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Psicología humana en tiempos de máquinas 💞

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  • Ciencia

(Vídeo) El placer de tener un problema no resuelto en la cabeza: Adrián Paenza

  • 06/10/2016
  • David Aparicio

Los canales educativos y estatales no suelen recibir presupuestos para hacer programas de calidad, por eso me sorprendí mucho cuando conocí el canal Encuentro en Argentina y sus programas de filosofía, matemáticas y cultura. Todos eran muy buenos y podía ponerlos en la televisión de la sala sin que nadie se quejara.

Alterados por Pi, era uno de los programas que más me gustaba y estaba presentado por Adrian Paenza un matemático muy elocuente capaz de hacer que grandes y chicos se enamoren de la matemática y que le encuentren la verdadera utilidad en su vida.

Adrian Paenza fue orador invitado en una conferencia de TED en Argentina y fiel a su estilo de hacer simple los complejo, nos explica las ventajas y desafíos de tener un problema no resuelto en la mente. Su conferencia ya ha sido vista por más de 500 mil personas y creo que es una conferencia que no debes perderte y compartir.

  • Ciencia

El rasgo fisiológico que se relacionó fuertemente con la conducta violenta en hombres y mujeres

  • 06/10/2016
  • David Aparicio

No es difícil de entender porque los factores sociales, económicos, educativos y genéticos se asocian con el desarrollo y propensión de conductas violentas en los niños. Pero existe también otro factor fisiológico que tiene una importante relación con la violencia, que fue recientemente descrito por la Universidad de Cambridge y que estoy seguro que ninguno de nosotros se lo había imaginado.

El paper publicado en The Internacional Journal of Epidemiology, se describen los resultados de esta investigación desarrollada en la ciudad de las Pelotas en Brazil, que determinó que el bajo ritmo cardiaco se relaciona fuertemente con el desarrollo de conductas violentas en los niños.

La investigación de tipo longitudinal midió el ritmo cardiaco en reposo (latidos del corazón por minuto después de mantenerse sentados por 10 minutos) de 3000 niños y niñas cuando tenían 11, 15 y 18 años de edad.

En la última etapa de la investigación, cuando tenían 18 años de edad, se les aplicaron una serie de cuestionarios y se revisó su historial policivo para conocer si habían cometido crímenes violentos: robos, uso de armas, asesinatos, secuestros, abuso sexual o si habían amenazado violentamente a otras personas.

Después de todo ese largo proceso de recolección de datos, los investigadores detectaron un consistente vinculo entre el ritmo cardiaco en reposo de los participantes, sin importar su sexo, y las conductas violentas. Tanto los varones como las mujeres que tenían un ritmo cardiaco en reposo entre 59-65 latidos por minuto eran, según los investigadores, tenían más riesgo de involucrarse en conductas violentas en comparación con los sujetos que tenían un ritmo cardiaco en reposo más elevado de 90-92 latidos por minuto.

La relación del bajo ritmo cardiaco en reposo se mantuvo igual aun cuando se controlaron otras variables extrañas que podían influenciar su efecto como: embarazos no planificados, ingreso familiar, educación, etc.

¿Cómo se explica la relación entre el ritmo cardíaco en reposo con la conducta violenta?

Los autores plantean varias hipótesis. La primera es que el bajo ritmo cardíaco puede generar malestar en las personas y esto provoca que salgan en busca de emociones fuertes que incrementen su ritmo cardíaco lo cual se puede manifestar en conductas violentas.

Otra de las hipótesis es que las personas con bajo ritmo cardíaco no experimentan el miedo con la misma intensidad que las personas con un ritmo cardíaco más elevado. Según esta explicación, los niños que no sienten miedo son más propensos a involucrarse en conductas violentas porque no logran comprender las graves consecuencias que pueden acarrear tanto para ellos como para las demás personas.

Son dos hipótesis preliminares que necesitan más desarrollo y que los investigadores no detallaron con mucha profundidad porque no era el objetivo de esta investigación.

Aún así es realmente impresionante que solo el ritmo cardíaco pueda relacionarse de forma tan consciente con una conducta tan competa como la violencia en hombres y mujeres y sin importar el contexto social, los ingresos económicos o familia.

Fuente: BPS

  • Ciencia

Ser hábil en el ajedrez podría vincularse con una mayor capacidad cognitiva

  • 05/10/2016
  • Mario Arosemena

Para quienes practican el deporte-ciencia conocido como ajedrez, el entrenamiento intenso y constante ha sido una variable fundamental a lo largo de muchos años, sin embargo, a la hora de medir resultados, incluso los jugadores que han pasado largo tiempo entrenando son susceptibles de obtener un mal desempeño en los torneos.

Es entonces cuando surge la pregunta: ¿qué estoy haciendo mal?

De acuerdo con un grupo de investigadores de la Universidad Estatal de Michigan (MSU), la inteligencia juega un rol importante a la hora de definir el grado de habilidad ajedrecística de una persona.

Los resultados indican que la capacidad cognitiva se vincula con un mejor desempeño en la ejecución durante una partida de ajedrez y que, contrario a lo se pensaba anteriormente, el entrenamiento intensivo no determina por sí solo la destreza de un jugador.

“El ajedrez es probablemente el campo más estudiado en la investigación sobre la experiencia, sin embargo, la evidencia de la relación entre la habilidad de ajedrez y la capacidad cognitiva es mixta», menciona Alexander Burgoyne, autor principal del estudio.

«Analizamos medio siglo de investigaciones sobre la inteligencia y la habilidad de ajedrez y se encontró que la capacidad cognitiva contribuye de manera significativa a las diferencias individuales en la habilidad de ajedrez.»

Los resultados de la investigación fueron publicados en la revista científica Intelligence y provienen del Zach Hambrick’s Expertise Lab, centro de estudios de la MSU.

«Cuando se trata de la experiencia, la formación y la práctica son sin duda piezas claves del rompecabezas», explica Hambrick, profesor de psicología de la MSU. «Pero este estudio muestra que para el ajedrez, al menos, la inteligencia es otra pieza importante del rompecabezas.»

Para la realización del estudio, se llevó a cabo un meta-análisis con base en un estimado de 2.300 artículos académicos en busca de investigaciones previas que incluyeran una forma de medir la capacidad cognitiva de los jugadores y su desempeño en el ajedrez. La muestra final incluyó 19 estudios con un aproximado de 1.800 participantes.

«El meta-análisis representa el primer intento de los investigadores para estudiar sistemáticamente la evidencia científica disponible sobre el vínculo existente entre el intelecto y la habilidad en ajedrez», sostiene Burgoyne.

Los resultados del estudio señalan que la inteligencia se relaciona directamente con una mayor o menor habilidad en el ajedrez, principalmente entre los jugadores más jóvenes y entre aquellos que están en los niveles más bajos de habilidad ajedrecística.

Esto puede deberse a que los jugadores de niveles superiores representan una distribución que se encuentra por encima de la capacidad cognitiva del resto, o en palabras de Hambrick:

«Un genio puede convertirse en un jugador experto de ajedrez con relativa facilidad, mientras que a una persona con una inteligencia promedio puede que le tome más tiempo. Pero no todo está perdido para los jugadores con una inteligencia promedio que practican constante e intensamente, ya que, a medida que continúan practicando, sigue desarrollándose su habilidad para el juego y es posible que consigan eludir las posibles limitaciones de una capacidad cognitiva promedio».

En un estudio anterior, Hambrick y su equipo de trabajo encontraron que la memoria de trabajo (una habilidad cognitiva relacionada con la inteligencia general) predice el éxito en la lectura de los pentagramas musicales a primera vista, incluso entre los pianistas altamente experimentados.

Fuente: Psypost

  • Clínica

El castigo físico podría influir en el desarrollo de conductas antisociales en los niños

  • 05/10/2016
  • Rita Arosemena P.

El castigo físico sigue siendo uno de los temas más discutidos en la palestra de la psicología educativa y los métodos de enseñanza tradicionales.

Mientras que muchos padres y cabezas de familia sostienen que los golpes y las nalgadas con técnicas efectivas para la modificación de conductas indeseadas en los niños, expertos como Inna Altschul, Shawna Lee y Elizabeth Gershoff investigan a fondo las repercusiones del castigo corporal vérsus el uso de métodos correctivos basados en la compasión y el afecto.

Según el estudio realizado por Altschul, Lee y Gershoff, y publicado en la revista Journal of Marriage and Family, el castigo físico no solo acarrea consecuencias negativas inmediatas, como el resentimiento de los niños hacia sus padres, también puede conllevar el desarrollo de comportamientos antisociales a largo plazo.

De acuerdo con las investigadoras, una reprimenda tan común como las nalgadas puede ocasionar el modelamiento de conductas agresivas en los niños, ya que “no enseña a los niños por qué su comportamiento fue inadecuado o qué comportamientos alternativos o apropiados podrían haber adoptado”.

El afecto, la compasión y el reforzamiento positivo, en cambio, promueven la creación de vínculos de confianza y reciprocidad entre los padres y sus hijos, lo que favorece el desarrollo de la competencia social en los niños y se relaciona con una mayor receptividad al momento de corregir conductas inadecuadas.

El estudio empleó los datos de 3,279 familias con niños pequeños y comparó la tendencia a la agresividad y el desarrollo de la competencia social entre aquellos que habían sido corregidos mediante castigo físico y los que habían sido educados por medio de técnicas basadas en el afecto.

“Los hallazgos indican que los padres deberían evadir las nalgadas y usar técnicas positivas para obtener comportamientos positivos por parte de sus hijos”, explican las investigadoras.

“Incluso si los padres usan tanto el afecto como las nalgadas, los beneficios del afecto en la competencia social de los niños podrían verse afectados por el aumento de la agresividad asociada con el empleo de las nalgadas”.

Fuente: Psypost.org

  • Recursos

Tratamientos psicológicos eficaces para reducir la fatiga en los supervivientes al cáncer (PDF)

  • 04/10/2016
  • Equipo de Redacción
fatiga, cáncer

El cáncer sigue siendo un grave problema de salud en todo el mundo. Sin embargo, debido a la eficacia de los tratamientos y a la mejora de los sistemas de sanidad el número de supervivientes al cáncer ha aumentado significativamente a lo largo de los años.

La fatiga es una de las consecuencias del cáncer que aparecen con una mayor frecuencia causando importantes alteraciones en la vida de los supervivientes. Diferentes tratamientos psicológicos han sido utilizados para reducir la fatiga en este grupo de pacientes.

Las terapias de tipo cognitivo-conductual y el mindfulness son las que aportan mayores datos que avalan su eficacia, por delante de las intervenciones de tipo psico-educativo. Sin embargo, la mayoría de los estudios se han llevado a cabo con supervivientes al cáncer de mama, por lo que sería deseable probar la eficacia de estas técnicas en una mayor variedad de tipos de cáncer.

Autores: Francisco García Torres y Francisco J. Alós

Descarga el artículo completo en formato PDF.

