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Psicología humana en tiempos de máquinas 💞

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  • Artículos de opinión (Op-ed)

Por qué se queda corto el video CambiáElTrato, de Acoso Callejero

  • 16/11/2018
  • Maria Fernanda Alonso

Hace unos días se fue viralizando el video #cambiáeltrato de la Fundación Avon sobre acoso callejero. En él, se observan dos personas, varones, hablando entre sí sobre el hecho de que “no está buena” la conducta de uno de ellos hacia una mujer, a quien acosa con sus palabras y actitud.

https://m.youtube.com/watch?v=FXKDKQSEOY4

El objetivo de esta campaña es concientizar sobre el acoso callejero. Lograr que los varones, entre pares, se hagan ver unos a otros las cosas que “están buenas” (término usado en el video) y las que no. Insta a que entre ellos noten, hagan ver y sancionen la violencia ínsita de estas conductas.

La intención de la campaña es buena. En su espíritu, el video muestra una problemática social que necesita ser abordada con urgencia, por lo que, como toda herramienta, es bienvenida.

Pero está muy lejos de ser vanguardista. Resulta básico, simplificador de la cuestión. Retrocede casi una década en el trabajo que diferentes colectivos vienen realizando en cuanto al Acoso Callejero. Un ejemplo de vanguardia es la labor desplegada por Acción Respeto.

Por otro lado, es menester la perspectiva de la mujer como principal víctima para concientizar sobre Acoso Callejero. Sino, se transmite el mensaje de que estas cuestiones son de hombres, y las arreglan los hombres. Además, se omite por completo hacer referencia al origen cultural, contextual, de estas conductas. Tampoco se habla de la naturalización a la que hemos llegado a raíz del acostumbramiento. 

Resaltar estos puntos es importante porque la Fundación Avon cuenta con los recursos necesarios para hacer una campaña que no sólo ayude a concientizar, sino que además no desconozca todo el trabajo que hace años se viene realizando para lograr su erradicación.

¿Qué es el Acoso Callejero?

Básicamente hablamos de conductas de connotación sexual realizadas por un desconocido en espacios públicos o de acceso público. Son acciones unidireccionales, no consentidas por la víctima a quien le causan malestar.

O, en términos de la ley 5742 de la Ciudad de Buenos Aires, “se entiende por Acoso Sexual en espacios públicos o de acceso público a las conductas físicas o verbales de naturaleza o connotación sexual, basadas en el género, identidad y/u orientación sexual, realizadas por una o más personas en contra de otra u otras, quienes no desean o rechazan estas conductas en tanto afectan su dignidad, sus derechos fundamentales como la libertad, integridad y libre tránsito, creando en ellas intimidación, hostilidad, degradación, humillación o un ambiente ofensivo en los espacios públicos y en los espacios privados de acceso público” (art. 2).

“Au bout de la rue”

Comparto con ustedes este video llamado Au bout de la rue (al final de la calle). Es un video fuerte. Fiel, real. No se centra en la perspectiva de un hombre joven bien vestido, sentado sobre una moto. Se enfoca en el modo en que el acoso se produce cotidianamente, con la intensidad con que se produce.
Les invito a prestar especial atención a la experiencia que se transmite. Sientan su respiración, el ritmo sus pasos. Sigan sus acciones, lo que hace, lo que deja de hacer. Durante esos tres minutos no caminen con ella, sean ella.

Naturalización

El final del video es claro. Llegar a casa, cerrar la puerta, respirar profundo y seguir con la vida. Como si nada. Como todos los días.

Pero ¿por qué lo soportamos? En un contexto y en una cultura en que el acoso callejero es considerado por muchos como “piropos”, “halagos”, en que el descontento de las víctimas es categorizado como exageración, e invalidado constantemente, soportamos el acoso callejero porque lo hemos naturalizado. Nos hemos adaptado a él. Como si fuera inherente a la condición humana. Es, simplemente, algo que ocurre.

¿Te parece justo que sigamos tolerando su existencia?

Es necesario que hablemos de esto, sí.

Les invito a hacerlo con sus amigas y amigos, con parientes, compañeros y compañeras.

A los varones, una sugerencia: escucha activa.

A las mujeres: ¿qué edad tenías la primera vez que recordás que fuiste víctima de acoso callejero? Empiezo yo, 9 años.

Y si no lo habían hecho, noten ahora que la pregunta “¿alguna vez fuiste víctima de acoso callejero?” entre nosotras no es necesaria.

De camino a casa quiero ser libre, no valiente.

  • Recursos

Tratamiento cognitivo conductual de la hipocondriasis (PDF)

  • 14/11/2018
  • David Aparicio

Artículo publicado por Hawton, Salkovskis, Kirk y Clark y traducido por Elia Roca.

El principal factor implicado en la hipocondriasis es la tendencia a interpretar determinadas sensaciones o señales corporales inocuas, como señales de que se padece o se va a padecer en el futuro, una enfermedad orgánica grave.

La percepción (errónea) de esa amenaza vital, produce un aumento de las sensaciones internas típicas de la ansiedad. El paciente interpreta esas sensaciones como prueba (confirmación) de sus interpretaciones catastróficas (IC), es decir de que padece la enfermedad que teme.

Por ejemplo, una persona con colon irritable nota malestar abdominal y empieza a pensar que puede tener un tumor maligno; la ansiedad que le produce ese pensamiento, hace que empiece a notar más molestias, las cuales interpreta como prueba de que tiene algo malo.

Descarga el articulo completo en formato PDF.

  • Cursos recomendados

Monta tu consultorio de psicología [Curso online]

  • 14/11/2018
  • David Aparicio

Iniciar la atención privada puede ser un salto atemorizador. No sólo por la responsabilidad de conseguir pacientes sino también por todo el trabajo de administración y marketing que exige.

Con el nuevo curso de UDEMY, Monta tu consultorio de psicología, aprenderás todo lo necesario para desarrollar una buena estrategia de marketing (con énfasis en medios digitales) que te ayudará a posicionar tus servicios psicológicos y también a desarrollar las habilidades de administración que exige una buena clínica psicológica. Lo que lo hace en una propuesta ideal para estudiantes que están por terminar la licenciatura en psicología o para aquellos terapeutas que tienen ganas de abrir su consultorio pero que todavía no saben bien cómo promocionarse.

El curso está formado por 23 clases en audio y video y recursos en PDF, divididas en 8 secciones, para profundizar en todo el contenido y que puedas guardarlo y consultarlo en cualquier momento que necesites.

Las secciones del curso son:

  1. Introducción
  2. Empresa de servicios psicológicos
  3. Marketing aplicado al posicionamiento del consultorio
  4. Web marketing para psicólogos
  5. Marketing 2.0 para la promoción del consultorio psicológico
  6. Elementos que contribuyen al éxito
  7. Fidelización de clients y pacientes
  8. Resumen y cierre del curso

Al finalizar el curso habrás desarrollado las habilidades necesarias para emprender en tu propia consulta psicológica y tendrás todos las herramientas necesarias para posicionar tus servicios con calidad, prestigio, dentro de un marco legal y moral.

El curso tiene un costo promocional de 9.99 dólares (precio normal de 104.99 dólares) durante esta semana. Para inscribirte haz click aquí.

  • Ciencia

Cómo un banco de madera en Zimbabwe está comenzando una revolución en salud mental

  • 14/11/2018
  • Equipo de Redacción
Bancos de amistad

Dixon Chibanda pasó más tiempo con Erica que con la mayoría de sus otros pacientes. No porque sus problemas fueran más serios que los de otros, era una de las miles de mujeres que contaban alrededor de 20 años con depresión en Zimbabwe. Fue porque ella había viajado más de 160 millas para reunirse con él.

Erica vivía en un pueblo remoto ubicado en las tierras altas del este de Zimbabwe, junto a la frontera con Mozambique. La cabaña con techo de paja de su familia estaba rodeada de montañas. Allí, solían consumir alimentos básicos como el maíz. Criaban pollos, cabras y ganado, y vendían el excedente de leche y huevos en el mercado local.

Erica había pasado sus exámenes en la escuela pero no pudo encontrar trabajo. Su familia, pensó, sólo quería que encontrara un marido. Para ellos, el papel de una mujer era ser esposa y madre.

Se preguntó cuál sería su precio como novia. ¿Una vaca? Unas pocas cabras? Al final resultó que, el hombre con el que esperaba casarse eligió a otra mujer. Y así se sintió totalmente inútil.

Comenzó a pensar demasiado en sus problemas. Una y otra vez, los pensamientos se arremolinaron en su cabeza y empezaron a nublar el mundo a su alrededor. No podía ver ninguna positividad en el futuro.

Dada la importancia que Erica tendría en el futuro de Chibanda, se podría decir que su reunión fue predestinada. En verdad, fue solo el producto de probabilidades extremadamente altas. En ese momento, en 2004, sólo había dos psiquiatras que trabajaban en la salud pública en todo Zimbabwe, un país de más de 12.5 millones de personas. Ambos se encontraban en Harare, la ciudad capital.

A diferencia de sus colegas en el Hospital Central de Harare, Chibanda se vestía de manera informal con una camiseta, jeans y zapatillas deportivas. Después de completar su entrenamiento psiquiátrico en la Universidad de Zimbabwe, había encontrado trabajo como asesor de viaje para la Organización Mundial de la Salud. Cuando introdujo una nueva legislación sobre salud mental en el África subsahariana, soñó con establecerse en Harare y abrir una consulta privada: este es el objetivo, sostiene, para la mayoría de los médicos zimbabuenses cuando se especializan.

Sólo había dos psiquiatras que trabajaban en la salud pública en todo Zimbabwe, un país de más de 12.5 millones de personas. Ambos se encontraban en Harare, la ciudad capital.

Erica y Chibanda se reunieron cada mes durante aproximadamente un año, sentados uno frente al otro en una pequeña oficina en el edificio del hospital de una sola planta. Él le recetó un antidepresivo antiguo llamado amitriptilina. Aunque venía con una serie de efectos secundarios (boca seca, estreñimiento, mareos), probablemente desaparecerían con el tiempo. Chibamba esperaba que después de aproximadamente un mes, Erica estuviera mejor capacitada para enfrentar las dificultades en su hogar en las tierras altas.

Puedes superar algunos eventos de la vida, sin importar qué tan graves sean, cuando se presentan uno a la vez o en un número pequeño. Pero cuando se combinan, pueden hacer bolas de nieve y convertirse en algo más peligroso.

Para Erica, fue letal. Se quitó la vida en el 2005.

Hoy en día, se estima que 322 millones de personas en todo el mundo viven con depresión, la mayoría en naciones no occidentales. Esta es la principal causa de discapacidad, en base a la cantidad de años que se «pierden» por una enfermedad, aunque solo un pequeño porcentaje de las personas que la padecen reciben un tratamiento que se ha demostrado que ayuda.

Dixon Chibanda

En países de bajos ingresos como Zimbabwe, más del 90 por ciento de las personas no tienen acceso a terapias basadas en la evidencia o antidepresivos modernos. Las estimaciones varían, pero incluso en países de altos ingresos como el Reino Unido, algunas investigaciones muestran que alrededor de dos tercios de las personas con depresión no reciben tratamiento.

«He perdido a muchos pacientes por suicidio, es normal», dice. «Pero con Erica, sentí que no hice todo lo que podía».

Como dijo Shekhar Saxena, directora del Departamento de Salud Mental y Abuso de Sustancias de la Organización Mundial de la Salud: «Cuando se trata de salud mental, todos somos países en desarrollo».

Más de una década después, la vida y la muerte de Erica se encuentran en la mente de Chibanda. «He perdido a muchos pacientes por suicidio, es normal», dice. «Pero con Erica, sentí que no hice todo lo que podía».

Poco después de su muerte, los planes de Chibanda cambiaron por completo. En lugar de abrir su propia práctica privada, un rol que, en cierta medida, limitaría sus servicios a los ricos, fundó un proyecto que tenía como objetivo brindar atención de salud mental a las comunidades más desfavorecidas de Harare.

«Hay millones de personas como Erica», dice Chibanda.

Durante su entrenamiento psiquiátrico en el Hospital Maudsley en Londres a fines de la década de 1980, Melanie Abas se enfrentó con algunas de las formas de depresión más graves que se conocen. Sus pacientes «apenas comían, apenas se movían, apenas hablaban», dice Abas, que ahora es profesora principal de salud mental internacional en el King´s College de Londres. no podían ver ningún punto a la vida». «Absolutamente, completamente plana y sin esperanza».

Cualquier tratamiento que pudiera levantar esta forma de la enfermedad podría salvar vidas. Al visitar sus hogares y sus médicos generales, Abas se aseguró de que tales pacientes estuvieran tomando sus medicamentos antidepresivos durante el tiempo suficiente para que entraran en vigor.

Al trabajar con Raymond Levy, un especialista en depresión en la vejez en el Hospital Maudsley, Abas descubrió que incluso los casos más resistentes podrían responder si las personas recibieran la medicación adecuada, en la dosis correcta, durante un período más prolongado. Cuando esta táctica falló, tuvo una última opción: la terapia electroconvulsiva (TEC). Aunque muy difamada, la TEC es una opción increíblemente efectiva para un pequeño número de pacientes en estado crítico.

