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Psicología humana en tiempos de máquinas 💞

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Sin categoría

Tu teléfono sabe si tienes síntomas de depresión

  • 23/07/2015
  • Alejandra Alonso

Los celulares rápidamente se han convertido en un dispositivo indispensable para la mayoría de los seres humanos. Ahora es una herramienta de trabajo, distracción, información, comunicación, seguridad, entre otras funciones. Un nuevo estudio, publicado en el Journal of Medical Internet Research, sugiere que ellos también pueden decirnos, con elevada exactitud, si presentamos síntomas de depresión.

“Encontramos que mientras más tiempo pasen las personas en el teléfono, más probabilidades hay de que esté más deprimido,” dice David Mohr, uno de los autores del estudio. Los científicos también observaron que pasar mucho tiempo en casa estaba vinculado con la depresión y que los datos de los teléfonos pueden predecir con una exactitud del 87% si una persona tiene síntomas de depresión.

Los investigadores de Northwestern reclutaron a 28 personas de entre 19 y 58 años y pusieron en sus smartphones un software de monitoreo de uso y localización. Al comenzar el estudio, los participantes tomaron un test que medía síntomas de depresión; la mitad de ellos presentaba síntomas del trastorno y la otra mitad no. Los teléfonos rastrearon información de GPS cada 5 minutos por dos semanas y mandaban preguntas a los usuarios sobre su estado de ánimo varias veces al día.

pueden predecir con una exactitud del 87% si una persona tiene síntomas de depresión

Los datos de los teléfonos que los investigadores recolectaron fueron muy ricos: cuántos lugares visitaban los participantes cada día, cuánto tiempo pasaban en esos lugares y con cuánta frecuencia utilizaban sus teléfonos, comenta Sohrob Saeb, otro autor del estudio. Luego los científicos correlacionaron esta data objetiva con puntajes obtenidos en los tests de depresión.

Mohr y su equipo sí encontraron una correlación fuerte entre los marcadores objetivos y la depresión. Los datos obtenidos de los teléfonos fueron incluso más efectivos que las respuestas a las preguntas que se les mandaba a los usuarios, para predecir los resultados en los tests de depresión.Ellos esperaban encontrar una conexión entre los marcadores objetivos del comportamiento (por ejemplo, cuán a menudo las personas cambiaban de localización) y sus resultados en los tests de depresión ya que, según Mohr, es muy difícil conseguir que las personas respondan preguntas y, por ende, los reportes de estado de ánimo suelen ser una barrera.

«Las personas que tienden a pasar más tiempo en sólo uno o dos lugares-como las personas que se quedan en casa o que van a trabajar y vuelven a casa- son más propensas a tener puntuaciones de depresión más altas», dice Mohr. También resultó relevante el hecho de que una persona se moviera; los sujetos que tenían un patrón regular de movimiento tendían a estar menos deprimidos. Cuando las personas se deprimen, dice Mohr, su estado de ánimo puede sacarlos fuera de su rutina.

Las personas deprimidas pasaron un promedio de 68 minutos utilizando sus teléfonos cada día, mientras que los individuos que no presentaban depresión solo pasaron 17 minutos diarios al teléfono. El software no rastreó lo que hacían las personas en el teléfono, solo si lo estaban usando o no. Sin embargo, los autores tienen sus teorías sobre el aumento de eso del teléfono en la depresión. Ellos dicen que se ha observado que las personas deprimidas tienden a evitar tareas, especialmente si éstas son incómodas; y utilizar el celular es como una distracción.

Este es un estudio pequeño, preliminar, pero Mohr espera poder aumentar el número de sensores en los smartphones y utilizarlos para, sutilmente, detectar la depresión y ofrecer ayuda de manera más rápida, sin requerir mucho trabajo de parte del usuario. Como apunta Mohr, es un problema real de salud pública el tema de recibir un tratamiento a tiempo, tal vez haciendo algo tan sencillo, como descargar una aplicación, en el futuro nos ayude a resolver ese problema.

Fuente: TIME
Imagen: Pexels

  • Clínica

Todo lo que necesitas saber para entender la Terapia Gestalt

  • 23/07/2015
  • Aprende Viendo Terapia

Artículo preparado por Aprende Viendo Terapia, centro español especializado en la enseñanza y la terapia online. 

¿Qué es una emoción?

Una emoción es una respuesta fisiológica, involuntaria e inmediata, ante un estímulo concreto, de tipo externo (ver un lobo) o interno (sensación corporal o recuerdo) y nos mueven a la acción. Las emociones siempre responden a un estímulo concreto y es ante éste ante el que nos mueven a actuar, ya sea para acercarnos a algo u alejarnos de ello.

Los individuos experimentamos una respuesta emocional ante un estímulo concreto, no ante la idea de una emoción. Yo experimentaré miedo si me cuentan un relato sobre fantasmas, pero no si me hablan de un tratado de psicología sobre el miedo. Es, por tanto, lo sensorial, lo concreto, lo que provoca la emoción. Se trata de un proceso experiencial frente a un proceso declarativo.

Las emociones, entran dentro de las conductas filogenéticas del ser humano y de otras muchas especies animales. Una conducta filogenética es aquella que no se adquiere mediante el aprendizaje, sino que está introducida en la carga genética de la especie, por lo que la comparten todos los miembros de dicha especie de manera universal y nacen ya con ella, o al menos, con una capacidad de aprendizaje facilitada de forma biológica (como por ejemplo, el canto de los pájaros). Ejemplo del componente universal de las emociones es el hecho de los patrones de expresión faciales, comunes en toda la raza humana e involuntarios ante la presencia de una emoción determinada, o, por ejemplo, la capacidad natural del ser humano, de reconocer expresiones faciales.

Hay que tener en cuenta, que las emociones son algo más complejo que una conducta, sino más bien, provocan esas “conductas guías” que tienen la finalidad de aumentar la supervivencia de la especie para responder a esos estímulos y aumentar su adaptabilidad al medio. Es por esto, por lo que las emociones están presentes exclusivamente en conductas directamente relacionada con la supervivencia de una especie.

Las emociones más importantes y su relación con la supervivencia son:

  • Miedo: Huir/Protegerse del peligro
  • Ira: Defenderse de algo que nos hiere
  • Pena: Convocar a los demás en momentos de debilidad (el niño llora para que cubran sus necesidades, porque en su debilidad el no puede satisfacerlas), Expresar importancia de la pérdida
  • Excitación/Líbido: Reproducción
  • Amor: Vinculación de apego, pertenencia (las crías humanas necesitan formar parte de una manada, ya que es una especie que de forma natural actúa en grupo porque esto aumenta su superviviencia. Las crías humanas tardan mucho en ser autónomas, por lo que o son queridos por sus padres, o fallecen, ya que son incapaces de sobrevivir por sí mismas)
  • Asco: Provoca el vómito para evitar envenenamientos (especialmente importante en seres omnívoros, ya que sus probabilidades de morir por envenenamiento se incrementa notoriamente)
  • Alegría: Genera disposición hacia los otros, ánimo de compartir la dicha con los demás, “se contagia” (aquí es donde está menos clara la intencionalidad y el componente adaptativo de la misma. En mi opinión hace que aportemos cosas buenas al grupo y que por tanto este sea más adaptativo. También hay una mejora de salud)
  • Sorpresa: refleja un evento inesperado. Muchos investigadores no la consideran una emoción propiamente dicha, ya que puede tener una valencia de un signo u otro y entonces la asemeja a otros componentes como el Arousal (ver más adelante).

Todas las emociones cumplen una finalidad adaptativa

Como puede verse, las emociones más claras, y sobre todo, que más mueven a la acción, son aquellas que tienen que ver con evitar el peligro, y que por tanto, más tienen que ver con la supervivencia más inmediata del individuo, algo que refuerza la idea de proceso que se desarrolla para aumentar la adaptabilidad de una especie a su medio.

Las emociones, suelen clasificarse como buenas o malas, sin embargo, todas cumplen una finalidad adaptativa. Es por esto, por lo que realmente, al hablar de emociones, podemos clasificarlas en base a dos dimensiones: El Arousal y la Valencia.

El primero hace referencia al grado de activación corporal que provocan y el tiempo en el que un sujeto puede estar en dicho estado. Por ejemplo la diferencia entre la pena y la tristeza, es eminentemente de arousal, ya que la tristeza se caracteriza por es un estado anímico mantenido en el tiempo (como el que por ejemplo muestra un depresivo), mientras que la pena se trata de un momento puntual muy intenso (como el que encontramos en una persona justo en el momento que rompe con su pareja y se pone a llorar).

La Valencia, en cambio, abarca si la emoción es agradable o desagradable. La tristeza y la alegría, se diferencian sobre todo en su valencia. Es importante señalar, que agradable o desagradable no significa positiva o negativa, o buena o mala, ya que todas las emociones poseen una finalidad adaptativa siempre y cuando el paciente se las permita sentir y tenga un buen darse cuenta.

Como hemos señalado en la definición, una emoción es una respuesta fisiológica, es decir, se trata de un proceso biológico que se manifiesta en el cuerpo del individuo de una forma concreta.

Es por esto por lo que lo corporal, posee una importancia primordial para el psicoterapeuta gestáltico, a lo que debe atender, y para lo que existen técnicas concretas, como el Focusing.

Cada emoción posee una respuesta fisiológica, que el individuo experimenta, por esto, el psicoterapeuta gestáltico puede utilizar la manifestación corporal de la emoción como algo en lo que poner el foco atencional, y que le puede ayudar para “hacer grande” a la emoción, si una persona está conectando con una emoción, atender a la sintomatología corporal le permite incrementar la intensidad emocional de la misma.

Del mismo modo, que las emociones provocan cambios corporales, podemos recorrer el camino en sentido inverso, realizando cambios emocionales a través de intervenir con lo corporal. Esto, es un suceso del que existe infinidad de datos empíricos, y que es utilizado por distintas corrientes, dando lugar a técnicas como el psicodrama, el focusing, las técnicas de relajación de Jacobson o los ejercicios de bio-feedback.

Principios Básicos de la Psicoterapia Gestalt

La psicoterapia Gestalt ha sido definida como la “terapia de lo obvio” “la terapia del cómo” “una terapia de contacto” o “la terapia del aquí y el ahora” estas definiciones, recogen algunos de los principios básicos de este modelo psicoterapéutico.

La Psicoterapia Gestalt, toma su nombre de la Escuela de la Psicología de la Gestalt, un grupo de estudiosos alemanes, que se centraron en los procesos de percepción. De ellos cogen una serie de principios que son extrapolables al ámbito de la psicoterapia. Los más destacables son:

  • El todo es más que la suma de las partes: El individuo no percibe la realidad de una manera atomizada. Es decir, frente a un paisaje de un barco en el mar en una puesta de sol con gaviotas volando, el sujeto reacciona al conjunto de la escena, más allá de una suma de los componentes de la misma, es decir: gaviotas + barco + puesta de sol + mar. Del mismo modo, el individuo reacciona emocionalmente ante lo que le ocurre en un global, más allá de que su respuesta sea una suma de respuestas individuales a cada elemento. El ser humano es un todo, posee una dimensión holística, más allá de una serie de dimensiones o variables o partes superpuestas.
  • Figura y Fondo: Ante una escena, podemos decidir fijar nuestra atención en uno de sus elementos, que pasa a ser “la figura”, convirtiéndose en fondo todo aquello que le rodea. Este proceso cambia continuamente. Puedo elegir como figura el barco, y todo lo demás será fondo, pero si centro mi atención en la puesta de sol, el barco pasará a ser fondo y la puesta de sol, figura. En la psicoterapia, el individuo tiene emociones que emergen como figura, centrando la atención del individuo y reclamándole una acción para satisfacerla, cuando es satisfecha, pasa a ser fondo y otra emoción emergerá como figura. Cuando el individuo no satisface dicha necesidad, aquello que emergió como figura se quedara “anclado”, reclamándole una acción pasa satisfacerla y provocándole malestar.

Además, la psicoterapia gestáltica aspira a realizar una integración de diversas corrientes de psicología y filosóficas de las que coge determinados conceptos que son: Psicología Humanista, Conductismo, Psicoanálisis, Fenomenología, Existencialismo y Filosofía Oriental.

Uno de los conceptos clave de este paradigma psicológico es el de el Aquí y el Ahora.

El Aquí y el Ahora es el único lugar donde podemos tener un proceso experiencial, una emoción, que en el fondo, es lo único real de la existencia del ser humano, ya que se trata de un mecanismo biológico que podemos observar en el momento presente. Todo lo demás, no dejan de ser divagaciones cognitivas. La subjetividad es necesaria en este modelo de psicoterapia, ya que realmente, un individuo vive única y exclusivamente su propia subjetividad. Además, el Aquí y el Ahora, responsabiliza al individuo a tomar las riendas de su propia vida y de su proceso terapéutico, ya que nadie puede cambiar los hechos del pasado, ni actuar en los hechos futuros hasta que estos lleguen.

El Aquí y el Ahora es el único lugar donde podemos tener un proceso experiencial, una emoción, que en el fondo, es lo único real de la existencia del ser humano

En la realidad del individuo, todo ocurren en el momento presente, ya que, cuando fantaseamos con hechos del futuro, lo hacemos en el aquí y el ahora, y cuando recordamos hechos del pasado, lo hacemos también en el momento presente. Otros modelos psicoterapéuticos están empezando a incorporar estos principios, como la Terapia de Aceptación y Compromiso o el Mindfullness. Las neurociencias, la psicofisiología clínica, la psicología del pensamiento o la memoria y otras corrientes que estudian el funcionamiento de la mente, están obteniendo datos en esta dirección, que demuestran que los hechos pasados se reinterpretan y distorsionan cada vez que son recordados y que los futuribles se realizan en base a la situación y necesidades presentes. Además, las respuestas fisiológicas y emocionales (normalmente ansiedad por el futuro y tristeza por el pasado) se producen como si fueran hechos que estuvieran ocurriendo en el momento presente aunque se trate de hechos situados en otros momentos en la línea del tiempo.

Sin embargo, vivir en conexión con el Aquí y el Ahora puede parecer amenazante. Llevado al extremo, si únicamente vivimos conectados con lo que nos ocurren en el momento presente, cuando experimentemos felicidad, viviremos una alegría plena, porque esa es la única sensación que experimentamos, pero si vivimos dolor o soledad, será terrible porque sólo experimentaríamos dicha emoción. Es por eso, por lo que como mecanismo de defensa, los individuos decidimos la alienación, vivir separados de nuestro momento presente para aliviar el dolor de las emociones desagradables, pero por desgracia, pagamos el precio de también vivir separados de las experiencias plenas. Esta fobia al sufrimiento, tal y como la describía Fritz Perls, es lo que hace renunciar a desarrollar el potencial humano y vivir una vida plena, ya que, las que nos hace también vivir desconectados con aquellas experiencias que hacen plena y dotan de sentido a nuestra vida.

vivir en conexión con el Aquí y el Ahora puede parecer amenazante

Como ejemplo de esta desconexión en el Aquí y el Ahora de las personas en consulta, podríamos señalar muchas de las disfunciones sexuales, como la anorgasmia o la eyaculación retardada, que tienen su génesis en vivir alejados del momento sexual presente o los depresivos que cuando experimentan un momento alegre o positivo, presentan distorsiones cognitivas como pensamiento catastrófico sobre posibles hechos futuros (“seguro que llega algo y me jode este buen momento”) que les impiden disfrutar del momento presente. Sin embargo, este mecanismo también alivia el sufrimiento, ya que por ejemplo, cuando un adicto fracasa en su compromiso de abstinencia piensa en el futuro para aliviar su culpa o no reconocer su fracaso (“la semana que viene dejaré totalmente de consumir y acudiré a un centro de rehabilitación”)

Es en base a esto por lo que el psicoterapeuta gestáltico pondrá el énfasis en la experiencia de lo que ocurre en la consulta frente a la divagación de aquello que ocurrió en otro momento. La experiencia nos ofrece la más veraz información de cómo responde un individuo a determinadas situaciones, de qué siente o piensa respecto a eso.

Otro de los aspectos nucleares de la psicoterapia Gestalt, es el Darse Cuenta o el awereness. Consiste en la toma de conciencia del individuo de sus propias necesidades emergentes, de aquellos elementos que surgen como figura, o de cómo el individuo decide relacionarse con ciertos aspectos. Hay que tener claro, que el Darse Cuenta, es un proceso diferente del Insight psicoanalítico, ya que no se trata de entender un proceso inconsciente que necesita ser señalado por un experto externo, sino, simplemente se trata de procesos que no reconocíamos porque eran amenazantes (reconocer la excitación ante una persona del mismo género en la homosexualidad, por ejemplo) o porque eran procesos que teníamos automatizados.

Todo esto, nos lleva al Ciclo de Satisfacción de las Necesidades, donde la toma de consciencia, es parte del proceso.

