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  • Artículos de opinión (Op-ed)

Los médicos son menos empáticos, pero ¿es su culpa?

  • 18/08/2016
  • Maria Fernanda Alonso

Hace un tiempo publicamos un artículo señalando la carencia de empatía de los médicos, y resaltando los beneficios que surgen cuando los profesionales de la salud son más empáticos en el tratamiento de sus pacientes. El foco de dicho artículo estuvo centrado en saber si los doctores pueden aprender a ser más empáticos. Los resultados del estudio fueron muy interesantes, pero puede ser que no estemos viendo la imágen completa. Sabemos que la empatía de los médicos va en disminución constante, pero ¿puede ser que nosotros mismos los estemos juzgando de manera poco empática? ¿Alguna vez “te pusiste en los zapatos” de ese doctor antipático que te atendió la noche que estabas tan mal por un resfrío, que sentías que no tenías fuerzas para mover los pies?

David Scales es médico residente de medicina interna en Cambridge Health Alliance. Ha trabajado como médico sociólogo e investigador en la Escuela de Medicina de Harvard, y ha hecho trabajo médico con refugiados palestinos en Beirut, Líbano, Amman y Jordania. David escribió un artículo en el que habla del asunto de los médicos y la empatía de un modo en que muchos no lo habíamos pensado. Utiliza su experiencia personal para mostrarnos una verdad que varios prefieren pasar por alto. A continuación comparto con ustedes una traducción de dicho artículo.

…

“No me gusta tomar medicamentos,” me dijo Hernando (no es su nombre real) cuando le recomendé una dosis fuerte de ibuprofeno para el dolor en su pulgar, durante un día más ocupado de lo habitual en la clínica de atención primaria donde trabajo. No soy su médico de cabecera por lo que él trató de explicarme que prefiere tratamientos naturales en lugar de fármacos manufacturados. “Podemos trabajar con eso,” pensé. Pero entonces él dijo: “preferiría no usar una muñequera,” un componente clave del tratamiento para su tendinitis.

Esta visita no estaba yendo como esperaba. Yo estaba apurado y al mismo tiempo ya iba 40 minutos retrasado, y queriendo ponerme al día. Pero mi cita con Hernando requirió tiempo para navegar sus preferencias y luchar con el torpe sistema de registro electrónico cuando me pidió una nota que lo excusara del trabajo. En ese momento, yo estaba aún más estresado que antes de la visita y visiblemente frustrado. Ví que él tampoco estaba contento. Avergonzado, me apuré por ver a mi próximo paciente, pensando: “eso no salió bien.”

Como Hernando, la mayoría de la gente quiere un doctor empático, alguien que pueda prescribir medicamentos pero también alguien que escuche y entienda. A pesar de eso, los pacientes se quejan con razón de que parece haber menos empatía de parte de los doctores en clínicas y hospitales. Investigadores han encontrado que los puntajes de empatía de los estudiantes de medicina caen a lo largo del curso de la educación médica, y las revistas de medicina lamentan que la empatía de los médicos está decayendo. La mayoría de las investigaciones que estudian y tratan de entender y resolver la “brecha de empatía” se enfocan en la formación individual de los médicos, pero podría ser una causa perdida si el ambiente de trabajo permanece sin cambios.

La clave está en la naturaleza de la empatía clínica, la cual requiere que el médico esté realmente presente. Ese profesional médico debe ser lo suficientemente curioso para establecer una conexión cognitiva y emocional con la situación del paciente, su perspectiva y sentimientos, y luego comunicarle ese entendimiento al paciente.

En algunas ocasiones, el impacto de la empatía parece ser más mágico que biológico. Cuando la puntuación de empatía es más alta, los pacientes se recuperan más rápido de un resfriado común, los diabéticos tienen mejor control del azúcar en sangre, las personas se adhieren más a los tratamientos, y los pacientes se sienten más capaces de afrontar sus enfermedades. Los médicos empáticos reportan mayor bienestar personal y son menos demandados.

Nuevas investigaciones muestran que la meditación y la “comunicación consciente” pueden incrementar la empatía de los médicos, dando nacimiento al nicho del mercado de los cursos en formación. Sin embargo, esta preocupación ha pasado por alto los muy evidentes déficits del ambiente laboral que aplastan la empatía humana que poseen los doctores.

Esta es la historia con la que te encontrás cuando hablás con médicos o lees los innumerables artículos y blogs que doctores y estudiantes de medicina escriben cuando finalmente dejan el campo.

La mayoría lamenta cómo el ambiente de práctica les impide atender a sus pacientes en formas que a ellos les gustaría y que sus pacientes se merecen. Culpan a la presión del tiempo creada por un sistema de facturación que promueve la cantidad de pacientes atendidos por sobre la calidad, la falta de control sobre el ambiente laboral caótico, y el tiempo interminable gastado en tareas administrativas. Quizás y sin ser sorprendente, muchos de estos son los mismos factores que contribuyen al burnout de los médicos.

Es la misma historia que pasé con Hernando. Nos conocimos el día más ocupado de mi semana en la clínica, y el estar retrasado se sumó al estrés común de la clínica. No lo conocía para nada, lo cual requirió que ambos naveguemos espontáneamente nuestras preferencias entre alternativas y medicina alopática.

La presión del tiempo puede causar una suspensión de la toma de decisiones éticas o un conflicto interno que abruma la tendencia natural de ayudar a quienes lo necesitan

Es la misma historia que pasé con Hernando. Nos conocimos el día más ocupado de mi semana en la clínica, y el estar retrasado se sumó al estrés común de la clínica. No lo conocía para nada, lo cual requirió que ambos naveguemos espontáneamente nuestras preferencias entre alternativas y medicina alopática

Finalmente, el burnout fue un factor. Ví a Hernando durante el momento más ocupado de mi residencia, un periodo de nueve días de descanso sobre doce semanas trabajando cerca de 80 horas por semana. No tenía ninguna reserva para cuidar de mí mismo, mucho menos de mis pacientes. Luchando con privación crónica del sueño, mis circuitos de empatía estaban cerrados, una crisis conocida en la educación médica actual. No es una excusa –  sin dudas tengo en un estándar superior que esa cita con Hernando – pero necesitaba descanso más que un curso de mindfulness.

A pesar de los datos anecdóticos de los médicos, no encontrarás estudios en las revistas médicas probando los efectos de la empatía en ambientes de trabajo en hospitales menos caóticos o citas de cuidado primario más largas. No es que los investigadores de empatía ignoren estos factores ambientales. De hecho, muchos papers los mencionan al pasar. Hay pocos ejemplos de estudios empíricos en medicina.

Pero fuera de la medicina, un vínculo entre nuestro ambiente y la empatía se ha conocido por cuatro décadas. A los participantes del famoso estudio de Princeton de 1973 de prueba de comportamiento altruista en seminaristas en situaciones estresantes controladas, se les asignó la tarea de dar una charla ya sea sobre el Buen Samaritano o sobre conseguir buenos trabajos. A algunos se les dijo que estaban retrasados para la charla, a otros que tenían un montón de tiempo para llegar al lugar de la charla. En el camino, tuvieron que pasar por un callejón donde una víctima falsa estaba tirada y con problemas, tosiendo y aparentando estar inconsciente. La pregunta era: ¿se detendrían para ayudar?

Los seminaristas – hombres que eligen una vida religiosa para ayudar a las personas; hombres que claramente conocían la historia del Buen Samaritano, y a algunos de los cuales se les pidió que piensen sobre ella –  deberían haberse detenido todos para ayudar. Pero no lo hicieron. De hecho, el factor principal asociado con proveer asistencia no fue sus personalidades individuales o incluso que se les asignara la charla sobre el Buen Samaritano. Fue cuánto tiempo se les dió para el viaje hasta el lugar de la charla.

Debido a la presión del tiempo, algunos seminaristas “no percibieron la escena en el callejón como una ocasión para una decisión ética.” Otros lo hicieron, y se tomó nota de que estuvieron “excitados y ansiosos” después de su encuentro con la víctima. Se les había pedido que ayuden y ahora estaban atrapados en un conflicto entre su compromiso de dar un discurso o ayudar a la víctima en el callejón. Como lo dijeron los investigadores, “el conflicto, más que la insensibilidad, puede explicar el no detenerse.”

Las implicaciones son profundas – la presión del tiempo puede causar ya sea una suspensión de la toma de decisiones éticas o un conflicto interno que abruma la tendencia natural de una persona de ayudar a quienes lo necesitan. Esto sucede todos los días en la clínica y en el hospital, donde a los profesionales médicos (muchos de los cuales llegaron a la medicina por un deseo de ayudar a las personas) se les da la tarea de servir a dos amos – el paciente afligido en sus oficinas, y un sistema que demanda atender más pacientes, más rápido. Esto crea un conflicto interno que podría explicar lo que parece ser comportamiento insensible, donde los doctores parecen no ver numerosas pistas de pacientes buscando empatía. Esto crea un ambiente donde, como concluye el estudio de Princeton, “si una persona ayuda o no, es una decisión inmediata probablemente controlable por la situación.”

Esto no es sorpresa después del descubrimiento reciente de las “neuronas espejo,” que se cree que son los centros neurobiológicos de la empatía. Las neuronas espejo se encienden cuando observamos personas, y pueden reflejar inconscientemente emociones que percibimos en alguien más.

Pero las neuronas espejo son frágiles. La exposición a la indiferencia o violencia en la infancia embota su crecimiento. Incluso adultos con vías que funcionan plenamente pueden tener sus neuronas espejo cerradas en situaciones de alto riesgo gobernadas por el miedo y el estrés.

Estudios recientes de psicología y antropología están empezando a esparcir luz sobre cómo el contexto social afecta nuestra capacidad de empatía. La empatía no es una constante, un rasgo inherente sino uno que varía en el curso de un día o un mes, fluctuando con nuestra situación social, estado de ánimo y autoestima.

Pero estos desarrollos en las ciencias sociales todavía deben abrirse paso hacia la medicina. Necesitamos entender los contextos en que la empatía clínica florece naturalmente. Deberíamos estudiar el impacto de alargar las citas o de proveer una tarifa más alta por asesoramientos que requieren mucho tiempo. En lugar de eso, se exige a médicos ocupados que se entrenen en empatía sin realizar cambios en cuanto al estrés laboral, y hacemos responsables únicos a los doctores por los déficits de empatía. Hasta que hospitales, clínicas y compañías aseguradoras tomen los factores ambientales seriamente, los pacientes sufrirán y la empatía de los médicos continuará declinando.

Este artículo fue publicado en AEON y re-publicado en Psyciencia bajo la licencia Creative Commons. Puedes leer el artículo original aquí. 

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  • Artículos de opinión (Op-ed)

Cómo hacer realidad nuestra peor pesadilla

  • 18/08/2016
  • Sergio Lotauro
Creencias

V oy a contarles la historia de Edipo, pero no la parte que todo el mundo conoce, cuando el personaje de la mitología griega se enamora y se casa con su madre, sino lo que ocurre antes; la serie de eventos desafortunados que llevan al extravagante desenlace. La precuela, para estar en sintonía con los tiempos que corren.

Edipo vivía feliz con sus padres en Corinto. Sin embargo, parece que tenía una naturaleza algo ansiosa… Preocupado por lo que le deparaba el futuro, en cierta ocasión decidió consultar al Oráculo de Delfos, algo parecido al horóscopo moderno pero más sofisticado, emparentado con las habilidades adivinatorias de ciertos dioses griegos.

Ante la incertidumbre y la inseguridad de Edipo sobre su futura suerte, el Oráculo se pronunció de manera trágica y contundente: “Tu destino es asesinar a tu padre y casarte con tu madre”.

Por supuesto, Edipo quedó horrorizado ante la idea.

¿Cómo podría él llegar a hacer semejante cosa? Le parecía algo impensable, inconcebible; pero lo cierto era que el Oráculo tenía una reputación impecable: Jamás se equivocaba a la hora de vaticinar el destino de quien le consultaba. Lo que el Oráculo anticipada, se cumplía. Era ley.

Edipo lo sabía perfectamente, al igual que todos los habitantes de la antigua Grecia. No obstante, se negaba a resignarse a su suerte, debía hacer algo inmediatamente para evitar verse envuelto en semejante atrocidad. Sin conocer las razones que podrían llevarlo al parricidio y al incesto, pero convencido de que así sería si no tomaba cartas en el asunto, decidió abandonar la casa donde vivía sin dar mayores explicaciones y marcharse a otra ciudad, bien lejos de las tentaciones que lo acechaban en el futuro.

Así, montó en su caballo y se dirigió a Tebas.

La travesía transcurrió sin problemas, hasta que cierto día, en un paraje desolado cerca de la entrada de la ciudad que lo acogería y libraría de su funesto destino, según Edipo creía, tuvo un altercado con un anciano que conducía un carruaje. Discutieron sobre quien debía pasar primero, se insultaron, y antes de que ambos hombres pudieran darse cuenta se habían enfrascado en una terrible pelea que tendría el peor final: En el forcejeo, y cegado por la ira, Edipo terminó matando al anciano y huyendo asustado del lugar. En cuestiones de tránsito, nada ha cambiado desde entonces.

Algún tiempo después, ya instalado en su nuevo hogar, Edipo conoció a Yocasta, la reina de Tebas, que recientemente acababa de enviudar, y se enamoraron. Para simplificar un poco la historia y ahorrar detalles que no vienen al caso, voy a decir que estuvieron de novios unos meses y luego se casaron.

Lo que continúa es la parte de la historia que todo el mundo conoce. Edipo descubre que a quienes creía sus verdaderos padres, en realidad no lo eran, pues había sido adoptado cuando era muy pequeño. El anciano con el que había tropezado camino a la ciudad no era otro que Layo, el rey de Tebas y padre biológico de Edipo, y la mujer con la que se había casado, su verdadera madre. Un desastre de proporciones griegas, ni más ni menos.

Horrorizado por lo que había hecho, y preso de la más acuciante desesperación, Edipo se arrancó los ojos con sus propias manos y se condenó a sí mismo al destierro, el peor de los castigos por aquel entonces, y solo aplicable a quienes cometían los crímenes más aberrantes.

Los dramáticos designios del Oráculo se habían cumplido al pie de la letra. Finalmente Edipo había sido alcanzado por su destino.

Es probable que el lector se esté preguntando por que le estoy contando esto en un artículo que en su título promete otra cosa. Bueno, me parece un interesante punto de partida, una bonita metáfora para entender lo que sigue.

¿Creencias = Realidad?

En realidad, fue la “creencia” en la certeza del oráculo lo que provocó, justamente, que el pronóstico del Oráculo se convirtiera en realidad. Cuando Edipo decide abandonar Tebas, en lugar de buscar más información al respecto, puso en marcha los mecanismos que lo llevarían directamente a su destino final.

Más allá de la evidente paradoja, aquí es interesante observar el poder de la creencia por sobre la realidad.

Por definición, una creencia es una afirmación o una premisa que influye sobre nuestro pensamiento y nuestra conducta, sin que en realidad esa afirmación se encuentre fehacientemente demostrada o tengamos pruebas válidas que sustenten su veracidad.

Creer “algo” no es sinónimo de que ese “algo” efectivamente exista. Sin embargo, el mero hecho de creerlo, muchas veces alcanza para convertirlo en una realidad luego comprobable. En la historia de Edipo, “creer” que iba a terminar con la vida de su padre fue lo que gatilló, ni más ni menos, que termine con la vida de su padre.

El conjunto de nuestras creencias, antes que nuestra propia realidad, muchas veces determina las cosas que nos ocurren en la vida, y como nos sentimos.

Así somos. Así funcionamos.

Ciertas creencias suelen estar en la base de la vulnerabilidad al estrés. Veamos algunos casos típicos.

Ejemplo 1:

Ramiro cree que para poder atraer y conquistar a una chica, se tiene que mostrar excéntrico, ingenioso y sofisticado. “Si me muestro tal cual soy, no le voy a gustar a nadie”, se dice a sí mismo.

Bajo esta premisa, cuando Ramiro sale por primera vez con una chica, se calza un personaje que en realidad le resulta totalmente ajeno. En su afán por agradar, no para de hablar de sí mismo, de destacar sus valores, de alardear abiertamente de sus virtudes y maximizar sus logros.

Que a nadie le sorprenda que Ramiro no tenga novia. Las mujeres que han salido con él lo califican como poco espontáneo, ególatra y aburrido.

El pobre muchacho nunca pasa de la primera cita. Una vez más, este Edipo moderno toma el vuelo que lo lleva sin escalas a la perdición.

Ejemplo 2:

Silvia, por otra parte, cree que es imposible vivir sin amor. Y con tal de sentirse querida por su pareja es capaz de todo.

Evita los conflictos por cualquier medio, porque piensa que una pelea puede desencadenar en la ruptura de la relación. En este contexto, Silvia nunca discute por nada con Franco, cierra la boca ante cada cosa que hace él y le molesta; y acepta de inmediato, ya sea que esté de acuerdo o no, todo lo que él dice o propone.

Silvia cree que hay que inmolarse por amor, y así se desarrolla su relación de pareja, hasta que un buen día, Franco, exasperado por tanta sumisión, pasividad y falta de iniciativa, decide terminar repentinamente con la relación.

A quien le pregunte, Franco no tiene reparos en explicar que él necesita una auténtica mujer a su lado, no una hija, ni mucho menos una sirvienta.

Ejemplo 3:

Carla está de novia con Fernando, un importante abogado, y desde hace algún tiempo se le ha metido en la cabeza la idea de que su pareja le es infiel.

Por su profesión, el hombre pasa mucho tiempo fuera, pero más allá de eso, en realidad Carla no tiene ninguna prueba de que su novio la engañe.

No obstante, Carla está obsesionada. Permanentemente le revisa el teléfono celular en busca de algún indicio incriminatorio, lo llama infinidad de veces al día solo para controlar donde se encuentra, y se enoja y lo regaña con frecuencia, ante pequeños deslices de él, como por ejemplo llegar diez minutos tarde cuando se encuentran para hacer algo juntos, hecho que para ella siempre es significativo y la lleva a sospechar que “anda en algo turbio”.

Asustada y resentida con su novio por las ideas que se gestan en su propio cerebro, antes que por la realidad, Carla pasa buena parte del día de mal humor. A modo de venganza ante las improbables fechorías de él, la mitad del tiempo lo trata con fría indiferencia y la otra mitad está bien predispuesta para discutir a propósito de cualquier nimiedad.

No importa cuántas veces él le diga todo lo que la quiere, que le regale bombones, que la lleve a cenar todos los fines de semana, o le obsequie para el día de la novia un día completo en un spa; Carla desatiende sistemáticamente todos estos gestos positivos y continúa obstinada en su búsqueda infructuosa por demostrar la veracidad de sus creencias paranoides.

En este contexto, Fernando, por supuesto, se siente desatendido, no correspondido en su amor por ella y muchas veces maltratado. En ocasiones hasta bromea con sus amigos diciendo que se ha enamorado de una oficial de la Gestapo.

Un día, por casualidad, sin que se lo proponga, Fernando conoce a una chica que es la hermana de un cliente. Ella le impresiona como cordial, simpática y desestructurada. Se gustan y antes de que quieran darse cuenta, terminan tomando un café y conversando en un bar cercano a Tribunales, y luego… Bueno, dejo librado a la imaginación del lector lo que ocurre luego.

Alcanzado este punto, probablemente si la relación con Carla no hubiese estado tan deteriorada por su infatigable desconfianza, Fernando no se hubiera tentado ni tenido la necesidad de buscar afecto en otra mujer.

Carla, al igual que los personajes anteriores de estas pequeñas historias de ficción inspiradas en casos reales de mi experiencia clínica, ha sido la artífice de su propio destino.

Examinemos nuestras creencias

Dejamos así establecido que nuestras creencias y expectativas afectan la forma en cómo nos percibimos y percibimos a los demás, y puede llevarnos por el camino equivocado.

Para colmo de males, estamos siempre bien predispuestos a buscar evidencias que confirmen nuestras creencias previas, y somos muy remolones para buscar evidencias en contra.

Somos grandes entusiastas a la hora de corroborar lo que pensamos, y de igual pereza para indagar en los motivos por los que podríamos estar equivocados.

La paradoja aquí es que muchas veces, procurar desestimar nuestras propias opiniones constituye el camino más sensato para saber si estamos en lo cierto o no.

Creo que conviene revisar periódicamente todo aquello en lo que creemos, sobre todo si es negativo, porque podría estar ejerciendo un poderoso impacto en nuestro día a día, sin que seamos conscientes de ello, y empujarnos, sin que nos demos cuenta, a crear una realidad que no nos favorece.

Alguien dijo en una ocasión: “define una realidad, y será una realidad en sus consecuencias”. Es absolutamente cierto. Edipo puede dar cátedra de esto.

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Entrevista conductual estructurada para la selección de personal (Vídeo)

  • 17/08/2016
  • David Aparicio

La psicología juega un rol fundamental dentro del ámbito laboral y de selección de personal. Los psicólogos de trabajo y de las organizaciones tienen la responsabilidad de entrevistar, evaluar y recomendar a los candidatos más competentes y aptos para un puesto de trabajo.

