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  • Clínica

Qué cuernos es el análisis funcional de la conducta

  • 02/11/2015
  • Fabián Maero

Uno de los temas peor entendidos dentro de las terapias de tercera ola es el de análisis funcional. Y es curioso que así sea porque constituye una idea central en tercera ola, especialmente en las terapias de tradición más bien conductual (ACT, DBT, FAP, etc.).

Veamos si podemos proveer una introducción general y relativamente accesible de lo que significa el condenado “análisis funcional”  y así proveerlos de un tema de conversación que será la sensación de la próxima rave a la que asistan. Dense por avisados: el análisis funcional es un tema extenso, aquí sólo vamos a dar un panorama general sobre algunas de sus implicaciones en la clínica más bien “cotidiana”.

Análisis funcional, ¿para qué?

Antes que nada: análisis funcional en realidad es “análisis funcional de la conducta“. Se trata de LA herramienta clínica básica de toda terapia de orientación conductual.

En una primera aproximación, la idea del análisis funcional es simple: se trata de indagar, para una determinada conducta, las relaciones que tiene con ciertas variables contextuales que la influencian. Dicho así, pareciera ser simple, ¿no?. Pero permítanme una digresión para explicar por qué es importante.

Comúnmente, los abordajes psicoterapéuticos hacen blanco en un contenido o conjunto de contenidos de la psicología del paciente: cogniciones irracionales, emociones negativas, complejo de Batman, contenidos reprimidos, baja autoestima, baja motivación, etc. Cada terapia escoge su veneno. Luego se verá en la labor clínica si tal contenido es central o no, pero el asunto es que la terapia gira en torno a la presencia o ausencia de determinados contenidos psicológicos. Por eso, en la mayoría de los abordajes psicoterapéuticos, los problemas del paciente se pueden definir en términos de presencia o ausencia de ciertos contenidos intrapsicológicos (ya sean aisladamente o como constelación de síntomas): este paciente siente ansiedad, este otro tiene pánico, este otro tiene trauma, y la terapia procede en consecuencia, eliminando o corrigiendo el contenido problemático en cuestión.

Para un terapeuta ACT/DBT/FAP , la información que surge de un abordaje así no es necesariamente incorrecta: es insuficiente. Un contenido psicológico no basta para describir un problema. Supongamos dos casos:

  1. un paciente siente ansiedad cuando tiene que hablar en público, sube al escenario y habla, prestándole atención al público y conectado con lo que tiene para decir.
  2. otro paciente siente ansiedad cuando tiene que hablar en público, y gana la puerta cuando le toca el turno de hablar.

En el primer caso, quizá no sea necesario hacer nada clínicamente (porque para ese hipotético paciente la ansiedad no constituye un obstáculo). En el segundo caso, es probable que se requiera algún tipo de intervención.

Lo que marca la diferencia entre ambos casos es la relación entre dos eventos: el contexto (estar cerca del escenario y sentir ansiedad), y la conducta (hablar o salir corriendo). Y acá está el carozo de la aceituna: para las terapias contextuales lo importante a la hora de analizar e intervenir es la relación entre la conducta y el contexto (ciertas variables del contexto al menos), no la mera presencia o ausencia de ciertos contenidos. Ninguna conducta tiene sentido para un terapeuta contextual sin esa relación.

Una escena frecuente al supervisar es esta:

– Terapeuta supervisando: Esta paciente tiene ansiedad.

– Yo: ¿Y? 

(Por decir esas cosas es que nadie quiere supervisar conmigo).

No es que uno sea jodido (bueno, sí lo soy, pero no es el punto), es que la información “siente ansiedad” (o pánico, o pensamientos irracionales, o recuerdos intrusivos, etc.), es insuficiente. Necesitamos algo más de información, y esa información viene en términos de relaciones funcionales entre la conducta y el contexto en que sucede: ¿en qué consiste la ansiedad para esa paciente? ¿Qué conductas aparecen en el momento que empieza a experimentar eso? ¿Qué conductas cesan? ¿qué consecuencias inmediatas tienen las conductas que realiza en el momento de tener ansiedad? ¿qué consecuencias a mediano y largo plazo, sobre sus valores y objetivos de vida?

La parte de describir la conducta en cuestión (en términos de intensidad, frecuencia, duración, etc.), es lo que llamamos “topografía” o análisis topográfico de una conducta, es decir la descripción, en qué consiste tal conducta. El DSM por ejemplo, es una colección de descripciones topográficas (ciertos síntomas, con cierta frecuencia, con cierta intensidad, etc.).

La parte de describir las relaciones entre esa conducta y su contexto o ambiente es la parte de “función” o análisis funcional de la conducta.

La topografía es necesaria pero por lo general es insuficiente para intervenir. Como en el análisis de la conducta decimos que la conducta es función del ambiente o contexto, llamamos a estas relaciones “funcionales”, y de allí viene lo de “análisis funcional”.

Lo que llamamos habitualmente “análisis de la conducta” consiste en una descripción de la topografía y de la función de una conducta. Ambas son necesarias, pero habitualmente, la parte de la función queda excluida en la psicología. Esta es una de las principales diferencias entre las terapias contextuales y otros modelos: no se consideran las experiencias psicológicas en sí mismas solamente, sino que también se analiza la función que tienen.

Niveles de análisis funcional

El análisis funcional es como el lente de una cámara de fotos: se puede alejar hasta abarcar una panorámica de una montaña, o acercar lo suficiente para ver el pétalo de una flor (lo sé, soy la envidia de García Lorca). Dicho de manera menos poética, un análisis funcional puede hacerse de manera general o con mucho detalle. Cuánto es necesario abarcar es una cuestión puramente pragmática, que depende de cada caso.

Un análisis funcional requiere que establezcamos las relaciones entre tres cosas:

  1.  Cuál es la conducta que me interesa (conducta X)
  2. Cuáles son los antecedentes (qué está sucediendo en el momento que se emite la conducta X)
  3. Qué consecuencias tiene (qué pasa en el mundo y en la persona una vez que se emite la conducta X)

La parte de antecedentes y consecuencias es lo que llamamos “contexto”. Ahora bien, contexto no significa “afuera” del organismo, sino “afuera” de la conducta. Como decía Skinner, “la piel no es una barrera muy importante”. Contexto es un término no espacial sino más bien temporal, que abarca:

a) Antecedentes: todo lo que estaba pasando en el momento de emitirse la conducta en cuestión, ya sea en el mundo físico o dentro del organismo en cuestión. En el caso del orador huidizo que vimos antes, si la conducta que nos interesa es que salió corriendo, el contexto es el escenario, la gente, la ansiedad, las luces, los pensamientos, etc.

b) Consecuencias: todo lo que sucede una vez que se emite la conducta, dentro y fuera del organismo. En el caso del orador huidizo, al emitir la conducta de huida podría ser que la ansiedad inmediatamente disminuya, aparece culpa, ya no hay público ni luces, etc.

En la clínica, una forma  simple de análisis funcional, el equivalente a la foto panorámica de la montaña, podría ser algo así:

¿Qué estaba pasando, en vos y afuera, en el momento de salir corriendo? ¿y qué pasó después?

Por supuesto, al preguntar de esta manera estamos sacrificando detalles. A veces puede ser útil, a veces no. Como mencionamos antes, es una cuestión pragmática.

Pero un análisis funcional también puede ser minucioso en extremo. En la otra punta del espectro, DBT utiliza como herramienta básica el llamado “análisis en cadena” (es un término de DBT, consiste en un análisis topográfico + un análisis funcional detallado, todavía no he conseguido una buena explicación de para qué cuernos le cambiaron el nombre), para una autolesión puede expandir el contexto hasta abarcar qué tanto había dormido el paciente el día anterior, si había estado consumiendo sustancias, si hubo eventos estresantes en los días previos, y un largo etcétera. De esta manera, el análisis funcional puede abarcar un contexto de incluso días.

Por otra parte, un análisis funcional puede llevarse a cabo tanto sobre eventos que suceden fuera de sesión como sobre eventos que suceden en sesión:

(Terapeuta): – Me da la impresión de que te desconectaste de la sesión, desviaste la mirada y estás hablando poco.

(Paciente): – Sí, me angustié y empecé a pensar en lo que voy a hacer cuando llegue a casa.

T: – Ah, ok, ¿y En qué momento empezaste a sentirte angustiado?

P: –Cuando mencionaste a mi papá

T: – ¿Esto es algo que te pasa a menudo, digo, desconectarte cuando sentís eso?

P: – Sí, pero termino estando colgado todo el día…

T: – Entiendo, debe doler un montón, y parece que cuando te desconectás del malestar, te desconectás también de tu vida, de lo que estás haciendo. ¿Te parecería bien si por esta vez, por un rato aquí, dedicamos un rato a estar con esas sensaciones y ver en qué consisten?

En esta pequeña viñeta, verán que están los mismos elementos de un análisis funcional más detallado: los antecedentes contextuales (el terapeuta mencionando al papá, sentir malestar), conducta (desviar la mirada y dejar de hablar). Las consecuencias no están del todo especificadas en la viñeta (podría preguntarse sin problema), pero están implícitas: “desconectarse” probablemente alivie en cierta medida el malestar. Las últimas tres líneas representan una pequeña inducción a una forma de aceptación: una invitación a estar sin defensa (aceptación), con sensaciones que generalmente son evitadas con cierto costo (estar desconectado todo el día).

Entonces, un análisis funcional puede llevarse a cabo en dos segundos o en cuarenta minutos, abarcar el contexto ampliado o el contexto inmediato, abarcar conductas fuera de sesión o conductas en sesión, pero en su esencia, siempre incluye los mismos elementos: antecedentes, consecuencias, y su relación con la conducta.

Cerrando

Por supuesto, hay mucho, muchísimo más para decir y aprender sobre el análisis funcional. En este artículo sobre pretendimos dar un panorama general de lo que significa en la clínica cotidiana.

Toda acción humana, toda conducta, tiene determinantes históricos y ambientales, distantes e inmediatos. El análisis funcional no es un trámite ni una formalidad; tampoco es algo que utilicemos de vez en cuando, como si se tratara de una técnica en particular. Es un recurso que utilizamos todo el tiempo, y es la mejor herramienta con la que contamos.

Una herramienta que nos recuerda todo el tiempo que las conductas no suceden en el vacío; como decía Ortega y Gasset, “soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo”. Nosotros diríamos que es la acción y su contexto, en un ida y vuelta múltiple y recíproco.

Nos leemos la próxima. Sugerencias y amenazas, en los comentarios.

Imagen: Joshua Earle en Usplash

  • Ciencia

Efecto placebo en el tratamiento de la depresión

  • 30/10/2015
  • Maria Fernanda Alonso

Las personas con depresión no responden de la misma manera a los diversos tratamientos e incluso, en ocasiones, pueden ser resistentes a algunos de ellos, siendo éste un gran problema tanto para los pacientes como para los profesionales que los atienden.

Según una nueva investigación, publicada en JAMA Psychiatry y realizada en la Escuela de Medicina de la Universidad de Michigan, la manera en que responde una persona en tratamiento por depresión a los placebos, podría determinar cómo responderá a la medicación real.

El estudio

El equipo de investigadores estudió la química del cerebro de 35 personas con depresión grave no tratada, quienes aceptaron probar lo que pensaron que era un nuevo fármaco para la depresión, que en realidad era un placebo, que posteriormente fue reemplazado por un medicamento real, ya aprobado para tratar el trastorno.

Los investigadores encontraron que los participantes que reportaron mejoras en los síntomas de depresión después de que se les administrara el placebo, también presentaron respuestas más fuertes del sistema mu-opioide (sistema “analgésico” natural del cerebro) en las regiones cerebrales involucradas en las emociones y la depresión. Además, estas personas presentaron mayores probabilidades de experimentar aún menos síntomas, una vez que recibieron los fármacos reales.

Éste estudio se realizó mediante el uso de Tomografías de Emisión de Positrones (TEP), escaneos, y una sustancia que se une a los receptores en las células cerebrales a las que se unen las moléculas mu-opioides.

Al principio, los participantes iniciaron el tratamiento sabiendo que no conocerían los detalles del estudio hasta el final. Durante dos semanas recibieron tratamiento con placebos, pero durante una de ellas, se les dijo que estaban tomando una sustancia que se creía que era capaz de activar los mecanismos internos y que podría tener propiedades antidepresivas. Al final de esa semana también se les realizó un escaneo cerebral y recibieron una inyección inofensiva de agua salada, de la que se les dijo que podría tener propiedades antidepresivas de acción rápida. Después de esas dos semanas y del escaneo, se les prescribió un antidepresivo real. Los participantes reportaron sus síntomas de depresión usando una escala de medición estándar a lo largo del estudio.

“Esta es la primera evidencia objetiva de que el propio sistema opioide del cerebro, involucrado en la respuesta tanto de los antidepresivos como de los placebos y en las variaciones de estas respuestas, está asociado con la variación en el alivio de los síntomas,” dijo la Dra. Marta Pecina, una de las autoras del trabajo, investigadora y profesora asistente en el Departamento de Psiquiatría de la Universidad de Michigan, y miembro del Centro de Depresión de la misma Universidad.

El Dr. Jon-Kar Zubieta, autor principal del estudio, aporta un dato importante a tener en cuenta: él notó que el efecto placebo en este estudio no sólo provino de la creencia de los participantes de estar recibiendo el fármaco real, sino también del mero impacto de estar en un ambiente de tratamiento. Y sostiene que los resultados del estudio sugieren que hay personas que responden más a la intención de tratar su depresión, y en base a ello, además de la medicación, podrían verse más beneficiadas con la inclusión en tratamientos de psicoterapias o terapias cognitivas.

Los estudios que prueban los antidepresivos y los placebos sugieren que el 40% de la respuesta es debido al efecto placebo. Para los desarrolladores de los medicamentos, estas son tonterías; pero para los investigadores de placebos es muy llamativo, y quieren saber por qué sucede, y donde radica la diferencia con quienes no responden tan bien al efecto placebo.

Resultados

“Necesitamos descubrir cómo mejorar la resiliencia natural que algunas personas parecen tener,” dijo Jon-Kar Zubieta. Nuevos estudios deberían investigar cómo amplificar la respuesta natural del cerebro en nuevas formas, para mejorar el tratamiento de la depresión.

Los hallazgos también podrían ser de ayuda en el desarrollo y prueba de nuevos fármacos, al momento de corregir el efecto placebo que se mete en el camino de la medición del efecto real. “Podemos imaginar que al mejorar el efecto placebo, podríamos ser capaces de desarrollar mejores antidepresivos o de acción más rápida,” sostuvo la dra. Pecina.

Además, este estudio podría ayudar a identificar a los pacientes que podrían beneficiarse con estrategias no farmacológicas conocidas por ayudar a las personas que no obtienen alivio mediante los antidepresivos. Esto incluye la terapia electroconvulsiva, la estimulación cerebral profunda y la estimulación magnética transcraneal.