  • Sensación: cambio en mi relación con el entorno. Percepción de un cambio, de un desequilibrio dentro del individuo, que necesita de algo de fuera para satisfacerlo.
  • Conciencia: La sensación toma forma, se hace definible. El individuo entiende que necesita para satisfacer la gestalten abierta, aquello que se ha tornado en figura. Necesitamos honestidad y aceptación incondicional de nosotros mismos para poder permitirnos tomar consciencia de necesidades que pueden darnos miedo (porque nos rechacen si las expresamos, porque transgreden normas morales, porque no nos vemos capaces de satisfacerlas…) y reconocer que están ahí y las deseamos. La conciencia, es, en gran medida, un acto de autenticidad y profundo amor hacia nosotros mismos.
  • Energetización: La toma de conciencia prepara a la acción y cambio corporal. Se trata de un proceso fisiológico que viene de un cambio actitudinal y del reconocimiento de una necesidad o deseo, sólo puede desencadenarse después del darse cuenta, de ahí que para los gestaltistas es absurdo querer provocar cambio partiendo de aquí.
  • Acción: Gestión para conseguir cambio en mi relación con lo que me rodea. Consiste en realizar aquello que cubre la necesidad que ha emergido. Se trata siempre de un acción agresiva, no en un sentido de violencia, sino en un sentido de provocar un cambio en el entorno para que pueda satisfacer dicha necesidad (para comer tengo que cocinar, cortar, masticar y tragar el alimento, para satisfacer un deseo sexual tengo que ser atrevido con otra persona y seducirla, para vender un producto tengo que darlo a conocer y hacer una campaña publicitaria…). La agresividad forma parte de la vida y es clave para la supervivencia.
  • Contacto: Fase en la que puedo satisfacer mi necesidad. Se siente el objeto de mi necesidad (comida, abrazo, coito…). El resultado inevitable del contacto es el cambio. Además, se produce una unión entre yo-tu, ya que la mayoría de necesidades se satisfacen a través del otro, por tanto, hay un puente entre unión y separación y ahí es donde se sitúa. Esto, puede resultar amenazante, de ahí que a veces se desvirtúe enfatizando uno de los dos polos “unión-fusión” (flechazo, vivo para satisfacer al otro) o “separación-distinción” (ostracismo, miedo a la intimidad y defensa de mi frontera, pero a la vez sensación de soledad e incomunicación)
  • Realización: Se satisface la necesidad y se vivencia la experiencia de satisfacerla. Es un momento de gozo del instante presente y de verse capaz de cubrir la propia necesidad, el gozo de lo conseguido y de reconocer la satisfacción. Está muy moldeada por expresiones culturales (que determinan cómo se puede y si se puede “celebrar” una satisfacción de necesidad). Detrás de muchas personas insatisfechas o con sensación de no plenitud, se encuentra una interrupción o infravalorización de la Realización.
  • Retirada: Latencia hasta iniciar una nueva sensación. Reposo tras el ciclo acabado. En la respuesta sexual, existe un periodo refractario tras el orgasmo que debe pasar para poder volver a poner en marcha una fase de excitación y práctica sexual. Durante esta fase de retirada, incluso la estimulación genital provoca incomodidad. Aceptar la retirada, el final, de algo que es importante para nosotros o placentero, puede ser algo duro.

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Los individuos, enferman cuando sus deseos están separados de su realidad, que son su cuerpo y sus propias emociones, que como una brújula, marcan las necesidades reales del individuo para obtener aquello que las satisfaga. Los sueños y las ilusiones son abstracciones y conjeturas mentales, las necesidades son una realidad fisiológica.

Por otro lado, la expresión y aprobación de las necesidades viene muy mediada por la influencia cultural, la educación, el medio social, los prejuicios, la religión… Estas realidades ajenas, nos inculcan deseos, pero no necesidades, y pueden tornar algunas de nuestras necesidades en amenazantes, perversas o incorrectas, lo que puede llevar a autocensuras en nuestro darnos cuenta o en Resistencias en nuestro ciclo de satisfacción de las necesidades.

Otro de los aspectos nucleares de la psicoterapia Gestalt, es el Darse Cuenta o el awereness

Las resistencias son de muy distintos tipos y formas, y aunque en general en los textos académicos se explica que cada resistencia se corresponde con una fase del ciclo, esto no es exactamente así, sino que es una abstracción analítica que permite comprender más fácilmente el funcionamiento de las resistencias.

También hay que entender, que las resistencias, no son malas per se, sino que a veces funcionan como un regulador de la satisfacción de las necesidades. Para que sean sanas, deben realizarse desde la congruencia con lo que el individuo decide libremente y desde la aceptación incondicional hacia sí mismo, y no desde deseos “importados” por el medio social. Son perjudiciales cuando son reiterativas e impiden integrar aspectos de mi personalidad.

Las resistencias en función de cada etapa del ciclo de necesidades son:

  • Sensación→ Desensibilización “cortar” la percepción de la emoción. Esto se suele hacer mediante una modulación de la respiración. La concentración, sería el ejemplo de desensibilización positiva. Así, cuando un artificiero está desactivando un explosivo, puede centrarse en el componente técnico de su labor para disminuir la sensación de miedo.
  • Toma de Conciencia→ Introyección. Consiste en asumir tal cual, aspectos del mundo exterior, sin tomar consciencia de mi posición ante ellos. Se trata de la resistencia que evita saber que ocurre en el aquí y el ahora, y cómo me posiciono yo ante ello. Cuando alguien dice “así son las cosas…” está asumiendo lo que ocurre sin pararse a conectar con sus sentimientos hacia ello, así no tendrá que asumir la responsabilidad del desequilibro. Vivo en mí una cualidad que pertenece al entorno (por ejemplo el ejecutivo que asegura que él siempre está cansado).  La asimilación, cuando es voluntaria es positiva, porque yo la elijo en plena consciencia, ejemplo de esto sería asumir lo valores religiosos de mis padres y de mi entorno y hacerlos propios porque me parecen una buena forma de entender la vida.
  • Energetización → Proyección. Reniego una necesidad o deseo que es mío y lo coloco en otros o plasmo fuera.  Se trata de una forma de desresponsabilización, ya que si está en el otro, yo no puedo hacer nada. (chico adolescente que se queja porque las mujeres sólo se acercan a los populares, y así, el no asume el riesgo y la incertidumbre de acercarse). Cuando asumo mi parte, conecto con mi energía. La Empatía sería un tipo de proyección positiva, ya que me permite salir de mí y ponerme en el lugar de los otros, ya que les devuelvo aquello que provocan en mí, pero que es un fiel reflejo de lo que ocurre en su interior y permite un encuentro genuino entre dos.
  • Acción→Retroflexión. Se realiza mediante la decisión de evitar el paso a la acción volviendo la energía contra mí mismo. De esta forma el individuo acentúa el autocontrol respecto a las propias necesidades para no correr el riesgo de satisfacerlas y asumir dichas consecuencias. En consecuencia a esto, el individuo se encuentra paralizado, siempre pensando las implicaciones de cada acción, y de tanto pensarlas, no acaba haciendo nada. Paradójicamente y como compensación, suelen presente un mundo interior muy rico, con grandes diálogos internos y emociones, ya que el contacto en vez de con el exterior es con uno mismo. Se expresa a través de lo muscular (reprimir el llanto, las eces, el deseo sexual…). Es en el Autocontrol la forma adaptativa de esta defensa, ya que permite poder controlar necesidades porque no sean adaptativas, adecuadas al entorno o contrarias a otras, por ejemplo el padre que se desespera ante la tozudez de su hijo y su angustia pero controla la rabia que siente contra él en ese momento.
  • Contacto→ Desviación. Consiste en utilizar esa energía fruto de la toma de consciencia de la necesidad en obtener otra necesidad “sustitutiva” que es menos amenazante, para no asumir el riesgo y confrontar con el otro. Se trata de una manera de pasar de puntillas por aquello que realmente queremos, creándonos una fantasía, una excusa de haberlo hecho o intentado, como cuando una mujer tiene deseo sexual y lo expresa en forma de cariño con su pareja para no sentirse rechazada o evitar sentirse una mujer con un alto líbido por las connotaciones sociales que eso tiene. Sin embargo, esto puede ser positivo cuando por alguna razón no puede realizarse la actividad que se quiere por alguna circunstancia, por ejemplo cuando esa misma mujer conecta con su deseo sexual con su pareja en una fiesta con amigos, ahí, desviar esa energía y tener un gesto de cariño ya que no se pueden tener relaciones en público, es tremendamente adaptativo.
  • Realización→ Desvalorización. Se trata de un mecanismo de defensa basado en relativizar la satisfacción. Este proceso puede realizarse por muchas razones: sentimiento de culpa a vivir cosas agradables, quitarle importancia a lo que realmente nos importa porque implicaría grandes cambios en la vida, mostrar nuestra vulnerabilidad al evidenciar cuánto necesitamos algo… Relativizando la satisfacción que nos provoca, nos evita tener que asumir la responsabilidad de asumir los cambios y la agresividad necesarios para conseguir aquello que nos satisface. Además, esto puede ser adaptativo cuando empleamos la desvalorización de nuestras emociones para protegernos de lo negativo, como cuando una persona que le ha dejado su pareja, se centra en ver lo positivo de la nueva situación en vez de llorar su pena, lo cual además, puede llevarle a cubrir otra necesidad, como centrarse más en el trabajo para conseguir el ascenso que quería.
  • Retirada→ Confluencia. Consiste en la incapacidad de retirarse de aquello que ha satisfecho una necesidad, para ello, dejamos que eso lo marque algo “ajeno” a nosotros mismos por el miedo a ser malentendido y privado en el futuro de ello por parte del otro que la satisface. Esto puede observarse en una persona que siempre pone un compromiso después de quedar con su pareja para evitar alejarse de ella por voluntad propia. Esto, puede tener su faceta adaptativa, como cuando a través de la fidelidad mantengo una no separación de mi satisfacción sexual con mi pareja en vez de buscar otra persona con la que cubrirla.

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El terapeuta gestáltico, no debe vivir las resistencias como algo a vencer o un obstáculo, por mucho que le frustren, debe entender que son indicador sobre la vivencia de miedo y dolor que existen tras esa emoción, por lo que nos facilitan entender que existe una gran carga tras esa resistencia. Es por eso por lo que la forma de proceder, debe ser la de “escuchar” a esa resistencia, ver por qué está ahí, y que necesita para poder dejarnos acceder a la emoción que hay detrás.

Muchas de las resistencias de los individuos, cuando tienen un componente perjudicial, que impide integrar aspectos de uno mismo o satisfacer necesidades propias, suelen provenir de los denominados Introyectos. Un introyecto es una pauta que modela algún tipo de conducta, que marca el “tienen que ser las cosas”, normalmente desde algún tipo de marco moral o ideológica, lo que nos impide desarrollarnos como individuos al tener miedo a reconocer nuestra propia realidad, ya que choca con este prototipo introyectado. La mayoría de los “deberías” vienen de estos introyectos, que cogen su nombre porque se trata de pautas y modelos que el individuo no asume de manera libre, después de un proceso de asimilación de aquello que le es inculcado, si no que lo asume sin hacerlo propio.

Esta es la diferencia, entre un introyecto, un “debería”, y elegir asumir como propios alguna serie de principios morales/ideológicos/éticos de forma sana, tras un proceso de asimilación, en la que el individuo de forma libre decide hacerlos suyos tras ver que son congruentes consigo mismo y con la forma que quiere regir su vida. Es por esto, que a pesar de que Fritz Perls declaró la guerra a los deberías, tenemos que entender que se refería a aquellos que son introyectados, no a aquellos que provienen de asimilaciones que ha realizado el individuo y que le llevan a ciertos deberías por vivir en congruencia con aquello en lo que cree. Se trata por tanto, de ciertas elecciones que ha realizado la persona, aunque en determinados momentos le lleven a “deber” actuar de una manera.

Muchas veces, los deberías introyectados entran en conflicto con las Polaridades del ser humano, todos los individuos tenemos polaridades, es decir, aspectos contradictorios dentro de nosotros, ejemplos de polaridades son Fuerte-Débil, Masculino-Femenino o Introvertido-Extrovertido. Normalmente, los individuos, no tienen problemas en aceptar uno de los polos, bien porque este les aleja del sufrimiento, porque les crea una sensación de fortaleza o por introyectos, sin embargo, al negar el otro polo, están negando también una parte de sí mismos, ya que no se trata de conceptos dicotómicos o paradójicos, sino que se tratan, realmente, de dos caras de la misma moneda, de una misma cosa.

Aunque normalmente, nos instalamos y desarrollamos más uno de los polos, cuando este proceso se exacerba, el individuo se desvirtúa y enferma, ya que organismo biológico, en su tendencia a la autorregulación, busca un equilibrio entre ambos polos. Por eso, cuando negamos uno y le impedimos expresarse, esto crea una descompensación, que la única forma de contrarrestar, es la de realizar conductas y aspectos de la otra polaridad de gran intensidad (pensemos en una balanza cuyo orden natural es el equilibrio, y sólo ponemos pequeñas cantidades de peso en uno de los platos, para equilibrar dicha balanza, deberemos poner un gran peso de golpe en la que no hemos ido colocando peso para poder lograr dicho equilibrio). Esto, lleva a los pacientes a una sensación de descontrol, que suele llevarlos a tratar de negar aún más la polaridad de sí mismos que no aceptan, llevándoles al desequilibrio.

Existen dos tipos de proceso emocionales. Por un lado, están las emociones espontáneas que sólo necesitan permitirse ser sentidas, sin modularlas ni enjuiciarlas ya que sentirlas permiten aceptarlas, identificar y clarificar el problema y valorar el coste del cambio. Ademas, están las emociones que son una reacción a las emociones espontáneas, tratándose de manipulaciones frente a esa honestidad, con el fin de “protegernos del sufrimiento” pero que generan angustia, insatisfacción vital y peligro ya que nos alejan y distorsionan nuestra propia realidad, es decir, nuestra vivencia emocional.

Por todo esto, señalar, que la psicoterapia Gestalt, no se trata de un modelo centrado en lo patológico, sino en buscar la forma de conseguir que el individuo pueda estar en contacto consigo mismo y aceptarse incondicionalmente. Es por eso, que se trata de una psicoterapia basado en el desarrollo del potencial humano, que permite curar la psicopatología sí, pero también llevar al individuo a cotas de crecimiento personal y felicidad superiores a través la honestidad y la libertad para ser lo que somos en potencia.

Como resumen general, señalar que el ser humano es un organismo biológico que tiende a la autorregulación organísmica (estado de bienestar y equilibrio, donde sus necesidades se ven satisfechas), y cuando se halla en ese estado, se encuentra pleno y dichoso, capaz de desarrollar todo su potencial como individuo. Sin embargo, la fobia al sufrimiento y los introyectos, tornan determinadas necesidades en amenazantes, por lo que el individuo se aleja de la honestidad consigo mismo mediante resistencias, estrategias evasivas (conductas de evitación de emociones que se tornan en “estímulos fóbicos o aversivos”) o adictivas para tratar de manejar esas partes de sí mismo que no acepta, todo lo cual, le lleva a enfermar, a vivir en incongruencia con sus necesidades y a no poderlas satisfacer, y por tanto, a alejarse de su satisfacción vital.

El terapeuta gestáltico, no debe vivir las resistencias como algo a vencer o un obstáculo, por mucho que le frustren, debe entender que son indicador sobre la vivencia de miedo y dolor que existen tras esa emoción

  • Fritz Perls, escribió en una “oración” lo que él consideraba los principios básicos y fundamentales de un modo relacional, con uno mismo y con el otro, basados en la congruencia, la aceptación incondicional y la honestidad con uno mismo. Se trata del marco relacional en el que los individuos pueden ser plenos y dichosos y desarrollar todo su potencial. Acercar a las personas lo más posible a este ideal, es el trabajo del psicoterapeuta gestáltico.

    ORACIÓN DE LA GESTALT

    Yo soy Yo. Tú eres Tú.
    Yo soy responsable de mi vida y tú de la tuya.
    No estoy en este mundo para cumplir tus expectativas,
    ni tú para cumplir las mías.
    Si nuestros caminos se cruzan será maravilloso, pero si no, tendremos que seguir avanzando por separado.
    Porque no me quiero si por complacerte me traiciono,
    ni te amo si intento que seas como yo quiero, en vez de aceptarte como eres.
    Tú eres Tú y Yo soy Yo.

Fritz Perls (Adaptación de Juan Pedro Núñez Partido)

Historia de la Gestalt

La psicoterapia Gestalt, proviene, como hemos señalado anteriormente, de una integración de influencias de muy distinto origen, tomando su nombre de la Psicología de la Gestalt, un grupo de estudios sobre los procesos de percepción.

Su creador, Fritz Perls, se formó como psicoanalista, posteriormente, se mudó a Sudáfrica, y regresó a Viena a un congreso, donde acudió con la expectativa de que su obra sería reconocida y admirada. Al parecer, Sigmund Freud apenas le dedicó unas palabras de cortesía y su obra no obtuvo la valoración que él esperaba. Este golpe en su narcisismo, y el hecho de encontrar posiciones conceptuales y de modelo muy diferentes con el psicoanálisis de la época, llevaron a Perls a romper con la escuela analítica y comenzar a crear su propio modelo, que desarrollaría posteriormente junto con su mujer Laura Perls en Estados Unidos.

