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  • Clínica

Diez conceptos que todo niño con autismo desearía que sus padres y docentes supieran

  • 03/09/2013
  • Asociación Educar

En estas páginas se le pedirá que contemple cómo “el lenguaje” del autismo modela nuestras perspectivas.

Verá que no me referiré al autismo como una discapacidad o enfermedad.

No verá la palabra “trastorno” ni tampoco leerá la palabra “autismo” en palabras mayúsculas. No ponemos en mayúsculas cáncer de mama, diabetes, glaucoma, depresión u otras condiciones que no incluyan el nombre de su descubridor (o sea epónimos) como en el caso de Asperger. Poner “autismo” en letras mayúsculas es hacer una declaración visual que le asigna una autoridad y un poder que no merece.

Y, finalmente, la palabra “normal” no aparecerá nunca en estas páginas fuera de las comillas. No es infrecuente que, cuando a los padres de un niño se les informa que su diagnostico es el de autismo, estos pregunten “¿Usted piensa doctor que alguna vez su aprendizaje será normal?”

¿Su hijo “sufre de autismo” o vive con autismo? Elija siempre vivir a sufrir. 

Encuentro estas preguntas inicialmente increíbles y luego presuntuosas de una forma tal que casi me da lástima el que las hace. He aprendido a contestar este tipo de inquietudes con una sonrisa, un guiño y diciendo “Cuando llegue el tiempo de que exista tal cosa” o “Si lo logra, será mucho más inteligente que yo.”  De vez en cuando cito al cantante Bruce Cockburn que escribió, “el problema con lo normal es que siempre empeora.”

Siguiendo con el tema de la normalidad y los niños con autismo, recuerdo una charla entre una mamá y una terapeuta en la cual ésta le contaba a la primera muy entusiasmada como había mejorado su hijo que en un año, de no tener ningún amigo en el colegio ahora tenía amigos. La madre, con tono desesperanzado le contesto: “¡Pero sólo tiene dos amigos!”.

La terapeuta le contesto: “Es verdad, ha hecho dos amigos. Con uno comparte su interés por los trenes y con el otro su gusto por correr. Él me ha dicho: ‘No quiero muchos amigos porque no puede tratar muchos. Más de uno por vez me estresa. A mis dos amigos les puedo hablar sobre cosas que me interesan. Son muy importantes para mí.’.

La terapeuta continuó diciendo: “Camine por cualquier escuela. Verá un amplio rango de conductas “normales” escolares. Verá tragas normales, normales musicales, normales informáticos. Los niños tienden a gravitar hacia los grupos que los hacen sentir seguros. Su hijo ha encontrado su grupo.”.

Como docente o padre de un niño con autismo aprenderá rápidamente que algunos días lo único predecible será lo impredecible, que el único atributo consistente será la inconsistencia.

La perspectiva lo es todo. ¿Está el niño distante o es capaz de entretenerse sólo y de trabajar de forma independiente? ¿Es imprudente o aventurero y deseoso de probar nuevas experiencias? ¿Es obsesivamente pulcro o tiene habilidades espectaculares de organización? ¿La molesta con preguntas sin fin o tiene curiosidad acerca de su mundo así como también tenacidad y persistencia? ¿Por qué tratamos de “arreglar” al niño que persevera pero admiramos a aquel que persevera? Ambas son formas de decir “rehuso a parar”.

¿Su hijo “sufre de autismo” o vive con autismo? Elija siempre vivir a sufrir.

El autismo tiene cuatro características fundamentales: dificultades en el procesamiento sensorial, retrasos y trastornos en la comunicación, pensamiento social y habilidades de interacción esquivos y problemas de autoestima. Todos son cruciales:

– Dificultades en el procesamiento sensorial: Un niño no puede llevar a cabo un aprendizaje cognitivo o social cuando experimenta su medio ambiente como un bombardeo constante de sensaciones desagradables y sorpresas repugnantes.

El cerebro habitualmente filtra billones de estímulos sensoriales en forma simultánea. El del niño con autismo no puede llevar a cabo este tipo de filtro. Esto puede provocar el equivalente de un piquete de todas las avenidas de la ciudad de 24 horas de duración mientras todas estas señales se atascan desesperadamente en el tronco cerebral. Imagínese atrapado en el medio de los gases agobiantes y el ruido del tráfico atascado sin la capacidad de modificar su situación.

– Retraso y trastorno en la comunicación: Sin adecuados medios de expresión, las necesidades y deseos permanecen insatisfechas. El resultado inevitable es enojo y frustración, no aprendizaje y crecimiento.

– Pensamiento social y habilidades de interacción: La falta de estas habilidades puede aislar a un niño a grados devastadores. El niño con autismo que realmente “no la puede pescar” rema contra una corriente brutal; primero para comprender y luego para ejecutar.

Como los millones de pixeles que componen una imagen de la televisión, cada persona involucrada es un compuesto complicado.

– Autoestima: Todas las personas de este planeta deseamos ser aceptadas y apreciadas por lo que somos como un todo. El niño con autismo necesita un guía hábil para lograr un lugar confortable en este enorme mundo. Trabajar hacia este objetivo con una energía positiva y optimismo no implica que estamos “reparando” al niño.

El motivo por el cual lo denominamos un espectro es porque dos niños (o diez o veinte) con autismo no son completamente iguales. Cada uno estará en un punto diferente en el espectro. E igualmente importante es que cada padre, docente y cuidador estará en un único punto en su comprensión del espectro.

Como los millones de pixeles que componen una imagen de la televisión, cada persona involucrada es un compuesto complicado.

Aquí están diez conceptos que todo niño autista desearía que usted supiera.

1. Yo soy un niño.

Mi autismo es parte de lo que soy, no es todo lo que soy.

Como niño todavía me estoy desarrollando. Ni usted ni yo sabemos aún de lo que seré capaz de hacer. Si contempla en mí sólo una cosa corre el riesgo de construir una expectativa que puede ser muy baja.

Y si yo siento que usted piensa que yo no puedo hacerlo mi respuesta natural será, ¿para qué intentarlo?

2. Mis sentidos están desincronizados.

Esto significa que las vistas, sonidos, gustos, olores y tactos comunes que usted puede aún no notar pueden ser absolutamente dolorosos para mí.

Mi medio ambiente a menudo se siente hostil. Puedo parecerle introvertido o agresivo o malo, pero estoy sólo tratando de defenderme.

3. Distinga entre no lo hago (elijo no hacerlo) y no puedo (no soy capaz de hacerlo).

No es que yo no escucho las instrucciones. Es que no puedo entenderlo. Cuando me llama desde el otro extremo del aula, escucho “*+&$Ç Juan”. En vez de esto, acérquese, capte mi atención, y hábleme en palabras sencillas: “Juan dejá tu libro sobre el pupitre, es tiempo de almorzar.”.

Esto me dice qué quiere usted que yo haga y qué es lo que sucederá a continuación. Así es para mí mucho más fácil obedecer.

4. Soy un pensador concreto. Interpreto el lenguaje en forma literal.

Me confunde cuando dice que van a llover calefones del cielo cuando lo que quiere decir es que va a llover mucho. No me diga que algo va a suceder el día del arquero cuando lo que significa es que es imposible que eso suceda.

Los modismos, juegos de palabras, inferencias, metáforas, alusiones y el sarcasmo se pierden en los laberintos de mi cerebro.

5. Escuche a todas las formas con las que trato de comunicarme.

Es difícil para mí contarle lo que necesito cuando no tengo una forma de describir mis sentimientos. Puedo estar hambriento, frustrado, atemorizado o confuso pero no puedo encontrar las palabras para describirlo.

Esté alerta al lenguaje corporal, aislamiento, agitación u otros signos que le digan que algo está mal. Los signos de comunicación están allí.

O puede escucharme intentar compensar por no tener todas las palabras que necesito, sonando como un pequeño profesor o una estrella de cine, tamborileando palabras o guiones enteros que exceden mi edad.

He memorizado estos mensajes del mundo que me rodea porque sé que se espera que hable cuando se me habla.

Estos mensajes provienen de libros, la televisión o la conversación de otras personas. Los adultos la llaman ecolalia. Puedo no entender el contexto o la terminología que estoy utilizando. Solo sé que me saca del problema de tener una respuesta.

6. ¡Retrate esto! Soy visualmente orientado.

Muéstreme cómo hacer las cosas antes que sólo decírmelo. Y esté preparado para mostrármelo muchas veces. Un montón de práctica me ayuda a aprender.

Los apoyos visuales me ayudan a movilizarme a través de mi jornada.

Me liberan del estrés de tener que recordar qué es lo que viene después, hace que las transiciones entre actividades sean tranquilas y me ayudan a manejar mis tiempos y cumplir con sus expectativas.

Necesito ver algo para aprenderlo, porque las palabras escritas son como el humo para mi, se evaporan en un instante antes de que tenga la posibilidad de entenderlas. No tengo las habilidades de procesamiento instantáneo.

Las instrucciones e informaciones presentadas visualmente pueden estar en frente mío todo el tiempo que necesito.

Sin esto, vivo la constante frustración de saber que pierdo los grandes bloques de información y expectativas y soy incapaz de hacer algo para evitarlo.

7. Focalice y construya sobre lo que puedo hacer y no sobre lo que no puedo hacer.

Como cualquier otra persona, no puedo aprender en un ambiente en el cual se me hace sentir en forma constante que no soy lo suficientemente bueno y que necesito ser “arreglado”.

Evito probar cualquier cosa nueva cuando estoy seguro que todo lo que conseguiré son críticas, sin importar cuán “constructivo” usted cree que está siendo. Hay más de una forma de hacer bien la mayoría de las cosas.

8. Ayúdeme con las interacciones sociales.

Puede parecer que no quiero jugar con otros chicos pero puede ser que simplemente no sé cómo empezar una conversación o unirme a su juego. Enséñeme cómo jugar con otros chicos. Estimule a otros niños a invitarme a jugar con ellos. Me encantaría ser incluido.

Mi desempeño es mucho mejor en juegos estructurados que tienen un principio y un final bien definidos.

No sé cómo leer las expresiones faciales, el lenguaje corporal o las emociones de otros. Enséñenme. Si me río cuando Juana se cae del tobogán, no es porque piense que es gracioso, es que no sé qué decir. Hábleme sobre los sentimientos de Juana y enséñeme a preguntar, “¿Estás bien?”

9. Identifique qué gatilla mis berrinches y rabietas.

Los berrinches y explosiones son más horribles para mí que para usted. Ocurren porque uno o más de mis sentidos se han sobrecargado o porque he sido empujado más allá del límite de mis habilidades sociales.

Recuerde que todo lo que hago es una forma de comunicación. 

Si puede averiguar por qué suceden mis rabietas entonces las puede prevenir. Mantenga un registro de momentos, lugares, personas y actividades. Puede emerger un patrón de desencadenamiento de mis rabietas.

Recuerde que todo lo que hago es una forma de comunicación. Le dice a usted, cuando mis palabras no pueden, cómo estoy reaccionando a lo que está pasando a mi alrededor.

Mi conducta puede tener una causa física. Las alergias alimenticias, los problemas del sueño y gastrointestinales pueden afectar mi conducta.

Busque señales porque puedo no ser capaz de contarle acerca de este tipo de cosas.

10. Ámeme en forma incondicional.

Descarte pensamientos como, “Si sólo pudieras…”, y “¿Por qué no podés…?” Usted no cumplió con todas las expectativas que sus padres tenían para usted y ellos no se lo recuerdan en forma constante.

Yo no elegí tener autismo. Recuerde que esto me está pasando a mí, no a usted. Sin su apoyo, mis posibilidades de crecer y ser exitoso e independiente son escasas. Con su apoyo y guía, las posibilidades son más amplias de lo que usted puede creer.

Hay tres palabras por las que ambos necesitamos guiarnos: Paciencia. Paciencia. Paciencia.

Vea mi autismo como una habilidad diferente más que como una discapacidad. Pase por alto lo que pueda ver como limitaciones y vea mis fortalezas.

Puede que no sea bueno para el contacto visual o la conversación pero se habrá dado cuenta de que no miento o no juzgo a las personas.

Dependo de usted. Todo lo que pueda lograr no sucederá sin usted como mi apoyo. Sea mi defensor, mi guía, quiérame por lo que soy y verá cuán lejos puedo llegar.