«Eso me dio mucha confianza temprana», dice Abas. «La depresión era algo que podía tratarse mientras persistieras».

En 1990, Abas aceptó un puesto de investigación en la escuela de medicina de la Universidad de Zimbabwe y se mudó a Harare. A diferencia de lo que pasa actualmente, el país tenía su propia moneda, el dólar zimbabuense. La economía se mantuvo estable. La hiperinflación, y las maletas de dinero en efectivo que necesitaba, estaban a más de una década. Harare fue apodada “la Ciudad del Sol”.

La positividad parecía reflejarse en las mentes de las personas que vivían allí. Una encuesta de la ciudad de Harare informó que menos de 1 de cada 4,000 pacientes (0,001 por ciento) que visitaron el departamento de pacientes ambulatorios tenía depresión. “En las clínicas rurales, los números diagnosticados como deprimidos son aún más pequeños”, escribió Abas en 1994.

En comparación, alrededor del 9% de las mujeres en Camberwell, Londres, estaban deprimidas. Esencialmente, Abas se había mudado de una ciudad donde la depresión prevalecía a una en la que, aparentemente, era tan rara que apenas se notaba.

Estos datos encajan perfectamente en el entorno teórico del siglo XX. La depresión, se decía, era una enfermedad occidentalizada, un producto de la civilización. No se encontró, por ejemplo, en las tierras altas de Zimbabwe o en las orillas del lago Victoria.

En 1953, John Carothers, un psiquiatra colonial que había trabajado anteriormente en el Hospital Mental Mathari en Nairobi, Kenia, publicó un informe para la Organización Mundial de la Salud afirmando esto. Citó varios autores que compararon la psicología africana con la de los niños, con la inmadurez. Y en un artículo anterior comparó la «mente africana» con un cerebro europeo que se había sometido a una lobotomía.

Biológicamente, pensaba, sus pacientes estaban tan poco desarrollados como los países en los que habitaban. Eran caricaturas de personas primitivas en paz con la naturaleza, que habitaban en un mundo fascinante de alucinaciones y hechiceros.

Thomas Adeoye Lambo, destacado psiquiatra y miembro de la población yoruba del sur de Nigeria, escribió que los estudios de Carothers no eran más que «novelas pseudocientíficas glorificadas o anécdotas con un sesgo racial sutil». Contuvieron tantas brechas e inconsistencias, agregó, «que ya no pueden ser presentadas seriamente como observaciones valiosas de mérito científico».

Su equipo descubrió que “kufungisisa”, o «pensar demasiado», era el descriptor más común para la angustia emocional

Aun así, puntos de vista como los de Carothers se habían repetido a lo largo de décadas de colonialismo, convirtiéndose en un lugar tan común que se los consideraba un tanto obvios.

«La noción misma de que la gente en una nación africana negra en desarrollo podría necesitar o podría beneficiarse de la psiquiatría de estilo occidental desconcierta seriamente a la mayoría de mis colegas ingleses», escribió un psiquiatra radicado en Botswana. Ellos seguían diciendo, o dando a entender que, seguramente no eran como los ingleses. Es la carrera de la vida moderna, el ruido, el bullicio, el caos, la tensión, la velocidad, el estrés lo que nos vuelve locos: sin esto la vida sería maravillosa «.

Incluso si la depresión estaba presente en tales poblaciones, se pensaba que se expresaba a través de quejas físicas, un fenómeno conocido como somatización. Al igual que el llanto es una expresión física de tristeza, los dolores de cabeza y el dolor del corazón pueden surgir de una depresión «enmascarada» subyacente.

Una metáfora práctica de la modernidad, la depresión se convirtió en una división más entre los colonizadores y los colonizados.

Abas, con su experiencia en ensayos clínicos sólidos, mantuvo tales puntos de vista antropológicos a cierta distancia. En Harare, dice, su mentalidad abierta le permitió continuar su trabajo sin nublarse por las opiniones del pasado.

En 1991 y 1992, Abas, su esposo y colega Jeremy Broadhead, y un equipo de enfermeras y trabajadores sociales locales visitaron 200 hogares en Glen Norah, un distrito de alta densidad y bajos ingresos en el sur de Harare. Se contactaron con líderes de la iglesia, funcionarios de vivienda, curanderos tradicionales y otras organizaciones locales, ganándose su confianza y su permiso para entrevistar a una gran cantidad de residentes.

Aunque no había una palabra equivalente para la depresión en Shona, el idioma más común en Zimbabwe, Abas descubrió que habían expresiones locales que parecían describir los mismos síntomas.

A través de conversaciones con curanderos tradicionales y trabajadores de salud locales, su equipo descubrió que “kufungisisa”, o «pensar demasiado», era el descriptor más común para la angustia emocional. Esto es muy similar a la palabra inglesa «rumination» que describe los patrones de pensamiento negativos que a menudo se encuentran en el centro de la depresión y la ansiedad. (Algunas veces, diagnosticadas juntas bajo el término general de «trastornos mentales comunes», la depresión y la ansiedad a menudo se experimentan juntas).

«Aunque todas las condiciones eran diferentes», dice Abas, «estaba viendo lo que reconocí como una depresión bastante clásica».

A principios de la década de 1990, por ejemplo, casi una cuarta parte de los adultos en Zimbabwe estaban infectados con el VIH

Usando términos como “kufungisisa” como herramientas de detección, Abas y su equipo encontraron que la depresión era casi el doble de común que en una comunidad similar en Camberwell. Tampoco se trataba de dolores de cabeza, sino de falta de sueño y pérdida de apetito. Una pérdida de interés en actividades que alguna vez fueron agradables. Y, una profunda tristeza (kusuwisisa) que de alguna manera está separada de la tristeza normal (suwa).

En 1978, el sociólogo George Brown publicó The Social Origins of Depression, un libro seminal que mostraba que el desempleo, las enfermedades crónicas en los seres queridos, las relaciones abusivas y otros ejemplos de estrés social a largo plazo a menudo se asociaban con la depresión en las mujeres.

Abas se preguntó si lo mismo sucedía a medio mundo de distancia en Harare, y adoptó los métodos de Brown. En un estudio publicado en 1998, surgió un fuerte patrón de sus encuestas. «Encontramos que, en realidad, los eventos de la misma gravedad producirán la misma tasa de depresión, ya sea que vivas en Londres o en Zimbabwe», dice Abas. «Fue solo que, en Zimbabwe, hubo muchos más de estos eventos».

Con el desempleo, la falta de vivienda y el hambre, la depresión encontró un lugar para germinar, como la maleza entre los escombros

A principios de la década de 1990, por ejemplo, casi una cuarta parte de los adultos en Zimbabwe estaban infectados con el VIH. Sin medicación, miles de hogares perdieron a los cuidadores, al sostén de la familia o a ambos.

En 1994, por cada 1.000 nacidos vivos en Zimbabwe, alrededor de 87 niños murieron antes de los cinco años, una tasa de mortalidad 11 veces superior a la del Reino Unido. La muerte de un hijo dejado atrás por el dolor, el trauma y, como descubrieron Abas y su equipo, un esposo que podría abusar de su esposa por su «fracaso» como madre. Para exacerbar las cosas, lo que se describió como la peor sequía en la memoria viva golpeó al país en 1992, secando los cauces de los ríos, matando a más de un millón de reses y dejando los armarios vacíos.

Además de los informes anteriores de Ghana, Uganda y Nigeria, el trabajo de Abas fue un estudio clásico que ayudó a demostrar que la depresión no era una enfermedad occidentalizada, como lo habían pensado psiquiatras como Carothers.

Fue una experiencia humana universal.

Las raíces de Dixon Chibanda están en Mbare, un distrito de bajos ingresos de Harare que está a tiro de piedra, justo al otro lado de Simon Mazorodze Road, desde Glen Norah. Su abuela vivió aquí durante muchos años.

A pesar de que está a media hora del centro de la ciudad por carretera, Mbare es ampliamente considerado el corazón de Harare. (Como mesero, me encontré con un camarero: «Si vienes a Harare y no visitas Mbare, entonces no has estado en Harare»).

En su centro hay un mercado al que llegan personas de todo el país para comprar o vender comestibles, artículos eléctricos y ropa retro, a menudo falsificada. La línea de chozas de madera es una cuerda de salvamento para miles, una oportunidad ante una adversidad ineludible.

Más del 40 por ciento de las personas obtuvieron puntajes altos en cuestionarios de salud psicológica

En mayo de 2005, el partido gobernante ZANU-PF, liderado por Robert Mugabe, inició la Operación Murambatsvina, o «Limpiar la basura». Fue un retiro a nivel nacional, forzado por los militares, de aquellos medios de vida considerados ilegales o informales. Se estima que 700.000 personas en todo el país, la mayoría ya en situaciones de desventaja, perdieron sus empleos, sus hogares o ambos. Más de 83.000 niños menores de cuatro años fueron afectados directamente.

Aquellos lugares donde podría haber surgido la resistencia, como Mbare, fueron los más afectados.

La destrucción también afectó la salud mental de las personas. Con el desempleo, la falta de vivienda y el hambre, la depresión encontró un lugar para germinar, como la maleza entre los escombros. Y con menos recursos para enfrentar las consecuencias de la destrucción, las personas se vieron envueltas en un círculo vicioso de pobreza y enfermedades mentales.

Chibanda fue una de las primeras personas en medir el costo psicológico de la Operación Murambatsvina. Después de encuestar en 12 clínicas de salud en Harare, descubrió que más del 40 por ciento de las personas obtuvieron puntajes altos en cuestionarios de salud psicológica, una gran mayoría de los cuales cumplió con el umbral clínico de depresión.

https://m.youtube.com/watch?v=Cprp_EjVtwA

Conferencia de Dixon Chibanda en TED sobre el programa de Bancos de Amistad. Puedes activar los subtítulos en español.

presentó estos hallazgos en una reunión con personas del Ministerio de Salud y Cuidado Infantil y la Universidad de Zimbabwe. «Entonces se decidió que había que hacer algo», dice Chibanda. «Y todo el mundo estuvo de acuerdo. Pero nadie sabía lo que podíamos hacer «.

No había dinero para servicios de salud mental en Mbare. No había opción para traer terapeutas desde el extranjero. Y las enfermeras ya estaban demasiado ocupadas tratando enfermedades infecciosas, como el cólera, la tuberculosis y el VIH. Cualquiera que fuera la solución, si es que realmente existía, tenía que basarse en los escasos recursos que el país tenía.

Chibanda regresó a la clínica Mbare. Esta vez, fue darle la mano a sus nuevos colegas: un grupo de 14 mujeres ancianas.

En su papel de trabajadores comunitarios de salud, las abuelas han estado trabajando para clínicas de salud en todo Zimbabwe desde la década de 1980. Su trabajo es tan diverso como las miles de familias que visitan, e incluye apoyar a las personas con VIH y TB y ofrecer educación de salud comunitaria.

Cualquiera que fuera la solución, si es que realmente existía, tenía que basarse en los escasos recursos que el país tenía

«Ellos son los custodios de la salud», dice Nigel James, el oficial de promoción de la salud en la clínica Mbare. «Estas mujeres son muy respetadas. Tanto que si intentamos hacer algo sin ellas, está destinado a fallar «.

En 2006, se les pidió que agregaran la depresión a su lista de responsabilidades. ¿Podrían proporcionar terapias psicológicas básicas para las personas de Mbare?

Chibanda se mostró escéptico. «Inicialmente, pensé: ¿cómo podría funcionar ello, con estas abuelas?” «No están educadas. Estaba pensando, en un sentido muy occidental, biomédico: necesitas psicólogos, necesitas psiquiatras «.

Esta visión era, y sigue siendo, común. Pero Chibanda pronto descubrió qué recurso eran las abuelas. No solo eran miembros confiables de la comunidad, personas que rara vez abandonaban sus municipios, sino que también podían traducir los términos médicos en palabras que resonaran culturalmente.

Con los edificios de la clínica ya llenos de pacientes con enfermedades infecciosas, Chibanda y las abuelas decidieron que un banco de madera colocado bajo la sombra de un árbol proporcionaría una plataforma adecuada para su proyecto.

Al principio, Chibanda lo llamó el Banco de Salud Mental. Las abuelas pensaron que esto sonaba demasiado médico y estaban preocupados de que nadie quisiera sentarse en un banco así. Y tenían razón, nadie lo hizo. A través de sus discusiones, Chibanda y las abuelas inventaron otro nombre: “Chigaro Chekupanamazano” o “el Banco de la Amistad”. Visita su página oficial Friendship Bench.

Chibanda había leído cómo Abas y su equipo habían usado una forma breve de terapia psicológica llamada terapia de resolución de problemas, a principios de los años noventa. Chibanda pensó que sería más pertinente para Mbare, un lugar donde los problemas cotidianos se encuentran en abundancia. La terapia de resolución de problemas apunta a ir directamente a los posibles desencadenantes de la angustia: los problemas sociales y los factores de estrés en la vida. Los pacientes son guiados hacia sus propias soluciones.