En este proceso los psicólogos usan tests estandarizados, que permiten evaluar específicamente las competencias relacionadas con las necesidades del puesto de trabajo, y también desarrollan minuciosas entrevistas para conocer de primera mano a los candidatos.

Probablemente las entrevistas representan la fase más compleja del proceso de selección porque exigen de la habilidad y tacto del psicólogo para desarrollar preguntas que le permitan conocer las capacidades del entrevistado, verificar su personalidad y compatibilidad con la cultura de la empresa y predecir su desempeño futuro, sin caer en juicios apresurados, fomentar las preguntas dicotómicas o poner palabras en la boca de los candidatos.

Para facilitar este proceso el psicólogo David Garrote, nos explica en qué consiste la entrevista conductual estructurada de selección de personal y nos ofrece valiosas recomendaciones.

  • Clínica

Técnicas conductuales para la modificación de cogniciones

  • 17/08/2016
  • CETECIC
Imagen:

Existe en nuestro medio la creencia que las técnicas conductuales sólo reportan utilidad para la modificación de las conductas motoras y no son útiles para el abordaje de los pensamientos de los pacientes. En el presente artículo, mostramos que se puede recurrir al uso de técnicas conductistas para el cambio cognitivo. Dichas técnicas son especialmente recomendadas cuando las técnicas cognitivas implementadas mediante debate verbal, no arrojan eficacia suficiente para la modificación de los pensamientos distorsionados y disfuncionales.

Ya hemos expresado en otros artículos la importancia de la aplicación de técnicas cognitivas en Terapia Cognitivo-Conductual. También hemos destacado que el término “cognitivo-conductual” es una redundancia en sí mismo, debido a que la noción de “conducta”, formulada por en el conductismo, incluye a los pensamientos e imágenes mentales como parte del comportamiento. Si bien es cierto que en general, la comunidad científica internacional acepta la aplicación conjunta de técnicas cognitivas y conductuales, se observa en Argentina algunas tendencias terapéuticas que cuestionan la aplicación de las técnicas conductuales para el cambio de las cogniciones, considerándolas como un mero accesorio de la “terapias cognitivas-puras”. Quizá debido al desconocimiento pormenorizado de los principios de condicionamiento y de psicología experimental conductual o por el predominio del psicoanálisis, aún asistimos a cierta resistencia en la aceptación del conductismo y de sus técnicas terapéuticas.

En el presente artículo no establecemos ni una oposición ni una comparación entre las técnicas cognitivas y conductuales. Ambas son importantes. Está fuera de discusión la integración entre ambas vertientes. Psicólogos de la talla de Albert Ellis, Aaron Beck, Albert Bandura, Arnold Lazarus, Martin Seligman -entre otros autores de influencia- recomiendan la aplicación de las técnicas conductuales dentro del arsenal de procedimientos clínicos. Como dijimos recién, no debatiremos sobre esta integración, que consideramos ya establecida en la práctica clínica. Un aspecto que sí desarrollaremos –menos conocido y divulgado en nuestro medio- es el referido a la utilidad de la aplicación de técnicas conductistas, no sólo para el cambio de emociones y conductas motoras, sino también para la modificación de cogniciones, es decir, pensamientos distorsionados y creencias disfuncionales.

Enunciaremos a continuación algunas técnicas conductuales que se aplican con el objetivo de modificar pensamientos y creencias.

Experimentos conductuales para el cambio cognitivo

Consiste en solicitarle al paciente que ejecute determinadas conductas con el objetivo de poner a prueba la validez y utilidad de sus pensamientos negativos y catastróficos. Por ejemplo, a un paciente que tiene la creencia de que padece de un tumor en el colon, se le solicita que consulte con un médico especialista y que se haga un chequeo clínico que confirme o refute dicha creencia. En la inmensa mayoría de casos, lógicamente, las creencias catastróficas del paciente son refutadas por el resultado de los estudios. En este ejemplo se observa que la ejecución y la retroalimentación informativa modifican el pensamiento catastrófico, sin la aplicación del “debate verbal” del mismo.

Ejercicios de exposición interoceptiva

Consiste en instruir al paciente para que realice ejercicios específicos, cuyos objetivos son activar sensaciones corporales y mentales. De ese modo, el paciente podrá experimentar que no ocurren consecuencias perjudiciales por sentir activación y que las creencias fatalistas sobre las consecuencias de dichas sensaciones son falsas. Los ejercicios de exposición interoceptiva se aplican especialmente en pacientes con Trastorno por Pánico. Por ejemplo, se llevan a cabo ejercicios de hiperventilación los cuales favorecen que el paciente experimente la activación psicofisiológica elevada; no se aplica ningún otro procedimiento para su reducción. La percepción del carácter inofensivo de las sensaciones provocadas, disminuye el temor a las mismas y también el grado de creencia en los pensamientos catastróficos. Como en tantos otros casos, las técnicas de exposición modifican la cognición.

Exposición a las contingencias y reforzamiento diferencial de conductas opuestas

En algunos casos, suele ocurrir que las contingencias de la vida cotidiana refuerzan no sólo conductas opuestas a la conducta que perturba al paciente, sino también a los pensamientos contrarios asociados a tal conducta. Por ejemplo, un paciente acaba de rendir un examen y tiene la creencia que lo han reprobado. Días más tarde, recibe una calificación satisfactoria. En este caso, las contingencias ambientales refuerzan la creencia opuesta a la que el paciente tenía con respecto al posible resultado negativo del examen. En este contexto, destaquemos que hay casos de estudiantes que abandonan carreras universitarias por su pesimismo. Una instrucción comportamental a implementar se basa en que en algún momento el estudiante deberá exponerse a los exámenes, aunque no tenga plena seguridad de los resultados que alcanzará en los mismos. La “intolerancia a la incertidumbre” constituye un esquema central característicamente exacerbando en las personas con ansiedad patológica. Su modificación involucra la aceptación y asunción de los riesgos inherentes a las situaciones que se deben enfrentar. Muchas veces, la modificación de este esquema no se puede efectuar sólo mediante reestructuración cognitiva, siendo necesaria la exposición a situaciones ambientales.

En algunos casos, los pacientes se ven incluso bloqueados en su accionar por los pensamientos negativos, por ejemplo, detienen la conducta de búsqueda de nuevas oportunidades laborales, es decir, el paciente no busca un nuevo empleo pues tienen la creencia que no lo conseguirá. Las contingencias posteriores arrojan como resultado que el paciente sí es contactado y comienza a trabajar en la nueva empresa. Los resultados han reforzado la conducta y los pensamientos opuestos a su pesimismo. Si el paciente percibe una y otra vez que su pesimismo no es reforzado por las contingencias aversivas ambientales, adquirirá mayor flexibilidad cognitiva y disminuirá su pesimismo frente a posibles situaciones problemáticas del futuro.

Modelado simbólico o cognitivo

Consiste en presentar al paciente una creencia diferente a la creencia que sostiene el mismo. Por ejemplo, un paciente con claustrofobia cree que si un ascensor se detiene entre pisos, el oxígeno del recinto se acabará en pocos minutos y morirá asfixiado. El psicólogo le proporciona al paciente de modo directo la idea contraria a su pensamiento fatalista: el oxígeno que hay en un ascensor es suficiente para la supervivencia de las personas, no para unos pocos minutos, sino para respirar varios días.

Otro ejemplo es el uso del modelado cognitivo en el Trastorno por Pánico, donde el paciente cree que las palpitaciones le producirán un infarto. El psicólogo le explica al paciente que nadie en ningún lugar del mundo ha muerto ni se ha infartado, ni se ha asfixiado o desmayado por tener una crisis de pánico. Esto forma parte de la psicoeducación. La psicoeducación no es una técnica estrictamente cognitiva ni conductual; consiste en la transmisión de información proveniente de la psicología y de las ciencias del comportamiento al paciente. En muchos casos, la psicoeducación y la confrontación directa de las cogniciones actúan como modelos simbólicos que contradicen las creencias erradas y catastróficas de los pacientes.

Si bien es cierto que es más recomendado enseñarle a que sea el paciente mismo quien identifique, cuestione y modifique sus propias cogniciones, -esto es la reestructuración cognitiva-, el modelado cognitivo o confrontación directa de la cognición también desemboca en resultados benéficos.

Postergación de la ejecución motora

Esta técnica es especialmente indicada en presencia de casos de impulsividad y de problemas en la expresión del enojo. Se apunta a que se debilite el grado de convicción de determinadas creencias a partir de la dilación de la ejecución. Por ejemplo, en un paciente con problemas en el manejo de la expresión del enojo en determinada situación de diferencia interpersonal, se le enseña al mismo a reconocer e identificar emociones. Una vez alcanzado este punto, se le instruye sobre la utilidad de la postergación de la conducta de comunicación en dichos momento de activación emocional; esto no implica negar el tema ni ocultarlo, implica que luego de algunos días, el paciente podrá -sin el influjo de la ira- expresar de modo calmo su punto de vista sobre la diferencia que siente con determinada persona. Dicho vulgarmente, se le transmite al paciente la necesidad de “no responder en caliente”, por así decir. Tal dilación de la expresión del enojo, también permite modificar creencias asociadas a la percepción de injusticias, en el sentido en que días después, estando el paciente en calma, el mismo nota que los pensamientos asociados a su activación eran exageradamente dramáticos o desproporcionados respecto de la diferencia situacional percibida hacia determinada persona. Del mismo modo que las demás técnicas terapéuticas reseñadas, la reiteración de la postergación de la expresión del enojo derivará en que el paciente identifique pensamientos de injusticia, “tome distancia” de los mismos y eventualmente sean modificados por el mero paso de los días. La dilación de la ejecución debilitará probablemente la percepción de injusticia y la intensidad de la respuesta de enojo concomitante.

Ensayo de conducta encubierto (práctica cognitiva) y exposición continuada

En su libro Terapia Cognitiva de la Depresión, Aarón Beck explica los 3 pasos de la Práctica Cognitiva. Esta técnica implica que el paciente primero visualice la situación-problema y sus detalles; luego efectúe una detección obstáculos y finalmente lleve a cabo la implementación de soluciones. Años antes de que Beck lo incluyera en su libro, este procedimiento había sido descripto por Joseph Cautela y otros autores del paradigma de condicionamiento encubierto, denominando al mismo “Ensayo de Conducta Encubierto”. Esta técnica se basa en la premisa de que la práctica imaginada de una conducta puede mejorar la performance cuando la misma se ejecuta en vivo. De todos modos, el punto principal que deseamos remarcar en el presente artículo es que también puede ser utilizada para modificar pensamientos. Así, una persona con ansiedad social que debe disertar en público, imagina los pasos de su disertación haciendo especial hincapié en el foco atencional hacia la tarea que debe desplegar y no hacia los hipotéticos pensamientos de los integrantes del auditorio. Posteriormente, la mejora en la performance durante la disertación propiamente dicha, debilitará la intensidad o “fuerza” de sus pensamientos sobre el juicio de los demás.

Por otra parte, cuanto más continua sean las disertaciones, más se fortalecerá el cambio en los pensamientos sobre el juicio de los demás, incluso sin la incorporación adicional de técnicas de reestructuración cognitiva.

Activación conductual

Tiene como objetivo principal que el paciente con depresión ejecute actividades que le proporcionen reforzadores variados y estables. Desde el paradigma de condicionamiento operante, se postula que la ejecución de conductas revierte la tristeza y el estado de ánimo depresivo. Por otra parte, la acción también puede modificar creencias negativas sobre sí mismo. Tomemos el caso de un paciente que comienza a hacer un curso de dibujo y pintura, y además de sentirse mejor, deja de creer en pensamientos negativos tales como “no sirvo para nada”, “la vida no tiene sentido”, “a nadie le interesa lo que hago”. Es decir, la ejecución motora en sí misma, deriva en una mejoría emocional pero además, relativiza el grado de creencia en los pensamientos negativos del paciente sobre sí mismo, el entorno y el futuro.

Otras técnicas conductuales contemporáneas, quizá más sofisticadas, se engloban bajo el enfoque de la “Terapia de Aceptación y Compromiso”; modalidad terapéutica que hace también hincapié en el compromiso de actuar según los propios reforzadores o valores. En consonancia con la activación conductual, el cambio cognitivo se alcanzaría “de afuera hacia adentro”. La frase del título de uno de los libros de Steven Hayes, “Sal de tu mente y entra a tu vida”, destaca precisamente el efecto de la conducta en las emociones y cogniciones.

Respiración abdominal, relajación muscular y meditación

También la enseñanza de técnicas de manejo de la activación, puede ejercer influencia en el grado de creencia en pensamientos automáticos irracionales. En pacientes con trastornos de ansiedad y fobias, se ha visto que el manejo de la ansiedad no sólo modifica las respuestas de temor, angustia y tensión; sino también las ideas exageradas sobre la “peligrosidad” de las sensaciones corporales y mentales. Así, por ejemplo, una persona con trastorno de pánico que está bajo los efectos de sedativos, antidepresivos u otros psicofármacos específicos, experimenta menos rumiación y catastrofización ante sus propias respuestas de ansiedad; de modo análogo, frecuentemente también podemos alcanzar dicho efecto con las técnicas de manejo de la activación. Se apunta a que el paciente perciba y asimile que a partir técnicas de manejo de la activación tales como la respiración abdominal, la relajación muscular progresiva o la meditación; se obtiene un cambio emocional inmediato; lo cual constituye a su vez evidencia contraria a la idea de enfermedad física o cerebral; si hubiese alguna enfermedad orgánica, las técnicas conductuales enunciadas simplemente no ejercerían efecto.

En personas que practican la meditación, el efecto sedativo concomitante también puede derivar posteriormente en un mejor reconocimiento y cuestionamiento de cogniciones estresantes.

Hemos nombrado algunas técnicas conductuales que se utilizan con frecuencia en la práctica clínica. La modificación cognitiva alcanzada a partir de su aplicación, nos recuerda una vez más la importancia de la noción formulada por Bandura denominada “Interaccionismo Recíproco”; la cual destaca la permanente relación entre conducta, cognición y ambiente, sin establecer una relación necesariamente jerárquica entre tales elementos. A los fines de graficar la importancia de esta noción, en su libro “Pensamiento y Acción” (1986), Albert Bandura lo señala claramente:

“Dentro del modelo de reciprocidad tríadica, la acción, la cognición y los factores ambientales actúan juntos para producir los cambios psicológicos. Las personas con problemas psicológicos crean una realidad social perturbadora como consecuencias de su comportamiento y de su interpretación errónea de los acontecimientos que se producen en su vida diaria. Por tanto, la contribución causal de la cognición se comprende y utiliza mejor en concierto con los demás interactuantes conductuales y ambientales. … Debido a la relación interactiva que existe entre pensamientos, afecto y acción, las influencias psicológicas no son ni exclusivamente cognitivas ni conductuales. Tampoco su fuerza depende simplemente de la adición o supresión de elementos cognitivos o conductuales, como si se tratara de dos módulos independientes de influencia, sino que éstos actúan bidireccionalmente para moldear el curso del cambio personal y ambiental”.

Ya hemos planteado que, según las conclusiones alcanzadas en la evaluación, las conductas específicas, el diagnóstico y las recomendaciones de las guías de terapias eficaces; el psicólogo priorizará la aplicación de determinadas técnicas. De todos modos, siempre vale recordar que en la mayoría de los casos, las técnicas cognitivas y conductuales se aplican conjuntamente, en consonancia con la idea del interaccionismo recíproco citada previamente.

A modo de cierre -y remarcando la influencia de la ejecución conductual en la cognición- en algunos casos instruimos a nuestros pacientes a que no “esperen tener todo en claro en sus mentes” para comenzar a accionar. La ejecución misma puede debilitar y modificar cogniciones pesimistas y barreras mentales previas, a partir del reforzamiento obtenido durante la exposición a las contingencias ambientales. También le transmitimos al paciente que muchas veces se aprende y se avanza con dudas e inseguridad. Es decir, con estas instrucciones, se intenta que el paciente ejecute primero y eventualmente, piense después. En conclusión, el paradigma conductual plantea que las contingencias asociadas a la exposición a la situación y a la ejecución de conductas, pueden cambiar también los pensamientos y creencias disfuncionales, sin la aplicación directa de métodos verbales para su modificación.

Artículo previamente publicado en la revista del Centro de Terapia Cognitivo Conductual y Ciencias del Comportamiento y cedido para su publicación en Psyciencia.

  • Ciencia

El toque maternal, un importante factor en el desarrollo cerebral del niño

  • 17/08/2016
  • Alejandra Alonso
Contacto materno

En 1966, el psicólogo norteamericano Harry Harlow mostró que los monos rhesus pequeños preferían a una madre sustituta de alambre cubierta en ropas cómodas, que a una que proveía leche. El cariño parecía ser más importante incluso que la comida. Más o menos al mismo tiempo, el psicoanalista británico John Bowlby documentó cómo los niños humanos que fueron privados de contacto maternal suelen desarrollar problemas psicológicos. Ahora esta línea de investigación ha entrado a la era de la neurociencia con un estudio que sugiere que los niños cuyas madres les ofrecen más contacto corporal tienden a tener cerebros más socialmente desarrollados.

Jens Brauer y colegas grabaron videos de 43 díadas madre-hijo mientras estaban sentado en un sillón jugando con una granja de Playmobil. Las madres sabían que estaban siendo filmadas aunque no conocían los objetivos del estudio. Habían 24 niños y 19 niñas que en promedio tenían 5.5 años. Luego codificadores volvieron a mirar los videos y contaron todas las veces que la madre tocó a su hijo o viceversa. Finalmente, durante un período de 2 semanas, los investigadores escanearon los cerebros de cada niño mientras yacían acostados tan inmóviles como les fuera posible observando un protector de pantalla de lámpara de lava.

Los científicos estaban particularmente interesados en los niveles de actividad de descanso en los cerebros de los niños en una red de áreas conocida por estar comprometida en funciones como la empatía y el pensar sobre los estados mentales del otro. Ellos observaron que los niños que recibían más contacto corporal de sus madres en las sesiones de juegos de 10 minutos, tendían a tener más actividad de descanso en dicha área del cerebro, especialmente en el surco temporal superior derecho (a veces llamado cerebro social). Estos niños también mostraron más conexiones de descanso entre diferentes nodos funcionales dentro de su cerebro social, como entre el surco temporal superior derecho y la circunvolución superior derecha y la ínsula izquierda.

Los niños que recibían más contacto corporal de sus madres también las tocaban más, pero el vínculo entre el contacto de la madre y la actividad neuronal de los niños seguía siendo significativa luego de eliminar este factor.

Estudios previos han encontrado que una mayor actividad en el área del cerebro antes nombrada está vinculada con las habilidades sociales y emocionales (como ser capaz de ver la perspectiva del otro). Basados en esto, los investigadores sugieren que el mayor contacto de la madre y su relación con éste área cerebral pueden indicar que estos niños se interesan más por otros, comparados con niños que reciben menos contacto corporal.

Sin embargo, los resultados de esta investigación deben tomarse con cuidado ya que tienen limitaciones serias que los mismos científicos reconocen: los resultados son correlacionales, así que es posible que factores desconocidos estén relacionados con la cantidad de contacto corporal materno y el desarrollo cerebral del niño. Por ejemplo, tal vez algunas madres están comprometidas en otros niveles también, como hablar más con sus hijos. Esas madres pueden tocar más a sus hijos, pero podría pasar que las diferencias cerebrales se deban a la forma en que hablan con ellos.

Otro importante factor no mencionado por los investigadores son los potenciales efectos genéticos. Los mismos genes que dirigen las conductas táctiles de las madres pueden influir en el desarrollo cerebral de sus hijos.

Se necesita seguir estudiando el tema teniendo en cuenta estos factores y además investigar si resultados similares se obtienen por los niveles de contacto corporal con el padre u otro cuidador.

A pesar de las limitaciones, Brauer y sus colegas nos invitan a considerar sus resultados a la luz de algunas investigaciones (1, 2) en ratas que pueden controlar cuánto contacto materno recibirá el animal. Estos experimentos han permitido observar que un mayor contacto maternal se asocia con cambios importantes a nivel cerebral, por ejemplo en relación al estrés y al repetir el contacto corporal con sus descendientes. Los autores sugieren que es prudente sospechar una potencial relación causal entre el contacto corporal y el desarrollo humano.

Fuente: Research Digest

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  • Ciencia

¿Las personas inteligentes son más perezosas?

  • 16/08/2016
  • Alejandra Alonso
Pensadores

En las películas y series norteamericanas en las que se toca el tema de la secundaria, siempre hay un grupo de chicos con lentes y libros en las manos y otro  grupo con uniformes del equipo de basketball o algún otro deporte. Generalmente se insinúa que los primeros son inteligente, mientras que los últimos…bueno, digamos que menos mal que son buenos en los deportes. Un estudio reciente tal vez apoye esta idea en cierta medida.

Un equipo de investigadores del Florida Gulf Coast University observó que las personas que piensan menos están más involucradas en actividades físicas comparadas con aquellos que preferirían acurrucarse en el sillón con un buen libro.

