nos revelan en la experiencia interpersonal, en el amor a otra persona, en la decisión y esfuerzo de promoverla, de favorecer su realización personal, de acompañarla en el descubrimiento del sentido de su propia vida. Y así, el hombre descubrirá el propio. Como bien dice Jean Vanier (2015) “Amar a alguien es revelarle su belleza, su valor, su importancia” (p. 27).

Y por último, los valores de actitud están vinculados a las actitudes que las personas asumen frente a las situaciones sin salida, frente a circunstancias irreversibles, irreparables. Estos valores se desarrollan por la manera en que el hombre asume su existencia, en especial frente al sufrimiento. Tienen un potencial transformador capaz de lograr aprendizajes desde el dolor, favoreciendo actitudes más tolerantes.

El sentido de la vida, entonces, no puede ser dado ni impuesto, sino descubierto por el mismo hombre. Es subjetivo, en tanto no hay un sentido igual para todos. Pero, no solo es subjetivo como experiencia personal, sino también es relativo, en relación a la persona, a la época, a situaciones determinadas.

Vale la pena

“Cuando uno se enfrenta a un destino ineludible, inapelable e irrevocable, entonces la vida ofrece la oportunidad de realizar el valor supremo, de cumplir el sentido más profundo: aceptar el sufrimiento.” – Viktor Frankl (1979, p. 134)

“Continuar viviendo es aceptar el desafío y transmutarlo en un acto creador de sentido, en un gesto de rebeldía que se encarne en la invención de ese sentido ausente.” – Diana Cohen Agrest (2010, p. 16)

Vemos entonces que podemos encontrar el sentido de la vida subjetivo desde lo que creamos, desde lo que recibimos y desde el sufrimiento. Respecto a esto último, del sufrimiento, entendemos que “el valor no reside en el sufrimiento en sí, sino en la actitud frente al sufrimiento, en nuestra actitud para soportar ese sufrimiento” (Frankl, 1979, p. 134).

El ejemplo que nos da Frankl (1979) es sumamente claro: un paciente suyo sufría de una muy fuerte depresión. Su esposa había fallecido y se veía incapaz de sobreponerse al dolor. Sin comentar al respecto, Frankl le preguntó: “¿Qué habría sucedido si hubiera muerto usted primero y su esposa le hubiese sobrevivido?: Bueno, para ella habría sido terrible, sufriría muchísimo” (Frankl, 1979, p. 135) Contestó. A lo que Frankl replica finalmente: “Lo ve, usted le ha ahorrado a ella todo ese sufrimiento; pero para conseguirlo ha tenido que llorar su muerte y sobrevivirla” (Frankl, 1979, p. 135). Cuando se le encuentra sentido al sufrimiento, el mismo deja de ser sufrimiento.

“Vale la pena” es un hermoso dicho, nos transmite la idea de que esa pena que sufro tiene un valor, que tiene un sentido. La propuesta de aceptación a los hechos dolorosos puede parecer pasiva en primera instancia, pero no hay nada más lejano a la realidad en ese pensamiento. Aceptar es un acto valiente y sumamente complicado. Es el primer paso para poder ejercer nuestra libertad, la de elegir nuestra propia actitud con la cual afrontar la vida.

Esta es la propuesta que traigo, la de abrirnos la posibilidad a encontrar un sentido personal en nuestra vida. Poder sobrellevar el absurdo que nos pesa, y la angustia existencial. Y, por qué no, llegar a encontrar la felicidad en este mundo; ya que cuando está como condimento la frustración o el dolor en una felicidad posible, es porque realmente es dichosa, ya que de alguna manera ni la propia frustración pudo derribarla en su afán.

Bibliografía

  • Camus, A. (1953). El mito de Sísifo (20° Reimpresión). Buenos Aires: Editorial Losada.
  • Cohen Agrest, D. (2010). Por mano propia: estudio sobre las prácticas suicidas. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica.
  • De Diego, R. (2006). Albert Camus. Madrid: Síntesis.
  • Frankl, V. (1979). El hombre en busca de sentido. Barcelona: Herder Editorial.
  • Frankl, V. (1987). El hombre doliente. Barcelona: Herder Editorial.
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  • Otañe, M. T. & Arribas, B. G. (2015). La postmodernidad. Jean-François Lyotard y Gianni Vattimo. Arcángel Maggio: Bonalletra Alcompas.
  • Perasso, V. (2015). El tabú que agrava el riesgo del suicidio en adolescentes. 23/09/2015, de BBC Sitio web: https://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/09/150923_salud_suicidio_adolescentes_ig
  • Rojas, M. C. (1998). Los vínculos en la era de internet. Publicado en las Actas del Congreso de la Federación Latinoamericana de Psicoterapia Analítica de Grupo, FLAPAG, Montevideo.
  • Solé, J. (2015). Kierkegaard. El primer existencialista. Arcángel Maggio: Bonalletra Alcompas.
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