Chibanda y las abuelas decidieron que un banco de madera colocado bajo la sombra de un árbol proporcionaría una plataforma adecuada para su proyecto

El mismo año en que Abas publicó su trabajo de Glen Norah, se puso en marcha otra parte de lo que se convertiría en el Banco de la Amistad. Vikram Patel, profesor de Salud Global de Pershing Square en la Escuela de Medicina de Harvard y cofundador del proyecto Sangath dirigido por la comunidad en Goa, India, adoptó la investigación de Abas sobre los idiomas locales de angustia para crear una herramienta de detección de la depresión y otros trastornos mentales comunes. “Trastornos” lo llamó el Cuestionario de Síntomas de Shona, o SSQ-14.

Abuela ofreciendo tratamiento en el Banco de la Amistad. Imagen de Friendship Bench

Era una mezcla de lo local y lo universal, de kufungisisa y depresión. Y fue increíblemente simple. Con solo un lápiz y papel, los pacientes responden 14 preguntas y el trabajador de la salud puede determinar si necesitan tratamiento psicológico.

En la última semana, ¿ha estado pensando demasiado? ¿Ha pensado en suicidarse? Si alguien contestó «sí» a ocho o más de las preguntas, se consideraba que necesitaban ayuda psiquiátrica. Menos de ocho, no.

Patel reconoce que este es un punto de corte arbitrario. Hace lo mejor de una mala situación. En un país con pocos servicios de salud, el SSQ-14 es una forma rápida y rentable de asignar escasos tratamientos.

Aunque Chibanda había encontrado estudios que mostraban que la capacitación de miembros de la comunidad o enfermeras en intervenciones de salud mental podía reducir la carga de la depresión en las zonas rurales de Uganda y en Chile, sabía que el éxito no estaba garantizado.

Patel, por ejemplo, después de regresar a su hogar en India a fines de la década de 1990, descubrió que el tratamiento psicológico no era mejor que darle a los pacientes un placebo. De hecho, administrar fluoxetina (Prozac) a los pacientes fue la opción más rentable.

Chibanda, recordando sus días con pacientes ambulatorios como Erica, sabía que esto no era una opción. «No había fluoxetina», dijo. «Olvida eso.»

A finales de 2009, Melanie Abas estaba trabajando en el King’s College de Londres cuando recibió una llamada. «No me conoces», recuerda que dijo un hombre. Le comentó que había estado usando su trabajo en Mbare y cómo parecía estar funcionando. Chibanda le contó sobre el Banco de la Amistad, las abuelas y su entrenamiento en un tratamiento de siete pasos para la depresión, la forma de terapia de resolución de problemas que Abas había usado en uno de sus primeros trabajos en 1994.

Los avisos sobre kufungisisa se habían fijado en las salas de espera de las clínicas de salud y en los pasillos de entrada en Mbare. Las abuelas discutían su trabajo en las iglesias, estaciones de policía y en el interior de las casas de sus clientes, y explicaban cómo «pensar demasiado» puede llevar a la mala salud.

Abuela voluntaria de Banco de la Amistad con el protocolo de tratamiento. Imagen de Friendship Bench

En 2007, Chibanda probó el Banco de la Amistad en tres clínicas en Mbare. Aunque los resultados fueron prometedores -en 320 pacientes hubo una reducción significativa de los síntomas depresivos después de tres o más sesiones en el banco- todavía estaba preocupado por contarselo a Abas.

Pensó que sus datos no eran lo suficientemente buenos para su publicación. Cada paciente solo recibió seis sesiones en el banco y no hubo seguimiento. ¿Qué pasa si solo recayeron un mes después? Y no hubo un grupo de control, esencial para descartar que un paciente no solo se beneficiara de reunirse con trabajadores de la salud de confianza y pasar un tiempo alejado de sus problemas.

Abas no había estado en Zimbabwe desde 1999, pero aún sentía una profunda conexión con el país donde había vivido y trabajado durante dos años y medio. Se emocionó al saber que su trabajo había continuado después de que ella se fuera de Zimbabwe. Enseguida, decidió ayudar.

Chibanda viajó a Londres para conocer a Abas en 2010. Le presentó a las personas que trabajan en el programa IAPT (Mejora del acceso a terapias psicológicas) en el Hospital de Maudsley, un proyecto nacional que había comenzado un par de años antes. Abas, mientras tanto, estudió detenidamente los datos que le había enviado. Junto con Ricardo Araya, coautor de un ensayo sobre el uso de este tipo de tratamiento psicológico en Santiago de Chile, encontró que era digno de ser publicado.

En octubre de 2011, se publicó el primer estudio del Banco de la Amistad. El siguiente paso fue llenar los vacíos, agregar un control e incluir un seguimiento. Junto con sus colegas de la Universidad de Zimbabwe, Chibanda solicitó fondos para realizar un ensayo controlado aleatorio, uno que dividiría a los pacientes de Harare en dos grupos. Uno se reuniría con las abuelas y recibiría una terapia de resolución de problemas. El otro recibiría la forma habitual de atención (chequeos regulares pero no terapia psicológica).

En 24 clínicas de salud en Harare, más de 300 abuelas recibieron capacitación en una forma actualizada de terapia de resolución de problemas.

Como la pobreza o el desempleo eran a menudo la raíz de los problemas de las personas, las abuelas ayudaron a sus clientes a iniciar sus propias formas de generación de ingresos. Algunos pidieron a los familiares que compraran un pequeño pie de arranque para comprar y vender sus productos elegidos, mientras que otros hicieron bolsos de ganchillo, conocidos como Zee Bags, de coloridas tiras de plástico reciclado (originalmente una idea de la verdadera abuela de Chibanda).

«Antes no tenían una intervención para la depresión, por lo que esto era completamente nuevo en la atención primaria», dice Tarisai Bere, un psicólogo clínico que capacitó a 150 abuelas en diez clínicas. «No pensé que lo entenderían como lo hicieron. Me sorprendieron de tantas maneras… Son superestrellas «.

En 2016, una década después de la Operación Murambatsvina, Chibanda y sus colegas publicaron los resultados de las clínicas, incorporando a 521 personas de todo Harare: aunque comenzaron en el mismo puntaje en el SSQ-14, solo el grupo de Banco de la Amistad mostró una disminución significativa en los síntomas depresivos, cayendo muy por debajo del umbral de ocho respuestas afirmativas.

Por supuesto, no todos encontraron útil la terapia. Chibanda y otro psicólogo entrenado visitarían las clínicas de salud para tratar a aquellos pacientes con formas más severas de depresión. Y en el ensayo, el 6% de los pacientes con depresión leve a moderada todavía estaban por encima del umbral de un trastorno mental común y fueron remitidos para recibir tratamiento adicional y fluoxetina.

El grupo de Banco de la Amistad mostró una disminución significativa en los síntomas depresivos

Aunque solo se basaba en lo que decían los clientes, la violencia doméstica también parecía disminuir. Aunque podría haber varias razones para esto, Juliet Kusikwenyu, una de las abuelas originales, dice que lo más probable es que sea un subproducto de los esquemas de generación de ingresos. Como dice a través de un intérprete: «Los clientes normalmente vuelven y dicen: ‘¡Ah! En realidad tengo algo de capital ahora. Incluso he podido pagar las cuotas escolares de mi hijo. «Ya no estamos peleando por dinero».

Aunque el Banco de la Amistad es más caro que la atención habitual, todavía tiene el potencial de ahorrar dinero. En 2017, por ejemplo, Patel y sus colegas en Goa demostraron que una intervención similar, llamada Programa de Actividad Saludable o “HAP”, en realidad llevó a una reducción neta en los costos después de 12 meses.

Esto tiene mucho sentido. Las personas con depresión no solo tienen menos probabilidades de volver a la clínica de salud si reciben un tratamiento adecuado, sino que también hay una creciente cantidad de estudios que muestran que las personas con depresión tienen más probabilidades de morir de otras enfermedades graves, como el VIH, la diabetes, enfermedad cardiovascular y cáncer. En promedio, la depresión a largo plazo reduce su vida útil en alrededor de 7 a 11 años, similar a los efectos del consumo excesivo de tabaco.

El tratamiento de la salud mental también es una cuestión de crecimiento económico. La Organización Mundial de la Salud lo deja muy claro: por cada dólar estadounidense invertido en el tratamiento de la depresión y la ansiedad, hay un rendimiento de cuatro dólares, una ganancia neta del 300 por ciento.

Esto se debe a que las personas que reciben un tratamiento adecuado probablemente pasen más tiempo en el trabajo y sean más productivas cuando estén allí. Las intervenciones de salud mental también pueden ayudar a las personas a ganar más dinero, equipándolas para desarrollar habilidades emocionales y cognitivas que mejoran aún más sus circunstancias económicas.

En promedio, la depresión a largo plazo reduce su vida útil en alrededor de 7 a 11 años, similar a los efectos del consumo excesivo de tabaco

La verdadera prueba es si los proyectos como el “Banco de la Amistad” en Harare y “HAP” en Goa son sostenibles a escala.

Llegar allí es una tarea enorme. Algunos proyectos pequeños repartidos por toda la ciudad deben convertirse en una iniciativa nacional, dirigida por el gobierno, que abarca ciudades en expansión, pueblos aislados y culturas tan diversas como diferentes nacionalidades.

Luego está el verdadero problema de mantener la calidad de la terapia a lo largo del tiempo. Michelle Craske, profesora de psicología clínica en la Universidad de California en Los Ángeles, sabe muy bien que los trabajadores no especializados a menudo construyen sus propios métodos de terapia en lugar de apegarse a las intervenciones basadas en la evidencia para las que han sido capacitados.

Después de capacitar a enfermeras y trabajadores sociales para brindar terapia cognitiva conductual (TCC) en 17 clínicas de atención primaria en cuatro ciudades de los EE. UU., Craske descubrió que incluso cuando las sesiones se grababan con un audífono, se desvincularon intencionalmente. Ella recuerda una sesión de terapia en la que el trabajador de salud laico le dijo a su cliente: «Sé que quieren que haga esto contigo, pero no lo voy a hacer».

Para agregar cierta consistencia a las terapias dirigidas a la comunidad, Craske argumenta que el uso de plataformas digitales, como computadoras portátiles, tabletas y teléfonos inteligentes, es crucial. No solo alientan a los trabajadores de salud laicos a seguir los mismos métodos que un profesional capacitado, sino que también realizan un seguimiento automático de lo que ha ocurrido en cada sesión.

«Si agregamos responsabilidad a través de plataformas digitales, creo que es una manera brillante de hacerlo», dice ella. Sin esto, incluso un ensayo controlado exitoso puede comenzar a fallar, o fallar en el futuro.

Por cada dólar invertido en el tratamiento de la depresión y la ansiedad, hay un rendimiento de cuatro dólares, una ganancia neta del 300 por ciento.

Incluso con la responsabilidad, solo hay una ruta hacia la sostenibilidad: fusionar la salud mental con la atención primaria. En este momento, la mayoría de las iniciativas lideradas por la comunidad en países de bajos ingresos son apoyadas por ONGs o becas universitarias de los investigadores. Pero son contratos a corto plazo. Si dichos proyectos formaran parte del sistema de salud pública y recibieran una porción regular del presupuesto, podrían continuar año tras año.

«Ese es el único camino a seguir», dijo Patel en junio de 2018 en un taller mundial sobre salud mental celebrado en Dubai. «De lo contrario estás muerto en el agua».

Una clara mañana de primavera en East Harlem, me senté en un banco naranja que parece un ladrillo gigante de Lego con Helen Skipper, una mujer de 52 años con rastas cortas de color canela, gafas de media llanta y una voz que parece temblar con los altibajos de su pasado.

«He participado en todos los sistemas que ofrece la ciudad de Nueva York», dice. «He sido encarcelada. Estoy en recuperación del abuso de sustancias. Estoy en recuperación de una enfermedad mental. He estado en refugios para personas sin hogar. He dormido en bancos del parque, en los tejados «.

Desde 2017, Skipper ha estado trabajando como supervisora de pares para Bancos de la Amistad, un proyecto que ha adaptado el trabajo de Chibanda en Zimbabwe para que se ajuste al Departamento de Salud e Higiene Mental de la Ciudad de Nueva York.

Aunque estemos en el corazón de un país de altos ingresos, los mismos eventos de la vida que se ven en Harare también se encuentran aquí: la pobreza, la falta de vivienda y las familias que han sido afectadas por el abuso de sustancias y el VIH. Según un estudio, alrededor del 10% de las mujeres y el 8% de los hombres en la ciudad de Nueva York experimentaron síntomas de depresión en las dos semanas previas a la consulta.

Y aunque hay una gran cantidad de psiquiatras en la ciudad, muchas personas todavía no acceden a sus servicios, o no pueden hacerlo. ¿Se les ha enseñado a mantener sus problemas dentro del hogar? ¿Están asegurados? ¿Poseen o alquilan una propiedad y tienen un número de seguro social? ¿Y pueden permitirse su tratamiento?

«Eso recorta una gran parte de esta ciudad», dice Skipper. «Básicamente estamos aquí para ellos».

Desde que comenzó su papel en 2017, Skipper y sus colegas se han reunido con unas 40.000 personas en Nueva York, desde Manhattan hasta el Bronx, desde Brooklyn hasta East Harlem. Actualmente están planeando extender su alcance a Queens y Staten Island.

