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Psicología humana en tiempos de máquinas 💞

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  • Ciencia

Curso online gratuito: Realidad virtual en la educación

  • 30/01/2017
  • David Aparicio

La realidad virtual (VR) ya no es un accesorio, un invento futurista sin aplicación en la vida cotidiana. Cada vez hay más investigaciones que demuestran su utilidad dentro de la psicología y la educación. Sabemos que la innovación y las nuevas tecnologías pueden ser un poco intímidantes a la hora de incorporarlas dentro de los contextos más tradicionales como en la educación.

Por suerte, existen propuestas innovadoras y fáciles de entender como la nueva propuesta del EducaLAB, del Instituto Nacional de Tecnologías Educativas y de Formación del Profesorado en España.

En este nuevo curso titulado: Realidad Virtual en Educación los profesores y todos los interesados en esta tecnología podrán aprender los conceptos básicos de la Realidad Virtual, sus posibilidades dentro de la educación, los formatos en que se pueden utilizar para así aprovechar todo su potencial.

El curso inicia mañana, 31 de enero y termina el 14 de marzo del 2017. Es totalmente gratis, online, está avalado por el Ministerio de Educación Cultura y Deporte del Gobierno de España y al finalizar te entregarán un certificado online.

Para conocer los detalles del curso y para inscribirte ingresa en la página de Educa LAB del Intef.

Artículo relacionado: Realidad virtual en el consultorio: una revisión de Psious

  • Recomendados

El hipo durante tres semanas que reveló una metástasis en el cerebro

  • 29/01/2017
  • David Aparicio

Ángela Bernardo describe en Hipertextual un caso muy raro de hipo y metástasis en el cerebro:

Un hombre de 68 años acudió a su médico después de sufrir durante tres semanas seguidas un hipo persistente. El paciente había sido intervenido anteriormente de un adenocarcinoma, un tipo de cáncer de pulmón, sin presentar signos de que el tumor maligno se hubiera diseminado más allá de sus pulmones y de sus ganglios linfáticos. Sin embargo, el hipo estaba causado por una metástasis en el cerebro. Su caso es descrito en el último número de la Revista Clínica Española.

El artículo describe muy bien este raro caso y también nos explica qué causa esos molestos hipos que todos hemos sufrido.

Lee el artículo completo en Hipertextual.

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Qué es la envidia

  • 27/01/2017
  • David Aparicio

Excelente análisis científico de la envidia, escrito por: Ginés Navarro Carrillo, Ana María Beltrán Morillas, Inmaculada Valor Segura y Francisca Expósito, para la web Ciencia Cognitiva:

La envidia constituye una emoción de carácter social y desagradable con numerosas consecuencias perniciosas a nivel individual, interpersonal e intergrupal. En una reciente investigación examinamos la relación existente entre la envidia y otros constructos psicológicos como la autoeficacia, la autoestima, la sensación de control y la propensión a la emisión de comportamientos agresivos. Los resultados revelaron que una menor autoeficacia, autoestima y sensación de control predecían mayores niveles de envidia, así como que dicha emoción mediaba la relación entre la sensación de control y la proclividad a la manifestación de comportamientos agresivos de tipo verbal.

Valioso artículo explicativo de la envidia. Una emoción que todos hemos sentido y que aveces nos cuesta comprender y regular.

Lee el artículo completo en Ciencia Cognitiva.

Artículo recomendado: Aspectos psicológicos de la envidia.

  • Clínica

Signos comunes de ansiedad que todos deberíamos conocer

  • 27/01/2017
  • Alejandra Alonso

La ansiedad puede presentarse de varias formas, lo que tienen en común dichas formas es que suelen responder a una intolerancia a la incertidumbre y tener ciertas características psicológicas y físicas comunes.

Como sucede con varios problemas de salud mental, todos experimentamos ansiedad a veces. Que pase a ser un problema depende de la cantidad y naturaleza de la misma, si quieres saber más sobre cómo la ansiedad se vuelve patológica, haz click aquí.

La ansiedad en respuesta a eventos estresante es esperable y debemos recordar que sentir ansiedad a veces es sano. Pero una ansiedad severa como respuesta a eventos menores puede ser muy incapacitante. Es importante tener esto en cuenta cuando consideramos los signos de ansiedad.

Signos de ansiedad

Los siguientes son cuatro signos psicológicos muy comunes en estos trastornos:

  1. Tener una sensación frecuente de temor.
  2. Sensación de pánico, miedo e inquietud.
  3. Experimentar problemas de concentración.
  4. Sentirse constantemente nervioso o intranquilo.

Y a continuación, 6 signos físicos:

  1. Dificultad para respirar.
  2. Boca seca.
  3. Tensión muscular.
  4. Problemas para dormir.
  5. Mareos.
  6. Palpitaciones.

Es necesario resaltar que estos 10 signos no son exhaustivos, es decir que no representan la experiencia completa de una persona con problemas de ansiedad. Los sujetos suelen reportar una amplia gama de signos psicológicos y físicos.

Algunas personas experimentan muchos síntomas y otras pocos.

Para hacer un diagnóstico lo importante es el grado de gravedad de los síntomas y cómo afectan la vida del sujeto.

Las personas que experimentan ansiedad severa o incapacitante la mayoría de los días deberían considerar buscar ayuda. Hay muchas terapias psicológicas efectivas para este tipo de dificultades.

Como complemento de la ayuda profesional, puedes beneficiarte de los masajes, las técnicas de relajación y respiración y el ejercicio.

Fuente: PsyBlog
Imagen: Ansiedad en Shutterstock

  • Ciencia

¿Qué es y qué no es la psicología basada en la evidencia?

  • 26/01/2017
  • Sergio Garcia Morilla

La psicología es una ciencia, inmadura quizás, pero una ciencia. Una disciplina que acumula a sus espaldas un cuerpo de conocimiento amplísimo, que ha adquirido a lo largo de los años mediante una serie de procedimientos tales como la observación estandarizada, el análisis de datos y la descripción de fenómenos psicológicos. Su intención es formular hipótesis o explicaciones sobre el origen y naturaleza de dichos fenómenos, y de esta forma poder elaborar predicciones y cambios en función de objetivos establecidos de antemano.

Con el paso del tiempo, la psicología se ha ido colocando en el lugar que le correspondía respecto al reconocimiento como profesión sanitaria y como disciplina científica. Pero como dije antes, es inmadura, necesita avanzar con pasos firmes y sólidos. Para ello es necesario que todas sus teorías o modelos explicativos (que desafortunadamente son muchos, variados y en ocasiones contradictorios) así como los tratamientos y técnicas de intervención relacionados con cada modelo se sometan a un escrutinio científico riguroso e intenso. Aquí es donde entra en escena la Psicología Basada en la Evidencia (PBE por sus siglas) pero, ¿Qué es exactamente es BPE?

Lo que si es la psicología basada en la evidencia

La psicología basada en la evidencia es un modelo metodológico, una serie de procedimientos que pretenden legitimar tratamientos, técnicas y teorías (sin importar su orientación o modelo) que presenten suficientes pruebas empíricas de calidad que respalden sus resultados. Su práctica supone integrar la experiencia del profesional (juicio clínico) con la mejor evidencia obtenida de la investigación sistemática.

El profesional que apoye la PBE adquiere un doble compromiso. El primero, que conozca cuál es la mejor evidencia empírica disponible. Esto supone la necesidad de actualización constante y la consulta de fuentes fiables, adecuadas y rigurosas. Y la segunda, que solo seleccione el tratamiento o técnica psicológica que haya demostrado tener las mejores pruebas de su efecto. Ante igualdad de condiciones elegirá el más breve o sencillo de aplicar (principio de parsimonia). El profesional no puede, bajo ningún concepto, basar su ejercicio profesional solo en su experiencia personal sin tener pruebas científicas que apoyen su aplicación práctica y toma de decisiones. Es decir, el “a mí me funciona” o “a mis pacientes les funciona”

Sin más, implica la violación del artículo 18 del código deontológico.

La práctica de la Psicología Clínica Basada en Pruebas posee, en esencia, los mismos fundamentos que la Medicina Basada en la Evidencia de donde coge su nombre. Aclarar que en español existe el debate sobre si la traducción del término “Evidence Based Medicine” sería en realidad “Medicina Basada en Pruebas”, ya que el término evidencia puede tener una connotación un tanto “filosófica” más que científica de certidumbre clara. La palabra “pruebas” tiene una interpretación más relacionada con la experimentación, más “científica”. El debate sigue abierto.

La PBE es la manifestación más clara del escepticismo metodológico en psicología. Puede resumirse en el hecho de que los que practican PBE dudan de toda afirmación que no esté respaldada por evidencia suficiente y pertinente. Lo que se pretende, a largo plazo, es que no proliferen modelos, teorías o tratamientos cuyos fundamentos no estén debidamente probados. Pero también controlar y evitar que cualquier teoría, modelo o idea relacionada con la psicología, por infundada que sea, tenga el mismo estatus científico que las teorías que han sido bien contrastadas. Sobre todo para no liar más a los profesionales que están ejerciendo como pasa en la actualidad.

Lo que no es la psicología basada en la evidencia

Una torre de marfil donde se resguarda la verdad absoluta de la psicología. La verdad absoluta no se puede alcanzar por la evidencia científica, ni se pretende. El estudio de la realidad siempre va acompañada de un grado importante de incertidumbre. El psicólogo que apoya la PBE tiene que tener su “mente abierta” al cambio (sin que se le caiga el cerebro al suelo) respaldado por la investigación científica.

No todos los estudios son PBE. Un error frecuente es encontrar la defensa de un tratamiento porque “un estudio dice que”. La calidad de la evidencia de un estudio está directamente relacionada con el tipo de diseño de investigación que se utilice en el mismo. Por lo que hay que ir con cuidado, hay varios grados de evidencia. Tenemos que saber discriminar la calidad de la metodología usada, de ahí el escepticismo metodológico del que hablaba antes.

No es una metodología perfecta ni excluye otras variables en terapia. Pero es la mejor orientación para avanzar en el conocimiento psicológico sobre el efecto de la intervención clínica. Lógicamente, la evidencia encontrada no sería útil si acabara en manos de un psicólogo sin habilidades terapéuticas o un mínimo conocimiento de diagnóstico previo, ya que cometería errores de base en la intervención.

