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  • Clínica

Entrevista a Marsha Linehan, creadora de la terapia dialéctico conductual, por Pablo Gagliesi

  • 21/10/2013
  • Paula José Quintero

Marsha Linehan es doctora en psicología, desarrolladora de la terapia dialéctico conductual (DBT). Un tratamiento que cuenta con fuerte apoyo empírico para el tratamiento del trastorno límite de la personalidad, junto con una serie de cuadros clínicos relacionados con conductas impulsivas, tales como intentos de suicidio y conductas autolesivas, adicción a sustancias y trastornos de alimentación. Si querés saber un poco más sobre este programa de tratamiento podés empezar con este artículo Terapia dialéctico conductual: Zambullirse donde los ángeles temen dar un paso.

Pablo Gagliesi es Médico Psiquiatra, socio fundador y codirector de la Fundación Foro en donde dirige el equipo de DBT. Pionero en la introducción de DBT en Argentina, se formó en DBT con Marsha Linehan con quien sigue en contacto trabajando para adaptar el programa a la población de habla hispana y para la diseminación de terapias basadas en la evidencia, entre otros temas.

En uno de sus encuentros en Seattle, Pablo entrevistó a Marsha. Compartimos con ustedes la entrevista, que toca temas fundamentales para los terapeutas interesados en hacer terapia con evidencia científica. Esperamos la disfruten.

¿Cómo comenzó todo? ¿Cuál es la historia del comienzo de la terapia dialéctico comportamental (DBT)?

Estaba trabajando con pacientes altamente suicidas, con conductas autolesivas y muchos problemas con los tratamientos psicológicos y psiquiátricos, un poco frustrada con los resultados. Mucho después caí en la cuenta que cumplían criterios de trastorno límite de la personalidad (TLP). En ese momento los diagnósticos del DSM no eran tan indispensables en la investigación, no eran un requerimiento especialmente con problemas conductuales. Corría la década de los 80 y la investigación en psicología era muy poca y podía alejarse de los manuales.

Lo que en realidad estaba pasando era que las intervenciones psicosociales de la terapia cognitivo conductual no funcionaban con esa población. En realidad ninguna intervención psicológica funcionaba muy bien.

Marsha Linehan y Pablo Gagliesi

En ese momento comencé a preguntarme por qué no funcionaba y qué cosas podrían funcionar. A estudiar eso precisamente le dedicaba mucho tiempo en nuestro equipo de investigación. Nos encontrábamos siempre atribuyendo las causas de la ausencia de mejoría a variables que no eran muy científicas: la mayoría de los profesionales terminaban diciendo que los pacientes no querían cambiar en realidad o que no hacían lo suficiente para conseguirlo.

Entonces lo primero que introdujimos como variable fue modificar el foco puesto en el cambio, hacia estrategias de aceptación. Era claro que teníamos que tener otro foco. Yo misma debía empezar a aceptar los pacientes tal como eran, el lento progreso, las conductas problemas, su enojo conmigo, o el riesgo de que se maten a cada minuto. Yo debía comenzar a aceptarlos y no morir en el intento de cambiarlos.

Me di cuenta de que podría ser útil enseñarles a hacer lo mismo con ellos mismos. Cómo aceptar sus vidas, sus problemas, sus circunstancias o su pasado. Buscando una respuesta — particularmente esta idea de la aceptación — terminé estudiando casi durante un año budismo Zen en dos monasterios. Esta formación, que continúa hasta hoy, transformó mi vida y también mi práctica clínica. La instalación del mindfulness fue vital en nuestros conceptos y en nuestro quehacer.

¿Algo así como del monasterio al laboratorio?

¡Claro! Nos dimos cuenta de que la validación y aceptación debían preceder al cambio, una rotación de 180 grados a nuestro trabajo. Fue muy difícil introducir esto en un equipo de gente que estaba muy comprometida con el cambio conductual. No estaba totalmente sola, los últimos movimientos del conductismo contemporáneo también habían llegado a ideas similares. Lo que actualmente se llama psicoterapias conductuales de tercera generación y que no teníamos idea que terminaría en un movimiento como el actual.

Usted empezó a hacer cosas diferentes de las que se hacían (y todavía se hacen) con estos consultantes. ¿Qué sucedió?

Nos parecía que el problema central estaba un poco fuera de foco. Se insistía en la violencia o la dificultad en el control de los impulsos, cuando en realidad me parecía que esto era la consecuencia, o mejor dicho, la mejor manera que tenían las personas de resolver otro problema. Todo el tiempo estábamos trabajando regulación emocional, era evidente que lo que les estaba sucediendo era una severa y persistente dificultad en regularlas. Y que las conductas que definíamos como problemas eran la mejor manera que habían tenido los consultantes de resolver esa desregulación.

Así fuimos introduciendo variables a las intervenciones conductuales. Y dimos con una conceptualización del padecimiento que llamamos teoría biosocial que se ha convertido en regla para comprender a estos pacientes. Allí acuñamos los conceptos de desregulación emocional – de la que los investigadores en neurociencias han dado suficiente evidencia – y de la Invalidación por parte del contexto que han sufrido estas personas.

Era muy joven y pensaba que nos alejábamos de los maestros o la tradición cognitivo conductual. Pero las evidencias (cada hipótesis la testeábamos en la clínica) nos iba diciendo que era por ahí. ¿Le íbamos a poner el mismo nombre? ¿Debía llamar a esto de otra manera? ¿Nos habíamos alejado del paradigma de la terapia cognitivo conductual lo suficiente como para no poder llamarla así?

Entregué los manuales para su revisión a diferentes expertos. Los elementos nuevos según todos eran suficientes para decir que me había alejado lo bastante y entonces necesité un nuevo nombre y llegué a Dialectical Behavioral Therapy que condensaba un poco los cambios y sus raíces. 

Dialéctico se agregó, porque incluíamos ese principio, sabiendo que no había verdades absolutas y por las estrategias dialécticas que introduje.

El editor se negaba a publicarlo porque pensaba que nadie lo iba a comprar. Como el programa empezó a ser conocido — y la verdad que había un desierto de ignorancia sobre los pacientes graves — en el ambiente científico me pedían workshops y clases. 

La interacción fue perfeccionándose y nutriéndose.

Creo que fue vital el feedback de la comunidad. Cuando llegamos al libro había aprendido suficiente para hacerlo transmisible. No podíamos seguir diciendo que era terapia cognitiva.

Nuestro primer protocolo fue complejísimo. ¿Con qué tratamiento debíamos compararlo? Decidí salir a buscar a los profesionales que tomaban estos pacientes habitualmente en la comunidad, expertos en el tema, y los invitamos a participar. Estábamos comparando con los mejores terapeutas de nuestra región un tratamiento experimental. Los resultados fueron tan alentadores que el proceso ha seguido desde entonces. Hoy incluso modificamos variables y las comparamos con nuestro propio equipo.

Me sorprendieron los resultados — eran mejores que mis predicciones, no hacíamos magia con resultados extraordinarios — los pacientes se internaban menos, tenían menos emergencias, menos tentativas y suicidios efectivos, mejor calidad de vida y era más económico que el tratamiento estándar. Así es que el DBT devino un estándar en sí mismo.

¿Qué piensa sobre los tratamientos psicológicos basados en la evidencia?

Que por ahí es. Yo no quisiera un tratamiento médico o psicológico que la ciencia no haya dicho que funcione ¡Soy una fan de los tratamientos basados en la evidencia! Por ejemplo, ¿usted haría un tratamiento que demostró que funciona en lugar de otro sin evidencia? Es verdad que aún tenemos muchos tratamientos que sabemos que funcionan, pero no tenemos mucha ciencia para ellos, pero vamos por buen camino. Si hay ciencia detrás de un tratamiento se puede vender mejor. Hay tratamientos basados en la evidencia más placebo. ¡Y de hecho el placebo lo es en muchos problemas de salud mental!

Lo que actualmente hago es subir la apuesta y trato de que sea más efectivo agregando un montón de placebos, en otras palabras, creencias. Es fácil vender cuando tenés mucha data. Y yo creo que finalmente en nuestro mundo la data vence.

Es difícil predecir el futuro en nuestro campo, pero la sensación es que venimos lentos en la conversión de la intervención psicológica en algo científico ¿Usted no lo cree?

¡Venimos rápido! Yo creo que la data y la ciencia vencerán — y quiero recordarle que soy reconocida como una persona espiritual o religiosa —, puedo distinguir claramente estas diferencias. Observe lo que sucedió con el cáncer. Hace 30 años la laetril, una sustancia “natural” de las semillas de los damascos, era popular para tratarlo, luego de unos ensayos se demostró que era hasta perniciosa. Actualmente casi no escuchamos de ella. “Creemos” muchas cosas.

Pero la data llega y opera en esas creencias. La gente puede estar desesperada, necesitar herramientas, pero no es tonta.

Hace 10 años las creencias sobre la medicación para el SIDA eran confusas. Muchas personas murieron por no adherir al tratamiento farmacológico, actualmente ese debate, desde hace apenas cinco o seis años atrás, no es ya un problema. La gente en su gran mayoría toma la medicación y ya ¿qué cambió? Tenemos evidencias.

Por otro lado, los humanos nos enganchamos en cosas que son solo supersticiones — ampliemos el término por creencias ¿Si yo creo que la superstición desaparecerá? Probablemente nunca. Dialécticamente hablando: Probablemente agreguemos cosas basadas en la evidencia a nuestras supersticiones, o volveremos supersticiones algunas cosas basadas en la evidencia. La superstición, las creencias que comandan algunas acciones, a veces naturalizan esa información, la hacen automáticas, se vuelven normas. Como cepillarse los dientes. Tendremos lo mejor de ambos mundos.

En la Argentina y Latinoamérica el psicoanálisis sigue siendo un obstáculo para pensar en terapias basadas en la evidencia.

El problema existe también en Estados Unidos, solo fíjese el efecto sobre el eje II y las dificultades de salirse de ahí que tienen los psiquiatras, en esa estructura heredada. Por el contrario, conozco muchos psicoanalistas que tienen excelentes y novedosas ideas. Incluso existe un grupo de discusión de DBT y psicoanálisis. Lástima que no quieran medirlas con ciencia. Ellos, al menos aquí, también están aggiornándose. Conozco fabulosos clínicos que vienen de esa tradición.

Muchos de los que empezamos a estudiar DBT hace unos años somos psiquiatras, y claramente tuvimos que romper con la estructura del DSM: El tratamiento con más evidencia en el mundo para personas con diagnóstico de trastorno límite de la personalidad confronta directamente con la biblia de la psiquiatría.

Bueno, espero que paren un poco con eso y lo terminen por cerrar al proyecto del eje II. Es cómo una fábrica abandonada, a veces lo mejor es salir huyendo. Hay demasiados investigadores y clínicos, psiquiatras y psicólogos y también pacientes, que creen que no sirve de nada.