En enero de 2018, Chibanda viajó desde el verano de Harare a un invierno helado en la costa este. Se reunió con sus nuevos colegas y con la Primera Dama de la ciudad de Nueva York, Chirlane McCray. Quedó impresionado por el apoyo del alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, la cantidad de personas a las que llegó el proyecto, y por Skipper y su equipo.

Chibanda parece estar en constante movimiento. Además de su trabajo con el Banco de la Amistad, él enseña t’ai chi, ayuda a los niños con discapacidades de aprendizaje a adquirir nuevas habilidades y trabaja con adolescentes que son VIH positivos. Cuando lo conocí en Harare, a menudo ni siquiera se quitaba la mochila del hombro cuando se sentaba.

Desde el ensayo controlado en 2016, ha establecido bancos en la isla de Zanzíbar, en la costa este de Tanzania, en Malawi y en el Caribe. Está introduciendo el servicio de mensajería WhatsApp a sus equipos. Con unos pocos clics, los trabajadores de salud de la comunidad pueden enviar un mensaje de texto a Chibanda y su colega Ruth Verhey cuando tengan dudas o si están tratando con un cliente especialmente preocupante. Esperan que este sistema de «bandera roja» pueda reducir aún más los suicidios.

Para Chibanda, el mayor desafío todavía está en su propio país. En 2017, recibió una subvención para establecer Bancos de Amistad en áreas rurales que rodean Masvingo, una ciudad en el sureste de Zimbabwe. Como es el caso de Mbare, esta región de colinas y árboles msasa de color rojo vino pretende ser el verdadero corazón de Zimbabwe.

Entre los siglos XI y XV, el pueblo ancestral Shona construyó una gran ciudad rodeada de muros de piedra que tienen más de 11 metros de altura en algunos lugares. Se hizo conocido como Gran Zimbabwe. Cuando el país se independizó del Reino Unido en 1980, se eligió el nombre de Zimbabwe, que significa «grandes casas de piedra», en honor a esta maravilla del mundo.

Pero es precisamente esta historia la que hace tan difícil que el trabajo de Chibanda se afiance aquí. En lo que respecta a la gente de Masvingo, él es un forastero, un residente occidentalizado de la ciudad capital que está más cerca en sus costumbres de las antiguas colonias que del Gran Zimbabwe.

Aunque Chibanda habla shona, es un dialecto muy diferente.

«Es más fácil presentar esto a Nueva York que a Masvingo», dice uno de sus colegas y colaborador del proyecto rural Bancos de Amistad.

«Esta es la prueba real», le dice Chibanda a sus colegas mientras se sientan alrededor de una mesa de forma ovalada, cada uno con su computadora portátil abierta frente a ellos. «¿Puede un programa rural ser sostenible en esta parte del mundo?»

Es muy temprano para saberlo. Sí es claro que, al igual que con sus proyectos anteriores y el trabajo original de Abas en la década de 1990, la comunidad local y sus partes interesadas participan en cada paso. A partir de junio de 2018, se está capacitando a los trabajadores de salud de la comunidad en Masvingo.

Aunque el proceso se está convirtiendo en una rutina, este proyecto de Banco de Amistad rural tiene un lugar especial para Chibanda. Su paciente, Erica, vivió y murió en las tierras altas al este de Masvingo, un lugar donde tales servicios pueden haber salvado su vida. ¿Qué pasaría si no hubiera tenido que pagar el pasaje de autobús a Harare? ¿Tenía que depender únicamente de los antidepresivos anticuados? ¿Qué pasaría si pudiera caminar hasta un banco de madera bajo la sombra de un árbol y sentarse junto a un miembro de confianza de su comunidad?

Dichas preguntas aún afectan a la mente de Chibanda, incluso más de una década después de la muerte de Erica. Él no puede cambiar el pasado. Pero con su creciente equipo de abuelas y compañeros, está empezando a transformar el futuro de miles de personas que viven con depresión en todo el mundo.

Artículo publicado en Mosaic y cedido para su publicación en Psyciencia.com

Traducido por: Maria Fernanda Alonso, Alejandra Alonso y David Aparicio

  • Clínica

Niños con autismo prosperan en preescolares inclusivos

  • 12/11/2018
  • Alejandra Alonso

Con los crecientes índices de prevalencia de trastornos del espectro autista, muchos todavía se preguntan si es bueno para estos niños asistir a un preescolar regular o si sería mejor llevarlos a escuelas especializadas. Una nueva investigación encontró resultados que podrían aliviar a más de un padre y marcar un cambio en las escuelas.

Durante un período de 3 años, 44 niños de entre 15 y 32 meses fueron asignados al azar a un salón de clases donde asistían solamente niños con autismo o a un aula con pares neurotípicos.

Se utilizó el mismo método de intervención para todos los niños: el Group Early Start Denver Model (G-ESDM). Los niños con autismo mostraron mejoras en sus habilidades de vocalización espontánea, interacción social, cognición verbal, imitación y conducta adaptativa, independientemente del ambiente de aprendizaje al que fueran asignados.

La Dra. Kristelle Hudry, una de las autoras del estudio, opina que estos hallazgos apoyan la idea de que se puede lograr la integración de niños con autismo en preescolares regulares: “Encontramos que la calidad general del aprendizaje y el ambiente de enseñanza en los salones regulares fue excepcionalmente alta y calificada como igual al compararla con los salones especializados,” dice ella.

Según Hudry, estos significa que los requerimientos extra necesarios para integrar a estos niños al salón no disminuía el desarrollo de los estudiantes ni reducía el tiempo de atención dado a los niños neurotípicos.

Kristy Capes, Directora y Coordinadora del Community Children’s Center (uno de los centros que participó de la investigación), comenta que los resultados permitirán darles más opciones a los padres, para quienes sería de gran ayuda tener atención especializada para sus hijos en los centros educativos de su comunidad.

Capes también cree que esto ayudará a que los niños puedan jugar en los parques o ir a fiestas cumpleaños sin sentirse abrumados. Es decir que la posibilidad de asistir a un preescolar regular tendrá varias repercusiones positivas en el mundo real.

La Dra. Cathy Bent opina que puede prevenir la discriminación y las percepciones negativas ya que aumentará la aceptación y tolerancia de los niños desde edades tempranas.

El grupo de investigadores de La Trobe desea continuar su investigación, esta vez trabajando en el entrenamiento y apoyo de los educadores.

Referencias del estudio original:

Giacomo Vivanti, Cheryl Dissanayake, Ed Duncan, Jessica Feary, Kristy Capes, Shannon Upson, Catherine A Bent, Sally J Rogers, Kristelle Hudry, Carolyne Jones, Harpreet Bajwa, Abby Marshall, Jacqueline Maya, Katherine Pye, Jennifer Reynolds, Dianna Rodset, Gabrielle Toscano. Outcomes of children receiving Group-Early Start Denver Model in an inclusive versus autism-specific setting: A pilot randomized controlled trial. Autism, 2018; 136236131880134 DOI: 10.1177/1362361318801341

Fuente: Science Daily

Otras voces

💌 Sitios afines: amistades, colegas, referentes y compañeros de camino que leemos con gusto.

  • R Revista de CETECIC cetecic.com.ar Una revista académica con artículos de terapia cognitiva conductual escrita por Ariel Minici y Carmela Rivadeneira, dos referentes en la TCC de América Latina.
  • F Fabián Maero grupoact.com.ar Colega y amigo, escribe sobre ACT con rigor y humor
  • J Jonathan Yentch www.youtube.com Cada video es una aventura.
  • A Aeon aeon.co Filosofía en formato ensayo para publico general
  • P Pablo Malo Ocejo pablomalo.substack.com Pablo Malo es psiquiatra, escritor y ensayista.
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  • Clínica

La adicción a la comida se incrementa en México

  • 12/11/2018
  • David Aparicio

Karina Suárez escribe para El País:

La comida no genera una adicción como sucede con otras sustancias como el alcohol y el cigarro, abunda el especialista, sin embargo, sí puede generar un fuerte vínculo neurobiológico disparando las sensaciones de alivio y satisfacción. De cada 100 casos que atiende esta clínica especializada localizada en la capital del país, un 18% corresponde a trastornos por atracón, el resto corresponde a otras enfermedades como la bulimia y anorexia. “Los pacientes no identifican esto como un problema, lo que identifican como un problema cuando aumentan de peso.

Se conoce que un 30% de los pacientes que buscan tratamientos para la obesidad pueden reunir criterios para trastorno por atracón”, refiere Caballero Romo. Los cálculos de la facultad de Psicología de la UNAM, apuntan a que entre 16% y 51% de los pacientes con sobrepeso y obesidad que acuden a consulta presentan trastorno por atracón. Cecilia Silva, académica de este centro universitario ha señalado que junto a las (https://elpais.com/internacional/2016/12/16/mexico/1481911534_429982.html) se podría pensar que la prevalencia del comer compulsivo va en aumento. En México, en 2012 la prevalencia de sobrepeso y obesidad en adultos de 20 años o más fue de 71%, y en 2016 se incrementó a 72%.

Lee el artículo completo en El País.

  • Ciencia
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¿Es amor o pasión?

  • 09/11/2018
  • David Aparicio

Clotilde Sarrió explica en Gestalt-Terapia cual es la diferencia entre el amor y la pasión, y la evolución del amor:

En el principio de una relación romántica, la pasión llega a ser muy intensa, tanto que predispone a volverse obsesivo respecto a la otra persona. No obstante, conforme pasa el tiempo y progresa la relación de pareja, van disminuyendo los niveles de pasión al mismo tiempo que, si la relación progresa, se consolida un amor profundo en el que la seguridad de cada uno de los componentes va adquiriendo más seguridad sin la urgencia dependiente de mirar al otro y estar con él o con ella.

En contra de lo que muchos desearían, la pasión no es eterna y conforme la relación se consolida va dando paso  a un cúmulo de emociones y sentimientos más sosegados y mucho menos impulsivos.

Podríamos decir que la pasión es la fuerza del deseo sexual, el arrebato que se alía con el instinto de perpetuar la especie, una compulsión que calma la obsesión que se experimenta por la persona deseada a la que puede ser también se ame, aunque esto no sea imprescindible para que la pasión se manifieste.
Sin embargo, el amor es una fuerza más benigna, más dócil, un impulso provechoso, edificante y creador que surge con el encuentro, se nutre con la frecuentación y la constatación de los sentimientos del otro, y posibilita el crecimiento personal de ambos tanto individual como también en el desarrollo y maduración de la pareja.

Para evitar decepciones y desmitificar la edulcorada versión que del amor romántico dan las obras literarias y cinematográficas, hay que tener claro que cuando se inicia una relación es normal —también gratificante— el deseo de estar junto a la persona amada, al tiempo que se experimenta una euforia que nos colma de felicidad al sentir la convicción de haber encontrado el amor de nuestra vida.
No obstante, esto no es más que una etapa que con frecuencia se atenúa con el paso del tiempo, por la misma razón que la pasión que se siente al principio de la relación es fugaz aunque mientras se experimenta va asociada a la sensación de que será eterna.

Lee el artículo completo en Gestalt-Terapia.

  • Ciencia

La Asociación Americana de Pediatría solicita la prohibición total del castigo físico como método disciplinario

  • 09/11/2018
  • David Aparicio

La evidencia en contra del castigo físico — en todas sus formas, chancletazos, nalgadas, pellizcones, etc — es abrumadora. Cientos de investigaciones han demostrado que los chancletazos son ineficaces como métodos de disciplina, no logran enseñarle al niño un sentido de responsabilidad y de auto-control, incrementan la agresividad de los niños y deterioran su desarrollo cerebral. Nosotros en Psyciencia hemos publicado una síntesis de estas investigaciones y puedes leerla aquí.

En uno de los estudios se encontró que los niños que recibían dos o más nalgadas por mes como métodos “correctivo” eran más agresivos a la edad de tres años y tenían un vocabulario más pobre. Otra investigación también demostró que golpear, gritar o avergonzarlo puede elevar las hormonas del estrés y provocar cambios en las estructuras del cerebro. Por si fuera poco, el estudio también encontró que el abuso verbal severo también se relacionaba con problemas de salud mental cuando los niños eran adolescentes.

Muchos países han adoptado las políticas recomendadas en 1989 por la ONU y la UNICEF para que se prohiba el castigo físico en todas sus formas, pero todavía la mayoría de los países ha dejado la ventana abierta para que los padres puedan utilizarla cuando crean conveniente.

Se encontró que los niños que recibían dos o más nalgadas por mes como métodos “correctivo” eran más agresivos a la edad de tres años y tenían un vocabulario más pobre

Es por ello que la Asociación Americana de Pediatría (AAP) publicó un documento en el que enfatizan la urgente prohibición del castigo físico y llama a los pediatras a que tomen un rol activo en la promoción de programas de entrenamiento parental que nutra a los padres con estrategias más efectivas y apropiadas para manejar la disciplina de los niños.

Las visitas al pediatra forman parte de los chequeos médicos necesarios durante los primeros años de vida, lo que les permite observar de primera mano el desarrollo y bienestar de los niños. Al tomar un rol activo en la promoción de programas de entrenamiento parental los pediatras pueden preguntar qué métodos de disciplina utilizan con los niños y ofrecer alternativas más eficaces y apropiadas, y al mismo tiempo podrán referir a los niños y sus familias a la atención de un psicólogo especialista cuando los problemas de conducta sean más severos.

