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  • Ciencia

El poder corrompe el cerebro

  • 20/08/2018
  • Rita Arosemena P.

En una época donde los líderes mundiales han sobrepasado la línea de lo descabellado más de una vez, vale la pena preguntarse si el poder no solo es una «droga» en los libros de historia, sino en el estricto sentido de la palabra.

El poder ha sido de gran interés para un sinnúmero de investigadores en distintas áreas. Los historiadores, filósofos, politólogos, sociólogos, psicólogos y neurocientíficos han conceptualizado y estudiado el poder desde tiempos remotos. Una de las definiciones más exactas podría ser la del politólogo Robert Dhal, que se refirió al poder en 1957 de la siguiente manera:

«(A) TIENE poder sobre (B) en la medida en que pueda lograr que (B) haga algo que no haría de otra forma»

Al respecto, neurocientíficos como Sukhvinder Obhi de la Universidad McMaster en Ontario han publicado estudios que respaldan la teoría del poder como una especie de enfermedad neurodegenerativa, un cáncer silencioso pero evidente que lleva a los líderes a rebelarse en contra de todo principio moral y de las personas que les ayudaron a ascender.

Hace un año, Obhi emprendió un estudio donde analizó dos tipos de cerebro distintos: la cabeza de los poderosos Vs. la cabeza de los no tan poderosos, bajo una máquina de estimulación magnética transcraneal. Los resultados indican que el poder afecta un proceso neural específico, el «reflejo», que ha sido asociado con la empatía.

las personas con poder podrían sufrir un proceso de degradación progresiva sobre esta área del cerebro que les hace perder algunas de las capacidades que necesitan para exhibir preocupación o bondad hacia los demás.

En otras palabras, las personas con poder podrían sufrir un proceso de degradación progresiva sobre esta área del cerebro que les hace perder algunas de las capacidades que necesitan para exhibir preocupación o bondad hacia los demás. Irónico, si consideramos que es la preocupación y bondad por los otros lo que lleva a muchas personas a ascender a puestos de poder.

Los hallazgos de Obhi han sido verificados también en otros estudios. En 2006, por ejemplo, se pidió a un grupo de voluntarios dibujar una letra E en sus frentes para que otros la vieran; el dibujo debía ser realizado viéndose a uno mismo desde el punto de vista de un observador. Resulta que aquellas personas que se sentían poderosas tuvieron 3 veces más probabilidades de dibujar la E de forma correcta por sí mismos.

¿Suena un poco al presidente Trump y sus habilidades supersónicas?

Fuente del estudio: Civile, C. & Obhi, S.S. J Nonverbal Behav. Power Eliminates the Influence of Body Posture on Facial Emotion Recognition. Springer US. 2016; 40:283. https://doi.org/10.1007/s10919-016-0233-0

Fuente: The Atlantic

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Terapia integral de parejas, curso online-presencial con el Dr. Jorge Barraca en Ecuador

  • 20/08/2018
  • David Aparicio

Existe una plétora de terapias, pero muy pocas cuentan con la evidencia y la robustez científica de la terapia integral de parejas para ayudar a las personas en el tratamiento de los retos y adversidades que desarrollan dos personas dentro de la diada que denominamos como relación de pareja.

La terapia integral de parejas es una propuesta terapéutica categorizada dentro de las terapias de tercera generación que se nutre del conductismo para desarrollar un modelo explicativo de los conflictos maritales y abarca situaciones extremadamente complejas como la infidelidad, deterioro de la pareja y comorbilidad de otros trastornos. Todo esto através de un amplio repertorio de habilidades y técnicas terapéuticas como la aceptación (unión empática y separación unificada), el intercambio de conductas, desarrollo de habilidades de comunicación, etc.

Para mejorar las habilidades de los terapeutas en Ecuador, el centro NeuroCorp, invita a todos los terapeutas y estudiantes de psicología a especializarse en el curso online-presencial de terapia integral de parejas que se llavará a cabo en la ciudad de Quito, en Ecuador, del 7 al 9 de septiembre del presente año y que será desarrollado por el Dr. Jorge Barraca Mairal (España), especialista y coautor de importantes libros de terapia de parejas.

El temario del curso incluye:

  • Introducción a los conflictos de pareja: ¿Por qué hay discusiones entre la pareja?
  • El surgimiento de la Terapia Integral Conductual de Pareja (IBCT)
  • Rasgos fundamentales del planteamiento de la IBCT
  • El modelo explicativo de los conflictos de pareja desde la IBCT
  • Proceso terapéutico de la IBCT
  • Evaluación de los problemas de pareja
  • La formulación del caso – Análisis Funcional
  • Técnicas de intervención I: Técnicas de promoción de la Aceptación
  • Técnicas de intervención II: Técnicas de promoción de la Tolerancia
  • Técnicas de intervención III: Técnicas Conductuales para el Cambio
  • Abordaje de situaciones difíciles y variantes en la aplicación (infidelidad, parejas del mismo sexo, violencia doméstica, etc.)
  • Conclusiones sobre el modelo y la intervención desde la IBCT.
  • Valoración crítica

Puedes descargar el brochure completo en formato PDF.
​
Acerca de Jorge Barraca Mairal
​
​Jorge Barraca es doctor en Psicología, Psicólogo Especialista en Psicología Clínica, Certificado EuroPsy – Specialist in Psychotherapy por la Federación de Asociaciones Europeas de Psicología (EFPA). Ha sido colaborador de la Fordham University de Nueva York y del Boston College. Es Profesor Titular de Universidad y dirige el Máster en Psicología General Sanitaria de la Universidad Camilo José Cela (Madrid). Entre sus últimos libros para profesionales pueden mencionarse Activación conductual para el tratamiento de la depresión (en coautoría con Marino Pérez Álvarez) y Terapia integral de pareja , ambos publicados con la Editorial Síntesis. En formato más divulgativo acaba también de publicar: “TERAPIA INTEGRAL DE PAREJA PASO A PASO” (Madrid, Ed. Grupo 5).

Datos del taller

El taller se realizará en las oficinas de Neuro Corp en Quito, Ecuador, durante los días del 7 al 9 de septiembre: El 7 de Septiembre: 14h00 – 19h30 y el 8-9 de Septiembre: 09h00 – 18h30. El curso incluye 20 horas presenciales y 20 horas en modalidad online para el desarrollo y estudio del material presentado.

Inversión:
150 USD hasta el 30 de Agosto
200 USD día del evento

Inscripción:

Para inscribirte o para obtener más información ingresa aquí o también puedes enviar un email a:[email protected].

Agradecemos a NeuroCorp, nuestro sponsor de la semana.

  • Ciencia

No hay diferencia psicológica en niños de parejas del mismo sexo

  • 20/08/2018
  • Rita Arosemena P.

Las parejas del mismo sexo suelen toparse con obstáculos comunes al momento de iniciar un proceso de adopción, entre ellos, el estigma social que las acusa de ser potencialmente peligrosas para la adaptabilidad social de los niños.

Algunas frases habituales en contra de las familias «diversas» son: «el niño crecerá confundido por tener dos mamás o dos papás», y «seguramente el niño también será homosexual, porque imitará todo lo que ve en ellos». 

La buena noticia para las parejas homosexuales es que la ciencia está de su lado (al menos en esto). Los estudios han demostrado que los niños que son criados por parejas del mismo sexo no muestran diferencias psicológicas importantes en comparación con los niños de parejas heterosexuales; a esta conclusión apuntan los resultados obtenidos por investigadores de la Universidad Sapienza (Roma), publicados en la revista Journal of Developmental & Behavioral Pediatrics, boletín oficial de la Sociedad para el Desarrollo y la Conducta Pediátrica.

De acuerdo con el estudio, con padres del mismo sexo o de diferente sexo, los niños se relacionan eficazmente en el entorno familiar y se obtiene una dinámica funcional. De hecho, algunos indicadores de funcionamiento familiar en el estudio fueron mejores entre padres del mismo sexo, particularmente, hombres homosexuales. Esto podría reflejar el alto nivel de compromiso de los hombres gay que formaron parte de la investigación, lo que a su vez influye en que se conviertan en buenos padres.

Además, hombres homosexuales en el estudio eran mayores y económicamente más estables, mejor educados y con relaciones más estables que las madres lesbianas y los padres de diferentes sexos.

En palabras de Roberto Baiocco, autor principal del estudio, los hallazgos sugieren que a los niños con padres del mismo sexo les va bien, «tanto en términos de ajuste psicológico como de comportamiento prosocial».

El estudio se suma a una diversidad de investigaciones que muestran que no hay un aumento en los problemas de los hijos de padres homosexuales o lesbianas en comparación con los hijos de padres heterosexuales.

Fuente del estudio: Roberto Baiocco, Nicola Carone, Salvatore Ioverno, Vittorio Lingiardi. Same-Sex and Different-Sex Parent Families in Italy. Journal of Developmental & Behavioral Pediatrics, 2018; DOI: 10.1097/DBP.0000000000000583

Fuente: Science Daily

  • Ciencia

¿Videojuegos violentos crean niños violentos?

  • 20/08/2018
  • Rita Arosemena P.

La mayoría de los padres pegarían el grito al cielo si vieran a sus hijos en pleno simulacro de matanza y bombardeos en un videojuego militar, básicamente porque los juegos de vídeo son mucho más explícitos hoy en día que cuando Pacman y Mario Bross reinaban.

Por sentido común, muchas familias procuran evitar que los niños experimenten con videojuegos de contenido violento por miedo a que absorban e imiten lo que ven. La tarea no es nada fácil tomando en cuenta que los juegos de video con violencia explícita suelen captar la atención de un público muy amplio y diverso; Fortnite, por ejemplo, fue lanzado en septiembre del año pasado y ya supera los 125 millones de jugadores.

En Fortnite, los jugadores son motivados a utilizar armas para aniquilar a sus enemigos.

A todo esto, la buena noticia es que, hace unos meses, Psychology Today publicó un artículo que podría brindar una voz de aliento a los padres angustiados por lo que juegan sus hijos en la consola y en la red. De acuerdo con la publicación, elaborada por el Bronfenbrenner Center for Translational Research de la Universidad Cornell, las investigaciones en torno a los efectos perjudiciales de la violencia en los juegos de video son todavía demasiado inconclusas como para poder asumir una posición parcializada.

A lo largo de las últimas décadas, se han puesto en marcha múltiples estudios que pretenden analizar las consecuencias de los videojuegos violentos en los niños, específicamente, su correlación con problemas conductuales como la tendencia a la agresión, falta de empatía y bajo rendimiento en la escuela.

Muchos estudios han encontrado que las personas que juegan videojuegos violentos constantemente sí tienden a ser más agresivas, sin embargo, también hay evidencia de que existen otros factores que inciden en los efectos de los juegos de video violentos, entre ellos, el entorno familiar.

De hecho, un grupo de 230 académicos de distintas universidades alrededor del mundo envío una carta abierta a la APA en 2003 donde tilda la postura de la Asociación Americana de Psicología de «alarmista y engañosa», algo con lo que sin duda coinciden los fabricantes de videojuegos como Fortnite.

Objetivamente, lo único que puede concluirse en relación con los efectos de los juegos de video que exhiben un alto contenido de violencia es que, estadísticamente, no puede establecerse un vínculo entre las ventas de juegos de video violentos y un aumento en los crímenes o conducta agresiva de las personas. Además, existen falsos positivos y falsos negativos aplicables a las investigaciones en torno a videojuegos, lo que dificulta obtener resultados fiables.

Los padres que hayan podido observar respuestas negativas en la conducta de sus hijos (como irritabilidad o conductas indeseadas) como producto de la alta exposición a videojuegos violentos son libres de tomar sus propias medidas al respecto, ya sea restringiendo el consumo de dicho contenido en el hogar o estableciendo regulaciones. Finalmente, todos los niños poseen personalidades y necesidades distintas, y el estilo de crianza debe ser adaptado a dichas demandas.

