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«Herramientas en psicoterapia con niños y adolescentes» Nuevo libro de Javier Mandil

  • 13/08/2019
  • David Aparicio

Javier Mandil es uno de los autores más reconocidos de la psicoterapia basada en la evidencia para niños y adolescentes. Durante muchos años sus libros (Manual de Terapia Cognitiva Comportamental con Niños y Adolescentes, y Terapia Cognitiva con Niños y Adolescentes) han sido la guía y fundamento del trabajo clínico de miles de terapeutas en toda Latinoamérica.

Ahora con su nueva obra: Herramientas en psicoterapia con niños y adolescentes: Abordaje de la complejidad desde las perspectivas cognitivas y conductuales, Javier presenta algunas interrogantes de nuestros saberes y competencias como terapeutas: hurga en nuestras dificultades, limitaciones, allí donde somos más frágiles en nuestro quehacer para trabajar mejor los intereses de nuestros pacientes. Revisa con seriedad los aportes más novedosos que nos obligan a flexibilizar nuestras perspectivas y nos expone de un modo incisivo a estudiar nuevas modalidades en un intento por acortar la brecha entre la teoría y la clínica.

Para lograrlo se adentra en el cuestionamiento de los protocolos prescritos, proponiendo desafíos tales como la aplicación de abordajes modulares, donde el terapeuta con sentido común y extrema sensibilidad diseña de forma original, un recorrido particular a la medida de cada paciente encabezado por recurso ya probados.

En Psyciencia tuvimos el honor de recibir una copia adelantada del libro y les podemos decir sin dudas que es un volumen estupendo, muy claro, directo, que demuestra con cada párrafo el conocimiento teórico profundo y la experiencia clínica de Javier. Sin dudas este es un libro que no te querrás perder.

Les compartimos el índice completo del libro:

Índice:

  • Capítulo 1: Introducción. Desarrollos en psicoterapia con niños y adolescentes
  • Capítulo 2: Avances en la orientación a padres y docentes de niños con conductas disruptivas
  • Capítulo 3: Actualizaciones en la terapia cognitiva comportamental para los trastornos de ansiedad
  • Capítulo 4: Enfoques en el abordaje de los comportamientos disruptivos en la adolescencia
  • Capítulo 5: Terapia de Aceptación y Compromiso con adolescentes. Para qué, Qué y Cómo
  • Capítulo 6: Herramientas para la auto-evaluación del proceso terapéutico en la clínica infanto juvenil
  •  Capítulo 7 Puentes hacia el futuro: terapia basada en procesos en la clínica con niños y adolescentes

Puedes descargar un fragmento del capítulo 1 en formato PDF aquí.

El libro Herramientas en psicoterapia con niños y adolescentes está disponible en Editorial Akadia. Puedes escribirles un email a [email protected] y solicitar el precio en tu moneda local con envío a tu país o puedes ingresar a la página de Akadia y comprarlo directamente. El proceso es muy fácil y en sólo unos días puedes tenerlo en tus manos.

Agradecemos a ETCI y Javier Mandil, nuestro sponsor exclusivo de la semana.

  • Ciencia

El «efecto de las armas»: su capacidad para generar agresividad en las personas

  • 12/08/2019
  • Maria Fernanda Alonso

Hace poco te comentamos que Donald Trump pidió la reforma de las leyes de salud mental en Estados Unidos, asegurando que “el odio y las enfermedades mentales aprietan el gatillo.” Y en otra oportunidad hizo gran hincapié en que, más allá del debido proceso, no quiere que las personas con enfermedades mentales tengan armas. Y esto no causa mucha sorpresa: es más sencillo echar culpas sobre enfermedades mentales (reales o potenciales), que abordar el tema con responsabilidad, sobre todo en una sociedad tan fuertemente armada y polarizada por el asunto, como es la estadounidense. En palabras del Dr. Arthur C. Evans Jr., Presidente de la Asociación Americana de Psicología, culpar a la enfermedad mental por la violencia armada en nuestro país es simplista e inexacto y va en contra de la evidencia científica actualmente disponible.

Respecto de la evidencia científica, un estudio encontró que la mera presencia de un arma no solo puede aumentar los pensamientos agresivos sino que las fotos de individuos con armas predisponen pensamientos agresivos en los espectadores, independientemente de las intenciones o el papel de los sujetos en la sociedad (por ejemplo, policía, civil, criminal) (Bushman, 2018).

Los estudiosos han denominado “efecto de las armas” al fenómeno generador de pensamientos agresivos que se suscita por la simple presencia de un arma. La explicación más ampliamente aceptada para este efecto es que las armas automáticamente provocan pensamientos agresivos. Sin embargo, investigaciones anteriores han evitado en gran medida reconocer el papel de los factores contextuales en el efecto de las armas. El propósito del estudio realizado por Brad J. Bushman de la Universidad Estatal de Ohio, fue confirmar el fenómeno y examinar la influencia de los factores contextuales.

Específicamente, quería saber si ver una fotografía de diferentes tipos de personas con un arma aún generaría pensamientos agresivos, independientemente del papel percibido del sujeto. Bushman esperaba encontrar que, independientemente del papel y/o apariencia de la persona con el arma, la foto aún generaría pensamientos agresivos.

El estudio se dividió en dos experimentos separados. El primero tuvo 470 participantes con edades comprendidas entre 18 y 82 años. A los participantes se les mostraron 8 fotos, cada una de las cuales se clasificó en una de cinco categorías (todos hombres y todos de la misma raza). Estos incluían: delincuentes que portaban armas, soldados con equipo militar con pistolas, oficiales de policía con equipo militar con pistolas, agentes de policía vestidos de civil y sin armas, y por último oficiales de policía con equipo regular que portaban armas.

En todas las fotos, las armas estaban destinadas a ser utilizadas contra objetivos humanos. Después de mirar las fotos, se les pidió a los participantes que completaran fragmentos de 22 palabras lo más rápido posible para medir la accesibilidad de los pensamientos negativos. Cada fragmento completado podría deletrear una palabra agresiva o no agresiva. Bushman esperaba que las personas que vieron fotos de sujetos con armas tengan pensamientos más agresivos en comparación con el grupo que vio fotos de personas que no tenían armas.

El segundo experimento tuvo 627 participantes con edades comprendidas entre los 18 y 80 años. Fue diseñado para ser esencialmente como el primer experimento, excepto que incluía una sexta condición, una categoría adicional de fotos: tiradores olímpicos con armas destinadas a objetivos no humanos. El investigador esperaba que las fotos de los atletas olímpicos con las armas no generaran pensamientos agresivos porque los participantes eran conscientes de que sólo estaban destinados a objetivos no humanos.

Los resultados obtenidos de los dos experimentos respaldaron en gran medida la hipótesis de Bushman de que, independientemente de quién esté sosteniendo el arma, la presencia de un arma predispone la agresión en los participantes.

El estudio descubrió que el tipo de imagen que los participantes estaban viendo tenía una influencia significativa en la cantidad de fragmentos de palabras que completaron como palabras agresivas. Por ejemplo, los participantes que vieron fotos de personas sin armas completaron palabras significativamente menos agresivas en comparación con los grupos de participantes que vieron personas con armas de fuego. El estudio también encontró que la presencia de una pistola generó pensamientos agresivos en los participantes, independientemente de si la persona que portaba una pistola era “buena” o “mala”, o qué tipo de ropa/equipo llevaban puesto.

Por último, Bushman descubrió que los participantes que vieron fotos de atletas olímpicos con armas tenían significativamente menos pensamientos agresivos que aquellos que vieron a alguien más con una pistola. Esto significa que es probable que el uso previsto del arma influya en el grado en que se predisponen los pensamientos agresivos.

La principal limitación de este estudio es que ninguno de los dos experimentos incluyó una medida directa del comportamiento agresivo en los participantes, solo pensamientos agresivos. Otros estudios deberían intentar replicar estos resultados en un entorno de laboratorio más formal.

La principal contribución del estudio es que descubrió que las armas destinadas a ser utilizadas en objetivos humanos provocarán pensamientos agresivos, mientras que las armas utilizadas en objetivos inanimados no. Con este conocimiento, podemos ajustar las estrategias de protección y defensa que promueven comportamientos positivos en lugar de los negativos. Especialmente tiene potencial para reducir la intensidad en ciertas situaciones.

El estudio de Bushman ha puesto de manifiesto la importancia de examinar los factores contextuales del fenómeno observado por separado. Los hallazgos de su estudio podrían formar la base para futuras investigaciones, quizás explorando la influencia de otros factores contextuales sobre el «efecto de las armas». Más allá de eso, los resultados proporcionan información útil que puede usarse para cambiar la forma en que las personas piensan y manejan las armas.

Referencia del estudio:

Bushman, B. J. (2018). Guns Automatically Prime Aggressive Thoughts, Regardless of Whether a «Good Guy» or «Bad Guy» Holds the Gun. Social psychological and personality science, 9(6), 727-733. https://doi.org/10.1177/1948550617722202

Fuente: PsyPost

  • Ciencia

¿Es eficaz el encarcelamiento para disuadir de la violencia futura?

  • 12/08/2019
  • Maria Fernanda Alonso

En derecho se han desarrollado ciertas teorías para justificar la sanción penal, entendida como la respuesta del Estado (que tiene el monopolio de la fuerza, el poder punitivo, para evitar la venganza privada o “justicia por mano propia”), ante la comisión de un delito. La aplicación una pena se caracteriza por tener esta una finalidad principalmente social (“La ejecución de la pena privativa de libertad, en todas sus modalidades, tiene por finalidad lograr que el condenado adquiera la capacidad de comprender y respetar la ley procurando su adecuada reinserción social, promoviendo la comprensión y el apoyo de la sociedad” (artículo 1 p.p. ley 24660 de ejecución penal argentina)) («La justificación de la sanción penal y la discrecionalidad de derecho de los jueces: un enfoque filosófico-jurídico», 2014).

Para las teorías absolutas o retributivas (Kant y Hegel), la pena tiene su justificación y fundamento en la mera retribución. Es la imposición de un mal por el mal cometido. En esto se agota la función y fin de la pena. Por su parte, las teorías relativas o preventivas atienden al fin que se persigue con la pena: proteger a la sociedad. Encuentran fundamento y fin en la disuasión futura de una infracción penal.

Como variantes de las teorías de la prevención hallamos teorías de la prevención general y teorías de la prevención especial. Las teorías de la prevención general ven a la pena como instrumento de intimidación de la generalidad de los ciudadanos, para disuadir la comisión de delitos. Su principal representante fue Feuerbach, para quien la finalidad de la imposición de una pena reside en la fundamentación de la efectividad de la amenaza penal. La pena es como una coacción psicológica ejercida en todos los ciudadanos para que no delincan (de Filosofia (16o : 2006 : Valencia), 2006). Para las teorías de la prevención especial la pena procura apartar al que ya ha delinquido de la comisión de futuros delitos, a través de su corrección o intimidación, o a través de su aseguramiento, apartándolo de la vida social en libertad. Su principal representante es Franz Von Liszt. Para esta postura, para que el delincuente no vuelva a delinquir es necesaria una triple dimensión de la pena: 1°) intimidación: dirigida al delincuente como un aviso de la sanción que puede ser objeto al cometer un acto previsto como delito; 2°) resocialización: el delincuente es susceptible de corrección mediante la educación durante el tiempo que cumple sanción; 3°) inocuización: dirigida a la anulación del delincuente habitual, con una sanción penal por tiempo indeterminado e incluso la pena de muerte (Arroyo Zapatero, Nieto Martín, & Neumann, 2003).

Las teorías mixtas, eclécticas o de la unión: lo fundamental para ellas sigue siendo la pura retribución del delito cometido y sólo dentro de ese marco retributivo, por vía de excepción, admiten que con el castigo se busquen fines preventivos.

Una nueva investigación proporciona evidencia de que se obtienen ganancias insignificantes de seguridad pública al encarcelar a personas por delitos como agresión o robo (Harding, Morenoff, Nguyen, Bushway, & Binswanger, 2019).

Gran parte del debate público sobre la reforma de la justicia penal y el uso de la prisión como forma de castigo se centra en la amenaza de violencia y qué hacer con individuos previamente condenados por un crimen violento, explica el autor del estudio David J. Harding, profesor de sociología y director en la facultad de Ciencias Sociales D-Lab en UC Berkeley.

“Aunque los efectos del encarcelamiento en la reincidencia habían sido el foco de muchas investigaciones previas (Harding, Morenoff, Nguyen, & Bushway, 2017), nadie había examinado cuidadosamente la reincidencia en delitos violentos específicamente antes. Esto es particularmente importante porque casi la mitad de los que están actualmente en prisión han sido condenados por un crimen violento, y esas personas generalmente han sido excluidas de las reformas de la justicia penal debido a los temores de seguridad pública,» agregó Harding, quien también es el autor de On the Outside: Prisoner Reentry and Reintegration (“En el Afuera: Reingreso y reintegración de prisioneros.”)