Para el estudio participaron 60 estudiantes, a quienes se les pidió que tomaran un test online con el objetivo de separar a los pensadores de los no-pensadores. El test consistía en responder cuán de acuerdo o en desacuerdo estaba el sujeto con afirmaciones como: “Disfruto mucho las tareas que involucran pensar en nuevas soluciones” y “Solo pienso tanto como tengo que hacerlo”. Luego, cada participante utilizó un acelerómetro por 7 días con el objetivo de medir cuán físicamente activos eran. Lo que encontraron fue que, de Lunes a Viernes, los sujetos del grupo de pensadores eran mucho menos activos comparados con los no-pensadores. Aunque en los fines de semana no había diferencia entre los dos grupos.

El grupo de investigadores teoriza que los no-pensadores son más propensos a aburrirse con la posibilidad de sentarse en un lugar a reflexionar sobre la vida y los pensamientos abstractos, lo que hace que sean atraídos por los deportes y otras actividades físicas. Por esta razón, las personas físicamente activas serían proclives a suprimir y apartar sus pensamiento, especialmente si requieren tiempo para trabajarlos. Por otra parte, es más probable que los pensadores se comprometan en pensamientos difíciles o desafiantes, lo que los lleva a desenredar problemas y crear soluciones.

Los científicos piensan además que la conciencia sobre su nivel de actividad física puede ayudar al grupo de pensadores a modificar este factor tan importante para la salud.

Debemos tener en cuenta que la muestra fue pequeña y que se necesitan más estudios para conocer mejor a las poblaciones estudiadas en ésta investigación.

Fuente: Medical Daily

  • Análisis

Haciendo buena letra: una revisión de la validez de la grafología

  • 16/08/2016
  • Fabián Maero
woman in white long sleeved shirt holding a pen writing on a paper

Cuando decidí estudiar psicología, hace ya demasiados años, me puse a leer todo aquello que se cruzara en mi camino relacionado con el tema y de esta manera en la biblioteca de mi pueblo encontré un libro que me llamó la atención. Se trataba de un manual de grafología, el cual prometía revelar, a través del análisis de las características de la escritura, los detalles más recónditos de la personalidad del escribiente.

Los detalles del libro se me han perdido, pero un recuerdo persevera. En un capítulo el autor afirmaba que a través del análisis de la firma (no ya de la escritura), se podían predecir rasgos de personalidad, intereses y demás. Entre otros ejemplos, refirió haberse encontrado en un documento comercial con una firma que le llamó la atención. El autor llegó a la conclusión que la firma se parecía notablemente a un pez –tal trazo semejaba una aleta, otro la cola, y así–, y concluyó que debía de tratarse de la firma de una persona aficionada a la pesca. En una encomiable demostración de espíritu científico, le escribió al dueño de tan singular firma, a quien nunca había visto en persona, comunicándole sus suposiciones y pidiéndole que las confirmara en caso de ser ciertas.

Milagrosamente, obtuvo una respuesta. “Estimado X”, decía la carta, “Efectivamente, mi firma semeja un animal, pero lo está usted mirando al revés. En realidad no se trata de un pez, sino de un chancho”. Huelga decir que al leer eso mi fe en la grafología empezó a flaquear un poco.

Pero la pregunta permanece: ¿qué tan confiable es el análisis de la escritura para predecir rasgos de personalidad? Para responderla, hicimos lo que más nos gusta hacer los sábados por la noche cuando nos entregamos al descontrol: un recorrido extenso por los artículos científicos publicados.

¿Qué es la grafología?

Dicho en pocas palabras, la grafología postula que es posible conocer detalles de la personalidad a través de características formales (es decir, no por el contenido) de la escritura manuscrita, tales como la presión que se aplica sobre el papel, la orientación de las palabras (hacia la izquierda o derecha, por ejemplo), el tamaño, su altura, líneas, conexiones, etc.

Si bien hay distintas formas de analizar la escritura, que a su vez generan distintas escuelas, todas comparten el supuesto de que el análisis de ciertos rasgos de la escritura promete ofrecer información confiable sobre rasgos personales del escribiente–no meramente observaciones generales tales como que una letra prolija quizá refleje una personalidad metódica,  sino datos caracterológicos muy precisos tales como temperamento (nervioso, complaciente, flemático, etc.), rasgos mentales (inteligencia, intuición, razonamiento, memoria, etc.), rasgos sociales (introversión, extraversión, independencia, egoísmo), rasgos laborales (liderazgo, confiabilidad, egoísmo, entre otros), y rasgos morales (celos, generosidad, iniquidad, etc.) (Klimoski & Rafaeli, 1983). Quisiera reiterar que en el análisis grafológico suele enfocarse en las características de la escritura, no en el contenido de la misma –inferir que una persona que escribe “la vida no tiene sentido” quizá esté deprimida es relativamente fácil; inferir lo mismo a partir de los trazos de escritura de una lista de supermercado es toda otra historia. Por este motivo, en las investigaciones científicas suelen utilizarse fragmentos de escritura sin contenido personal (transcripciones de textos o dictados, etc.).

El análisis grafológico suele enfocarse en las características de la escritura, no en el contenido de la misma

Una advertencia: no debe confundirse la grafología con el peritaje caligráfico. Este último es el análisis de la escritura para corroborar a quién pertenece lo escrito -por ejemplo, en un litigio, el peritaje caligráfico se usa para determinar que un contrato ha sido efectivamente firmado por una de las partes, mientras que la grafología intenta hacer una evaluación o predicción sobre la personalidad de quien escribe. Si bien son disciplinas cercanas (al punto que a menudo una misma persona se dedica a ambas), los objetivos y supuestos son distintos (como también es distinto el soporte empírico de ambas).

En resumen, la grafología se utiliza de manera análoga a las técnicas proyectivas (si bien hay buenos argumentos para negar que sea cabalmente una técnica proyectiva, véase Driver, Buckley, & Frink, 1996), y por esto es utilizada en muchos ámbitos, desde recursos humanos hasta instituciones hospitalarias, pasando por instituciones educativas, derecho, indagación histórica y publicidad -pueden leer las incumbencias completas de la Asociación de Grafólogos Oficiales de la República Argentina en este link, pero baste citar de esa página el uso propuesto de grafología en recursos humanos:

“para determinar la idoneidad de los candidatos para acceder o promocionar a puestos de trabajo, para proveer perfiles de aptitudes que permitan distribuir o redistribuir ajustadamente al personal para un mejor rendimiento laboral; para realizar análisis grafológicos de compatibilidad entre socios, superiores y subordinados, cuadros directivos, planteles de operarios, etc.”

Si alguna vez tuvieron que enviar su currículum escrito a mano al aplicar para un trabajo, este es el motivo, de paso.

La grafología tiene una propuesta atractiva: predecir rasgos de personalidad, y a través de ello predecir las acciones de una persona, a través de la escritura. ¿Qué dice la evidencia? Si están con ganas de leer un aburridísimo recorrido por varias investigaciones, sígannos a la siguiente sección.

Las investigaciones (algunas, al menos)

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En una primera aproximación, parecería que testear las hipótesis de la grafología es algo bastante directo: basta con evaluar a un grupo de personas usando herramientas de personalidad bien establecidas, luego evaluarlas con grafología, y analizar su poder predictivo. Resulta que esto ha sido realizado, de varias maneras distintas.

Por ejemplo, en un estudio realizado en 1986, tres grafólogos analizaron 80 muestras de escritura provenientes de empleados en un firma bancaria. Un psicólogo clínico (no grafólogo), también analizó el mismo material escrito, de manera puramente intuitiva. Las 80 personas habían pasado previamente por una batería de tests realizadas al aplicar para el empleo, así que se evaluó qué tanto el análisis de personalidad que realizaron los grafólogos y el psicólogo a partir de la escritura se semejaba al arrojado por la batería de test. La investigación mostró que, si bien el análisis de la escritura tuvo un pequeño poder predictivo, el no grafólogo obtuvo los mismos resultados que los grafólogos (Ben-Shakhar, Bar-Hillel, Bilu, Ben-Abba, & Flug, 1986).

Las respuestas dadas por los grafólogos no fueron mejores que una elección hecha al azar

En otra investigación reportada en el mismo artículo, se les pidió a 5 grafólogos que adivinaran la profesión de 40 personas a partir de una producción escrita estandarizada (es decir, las personas copiaron una serie de textos). Se les dijo a los grafólogos que había 8 profesiones incluidas en la muestra, y que podían marcar a cuáles profesiones podría corresponder cada muestra escrita. Se encontró que no sólo las respuestas dadas por los grafólogos no fueron mejores que una elección hecha al azar, sino que tampoco las respuestas fueron similares entre los distintos grafólogos (Ben-Shakhar et al., 1986).

Una investigación similar fue realizada a través del auspicio de la cadena de televisión BBC (Edwards & Armitage, 1992). Se tomaron muestras escritas provenientes de cuatro profesiones distintas, se les dieron a un grupo de grafólogos, quienes tuvieron que emparejar las muestras escritas con las profesiones. Además, las mismas muestras escritas fueron analizadas por un grupo de estudiantes de psicología, y por otro grupo de personas sin ninguna calificación académica. Mientras que los grafólogos tuvieron una tasa de aciertos del 65%, los estudiantes de psicología acertaron en un 54%, y el segundo grupo control de personas sin calificación acertó en un 59%, lo cual, si bien ofrece una débil evidencia a favor del análisis de la escritura, señala que los grafólogos no se desempeñaron mucho mejor que una persona sin ninguna formación.

Un estudio al respecto con una metodología curiosa fue llevado a cabo por Bushnell (1996). 120 personas (60 parejas que estaban conviviendo desde al menos un año), fueron evaluadas por un test de personalidad, el 16PF, y por grafología. Luego de un par de semanas a cada persona se le presentaron diez análisis de personalidad (cinco obtenidos por el 16PF y cinco obtenidos por grafología), y se le pidió que puntuara cada uno según la probabilidad de que fuera la propia descripción de personalidad. A continuación, de entre una muestra similar, cada persona tuvo que puntuar cuál sería más probablemente la muestra correspondiente a su pareja. Cada persona pudo identificarse a sí misma y a su pareja correctamente en los resultados del 16PF, pero no en los resultados del análisis grafológico.

Los autores señalan que estos resultados muestran que la validez del análisis de la escritura es limitada

Tett y Palmer (1997), tomaron una muestra de 49 estudiantes, los cuales realizaron un test de personalidad (el JPI-R), y una muestra de escritura, que fue analizada según los parámetros de grafoanálisis, que asigna determinados valores a características de la escritura tales como las características de los palitos de las “t”. Se analizó la correlación entre los rasgos de personalidad postulados por esta metodología con los rasgos de personalidad obtenidos por el JPI-R, y se encontró que sólo 6 de 119 relaciones fueron similares, mientras que 5 fueron opuestas. Los autores señalan que estos resultados muestran que la validez del análisis de la escritura es limitada.

Más recientemente Dazzi y Pedrabissi (2009), realizaron una investigación en la cual le administraron el Big Five Questionnaire -un test bien establecido y ampliamente usado para evaluación de rasgos de personalidad-  a 101 participantes, a los cuales también se les pidió una muestra neutra (es decir, no autobiográfica), de escritura, que fue analizada por dos expertos grafólogos a quienes se les pidió que puntuaran cada muestra según los mismos rasgos de personalidad que evalúa el Big Five (rasgos como dominancia, cooperación, control emocional, control de impulsos, perseverancia, etc.). Los resultados obtenidos por los grafólogos no correlacionaron con los resultados obtenidos por el Big Five, y tampoco las evaluaciones hechas por un grafólogo fueron similares a las evaluaciones realizadas por el otro grafólogo. En otra investigación publicada en el mismo artículo, se trató de discernir si los grafólogos tendrían mayor poder inferencial que no grafólogos, lo cual nuevamente arrojó resultados negativos: un grafólogo resultó tan efectivo como un no-grafólogo realizando inferencias sobre rasgos de personalidad.

Con respecto a esto último, es notable la constancia con la cual varios estudios señalan que las predicciones hechas por grafólogos a partir del análisis de la producción escrita pueden ser igualadas por no grafólogos -es decir, personas sin ninguna formación en grafología analizando el mismo material intuitivamente. En una investigación reciente Mouly y colaboradores (2007), por ejemplo, encontraron que grafólogos y no grafólogos tuvieron el mismo grado de precisión identificando cuáles muestras de escritura pertenecían a personas con intentos de suicidio y cuáles a personas sin intentos de suicidio.

Hasta aquí hemos recorrido algunas investigaciones puntuales, pero también se han realizado varias revisiones generales de literatura, y tampoco ofrecen perspectivas mucho más favorables para con la grafología.

La validez de los grafólogos fue casi cero, y que psicólogos sin formación analizando muestras de escritura se desempeñaron mejor que los grafólogos

Neter y Ben-Shakhar (1989), hicieron meta análisis de 17 estudios analizando el uso de grafología para selección de personal, abarcando 1223 muestras analizadas por 63 grafólogos y 51 no grafólogos, y reportaron que en los casos en los cuales fueron usados contenidos neutrales (es decir, en donde en el material escrito no tenía indicadores de personalidad), la validez de los grafólogos fue casi cero, y que psicólogos sin formación analizando muestras de escritura se desempeñaron mejor que los grafólogos en todas las dimensiones evaluadas. Los autores llegan a afirmar lo siguiente:

“Los grafólogos no se desempeñan mejor que los no grafólogos al predecir el desempeño futuro en base a textos manuscritos. De hecho, las predicciones de los grafólogos tienen un índice de correlación más bajo con los criterios que las de los no-grafólogos” (…) “el vínculo entre rasgos tales como honestidad, liderazgo o inteligencia y características específicas de la escritura manuscrita no ha sido especificado ni explicado, y no hay razón para creer que tal vínculo existe en absoluto”

Diez años más tarde Driver y colaboradores (1996), llevaron a cabo una revisión exhaustiva de la literatura hasta el momento y ofrecieron las siguiente conclusiones:

“Nuestra revisión de la literatura sugiere que la utilidad de la grafología como ayuda en las decisiones de empleo es como mínimo cuestionable”(…) “Hoy la preponderancia de la evidencia científica es simplemente demasiado negativa como para que los profesionales continúen utilizando la grafología para ayudarse con decisiones laborales vitales. Creemos que hasta que se haya presentado nueva y sustancial evidencia, la grafología debe ser descartada.”

Cerrando

Las investigaciones, meta-análisis y revisiones que hemos resumido aquí son bastante coherentes: la grafología no es una herramienta muy confiable para la evaluación de rasgos de personalidad, y en algunos casos hasta puede disminuir la validez de una evaluación. Si bien hay algunas investigaciones que apoyan la utilidad de la grafología, ese apoyo se desvanece a medida que aumenta el rigor metodológico. E incluso en los contados casos en los cuales el análisis de la escritura manuscrita resultó de alguna utilidad en una investigación bien diseñada, dio lo mismo que el análisis fuera realizado por un grafólogo o por un lego en la materia.

La grafología no es una herramienta muy confiable para la evaluación de rasgos de personalidad

Con respecto a esto, hay una cita de la revisión de Driver y colaboradores (1996), que quisiéramos compartir con ustedes:

“Se ha sugerido que la grafología puede usarse en conjunto con otras evaluaciones y procedimientos de selección. Por ejemplo, de acuerdo al Director de Reclutamiento de Credit Lyonnais: ‘La grafología es sólo un complemento’ (…). Sin embargo, creemos que si una herramienta de evaluación no agrega eficiencia predictiva (ie. una mejora en la calidad de seleccion de los candidatos), entonces la herramienta no agrega nada y no debe ser utilizada. Sin embargo, como hemos demostrado en este artículo, la evidencia de las últimas dos décadas se ha pronunciado de manera mucho más negativa en contra de la grafología.”

Compartimos este fragmento porque cada vez que hemos ofrecido en Psyciencia revisiones de este tipo (la que publicamos sobre el Rorschach o la que hicimos sobre el Test de la Figura Humana, por ejemplo), una crítica frecuente es “se trata sólo de una herramienta y debe usarse junto a otras”. Sin embargo, sumar herramientas de validez dudosa es una mala manera de aumentar la precisión de una evaluación. Si la herramienta A es de mala calidad, la herramienta B también, y la C también, no se ve cómo una conclusión basada en A + B + C podría ser válida; quizá este ámbito sea el único en el cual acumular errores lleve a un acierto, pero parece poco probable.

Ahora bien, ¿por qué se sigue utilizando la grafología si es tan poco válida? Varios autores (Ben-Shakhar et al., 1986; King & Koehler, 2000), señalan que probablemente se trate del efecto Forer, tambien llamado efecto Barnum (sobre el cual hemos escrito esta revisión), el mismo que actúa en los horóscopos, por el cual en las descripciones de personalidad tendemos a sólo considerar los aciertos e ignorar los errores.

En resumen, adhiriendo a lo escrito por Driver y colaboradores, considerando la evidencia disponible, parece que va siendo hora que estas prácticas se pausen hasta tanto haya evidencia que las sostenga.

Referencias

  • Ben-Shakhar, G., Bar-Hillel, M., Bilu, Y., Ben-Abba, E., & Flug, A. (1986). Can graphology predict occupational success? Two empirical studies and some methodological ruminations. Journal of Applied Psychology, 71(4), 645–653. https://doi.org/10.1037/0021-9010.71.4.645
  • Bushnell, I. W. R. (1996). A Comparison of the Validity of Handwriting Analysis With That of the Cattell 16PF. International Journal of Selection and Assessment, 4(1), 12–17. https://doi.org/10.1111/j.1468-2389.1996.tb00043.x
  • Dazzi, C., & Pedrabissi, L. (2009). Graphology and Personality: an Empirical Study on Validity of Handwriting Analysis. Psychological Reports, 105(3), 1255–1268. https://doi.org/10.2466/PR0.105.F.1255-1268
  • Driver, R. W., Buckley, M. R., & Frink, D. D. (1996). Should We Write Off Graphology? International Journal of Selection and Assessment, 4(2), 78–86. https://doi.org/10.1111/j.1468-2389.1996.tb00062.x
  • Edwards, A. G. P., & Armitage, P. (1992). An experiment to test the discriminating ability of graphologists. Personality and Individual Differences, 13(1), 69–74. https://doi.org/10.1016/0191-8869(92)90220-J
  • King, R. N., & Koehler, D. J. (2000). Illusory correlations in graphological inference. Journal of Experimental Psychology: Applied, 6(4), 336–348. https://doi.org/10.1037/1076-898X.6.4.336
  • Klimoski, R. J., & Rafaeli, A. (1983). Inferring personal qualities through handwriting analysis. Journal of Occupational Psychology, 56(3), 191–202. https://doi.org/10.1111/j.2044-8325.1983.tb00127.x
  • Mouly, S., Mahé, I., Champion, K., Bertin, C., Popper, P., De Noblet, D., & Bergmann, J. F. (2007). Graphology for the diagnosis of suicide attempts: A blind proof of principle controlled study. International Journal of Clinical Practice, 61(3), 411–415. https://doi.org/10.1111/j.1742-1241.2006.00960.x
  • Neter, E., & Ben-Shakhar, G. (1989). The predictive validity of graphological inferences: A meta-analytic approach. Personality and Individual Differences, 10(7), 737–745. https://doi.org/10.1016/0191-8869(89)90120-7
  • Tett, R. P., & Palmer, C. a. (1997). The validity of handwriting elements in relation to self-report personality trait measures. Personality and Individual Differences, 22(1), 11–18. https://doi.org/10.1016/S0191-8869(96)00183-3

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¿A quién le importan los zurdos? – La Nación

  • 15/08/2016
  • David Aparicio

Hubo un tiempo donde se le obligaba a los niños zurdos a escribir y hacer todo con la mano derecha. Era una tortura. Hoy hay más opciones para los zurdos, hay sacapuntas, tijeras, lápices y hasta bolígrafos (birome en Argentina) para los que escriben con la mano izquierda. Pero eso no significa que ellos reciban los materiales adecuados para su lateridad, ni que los centros educativos se preocupen por ofrecer las opciones destinadas a sacarle provecho a la mano con que escriben. Muchos los ven como un accesorio, un gasto innecesario y tal vez exagerado. Cómo dice Emilise Pizarro en el artículo de opinión publicado el 13 de agosto,  Día Internacional del Zurdo: “El mundo está hecho por y para diestros”

Aquí un fragmento de su artículo:

En ese mundo vive el zurdo, en una tortura cotidiana e invisible que comienza -si serán perversos los diestros- en la escolarización. En primer grado, cuando un niño diestro vuelve a casa y muestra qué linda le sale la a y qué bien pone el puntito sobre la i, el zurdo le enseña a su madre una estela de tinta azul que empieza en el cuaderno y se prolonga hasta su puño del guardapolvo blanco. Ella consolará: «Voy a hablar con la directora para que te deje usar birome en lugar de tinta», mientras le refriega con agua y jabón la mano, en la pileta del baño.

Resuelto ese trauma, permanecerá el suplicio de cortar con tijera, llegará el de usar un abrelatas, hacerse el nudo de la corbata para el otro lado, aprender en espejo a atarse los cordones, hacer fuerza al revés para abrir una puerta, resaltar un texto en reversa (comenzará el trazo en la última palabra y culminará en la primera) y tomar el café con leche en una taza hermosa de Los Pitufos, aunque sólo él sabrá que hay pitufos porque el dibujo mira hacia su pecho.