Fuente: Psypost

  • Clínica

Definición de la semana: Insomnio

  • 30/10/2015
  • Alejandra Alonso

El insomnio es un trastorno del sueño que, según el DSM V (2013), se caracteriza por problemas con la calidad o cantidad del sueño acompañada de uno o más síntomas, tales como: dificultad para quedarse dormido (en niños esto puede darse no pudiendo quedarse dormido sin la ayuda de un cuidador); dificultad para mantener el sueño, es decir, despertarse frecuentemente o enfrentar problemas para volver a quedarse dormido (de nuevo, en los niños puede darse esta dificultad cuando no esta un cuidador para ayudarlo); despertarse temprano en la mañana sin poder volver a quedarse dormido.

El problema debe darse al menos 3 noches en la semana y durar por lo menos 3 meses. Causa además un gran malestar en varias áreas de la vida de la persona y ocurre aunque cuente con el contexto adecuado para quedarse dormido. Por último, los problemas para dormir no se deben a los efectos de ninguna droga (APA, 2013).

De todos los trastornos del sueño, el insomnio es el más prevalente. Se da en aproximadamente 10%-15% de los adultos (Myers, 2006).Es más común en mujeres y se suele dar luego de tener un hijo o cuando comienza la menopausia. Si bien puede ser un trastorno en si mismo o un síntoma de otro trastorno o enfermedad médica, generalmente no hay comorbilidad (APA, 2013).

Entre las consecuencias de sufrir de insomnio, podemos encontrar problemas de tipo social, interpersonal y ocupacional. Aumento de la irritabilidad durante el día, pobres atención y concentración, preocupación sobre el sueño, hay altas probabilidades de que le ocurran accidentes. También hay consecuencias a largo plazo, entre ellas un mayor riesgo de desarrollar depresión, hipertensión e infarto de miocardio, ausencias en el trabajo y baja productividad. De todo eso pueden derivarse una peor calidad de vida y un aumento en la carga económica (APA, 2013).

Una muy buena opción de tratamiento para este trastorno tan debilitante, es la Terapia Cognitivo Conductual, que además puede ayudarte a mejorar algunas enfermedades crónicas mentales o médicas, como la depresión, el alcoholismo, el TEPT, la fatiga en pacientes con cáncer de mama y el dolor crónico.

Fuentes: Myers, D. (2006), Psicología 7ma edición. Editorial Médica Panamericana:Madrid.
American Psychiatric Association, (2013), Diagnostic and statistical manual of mental disorders (5th ed.). Washington, DC.
Imagen:Andrés Nieto Porras (Flickr)

  • Clínica

Un test para detectar la demencia por cuerpo de Lewy en solo 3 minutos

  • 29/10/2015
  • Alejandra Alonso

Luego del Alzheimer, la Demencia por cuerpo de Lewy es la segunda forma más común de demencia, pero es muy difícil de diagnosticar. Sin embargo, ahora se puede realizar un diagnóstico con un test que dura tres minutos, gracias a un neurocientífico de la Universidad Florida Atlantic, pero además puede diagnosticar también la demencia asociada a la enfermedad de Parkinson. Sumado a esto, el test tiene una exactitud de cerca del 97% para distinguir entre Demencia por cuerpo de Lewy y Alzheimer.

Según el Dr. James E. Galvin, muchos pacientes no son evaluados por un profesional habilidoso en el diagnóstico de este tipo de demencia, lo que resulta en retrasos o errores en el diagnóstico. Él opina que esta herramienta permitirá realizar diagnósticos más acertados en pacientes que no tienen acceso a un especialista. Lo que a su vez reducirá la carga de los pacientes y cuidadores.

La escala “Lewy Body Composite Risk Score” de Galvin, es una breve evaluación que puede ser completada por un doctor para evaluar síntomas que estén en línea con la Demencia por cuerpo de Lewy rápidamente. Si el paciente presenta postura rígida o inestable, temblor en reposo o una lentitud o debilidad en sus movimientos, el test de Galvin puede detectar la Demencia por Cuerpo de Lewy sin tener que medir el grado de severidad de la enfermedad, lo que hacía que los test previos fueran largos y poco exactos.

El test se administró en clínicas y a pacientes reales de diferentes géneros, niveles educacionales y una amplia gama de síntomas de progresión de la enfermedad. Es de suma relevancia ser capaces de diferenciar entre la demencia por Cuerpo de Lewy y el Alzheimer, ya que las dos condiciones se manifiestan en formas similares y pueden ser difíciles de detectar en estadios tempranos.

Permitirá realizar diagnósticos más acertados en pacientes que no tienen acceso a un especialista

La demencia por cuerpo de Lewy afecta a 1.4 millones de personas solo en Estados Unidos, y muchos médicos no están familiarizados con todos los síntomas característicos. Puede tomarles más de uno o dos años diagnosticar la enfermedad. Un diagnóstico temprano puede significar una gran diferencia ya que se extendería la calidad de vida y se retrasaría la dependencia total a un cuidador.

Similar al Alzheimer, la demencia por cuerpo de Lewy comienza a manifestar sus síntomas cuando la persona tiene entre 50 y 85 años de edad. De acuerdo con la Lewy Body Dementia Association (Asociación de Demencia de Cuerpos de Lewy), al principio estos pacientes responden bien a ciertas medicaciones para la demencia, pero luego la respuesta empieza a decaer y ellos terminan peor que las personas con Alzheimer y Parkinson. A veces sufren de efectos secundarios peligrosos e incluso permanentes.

Galvin espera que se mejore la detección temprana de este tipo de demencia y que sirva para hacer estudios preventivos e investigaciones sobre biomarcadores, entre otras cosas.

Fuente: MedicalDaily
Imagen: Frantzou Fleurine (Unsplash)

  • Ciencia

Adolescencia y provocación

  • 29/10/2015
  • Clotilde Sarrió

No hace mucho, navegando por la red de redes, me topé con una fotografía —la misma que ilustra este artículo— que me conmocionó profundamente. Invito al lector a que antes de seguir leyendo, contemple la imagen durante unos segundos y compruebe si al mirar la expresión de la niña que sostiene un cigarrillo en la mano, percibe en su mirada el mismo desafío que a mí me hizo estremecer al imaginar cual sería su reacción si me atreviera a recriminarla por la improcedencia de adoptar una pose tan adulta a su corta edad.

¡Que complicada es la adolescencia!

«¿No sería mejor fingir que no me he dado cuenta y dejar que la niña fume el cigarrillo si es lo que quiere; al fin y a la postre no es mi hija ni tampoco algo de mi incumbencia», pensé con recelo para que pasara de largo una responsabilidad que no me apetecía asumir, no por falta de convicción sobre la improcedencia de que la adolescente fumara sino por miedo a su reacción si llegaba a amonestarla.

Sin embargo, aunque la situación no fuera real y sólo estuviera elucubrando ante una fotografía, me incomodaba que la adolescente me mirara de un modo tan turbador: fijamente a los ojos, provocativamente y aparentemente con ganas –o tal vez la necesidad– de que me acercara a ella para reprobar su actitud.

Mi experiencia en el manejo del comportamiento en la adolescencia, me ha enseñado que en esta etapa del desarrollo se manifiesta una gran habilidad para el desafío, la seducción y también para alardear de una fingida valentía mientras el/la adolescente disimula su miedo ante las críticas que pueda recibir de sus mayores, unos reproches ante los que simulará una provocativa indiferencia que en realidad interiorizará con una ansiedad encubierta con poses de adulto tan falsas como su apática desgana por todo.

Adolescencia: entre el reto, el tanteo y la seguridad

Cuando se producen estas situaciones de reto y de tanteo por parte del adolescente, lo que en realidad pretenden estos jóvenes inexpertos es analizar cada situación, cada gesto del otro, cada dato procedente del ambiente y prever la reacción del adulto, así como evaluar que límites deberá respetar y cuales no podrá traspasar sin que suponga un peligro para él o para ella. Tal vez en este caso, la niña del cigarrillo sólo esté experimentando o recreándose en la fantasía de ser –o sentirse– mujer por un instante mientras en un recoveco de su subconsciente, la niña que aun no ha dejado de ser querrásentir la seguridad que percibía cuando jugaba con sus muñecas.

Termina de leer el artículo completo en Gestalt Valencia, el blog especializado de Clotilde Sarrió. 

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  • Ciencia

La terapia para el insomnio ofrece beneficios en el tratamiento de otros trastornos

  • 29/10/2015
  • Maria Fernanda Alonso

Quienes sufren de insomnio presentan problemas consistentes ya sea en la calidad, duración o continuidad de sus patrones de sueño. Aun existiendo condiciones óptimas para dormir, tienen dificultades para conciliar el sueño o para mantenerlo. Y como si fuera poco, el insomnio puede ser un potenciador de otras enfermedades (desde un simple resfrío hasta una grave depresión), y a su vez puede verse potenciado por éstas.

Un estudio, publicado en JAMA Internal Medicine, sugiere que una terapia que mejore el sueño también reduce los síntomas de otras enfermedades que a menudo lo perturban.

Este estudio examinó el efecto de la Terapia Cognitivo Conductual para el Insomnio (TCC-I) en pacientes con serias enfermedades físicas y mentales. La TCC-I es el tratamiento no farmacológico más prominente para los trastornos del insomnio.  Debido a su gran desempeño en ensayos clínicos, la TCC-I es recomendada por la Academia Americana de la Medicina del Sueño como el tratamiento de primera línea para el insomnio.

La TCC-I trata el insomnio sin medicación, combinando buenas técnicas de higiene del sueño (ejercitarse regularmente, pero no muy cerca de la hora de dormir, y evitar el café y la ingesta de mucho alcohol al anochecer), con tiempos de vigilia más consistentes (establecer un horario regular para levantarse y atenerse a él, salir de la cama durante los periodos de vigilia, evitar comer, leer, mirar TV o actividades similares en la cama, y eliminar las siestas durante el día), técnicas de relajación y actitudes y pensamientos de sueño positivos. Varios ensayos clínicos (1, 2, 3) han mostrado que la TCC-I proporciona un buen o mejor alivio de los síntomas del insomnio, que las drogas prescriptas, con mejoras más durables en el sueño.

Resultados del estudio

Comparados con aquellos que no recibieron TCC-I, los pacientes que sí la recibieron incrementaron su tiempo de sueño en la cama en cerca de un 12%; se quedaron dormidos cerca de 25 minutos más rápido y disminuyeron la cantidad de tiempo despiertos durante la noche en alrededor de 45 minutos, según Jade Wu, autora principal del estudio y estudiante de doctorado en psicología de la Universidad de Boston.

El estudio también encontró que un poco más de uno de cada tres pacientes que recibieron TCC-I se recuperaron del insomnio, comparado con uno de cada seis en los grupos control que no recibieron TCC-I.

Al analizar datos de 2189 pacientes, recogidos de 37 ensayos clínicos al azar, los investigadores encontraron que la TCC-I también es útil para quienes padecen una enfermedad física o mental crónica: cuando el insomnio es tratado con TCC-I, los síntomas de otras enfermedades disminuyen también al menos un poco. Y así, por ejemplo, hallaron que este tratamiento redujo el uso de alcohol en alcohólicos, disminuyó síntomas de depresión, redujo la severidad de los síntomas del trastorno por estrés postraumático, alivió la fatiga en pacientes con cáncer de mamas y redujo el dolor crónico.

Los autores del estudio concluyeron que la TCC-I es eficaz para mejorar los síntomas del insomnio y los parámetros del sueño en pacientes con insomnio comórbido.

Fuente: New York Times

  • Artículos de opinión (Op-ed)

Apología de una vida con sentido

  • 28/10/2015
  • Rita Arosemena P.

En 2014, el expresidente uruguayo José “Pepe” Mujica dio un discurso memorable en la cumbre de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) acerca de la libertad que posee cada individuo de fijar el horizonte de su vida. En su monólogo, Mujica expresó:

“Puedes darle un contenido (a la vida) o enajenarla y que te la compre el mercado, entonces te la pasas comprando cacharros y pagando tarjetas, y después estás viejo como yo, lleno de reumatismo. ¿Y qué hiciste en este mundo?

Pero si tuviste un sueño y peleaste por una esperanza, e intentaste transmitirla a los que quedan, tal vez quede un pequeño aliento (de ti) rodando en las colinas, en los mares… un pálido recuerdo que vale más que un monumento, que un libro, que un himno, que una poesía. La esperanza humana que se va realizando en las nuevas generaciones”.

Estimado lector o lectora, usted y yo vamos a morir. El filósofo alemán Martin Heidegger lo hubiese dicho empleando eufemismos técnicos, como “la muerte es la posibilidad que habita todas las posibilidades” o “la muerte es la única verdad absoluta”, pero el hecho final, el punto concluyente, es que usted y yo, sin saber cómo ni cuándo ni dónde, vamos a morir, y que pese a la naturalidad de este evento y aun siendo conscientes de que puede ocurrir mañana mismo, es probable que todavía hoy nos empeñemos en dedicar nuestro efímero paso por el mundo a llevar una vida que no nos apasiona. Que no tiene alma.  

Pero, ¿qué es una vida con sentido? ¿De qué sirve definir un sentido o propósito cuando se puede, cómodamente, existir sin él? De la misma forma en que empleo el verbo existir porque creo ciegamente que vivir debe reservarse para la plenitud del acto y no para ensayos o malformaciones, defiendo la tesis de que abrazarse a una causa equivale a abrazarse a la fuente misma de la vida. Quien tiene un sentido tiene un por qué que lo salva del abismo de la desesperanza, la cual Viktor Frankl decía puede explicarse mediante la ecuación:

D = S – P

Desesperanza igual a sufrimiento menos propósito de vida. Desesperanza igual a vacío, a carencia de significado, a despojo inauténtico.

Tengo la convicción de que el concepto sentido o propósito no debe ser confundido con uno, tan superfluo y volátil como plan, y la razón es que nos pasamos toda una vida haciendo planes que responden a factores externos, como la aceptación social, el reconocimiento público o cuánto dinero hemos de ganar, paradójicamente, haciendo algo que ni siquiera nos gusta.

Los planes de vida parecen conducir invariablemente a paliativos que postergan la gran duda existencial. Así, nos refugiamos cómodamente en el silogismo moderno:

Yo tengo – Yo valgo – Yo soy

Sin saber que aquello es pender de un hilo amenazado por la inminencia de la pérdida, y cuando sucede que perdemos, pasamos inevitablemente de serlo todo a ser nada.

Pero si no somos nuestras posesiones y tampoco somos nuestros méritos, ¿qué somos? El filósofo francés Jean Paul Sartre dijo en una ocasión: “Somos lo que hacemos con lo que hicieron de nosotros”. En el dolor de la pérdida, en la desesperación de lo insólito, en el terror a lo desconocido, una persona es lo que hace con lo que hicieron de ella, es el árbol que crece lenta y silenciosamente del brote de una semilla enterrada en una fisura de concreto.

Veo esta idea del árbol que crece como la analogía de un principio oriental llamado Wu-Wei, o Principio de inacción. Según la filosofía taoísta, la inacción es fácilmente observable en una flor durante su estado de floración, por el simple hecho de que la flor no hace absolutamente nada, salvo florecer. No le interesa de qué color o tamaño serán sus pétalos, tampoco le perturba si la flor de al lado será más bonita o si el árbol de enfrente le dará sombra; el propósito de la flor es florecer, así que florece y solo por eso es perfecta.  