Para el estudio, los investigadores examinaron los registros de 111.110 individuos sentenciados por delitos graves en el estado de Michigan entre 2003 y 2006. Los arrestos y condenas por delitos violentos fueron rastreados desde el momento en que fueron sentenciados hasta junio de 2015.

El análisis de los investigadores se centró en casos en los que los jueces tenían la facultad discrecional de sentenciar a los acusados ​​a prisión o probation (suspensión de juicio a prueba).

El encarcelamiento pareció reducir los delitos violentos en relación con la probation, pero el efecto fue marginal. Después de su liberación nuevamente en la comunidad, los condenados a prisión no tenían más probabilidades de ser arrestados o condenados por crímenes violentos en comparación con los que estaban en probation.

“Una fortaleza importante del estudio es que se basa en un ‘experimento natural’, por lo que podemos estar mucho más seguros de que los efectos del encarcelamiento (o la falta del mismo) son causales en lugar de correlacionales. El estudio utilizó la asignación aleatoria de acusados ​​criminales a jueces para imitar un experimento aleatorio en un contexto en el que un verdadero experimento aleatorio sería poco ético y poco práctico”, agregó.

El estudio, como toda investigación, incluye algunas limitaciones. “Los datos para este estudio provienen de un solo estado (Michigan). Además, el estudio se centra específicamente en personas que fueron condenadas por delitos que son elegibles para suspensión de juicio a prueba (que podrían haber sido condenados a prisión o probation). Es por eso que menciono específicamente la agresión y el robo. Los crímenes violentos más graves como el asesinato o la violación no están cubiertos aquí”, dijo Harding.

Cabe preguntarse qué tan eficaz resulta el encarcelamiento para cumplir con aquellos fines que, filosóficamente, se han tenido en miras al momento de implementar la pena privativa de la libertad como respuesta a una conducta delictiva. ¿Será momento de implementar una alternativa real a la prisión?

Referencias:

Arroyo Zapatero, L. A., Nieto Martín, A., & Neumann, U. (2003). Crítica y justificación del derecho penal en el cambio de siglo: el análisis crítico de la Escuela de Frankfurt. Página 209.

de Filosofia (16o : 2006 : Valencia), C. V. (2006). XVI Congrés Valencià de Filosofia: València, Facultat de Filosofia i Ciències de l’Educació, 6, 7i 8 d’abril de 2006. Recuperado de https://play.google.com/store/books/details?id=gbPOSgvZj_cC Página 288.

Harding, D. J., Morenoff, J. D., Nguyen, A. P., & Bushway, S. D. (2017). Short- and long-term effects of imprisonment on future felony convictions and prison admissions. Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America, 114(42), 11103-11108. https://doi.org/10.1073/pnas.1701544114

Harding, D. J., Morenoff, J. D., Nguyen, A. P., Bushway, S. D., & Binswanger, I. A. (2019). A natural experiment study of the effects of imprisonment on violence in the community. Nature Human Behaviour, 3(7), 671-677. https://doi.org/10.1038/s41562-019-0604-8

La justificación de la sanción penal y la discrecionalidad de derecho de los jueces: un enfoque filosófico-jurídico. (2014, febrero 5). Recuperado 12 de agosto de 2019, de Revista Pensamiento Penal website: https://www.pensamientopenal.com.ar/doctrina/38170-justificacion-sancion-penal-y-discrecionalidad-derecho-jueces-enfoque-filosofico

Fuente: PsyPost

  • Ciencia

¿Problemas para conciliar el sueño? Quizás sigas muy aferrado al pasado

  • 12/08/2019
  • Maria Fernanda Alonso

El insomnio, como trastorno del sueño, se caracteriza por tener la persona problemas en la cantidad o calidad del sueño, junto con otros síntomas como la dificultad para quedarse dormido o despertarse con frecuencia. El sueño es de vital importancia pues cumple múltiples funciones en cuanto a la salud física y mental, por lo que los trastornos en este aspecto pueden ser muy debilitantes, y pueden traer aparejado un aumento de la irritabilidad durante el día, atención y concentración reducidas o deficientes, grandes probabilidades de que ocurran accidentes, entre otras cosas.

Un nuevo estudio sugiere que existiría un vínculo entre los problemas para conciliar el sueño y la capacidad de una persona para soltar la angustia emocional (Wassing, Schalkwijk, et al., 2019).

Un equipo de investigadores del Instituto de Neurociencia de los Países Bajos pidió a los participantes que revivieran episodios embarazosos de hace décadas mientras se encontraban en un escáner de resonancia magnética. Los escaneos mostraron que los que dormían bien habían neutralizado esos recuerdos, pero las personas que sufrían de insomnio no lo habían hecho. La neutralización, en este caso, significa que la memoria es comparable en respuesta a un estímulo neutral. Un estímulo neutral es un estímulo que inicialmente no produce una respuesta específica que no sea centrar la atención. En el condicionamiento clásico, cuando se usa junto con un estímulo no condicionado, el estímulo neutral se convierte en un estímulo condicionado.

La importancia de este hallazgo radica en que la dificultad a largo plazo para lidiar con las emociones negativas juega un papel crucial en los problemas para dormir. Y dado que el insomnio es un factor de riesgo primario en los trastornos del estado de ánimo, la ansiedad y el TEPT, comprender su causa podría ayudar a muchas personas. Los autores sugieren que el insomnio podría estar asociado con las áreas del cerebro que regulan las emociones.

Según estos hallazgos, solo los que duermen bien se benefician con las funciones del sueño cuando se trata de eliminar la tensión emocional. El proceso no funciona bien en personas con insomnio, quienes incluso pueden terminar sintiéndose peor luego de tener noches inquietas.

El equipo también realizó otro estudio que conecta el sueño y la capacidad de los participantes para neutralizar recuerdos embarazosos. Los investigadores pidieron a 64 personas que cantaran una canción al estilo karaoke mientras usaban auriculares especiales que les imposibilitaba escuchar su propia voz y encontrar en el tono correcto. Luego se les hizo escuchar la grabación y revelar sus sentimientos al respecto. Esto se repitió cuatro veces durante tres días consecutivos.

Las personas que tuvieron una buena noche de sueño sintieron menos vergüenza por la grabación que las que sufrían de insomnio, cuyos sentimientos empeoraron con el tiempo (Wassing, Benjamins, Talamini, Schalkwijk, & Van Someren, 2019). Esto refuerza la evidencia del vínculo entre el insomnio y los sentimientos molestos.

En cuanto a las limitaciones del estudio, las tuvo en cuanto a género, acceso al historial de sueño, así como el hecho de que la vergüenza por las experiencias nuevas y revividas no provienen de la misma área del cerebro. Una limitación adicional es que los participantes provenían del Registro de Sueño de Países Bajos y no son una muestra aleatoria de la población general.

Referencias de los estudios:

Wassing, R., Benjamins, J. S., Talamini, L. M., Schalkwijk, F., & Van Someren, E. J. W. (2019). Overnight worsening of emotional distress indicates maladaptive sleep in insomnia. Sleep, 42(4). https://doi.org/10.1093/sleep/zsy268

Wassing, R., Schalkwijk, F., Lakbila-Kamal, O., Ramautar, J. R., Stoffers, D., Mutsaerts, H. J. M. M., … Van Someren, E. J. W. (2019). Haunted by the past: old emotions remain salient in insomnia disorder. Brain: A Journal of Neurology, 142(6), 1783-1796. https://doi.org/10.1093/brain/awz089

Fuente: IFL Science

  • Ciencia

Cafeína y migrañas: ¿hay relación?

  • 09/08/2019
  • Maria Fernanda Alonso

Las cefaleas son uno de los trastornos más comunes del sistema nervioso. Son dolorosas e incapacitantes. En el Estudio de la Carga Mundial de Morbilidad, actualizado en 2013, la migraña por sí sola representó la sexta causa mundial de los años perdidos por discapacidad. Colectivamente, las cefaleas fueron la tercera causa.

Se calcula que la prevalencia mundial de la cefalea (al menos una vez en el último año) en los adultos es de aproximadamente 50%. Entre la mitad y las tres cuartas partes de los adultos de 18 a 65 años han sufrido una cefalea en el último año, y el 30% o más de este grupo ha padecido migraña. La cefalea que se presenta 15 días o más cada mes afecta de un 1,7% a un 4% de la población adulta del mundo. A pesar de las variaciones regionales, las cefaleas son un problema mundial que afecta a personas de todas las edades, razas, niveles de ingresos y zonas geográficas, afectando su calidad de vidas e impactando en la economía de estas personas («Cefaleas», s. f.).

Lidiar con cefalea crónica puede predisponer a la aparición de otras enfermedades, como la depresión y la ansiedad, que son significativamente más frecuentes en las personas que padecen migraña que en las sanas. Por otra parte, sufrir migrañas también puede aumentar los riesgos de complicaciones en el embarazo. Otros estudios han encontrado que el abuso emocional durante infancia aumentaría el riesgo de sufrir de migrañas en la adultez.

Además del dolor de cabeza severo, los síntomas de la migraña pueden incluir náuseas, cambios de humor, sensibilidad a la luz y el sonido, así como alucinaciones visuales y auditivas. Según datos de la OMS, en todo el mundo, sólo una minoría de las personas que sufren cefaleas reciben un diagnóstico apropiado formulado por un profesional sanitario.

Quienes sufren de migraña informan que los patrones climáticos, los trastornos del sueño, los cambios hormonales, el estrés, los medicamentos y ciertos alimentos o bebidas pueden provocar ataques de migraña. Sin embargo, pocos estudios han evaluado los efectos inmediatos de estos factores desencadenantes.

Un estudio reciente evaluó el papel de las bebidas con cafeína como un posible desencadenante de la migraña, y encontró que, entre los pacientes que experimentan migraña episódica, una o dos porciones de bebidas con cafeína no estaban asociadas con dolores de cabeza en ese día, pero tres o más porciones de bebidas con cafeína pueden estar asociadas con mayores probabilidades de presentar migraña en ese día o al día siguiente (Mostofsky, Mittleman, Buettner, Li, & Bertisch, 2019).

Según un informe elaborado por la European Food Safety Authority (EFSA), el café, las bebidas energéticas, el té, las bebidas azucaradas y gaseosas, el chocolate negro y con leche, los pasteles, los helados y los dulces, son algunos de los alimentos en los que encontramos cafeína («Site | European Food Safety Authority», s. f.), y puede que no seamos plenamente conscientes de la cantidad que consumimos en un día determinado, o si se ajusta a las recomendaciones de consumo diario para adultos o niños (Office of the Commissioner, 2019) («Cafeína: ¿qué cantidad es excesiva?», 2018).

Al relacionar esto con las migrañas, la Dra. Elizabeth Mostofsky, investigadora principal del estudio, perteneciente a la Unidad de Investigación de Epidemiología Cardiovascular de BIDMC y miembro del Departamento de Epidemiología del HSPH, destacó que «si bien algunos factores desencadenantes potenciales, como la falta de sueño, sólo pueden aumentar el riesgo de migraña, el papel de la cafeína es particularmente complejo, porque puede desencadenar un ataque pero también ayuda a controlar los síntomas.» Y explicó que «el impacto de la cafeína depende tanto de la dosis como de la frecuencia, pero debido a que ha habido pocos estudios prospectivos sobre el riesgo inmediato de dolores de cabeza por migraña después de la ingesta de bebidas con cafeína, existe evidencia limitada para formular recomendaciones nutricionales para personas con migrañas».

En su estudio de cohorte prospectivo, Mostofsky y sus colegas, incluida la investigadora principal Dra. Suzanne M. Bertisch, de la División de Trastornos del sueño y circadianos en el Hospital Brigham and Women’s, el Centro Médico Beth Israel Deaconess y la Escuela de Medicina de Harvard – 98 los adultos con migraña episódica frecuente completaron diarios electrónicos todas las mañanas y todas las tardes durante al menos seis semanas. Todos los días, los participantes informaron las porciones totales de café con cafeína, té, refrescos y bebidas energéticas que consumieron, así como también completaron informes de dolor de cabeza dos veces al día que detallaban el inicio, la duración, la intensidad y los medicamentos utilizados para las migrañas desde el reporte anterior. Los participantes también proporcionaron información detallada sobre otros desencadenantes comunes de migraña, incluido el uso de medicamentos, la ingesta de bebidas alcohólicas, los niveles de actividad, los síntomas depresivos, el estrés psicológico, los patrones de sueño y los ciclos menstruales.

Para evaluar el vínculo entre la ingesta de bebidas con cafeína y el dolor de cabeza por migraña el mismo día o al día siguiente, Mostofsky, Bertisch y sus colegas utilizaron un análisis propio, comparando la incidencia de migrañas de un participante individual en días con ingesta de bebidas con cafeína con la. incidencia de migrañas en días sin ingesta de bebidas con cafeína del mismo participante. Esta comparación con ellos mismos eliminó la posibilidad de que factores como el sexo, la edad y otros factores demográficos, conductuales y ambientales individuales confundan los datos. Los investigadores también compararon la incidencia de dolor de cabeza por día de la semana, eliminando los hábitos de fin de semana versus días de la semana que también pueden afectar la aparición de migraña.