Fuente: Psychology Today

  • Ciencia

El mal sueño puede desatar la soledad y el rechazo social

  • 17/08/2018
  • Rita Arosemena P.

Un estudio conducido por la Universidad Berkeley fue publicado este mes en la revista Nature Communications; en él, los investigadores describen hallazgos interesantes en torno a la privación del sueño y cómo esta puede influir en que las personas se sientan más solas y menos propensas a interactuar con los demás, presentando prácticamente los mismos síntomas que los pacientes con ansiedad social.

La soledad y el aislamiento social juegan un papel muy importante en el aumento del riesgo de mortalidad, el desarrollo de afecciones mentales y problemas de salud físicos; los resultados sugieren que un mal descanso es el «enemigo público» a ser combatido para evitar que la privación conduzca a comportamientos disfuncionales.

La falta de sueño afecta las regiones cerebrales asociadas con la interacción social

El estudio, liderado por Eti Ben Simon, señala que la privación del sueño implica hipersensibilidad en las regiones neuronales que envían señales al cerebro durante el acercamiento humano, esto podría generar una «señal de repulsión social» debido a un deterioro en las regiones que fomentan la comprensión de la intención del otro (en otras palabras, una actitud pro social).

«Tal vez no sea una coincidencia que en las últimas décadas se haya observado un marcado aumento de la soledad y una disminución igualmente dramática en la duración del sueño. «Sin dormir lo suficiente, nos convertimos en (personas que tienden al) desvío social, y la soledad pronto aparece».

Eti Ben Simon, becario postdoctoral en el Centro de Ciencias del Sueño de Walker en UC Berkeley.

El estudio resume los principales problemas de salud que enfrentan las personas en aislamiento social: un mayor riesgo de muerte prematura, obesidad, enfermedades cardiovasculares, alcoholismo y suicidio. De acuerdo con los investigadores, el ser humano no evolucionó para estar solo, la socialización es parte fundamental en su desarrollo y bienestar. Debido a esto, existe un mecanismo biológico auto programado y tan eficaz como la inanición.

Los hallazgos sugieren que las personas con privación del sueño tienden a la evasión y aislamiento social, lo que puede poner en riesgo su salud a largo plazo.

En las pruebas de laboratorio, se contó con la participación de 18 adultos sanos (de entre 18 y 24 años). Los participantes se abstuvieron de tomar cafeína y alcohol durante 72 horas antes de cada sesión de estudio y se monitoreó su ritmo habitual de sueño y vigilia durante las tres noches previas a la participación en las pruebas. Los criterios de exclusión, evaluados mediante un cuestionario de preselección, incluyeron: antecedentes de trastornos del sueño, trastornos neurológicos, lesión de cabeza cerrada, trastornos psiquiátricos del Eje 1 (según los criterios del DSM-V), antecedentes de abuso de drogas y uso actual de antidepresivos o medicación hipnótica.

Los sujetos que informaron que dormían menos de 7 horas por noche o que consumían tres o más bebidas que contenían cafeína al día también se excluyeron de participar en el estudio. Ningún participante fue excluido del estudio debido a patrones de sueño deficientes. La duración media del sueño de los participantes varió de 7 a 9,8 horas de sueño, de acuerdo con los datos obtenidos mediante actigrafía.

Más adelante, los participantes ingresaron en un diseño de estudio de medidas repetidas que contenía dos sesiones: una después de una noche normal de sueño y una después de 24 horas de privación total del sueño. Este diseño sirvió para minimizar los factores relacionados con los participantes que pueden afectar el comportamiento social y la soledad (edad, sexo, nivel socioeconómico, estado laboral…).

En síntesis, los resultados indican que la falta de sueño lleva a los individuos a ser más evitativos socialmente, distanciándose de los demás; sin embargo, aún no queda claro si otras personas consideran que los individuos con privación del sueño son más solitarios y menos deseables para relacionarse con ellos.

Fuente: UC Berkeley; Nature Communications

Otras voces

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  • Ciencia

Estudio descubre por qué las mujeres sufren más de migraña

  • 16/08/2018
  • Rita Arosemena P.

Hombres: no siempre el dolor de cabeza es una estrategia evasiva.

De acuerdo con una investigación publicada el pasado 14 de agosto en la revista científica Frontiers, y realizada por expertos del Instituto de Biología Molecular y Celular de la Universidad Miguel Hernández (Elche, España), ciertos tipos de dolor crónico (como la migraña) pueden ser hasta 3 veces más comunes en las mujeres que en los hombres, lo que son, de cierta forma, buenas noticias para la credibilidad del sexo femenino.

El dolor crónico es una de las principales causas de fatiga y bajones en la productividad laboral, por ende, representa un «quiste» para la economía y la salud pública. Muchas personas combaten afecciones derivadas del dolor crónico cambiando su estilo de vida y aprendiendo a lidiar con el estrés, sin embargo, el trasfondo molecular y celular que explica la prevalencia del problema en las mujeres había sido una pieza faltante en el rompecabezas.

La leyenda urbana asegura que el sexo femenino usa la excusa del «dolor de cabeza» para salir por la puerta grande en más de una situación incómoda; no obstante, la investigación sugiere que la migraña podría deberse a diferencias hormonales a nivel gonadal y genético, lo que haría a las mujeres más vulnerables a esta dolencia.

Los hallazgos abren la puerta a nuevos tratamientos para combatir la migraña

Citando textualmente a los autores:

No hay duda de la existencia de una diferencia de sexo en las condiciones del dolor crónico, como la migraña, donde la prevalencia en las mujeres es dos o tres veces mayor que en los hombres. Aunque los mecanismos moleculares y celulares específicos que subyacen a este dimorfismo sexual todavía están bajo intensa investigación, parece claro un papel fundamental de las hormonas sexuales que regulan el sistema somatosensorial. Se creía que las hormonas sexuales actuaban principalmente para regular el sistema inmune, pero se está acumulando evidencia sobre un papel directo que modula la señalización de los nociceptores (receptores del dolor).

Los resultados del estudio (si bien preliminares) sugieren que las hormonas sexuales afectan a las células que rodean el nervio trigémino y los vasos sanguíneos conectados a la cabeza. Tomando en cuenta que los estrógenos presentan niveles más elevados en las mujeres en edad reproductiva, estos hallazgos explicarían por qué el sexo femenino manifiesta una mayor sensibilidad a la migraña.

Para los investigadores, el estudio marca el inicio de un nuevo camino por recorrer, donde los frutos finales podrían involucrar el desarrollo de métodos personalizados para el tratamiento de la migraña en las mujeres.

Fuente: Science Daily; Frontiers

  • Ciencia

¿Envejecen más lento las personas con un CI alto?

  • 16/08/2018
  • Rita Arosemena P.

De una forma u otra, las personas con altas capacidades intelectuales (CI elevado) que acostumbramos ver dentro y fuera de la televisión se caracterizan por tener gustos algo juveniles. Sheldon Cooper, protagonista de la serie The Big Bang Theory y fiel seguidor de Linterna Verde, es un buen ejemplo.

Muchos rumores han rodeado a las personas con un CI elevado desde que la ciencia reconoció formalmente su existencia: problemas de integración social, una mayor tendencia al aislamiento y la depresión, un puesto de empleo asegurado en la NASA…

Lo cierto es que los estereotipos en torno a las personas con altas capacidades suelen ser o equívocos o muy exagerados; sin embargo, podría haber un factor clave bien orientado en el esquema después de todo: la diferencia entre la edad mental y la edad cronológica.

Adolescentes con un CI elevado suelen sentirse más jóvenes que el promedio años después

Los hallazgos de un grupo de investigadores de la Universidad de Montpellier (Francia), la Universidad Estatal de Florida (Estados Unidos), la Universidad Bielefeld (Alemania) y la Universidad de Lyon (Francia), sugieren que los adolescentes con altas capacidades intelectuales suelen percibirse más jóvenes 50 años después.

El concepto, que recibe el nombre de edad subjetiva, predice un gran número de afecciones relacionadas con el envejecimiento, como la demencia, el riesgo de hospitalización y la mortalidad.

La investigación sugiere que las personas que se caracterizan por un CI alto en la adolescencia demuestran una mayor apertura a nuevas experiencias en la vejez, lo que podría garantizarles una mejor calidad de vida.

La mayoría de investigaciones previas en torno a la edad subjetiva se han encargado de atender los factores asociados con el envejecimiento medidos durante la adultez y la vejez, sin embargo, hasta ahora se sabe muy poco sobre la influencia de factores presentes en etapas más tempranas de la vida. Esto aporta gran valor al estudio realizado, ya que ahora es posible establecer una relación entre los jóvenes con CI alto y una edad subjetiva menor en el futuro.

Aunque Sheldon Cooper no estuvo entre los participantes, los investigadores sí contaron con una muestra de 4,494 personas, cuyos datos fueron extraídos del Estudio Longitudinal de Wisconsin. Los datos del CI se obtuvieron en 1957 cuando los participantes estaban en la escuela secundaria. La educación, enfermedad, cognición y personalidad se evaluaron entre 1992 y 1993, y la edad subjetiva se midió en 2011, a los 71 años (DE = 0,93).

Con base en los factores demográficos, los resultados revelaron que un mayor cociente intelectual en la adolescencia se vincula con una edad subjetiva más joven al final de la vida. Además, el análisis mostró que esta asociación estuvo mediada por una mayor apertura a nuevas experiencias.

Fuente: Research Digest; Science Direct

  • Clínica

7 estrategias para fomentar la motivación en los pacientes con adicción

  • 15/08/2018
  • David Aparicio

Una de las principales adversidades que enfrentan los pacientes con problemas de adicción es la falta de motivación para dejar el alcohol o las drogas y los sentimientos ambivalentes que les hace cuestionar si deben continuar con el tratamiento. En este tipo de casos los terapeutas deben desarrollar una serie de habilidades que les permitan ser efectivos para ayudar a sus pacientes encaminándolos al cambio para afrontar la pasividad, el desacuerdo y la negación.

Por supuesto que no es un proceso fácil de sortear. Es común que los terapeutas también se sientan frustrados, agobiados, sin saber como guiar a sus pacientes que no logran progresar.

La sección profesional de la reconocida web de psicología en inglés, Psychcentral, publicó hace poco una serie de estrategias para ayudar a los pacientes a mejorar la adherencia al tratamiento y mejorar las dificultades más comunes de las adicciones:

1 -Incentiva el coraje de los pacientes

Muchas personas con problemas de adiciones no se ven así mismos como personas valientes, pero el simple hecho de que estén intentando el tratamiento en una muestra en si misma de su coraje y valentía. Muchos de ellos temen al proceso de desentoxicación o de abandonar el principal mecanismo de afrontamiento que utilizan para lidiar con los problemas. Estas personas no pueden recordar cómo era su vida antes de las drogas y tampoco se pueden imaginar un futuro sin ellas.

Es importante que el terapeuta pueda fortalecer el coraje del paciente al ayudarlo a identificar y enfocarse en los logros que había alcanzado antes de la adicción. Por ejemplo: en una sesión el terapeuta puede pedirle a su paciente que le diga algo en lo que es bueno o algún logro que alcanzó en su carrera profesional. Este debe ser el primer paso a explorar antes de recabar en los problemas que tuvo con su adicción. El terapeuta no debe dejar que la adicción sea la única narrativa que defina a la persona. Esta intervención ayudará al paciente a recordar que si pudieron lograr una meta personal/profesional antes de la adicción también lo podrán alcanzar ahora.