Fuente: Revista Papeles del Psicólogo

Otras voces

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  • Clínica

Optimiza tu afrontamiento al estrés

  • 03/10/2016
  • Karemi Rodríguez Batista

Hasta las personas más tranquilas sufren de estrés en muchísimos momentos de su vida. Hacer frente a un examen, tener el primer encuentro sexual, empezar un trabajo, soportar la muerte de un ser querido, cambiar de vivienda… son algunas situaciones que nos estresan y a las que tenemos que saber adaptarnos adecuadamente, porque de lo contrario, puede que nuestra salud se resienta, y mucho. Y es que de esto no nos salva nadie, por eso vamos a explorar realmente su utilidad y preparar nuestra “cajita de herramientas” para hacerle cara de la mejor forma posible. ¿Te animas?

Primeramente, no caigamos en el error de atribuirle un significado exclusivamente negativo. Muy al contrario, éste nos impulsa a cuidar de nuestra familia, a avanzar en nuestra profesión o a protestar contra las injusticias. Realmente, todo cambio supone una tensión, desde avanzar en un puesto de trabajo hasta ser despedido, empezar un nuevo proyecto o pasar a otro, etc. Es decir, necesitamos del estrés para llevar la vida hacia adelante, aunque es evidente que desde la psicología clínica y de la salud el interés se centra en aquellas condiciones que nos perjudican.

Todo cambio supone una tensión, desde avanzar en un puesto de trabajo hasta ser despedido, empezar un nuevo proyecto o pasar a otro, etc. Es decir, necesitamos del estrés para llevar la vida hacia adelante

En definitiva, el estrés viene a ser un fenómeno adaptativo de nuestra especie, cuyo objetivo es favorecer nuestra supervivencia, de lograr un rendimiento en nuestras actividades y un desempeño en diversas áreas de nuestra vida. En palabras del fisiólogo y médico austro húngaro Hans Selye (1956): “El estrés es la respuesta adaptativa del organismo ante diversos agentes”.

Síntomas del estrés

El estrés se manifiesta de muchas formas y muy diversas, siendo muy diferentes de unas personas a otras. Todos poseemos tres sistemas de respuesta  (motor, cognitivo y fisiológico) pero casi siempre hay un patrón de respuesta que predomina, es entonces cuando notaremos diferentes síntomas, por ejemplo:

  • Si se manifiesta en tensión y dolor muscular, o a través de conductas impulsivas tales como comer, beber o fumar en exceso, nuestro patrón de respuesta prevalente será el motor.
  • Si se manifiesta con afectos y pensamientos negativos, tales como preocupación, miedo o ansiedad, o tenemos olvidos frecuentes y se nos dificulta tomar decisiones, estamos ante un patrón prevalente de respuesta cognitiva.
  • Si aumenta nuestro ritmo cardiaco y nuestra tensión arterial, desciende nuestra temperatura corporal (manos y pies fríos), hay un aumento de sudoración, sequedad en la boca, sensación de nudo en la garganta o de vuelco en el estómago, es decir, hay una activación de nuestro “sistema nervioso autónomo”, entonces nuestro patrón de respuesta prevalente es el fisiológico.

El problema grave es cuando estas respuestas se mantienen en el tiempo ya que pueden aparecer efectos perjudiciales en la salud que empezamos a notar con dolores de cabeza, dolores de espalda y pecho, hipertensión arterial, trastornos coronarios y digestivos, sarpullidos y picores de piel, mareos y desvanecimiento, insomnio, pesadillas, asma, alopecia, etc. Hablamos ya de trastornos psicosomáticos. En un artículo anterior te hablamos de las 10 formas en las que el estrés afecta nuestra salud, acompañado de un vídeo muy ameno y didáctico; te invitamos a darle un vistazo en éste enlace.

Situaciones y reacciones

Se distinguen dos aspectos fundamentales: las situaciones del entorno (estresores) que pueden ser más o menos amenazantes, y nuestra reacción ante ellos (interpretación) que dependerá de características muy personales, y que se influyen mutuamente para producir el estrés. Es lo que denominamos “enfoque transaccional”. Tomemos como ejemplo una persona que se pone muy tensa y alarmada ante un auditorio repleto de gente y otra que disfruta exponiendo ante el público. Además es, en ocasiones, nuestra conducta frente a las situaciones la que produce, mantiene o intensifica la sensación de amenaza. En definitiva, el estrés no depende solo de la persona o de la situación, sino que depende de la relación entre ambas.

Una de la aportaciones fundamentales sobre el conocimiento de las reacciones del organismo ante el estrés, es el famoso “Síndrome General de Adaptación (SGA)”, de Hans Seyle (1956). Según este modelo, cualquier persona expuesta a condiciones estresantes responde con una actividad fisiológica general que varía a lo largo de tres fases sucesivas. Primero, la fase de alarma, comienza al percibir la amenaza, nos ponemos en guardia, aumenta nuestra tensión muscular y ritmo cardiaco y nos preparamos para luchar contra el peligro que prevemos. Luego, la fase de resistencia que sucede si el acontecimiento estresante persiste y al no poder mantener el esfuerzo máximo mucho tiempo, disminuye la activación. Aquí ya podemos observar en nosotros desde cambios de humor, insomnio o alteraciones digestivas, hasta dificultades de concentración. La última es la fase de agotamiento, cuando ya hemos gastado nuestros recursos físicos y/o mentales, y nos preparamos para abandonar la lucha. En esta fase aparecen síntomas depresivos, fatiga, extenuación, y en algunos casos enfermedades físicas graves.

Cualquier persona expuesta a condiciones estresantes responde con una actividad fisiológica general que varía a lo largo de tres fases sucesivas

Recordemos que una debilitación de las defensas de nuestro organismo propia de la fase de agotamiento, da lugar a una mayor facilidad para enfermar y acelera el desarrollo de alteraciones inmunológicas. Es necesario que tomemos medidas a tiempo. Está muy extendida la idea de que “el tiempo lo cura todo”, y si esto fuera así no sería necesario prestar ningún tipo de ayuda a aquellas personas que han vivido en circunstancias trágicas y se ahorraría mucho tiempo y recursos. En un estudio (Lehman, 1987) se demostró que personas que habían perdido a su cónyuge o a un hijo en un accidente de tráfico seguían mostrando signos de depresión entre cuatro y siete años después.

De la experiencia al afrontamiento

La experiencia del estrés supone que debemos hacer frente a una serie de demandas o peticiones que superan nuestros recursos de manera que nos vemos incapaces de responder con éxito y salir airosos de la situación. Estas demandas pueden sobrepasar realmente nuestras capacidades: a la mayoría de nosotros mortales, nos angustiaría iniciar una subidita al Everest, ya que no estamos preparados, pero, en otras situaciones la demanda no nos exige tanto y es nuestra propia percepción de la dificultad la que nos hace responder con estrés.

El destacado psicólogo estadounidense, Richard Lazarus, se dedicó a estudiar la manera en que apreciamos o valoramos los acontecimientos que nos provocan estrés y llegó a la conclusión de que existen dos tipos de preguntas que nos hacemos de forma automática ante estas situaciones. En función de los resultados se dará en nosotros un mayor o menor grado de estrés.

La primera de las cuestiones se refiere a la percepción de la amenaza, de lo que está en juego en ese momento (evaluación primaria). Por ejemplo: ¿qué grado de amenaza tiene ésta situación para mí?, o ¿está todo  bien o tengo problemas? La respuesta estará influida por nuestras creencias generales, escala de valores, objetivos en la vida y compromisos adoptados con los demás.

La segunda cuestión que nos planteamos se refiere a la percepción de los recursos, se centra en la forma más adecuada para disminuir la amenaza y solucionar el problema (evaluación secundaria). Por ejemplo: ¿qué puedo hacer?, o ¿qué instrumentos tengo para hacer frente a esta situación? La respuesta estará influida por las victorias que hayamos obtenido en ocasiones parecidas, por la confianza en nosotros mismos, y por el tipo de habilidades y estrategias que poseamos (Lazarus y Folkman, 1984).

Haciendo frente al estrés

Al estudiar los modos distintos de afrontar el estrés, se ha visto que, en general, cabe identificar dos funciones que permiten clasificar a todos ellos. Por un lado tenemos las estrategias dirigidas a cambiar la situación que causa el estrés (afrontamiento dirigido al problema), que tiene como objetivo modificar las condiciones ambientales o variar nuestro comportamiento, por ejemplo: abandonar el trabajo indeseado o aprender a utilizar ciertos ordenadores. Otras estrategias tratan de controlar y reducir las emociones desagradables resultantes del estrés (afrontamiento dirigido a las emociones), por ejemplo si queremos reducir la angustia es mejor que lo hagamos con técnicas de desactivación fisiológica (respiración, relajación, ejercicio, etc.). Ambos tipos de afrontamiento normalmente se utilizan conjuntamente.

Los componentes del estrés

Si podemos identificar los elementos que convierten en estresante un acontecimiento, iremos mejor preparados. Podríamos decir que estos son: la novedad del suceso, la impredecibilidad, la sensación de descontrol y el grado de amenaza para la persona.

Para ilustrar este apartado me gustaría dejaros con un episodio del programa Redes, donde la neurocientífica canadiense Sonia Lupien, fundadora del Centre for Studies on Human Stress en el Douglas Hospital de Montreal, y el carismático divulgador y escritor catalán, Eduard Punset, nos detallan en menos de treinta minutos, cuáles son los componentes del estrés y algunas curiosidades más. Siempre desde el humor y la ciencia.

Si podemos identificar los elementos que convierten en estresante un acontecimiento, iremos mejor preparados

Dos médicos estadounidenses, Holmes y Rahe (1967), se dedicaron a entrevistar a un buen número de compatriotas, para saber el grado de estrés que les provocarían ciertas situaciones descritas por ellos. De ésta forma elaboraron una lista de 43 situaciones cotidianas con las cuales nos podemos encontrar y las ordenaron en función de su capacidad para producirnos estrés. Por ejemplo, entre las que puntúan más alto están: el fallecimiento del cónyuge, el divorcio o la separación, y entre las que menos; infracciones leves de la ley, Navidades, vacaciones o cambios en los hábitos alimenticios. Como ves, todo cuenta. Se trata de la Escala de Reajuste Social (SRRS) y es uno de los instrumentos más utilizados para medir la magnitud de estrés que ha experimentado una persona durante un tiempo. La puedes ver aquí, en inglés.

