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Psicología humana en tiempos de máquinas 💞

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  • Análisis

La resiliencia, la capacidad de sobreponerse a la adversidad

  • 24/09/2015
  • Aprende Viendo Terapia

Artículo previamente publicado por: Yuri Héctor López Romero en Aprende Viendo Terapia, una web especializada en el entrenamiento de psicoterapia online y cedido a Psyciencia para su publicación. 

La resiliencia, en su origen, es la capacidad de un material para recuperar su estado inicial cuando es sometido a una presión. Sin embargo, en psicología y psicoterapia es un concepto que hace referencia a la capacidad de las personas para sobreponerse e incluso crecer en situaciones adversas. Como tal, aporta una visión mucho más centrada en lo positivo y único de cada caso, y cuando se tiene en cuenta, puede transformar la intervención y mejorar enormemente el resultado.

Entre las múltiples definiciones de lo que es la resiliencia, la de Goetberg (1995), me parece la más clara: Resiliencia es “la capacidad humana universal para hacer frente a las adversidades de la vida, superarlas e incluso ser trasformado positivamente por ellas”. Habitualmente los autores entienden la resiliencia como un concepto que por un lado es una “resistencia a la destrucción” y por otro “capacidad de restructuración”.  Sin embargo, la definición de Goetberg introduce el matiz “incluso ser transformado positivamente por ellas”, esto es muy importante porque realmente se pueden llegar a adaptaciones no positivas, pseudo adaptaciones por así decirlo, donde se mantiene la funcionalidad y el ritmo de vida pero no es una solución válida del problema, como por ejemplo recurriendo a las adicciones.

Las principales características de la resiliencia son que es universal, se puede mejorar y es inestable a lo largo del tiempo, tanto porque tiende a aumentar con la edad como porque los acontecimientos influyen en ella. La resiliencia se compone de la interacción de todos los recursos del sujeto para seguir adelante. Cada persona puede tener recursos propios que solo le sirvan a él para superar un problema, sin embargo, se pueden extraer factores comunes, donde se puede intervenir de manera concreta.

Necesidades básicas: Comida, vivienda… Una base sobre la que el sujeto pueda actuar.

Aceptación de la persona: Esto, aparentemente “obvio”, es algo fundamental que no todo el mundo encuentra a su alcance, y sin embargo, es lo que más ayuda.

Búsqueda de sentido: Se trata del proyecto vital, de la visión de futuro. Encontrar una profesión, o un hobby, puede dar sentido a la vida y desde ahí motivar a la persona para movilizarse al cambio.

Autoestima: Muy relacionado con las expectativas de cambio y la percepción de autoeficacia. Condiciona toda la vida del sujeto.

Aptitudes personales y sociales: Capacidades y habilidades sociales. Favorecen el desempeño o aumentan las redes sociales. Facilita el acceso a los recursos que el sujeto pueda necesitar.

Sentido del humor: Permite restarle importancia a los problemas y verlos desde un punto de vista más positivo.

Apertura a nuevas experiencias: La apertura a lo novedoso facilita la adaptación.

Además de estos factores comunes, los diversos autores mencionan otros importantes. Entre ellos, estaría la inteligencia, como capacidad de resolver problemas, que explicaría porque la resiliencia aumenta con la edad. También entran las redes sociales y la familia, como apoyo emocional en los momentos difíciles, mayor posibilidad de acceder a información y a otros recursos, o como medio de generar nuevas respuestas y facilitar la adaptación. Desde el punto de vista del contexto, sería importante también los recursos disponibles, esto ya es determinante del lugar donde se nace, o el contexto socioeconómico.

Todos estos factores interaccionan, y es el resultado de la interacción lo que importa. No tener uno o varios de estos factores no es algo preocupante. Tener aunque sea unos pocos facilita una visión más positiva del caso y abre vías de intervención, ya sea en factores externos o internos al individuo. Muchas veces encontraremos que las personas tienen recursos únicos que ya le están ayudando (escribir, por ejemplo). Las posibilidades para la prevención, son enormes.

El objetivo último es que la persona pueda decir:

Tengo: Personas en quienes confío y me quieren a pesar de mis defectos. Personas que me enseñan con su ejemplo, que quieren que sea independiente y dispuestas a ayudarme.

Puedo: Encontrar a alguien que me ayude cuando lo necesito, buscar la forma de resolver un problema y hablar sobre lo que me inquieta.

Soy: Una persona capaz de aprender, respetuoso, y que me siento apreciada por los demás.

Estoy: Dispuesto a responsabilizarme de mis actos y pedir ayuda si es necesario.

Referencias:

  • Becoña, E. (2007) Resiliencia y consumo de drogas: una revisión. Adicciones, 19(1), 89-101
  • Muñoz Garrido, V. y De Pedro Sotelo, F. (2005) Educar para la resiliencia. Un cambio en la mirada en la prevención de situaciones de riesgo social. Revista Complutense de Educación, 16 (1), 107-124
  • Rocamora, A (2006) Resiliencia: crecer en la crisis, en Rocamora Crecer en la crisis: Como recuperar el equilibrio perdido, (181-188). Bilbao: DESCLÉE DE BROUWER.
  • Vanistendael, S. (2005) La resiliencia: Desde una inspiración a cambios prácticos. 2º Congreso internacional de los trastornos del comportamiento en niños y adolescentes, Madrid, 11-12 Noviembre.
  • Artículos de opinión (Op-ed)

La expresión de emociones

  • 23/09/2015
  • Nova Altamirano Psicología

¿Alguna vez te has preguntado qué son las emociones o para qué sirven?

Con las prisas del ritmo de vida actual parece complicado tener tiempo para pasarse en estos temas. Con suerte tenemos algún minuto para pensar en algo que no sea trabajo. Pero, ¿esto a la larga nos viene bien?

Si pensamos en emociones nos pueden venir a la mente imágenes, sensaciones, recuerdos, etc. Sin embargo, es complicado definir lo que son. Poner palabras a este concepto. Igual que es difícil definir qué son, también puede resultar complicado expresarlas, comunicarlas y compartirlas con otros.

Sólo tenemos que hacer una simple pregunta para comprobarlo: ¿qué sientes? o ¿qué sentiste?

Os animo a hacerle esta pregunta a alguien conocido. La respuesta puede ser algo parecido a: “Estoy bien; estoy mal…” Si no tiramos del hilo y seguimos insistiendo, las respuestas no suelen ser muy elaboradas. Automáticamente puede ir seguida de explicaciones racionales, de motivos acerca de por qué, cómo y cuándo. A su vez, las explicaciones normalmente vienen de la mano de detalles e información.

Ante nuestra pregunta pueden sólo respondernos “mal” y en cambio contarnos con todo lujo de detalles el acontecimiento que los puso mal, muchas veces con diálogos incluidos.

¿Y qué significa “mal”? Estar “mal” no es lo mismo para una persona que para otra. Aquí entra la subjetividad de cada uno, y podemos estar dejando de lado un montón de información importante.

Ponemos etiquetas muy generales a nuestros sentimientos: “Estaba enfadado, sentí rabia, estaba nervioso”. Generalmente no ponemos más de un calificativo a lo que expresamos, aunque muchas veces por dentro existan multitud de matices y diferencias.

A lo mejor no nos hemos percatado de los diferentes sustantivos y adjetivos que podemos utilizar para expresar lo que nos sucede. Y de todo lo que perdemos al no expresarlo. No sólo que la otra persona pueda entender mejor qué nos pasa, si no el beneficio que conlleva para nosotros.

Por otro lado, quizá esto se deba a que no estamos acostumbrados a hacerlo. En cambio, el expresar razonamientos lógicos, buscar motivos y respuestas, es algo que sí hacemos en nuestro día a día. Hacerlo es valioso en nuestra sociedad y somos premiados por ello.

Recibimos desde pequeños muchos conocimientos, lecciones básicas para la vida, pero a veces andamos algo escasos de educación emocional. No se nos enseña a expresar y a canalizar lo que sentimos. Se supone que no es importante o que tenemos que aprender a hacerlo de manera intuitiva.

Así es como llegamos a adultos y, si bien tenemos una formación, no sabemos cómo expresar y resolver nuestras emociones.

En cambio, de una manera más o menos explícita se dan mensajes de que hay que controlar las emociones y de que no es bueno que los demás las conozcan, ya que puede ser un signo de debilidad.

En el caso de los hombres, por razones culturales y de estereotipos, este mensaje suele estar más presente. Se les exige un control extra en todo lo relacionado con lo emocional. Se ha identificado un ideal de hombre alejado de su parte emocional. Como si un hombre lo fuera más por negar sus emociones.  Están tan presentes en los patrones de educación, que sin apenas darnos cuenta estos mensajes se interiorizan y en mayor o menor medida nos los llegamos a creer.

Las emociones tienen su importancia, utilidad y parte en nuestra salud. Por ejemplo, la ansiedad nos ayuda a movilizar nuestros recursos ante algo incierto. Como si nos agudizara el ingenio. Trabajar bajo cierta presión nos ayuda a rendir más. La tristeza y lo que conlleva, nos facilita el pararnos a reflexionar sobre lo que nos ha pasado. Ni hablar de los beneficios de estar alegre. Cada emoción tiene su función.

Si intentamos negarlas o no prestarles la atención adecuada, tarde o temprano van a aflorar. De ahí que muchos puedan tener episodios de descontrol de su ira o enfado. O que de repente nos veamos desbordados por algún acontecimiento que no tiene en sí mismo tanta importancia.

Hay que aprender a hablar de lo que sentimos, buscar palabras a aquello que nos acontece por dentro. Algunas personas encuentran útil escribir lo que les pasa, ya que le ponen nombre y forma a aquello que les preocupa. Es una manera de procesarlo y elaborarlo.

Otra forma de expresar sentimientos de una manera útil para nosotros es hacerlo a través del arte o el deporte. Incluso mediante el teatro o la dramatización.

Una persona emocionalmente sana es aquella que sabe percibir sus emociones, expresarlas y canalizarlas de algún modo. Cada uno puede encontrar el modo en que las elabora mejor, no hay fórmulas mágicas. Pero el ponerle palabras ya nos ayuda.

A la larga nos va a beneficiar en todos los ámbitos de nuestra vida, debemos tomarlo como un hábito bueno para nosotros y ofrecerle la importancia que se merece.

Artículo originalmente publicado en Nova Altamirano Psicología y cedido a Psyciencia para su publicación.

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Los problemas que afrontan los niños con autismo de alto funcionamiento en la escuela

  • 23/09/2015
  • David Aparicio

(…) vemos como al alumno con autismo de alto funcionamiento se le acaba dando menos atención de la necesaria, ya que nadie ve (o no quiere ver) sus extensas e importantes necesidades en el día a día. Nadie parece ser consciente de que el devenir diario del alumno requiere de fuertes apoyos a diferentes niveles, tanto curriculares propiamente dichos, como sociales y emocionales. Pasan muchas horas de sus jóvenes vidas en entornos con una estructura muchas veces -si no siempre- caótica y compleja para ellos. A nadie parece importarle demasiado que el alumno o alumna tengan un Trastorno del Procesamiento Sensorial (TPS), o peor aún, ¡no saben qué es eso! De la misma forma que sus alteraciones sensoriales les afectan enormemente en su desarrollo diario, problemas relacionados con las funciones ejecutivas dificultan enormemente su cumplimiento del riguroso y estricto modelo educativo, y si a eso le sumamos la dificultad para entender los -ya de por sí incomprensibles- encabezados a las preguntas de las tareas escolares o de las mismas evaluaciones, nos vemos a un alumno perdido en un fuerte oleaje que acaba desembocando en fuertes alteraciones emocionales.

