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  • Ciencia

Las ventajas de 15 minutos de ejercicio para tu cerebro

  • 18/09/2018
  • Rita Arosemena P.

Este año, un estudio conducido por investigadores de la Universidad McGill encontró un hallazgo interesante: una sola sesión de ejercicio cardiovascular de 15 minutos puede optimizar la conectividad y la eficiencia del cerebro.

El experimento se realizó con base en una sesión de ejercicio aeróbico en una bicicleta estacionaria inmediatamente después de practicar una habilidad visuomotora compleja, para medir la capacidad de consolidación de la memoria a largo plazo.

No es la primera vez que se escribe del tema, anteriormente, el autor principal del estudio, Marc Roig, descubrió que una sola sesión de ejercicio aeróbico realizada dentro de un estrecho margen de tiempo después de haber estado expuesto a nueva información puede mejorar la capacidad de recordar el conocimiento explícito utilizando la memoria declarativa.

El estudio

En esta última investigación, el primer autor Fabien Del Maso colaboró ​​con Roig para examinar lo que estaba sucediendo en el cerebro durante el proceso de exposición a nueva información seguida de ejercicio aeróbico.

Para probar las diferencias en la actividad cerebral durante el aprendizaje de tareas motoras con o sin ejercicio aeróbico posterior, los investigadores hicieron que los participantes jugaran un videojuego que involucraba agarrar un dinamómetro con diferentes grados de intensidad para mover un cursor con precisión alrededor de la pantalla mientras se monitoreaba usando electroencefalografía (EEG) y electromiografía (EMG).

Una sola sesión de ejercicio cardiovascular de 15 minutos puede optimizar la conectividad y la eficiencia del cerebro

Justo después de esta sesión de práctica inicial, los participantes montaron una bicicleta estacionaria durante 15 minutos o se sentaron quietos. Luego, se les pidió a los participantes que volvieran a realizar la tarea indicada por el videojuego a intervalos de 30, 60 y 90 minutos mientras los investigadores evaluaban la actividad cerebral. La siguiente fase de la prueba ocurrió 8 horas después del aprendizaje inicial de habilidades motoras y, nuevamente, 24 horas después, mientras los investigadores monitoreaban los cambios en la actividad cerebral, la eficiencia y la conectividad.

Resultados encontrados

Los investigadores explican que los participantes del estudio que realizaron 15 minutos de ejercicio aeróbico después de aprender la habilidad de agarre manual del dinamómetro een el videojuego pudieron realizar la tarea utilizando menos recursos cerebrales y con una mejor eficiencia interhemisférica 24 horas después de haber aprendido inicialmente a hacerlo.

«La activación neuronal en los cerebros de los que se ejercitaron fue mucho menor, así que los recursos neuronales pasaron a otras tareas. El ejercicio ayuda a liberar parte del cerebro para hacer otras cosas» (Fabien Dal Maso)

Cuando los investigadores analizaron los datos del cerebro para descubrir factores de diferenciación entre los grupos que hicieron ejercicio y los que no, encontraron que las conexiones neuronales entre y dentro de los hemisferios cerebrales se habían vuelto más eficientes en aquellos que se ejercitaron durante 15 minutos después de la habilidad motora inicialmente aprendida.

Un aspecto llamativo del estudio es que 8 horas después de aprender una nueva habilidad motora hubo poca diferencia en la retención de habilidades entre los grupos de ejercicio y los que no lo hicieron, sin embargo, 24 horas después, cuando ambos grupos tuvieron la oportunidad de dormir, el grupo de ejercicios mostró una mejora sólida en la tarea usando menos recursos cerebrales.

Roig opina que esto sugiere que el sueño interactúa positivamente con el ejercicio para optimizar la consolidación de las memorias motoras.

Fuente del estudio: Fabien Dal Maso, Bennet Desormeau, Marie-Hélène Boudrias, Marc Roig. «Acute Cardiovascular Exercise Promotes Functional Changes in Cortico-Motor Networks During the Early Stages of Motor Memory Consolidation.» NeuroImage (Published: July 1, 2018) DOI: 10.1016/j.neuroimage.2018.03.029

Fuente: Psychology Today

  • Recomendados

Brenda Milner, la neuropsicóloga de 100 años

  • 17/09/2018
  • David Aparicio

Jaime Porras Ferreyra para el diario El País:

Brenda Milner cumplió cien años de vida el pasado 15 de julio. La mañana del 6 de septiembre, llegó al auditorio del Instituto y Hospital Neurológico de Montreal (conocido popularmente como “Neuro”) sin ayuda de un bastón. A pocos minutos de comenzar un simposio en su honor, saludó a varios exalumnos y colegas, tanto de Canadá como de otros países. Lo hizo pronunciando sus nombres: la gran estudiosa de la memoria tiene la suya en excelente estado. “Yo quería que la psicología y la neurología se acercaran”, afirmó en su discurso momentos después. Lo ha cumplido con creces, ya que los expertos catalogan a Milner como la fundadora de la neuropsicología. En su alocución, pasó del inglés al francés sin esfuerzo alguno. Antes de que volviera a tomar asiento en la primera fila, remató: “Todo continúa siendo una aventura maravillosa. La sigo disfrutando cada minuto”.

Con casi 70 años de vida académica, Brenda Milner sigue asistiendo a su oficina, da clases y sigue publicando artículos científicos. Una inspiración para todos aquellos que amamos la ciencia.

Lee el artículo completo en El País.

  • Ciencia

¿Los neuromitos afectan la calidad de los docentes?

  • 17/09/2018
  • Alejandra Alonso

Los mitos sobre neurociencia y educación son muy populares en la población general, pero son todavía más conocidos entre los docentes, donde la aceptación de los mismos es muy alta. Es muy probable que hayas escuchado hablar sobre algunos de los que voy a enumerar a continuación:

  1. Los estilos de aprendizaje: visual, kinésico, auditivo, etc. (aquí tienes algunos artículos que puedes leer sobre este mito: 1 y 2).
  2. Solo usamos el 10% de nuestro cerebro (para saber cómo comenzó este mito, puedes mirar este vídeo).
  3. El mito de que utilizamos más un hemisferio cerebral que el otro según la tarea que desempeñamos (también hemos escrito sobre esto: 1 y 2).

Una encuesta encontró que los maestros que son más entusiastas en leer revistas de ciencia popular y utilizar esa información para mejorar sus clases, tienen problemas para distinguir pseudociencia de la ciencia. Así, observaron que los docentes creen en un 49% de los mitos existentes en neurociencias (Dekker, Lee, Howard-Jones & Jolles, 2012). A partir de dichos resultados, los autores creen que es necesaria más comunicación interdisciplinaria para establecer una colaboración exitosa entre neurociencia y educación. El primer estudio sobre el tema se publicó en 2009 y luego fue replicado en varios países con resultados similares ( Reino Unido, Holanda, Grecia y Turquía, por ejemplo).

Realmente no hay evidencia que sugiera un impacto negativo de los neuromitos sobre el trabajo de los docentes

Sin embargo, un nuevo trabajo argumenta que realmente no hay evidencia que sugiera un impacto negativo de los neuromitos sobre el trabajo de los docentes. Si hubiera una correlación, dicen los autores, entonces se esperaría que haya menor prevalencia de aceptación de los mitos en docentes internacionalmente reconocidos y galardonados. Partiendo de allí, Hovarth y sus colegas (2018) compararon los conocimientos de neurociencias en docentes que han ganado premios por su trabajo y docentes que no han recibido dichos reconocimientos o que estaban en entrenamiento.

¿Qué encontraron? Los investigadores observaron que la aceptación de dichos mitos era casi idéntica en ambos grupos. Lo que para ellos sugiere que la creencia en los mitos de neurociencias no necesariamente tiene un impacto negativo en la efectividad del docente.

Sin embargo, el estudio contó con importantes limitaciones:

  1. Un análisis factorial del cuestionario reveló que los ítems no se relacionaban entre sí, ni existía estructura o patrones. Lo que levanta preguntas sobre qué está explorando realmente el cuestionario. Los científicos sugieren tomar los resultados de este y otros estudios que han utilizado el cuestionario, con cautela. Además, recomiendan desarrollar un instrumento confiable y válido.
  2. Los docentes galardonados si mostraban menor aceptación a dos de los mitos: “Existen períodos críticos en la infancia luego de los cuales las cosas ya no se pueden aprender” y “Los niños deben adquirir su idioma nativo antes de aprender un segundo lenguaje; si no, ninguno de los dos se adquirirá integralmente”. De nuevo, los autores recomiendan desarrollar un instrumento más preciso para explorar dicho tema y así poder darle una dirección más específica a futuras investigaciones.
  3. Por otro lado, no se pudo comparar datos demográficos entre los grupos tales como: título, años de experiencia, edad, nivel en que enseña, etc.
  4. Por último, los autores opinan que no hay forma de comprobar la correlación entre los premios del docente y su eficacia al enseñar. Recomiendan averiguar qué criterios utilizan los jueces que entregan este tipo de premios para determinar la efectividad. Y especulan que es posible que los mismos jueces acepten estos mitos de las neurociencias y seleccionen a los ganadores basados en métodos de enseñanza relacionados a dichos neuromitos.

El equipo de investigadores cree que demostrar la aceptación de estos mitos de las neurociencias en la población docente no significa necesariamente que ello tenga un impacto (bueno o malo) en la enseñanza y el aprendizaje. ¿Qué opinas?

Rerefencia del estudio original: Horvath JC, Donoghue GM, Horton AJ, Lodge JM and Hattie JAC (2018) On the Irrelevance of Neuromyths to Teacher Effectiveness: Comparing Neuro-Literacy Levels Amongst Award-Winning and Non-award Winning Teachers. Front. Psychol. 9:1666. doi: 10.3389/fpsyg.2018.01666

Fuente: Research Digest

  • Sponsor

Curso online: Evaluación y tratamiento de las disfunciones sexuales

  • 17/09/2018
  • David Aparicio

Inscríbete en el curso online de Evaluación y Tratamientos de las disfunciones sexuales de la prestigiosa editorial de test psicológicos TEA Ediciones, y mejora tus habilidades como terapeuta para ayudar a las personas y parejas que, en algún momento de su vida, enfrentan problemas de disfunción sexual como: disfunción eréctil, vaginismo, dispareunia, dificultades de erección, entre otros.

En este curso exclusivo de TEA Ediciones aprenderás a identificar tempranamente las disfunciones sexuales; podrás desarrollar una evaluación exhaustiva de los desencadenantes, predisponentes y mantenedores de la disfunción sexual; y sabrás cómo implementar, paso a paso, un tratamiento eficaz. Así también mejorarás tus habilidades para fomentar el asesoramiento de los pacientes, informar eficazmente en vez de aconsejar y cómo actuar ante las creencias personales de las personas que sufren de disfunciones sexuales.

TEA Ediciones sabe que sin habilidades terapéuticas empáticas, cálidas y compasivas, ninguna técnica psicológica puede promover el cambio que necesita el paciente. Por eso en este curso también han agregado un módulo especial de habilidades terapéuticas para que los terapeutas puedan desarrollar sus destrezas para: desculpabilizar, normalizar, intervenir con naturalidad y actuar como modelo en el proceso terapéutico para sus pacientes.

Programa del curso

El curso está dividido en tres módulos que se desarrollarán a lo largo de 6 semanas:

Módulo 1: Introducción a las disfunciones sexuales y dificultades en la fase de deseo
1. Introducción a las disfunciones sexuales
2. Dificultades en la fase de deseo

Módulo 2:Dificultades en la fase de excitación
1. Dificultades en la erección
2. Dificultades y dolor en la penetración: vaginismo y dispareunia
3. Reflexión sobre las creencias y actitudes propias

Módulo 3: Dificultades en la fase del orgasmo
1. Dificultades para llegar al orgasmo
2. Dificultades en el control de la eyaculación

Docente

El curso está dirigido por la experta en terapia sexual Ana Lombardía Moreno, licenciada en Psicología Clínica, master en Educación Sexual, Terapia Sexual y de Pareja, y psicóloga en consulta privada como terapeuta sexual y de pareja.

Detalles de la inscripción

El curso inicia el 18 de octubre y finaliza el 29 de noviembre. Al completo recibirás una certificación oficial de TEA Ediciones.

Para obtener más información e inscripción debes hacer click aquí o escribirles un email a la siguiente dirección: [email protected].

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Agradecemos a TEA Ediciones, nuestro sponsor exclusivo de la semana.

  • Ciencia

Fumar puede incrementar el riesgo de demencia

  • 14/09/2018
  • Alejandra Alonso
Photo by Jaroslav Devia on Unsplash

Un estudio coreano, publicado en Annals of clinical and transnacional neurology, encontró otra buena razón para no fumar.

Para la investigación se utilizaron datos del Sistema de Seguro de Salud Nacional de Corea. Contaron con una muestra de 46,140 hombres (se excluyó a las mujeres por contar con tasas de fumadoras extremadamente bajas) de 60 años o más, a quienes se les dio seguimiento por un promedio de 8 años, con exámenes de salud periódicos. Durante el curso del estudio 1644 personas fueron diagnosticadas con Alzheimer u otras formas de demencia.

Mientras menos tiempo hubiese pasado el hombre fumando, menos probable era que tuvieran demencia.

Luego de controlar la edad, indice de masa corporal, actividad física, presión sanguínea y otras características conductuales y de salud, encontraron que mientras menos tiempo hubiese pasado el hombre fumando, menos probable era que tuvieran demencia. Al compararlos con fumadores continuos, para aquellos que habían dejado de fumar por 4 años, el riesgo de demencia disminuía un 13%, para los que llevaban más de 4 años sin fumar, disminuía a 14% y para los que nunca habían fumado el porcentaje era de 19%.

Los autores del estudio reconocen algunas limitaciones: a) No contaron con los datos sobre el nivel educativo de los participantes, que es un factor de riesgo para la demencia; y b) Ocho años de seguimiento pueden no haber sido suficientes para recolectar todos los casos de demencia, enfermedad que se desarrolla lentamente.