No es garantía de buen ejercicio profesional. Hacer intervención clínica sin conocer la evidencia científica hará de nuestra práctica profesional algo obsoleto y puede poner en riesgo la salud o los recursos de nuestros pacientes. Pero de igual forma, apoyarte en la mejor evidencia sin contar con la experiencia clínica es arriesgado. La calidad del profesional se asienta en dos pilares básicos: el conocimiento veraz y riguroso, y la experiencia.

La idea es que los tratamientos psicológicos que cumplan con los requisitos derivados de este sistema o modelo sean los tratamientos de primera elección en los de servicios públicos y centros privados de salud.  Para ello, es necesario un conocimiento básico en lo qué es el método científico y su metodología. Si como psicólogo dudas de la veracidad de un estudio, siempre puedes acudir a las Guías de Práctica Clínica. No olvidemos que los psicólogos clínicos y sanitarios no decidimos qué tratamiento aplicar a nuestros pacientes, de eso ya se ocupan los especialistas. Nosotros debemos ocuparnos de elegir y aplicar el tratamiento avalado científicamente de la mejor manera posible.

Si queremos que la psicología se consolide como una ciencia debemos hacer la más difícil y desagradecida de todas las tareas dentro de la profesión: cribar lo eficaz, efectivo y eficiente de lo que no lo es en nuestro ejercicio profesional. Y es aquí donde nuestra opinión personal y nuestras creencias no importan, como decía Holbach todo debate, de cualquier tipo, ético o moral debería partir siempre de los hechos científicos. A partir de aquí, hablemos.

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Imagen: Unsplash

Bibliografía:

  • Chambless, D. L.; Baker, M.J.; Baucom, D.H.; Beutler, L.E.; Calhoun, K.S.; Crits-Christoph, P.; Daiuto, A.; deRubeis, R.; Detweiler, J.; Haga, D.A.F.; Johson, S.B.; McCurry, S.; Mueser, K.T.; Pope, K.S.; Sanderson, W.C.; Shoham, V.; Stickle, T.; Williams, D.A.; & Woody, S.R. (1998). An update on empirically validated therapies II. The Clinical Psychologist, 51, 3-16.
  • Chambless, D.L. & Hollon, S. (1998). Defining empirically-suported therapies. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 66, 7.18.
  • Echeburúa et al., (2010). Terapias psicológicas basadas en evidencia: Limitaciones y retos del futuro.
  • Frías, M. y Pascual, J. (2003). Psicología clínica basada en pruebas: efecto del tratamiento. Papeles del Psicólogo, 85, 11-18.
  • Sackett, D.L.; Rosenberg, W.M.C., Gray, J.A.M. & Richardson, W.S. (1996). Evidence based medicine. What it is and what it isn’t. British Medical Journal, 312, 71-72.

Otras voces

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  • T The Classical Mind andrewbharker.substack.com Ensayos de la vida intelectual
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  • Clínica

Lentes e interfaces: Pasos hacia la post-integración en psicoterapia

  • 26/01/2017
  • Javier Mandil

Dedicado con admiración y respeto a Héctor Fernández Álvarez,
por parte de un discípulo espiritual, quizás inquieto en exceso.

Aún en el aparentemente complejo título que antecede a estos párrafos, gracias a Ockham y su célebre navaja, resulta bastante simple definir algunos de sus términos:

Una lente es un adminiculo óptico resultante de la manipulación del vidrio u otros cristales a fines de suscitar correcciones o aún alteraciones con funciones especializadas en la perspectiva visual: piénsese, por ejemplo, en las lupas o microscopios, orientados a restringir el campo visual en un punto específico de un fenómeno y aumentar el tamaño de esta área a los fines de una observación detallada.

El concepto de interface es habitual en las tecnologías de la comunicación e información  y también en el campo de la biología, para referir a dispositivos o superficies de contacto e intercomunicación entre sistemas, que manejan un lenguaje e inclusive una forma de organización disímil, pero, sin embargo, necesariamente compatibles entre sí. Esta intercomunicación tiene un propósito específico, en tanto el trabajo conjunto e interactivo entre estos sistemas suele dar como resultado procesos y productos más ricos y potentes.

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¿Por qué hablar de lentes e interfaces?

En ciertas áreas complejas de la clínica psicoterapéutica, adscribir escolásticamente a un modelo único, o es una auto-limitación a fines de marketing  (de la cual el que escribe no está exento en numerosas circunstancias, por supuesto) o un contra-sentido.

Comencemos por la clínica de niños y adolescentes: por una parte la consulta está motivada por una gama muy amplia de trastornos y de características idiosincrásicas que, de acuerdo a la literatura basada en la evidencia, responden a determinantes múltiples: sabemos, por ejemplo, que el trastorno bipolar infanto juvenil posee una etiología neurobiológica y hereditaria. Sin embargo, características del contexto como la emoción expresada y la organización de los ritmos sociales afectan su evolución. Así mismo, dada la intensidad de sus manifestaciones conductuales, es muy usual que el joven consultante y sus familiares participen en aprendizajes poco efectivos, que suelen decantar en comorbilidades y otras complicaciones del cuadro. Y, paralelamente, funciones cognitivas como la resolución de problemas, tienden a sub-ejercitarse por parte de los consultantes que afrontan estas dificultades (Kendall y Braswell, 1993).

En ciertas áreas complejas de la clínica psicoterapéutica, adscribir escolásticamente a un modelo único, o es una auto-limitación a fines de marketing o un contra-sentido

Con lo cual, al hablar de trastorno bipolar en jóvenes (podríamos incluir una gama amplia de cuadros como el TDAH, la esquizofrenia infantil, y los TEA  al referir a este problema), hemos de incluir determinantes neurobiológicos, cognitivos, conductuales y contextuales para realizar una precisa formulación del caso.

Así mismo, si bien la Terapia Cognitivo Conductual (TCC), es la que cuenta con más evidencia para una gama de problemáticas diversas en el área, su soporte empírico no es exhaustivo a todos los motivos de consulta. Ante diversos trastornos disruptivos, son los programas de entrenamiento a padres en modificación de contingencias, el gold standard de los tratamientos con sustento científico (Ollendick y Neville-King, 2010). En el trastorno bipolar juvenil, la evidencia incipiente se aplica a las terapias de ritmos sociales y las orientadas a la optimización de la comunicación familiar (Goldstein, 2016). En el Trastorno Disocial en Adolescentes, es la terapia Multisistémica, un  modelo integrativo con base conceptual ecológica y socio-cultural, la que se registra como probablemente eficaz (Henggeler, 2009). Y respecto a la anorexia restrictiva en adolescentes, el modelo de Terapia Familiar del Maudsley Institute, de origen sistémico y bio-médico, es el que cuenta con importante evidencia (Duthu et al., 2016).

Al no ser especialista, pero si inevitable conocedor del área, me permitiré hacer una presentación más resumida en lo que atañe a otra gama de motivos de consulta complejos en la clínica psicoterapéutica: los Trastornos de la Personalidad. Si bien es cierto que la Terapia Conductual Dialéctica (DBT), basada en el célebre modelo bio-social, constituye el gold standard para el tratamiento del Trastorno Límite (Linehan, 1993), este dispositivo constituye una opción costosa y no siempre viable. Resulta criterioso entonces, aunque cuenta con menor evidencia a la fecha, tomar en cuenta la alternativa propuesta por la Terapia basada en la Mentalización, debido a su favorable diferencia respecto a sus costos de implementación (Bateman y Fonagy, 2006). Así mismo, para otros trastornos de la personalidad como los Evitativos, Dependientes y Obesivos, entre otros, es el modelo cognitivo de la Terapia Centrada en Esquemas el que cuenta con evidencia considerable (Young, Klosko, Weishaar, 2006).

Esto nos lleva a una emisión de opinión fuertemente discutible, pero tal vez inevitable: en su mayoría, los modelos “puros” más investigados en psicoterapia tienen su sustento en la especialización respecto a áreas específicas, restringidas y que muchas veces no toman en cuenta complejidades habituales en la consulta cotidiana: gravedad, comorbilidad, cronicidad, entornos disfuncionales, carencia de recursos instrumentales y afectivos, etc. (Castonguay y Beutler,2005).

Es en este punto que, en cierto sentido, denominarse a uno mismo, por ejemplo como “Terapeuta TCC” o “Practicante de la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT)”, cuando se trabaja en relación a estas áreas, suele ser, ni más ni menos que una sobre-simplificación de un accionar a fines comunicacionales, inter-institucionales y porque no, publicitarios. Nadie puede ser un “Terapeuta TCC standard puro” al trabajar con los niños y sus familias. Difícilmente se pueda ser solamente un “Terapeuta DBT” si se aborda, con base en la evidencia, una gama amplia de motivos de consulta relacionados con los trastornos de la personalidad.

Podría resultar útil, repasar brevemente en este apartado, dos de los históricos desarrollos teóricos y metodológicos en psicoterapia, orientados a abordar la complejidad y la diversidad en la clínica cotidiana: el eclecticismo y la integración.

Respecto al primero, si bien registra una gama amplia de variantes, podemos a fines de circunscribir la temática, centrarnos en la más investigada: el eclecticismo técnico. Uno de los modelos precursores más difundidos ha sido la Terapia Multi-Modal de Lazarus (1981), en sus orígenes de fuerte impronta cognitivo conductual pero que, con el correr del tiempo ha ido incorporando elementos sociales, interpersonales y experienciales en su marco metodológico. Posteriores modelos de eclecticismo técnico como la Psicoterapia Prescriptiva y la Selección Sistemática de Tratamientos (Beutler y Harwood, 2000), han enfatizado el desarrollo de marcos orientados a organizar la tipología, secuencia e intensidad de intervenciones de origen teórico heterogéneo, considerando su adecuación de acuerdo a diferentes características idiosincrásicas de los consultantes y sus contextos de referencia.

En suma, los eclecticismos técnicos, atentos a que diferentes técnicas psicológicas de origen heterogéneo, cuentan con un importante sustento empírico para el abordaje de particularidades idiosincrásicas de los motivos de consulta, prescinden de un desarrollo teórico para circunscribirse a la descripción detallada y organizada de principios flexibles para la intervención.