Autor: Dr. Roberto Rosler Médico Neurocirujano egresado con Diploma de Honor – Universidad de Buenos Aires.  Orador y tutor en Asociación Educar, una reconocida plataforma online dedicada a la neurosicoeducación.

Imagen: SCA Svenska Cellulosa Aktiebolaget (Flickr)

  • Clínica

¿Qué demonios son las terapias de tercera ola? La activación conductual para la depresión

  • 02/09/2013
  • Fabián Maero

Después de un largo hiato, arribamos a la quinta parte de esta serie dedicada a las terapias de tercera generación. Esperamos sinceramente que nos hayan extrañado.

Si recién ahora se unen a este recorrido, los ponemos al día: en el primer artículo dimos un panorama general sobre las terapias de tercera generación, en el segundo hablamos de terapias basadas en mindfulness, en el tercero hablamos de Terapia Metacognitiva y en el cuarto hablamos sobre entrevista motivacional.

En esta quinta entrega le toca el turno a activación conductual (AC).  En un artículo previo (éste), hemos escrito acerca del desarrollo histórico de AC. Para aquellos de ustedes demasiado perezosos como para leer el otro artículo, les ofrecemos la versión resumida.

Activación conductual

Comparada con los modelos psicoterapéuticos más populares, AC utiliza un abordaje poco usual para el tratamiento de la depresión. Dicho de manera amplia, la mayoría de los abordajes de tratamiento hipotetizan que las manifestaciones de la depresión son causadas por determinadas experiencias internas a la persona: por ejemplo, la presencia de ciertos esquemas de pensamiento, conflictos intrapsíquicos, regulación de emociones, etc., y en consecuencia utilizan una forma de tratamiento que apunta a resolver o modificar esas experiencias internas, para así modificar las manifestaciones de la depresión.

No busca en primera instancia el cambio de experiencias internas

AC utiliza un abordaje completamente distinto.  No busca en primera instancia el cambio de experiencias internas –es decir, no intenta cambiar pensamientos, emociones ni sentimientos, sino que apunta al cambio de conductas y actividades del paciente. Esto no quiere decir que las emociones o pensamientos sean omitidos, sino que no se intenta modificarlos directamente.

Ahora bien, ¿qué significa cambiar conductas y actividades? Significa alentar pequeños cambios concretos en la rutina de un paciente, orientados a lo que es valioso para esa persona en particular. En AC, se generan actividades concretas de acuerdo a los valores del paciente, y se llevan a cabo con un enfoque de resolución de problemas. Por ejemplo, un paciente con diagnóstico de depresión que al trabajar con sus valores elije algo como “ser un amigo presente y confiable”, quizá quiera comenzar con una actividad que esté accesible según su nivel de energía y actividad, como por ejemplo, llamar a un amigo un día de la semana para saber cómo está.  De esa manera, se introduce una actividad que es accesible para el paciente y que encarna en acciones concretas sus valores personales.

Por supuesto, el abordaje es más complejo que eso, utilizando herramientas como registro de conductas, brainstorming de valores y actividades, análisis funcional, resolución de problemas, habilidades sociales, entre otras (las herramientas que se utilizan varían según el tipo de abordaje de activación conductual, los hay más simples y más complejos), pero el núcleo del tratamiento orbita siempre en torno al aumento de conductas con refuerzo positivo y la disminución de las conductas con refuerzo negativo (disculpas por el lenguaje nerd).

En palabras de Kanter (2012):

La hipótesis detrás del abordaje de cambio conductual directo en AC no consiste en sostener que los factores conductuales son los únicos relevantes para la depresión, sino que la depresión es un trastorno de muchos sistemas y que el cambio conductual, en el contexto de una relación genuina, empática y validante, es un método directo y pragmático para alterar ese sistema.

¿Qué tanto funciona esto?

Hay algunas dudas que surgen usualmente al considerar un abordaje “simple” como AC. La primera es, ¿qué tanto funciona?, es decir, ¿qué tan eficaz es para el tratamiento de la depresión?

Una manera de responder a esto puede ser asignar pacientes a un tratamiento de AC y comparar los resultados con pacientes asignados a otro tipo de tratamiento establecido (por ejemplo, terapia cognitiva para depresión o psicofármacos), o bien comparar el desempeño de los pacientes en tratamiento vs pacientes en lista de espera.

 AC es más eficaz que la psicoterapia breve, la terapia de apoyo, e igualmente eficaz que la terapia cognitivo conductual. 

Y en efecto, esto se ha hecho, en varias ocasiones.  AC tiene un buen número de investigaciones acumuladas, como podemos ver en el gráfico a continuación (Dimidjian et al, 2011)

numero publicaciones BA

Y la respuesta en este caso es: hasta donde sabemos, AC funciona al menos tan bien como otros tratamientos eficaces para depresión.

Por ejemplo,  Ekers et al. (2008), analizaron 17 ensayos controlados aleatorios incluyendo 1109 pacientes, y concluyeron que AC es más eficaz que la psicoterapia breve, la terapia de apoyo, e igualmente eficaz que la terapia cognitivo conductual. Cuijpers et al. 2007, y Mazzucchelli et al. 2009, ofrecieron conclusiones similares. En base a estos datos,  AC ha sido incluida como un tratamiento basado en la evidencia para depresión en las guías clínicas del NICE en el 2009.

La segunda duda que comprensiblemente surge es: tratándose de un abordaje más simple que otros tratamientos, ¿qué tan efectiva es con pacientes con depresión más severa?

AC parece desempeñarse igual que otros tratamientos con los pacientes más severos, e incluso algunas investigaciones sugieren que es incluso más efectiva en pacientes más severos. Compárese el siguiente gráfico, del estudio de Dimidjian et al, 2006, que compara la reducción en sintomatología depresiva (medida con el Inventario de Depresión de Beck), a lo largo de 16 semanas.

dimidjian et al 2006

 En el cuadro de la derecha están los pacientes con depresión moderada, y a la izquierda, los pacientes con depresión severa. Las siglas son: BA (Activación Conductual), CT (Terapia Cognitiva), y ADM (antidepresivos, paroxetina en este caso). Como vemos, AC resultó efectiva tanto con los pacientes de baja gravedad como con los pacientes con alta gravedad

La tercera duda, en extremo importante es, ¿qué tanto se mantienen los efectos del tratamiento?

Según lo que sabemos hasta ahora, los efectos de AC se mantienen en el tiempo de manera similar a otros tratamientos. Por ejemplo, en Gortner (1998), los efectos de AC fueron similares a los de terapia cognitiva al realizar un seguimiento de dos años; a su vez, Dobson y colaboradores (2008), también encontraron las mismas similitudes entre AC y terapia cognitiva a dos años, y ambas se desempeñaron notablemente mejor que la medicación.

 Una de las ventajas que presenta es que se trata de un tratamiento simple

Por supuesto, las recaídas están presentes (no existen tratamientos perfectos), pero hasta ahora, no hay psicoterapias que puedan demostrar tasas de recaída más bajas que las aquí expuestas. Una ramificación interesante, sin embargo, es que MBCT (terapia cognitiva basada en mindfulness), un modelo que hemos estado exponiendo en la serie (véase la segunda parte de esta serie), se ocupa específicamente de evitar recaídas en depresión, con muy buenos resultados, lo cual hace pensar en la posibilidad de un tratamiento para la fase aguda de la depresión, y un tratamiento de “mantenimiento” como MBCT, para prevenir recaídas.

Cerrando

Como ya escribimos en el artículo previo sobre AC, una de las ventajas que presenta es que se trata de un tratamiento simple, relativamente sencillo de aprender y aplicar. Ekerts y colaboradores (2008), por ejemplo, no encontraron correlación alguna entre el nivel de entrenamiento del terapeuta y los resultados obtenidos, lo cual podría indicar que AC puede ser un tratamiento eficaz incluso para terapeutas con poca formación o que realizaron entrenamientos breves.

Otra ventaja es que al tratarse de un tratamiento flexible y con pocos componentes, es fácil de adaptar a diversas poblaciones y formatos.  Dos hechos dan buena cuenta de que esto ya está sucediendo: la existencia de varios protocolos para poblaciones minoritarias, y también que una buena parte de las investigaciones sobre AC se han realizado con pacientes hispanoparlantes.

Quizá valga la pena citar al respecto nuevamente a Kanter (2012):

Quizá la promesa definitiva de activación conductual es que se pueden desarrollar protocolos de entrenamiento que maximizen su recepción e implementación manteniendo la fidelidad a sus mecanismos a través de diversos proveedores, ámbitos y pacientes, a la vez que se minimiza el uso de recursos de entrenamientos. Si una diseminación efectiva y eficiente se puede conseguir de esta manera, activación conductual podría ejercer un gran impacto en el peso que la depresión tiene para la salud pública global.

Considerando el peso que la depresión tiene sobre la salud pública, y la escasez de recursos en salud mental que parece endémica en toda Latinoamérica, quizá sea momento de comenzar a prestar más atención a activación conductual como una opción más que atractiva para el tratamiento de la depresión.

Sigan sintonizados, que ya estamos entrando en la recta final de esta serie sobre terapias de tercera ola. Nos vemos en la próxima entrega.

Imagen: Marc Wathieu (Flickr)

  • Análisis

¿Para qué una terapia sexológica?

  • 02/09/2013
  • Laura Diaz
Sexual

Si venimos con algunos problemas de índole sexual hace un tiempo, cuán frecuente es pensar “ya se me va a solucionar”, “es solo una etapa”, “cuando esté con otra pareja no voy a tener esta dificultad”, “cuando convivamos/nos casemos/tengamos hijos eso va a pasar y no vamos a tener más el problema”.

Esos son pensamientos que encontramos a diario frente a la pregunta ¿Por qué no consultaste antes? Dejamos para lo último la consulta sexológica sin darnos cuenta que es un aspecto fundamental de nuestra vida y que el malestar en esa área nos afecta en diversos aspectos.

La terapia sexual tiene como característica central ser focalizada, es decir, orientada al problema que afecta al paciente. La misma se compone de un conjunto de estrategias para tratar disfunciones o malestar en el desempeño sexual cuando no hay etiología médica(fisiológica), o como complemento al tratamiento médico.

Entre las estrategias terapéuticas más frecuentes están: psicoeducación, técnicas de relajación, ejercicios de Kegel, placereado, desensibilización sistemática, parada y arranque, reestructuración cognitiva,  entre otras.

Las mismas permiten que el paciente vaya desde las primeras sesiones trabajando estas técnicas durante la semana, por supuesto, todo al debido tiempo en que el paciente pueda afrontar sus dificultades.

¿Frente al problema que tenemos es mejor preocuparse u ocuparse del mismo? La diferencia está en si damos vueltas en círculos alrededor de algo que nos sucede y nos angustia o si abordamos el problema con herramientas concretas y eficaces para hacerle frente y solucionarlo.

Como plantea el Dr. Héctor Fernández Álvarez:

 “Las personas somos altamente resistentes frente al cambio de nuestros patrones básicos pues tenemos necesidad de defenderlos para asegurar nuestra identidad. Esto no significa la imposibilidad de cambiar. Supone que los cambios que se deben intentar son pequeños y requieren un proceso persistente que busque consolidar cualquier logro, pues el paciente siempre mostrará tendencia a la restauración de modo anterior. Pequeños cambios no significan cambios poco relevantes. En este terreno rige con plenitud aquel principio que nos enseña que en los fenómenos más complejos, las pequeñas modificaciones pueden acarrear importantes consecuencias. Y eso es, precisamente, lo que debe guiar la tarea terapéutica en este caso.”

Quienes nos especializamos en sexología clínica comprendemos las dificultades del consultante en hablar y exponer temas tan íntimos y difíciles, pero también sabemos que un ambiente cálido y confiable permite que con pequeñas modificaciones que se vayan realizando, el paciente en poco tiempo pueda ir conectándose nuevamente con su cuerpo y sus emociones y logre llevar una sexualidad plena y saludable.