Todos los profesionales de la salud debemos unirnos para trasmitir un mensaje claro de que el castigo físico no ofrece ningún beneficio para el desarrollo de los niños y que genera a fin de cuenta más problemas de conducta.

Si eres psicólogo y necesitas de un plan especializado para entrenar a los padres y cuidadores recomiendo el programa EmPeCemos de TEA Ediciones, un programa protocolarizado de 12 sesiones que permite enseñarle a los padres estrategias eficaces para intervenir ante los problemas de conducta.

Referencia del estudio original: Effective Discipline to Raise Healthy ChildrenRobert D. Sege, Benjamin S. Siegel, Council on Child Abuse and Neglet, Comitee on Psychosocial Aspects of Child and Family Health. Pediatrics Nov 2018, e20183112; DOI: 10.1542/peds.2018-3112

Fuente: AAP

  • Clínica

Las lesiones cerebrales traumáticas pueden causar trastornos psiquiátricos a largo plazo

  • 08/11/2018
  • Alejandra Alonso

Las lesiones cerebrales traumáticas son la mayor causa de muerte y discapacidad en la población infantil. Es por eso que un grupo de investigadores se interesó por conocer cómo afectaban a los niños a largo plazo. Ellos encontraron que un buen porcentaje de chicos desarrolla problemas neurológicos y trastornos psiquiátricos que duran por mucho tiempo.

Los datos de los niños se obtuvieron a través de historias clínicas del Military Health Data Repository. Se compararon pacientes diagnosticados con daño cerebral traumático (n=1260) con otros que sufrieron lesiones ortopédicas (n=1260), clasificando a los sujetos por edad, sexo y severidad de la lesión.

Del total de la muestra, el 55% obtuvo un puntaje de severidad leve en el Injury Severity Score (Puntuación de Gravedad de Lesión), el 41% puntuó como severidad moderada y un 4% puntuó como severo. El 33% fueron mujeres y el 48% eran menores de 5 años.

En el grupo que había sufrido una lesión cerebral traumática, el 39% fue diagnosticado con alguno de los siguientes trastornos neuropsiquiátricos:

  1. Dolor de cabeza (15%)
  2. Depresión/Ansiedad (5%)
  3. Trastorno mental (15%)
  4. Discapacidad intelectual (13%)
  5. Convulsiones (4%)
  6. Daño cerebral (4%)

En comparación, del grupo con lesiones ortopédicas solo un 16% desarrolló dichos trastornos y en general obtuvieron porcentajes considerablemente más bajos:

  1. Dolor de cabeza (2%)
  2. Depresión/Ansiedad (3%)
  3. Trastorno mental (4%)
  4. Discapacidad intelectual (8%)
  5. Convulsiones (1%)
  6. Daño cerebral (1%)

Los científicos hicieron un seguimiento de ambos grupos 5 años después y encontraron que en el primero (daño cerebral traumática), solo el 59.6% estaba libre de síntomas luego de ese tiempo; por otro lado, el grupo con lesiones ortopédicas tenía un porcentaje del 80.3%.

Los niños que sufren de lesiones cerebrales traumáticas están en riesgo de desarrollar varios trastornos neuropsiquiátricos, los cuales se mantienen por buen tiempo. Los seguimientos deben realizarse con el objetivo de facilitar la detección de algún problema e intervenir.

Los diagnósticos relacionados a las lesiones cerebrales traumáticas pueden causar daño cognitivo por lo que probablemente se observen problemas en la escuela o las relaciones interpersonales. Los autores esperan ayudar a mejorar la detección y cuidado de dichos pacientes.

Referencias del estudio original: Armstrong, L. (2018), Long-term outcomes following traumatic brain injury (TBI) in children. https://www.aap.org/en-us/about-the-aap/aap-press-room/Pages/Traumatic-Brain-Injuries-Can-Lead-to-Long-Term-Neurological-Disorders.aspx

Fuente: Science Daily

  • Ciencia

¿Para qué te esfuerzas si vas a recuperar todo el peso que perdiste? La barrera más grande que afrontan las personas con sobrepeso

  • 07/11/2018
  • Alejandra Alonso
Sobrepeso

Existen varias maneras de descender de peso para personas con sobrepeso u obesidad. Una vez logrado el objetivo, viene la fase de mantenimiento del peso saludable. Este momento puede ser muy difícil por varios factores, uno de los más desafiantes tiene que ver con las relaciones interpersonales.

El cambio en el estilo de vida de estas personas influye en quienes los rodean, haciendo que algunos sientan tal vez un poco de culpa, o puede que simplemente no esten de acuerdo con algunas de las decisiones tomadas por el individuo que baja de peso. Todo esto genera comentarios que se transforman en una dificultad para quien trata de mantener su estilo de vida saludable.

Lynsey Romo llevó a cabo una investigación en Estados Unidos (el país con mayor porcentaje de obesidad del mundo) para conocer cómo las personas afrontan el criticismo y la falta de apoyo.

Todos los participantes reportaron tener al menos alguna persona que tratase de subestimar o minimizar el esfuerzo que estaban haciendo para comer mejor y mantener un peso más saludable

Romo entrevistó a profundidad a 40 personas que habían tenido sobrepeso u obesidad (en promedio habían perdido 35 kilos) para saber qué herramientas comunicativas utilizaban para mantener la pérdida de peso al enfrentarse con desafíos planteados por familiares, amigos y colegas.

Según la autora, su estudio indica que esta población sufre un estigma luego de la pérdida de peso, incluyendo sarcasmos sobre sus nuevos hábitos saludables (“si hasta hace poco te comías todo”) o tener que escuchar que el esfuerzo no vale la pena porque, según lo que ellos han oído, probablemente volverán a ganar el peso que perdieron.

Tristemente, todos los participantes reportaron tener alguna persona que tratase de subestimar o minimizar el esfuerzo que estaban haciendo para comer mejor y mantener un peso más saludable.

¿Cómo afrontaban estas situaciones?

El estudio encontró que los participantes utilizaban varias estrategias comunicativas para prevenir o mitigar las amenazas, con el fin de mantener el peso y no perder sus relaciones interpersonales:

  1. Daban explicaciones sobre su manejo de peso o días de “permitidos” (también conocidos como cheat days).
  2. Aceptaban pero no consumían comida que se les ofrecía.
  3. Evitaban situaciones sociales donde hubiera comida involucrada.
  4. Comían alimentos no saludables pero en porciones más pequeñas para acomodarse al grupo.
  5. Afirmaban que no estaban juzgando a nadie sino que el cambio en el estilo de vida se debía a una elección personal o a razones de salud.

Sin duda debe ser difícil acomodarse a un estilo de vida saludable mientras que te ves casi obligado a recurrir a todos esos recursos (y probablemente otros más) para afrontar los sentimientos que esto causa en las personas que te rodean.

El estudio de Romo resalta una gran barrera que afrontan las personas que optan por una vida más saludable y que pone en peligro el mantenimiento de éstos nuevos hábitos. El estudio de estos temas nos permite diseñar estrategias que les ayuden a mantener una vida saludable y contar con el apoyo de las personas significativas para ellos.

Referencia del estudio original:
Lynsey K. Romo (2018) An Examination of How People Who Have Lost Weight Communicatively Negotiate Interpersonal Challenges to Weight Management, Health Communication, 33:4, 469-477, DOI: 10.1080/10410236.2016.1278497

Fuente: Psyblog

  • Ciencia

Ni el celular ni las consolas afectan las horas de sueño de los niños

  • 07/11/2018
  • David Aparicio

A punta de intuición y de sentido común hemos señalado al celular, los videojuegos y otras tecnologías digitales como los responsables de la falta de sueño de los niños y adolescentes. Sin embargo, los datos de una investigación de la Universidad de Oxford que fueron publicados en The Journal of Pediatrics nos ofrecen una respuesta muy diferente y nos dice que el uso de las pantallas y medios digitales tiene muy poco que ver con la falta de descanso de los niños.

El estudio recabó la información de 50,212 niños de diferentes partes de Estados Unidos que fueron obtenidas por medio de encuestas completadas por los padres.

Según sus resultados, la relación entre las horas de sueño y el uso de las pantallas digitales es extremadamente modesta. En concreto los niños dormían entre 3 a 8 minutos menos por cada hora que dedicaban en la noche al celular, las consolas o cualquier otro dispositivo digital.

la relación entre las horas de sueño y el uso de las pantallas digitales es extremadamente modesta

Tres a ocho minutos es una correlación insignificante cuando la comparas con otros factores que si afectan el descanso de los niños, como levantarse demasiado temprano para ir a la escuela. Diversas investigaciones han alertado que empezar la rutina escolar antes de las 8 de la mañana tiene efectos nocivos a corto y largo plazo sobre el aprendizaje y la salud de los niños y adolescentes y, por lo tanto, recomiendan una profunda reestructuración del horario escolar.

Por otro lado, los investigadores no dicen que deba darse completa libertad para que los niños jueguen hasta las 4 de la mañana. Ellos recomiendan que los padres no pasen por alto otros factores que también afectan el descanso: la rutina que tienen los niños antes de irse a dormir, los patrones de sueño, los horarios para levantarse, la alimentación, etc.

Rerefencia del estudio original: Andrew K. Przybylski. Digital Screen Time and Pediatric Sleep: Evidence from a Preregistered Cohort Study. The Journal of Pediatrics, 2018; DOI: 10.1016/j.jpeds.2018.09.054

Fuente: ScienceDaily

  • Recursos

Violencia en la pareja a través de Internet: Características, evaluación y prevención (PDF)

  • 07/11/2018
  • Equipo de Redacción

La violencia en la pareja constituye un problema social de gran relevancia por su elevada prevalencia y por las consecuencias para sus víctimas. En los últimos años, las tecnologías de la información y de la comunicación, como Internet y los Smartphones, se han convertido en herramientas frecuentes para ejercer comportamientos de control y agresiones en las parejas jóvenes.

En esta línea, la finalidad del presente trabajo es la de realizar una revisión actualizada sobre el abuso online en parejas jóvenes. Para ello, en primer lugar, se analiza en qué consiste este fenómeno y las principales manifestaciones del abuso online en la pareja a través de Internet y los Smartphones.

A continuación, se lleva a cabo una revisión de los instrumentos desarrollados para su evaluación y sus propiedades psicométricas. Finalmente, se incluyen varias recomendaciones para el desarrollo de estrategias de prevención derivadas de la evidencia empírica disponible.

Autores: Manuel Gómez-Guadix, Erika Borrajo y Esther Calvete

Descarga el artículo completo en formato PDF.

Fuente: Papeles del psicólogo

Sin categoría

El exceso de actividades extracurriculares puede ser dañino

  • 06/11/2018
  • Alejandra Alonso

Las actividades extracurriculares, tales como las clases de música, o los clubes deportivos, cumplen un rol importante en la dinámica familiar. Para conocer mejor dicho rol, un grupo de investigadores realizó entrevistas semiestructuradas a 48 familias de clase media del noroeste de Inglaterra.

Los científicos consideraron que estas actividades organizadas han sido poco investigadas y sin embargo forman parte central de la rutina de familias de clase media.

Según los datos arrojados por las entrevistas, el 88% de los niños (cursando primaria) participaban de actividades extracurriculares, de 4 a 5 días a la semana. Además, el 58% hacían más de una actividad una tarde.

Las actividades organizadas eran parte de la mayoría de éstas familias, especialmente si tenían más de un hijo. Y esto trae consecuencias en varios aspectos: se reduce el tiempo de calidad pasado en familia, hay menos dinero en la casa y la energía de los papás disminuye bastante. Muchos niños terminan agotados por esta rutina, también.

Pero, ¿porqué los padres consideran que se debe hacer este sacrificio de tiempo, dinero y energía? De acuerdo con los investigadores, existen presiones de otros padres, de los niños y de la misma escuela para tener un horario extracurricular apretado.

La Dra. Sharon Wheeler, autora principal del estudio, opina que los padres llevan a sus hijos a dichas actividades porque perciben que esto significa ser buenos padres, que es parte de darles las mejores oportunidades. Bajo su perspectiva hay beneficios a corto plazo: mantenerse en forma y saludable, aprender nuevas habilidades y hacer más amigos ; y también a largo plazo: mejorar sus posibilidades laborales.

Sin embargo, Wheeler nota que su investigación parece indicar algo diferente. Es verdad que se obtienen algunos de estos beneficios, pero las actividades organizadas pueden limitar considerablemente los recursos de los padres y deteriorar las relaciones familiares, además pueden producir un daño potencial al desarrollo y bienestar del chico.

Aunque hoy muchas familias poseen más de un auto y hay un aumento de mamás que trabajan, lo que facilita la accesibilidad y conveniencia de las actividades extracurriculares, Wheeler y sus colegas advierten que los papás no deberían sobrepasarse, llenando excesivamente los horarios de sus hijos.

Tal vez muchos padres que sienten presión de invertir en dichas actividades, pero se preocupan por los efectos en la familia, al conocer estos datos puedan aliviarse y planear un horario menos loco.

Los autores no parecen estar en contra de las actividades extracurriculares, pero si advierten que es mala idea llenar el horario de los niños, porque no solo se cobra en dinero sino también en la calidad de las relaciones familiares.

