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  • Análisis

La maleabilidad de los recuerdos

  • 05/09/2018
  • Pablo Fernández

El término “consolidación” nombrado por primera vez en el año 1900 en el libro “Contribuciones experimentales a la ciencia de la memoria” escrito por Georg Elias Müller  hace referencia al proceso en el cual una memoria se estabiliza a través del tiempo en el cerebro pasando de una fase lábil en la cual puede olvidarse a una fase estable teniendo como resultado un recuerdo duradero, este concepto ha sido clave para la comprensión acerca de cómo funciona uno de los dominios cognitivos más complejos con los que cuenta el ser humano: La memoria, la cual involucra la capacidad de codificar, almacenar y recuperar información de distintas características.

Esta capacidad como dijimos tiene lugar en el sistema nervioso central, el mismo a su vez está compuesto por millones de neuronas que están en constante interacción y que hacen posible que la memoria así como otros dominios cognitivos se lleven a cabo, tanto así que podemos decir que un recuerdo a nivel microscópico consiste en una serie de conexiones neuronales o “sinapsis” que se generan y mantienen a lo largo del tiempo. Las neuronas encargadas de este tipo de conexiones involucradas en procesos de memoria se caracterizan por estabilizar la información que adquirimos, a través un mecanismo de síntesis de proteínas que depende de cierto tiempo (se sabe que se necesitan entre seis y doce horas para que esto suceda) dando como resultado un cambio en la eficacia con la cual se comunican dichas neuronas entre sí y posibilitando que lo que se adquirió pueda ser evocado con más facilidad (Mc Gaugh, 1966; Nader & Hardt, 2009; Dudai, 2012).  

Por lo brevemente comentado aquí sería sencillo pensar que la memoria tiene que ver con una función cognitiva destinada a registrar porciones de la realidad  y generar recuerdos estables que permanezcan a través tiempo para que estén al servicio de nuestra supervivencia, esto tuvo nombre y se lo denominó el paradigma de la consolidación de la memoria. Pero a fines del siglo XX esta idea estática de la memoria dió paso a un interrogante particular  en el ámbito de las neurociencias:

¿Realmente nuestros recuerdos son tan estables como creemos?

Si bien la teoría de la consolidación permite comprender cómo los recuerdos toman lugar en el sistema nervioso, nada informa acerca de la modificación de recuerdos preexistentes, fenómeno que fué numerosas veces señalado por la psicología cognitiva (Hardt, Einarsson & Nader, 2010). Con respecto a este interrogante una serie de experimentos en neurobiología de la memoria y áreas asociadas arrojaron luz acerca de cómo podemos manipular o modificar memorias que ya poseemos y que son aparentemente estables.

Por ejemplo en el año 2000 Karim Nader realizó un experimento que consistió en generar una memoria de miedo en ratas de laboratorio asociando un tono con un shock eléctrico haciendo que el animal sintiera miedo cada vez que escuchara un sonido particular, luego cuando dicha memoria se consolidaba inyectaba un inhibidor de síntesis de proteínas en el núcleo lateral de la amígdala (en donde se almacena la misma) pretendiendo bloquear el proceso de síntesis de proteínas indispensable para su formación y mantenimiento con lo cual no se registraron cambios hasta que la memoria fue reactivada o recordada momentos antes de la administración dando como resultado la amnesia. Lo que sugiere que fue capaz de borrar una memoria.

Esto entre otras cosas este estudio señala algo importante. Para poder intervenir en una memoria a través de un agente externo es necesario que se reactive mediante el recuerdo la conexión neuronal destinada a almacenar esa información, también nos señala desde el nivel neurobiológico al cognitivo la naturaleza fundamentalmente dinámica de la memoria (Nader & Hardt, 2009). Actualmente, se denomina de manera genérica “reconsolidación” al proceso que permite modificar recuerdos previamente consolidados.

Figura 1: Dinámica de la reconsolidación de la memoria. Extraído y traducido.

El experimento de Nader tuvo un gran impacto a nivel científico puesto que dejaba constancia de la posibilidad de intervenir en una memoria en animales en donde trabajaba con una memoria relativamente simple.  Pero ¿si fuésemos capaces de replicar esos resultados en personas? ¿hasta qué punto podríamos manipular recuerdos humanos de manera no invasiva? Para responder estas preguntas primero debemos aclarar a qué tipo de memorias nos referimos cuando hablamos de recuerdos referentes a acontecimientos de nuestra vida. Contamos con una serie de sistemas de memorias que dependiendo las características de los aprendizajes que los generen se almacenarán en distintas áreas del cerebro. El sistema del que hablaremos será el que permite recordar todo acontecimiento en nuestra vida que tuvo un lugar, tiempo y contenido emocional denominado memoria episódica o autobiográfica.