2 – Utiliza la entrevista motivacional

La entrevista motivacional es una intervención ampliamente investigada que cuenta con un buen nivel de efectividad que permite explorar de manera respetuosa las resistencias y ambivalencias de los pacientes con adicciones. Sin que el paciente se sienta sermoneado ni amenazado, y al mismo tiempo guiándolo al cambio. La entrevista motivacional invita al paciente a elaborar sus propias razones para para dejar el alcohol/drogas. Muchos pacientes suelen reportar más razones para seguir consumiendo (porque le evita el dolor físico o emocional, mejora sus estrategias de afrontamiento, etc.) que para dejarlo, porque han vivido muchos años así. Por lo tanto es fundamental que el terapeuta pueda tomarse el tiempo necesario para explorar junto con el paciente estas razones y ampliar las razones para dejar de consumir.

3 – Alienta a los pacientes a encontrar amigos sobrios

Una vez que entran en el proceso de recuperación, muchos pacientes reportan temor de perder a todos sus amigos, ya que la mayoría de sus “amigos” pertenecen a su grupo de consumo. Aquí el terapeuta debe ayudar al paciente a desarrollar y reforzar relaciones sanas con amigos verdaderos que apoyen su sobriedad y también debe incentivarlo para que puedan abrirse a nuevas amistades y a un estilo de vida más sano.

4 – Entrena habilidades funcionales de afrontamiento

El consumo de sustancias es uno de los principales recursos de afrontamiento de los pacientes con adicciones. Para que el tratamiento sea efectivo el terapeuta debe entrenar al paciente con habilidades y recursos funcionales que permitan reemplazar el alcohol/drogas con otros métodos para afrontar el estrés y las situaciones difíciles, por ejemplo: mindfulness, meditación, ejercicio físico, ejercicios de respiración, etc que le permitan desarrollar al paciente un repertorio de afrontamiento funcional.

5 – Entrena la honestidad

Los pacientes con adicciones sienten una profunda vergüenza para aceptar que tienen un problema, lo que dificulta el proceso de reconocer las dificultades que afrontan. Es necesario que el terapeuta pueda recordarle al paciente que está ahí para ayudar, no para juzgarlo y que hará todo lo que pueda para desarrollar una relación de confianza entre ambos.

Un recurso que suele ser muy útil para afianzar la honestidad es la de pedirle al paciente que escriba una carta, que no enviará, en la que exprese los pensamientos y emociones más desagradables sobre la adicción. Este ejercicio promueve la expresión honesta de sus emociones sin el miedo a ser juzgado por otros personas, y de hecho, es un tipo de exposición más “manejable” para el paciente. El principal objetivo de la honestidad en el tratamiento de la adicción es ayudar a los pacientes a enfrentar la ansiedad que le genera decir la verdad y encontrar una voz auténtica en el proceso.

6 – Alienta el servicio hacia otros

Estar al servicio de otros es parte del programa de 12 pasos de Alcohólicos Anónimos. Este servicio consiste en ser voluntario de la comunidad y ayudar a otras personas que también pasan por el proceso de recuperación. Estar al servicio de otros ayuda también al paciente a tomar una perspectiva sobre las dificultades y las luchas que cada persona enfrenta con la adicción y al mismo tiempo promueve su propia recuperación.

7 – Identifica posibles disparadores de recaídas

El primer elemento de la prevención de recaídas consiste en aprender a detectar y evitar los disparadores y situaciones instan o tientan el consumo. Por ejemplo, puedes trabajar a través de actividades de role-play diferentes maneras de decir “no” cuando alguien lo invita a tomar unas cervezas después del trabajo. El terapeuta también practicar con el paciente estrategias de regulación de estrés y ansiedad que disparen la necesidad de consumo (una pelea con la pareja, un día estresante en el trabajo, etc).

Una buena manera de enseñarle estas habilidades al paciente es explicándole que la recaída física — el acto del consumir alcohol o drogas — es el resultado de una recaída mental o emocional previa.¿Qué significa esto? La recaída mental usualmente ocurre cuando el paciente se involucra en situaciones en donde son más propensos a caer a la tentación, como visitar a un amigo que tiene problemas con el alcohol, y creen que pueden resistir la tentación o que incluso pueden tomar una cerveza y controlarse. Lo que los lleva inevitablemente a una recaída.

Fuente: Psychcentral

  • Ciencia

I realized that the crest must be within the range of…

  • 15/08/2018
  • David Aparicio

I and my wife stood amazed. Then I realised that the crest of Maybury Hill must be within range of the Martians’ Heat-Ray now that the college was cleared out of the way. At that I gripped my wife’s arm, and without ceremony ran her out into the road. Then I fetched out the servant, telling her I would go upstairs myself for the box she was clamouring for.

I started off at once for the Spotted Dog, for I knew the landlord had a horse and dog cart. I ran, for I perceived that in a moment everyone upon this side of the hill would be moving. I found him in his bar, quite unaware of what was going on behind his house. A man stood with his back to me, talking to him.

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  • Clínica

Mujeres con ovarios poliquísticos: en mayor riesgo de hijos con autismo

  • 15/08/2018
  • Rita Arosemena P.

El síndrome del ovario poliquístico es una enfermedad que afecta a mujeres con niveles de hormonas desproporcionadamente elevados, causando que se presenten irregularidades en el organismo como problemas para quedar embarazada, aumento de vellosidad y acné, e incremento en el número de quistes en los ovarios.

Las causas de este síndrome se relacionan con cambios en los niveles hormonales que complican la liberación de óvulos maduros en las mujeres; el origen de la enfermedad no es del todo claro, aunque se sabe que las hormonas afectadas son los estrógenos, la progesterona y los andrógenos.

Datos de la Oficina de Salud para las Mujeres, del Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos, indican que el síndrome de ovario poliquístico (abreviado SOP) afecta a una de cada 10 mujeres en edad reproductiva, además de ser una de las principales causas de infertilidad. Ahora bien, aunque muchas pacientes con SOP recurren a intervenciones médicas complejas y finalmente consiguen quedar en embarazo, investigadores de la Universidad de Cambridge sugieren que las mujeres con síndrome de ovario poliquístico podrían presentar mayores probabilidades de tener hijos con autismo, lo que daría inicio a un nuevo dilema moral en torno a qué tan recomendable es, para las pacientes con SOP, quedar embarazadas.

De acuerdo con el Dr. Rupert Payne, de la Universidad de Bristol, el autismo supone un impacto significativo en la calidad de vida de una persona, en este caso, de los niños y sus padres. «Muchas personas con austimo tienen necesidades especiales en el plano educativo, social y también en servicios de salud», de modo que no se trata de algo que vaya a desaparecer gradualmente con los años, sino de una condición que permanecerá de por vida.

Cortesía de skitterphoto.com

Los niños con autismo pueden sufrir mucho a causa de las dificultades que experimentan comúnmente para interactuar y comunicarse con los demás. Muchos presentan, además, problemas de aprendizaje, lenguaje e hipersensibilidad sensorial, lo que dificulta que puedan adaptarse eficazmente a un entorno social.

En el contexto del estudio realizado, los investigadores emplearon datos anónimos de una gran base de datos de registros de salud para analizar a 8,588 mujeres con SOP y sus primogénitos, en comparación con un grupo de 41,127 mujeres sin SOP. El equipo descubrió que, incluso después de tomar en cuenta otros factores (como problemas de salud mental materna o complicaciones durante el embarazo), las mujeres con SOP tenían un 2,3% de probabilidades de tener un hijo autista, en comparación con el 1,7% de madres sin SOP.

Los científicos señala que, si bien las probabilidades de tener un niño autista en mujeres con SOP es muy baja, el hecho de haber podido identificar esta relación proporciona una pista importante para comprender uno de los múltiples factores causales del autismo.

En palabras de Adriana Cherskov, encargada del análisis de datos durante la investigación, estos hallazgos son una pieza valiosa para sustentar la teoría de que el autismo no es causado únicamente por razones genéticas, sino que también juegan un papel importante las hormonas esteroides sexuales prenatales, entre ellas, la testosterona.

Fuente: Science Daily; Translational Psychiatry

  • Clínica

Autismo y trastornos psiquiátricos cuando llegan a la universidad

  • 14/08/2018
  • David Aparicio

José Ramón Alonso analiza para Autismo Diario, datos recientes sobre el riesgo que tienen los adultos jóvenes con autismo de sufrir de algún trastorno mental y también da algunas recomendaciones de prevención:

Aquellos con un TEA tenían una probabilidad de un diagnóstico psiquiátrico cinco veces mayor que los neurotípicos y dos veces mayor que los que tenían otra discapacidad del desarrollo. En números relativos, el 52 % de los jóvenes con autismo tenían un diagnóstico psiquiátrico, 39 % de los que tenían otra discapacidad del desarrollo y un 20 % de los jóvenes normotípicos de las mismas edades. Además, los que tenían diagnosticado un TEA tenían mayor probabilidad de haber ido a urgencias por un tema psiquiátrico (8 %) que aquellos con otras discapacidades del desarrollo (7 %) o con un desarrollo normotípico (2 %). Como dato comparativo, en el caso de visitas a urgencias por temas no psiquiátricos los porcentajes eran similares entre las personas en el espectro del autismo (26 %) y los normotípicos (25 %), mientras que subía al 34 % en el caso de los jóvenes con otras discapacidades del desarrollo. El análisis estadístico mostraba también que los jóvenes con autismo tenían menos probabilidades de tener asma, hipertensión o trastornos de adicción, cuando se les comparaba con los que sufrían otros trastornos del desarrollo.

Por tanto la salud mental debe ser una prioridad en la transición a la vida adulta de las personas con un TEA. Es necesario tener una mirada preventiva, tomar medidas antes de llegar a un diagnóstico y hacerlo de una manera individualizada para cada joven en el espectro. Hemos hablado en otras ocasiones de que nos hemos centrado mucho en los niños con autismo, lo que era razonable y necesario, pero ahora esos niños han crecido y debemos ampliar la mirada a temas como la transición a la vida adulta, que es, en estos momentos, un verdadero reto. Preparar esos cambios y prevenir las dificultades asociadas es el camino y cuanto antes empecemos, y cuanto antes familias, profesionales y los propios implicados se pongan a ello, mejor.

¿Y por dónde empezar? Las evidencias disponibles nos señalan que es bueno empezar enseñando al adolescente tareas básicas como hacer la colada, cocinar, bañarse solo y tareas similares. Una edad recomendada para estas cosas es entre los 12 y los 14 años pero como decimos siempre, depende de las capacidades intelectuales y sociales de cada persona.

Lee el artículo completo en Autismo Diario.

  • Clínica

Intervención en habilidades sociales en niños con autismo — revisión bibliográfica (PDF)

  • 14/08/2018
  • Equipo de Redacción

Los índices de prevalencia del trastorno del espectro autista (TEA) han aumentado notablemente en los últimos años. El TEA está cada vez más presente en las escuelas y en la sociedad y es por ello que resulta imprescindible conocer más sobre este trastorno y las posibilidades de intervención.

El objetivo de este trabajo es realizar una revisión bibliográfica de los artículos publicados en los últimos años en relación a distintos programas y técnicas de intervención que se han venido utilizando recientemente para trabajar con los niños con TEA una de las dificultades que en mayor medida definen el trastorno, las habilidades sociales.

Las conclusiones más destacadas señalan que por la diversidad sintomática de los niños con TEA y sus diferentes características, los resultados de las intervenciones pueden ser variados; son muchos los programas que consiguen mejorar las habilidades sociales en estos niños; y obtienen resultados destacables aquellas intervenciones que incluyen a las familias en las sesiones y que se realizan con el uso de las nuevas tecnologías, como ordenadores o robots.

Autores: Inmaculada March-Miguez, Maite Montagut-Asunción, Gemma Pastor-Cerezuela y María Inmaculada Fernández-Andrés

Descarga la investigación completa en formato PDF.

Fuente: Papeles del Psicólogo

  • Ciencia

Perfeccionismo: ¿rasgo adaptativo o desadaptativo?