La psicóloga Jennifer Delgado Suárez, dice sabiamente que los niños necesitan “(…) una vida más sencilla y despreocupada, así como más tiempo con los padres.”

De todos modos debemos considerar que, como decían los científicos, no existen muchas investigaciones sobre el tema todavía. La mayoría se ha realizado en población adolescente y no en niños de primaria, además no se suele considerar en éstas el impacto en la vida familiar. Es necesario que se siga estudiando para entender mejor los efectos en la familia y en el desarrollo del niño.

Referencia del estudio original: Sharon Wheeler, Ken Green. ‘The helping, the fixtures, the kits, the gear, the gum shields, the food, the snacks, the waiting, the rain, the car rides … ’: social class, parenting and children’s organised activities. Sport, Education and Society, 2018; 1 DOI: 10.1080/13573322.2018.1470087

Fuente: Science Daily

  • Ciencia

La violencia doméstica es ampliamente aceptada en los países en desarrollo

  • 06/11/2018
  • David Aparicio

Según la OMS, el 30% de las mujeres ha experimentado violencia física o sexual al menos una vez en su vida por parte de su pareja. La violencia doméstica tiene serias consecuencias para la salud mental, física y reproductiva de las mujeres, pero también para el bienestar de sus hijos y familiares y el desarrollo socio-económico de la sociedad.

El machismo y el patriarcado han calado tanto en nuestra sociedad que la mayoría de los países acepta y justifica algún tipo de violencia contra las mujeres.

Así lo demuestra un mega-estudio en el que participaron más de 1 millón de personas de 49 países durante los años 2005 y 2007. Allí se preguntó si creían que estaba justificado que los hombres golpearan a sus esposas en caso de que ellas salgan de la casa sin avisarles, discutan con ellos, descuiden a los niños, les sean infieles o quemen la comida.

Un aterrador 36% de los encuestados sostuvo que los maridos tenían derecho de golpear a sus esposas cuando ellas cometían por lo menos algunas de las conductas mencionadas. El país que mostró más aceptación a la violencia doméstica fue Timor-Oriental, un país al sur de Asia, con el 83% de aceptación; mientras que el país que menor aceptación reportó fue República Dominicana con el 3%.

En general, los países asiáticos fueron los que mayor aceptación mostraron ante la violencia doméstica (47%), les siguieron los países africanos subsharianos con el 38% de aceptación, Europa y Asia Central con el 29% y por último Latinoamérica y el Caribe con el 12% de aceptación.

Aterradoramente el 36% de los encuestados sostuvo que los maridos tenían derecho de golpear a sus esposas

La aceptación generalizada por parte de las mujeres hacia la violencia doméstica en sociedades patriarcales sugiere que ellas han internalizado la idea de que la violencia física y verbal que les infligen sus maridos son formas legítimas de disciplina. No lo conciben como una forma de maltrato, lo que a su vez sigue perpetuando la violencia contra las mujeres.

Al analizar los factores ambientales y socioeconómicos que se relacionaban con la justificación de la violencia doméstica, los autores encontraron que el ambiente político jugaba un rol fundamental: los países con mayor aceptación eran aquellos que habían atravesado por frecuentes y severos conflictos políticos durante los últimos cinco años.

Por otro lado, los países que menos justificaron la violencia doméstica fueron aquellos que proveían más derechos e igualdad económica para las mujeres. Según los autores esto demuestra que el empoderamiento económico femenino puede ser un poderoso recurso – aunque no el único – para desafiar y eliminar las normas y expectativas sociales que favorecen la violencia doméstica.

Referencia del estudio original: LynnMarie Sardinha, Héctor E. Nájera Catalán. Attitudes towards domestic violence in 49 low- and middle-income countries: A gendered analysis of prevalence and country-level correlates. PLOS ONE, 2018; 13 (10): e0206101 DOI: 10.1371/journal.pone.0206101

Fuente: ScienceDaily

  • Ciencia
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Cómo hacerle frente al bullying homofóbico

  • 05/11/2018
  • David Aparicio

Blas Ramon Rodriguez escribe para Psicocode un valioso artículo que explica qué es la homofobia y estrategias para hacerle frente:

La homofobia es una conducta que describe rechazo, miedo, repudio, prejuicio, persecución y discriminación hacia mujeres y hombres, niñas y niños que se reconocen a sí mismos y a sí mismas como homosexuales.

La homofobia no es en sí misma una fobia. Mientras que las fobias son emociones motivadas por el miedo, la homofobia está estimulada por el odio. En algunos casos se manifiesta de forma moderada, mediante sensaciones corporales de repulsión, incomodidad psicológica, en otros casos, o por evolución, se convierte en un fenómeno capaz de manifestarse a través de alteraciones motrices en forma de insultos, vejaciones y agresiones.

Los jóvenes homosexuales sufren más situaciones de discriminación y acoso en los entornos educativos que sus pares heterosexuales. Son quienes peores experiencias tienen en ámbito escolar, y quienes más se alejan de los mismos por sentimientos de inseguridad.

En general la atmósfera más inhóspita para estos jóvenes la provoca el uso de lenguaje homofóbico. El lenguaje discriminatorio es nocivo, divide a la sociedad y fomenta el odio social, la violencia física, psicológica y simbólica. Las expresiones discriminatorias no están protegidas por el principio de libertad de expresión. Las palabras son pensamientos y el pensamiento lenguaje. No es compatible emplear palabras inadecuadas y tener un pensamiento adecuado.

El bullying homofóbico tiene un alcance amplio y resulta muy negativo para la salud mental. Los conflictos psicológicos experimentados por sentimientos de aislamiento, de no pertenencia y de culpabilidad que genera la exposición de una persona a conductas intimidatorias intencionadas, suelen ser muy difíciles de superar.

Lee el artículo completo en Psicocode.

  • Clínica

Teoría de la inminencia predatoria: ¿Para qué sirve la ansiedad?

  • 05/11/2018
  • Archibaldo Bravo

Todos en alguna u otra ocasión nos hemos sentido nerviosos, preocupados, asustados o con miedo. Son muchos los nombres que cotidianamente utilizamos para referirnos a ese estado, en el cual el corazón late más rápido, nuestras piernas tiemblan, o nuestras manos sudan. Pero de cualquier manera, en el fondo estamos refiriéndonos a la “ansiedad”.1

Llegar a sentir ansiedad puede ser muy molesto, y en cuanto la experimentamos generalmente deseamos que esta desaparezca rápidamente. Pero ¿la ansiedad sirve de algo?, ¿por qué existe la ansiedad?

A continuación trataremos de responder a estas preguntas, al mostrar los fundamentos de la teoría de la inminencia predatoria (Predatory imminence theory; Fanselow & Lester, 1988). La explicación de esta teoría estará basada en lo expuesto por: Fanselow, 2018; Fanselow & Lester, 1988; Perusini & Fanselow, 2015; y Quin & Fanselow, 2008. Dichas referencias pueden consultarse si se desea profundizar más en el modelo aquí expuesto.

Continuum de inminencia predatoria

Desde una perspectiva biológica, el miedo puede definirse como un “sistema conductual funcional” que permite a los organismos defenderse contra las amenazas. Al ser seres vivos los organismos son presas potenciales (podría venir un depredador y comernos). Debido a esto, evolutivamente se han desarrollado distintas “fases de defensa” ante las amenazas, las cuales pueden activarse ante ciertos estímulos ambientales, y son capaces de poner en marcha una serie de conductas defensivas. La percepción que tiene la presa acerca del nivel de riesgo (de ser comido), es lo que determina la activación de una u otra fase de defensa.

En la Figura 1, podemos observar que el nivel de riesgo puede ser ubicado a lo largo de un continuum, en donde por un extremo se encuentra la seguridad absoluta y por el otro el ser consumido por un depredador (muerte). Este continuum de inminencia predatoria, depende más de la percepción psicológica de lo inminente del peligro, que por ejemplo de la distancia física del depredador.

Figura 1. En el continuum de inminencia predatoria, el nivel de amenaza percibido está determinado por los estímulos ambientales. Lo cual desencadena distintas etapas de defensa, con respuestas adaptativas de acuerdo al nivel de amenaza. Se cree que la ansiedad, el miedo y el pánico existen a lo largo de este continuum (tomado de Quinn & Fanselow, 2008).

Tanto la intensidad como las características de la conducta defensiva cambian de acuerdo al nivel de inminencia predatoria. Estas respuestas defensivas observadas en condiciones controladas, son similares a las del hábitat natural del organismo. Las conductas defensivas también se activan por medio de estímulos que señalan el peligro, y muchas de ellas se aprenden con la experiencia.

Las conductas que se encuentran al inicio del continuum (en donde la inminencia predatoria es baja pero no inexistente), reciben el nombre de “defensas de pre-encuentro”, las cuáles pueden corresponder a los estados afectivos de ansiedad y preocupación.

Tanto la intensidad como las características de la conducta defensiva cambian de acuerdo al nivel de inminencia predatoria

Cuando un depredador es detectado, pero el ataque no es inmediato o seguro, se manifiestan las “defensas de post-encuentro”, dicho nivel de inminencia predatoria se estaría refiriendo al estado afectivo de miedo.

En tanto que al entrar en contacto directo con el depredador, la conducta es vigorosa, activa y muy variable; lo que indica las “defensas circa-strike”. Dichos comportamientos han sido asociados con las conductas que se manifiestan en los ataques de pánico experimentados por los seres humanos.

Bajo este esquema, la preocupación, la ansiedad, el miedo y aún el pánico tienen en sí mismas una función adaptativa. Ya que las conductas correspondientes a cada estado afectivo, coinciden con las demandas que se están presentando en el ambiente. De esta manera, desde una perspectiva evolutiva, la ansiedad cumple la función de protección del individuo contra peligros físicos (y sociales); lo cual se logra además, sin necesidad de que el organismo entre en contacto directo con las amenazas del medio.

Conclusión

Tomando en cuenta lo anterior, podemos observar que evolutivamente la ansiedad cumple con una función muy importante. Es una especie de sistema que nos protege (o más bien nos prepara) ante los peligros y amenazas, aún cuando los mismos no estén presentes. Por ejemplo, si vamos en la noche por una calle oscura y sabemos que en ella han asaltado a varias personas, lo más razonable es que busquemos un camino alterno. Pero resulta que si no experimentáramos una dosis de ansiedad, seguiríamos avanzando por esa calle, yendo al probable encuentro de un asaltante. Lo más interesante es que somos capaces de tomar esas precauciones, sin necesidad de tener a un sujeto apuntándonos con una pistola (para lo cual ya sería muy tarde ir por el camino alterno).

La preocupación, la ansiedad, el miedo y aún el pánico tienen en sí mismas una función adaptativa

Sin embargo, esta capacidad de “predecir” peligros obviamente tiene sus inconvenientes. Por ejemplo, ¿qué pasaría si en la noche no pudiéramos dormir, por el temor a que hubiera un terremoto y muriéramos al caernos el techo encima? Lógicamente ¡tendríamos unas noches terribles! Pero resulta que ese miedo estaría fundado en una amenaza inexistente (o más bien en una muy improbable), ocasionándonos estados de ansiedad exagerados, que no corresponderían con las demandas actuales del medio. Aquí es precisamente donde se diferencia la ansiedad normal y adaptativa (que nos ayuda a prevenir peligros reales), de la ansiedad patológica.

Referencias bibliográficas:
Craske, M. G., Hermans, D. y Vansteenwegen, D. (2008). Miedos y fobias: de los procesos básicos a las implicaciones clínicas. México: Manual Moderno.

Fanselow, M. S. (2018). The role of learning in threat imminence and defensive behaviors. Current Opinion in Behavioral Sciences, 24, 44–49.

Fanselow, M. S. & Lester, L. S. (1988). A functional behavioristic approach to aversively motivated behavior: predatory imminence as a determinant of the topography of defensive behavior. En R. C. Bolles & M. D. Beecher (Eds.), Evolution and learning (p. 185-211. Hillsdale, NJ: Erlbaum.

Perusini, J. N., & Fanselow, M. S. (2015). Neurobehavioral perspectives on the distinction between fear and anxiety. Learning & Memory, 22, 417–425.

Quinn, J. J. & Fanselow, M. S. (2008). Defensas y recuerdos: circuito neuronal funcional del miedo y respuesta condicionada. En M. G. Craske, D. Hermans & D. Vansteenwegen (Eds.), Miedos y fobias: de los procesos básicos a las implicaciones clínicas (p. 57-78). México: Manual Moderno.


  1. Nota: Aunque los conceptos de ansiedad y miedo estrictamente tienen significados diferentes (véase Perusini & Fanselow, 2015), muchas de las veces por cuestiones prácticas se usan indistintamente (p. ej. Craske, Hermans & Vansteenwegen, 2008). A lo largo del presente artículo estos términos se usarán de manera intercambiable, a excepción de los momentos en los que se especifica lo contrario. ↩
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Cómo es el duelo para un terapeuta cuando un paciente se suicida

  • 03/11/2018
  • Equipo de Redacción

Mientras entrevistaba por Skype a Beth, una trabajadora social radicada en los Estados Unidos, ella buscaba entre sus papeles un sobre con el nombre de Toby*, donde había una fotografía, una tarjeta del funeral y algunos dibujos. Una de las cosas que había sobre el escritorio de Beth era una piedra que, me cuenta, a Toby le gustaba tener mientras estaban en terapia. Toby había sido paciente de Beth y se había suicidado hace siete años.