Afrontar el estrés eficazmente

Como muchos de vosotros ya sabéis, uno de los mejores métodos es el que desarrolla Meichenbaum (1985), el llamado “Inoculación del estrés”. Consta de tres fases sucesivas pautadas  y entrena ciertas habilidades principales a través de las siguientes técnicas: cognitivas (detención del pensamiento, autoinstrucciones, reestructuración cognitiva, etc.), de control de la activación emocional (respiración, relajación muscular progresiva o por imaginación, meditación, etc.), conductuales (principalmente la exposición) y de afrontamiento paliativo (gestión del apoyo social, entrenamiento en habilidades sociales y de comunicación, etc.). Estamos hablando de un procedimiento estructurado y que requiere de un profesional, sin duda. Sin embargo, a modo de acercamiento en el trabajo de esas habilidades, me he encontrado con un recurso excepcional que me gustaría compartir con vosotros. Es una guía muy sencillita que elaboró el Instituto de Salud Pública Madrid Salud, del Ayuntamiento de Madrid. A través de 40 páginas de divertidos cuentos, metáforas y reflexiones, aprenderemos a gestionar el estrés y a llenar esa cajita de herramientas de la que hablamos. Puedes descargártela aquí

Esperamos que te sea de mucha utilidad y, “de pilón” te dejamos otro recurso que puedes practicar diariamente, es una combinación de activación y relajación física… y humor:

     Referencias:

  • El estrés, una situación a punto de estallar. (2007). En Enciclopedia de la Psicología (Vol. 6, 11-53 pp.). España: Océano.
  • Holmes, T. H. y  Rahe, R. (1967).The social readjustment rating scale. Journal of Psychosomatic Research, 11, 213-218.
  • Lazarus, R y Folkman, S. (1984). Stress, Appraisal and Coping. New York: Springer.
  • Lehman, D. K., Williams, A. E, y Wortman, C. B. (1987). Long-term effects of losing a spouse or child in a motor vehicle crash. Journal of Personality and Social Psychology, 52(1), 218-231.
  • Meichenbaum, D. (1985). Stress innoculation training. Headington Hill Hall, England  Pergamon Press Inc.
  • Rodríguez, K. (2015). Diez sorprendentes maneras en las que el estrés está afectando a tu salud.  Disponible en https://www.psyciencia.com//2015/23/estres-afecta-tu-salud-10-maneras/
  • Selye, H. (1956). The stress of life. New York: McGraw-Hill.
  • Sponsor

InTEA: la plataforma online de cursos de Psicología de TEA Ediciones

  • 03/10/2016
  • David Aparicio
cursos especializados para psicólogos

La editorial más importante de tests psicológicos también te ofrece la oportunidad de formarte online con ellos.

Gracias a su amplio catálogo de tests psicológicos, libros especializados y manuales, TEA Ediciones se ha posicionado como una de las editoriales más importantes en el campo de la investigación y publicación de tests en español. Miles de profesionales en España y Latinoamérica utilizan y confían en los más de 400 productos especializados de TEA, entre los cuales están las pruebas más prestigiosas como el MMPI-2, PAI, NEO PI-R o BAS-II.

Pero TEA no sólo brinda tests y manuales, sino que también ofrece formación online especializada para psicólogos interesados en adquirir nuevos conocimientos y actualizarse en los diferentes ámbitos de la Psicología. Para ello, crearon su propia plataforma de aprendizaje interactivo y a distancia llamada InTEA.

La plataforma InTEA

Durante las últimas semanas Psyciencia tuvo acceso a InTEA, y pudimos comprobar que es una plataforma muy intuitiva, con secciones de rápido acceso para conocer los módulos de los cursos, descargar los recursos preparados por los profesores – expertos en evaluación e intervención psicológica-, y brinda también acceso a los foros de discusión directa con los compañeros y profesores del curso.

Una vez finalizada la formación, TEA Ediciones envía un certificado firmado por ellos y por los profesores que corrobora la aprobación del mismo.

Algunas imágenes de la plataforma

Pantalla de bienvenida de In-TEA.

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Materiales especialmente preparados por los profesores.

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Listado de unidades donde podrás analizar tu avance en el curso.

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Los cursos de InTEA

En esta convocatoria se han lanzado 13 cursos online para que los psicólogos puedan elegir su área de interés o especialización. Todos los cursos inician el 19 de octubre y duran entre 6 y 8 semanas. Son los siguientes:

  1. Intervención clínica en población adoptiva.
  2. Detección, prevención e intervención en conducta suicida.
  3. Las inteligencias múltiples: Cómo aplicarlas a la educación infantil y primaria.
  4. Evaluación e intervención en Alzheimer y otras demencias.
  5. Maltrato y abuso sexual infantil.
  6. Manejo del duelo y afrontamiento a la muerte.
  7. Trastornos del espectro autista (TEA): Evaluación e intervención.
  8. Evaluación e intervención en dislexia y otras dificultades de lectores-escritura.
  9. Evaluación y diagnóstico infanto-juvenil.
  10. Trastornos de conducta y problemas de comportamiento: evaluación e intervención.
  11. Funciones ejecutivas y Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad: Evaluación e intervención.
  12. Evaluación con el test del dibujo de figura humana, casa, árbol, familia y rosal: aplicación, uso e interpretación.
  13. Enuresis y encopresis: evaluación e intervención.

Para ampliar la información sobre los planes de estudios y precios, haz click en los cursos de tu interés. Por cualquier consulta puedes contactar con TEA Ediciones vía email: [email protected], o por teléfono: +34 912 705 000 (ext.1710).

Agradecemos a TEA Ediciones por ser nuestro sponsor de esta semana.

  • Ciencia

El suicidio en el escritor

  • 30/09/2016
  • Rita Arosemena P.

Dentro de muy poco me suicidaré. Siento claramente que ha llegado el final. Me mordía los labios y no sabía qué hacer con las manos, yo misma me asustaba porque me veía a mí misma en mi piecita (habitación) desordenada.

 

Alejandra Pizarnik, escritora argentina

Extracto de su diario personal  


En 1884, el poeta francés Paul Verlaine escribió “Les Poètes maudits” (Los Poetas malditos), un libro de ensayos sobre la vida y obra de autores como Arthur Rimbaud y Tristán Corbière.

En su obra, Verlaine introdujo el término “maldito” para hacer referencia a un tipo de escritor cuya vida se deformaba en un tormento continuo aparentemente ocasionado por su propio talento, por una cualidad sensitiva que le marginaba a la incomprensión de sus semejantes y a una tendencia al suicidio.  

El “malditismo” continúa siendo visto hoy como un perfil de poeta sombrío y estigmatizado dentro de los círculos literarios que, simbólicamente, el escritor Ernesto Sábato llamaba galerías de espejos.

No obstante, ser un “escritor maldito” sugiere también un conjunto de factores psicológicos, tanto modificables como inmodificables, que a su vez componen el autorretrato del escritor suicida, ese individuo que proyecta en su obra el sufrimiento de una fragilidad anómala, de una indefensión de la que su mundo se desentiende y se aparta.

Los vínculos entre el oficio del artista, la hipersensibilidad y la propensión a los trastornos mentales ha sido uno de los temas de discusión más fascinantes y controversiales de las últimas décadas.

Aun cuando el nexo entre la creatividad y desórdenes como la depresión y el trastorno bipolar ha sido tratado con precaución por la dificultad de establecer una correlación o una relación causal entre factores, estudios han demostrado que los pacientes diagnosticados con esquizofrenia y trastorno bipolar están sobrerrepresentados en las artes, y que los escritores son más propensos a cometer suicidio que la población promedio.  

Pero ¿qué hace al escritor más vulnerable? ¿Más sensible e indefenso ante escenarios que para el resto del mundo son comunes?

¿Qué lleva al escritor al suicidio?


Ella no era de este mundo, pero de una manera realmente alarmante. No se podía arreglar con la vida cotidiana, y entonces era como una especie de niña desamparada y había que estar prestándole auxilio o ayuda para las cosas que todo el mundo puede manejar (…) Cuando ya tienes más de 30 años y no te sabes hacer un par de huevos fritos, te vuelves como una especie de astilla en la superficie del mundo. La gente no entiende por qué estás tan desamparada.      

 

Ivonne Bordelois

Amiga de Alejandra Pizarnik


En su ensayo “The Writer and Depression” (El Escritor y la Depresión), la autora Elizabeth Moon analiza los factores de riesgo inherentes a la profesión del escritor que contribuyen a hacerle más propenso a desarrollar trastornos del estado de ánimo, como la depresión:

  • Aislamiento social
  • Introspección
  • Falta de actividad física
  • Ritmo de sueño irregular
  • Malos hábitos alimenticios
  • Falta de contacto con el mundo externo
  • Incertidumbre laboral y financiera

Estos elementos pueden conducir, a su vez, al abuso de drogas y alcohol, que se traduce en una mayor tendencia a la inestabilidad emocional y mayores probabilidades de cometer suicidio.


La motivación primaria del suicidio es la depresión, un desorden que se caracteriza por sentimientos de tristeza y desesperación que pueden presentarse de forma exagerada, fuera de las proporciones de la realidad. La persona que comete suicidio lo hace porque ve en esa acción una especie de solución a un severo dilema físico o psicológico.

Vernon J. Geberth, The Psychology of Suicide (1996)


La Guía Práctica Clínica de Prevención y Tratamiento de la Conducta Suicida publicada por el Sistema Nacional de Salud de España (SNS) distingue entre factores de riesgo suicida modificables e inmodificables.

Los factores modificables incluyen:

  • Trastornos afectivos
  • Esquizofrenia
  • Trastornos de ansiedad
  • Abuso de sustancias
  • Trastornos de personalidad
  • Salud física
  • Dimensiones psicológicas del individuo

Los factores inmodificables mencionan:

  • Heredabilidad
  • Sexo
  • Edad
  • Estado civil
  • Situación laboral y económica
  • Creencias religiosas
  • Apoyo social
  • Conducta suicida previa

Como factores de riesgo asociados de tipo familiar y contextual, se identifican:

  • Apoyo sociofamiliar
  • Nivel socioeconómico, educativo y la situación laboral
  • Etnia
  • Religión
  • Exposición o contacto con personas que presentan conducta suicida (efecto contagio)
  • Historia de maltrato físico o abuso sexual
  • Orientación sexual
  • Acoso o bullying
  • Fácil acceso a armas, medicamentos o sustancias tóxicas

La Guía Práctica del SNS también hace énfasis en variables psicológicas como la impulsividad, el pensamiento dicotómico, la rigidez cognitiva, la desesperanza, la dificultad de resolución de problemas, la sobregeneralización en el recuerdo autobiográfico y el perfeccionismo, características comunes en más de un escritor suicida, entre ellos, Sylvia Plath.


Nunca consigo leer todos los libros que quiero. Nunca consigo ser todas las personas que quiero ni vivir todas las vidas que quiero. Nunca consigo educarme a mí misma en todas las habilidades que quiero. ¿Y por qué lo quiero? Quiero vivir y sentir todas las sombras, tonalidades y variaciones de la experiencia física y mental… Y estoy horriblemente limitada.

Sylvia Plath, escritora estadounidense


Para el novelista Simon Brett, quien ha experimentado crisis de depresión a lo largo de su carrera literaria, el escritor es un sujeto que pasa largas horas sentado frente a sí mismo, cavando en lo profundo de su individualidad, y es imposible librarse de la auto-examinación y de la propia duda en tales circunstancias.

La soledad y la hipersensibilidad que el escritor comparte con otros artistas puede, en conjunto con factores de riesgo, convertir la tarea de la creación en un retraimiento peligroso donde el mundo real pierde visibilidad. La ficción y las emociones exacerbadas conforman, entonces, una dimensión distorsionada donde el escritor parece entregarse a una confrontación hostil e interminable con su propia naturaleza.


El departamento médico lo llama “episodio de depresión mayor”, pero a mí me han abatido una multitud de sentimientos, no solo depresión, también agitación, ansiedad, terror, pánico, dolor, desesperación, desesperanza y casi un deseo irresistible de estar muerta, y lo he tenido hace tanto tiempo. Todos los días durante seis meses he tenido que esforzarme para seguir viviendo.