  • 14/08/2018
  • Gabriela Ferraris Mukdise

La concepción del perfeccionismo que ha predominado por varios años ha estado asociada a un rasgo de personalidad negativo y hacía referencia a personas que se proponían estándares de desempeño elevados e inclusive metas imposibles, esforzándose de una forma compulsiva para alcanzarlos y la evaluación que hacían de su desempeño se hacía en base a la productividad y los logros.

Al hablar de personalidad, es importante hacer una breve referencia teórica de la misma. Se entiende a la personalidad como un constructo que define la actividad psíquica global, siendo resultado de una combinación genética y factores del desarrollo, que se manifiesta mediante las conductas de un individuo y en su desempeño habitual. Si bien se considera que la personalidad es una entidad compleja que está en constante cambio, la misma se mantiene más o menos estable a lo largo de vida. A los elementos que la configuran se los denomina “rasgos de personalidad”, los cuales tienen un componente hereditario que se enlaza a componentes ambientales. El conjunto de rasgos conforman la personalidad y dan cuenta del modo de ser de las personas.

Se evalúan mediante un continuo que va de nulo a extremo y es precisamente esa oscilación en su manifestación lo que determina la normalidad de un individuo, porque da cuenta de su flexibilidad cognitiva. Por el contrario, cuando una persona presenta un trastorno en la personalidad hay determinados rasgos que se presentan de forma extrema y lleva a que el individuo siempre responda del mismo modo, independientemente de la situación, de la persona o lugar (persistencia de patrones).

Este hecho da cuenta de una disfuncionalidad en el modo de ser del individuo, que se caracteriza por rigidez cognitiva y un repertorio conductual escaso, que genera como consecuencia que se apele siempre al empleo de las mismas estrategias de afrontamiento. Como sabemos, tal respuesta no siempre va a resultar adaptativa, generando en dichas situaciones un intenso malestar, sufrimiento y dificultades interpersonales.

La evaluación de la personalidad no se realiza en polaridades, presencia o ausencia de determinado rasgo, sino como un continuo

Es importante resaltar que no existen rasgos de personalidad que sean positivos o negativos, sino que los mismos se evalúan en contexto, es decir, según cómo se presentan, su funcionalidad o disfuncionalidad, flexibilidad, intensidad, y cómo se van relacionando con otros rasgos que integran la personalidad. Tampoco implica ausencia o presencia, es decir, no se trata de que uno tenga o no tenga determinado rasgo, sino que puede tenerlo pero en una menor o mayor intensidad. Por ende, la evaluación de la personalidad no se realiza en polaridades, presencia o ausencia de determinado rasgo, sino como un continuo, ya que ambos polos darían cuenta de trastornos en la personalidad, que se caracterizan por alteraciones en el modo de ser de las personas.

El perfeccionismo es rasgos de personalidad, que al igual que es resto, cuando se presenta de forma desadaptativa impacta en el desempeño habitual de los individuos. Hollander en 1978 ha sido quien lo ha definido por primera vez, y hablaba de individuos que se exigían a sí mismos y/o a los demás un rendimiento que es mayor al que una situación requería. Actualmente, una de las definiciones más aceptadas es la que explica a este constructo como una tendencia que tienen las personas de establecer altos estándares de desempeño en combinación con una evaluación excesivamente crítica de los mismos y una creciente preocupación por cometer errores (Frost, Marten, Lahar y Rosenblate, 1990).

se ha ido abandonando la visión meramente negativa del perfeccionismo, comenzando a pensarse que el mismo podía ejercer influencia adaptativa o desadaptativa en la conducta, cognición y en el afecto

Siguiendo a estos autores, los perfeccionistas son personas que se caracterizan por hacer énfasis excesivo en la precisión y la organización, por el sentimiento de que todo deben hacerlo al máximo de las expectativas o de lo contrario sería un fracaso, que evalúan de manera inadecuada los logros individuales y consideran que no cubren las expectativas de las otras personas, autovalorándose según el esfuerzo que han realizado en la consecución de sus objetivos, una autovaloración predominantemente negativa. Tal actitud trae consigo sentimientos de frustración y un intenso malestar subjetivo, debido a que no se alcanza la satisfacción y siempre buscan exigirse más.

Con el transcurso de los años, se ha ido abandonando la visión meramente negativa del perfeccionismo, comenzando a pensarse que el mismo podía ejercer influencia adaptativa o desadaptativa en la conducta, cognición y en el afecto (Terry- short, Owens, Slade y Dewey, Citados en Fernán, Scappatura, Lago y Keegan, 2007). De este modo, se puede apreciar que se comenzaba a incluir aspectos adaptativos del perfeccionismo, adoptando una visión multidimensional del mismo, lo que permitía pensarlo como un rasgo no solo negativo (perfeccionismo desadaptativo) sino también como rasgo positivo (perfeccionismo adaptativo).

De este modo, Rice, Ashby y Slaney (1998) clasificaron al perfeccionismo en dos tipos: perfeccionismo adaptativo,perfeccionismo desadaptativo.

El primero, alude a un rasgo que presentan individuos que desean la excelencia, se proponen metas elevadas pero coherentes y alcanzables, y aunque esto los vuelve rigurosos, no los hace hostiles ni extremadamente críticos. Reconocen sus límites, tratan de explotar todo su potencial, y si no alcanzan con el cumplimiento de sus objetivos, tienen la habilidad para verse exitosos de todos modos y lo utilizan como motivación para esforzarse nuevamente (Kottman, 2000). La perfección está más bien acotada a determinadas tareas o actividades y si bien son muy organizados, no interfiere de forma negativa en su desempeño global.

Por el contrario, los segundos, dan cuenta de individuos que ante un mínimo fracaso presentan reacciones exageradas experimentando intensa frustración, enojo, tristeza, vergüenza (Lombardi, Florentino y Lombardi, 1998). Son personas que se preocupan demasiado por su desempeño general, por la crítica y por la posibilidad de cometer algún error, de manera que se proponen y buscan alcanzar un desempeño ideal. También, por lo general poseen escasa autoeficacia percibida por lo que suelen pensar que no cuentan con las herramientas necesarias para afrontarse de manera eficaz a una determinada situación.

Las dimensiones del perfeccionismo se han asociado a la psicopatología en general como por ejemplo: ansiedad, trastornos de la conducta alimentaria, depresión, trastornos de la personalidad, entre otros, ya que ocasiona diversas consecuencias clínicas en los individuos. Para evaluarlo, uno de los instrumentos más utilizados en nuestro país es el Almost Perfect Scale-Revised (APS-R) (versión original: Slaney, Mobley, Trippi, Ashby y Johnson (1996); adaptación argentina: Arana, Scappatura, Lago y Keegan, (2006) y Arana, Keegan y Rutsztein, (2009). El mismo, consta de 23 Ítems distribuidos en tres subescalas que evalúan distintas dimensiones:

  • Altos estándares, que mide la presencia de estándares elevados de logro y Desempeño y representa a un aspecto positivo de este fenómeno (aspecto positivo).
  • Orden, mide la preferencia por el orden y la pulcritud y representa un aspecto positivo del perfeccionismo (aspecto positivo).
  • Discrepancia, que mide el grado en el que las personas perciben que son incapaces de cumplir con sus estándares de desempeño (aspecto negativo).

Arana, Keegan y Rutsztein (2009) explican en base a investigaciones previas en el tema, que la subescala altos estándares se asocia de forma positiva al autoestima y al empleo de estrategias de afrontamiento adaptativas y que por el contrario, la subescala de discrepancia, es la que se asocia al estrés y la depresión. En base a estas consideraciones, se explica que en realidad lo que hace que una persona sea perfeccionista no son sus altos estándares ni tampoco su desempeño real, sino la distancia/discrepancia que percibe entre ambos (Rice et al., 1978).

Referencias bibliográficas:

Arana, F. G., Keegan, E. y Rutsztein, G. (2009). Adaptación de una medida multidimensional de perfeccionismo: la

AlmostPerfectScale-Revised (APS- R). Un estudio preliminar sobre sus propiedades psicométricas en una muestra de estudiantes universitarios argentinos. Revista Evaluar, 9.

Arana, F. G., Scappatura, M. L, Lago, A. E., & Keegan, E. G. (2006), Traducción y adaptación de una medida multidimensional de perfeccionismo: la escala APS-R (Almost Perfect Scale Revised). Fase preliminar. Memorias de las XIII Jornadas de Investigación de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires. Tomo 3, 22-24.

Frost, R. O., Marten, P., Lahart, C. & Rosenblate, R. (1990). The dimensions of perfectionism. Cognitive Therapy and Research, 14, 449−468.

Kottman, T. (2000). Perfectionistic Children and Adolescents: Implications for School. Counselors. Professional School Counseling, 3(3), 182-188.

Lombardi, D.N., Florentino, M.C. y Lombardi, A.J. (1998). Perfectionism and Abnormal Behavior. Journal of Individual Psychology, 54(1), 61-71.

Rice, K. G., Ashby, J. S. y Slaney, R. B. (1998). Self-esteem as a mediator between perfectionism and depression: A structural analysis. Journal of Counseling Psychology, 45, 304-314.

Fernán, A., Scappatura, M. L., Lago, A., & Keegan, E. (2007). Perfeccionismo adaptativo y desadaptativo y malestar psicológico en estudiantes universitarios argentinos: un estudio exploratorio utilizando el APS-R. In XIV Jornadas de Investigación y Tercer Encuentro de Investigadores en Psicología del Mercosur. Facultad de Psicología-Universidad de Buenos Aires.

  • Ciencia

Vivir en el extranjero aporta confianza y claridad al autoconcepto

  • 14/08/2018
  • Rita Arosemena P.

Darle la vuelta al mundo podría ser mucho más benéfico para nuestra salud mental de lo que imaginamos. No todo se reduce a «reecontrarnos con nosotros mismos» en un viaje de 10 días a la India, también se trata de permitirnos a ver el mundo desde un ángulo distinto, a través de los ojos de alguien más.

De acuerdo con los investigadores, cuando esto se traduce en años de experiencia en el exterior, el resultado es un autoconcepto fortalecido.

Hajo Adam, científico de la Universidad Rice, lideró hace poco el primer estudio empírico en torno a los efectos de vivir en el extranjero sobre la «claridad del autoconcepto», es decir, qué tan confiada es una persona a la hora de definir quién es. Los hallazgos de Adam sugieren que, tomando en cuenta el modo en que ha ido aumentado la inmigración en los últimos años (ya sea con fines espirituales, de trabajo o estudio), era importante profundizar en los efectos de este fenómeno en la personalidad.

Para la realización del estudio, el equipo reclutó un total de 1,874 personas, de las cuales 296 fueron reclutadas en línea y la mitad había vivido en el extranjero en algún momento de sus vidas. Todos completaron un cuestionario de 12 ítems que pretendía medir el grado de claridad del autoconcepto.

Algunos de los ítems incluían afirmaciones como: «En general, sé con claridad quién soy y qué soy».

Los investigadores llegaron a preguntarse en cierto punto si los resultados de las personas que habían vivido en el extranjero se relacionaban con el hecho de que habían sido más propensas a buscar oportunidades en otros países, así que también se reclutó un grupo de sujetos con el fin de establecer la dinámica de sus reflexiones de autodiscernimiento. En este sentido, los resultados indican que el tiempo vivido en el exterior aumenta el autodiscernimiento, lo que a su vez lleva a una mayor claridad en el autoconcepto.

Este es el primer estudio en demostrar que vivir en el extranjero puede modificar aspectos estructurales en el autoconcepto. Hajo Adam, Universidad Rice
  • El estudio liderado por Adam sin duda nos brinda un nuevo motivo para hacer las maletas…

Otros estudios realizados por los investigadores, incluyendo en algunos casosestudiantes de docenas de países diferentes, indican que es el tiempo total vivido en el extranjero, en lugar de la cantidad de países en los que vivimos, lo que permite una mayor claridad del autoconcepto (entre estos participantes, el tiempo promedio de vida en el extranjero fue 3.3 años).