 

 

Existe una larga lista de maestros espirituales que hablan con gran propiedad acerca de cómo hallar un sentido o propósito en la vida. Personalmente, estoy en contra de la aplicación innecesaria de procedimientos complejos, y por eso concuerdo con Wayne Dyer en que todo se resume a una serie de preguntas:

¿Qué te hace feliz?

¿Qué te inspira?

¿Qué te hace sentir vivo?

Contrario a lo que nuestra sociedad fundamentada en el consumo y el arraigo a la seguridad económica nos enseña, ninguna respuesta es estúpida, ninguna pasión auténtica es un absurdo. No en vano conviene recordar en todo momento que usted y yo vamos a morir, y si cuando eso suceda nadie lo hará por nosotros, es prudente impedir también que alguien viva por nosotros.

Las voces de la razón puede que se muestren reticentes ante mi argumento, porque “mucho New Age y mucha Psicología Transpersonal”. Me declaro doblemente culpable, pero en mi defensa diré que este artículo nace más del miedo que de la influencia temática, uno que considero debería ser colectivo: el miedo a no atrevernos a vivir hasta que ya estemos para morirnos.

Hay un poema, erróneamente atribuido a Borges, cuya autora original sería una escritora norteamericana llamada Nadine Stair. En su traducción fue titulado “Instantes”, y reza en algunos de sus fragmentos:

Si pudiera vivir nuevamente mi vida,

en la próxima trataría de cometer más errores.

Yo fui una de esas personas que vivió sensata y prolíficamente

cada minuto de su vida.

Claro que tuve momentos de alegría, pero si pudiese volver atrás,

trataría de tener solamente buenos momentos.

Por si no lo saben, de eso está hecha la vida, sólo de momentos.

No te pierdas el ahora.

Si pudiera volver a vivir, comenzaría a andar descalzo a principios de la primavera

y seguiría así hasta concluir el otoño.

Daría más vueltas en la calesita, contemplaría más amaneceres y jugaría con más niños,

si tuviera otra vez vida por delante.

Pero ya ven, tengo 85 años y sé que me estoy muriendo.

Hemos construido un sistema de consumo perfecto en el que podemos salir a la calle y comprar cualquier cosa, salvo la única que constituye el tesoro más preciado de la vida humana: tiempo. El tiempo genera la ocasión de vivir, y es en ella en la que el individuo tiene dos opciones: mantenerse al margen de su propia libertad, convencido de que todo en la vida le ha sido impuesto y que su única alternativa es seguir las huellas trazadas, o hacer de su voluntad un navío indestructible que lo encause a una vida con propósito, a la felicidad absoluta que consiste en hallarse a uno mismo en el camino hacia aquello que lo inspira.

Estimado lector o lectora: si hay en usted la dicha de haber encontrado ya una pasión que encienda su espíritu, no la apague con las manos que han de mantenerla encendida ni permita que ahoguen su fuego.

Usted y yo vamos a morir, es un hecho. ¿Qué le parece si, mientras tanto, vivimos?

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Fabián Maero y Paula José, publican el libro Tratamiento Breve de Activación Conductual para la Depresión

  • 28/10/2015
  • David Aparicio

Hoy recibimos la gran noticia de que nuestros queridos columnistas Fabián Maero y Paula José Quintero, publicaron su primer libro sobre la Activación Conductual para la depresión.

Fabián y Paula son dos psicólogos que se han destacado en la publicación y difusión de terapias basadas en la evidencia que funcionen en los contextos latinoamericanos.

En Psyciencia hemos tenido el privilegio de publicar sus artículos desde hace un par de años. Personalmente he aprendido mucho de ellos y son colegas por los cuales siento gran admiración, porque han logrado motivar a los psicólogos y estudiantes a que busquen más allá de lo que se les da en la facultad y de las corrientes predominantes de nuestros países.

dos psicólogos que se han destacado en la publicación y difusión de terapias basadas en la evidencia

El libro de Paula y Fabián se llama Tratamiento Breve de Activación Conductual para la Depresión, y fue publicado por la editorial AKADIA de Argentina. Es el resultado de un gran esfuerzo para dar a conocer los beneficios de este reconocido tratamiento.

La activación conductual es uno de los tratamientos más eficaces para tratar la depresión, es de fácil aplicación y está indexado en los tratamientos con fuerte apoyo empírico por la Asociación Americana de Psicología (APA).

A pesar de contar con el apoyo científico, la Activación Conductual es prácticamente desconocida por los profesionales de salud mental de los países latinoamericanos, que siguen utilizando los tratamientos convencionales o que se apoyan fervientemente en el uso de antidepresivos.

A continuación compartimos el prefacio del libro:

La depresión es un problema de salud serio. No sólo puede ser devastadora para la persona que la padece y su entorno social más cercano, sino que también es un problema para la sociedad en la cual sucede: el trastorno depresivo mayor ocupa el tercer lugar en Latinoamérica y el onceavo a nivel mundial en términos de impacto sobre la sociedad (Murray et al., 2012), con los costos económicos y sociales que esto implica (gastos en salud, horas de trabajo perdidas, enfermedades físicas asociadas, entre otros).

Además del impacto social y económico, la depresión probablemente sea el fenómeno que más frecuentemente se observa en la clínica psicológica, ya sea como diagnóstico completo o como presentación subclínica (es decir, personas con sintomatología depresiva pero que no cumplen con todos los criterios diagnósticos). En la clínica, los síntomas depresivos son el pan nuestro de cada día, presentándose de manera aislada o bien “acompañando” a otros trastornos (frecuentemente trastornos de ansiedad, véase Brown, Campbell, Lehman, Grisham, & Mancill, 2001; Kessler et al., 1998). Es por esto que Seligman(1975) escribió: “la depresión es el resfriado de la psicología y ha tocado las vidas de todos nosotros”

Afortunadamente, no hay escasez de tratamientos para depresión. La división 12 de la American Psychological Association, que enumera los tratamientos con soporte empírico para distintos diagnósticos, lista 6 tratamientos psicológicos con soporte empírico fuerte y 7 con soporte empírico moderado, y eso sin contar los abordajes farmacológicos (Strunk, 2015). Ante esta pluralidad de opciones se impone la pregunta: ¿qué tratamiento elegir?

Ahora bien, al hablar de depresión la eficacia de un tratamiento es sólo un aspecto de la cuestión. Si estamos hablando del “resfriado” de la psicopatología, necesitamos el equivalente a la “aspirina” de la psicopatología: un tratamiento de primera línea que, además de eficaz, sea fácil de aprender y fácil de aplicar, que pueda ser utilizado en situaciones en las cuales aplicar tratamientos más complejos y costosos no sea una posibilidad. En contextos como Latinoamérica y países en vías de desarrollo, en donde los recursos en salud suelen ser escasos, esto se vuelve imperativo.

Es justamente en esos contextos en donde activación conductual resulta una herramienta en extremo valiosa. No sólo porque tiene una eficacia similar a la de otros tratamientos más complejos para depresión (Dimidjian et al., 2006; N. Jacobson & Dobson, 1996), sino que se trata de un modelo sencillo de aprender y de implementar. Dado que es un modelo que incluye pocos elementos centrales la formación de terapeutas se simplifica enormemente. Nuestros talleres de entrenamiento, por ejemplo, suelen durar entre 5 y 7 horas, tiempo que alcanza para formar tanto terapeutas experimentados como principiantes, terapeutas familiarizados con modelos conductuales o terapeutas provenientes de otras tradiciones psicoterapéuticas.

Un protocolo de activación conductual puede, con mínimas adaptaciones, aplicarse tanto en psicoterapia individual como en formatos grupales, en sesiones extensas o en sesiones breves, e incluso como intervención paralela a otros tipos de tratamiento: un consultante puede recibir terapia cognitiva en formato individual y asistir a la vez a un grupo de activación conductual. Finalmente, como los protocolos de activación conductual son relativamente breves, pueden utilizarse como una primera etapa de intervención y referir a los consultantes que no mejoren a tratamientos más adecuados a su caso en particular.

Podemos echar un vistazo a la historia y observar que algo similar pasó con la medicina: en los ámbitos hospitalarios las infecciones se redujeron dramáticamente no con el uso de antibióticos costosos, sino cuando en el siglo XIX los cirujanos comenzaron a desinfectarse las manos antes de operar. Ese procedimiento no elimina todas las infecciones pero sí la mayoría de ellas, y se trata de un procedimiento barato y fácil de implementar. Activación conductual está en una posición similar con respecto a la depresión: un procedimiento eficaz y accesible. Por esto, no estamos proponiendo a activación conductual como una panacea, sino como la mejor intervención de primera línea para depresión.

Las ideas básicas detrás de activación conductual han sido usadas como tratamiento psicológico desde la década del 70 basándose en principios de análisis y modificación de la conducta. Hoy existen varios formatos de activación conductual que comparten principios similares. En este libro ofreceremos el formato de tratamiento de BATD (por las siglas en inglés de Tratamiento de Activación Conductual para Depresión). Se trata de un protocolo de activación conductual de diez sesiones que ha sido testeado en ámbitos diversos y es el formato de activación conductual más accesible y fácil de transmitir.

Hemos estado entrenando terapeutas en este modelo durante varios años y creemos que no sólo se trata de un modelo útil, sino imprescindible en Latinoamérica y en países en desarrollo en todo el mundo. Este libro es un intento de poner estas herramientas en manos de las personas que mejor uso les pueden dar.

Hemos tratado de mantener el lenguaje técnico al mínimo, y de facilitar el uso clínico del libro tanto como sea posible. Dado que activación conductual se basa en principios de análisis de la conducta, dedicaremos la primera parte del libro a revisar las bases teóricas y empíricas de BATD. La segunda parte del libro contiene una descripción detallada de los procedimientos involucrados en cada sesión siguiendo el manual BATD revisado (Carl W. Lejuez, Hopko, Acierno, Daughters, & Pagoto, 2011). En la tercera parte del libro revisaremos dificultades frecuentes, aplicaciones especiales de BATD y su integración con otros modelos de trabajo.

Puedes adquirir el libro en las librerías de psicología y medicina de Buenos Aires. Estoy esperando una respuesta por parte de la Editorial para saber si hacen envíos al exterior e interior de Argentina. Ni bien la obtenga, les haré saber sobre el asunto por este medio.

Nuevamente, ¡felicidades Fabián y Paula! La publicación de este libro es un logro que no debe pasar por alto y es un signo de que hay un genuino interés en la comunidad de salud mental en tratamientos eficaces y de bajo costo.

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¿A qué nos referimos cuando hablamos de personalidad y sus trastornos?

  • 28/10/2015
  • Karemi Rodríguez Batista

Seguramente habrás escuchado frases similares a: “le han diagnosticado un trastorno x de la personalidad”, “me cae bien y tiene mucha personalidad”, y el que se lleva las palmas: “es que no tiene personalidad” (todos tenemos personalidad y además, es única e irrepetible, ya vale con estas frases). Sería imposible resumir en unas páginas el tema de la personalidad y sus trastornos, lo que sí que me gustaría es ayudarte a tener una perspectiva más amplia, científica y a la vez sencilla, sobre la personalidad; cuáles son los factores que la determinan, algunas teorías y modelos, sus trastornos y tratamientos actuales.

Personalidad

Como habrás visto en la introducción el término “personalidad”, en muchas ocasiones, se utiliza de una manera errónea. En psicología, cuando hablamos de personalidad nos referimos a un conjunto de pensamientos, sentimientos y comportamientos profundamente incorporados, que persisten en el tiempo y nos hacen únicos e irrepetibles. Las personas tendemos a responder de un modo similar al enfrentarnos a ciertas situaciones. Sin embargo, nuestro comportamiento no está determinado tan solo por la personalidad. El aprendizaje, el ambiente o los estados anímicos nos condicionan a la hora de actuar en ciertos momentos.

Si bien la personalidad puede, en cierta medida, predecir o determinar cómo nos comportaremos ante diferentes situaciones, no podemos pretender que la exactitud sea al cien por cien. La complejidad del ser humano y la inmensa cantidad de factores que intervienen en nuestra manera de actuar hacen imposible la identificación de un único predictor de comportamiento.

Factores determinantes de la personalidad

Existen varios factores que son determinantes en nuestra personalidad, como: la herencia, el afecto, la nutrición, la salud física, el desarrollo neuropsicológico, el ambiente y el aprendizaje.

Según Hans J. Eysenck , psicólogo inglés que dedicó su vida al estudio de la personalidad, la estructura de personalidad posee tres «dimensiones»: carácter, temperamento (que muchas veces se confunden) e inteligencia.

nos referimos a un conjunto de pensamientos, sentimientos y comportamientos profundamente incorporados

Cuando hablamos de carácter nos referimos  a aquellas características en las que tiene un mayor peso la influencia del ambiente, es decir, el aprendizaje. Es adquirido, ligado a factores educativos y culturales. Sin él nos sería imposible interiorizar las normas sociales y nuestro ajuste voluntario. Se le puede educar, claro está que con trabajo personal.

Respecto al temperamento, es la base biológica del carácter, nos viene dada, es nuestro comportamiento afectivo (en gran parte resultado de la suma de procesos químicos del cerebro). Recientes estudios  informan cuáles son los genes que influyen en nuestra personalidad.

Y, finalmente, la inteligencia, que hace referencia a nuestro comportamiento cognitivo, formada por algunas variables como la atención, la capacidad de observación, la memoria, el aprendizaje y las habilidades para socializarse.

Cuando hablamos del desarrollo de la personalidad debemos tener en consideración dos conceptos: genotipo y fenotipo. El primero se refiere a las potencialidades que tenemos debido a nuestra constitución biológica, es decir, lo que podríamos o deberíamos ser y está determinado por la herencia y el desarrollo neuropsicológico. El segundo hace referencia a la manifestación conductual de nuestra personalidad, es decir, lo que hacemos y cómo lo mostramos, y está determinado por el genotipo y por los procesos de aprendizaje a lo largo de nuestra vida. Ambos desempeñan un rol fundamental para el desarrollo de nuestra personalidad.

En conclusión, nacemos con ciertas características propias, que con el paso del tiempo y con un conjunto de factores como son el origen ambiental, la cultura, la familia, la educación recibida, etc., se van desarrollando y definiendo, estructurando y cambiando con el paso de los años. En este proceso intervienen de forma significativa ejerciendo una gran influencia las figuras de los padres, los amigos, profesores.

Rasgos y tipos

Como hemos visto, nuestro comportamiento se muestra, en cierta manera, consistente con el tiempo, con lo cual podríamos concebir los rasgos como agrupaciones de conductas específicas que se presentan habitualmente.

Un rasgo de personalidad contiene las características de estabilidad y durabilidad y en esto se diferencia de un estado, que es una situación puntual, con un inicio y fin. Por ejemplo, es muy distinto que estemos nerviosos porque mañana presentamos un examen, hayamos tomado mucho café o hayamos discutido, a que seamos nerviosos.

Es muy importante tener esto presente, ser específicos, de hecho muchas terapias trabajan en esa diferenciación. Cuántas veces habrás escuchado que te llamen apático, enojón, nervioso, antisocial, alma de la fiesta… en función de una situación específica. ¿A qué es molesto?