Laura Diaz es psicóloga especializada en sexualidad y fundadora de Psicosexualidad.com, puedes escribirle en esta dirección [email protected]

Imagen: AwenTherapy

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El vértigo, una fuga

  • 02/09/2013
  • Andrés Buschiazzo
Vértigo

El vértigo es la sensación de desequilibrio que suele estar asociada con enfermedades orgánicas como la infección de oído interno o del nervio vestibular (encargado  de  captar el sonido y mantener el equilibrio), Investigaciones recientes (Alemania) han dado cuenta que es síntoma padecido por más de un tercio de los casos no tiene causas orgánicas sino alteraciones psicológicas relacionadas a episodios de presión emocional (ansiedad, angustia) en el hogar, en la pareja o en el trabajo.  Hay pacientes que no adolecen una deficiencia orgánica y experimentan con la misma intensidad la alteración psicológica del equilibrio que se la denomina: “vértigo somatomorfo” (Tschan & Wiltink, 2012). Las fluctuaciones del humor, confusión emocional, estrés prologado por sucesos vitales como una separación, pérdida de una persona querida, experiencias traumáticas, pueden desencadenar en vértigo.

Para Adler, un cuadro neurótico, al igual que todos sus síntomas, están no sólo influidos sino construidos en relación a un objetivo final ficticio. Los síntomas surgen frente a una demanda exógena, creados para eludir las tareas fundamentales del hombre: la amistad, el trabajo y la sexualidad.

Lo que subyace a toda “desviación social” es un sentimiento de inferioridad donde el individuo se presenta como incapaz de adaptarse a los cambios con libertad y responsabilidad. Todos los síntomas tienen el objetivo de asegurar el prestigio del paciente.

Adler aborda una serie de sueños tipo y se refiere a los “sueños de caída”

Bernstein afirma que: “el drama del neurótico es el drama del hombre que no puede porque no cree poder; que se ha hecho neurótico porque no creía poder ser otra cosa. Eso, porque como decía Séneca: ‘Todo depende de la opinión. Cada cual es tan miserable como cree serlo’” (28).

Los pacientes con vértigo temen  perder el control en público, son hipersensibles a las oscilaciones del cuerpo por considerarlas señales anticipatorias de los ataques, lo que genera que entren en tensión muscular predisponente al ataque de vértigo.

En Alemania se estima que sólo un tercio de los afectados recibe una terapéutica apropiada y que tenga en cuenta las motivaciones psicológicas para abordar el trastorno, pero más precisamente, la personalidad total.

Para nosotros, la recomendación para las llamadas enfermedades mentales como depresión, crisis de pánico y vértigo, es una psicoterapia breve adleriana con el complemento de los grupos terapéuticos de risa.

En el fondo (inconsciente) de todas estas llamadas enfermedades está la angustia de no poder resolver los problemas de la vida. Ernest Jones en su libro “La pesadilla”, caracteriza las pesadillas como: (1) un miedo mortal, y comenta que el mejor vocablo que encuentra para definirlo es el “Angst”, porque denota la precisa combinación de aprensión temerosa, terror, pánico y angustia paroxística, el rasgo dominante es su intensidad. Al respecto Macnish dice: “reduce el coraje de un héroe al de un niño”, (23); (2) Una sensación de opresión que dificulta en forma alarmante la respiración y (3) un extremo sentimiento de impotencia, de parálisis (Jones, 1967).

En el “Sentido de la vida”, Adler aborda una serie de sueños tipo y se refiere a los “sueños de caída”, afirmando que “revelan la disposición angustiosa del soñante a no perder nada en absoluto de su sentimiento del propio valor; pero expresan al mismo tiempo, en forma espacial, que en su fuero interno se cree “más alto de lo que está” (258, 1959).

 “Tener el coraje de ser imperfecto»

En el ensayo adleriano “Fundamentos de Psicología Profunda Teleológica” de Hazán & Titze narran un caso de aliento y de psicología positiva: “Cuando un niño senoi tiene una pesadilla en la que se siente caer, sus padres le dicen que es algo maravilloso, que ese sueño puede llevarlo a muchas cosas buenas, con la condición de que explore el sitio de la caída y vea lo magnifico que es allí. Para el senoi adulto todas las imágenes de los sueños tienen significado y promesas alentadoras porque de niño le han educado a hacer amistad con ellas. Un pesadilla en este caso, es un viaje  al país de los espíritus de la caída, que aman al soñador y le darán placeres y poderes espirituales” (109 – 110, 2011).

En psicoterapia adleriana se alienta al paciente a no luchar con sus sentimientos sino más bien a aceptarlos como parte de la consigna de “tener el coraje de ser imperfecto”. Una vez explicadas las motivaciones inconscientes que mueven su comportamiento y las mociones que precipitan su trastorno, se les invita a tener un ataque de vértigo de forma intencionada con el objetivo de perder el miedo a tenerlos. Además, se le prescribe los grupos terapéuticos para recuperar el equilibrio corporal y la vitalidad en las relaciones.

Las intervenciones paradojales tienen el sello de Alfred Adler, el ejemplo paradigmático fue cuando le pidió a una niña con conductas agresivas hacia sus padres, que colocara un cartel con letras mayúsculas donde dijera “Debo molestar a mis padres”.

El que utilizó las intervenciones paradójicas de forma sistemática fue Milton Erickson, cuando alguien acudía por problemas de adicción no le pedía que dejara el hábito sino todo lo contrario, que lo intensificara. Una vez llegó un paciente que quería dejar el cigarrillo y el alcohol, pero en vez de ceder a la demanda, Erickson lo mandó a comprar la mercadería no en las tiendas de su zona sino en otras que estuvieran a un kilómetro y medio, de esta forma le hizo reconsiderar sus hábitos. Otro caso de “lógica indirecta” fue con una mujer que quería perder peso, pesaba 95 kilos y quería pesar 75. La paciente estaba atrapada en el patrón de ganar peso y perder peso. Erickson le dijo que la podía ayudar siempre que ella cumpliera una promesa. La mujer aceptó y la promesa consistía en que tenía que aumentar de peso hasta los 100 kilos. Ella se resistió pero logró el peso pautado, sin embargo estaba tan desesperada y con ganas que se le “permitiera” perder peso que llegó a los 75 kilos sin problema. Erickson concluye que sólo se puede alcanzar el cambio en una persona  si ella es “dueña” de su propio cambio.

El hombre horizontal es más democrático  y tiende de ir de menos a más

En este caso, desde el ángulo afectivo, Erickson invirtió la pauta de subir- bajar subir: “su pauta habitual había sido bajar de peso y después subir. Yo se la invertí: la hice subir primero y bajar después. Y ella quedó satisfecha con el resultado y se mantuvo en ese peso. No quería mantener nunca más esa horrible agonía de aumentar 10 kilos”. Rosen analiza: “este método de invertir pautas habituales o de mirar las cosas de manera opuesta era uno de los favoritos de Erikson para modificar disposiciones mentales. Le gustaba mostrar a sus pacientes un libro llamado Topsys & Turvys (cabeza arriba, cabeza abajo) cuyas ilustraciones y relatos cambiaban de significado al invertir el volumen” (111).

Lidia Sicher una de las primeras discípulas de Adler clasificó a los seres humanos en horizontales y verticales. El hombre vertical es que apunta al poder (abajo y arriba). Mientras que el hombre horizontal es más democrático  y tiende de ir de menos a más. Tengamos en cuenta que etimológicamente vértigo bien de vertical pero también de “vertere” (dar vueltas, girar) es propio de quien no se atreve a encarar el problema como propio.

Bibliografía

Alfred Adler. (1959).  El carácter neurótico. Buenos Aires: Paidós

Alfred Adler. (1959). El sentido de la vida. Barcelona: Luis Miracle

Hazán Y. & Titze M. (2011). Fundamentos de Psicología Profunda Teleológica. Montevideo: Psicolibro.

Enrnest Jones. (1967). La pesadilla. Buenos Aires: Paidós

R. Tschan & J. Wiltink. Vértigos. En Revista Mente y Cerebro, nº 55, 2012, Barcelona (76-79)

Sidney Rosen. (1991) Mi voz irá contigo – los cuentos didácticos de Milton H. Erickson. Buenos Aires: Paidós

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[Barcelona, España] Curso-Taller «Introducción a la Terapia Narrativa» (II Edición)

  • 30/08/2013
  • Equipo de Redacción

Después del éxito de la I Edición de este curso, junto con la Asociación Española de Terapia Narrativa (AETEN), tenemos el agrado de anunciar e invitaros a la II Edición a celebrarse los días sábados de 10 a 14 hrs, entre el 28 de septiembre y el 30 de noviembre del presente año.

En este curso se dan a conocer las Prácticas Narrativa en terapia, entregando las principales herramientas que aportan para el trabajo psicoterapéutico. Para ello se revisan los fundamentos epistemológicos y teóricos que informan las Prácticas Narrativas y los principales mapas sistematizados por Michael White para colaborar con nuestros consultantes en conversaciones que les permitan desarrollar nuevas posibilidades de significado y acción para sus vidas.

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  • Clínica

Antecedentes históricos de la Terapia Gestalt – Parte I

  • 30/08/2013
  • Clotilde Sarrió
Gestalt

Fritz Perls – Breve Reseña Histórica

Friedrich Salomon Perls, mas conocido como Fritz Perls, es considerado junto a su esposa Laura Perls, el principal fundador de la Terapia Gestalt.

Nació el 8 de julio de 1893 en un gueto judío de los alrededores de Berlín. Tercer y último hijo después de dos niñas,  Else  y Grete .

Su padre, Nathan era fraccionador (distribuidor) de vinos, viajante de comercio y masón, pasaba mucho tiempo fuera de su casa y siempre tuvo mala relación con su hijo varón. Amalia, su madre, judía practicante, provenía de la pequeña burguesía, logró despertar en Fritz un interés por el arte, en especial por el teatro que perduraría toda su vida.

Su época de estudiante la vivió inicialmente en el Mommsengymnasium, pero su paso por allí fue bastante nefasto debido al ambiente anti-semita y  a la excesiva disciplina. Aunque era un alumno brillante con 13 años lo expulsaron por su mala conducta. Su padre lo obligó a trabajar en una bombonería como aprendiz. Las relaciones con su padre no hicieron más que resentirse con el paso de tiempo, tanto que a su muerte no asistió a su funeral.

Retomó sus estudios por propia iniciativa matriculándose en una escuela liberal, el Askaniches Gymnasium, con un profesorado humanista, donde comenzó a tomar contacto con el mundo del teatro más directamente, vocación que más tarde iría incrementando. Uno de los encuentros más significativos en su adolescencia se produjo con el director teatral Max Reinhardt, director de la compañía Deutsches Theater, con el cual tomó clases.

MaxReinhardt

Inició sus estudios de Medicina y aunque una dolencia cardíaca lo eximió del servicio militar, cuando comienza la Primera Guerra Mundial en 1914 se alistó primero como voluntario de la Cruz Roja y mas tarde como médico en un batallón de zapadores. Tras ser herido por una granada fue repatriado y hospitalizado.

La experiencia de la guerra fue una de las más traumáticas de su vida. Fritz diría : “La vida en la agonía de los fosos: horror de vivir y horror de morir”. En esta misma época pierde a su único amigo, Ferdinand Knopf.

Después de la Guerra prosigue sus estudios de Medicina y en 1920 con 27 años, obtiene el doctorado  en la Universidad Friedrich Wilhelm de Berlín. Mas tarde continua su formación como psiquiatra, y establece su lugar de trabajo en Berlín. Su vida se ve desplegada entre su profesión de neuropsiquiatra y la estrecha vinculación con círculos de izquierda política y artísticos, sobre todo teatro. En los cafés de Berlín  conoce al filósofo Friedlaender que le influirá posteriormente en el desarrollo de la Terapia Gestalt. En palabras de Perls la filosofía era para él : “…un antídoto para la confusión existencial y el desconcierto”.

Sigue leyendo las continuaciones de este artículo: Parte II, Parte III

Clotilde Sarrió es una terapeuta especializada en Terapia Gestalt, puedes seguir leyendo sus artículos en su famoso blog Gestalt-Terapia.es

 

  • Clínica

Con el duelo de la mano: un sendero ACT

  • 29/08/2013
  • Paula José Quintero

Si perdiste a alguien muy querido para vos y estás pasando por el duelo quizá estas propuestas puedan ayudarte. Hay un sendero por el que podés transitar, con el horizonte puesto en tus valores. Pero no caminás sólo, llevás a tus emociones de la mano.