Una mayor claridad puede presentar una ventaja práctica importante: los estudiantes internacionales que vivieron más tiempo en el exterior dijeron sentirse más claros sobre la dirección futura de su carrera, un resultado que fue mediado por una mayor claridad del autoconcepto.

El documento fue publicado en la revista Organizational Behavior and Human Decision Processes, en marzo de este año. Fuente: Research Digest; Organizational Behavior and Human Decision Processes

Sin categoría

Prueba algo nuevo durante 30 días

  • 13/08/2018
  • David Aparicio

Matt Cutts es el ingeniero informático más conocido de Google. Gracias a sencillos videos explicativos millones de desarrolladores en el mundo han podido optimizar sus aplicaciones y sitios webs para cumplir con los requisitos del buscador en el que todos desean aparecer. 

Pero este video no se trata de computadoras ni de lenguajes de programación. Matt tiene algo mucho más importante que enseñarnos con un experimento personal que hizo hace algunos años al probar algo nuevo durante 30 días y que le permitió abrirse a la experiencia y desarrollarse como persona. 

Este video es una buena analogía de lo que se trabaja en las sesiones terapéuticas en donde se le propone a los consultantes a realizar cambios pequeños, fáciles de alcanzar y sustentables a largo plazo, en vez de realizar cambios tan bruscos y grandes que solo acaban frustrándolos y erosionando la motivación al cambio.

Otro de los beneficios que experimentó Matt y que sirve para trabajarlo con los pacientes es que estos cambios pequeños le permitieron estar más atento y presente para disfrutar las oportunidades que se le presentaba día a día. 

El video solo toma 3 minutos y se desarrolló en una conferencia de TED Talk. Los invito a verlo y usarlo como un recurso para trabajar en las sesiones.

¿Qué les parece?

  • Ciencia

¿El rol de género afecta la satisfacción sexual?

  • 13/08/2018
  • Laura Diaz

La satisfacción sexual es un concepto multidimensional, que incluye diversos aspectos y no solo se limita a la llegada al orgasmo, o mantener una frecuencia de relaciones sexuales que nos resulte adecuada. Para estudiar la satisfacción sexual debemos atender diferentes dimensiones de la experiencia sexual humana como, por ejemplo, la calidad del vínculo que compartimos, la capacidad de disfrute propia y de quién nos acompañe, las emociones que preceden y que siguen al encuentro sexual.

En lo que se refiere a la androginia, siguiendo a Vega, V. (2010) es sabido que cada sociedad considera que ciertos atributos son estereotipadamente femeninos o masculinos, expresando de esta manera una ideología determinada sobre los roles de género. Es decir que culturalmente adjudicamos a la masculinidad ciertas características de personalidad y a la feminidad ciertas otras.

Tradicionalmente la masculinidad y la feminidad han sido conceptualizadas como extremos opuestos en una dimensión bipolar que ubica a un individuo de un lado u otro de la clasificación dicotómica (Bem, 1981). En función de ello, Bem (1974) fundamenta la necesidad de construir un instrumento que indague identidad de género mediante categorías más abarcativas que den cuenta de una posible integración de aspectos menos estereotipados y por ende más saludables en un sujeto. Bem considera que la androginia significa ser tanto altamente masculino como altamente femenino, en lugar de ni masculino ni femenino.

Tradicionalmente la masculinidad y la feminidad han sido conceptualizadas como extremos opuestos en una dimensión bipolar que ubica a un individuo de un lado u otro de la clasificación dicotómica

Este aporte de Sandra Bem tuvo una gran repercusión porque significa que femenino no es el opuesto de masculino. Mientras que antes se consideraba que una mujer con características consideradas masculinas y un varón con características femeninas presentaban cierto desorden en su personalidad, gracias a Bem se entendió que esta integración de rasgos lejos de ser patológico era un recurso sumamente saludable para la persona.

Ya está ampliamente estudiado que la androginidad psicológica, definida como la integración intrasubjetiva de aspectos considerados socioculturalmente como femeninos y masculinos favorece la adaptabilidad social dado que facilita el ajuste conductual a diversos contextos (Sebastián, 1987).

De esta manera, encontramos importante destacar que en la definición tanto de satisfacción sexual, como de androginia estudiadas en el presente trabajo cobra relevancia la relación de cada uno de estos aspectos con la flexibilidad comportamental, dado que conecta directamente con la salud mental.

Bem considera que la androginia significa ser tanto altamente masculino como altamente femenino, en lugar de ni masculino ni femenino.

Población de estudio y materiales utilizados

La población de estudio fue de mujeres argentinas de 20 a 60 años de edad en pareja estable de al menos 6 meses de relación. La misma estuvo compuesta por 430 mujeres, usuarias de redes sociales.

El promedio de edad de las participantes fue de 29 años que llevaban un tiempo promedio de pareja de 6 años. En lo que respecta a los hijos, 34 porciento de mujeres tiene hijos y el 66 no posee hijos. El nivel educativo del 65 porciento de las encuestadas es universitario.

Para obtener los datos administramos dos diferentes test:
Uno lo constituye el Inventario de S. Bem (1974) validado por Vega en el 2010 de la UBA. Una vez finalizado se puede clasificar la muestra en cuatro categorías: masculina, femenina, andrógina e indiferenciada.

Los individuos andróginos mostrarían mayores niveles de bienestar

La categoría femenino refleja a personas cuyas actitudes y comportamientos se ajustan a las definiciones culturales estereotipadas para tal género (por ejemplo, sensible, complaciente, afectiva, etc.). Del mismo modo, para que una persona sea categorizada como masculina debe presentar las características las culturalmente esperadas para el género masculino (por ejemplo, seguro de sí, enérgico, independiente, etc.).Los sujetos andróginos se sienten reflejados en rasgos de ambos géneros más allá de las pautas culturales, sin por ello sentirse cuestionados en su identidad de género.Finalmente, los sujetos clasificados como indiferenciados reflejan débiles identificaciones con las características de ambos géneros.

En recientes investigaciones (Enrique Barra – 2010) se ha comprobado que los individuos indiferenciados presentan niveles significativamente menores de bienestar psicológico que el resto de las orientaciones de rol sexual, eso podría explicarse porque tendrían menos capacidad de adaptación a diversas demandas debido al menor desarrollo de algunos recursos psicológicos característicos de las dimensiones de masculinidad y feminidad.

Por el contrario, los individuos andróginos mostrarían mayores niveles de bienestar porque la adecuada adaptación psicológica de un individuo dependería de su posesión de características tanto masculinas (o instrumentales) como femeninas (o expresivas), ya que de esa manera tendrían mayor capacidad para comportarse de modo flexible según lo requieran las circunstancias (Bem, 1975). Bem considera que la androginia significa ser tanto altamente masculino como altamente femenino, en lugar de ni masculino ni femenino.

Las pruebas mostraron que a mayor masculinidad y femeneidad, mayor satisfacción sexual, global y en sus dos dimensiones; a mayor androginia, mayor satisfacción sexual, global y en sus dos dimensiones.

El otro test utilizado fue la Nueva Escala de Satisfacción Sexual (NSSS) Stulhofer A, Busko V, Brouillard P, 2010. En referencia al modelo teórico que subyace en la escala, está evalúa por un lado, la dimensión centrada en el ego que se refiere a las características y hábitos individuales incluyendo la percepción de los estímulos sexuales, la capacidad de concentrarse en el estímulo sexual y sentimientos y otras reacciones fisiológicas y psicológicas; en lo que se refiere a la dimensión centrada en el compañero y en la actividad sexual se toma en consideración el intercambio emocional entre las parejas sexuales y las características de las actividades sexuales, su frecuencia, variedad e intensidad.

Resultados

Las pruebas mostraron que a mayor masculinidad y femeneidad, mayor satisfacción sexual, global y en sus dos dimensiones; a mayor androginia, mayor satisfacción sexual, global y en sus dos dimensiones. Las mujeres andróginas presentan mayor satisfacción sexual focalizada en el yo (ego-focused) y mayor satisfacción sexual global que las mujeres indiferenciadas. Respecto de la satisfacción sexual en mujeres femeninas y masculinas observamos que no presentan diferencias significativas entre sí.

Por lo tanto, concluimos que en sintonía con otras investigaciones el rol sexual andrógino, que manifiesta mayor adaptabilidad y flexibilidad psicológica, se corresponde con un mayor grado de satisfacción sexual. En lo que respecta al rol de género indiferenciadas encontramos que presentan los valores más bajos en lo que se refiere a satisfacción sexual.

Discusión

La sexualidad es una dimensión fundamental del ser humano, se experimenta en todo lo que se es, en todo lo que se siente, se piensa y se hace. De este modo, no es de extrañarse que diversos estudios hayan encontrado a la satisfacción sexual significativamente relacionada al bienestar psicológico.

El estudio de la satisfacción sexual en sus distintas dimensiones cobra relevancia teniendo en cuenta que históricamente las diferentes investigaciones sobre sexualidad se han centrado en aspectos patológicos o físicos (disfunciones sexuales, conductas de riesgo, enfermedades de transmisión sexual, etc.) y se encuentra muy poco desarrollo sobre la satisfacción sexual en sí misma.

Al considerar la satisfacción sexual de manera multidimensional, teniendo en cuenta tanto factores del ego, como lo relacional, las sensaciones previas y posteriores al encuentro sexual, observamos que las mujeres, en el presente estudio, pueden sentirse satisfechas en distintos aspectos sin reducir la satisfacción sexual como consecuente a la llegada al orgasmo.

La literatura científica refiere que es esperable que mujeres andróginas tengan mayor satisfacción sexual en función de sus características de flexibilidad y adaptabilidad. Sin embargo, los resultados nos muestran que mujeres femeninas y masculinas presentan una media en satisfacción sexual poco inferior a la de mujeres andróginas. En este sentido, consideramos que las mujeres femeninas y masculinas disponen de los recursos adaptativos suficientes para alcanzar un nivel aceptable de satisfacción sexual, aunque estos recursos sean parcializados a los estereotipos sociales de género. En cuanto al grupo de mujeres que se ubican dentro del rol de género indiferenciado, observamos que presentan un nivel de satisfacción sexual significativamente menor.

El presente escrito es parte de una publicación más completa, basada en una investigación que fue llevada a cabo durante noviembre de 2016 y presentada en el 3er Congreso Argentino de Sexología y Educación Sexual (Rosario- Argentina).

Descarga la investigación completa en formato PDF.

Por: Ps. Diaz Laura y Ps. Pinto Evelyn
[email protected]

Referencias bibliográficas:
Barra, E. “Bienestar psicológico y orientación de rol sexual en estudiantes universitarios” Universidad de Concepción, Chile (Rec: 01 abril 2009 / Acep: 31 marzo 2010) pp. 3-6
Bem, S. (1974) «The measurement of psychological androgyny». Journal of Consulting and Clinical Psychology, pp. 42, 62, 155.
Pérez Triviño, F (2013) “Nueva escala de satisfacción sexual (NSSS) en usuarios de redes sociales” (Curso Académico 2012-Trabajo Fin de Máster) Facultad de Ciencias de la Educación, Enfermería y Fisioterapia. Universidad de Almería, pp. 12-13, 18
Sánchez-Fuentes, M.; Santos-Iglesias, P. y Sierra, J. (2014) “A systematic review of sexual satisfaction” International Journal of Clinical and Health Psychology, vol. 14, núm. 1, pp. 67-75
Santos Iglesias, P.; Sierra, J.; García, M.; Martínez, A.; Sánchez, A. y Tapia, M. (2013) “Índice de Satisfacción Sexual (ISS): un estudio sobre su fiabilidad y validez”, Asociación Española de Psicología Conductual. Universidad de Granada, España, P. 260
Sebastián, J.; Aguíffiga, C. y Moreno, B. (1987) “Androginia psicológica y flexibilidad comportamental” Article in Estudios de Psicología, January, pp. 2 y 3 
 Štulhofer, A. Buško, V. y Brouillard P. (2010) “Development and Bicultural Validation of the New Sexual Satisfaction Scale”, The Journal of Sex Research, , 47:4, p. 257-268
Vega, V. (2007) “Adaptación argentina de un inventario para medir identidad de rol de género” Revista Latinoamericana de Psicología, volumen 39, No 3, pp. 537-546

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Aplicación de técnicas cognitivas — curso online

  • 13/08/2018
  • David Aparicio

No seas uno de esos terapeutas que se autoproclaman cognitivos conductuales sin haber estudiando a profundidad el desarrollo teórico y técnico de los procedimientos tan complejos de esta reconocida terapia basada en la evidencia.