Referente a ella y bajo las mismas preguntas que nos acabamos de realizar Almut Hupbach y colaboradores diseñaron una forma simple y económica para aprender y recordar información episódica. El mismo consiste en enseñar a los participantes una lista de objetos y dos días después se les recuerda o no, la primera lista aprendida e inmediatamente adquieren una nueva lista de objetos en el mismo sitio. La integridad de la primer secuencia de objetos es evaluada dos días después. En su reporte original, los autores encontraron que los participantes “mezclan” los objetos de la lista 2 cuando se reactiva la  memoria de la primer lista, lo cual indica que el simple hecho de recordar algo en el mismo contexto en donde se adquirió también abre en cierto modo una “ventana de plasticidad” en donde dicha memoria es vulnerable a modificaciones. Este y otros experimentos en el área han sido replicados y expuestos en un meta-análisis relativamente reciente (Scully I & Napper L, 2016).

Por lo planteado hasta aquí parecería que tenemos evidencia que nos habilita a  pensar que podemos inestabilizar y modificar memorias involucradas a acontecimientos de nuestra vida diaria bajo ensayos periódicos de reconsolidación y teniendo en cuenta ciertas claves tales como el contexto que sirvan como condición para que eso suceda, no sería difícil tampoco pensar en base a este fenómeno la cantidad de aplicaciones que podrían llevarse a cabo utilizándolo como una herramienta en la clínica psicológica, inclusive hay algunos avances en dicho ámbito que han utilizado el mecanismo de la reconsolidación de la memoria para el tratamiento de las fobias y algunos trastornos psiquiátricos (Dumbar & Taylor, 2017; Soeter & Kindt, 2018) aunque son bastante recientes y dejan mucho trabajo por hacer en investigación clínica.

Por último resta decir que la pregunta acerca de la maleabilidad de los recuerdos es respondida con la afirmativa debido a que se cuenta con suficiente evidencia para decir que la modificación de memorias es un hecho, aunque queda bastante por comprobar acerca de características específicas de la reconsolidación en humanos como por ejemplo determinar la cantidad de veces que hace falta reactivar un recuerdo para insertar en él información novedosa. Por el momento no podemos sino seguir indagando acerca del potencial que poseen  las inexploradas aplicaciones clínicas de esta herramienta proveniente de la neurobiología de la memoria.

Referencias bibliográficas:

  • Lechner, Hilde A.; Squire, Larry R.; Byrne, John H. (1999). «100 Years of Consolidation— Remembering Müller and Pilzecker». Learning & Memory 77-87.
  • McGaugh, J. L. (1966). Time-dependent processes in memory storage. Science 153, 1351–1358. doi: 10.1126/science.153.3742.1351
  • Nader, K., Hardt, O. (2009). A single standard for memory: the case for reconsolidation. Nature Review Neuroscience. 10, 224–234. doi: 10.1126/science.160.3827.554 https://www.nature.com/articles/nrn2590
  • Dudai, Y. (2012). The restless engram: consolidations never end. Annual Review of Neuroscience. 35, 227-247. doi: 10.1146/annurev-neuro-062111-150500
  • Hardt, O., Einarsson, E. Ö., Nader, K. (2010). A bridge over troubled water: Reconsolidation as a link between cognitive and neuroscientific memory research traditions. Annual Review of Psychology, 61, 141–167. doi:10.1146/annurev.psych.093008.100455
  • Hupbach, A., Hardt, O., Gomez, R., Nadel, L. (2008). The dynamics of memory: context-dependent updating. Learning & Memory 15, 574–579. doi: 10.1101/lm.1022308 https://learnmem.cshlp.org/content/15/8/574.short
  • Figura 1 extraida de: https://www.psypost.org/2017/01/stress-disrupts-reconsolidation-fear-memories-study-finds-47180
  • Iiona D. Scully, Lucy E. Napper, Almut Hupbach: Does reactivation trigger episodic memory change? A meta-analysis. Neurobiology of learning and memory 2016 DOI: https://dx.doi.org/10.1016/j.nlm.2016.12.012
  • Marieke Soeter, Merel Kindt: An Abrupt Transformation of Spider Phobic Behavior After a Post-Retrieval Amnesic Agent.- Biological Psychiatry 2018
  • Amber B.Dunbar,Jane R.: Reconsolidation and psychopathology: Moving towards reconsolidation-based treatments. Neurobiology of Learning and Memory Volume 142, Part A, 2017, Pages 162-171. DOI: https://doi.org/10.1016/j.nlm.2016.11.005
  • Ciencia

Las experiencias de trauma durante la infancia predicen las puntuaciones de psicopatía en delincuentes juveniles

  • 04/09/2018
  • David Aparicio

La psicopatía y la historia de trauma infantil son extremadamente recurrentes dentro de la población penitenciaria. Múltiples investigaciones a nivel mundial demuestran que los jóvenes delincuentes con mayores rasgos de psicopatía suelen estar entre los más peligros y violentos.