Aunque ya habían estudios que vinculaban el fumar con la demencia en países occidentales, esta investigación sugiere que dejar de fumar o reducir la cantidad de cigarrillos fumados puede ayudar a disminuir el riesgo de demencia, además de haberse hecho en población oriental.

Referencia del estudio original: Choi, D. , Choi, S. and Park, S. M. (2018), Effect of smoking cessation on the risk of dementia: a longitudinal study. Ann Clin Transl Neurol. . doi:10.1002/acn3.633

Fuente: The New York Times

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  • Clínica

Utopías y ciencia conductual: el caso de la comunidad Los Horcones

  • 13/09/2018
  • Fabián Maero

Hablemos un poco hoy de utopías. Digamos para empezar que si bien el término “utopía” a veces se utiliza genéricamente para referirse a cualquier ideal o proyecto de una persona, tiene una acepción bastante más precisa. El término fue acuñado en el siglo XVI por Thomas More, que en el libro del mismo nombre describe una sociedad idílica emplazada en la isla de Utopía. Con el paso del tiempo, “utopía” vino a utilizarse para designar toda clase de sociedades ideales o con características muy deseables, desde la República de Platón hasta el Men like Gods de Wells, pasando por decenas de ejemplos similares. Usualmente las utopías son ficciones literarias o filosóficas, pero en algunos casos se han convertido en realidades. Se trata dela organización deliberada de una comunidad que permita condiciones de vida que están negadas u obstaculizadas en la civilización tradicional. Casi siempre setratan de comunidades pequeñas y relativamente apartadas, como la Finca Bellavista en Costa Rica (que ofrece la curiosidad de haber sido diseñada inspirándose en la villa de los Ewoks de Star Wars), o Crystal Waters en Australia, entre otras. Estas comunidades intencionales están organizadas según diversos principios: algunas tienen una intencionalidad más bien ecológica, otras tienen intenciones más bien religiosas (como el conocido caso de los Cuáqueros de Estados Unidos, que yo conocí de chico gracias a la Avena Quaker), o sólo buscando una mejor calidad de vida. Probablemente a esta altura se estén preguntando qué demonios hago yo escribiendo sobre utopías en una web de psicología. Sucede que han existido un número de comunidades que han sido proyectadas guiándose por ciertos desarrollos psicológicos. La psicología como guía para una comunidad.

 Walden Dos 

En 1948, el conocido psicólogo Burrhus Frederic Skinner publicó un libro llamado “Walden Dos”. Altus y Morris (2009) describen así el nacimiento del libro:

«El nombre fue un tributo a la obra del poeta Henry David Thoreau Walden o la vida en los bosques, en la cual narra sus experiencias y observaciones viviendo en contacto con la naturaleza y apartado de la sociedad industrializada. Al igual que Thoreau, Skinner también estaba molesto con muchos aspectos del estilo de vida americano. Escribió: “Había visto a mi esposa y sus amigas luchando para salvarse de la domesticidad, haciendo una mueca de disgusto al tener que escribir ‘ama de casa’ en las solicitudes de empleo. Nuestra hija había terminado primer grado, y no hay nada como el primer año de colegio de un primogénito para empezar a pensar sobre educación” (Altus & Morris, 2009).

 La comunidad ficticia descripta por Skinner propicia el afecto libre, la crianza comunitaria de los niños, las familias no-nucleares, y una forma de autogobierno bastante peculiar

En Walden Dos, Skinner describe una comunidad ficticia, organizada según los principios propuestos por el análisis de la conducta: una comunidad que propicie la cooperación, evitando el dogmatismo y con una actitud experimental hacia todo, testeando flexiblemente las estrategias que mejor se adapten al desarrollo de la comunidad.

La comunidad ficticia descripta por Skinner propicia el afecto libre, la crianza comunitaria de los niños, las familias no-nucleares, y una forma de autogobierno bastante peculiar, entre otros puntos. Como afirma Frazier, uno de los personajes principales: “La técnica alcanzada es casi perfecta. Lo importante es animar a nuestra gente a considerar cada hábito y costumbre como susceptible de mejora. Una constante actitud experimental hacia todo… eso es lo que necesitamos”(Skinner, 1968). El libro se publicó en 1948, y si bien fue el primer acercamiento de Skinner a problemas sociales y humanistas, ciertamente no fue el último –una buena parte de su obra se ha dedicado a explorar temas sociales y de organización. Walden Dos tuvo una recepción mixta, como no podía ser de otro modo. Las ideas de Skinner resultan controversiales aún hoy, y recordemos que el primer libro de Skinner (La conducta de los organismos) había sido publicado sólo 10 años antes (cuando Skinner tenía 34 años…) por lo cual la mayoría de sus ideas eran relativamente desconocidas para el público general y el libro tuvo su cuota de detractores.

 De la novela a la vida real 

Walden Dos tuvo, sin embargo, un destino bastante atípico para los libros sobre utopías: existieron varias iniciativas que intentaron desarrollar comunidades basadas explícitamente en sus principios. Más de una decena de comunidades intencionales se han creado siguiendo más o menos de cerca y más o menos explícitamente el ejemplo de Walden Dos. Así se crearon comunidades como Twin Oaks o Lake Village Homestead, en USA, o Walden7 en Barcelona, un edificio aproximadamente basado en el libro de Skinner, entre otros proyectos.

La comunidad fue fundada oficialmente en 1973 a unos kilómetros de la ciudad de Hermosillo, en México.

Se trata de una comunidad intencional ubicada en un terreno de 100 hectáreas en el desierto de Sonora en las que se encuentran alrededor de 30 construcciones (cocina, comedor, oficinas, centro de estudio, bibliotecas, lavandería, talleres, construcciones para uso privado y para visitas), además de áreas para la crianza de animales y huertas. Sin embargo, es necesario retroceder unos años para encontrarnos con los primeros esbozos de lo que se convertiría en Los Horcones.En palabras de la comunidad:“En 1971 los fundadores iniciaron un centro para niños con necesidades especiales, en particular niños dentro del espectro autista y síndrome de Down. En la intervención se utilizaba el análisis conductual aplicado (ACA), el cual en ese tiempo apenas iniciaba. Después de un tiempo de trabajar con los alumnos comprobaron lo efectivo de organizar conductualmente el entorno educativo así como las interacciones al trabajar con ellos. Esto los hizo reflexionar, “si los alumnos aprendían con la intervención ACA conductas que eran imposibles de aprender con el método tradicional, ¿no podríamos acaso organizar nuestro entorno social y prácticas culturales para reforzar comportamientos apropiados?”.

Desde ese momento comenzó a gestarse la comunidad. Sin embargo, al igual que las otras comunidades tipo Walden Dos, no debe pensársela como un calco de la descripta en la novela, ya que no se ha basado en las prácticas concretas que Skinner describe en su novela sino más bien el espíritu científico de la misma –después de todo, Skinner escribió su libro en 1945, en un contexto social y científico que habría de cambiar con el paso del tiempo. Comunidad Los Horcones –refieren desde la comunidad– “es un proyecto piloto de sociedad en donde utilizamos la ciencia y sus procedimientos, en especial la ciencia de la conducta, la conductología, para el diseño e implementación de prácticas culturales que refuercen positivamente conductas que nos ayuden a tener un mejor futuro.” Se trata, entonces de “el uso de las ciencias, especialmente el de la ciencia de la conducta para la organización, prevención y solución de cualquier problema”. Se trata entonces de una cultura experimental, en la que se utilizan principios científicos en general y conductuales en particular para descubrir y fomentar prácticas culturales (conductas, hábitos, costumbres) que sean positivas para la comunidad y su entorno. Consistentemente con esta orientación científica, Los Horcones ha realizado un número de publicaciones en revistas científicas, como un autor colectivo (por ejemplo, véase Comunidad Los Horcones, 1986a, 1986b, 1987, 1991) –lo cual parece una costumbre de la comunidad, ya que de hecho han respondido también de manera colectiva a nuestras preguntas para este artículo. En algún punto, esta costumbre de publicar es consistente con la orientación científica de la comunidad: “Consideramos que los descubrimientos científicos deben ser compartidos más allá de la comunidad científica que los produce”, afirman en un artículo publicado en la Revista Latinoamericana de Psicología hace algunas décadas (Comunidad Los Horcones, 1990). Esta cultura experimental se manifiesta, por ejemplo, en las sucesivas formas de gobierno que se han implementado en la comunidad. Inicialmente, el sistema fue de planeadores-manejadores, algo similar a lo que Skinner planteaba en su novela. Dado que el sistema presentaba algunas dificultades, luego de cuatro años se pasó a una forma de democracia directa, que también generó problemas en la comunidad (más notablemente, conflictos y deterioros en la cooperación), por lo cual se diseñó una forma de gobierno que denominaron personocracia (Comunidad Los Horcones, 1990), una forma de gobierno “preocupada en hacer referencia a los individuos concretos, considerándolos como llave para el progreso de la sociedad. Así, las decisiones tomadas no se legitiman en las deliberaciones de una mayoría abstracta, como acontece en la democracia. En términos concretos, esto significa que se pueden implementar medidas políticas rehusadas por la mayoría, en caso de que sea experimentalmente comprobada, lo que exige un largo proceso de búsqueda y cooperación colectiva”(Ferreira, Machado, & Hautequestt, 2009).

es un proyecto piloto de sociedad en donde utilizamos la ciencia de la conducta, para el diseño e implementación de prácticas culturales que refuercen positivamente conductas que nos ayuden a tener un mejor futuro.

La aplicación y funcionamiento de esta cultura experimental está favorecida por tratarse de una comunidad reducida –sería bastante más complicado aplicar un gobierno así con una población de varios millones de personas, motivo por el cual la limitación del número de integrantes también ha sido una constante en el diseño y aplicación de utopías. En el caso de la Comunidad Los Horcones, el número de integrantes ha variado a lo largo de los años, pero a pesar de que a lo largo de su funcionamiento han nacido y vivido unos 20 niños, siempre ha sido una comunidad relativamente pequeña:“En la actualidad somos 4 adultos y dos niños los que vivimos tiempo completo en la comunidad. Por temporadas llega a 8-10 personas. Pero el centro de intervención conductual fundado en 1971 aún sigue y es una parte activa de Los Horcones. Tenemos aproximadamente 10-12 niños y jóvenes con los que trabajamos, y 7 personas más entre psicólogos, educadores físicos y terapeutas, que nos ayudan con las actividades del centro”.

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  Al igual que el gobierno, la economía se maneja de manera cooperativa. En una antigua web se describe el modelo económico (aunque no hemos podido confirmar que siga en vigencia de la misma forma) como una Economía Cooperativa Walden, que consta de las siguientes características: la cooperación en la producción de bienes y servicios; la distribución equitativa de bienes y servicios; el consumo racional de bienes y servicios; todo ingreso va a un fondo común; no es monetario, dentro de la comunidad; mantiene relaciones monetarias con la sociedad exterior; busca el reforzamiento natural (la satisfacción intrínseca) de los miembros en el trabajo. Nuevamente nos encontramos con el aspecto igualitario y no monetario que suelen tener las comunidades intencionales de toda clase.

 Al igual que el gobierno, la economía se maneja de manera cooperativa

Quisimos también saber cómo es la agenda de un día típico en Los Horcones:“Al ser actualmente menos miembros que en el pasado, las actividades diarias han cambiado un poco. Un día típico desayunamos a las 7-7:30, algunos hacen ejercicio antes de esta hora. Después se dividen las actividades en trabajos de mantenimiento como regar árboles, limpieza, lavar ropa o trastes. Aun siendo pocos, tratamos de ser autosuficientes en lo posible, así, algunos dedican parte del día en alimentar a los animales (res, borrego, gallinas, peces).Otros están a cargo de nuestro programa para jóvenes con trastornos del espectro autista, síndrome de Down y trastornos generalizados del desarrollo donde los acompañan durante el día en actividades académicas, de independencia, salud y socialización.Otros imparten clases a nuestros propios niños y estos presentan periódicamente exámenes por medio de la Secretaría de Educación Pública. Comemos todos juntos a la 1pm, pasando después a un descanso de 2 horas. De 3:30-6 continuamos con las actividades laborales. 6pm regularmente nos juntamos en el porche o fuente a platicar mientras los niños juegan con sus patines, bicicletas o en el brinca-brinca. En verano les gusta meterse a la alberca en las tardes. 7:30pm es la hora de cenar. Después los jóvenes del centro se van a su dormitorio a lavarse los dientes, cambiarse y prepararse para dormir. Otros tal vez ven una película, nos juntamos en la sala o leemos un buen libro en nuestra habitación.” Desde el inicio, una de las actividades centrales de la comunidad ha estado centrada en torno al trabajo con autismo, tal como mencionan en el párrafo anterior. En ese sentido, además de la utilización de recursos ABA (por las siglas en inglés de Análisis Conductual Aplicado), Los Horcones ha desarrollado una intervención denominada Modelo de Sociedad Enseñante, un modelo educativo que consiste en “proveer un medio social en donde los alumnos aprendan conductas apropiadas en episodios cotidianos. Este programa está diseñado para que los niños y jóvenes aprendan participando con los terapeutas en actividades de la vida diaria”. Además de las actividades habituales, la comunidad ofrece varios servicios como visitas guiadas, venta de productos, y hospedaje para experiencias off-site, que se utilizan para solventar la economía comunitaria. Este video quizá les proporcione una idea más aproximada de la vida en la comunidad:

Cerrando

Hace un tiempo publicamos una entrevista con Anthony Biglan en donde se mencionaron temas de ciencia conductual para el cambio social. En este sentido, la Comunidad Los Horcones resulta particularmente atractiva porque se trata de la aplicación práctica de aquello que la ciencia en general y la ciencia conductual en particular tienen para ofrecer respecto de la organización de la sociedad. Es la encarnación de una idea, lo que podríamos describir citando a Altus y Morris:“La visión utópica de Skinner, entonces, no consistió en ninguna de las prácticas de Walden Dos, excepto una: experimentación. Su visión fue la de buscar y descubrir prácticas que maximizaran la justicia social y el bienestar humano. Esta fue la contribución singular de Skinner al género utópico; es lo que distingue a Walden Dos de todas las otras. Como luego exhortaría, “no consideren ninguna práctica como inmutable. Cambien y estén dispuestos a cambiar nuevamente. No acepten ninguna verdad eterna. Experimenten” (2009). Si están interesados en conocer algo más sobre la Comunidad Los Horcones, pueden visitar su sitio web,  ver su página de Facebook , y si les gusta la idea y el proyecto, pueden hacer una donación para el funcionamiento de la comunidad.