¿Usted está hablando del eje II, el cluster o el diagnóstico de Desorden Límite de la Personalidad?

De todo.

Está sin duda en crisis

Me alegro.

También existe una discusión sobre los ejes I y II

Toda esa discusión es un disparate. No tiene sentido. ¿Ellos dicen que van a poner esquizofrenia en el eje II, y quizás depresión y ansiedad? Toda esa idea de que las cosas vienen, se van o se quedan, si por corto o por largo plazo, de hecho tenemos un montón de diagnósticos de comienzo temprano y que duran de alguna manera toda la vida, a veces transformándose. ¿Entonces? No es racional esa división. Puede ser política quizás, pero no racional.

Es curioso, a los que desarrollamos el tratamiento más eficiente para un diagnóstico del eje II pareciera que nadie nos consulta demasiado sobre el asunto. Nadie vinculado a DBT está en la mesa de discusiones. No es algo que me preocupa, nosotros estamos siempre por fuera de eso, pero al menos es curioso. Yo desarrollé un tratamiento para problemas de la esfera conductual, no para un diagnóstico. De todos modos la buena idea del DSM-V es que planean poner todo junto. Eso suena bueno.

Quiero recordarle aquí que no soy Psiquiatra, sino Doctora en Psicología o de Ciencias de la Conducta, como prefiera.

Hay muchos colegas que sostienen que estos pacientes son bipolares (TB) o tienen estrés post traumático (TEPT). ¿Qué piensa usted?

Que depende de dónde vivan los pacientes y los colegas. Si viven en la costa Este de los Estados Unidos seguramente serán diagnosticados como bipolares, y si viven en la costa Oeste les dirán que tienen TEPT complejo.

Además conozco pacientes que tienen los tres diagnósticos: TB, TEPT y TLP. Y conozco algunos con TEPT y TLP, pacientes diagnosticados con TB una historia de Trauma y sin criterios para LP. Tienen un problema con este sistema clasificatorio ¿Le cabe alguna duda?

Pero sí nos referimos a los problemas conductuales, al menos para los problemas definidos como conductas, el DBT funciona. Recuerde que nuestros primeros protocolos fueron hechos con pacientes que NO debían estar en tratamiento psiquiátrico. Y funcionaron.

Al comienzo era interesante, si son TEPT los consultantes son víctimas y eso los protegía de la discriminación que recibían, solucionaba un poco el estigma, era una forma de validación. Y si son bipolares están enfermos y nadie los culpa de nada, como es habitual con el diagnóstico de TLP. Sumado a que muchas veces esos diagnósticos les permiten conseguir cobertura de salud para el problema y tratamiento.

Pero ahora con el tema de las especializaciones como ser TEPT o bipolares otra vez los pacientes se encuentran con que son derivados o simplemente los dejan de tratar. No es tan fácil sacarte el estigma de encima, ni va a suceder por cambiar el nombre al desorden. Además deberíamos usar nombres un poco más descriptivos y menos atados a una hipótesis psicopatológica, por ejemplo: Desorden de la desregulación de las emociones, suena menos objetable.

¿Cómo ve usted el futuro del DBT?

El futuro está aquí. Ya llegó. Especialmente con las habilidades conductuales, que ya se usan para muchas cosas. Es muy interesante, porque está siendo usado en diagnósticos del eje I, aunque parezca una humorada.

Lo que creo que pasará es que se volverá más simple (podremos aislar las herramientas más funcionales) y se volverá más fácil de suministrar.

Necesitamos saber de qué nos podemos deshacer, dónde podemos simplificar. Porque los tratamiento deben ser accesibles, fáciles, disponibles. Hay pacientes que entraron en el hospital o el sistema a los 12 y salen a los 20 con más problemas y uno supone que van a necesitar más de 6 meses para recuperarse, y otros con igual diagnóstico que tienen otra severidad y mejor funcionamiento y van a requerir de otro tipo de asistencia, otra intensidad.

De alguna manera el diagnóstico no puede decidir cuánto tratamiento se necesita. En DBT tenemos el propósito de saber quién necesita qué por cuánto tiempo. Precisamos que el DBT mejore, y que funcione con aquellos que no funciona. Necesitamos ver las necesidades y perfilar el tratamiento. Tenemos que encontrar una respuesta para los pacientes que en salud mental no mejoran con los tratamientos disponibles. Es mi desafío.

En DBT la importancia en el entrenamiento de habilidades conductuales es vital, pero también es un aspecto criticado

Alguien una vez me dijo, estas habilidades son las que tu madre te ha enseñado.  Y yo respondí, sin duda, el único problema es que mucha gente no ha tenido madres que les han enseñado.

Y creo que esto es una metáfora de un mundo que en su currículo de enseñanza no incluye herramientas básicas como la regulación emocional o la eficacia interpersonal.

La investigación sostiene que este entrenamiento es vital para el proceso de cambio.

¿Cuál es la difusión actual del DBT?

Ya existen modelos que son casi preventivos, como el uso de habilidades en regulación emocional que se usan en las escuelas, que tendrán un sustancial impacto. Veo cómo estos conceptos están llegando a múltiples áreas, me sorprende gratamente escuchar a un maestro en una entrevista sobre los cambios en la escuela, hablar de Habilidades en la Regulación de las Emociones o en uso de la atención plena en el aula. ¡Los pacientes con TLP nos están enseñando tanto! Por otro lado, ver el programa de DBT en cárceles o institutos de adolescentes me fascina. En diferentes contextos podemos ver los resultados. Por suerte todos están imbuidos de que debemos hacer ciencia, sino no podremos diseminar prácticas basadas en la evidencia y abandonar esa historia donde esos programas empiezan de cero cada vez que una generación cambia.

¿En qué problemas conductuales está demostrada su eficacia? 

Hay diferentes niveles de validación en las psicoterapias, que incluyen la duplicación de los estudios en otros centros, en otros idiomas y otras culturas. Eso está en pleno proceso actualmente.

Acumulamos suficiente evidencia para trastorno límite de la personalidad, los consultantes suicidas o con conductas mal llamadas parasuicidas — si no hay intencionalidad, ¿para qué llamarlos de ese modo? —, los trastornos alimentarios, los trastornos por uso de sustancias, depresión en ancianos y los novedosos resultados con población carcelaria.

Actualmente la validación en TEPT, los trastornos de ansiedad múltiples y complejos, la depresión crónica, los adolescentes con problemas conductuales y tentativas de suicidio, los consultantes con problema de impulsividad (que deberíamos redefinir), el alcoholismo, el juego patológico, y los catalogados como altos consumidores de salud, están en camino. Cómo puede notar, es un grupo heterogéneo de diagnósticos, pero homogéneo desde el punto de vista conductual. Y desde el punto de vista de los prestadores también: los pacientes difíciles.

Pero parte del secreto es que tenemos una estructura donde podemos incluir terapias basadas en la evidencia, agregarlas, un add on. No hay que inventar un tratamiento para el Trastorno por Pánico. ¡Ya ha sido inventado!

Algunos de los consultantes tienen: ideación suicida, fobia social, problemas sociales, abandono escolar, historia de trauma y además: Pánico. No nos quedó otra que armarlo de tal modo que podamos instrumentar lo que funciona en un marco que haya demostrado que también funciona. Podemos incluirlo, modularlo en un programa más consistente, orgánico. Diseñamos un tratamiento que puede ser administrado para problemas complejos y múltiples.

Permite conductualmente jerarquizar problemas, trabajar motivación al cambio. Por eso quizás no sea necesario para la población que tiene problemas y objetivos simples —espero que no se confunda con simpleza—: Una consulta solo por un trastorno por pánico no requiere de estos andamios.

Me gustaría saber qué opina usted de la mentalización (MT)

Es un excelente tratamiento diseñado por excelentes terapeutas. Son muy diferentes el MT y el DBT conceptualmente, salvo porque DBT tiene mucho de mentalización y la mentalización tiene mucho de DBT.

Es interesante cómo los problemas claves son resueltos de alguna manera parecida. Nadie duda actualmente que un programa es mejor que ningún programa, que es necesario un equipo de personas por encima de un tratamiento solitario, que la asociación de consultantes en grupos es útil. Y estas son variables muy similares, se trata de un tratamiento organizado y estructural.

La mentalización está basada en la idea de que el consultante tiene que ser capaz de comprender lo que está pasando en su mente exactamente como opuesto a lo que ocurre fuera de su mente y cómo “leer” a los otros, calcular los efectos de sus conductas en los demás. Y el DBT apunta a lo mismo.

Quizás no necesitamos un hospital de día en DBT y tal vez los tiempos para conseguir cambios sean más breves. Pero la mentalización es un tratamiento amable, respetuoso como el DBT. Y estos pacientes necesitan mucho de eso.

Se ha hablado mucho de la falta de empatía de los consultantes, y discrepo con esa idea. Es más, creo que es todo lo contrario, estos pacientes son muy, demasiado, empáticos. Aclaro este punto porque me parece sustancial al DBT.

Para ir terminando, se ha criticado la alta estructuración del programa…

Sí, es verdad, es un tratamiento estructurado. Se trata de un condimento que las evidencias sostienen como indispensable. Al mismo tiempo es plástico, por ejemplo los objetivos del tratamiento se mueven según los requerimientos del consultante. Eso permite que sea considerado el individuo como alguien diferente caso a caso. Es dirigido por principios, modular, es directivo y manualizado, pero flexible, tiene muchas estrategias motivacionales y mantiene la dialéctica entre cambio y validación. Creo que es importante destacar que se trata de una comunidad de profesionales interactuando con una comunidad de consultantes. Este principio es vital para comprender la dinámica de equipo que inspira el programa. Muchos terapeutas refieren que este programa también reduce el burnout.

Gracias a Pablo Gagliesi por la entrevista y por permitirnos compartirla.

  • Clínica

La búsqueda de un niño autista perdido en una ciudad de 8 millones de habitantes

  • 18/10/2013
  • David Aparicio

“Hola Avonte, es mamá. Ven a las luces parpadeantes Avonte.”

Este ha sido el mensaje que muchos de los peatones de Nueva York oía salir a todo volumen de las furgonetas de la policía de New York, durante los últimos días, como parte de un esfuerzo gigantesco para localizar a un niño de 14 años de edad, llamado Oquendo Avonte. Desde que desapareció hace casi dos semanas después de vagar lejos de su escuela en Long Island, Nueva York, la policía y algunos voluntarios han tomado diversas medidas para encontrar a Oquendo: han distribuido volantes, recorrido las instalaciones de tránsito, e hicieron anuncios en los vagones del metro. Ahora, están poniendo una grabación de la voz de su madre, en un intento de encontrarlo a salvo.