A pesar de que existe mucha literatura sobre las características de la psicopatía (narcisismo, falta de empatía, pobre regulación emocional y control de los impulsos), su prevalencia y los efectos que tiene sobre los adolescentes, existe poca investigación que sostengan con datos, cuales son los factores etiológicos ambientales que contribuyen al desarrollo de la personalidad psicopática.

La revista International Journal of Offender Therapy and Comparative Criminology, publicó recientemente un estudio que investiga la relación entre el trauma infantil (uno de los factores más comunes), el desarrollo de la psicopatía y sus implicaciones en la evaluación y tratamiento dentro de los sistemas de justicia.

El estudio se desarrolló con adolescentes delincuentes e institucionalizados, de ambos sexos, que provenían de dos locaciones diferentes: Pennsylvania (n = 253) y Missouri (n=723). Para evaluar la psicopatía con los jóvenes de Pennsylvania los investigadores utilizaron dos escalas diferentes:_ Youth Psychopathic Traits Inventory(YPI), mientras que los adolescentes en Missouri fueron evaluados con el _ Psychopathic Personality Inventory–Short Form (PPI-SF). Para evaluar el trauma utilizaron la escala Massachusetts Youth Screening Instrument Version 2 (MAYSI-2) y el Traumatic Experiences Scale and the Childhood Trauma Questionnaire (CTQ). En ambas locaciones utilizaron también una entrevista estructurada con los participantes.

En ambas muestras el trauma infantil (abuso físico, emocional y estrés familiar) se asoció con los rasgos psicopáticos, pero con algunas diferencias importantes. En las niñas el trauma infantil relacionado con el abuso físico, emocional, sexual y negligencia se relacionó más con la psicopatía. En cambio, en los varones fue el estrés familiar el que más se relacionó con la psicopatía y solo a través de la escala PPI-SF, la que se utilizó con la muestra de Missouri. Los investigadores creen que esta inconsistencia en los resultados podría explicarse por el uso de diferentes escalas para medir la psicopatía.

Las implicaciones de esta investigación, sumada a todo el cuerpo de evidencia previo, son muy importantes para el desarrollo de políticas de justicia y prevención que comprendan la estrecha relación que existe entre en el ambiente y el desarrollo de la psicopatología desde edades muy tempranas, en vez de solo catalogarlos y dejarlos sin el apoyo y protección que necesitan.

Referencia del estudio original: Farina, A. S. J., Holzer, K. J., DeLisi, M., & Vaughn, M. G. (2018). Childhood Trauma and Psychopathic Features Among Juvenile Offenders. International Journal of Offender Therapy and Comparative Criminology, 0306624X1876649. doi:10.1177/0306624×18766491

Fuente: NCBI

  • Recursos

Atención escolar al trastorno por déficit de atención/hiperactividad en comunidades españolas (PDF)

  • 04/09/2018
  • Equipo de Redacción

En los últimos años, distintas comunidades autónomas españolas han presentado políticas de atención escolar al trastorno por déficit de atención/hiperactividad (TDAH) o de coordinación entre los servicios de educación y sanidad, que se concretan en protocolos, instrucciones o guías de actuación.

Objetivo. Conocer y comparar las propuestas de las distintas comunidades españolas para la atención escolar al TDAH.

Sujetos y métodos. Tras una búsqueda de los documentos que recogen estas políticas, se analizó su información para poder compararlos en varias áreas: documento, ámbito de aplicación, detección del TDAH, diagnóstico, medidas escolares, seguimiento de las propuestas de la Guía de práctica clínica sobre el trastorno por déficit de atención/hiperactividad, fundamentación y recursos ofrecidos.

Resultados. La Comunidad Valenciana es la única de la que no se ha encontrado documento alguno. No se analizó el de Baleares, por no ser público, y en las comunidades restantes se encuentran diferencias en el cumplimiento de los criterios valorados en cada área. Las políticas de Extremadura, Galicia, Cataluña y Navarra son las que cumplen el mayor número de criterios. Todas las comunidades con políticas sobre el TDAH proponen algún tipo de medida escolar y recursos como bibliografía, contactos o modelos de documentos o herramientas de detección. Todas, menos Madrid, ofrecen información sobre la detección y el diagnóstico del TDAH.

Conclusión. Se constatan diferencias entre las propuestas de atención escolar al TDAH en España, y se identifican las de Extremadura, Galicia, Cataluña y Navarra como las más completas.

Descarga el artículo completo en formato PDF.

  • Ciencia

El aire contaminado también afecta las habilidades cognitivas

  • 03/09/2018
  • David Aparicio

Mike Ives para The New York Times en Español:

Un amplio estudio realizado en China sugiere que hay un vínculo entre la contaminación del aire y los efectos negativos en las habilidades verbales y matemáticas de las personas.