Las personas nos asemejamos o diferenciamos no en función de nuestros estados, sino dependiendo de nuestros rasgos. Hay una inmensa, pero inmensa cantidad (egocentrismo, impulsividad, ansioso, dominantes, emotivos…). Mira la investigación original donde en 1936, Allport y Odbert encontraron hasta 17953 rasgos.

Como comprenderás, el trabajo de los psicólogos sería imposible y es por ello que desde el punto de vista moderno de las teorías de la personalidad se establecen los tipos o dimensiones. Los rasgos no son independientes, en realidad se relacionan entre sí en mayor o menor medida y esta relación puede cuantificarse mediante un índice estadístico llamado correlación. Este tipo de relación entre los rasgos hace posible su agrupación en entidades superiores llamadas tipos o dimensiones. Así, por ejemplo, tenemos tipos como el de la extraversión, que englobaría rasgos de sociabilidad, vitalidad, actividad, dominancia, búsqueda de emociones, etc. Es importante no concebir estos tipos de manera dicotómica (extraversión-intraversión) sino en un continuo o grado, en función de la medida en que poseemos los distintos rasgos que constituyen ese tipo en concreto.

Antes de pasar a las teorías y modelos, me gustaría que echaras un vistazo a una recopilación de investigaciones recientes sobre el uso de nuestros datos (edad, intereses, likes, etc.) que ayudan a empresas importantes (concretamente facebook) a serlo, en gran parte gracias al perfil que se forman de nosotros y cómo influye en nuestra conducta. Es impresionante.

Teorías y modelos de la personalidad

El estudio de la personalidad no se formalizó, como una rama de la psicología, hasta finales de la década de los 30. Y, entre los años treinta y setenta, se formularon las grandes teorías de la personalidad de tipo clínico , como las factoriales o multi-rasgo (Allport, Guilford, Cattell, Eysenck, Modelo de los Cinco Grandes), o las bio-tipológicas (Pavlov, Strelau, Gray), además de las basadas en los supuestos más conductuales (Skinner, Dollard y Miller), o en las aportaciones primeras del aprendizaje social (Rotter, Bandura, Mischel).

Si quieres profundizar más en estas teorías y sus autores, te recomiendo que visites la versión en línea del libro “Teorías de la Personalidad” de Raúl Gautier y George Boeree. Ahí encontrarás tanto la biografía exhaustiva de los principales autores, como sus aportaciones.

Desde finales del siglo XX y a lo largo de la primera década del XXI, cabe destacar el papel adquirido por las concepciones sociocognitivas, que nos presentan el entendimiento de la personalidad como un sistema complejo integrado por subsistemas relacionados entre sí de elementos cognitivos y afectivos, donde la persona es proactiva y no reactiva, habiendo elección y creación de situaciones así como intencionalidad en su camino hacia las metas y objetivos que se propone.

Bien, pues las distintas teorías formuladas para describir y explicar la personalidad pueden organizarse en torno a tres modelos teóricos: internalista, situacionista e interaccionista, que se diferencian en la respuesta que dan a la cuestión sobre los determinantes de la conducta individual.

El modelo internalista entiende que nuestra conducta está fundamentalmente determinada por factores personales. El modelo situacionista, entiende que nuestra conducta está principalmente determinada por las características del ambiente o situación en que ésta tiene lugar. El modelo interaccionista reúne las dos posiciones anteriores, señalando que nuestra conducta está determinada, en parte, por nuestras características personales, en parte, por parámetros situacionales, y fundamentalmente, por la interacción entre ambos conjuntos de determinantes.

Trastornos de la personalidad

El trastorno de la personalidad se considera diferente de un trastorno clínico debido a que persiste durante toda la vida adulta, mientras que el trastorno clínico tiene un inicio y una evolución en el tiempo.

Aunque es objeto de debate intenso, todas las clasificaciones actuales de los trastornos de la personalidad exigen: 1) que el comienzo del trastorno se ubique en la infancia o en la adolescencia (inicio precoz); 2) que haya una persistencia de la conducta en el tiempo y en casi todas las situaciones (estabilidad y consistencia); y 3) que cause sufrimiento personal, problemas en el trabajo o dificultades en las relaciones familiares o sociales.

Al igual que los problemas de salud mental, los trastornos de la personalidad son probablemente el resultado de la interacción de múltiples factores ambientales y genéticos. Existe cada vez más evidencia de que existe un componente genético. Hay estudios que indican la herencia de los caracteres de la personalidad y los trastornos de la personalidad, van del 30% al 50%. Y las experiencias familiares e infantiles son importantes, incluyendo el haber experimentado abuso (emocional, físico y sexual), abandono y acoso (puedes ver el artículo entero y sus referencias aquí).

El trastorno de la personalidad se considera diferente de un trastorno clínico debido a que persiste durante toda la vida adulta

En un artículo reciente de la revista “Actas Españolas de Psiquiatría,”  se  examinaron diversos estudios que analizan la influencia de los acontecimientos ambientales sobre los mecanismos de regulación génica, con particular atención a las consecuencias de esta interacción en la conformación del sistema nervioso, de rasgos de personalidad y de alteraciones en la personalidad. Te recomiendo que lo leas.

Con respecto a la actual clasificación, la quinta edición del DSM (DSM-V) publicada recientemente, no ha modificado la clasificación previa por categorías, aunque es una alternativa más compleja. Enfatiza los rasgos de personalidad y un concepto dimensional. La revista “Actas Españolas de Psiquiatría” estudia a profundidad la reformulación de los trastornos de la personalidad en el DSM-V en el siguiente artículo.

Hay que puntualizar que los rasgos que describen cada uno de los trastornos de la personalidad también pueden encontrarse en gente “sana”, por ejemplo, el hecho de que el trastorno obsesivo-compulsivo de la personalidad implique, entre otras características, una gran meticulosidad no quiere decir que todo aquél que posea este rasgo deba recibir el diagnóstico.

Se pueden distinguir 10 diagnósticos agrupables en tres categorías (clusters), que a continuación intentaré resumir.

Grupo A (trastornos raros o excéntricos)

Este grupo se caracteriza por un patrón penetrante de cognición (por ej. sospecha), expresión (por ej. lenguaje extraño) y relación con otros (por ej. aislamiento) anormales.

  • Paranoide

La persona tiene un patrón de desconfianza y recelos de los demás en forma prolongada. Son individuos suspicaces, resentidos y hostiles que responden airadamente ante cualquier situación próxima al ridículo. Ellos se perciben como inocentes, justos y nobles, por el contrario consideran a los demás maliciosos, malintencionados e interesados.

  • Esquizoide

La persona tiene un patrón vitalicio (de por vida) de indiferencia hacia los demás y de aislamiento social. Al contrario del esquizotípico, la ausencia de relaciones sociales no es debida a la ansiedad sino a un rechazo voluntario porque se autopercibe como suficiente y a los demás como intrusivos e indeseables.

  • Esquizotípico

Es una condición mental por la cual una persona tiene dificultad con las relaciones interpersonales y alteraciones en los patrones de pensamiento, apariencia y comportamiento. Es decir, se comportan de manera extraña, destacan por una apariencia muy peculiar, resulta difícil entender qué dicen tanto por el contenido como por la forma. Tienen escasa afectividad y se mantienen aislados socialmente debido a la gran ansiedad que les produce el contacto social, además de sostener creencias extravagantes.

Grupo B (trastornos dramáticos, emocionales o erráticos)

Estos trastornos se caracterizan por un patrón penetrante de violación de las normas sociales (por ej. comportamiento criminal), comportamiento impulsivo, emotividad excesiva y grandiosidad.

  • Antisocial

Es  una condición mental por la cual una persona tiene un patrón prolongado de manipulación, explotación o violación de los derechos de otros. Percibe a los demás como débiles y muestran deshonestidad, impulsividad, agresividad e irresponsabilidad en sus actos, así como una falta de remordimientos frente al daño causado a los demás

  • Límite

Es  una condición mental por la cual una persona tiene patrones prolongados de emociones turbulentas o inestables. Se define por la inestabilidad tanto de la autoimagen y de las relaciones interpersonales, como del humor. Por esto, es frecuente observar una alternancia entre la idealización y la devaluación de sus amistades, junto con un esfuerzo frenético por no ser abandonado. Estas alteraciones de humor les llevan en la mayoría de los casos a presentar autolesiones e intentos de suicidio.

La identificación y modificación de esos esquemas de conducta del pasado, desde nuestra experiencia presente, es la clave del tratamiento

  • Histriónico

Es  una condición mental por la cual las personas actúan de una manera muy emocional y dramática que atrae la atención hacia ellas. No soportan ser ignorados o rechazados. Utilizan su aspecto físico para llamar la atención, así como mostrarse exageradamente emotivos.

  • Narcisista

Es  una condición mental por la cual una persona tiene: sentido exagerado  de egocentrismo, una preocupación extrema por sí misma y falta de empatía con otras personas. Puesto que ellos son un caso especial, les parece lícito saltarse las normas y utilizar a los demás para su beneficio. En la mayoría de los casos son muy sensibles a la crítica y por tanto pueden presentar problemas relacionados con estados de ánimo.

Grupo C (trastornos ansiosos o temerosos)

Este grupo se caracteriza por un patrón penetrante de temores anormales, incluyendo relaciones sociales, separación y necesidad de control.

  • Evitación

Es una condición mental por la cual una persona tiene un patrón vitalicio de sentirse muy tímida, inadecuada y sensible al rechazo, debido a que se percibe como muy vulnerable y socialmente incapaz. Ven a los demás como superiores y críticos, y evitan situaciones en las que puedan sentirse juzgadas o evaluadas.

  • Dependencia

Es una condición mental por la cual las personas dependen demasiado de otros para satisfacer sus necesidades emocionales y físicas. Tienden a idealizar a los demás, mostrándose desvalidos, incapaces de hacer nada por su propia cuenta y muy absorbentes en sus relaciones con los demás.

  • Obsesivo-compulsivo

Es una condición mental por la cual la persona está preocupada por las reglas, el orden y el control. Son personas sumamente perfeccionistas, detallistas y organizadas, con dificultad para delegar tareas, muy escrupulosas. Se consideran a ellos mismos como muy responsables y competentes, pero a los demás como lo contrario. Esto, evidentemente, les llega a resultar incapacitante.

Si quieres ver los criterios diagnósticos generales de cada trastorno (aunque en base al DSM-IV y CIE-¡O) pulsa aquí.

Tratamientos

Los problemas de personalidad se caracterizan porque ocupan gran parte de la vida de la persona en el momento presente y a lo largo del tiempo. En su tratamiento se pretende cambiar para ser capaz de solucionar los problemas actuales y luego identificar y modificar conductas aprendidas y eficaces en el pasado que continúan aplicándose en el presente, donde ya no son convenientes.

Las técnicas cognitivo conductuales han comenzado a dar alternativas eficaces a este tipo de problemas. Los recientes avances en la comprensión de los procesos de lenguaje han propiciado la aparición de una nueva generación de terapia cognitivo conductual: las terapias contextuales. Entre las distintas líneas de desarrollo que se están dando en este momento, destacan: la terapia de aceptación y compromiso, la terapia dialéctica conductual de Linehan, la Psicoterapia Analítica Funcional, de Koheleberg, la terapia conductual integrativa de pareja de Jacobson.

En el aprendizaje básico que realizamos para poder manejarnos en la vida, nuestras circunstancias vitales nos pueden haber llevado a resolver los problemas que se nos presentaban de una forma que tuvo su función y eficacia en aquellas situaciones y con los medios y conocimientos que teníamos. Sin embargo, estas formas de resolver los problemas se incorporan como esquemas automáticos y los empleamos en situaciones actuales en las que no son eficaces y en las que (ahora) seríamos capaces de actuar de otra manera. Estos esquemas son muy básicos y afectan a gran cantidad de situaciones y problemas.

La identificación y modificación de esos esquemas de conducta del pasado, desde nuestra experiencia presente, es la clave del tratamiento.

Si quieres profundizar de manera breve pero rigurosa en la génesis de los trastornos; manifestaciones y efectos para la persona, su entorno, y sobre todo en los tratamientos actuales para cada uno, descárgate la guía gratuita “La personalidad y sus trastornos”.

Referencias:

  • Allport, G. (1936). Traitnames. A psycho-lexical study. Psychological Review Publication; 47(1), 1-178 pp.
  • Aparicio, D. (2015). Facebook: Las investigaciones más relevantes sobre su efecto en nuestra conducta. Disponible en  https://www.psyciencia.com//2015/26/facebook-las-investigaciones-mas-relevantes-sobre-su-efecto-en-nuestra-conducta/
  • Bermúdez Moreno, J., Pérez García, A. M., Ruíz Caballero, J. A., SanJuan Juárez, P., y Rueda Laffond, B. (2011). Psicología de la personalidad. Madrid, España: UNED.
  • Esbec, B. y  Echeburúa, E. (2011). La reformulación de los trastornos de la personalidad en el DSM-V. Actas Españolas de Psiquiatría;  39(1), 1-11 pp.
  • García Higuera, J. A. (2013). Tratamiento de los trastornos de personalidad. Disponible en https://www.cop.es/colegiados/m-00451/Person.htm
  • Gask, L., Evans, M., y Kessler, D. (2013). Trastorno de la personalidad. Disponible en  https://www.intramed.net/contenidover.asp?contenidoID=81626
  • Gautier, R., y Boeree, C.G. (2015). Teorías de la personalidad. Disponible en  https://www.psicologia-online.com/ebooks/personalidad/personalidad.htm
  • GoodTherapy.org. (2015). Hans Eysenck. Disponible en  https://www.goodtherapy.org/famous-psychologists/hans-eysenck.html
  • Lorea-Conde, I. y Molero, P. (2015). Implicaciones de los mecanismos epigenéticos en el desarrollo y tratamiento de los trastornos de la personalidad. Actas Españolas de Psiquiatría; 43(2), 42-50 pp.
  • Maero, F. (2013). ¿Qué demonios son las terapias de tercera ola? Disponible en  https://www.psyciencia.com//2013/26/que-demonios-son-las-terapias-de-tercera-ola
  • MedlinePlus. (2014). Trastornos de la personalidad. Disponible en  https://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/000939.htm
  • Nuestra personalidad, única e irrepetible. (2007). En Enciclopedia de la Psicología (Vol.  4, 53-95 pp.). España: Océano.
  • Psicomed.net. (2015). Criterios diagnósticos generales para un trastorno de la personalidad. Disponible en https://www.psicomed.net/dsmiv/dsmiv16.html
  • Psyciencia. (2012). Los genes que regulan la personalidad. Disponible en  https://www.psyciencia.com//2012/26/los-genes-que-regulan-la-personalidad/
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El hombre que veía a un extraño en el espejo

  • 28/10/2015
  • Alejandra Alonso

Una escena clásica de las películas de terror es la del espejo, desde el vampiro que no se refleja, hasta el fantasma o la figura que aparece rápidamente detrás del protagonista. En psicología no nos quedamos atrás, la revista Neurocase reportó el caso de un hombre de 78 años (al que llaman Sr. B para proteger su privacidad) quien durante 10 días, cuando se miraba al espejo, veía a otra persona: un extraño que se veía igual a él y sabía todo sobre él, pero que sin embargo seguía siendo un extraño. Eventualmente, esta figura “se hizo agresiva“ y probablemente fue esto lo que llevó al Sr. B a ser admitido en el hospital.