¡Nos leemos la próxima! Referencias bibliográficas:

Altus, D. E., & Morris, E. K. (2009). B. F. Skinner’s Utopian Vision: Behind and beyond walden two. Behavior Analyst, 32(2), 319–335. https://doi.org/10.1007/BF03392195 Comunidad Los Horcones. (1986a). Behaviorology: An integrative denomination. The Behavior Analyst, 9(2), 227–228. Retrieved from https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/22478664 Comunidad Los Horcones. (1986b). News from now-here, 1986: A response to «News fromnowhere, 1984». The Behavior Analyst, 9(1), 129–132. Retrieved from https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/22478654 Comunidad Los Horcones. (1987). The concept of consequences in the analysis of behavior. The Behavior Analyst, 10(2), 291–294. Retrieved from https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/22477983 Comunidad Los Horcones. (1990). Personocracia: una forma de gobierno basada en la ciencia del análisis de la conducta. Revista Latinoamericana de Psicología, 22(1), 111–130. Comunidad Los Horcones. (1991). A poem for an organism alone. The Analysis of VerbalBehavior, 9, 105. Retrieved from https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/22477633 Ferreira, A. A. L., Machado, F. M., & Hautequestt, F. (2009). Practicas gubernamentales y conductismo radical: de Walden II a los Horcones. Governmental Practices and Radical Behaviorism: From Walden II to Los Horcones, 30(2–3), 91–97. Skinner, B. F. (1968). Walden Dos. Barcelona: Fontanella.

  • Clínica

Saber estadística no cambia la conducta ni la actitud ante los juegos de azar

  • 12/09/2018
  • David Aparicio

Entender los conceptos abstractos de la probabilidad matemática de ganar en cualquiera de los juegos de azar, no parece tener un efecto directo en la conducta de las personas que disfrutan de este tipo de juegos adictivos. Así lo declara el estudio del Psychology of Addictive Behaviors.

El estudio se llevó a cabo con los estudiantes de la materia universitaria de introducción a las estadísticas 198 estudiantes recibieron el plan normal de la materia y se añadió el tema de falacias de los juegos de azar. Otro grupo de 134 estudiantes recibió el plan normal de la materia sin las clases sobre los juegos de azar.

La edad promedio de los 470 estudiantes fue 20.8 (SD ? 3.6); El 55% eran mujeres y el 45% eran hombres. El origen racial / étnico fue 89% europeo canadiense; 9% asiático canadiense; 1% aborigen; y 1% otro. Las especializaciones incluyeron gestión (39%), ciencias (31%), ciencias sociales (12%), humanidades (9%), educación (5%) y kinesiología / educación física (4%). Los niveles de año representados fueron primer año (46%), segundo año (21%), tercer año (26%), cuarto año (5%) y quinto año (2%). Esta es una muestra muy representativa del cuerpo general de estudiantes de la universidad, con la excepción del nivel de año (la muestra contiene una mayor proporción de estudiantes de primer año).

El 71% de los estudiantes reportaron apostar en los 6 meses previos al curso. Los tipos más comunes de apuestas involucradas fueron loterías y boletos instantáneos (44%), seguidos de juegos de habilidad contra otras personas (34%), máquinas de juegos (29%) y juegos de mesa de casino (26%). La mayoría de los estudiantes que jugaron gastaron muy poco tiempo y dinero en hacerlo.

La mediana de tiempo pasado en los 6 meses previos fue de 1,5 horas; la cantidad mediana de dinero gastado fue de $ 1. Sin embargo, una minoría significativa apostó mucho más, con un 8,5% cumpliendo con los criterios establecidos por el CPGI para problemas moderados o severos y otro 17,6% cumpliendo con la clasificación de jugadores de bajo riesgo (Ferris y Wynne, 2001).

Tanto los estudiantes que recibieron la información como los que no la recibieron tuvieron las mismas actitudes y conductas ante los juegos de azar

Seis meses antes de que se terminaran las clases se les dio a los estudiantes de ambos grupos, una serie de preguntas sobre su conocimiento sobre los juegos de azar, sí estaban conscientes de las falacias de los juegos de azar, sus actitudes ante el juego y si habían tenido problemas con los juegos de azar.

Los estudiantes que recibieron la intervención demostraron una capacidad superior para calcular las probabilidades de juego, así como resistencia a las falacias del juego 6 meses después de la intervención. Los autores tenían la hipótesis de este conocimiento disminuyera el comportamiento real en los juegos de azar. Pero ese no fue el caso. Tanto los estudiantes que recibieron la información como los que no la recibieron tuvieron las mismas actitudes y conductas ante los juegos de azar.

Esto es un buen ejemplo de que los programas basados en la concientización para prevenir las adicciones o de conductas de riesgo son extremadamente ineficaces por si solas. Deben complementarse con una serie de estrategias conductuales y de regulación por parte de los gobiernos que controlen el acceso a este tipo de juegos.

Referencia del estudio: Williams, R.J. & Connolly, D. (2006). Does learning about the mathematics of gambling change gambling behavior? Psychology of Addictive Behaviors, Vol 20, No 1: 62-68. DOI:10.1037/0893-164X.20.1.62

Fuente: Psypost

  • Ciencia

La gente que practica mindfulness siente menos dolor, según imágenes cerebrales

  • 12/09/2018
  • Rita Arosemena P.

¿Beneficios del mindfulness? Todo parece indicar que cada vez son más.

Un estudio realizado en la Escuela de Medicina de Wake Forest sugiere que el mindfulness o atención plena está relacionada una experiencia de dolor reducida. Como bien sabemos, el mindfulness consiste en ser consciente del momento presente sin demasiada reacción emocional o juicio, siguiendo el mismo principio que cualquier técnica de meditación tradicional.

Los investigadores señalan que las diferencias interindividuales en la sensibilidad al dolor varían como una función de las interacciones entre los factores sensoriales, cognitivo-afectivos y de disposición. El rasgo de atención, caracterizado como la capacidad innata para mantener la atención de forma no reactiva al momento presente, es una construcción psicológica que se asocia con resultados de dolor clínico más bajos. Sin embargo, los mecanismos neuronales que sostienen la atención plena disposicional son desconocidos.

En este estudio, guiado por un análisis de datos exploratorios, se buscó determinar si la atención plena disposicional se asocia con una menor sensibilidad al dolor. También se quiso identificar los mecanismos cerebrales que respaldan la relación inversa postulada entre la conciencia del rasgo y el dolor en respuesta a la estimulación nociva.

Los resultados indican que la atención plena de los rasgos se asociaría con un menor dolor y una mayor desactivación de la red de modo predeterminado.

El estudio

Se contó con la participación de setenta y seis voluntarios sanos que completaron el Inventario de conciencia plena de Freiburg (FMI) y se les administró una estimulación inocuosa (35 ° C) y nociva (49 ° C) durante la resonancia magnética funcional basada en la perfusión. Las puntuaciones más altas de FMI se asociaron con menor intensidad de dolor (p = 0,005) y puntuaciones de desagrado de dolor (p = 0,005).

Los análisis cerebrales completos revelaron que una mayor atención mental disposicional se asoció con una mayor desactivación de una región del cerebro que se extiende desde el precúneo hasta la corteza cingulada posterior (PCC) durante el calor nocivo. Estos nuevos hallazgos demuestran que las personas conscientes sienten menos dolor y provocan una mayor desactivación de las regiones cerebrales que apoyan las valoraciones sensoriales, cognitivas y afectivas del compromiso.

«Proponemos que la atención plena y el PCC se deben considerar como objetivos mecanicistas importantes para las terapias del dolor», opinan los investigadores. «Con base en investigaciones previas, sabemos que podemos aumentar la atención plena a través de períodos relativamente cortos de entrenamiento de meditación de atención plena, por lo que esta puede ser una forma efectiva de aliviar el dolor de los millones de personas que sufren de dolor crónico».

Fuente del estudio: Fadel Zeidan, Tim Salomons, Suzan R. Farris, Nichole M. Emerson, Adrienne Adler- Neal, Youngkyoo Jung, Robert C. Coghill. Neural Mechanisms Supporting the Relationship between Dispositional Mindfulness and Pain. PAIN, 2018; 1 DOI: 10.1097/j.pain.0000000000001344

Fuente: Science Daily

  • Ciencia

Gritarle a tu hijo no mejora su conducta, solo te hace perder tu autoridad

  • 12/09/2018
  • Alejandra Alonso

Educar a un hijo no es tarea fácil y, como dicen en algunos lugares, nadie nace sabiendo. Muchas cosas las aprendemos en el camino, otras de los modelos que observamos (nuestros padres principalmente), pero actualmente también hay acceso a mucha más información que antes. Los datos provenientes de muchas investigaciones nos dan cuenta de métodos que no solo no son efectivos, sino que también hacen daño. Afortunadamente, también se han estudiado otras herramientas que, bien utilizadas, pueden ayudarnos en la crianza de los niños.

Qué no hacer

Castigo físico

Ya hemos publicado un extenso artículo que habla de los efectos perjudiciales del castigo físico (lo podés leer aquí).

Resumidamente, decíamos que las investigaciones han observado que la utilización de fuerza física con el objetivo de causar algún grado de dolor o incomodidad, por leve que sea, se relaciona con el incremento de comportamientos indeseados (es decir que es ineficaz), disminución de la internalización moral, aumento de comportamiento antisocial, afecta negativamente a la salud mental, mayor riesgo de ser víctima de abuso, más probabilidad de ser agresivo en la adultez y de cometer algún tipo de abuso en sus propios hijos o su pareja, deterioro de la capacidad cognitiva y relaciones familiares conflictivas.

Como si todo eso fuera poco, también se encontró en otras investigaciones un aumento del riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, artritis y obesidad. Los castigos severos aumentaban además el riesgo de desarrollar asma y cáncer durante la adultez.

Muy a pesar de la información disponible sobre todos los efectos nocivos del castigo físico, muchos lo siguen defendiendo, pero ¿por qué? Algunos estudios han encontrado que el haber recibido castigos físicos de niños eleva las probabilidades de que estemos a favor del mismo en la adultez. Además ciertos profesionales (como Alan Kazdin) opinan que se debe a que funciona por un breve período de tiempo deteniendo la conducta indeseada, creando la ilusión de que sí funciona (y no notan que la conducta volverá con la misma intensidad luego).

Gritos

Los efectos de los gritos como método disciplinario no son muy buenos tampoco. Varias investigaciones encontraron que la disciplina verbal severa incrementaba los problemas de conducta y síntomas depresivos en adolescentes (Wang & Kenny, 2013; McKee, Roland, Coffelt, Olson, Forehand, Massari, Jones, Gaffney & Zebs, 2007).

Honestamente, cuando gritas (con la finalidad de corregir una conducta) te restas autoridad. En otras palabras, los chicos no te ven como una autoridad cuando gritas, sino como alguien que perdió el control y la calma.

Gritar no te llevará a disciplinar mejor, sino más bien a inculcar el hábito de los gritos en los niños.

Métodos efectivos

Programa del ABC de Kazdin

El nombre se refiere a los antecedentes (A), las conductas (B, por behavior) y las consecuencias (C).

Partís de los antecedentes, diciéndole al niño o niña lo que esperas de el o ella. Es importante notar esto, porque estamos acostumbrados a decirles que es lo que NO tienen que hacer, en vez de decirles específicamente qué esperamos de ellos. Los comportamientos (B) los definen y moldean los papás. Por último, las consecuencias serán las demostraciones de aprobación cuando los hijos realizan las conductas deseadas.

Supongamos que todos los días le gritas a tu hijo porque deja la ropa tirada en el piso: “¡cuántas veces te he dicho que no dejes la ropa tirada! ¿en qué idioma hay que decirte las cosas? ¡Ya estás grande!”. En vez de hacer esto, le vas a pedir que, cuando llegue a la casa y se cambie, deje su ropa sobre la silla que está en su cuarto, por ejemplo. Si ves que lo hace, debes hacérselo saber, felicitarlo y mostrarle afecto.

Este método requiere que seas muy específico y que no olvides de reforzar las conductas deseadas, verbalizando qué fue lo que hizo bien. Según Kazdin, se busca crear hábitos y eliminar conductas indeseadas, pero a su vez mejoramos también las relaciones familiares.

También requiere planeamiento. Debes pensar qué esperas de tu hijo y plantearlo de manera positiva (en vez de decir “no dejes tus zapatos tirados”, lo planetarias así: “pon tus zapatos en el armario cuando llegas”). Aunque te llevará bastante práctica aprender a remplazar los gritos por este método, valdrá la pena ya que la necesidad de gritar ira disminuyendo y la conducta de los chicos mejorará.

La universidad Yale ofrece un curso para padres sobre este método, dictado por Alan Kazdin y, aunque está en inglés, tiene subtítulos en español.

Economía de fichas

Es otra herramienta que, utilizada de manera correcta, puede ayudarte muchísimo. Resumidamente, se trata de un cuadro donde (de nuevo) especificamos las conductas deseadas y el niño va ganando puntos que luego puede cambiar por cosas que le gustan (stickers, juguetes, lectura de cuentos, todo depende de los intereses de tu hijo) cuando las realiza. Pero hay varias cosas que debemos tener en cuenta para implementarlo de manera efectiva. Para informarte más sobre ello, te recomiendo éste artículo.

Si querés aprender más sobre el refuerzo de las conductas deseadas, también puedes leer éste artículo.

Etapas del desarrollo

Como ya hemos mencionado en ocasiones anteriores, es importante que los papás estudien sobre el desarrollo de los niños. Qué es lo esperable sobre capacidades motoras, cognitivas, comunicativas y de control en cada edad. A veces el problema está en las expectativas irreales de los cuidadores.