Ya es bien conocido el vínculo entre la polución y las enfermedades respiratorias, la mayoría de los expertos creen que las partículas pequeñas también aumentan el riesgo de problemas cardiacos. Aún no hay certeza sobre si la contaminación del aire afecta la cognición, pero varias investigaciones han encontrado una posible conexión.

Hace unos años publicamos una investigación similar. Los datos están demostrando poco a poco que la contaminación nos está haciendo pagar un precio muy alto. Es hora de cuidar nuestro ambiente y nuestra salud.

Lee el artículo completo en The New York en Español.

  • Recomendados

¿Los niños aprenden más con premios o con castigos?

  • 03/09/2018
  • David Aparicio

Heather Turgeon para The New York Times en Español:

La idea general de los castigos y las recompensas está basada en suposiciones negativas acerca de los niños; que debemos controlarlos y moldearlos y que no tienen buenas intenciones. No obstante, podemos darle la vuelta a esa forma de pensar y ver a los niños como capaces y programados para ser empáticos, cooperar, trabajar en equipo y esforzarse. Esa perspectiva cambia, de manera poderosa, nuestra manera de hablar con los niños.

Las recompensas y los castigos son condicionales, pero el amor y la opinión positiva sobre nuestros hijos no deberían serlo. De hecho, cuando somos empáticos y realmente escuchamos a nuestros hijos, es más probable que ellos nos escuchen. Aquí compartimos nuestras sugerencias para cambiar la conversación y la conducta.

A menudo los padres nos preguntan sí hay que usar el premio o el castigo. Como si fuera una cuestión de una receta universal que resolviera los problemas que afrontan en la crianza de sus hijos. Este artículo ofrece una perspectiva más realista, centrada, descriptiva y compasiva acorde con muchos de los conceptos que trabajamos en las sesiones terapéuticas.Creo que es un buen recurso para compartir con los padres y tomar ejemplo para explicar de una manera amable para los padres la manera de implementar un buen programa de modificación de conducta.

Lee el artículo completo en The New York Times en Español.

Otras voces

💌 Sitios afines: amistades, colegas, referentes y compañeros de camino que leemos con gusto.

  • J Jonathan Yentch www.youtube.com Cada video es una aventura.
  • P Psyche psyche.co Revista de ensayos con artículos de psicología y neurociencias.
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  • A Aeon aeon.co Filosofía en formato ensayo para publico general
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  • Ciencia

Oscar Wilde

  • 03/09/2018
  • David Aparicio
            Imagination was given to man to compensate him for what he is not, and a sense of humor was provided to console him for what he is.             
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La disminución del juego libre afecta a la salud mental infantil

  • 30/08/2018
  • David Aparicio

Mayte Rius reporta para la web La Vanguardia:

Cada vez son más los psicólogos, médicos y pedagogos que vinculan el declive del juego libre, espontáneo y sin supervisión de adultos con el aumento de las enfermedades mentales infantiles, en especial de la depresión y la ansiedad. ¿Por qué?

“Porque el decidir libremente con quién, dónde, cuándo y a qué jugar permite la adquisición de habilidades y destrezas, obliga a aceptar, negociar, pactar, tomar decisiones, resolver conflictos, ensayar, equivocarse, asumir riesgos, sobrepasar límites, y eso mejora la confianza y la resilencia, es decir, la capacidad de sobreponerse de manera optimista a las adversidades”, responde Jaume Bantulà, director del grado en Actividad Física y Deporte en Blanquerna-URL y miembro del Observatorio del Juego Infantil.

Pero hoy padres y madres supervisan las actividades de los niños a escasa distancia y vigilan sus movimientos, sobreprotegiéndolos y privándolos de gran parte de esos aprendizajes. Y cuando no están bajo la mirada de los padres están bajo la supervisión de un maestro, un familiar o un monitor que dirige sus actividades, siempre controlado por un adulto que organiza y gestiona su ocio. El resultado es una notable falta de libertad para jugar y explorar por ellos mismos, para desarrollar intereses propios, para aprender a resolver sus problemas, cómo controlar su vida y, sobre todo, sus emociones.

“El juego es el instrumento que tienen los niños para interpretar la realidad, para entender cómo funciona la vida y para explicarlo todo, y si se pauta, codifica y vigila mucho, si les decimos qué han de hacer en cada momento, se les quitan herramientas para que luego puedan inventar respuestas con sus propios recursos a las situaciones vitales que se le presenten”, cosa que tiene relación directa con la depresión y la ansiedad, explica José Ramón Ubieto, profesor de Psicología de la UOC.

Los padres hacen grandes esfuerzos para darle a sus hijos mejores oportunidades para ser competitivos en esta sociedad híper especializada y exigente en la que vivimos. Pero saturar a los niños con cientos de actividades no les otorgará un verdadero beneficio y en realidad les quitará oportunidades para aprender lo que realmente necesitan para afrontar la vida y sus complejidades. Lo que los especialistas están diciendo es que es necesario que los padres y toda la sociedad pueda reflexionar en la posición en la que están poniendo a los niños y preserven las condiciones necesarias para satisfacer la necesidad psicológica de juego libre.