Inscríbete en el curso online de aplicación de técnicas cognitivas, y desarrolla las habilidades necesarias para aplicar los procedimientos más complejos de la TCC con la efectividad que tus pacientes necesitan. Todo esto con el aval de una formación de calidad que te ofrecen una institución de prestigio como CETECIC.

Detalles del curso

El curso inicia una breve discusión acerca de la legitimidad de las inferencias sobre variables y procesos internos en el organismo.
Luego, los contenidos se ordenan alrededor de los tres grandes ejes temáticos conceptualizados por Michael Mahoney y conocidos como “Modelos Mediacionales”.

En relación al primer modelo mediacional, se desarrollan las “Terapias de condicionamiento encubierto”, un conjunto de técnicas muy emparentadas con los paradigmas de aprendizaje clásico y operante. El segundo modelo mediacional se menciona brevemente, pues su campo de investigaciones no ha nutrido con procedimientos técnicos a la clínica cognitiva.

Finalmente, alrededor del tercer modelo mediacional, se organizan las principales estrategias de intervención. De este modo, se aborda el enfoque de la “Terapia Racional Emotiva Conductual” de Albert Ellis para luego dedicar la mayor parte del curso al desarrollo de la “Reestructuración Cognitiva”, una estrategia de intervención de amplio alcance y generalidad, la cual sin duda representa lo más característico del modelo difundido como “Terapia Cognitiva” de Aaron Beck. El temario se completa con un recorrido sobre el “Entrenamiento en resolución de problemas” y el “Entrenamiento en autoinstrucciones”.

Video del curso

Contenidos

  • Modelos Cognoscitivos: ubicación histórica y epistemológica.
  • Modelo Mediacional I: condicionamiento encubierto (1ra parte).
  • Modelo Mediacional I: condicionamiento encubierto (2da parte).
  • El enfoque de la Terapia Racional Emotiva Conductual de Albert Ellis.
  • El enfoque de la Terapia Cognitiva de Aaron Beck.
  • El enfoque de la Terapia Cognitiva: la reestructuración cognitiva
  • Modelo mediacional III: Aprendizaje Cognitivo.
  • El enfoque de la Terapia Cognitiva: la reestructuración cognitiva (1ra parte).
  • Modelo mediacional III: Aprendizaje Cognitivo.
  • El enfoque de la Terapia Cognitiva: la reestructuración cognitiva (2da parte).
  • Modelo mediacional III: Aprendizaje Cognitivo.
  • La reestructuración cognitiva en problemas de ansiedad.
  • Modelo mediacional III: Aprendizaje Cognitivo
  • La reestructuración cognitiva en problemas de depresión y suicidio.
  • Modelo mediacional III: Aprendizaje Cognitivo.
  • Entrenamiento en solución de problemas.
  • Modelo mediacional III: Aprendizaje Cognitivo.
  • El entrenamiento en autoinstrucciones.

Cómo puedes inscribirte

El curso inicia el lunes 13 de agosto (* puedes inscribirte hasta el 20 de agosto inclusive) y tiene una duración de 4 meses y se entregarán certificados emitidos por el CETECIC con el aval de la Asociación Argentina de Ciencias del Comportamiento.

El curso tiene un costo de 5040 pesos argentinos o 360 dólares para los países de Latinoamérica y España. Pero CETECIC han tenido la amabilidad de ofrecer a los lectores de Psyciencia un descuento exclusivo del 20%.

Para más información e inscripción ingresa aquí.

Agradecemos a CETECIC, por ser nuestro sponsor de la semana.

  • Ciencia

Las dificultades y controversias de estudiar la emoción

  • 13/08/2018
  • Stiven Tamayo

La investigación de la emoción no fue considerada una empresa importante para los científicos de inicio del siglo XX y mediados del mismo, dificultando el avance en la comprensión de dicho acontecimiento, gracias a la creencia arraigada de que no se podían investigar de manera objetiva.

Empero, esto no significa que no hayan existido personas que las vieron como tema relevante para la ciencia o para la mejor comprensión de aquellos eventos “mentales”. Estas investigaciones, presentaron sus sesgos peculiares producto de las tendencias dominantes de cada época; no hay más que echar un vistazo retrospectivo para contemplar cómo desde la filosofía de los clásicos griegos hasta nuestros días las concepciones acerca de la emoción no son sino la manifestación de las distintas escuelas, orientaciones y planteamientos vigentes en ese momento. Estos investigadores, aunque respondían a la pregunta ¿qué es la emoción? Estaban muy influenciados por los sesgos de su época, generando definiciones que iban desde teorización general acerca de la mente (filosofía) hasta los mecanismos de adaptación general (psicología), probablemente muchas de las cuales solo fueron doxas.

Lyons afirma que «Las definiciones de la emoción no son más que modelos funcionales expresados en palabras, y es difícil concebir cómo alguien podría llegar muy lejos sin intentar formularlas», dándonos a entender, que primero debemos iniciar por el proceso de definición de la emoción antes de emprender una investigación seria sobre esta. Sin embargo, surge un gran problema, como mencione en el anterior párrafo, han existido infinidades de definiciones las cuales algunas han sido acertadas y otras no tanto.

«Las definiciones de la emoción no son más que modelos funcionales expresados en palabras, y es difícil concebir cómo alguien podría llegar muy lejos sin intentar formularlas»

Pongamos en contexto, Fantino en 1973 recopiló hasta 11 definiciones; Plutchik en 1980 encuentra 28 definiciones, poniendo de relieve la poca consistencia entre ellas; Kleinginna y Kleinginna en 1981 recopilaron hasta 101 definiciones. Este número abismal de definiciones ha causado un gran problema y es que no se logra vislumbrar afinidades entre estas que aporten a la ciencia de la conducta.

En general, algunas definiciones acentúan los aspectos conductuales, otras los aspectos fisiológicos; algunas son más descriptivas, otras mucho más vagas y ambiguas; algunas plantean el carácter adaptativo, otras los efectos desorganizadores. Esta información en muchos de los casos es inservible e incompleta.

¿Qué es la emoción?

Las diferentes definiciones sobre la emoción se han enfocado en aquellos aspectos que son beneficiosos para el investigador, así los investigadores centrados en los aspectos cognitivos acentúan la importancia de los pensamientos, evaluaciones y valoraciones para definir la emoción; los orientados hacia los aspectos fisiológicos resaltan la relevancia de los cambios y reacciones fisiológicas en sus definiciones, mientras que los que están interesados en los aspectos conductuales focalizan sus esfuerzos en las características expresivas y motoras de las conductas emocionales. Un ejemplo de la complejidad en la definición de la emoción reflejado en los trabajos de algunos autores:

Lewis, Rosenblum, Sullivan y Michalson, dice que la emoción consta de cinco componentes esenciales, los cuales son:

Elicitadores emocionales: los cuales son cualquier estímulo o situación que activen los receptores emocionales. Estos pueden ser exógenos o endógenos, capacidad para provocar respuestas emocionales puede ser innata o aprendida.

Receptores emocionales: son los núcleos o vías del SNC implicados en los cambios fisiológicos y/o cognitivos. Estos procesos mediante los que ejercen su acción los receptores emocionales pueden ser innatos o adquiridos a través de la experiencia.

Estados emocionales: son cambios en la actividad somática y neural que acompaña a la activación de los receptores emocionales; suelen ser específicos y pasajeros.

Expresiones emocionales; características superficiales, potencialmente observables, de la cara, la voz, el cuerpo y la actividad corporal general, que suelen acompañar a los estados emocionales.

Experiencia emocional: los procesos perceptivos, interpretativos y evaluativos, tanto conscientes como inconscientes, que realiza el sujeto acerca de su propio estado y expresiones emocionales:

  • Evaluación de una situación antecedente o cambios fisiológicos. o expresión motora.
  • Efectos motivadores con tendencias hacia la acción o sentimiento subjetivo.

Si observamos detenidamente estas dos formas de concebir a la emoción, nos daremos cuenta de que ambos autores la observan como un resultado originado por un estímulo interno y/o externo que implica un cambio en el organismo. Sin embargo, esto no es suficiente para definir la emoción, ya que, aunque haya una existencia necesaria de cambios para hablar de emoción, no nos reflejan la coincidencia en el número y tipo de cambios necesarios que licitan la emoción.

Cambios para hablar de emoción

Para hablar de emoción es necesarios que se produzcan cambios en un organismo. Eso ya lo tenemos claro, pero este punto es de los que mayor polémica han generado entre los investigadores, pues estos no se ponen de acuerdo para establecer el número de cambios necesarios en un organismo para que se produzca una emoción. Existen un sin número de autores que toman como principal referencia a James y afirman que el término emoción podría ser restringido a un único cambio, localizado éste en la toma de conciencia, o sentimiento consciente, de que se ha producido una variación en el estado, haciéndolo equivalente al sentimiento o experiencia subjetiva. Como señalaremos posteriormente, no es posible hacer sinónimos un concepto la emoción y una dimensión o componente del concepto la experiencia subjetiva. Otros autores, como Izard, plantean que una emoción se puede producir a causa de cambios localizados en procesos neurales, afectivos o cognitivos. Bajo esta consideración, parece claro que las emociones pueden ocurrir como una función directa de los procesos neuroquímicos y afectivos, independientemente de los procesos cognitivos.

La existencia de cambios en diversos componentes, enfatizan la idea de que todos esos cambios son necesarios para que ocurra una emoción. Pero entre estos componentes se suele hacer referencia a la denominada “tríada de respuesta”, conformada por la activación fisiológica, la expresión motora y el sentimiento o experiencia subjetiva, cambios todos ellos necesarios para hablar de emoción. No obstante, algunos autores incluyen los factores motivacionales, tales como las tendencias de acción, y los procesos cognitivos implicados en la evaluación y valoración del estímulo entre los componentes necesarios del proceso emocional (Frijda, 1987; Buck, 1993). Creemos que, aunque con mucha probabilidad todos estos componentes sufren cambios cuando ocurre un proceso emocional, no todos ellos pueden ser considerados como cambios necesarios, y mucho menos suficientes, para hablar de ocurrencia de una emoción. Sirva, a modo de ejemplo, el componente expresivo, el cual no es ni necesario ni suficiente para hablar de emoción.

Factor endógeno y exógeno

Estímulos que posean alguna peculiaridad resultan relevantes para el organismo. Este énfasis en las peculiaridades de los estímulos ha llevado a que algunos autores se refieran a las emociones en términos de detectores de la relevancia, los cuales, en última instancia, requieren de un proceso de valoración acerca de la significación de ese estímulo para el equilibrio del organismo. Siempre y cuando estos procedan de ámbitos externos o internos, los cuales tendrán una valoración de la relevancia.