Lee el artículo completo en La Nación.

  • Ciencia

Mi hijo tiene celos de su hermano ¿Qué puedo hacer?

  • 15/08/2016
  • Cecilia Pérez

Los celos son un sentimiento que genera malestar. Sin embargo, no son un sentimiento a erradicar, puesto que se vinculan con el cuidado de aquellas personas que más se quiere. Son sanos y necesarios para garantizar un buen desarrollo emocional del niño.

Los celos ayudan a los niños a adaptarse a nuevas situaciones y son la vía para mostrar su inquietud por tener que compartir aquello que consideraban únicamente suyo: sus padres. Con el nacimiento de un hermano pequeño, los niños pueden mostrar además de los celos, emociones asociadas como el enfado, el miedo y la inseguridad.

Los niños de entre 2 a 5 años están inmersos en una etapa egocéntrica propia de su desarrollo evolutivo que, poco a poco, irán superando. A partir de los 6 años los celos entre hermanos irán disminuyendo e incluso desapareciendo. Pero hasta entonces, hay que tener mucha paciencia e intentar demostrar a vuestros hijos que los queréis por igual. Algo que internamente es evidente pero en apariencia puede no serlo.

La sentimientos de celos están vinculados a la pérdida de algo que se percibe como propio en favor de una tercera persona. En el caso de un niño que siente celos de su hermano pequeño, lo que intuye es que está perdiendo el amor de sus padres (que es suyo porque hasta ahora era enterito solo para él) y se lo está quitando su hermano pequeño. También puede ocurrir al revés, que sea el pequeño el que sienta celos del primogénito por tener una relación de mayor confianza con los padres.

LOS CELOS ESTÁN VINCULADOS A LA PÉRDIDA DE ALGO QUE SE PERCIBE COMO PROPIO EN FAVOR DE UNA TERCERA PERSONA

Si se piensa por un momento, los celos de los niños hacia sus hermanos no difieren de los celos de los adultos en la pareja. En ambos casos hay otra persona que quiere robar “lo que es nuestro“. En los adultos es un poco más complicado porque existen otras variables en las que no voy a entrar… pero la base del sentimiento tiene el mismo sustrato.

Cómo se manifiestan los celos entre hermanos

Cuando un niño siente celos de su hermano, su comportamiento cambia. Los celos se pueden exteriorizar de dos formas:

• De manera silenciosa. Los celos silenciosos pueden pasar desapercibidos porque el niño “no da guerra“. El niño se comporta bien, obedece a la primera, parece no enfadarse nunca… pero cuidado si antes no actuaba de esa manera. Puede que fuerce un buen comportamiento por el miedo de perder a sus padres. Es muy probable que por dentro esté guardando todo un mar de emociones desagradables y resentimiento.

• De manera ruidosa. Son los celos más llamativos, los que enseguida detectamos.

Algunas de las conductas que suelen aparecer en este tipo de celos son:

• Regresiones: volver a chuparse el dedo, volver a hacerse pis en la cama, retomar los despertares nocturnos…

• Uso de un lenguaje infantil ya superado.

• Dificultad para obedecer, terquedad, negativismo.

• Culpabilizar al hermano objeto de los celos, de los errores propios.

• Agresividad con el hermano o con los padres.

• Cambios de humor sin justificación aparente: irritabilidad, tristeza o llanto.

• Verbalizaciones en las que indique no sentirse querido por los padres.

Qué hacer para ayudar al niño a superar los celos

Para ayudar a tu hijo a superar los celos hacia su hermano, es interesante mostrarle su nuevo rol dentro de la familia. No será el único hijo pero sigue siendo igual de importante. También es necesario enseñarle el valor de compartir. Algo que le acompañará el resto de su vida.

Para llevar a cabo estos aprendizajes, te propongo dos métodos:

• La comunicación familiar.

• Los cuentos.

La comunicación familiar

Cuando llega un nuevo hermano a la familia es todo un acontecimiento. El nuevo miembro necesita cuidados constantes, en casa las rutinas se modifican al igual que los roles de cada miembro de la familia. Los que más sufren estos cambios son los hijos que pasan de ser únicos a ser los mayores, pero aún son pequeños y no comprenden bien qué ocurre y porqué ahora todo es distinto.

Para prevenir que las modificaciones en la dinámica familiar sorprendan a los niños y sean parte de sus frustraciones, lo mejor es hablar con ellos. Dedicarles tiempo y responder a sus preguntas.

A continuación te ofrezco una serie de consejos que te ayudarán a establecer una buena comunicación con tu hijo mayor y que le hará sentir que sigue siendo importante para ti.

• Prepárale para la llegada del hermano pequeño. Háblale de los cambios que va a experimentar el cuerpo de mamá y de lo que significa ser el hermano mayor. Responde a sus preguntas con cariño y comprensión pero no crees falsas ilusiones. Frases como “cuando nazca tu hermanito podrás jugar con él” generan frustración porque crea unas expectativas que no se cumplen hasta mucho tiempo después.

LOS QUE MÁS SUFREN ESTOS CAMBIOS SON LOS HIJOS QUE PASAN DE SER ÚNICOS A SER LOS MAYORES, PERO AÚN SON PEQUEÑOS Y NO COMPRENDEN BIEN QUÉ OCURRE Y PORQUÉ AHORA TODO ES DISTINTO

• Empodera su rol de hermano mayor. Pídele que te ayude a bañar al bebé, a cambiarle los pañales, etc. Le estarás ofreciendo la posibilidad de que se sienta valioso, que crea en sí mismo y en sus fortalezas, y además le ayudarás a percibir el significado de ser el mayor.

• No lo compares. Las comparaciones generan mucha inseguridad y los celos son precisamente el miedo a perder el cariño de los padres. Debes hacerle saber que le quieres por todas sus características positivas y que los errores que comete son oportunidades de mejora. Procura que se sienta especial por como es.

• Permite que pueda expresar todas sus emociones, tanto agradables como desagradables de una forma adecuada sin dañar a nadie. Enséñale a poner en palabras lo que siente, con frases como: “Sé que estás molesto pero no por eso le tienes que pegar.”

• Dedícale tiempo de calidad solo para él. Momentos donde sea el protagonista, donde podáis hablar sin interrupciones, donde podáis leer cuentos juntos o donde pueda enseñarte todo lo aprendido en el colegio.

• Ármate de toneladas de paciencia. (Creo que este es el mejor consejo que te voy a dar). Los celos van a interferir en la dinámica familiar tanto o más que las necesidades del bebé. Para poder hacer frente a todo ello tienes que tener mucha paciencia, y pensar que con cariño y comprensión se pasará.

No es fácil sobrellevar la etapa de los celos. Los adultos están cansados porque apenas duermen y el bebé necesita mucha atención, pero si se consiguen mitigar sus efectos, la relación entre los dos hermanos será envidiable.

Cuentos de ayuda con los celos entre hermanos

Como en otros artículos, siempre me gusta recomendar algún libro. En este caso traigo tres cuentos que ayudarán a explicar a tu hijo la llegada de su nuevo hermano.

Laura y la tripita de mamá

Laura-y-la-tripita-de-mamaEs un cuento breve con unas excelentes ilustraciones que casi permiten seguir la historia sin apenas leer. El cuento habla de la llegada de un nuevo miembro a la casa y de los cambios que se producen en el cuerpo de la madre durante el embarazo. Está pensado para niños a partir de 2 años.

Este es el enlace de amazon del libro: Laura y la tripita de mama.

Mi recomendación es que lo leáis junto a este otro.

Laura tiene un hermanito

Laura-tiene-un-hermanitoEs la continuación al libro anterior. Este cuento describe cómo se siente Laura con la llegada a casa de su hermano y cómo ha conseguido superar sus celos iniciales.

Laura tiene un hermanito, tiene una presentación estupenda para los niños pequeños porque las hojas son lavables y las esquinas están redondeadas. Además las ilustraciones son muy llamativas para ellos.

¡Yo soy el mayor!

yo-soy-el-mayorCuenta la historia del hermano mayor de un grupo de sapos. Al principio del relato el protagonista está celoso y enfadado porque sus padres prestan más atención a sus hermanos pequeños que a él. Así que un día pide un deseo: volver a ser pequeño. Pronto se da cuenta de que ser pequeño no tiene tantas ventajas y que sus padres le quieren igual que a sus otros hermanos.

¡Yo soy el mayor! incluye un poster desplegable y unas fichas sobre celos para padres. Os pueden servir como guía para ayudar a vuestros hijos a superar los celos.

Si te ha gustado este artículo y crees que puede ser útil, no dudes en compartirlo para que llegue a más padres como tú.

Artículo previamente publicado en Psiente, blog especializado en temas de psicología infantil y desarrollo.

  • Definiciones

Antidepresivos: definición y características

  • 15/08/2016
  • Alejandra Alonso
Antidepresivos

Los antidepresivos son un tipo de drogas psicotrópicas cuya función, a grandes rasgos, es la de animar a los individuos con depresión. Durante la depresión parecen escasear algunos neurotransmisores como la noradrenalina o la serotonina que elevan el estado de ánimo y la excitación; la mayor parte de los antidepresivos actúan aumentando la disponibilidad de dichos neurotransmisores (Myers, 2006).

Por ejemplo, uno de los antidepresivos más famosos, la Fluoxetina mejor conocida como Prozac, opera bloqueando parcialmente la recaptación y eliminación de serotonina. Dado que relantiza el vacío sináptico de la serotonina, este fármaco y sus parientes (la sertralina y la paroxetina) son denominados Inhibidores Selectivos de la Recaptación de Serotonina o ISRS. Estas drogas de segunda generación suelen ser tan efectivas como los tricíclicos para tratar la depresión moderada y más seguras para personas con glaucoma y sobredosis (Myers, 2006; Gross, 2005).

Otros antidepresivos, los tricíclicos como la imipramina y la amitriptilina, parecen operar bloqueando la recaptación de dopamina y noradrenalina, pero algunos también bloquean la recaptación de serotonina, otros solo bloquean la serotonina y un tercer grupo no tiene efectos conocidos en ninguno de los tres sistemas. El nombre de este tipo de antidepresivos se debe a que su estructura química básica incluye tres anillos de carbono. Son efectivos en el tratamiento de la depresión moderada y severa y suelen ser la primera opción en caso de depresión severa.

Aunque los tricíclicos son tan efectivos como los ISRS, suelen provocar más efectos secundarios como aumento de peso, mareos, sequedad en la boca, hipertensión o efectos tóxicos en el sistema cardiovascular; es por ello que a veces se opta por administrarlos mediante un parche, ya que evita que pase por los intestinos y el hígado y también están siendo gradualmente remplazados por tricíclicos modificados como lofrepamina y trazedona, que provocan menos efectos secundarios (Myers, 2006; Gross, 2005).

Un tercer tipo de antidepresivos, los Inhibidores de la Monoaminooxidasa (MAOI), como la iproniazida, funcionan inhibiendo una enzima encargada de descomponer los neurotransmisores. La iproniazida se utilizaba originalmente para tratar la tuberculosis en 1952 y allí se observó que elevaba el estado de ánimo de los pacientes. Esto es por que dicha droga y otras similares (como la fenelzina) inhiben la actividad de una enzima conocida como Monoaminooxidasa (MAO) y así se va aumentando la actividad de neuronas que utilizan noradrenalina y serotonina.

Los MAOI suelen ser menos efectivos que los tricíclicos para tratar la depresión severa e igual de efectivos para la depresión moderada. Raramente se los prescribe porque pueden tener graves efectos secundarios, como hemorragias cerebrales, e interacciones peligrosas con otras drogas y algunos alimentos (Gross, 2005).

Otro efecto secundario de los antidepresivos es que pueden producir disfunción sexual, aunque hay estudios que sugieren que el ejercicio regular puede ayudar con éste problema.

Es importante conocer que, aunque los antidepresivos empiezan a actuar sobre los neurotransmisores en solo unas horas, los efectos psicológicos pueden tardar 4 semanas (Gross, 2005).

Los antidepresivos también suelen utilizarse para tratar otras condiciones como los trastornos alimenticios, los trastornos de ansiedad, los síntomas de la menopausia y el TDAH (aunque su efectividad en niños y adolescentes es muy cuestionada). Además se utiliza a veces para tratar la depresión secundaria o postpsicótica en pacientes esquizofrénicos (Lieberman, Stroup y Perkins, 2010).

Al retirar el fármaco se debe ir lentamente, de lo contrario puede causar insomnio, nauseas, ansiedad e intranquilidad (Gross, 2005).

Hay investigadores que estudiaron el efecto del fármaco y lo compararon con el efecto placebo, encontrando solo un modesto efecto de los antidepresivos, aunque dichos estudios también tuvieron críticas metodológicas (ver aquí). Estas investigaciones nos hacen reflexionar sobre los efectos de nuestras expectativas.

Lo cierto es que aún es limitado el conocimiento que poseemos sobre las raíces bioquímicas del trastorno y la recuperación (Elliot Valenstein, 1998, citado en Myers, 2006). Muchos profesionales están preocupados porque, dada la facilidad para encontrar y comprar los antidepresivos, se está bloqueando el desarrollo de formas alternativas de tratamiento como las psicoterapias (Gross, 2005).

NOTA: Si estás tomando antidepresivos no los dejes o modifiques sin consultar a tu médico.

Fuentes:

Gross, R. (2005), Psychology, the science of mind and behaviour 5th edition. Hodder Arnold Publication

Lieberman, J., Stroup, S., Perkins, D. (2010), Tratado de esquizofrenia, LEXUS editores: Barcelona

Myers, D. (2006), Psicología 7ma edición. Editorial Médica Panamericana:Madrid

  • Artículos de opinión (Op-ed)

Freud y/o la práctica actual

  • 15/08/2016
  • Luis Hornstein

Este fue el panel central de un libro que recogió las intervenciones y los debates que tuvieron lugar en las jornadas-homenaje realizadas a diez años de la muerte de Piera Aulagnier. Y es precisamente en ese marco –el del reconocimiento que psicoanalistas de diversas procedencias teóricas y clínicas y con elaboraciones conceptuales propias rinden a una obra original, donde deben verse las marcas de algunas definiciones vigentes para el psicoanálisis en nuestro medio. Pues si la fascinación conlleva como peligro la sumisión acrítica, la ausencia de fascinación pone en circulación un modo productivo de pensamiento, que no desdeña el intercambio con otras teorías. Y es allí donde el encuentro-homenaje cobra verdadero sentido y brinda frutos genuinos.

En este panel participan Carlos Marios Aslan (Premio Konex de Platino década 1986-1996 en Psicoanálisis), Silvia Bleichmar (Premio Konex de Platino década 1996-2006 en Psicología) y Luis Hornstein (Premio Konex de Platino década 1996-2006 en Psicoanálisis). Reflexionan sobre la práctica instaurada por Freud y sus modificaciones actuales ilustrando el panorama de un psicoanálisis cuyo pluralismo crítico depende de una inserción en una clínica que se resiste a una globalización que pretenda diluir las condiciones sociohistóricas del ejercicio real del psicoanálisis.

No hay práctica sin proyecto terapéutico. Esta definición no es menor en un momento en que la clínica presenta tantos desafíos. Y la respuesta del psicoanalista suele oscilar entre refugiarse en un teoricismo cuya relación con la clínica se desdibuja, o bien convertir la práctica en un artesanado más o menos empírico, conformándose con una metapsicología simplificante y congelada.

Silvia Bleichmar afirma “que si no nos hacemos cargo de nuestras propias impasses internas una de las cuestiones más graves que nos afectan es el hecho de que el psicoanálisis corra el riesgo, lamentablemente, de caer implosionado no por la fuerza de sus oponentes, sino por sus propias contradicciones internas”. El psicoanálisis está en crisis. Una práctica innovadora ha sido reducida a una técnica estereotipada, petrificada, sin lugar para la creación. Se advierten signos de agotamiento de su discurso, que intenta preservar un monolitismo que ya no existe, al arrastrar el peso muerto de los análisis “ortodoxos”, con su técnica esclerosada.

¿Cómo construir un psicoanálisis contemporáneo, abierto a los intercambios con otras disciplinas y al desafío que impone cada coyuntura sociocultural, sin por ello perder especificidad ni rigor? ¿Cómo producir un pensamiento teórico que, anclado en la clínica, sea capaz de desafiar los dogmatismos?

La forma de hacer productivo el patrimonio psicoanalítico es diferenciando el pasado caduco del pasado vigente, motor de un futuro posible. ¿Quién podría negar que, poco o mucho, Winnicott, Klein, Kohut, Piera Aulagnier, Green, Lacan (y la lista continúa) son hoy imprescindibles? Entonces hay que leerlos, y leerlos directamente, no en la versión que otros dan de ellos. (Lo que puede ser discutible es en qué medida a cada uno.) Una lectura variada no tiene por qué ser un caos o una “entente cordial” en la que convivan todos, si se advierten y respetan los distintos ejes conceptuales. Una condición para respetar la diversidad es poder manejarla. Casi como prestidigitadores. Los epígonos suelen ser rígidos. Sus jefes, no.

Versión ebook
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Carlos Mario Aislan

Quizás alguno de ustedes haya escuchado uno de los últimos “chistes de gallegos” Un gallego, puesto en la situación en la que yo estoy ahora, dice: “antes de comenzar a hablar quiero decir algunas palabras”. Bueno, yo también quiero decir algunas palabras y son para agradecerle a Luis Hornstein y su organización, haberme invitado a participar en esta mesa redonda, primero por la invitación y luego porque espero participar de una situación que Castoriadis llamaba “El placer de representación”. En alemán representación es Vorstellung, que también quiere decir idea, así que estamos con el placer de las ideas, que espero que compartamos todos en este momento.

En primer término me referiré a algunos aspectos formales de la práctica psicoanalítica actual. Empezaré contando algunas anécdotas de Freud.

Comenzaré por una carta a Fliess donde le dice Freud “he terminado con éxito el análisis, del Sr. tal, con una invitación a cenar con la familia”. La segunda anécdota está en las notas originales del historial de “El hombre de las ratas”. En una sesión el paciente le dice a Freud que tiene hambre y él le hace servir de comer ; no sin consecuencias, porque luego de unas sesiones Freud anota que “El hombre de las ratas” se quejó que ese arenque le había caído mal. Por otro lado tenemos la correspondencia con Ferenczi. Durante la Primera Guerra Mundial, Ferenczi le solicita a Freud análisis. Tiene unos días de licencia, piensa viajar a Viena, y le pide a Freud si en esas fechas le puede dar varias horas de análisis por día (¿antecedente de análisis “condensado”?) Freud le contesta afirmativamente, y agrega: ”no se olvida de reservar algunas noches para cenar con la familia”.

Los analistas freudianos somos muy heterodoxos. La ortodoxia freudiana es la heterodoxia o la heterodoxia es la ortodoxia freudiana

Otra anécdota concierne a Gustav Mahler, el músico, quien tenía dificultades matrimoniales y le habían aconsejado que consultara a Freud. Parece que Mahler era bastante obsesivo: pidió una hora, Freud se la dio y poco antes Mahler la anuló. Repitió esto varias veces, hasta que Freud le mandó un telegrama diciéndole que iba a estar en una ciudad cercana a donde se hallaba Mahler, por un día, y luego se iba a tomar vacaciones muy largas. Este “apremio” decide a Mahler quien acepta la cita. Caminan por las calles del pueblo durante cuatro horas, “conversando”. Y dicen, por lo menos Jones dice, que con esa conversación Mahler se curó de la impotencia que tenía y su matrimonio se arregló.Este sería el primer ejemplo registrado de un psicoterapia breve psicoanalítica.

También están los consejos que le da a Edoardo Weiss, que fue el introductor del psicoanálisis en Italia y que supervisaba por carta con Freud, así que ha quedado el material y la supervisión. Se quejaba Weiss que no podía establecer contacto con una paciente; entonces Freud le da el consejo de que ponga antes de la hora de ella a otra paciente mujer y que la despida muy efusivamente, que se asegure que la que lo está esperando lo vea y lo oiga. Cosa que hace y la paciente inmediatamente entra en una situación transferencial mucho más franca.

Recuerdo el análisis que cuenta Joan Riviere, Uds. saben que fue una de las traductoras y supervisoras de las traducciones de Freud y que trabajó en el International Journal. La había analizado Jones y le escribió a Freud que tenía dificultades, parece que era una borderline, diríamos hoy. En su primera sesión ella va, se acuesta y para su sorpresa Freud le dice : “yo sé algunas cosas de Ud.: sé que Ud. tiene padre y madre, así que empiece ya”, se lo dice en lugar de esperar las asociaciones y los habituales rodeos. Durante el análisis descubrieron cosas a través del sueño, ( lamentablemente nosotros generalmente usamos los sueños sólo para confirmar nuestras hipótesis), entonces Freud dice “un descubrimiento así merece un premio” se levanta, busca un cigarro y lo enciende. En el libro de Smiley Blanton consta la siguiente anécdota: él le cuenta a Freud que está juntando plata para comprarse las Obras Completas de Freud, y a la sesión siguiente Freud se las regala. Y dice Blanton: “después de eso siguieron una cantidad de sesiones con sueños muy oscuros, indescifrables y asociaciones muy raras”. Freud comentó: “esto suele suceder cuando uno regala cosas a los pacientes”. Es decir, que lo había hecho igual, aunque él ya tenía esa experiencia. Otro comentario, casi de actualidad, lo cuenta Wortis que se analizó con Freud. Le hablaba de una paciente que iba por su quinto año de análisis, y Freud dice: “debe tener mucha plata para analizarse tanto tiempo”.