En el otro polo de los desarrollos orientados al abordaje de la complejidad clínica y la flexibilización conceptual encontramos, históricamente, a la Integración en Psicoterapia. Se trata de marcos teórico-metodológicos amplios, dirigidos a abordar diferentes variables que determinan la etiología y el mantenimiento de los motivos de consulta, no solo desde un sistema prescriptivo técnico, sino también desde la base de un fundamento teórico que explica el desarrollo de las personas, sus vulnerabilidades y fortalezas. Generalmente se trata de emprendimientos conceptuales que recogen elementos de los sistemas teóricos más investigados y/o consensuados  a través de la historia del desarrollo de la disciplina y los reformulan en una nueva conceptualización global más abarcativa y flexible. Célebres son en este sentido, por ejemplo, los desarrollos de Paul Watchel (1977), resultantes de una integración entre presupuestos psicodinámicos y conductuales. O los del Argentino Héctor Fernández Álvarez (1992), orientados a considerar en manera evolutiva la interacción de aspectos psicodinámicos, cognitivos, conductuales y contextuales en la constitución de la personalidad.

Todos estos emprendimientos apuntan admirablemente a resolver la evidente dificultad que implica la elucidación de comunes denominadores conceptuales en la proliferación de más de 400 modelos de psicoterapia desarrollados a la fecha, permitiendo así mismo la delimitación e intervención respecto a ese complejo, múltiple y delicado sujeto de estudio que es el ser humano.

Sin embargo, con todo el respeto y admiración que estas perspectivas me merecen (no puedo evitar reconocer en este espacio a Héctor Fernández Álvarez como uno de los principales maestros e inspiradores de mí propio recorrido profesional), no dejan de presentar dificultades y contradicciones, difícilmente resolubles en su propio desarrollo epistémico:

Muchas veces, las perspectivas integrativas sufren de cierta dificultad en la delimitación precisa de los conceptos y métodos descriptos y otras veces el proceso mismo de integración es parcial. De hecho, posiblemente hoy en día, podríamos pensar al notable modelo propuesto por el Dr. Fernández Álvarez como una  reformulación cognitivo-constructivista que abduce y retraduce conceptos provenientes de otros marcos al susodicho paradigma de base. Por ejemplo, la conceptualización referente a la organización evolutiva y jerárquica de las estructuras de significado, descripta por el Dr. Fernández  Álvarez (1992), si bien incorpora aportes de la psicología evolutiva y el psicoanálisis, es más cercana en su núcleo epistémico a las concepciones dialécticas del desarrollo de la organización cognitiva personal, propuestas por autores como Guidano y Liotti (1983). Así mismo, en la explicación de la injerencia de las experiencias emocionales en la constitución de la identidad, si bien se rescatan con infinita perspicacia los proféticos desarrollos de las psicoterapias humanistas, estos son reinterpretados desde una visión constructivista de los procesos de desarrollo del sí-mismo.

Es decir que, en un punto, los modelos integrativos, a pesar de sus invaluables aportes, suelen dejar ciertos interrogantes sin resolver que podrían cuestionar, inclusive, su propia definición.

¿Es la integración una interacción equitativa de postulados trans-teóricos o en general consiste en la abducción y reinterpretación de conceptualizaciones heterogéneas sobre la base de un paradigma teórico específico como, por ejemplo, el cognitivo-constructivista? ¿Es la integración una alternativa económica en relación a su sustento en la investigación científica? ¿Los hallazgos previos sobre la eficacia de los presupuestos inherentes a cada teoría son suficientes o el desarrollo de un nuevo modelo integral que las abarca requiere nuevos esfuerzos de investigación? Y, por último, un planteo que no es ajeno a los grandes relatos, en estos tiempos meta-modernos: ¿Es posible que la integración en psicoterapia sea una admirable Utopía cuestionada por la propia heterogeneidad, diversificación y proliferación de los modelos integrativos? ¿La emergencia de cada modelo integrativo, no estaría agregando a partir de su desarrollo, una cifra más al impactante número de más de 400 escuelas registradas en la historia de la psicoterapia? En este sentido, cuando se observa el desarrollo de modelos complejos como la DBT, originariamente concebidos como propuestas integrativas orientadas a abordar presentaciones clínicas complejas (Linehan, 1993), uno no puede dejar de preguntarse si la integración no es un tiempo lógico previo al desarrollo de una identidad autónoma y diferenciada en un nuevo modelo terapéutico.

Un modelo posible para la comunicación trans-teórica en la actualidad

A posteriori de la exposición de semejantes cuestionamientos respecto a estos admirables esfuerzos teóricos y metodológicos, orientados al abordaje de la heterogeneidad y la complejidad clínica, resultaría extremadamente cínico no expresar, con la mayor humildad posible, aunque sea una pequeña propuesta orientada a favorecer de una manera alternativa el diálogo trans-teórico y la resolución de los interrogantes que subsisten en nuestros consultorios. A este fín, intentaré cerrar el círculo retomando las definiciones expuestas al inicio del presente artículo.

Posiblemente, la diversidad teórica, metodológica y clínica creciente (en las últimas décadas, felizmente, la psicoterapia ha engrosado aún más el ámbito presumiblemente efectivo de su accionar), hacen que a la fecha el desarrollo de grandes relatos teóricos y metodológicos sea poco viable. Tampoco considero posible que un eclecticismo intuitivo o un pastiche teórico personal a cada terapeuta, sea una respuesta rigurosa que contemple con seriedad el abordaje del sufrimiento de quienes consultan.

Consciente del riesgo inherente a mi propia pretenciosidad, me resulta inevitable trazar nuevamente y como tantos otros, un paralelismo con algunos cuestionamientos que dieron origen a postulados fundacionales de la mecánica cuántica. Consideremos, a modo de metáfora, el Principio de Incertidumbre  propuesto por Heisenberg (1925). A grandes rasgos, este explica que, al intentar estudiar con mayor precisión y simultáneamente, múltiples variables inherentes a un fenómeno complejo, mayor es el grado de inexactitud en los resultados. Por ejemplo, es imposible determinar con precisión y simultáneamente ciertos pares de variables físicas como la posición y la velocidad de una partícula. En este sentido, las diferentes variables dinámicas que intentamos medir se definen de manera operacional, es decir, en términos relativos al procedimiento experimental, el instrumento de medida utilizado y el modo en que tal instrumento es implementado. Así mismo, reconoce que las medidas resultan perturbadas por las características del propio instrumento y metodología de observación. Por ejemplo, para intentar medir la posición y la velocidad de un electrón, es necesaria la emisión de fotones que chocarían con el electrón, con lo cual se estaría modificando su posición y velocidad. Es decir que el propio sistema de medición estaría modificando los datos, determinando que los resultados de la propia observación sean solamente aproximados, introduciendo un margen de error imposible de ser reducido a cero, más allá de la precisión de los instrumentos.

un sano eclecticismo técnico y una selección sistemática de tratamientos, es una necesidad ineludible pero no suficiente

¿Es demasiado osado trazar esta analogía en relación a las múltiples y simultáneas variables que tenemos que determinar, a los marcos de referencia e instrumentos múltiples a los que tenemos que recurrir por ejemplo, al evaluar a una adolescente con desregulación emocional, con aparente carga genética registrada en el ambiente familiar, alto conflicto entre los padres, importante nivel de emoción expresada en el entorno  y poca adherencia y/o observancia del encuadre terapéutico? ¿No es condición necesaria recurrir a “lentes” e instrumentos diversos para delimitar una formulación clínica lo suficientemente exhaustiva del caso y para diseñar estrategias flexibles de intervención?

En este sentido mi propuesta se dirige simplemente, a considerar marcos teóricos y metodológicos diversos pero, en cierta medida compatibles, a la manera de diferentes lentes a los cuales podemos recurrir para observar variables y aspectos específicos de los motivos de consulta.

Los medios de comunicación entre sistemas teóricos y metodológicos afines consistirán ni más ni menos que en la implementación de “interfaces conceptuales”, es decir, niveles explicativos destinados al señalamiento de paralelismos, solapamientos funcionales entre conceptos, en conjunción al esclarecimiento de las inevitables diferencias teóricas y metodológicas entre sistemas conceptuales razonablemente compatibles (Barnes-Holmes et al., 2004). Probablemente, dichos niveles explicativos o interfaces podrían aplicarse especialmente respecto a la interrelación entre las diversas terapias cognitivas y conductuales, los modelos interpersonales y contextuales, los neurobiológicos y sociológicos con base en la evidencia. En este sentido, posiblemente sea más viable trazar paralelismos o solapamientos funcionales entre conceptos provenientes de marcos conceptuales enmarcados en las teorías contextuales, cognitivas y del aprendizaje, que entre conceptos basados en las teorías del procesamiento de la información y los supuestos sustentados en la teoría de la libido o la determinación sexual de los síntomas neuróticos.

La ventaja de semejantes “interfaces explicativas” es la posibilidad de comunicar sistemas diferentes pero compatibles entre sí, sin necesidad de alterar la propia coherencia interna de cada marco conceptual. Por poner un ejemplo: va a ser claro que la Terapia Cognitiva Comportamental , La Terapia Conductual Dialéctica, los Modelos Neurobiológicos, los Programas de Entrenamiento a Padres para el Manejo de Conductas Disruptivas  e inclusive ciertos Modelos de Terapia Familiar tendrán importantes puntos de contacto y objetivos en común, a la vez que importantes divergencias en la metodología y en sus bases conceptuales. Las diferencias epistemológicas entre los diversos sistemas o marcos teóricos no requerirán re-traducirse o asimilarse entre sí. Simplemente se precisarán sus puntos de afinidad y heterogeneidad teórico-metodológica, en pos de elucidar la adecuación de un modelo particular de tratamiento a cada caso, necesidades del consultante e, inclusive, momentos particulares del proceso terapéutico.

Continuando con el paradigmático caso de una consultante adolescente con desregulación emocional, es posible que, de no contar con los recursos y la disponibilidad de un equipo DBT y de que se trate de una joven que registra un buen funcionamiento y suficiente soporte familiar, pueda verse beneficiada con un tratamiento TCC o ACT de acuerdo a las características de estilo, idiosincrasia y preferencias de la joven. Sin embargo es probable que, en caso de que el funcionamiento global de la consultante esté severamente afectado y/o que registrase conductas de riesgo, el tratamiento DBT sea una necesidad ineludible. Así mismo, en caso de que el funcionamiento global de la consultante pueda verse beneficiado por el trabajo interdisciplinario médico-psicológico probablemente la interconsulta sea de suma importancia (Miller, Rathus y Linehan, 2007).