Daniel Comin, es el fundador de Autismo Diario, una de las publicaciones más importante sobre los trastornos del espectro autista, y en éste artículo profundiza sobre las dificultades que afrontan los niños con autismo de alto funcionamiento dentro del contexto escolar. Es una nota, casi de obligatoriedad para todos aquellos padres, psicólogos y educadores que están en contacto con esta complicada realidad. Lee el artículo completo aquí.

  • Análisis

Seis cosas que muchas personas no saben sobre el trastorno bipolar

  • 23/09/2015
  • Alejandra Alonso

De acuerdo con el NAMI (National Alliance on Mental Illness), más de 10 millones de personas presentan un Trastorno Bipolar.

Algunas famosas estrellas de Hollywood como Demi Lovato, Carrie Fisher, Jean-Claude Van Damme y Catherine Zeta-Jones han hecho de público conocimiento su trastorno bipolar. Incluso hay series famosas, como Homeland, donde se sigue la historia de personajes con el trastorno.

La mayoría de las personas asume que tiene una idea básica de lo que es el trastorno antes nombrado, pero ¿qué tan cierto es esto en realidad?

Probablemente el nombre del trastorno se conoce muy bien y, con los actores compartiendo su diagnóstico y las series de televisión que tocan el tema, tiene mucha publicidad. Sin embargo, hay algunos hechos que no se conocen sobre el mismo. A continuación dejamos una lista de 6 hechos que no son tan comúnmente conocidos por la gente sobre el trastorno bipolar:

Lo que mucha gente piensa: cuando la persona bipolar está pasando por la fase maníaca, siempre está feliz y energética.

Realidad: La manía puede manifestarse como ira y rabia o estar irritable y nervioso. Este estado de ánimo puede arruinar relaciones. Amenaza al trabajo, la familia y la vida de la persona.

Lo que mucha gente piensa: El trastorno bipolar consiste de dos estados: maníaco y depresivo y la persona que lo padece oscila entre ambos estados sin interrupción.

Realidad: Tanto en el Trastorno bipolar I como en el II, hay un espacio en el medio donde la persona no está maníaca/hipomaníaca ni deprimida. Algunas personas pueden cambiar rápidamente de un estado al otro mientras otros pueden ir de un extremo (manía/hipomanía, depresión) a un medio, un estado saludable.

Lo que mucha gente piensa: El trastorno bipolar causa cambios dramáticos de humor durante el día.

Realidad: Algunas personas permanecen en un estado de depresión o manía/hipomanía por meses o hasta un año o más. Por esta razón es que se puede pasar por alto el trastorno por años y diagnosticarse como un trastorno de depresión mayor, por ejemplo.

Lo que mucha gente piensa: Las únicas partes importantes del tratamiento son la medicación y la psicoterapia.

Realidad: Si bien ambas son clave en el tratamiento del bipolar, no son las únicas partes del tratamiento. Son también de vital importancia la dieta, el descanso adecuado y el ejercicio, que pueden ayudar a minimizar varios síntomas del trastorno.

Lo que mucha gente piensa: Es imposible tener una vida normal y feliz con el trastorno bipolar.

Realidad: Estas personas pueden tener maravillosas relaciones y una vida que los llena y los hace felices. Pero para esto, hay que realizar el diagnóstico adecuado y encontrar los tratamientos que mejor funcionen para ese paciente.El tratamiento puede involucrar estabilizadores del estado de ánimo, examinación de componentes del estilo de vida (tales como la construcción o reconstrucción de relaciones, dieta y ejercicio) y reducción del estrés.

Lo que mucha gente piensa: El Trastorno Bipolar consta de dos estados de ánimo: depresivo y maníaco.

Realidad: El trastorno Bipolar tiene dos categorías: Bipolar I y Bipolar II. El Bipolar I tiene a la manía como uno de sus criterios diagnósticos. Dicho síntoma es lo suficientemente severo como para causar problemas en la vida de la persona que lo padece. Esto es así porque, en estado de manía, la persona puede comprometerse en comportamientos peligrosos, como conducta sexual riesgosa o gastar repetidamente mucho dinero en cosas que no se necesitan o que la persona realmente no puede permitirse. El Bipolar II consiste en hipomanía y depresión. Es en el estado hipomaníaco que el humor de las personas fluctúa bastante, pero no es lo suficientemente severo como para que su vida se vea drásticamente quebrantada.

Hay muchas cosas más que la gente puede desconocer sobre este trastorno. Es importante que nos informemos sobre los síntomas, qué involucran, cómo afectan a la persona que los padece y a sus allegados, qué tratamientos hay, etc. Sepamos también que las investigaciones para ofrecerles mejor ayuda y tratamiento a estos pacientes, continúan.

Fuente: Psychcentral

  • Ciencia

Problemas de infertilidad y la necesidad de programas psicológicos

  • 22/09/2015
  • David Aparicio

Alberto Soler para el diario El País:

(..) los problemas de fertilidad son cada vez más frecuentes, llegando a afectar a una de cada seis parejas. El retraso en la edad reproductiva parece desempeñar un papel muy importante. Actualmente en nuestra sociedad hay un desfase entre la “edad reproductiva biológica” y la “edad reproductiva social”, hasta el punto que esta última comienza ya cuando la biológica está en claro declive (por encima de los 35 años en el caso de la mujer).

“Relájate y verás como llega”, “mi vecina estuvo dos años de tratamientos, fue dejarlos y quedarse ella sola”. Estos mensajes se suelen dirigir a la mujer y, aunque bienintencionados, se convierten en un lastre, ya que la responsabilizan del fracaso en conseguir el embarazo, lo que contribuye al estrés y culpa que forman parte casi indisoluble del proceso. El mensaje que implícitamente se está transmitiendo es bastante perverso: “Tu deseo de tener hijos no te deja tener hijos”. La decisión de formar una familia constituye un tema demasiado importante como para “no obsesionarse”. Los esfuerzos –infructuosos– por “no obsesionarse” pueden generar aún más ansiedad y culpa, al sentir que no se es capaz de erradicar aquello que está dificultando el proceso. Entender como algo natural la preocupación, la tristeza y la ansiedad de este proceso suele tener un efecto mucho más beneficioso y “desculpabilizador”.

La infertilidad es un problema de pareja, no de la mujer. Es importante y necesario que sean los dos miembros de la pareja quienes acudan a todas las visitas médicas, pruebas, entrevistas, sesiones de apoyo psicológico… Ahora más que nunca hay que trabajar en equipo.

Soler expone de forma directa y clara los problemas que afrontan las parejas a la hora de lograr el tan deseado embarazo y también señala la incipiente necesidad de contar con la intervención psicológica para ayudar a las parejas.

Lee el artículo completo aquí. 

Otras voces

💌 Sitios afines: amistades, colegas, referentes y compañeros de camino que leemos con gusto.

  • T The Classical Mind andrewbharker.substack.com Ensayos de la vida intelectual
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  • A Aeon aeon.co Filosofía en formato ensayo para publico general
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Introducción a la estadística práctica para investigación psicológica (50%OFF)

  • 22/09/2015
  • Equipo de Redacción

Docente:

Lucas Cuenya:
:: Licenciado en Psicología – Universidad de Buenos Aires
:: Doctor en Psicología – Universidad Nacional de Córdoba
:: Investigadora Asistente – Instituto de Investigaciones Médicas (CONICET)
:: Docente de Estadísica II – Facultad de Psicología, Universidad de Buenos Aires

Curso dirigido a pasantes, becarios, jóvenes investigadores en psicología y carreras afines.

 Duración: 2 meses (4 clases)

Contenidos:

1 Manejo general del programa estadístico SPSS

■ Comandos generales para el manejo de bases de datos: segmentar base y seleccionar casos.
■ Comandos para transformar datos: calcular y recodificar variables.
■ Obtención de tablas de distribución de frecuencia y de contingencia.
■ Cálculo de medidas de posición, de tendencia central y de variabilidad.

2 Técnicas para contraste de hipótesis

■ Contraste de hipótesis en muestras independientes.
■ Aplicación práctica de prueba T de Student.

■ Contraste de hipótesis en muestras apareadas.
■ Aplicación práctica de prueba T de Student.

3 Pruebas para comparación de grupos

■ Determinación de la normalidad de una muestra.
■ Aplicación práctica de pruebas: Shapiro-Wilk y Kolmogorov Smirnov.

■ Comparación de muestras con pruebas paramétricas.
■ Aplicación práctica de ANOVA de un factor.

■ Comparación de muestras con pruebas no paramétricas.
■ Aplicación práctica de U de Mann-Whitney y H de Kruskall- Wallis.

4 Pruebas para evaluación de asociaciones entre variables

■ Evaluación de asociaciones entre variables con pruebas paramétricas.
■ Aplicación práctica de correlación lineal de Pearson y regresión lineal simple.
■ Evaluación de asociaciones entre variables con pruebas no paramétricas.
■ Aplicación práctica de Rho de Spearman y Chi cuadrado.

+ Videoconferencia-taller
Al final del curso tendrá lugar un encuentro con el profesor a través de videoconferencia (en vivo) para compartir inquietudes y poner en práctica lo aprendido.

Tienes hasta el 28 de Septiembre para inscribirte.

Inscríbete aquí.

  • Clínica

6 frases que delatan a los pseudo-psicólogos y falsos terapeutas

  • 21/09/2015
  • César Andrés Monroy Fonseca

El entorno de sobreinformación que constituye el internet hace que proliferen y se multipliquen ideas, teorías y propuestas de dudosa efectividad. Más aún, los charlatanes, falsos psicólogos y personajes con delirios de redención espiritual han encontrado la vía para difundir su concepción de salud mental, poniendo en serio peligro la salud de las personas. ¿Cómo reconocer a un charlatán cuando se le tiene enfrente? Recorriendo la inmensa cantidad de páginas web dedicadas a supuestas teorías revolucionarias, hemos detectado las 6 frases más comunes utilizadas por éstas:

 1.  “Yo no trato enfermedades, trato el bienestar de las personas”

Se ha difundido la creencia popular de que las enfermedades son provocadas por la ciencia médica, y peor aún, que el objetivo de la medicina es mantener a la gente enferma. Episodios históricos como la peste bubónica en Europa o la epidemia de viruela que casi acabó con los aztecas a la llegada de los españoles son convenientemente olvidados por los promotores de esta idea. Algunos charlatanes un poco más letrados citan dos o tres referencias de Focault para alegar que la medicina mata, y que ellos, como no son médicos, no matan. Este argumento es tal válido como asegurar que el tabaco no mata, porque es natural.