Para los que quieran leer más sobre esto, les recomiendo el estupendo artículo (en inglés) de Peter Gray, en la revista online AEON en la que describe con admirable elocuencia los efectos psicológicos a largo y corto plazo del déficit de juego libro y su propuesta para prevenirlo.Puedes leerlo aquí.

Lee el artículo completo en La Vanguardia.

  • Artículos de opinión (Op-ed)

La mentira de que la mala gestión de emociones es la causa del cáncer

  • 29/08/2018
  • David Aparicio

Ainhoa Ireberri escribe para la web El Español:

La realidad es que la ciencia sí ha estudiado si existe relación entre un golpe emocional -lo que algunos denominan mala gestión de emociones, ya que si se gestionaran bien no provocarían dicho golpe- y la aparición de tumores malignos, pero siempre ha concluido igual, que este nexo es inexistente.

En 2004, Bert Garssen, investigador del Helen Dowling Institute Bert Garssen en Holanda, firmaba el estudio Factores psicológicos y desarrollo del cáncer: evidencia tras 30 años de investigación, publicado en la revista Clinical Psychology Review. «La cuestión de si los factores psicológicos afectan al desarrollo del cáncer ha intrigado tanto a investigadores como a pacientes», se inicia el trabajo.

Pero, tras revisar 70 estudios que analizaban la cuestión concluye que «no hay suficiente evidencia de que ningún factor psicológico contribuya de forma irrefutable al desarrollo del cáncer». Y afirma también el autor que «es dudoso» el papel de los acontecimientos vitales (en general), el estrés, los problemas psicológicos o un diagnóstico psiquiátrico, el espíritu luchador, la aceptación estoica o el fatalismo, el enfrentarse activamente a las cosas, los factores asociados a la personalidad y la capacidad de control en particular.

Doce años después, en 2016, la revista Psycho Oncology publicaba una nueva revisión, que abordaba específicamente si las personas depresivas eran más proclives a padecer cáncer. Nueve trabajos escrutados escrupulosamente para concluir lo mismo que el anterior metanálisis, que no hay relación.

Los metanálisis (estudios de varias investigaciones) demuestran que las emociones ni el estilo de personalidad, ni el estrés son causantes del cáncer. Entonces, ¿por qué las personas siguen creyendo lo contrario? La explicación más plausible es que estás creencias incrementan la sensación de control de las personas y creen que al evitar el estrés o haciendo una buena catársis podrán prevenir un cáncer de estómago o de colón por ejemplo. Este tipo de explicaciones han sido explotadas por todo tipo de patrañas y pseudociencias inescrupulosas — es contigo bioneuroemoción — que venden historias de éxito de supuestas personas que se curaron gracias a que aprendieron a gestionar bien sus emociones.

Puedes leer el artículo completo en El Español.

Para los interesados, aquí les dejo las referencias a los estudios mencionados en el artículo:

  1. Garssen, B. (2004). Psychological factors and cancer development: Evidence after 30 years of research. Clinical Psychology Review, 24(3), 315-338. doi:10.1016/j.cpr.2004.01.002
  2. Ahn, H. K., Bae, J. H., Ahn, H. Y., and Hwang, I. C. (2016) Risk of cancer among patients with depressive disorder: a meta‐analysis and implications. Psycho‐Oncology, 25: 1393–1399. doi: 10.1002/pon.4084.
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La preferencias musicales de los adolescentes incrementa la distracción y el riesgo de choques

  • 28/08/2018
  • Equipo de Redacción

La atención del conductor es uno de los factores decisivos a la hora de hacer una maniobra de emergencia que salve la vida de sus pasajeros. Las personas creen que pueden hacer varias cosas a la vez pero la realidad es que nuestro cerebro tiene una capacidad muy limitada de atención, especialmente a la hora de conducir, y según un nuevo estudio, incluso las preferencias musicales podrían afectarla.

El estudio de la revista Accident Analysis and Prevention, publicó un estudio que sugiere que las preferencias musicales de los adolescentes y adultos jóvenes podría incrementar dramáticamente la probabilidad de errores severos de conducción, lo que eleva al mismo tiempo el riesgo de choques graves.

Fueron 85 los adultos jóvenes que participaron en la investigación que consistió en exponerlos a una serie de sesiones de manejo y evaluar su precisión, capacidad de calcular los espacios para maniobrar en el auto, agresividad y cuan respetuosos eran a las leyes de tránsito. Fueron en total 6 viajes en auto de 40 minutos de duración en el que iban acompañados de un instructor/investigador. En 2 de esos viajes incluyeron la lista de música que eligieran los participantes, 2 viajes con música elegida para incrementar la seguridad del conductor (música de fondo creada por los investigadores), y por último realizaron dos viajes sin ningún tipo de música.

