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  • Análisis

Activación conductual para la depresión adolescente: Un abordaje basado en la evidencia

  • 05/08/2019
  • Gabriel Genise

La depresión es un trastorno del estado del ánimo caracterizado por el persistente sentimiento de tristeza, desesperanza y pérdida de interés en actividades que antes la persona disfrutaba. Se caracteriza por un aumento de sensación de cansancio y disminución de la capacidad de concentración. El trastorno depresivo puede ser duradero, como así también recurrente perjudicando sustancialmente las capacidades del individuo para funcionar con normalidad en la vida cotidiana. En los casos de mayor severidad la depresión puede llevar al suicidio de la persona que la padece (Organization, 2017). Tal como mencionan Genise, Genise y Crocamo (2019) es una condición discapacitante y compleja que afecta todos los aspectos de la vida y perjudica las relaciones personales, familiares, laborales y la salud en general. El trastorno depresivo mayor representa una de las principales causas de morbilidad y discapacidad mundial. Se calcula que el total de personas que viven con depresión en el mundos es de 322 millones. Según la OMS, entre el 2005 y el 2015 se registró un incremento del 18,4% (Organization, 2017).

El TDM es un trastorno altamente recurrente. Se estima que aproximadamente el 80% de las personas que padecieron un episodio depresivo mayor, experimentarán al menos una recurrencia (Shapero et al., 2019).

En la adolescencia la depresión unipolar es un problema común de salud mental con una prevalencia estimada entre el 4 y 5%

La adolescencia se caracteriza por ser una etapa del desarrollo en donde se construyen relaciones interpersonales, se exploran los intereses de uno mismo, se desarrollan habilidades que resultan importantes para la vida y en última instancia es una transición hacia un nivel de educación superior o el comienzo de la etapa laboral de una persona. Experimentar en esta etapa depresión puede ocasionar una disrupción en este proceso, lo cual podría ocasionar un deterioro en las relaciones amorosas, interpersonales, económica, etc.

En la adolescencia la depresión unipolar es un problema común de salud mental, con una prevalencia estimada entre el 4 y 5%. El riesgo mayor de la depresión en la adolescencia es el suicidio, siendo la segunda causa de muerte en esta franja etaria. La prevalencia en la infancia es baja (\<1% en la mayoría de los estudios) sin diferencia de sexo y luego aumenta significativamente a lo largo de la adolescencia. Existen muchos factores que podrían explicar este aumento representativo de episodios depresivos a partir de la pubertad: El indicador más relevante es la maduración del cerebro y la cognición. Esto hace referencia a una mejor comprensión social y autoconciencia, cambios en los circuitos cerebrales involucrados en las respuestas a la recompensa y el peligro, y mayores niveles de estrés reportados, especialmente en las mujeres. La mediana de la estimación de prevalencia de 12 meses entre la adolescencia media y tardía es más o menos similar a la observada en la edad adulta con una probabilidad de aumento del 5% al inicio de la adolescencia al 20% hacia el final de esta etapa. Por otro lado un dato robusto es la distribución de la depresión existiendo una preponderancia en el sexo femenino (cerca de 2:1) (Thapar, Collishaw, Pine, & Thapar, 2012).

Presentación clínica

En la depresión se utilizan criterios diagnósticos idénticos para definirla en adultos, adolescentes y niños. La única excepción que marca el DSM V (Association, 2013) es la posibilidad de un estado de ánimo irritable como síntoma del estado de ánimo principal en niños y adolescentes. El uso de los mismos criterios diagnósticos para las distintas etapas vitales implica que la presentación del trastorno es independiente de la edad, aunque el cuadro clínico en la adolescencia presenta una marcada diferencia con la presentación en los adultos. En esta etapa del ciclo vital el TDM se caracteriza por síntomas heterogéneos y cambiantes (Nardi, Francesconi, Catena – Dellósso, & Bellantuono, 2013). Por otro lado resulta interesante lo que mencionan Genise, Genise y Crócamo (2019) en relación a un estudio familiar llevado a cabo por Rice y colegas (2019) quienes encontraron evidencia en la presentación del TDM y los síntomas depresivos en la adolescencia. En esta población la pérdida de energía (97%), la alteración del sueño (insomnio particularmente, 87%) y la alteración del apetito/peso (87%) fueron más comunes en adolescentes que en adultos (con cifran que rondan el 71%, 63% y 59%). Los niveles de mal humor y sentimiento de inferioridad fueron similares tanto en adolescentes como en adultos. Un dato por demás interesante se relaciona a la irritabilidad que, si bien es un indicador diagnóstico según el DSM, los autores obtuvieron falta de evidencia de que fuera más común en adolescentes que en adultos. De acuerdo a un metaanálisis sobre depresión adolescente Clayborne, Varin y Colman (2019) encontraron que la depresión adolescente se encuentra asociada con dificultades en completar la escuela secundaria, desempleo y embarazo adolescente.

Generalmente la depresión en los jóvenes es poco reconocida y, a menudo, no recibe asistencia clínica

Un porcentaje elevado de adolescentes presentan síntomas depresivos por debajo del umbral diagnóstico, sin embargo estos síntomas podrían tener implicaciones clínicas y sociales a largo plazo predisponiendo al desarrollo del trastorno en un futuro (Nardi et al., 2013). Generalmente la depresión en los jóvenes es poco reconocida y, a menudo, no recibe asistencia clínica. Sólo entre el 25% y el 40% de los niños y adolescentes que cumplen con los criterios diagnósticos de un trastorno depresivo reciben algún tipo de atención profesional.

Por lo anteriormente citado resulta de suma importancia poder contar con procedimientos efectivos que sean adaptados a la población adolescente para hacer frente a la problemática depresiva. A continuación realizaremos un recorrido sobre la activación conductual y cómo se implementa en la población adolescente.

¿Qué es la activación conductual?

La activación conductual es un tratamiento estandarizado para la depresión. Posee sus semillas en los primeros escritos de Skinner. El enfoque conductual radical de Skinner centró tanto a los científicos como a los clínicos en los factores ambientales de la depresión y en cómo las personas son sensibles y responden a su entorno. Al comienzo de la década del 70´ algunos terapeutas conductuales entrenados por Skinner, como Ferster y Lewinsohn, trabajaron sobre algunos escritos y desarrollaron un modelo conductual de la depresión. Esta teoría inicial enfatizaba la premisa conductual básica: “los humanos responden a los refuerzos, y cuando una fuente estable de reforzamiento positivo se pierde, aparece como consecuencia la depresión”. Lewinsohn propuso, que si una persona pierde su mayor fuente de refuerzo positivo, el tratamiento debería enfocarse en restablecer el contacto con el refuerzo positivo (agenda de actividades) y enseñar las habilidades necesarias para obtener y mantener un contacto estable con las fuentes de refuerzo positivo (entrenamiento en habilidades sociales) (Kanter, Busch, & Rusch, 2009).

Los autores no encontraron evidencia de que el paquete completo de la terapia cognitiva producía mejores resultados que la restructuración cognitiva o la activación conductual

A mediados de los años 80´ las intervenciones conductuales fueron incorporadas a la terapia cognitiva conductual perdiéndose la teoría conductual en las cuáles fueron basadas las intervenciones. En 1996 Jacobson y colegas publicaron un análisis de componentes de la terapia cognitiva examinando la terapia propuesta por Beck en 1979. Los autores dividieron el tratamiento en tres componentes: (1) programación de actividades (el cuál fue denominado activación conductual), (2) reestructuración cognitiva, la cuál incluía la planificación de actividades y la reestructuración de los pensamientos automáticos, y (3) el tratamiento completo de terapia cognitiva, que incluía la planificación de actividades, reestructuración cognitiva y modificación de creencias nucleares. Los resultados obtenidos fueron bastante llamativos ya que los autores no encontraron evidencia de que el paquete completo de la terapia cognitiva producía mejores resultados que la reestructuración cognitiva o la activación conductual (Jacobson et al., 1996). A partir de estas conclusiones Jacobson refiere que los resultados podrían ser tomados como evidencia de que la teoría cognitiva y sus intervenciones podrían ser innecesarias en el tratamiento de la depresión (Kanter et al., 2009).

La estructura básica de la AC se basa fundamentalmente en la importancia de la activación y también se enfoca en procesos que la inhiben, como conductas de escape y evitación (MX, 2019). Su estructura se centra en embarcarse en la acción independientemente de cómo se sientan los clientes por dentro y en anticipar que la motivación vendrá después y no al contrario. El modelo de AC está organizado en 10 principios fundamentales. En la Tabla 1 se observan los principios de la AC.

Lejuez, Hopko, LePage, Hopko, and McNeil (2001) desarrollaron un tratamiento breve para la activación conductual (BATD) el cual implementa la programación de actividades y otras técnicas conductuales dentro de un marco de comprensión de la depresión. Desde este punto de vista, la depresión funciona tanto por el incremento del reforzamiento de conductas depresivas (por ejemplo: quedarse en la cama, llorar, etc) y la disminución del reforzamiento de conductas saludables o no depresivas. BATD promueve el cambio de este ratio a favor de un aumento de conductas no depresivas a través de un protocolo estructurado que incorpora tanto el monitoreo de actividades como la evaluación en valores, la programación de actividades y otros procedimientos de manejo de contingencias. Para una comparación teórica entre BATD y BA ver Hopko, Lejuez, LePage, Hopko, and McNeil (2003).

La activación conductual como un tratamiento eficaz en la adolescencia

La activación conductual podría representar un enfoque promisorio para la atención de adolescentes deprimidos. La AC apunta al trabajo de posibles reforzadores en el ambiente del adolescente lo cuál podría ser una estrategia para mejorar los resultados. El foco de la AC es altamente compatible con las necesidades del desarrollo del adolescente y sus habilidades. La AC es ideográfica, se centra en: (1) aumentar la probabilidad de exposición a experiencias reforzantes naturales, (2) identificación y reducción de barreras a la activación y (3) reconocimiento de los patrones de evitación junto con la creación de estrategias de afrontamiento alternativas que potencien la experiencia del refuerzo (McCauley, Schloredt, Gudmundsen, Martell, & Dimidjian, 2016). Por otro lado el programa de AC resulta relativamente fácil de aprender y administrar correctamente. La dificultad en la implementación de tratamientos ha resultado ser una traba en la utilización de tratamientos basados en la evidencia en la consulta clínica (Garland et al., 2010). La preocupación actual es que la TCC puede resultar compleja de enseñar y administrar con fidelidad.

La depresión funciona tanto por el incremento del reforzamiento de conductas depresivas (por ejemplo: quedarse en la cama, llorar, etc.) como por la disminución del reforzamiento de conductas saludables o no depresivas

Los estudios iniciales de AC con adolescentes resultaron alentadores. Ritschel y cols (citados en McCauley, Schloredt, Gudmundsen, Martell, & Dimidjian, 2016) llevaron a cabo un estudio de eficacia de la AC con adolescentes y encontraron una mejora significativa en los síntomas depresivos, tales como que la mayoría de los participantes luego de atravesar por el tratamiento no registraron sintomatología depresiva. McCauley, Schloredt, Gudmundsen, Martell, and Dimidjian (2015) demostraron mejorías significativas tanto clínica como estadísticamente en pre y post tratamiento.

Una mirada general sobre el protocolo de A – BAP

El programa consiste en una serie de 5 módulo que pueden ser llevados a cabo en 12–14 sesiones o separados como componentes. Existen ocho sesiones que incluyen componentes didácticos estructurados y una serie de sesiones menos estructuradas que pueden ser utilizados de acuerdo a la necesidad de la situación clínica. Se espera que el terapeuta trabaje colaborativamente con el adolescente y su familia. El programa fue diseñado para trabajar con adolescentes de 12 a 18 años de edad. Las sesiones tienen una duración de 50–60 minutos y posee la flexibilidad de ser adaptada la estructura de acuerdo a las necesidades de cada consultante. En la mayoría de las sesiones se dedica a trabajar un tiempo a solas con el adolescentes seguido de una pequeña intervención con los cuidadores.

El primer módulo se denomina “poniéndonos en marcha” y típicamente incluye dos sesiones. Aquí se trabaja la estructura general de tratamiento y se lo utiliza también para generar un vínculo con el adolescente y sus familiares. Se introduce también el concepto de actividades entre sesiones y se le explica al consultante en qué consisten. El módulo dos se llama “poniéndonos activos” y aquí nos detendremos dos sesiones. Trabajaremos los principios de la activación y la idea de conductas orientadas a metas vs. conductas orientadas a ánimo . En el tercer módulo trabajaremos sobre la construcción de habilidades sociales, habilidades de resolución de problemas, etc. En el cuarto módulo se espera poder poner en práctica y consolidar lo aprendido en los módulos anteriores para finalmente llegar al último módulo en el cual se trabajará lo logrado en el tratamiento, las metas y la prevención de recaídas.

A modo de conclusión podemos decir que si bien la activación conductual ha resultado ser un tratamiento eficiente y eficaz para el tratamiento de la depresión en población adulta, es necesario seguir estudiando cómo implementar y los resultados en la población adolescente. Es necesario también ahondar en estos estudios ya que las tasas de prevalencia de la depresión adolescente es tan preocupante como en población adulta por lo que se requiere una masa importante de terapeutas que estén entrenados y con las habilidades suficientes para poder hacer frente a esta problemática.