Por otra parte, puede ocurrir que, en las primeras entrevistas de evaluación o fases de pre-tratamiento, se evidencie que la consultante no presenta la más mínima motivación para participar en el proceso terapéutico y/o que los adultos a cargo no cuentan con herramientas adecuadas para orientarla hacia la responsabilización  por su propia mejoría. El trabajo con los contextos de referencia y la provisión de herramientas para el soporte y la gestión de las conductas problemáticas, a partir de un programa psicoeducativo dirigido a los padres, probablemente sea, en estas circunstancias, una precondición necesaria a la implementación de cualquier tipo de tratamiento que requiera la participación activa de la joven.

Como se puede observar, al considerar la complejidad e idiosincrasia de los motivos de consulta, un sano eclecticismo técnico y una selección sistemática de tratamientos, es una necesidad ineludible pero no suficiente: cualquier profesional con experiencia clínica reconoce la necesidad del desarrollo de lenguajes comunes entre los profesionales de diversa orientación implicados en un tratamiento, así como algún tipo de concepción global y consensuada orientada a explicar las particularidades de los usuarios y de los motivos de consulta. De no existir algún sistema formal dirigido al desarrollo de consensos y lenguajes comunes, estos de todas formas se suscitan en manera intuitiva y, por lo tanto no siempre rigurosa y efectiva.

la necesidad del desarrollo de lenguajes comunes y sistemas de consenso que no afecten la coherencia interna de cada modelo terapéutico en particular es necesaria

Y es en este punto que la necesidad de interfaces teórico-explicativas habría de ser considerada. En suma, dada la complejidad inherente al ser humano, sus circunstancias y los contextos donde se desarrollan las consultas, probablemente debamos recurrir a lentes diversos, es decir sistemas conceptuales diferentes, en pos de focalizar y realizar una observación detallada y especializada de variables específicas que co-determinan las características de los motivos de consulta, sus particulares desafíos y las fortalezas a partir de las cuales orientamos el cambio terapéutico. Cada marco teórico y metodológico será capaz de proveernos las herramientas para la comprensión e intervención respecto a diferentes variables críticas a la conceptualización clínica. Pero, en la búsqueda de un accionar consistente, la necesidad del desarrollo de lenguajes comunes y sistemas de consenso que no afecten la coherencia interna de cada modelo terapéutico en particular es necesaria.

El desarrollo de interfaces en psicoterapia

Ilustraremos en manera resumida una forma posible de desarrollo de interfaces teórico-metodológicas en el cuadro a continuación, en el que se destacan cuatro intervenciones prototípicas en relación a diferentes modelos terapéuticos. Como se puede observar, una interface conceptual lo suficientemente exhaustiva debería incorporar al menos tres dimensiones imprescindibles: la especificación del Marco Conceptual y Metodológico de Origen, la descripción de Solapamientos Funcionales y Finalidades Comunes Trans-Teóricas entre marcos de tratamiento compatibles y la consideración de Especificidades Teórico-Metodológicas de la intervención evaluada.

 


De todas formas, es importante considerar que no es cada intervención en manera aislada lo que hace la diferencia, sino el marco metodológico global, la estrategia terapéutica y la finalidad que orienta su implementación. En lo que probablemente los profesionales intervinientes habrán de desarrollar sólidos acuerdos, es en la finalidad de los tratamientos y en el modelo de salud mental a partir del cual el proceso terapéutico será orientado.

Desafíos pendientes en la comunicación Trans-Teórica

No puedo proceder a finalizar este artículo sin realizar una pequeña pero imprescindible digresión. Aún esta modesta propuesta para la intercomunicación teórico-metodológica en casos complejos, presenta puntos indecidibles. Estos son, ni más ni menos que la particular concepción de salud mental y del desarrollo personal a la que adscribe cada profesional interviniente. Pueden ser en algún punto inconciliables, por ejemplo, las concepciones normativas basadas en el DSM, referentes a la mejoría terapéutica entendida como ausencia o disminución de la sintomatología, a la que adscriben tradicionalmente modelos como la TCC standard (Caro, 1997), en contraposición al concepto de normalidad destructiva sustentado por la Terapia de Aceptación y Compromiso (Hayes, Strosahl y Wilson, 1999). En base a dicha consideración de múltiples procesos destructivos como inherentes a la vida “supuestamente normal”, se considera que el sufrimiento humano es inevitable en la cotidianeidad de las personas, siendo la aceptación del dolor psicológico y el compromiso respecto a acciones orientadas a valores, brújulas posibles para el crecimiento personal. En suma, probablemente la divergencia entre estas concepciones fundamentales a la orientación de un proceso terapéutico, requieran de una decisión comprometida, idiosincrásica y consensuada  entre los profesionales intervinientes en un caso clínico: ¿Qué esperamos que logren nuestros consultantes al cabo de un proceso terapéutico? ¿Cuál es la finalidad de nuestro ejercicio profesional? Sin embargo, posiblemente  estas discusiones excedan a la adscripción respecto a una vertiente teórica en particular y precisen enmarcarse en el ámbito de la filosofía, las elecciones y los compromisos personales de cada terapeuta. En este sentido, quizás sea beneficioso dejar estas dudas como puntos de partida a subsiguientes procesos reflexivos por parte del lector y finalizar, en este punto, el presente artículo.

Imagen:​ Matt Neale en Flickr

Bibliografía:

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Henggeler, S., Schoenwald, S., Borduin, C., Rowland, M. & Cunningham, M. (2009). Multisystemic Therapy for Antisocial Behavior in Children and Adolescents. New York: The Guilford Press.

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Watchel, P. (1977). Psychoanalysis and Behavior Therapy. New York: Basic Books.


El uso del concepto “interface” en esta propuesta, está inspirado por su aplicación en el artículo de Barnes-Holmes et al. (2004), donde los autores reportan hallazgos referentes a solapamientos funcionales entre conceptos propios de la Teoría de los Marcos Relacionales (RFT) y las Neurociencias. Dichos planteos son, a mi criterio, impactantes y promisorios, aunque infelizmente no hayan sido suficientemente desarrollados en posteriores emprendimientos.

  • Clínica

Depresión postparto sería un tipo distinto de depresión, sugiere estudio

  • 25/01/2017
  • Rita Arosemena P.

Los síntomas de la depresión postparto, entre los cuales se incluye la pérdida de apetito, la irritabilidad y el distanciamiento de los amigos y familiares, podrían corresponder a una forma distinta y única de depresión, de acuerdo con un estudio neurobiológico publicado por «Trends in Neurosciences». 

La investigación abarcó la observación de la actividad y cambios neuronales en mujeres con síntomas de depresión postparto; más adelante, se estableció una comparación con la actividad cerebral de personas diagnosticadas con depresión mayor que no habían tenido hijos.

La evidencia indica que los patrones neuronales de las mujeres con depresión postparto son diferentes a los de pacientes con depresión mayor. Una de estas características distintivas es que la amígdala (que usualmente se muestra hiperactiva en personas con ansiedad y depresión) se observa menos activa en mujeres con depresión postparto.

resulta impactante la escasa investigación disponible en torno a la depresión postparto, tomando en cuenta que entre el 10 y 20 por ciento de las mujeres desarrolla esta condición

Hallazgos anteriores sugieren que los desórdenes del estado de ánimo que afectan a las mujeres luego de dar a luz no solo las afectan a ellas sino también a los recién nacidos. Las madres con depresión o ansiedad postparto son más propensas a emplear el castigo físico con sus hijos, lo cual puede dificultar la creación de un vínculo materno filial sano y robusto.

A largo plazo, la depresión y la ansiedad que experimentan algunas madres podría afectar gravemente la salud de los recién nacidos y repercutir en su crecimiento. De hecho, los hijos de madres con depresión tienden a enfermarse más y requerir con más frecuencia y carácter de urgencia los servicios de salud.

A pesar de esto (y de lo común de la condición), la depresión postparto se enlista en el Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales (DSM-5) como «depresión perinatal», una extensión del trastorno de depresión mayor.

La ansiedad postparto, por otro lado, ni siquiera se incluye en el DSM-5, ya que se considera un síntoma prevalente de la depresión postparto.

Para la neurocientífica y co-autora del estudio, Jodi Pawluski de la Universidad de Rennes, resulta impactante la escasa investigación que se ha realizado en torno a la depresión postparto, tomando en cuenta que entre el 10 y 20 por ciento de las mujeres durante y después del embarazo desarrolla esta condición.

Sumando esto a las repercusiones que la depresión puede tener en los recién nacidos durante su crecimiento inicial, es evidente que la profundización científica es necesaria para entender mejor la complejidad del proceso de maternidad y definir cómo puede este influir en el desarrollo de trastornos mentales en las mujeres.

«Si podemos mejorar la salud y el bienestar de la madre, podemos mejorar la salud y el bienestar de los niños y sus familias«, dice Pawluski.

Fuente: Psypost | Trends in Neurosciences

  • Ciencia

Objetivación sexual y agresión de género: un vínculo directo

  • 25/01/2017
  • Rita Arosemena P.

La objetivación sexual hacia las mujeres se abarca en la Teoría de la Objetivación Sexual de Fredrickson y Roberts (1997), y se refiere al acto de mirar, tratar y valorar a una mujer con base en el uso que puede darse a su cuerpo o partes de su cuerpo para el placer sexual de otros.

Ahora, una investigación realizada por psicólogos de la Universidad de Kent sugiere que la objetivación sexual en la etapa adolescente es el primer paso hacia la agresión de género y un predictor importante de actos antisociales hacia la mujer en la etapa adulta.

El estudio, guiado por el Dr. Eduardo Vasquez de la Escuela de Psicología de la Universidad de Kent, observó a jóvenes miembros de pandillas y a aquellos sin afiliación a pandillas (un total de 273 participantes de entre 12 y 16 años) provenientes de una escuela secundaria de Londres situada en un área caracterizada por presentar problemas de pandillerismo y delincuencia.

Los resultados indican que el vínculo entre la objetivación y la agresión se manifiesta y es palpable a partir de una etapa bastante temprana (el inicio de la adolescencia) y conduce a una sugestión que define a la mujer como un objeto sexual o susceptible de ser aprovechado por otros. De manera que altos índices de objetivación sexual durante la adolescencia podrían ser también predictores de agresión hacia las niñas y jóvenes (y por ende, hacia el sexo femenino en la etapa adulta).