Aún más importante que entender la vida de Fritz Perls, es importante entender el momento socio-histórico en el que se desarrolló su teoría con más fuerza: Los años 60.

En el mundo de la psicoterapia, tras la irrupción del psicoanálisis primero, y de las técnicas de modificación de conducta después, existía para muchos psicoterapeutas una fuerte sensación de rígidez, ya que se trata de modelos muy pautados y muy alejados del individuo que tienen en frente. El paciente es poco más que una estructura rígida de personalidad (psicoanálisis) o de aprendizajes y respuestas a estímulos (conductismo) en los que le psicólogo debe provocar cambios, ya que es el único que puede lograrlos mediante su conocimiento superior de aquello que condiciona al individuo. Las psicoterapias humanistas (Rogers y Gestalt) irrumpen entonces hablando de la importancia de la validez subjetiva de la vivencia del individuo, de que el psicólogo debe posicionarse como un igual frente al paciente, y que sólo mediante el encuentro genuino con el otro, una persona puede desarrollarse. La aceptación incondicional, el respeto mutuo o la congruencia se tornan ahora en conceptos primordiales.

Sigmund Freud apenas le dedicó unas palabras de cortesía y su obra no obtuvo la valoración que él esperaba

Además, en la década de los 60, en pleno boom de la anticultura y del movimiento hippie, Estados Unidos, y el mundo occidental, viven un momento de fuerte crítica a lo establecido, al orden social de las cosas. Las premisas de la Gestalt, de ir en contra de los deberías, de la primacía de la experiencia individual por encima de tratados o teorías, junto con otros aspectos de la praxis gestáltica como la importancia de lo sensorial u ofrecer un modelo de psicoterapia no estructurado que permite al psicoterapeuta desarrollar su creatividad, encajan perfectamente con esta mentalidad. Otros factores, como el boom del movimiento anti-psiquiátrico o el objetivo de la Gestalt, no sólo centrada en lo psicopatológico sino también en el desarrollo del potencial humano, fueron determinantes.

El modelo de enseñanza de Fritz Perls también es representativo: Frente a la creación de instituciones, la escritura de obras y la existencia de una formación regulada con clases magistrales, Perls prefería aunar la formación con el crecimiento individual, formando a sus alumnos en grupos de encuentro gestálticos y talleres vivenciales, sin apenas estructura, en los que combinaba psicoterapia a los participantes con formación práctica y explicaciones teóricas. Esto, era una herramienta formativa increíblemente útil, pero por desgracia, sirvió poco para crear un sistema de formación claro, y rápidamente, personas que realizaban un taller de fin de semana, muchas veces impartidos por alumnos de alumnos de Perls, se colgaban la etiqueta de psicoterapeutas gestálticos, llamando Gestalt, a cosas que no lo eran.

Sirvan de representativas de la mentalidad de la época, estas declaraciones del creador de la Gestalt en un congreso:

¡¡Este tío no tiene ni idea, en Gestalt lo que importa es la experiencia!!

Que os devuelvan el dinero y largaos a casa a hacer aquello que más felices os haga….

Fritz Perls

Todos estos factores, unidos al hecho de que Fritz Perls sólo escribió un libro, pero ningún manual u obra más en el que explicara los fundamentos básicos de su modelo (los libros en los que figura como autor, son en realidad transcripciones literales de sus talleres vivenciales realizadas por algunos de sus colaboradores, salvo el que si escribió: “Gestalt Therapy” obligado por los coautores Goodman y Hefferline) llevaron a una anarquía en el modelo que, a pesar de los esfuerzos realizados años más tarde, por autores como Yonteff o publicaciones como la Journal of Gestalt Therapy, aún perduran, incluyendo en la Gestalt elementos de otras disciplinas o creencias (espiritualidad, esoterismo, filosofía oriental…) que la desvirtúan en su esencia, y han creado una mentalidad en la que se confunde el carácter integrador de la Gestalt con el “Todo vale si te hace sentir”, que han contribuido a la imagen que muchas personas tienen actualmente de este modelo como algo poco riguroso o serio.

Las Terapias Humanistas  están viviendo un momento de gran importancia en Norteamérica

Actualmente, la psicoterapia Gestalt, viven un momento en el que coexisten las dos vertientes: La del todo vale, y otra más seria, en la que se trata de mantener la esencia del modelo como un marco integrador de enorme potencial, con un rigor y academicismo, que permita mantener unos estándares de calidad en la psicoterapia.

Por otro lado, respecto a la evolución de la Terapia Humanista (grupo dentro del cual se incluye la Gestalt), están viviendo un momento de gran importancia en Norteamérica, sobre todo gracias a la figura de Leeslie Greenberg, ingeniero que comenzó una carrera como psicólogo. Durante años, estuvo estudiando a los más importantes psicoterapeutas rogerianos y gestálticos, y encontró, un patrón subyacente en aquello que estos humanistas realizaban por intuición y conexión emocional con el otro. Esto, le llevó a crear un nuevo modelo, la Emotion Focused Therapy o EFT (Terapia Focalizada en la Emoción o TFE), que más que un modelo, es una versión 2.0 de las terapias humanistas. La revolución de este nuevo sistema, es que al estar estructurado, puede ser sometido a investigación, y está logrando obtener datos empíricos que evidencian la efectividad de estas terapias, y que le ha llevado, por ejemplo, al reconocimiento por la APA u obtener datos de eficacia empírica superiores a la terapia cognitivo conductual en el tratamiento de ciertas patologías.

 

¿Cómo se hace Psicoterapia Gestalt?

Lo más importante en el psicoterapeuta gestáltico, es su actitud, sin una correcta actitud, nada de lo que haga funcionará (aunque esto, ocurre en todas las psicoterapias, es especialmente importante en las psicoterapias humanistas). Debemos entender, que si el paciente no tiene una emoción integrada, es porque esta es muy hiriente para él, porque le aterroriza el sufrimiento que puede acarrearle aceptarla y darse aquello que necesita para satisfacerla. Si, como hemos señalado anteriormente, las emociones no integradas se convierten en una especie de estímulos fóbicos, la única manera de poder tener honestidad con uno mismo para reconocer que eso está ahí, de atreverse a hacer algo tan difícil, es a través de un psicólogo que acepte incondicionalmente a su paciente, que le cree un espacio seguro donde poder asomarse, experimentar aquello que da tanto miedo sentir.

Debemos entender que el paciente tiene derecho a sentir lo que siente, por extraño u horrible que nos parezca. Es el psicoterapeuta el que debe estar y entender el mundo del otro y no al revés. El gestaltista jamás enjuiciará a su paciente o lo catalogará, sino que simplemente lo observará y describirá, haciéndolo siempre desde la vivencia del paciente.

Lo más importante en el psicoterapeuta gestáltico, es su actitud, sin una correcta actitud, nada de lo que haga funcionará

Es importante, muchas veces, hacer explícito ese espacio seguro que es la terapia. “Sabes que lo que ocurra aquí no es el mundo real, permítetelo sentirlo aquí, aquí no harás daño a nadie si te lo dejas sentir” o “Yo estoy aquí para contenerte si se hace muy intenso ya sabes que eres tú el que controla la situación, si te molesta en algún momento lo que sientes, dímelo y paramos el ejercicio”.

El interés genuino es otro aspecto fundamental en la actitud del psicólogo que trabaja desde este modelo para poder realizar bien su labor. La vivencia del paciente, su bienestar y desarrollar su potencial tienen que estar presentes. Si un paciente nos aburre, remueve emocionalmente (nos enfada, deprime, angustia…) o no logramos conectar con él de forma genuina, hemos de ser honestos y derivarlo a otro profesional. Es por esto que es tan importante hacer un buen análisis personal (proceso de psicoterapia para psicólogos) y supervisión por parte de otro profesional terapéutico para impedir que esto interfiera en nuestro trabajo de forma disruptiva.

Esto es especialmente importante si entendemos, que en la Psicoterapia Gestalt, a diferencia de en otros paradigmas de psicoterapia, existe una relación de horizontalidad entre el psicoterapeuta y el paciente. Ambos se relacionan en un plano común y por tanto existe una posición de igualdad frente al paciente. El psicoterapeuta gestáltico asume que él puede saber mucho sobre psicoterapia, pero un individuo sabe más de sí mismo que cualquier otra persona. Es por esto que el gestaltista jamás impondrá su criterio, y siempre lo brindará como una hipótesis o una opción que le brinda para ver si se siente identificado en ello, siendo el paciente el que tiene que ver si le encaja. De hecho, en las sesiones suele existir la secuencia de Discutir – Ejecutar – Revisar, y este proceso se elabora entre ambos, siendo igual de válidas ambas opiniones.

El gestaltista, es un facilitador del proceso emocional, pero no un experto que sea capaz de ver aquello que la persona no puede ver o más sabio o capacitado que éste. El objetivo de la psicoterapia Gestalt es que el individuo se responsabilice de sus propias emociones y asuma los costes de vivir en congruencia con las mismas, de que madure y sólo si parte de él la toma de decisiones podrá hacerlo, por lo que no podemos decirle al paciente qué hacer, mandarle pautas o aconsejarle.

Por todo esto, la honestidad (incluso cuando no se está conforme con lo que dice el paciente, la efectividad de la psicoterapia, los propios sentimientos del psicólogo o cuando no se sabe qué le ocurre al paciente, expresándolo sólo si tiene una finalidad terapéutica o el paciente pregunta) debe estar siempre presente y la cercanía (la cual implica dejar que la emoción del otro resuene en ti, emocionarse con lo que dice el paciente, tener presencia ante el otro, ocupar el espacio en sesión e incluso cercanía física o de contacto corporal) con el otro debe ser una realidad y no impuesta o de pega.

El gestaltista, es un facilitador del proceso emocional, pero no un experto que sea capaz de ver aquello que la persona no puede ver o más sabio o capacitado que éste

Todo esto expuesto sobre la actitud del terapeuta gestáltico se resume en una sola palabra: Empatía. La empatía consiste en ponerse en “los zapatos del otro”, es decir en su vivencia, y tratar de ver el mundo desde el proceso emocional del otro, para ello, tenemos que poder acercarnos dejando antes nuestras concepciones, juicios morales y vivencias y mantener sólo un espíritu de curiosidad y descripción de aquello que vemos, sin catalogarlo como bueno o malo. Importante es señalar, que una vez hecho este proceso, el gestaltista debe volver a sí mismo y observar cómo resuena en él aquello que siente el paciente y evitar caer en la simpatía, ya que si lo hace, no podrá contener al otro ni darle soporte.  Sin empatía, todo lo demás es un fracaso, y sólo con esta, un paciente puede experimentar mejoría y sanar.

Tras la actitud, el psicoterapeuta gestáltico debe entender bien en qué tiene que tener puesto el foco durante las sesiones. Debe centrarse en el cómo, por encima del por qué, el qué o el para qué, lo más importante, lo que debe ocupar de la atención del psicoterapeuta es atender a cómo dice lo que el paciente cuenta, y clarificar las emociones que el paciente siente cuando habla de los distintos temas. Así, si un paciente nos habla de que pasó el fin de semana con su padre, debemos atender, por encima de lo que pasó ese fin de semana, a cómo habla de su padre: ¿hay un tono de enfado? ¿Su lenguaje no verbal refleja ansiedad? Y actuar de espejo, devolviéndoselo al paciente para que así, en vez de divagar sobre sí mismo y su relación, pueda observarse y entender su proceso experiencial.

Como psicoterapeutas, sólo podemos observar directamente aquello que ocurre en la consulta, todo lo demás, no deja de ser una abstracción, un análisis o divagación de hechos que no observamos directamente. De ahí la importancia de mantener al paciente centrado en el Aquí y el Ahora, manteniendo el foco puesto en la emoción que experimenta al hablar de un hecho, persona, sensación o pensamiento. En resumen, se trata de primar la experiencia emocional (qué siente y cómo lo siente) en el aquí y el ahora de la consulta frente a divagaciones teóricas sobre su origen en hechos del pasado o explicativas sobre en qué modelo de patología o teoría encaja lo que el paciente muestra.

Sin embargo, antes de meterle en las emociones de forma intensa, o a veces, de forma paralela, primero debe “allanar y desbrozar el terreno”. Las emociones no integradas, están así por una razón: son muy amenazantes. Esto, como hemos señalado anteriormente, nos suele llevar a tratar de no mirarlas y no conectar. Lo cual, crea una serie de problemas que pueden dificultar o volver imposible nuestro objetivo de sacar las emociones del fondo. Es muy frecuente, que conforme avanzan las primeras sesiones y el paciente empieza a entender que tiene unas emociones internas no integradas muy fuertes, comience a sentir mucho miedo y ansiedad. Esto, se debe a veces a la naturaleza de dichas emociones, pero también al hecho de que lleva tanto tiempo desconectado de ellas, que ni siquiera las conoce, o sólo lo hace de una forma tenue e imprecisa. Es por esto, por lo que el psicoterapeuta gestáltico ayudará a clarificar las emociones, identificándolas, observando cómo se relacionan estas entre sí y coexisten, ya que una misma figura, pensamiento o suceso, puede provocarnos diferentes emociones, incluso algunas de estas contradictorias. Por ejemplo, un paciente puede sentir rabia hacia su hijo adicto, pero a la vez sentir amor y tristeza por él y culpa hacia sí mismo por tener esos sentimientos de rabia tan intensos.

Las emociones no integradas, están así por una razón: son muy amenazantes

Pero las confusiones sobre una emoción, no son sólo por el hecho de que convivan con otras que sean contradictorias, sino también, porque no están definidas. Es frecuente, que cuando se le pregunta a un paciente sobre cómo se siente cuando habla de algún tema, simplemente conteste con un “mal” o “bien” o “angustia”, para poder conectar con una emoción, una persona necesita entenderla, definirla, saber en qué consiste y de dónde viene, de ahí que el psicólogo gestalt deba ayudarle a discernir de qué está hecho ese “mal”. Hay que entender, que aquello que no se conoce, genera incertidumbre, que como han explicado diferentes corrientes de la psicología, es uno de los hechos que peor vive el ser humano. Empezar a notar emociones pero no entender su magnitud, no entender de dónde vienen o saber qué las componen genera un estado de ansiedad fruto de la incertidumbre de saber que se tiene algo muy grande dentro y que eso es difícil, pero no saber qué es ni para qué está ahí. Esta es otra de las razones por las que clarificar emociones no sólo ayuda al gestaltista para identificarlas y saber en cuales tiene que entrar, sino también, produce una mejoría en el paciente al calmar su angustia al no saber qué le ocurre.

También clarificar, es explicar la secuencia de la emoción, ayudando a entender al paciente a entender de dónde vienen, ya que el conocer esto, hace que sean menos amenazantes, o nos permiten ayudar al paciente a integrarlas y bajar a la emoción de fondo, que es más difícil o dura. Un paciente que narra con culpa su enfado con hijo porque suspendiera, puede necesitar entender que ese enfado proviene del dolor que le provoca ver que su hijo suspende y que si no tiene estudios no encontrará trabajo.

Señalar además, que difícilmente se podrá hacer un buen trabajo emocional si no se definen claramente cuáles son las emociones con las que hay que trabajar.

Formas frecuentes de conseguir clarificar emociones son:

  • Preguntar ¿De qué está hecha esa emoción? El psicoterapeuta gestáltico le pide al paciente que especifique de qué está hecho ese malestar, o de que está hecha esa tristeza que está narrando, ya que no es lo mismo una tristeza por el dolor de lo que fue o de lo que podría haber sido ante una ex pareja, por ejemplo.
  • Proponer emociones: Consiste en ofrecer al paciente varias opciones para que se identifique con aquella que más le encaja. “Cuando me hablas de que te sientes mal porque tu jefe te dijo que tu informe era pésimo, ese mal de que está hecho?” “No se… Mal, muy mal” “De acuerdo, dime ¿cuál de estas tres opciones encajan mejor en ese malestar: Tristeza, Enfado o Culpa?” Es conveniente no abusar de esta técnica y hacerlo sólo después de preguntar primero cómo se siente el paciente y que no sea capaz de profundizar más.
  • Señalar Emociones: Consiste simplemente, en ponerle nombre y recalcar la emoción que el paciente está expresando: “Sientes una gran alegría”
  • Señalar secuencia emocional: Consiste en explicar al paciente tras explorarlo con él, la secuencia de sus emociones, para que vea cómo unas, provienen de otras. “Parece que estás muy enfadado con tu abuelo porque tú le quieres mucho y te duele profundamente que no se interese por ti y sólo te llame para pedirte cosas” (aquí hemos clarificado las emociones existentes hacia la figura del abuelo. Amor ->  Dolor -> Enfado)
  • Personalizar: Pedirle al paciente hacia quien siente ese sentimiento del que está hablando. Esto es importante, porque un paciente puede hablar de sentir una emoción cuando narra un hecho en el que hay varias personas, pero aunque esa emoción es suya, el no tiene por qué ser hacia quien la siente. “¿Hacia quien sientes esa tristeza cuando me hablas de que tu padre te dijo que los hombres no lloran?” “Ehh…. Siento tristeza hacia él, porque nunca se permitió ser débil”

Otra función importante que suele ser necesaria en el proceso de psicoterapia Gestalt es el de facilitar la expresión emocional y permitírselas sentir. Puede parecer obvio, pero es muy difícil conseguir que un paciente se atreva a conectar emocionalmente, incluso cuando el psicoterapeuta haga técnicas que ayuden a sacar la emoción o a hacerla más grande, si el individuo siente que no tiene derecho a sentir esa emoción, le da mucho miedo o existe algún otro factor que hará que se “proteja” de dicho sentimiento. Por eso, muchas veces el psicólogo gestáltico debe estar atento en donde están esas dificultades para tratar de facilitarlas.