La autocomparación también permitió examinar las variaciones en la dosis de cafeína en diferentes tipos de bebidas y preparaciones.

«Una porción de cafeína se define típicamente como ocho onzas o una taza de café con cafeína, seis onzas de té, una lata de gaseosa de 12 onzas y una lata de 2 onzas de una bebida energética», dijo Mostofsky. «Esas porciones contienen entre 25 y 150 miligramos de cafeína, por lo que no podemos cuantificar la cantidad de cafeína que se asocia con un mayor riesgo de migraña. Sin embargo, en este análisis autocomparado durante solo seis semanas, la elección de cada participante y la preparación de las bebidas con cafeína deben ser bastante consistentes «.

En general, los investigadores no vieron asociación entre una o dos porciones de bebidas con cafeína y las probabilidades de dolores de cabeza el mismo día, pero sí vieron mayores probabilidades de dolores de cabeza en el mismo día en los días que consumían tres o más porciones de bebidas con cafeína. Sin embargo, entre las personas que rara vez consumían bebidas con cafeína, incluso una o dos porciones aumentaron las probabilidades de tener dolor de cabeza ese día.

Se han propuesto distintos tratamientos para abordar las migrañas, desde el uso de marihuana medicinal, las rutinas de ejercicios aeróbicos, el uso de ketamina o incluso perder peso. Pero, en palabras de Bertisch, a pesar de la alta prevalencia de la migraña sus síntomas debilitantes, la prevención efectiva sigue siendo difícil de alcanzar para muchos de los que la padecen. Y en ese punto es importante seguir trabajando para confirmar estos hallazgos, pues son un primer paso importante hacia la prevención de este trastorno.

Referencias:

Cafeína: ¿qué cantidad es excesiva? (2018, noviembre 20). Recuperado 9 de agosto de 2019, de Mayo Clinic website: https://www.mayoclinic.org/es-es/healthy-lifestyle/nutrition-and-healthy-eating/in-depth/caffeine/art-20045678

Cefaleas. (s. f.). Recuperado 9 de agosto de 2019, de https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/headache-disorders

Mostofsky, E., Mittleman, M. A., Buettner, C., Li, W., & Bertisch, S. M. (2019). Prospective Cohort Study of Caffeinated Beverage Intake as a Potential Trigger of Headaches among Migraineurs. The American Journal of Medicine, 0(0). https://doi.org/10.1016/j.amjmed.2019.02.015

Office of the Commissioner. (2019, marzo 4). Al grano: ¿cuánta cafeína es demasiada? Recuperado 9 de agosto de 2019, de U.S. Food and Drug Administration website: https://www.fda.gov/consumers/articulos-en-espanol/al-grano-cuanta-cafeina-es-demasiada

Site | European Food Safety Authority. (s. f.). Recuperado 9 de agosto de 2019, de European Food Safety Authority website: https://www.efsa.europa.eu/en/search/site/caffeine

Fuente: Science Daily

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Una terapia que sobresale a la hora de ayudar a los niños con autismo a desarrollar el lenguaje

  • 08/08/2019
  • David Aparicio

Hace unos meses nuestra columnista, Geraldine Panelli publicó un interesante artículo en el que nos introducía en el tratamiento de respuesta pivote (PRT), una terapia con evidencia científica basada en el ABA que se fundamenta en cuatro áreas centrales: motivación, respuesta a estímulos múltiples, gestión del propio comportamiento y comportamientos sociales.

Para complementar esta información les compartimos un nuevo estudio publicado en la revista Pediatrics con prometedores resultados en el desarrollo del lenguaje.

La investigación duró seis meses y se desarrolló con 48 niños que tenían entre 2 y 5 años de edad y que tenían un retraso significativo en el lenguaje. La mitad de los niños recibió el tratamiento PRT y la otra mitad continuó con el tratamiento habitual que consistió básicamente en ABA y terapia de lenguaje.

Durante los primeros 3 meses, los niños del grupo PRT recibieron 10 horas a la semana de terapia, que fue aplicada por un terapeuta entrenado en conjunto con los padres (recibieron entrenamiento de 1 hora por semana). Durante los siguientes 3 meses, los niños del grupo PRT recibieron cinco horas a la semana de terapia con el terapeuta y los padres entrenados.

Al concluir la intervención, los niños en el grupo PRT habían desarrollado un mejor lenguaje verbal en comparación con los niños del grupo control, utilizaban más palabras comunes que pueden ser reconocidas por los otros, y demostraron una mejoría sustancial en la comunicación, la cual es una habilidad critica a largo plazo.

El tratamiento de respuesta pivote es un tratamiento que es poco conocido en Latinoamérica, pero que cada vez más gana mayor evidencia y que maximiza la motivación y la elección de los pacientes para impulsar el desarrollo de las habilidades a enseñar.

Referencia del estudio original:  Grace W. Gengoux, Daniel A. Abrams, Rachel Schuck, Maria Estefania Millan, Robin Libove, Christina M. Ardel, Jennifer M. Phillips, Melanie Fox, Thomas W. Frazier, Antonio Y. Hardan. A Pivotal Response Treatment Package for Children With Autism Spectrum Disorder: An RCT. Pediatrics, 2019; e20190178 DOI: 10.1542/peds.2019-0178

Fuente: ScienceDaily

  • Ciencia

¿Por qué es tan difícil controlar lo que pensamos?

  • 08/08/2019
  • Maria Fernanda Alonso

Sea lo que sea que hagas, no pienses en Donald Trump. Difícil, ¿no? Resulta casi imposible no pensar en algo en lo que intentamos no pensar.

Una interesante comparación budista asemeja la mente humana a un mono debido a su falta de disciplina, enfoque o quietud, y su tendencia traviesa a balancearse indecisamente de un lado a otro. Y de hecho, un nuevo estudio reveló que la cantidad de control que la mayoría de nosotros tenemos sobre nuestros pensamientos «no es significativamente superior a cero» (Kwok, Leys, Koenig-Robert, & Pearson, 2019).

Para arribar a este hallazgo, los investigadores idearon un experimento en el que a los participantes se les asignó un objeto específico en el que se les prohibió pensar. Cada uno de estos objetos era de color rojo o verde, como una manzana roja o un pepino verde. Seguidamente se les pidió que presionaran un botón para indicar cuándo ese artículo impensable entraba en sus pensamientos. Luego se les mostró una imagen roja en un ojo y una imagen verde en el otro, y se les pidió que señalaran cuál de los dos colores era dominante.

Sucedió que a quienes se les asignó un artículo rojo casi siempre vieron el rojo como color dominante, mientras que aquellos que habían estado tratando de no pensar en algo verde tenían muchas más probabilidades de ver el verde como dominante. Según los autores del estudio, esto sugiere que la corteza visual de cada participante ya estaba evocando ese color, lo que indica que el elemento prohibido se representaba visualmente en el cerebro a pesar de los intentos de suprimirlo.

Este efecto también se observó en aquellos que creían que habían suprimido con éxito el pensamiento y no presionaron el botón. Por lo tanto, los investigadores concluyen que estos pensamientos visuales estaban presentes en un nivel inconsciente, arrojando luz sobre por qué las personas a veces experimentan antojos no deseados u otros impulsos incontrolables.

Esto «sugiere que los pensamientos inconscientes pueden surgir e impulsar nuestras decisiones y comportamiento,» dijo el autor del estudio, Joel Pearson.

Sin embargo, aunque tratar de no pensar en algo puede no ser de utilidad, los investigadores descubrieron que instruir a los participantes a pensar en un objeto blanco diferente eliminó la tendencia de ver el rojo o el verde como dominantes. Concluyen que este enfoque de “sustitución de pensamiento” puede ser efectivo para ayudar a las personas a eliminar ciertos pensamientos no deseados. Partiendo de allí, los investigadores consideran que el hallazgo podría usarse en el diseño de nuevas estrategias para lidiar con las cogniciones relacionadas con la adicción.

Finalmente, los resultados también mostraron que las personas que obtuvieron puntajes más altos en una prueba diseñada para medir los niveles de atención plena (mindfulness) tuvieron más éxito en la supresión de los pensamientos, lo que prestó aún más convicción a la noción budista de que la meditación es la mejor manera de domar la mente del mono.

Referencia del estudio:

Kwok, E. L., Leys, G., Koenig-Robert, R., & Pearson, J. (2019). Measuring Thought-Control Failure: Sensory Mechanisms and Individual Differences. Psychological Science, 956797619837204. https://doi.org/10.1177/0956797619837204

Fuente: IFLScience

  • Ciencia

5 cosas que deberías saber sobre los psicópatas

  • 08/08/2019
  • Maria Fernanda Alonso

Describir a un psicópata como una persona que no tiene sentimientos puede no ser del todo acertado, y además carece de muchos otros rasgos que podrían caracterizarlos. En este artículo compartimos algunos datos que arrojan las investigaciones sobre los psicópatas:

1. Todos tenemos un poquito de psicópatas. La psicopatía es un espectro, y todos estamos en algún lugar de ese espectro. Si alguna vez mostraste falta de culpa o remordimiento, o no sentiste empatía con alguien, o usaste tus “encantos” para obtener lo que querías (¿recordás esa última entrevista de trabajo?), entonces has mostrado un rasgo psicópata. Quizás no tengas miedo en ciertas situaciones o hayas corrido grandes riesgos, también son rasgos psicópatas.

2. Los psicópatas no son todos «Psycho.» Patrick Bateman en American Psycho y Hannibal Lecter en Silencio de los Inocentes son representaciones típicas de psicópatas en la cultura popular. Si bien es cierto que la mayoría de los asesinos seriales son psicópatas, la gran mayoría de los psicópatas no son asesinos seriales. Los psicópatas comprenden aproximadamente el 1% de la población general y pueden ser miembros productivos de la sociedad (Viding, McCrory, & Seara-Cardoso, 2014).

Su falta de emociones, como la ansiedad y el miedo, les ayuda a mantener la calma en situaciones aterradoras. Los experimentos han demostrado que tienen una respuesta de sobresalto reducida. Si alguien te asustó mientras veías una película de terror, probablemente tuviste una «respuesta exagerada de sobresalto.”. Los psicópatas reaccionan con mucha menor intensidad en situaciones que provocan miedo. En todo caso, permanecen tranquilos (Benning, Patrick, & Iacono, 2005). Esto puede ser un rasgo útil si sos un soldado, un cirujano o formas parte de las fuerzas especiales.

Los psicópatas también pueden ser muy encantadores (aunque solo sea superficialmente) y tienen la capacidad de tomar riesgos con confianza, ser despiadados, orientados a objetivos y tomar decisiones audaces. Esto los hace muy adecuados para entornos como Wall Street, una sala de juntas y el parlamento.

3. Los psicópatas prefieren las ciudades antes que la vida en pequeños pueblos. Es más probable que los psicópatas se encuentren en pueblos grandes y ciudades. Prefieren lo que los psicólogos llaman una «estrategia rápida de historia de vida.» Es decir, se centran en aumentar sus oportunidades de tener relaciones sexuales a corto plazo y en la cantidad de parejas sexuales en lugar de invertir mucho esfuerzo en relaciones a largo plazo, la paternidad y la estabilidad de la vida. Esta estrategia está vinculada a una mayor toma de riesgos y egoísmo. Además, las ciudades ofrecen a los psicópatas mejores oportunidades para encontrar personas para manipular. También ofrecen un mayor anonimato y, por lo tanto, un menor riesgo de ser detectados.

4. Las mujeres psicópatas son algo diferentes. Aunque los psicópatas son similares en muchos aspectos, algunos estudios han encontrado diferencias en las mujeres. Por ejemplo, las mujeres psicópatas parecen ser más propensas a la ansiedad, los problemas emocionales y la promiscuidad que los psicópatas masculinos (Colins, Fanti, Salekin, & Andershed, 2017).

Algunos psicólogos argumentan que la psicopatía femenina a veces se diagnostica con un trastorno límite de la personalidad, caracterizado por emociones mal reguladas, reacciones impulsivas y arrebatos de ira. Esto podría explicar por qué la mayoría de los estudios muestran que las tasas de psicopatía son más bajas en las mujeres (Dolan & Völlm, 2009).

Una investigación muestra que las psicópatas parecen preferir salir con hombres no psicópatas a corto plazo, tal vez como un juguete o para permitir fácil engaño y manipulación. Pero para las relaciones a largo plazo, una mujer psicópata buscará a otro psicópata (Watts et al., 2019).

5. Los psicópatas tienen sentimientos… o algunos sentimientos. Si bien los psicópatas muestran una falta específica de emociones, como la ansiedad, el miedo y la tristeza, pueden sentir otras emociones, como la felicidad, la alegría, la sorpresa y el asco, de la misma manera en que la mayoría de nosotros las sentiríamos. Entonces, aunque pueden tener dificultades para reconocer rostros temerosos o tristes y son menos receptivos a las amenazas y los castigos, pueden identificar rostros felices y responden positivamente cuando son recompensados.