Validar sus emociones

Identificar las emociones de nuestros pequeños y mostrar empatía con ellas, sin que esto signifique que les dejaremos hacer lo que quieren, es muy importante ya que les ayuda a aumentar su confianza en nosotros, sentirse menos aislados y aprender a experimentar y tolerar sus emociones como parte de la experiencia de vivir. Si querés aprender más sobre validación emocional, lee el siguiente artículo.

Qué hacer cuando aparece la conducta no deseada

Si no representa ningún peligro, ignórala. Tu atención tiene mucho poder para reforzar conductas (tanto deseadas como no deseadas). Si ignoras éstas últimas (excepto que sean peligrosas, como salir corriendo por el estacionamiento o meter los dedos en el enchufe), pero le das atención, cariño y elogios cuando hace lo que le dijiste que esperabas de él/ella, aprenderán que comportarse de manera adecuada es un mejor método para conseguir tu atención.

Hay suficiente evidencia científica en contra del castigo físico y los gritos. Como hemos visto, no solo son dañinos si no que a largo plazo, no sirven para nada bueno. Sabemos que no es fácil sacarse esa costumbre de reaccionar así ante las malas conductas de los niños, pero esperamos haberte interesado en otros métodos de disciplina que son eficaces y no perjudicarán a tu hijo/a.

Fuentes:

The New York Times

McKee, L., Roland, E., Coffelt, N., Olson, A., Forehand, R., Massari, C., Jones, D., Gaffney, C. & Zens, M. (2007), Hash discipline and child problem behaviors: The roles of positive parenting and gender.

Wang, M. & Kenny, S. (2013), Longitudinal links between fathers’ and mothers’ harsh verbal discipline and adolescents’ conduct problems and depressive symptoms.

  • Ciencia

Dolor en bebés es controlado ‘de forma similar’ a los adultos

  • 12/09/2018
  • Rita Arosemena P.

Investigadores del Departamento de Pediatría y el Centro Wellcome de Neuroimagen Integrativa de la Universidad de Oxford (Reino Unido) han identificado la red neuronal que ayuda a controlar la actividad cerebral de los bebés en respuesta al dolor, y que ha resultado funcionar de manera similar a la de los adultos.

Los hallazgos se basan en su estudio anterior de 2015, que reveló que los recién nacidos experimentan dolor como los adultos.

El sistema modulador del dolor descendente (DPMS) constituye una red de regiones del cerebro ampliamente distribuidas, cuya función integrada es esencial para la modulación efectiva de la entrada sensorial al sistema nervioso central y las respuestas conductuales al dolor.

Estudios previos en animales habían demostrado que los roedores jóvenes tienen un DPMS inmaduro. En esta ocasión, los investigadores se enfocaron en definir si la fuerza de conectividad de red funcional en el DPMS infantil humano influye en la actividad cerebral, para ello, se recogieron exploraciones FMRI mientras se aplicaba estimulación nociva mecánica leve en el pie de los bebés.

El estudio contó con diecisiete recién nacidos reclutados de la Unidad de Maternidad en el Hospital John Radcliffe, Oxford, Reino Unido. Todos los bebés completaron el protocolo del estudio y se obtuvo el consentimiento escrito de los padres. El estudio se llevó a cabo de acuerdo con los estándares establecidos por la Declaración de Helsinki y las buenas prácticas clínicas.

Grosso modo, los hallazgos indican que los recién nacidos experimentan el dolor igual que los adultos: una mayor conectividad de red funcional a través del DPMS condujo a una menor actividad cerebral en respuesta al estímulo, lo que sugiere que la red puede influir en la magnitud de la actividad cerebral relacionada con el dolor en los bebés.

«En los adultos, una mayor actividad en las regiones cerebrales dentro de la red DPMS, antes de una sensación dolorosa, se combina con informes de dolor conductual más bajos», explica Sezgi Goksan, autor principal del estudio e investigador postdoctoral de la Universidad de Oxford y Wellcome Center for Integrative Neuroimaging.

«Con esto en mente, una posible interpretación de nuestros resultados es que cuando las regiones dentro del DPMS están conectadas funcionalmente más fuerte en los bebés, tienen una mayor capacidad para regular su experiencia de dolor y amortiguar la magnitud de su actividad cerebral en respuesta a estímulos – nuevamente, de manera similar a los adultos».

Fuente del estudio: Sezgi Goksan, Luke Baxter, Fiona Moultrie, Eugene Duff, Gareth Hathway, Caroline Hartley, Irene Tracey, Rebeccah Slater. The influence of the descending pain modulatory system on infant pain-related brain activity. eLife, 2018; 7 DOI: 10.7554/eLife.37125

Fuente: Science Daily

  • Recursos

Procesos migratorios e intervención psicosocial (PDF)

  • 11/09/2018
  • Equipo de Redacción

A pesar de que la Psicología se incorporó más tarde que otras ciencias sociales en el estudio de los procesos migratorios, se ha evidenciado en las tres últimas décadas un importante desarrollo teórico e investigador. Sin embargo, todavía tenemos un gran reto por delante: lograr conectar esa investigación y sus resultados con las políticas sociales y los programas específicos de intervención.

Ante la tragedia humana que tiene lugar todos los días en las aguas del Mediterráneo y en los campos de refugiados de Europa y Oriente Medio, la Psicología debe plantearse con urgencia cómo puede ayudar a una mejor comprensión de esta realidad y qué respuestas se pueden dar para afrontar este dramático problema humanitario. Del mismo modo, ante el au- mento constante de la diversidad humana que se deriva de los nuevos asentamientos en numerosos contextos urbanos, la Psicología debería aportar estrategias de integración justas e inclusivas a las personas migrantes.

Nuestra aproximación a este fenómeno debe huir de un enfoque excesivamente individualista y clínico ya que resulta evidente la dimensión psicosocial de las migraciones en sus distintos niveles ecológicos (individual, grupal, organizacional, social y comunitario): estrés por aculturación, prejuicio étnico, relaciones interculturales, redes de apoyo social, empoderamiento cultural, integración comunitaria, etc.

En este trabajo abordaremos el fenómeno de las migraciones humanas desde la perspectiva de la persona que emigra y poniendo especial énfasis en aquellos constructos y teorías psicológicas que pueden ayudarnos a una mejor comprensión del fenómeno y que orientan la intervención psicosocial.

Descarga el artículo completo en formato PDF.

Autores: Manuel Fco. Martínez y Julia Martínez García

Fuente: Revista Papeles del Psicólogo

  • Clínica

Entrenamiento parental online para ayudar a los niños con problemas de conducta

  • 11/09/2018
  • David Aparicio

Un equipo de investigadores finlandeses encontró que el entrenamiento parental en formato de internet y asistido por teléfono puede ser una estrategia efectiva para mejorar la conducta disruptiva en los niños de cuatro años.

El estudio está disponible en la revista Journal of the American Academy of Child and Adolescent Psychiatry (JAACAP).

Existe muchísima evidencia de la efectividad de los programas de entrenamiento parental para reducir las conductas disruptivas (agresividad, impulsividad, negativismo desafiante, hiperactividad y problemas de conducta disocial), y mejorar el funcionamiento parental. Estos programas suelen tener entre 6 y 12 sesiones presenciales en los que se les enseña a los padres a reforzar las conductas deseadas, intervenir ante las rabietas, validar las emociones de los niños, etc. Algunos de ellos son: Programa de la TRIPLE P, Los Años Increíbles, EmPeCemos, por dar algunos ejemplos.

A pesar de su alta efectividad, estos programas suelen ser desconocidos en muchos países, lo que deja a los niños con conductas disruptivas sin el tratamiento adecuado e incrementa el riesgo de desarrollar a largo plazo trastornos más severos, problemas de salud, conducta violentas, involucrarse en conductas de riesgo, crimen y abuso de sustancias.

Se redujeron los puntajes de agresión, problemas de sueño, ansiedad y problemas emocionales comorbidos

Una alternativa de bajo costo para mejorar el alcance del entrenamiento parental es el uso del internet y eso fue lo que los investigadores finlandeses quisieron comprobar.

El estudio se desarrolló en un lapso de dos años y contó con la participación de 464 padres de niños que cumplían con el criterio de problemas severos de conducta, para que recibieran un entrenamiento online de 11 semanas llamado Strongest Families Smart Website (SFWS) o un programa educacional para el grupo control.

24 meses después de haber terminado el tratamiento, se compararon los resultados. Los niños de los padres que recibieron el entrenamiento online mejoraron significativamente su comportamiento en comparación con el grupo control. Se redujeron los puntajes de agresión, problemas de sueño, ansiedad y problemas emocionales comorbidos, y se redujo el uso de los servicios de salud mental en comparación con el grupo control.

El principal beneficio de este tipo de investigación es que demuestra que podemos mejorar el alcance de las intervenciones psicológicas, especialmente a grupos de alto riesgo, a través del uso de tecnologías de bajo costo y altamente accesibles, evitando así las demoras y complicaciones de los sistemas de salud ya saturados por la alta demanda.

Referencia del estudio: Two-Year Follow-Up of Internet and Telephone Assisted Parent Training for Disruptive Behavior at Age 4 Sourander, Andre et al.
Journal of the American Academy of Child & Adolescent Psychiatry , Volume 57 , Issue 9 , 658 – 668.e1 DOI: https://doi.org/10.1016/j.jaac.2018.07.001

Fuente: Psychcentral

  • Ciencia

Leerles a los niños pequeños en voz alta tiene beneficios para la conducta y la atención

  • 11/09/2018
  • Alejandra Alonso

Lev Vygostky, un psicólogo que vivió entre 1896 y 1934 y fue conocido por su teoría sobre el desarrollo psicológico del niño, decía que los procesos mentales superiores (memoria, atención, percepción, pensamiento) se desarrollan a través de procesos sociales (Moreira, s.f.). Tanta importancia le daba a las interacciones sociales que en su teoría habla sobre la “Zona de Desarrollo Próximo”, que define como la distancia entre el desarrollo real del niño y el que podría alcanzar con la guía y apoyo de otra persona con más capacidades (Carrera, Beatriz, Mazzarella, Clemen, 2001).

Un nuevo estudio provee evidencia del gran impacto que puede tener la lectura y el juego en los niños pequeños, moldeando su desarrollo social y emocional de formas que van mucho más allá del aprendizaje del lenguaje y las habilidades literarias tempranas. El momento de lectura padre/madre-hijo/a tiene incluso el potencial de influir en problemas de conducta tales como: agresión, hiperactividad y dificultad con la atención.

El autor principal del estudio, Dr. Alan Mendelsohn, es profesor asociado de pediatría en la escuela de medicina de la Universidad New York. El estudio se tituló: “Reading aloud, play and social-emotional development”, (Leer en voz alta, juego y desarrollo socio-emocional) y fue publicado en el journal Pediatrics.

Los investigadores, mostraron que una intervención, basada en el cuidado primario pediátrico, para promover que los padres les lean a sus hijos y jueguen con ellos, puede tener un impacto duradero en el comportamiento del pequeño.

La muestra estuvo compuesta de 675 familias con niños de entre 0 y 5 años; fue un estudio aleatorio en el cual 225 familias recibieron la intervención, llamada Video Interaction Projet; las otras familias formaron parte del grupo control. El modelo V.I.P. se desarrollo originalmente en 1998 y ha sido estudiado extensamente por los autores del estudio.

Las familias participantes recibieron libros y juguetes al visitar la clínica pediátrica. Se reunieron brevemente con un profesional para hablar sobre el desarrollo de su hijo, lo que habían notado los padres y lo que deberían esperar en relación al desarrollo, luego fueron grabados jugando y leyéndoles a sus niños por 5 minutos. Inmediatamente después, miraron el video con el profesional a cargo de la intervención , quien ayudó a que los padres notaran las respuestas del niño.

 Leer en voz alta e involucrarse en juegos de imaginación puede ofrecerles oportunidades sociales y emocionales ya que piensan en los sentimientos y pensamientos de los personajes

Adriana Weisleder, otra de las autoras del estudio, dice que dicha experiencia les dio perspectiva a los padres. El objetivo de los profesionales era resaltar las cosas positivas y motivarlos.

El Dr. Bernard Dreyer, quien también formó parte del equipo de investigación, opina que dado que el periodo crítico del desarrollo empieza ya al nacer y es un momento donde hay muchas visitas al pediatra, es allí donde éstos pueden ayudar a los padres a mejorar sus habilidades parentelas.

El Video Interaction Project comenzó como un programa para infantes de 0 a 3 años, donde se trabajaba con familias urbanas con bajos ingresos de Nueva York durante las visitas clínicas. Datos publicados previamente de un estudio aleatorio controlado fundado por el National Institute of Child Health and Human Development, mostró que los niños de 3 años que recibieron la intervención mejoraron su conducta (es decir que eran significativamente menos propensos a ser agresivos o hiperactivos que los niños en el grupo control).

Este nuevo estudio evaluó a esos mismos niños un año y medio después (su edad estaba más cercana a la entrada a la escuela) y encontró que los efectos persistían. Los niños cuyas familias habían participado en la intervención cuando eran más pequeños todavía eran menos propensos a manifestar problemas de conducta, que muchas veces dificulta el éxito escolar.

Algunos niños fueron reclutados para una segunda etapa del proyecto y los libros, juguetes y videos continuaron al visitar la clínica desde los 3 a los 5 años; los investigadores observaron que a mayor exposición a la intervención, más fuerte era el impacto positivo en la conducta.

Los chicos en condición de pobreza presentan un riesgo más elevado de tener problemas de conducta en la escuela, así que reducirlos es una estrategia relevante para disminuir también la disparidad educacional, como también lo es la mejora de las habilidades del lenguaje (otra fuente de problema para niños que han crecido en la pobreza).

La Dra. Weisleder nota algo muy importante: al leer y jugar, los niños pueden encontrarse con situaciones un poco más desafiantes que las que ven en la vida diaria, y los adultos pueden ayudarles a pensar cómo manejar esas situaciones. Además, ella opina que la mejora en el comportamiento puede deberse a que los niños están más felices luego del juego y la lectura; y los padres, por otro lado, ven la relación más positivamente.