Lo que quiero subrayar con estas anécdotas yo es que la ortodoxia freudiana consiste en la heterodoxia. Los que acusan a los analistas, freudianos o no, de ser muy ortodoxos, en realidad no saben que están afirmando que los analistas freudianos somos muy heterodoxos. La ortodoxia freudiana es la heterodoxia o la heterodoxia es la ortodoxia freudiana.

Lo que yo quiero rescatar es la libertad de Freud para manejarse con la técnica y con la experimentación de la prueba y el error, o el éxito, y descartar las teorías o las prácticas que no le sirven y pasar a otras, es decir, su libertad técnica. Se deduce a través de los escritos de Freud, por ejemplo, el hecho de analizarlo a Ferenczi invitarlo a cenar a su casa con toda la familia, de la cual era amigo, (inclusive quería que se casara con su hija Matilde), ese tipo de cosas ilustran esa libertad.

El ejemplo princeps es que analizó a su hija Anna durante varios años, en un análisis formal. Yo creo que Freud pensaba que la situación dentro de la sesión era una y la situación fuera de ella era otra. Así como un cirujano eventualmente podría operar a su hija con todas las reglas de la asepsia y del arte de la cirugía, él podía analizar a su hija y después afuera mantener una relación cotidiana y común. Eso también ha mostrado ser equivocado, pero esto es lo que muestra como se podía mover él. Y finalmente, lo más importante de todo esto, creo yo, es la importancia de la teoría psicoanalítica.

Como dice el dicho: “no hay nada más práctico que una buena teoría”. Una buena teoría, permite a un analista formado, manejarse en cualquier situación. Un analista formado. Viene a mi mente la definición de un analista alemán que decía que para él la formación psicoanalítica era una formación psicosomática.

¿Qué quiere decir? como yo lo entiendo, quiere decir que estaba encarnada, no es una cosa aprendida solamente, es encarnada, forman parte de la personalidad, y eso es lo que quiero destacar, que la teoría es extremadamente importante, la formación es importante y si uno la tiene, se puede manejar en el consultorio, caminando por las calles, en el hospital, o inclusive -como hacían algunos analistas en el servicio de Goldenberg en Lanús- que analizaban en los autos, los que devenían consultorios con un asiento delantero diván y el analista se colocaría atrás, supongo.

Me parece que la teoría freudiana es indispensable y es el alfa y el omega de toda formación psicoanalítica que merezca ese nombre. Creo que si Freud viniera a Buenos Aires en este momento y se enterara de las diferentes prácticas: individuales, de terapias de pareja, de grupo, de familia, de multifamilias, etc., etc., no se escandalizaría, siempre que sintiera que estan sustentadas por una formación teórica suficiente y adecuada.

Paso al segundo punto que quería tratar hoy que son dos preguntas, la primera es ¿existe un “oro puro” del análisis? dicho de otro modo ¿existe un análisis “oro puro”? yo creo que esto es un mito y que no existe. Y luego voy a explicar por qué.

La segunda pregunta es ¿existe un analista conceptualmente “oro puro”, con una teoría incontaminada por otras teorías, o sea, dueños de la verdad?

A la primera pregunta tengo que contestar que siempre hubo en los tratamientos psicoanalíticos, psicoterapia, apoyo, sugestión, holding, influencias, etc., etc. Por suerte esto es inevitable que suceda, por la relación que se establece.

Creo que esto nos introduce en otra cuestión que he venido sosteniendo en los últimos años y es que habría que darle legalidad a la “via del porre” porque todas estas situaciones van creando estructuras intrapsíquicas en los pacientes que no pasan por el insight sino que pasan por la relación y que modifican la estructura de la personalidad.

A la segunda pregunta, si existe un analista conceptualmente “oro puro”, con teorías incontaminadas, debo decir que pienso que no y que actualmente estamos sustentando un pluralismo ideológico, o teórico, que no solamente… quiero decir que una posición pluralista no es aceptar de buena voluntad que los otros digan sus cosas y que no pensemos si son adecuadas o no, sino buscarla activamente, para realmente obtener la porción de verdad que puedan tener otras teorías.

El problema del pluralismo, que ya estamos experimentando a veces, es similar al problema que se plantea especialmente en Filosofía del Derecho, el dilema de la tolerancia, que se expresa de ésta manera: “¿hasta cuando un tolerante puede tolerar a un intolerante?”. Esto lo he consultado con mucha gente especializada en Filosofía del Derecho, y finalmente me han dicho que este problema no tiene solución.

Lo mismo puede suceder con el pluralismo, hasta cuando un pluralista puede tolerar a un no pluralista, y este es uno de los inconvenientes, porque no hay nada perfecto.

¿existe un analista conceptualmente “oro puro”, con una teoría incontaminada por otras teorías, o sea, dueños de la verdad?

Bueno, en términos de pluralismo y de la diversidad de teorías, debo decir a modo de esperanza, que si bien existe una imposibilidad, o enormes dificultades epistemológicas en realizar la equivalencia en términos teóricos entre diferentes teorías, por otra parte hemos asistido en los últimos 10 o 15 años, a la emergencia de un producto nuevo, que son analistas que han pasado por instituciones pluralistas y aunque tengan un marco referencial central, (que para mí es el marco freudiano sin duda), se hace en ellos una integración o articulación con algunos aspectos de otras teorías, conciente o inconciente dentro de la mente del analista. Entonces uno toma aspectos de otras teorías que encajan y que son capaces de integrarse, o de articularse con la teoría central que uno sostiene.

Un ejemplo claro de esto me parecen ser muchos de los trabajos de Joyce Mc Dougall. También en ese sentido esa situación pluralista de esquemas, da lugar a ciertas dificultades en cuanto a la propia identidad, en cuanto al curriculum de uno. ¿Cómo me presentaría yo? ¿diciendo que yo soy un analista freudiano? sería totalmente escaso.

Ensayé decir algo que estuviera un poco más adecuada a la realidad: yo me podría definir entonces así “analista freudiano contemporáneo, formado en la APA en su época kleiniana, en Estados Unidos en un Servicio de Psiquiatría con predominio freudiano y psicología del yo, con muchísimas influencias europeas y locales, que trabaja en Buenos Aires en el año 2.000 y que procura, dentro de lo posible, pensar por sí mismo”.

El tercer punto es la teoría freudiana hoy. Yo creo que existe una resistencia entre los analistas a lo más radical y heterodoxo del pensamiento freudiano, que para mí es la segunda tópica. Yo no sé cuales serán las razones de esa actitud, pienso que son razones resistenciales a abrirse a lo nuevo, a tratar de describir el nuevo panorama que implica la segunda tópica y frente a toda ésta situación hay una vuelta a lo más conocido, a la primera tópica, con todos sus impasses teóricos. Y muchas veces desde la primera tópica,en un intento de resolver algunos de esos impasses teóricos se crea un nuevo esquema referencial, o como decía, una nueva metáfora. Y entonces, problemas que podrían ser solucionadas con ideas, descubrimientos y propuestas de la segunda tópica dan origen a una nueva y diferente “metáfora”.

Diría entonces cuáles son las cuestiones que a mi gusto, entre otras, me han interesado a mí seguir explorando y seguir desarrollando dentro del esquema predominantemente freudiano. La conciencia-cualidad, es decir, cómo en la segunda tópica la conciencia pasa de ser un topos a ser una cualidad que puede o no estar, con lo cual se radicaliza totalmente el pensamiento de lo inconciente, siendo que todos los procesos mentales son inconcientes, salvo los iluminados por la linternita de la conciencia, en ese momento, o del interruptor de lo preconciente. Lo que dice Freud claramente muchas veces en los escritos de la segunda tópica, que la conciencia , es una cualidad, que puede estar o no dentro de los procesos mentales y eso creo que hay que ver como se integra con todo. Yo comparto ese enunciado y creo que hay que explorarlo más.

Otros puntos serían la descripción metapsicológica de los diversos modos de internalización y de estructuración del psiquismo, la descripción metapsicológica de las identificaciones estructurantes y de los objetos internos, la definición psicoanalítica de las estructuras psíquicas dinámicas y su aplicación a la teoría, a la clínica y a la técnica (este es un punto extremadamente proficuo), una lectura freudiana de la teoría y clínica de la pulsión de muerte y lo que dije antes, la reevaluación, el estatuto legal de la via di porre, a raíz de los adelantos en lo que atañe a la intersubjetividad, la importancia de los otros en la construcción y desarrollo del alma y en las modificaciones estructurales no producidas por insight.

Silvia Bleichmar

Bueno, en primer lugar el agradecimiento a Cristina y Luis Hornstein por permitirme compartir este homenaje a Piera Aulagnier con todo lo que significa su pensamiento para todos nosotros en particular en un momento en el cual compartimos la sensación de un enorme vacío de figuras psicoanalíticas, con muy pocos nombres representativos de referencia para los analistas que nos sentimos afectados por la repetición de un conjunto de enunciados que percibimos claramente desgastados, agotados. De manera que la posibilidad de repensar sobre la obra de Piera, una obra inconclusa que, como sabemos, estaba en transición en el momento de su muerte, es realmente una oportunidad para seguir pensando todos nosotros sobre nuestra posición teórica y clínica.

Quisiera empezar por cercar dos o tres cuestiones que considero importantes para mi exposición respecto al tema central: Freud y/o la práctica actual.

En primer lugar la situación actual del psicoanálisis, no solo del entorno en el cual se despliega nuestra práctica sino en un plano intrateórico. Pienso que tenemos una tendencia acentuada a emplazar las dificultades del psicoanálisis en las condiciones sociales que se producen a partir de los nuevos modos de ejercicio de las prácticas profesionales, lo cual por supuesto no es desdeñable en razón del modo en cual se han visto alteradas en los últimos años – sobre la base de los modelos del capitalismo salvaje – las formas de las prácticas de las profesiones liberales en general, pero eso no es suficiente para dar cuenta de la situación de crisis del psicoanálisis. Ya que la crisis del capitalismo no la vamos a resolver nosotros – al menos desde el ámbito específico de nuestra profesión – podemos al menos plantearnos cómo entramos como psicoanalistas con cierta dignidad al siglo XXI y de qué modo nos sustraemos a sus efectos en el plano simbólico, o contribuimos a disminuir sus efectos devastadores de la subjetividad desde el ángulo que nos compete.

Pienso, en este sentido, que si no nos hacemos cargo de nuestras propias impasses internas una de las cuestiones más graves que nos afectan es el hecho de que el psicoanálisis corra el riesgo, lamentablemente, de caer implosionado no por la fuerza de sus oponentes, sino por sus propias contradicciones internas. Y así como el socialismo real no cayó por la fuerza de las premisas del capitalismo, sino porque estaba clivado por contradicciones e impasses que no posibilitaban que la propuesta originaria arribara a un puerto adecuado, el psicoanálisis corre el riesgo de caer y arrastrar consigo la propuesta más importante que se haya realizado en la historia de la humanidad para la resolución del sufrimiento subjetivo al haber fundado una de las teorías más fecundas para la comprensión.

si no nos hacemos cargo de nuestras propias impasses internas una de las cuestiones más graves que nos afectan es el hecho de que el psicoanálisis corra el riesgo, lamentablemente, de caer implosionado no por la fuerza de sus oponentes, sino por sus propias contradicciones internas

Y cuando digo caer, me refiero a marginalizarse como práctica explicativa de los fenómenos humanos, no restringiendo mi preocupación al destino de la llamada práctica clínica sino al modelo que inaugura de explicación de las grandes premisas que rigen el conflicto humano a nivel intrapsíquico. Porque más allá, incluso, de los cambios habidos en la subjetividad, es necesario diferenciar estos cambios de ciertos paradigmas que siguen teniendo validez y que hacen a los procesos de constitución psíquica, a aquellos universales que el psicoanálisis pretende haber puesto a la luz del conocimiento como patrimonio de su descubrimiento. hablamos de cambios en la subjetividad, es indudable que ha habido cambios en la subjetividad, siempre y cuando diferenciemos lo que significa la subjetividad de lo que son los procesos de constitución psíquica.

La subjetividad atañe a procesos históricos, políticos y sociales, de producción de sujetos sociales, que no pueden ser homologados a los procesos de la constitución psíquica, teniendo con los procesos de constitución psíquica un ensamble relativo. Podemos hablar de la constitución de la subjetividad en Esparta, podemos hablar de la constitución de la subjetividad en la Argentina del 50, podemos hablar de la constitución de la subjetividad en la Argentina del 2000, y más allá de ciertas variaciones los modelos metapsicológicos del funcionamiento psíquico, se sostienen con algunas variables. El modelo de la tópica del inconciente, el preconciente, las diferencias entre los sistemas psíquicos, la función de la represión, eso no varía. Pueden cambiar los valores del Superyo, pero el hecho de que exista una instancia reguladora de las acciones, como fuera definida por Freud desde la perspectiva del Superyo y como fuera definida por Kant desde el modelo de la ética, es absolutamente solidario con cualquier emprendimiento social compartido. Se dice con demasiada prisa que el Superyó ha desaparecido, como si se pudiera concebir una sociedad sin una instancia moral intrapsíquica. Han variado, indudablemente, los modos de ejercicio de la pautación del siglo XX o del siglo XIX, pero no ha desaparecido la existencia de una instancia reguladora de las impulsiones mortíferas hacia el semejante.

A partir de eso me parece fundamental que cuando nos enfrentamos a los problemas actuales de la práctica, nos planteemos de qué manera la teoría psicoanalítica puede dar cuenta de la subjetividad del hombre actual, lo cual constituye, creo, nuestra preocupación mayor.

Sabemos que todo conocimiento debe ser periódicamente sometido a nuevas revisiones. Mucho más en el caso del psicoanálisis, donde es imposible construir teoría sin que la teoría esté impregnada por los fantasmas de los sujetos que participan del proceso analítico. ¿Cómo establecer una teoría de la diferencia sexual anatómica, sin escuchar a los niños que elaboran teorías de la diferencia sexual anatómica. Es imposible construir una teoría del goce sexual sin escuchar a los sujetos que gozan sexualmente. Es imposible elaborar una teoría del Superyó sin escuchar a los sujetos que temen la crítica o el castigo de su conciencia moral. A partir de esto, si tenemos en cuenta que las formas del goce, las teorías acerca de la diferencia sexual anatómica, los contenidos del Superyó, han ido cambiando a lo largo de un siglo, es inevitable que la teoría psicoanalítica se haya ido llenando a lo largo de su producción de elementos míticos que impregnan sus descubrimientos teóricos.

Quiero decir con esto que una parte muy importante de los enunciados vienen impregnados de los modos de funcionamiento ideológicos del siglo XIX y XX y que el riesgo que se corre, si no se los desgaja, es que los articuladores teóricos fundamentales que hacen a una verdadera antropología en el sentido de un modelo del funcionamiento psíquico con carácter universal y con posibilidad transformadora, caigan junto con los modelos de pensamiento del siglo XIX y XX.

Voy a tomar uno o dos ejemplos, nada más. En primer lugar quiero tomar algo que planteó Carlos Mario, que comparto totalmente que tiene que ver con la cuestión del inconciente. Vale decir, con la preocupación respecto a la conciencia como un aspecto puntual y lo voy a formular en los términos que me permiten ligarlo a lo que estoy trabajando con mi intención de dar homenaje a Piera Aulagnier en este encuentro.

Pienso que el descubrimiento radical del freudismo, el gran descubrimiento, no consiste en haber formulado que en los seres humanos la conciencia no es la dueña del psiquismo, ni en haber formulado que el yo no es el amo en su propia morada. Creo que el gran descubrimiento que viene a romper con toda la tradición filosófica y a plantear algo realmente inmetabolizable para los analistas mismos, es la posibilidad que exista un pensamiento sin sujeto, y que esto es del orden de lo inconciente.

En esto radica el aporte fundamental a nivel del conocimiento universal de Freud en su famosa formulación respecto a los pensamientos del sueño: el hecho de que haya pensamiento allí donde el sujeto no está, que exista materialidad psíquica al margen del sujeto pensante, y que esto constituya el carácter de realidad del inconciente. Es tan inmetabolizable por los mismos analistas este descubrimiento fenomenal, incluso, tal vez, tan audaz para Freud mismo, que los retornos a la subjetivización del inconciente atraviesan toda la obra – como el derribamiento de la acefalía pulsional por los fantasmas originarios como guiones atravesados por la lógica y la temporalidad.

Toda antropomorfización del inconciente es, en definitiva, un retorno a la conciencia intencional, aunque sea del orden de lo no manifiesto. Toda volición del orden de “Ud. no lo ama sino que inconcientemente lo odia”, es reposicionamiento del sujeto en el inconciente, del sujeto, como se ha dicho demasiado “del inconciente”.

Y gran parte de nuestra práctica clínica ha estado viciada por la imposibilidad de comprender este descubrimiento fundamental, que radica en este hecho de que los pensamientos operan no sólo regidos por una legalidad diversa a aquellas que supone una legalidad del sujeto, sino con elementos representacionales no producidos por ningún sujeto, del lado del inconciente.

Esto es evidente en lo que respecto al tema de la pulsión de muerte, por ejemplo, desarrollada en términos absolutamente antropomórficos, regido el sujeto por una suerte de teleología de la búsqueda de la no tensión como meta, como si uno tuviera una suerte de alma natura – como fuera entendida por Groddeck – que dirige acciones que ponen incluso en riesgo nuestros procesos orgánicos en razón de que nuestro organismo todo estaría determinado y regido, a partir de la liquidación monista de toda dualidad, por una voluntad superior.

La propuesta fuerte de rescatar la idea de un pensamiento sin sujeto, vale decir, del orden de un inconciente parasubjetivo y presubjetivo y de diferenciar el momento de la constitución del sujeto de la constitución de la posibilidad representacional, es básica para una transformación total de nuestra práctica.

Y en este sentido da coherencia a la preocupación fundamental que determina el inicio de la cura, en tanto contempla la preocupación del sujeto – el que se instala en el discurso, el que cree regir el psiquismo – por apropiarse de todo aquello que desconoce de sí mismo, vale decir que es ajeno a su emplazamiento yoico, y en tanto tal, es del orden de lo parasubjetivo.

Voy a retomar acá dos enunciados de Piera Aulagnier que pueden permitir que abra un poco mi exposición en la dirección de su obra que me parece esencial y en la cual quisiera que se inscriba mi trabajo de hoy. Por un lado la idea de que “en el campo de la experiencia freudiana no puede existir un conocimiento del fenómeno psíquico sin que corresponda esperar de él que posibilite una acción sobre el fenómeno” para agregar que si “existe un conocimiento del fenómeno psicótico cuya acción es inoperante en el campo de la experiencia” es porque algo debe ser modificado. Cuando la teoría ha devenido inoperante seguir insistiendo de modo positivista en el campo del experimento es un error. De lo que se trata es de revisar aquello que falla en la red conceptual produciendo su reformulación.

Es desde esta perpectiva que Piera Aulagnier propone la construcción de una nueva metapsicología, basada en una idea fuerte, que consiste en concebir a la actividad de representación como actividad básica del psiquismo, como el equivalente psíquico del trabajo de metabolización característico de la actividad orgánica.

Quisiera introducir acá un elemento que es el siguiente: todas las escuelas posfreudianas son intentos de reelaboración de preguntas o respuestas del corpus central en sus aspectos inconclusos o contradictorios, y en la medida en que la obra madre es una obra contradictoria y en proceso, inevitablemente las escuelas se enfrentan. Pero creo que hay que ser claros, el enfrentamiento se produce en el interior mismo de la obra freudiana donde hay aspectos que son absolutamente inconciliables en la medida en que la obra va avanzando en el intento de cercar al objeto.

todas las escuelas posfreudianas son intentos de reelaboración de preguntas o respuestas del corpus central en sus aspectos inconclusos o contradictorios

A partir de esto, entonces, el concepto de metabolización que Piera plantea, tiene una virtud extraordinaria, que es un intento de resolución del gran problema que arrastramos respecto al orígen de la materialidad psíquica, con las oscilaciones que conocemos a partir del abandono de la teoría traumática: el endogenismo en el cual se va precipitando la obra de Freud a partir de 1905 y el intento de recuperación exógena hacia el final de su vida. Es así que la idea más interesante que nos aporta el concepto de metabolismo es que la realidad psíquica es algo que siendo del orden de la proveniencia exterior, solo es procesado a partir de las leyes con las cuales el sistema lo regula. Este la cuestión central con la cual debe ser entendido el paradigma propuesto por Aulagnier, respecto a la realidad psíquica como efecto de un autoengendramiento.