Adicionalmente, el estudio identificó factores de influencia y consecuencia importantes, a saber:

  • Que los programas de televisión y videojuegos violentos se relacionan con el desarrollo de una percepción de objetivación sexual y agresión hacia las niñas.
  • Que la objetivación sexual se ve reforzada y fortalecida con los años, de modo que resulta incluso más difícil de modificar.
  • Que los factores sociales que influyen en la creación de una imagen de la mujer como objeto y no como individuo (entre ellos, la televisión y los videojuegos) podrían, al mismo tiempo, acrecentar seriamente el riesgo de actos antisociales hacia las niñas.

El estudio fue publicado por el diario «Psychology, Crime and Law».

Fuente: Psypost | Taylor & Francis Online

  • Clínica

Las drogas más letales

  • 25/01/2017
  • Maria Fernanda Alonso

Según el informe mundial sobre las drogas del año 2016 realizado por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, se calcula que 1 de cada 20 adultos, es decir, alrededor de 250 millones de personas de entre 15 y 64 años, consumieron por lo menos una droga en 2014.

«Las muertes por sobredosis representan aproximadamente entre un tercio y la mitad de todas las muertes relacionadas con las drogas, que en la mayoría de los casos se deben a los opioides. El período inmediatamente posterior a la excarcelación se asocia con un aumento considerable del riesgo de muerte por causas relacionadas con drogas (principalmente por sobredosis), cuya tasa de mortalidad es mucho mayor que la mortalidad por todas las causas en la población general.

«Las personas que se inyectan drogas se exponen a algunos de los peores daños para la salud asociados al consumo de drogas sin precaución, así como a un deterioro general de los resultados de salud, lo que incluye un alto riesgo de sobredosis, mortal o no, y a mayores probabilidades de muerte prematura. Una de cada siete personas que se inyectan drogas vive con el VIH, y una de cada dos con la hepatitis C.

«El cannabis, cuyos consumidores sumaron 183 millones en 2014, sigue siendo la droga de consumo más frecuente en el mundo, seguida de las anfetaminas. El uso indebido de opiáceos y opioides sujetos a prescripción médica, cuyos consumidores se estiman en 33 millones, es menos habitual, pero los opioides siguen siendo sustancias destacables por sus efectos potencialmente nocivos para la salud.

«En general, los hombres tienen una probabilidad de consumir cannabis, cocaína o anfetaminas tres veces mayor que las mujeres, y estas tienden más que los hombres a consumir opioides y tranquilizantes con fines no médicos. Las disparidades de género en el consumo de drogas pueden atribuirse en mayor medida a las oportunidades de consumirlas en un entorno social que a la mayor o menor susceptibilidad o vulnerabilidad de uno de los géneros al consumo de drogas.»

Según una versión anterior del informe, uno de cada diez consumidores tiene serios problemas de drogodependencia. De esos 27 millones de «consumidores problemáticos», la mitad de ellos (12,19 millones) usan sustancias inyectables, y se estima que 1,65 millones estaban afectados por el VIH en 2013. La droga que genera más problemas de salud y fallecimientos es el opio, «lo que puede atribuirse a la relación que existe entre el consumo de opiáceos y el consumo de drogas inyectables, el VIH, el Sida y las muertes por sobredosis», señala el documento. Entre los consumidores de drogas inyectables, como la heroína, la mortalidad es 15 veces mayor que en otras personas de la misma edad y sexo que no las usan, debido a la posible transmisión de enfermedades infecciosas y sobredosis.

Según informes del Centro de Control y Prevención de Enfermedades (EEUU), estas son las 10 drogas que han causado más muertes por sobredosis:

Heroína

Este informe revela que el uso de heroína se ha incrementado en Estados Unidos, tanto en hombres como mujeres, en casi todos los grupos etarios y en todos los niveles de ingresos. La heroína es la droga número uno responsable por casos de sobredosis letales.

En una sobredosis de heroína, el sistema de la persona puede dejar de funcionar, lo que lleva a una depresión respiratoria letal y a un ritmo cardíaco más lento o a su detención. Además, es posible tener una sobredosis después de usar heroína por primera vez, o la primera vez que se recae después de dejarla.

Cocaína

La cocaína es la segunda droga más popular involucrada en sobredosis letales. Las personas que usan cocaína a menudo la toman repetidamente dentro de un periodo corto de tiempo, en dosis cada vez más altas para mantenerse drogadas. La sobredosis de cocaína afecta al corazón, aumentando el ritmo cardíaco y la presión sanguínea de manera drástica y, a menudo, peligrosa.

Oxicodona

Esta medicación opioide es usada para tratar el dolor. A su vez, la droga es altamente adictiva, lo que significa que los usuarios suelen sentir la necesidad de incrementar la cantidad consumida para alcanzar los mismos sentimientos, y por ende las sobredosis pueden ocurrir. La adicción a oxicodona a menudo se ve marcada por comportamiento letárgico y disminución del ritmo cardíaco y patrones de respiración extraños.

Alprazolam

También conocido como Xanax, es utilizado para tratar la depresión y los problemas de ansiedad. Las sobredosis de este tipo de drogas suelen resultar en depresión del sistema nervioso central, desde la somnolencia hasta el coma. Una persona ansiosa que busca alivio podría combinar el fármaco con alcohol. Una mezcla potencialmente mortal.

Fentanilo

Es un opioide sintético, similar a la morfina, y usado para tratar el dolor. Una sobredosis de esta droga resultará en baja presión sanguínea, ritmo cardíaco lento y somnolencia excesiva.

Morfina

La morfina es usada para tratar el dolor moderado y severo, pero también es una droga altamente abusada. Una sobredosis de morfina causará respiración superficial, respiración lenta y dificultosa o ninguna respiración en absoluto.

Metanfetamina

Un estimulante adictivo, abusado por su efecto eufórico. La sobredosis de metanfetaminas puede causar un incremento del ritmo cardíaco, ataque cardíaco, presión en sangre alta y temperatura corporal alta.

Metadona

La metadona es un narcótico opioide más comúnmente usado para ayudar a los adictos a la heroína con los síntomas de la abstinencia. Sin embargo, también se abusa de esta droga cuya sobredosis puede resultar en respiración lenta y ritmo cardíaco lento, somnolencia severa y debilidad muscular.

Hydrocodona

Es un medicamento opioide para el dolor. Una sobredosis puede resultar en baja presión sanguínea, pulso débil y dificultad para respirar.

Diazepam

Clasificado como una benzodiacepina y se utiliza para tratar los trastornos de ansiedad, síntomas de abstinencia del alcohol, o espasmos musculares. Una sobredosis puede causar mareos, confusión, somnolencia y falta de respuesta.

Según el informe de la ONU, Asia registró 81.100 fallecimientos relacionados a las drogas, América del Norte 43.300, África 37.800, Europa 16.900, América Latina y el Caribe 6.000, y Oceanía 2.000. La cifra total de fallecimientos es prácticamente la misma que en años anteriores.

Fuentes: Medical Daily| Centers for Disease Control and Prevention |Unodc

Sin categoría

Pacientes de cáncer con depresión y ansiedad fallecen antes, según estudio

  • 25/01/2017
  • Rita Arosemena P.

La presencia de trastornos psicológicos como la ansiedad y la depresión podría afectar negativamente el nivel de resistencia de los pacientes con cáncer de pulmón avanzado y generar una tasa de mortalidad en un periodo de tiempo más corto, según indica un estudio de la Universidad de British Columbia y la Agencia BC Cancer.

La autora principal de la investigación, Andrea Vordermaier, señala que los efectos de la ansiedad y la depresión en pacientes diagnosticados con cáncer ha sido en realidad un asunto de interés para la comunidad científica durante décadas, sin embargo, no se habían realizado investigaciones sostenibles a largo plazo que permitieran extraer conclusiones válidas.

Este estudio «confirma que existe un vínculo para los pacientes con cáncer de pulmón, y y eso es importante para que los proveedores de salud brinden no solo un tratamiento para el tumor sino que también se enfoquen en la experiencia emocional del paciente».

Para la investigación, el equipo de Vordermaier siguió a una muestra de 684 pacientes bajo tratamiento médico en la Agencia BC Cancer de Vancouver y Surrey (Canadá). Todos los pacientes considerados para el estudio habían sido diagnosticados recientemente con cáncer de pulmón no microcítico en estadio tres, un tipo de cáncer de pulmón común con un pronóstico bastante pobre (30 a 46 por ciento de probabilidades de sobrevivir después del primer año).

Los investigadores examinaron entonces los síntomas de ansiedad y depresión de los pacientes aplicando un cuestionario psicológico. Los resultados (que tomaron en cuenta el análisis de factores como la edad de los pacientes, el sexo, la etnia, el tipo de tumor y el tratamiento) indicaron que las personas con signos de sentirse ansiosas o deprimidas luego de haber sido diagnosticadas presentaban una tasa de supervivencia inferior.

LOS HALLAZGOS CONFIRMAN LA IMPORTANCIA DE ENFOCARSE también en la experiencia emocional del paciente

Según el Dr. Robert Olson, oncólogo de la Universidad de British Columbia y de la Agencia BC Cancer, así los resultados sean concretos y verificables por el tamaño de la muestra considerada para el estudio y el método de control, los hallazgos no pueden afirmar o negar las razones exactas por las cuales la depresión y la ansiedad afectan directamente a los pacientes con cáncer.

Para Olson, la existencia de otros factores no sujetos a medición (como el escaso apoyo familiar o social) podrían correlacionarse para derivar en un alto impacto de la ansiedad y la depresión en los pacientes con cáncer. «De cualquier forma«, dice Olson, «La relación que encontramos es significativa, y ciertamente amerita que las exploraciones futuras vayan orientadas al desarrollo de tratamientos para la ansiedad y la depresión en pacientes con cáncer, para mejorar las tasas de supervivencia».

Los investigadores reconocen que una limitación importante para el estudio es la ausencia de información disponible acerca del consumo de cigarrillo de los pacientes después de haber sido diagnosticados, ya que se sabe que un porcentaje significativo de personas con cáncer de pulmón continúa fumando o fracasa en el propósito de dejar de fumar, lo cual también influye en los niveles de ansiedad y depresión.

El equipo de investigación se centra ahora en profundizar en los efectos a largo plazo de los factores psicosociales en la tasa de supervivencia de pacientes con cáncer de próstata.

Fuente: Psypost |  Journal of Pain and Symptom Management

  • Ciencia

Alike, un conmovedor video que nos hace reflexionar sobre la educación y creatividad

  • 24/01/2017
  • Alejandra Alonso

Rafa Cano Méndez y Daniel Martínez Lara dirigieron una producción animada que ganó el Premio Goya al Mejor Cortometraje de Animación, además de haber tenido muchos otros reconocimientos. 