El Sr. B., quién no tenía historial de enfermedad psiquiátrica, fue diagnosticado con una forma del síndrome de Capgras. Este síndrome se caracteriza por la creencia de que una persona (generalmente cercana al paciente) ha sido reemplazada por un impostor y ha sido descrita en enfermedades de tipo psiquiátrico y neurológico (degenerativas y no degenerativas). Es más comúnmente asociado con enfermedades neurodegenerativas, específicamente con la enfermedad de los cuerpos de Lewy, donde siempre coexisten alucinaciones visuales. En ausencia de enfermedades neurodegenerativas, el inició de la enfermedad ocurre a una edad más temprana y puede estar asociado con enfermedades psiquiátricas, eventos cerebrovasculares y uso de drogas ilícitas.

Es probable que los delirios involucren algún grado de discapacidad en el procesamiento de rostros, específicamente en la habilidad de procesar la familiaridad de los rostros de otros: en el Capgras, lo familiar de alguna forma no lo es.

Lo que es más interesante sobre el caso es que el juicio delirante es aplicado a su propio rostro

Se asume que el síndrome de Capgras es un fenómeno raro, inicialmente reportado solo con enfermedades psiquiátricas como la esquizofrenia paranoide y el trastorno esquizoafectivo. Sin embargo, recientemente se ha descrito el síndrome en condiciones neurológicas como la epilepsia, enfermedades cerebrovasculares, luego de traumas en la cabeza, con tumores hipofisarios y especialmente en enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer y la enfermedad de los cuerpos de Lewy.  

Lo que es más interesante sobre el caso es que el juicio delirante es aplicado a su propio rostro. Hay evidencia que sugiere que procesamos información sobre nuestra propia cara de forma especial, sugiriendo esto a su vez que esta experiencia particular refleja una discapacidad cerebral específica. Los autores del artículo sobre el Sr. B no dan muchos datos sobre los síntomas neurológicos del paciente, solo mencionan algunos indicadores proteínicos consistentes con la enfermedad de Alzheimer, y atrofia en las principales regiones cerebrales posteriores. También se esperaría que presentara daños en la corteza prefrontal dorsolateral, que es común en pacientes que experimentan tales alucinaciones. Este área está relacionada con la evaluación de creencias, interviniendo para cuestionar ideas extremas o incoherentes.

Al Sr. B se le administró medicación antidepresiva y antipsicótica en el hospital y, luego de tres meses, se había recuperado de sus alucinaciones. Menos mal, debe haber sido aterrador mirarse al espejo y que te pase lo que le pasó al Sr. B.

Si te interesa, puedes leer sobre otros síndromes o delirios raros aquí.

Fuente: Research Digest
Imagen: Andrés Nieto Porras (Flickr)

  • Clínica

El genograma, una gran herramienta de trabajo en psicoterapia

  • 27/10/2015
  • Belén Garayoa Molpeceres

Artículo publicado previamente en Aprende Viendo Terapia, la mayor plataforma online en el entrenamiento en español de habilidades psicoterapéuticas. 

La utilización de genogramas en terapia sistémica es una herramienta muy últil y habitual. El valor mas importante del genograma es el impacto visual que tiene, ya que permite que de un solo vistazo podamos identificar los roles y patrones de interacción de un determinado sistema familiar que puede incluir varias generaciones. Otra ventaja muy importante es el hecho de ser una herramienta que podemos utilizar cuando trabajamos con niños o adolescentes reticentes a implicarse en la intervención, pudiéndose convertir en un facilitador para hablar de la familia, inicialmente de lo mas estructural para ir profundizando a un nivel mas relacional.

En muchas situaciones, empezar a hablar de quién es quién en la familia es más fácil que hablar de quién hace qué a quién y de cómo se sienten los distintos miembros de la familia cuando esto ocurre.

El genograma nos permite conocer a la familia mas a fondo

El genograma consiste en una representación gráfica, dónde se recoge la información de tres generaciones de la familia con la que se está trabajando. Se incluye información tanto demográfica como relacional.

El genograma nos permite conocer a la familia mas a fondo, tanto a los que acuden a terapia como a aquellos de los que se habla durante la misma, pero no se les conecta con el resto. Todo esto también nos permite realizar hipótesis acerca de la relación entre el problema y el contexto familiar, la evolución del problema a lo largo del tiempo, su relación con el ciclo vital de la familia etc.

El dibujo del genograma tiene en si mismo una función terapéutica y no consiste meramente en una prueba diagnóstica ni de recogida de información. Podemos entender el genograma como un  medio para llegar a compartir información con el resto de miembros de la familia, nos permite ayudar a los distintos pacientes. En algunos casos, incluso nos ayuda a que miembros de la familia que se mantienen mas al margen se impliquen y colaboren compartiendo información, viendo ésta como la vía mas segura para hablar de su familia y de ellos mismos. En algunos casos, solo el simple hecho de observar el genograma ya nos da una visión de aquellos patrones relacionales que se repiten de generación en generación, haciéndose conscientes y convirtiéndose en un primer paso para poder hacer cambios.

La representación del genograma se suele hacer durante las primeras sesiones, ya que permite que tengamos un marco mas claro a partir del cual empezar a intervenir y  realizar hipótesis de trabajo.

En cuanto al dibujo del genograma, la construcción del mismo se compone de tres fases sucesivas: trazado de la estructura familiar;  recogida de la información básica sobre la familia; y delineado de las relaciones familiares. La primera representación consiste en dibujar las figuras (p. ej. cuadrado, círculo) que simbolizan cada miembro de la familia y las líneas que los unen que determinan el tipo de relación que se establece entre ellos. Los miembros varones se representan con cuadrados y las mujeres con círculos. Además, se emplea una línea de puntos para indicar la convivencia de los diferentes miembros, incluyendo en un mismo círculo aquellas personas que conviven compartiendo casa.

Mas pormenorizado, este sería el proceso de creación del genograma:

En primer lugar, se traza la estructura del genograma: personas que componen la familia, vínculos de sangre y legales existentes entre ellos y fechas más importantes (nacimiento, muerte, matrimonio, separación, etc).

En segundo lugar se incorpora la información funcional más relevante: datos de funcionamiento psicológico, médico y general que sean importantes (enfermedades físicas o mentales, sucesos llamativos, éxitos o fracasos llamativos….)genograma 2

 

Se trazan las relaciones más significativas entre los miembros (alianzas, conflictos, corte emocional…). Señalando con diversos símbolos aquellas mas significativas (que sean mejores o peores).

conflictos genograma
Imagen: ElPsicoasesor.com

Por último, se señalan en una hoja aparte aquellos datos que no se pueden representar gráficamenteporque requieren de una mayor explicación (sucesos familiares importantes, Conflictos llamativos y motivos del mismo, etc.) y los datos de historia familiar que permiten contextualizar y entender a esa familia en concreto.

Se trazan las relaciones más significativas entre los miembros

Por último y a partir de la información que se ha registrado tanto en el gráfico como en las hojas de datos, se recogen las características familiares más significativas, los recursos o habilidades que tiene esa familia y las posibles dificultades que puede tener como familia o con respecto a algún miembro en particular.

A la hora de elaborar el genograma, tenemos la opción de lápiz y papel, dibujándolo junto a la familia o alguno de sus miembros y completándolo poco a poco según avancen las sesiones. Podría ser muy interesante reunir información de distintos familiares, ya que esto hará que aumente la confiabilidad y proporcionará la posibilidad de comparar perspectivas y observar interacciones en directo. Partimos de la base de que es posible que los miembros de una familia relaten las historias de los mismos sucesos de forma totalmente distinta.

Por otro lado, también podemos descargar Genopro gratis, que ofrece una solución práctica a la creación de árboles familiares y genogramas. El programa puede mostrar una representación gráfica completa de un árbol genealógico, facilitando el estudio de los individuos de una familia.

Personalmente, yo me inclino por realizar un genograma a mano alzada junto con los miembros de la familia y posteriormente hacerlo en el ordenador e ir incluyendo información si es necesario.

Un ejemplo de cómo quedaría un genograma con este GenoPro sería el siguiente:

ejemplo-genograma-completo

 

Bibliografía:

McGoldrick, M., Gerson, R. (1987). Genograma en la Evaluación Familiar. Buenos Aires, Gedisa

  • Ciencia

(PDF) Guía de Aprendizaje Veloz para Científicos

  • 27/10/2015
  • Karemi Rodríguez Batista

Para llegar a ser un buen científico es necesario obtener un nivel de competencia óptimo en numerosos campos. Comunicación científica, redacción, análisis crítico, argumentación, creatividad… No se puede decir que sea sencillo, adquirir conocimientos de ámbitos totalmente distintos y que en muchas ocasiones te son desconocidos requiere de una gran cantidad de tiempo y dedicación.

Ahora bien, si tuviésemos una buena metodología podríamos reducir drásticamente el tiempo necesario y mejorar exponencialmente la calidad de nuestro desempeño a la hora de desarrollar una destreza. Tras un largo tiempo de introspección en el que he analizado mi forma de aprender en otros ámbitos y revisado muchos libros y artículos sobre aprendizaje veloz he creado este sistema que te permitirá desarrollar una competencia con una facilidad increíble. Lo que aprenderás en este pequeño libro será algo que recordarás para siempre y que podrás aplicar en cualquier ocasión que requiera de aprendizaje deliberado por tu parte.

Debo decir que no se trata de una metodología puramente objetiva, más bien está basada en lo que a mí me ha funcionado y que espero también pueda serte útil. Personalmente, y tras dejar patente por escrito este sistema pienso emplearlo para adquirir todas las habilidades que pueda necesitar en un futuro. Sin más, te sugiero que continúes leyendo si quieres cambiar tu forma de aprender de una vez por todas.

Queremos agradecer a Pedro Margolles García de NeoScientia por preparar este completo y muy útil material.

Descarga el material completo: Guía de Aprendizaje Veloz para Científicos

 ¿Quieres descargar material especializado sobre psicología y neurociencias? Visita la web Psico-K y podrás acceder a miles de recursos.

  • Ciencia

La importancia de la comunicación con la pareja al afrontar problemas económicos

  • 27/10/2015
  • Maria Fernanda Alonso

Supermercado, ropa, combustible, impuestos, peajes, seguros, cable, internet, teléfono, escuela, libros, útiles escolares, deportes de los chicos, obra social… La lista de gastos es interminable, y pareciera hacerse aún más larga cuando el dinero es escaso.

Pediste a tus hijos y a tu pareja que reduzcan un poco los gastos porque necesitan ahorrar, pero te das cuenta que es necesario hacer mayores esfuerzos, porque la situación financiera es complicada, y la solución no será ni sencilla ni rápida. La cuestión te abruma, te supera, pero se supone que sos responsable de proveer para tu familia. Ya no sabés qué hacer, el estrés está impactando en todos los aspectos de tu vida, incluyendo tu relación de pareja. ¿Será que juntos pueden encontrar una manera de afrontar la situación que sea distinta a tener todo ese peso sobre tus hombros?

En un estudio, investigadores de la Universidad Estatal de Carolina del Norte examinaron técnicas que utilizan las parejas para superar las incertidumbres financieras, revelando cuáles son más eficaces tanto para resolver el problema como para mantener una comunicación saludable.

“Durante tiempos financieros duros, la comunicación puede ayudar a las personas a hacerles frente,” sostiene Lynsey Romo, profesora asistente de comunicación en la Universidad Estatal de Carolina del Norte y autora principal del estudio, en un comunicado de prensa.

Para conducir el estudio, Romo y un equipo de investigadores entrevistaron a 20 individuos, que estaban casados o vivían en pareja, durante la recesión económica. Cuando se trataba de asuntos financieros, los investigadores encontraron que la incertidumbre era el factor clave que determinaba las decisiones.

De acuerdo a la Teoría del Manejo de la Incertidumbre, las dudas son casi siempre vistas como negativas, llevando a los individuos a enfrentar la carga de no saber mediante la búsqueda activa de información o evitando  completamente una verdad dolorosa.  En todas estas instancias la comunicación fue esencial para tratar la incertidumbre, y cómo esta carga afectaría a la relación.

La mayoría de las parejas tenía tres estrategias generales ante la incertidumbre financiera: reducirla, mantenerla o adaptarse a ella.

Reducir la incertidumbre a través de la investigación del problema: los investigadores encontraron que ésta fue la técnica más común entre los participantes, que en su mayoría concebían que buscar información (ya sea en la web, o contratando un asesor financiero) sobre cómo rectificar su situación financiera, les daría una mejor idea sobre cómo seguir adelante. Otros encontraron beneficioso pedir el consejo de amigos o miembros de la familia, mientras que unos pocos trabajaron con la información que tenían de situaciones similares del pasado, cuando el dinero era escaso.

La mayoría encontró que la manera más sencilla de reducir la incertidumbre era a través de una buena charla con su pareja. Según los hallazgos del estudio, cuando los participantes eran capaces de hablar las cosas con sus parejas, resolvían mejor los problemas y evitaban posibles conflictos. Las técnicas de comunicación variaban desde apelar a la personalidad del otro, adoptar una mentalidad de equipo y delegar responsabilidades para afrontar las deudas como una unidad, entre otras.

Mantener la incertidumbre: Algunas parejas prefirieron evitar del todo el tema, absteniéndose de pensar o hablar sobre el estrés financiero. Otros participantes evadieron sus problemas enfocándose en su lugar en las cosas positivas de la vida.

Adaptarse a la incertidumbre: Los investigadores dijeron que ésta técnica era similar a los mecanismos de afrontamiento de las personas con una enfermedad crónica. En lugar de preocuparse por cuestiones que no podían controlar, los participantes las aceptaron como una parte de la vida, y tomaron las cosas paso a paso. Algunos recurrieron a la religión y a la espiritualidad en busca de orientación, otros simplemente decidieron hacer frente al problema un día a la vez, como estrategia para reducir el estrés y restaurar el sentido de balance en sus vidas.

Los problemas más comunes

Demasiada información o la falta de información suficiente hicieron que las presiones financieras sean difíciles de discutir entre las parejas, lo que llevó a conflictos. Romo dijo que esto tiene mucho que ver con no aprender sobre finanzas desde jóvenes. Cuando la información financiera no se comparte con los niños, como sucede a menudo, ellos tienen más dificultades para hablar sobre esos asuntos en la edad adulta.

Algunos simplemente no querían hablar de finanzas con sus parejas. Otros no estaban cómodos con las conversaciones sobre dinero o les faltaba información sobre el asunto. Los problemas de comunicación también fueron producto de la falta de coincidencia en el tiempo libre, por tener las parejas horarios muy distintos.

La conversación es una herramienta vital para el funcionamiento de una relación. Romo y su equipo sintieron que este estudio resaltó cuán importante es la “alfabetización financiera” -entendimiento acabado de las cuestiones financieras y cómo discutirlas- dentro del contexto de las relaciones. Y concluyó: “buscar información, hablar sobre el dinero con tu pareja, trabajar como un equipo, y alfabetizarse financieramente puede reducir la incertidumbre – y el estrés conexo que puede causar en una relación.”