Esto, se consigue sobre todo con aspectos de la actitud del terapeuta, como hemos señalado anteriormente, pero también mediante tareas y frases que el psicólogo puede hacer directamente. Algunas de estas cosas son:

  • Manejo de la respiración: Cuando un paciente empieza a hablar de algo difícil y se interrumpe, pedirle que pare, que respire profundamente y trate de centrarse en el sentimiento. También puede hacerse cuando está hablado de esa emoción pero le cuesta mantenerse en ella.
  • Legitimización: Muchas veces un paciente tiene dificultades para sentir algo porque no se siente con derecho a sentir eso, o le parece algo terrible que esté ahí, en ese caso, el terapeuta facilita el proceso señalando el derecho que tiene el paciente a sentir eso. “Es normal que sientas miedo en volver a ver a tu ex novia, aunque fuera del instituto y hayan pasado 15 años, porque ella te hizo mucho daño y tu cuerpo pone ese miedo para protegerte” o “Aunque seas su madre, puedes enfadarte con tu hijo enfermo porque te está impidiendo poder tener una nueva pareja, eso no significa que no le quieras, es simplemente, que eres consciente de que te está alejando de algo que necesitas”. Probablemente sea la más importante y efectiva.
  • Exhortar a sentirlo: Consiste en animar al paciente a que se permita sentir aquello que emerge. “Sé que es doloroso, pero permítetelo sentir, tenemos que escuchar a ese dolor para poder darle lo que necesita”
  • Acompañar y dar Soporte: Aunque es el paciente el que debe sentir sus emociones y hacerse cargo de ellas, esto es más fácil cuando entendemos que contamos con el apoyo del psicólogo Gestalt. “Mira, ese sentimiento de fracaso es tuyo, y yo no sé por qué es tan terrible e hiriente para ti, pero sí que puedo decirte que yo sí quiero ver tu fracaso, que me importas como para querer ver tu parte fracasada y aún así querer estar contigo. No voy a horrorizarme ni a marcharme, lo sentirás tú porque es tuyo, pero yo voy a acompañarte en todo el proceso”
  • Enfatizar el espacio seguro de la consulta: En momentos de bloqueo e interrupción, puede ayudarle al paciente recordar que en el gabinete si está seguro. “Recuerda que estás aquí, aquí nadie va a verte llorar, y si esto se hace muy difícil, yo estoy contigo”.
  • Crear un espacio: Consiste en ofrecerle al paciente un lugar donde poder poner esos sentimientos y poder sentirlos en un espacio acotado, para evitar la sensación de que la emoción se va a apoderar de él. “Quiero que te imagines que todo ese dolor se está vertiendo en una piscina. El dolor no puede tocarte porque está en la piscina, pero necesitamos entrar en él, me gustaría pedirte, que sólo por un momento, entres en ella, sólo hasta donde puedas soportar, y recuerda que cuando quieras puedes salir y el dolor seguirá contenido en esa piscina” “Me gustaría que me contaras la película de tu dolor, no se trata de algo real, es simplemente contarme una película donde tú y yo veamos ese dolor” “Piensa que está contigo tu abuela Sandra, esa que siempre te protegía de los ataques de tus hermanos, está aquí contigo, protegiéndote como hace siempre, mira, ahora que estas con ella tu propio miedo”
  • Hablar desde sí mismo: En Gestalt, está permitido que el psicoterapeuta exponga su vivencia si estas sirven al paciente. Para facilitar, estas autorrevelaciones suelen ser muy útiles, ya que pueden servir de “modelado” al paciente sobre cómo podría sentirse o sirven paran legetimizar algo en el otro. “Cuando me hablas de esa niña sóla en su cuarto, siento una profunda tristeza y compasión hacia ella. Me dan ganas de abrazarla” “En mi vida también pase por esto que me estas contando, recuerdo que sentía que una parte de mi era indigna y cuánto sufría por ello”

Todos los psicoterapeutas gestálticos buscan traer a primer plano los procesos emocionales que están en el fondo, escondidos tras capas de rutinas, hábitos, excusas, actitudes cómodas, no aceptación, resignaciones y miedos. Para crear todo esto, para mantenerlas en el fondo, actúa la mente distorsionadora, de ahí que la función del gestaltista sea centrarse en la experiencia emocional a fin de que ésta emerja y el paciente pueda escucharla y reconocerla.

es de suma importancia ayudarle a poner el foco en sus sentimientos cuando desarrolla su discurso en la sesión

Esto, se da en dos variables, una táctica, es decir, en aquello que ocurre momento a momento en la sesión, pero también una estratégica, esto es, a lo largo de toda la terapia. El paciente nos demanda solucionar problemas, pero estos son consecuencia de una serie de estrategias evasivas o adictivas que distorsionan los procesos naturales de nuestra mente, cuyo cambio es el principal objetivo. Es decir, no es importante tanto por qué ocurre la patología o el problema sino cómo distorsiona el proceso de congruencia con las emociones y sus necesidades asociadas que hay detrás y que el paciente debe ser capaz de afrontar con madurez: aceptándolo, tomando una decisión sobre ello y asumiendo pagar el coste de la misma.

Cuando el psicoterapeuta le devuelve al paciente que procesos observa en su cómo dice lo que dice, lo hace para conectarlo con una sensación, dado que la Gestalt es una metodología basada en el trabajo emocional, es de suma importancia ayudarle a poner el foco en sus sentimientos cuando desarrolla su discurso en la sesión, ya que es en las emociones no integradas, donde posee el origen de su problemática. Para ello, el psicoterapeuta gestáltico le ayudará a conectar con lo que siente.

Esto, se puede conseguir de muy distintas maneras, de ahí que en la fase más anárquica de este modelo se cayera en la trampa de que “todo vale si te hace sentir”. Es cierto que las formas son muy distintas, lo que permite al psicoterapeuta aplicar su creatividad para conseguir conectar más al paciente con su vivencia emocional, pero si bien la forma es variable y sujeta a la creatividad, si que existe un patrón base para conseguir esto. Debemos tener claro muy claro que el psicoterapeuta gestáltico busca remover para hacer grande la emoción, utilizando distintos medios que sirven para poner un “zoom” a fin de que sea tan evidente que el paciente pueda verla, comprenderla y asumirla.

Algunos de los recursos más habituales para conseguir ese hacer grande la emoción son:

  • Hablar en primera persona: El paciente debe hablar de lo que le ocurre en primera persona, ya lo contrario, es una forma de tomar distancia de su emoción y desresponsabilizarse de ella. Esto se observa cuando un paciente dice cosas como “a veces sientes miedo cuando crees que te van rechazar” en lugar de decir “me da mucho ser rechazado”.
  • Hablar en el Aquí y el Ahora: El paciente puede conectar con una emoción sobre hechos pasados, e incluso, sobre posibles hechos futuros, pero la realidad, es que cuando nos emocionamos es en el momento presente: tenemos una respuesta fisiológica determinada ante estímulos que la provocan (aunque sean recuerdos o futuribles). Por esto, el psicoterapeuta gestáltico mantendrá al paciente en el foco de lo que ocurre en el momento presente, a fin de poder observarlo juntos, experienciarlo y discutirlo después. “¿Cómo te sientes ahora que me hablas del día del funeral de tu padre y nadie te explicaba nada porque tenías 8 años?”
  • Lenguaje Descriptivo y Evocador: Como hemos señalado anteriormente, las emociones son respuestas automáticas que se producen antes estímulos concretos. (Los individuos no experimentamos miedo ante la idea de miedo, sino ante algo que nos lo provoca. Cuento de fantasmas vs tratado psicológico del miedo). Es por esto, por lo que el psicólogo Gestáltico utilizará un lenguaje lo más descriptivo y evocador posible, para tratar de hacer “reales” las situaciones y los procesos de las que habla el paciente, a fin de que pueda tener una experiencia real en ese instante con ellos. Lo sensorial suele ser más efectivo.  “¿Cómo te sientes cuando me hablas de que llegaste a tu habitación y viste las sábanas deshechas, la luz tenue, y a tu hija llorando y con los cabellos enmarañados con los restos de la carta de su novio en el suelo?”, esto es mucho más evocador y le ayudará a conectar más que “¿Cómo te sientes cuando me dices que tu hija estaba triste porque la dejó su novio?”. Si el paciente cuenta las cosas de forma declarativa, le pediremos que nos las relate de forma más detallada y descriptiva.
  • Centrar en el cuerpo: Dado que las emociones poseen un componente fisiológico, conectar con sensaciones corporales pueden ayudarnos a conectar de forma más intensa con una emoción o a aclararla si es confusa o vaga. “¿Cómo sientes esa tristeza en tu cuerpo?” “Es un nudo en la garganta” “Háblame sobre cómo es y cómo te sientes con ese nudo en la garganta”
  • Hablar desde su lenguaje: Los pacientes cuando conectan emocionalmente, suelen narrar las cosas con un lenguaje descriptivo, realizan gestos determinados, expresan una frase concreta que se dicen a sí mismos cuando experimentan esa emoción… Incluir en nuestras intervenciones es tremendamente efectivo, porque eso es lo que “encaja” con la vivencia del paciente. “Esta soledad que me cuentas sentir, es tan dura, que se te clava como una aguja en el estómago” (mientras el psicoterapeuta se señala la zona del diafragma, repitiendo el gesto que hizo el paciente al hablar de esa soledad que se clava)
  • Lenguaje Corporal: Observar cual es el lenguaje corporal del paciente y poner el foco en él. “¿Por qué cuando me hablas del enfado que sientes hacia tu hermano aprietas los puños?”

Hasta ahora, hemos expuesto que puede hacerse en un proceso de psicoterapia Gestalt para lograr sacar las emociones a la superficie, pero después de tenerlas, ¿qué hemos de hacer? Muchas veces, el mero hecho de sacarlas es suficiente, y lo único que necesita el individuo es pemitírselas sentir y acogerlas. Otras, sin embargo, la persona necesita una experiencia emocional correctora, normalmente cuando posee un conflicto interno entre determinadas emociones o necesita recibir algo que no pudo recibir en su momento o que satisfaga esa emoción. Hay que entender que el terapeuta no es quien da o provoca la experiencia emocional correctora, simplemente crea un marco, ya sea en forma de tarea o de fluir con el otro, en el cual el paciente puede darse aquello que necesita, y que luego, provocará el cambio conductual en su vida real.

Esta, suele ser normalmente la parte más técnica de la psicoterapia Gestalt, y es, donde, normalmente, más ponen el foco los psicoterapeutas que trabajan desde este marco. Esto, es un error que debemos tratar evitar, ya que es difícil saber qué experiencia emocional necesita un paciente si las emociones conflictivas no están bien definidas o si el paciente todavía se muestra resistente a entrar en ellas porque son amenazantes. Tampoco será efectiva la técnica si la emoción no ser percibe como clara e intensa, sino que es vaga e imprecisa.

Es trascendental entender que en Gestalt, el proceso emocional es lo importante, que como gestaltistas, hemos de aprender de saber estar en la incertidumbre y aprender a soportarla y poder vivir en ella. Las técnicas, aunque bien utilizadas pueden ser grandes potenciadores, sólo son eso: un modulador. La actitud empática del terapeuta y su buen seguimiento del proceso emocional son el 90% de lo necesario para una buena terapia. Mantener al paciente en su mundo interno, en sus emociones, y ver que emerge de ellas puede ser frustrante, confuso y poco definido a veces, pero nos dirá cuando hemos de utilizar una técnica para que funcione y de al paciente aquello que necesita.

Si no hacemos esto, estaremos tratando de aplicar un modelo de cuando A yo aplico B, que nos aleja del paciente, y tratamos de intentar que sea él quien se adapte a nuestra visión del caso, asumiendo el rol de un experto que decide que técnicas debe aplicar en cada momento.

Señalar también, que en numerosas ocasiones, la actitud del psicólogo Gestalt es la mejor de las experiencias emocionales correctoras, porque puede dar muchas cosas que no recibió el paciente y que son el origen de su herida: comprensión ante su debilidad, compasión ante su sufrimiento, amor ante la parte que más le cuesta integrar de sí mismo, respeto frente a sus duelos y contradicciones, ser una figura vincular segura y estable, paciencia ante sus proyecciones y ataques fruto de su frustración…

Las técnicas más habituales para crear experiencias emocionales correctoras son:

  • Silla Vacía: Se trata de la técnica más famosa de la psicoterapia Gestalt. Se utiliza fundamentalmente cuando el paciente presenta partes de sí mismo en conflicto y emociones contradictorias. Se trata de crear un diálogo entre ambas partes para que puedan llegar a cierto grado de acuerdo o resolución (no siempre tiene que ser completa). Se escenifica esta dualidad por su componente evocador y porque ayuda al paciente a clarificar y facilitar cada una de las partes, que en su interior son confunsas y poco claras.

El paciente sienta en una de las sillas una de sus dualidades y se le pide que le hable a la otra voz, explicándole cómo se siente ante aquello que la otra voz le hace, cuando conecta con el discurso de la otra voz se le solicita que cambie de silla y le explique a la primera por qué tiene que estar ahí o cómo se siente, mediante este diálogo ambas se escuchan y se piden algo. Las voces a veces se tornan en figuras de otros, como por ejemplo, que la voz crítica sean los padres. Es importante dejar que el paciente pueda moldear la tarea y que se pueda hacer de la forma que sea más evocadora y se ajuste más a cómo lo vive él en su mundo interno.

  • Tarea Pendiente: Consiste en realizar algo que está pendiente de forma simbólica, con frecuencia son cosas que el paciente necesitó en momentos de su vida pero no pudo o no le dieron, esta tarea busca responsabilizarlo y que sea él quien se lo de ahora. Escribir una carta al fallecido para despedirse o explicarle algo que no se pudo, abrazar al niño que sufrió el maltrato de sus padres, golpear a un cojín que representa al violador, hacer un funeral para despedir a la mascota perdida…
  • Psico-monodrama: Consiste en actuar un proceso interno, recrear una escena importante para resolverla o para poder comprenderla o volverla a vivir.
  • Autorrevelación: El terapeuta pone encima de la mesa sentimientos propios que poseen una finalidad en el paciente. “Cuando me hablas de esto, siento enfado hacia tu ex pareja porque te tratara de esa forma tan mezquina cuando tú siempre la cuidaste en sus duros años de enfermedad. Me parece muy injusto, pero mis sentimientos no importan, la pregunta es si tú eres capaz de enfadarte y ser congruente con él”
  • Focusing: Consiste en provocar el cambio a través de la emoción sentida. El psicólogo provoca el cambio corporal en el otro respecto a la expresión fisiológica de una emoción, provocando un cambio emocional. Es una técnica muy compleja, que incluso puede utilizarse como modelo de psicoterapia por sí mismo. En Gestalt suele utilizarse de manera focalizada y en pequeñas cantidades, por ejemplo eliminar la tensión en la zona diafragmática en un paciente que dice que quiere gritar su enfado pero no puede, porque la boca del estómago está tensa e impide que el enfado salga.
  • Imaginación Guiada: Se crean escenas en las que el paciente puede realizar aquello que necesita y que podría satisfacerle. Por ejemplo, imaginarse frente a los acosadores escolares, con las que ya no se puede contactar, y decirles que él no merecía ser tratado así.
  • Señalamiento: El psicoterapeuta señala lo que el paciente necesita de forma clara y directa. No se trata de la experiencia emocional correctora en sí, pero la prepara, señala, responsabiliza y legitimiza. “Necesitas perdonarte de una vez por todo esto que hiciste, pero yo no puedo hacerlo. Cuando te perdones, seguirás siendo la persona que hizo todo aquello, pero estarás en paz y podrás hacer otra cosa”.
  • Metáforas, música… Suele tratarse de material muy evocador y con un componente sensorial claro, que ayuda a centrar al sujeto en la emoción pendiente. Al igual que en el señalamiento, no crea la experiencia emocional correctora en sí, pero puede mostrar como la hacen otros, las ventajas de realizarla y prepara al paciente para hacerlo.
  • Hablarse al Espejo: Cuando la experiencia emocional correctora es en relación a uno mismo y no es un conflicto, puede pedírsele al paciente que lo haga mirándose al espejo por lo evocador de esto. “Hoy, a pesar de que no te guste tu cuerpo, mírate frente al espejo y explícate que eres digna de ser amada y deseada”

Respecto a toda las técnicas expuestas, señalar que cada punto no es necesariamente único ni exclusivo para cada fase, debemos entender, que esto, no es más que una abstracción divagativa y declarativa de qué es y cómo se hace la psicoterapia Gestalt, un proceso de tipo procedimental y experiencial, por lo que siempre será algo tosco, poco preciso y burdo. El colocarlas en fases, es meramente para intentar clarificar al lector las funciones más habituales y darles un poco de estructura y coherencia, pero será la realidad del paciente y el resonar emocional con él el que clarificará que hacer en cada momento o para que utilizar cada recurso. Por ejemplo, señalar el lenguaje corporal puede ayudar a un paciente a clarificar una emoción “Me hablas de que estás mal con esta situación pero cuando lo dices tus ojos se llenan de lágrimas… ¿Puede ser que ese malestar esté hecho de tristeza?”, o acompañar y dar soporte puede ser un elemento necesario para que una persona se atreva a realizar una técnica de experiencia emocional correctora “Yo estaré contigo cuando pongas a tu padre en la silla vacía, serás tú quien tenga que hablar con él, pero yo te  estaré contigo y podrás sentir mi apoyo”.