Marian Keyes, escritora irlandesa en un comunicado dirigido a sus seguidores luego de sufrir un episodio de depresión


La lista de escritores emblemáticos que ha cometido suicidio a lo largo de la historia es extensa. Ernest Hemingway, Cesare Pavese, Sylvia Plath, Alejandra Pizarnik, Virginia Woolf… E incluso podría hablarse de “suicidio metafísico” en el caso de poetas malditos como Lautréamont, cuyos textos proyectaban un combate a muerte de índole espiritual consigo mismo, una tortuosidad auto dirigida.


“El suicida es un homicida tímido”, escribió Cesare Pavese. Un homicida de sus propios arquetipos indeseados.   

En la pared de mi cuarto, ¿qué sombra dibuja, con una fuerza incomparable, la fantasmagórica proyección de su silueta encogida?

Quienquiera que seas, defiéndete, pues voy a dirigir hacia ti la honda de una terrible acusación:

esos ojos no te pertenecen… ¿de dónde los has tomado?

Canto IV de Los Cantos de Maldoror

Lautréamont


La Enciclopedia de Filosofía de Stanford hace un recuento detallado de la visión histórica que se ha manejado del suicidio, desde Sócrates, Platón y los sofistas hasta la tradición cristiana.

Los elementos de observación obligatoria siguen siendo los mismos hoy que hace miles de años: de índole moral, religioso, contextual y psíquico, aspectos que, bajo ciertas condiciones, bastan para imprimir en torno al suicidio una sombra de estigmatización o de excepcionalidad subjetividad.

“El suicidio (en ocasiones) acarrea un contexto negativo de tal magnitud”, se describe, “que la mayoría de las personas tilda a Hitler de suicida, pero no a Sócrates ni a Jesús”.

En esto también influye la complejidad del concepto “conducta suicida” y que, para evitar confusiones, no debe limitarse a la simple ideación o búsqueda directa o indirecta de la propia muerte, como ocurre en la eutanasia o en la adicción a las drogas.

El suicidio como acto tangible se caracteriza, en cambio, por ser una relación no-accidental entre el comportamiento suicida y la muerte, una causa que nace de una clara intencionalidad, del compromiso que el suicida adopta con, lo que sabe, lo llevará a la muerte.

El patrón de intención suicida se manifiesta, entonces, de la siguiente forma:

  1. El comportamiento del sujeto A es suicida en relación con el factor B si:
  1. Es consciente o tiene la convicción de que el factor B o alguna consecuencia causal del factor B puede ocasionarle la muerte o hacerle más propenso a morir, y
  2. Si el sujeto A tiene la intención de morir mediante la participación del factor B.

Morir es un arte, como todo lo demás. Yo lo hago excepcionalmente bien. Lo hago de tal forma que se siente como el infierno. Lo hago de tal manera que se siente real. Supongo que podría decirse que tengo un don.  

Sylvia Plath


Según la Guía Práctica del SNS, los intentos previos de suicidio son el predictor más fuerte de riesgo suicida, en especial durante los primeros 6 meses, donde el riesgo aumenta entre un 20 y 30%.

¿Cuántos intentos previos de suicidio comete, entonces, el escritor, si se toma en cuenta el suicidio metafísico que acontece durante la proyección de su sufrimiento a través del arte?


“Escribo para que no suceda lo que temo.

Para reparar la herida fundamental, la desgarradura.”

Alejandra Pizarnik


Referencias:

Articles. (2016). Practicalhomicide.com. Disponible en https://www.practicalhomicide.com/articles/suicide.htm

Page, B. (2010). Writers ‘at greater risk of depression’, survey finds. the Guardian. Disponible en https://www.theguardian.com/books/2010/dec/13/writers-depression-top-10-risk

Cholbi, M. (2004). Suicide.Plato.stanford.edu. 

Elizabeth Moon: The Writer and Depression. (2016). 

Guía de Práctica Clínica de Prevención y Tratamiento de la Conducta Suicida. (2016).   

Sin categoría

¿Mis genes me hacen sentir solo? Un estudio encuentra que la soledad es modestamente heredable

  • 29/09/2016
  • Alejandra Alonso
Soledad

La soledad ha sido vinculada a una pobre salud física y mental, además de predecir la muerte temprana con más precisión que la obesidad. Para entender mejor quién está en riesgo, un grupo de investigadores condujeron el primer estudio de asociación de todo el genoma en relación a la soledad (como rasgo estable, no como estado temporal). Descubrieron que el riesgo de sentirse solo se debe parcialmente a la genética, pero el ambiente juega un rol más grande. El estudio contó con una muestra de 10760 sujetos y fue publicado el 15 de Septiembre en Neuropsychopharmacology. En la investigación también se observó que el riesgo genético para la soledad está asociado con el neuroticismo y los síntomas depresivos.

El estudio fue dirigido por el Dr. Abraham Palmer y su equipo, quienes explican que así como el dolor físico nos alerta de posible daño en los tejidos y nos motiva a encargarnos de nuestro cuerpo físico, la soledad (que surge por una discrepancia entre las preferencias sobre relaciones sociales y la realidad de éstas relaciones en la vida del sujeto) es parte de un sistema de aviso biológico que ha evolucionado para alertarnos sobre las amenazas y daño que sufre nuestro cuerpo social.

Pero no todos perciben la soledad de la misma manera.

“Para dos personas con el mismo número de amigos cercanos y familia, uno puede ver su estructura social como adecuada y el otro no. Y a eso llamamos predisposición genética a la soledad – queremos saber por qué, genéticamente hablando, una persona es más propensa que otra a sentir soledad, incluso en la misma situación”, explica Palmer.

La heredabilidad de la soledad ha sido examinada antes, en gemelos y otros estudios realizados tanto en niños como en adultos (1,2,3,4,5,6). A partir de esos datos, los científicos estimaron que entre el 37% y el 55% de la soledad está determinado por la genética. Estudios previos también trataron de encontrar genes específicos que contribuyen a la soledad, enfocándose en genes relacionados con neurotransmisores, como la dopamina y la serotonina, u otros sistemas celulares asociados con el apego humano, como la oxitocina. Pero según el equipo, estas investigaciones se basaron en muestras pequeñas.

La soledad tiende a ser co-heredada con el neuroticismo y una escala de síntomas depresivos

Palmer y su equipo utilizaron una muestra más grande: examinaron información de salud y genética de 10,760 personas de 50 años o más. La información fue recolectada por el Health and Retirement Study, un estudio longitudinal de salud, jubilación y envejecimiento. Como parte del estudio antes mencionado, los sujetos debían responder tres preguntas que medían soledad. El cuestionario no utiliza la palabra “soledad” ya que muchas personas no quieren reportar sentirse así. En su lugar, las preguntas fueron:

  • ¿Cuán a menudo sientes falta de compañía?
  • ¿Cuán a menudo sientes que te dejan afuera?
  • ¿Cuán a menudo te sientes aislado de otros?

En el estudio se consideraron también el género, la edad y el estatus matrimonial, ya que las personas casadas tienden a sentirse menos solas.

El equipo de Palmer encontró que la soledad (como rasgo) es una característica modestamente heredable (14% a 27%, comparada con los estimados de 37% a 55%). Esta nueva estimación de la contribución genética a la soledad puede ser más baja debido a que el equipo se basó en un método que solo captura variaciones genéticas comunes y no considera las variaciones raras.

Los investigadores también determinaron que la soledad tiende a ser co-heredada con el neuroticismo y una escala de síntomas depresivos. Contrario a estudios previos, no se encontró asociación con genes candidatos como los que codifican la dopamina o la oxitocina.

De acuerdo con Palmer, los resultados pueden diferir con hallazgos previos sobre la soledad, en parte porque el equipo encuestó exclusivamente a adultos mayores de los Estados Unidos, mientras que otros estudios contaron con sujetos jóvenes de Europa.

Los científicos trabajan ahora para encontrar un predictor genético, es decir, una variación genética que permitiría a los investigadores comprender mejor los mecanismos moleculares que influyen sobre la soledad.

Fuente: UC San Diego

  • Ciencia

La oxitocina estaría relacionada con el incremento de la espiritualidad en hombres

  • 28/09/2016
  • Alejandra Alonso
Espiritualidad

Muchas personas consideran a la espiritualidad como una parte esencial de sus vidas. Una nueva investigación de la Universidad de Duke sugiere que la oxitocina, también conocida como la “hormona del amor” está involucrada en el desarrollo de la espiritualidad.

En el estudio, los hombres reportaron un mayor sentido de espiritualidad poco tiempo después de tomar oxitocina y una semana después. Los participantes que tomaron oxitocina también experimentaron más emociones positivas durante la meditación, según comenta la autora principal, Patty Van Cappellen, psicóloga social en Duke.

Van Cappellen explica que ya se ha vinculado a la meditación y espiritualidad con la salud y el bienestar. Su estudio apuntaba más bien a entender los factores biológicos que intervienen en las experiencias espirituales, encontrando que la oxitocina pareciera ser un componente de nuestros cuerpos relacionado a las creencias religiosas.

La muestra estuvo compuesta solo por hombres, con lo cual los resultados solo aplican a hombres. Van Cappellen explica que la oxitocina suele actuar diferente en hombres y mujeres, por lo tanto queda por investigar los efectos de la oxitocina en la espiritualidad de las mujeres.

La oxitocina es producida naturalmente por el hipotálamo, actúa como hormona y como neurotransmisor, afectando a muchas regiones cerebrales. Es estimulada durante el sexo, el amamantamiento y el momento de dar a luz. Estudios recientes han resaltado el rol de la oxitocina en la promoción de la empatía, el vínculo sociaI, la confianza, la moral y el altruismo.

Queda por investigar los efectos de la oxitocina en la espiritualidad de las mujeres

Para evaluar cómo la oxitocina influiría sobre la espiritualidad, los científicos administraron la hormona a un grupo y un placebo al otro. Aquellos que recibieron oxitocina eran más propensos a decir luego que la espiritualidad era importante en sus vidas y que la vida tiene propósito y sentido. Los autores destacan que tomaron en cuenta si los participantes reportaron pertenecer a una organización religiosa o no.

Los sujetos que recibieron oxitocina también tendían a verse interconectados con otras personas y seres vivientes.

Los sujetos de estudio también participaron en una meditación guiada. Aquellos que recibieron oxitocina reportaron experimentar más emociones positivas durante la meditación, como ser: admiración, esperanza, gratitud, interés, serenidad, amor e inspiración.

En la investigación se enfatiza también que la oxitocina no afectó a todos los participantes por igual, sino que sus efectos eran más fuertes en personas con una variación particular del gen CD38 (el cual regula la secreción de oxitocina por parte de las neuronas hipotalámicas).

La autora principal advierte que no deben sobregeneralizarse los resultados, después de todo, nota ella, hay muchas definiciones de espiritualidad. Es un constructo complejo, con muchos factores. Sin embargo, la oxitocina si parece afectar lo que creemos y la forma en que percibimos el mundo.