Sin embargo, los estudios señalan que ellos pueden sentirse felices y motivados si las recompensas son lo suficientemente altas. Por supuesto, también pueden enojarse, especialmente en respuesta a la provocación, o frustrarse cuando se frustran sus objetivos. Es decir que podés herir los sentimientos de un psicópata, pero probablemente sean sentimientos diferentes y por diferentes razones (Garofalo, Neumann, Zeigler-Hill, & Meloy, 2019).

Referencias de los estudios:

Benning, S. D., Patrick, C. J., & Iacono, W. G. (2005). Psychopathy, startle blink modulation, and electrodermal reactivity in twin men. Psychophysiology, 42(6), 753-762. https://doi.org/10.1111/j.1469-8986.2005.00353.x

Colins, O. F., Fanti, K. A., Salekin, R. T., & Andershed, H. (2017). Psychopathic Personality in the General Population: Differences and Similarities Across Gender. Journal of Personality Disorders, 31(1), 49-74. https://doi.org/10.1521/pedi_2016_30_237

Dolan, M., & Völlm, B. (2009). Antisocial personality disorder and psychopathy in women: a literature review on the reliability and validity of assessment instruments. International Journal of Law and Psychiatry, 32(1), 2-9. https://doi.org/10.1016/j.ijlp.2008.11.002

Garofalo, C., Neumann, C. S., Zeigler-Hill, V., & Meloy, J. R. (2019). Spiteful and contemptuous: A new look at the emotional experiences related to psychopathy. Personality Disorders: Theory, Research, and Treatment, 10(2), 173-184. https://doi.org/10.1037/per0000310

Viding, E., McCrory, E., & Seara-Cardoso, A. (2014). Psychopathy. Current Biology: CB, 24(18), R871-R874. https://doi.org/10.1016/j.cub.2014.06.055

Watts, A. L., Rohr, J. C., McCauley, K. L., Smith, S. F., Howe, K. L., & Lilienfeld, S. O. (2019). Do psychopathic birds of a feather flock together? Psychopathic personality traits and romantic preferences. Journal of Personality, 87(2), 341-362. https://doi.org/10.1111/jopy.12394

Fuente: The Conversation

  • Ciencia

Cómo formar y mantener nuevos hábitos

  • 08/08/2019
  • Maria Fernanda Alonso

Los hábitos son respuestas automáticas de comportamiento a las señales ambientales, que se cree que se desarrollan a través de la repetición del comportamiento en contextos consistentes. Cuando el hábito es fuerte, se ha demostrado que las intenciones deliberadas tienen una influencia reducida en el comportamiento. El concepto de hábito puede proporcionar un mecanismo para establecer nuevos comportamientos, por lo que la formación de hábitos saludables es un resultado deseado para muchas intervenciones. Sin embargo, los hábitos también representan un desafío potencial para cambiar comportamientos no saludables arraigados, que pueden ser resistentes a los cambios motivacionales (Lally & Gardner, 2013).

Entonces, ¿qué estrategias podemos usar para formar un nuevo comportamiento?

Identifica una señal

Formar un hábito es tratar de formar un enlace de comportamiento de referencia en tu memoria, lo que significa que realizás el comportamiento sin tener que obligarte intencionalmente a hacerlo, dice Phillippa Lally, investigadora asociada en el University College de Londres, y que se dedica a estudiar los hábitos. Las señales pueden ser internas o externas (por ejemplo, sentir hambre o preparar una taza de té) y son más efectivas cuando se encuentran todos los días, incluido el fin de semana, para minimizar la planificación diaria y la fuerza de voluntad. Buenas señales incluirían actividades como levantarse y las comidas.

Se específico

Describe precisamente lo que querés hacer. Es importante tener un plan específico para resolver exactamente cuándo y cómo lo vas a hacer. Por ejemplo, si querés consumir más frutas y verduras, un buen comienzo es tener frutas y verduras en la casa. Por otro lado, es más probable que un comportamiento se vuelva habitual si es algo que disfrutás o te resulta gratificante. Incluso si se trata de algo que crees que preferirías no hacer, como hacer el ejercicio físico, una vez que lo terminás es probable que te sientas satisfecho con vos mismo.

Pensá en quién sos

Existe alguna evidencia que sugiere que es más probable que creemos un hábito cuando este se conecta con nuestro sentido de identidad. «Algunos son ​​representaciones de ciertas metas o valores importantes», dice Bas Verplanken, profesor de psicología social en la Universidad de Bath. “Pensá en una persona que está muy preocupada por el medio ambiente: los hábitos que se relacionan con el comportamiento ecológico se vinculan con esa identidad. Si lográs vincular ciertos comportamientos con tu sentido de identidad, podría ser útil para establecer esos hábitos «.

Elegí tu momento

Servite de las “discontinuaciones de hábitos,” dice Verplanken. Estos son los «momentos en que las personas pasan por cambios en su curso de vida, como mudarse de casa, comenzar una familia o una relación, divorcio, jubilación o cambios de organización.” Este tipo de eventos interrumpen los viejos hábitos y te permiten crear nuevos. Es por eso que las resoluciones de Año Nuevo tienden a fallar: tu vida y sus viejas rutinas siguen siendo las mismas el 2 de enero. Pero cambiar de trabajo o escuela, o conseguir una mascota, pueden convertirse en un catalizadores para un cambio más amplio.

La investigación de Lally desmintió la afirmación generalizada de que formar un hábito lleva 21 días: descubrió que el promedio era de 66 días, y que algunas personas tomaban hasta 254 días (y otras solo 18) (Lally, van Jaarsveld, Potts, & Wardle, 2010). «Modelamos la curva de formación de hábitos, donde sube en primer lugar y en algún punto alcanza un nivel donde es tan habitual como va a ser, luego se estabiliza, así que mi mensaje a partir de esto es que es muy variable». No te desesperes si perdés un día. Aunque los investigadores no saben cuánto tiempo podés perder sin que afecte la formación del nuevo hábito, afirman que saltarse una ocasión no sería desastroso.

Si te gustó este artículo también podrían interesarte estas 5 recomendaciones para formar el hábito de la lectura, o conocer una manera simple de dejar un mal hábito. Y si querés ir por más, no te pierdas la Guía conductista para lograr los propósitos de año nuevo.

Referencias de los estudios:

Lally, P., & Gardner, B. (2013). Promoting habit formation. Health psychology review, 7(sup1), S137-S158. https://doi.org/10.1080/17437199.2011.603640

Lally, P., van Jaarsveld, C. H. M., Potts, H. W. W., & Wardle, J. (2010). How are habits formed: Modelling habit formation in the real world. European journal of social psychology, 40(6), 998-1009. https://doi.org/10.1002/ejsp.674

Fuente: The Guardian

  • Ciencia

La nueva versión del formato APA incluye una sección de lenguaje inclusivo

  • 07/08/2019
  • David Aparicio

La Asociación Americana de Psicología (APA) recientemente anunció la publicación de la nueva versión de su conocido y amado ;) manual de estilo y formato para la redacción y publicación de investigaciones y trabajos de redacción.

El formato de publicación APA es uno de los estándares más utilizados en el mundo. Millones de investigadores, educadores, editores, ingenieros y comunicadores lo utilizan como el formato para desarrollar y publicar sus trabajos de investigación y escritos.

Nosotros, psicólogos, lo usamos desde el primer año de la universidad como el sistema para hacer las referencias y citas bibliográficas, y guía para elegir los títulos, fuentes, tablas, figuras, tamaño y tono de la redacción de los textos académicos. Lo que da como resultado una comunicación clara, concisa y elegante.

Entre las características del nuevo manual resalta la adición de un capitulo con Pautas de lenguaje sin prejuicios que ofrece una guía para utilizar un lenguaje respetuoso e inclusivo sobre personas en áreas que incluyen edad, discapacidad, género, participación en investigación, raza, etnia, orientación sexual, nivel socioeconómico e interseccionalidad.

¿Qué ofrece la nueva versión del Manual de estilo de la APA?

Listado completo de las nuevas características del manual:

  1. A todo color: Todos los formatos están a todo color, incluida la nueva versión en espiral con pestañas.
  2. Fácil de navegar: Mayor facilidad de navegación, con muchas secciones numeradas adicionales para ayudar a los usuarios a localizar rápidamente las respuestas a sus preguntas.
  3. Mejores prácticas:El Manual de Publicaciones (7ª ed.) Ha sido completamente revisado y actualizado para reflejar las mejores prácticas en escritura y publicación académica.
  4. Nuevos recursos para estudiantes: Recursos para estudiantes sobre cómo escribir y formatear bibliografías anotadas, documentos de respuesta y otros tipos de papel, así como pautas para citar materiales del curso.
  5. Pautas de accesibilidad: Pautas que admiten la accesibilidad para todos los usuarios, incluidas referencias simplificadas, citas en texto y formatos de encabezado, así como opciones de fuente adicionales.
  6. Contenido para nuevos usuarios: Capítulo dedicado para nuevos usuarios de APA Style que cubre elementos y formatos de papel, incluidos documentos de muestra para autores profesionales y escritores estudiantiles.
  7. Normas de informes de artículos de revistas: Nuevo capítulo sobre estándares de informes de artículos de revistas que incluye actualizaciones de los estándares de informes para la investigación cuantitativa y los primeros estándares de informes de métodos cualitativos y mixtos en APA Style.
  8. Pautas de lenguaje sin prejuicios: Nuevo capítulo sobre pautas de lenguaje sin prejuicios para escribir sobre personas con respeto e inclusión en áreas que incluyen edad, discapacidad, género, participación en investigación, raza y etnia, orientación sexual, nivel socioeconómico e interseccionalidad.
  9. Más de 100 ejemplos de referencia: Más de 100 nuevos ejemplos de referencia que cubren publicaciones periódicas, libros, medios audiovisuales, redes sociales, páginas web y sitios web, y recursos legales.
  10.  Más de 40 tablas y figuras de muestra: Más de 40 nuevas tablas y figuras de muestra.
  11. Ética ampliada: Orientación ampliada sobre la escritura ética y las prácticas de publicación, incluido cómo garantizar el nivel apropiado de citas, evitar el plagio y el auto-plagio, y navegar por el proceso de publicación.

La séptima versión del Manual de estilo de la APA estará disponible en formato ebook a partir de octubre. La versión impresa estará disponible en el año 2020 y tendrá diferentes precios. En tapa blanda costará 31.99 dólares, versión en espiral $44.99 y tapa dura en $ 54.99.

Fuente: APA

  • Ciencia

Mortalidad después de hospitalizaciones psiquiátricas: ¿qué dicen los estudios?

  • 07/08/2019
  • Maria Fernanda Alonso

En este artículo compartimos un PDF con herramientas brindadas por la OMS para familiares de personas con enfermedades mentales, con el fin de abordar y disminuir los riesgos de que cometan suicidio.

Más del 90% de todos los casos de suicidio se asocian a trastornos mentales como la depresión, esquizofrenia y alcoholismo, sostuvo el Dr. Benedetto Saraceno, quien se desempeñó como Director del Departamento de Salud Mental de la OMS. Y, de hecho, las investigaciones han encontrado que el riesgo de muerte por suicidio es hasta 100 veces mayor que el promedio después de experimentar hospitalización psiquiátrica. Sin embargo, otras causas de muerte después de la hospitalización también pueden reducir la esperanza de vida de las personas diagnosticadas con problemas de salud mental (Chung et al., 2017).

Un nuevo estudio examinó las causas de muerte después de haber pasado por una hospitalización psiquiátrica y descubrió que la muerte debido a eventos cardiovasculares (relacionados con el corazón) aumentó mucho en el mediano a largo plazo después de la hospitalización. Una explicación para este aumento es la prescripción de medicamentos psiquiátricos, que tienen efectos adversos sobre el metabolismo y la salud cardiovascular (Swaraj et al., 2019).

Las enfermedades cardiovasculares afectan al corazón y los vasos sanguíneos. En este último caso, pueden comprometer órganos como el cerebro (enfermedad cerebrovascular), los miembros inferiores, los riñones y el corazón. Dentro de las enfermedades cardiovasculares las de mayor ocurrencia son la enfermedad cerebrovascular y la enfermedad coronaria (que puede manifestarse como angina de pecho, o en forma aguda como infarto de miocardio) .

En el último estudio, los investigadores analizaron los datos sobre mortalidad después de la hospitalización psiquiátrica de 71 estudios previos, incluyendo información de 982.558 pacientes. Compararon el número de muertes prematuras debido a causas cardiovasculares con el número de muertes por suicidio a corto, mediano y largo plazo después de salir del hospital.

Encontraron que el riesgo de muerte cardiovascular aumenta después de una hospitalización psiquiátrica: la tasa de muerte relacionada a problemas del corazón es más del doble de alta que la tasa en la población general después de una hospitalización psiquiátrica.