Referencias bibliográficas:

  • Association, A. P. (2013). Diagnostic and statistical manual of mental disorders (5th ed.). Arlington, VA: Psychiatric Publishing.
  • Clayborne, Z., Varin, M., & Colman, I. (2019). Systematic Review and Meta-Analysis: Adolescent Depression and Long Term Psychosocial Outcomes. Journal of the American Academy of Child & Adolescent Psychiatry, 58(1), 72 – 79.
  • Garland, A., Brookman – Frazee, L., Hurlburt, M., Accurso, E., Zoffness, R., Haine- Schlagel, R., & al., e. (2010). Mental health care for children with disruptive behavior problems: a view inside therapists´offices. Psychiatric Services, 61(8), 788 – 795.
  • Genise, G., Crocamo, L., & Genise, N. (2019). Manual de psicoterapia y pacopatología infantojuvenil. Buenos Aires: Akadia.
  • Hopko, D., Lejuez, C., LePage, J., Hopko, S., & McNeil, D. (2003). A brief behavioral activation treatment for depression: A randomized pilor trial within an inpatient psychiatric hospital. Behavior modification, 27, 458 – 469.
  • Jacobson, N., Dobson, K., Truax, P., Addis, M., Koerner, K., Gollan, J., & al., e. (1996). A component analysis of cognitive behavioral treatment for depression. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 64, 295 – 304.
  • Kanter, J., Busch, A., & Rusch, L. (2009). Behavioral Activation: Distinctive Features. London: Routledge.
  • Lejuez, C., Hopko, D., LePage, J., Hopko, S., & McNeil, D. (2001). A brief behavioral activation treatment for depression. Cognitive and Behavioral Practice, 8, 164 – 175.
  • McCauley, E., Schloredt, K., Gudmundsen, G., Martell, C., & Dimidjian, S. (2015). The adolescent behavioral activation program: adapting behavioral activation as a treatment for depression in adolescence. Journal of Cllinical child and adolescent psychology. doi:https://dx.doi.org//10.1080/15374416.2014.979933
  • McCauley, E., Schloredt, K., Gudmundsen, G., Martell, C., & Dimidjian, S. (2016). Behavioral Activation with Adolescents. A Clinician´s Guide. New York: The Guilford Press.
  • MX, T. C. (2019). Los principios fundamentales de la activación conductual. Retrieved from https://www.terapia-cognitiva.mx/pdf_files/2Semestre/modificacion-conductual/recursos/Principios de la Activacion Conductual.pdf
  • Nardi, B., Francesconi, G., Catena – Dellósso, M., & Bellantuono, C. (2013). Adolescent depression: clinical features and therapeutic strategies. Eur Rev Med Pharmacol Sci, 17(11), 1546 – 1551.
  • Organization, W., H. (2017). Depression and other common mental disorders: global health estimates. .
  • Rice, F., & Warne, N. (2019). Pediatric Depression Neurobiology of Depression (pp. 415 – 424): Elsevier.
  • Shapero, B., Chai, X., Vangel, M., Biederman, J., Hoover, C., Whitfield – Gabrieli, S., & Hirshfeld – Becker, D. (2019). Neural Markers of Depression Risk Predict the Onset of Depression. Psychiatry Research: Neuroimaging. doi:https://doi.org/10.1016/j.pscychresns.2019.01.006
  • Thapar, A., Collishaw, S., Pine, D., & Thapar, A. (2012). Depression in adolescence Lancet, 17(379), 1056 – 1067. doi:doi:10.1016/S0140-6736(11)60871-4.
  • Ciencia

La pareja ¿puede ser un factor en la aparición de síntomas de trastornos alimenticios?

  • 05/08/2019
  • Maria Fernanda Alonso

Un estudio reciente encontró que la presión percibida por las mujeres de parte de sus parejas masculinas respecto de la delgadez se relacionó con una mayor sintomatología de trastornos alimenticios. El mismo estudio encontró que el uso actual y anterior de pornografía por parte de la pareja también se relacionó con una mayor sintomatología de trastornos alimenticios, ajustándola a la edad y a los reportes de las mujeres de que les molestaba este uso (Tylka & Calogero, 2019).

Para el estudio, se realizaron encuestas anónimas online a mujeres en relaciones con hombres, sobre sintomatología de trastornos alimenticios, las percepciones de la presión de la pareja masculina relacionada con la delgadez y el uso de pornografía, y la internalización de un ideal de delgadez.

La relación encontrada entre la percepción de presión por delgadez y los síntomas de trastornos alimenticios se evidenció tanto directamente como a través de la internalización de un ideal de delgadez; mientras que el uso actual de pornografía por parte de la pareja se asoció directamente con la sintomatología de trastornos alimenticios.

En base a estos resultados, los investigadores plantearon la siguiente discusión: las percepciones de presión por parte de la pareja relacionada con la delgadez y el uso de pornografía constituyen factores únicos asociados con la sintomatología de trastornos alimenticios en las mujeres, que pueden operar indirectamente al posicionar a las mujeres para respaldar la delgadez como un estándar personal y directamente (por ejemplo, tratando de acomodarse a las preferencias de apariencia de su pareja).

Los hallazgos de este estudio brindan apoyo inicial para realizar investigaciones posteriores para probar estas variables asociadas como factores de riesgo de trastornos alimenticios.

Hace un tiempo te comentamos sobre otra investigación que encontró que entre más temprano eran expuestos a la pornografía los hombres, más propensos eran a desear ejercer control/poder sobre las mujeres. También halló esta investigación que el tipo de exposición (accidental, intencional o forzada) no marcó ninguna diferencia en cuanto a las actitudes de promiscuidad o control sobre las mujeres por parte de los hombres.

A pesar de las limitaciones que puedan haber tenido estos estudios, sus resultados coinciden con lo que han encontrado otras investigaciones: la pornografía tiene un impacto en las conductas de los hombres heterosexuales, específicamente en sus actitudes hacia las mujeres.

Referencia del estudio:

Tylka, T. L., & Calogero, R. M. (2019). Perceptions of male partner pressure to be thin and pornography use: Associations with eating disorder symptomatology in a community sample of adult women. The International Journal of Eating Disorders, 52(2), 189-194. https://doi.org/10.1002/eat.22991

  • Cursos recomendados

Representaciones culturales de las sexualidades – Curso online

  • 05/08/2019
  • David Aparicio

Más de 25,000 estudiantes ya están inscritos en este curso y tiene una calificación de sus estudiantes de 4.8 estrellas. 

¿Queer? ¿Género? ¿transgénero?

Desde los estudios de género, los estudios queer y los estudios culturales, este curso busca familiarizaros con las representaciones culturales de las sexualidades no normativas en la cultura contemporánea.

El curso Representaciones culturales de las sexualidades plantea diversos marcos teóricos y ejemplos prácticos a partir de los cuales reflexionar sobre las construcciones corporales e identitarias de las personas lesbianas, gays, transgénero, transexuales, queer, heterosexuales, etc. en diversos soportes culturales como el cine, la literatura, internet, la televisión o las artes plásticas.

De este modo, el curso contribuye al análisis de los discursos normativos sobre el género y la sexualidad que nos construyen cómo sujetos y nos proporcionan posiciones jerárquicas dentro del marco social.

Entendemos que las representaciones culturales son espacios privilegiados para llevar a cabo este análisis, porque en ellos se materializan tanto los discursos hegemónicos como sus posibilidades de subversión.

Si estás interesado en la cultura, el género y la sexualidad, te invitamos a descubrir este curso. No necesitas conocimientos previos. Si ya estás familiarizado con la temática, queremos ofrecer contenidos sugestivos sin descuidar las reflexiones y explicaciones necesarias para aquellos que os adentráis en ella por primera vez.

Temario del curso

  1. Representación, cultura y sexualidad
  2. Género/s
  3. Trayectoria trans
  4. Sexualidad(es)
  5. Categorias y subjetividad
  6. Comunidad, identidad y alteridad

El curso es totalmente online, en idioma español y requiere un aproximado de 4-6 horas semanales que puedes llevar a tu propio ritmo. Puedes inscribirte totalmente gratis pero al efectuar el pago único de 29 dólares tendrás derecho a recibir el certificado de aprobación de de la prestigiosa Universitat Autònoma de Barcelona. 

El curso está abierto en todo momento. Para inscribirte visita la página oficial de Representaciones culturales de la sexualidad.

  • Ciencia

Negligencia Emocional Infantil: qué es y algunas formas de reconocerla

  • 02/08/2019
  • Maria Fernanda Alonso

«Durante más de 20 años practicando psicología, comencé a notar un ‘factor invisible’ desde la infancia que pesaba sobre las personas en la edad adulta, destruyendo su alegría, haciéndolas sentir desconectadas o insatisfechas, o haciéndoles luchar con la autodisciplina. Lo llamé negligencia emocional,» escribe la Dra. Jonice Webb, licenciada en psicología y reconocida por su trabajo innovador en la definición, descripción y atención de la negligencia emocional infantil (CEN, por sus siglas en inglés).Ella escribe, da charlas y capacitaciones a terapeutas sobre el tema, y es la autora de los libros Running On Empty: Overcome Your Childhood Emotional Neglecty Running On Empty No More: Transform Your Relationships. También creó y dirige el Programa de Recuperación de CEN Online, Fuel Up For Life.

La negligencia emocional es una experiencia infantil invisible e inmemorable. Sin embargo, puede influir sobre toda tu vida adulta.

¿Qué hace que la negligencia emocional infantil sea invisible e inmemorable? Hay varios factores importantes. Puede suceder en familias que de otro modo son amorosas y afectuosas y sin carencias materialmente. La negligencia emocional es, de alguna manera, lo opuesto al maltrato y el abuso, explica la Dra. Webb. Mientras que el maltrato y el abuso son actos de los padres, la negligencia emocional es el hecho de que los padres no actúen. Es una falta de atención, de notar o de dar respuesta adecuada a los sentimientos de un niño. Debido a que es un acto de omisión, no es visible, notable o memorable. La negligencia emocional es el espacio en blanco en la imagen familiar; el fondo en lugar del primer plano. Es insidioso y se pasa por alto mientras hace un daño silencioso a la vida de las personas.

Los niños que están emocionalmente descuidados luego crecen para tener un conjunto particular de luchas. Debido a que sus emociones no fueron validadas como niños, pueden tener dificultades para conocer y confiar en sus propias emociones como adultos. Pueden tener dificultades para comprender sus propios sentimientos, así como los de los demás. Debido a que una parte importante de sí mismos (su yo emocional) ha sido negada, pueden encontrarse a sí mismos desconectados, insatisfechos o vacíos. Pueden tener dificultades para confiar o depender de otros. Muchos sienten que son diferentes a los demás; como si algo estuviera mal con ellos, pero no están seguros de qué es. Otra forma en que los padres pueden descuidar emocionalmente a sus hijos sin darse cuenta es no darles la estructura y las reglas para vivir, como las consecuencias y la disciplina. Como resultado, los descuidados emocionalmente a menudo tienen dificultades con la autodisciplina como adultos.

Sin embargo, no es tu culpa. Hay respuestas y una vez que comprendas el problema, podés empezar sanar.

7 señales de que creciste con Negligencia Emocional Infantil

SENTIMIENTOS DE VACÍO

El vacío se siente diferente para diferentes personas. Para algunos, es una sensación de vacío en la panza, el pecho o la garganta que va y viene. Para otros, es un adormecimiento, una inmovilidad.

MIEDO A SER DEPENDIENTE

Una cosa es ser una persona independiente. Pero sentirse profundamente incómodo al depender de alguien es otra cosa. Si te encontrás poniendo mucho cuidado para no necesitar ayuda, apoyo o atención de otros, puede que tengas este miedo.

AUTOEVALUACIÓN POCO REALISTA

¿Te resulta difícil saber de lo que sos capaz? ¿Cuáles son tus fortalezas y debilidades? ¿Qué te gusta? ¿Qué deseas? ¿Qué es importante para vos? Luchar por responder estas preguntas es una señal de que no te conocés tan bien como deberías.

NO TENÉS COMPASIÓN POR VOS MISMO, PERO TENÉS MUCHA POR LOS DEMÁS

¿Sos más duro con vos mismo de lo que serías con un amigo? ¿Los demás te hablan sobre sus problemas, pero te resulta difícil compartir los tuyos?

CULPA, VERGÜENZA, ENOJO AUTODIRIGIDO Y TOMAR RESPONSABILIDAD POR TODO LO QUE ESTÁ MAL

Los cuatro fabulosos, todo dirigido a vos mismo. Algunas personas tienden a ir directamente a la culpa y la vergüenza cada vez que ocurre un evento negativo en sus vidas. ¿Te sentís avergonzado de cosas de las que la mayoría de la gente nunca se avergonzaría, como tener necesidades, cometer errores o tener sentimientos?

SENTIRSE FATALMENTE DEFECTUOSO

Ese sentido profundo por el que sabés que algo anda mal en tu vida, pero no podés determinar qué es. «Soy yo», te decís a vos mismo, y sentís que es verdad. «No soy agradable», «soy diferente a otras personas». «Algo me pasa».

DIFICULTAD PARA SENTIR, IDENTIFICAR, MANEJAR Y/O EXPRESAR EMOCIONES

¿Te quedás sin palabras cuando estás molesto? ¿Tenés un vocabulario limitado respecto a las emociones? ¿A menudo te sentís confundido sobre por qué las personas (incluido vos mismo) se sienten o actúan de la manera en que lo hacen?

Los padres que no se dan cuenta, infravaloran o responden de manera insuficiente a las emociones de sus hijos, sin darse cuenta, transmiten un mensaje poderoso y subliminal al niño: tus sentimientos no importan.

Para sobrellevarlo como niño, naturalmente reprimís tus emociones, para evitar que se conviertan en un «problema» en el hogar de tu infancia.

Después, como adulto, vivís sin suficiente acceso a tus emociones: tus emociones, que deberían estar dirigiéndote, guiándote, informándote, conectándote y enriqueciéndote; tus emociones, que deberían decirte quién te importa, qué te importa, y por qué.

Una vez que comprendas la razón por la que siempre te sentís defectuoso, y cómo surgió, podés empezar a sanar la negligencia emocional infantil atacándola. Podés establecer una nueva salida para tus emociones. Podés aprender habilidades para usarlas. Finalmente podés aceptar que tus sentimientos son reales y que importan. Podés ver que vos importás.

El cuestionario de la Negligencia Emocional Infantil

Si tenés alguno de los 7 signos mencionados antes, tomate un momento para responder las siguientes preguntas, con «si» o «no», y llevá un registro de tus respuestas:

  1. ¿A veces sentís que no pertenecés cuando estás con tu familia o amigos?
  2. ¿Te enorgullecés de no depender de los demás?
  3. ¿Tenés dificultad para pedir ayuda?
  4. ¿Tenés amigos o familiares que se quejan de que sos distante o frío?
  5. ¿Sentís que no has alcanzado tu potencial en la vida?
  6. ¿A menudo solo quieres que te dejen solo?
  7. ¿Secretamente sentís que sos un fraude?
  8. ¿Tendés a sentirte incómodo en situaciones sociales?
  9. ¿A menudo te sentís decepcionado o enojado con vos mismo?
  10. ¿Te juzgas más severamente de lo que juzgas a los demás?
  11. ¿Te comparás con los demás y a menudo te encontrás tristemente deficiente?
  12. ¿Te resulta más fácil amar a los animales que a las personas?
  13. ¿A menudo te sentís irritable o infeliz sin razón aparente?
  14. ¿Tenés dificultades para saber lo que sentís?
  15. ¿Tenés dificultades para identificar tus fortalezas y debilidades?
  16. ¿A veces sentís que estás mirando desde afuera?
  17. ¿Crees que sos una de esas personas que fácilmente podrían vivir como ermitaños?
  18. ¿Tenés problemas para calmarte?
  19. ¿Sentís que hay algo que te impide estar presente en el momento?
  20. ¿A veces te sentís vacío por dentro?
  21. ¿Secretamente sentís que algo está mal con vos?
  22. ¿Tenés problemas con la autodisciplina?