 2. “Para curar la enfermedad, se debe sanar al cuerpo y al alma”

La dualidad cuerpo-alma pertenece al campo de la filosofía. Para las ciencias de la salud, está más que claro que las funciones biológicas son el soporte de las funciones mentales, y que éstas son dependientes de las primeras. Del mismo modo, sabemos que las funciones mentales pueden desencadenar procesos biológicos en un sistema de doble retroalimentación. Este sistema involucra una comunicación químico-eléctrica entre las entidades neurológica, inmunológica y endocrina a través de ejes químicos y redes de recepción-acción. Esta interacción no permite análisis del tipo causa-efecto, sino más bien de ciclación. Es decir, un evento psicológico desencadena un evento biológico, pero ese evento psicológico pudo darse gracias a que lo permitió un evento biológico anterior. Como este sistema es demasiado complejo para los charlatanes, es más fácil recurrir al alma y demás entidades a las cuales se les pueden atribuir toda clase de facultades sin mayor explicación más que “energías”.

 3. “Usted sanará si es su momento para sanar, no puedo contravenir a leyes universales”

La noción de leyes universales, reglas eternas, axiomas naturales, información cósmica y demás conceptos inconexos se han vuelto particularmente populares, y se han difundido de forma irresponsable en televisión y cine tratándolas como verdaderas, incuestionables y absolutas. El nivel de aceptación que han provocado llegan a niveles de fanatismo, especialmente porque basta revisar un poco estas ideas para darnos cuenta que poseen el mismo fundamento que cualquier otro esoterismo. Ligado a estas ideas, se ha optado por utilizar la noción de sanación, la cual suele definirse de forma similar al nirvana. ¿Qué ocurre cuando fundamentamos un proceso terapéutico a una acción esotérica? Nada. De ahí a que se le dé al tiempo el poder último de decisión de estado de salud del paciente. Estos charlatanes son como el Rey de El Principito, quien alegaba que todo el universo le obedecía. Cuando El Principito le pide al Rey una prueba de tan magnífico poder, el Rey le pide al sol “¡Sol, ponte!”. Como el sol no se ponía, El Principito cuestionó al Rey, “¿Por qué no te obedece el sol?” a lo que el Rey le responde, “me obedecerá cuando sea el momento”.

4. “Yo no uso expedientes ni estudios, porque trato el presente vital, no el pasado”

Muchos movimientos de pseudopsicología, o incursiones falaces de psicologías no clínicas en el campo de la salud se caracterizan por una desestimación absoluta de los métodos de recolección y seguimiento de información clínica, con el pretexto de que a un paciente, lo que le importa es su bienestar actual y no sus problemas del pasado. Por lo tanto, las historias clínicas, las  notas de evolución, y los antecedentes heredo-familiares son obviados, esperando a que esto tenga alguna clase de efecto terapéutico, ya que “si algo no se recuerda es como si no hubiera existido”. Para un charlatán, dedicarle tiempo al ejercicio de la recolección, análisis y descripción de información clínica es una pérdida de tiempo, y un acto que contraviene a las leyes de asistencia sanitaria en casi todos los países.

5. “Después de la sesión, no trate de pensar en lo que pasó, el tratamiento hará su trabajo en el momento indicado”, o “Para que esto funcione, tiene que dejar de pensar y comenzar a sentir”

El pensamiento crítico es el gran enemigo de los charlatanes, por lo que éstos suelen manipular a sus pacientes induciéndoles la idea de que pensar es malo, o simplemente nocivo para el tratamiento. De esta forma nos hemos encontrado con pseudoterapias que aseguran que su proceso de acción es tan profundo y personal que si la persona trata de comprender o explicar lo que pasó, el efecto simplemente se pierde. Esto se parece mucho al mito del hombre que siempre sabía que número de lotería sería el ganador, solo que si se lo comentaba a alguien o hacía uso de ese conocimiento, en ese momento el número ganador cambiaba por otro. Todos los pacientes tienen derecho a la segunda opinión, al consentimiento informado y a realizar cuantas preguntas sean necesarias para comprender el tratamiento en el que se les pretende involucrar.

 6. “Si no funcionó es porque no siguió el tratamiento adecuadamente”

Finalmente, nos topamos con que los tratamientos promovidos por los charlatanes tienen una garantía del 100% de efectividad, sólo por un pequeñísimo detalle: dependen de que se sigan al pie de la letra todos y cada uno de los pasos con precisión quirúrgica, de lo contrario el tratamiento falla.  Esto es totalmente opuesto a la sencillez y claridad con la que explican las causas de un padecimiento. Por el contrario, muchos tratamientos pseudo-psicológicos recurren a explicaciones de su funcionamiento tan complicadas que ni sus mismos promotores saben exponerlas con claridad. Así como en el Medioevo los fenómenos de la electricidad estática eran tan espectaculares que los alquimistas los utilizaban para asombrar a las masas, hoy nos topamos con falsos terapeutas que recurren a ramas de las ciencias como la mecánica cuántica, la teoría de cuerdas, los alelos genómicos, e incluso los priones para “fundamentar científicamente” sus tratamientos, y la razón de su “complejidad”.

Si usted es un paciente y escucha de un auto-proclamado profesional una de estas frases, o paráfrasis de las mismas, es prácticamente seguro que se trata de un charlatán. Si usted es un psicólogo y está buscando nuevos horizontes de especialización, ponga atención en las frases con las que se promueve la terapia de su interés para evitar caer en incursiones falaces de teorías psicológicas en el entorno clínico.

Artículo previamente publicado en Actualidad Clínica y cedido para su publicación en Psyciencia por su autor. 

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  • Acerca del ejercicio ilegal de la psicología
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  • Ciencia

Tres cursos de redacción gratuitos online que no te debes perder

  • 18/09/2015
  • David Aparicio

Escribir un texto de manera sencilla, clara, con estructura y coherencia es una habilidad muy deseada. Muchos dicen saber expresar sus ideas verbalmente, pero que la cosa se les complica cuando tiene que volcar las ideas sobre el papel. Ahí es donde la página en blanco nos intimida y demoramos horas pensando cómo expresarnos.

Por suerte en Internet hay instituciones universitarias de calidad que están dispuestas a ayudarnos totalmente gratis durante el mes de septiembre.

Cursos

Piénsalo mejor: Cómo argumentar y pensar

Curso dictado por la prestigiosa Universidad de Duke. En el curso aprenderás las reglas de pensamiento y cómo evitar algunos errores de pensamiento cuando razonamos. Podrás identificar, analizar y evaluar los argumentos que se te presenten. Inscríbete aquí, tienes hasta el 28 de septiembre.

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El curso está organizado por la Universidad Nacional Autónoma de México y está dividido en cuatro temas, cada uno con sus bases teóricas, ejercicios y actividades de evaluación que te ayudarán a mejorar notablemente la redacción. Inscríbete aquí, tienes hasta el 28 de septiembre.

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El curso lo dicta la conocida Universidad de Navarra. En él aprenderás a utilizar las técnicas para alcanzar la máxima eficiencia en la escritura para internet, así como también el fundamento teórico necesario, como: hipertextualidad, interactividad y multimedialidad. Inscríbete aquí, la fecha límite es el 21 de septiembre.

  • Definiciones

Definición de la semana: Efecto de autorreferencia

  • 17/09/2015
  • Alejandra Alonso

Symon y Johnson (1997, citados en Myers 2006) explican que se nos da mejor recordar información que podemos relacionar a nosotros mismos. Por ejemplo, si se nos preguntara qué tan acertados son los adjetivos que describen a cierta persona, lo más probable es que los olvidemos; por otro lado, si se nos pide evaluar cómo se nos describe a nosotros mismos, tendemos a recordar bastante bien las palabras. Este fenómeno es denominado efecto de autorreferencia.

Varios estudios se han hecho sobre el tema:

Algunos han buscado ver el efecto de autorreferencia en acción. Por ejemplo, al darle a un grupo de sujetos 4 tareas para forzar varios tipos de codificación (de autorreferencia, estructural, semántica y fonética). El recuerdo incidental de las palabras dejó en claro que los adjetivos calificados en la tarea de autorreferencia se recordaron mucho mejor. Otro estudio encontró que el efecto se puede ver incluso aunque se utilice la imaginación en vez de palabras.

También se ha podido ver que si la corteza prefrontal medial presenta daños, el efecto de autorreferencia se anula. Según los autores del estudio, esto señala la importancia de dicha corteza para que se de el efecto de autorreferencia y sugiere que es importante para procesar información de autorreferencia y para la representación neuronal de uno mismo.

Por último, también se pudo observar que el efecto de autoreferencia es más limitado en adultos mayores. La cantidad de recursos cognitivos ejercía una influencia en lo relacionado a cuánto se beneficiaban los adultos mayores de la autorreferencia. La autorreferencia parece mejorar la memoria de los adultos mayores, pero los beneficios son limitados a pesar de la naturaleza relevante a nivel social y personal de la tarea.

Fuentes:

Brown, Polly; Keenan, Janice M.; Potts, George R. (1986) The self-reference effect with imagery encoding.
Gutchess, A., Kensinger, B. , Yoon C.& Schacter, D. (2007) Ageing and the self-reference effect in memory.
Myers, D. (2006), Psicología 7ma edición. Editorial Médica Panamericana:Madrid
Philippi C., Duff M., Denburg N., Tranel, D. & Rudrauf D. (2011), Medial PFC Damage Abolishes the Self-reference Effect. 
Rogers, T.; Kuiper, N.; Kirker, W. (1977) Self-reference and the encoding of personal information. 
Symons, C.; Johnson, B. (1997), The self-reference effect in memory: A meta-analysis. 
Imagen: kinfung man (Flickr)
  • Artículos de opinión (Op-ed)

«La torta» Una rica metáfora sobre el cambio

  • 17/09/2015
  • Gabriela Wabeke
sliced cake on plate

Querido lector, lo invito a pensar una situación determinada. No se preocupe, el ejemplo que voy a usar es bastante cotidiano y no le llevará mucho tiempo realizar este ejercicio. ¿Se anima? Aquí vamos: 

Usted tiene una receta para preparar una torta, y como es de costumbre en las personas que amamos los dulces y anhelamos comerlos, respetamos cada paso de dicha receta. De esta manera, usted va al supermercado, compra los ingredientes exactos (la harina, los huevos, el azúcar, ¡no nos olvidemos de la esencia de vainilla!, etc.) y regresa contento, dispuesto a preparar el bizcochuelo. 

Una vez en la cocina, mezcla todo como la receta le dice que debe hacerlo y hornea exactamente como se le explica, a la temperatura precisa, los minutos correctos.

Ahora lo invito a pensar lo siguiente, una vez que transcurrió el tiempo que se supone debe esperar para que su tan amada torta esté lista, usted la saca del horno, espera unos minutos para desmoldarla, la dispone y decora como más se le antoja, se prepara una buena taza de café, y cuando finalmente la saborea algo inesperado sucede, algo no está bien… ¡la torta no le gusta! 

No, no está fea, no es esa la razón, simplemente la torta no le gusta. No es la torta que usted tanto imaginó y quería. En ese momento, ¿qué haría?, ¿qué pensaría?, ¿qué sentiría? Quizás se aventure a imaginar que se cometió algún error en el proceso, podría suceder que algunos de los ingredientes no se encontraran en buen estado. Pero, ¿es eso tan probable? En ese momento, ¿se sentiría desilusionado? ¿De qué? ¿De la torta o de la receta? Porque al fin y al cabo ESA torta es resultado de ESA receta. 

¿Y si la culpa la tiene el horno? ¿O como pensamos, los ingredientes que compró? Pero, lo cierto es que ese es el horno que usted tiene y esos son los ingredientes que puede conseguir. ¿Cambiaría el horno o viajaría más lejos para conseguir otros ingredientes porque UNA receta lo dice? 