Tratar de encontrar a cualquier niño puede ser una tarea gigantesca, a veces sin resultados. Pero la policía y los voluntarios están tomando medidas extras, no convencionales, para encontrar a Oquendo porque su caso es diferente: Oquendo tiene autismo severo. “Nos preocupamos por este tipo de situaciones todo el tiempo,” dice el Dr. Gary Goldstein, miembro del consejo científico de Autism Speak y presidente del Instituto Kennedy Krieger: “Esto pasa muy seguido en esta comunidad en particular.”

Vídeo de: DNAInfo.com

De hecho, muchos de los rasgos que caracterizan al autismo también incrementa las probabilidades de que los niños con esta condición se pierdan y que, cuando lo hacen, no haya un final feliz. El centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) en 2011 señalaba que “deambular”, la tendencia de algunos individuos de alejarse de las zonas seguras, es un aspecto “potencialmente mortal” de los trastornos del espectro autista. La agencia espera que la definición de este término ayude a facilitar la recolección de más datos y aumentar la conciencia pública en torno al tema.

El 49% de los niños con autismo han intentado escaparse  de un ambiente seguro.

Sin embargo, algunas investigaciones sobre la prevalencia del deambular en los niños con autismo ya existe. Un estudio del año 2012, desarrollado por el Instituto Kennedy Krieger concluyó que el 49% de los niños con autismo han intentado escaparse de un ambiente seguro (como su casa o la escuela), un promedio cuatro veces más alto que el de los hermanos no-autistas de los participantes. Sumado a esto, los datos de La Asociación Nacional del Autismo señalan que las principales causas de muerte y lesiones en los niños con autismo son el ahogamiento y los accidentes de tráfico. Más a menudo que los niños que no tienen autismo. Y ambos accidentes se deben a la deambulación: Entre el 2009 y 2011, el 91% de las muertes entre los niños con autismo que deambulaban fue causado por ahogamiento.

Típicamente, dice Goldstein, el deambulamiento es el resultado de un niño viendo algo que le intriga (a menudos son atraídos por el agua) o tratando de huir de una situación incómoda (como un espacio lleno de gente, ruidoso o brillante). Y debido a que el autismo se caracteriza por la “fijación persistente” el niño que intente huir se centrará en ese objetivo hasta que lo alcance. “Si se ponen en su cabeza que quieren salir corriendo, van a seguir intentándolo una y otra vez hasta que finalmente lo hacen”, dice Goldstein. “El hecho de que no están hablando, no quiere decir que no son lo suficientemente listos como para engañar a alguien e ir por lo que quieren.”

“Él no lo sabe. Él no conoce el miedo.” 

De hecho, como un puñado de casos recientes de alto perfil, los casos de desaparición de niños autistas son muy comunes. A principios de este año, Alyvia Navarro, de siete años de edad, saltó de la casa de su abuela en Wareham, Massachusetts, y fue encontrada ahogada en un estanque cercano. En el 2011, Robert Wood, de ocho años de edad, se alejó de un parque y fue encontrado una semana después acurrucado en un arroyo lejano. Y en Brooklyn un adolescente llamado Francisco Hernández, Jr. pasó 11 días escondido en el metro de Nueva York antes de ser encontrado. Este último incidente inspiró más tarde una película.

En el caso de Oquendo, todavía no está claro por qué se escapó o si su supervisión es la responsable. Una cámara de vigilancia de la escuela lo muestra hablando con un oficial de seguridad en la puerta de la misma antes de darse la vuelta y salir del edificio a través de una puerta lateral abierta. Ahora que se ha ido, tratar de encontrar a un muchacho que mide 1.61 metros y que llevaba una camisa de rayas grises con un pantalón negro, ha mostrado a este momento ser extremadamente difícil. Oquendo no es verbal, es decir, que no respondería a alguien que lo llame por su nombre, y tiende a alejarse de los estímulos. Su madre, Vanessa, describió a su hijo como un chico que tiene “la capacidad mental de un niño de siete u ocho años de edad.”

“Él no se plantea: ‘Puedo salir lastimado en la calle, alguien me puede agarrar y llevarme’”, declaró la mamá del niño a la prensa a principios de esta semana. “Él no lo sabe. Él no conoce el miedo.”

«Una estrategia muy original e inteligente.”

La policía de Nueva York está tomando algunas medidas que han caracterizado otras búsquedas de  niños con autismo. Las autoridades hacen un esfuerzo especial para buscar rincones aislados, pequeños y cerrados donde un niño pueda estar escondido. También tienden a evitar el uso de sirenas o perros, para no provocar el miedo del niño. Se aconseja que cualquiera que vea a Oquendo no lo intercepte. En cambio, la ley le pide a las personas que llamen a las autoridades y sigan al niño. Y mientras que Goldstein nunca ha escuchado que se haya utilizado la voz de una madre antes, la describe como una estrategia muy original e inteligente.”

Aparte de la supervisión constante y una mayor seguridad, los padres y los profesores tienen pocas opciones para lograr mantener a los niños de alto riesgo y que no se extravíen. Actualmente el Instituto Kennedy Krieger está buscando financiamiento para las pulseras GPS que Goldstein espera ofrecer como un medio más fiable para localizar a los niños como Oquendo cuando se pierdan. Por ahora, sin embargo, la búsqueda de Oquendo continúa.”Sólo tengo que encontrar a mi hijo porque él necesita a su familia, no puede valerse por sí mismo ahí afuera”, dijo su madre. “Esta es la cosa más difícil, tener a tu hijo desaparecido y no poder traerlo a casa contigo.”

Este artículo fue originalmente publicado en The Verge y ha sido traducido y adaptado para Psyciencia por David Aparicio y Alejandra Alonso.

Imagen: NYPOST

  • Ciencia

Por qué tres faros son mejor que uno en una moto: percepción y seguridad vial

  • 18/10/2013
  • Psynthesis

Un interesante estudio aparecido en Accident Analysis and Prevention indaga sobre algunos aspectos de la seguridad vial desde la perspectiva de la psicología de la percepción. Los autores, Gould et al. (2012), desarrollaron su investigación en el Reino Unido, un país donde los accidentes de moto suponen el 19% de todos los accidentes y el 21% de las lesiones graves por tráfico, a pesar de que sólo un 1% de los británicos utilicen este medio para moverse. Como parece obvio, reducir estas cifras de accidentes parece una tarea urgente.

Reducir estas cifras de accidentes parece una tarea urgente. 

Son varias las causas por las que la seguridad en la carretera se puede ver en riesgo, y algunas de ellas son de sobra conocidas, como el consumo de alcohol o drogas, la falta de sueño, las distracciones, etc. Junto a estos factores psicológicos y comportamentales, que pueden tener un carácter más “extraordinario”, existen otros que nos pueden afectar a todos, y que tienen que ver con la forma en que nuestros sentidos y nuestro cerebro perciben estímulos en movimiento y estiman velocidades y distancias. En este sentido, Gould et al. (2012) se proponen con su estudio:

«Evaluar con qué precisión los individuos son capaces de discriminar entre las velocidades de motos y coches en condiciones de visibilidad diurna y nocturna. Para explorar esto, usamos simulaciones por ordenador de diferentes configuraciones de luces frontales aproximándose a un obsevador. Para las condiciones de visibilidad nocturna predecimos que la velocidad del estímulo “coche” sería juzgada de una forma más exacta que la del estímulo “moto”, debido a la separación de las dos luces delanteras. Luego incluimos una configuración de tres luces frontales que podría ser montada en una moto normal, con el fin de comprobar si eso mejoraría las evaluaciones realizadas sobre la velocidad de las motos.” 

Tras llevar a cabo un experimento, en el que básicamente exponían a los participantes a diferentes configuraciones de estímulos, en los que variaban las condiciones de visibilidad (diurna, noctura), el vehículo representado (coche, moto) y el panel de faros de la moto (uno o tres faros, diferentes posiciones de las tres luces), los investigadores obtuvieron los siguientes resultados:

Termina de leer el artículo en Psynthesis – el blog especializado en ciencias del comportamiento. 

Imagen:  Bike Night Photos (Flickr)

  • Ciencia

Emociones y Expresiones Faciales Universales

  • 17/10/2013
  • Clotilde Sarrió

¿La cara de enfado es la misma para una persona de origen oriental que una de origen occidental? Según una de las hipótesis más aceptadas en biología y ciencias sociales, debería serlo. No obstante, parece que la manifestación y la intensidad de las seis emociones básicas (alegría, sorpresa, repugnancia, ira, miedo y tristeza) no serían tan universales como se había creído hasta ahora. Los resultados de un estudio realizado en el Reino Unido muestran que podrían percibirse de manera diferente en función de la cultura de la persona.

El estudio ha llegado a la conclusión de que la expresión de las emociones podría no ser una cuestión innata, sino más bien cultural. En otras palabras, abrir bien los ojos y la boca en la otra punta del mundo puede no servir de mucho si los habitantes de ese lugar no saben identificar la expresión facial de sorpresa. Estas conclusiones contradicen la hipótesis más aceptada en biología y ciencias sociales desde que Darwin escribiera ‘La expresión de las emociones en el hombre y en los animales’, en 1872. En él, establecía que las expresiones faciales de las seis emociones básicas (alegría, sorpresa, repugnancia, ira, miedo y tristeza) son universales e innatas.

Los orientales confundieron sobre todo la sorpresa. 

En el estudio, publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, investigadores del Instituto de Neurociencias y Psicología de la Universidad de Glasgow (Reino Unido) señalan que la comunicación de las emociones ha evolucionado y mejorado, en el contexto de la interacción social. En el trabajo contaron con participantes occidentales y orientales. Los primeros distinguían las seis emociones básicas, mientras que los orientales superponían algunas de ellas.

Los orientales confundieron sobre todo la sorpresa, el miedo, el asco y la ira. La explicación podría estar en que estos tienden a fijarse en los ojos para reconocer el grado de alegría, miedo, repugnancia e ira en una persona. Los occidentales, en cambio, deducen la magnitud de la emoción por otros músculos faciales, sobre todo, los relacionados con la expresión de la boca.

A esta conclusión llegaron los mismos científicos hace unos años, en un trabajo que en ese momento publicaron en la revista Current Biology. A consecuencia de ello, los nipones pueden caer en más malentendidos, puesto que suelen ante un rostro mínimamente ambiguo. Para constatar su hipótesis, en el estudio reciente, los investigadores contemplaron un elemento contemporáneo: los emoticonos, una secuencia de caracteres que, en un principio, representan una cara humana y se utilizan para expresar emociones en el correo electrónico, foros, SMS y en los chats.

Algunas expresiones sí son universales.

Los autores recordaron que esta diferenciación cultural en la manera de interpretar las caras entre occidentales y asiáticos también se ve en los emoticonos: los asiáticos ofrecen rasgos mucho más marcados en la parte superior de la cara, sobre todo en los ojos, mientras que los occidentales subrayan la parte inferior, sobre todo la boca.