También señalar, que muchas de las técnicas, son confusas a la hora de ser ubicadas, ya que muchas veces modulan algo o lo hacen más sencillo más que realizarlo así. Muy importante es terminar esta aclaración a la técnica dejando claro que esto son solo algunas de las más frecuentes, y que se han intentado hacer en forma de “categoría”, pero será la creatividad del gestaltista y su conocimiento del paciente, las que decidan qué forma deben tener o si se debe utilizar algo totalmente distinto a lo aquí propuesto.

De la misma manera, las fases, son otra abstracción en un intento de dar orden a un proceso que es vital y fluye por sí mismo de manera circular muchas veces. Hay que entender que muchas veces necesitamos hacer grande una emoción para que el paciente pueda clarificarla, o para poder hacerla tan intensa como una pseudo facilitación que no deje más remedio al paciente que sentirla y responsabilizarse de ella, ya que es tan intensa que no la puede negar.

Todas las “fases” o “tareas” expuestas anteriormente, tienen una única finalidad: Sacar del fondo las emociones que estén en el paciente y las pueda sentir. Una vez eso ocurre, queda realmente la parte más importante, que es la de decidir que quiere hacer realmente, cuál es su decisión en base a asumir de manera honesta el precio a pagar por ella y es en base a la cual se producirán los cambios conductuales.

Normalmente, esto suele hacerse mediante la confrontación, que no es más que mostrarle al individuo la incoherencia entre aquello que realmente desea y en lo que está instalado, de invitar al individuo a asumir su propia responsabilidad frente a la actitud de la queja y hacerle entender que si realmente quiere algo, tiene que estar dispuesto a asumir el coste que tiene y hacerlo sin quejarse porque es lo que él lo ha elegido, y si ve que el precio a pagar es demasiado elevado, que sea capaz de renunciar a aquello que desea. Lo importante, siempre, y es en torno a lo que gira la confrontación, es la congruencia con lo que se siente en el momento presente y el precio a pagar por ello.

Aunque, puede parecer extraño que una corriente de la psicología hable de asumir el precio, es decir, el sufrimiento y el dolor, debemos entender que éste forma parte de la propia vida, que negarlo o evitarlo, es igual que hacerlo con la propia existencia (de hecho, existencialmente, lo único que es seguro es la muerte).

La psicoterapia Gestalt busca acompañar al individuo al punto en el que es capaz de saber y permitirse sufrir lo real e inevitable que forma parte de la vida para dejar de ser la fuente perversa de nuestro sufrimiento vital, teniendo derecho a quejarse, pero no a quedarse instalado en la queja.

Entender, que en la vida hay que asumir unos costes inherentes a la libre elección, permitiéndonos disfrutar de lo que hemos elegido, porque es lo que elegimos y entendiendo que estas elecciones distarán de ser perfectas. Permitiéndonos además alejarnos de nuestro camino, reconociéndolo cuando lo hagamos y rectificando para volver a aquello que es nuestra elección. Esto, no se trata sólo de un proceso de psicoterapia, sino de un camino en la vida, que no consiste en llegar a un punto en concreto, sino de “escribir la historia de la vida” observándonos honestamente en cada momento y asumiendo nuestra realidad presente, observando en qué me convierto con cada decisión que asumo, entender que poner barreras que me protegen son aquellas que luego me ahogan, pero que la libertad, implica la responsabilidad de asumir el propio sufrimiento.

Respecto a todo este proceso de ser capaz de ver y asumir nuestra propia verdad, el psicoterapueta gestáltico ayuda a aclararla (identificar emociones, hacerlas grandes para sentirlas…), a diferenciarla de ficción de las divagaciones mentales (ayudar a discernir entre introyectos y verdad, crear un marco en el que se pueda encarar el sufrimiento y asumirlo…) ofrecer nuestra sabiduría sobre algunos de los componentes inequívocos básicos de la vida (señalar polaridades, explicar reacciones a las emociones y emociones espontáneas, ciclo de necesidad, emoción como algo que pide algo y es adaptativo…)

En resumen, el psicoterapeuta Gestalt realiza:

Clarifica Emociones

Facilita Emociones

Hace grande emociones

Crea el marco para que se dé una experiencia emocional correctora

Toma de Decisiones

Brinda su conocimiento sobre la realidad emocional y el funcionamiento de ésta

Todo esto, acompañando a lo largo de este proceso de una manera empática, de interés genuino, aceptación incondicional e implicación personal, brindando al otro su conocimiento superior, su apoyo incondicional y su propio vibrar emocional ante lo que le ocurre al paciente.

Descarga todo este material en formato PDF: Todo lo que necesitas para entender la Terapia Gestalt.

Sin categoría

(Vídeo) ¿Te atrevés a soñar? cómo salir de la zona de confort

  • 23/07/2015
  • Maria Fernanda Alonso

No voy a poder. Es muy difícil, y lo más probable es que no lo logre. No vale la pena intentarlo.

¿Te suenan estas palabras? ¿A cuántos sueños renuncias por no creer en vos mismo, por no creer que podés alcanzarlos?

“Creer en tí y tener en claro lo que quieres, puede ser tildado por muchos de prepotencia.”

“Soñar despierto es una pérdida de tiempo.” A veces parece que cuanto más grande es ese sueño, más comentarios de este estilo recibimos. Pero ese no es el problema. ¿Por qué cedemos? ¿Por qué abandonamos nuestros propios sueños? ¿Qué es lo que realmente nos detiene?

Ser capaces de salir de nuestra zona de confort y expandirla, abandonando lo que nos resulta cómodo y conocido, puede ser la clave. Pero, ¿cómo hacemos eso?

En este original video podés aprender un poco sobre la llamada “zona de confort” y qué hay fuera de ella, así como el importante papel que cumplen los miedos y la motivación cuando uno quiere salir.

“Cree en tí.” “Lo que tu no decidas, probablemente, lo harán otros por tí.”

Fuente: Inknowation

Sin categoría

¿Podríamos heredar ansiedad y depresión de nuestros padres?

  • 22/07/2015
  • Alejandra Alonso

Un nuevo estudio con monos encontró que hay tres áreas cerebrales que, al ser heredadas con alteraciones de nuestros padres, nos hacen vulnerables al desarrollo de trastornos de ansiedad y depresión.

Una red de áreas cerebrales más activa es clave en cómo los niños heredan ansiedad y depresión de sus padres.

La red consiste en tres regiones en el cerebro que trabajan juntas para controlar la respuesta al miedo.

Los genes que pasan de los padres a sus hijos influyen en cómo estas tres regiones funcionan juntas, según encontró este estudio.

El profesor Ned Kalin, uno de los autores del estudio, comenta:

“La mayor actividad de estas regiones cerebrales son alteraciones cerebrales heredadas que están vinculadas directamente con el riesgo de desarrollar ansiedad y depresión más tarde en la vida.”

la respuesta de miedo es vital para nuestra supervivencia , pero significa un problema cuando es muy activa.

Las conclusiones fueron sacadas de un estudio en monos rhesus, cuyos cerebros son similares a los humanos. Escaneos cerebrales de los monos en situaciones de miedo, junto con información genética reveló que tres áreas del cerebro están involucradas. La investigación encontró que cerca del 35% de la diferencia en la ansiedad era explicada por la historia familiar.

Las regiones están en el tronco cerebral, la amígdala y la corteza prefrontal.

El profesor Kalin explicó que la respuesta de miedo es vital para nuestra supervivencia (nos ayuda a reconocer y evitar el peligro), pero que significa un problema cuando es muy activa pudiendo resultar en trastornos de depresión o ansiedad.

Fuente: PsyBlog

  • Clínica

(Vídeo) El mito del genio loco

  • 22/07/2015
  • David Aparicio

Puedes activar los subtitulos en el botón CC en el reproductor de Youtube.

El mes pasado publicamos el artículo titulado: ¨Nuevo estudio que vincula la creatividad y las enfermedades mentales es considerado deficiente¨ basado en el trabajo de Arielle Duhaime-Ross en The Verge. En el mismo se explicó que un grupo importante de investigadores rechaza la evidencia de que las variaciones genéticas que explican la esquizofrenia o el trastorno bipolar también podrían ser usadas para predecir la creatividad.

Ellos explican que el poder predictivo de esos estudios es insuficiente y que la definición de creatividad que usaron esos estudios no es apropiada porque se basa solamente un grupo reducido de profesiones como:pintores, músicos, etc. Cuando en realidad sabemos que una persona puede ser muy creativa en cualquier otra profesión, como por ejemplo, un programador.

En el vídeo de The Verge, Duhaime-Ross sintetiza en 3 minutos cuales son los efectos perjudiciales al intentar relacionar la creatividad con los trastornos mentales y entrevista por telefono a uno de los principales investigadores que está en contra de esa posición. El video es sumamente colorido y entretenido.

¿Te gustó? Por favor, comparte tu opinión en la sección de comentarios.

Otras voces

💌 Sitios afines: amistades, colegas, referentes y compañeros de camino que leemos con gusto.

  • S Steph Ango stephango.com CEO de Obsidian, su página personal comparte análisis y reflexiones sobre la vida, el dolor y el crecimiento.
  • A Ali Abdaal www.youtube.com Productividad, negocios, ciencia, datos. Ali es uno de los mejores Youtubers para aprender.
  • P Psyche psyche.co Revista de ensayos con artículos de psicología y neurociencias.
  • P Pablo Malo Ocejo pablomalo.substack.com Pablo Malo es psiquiatra, escritor y ensayista.
  • A Aeon aeon.co Filosofía en formato ensayo para publico general
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  • Clínica

Los ojos claros y su relación con el alcoholismo

  • 22/07/2015
  • David Aparicio

La investigación de Sulovari et al., 2015 publicada en la revista American Journal of Medical Genetics, encontró una extraña relación entre el color de los ojos y el riesgo de sufrir de alcoholismo.

Sus análisis encontraron que las personas de ojos claros (azul, verde y marrón claro) tendrían más riesgo de sufrir de alcoholismo en comparación con las personas que tienen los ojos oscuros.

las personas de ojos claros  tendrían más riesgo de sufrir de alcoholismo

La muestra estuvo compuesta por 1263 adultos de tendencia Europea-Americana y un grupo de control estratificado. Se controlaron las variables de edad, sexo y ascendencia genética.

Los autores explican que la relación entre el color de ojos y la tendencia al alcoholismo se encuentra en el conjunto de genes que codifican ambas características. Específicamente hallaron que el desequilibrio entre la dependencia al alcohol se relaciona con el receptor del gen GABRB3 / GABRG3 y los genes de color de los ojos OCA2 / HERC2.

Según los investigadores, estos datos podrían ser útiles en un futuro para desarrollar diagnósticos precisos de la dependencia al alcohol.

Investigaciones como estas nos permiten conocer el intrincado proceso de codificación de nuestras características fenotípicas y nuestras tendencias conductuales. Sin embargo, no debemos olvidar que la genética influye en lo que somos pero nos nos determina. El ambiente en el que somos expuestos juega un rol fundamental en el desarrollo de nuestras conductas y eso no lo podemos dejar de lado. Además, también faltan más datos que comprueben ésta relación. Así que, si tienes ojos de color de ojos claros, puedes quedarte tranquilo.

Fuente: Spring

  • Recursos

(PDF) Superdotación Intelectual y Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad

  • 21/07/2015
  • David Aparicio

Los niños superdotados con TDAH (Trastornos por Déficit de Atención e Hiperactividad) difieren de los alumnos de capacidades medias con este mismo trastorno y de aquellos que no presentan ninguno de los dos, en diversos aspectos que influyen claramente sobre el asesoramiento que han de recibir. Hoy en día, los educadores no parecen tener estrategias ni confianza en su capacidad para proveer un currículum apropiado para estos niños. El artículo expone el estado de la cuestión revisando la realidad de esta población en sus ambientes familiar y escolar y dibujando algunas ideas básicas para su educación.

Descarga el PDF completo: Superdotación Intelectual y Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad

  • Artículos de opinión (Op-ed)

Normas APA, la web que hará que tus investigaciones sean menos estresantes

  • 21/07/2015
  • David Aparicio

Hacer una investigación es de por sí un trabajo estresante y bastante complicado. Tienes que reunir los datos, leer muchas investigaciones, parafrasear, almacenar, etc, etc, etc. Y como si no fuera poco, tienes que darle formato APA, un formato que a veces puede hacer  querer gritar a tu computadora (ya me pasó a mi varias veces).

Para ayudarte alivianar la carga de tu trabajo de investigación, te quiero recomendar un recurso que estuve probando durante algunos días y que me pareció fantástico. Se llama Normas APA, así de sencillo y directo al grano.

Es una web con diseño muy bien cuidado que ofrece plantillas de tesis y trabajos de grado. En mis años de facultad, utilicé otra plantilla para mi tesis y te puedo asegurar que te salvará la vida y te ahorrará muchas horas de trabajo.

NormasAPA ofrece guías especializadas para ayudarte con las referencias, bibliografía, formato general de presentación y por supuesto cómo referenciar páginas web. Pero lo que más me gustó es que también tienen una sección para hacer consultas, lo que puede ser especialmente útil cuando te encuentras trabajando lejos de tu director de tesis y no sabes qué hacer con el formato.

Visitalos, pruébalos y cuéntanos tu experiencia.

Artículo relacionado: 9 herramientas que te salvaran la vida a la hora de hacer investigación psicológica. 

 

  • Artículos de opinión (Op-ed)

La batalla entre la psicología y psiquiatría

  • 21/07/2015
  • David Aparicio

Hace sólo unos días publicamos la noticia de una investigación que dice haber encontrado las áreas cerebrales que permitirían predecir si una persona tendría problemas con el alcohol o conductas sexuales de riesgo.

Esa investigación es un ejemplo de la tendencia que empezó en los años 50 con la primera introducción de los psicofármacos y que tiene como objetivo la de encontrar las causas orgánicas de todos los trastornos mentales.

Thomas Insel es uno de los defensores más importantes de la postura biologicista en la salud mental, él es doctor y director del Instituto Nacional de Salud Mental en Estados Unidos (NIMH). Insel cree que llegará el momento en que podremos detectar cuales son las areas responsables de todas las enfermedades mentales y tratatar esa area para así evitar la aparición del trastorno mental, así como hicieras con una enfermedad estomacal, por ejemplo. Puedes ver su conferencia de TED, aquí.

¿Pero cuál es la postura de los psicólogos? la comunidad psicológica está de acuerdo con está postura? ¿cuales son sus opiniones?

El diario El confidencial publicó a finales del año pasado un importante artículo titulado: La gran batalla que enfrenta a psicólogos y psiquiatras (y qué implica para la salud)y en él entrevista algunos reconocidos psicólogos, microbiologos y psiquiatras que nos exponen sus opiniones acerca del tema:

A continuación algunos fragmentos:

Marino Pérez Álvarez, psicólogo y catedrático de la Universidad de Oviedo:

“No pueden entenderse en términos biológicos u orgánicos aunque sea el cerebro el órgano de referencia sino que tienen otro tipo de naturaleza, de contexto y de explicación. Hoy se sabe más del cerebro que nunca en la historia de la ciencia, pero no por eso se sabe más de los trastornos psicológicos. El problema lo tienen los psiquiatras que quieren funcionar a imagen de cualquier especialidad médica y toman el cerebro como un órgano, como el páncreas con relación a la hepatitis. Pero las relaciones del páncreas con la hepatitis no son las mismas que las relaciones del cerebro con la depresión, la ansiedad o la esquizofrenia”.

César Nombela, exdirector del CSIC, rector de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo y reputado microbiólogo y farmacéutico:

“Evidentemente nuestros genes influyen en lo que somos y cómo somos pero en absoluto lo determinan totalmente”, explica Nombela. “Tenemos toda la vida los genes con los que nacemos. No podemos cambiar nuestra genética, pero eso no quiere decir que todo esté predeterminado. El propio fundamento y naturaleza de los genes hacen que estén sujetos a determinadas modificaciones epigenéticas que afectan a su propio funcionamiento de una forma bastante clara. De ahí que la genética tenga que ser complementada con los estudios epigenéticos de los que todavía sabemos bastante poco. Somos el resultado de genes y ambiente, y por ambiente podemos entender todo, desde el clima, la dieta o la educación que recibimos”.