Creo, mi estimado lector, que toda esta marejada de preguntas podría concluir con la siguiente: ¿seguiría usted repitiendo indefinidamente el proceso hasta que la torta salga como «se supone»? Después de probar una y otra vez y comprobar que la receta no le da la torta que usted quiere, ¿seguiría echándole la culpa a los ingredientes, al horno, a sus habilidades como cocinero, etc.? Podría darse una segunda oportunidad y volver a preparar la torta otro día, pero si ya se tomó el trabajo de hacerlo bien la primera vez, ¿tendría un sabor diferente la segunda torta?

¿Qué tal si se anima a probar… con otra receta?

Usted y yo sabemos que no estamos hablando de tortas y dulces. Este ejercicio es una forma amable de acercarse a una problemática muy común: en la vida cotidiana las personas solemos manejarnos con la lógica de que ciertas recetas son la garantía para alcanzar eso que tanto buscamos. Ya sea porque heredamos una receta familiar o porque la sociedad las impone como las únicas recetas a seguir, lo que importa es que existen personas que se encuentran atrapadas comiendo una torta que tanto no les gusta (no lo olvide, una persona con indigestión no suele ser una persona feliz).

Así que quisiera finalizar el ejercicio con la invitación a que antes de desilusionarse de la realidad, usted pueda animarse a desilusionarse -un poco- de sus expectativas. 

¡Buen provecho!

  • Análisis

Psicología de las elecciones: ¿Realmente elegimos a nuestros candidatos?

  • 17/09/2015
  • María Eugenia Parla

«El conocimiento es poder. La información es libertadora. La educación es la premisa del progreso, en toda sociedad, en toda familia».Kofi Annan (nobel de la paz 2001)

Se invierte una cantidad inmensurable de dinero en campañas políticas y en marketing estratégico para tratar de influir en la decisión de la gente, para persuadir, para manipular los pensamientos y emociones que nos genera tal o cual candidato y así la intención de voto.

El (ambicioso) objetivo de este artículo es intentar generar conciencia y neutralizar algunas técnicas de influencia y sus efectos. Las neurociencias y la psicología experimental nos brindan herramientas para explicar algunos factores que influyen en la toma de decisiones.

Nuestro cerebro es una máquina de ahorrar energía. Cuando tenemos que tomar una decisión, y no contamos con los datos suficientes para hacerlo, se genera una tensión que hace que recurramos a “atajos”, sistemas cognitivos basados más en probabilidades e intuiciones que en la lógica y  el uso de datos concretos. Estos atajos, aunque en ocasiones nos sirven para salir del paso, muchas veces facilitan diferentes vías de influencia que eliminan la tensión que supone la toma de decisión sin información certera y  a la vez, satisface necesidades afectivas.

Vías de influencia

Los seres humanos nos criamos y vivimos relacionándonos de manera constante con los demás, y aprendemos desde muy pequeños a seguir normas sociales de conducta. Estas normas se internalizan, se vuelven implícitas y nos ayudan a vivir en armonía con los otros, pero pueden también ser manipuladas para influir en nuestra conducta.

Reciprocidad

La norma social implícita de reciprocidad hace que cuando tenemos la impresión de que nos están concediendo algo tendamos a querer retribuirlo de alguna manera.

Cuando nos hacen un regalo, una atención, o simplemente una concesión que no tiene porque ser material (por ejemplo un halago), por pequeño que haya sido, se genera una sensación de deuda y esto aumenta la probabilidad de que accedamos a alguna petición.

Simpatía

Tendemos a acceder a más peticiones de una persona que nos cae simpática y también a atribuirle otras características que no tiene porque tener.

Hay diferentes formas de generar simpatía; por presencia, similitud, asociación, etc.

Si una persona percibe algo que le gusta de otra, por ejemplo su aspecto físico, se genera una expectativa y lo que perciba luego de esta persona va a estar teñida de esta primera impresión aunque las dos características no tengan ninguna relación directa (por ejemplo, liderazgo). Esto fue estudiado por la psicología experimental como “Efecto halo (1)”.

El atractivo físico es el que más evoca el efecto halo pero no el único.

En marketing, las características positivas de un producto se pueden extender a otros, elevando así la marca.  

Las cualidades de una persona y lo que evoca también se puede trasladar a productos o personas por asociación. Por eso es importante que el candidato se rodee de gente con características que la población target (es decir, los votantes) consideren positivas, puede ser por ejemplo una pareja atractiva, un deportista reconocido, una autoridad moral, religiosa, etc.

Semejanza

Hay una tendencia a inclinarnos por personas que guardan una semejanza con nosotros o con lo que aspiramos a ser.

Las personas con las cuales nos podemos identificar nos caen más simpáticas. Esta identificación se puede dar por compartir el mismo sexo, religión, grupo étnico, estrato social, costumbres, forma de hablar, etc. A veces no son rasgos muy notorios sino detalles.

Como es de imaginarse, en una campaña política se intenta asemejar lo que es el candidato a los votantes. Se adoptan modismos, costumbres y, como la población target es heterogénea, se adapta el discurso de acuerdo al grupo al que vaya dirigido para captar más votantes aprovechando así esta poderosa fuente de influencia.

Familiaridad

Empapelar la ciudad con la cara y el nombre de un candidato cumple una función fundamental, la de fijar el nombre del producto a vender en la población y hacer que les sea más familiar. Muchos estudios descubrieron que tendemos a elegir lo que conocemos, aquello cuyo nombre resuena con más frecuencia, y que esto muchas veces es independientemente de la calidad del contenido (2).

En este sentido, no solo los carteles, sino también los spots publicitarios, la exposición de los políticos a los medios, en actos, etc., cumplen esa  función.

Autoridad

En situaciones confusas, donde se debe tomar una decisión importante sin elementos que la avalen, los seres humanos nos inclinamos a obedecer a las figuras de autoridad (3).

Esta autoridad puede estar dada por el conocimiento, por ejemplo un científico reconocido: pero este científico puede ser muy bueno en su campo y no saber absolutamente nada de economía, política, etc. De todas formas su opinión, aunque no tenga nada que ver con su campo de la ciencia, suele respetarse más, pudiendo influir en las decisiones de la gente.

Pensemos en famosos, empresarios, deportistas, periodistas. Ya vimos que se puede producir un desplazamiento de características de una determinada persona u organización de renombre a un candidato si estas lo apoyan, pero aquí también influye una obediencia a figuras de autoridad y la influencia de su opinión en la conducta de la gente. A mayor respeto mayor obediencia.

Conformidad social

Ante situaciones ambiguas, en donde no sabemos cómo actuar, además de considerar a la autoridad también somos propensos a observar el comportamiento de la gente que nos rodea y actuar en consecuencia, es decir, copiamos su conducta. Por otro lado, seguir la tendencia también responde a una necesidad básica de validación social.

Las estadísticas relacionadas con la intención de voto no responden solo a una necesidad ansiosa de los candidatos para ver si les va a ir bien o mal, estas estadísticas se hacen públicas (y se manipulan) porque muchos experimentos demostraron que no solo somos capaces de adaptar nuestro juicio a la opinión de la mayoría sino que también a veces nuestra percepción de las cosas. Esto responde al principio de conformidad social; podemos adaptarnos fácilmente a la opinión de los otros si son mayoría.

La responsabilidad compartida y el efecto del espectador

Es muy difícil accionar y preocuparse demasiado en tomar una decisión cuando se cree que se tiene poca o ninguna influencia en el resultado.

Tal vez esto sea porque la sensación de responsabilidad ciudadana se disuelve en 27 millones (aprox.) de personas. Si se siente que el propio voto tiene un impacto muy bajo en el resultado final, probablemente no se gaste demasiado tiempo o energía en tomar una decisión, lo que genera que bajemos la guardia y quedemos aún más expuestos a ser influenciados y tomar decisiones que nada tienen que ver con la lógica .

Esto fue investigado en psicología bajo el nombre de “efecto espectador”. Cuanto mayor es el número de personas implicadas en la toma de una decisión, menor va a ser la sensación de responsabilidad que se siente, porque ya no hay una relación lineal entre el accionar propio y la probabilidad de obtener un resultado negativo que lleve a un sentimiento de culpa (ahora la culpa es compartida), entonces se genera la ilusión de que alguien más se va a hacer cargo de la situación.

Sesgo confirmatorio

“La duda no es una condición placentera pero la certeza es absurda». (Voltaire)

Percibimos por medio de nuestros sentidos que son nuestro punto de contacto con la realidad, pero lo que percibimos no es la realidad, sino un recorte que hacemos de ella. Este recorte (abstracción selectiva) depende de muchas cosas, como nuestra cultura, estado de ánimo, conocimientos previos, contexto, genes y la interacción entre todos ellos en un momento determinado (como si fuera poco). En base a eso realizamos interpretaciones de lo percibido y lo incorporamos a nuestro sistema de creencias de acuerdo a nuestra información o conocimientos previos. Por esto decimos que la percepción es sesgada, no objetiva. El problema surge cuando creemos que lo que percibimos ES la realidad y se recurre sistemáticamente a estos recortes de manera rígida e inamovible sin resignificar ni realizar ningún cambio.

¿Uno lee los diarios, ve programas de TV o radio que tienden a expresar opiniones opuestas a las propias?

¿Uno escucha con la misma atención o grado de apertura a candidatos de partidos políticos contrarios a los de sus creencias? ¿Pone en duda con la misma intensidad lo que dice el candidato que le cae bien y el que no?

Los seres humanos tenemos una necesidad de continuidad y coherencia que muchas veces se sostiene por un grupo de creencias particulares, difíciles de desarraigar, y que son la base de nuestra identidad. Cualquier información que las ponga en duda va a generar tensión y una carga emocional muy grande.

Por varias décadas la psicología investigó un sesgo muy común, el sesgo de confirmación: Tendemos a favorecer la información que confirma nuestras teorías y creencias previas y a desestimar aquella que la refuta.  

Un primo hermano del sesgo de confirmación es el “sesgo de confirmación”, que es la tendencia a realizar un crítico escrutinio de la información cuando contradice nuestras principales creencias y aceptar sin criterio toda aquella que la confirma.

Conclusiones

Seguramente se haya encontrado leyendo este artículo y pensando “nada de esto me puede pasar a mi”, pero esto también es un sesgo. Estas son estrategias de influencia que se utilizan y que ningún experto en marketing político desconoce. Surgen de resultados de estudios y trabajos de investigación en psicología experimental de larga data. No olvidemos que las fuentes de influencia se potencian entre sí, y creer que nosotros estamos por encima de toda influencia es lo que más nos va a predisponer a caer, porque bajamos la guardia. Esto sucede todo el tiempo y a todos (no es en vano los millones que se invierten en publicidades). Recordemos que los sesgos aparecen cuando no contamos con toda la información y el 76% de los encuestados sentía que no tenía información suficiente/necesaria como para tomar una decisión.

Es cierto que, en política, nunca podemos llegar a contar con toda la información, uno no puede saber a priori si las intenciones o lo que creemos de tal o cual candidato se va a materializar o no en el tiempo, pero eso no nos excusa de exigir a nuestros candidatos propuestas completas y coherentes.  