Fuente: Medicaldaily

Sin categoría

(Vídeo) La droga LSD, ¿es realmente peligrosa?

  • 27/10/2015
  • David Aparicio

Puedes activar los subtitulos en español en el botón CC del reproductor de Youtube.

El ácido lisérgico o LSD, fue desarrollada por Albert Hoffman a finales de los 30. Es una de las drogas ícono de los años 50-60, cuando sus patentes faramacológicas vencieron y la gente empezó a buscarla debido a las potentes alucinaciones, sensaciones sinestésicas y distorsión del tiempo que ocasionaba en aquellos que la consumía. Tanta fue la popularidad del LSD que incluso despertó el interés de importantes científicos y psicoterapeutas de la época que buscaban conocer sus efectos medicinales. Pero que luego fue prohibida a causa del abuso extra-medicinal que la gente le dio.

Eso no significa que algunos científicos hayan perdido el interés en esta droga semisintética. En la actualidad hay un grupo de científicos que buscan la financiación de investigaciones que permitan conocer más sobre el uso medicinal del LSD. Ejemplos de ellos está una investigación de suiza que estudia el uso del LSD para disminuir la ansiedad en pacientes con enfermedades terminales o la investigación de la Fundación Beckley, la cual está interesada en cómo el LSD afecta la actividad neuronal y si podría usarse como estimulo para promover la creatividad.

En el vídeo que compartimos de Discovery Channel nos cuenta en 4 minutos la historia de esta controversial droga sintética y nos ofrece los datos de las investigaciones científicas que nos hacen preguntarnos si, ¿realmente es peligrosa?

Aclaración: Recuerda que este es un artículo de información académica y no significa que estemos fomentando el uso del LSD o de cualquier otra droga. 

  • Clínica

Cómo explicar a los demás que tu hijo tiene autismo – Daniel Comin

  • 26/10/2015
  • David Aparicio

El colega Daniel Comin escribió en Autismo Diario, la web más leída sobre autismo en hispanoamérica y España, un artículo profundo y muy lúcido sobre una de las situaciones que más estrés genera a los padres de niños con autismo: Explicar o no que su hijo tiene autismo y, si así lo deciden, ¿cómo hacerlo?

En su artículo sostiene que, en determinadas situaciones, compartir la información del diagnóstico puede mejorar drásticamente la calidad de vida del niño con autismo, como por ejemplo en la escuela. Pero Comin es muy respetuoso de los padres y resalta que son ellos los que deben decidir con quién compartir o no esta información.

Así también, nos explica por qué es importante ser cuidadoso con las expresiones y propone utilizar la palabra desafío en vez de debilidad o déficit, porque estas palabras ponen énfasis en debilidades, en cambio la palabra «desafío» supone el interés de superación.

Comin también nos da recomendaciones para explicar concretamente sobre el autismo a los familiares y escuelas que no saben bien de qué se trata el trastorno.

Muchas veces los padres de los niños con autismo, abatidos por los sentimientos de impotencia a causa de una sociedad todavía muy ignorante sobre el autismo, toman una actitud de ellos contra el mundo sin importarles las palabras o la actitud confrontativa que pueden usar. Y esto es lo que más me gustó del artículo de Daniel Comin, insta a los padres a que sean más compasivos, que se mantengan calmos y que sean amables y afectuosos con las personas, porque esto fomentará que ellos también los escuchen y los ayuden.

Un fragmento del artículo:

Entiendan el autismo como algo que aunque complejo, les obligará a esforzarse mucho más, ustedes deberán enfrentar muchos problemas con los que jamás pensaron que se iban a enfrentar, llorarán, se deprimirán, tendrán momentos muy duros, pero, a cambio su visión del mundo cambiará radicalmente. Deberán estar preparados para ver el mundo de forma diferente, eliminarán de su mente muchas ideas preconcebidas, deberán aprender a ser más tolerantes, más pacientes, más tenaces, deberán estudiar y leer como si les fuera la vida, su visión social cambiará, entenderán cosas que antes ni siquiera podían plantearse, es muy probable que tener un hijo con autismo les convierta a ustedes en mejores personas.

Yo trabajo con niños con problemas de conducta, desarrollo y con TEA y se las dificultades que ellos y sus padres atraviesan cuando van a la escuela y asisten a diversas situaciones de interacción social. Por eso les insisto que lean el artículo y lo compartan.

Puedes leerlo completo en Autismo Diario.

  • Ciencia

Inteligencia vs actitud: ¿cual es más importante?

  • 26/10/2015
  • Maria Fernanda Alonso

En el camino hacia la realización personal podemos enfrentar muchos obstáculos. Quizás uno de los más grandes, constantes y nocivos sea nuestra propia reacción ante un resultado inesperado o una situación no prevista. Puede pasar que no consigas la pasantía o el trabajo que tanto querés y para el que te venís preparando desde hace años, o que sientas que tus esfuerzos son en vano porque de todos modos van a ascender a otro. Cómo afrontamos estas situaciones puede ser un gran predictor de nuestro desempeño.

Las actitudes básicas de las personas pueden encuadrar en una de dos categorías: una mentalidad fija o una mentalidad de crecimiento, según la psicóloga Carol Dweck de la Universidad de Stanford, quien se refiere a la inteligencia como una cualidad que puede ser mejorada a través del esfuerzo persistente. Mientras los que tienen mentalidad fija piensan que el éxito es una capacidad innata e inmutable (“sos lo que sos y no podés cambiarlo”, lo cual es un problema cuando enfrentan un desafío ya que todo lo que parezca ser más de lo que pueden manejar está destinado a hacerlos sentir desahuciados y abrumados), las personas con mentalidad de crecimiento implícitamente ven a la inteligencia como algo para perfeccionar. Como resultado, les importa menos aparentar inteligencia y fácilmente coquetean con el fracaso, siendo ésta una actitud que los prepara para el éxito. Ellos se desempeñan mejor que aquellos con una mentalidad fija, incluso cuando tienen un CI inferior porque aceptan los desafíos, tratándolos como oportunidades para aprender algo nuevo.

Según Dweck, el modo en que se manejan los desafíos y las caídas es un factor decisivo en la vida, y el éxito se define según cómo se afronten los fracasos. Una persona con mentalidad de crecimiento consideraría al fracaso como información, es decir, como algo que no funcionó y que, por lo tanto, se debe intentar otra cosa para avanzar.

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Todos podemos desarrollar una mentalidad de crecimiento, sin importar en cuál nos encuadramos actualmente. El Dr. Travis Bradberry comparte una serie de estrategias para ayudarnos a orientar nuestra mentalidad hacia el crecimiento tanto como podamos:

No te quedes desahuciado

Cómo reaccionamos cuando nos sentimos desesperanzados es muy importante. Hay dos posibilidades: aprendemos del fracaso y avanzamos o dejamos que nos hunda. Las personas con mentalidad de crecimiento no se sienten desahuciadas porque saben que para ser exitosas necesitan estar dispuestas a fallar y después volver a intentar.

Se apasionado

Siempre va a haber alguien que sea más talentoso que vos naturalmente, pero podés cubrir la falta de talento con pasión. Las personas empoderadas persiguen sus pasiones implacablemente. Warren Buffett recomienda que encuentres tus verdaderas pasiones usando lo que él llama la “técnica 5/25”: escribí las 25 cosas que más te importan. Después, tachá las últimas 20. Las 5 remanente son tus verdaderas pasiones. Todo lo demás son distracciones.

Actúa

Las personas con mentalidad de crecimiento pueden sobreponerse a sus miedos, no porque sean más valientes que los demás, sino porque saben que el miedo y la ansiedad son emociones paralizantes, y que la mejor manera de sobreponerse a la parálisis es tomar acción. Saben que no existe un momento perfecto para avanzar y que por tanto no tiene sentido esperar por uno. Tomar acción convierte todas tus preocupaciones sobre el fracaso en energía positiva y enfocada.

Y después, seguí avanzando

Da lo mejor, incluso en tu peor día. Exigite un poco más. Derribá los límites que te autoimpusiste, sobrepasalos. Mejorá un poquito más cada día.

Esperá resultados

Las personas con mentalidad de crecimiento saben que fallarán de vez en cuando, pero no dejan que eso les impida esperar resultados. Esperar resultados te mantiene motivado y alimenta el ciclo del empoderamiento. Después de todo, si no pensás que vas a lograrlo, ¿para qué molestarse?

Se flexible

Todos nos encontramos con adversidades que no habíamos anticipado. Quienes tienen una mentalidad orientada al crecimiento aceptan la adversidad como un medio para mejorar, como opuesta a algo que los detiene. Cuando ocurre una situación inesperada, las personas empoderadas son flexibles hasta que obtienen los resultados.

No te quejes cuando las cosas no salen como querías

Quejarse es una señal obvia de una mentalidad fija. Una mentalidad de crecimiento busca oportunidades en todo.

Haz un seguimiento

Al hacer un seguimiento sobre cómo respondés ante las pequeñas cosas, podés trabajar diariamente en mantener tu mentalidad orientada al crecimiento.

Quedarse inmerso en la frustración no resolverá nada, por el contrario, hará las cosas peores. Reevaluar la situación y tomar acción son los primeros pasos para volver a encaminarse hacia el objetivo, aunque éste haya tenido que variar.

Artículo relacionado: Estudiar inteligentemente: 8 estrategias activas de estudio.

Fuente: Business Insider

  • Clínica

Los mitos de la marihuana

  • 26/10/2015
  • Asociación Educar

Este artículo que tiene por objetivo brindar datos de diversas investigaciones y fuentes vinculadas al tema. Esperamos que esta nota permita despejar dudas sobre los 3 mitos más frecuentes sobre su consumo: ¿Causa daños en el cuerpo y más específicamente en el cerebro?; ¿Genera adicción?; ¿Existe un síndrome de abstinencia a la marihuana?

Realmente es un tema que merece continuar siendo investigado, principalmente por la cantidad de compuestos de esta droga y la interrelación que pueden tener con otros factores de la vida.

La marihuana combina más de 60 químicos denominados cannabinoides. Los 2 principales son el Tetrahidrocannabinol (THC) y el Cannabidiol (CBD), ambos responsables de los efectos causados por esta droga.

El THC es el ingrediente psicoactivo; es decir, el productor de la euforia y delhigh cuando se consume marihuana. También genera la psicosis en un pequeño número de personas vulnerables a su efecto.

La Marihuana ahora es 6 veces más potente

Este estado mental es definido como la experimentación de realidades que no están sucediendo (escuchar o ver objetos no presentes) por parte de los individuos. Durante el episodio de psicosis el consumidor de marihuana puede sufrir de alucinaciones, delirio y una pérdida del sentido de la identidad personal. Por su parte, el CBD posee efectos ansiolíticos (genera calma) y tendría finalidades antiepilépticas.

Antes del crecimiento de la tecnología la marihuana tenía cantidades similares de THC y CBD. Las concentraciones de THC están relacionadas con las del CBD. El aumento en la densidad de una genera la disminución de la otra. Cuando crece el THC el CBD baja o viceversa.

La marihuana con altas concentraciones de THC tiene efectos más potentes. Es importante resaltar que esta droga hoy en día es muy diferente de la que se consumía entre las décadas del 60 y los 80´. Entre aquellos años tenía un 1 a 2% de THC. Actualmente, posee un 13% de THC, por lo que ahora es 6 veces más potente.

Mito número 1: La marihuana no causa ningún daño

El 9% de los adultos que consumen marihuana se vuelven adictos, pero… En los adolescentes la frecuencia de adicción es del doble (18%).

Ser adicto significa emplear este químico repetidamente a pesar de saber que genera daños. De hecho, a los pocos minutos de haber inhalado el humo, el corazón comienza a latir más rápido, los bronquios incrementan su diámetro y los vasos sanguíneos de los ojos se dilatan haciendo que se vean rojos.

Asimismo, algunas investigaciones concluyen que el uso frecuente afectaría la habilidad de pensar, acrecentaría la ansiedad y la depresión. También crecerían exponencialmente las posibilidades de que el consumidor sufra de psicosis y esquizofrenia.

Quienes comienzan a fumar marihuana antes de los 16 años tienen más daño prefrontal

El THC perjudica el pensamiento, disminuyendo los tiempos de respuesta ―por lo que acrecienta las posibilidades de accidentes de tránsito― e influye negativamente en las funciones ejecutivas prefrontales.

Quienes comienzan a fumar marihuana antes de los 16 años tienen más daño prefrontal e inhalan el doble de esta sustancia.

El consumo de esta droga disminuiría el coeficiente intelectual, aunque dejarla no restablecería el nivel inicial (tendría efectos irreversibles sobre el cerebro). Esto implica que existe un punto de no retorno y sus efectos sobre la función del sistema nervioso son permanentes.

La relación entre la marihuana y la ansiedad es otra razón por la que muchas personas se vuelven adictas. Este estado emocional está dentro de las 3 principales causas por las cuales las personas la consumen (las otras dos son el aumento de las actividades recreativas y los problemas del sueño).

Un 72% de los consumidores de marihuana sufren de ansiedad o depresión. Esta es la droga ilegal más empleada en el mundo y la ansiedad, el problema psiquiátrico más frecuente. Conociendo estos datos no es difícil de ver por qué es tan importante comprender la relación entre ambas.

Sin embargo, pocos saben que la marihuana puede agravar esta sensación de dos formas: empeorando los sentimientos generalizados de ansiedad y causando ataques de pánico.

La ansiedad generalizada ocurre sin una causa definida. Incluye síntomas como preocupación excesiva o constante por cosas que son poco probables que ocurran y el sentirse tenso o ansioso todo el día sin motivos reales. Puede empeorar cuando empiezan a desaparecer los efectos de la marihuana.

Los ataques de pánico son eventos aterradores que incluyen taquicardia y aumento de la frecuencia respiratoria, mareos y la sensación de que algo muy malo pasará. Pueden ocurrir cuando una persona consumió mucha marihuana.

Este químico puede producir un efecto rebote de ansiedad. Cuando las características ansiolíticas de la droga comienzan a desvanecerse aparece el rebote: la persona se siente más ansiosa que antes de fumar. Por esto su nivel basal de ansiedad sube y sube.

El mejor tratamiento para esto es dejar de consumir pero es difícil que el paciente acepte y comprenda esto. Inclusive muchos se vuelven adictos usándola como ansiolítica.

El empleo frecuente de la marihuana está asociado a la depresión, aunque aún no se sabe si la droga causa la depresión o si ser depresivo es un factor de riesgo para consumirla.

Mito número 2: La marihuana no genera adicción

La adicción implica que el usuario tendrá dificultad para controlar su consumo y no podrá detenerlo aunque interfiera con muchos aspectos de su vida.

Como ya hemos explicado el 9% de los adultos que la utilizan se vuelven adictos, pero el porcentaje se duplica si nos referimos a los adolescentes. El 50% de los que la emplean diariamente son adictos.

La adicción a la marihuana también está relacionada con un síndrome de abstinencia similar al de la nicotina

Los adictos a esta droga sufren de tolerancia. Esto significa que el usuario necesita consumir una dosis mayor a medida que pasa el tiempo y se genera acostumbramiento.