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Ojos y boca, centro de las emociones

Las emociones: ¿culturales o innatas?

El ámbito de las emociones no es una ciencia exacta. Desde Darwin, el estudio de las expresiones universales ha preocupado a la comunidad científica, entre los que destacan Paul Ekman, psicólogo pionero en el estudio de las emociones y su relación con la expresión facial, y Ray Birdwhistell, antropólogo fundador de la kinésica o la interpretación de los movimientos corporales. Ekman considera que, en efecto, hay gestos universales: las personas de todo el mundo se ríen cuando están alegres o quieren parecerlo y fruncen el ceño cuando están enojados o pretenden estarlo. El papel de la cultura es disimularlos, exagerarlos, ocultarlos o suprimirlos por completo. Birdwhistell, en cambio, sostiene que a pesar de que algunas expresiones anatómicas son similares en todas las personas, el significado difiere según la cultura a la que pertenezcan.

Al igual que Ekman, la mayor parte de los científicos considera que, como mínimo, algunas expresiones sí son universales. La prueba más citada por quienes sostienen tal afirmación es el estudio realizado en niños ciegos de nacimiento. Se ha comprobado que todos los recién nacidos expresan una especie de sonrisa a partir de las cinco semanas de vida, incluso si son ciegos. Los niños ciegos de nacimiento también ríen, lloran, fruncen el ceño y adoptan expresiones típicas de ira, temor o tristeza.

Emociones y Expresiones Faciales Universales

Paul Ekman definió seis gestos universales, aunque años más tarde los amplió a 17. Estos fueron los primeros:

Alegría: se produce mediante la contracción del músculo que va del pómulo al labio superior y del orbicular que rodea al ojo. Las mejillas se elevan.

Tristeza: se manifiesta cuando los párpados superiores caen y las cejas se angulan hacia arriba. El entrecejo se arruga y los labios se estiran de forma horizontal.

Ira: mirada fija, cejas juntas y hacia abajo y tendencia a apretar los dientes.

Sorpresa: los párpados superiores suben, pero los inferiores no están tensos. La mandíbula suele caer.

Asco: ligera contracción del músculo que frunce la nariz y estrecha los ojos. El gesto de la nariz arrugada es simultáneo al de la elevación del labio superior.

Miedo: sigue a la sorpresa. Párpados superiores elevados al máximo e inferiores tensos. Las cejas levantadas se acercan. Los labios se alargan hacia atrás.

Fuente: Chicagotribune
Imagen: Wikipedia

Clotilde Sarrió es una terapeuta especializada en Terapia Gestalt, puedes seguir leyendo sus artículos en su famoso blog Gestalt-Terapia.es

  • Ciencia

Los bebés saben cuando los estas engañando

  • 17/10/2013
  • David Aparicio

Como adultos a menudo tratamos de proteger a nuestros niños de la angustia, poniendo cara de felicidad luego de una experiencia negativa. Pero los datos de un nuevo estudio demuestran que los bebés no pueden ser engañados, ellos saben la verdad y pueden entender implícitamente qué emociones van con qué eventos.

Detectaron claramente cuando las expresiones faciales no concordaban con la experiencia. 

Los datos fueron recientemente publicados en la revista Infancy: The official Journal of the International Society on Infant Studies y demuestran que los infantes de 18 meses de edad pueden detectar si las emociones de una persona son congruentes con un contexto particular y entienden cómo el significado de una experiencia directa está vinculada con la expresión que sigue.

Para desarrollar la investigación las investigadoras Sabrina Chiarella y Diane Poulin-Dubois reclutaron a 92 infantes que tenían 15 y 18 meses de edad. En un ambiente controlado, los bebés miraban cómo la investigadora iba demostrando diferentes reacciones emocionales que iban con o en contra de las experiencias. En un escenario, la investigadora se mostró triste cuando se le presenta un juguete. En otro, expresó una reacción de dolor cuando pretendió hacerse daño en el dedo.

A los 15 meses de edad, los infantes, no mostraron una diferencia significativa de sus reacciones ante estos eventos, exhibieron empatía a través de sus expresiones faciales para todas las caras tristes. Lo que significa que la comprensión de la relación entre una expresión facial después de una experiencia emocional es una capacidad que todavía no está desarrollada en esta etapa.

Pero al realizarse las pruebas con los niños de 18 meses, las investigadoras se encontraron con otro panorama. Estos infantes detectaron claramente cuando las expresiones faciales no concordaban con la experiencia. Ellos pasaron más tiempo observando al rostro de la investigadora y comprobaron de nuevo con más frecuencia a su cuidador que estaba en la habitación con ellos para corroborar la reacción con una fuente de confianza. También mostraron empatía con la persona sólo cuando su rostro triste estaba justificado, es decir, sólo cuando la investigadora estaba triste o sentía dolor cuando se suponia que debia ser.

La coautora, Sabrina Chiarella explica que la habilidad para detectar rostros tristes y luego reaccionar inmediatamente tiene una explicación evolutiva. Sin embargo, para que la función funcione efectivamente en el mundo social, los niños tienen que desarrollar la habilidad de entender las conductas de otros, al deducir qué está pasando internamente en las personas que los rodean.

Ahora los investigadores esperan poder examinar si la voluntad de ayudar o de aprender de los infantes se ve afectada si son expuestos a una persona que es emocionalmente poco fiable.

Fuente: Concordia University 

Otras voces

💌 Sitios afines: amistades, colegas, referentes y compañeros de camino que leemos con gusto.

  • T The Classical Mind andrewbharker.substack.com Ensayos de la vida intelectual
  • J Jonathan Yentch www.youtube.com Cada video es una aventura.
  • A Ali Abdaal www.youtube.com Productividad, negocios, ciencia, datos. Ali es uno de los mejores Youtubers para aprender.
  • A Aterrizaje de emergencia - Dario Benitez aterrizajedeemergencia.com Productividad, psicología y reflexiones de Dario Benitez, psicólogo ACT y cofundador de Psicoflix
  • A Aeon aeon.co Filosofía en formato ensayo para publico general
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(PDF) ¿Son lo mismo inteligencia y funciones ejecutivas?

  • 17/10/2013
  • Equipo de Redacción
funciones ejecutivas

Introducción

Con el auge de la ciencia cognitiva, el estudio de los componentes cognitivos que intervienen en la resolución de las pruebas que valoran la inteligencia adquiere especial relevancia. Desde esta perspectiva, el factor g se concibe como el representante de la operación de procesos cognitivos de alto nivel que controlan los programas computacionales del cerebro. Se han utilizado diferentes nombres para designar a los procesos cognitivos que subyacen al factor g: procesos de control, funcionamiento ejecutivo, control ejecutivo o funciones ejecutivas.

Desarrollo

Se revisa la relación de la inteligencia con la memoria de trabajo y con el constructo de las funciones ejecutivas. Asimismo, se revisa la relación entre la inteligencia y el córtex prefrontal como posible sustrato neuroanatómico de ésta.

Conclusiones

Los estudios revisados ofrecen diferentes respuestas a la cuestión de si son lo mismo inteligencia y funciones ejecutivas, siendo la hipótesis que goza de mayor aceptación la que considera que inteligencia y funciones ejecutivas se superponen en algunos aspectos, pero en otros no.

Descarga: PDF Inteligencia y funciones ejecutivas

Fuente: Neurologia

  • Sponsor

[Buenos Aires, Argentina] Seminario de Escritura Terapéutica

  • 17/10/2013
  • Equipo de Redacción

Se abordaran los siguientes temas:

a) Qué es escritura terapéutica: sus alcances en el bienestar psicológico y en el bienestar físico.

b) Qué es cuento terapéutico: Caso clínico.

En cuánto al costo es de $ 100 el encuentro.

Lo dictaré en el espacio de mi estudio y con un grupo reducido (hasta 10 profesionales).

La convocatoria está dirigida a profesionales de la Salud mental y de la Educación.

Fecha: 1 de Noviembre

Ubicación: Zona de Palermo

El seminario esta dirigido por la especialista Monica Bruder.

Te dejamos un artículo introductorio sobre la escritura terapéutica.

Para mayor información enviar un mail a [email protected] o llamar al 4804 2515

  • Clínica

¿Los hombres se sienten mal cuando su pareja femenina tiene éxito?

  • 16/10/2013
  • Alejandra Alonso

Si le preguntas a un hombre cómo lo hace sentir que su novia o esposa sea exitosa, probablemente lo que responda no sea coherente con lo que siente en el fondo. Un nuevo estudio publicado por la American Psychological Association sugiere que los hombres no disfrutan ver triunfar a sus parejas de sexo femenino, sin embargo esto no se aplica a las mujeres, más bien al contrario, ellas se sienten más satisfechas con una pareja exitosa.

No importaba si era una excelente anfitriona o inteligente, los hombres mostraron ser más propensos a sentirse peor inconscientemente cuando su pareja femenina tenía éxito que cuando fracasaba. Sin embargo, la autoestima de las mujeres no se veía afectada por el éxito o el fracaso de su pareja masculina, de acuerdo al estudio en el que participaron personas heterosexuales norteamericanas y holandesas.

“Tiene sentido que un hombre se pueda sentir amenazado si su novia lo supera en algo que están haciendo juntos, como tratar de perder peso. Pero esta investigación encontró evidencia de que los hombres interpretan automáticamente el éxito de su pareja como su propia falla, incluso cuando no están compitiendo directamente”, dice la autora principal, Dra. kate Ratliff, de la Universidad de Florida.

Los hombres mostraron ser más propensos a sentirse peor. 

Los hombres se sentían peor cuando pensaban sobre un momento en que su pareja femenina había prosperado en una situación en la cual ellos no pudieron, de acuerdo a los hallazgos. Los investigadores estudiaron 896 personas en 5 experimentos. En uno de ellos, se les dio a 32 parejas de la Universidad de Virginia lo que se presentó como un “test de resolución de problemas e inteligencia” y luego se les dijo que su pareja había quedado en el 12% de los primeros o últimos puestos de todos los estudiantes de la universidad. Escuchar que sus parejas habían puntuado alto o bajo en el test no afectó a lo que los investigadores denominaron ‘autoestima explícita” de los participantes (es decir, cómo ellos decían sentirse).

También se les dio un test para determinar cómo se sentían inconscientemente sobre el rendimiento de sus parejas; los investigadores llamaron a esto ‘autoestima implícita’. En este test, una computadora registra cuán rápido las personas asocian palabras buenas o malas con ellos mismos. Por ejemplo, los participantes con autoestima implícita alta, cuando veían la palabra “yo” en la pantalla eran más propensos a asociarla con palabras tales como “excelente” o “bueno” que con “malo” o “pésimo”. Si entiendes inglés, puedes visitar el website Project Implicit para ver y realizar muestras del test.