Por último, dijimos que la facilitación de atajos ocurre cuando debemos tomar decisiones de manera rápida, por lo que comprometernos como ciudadanos a dedicar tiempo en informarnos se vuelve prioritario. Pensemos en quién vamos a votar y porqué: ¿Qué va a hacer? ¿De qué manera? Abrirle las puertas al debate y el cuestionamiento serio. Decidamos. Seamos libres.

Referencias:

  • (1) Thorndike, E.L. (1920). A constant error on psychological rating. Journal  of Applied Psychology, 9, 25-29.
  • Asch, S. (1952). Social Psychology. New Jersey: Prentice: hall. Traducción castellana en Eudeba. . Buenos Aires: Eudeba.
  • (2)   Abakoumkin,G.(2011). Forming choice preferences the easyway: Order and familiarity effectsin Elections1. Journal of Applied Social Psychology, 41, 2689–2707.        
  • Bornstein,R.F.(1989). Exposure and affect: Overview and meta-analysis of research,1968–1987.Psychological Bulletin, 2, 265–289.
  • (3)  Stanley, M. (1980). Obediencia a la autoridad. Un punto de vista experimental.
  • Zimbardo, P. (1997). Situaciones sociales: su poder de transformación.Revista de Psicología Social, 12(1), 99-112.
  • Análisis

Los dos momentos en la vida en que somos más vulnerables al trauma

  • 17/09/2015
  • Alejandra Alonso
group of children walking near body of water silhouette photography

De acuerdo con Tara Swart, neurocientífica y profesora titular en MIT, cerca de los dos años de vida y esos años turbulentos de la adolescencia son los momentos cuando el cableado cerebral es más maleable. Como resultado, las experiencias traumáticas que ocurren durante ese período de tiempo pueden alterar la actividad cerebral y, en última instancia, cambiar la expresión genética.

Cerca de los dos años

Durante los primeros dos años de vida, el cerebro se desarrolla a un ritmo rápido. Sin embargo, aproximadamente al segundo año, algo importante pasa: los bebés empiezan a hablar.

“Empezamos a entender el discurso primero, luego comenzamos a articular el discurso nosotros mismos y esa es una cosa realmente compleja que pasa en el cerebro,” dice Swart, quien conduce el estudio todavía en marcha sobre el cerebro y cómo nos convertimos en líderes. “Adicionalmente, los niños empiezan a caminar -así que desde un punto de vista físico, eso también es un gran logro para el cerebro.¨

Aprender y entender un otro idioma fuerza a tu cerebro a trabajar en formas nuevas, conectando neuronas y formando nuevos caminos. Este es un proceso mentalmente agotador, es por esto que aprender un nuevo idioma o instrumento musical suele hacerte sentir cansado.

Con tantos cambios importantes en el cerebro en tan corto período de tiempo los traumas físicos o emocionales pueden causar potenciales interrupciones al desarrollo neurológico. Incluso aunque tal vez no tendrás ningún recuerdo de la interrupción, cualquier tipo de evento traumático (abuso, negligencia, enfermedad o separación de seres queridos) puede llevar a déficits duraderos de tipo cognitivo y conductual más tarde en la vida, según advierte Swart.

Para apoyar su advertencia, ella señala algunas investigaciones (estudio 1, estudio 2, estudio 3) en huérfanos de Rumania, realizadas entre 1980 y 1990. Luego de que el régimen comunista colapsara en esa nación, un declive económico barrió a la región y dejó a 100.000 niños en abarrotadas instituciones gubernamentales caracterizadas por la dureza.

“Los niños estaban perfectamente bien alimentados, vestidos, lavados, pero por muchas razones – una de ellas que las personas no querían esparcir los gérmenes- nunca se los abrazaba o se jugaba con ellos,” explica Swart. “Había mucha evidencia de que estos niños crecieron con problemas de salud mental y dificultades para mantener trabajos y relaciones.”

Swart continúa diciendo que, cuando fue posible, se escaneó el cerebro de estos sujetos y se observó que tenían problemas en el sistema límbico (relacionado con el control de emociones básicas).

En resumen, tu habilidad para mantener habilidades sociales apropiadas y desarrollar empatía por otros depende en gran parte del afecto físico, contacto ocular y el juego de esos primeros años. Incluso algo tan simple como observar expresiones faciales y entender lo que significan está ligado a tu bienestar como infante.

La investigación encontró además, que el cerebro de los huérfanos romaníes tenía menor actividad observable y era físicamente más pequeños que el promedio. Como resultado, los científicos concluyeron que los niños adoptados en hogares amorosos a la edad de 2 años tienen mejores posibilidades de recuperarse del trauma emocional severo.

Los años de adolescencia

Cuando llegas a la adolescencia tu cerebro suele haber alcanzado su peso adulto. Aproximadamente en estos mismos tiempos, el cerebro empieza a eliminar conexiones frágiles y caminos neuronales no utilizados. El proceso es similar a cuando podás el jardín, ya que cortar ramitas y plantas secas permite que otras plantas puedan crecer.

Durante este período, el lóbulo frontal y especialmente la corteza prefrontal, experimenta mayor actividad y, por primera vez, el cerebro es capaz de comparar y analizar varios conceptos complejos a la vez. El adolescente requerirá en este momento habilidades de comunicación más avanzadas y maduración emocional. Toda esta actividad también es la razón por la cual ellos necesitan dormir bastante.

Aunque los científicos siguen intentando saber qué hacen exactamente las diferentes partes del cerebro, lo que podemos sacar de importante de este estudio es la relevancia de la estabilidad y la seguridad en el desarrollo humano. Una sola interrupción grande es capaz de tirar a la basura el intrincado trabajo de nuestro cerebro. Tal vez ni nos demos cuenta cómo estos eventos afectan nuestras vidas hasta mucho después. Pero es por esa misma razón que es tan importante hacer el esfuerzo para tratar de revelar los secretos del trabajo interno del cerebro.

Fuente: Quartz

  • Análisis

¿Los psicólogos lloran en terapia?

  • 16/09/2015
  • David Aparicio

En terapia los pacientes abren sus vidas, exponen sus alegrías, tristezas, miedos y preocupaciones más profundas. Para que esto suceda, el terapeuta debe proveer un ambiente auténtico, empático y de aceptación incondicional que posibilite una interacción espontánea, el diálogo y la comprensión capaces de movilizar profundos sentimientos que se manifiestan en las lágrimas de los pacientes. Un estudio estimó que el 21% de los pacientes llora en la consulta (Trezza 1988).  

¿Y qué sucede con los terapeutas?

Sorprendentemente es un tema que ha sido prácticamente ignorado y sólo hay un par de investigaciones disponibles que exploran superficialmente el llanto del terapeuta en la consulta.  

Una de ellas, y la más reciente por cierto, es la investigación de Amy Blume-Marcovici y su equipo, publicada en la revista Psychoterapy en el 2013, la cual encontró que el 75% de los terapeutas entrevistados dijo haber llorado alguna vez en terapia y de ellos, el 30% lo hizo durante la última semana.

Fueron 684 terapeutas los que participaron en la investigación. Todos tenían entre 22 y 85 años.  El 75% eran mujeres y su formación estuvo compuesta de la siguiente manera: 35% eran TCC, 23% eclécticos con énfasis psicodinámico y 19% eclécticos sin énfasis psicodinámico.

Para comprender estos datos, los investigadores hicieron análisis correlacionales y encontraron que los terapeutas de mayor edad, con más experiencia y de las corrientes psicodinámicas, eran los que más lloraban en terapia.

Algunos podrían pensar que las mujeres terapeutas lloraban más que los varones, pero este no fue el caso, a pesar del hecho de que ellas reportaron llorar más en su vida personal que los hombres.

También investigaron si habían diferencias entre el llanto del terapeuta en su vida personal y en la clínica. Los terapeutas de mayor edad lloraron menos en su vida privada en comparación con los terapeutas más jóvenes, pero lloraron más con sus pacientes.

Los terapeutas también dijeron que el llanto por sus problemas personales estaba más relacionado con las emociones de tristeza, pero en la terapia, también lloraban cuando se sentían conmovidos (63%), cuando había una conexión cálida (33%), cuando sentían gratitud (15%) y alegría (12%).

Esto sugiere que las lágrimas de los terapeutas en el consultorio son de diferente naturaleza a las lágrimas que derraman en su vida diaria.

Personalidad

Los factores de personalidad de los terapeutas (como agradabilidad, apertura y extraversión) se relacionaron positivamente, es decir, los terapeutas más agradables y extrovertidos también mostraron una tendencia más marcada a llorar en la terapia. Si bien esos factores se asociaron solo levemente con la frecuencia del llanto, los investigadores creen que la debilidad de esta correlación se debe a las limitaciones de evaluación del estudio.

Empatía

La empatía es otro factor que podría afectar la propensión y frecuencia del llanto de los terapeutas en la terapia. La investigación encontró una conexión entre la empatía y la tendencia a llorar en la terapia, sin embargo, no fue así con la frecuencia. En cambio la empatía sí se relacionó con la tendencia al llanto de los terapeutas en su vida diaria.

Orientación teórica

Esta es la parte más llamativa del estudio. Los análisis encontraron que  la tendencia de los TCC a llorar dentro del consultorio fue significativamente baja. Por otro lado los terapeutas psicodinámicos (agrupados: psicodinámicos, eclécticos/integrativos con énfasis dinámico y psicoanalítico) fueron los que mostraron una tendencia más alta a llorar. Y al comparar por separado la frecuencia del llanto, se encontró que los terapeutas psicoanalistas eran los que más frecuentemente lloraban dentro del consultorio, y los TCC los que menos lloraban. 

¿Cómo perciben los pacientes el llanto del terapeuta?

La investigación no exploró la personalidad de los pacientes. Pero si preparó un apartado en la investigación que preguntaba si el terapeuta pensaba que haber llorado en la sesión había cambiado la relación con el paciente.  El 53.5 % de ellos dijo que su llanto era intrascendente o que había mejorado su relación con sus pacientes (45.7%), y menos del 1% dijo que creía que había afectado negativamente la relación terapéutica.

Con la ayuda de la literatura clínica los autores especulan que el llanto de los terapeutas pudo haber tenido un efecto positivo si ya la relación terapéutica era auténtica y fuerte, pero también podría debilitarla si la misma era débil o negativa.

Resumiendo

Cómo pudimos aprender, la investigación en cuestión nos ofrece un pantallazo sobre el llanto del terapeuta dentro de la sesión y sus datos indican que el acto de llorar en terapia no se explicó ni por la personalidad ni las características demográficas de los terapeutas, sino por los aspectos únicos de la terapia en sí y la identificación del terapeuta en el contexto clínico, como por ejemplo la orientación teórica, la experiencia clínica y el tono afectivo de la sesión.  Pero estos datos no son definitivos. Los mismos autores reconocen las limitaciones de su estudio y recomiendan que los futuros estudios analicen con mayor detalle la personalidad del terapeuta, empatía, intensidad y duración del llanto.

Al final de cuentas, esto no quiere decir que los terapeutas tengan que llorar en la terapia para ayudar a los pacientes. No hay que olvidar que el paciente es el que viene por ayuda y el terapeuta no debe usar la sesión para reconfortar sus emociones, pero entendemos que hay ocasiones en que las emociones son muy fuertes y un llanto empático podría afianzar la relación.