Este paradigma del autoengendramiento, que no implica autonomía del sistema respecto a lo real sino procesamiento de lo real por parte del sistema pero transformación de lo recibido en algo diverso a lo existente afuera – idea que Laplanche también desarrolló desde un ángulo un tanto distinto mediante el concepto de metábola – abre una vía de resolución a la oposición nunca resuelta entre determinación externa y determinación endógena del psiquismo, para plantear claramente que el problema es la forma con la cual el psiquismo procesa aquella materialidad exterior que sin embargo deviene interior sin ser engendrada en forma autónoma por la fantasía.

Es esta una cuestión que yo considero central y que permite salir tanto de los impasses endogenistas como interaccionales en psicoanálisis.

El segundo aspecto que quiero tomar del pensamiento de Piera que me parece esencial remite a la función del otro como instituyente. Es indudable que nosotros hablando de la subjetividad actual no podemos seguir conservando como eje de la problemática de la constitución psíquica el Edipo como el cuento del niño que ama a la madre y odia al padre, o que odia a la madre y ama al padre, porque vamos a terminar trabajando solamente con gente del Opus Dei, con los sectores más tradicionales que conservan el modelo clásico de familia. Este modelo de familia ha caducado en gran medida, y no hay nada más patético que un analista tratando de ver con una pareja homosexual quién es mamá y quién es papá.

Estamos nuevamente acá en la diferenciación entre constitución del psiquismo y producción de subjetividad, y ello nos lleva a la metapsicología y a la teoría en el sentido fuerte del término, vale decir, en el sentido en el cual está planteada la cuestión de la función del otro no como madre o como padre, sino como función instituyente.

Es indudable que en el pensamiento de Piera Aulagnier es insostenible e impensable sin una realidad psíquica que no se construya a partir del otro, y que además no sea del orden de lo libidinal, deseante. Pero no se trata de cualquier realidad del otro la que incide en la constitución de la realidad psíquica, es el otro en su carácter deseante, en su realidad libidinal.

Es acá donde yo quisiera asignarle a esto a una radicalización mayor, para recuperar lo que considero el aspecto mayor del concepto freudiano de Edipo. Es evidente que el pensamiento de Piera, en el momento en que se interrumpe, está trabajando con enunciados que todavía son de su orígen teórico de pertenencia, y que indudablemente la presencia de Lacan fue muy fuerte en Francia en todos esos años y lo ha sido también en la Argentina hasta hoy, a tal punto que los lacanianos lloran la muerte del padre de distintas maneras, y no me refiero a Lacan como padre, sino a la función del padre en la cultura, creo que porque hay una comprensión -en mi opinión- en la cual también a Lacan le ocurrió, como nos ocurre a todos y le ocurrió a Freud, que se anudan los grandes descubrimientos con los modos históricos-políticos con los cuales se sostienen en las representaciones ideativas de los seres humanos.

Y bien, considero que no sólo es inmoral ideológicamente sino también incorrecto teóricamente seguir planteando la función terciaria que intercepta el goce del adulto con el niño, como metáfora paterna, y es imposible seguir hablando de la ley del padre después de la caída de la sociedad patriarcal y sobre todo con los errores y vicios profundos a los que llevó en su anudamiento entre ley y autoridad.

Sin embargo, y es acá donde se ve claramente la importancia de separar el descubrimiento constitutivo del psiquismo de la producción de subjetividad, el descubrimiento de Freud respecto a la interceptación de la sexualidad intergeneracional que plantea la gran cuestión edípica, vale decir, el hecho de que en todas las sociedades tiene que haber un modo de pautación del goce intergeneracional, es una cuestión antropológica de base.

Y es correcto en este sentido recuperar la inversión propuesta por Lacan acerca de considerar el Edipo como algo en lo que el niño es inmerso, pero precisando, sin espejamientos idealistas, que esta inmersión es inmersión en la sexualidad del adulto – no en el deseo-discurso, sino en el cuerpo sexuado, en el cuerpo erógeno del otro, aún cuando esta erogeneidad no pueda constituirse sin enclaves discursivos y sin la función del lenguaje que es innegable en el campo de la humanización.

Pero hay que decir claramente que la prohibición del Edipo es la forma con la cual cada cultura determina la interceptación del goce con el cuerpo del niño como lugar de goce del adulto, y, que en ese sentido el fantasma del sujeto es el modo invertido, metabólico, fantasmático, con el cual el niño procesa el deseo del adulto de manera metabólica y bajo las diversas formas que se le van proponiendo a partir del nacimiento – las cuales son en principio erógenas y, por supuesto, representacionales, pero no por ello lenguajeras, ya que el lenguaje en términos de lógica del preconciente será del orden del contrainvestimiento y sólo recibirá mediado y transcripto este modo primario de producción sexual destinado al inconciente – Por ello, respecto a la llamada función del padre, creo que hay que conservar la idea de una interceptación terciaria del goce, separando la variable estructural de los agentes con los cuales se manifestó en la época de la sociedad patriarcal.

Volviendo a los grandes conceptos planteados por Piera Aulagnier, se trata de retomarlos en tanto hacen al eje de las problemáticas con las cuales podemos pensar psicoanálisis en su corpus básico. La materialidad representacional propuesta mediante el concepto de pictograma, tal como fue planteado, acordando o no acordando con la fórmula tal cual, cuyo interés fundamental radica en la idea de que el pictograma se despliega antes de que un sujeto pueda leerlo y apropiarse de él. Vale decir, que se despliega como realidad psíquica y en el sentido fuerte freudiano, como materialidad externa a toda subjetividad.

Es allí que se abre una cuestión central de nuestra práctica, ya que el psicoanálisis no se inscribe en el interior de lo que se ha considerado como del orden de los modelos terapeúticos narrativos como pretenden algunos – y esa es su diferencia fundamental con los modelos cognitivos, básicamente, y de otro tipo. El psicoanálisis no es una narrativa, es precisamente una forma de rescate del lado de la simbolización del sujeto psíquico de los aspectos representacionales no narrativos, que lo anteceden en su función como sujeto mismo.

A partir de esto nuestra práctica no puede ni antropomorfizar al inconciente, ni plantear la posibilidad de que se instituya, digamos, un tipo de proceso analítico puro, vuelvo al oro puro del análisis, en la medida en que el análisis -entendido como pureza analítica- solo podría sostenerse con un sujeto cuyas organizaciones representacionales fueran siempre del orden de la represión secundaria, vale decir, de la desubjetivización de lo ya constituído como sujeto. Bueno, sé que he volcado un gran número de cuestiones que me inquietan y de ideas que me poseen, y tal vez puedan ustedes disculpar el abigarramiento sabiendo del profundo respeto con el cual quiero empezar hoy esta intervención para proponer en nuestras Jornadas de trabajo, con lo que creo es el que compartimos al venir a este homenaje que puede constituir un sinceramiento de nuestras grandes preocupaciones respecto al psicoanálisis y a la forma que pensamos que podemos encararlas.

Luis Hornstein

Primero y principal, nuestro agradecimiento a Marcelo Bernstein y a Daniel Feijoó, de la librería Paidós, sin cuyo entusiasmo estas jornadas hubieran sido imposibles. Segundo, mi agradecimiento a Piera, aunque ya no esté. Mejor dicho, que sigue estando con nosotros. Ella habló (y yo hablaré) de los “resguardos identificatorios”, y así cuestionó ese “que todo cambie” en que parecen consistir algunas cosmovisiones.

Y la verdad es que Piera, en más de un momento de mi vida -que como la de todos- es un trayecto identificatorio-, Piera me ha echado una mano. Por eso le estoy tan agradecido. Dicho de otra manera: la dialéctica entre permanencia y cambio es compleja, y yo he recurrido a Piera pero también a los autores de la teoría de la complejidad.

Es en esa articulación como entiendo su noción de “reparos identificatorios”, que son como un centro de reaprovisionamiento provisional, muy distinto a los “pilares básicos” o a los “principios fundamentales”.

Nos ha reunido, sin fascinarnos, Piera Aulagnier. Es un placer intelectual seguir la trayectoria de esta pensadora. Por ejemplo, en su noción de “teorización flotante”. ¿Qué ideas son las que “flotan”? ¿Y en la “atención flotante”? ¿Las de un solo autor? ¿Las de varios? ¿Un solo autor implica dogmatismo? ¿Varios autores implica eclecticismo? Es lo que tendríamos que dilucidar en estas jornadas.

La marca registrada “psicoanálisis clásico” intenta preservar un monolitismo que ya no existe

El título de este panel es Freud y/o la práctica actual. Algunos dirían: Freud o la práctica actual, otros Freud es la práctica actual. Freud y la práctica actual es suponer que la obra de Freud informa la práctica actual. La Real Academia dice que “informar” es, en filosofía, “dar forma sustancial”. Mi empleo del término es distinto, menos lastrado en los “pilares” y en los “principios fundamentales”. Quiero decir que la obra de Freud es un centro de aprovisionamiento del psicoanálisis. Me alegró mucho escuchar a Carlos Mario y a Silvia, que a pesar de su conocida filiación freudiana, decir “no basta con Freud”. Y todos nosotros, cuando salgamos de aquí, o antes de venir a las Jornadas, seguramente haremos algo o habremos hecho algo, con esa comprobación de que “no basta con Freud”.

Hay un contrato analítico. Pero no todos pensamos lo mismo. Algunos piensan en que el viejo contrato es infalible y no debe ser modificado, mientras que para otros algunas de las clásicas cláusulas son imprescindibles y otras pueden ser modificadas atendiendo la singularidad de cada análisis.

Cualquier alteración del contrato supone renunciar al análisis cuando se idolatran los “standards” y se siente miedo ante lo real que se le insubordina, siendo que lo real siempre se insubordina. De ahí que el psicoanálisis “puro” u “ortodoxo” convierta las diferencias en deficiencias, en “debilidades”, en lugar de analizar, de ver qué pasa. Sí. ¿Había que esperar a la teoría de la complejidad para darnos cuenta de que la debilidad consiste, más bien, en la dureza monolítica? Dos posibilidades se esbozan: asumir o no asumir el desfasaje. Asumir ese desfasaje, por supuesto, no es una pichincha. Obliga a teorizar apuntalándose en la multiplicidad de prácticas sin pretender una técnica monocorde.

“Cuantas inyecciones de sentido recibió la pobre Irma”, dijo alguna vez Pontalís. A lo cual yo agregaría: “cuantos hombres de los lobos están siendo atendidos y no tienen quien lo escriba”. Cierto aburrimiento que suele haber en las reuniones psicoanalíticas tiene que ver con que lo que hacemos de día tiene poco que ver con lo que decimos de noche.

¿Cómo trabajan los analistas? Los más talentosos se diferencian por sus prácticas y/o sus producciones. Los otros se diferencian por sus emblemas y por sus fueros. Las “teorías” cuando se las congela para conservar la identidad son sólo “contraseñas”.

¡Al diablo con los falsos dilemas! Aquí tenemos otros: ortodoxos/heterodoxos. Los muchos analistas que teorizan las prácticas en su desconcertante diversidad son etiquetados como “heterodoxos” por los “ortodoxos”. Son psicoanalistas de frontera. Trabajan en los bordes de la clínica y de la teoría y su tarea no es sólo recuperar lo existente sino producir lo que nunca estuvo. Se trata de ir más allá, aunque haya que modificar el encuadre y el estilo interpretativo, aunque haya que volver a pensar y que pensar por primera vez. Se trata de poner en juego toda su potencialidad simbolizante.

Para los psicoanalistas de frontera las prácticas no se atan a las teorías. Un “psicoanálisis de frontera” es el que conquista territorios. Se diferencia –y se opone- a un “psicoanálisis retraído”, que actúa como si solo bastara repasar. Sus “debates” son burocráticos: predominan cuestiones administrativas y se centran en la “identidad”, por lo que se habla demasiado de lo que se debe ser y poco de lo que se hace.

El psicoanálisis “puro”, “ortodoxo” o “clásico” se demostró reduccionista. Carlos Mario decía que se requiere discutir ciertas consignas superyoicas que paralizan.

La marca registrada “psicoanálisis clásico” intenta preservar un monolitismo que ya no existe. Propone un psicoanalista “objetivo” espectador de un proceso “standard” que se desarrolla según etapas previsibles. Se lo presentó como garante de la ortodoxia. El modelo “clásico” rechazaba toda implicación subjetiva del psicoanalista. Sin embargo, los afectos del psicoanalista son utilizables para acceder al inconsciente del analizando. Lo aprendimos a medida que los pioneros aumentaban el respeto por los “límites de lo analizable”. Si hay una implicación subjetiva del psicoanalista, lo que corresponde es asumirla. Se abren opciones. Hacer como que no pasa nada y entonces es probable que no se hable. 2. Asumir y estudiar qué pasa. Mediante su implicación el analista multiplica potencialidades y disponibilidades en la escucha proporcionando una caja de resonancia (historizada e historizante) a la escucha. La contratransferencia es producción (y no reproducción) del espacio analítico si concebimos al psiquismo como sistema abierto auto-organizador que conjuga permanencia y cambio.

Freud y su obra configuran una identificación que remite a una filiación simbólica. Una identificación primaria, no con su persona sino con su modalidad de interrogación. ¿Quién es Freud? ¿Qué cosa es Freud? Cuando su obra y su figura dejan de ser una referencia al origen o a la historia, devienen soporte de un yo ideal. Un psicoanalista hereda una tradición, cuyo núcleo es una identificación con Freud, con ese investigador que dice: “No creo más en mi neurótica”. Ese no creer, ese no quedar fijado a lo ya dicho-ya escrito, no anuncia apatía sino creación. Anticipa un conocimiento ulterior como premio a un trabajo intelectual que no evita la autocrítica referida a lo pensado, pero no a lo pensante; referida a lo descubierto, pero no a lo por descubrir.

Precisamente ahora el intercambio es más necesario que nunca, porque se advierten signos de agotamiento de cierto discurso psicoanalítico que pretendió sentarse en sus laureles

Un analista es una trayectoria. ¿Y qué es una trayectoria sino entreveros, un pelear pero también abrazarse con la clínica, con los textos, con su análisis, con su historia? Ese itinerario se nutre del conflicto entre textos, entre autores, entre prácticas. Es lo opuesto a cerrar filas. Cuando Carlos Mario intentó definirse como psicoanalista lo abordó a partir de su historia, de prácticas, de supervisiones, de influencias, de lecturas. Un psicoanalista freudiano y cosmopolita.

Precisamente ahora el intercambio es más necesario que nunca, porque se advierten signos de agotamiento de cierto discurso psicoanalítico que pretendió sentarse en sus laureles. El psicoanálisis es un saber instituido e instituyente. Problematizar los fundamentos hace que lo instituyente repercuta sobre la práctica y que ésta vuelva a actuar sobre los fundamentos.

La trayectoria de cada uno de nosotros articula historia infantil, historia actual, filiaciones, prácticas, experiencias transferenciales y contratransferenciales y pertenencias institucionales. ¿Cuáles son nuestras filiaciones reales? Recuerdo un relato de Silvia, sobre su primer encuentro con Laplanche, al cual le dijo “lo vengo a ver a Ud. porque es el más freudiano de los lacanianos” y Laplanche le aclaró “no, no, yo soy el más lacaniano de los freudianos”. Así puntualizó cuál consideraba él su filiación primaria. Yo diría hoy: “Piera es la más freudiana de los lacanianos”. Un origen distinto al de Laplanche, una filiación primordial lacaniana y un itinerario teórico y clínico que la condujo a una inmersión posterior en la obra freudiana.

Confrontar al psicoanálisis con nuevas formas de pensamiento es insistir con su desafío fundacional. El horizonte epistemológico nos exige reflexionar entre otras cuestiones: sobre el determinismo, el azar, los sistemas abiertos, la autoorganización, la causalidad recursiva. Solo así combatiremos cierta perplejidad paralizante e inscribiremos al psicoanálisis en el paradigma de la complejidad.

Un programa sólo es útil cuando estamos ante una situación cuyas condiciones no se modificarán ni serán perturbadas. “Programa de actividades para este año”. O sea, en un psicoanálisis no es útil. Nos enfrentaremos, paciente y analista, con desconocidos. La estrategia incluye la incertidumbre. Por supuesto que tienta un pensamiento simple que separe al objeto de su entorno y del observador. La ciencia “clásica” obraba con la ilusión de que el observador podía ser eliminado.

Freud consideró los objetivos del análisis en el registro clínico y el metapsicológico. “Hacer conciente lo inconsciente”, “resolver fijaciones”, “rellenar lagunas mnémicas”, “donde ello era, yo debo devenir”. Privilegió ciertos indicadores clínicos: desaparición de síntomas, inhibiciones y angustia; aumento de la capacidad de rendimiento y de goce.

Nadie puede hablar en nombre de todos. La meta de mi psicoanálisis es modificar las relaciones intersistémicas (tanto como lo quiera el paciente). Para saber si el análisis produce modificaciones de “estructura”, antes hay que decir qué entendemos por cambio de estructura. Yo, siguiendo a Freud, entiendo que la hay cuando se produce una transformación dinámica y económica de las relaciones del yo con el ello, superyó y realidad exterior. Como consecuencia de esa transformación, no se arriba al Nirvana, sino que se sigue afrontando posibles conflictos.

Pero hay muchos psicoanálisis, y cada uno entiende a su manera la transformación del sujeto, buscada por todos. Para decirlo esquemáticamente, adaptación en el análisis norteamericano; internalización transmutadora en Kohut; historización ligadora mediante el trabajo erótico en Piera Aulagnier; instauración de una nueva relación entre imaginación radical y sujeto reflexivo en Castoriadis; elaboración de las ansiedades esquizo-paranoides y acceso a la posición depresiva en Klein; destitución subjetiva y atravesamiento del fantasma en Lacan; trabajo subterráneo de simbolización en Laplanche. Winnicott opta por crear un espacio transicional que potencie el jugar y la ilusión.

Así como pienso que estamos en situación de elaborar una metapsicología respetuosa de la complejidad (que considere el psiquismo como sistema abierto) pienso que algunas sentencias de Freud deben seguir siendo exprimidas, para sacarles el jugo.“Hacer consciente lo inconsciente” o “donde ello era yo debo devenir”. ¿Cómo las entendemos actualmente? ¿Qué es lo inconsciente? En los primeros trabajos se origina en el trauma. En 1900 es un sistema. A partir de la segunda tópica, incluye el inconsciente reprimido, aspectos inconscientes del yo; el ello (inconsciente congénito) y lo inconsciente del superyó. Será, desde entonces, un sistema de deseos, de identificaciones, de valores interiorizados.

“Donde ello era, yo debo devenir”. Lo inconsciente reprimido es producto de la historia infantil. El núcleo del ello está ligado a la historia de la especie. “Yo debo devenir.” ¿Cómo encaran el yo las distintas corrientes posfreudianas? Porque se puede encararlo de distintas maneras. Lo que no se puede es eludirlo.

A Freud la metapsicología le permite jugar con las palabras, sacarles el jugo. Las sistematiza, las explicita, las aclara, observa contradicciones. Anticipándose varías décadas a las ideas actuales de complejidad, trata al psiquismo como un sistema abierto. Sabe que es un magma, más que un rompecabezas. Pero va diciendo: desde el punto de vista tópico, el yo depende de las reivindicaciones del ello, de los imperativos del superyó y de las exigencias de la realidad; desde el punto de vista dinámico, representa el polo defensivo del conflicto; desde el punto de vista económico, permite el pasaje de la energía libre (proceso primario) a la energía ligada (proceso secundario). Que sobre el yo haya tanta polémica, tantos dimes y diretes, es apenas una prueba de su complejidad. Claro que hay un yo-función propenso al adaptacionismo. Claro que hay un yo-representación, condenado al desconocimiento. Salgamos del apoltronamiento en las falsas opciones. Sigamos construyendo una metapsicología del yo que dé cuenta de la duplicidad. Esa duplicidad, la de ser a la vez defensivo e historizante, precisamente lo constituye.

Por su independencia teórica e institucional Piera Aulagnier fue precursora en conjugar las críticas de Lacan a la concepción del yo autónomo con una teoría del yo que no niegue lo que el psicoanálisis reconoció como lo más suyo: el conflicto.

Podríamos tolerar una convivencia pacífica entre un yo-función y un yo-representación renunciando a la búsqueda de articulación. Reducido a su función adaptativa implica dejar de lado su dimensión historizante, pensado como una imagen engañosa implica subestimar su función dinámica.

Ningún concepto ha sido tan revisado como el de yo cuya heterogeneidad hizo que diversos autores privilegiaran algún aspecto. Aun si nos limitáramos a Freud, la palabra “yo” quiere decir muchas cosas. Y si en vez de una corriente psicoanalítica consideramos varias, llega a representar incluso nociones antitéticas.

El yo encubre su proceso de producción y pudo parecer natural sólo porque se desconocían su génesis y sus funciones. El yo desestructurado de la psicosis le hace descubrir a Freud una fase autoerótica, previa al narcisismo, en la cual la unificación corporal todavía no se logró. El narcisismo se le presenta multifacético: fase libidinal, aspecto de la vida amorosa, origen del ideal del yo, construcción del yo… La esquizofrenia y la paranoia le dan argumentos para teorizar esa reverberación. Pero hay más: la enfermedad orgánica, la hipocondría, la homosexualidad, el dormir y la vida amorosa (Freud, 1914).