Revisa tus respuestas positivas. Estas respuestas te mostrarán las áreas en las que pudiste haber experimentado negligencia emocional cuando eras niño. Cuantas más preguntas hayas respondido «Sí», más probable es que la negligencia emocional infantil haya afectado tu vida.

La forma en que tus padres te tratan emocionalmente determina cómo te tratarás como adulto. Esto se ha demostrado una y otra vez en un estudio tras otro, explica la Dra. Webb. La emoción es una parte innegable de tu biología. Si ignorás tus emociones, te sentirás ignorado en algún nivel, sin importar cuánto cuidado te des de otras maneras.

Se ha demostrado que la inteligencia emocionales más valiosa para el éxito en la vida y el trabajo que la inteligencia general. Es extremadamente vital que sepas cómo nombrar, usar y manejar las emociones, así como también cómo lidiar con ellas en otros.

La emoción se esconde detrás del comportamiento. Tu comportamiento es dirigido por tus emociones. No nacemos conociendo el lenguaje de la emoción. Puede ser poderosa, compleja y confusa. A muchas personas les resulta más fácil simplemente ignorarlo. Pero si tenés puntos ciegos emocionales, también serás ciego ante las emociones de otras personas, incluidas las de tus hijos.

Prestá atención. Comenzá a notar tu verdadera naturaleza. ¿Qué te gusta, no te gusta, te enoja, asusta o te causa dificultad? Esforzate por conectarte con lo que sentís, incluido tu dolor.

Preguntate con frecuencia:

¿Qué pasa?

¿Por qué hice eso?

¿Por qué dije eso?

¿Cómo me siento?

¿Qué deseo?

¿A qué le temo?

¿Qué me preocupa?

¿Qué me enoja, entristece, lastima, etc.?

Escuchá atentamente tus respuestas: estas son preguntas difíciles que a veces pueden ser difíciles de responder. Pero el simple acto de hacértelas y sintonizarte comienza a romper el muro que hay entre tus emociones y vos, señala la Dra. Webb. Tené en cuenta que el objetivo es sentir y manejar tus emociones. Este es quizás el paso más difícil. Cuando puedas discernir lo que sentís, podrás trabajar para aprender a tolerar, controlar y expresar adecuadamente tus sentimientos. Nunca te juzgues por lo que sentís. Lo que importa es lo que hacés con lo que sentís. Juzgate solo por tus acciones, no por tus emociones.

Fuente:PsychCentral; Drjonicewebb

  • Ciencia

Examen de sangre para diagnosticar el Alzheimer

  • 02/08/2019
  • David Aparicio

Sergio Parra para Xakataciencia, sobre un nuevo examen de sangre desarrollado por la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington en St. Louis, que podría identificar con mucha precisión la acumulación de la proteína Beta-amiloide, uno de los compuestos responsables del Alzheimer:

Cuando los niveles de amiloide en sangre se combinan con otros dos factores de riesgo principales de Alzheimer (la edad y la presencia de la variante genética APOE4) las personas con cambios cerebrales tempranos de Alzheimer pueden identificarse con una precisión del 94%, según el estudio publicado por estos investigadores en la revista Neurology.

Sorprendentemente, la prueba puede ser aún más sensible que un escáner cerebral PET para detectar el comienzo de la deposición de amiloide en el cerebro. Este hito representa otro paso hacia un análisis de sangre para identificar a las personas en vías de desarrollar Alzheimer antes de que aparezcan los síntomas.

El test utiliza una técnica llamada espectrometría de masas para medir con precisión las cantidades de dos formas de beta amiloide en la sangre: beta 42 amiloide y beta 40 amiloide. La relación de las dos formas disminuye a medida que aumenta la cantidad de depósitos beta amiloides en el cerebro.

Lee el artículo completo en Xakataciencia.

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La Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires aprobó el uso del lenguaje inclusivo

  • 02/08/2019
  • David Aparicio

El diario Infobae informa sobre la nueva resolución de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires que aprueba el uso del lenguaje inclusivo como recurso válido para los trabajos y presentaciones de los estudiantes:

La facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (UBA) aprobó el uso del lenguaje inclusivo en «cualquiera de sus modalidades como recurso válido en las producciones realizadas por estudiantes de grado y posgrado». La decisión, que lleva la firma de la Decana de la institución, Carolina Mera, fue aprobada por el Consejo Directivo el pasado 2 de julio y comunicada este miércoles.

A la hora de fundamentar la decisión, el órgano indicó que «en los últimos años se han producido en distintas partes del mundo y en nuestro país importantes avances en materia de derechos de las mujeres, la diversidad sexual y de género». Pero, no obstante, «para que la igualdad jurídica se traduzca en igualdad efectiva, es necesaria una profunda transformación en las prácticas sociales».

Además, expresó que «el lenguaje con el que nos comunicamos y relacionamos reflejan desigualdades entre los géneros», y que «los instrumentos administrativos y de gestión de la Facultad conservan expresiones que no han sido actualizadas contemplando a los sujetos de derecho reconocidos en los últimos años».

Por ende, al resultar necesario que «las dinámicas y culturas institucionales acompañen esas transformaciones y fomenten el fortalecimiento de la democracia», el Consejo resolvió reconocer el lenguaje inclusivo y encomendar a la Subsecretaría de Políticas de Género de la Facultad que, a futuro, «instrumente acciones de capacitación y difusión» al respecto.

Lee el artículo completo en Infobae.

También puedes leer nuestro artículo sobre las investigaciones sobre el lenguaje inclusivo.

 

  • Ciencia

¿Es esto bueno para mi salud mental?

  • 02/08/2019
  • Maria Fernanda Alonso

¿Considerás tu salud mental antes de comprometerte con alguien o algo? Es decir, ¿te preguntás si esa situación, acción, hábito o persona afianza tu bienestar emocional?

Cuando nos preguntamos sobre nuestra propia salud mental, la priorizamos. Le damos la importancia que se merece. Comunicamos que nuestro bienestar emocional es importante. Nos honramos a nosotros mismos.

Esta pregunta puede ayudarnos a simplificar la toma de decisiones y al mismo tiempo a satisfacer nuestras necesidades. En muchas ocasiones decimos que “sí” a alguien o algo porque físicamente podemos hacerlo, aunque emocionalmente pueda desencadenar un estrés innecesario, o aunque sea incompatible con nuestras propias necesidades.

“Cuando elijo acostarme a una hora razonable para acceder al sueño reparador, estoy haciendo algo que ayuda a mi salud mental. Cuando descuido mis propias necesidades en sacrificio de los demás, estoy participando en un comportamiento que es perjudicial para mi salud mental,” explica Christina Iglesia, Psy.D, psicóloga clínica creadora de la campaña de salud mental llamada #therapyiscool. “Cuidar nuestra salud mental requiere una participación activa y plantea la pregunta que estamos llamados a responder, ¿Es esto (persona, lugar, actividad, comportamiento) bueno para mi salud mental?«

Podemos usar esta pregunta para guiar prácticamente cualquier decisión. Es una excelente forma de estar atentos y conectados con nosotros mismos. Incluso podrías hacer una lista anotando las actividades, hábitos, comportamientos y personas que son y que no son buenas para tu salud mental en este momento. Quizás te tome un tiempo hacerlo, pero puede ser una gran herramienta. Hasta puede ser una aliada de tu salud mental y una guía a la hora de armar tu agenda a corto y largo plazo teniendo en mira lo que contribuye a que tu vida sea plena y lo que te previene del agotamiento.

¿Qué afianza tu salud mental? ¿Cuáles son los primeros signos de que tu salud mental se está hundiendo? Si algo no es bueno para tu salud mental, está bien decir que no. Está bien rechazarlo. Está bien usar tu salud mental como un factor decisivo. Merecés considerar tu salud mental desde el principio, antes de decir que sí, antes de emprender otro proyecto o tarea, antes de terminar exhausto, agotado física, mental o emocionalmente. Y merecés ser compasivo con vos mismo.

Fuente: PsychCentral

  • Ciencia

¿Premios y castigos o motivación intrínseca?

  • 02/08/2019
  • Maria Fernanda Alonso

¿Qué nos mueve a ser creativos, a pensar diferente, a buscar soluciones?

En el mundo de los negocios la regla parece ser incentivar con recompensas: más dinero, comisiones, un viaje a París. Pero muchos estudios han encontrado que estos motivadores condicionantes (“si hacés esto conseguís aquello”) funcionan en algunas circunstancias. Pero para un grupo de tareas, no funcionan o, a menudo, perjudican. 

Dan Pink ha examinado la dinámica de los motivadores extrínsecos y los motivadores intrínsecos. ¿Qué encontró? Una discordancia entre lo que la ciencia dice y lo que las empresas hacen: para las tareas del siglo XXI, ese enfoque mecanicista de recompensa y castigo no funciona y muchas veces perjudica.

“Las recompensas condicionadas funcionan muy bien donde hay reglas sencillas y un claro objetivo que cumplir. Las recompensas, por su propia naturaleza, estrechan nuestro punto focal, concentran la mente.”

Apoyado en evidencia científica, Dan propone empezar a pensar en la motivación intrínseca, construida alrededor del deseo de hacer cosas porque importan, porque nos gustan, porque son interesantes, porque son parte de algo importante. 

https://www.ted.com/talks/dan_pink_on_motivation?referrer=playlist-the_most_popular_talks_of_all

Podés activar los subtítulos en español.

En mi opinión, dice, “ese nuevo sistema operativo de nuestros negocios gira en torno a tres elementos: autonomía, maestría y propósito. Autonomía, el impulso que dirige nuestras propias vidas. Maestría, el deseo de ser mejor y mejor en algo que importa. Propósito, la intención de hacer lo que hacemos al servicio de algo más grande que nosotros mismos.” 

“Hay una discordancia entre lo que la ciencia dice y lo que las empresas hacen. Y esto es lo que la ciencia dice. Uno: esas recompensas del siglo XX, esos motivadores que creemos son parte natural de los negocios, funcionan pero sólo en una sorprendente y estrecha franja de circunstancias. Dos: esas recompensas condicionadas a menudo destruyen la creatividad. Tres:eEl secreto del alto desempeño no está en recompensas y castigos, sino en una fuerza intrínseca invisible. La fuerza de hacer las cosas por su propio interés. La fuerza para hacer cosas porque importan.” 

Dejar atrás la ideología de recompensas y castigos, y explotar la motivación intrínseca puede contribuir a resolver muchos problemas y, en palabras de Dan, hasta podríamos cambiar el mundo.

Fuente: Ted

 

  • Ciencia

Atrevete a estar en desacuerdo

  • 02/08/2019
  • Maria Fernanda Alonso

¿Puede el conflicto ser una herramienta para generar cambios? 

Margaret Heffernan empieza esta charla Ted con la apasionante historia de la Dra. Alice Stewart. En los años ‘50, ser profesional, estar casada, tener hijos y ser mujer ya era lo suficientemente desafiante. El compromiso de Stewart con su profesión la llevaría a descubrir una cuestión muy importante con respecto al cáncer infantil, pero ¿cómo sabía si estaba en lo correcto? 

Alice trabajaba con un estadístico llamado George Kneale que era todo lo que Alice no era. A Alice le gustaba salir y ser sociable, y George era retraído. Alice era muy cálida, muy empática con sus pacientes. George francamente prefería los números a las personas. Pero dijo algo fantástico acerca de su relación de trabajo: «Mi trabajo es demostrar que la Dra. Stewart está equivocada.» 

Su trabajo se trataba de crear conflicto en torno a sus teorías. Porque era sólo no pudiendo demostrar que estaba equivocada, que George podría dar a Alice la confianza que necesitaba para saber que tenía razón. 

“¿Cuántos de nosotros tenemos, o nos atreveríamos a tener, esos colaboradores?” pregunta Margaret Heffernan ¿Te atreverías a perderle el miedo al conflicto? ¿Te atreverías a concebirlo como una forma de pensar?

https://www.ted.com/talks/margaret_heffernan_dare_to_disagree

Podés activar los subtítulos en español.

La disertante lo llama “conflicto constructivo,” y señala que requiere, en primer lugar, que encontremos personas que sean muy diferentes a nosotros mismos. “Eso significa que tenemos que resistir el impulso neurobiológico, que nos lleva a realmente preferir personas como nosotros, y significa que tenemos que buscar personas con diferentes antecedentes, diferentes disciplinas, diferentes maneras de pensar y diferentes experiencias, y encontrar formas de colaborar con ellos. Requiere mucha paciencia y mucha energía.” 

El conflicto constructivo, generador de debates y discusiones permite que seamos creativos en la búsqueda de soluciones a problemas. Pero, ¿cómo podemos generar este tipo de conflicto más fácilmente y más a menudo? Margaret plantea que estar dispuestos y ser capaces de enfrentar a la autoridad son habilidades que debemos enseñar a niños y adultos en cada etapa de su desarrollo, si queremos tener organizaciones que piensen y una sociedad pensante. 

“La información abierta es fantástica, las redes abiertas son esenciales. Pero la verdad no nos liberará hasta que desarrollemos las habilidades, el hábito, el talento y el coraje moral para utilizarla. La apertura no es el fin. Es el comienzo.” 

 

Fuente: Ted

  • Análisis

Aprender haciendo: Qué es el entrenamiento en habilidades conductuales

  • 01/08/2019
  • Mauro Colombo

Comenzamos a trabajar en un centro educativo terapéutico y aunque tenemos experiencia con la población que allí asiste, debemos perfeccionar nuestra habilidad en el análisis funcional del comportamiento.

Roberto está al borde del burnout. En su trabajo es muy eficiente, lo que ha generado que con el tiempo muchas tareas nuevas recaigan sobre él. Si bien es una persona con buenas habilidades sociales, se le dificulta decir no a compañeros y jefes en dicho ámbito.

Brenda es una adolescente de 15 años. En el último tiempo presentó dificultades en el colegio y su casa por su conducta agresiva. La evaluación de la psicóloga indica que esto podría cambiar incrementando su repertorio de habilidades sociales.

Los padres de Lucrecia ya no saben que hacer para que los problemas de conducta y berrinches de la niña disminuyan. Ellos se sienten incapaces de criar a su hija.

Mateo, de 5 años, es un niño muy confiado con respecto a los desconocidos y sus padres temen que algún adulto pueda aprovecharse de esto.

¿Qué tienen en común los ejemplos anteriores? Ya sea que estemos hablando de mejorar aspectos de la comunicación, de análisis funcional o la crianza de los hijos, en todos los casos se está haciendo referencia a habilidades concretas, las cuales pueden aprenderse y en los cuales el desempeño puede mejorar atendiendo a ciertas variables.

¿Qué es el entrenamiento en habilidades conductuales?