Cuando se compararon las diferencias en la precisión de los conductores adolescentes y adultos jóvenes, encontraron que el 98% de los jóvenes que preferían su propia música cometieron más errores al conducir.

Cerca del 32% de ellos necesitaron por lo menos una alerta verbal de los instructores/investigadores, y el 20% de ellos necesitó la intervención directa del volante o del freno para prevenir un accidente. Los errores más comunes fueron: exceso de velocidad, conducción irresponsable, cambio de vías sin hacer las debidas señalizaciones y conducir con una sola mano.

Los errores de manejo se disminuyeron mínimamente (92%) cuando se repitieron las pruebas de manejo sin música. Sin embargo las conductas de riesgo se redujeron por 20% cuando los investigadores agregaron la música de fondo que habían preparado para esta situación.

Los autos modernos, como Mercedes-Benz, incluyen toda una serie de dispositivos de seguridad, frenos automáticos, detección de agotamiento, manos libres y controles de voz que pueden que pueden reducir el riesgo de choques, especialmente los que ocurren por descuido e inexperiencia del conductor. Para encontrar un auto con toda la tecnología de seguridad que necesitas y evitar accidentes por el error humano puedes visitar recambioscoches.es.

Fuente: Psypost

  • Ciencia

El efecto psicológico de perder la religión

  • 28/08/2018
  • David Aparicio

La religión puede ser un poderoso recurso para motivar el cambio, prevenir conductas de riesgo, fortalecer el sentido de pertenencia entre grupos de personas que comparten la misma cosmovisión y propósito de vida.

¿Pero qué pasa cuando ese vinculo religioso se rompe y una persona decide abandonar su religión, su iglesia y grupo religioso?

En su último número la revista científica Psychology of Religion and Spiruality, publicó un estudio que describe algunos de los efectos psicológicos que experimentan las personas cuando pierden su religión.

La investigación evaluó durante tres años, con una serie de pruebas de personalidad, valores, creencias y escalas clínicas, a 600 personas de nacionalidad china que se denominaban protestantes cristianos. Durante el transcurso de la investigación 188 de los participantes manifestaron que ya no se consideraban cristianos protestantes. El 82% de ellos dijo haberse cambiado de religión (catolicismo, budismo, tahoismo) y un pequeño porcentaje dijo categorizarse en “otra religión”.

El proceso de salida de la fe no debe considerarse como psicológicamente similar o simplemente como una reversión de la conversión religiosa

Como era de esperarse las personas que abandonaron su religión mostraron un profundo declive en los puntajes de religiosidad (aun cuando se cambiaron a otra). No se encontraron grandes diferencias en los rasgos de personalidad. Relacionado a los valores y creencias, los participantes que abandonaron su religión mostraron un incremento en “control del destino”, una variable que puede describirse como la creencia de que el destino gobierna lo que sucederá en la vida, pero que las personas también pueden intervenir en este proceso. En cuanto a la calidad del sueño, el grupo que perdió su identidad religiosa fueron los que mejores resultados obtuvieron.

Pero la diferencia más llamativa fue la alta variación de los resultados. Cerca de la mitad de los participantes que perdieron su identidad cristiana protestante mostraron una reducción de los síntomas de depresión y ansiedad en comparación con el grupo de personas que se mantuvo en su grupo religioso. Pero la otra mitad de los que abandonaron su religión sufrieron de un incremento en la depresión y ansiedad.

Esta diferencia sugiere que no hay una tendencia especifica entre las personas que abandonan su religión y que los factores de personalidad y el estado psicológico previo podrían incrementar o reducir los efectos psicológicos que produce la perdida de la religión.

La hipótesis principal sería que las personas con una personalidad más extrovertida y con mayor capacidad de recuperación psicológica interpretan la experiencia de abandonar su religión como una oportunidad de crecimiento personal. En cambio, el abandono de la religión podría representar una experiencia más angustiosa para las personas con mayores rasgos neuróticos y mayor vulnerabilidad psicológica. Algo muy parecido a lo que sucede cuando una persona se enfrenta a una crisis vital. Algunas personas pueden verlo como posibilidad de cambio y otras como una crisis devastadora.

Los autores concluyen de la siguiente manera:

«Cualquier teoría que afirme que todos los que abandonan la fe cambian de la misma manera debe ser vista con sospecha.La desconexión religiosa no reduce la ansiedad de todos los que abandonan la fe; sin embargo, se produce una reducción para algunas personas. Esto contrasta con la investigación sobre los conversos al cristianismo que sugería una imagen más directa en la que la mayoría de las personas mostraba mejoras en los síntomas psicológicos. El proceso de salida de la fe no debe considerarse como psicológicamente similar o simplemente como una reversión de la conversión religiosa».