En la clínica actual al yo le pasa de todo. Son hostigados su consistencia, su valor, su discriminación con el objeto, sus funciones, perdidas o nunca constituidas. Y en la teoría actual es jibarizada la noción de yo. ¿Por qué? Quizá por su complejidad, que se presenta inabarcable. Entonces se opta por una parte.

Pensar al yo como devenir es ubicarlo en la categoría del tiempo y de la historia. En suma: de la indiferenciación narcisista a la aceptación de la alteridad y del devenir. Una teoría del sujeto debe dar cuenta de ese proceso concibiendo al yo en proceso identificatorio, no sólo identificado sino identificante; no sólo enunciado sino enunciante; no solo pensado sino pensante; no solo sujetado sino protagonista.

En estas jornadas intentaremos responder a que es “hacer consciente lo inconsciente” y “donde ello era, yo debo devenir” en la constelación metapsicológica de Piera Aulagnier.

Este libro recordará, produciendo, la libertad intelectual de Piera Aulagnier, las múltiples ocasiones en que pudo superar las oposiciones, tan caras a Freud, oposiciones que en manos menos expertas pueden convertir una vocación (entre ellas, la psicoanalítica) en una votación, en un cara o cruz, en un acto por el cual uno se saca el problema de encima, sea el de la curación, sea el de la realidad.

¿Qué es el ello para Piera? ¿Cómo se transforma el cuerpo biológico en erógeno? ¿Cómo se encarna el pictograma en lo corporal? Como decía Silvia: el pictograma permite soslayar una teoría solo narrativa de la constitución subjetiva. ¿En que consiste la potencialidad psicótica? ¿Qué lugar le asigna al pensamiento, la historia, al proceso identificatorio y a la realidad en la producción de subjetividad? ¿Cómo se inscribe Aulagnier en el paradigma de la complejidad? ¿Amor y pasión? ¿Abuso de transferencia? ¿Cuál es el lugar del pensamiento en el trabajo analítico?

Piera Aulagnier hizo sus opciones. Leyó a Freud, a los posfreudianos y, por supuesto a Lacan, con quien se analizó y de cuyas instituciones fue miembro. Profundizó problemáticas cruciales del psicoanálisis contemporáneo. Porque Freud no basta, estuvo con Lacan. Porque Lacan “atrapa”, se escapó, no para refugiarse en una isla, no para inventar un nuevo solipsismo sino para pensar con nosotros, sin dejar nunca de ser ella misma. Reinterrogó los fundamentos que rigen la metapsicología, la nosografía y la práctica para problematizarlos y para que repercutieran sobre la praxis. ¿Es el psicoanálisis la espera pasiva de la creatividad como un estado de gracia, de inspiración súbita? Prefiero pensarlo como lucha contra escollos, contra la repetición. Modesta pero firmemente se relegan aquellos conceptos impensables desde la racionalidad actual, diferenciando entre la historia caduca y la historia constituida por el pasado actual (que define los conceptos aún válidos).

Creo entender lo que dice Goethe y Freud transcribe: “Gris es toda teoría y verde el árbol de la vida”. Piera penetró muchos continentes negros de la teoría y de la práctica. Lo que no hizo fue un culto del misterio, un culto esotérico. E hizo que nuestra tarea fuera posible, llevadera.

El psicoanálisis es productor de alteridad y no reproductor de mismidad. Sostiene un proyecto de autonomía reduciendo la violencia simbólica. Neutralidad como búsqueda, como ideal a lograr, opuesta a la alienación del otro en el deseo los ideales, los proyectos del analista. Si la violencia primaria impone a los niños ciertas denominaciones para ponerle palabras a los afectos, el trabajo analítico es justamente el recorrido inverso, ya que toda interpretación tiene como finalidad encontrar en estas demandas, estas inhibiciones, estos síntomas, los conflictos que lo originan y remontar estos conflictos a aquellas experiencias afectivas que han sido su fuente. El trabajo analítico se propone deshacer ciertas violencias sufridas.

El tratamiento es un encuentro, si no con la Libertad, al menos con una mayor libertad. Las psicoterapias anteriores a Freud, él mismo lo dijo, cercenaban la libertad: la terapia sugestiva y la moral. Cada una a su modo, pretendía suprimir los síntomas sin interrogarlos. En el año 79 Piera Aulagnier escribió que la gente no teme que el análisis lo inunde de ideas sexuales, sino que lo convierta en el muñeco del ventrílocuo. Y este riesgo de alienación tiene que ver con una desacreditación del trabajo del yo y del pensamiento, tanto por parte del analista, como del paciente.

La nostalgia es el anhelo de reencontrar un pasado idealizado. Tiene un riesgo: el desinvestimiento del presente y del futuro. Si propiciamos un diálogo entre pasado y presente no es para glorificar el pasado, sino para producir una nueva versión que haga brotar nuevas ilusiones para el porvenir. Una historia en movimiento conjuga permanencia y cambio.

Imagen: Pexels

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Cómo defenderse de los ataques verbales con el Aikido

  • 12/08/2016
  • David Aparicio

El Aikido es una arte marcial japonés que tiene como principal objetivo el de neutralizar al adversario en situaciones de conflicto.

Bajo ese principio, Antonio Perez Leal, nos explica en el blog Nueces y Neuronas los principios filosóficos del Aikido para defendernos y neutralizar los agotadores e interminables conflictos verbales:

El punto clave del aikido verbal es la escucha atenta y completa manteniendo el buen ánimo y la disposición para encontrar una solución al conflicto en la que nadie sufra. Realmente se puede entrenar la escucha, y podemos mantener un estado de calma a través de la respiración.  Debemos centrarnos en el flujo de nuestras propias emociones y de las reacciones físicas que nos provocan. Además hemos de recordar que es normal tener desacuerdos y es necesario darlos a conocer de forma directa y honesta, sin ofender o lastimar al compañero de disputa.

Y cómo esquivar una provocación verbal:

• Hacer un gesto mudo como una mirada extraña, un guiño, tomar nota o cualquier otro gesto que se nos ocurra cuando alguien dice algo para provocarnos.

• Cambiar el tema desviando la atención que nuestro agresor pone sobre un asunto que nos ofende, para dirigirlo a cualesquier otro sin importancia. Minimizar el tema ofensivo y centrarnos en lo que nos concierne, la propia integridad.

• Hacer un comentario monosilábico. Se hace ante un interlocutor que alardea bajo una avalancha de palabras y no pretendemos seguirle el juego y malgastar energía en discusiones inútiles, de tal manera que menos preciamos su locuacidad con una frase corta que desestima sus argumentos.

• Responder con un refrán inapropiado es una estrategia directa a la confusión, es decir se hace con esa intención directamente, apelar a la lógica de la comunicación de que todo lo que decimos tiene sentido, es pues un sinsentido ante el comentario insolente con el que hemos sido atacados.

Lee el artículo completo en Nueces y Neuronas.

  • Ciencia

Amnesia infantil ¿Sin represión?

  • 12/08/2016
  • Martín Paladino

La memoria es aquella función psicológica que nos permite transitar la vida sin mayores sobresaltos, dándole así estabilidad y previsibilidad al mundo que nos rodea. Permite que todos los días al despertar sepamos dónde estamos, quiénes son las personas que nos rodean y qué actividades vamos a realizar. No sólo eso, sino que también nos permite saber quiénes somos nosotros mismos, es decir, la memoria nos da identidad.

¿Qué seríamos, pues, sin ningún recuerdo de nuestro pasado? Es evidente que sin recuerdos no tendríamos una base para afirmar quiénes somos en el presente. Sin embargo, el recuerdo -de eventos, situaciones, conceptos, etc.- no puede darse, paradójicamente, sin una contraparte de olvido. No se puede recordarlo todo.

Piénsese sino en Funes, el memorioso, y lo dificultoso que sería llevar una vida en la que se recordasen todos los detalles de cada momento. Ante la necesidad de recurrir a algún recuerdo se perdería todo el tiempo en rememorar cada detalle.

sin recuerdos no tendríamos una base para afirmar quiénes somos en el presente

Por lo tanto, recordar implica un proceso de selección de eventos relevantes y/o afectivamente importantes. Esa selección implica, a su vez, el no almacenamiento u olvido de otro detalles no relevantes. En este artículo se tratará uno de los tantos aspectos que hacen al amplio campo de la memoria: el olvido de los eventos de la primera infancia.

El fenómeno de la amnesia infantil hace referencia a la incapacidad por parte de los adultos de recordar explícitamente eventos de la primera infancia, donde no hay memoria de los eventos ocurridos hasta los 2-3 años y sólo recuerdos borrosos de algunos eventos hasta los 6-7 años. Este concepto fue primeramente descrito por Freud a fines del siglo XIX.

De acuerdo con las conceptualizaciones del psicoanálisis, los adultos no pueden recordar hechos de su primera infancia porque han caído bajo represión. Y esto debido al particular contenido de ciertas vivencias, más específicamente al complejo de Edipo, donde la relación del niño con sus padres tiene un tinte sexual.

De forma muy simplificada, el niño experimentará deseo sexual hacia su madre debido al placer que sus cuidados le brindan y cierta hostilidad hacia su padre al verlo como un rival que podría alejarlo del amor de la madre.

Debido a la imposibilidad de que sus aspiraciones sexuales se concreten en el tiempo, el niño debe renunciar a ello y el complejo de Edipo, junto con todos los recuerdos de la primera infancia, será reprimido. Es por eso que no se pueden recordar y evocar los eventos de aquel tiempo, este sería el motivo de la amnesia infantil.

Ahora bien, desde aquellos tiempos hasta la actualidad la investigación científica nos ha brindado nuevos datos que permiten conocer mejor la naturaleza de este fenómeno. ¿Permiten estos datos cuestionar los postulados del psicoanálisis? Veamos la información que nos brinda la investigación. En esta oportunidad se acudirá a evidencia proveniente de la psicología comparada.

Se ha descubierto que la amnesia infantil no es un fenómeno exclusivamente humano, sino que también se da en roedores y primates. ¿Cómo podemos saberlo? Por ejemplo, se han entrenado ratas de diferentes edades en una prueba de discriminación espacial motivada por aversivos y se midió la retención de la memoria 0, 7, 21 ó 42 días después. Todas las ratas mostraban una retención perfecta al medirlas justo después del entrenamiento (lo que indica que todas formaban recuerdos espaciales). Mientras que las ratas más jóvenes mostraban un olvido rápido, las ratas adultas (de 54 o más días de edad) mostraron una memoria perfecta 42 días más tarde. Por lo tanto, este fenómeno no puede ser explicado exclusivamente en términos humanos. Es necesario prestar atención a los hallazgos de la biología para comprender mejor lo que sucede.

la amnesia infantil no es un fenómeno exclusivamente humano, sino que también se da en roedores y primates.

El desarrollo postnatal prolongado de regiones cerebrales importantes para la memoria interfiere con el almacenamiento estable de nuevos recuerdos en la memoria de largo plazo. ¿Cómo se llega a esta conclusión? En un primer momento la evidencia fue indirecta a través de estudios correlacionales, pero recientemente se obtuvo evidencia directa a través de la manipulación experimental. Antes de comentar estas evidencias es preciso saber que a pesar de que gran parte de nuestro cerebro -y el de otros animales- no genera nuevas neuronas luego del nacimiento, existen dos áreas que lo siguen haciendo durante toda la vida: la zona subventricular del ventrículo lateral y la zona subgranular del hipocampo (donde nuevas neuronas migran la pequeña distancia desde allí hasta el giro dentado), que es una de las zonas relacionadas con la memoria.

Los estudios correlacionales han encontrado que existe una correlación inversa entre la generación de nuevas neuronas (neurogénesis) en el hipocampo -más específicamente en el giro dentado- y el almacenamiento estable de nuevos recuerdos. Lo que se observa es que mientras mayor es la producción de nuevas neuronas y conexiones en esta zona, menor es la formación de recuerdos estables y, por tanto, el recuerdo a largo plazo de eventos ocurridos en ese período. Inversamente, a medida que declina la neurogénesis, aumenta la capacidad de formar recuerdos estables y, por tanto, de ser evocados a largo plazo. El factor más importante que regula la neurogénesis hipocampal es la edad: la mayor producción se da en la primera infancia y poco a poco va declinando a lo largo del tiempo hasta estabilizarse en la adultez.

En este punto, una pregunta importante es cómo se produce el olvido. Existen dos hipótesis principales: las nuevas neuronas agregadas al giro dentado degradan los recuerdos porque 1) reemplazan conexiones sinápticas en los circuitos preexistentes de la memoria y porque 2) incrementan la excitabilidad de las redes de la memoria. En el primer caso, como la fidelidad de la memoria depende de la activación espacio-temporal de las neuronas del hipocampo, cualquier cambio en la arquitectura de la red resulta en pérdida de información. En el segundo caso, las nuevas neuronas que se agregan al hipocampo son más excitables que las “neuronas maduras”. Al agregar nuevas neuronas excitables se generaría un incremento en la conducción excitatoria general del red. Para prevenir consecuencias maladaptativas de la sobreexcitación, surgirían mecanismos homeostáticos para regular la excitabilidad del circuito, disminuyendo la excitabilidad intrínseca de las neuronas, por ejemplo. Finalmente, esto llevaría a silenciar algunas sinapsis y, por tanto, comprometer el almacenamiento de información.

El desarrollo postnatal prolongado de regiones cerebrales importantes para la memoria interfiere con el almacenamiento estable de nuevos recuerdos en la memoria de largo plazo

Otra evidencia consistente con estos datos es el hecho de que los cobayos no presentan amnesia infantil. ¿Por qué no lo hacen? Estos roedores tienen un período de gestación más largo que las ratas y su cerebro está mucho más desarrollado hacia el nacimiento, por lo que la neurogénesis postnatal es menor. Mientras que en ratas alrededor del 80 % de las células granulares son agregadas al giro dentado en las primeras dos semanas de vidas, en cobayos sólo alrededor del 20 % de estas células son agregadas en el primer mes de vida. Siguiendo la correlación antes planteada, lo esperable sería que los cobayos más jóvenes pudieran formar mayores recuerdos estables que en ratas y, por otro lado, que la estabilidad de los recuerdos de aquellos se asemeje a la de cobayos adultos. Y así lo demostraron las investigaciones: las ratas jóvenes mostraron olvido en un período de dos semanas comparadas con una retención estable en ratas adultas; además, 75 días después del aprendizaje los cobayos de 5 días mostraron la misma retención que cobayos adultos de 100 días. Es decir, los cobayos, al no presentar niveles altos de neurogénesis postnatal no tienen amnesia infantil, esto es, a largo plazo no olvidan los recuerdos formados en su infancia.

Recientemente, y más importante, estudios experimentales demostraron que al manipular los niveles de neurogénesis en ratones se modifica la estabilidad de los recuerdos formados. Así, incrementar la neurogénesis luego de la formación de un recuerdo fue suficiente para generar olvido en ratones adultos. Mientras que durante la infancia, simplemente disminuyendo los niveles de neurogénesis luego de formar un recuerdo se logra disminuir el olvido a largo plazo. Además, como ya se mencionó, los cobayos no presentan amnesia infantil debido a que los niveles de neurogénesis postnatal son bajos y similares a los de adultos. Pero esto se puede modificar: al aumentarse los niveles de neurogénesis postnatal se indujo olvido a largo plazo de los recuerdos formados, o simplemente, se produjo amnesia infantil.

Finalmente, a la luz de estos datos, debemos renunciar a la exclusividad humana de la amnesia infantil. Sabemos que esta es el resultado del proceso de neurogénesis postnatal prolongada, donde agregar nuevas neuronas en el giro dentado del hipocampo produce alteraciones en las conexiones preexistentes del circuito. También sabemos que este proceso se puede alterar manipulando los niveles de neurogénesis. Esta última información ya ni siquiera hace factible suponer un complejo de Edipo -y su represión- en ratas, si acaso se buscase mantener la hipótesis psicoanalítica de alguna manera.

Referencias

Akers, K. G., Martinez-Canabal, A., Restivo, L., Yiu, A. P., De Cristofaro, A., Hsiang, H. L. L., … & Frankland, P. W. (2014). Hippocampal Neurogenesis Regulates Forgetting During Adulthood and Infancy. science, 344(6184), 598-602.

Josselyn, S. A., & Frankland, P. W. (2012). Infantile amnesia: a neurogenic hypothesis. Learning & Memory, 19(9), 423-433.

  • Ciencia

La red cerebral de criminales psicópatas funcionaría de manera diferente

  • 12/08/2016
  • Maria Fernanda Alonso

Establecer la responsabilidad de una persona respecto de la comisión de un ilícito es fundamental para determinar si será pasible o no de una sanción y, en su caso, para definir la dureza de su aplicación. Escáneres cerebrales en criminales psicópatas mostraron que ellos presentaban un fuerte enfoque en la recompensa y carencia de autocontrol. Esta combinación parece estar vinculada a la comisión de delitos, sostienen investigadores de Nijmegen, en un artículo en la revista Social Cognitive and Affective Neuroscience.

Un equipo de investigadores del Donders Institute y del Departamento de Psiquiatría de Radboudumc querían saber si el modo en que funciona el cerebro psicópata es visiblemente diferente del modo en que funciona el cerebro de alguien que no lo es. Y también si existen diferencias entre los cerebros de psicópatas criminales y no criminales.

Para el estudio, se realizaron tests en 14 individuos psicópatas convictos, y 20 individuos no-criminales, la mitad de las cuales tuvo un puntaje alto en la escala de psicopatía. Los participantes realizaron tests mientras su actividad cerebral se medía en un escáner de IRM.

“Vimos que los centros de recompensas en los cerebros de las personas con muchos rasgos psicópatas (criminales y no-criminales) estaban activados más fuertemente que los de las personas sin rasgos psicópatas. Ya se ha demostrado que los cerebros de individuos no-criminales con rasgos psicópatas son estimulados por la expectativa de recompensa. Esta investigación muestra que ese también es el caso para individuos criminales con rasgos psicópatas,” dijo Dirk Geurts, investigador del Departamento de Psiquiatría en Radboudumc.

La tendencia a cometer delitos surge de LA combinación de un fuerte enfoque en la recompensa y una carencia de autocontrol

Geurts a la vez destaca un dato de relevancia: “Hay una diferencia en la comunicación entre el centro de recompensa y un área en el medio del prosencéfalo. La buena comunicación entre estas áreas parecería ser una condición para el autocontrol. Nuestros resultados parecen indicar que la tendencia a cometer delitos surge de la combinación de un fuerte enfoque en la recompensa y una carencia de autocontrol.” Y agrega que “este es el primer proyecto de investigación en el cual criminales convictos fueron examinados realmente.”

Al igual que con cualquier otra forma de conducta, el comportamiento psicopático tiene una base neurobiológica y diversos elementos, como la falta de empatía y de involucramiento emocional, la impulsividad y un comportamiento seriamente antisocial y egocéntrico.

Robbert-Jan Verkes, profesor de Psiquiatría y coordinador del estudio dijo: “Especialmente los últimos rasgos de carácter parecen estar conectados con un centro de recompensa excesivamente sensible. La presencia de estos rasgos impulsivos y antisociales predicen el comportamiento criminal más precisamente que la falta de empatía. La próxima pregunta relevante sería: ¿qué causa estas anomalías cerebrales? Probablemente es en parte hereditario, pero el abuso y estrés severo durante los años formativos también juegan un rol significante. Estudios posteriores proveerán más información.”

¿Escáneres cerebrales en tribunales?

Si el cerebro juega un rol tan importante, ¿hasta qué punto puede ser sancionada una persona por sus crímenes? ¿Veremos en un futuro escáneres cerebrales en tribunales?

Por ahora, aclara Verkes, “estos hallazgos son sólo importantes a nivel de grupo ya que refieren a variaciones dentro del rango de resultados normales. Por supuesto que si podemos refinar estos y otros tipos de exámenes, bien podríamos ver escáneres cerebrales siendo usados en exámenes para la disminución de responsabilidad en psiquiatría forense en el futuro.”

Y no sería la primera vez que los escáneres se pongan al servicio de la justicia. En un artículo anterior te contamos que, según una investigación, las IRMf son 99% precisas en identificar cuándo una persona está mintiendo en las respuestas a las preguntas, razón por la cual son utilizadas en algunos tribunales internacionales al momento de evaluar la veracidad de las declaraciones testimoniales.

Fuente: Psypost

  • Ciencia

Para tener un matrimonio feliz es vital dormir bien

  • 12/08/2016
  • Alejandra Alonso

Hay muchos factores que hacen funcionar bien a un matrimonio, el cariño, el compromiso y el trabajo duro son algunos de ellos. Una pequeña investigación sugiere que la calidad del sueño podría ser otro factor muy relevante para sentir satisfacción con el matrimonio.