Leer en voz alta e involucrarse en juegos de imaginación puede ofrecerles oportunidades sociales y emocionales ya que piensan en los sentimientos y pensamientos de los personajes. Además aprenden palabras que los ayudarán a ponerle nombre a las emociones y controlarlas mejor, opinan los autores.

Si bien el estudio fue realizado con familias en riesgo, los beneficios son para todas las familias. Los profesionales que trabajan con niños tienen una tarea importante aquí: pasar esta información a los padres, para que ellos sepan que tienen un poder inmenso para moldear el desarrollo cognitivo, social y emocional de sus hijos.

Fuente: The New York Times;

Moreira, M. (1997), Aprendizaje significativo: un concepto subyacente.

Carrera, Beatriz, Mazzarella, Clemen, (2001), Vygotsky: enfoque sociocultural. Disponible en: ISSN 1316-4910

  • Ciencia

6 ilustraciones para combatir los mitos acerca del suicidio

  • 10/09/2018
  • David Aparicio

La prevención del suicidio representa uno de los principales desafíos para los sistemas de salud. Más de 800,000 personas se quitan la vida al año — Lo que equivale a un suicidio cada 40 segundos, y en el año 2006 se convirtió en la segunda causa de muerte entre los jóvenes de 15 a 29 años.

El suicidio es un fenómeno global que ocurre tanto en los países ricos como en los de menores ingresos y tiene efectos devastadores no solo para la persona que lo sufre sino también para sus familias, allegados y comunidades.

El estigma y tabú hacen que el suicidio sea un tema difícil de abordar. El estigma disuade a las personas que piensan en quitarse la vida a no buscar ayuda por el miedo a los juicios, mitos, criticas y represalias que pueden sufrir. Por otro lado, el tabú imposibilita el debate abierto y honesto necesario para incrementar la sensibilidad de la sociedad para ofrecer ayuda necesaria.

Mitos del suicidio

La Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de la Salud han publicado para el 10 de septiembre, Día Internacional para la Prevención del Suicidio, seis infografías para combatir los mitos más comunes sobre el suicidio:

Quienes hablan de suicidio no tienen la intención de cometerlo.

FALSO. Quienes hablan de suicidio pueden estar pidiendo así ayuda o apoyo. Un número significativo de personas que contemplan el suicidio presentan ansiedad, depresión y desesperanza y pueden considerar que carecen de otra opción.

La mayoría de los suicidios suceden repentinamente, sin advertencia previa.

FALSO. La mayoría de los suicidios han ido precedidos de signos de advertencia verbal o conductual. Desde luego, algunos suicidios se cometen si advertencia previa. Pero es importante conocer los signos de advertencia y tenerlos presente.

El suicida está decidido a morir

FALSO. Por el contrario, los suicidas suelen ser ambivalentes acerca de la vida o la muerte. Alguien puede actuar impulsivamente al beber plaguicidas, por ejemplo, y morir unos pocos días después, aunque hubiera preferido seguir viviendo. El acceso al apoyo emocional en el momento propicio puede prevenir el suicidio.

Quien haya sido suicida alguna vez, nunca dejará de serlo.

FALSO. El mayor riesgo de suicidio suele ser de corto plazo y específico según la situación. Aunque los pensamientos suicidas pueden regresar, no son permanentes, y quien haya tenido pensamientos e intentos suicidas puede llevar después una larga vida.

Solo las personas con trastornos mentales son suicidas.

FALSO. El comportamiento suicida indica una infelicidad profunda, pero no necesariamente un trastorno mental. Muchas personas que viven con trastornos mentales no son afectadas por el comportamiento suicida, y no todas las personas que se quitan la vida tienen un trastorno mental.

**. Hablar del suicidio es una mala idea y puede interpretarse como estímulo.**


FALSO. Dado el estigma generalizado alrededor del suicidio, la mayoría de las personas que contemplan el suicidio no saben con quién hablar. En lugar de fomentar el comportamiento suicida, hablar abiertamente puede dar a una persona otras opciones o tiempo para reflexionar sobre su decisión, previniendo así el suicidio.

Prevención

El suicidio puede se prevenible por medio de intervenciones oportunas, basadas en la evidencia científica y a menudo de bajo coste, que incrementan la respuesta de los gobiernos y de la sociedad en general para hacer estrategias de prevención integrales que tomen en cuenta los factores de riesgo y signos de alarma.

Factores de riesgo

Son diversos los factores que pueden incrementar el riesgo de la ideación y conducta suicida, entre los que se incluye:

  • Diagnóstico de trastornos mentales como la depresión, ansiedad y trastornos del estado de ánimo.
  • Uso de alcohol y sustancias
  • Conductas impulsvias
  • Historia de trauma o abuso
  • Historia familiar de suicidio
  • Intentos previos de suicidio

Signos de alerta

No todas las personas presente los mismos signos de ideación suicida, pero estos signos pueden servir para tomar atención:

  • Cambios físicos en la apariencia o de higiene
  • Incremento en el consumo de alcohol o drogas
  • Cambios bruscos en el rendimiento académico
  • Aislamiento social
  • Hablar sobre el suicidio, formas de hacerlo o planes concretos
  • Conductas de riesgo (manejo irresponsable, relaciones sexuales inseguras)
  • Conductas de autodaño (cutting, por ejemplo)
  • Sentimientos de desesperanza o no tener razones para vivir
  • Historial de búsqueda en internet o en otros medios sobre métodos de suicidio.

Puedes leer más aquí en nuestro artículo: 5 señales que debemos conocer para prevenir el suicidio

¿Qué pueden hacer los padres, amigos o conocidos?

  1. Expresa tu preocupación: Expresar abierta y honestamente la preocupación acerca de una persona envía un mensaje importante de que le importas y que lo quieres ayudar.
  2. Escucha atentamente: Escucha sin juzgar. A veces los padres tienen dificultades a la hora de escuchar cuando sus hijos expresan sentimientos difíciles de manejar e intentan evitarlos, pero es importante que los padres y familiares puedan escuchar y sean abiertos a recibir la mayor cantidad de información posible sobre las emociones y dificultades que enfrentan sus hijos o familiares.
  3. Se compasivo:Expresa tu amor y preocupación por tu amigo, hijo o familiar. Expresa que estás escuchando su dolor y que estás ahi para ayudarlo, y ofrecerle ayuda profesional para afrontar esta situación
  4. Confía en tu juicio: Si una persona, hijo o familiar niega que está teniendo pensamientos suicidas, pero aun dudas de que así sea, entonces toma medidas extras que permitan asegurar su seguridad.
  5. Prioriza la seguridad: Elimina de la casa cualquier arma y asegurase de que tu hijo o familiar no esté solo. Busca ayuda profesional inmediatamente que detectes el riesgo suicida.

¿Qué puede hacer la sociedad para prevenir el suicidio?

La población general puede hacer muchas cosas para prevenir los intentos suicidas. Estas medidas incluyen:

  • restricción del acceso a los medios de suicidio (por ejemplo, plaguicidas, armas de fuego y ciertos medicamentos);
  • información responsable por parte de los medios de comunicación;
  • introducción de políticas orientadas a reducir el consumo nocivo de alcohol;
  • identificación temprana, tratamiento y atención de personas con problemas de salud mental y abuso de sustancias, dolores crónicos y trastorno emocional agudo;
  • capacitación de personal sanitario no especializado, en la evaluación y gestión de conductas suicidas;
  • seguimiento de la atención dispensada a personas que intentaron suicidarse y prestación de apoyo comunitario.

Guías y recursos de prevención del suicidio

  • Suicidio: Actualización de indicadores clínicos
  • Lineamientos para la atención del intento de suicidio en adolescentes 
  • Suicidio: Protocolo para la detección y manejo inicial
  • 5 señales que debemos conocer para prevenir el suicidio
  • Depresión y suicidio: ¿cuál es el vínculo?

Fuentes Organización Mundial de la Salud y Asociación Americana de Psicología

  • Análisis

Monitor Facebook and Instagram for threats in real time

  • 10/09/2018
  • David Aparicio

Another bank drove over Ealing, and surrounded a little island of survivors on Castle Hill, alive, but unable to escape. So he got out of the fury of the panic, and, skirting the Edgware Road, reached Edgware about seven, fasting and wearied, but well ahead of the crowd.

Ver Publicación
  • Análisis

¿A más psiquiatría peor salud mental?

  • 10/09/2018
  • Pablo Malo Ocejo

Han salido un par de artículos recientemente que plantean muchas preguntas interesantes que comparten la pregunta: ¿Por qué el aumento de los servicios de salud mental no han reducido la prevalencia de los trastornos mentales? Yo no tengo las respuestas a todas estas preguntas pero sí puedo hacer algunas reflexiones sobre los problemas que plantean basadas en la investigación, la experiencia clínica y la realidad diaria de mi trabajo como psiquiatra.

 I 

El primero es un pequeño artículo de opinión en el Australian & New Zealand Journal of Psychiatry donde Roger Mulder, Julia Rucklidge y Sam Wilkinson plantean que los países desarrollados se encuentran con un dilema: han aumentado sus recursos dirigidos a tratar problemas mentales pero las medidas de estrés psicológico están empeorando. En Nueva Zelanda, por ejemplo, la inversión en salud mental subió de 1,1 billones de dólares neozelandeses (NZD) en 2008/2009 a cerca de 4 billones de NZD en 2015/2016. El número de psiquiatras y psicólogos prácticamente se ha doblado desde 2005 a 2015 y más gente que nunca está recibiendo tratamiento para sus problemas mentales. Las recetas de antidepresivos y antipsicóticos han aumentado más del 50% y hay más gente medicada que nunca.

Pero a pesar de ese esfuerzo, ciertas medidas objetivas de salud mental no han mejorado sino que han empeorado. Según encuestas, el número de niños que sufren trastornos psiquiátricos ha aumentado más del doble entre 2008 y 2013. El porcentaje de la población que sufre estrés psicológico ha pasado del 4,5% en 2011 a 6,8% en 2016. Las incapacidades laborales por enfermedad mental se han multiplicado por cuatro entre 1991 y 2011 y la tasa de suicidio sigue siendo alta.

Estos datos conducen a una pregunta obvia: si los tratamientos son efectivos, aumentarlos ¿no debería disminuir estas medidas (estrés psicológico, suicidios, etc.)? Como parece que este no es el caso, ¿es razonable seguir haciendo más de lo mismo? ¿Es buena idea entrenar a más personal en salud mental, prescribir más tratamientos y aumentar los servicios? Hay tratamientos que funcionan en estudios controlados pero no parecen funcionar a nivel comunitario. ¿Se están sobrediagnosticando cosas que no son enfermedades y se están dejando sin tratar las enfermedades más graves donde parece que el tratamiento podría ser más eficaz? ¿Es el tratamiento de mala calidad? ¿Se aplican los tratamientos demasiado tarde? ¿Las cosas serían mucho peores sin esta creciente inversión en salud mental?

Según los autores, y estoy de acuerdo con ellos, estos datos requieren que nos paremos a pensar y a reflexionar sobre el modelo de servicios que tenemos y plantearnos si no estará causando daño en ciertas áreas. Es posible que para conseguir más lo que necesitamos es hacer menos, no más. Igual el modelo biomédico se está olvidando de otros factores como desigualdad económica, desempleo, prejuicios, y unos valores competitivos y materialistas que aumentan la enfermedad mental. Según ellos, necesitaríamos una visión que vaya más allá de dar más tratamiento. Igual se necesita proveer a las necesidades básicas de la vida cotidiana y proponen modificar factores como las conductas parentales, en la escuela y en el trabajo, la dieta y el estilo de vida.

Yo estoy bastante de acuerdo con lo que plantean los autores y voy a hacer un paralelismo con otra enfermedad médica crónica, la diabetes, para que nos ayude a entender que estos datos, que parecen paradójicos, igual no lo son tanto. Vamos a hacernos la misma pregunta: ¿ha disminuido la provisión de tratamientos antidiabéticos la prevalencia de diabetes? Esta es la evolución de las ventas de antidiabéticos en USA:

Según la Federación Internacional de Diabetes se estima que la prevalencia de diabetes pasará desde 366 millones de personas en 2011 a 552 millones de personas en 2030. Como vemos, el tratamiento contra la diabetes no parece estar disminuyendo tampoco la prevalencia de diabetes.

¿Y cual es la explicación? Yo señalaría dos aspectos:

  1. Nuestro estilo de vida es diabetogéno, no hacemos ejercicio, no seguimos una dieta adecuada, etc.
  2. Los tratamientos no son curativos sino sintomáticos, es decir, tratan o mejoran la enfermedad pero no la curan.

¿Ocurre lo mismo en los trastornos mentales? Yo creo que sí:

  1. Nuestro estilo de vida es depresógeno.
  2. Los tratamientos psiquiátricos (antidepresivos, antipsicóticos, ansiolíticos…) son eficaces mientras se están tomando pero su efecto desaparece al abandonarlos. Tratan pero no curan.

¿Por qué es depresógeno nuestro estilo de vida? Pues porque, como dicen los autores citados, existe desigualdad económica, mucho estrés y presión en el mundo laboral y a todos los niveles. Nuestros valores son competitivos y materialistas y, por otro lado, se ha reducido el apoyo social del que disfrutaban las personas: la familia extendida, el cura del pueblo y la religión, el número de gente que vive sola aumenta a pasos agigantados en los países desarrollados, etc.

Este estilo de vida diabetógeno y depresógeno está haciendo que cada vez más gente llame a las consultas de endocrinólogos y de psiquiatras y psicólogos. Ni los tratamiento psiquiátricos ni psicológicos pueden parar esa avalancha, sí pueden aliviar y tratar síntomas pero no pueden cambiar el mundo de ahí fuera. El problema no está en la cabeza de las personas, el problema está en el mundo en el que las personas estamos viviendo (hablo de los cuadros adaptativos más leves, no opino lo mismo de las enfermedades psiquiátricas graves).