«Nunca lo olvidaré», dice. «Fue un viernes». Toby era un paciente de un programa para jóvenes con problemas mentales complejos. «Se negaba a salir de mi oficina», dice Beth. «Ponía la cabeza entre los brazos y lloraba mientras decía ‘haz que se detenga'».

Toby se enfrentaba a toda una constelación de dificultades. De bebé, había sido adoptado por una familia con unos principios religiosos que él no compartía, y además pasaba un momento complicado en la escuela. Experimentaba estados de ánimo muy bajos, tenía pensamientos paranoicos y se había sobredosificado en otras ocasiones. Sin embargo, asistía al programa, tomaba los medicamentos y participaba en la terapia.

«Estaba triste», dice Beth. «Pero también era graciosos y sarcástico; era skateboarder y le gustaba el rock. Era el chico cool pero también era sumamente vulnerable. Estaba muy solo».

En las semanas previas a su muerte, Toby había empezado a preocuparse por unas inusuales explicaciones frente a su adopción. «Intentaba entender sobre el hecho de ser amado, no ser amado y ser abandonado», dice Beth.

Ese viernes, Beth había quedado nerviosa. «Fui al psiquiatra y dije, ‘o lo llevamos a emergencias o intentamos internarlo en un hospital'», dice.

Toby fue examinado pero no admitido esa misma noche. Otros miembros del equipo pensaron que sería mejor para Toby estar en casa, con la opción de regresar si era necesario. Esta clase de decisiones clínicas pueden ser insoportables, con el peso de intentar equilibrar ciertos riesgos con la salud y seguridad de una persona. Los miembros de un equipo no siempre están de acuerdo en cómo obrar, y Beth no lo estuvo.

«Cuando sus padres vinieron a recogerlo, les dije, ‘Toby ha tenido un día muy difícil, no está bien, sean muy cuidadosos con él'», recuerda Beth. «Les dije, ‘no duden en llamar o traerlo a emergencias’. Él se fue y le dije, ‘nos vemos pronto'». Beth estaba de turno ese fin de semana.

«A primera hora del sábado recibí una llamada donde me decían, ‘él está en cuidados intensivos, ¿vas a venir?'». La noche del viernes, mientras su familia comía en el piso de abajo, Toby había ido al baño y se había disparado. Sobrevivió, pero después de un daño cerebral severo, desconectaron el soporte vital luego de unos pocos días.

Aunque no hay muchos datos recientes, se estima que la mitad de los psiquiatras y uno de cada cinco psicólogos en Estados Unidos ha experimentado el suicidio de un paciente. El año pasado se registraron 5.821 suicidios en Reino Unido: 10 muertes por cada 100.000 personas. Sabemos que los efectos son devastadores para familiares y amigos. Se sabe mucho menos sobre las reacciones de los profesionales a cargo. ¿Qué pasa si la persona que murió era tu paciente?

«Me sentía tremendamente triste, afectada y culpable. Recuerdo llorar mucho. Sentí vergüenza. No dormía bien. Luego, durante más o menos un año fue incapaz de tomar decisiones…

Las olas de sentimientos que puede generar un suicidio se esparcen enormemente. «La gente suele creer que el impacto solo llega a un puñado de familiares cercanos», dice Julie Cerel, presidenta de la Asociación Americana de Suicidología y profesora en la Universidad de Kentucky. «En realidad, nuestro trabajo a encontrado que 135 personas son expuestas a cada suicidio; quiero decir, personas que conocieron a quien murió. Y más o menos un tercio de ellos son impactados profundamente».

La reacción inicial de Beth fue volcar su vida al trabajo, pero las consecuencias emocionales fueron muy grandes. «Me sentía tremendamente triste, afectada y culpable. Recuerdo llorar mucho. Sentí vergüenza. No dormía bien. Luego, durante más o menos un año fue incapaz de tomar decisiones… pedía ayuda de otros todo el tiempo. Me preocupaba de qué iba a cenar porque, ¿y si tomaba la decisión incorrecta? Y me llevó un tiempo darme cuenta: esto es porque siento que tomé la decisión equivocada incluso cuando la decisión no fue solo mía».

Hay una escasez de estudios frente a las reacciones de terapeutas en casos de suicidios de pacientes, y una gran razón para eso es la reticencia para hablar al respecto. La culpa, la vergüenza y —particularmente en Estados Unidos— el miedo a enfrentar acciones legales pueden generar silenciamiento.

«Los terapeutas suelen sentir las mismas emociones que otras personas cuando hay muertes, y tienen el peso adicional de la culpa», dice Cerel. «Pero la culpa, que suele ser similar a la reacción de familiares que desearían haber podido hacer más, puede ser interpretada como una confesión de no haber hecho lo suficiente en un sentido clínico y eso podría llegar a un litigio. La mayoría de profesionales de la salud no sienten que puedan hablar abiertamente sobre sus reacciones frente al suicidio de sus pacientes».

A pesar del reducido número de investigaciones, hay una evidencia creciente alrededor del luto de profesionales. Jane Tillman, psicóloga del Austen Riggs Center de Massachusetts, condujo uno de los primeros estudios cualitativos del campo. Ella entrevistó a 12 terapeutas y encontró ocho temas comunes en las reacciones al suicidio de un paciente, incluyendo las respuestas a traumas, reacciones emocionales al duelo, sensación de crisis, efectos en las relaciones con colegas y efectos en el trabajo con otros pacientes.

Uno de los participantes describió sentirse «sumamente traumatizado», recuerda Tillman. «Se dio cuenta de que cada vez que sonaba el teléfono a mitad de la noche o en un momento inesperado, sentía un pico de adrenalina. Cuenta que ‘ni siquiera fue así como me enteré de la muerte de mi paciente, pero incluso después de muchos años pienso que un paciente se ha suicidado'».

Estudios más amplios muestran que aproximadamente 40 por ciento de los terapeutas afligidos reportan el suicidio de un paciente como traumático. Reacciones comunes incluyen la vergüenza, la culpa, el terror y una sensación de desesperanza, o pensar que fueron muy ingenuos o ambiciosos por pensar que habrían podido ayudar.

«Vivimos entre relaciones humanas», dice. «Nos entregamos a ellas por completo así que cuando perdemos a alguien también sentimos eso con todo nuestro ser, y eso está bien. La gente debería saber que está bien estar de luto y sentirlo»

Tillman cree que hablar es fundamental; tanto para estudiantes como para profesionales calificados. «Suelo decir en los talleres, ‘alcen la mano sí son supervisores'», dice. «Mucha gente alza la mano. ‘Levanten la mano si han tenido algún entrenamiento sobre qué hacer si alguno de sus subordinados tiene un paciente que se ha suicidado’. Nadie levanta la mano».

«Esto no es una cosa inesperada y terrible que solo le pase a malos profesionales», agrega Tillman. «Esto hace parte de estar en el campo, y tenemos que hallar maneras para aprender al respecto, de modo que la gente no se sienta tan abandonada. No es raro estar afligido; no es una debilidad. Es una parte terrible de nuestra vida profesional».

Cerel cree que el duelo después del suicidio es «similar al duelo tras otras muertes repentinas, pero se diferencia en el sentido que la gente afectada por estas muertes siente que hubo algo que pudieron hacer directamente para prevenir la muerte. Se preguntan por qué durante mucho tiempo».

Beth aún piensa en Toby, pero no se sentía a gusto hablando de él en el trabajo. «No creo que haya tenido el derecho de procesarlo como una muerte traumática personal. Fue una pérdida profesional traumática, pero se sintió muy personal». Para todas las estructuras teóricas y profesionales, perder a un paciente al final sí implica un luto, más aún en una situación complicada. Trae consigo todas las emociones humanas complicadas de un duelo.

Beth entiende eso, y quiere que otros terapeutas también lo hagan. «Vivimos entre relaciones humanas», dice. «Nos entregamos a ellas por completo así que cuando perdemos a alguien también sentimos eso con todo nuestro ser, y eso está bien. La gente debería saber que está bien estar de luto y sentirlo».

«¿Cómo se recupera uno?», se pregunta ella. «Uno no lo hace. Pero tener en cuenta ‘qué necesita un individuo cuando pasa por un duelo’ puede ayudar a normalizar el evento».

*Algunos nombres han sido cambiados.

Escrito por Lucy Madox para Mosaic y re-publicado en Psyciencia bajo licencia Creative Commons. Puedes leer el artículo original en ingles aquí.

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Un examen de la retina para detectar el alzheimer

  • 01/11/2018
  • David Aparicio

En el marco de la última conferencia de la Academia Americana de Oftalmología (AOO), se presentaron dos investigaciones que reportan evidencia de que es posible detectar diferentes signos del alzheimer en la retina de las personas, mucho antes de que los síntomas aparezcan. Este descubrimiento, supondría un hito importantísimo en la detección temprana y prevención del mal del alzheimer, una enfermedad que afecta a más de 50 millones de personas.

Por medio de un scanner óptico no invasivo denominado optimal coherente tomography angiograpy (OCTA) los investigadores de la Universidad de Duke compararon las retinas de los pacientes con alzheimer con la de los pacientes que sufrían de alguna discapacidad cognitiva moderada, y detectaron dos anomalías únicas en los pacientes con alzheimer: tenían una perdida de los pequeños vasos sanguíneos que se encuentran en la parte trasera de los ojos; y la capa interior de la retina se había adelgazado.

La segunda evidencia proviene de una investigación del Sheba Medican Center en Israel que examinó a 400 personas que tenían historia familiar de alzheimer pero que no presentaban síntomas. Luego compararon sus retinas y sus imágenes cerebrales con aquellos que no tenían historia de la enfermedad. Consonante con el estudio anterior los resultados mostraron que la capa interior de la retina era más delgada en las personas que tenían historia familiar de alzheimer. Por otro lado las imágenes cerebrales revelaron que sus hipocampos, un área severamente afectada por el alzheimer, se había encogido.

Parece extraño que se pueda detectar el alzheimer a través de un examen ocular, pero los autores explican que la retina está conectada al cerebro a través del nervio óptico y que el deterioro que se visibiliza en la retina y sus vasos sanguíneos es una replica del daño que se está produciendo en las estructuras cerebrales.

El diagnóstico del alzheimer es uno de los desafíos más grandes que enfrenta la medicina. Hay técnicas que son capaces de detectar ciertos signos de esta enfermedad pero no son factibles como métodos diagnósticos debido a su naturaleza invasiva y de alto riesgo para la salud de las personas. De comprobarse que este tipo de examen ocular es tan preciso como lo sostienen los autores, entonces estaríamos en las puertas de la revolución del diagnóstico y prevención del mal del alzheimer.

Fuente: ScienceDaily

  • Ciencia

Clorpromazina y revolución del tratamiento de la psicosis en el siglo XX

  • 31/10/2018
  • Alejandra Alonso

El 11 de diciembre de 1950, Paul Charpentier sintentizó por primera vez la clorpromazina, un medicamento que tenía la intención de ser utilizado como potenciador de la anestesia general y se convirtió en el primer antipsicótico de la historia.

En una época donde reinaba el psicoanálisis, la clorpromazina significó una revolución en los tratamientos psiquiátricos. Anteriormente los pacientes con psicosis eran tratados con terapias poco efectivas y extremadamente peligrosas como  la terapia con gas, la terapia electroconvulsiva, las convulsiones químicas, la lobotomía, el shock hipoglucémico, barbitúricos o morfina, cuyo efecto podía ser letal.

Sucesos que llevaron al desarrollo de la clorpromazina

A finales del siglo XIX, August Bernthsen se ocupa de la síntesis de las moléculas de fenotiazina, cuando se encontraba desarrollando colorantes derivados de la anilina en la industria de textiles. Más tarde varios acontecimientos marcarían su entrada a la medicina; en biología los primeros microscopistas intentaban teñir células con colorantes de anilina del inglés William Perkin, para ver en detalle su contenido. Fleming pudo desarrollar sus trabajos sobre la mitosis y Fuelgen los suyos sobre el ADN, gracias a la técnica de la tinción desarrollada por Paul Erhlich, quien también investigó el posible poder bactericida de éstos agentes que eran capaces de teñir selectivamente distintos tejidos vivos.

Según Medrano (2012), Erhlich buscaba fármacos con indicaciones muy precisas, una “bala mágica” que atacara a un agente patógeno logrando así la curación. Los fundamentos de esta idea eran la creencia de que todas las enfermedades estaban causadas por gérmenes y su trabajo con la tinción de potenciales microbios. Este y otros hallazgos le empezaron a dar a los colorantes un papel cada vez más importante en la industria farmacéutica.

Ehrlich desarrolló también la coloración metacromática con el azul de metileno, derivado de la fenotiazina, para teñir tejidos orgánicos, usándolo como agente antimalárico. Para 1940, muchos científicos estadounidenses y franceses investigaban las fenotiazinas como agentes antimaláricos. En Francia, investigadores del Societè Rhône-Poulenc, dirigidos por Paul Charpentier, crearon derivados fenotiazínicos de cadena alcoholamino, lo que condujo a la síntesis de prometazina, 3277 RP y dietazinan. A partir de la prometazina se desarrolló el primer antipsicótico eficaz de la historia (Mazana, Pereira, y Cabrera, 2002).