Aunque las tasas de suicidio son muy elevadas después de la hospitalización psiquiátrica, las muertes cardiovasculares fueron aún más elevadas después de aproximadamente dos años. Las tasas de suicidio disminuyeron con el tiempo, mientras que las tasas de muerte vascular aumentaron. A los 10 años de seguimiento, las muertes cardiovasculares fueron tres veces más probables que las muertes por suicidio. La tasa de mortalidad cardiovascular fue más del doble de alta que en la población general.

Aunque el estudio no investigó específicamente las razones detrás de este aumento drástico, existen numerosas explicaciones potenciales. Entre las dos más destacadas sugeridas por los autores están: los efectos adversos de los medicamentos psiquiátricos, que están asociados con problemas de salud metabólicos y cardiovasculares; y el maltrato por parte de médicos, que se centran en el diagnóstico psiquiátrico en lugar de mejorar la salud física de sus pacientes.

«Se cree que las razones de las tasas elevadas de muertes naturales entre los enfermos mentales graves incluyen los efectos secundarios de la medicación psicotrópica, el abandono de uno mismo, la falta de autoconciencia sobre los comportamientos de estilo de vida que influyen en la salud física, las adicciones como el tabaquismo y el alcohol, la mala alimentación, ecualización diagnóstica de afecciones psiquiátricas sobre afecciones físicas e infratratamiento por parte de proveedores de atención médica,» señalan los autores.

Referencias de los estudios:

Chung, D. T., Ryan, C. J., Hadzi-Pavlovic, D., Singh, S. P., Stanton, C., & Large, M. M. (2017). Suicide Rates After Discharge From Psychiatric Facilities: A Systematic Review and Meta-analysis. JAMA Psychiatry , 74(7), 694-702. https://doi.org/10.1001/jamapsychiatry.2017.1044

Swaraj, S., Chung, D., Curtis, J., Firth, J., Ramanuj, P. P., Sara, G., … Large, M. (2019). Meta-analysis of Natural, Unnatural, and Cause-Specific Mortality Rates Following Discharge From Inpatient Psychiatric Facilities. Acta Psychiatrica Scandinavica. https://doi.org/10.1111/acps.13073

Fuente: Mad in America

  • Ciencia

Respuesta del presidente de la APA ante las declaraciones de Donald Trump sobre la violencia armada y salud mental

  • 07/08/2019
  • David Aparicio

A continuación se presenta la declaración de Arthur C. Evans Jr., PhD, Presidente de la Asociación Americana de Psicología, en reacción a las declaraciones del presidente Trump sobre la violencia armada y las enfermedades mentales:

Culpar a la enfermedad mental por la violencia armada en nuestro país es simplista e inexacto y va en contra de la evidencia científica actualmente disponible.

Estados Unidos es un caso atípico mundial cuando se trata de titulares horribles como los que nos consumieron todo el fin de semana. Aunque Estados Unidos representa menos del 5% de la población mundial, somos el hogar del 31% de todos los tiradores masivos a nivel mundial, según un análisis de CNN. Esta diferencia no se explica por la tasa de enfermedad mental en los EE. UU.

¿La gran diferencia? Acceso a armas de fuego.

Los estadounidenses poseen casi la mitad de los aproximadamente 650 millones de armas de propiedad civil en el mundo. El acceso a esta herramienta final y fatal significa más muertes que ocurren más rápidamente, ya sea en un tiroteo masivo o en la propia casa de alguien.

Como hemos dicho repetidamente los psicólogos científicos, la abrumadora mayoría de las personas con enfermedades mentales no son violentas. Y no existe un único perfil de personalidad que pueda predecir de manera confiable quién recurrirá a la violencia armada. Según la investigación, solo sabemos que una historia de violencia es el mejor indicador de quién cometerá violencia en el futuro. Y el acceso a más armas, y armas más mortales, significa más vidas perdidas.

Basado en la ciencia psicológica, conocemos algunos de los pasos que debemos tomar. Necesitamos limitar el acceso de los civiles a armas de asalto y revistas de alta capacidad. Necesitamos instituir verificaciones de antecedentes universales. Y debemos instituir leyes de bandera roja que eliminen las armas de las personas que corren un alto riesgo de cometer actos violentos.

Y aunque el presidente pidió a la nación que haga un mejor trabajo para identificar y actuar sobre las primeras señales de advertencia, eso requiere investigación para garantizar que estamos tomando decisiones basadas en datos, no en prejuicios y miedos.

Estamos de acuerdo con el llamado del presidente para fortalecer las verificaciones de antecedentes. Pero esto es lamentablemente poco de lo que se necesita. Debemos adoptar un enfoque integral de salud pública y proporcionar fondos federales dedicados a las agencias, incluidos los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades y los Institutos Nacionales de Salud, para comprender mejor las causas, los factores que contribuyen y las soluciones a la violencia armada.

El presidente dijo claramente que es hora de detener la retórica de odio que está infectando el discurso público. Le pedimos que use su poderosa posición para modelar ese comportamiento. Y le pedimos al gobierno federal que apoye la investigación necesaria para comprender mejor las causas de la intolerancia y el odio, y su asociación con la violencia, para que podamos idear soluciones basadas en la evidencia.

Traducción de la carta publicidad el 5 de agosto en la página oficial de la Asociación Americana de Psicología (APA).

  • Ciencia

Esto es lo que puede hacer la cocaína a tu cerebro

  • 07/08/2019
  • David Aparicio

Miguel Jorge relata en Gizmodo en Español un caso recientemente publicado en BMJ Case Reports sobre el efecto del consumo de cocaína en el cerebro:

La terrible imagen que vemos en portada forma parte de un caso publicado en BMJ Case Reports. Un hombre de 45 años se presentó en la sala de emergencias de Malta con confusión y comportamiento inusual, y aunque no había consumido recientemente, su adicción a la cocaína lo estaba devorando por dentro.

Tras varias exploraciones, los doctores llegaron al diagnóstico de leucoencefalopatía, el daño progresivo o la inflamación de la sustancia blanca del cerebro. Se sabe que una condición similarmente rara, conocida como leucoencefalopatía multifocal progresiva, es causada por una infección. Ocurre que el paciente no mostró signos de tal infección, ya sea viral o bacteriana.

Sin embargo, las exploraciones sí encontraron cantidades significativas de cocaína en su orina. No había consumido nada durante dos o tres días, pero era un consumidor habitual. Los médicos concluyeron que su condición era el resultado del abuso de la cocaína.

 

La leucoencefalopatía causada por el consumo de cocaína puede ser fatal, por suerte el paciente sobrevivió y con el tratamiento adecuado pudo restablecerse.

Puedes acceder al informe completo en BMJ Case Reports.

Lee el artículo completo en Gizmodo en Español.

  • Ciencia

Vapear para dejar de fumar: ¿qué pasa con las recaídas?

  • 07/08/2019
  • Maria Fernanda Alonso

«Dejar de fumares fácil. Yo dejo de fumar todos los domingos a la noche… mi problema empieza la mañana siguiente.»

Es que acabar con este hábito puede demandar todas las energías de la persona. Toma gran determinación, entre otras cosas. Para ayudar en esta decisión se han pensado, creado y compartido diversas herramientas y estrategias, con distintos niveles de eficacia.

Las investigaciones arrojan los siguientes datos: los lunes son, por mucho, el día más elegido para dejar de fumar. En esos días se registran más búsquedas y consultas sobre el tema. Consumir menos alcohol podría ser de gran ayudapara dejar de fumar y, a su vez, dejar de fumar mejora los tratamientos de adiccióna las drogas. Una interesante cadena, ¿no?

Dentro de los hábitos saludables, realizar más ejercicios es un aliado para dejar de fumar. Y por supuesto que la tecnología no se queda atrás: tanto las redes socialescomo los servicios detelefonía móvilpueden ayudarte a dejar de fumar.

Hoy, el uso de cigarrillos electrónicos está aumentando, particularmente entre los fumadores que buscan dejar su hábito por completo. Pero todavía no está claro qué tanto ayudan los cigarrillos electrónicos a lograr ese objetivo.

Según un nuevo estudio, vapear podría satisfacer el antojo de nicotina, pero los ex fumadores de cigarrillos que usan estos productos tienen más probabilidades de recaer que las personas que dejan de fumar por completo.

En esta investigación, Ramchandar Gomajee, de la Universidad de la Sorbona en París, y sus colegas analizaron datos de 5.400 fumadores y 2.025 exfumadores. Encontraron que el número promedio de cigarrillos combustibles fumados por día por personas que usaban cigarrillos electrónicos regularmente disminuyó en 4.4 en aproximadamente 2 años, en comparación con sólo 2.7 para aquellos que no usaron cigarrillos electrónicos.

Y si bien 67% más usuarios de cigarrillos electrónicos que los no usuarios dejaron de fumar por completo, hubo un 70% más de recaídas entre los ex fumadores que usaron cigarrillos electrónicos que entre los que no usaron los dispositivos (Gomajee et al., 2019).

Referencia del estudio:

Gomajee, R., El-Khoury, F., Goldberg, M., Zins, M., Lemogne, C., Wiernik, E., … Melchior, M. (2019). Association Between Electronic Cigarette Use and Smoking Reduction in France. JAMA Internal Medicine. https://doi.org/10.1001/jamainternmed.2019.1483

Fuente: Nature

  • Ciencia

Inventan dispositivo capaz de controlar circuitos neuronales a través de un smartphone

  • 07/08/2019
  • Maria Fernanda Alonso

Tranquilo. Este artículo no contiene spoilers de la próxima temporada de Black Mirror.

Un equipo de científicos coreanos y estadounidenses ha inventado un dispositivo que puede controlar los circuitos neuronales usando un pequeño implante cerebral manejado desde un smartphone. El dispositivo podría acelerar los esfuerzos para entender enfermedades cerebrales como el Parkinson, el Alzheimer, la adicción, la depresión y el dolor (Qazi et al., 2019).

Esta tecnología supera significativamente los métodos convencionales utilizados por los neurocientíficos, que generalmente involucran tubos metálicos rígidos y fibras ópticas para administrar drogas y luz, explicó el autor principal del estudio Raza Qazi, investigador del Instituto Avanzado de Ciencia y Tecnología de Corea (KAIST) y la Universidad de Colorado Boulder.

Además de limitar el movimiento del sujeto debido a las conexiones físicas con equipos voluminosos, su estructura relativamente rígida causa lesiones en el tejido cerebral blando con el tiempo, por lo que no son adecuados para la implantación a largo plazo. Aunque se han realizado algunos esfuerzos para mitigar en parte la respuesta adversa de los tejidos mediante la incorporación de sondas blandas y plataformas inalámbricas, las soluciones anteriores estaban limitadas por su incapacidad para administrar medicamentos durante largos períodos de tiempo, así como por sus configuraciones de control voluminosas y complejas.

Los investigadores del grupo Jeong en KAIST desarrollan electrónica suave para dispositivos portátiles e implantables, y los neurocientíficos del laboratorio Bruchas de la Universidad de Washington estudian los circuitos cerebrales que controlan el estrés, la depresión, la adicción, el dolor y otros trastornos neuropsiquiátricos. Este esfuerzo global de colaboración entre ingenieros y neurocientíficos durante un período de tres años consecutivos y decenas de iteraciones de diseño condujeron a la validación exitosa del poderoso implante cerebral en ratones que se mueven libremente, lo que los investigadores creen que realmente puede acelerar el entendimiento del cerebro y sus enfermedades.

¿Cómo funciona?

El dispositivo, que utiliza cartuchos de drogas reemplazables tipo Lego y un potente bluetooth de baja energía. Puede centrarse en neuronas específicas usando drogas y luz durante períodos prolongados.

Para lograr la entrega crónica de drogas inalámbricas, los científicos tuvieron que resolver el desafío crítico del agotamiento y la evaporación de las drogas. Investigadores del Instituto Avanzado de Ciencia y Tecnología de Corea y la Universidad de Washington en Seattle colaboraron para inventar este dispositivo neuronal con un cartucho de drogas reemplazable, que podría permitir a los neurocientíficos estudiar los mismos circuitos cerebrales durante varios meses sin preocuparse por quedarse sin drogas.

Estos cartuchos de drogas ‘plug-n-play’ se ensamblaron en un implante cerebral para ratones con una sonda suave y ultradelgada (grosor de un cabello humano), que consistía en canales microfluídicos y pequeños LED (más pequeños que un grano de sal), para dosis ilimitadas de medicamentos y entrega de luz.

Controlados con una interfaz elegante y simple en un smartphone, los neurocientíficos pueden activar fácilmente cualquier combinación específica o secuenciación precisa de luz y medicamentos en cualquier animal implantado sin necesidad de estar físicamente dentro del laboratorio. Usando estos dispositivos neuronales inalámbricos, los investigadores también podrían configurar fácilmente estudios con animales completamente automatizados donde el comportamiento de un animal podría afectar positiva o negativamente el comportamiento en otros animales mediante la activación condicional de luz y/o drogas.