Referencia del estudio original: Hui, C. H., Cheung, S.-H., Lam, J., Lau, E. Y. Y., Cheung, S.-F., & Yuliawati, L. (2018). Psychological changes during faith exit: A three-year prospective study. Psychology of Religion and Spirituality, 10(2), 103-118.
https://dx.doi.org/10.1037/rel0000157

Fuente: BPS

  • Artículos de opinión (Op-ed)

El papa Francisco recomienda tratar la homosexualidad en niños con psiquiatría

  • 27/08/2018
  • David Aparicio

El diario Clarín de Argentina reporta las declaraciones que hizo el papa Francisco en el día de ayer, luego de que un periodista le preguntara qué deben hacer los padres que tengan hijos con orientaciones homosexuales:

«Les diría, en primer lugar, que recen, que no condenen, que dialoguen, entiendan, que den espacio al hijo o a la hija.

Cuando eso se manifiesta desde la infancia, hay muchas cosas por hacer por medio de la psiquiatría, para ver cómo son las cosas. Otra cosa es cuando eso se manifiesta después de los 20 años.

Nunca diré que el silencio es un remedio. Ignorar a su hijo o hija con tendencias homosexuales es un defecto de paternidad o de maternidad”.

Las declaraciones del papa Francisco — máxima autoridad de la iglesia cristiana más grande del mundo —  trasmiten la devastadora y retrograda idea de que la homosexualidad es un trastorno mental y que, cuanto más temprano se detecte, más probabilidades tendrá de prevenirse. Lo que a su vez puede representar la perpetuación de la «terapia de conversión», un procedimiento inhumano e internacionalmente prohibido que sometía las personas homosexuales a terribles torturas con el objetivo de “corregir su identidad sexual”.

En la actualidad cualquier psicólogo o psiquiatra serio y responsable se opondría a una conversión porque se sabe que la homosexualidad no requiere tratamiento, no es una enfermedad y no puede cambiarse. Más de 35 años de investigación científica lo demuestra que la homosexualidad en si misma no se asocia con trastornos mentales ni problemas emocionales o sociales. ¿Pero qué pasa con los millones de seguidores que toman la palabra del papa como directriz de vida?

A raíz de las declaraciones el vaticano decidió quitar la palabra psiquiatría del comunicado oficial, «para no alterar el pensamiento del papa» (aun cuando todos los medios lo tienen registrado). Según explica la portavoz del vaticano lo que el papa realmente quiso decir es que la homosexualidad es un tema psicológico y no una enfermedad psiquiátrica.

Esta explicación tampoco tiene mucho sentido. Decir que un niño necesita atención psicológica como psiquiátrica cuando presenta “tendencias” puede ser igual de prejuicioso. Otra cosa muy distinta hubiera sido que el papa dijera que los niños y sus padres necesitan atención psicológica para desarrollar mejores habilidades de crianza lidiar de prejuicios y acompañarlos en el proceso de revelación. Ese es otro argumento, pero esa explicación el vaticano tampoco lo hizo.

Fuente: Clarín

  • Clínica

Formación online en terapias contextuales: activación conductual para la depresión y terapia integral de parejas

  • 27/08/2018
  • David Aparicio

Tienes ganas de seguir formándote, como buen profesional, y no tienes ni el tiempo ni el dinero necesario para invertir en tu formación: tus horarios laborales apenas te permiten conciliar vida profesional y personal.

Los directores de Terapias Contextuales no son ajenos a esa problemática y en gran parte fruto de esas dificultades crearon su formación activación conductual para la depresión y terapia integral de pareja: más de 200 alumnos/as han confiado en los cursos de Terapias Contextuales, y ahora saben qué hacer cuando tienen a alguien en depresión delante, y cuando una pareja amenaza con explotar delante de ellos; no son perfectos terapeutas, pero sí que son profesionales con herramientas y opciones para marcar la diferencia en sus intervenciones.

Conociendo además las dificultades horarias, su formación mantiene toda la calidad de la modalidad presencial en un formato online: han diseñado un formato didáctico teniendo en cuenta la experiencia de alumnos/as, y mezclamos los vídeos role playing con explicaciones teóricas, feedback de actividades y consultas, y clases en directo en las que consultar cualquier duda y recibir supervisión de casos.

más de 200 alumnos/as han confiado en Terapias Contextuales, y ahora saben qué hacer cuando tienen a alguien en depresión delante, y cuando una pareja amenaza con explotar delante de ellos

En Terapias Contextuales quieren hacer su formación accesible para ti, por lo que durante esta semana tenemos una oferta, en la que podrás obtener cada formación por 99€, siendo su coste normal de 149€.

Tanto Activación Conductual como Terapia Integral de Pareja son modelos contextuales para el abordaje de problemáticas comunes en consulta: la depresión y los problemas de pareja.

¿Quieres saber más? Sigue leyendo.