La historia tiene un lindo mensaje, pero sobre todo nos hace reflexionar. Suelen decirse muchas cosas malas sobre la educación, yo pienso que en la escuela aprendemos habilidades importantes, que cada trabajo busca desarrollar diferentes capacidades en el niño. Pero también creo que a la educación le falta algo, tal vez ese espacio desestructurado donde el niño pueda dar rienda suelta a su imaginación y su creatividad.

La creatividad es una habilidad muy buscada en la actualidad, pero difícil de encontrar, ¿qué pasaría si en casa y en la escuela apoyáramos más el desarrollo de la creatividad?¿Qué sucedería si apreciáramos más esos dibujos o esas cosas amorfas que a veces hacen los niños y nos muestran con tanto orgullo?¿Y si le diéramos la importancia que se merecen el juego y el tiempo libre?

No siempre esta mal no seguir las reglas.

Fuente: Rincón de la Psicología

  • Clínica

Las danzas ¿son un factor desencadenante de los trastornos alimentarios?

  • 24/01/2017
  • Gabriela Ferraris Mukdise
trastornos de alimentación

El objetivo de este estudio fue evaluar la presencia de indicadores asociados a TCA en adolescentes estudiantes de danza comparando dos grupos. El primero de ellos conformado por estudiantes de danza clásica (63) y, el segundo, por estudiantes de otros tipos de danzas (63) (árabe, español, contemporáneo y botanezco), residentes en la ciudad de San Miguel de Tucumán, Argentina. Las participantes completaron los siguientes instrumentos: Cuestionario sociodemográfico y el Eating Disorder Inventory-3 (EDI- 3).

¿Qué demuestran los antecedentes?

Rutsztein et al. (2007) llevaron a cabo una investigación con adolescentes entre 13 y 18 años en una escuela en la que se enseña danza clásica. Como resultaron señalaron que el 15.88% presenta riesgo de TCA. En ese mismo estudio, los autores indican que hay poblaciones en las cuales el riesgo de desarrollar este trastorno es mayor: modelos, jóvenes que practican patinaje artístico, atletas, bailarinas de danza clásica, etc. Para la realización de las mismas es fundamental el mantenimiento de un cuerpo delgado, que respete ciertos estándares de peso.En lo que respecta a la presión que se ejerce por la delgadez en estos ámbitos, Gardner y Garfinkel (1980) señalan que al combinarse con expectativas de alta competitividad, como ocurre en el ambiente de la danza clásica, promueve las condiciones para el desarrollo de los TCA, particularmente en adolescentes vulnerables.

Por su parte, Szmukler, Eisler, Gilles y Hayward (1985) hallaron características psicopatológicas propias de las personas que presentan anorexia nerviosa en el 7% de una muestra de 100 estudiantes de danza clásica. Es así como la presión por la delgadez promueve una condición apropiada para el desarrollo de TCA. Abraham (1996) comparó los hábitos alimentarios y las conductas para bajar de peso entre estudiantes de danza clásica y quienes no lo eran. Las primeras, obtuvieron un mayor puntaje en el Eating Attitudes Test- 40, y también presentaron una mayor frecuencia de TCA no especificado en comparación con el resto de las participantes. Se identificó que una proporción significativa de estudiantes de danza clásica presentaban síntomas de anorexia nerviosa. Asimismo, Anshel (2004) muestra que las estudiantes de danza clásica presentan insatisfacción con la imagen corporal y deseos de un cuerpo delgado en comparación con mujeres que no son estudiantes de danza clásica. Señala también, que en el ambiente de ésta danza, la delgadez se asocia a un mejor desempeño.

La presión por la delgadez promueve una condición apropiada para el desarrollo de TCA

Estudios más recientes como el Rutsztein et al. (2010) indicaron como resultado que las estudiantes de danza clásica presentaron peso actual, peso ideal e IMC significativamente menor que las adolescentes que no eran estudiantes de la danza. También se encontró una proporción significativamente mayor de estudiantes de danza clásica presentaba delgadez, bajo peso y distorsión de la imagen corporal. Como resultado del Eating Disorder Inventory-2 (Gardner, 1991; adaptación Rutsztein et al. 2006) en dos escalas del índice de características psicológicas se hallaron diferencias significativas entre ambos grupos: Miedo a Madurar e Inseguridad Social. Por último, se determinó que el 17.7% de las estudiantes bailarinas de danza clásica y el 13.2% de las estudiantes que no estudian la danza presentaron riesgo de TCA.

Otra investigación realizada por Paredes, Nessier y Gonzalez (2011) arrojó como resultados que el 50% de las estudiantes de danza clásica sobreestiman su imagen corporal, seleccionando imágenes que no se corresponden con sus parámetros antropométricos. Asimismo, el 58,3% de las estudiantes clasifican con riesgo, es decir, que llevan a cabo conductas alimentarias anómalas.

Conclusiones

En la presente investigación se atinó que las adolescentes estudiantes de danza clásica poseen un IMC promedio significativamente menor que sus pares, presentando peso bajo de acuerdo con los parámetros propuestos por la Organización Mundial de la Salud (2009). El resto de las estudiantes, presentaron un porcentaje significativamente mayor de peso saludable.

En las escalas de riesgo (Búsqueda de delgadez, Bulimia e Insatisfacción corporal) no hubo diferencias entre los dos grupos. No obstante, puede observarse que la proporción de adolescentes con riesgo es elevado en ambas poblaciones (54% en estudiantes de danza clásica y 61,9 % en estudiantes de otros tipos de danza), lo cual las clasifica como poblaciones vulnerables. Este hecho puede deberse a que es la danza misma, sin focalizar en alguna de ellas, la que al emplear el cuerpo como instrumento principal, genera en algunas adolescentes estudiantes, montos significativamente elevados de insatisfacción corporal y una búsqueda constante de delgadez. En cuanto a la escala de Bulimia, los porcentajes de manifestación en ambos grupos no fueron significativos en comparación con la muestra total. Los hallazgos de este estudio son un descubrimiento que abre nuevas líneas de investigación en poblaciones de riesgo de TCA, ya que es el primer estudio en el cual se evalúa y compara la presencia de indicadores de riesgo y características psicológicas asociadas a TCA entre estudiantes de distintas danzas. Por tal motivo, como futura línea de investigación se considera interesante la extensión de la presente investigación incluyendo un grupo control a la muestra, constituido por adolescentes no estudiantes de danzas, de manera que pueda evaluarse las hipótesis a las que se arribaron en este estudio, principalmente que es la danza la que opera como factor de riesgo en el desarrollo de los TCA en determinadas adolescentes.

la danza puede generar en algunas personas montos significativamente elevados de insatisfacción corporal y una búsqueda constante de delgadez

En escalas psicológicas correspondientes al índice de características asociadas a TCA, hubo diferencias estadísticamente significativas en cuatro de ellas (Baja Autoestima, Alienación Personal, Desconfianza Interpersonal y Miedo a Madurar), siendo las adolescentes estudiantes de danza clásica quienes obtuvieron mayores porcentajes. Estos resultados permiten considerar a los distintos instrumentos utilizados en el presente estudio como instrumentos adecuados para la discriminación de adolescentes con y sin riesgo de TCA.

La presencia de características psicológicas asociadas a TCA en adolescentes de población no clínica, refuerza la importancia de destinar esfuerzos a la prevención de los TCA en la adolescencia en ámbitos educativos, fundamentalmente aquellos en los cuales es cuerpo es el principal instrumento de trabajo.

Puedes descargar la investigación completa aquí.

Bibliografía

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  • Paredes, F., Nessier, C., & González, M. (2011). Percepción de imagen corporal y conductas alimentarias de riesgo en bailarinas de danza clásica del Liceo Municipal de la ciudad de Santa Fe. Diaeta (B. Aires), 29(136), 18-24.
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  • Ciencia

¿Un gen que, mutado, produce conductas parecidas a la esquizofrenia?

  • 24/01/2017
  • Alejandra Alonso
Esquizofrenia

Las mutaciones en un gen que se relaciona con los recuerdos y el sentido de dirección, puede resultar en comunicación imprecisa entre neuronas que producen conductas similares a las vistas en pacientes con esquizofrenia, reportan los científicos.

Específicamente, los investigadores encontraron que reducir dramáticamente la cantidad de proteína expresada por TMEM108, un gen que ha sido asociado con la esquizofrenia, resulta en menos y más pequeñas espinas, que funcionan como dedos de comunicación entre neuronas, dice el neurocientífico Dr. Lin Mei.

Eso se traduce en una habilidad deteriorada de las neuronas para recibir las señales que otras neuronas de alrededor estén tratando de enviarles y, en consecuencia, los ratones que exhiben conductas parecidas a la esquizofrenia, como deterioro en las cogniciones y el sentido de dirección.

“Sabíamos que esta alteración en los genes probablemente contribuye a la esquizofrenia y queríamos entender mejor cómo”, comenta Mei, quien es uno de los autores del estudio publicado en PNAS.

Aunque algunas TMEM108 pueden ser encontradas en el sistema nervioso central, parecen agruparse en el giro dentado, un área en el hipocampo conocida por ser crítica para la codificación espacial (es decir que cumple un rol importante en nuestro sentido de dirección) y emocional y en nuestra habilidad para aprender y recordar. Todas estas habilidades se ven afectadas en la esquizofrenia. El mal funcionamiento del giro dentado también se encuentra implicado en trastornos psicológicos, incluyendo a la esquizofrenia.

Al concentrarse en éste área cerebral, los investigadores encontraron que la expresión de TMEM108 y su proteína incrementadas en las primeras semanas de vida de un ratón (equivalentes a los primeros años de un humano) períodos críticos de desarrollo que permitirían la maduración de muchas espinas y una excelente comunicación entre neuronas.

“Esta proteína es expresada al mayor nivel durante los períodos críticos. Era baja antes y no muy alta después”, comenta Mei.

Cuando hicieron un ratón que expresaba consistentemente solo el 20% del nivel normal de la proteína TMEM108, incluyendo los períodos críticos de desarrollo, expresaban conductas similares a la esquizofrenia. Al examinar con más detenimiento, encontraron un número reducido de espinas en el giro dentado y un porcentaje alto de espinas inmaduras. Para continuar con la investigación, agregaron más proteína TMEM108, lo que se tradujo en una población de espinas más normal.