«El dispositivo neuronal inalámbrico permite la neuromodulación química y óptica crónica que nunca antes se había logrado», dijo Qazi. Los ingenieros de KAIST están interesados en continuar desarrollando esta tecnología basada en la ingeniería de micro y nanoescala, con el objetivo de crear un implante cerebral con aplicaciones clínicas.

El dispositivo permite diseccionar mejor la base del comportamiento del circuito neuronal y ver cómo los neuromoduladores específicos en el cerebro ajustan el comportamiento de varias maneras. «Estamos ansiosos por usar el dispositivo para estudios farmacológicos complejos, lo que podría ayudarnos a desarrollar nuevas terapias para el dolor, la adicción y los trastornos emocionales» dijo Michael Bruchas, profesor de anestesiología y medicina del dolor y farmacología en la Facultad de medicina de la Universidad de Washington.

Referencia del estudio:

Qazi, R., Gomez, A. M., Castro, D. C., Zou, Z., Sim, J. Y., Xiong, Y., … Jeong, J.-W. (2019). Wireless optofluidic brain probes for chronic neuropharmacology and photostimulation. Nature Biomedical Engineering. https://doi.org/10.1038/s41551-019-0432-1

Fuente:Science Daily

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Trastornos mentales en el mundo: ¿de qué estamos hablando?

  • 06/08/2019
  • Maria Fernanda Alonso

Hace poco compartimos un artículo sobre la prevalencia de los trastornos mentales en el mundo, con gráficos que ilustran la cuestión de acuerdo al género, la edad y el país.

Las enfermedades mentales pasaron de ser un tema invisible a ser tabú y luego a ser discutidas abiertamente en el espacio de 30 años. Pero aún no son aceptadas universalmente. Las personas que las padecen todavía se quejan de discriminación, lo que impacta en muchos aspectos de su vida incluida la gran probabilidad de pérdida del empleo por esta condición.

La enfermedad mental no es tristeza, locura o ira (aunque pueda involucrar estos estados en algunas de sus formas); no es binaria o exclusiva, sino compleja y universal. Pensemos en un espectro, un continuo dentro del cual nos movemos: en un extremo está la salud mental, donde nos encontramos prosperando, satisfechos y a gusto. Podemos describir los tramos medios como aquellos donde nos encontramos haciendo frente, sobreviviendo o luchando. En el otro extremo se encuentran las enfermedades mentales. La mayoría de nosotros nos movemos de un lado a otro a lo largo de este espectro durante toda nuestra vida.

Según los datos del Instituto de Evaluación de Métricas de Salud (IHME), en 2017 poco menos de 300 millones de personas en todo el mundo sufrieron ansiedad, aproximadamente 160 millones sufrieron de trastorno depresivo mayor y otros 100 millones de la forma más leve de depresión conocida como distimia. Muchas personas pueden sufrir más de una condición. Según los datos de la Carga global de enfermedad del IHME, aproximadamente el 13% de la población mundial, unos 971 millones de personas, padecen algún tipo de trastorno mental (GBD 2017 Disease and Injury Incidence and Prevalence Collaborators, 2018). La demencia es la enfermedad mental de más rápido crecimiento.

La organización benéfica británica Mind se refiere a una estadística según la cual una de cada cuatro personas experimentará alguna forma de enfermedad mental en el año.

Según Harvey Whiteford, profesor de Salud Mental Poblacional de la Universidad de Queensland, la prevalencia de las enfermedades mentales no ha aumentado en los últimos 20 años, pero se han dado dos cambios grandes: el primero es que el reconocimiento y la desestigmatización han resultado en un gran aumento de personas que buscan ayuda. El segundo es que las encuestas muestran repetidamente que más jóvenes están reportando angustia mental.

De acuerdo a los recolectores de datos, aquellos países que han estado en guerra sufren naturalmente un gran número de enfermedades mentales relacionadas con el trauma.

Una medida de la enfermedad mental que se ha convertido en un estándar de oro en los últimos 30 años son los Años de Vida Ajustados por Discapacidad (AVAD), una suma de todos los años de vida saludable y productiva perdidos por enfermedad, por muerte prematura o por discapacidad.

Los psiquiatras hablan de una combinación de factores de riesgo que podrían contribuir al desarrollo de una enfermedad mental. Comenzando con los genes. «Lo que heredas es una cierta vulnerabilidad o predisposición, y si suceden cosas además de eso, las personas tendrían más probabilidades de sufrir un problema mental,» dice Ricardo Araya, director del Centro para la Salud Mental Global en King’s College. «Es poligénico, hay muchos genes involucrados, sabemos que puedes haber heredado ciertos genes, pero eso no significa necesariamente que sufrirás «.

Por ejemplo, el año pasado los científicos identificaron 44 variantes genéticas que aumentan el riesgo de depresión (Wray et al., 2018).

También están las experiencias de la vida que agravan los factores de riesgo, como el abuso, el trauma, el estrés, la violencia doméstica, las experiencias adversas en la infancia, el acoso escolar, el conflicto, el aislamiento social o el abuso de sustancias (que pueden ser causa y consecuencia). Pero no es una ciencia precisa, dice Ann John, profesora de salud pública y psiquiatría de la Escuela de Medicina de la Universidad de Swansea. La suma de factores de riesgo no resultan automáticamente en enfermedades mentales, aclara.

¿Cuáles son las enfermedades más comunes?

La depresión clínica (que no es lo mismo que sentirse un poco deprimido o un poco desganado, cosa que nos sucede a todos) a veces se describe mejor como una serie de cosas perdidas: pérdida de alegría, concentración, amor, esperanza, entusiasmo, equilibrio, apetito y sueño (aunque también puede venir con correcciones excesivas en todos estos aspectos).

Los trastornos depresivos, que pueden afectar hasta a 300 millones de personas en todo el mundo, representan aproximadamente un tercio de los AVAD de enfermedades mentales. Existen innumerables diagnósticos online para la autoevaluación, aunque si sientes lo que podría ser depresión clínica, deberías consultar a un médico.

Por lo general, se trata con una combinación de medicamentos y psicoterapia, el primero para estabilizar el estado de ánimo, el segundo para descubrir de dónde vino y cómo cambiar las formas de pensar para encaminarlas.

La ansiedad es un primo cercano de la depresión clínica, y de nuevo, no es lo mismo que sentirse un poco ansioso. Es un exceso de preocupación incontrolable y a menudo inexplicable, que con frecuencia se experimenta tanto en el cuerpo como en la mente. La ansiedad aguda puede provocar ataques de pánico y numerosas fobias. Los trastornos de ansiedad representan aproximadamente uno de cada siete AVAD de enfermedades mentales, según la Organización Mundial de la Salud.

Por lo general, se trata con medicamentos y terapias psicológicas, como la terapia cognitivo-conductual.

El trastorno bipolar, que afecta a un estimado de 50 millones de personas en todo el mundo, es un trastorno que involucra una alteración extrema del estado de ánimo. Hay dos tipos principales: bipolar I, involucra episodios de manía severa y depresión; bipolar II, se caracteriza por períodos más frecuentes de depresión con menos episodios maníacos, y menos intensos.

La esquizofrenia se caracteriza por «delirios, alucinaciones, habla y comportamiento desorganizados y otros síntomas que causan disfunción social u ocupacional», según el DSM-5. Afecta a unas 20 millones de personas en todo el mundo.

Abuso de sustancias. El «trastorno por uso de sustancias» se considera una enfermedad mental y tiene su propio capítulo en el DSM-5. No todos los usuarios de sustancias intoxicantes calificarán, sino solo aquellos que luchan con el control, la compulsión y la abstinencia cuando no las usan. Aún así, se estima que son más de 150 millones de personas en todo el mundo quienes lo sufren.

Algunos abusos de sustancias pueden desencadenar otras enfermedades mentales enumeradas aquí y en otros lugares; algunas otras enfermedades mentales pueden conducir al abuso de sustancias, debido a la automedicación.

Se incluyen alcohol y drogas ilícitas; el tabaco no. Los trastornos por consumo de alcohol y drogas representan casi una quinta parte de los AVAD de enfermedades mentales. Rusia y los Estados Unidos tienen las tasas per cápita más altas.

El trastorno de estrés postraumático es uno de varios trastornos relacionados con el trauma y el estrés, y generalmente es causado por experimentar un evento estresante que luego se revive, a veces muchos años después de que sucedió. Puede provocar una serie de síntomas comunes a la depresión, como pérdida de concentración, sueño, estado de ánimo, control y energía.

Los trastornos alimentarios como la anorexia nerviosa y la bulimia nerviosa representan aproximadamente el 1% de los AVAD de enfermedades mentales. Se cree que alrededor de 3 millones de personas en todo el mundo sufren de anorexia.

La demencia es un trastorno neurocognitivo que provoca una disminución de la función cerebral y deficiencias concomitantes en el pensamiento, el recuerdo y el razonamiento. Actualmente, afecta a unos 50 millones de personas en todo el mundo, frente a los 20 millones de 1990.

Según los datos de la OMS, Turquía y Bélgica son los únicos países que tienen más de 100 enfermeras de salud mental por cada 100.000 personas. Noventa países tienen menos de 10. La situación es aún peor con los psiquiatras. Treinta naciones, casi todas desarrolladas y la mayoría de ellas en Europa, tienen más de 10 psiquiatras por cada 100.000 personas (Noruega está en la cima de la lista con 48). Setenta países tienen menos de uno.

Japón encabeza la lista de camas de salud mental en centros de salud mental (196 por 100.000), y es el tercero detrás de Hungría y Alemania en camas de salud mental en hospitales generales. 

¿Qué pasa con la medicación?

Es un área muy disputada, por tres razones. En primer lugar, los medicamentos para la salud mental son un gran negocio, con un valor estimado de $80 mil millones de dólares al año en todo el mundo (Dewan, s. f.).

En segundo lugar, algunas personas responden mejor a las drogas que otras.

En tercer lugar, la prescripción de medicamentos ha aumentado en los últimos años, particularmente los antidepresivos como los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), medicamentos como Prozac que se han vuelto muy populares desde la década de 1990. En varios países, ha habido preocupación de que se prescriban con demasiada facilidad a personas con síntomas leves.

Dicho esto, también funcionan. Un metaestudio publicado el año pasado descubrió que funcionaban mejor que los placebos (Cipriani et al., 2018).

Una gama de nuevos tratamientos promete mover la psicofarmacología más allá de los ISRS. Desde la ketamina hasta la psilobycina, los nuevos compuestos psicotrópicos ofrecen tanto la promesa de remedio como la preocupación por la automedicación.

Actualmente, los trastornos como la depresión y la ansiedad son cada vez más aceptados por la sociedad, pero la esquizofrenia, los trastornos de la personalidad y la psicosis aún son condiciones poco comprendidas.

Referencias:

Cipriani, A., Furukawa, T. A., Salanti, G., Chaimani, A., Atkinson, L. Z., Ogawa, Y., … Geddes, J. R. (2018). Comparative efficacy and acceptability of 21 antidepressant drugs for the acute treatment of adults with major depressive disorder: a systematic review and network meta-analysis. The Lancet, 391(10128), 1357-1366. https://doi.org/10.1016/S0140-6736(17)32802-7

Dewan, S. S. (s. f.). Drugs for Treating Mental Disorders: Technologies and Global Markets: PHM074B | BCC Research. Recuperado 6 de agosto de 2019, de https://www.bccresearch.com/market-research/pharmaceuticals/mental-disorder-drugs.html

GBD 2017 Disease and Injury Incidence and Prevalence Collaborators. (2018). Global, regional, and national incidence, prevalence, and years lived with disability for 354 diseases and injuries for 195 countries and territories, 1990-2017: a systematic analysis for the Global Burden of Disease Study 2017. The Lancet, 392(10159), 1789-1858. https://doi.org/10.1016/S0140-6736(18)32279-7

Wray, N. R., Ripke, S., Mattheisen, M., Trzaskowski, M., Byrne, E. M., Abdellaoui, A., … Major Depressive Disorder Working Group of the Psychiatric Genomics Consortium. (2018). Genome-wide association analyses identify 44 risk variants and refine the genetic architecture of major depression. Nature Genetics, 50(5), 668-681. https://doi.org/10.1038/s41588-018-0090-3

Fuente: The Guardian

  • Análisis

Armas y enfermedades mentales: un psiquiatra explica las complejidades

  • 06/08/2019
  • Equipo de Redacción

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, pidió la reforma de las leyes de salud mental inmediatamente después de dos tiroteos mortales que cobraron la vida de al menos 31 personas y dejaron a un país afligido por la incredulidad.

El presidente, dijo que «el odio y las enfermedades mentales aprietan el gatillo, no el arma», también pidió una mejor identificación de las personas con enfermedades mentales y, en algunos casos, un «encierro involuntario» de ellas.

Estos sentimientos son similares a los comentarios que Trump y otros políticos han hecho anteriormente. Por ejemplo, después del tiroteo en Parkland, que cobró la vida de 17 personas — 14 de los cuales eran estudiantes, Trump dijo que creía que el debido proceso de las personas enfermedades mentales no era tan importante como asegurarse de que no tengan armas.