Los hombres que creían que su pareja puntuó en el top 12%, demostraron una autoestima implícita más baja que aquellos hombres que creían que su pareja había puntuado entre el 12% inferior. Los participantes no recibieron información sobre su propio rendimiento.

Otros dos estudios hechos en Holanda arrojaron resultados similares. Dicho país se caracteriza por tener unas de las más pequeñas diferencias de género en el trabajo, la educación y la política, de acuerdo con el Índice de Igualdad de Género de las Naciones Unidas. Sin embargo, al igual que los hombres norteamericanos, los holandeses que pensaban en el éxito de sus parejas románticas se sentían mal consigo mismos a un nivel inconscientemente que cuando pensaban en el fracaso de sus parejas, de acuerdo a ambos estudios. Ellos dijeron sentirse bien con esto, pero el test de autoestima implícita reveló otra cosa.

El peor golpe para la autoestima implícita de los hombres fue cuando recordaron una situación en que ellos fracasaron y sus parejas no. 

En los dos experimentos finales, conducidos de forma online, se les pidió a 657 participantes de Estados Unidos (284 de los cuales eran hombres) que pensaran en un momento en el que sus parejas habían tenido éxito o habían fracasado. Por ejemplo, se les pidió a algunos participantes que pensaran sobre éxitos o fracasos sociales de su pareja, tales como ser un anfitrión encantador en una fiesta o un logro o fracaso más intelectual. En un estudio se les pidió que pensaran en un momento en que sus parejas habían tenido éxito o fracasado en algo en que ellos mismos habían tenido éxito o habían fracasado.

Al comparar todos los resultados, los investigadores encontraron que no importaba si los logros eran sociales, intelectuales, o relacionados a los éxitos o fracasos de los participantes, los hombres se sentían igual de mal inconscientemente cuando sus parejas tenían éxito comparado a las situaciones en que fallaban. Sin embargo, el peor golpe para la autoestima implícita de los hombres fue cuando recordaron una situación en que ellos fracasaron y sus parejas no.

Los investigadores también buscaron saber cómo la satisfacción en la pareja afectaba a la autoestima. Las mujeres en este estudio reportaron sentirse mejor con su relación cuando pensaban en un momento en que su pareja había sido exitosa comparado a cuando pensaban en un fracaso de la misma; no pasó igual con los hombres.

Fuente: American Psychological Association
Imagen: cristinabe (Flickr)

  • Ciencia

Instagram le está quitando el gusto a tus comidas

  • 16/10/2013
  • David Aparicio

Uno de los fenómenos con más auge dentro de Internet e impulsado gracias al crecimiento del uso de los smartphones y tablets, es el de tomarle fotos a nuestras comidas y compartirlas en Instagram, Facebook, Pinterest o cualquiera de las principales redes sociales. Pues bien, resulta que esta nueva obsesión puede estar alterando tu apetito, haciéndote sentir satisfecho incluso antes de probar bocado.  Este fue el descubrimiento de una novedosa investigación realizada por el equipo del Brigham Young University.

“De esta manera, te estás cansado de ese sabor sin haber siquiera probado esa comida” dijo el coautor de la investigación Ryan Elder. “Es un aburrimiento sensorial, es como si ya quisieras avanzar. Ya no quieres experienciar ese sabor.”

Al diseñar el estudio los investigadores hipotetizaron que imaginarse disfrutando algo puede provocar que nos sintamos satisfechos, la misma sensación que hace que la segunda porción de torta o la tercera hora de videojuegos no sea tan disfrutable como la primera.

Te estás cansado de ese sabor sin haber siquiera probado esa comida.

Para probar esta hipótesis,  Elder y su equipo reclutaron a 232 estudiantes universitarios para que miraran y evaluaran cuán apetitosas se veían unas imágenes de comida. En uno de sus estudios, la mitad de los participantes observaron 60 fotos de comidas dulces, como por ejemplo: tortas, chocolates, etc. Mientras que la otra mitad observó 60 fotos de comidas saladas como papas fritas, pretzels, etc. Al terminar de evaluar las imágenes, cada participante terminó el experimento comiendo maníes, una comida salada y luego evaluó cuánto disfrutaron de los maníes. En el otro estudio un grupo de participantes realizó el mismo experimento, pero en la evaluación de las fotos, se les pidió a algunos que determinaran cuán apetitosa se veía la comida o que eligieran entre dos comidas, y a otros se les pidió que evaluaran el brillo de la foto.

Al analizar los resultados del primer experimento se encontró que las personas que observaron imágenes de comida salada terminaron disfrutando menos de los maníes, aún cuando no había imágenes de maníes entre las comidas saladas que habían observado. Los investigadores explican que esto se debe a que los sujetos se sintieron satisfechos con la experiencia sensorial de las imágenes de comida salada. En el segundo experimento se halló que los participantes que se concentraron en el brillo de las fotos fueron capaces de disfrutar más de los maníes que aquellos que estaban pensando sobre lo deliciosa que se veía la comida en las imágenes.

El efecto es más fuerte mientras más fotos veas.

“Si quieres disfrutar de la experiencia de comer determinado plato, evita mirar muchas imágenes de comida”, explicó Larson y agrega: “Incluso me sentí un poco mal del estómago durante el estudio, luego de mirar toda las imágenes que teníamos de dulces.”

El coautor del estudio Jeffrey Larson, sugiere que si tienes una debilidad por algún tipo de comida chatarra, como por ejemplo el chocolate y quieres prevenirte de disfrutarlo, entonces podrías mirar más fotos de ese tipo de comida.

Los investigadores aclaran que el efecto es más fuerte mientras más fotos veas. Aunque, si solo tienes un amigo que postea fotos de comida en las redes sociales, entonces es probable que esto no te afecte. “No es que si miras fotos de algo dos o tres veces entonces vas a quedar satisfecho”, resalta Elder.

Puedes encontrar más detalles de esta investigación en la revista Journal of Consumer Psychology

Fuente: The Atlantic;  ScienceDaily 
Imagen: Flickr

  • Ciencia

(Vídeo) Tommy Jordan, el padre enojado le dispara a la laptop de su hija

  • 15/10/2013
  • David Aparicio

Tommy Jordan se hizo famoso el año pasado al filmar como le disparaba con su arma calibre .45 a la computadora de su hija Hannah de 15 años, luego de que ella publicara un estado en Facebook en el que ofendía a sus padres y se quejaba de las tareas de la casa que le tocaba realizar.

El vídeo tiene una duración de aproximadamente 8 minutos y en él se puede ver como Jordan lee completamente la irrespetuosa publicación de su hija, que inicia “A mis padres: yo no soy una maldita esclava”, y que seguidamente propone que sus padres le deberían pagar por sus tareas. Al terminar de leer toda la nota, Jordan empieza a refutar cada oración de su hija para luego reprenderla verbalmente y le promete que no podrá usar Internet durante mucho tiempo. Esto para la mayoría de los padres habría sido suficiente. Pero no para él, “esta es tu computadora”, explica Jordan filmando la computadora sobre el césped de su casa. “Esta es mi .45.” y en los próximos 30 segundos se ve como vacía su pistola sobre la computadora. “A mis padres: yo no soy una maldita esclava.” 

Este vídeo generó un gran revuelo en Internet y no fue para menos.  Al día de hoy el vídeo tiene más de 38 millones de visitas en Youtube y ha generado miles de comentarios de adolescentes preocupados de que sus padres puedan hacer algo así, padres molestos con sus hijos que apoyan la acción de Jordan, así como también personas indignadas con la acción Jordan que llamaron al Servicio de Protección Infantil para que visitaran su casa. Pero lo que más impacto ocasionó fue la declaración en un noticiero de EE. UU. que hizo el famoso psicólogo Dr. Phil en la que declaró que  estuvo mal que Jordan avergonzara públicamente a su hija y que debió comportarse como un adulto y no publicar un vídeo en Internet.


Puedes activar los subtitulos en español

Esta declaración motivó a que Jordan publicara otro vídeo como respuesta a Dr. Phil, explicando que no fue su intención que el vídeo se hiciera tan popular.


Puedes activar los subtitulos en español

Jordan quiso pagarle con la misma moneda a su hija, al publicar el vídeo en el muro de ella, pensó que como mucho la avergonzaría entre sus amigos de Facebook, pero jamás pensó que alcanzaría a millones de personas. Él mismo reconoce que todo esto se fue de sus manos, que no era su intención avergonzar a su hija a nivel mundial y que las repercusiones fueron mucho peores de las que se propuso. Esto nos recuerda también que Internet es un espacio donde tenemos que manejarnos con cuidado.

Nos gustaría conocer tu opinión sobre este vídeo y la crítica que le hace Dr. Phil, puedes hacerlo en la sección de comentarios que se encuentra más abajo.

  • Ciencia

“No preguntes, No digas”: la diversidad sexual en el deporte

  • 14/10/2013
  • Estefanía Caicedo

Durante muchos años el deporte se ha caracterizado por ser un espacio reservado a la heterosexualidad masculina (el “macho heterosexual”) y la homosexualidad femenina (la “machona”). Sin embargo, esto circulaba más que en libros o documentos académicos en el imaginario social. Esta creencia pone el primer punto de inflexión acerca de la temática de la diversidad sexual en el deporte más que en problemas ligados a la inclusión de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales (LGBT) en el deporte, en problemáticas de género que reservan el deporte como espacio de desarrollo y socialización del varón heterosexual, dejando a un lado a toda aquella persona ajena a esta masculinidad heterosexista y, como consecuencia a esta premisa, excluyendo a toda aquella persona que se aparte de esta norma.

Estos jugadores terminaran jugando en clubes de menor categoría…

En este artículo, sin ánimos de abarcar toda la problemática de la sexualidad en el deporte, intentaremos abrir un espacio de reflexión sobre esta temática no sólo para aquellas personas interesadas en cuestiones de género y diversidad sexual sino también, y principalmente, para las personas vinculadas al deporte y la actividad física, puesto que consideramos fundamental desmitificar algunas nociones construidas socialmente y al mismo tiempo buscamos abrir el juego para que se produzcan debates, intercambios y modificaciones en las conductas de exclusión y discriminación a la comunidad LGBT en el deporte.

“Siamo fuori della copa”: el caso del fútbol

“Tal vez no haya otra profesión en la que los armarios estén más cerrados. Es obvio que, en el fútbol hay más o menos tantos gays como en cualquier otra actividad. Todos conocemos historias sobre jugadores de primera división, entre ellos, algunos de los más conocidos e idolatrados. Pero ‘puto’ o ‘maricón’, en la cancha, pueden llegar a ser los peores insulto de la hinchada” (Bruno Bimbi)

Hace ya dos décadas, el futbolista Justin Fashanu se declaraba homosexual en el diario The Sun; declaración que no sólo termino con la carrera deportiva de Justin sino también con su vida. Justin, a los meses de haber salido del armario se quitaba la vida diciendo: “No quiero ser más una vergüenza para mis amigos y mi familia. Espero que Jesús me dé la bienvenida y, finalmente, encuentre la paz”. Es que Fashanu no sólo encontró el rechazo de la comunidad deportiva y su alejamiento progresivo del fútbol inglés sino también el rechazo de su propia familia y amigos.