  1. Permitite aceptar lo que estás sintiendo. Puede ocurrir que sientas diferentes cosas, desde sentir desconcierto a sentir enojo, culpa, tristeza, desesperación o desesperanza. Claro que en algunas situaciones podrías sentir también alivio –por ejemplo cuando alguien ha fallecido de manera pacífica luego de un largo período de intenso sufrimiento. Cualesquiera que sean estos sentimientos: notalos, nombralos, respirá con ellos y haceles lugar.
  2. Aceptá que por momentos te sentirás abrumada/o. En las etapas iniciales del duelo, esos sentimientos dolorosos son como un maremoto: ellos se elevan como grandes olas que te envuelven y te llevan consigo. En general esto pasará antes de que puedas notarlo y está bien. Hay un tiempo y un espacio para simplemente permitir que esto pase: permitirte ser engullido por la ola. Lo bueno de esto es que la ola nunca te ahogará –aun cuando sientas que sí lo hará. Y siempre podés tomar la perspectiva del observador, es decir, “tomar distancia”, dar un paso atrás y observarte a vos mismo sintiéndote abrumada/o. Esto te permitirá “ver” que las olas pueden tumbarte pero no lastimarte.
  3. Practicá “anclar” tu ser. Con el tiempo las olas empiezan a reducirse en tamaño. Todavía serán grandes pero ya no un oleaje gigantesco. Algunas veces te derribarán, algunas veces no. Para anclar tu ser cuando las olas lleguen podés practicar un ejercicio de conciencia plena ampliando el foco de tu atención: notá el lugar en dónde estás y lo que estás haciendo; notá lo que podés ver, oír y tocar; notá lo que estás sintiendo e intentá nombrarlo. Mantené tu atención abierta a lo que hay a tu alrededor, tus acciones, los movimientos de tu cuerpo. Esto puede mantenerte de pie hasta que la ola se retira.
  4. Conectate con tus valores. ¿Qué te dicen estos sentimientos acerca de lo que es importante para vos? ¿Qué cosas te revelan acerca de lo que genuinamente te importa?
  5. Una pregunta importante. Supongamos que podés hacer una elección. Opción A: nunca más vas a tener que sentir estos sentimientos dolorosos –pero esto implica que nunca más podrás amar y cuidar a alguien. Opción B: podrás amar y cuidar a quien elijas –pero cuando pierdas aquello que te importa, sentirás este dolor intenso. ¿Qué opción elegirías?
  6. Desarrollá auto-compasión. Sé amable con vos misma/o. Si alguien a quien amás estuviese sufriendo, ¿qué cosas amables y cariñosas harías o le dirías a esa persona? Intentá hablarte a vos misma/o y tratarte de esa manera.
  7. Mantenete atenta/o a las “historias” que no ayudan. Algunas de las más comunes son: la historia de “Mi vida está acabada”; “Nunca voy a superar esto”; “No puedo soportarlo” y la de “Es mi culpa”. También permanecé alerta frente a la historia de “Debería haber hecho esto o lo otro/No debería haber hecho o lo otro”, que puede rápidamente crecer y convertirse en una historia de proporciones épicas. También hay otras historias inertes, que incluyen cualquier cosa que comience con “si tan sólo…” y también aquellas que incluyen la palabra “injusto” (es cierto que la vida es injusta, pero no encontrarás mucha vitalidad comprando esa historia). Por momentos estas historias te van a “enganchar”, no podés evitar esto. Pero una vez que lo notes, podés desengancharte comenzando por nombrar esa historia (“ah sí… otra vez la Historia de Esmiculpa”), agraderle a tu mente y dejarla ir.
  8. Buscá vitalidad en tu dolor. Tu pena te dice dos cosas muy importantes: a) todavía estás viva/o y b) tenés un corazón. Conectate con tu corazón: conectate con tus valores, haciendo las cosas que son importantes para vos. Y lleva tu pena con vos, llevala de manera atenta y gentil, como si fuera un niño entre tus brazos.
  9. Considerá cómo podés crecer a partir de esta experiencia. ¿Qué cosas podrías aprender acerca del perdón, la compasión y la aceptación? ¿Cómo podría tu propia experiencia beneficiar a otras personas que te importan? Kelly Wilson, uno de los fundadores de la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), habla acerca de cómo tu propio sufrimiento en la vida te permite desarrollar un “estetoscopio emocional” –con el cual podés escuchar con claridad el dolor en el corazón de los otros.
  10. En muchas ocasiones un ritual de duelo es de ayuda. Hacete un espacio y tiempo en donde puedas sentir tu dolor plenamente: abrirte a él, abrazarlo y permitirle ser. Cuando se trata de la pérdida de un ser amado, este podría ser un ritual regular que se extienda por semanas o meses; podés hacerlo tan simple o elaborado como lo desees.
  11. Recordá el antiguo proverbio: “Esto también pasará”. Recordalo cuando las olas te derriben.
  12. Date tiempo, descansá, tenete paciencia. El duelo consume energía de modo que muchas veces necesitarás detener lo que estás haciendo, por un rato. Pero eso no significa rendirse. Mantenete cerca de tus valores mientras cuidás de vos cuando sea necesario.

Cuando te sientas dispuesta/o, intentá poner en práctica alguna de estas propuestas y observá qué ocurre en vos durante el proceso del duelo. No fuerces la experiencia.  Mantenete abierta/o a ella tal cual es en el momento presente.

Hace un tiempo me encontré con este fragmento de Hermann Hesse: “No digas de ningún sentimiento que es pequeño o indigno. No vivimos de otra cosa que de nuestros pobres, hermosos y magníficos sentimientos, y cada uno de ellos contra el que cometemos una injusticia es una estrella que apagamos”.

Texto adaptado de un escrito original de Russ Harris.

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Cuento Terapéutico y depresión

  • 29/08/2013
  • Mónica Bruder

Se entiende por cuento terapéutico a todo cuento escrito por un sujeto desde la situación traumática más dolorosa que haya vivido y cuyo conflicto concluye con final positivo; es decir que la situación traumática vivida en el pasado se resuelve positivamente en el cuento.

Los personajes del cuento representan al autor de dicho cuento, puesto en un lugar desplazado, como en los sueños. Los diferentes personajes de los cuentos son distintos aspectos del Yo (desplazamiento). Esto supone un cambio o vuelta a la propuesta de Pennebaker (1997) ya que en la escritura de situaciones traumáticas el que escribe es el yo de la persona.

En cambio, en el cuento terapéutico, el protagonista es un yo narrativo, el sujeto es el personaje y es desde esta distancia donde se produciría lo terapéutico. Al escribir un cuento terapéutico, los sujetos alternan la 1º y la 3º persona «sin darse cuenta» en el momento de la creación del mismo. Este juego de persona/ personaje ayudaría a provocar este cambio en el bienestar de los sujetos.

En todo cuento terapéutico  hay un conflicto que se resuelve. La escritura de un cuento terapéutico puede ser homologada a las etapas de un tratamiento psicológico:

Introducción – Conflicto- Resolución

=

Motivo de consulta – Enfrentar el conflicto – Elaboración

El conflicto que se resuelve en el cuento terapéutico se presenta como una fotografía, como una condensación de lo vivido en forma traumática por el sujeto y que termina finalmente.

¿Por qué escrito?

A lo largo de las distintas investigaciones llevadas a cabo por Pennebaker (1997) se destaca el valor de la escritura en 1º persona desde una perspectiva terapéutica.

La escritura de situaciones traumáticas vividas por el sujeto puede volver al sujeto más saludable. Es una herramienta óptima en el aprendizaje del mundo y su afrontamiento. Ayuda a adquirir y recordar información; el escribir permite que esa información nueva resulte más viva y por lo tanto más fácil de evocar la memoria. Es una alternativa para sobrellevar un problema ya que como el escribir es más lento que el pensar, ello obliga a que cada idea sea pensada más detalladamente, produciéndose una mayor conexión con el mismo.

¿Por qué el final que se propone es  positivo?

Desde las líneas de investigación actuales en Psicología que se apoyan en los conceptos de Psicología Salugénica, centrada en la Salud y no en la enfermedad se considera que el final  positivo le permite al sujeto creador de ese cuento conectarse con los aspectos más saludables de su persona.

Si un sujeto pasa suficiente tiempo escribiendo, eventualmente encuentra los detalles correctos, descubre la frase apropiada y los finales buscados. El sujeto resuelve esa búsqueda a través de una resolución simbólica. El cuento terapéutico, cuento que un sujeto crea  a partir de la situación más dolorosa que haya vivido en su vida y que la resuelve con final  positivo,  puede ser homologado a lo expresado por De Salvo en el párrafo anterior. Al comprometerse con la escritura, con el trabajo creativo, se permite pasar de la insensibilidad al sentimiento, de la negación a la aceptación, del conflicto y caos al orden y resolución, de la ira y pérdida a un crecimiento profundo. Del dolor a la alegría (De Salvo; 1999).

Algunos investigadores han sugerido que los mecanismos a través de los cuales los eventos positivos pueden reducir indirectamente los afectos negativos es a través de crear un contexto más saludable a partir del cual se juzga el efecto de las experiencias negativas. Este análisis es compatible con el concepto de cuento terapéutico en el que a partir de una situación traumática vivida se genera la posibilidad que el sujeto re-cree esa situación dolorosa y en el cual el conflicto se resuelve positivamente (Stalings et cols; 1997).

Aristóteles veía a la felicidad como el uso más completo de los recursos físicos y mentales, como un proceso más que un resultado. En la escritura de un cuento terapéutico, el objetivo sería similar a esta definición: el cuento terapéutico es un proceso, que podría ayudar a aliviar a un sujeto atravesado por una situación traumática. No es un resultado en sí mismo (Lazarus; 1999). No tiene sentido hablar de felicidad como objetivo de vida porque no existe un modo consistente de perseguirla debido a la vaguedad de lo que significa ser «feliz» y de lo que provoca dicho estado. Como en el cuento terapéutico, la felicidad y la alegría podrían considerarse como resultado únicamente en un sentido temporario.

La escritura de un cuento terapéutico es una intervención específica que colabora en un momento determinado de la vida de un sujeto y que favorece los resortes de  resiliencia, en particular su autonomía.

El cuento terapéutico es afecto. Al señalar que el cuento es afecto, se incluyen tanto los afectos positivos como negativos.

Y en cuanto al perfil psicológico de la depresión se ha señalado a la autoestima como uno de sus factores intermediarios. Definida la autoestima a partir de la balanza entre experiencias positivas y negativas, se propone que el tener más experiencias positivas ayuda a superar de manera más fácil los sucesos estresantes

La autoestima refiere a la integración satisfactoria de los roles y la red social,  en otras palabras, a la interiorización del apoyo social y los sucesos de vida en el sí mismo.

Otros factores asociados a la depresión son la capacidad percibida de control del medio y el centro de control. La primera se refiere al sentimiento de competencia o eficacia que se reflejan en las expectativas del sujeto respecto de realizar determinadas conductas. El segundo hace referencia a la creencia del sujeto que las  cosas que ocurren a las personas tienen que ver con las conductas o con factores externos fuera de su control. La baja autoestima y la pérdida de la capacidad de control del medio pueden conducir a la ansiedad y la depresión. Los sujetos depresivos se perciben con poca capacidad de acción sobre el medio. Hay un déficit de capacidad de auto-refuerzo que ha llevado a hablar de un estilo cognitivo concreto: los sujetos depresivos atribuyen las causas de los hechos estresantes negativos a ellos mismos, no tienen el sesgo de positividad (atribuir fracasos a causas externas y éxitos a características personales) ni el de ilusión de control. Freud los caracterizaba como de tendencia a la descalificación.

Beck (1983) presenta un modelo en el que integra los elementos mencionados. Sostiene que el factor explicativo principal de la depresión es el esquema de sí negativo que el sujeto tiene, es decir una estructura previa de conocimientos sobre sí mismo que organiza de determinada manera el procesamiento de la información.

La mayoría de las distorsiones planteadas por Beck son comunes a todo  conocimiento «normal» de sí mismo y del  mundo social. Las personas deprimidas más que una distorsión negativa tienen un déficit de distorsiones positivas.

Podemos decir que un nivel bajo de sucesos estresantes, un alto apoyo social y un mejor control del medio previenen de estados depresivos. Asimismo, la depresión será más probable cuando las expectativas de actuación sean bajas y se enfrente una situación de desarme social y auto-imagen negativa.

Sintetizando, el uso de la intervención cuento terapéutico provoca: por un lado un aumento de los afectos positivos y una disminución de los afectos negativos;  y por otro una mejoría en el bienestar psicológico, en particular en la autonomía de los sujetos incentivados a realizar dicha escritura. Estos aspectos guardan una estrecha relación con el concepto de resiliencia y como contra-cara con el de depresión ya que frente a dicha escritura se  fortalecen los aspectos más positivos de cada sujeto.