Bonus: Investigación completa de Blume-Marcovici: Do Therapists Cry in Therapy? The Role of Experience and Other Factors in Therapists’ Tears

Fuente: BPS

  • Análisis

Tocofobia: Miedo a la gestación y al parto

  • 15/09/2015
  • Coia Borrás

Es habitual que muchas mujeres presenten cierta preocupación o temor a afrontar el parto. A pesar de que en la actualidad la mortalidad de la madre en el parto ha disminuido mucho en los países occidentales, no se correlaciona con menos miedos de las futuras madres. Todo lo contrario, pues según las estadísticas cada vez hay más mujeres que tiene miedo al parto. Parece que la medicina actual ha permitido disminuir la mortalidad, pero provoca otros miedos como: temor a los hospitales, a la atención del personal médico, a la utilización de instrumentos, etc.

Estos temores y preocupaciones pueden superarse con una adecuada información y formación. Pero cuando son muy intensos, desproporcionados e irracionales, llegando incluso a querer evitar el embarazo, entonces estamos hablando de una fobia al parto.

¿Qué es la tocofobia?

La tocofobia es un miedo patológico persistente, irracional y desproporcionado a quedar embarazada o bien al parto. Lo padecen entre 2-3% de las mujeres, y es común que lo padezcan mujeres con alteraciones psicológicas previas.

Dependiendo del origen de la fobia, podemos dividirlas en primarias o secundarias:

Tocofobia primaria

Ocurre a las mujeres que nunca han tenido hijos, que a pesar de que quieren ser madres, temen sufrir en el parto, a los cambios del embarazo, a la responsabilidad de ser madre o que el hijo tenga alguna enfermedad o problemas. Esto las frena para quedar embarazadas (Hofberg, Ward, 2003).

Tocofobia secundaria

Suele presentarse en mujeres que ya han tenido una experiencia traumática anterior, ya sea un embarazo o un parto, y sienten miedo a volver a pasar por la misma situación(Hofberg, Ward, 2003).

Causas de la tocofobia

En la tocofobia primaria:

  • Puede iniciar en la adolescencia con los vídeos escolares que presentan escenas del parto, cuando sobre todo son observados por los chicos, pues parece que les hace sentir vulnerables.
  • Haber padecido abusos sexuales puede ser también un factor desencadenante de esta fobia. Está relacionada con la pérdida de control y es aconsejable ayuda profesional.
  • Historias de otras mujeres, sobre todo cuando proceden de la propia madre, crean un miedo profundo en sus hijas, con lo cual tienden de modo inconsciente a repetir el patrón materno.
  • Otras fobias, como la fobia a los hospitales, a los médicos, a la sangre y agujas, facilitan también la aparición de la tocofobia.

En la secundaria:

  • Haber tenido una anterior experiencia de parto aterradora, la más habitual, donde la mujer ha temido por su vida o la de su bebé.

¿Cuáles son sus consecuencias?

Las mujeres que padecen tocofobia, si no desean ser madres, pueden seguir con sus vidas sin que este miedo les suponga un problema. Cuando la mujer sí desea ser madre, esta fobia puede causar importantes consecuencias en su vida, entre ellas:

  1. Renunciar a tener hijos, aun queriéndoles, pero la mujer se encuentra atrapada en una maraña de sentimientos contradictorios. Por un lado quiere ser madre, pero por otro, los sentimientos de temor y culpa la paralizan. Si no se trabajan a nivel terapéutico estos sentimientos, posiblemente todos los intentos de lograr un embarazo serán autosaboteados por no sentirse preparada.
  2. Renunciar a ser madre biológica y buscar otras alternativas como la adopción.

III. Deterioro de la autoestima, debido a los sentimientos encontrados que hemos comentado en los puntos anteriores, y que pueden desembocar en una depresión.

  1. Afectar a la relación de pareja:
  • Cuando las relaciones sexuales no se ven afectadas, la mujer suele obsesionarse con las medidas contraceptivas, incluso puede utilizar varias a la vez por seguridad.
  • Puede llegar incluso a evitar las relaciones sexuales por miedo al embarazo. Ello puede causar problemas serios en la pareja.
  • Generar un conflicto cuando la pareja desea tener un hijo y no pueden llevarlo a término por el temor.

Todo ello puede causar importantes problemas de relación de pareja, incluso provocar su ruptura.

Finalmente, según mi experiencia, cuando en la mujer parece que el deseo de ser madre es más fuerte que el temor, puede quedar embarazada, pero se suelen observar algunas de las siguientes situaciones:

  • Piden una cesárea programada, para no tener un parto vaginal.
  • En algunos casos incluso, piden la interrupción del embarazo.
  • Pueden tener problemas físicos y psicológicos durante el embarazo.
  • Más probabilidad de depresión post parto.
  • Pedir su esterilización después del parto, para no tener que pasar nuevamente por esta experiencia.

Tratamiento de la tocofobia

A menudo el miedo al parto no se toma en serio, pues se considera algo normal y que si quieren ser madres tendrán que afrontar. Tanto en estos casos como cuando el miedo es tan intenso que se convierte en una fobia, sería muy conveniente que las mujeres pudieran contar con el apoyo adecuado para poder dar a luz a sus hijos de forma satisfactoria y pudieran vivir esta experiencia confiadas y seguras, disfrutándo incluso y evitar así quedar traumatizadas por ella.Hay soluciones para ayudar a las mujeres que padecen tocofobia y desean ser madres o cuando esta fobia les causa problemas en su vida diaria. En estos casos si no se busca tratamiento, puede ocasionar un considerable malestar en la vida de la mujer y su pareja.

La psicoterapia es una forma de tratar este trastorno, donde el psicólogo o profesional de la salud mental va ayudar a la mujer a reconocer estos miedos proporcionando información, buscando la base de los miedos y poder tratarlos para así liberar los sentimientos y emociones encontradas. Eso facilitará que la mujer pueda superar la fobia y tomar decisiones respecto a su embarazo y parto de forma libre, sin las limitaciones atenazantes del miedo. Por supuesto mejorará la autoestima de la mujer y sus relaciones de pareja.

También en algunos casos será conveniente el uso de medicación junto con la psicoterapia,  ya sea ansiolítica o antidepresiva, para solucionar el problema.

Es importante que las mujeres que creen que están sufriendo tocofobia busquen ayuda.  Si tienes dudas pueden consultar a tu ginecólogo, matrona o psicólogo. Por último, es importante destacar que cuando la mujer cuenta con el apoyo de su pareja y familiares, se consiguen resultados más fácilmente.

Artículo previamente publicado en Bienestar Emocional y cedido a Psyciencia por la autora.

  • Ciencia

El Efecto Gigoló: ¿Es verdad que por interés baila el mono?

  • 15/09/2015
  • Sergio Lotauro

Hace unos días, gracias a la cobertura que periódicos y noticieros de televisión le dieron al caso, saltó a la fama un caballero de dudosa moral cuyo principal mérito, que lo llevó a ganar cierta triste notoriedad seguramente pasajera y el repudio más o menos generalizado de la población, fue estafar a más de cien mujeres de la alta sociedad argentina, apelando a promesas románticas y variadas ostentaciones que no se correspondían en absoluto con su realidad económica.

Concretamente, lo que este señor hizo, fue fingir que pertenecía al estrato superior de la escala social, para obtener los favores de mujeres incautas que se dejaban llevar por la fabulación que les vendía con absoluta convicción y desparpajo. Según las propias declaraciones que el “gigoló argentino” hizo en diferentes programas de televisión, confesó que para perpetrar sus fechorías, utilizaba apellidos falsos que aparentaban ser del alta alcurnia, vestía ropa de marca, les enviaba mensajes a sus víctimas desde teléfonos celulares caros, y se encargaba de que todo el mundo supiera que era un polista consumado.

Lo notable del asunto es que este sujeto no es a simple vista especialmente agraciado. Es sencillo embaucar mujeres si se tiene el rostro de George Clooney, pero dado que este no es el caso, el embrollo tiene un barníz de incredulidad y desconcierto generalizado.

Curiosa y coincidentemente, hace poco más de un año, algunas observaciones que hice en este sentido dentro del marco de la vida cotidiana, me llevaron a preguntarme si sería posible que un contexto de alto valor social, pudiera hacer que un hombre cualquiera, sin ser especialmente bello ni especialmente feo, fuera percibido como más hermoso desde un punto de vista meramente estético a los ojos de una mujer promedio.

Hay muchas investigaciones que han demostrado que un vino tinto de bajo costo es juzgado como de calidad exquisita y fastuosa cosecha, incluso por catadores expertos, cuando es servido en una fina copa de cristal, en comparación a cuando se lo sirve en un vaso común. Sentía curiosidad por saber si, en forma análoga, podía un hombre ser juzgado por las mujeres como más bello si se lo mostraba vestido de acuerdo a ciertos indicadores culturalmente aceptados de estatus social.

No habían diferencias significativas en el nivel de atractivo físico que las mujeres de ambos grupos le atribuían al hombre

Simplificando aún más el problema: El estatus social de un hombre ¿tiñe la percepción de agradabilidad de las mujeres? ¿O ambas variables no están relacionadas, y el hombre les parecerá igual de lindo o feo con independencia de a qué estrato social crean que pertenece?

Me propuse averiguarlo. Para ello, diseñe un experimento científico y lo llevé adelante junto a un grupo de colaboradores.

La biología y la psicología evolutiva han explicado muy bien en qué se fijan hombres y mujeres a la hora de elegir pareja.  

Esencialmente, los hombres buscan una buena capacidad reproductiva que se traduce en indicadores como la juventud y cierta proporción entre la cintura y la cadera de la mujer. Para ellas, en cambio, tiene mucho peso la autosuficiencia, y la capacidad de protección que exhiba el hombre en relación a la familia. Los signos más fiables de esto último lo constituyen cierta experiencia de vida y soltura económica.

A su vez, estos dos factores se ponen de relieve en las exhibiciones materiales que el hombre puede hacer, ya sea que ostente un auto de alta gama, ropa de marca, o una ocupación asociada a un respetable ingreso económico mensual.

Después de deliberar un poco sobre el tema, llegué a la conclusión de que la profesión de médico concentraba los requisitos de estatus social que necesitaba para mi experimento.

Lo que hice fue lo siguiente. Tomé una muestra de 120 mujeres de edades comprendidas entre los 20 y los 65 años, y las dividí azarosamente en dos grupos de 60.

A las participantes del primer grupo les mostré en forma individual una foto tamaño carta y a color de un caballero posando en primer plano de la cintura hacia arriba. El sujeto, de alrededor de 35 años, lucía una camisa blanca y mostraba una expresión neutra estampada en su rostro. A esta condición del experimento la denominé “neutra” o “sin estatus”.

A las participantes del segundo grupo les mostré, de igual forma, una foto del mismo caballero, en condiciones contextuales y escenográficas idénticas a las de la imagen anterior, pero con una diferencia: La camisa blanca había sido reemplazada por un guardapolvo blanco de médico. También llevaba un estetoscopio colgando del cuello y una credencial prendida a su indumentaria que indicaba su profesión. A esta condición del experimento la denominé “estatus social”.

Antes de que se alcen voces críticas en mi contra he de aclarar que factores como la edad de las mujeres de ambos grupos, así como su nivel educativo, fueron debidamente bloqueados merced a las características del diseño experimental escogido. Soy consciente de que algunas variables como las mencionadas pueden influir sobre las elecciones personales en materia de gustos masculinos, de ahí que decidiera neutralizarlas convenientemente.