Como conclusión podemos señalar que la emoción es un proceso adaptativo que forma parte de los procesos afectivos. Es decir, si bien toda emoción puede ser considerada como una forma de proceso afectivo, no todos los procesos afectivos son procesos emocionales. Además, que es un proceso multidimensional. Existen tres términos que son importantes en el proceso emocional los cuales son: afecto, posee tono o valencia, que puede ser positiva o negativa, e intensidad, que puede ser baja o alta; humor, es una forma específica del conjunto de los procesos afectivos. También implica la existencia de tono e intensidad. El humor, denota la existencia de un conjunto de creencias acerca de la probabilidad que tiene el sujeto de experimentar placer o dolor, presenta mayor duración que el afecto; Sentimiento, es la toma de conciencia respecto a la ocurrencia de una emoción. Cuando la emoción es considerada como proceso, y así tiene que ser considerada, el sentimiento es una fase o etapa en dicho proceso.

Referencias bibliográficas:

Lyons, W. (1993). Emoción. Barcelona: Anthropos.

Plutchik, R. (1980), Emotion: Theory, research, and experience: Vol. 1. Theories of emotion, 1, New York: Academic.

Kleinginna y Kleinginna, 1981 P.R. Kleinginna Jr., A.M. Kleinginna A categorized list of emotion definitions, with suggestions for a consensual definition. Motivation and emotion,, 5 (4) (1981), pp. 263-291.

Gardner, 1985 R.C. Gardner Social psychology and second language learning: The role of attitudes and motivation London:

Edward Arnold (1985) Appraisal Theories of Emotion: State of the Art and Future Development Agnes.

Moors, Phoebe C. Ellsworth, Klaus R. Scherer, and Nico H. Frijda Emotion Review Vol 5, Issue 2, pp. 119 – 124 First Published March 20, 2013

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El manejo de la relación terapéutica en los trastornos de la personalidad

  • 07/08/2018
  • CETECIC

Los tratamientos psicológicos, de modo análogo a todos los procesos de relación de ayuda, requieren que una persona deposite su confianza en otra persona que posee mayor conocimiento específico para tratar su sufrimiento emocional y ayudarlo a alcanzar el cambio en el comportamiento asociado a su padecer. Todo paciente espera que la terapia le reporte resultados satisfactorios y, más allá de las particularidades del caso en cuestión, la percepción de eficacia se revela como un componente central en la confianza en el profesional tratante. Arnold Lazarus, uno de los referentes principales en TCC, sostiene precisamente que el elemento crucial para la consolidación de la alianza terapéutica es la eficacia de los procedimientos aplicados (o al menos la percepción de la misma por parte del paciente):

“Un elemento diferente que también conduce a perder el tiempo es la creencia que defienden algunos terapeutas sobre la necesidad de profundizar en las pequeñeces de la relación paciente-terapeuta. Cuando el progreso es evidente y la terapia avanza apropiadamente, ¿cuál es la finalidad de este ejercicio? En la mayoría de los casos, concluyo las terapias sin la menor idea de qué o cómo piensan realmente los clientes de mí. Supongo que tenían una disposición positiva en virtud de que eran educados, respetuosos, corteses y cooperadores y normalmente parecían satisfechos de sus logros. Sin embargo, cuando surgen dificultades, cuando la terapia se estanca y cuando no se aprecia progreso, una de las hipótesis que contemplo es que ha podido surgir un problema entre el cliente y el terapeuta. Lo que Safran denomina ruptura en la alianza terapéutica. Pero, repito, si la terapia funciona bien, los logros son observables y el progreso es evidente, ¿por qué perder el tiempo analizando la así llamada ‘transferencia’?”.

El elemento crucial para la consolidación de la alianza terapéutica es la eficacia de los procedimientos aplicados

En consonancia con lo remarcado por Lazarus, no hay dudas de que los componentes de contenido y la percepción de eficacia del paciente en relación con los procedimientos aplicados por el profesional son fundamentales para el fortalecimiento de la relación terapéutica. De todos modos, en algunos casos complejos, las intervenciones del psicoterapeuta pueden enfrentarse con obstáculos asociados a la personalidad del paciente que interfieren en el curso del tratamiento y, por ende, afectar a la eficacia de los procedimientos que se implementan al mismo. Esto se plasma frecuentemente en las complejidades de los trastornos de la personalidad. Precisamente, en los últimos 20 años, varios autores de la TCC, han focalizado su atención en el manejo de la relación terapéutica entre terapeuta y paciente pues, en la atención clínica de casos que padecen trastornos de la personalidad, representa un factor de peso en el curso del proceso terapéutico.

Antes de adentrarnos de lleno en las particularidades de la relación terapéutica en los tratamientos de los pacientes con trastornos de la personalidad (TPE), puntuaremos los aspectos sobre el manejo de la relación terapéutica en el tratamiento de pacientes en general1:

  1. Aceptación Incondicional o “no enjuiciamiento”.
  2. Motivación e involucración del profesional.
  3. Empatía.
  4. Autenticidad.
  5. Ecuanimidad.
  6. Manejo de las propias emociones negativas del psicólogo.
  7. Consideración del encuadre y los aspectos de forma.
  8. Visión positiva equilibrada.
  9. Adaptación al caso por caso.
  10. Autocontrol del propio comportamiento del terapeuta.

Como dijimos recién, estos puntos son pertinentes para el manejo de la relación terapéutica de modo general. Para el abordaje de los TPE, también es importante su consideración aunque su importancia es mucho mayor que en otras categorías diagnósticas, al punto de establecer que si el psicólogo no contempla variables de la relación terapéutica, se omite un pilar fundamental en la adherencia y continuidad del paciente en el proceso terapéutico. Especificaremos a continuación aspectos adicionales inherentes a la relación terapéutica en los TPE.

Expectativas del profesional

En primera instancia, es necesario destacar que los obstáculos e interferencias en la relación terapéutica constituyen una característica frecuente en el abordaje de los pacientes con TPE. La alianza de trabajo entre terapeuta y paciente puede verse afectada en diversas fases del proceso terapéutico. El psicólogo no debe interpretar tales interferencias como anormales, sino como reacciones emocionales y conductuales propias de la vulnerabilidad psicológica que padece el paciente en sus relaciones interpersonales.

El psicólogo no debe interpretar
tales interferencias como anormales, sino como reacciones emocionales y conductuales propias de la vulnerabilidad psicológica

Si el psicólogo no acepta que es probable que tales obstáculos interrumpan la alianza terapéutica, tendrá una visión emocional, sea sobreinvolucrándose o eventualmente tomando decisiones apresuradas (por ejemplo, derivar prematuramente al paciente o abandonar el caso). Un profesional inexperto, puede enfrentarse con reacciones sorpresivas del paciente.

Por ello, el psicólogo debe prestar especial atención a sus propias reacciones emocionales y, dicho en términos vulgares, no tomar decisiones “en caliente” cuando se presentan intempestivamente los avatares en el vínculo terapéutico. La aceptación de aparición de éstas interferencias en la relación terapéutica le permitirá analizar y abordar las mismas en función de la evaluación del paciente en cuestión y de su diagnóstico específico.

Expectativas del paciente

En algunos casos de pacientes con diagnóstico de TPE, el paciente puede ser muy sensible a la respuesta del profesional, fluctuando en reacciones emocionales que transiten dicotómicamente, pasando, por así decir, del “amor” al “odio” sin escalas intermedias. Ilustrémoslo con un caso.

Una paciente, estudiante de abogacía de unos 29 años, cuyo diagnóstico es trastorno límite de la personalidad, comenta en la sesión sus dudas con respecto a ejercer en el futuro la profesión de abogada. Le plantea al psicólogo sus preocupaciones futuras, asociadas a los conflictos con potenciales clientes, también a las dificultades que acarrea el tener que estar yendo a tribunales a seguir los expedientes y sus pensamientos recurrentes de que no le irá bien en la profesión. Plantea incluso la posibilidad de no rendir el último examen para “sacarse presión”, en el sentido de que no quiere que le pregunten el día de mañana por qué no ejerce la abogacía.

El psicólogo no propicia la discusión
con el paciente de modo espontáneo

Durante cuatro o cinco sesiones, se analizaron y trataron especialmente dichas preocupaciones. Luego de estas sesiones, en la sesión siguiente, la paciente le comenta al psicólogo que ha finalizado la cursada y que sólo le queda rendir el último examen final y que sigue teniendo dudas con respecto a si ejercer o no. A los pocos días de transcurrida esta sesión, la paciente le envía un mensaje de whatsapp al psicólogo en el cual expresa: “Me decepcionaste. En ningún momento me felicitaste por mi ultima materia aprobada, sos un desconsiderado, no terminaste de entender lo que significa para mí. Dejo la terapia”. Nótese la reacción dicotómica de la paciente a partir de sus expectativas. Ella esperaba que el profesional la felicitase por haber terminado de cursar. En vez de focalizar la atención en el trabajo específico llevado a cabo por el psicólogo, “editó” la situación y la catalogó como “desprecio”.

Como dijimos recién, el psicólogo debe aceptar que tales interferencias son prácticamente inevitables y no debe abandonar el caso cuando aparecen las mismas. El terapeuta debe mantener el equilibrio emocional, recordar que el paciente no es su amigo y no responderle con enojo o malestar emocional. Tales interferencias deben analizarse y tratarse en el marco de las sesiones, no mediante mensajes de whatsapp ni conversaciones telefónicas espontáneas. Un ejemplo de respuesta asertiva por parte del psicólogo es: “lo hablamos en la sesión del próximo jueves”. Y si el paciente responde con agresión anunciando que no asistirá, puede responder: “te propongo que lo conversemos en sesión, no por teléfono ni por mensajes. Lo hablamos en detalle en la sesión del jueves”. Nótese que el psicólogo no propicia la discusión con el paciente de modo espontáneo, mediante mensajes de texto. Y mucho menos, escribe mensajes de tinte emotivo tales como “si esa es tu decisión, no vengas más”.

Ese tipo de reacciones no son profesionales, son emocionales. La propuesta profesional es equilibrada, ofrece al paciente poder expresar su enojo en el marco de la consulta. Es decir, se le ofrece el espacio terapéutico para la expresión de sus emociones asociadas a la relación terapéutica, aunque se intenta que la misma se exprese en consonancia al encuadre de una relación profesional.

Solapamiento entre la relación profesional y la relación personal

Algunos pacientes con TPE pueden presentar conductas que confunden la relación profesional con la relación personal. Es totalmente esperable que el paciente sienta respuestas de “admiración y cariño” hacia el psicólogo a quien le confía sus secretos más íntimos y que intenta ayudarlo a modificar emociones y conductas.

Como ya dijimos, en los pacientes con TPE las emociones positivas también pueden ser extremas y eso afectar la “distancia operativa” necesaria entre terapeuta y paciente. Por ejemplo, un paciente de muy buena posición económica, cuyo diagnóstico es trastorno narcisista de la personalidad, le regala al terapeuta un regalo muy caro, por ejemplo, un reloj de 1000 dólares para su cumpleaños; además le envía un mensaje los días previos en los cuales lo invita a cenar y hacer la próxima sesión en un restaurant.En reiteradas oportunidades, el paciente abre temas ajenos a los objetivos terapéuticos; también se detecta que el paciente expresa mentiras sobre temas variados, debido a que en sesiones subsiguientes su relato no concordaba con los datos previos que había transmitido sesiones atrás.

La propuesta profesional es equilibrada,
ofrece al paciente poder expresar su enojo en el marco de la consulta

Independientemente de tales circunstancias, el psicólogo identificó que el paciente estaba confundiendo la relación terapéutica con una relación de amistad, es decir, se detectó que el paciente “deseaba ser amigo del psicólogo”, más que paciente. Por otra parte, durante varias semanas no presentaba conductas de gravedad, ni un padecer emocional de magnitud que justificase continuar asistiendo semanalmente a sesión.

Este tipo de conductas “amistosas” del paciente hacia el psicólogo no aportan utilidad adicional a la eficacia del tratamiento. Es más, en algunos casos, puede interferir en la distancia operativa, siendo necesario abordar asertivamente las mismas para que no solapen la relación profesional.