Nombela cree que existe cierto radicalismo entre psicólogos y psiquiatras:

“Desde el punto de vista de las bases biológicas nos queda mucho por saber. Y para lograr una farmacología precisa no digamos. Yo sigo pensando que sabemos muchísimo, podemos dar un simposio entero sobre un gen y como podría influir en el alzhéimer. Y al final, ¿hemos resuelto el alzhéimer? No señor. Y no podemos prescindir de la atención psicológica a estos enfermos. El cerebro es plástico y como es plástico no sólo responde a fármacos, también responde a otros estímulos. Y ahí es donde los psicólogos tienen que trabajar”.

Luis Muiño, el psicólogo sigue teniendo el mismo papel que hace 30 o 40 años:

“Yo siempre he sentido la psicología como una tecnología, y dudo que alguien que haya trabajado mucho tiempo como psicoterapeuta no piense lo mismo. Es una cosa que tiene una utilidad determinada y te formas para buscar instrumentos para esa utilidad. Freud que es el fundador de la salud mental creía en un modelo biológico, ibas al psicoanalista como ibas al médico, te decía ‘te pasa esto esto y esto’, te lo creías y te ibas a casa. Eso ya no ocurre, ni va a ocurrir”.

¿Serán estas dos posturas reconciliables? Lee el artículo completo en el diario El Confidencial.

  • Ciencia

Escribir acerca de asuntos personales trae beneficios a nuestra salud mental

  • 20/07/2015
  • Maria Fernanda Alonso

¿Alguna vez te sugirieron que escribas lo que te pasa o preocupa? Es un modo de reflexionar sobre la situación, y también puede ser un medio de catarsis. Incluso, muchas personas tienen el hábito de escribir diarios personales. Una investigación reciente encontró que escribir -y luego reescribir- nuestras historias personales puede llevar a cambios de comportamiento y a aumentar la felicidad.

Otras investigaciones científicas han mostrado que escribir sobre uno mismo y sobre experiencias personales puede mejorar los trastornos del estado de ánimo, ayudar a reducir síntomas entre los pacientes con cáncer, mejorar la salud de una persona después de haber sufrido un ataque cardíaco, e incluso aumentar la memoria.

En su artículo publicado en el New York Times,Tara Parker-Pope correlaciona el escribir sobre asuntos personales con cambios comportamentales y felicidad. “El concepto está basado en la idea de que todos tenemos una narrativa personal que moldea nuestra perspectiva del mundo y de nosotros mismos,” dice Tara. “Pero algunas veces nuestra voz interior no lo entiende de forma completamente acertada. Algunos investigadores creen que al escribir y editar nuestras propias historias, podemos cambiar nuestra percepción de nosotros mismos e identificar obstáculos que se interponen en el camino de una mejor salud. Esto puede sonar como tonterías de autoayuda, pero la investigación sugiere que los efectos son reales.”

Los estudiantes mejoraron su calificación promedio y presentaron menos probabilidades de abandonar la carrera

Varios estudios fueron realizados. En uno, publicado en el Journal of Personality and Social Psychology, 40 estudiantes de primer año de la Universidad de Duke (quienes estaban preocupados por su estatus académico y su adaptación general en la universidad) fueron colocados en grupos de intervención y control. A los estudiantes en el grupo de intervención se les dijo que es común pasar tiempos difíciles durante el primer año. Además, miraron videos de estudiantes en sus últimos años de universidad donde hablaban sobre su progreso académico a medida que se iban adaptando a ella.

Los resultados a largo plazo fueron muy interesantes. Los estudiantes en el grupo de intervención, que fueron incitados a cambiar sus historias personales, mejoraron su calificación promedio y presentaron menos probabilidades de abandonar la carrera. A los estudiantes en el grupo control no les fue tan bien.

“Cuando llegás a esa confrontación de verdad con lo que te importa, esta crea la mejor oportunidad para el cambio,” dijo Jack Groppel, co-fundador del Instituto de Desempeño Humano.

En otro estudio, se le pidió a 120 parejas casadas que escriban sobre un conflicto desde la posición de “observador neutral.” Aquellos que escribieron narraciones sobre sus propios asuntos demostraron mejoras en cuanto a la felicidad matrimonial.

“Estas intervenciones de escritura realmente pueden empujar a las personas de una manera de pensar contraproducente a un ciclo más optimista que los refuerza,” dijo Timothy D. Wilson, profesor de psicología de la Universidad de Virginia, y autor principal del estudio de Duke. Sostiene que, si bien escribir no resuelve los problemas, definitivamente puede ayudarnos a hacerles frente.  “Escribir obliga a las personas a reconstruir lo que sea que les está atormentando, y a encontrar un nuevo significado en ello.”

No es necesario que tengas grandes habilidades como escritor, o que las palabras sean tu fuerte. Escribir sobre tus experiencias personales puede darte la ayuda que estabas necesitando para resolver tus problemas.

Fuente: Psychcentral

  • Ciencia

Cómo afrontar el miedo a ser rechazados

  • 20/07/2015
  • Alejandra Alonso

A nadie le gusta sentirse rechazado, pero las experiencias más importantes y enriquecedoras de la vida exigen que nos atrevamos a dar el salto a la incertidumbre y exponernos a recibir un desagradable ¨No¨. Piensa por ejemplo, en una entrevista de trabajo o cuando le declaras tu amor a esa persona que tanto te gusta. Sino te expones entonces nunca sabrás si hubieras obtenido el trabajo de tus sueños o quizás el amor de toda tu vida. Pero el miedo al rechazo nos paraliza, no nos deja crecer y aprovechar las posibilidades que la vida nos ofrece.

¿Qué podemos hacer?

Hace unos días leí un artículo muy interesante y concreto sobre cómo sobreponerse al miedo a ser rechazado y quería compartir las ideas que en el mismo se presentan. El artículo fue escrito por Erick Barker pero habla de la historia de Jia Jiang quien, con la ayuda de una caja de donas y una esposa genial, pudo cambiar su perspectiva sobre el rechazo y perseguir su sueño de convertirse en un empresario.

Pero, ¿cómo consiguió hacerlo en concreto? Bueno, lo convirtió en un juego que consiste en hacer pedidos ridículos a extraños por 100 días, esperando ser rechazado (aquí está la lista de los 100 pedidos, en inglés).

Sin embargo, para su sorpresa, hubieron ocasiones en que sus extraños pedidos no fueron rechazados: el número 3 por ejemplo, pedir donas en forma del símbolo de las olimpíadas, se lo concedieron y gratis.

Pasemos ahora al análisis que hace Barker sobre cómo podemos sobreponernos al miedo a ser rechazados con el método de Jiang.

Lo primero que podemos aprender es que el rechazo es muy poderoso:

  1. Duele aunque provenga de grupos que no nos agradan, como la KKK.
  2. Ser rechazado puede reducir tu CI y tu capacidad de razonar analíticamente, mientras que aumenta tu agresividad. Lo que para el autor del estudio que dio con estos resultados, es una prueba de que fuimos diseñados para relacionarnos con otros.
  3. Nuestro cerebro no distingue entre dolor físico y emocional, así fue que un estudio observó que si sos rechazado por tu pareja, se iluminan en el cerebro las mismas áreas que cuando te quemás con café.

Lo cierto es que podemos conseguir agradarle más a la gente, pero nada puede asegurarnos no ser rechazados nunca. Entonces, ¿cómo hacemos para reducir las posibilidades de sentir ese dolor y aumentar las de tener éxito?

La respuesta de Jiang es: ¡Jugando!

Ver las cosas estresantes con humor es también verlas desde una perspectiva diferente.

Barker dice que, en su entrevista a un navy SEAL, un militar y un instructor de las Fuerzas Especiales, todos concordaron en que ver las cosas como un juego los ayudó a pasar por su difícil entrenamiento.

Shawn Achor, un investigador de Harvard muy conocido por sus estudios sobre felicidad y éxito, dice que considerar al estrés como un desafío nos lleva al éxito. Y ver al rechazo como un juego, en vez de una forma de muerte social ayudó a que Jia se divirtiera con la situación y sacara algo bueno de ella; además de tomar la actitud de muchos al perder en un juego: simplemente tratar otra vez.

Ahora que sabemos cómo mirar a las situaciones de rechazo, Barker nos lleva al último punto de su análisis, cómo afrontar el rechazo cuando llega. El encontró algunas respuestas un poco locas en las investigaciones científicas sobre esto.

Para ayudarte a lidiar con el rechazo, podes:

  1. Pensar sobre tus programas de televisión favoritos o;
  2. Abrazar a un osito Teddy.

Antes de que te escandalices con esas respuestas, veamos cómo se explica esto. Al nombrar otros dos estudios, uno que descubrió que estar en un matrimonio feliz reduce el dolor de las enfermedades crónicas y otro que dice que, tan solo mirando fotos de personas amadas, se puede reducir la sensación de dolor, Barker hace la conexión entre todo esto, la clave está en las relaciones.

Los programas de TV te dan la misma sensación de pertenencia que las relaciones, quizás por eso nos sentimos un poco tristes después de que nuestra serie favorita se acaba.

No subestimes el poder de las relaciones. Jia tuvo el apoyo de su genial esposa que le dijo que renunciara a su trabajo para perseguir su sueño (estando embarazada de su primer hijo). Cuando te enfrentes al dolor del rechazo (o cualquier otro dolor en realidad, los estudios hablan hasta de dolor físico), busca a las personas que te aceptan y te aman para aliviarlo.

Al hacer del rechazo un juego, podés probar nuevas cosas sin miedo. Y tal vez te encuentres con lo que Jia y algunos estudios observaron: las personas suelen ser más receptivas de lo que pensamos.

Fuente: Bakadesuyo

  • Ciencia

Dafne Almazán, la niña que será la psicóloga más joven del mundo

  • 19/07/2015
  • David Aparicio

Todos están hablando de Dafne Almazán, la niña mexicana que con tan sólo 13 años se convertirá el próximo mes (Agosto) en la psicología más joven del mundo. Y no es para menos, Dafne es una niña superdotada que terminó la primaria a los 6 años de edad, un año después la secundaria y a los 10 empezó la universidad. Ella obtendrá su licenciatura en psicología por el reconocido Instituto Tecnológico de Monterrey.

La adolescente decidió estudiar psicología porque quiere ayudar a los niños superdotados. ¨Quiero que mi historia abra nuevas puertas a los niños y romper mitos de que no tenemos infancia¨, dijo en una entrevista para la BBC.

Dafne estudia mucho y su día está lleno de actividades: estudia para su licenciatura, practica taekwondo, pinta al óleo, toca el piano y da clases de mandarín a otros niños. Pero también disfruta de su tiempo para divertirse con sus amigas, ver películas, jugar y hace todo tipo de actividades normales.

Dafne también forma parte del Centro de Atención al Talento (CEDAT), una institución fundada por sus padres cuando enfrentaron problemas de diagnósticos erróneos de su hermano mayor, Andrew Almazán, quien también es superdotado y psicólogo.

El padre de la familia, Asdrúbal Almazán, explicó:

«Nos costó trabajo el primero, Andrew. Fue el encontrarse sin respuestas, pensar que tenemos un hijo diferente y que no tenía cabida en ningún lugar, esa fue la razón para abrir el centro, para poder atender a niños que, como él, aprenden muy rápido y no tienen las personas adecuadas para guiarlos y ver cómo sufren por la situación de que son diferentes.»

¿Qué significa ser superdotado?

La OMS declara que las personas con puntajes mayores a 130 en el coeficiente intelectual son superdotados intelectuales. Según los datos del CEDAT estos son algunos de sus rasgos:

  • Hiperactividad, que disminuye al presentarse una tarea demandante o de interés para el niño.
  • Aprendizaje rápido.
  • Distraído (por la hipersensibilidad de los sentidos), aunque con la capacidad de aprendizaje sin prestar atención.
  • Interviene en pláticas de adultos y puede comprenderlas.
  • Le gusta conversar con gente mayor que él.
  • Continuamente arma objetos o estructuras.
  • Tiende a querer imponer sus reglas.
  • Sensible en el área emocional.
  • Tiene baja tolerancia a la frustración, lo que genera una búsqueda incansable por conseguir siempre sus objetivos.

La nota sobre Dafne Almazán fue publicada por la BBC mundo y puedes leerla aquí.

Artículo relacionado: La paradoja de la inteligencia superior

  • Artículos de opinión (Op-ed)

Relaciones laborales tóxicas

  • 17/07/2015
  • Eduardo Ortega

La mayoría de las personas cambiamos de empleo por una mala experiencia en las empresas. Estas relaciones tóxicas con el equipo o jefe afectan al trabajo, pero también tienen consecuencias en otros aspectos de la vida: la relación con la familia o el estado de salud, llevando a desarrollar síntomas como: estrés, insomnio, inseguridad, fatiga, baja autoestima.

Los trabajadores que tienen este problema de relaciones tóxicas en el ambiente laboral, abandonan con la esperanza de que en el próximo empleo disfruten de un ambiente mejor.

De esta forma, la relación tóxica se transforma en la búsqueda de un nuevo trabajo.

¿Qué factores influyen para elegir quedarnos o marcharnos?

Motivadores:

  • Tener responsabilidades.
  • Tener autonomía.
  • Que te valoren y sentirte eficaz.
  • Ser aceptado por el equipo de trabajo.
  • Tener unos objetivos claros.
  • Tener un buen jefe.

Desmotivadores:

  • Que te controlen todo el tiempo.
  • Una jerarquía deficiente.
  • Estar desinformado.
  • Falta de confianza.
  • Falta de formación.
  • Tener un jefe tirano.

¿Estás seguro que en el siguiente empleo no te sucederá lo mismo?

la relación tóxica se transforma en la búsqueda de un nuevo trabajo

Coleccionar trabajos en búsqueda del ambiente adecuado, puede que sea la solución, pero al final uno siempre acaba tropezando con la misma piedra que le llevó a abandonar el anterior empleo.

¡No afrontar las debilidades!

Puede suponer todo un reto intentar sobrevivir a una relación tóxica y tener que aguantar constantemente maltrato en el ambiente laboral, pero, es posible transformar esta relación tóxica en algo productivo y en una motivación para quedarse en el empleo.

Debes huir de los patrones del todo o nada, amigos o enemigos. Cuando el orgullo accede al control de una relación, este desea poner a su servicio la relación y manipular al otro. Si la otra persona se comporta como lo desea su orgullo, todo irá bien y será amigo; pero, si no se comporta como lo exige su orgullo, la relación se deteriora y le declara enemigo.

El trabajo, mi enemigo

  • Imaginamos siempre la utopía del trabajo perfecto. El mundo donde todas las personas son como nosotros mismos, pero esta realidad no existe, en el trabajo debe haber aportaciones de valor, contraste, incluso diferencias.
  • Ser empático. Cada uno sabe cómo está, qué siente y qué piensa; pero a menudo se nos olvida ponernos en los zapatos de la otra persona.
  • El jefe no es tu mejor amigo. Olvídate de esa ideología, en el ámbito laboral desarrollamos nuestras capacidades profesionales, no es necesario compartir nuestra vida personal, es conveniente llevarse bien, sin llegar a ser íntimos.
  • Mejorarse a sí mismo. Las relaciones laborales tóxicas son un medio de manipulación que utiliza la gente tratando de cambiar a los otros, pero pocos intentan hacerlo consigo mismos.
  • Céntrate en tu trabajo. Piensa en los elementos que hacen del puesto una buena opción, céntrate en lo positivo, no permitas que lo negativo desequilibre la balanza de las cosas buenas de tu empleo.

La comunicación tóxica

Reconocer estos errores en nuestra forma de comunicarnos es el primer paso para anular las relaciones laborales tóxicas.

Interrumpir: Cuando tenemos dificultades para escuchar al otro, podemos cometer el error de interrumpir la expresión de ideas, opiniones o puntos de vista.

Falta de interés: Muchas de las relaciones laborales eficientes y productivas están basadas en la capacidad de escuchar e interesarse por los demás.

El diálogo asertivo es la solución para liberarnos del orgullo, no desde la rebelión o la sumisión

El consultor: No existe nada más molesto dentro de una empresa que aquellas personas consejeras que lo saben todo, esos sabios que nos dan sus consejos sin requerirlos.Minimizar al otro: Cuando tendemos a rebajar o quitar importancia a sentimientos y opiniones de otros dentro del trabajo, podemos crear un ambiente cargado de rabia, resentimiento e injusticia.

La asertividad

Es el camino por el cual manifestamos nuestra opinión, de un modo respetuoso y no agresivo.

Utilizaremos la asertividad como herramienta para manifestar lo que pensamos y sentimos. No forma parte de nuestra competencia juzgar y discutir lo que hace o dice el otro, pero sí nos corresponde la responsabilidad de establecer límites en la relación tóxica.

El diálogo asertivo es la solución para liberarnos del orgullo, no desde la rebelión o la sumisión.

Un cambio en la relación con compañeros y jefes beneficia a todos, se crea un entorno laboral más efectivo. El empleado será más respetado y habrá mejorado sus habilidades comunicativas que le servirán para ese puesto u otro.

Si no conseguimos que la relación funcione podemos marcharnos, pero no sin antes haber intentado mejorar la situación y plantearnos quedarnos.