Cuento terapéutico y resiliencia

Como ya se ha explicitado, proponer a un sujeto atravesado por una situación

traumática  escribir su cuento terapéutico favorece los resortes de la resiliencia

¿Qué es resiliencia?: Es la capacidad del ser humano para hacer frente a las adversidades de la vida, superarlas y salir fortalecidos positivamente de ellas.

Dicen Melillo y Ojeda (2001):

“La resiliencia se produce en función de procesos sociales e intra-psíquicos. No se nace resiliente ni se adquiere «naturalmente» en el desarrollo: depende de ciertas cualidades del proceso interactivo del sujeto con otros seres humanos, responsable de la construcción del sistema psíquico humano” (p. 87).

Este concepto no debe considerarse como una capacidad fija sino que puede variar según las circunstancias vividas; la resiliencia es el resultado de un balance de factores de riesgo, factores protectores y de personalidad del ser humano. Es de naturaleza dinámica. La escritura de un cuento terapéutico es un vehículo para potenciar  esta capacidad.

Los pilares de la resiliencia son:

  • Introspección: es el arte de preguntarse a sí mismo y darse una auto- respuesta honesta.

  • Independencia: saber fijar límites entre uno mismo y el medio con problemas, la posibilidad de saber mantener distancia emocional y física sin caer en el aislamiento.

  • Capacidad para relacionarse con los otros.

  • Iniciativa

  • Humor: encontrar lo cómico en la tragedia

  • Creatividad: la capacidad de crear belleza a partir del caos y el desorden.

Melillo y Suárez Ojeda (2001) señalan que:

“Chok Hiew y colegas (2000) descubrieron que las personas resilientes eran capaces de enfrentar estresores y adversidades. También advirtieron que la resiliencia reducía la intensidad del estrés y producía el decrecimiento de signos emocionales negativos, como la ansiedad, la depresión y la rabia, al tiempo que aumentaba la curiosidad y la salud emocional. Por lo tanto la resiliencia es efectiva no sólo para enfrentar adversidades sino también para la promoción de la salud mental y emocional” (p. 25). 

Algunos autores señalan que a partir del cambio en el paradigma epistemológico salud – enfermedad, en el cual del modelo de riesgo basado en las necesidades y la enfermedad se ha pasado a un modelo de prevención y promoción de la salud, los sujetos son considerados como agentes de su propia ecología y salud social.

Por lo tanto un sujeto no carece ni se enferma sino que desde este nuevo paradigma es capaz de buscar y encontrar sus propios recursos y salir fortalecido de las adversidades, esto es de las situaciones traumáticas que haya vivido.

Como la resiliencia es dinámica, un camino posible para favorecerla es el uso de cuento terapéutico, ya que como señala Cyrulnik (2001): “La vida no es una historia. Es una resolución incesante de problemas de adaptación” (p.117); y la posibilidad de recrearla a partir de la escritura de cuentos terapéuticos es un recurso eficaz para tal fin.

¿Por qué el cuento terapéutico sería entonces favorecedor de la resiliencia?

La escritura de un cuento terapéutico es una intervención eficaz para favorecerla ya que si la resiliencia es la capacidad de enfrentar las situaciones adversas y salir fortalecidos de ellas y si el cuento terapéutico se crea desde la situación más dolorosa que un sujeto haya vivido y concluye con final positivo ambos conceptos constituyen una dialéctica complementaria. Con la escritura de un cuento terapéutico, los sujetos fortalecen los pilares de la resiliencia ya señalados.

Un ejemplo es el pilar de la creatividad; crear un cuento que implica al propio sujeto y el caos vivido es una manera de posibilitar el encuentro con un camino creativo de salida ante el sufrimiento. Otro es el de introspección: la escritura de todo cuento terapéutico genera el encuentro con uno mismo desde la mayor intimidad. Recordemos que la escritura terapéutica en general, no sólo el cuento terapéutico es una propuesta que parte desde el anonimato; de ahí el fortalecimiento de la introspección. Otro es el resorte de la iniciativa: la escritura de un cuento terapéutico permite recuperar la autonomía perdida en el pasado por la situación traumática y por lo tanto volver también a recuperar la capacidad de iniciativa en cada sujeto.

*Puedes descargar el artículo completo en formato PDF que incluye un estudio de caso y la bibliografía completa. 

Imagen: Pixabay

  • Ciencia

Científicos logran controlar el dedo de una persona con la mente de otra a través de Internet

  • 28/08/2013
  • David Aparicio

Científicos de la Universidad de Washington lograron que la mente de una persona moviera el dedo de otra persona a través de Internet. Para realizar el experimento utilizaron una capa encefalográfica, considerada la primera interfaz humana no invasiva capaz de conectar dos cerebros humanos al mismo tiempo.

Este experimento ya había sido realizado en ratas y cucarachas, sin embargo es la primera vez que se utiliza el control de ondas cerebrales de un humano a otro.

¿Cómo se realizó el experimento?

Andrea Stocco y Rajesh Rao (ambos miembros del equipo científico) fueron los voluntarios para el estudio. Rao observaba la pantalla de un computador donde jugaba un vídeojuego bastante simple. Cuando este debía disparar a un objeto, se imaginaba moviendo su mano derecho (pero no lo hacía).

La señal viajó por Internet y Stocco movió involuntariamente su dedo índice de la mano derecha para presionar la barra de espacio de un teclado. Según Stocco la sensación de mover la mano fue similar a la de un tic nervioso.

Chantel Prat, coautora del proyecto, explicó:

¨El experimento es una prueba de concepto de que tenemos la tecnología necesaria para realizar ingeniería inversa en las señales del cerebro y transmitirla a otro cerebro a través de un computador.¨

Prat cree que este avance neurocientífico junto a los avances en computación, permitirán en un futuro que las personas puedan transferir información para realizar habilidades mecánicas complejas, que son difíciles de verbalizar (por ejemplo, para hacer que una persona sin conocimientos técnicos logre aterrizar un avión recibiendo instrucciones de un piloto), de una forma no invasiva entre dos cerebros.

Los científicos planean realizar otro experimento donde buscarán transmitir información más compleja de un cerebro a otro y, si eso funciona, entonces realizarán experimentos con una muestra más grande.

Esta atento a Psyciencia para que conozcas las novedades de esta interesante investigación.

Fuente:  University of Wahsington; FayerWayer

  • Ciencia

¿Qué recordarías mejor: un rostro o un estado de Facebook?

  • 27/08/2013
  • David Aparicio

Según un reciente estudio publicado en la revista Memory & Cognition, recordamos más un status de Facebook que una línea en un libro o la cara de un desconocido.

El equipo, conformado por científicos de la Universidad de California San Diego (UCSD) y de la Universidad de Scranton, estaban interesados en entender cómo procesamos la información absorbida desde las redes sociales. Para ello, reclutaron a 280 estudiantes universitarios y les pidieron que leyeran 100 oraciones sacadas de diferentes páginas de Facebook, 100 oraciones extraídas de libros (todas tenían como máximo 25 palabras) y una serie de imágenes de rostros humanos. Luego se les volvió a mostrar las mismas frases e imágenes y se les pidió que recordaran cuales habían visto antes. Los estudiantes recordaron más los posts de facebook que los pasajes de los libros y los rostros.

Cabe destacar que los investigadores eliminaron previamente los extraños signos de puntuación que predominan en Facebook y que podrían influenciar la memoria de los participantes. (Ejemplo: !!!!!, ;), :(,  USO EXCESIVO DE MAYÚSCULAS, etc.).

Es  más fácil recordar un post sobre las travesuras del perro de tu amigo que la cita de un libro.

Los investigadores especulan que los posts de Facebook “inolvidables” podrían estar relacionados con su coherencia y el tono “chismoso” que los caracteriza. Es  más fácil recordar un posts sobre las travesuras del perro de tu amigo que recordar la cita de un libro.

Para evaluar esta hipótesis, se repitió el experimento utilizando titulares de CNN: noticias,  entretenimiento o comentarios de sus lectores. Se recordó mejor los titulares que las variaciones aleatorias de las historias, aún más, los titulares de entretenimiento fueron más recordados que los titulares de noticias. Pero lo que más recordaban los participantes eran los comentarios de los lectores. Según los investigadores, esto permite sugerir que nuestros cerebros son más propensos a recordar patrones de expresión que caen en línea con nuestro proceso de pensamiento espontáneo.

Respecto a los resultados, la autora de la investigación Laura Mickes, explicó:“ Uno no esperaría que los mensajes escritos casualmente serían recordado mejor que las palabras escritas por autores profesionales y editadas por editores profesionales, pero eso es exactamente lo que encontramos en varias ocasiones.”

Lo autores creen que la escritura casual y los posts no-editados son textos “listos para la mente”, ya que utilizan palabras naturales que se mantienen en nuestra memoria.

Para Mickes este hallazgo es sorprendente y nos da una idea de como la memoria trabaja y sus implicaciones sobre cómo aprendemos y cómo nos comunicamos en general.

Fuente: Healthland Wixtedlab (PDF)
Imagen: woerterhexe (Pixabay)

  • Ciencia

El cerebro colaborador

  • 27/08/2013
  • Marisa Fernandez
Cerebrp

Cuando una persona decide cooperar con otra para desarrollar una actividad asume un cierto riesgo. Nos explicamos. Cooperar implica un intercambio mutuo de beneficios entre aquellos que colaboran. Sin embargo, existe el riesgo de que alguno de los miembros de ese equipo decida aprovecharse del resto, y con este comportamiento  oportunista, privar de los beneficios a todo el grupo. A pesar de ello, sabemos que las personas de todas las culturas prefieren embarcarse en aventuras de colaboración con otros seres aún a sabiendas del riesgo de que les ‘exploten’, en contra de lo que predeciría la Teoría económica clásica. Pero, ¿por qué esta conducta prosocial se mantiene a pesar de la incertidumbre que acompaña a los procesos sociales?

Se ha planteado que la cooperación se basa en dos tipos de razonamientos. Uno, de  tinte económico según el cual actuaríamos motivados por los intereses propios y cooperaríamos si los intereses del resto coinciden con los personales. Otro, de tipo social, que propone que las personas tendrían una tendencia natural a la cooperación porque habría sido determinada por la naturaleza como una buena forma de sobrevivir.

Confiamos en la interacción social propia de las relaciones cooperativas, pero ¿cuáles son los procesos de razonamiento que subyacen a ella? En una interesante publicación en Brain & Cognition, Carolyn Declerck y sus colaboradores de la Universidad de Antwerp en Bélgica, nos proporcionan una nueva visión de la toma de decisiones en relación a la conducta prosocial: una visión neuroeconómica. Los autores plantean que el cerebro está preparado para usar tanto el razonamiento de tipo económico como el social, aunque se encontrarían representados en diferentes redes neurales, las cuales pueden actuar juntas o independientes en el proceso de tomar la decisión de cooperar.

La motivación para la cooperación surgiría del sistema cerebral de recompensa (desde la corteza estriada hasta la prefrontal ventromedial) pero estaría modulada por dos sistemas neurales:

–          Un sistema de control cognitivo (centrado en la corteza prefrontal lateral) que procesaría los incentivos externos de la cooperación.

–          Un sistema de cognición social (unión temporoparietal, corteza prefrontal medial y amígdala) que procesa las señales de confianza y amenaza.

Y además, según explican los autores, existirían diferencias individuales con respecto a la frecuencia de uso de un tipo u otro de razonamiento. Las personas más individualistas tenderían a utilizar una estrategia racional más de tipo económico y usarían más el primer sistema porque responden mejor ante los beneficios externos de la cooperación. Las personas más orientadas a los demás utilizarían con mayor frecuencia el segundo sistema al tener más predisposición al uso de estrategias racional social, y serían más sensibles a las señales de confianza que les facilitan evitar que les engañen.

Sea cual sea la razón última de nuestro comportamiento cooperativo (el interés personal o el del grupo), parece que éste se encuentra bien establecido en nuestros cerebros. Ser capaces de decidir cuándo colaborar y con quién hacerlo es hoy, y en un mundo como el actual, una habilidad importante y el cerebro se encarga de recompensarnos por ello. Coopera y tu cerebro te lo agradecerá.