Aunque ya han pasado muchas cosas en materia de derechos humanos para la comunidad LGBT, la homosexualidad y por consiguiente la homofobia en el fútbol y en el deporte, persisten y sobre esto poco se ha hecho en nuestro país. Por suerte, y aunque falta mucho por hacer, no ocurre lo mismo en países europeos como Inglaterra y Alemania donde se han estado implementando políticas de inclusión a personas LGBT.

Entre estas políticas y planes de cambio podemos mencionar la iniciativa “Opening Doors and joining in”de la asociación de fútbol y la asociación de futbolistas profesionales que posee un plan de acción de seis puntos: educación, visibilidad, compañerismo, reconocimiento, monitoreo y cobertura. Al respecto, el secretario general de esta asociación, Alex Horne, declaró: “si me preguntas si hay futbolistas gay, me estas haciendo la pregunta equivocada. El plan de acción actual busca asegurar de que cualquiera puede participar en nuestro deporte, sin importar su sexualidad, sin miedo. Si algún futbolista es gay queremos que se sienta seguro de que no será objeto de abuso o ridículo si elije salir del armario”.

Otras acciones o movilizaciones políticas se produjeron en Alemania producto de una entrevista en off que brindó a la revista Fluter un jugador de la Bundesliga. Dijo que todos en su equipo saben que es gay y que nunca tuvo problema con ellos, pero que no sale del armario por temor a la reacción de la hinchada; dijo también que conoce a muchos futbolistas gay de la liga alemana de fútbol pero que ni se animarían a dar una entrevista anónima y explicó que él quiso dar el primer paso. Contó, también, que se muestra con mujeres en público, como otros jugadores homosexuales pero que espera que llegue el día en el que pueda ir con su verdadera pareja a un restaurante.

 No sale del armario por temor a la reacción de la hinchada.

Lo importante es que esta entrevista genero repercusión en Alemania a tal punto que la canciller alemana Ángela Merkel y el presidente del Bayern Munich, Uli Hoeness, recomendaron y alentaron a los jugadores a salir del armario; Merkel lo hizo con el siguiente mensaje: “Soy de la opinión que todo aquel que asuma el riesgo y tenga el valor (de revelar su homosexualidad) debe saber que vive en un país donde no tiene nada que temer. Es mi mensaje político. Debemos ser conscientes de que aún puede haber temor en lo que respecta al propio entorno. Pero podemos enviar una señal: no tienen que tener miedo”.

Y es que estas iniciativas, probablemente, no hubieran sido posibles si futbolistas como Justin Fashanu, Robbie Rogers, David Testo, Anton Hysén, Jason Ball, Wilson Oliver y otros tantos jugadores no hubieran tomado la iniciativa de salir del clóset pese a las condiciones adversas a las que se enfrentaban y que, en muchos casos, produjeron que estos jugadores terminaran jugando en clubes de menor categoría, otras veces el retiro de la actividad deportiva y, como Justin, el suicidio.

“Let’s tackle it”: derribemos la homofobia

Hasta el momento el panorama que se ha presentado si bien muestra cambios y promete aún más modificaciones se ha desarrollado en países europeos y no existen antecedentes en nuestro país sobre acciones vinculadas a la diversidad sexual.

A continuación te dejamos algunas estadísticas, programas de acción y links de interés para que puedas profundizar sobre esta temática (muchas de ellas están en inglés):

  1. El fútbol femenino es en Inglaterra el deporte de equipo más grande. La temporada pasada, 147,000 jugadoras compitieron en ligas de fútbol inglés y se pretende incluir a la mujer en el fútbol no sólo como deportista sino también en posiciones como entrenadores, árbitros y dirigentes.

  2. Un film del programa “Kick it out” que promueve y advierte sobre el bullying homofóbico en fútbol 

3. “Muestrale al racismo la tarjeta roja” es un programa que busca educar a la comunidad sobre las causas y consecuencias de la homofobia y promover el respeto a las diferencias en relación a la orientación sexual. Aquí les dejamos un instructivo acerca de cómo aplicar estas acciones

Vídeo generado por la misma iniciativa, con celebridades y futbolistas profesionales que discuten acerca de la homofobia en el fútbol

Links de interés

Si estas interesado en profundizar la temática de la diversidad sexual en el deporte y, específicamente, en el fútbol, aquí te dejamos algunos enlaces de interés:

  • Footbal Association
  • Programa “Justin Campaign”
  • Pride Sports. Organización que promueve el desarrollo deportivo y la equidad en el Reino Unido:
  • Gay Football Supporters Network
  • Club de Fútbol Gay. Stonewall
  • Noticias deportivas de la comunidad LGBT

Artículo previamente publicado en la reconocido blog  Proyecto Homine –  Una organización dedicada a la promover la salud, el desarrollo personal y el bienestar en las personas. 

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[Argentina] ¡Feliz día del Psicólogo!

  • 13/10/2013
  • David Aparicio

¡Feliz día del psicólogo! para todos nuestros colegas que eligieron esta difícil pero satisfactoria profesión. De parte de todo el equipo de Psyciencia.

Aquí un vídeo de Les Luthiers para reírnos y conmemorar nuestro día. ¡Que lo disfruten!

  • Ciencia

(Vídeo) Mensaje de tu hijo

  • 11/10/2013
  • Eugenia Bolognese

Los vídeos sobre vínculo madre-padre/hijo me resultan enriquecedores y en alguna ocasión los utilizo como una herramienta más de la entrevista a padres…me voy aggiornando a la época.

A veces propongo juegos con los mismos padres, a veces solo con la palabra no alcanza, a veces encuentro emociones que no saben cómo ser expresadas. Una sonrisa de esos padres, un asumir que están «sobrepasados», que no «saben como poner un límite», una lágrima que cuesta salir y se esconde por ahí. Todo esto denota una demanda (parafraseando a Jacques Lacan) que en el fondo es demanda de AMOR.

Amor que cada vez cuesta más demostrar, amor que a veces se transforma en golpes, en insultos, amor que a veces asfixia, amor que no conoce fronteras y amor que simplemente reúne las cosas más básicas (aunque a veces algunos papás consideran que demostrar amor tiene un precio y «se puede comprar»). Amor que queda plasmado en estos pocos minutos que dura el vídeo.

  • Clínica

6 cosas que aprendí para lidiar con una situación que no esperaba en una visita domiciliaria

  • 11/10/2013
  • Jorge Ayala Salinas

En el anterior post compartí 6 cosas que aprendí haciendo visitas a domicilio y hoy quiero compartir otras seis que aprendí cuando las cosas no salían tal como las había imaginado. Son situaciones que podrían paralizarnos y arruinar nuestra visita, así que me parece que podrían resultar útiles, sobretodo cuando no somos bien recibidos por esa persona para la que se ha solicitado la visita, y también en situaciones donde tenemos que realizar estas visitas como parte del servicio de protección al menor o de algún juzgado: visitas obligatorias. Veamos que te parecen:

1. Normalizar todo lo que persona pueda mostrar y sentir como negativo en este momento.

En ocasiones, llegamos a la visita y la persona no ha sido informada. La reunión ha sido pactada por algún familiar sin el menor consentimiento de la persona, que muestra su rechazo, en ocasiones hostilidad, y su apertura sólo como una manera de mostrar algo de cortesía o responder a la presión de la familia.

Seguro, nos gustaría que en cada visita nos recibieran de la mejor forma, en un ambiente diferente, pero esto no siempre sucede. El desacuerdo, que toma sus formas en la frustración y la amargura, puede estar presente. Y uno no tiene que defenderse, sólo escuchar con calma, atentamente, honrando la percepción de la persona y apreciando su punto de vista y las quejas que pueda tener, junto con todos los desacuerdos. El problema no es con nosotros, es con la forma cómo ha sido pactada esta visita.

2. Cuando la persona esté más calmada, comparte tu admiración por este deseo inicial de conservar su privacidad.

Si lo miramos desde esta perspectiva, podemos entender esta reacción inicial a la visita como un deseo de la persona por mantener su independencia y tomar sus propias decisiones. Si descubrimos esto: ¡que mejor que mostrar que estamos de acuerdo! ¿Cómo? Valorando la decisión de la persona, mostrando nuestra comprensión y compartiendo ese deseo de independencia y voluntad de tomar sus propias decisiones. Luego, podemos curiosear un momento sobre todo lo que involucre esta historia: ¿Qué otras acciones ha emprendido la persona donde haya vuelto a mostrar esta independencia? ¿Dónde aprendió a ser una persona independiente? ¿Cuándo empezó a tomar sus propias decisiones y a elegir lo que es mejor para ella?

Hasta aquí tan solo una aclaración útil: la mejor forma de decir algo sincero es creyéndolo. No finjas, no digas algo que no sientes.

3. Luego, preguntar de qué manera cree que podemos ayudar.

Podemos hacer preguntas como: ¿Aceptaría que yo viniese a colaborar contigo periódicamente? ¿Has considerado ya la mejor forma en que puedo ayudarte? ¿Has llegado a alguna conclusión en estos breves minutos? ¿Puedes intuir de qué manera podemos hacerlo? ¿Cómo puedo ayudarte sin que llegues a sentir que estoy invadiendo tu privacidad? ¿Cómo puedo ayudarte a mantener esta independencia?

4. Distanciate o desmárcate del blanco de la ira de esta persona.

Generalmente, cuando la persona no toma agradablemente nuestra visita es porque en el pasado ha vivido alguna experiencia amarga con un servicio psicológico u hospitalario. Así que, si tienes el privilegio de no trabajar en alguna de estas instituciones, desmárcate de ellas (y si trabajas en una de ellas y realmente estás en desacuerdo con alguna de estas formas de operar, compartir tu punto de vista con sinceridad puede ser bien valorado por la persona) y distánciate de estos protocolos. Si la persona siente que ha sufrido maltrato en alguna clínica o en algún hospital, en las formas más comunes del diagnóstico y el etiquetaje, ¡desmárcate de esta situación! En momentos como este, a mi me gusta compartir las experiencias que yo también he tenido con estas instituciones y con las que de ninguna manera he estado de acuerdo, y he sentido que violentaban mis intereses. Y he descubierto que cuando esto es genuino, la simpatía es inmediata, y se construye una suerte de complicidad -complicidad en la línea señalada fascinantemente por el antropólogo George Marcus- muy útil para nuestra relación. Muchas personas desean encontrar un profesional que piense no de la misma manera que ellas, pero con el que si puedan coincidir comúnmente, sobretodo en temas relacionados con la solidaridad y la justicia.