«No quiero que las personas con enfermedades mentales tengan armas. Primero hay que quitarles las armas, luego ir por el debido proceso», dijo Trump.

En el pasado, las enfermedades mentales fueron el chivo expiatorio para desviar la indignación pública sobre el acceso a los rifles de asalto que pueden matar a decenas de personas en cuestión de minutos. Durante estos acalorados debates, se usaron palabras como «loco», “demente” y “maniaco” para describir a la persona que cometió el acto de violencia, incluso antes de que se publique un diagnóstico médico.

En este debate, surgen muchas preguntas que los que discuten sobre las enfermedades mentales y la violencia armada ni siquiera consideran: ¿Qué queremos decir con enfermedad mental? ¿Qué enfermedad mental? ¿Cuáles serían las políticas para mantener las armas lejos de los enfermos mentales potencialmente peligrosos? La mayoría de estas preguntas permanecen sin respuesta durante estas discusiones.

Específicamente, nadie dice quién decidirá si un paciente con enfermedad mental no debería tener acceso a armas de fuego: ¿sería un psiquiatra, un psiquiatra forense independiente, un comité de psiquiatras o un juez? ¿Qué hay de aquellos que no buscan evaluación y tratamiento psiquiátrico? ¿Debería integrarse un examen psiquiátrico en el proceso de verificación de antecedentes para cada persona que quiera comprar un arma? Como la enfermedad mental grave puede comenzar en cualquier momento de la vida, ¿los propietarios de armas necesitarán una evaluación psiquiátrica periódica (como un examen de la vista para renovar una licencia de conducir)? ¿Quién pagará las evaluaciones?

¿Qué queremos decir con enfermedad mental? ¿Qué enfermedad mental? ¿Cuáles serían las políticas para mantener las armas lejos de los enfermos mentales potencialmente peligrosos?

Como psiquiatra académico, aquí está mi perspectiva sobre las complejidades de este problema.

¿Qué es la enfermedad mental?

El término «enfermedad mental» cubre una amplia gama de afecciones psiquiátricas que son abordadas y tratadas por profesionales de la salud mental.

Es posible que se sorprenda al saber que hay más de 200 diagnósticos enumerados en la versión más reciente del Manual estadístico de diagnóstico de los trastornos mentales, que publica la Asociación Americana de Psiquiatría. Esto incluye afecciones como trastornos de ansiedad como la fobia a las arañas, la fobia social, el trastorno de ansiedad social, el trastorno de estrés postraumático, la punción del cabello, el juego patológico, la esquizofrenia, la demencia, las diferentes formas de depresión y los trastornos de personalidad, como el trastorno de personalidad antisocial comúnmente conocido como psicopatía

Las enfermedades mentales también son muy comunes: casi 1 de cada 5 personas experimentan depresión clínica durante sus vidas; uno de cada cinco experimenta un trastorno de ansiedad; 1 de cada 100 experimenta esquizofrenia; y casi el 8% de la población general experimenta TEPT. Las personas que han tenido una mayor exposición al trauma, la violencia y la guerra, como los veteranos, tienen tasas más altas de TEPT (hasta 30%).

Ahora, cuando uno sugiere que el acceso a las armas debería estar restringido para personas con enfermedades mentales, ¿significan todas estas condiciones? ¿O solo algunos, o algunos en circunstancias definidas? Por ejemplo, ¿deberíamos quitar las armas de todos los veteranos con TEPT, o de todas las personas con ansiedad social, o de aquellos que habitualmente se quitan la piel?

No es necesario decir que el diagnóstico de estas afecciones se basa principalmente en el informe de la persona y la observación del médico, y la capacidad de confiar en su informe es importante.

¿Cuándo puede una persona ser potencialmente peligrosa para los demás?

No todas las enfermedades mentales pueden ser un riesgo de daño a otros. En la mayoría de los casos, cuando un paciente ingresa involuntariamente en una unidad de hospitalización psiquiátrica, no es porque la persona sea un riesgo para los demás. Más bien, es más frecuente que la persona corra el riesgo de hacerse daño, como en el caso de un paciente deprimido y suicida.

Incluso entre el 1% de la población de EE. UU. Con un diagnóstico de esquizofrenia, es raro encontrar personas que corran el riesgo de dañar a otros o que corran el riesgo de actuar violentamente

En los trastornos psiquiátricos, las preocupaciones sobre el daño a los demás suelen surgir en pacientes con psicosis aguda con delirios paranoicos que los convencen de dañar a otros. Esto puede ocurrir, pero no se limita a esquizofrenia, demencia, depresión psicótica severa o enfermedad psicótica bipolar.

El uso de sustancias, que puede aumentar el riesgo de delincuencia o psicosis, también puede llevar a intenciones de dañar a otros. Otras situaciones, cuando una persona podría ser un riesgo de daño a otros, son los trastornos de personalidad con un alto nivel de impulsividad o falta de remordimiento, como el trastorno de personalidad antisocial.

Pero la realidad es que la mayoría de las personas con trastornos de personalidad no buscan tratamiento y no son conocidas por los proveedores de salud mental.

Es importante tener en cuenta que aquellos con una enfermedad mental grave diagnosticada, que un psiquiatra determina que son un riesgo grave de daño para sí mismos o para otros, ya ingresan en la atención hospitalaria aguda o a largo plazo y permanecen allí hasta que se considere que no peligroso. Por supuesto, esto sucede solo si son llevados a evaluación psiquiátrica por otros o por la policía.

¿Cuáles son los hechos?

Incluso entre el 1% de la población de EE. UU. Con un diagnóstico de esquizofrenia, es raro encontrar personas que corran el riesgo de dañar a otros o que corran el riesgo de actuar violentamente. A pesar de la creencia generalizada de que una persona con una enfermedad mental grave como el trastorno bipolar o la esquizofrenia puede ser peligrosa, solo del 3% al 4% de todos los actos violentos cometidos en un año determinado en los EE. UU. Son cometidos por personas que han sido diagnosticadas con enfermedad mental de esquizofrenia, trastorno bipolar o depresión.

Además, estas condiciones están bastante asociadas con un mayor riesgo de suicidio, no de homicidio. Además, el riesgo de violencia entre los enfermos mentales graves disminuye en ausencia de consumo de sustancias. En otras palabras, la prevención y el tratamiento del uso de sustancias pueden disminuir el riesgo de violencia en esta población.

Cuando la «enfermedad mental» se aborda tan vagamente en los debates sobre armas de fuego, las personas con una enfermedad mental sin un mayor riesgo de violencia o discapacidad en el juicio (como ansiedad o fobia) pueden evitar buscar tratamiento.

Otro hecho a tener en cuenta es que la prevalencia de enfermedades mentales graves es relativamente similar en diferentes países, incluidos aquellos con tasas mucho más bajas de asesinatos en masa que los EE. UU.

Finalmente, hay que tener en cuenta que la presencia de un diagnóstico psiquiátrico en un asesino no justifica necesariamente la causalidad, tanto como el arma que lleva la persona. En otras palabras, debido a que la enfermedad mental es tan frecuente, un porcentaje de los delitos, estadísticamente, va a ser cometido por personas con una enfermedad mental.

Consecuencias de usar el término «enfermedad mental» tan vagamente

Anteriormente he discutido el impacto negativo de involucrar enfermedades mentales en la política. Cada vez que las enfermedades mentales se vinculan con actos de violencia por parte de los medios o los políticos, las emociones altamente cargadas del momento pueden afectar a las personas con enfermedades mentales y a sus familias.

Cuando la «enfermedad mental» se aborda tan vagamente en los debates sobre armas de fuego, las personas con una enfermedad mental sin un mayor riesgo de violencia o discapacidad en el juicio (como ansiedad o fobia) pueden evitar buscar tratamiento. A menudo he tenido pacientes que estaban preocupados de que su diagnóstico de depresión o ansiedad, aunque bien tratado, pudiera usarse en su contra en la corte con respecto a la custodia de los hijos. En repetidas ocasiones he tenido que explicarles que su trastorno no proporciona motivos para justificar un juicio deteriorado.

Personalmente, creo que es de sentido común limitar el acceso de todos a las armas con el potencial de matar a decenas de personas en cuestión de minutos. La elección de quién puede o no tener acceso a ellos en función de una enfermedad mental es, como he señalado, muy difícil.

Autor:Arash Javanbakht – profesor de psiquiatría en la Universidad Wayne State.

Artículo publicado en The Conversation y cedido para su publicación en Psyciencia.

The Conversation

  • Ciencia

La justicia social es más importante para la salud mental que la terapia y la medicación, declaró el vocero de la ONU

  • 06/08/2019
  • Maria Fernanda Alonso

El Dr. Dainius Pūras, principal vocero de salud de la ONU, sostuvo que las medidas para abordar la desigualdad y la discriminación serían mucho más efectivas para combatir las enfermedades mentales que el énfasis que se ha puesto sobre los medicamentos y la terapia en los últimos 30 años. La austeridad, la desigualdad y la inseguridad laboral no sólo son perjudiciales para la salud mental, también la suscitan («United Nations Official Document», s. f.).

Desde la crisis financiera de 2008, las políticas que acentuaron la división, la desigualdad y el aislamiento social han sido malas para el equilibrio mental. «Las medidas de austeridad no contribuyeron positivamente a la buena salud mental», dijo Pūras. «Las personas se sienten inseguras, se sienten ansiosas, no disfrutan de un buen bienestar emocional debido a esta situación de inseguridad.»

«La mejor manera de invertir en la salud mental de las personas es crear un ambiente de apoyo en todos los entornos, en la familia, el lugar de trabajo. Luego, por supuesto, se necesitan servicios , pero no deben basarse en un modelo biomédico excesivo.» Agrega que ésta sería la mejor «vacuna» contra las enfermedades mentales, y señala que sería mucho mejor que el excesivo uso de medicamentos psicotrópicos que se registra actualmente.

Con ahínco han tratado de curar enfermedades mentales como si fueran enfermedades físicas, a través de la «buena medicina», sin pensar en los factores sociales que causan o contribuyen a algunos trastornos mentales. En los últimos 20 años, la prescripción de medicamentos psicotrópicos para tratar las enfermedades mentales, particularmente los antidepresivos, se ha disparado en todo el mundo.

Pūras declara que ésta es una respuesta inadecuada, y que la salud mental de la población general mejorará cuando los gobiernos tomen en serio cuestiones como la desigualdad, la pobrezay la discriminación.

Las últimas cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sugieren que 970 millones de personas en todo el mundo sufren algún tipo de angustia mental, y la prevalencia de afecciones como la depresión y la ansiedad han aumentado más del 40% en los últimos 30 años.

A medida que la aceptación de la enfermedad mental ha crecido, el número de personas que buscan tratamiento ha crecido exponencialmente, abrumando los servicios en muchos países. El fenómeno ha dividido a los expertos en aquellos que ven la enfermedad mental como un mal funcionamiento predominantemente biológico, neurológico, tratable con drogas y terapia, y aquellos que creen que es mucho más psicosocial, el resultado de políticas gubernamentales, atomización social, pobreza, desigualdad e inseguridad.

«La desigualdad es un obstáculo clave para la salud mental a nivel mundial», dice el informe de Pūras. «Muchos factores de riesgo para una pobre salud mental están estrechamente asociados con las desigualdades en las condiciones de la vida diaria. Muchos factores de riesgo también están relacionados con el impacto corrosivo de ver la vida como algo injusto.»

Para mejorar la salud mental, Pūras exige, entre otras cosas, reducir la desigualdad y la exclusión social, mejores programas para la primera infancia y la escuela, intervenciones rápidas para apoyar a aquellos que sufren experiencias infantiles adversas, una mayor sindicalización de la fuerza laboral y un mejor bienestar social.

También se refiere críticamente a «la enorme influencia de las compañías farmacéuticas en la difusión de información sesgada sobre problemas de salud mental» y dice que los Estados deberían contrarrestar esto. Los gobiernos podrían hacer mucho, dice, para prevenir enfermedades mentales en lugar de enfatizar las curas biomédicas.

Referencia:

United Nations Official Document. (s. f.). Recuperado 6 de agosto de 2019, de https://www.un.org/en/ga/search/view_doc.asp?symbol=A/HRC/41/34

Fuente: The Guardian

  • Ciencia

Espacios verdes y planificación urbana: ¿cómo afectan a la salud mental?

  • 05/08/2019
  • Maria Fernanda Alonso

Distintas investigaciones que compartimos con ustedes nos han enseñado que estar en contacto con la naturaleza puede mejorar la memoria y atención de los niños, reducir la agresividad en adolescentesy la conducta violenta en cárceles. Además, las personas que visitan parques por 30 minutos o más cada semana, son menos propensas a tener presión sanguínea alta o pobre salud mental, comparados con aquellos que no lo hacen.

Algo muy interesante que viene sucediendo en los últimos tiempos es que los investigadores han tomado la evidencia arrojada por muchos estudios sobre la relación entre la naturaleza y el bienestar, para proponer un modelo que mejore los ambientes comunitarios con el objetivo de favorecer a la salud mental.