 II 

El segundo artículo es uno más largo de Robert Whitaker, el autor de Anatomía de una Epidemia, titulado Suicide in the Age of Prozac. El artículo se pregunta cosas como si existe una epidemia de suicidio en los Estados Unidos, si las campañas de prevención del suicidio funcionan o si los antidepresivos reducen el riesgo de suicidio. La respuesta a la primera pregunta es que no hay una epidemia de suicidio en los EEUU. Si miramos una larga serie histórica el suicido en USA en 1950 era de 13,2/100.00 y en 2015 fue de 13,3/100.000, así que en líneas generales se ha mantenido estable. Parece haber una tendencia decreciente hasta el año 2000 y luego va subiendo de nuevo al mismo nivel. En cuanto a la eficacia de los programas de prevención del suicidio, se inician en el año 2.000 aproximadamente y desde entonces lo que ha habido es un aumento de la tasa de suicidio por lo que no parece haber una influencia. En cuanto a si los antidepresivos reducen el suicidio no se confirma con decir que no, cosa que creo que los datos sí apoyan sino que propone que lo aumentan, cosa que creo que los datos no avalan.

Whitaker analiza si el aumento de servicios y recursos de salud mental disminuye el suicidio. Y para ello se centra en tres tipos de indicadores:

  1. La eficacia de políticas, programas y legislaciones sanitarias: concluye en base a estudios como este de Rajklumar y cols. que los países con mejores servicios psiquiátricos y mayor número de psiquiatras y camas psiquiátricas tienen mayor tasa de suicidio.
  2. El riesgo de suicidio en pacientes que reciben tratamiento psiquiátrico: y concluye que a mayor nivel de intensidad de tratamiento psiquiátrico, mayor riesgo de suicidio.
  3. El impacto de antidepresivos. Aquí revisa estudios controlados con placebo, estudios epidemiológicos y estudios ecológicos y concluye que hay una correlación entre el aumento de suicidios en el periodo 2000-2016 y el aumento en la prescripción de antidepresivos.

Finalmente, concluye que se necesita una nueva conceptualización del suicidio, que no sea la de la medicalización del suicidio, y de la forma de responder a él. Según Whitaker, habría que verlo como algo que surge dentro de un contexto social y hay que tener una respuesta con un mayor respeto por la autonomía de la persona que tiene sentimientos suicidas.

En conjunto, el artículo es muy interesante y las preguntas son muy válidas aunque las respuestas son más discutibles. Pero el artículo tiene sus problemas, en particular dos muy importantes. En primer lugar, todo lo que analiza Whitaker son correlaciones y a partir de ahí es imposible extraer causalidad, él mismo lo dice de pasada. Además, Whitaker selecciona determinados periodos como el 1987-2000 y el 2000-2016. Los antidepresivos inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) aparecen en 1987 y justo empieza un declive en la tasa de suicidio hasta el año 2000. Algunos psiquiatras lo achacaron muy ufanos a los ISRS cosa que Whitaker descarta (con razón probablemente) y lo achaca a la disminución en el número de armas y disminución del paro. Como a partir del 2000 las armas y el paro no oscilan Whitaker atribuye el aumento de suicidios a los antidepresivos. Esto es demasiado simplista y arriesgado. En un fenómeno tan complejo y en periodos tan largos influyen literalmente miles de factores muchos de ellos desconocidos. Querer explicar esos cambios con 3-4 factores es una tarea arriesgada (por ejemplo, en otros países no ha ocurrido ese aumento en suicidios en los años 2000-2016 como en USA a pesar de similares incrementos en la prescripción de antidepresivos).

El segundo problema que tiene el artículo es que cae continuamente en la confusión por la indicación o confusión por la enfermedad, como por ejemplo en el punto 2) y en parte del punto 3) cuando dice que a mayor intensidad de tratamiento mayor riesgo de suicidio. Esto es algo evidente. ¿Dónde se muere más gente, en un hospital o en una empresa cualquiera? Evidentemente en un hospital porque a él acuden los enfermos con enfermedades graves las cuales tiene mayor riesgo de mortalidad. Los pacientes psiquiátricos que han sido ingresados tiene mayor riesgo de suicido, dice Whitaker, y lo achaca al trauma del ingreso. Pero los pacientes no se ingresan al azar sino en base a síntomas y signos clínicos de mayor gravedad, los cuales están relacionados con un mayor riesgo de suicidio.

En cualquier caso, y aceptando que los antidepresivos pueden inducir al suicido en algunos casos, no creo que la evidencia que presenta Whitaker demuestre que los antidepresivos son la causa del aumento de la tasa de suicidio en USA pero sí creo que los datos apoyan que los antidepresivos no reducen el riesgo de suicidio de manera global, a nivel comunitario. Con el gran aumento de la prescripción y ventas de antidepresivos, si se están recetando a las personas adecuadas, a los que padecen cuadros relacionados con el riesgo de suicidio, la tasa de suicidio creo que tendría que haber disminuido. También estoy de acuerdo con Whitaker en la necesidad de reconceptualizar el suicidio y los trastornos mentales comunes de otra manera y que la medicalización tal vez no sea la respuesta adecuada.

Pero me parecía que el estudio de Whitaker quedaba un poco cojo, centrándose solo en la psiquiatría y los antidepresivos. Al leerlo me preguntaba: ¿Y qué pasa con las psicoterapias? Mucha gente, tome o no tome medicaciones, hace también algún tipo de psicoterapia. ¿Podemos hacer correlaciones entre el número de gente que hace psicoterapias y las tasas de suicidio o medidas de salud mental en general?

Me puse a buscar publicaciones científicas en Internet y no he encontrado absolutamente nada sobre el número de personas que realizan psicoterapias y la evolución histórica de este número, es decir, lo que ha pasado en las últimas décadas, si han aumentado o no. Mi intuición es que probablemente han aumentado, tanto las psicoterapias “formales”, como la terapia cognitivo conductual, (supongo que han disminuido las de orientación psicoanalítica) como otras más informales como el mindfulness, coaching, etc. y probablemente también muchas otras “alternativas”. En cualquier caso no he encontrado datos.

Pero sí he encontrado datos de un programa muy interesante que puso en marcha el NHS británico en Inglaterra en 2008, Improving Access to Psychological Therapies (IAPT) (Mejorando el acceso a las terapias psicológicas). En 2010 el programa se amplió a niños y adolescentes.

 III 

El IAPT es un programa para ofrecer psicoterapia (principalmente cognitiva) en atención primaria puesto en marcha en 2008 por el economista laborista Richard Layard y el psicólogo clínico David Clark que consiguieron apoyo político para llevarlo adelante. En los 10 años que lleva en funcionamiento se calcula que ha invertido un billón de libras (billón anglosajón). El programa ha ido atendiendo cada vez a más gente. En 2014-2015 se refirieron al programa 1,3 millones de personas de los que entraron en tratamiento 815.665. En 2017 el IAPT vio a 960.000 personas pero trató a unos 560.000. El objetivo era reclutar a 10.500 terapeutas para el año 2021 aunque parece que no se han llegado a esas cifras y que los terapeutas del programa están sobrecargados de trabajo, luego hablaremos de ello.

El programa tiene dos tipos de intervenciones, una de baja intensidad y otra de alta intensidad:


Actualmente hay mucha polémica sobre la eficacia real de este programa y sobre su coste real que, según algunos es mayor del que se declara oficialmente. La línea oficial dice que mejoran el 50% de los pacientes tratados pero han salido estudios, como el de Michael Scott, que entrevistó de forma estructurada a 90 pacientes y encuentra que mejoran el 9,2%. Los interesados en el tema pueden leer este artículo de David Marks, IAPT bajo el microscopio, y tirar de la bibliografía para ver el debate.

Pero, más allá de la dudas sobre su eficacia, hay un par de datos interesantes: las ventas de antidepresivos han seguido aumentando en Inglaterra, (aquí también) y las incapacidades por depresión -o trastornos mentales en general- también. En cuanto a la tasa de suicidio os pongo la gráfica. No parece haber ningún cambio apreciable desde 2008. Venía descendiendo previamente y se estanca o repunta un poco:

 IV 

Quiero volver, a la idea que expresaba más arriba de que nuestro estilo de vida es depresógeno o estresante o como queramos llamarlo, una idea que creo que explica buena parte de todo lo que hemos ido tratando en este artículo. Estoy muy de acuerdo con la postura de Sami Timimi en este editorial de 2015 a propósito de la ampliación del programa IAPT a niños y adolescentes.

Nuestro modelo actual asume que los trastornos mentales comunes se deben a mecanismos o procesos defectuosos de algún tipo que ocurren dentro del individuo. En esto coinciden tanto el modelo médico/psiquiátrico como el de la terapia cognitivo-conductual, el más usado en el IAPT. En el modelo médico es un fallo en los transmisores y en el modelo cognitivo es un fallo en las cogniciones del individuo. Según este modelo, hay tratamientos correctos para estos trastornos —que se describen en guías como las NICE— se aplican y se solucionan los trastornos. Pero, como hemos visto, las recetas de antidepresivos no disminuyen ni lo hacen tampoco las incapacidades por enfermedad mental. Nuestro modelo actual dice que el problema está en la cabeza de la gente y no en el contexto en el que vive la gente, en el mundo de ahí afuera.

Mi experiencia profesional no coincide con este modelo. Buena parte de las consultas que atendemos en un centro de salud mental son trastornos adaptativos a problemas que tiene la gente en su entorno, prioritariamente el laboral. Por ilustrarlo con un ejemplo somero sin muchos detalles, una persona que trabaja como teleoperador, en un supermercado, en la administración de un servicio de urgencias, como informático, etc. A esta persona en un determinado momento le cambian de jefe y él o ella empieza a apretarle con exigencias, cambios, presiones, etc. La angustia de la persona va en aumento y empieza a tener miedo a ir al trabajo, duerme mal, no deja de dar vueltas a su situación y en un momento dado acaba sufriendo una crisis de pánico en su puesto de trabajo con angustia, llanto, palpitaciones y el médico de primaria le da la baja.

Podemos discutir si este tipo de casos constituyen un trastorno mental o son problemas de la vida. Pero me gustaría decir dos cosas. La primera es que estos casos no son banales. En más de una ocasión la persona tiene ideas de suicidio y acaba en Internet buscando maneras de acabar con su vida. Por lo tanto, hablamos de personas atrapadas, que tienen hipotecas, hijos, y que no encuentran salida a su situación porque ven que no pueden trabajar y a la vez ven que no pueden no-trabajar. No son cosas menores sin importancia. En segundo lugar, no hay alternativas de abordaje para estos problemas “sociales”. Si acaban en psicólogos y psiquiatras es porque el sistema no tiene otras soluciones.

Voy a usar un ejemplo del propio IATP para apoyar lo que estoy diciendo. Resulta que los terapeutas del programa IAPT tienen un elevado nivel de desgaste profesional o de síndrome del quemado (burnout). Como hemos comentado más arriba, el tratamiento del IAPT se administra en dos niveles: un nivel de baja intensidad y otro de alta intensidad. Los que administran el nivel de baja intensidad se llaman PWP (psychological wellbeing practitioners) mientras que los que administran el nivel de mayor intensidad suelen ser terapeutas cognitivos. Pues bien, los PWP tienen unas tasas de desgaste del 68,6% y los terapeutas cognitivos del 50%. Las causas son las cargas de trabajo y parece que en concreto el uso del teléfono. Los PWP usan más el teléfono para atención terapéutica que los terapeuta de alta intensidad, que sólo lo usan para dar citas.

Pero lo que me interesa de este artículo son las soluciones que proponen:

  1. Reducción de la carga de trabajo (menos horas) y, especialmente, reducción del uso del teléfono.
  2. Aumento de la supervisión clínica recibida, es decir, ofrecerles más apoyo.

¿Qué tienen en común estas dos medidas? Que son medidas que afectan al mundo exterior, al entorno laboral de la persona, no a su cabeza. No se propone darles antidepresivos o que ellos mismos hagan terapia cognitiva…¿curioso, no? A mí también me gustaría disponer de este tipo de medidas con mis pacientes, poder afectar a sus condiciones laborales o a sus condiciones de vida en general. Pero esto no es posible. Y a los psicólogos les ocurre otro tanto de lo mismo. Yo puedo darles sedantes para dormir mejor, ansiolíticos y antidepresivos para que estén menos ansiosos, le den menos vueltas a sus problemas y lo lleven lo mejor posible, pero no puedo cambiar el mundo al que tiene que enfrentarse. Creo que esto explica muchos de los datos que hemos manejado en este artículo: hemos creado una cultura competitiva que avanza a un ritmo endiablado y cada vez más gente se queda descolgada y no puede seguirlo. Los psiquiatras y psicólogos lo que hacemos en el fondo es ayudar a que la gente vuelva a ajustarse a ese mundo exterior que ha agotado sus fuerzas y tal vez lo que necesitaríamos es cambiar ese mundo exterior.

Whitaker mencionaba el artículo de Rajkumar que encuentra una relación entre los países con mejores servicios psiquiátricos y mayor tasa de suicidio. Pero los países con mejores servicios psiquiátricos son también los más ricos y, por lo tanto, los más afectados por un estilo de vida estresante. El caso es que a los centros de salud mental sigue acudiendo más gente todos los días y los datos que hemos manejado parecen indicar que más psiquiatras, psicólogos y camas no es la solución. Igual va a resultar que hay un problema ahí fuera y no en la cabeza de las personas.

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Las neurociencias al servicio de la felicidad

  • 07/09/2018
  • Pablo Gómez

Pese a que la felicidad es objeto de preocupación humana desde que somos capaces de representarnos y especular sobre nuestras propias emociones, la idea de felicidad fue a menudo dejada de lado por las neurociencias dada su difícil conceptualización. Es difícil objetivar un concepto que entraña una importante variabilidad personal y cultural, que cambia con el tiempo y que difícilmente esté presente de forma plena y duradera.

La felicidad ha sido difícil de definir y desafiante para medir, en parte debido a su naturaleza subjetiva (Kringelbach & Berridge, 2010). Si bien tempranamente el presocrático Demócrito sostuvo que la felicidad no depende de los bienes que se posean, sino de cómo se reacciona a las circunstancias de la vida, esta idea fue rechazada por los socráticos, siendo sepultada durante mucho tiempo.