Fuente: Psypost

  • Ciencia

‘Conducta verbal’ para psicólogos cognitivos

  • 28/09/2016
  • Javi Jímenez

‘Conducta verbal’ es una etiqueta escogida, fundamentalmente, porque era virgen. Skinner estaba estudiando el lenguaje desde un punto de vista innovador e intentaba buscar un término que a) sugiriera el estudio del hablante individual y b) no estuviera viciada de antemano. Dediquemos un segundo a explicar esto.

Si pensamos en los términos que usualmente se usan para hablar de estos temas veremos que encontrar un término referido «al hablante individual» no es sencillo. El término ‘lengua’ se refiere a las prácticas de la comunidad linguística. ‘Habla’ se asocia o a lo vocal o a prácticas específicas dentro de una comunidad liguística grande (ej. el habla andaluza). El problema de ‘lenguaje’, que es el término que suele usar la psicología cognitiva, es que trae adheridas muchas deudas filosóficas que habríamos de podar antes de ponernos a trabajar. Por otro lado, podía haberse usado términos como ‘conducta simbólica’ (Mead, otro insigne pensador pragmatista como Skinner, lo había adoptado para su sistema), ‘conducta relacional’ o, qué se yo, ‘conducta social’. Pero la verdad es que conducta verbal era buen candidato porque sencillamente no se usaba.

El problema de ‘lenguaje’, que es el término que suele usar la psicología cognitiva, es que trae adheridas muchas deudas filosóficas

Es importante entender, querido psicólogo cognitivo, que la popular distinción entre ‘comunicación verbal’ y ‘no verbal’, aunque empieza a gestarse con el grupo de Kendon, Scheflen y Birdwhistell en 1955 no despega hasta la segunda mitad de los 60s. “Conducta Verbal” de Skinner se publica en el 57 tras veintitrés años de trabajo.

En realidad (como el mismo Skinner reconoce) no existe ninguna razón para hablar de ‘conducta verbal’ más que la propia tradición del análisis de conducta y yo mismo en algún momento he propuesto abordar el cambio terminológico. Pero entiendo que la gente sea reacia a cambiar 80 años de investigación porque Tim Roth hizo una serie.

Está bien, ya entiendo por qué se usa ‘verbal’ pero ¿qué significa?

Como era esperable, Skinner decidió explicar el “lenguaje” (la conducta verbal) como mejor se le daba, controlándolo. Es decir, la tarea era primero describir ese tipo de conductas y después poder responder a una sencilla pregunta “¿Por qué puñetas Fulano de Copas dice algo cuando dice algo?”

Pero empecemos por el principio: Desde este punto de vista, una ‘conducta verbal’ es una conducta que es reforzada por la mediación de otras personas. Así de simple y así de complejo.

Por poner un ejemplo clásico, cuando una persona con sed le da a la manivela, esa conducta queda reforzada por el hecho de que sale agua del grifo (y la puede beber). En cambio, cuando una persona sedienta pide agua, esa conducta queda reforzada por el hecho de que alguien le de agua. La segunda sería una conducta verbal y la primera, no.

Según el conductismo radical ese es el corazón de la alcachofa.

una ‘conducta verbal’ es una conducta que es reforzada por la mediación de otras personas. Así de simple y así de complejo

Dos cosas rápidas: a) esta forma de ver el lenguaje (desde una perspectiva no-representacional, psicológica y centrada en el sujeto individual) encaja con la definición cognitiva clásica de «sistema de símbolos y reglas que nos permiten la comunicación» (Elosúa, 2006): es decir, no es un fenómeno distinto del que comúnmente y en sentido lato llamamos lenguaje. Y b) por lo demás, es compatible con las distintas perspectivas evolucionistas (siempre y cuando obviemos el ‘mentalismo’ de estas últimas) que están en un nivel explicativo diferente. No hay que olvidar que la famosa frase de Watson sobre la ‘tábula rasa total’ es un hombre de paja.

Brevísima clasificación de la conducta verbal

Por motivos de economía narrativa usaré la clasificación que usan en la FAP, que aunque es una simplificación es manejable y sirve para entendernos. La clasificación de conductas verbales dentro del conductismo se realiza de acuerdo con sus causas (análisis funcional). Pero no todas las causas, claro, sino las que pasan justo antes (estímulos discriminativos) y las que ocurren después (estímulos contingentes).

Tactos. Un tacto se define como una respuesta verbal que está bajo estricto control de un estímulo discriminativo y que es reforzada por reforzadores generalizados secundarios. O sea, es un comportamiento antecedido por algo concreto y reforzado como muchas cosas distintas. Te enseñan una manzana, te dicen ‘¿qué es eso?’ y respondes ‘una manzana’. Tu respuesta será reforzada por un ‘ajá’, un ‘muy bien’, un caramelo o cualquier otra cosa.

La palabra ‘tacto’ recuerda a ‘contacto’ (en el sentido de contactar con o tocar la realidad verbalmente) pero como veis es una forma muy original de reconstruir desde un punto de vista no representacional las ideas básicas de la lingüistica y la semiótica.

Mandos. Un mando es una conducta con las siguientes características: a) ocurre porque fue seguido por un reforzador particular, b) su fuerza depende del grado de privación o estimulación aversiva y c) aparece ante un rango muy amplio de estímulos discriminativos. Es decir, un comportamiento antecedido por muchas cosas distintas y reforzado por algo en particular. Percibes que es un buen momento para pedir agua, la pides y te la dan.

‘Mando’ recuerda a comando o a demanda, pero no sólo incluye los ‘ imperativos’, las interrogaciones y otras muchas conductas verbales son mandos también.

Intraverbales. En general son conductas que son elicitadas por otras conductas verbales y que no pueden ser definidas ni como tactos ni como mandos.

¿Ya está? ¿Sólo ésto?

Bueno, en realidad ésto es sólo el principio. Todo es bastante más complejo y rico. En los últimos años desarrollos como la Teoría de los Marcos Relacionales permiten explicar fenómenos que parecían muy inaccesibles al análisis de la conducta como por ejemplo el comportamiento moral desde una perspectiva conductual.

la división entre lo biológico y lo psicológico es sólo analítica

¿Pero es que la biología no es importante? ¿No sois en el fondo unos dualistas de tomo y lomo?

Al revés.

En general, la división entre lo biológico y lo psicológico es sólo analítica. Niveles de análisis distintos no quiere decir órdenes ontológicos distintos. Bajo mi punto de vista, Skinner tenía razón cuando dijo que “the experimental analysis of behavior is a rigorous, extensive, and rapidly advancing branch of biology” en el 74. Pero es que la biología tiene muchos niveles de análisis válidos y fructíferos.

Por cierto, Donahae y su equipo estudió el tema de como se da el salto de lo biológico (neurológico) a lo conductual. Artículos como éste sobre el reforzamiento resuelven el aparente dualismo y nos permiten elaborar puentes transdisciplinarios cuando lo vemos conveniente.

Addenda para conductistas: Este uso de ‘conducta verbal’ es minoritario.

Es importante tener en cuenta que para el grueso del mundo, señalar con el dedo es una conducta no verbal por lo que explicábamos en la primera pregunta. Esta simple idea puede evitaros muchas discusiones inútiles.

Artículo previamente publicado en el blog de Javi Jímenez donde analiza diversos temas relacionados con la ciencia.

  • Ciencia

Ayahuasca y pensamiento creativo: posibles beneficios de la tradición amazónica

  • 28/09/2016
  • Rita Arosemena P.

«Más que un recurso botánico para el tratamiento de complicaciones de salud, la ayahuasca ha sido y sigue siendo parte importante de la cosmovisión de muchos grupos étnicos dispersos en la selva amazónica y poco a poco se ha extendido su uso a comunidades rurales y urbanas de todo el mundo.»

ICEES

(Fundación Internacional para la Educación e Investigación Etnobotánica)

La ayahuasca o yagé es una mezcla de plantas medicinales utilizada hace miles de años por los chamanes e indígenas de la región amazónica como remedio natural para “sanar el cuerpo y el alma” de malestares físicos y presuntas enfermedades de origen espiritual.

Según la Fundación Internacional ICEERS para la Educación e Investigación Etnobotánica, el uso de la ayahuasca se realiza principalmente en tres ámbitos:

El religioso, como elemento importante dentro de las iglesias ayahuasqueras (que son una mezcla de corrientes como el cristianismo, el chamanismo y las prácticas afrobrasileñas).

El curativo, donde se utiliza en sesiones guiadas por curanderos y cuyo supuesto resultado es mejorar la apertura al autoconocimiento y el desarrollo personal.

El psicoterapéutico, como recurso de acompañamiento empleado por algunos terapeutas para el tratamiento de la depresión, llevar un proceso de duelo o superar una adicción.

Actualmente, la ayahuasca no está sometida a fiscalización internacional y no se considera una droga desde el enfoque jurídico. Las limitaciones en su uso dependen exclusivamente de las leyes vigentes en el territorio donde se efectúe su consumo.

Relación entre la ayahuasca y pensamiento divergente

«La ayahuasca se consume por vía oral en forma de té y su efecto se percibe en un lapso de 15 a 60 minutos. Los consumidores suelen referir un sabor intenso, por lo general desagradable, que “marca el inicio de un cambio físico” cuya duración es de 2 a 4 horas, aunque puede alargarse si se realizan más ingestas.»

ICEES

(Fundación Internacional para la Educación e Investigación Etnobotánica)

Durante cientos de años, los antropólogos, botánicos y consumidores de ayahuasca han sabido que su ingestión induce a estados alterados de conciencia donde es común tener visiones y recuerdos del pasado. No obstante, los efectos psicológicos de esta mezcla medicinal podrían ir más allá de lo evidente, siendo necesario hablar de un recurso terapéutico auxiliar que contribuye a sacar a la luz recuerdos reprimidos y afrontar experiencias emocionajles incómodas.

De acuerdo con un estudio publicado en el diario científico Psychopharmacology, los beneficios psicológicos de la ayahuasca se resumen en su capacidad para “reducir el pensamiento basado en el juicio y la reactividad interna, que son los objetivos que suele buscar la psicoterapia mindfulness”.

Según Kuypers, Riba y De La Fuente Revenga, autores de la investigación, la ayahuasca “potencia el pensamiento creativo divergente, una manera de pensar que mejora y fortalece la flexibilidad psicológica, ya que permite a los individuos generar nuevos esquemas cognitivos, emocionales y estrategias conductuales”.

Para la realización del estudio, los investigadores visitaron dos talleres espirituales de ayahuasca y pidieron a los participantes realizar pruebas de creatividad antes y después de entrar en acción los efectos de la ingesta.

Los resultados de las pruebas, que fueron presentadas por 26 individuos, demostraron variaciones significativas en el Test de Concepto de Imagen (PCT) que indican una influencia medible en el pensamiento creativo, una modificación del pensamiento convergente predominante previamente a la ingesta y una mayor tendencia al pensamiento divergente posterior al consumo.

Los criterios de exclusión del estudio incluyeron cualquier individuo diagnosticado con algún tipo de desorden psiquiátrico o adicto al consumo de alcohol y otras sustancias tóxicas.

Para los investigadores, los resultados confirman que los efectos de la ayahuasca podrían facilitar las intervenciones terapéuticas y servir de apoyo clínico, sin embargo, es necesario llevar a cabo estudios donde se utilice un placebo experimental controlado y mecanismos de medición de la creatividad adicionales antes de que los resultados puedan ser aplicados en un contexto general.