Investigadores de la Universidad Estatal de Florida reclutaron a 68 matrimonios nuevos y les preguntaron cuántas horas habían dormido y cuán satisfechos se sentían con su matrimonio y con interacciones específicas con su pareja, por 7 días. En las noches en que las parejas dormían más tiempo, los investigadores observaron que tanto los esposos como las esposas reportaban mayor satisfacción marital al día siguiente. Los tiempos extendidos de sueño también parecen disminuir el impacto que tienen las experiencias negativas con la pareja (por ejemplo, una pelea en relación a las tareas de la casa) en la satisfacción general, aunque solo para los esposos.

“La universalidad de nuestros descubrimientos es importante, es decir que sabemos que todo el mundo necesita dormir. A pesar del estadio en que esté una pareja en su relación o el contexto cultural en el que están insertos, cada miembro de la pareja puede verse negativamente afectado por no dormir lo suficiente”, comenta la autora principal, Heather Maranges.

Esto resalta la importancia del sueño, ya que se relaciona con la autoregulación o el autocontrol que influyen en cómo se sienten y piensan las parejas casadas con respecto a su compañero. El autocontrol requiere energía que puede ser recargada cuando nuestros cuerpos se encuentran en el período de descanso conocido como sueño.

Se sabe que la privación constante del sueño puede incrementar el riesgo de desarrollar problemas físicos de salud como presión alta o diabetes tipo 2, pero también puede cargar pesadamente a nuestros recursos cognitivos (un hecho que cualquier alumno que se ha quedado toda la noche estudiando sabe muy bien) . Y debido a que, incluso los matrimonios más perfectos, necesitan mucho esfuerzo mental para ser exitosos, los investigadores teorizaron que la calidad del sueño influye sobre nuestros sentimientos en relación a nuestro matrimonio. Ellos notaron que un tercio de los adultos casados o que viven juntos dijeron que los problemas de sueño consumen su relación.

Aunque las horas de sueño sean un factor importante para mantener una relación, no hacen milagros. Las parejas que dormían más en promedio no necesariamente estaban más satisfechas con sus matrimonios que las que dormían menos. Esto sugiere que no se trata tanto del número de horas que se ha dormido sino más bien de que la calidad del sueño sea mejor que lo normal.

Debido a que el estudio sólo observó parejas recientemente casadas, mayormente blancas y solo siguió la duración del sueño, Maranges espera que futuras investigaciones puedan ofrecer más luz sobre la relación entre el sueño y la calidad del matrimonio. Por ejemplo, utilizando diferentes medidas de la calidad del sueño o entrevistando a parejas más diversas en matrimonios con más años de estar juntos.

Fuente: Medical Daily

  • Ciencia

Más videojuegos online y menos Facebook para mejorar tu rendimiento en matemáticas y ciencias

  • 11/08/2016
  • David Aparicio

La mayoría de los padres y maestros no ven con buenos ojos a los videojuegos. A menudo consideran que solo sirven para hacerle perder el tiempo a sus hijos y algunos hasta dicen que les afecta el cerebro.

Es entendible considerando que en nuestra memoria sólo se queda el recuerdo de los niños que les va mal en la escuela porque juegan muchos videojuegos y que los padres y maestros solo quieren lo mejor para los niños.

Curiosamente, los últimos estudios sobre este tema nos hacen replantarnos sobre la utilidad de los videojuegos y su valor dentro de los programas académicos.

Contrario a la creencia de que los videojuegos no ofrecen beneficios académicos, una investigación de la Universidad en Melbourne en Australia encontró que los adolescentes que jugaban regularmente online tenían mejores puntuaciones en las materias de matemáticas, lectura y ciencias.

gozaban de 15 puntos sobre el promedio de estudiantes en matemáticas y 17 puntos en ciencias

Usualmente este tipo de investigaciones son pequeñas con muestras reducidas. Pero este no fue el caso. El estudio evaluó los puntajes en matemáticas, lectura y ciencias de 12,000 estudiantes de 15 años que habían participado en el Programa Internacional de Evaluación de Estudiantes, más conocido como PISA, y que también evaluó la conducta online de todos los participantes.

Al comparar y cruzar los datos, se encontró que aquellos estudiantes que jugaban vídeojuegos online frecuentemente, gozaban de 15 puntos sobre el promedio de estudiantes en matemáticas y 17 puntos en ciencias.

Los que jugamos o hemos jugado vídeojuegos online sabemos que son juegos que exigen de muchas habilidades cognitivas, como concentración, planeamiento, estrategias, capacidades para resolver problemas y también de la información que aprendemos en las aulas.

Al parecer todos estos factores se combinan y refuerzan el conocimiento durante las partidas online.

Otro dato bastante impactante de la investigación fue que se encontró el efecto contrario en los adolescentes que usaban regularmente las redes sociales, en especial Facebook, para ver fotos y chatear. Según sus datos, aquellos estudiantes tenían 20 puntos por debajo en matemáticas en comparación con los estudiantes que no usaban las redes sociales.

“Los estudiantes que usan regularmente las redes sociales están, por supuesto, perdiendo tiempo que podrían estar usando para estudiar. – pero también indica que tienen dificultades con matemáticas, lectura y ciencias y están conectándose para socializar.” añadió Alberto Posso, coautor del estudio.

Claramente los maestros y profesores deben aprovechar estos resultados para aprovechar los beneficios que ofrecen los videojuegos e incorporarlos a las actividades educativas. No es necesario esperar a que la escuela compre juegos “educativos”, sino que los maestros pueden utilizar los videjuegos más populares, como League of Legends o Starcraft para motivar a los estudiantes dentro de las actividades académicas y reforzar su conocimiento. Esta idea no es nueva. Ya existenuniversidades en Estados Unidos que implementan dentro de sus cátedras, los videojuegos de estrategia, para mejorar las habilidades de administración y negocios de sus estudiantes.

Posso y su equipo no se olvidan de los chicos que tiene problemas académicos y que se la pasan en las redes sociales. Ellos recomiendan que los profesores también diseñen planes en donde se utilice Facebook (grupos y foros) como herramientas para involucrar a los estudiantes en el proceso de aprendizaje y ayudarlos a mejorar su rendimiento.

Al final, la idea es que debemos aprovechar todos los recursos con lo que contamos para ayudar a los estudiantes y mejorar su aprendizaje. No podemos quedarnos sólo en lápiz y papel cuando vivimos en un mundo digital.

Puedes leer los datos completos de esta investigación en el Journal of Communication.

Fuente: ScienceDaily

  • Clínica

5 razones por las que te cuesta tanto practicar mindfulness o atención plena

  • 11/08/2016
  • Jorge Benito

Una de las preguntas que suelo hacerle a nuestros estudiantes es: “¿Cuál es el mayor impedimento que encuentras a la hora de practicar mindfulness o atención plena a diario?” Aunque la lista es amplia, he detectado algunas respuestas que suelen ser muy comunes. Ahí van algunas:

  • “He tenido un día horrible.”
  • “Mi mente está saturada.”
  • “Estoy demasiado estresado/a para ponerme a practicar.”
  • “Tengo cosas más importantes que hacer.”
  • “No tengo tiempo.”

Voy a ser honesto contigo: incluso los practicantes más experimentados siguen teniendo que hacerle frente a multitud de excusas y resistencias como estas. Esto es normal. El desafío no es dejar de tener estos pensamientos, sino prestarles atención y observarlos con objetividad sin permitir que se hagan con el control: sean o no sean convincentes, practicamos. Nos sentamos y nos sentimos, y que la mente diga lo que quiera.

Mi catálogo personal de excusas, por ejemplo, es bastante extenso. Sin embargo, practico. Y a veces, durante mi práctica, mi mente vagabundea sin parar. Yo la traigo de vuelta una y otra vez enfocando mi atención en mi postura y respiración. Cada vez que encuentro a mi mente perdida, es un momento de atención, no una derrota. Y esto es muy importante porque muchos practicantes, sobre todo los que aún acumulan pocas horas de experiencia, suelen sentirse desanimados cada vez que se dan cuenta de que su mente vagabundea, cuando en realidad deberían sentirse victoriosos.

El asunto de las intromisiones de la mente me llama especialmente la atención, así que decidí analizarlo con mayor profundidad. Sí, ya conozco muy bien las resistencias a las que se enfrentan las personas que practican, pero, ¿qué hay del resto? ¿Qué sucede con los que nunca han practicado? ¿Por qué la atención plena, a pesar de haber demostrado científicamente poseer innumerables beneficios personales, familiares y sociales (echa un vistazo a este artículo y también a este otro), no es algo masivo? ¡Todo el mundo debería estar practicando!

Así que he decidido elaborar una lista de 5 razones que posiblemente te estén poniendo las cosas difíciles a la hora de integrar la práctica del mindfulness o atención plena en tu vida diaria, y qué puedes hacer al respecto:

1. No tienes muy claro qué es exactamente la atención plena

Si alguien te ha contado que se trata de dejar la mente en blanco o algo similar, creo que tus fuentes no son muy fiables. ¿Se puede acaso dejar la mente en blanco? No sé, tal vez se pueda. En cualquier caso, ese no es el objetivo de la práctica de la atención plena. La atención plena es una práctica de foco abierto: dejamos que los contenidos mentales surjan en el campo de la conciencia, y la respiración es el ancla que nos conecta con el momento presente cuando la mente divaga. Observamos cómo los contenidos surgen, se desarrollan y desaparecen, porque todos los pensamientos tienen un tiempo de aparición, un tiempo de desarrollo y un tiempo de desaparición. Nosotros simplemente permitimos que esto suceda de forma natural sin entrometernos. Observamos sin elaborar mentalmente la naturaleza de lo que observamos.

Durante la práctica, tu mente va a vagabundear, tenlo por seguro. Y darte cuenta de que tu mente salta como un mono de rama en rama es un claro signo de atención y consciencia: no es una derrota, sino un gran triunfo. Así pues, se trata de observar con ecuanimidad, es decir, con objetividad y sin emitir juicios valorativos acerca de lo observado. Es así como desarrollamos la compasión (sí, la compasión puede ser entrenada).

Si quieres comenzar a practicar atención plena (o mindfulness) pero no sabes cómo, en este artículo aprenderás una sencilla técnica y podrás descargar GRATIS un audio guiado que te será de gran ayuda.

Si necesitas algo más completo, exhaustivo y personalizado, entonces te recomiendo mi Curso Online de Atención Plena.

2. Todavía no aceptas que cuerpo y mente están conectados

Parece que mucha gente, a pesar del gran peso que todavía tiene el racionalismo cartesiano (separación cuerpo-mente), empieza a entender que cuerpo y mente son uno, pero acompañar estas hermosas y perfumadas palabras con la acción correcta es otra cosa. ¿Qué significa exactamente esta conexión indisoluble de cuerpo y mente? ¿En qué se traduce? Dicho de forma sencilla, sería algo así: todo cambio en el estado fisiológico tiene un impacto en nuestro estado mental y emocional. Y viceversa: todo cambio en nuestro estado mental y/o emocional, impacta instantáneamente nuestra biología. O dicho de otro modo: lo que piensas importa, tus emociones importan, tu cuerpo importa. Nuestro cuerpo-mente es una red de comunicación integral donde todo afecta a todo. Y esta es precisamente la revolución de la atención plena: la práctica marca la diferencia, y todos los cambios que produce en nuestro cuerpo-mente pueden ser monitorizados y medidos gracias a las más recientes imágenes por resonancia magnética funcional y las tecnologías de biofeedback (biorretroalimentación).

3. Te falta consistencia y compromiso con tu propio bienestar

Practicar un día y saltarse otro (o varios) no genera los cambios necesarios para posibilitar la transformación mente-cuerpo. Y esto es muy fácil de entender si ponemos un ejemplo más gráfico. Imagina el cuerpo de un culturista. Nuestra mente es tan formidable que seguramente ya te ha presentado frente a tu ojo interior una imagen bastante aproximada. Ahora imagina que te digo que ese tipo hipermusculado logró ese cuerpo con solamente 10 días de práctica en toda su vida. Seguramente te reirías de mí y pensarías que estoy un poco loco. Y lo estaría si dijera tal barbaridad. Pues lo mismo aplica a nuestra práctica de atención plena: si no la realizamos con dedicación y a diario, nada sucederá. No hace falta que vayas a un ashram de la India para lograr esto: se trata simplemente de practicar de forma continuada, día a día, paso a paso, con paciencia y constancia. Hazlo estés donde estés y sea cual sea tu ritmo y estilo de vida. Sin práctica no hay cambios.

Importante: leer este artículo te proveerá de información motivadora e inspiradora, pero no generará ningún cambio en la estructura y funciones de tu cerebro y conexiones neuronales, tu sistema nervioso, tu constelación hormonal, tu expresión genética y tu comportamiento celular. La práctica diaria es lo único que logrará activar los mecanismos naturales de transformación mente-cuerpo.

4. No te das la importancia (ni el amor) que realmente mereces

Esto suena duro, pero tengo otro ejemplo para ilustrarlo. Imagina esta situación: te encuentras en el día más horriblemente ajetreado de tu vida. No tienes tiempo ni para ir al baño. Seguro que ya sabes de qué tipo de días hablo. Pongamos que el día parece, por fin, estar terminando y te encuentras en tu cama listo/a para cerrar los ojos y olvidar el terrible día que has tenido, cuando en ese momento recibes una llamada de la persona que más amas en el mundo. Te explica que algo ha sucedido y está destrozado/a, y solo quiere poder hablar contigo unos minutos. Necesita sentirse escuchado, eso es todo. ¿Le escucharías? Por supuesto. Amas a esa persona más que a nadie en el mundo. Entonces, ¿por qué no estás dispuesto a hacer lo mismo por ti? ¿Por qué no te tomas unos minutos para amarte, escucharte y sentirte por muy terrible y estresante que haya sido tu día?

5. Estás tratando de hacerlo solo/a

Contar con la guía de personas que nos puedan apoyar en nuestro proceso es sumamente importante. A veces basta con una conversación que renueve nuestra motivación para comprometernos con la práctica diaria, mientras que otras veces sentiremos que nos será más útil aprender las claves de la creación de este nuevo hábito introspectivo siguiendo el ejemplo de personas que cuentan con cientos (o miles) de horas de experiencia. Puede que te ayude asistir a conferencias, cursos y talleres, retiros intensivos…

Yo, personalmente, no pude hacerlo solo. Conocía la base teórica y la fascinante neurociencia detrás de la atención plena, había leído multitud de sorprendentes estudios científicos y conocía perfectamente cómo la psicología clínica está integrando la atención plena en las terapias cognitivas tradicionales, pero me era imposible practicar. Necesité de un guía con años de experiencia, y gracias a su seguimiento personalizado establecí este nuevo hábito que transformó mi vida. Solo así pude hacerlo. Y es algo que le agradeceré eternamente.

Si tú también estás teniendo dificultades a la hora de hacerlo solo, nuestro Curso Online de Atención Plena es ideal para ti. Puedes hacer click en este enlace para conocer más.

Ahora, me encantaría escuchar las dificultades, excusas o razones que te impiden practicar atención plena. Si quieres, empiezo yo con una de mis típicas resistencias: “tengo cientos de horas de experiencia. No pasa nada si hoy me salto mi práctica”. Como ves, la mente tiene excusas de todos los tamaños y colores. En este caso, utiliza mi experiencia como justificación para no practicar. Cuando era un novato, las excusas eran muy diferentes, desde luego. Y mañana serán otras. Pero yo sigo practicando, sigo adelante. Es todo lo que puedo hacer.
Sobre el autor: Jorge Benito es director de Mindfulness Exercises, investigador científico independiente, estudiante de neurociencia (HarvardX – Harvard online training). Es también co-autor del libro “Educar para Sanar: Ciencia y Conciencia del Nuevo Paradigma Educativo”, creador del programa para escuelas “Mindful Education-Educación Consciente” y actualmente colabora en el desarrollo de una nueva tecnología de neurofeedback.
  • Ciencia

Los méritos de leerles a los niños libros tradicionales

  • 11/08/2016
  • Alejandra Alonso
Libros

Con el avance de la tecnología hoy tenemos diferentes formas de leer: además de la tradicional página impresa, podemos hacerlo desde el celular, el iPad, la computadora o la kindle. También existen innumerables aplicaciones para estimular la lectura y mejorar el aprendizaje. Pero ¿se estarán perdiendo algo los niños pequeños al interactuar con los libros desde las nuevas tecnologías?

Una revisión de estudios del 2014 sobre libros de historias electrónicos, resaltó las formas en que éstos podrían ayudar a los pequeños aprendices y otras en las que no ayudan. Ellos notaron que, especialmente para los niños con retraso en el lenguaje, algunas características de los libros electrónicos que refuerzan la conexión entre imagen y palabra pueden ayudarlos a integrar la información, pero que algunas imágenes y juegos pueden causar una recarga cognitiva, lo que obstaculiza el aprendizaje. Además los investigadores se preocupan de que el tiempo frente a la pantalla pueda reducir los momentos compartidos entre padres e hijos.

Otras investigaciones refuerzan dicha preocupación: en un pequeño estudio publicado en Febrero en JAMA Pediatrics, investigadores observaron las interacciones entre los padres y sus hijos de entre 10 y 16 meses y encontraron que cuando jugaban con juegos electrónicos, tanto el padre como el niño usaban menos palabras y vocalizaciones que cuando jugaban con juguetes tradicionales. Los investigadores también notaron que los libros con imágenes evocaron todavía más lenguaje que los juguetes tradicionales.

Perri Klass, pediatra y escritora, expresa: “Las palabras e imágenes pueden hacer muchas cosas por el cerebro del lector, como sabemos por la larga y gloriosa e incluso ocasionalmente sin gloria historia de la palabra impresa. Pueden sumergirte en la vida y las aventuras de alguien más, estimularte de muchas formas, excitar tu ira, empatía, sentido del humor, sentido del suspenso. Pero tu cerebro tiene que tomar esas palabras y correr con ellas en todas esas diversas direcciones.”

La interacción con los padres puede enriquecer el aprendizaje, la imaginación y la comprensión de las cosas para los hijos, ya que los papás relacionan lo que está en la página con las experiencias del niño. Sumado a esto, esos minutos de lectura son también para muchos padres los únicos momentos en que pueden acurrucarse con sus niños.

Las nuevas tecnologías nos benefician de muchísimas formas, pero los libros tradicionales también tienen sus ventajas en el aprendizaje, el desarrollo cognitivo y la relación padre-hijo, así que no deberíamos dejar que junten polvo en la biblioteca.

Fuente: The New York Times

  • Ciencia

Los beneficios del voluntariado

  • 10/08/2016
  • Alejandra Alonso
Voluntariado

Hacer trabajo voluntario ciertamente es muy beneficioso para aquellos a quienes dirigimos el trabajo, pero también lo es para nosotros mismos ya que los actos de amabilidad y ayuda a otros cambian nuestro estado de ánimo. Pero un estudio reciente sugiere que el voluntariado también es bueno para nuestra salud mental general, en especial si estamos en la mediana edad.

La investigación encuestó a personas de 5000 casas en Gran Bretaña, por varios años. Cerca del 20% de las personas dijeron ser voluntarios.

En el General Health Questionnaire (Cuestionario General de Salud), un instrumento que medía la salud mental y el bienestar (y cuyos puntajes más bajos se consideraban más saludables), las personas que hacían voluntariado puntuaron en promedio 10.7. Por otro lado, el promedio entre las personas que no hacían voluntariado era de 11.4.

Los autores opinan que el voluntariado podría proveer un sentido de propósito y además podría mantener redes sociales que son críticas al envejecer.

Una de las observaciones más interesantes del estudio fue que las personas de 40 años o más parecían obtener mayores beneficios de ésta práctica. Los efectos beneficiosos se incrementaban con la edad y eran mayores en personas que decían ser voluntarias frecuentemente, en comparación con aquellas que decían hacerlo pero no tan frecuentemente.

Otro estudio también ha encontrado resultados similares: una investigación del 2013 observó que los adultos mayores (50 años o más) que hacen trabajos voluntarios son menos propensos a desarrollar hipertensión y gozan de mayor bienestar.

Los científicos sugieren que una posible explicación para estos resultados podría ser que cuando somos jóvenes el voluntariado tal vez se perciba como otra tarea obligatoria que completar para ser buen estudiante, padre o trabajador. Verlo de esta manera disminuirían los beneficios que ésta práctica tiene en nuestra salud.

Fuente: Time

  • Recomendados

Cómo sufren los hijos las peleas de los padres – La mente es maravillosa

  • 10/08/2016
  • David Aparicio
Peleas

El psicológo Rafa Aragón, escribió un artículo para la web, La mente es maravillosa, que deberían leer todos los padres o cualquier adulto que tiene niños bajo su responsabilidad:

El estrés que supone un conflicto entre los padres pone en riesgo la salud de sus hijos. Existen trabajos científicos que alertan de los daños que supone para los hijos ser testigos de peleas recurrentes en su entorno familiar.

Un estrés continuo en un niño puede desencadenar problemas en su desarrollo y rendimiento cognitivo. Lo que les supondría una disminución en capacidades como la atención, la concentración y la resolución de conflictos. En los hogares conflictivos, los niños tienen un mayor riesgo de desarrollar este tipo de problemas.

Lee el artículo completo en La mente es maravillosa.

 

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