Asume que debes trabajar sobre ti mismo para adquirir nuevas habilidades, estas te permitirán afrontar con éxito la próxima relación laboral.

Todos necesitamos sentirnos respetados dentro de una empresa, si no obtienes el respeto que te mereces, no serás libre y te sentirás frágil contigo mismo.

  • Clínica

¿Es peligroso hablar de suicidio en psicoterapia?

  • 16/07/2015
  • Fabián Maero

Hace algunos años, una colega que trabajaba en un servicio público de salud mental me contó que estaban haciendo un relevamiento de datos sobre los pacientes, y que tuvieron una pequeña discusión cuando llegaron al punto de evaluar ideación suicida; algunos de los profesionales temían preguntar por miedo a “darle ideas” a los pacientes…

Después de machacarme un dedo con un martillo para distraerme de mi indignación, recordé que no se trata de un caso aislado, este es un temor frecuente en los profesionales. Entre un tercio y un cuarto de los profesionales de salud creen que preguntar sobre suicidio puede generar consecuencias negativas (Bajaj et al., 2008; Stoppe, Sandholzer, Huppertz, Duwe, & Staedt, 1999).

Un terapeuta que no pregunta directamente por ideación suicida, y confiar solo en indicadores indirectos corre el riesgo de pasarlo por alto

Es un temor infundado, pero que genera varios problemas. En primer lugar, genera problemas en la clínica; un terapeuta que no pregunta directamente por ideación suicida, y confiar solo en indicadores indirectos corre el riesgo de pasarlo por alto, o de estimar erróneamente la seriedad de la ideación. En segundo lugar, esto genera problemas en las investigaciones: antes de realizar una investigación debe ser aprobada por un comité de ética que decide si es segura para los participantes; si la investigación inquiere sobre ideación suicida, y los miembros del comité de ética creen que indagar sobre el tema puede aumentar ideación suicida, hay buenas chances de que la investigación no se realice.

Recientemente se publicó una revisión de la literatura sobre el tema (Dazzi, Gribble, Wessely, & Fear, 2014), en la cual se cubrieron varias investigaciones que, directa o indirectamente, analizaron el impacto de preguntar sobre ideación e intencionalidad suicida.

Los datos

Gould y colaboradores(2005), realizaron una investigación en la cual administraron una encuesta a 2342 estudiantes. La mitad recibió una encuesta sobre síntomas psicológicos y estado de ánimo que incluía evaluación sobre suicidio, la otra mitad recibió una encuesta que no la incluía; dos días después de la evaluación inicial administraron otra evaluación para observar si hubo cambios en el malestar y en la ideación suicida como resultado de la evaluación.

Los resultados fueron interesantes: no sólo en ningún caso aumentaron los reportes de ideación suicida ni de malestar como consecuencia de evaluar ideación suicida, sino que los estudiantes que en la primera evaluación manifestaron síntomas depresivos o intentos previos de suicidio mostraron una reducción del malestar e ideación suicida en la evaluación llevada a cabo dos días después.

mostraron una reducción del malestar e ideación suicida en la evaluación llevada a cabo dos días después.

La de Gould et al. es una investigación interesante, pero tiene la limitación de ser breve: el espacio entre la primera evaluación y la segunda es de dos días. No desesperen: Mathias y colaboradores (2012), realizaron una investigación en la cual realizaron evaluaciones cada 6 meses durante dos años. Los pacientes fueron 170 adolescentes que habían recibido tratamiento en una clínica. Los resultados fueron interesantes, porque encontraron una correlación entre la frecuencia de la evaluación y la ideación suicida… pero la relación fue que a mayor frecuencia de evaluación la evaluación suicida disminuyó.

Ahora bien, estos datos son de población general o de pacientes que tenían ideación suicida, no intentos de suicidio. Quizá en las personas que han intentado quitarse la vida la cosa sería distinta…no?

Resulta que no. En Francia, Vaiva y colaboradores (2006), evaluaron a 605 personas que habían llegado a los servicios de urgencia luego de haber intentos de suicidio por envenenamiento. Los participantes recibieron una evaluación telefónica sobre riesgo suicida luego de un mes o luego de tres meses, y se investigó el efecto que esta breve intervención tuvo luego de un año. Los participantes que recibieron la evaluación tres meses después del intento de suicidio no mostraron un incremento del riesgo comparados con los participantes que no recibieron esa evaluación, y de hecho, los participantes que recibieron la evaluación luego de un mes del intento tuvieron menos probabilidades de realizar un nuevo intento de suicidio durante el seguimiento de un año. La evaluación no se asoció en ningún caso a un aumento del riesgo de suicidio.

En resumen

Las investigaciones no sólo muestran que es seguro indagar riesgo suicida, sino que incluso puede ser beneficioso:

“Los hallazgos de esta revisión sugieren que tanto en poblaciones de adolescentes como en adultos, reconocer y hablar sobre el suicidio puede de hecho reducir en lugar de aumentar la ideación suicida, con la sugerencia añadida de que repetir las indagaciones pueden beneficiar la salud mental a largo plazo. Los estudios en poblaciones que buscan tratamiento sugieren que preguntar sobre suicidio a personas que están o han tenido intentos suicidas puede llevar a mejoras en la salud mental.”

(Dazzi et al., 2014)

Para los terapeutas, podríamos resumirlo así: no sólo no aumenta el riesgo en ningún caso, sino que es una buena práctica incluir evaluaciones sobre riesgo suicida en las entrevistas iniciales y repetirlas periódicamente.

Si están indecisos respecto a los formatos de evaluación, en Psyciencia hemos publicado varios artículos y guías clínicas sobre suicidio: una actualización sobre indicadores de riesgo suicida, lineamientos para prevención de suicidio en adolescentes, prevención del suicidio en atención primaria, y un protocolo general para detección y prevención de suicidio (este último es un buen lugar para empezar).

Por sugerencias, dudas y demás, tienen la sección de comentarios al pie del artículo.

Nos leemos la próxima.

Artículo relacionado: 50% de descuento en el curso online de prevención de suicidio realizado por la Asociación para el Avance de la Ciencia Psicológica.

Referencias

Bajaj, P., Borreani, E., Ghosh, P., Methuen, C., Patel, M., & Crawford, M. J. (2008). Screening for suicidal thoughts in primary care: The views of patients and general practitioners. Mental Health in Family Medicine, 5(4), 229–235.

Dazzi, T., Gribble, R., Wessely, S., & Fear, N. T. (2014). Does asking about suicide and related behaviours induce suicidal ideation? What is the evidence? Psychological Medicine, 1–3.

Gould, M. S., Marrocco, F. A., Kleinman, M., Thomas, J. G., Mostkoff, K., Cote, J., & Davies, M. (2005). Evaluating iatrogenic risk of youth suicide screening programs: a randomized controlled trial. JAMA, 293(13), 1635–43.

Mathias, C. W., Michael Furr, R., Sheftall, A. H., Hill-Kapturczak, N., Crum, P., & Dougherty, D. M. (2012). What’s the harm in asking about suicidal ideation? Suicide & Life-Threatening Behavior, 42(3), 341–51.

Stoppe, G., Sandholzer, H., Huppertz, C., Duwe, H., & Staedt, J. (1999). Family physicians and the risk of suicide in the depressed elderly. Journal of Affective Disorders, 54(1-2), 193–8. Retrieved from

Vaiva, G., Ducrocq, F., Meyer, P., Mathieu, D., Philippe, A., Libersa, C., & Goudemand, M. (2006). Effect of telephone contact on further suicide attempts in patients discharged from an emergency department: randomised controlled study. BMJ (Clinical Research Ed.), 332(7552), 1241–5.

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50% de descuento en el curso online: introducción a la conducta suicida y su prevención

  • 16/07/2015
  • Equipo de Redacción

50% de descuento exclusivo para los lectores de Psyciencia en el curso online de Introducción a la Conducta Suicida y Prevención, realizado por la Asociación para el Avance de la Ciencia Psicológica.

Logo AACP

Docente
Federico Sánchez
:: Licenciado en Psicología (Universidad de Buenos Aires)
:: Investigador (UBACyT)
:: Ayudante de primera, Cátedra II de Neurofisiología, Facultad de Psicología (UBA)
:: Ayudante de primera. Cátedra de Biología del comportamiento, Facultad de Psicología (UBA)

Curso dirigido a profesionales en psicología, psiquiatría, medicina, enfermería y otras ciencias de la salud y a estudiantes avanzados.

Inicio: Lunes, 6 de julio, pero pueden inscribirse hasta el 20 de julio inclusive.

Duración: 2 meses (4 clases)

Contenidos:

1 Introducción al concepto y estudio de la conducta suicida. Epidemiología
Definición y clasificación de la conducta suicida.
Epidemiología en el mundo.
Epidemiología en la Argentina.

2 Evaluación de la conducta suicida y su marco legal
Factores de riesgo y factores precipitantes
Factores protectores.
Evaluación de riesgo suicida.
Marco legal en Argentina.

3 Teorías explicativas del suicidio
Los constructos personales: Teoría de Kelly.
La indefensión aprendida: Teoría de Seligman.
La Teoría Cognitiva de Beck.

4 Prevención y tratamiento
Medidas de prevención aplicadas al sujetos.
Medidas de prevención aplicadas al entorno.
Medidas ante un paciente con riesgo alto.
Técnicas Cognitivo Conductuales.

+ Videoconferencia-taller
Al final del curso tendrá lugar un encuentro con el profesor a través de videoconferencia (en vivo) para compartir inquietudes y poner en práctica lo aprendido.

Modalidad

Este curso es virtual. Se acomoda a tus horarios. Mirá las clases cuando puedas, durante todo el curso. Accedé a videos, descargas, lecturas y prácticas. Seguimiento en un foro. Videoconferencia en vivo con el docente para despejar dudas y realizar consultas antes de la evaluación.

Certificación
Recibirás un e-certificate por 16 hs. personalizado y firmado digitalmente por el Departamento de Formación de la Asociación para el Avance de la Ciencia Psicológica

Inscripción
50% de descuento para suscriptores Psyciencia
Argentina: 850$ argentinos. 425$ para lectores de Psyciencia
Latinoamérica: 90 U$S. 45 U$S para lectores de Psyciencia

Medios de pago: Tarjetas de crédito, Efectivo (PagoFácil), Transferencia bancaria

Para inscribirte o mayor información, ingresa aquí.

  • Ciencia

Contacto piel con piel, lactancia materna y vínculo maternofilial

  • 16/07/2015
  • Natalia Liguori

El proceso evolutivo ha llevado a que la gestación y el nacimiento humano sean diferentes al del resto de los mamíferos. La mayoría de las crías de otras especies nacen siendo capaces de alimentarse, desplazarse y alejarse de su madre por cuenta propia. En cambio, el bebé humano nace extraordinariamente inmaduro.

Esto se debe a dos causas: por un lado, al pasaje de la cuadripedia a la bipedestación que ha llevado a que la pelvis de las mujeres cambiara y se hiciera más estrecha; por otro lado, a que el crecimiento del cerebro – y por ende de la cabeza – ha llevado a que el bebé humano deba nacer “prematuramente” para poder atravesar el canal de parto ya que si siguiera gestándose intraútero, su cabeza seguiría creciendo y tanto su vida como la de su madre correrían riesgo al momento de su nacimiento…

se recomienda que los recién nacidos permanezcan en contacto ininterrumpido piel con piel con sus madres inmediatamente después del parto/nacimiento

Ahora bien, es importante destacar que fuera del vientre materno el bebé sigue necesitando su contención, su protección, el contacto permanente y el alimento materno para poder sobrevivir. Como afirma el Dr. Nils Bergman, neonatólogo experto en neurociencia perinatal, el hábitat natural del bebé es el cuerpo de su madre.

El trabajo de parto y el nacimiento suponen un estrés para el recién nacido, estrés que se supera con mayor facilidad estando sobre el pecho materno. La Organización Mundial de la Salud recomienda que los recién nacidos permanezcan en contacto ininterrumpido piel con piel con sus madres inmediatamente después del parto/nacimiento (OMS, 1985). Las primeras horas de vida se conocen como “período sensitivo” (Klaus & Kennell, 1976), durante este período madre e hijo tienen una oportunidad óptima de apegarse e influenciarse mutuamente (Bystrova, 2009) al encontrarse las hormonas en sus picos máximos para favorecer un encuentro amoroso y placentero.

El contacto continuado tiene efectos positivos en su interacción, no sólo en lo inmediato sino también a largo plazo. Este primer encuentro es de gran importancia para el inicio del vínculo y para la instauración de la lactancia materna. Además, el contacto continuado piel con piel ayuda al bebé a regular el ritmo cardíaco y respiratorio, la temperatura corporal, la glucosa en sangre y disminuye notablemente los llantos. La separación, aunque sea “tan solo” por unos minutos, conlleva en el bebé a una sensación de desamparo y estrés en tanto irrumpe con la norma biológica de la especie humana y con su programación cerebral de supervivencia (Nils Bergman).

La separación del recién nacido de su madre, viola el programa innato de ambos

La Organización Panamericana de la Salud (OPS, 2007) recomienda postergar por lo menos durante la primera hora de vida todo procedimiento rutinario de atención al recién nacido que separe a la díada justamente para favorecer el contacto piel con piel sin interrupciones. De esta manera también se facilita que la transición entre el mundo intrauterino y el mundo extrauterino sea menos brusca. Cabe destacar que el contacto corporal con la madre es el primer contacto del niño con el mundo y la comunicación que el lactante recibe a través de la cálida piel materna es la primera experiencia social de su vida (Montagu, 2004).

La lactancia materna es mucho más que leche

La leche materna nutre no sólo desde lo biológico sino también desde lo afectivo. El pecho es un órgano inteligente que sustituye y cumple las funciones del cordón umbilical y la placenta. La leche materna es un tejido vivo que se adapta a las necesidades y requerimientos del lactante.

Cuando el bebé toma el pecho no sólo recibe el alimento ideal para su crecimiento sino que también se estimulan todos sus sentidos: en contacto con el cuerpo de su madre siente su calor, su abrazo, sus caricias, mira su rostro y encuentra su mirada, huele su olor único, saborea la leche tibia que mama, oye los latidos de su corazón y la melodía de su voz… En estas condiciones, encuentra en el pecho y los brazos maternos un entorno emocional seguro y amoroso, necesario para completar su desarrollo (exogestación o gestación extrauterina).

Nada de lo que hace el bebé tiene sentido excepto desde el punto de vista del cuerpo de su madre porque es aquí donde se van a poner en marcha todos los procesos neurológicos necesarios. La separación del recién nacido de su madre, viola el programa innato de ambos (Nils Bergman).

Asimismo, en contacto piel con piel con su bebé, la mujer madre segrega oxitocina endógena, conocida como “la hormona del amor”, que además de intervenir en la lactancia materna, es un mediador bioquímico que facilita el comportamiento y la sensibilidad maternal e induce calma y serenidad en la díada. Este vínculo primordial que van co-construyendo madre e hijo a través de sus interacciones será la base emocional de todos los demás vínculos que establezca el nuevo Ser durante su vida.

Si por motivos de salud la madre no pudiera iniciar o permanecer en contacto piel con piel (CPP) con su hijx tras su nacimiento, se ha demostrado que el CPP con el padre puede ser beneficioso para ambos hasta su recuperación.

Artículo previamente publicado en el blog especializado de Psicología Perinatal de Natalia Liguori.

Artículos relacionados:

  • Amamantar prolongadamente se relaciona con mayor procesamiento emocional positivo
  • El amamantamiento promueve un mejor desarrollo cerebral de los bebés
  • La personalidad de las madres podría afectar la decisión de no amamantar a sus bebés

Fuentes:

– Alba Romero C., Aler Gay I., Olza Fernández I. “Maternidad y Salud. Ciencia, conciencia y experiencia”. Editado por el Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad. Madrid, 2012.
– Bystrova, K., Ivanova, V., Edhborg, M., Matthiesen, A.-S., Ransjö-Arvidson, A.-B., Mukhamedrakhimov, R., Uvnäs-Moberg, K. and Widström, A.-M. (2009),“Early Contact versus Separation: Effects on Mother–Infant Interaction One Year Later”.
– Grieco, A. “Del crecimiento y desarrollo intrauterino a la exterogestación (la dialéctica de las necesidades básicas)”
– Montagu A. “El tacto, la importancia de la piel en las relaciones humanas”. Ed. Paidós Ibérica. Barcelona, 2004.
– Moore ER, Anderson GC, Bergman N. “Contacto temprano piel a piel entre las madres y sus recién nacidos sanos”. Base de Datos Cochrane de Revisiones Sistemáticas 2007, Número 4, artículo n.º: CD003519. DOI: 10.1002/14651858.CD003519.pub2.
– Olza Fernández I, Marín Gabriel MA. “Neurobiología del vínculo maternofilial: aplicaciones para la lactancia materna y/o artificial”. En AEPap ed. Curso de Actualización Pediatría 2014. Madrid: Exlibris Ediciones; 2014. p. 29-39.
– Organización Panamericana de la Salud “Más allá de la supervivencia: Prácticas integrales durante la atención del parto, beneficiosas para la nutrición y la salud de madres y niños”. Washington, D.C., OPS, 2007.
– Puig G, Sguassero Y. “Contacto temprano piel a piel entre las madres y sus recién nacidos sanos: Comentario de la BSR” (última revisión: 9 de noviembre de 2007). La Biblioteca de Salud Reproductiva de la OMS; Ginebra: Organización Mundial de la Salud.
– Stern, D. “El nacimiento de una madre”. Ed. Paidós Ibérica. Barcelona, 1999.