Referencias:

(2016). Información básica sobre Ayahuasca. Iceers.org. Disponible en https://www.iceers.org/docs/downloads/ICEERS-info-basica-ayahuasca.pdf

Kuypers, K.P.C., Riba, J., de la Fuente Revenga, M. et al. Psychopharmacology (2016). 233: 3395. doi:10.1007/s00213-016-4377-8

  • Clínica

Estrés en padres de niños con autismo: una complicada relación

  • 28/09/2016
  • Mauro Colombo

El estrés es un fenómeno que afecta a todos los seres humanos. Constituye un elemento central y necesario en nuestras vidas, ya que nos prepara a nivel fisiológico, psicológico y conductual para adaptarnos a los cambios del ambiente . Es por esto una reacción adaptativa de gran importancia para nuestra supervivencia. Frente a una situación estresante, en el cuerpo se producen una serie de cambios físicos, como aumento de la frecuencia cardíaca, de la tensión arterial, muscular y aumento de la circulación sanguínea, entre otros; que lo preparan para una respuesta rápida. Cuando la situación estresante cesa, el organismo vuelve a la normalidad. Sin embargo, una reacción que puede ser adaptativa por un período breve de tiempo, comienza a producir distintos malestares y trastornos cuando se vuelve crónica. En el enlace a continuación, pueden leer sobre diez formas distintas en que el estrés puede afectar la salud.  

El TEA es uno de los trastornos del desarrollo más limitantes que existen en la actualidad

Existe un componente subjetivo en el estrés, es decir, que los eventos que pueden estresar a alguien, tal vez no produzcan lo mismo en otro individuo. O incluso una situación puede ser altamente estresante para alguien en un momento determinado, pero pasado un tiempo la misma situación pueda serle indiferente a ese sujeto. La respuesta que la persona dé al evento va a estar entonces determinada por:

  • la situación
  • la interpretación que se haga de esta situación
  • los recursos y habilidades que se posean para hacerle frente a la misma

Estrés y su relación con  el Trastorno del Espectro Autista

El TEA es uno de los trastornos del desarrollo más limitantes que existen en la actualidad. Quienes lo padecen se ven afectados en el área social, comunicativa y de lenguaje, presentando también fallas en la simbolización, lo que para quienes logran adquirir el lenguaje genera que muchas veces éste sea literal, sin manejo de metáforas, chistes e ironías. A su vez, gran cantidad de niños poseen alteraciones del sueño, sensoriales y de la alimentación, a la vez que un porcentaje importante presenta también problemas de conducta y distintos niveles de retraso mental.

No cabe duda que ser padre de un niño con cualquier tipo de trastorno genera estrés. Sin embargo, las características propias del autismo producen que, en comparación con otros desórdenes, los padres de niños con TEA estén estresados en mayor medida que otro tipo de progenitores. Diversos investigadores se han puesto a indagar sobre esta relación, llegando a la conclusión que madres de niños con autismo poseen niveles más altos de estrés que madres de niños con síndrome de Down y retraso mental , hiperactividad y desarrollo normal , trastornos del aprendizaje y retraso mental y grupos control sin trastornos .

los padres de niños con TEA están estresados en mayor medida que otro tipo de progenitores.

Un estudio que buscaba hallar los factores asociados al estrés del cuidador primario de niños con TEA (cabe aclarar que en general estos cuidadores son los padres), encontró que el 72,5% de los cuidadores primarios, experimentan una sobrecarga intensa en su vida . Los investigadores señalan al respecto que son tanto la salud física como la psicológica las afectadas, remarcando que en la población estudiada se encontraron indicadores más bajos de salud en ambas. Con frecuencia, asociado a esta sobrecarga, aparecen también síntomas de ansiedad y depresión, como niveles más bajos de bienestar subjetivo . Una investigación realizada en Madrid, halló que un 87% de las madres estudiadas mostraban un grado de estrés superior al considerado clínicamente significativo .

Sabiendo que efectivamente madres y padres de niños con TEA poseen altos niveles de estrés, que la prevalencia de este fenómeno es muy alta, y que afecta de manera directa a su salud, los investigadores se han abocado a la tarea de averiguar si existen algunos factores que sean más estresantes que otros en el trastorno, o si esto es una consecuencia global del TEA.

Los diversos estudios realizados coinciden en que, de todas las variables puestas en juego dentro del trastorno, son los siguientes factores los que inciden principalmente en el aumento de estrés :

  • Problemas de conducta
  • Percepción del problema
  • Estrategias de afrontamiento
  • Apoyos

Los problemas de conducta mantienen una relación significativa y directa con el fenómeno estudiado, lo que significa que a mayores problemas de conducta, mayores niveles de estrés presentarán los padres y cuidadores de los niños. En contraposición, menores problemas de conducta y mejor autopercepción de como se manejan estos, disminuyen los niveles de estrés. Los problemas de conducta a su vez se relacionan con la percepción del problema por parte de los padres. A mayores comportamientos problemáticos, más negativa es la evaluación de los padres sobre el trastorno. Esto da cuenta de la importancia de que los padres estén familiarizados con los principios de conducta. No solo ayudarán a sus hijos, también lo harán consigo mismos.

Con respecto a la percepción del problema, aquellos padres que ven el trastorno de su hijo en términos de desafío y con una mirada más optimista frente al presente y al futuro, reportan tanto menores niveles de estrés, como de ansiedad y depresión. Esto es consistente con la definición misma de estrés, ya que si el mismo se da, entre otras cosas, a partir de la evaluación que se haga de la situación, tener una mirada pesimista y considerar al TEA como algo impredecible y fuera de control, incidirá de forma más negativa que valorar el trastorno en términos de oportunidades para aprender a relacionarse con sus hijos.

Los problemas de conducta mantienen una relación significativa y directa con el fenómeno estudiado, lo que significa que a mayores problemas de conducta, mayores niveles de estrés presentarán los padres y cuidadores de los niños.

Con respecto a las estrategias de afrontamiento, existe un efecto similar a lo que sucede con la percepción del problema. Estrategias de afrontamiento pasivas, como negar el problema o postergar la puesta en marcha de intervenciones, correlacionan con niveles más altos de estrés. Por el contrario, las estrategias positivas y centradas en el problema, se relacionan con mayores niveles de bienestar psicológico.

Por último, los apoyos juegan un papel fuerte en el aumento o disminución del estrés. Dentro de esta categoría podemos encontrar por un lado a los apoyos formales, compuestos por los servicios médicos, colegios, centros de día y terapeutas; y por el otro a los apoyos informales, que abarcan a familiares, amigos e incluso vecinos. Los apoyos informales han mostrado ser una variable protectora del estrés muy importante. Es fundamental para los padres darse apoyo mutuamente, a la vez que estén insertos en un medio social que los integre y no discrimine. En este sentido, las asociaciones de padres de niños con TEA o el simple hecho de conocer a otros sujetos que estén en situaciones similares, ayuda a formar robustas redes sociales.

Conclusiones y comentarios finales

Las características propias del Trastorno del Espectro Autista provocan grandes niveles de estrés en los padres de quienes lo padecen. A su vez, esto puede derivar en otros trastornos, como ansiedad o depresión. De todos los factores que interactúan en el TEA, son algunos de ellos los que resultan más estresantes para los progenitores. Se hace necesario entonces tener en cuenta estas variables a la hora de tratar tanto a los niños como a sus padres, sin dejar de atender a las peculiaridades de cada familia y persona.

Padres que posean niveles más bajos de estrés, serán padres que puedan responder de manera más eficiente a las necesidades de sus hijos, a la vez que ellos mismos tendrán mayores niveles de bienestar.

Artículos recientes de Mauro Colombo: 

  • ABA en el tratamiento del autismo.
  • Tratamientos del Trastorno del Espectro Autista: ¿Son todos igual de eficaces?.
  • Mitos y verdades en la modificación de conducta.

Referencias

Robles Ortega, H., Peralta Ramírez, M. (2006). Programa para el control del estrés. Editorial Pirámide.

Pozo Cabanillas, P., Sarriá Sánchez, E., Méndez Zaballos, L. (2006). Estrés en madres de personas con trastornos del espectro autista. Psicothema 18 (3) 342- 347

Holdroyd, J. y McArthur, D. (1876). Mental retardation and stress on the parents: a contrast between Down´s syndrome and childhood autism. American Journal of Mental Deficiency, 80 431-436.

Oizumi, J. (1997). Assessing maternal funtioning in families of children with autism. Citado en Pozo Cabanillas, P., Sarriá Sánchez, E., Méndez Zaballos, L. (2006). Estrés en madres de personas con trastornos del espectro autista. Psicothema 18 (3) 342- 347.

Konstantareas, M. (1991). Effects of developmental disorder on parents: theoretical and applied considerations. Psychiatric Clinics of North America. 14 (1) 183- 198.  

Cuxart, F. (1995). Estrés y psicopatología en padres de niños autistas. Departament de Psicología de la Salut (tesis doctoral). Barcelona: Servei de Publicacions de la Universitat Autónoma de Barcelona.

Seguí, J., Ortiz- Tallo, M., De Diego, Y. (2008). Factores asociados al estrés del cuidador primario de niños con autismo: Sobrecarga, psicopatología y estado de salud. Anales de Psicología. 24 (1) 100- 105.

Bristol, M. (1984). Family resources and successful adaptation to autistic children. Citado en Seguí, J., Ortiz- Tallo, M., De Diego, Y. (2008). Factores asociados al estrés del cuidador primario de niños con autismo: Sobrecarga, psicopatología y estado de salud. Anales de Psicología. 24 (1) 100- 105.

Cabanillas, P., Sarriá Sánchez, E., Méndez Zaballos, L. (2010). Adaptación psicológica en madres y padres de personas con Trastornos del Espectro Autista: Un estudio multidimensional. Universidad Nacional de educación a distancia. Tesis Doctoral.

Ayuda- Pascual, R., Lorente- comí, M., Martos- Pérez, J., Rodríguiez- Bausá, L., Olmo- Remesal, L. (2012). Medidas de estrés e impacto familiar en padres de niños con trastornos del espectro autista antes y después de su participación en un programa de formación. Rev Neurología. 54 (1) 73- 80.

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  • Recomendados

“Los fármacos psiquiátricos nos hacen más daño que bien” – El País

  • 28/09/2016
  • David Aparicio
woman holding half full glass and white medicine pill

Irving Kirsch y Robert Whitaker, son dos investigadores popularmente conocidos por sus cuestionamientos a la efectividad de los psicofármacos. Por un lado Kirsch con sus investigaciones ha demostrado que los efectos tan prometidos de los antidepresivos se deben en gran parte al efecto placebo y no tanto a los compuestos químicos que prometen regular el desbalance químico que causa la depresión. Whikater, por otro lado, argumenta que la psiquiatría ha vendido la idea de que los psicofarmacos resolverían los problemas psiquíatricos como lo hace la insulina para los diabéticos, pero la evidencia no apoya tales descripciones.

Kirsch y Whitaker no son los únicos. Hace unos días el diario español El País entrevistó a Peter Gøtzsche, investigador y profesor de Diseño y Análisis de Ensayos Clínicos en la Universidad de Copenhague, quien también cuestionó fuertemente el uso de psicofármacos.