Mito número 3: Dejar de fumar marihuana no genera un síndrome de abstinencia

La adicción a la marihuana también está relacionada con un síndrome de abstinencia similar al de la nicotina, lo que puede dificultar que se deje de consumir.

Las personas que intentan dejarla reportan irritabilidad, problemas para dormir, deseos vehementes por la droga y ansiedad. En las pruebas psicológicas también exhiben un aumento en la agresividad que llega a su punto máximo aproximadamente la semana posterior a haberla consumido por última vez.

El síndrome de abstinencia ocurre luego de que alguien deja de fumar marihuana tras haberlo hecho de forma prolongada y usual. Los síntomas, frecuentemente, llevan a la recaída en el consumo.

Autor: Dr. Roberto Rosler, Neurocirujano. Director del Laboratorio de Neurociencias y Educación de Asociación Educar.

La Asociación Educar es un centro especializado en la enseñanza online. e investigación neurocientífica.

Referencias bibliográficas:

  • Timberlake, D.S. A comparison of drug use and dependence between blunt smokers and other cannabis users. Subst Use Misuse 44(3):401–415, 2009.
  • Mehmedic, Z.; Chandra, S.; Slade, D.; Denham, H.; Foster, S.; Patel, A.; Ross, S.; Khan, I. y ElSohly, M. Potency trends of Δ9-THC and other cannabinoids in confiscated cannabis preparations from 1993 to 2008. J Forensic Sci 55(5):1209–1217, 2010.
  • Hashibe, M.; Morgenstern, H.; Cui, Y.; Tashkin, D.P.; Zhang, Z.F.; Cozen, W.; Mack, T.M. y Greenland, S. Marijuana use and the risk of lung and upper aerodigestive tract cancers: Results of a populationbased case-control study. Cancer Epidemiol Biomarkers Prev 15(10):1829–1834, 2006.
  • Hall, W. y Degenhardt, L. Adverse health effects of non-medical cannabis use. Lancet 374(9698):1383–1391, 2009.
  • Lynskey, M.T.; Heath, A.C.; Bucholz, K.K.; Slutske, W.S.; Madden, P.A.; Nelson, E.C.; Statham, D.J. y Martin, N.G. Escalation of drug use in early-onset cannabis users vs. co-twin controls. JAMA 289(4):427–433, 2003.
  • Schweinsburg, A.D.; Brown, S.A. y Tapert, S.F. The influence of marijuana use on neurocognitive functioning in adolescents. Curr Drug Abuse Rev 1(1):99–111, 2008.
  • Fergusson, D.M. y Boden, J.M. Cannabis use and later life outcomes. Addiction 103(6):969–976; discussion 977–968, 2008.
  • Macleod, J.; Oakes, R.; Copello, A.; Crome, I.; Egger, M.; Hickman, M.; Oppenkowski, T.; StokesLampard, H. y Davey Smith, G. Psychological and social sequelae of cannabis and other illicit drug use by young people: A systematic review of longitudinal, general population studies. Lancet 363(9421):1579– 1588, 2004.
  • Richer, I. y Bergeron, J. Driving under the influence of cannabis: Links with dangerous driving, psychological predictors, and accident involvement. Accid Anal Prev 41(2):299–307, 2009.
  • Trezza, V.; Campolongo, P.; Cassano, T.; Macheda, T.; Dipasquale, P.; Carratu, M.R.; Gaetani, S. y Cuomo, V. Effects of perinatal exposure to delta9-tetrahydrocannabinol on the emotional reactivity of the offspring: A longitudinal behavioral study in Wistar rats. Psychopharmacology (Berl) 198(4): 529–537, 2008.
  • Clínica

Diez sorprendentes maneras en las que el estrés está afectando a tu salud

  • 23/10/2015
  • Karemi Rodríguez Batista

Todos sabemos que el estrés tiene su función y que nos ayuda al grado de salvarnos la vida, pero también puede amargárnosla a tal punto que nuestra salud se ve afectada gravemente. En el siguiente artículo te explicamos las diez maneras más sorprendentes en que el estrés afecta a nuestra salud, complementado con dos interesantes vídeos para que sea más visual y divertido, y también te dejaremos algunos recursos muy prácticos para hacerle frente.

El estrés es término que muchas personas utilizan para describir un estado en que las exigencias de la vida se vuelven demasiado grandes como para afrontarlas. Estas circunstancias varían para cada uno, lo que uno ve como estresante al otro puede no parecerlo. Lo que es invariable es que el estrés aparecerá cuando surjan cambios en nuestra vida, y puede salvarnos o amargarnos la vida a tal punto de sufrir importantes problemas de salud.

El estrés tiene su función. Lo que en principio era un mecanismo para la supervivencia dejaría de serlo si no tuviera un interruptor para apagarlo. El sistema simpático no puede estar constantemente activado. Si no apagamos la respuesta de estrés terminaríamos agotados y nuestro sistema biológico terminaría por quebrantarse y desarrollar dolencias y enfermedades. Es lo mismo que si conducimos un coche y lo mantenemos acelerado, sin parar y durante días. Terminaría por calentarse y estropearse.

Todo ésto debe ser visto como un proceso continuo de adaptación activa al ambiente mediante mecanismos psico-neuro-endocrinos. En éste sistema la corteza cerebral tiene una función integradora al más alto nivel, sirve de transductora de estímulos psicosociales al transformar los cambios en neurotransmisores de hormonas y de otros procesos fisiológicos.

A veces no solemos darnos cuenta que estamos bajo estrés hasta que éste comienza a “hacer de las suyas”. Es importante reconocer al estrés antes de que se escape de nuestro control ya que puede afectar de forma negativa nuestra salud. De hecho, La American Psychological Association advierte que Estados Unidos, por ejemplo, es una nación al borde de una crisis de salud pública  inducida por el estrés.

Las diez formas en las que el estrés puede estar afectando a tu salud

1. Hipertensión arterial

Es una sensación que todos hemos sentido. Vas a hacer una presentación y tu corazón comienza a golpear como si se te fuera a salir del pecho. Tu amígdala, la parte del cerebro que ayuda con el procesamiento emocional, ha enviado una señal de alarma a tu hipotálamo. Actuando como mando central, el hipotálamo ha activado tu sistema nervioso autónomo para liberar adrenalina (también conocida como epinefrina) de las glándulas suprarrenales hacia tu torrente sanguíneo. Como resultado, tu corazón bombea más rápido y así los picos de presión arterial.  Si este estrés se repite al final resultará en una hipertensión arterial.

2. Ataque cardíaco y accidente cerebrovascular

Además indirectamente aumentan tus probabilidades de enfermedades del corazón y derrame cerebral al incrementarse la presión arterial. El estrés persistente puede aumentar directamente ese riesgo mediante el incremento de los niveles de productos químicos pro-inflamatorias en el organismo llamadas citoquinas. La inflamación puede, a su vez, dañar el revestimiento de los vasos sanguíneos. Los científicos saben ahora que este es un primer paso en el desencadenamiento del proceso de la aterosclerosis, la acumulación de placa en nuestras arterias.

3. Aumento del apetito

Cuando estás constantemente bajo estrés, tu cuerpo trata de proveerte de combustible para el siguiente desafío. Después de la liberación de adrenalina, la segunda parte de nuestra respuesta al estrés, el eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal, provoca que las glándulas suprarrenales secreten cortisol. Mejor conocida como la hormona del estrés, el cortisol no sólo mantiene nuestra respuesta al estrés activada, también aumenta el apetito. Peor aún, le dice a tu cuerpo que abastezca nuestras reservas de energía con alimentos muy calóricos, como  carbohidratos. El único problema es que no hay oso, no hay grandes calorías que tengamos que quemar, así que esos deseo de picotear traducidos en calorías extras, pues…kilitos extra (si no nos cuidamos).

4. La grasa del vientre

Durante la respuesta al estrés, tu cuerpo se nutre de las células de grasa como otra fuente de energía. Los triglicéridos son liberados en el torrente sanguíneo, y si no son utilizados, redistribuidos en forma de grasa del vientre.

Junto con el cortisol, los científicos creen que el neuropéptido Y (NPY), un neurotransmisor que regula el almacenamiento de energía, pueden ser los responsables de la grasa acumulada en el vientre. En situaciones de estrés, NPY envía señales al abdomen para almacenar la grasa del vientre. Una razón posible es que la grasa visceral se convierte más fácilmente en energía que la grasa en los muslos y las nalgas. Pero, claro, la acumulación de grasa abdominal, es peligroso. La grasa visceral es capaz de liberar las hormonas que aumentan la inflamación y el riesgo de enfermedades crónicas como las enfermedades del corazón y la diabetes.

5. Resistencia a la insulina y la diabetes

La insulina es una hormona que se encuentra en un “tira y afloja“ con el cortisol. La insulina ayuda a las células musculares a absorber la glucosa de la sangre y ayuda a las células grasas a que almacenen energía. El cortisol hace lo contrario. Obtiene energía rápida para tu cuerpo durante el estrés. Bajo un estrés crónico, el cortisol frustra la acción de la insulina, y hace que las células sean resistentes a la insulina. La resistencia a la insulina conduce a una mayor circulación de azúcar en la sangre y diabetes mellitus.

6. El reflujo de ácido y las úlceras

El cerebro y el intestino están íntimamente conectados. El intestino contiene su propio sistema nervioso, o «mini cerebro», el cual se comunica con el cerebro a través del sistema nervioso autónomo y el eje hipotálamo-pituitario-adrenal. El estrés aumenta la sensibilidad al reflujo ácido. Así que incluso si no cambia la cantidad de ácido seríamos más propensos a sentir ardor de estómago. La gastritis, el reflujo y las úlceras se producen a menudo por una sobreproducción de ácido gástrico, la misma secreción puede favorecer la inflamación del revestimiento gástrico.

7. Disfunción del sistema inmune

Confrontado por el estrés, tu  sistema inmunológico es llamado a la acción. Las células inmunes se preparan para luchar contra los invasores, y curar en caso de lesión. El estrés crónico continúa hasta liberar las células inflamatorias necesarias en el proceso de curación. El cortisol puede frenar la producción y acción de las citoquinas, encargadas de iniciar la respuesta inmunológica con lo cual aumenta la susceptibilidad a infecciones tales como el resfriado común.

8. Pérdida de la memoria

El hipocampo, una región cerebral importante para la memoria, es una de las partes del cerebro que es más vulnerable al estrés. En notable estudios en animales, el estrés crónico puede causar que el hipocampo pierda  neuronas, y reducir el tamaño del cerebro. También puede alterar sus vías de comunicación, o sinapsis. Estos cambios pueden poner en peligro su capacidad de aprender y recordar. El estrés crónico también puede acelerar la pérdida de memoria y deterioro cognitivo.

9. La ansiedad, la agresividad y la enfermedad mental

Numerosos estudios han demostrado una correlación entre el estrés crónico y el desarrollo de los trastornos del estado de ánimo. El cómo sucede no es del todo claro. El estrés crónico puede agrandar la amígdala, la región del cerebro involucrada en el miedo, la ansiedad y la agresión. Los estudios en animales también muestran que el estrés crónico puede cambiar las vías de conexión en el cerebro. Un camino más fuerte hacia el centro del miedo podría estar detrás de una respuesta de miedo intensificado. Y un camino más débil para la toma de decisiones puede explicar el comportamiento impulsivo.

10. Acortar los años de vida

Además de aumentar el riesgo de desarrollar enfermedades que acortan nuestros años de su vida, el estrés crónico puede reducir directamente la longevidad al dañar partes críticas de nuestro ADN llamados telómeros Los telómeros son estructuras especializadas situadas en los extremos de los cromosomas, que los protegen de posibles fusiones y de su degradación, con lo que se garantiza la estabilidad de los cromosomas y viabilidad de las célula.  Cada vez que una célula se divide, los telómeros se acortan. Cuando los telómeros se vuelven demasiado cortos, una célula ya no puede dividirse, y por lo tanto muere.

Se ha encontrado, que las personas que viven con el estrés crónico tienen telómeros más cortos. Un estudio realizado en 2004 entre mujeres que cuidan a un niño enfermo crónico mostró que aquellos que sentían más estrés tenían telómeros más cortos que eran en promedio el equivalente a una década de envejecimiento en comparación con las madres que se sentía el menor estrés.

Recientemente la educadora Sharon Horesh Bergquist y colaboradores realizaron un vídeo muy ameno para TED, con el objetivo de ilustrar los efectos del estrés en nuestro cuerpo. Aquí te lo dejamos, eso sí, está en inglés y desafortunadamente no cuenta con el sistema de subtítulos, pero para aquellos lectores que no dominen el inglés os hemos dejado el segundo cuyo objetivo es el mismo, aunque con menor calidad en imagen. Así que esperamos que os sean de utilidad.

Cómo el estrés afecta a tu cuerpo

El Estrés y cómo afecta al cuerpo

Qué podemos hacer

En lugar de tratar de eliminar el estrés, que es una parte ineludible de la vida cotidiana, podemos construir nuestra capacidad de resistencia al estrés, ya sea cambiando la forma en que percibimos los eventos estresantes o reforzando nuestros recursos personales. Te recomendamos que potencies tus recursos a través de las guías prácticas de descarga gratuita que ponemos a tu disposición.

  • El estrés y el arte de amargarnos la vida
  • ¡Fuera estrés!

Referencias:

  • Alonso, A. (2012). Reconociendo y enfrentando el estrés. Disponible en https://www.psyciencia.com//2012/05/reconociendo-y-enfrentando-el-estres/
  • Alonso, A. (2013). El estrés puede reducir la efectividad de la regulación cognitiva. Disponible en https://www.psyciencia.com//2013/10/el-estres-puede-reducir-la-efectividad-de-las-regulacion-cognitiva/
  • American Psychological Association. (2011). Stress in America: Our health at risk was developed, reviewed and produced by the following team of experts. Disponible en https://www.apa.org/news/press/releases/stress/2011/final-2011.pdf
  • Aparicio, D. (2012). El estrés cotidiano contrae nuestro cerebro. Disponible en https://www.psyciencia.com//2012/25/el-estres-cotidiano-contrae-nuestro-cerebro/
  • Asociación Educar. (2013). ¿Por qué existe el estrés?. Disponible en https://www.psyciencia.com//2013/16/por-que-existe-el-estres/
  • Blackburn et al. (2004). Accelerated telomere shortening in response to life stress. Disponible en https://www.pnas.org/content/101/49/17312.full
  • Bruce, S. (2007). Physiology and neurobiology of stress and adaptation: central role of the brain. Disponible en https://physrev.physiology.org/content/87/3/873.long
  • Chetty et al. (2014). Stress and glucocorticoids promote oligodendrogenesis in the adult hippocampus. Disponible en https://www.nature.com/mp/journal/v19/n12/full/mp2013190a.html
  • Horesh Bergquist, S. (2015). 10 surprising ways stress may be affecting your health. Disponible en https://drsharonbergquist.com/2015/05/10-surprising-ways-stress-may-be-affecting-your-health/
  • Horesh Bergquist, S. (2015). How stress affects your body. Disponible en https://ed.ted.com/lessons/how-stress-affects-your-body-sharon-horesh-bergquist
  • Konturek, P. C., Brzozowski, T., y Konturek, S.J. (2011). Stress and the gut: Pathophysiology, clinical consequences, diagnostic approach and treatment options. Disponible en https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/22314561
  • Kuo et al. (2007). Neuropeptide Y acts directly in the periphery on fat tissue and mediates stress-induced obesity and metabolic syndrome. Disponible en https://www.nature.com/nm/journal/v13/n7/abs/nm1611_ja.html
  • Life Length. (2015). La importancia de los telómeros. Disponible en https://www.lifelength.com/esp/importance-of-telomeres.html
  • McEwen B., Seeman, T., Matthews, K., Castellazzo, G., Brownell, K.D., Bell, J., y Ickovics, J.R. (2000). Stress and body shape: Stress-induced cortisol secretion is consistently greater among women with central fat. Disponible en https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/11020091
  • Clínica

La depresión: psicoterapias o píldoras de la felicidad

  • 23/10/2015
  • Luis Hornstein

Las depresiones componen la cara oscura  de la intimidad contemporánea. Afirmación  confirmada por la Organización Mundial de la Salud (O.M.S.): “Se espera que los trastornos depresivos, en la actualidad responsables de la cuarta causa de muerte y discapacidad a escala mundial, ocupen el segundo lugar, después de las cardiopatías, en 2020”.Las depresiones se ubicarán, como causa de discapacidad, por delante de los accidentes de tránsito, las enfermedades vasculares cerebrales, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, las infecciones de las vías respiratorias, la tuberculosis y el HIV.  