5. Que la persona tenga la oportunidad de elegir en qué espacio de la casa vamos a sostener las conversaciones.

También compartirle la libertad de salir de la habitación o movernos hacia otro espacio cuando considere necesario.

6. No te sientas comprometido a tener que usar cada uno de estos pasos si estás expuesto a violencia o algún tipo de agresión que no puedas controlar.

Tienes el derecho de retirarte.

  • Clínica

El estrés puede reducir la efectividad de la regulación cognitiva

  • 10/10/2013
  • Alejandra Alonso

En un estudio reciente, se investigó si la regulación cognitiva, una técnica muy utilizada para reducir el miedo o la ansiedad en la Terapia Cognitivo Conductual, seguiría siendo efectiva bajo situaciones de estrés. Sus hallazgos sugieren que la técnica investigada podría necesitar ajustes.

Algunos estudios (estudios 1 y 2) encontraron que justo cuando el autocontrol es crítico (por ejemplo, en situaciones aterradoras o traumáticas) el estrés incapacita a las partes del cerebro que son esenciales para mantenerse racional. Eso significa que algunas técnicas de la Terapia Cognitivo Conductual pueden fallar a los pacientes cuando más necesitan de estas habilidades de afrontamiento.

“El estudio es un llamado a la reflexión y una demostración sorprendentemente simple de posiblemente una limitación muy común y crucial en las técnicas de reestructuración cognitiva, como las que se aprenden en TCC”, dice Keith Laws, profesor de psicología de la Universidad de Hertfordshire en Inglaterra, quien no estaba asociado al estudio.

Metodología de la investigación

La investigación contó con 78 sujetos que gozaban de buena salud y no tenían historial de fobias o trastornos de ansiedad previos.

Los participantes se sometieron a un paradigma de condicionamiento por miedo, mediante la utilización de imágenes como estímulo condicionado y descargas eléctricas moderadas en la muñeca como estímulo incondicionado.

En el primer día una imagen era acompañada de una descarga eléctrica en un subconjunto de ensayos, pero en el otro no era seguido de nada (este último sirvió como medida de referencia de la excitación). Luego del condicionamiento por miedo, los participantes reportaron tres emociones que estaban asociadas con cada estímulo condicionado y calificaron la intensidad de las emociones en una escala que iba del 1 (menor intensidad) al 10 (mayor intensidad).

Algunas técnicas de la Terapia Cognitivo Conductual, pueden fallar a los pacientes cuando más necesitan. 

Posteriormente se entrenó a los participantes para utilizar una estrategia de regulación cognitiva que incluyó elementos de reevaluación y estaba basado en uno de los principios de la TCC. Esta regulación ha demostrado en trabajos previos que puede atenuar persistentemente el miedo condicionado comparado con el miedo prolongado visto en los participantes que estaban en las pruebas de control.

Luego del entrenamiento, los participantes volvieron a calificar la intensidad de las emociones que habían reportado y se les pidió que volvieran al día siguiente para realizar la misma tarea de condicionamiento de miedo utilizando las técnicas de regulación recientemente adquiridas.

Las estrategias de afrontamiento ayudaron a los participantes a reconocer cómo sus pensamientos influían sobre sus sentimientos y se les ayudó a replantear la experiencia temida para reducir el impacto de los pensamientos negativos. Así, por ejemplo, en vez de anticipar el dolor de las descargas y preocuparse sobre cuánto durarían, se los instruyó para que se distrajeran y vieran la experiencia como una molestia y no como una experiencia penosa. “La idea es que la forma en que elegís ver la situación puede alterar tu respuesta,” dice la coautora del estudio, Elizabeth Phelps, profesora de psicología en la Universidad de New York.

Esa es la forma en que se supone que trabaja la TCC y cientos de estudios han documentado que enseñarles a las personas cómo aprovechar estas habilidades puede ayudarles a luchar contra trastornos de ansiedad y depresión.

Pero algunas técnicas utilizadas por la TCC no funcionan para todas las personas en cualquier situación y Phelps puede haber encontrado una buena razón de por qué. Ella trajo a los pacientes de vuelta al laboratorio luego de su entrenamiento TCC para ver si las técnicas que habían aprendido funcionarían. Para provocar estrés, hizo que la mitad del grupo sumergiera su brazo en agua congelada por 3 minutos (lo que aumentó los niveles de cortisol, la hormona del estrés). El resto de los participantes mantuvo su mano en agua a temperatura ambiente por la misma cantidad de tiempo.

Diez minutos después, todos fueron confrontados con las imágenes que ellos sabían que precedían a las descargas, pero solo el grupo no estresado mostró menos miedo del que sintieron en el experimento inicial.

Conclusiones

Los autores concluyen que: “sólo el grupo no estresado fue capaz de utilizar exitosamente estas técnicas de regulación para disminuir la excitación del miedo posteriormente en el test. En contraste, las respuestas del miedo en el grupo estresado eran comparable a aquellas dadas durante la primer adquisición de miedo, antes del entrenamiento de regulación.”

“Lo que pensamos que está pasando es que, incluso el estrés leve, puede llevar a déficits sutiles en la corteza prefrontal (CPF)”, dice Phelps, refiriéndose al área cerebral responsable del control de las emociones.

El hecho de que el estrés puede abrumar a las áreas cerebrales cognitivas y racionales, no es nuevo (a corto plazo, las hormonas del estrés pueden incapacitar funciones y con exposiciones repetidas, puede incluso matar células cerebrales). “La CPF es una región cerebral muy sensitiva al estrés y muy maleable,” dice Bruce McEwen, profesor de neurociencias en la Universidad Rockefeller, quien editó el estudio para el Proceedings of the National Academy of Science.

La novedad del estudio reside en que la TCC, la cual los investigadores pensaban que podría contrarrestar este efecto, no siempre hace el trabajo. Esto puede deberse a que los científicos no han apreciado plenamente los efectos combinados del miedo y el estrés en el cerebro. En la investigación, el miedo por sí solo no disparaba la respuesta de estrés. Los participantes no mostraron elevaciones en las hormonas del estrés durante la primera parte del experimento, incluso aunque temían las descargas antes de ser entrenados con técnicas de la TCC.

“Sólo el grupo no estresado fue capaz de utilizar exitosamente estas técnicas de regulación.»

Phelps no sugiere que la TCC pueda no ser útil, sino que piensa que su investigación sugiere  que podría requerir práctica para dar resultados exitosos. Bajo estrés, el cerebro de las personas trabaja en modo de piloto automático y reacciones preestablecidas se convierten en la prioridad, mientras que el tipo de pensamiento abstracto, lógico y razonado (el tipo que es fomentado por esta terapia) es reducido. Puede tomar varios ensayos para comprometer activamente a las habilidades TCC y sobreponerse a la respuesta instintiva del estrés ante las crisis. “Una vez que algo se vuelve más automático, depende menos de la CPF. Si practicas realmente y se convierte en segunda naturaleza,` no debería importar mucho”, dice Phels.

Laws sugiere que los resultados también podrían indicar un papel importante de medicaciones tales como los beta bloqueadores, los cuales podrían ser más importantes en ciertos pacientes que no responden inicialmente a la TCC, dado que dichas drogas pueden reducir la respuesta al estrés. Otros investigadores están estudiando una medicación diferente que afecta a la CPF, ya que algunos trabajos indican que la forma en que la CPF es activada en la respuesta de estrés podría distinguir entre pacientes que responden a la TCC y aquellos que no lo harán.

La efectividad de la TCC podría también verse afianzada al introducir un poco de estrés cuando se aprende, para simular mejor un escenario del mundo real. Investigaciones sobre resiliencias conducidas en Navy Seals (marines estadounidenses), encontró que su entrenamiento altamente estresante es crítico para su habilidad de mantenerse racionales bajo coacción. Y se ha demostrado que el estrés moderado mejora el aprendizaje y aumenta la resiliencia. La clave, por supuesto, sería resolver cuánto estrés es suficiente (algo que varía de persona en persona, e incluso de sesión en sesión).

También sería importante considerar no correr a los medicamentos para ver si allí encontramos la solución, sino probar la efectividad de otros tipos de terapia en esta problemática.

Fuentes: Healthland; Proceedings of the National Academy of Science of the United States of America (PDF)
Imagen: Pulse72Plus

  • Artículos de opinión (Op-ed)

La primera paciente que atendí

  • 09/10/2013
  • Patricio Leone

La primera paciente que atendí, recién, recién recibido, a la segunda sesión, me trajo un chocolate.

Hubiera preferido que me trajera una serpiente de cascabel con Gripe A.

Yo miraba el chocolate, la miraba a Ella, sentía como millares de textos giraban y giraban en mi cabeza, sin que ninguno me diera una respuesta.

Así pasaron interminables 10 segundos, hasta que agarré el chocolate, lo puse al costado del escritorio y le dije:

– Te escucho.

———————————————————————————————————————————————————

Un domingo a la tarde, a punto de raviolar con mi familia, suena mi celular (que no se apaga NUNCA).

– Hola, licenciado. Soy X. Quería despedirme de Usted. Quería decirle que fue muy bueno conmigo y que me llevo el mejor recuerdo suyo. Ahora estoy yendo para el paso a nivel (vías del tren) del que le hablé la otra vez. Gracias por todo.

Otra vez el carrousel de textos en mi cabeza. Mudos. Veloces, pero Mudos.

– Tenés 10 minutos, nada más que 10 minutos para mí? Es lo único que te pido. – le dije.

———————————————————————————————————————————————————

Aguas Verdes. Vacaciones.

Suena mi celular (¿les dije que no se apaga NUNCA?). Una voz femenina me dice:

– Hola, soy la esposa de X, su paciente. Quería felicitarlo porque hizo muy bien su trabajo y logró separarlo de mí. Ahora Usted va a ser el responsable de mi Muerte.

Yo, que ya sabía que el desfile de textos me iba a dejar más en pelotas que una galleta de arroz, apenas atiné a decirle, mientras la señal iba y venía, y la conversación se entrecortaba:

– Hola, X! No veía la hora de hablar con vos! Pero no tenía manera de ubicarte. Tengo muchas cosas para contarte.

———————————————————————————————————————————————————

Algunas anécdotas clínicas. más que viñetas, situaciones.

He cursado con excelentes profesores. excelentes.

Soy un tipo ávido y los libros me tiran.

Pero tengo que reconocerlo: NADA me enseñó tanto como la clínica.

Cuando me recibí, iba muy orondo arriba de mi Pony, creyendo que era la reencarnación de Freud, Marx, Hegel, Lacan y Capote De la Mata (ya que estamos).

Los Pacientes me agarraron, del cogote unos, de la solapa otros, de los huevos varios más, y me pegaron tantos sopapos, que finalmente aprendí.