Aquí una breve síntesis de su entrevista:

No es cierto que los psicofármacos redujeron la cantidad de enfermos internados en asilos:

Respuesta. En primer lugar, no es correcto decir que los antipsicóticos hayan reducido la presencia de personas en asilos. El vaciado de los asilos tiene que ver con consideraciones financieras. Era demasiado caro tener a tanta gente en estas instituciones por muchos años. Esa reducción no coincide con la introducción de fármacos antipsicóticos.

Los antipsicóticos son algunos de los medicamentos más tóxicos que existen, aparte de la quimioterapia para el cáncer. Producen daño cerebral permanente, algunas veces incluso después de un tiempo de uso relativamente breve, y hacen más difícil que la gente vuelva a vivir una vida plena. He llegado a la conclusión de que, muy probablemente, nos iría mucho mejor si no utilizásemos antipsicóticos en absoluto.

No soy la única persona que lo ve así. Hay psiquiatras que han estudiado la literatura de una forma tan cuidadosa como yo y que han llegado a la misma conclusión: que en realidad no necesitamos fármacos antipsicóticos, porque frente a lo que implica el nombre, antipsicótico, no curan las psicosis. Los antipsicóticos tranquilizan a la gente, pero también les arrebatan parte de sus emociones, parte de sus pensamientos normales. Puedes ver que algunos de ellos se convierten en zombies, que no pueden hacer nada.

La gran pregunta: ¿Si es los psicofármacos son tan dañinos por qué comenzaron a utilizarse en la psiquiatría?

En 1954, cuando la clorpromazina fue descubierta y llegó al mercado. se consideraba una mala droga, la comparaban con una lobotomía química. Sin embargo, un año después, de repente, era buena. Eso es muy extraño. Hubo un presidente de la Sociedad Americana de Psiquiatría Biológica que afirmó que ese fármaco era como la insulina para la diabetes. Es algo demencial, porque si tienes diabetes, te falta insulina, y cuando a ti te dan algo que te falta es un buen tratamiento. Pero cuando tienes una psicosis no te falta nada, así que la comparación es errónea. Sin embargo, desde que se lanzó aquella idea se ha hablado de un desequilibrio químico. No hay desequilibrio químico, nunca se ha podido demostrar que haya nada en los pacientes psicóticos o depresivos diferente de las personas sanas. El desequilibrio químico es una mentira.

El Instituto Nacional para la Salud Mental en América, llevó a cabo un ensayo con clorpromazina y fármacos similares y placebo y concluyeron justo lo contrario de lo que pasa cuando das estas drogas a la gente. Observaron que los pacientes eran menos apáticos, que se movían más y parecían mejorar. Estas drogas hacen justo lo contrario. Esto sucede porque los ensayos no están bien cegados.

Las explicaciones de Gøtzsche son de las más extremas que he leído, lo cual me hace ser más precavido a la hora de interpretar sus argumentos. No podemos tomar una decisión definitiva solo con leer estas explicaciones. Hay que hacerse más preguntas e investigar sobre las investigaciones que comparan estos medicamentos con el efecto placebo con la efectividad de los psicofármacos y los beneficios a corto y largo plazo de los psicofármacos para la salud.

Así también considero que es bueno que la población general conozcan estos cuestionamientos  para que así también puedan exigir más información sobre cómo funcionan los medicamentos, cuales son sus efectos secundarios y también puedan evaluar las opciones de tratamiento que más se adecuen a sus necesidades.

Lee la entrevista completa en El País.

Nota del Editor:  si estás tomando algún psicofármaco, no los dejes ni modifiques sin consultar con tu clínico antes. Aún no hay datos definitivos sobre a qué personas pueden serle útiles o necesarios los antidepresivos, por lo cual toda decisión al respecto debe ser consultada con un psiquiatra. Existen varios tratamientos psicológicos con distintas perspectivas que han demostrado ser tan eficaces para depresión como los antidepresivos a corto y a largo plazo (hemos mencionado algunos aquí , y en este link hay una lista más detallada), por lo cual quizá también quieras considerar preguntar a tu psicólogo o psiquiatra sobre alguno de ellos, sobre qué tan eficaz es en tu caso y qué podrías esperar al respecto.

  • Clínica

¿Qué necesita un buen terapeuta? Aspectos facilitadores del cambio

  • 27/09/2016
  • Aprende Viendo Terapia

Durante décadas las diversas corrientes dentro de la psicología se han peleado por demostrar la eficacia de sus técnicas por encima de las de sus competidores.

Estudiantes de psicología y psicoterapeutas hemos vivido inmersos en una guerra donde los académicos decidían que era y que no era lo importante, lo correcto y lo más adecuado para los pacientes. Sin embargo, esto parece que por fin está cambiando.

En los últimos años cada vez mas estudiosos y clínicos empiezan a darse cuenta de que hay ciertas cosas mucho más relevantes a la hora de facilitar el cambio terapéutico que las técnicas propiamente dichas.

Autores como Lambert (1992) y Norcross (2001) han llevado a cabo diversas investigaciones que demuestran como hay ciertas actitudes, características y habilidades de los terapeutas que parecen ser más relevantes a la hora de generar el cambio en el paciente que las técnicas específicas utilizadas.

Lambert (1992) habla de los factores comunes a todo proceso terapéutico y plantea que son este tipo de factores los que tienen mayor impacto en los resultados de la terapia, llegando a influir un 40% en comparación con el 15% de efecto que tienen las técnicas específicas de cada corriente psicológica.

Por todo esto, creo que es esencial que los terapeutas nos centremos en entrenar estas habilidades transversales que tan importantes son a la hora de determinar el éxito de nuestro trabajo. Hoy quiero centrarme en una de esas habilidades en concreto:

La aceptación incondicional: la validación de la experiencia del otro

Según Carl Rogers, esta actitud es una disposición intencional a validar la experiencia del otro. Consiste en una mirada a la persona llena de aprecio, aceptando al otro tal y como es con un respeto absoluto por su persona, sus actitudes y su comportamiento.

Considerar positivamente quiere decir confiar en la capacidad del otro para desarrollarse y crecer, para decidir libremente y hacerse responsable de sus propias decisiones. Tiene que ver con una aceptación sin condiciones del interior del otro.

Párate a pensar por un momento, desde pequeño has vivido en una cultura y una sociedad en las que se te ha dicho cómo y cuándo hacer las cosas, se te han marcado muy claramente los criterios específicos para saber que es lo que está bien y que es lo que está mal. Cuando te sales de eso, entonces ya no eres tan aceptado y querido por las personas que te rodean y muchas veces es probable que te hayas sentido poco valioso, incluso quizá hayas podido tener la experiencia de sentirte rechazado por hacer aquello que querías al darte cuenta de que eso no era lo que más le hubiese gustado a tu familia, a tu pareja, a tus amigos o a las personas de tu alrededor.

Considerar positivamente quiere decir confiar en la capacidad del otro para desarrollarse y crecer

Esa experiencia es algo que todas las personas vivimos hoy en día, y es una experiencia que hace mella en nuestra autoestima y nuestra capacidad para querernos y aceptarnos por quienes somos. Sin embargo, si lo analizamos con detenimiento, todos tenemos derecho a expresar nuestros deseos, gustos y manera de ser de una forma libre sin vivir con miedo a ser evaluados y rechazados por ello.

El amor no debería venir con CONDICIONES, el amor es algo que, en teoría, significa poder relacionarnos con el otro desde esa comprensión de que el otro no es uno mismo y aún así es querible precisamente por ser quien es, sin necesidad de cambiar para complacernos.

Eso es precisamente la ACEPTACIÓN INCONDICIONAL: ser capaz de querer al otro por quien es y no por lo que nos gustaría que fuese, no por lo que esperamos que consiga, ni por la esperanza de que cumpla nuestras expectativas. Simplemente porque ES, y por existir merece ese amor y esa aceptación que no viene con ningún PERO.

Mantener una actitud de aceptación incondicional implica todo eso: apreciar a las personas sin juzgarlas, sabiendo que poseen amplios recursos para autodirigirse y para promover su propio crecimiento. Esta consideración positiva hacia el otro conlleva, para el terapeuta, una intención de saber esperar, sin ansias de control, sin querer que el otro actúe como uno desearía que lo hiciera. Significa tener confianza en el otro, aprecio, e interés por la otra persona.

Sin embargo, es esencial comprender que esta aceptación no implica necesariamente aprobación o acuerdo, sin embargo el terapeuta admite que cada persona es única e irrepetible, con capacidad libre para orientarse hacia el camino que él quiera elegir. Se trata de mostrar respeto por las decisiones del otro con independencia de se si se está de acuerdo o no.

Esto no significa que el terapeuta se muestre totalmente neutro y no muestre emociones o exprese sentimientos. Al contrario, el terapeuta muestra sentimientos y emociones de una forma congruente y sincera, pero siempre desde esa idea de aceptar al otro por quien es y no por quien “debería ser” o por quien “se espera que sea”.

Esta actitud incluye también la comunicación de las impresiones que se tienen, mostrando un interés auténtico, habiendo renunciado previamente a las concepciones preestablecidas de la imagen de cada persona.

Mantener una actitud de aceptación incondicional implica todo eso: apreciar a las personas sin juzgarlas, sabiendo que poseen amplios recursos para autodirigirse y para promover su propio crecimiento

Si las personas perciben esta presencia afectiva del terapeuta experimentan, de manera gradual, un clima permisivo que incita al desenmascaramiento de barreras psicológicas y favorece la autoaceptación y la autoestima.

Esta aceptación incondicional empieza por uno mismo, por una confianza en las propias capacidades facilitadoras y en el potencial personal inherente que abarca todo el ser del terapeuta. Se trata, al final, de intentar ser más cálidos en nuestras relaciones y de querer transmitir auténticamente, con nuestra presencia, amor y afecto.

No es posible ayudar a otros a quererse y aceptarse incondicionalmente por quienes son si nosotros nos somos capaces de hacerlo con ellos durante el proceso… al fin y al cabo, es esencial predicar con el ejemplo.

Artículo recomendado: La relación terapéutica, el huevo, la gallina y el consentimiento informado.

Por: Diana Tomaino de la Cruz

Artículo publicado en Aprende Viendo Terapia, la plataforma online y presencial de entrenamiento en habilidades terapéuticas para psicólogos. 

Bibliografía

  • Barceló, t. (2012). Las actitudes básicas rogerianas en la entrevista de relación de ayuda. Miscelánea comillas, 70 (136), 123-160.
  • Lambert, M.J. (1992). Psychotherapy outcome research: Implications for integrative and eclectic therapists. In J.C. Norcross & M.R. Goldfried (eds.) Handbook of Psychotherapy Integration (pp. 94-129). New York: Basic Books.
  • Norcross, J. C. (Ed.). (2002). Psychotherapy relationships that work: Therapist contributions and respon- siveness to patient needs. New York: Oxford University Press.
  • Norcross, J. C. (Ed.). (2001). Empirically supported therapy relationships: Summary report of the Division 29 Task Force. Psychotherapy, 38(4).
  • Recursos

Psicopatia infanto-juvenil: evaluación y tratamiento (PDF)

  • 27/09/2016
  • Alejandra Alonso
Psicopatia

Resumen:

A lo largo de este artículo se pretende defender la presencia de rasgos psicopáticos en población infanto-juvenil. Desde la psicología hay dos aportaciones teóricas fundamentales para la comprensión de este trastorno en la infancia. Una de ellas se centra más en los aspectos del comportamiento antisocial (Lynam, 1997); y, la otra destaca la presencia de un rasgo fundamental en la identificación del trastorno que es la insensibilidad emocional (CU, callous unemotional, Frick, O’Brien, Wootton y McBurnett, 1994). También se presentan algunos de los instrumentos más utilizados para la evaluación de la psicopatía infanto-juvenil, así como algunos resultados encontrados en el tratamiento de esta patología.