Sin categoría

El ejercicio físico sería vital para el éxito del tratamiento del Estrés Postraumático

  • 15/07/2015
  • David Aparicio

El Trastorno por Estrés Postraumático (TEPT) es una condición que suele ocurrir luego de vivir o ver eventos traumáticos como abusos físicos, huracanes, guerra o accidentes graves.

Se manifiesta por la dificultad de dormir, sentimientos de soledad, explosiones de ira o excesivos sentimientos de preocupación, culpa o tristeza. Sumado a esos síntomas, las personas con TEPT también tienen mayor riesgo de aumentar de peso, sufrir de enfermedades crónicas, como por ejemplo: diabetes, abuso de alcohol y enfermedades cardiovasculares.

La complejidad de este trastorno hace que sea necesaria la intervención multidisciplinaria que ayude a las personas a salir del sufrimiento.

Sabiendo esto, una nueva investigación evaluó los efectos de programa de ejercicio físico en una muestra de 81 pacientes internados en un hospital y diagnosticados con TEPT. Sus resultados fueron muy buenos y nos alientan a implementar estos tipos de intervenciones.

La investigación

Los pacientes fueron asignados al azar en dos tipos de tratamiento. La mitad de ellos recibió el tratamiento tradicional que se caracteriza por: terapia de grupo, medicación y psicoterapia. La otra mitad también recibió el tratamiento tradicional pero se añadió un programa de ejercicio físico de bajo costo, individualizado y estructurado, que incluyó caminatas y ejercicios de fuerza con bandas elásticas por 12 semanas.

tenían mejores resultados en la disminución de los síntomas de estrés postraumático, depresión, ansiedad

Los investigadores sabían que lo más difícil sería iniciar el plan de entrenamiento físico, porque por lo general estos pacientes están muy desmotivados, y por ello les pidieron que iniciaran con lo más fácil, que caminaran desde sus habitaciones hasta la sala de enfermeras y luego fueron incrementando las sesiones.

Los datos del programa fueron almacenados en un diario que mantenían los pacientes y se establecieron objetivos en conjunto. También se les dieron podómetros (cuenta pasos) para que los pacientes pudieran contabilizar todos los que hicieron durante el programa.

Resultados

Terminadas las 12 semanas, los investigadores encontraron que aquellos pacientes que recibieron el programa de ejercicio físico, tenían mejores resultados en la disminución de los síntomas de estrés postraumático, depresión, ansiedad y estrés en comparación con aquellos que recibieron únicamente el tratamiento tradicional.

Pero no sólo eso, los  pacientes que recibieron la intervención también bajaron de peso, reportaron mayor tiempo caminando y menos tiempo sentados. Esto se traduciría en una reducción en el riesgo de sufrir de enfermedades cardiovasculares.

Nuevamente queda demostrado la necesidad de añadir programas de ejercicio físico individualizados con objetivos claros y de bajo costo en las intervenciones de salud mental.

Para mayor información lee la investigación original en la revista Acta Psychiatrica.

Artículo relacionado: Trastorno por Estrés Postraumático: 9 mitos. 

Fuente: Psypost

  • Análisis
  • Clínica

La integración en psicoterapia

  • 15/07/2015
  • Fabián Maero

Mucho se habla respecto a la integración o eclecticismo en psicoterapia, con voces a favor, cuyo principal argumento es que es necesario contar con varias herramientas para permitir la flexibilidad en psicoterapia, y voces en contra, que sostienen que el uso indiscriminado y simultáneo de varios modelos termina en una ensalada teórica que no es útil para los pacientes.

Hay un tema que rara vez se discute en estos enfrentamientos, y es ¿qué significa integración?

Norcross (2005), autor de un manual sobre integración en psicoterapia, identifica cuatro formas distintas de integración, revisemos estas modalidades juntos y veamos cómo se vincula con la práctica usual en estos lares.

  1. Eclecticismo técnico: este es el enfoque menos “teórico”. Quienes suscriben a esta modalidad “utilizan procedimientos extraídos de diferentes fuentes sin necesariamente suscribir a las teorías que los originaron” (op.cit.).  Es decir, se toman técnicas y procedimientos provenientes de cualquier modelo de terapia, y sólo las técnicas y procedimientos. Quienes suscriben a esta modalidad pueden, por ejemplo, utilizar una técnica de respiración para ayudar a que el paciente se calme, y luego trabajar con reestructuración cognitiva, luego con técnicas proyectivas gráficas, etc. Otra forma de aplicar esta modalidad es la de utilizar distintos enfoques con cada paciente: con el paciente A las técnicas serán más bien cognitivas, con el paciente B, las técnicas serán más bien gestálticas, etc.
  2. Integración teórica: “en esta forma de síntesis, dos o más terapias son integradas con la esperanza que el resultado sera mejor que el de las terapias constituyentes por sí mismas“(op.cit.). Aquí, se integran tanto las técnicas como las teorías. El modelo de Prochaska y Diclemente, o la terapia cognitiva analítica son ejemplos de esto. En general, entran en esta categoría todos los modelos que denominamos explícitamente “Integrativos”. Mientras que en la posición ecléctica la tendencia es a elegir herramientas de varias teorías, en la integración teórica la tendencia es a combinar herramientas de varias teorías.
  3. Factores comunes: “este abordaje intenta encontrar los ingredientes comunes a todas las terapias, con la meta eventual de encontrar tratamientos más parsimoniosos y eficaces” (op.cit.). Por ejemplo, expresiones como “lo que cura es la relación terapéutica” son manifestaciones de esta modalidad de integración. En este abordaje, asumiendo que todas las terapias son igualmente efectivas (y este es un punto muy discutible), de lo que se trata es de encontrar los elementos comunes a todas ellas, en una especie de nivel medio de abstracción, ni puramente teórica ni puramente técnica.
  4. Asimilación integrativa: esta modalidad consiste en adoptar firmemente un sistema de psicoterapia y desde allí tomar perspectivas y prácticas provenientes de otros modelos. “Un terapeuta conductual, por ejemplo, puede utilizar el recurso gestáltico del diálogo de dos sillas en un tratamiento que es, por lo demás, conductual” (op.cit). Aquí no hay dudas respecto al modelo de psicoterapia adoptado, pero se conserva la posibilidad de “tomar prestado” recursos de otros modelos.

El uso de “integración”

El concepto de integración es interesante, y en las cuatro modalidades presentadas resulta una dirección de trabajo que puede ser muy fructífera para el campo de las psicoterapias. Sin embargo, hay un uso de ese concepto que puede resultar engañoso  en varios aspectos, especialmente  cierta modalidad de integracionismo que suele proliferar en ámbitos clínicos, cuando algunos terapeutas se refieren a su práctica como “integracionista” o “ecléctica”

Este es el problema: no es posible escapar a tener una teoría. Las teorías nos ayudan a mirar. Cuando un paciente cruza la puerta del consultorio, un terapeuta indaga sobre su motivo de consulta o síntomas, y es la teoría que maneja ese terapeuta la que va a dirigir las sucesivas indagaciones y el curso del tratamiento.

Cuando un paciente nos dice algo como “cada vez que entro al subte empiezo a transpirar, me late muy fuerte el corazón, pienso que me voy a morir y quiero salir corriendo”, hay varias líneas de indagación determinadas por la teoría. Un terapeuta que utilice una teoría psicodinámica quizá comience a indagar conflictos inconcientes e historia infantil; un terapeuta que utilice teorías cognitivas indagará sobre los pensamientos automáticos y distorsiones cognitivas; un terapeuta con teorías conductuales quizá indagará sobre conductas de evitación; un terapeuta utilizando teoría EMDR empezará a indagar traumas. Etcétera.

Esto, por supuesto, también impacta en la intervención: si conceptualizo el motivo de consulta como resultado de cogniciones distorsionadas, mis intervenciones irán en la dirección de corregirlas; si lo conceptualizo como resultado de la evitación experiencial, utilizaré estrategias de aceptación; si lo conceptualizo como conflictos inconcientes utilizaré interpretaciones y otras intervenciones que señalen aspectos inconcientes. Incluso si utilizo una teoría integrativa, por ejemplo, que la patología es resultado de los conflictos inconcientes dinámicos que generan distorsiones cognitivas, estoy utilizando una forma de ver las cosas, no dos.

Es posible, hasta cierto punto, utilizar distintas teorías sucesivamente: con este paciente utilizo DBT, con este paciente utilizo TC clásica, o con un mismo paciente, empiezo con un abordaje y luego paso a otro (en estos casos los abordajes suelen ser relativamente compatibles). Lo que no es posible es utilizar distintas teorías simultáneamente.

Este es el motivo por el cual resulta engañoso responder a “soy integrativo”, a la pregunta “¿cuál es tu orientación teórica?”. Y es que básicamente no responde a nada. Valga la comparación, si te pregunto “qué sabores tiene tu helado”, y la respuesta es “es un mix de sabores”, la respuesta es perfectamente inútil. No es lo mismo que el mix sea de crema del  pistacho y (dios no lo permita), crema del cielo, que si el mix es de dulce de leche y chocolate.

Cuando alguien se reporta “ecléctico”, no está informando si es: psicoanalista y psicodramaturgo que trabaja con técnicas gestálticas;o si cognitivo y trabaja también con mindfulness, o si es sistémico y utiliza recursos tcc. Y tendrán que concederme que hay bastante diferencia entre alguien que utiliza psicoanalisis con elementos de gestalt y un conductista que utiliza recursos cognitivos.

Hay una imagen conocida, la de un grupo de ciegos tocando por primera vez un elefante. Uno toca la trompa y dice “un elefante es como una manguera”. Otro toca una pata y dice “no, un elefante es como una columna”. Otro toca los colmillos y dice “un elefante es como una lanza”. Se pretende señalar con esa analogía que el conocimiento de la realidad es siempre fragmentario, lo cual es válido, pero se omite este punto: no hay otra cosa que conocimientos fragmentarios. No es posible tocar simultáneamente a todo el elefante (aún cuando creo que al elefante le gustaría, el muy cerdo).

Quiero ser claro: algunas veces, el recurso de decir “soy ecléctico” obedece a razones de economía (básicamente, para no tener que entrar en detalles), y es perfectamente válido. Algunas veces, obedece a que quien dice eso practica una asimilación integrativa (utilizar una teoría + recursos de otras), o que maneja varias teorías que aplica según el caso. Hay también un uso naive de la denominación de ecléctico, que puede asociarse a cierta falta de formación.

Pero otras veces, el recurso de decir “soy ecléctico” enmascara otras cosas.

El eclecticismo salvavidas

sinking-boat

Hay un uso del eclecticismo que sirve como emparche. Cuando una teoría o abordaje psicológico empieza a hacer agua, el tomar técnicas prestadas permite mantener por un rato el barco a flote. “Este es mi barco que se hunde, pero como tengo este balde que tomé prestado de otro barco, va a seguir flotando un rato más”. Esto es lo que podríamos llamar un “eclecticismo ad-hoc“, un eclecticismo que meramente enmascara problemas serios y reales.

Esto tiene varias consecuencias indeseables. En primer lugar, constituye una negación de que el bote se está hundiendo, y en tanto tal, se posterga indefinidamente el cambiar a otro bote. En segundo lugar, en psicología el debate y la investigación se hacen imposibles, porque empieza a suceder algo como esto:

– Qué orientación teórica tenés?

– Soy ecléctico

– Ajá, y qué hacés con tus pacientes?

– Un poco de todo

-Ajá… pero buscás eliminar síntomas, lograr un reposicionamiento subjetivo o bien ayudar al cambio de conductas?

– Depende

El diálogo se hace imposible a partir de allí. Y esto no está exento de riesgos: varias teorías son excluyentes entre sí. Por ejemplo, utilizar recursos de mindfulness, que implica no controlar pensamientos, desde una teoría cognitiva clásica, que implica cambiar pensamientos, o utilizar herramientas de cambio conductual cuando el resto de la terapia vende la idea de que el sufrimiento radica en los conflictos inconcientes, puede crear una ensalada importante en la cabeza de un paciente.

Una pregunta reveladora en estos casos puede ser: “¿a qué le prestás atención, que hacés y preguntás cuando llega un paciente por primera vez?”.

Y es que, insisto, no es posible abstenerse de tener una teoría. Puede ser una teoría inconsistente, puede ser una teoría personal que no tiene nombre propio, puede ser una teoría elaborada por otra persona y que uno adopta, pero siempre hay una, simplemente porque no es posible no tener un punto de vista. Es posible hacer una integración teórica con cada paciente -al menos es posible en principio- pero parece poco probable que un terapeuta, además de escuchar, intervenir, y pensar, pueda en ese momento combinar conceptos de varias teorías de manera única para ese paciente.

No es posible no tener un punto de vista. Lo que sí podemos hacer es sostener ese punto de vista de manera liviana, y estar dispuestos a abandonar el bote cuando empiece a hacer agua.

Artículo previamente publicado en Grupo ACT, una web especializada en la difusión de las Terapias de Tercera Generación. 

  • Artículos de opinión (Op-ed)

El síndrome de la mala madre

  • 14/07/2015
  • David Aparicio

“Qué difícil lo tenéis ahora para triunfar”. Ya no basta con tener hijos impolutos, buenos estudiantes y educados. Triunfar hoy día para la mujer implica ser buena madre, una brillante profesional; conseguir tener un grupo de amigas; aprender a ser independiente a nivel emocional y económico; tener su parcela para leer, hacer ejercicio y practicar aficiones; entrar en una talla 40 el resto de su vida; tener al lado a un hombre que valore su esfuerzo, su trabajo, le quiera tal y como es, sea cariñoso y comprensivo, y sepa compaginar con usted las tareas domésticas y la educación de los hijos.»

«Demasiados roles, exigencias y expectativas altísimas, que al final llevan a replicar el modelo de “mujeres orquesta” que tienen la sensación de estar en todo sin llegar a nada. Y cuando usted cree que no está cumpliendo a la perfección con la prioridad entre todas sus actividades, que suele ser la atención de sus hijos, se valora a sí misma de forma negativa. Hay madres que se creen “malas madres” por no cumplir con sus expectativas o las que impone la sociedad.»

Les recomiendo este artículo de Patricia Ramirez, especialmente dedicado aquellas madres que se sienten saturadas por todas las nuevas expectativas que rodean el concepto de madre y les ofrece algunas muy buenas ideas para ser más felices.

Lee el artículo completo en el diario El País.

  • Clínica

Cómo los vínculos familiares ayudan a las personas que sufrieron de violencia familiar

  • 13/07/2015
  • Alejandra Alonso

Un estudio reciente, presentado en la conferencia anual del British Psychological Society’s Psychology of Women Section’s (POWS), concluyó que las relaciones fuertes con otros miembros de la familia pueden aumentar la autoestima y reducir la ansiedad en algunas personas jóvenes que crecieron en hogares afectados por la violencia doméstica parental.

El estudio, llevado a cabo por la estudiante doctoral Catherine Naughton y colegas de la Universidad de Limerick, preguntó a 465 personas jóvenes de entre 17 y 25 años (70% de sexo femenino) sobre sus experiencias con la violencia doméstica parental, el vínculo familiar y el bienestar psicológico.

Catherine Naughton comentó: “Investigación han mostrado previamente que los vínculos sociales fuertes pueden actuar como un recuerdo psicológico beneficioso, especialmente en tiempos de necesidad. En este estudio investigamos si los vínculos familiares podrían ayudar a la autoestima y la ansiedad de personas jóvenes que han sido expuestas a violencia doméstica entre sus padres o cuidadores mientras crecían.»

la presencia de vínculos familiares fuertes tuvo un efecto amortiguador en estos casos

Los análisis mostraron que la exposición a este tipo de violencia estaba asociada a baja autoestima, mayor ansiedad y vínculos familiares débiles en jóvenes adultos comparados a aquellos que han crecido en hogares no afectados por la violencia doméstica.

Sin embargo, la presencia de vínculos familiares fuertes si tuvo un efecto amortiguador en estos casos, el cual fue visto cuando la violencia doméstica entre padres o cuidadores era reportada como física o psicológica.

Catherine Naughton explica que, aunque los vínculos familiares fuertes pueden ayudar a levantar la autoestima y reducir la ansiedad, la mayoría de las personas que han vivido estas situaciones reportan vínculos débiles con sus familiares, razón por la cual no pueden obtener los beneficios antes descritos.

La autora opina también que, dado el secretismo que siempre rodea a las situaciones de violencia, sería muy bueno si los padres supieran sobre los beneficios de los vínculos familiares fuertes y animaran a los niños a mantener un sentido de pertenencia con la familia extendida, para poder obtener apoyo psicológico positivo de ellos.

Fuente: The British Psychological Society

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