Desde entonces, aún no hay acuerdo universal acerca de si la felicidad es un estado, una sensación o una emoción; si hace referencia a una experiencia momentánea o un juicio global sobre toda una vida; si viene de bienes exteriores o de nuestro interior. Incluso no está claro si es de naturaleza positiva, o se define por la negativa, siendo la ausencia de las sensaciones restrictivas que a menudo atormentan al cuerpo, como señalaba hace casi una centuria William James.

Más recientemente, la idea de felicidad se cobijó bajo el gran paraguas de bienestar subjetivo, donde convive con conceptos dispares como satisfacción con la vida, equilibrio hedónico, vida significativa o realización personal (Kim-Prieto, Diener, Tamir, Scollon & Diener, 2005).

Se construyeron numerosas escalas que apuntan a cuantificar la felicidad autopercibida, como la Escala de Satisfacción con la Vida (Diener, Emmons, Larsen & Griffin, 1985); el Inventario de Felicidad de Oxford (Francis, Brown, Lester &Philipchalk, 1998); o la Escala de Felicidad Subjetiva (Lyubomirsky&Lepper, 1999). Incluso se han diseñado escalas para cuantificar la felicidad específicamente en la tercera edad (Kozma & Stones, 1980) y se publicó una versión en español de la Escala de Felicidad Subjetiva (Extremera & Fernández-Berrocal, 2014). Si bien la felicidad se evalúa con mayor frecuencia mediante escalas de autoinforme, una pregunta que intenta responder la neurociencia es si sus puntajes se corresponden con estructuras cerebrales específicas o con algún tipo de activación neural particular.

Bases neurales de la felicidad y el placer

Las neuroimágenes han sido fundamentales en el progreso de la comprensión de las bases neurales de la emoción, permitiendo explorar la estructura y la función del cerebro. De estos circuitos neurales, uno de los más estudiados es el del placer. Algunos mecanismos vinculados al procesamiento del placer se encuentran en las profundidades del cerebro y otros candidatos se encuentran a nivel cortical. A nivel subcortical, estructuras como el núcleo accumbens o el globo pálido parecen intervenir en la generación de placer.

Por otra parte, la corteza orbitofrontal y medial prefrontal, así como el cíngulo y la ínsula, parecen intervenir en la anticipación, la valoración, la experiencia y el recuerdo de estímulos placenteros. Cuanto más abstracto o complejo es el estímulo agradable, más anterior es su representación (Kringelbach & Berridge, 2010).

Por ejemplo, la representación de ganar una importante suma de dinero es más frontal que la representación de un sabor azucarado. No obstante, desde tiempos platónicos se estableció una diferencia entre hedonia -placer- y eudaimonía -bienestar o felicidad—. Uno de los desafíos modernos es comprender cómo se articulan ambos circuitos de redes cerebrales. Dada la complejidad y multiplicidad de concepto de felicidad, se debería evitar caer en sobresimplificaciones, como reducirlo a la dopamina.

Las neuroimágenes han sido fundamentales en el progreso de la comprensión de las bases neurales de la emoción

Estudios de neuroimágenes estructurales encontraron una relación positiva entre el puntaje de felicidad subjetiva y el volumen de materia gris en el precúneo derecho (Shimai, Otake, Utsuki, Ikemi & Lyubomirsky, 2004; Sato et al., 2015). Las mismas estructuras correlacionaron negativamente en estudios anteriores con rasgos emocionales negativos (Extremera & Fernández-Berrocal, 2014). El precúneo tiene los niveles más altos de metabolismo cortical de glucosa, y ha sido asociado a la conciencia subjetiva en los seres humanos (Vogt & Laureys, 2005), el procesamiento autorreferencial y la integración de información interna actual, pasada y futura (Vogt & Laureys, 2005; Northoff et al., 2006; Buckner & Carroll, 2007). El precúneo podría desempeñar un papel en la integración de diferentes tipos de información y convertirla en felicidad subjetiva (Sato et al., 2015).

Consistentemente, Kong et al. (2014) encontraron que la satisfacción de vida global de un individuo correlaciona positivamente con el volumen de materia gris de la circunvolución parahipocámpica derecha, y correlaciona negativamente con el precúneo izquierdo y la corteza prefrontal ventromedial. Asimismo, la satisfacción con la vida se asoció negativamente con el espesor cortical de la circunvolución frontal superior izquierda y la circunvolución frontal media bilateral (Zhu et al., 2018). Tanto la corteza cingulada media posterior derecha, el tálamo, la corteza orbitofrontal y la circunvolución frontal superior bilateral se muestran involucradas en el procesamiento de la emoción y la percepción social (Kong, Hu, Wang, Song & Liu, 2015).

Pacientes con lesiones en estas mismas regiones cerebrales suelen presentar alteraciones en el comportamiento social y la motivación. El giro frontal medial es crucial para la recuperación de memoria autobiográfica y conocimientos semánticos sobre nuestra vida, así como juega un rol importante en el procesamiento de emociones negativas. Junto con el giro frontal superior, podría facilitar el procesamiento autorreferencial para adquirir autoevaluaciones positivas a partir de recuerdos episódicos, aumentando la satisfacción individual con la vida. En conjunto, estos resultados llevaron a pensar que la satisfacción con la vida estaba asociada con el procesamiento de las emociones negativas y la evaluación de información generada internamente (Takeuchi et al., 2014).

La satisfacción de vida global de un individuo correlaciona positivamente con el volumen de materia gris

Asimismo, encontraron que el bienestar —planteado en los términos relativamente estables de crecimiento personal, relaciones positivas y propósito en la vida- se asoció positivamente con el volumen de la corteza insular derecha (Lewis, Kanai, Rees & Bates, 2013). Investigaciones previas ya habían demostrado una asociación negativa entre el volumen de la ínsula y la depresión (Bechdolf et al., 2012). La ínsula también se ha relacionado con la autoconciencia (Craig, 2009), la modulación de la toma de decisiones basada en la información sobre estos estados corporales (Singer, Critchley & Preuschoff, 2009) y la segregación de los estímulos tanto internos como externos para su relevancia y posterior incorporación en la guía activa del comportamiento (Menon & Uddin, 2010).

Estudios de neuroimágenes funcionales señalan mayoritariamente que la emergencia de emociones felices activa el cíngulo anterior, la corteza parietal medial (cíngulo posterior y precúneo) y la amígdala. En estados de alegría inducidos a partir de la visualización de rostros felices, se produjo una marcada activación de la corteza prefrontal dorsolateral, la circunvolución cingulada, la circunvolución temporal inferior y el cerebelo. No obstante, es de destacar que la inducción a un estado de ánimo triste produjo una activación de estructuras similares, pero con foco en la corteza prefrontal ventrolateral, la corteza cingulada anterior, la circunvolución temporal transversal y la circunvolución temporal superior. Es posible que los estados de ánimo negativos y positivos revelen distintos núcleos de activación cortical dentro de una misma red neuronal de procesamiento emocional (Habel, Klein, Kellermann, Shah & Schneider, 2005).

Cuando el estado de alegría se indujo a partir de piezas de música clásica, se produjo una mayor activación del cuerpo estriado ventral y dorsal, el cíngulo anterior, y la circunvolución parahipocámpica. La red de procesamiento emocional en respuesta a la música integraría áreas corticales y subcorticales. El cuerpo estriado ventral y dorsal está involucrado en el movimiento, el nivel de activación del organismo, la experiencia de recompensa y en respuesta a melodías populares (Brown, Martinez & Parsons, 2004), pudiendo activarse por la gratificación de oír melodías alegres y familiares. El cíngulo anterior es vital para dirigir la atención y anteriormente probada su activación en respuesta a música disfrutable (Menon & Levitin, 2005). Las áreas temporales mediales son tradicionalmente vinculadas a la evaluación y el procesamiento de emociones, así como al procesamiento de información altamente dependiente del contexto (Mitterschiffthaler, Fu, Dalton, Andrew & Williams, 2007).

Un estudio reportó que ante la vista de imágenes de su propio hijo, en comparación con la imagen de otro niño o adultos, madres recientes presentaron una mayor activación de estructuras prefrontales ventrolaterales (Nitschke et al., 2004). En estado de reposo o introspección, la activación prefrontal ventromedial ha sido asociada con mayores niveles de emociones positivas (Volkow et al., 2011). En todos los casos, se trata de trabajos que valoran un estado de ánimo feliz inducido y transitorio, excluyendo de su estudio experiencias de felicidad o satisfacción más complejas y estables. Sin embargo, estos resultados son consistentes con los estudios que consideraron forma de felicidad sostenida relativamente independiente de las circunstancias externas inmediatas, los cuales hallaron que una activación sostenida del cuerpo estriado ventral y la corteza prefrontal dorsolateral en respuesta a incentivos positivos predice el bienestar psicológico (Davidson&Schuyler, 2015).

La emergencia de emociones felices activa el cíngulo anterior, la corteza parietal medial (cíngulo posterior y precúneo) y la amígdala

Durante una tarea de valoración de imágenes en positivas y negativas, se reportó que quienes realizaban más rápidamente sus juicios presentaban una mayor activación bilateral de la amígdala y una menor activación del cíngulo anterior ventral. Por otra parte, quienes fueron más lentos en sus evaluaciones mostraron una mayor activación del cíngulo anterior y reportaron un mayor bienestar psicológico (Van Reekum et al., 2007). La amígdala juega un rol crucial en la detección y respuesta frente estímulos potencialmente amenazantes, mientras que estructuras prefrontales, especialmente regiones ventromediales, estarían implicadas en el procesamiento y regulación de estados emocionales, regulando el funcionamiento amigdalino. Al enfrentarse a información aversiva, individuos con un estilo positivo juzgarían dichos estímulos como menos relevantes amortiguando sus efectos (Van Reekum et al., 2007).

No obstante, no todos los estudios fueron capaces de encontrar una localización neural discreta para la felicidad. Algunos fueron capaces de encontrar diferencias significativas en los circuitos del miedo, la ira y el asco, y sin embargo fueron incapaces de separar la tristeza de la felicidad (Murphy, Nimmo-Smith & Lawrence, 2003). En ocasiones se reporta la falta de evidencia a favor de que las emociones discretas puedan ser localizadas de manera consistente y específica en distintas regiones cerebrales (Lindquist, Wager, Kober, Bliss-Moreau & Barrett, 2012). Estudios que utilizaron videos o imaginería para inducir los estados de felicidad, reportaron que en lugar de involucrar regiones cerebrales aisladas, todas las emociones básicas se asociaron con patrones de activación dentro de una red distribuida de áreas corticales y subcorticales, sin encontrar ninguna correspondencia directa entre una emoción específica y un sitio específico del cerebro (Saarimäki et al., 2015).

Se encontró tres factores que predicen el nivel de felicidad y satisfacción con la vida: la calidad de la relación con los amigos, la madre y la pareja

Las diferencias entre estos distintos estudios pueden explicarse, en principio, a partir de las diferentes formas de conceptualización de la felicidad. La felicidad es un concepto complejo que puede contener múltiples subcomponentes, de forma tal que el uso de una única medida puede no abarcarla completamente. A su vez, puede estar influenciado por muchos factores internos y externos, desde la experiencia previa del examinado, su individualidad, su sexo, hasta el método o el material utilizado para evocar emociones y las instrucciones de cada tarea.

Cómo alcanzar la felicidad

En las múltiples definiciones de felicidad, con frecuencia se presentaban como factor común tener un objetivo en la vida, cumplir ese objetivo y tener una relación significativa con otro, siendo fundamental la posibilidad de compartir la felicidad con alguien cercano (Pąchalska & Ziółkowska, 2010). Entre adolescentes, la percepción subjetiva de eficacia en el manejo de las emociones y las relaciones interpersonales contribuyen a desarrollar expectativas positivas sobre el futuro, elevar la autoestima, sentir satisfacción por la vida y experimentar más emociones positivas.

En este sentido, la capacidad de compartir emociones positivas y construir relaciones interpersonales satisfactorias es una fuente principal de experiencias emocionales positivas (Caprara, Steca, Gerbino, Paciello & Vecchio, 2006). Asimismo, al examinar jóvenes adultos se encontró tres factores que predicen el nivel de felicidad y satisfacción con la vida: la calidad de la relación con los amigos, la madre y la pareja (Demir, 2010). Respecto a este último factor, al compararlos con solteros o divorciados, las personas con pareja mostraron una mayor satisfacción con la vida, mayor apoyo emocional y menos estrés percibido (Zhu et al., 2018).

Los beneficios no se limitarían a la felicidad autopercibida: un estudio reciente encontró que comparados con solteros o viudos, los casados tiene menor riesgo de desarrollar demencia, siendo la falta de una relación de pareja un factor de riesgo modificable (Sommerlad, Ruegger, Singh-Manoux, Lewis & Livingston, 2018).

 Comportamientos que fomentan los vínculos sociales, como por ejemplo conductas altruistas, aumentan el bienestar tanto en niños como en adultos

Los seres humanos son intensamente sociales y los datos indican que uno de los factores más importantes para la felicidad son las relaciones sociales con otras personas. Se ha señalado que uno de los mejores predictores de bienestar es la calidad de las relaciones sociales de un individuo (Diener & Seligman, 2002).

Comportamientos que fomentan los vínculos sociales, como por ejemplo conductas altruistas, aumentan el bienestar tanto en niños como en adultos (Aknin, Hamlin & Dunn, 2012; Hofmann, Wisneski, Brandt & Skitka, 2014), así como también se asocia a mejor estado de salud general y mayor expectativa de vida (Brown, Nesse, Vinokur & Smith, 2003; Borgonovi, 2008). Se ha reportado que al donar dinero se activan el área tegmental ventral y el estriado dorsal y ventral, las misma áreas cerebrales que se activan cuando se recibe. Particularmente el estriado ventral, área asociada a la generación de placer, estaba incluso más activo cuando los participantes donaban dinero que cuando lo recibían (Moll et al., 2006).

Mientras que varios estudios señalan que los individuos con más dinero son los más felices (Diener, Ng, Harter & Arora, 2010; Diener, Tay & Oishi, 2013), esa asociación no es tan fuerte como suele pensarse e incluso parece ser importante en qué gastan su dinero. Aunque la fuerza de la correlación varió de país en país, los individuos de países pobres y ricos informaron una mayor felicidad si empleaban su dinero en ayudar a los demás (Dunn, Aknin & Norton, 2014).