Descarga el artículo completo en formato PDF.

Autores: Lucía Halty y María Prieto-Ursúa Universidad Pontificia Comillas

Fuente: Revista Papeles del Psicólogo

Sin categoría

El Alzheimer se manifestaría de manera diferente en la población hispana

  • 26/09/2016
  • Alejandra Alonso
Alzheimer

El pasado 21 de Septiembre se recordó el día Internacional del Alzheimer. En Psyciencia aprovechamos la ocasión para publicar varios artículos (1, 2, 3) con el objetivo de ofrecer más información sobre las características de esta enfermedad y la necesidad de seguir apoyando la investigación del tema. Recientemente, nos encontramos con un estudio, publicado en el Journal of Neuropsychiatry and Clinical Neuroscience (JNCN), que, para nuestra sorpresa, se enfocó en la población hispana.

En el paper se encontró que ciertos síntomas asociados con el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer (como la depresión) afectan a la población hispana de manera más frecuente y severa.  Los descubrimientos sugieren que la enfermedad se manifiesta de manera diferente en la población hispana.

“Nuestro estudio muestra que la severidad y proporción de síntomas neuropsiquiátricos es significativamente mayor en un grupo hispano comparado con blancos no-hispanos. Esto podría tener un impacto significativo en el tratamiento y comprensión sobre cómo la enfermedad de Alzheimer progresa en hispanos”, comenta el autor principal, Dr. Ricardo Salazar.

En el Alzheimer puede haber tanto deterioro cognitivo como conductual. Las señales de deterioro cognitivo incluyen pérdida de memoria y problemas de orientación y funcionamiento físico. Por otro lado, los signos comportamentales o neuropsiquiátricos incluyen: depresión, ansiedad, delirios, apatía, alucinaciones y elación. Estos últimos han sido relacionados con mayores tasas de institucionalización y un progreso más veloz de la enfermedad.

Para conocer cómo se manifiestan los síntomas en la población hispana, el Dr. Salazar y su equipo reclutaron a 2189 individuos de la base de datos Texas Alzheimer’s Research and Care Consortium (TARCC). Los pacientes de dicha base de datos son mayormente personas blancas no-hispanas y méxico-americanos que han sido diagnosticados con Alzheimer, con discapacidades cognitivas moderadas (MCI) o que están saludables (grupo control). El equipo de investigadores se centró en el análisis del Neuropsychiatric Inventory Questionnaire (NPI-Q), un examen utilizado para evaluar la extensión de 12 síntomas neuropsiquiátricos.

La revisión de datos mostró que, durante la etapa de MCI, todas las etnias se veían afectadas de manera similar con respecto a los síntomas neuropsiquiátricos. Sin embargo, al desarrollarse la enfermedad de Alzheimer, la severidad de los síntomas antes mencionados en la población hispana aumentó significativamente.

Es esto lo que hace creer al Dr. Salazar que hay un proceso de enfermedad diferente en los hispanos:

“Cuando los pacientes tienen síntomas neuropsiquiátricos, eso significa un deterioro en diferentes áreas del cerebro. Yo creo que estudios con imágenes funcionales podrían mostrar diferencias en la ubicación del amiloide o la acumulación de placas en los cerebros de hispanos con la enfermedad de Alzheimer.”

El estudio también mostró que la depresión y la ansiedad eran más frecuentes en hispanos de 50 años o más. Lo que corroboraría hallazgos de estudios pasados que sugieren que la depresión podría ser uno de los primeros signos de Alzheimer y que además serían un signo temprano de la enfermedad en esta población. Los autores creen que el tratamiento de estos primeros síntomas podría retrasar la enfermedad.

El Dr. Salazar aclara también que el estudio tuvo limitaciones: la etnia fue autoreportada y hubo una menor cantidad de participantes hispanos con Alzheimer.

Claramente esto nos indica una necesidad de profundizar la investigación del tema, especialmente para nosotros los hispanos, ya que ayudaría a mejorar no solo el tratamiento si no también la prevención de esta agotadora enfermedad en nuestra población.

Fuente: Psypost

  • Ciencia

La diferencia entre una vida basada en objetivos y una vida basada en valores, por Russ Harris (Vídeo)

  • 26/09/2016
  • David Aparicio

Con su libro, The Happiness Trap, Russ Harris se convirtió en uno de los autores y psicoterapeutas más importantes  de la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT). Harris se ha dedicado a estudiar a lo que llámanos felicidad y porque muchas personas no logran ser felices a pesar de lograr las metas que se proponen.

En este vídeo, Harris nos explica que la sociedad nos ha vendido la idea de que para ser felices debemos de ponernos metas y cumplirlas: una casa nueva, un carro nuevo, tener un mejor cuerpo para el verano. Según él, es cierto que si obtenemos esos objetos y metas, nos sentiremos felices por un breve periodo de tiempo hasta que ya ese objetivo no nos satisface y salimos en la búsqueda de otro dejándonos con un sentido de vacío y de agotamiento. En cambio, una vida enfocada en valores nos ofrece una mirada más amplia de la realidad y de la vida en general porque las personas que se enfocan en sus valores tienen la gratificación de los objetivos pero también de vivir de los valores.

Harris utiliza un ejemplo muy bueno que consiste en dos niños que viajan en un auto hacia Disney World. Uno de ellos está enfocado en objetivos: llegar a Disney y disfrutar; el otro también quiere ir a Disney pero vive en una vida basada en valores como: aventura, diversión y curiosidad, lo que le permite tener una experiencia muy diferente y más gratificante del viaje, a pesar de las adversidades que atraviesan.

 

  • Clínica

Cursos online: Inclusión de personas con autismo (20% de descuento exclusivo)

  • 25/09/2016
  • David Aparicio

Actualmente  “autismo” es  un término que fue sufriendo a lo largo del tiempo profundas transformaciones. Es objeto de estudio de muchas disciplinas y a pesar de las diferencias sustanciales que existen entre ellas todas mencionan como rasgos centrales el extremo asilamiento que sumerge a los niños en una profunda soledad.

El trabajo con niños con problemas vinculados al autismo nos enfrenta a situaciones que ponen  en juego diferentes saberes. Básicamente se trata de articular en el campo de la constitución del sujeto lo genético constitucional con los aspectos psíquicos y socio ambientales. En este sentido, son esenciales los aportes de las neurociencias  en relación a la idea que demuestra que  la experiencia deja una huella en la red neuronal.

Se abren así caminos para considerar qué tipo de experiencias infantiles le posibilitan al niño salir del estigma social de su patología, producto del determinismo genético.

Entre estos dos paradigmas surgen preguntas ¿cómo constituyen  la subjetividad? ¿cómo construyen los lazos sociales? ¿cómo aprenden?.

Por otra parte, la problemática de la inclusión se encuentra en boga hoy en día. Estudios, instituciones y medios de comunicación hablan de la necesidad de una educación inclusiva e igualitaria, pero la realidad es que los establecimientos educativos no están preparados para eso. Y tampoco lo está la sociedad.

Partiendo de aquí, hace más de 20 años  que fue creada R.Ed. ES. una institución argentina que ofrece una amplia gama de herramientas (presenciales y online)  orientadas la atención interdisciplinaria, a la vez que ofrece  orientación a padres, asesoramiento escolar, coordinación de equipos y supervisión para profesionales.

Como parte de su compromiso con la enseñanza especializada sobre las temáticas vinculadas al autismo brinda diversos cursos online. Esta modalidad cuenta con las ventajas del Aula Virtual, donde alumnos y docentes pueden intercambiar información y opiniones las 24 horas.

Cursos online de R.Ed.Es sobre la inclusión e integración de personas con autismo

  • Diagnóstico Diferencial en Trastornos del Espectro Autista, por Dr. Jaime Tallis. Inicio: 19 de octubre de 2016.
  • Inclusión. Niños con autismo en la escuela común. ¿Qué precisan conocer los terapeutas, educadores y padres? Por Dra. Liliana Kaufmann. Inicio: 12 de octubre de 2016.
  • La sexualidad en los Trastornos del Espectro Autista. Estrategias de intervención para niños y jóvenes, por M. Sc. Elaime Maciques Rodríguez y Dr. Ronald Soto Calderón. Inicio: 12 de octubre de 2016.
  • Autismo, integración sensorial y desarrollo psíquico. Estrategias de intervención, por M. Sc. Elaime Maciques Rodríguez. Inicio: 12 de octubre de 2016.

Detalles de los cursos:

Residentes en Argentina: $2.100 o 2 cuotas de $1.150 (Los precios no muestran el descuento exclusivo)

Residentes en otros países: US$180 (Los precios no muestran el descuento exclusivo)

Para obtener el 20% de descuento exclusivo debes enviarle un email a los administradores del curso para que hagan efectivo el descuento.

La iniciativa R.Ed.Es se desarrolla bajo la dirección de Liliana Kaufmann (Doctora en Psicología. Lic. en Psicopedagogía. Fonoaudióloga. Profesora de pos grado. Investigadora. Autora del libro “Soledades. Las raíces intersubjetivas del autismo”. Ed Paidós y de otros libros en colaboración)

Puedes contactarte con R.Ed.Es a través del email: [email protected] o por teléfono al (54 11) 4823-3938. También puedes seguirlos en Facebook: /AutismoInclusionRedes.

  • Ciencia

Freud atiende a los personajes de la cultura popular (cómic)

  • 25/09/2016
  • David Aparicio

Es fin de semana, así que hoy no vamos a concentrarnos investigaciones y vamos a tomarnos un momento para relajarnos y reírnos con los cómics que publicó la talentosa artista Lee Gatlin en su cuenta de Tumblr y que exponen a diferentes personajes de la cultura popular en una divertida y rara sesión terapéutica con el icónico Sigmund Freud.

Hasta Tarzan tiene crisis existencial

https://neilaglet.tumblr.com/post/139486589231

Hulk afronta sus emociones

https://neilaglet.tumblr.com/post/136826647131

Súperman en pleno insight

https://neilaglet.tumblr.com/post/127075578126/superego

La vida no es fácil

https://neilaglet.tumblr.com/post/100668352076

Todos luchamos contra nuestros demonios

https://neilaglet.tumblr.com/post/99484289221/adventures-in-being-wishy-washy

Frankenstein afronta su identidad

https://neilaglet.tumblr.com/post/98307238476

Es difícil aceptar el cambio

https://neilaglet.tumblr.com/post/98307238476

Fuente: io9 Gizmodo

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