El entrenamiento en habilidades conductuales (EHC) es un tipo de procedimiento utilizado para enseñar o mejorar la competencia en áreas de muy diversa índole, por ejemplo comunicación, procedimientos de enseñanza específicos, como responder ante ciertos eventos (emergencias, intentos de secuestro, incendios, etc), habilidades sociales, destrezas terapéuticas, etc. El elemento que no puede faltar para aplicar el EHC es que la habilidad objetivo debe ser capaz de ser simulada en role-play (Miltenberger, 2013).

Este procedimiento tiene otras particularidades en comparación con las formas tradicionales de enseñanza. Una de ellas es minimizar las instrucciones verbales. Las capacitaciones en general suelen tener un contenido teórico más o menos variable, pero extenso, para luego pasar a algún tipo de evaluación (Luiselli, Russo, Christian y Wilczynski, 2008) que puede ser escrita, oral, multiple choice, etc.

Sucede con frecuencia que los resultados de este tipo de capacitaciones son buenos en cuanto a demostrar los conocimientos adquiridos por medio de las mencionadas evaluaciones, pero frente a las situaciones reales en las que se espera se apliquen, no siempre tienen el mismo nivel de eficacia. Así por ejemplo, una persona puede responder correctamente por escrito los elementos que componen al reforzamiento diferencial, pero puede mostrar un desempeño inferior en la práctica, que aquellos que pasaron por un entrenamiento en habilidades conductuales.

Derivado del análisis de la conducta, este entrenamiento es versátil en cuanto a las áreas de aplicación y las formas que puede adquirir, con la condición de que conserve sus cuatro elementos principales, que son:

  • Instrucciones
  • Modelado
  • Role-play 
  • Retroalimentación

Vamos a analizarlos uno por uno.

Instrucciones

Las instrucciones deben describir el o los comportamientos que se esperan del aprendiz. Una característica importante de este modelo es que esta fase debe reducirse al mínimo. No estamos hablando de una hora de instrucciones, sino lo justo y necesario para conseguir los objetivos buscados. Miltenberger (2013) destaca algunos elementos para tener en cuenta durante esta etapa:

Las instrucciones deben presentarse de forma que sean claras para el alumno. Si son muy complejas, no podrán llevar a cabo lo requerido. Por el contrario, si son demasiado simples, las personas podrían sentirse ofendidas. Deben darse por alguien que tenga cierto grado de credibilidad para el alumno. Si pueden emparejarse las instrucciones con modelado cada vez que se dan, potenciará el efecto de las primeras.

La extensión de las instrucciones debería ser tan breve como fuera posible, teniendo una duración que oscile entre los 2 y los 5 minutos

Sturmey (2008, citado en Luiselli, Russo, Christian y Wilczynski, 2008) señala que la extensión de las instrucciones debería ser tan breve como fuera posible, teniendo una duración que oscile entre los 2 y los 5 minutos. Las mismas pueden presentarse tanto de forma oral como por escrito, siempre con la condición de que sean claramente comprendidas. Explicar la importancia de la habilidad que se enseña es otro aspecto importante y por supuesto, responder todas las dudas que surjan, aunque de manera breve.

Modelado

Luego de las instrucciones, se pasa a esta fase donde lo que se hace es presentar la habilidad que está siendo enseñada. El modelado es un procedimiento de enseñanza en el cual se presenta una muestra de un comportamiento determinado, con la finalidad de que los observadores lleven a cabo la misma conducta (Martin y Pear, 2008). Es decir, el instructor hace algo que luego deberán reproducir los alumnos.

El modelado puede realizarse en vivo cuando la persona ejecuta el comportamiento delante de los demás. También puede ser simbólico. En esta variante el modelo a copiar puede ser presentado en video, por medio de audios, utilizando películas o incluso dibujos animados; teniendo siempre en cuenta la población a la que irá dirigida la enseñanza.

Cada modalidad (en vivo y simbólica) tiene sus pro y contras. En vivo pueden participar alumnos (si la habilidad a enseñar así lo requiriese) para resaltar aspectos relevantes de la ejecución. Si por ejemplo se están enseñando respuestas asertivas frente a un jefe que demanda demasiadas tareas, un buen colaborador (actuando de jefe) aportará mucha riqueza a la demostración. A su vez, si este colaborador es más hábil que el resto de sus compañeros en comunicación podrá presentar distintos modelos de demandas, que implicarán diferentes modelos de respuestas por parte del modelo (a quien deberán copiar los aprendices luego), lo que favorecerá la generalización de conductas.
No obstante, en vivo es más complicado presentar todos los aspectos relevantes de una situación o habilidad, lo que si puede favorecer la utilización de videos, por ejemplo.

Existen una serie de factores importantes a tener en cuenta para este proceso:
La conducta modelada debe tener una complejidad que permita a los aprendices reproducirla. Si es demasiado compleja, todo el entrenamiento en habilidades conductuales puede ser inefectivo. Si por el contrario es muy sencilla, no se prestará la suficiente atención y se le restará importancia.

Cada modalidad (en vivo y simbólica) tiene sus pro y contras

De ser posible, la conducta modelada debería ocurrir en el contexto donde luego deberá darse, o el ambiente de práctica debería tener alguna semejanza con éste. La idea es que los parecidos entre ambos escenarios ayuden a emitir los comportamientos deseados.

Debería repetirse el modelo las veces que sean necesarias hasta que se logre una imitación adecuada. Con el fin de buscar generalización, debería ser modelada de diferentes maneras durante el proceso de enseñanza. Los aprendices deberían tener la posibilidad de ensayar (imitar) el modelo lo más rápido posible.

Role- play o ensayo conductual

Durante el ensayo conductual, quienes están en capacitación realizan las conductas luego de haber recibido las instrucciones y el modelado. Es un momento crítico de todo el procedimiento porque: permite al instructor corroborar en forma práctica que aquello que está enseñando efectivamente se aprenda; proporciona una oportunidad para reforzar los ensayos de los practicantes de manera total o parcial; y permite corregir los errores que puedan presentarse de manera inmediata. Esto último evita que posibles fallas del proceso de aprendizaje (que se reflejarán en la ejecución en situaciones reales posteriormente) se perpetúen en el tiempo.

Los siguientes factores tienen incidencia en la eficacia del role-play:

Es aconsejable que la conducta se ensaye en el contexto en la cual luego habrá de producirse de manera natural, o al menos que tenga parecidos con aquella. Esto favorece la posterior generalización.

Los ensayos deben estar programados para tener éxito. Si estamos hablando de comportamientos que tienen diversos grados de dificultad, conviene comenzar con aquellos más sencillos, para luego avanzar hacia los más complejos. Esto minimiza errores y genera un ambiente más reforzante para el aprendiz, de manera que continúa con ganas de seguir aprendiendo.

Es aconsejable que la conducta se ensaye en el contexto en la cual luego habrá de producirse de manera natural

Siempre luego de un ensayo debería darse algún tipo de reforzamiento, al menos, si no realizó nada bien, por haberlo intentado.

Debe darse reforzamiento diferencial frente a aquellos ensayos parcialmente correctos. Es decir, reforzar verbalmente aquellos aspectos correctos y dar feedback de los incorrectos.

Los tiempos de los ensayos no deben ser muy extensos y si bien la cantidad de las repeticiones es variable, debe continuarse con el entrenamiento hasta que se produzca la ejecución deseada. Puede intercalarse entre repetición y repetición modelado de parte del instructor de aquellos aspectos erróneos.

Retroalimentación

Este es el momento en que el aprendiz recibe la devolución del instructor. Lo aconsejable es que sea inmediato al role- play, aunque puede haber variantes en las que sea demorada. En general se realiza de manera verbal, pero también puede ser por escrito, incluso utilizando algún sistema de puntos. Todo el procedimiento es variable, lo importante es saber adaptarlo a las necesidades de formación de los destinatarios.

Los elogios deberían ser descriptivos de aquellos aspectos de la habilidad correctos

En esta fase habría que tener en cuenta:

En los casos donde la ejecución no sea completamente correcta, comenzar y terminar siempre con comentarios positivos. Incluso si no hubiese realizado nada bien, hay que elogiar el hecho de haberlo intentado. Usar comentarios sarcásticos, burlones o ser agresivo, solo producirá que la persona no quiera volver a intentarlo.

Los elogios deberían ser descriptivos de aquellos aspectos de la habilidad correctos. Es decir, explicar que cosas hizo bien y porque las hizo bien.
En los casos donde haya varios comportamientos que se realizaron con errores, dar feedback correctivo de uno solo a la vez. Elegir a su vez aquellos más sencillos, cuestión que sea más factible que en veces siguientes lo realice bien y se lo pueda felicitar por ello.

¿Para qué tipo de habilidades sirve el EHC?

Como se mencionó al inicio del artículo, una condición que debe tener esta herramienta de enseñanza es que aquello que desee enseñarse, sea factible de ensayar por medio de role-play. Se ha utilizado este procedimiento para habilidades tan diversas como prevención de abuso sexual a mujeres con retrasos en el desarrollo (Miltenberger, Roberts et al., 1999), programas de prevención de secuestro a personas con retrasos cognitivos (Haseltine y Miltenberger, 1990), habilidades sociales para reducir conducta agresiva en personas con diversos trastornos psiquiátricos y discapacidades (Elder, Edelstein y Narick, 1979, Starke, 1987).

Este entrenamiento también es eficaz para enseñar a terapeutas y maestros como llevar adelante análisis funcionales del comportamiento

También es un procedimiento que ha mostrado buenos resultados para enseñar a personas sin discapacidad. Por ejemplo, Forehand y colaboradores (1979) encontraron eficaz este procedimiento para enseñar a padres estrategias para el manejo de conducta de niños. Engelman, Altus, Mosier y Mathews (2003) utilizaron EHC para enseñar a asistentes de enfermería pautas para promover la autonomía de adultos mayores con demencia. Terapeutas de personas con discapacidad han aprendido por medio de este procedimiento también a realizar ensayos discretos (Sarokof y Sturmey, 2004) y evaluaciones de preferencias (Lavie y Sturmey, 2002).

Este entrenamiento también es eficaz para enseñar a terapeutas y maestros como llevar adelante análisis funcionales del comportamiento, para luego intervenir sobre conductas problemáticas (Iwata et al. 2000; Moore et al. 2002).

Resumiendo

La lista de estudios y competencias es mucho más amplia que las mencionadas en el apartado anterior, pero hacer una revisión exhaustiva excede la finalidad del artículo. El propósito del mismo fue presentar un modelo de enseñanza eficaz que presenta algunas particularidades con respecto a los métodos de enseñanza tradicionales:

Se centra en el desempeño, en lugar de la comprobación de los aprendizajes por medio de evaluaciones, monografías o trabajos prácticos.
Minimiza la instrucción teórica, aporta lo mínimo e indispensable para aprender y luego pasa a fases prácticas.

Contiene 4 elementos que pueden variar en cuanto a presentación, formas o repeticiones, pero que deben estar presentes.

Por último y probablemente lo más importante, está basado en los principios del aprendizaje. Esto hace que no se pierda de vista cuales son las adecuaciones que cada caso requiera hacer, que tenga presente a lo largo de todo el procedimiento de que manera potenciar la enseñanza a partir de análisis de tareas, niveles de ejecución progresivamente más complejos y el reconocimiento constante de los esfuerzos por parte de los aprendices.

Referencias bibliográficas:

  • Elder, J., Edelstein, B. & Narick, M. (1979). Adolescent psychiatric patients: Modifying aggressive behavior with social skills training. Behavior Modification, 3 (2), 161-178.
  • Engelman, K. K., Altus, D. E., Mosier, M. C., & Mathews, R. M. (2003). Brief training to promote the use of less intrusive prompts by nursing assistants in a dementia care unit. Journal of Applied Behavior Analysis. 36 (1), 129-132.
  • Forehand, R., Sturgis, E., McMahon, R. y Aguar, D. (1979). Parent Behavioral Training to Modify Child NoncomplianceTreatment Generalization Across Time and from Home to School. Behavior Modification. 3 (1), 3-25.
  • Haseltine, B. y Miltenberger, R. (1990). Teaching self-protection skills to persons with mental retardation. American Journal of Mental Retardation. 95 (2), 188-97.
  • Iwata, B.A. Wallace, M.D., Kahng, S. Lindberg, J.S., Roscoe, E.M., Conners, J., Hanley, G.P., Thompson, R.H., and Worsdell, A.S. (2000). Skill acquisition in the implementation of functional analysis methodology. Journal of Applied Behavior Analysis, 33, 181–194.
  • Lavie, T. y Sturmey, P. (2002). Training staff to conduct a paired-stimulus preference assessment. Journal of Applied Behavior Analysis. 35 (2), 209-211.
  • Luiselli, j., Russo, D., Christian, W. and Wilczynski, S. (2008). Effective Practices for Children with Autism. Oxford University Press.
  • Martin, G. y Pear, J. (2008). Modificación de conducta. Que es y como aplicarla. Pearson Educación, S.A. Madrid.
  • Miltenberger, R., Roberts, JA., Ellingson, S. y Galensky, T. (1999). Training and generalization of sexual abuse prevention skills for women with mental retardation. Journal of Applied Behavior Analysis. 32 (3), 385-8.
  • Miltenberger, R. (2013). Modificación de conducta. Principios y procedimientos. Ediciones Pirámide.
  • Moore, J.W., Edwards, R.P., Sterling-Turner, H.E., Riley, J., DuBard, M., and Mc-George, A. (2002). Teacher acquisition of functional analysis methodology. Journal of Applied Behavior Analysis, 35, 73–77.
  • Starke, M. (1987). Enhancing Social Skills and Self-Perceptions of Physically Disabled Young Adults: Assertiveness Training Versus Discussion Groups. Behavior Modification. 11 (1), 3-16.
  • Sarokof, R. y Sturmey, P. (2004). The effects of behavioral skills training on staff implementation of discrete-trial teaching. Journal of Applied Behavior Analysis. 37 (4), 535-538.
  • Recursos

¿Cómo afectan las conductas adictivas en el entorno familiar y cómo prevenirlas? (Guía)

  • 01/08/2019
  • Equipo de Redacción

El papel de las familias es clave en la prevención de adicciones, a través de la transmisión de valores, actitudes y comportamientos en el desarrollo de los hijos e hijas, fomentando desde la infancia hábitos de salud, responsabilidad y el desarrollo de una personalidad fuerte y crítica que no dependa de ninguna adicción para desarrollarse plenamente, fomentando los factores de protección y reduciendo los riesgos, así como para adaptarse de forma sana a su entorno social.

Con esta introducción, la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres del Alumnado (CEAPA) ha publicado una nueva guía formativa, a través del cual se abordan los problemas asociados al consumo y a las conductas adictivas y su impacto en la familia.