¿Qué? No sé bien.

Pero aprendí.

Quiero seguir aprendiendo toda la vida.

De los pibes estudiantes y de los viejos colegas.

Pero, sobre todo, de los pacientes.

Hay que ser humildes.

No hay otra.

Publicado previamente en el grupo de Facebook: Psicólogas y Psicólogos de Argentina y cedido por el autor para su publicación en Psyciencia. 

Imagen:  Peter Köves (Flickr)

  • Clínica

¿Es inferior la calidad de sueño de los niños con autismo?

  • 09/10/2013
  • David Aparicio

Los niños con autismo se despiertan más seguido durante la noche y tienen menos horas de sueño, lo cual podría afectar su desarrollo neuronal. Este fue el descubrimiento de un reciente estudio longitudinal inglés, publicado en el número de Septiembre de la revista Archives of Disease in Childhood.

En la literatura científica se encuentran otras investigaciones que hallaron un vínculo entre el autismo y los problemas de sueño. Sin embargo, se les criticaba la poca cantidad de participantes, falta de definiciones consensuadas y pobre comparabilidad entre los participantes de los estudios.

Para resolver estas limitaciones, un grupo de investigadores de la Universidad de Bristol diseñó su estudio con una muestra longitudinal denominada Avon Longitudinal Study of Parents (ALSPAC ), que evaluó la salud y desarrollo de más de 14.000 niños nacidos en el suroeste inglés, entre los años 1991 y 1992.

En esta muestra se les preguntó a los padres sobre los patrones de sueño de sus hijos (hora en la que iban a dormir, hora en la que se despertaban y cuánto tiempo pasaban durmiendo durante el día), a las edades de 6, 8, 18, 30, 42, 81, 115 y 140 meses de edad. Los investigadores también tomaron en cuenta información clave que provenía de cuestionarios validados de Habilidades Sociales (SCDC) y de inteligencia (WISC-III).

 La pérdida de sueño podría repercutir en el desarrollo neuronal.

El estudio contó con los datos de 73 niños con TEA y 10.704 del grupo control a los 18 meses de edad, pero estos números, como se esperaba, disminuyeron con el tiempo a causa del desgaste de la cohorte. A los 140 meses de edad (11 años) se contó con 39 niños con TEA y 7.043 niños del grupo control.

Los análisis arrojaron los siguientes datos: antes de los 30 meses de edad, no había diferencias en los patrones del sueño entre los dos grupos. Pero desde los 30 meses en adelante, los niños con TEA tendían a dormir menos, con una gran discrepancia de 43 minutos que se mantuvo hasta los 140 meses de edad.  Aunque pasada esta edad la diferencia disminuyó, los niños con TEA seguían durmiendo cerca de 20 minutos menos por día que el grupo control.

Estas diferencias se mantuvieron incluso luego de tomar en cuenta factores que podrían influir en las horas de sueño, como por ejemplo: nacimiento prematuro, bajo peso al nacer, educación materna y clase social. Según los autores, los frecuentes despertares durante la noche podrían haber disminuido la duración total del sueño.

Desde la edad de 30 meses en adelante, los niños con TEA fueron significamente más propensos a despertarse tres o más veces durante la noche en comparación con sus pares del grupo control. Esta diferencia se hizo incluso más notable mientras los niños crecían. En el momento en que los niños tenían 81 meses de edad, más de 1 de cada 10 de los niños con TEA  se despertaron tres o más veces, comparados con sólo el 0.5% de sus pares.

¿Cual es la implicación de estos resultados?

Existe un cuerpo creciente de datos que sugieren que la producción de melatonina (hormona del sueño) puede estar afectada en algunos niños con TEA, siendo esta una posible explicación de los patrones de alteración durante el sueño. Otros autores sostienen que la pérdida de sueño podría repercutir en el desarrollo neuronal. Sin embargo estas son hipótesis sin confirmar.

Los autores creen que, si se logra confirmar que la reducción acumulativa de sueño provoca pérdida neuronal, entonces los niños con TEA podrían beneficiarse incluso de un pequeño incremento de sus horas de sueño. Y también enfatizan la importancia de evaluaciones tempranas del sueño en los niños con TEA, ya que esto permitiría ofrecer apoyo y guía anticipatoria a los padres.

Fuente: Bristol
Imagen: thejbird (Flickr)

  • Ciencia

Límites y las palabras de los padres

  • 08/10/2013
  • David Aparicio

Quiero compartir con ustedes dos citas que me encontré en el libro de Fernando Osorio,  Bullying – Matón o Victima ¿Cual es tu hijo?, que explican la función de los límites y de la palabra de los padres como reguladora del descontrol de sus hijos. Espero que les guste tanto como a mí.

Poner límites es frenar el impulso de satisfacción inmediata que pretenden nuestros hijos. Y esto se hace desde que nacen. Si ante el primer llanto le damos siempre la teta o el chupete, nunca nos vamos a enterar qué necesita ese bebé. Lo que estamos haciendo es taponar su manifestación. Por un lado, no nos enteramos realmente qué le pasa o quiere; y por otro lado, frenamos a ese hijo en su intención de hacernos saber que le pasa. Entonces deja de expresarse o siempre vamos a intentarlo hacerlo callar, aunque no sepamos qué le pasa o necesita.

Los padres no les hablamos a nuestros hijos para que nos hagan caso, sino para que aprendan a registrar y a internalizar nuestra palabra y nuestras opiniones como una voz oculta que, llegando el momento justo, funcionará como regulador de sus propios descontroles. Si además en el camino de esta construcción nos hacen caso, mejor.

Imagen:  Evil Erin (Flickr)

  • Ciencia

Incrementando la empatía mientras disfrutamos de la literatura de ficción

  • 07/10/2013
  • David Aparicio

Si eres un ávido lector de la literatura de ficción, este artículo te va a gustar.

Un grupo de investigadores ha encontrado un nuevo e importante beneficio de la lectura. Según los análisis de su ensayo publicado en la revista Science, leer novelas de ficción puede mejorar nuestra empatía y, por consiguiente, enriquecer nuestras habilidades sociales.

Invita a realizar inferencias sobre los personajes y a ser sensibles a la complejidad emocional de la historia

Específicamente, los datos revelan que los sujetos que leyeron literatura de ficción se desempeñaron mejor en los test que evalúan la empatía, percepción social e inteligencia emocional.

¿Cómo se explican estos resultados? Según los autores, la literatura de ficción a menudo deja más cosas a la imaginación del lector y los invita a realizar inferencias sobre los personajes y a ser sensibles a la complejidad emocional de la historia.

La idea de que lo que leemos puede influenciar nuestras habilidades sociales y emocionales no es nueva. Previos estudios han correlacionado varios tipos de lectura con la empatía y la sensibilidad. Recientemente en el campo llamado “teoría de la mente”, los científicos usaron tests de percepción de inteligencia emocional para estudiar, por ejemplo, a los niños con autismo. No obstante este es el primer estudio que logra encontrar un efecto directo cuantificable.

En una entrevista con el New York Times, Nicholas Humphrey psicólogo evolucionista que ha sido reconocido por sus aportes en el campo de la inteligencia humana, y quien no estuvo involucrado en la investigación, dijo: “Es un resultado muy importante. Que ellos tengan sujetos que leyeron durante tres a cinco minutos y que obtengan estos resultados, es sorprendente.”

Para realizar el ensayo, el grupo de investigadores de psicología social reclutó, por medio del servicio Amazon Mechanical Turk (servicio de suscripción que permite a las personas ganar dinero al realizar pequeñas tareas), a 114 participantes que tenían entre 18 y 75 años de edad. Posteriormente se dividió a los participantes en tres grupos: el primero recibió lecturas de ficción ganadoras del National Book Award (Premio Nacional del Libro), el segundo recibió un extracto de no-ficción de un bestseller de Amazon y el tercero no recibió ninguna lectura.

Estos hallazgos deberían ser considerados por los educadores

Luego de leer o, en su caso, de no hacerlo, los participantes tomaron un test computarizado que evaluó la habilidad de las personas para decodificar las emociones o predecir las expectativas o creencias de una persona en una situación en particular.  En una de las pruebas llamada “Leyendo la Mente en los Ojos,” los sujetos estudiaron 36 fotografías de pares de ojos y eligieron cuatro adjetivos que describieran mejor la emoción que mostraba cada una.

Aunque los resultados de esta investigación son muy interesantes, todavía quedan preguntas por responder: ¿Cuánto tiempo pueden durar estos efectos?; tres meses de literatura de ficción ¿pueden tener un efecto mayor o por el contrario, no tener impacto?; estas diferencias, ¿pueden ser atribuidas al tipo de material que se lee?; los resultados, ¿se mantienen aún si la persona lee todo tipo de literatura?; ¿qué sucede si la lectura es particularmente difícil?

Solo nos queda esperar por una nueva investigación que logre ofrecernos respuestas a tan complicadas preguntas. Mientras tanto, podemos aprovechar y sentarnos en nuestro sillón favorito y disfrutar de una buena novela.

El equipo todavía está recolectando datos. Si quieres participar solo tienes que hacer click aquí.

Fuente: The New York Times
Imagen: Alexandre Dulaunoy (Flickr)

  • Sponsor

[España] Curso especialista universitario en Terapia Narrativa y Trabajo Comunitario

  • 07/10/2013
  • Equipo de Redacción

Curso Semipresencial

Destinatarios

Diplomados, licenciados o grados del ámbito humanístico, social, científico y sanita-rio, alumnos de los últimos cursos de los mismos (con matrícula condicional según el punto 3 del artículo 13 de la Normativa Reguladora de Cursos de Formación Permanente de la Universidad de Extremadura). Preferencia alumnos ya graduados.

Selección por riguroso orden de inscripción hasta completar el número máximo de alumnos.

Forma de pago

El precio de la especialidad es de 795 €
Podrá abonarse en un solo ingreso o en los siguientes plazos.
Primer plazo: 350 € al formalizar la matrícula
Segundo plazo: 250 € del 3 al 21 de diciembre
Tercer plazo: 195 € del 1 al 15 de febrero 2014
Ingreso en la cuenta del Banco Santander: 0049-6744-44-2316155416

Matrícula del 1 al 18  de octubre de 2013

Documentación a remitir a la secretaría de
la Especialidad:
1. Fotocopia DNI (Documento Nacional de Identi-dad) o pasaporte
2. Fotocopia del Título Universitario o certificado
de encontrarse en el último curso
3. Impreso de matrícula
4. Resguardo del Impreso Bancario (presentar original el primer día del curso)

Remitir documentación vía email a  [email protected]

Descarga el PDF con la información completa aquí

Lugar de celebración:

Escuela Universitaria de Enfermería y Terapi
pacional.  Avda. de la Universidad s/n, 10071 Cáceres UNIVERSIDAD DE EXTREMADURA

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