El siglo XX tiene varias etiquetas. Una de ellas: era de la ansiedad. El XXI va teniendo la suya: era de la depresión. Los datos internacionales demuestran que cada nueva generación tiene más riesgos de sufrir una depresión importante que sus padres. Esos informes consideran la depresión como una verdadera “enfermedad social”. Afirman que después de la sociedad industrial y la del ocio ha llegado la “sociedad depresiva”. La depresión como “mal del siglo” es producto del estrés, del hastío y de la falta de ideales de la sociedad contermporánea.

Un megaestudio publicado en 2011 en el J.A.M.A. (The Journal of de American Medical Association, vol 3 Nº 1) concluye que si bien el 75% de los pacientes con depresión se benefician con la medicación hay poca evidencia que los antidepresivos tengan efectos farmacológicos específicos comparados con los placebos para pacientes con depresión leve y moderada. La Escala de Depresión de Hamilton mide la severidad de la depresión. De esa escala (o de otra) dependerá en el futuro la indicación de medicación.

La depresión puede ser leve, moderada o grave. En el primer caso, la persona enferma siente que es incapaz de hacer frente a la mayor parte de sus actividades cotidianas. En el segundo, a esa sensación de no poder y no alcanzar, se le suman dificultades para mantener esas actividades, para concentrarse, para tomar decisiones. Los errores laborales se hacen más frecuentes. Finalmente, la depresión grave afecta casi por completo el día a día de la persona. Darse un baño o ir al trabajo se convierten en una tortura. Es aquí cuando no sólo las ideas de suicidio, sino también las tentativas, aparecen con más frecuencia.

Las depresiones: entre bioquímica e historia

¿Cuáles son las causas de las depresiones? Se observa, sin duda, un desequilibrio neuroquímico. Pero también debe considerarse la herencia, la situación personal, la historia, los conflictos, la enfermedad corporal y las condiciones histórico-sociales. Un mínimo recaudo será el de evitar los reduccionismos y precaverse de las opiniones interesadas. Y sólo un necio podría decir que la bioquímica nunca alivia la depresión. Pero las depresiones son algo más que un trastorno en el quimismo. Resultan de una alteración de la autoestima en el contexto de los vínculos y los logros actuales.

Suponer que la depresión no es más que algo químico es como suponer que el talento o la criminalidad son exclusivamente químicos

Cuando uno oye hablar de neurociencias, parecen omnipotentes. Cuando uno las conoce siquiera un poco, comprueba que no lo son. Ni las psicoterapias son el pasado ni las neurociencias el futuro. Caso por caso. Qué psicoterapia. Qué neurociencia. Si investigamos la causalidad psíquica vemos la intervención de la causalidad biológica y de la cultural. Todavía no hemos marcado bien las articulaciones, pero sí que la causalidad psíquica no ha perimido. Que no puede ser reemplazada.

Los avances en la ciencia de los genes y del cerebro han sido apabullantes. Hay un gen para cada aspecto de nuestras vidas, desde el éxito personal hasta la angustia existencial. Genes para la salud y la enfermedad, para la criminalidad, la violencia y hasta el “consumismo compulsivo”. Y donde hay genes, la ingeniería genética y farmacológica ofrecen paraísos de salvación.

Para el reduccionismo biologicista la violencia en la sociedad moderna no tendría que ver con la sordidez del racismo, el desempleo, la brecha entre riqueza y pobreza extremas. Y un individuo violento se explicaría por su constitución bioquímica o genética. ¿Para qué poner sobre el tapete las injusticias sociales o las formas enfermantes de convivencia? Desmienten así los problemas subjetivos o sociales al pensar solo en causalidades biológicas.

Muchos de los psiquiatras biologistas se han enrolado, con no disimulado entusiasmo, en esta ideología bajo la mirada complaciente de los laboratorios, complacencia que se manifiesta con subvenciones y viajes al extranjero (en clase ejecutiva, desde ya). Muchos psiquiatras biologicistas son como George Clooney en “Up in the air” y están siempre montados a un avión gracias a la “generosidad” de los laboratorios.

Es cierto que la bioquímica puede aliviar las depresiones. Pero la propaganda (no sólo la publicidad) de la industria farmacéutica suele presentar a la farmacoterapia como la panacea. Y la terapia de ninguna enfermedad debería estar en manos de una industria.

Postular que las depresiones son solamente biológicas es científicamente falso. Las depresiones tienen que ver también con el desempleo, la marginación, la pobreza extrema y la crisis ética. El maltrato social genera duelos masivos y traumas devastadores que hacen zozobrar vínculos, identidades y proyectos, personales y colectivos.

Suponer que la depresión no es más que algo químico es como suponer que el talento o la criminalidad son exclusivamente químicos. “Estoy deprimido, pero no es más que algo químico” es una frase equivalente a “Soy un asesino, pero no es más que algo químico”, o “Soy inteligente, pero no es más que algo químico”. “Me conmueven las sonatas de Mozart, pero no es mas que algo químico”. Todo en una persona es meramente algo químico, si se quiere pensar en esos términos. El sol brilla, lo cual también es meramente químico, así como es algo químico que las rocas sean duras o que el mar sea salado.

Sin embargo, el misterio del bienestar psíquico no se reduce a la bioquímica. La vida tiene la estructura de una promesa, no de un programa. Mientras el porvenir muestre el rostro de lo imprevisible y de lo desconocido, esta promesa tendrá un precio. Es propio de la libertad llevar la existencia a un lugar distinto al esperado, desbaratar los códigos biológicos y sociológicos. La excitación y la incertidumbre de lo que nos espera, son superiores a la regularidad de un placer grabado en nuestras células (Hornstein, 2013).

Clínica de las depresiones

Las depresiones nos confrontan con los enigmas del paciente actual: oscilaciones intensas de la autoestima, desesperanza, alternancias de ánimo, apatía, hipocondría, trastornos del sueño y del apetito, ausencia de proyectos, crisis de ideales y valores, disfunciones sexuales, adicciones y trastornos corporales.

Los deprimidos tienen una visión pesimista de sí mismos y del mundo, un sentimiento de impotencia y de fracaso. Sus días son una cansada sucesión de rutinas y pesares, sin los pequeños estallidos de alegría de la persona común y casi sin motivos de deleite (intelectuales, estéticos, alimentarios o sexuales). Como si la existencia careciera de color, de sabor y de sentido. No todos los deprimidos son “calladitos” y viven en mortecino abatimiento. Algunos –sobre todo los varones- ocultan el vacío interior con el ruido de la violencia, el consumo de drogas o la adicción al trabajo. Síntomas que se califican como “irritabilidad”.

Se advierten disminución de energía e interés, sentimientos de culpa, dificultades de concentración, pérdida de apetito y pensamientos de muerte o suicidio. Hay cambios en las funciones cognitivas, en el lenguaje y las funciones vegetativas (como el sueño, el apetito y la actividad sexual), los que suelen afectar el desempeño social, laboral e interpersonal.

Están agobiados en busca de estímulo. Están ansiosos en busca de calma. Están insomnes en busca de sueño.  El agobio se expresa en la temporalidad (“no tengo futuro”), en la motivación (“no tengo fuerzas”) y en la propia estimación (“no valgo nada”). Se sienten abrumados por cierta desesperanza que les impide contar con la energía necesaria para formular nuevos proyectos. Porque el futuro, a diferencia del pasado y del presente, tiene que ser inventado. Porque inventar es un juego. Y estas personas no “saben” jugar o saben pero lo han olvidado.

Para  atender las depresiones, hay que entender la relación entre el sujeto y sus ideales

Experimentamos un amplio rango de humores y un repertorio de expresiones afectivas igualmente amplio. Los pacientes con un ánimo elevado (es decir, manía) muestran expansividad, fuga de ideas, insomnio e ideas de grandiosidad. El humor deprimido y la pérdida de interés o satisfacción son los síntomas clave de las depresiones. En ellas se manifiesta una pérdida de energía que empeora el rendimiento escolar y laboral y disminuye la motivación.

Para  atender las depresiones, hay que entender la relación entre el sujeto y sus ideales, la modalidad de tramitación de duelos pasados y presentes, los efectos de la vida actual en las valoraciones del yo. Abordé la teoría, clínica y terapia de las depresiones en Las depresiones (Hornstein, Paidós, 2006).

Dos elementos son predominantes: una pérdida y una decepción. La autoestima está jaqueada. Podría parecer un cajón de sastre o una bolsa de gatos, pues en la autoestima “hay de todo”: historia personal, realizaciones, trama de relaciones significativas, pero también proyectos (individuales y colectivos). Los proyectos dan a la autoestima una dimensión de futuro, porque desde el futuro nutren el presente. La autoestima es turbulenta, inestable. Y es precaria cuando la sociedad abandona al sujeto y/o éste se divorcia de la sociedad.

La hacen fluctuar las experiencias gratificantes o frustrantes en las relaciones con otros, la sensación (real o fantaseada) de ser estimado o rechazado por los demás; el modo en que el sujeto evalúa la distancia entre las aspiraciones y los logros. Elevan la autoestima: las realizaciones y las satisfacciones de sus deseos así como la imagen de un cuerpo saludable y suficientemente estético. Es acosada por la pérdida de fuentes de amor, las presiones superyoicas desmesuradas, la incapacidad de satisfacer las expectativas de sus ideales y, naturalmente, por las  enfermedades y los cambios corporales indeseados (Hornstein, 2011).

Terapia de las depresiones: un abordaje múltiple

Cuando postulo la integración y la colaboración de psicofarmacología y psicoterapia, cuando las impulso, cuando las practico en mi consultorio, ello no implica que crea en una acción mágica de la serotonina o de cualquier psicofármaco. Algunos de sus efectos son positivos pero incluso los efectos positivos deben ser potenciados por el entorno afectivo del paciente (sus vínculos) y casi siempre por una psicoterapia. Aumentar los niveles de serotonina en el cerebro desencadena un proceso que con el tiempo puede ayudar a muchas personas deprimidas a sentirse mejor. Pero ello no demuestra que antes hayan tenido niveles anormalmente bajos de serotonina. Más aún, la serotonina no tiene efectos curativos inmediatos.

Los pacientes depresivos requieren innovación

Ningún abordaje aislado puede contrarrestar eficazmente la depresión. Postular al diálogo como potenciador de la medicación es recuperar aquel médico de barrio que combinaba diagnósticos con amistosos consejos. No era un ser aparte como ciertos psiquiatras o psicólogos arrogantes, detentadores  del saber y del poder. Todo ha cambiado desde la que el paciente se fragmenta en manos del especialista. Algunos depresivos presos del nomadismo de los hipocondríacos, van de consulta en consulta en busca de un consejo o un medicamento nuevo. El paciente contemporáneo es un escéptico que no cree en ningún tratamiento pero que los prueba todos, que acumula homeopatía, acupuntura, hipnosis y alopatía. Pero no es imposible encontrar al médico, psiquiatra o psicólogo que dialoga. Será la oportunidad de hablar de su sufrimiento, de integrar sus síntomas en una historia personal. Y entonces en un pacto en el que dos personas, conscientes de sus límites y en un contexto de respeto mutuo, intentan encontrar juntas la mejor cura posible (Hornstein, 2013).

Los pacientes depresivos requieren innovación. Hay que lograr experiencias que le faltaron en sus primeros vínculos, plenos de temor y desilusión. El terapeuta se diferenciará de las actitudes traumatizantes (por exceso o por defecto) de los padres, así como de sus colegas con miedo a innovar. Los estudios comparativos son abundantes. Se comparan distintas modalidades de tratamiento y/o autores representativos. Aunque menos cordial, también es interesante el estudio comparativo en el interior de cada modalidad, entre terapeutas talentosos y otros incompetentes.

También te pueden interesar los siguientes artículos:

  • La depresión en los hombres, una epidemia encubierta

  • Depresión: diferencias entre hombres y mujeres

  • Depresión persistente incrementaría el riesgo de sufrir de accidentes cerebrovasculares

  • Activación Conductual un tratamiento eficaz para la depresión 

  • ¿Antidepresivos o Placebos?

Bibliografía

Hornstein, L (2006) Las depresiones, Paidós, Buenos Aires.

(2011): Autoestima e identidad, FCE, Buenos Aires.

 (2013): Las encrucijadas actuales del psicoanálisis, FCE, Buenos Aires.

  • Clínica

¡Bienvenida Julia! el nuevo personaje con autismo de Plaza Sésamo

  • 23/10/2015
  • David Aparicio

Como parte de su iniciativa See Amazing in All Children, el querido programa de televisión infantil, Plaza Sésamo, presentó el miércoles pasado a Julia, su nuevo personaje con autismo.

Los productores del programa explican que Julia tendrá la misión de incluir a los niños que padecen autismo y les brindará ayuda en su aprendizaje y comunicación.

Nuestro objetivo es fortalecer lo que todos los niños tienen en común y no sus diferencias

La directora de See Amazing in All Children, Dra. Jeanette Betancourt, explicó en una entrevista para la revista People:  

“Nuestro objetivo es fortalecer lo que todos los niños tienen en común y no sus diferencias; los niños con autismo comparten la misma alegría de jugar, amar, ser amigos y parte de un grupo.”

La participación de Julia no sólo será en la televisión sino que Plaza Sésamo también cuenta con una aplicación gratuita donde ofrecerá vídeos, tarjetas digitales y otros recursos para ayudar a las familias con niños con autismo.

Sin dudas la inclusión de Julia, es una fantástica noticia, poco a poco vamos logrando una mayor sensibilización de la sociedad sobre los niños que afrontan problemas del desarrollo y esto se traduce en mayor inclusión y mejoras en la calidad de vida. Sólo espero que no demoren mucho en traducir al español todo estos fantásticos recursos.

Fuente: CNN; People

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