La publicación consta de dos manuales, uno dirigido al monitor o monitora y otro a los alumnos y alumnas. En ambos documentos, se analizan los siguientes puntos: familias y estilos educativos, adicciones: aprendiendo conceptos básicos, consecuencias de la adicción en el ámbito familiar, y prevención: claves educativas.

Descarga las guías completas en formato PDF:

  • Manual para el monitor
  • Manual para los alumnos

  • Clínica

La obsesión con el estado mental

  • 31/07/2019
  • CETECIC

En la práctica clínica solemos observar pacientes que presentan casi permanentemente un estado de malestar subjetivo el cual, notoriamente, no se halla vinculado con situaciones problemáticas. Tampoco tal estado emocional se deriva de la presencia de una crisis de pánico o de un trastorno psicológico o psiquiátrico de relevancia. En estos casos, la particularidad clínica observada frecuentemente es la siguiente: el paciente lleva a cabo una “revisión” o “una suerte de monitoreo” permanente de su estado mental. El estado mental incluye la autopercepción y autovaloración de las propias emociones, pensamientos y conductas. Particularmente el sesgo se expresa predominantemente en la sensibilidad percibida por el paciente ante sus propias emociones; especialmente, ante las “positivas”, suelen preguntarse constantemente si “lo que sienten es realmente estar bien”, es decir, dudan sobre sus propias sensaciones de placer y de bienestar, poniendo en tela de juicio la autenticidad de lo que sienten. Una frase típica que refleja esto es: “no soy feliz, tengo todo pero no soy feliz”.

Características sintomáticas

Una forma de presentación de la obsesión con el estado mental consiste en la autoobservación excesiva de las propias sensaciones físicas y emocionales. La autoobservación de los propios estados emocionales positivos decrementa la intensidad de tales emociones, tornándolas neutras o incluso negativas. En ocasiones, el paciente también lleva a cabo algunas conductas puntuales para eliminarlas, por ejemplo, ingerir psicofármacos, consumir agua, lavarse la cara, evitar situaciones, hablar con alguien sobre este tema. En algunos casos, no aparecen conductas de eliminación de sensaciones, aunque el paciente presenta rumiación frecuente sobre su “incomodidad psicológica o perturbación emocional”.

Habría como un objetivo casi involuntario de intentar que las sensaciones buenas duren más de lo que duran y eso ya las torna, en sí, no tan positivas. Esto genera a su vez que, desde su propio automonitoreo, la persona concluya que no se siente bien y que su estado de bienestar ahora ya es displacentero, haciéndose un planteo casi de infelicidad e insatisfacción permanente.

En algunos casos, tal obsesión deriva en que el paciente tenga la sensación de que ningún tratamiento le funciona. Es típico escuchar en sesión al paciente diciendo: “me volvió a aparecer la tensión”, “esto no se me va más”, “otra vez me siento mal”, “lo bueno me dura poco”, “no consigo que el placer se quede”.

En estos casos, el paciente que ha logrado estar mejor en un tratamiento empieza a hablar de que ya no le es efectivo, que la sensación de mejoría y de felicidad en los comienzos de tratamiento ya no la percibe. Resulta particularmente importante que el psicólogo evalúe el significado idiosincrásico que le asigna el paciente a términos críticos tales como: recaída, recuperación, malestar, dolor, ansiedad, bajón, incluso aburrimiento. La persona tiende a magnificar el dramatismo de sus propias sensaciones, emociones y pensamientos, en un círculo vicioso que, en casos avanzados, puede derivar en trastornos de ansiedad y/o depresión.

Como se observa, este efecto de monitoreo en el paciente, se puede presentar en diferentes niveles.

En la activación fisiológica: Es frecuente que aparezcan sensaciones corporales provocadas por la autoobservación permanente que tiene el paciente. Es conocida la relación entre autoobservación y activación fisiológica y emocional, se trata de una de las piedras angulares de los pacientes con diagnóstico de trastorno por pánico. De todos modos, es el monitoreo mismo el que provoca las respuestas de ansiedad.

En el estado anímico: También es frecuente que la autoobservación derive en alteraciones anímicas. Dicho simplemente, cuando la persona revisa y cuestiona su estado anímico con cierta frecuencia, ese mismo acto perturba su emoción. Parafraseando a la psicología popular, “la persona que se pregunta si es feliz ya deja de serlo”.

La persona tiende a magnificar el dramatismo de sus propias sensaciones, emociones y pensamientos, en un círculo vicioso que, en casos avanzados, puede derivar en trastornos de ansiedad y/o depresión.

En lo que concierne al diagnóstico, la autoobservación obsesiva (AO) se asemeja mucho a algunas particularidades de la focalización atencional patológica y de pensamientos que se presentan en los siguientes cuadros: trastorno obsesivo-compulsivo con predominancia de obsesiones, trastorno de ansiedad generalizada, trastorno por pánico y depresión. La AO no es un cuadro diagnóstico en sí mismo, aunque afecta funcionalmente al flujo y ciclo natural de las propias emociones; puede cobrar tal protagonismo que derive en la formación de los diagnósticos señalados previamente. Las personas que no padecen este fenómeno no montan una lucha contra sus propias emociones, focalizando predominantemente la atención en la propia conducta y en las situaciones a afrontar.

Como dijimos previamente, la “incomodidad emocional” casi permanente que presenta el paciente no es efecto de un cuadro depresivo, problema externo o consecuencia natural de acontecimientos negativos de la vida cotidiana. Es más, la problemática en discusión se presenta varias veces en personas que no tienen por ejemplo, problemas económicos, familiares, de pareja o interpersonales. “La felicidad”, “la tranquilidad” y “la satisfacción plena” son algunos de los temas principales sobre los que reflexionan de modo obsesivo los pacientes con esta característica de automonitoreo excesivo. Pareciera que estas personas no tienen problemas graves, sus necesidades básicas están satisfechas, tienen exceso de tiempo libre y sedentarismo. Es decir, no es la situación la causa principal del malestar sino la forma obsesiva de monitorear, percibir y procesar las propias emociones positivas. Este tipo de planteos merma cuando la persona está ocupada en alguna tarea específica y diferente al automonitoreo.

Distinción entre objetivos, expectativas y resultados

El estado mental/emocional es el resultado de cumplir o no con ciertos objetivos. Los pacientes que presentan el monitoreo obsesivo descripto suelen confundir objetivos con resultados de manera tal que se proponen como objetivo “ser feliz”, “estar bien”, “estar satisfecho”. Ser feliz será en realidad el resultado de haber hecho determinadas actividades o pensado algunos contenidos que me dan placer. Por ejemplo, concretar una tarea que tengo muchas ganas de hacer me produce satisfacción, me hace sentir feliz; por lo tanto, el objetivo sería esa tarea y el resultado sería la sensación. A los fines de graficar este aspecto, supongamos que un paciente, luego de buscar empleo, finalmente consigue ser contratado en una empresa a la cual él deseaba ingresar. Luego de un primer momento de satisfacción, a los pocos días de conseguido el objetivo, el paciente tiene la sensación de insatisfacción, no por las condiciones laborales per se, sino porque el monitoreo se “independiza” del objetivo alcanzado. El foco atencional recae sobre las emociones, más que sobre los objetivos alcanzados. Así, cuando trabaja, se pregunta “¿es este realmente el trabajo que yo deseaba?”, “¿me estoy sintiendo realmente feliz?” “¿esto que me pasa es placer?”. Y si las emociones son agradables y el tono emocional placentero, se disipan rápidamente ante el automonitoreo que los transforma ahora en una fuente de amenaza.

En relación a este punto, es crucial el papel de las expectativas del paciente sobre su propia emoción. Si el paciente no alcanzó su objetivo (conseguir el empleo), se siente insatisfecho. Y cuando lo alcanza, tampoco es suficiente pues esperaba un estado emocional positivo marcadamente más elevado y más duradero. Una frase que generalmente se presenta en estos casos es: “Porque NO me siento satisfecho, como yo creía que me iba a sentir, el objetivo que alcancé no me hace feliz”. Nótese que en el caso descripto no sólo se trata de un problema de expectativas a secas (lo cual, dicho sea de paso, es un tema harto conocido en la psicopatología). Sabemos que las expectativas inadecuadas juegan un rol crítico en la etiología y mantenimiento de muchos desórdenes, el caso más paradigmático es la depresión. Pero en un caso como el referido, la cuestión radica en las expectativas de las emociones, no tanto en las expectativas del trabajo. En efecto, el trabajo es tal como se esperaba que fuera, pero lo que no es como se esperaba son las emociones derivadas de ese trabajo; vale decir, lo disfuncional radica en las expectativas respecto del estado subjetivo de placer que se alcanzará. En este sentido, cambiar de trabajo nuevamente, por ejemplo, no resolverá el problema.

Las expectativas inadecuadas juegan un rol crítico en la etiología y mantenimiento de muchos desórdenes, el caso más paradigmático es la depresión.

Otro terreno en el cual solemos observar este fenómeno es el de las relaciones de pareja. La felicidad de la conquista y del inicio de una nueva relación es fugaz. Por ende, al poco tiempo de establecido el nuevo vínculo, el sujeto monitorea su emoción, percibiendo que no tiene la misma intensidad que al principio, y ahí es donde tiende a evaluar a su pareja pensando que es el motivo de su falta de su emoción. La persona que ha sido elegida y que en un principio provocaba satisfacción en el paciente, queda teñida negativamente por el automonitoreo obsesivo hacia su propia emoción. Así, independientemente del comportamiento de la pareja, el paciente afirma cosas tales como “ya no siento lo mismo que antes”, a tan sólo dos meses de relación. En términos simples: el problema no es ni el trabajo ni la pareja, es la revisión permanente y obsesiva de su propia emoción; las expectativas de satisfacción ideal derivan en la desvalorización del objetivo alcanzado. En otras palabras, el monitoreo obsesivo de la emoción termina afectando, indirectamente también, a la situación.

Una aproximación neurofisiológica

Las emociones, cuyo sustento fisiológico radica en el Sistema Nervioso Autónomo (SNA), tienden a disminuir su intensidad a los segundos de haberse presentado; el ejemplo típico es la curva de ansiedad. A los pocos segundos de manifestarse tiende generalmente a disminuir (curva de extinción). Es necesario recordar que la felicidad, la satisfacción, el bienestar, la alegría, son estados emocionales, por lo tanto, cumplen los mismos patrones fisiológicos que todas las emociones: aumentan, se mantienen, disminuyen y dejan de experimentarse, precisamente porque son autónomas, independientemente de lo que ejecute el sujeto. Por ejemplo, en las adicciones a los estimulantes, como la cocaína y/o las metanfetaminas, artificialmente se incrementa la emoción positiva y prolonga su duración por más tiempo que lo que naturalmente tiende a presentarse. Esperar que la emoción en forma natural dure y persista en el mismo nivel indefinidamente es irracional, simplemente eso es imposible. Algunos de los pacientes que presentan este automonitoreo de sus emociones narran haber sido consumidores de estimulantes; en estos casos, es probable que la persona tienda a querer alargar la duración de las sensaciones positivas como una respuesta aprendida por el consumo y, de esa manera, al comparar con la sensación natural, pareciera que esta última es extremadamente fugaz en relación al efecto que en algún momento provocaba la sustancia estimulante. Naturalmente, el error acá es utilizar un patrón de comparación artificialmente creado por una sustancia psicoactiva. Algo similar sucede con estos pacientes con la búsqueda de “estar tranquilos” y aquí se ve un abuso de la marihuana, como droga que otorga sensación de tranquilidad pero que, consumida a solas, es utilizada como ansiolítico y que va generando que la persona postergue situaciones, objetivos, acciones necesarias que luego redundan nuevamente en una insatisfacción profunda.

Como dijimos anteriormente, muy a menudo el monitoreo recae precisamente sobre “emociones positivas”. Las personas sin esta obsesión no las automonitorean. Contrariamente, los pacientes con obsesión con el estado mental, monitorean tales emociones al punto tal que dejan de sentirse positivas. Si hablamos de obsesión, es porque notamos que este comportamiento de monitoreo es frecuente durante varias horas del día. Incluso los periodos de estados emocionales neutros y ánimo eutímico el paciente tiende a replanteárselos de manera tal que los califica como negativos.

Sería deseable que en futuras investigaciones sobre evaluación y diagnóstico psicológico se considere la obsesión con el estado mental como un subtipo específico del espectro del trastorno obsesivo compulsivo. La preocupación por estar bien permanentemente termina siendo, por así decir, “un arma de doble filo”. De algún modo, el paciente cae en un perfeccionismo emocional, siendo muy sensible a las oscilaciones mínimas (y normales) de sus propias emociones. La mayoría de las personas tiende a aceptar que dichas oscilaciones son parte de su vida cotidiana y no por ello se sienten insatisfechas con la presencia de las mismas.

Posibles abordajes de tratamiento

La psicoeducación

Constituye uno de los pilares para el abordaje del problema. Las emociones, tanto negativas como positivas, se disparan ante una situación y/o pensamiento y duran apenas unos segundos; saber esto favorecerá un cambio en las expectativas; esperar que las sensaciones agradables sean eternas es pretender algo de por sí poco natural, simplemente nuestro cerebro no funciona de ese modo. Los estados emocionales, las sensaciones o emociones no deberían ser planteados como objetivos a lograr. Las emociones son el resultado de acciones que realizamos; por lo tanto, si quiero recrear esa emoción positiva que sentí, deberé hacer acciones similares a la que realicé. El mero monitoreo de la emoción no reproduce la misma, sino que más bien, la extingue.

También es útil trasmitirle al paciente que las manifestaciones autónomas de nuestro cerebro no son voluntarias; por lo tanto, cuando se las intenta controlar, no sólo no se logra el objetivo sino que sucede lo contrario; lejos de provocar emociones positivas de bienestar generamos estados de sobreactivación; como típicamente sucede con, por ejemplo, el monitoreo permanente de la ansiedad que, en un paciente panicoso, genera pánico, justamente lo que teme y desea evitar. Si cuando se siente bien la persona se pregunta “¿realmente esto es ser feliz?”, a los pocos segundos sentirá que no lo es, porque simplemente la sensación está en disminución y el monitoreo acelera el proceso de decrementarla. De modo análogo, en el terreno sexual encontramos personas que cuando están cercanas al orgasmo, se enfocan en si están o no realmente excitadas, provocando así una fuerte caída de la excitación sexual. Si, en esa misma situación, la persona se enfoca en los estímulos de su alrededor, como el/la compañero/a, sus gemidos, su piel, su olor, entonces la excitación aumenta, se disfruta naturalmente, sin proponérselo y cuestionárselo, y se llega más fácilmente al orgasmo.