Un nuevo estudio interdisciplinario, publicado en Science Advances, examina cómo las características de los planes de diseño comunitario (espacio verde, espacio azul, árboles callejeros, etc.) impactan el bienestar psicológico de los residentes. El equipo internacional de investigadores, que representa una variedad de disciplinas, sugiere que las innovaciones en la planificación urbana pueden contrarrestar algunos de los riesgos de los diseños urbanos que representan verdaderos peligros para la salud humana (Bratman et al., 2019).

Ellos describen su modelo holístico enfatizando la sinergia entre el diseño del ecosistema y la salud general de la persona. «Muchas de las contribuciones de la naturaleza viva (diversidad de organismos, ecosistemas y sus procesos) a la calidad de vida de las personas pueden denominarse ‘servicios ecosistémicos’. Incluyen la purificación del agua, el suministro de alimentos, la estabilización del clima, la protección contra las inundaciones, y muchos otros. En todo el mundo, se están realizando grandes esfuerzos para incorporar los servicios de los ecosistemas y sus valores en las políticas, las finanzas y la gestión. Sin embargo, se ha prestado relativamente poca atención en el campo de los servicios de los ecosistemas a las formas en que la experiencia de la naturaleza afecta directamente la salud mental humana , con algunas excepciones importantes.»

Los resultados de un estudio longitudinal reciente indicaron que la proximidad al espacio verde en la infancia podría proteger contra el desarrollo posterior de trastornos psiquiátricos en la edad adulta (Engemann et al., 2019). El espacio verde en el vecindario también se ha relacionado con la cohesión de la comunidad y la reducción de la delincuencia, la reducción de la respuesta al estrés, la disminución de la rumiación, funcionamiento cognitivo más avanzado, entre otros hallazgos (Weinstein et al., 2015), (Böbel et al., 2018), (MacKerron & Mourato, 2013).

«En algunas sociedades, los residentes urbanos tienen casi un 50% más de riesgo de desarrollar trastornos psiquiátricos, como ansiedad y trastornos del estado de ánimo en comparación con sus contrapartes rurales, y el riesgo de esquizofrenia es 200% más alto para los niños que crecen en los entornos más urbanos», señalaron los investigadores dirigidos por Kristin Engemann de la Universidad de Aarhus en Dinamarca.

La mecánica de este «gradiente urbano-rural» aún no es muy comprendida. Sin embargo, las hipótesis de los científicos incluyen una mayor exposición a la contaminación y las infecciones, una exposición reducida a los espacios verdes y la migración selectiva.

Los trastornos del estado de ánimo, el trastorno depresivo único y recurrente y los trastornos neuróticos y relacionados con el estrés se asociaron más con la proximidad al espacio verde. Mientras que los trastornos por abuso de sustancias, los trastornos de personalidad específicos, el trastorno límite de la personalidad y las discapacidades intelectuales se asociaron principalmente con el estado socioeconómico de los padres. Los trastornos somáticos fueron influenciados igualmente por la proximidad de los espacios verdes y el estado socioeconómico de los padres.

De hecho, a pesar de la expansión global de la ciudad, muchos de los rasgos que caracterizan a las ciudades (densas concentraciones de personas, industria pesada, muchos automóviles, etc.) son perjudiciales para los aspectos centrales de la salud mental y fisiológica. La educación, la atención médica y muchas otras agencias diseñadas para apoyar el crecimiento humano a menudo se concentran en entornos con mala calidad del aire, mayor estrés entre los residentes y menor acceso a espacios verdes entre los residentes.

«La investigación transversal y longitudinal ha encontrado que el bienestar psicológico de una población puede asociarse, en parte, con su proximidad al espacio verde, el espacio azul (es decir, los ambientes acuáticos y marinos) y los árboles de la calle o jardines privados tanto en entornos urbanos como rurales,» señalan los investigadores.

Hallazgos de las investigaciones

Si bien el tamaño y el alcance del impacto de la experiencia en la naturaleza sobre la salud mental requieren una exploración continua, Bratman y sus colegas describen tres declaraciones de consenso que caracterizan la investigación hasta el momento:

1) «la evidencia respalda una asociación entre tipos comunes de experiencia en la naturaleza y un mayor bienestar psicológico»,

2) «la evidencia respalda una asociación entre tipos comunes de experiencia en la naturaleza y una reducción de los factores de riesgo y de la carga de algunos tipos de enfermedades mentales» y

3) «la evidencia sugiere que las oportunidades para algunos tipos de experiencias en la naturaleza están disminuyendo en cantidad y calidad para muchas personas en todo el mundo.»

Estas áreas de consenso ilustran la necesidad de desarrollar formas creativas para hacer que las ciudades, en particular, sean más propicias para la salud humana. Para garantizar la compatibilidad entre las decisiones tomadas en la planificación urbana y la salud mental de los residentes, y a medida que las ciudades continúan desarrollándose, se necesitan herramientas para permitir a los planificadores (en una variedad de disciplinas) anticipar el impacto.

Propuesta de un modelo de evaluación

Con este fin, Bratman y sus colegas proponen un modelo de evaluación de cuatro pasos que incluye:

1) el desarrollo de un esquema de características naturales planificadas,

2) la estimación del nivel de exposición a las características ambientales que pueden experimentar aquellos que se espera que interactúen con el espacio,

3) la proyección de cómo se experimentará el área diseñada de acuerdo con la naturaleza de la interacción y la dosis del visitante, y

4) la consideración de los posibles efectos en la salud mental a corto y largo plazo asociados con los aspectos del diseño.

Aunque este modelo es uno de los primeros de su tipo, los autores pretenden que sea flexible y esperan que sirva para informar una conceptualización más sólida de la relación entre el espacio y la salud humana en general en las evaluaciones de servicios ecosistémicos.

«En última instancia, nuestro modelo conceptual en evolución puede ampliar los modelos actuales de servicios ecosistémicos al tener en cuenta los efectos de la exposición a la naturaleza en la salud mental e identificar dónde pueden mejorarla los espacios verdes adicionales o un mejor acceso a la naturaleza, o dónde cierta infraestructura, ubicación del edificio y otras decisiones de uso de la tierra pueden afectarla negativamente,» concluyen los investigadores.

Referencias de los estudios:

Böbel, T. S., Hackl, S. B., Langgartner, D., Jarczok, M. N., Rohleder, N., Rook, G. A., … Reber, S. O. (2018). Less immune activation following social stress in rural vs. urban participants raised with regular or no animal contact, respectively. Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America, 115(20), 5259-5264. https://doi.org/10.1073/pnas.1719866115

Bratman, G. N., Anderson, C. B., Berman, M. G., Cochran, B., de Vries, S., Flanders, J., … Daily, G. C. (2019). Nature and mental health: An ecosystem service perspective. Science Advances, 5(7), eaax0903. https://doi.org/10.1126/sciadv.aax0903

Engemann, K., Pedersen, C. B., Arge, L., Tsirogiannis, C., Mortensen, P. B., & Svenning, J.-C. (2019). Residential green space in childhood is associated with lower risk of psychiatric disorders from adolescence into adulthood. Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America, 116(11), 5188-5193. https://doi.org/10.1073/pnas.1807504116

MacKerron, G., & Mourato, S. (2013). Happiness is greater in natural environments. Global environmental change: human and policy dimensions, 23(5), 992-1000. https://doi.org/10.1016/j.gloenvcha.2013.03.010

Weinstein, N., Balmford, A., DeHaan, C. R., Gladwell, V., Bradbury, R. B., & Amano, T. (2015). Seeing Community for the Trees: The Links among Contact with Natural Environments, Community Cohesion, and Crime. Bioscience, 65(12), 1141-1153. https://doi.org/10.1093/biosci/biv151

Fuente: Mad in America

  • Ciencia

Comer para sentirse bien

  • 05/08/2019
  • Maria Fernanda Alonso

Por alguna razón, no parece extraño que una persona recurra a alimentos dulces, muy calóricos y sabrosos en búsqueda de consuelo para casi cualquier situación o acontecimiento. Al estudiar la epidemia de sobrepeso y obesidad, un importante foco de interés es la estrategia de recurrir a la comida para sentirse bien, es decir, buscar reconfortarse a través del consumo de alimentos. Llamaremos a esta conducta «alimentaciónreconfortante» o «comer emocional.»

Según investigaciones, las mujeres y las personas obesas son particularmente propensas a este tipo de conductas. Algunas factores contribuyentes podrían ser las predisposiciones genéticas como la impulsividad y la sensibilidad a la recompensa, asociadas con la desregulación de la dopamina que subyace a la importancia de los incentivos. Estas personas muestran vulnerabilidad a la depresión, como a la desregulación emocional y la necesidad de escapar de emociones negativas y de la rumiación. Es común que haya una preferencia por alimentos dulces, grasos y densos en energía, que pueden conferir protección contra el estrés, evidenciado por la supresión de la respuesta del eje hipotalámico-hipofisario-suprarrenal, aunque la activación del eje hipotalámico-hipofisario-suprarrenal en sí mismo puede abrir el apetito para estos alimentos sabrosos, y aumenta el riesgo de aumento de peso (Gibson, 2012).

Recientemente se llevó a cabo una investigación quebuscó determinar si la alimentación reconfortante no saludable y saludable reduce las respuestas psicofisiológicas agudas a un estresante socialmente evaluativo.

Las participantes (N = 150 mujeres sanas) se sometieron a la Prueba de Estrés Social de Trier en el laboratorio y fueron asignados aleatoriamente a una de las cinco condiciones según un diseño entre sujetos de: 2 (tipo de alimento: poco saludable versus saludable) x 2 (tiempo de alimentación: durante la anticipación del estrés vs. después del estresante) + 1 (sin control de alimentos). Los resultados del estrés incluyeron estado de ánimo, evaluaciones cognitivas, rumiación, cortisol salival, variabilidad de la frecuencia cardíaca y período de pre-eyección.

La alimentación reconfortante, tanto saludable como no saludable, no disminuyó la reactividad ni mejoró la recuperación del estrés psicofisiológico en comparación con el control, y no se encontraron diferencias en la reactividad o recuperación por tipo de alimento reconfortante. Los resultados sugieren que al reemplazar los alimentos reconfortantes no saludables con frutas y verduras, las mujeres no sacrificarán ningún beneficio para reducir el estrés y pueden mejorar inherentemente la calidad de su dieta al tiempo que evitan los posibles inconvenientes de una alimentación reconfortante no saludable (por ejemplo, los vínculos con la obesidad abdominal) (Finch, Cummings, & Tomiyama, 2019).

Por otra parte, investigadores realizaron un estudio sobre el uso de alimentos como estrategia de afrontamiento para el manejo del dolor crónico (O’Loughlin & Newton-John, 2019), partiendo de resultados de estudios anteriores en modelos animales y humanos según los cuales comer alimentos ricos en azúcar y en nutrientes confiere efectos analgésicos. Además, investigaciones recientes sugieren que las personas con dolor crónico suelen recurrir al «comer emocional» para sobrellevar su dolor.

Pero la obesidad tiene un gran impacto nocivo en el dolor crónico, y por este motivo los investigadores tuvieron como objetivo determinar si la intensidad del dolor crónico predecía la alimentación emocional inducida por el dolor, e identificar los mediadores de esta relación; para determinar si esta estrategia de afrontamiento del dolor potencialmente desadaptativa predice un Índice de Masa Corporal (IMC) elevado; y para establecer si el IMC predice la interferencia de dolor crónico.

Este estudio utilizó un diseño de encuesta transversal online y una muestra de 151 adultos con dolor crónico. Se encontró que el comer emocional era común entre las personas con dolor crónico: más de las tres cuartas partes de los encuestados informaron participar de una alimentación emocional inducida por el dolor. Si bien la intensidad del dolor crónico no predijo significativamente esta conducta, hubo un efecto indirecto significativo en cuanto al comer emocional inducido por la intensidad del dolor crónico a través del estrés, pero no a través de la evitación experimental o la catastrofización del dolor. Finalmente, el comer emocional inducido por el dolor predijo significativamente un mayor IMC, y a su vez el IMC predijo significativamente una mayor interferencia de dolor crónico.

Referencias de los estudios:

Finch, L. E., Cummings, J. R., & Tomiyama, A. J. (2019). Cookie or clementine? Psychophysiological stress reactivity and recovery after eating healthy and unhealthy comfort foods. Psychoneuroendocrinology, 107, 26-36. https://doi.org/10.1016/j.psyneuen.2019.04.022

Gibson, E. L. (2012). The psychobiology of comfort eating: implications for neuropharmacological interventions. Behavioural Pharmacology, 23(5-6), 442-460. https://doi.org/10.1097/FBP.0b013e328357bd4e

O’Loughlin, I., & Newton-John, T. R. O. (2019). «Dis-comfort eating»: An investigation into the use of food as a coping strategy for the management of chronic pain. Appetite, 140, 288-297. https://doi.org/10.1016/j.appet.2019.05.027

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