Una vez que las mujeres tenían en sus manos la foto que les correspondía, y habiéndola observado detenidamente, les formulaba las siguientes tres preguntas en forma cosecutiva:

  1. ¿Cuán atractivo le parece este hombre? Es decir, ¿cuánto le gusta desde un punto de vista físico o estético?

(Puntuar de acuerdo a escala de “1” a “10”, donde “1” equivale a la menor calificación posible y “10” a la máxima calificación posible).

  1. Si no existieran impedimentos morales, religiosos, de fidelidad a una pareja estable actual, o diferencia de edad… ¿Estaría dispuesta a tener una cita con él? (tomar un café, salir a cenar)

(SI / NO)

  1. Si no existieran impedimentos morales, religiosos, de fidelidad a una pareja estable actual, o diferencia de edad… ¿Tendría relaciones sexuales con él?

(SI / NO)

La primera de las preguntas apuntaba a determinar el grado de atractivo físico que las mujeres le otorgaban al hombre de la foto. Las siguientes dos preguntas, procuraban averiguar, siempre ateniéndose a lo que las participantes podían percibir a través de los ojos, cuan lejos estaban dispuestas a llegar con el caballero en cuestión, en un sentido romántico.

La idea final era comparar estadísticamente el resultado obtenido por ambos grupos y ver si había alguna diferencia significativa.

Lo que procuraba averiguar era si el alto estatus social que eventualmente puede exhibir un hombre tiene algún efecto sobre la percepción de agradabilidad en las mujeres. Es decir, si el rango o la jerarquía que una profesión como la medicina provee a un hombre lo vuelve literalmente más bello a los ojos de las mujeres.

Si esto fuera cierto, entonces las participantes de la condición “estatus social” deberían puntuar mejor, en promedio, la estética del hombre de la foto, en comparación a las mujeres de la condición “sin estatus”.

¿Cuáles cree el lector que fueron los resultados?

Tengo que admitir que me sentí decepcionado al analizar los datos cuando hube concluido el experimento. La hipótesis de un mecanismo cognitivo inconsciente que realzara la percepción interpersonal durante la fase de cortejo me parecía muy interesante.

Sin embargo, en rigor a la verdad, no habían diferencias significativas en el nivel de atractivo físico que las mujeres de ambos grupos le atribuían al hombre. En promedio, el caballero evaluado recibió un puntaje que oscilaba entre los 4.80 y los 5.55 puntos en la escala de belleza masculina; de lo cual se desprende claramente, que una profesión determinada como puede ser la medicina, no hace más hermoso a nadie.

Las mujeres de las dos condiciones tenían plena consciencia de lo que se encontraba frente a sus ojos.

Las participantes de la condición “estatus social” estaban bien predispuestas a llegar mucho más lejos con el caballero

Pero luego me encontré con una sorpresa inesperada, cuando me dispuse a analizar los datos de las dos preguntas cualitativas.

Resultó que así y todo, las participantes de la condición “estatus social” estaban bien predispuestas a llegar mucho más lejos con el caballero aún con pleno conocimiento de que no se trataba de un galán de cine.

Mientras apenas un puñado de las mujeres del primer grupo consideraba que podían tener una cita con él, y prácticamente todas rechazaban la idea de tener relaciones sexuales, cuando el mismo hombre, en idéntica pose y expresión, aparecía vestido como médico, las citas románticas se multiplicaban exponencialmente, así como también los encuentros sexuales en el hotel más cercano.

En otras palabras, las mujeres seguían viéndolo igual de lindo o feo, pero estaban mejor predispuestas a hacer un sacrificio y dejar sus parámetros estéticos de lado.

Vaya un consejo para los lectores masculinos de este artículo. Hacer una carrera universitaria del alto reconocimiento social, y ostentarlo de todas las formas posibles, puede hacer la diferencia a la hora de relacionarse con el sexo opuesto, aunque las mujeres no se enamoren de usted precisamente por su belleza natural. A este fenómeno lo he denominado convenientemente: el “efecto gigoló”.

A las pruebas me remito. A continuación presento una tabla con los valores totales.

 

Condición Valoración estética

(Puntaje promedio)

Cita romántica

(Mujeres que aceptaron)

Relaciones sexuales

(Mujeres que aceptaron)

Sin estatus 5,55 10 7
Con estatus 4,83 22 15

 

Como puede observarse, la cantidad de mujeres que tendrían una cita romántica, e incluso relaciones sexuales en forma espontánea con el caballero que acaban de conocer, se duplica por el mero hecho de que el hombre lleva puesto un guardapolvo de médico; no existiendo ninguna otra posible razón que explique el fenómeno.

Queda por verse si los resultados serían los mismos o parecidos ante la presencia de otros indicadores de estatus social, como puede ser un auto caro, ropa o accesorios de elite, etc.

En función de las desventuras que los medios de comunicación revelaron en estos días sobre el gigoló argentino, es lícito pensar que así es. Los resultados son preliminares pero, todo parece indicar que la vieja sentencia que solía pronunciar mi abuela es verdadera: “Por interés baila el mono”.

  • Ciencia

5 series de TV que difunden falacias psicológicas

  • 14/09/2015
  • César Andrés Monroy Fonseca

Hacemos una lista de las series de TV que tienen a psicólogos como sus protagonistas o cuando menos de personaje de reparto, pero que difunden falsas habilidades, teorías o conjeturas respecto a las actividades que los psicólogos desempeñan. Esto no nos parecería tan grave en primera instancia, hasta que nos enteramos en una reciente publicación en el NEJM que 4 de cada 5 maniobras para atender una crisis convulsiva en la serie Dr. House son inadecuadas, contra un 92% de televidentes que consideran la serie “útil para aprender a atender una crisis convulsiva”.

No ponemos en duda que muchos jóvenes en edad vocacional vean en las series que listaremos a continuación, falsos ejemplos o modelos profesionales de las capacidades y campo de acción de los psicólogos.

1. Mentes Criminales (Criminal Minds)

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Falacia difundida: Existe una especialidad psicológica llamada “perfilamiento” (profiling) que permite definir la personalidad, características físicas y hábitos del sospechoso de un crimen a tal grado que de otra forma sería imposible dar con él.

Realidad: El “perfilamiento” psicológico es una técnica tan pobre que se hace poco o nulo uso de ella para establecer la línea de investigación de un caso. Los pocos casos en los que se estableció el perfil del sospechoso con esta técnica, resultaron desatinados. El más famoso fue el del Unabomber, un terrorista Norteamericano que atemorizó durante décadas a los EEUU y que los perfiladores habían descrito como un oficinista de clase media con una vagoneta familiar como medio de transporte, y resultó ser un ermitaño solitario que vivía en las montañas.

2. Huesos (Bones)

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Falacia difundida: La semiología permite establecer motivaciones conductuales de los criminales, lo que permite anticipar sus próximos movimientos una vez descifrado el “significado” de sus crímenes.

Realidad: No se ha registrado un solo caso criminal en el que el culpable haya manifestado un universo simbólico tan intricado y complejo que pudiera encajar en una interpretación semiológica. Sus excepciones son los casos de crímenes cometidos como parte de un delirio paranoico, los cuales tampoco resultaron predecibles incluso a pesar de conocer el delirio del perpetrador.

3. Almas Perdidas (Ghost Whisperer)

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Falacia difundida: La parapsicología es una disciplina seria respetada por la comunidad científica.

Realidad: Los investigadores en parapsicología llevan más de 50 años tratando de demostrar infructuosamente el principio fundamental de la misma: la manifestación de un “alma” fuera de un cuerpo. Pero a la fecha, la nula demostración empírica o cuando menos cuasi-experimental no ha permitido considerar a la parapsicología algo diferente a la charlatanería. El hecho de que muchos científicos consagrados hayan incursionado en la parapsicología en su juventud es utilizado como pretexto por sus promotores para demostrar su “relevancia”.

4. Miénteme (Lie to me)

lie-to-me
Falacia difundida: Los estudios de Paul Ekman sobre su teoría de las microexpresiones, las cuales según el propio Ekman, son respuestas involuntarias a pensamientos inconscientes que escapan del control conductual. Tales microexpresiones delatan ideas, pensamientos y restricciones conductuales que tienen su pico en la represión de la verdad.

Realidad: La teoría de las microexpresiones no ha podido ser demostrada empíricamente, y su aplicabilidad ha quedado relegada al propio Ekman. No se han establecido patrones microexpresivos ni correlaciones con actividad neurológica asociada a la mentira, por lo que la identificación de mentiras a través de esta técnica es meramente especulativa, ya que ni siquiera ha llegado al campo experimental.

5. La ley y el Orden (Law & Order)

Law & Order: Special Victims Unit
Falacia difundida: La teoría del trauma, la cual establece que las conductas nocivas de un criminal son la repetición o re-elaboración de vivencias traumáticas sufridas durante la infancia del criminal.

Realidad: La teoría del trauma fue descartada por el propio Sigmund Freud en el siglo XIX al descubrir que los recuerdos de sus pacientes no encajaban con la realidad, y que era más importante el significado de los recuerdos, que su asociación con hechos reales. El caso de la asesina serial “La Mataviejitas” no reveló hechos de su vida que pudieran haber sido detonantes de su conducta criminal. En otros tantos casos más, la infancia del criminal ha tenido poco o nada con su motivación para delinquir.

¿Hay series donde sí se retrate la labor del profesional de salud adecuadamente? Pese a poseer tintes muy exagerados, el melodrama seriado Locas de Amor retrata una imagen de psiquiatra muy apegado a la realidad. Igualmente, la serie En terapia (In treatment) es una magistral obra que retrata (con su justificación dramática, claro) la vida cotidiana de un psicoterapeuta. Las sesiones con su supervisora resultan particularmente fascinantes.

  • Clínica

El uso de Facebook y su relación con los trastornos de la alimentación

  • 14/09/2015
  • Maria Fernanda Alonso

Un estudio de la Facultad de Medicina de la Universidad de Carolina del Norte, publicado en la edición de agosto de la revista Journal of Adolescent Health, aporta información sobre cómo el uso de Facebook por parte de mujeres jóvenes podría relacionarse con una imagen corporal negativa y conductas alimenticias riesgosas.

«Creo que Facebook podría ser una herramienta estupenda para fomentar el respaldo social y las conexiones con amigos y familiares. Y si consigues ese tipo de respaldo social en el sitio, quizá seas menos propensa a preocuparse sobre el tamaño de tu propio cuerpo», dijo en un comunicado de prensa la autora principal, Stephanie Zerwas, profesora asistente de psiquiatría, quien también explicó que si la red social es usada como herramienta para comparar la apariencia física propia con la de las amigas, podría fomentar conductas riesgosas en cuanto a la alimentación.

El estudio contó con 128 mujeres en edad universitaria que realizaron una encuesta online sobre sus trastornos alimentarios. Los investigadores preguntaron a las participantes si se preocupaban por su peso y forma, y si tenían comportamientos riesgosos, como consumir pastillas para adelgazar, vomitar después de las comidas, o ayunar. También hicieron preguntas sobre la conexión emocional de cada una con Facebook, cómo incorporaban el sitio a sus vidas cotidianas, el tiempo que le dedicaban diariamente, la cantidad de amigos de Facebook, y si comparaban sus cuerpos con los de sus amigas en las fotos que aparecen online.