Es interesante saber que Charpentier y sus colegas buscaban actividad antimalárica en sus investigaciones de las fenotiazinas; lo que ellos no sabían era que otros científicos estadounidenses ya la habían descartado (pero no se enteraron debido a la interrupción en la comunicación consecuencia de la segunda guerra mundial) y continuaron con sus estudios. Posteriormente Daniel Bovet y Staub del instituto Pasteur, se alían con la firma Rhône-Poulenc para buscar propiedades antimaláricas de los antihistamínicos, pero se descubrió que no las poseían, aunque sí eran algo sedantes. En 1944, Bovet comenzó a investigar si las fenotiazinas también poseían propiedades antihistamínicas. Así, en 1949, Henri Laborit (un cirujano y fisiólogo del ejército francés), en conjunto con Huguenard y Alluaume, utiliza derivados de la fenotiazina en un cóctel prequirúrjico para inducir anestesia, reducir liberación de estamina y sedar. El se encontraba investigando la hibernación artificial en relación a la prevención del shock quirúrgico. Al administrar el cóctel observó que en determinadas dosis producía desinterés sin pérdida de conciencia y algo de sueño (Mazana, Pereira, y Cabrera, 2002; Ban, 2007).

En diciembre de 1950, Charpentier sintetiza el compuesto RP4560 (la clorpromazina). Al año siguiente Laborit investiga los efectos sedantes de la clorpromazina y anima a sus colegas a utilizarlo en psiquiatría. Sin embargo, fue muy criticado ya que en aquella época la psiquiatría se valía de terapias no farmacológicas (Mazana, Pereira, y Cabrera, 2002).

Primeros psiquiatras en utilizarla como fármaco

En ese momento se usaba el enfriamiento con agua para calmar la agitación y Laborit, como comentábamos antes, persuadió a un grupo de neuropsiquiatras del hospital militar de París a que probaran un tratamiento con clorpromazina en sus pacientes. El primer sujeto a quien se le administró el fármaco fue Jaques Lh, de 24 años, un hombre que tenía diagnóstico de agitación psicótica (manía). El 19 de Enero de 1952 se le administró 50 mg de la droga por vía intravenosa y el efecto calmante fue casi inmediato, pero como solo duró unas horas se necesitaron varios tratamientos para, finalmente, controlar la agitación (Ban, 2007).

Luego continúan las investigaciones en el hospital Saint Anne, donde Pierre Deniker descubre los efectos antipsicóticos de la clorpromazina junto con Jean Delay. Además se dan cuenta de que no eran necesarias las compresas de hielo, bastaba con administrar 75 mg del fármaco para conseguir el control de la conducta (Mazana, Pereira, y Cabrera, 2002).

Deniker (quien era asistente de Delay) es recordado como el primer psiquiatra que, al utilizar la clorpromazina sola (y no como parte de un cóctel), pudo observar mejor sus efectos.

También notó que, al emplearla sola, había que aumentar la dosis y así se conocieron las propiedades psicotrópicas de la misma.

Como resultado, Delay decide repetir las experimentaciones con todos los pacientes que llegaban con agitación y así publicaron, en 1952, 6 informes científicos donde resaltaban un tratamiento prolongado en casos de psicosis aguda y manía, observaciones que favorecieron el uso de la clorpromazina en Europa. Además, Delay y Deniker demostraron que dicha droga no era eficaz para tratar los síntomas negativos de la esquizofrenia ni la depresión (Mazana, Pereira, y Cabrera, 2002).

Mejor comprensión de los neurotransmisores

En 1954, la FDA (Food and Drug Administration) aprueba la clorpromazina. Los efectos secundarios del fármaco obligan a los científicos a seguir estudiando su bioquímica metabólica y llegan así a conocer mejor el papel de la dopamina y otros neurotransmisores en el funcionamiento cerebral. Se dejó de entender a la naturaleza de las transmisiones sinápticas como algo puramente eléctrico, y se la empezó a considerar como un evento mediado químicamente (Mazana, Pereira, y Cabrera, 2002; Ban, 2007).

Ilustración de la clorpromazina, imagen de Wikipedia

Durante las décadas de 1950 y 1960, se habían hecho muchas hipótesis sobre la bioquímica de la esquizofrenia y el curso de acción de las fenotiazinas. Pero más tarde, cuando se descubre cómo actuaban las fenotiazinas, se entiende el efecto sedante de la clorpromazina por supresión de aferencias sensoriales a la formación reticular de Magoun y Moruzzi (Mazana, Pereira, y Cabrera, 2002).

Surgen los términos “tranquilizante”, “antipsicótico” y “neuroléptico”

Sorprendía la capacidad de la clorpromazina para sedar sin afectar la conciencia del individuo, lo que ayudó a ponerle a este grupo de fármacos el nombre de “tranquilizantes”(Medrano, 2012).

Fueron Delay y Thuillier quienes acuñaron el término psicofarmacología en el año 1956. Un año antes, Delay había denominado a los fármacos con propiedades antipsicóticas “neurolépticos” ya que su uso producía acciones variadas sobre el sistema nervioso. Lehman había empleado el término “antipsicóticos”, pero la palabra acuñada por Delay y Deniker tuvo más éxito y se impuso (Mazana, Pereira, y Cabrera, 2002; Medrano, 2012).

Los científicos tenían esperanzas de que la clorpromazina fuera útil en el tratamiento de la ansiedad, pero en 1955 Rees y Lambert dan a conocer los efectos colaterales: letárgica, hipotensión, síndrome parkinsonismo, ictericia (Mazana, Pereira, y Cabrera, 2002).

Luego de todo esto se continuó investigando y se comercializaron nuevos antipsicóticos derivados de la fenotiazina. Después se descubrieron otras sustancias con propiedades antipsicóticas y así se llegó a los antipsicóticos atípicos, que prometían tratar los síntomas negativos de la esquizofrenia (Mazana, Pereira, y Cabrera, 2002).

Condiciones para las que se utiliza la clorpromazina

La clorpromazina está indicada para tratar psicosis, delirio, esquizofrenia y confusión (Ceruelo Bermejo y García Rodicio, 2007).

También se utiliza para tratar la manía en personas con trastorno bipolar y problemas de conducta serios (agresividad, explosividad, hiperactividad) en niños. Por otro lado, se prescribe para controlar vómitos y náuseas, aliviar hipo persistente y el tétano (AHFS, 2018)

Mecanismos de acción

La clorpromacina se considera un antipsicótico típico, que se ubica dentro de la familia de las fenotiazinas. Tiene un alto poder de sedación. Los antipsicóticos en general actúan bloqueando los receptores dopaminérgicos a nivel central. Los típicos son antagonistas de los receptores D2 a nivel mesolímbico y nigroestriatal. Su efecto está relacionado con su acción a nivel mesolímbico, produciendo cambios en relación a delirios, alucinaciones y conducta desorganizada (Bravo Ortiz, s.f.).

Efectos secundarios

Los efectos de los antipsicóticos típicos a nivel nigroestriatal y tuberoinfundibular, explican los efectos neurológicos adversos (amenorrea, galactorrea, efectos extrapiramidales). Y el bloqueo de otros receptores (colinérgicos, noradrenérgicos, serotoninérgicos e histaminérgicos) se asocia con: sedación, visión borrosa, sequedad en la boca e hipotensión (Bravo Ortiz, s.f.).

Según Bravo Ortiz (s.f.) las fenotiacinas pueden tener los siguientes efectos secundarios:

  1. Sedación y somnolencia
  2. Síndrome neuroléptico maligno.
  3. Hipotensión y cambios en el ECG.
  4. Efectos anticolinérgicos (estreñimiento, visión borrosa, congestión nasal, sequedad en la boca, retención urinaria)
  5. Efectos extrapiramidales (acatisia, pseudoparkinsonianismo, discinesias tardías, distonia).
  6. Disminución de umbral para convulsiones.
  7. Trastornos endocrinos (líbido baja, amenorrea, galactorrea).
  8. Dermatosis.

Además, la clorpromazina en específico, puede producir trastornos hepáticos y hematológicos (Bravo Ortiz, s.f.).

Han pasado más de 60 años desde la llegada de la clorpromazina. Su introducción revolucionó el tratamiento de la psicosis, causó cambios en las creencias sobre las enfermedades mentales, dio como resultado el desarrollo de la neuropsicofarmacología y provocó la revisión del marco teórico de la psiquiatría.

Referencias bibliográficas

  • American Society of Health-System Pharmacists, Inc. (2018), Clorpromazina. Recuperado de: https://medlineplus.gov/spanish/druginfo/meds/a682040-es.html
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  • Ciencia

El vínculo entre el virus del herpes y la enfermedad de Alzheimer

  • 31/10/2018
  • Equipo de Redacción

Más de 30 millones de personas en todo el mundo padecen la enfermedad de Alzheimer, la forma más común de demencia. Desafortunadamente, no hay cura, solo medicamentos para aliviar los síntomas. Sin embargo, mi última revisión, sugiere una forma de tratar la enfermedad. Encontré la evidencia más sólida hasta ahora de que el virus del herpes es una causa de la enfermedad de Alzheimer, lo que sugiere que los medicamentos antivirales eficaces y seguros podrían ser capaces de tratar la enfermedad. Incluso podríamos vacunar a nuestros hijos contra esto.

El virus implicado en la enfermedad de Alzheimer, el virus del herpes simple tipo 1 (HSV1), es más conocido por causar herpes labial. Infecta a la mayoría de las personas en la infancia y luego permanece latente en el sistema nervioso periférico (la parte del sistema nervioso que no es el cerebro y la médula espinal). Ocasionalmente, si una persona está estresada, el virus se activa y, en algunas personas, causa el herpes labial.

Encontré la evidencia más sólida hasta ahora de que el virus del herpes es una causa de la enfermedad de Alzheimer

Descubrimos en 1991 que en muchas personas mayores, el HSV1 también está presente en el cerebro. Y en 1997, demostramos que confiere un gran riesgo de enfermedad de Alzheimer cuando está presente en el cerebro de personas que tienen un gen específico conocido como APOE4.

El virus puede activarse en el cerebro, tal vez repetidamente, y esto probablemente cause daño acumulativo. La probabilidad de desarrollar la enfermedad de Alzheimer es 12 veces mayor para los portadores de APOE4 que tienen HSV1 en el cerebro que para los que no tienen ningún factor.

Más tarde, nosotros y otros descubrimos que la infección por HSV1 en los cultivos celulares hace que se acumulen las proteínas tau beta-amiloides y anormales. Una acumulación de estas proteínas en el cerebro es característica de la enfermedad de Alzheimer.

Creemos que el HSV1 es un factor importante que contribuye a la enfermedad de Alzheimer y que ingresa al cerebro de las personas mayores a medida que su sistema inmunológico disminuye con la edad. Luego establece una infección latente (latente), a partir de la cual es reactivada por eventos como el estrés, un sistema inmunológico reducido y la inflamación cerebral inducida por la infección por otros microbios.

Creemos que el HSV1 es un factor importante que contribuye a la enfermedad de Alzheimer

La reactivación conduce al daño viral directo en las células infectadas y a la inflamación inducida por el virus. Sugerimos que la activación repetida causa daños acumulativos, lo que eventualmente lleva a la enfermedad de Alzheimer en personas con el gen APOE4.

Presumiblemente, en los portadores de APOE4, la enfermedad de Alzheimer se desarrolla en el cerebro debido a una mayor formación de productos tóxicos inducida por HSV1, o una menor reparación del daño.

¿Nuevos tratamientos?

Los datos sugieren que los agentes antivirales podrían usarse para tratar la enfermedad de Alzheimer. Los principales agentes antivirales, que son seguros, evitan que se formen nuevos virus, lo que limita el daño viral.

En un estudio anterior, encontramos que el medicamento antiviral anti-herpes, aciclovir, bloquea la replicación del ADN de HSV1 y reduce los niveles de beta-amiloide y tau causados ​​por la infección de cultivos de células con HSV1.

Los datos sugieren que los agentes antivirales podrían usarse para tratar la enfermedad de Alzheimer

Es importante tener en cuenta que todos los estudios, incluido el nuestro, solo muestran una asociación entre el virus del herpes y la enfermedad de Alzheimer; no prueban que el virus sea una causa real. Probablemente, la única forma de demostrar que un microbio es la causa de una enfermedad es demostrar que la aparición de la enfermedad se reduce considerablemente al atacar al microbio con un agente antimicrobiano específico o mediante una vacunación específica contra el microbio.

De manera emocionante, la prevención exitosa de la enfermedad de Alzheimer mediante el uso de agentes específicos contra el herpes se ha demostrado en un estudio de población a gran escala en Taiwán. Con suerte, la información en otros países, si está disponible, arrojará resultados similares.

Por: Ruth Itzhaki, Profesor Emérito de Neurobiología Molecular, Universidad de Manchester

Este artículo se ha publicado de The Conversation y fue cedido para su publicación en Psyciencia.com

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