También encontraron que el TMEM108 era clave para la expresión de receptores AMPA en la superficie de las neuronas. Los receptores AMPA son activados por el neurotransmisor excitador glutamato y son importantes tanto en relación a la forma de las espinas como a cuán correctamente reciben las neuronas mensajes entrantes de acción.

Las buenas noticias sobre la interconectividad compleja es que los científicos también pudieron encontrar un posible punto de intervención: al dar una droga que incrementaba los receptores AMPA, en la superficie celular, las espinas asumían un estado más maduro y saludable. Uno de los pasos a seguir es ver si el incremento de espinas normales y expresión de receptores se traduce en conductas más saludables en los ratones.

Las espinas son como dedos delgados y cada neurona expiatoria tiene miles de espinas que capturan mensajes de otras neuronas exitatorias. Cuando hay buena salud, las neuronas expiatorias y sus acciones son balanceadas por neuronas inhibidoras . El número de espinas en las neuronas exitatorias es una de las formas en que nuestro cerebro puede manejar tanta información, comentan los científicos. También se trata de un proceso dinámico, ya que las espinas en situación saludable se forman y maduran constantemente. En la esquizofrenia sucede que demasiadas espinas quedan en estado de inmadurez.

Los receptores AMPA también juegan un importante rol en el desarrollo y propagación de las convulsiones y actualmente son el blanco de los tratamiento para las mismas. Las mutaciones de TMEM108 también han sido asociadas con el alcoholismo.

La esquizofrenia es uno de los trastornos mentales más discapacitantes, causando alucinaciones, delirio, comportamientos y lenguaje desorganizado, depresión, problemas cognitives, etc. Por lo tanto, investigaciones como esta que nos ayuden no solo a comprender mejor el trastorno si no también a investigar posibles tratamientos, son muy valiosas.

Fuente: PsyPost

  • Recursos

(PDF) Avances en la evaluación de los síntomas negativos en el síndrome psicótico

  • 24/01/2017
  • Equipo de Redacción
Postergación y TB

El presente trabajo tiene como objeto acercar al profesional de la psicología los últimos avances desarrollados en el campo de la evaluación de los síntomas negativos en los trastornos del espectro psicótico y condiciones relacionadas.

En un primer lugar, se comenta brevemente el desarrollo histórico de los síntomas negativos, su conceptualización, y su impacto en la práctica clínica y la investigación. En segundo lugar, se mencionan los instrumentos disponibles para la evaluación de los síntomas negativos. Se focaliza el discurso en las herramientas de nueva construcción, y se mencionan sus características psicométricas.

Asimismo, se señalan diferentes instrumentos de medida para la evaluación de los síntomas negativos como expresión de condición de riesgo o de vulnerabilidad a la psicosis, tanto dentro del paradigma de alto riesgo clínico como psicométrico. En tercer lugar, y para finalizar, se diserta a modo de recapitulación sobre algunas conclusiones, directrices y posibles desarrollos futuros en este área de estudio.

Autores: Eduardo Fonseca-Pedrero, Felix Inchausti, Javier Ortuño-Sierra, Carmen Gutiérrez, Diane C. Gooding y Mercedes Paino.

Descarga el artículo completo en formato PDF.

Fuente: Revista Papeles del Psicólogo

  • Clínica

Vídeo: Frenos mentales para evitar bloqueos mentales, por Steven Hayes

  • 23/01/2017
  • Fabián Maero

Hemos compartido algunos videos sobre Terapia de Aceptación y Compromiso en el pasado, algunos más dirigidos a terapeutas (éste, por ejemplo), y otros más dirigidos a público general (como éste).

Esta vez, les traemos un video que en un formato bastante accesible, condensa algunos recursos de ACT para lidiar con pensamientos y evaluaciones difíciles. Se trata de una charla TEDx que realizó Steven Hayes, principal desarrollador de ACT, para la Davidson Academy, una escuela secundaria para estudiantes con capacidades especiales.

El video fue subtitulado en ocho idiomas por la comunidad de Ciencia Contextual Conductual (ACBS, sitio en español), y se pueden activar seleccionando la opción de subtítulos, abajo a la derecha, y luego en las opciones de configuración (la rueda), seleccionar «español» en caso de estar en otro idioma.

  • Sponsor

15 cursos online especializados para psicólogos de TEA Ediciones

  • 23/01/2017
  • David Aparicio
cursos especializados para psicólogos

La editorial más importante de tests psicológicos también te ofrece la oportunidad de formarte online con ellos.

Gracias a su amplio catálogo de tests psicológicos, libros especializados y manuales, TEA Ediciones se ha posicionado como una de las editoriales más importantes en el campo de la investigación y publicación de tests en español. Miles de profesionales en España y Latinoamérica utilizan y confían en los más de 400 productos especializados de TEA, entre los cuales están las pruebas más prestigiosas como el MMPI-2, PAI, NEO PI-R o BAS-II.

Pero TEA no sólo brinda tests y manuales, sino que también ofrece formación online especializada para psicólogos interesados en adquirir nuevos conocimientos y actualizarse en los diferentes ámbitos de la Psicología. Para ello, crearon su propia plataforma de aprendizaje interactivo y a distancia llamada InTEA.

La plataforma InTEA

Durante las últimas semanas Psyciencia tuvo acceso a InTEA, y pudimos comprobar que es una plataforma muy intuitiva, con secciones de rápido acceso para conocer los módulos de los cursos, descargar los recursos preparados por los profesores – expertos en evaluación e intervención psicológica-, y brinda también acceso a los foros de discusión directa con los compañeros y profesores del curso.

Una vez finalizada la formación, TEA Ediciones envía un certificado firmado por ellos y por los profesores que corrobora la aprobación del mismo.

Los cursos de InTEA

En esta convocatoria se han lanzado 15 cursos online para que los psicólogos puedan elegir su área de interés o especialización. Todos los cursos inician el 15 de febrero y duran entre 6 y 8 semanas, y tendrás 10% de descuento exclusivo si te matriculas antes del 30 de enero.

Los cursos son los siguientes:

  1. Actualización en el tratamiento de los trastornos de ansiedad: Un enfoque Cognitivo-Emocional y Transdiagnóstico.
  2. Intervención clínica en población adoptiva.
  3. Detección, prevención e intervención en conducta suicida.
  4. Las inteligencias múltiples: Cómo aplicarlas a la educación infantil y primaria.
  5. Evaluación e intervención en Alzheimer y otras demencias.
  6. Maltrato y abuso sexual infantil.
  7. Manejo del duelo y afrontamiento a la muerte.
  8. Trastornos del espectro autista (TEA): Evaluación e intervención.
  9. Evaluación e intervención en dislexia y otras dificultades de lectores-escritura.
  10. Evaluación y diagnóstico infanto-juvenil.
  11. Trastornos de conducta y problemas de comportamiento: evaluación e intervención.
  12. Funciones ejecutivas y Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad: Evaluación e intervención.
  13. Evaluación con el test del dibujo de figura humana, casa, árbol, familia y rosal: aplicación, uso e interpretación.
  14. Enuresis y encopresis: evaluación e intervención.
  15. Detección, prevención e intervención del acoso en el ámbito escolar.

Algunas imágenes de la plataforma

Pantalla de bienvenida de In-TEA.

Materiales especialmente preparados por los profesores.

Listado de unidades donde podrás analizar tu avance en el curso.

 

Para ampliar la información sobre los planes de estudios y precios, haz click en los cursos de tu interés. Por cualquier consulta puedes contactar con TEA Ediciones vía email: [email protected], o por teléfono: +34 912 705 000 (ext.1710).

Agradecemos a TEA Ediciones por ser nuestro sponsor de esta semana.

  • Ciencia

La importancia de la cognición social

  • 23/01/2017
  • Geraldine Panelli

La cognición social es la responsable entre otras funciones, de como seres humanos percibimos emociones propias y de los otros, podamos entender lo que piensan los demás en determinadas situaciones; evaluemos mentalmente las interacciones interpersonales; y sobre todo de realizar acciones sociales adecuadas dentro de un entorno determinado. Es por estas características tan ligadas al ser humano, que actualmente se pone especial atención en este procesamiento, su evaluación y la intervención posible; dando pie a futuras investigaciones sobre todo en el área de la salud mental.

Lóbulo frontal y sus funciones

A modo explicativo y funcional, podemos localizar a la cognición social  entre una de las funciones del lóbulo frontal; el cual está conformado por las áreas orbital, medial y dorsolateral. Es donde se localizan las funciones ejecutivas y varios aspectos de la conducta humana.  Es desde esta área donde se planean, se controlan y se regulan los procesos psicológicos; se pueden coordinar y seleccionar procesos y optar por diferentes opciones, en cuanto a las diferentes conductas posibles para la resolución de un mismo problema. Podríamos localizar en este sistema la influencia de las motivaciones e intereses para llegar a determinada meta. Es decir: el sistema integrativo del lóbulo frontal, es donde a modo pedagógico podemos encontrar las formas complejas del ser humano, sus pensamientos y sus conductas (Lázaro & Solís, 2008).

El lóbulo frontal puede considerarse el “centro ejecutivo del cerebro”, con lo cual una falla en este sistema o la alteración del mismo presenta altas consecuencias en la conducta, la regulación de las emociones y en la metacognición; es decir se encuentran alteradas o disminuidas las funciones ejecutivas (planeación, control conductual, flexibilidad mental, memoria de trabajo, mentalización, fluidez, conducta social y cognición social). Dichas dificultades las encontramos exacerbadas en algunas patologías como por ejemplo en la esquizofrenia.(Lázaro & Solís, 2008).

Buscando una definición específica

Dentro de la literatura podemos encontrar varias definiciones de  cognición social (Ruiz, Garcia & Fuentes, 2006):

  • “Procesos implicados en cómo la gente piensa sobre ella misma, otras personas, situaciones sociales e interacciones”.
  • “Conjunto de operaciones mentales que subyacen en las interacciones sociales, y que incluyen los procesos implicados en la percepción, interpretación, y generación de respuestas ante las intenciones, disposiciones y conductas de otros.”
  • “Procesos y funciones que permiten a la persona entender, actuar y beneficiarse del mundo interpersonal.”

Las áreas y funciones que encontramos dentro de lo que catalogamos como cognición social son: el procesamiento emocional (como percibimos las emociones y las reconocemos, por ejemplo las emociones básicas según los rostros que vemos), la teoría de la mente o también llamada la empatía cognitiva  (realizar inferencias sobre estados mentales), percepción social (la valoración que hacemos de los estímulos sociales) y el estilo atribucional (capacidad para hacer valoraciones positivas o negativas de determinado suceso o situación) (Ruiz, Garcia & Fuentes, 2006).