De modo semejante, una paciente con trastorno histriónico de la personalidad, puede seducir sutilmente al psicólogo o un paciente con trastorno paranoide de la personalidad, puede interpretar que las intervenciones que el psicólogo implementa son parte de la complicidad entre el terapeuta y la familia del paciente en su contra. También en estos casos el psicólogo debe manejar sus respuestas emocionales ante las confrontaciones de “complot” que emite el paciente y dejar que el paciente se explaye sobre sus pensamientos a los fines de detectar de modo específico tales elucubraciones.

Interferencias en la relación terapéutica: Retirada y Confrontación

Safran J. y Muran J. (2001), plantearon la presencia de dos tipos de rupturas en la relación terapéutica, muy frecuentes en los TPE, denominadas retirada y confrontación.

Señalan que la conducta de retirada sucede en general en pacientes que son estrictos, ordenados, cumplidores, tales como pacientes cuyo diagnóstico es trastorno obsesivo compulsivo de la personalidad o el trastorno de la personalidad por evitación, donde en ambos cuadros se evita expresar directamente la ruptura con el profesional.

Sea cual fuese el tipo de ruptura, el psicólogo debe analizar las mismas y no desanimarse frente a ellas

A diferencia de estos casos, otros pacientes con TPE se caracterizan por emitir conductas de confrontación. Por ejemplo, el paciente decide abruptamente abandonar el tratamiento, se enoja con el psicólogo y se va de la sesión o envía mensaje de whatsapp incluyendo frases agresivas hacia el profesional. La confrontación se presenta con frecuencia en pacientes con trastorno paranoide.

Esta distinción entre estos dos tipos de conducta de ruptura en la relación terapéutica se presenta diferenciadamente en función del diagnóstico del paciente en cuestión. Es decir, el abordaje de las conductas de interferencia en la alianza terapéutica, será diferente según el diagnóstico en cuestión.

Sea cual fuese el tipo de ruptura, el psicólogo debe analizar las mismas y no desanimarse frente a ellas. Tales conductas pueden ser temporarias y no implican necesariamente que el paciente con TPE desee definitivamente abandonar el tratamiento. El psicólogo puede abordar las mismas como instancias interpersonales que reflejan el modo de interactuar del paciente hacia los demás e incluirlas dentro del trabajo terapéutico.

El enojo hacia el terapeuta como conducta clínicamente relevante en el trastorno límite de la personalidad

Hay dos conductas clínicamente relevantes que se presentan en los pacientes con trastorno límite de la personalidad (TLP): el enojo y las respuestas verbales agresivas derivadas de él, es decir, la expresión agresiva del enojo. Como remarcamos al principio, el psicólogo debe estar preparado y no sorprenderse ante ese tipo de manifestaciones. En vez de actuar a la “defensiva”, contraatacando verbalmente al paciente, el terapeuta evalúa y trata con manejo emocional y asertividad tales conductas; es frecuente que, transcurridos algunos días o semanas del episodio de enojo, el paciente presente una actitud diferente hacia el terapeuta e incluso de colaboración con el tratamiento. El psicólogo debe recordar que el paciente “no se comporta así a propósito y con malas intenciones”: el enojo y la agresión son conductas protagónicas en sus relaciones interpersonales.

El psicólogo no debe “ubicarse al mismo nivel emocional” de confrontación del paciente y debe mantener su compromiso con su rol profesional, propiciando que el paciente pueda expresar los pensamientos y emociones

Junto al enojo, también hay deseos y afectos en el paciente hacia quienes está dirigida temporariamente la agresión y dicha ambivalencia puede disiparse gradualmente luego de transcurrida su crisis emocional. Si el paciente se enoja con alguien, es debido a que “ese alguien” es una persona significativa en su red social; es decir, el paciente con TLP, emite conductas disfuncionales, aunque paradójicamente mediante dichas conductas agresivas, intenta evitar un abandono, mantener o componer una relación.

Por ello el psicólogo no debe “ubicarse al mismo nivel emocional” de confrontación del paciente y debe mantener su compromiso con su rol profesional, propiciando que el paciente pueda expresar los pensamientos y emociones que siente hacia su terapeuta, sin pensar que éste “lo abandonará” por sus reacciones de enojo. Es decir, las conductas de ruptura de la relación terapéutica pueden ser utilizadas favorablemente como manifestaciones de los comportamientos-problema a tratar y modificar. Es parte de la topografía de las conductas interpersonales que presentan los pacientes con TLP.

En síntesis, tanto en este cuadro como en los demás trastornos de la personalidad, el psicólogo tiene que ser capaz de manejar sus propias emociones y estar preparado para la aparición del conflicto en la relación terapéutica sin considerar que ello implique el final de la terapia. Recordemos que las conductas disfuncionales deben ser evaluadas empáticamente, debido a que las mismas expresan el modo de interpretar y los patrones conductuales que se reiteran en su mundo interpersonal.

Línea de tiempo de las relaciones interpersonales

Un modo de evaluar y detectar variables que provocan conflictos interpersonales es implementar la llamada “línea de tiempo”. Un ejemplo característico es indagar la historia de parejas que ha tenido el paciente. Desde su primera relación afectiva hasta la fecha se puede construir “la historia clínica”, por así decir, de sus vínculos significativos. En cada relación se indaga la edad de la paciente, la edad de la pareja, los aspectos positivos y negativos del vínculo y, fundamentalmente, los motivos de la ruptura, separación o divorcio. Es frecuente hallar regularidades disfuncionales (ej. enojo, agresión, violencia, etc.) dirigidas hacia las diferentes parejas que ha tenido el/la paciente, siendo útil tal técnica para la identificación de variables interpersonales que pueden exacerbar los conflictos en el futuro. Por ejemplo, indagar sobre el final abrupto de varias relaciones de pareja de una paciente con TLP permite al clínico predecir y prever la posible ruptura de la relación de pareja actual y eventualmente preparar a la paciente para que regule sus emociones asociadas a conflictos de pareja y no tome decisiones impulsivas en lo que concierne al fin de su pareja o matrimonio.

Por supuesto, la línea de tiempo es de utilidad también para evaluar relaciones significativas pasadas en general, no sólo las relaciones de pareja. Cobra especial relevancia que el clínico indague en el paciente con TLP qué ha sucedido en relaciones terapéuticas anteriores, intentando identificar los motivos que derivaron en que el paciente abandonase los diferentes tratamientos pasados. De ese modo, el psicólogo podrá tener cautela de no repetir los errores que eventualmente pudiesen haber cometido sus colegas ante las reacciones negativas o agresivas que el paciente tuvo hacia el profesional. Suele ocurrir que pacientes con TLP con dificultades en el manejo del enojo abandonen abruptamente el tratamiento. Este indicador puede orientar al psicólogo actual en la identificación y prevención de aparición de conductas-problema asociadas a la regulación emocional en los vínculos terapéuticos.

Manejo de las propias emociones y conductas en la relación terapéutica

Por último, es necesario que el psicólogo maneje sus propias respuestas emocionales y tenga autocontrol en la emisión de sus conductas. Puede suceder que algunos pacientes con TPE “provoquen” directa o indirectamente el malestar del profesional. Ante estas situaciones, el psicólogo no debe perder su capacidad de autoobservación y evitar reacciones impulsivas, tales como decirle al paciente frases tales como “si no estás conforme con la terapia, no vengas más”, “si decidís dejar la terapia, no me llames más”, o conductas intempestivas como bloquear al paciente de sus contactos de whatsapp o no responder sus mensajes.

Como dijimos más arriba, los conflictos que el paciente vuelca en la relación terapéutica son muestras de conducta que se reiteran en sus relaciones interpersonales en general. Expulsar al paciente a raíz de ello es impedirle la continuidad de un proceso terapéutico en el cual los avances y las rupturas en el vínculo profesional forman parte de conductas habituales en estos casos. Obviamente, también el psicólogo debe evitar las decisiones dicotómicas y aunque el paciente interrumpa o abandone el tratamiento, es ético “dejarle la puerta abierta” si desea retomar en el futuro.

En síntesis, en el manejo de la relación terapéutica el psicólogo debe:

  1. Considerar las particularidades del trastorno de la personalidad en cuestión.
  2. Comprender empáticamente que las rupturas y las conductas interpersonales negativas hacia el profesional, no son meramente “intencionales” y forman parte del cuadro.
  3. Recordar que para el afianzamiento de la alianza terapéutica es necesario tener EMPATÍA con la forma de ver el mundo que tiene el paciente.
  4. Evaluar la línea de tiempo de las relaciones significativas del paciente, a los fines de alcanzar la detección de variables que han provocado las rupturas con parejas previas, amigos y anteriores terapeutas.
  5. Ir evaluando y revisando las “variables de relación” desde el principio del proceso terapéutico para llevar a cabo los ajustes de estilo y forma en la comunicación e interacción con el paciente y no solo en las “variables técnicas” del tratamiento.

Siempre es bueno recordar la importancia de que el psicólogo ejerza su profesión desde una perspectiva racional. Desde su lugar de influencia, las conductas de equilibrio emocional y manejo ecuánime de situaciones de conflicto también constituyen un modelo de influencia en los pacientes, presenciando estos, en el contexto terapéutico, una instancia de aceptación y aprendizaje racional para el futuro manejo de conflictos interpersonales.

Descarga el artículo completo en formato PDF.

Por:José Dahab, Gabriela Rivadeneira y Ariel Minici – directores de CETECIC.

Artículo publicado en el Centro de Terapia Cognitivo Conductual y Ciencias del Comportamiento, institución especializada en la atención clínica y formación de profesionales de salud mental.

  1. El lector que desee mayor ampliación sobre los mismos, puede consultar el artículo “La relación terapéutica en Terapia Cognitivo-Conductual: Aspectos humanos vinculares que mejoran la efectividad”; Dahab J., Rivadeneira C. y Minici A., año 7, núm. 12, Feb-Mar. 2007. ↩
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Formación online en Terapias cognitiva y conductual con niños y adolescentes

  • 06/08/2018
  • Equipo de Redacción

Fundación ETCI es un equipo de especialistas en terapias basadas en la evidencia, orientado a la docencia, la investigación y la asistencia psicoterapéutica a niños, adolescentes y familias. En nuestros 10 años de trayectoria hemos consolidado un equipo de trabajo cooperativo en actualización constante.

Realizamos formaciones a profesionales, conferencias tanto en nuestro país de origen como en Latinoamérica y supervisiones a profesionales de instituciones privadas y Hospitales. Tuvimos la alegría de contribuir con una serie de artículos en revistas científicas y de difusión, así como con una serie de libros que son considerados referencia en el área por profesionales hispano-parlantes, brasileros y paulatinamente por colegas norteamericanos:

  • Terapia Cognitiva con Niños y Adolescentes. Aportes Técnicos (2008). Bunge, Gomar y Mandil. Buenos Aires: Akadia. Re-editado, así mismo, en portugués por Editorial Pearson para los profesionales brasileros
  • Sesiones de Psicoterapia con Niños y Adolescentes: Aciertos y Errores. (2015). Bunge, Scandar, Musich y Carrea. Buenos Aires: Akadia
  • Manual de Terapia Cognitiva Comportamental con Niños y Adolescentes. (2016). Gomar, Mandil y Bunge. Buenos Aires: Akadia. Re-editado, así mismo, en portugués para los profesionales brasileros
  • Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) con Adolescentes. (2017). Mandil, José Quintero y Maero. Buenos Aires: Akadia
  • Cognitive Behavioral Strategies for Anxious and Depressed Children and Adolescents. (2017). Bunge, Mandil, Consoli y Gomar. New York: Guilford Press. Actualización y Adaptación Cultural del primer libro, dirigida a los profesionales norteamericanos y sus consultantes

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