Debido a que el aumento de mujeres que luchan con una imagen corporal negativa es a menudo fundamentado en el tiempo que le dedican a las redes sociales, los investigadores esperaban encontrar que un mayor uso de Facebook y la comparación de la apariencia física, se asociaran a mayores desórdenes de la alimentación en mujeres en edad universitaria.

Los datos apoyaron esta suposición: las participantes que tenían una mayor conexión emocional con Facebook, eran más propensas a comparar sus cuerpos con los de sus amigas y a realizar conductas alimenticias más riesgosas. En cambio las que no usaron el sitio para compararse con sus amigas tenían menos probabilidades de preocuparse por su tamaño y la forma del cuerpo y menos conductas alimenticias de riesgo. 

 

Fuente: NIM

  • Sponsor

Aprende Psicología Ambiental (50% OFF)

  • 13/09/2015
  • Equipo de Redacción

50% de descuento en el curso online de Psicología Ambiental, organizado por la Asociación para el Avance de la Ciencia Psicológica

Docente

Schelica Mozobancyk
:: Lic. en Psicología – Universidad de Buenos Aires
:: Diplomada en Ecología y Desarrollo Sustentable – Univerisdad de Buenos
:: Magister en Gestión Ambiental – Universidad de Buenos Aires.
:: Prof. Adjunta de Salud Pública/Salud Mental – Universidad de Buenos Aires
:: Directora de proyectos de investigación (UBACyT) y de extensión universitaria (UBANEX)
:: Miembro del Programa Interdisciplinario de la UBA sobre Cambio Climático
Curso dirigido a profesionales en psicología, medicina, arquitectura, ingeniería, sociología, y otras ciencias sociales y de la salud, y a estudiantes avanzados. También está abierto a todos los actores que actúan en el campo de los problemas ambientales.

Inicio: Lunes, 7 de septiembre———- Duración: 2 meses (4 clases)

Contenidos:

1 Pasado y presente de la Psicología Ambiental
Antecedentes de la psicología ambiental.
De la «psicología de la arquitectura» a la «psicología de la sustentabilidad».
Principales áreas de estudio. Psicología ambiental en América Latina.
Paradigmas de abordaje: universal y autóctono/local.

2 Psicología Ambiental del medio construido
Ambientes construidos. Los ambientes que constituyen el hábitat humano
Ambiente urbano y calidad de vida. Percepción ambiental. Mapas cognitivos.
La ciudad desde la perspectiva de los niños y de los ancianos.
Ejemplos de investigaciones e intervenciones urbanas participativas

3 Psicología y desarrollo sustentable
Dimensión ecológica, económica y social. Sustentabilidad en sentido fuerte y débil.
La psicología ante las problemáticas ambientales. Estilos de vida sustentables.
Valores, actitudes, conocimientos y habilidades ambientales.
¿Comportamientos proambientales o prácticas sustentables

4 Psicología Ambiental y formulación de políticas públicas
Contribución a la formulación de políticas públicas ambientales y gestiónambiental.
Análisis de casos. Conflictos ambientales. Ecología política.
Justicia Ambiental. Importancia de la educación ambiental.

+ Videoconferencia-taller
Al final del curso tendrá lugar un encuentro con el profesor a través de videoconferencia (en vivo) para compartir inquitudes y poner en práctica lo aprendido.

Modalidad: Este curso es virtual. Se acomoda a tus horarios. Mirá las clases cuando puedas, durante todo el curso. Accedé a videos, descargas, lecturas y prácticas. Seguimiento en un foro. Videoconferencia en vivo con el docente para despejar dudas y realizar consultas antes de la evaluación.

Certificación: Recibirás un e-certificate por 16 hs. personalizado y firmado digitalmente por el Departamento de Formación de la Asociación para el Avance de la Ciencia Psicológica

50% de descuento exclusivo para suscriptores de Psyciencia

Argentina
$ 850 $ 425
(3 cuotas sin interés de $ 141)

Latinoamérica
U$S 90 U$S 45
45 dólares estadounidenses 300 bolívares 320 bolivianos 45 dólares ecuatorianos 230.000 guaraníes 130 nuevos soles 30.000 pesos chilenos 125.000 pesos colombianos 750 pesos mexicanos 1100 pesos uruguayos.

Para mayor información, haz click aquí.

  • Clínica

Los cigarrillos electrónicos serían más peligrosos de lo que pensabas

  • 11/09/2015
  • Andrés Díaz

En los últimos años se han publicado diversos estudios en defensa del consumo de cigarrillo electrónico, dichos estudios mantienen dos líneas de defensa: la primera se centra en demostrar que los niveles de contaminantes son extremadamente bajos comparados con el cigarrillo tradicional de tabaco y la segunda en probar que su uso funciona como una terapia de reemplazo que, además, permite disminuir los niveles de nicotina contenidos en el líquido hasta hacerlos desaparecer.

el uso del e-cigarrillo de referencia se asocia con la progresión a fumar

Pero un reciente estudio asertó un duro golpe a la dulce imagen que se estaba formando alrededor del uso de estos novedosos dispositivos electrónicos. La investigación realizada a adolescentes y jóvenes adultos de Estados Unidos sugiere que el uso de cigarrillos electrónicos se asocia con una progresión a fumar cigarrillo tradicional.

Las autoridades de salud están preocupadas por la comercialización del e-cigarrillo ya que, de posicionarse, temen que pueda reclutar a los no fumadores, y la investigación ha confirmado sus temores porque halló que el uso de cigarrillos electrónicos ha aumentado entre los adolescentes y adultos jóvenes.

El estudio fue diseñado para ayudar a responder estas dudas y proporcionar evidencia objetiva sobre el papel de los cigarrillos electrónicos. Para ello, Brian A. Primack, MD, Ph.D., de la Universidad de Pittsburgh School of Medicine, y coautores examinaron si el uso del e-cigarrillo de referencia se asocia con la progresión a largo plazo del consumo de cigarrillos un año después.

La investigación incluyó encuestas a partir de una muestra nacional de 694 participantes (entre las edades de 16 a 26 años) que nunca fumaron cigarrillos y estaban actitudinalmente no susceptibles a fumar cigarrillos. Se les preguntó acerca de sus hábitos de consumo durante los años 2012-2013 y se evaluaron de nuevo un año después de completar la encuesta inicial.

La progresión al consumo de cigarrillos fue definida a lo largo de una trayectoria de tres etapas: los fumadores no susceptibles fueron los que dijeron que no intentarían fumar un cigarro común; los no fumadores susceptibles eran los que no podían descartar fumar alguna vez; y los fumadores.

Entre los 694 participantes, el 53,9 por ciento eran mujeres y el 76,5 por ciento eran blancos. Al inicio del estudio, 16 participantes (2,3 por ciento) utilizan los cigarrillos electrónicos.

Los autores encontraron que el de un año de seguimiento, 11 de los 16 fumadores de e-cigarrillos terminaron fumando cigarros comunes (68,9 por ciento) y 128 de 678 participantes que no habían consumido cigarrillos electrónicos (18,9 por ciento) progresaron hacia el fumar cigarrillos. En otros análisis, el uso del e-cigarrillo de referencia se asocia con la progresión a fumar y la progresión a la susceptibilidad entre los no fumadores inicialmente no susceptibles.

Sin embargo, los autores reconocen que a pesar de que no había riesgo considerable asociado con ser un usuario de e-cigarrillo al inicio del estudio, sólo había un pequeño número de usuarios de e-cigarrillos al inicio del estudio (2,3 %).

«Por lo tanto, se podría interpretar que este pequeño número puede no traducirse en riesgo importante para la salud pública». Sin embargo, los autores señalan que es importante continuar la vigilancia entre los jóvenes que fuman e-cigarrillo y la superposición con el uso de otros productos de tabaco.

es importante continuar la vigilancia entre los jóvenes que fuman e-cigarrillo

«Nuestro estudio identificó una asociación longitudinal entre el uso del e-cigarrillo de línea de base y la progresión a fumar cigarrillo tradicional entre los adolescentes y adultos jóvenes. Especialmente teniendo en cuenta el rápido aumento en el uso del e-cigarrillo entre los jóvenes, estos hallazgos apoyan las regulaciones para limitar las ventas y disminuir el atractivo de los cigarrillos electrónicos a los adolescentes y adultos jóvenes «, concluyen los investigadores.

La psicología ha trabajado mucho en programas para dejar el tabaco, una de las drogas más adictivas que existe y gracia a ello hoy en día su consumo se ha disminuido. Y aunque faltan estudios más concluyentes, los datos de esta investigación nos proporcionan una importante evidencia de que el uso de los cigarrillos electrónicos a largo plazo podrían conducirte a buscar el efecto verdadero de la nicotina.

El estudio completo lo puedes encontrar en la revista JAMA Psychiatry.

Fuente: Psychcentral

  • Ciencia

Literalmente ves el mundo más oscuro cuando estás triste

  • 10/09/2015
  • Maria Fernanda Alonso

El modo en que nos sentimos jugaría un papel importante en cómo vemos (literalmente) el mundo, y en particular en cómo percibimos los colores, según un estudio realizado por un equipo de investigadores de la Universidad de Rochester de Nueva York, publicado en la revista Psychological Science.

Los investigadores hicieron dos experimentos en los que participaron más de 150 personas. En el primer estudio quisieron probar un contraste obvio: tristeza vs diversión, entretenimiento; pero la prueba se vio limitada por la falta de un grupo control. En el segundo estudio, buscaron un contraste más controlado: tristeza vs neutralidad. Como el estudio fue realizado en estudiantes universitarios que participaron en el experimento por créditos, una práctica común en este campo, los investigadores no tuvieron forma de evaluar la posibilidad de prejuicios con sus datos. Los estudiantes reportaron sus propias emociones.

Algunos de los participantes vieron la escena de la película «El Rey León» en la que muere Mufasa: vieron cómo los ojos de Simba, el protagonista, se abrían y llenaban de lágrimas al son de una música triste mientras empujaba con el hocico a su padre moribundo. Otros participantes vieron un video de comedia o un salvapantallas neutro.

Después, todos hicieron una prueba de percepción de color, en la que debían identificar los colores en una muestra de tonalidades pálidas, que se parecían al gris. Los investigadores descubrieron que la capacidad para discernir los colores de los participantes que vieron imágenes neutras o divertidas se mantenía igual, mientras que los sujetos que habían visto la escena triste tenían problemas para discernir los colores del eje azul-amarillo.

El ojo interpreta todo el espectro de colores valorando la luz en base a dos ejes de color: el eje rojo-verde y el eje azul-amarillo.

Según los investigadores, la percepción de los colores del eje azul-amarillo está relacionada con la dopamina (hormona del placer), que es esencial para la motivación y su deficiencia está asociada a la depresión, la apatía y la falta de motivación. Algunos estudios han mostrado que la percepción del eje azul-amarillo también podría asociarse con condiciones clínicas como la depresión y el TDAH, que involucra la desregulación del neurotransmisor dopamina, y la dopamina puede afectar la sensibilidad ocular. Pero Christopher Thorstenson (líder de la investigación que presenta este artículo) advierte que esta conexión aún es especulativa.

«Nuestros resultados demuestran que el humor y la emoción pueden afectar cómo vemos el mundo que nos rodea», concluyó Thorsteston.

Fuente: BBC.com

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