¿Por qué deberíamos prestar especial atención a su déficit?

Actualmente este fenómeno se está tornando en foco de interés, dado que es una variable que altera el funcionamiento social de los pacientes con patologías y se han desarrollando nuevas intervenciones que disminuyen las alteraciones; mejorando la calidad de vida de las personas, sus familiares y la inserción en la comunidad (Ruiz, Garcia & Fuentes, 2006).

En el caso particular de la esquizofrenia los problemas de conducta y comportamiento sociales son característicos; cuantos más de estos se presentan la enfermedad empeora y aumenta el índice de recaídas y desregulación. Hay una  relación entre el deterioro en la cognición social y el comportamiento social o comunitario que está siendo estudiada cada vez más; dando como resultado formas de intervención que mejoren dicha área (Ruiz, Garcia & Fuentes, 2006).  

¿Cómo evaluamos la cognición social?

Actualmente existen diversas maneras de evaluar la cognición social  para luego lograr una intervención adecuada y poder medir los cambios que se logran durante y después del tratamiento. Nombraremos algunos de los metodos de evaluacion (Ruiz, Garcia & Fuentes, 2006):

  • Interpersonal Perception Task: cuenta con 30 videos de situaciones de interacciones sociales. Evalúa estatus social, intimidad, parentesco, competencia y engaño. También mide la percepción de aspectos no verbales, la expresión facial y el lenguaje corporal.
  • Mayer-Salovey-Caruso Emotional Intelligence Test: diseñado en sus inicios para medir la inteligencia emocional, definida como la habilidad de percibir emociones y sentimientos. Son 141 ítems para evaluar cómo la persona soluciona problemas emocionales.
  • Pictures of Facial Affect: se evalúa la percepción de las emociones por medio de la expresión facial en 110 fotografías.
  • La historia de Rally and Anne y de Cigarettes en conjunto con las historias del Ice-Cream Van store y del Burglar Store se utilizan para evaluar la teoría de la mente en todas las dificultades.

Si bien estos instrumentos se utilizan actualmente, no han sido validados para patologías como esquizofrenia y autismo; siendo una deuda pendiente para las investigaciones futuras.

Hablemos de intervención

Habiendo especificado donde encontramos el déficit y cómo evaluar el mismo, ahora debemos dedicarnos a las intervenciones que mejoran el funcionamiento de la cognición social. Hay intervenciones específicas que se centran en el reconocimiento de emociones como por ejemplo el Training of Affect Recognition;  otros que focalizan en la percepción de las emociones como el programa  Emotion Management Training; hay programas que combinan en las intervenciones el funcionamiento cognitivo y el social, como el Integrated Psychological Therapy y también se realizan programas de habilidades sociales para re-educar y aprender a resolver situaciones sociales. (Ruiz, Garcia & Fuentes, 2006).

Para concluir, aún la definición de cognición social y la evaluación de la misma en patologías no ha llegado a un consenso. Sí sabemos que es un tema  que merece especial atención y estudio, dado que en el caso de haber un déficit en el área las intervenciones a tiempo pueden resolver muchos problemas conductuales y evitar recaídas en caso de patologías. Estas intervenciones además de ayudar al paciente, también se reflejan en beneficio a los familiares y al contexto social donde esté inserto el mismo.

Bibliografia

Lázaro, J. C. F., & Solís, F. O. (2008). Neuropsicología de lóbulos frontales, funciones ejecutivas y conducta humana. Revista Neuropsicología, Neuropsiquiatría y Neurociencias, 8(1), 47-58.

RUIZ-RUIZ, J. C., GARCÍA-FERRER, S., & FUENTES-DURÁ, I. (2006). La relevancia de la cognición social en la esquizofrenia. Apuntes de psicología, 24(1-3), 137-155.

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Así es la vida del mitómano

  • 23/01/2017
  • David Aparicio

Completo artículo de Borja Negrete para El País sobre la mitomanía:

La mitomanía es un trastorno del comportamiento. La persona que lo padece es adicta a mentir. El psicólogo Juan Moisés de la Serna, que ha tratado a varias personas con este problema, considera que «el mitómano busca con sus engaños la aceptación de los demás. Compensar sus bajos niveles de autoestima».

Pero no cualquier embustero es un mitómano. «El mitómano no tiene un plan, no va buscando nada a medio o largo plazo más que la admiración inmediata. La clave para detectarles es descifrar la intencionalidad de sus bulos», explica de la Serna. Aún no se ha determinado con exactitud el origen de la enfermedad.

«No se ha encontrado ningún gen relacionado con la mentira, por lo tanto, no se puede decir que se nazca con ello. Aunque es cierto que existen condicionantes en la niñez que pueden facilitar su aparición, especialmente la baja autoestima», señala de la Serna.

La mentira también está ligada a varias enfermedades mentales como la demencia, el trastorno límite de la personalidad, el trastorno antisocial o el trastorno bipolar.

Lee el artículo completo en El País.

Imagen: Mentiroso en Shutterstock.

  • Clínica

Cannabis podría aportar una vía no adictiva al alivio del dolor, según estudio

  • 20/01/2017
  • Rita Arosemena P.

Un estudio conducido por la Universidad de Salud y Ciencias de Oregon (OHSU) y centrado en las propiedades medicinales del cannabis sugiere que su uso podría aportar grandes beneficios al tratamiento del dolor crónico manteniendo al mínimo el riesgo de desarrollar adicción.

La investigación, realizada en un modelo de roedores, suma evidencia a favor del desarrollo de terapias que utilicen receptores cannabinoides para tratar el dolor crónico. Los cannabinoides son un conjunto de compuestos químicos que se encuentran naturalmente dentro del cuerpo (endocannabinoides) y que también son producidos por la marihuana.

El equipo de investigadores se centró en dos receptores cannabinoides conocidos como CB1 y CB2, situados en la médula rostral ventromedial (un conjunto de neuronas ubicadas en el tronco cerebral conocido por modular el dolor).

Los autores del estudio observaron que el dolor inflamatorio crónico aumentó la actividad de los receptores CB2 y disminuyó la actividad de los CB1, mientras que el cannabis activó tanto los receptores CB1 y los CB2 por igual. Estos resultados sugieren que la activación selectiva de los receptores CB2 contribuye al beneficio medicinal del cannabis al tiempo que minimiza la propensión del otro receptor cannabinoide (CB1) a inducir tolerancia y abstinencia.

El estudio es el primero en examinar la función de los receptores CB1 y CB2 a nivel de la membrana en neuronas tardías de adolescentes y adultos.

El objetivo: mejores medicamentos y un menor riesgo de adicción

Para Susan Ingram, neurocirujana de la Escuela de Medicina de la OHSU y autora principal del estudio, el propósito final de esta y otras investigaciones similares es hallar la forma de crear mejores medicamentos para el tratamiento del dolor crónico, el cual representa hoy en día un desafío para el sistema médico.

Las drogas que se utilizan actualmente son ineficaces, adictivas y generan serios efectos secundarios, explica Ingram. La buena noticia es que los datos emergentes «indican que las drogas que apuntan al sistema endocannabinoide podrían producir analgesia con menos efectos secundarios en comparación con los opioides».

Ingram dijo que la próxima fase de la investigación seguirá explorando esta área de los circuitos del cerebro, que en última instancia, podría conducir al desarrollo de una nueva clase de medicamentos para el dolor.

Fuente: Psypost

  • Clínica

La esquizofrenia podría aumentar directamente el riesgo de diabetes

  • 20/01/2017
  • Rita Arosemena P.

El vínculo de influencia directa entre la esquizofrenia y la diabetes podría ser más alto de lo pensado, según un estudio realizado por el King’s College London.

«Las personas con esquizofrenia temprana se encuentran en un riesgo elevado de desarrollar diabetes, incluso considerando por separado los efectos de las drogas antipsicóticas, la dieta y el ejercicio», describe el sumario de la investigación publicada por la revista JAMA Psyquiatry.

La asociación establecida entre la esquizofrenia y la diabetes responde a factores de predominancia en personas diagnosticadas con este trastorno mental. La publicación atiende al análisis de datos de 16 estudios realizados con una muestra de 713 pacientes con un primer episodio de esquizofrenia registrado y 614 individuos de la población general.

Los resultados de la investigación arrojaron dos observaciones principales:

  • Que los pacientes con esquizofrenia presentan altos niveles de glucosa en sangre (un indicador clínico de riesgo de diabetes), según el análisis de una serie de pruebas de sangre realizadas.
  • Que las personas con un primer episodio de esquizofrenia registrado muestran altos niveles de insulina en sangre y altos índices de resistencia a la insulina, otro indicador clínico que denota riesgo de desarrollar diabetes.

En conjunto, los hallazgos sugieren que los pacientes con esquizofrenia son más vulnerables ante el desarrollo de diabetes tipo 2 en comparación con los sujetos del grupo de control.

Las personas con esquizofrenia son 3 veces más propensas a desarrollar diabetes

La investigación, encabezada por el doctor Toby Pillinger del Instituto de Psiquiatría, Psicología y Neurociencias del King’s College London, sugiere que las personas con esquizofrenia son tres veces más propensas a desarrollar diabetes que la población general debido a factores como:

  • El riesgo genético compartido
  • Riesgos de desarrollo compartidos, como el nacimiento prematuro y el bajo peso al nacer
  • El estrés asociado con el desarrollo de la esquizofrenia, que influye en los niveles de la hormona del estrés (cortisol) en la sangre, la cual también puede contribuir al desarrollo de la enfermedad.

De acuerdo con Pillinger, estas conclusiones son una voz de alerta acerca del creciente índice de mortalidad entre las personas con esquizofrenia, pero también son un llamado de atención para la medicina clínica.

«Considerando que algunas drogas antipsicóticas podrían incrementar el riesgo de sufrir diabetes en el futuro, los clínicos tienen la responsabilidad de seleccionar antipsicóticos apropiados en una dosis apropiada», opina Pillinger.

«Nuestros resultados también sugieren que los pacientes deberían recibir una mejor educación acerca de la importancia de una dieta equilibrada y ejercicio físico, monitoreo y, cuando sea adecuado, cambios tempranos en su estilo de vida y tratamientos para combatir el riesgo de diabetes».

Fuente: Science Daily | JAMA Psyquiatry

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