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¡Nuevo curso online! La entrevista en situaciones de visita involuntaria

  • 26/08/2013
  • Jorge Ayala Salinas

Inicio: Lunes 16 de Setiembre 2013

Duración: 6 semanas /30 horas 

Valor: 80 dólares americanos (Consulta por el precio especial si eres suscriptor del blog)

Para la terapia breve centrada en soluciones, la resistencia no es un concepto útil. Todas las personas, de algún modo, están dispuestas a colaborar cuando usamos los recursos adecuados para construir una relación terapéutica. Sin embargo, “resistente”, “hostil”, “desconfiado”, “desafiante”, “desmotivado”, “temeroso” y “muy difícil”, son algunas de las palabras con las que todavía algunos profesionales definen a las personas que visitan la consulta luego de haber sido forzadas o presionadas por otra persona o institución dentro de su contexto social inmediato.

Estas situaciones involuntarias incluyen niños cuyos padres han llevado a terapia por presentar un “comportamiento intolerable” que el niño no acepta; un adolescente que ha sido enviado al psicólogo de la escuela por sus bajas calificaciones y su “poca disposición para el aprendizaje”; personas que han sido derivadas por los servicios judiciales tras ejercer violencia o cometido alguna infracción; o personas que se encuentran bajo la influencia del alcohol o alguna droga, y llegan a consulta a petición de su pareja o familia.

La terapia o consejería es asumida por estas personas como una intrusión en sus vidas, mostrando muy poca disposición a colaborar y compartir información, sin admitir que viven una situación difícil, que merece atención. Obtener respuestas y colaboración para el terapeuta o consejero, se convierte en una frustración, de manera que el trabajo no termina porque ni siquiera ha comenzado.

¿Qué vamos a responder en este curso?

Son varias las preguntas que nos hacemos en estas situaciones y en el CURSO intentaremos responder:

  1. ¿Cómo desarrollar una entrevista con una persona que ha llegado a consulta sin estar de acuerdo?
  2. ¿Cómo colaborar con las personas que han sido enviadas por una institución, en contra de su voluntad, para iniciar una proyecto común?
  3. ¿Qué ideas pueden contribuir con nuestra relación terapéutica?
  4. ¿Qué hacer cuando la personas no muestra deseos de conversar con nosotros?
  5. ¿Cómo responder a la ansiedad y las negaciones?
  6.  6. ¿Cómo hallar la motivación para el cambio?
  7. ¿Cómo saber qué y quiénes son importantes para esta persona?
  8. ¿Cómo incorporar requerimientos que no pueden ser negociados?
  9. ¿Cómo colaborar para que las personas puedan hablar sobre su situación con confianza?
  10. ¿Cómo co-construir sobre las competencias, los recursos y las posibilidades?
  11. 11. ¿Cómo elaborar los objetivos terapéuticos?

Objetivo

Este curso es una invitación para todas las personas que trabajan en contextos de atención donde suelen recibir personas en situación involuntaria, para que a través de una práctica respetuosa y solidaria, centrada en soluciones, maximicen las posibilidades de crear una relación de colaboración, con sentido acerca de sus recursos, opciones y control sobre su propia vida para estas personas.

Al final del taller, cada participante tendrá la oportunidad de:

  1. Incrementar la motivación y la confianza en el proceso terapéutico.
  2. Considerar y poner énfasis en la elección de las personas siempre que sea posible.
  3. Fomentar la participación de la persona durante todo el proceso.
  4. Crear acuerdos en torno a los objetivos y el proceso (tiempo, frecuencia, horarios, etc.)
  5. Informar claramente a las personas qué es lo que esperamos durante la terapia y su participación en ella, sin perder de vista lo que esperan también las fuentes de derivación.

Al final, los participantes contarán con una guía de entrevista elaborada en el curso, para ser desarrollada en sus contextos de atención.

¿Quienes pueden participar de este curso?

Psicólogos, psicoterapeutas, terapeutas familiares, estudiantes de psicología, docentes, tutores, médicos, enfermeras, y cualquier profesional que trabaje en contextos educativos y judiciales.

Si tienes alguna consulta puedes escribirle a: [email protected]

  • Ciencia

Reflexionando sobre las neuronas espejo

  • 25/08/2013
  • Fabián Maero

Las neuronas espejo son células que se disparan durante la ejecución y observación de una acción específica; han sido vinculadas a muchos comportamientos y habilidades, desde la empatía hasta el aprendizaje por imitación, y han sido implicadas en enfermedades como el autismo. Las neuronas espejo fueron descubiertas en monos, pero aún no está claro si también existen en el cerebro humano.

Las neuronas espejo fueron identificadas en el cerebro de monos macacos por un equipo de investigadores italianos durante experimentos realizados en la década de 1990. Los investigadores, que estaban estudiando cómo el cerebro controla el movimiento de las manos y la boca, implantaron microelectrodos en los cerebros de los monos con el fin de controlar la actividad de las células individuales mientras los animales recogían pedazos de comida y los llevaban a la boca. Estos experimentos revelaron que la actividad de ciertas células aumentó cuando los monos realizaron esta acción.

Las células en cuestión se encuentran en la corteza premotora, una parte del cerebro involucrada en la planificación y ejecución de los movimientos, por lo que el hallazgo no era en sí particularmente sorprendente. Por casualidad, sin embargo, los investigadores descubrieron que algunas de las mismas células también se dispararon débilmente cuando los animales meramente observaron a los investigadores llevando comida a su boca,  y se dispararon con más fuerza al ver a otros monos realizando la misma acción. Posteriormente, el mismo equipo de investigadores identificó neuronas espejo en varias otras regiones del cerebro del mono. También encontraron células que se disparan cuando los monos observan una acción tanto como cuando sólo escuchan el sonido relacionado a ella.

Pero, ¿qué significa todo esto? El papel exacto del sistema de neuronas espejo en los monos todavía no se conoce, aunque los investigadores que las descubrieron creen que cumplen dos funciones. En primer lugar, que las neuronas espejo estarían implicadas en la comprensión de las acciones de los demás – observar e una acción activa el sistema de neuronas espejo que genera una representación motora de la misma. Ésta corresponde a la actividad producida por la acción en sí misma: en otras palabras, el sistema de neuronas espejo transforma la información visual en conocimiento de la intención de las acciones de los demás. La segunda función propuesta es la imitación – aprender a realizar una acción mediante la observación de otros.

Un largo reflejo

El descubrimiento de las neuronas espejo fue recibido con mucho entusiasmo, y algunas personas lo han aclamado como uno de los descubrimientos más importantes de la neurociencia moderna. Dado que estas neuronas fueron descubiertas en monos, los investigadores han especulado que el cerebro humano  también podría contener neuronas espejo.

En los seres humanos, como en los monos, se hipotetiza que las neuronas espejo desempeñarían un papel importante en la imitación y comprensión de las acciones de los demás. Algunos investigadores sostienen que son fundamentales en muchos aspectos de las interacciones sociales. Éstos incluyen la comprensión de las intenciones de los demás y la deducción de su estado mental a partir de su comportamiento (una habilidad conocida como teoría de la mente); la empatía, o ponerse «en los zapatos del otro», la auto-conciencia, y la evolución y capacidad para aprender el lenguaje.

Dada su pretendida función en la cognición social, un prominente neurocientífico ha propuesto que un sistema defectuoso de neuronas espejo podría ser la causa del autismo, un trastorno del desarrollo neurológico que se caracteriza principalmente por deficiencias en la interacción social y la comunicación. El mismo investigador afirma que el descubrimiento de las neuronas espejo es «la más importante historia «no declarada» de la década”, e incluso se ha referido a las células como» las neuronas que formaron la civilización’, porque la cultura humana consiste en la transferencia de habilidades complejas y el conocimiento de persona a persona.

Recuadro: La hipótesis del espejo roto

A finales de 1990, dos grupos de investigadores propusieron de forma independiente la llamada hipótesis del espejo roto, que sostiene que los impedimentos sociales característicos del autismo son causados ​​por defectos en el sistema de neuronas espejo. La hipótesis del espejo roto ha recibido considerable atención en los medios de comunicación, pero ha sido objeto de severas críticas por muchos investigadores del autismo. Se basa en la presunción de que las neuronas espejo están implicadas en la comprensión de la acción, la imitación y la adquisición del lenguaje, y que las personas con autismo son insensibles a las emociones e intenciones de los demás. Los críticos dicen que la primera suposición es en realidad falsa, y también que hay evidencia de que las personas con autismo son, de hecho, demasiado sensibles a las emociones e intenciones de los demás. Es más, la hipótesis del espejo roto no intenta explicar de qué manera el sistema de neuronas espejo es defectuoso, o cómo pueden surgir tales defectos.

Pero, ¿tenemos neuronas espejo?

 Las neuronas espejo han demostrado ser altamente controversiales. Un puñado de estudios de escaneo cerebral muestran que varias regiones del cerebro se activan tanto durante la ejecución como la observación de la acción, y se ha sugerido que estas áreas constituyen el sistema de neuronas espejo humano. Pero mientras que cientos de otros estudios intentan explicar sus resultados haciendo alusión a las neuronas espejo, muy pocos ofrecen pruebas contundentes de ellas.

Así que hay, hasta ahora, muy poca evidencia directa convincente de que existan las neuronas espejo en el cerebro humano. De hecho, varios estudios no han encontrado evidencia de las neuronas espejo humanas en absoluto. En 2009, por ejemplo, investigadores de Harvard aprovecharon un fenómeno llamado adaptación, por el cual las neuronas reducen su actividad en respuesta al mismo estímulo repetitivo. Los investigadores mostraron a los participantes un video de gestos de manos y les pidieron que imitaran la acción. Los escaneos mostraron que las células  se adaptaron cuando los gestos primero se observaron y luego se imitaron, pero no cuando los gestos primero se imitaron y luego se observaron.

Una de las dificultades es que los investigadores rara vez tienen la oportunidad de examinar directamente el cerebro humano en acción. En 2010, sin embargo, un grupo de investigación tuvo esa oportunidad, mientras que evaluaban los cerebros concientes de pacientes epilépticos a punto de someterse a neurocirugía, y afirmaron que habían obtenido la primera evidencia directa de las neuronas espejo humanas. Algunas de estas células se dispararon tanto cuando los pacientes realizaron como cuando observaron una acción, pero la actividad de casi la misma cantidad de células disminuyó durante la ejecución y observación, lo cual levanta dudas de que realmente sean neuronas espejo. Por otra parte, las células se encontraron en el hipocampo, un área involucrada en la formación de la memoria, que anteriormente no se consideraba parte del sistema propuesto de neuronas espejo.

Los investigadores que originalmente descubrieron las neuronas espejo en el cerebro de monos han reformulado recientemente sus afirmaciones, y ahora sugieren que las células tendrían un papel mucho más limitado de lo que se pensó originalmente. En lugar de estar involucradas en la comprensión de las acciones de otros, sugieren que las células juegan un papel en ayudarnos a entender, «desde adentro», acciones que ya sabemos cómo llevar a cabo. Los críticos argumentan que esto confirma la teoría alternativa de que las neuronas espejo están implicadas sólo en la selección y el control de las acciones.

Artículo originalmente publicado por Por Mo Costandi en The Guardian y traducido y adaptado por Fabián Maero.

Imagen: Smaku (Flickr)

  • Clínica

Antipsicóticos y el riesgo de desarrollar Diabetes tipo II en niños y jóvenes

  • 23/08/2013
  • David Aparicio
Antipsicótico

Según los resultados de un reciente estudio de cohorte retrospectivo, publicado en la revista JAMA Psychiatry, prescribir antipsicóticos “atípicos” (Risperidona, Quetiapina, Aripiprazol y Olanzapina) incrementa el riesgo de sufrir diabetes tipo II en niños y adultos jóvenes con problemas de conducta y trastornos del estado de ánimo.

Se ha visto en los últimos años un incremento en la prescripción de antipsicóticos atípicos para el tratamiento de condiciones no-psicóticas relacionadas con el estado de ánimo, problemas de atención y de conducta. Esto ha preocupado a la comunidad científica, ya que otros estudios han encontrado riesgos relacionados con estos medicamentos. Sin embargo este el primer estudio a gran escala.

El riesgo se acrecienta según se aumenta la medicación.

El estudio utilizó una base de datos provista por el gobierno de Estados Unidos, que estaba compuesta por 28.858 sujetos que recibían antipsicóticos y 14.429 sujetos que estaban en el grupo control y tenían entre 6 y 24 años de edad. Estos datos fueron recolectados desde el año 1996 al 2007.