Es útil trasmitirle al paciente que las manifestaciones autónomas de nuestro cerebro no son voluntarias

Supongamos que estamos en el caribe por primera vez y nos da euforia ver ese impresionante paisaje, esa emoción nos dura unos segundos y se vuelve a reactivar cuando enfocamos en otro elemento del contexto, como el agua de mar tibia, y así sucesivamente. Si la persona se enfoca en pensar “si esa es realmente la felicidad”, perderá de vista el contexto y automáticamente experimentará la merma del sentimiento de euforia pues el foco está puesto en la emoción y no en la situación. Por más que se encuentre en la mejor playa del mundo, el sujeto estará en poco tiempo insatisfecho porque monitorea su emoción permanentemente.

Entrenamiento en Focalización Atencional

Los mecanismos atencionales están diseñados para la relación del organismo con el ambiente, no consigo mismo. Evolutivamente, la percepción de una dolencia, lesión o daño en algún órgano interno es trasmitida al sistema nervioso mediante vías propioceptivas. Por así decir, el cuerpo comunica al cerebro mediante el dolor la necesidad de autopercibirlo para hacer algo al respecto; sólo en eso casos se justifica que los mecanismos de atención sean hacia uno mismo, con la intención de modificar la dolencia. En este sentido, mediante el entrenamiento en el foco de atención, similar al que se lleva adelante en el tratamiento del trastorno por pánico, el paciente aprenderá a dirigir su atención a la situación que generó la emoción y no a la emoción en sí misma.

Interrupción del pensamiento

Consiste en un procedimiento mediante el cual enseñamos al paciente a poner un stop en su rumiación e, inmediatamente, enfocarse en la situación, alejándose de su emoción como objetivo del monitoreo. La técnica se aplica inicialmente en el consultorio con ayuda del terapeuta, luego le pedimos al paciente que la realice en situaciones progresivamente más complejas y donde naturalmente detecte el proceso de automonitoreo patológico descripto.

A modo de conclusión…

Hemos presentado y discutido un fenómeno al cual genéricamente llamamos Autoobservación Obsesiva. Si bien no constituye un diagnóstico formal en las actuales categorías, como proceso, definitivamente se encuentra involucrado en muchas entidades diagnósticas con las cuales lidiamos habitualmente en el consultorio. En este punto, uno podría preguntarse por qué algunas personas entran en este proceso de automonitoreo pernicioso, que deteriora la calidad de vida y el sentimiento subjetivo de bienestar. ¿Se trata de un rasgo causal, por ejemplo en la distimia y depresión? ¿O, inversamente, la depresión y distimia provocan este fenómeno? La ausencia completa de este rasgo, ¿trae aparejado alguna consecuencia negativa para la salud? Tal vez, como muchas características humanas, psicológicas y físicas, deberíamos pensarlo en un continuo de distribución normal, de modo tal que algunas veces sea incluso sano preguntarse si lo que sentimos como “estar bien” lo es realmente. Son preguntas sumamente interesantes para seguir investigando. Nosotros, como clínicos que aplicamos a diario tratamientos psicológicos, sólo podemos con bastante seguridad trasmitir lo que se observa en el extremo de la autobservación y el automonitoreo con el estado mental; eso es de lo que nos ocupamos al hacer terapia cognitivo conductual.

Autores: Ariel Minici, Carmela Rivadeneria y José Dahab – Directores de CETECIC.

  • Ciencia

Hallan vínculo entre los niveles elevados de estrógeno en el útero y el autismo

  • 31/07/2019
  • Maria Fernanda Alonso

Un equipo internacional de investigadores identificó un vínculo entre la exposición a altos niveles de las hormonas sexuales estrógenos en el útero y la probabilidad de desarrollar autismo (Baron-Cohen et al., 2019).

«Este nuevo hallazgo respalda la idea de que las hormonas esteroides sexuales prenatales son una de las potenciales causas de la afección. Está bien establecido que la genética es otra, y estas hormonas probablemente interactúan con factores genéticos que afectan el desarrollo del cerebro fetal,» sostuvo el profesor Simon Baron-Cohen, Director del Centro de Investigación de Autismo de la Universidad de Cambridge, quien dirigió este estudio y el primero en proponer esta teoría.

Destacan los científicos que aún se desconoce si los niveles elevados de dichas hormonas provienen de la madre, el bebé o la placenta. Señalan, por tanto, que el próximo paso debería ser estudiar todas estas posibles fuentes y cómo interactúan durante el embarazo.

En 2015, los investigadores de la Universidad de Cambridge y el State Serum Institute en Dinamarca, midieron los niveles de cuatro hormonas esteroides prenatales en el líquido amniótico (incluidas dos conocidas como andrógenos), y descubrieron que eran más altas en los fetos masculinos que luego desarrollaron autismo. Estos andrógenos se producen en cantidades mayores en fetos masculinos que femeninos en promedio, por lo que también podría explicar por qué el autismo ocurre con mayor frecuencia en los niños. A su vez, se sabe que masculinizan partes del cerebro y que tienen efectos sobre la cantidad de conexiones entre las células cerebrales. El equipo de investigación todavía busca saber si estos resultados también se encuentran en mujeres con autismo.

Basados en sus hallazgos, analizaron las muestras de líquido amniótico de los mismos 98 individuos muestreados del Danbank Biobank, un banco que ha recolectado muestras amnióticas de más de 100.000 embarazos, pero esta vez se enfocaron en otro conjunto de hormonas esteroides sexuales prenatales: los estrógenos. Es importante señalar que algunas de las hormonas previamente estudiadas se convierten directamente en estrógenos.

Los cuatro estrógenos fueron significativamente elevados, en promedio, en los 98 fetos que luego desarrollaron autismo, en comparación con los 177 fetos que no lo hicieron. Los altos niveles de estrógenos prenatales fueron aún más predictivos de la probabilidad de autismo que los altos niveles de andrógenos prenatales (como la testosterona). 

Otro estudio encontró que las mujeres con síndrome de ovarios poliquísticos (SOP) presentan mayores probabilidades de tener un hijo con autismo, que las mujeres sin SOP. Éste síndrome se caracteriza por generar en el organismo niveles de hormonas desproporcionadamente elevados, causando diversas irregularidades a la vez que provoca problemas para quedar embarazada, aumento de vellosidad y acné, e incremento en el número de quistes en los ovarios.

Finalmente, el equipo de  la Universidad de Cambridge y el State Serum Institute advirtió que sus hallazgos no pueden ni deben usarse para detectar el autismo. «Estamos interesados ​​en comprender el autismo, no en prevenirlo», declaró el profesor Baron-Cohen.

Referencia del estudio:

Baron-Cohen, S., Tsompanidis, A., Auyeung, B., Nørgaard-Pedersen, B., Hougaard, D. M., Abdallah, M., … Pohl, A. (2019). Foetal oestrogens and autism. Molecular Psychiatry. https://doi.org/10.1038/s41380-019-0454-9

Fuente: Science Daily

  • Ciencia

¿Puede un bebé de 6 meses ser empático?

  • 30/07/2019
  • Maria Fernanda Alonso

Con sólo 6 meses de edad, los bebés son capaces de mostrar empatía por víctimas de acoso, según informan investigadores de la Universidad Ben-Gurion del Negev y la Universidad Hebrea de Israel. Sus hallazgos contribuyen a desacreditar la teoría de que los bebés solo desarrollan la capacidad de empatizar después del año (Uzefovsky, Paz, & Davidov, 2019).

«Los hallazgos indican que incluso durante el primer año de un bebé, el infante ya es sensible a los sentimientos de los demás y puede sacar conclusiones complicadas sobre el contexto de un despliegue emocional particular», dice la Dra. Florina Uzefovsky, directora del Laboratorio de Bioempatía de BGU y profesora titular en el departamento de psicología de BGU y el Centro Zlotowski de Neurociencia. 

Para arribar a estas conclusiones se realizaron dos experimentos. En el primero, los investigadores mostraron a 27 bebés dos videoclips que representaban una figura cuadrada con ojos que suben una colina, se encuentran con una figura amistosa circular, luego bajan juntos alegremente la colina, todo mientras muestran claros sentimientos positivos o neutrales. En el segundo video, sin embargo, la misma figura redonda golpea e intimida a la figura cuadrada hasta que baja por la colina, mostrando angustia al llorar y doblarse.

Luego, los investigadores hicieron que los bebés mostraran su preferencia eligiendo una de las figuras cuadradas que se les presentó en una bandeja. Más del 80% de los participantes eligieron la figura que había mostrado angustia, presentando así una preferencia empática hacia la figura intimidada. Cuando se les mostró el mismo conjunto de figuras sin el contexto de por qué algunas estaban tristes y otras tenían un estado de ánimo positivo, los bebés no mostraron preferencia por ninguna de las figuras.

Con estos resultados, los investigadores determinaron que los bebés de cinco a nueve meses demuestran una clara preferencia a favor de las víctimas de acoso, resaltando la importancia de que conozcan el contexto.

Una investigación anterior encontró que los infantes de 18 meses de edad pueden detectar si las emociones de una persona son congruentes con un contexto particular y entienden cómo el significado de una experiencia directa está vinculada con la expresión que sigue.

«Incluso durante el primer año de vida, los bebés pueden identificar figuras que ‘merecen’ empatía y cuáles no, y si parece que no hay justificación para la angustia del otro, no muestran preferencia,» señaló la Dra. Uzefovsky.

Video 1: https://www.youtube.com/watch?v=HmUdsfOdU3w&feature=em-share_video_user

Video 2: https://www.youtube.com/watch?v=7Fwd3t3xTNQ&feature=em-share_video_user

 

Referencia del estudio:

Uzefovsky, F., Paz, Y., & Davidov, M. (2019). Young infants are pro-victims, but it depends on the context. British Journal of Psychology . https://doi.org/10.1111/bjop.12402

Fuente: Science Daily

  • Ciencia

Usar el celular más de 5 horas al día puede aumentar el riesgo de obesidad

  • 30/07/2019
  • Maria Fernanda Alonso

El celular se ha convertido en un gran aliado de la vida cotidiana. Lejos quedó aquel aparato de gran tamaño que servía para hacer llamadas de voz, y solamente para eso. Hoy es una gran herramienta, útil y aplicable en el trabajo, a la hora de estudiar, de profundizar sobre algún asunto que nos resulte de interés, y hasta para llevar registro de nuestros hábitos y estilo de vida, arrojando información muy precisa de cuánto nos movemos durante el día, por ejemplo.

Claro que no sirve sólo para eso. Gracias a las aplicaciones, sus funciones son innumerables. Se ha vuelto una gran fuente de entretenimiento, y esto es genial… siempre que podamos moderar su uso. ¿Por qué lo digo? Un estudio reciente, presentado en la Conferencia Latinoamericana ACC 2019, encontró que las personas que usaron sus smartphones cinco o más horas al día tenían un 43% más de riesgo de obesidad, a la vez que tenían más probabilidades de sostener otros hábitos de estilo de vida que aumentan el riesgo de enfermedades cardíacas.

«Pasar demasiado tiempo frente al smartphone facilita los comportamientos sedentarios, reduce el tiempo de actividad física, lo que aumenta el riesgo de muerte prematura, diabetes, enfermedades cardíacas, diferentes tipos de cáncer, molestias osteoarticulares y síntomas musculoesqueléticos,” dijo Mirary Mantilla-Morrón, especialista en rehabilitación pulmonar y vascular cardíaca de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Simón Bolívar en Barranquilla, Colombia, y autora principal del estudio. 

El equipo de investigación analizó a 1060 estudiantes de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Simón Bolívar desde junio hasta diciembre de 2018. El grupo de estudio consistió en 700 mujeres y 360 hombres. Con una edad promedio de 19 años y 20 años respectivamente. Los hombres tenían un 36.1% de probabilidades de tener sobrepeso y un 42.6% de ser obesos. Las mujeres tenían 63.9% de probabilidades de tener sobrepeso y 57.4% de ser obesas.

Los investigadores encontraron que el riesgo de obesidad aumentaba en un 43% si se usaba el smartphone por cinco o más horas al día, ya que los participantes tenían el doble de probabilidades de beber más bebidas azucaradas, consumir comida rápida, dulces, bocadillos y disminuir la actividad física. El 26% de los sujetos con sobrepeso y el 4,6% con obesidad pasaron más de cinco horas usando su dispositivo. «Los resultados de este estudio nos permiten destacar que el uso prolongado de teléfonos celulares, está asociado con el desarrollo de la obesidad,» señaló Mantilla-Morrón.

Otras investigaciones han encontrado que la obesidad podría aumentar el riesgo de demencia, así como también puede romper nuestra barrera protectora hematoencefálica y causar problemas con el aprendizaje y la memoria. Incluso, un estudio encontró que la obesidad en la etapa previa al embarazo podría aumentar el riesgo de problemas neurocognitivos en niños prematuros. Otros estudios hallaron una relación entre el autismo y la obesidad maternal. El impacto de la obesidad en la salud física y psicológica ha sido ampliamente estudiado; si te interesa profundizar un poco más en estos asuntos te invito a que hagas clic acá y acá.

«Es importante que la población en general sepa y tenga en cuenta que, aunque la tecnología móvil es indudablemente atractiva por sus múltiples propósitos, portabilidad, comodidad, acceso a innumerables servicios, información y fuentes de entretenimiento, también debe usarse para mejorar hábitos y comportamientos saludables,» concluyó Mantilla-Morrón.

Fuente: Science Daily

 

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Cursos online en aplicación de técnicas cognitivas y técnicas conductuales

  • 30/07/2019
  • David Aparicio

CETECIC es una de esas pocas instituciones que puedo recomendar con los ojos cerrados a cualquier psicólogo o estudiante interesado en el entrenamiento de la Terapia Cognitivo Conductual.

En esta oportunidad CETECIC abre dos cursos enfocados en los dos componentes principales de la TCC. Uno orientado específicamente en los componentes conductuales y el otro focalizado en los componentes cognitivos.

Las características de los cursos:

Aplicación de técnicas conductuales

Desarrolla una profundización teórico y práctica de las bases conductuales de la TCC

En este curso aprenderás los principios teóricos conductuales de la TCC, incluyendo: evaluación conductual, desensibilización sistemática, exposición y prevención de la respuesta, activación conductual, la terapia contextual y entrenamiento de habilidades.

Inicia: 5 de agosto
Duración: 4 meses (16 semanas) – 12 clases + repaso + evaluación
Dirigido a: Psicólogos, psiquiatras, estudiantes y profesionales de salud que deseen incorporar herramientas prácticas, efectivas y científicamente validadas

Inscríbete aquí

Aplicación de técnicas cognitivas

Profundiza en los principales procedimientos técnicos derivados de las orientaciones cognitivas

En este curso aprenderás los principios teóricos cognitivos de la TCC, alrededor de los tres grandes ejes temáticos conceptualizados por los modelos mediacionales.