Siendo comprobada en niños menores de dos años (Aknin et al., 2012), y en estudios a lo largo de 120 países distintos, la capacidad de obtener alegría al dar a los demás podría ser una característica humana universal. Ayudar a los demás es incluso más gratificante emocionalmente cuando satisface la necesidad fundamental de la conexión social. Los individuos obtienen más felicidad cuando dar a los demás les da a su vez la oportunidad de conectarse con otras personas (Aknin, Dunn, Sandstrom & Norton, 2013).

Ayudar a los demás es incluso más gratificante emocionalmente cuando satisface la necesidad fundamental de la conexión social

Se ha señalado que la unión temporoparietal derecha, área implicada en tareas que requieren la capacidad de representar y comprender las perspectivas de los demás (Young, Dodell-Feder & Saxe, 2010), participa de decisiones altruistas y su volumen es mayor en individuos con inclinación al altruismo (Morishima, Schunk, Bruhin, Ruff & Fehr, 2012).

Asimismo, también han mostrado participación en el comportamiento altruista la corteza prefrontal ventromedial y el cuerpo estriado ventral o dorsal (Krueger et al., 2007; Tricomi, Rangel, Camerer & O’Doherty, 2010), vinculados anteriormente a emociones positivas y bienestar psicológico.

Nuevas investigaciones deberían examinar en profundidad cómo las buenas acciones se transforman en buenos sentimientos. Si como señala el Dalai Lama, estamos hechos para buscar la felicidad, los sentimientos de afecto, cercanía y compasión se muestran como el camino correcto.


Artículo publicado en acuerdo con la Universidad de Flores: 
UFLO es una institución educativa fundada en 1995, con el objetivo de formar ciudadanos, profesionales, técnicos e investigadores que integren su actualidad disciplinar con las necesidades sociales y ambientales. Tiene dos sedes (Buenos Aires y Comahue) y un anexo (San Miguel). Y está compuesta por las siguientes facultades: Ciencias Organizacionales y de la Empresa; Derecho, Ingeniería, Psicología y Cs. Sociales; Arquitectura y Diseño, y Actividad Física y Deporte. Ofrece carreras de grado, maestrías, doctorados y especializaciones. Para más información: www.uflo.edu.ar.


Referencias bibliograficas:

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Sin categoría

La depresión en el embarazo podría alterar el cerebro de los bebés

  • 06/09/2018
  • David Aparicio

JAMA Psychiatry, reporta que los bebés de madres que sufrieron depresión durante el embarazo tienen más riesgo de desarrollar alteraciones cerebrales que se relacionan con problemas en la infancia.

Estos resultados se desprenden de una investigación compuesta por 101 mujeres que completaron una serie de cuestionarios para evaluar los síntomas depresivos y de ansiedad durante el primer trimestre de embarazo. Seis mujeres tenían síntomas del trastorno depresivo mayor, cinco cumplían los criterios de depresión severa y 42 depresión moderada.

Al cumplir un mes de nacidos, los investigadores tomaron imágenes de resonancia magnética cerebral a los bebés. Al comparar las imágenes encontraron que aquellos bebés de madres con historia de depresión durante el embarazó tenían mayores alteraciones en la materia blanca, una estructura involucrada con el proceso de comunicación entre las diferentes regiones del cerebro.

Evidencia previa sobre la relación entre la depresión maternal y el desarrollo de sus hijos demuestra que los bebés de madres depresivas suelen sufrir de bajo peso y suelen necesitar de cuidado intensivo después del nacimiento. Estas investigaciones también han encontrado que las mujeres embarazadas con depresión y que no reciben tratamiento, no suelen cumplir las visitas médicas post parto y en casos más graves tienen mayor riesgo de suicidio.

Estos factores directamente relacionados con la depresión podrían explicar en algún grado la diferencia en el desarrollo cerebrales de los bebés. Por lo tanto es sumamente importante que las madres, especialmente aquellas con historia de depresión y ansiedad, reciban tratamiento basado en evidencia y todo el apoyo familiar necesario para salvaguardar la vida de la madre y del bebé.

Referencia del estudio original: Dean DC, Planalp EM, Wooten W, et al. Association of Prenatal Maternal Depression and Anxiety Symptoms With Infant White Matter Microstructure. JAMA Pediatr. Published online August 27, 2018. doi:10.1001/jamapediatrics.2018.2132

Fuente: Reuters

  • Ciencia

La violencia sexual deja recuerdos indelebles en la memoria

  • 06/09/2018
  • David Aparicio

La OMS alerta que el 30% de las mujeres alrededor del mundo sufre algún tipo de abuso físico o sexual durante su vida, siendo las niñas y adolescentes las que mayor riesgo enfrentan.

Los efectos psicológicos del abuso sexual pueden incluir: trauma, fobias, depresión, ansiedad, trastorno por estrés postraumático (TEPT), etc. Cabe aclarar que no todas las personas que sufren de un tipo de abuso o trauma desarrollan algún tipo de trastorno per se y esto dependerá de los recursos de afrontamiento y el apoyo familiar y social con el que cuenten.

Pero esto no significa que la violencia sexual no debe marcas indelebles en la vida de las personas que lo sufrieron. Una investigación de la revista Frontiers in Neuroscience reporta que las mujeres que sufrieron de violencia sexual, aun las que no desarrollaron el trastorno por estrés postraumático (TEPT), sufren de recuerdos más intensos e intrusivos del abuso, incluso después de décadas de haberlo sufrido.

El estudio fue realizado con 183 mujeres universitarias que tenían entre 18 a 39 años de edad. De las cuales 64 reportó haber sufrido violencia sexual (VS) y menos del 10% de ellas estaba bajo medicación para la ansiedad o depresión.

Las mujeres no son las únicas que sufren de violencia sexual, pero los autores de la investigación decidieron concentrarse en esta población por razones muy válidas:

  1. Las mujeres tienen cuatro veces más riesgo de sufrir violencia sexual en comparación con los hombres.
  2. Las mujeres en edad universitaria reportan al abuso sexual como el evento más traumático de su vida cuando se compara con los hombres.
  3. Después de sufrir algún tipo de abuso, las mujeres tienen más riesgo de desarrollar algún tipo de trastorno relacionado con el estrés (TEPT).

Todas las participantes firmaron un consentimiento informado acorde con la Declaración de Helsinki, principios éticos para la investigación con seres humanos, y fueron evaluadas a través de entrevistas clínicas, escalas psicológicas estandarizadas (Escala de Respuesta Rumiativa, Inventario de Cogniciones Postraumáticas, Inventario de Depresión de Beck y el Inventario de Ansiedad de Beck) y pruebas de memoria (Cuestionario de Memoria Autobiográfica y el Symmetry Span Task).

las mujeres que habían sufrido violencia sexual tenían 17% más rumiaciones de tipo depresivo

Los resultados indicaron que un tercio de las mujeres (n=21) que habían sufrido de violencia sexual cumplían los diagnósticos para el trastorno de estrés postraumático. Las mujeres con antecedentes de SV, independientemente del diagnóstico de TEPT, promediaron siete síntomas actuales de TEPT. Las mujeres con exposición a un trauma diferente a SV solo presentaban, en promedio, un síntoma de TEPT.

Al comparar los recuerdos de situaciones o eventos traumáticos, las mujeres con historia de VS reportaron recuerdos más intensos, con mayores detalles e incluso reportaban que podían ver el evento claramente en su mente. Las mujeres con historia de VS sufrían en promedio 15% más rumiación que las mujeres sin VS. Así también las mujeres con VS tenían 17% más rumiaciones de tipo depresivo en comparación con las mujeres sin VS.

En cuanto a los pensamientos relacionados con el trauma, depresión y ansiedad, las mujeres con historia de VS reportaron 26% más cogniciones postraumáticas en comparación con las mujeres sin VS. El 44% de las mujeres con VS reportó mayores síntomas depresivos en comparación con las mujeres sin VS. Relacionado con los síntomas de ansiedad, las mujeres con VS reportaron el doble de síntomas de ansiedad y más del 70% de las mujeres con historia de VS y TEPT reportaron síntomas de ansiedad.

El 44% de las mujeres con VS reportó mayores síntomas depresivos

Estos resultados demuestran que el incremento de la rumia a través del tiempo incrementa al mismo tiempo los síntomas relacionados con el trauma y dificulta la recuperación de las personas después del abuso.

Referencia del estudio original: 1. Emma M. Millon, Han Yan M. Chang, Tracey J. Shors. Stressful Life Memories Relate to Ruminative Thoughts in Women With Sexual Violence History, Irrespective of PTSD. Frontiers in Psychiatry, 2018; 9 DOI: 10.3389/fpsyt.2018.00311

Fuente: ScienceDaily

  • Clínica

Psicoeducación: un derecho del paciente

  • 05/09/2018
  • Diego Maximiliano Herrera

La psicoeducación es una herramienta que todo psicólogo debe conocer y utilizar. Su utilización es beneficiosa para el paciente, su familia y la comunidad en general. Puede ser administrada por el psicólogo directamente o por otros profesionales. A su vez, puede realizarse de manera individual o grupal. Pero ¿en qué consiste específicamente?

Cuando hablamos de psicoeducación no solo hacemos referencia a la conceptualización de un diagnóstico, sino a los procesos cognitivos intervinientes en su problemática (adaptativos o desadaptativos), aspectos conductuales funcionales o disfuncionales implicados, crisis vital, su vulnerabilidad, los estresores que están actuando en el individuo, los eventos desencadenantes y los aspectos que mantienen el problema (tanto cognitivos como conductuales). Además incluye hablar sobre el tratamiento recomendado y el fundamento que lo respalda y sobre la importancia en sí de la misma psicoeducación. Nezu,A., Nezu,C. y Lornbardo,E. (2006)

En algunos casos también se involucra al ambiente del individuo, como por ejemplo su familia o pareja, ya que la psicoeducación también tiene la función de contribuir a la no estigmatización de los trastornos psicológicos y a disminuir las barreras para el tratamiento a través de entrevistas motivacionales (Prochaska J, DiClemente C, 1982)

Beneficios de la psicoeducación

Con una información adecuada y precisa, teniendo en cuenta las posibilidades del individuo y su situación, con frecuencia el paciente puede ampliar su punto de vista acerca de la problemática, poniéndolo al tanto también de sus fortalezas y recursos funcionales de afrontamiento. De esta manera se disminuye el riesgo de recaídas y se genera sinergia (potenciación del tratamiento).

Al ofrecerles a los pacientes y sus familiares información clara y acertada, logramos también que se sientan menos impotentes para convertirse, en algunos casos, en colaboradores de la terapia.
Vizcarra, B. y Dionne, J. (2008).Lo que es muy valioso ya que la familia forma parte del ambiente en que vive el paciente, son quienes pasan más tiempo con él/ella y pueden reforzar lo trabajado en terapia y monitorear las conductas mantenedoras de la problemática para que puedan hacerse modificaciones en el ambiente del paciente.

el paciente puede ampliar su punto de vista acerca de la problemática, poniéndolo al tanto también de sus fortalezas y recursos funcionales de afrontamiento

Muchos pacientes me han comentado que han realizado tratamientos clínicos en donde no se les ha dado material de lectura, ni audiovisual, tampoco información sobre su problemática, ni explicaciones sobre cuestiones neurobiológicas, conductas mantenedoras, la lógica de la problemática en sí. Esa falta de información termina transformándose en un riesgo de recaída grande, ya que el paciente no dispone de esas herramientas fundamentales para conocer “cómo funciona su mente”, “entender sus conductas”.

También se reduce el nivel de incertidumbre del paciente y se da respuesta a las típicas preguntas que suelen traer: ¿qué es lo que me pasa?, ¿me estoy volviendo loco/a?, ¿tiene “solución”?, ¿solamente me sucede a mí? En algunos casos y en función de las capacidades de la persona, con dar algunas pautas psicoeducativas en pocas sesiones y reforzándolas en sesiones siguientes se observa un gran alivio y mejoría.

Un poco de historia

El término “psicoeducación” fue divulgado por primera vez en la literatura médica, en el artículo de John E. Donley: “Psychotherapy and re-education” en The Journal of Abnormal Psychology, publicado en 1911.Donley, J. E. (1911).Pasaron luego 30 años y apareció en el título de un libro de literatura médica: “The psychoeducational clinic” escrito por Brian E. Tomlinson. Este libro fue publicado en 1941. En francés, el primer ejemplo del término psychoéducation está en la tesis “La stabilité du comportement” publicado en 1962.

También es importante saber que ya en las primeras publicaciones de terapia cognitiva, tanto Aaron Beck (Beck, 1979), como Albert Ellis (Ellis, 2004), acentuaban la importancia de la psicoeducación en los primeros “protocolos” de tratamiento, que fueron para depresión, y que la misma se iba manteniendo y reforzando a lo largo de todo el tratamiento. Hoy disponemos de guías de psicoeducación específicas para cada trastorno, también podemos encontrar recursos como vídeos, powerpoints, material de lectura, etc., y, como hemos visto, es importantísimo dedicar una parte de la sesión a la psicoeducación por los beneficios que trae.

Referencias bibliográficas:

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  • Beck, A. “Terapia cognitiva de la depresión” (1979) Ed..Desclee de brouwer
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  • Prochaska J, DiClemente C.(1982). “Transactional therapy: toward a more integrative model of change”. En: Psichoterapy: theory, research and practice
  • Lievendag, Leonora. “La conceptualización de caso” Profesora Adjunta de la Cátedra II de Clínica Psicológica y Psicoterapias. Psicoterapias, Emergencias e Interconsulta de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires.
  • Nezu,A., Nezu,C. y Lornbardo,E. (2006) Formulación de casos y diseño de tratamientos Cognitivo – Conductuales. Un enfoque basado en Problemas. México, Manual Moderno
  • Vizcarra, B. y Dionne, J. (2008). Desafíos de la intervención psicosocial en Chile. Aportes desde la psicoeducación. Santiago: RIL Editores.

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