Luego se comparó a los niños y jóvenes que recibieron los antipsicóticos atípicos para los trastornos de atención, conducta y trastornos del estado de ánimo con el grupo control, que recibió medicación especializada para estos trastornos.

Los resultados demostraron que aquellos niños y jóvenes que tomaban antipsicóticos atípicos tenían el triple de riesgo de desarrollar diabetes tipo II (raramente encontrada en este grupo etario), luego de un año de iniciado el tratamiento. Este resultado se mantuvo constante, incluso luego de eliminar ciertos trastornos que se asocian con la diabetes (ejemplo: síndrome de ovario poliquístico). Se halló también que el riesgo se acrecienta según se aumenta la medicación. Sumado a esto, el incremento del riesgo persistió luego de un año de haberse detenido la medicación.

El Dr. Wayne A. Ray, profesor de medicina preventiva y uno de los directores de la investigación, concluyó: “Esto es particularmente importante para los niños con alto riesgo, por ejemplo, aquellos con peso elevado. Los niños deben ser vigilados cuidadosamente para evitar efectos metabólicos que predisponen a la diabetes y debe utilizarse la dosis más baja de la medicación, durante el menor tiempo posible.”

Fuente: ScienceDaily
Imagen: DiabetesGuadalajara

Sin categoría

Materiales educativos gratuitos para descargar e imprimir

  • 23/08/2013
  • David Aparicio
Educativos

El blog Familia y cole ha puesto a disposición un conjunto de materiales educativos que pueden ser utilizados por padres, educadores y profesionales para trabajar aspectos de aprendizaje infantil. Todo el material es gratuito y se puede descargar e imprimir.

  • Clínica

Por qué mantengo mi trastorno bipolar bajo secreto en mi trabajo

  • 22/08/2013
  • Equipo de Redacción

El pasado invierno fui rechazado por cinco compañías de seguro de salud. Tengo 26 años, hago mis exámenes preventivos como un reloj, y no tengo problemas físicos de salud. Cuando empecé a trabajar en una pequeña start up, hace unos meses atras, mi jefe me dijo que no tenía un plan de salud para sus empleados: “Eres joven y saludable, supongo que no tendrás problemas para encontrar un nuevo plan”, sonreí y débilmente respondí: “Por supuesto”.

Cinco aplicaciones y cuatro rechazos después, esperaba ansiosamente mi última y definitiva carta. El veredicto vino: Rechazado. Razón: Bipolar II/TDAH.

Así que ese es mi secreto: al igual que millones de otros estadounidenses, tengo una enfermedad mental.

El estigma que rodea a la salud mental es sofocante.

Lo más frustrante no es el seguro, con Cobra puedo mantenerme en el plan de mi antiguo trabajo por 18 meses. Cuesta 675 dólares por mes, pero por lo menos tengo esa opción, lo que me hace más afortunado que muchos. La parte más frustrante de mi situación es que puedo contar con una mano el número de personas que sabe que tengo una enfermedad mental. El estigma que rodea a la salud mental es sofocante, y no me siento cómodo hablando de esto con la mayoría de mis amigos o familiares, y ciertamente tampoco con mi jefe ni con mis colegas.

Pero mi enfermedad representa una gran parte de mi vida diaria. El solo hecho de comprar la mezcla perfecta de medicaciones es un trabajo de tiempo completo, con efectos secundarios de los medicamentos de prueba y error que van desde lo meramente incómodo (mejillas  sonrojadas) pasando por lo  molesto (boca seca), hasta llegar a los incapacitantes (síntomas parecidos al resfriado, que duran semanas). Para mantener mi enfermedad secreta y controlada voy a terapia todas las semanas (durante un tiempo hice terapia por teléfono a las 6 a.m para así estar a tiempo en mi trabajo), mientras trabajo, me escabullo a la cocina o al baño para tomar mi medicación de mañana y tarde, y me aseguro de ir a ver a mi psiquiatra una vez por mes durante la hora de almuerzo; aunque a menudo tengo que reprogramar y aplazar una semana porque surge una reunión o conferencia.

Principalmente, solo quiero contarle a mis amigos. Me siento incómodo incluso cuando estoy con mis tres amigos cercanos que conocen mi situación. Permanecen en silencio y mueven la cabeza, tratando de entender y los amo por eso. Pero desde afuera no pueden comprenderme plenamente. Tengo 26 años, me gradué en la universidad de Duke, tengo un trabajo de tiempo completo en una excelente compañía, vengo de un agradable suburbio de Boston, llevo lo que parecer ser la vida típica de un veinteañero, ¿cómo no podría ser todo perfecto?

Existe un documental reciente llamado Of Two Minds (De Dos mentes). En el se presenta el perfil de varias personas de alrededor de Los Ángeles que viven con el trastorno bipolar, pero ninguno que fuera del mundo corporativo. En una review, el director mencionó que tenían a un banquero de Wall Street confirmado para la entrevista, pero él canceló a última hora porque tenía miedo de perder su trabajo. Es por eso que mantengo mi boca cerrada.

Me desempeñe en un intenso trabajo corporativo durante 4 años antes de unirme a la start-up donde estoy ahora. Estoy en una industria altamente codiciada, que es conocida porque si no te gusta tu trabajo de nivel inicial, puedes sentirte libre de irte, y habría una cola de gente afuera de la puerta, feliz de ser tu reemplazo. Pocas personas tienen la oportunidad de ascender. Después de trabajar duramente años, fui promovido como cabeza de la manada, y sentí que si mostraba la más mínima debilidad estaría eliminando mis chances de obtener una promoción. Nadie diría eso en voz alta, pero en cada oficina que he trabajado, nunca he escuchado a alguien mencionar abiertamente que esta luchando con un trastorno del estado de ánimo y, dado el tamaño de la compañía, estadísticamente se que no puedo ser el único.

Mis doctores sospecharon por mucho tiempo que era Bipolar II y he tenido el diagnóstico de Trastorno Depresivo Mayor y TDAH por años, pero el año pasado experimenté mi primer episodio hipomaníaco (el primero de muchos) sellando así el diagnóstico de bipolar II. al continuar trabajando 14 horas al día, cuando el episodio (que me hizo dormir menos y gastar demasiada energía) finalmente terminó, me encontré con que me había golpeado mucho más fuerte de lo habitual Mi prioridad número uno era que nadie viera diferencia en mi trabajo, y yo estaba agotado, pasé mis noches y fines de semana en la cama durmiendo o demasiado deprimido para levantarme.

Necesitaba un cambio rápido en mis medicamentos, pero esto diverge ligeramente de las recomendaciones del médico para asegurarse de que la retirada y los nuevos efectos secundarios no me dejarían demasiado enfermo como para poder presentarme al trabajo cada día. Consideré tomar una licencia médica, pero estaba preocupado sobre las repercusiones cuando le dijera a mi jefe el por qué. Simplemente seguí trabajando, sin duda en detrimento de mi salud mental, porque sentía que no tenía otra opción. Mi único objetivo era asegurarme de que nadie se enterara de lo que estaba pasando y eso significó que mi recuperación tomara mucho más tiempo.

Fuí capaz de seguir trabajando sin que nadie se enterara de que estaba enfermo. Fui y continué siendo tan confiable como el resto de los empleados de mi compañía. Trabajo duro, consigo constantes revisiones sobresalientes y casi nunca tomo un día libre. Siempre llego temprano y me voy más tarde que la mayoría, y estoy seguro de que a pesar del esfuerzo extra que se requiere, nunca dejé que mi salud mental afectara a mi trabajo.

Pero, todavía siento que no le puedo contar a nadie. En mi antiguo trabajo, todo el mundo murmuraba, con fingido horror, sobre el gerente, quien “tuvo una crisis nerviosa” y se fue por un tiempo como si tuviera una enfermedad contagiosa que nadie quería contraer. Y era un gerente. Yo estoy en las primeras etapas de mi carrera y  no puedo darme el lujo de ser visto de esa manera.

Yo me quedé sentado en silencio, pensando sobre cuantas veces me he sentido al borde. 

Cuando uno de nuestros más importantes clientes cometió suicidio el año pasado, mis compañeros pasaron días diciendo que no podían entender cómo él se podría haber sentido de esa manera. Era tan exitoso. Yo me quedé sentado en silencio, pensando sobre cuantas veces me he sentido al borde, y cuantas veces he escuchado comentarios describiendo a colegas como “loco”, “esquizofrénico” y “bipolar”. En un momento mencioné el TDAH, parte de mi diagnóstico, a una colega con la que era cercano, como tratando de tantear el terreno de la enfermedad mental, y su respuesta fue: “Como sea, sencillamente te gusta tomar Adderall”, que, irónicamente, es la droga que más odio tomar. Me di cuenta luego de la conversación que por lo pronto no le mencionaría a nadie que era bipolar.

Se que estoy siendo hipócrita, puedo sonar poético al hablar de borrar el estigma de la enfermedad mental, he cambiado mi nombre y los detalles de mi vida. Todavía tengo miedo de que la gente me trate de manera diferente y que mi jefe sienta que soy menos capaz de hacer mi trabajo. Quiero ser la persona que usa su nombre real y admite por lo que está pasando, ponerle la cara al estigma de la enfermedad mental en el lugar de trabajo, pero no puedo. Me aterra.

Mi doctor dice que tengo que ver esto como si tuviera diabetes, es una enfermedad crónica que tengo que manejar de por vida. En lugar de la insulina, son medicamentos diarios, terapia, asegurarme de dormir lo suficiente, evitar el alcohol, y cuidarme de las situaciones altamente estresantes. Ninguno de esos consejos son compatibles con un trabajo en un entorno corporativo inflexible donde no puedo ser abierto sobre esto.

Cuando estoy de viaje por trabajo, tengo que asegurarme de que los vuelos no sean ni muy tarde ni muy temprano.Cuando voy a cenas de trabajo, es difícil no participar de las botellas de vino caro que dan vueltas en la mesa y a menudo terminó bebiendo al menos un vaso, aun sabiendo que podría desencadenar una hipomanía o un episodio depresivo. La constante búsqueda de equilibrio entre manejar mi enfermedad y cuidar que las personas no sepan sobre ella crea estrés, lo que agrava aún más el problema.

Me encantaría ser capaz de sentarme con mi jefe y/o el jefe de recursos humanos y explicar cuál es mi enfermedad, las precauciones que debo tomar y cómo disminuir el estrés, eso me haría un mejor empleado. Pero no puedo hacer eso mientras sienta que podría poner en riesgo mi trabajo. Si las compañías realmente trataran a las enfermedades mentales como a la diabetes, eso podría hacer maravillas para que estas enfermedades fueran más manejables para las personas a las que les toca tratar con ellas.

Artículo originalmente publicado en The Atlantic y traducido por David Aparicio y Alejandra Alonso.

Imagen: versionz (Flickr)

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  • 22/08/2013
  • Equipo de Redacción

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  • Ciencia

¿Pueden los desastres afectar el altruismo de los niños?

  • 22/08/2013
  • David Aparicio
Altruismo

¿Los niños se vuelven más altruistas luego de un desastre o, por el contrario, esto hace que se centren más en la auto-preservación? Este problema dirigió el estudio desarrollado en China por investigadores Canadienses y Estadounidenses. Sus hallazgos mostraron que la respuesta de los niños depende de su edad.

La investigación

El estudio original fue diseñado para seguir las conductas de altruismo entre un grupo de 30 niños de 6 años y 30 niños de nueve años de orígenes empobrecidos en dos escuelas rurales de la provincia Sichuan. Cada estudiante se encontró personalmente con un investigador, quien les ofreció 100 stickers atractivos, de los cuales ellos podían elegir 10 para quedarselos. Luego se le ofrecía la opción de que donaran parte de sus stickers a un compañero anónimo que no había participado en el estudio. Los niños enviaban su donación en un sobre sellado en una casilla de correo mientras los investigadores tenían los ojos vendados para que los niños pensaran que su donación era anónima. Pero mientras desarrollaban esta investigación ocurrió el devastador terremoto de Mianyang que midió 8.0 en la escala de Ritcher y que acabó con la vida de 87.000 personas. Esta catástrofe les dió la oportunidad a los científicos de estudiar las posibles repercusiones del desastre o trauma sobre el altruismo de los niños.

terremoto chinaImagen: drgeorgepc

Un mes después del desastre, realizaron la misma prueba de compartir con otros 60 niños de la misma edad, de orígenes similares y de las mismas escuelas. Tres años después, otros 60 niños fueron evaluados y se compararon sus elección con los grupos anteriores.