Inicia: 5 de agosto
Duración: 4 meses (16 semanas) – 12 clases + repaso + evaluación
Dirigido a: Psicólogos, psiquiatras, estudiantes y profesionales de salud que deseen incorporar herramientas prácticas, efectivas y científicamente validadas.

Inscríbete aquí

  • Ciencia

8 creencias erróneas sobre el trauma infantil

  • 30/07/2019
  • Maria Fernanda Alonso

¿Qué es el trauma emocional y psicológico? ¿Cómo impacta a la persona que lo sufre? ¿Pueden sufrir de trauma personas que ya han pasado muchos otros antes? ¿O un bebé de 3 meses? 

“El trauma es una experiencia negativa que no puede olvidarse o dejar atrás.” Con esta sencilla base, Tamara Hill nos presenta al trauma buscando responder las preguntas anteriores. Y resalta la importancia de desarrollar un conocimiento apropiado sobre el trauma y cómo afecta a sus víctimas para poder responder adecuadamente a las necesidades de una persona que podría estar afectado por el trauma. 

La Licenciada Tamara Hill es terapeuta y profesional del trauma. Se especializa en trabajar con niños y adolescentes que sufren trastornos del estado de ánimo, traumas y trastornos conductuales disruptivos. También ofrece consultas internacionales y trabaja con algunos adultos jóvenes y mayores que luchan con el dolor y la pérdida o las transiciones de la vida. Es autora, consultora familiar, oradora principal y fundadora de Anchored Child & Family Counseling. Podés conocer un poco más sobre ella en su página Anchored-In-Knowledge.

“Como terapeuta que trabaja con familias que han sufrido trauma, he visto una buena ración de experiencias traumáticas y que me han desafiado a tratar a niños que no responden o están a la defensiva en el tratamiento. Muchas veces, el problema es que un niño que ha sido traumatizado está encerrado dentro de sí mismo y, a menudo, tiene miedo de salir. ¿Por qué querrían dejar de «esconderse» después de una experiencia devastadora? La mayoría de los niños preferirían permanecer ocultos.”

La conexión cerebro y cuerpo

Lamentablemente, algunos adultos prefieren permanecer escondidos también. El miedo y la ansiedad pueden atraparte y mantenerte cautivo durante años. Muchos niños traumatizados se convierten en adultos temerosos y ansiosos que luchan contra la depresión y la incertidumbre. Otros adultos simplemente se vuelven perfeccionistas y no pueden relajarse ni disfrutar de la vida, ya que todo debe ser perfecto y los errores no están permitidos.

El trauma es un fenómeno complejo que se mezcla con la biología/genes, la influencia ambiental y fisiología. Las sustancias químicas en el cerebro y el cuerpo trabajan juntas durante las circunstancias traumáticas para crear cambios reales y duraderos en el cerebro. Por ejemplo, los humanos tenemos una hormona del estrés en el cuerpo conocida como cortisol y cuando se sale de control, el cuerpo se estresa y el cerebro responde de manera negativa. El cuerpo pasa por períodos de «mini averías» o de «agotamiento». Con todos los cambios fisiológicos además de la experiencia subjetiva del trauma por parte del individuo, la persona se vuelve más hipervigilante y, en algunos casos, lucha por confiar en los demás. Ocurren numerosos cambios psicológicos y emocionales que hacen que el funcionamiento en la vida cotidiana sea muy difícil y casi imposible para muchas personas sometidas al trauma.

Cuanto más pequeño es un niño en una situación traumatizante, peor es el impacto. Esto no quiere decir que los adultos o los niños mayores no puedan experimentar una gran angustia en situaciones traumáticas. Pero investigaciones han encontrado que los niños menores de 3 años son especialmente vulnerables al trauma. Afortunadamente, algunos niños son muy resilientes y con terapia y amor, pueden volver más fuertes que antes.

Factores Ambientales

Para los fines de este artículo, veamos los factores que influyen en un individuo que experimenta (o que ha experimentado previamente) un trauma:

Factores protectores:

  • sistema de apoyo,
  • estabilidad financiera,
  • Buena salud emocional y psicológica.
  • habilidades de afrontamiento positivas,
  • conexión con la comunidad, como la escuela, la iglesia o grupos de apoyo de jóvenes,
  • conexiones sociales o familiares,
  • educación o rendimiento académico,
  • empleo, y
  • habilidades para resolver problemas 

Factores de riesgo:

  • bajo estatus socioeconómico,
  • abuso de sustancias,
  • mala salud mental o reactividad emocional,
  • dificultades financieras,
  • pobre estilo de afrontamiento,
  • otras reacciones al trauma,
  • carencia de sistema de apoyo,
  • falta de empleo,
  • ser víctima de bullying o acoso,
  • vivir en situaciones que aumentan la exposición al trauma,
  • baja autoestima,
  • falta de identidad,
  • violencia doméstica o abuso, y
  • pobre rendimiento académico

Tanto los factores de riesgo como los de protección tienen mucho que ver con el impacto que una experiencia traumática tendrá en el individuo. Con una serie de factores de protección disponibles, es más probable que los individuos sean resilientes y se recuperen. Esta es la razón por la cual un niño que ha sido severamente abusado y descuidado por un padre puede mudarse con un abuelo y tener un buen desempeño en el hogar, la escuela y la comunidad. El factor de protección es un sistema de apoyo que muestra amor y compasión y está dedicado a ayudar al niño a tener éxito. Sin embargo, hay casos en que el individuo traumatizado tiene acceso a factores de protección y aún lucha con las consecuencias de ese trauma. Esto se consideraría un trauma complejo porque el impacto de ese trauma y el tratamiento son complejos.

Además, el trauma se vuelve aún más complejo cuando el individuo traumatizado comienza a mostrar signos y síntomas de habilidades de afrontamiento negativas, como el desarrollo del trastorno de personalidad múltiple.

8 creencias erróneas sobre el trauma infantil

  1. El trauma es a corto plazo: los efectos de una experiencia traumática son de por vida. Incluso después de años de terapia repetida, una experiencia traumática nunca desaparecerá del nivel consciente de la víctima. Muchas víctimas de abuso sexual dicen que «la violación ha terminado, pero la cicatriz está ahí para siempre». Una creencia muy errada sobre el trauma es que si el niño es retirado del medio ambiente o la situación traumática, el trauma ha terminado. La realidad es que el individuo necesitará apoyo con tratamiento. De hecho, estudios han encontrado que vivir traumas en la infancia empeoraría la depresión en la adultez, como así también que las experiencias traumáticas en la infancia predicen las puntuaciones de psicopatía en delincuentes juveniles, y otros han hallado un vínculo entre el trauma infantil y los síntomas psicóticos.
  2. Los niños traumatizados no hacen «cosas malas»: algunos niños que han tenido historias muy traumatizantes pueden convertirse en niños que exhiben problemas extremos de personalidad y comportamiento. Lamentablemente, algunos niños presentan problemas de conducta en la adolescencia, como robar, mentir, hacer trampa, manipular, encender fuego, crueldad animal y destrucción de propiedad que eventualmente se alinean con los síntomas característicos de la sociopatía. En otros casos, algunos niños se convierten en adultos que luchan con el abuso de sustancias, la adicción al sexo o los comportamientos de oposición. Reiteradas internaciones, encarcelamientos, conductas de riesgo, pérdida de empleo, ataques violentos o períodos de depresión intensa también son comunes. Es muy común que las personas piensen que los niños que han tenido historias traumáticas pueden estar un poco deprimidos, ansiosos o tener problemas académicos. También es común pensar que un niño o adolescente «madurará» de los comportamientos negativos. Pero la realidad es que muchos niños enfrentan desafíos de por vida que a veces pueden ser paralizantes en su vida adulta. Esto ciertamente no es una excusa para los comportamientos anteriores. Pero es una realidad para muchas personas.
  3. El trauma no afecta al cerebro y al cuerpo mucho después del evento traumático: algunos niños son muy resilientes durante los primeros años de vida después de una experiencia traumática. Algunos niños se desarrollan sin ningún problema, mientras que otros comienzan a presentarlos entre los 9 y los 12 años. Muchos de mis clientes en este rango de edad han experimentado un trauma y ahora están experimentando desafíos interpersonales, académicos y emocionales. Sus primeros años de infancia fueron buenos y ahora que están en la escuela, que tienen expectativas más altas, se les pide que cumplan con los estándares sociales, y deben ser más independientes, están luchando con las exigencias de la vida cotidiana. Para muchos padres y cuidadores, los problemas de comportamiento y desarrollo que surgen en la infancia tardía son muy confusos porque, según los padres, los comportamientos aparecen de la nada. Por otro lado, y en el sentido inverso también cómo nos sentimos actualmente influye en cómo recordamos los síntomas de traumas pasados.
  4. El trauma no puede desencadenar problemas de comportamiento y de salud mental de por vida: muchos niños que han experimentado un trauma también están luchando con algunos de los problemas de comportamiento más comunes, como el trastorno de oposición desafiante, trastornos de conducta y el TDAH. Los problemas de atención, la hiperactividad y el aumento de los niveles de ansiedad también son probables. La depresión y las fobias también son comunes. La mayoría de los niños que están gravemente afectados por un trauma son diagnosticados con trastorno de estrés postraumático.
  5. El trauma no puede afectar a niños muy pequeños: el trauma puede tener un impacto sensorial en los niños, según la Red Nacional de Estrés Traumático Infantil. Un niño puede escuchar, ver, sentir o incluso oler cosas que pueden provocar miedo, ansiedad e incertidumbre. Como resultado, puede ocurrir una respuesta de trauma en niños de hasta 5 meses. Si el trauma es repetido e intenso, la respuesta traumática puede ser mucho peor, interfiriendo con el desarrollo cognitivo, emocional y fisiológico adecuado. Los programas Head Start son muy útiles para ayudar a los niños pequeños, de 0 a 5 años de edad, a sobrellevar traumas en la primera infancia. El objetivo de estos programas es brindar estabilidad a los hogares que tienen dificultades y ayudar a prevenir daños adicionales en lo emocional, psicológico, fisiológico y cognitivo.
  6. Con ayuda, cualquiera puede superar su trauma: el trauma no tiene por qué afectar la vida de una persona para siempre si recibe los servicios terapéuticos adecuados y tiene una buena cantidad de factores de protección para respaldarla. Sin embargo, el trauma puede ser tan complejo que una batalla de por vida con flashbacks, adicción, miedo o ansiedad y depresión no es algo inaudito. El tratamiento terapéutico de por vida también puede ser necesario para algunas personas que han experimentado un evento traumático. Para muchos puede ser difícil entender cuán traumático emocional y psicológicamente puede ser el daño que padecen las víctimas de traumas. Esto no significa que un niño traumatizado no pueda convertirse en un adulto sano. Pero es importante comprender que habrán momentos de dificultad y que el tratamiento requerirá paciencia y perseverancia.
  7. Si no ves el trauma, no puede afectarte: ¿Has oído hablar del término trauma vicario (o secundario)? Este tipo de trauma afecta a un individuo que no ha experimentado personalmente el trauma pero lo ha escuchado o lo ha experimentado de segunda mano. Muchos socorristas experimentan quemaduras y traumas después de lidiar con tantos casos repetidos de traumas. Los desastres naturales, las escenas de asesinato, el maltrato y abandono de niños, el trabajo forense, la terapia de salud mental, etc. pueden afectar a los primeros en responder (socorristas, paramédicos, bomberos) o incluso a los transeúntes. Un niño que es testigo de violencia doméstica, crimen o agresión violenta puede estar traumatizado. Lo creas o no, un niño que parece feliz, se ríe a menudo, sonríe y disfruta de las actividades típicas de la infancia, como el juego, también puede estar traumatizado. Los niños son bastante resistentes, pero no podemos asumir que debido a que un niño está siendo un niño, no está luchando con el trauma. Para muchos chicos, sus temores no se manifiestan hasta la hora de acostarse o hasta que se enfrentan con un disparador.
  8. Un padre que abusa de sustancias no puede traumatizar a un niño: cualquier sustancia que afecte el comportamiento de los padres de manera negativa puede ser traumatizante para un niño. Un padre alcohólico, un usuario de heroína, un usuario crónico de marihuana o un padre que abusa de las píldoras puede comportarse de maneras que afectan negativamente al niño. Un padre irritable, enojado, abusivo y violento que bebe hasta embriagarse, puede volverse aún más abusivo e irritable y decir y hacer cosas que asustan al niño. En muchos casos, un hijo de un padre que abusa de sustancias a menudo es responsable de cuidar a sus hermanos, cocinar sus propias comidas y llevarlos a la escuela. Un niño que ve a su madre intercambiar drogas en una esquina también puede sentirse traumatizado por lo que siente, ve o escucha. Un punto de drogas o un negocio de drogas también puede ser traumático, dependiendo de quién esté presente o qué suceda realmente. El simple hecho de que un niño debe ser responsable de sí mismo mientras su padre está drogado o borracho, también puede ser traumático. Muchos de mis clientes adolescentes guardan malicia en sus corazones hacia sus padres que abusan de sustancias por estas mismas razones.

Para complementar la información de este artículo, te recomiendo que leas también acerca de los mitos que existen respecto del Trastorno por Estrés Postraumático.

Fuente: PsychCentral

  • Ciencia

El análisis de metáforas podría ayudarnos a comprender las experiencias de las personas que escuchan voces

  • 29/07/2019
  • Maria Fernanda Alonso

Un estudio explora las formas en que opera la metáfora en las experiencias vividas por personas que han informado haber escuchado voces que nadie más puede oír. Hubo un enfoque particular en cómo las atribuciones de dominio, poder y control pueden estructurarse a través de ciertas metáforas que tales individuos usan para describir sus relaciones con sus voces. Los resultados resaltan la existencia de vínculos importantes entre las metáforas que transmiten una sensación de falta de poder y los mayores niveles de angustia en las personas que oyen voces (Demjén, Marszalek, Semino, & Varese, 2019).

“Las metáforas reflejan y facilitan diferentes maneras de dar sentido y evaluar un tema o experiencia en particular. Destacan algunos aspectos y otros de fondo, lo que lleva al llamado efecto de «encuadre», sostuvo el equipo de investigación dirigido por Zsófia Demjén, profesora del Centro de Lingüística Aplicada de la University College London.

Esto se basa en investigaciones que sugieren que las metáforas en general cumplen funciones lingüísticas y sociales importantes, enmarcando nuestros pensamientos y acciones en una variedad de formas que a veces son más obvias que otras.