Los hallazgos

Los resultados previos demostraron que los dos grupos de 6 y 9 años donaron cantidades similares de stickers: de uno a dos en promedio. El panorama fue totalmente diferente, pasado un mes del terremoto, cuando el 95% estaba sin hogar, cerca del 2% había perdido un familiar directo y el 8% tenía a un familiar herido, se encontró que los niños más jóvenes donaron en promedio medio sticker (muchos no donaron), mientras que los niños mayores donaron alrededor de 4, casi la mitad de lo que tenían. Sin embargo, tres años después se encontró que ambas cifras habían vuelto a sus niveles iniciales.

Jean Docety, reconocido investigador por sus trabajos sobre la empatía y co-autor de la investigación dijo:“Nuestro estudio demuestra que un desastre natural afecta las tendencias pro-sociales de los niños  y diferentemente según su edad. Los más jóvenes tienden a responder más egoístamente y los más grandes tienden a ser más altruistas.”

Docety cree que la empatía es lo que marca la diferencia. “Existen diferencias en el desarrollo de la empatía,” agrega, y los niños más pequeños tal vez no sean capaces de regular sus emociones tan bien como los niños más grandes a causa de que la región prefrontal del cerebro, responsable de tal control es menos madura. Y frente a un estrés extremo, sus capacidades de autorregulación pueden retroceder aún más.

“Eventos adversos parecen causar que los niños de 6 años regresen a las conductas más egoístas que son típicas de la infancia temprana,” redactaron los autores. Incluso en situaciones con menos consecuencias trágicas, pero que son altamente estresantes como vivir con un divorcio o perderse en un lugar público, pueden provocar que muchos niños recurran a tendencias más inmaduras. Sin embargo, a la edad de nueve años, la mayoría de los niños tiene un cerebro lo suficientemente maduro para no solo reconocer los sentimientos de los otros, sino también para intentar mitigar los malos sentimientos.

¿Qué tan duraderos son los cambios en el altruismo a causa de un desastre?

Para entender que tan duraderos son los cambios en el altruismo causados por la tragedia, los investigadores desarrollaron tres años después del desastre natural, otro experimento en un grupo diferente compuesto por 251 estudiantes. En esta oportunidad, los investigadores presentaron fotografías de algunos daños que había dejado el terremoto o escenas neutrales a 123 niños provenientes del área afectada por el terremoto y 128 que no vivían en áreas afectadas, todos tenían entre 6 y 9 años (las imágenes fueron examinadas por los profesores de los niños y a los niños se les dijo que podían salir en cualquier momento y que tenían la oportunidad de hablar con un psicólogo para asegurarse de no no hubiera efectos negativos por ver las fotos).

Luego, se les presentó la misma evaluación de los stickers. Esta vez, los niños de seis años provenientes de las áreas afectadas y no afectadas no mostraron diferencias al compartir, sin importar si veian las imagenes del desastre o no. Pero los niños de nueve años, sin importar de la región de la que provenian, incrementaron sus conductas altruistas cuando vieron las imágenes del desastre.“ claramente demuestra que la empatía y el altruismo están naturalmente relacionados, y la conducta prosocial y la preocupación por los otros han evolucionado a partir de nuestra capacidad natural para compartir emociones y el cuidado por los demás”, agregó Docety.

Claramente el dolor puede incrementar la compasión, pero hay casos en los que puede tener el efecto contrario. De hecho, los hallazgos demuestran que si el sufrimiento se produce muy temprano en la vida del niño, cuando el cerebro está muy joven y no está preparado para procesar tal experiencia o si el dolor es muy abrumador, puede provocar que la persona sea menos sensitiva y esté más enfocada en la auto-preservación, como ocurre a menudo en los casos de abuso infantil y negligencia.

“Las experiencias dolorosas pueden incrementar la empatía y cuidado, siempre que se pueda regular la propia emoción”, explicó Docety. 

Docety cree que estos hallazgos sugieren que nuestra estructura social y biológica pueden estar sesgados hacia la cooperación y la empatía hacia los demás y que sin esto no podríamos sobrevivir como especie.

La investigación fue dirigida por Kang Lee de la Universidad de Toronto y fue publicada el 10 de Julio en la revista Psychological Science.

Fuente: Healthland
Imagen: Worldvision

  • Análisis

No todo es saber comunciarse para hacer feliz a tu pareja

  • 21/08/2013
  • Alejandra Alonso
Pareja

Hemos escuchado muchas veces que la comunicación es una parte fundamental en toda relación, y según un nuevo estudio, es crucial para sentirse satisfecho con la misma. No obstante, según el mismo estudio, para estar feliz con tu pareja existen otros dos factores que podrían ser mucho más relevantes. Si querés conocer cuáles son, seguí leyendo.

En un estudio basado en internet, que involucró a 2201 participantes referidos por consejeros de parejas, los científicos decidieron probar siete “competencias” en materia de relaciones, que investigadores y terapeutas encontraron importantes para promover la felicidad en las relaciones románticas. La idea fue ordenar las habilidades en orden de importancia para comenzar a acumular datos sobre qué aspectos de las relaciones son más importantes para mantenerlas saludables.

Sumado a la comunicación y la resolución de conflictos, los investigadores también estudiaron el sexo o romance, el manejo del estrés, las habilidades para la vida, el conocimiento de la pareja y el autocontrol, para ver cuáles eran los mejores predictores de la satisfacción en las relaciones.

Se les preguntaba a las parejas sobre cuestiones que probaban sus competencias en todas estas áreas y luego se inquirió sobre cuán satisfechos estaban con sus relaciones. Los investigadores correlacionaron las debilidades y fortalezas de cada persona en cada área con la satisfacción con respecto a la relación que cada persona había reportado percibir.

Encontraron que aquellos que reportaron comunicarse más efectivamente mostraron la mayor satisfacción con sus relaciones. Pero los siguientes dos factores (que también fueron los únicos que se vincularon fuertemente con la felicidad en la pareja) fueron el conocimiento de la otra persona (que incluye desde el sabor de helado que prefieren hasta sus esperanzas y sueños en la vida) y habilidades para la vida (ser capaz de mantener un trabajo, manejo de dinero, etc.).

(…)Se necesita comunicación, pero también una comprensión de que incluso las redes de comunicación más fuertes entre los miembros de la pareja, pueden vacilar cuando están bajo esta presión interna-externa(…)

Los consejeros de pareja, sin embargo, raramente abordan estas dos áreas, ya que el foco para fortalecer a las parejas se ha centrado en mejorar la comunicación para reducir las conductas destructivas y construir apoyo y consuelo para el otro. Tom Bradbury, un investigador de parejas veterano de UCLA, dice: “Durante los últimos 25 años, la actitud prevaleciente ha sido que las relaciones necesitan encontrarse con nuestras necesidades emocionales.”

Por otro lado, el encontró que, para ser exitosas, las relaciones necesitan funcionar de una manera más práctica y mundana. Y aprender más sobre tu pareja, dice el autor principal Robert Epstein, un profesor de psicología en la Universidad de South Pacific, podría ser relativamente fácil si la gente (especialmente los hombres, ya que puntuaron peor en esta área) se tomara el trabajo de averiguar, recordar y utilizar información relativamente simple como los nombres de los familiares de su pareja y las fechas de cumpleaños y aniversarios.

Epstein dice que es incluso más importante que esto, conocer cosas críticas como si tu pareja quiere tener hijos en un futuro. Aunque su estudio no separó conocimientos triviales de los más profundos, el dice que los dos están fuertemente vinculados.

Aunque otros investigadores de matrimonios han concordado en que olvidar cosas como cumpleaños y preferencias de comida puede ser molesto y perjudicial para una relación, ellos creen que la importancia de las habilidades para la vida reveladas en el estudio es fuerte.

“En realidad es una idea vieja. En 1900 una mujer u hombre pensarían, ‘mi pareja debe ser capaz de proveer.’ ‘Ella debe ser capaz de plantar y desenterrar los cultivos’”, dice Badbury. Si la pareja tenía esa base, deberían haberse considerado afortunados si también tenían sus necesidades emocionales cubiertas.

Para las parejas actuales, interesadas en mejorar su relación, dicen los autores del estudio, los terapeutas podrían considerar volver a lo básico e incorporar habilidades sociales más prácticas en su discusión. Y eso podría incluir referir a aquellos que les faltan habilidades a manejadores de dinero o entrenadores de profesión. “Las habilidades de comunicación son necesarias, pero no son suficientes cuando están bajo estrés”, dice Lisa Neff, investigadora de parejas de la Universidad de Texas.

Es importante para las parejas saber cómo el mundo externo (es decir, la posibilidad de conseguir trabajo, si sus hijos podrían jugar con seguridad afuera o ir a una buena escuela) afectará su relación incluso si tienen buenas habilidades para la vida y para comunicarse. Las relaciones sólidas, dice Bradbury, reconocen cómo las presiones de afuera de la casa y de la relación pueden influenciar, e incluso romper buenas habilidades de comunicación.

“Afuera hay un mundo real que nos afecta”, dice Bradbury. Para lidiar con esto se necesita comunicación, pero también una comprensión de que incluso las redes de comunicación más fuertes entre los miembros de la pareja, pueden vacilar cuando están bajo esta presión interna-externa. La estrategia que él sugiere para las parejas que lo consultan es unir fuerzas en vez de alejarse del otro. “No es uno contra el otro; son los dos contra el mundo», dice el.

Fuente: Healthland
Imagen: Gonzales-Alba (Flickr)

  • Ciencia

Aprendiendo valores a través del deporte

  • 21/08/2013
  • Lucas Narambuena

¿Sabías que el deporte puede ser un espacio donde se transmita y se eduque a nuestros hijos en valores de deportividad como el juego limpio, el respeto por el otro y las diferencias o la importancia de la cooperación para llegar a un bien común? La pregunta es: ¿cómo puede el deporte educar en valores a nuestros hijos si los estándares de rendimiento impuestos, las exigencias y presiones a las que están sometidos los deportistas son cada vez más altas?

A continuación te presentamos algunas herramientas básicas para pensar no sólo en el deporte como un espacio de transmisión y educación en valores sino también como una herramienta que contribuya al desarrollo social y al bienestar psicológico y emocional de los niños.

El deporte como espacio de educación en valores

Tradicionalmente el deporte se ha considerado como un medio apropiado para aprehender valores y como un medio de desarrollo personal y social. A su vez, la concepción del deporte ha ido variando a través del tiempo, de modo que la jerarquización e interpretación de los valores deseables y que se transmiten a través de la práctica deportiva también se ha modificado.

En la actualidad, el deporte y la actividad física infantil se han convertido en medios para un fin: la alta competencia; y los valores que promueve la sociedad actualmente son el sustento de este fin: exitismo, individualismo, fama, entre otros. Estos valores, en deporte infantil, se observan en la existencia de programas de especialización deportiva a edad temprana, la selección de talentos y la filosofía de ganar a cualquier precio; esto se traduce en la adaptación del mundo del niño a mundo del adulto a partir de adecuar el deporte infantil a las reglas de la competencia y no de la competencia al niño.

Además, estos valores y programas generan violencia en el deporte y en la escuela, altos niveles de estrés y presión para los niños, trabajo infantil, falta de compañerismo y respeto hacia el otro, incremento de las tasas de deserción en el deporte y por tanto aumento de personas sedentarias, abolición del Fair Play (juego limpio) como filosofía institucional, etc.

Desde esta perspectiva, entonces, el desafío más grande que enfrentan los profesionales de la salud, de la educación y de las Ciencias del deporte es pensar en acciones tendientes a contrarrestar estos derivados de la sociedad actual a fin de promover la salud, el bienestar y el fortalecimiento de valores como el juego limpio, la cooperación, respeto, responsabilidad, honestidad, compañerismo y sentido de pertenencia a un grupo.

Para ello, no sólo cabe pensar al deporte como promotor de salud y bienestar y generar acciones pertinentes al desarrollo y promoción de valores en los niños, sino también capacitar a los encargados de dichas tareas (entrenadores, preparadores físicos, comisión directiva, etc.) a fin de producir un cambio en la filosofía institucional.

Sigue leyendo en Proyecto Homine una organización dedicada a la promover la salud, el desarrollo personal y el bienestar en las personas.

Imagen:  Dark Dwarf (Flickr)

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