Como ejemplo, los autores citan el uso popular de «metáforas de batalla» que enmarcan al cáncer «como enemigo y la relación entre la persona y la enfermedad como antagónica. Para algunas personas diagnosticadas con cáncer, interpretarlo de esta manera podría expresar un cierto sentido de control sobre la enfermedad. Y, sin embargo, encuadrar el cáncer a través de metáforas de batalla alternativamente excluye otras posibles interpretaciones (por ejemplo, concebir el cáncer como un viaje), junto con otros sentidos posibles de empoderamiento o control. De esta manera, se puede decir que cualquier marco metafórico de referencia permite ciertas posibilidades para interpretar la experiencia y restringe las demás. De hecho, otra investigación encontró que el lenguaje metafórico del cáncer como enemigo puede llevar a disminuir las intenciones de las personas de realizar conductas preventivas y de tratamiento del cáncer (Hauser & Schwarz, 2015).

Demjén y sus colegas describen esta calidad de metáfora como particularmente relevante en los casos de trastornos psicológicos y/o diagnósticos psiquiátricos, donde las preocupaciones sobre conceptos vagamente definidos, como la propia mente, la identidad personal o el diagnóstico, son a menudo fundamentales para la naturaleza de la experiencia. Esto también se basa en investigaciones anteriores que indican que «las metáforas son una estrategia de comunicación prominente utilizada por las personas con psicosis para describir o conceptualizar experiencias perceptivas y estados internos que de otra manera son difíciles de articular en términos clínicos y objetivos».

Con esto en mente, los autores proponen que «el análisis de metáforas puede contribuir a comprender y abordar la angustia en quienes escuchan voces». Esto forma parte de una larga historia de investigación que ilustra los roles importantes que desempeñan la cultura, el contexto y el significado en cómo esas voces han sido tradicionalmente experimentados y narrativizadas.

El estudio

El equipo de investigación realizó entrevistas semiestructuradas con 10 participantes que informaron haber escuchado voces durante estudios anteriores sobre el tema. Hubo un número igual de varones y mujeres, todos los cuales cumplieron con los siguientes cuatro criterios: «(i) mayores de 16 años, (ii) habían experimentado escuchar voces en las dos semanas previas a la participación en el estudio, (iii) antecedentes de oír voces por un mínimo de 6 meses, y (iv) la experiencia de las voces no se debió a una enfermedad orgánica (p. ej., lesión cerebral), estados hipnagógicos/hipnopompáticos o intoxicación por alcohol/drogas.»

Durante el proceso de la entrevista, a cada participante se le hizo una serie de preguntas sobre experiencias previas de escuchar voces. También se les dio la Escala de Calificación de Síntomas Psicóticos y la entrevista de Evaluación Cognitiva de las Voces. Luego, los investigadores codificaron las transcripciones de las entrevistas según el tipo de metáforas utilizadas, siguiendo de cerca un «Procedimiento de identificación de metáforas» que a menudo se usa en los análisis lingüísticos. En total, se analizaron 33257 palabras y se establecieron correlaciones entre los resultados de las evaluaciones y los tipos de metáforas utilizadas por cada participante.

Según los autores, las caracterizaciones metafóricas que implican agresión física o violencia asociadas con voces fueron las más comunes en todas las entrevistas. Tres de los participantes también atribuyeron un sentido de control malévolo a sus voces. Como describe el participante #6 (P6), por ejemplo: «Es como sentarse donde estás ahora y alguien se sienta junto a ti, empujándote, pinchándote, abofeteándote, tirando de tu cabello -no pueden tirar del mío, pero pueden tirar del tuyo, y abofetearte en la cara y molestarte todo el tiempo.” Y agregó que “es como tratar de luchar con una mano atada a la espalda.»

Los niveles más altos de angustia se asociaron con las creencias de los participantes de que sus voces poseían autoridad sobre algunas áreas de sus vidas. Según participante #24 (P24): “En ausencia de creencias religiosas, las calmo como quien considero o nombro como el comandante supremo del universo. El jefe de todo el universo.”(P24)

El participante #17 (P17) compara su experiencia de voces con un asistente junto a la piscina: » Como cuando el encargado de la piscina hace sonar su silbato y señala. . . Sabes que debes dejar de correr.”

Especialmente en estos dos últimos casos, explican Demjén y sus colegas, que los participantes expresaron una disminución del control y falta de poder en relación a sus voces. Para P17, las voces se describen como que afectan a casi todas las áreas de la vida, mientras que P24 se centra principalmente en cómo afectan ciertos estados psicológicos.

Las metáforas que transmiten una sensación de falta de poder se pueden contrastar con aquellas que expresan una relación más complementaria. Como informa participante 13 (P13): «Trato de ayudarla» y «ellos tratan de ayudarme», y agrega que «me tratan como a un amigo». Para los participantes que describen sentimientos similares, el grado de angustia informada fue notablemente menor de lo que fue para los participantes como P17 o P24.

Conclusiones

En general, Demjén describe su investigación como una «prueba de estudio conceptual», y agrega que todavía se necesita una cantidad considerable de trabajo para completar las conexiones entre ciertos tipos de metáforas y las experiencias vividas de escuchar voces. 

Es importante destacar que ni las metáforas ni las voces pueden surgir de un vacío social. Las investigaciones futuras podrían, como tales, centrarse más en factores culturales y de otro tipo que intervienen en la forma en que las experiencias anómalas (como escuchar voces) se enmarcan lingüísticamente y se hacen significativas socialmente.

Además, los autores no explican cómo las metáforas y las voces se relacionan causalmente entre sí. Una cosa es identificar los tipos de metáforas en el discurso de los individuos entrevistados después de experimentar voces. Otra cosa es entender cómo se produce el razonamiento metafórico durante tales experiencias, ya que se viven desde la perspectiva de las personas que las experimentan. Y otra cosa es intentar, como proponen los investigadores, recurrir a dichos estudios para intervenir en las voces que escuchan los individuos.

En otras palabras, de este estudio en particular no queda del todo claro si las metáforas desempeñan un papel determinante en la forma en que se encuentran las voces, como sugieren los autores, o si tales experiencias difieren por otras razones y simplemente se expresan a través de diferentes tipos de metáforas porque son inherentemente difíciles de describir.

Existen superposiciones notables entre esta investigación y los objetivos promovidos por la red de escuchar voces, un grupo de personas conocidas por desafiar las metáforas biomédicas y sus efectos patologizantes en quienes escuchan voces. Siguiendo su ejemplo, los investigadores que emplean el análisis de metáforas podrían considerar cómo los modelos basados ​​en el déficit utilizados por los profesionales de la salud mental y los investigadores clínicos contribuyen a las experiencias de angustia para las personas que escuchan voces.

En este caso, la utilidad de una metáfora se extiende más allá de si es o no una representación precisa de un conjunto de eventos, per se, o incluso de qué tan bien resalta aspectos esenciales de una experiencia vivida. Para los profesionales de la salud, las metáforas sirven para estandarizar las interpretaciones en relación con los objetivos más amplios de las instituciones sociales. En contextos como hospitales y agencias de salud mental, por ejemplo, los marcos de referencia biomédicos brindan pistas sobre cómo se deben interpretar las palabras y las experiencias, al tiempo que se relacionan con temas profesionales como el reembolso de seguros y el intercambio de información entre los distintos entornos.

Y, sin embargo, también es importante reconocer cómo dichos marcos de referencia profesionales ocultan las causas sistémicas de la angustia, como la pobreza y el estigma. Esto marca una diferencia irreductible entre las categorías de diagnóstico, como las del DSM, interpretadas como son a través de marcos biomédicos, y las experiencias vividas a las que apuntan tales ideas. 

«Podría ser útil cuestionar activamente las metáforas semi-técnicas que se han vuelto tan convencionales en la práctica clínica que son apenas perceptibles, pero que sin embargo pueden tener importantes efectos de encuadre,» sugiere Demjén.

«De hecho, detallar las asociaciones de diferentes metáforas, explorar diversos aspectos de los escenarios metafóricos junto con quienes escuchan voces y cuestionar algunas de las suposiciones que parecen inherentes a los diferentes marcos, podría proporcionar recursos útiles para los clínicos».

Referencias de los estudios:

Demjén, Z., Marszalek, A., Semino, E., & Varese, F. (2019). Metaphor framing and distress in lived-experience accounts of voice-hearing. Psychosis, 11(1), 16-27. https://doi.org/10.1080/17522439.2018.1563626

Hauser, D. J., & Schwarz, N. (2015). The war on prevention: bellicose cancer metaphors hurt (some) prevention intentions. Personality & Social Psychology Bulletin, 41(1), 66-77. https://doi.org/10.1177/0146167214557006

Fuente: Mad in America

  • Ciencia

El «Pueblo de la Demencia.» Redefinir el cuidado de los adultos mayores es una decisión

  • 25/07/2019
  • Maria Fernanda Alonso

Cuando ví este video quedé fascinada. Me pareció genial, alcanzable e inalcanzable a la vez. Es que vivo en Argentina, país que desde hace un tiempo hasta la fecha sufre recortes presupuestarios en ámbitos donde los recursos ya eran escasos y que son imprescindibles para el crecimiento y el futuro de la nación: me refiero específicamente a Salud y Educación.

En esta charla Ted vemos un barrio llamado Hogeweyk, en una pequeña ciudad muy cerca de Ámsterdam, en Holanda. Como cualquier vecindario, tiene casas, un pequeño centro comercial, restaurante, bar, supermercado, un club y un teatro.

¿Lo más importante? Es un geriátrico para gente con demencia avanzada que necesita atención las 24 hs del día, los siete días de la semana. 

Según las estadísticas, la demencia afecta a cerca de 50 millones de personas en el mundo.

“La demencia es una enfermedad terrible para la que aún no tenemos cura. Se está convirtiendo en un problema grave, para la gente, para los políticos, para el mundo. Se está volviendo un problema muy serio. En los geriátricos tenemos listas de espera. La mayor parte de la gente con demencia que entra en un geriátrico son mujeres,” señala Yvonne van Amerongen, terapista ocupacional y trabajadora social que ha trabajado por más de 30 años en geriátricos, hospitales psiquiátricos y centros de rehabilitación.

En el año 1992, cuando se desempeñaba como administradora del sector de atención médica de Hogeweyk, ella y su equipo de trabajo comentaban que lo que hacían ahí no era lo que querían para sus padres, para sus amigos, para ellos mismos. Y se dieron cuenta que nada cambiaría si sólo seguían hablando. Pero ellos estaban a cargo y decidieron hacer algo que los invitara a querer llevar a sus padres a ese lugar.

Tuvieron presente que la demencia es una enfermedad que afecta al cerebro, que la mente está confundida, y esto genera en quienes la padecen ansiedad, depresión y agresividad. En los geriátricos tradicionales se vive en un ambiente de hospital, con médicos, enfermeros y paramédicos con uniforme. Un ambiente que los confunde aún más, y los hace anhelar volver a sus hogares, a sus vidas… Y esta fue la idea que guió el diseño de Hogeweyk.

https://www.ted.com/talks/yvonne_van_amerongen_the_dementia_village_that_s_redefining_elder_care

Podés activar los subtítulos en español.

«Todos los residentes que viven aquí necesitan tratamiento médico, sí. Todos tienen medicación. Todos tienen demencia avanzada. Pero primero son personas. Por eso es que aquí hay personas viviendo con demencia, y no gente demente,” resaltó en una entrevista van Hal, administrador del lugar. 

«Para nosotros es importante apoyarlos para que experimenten un día normal, un día que les guste y un día que reconozcan,” agregó.

Y tan importante como pensar en la experiencia cotidiana individual, es pensar en la vida social que comparten estas personas. Y esto cuenta con gran respaldo científico. Se ha demostrado que la soledad es tan mortal como fumar, y dos veces más letal que la obesidad (Holt-Lunstad, Smith, & Layton, 2010).

¿Cómo lo lograron? 

“Se necesita una administración que se atreva a hacerlo, a hacer las cosas de modo diferente a como siempre se han hecho en un geriátrico tradicional,” dice Yvonne. “Sabemos que funciona. Creemos que esto se puede hacer en todas partes, porque esto no es para los ricos. Lo hemos logrado con el mismo presupuesto que tiene cualquier geriátrico tradicional en nuestro país. Trabajamos solo con el presupuesto estatal.” 

Referencia del estudio:

Holt-Lunstad, J., Smith, T. B., & Layton, J. B. (2010). Social relationships and mortality risk: a meta-analytic review. PLoS Medicine, 7(7), e1000316. https://doi.org/10.1371/journal.pmed.1000316

Fuente: Ted

  • Ciencia

Funciones ejecutivas del cerebro: para qué sirven y cómo mejorarlas

  • 25/07/2019
  • Maria Fernanda Alonso
cute girl thinking over bright puzzle cube

¿Qué son las funciones ejecutivas y para qué sirven?

«Las funciones ejecutivas son las habilidades que utilizamos para controlar conscientemente pensamientos, emociones y acciones con el fin de alcanzar objetivos», especialmente los nuevos o más creativos. «Es lo que usamos cuando necesitamos romper con un hábito, inhibir nuestros impulsos y anticiparnos.» Sabine Doebel parte desde esta breve y clara explicación en una interesante charla TED. Ella es científica cognitiva, y estudia la mente en desarrollo para comprender cómo la experiencia moldea nuestras habilidades de pensamiento y control ejecutivo.

Usamos la función ejecutiva cada día en todos los aspectos de nuestras vidas. Y muchas veces podemos tener lapsos en la función ejecutiva, a los que calificamos como simples “distracciones,” como cuando planificamos pasar por el supermercado luego de trabajar y, sin notarlo, llegamos a nuestras casas sin haber hecho las compras.

Los investigadores han descubierto que la función ejecutiva predice muchas cosas desde la infancia: como habilidades sociales, logros académicos, salud mental y física, generar dinero, ahorrar dinero e incluso mantenerse fuera de prisión. Su gran relevancia es lo que motiva a Sabine y otros científicos a estudiar, entender y descubrir formas de mejorar las funciones ejecutivas.

En esta charla señala que, si bien podemos llegar a ejercitarlas a través de ciertas apps para celulares, estas sólo nos ayudarán en un sentido limitado. Para mejorar realmente las funciones ejecutivas es importante entender cómo está influenciada por el contexto. Valiéndose de ejemplos de su investigación, Sabine explica cómo el contexto puede ayudar a usar mejor las funciones ejecutivas del cerebro, cómo puede influir en la motivación y en la creación e implementación de estrategias que nos ayudarán a alcanzar los objetivos que nos propongamos. Si bien el contexto no lo es todo, puede tener la capacidad de moldear nuestros comportamientos, y nosotros podemos utilizar este conocimiento para mejorar.

Fuente: Ted

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