Activación conductual para la depresión

La depresión es algo más que un conjunto de síntomas: se trata de una situación en la que la persona puede entrar como resultado de su historia de aprendizaje, de la manera en que ha tratado de lidiar con situaciones naturales del día a día. ‘

Como psicólogos/as, vamos a atender a personas en este estado, ¿imaginas tener que afrontar junto a la persona su respuesta de rumia?, ¿imaginas enfrentaros conjuntamente a esas ganas de abandonarlo todo, o de no encontrar algo que le importe lo suficiente para seguir adelante? activación conductual para la depresión es una terapia que ha mostrado eficacia y eficiencia empírica: ayuda tanto a terapeutas como a pacientes a estar codo a codo para salir de ese estado de depresión, y dirigirse a una vida de valor. ¿Te gustaría aprender observando directamente cómo se hace?

Terapia integral de pareja

Los problemas de pareja son frecuentes en nuestra sociedad, y vamos a encontrarlos en consulta. Imagina que tienes delante una pareja cuyas claras diferencias parecen separarles más y más cada día, y tratan de hacerte partícipe en sus disputas; o a una pareja en la que ha ocurrido una infidelidad, ¿te ves capacitado/a para intervenir? La terapia integral de pareja es un modelo con evidencia empírica con el que aprenderás estrategias y habilidades de aceptación, tolerancia y cambio, para ayudar a las parejas a estar unidas aún con sus diferencias, y a enfrentar de manera conjunta dificultades tan indeseadas como una infidelidad.

Principales ventajas:
– Modelos basados en la evidencia empírica.
– Uso del Análisis Funcional como principal herramienta de valoración.
– Estrategias de Aceptación y Acción dirigidas al cambio de comportamiento.
– Vida de valor (contacto con reforzadores naturales) como meta terapéutica.

Sin duda, en Terapias Contextuales se han preocupado en los psicólogos que buscan formación de calidad, porque están seguros de buscan lo mejor para las personas a las que atienden.

Por favor para escríbeles a [email protected] o matricúlate ahora en www.formacionterapiascontextuales.com!: nos encantaría formar parte de tu historia de aprendizaje.

Agradecemos a Terapias Contextuales, nuestro sponsor exclusivo de la semana.

  • Ciencia

Neuronas espejo, teatro y cine

  • 23/08/2018
  • Sara Perogil Acedo

El trabajo del actor consiste en interpretar la realidad de un personaje como si fuera propia. Este ejercicio conlleva someter a análisis todos aquellos aspectos propios de las personas en su día a día: la forma de caminar, de sentarse, la manera de desperezarse, etc., además del conflicto que se le presenta.

Para crear todos estos aspectos, el actor se implica no solo en recitar y entender el texto cognitivamente, sino a nivel corporal. Ya que el actor es el maestro de la acción, así como el bailarín lo es del movimiento, para crear dicha acción es necesaria la utilización expresa del cuerpo, una apertura a cambios tanto en la conducta verbal como no verbal.

El investigador Gabriele Sofía, de la Università Grenoble Alpes, basado en la teoría especular de Giacomo Rizzolatti (1996), que sugiere la existencia de unas neuronas llamadas especulares o espejo, que se activan en las personas cuando percibe la acción de otro ser humano y comprende su intención, relaciona al intérprete y al espectador de forma que en el primero se activan dichas neuronas cuando reconoce la acción y la intención del actor en escena, de modo que para que ello ocurra, éstas tienen que ser reales (Sofía, 2010).

Con la teoría de las neuronas espejo, se abrieron nuevos horizontes a la explicación del aprendizaje vicario o por imitación y a la empatía emocional. Según esta teoría, en el momento en que reconocemos emociones en otra persona, se activarían las neuronas espejo, debido a que nosotros, por ser de la misma especie, tenemos la posibilidad de experimentarlas, y de algún modo, cuando la observamos, la experimentamos, de forma que entran en juego las emociones sociales y los estados del “como si” del famoso neurólogo Antonio Damasio.

Para llegar a ser acciones reales, de forma que desemboquen emociones reales y el espectador reaccione ante la obra, o en términos neurocientíficos, se activen sus neuronas espejo, el actor investiga con su cuerpo, agudiza la memoria sensorial lo máximo posible, utilizando experiencias pasadas o bien imaginando experiencias análogas a las vividas para ponerlas a favor del personaje, de forma que este pueda reaccionar a determinados olores y sonidos entre otros estímulos de forma orgánica y poco a poco, vaya adquiriendo mayor realidad.

Como dice Sergéi Eisenstein: El movimiento escénico sólo alcanzará su expresividad máxima (capacidad de impresionar) si el
ejecutor, en vez de imitar con precisión el resultado de los procesos motores (de la pierna, de la mueca, del gesto), realiza un trabajo motor que sea orgánicamente correcto, cuyo resultado será, espontáneamente, un diseño expresivo (Eisenstein, 2001).

Concluyendo, el oficio del actor no es otro que el de ampliar un registro psicofísico más allá del propio, para crear una parcela de realidad en la que poder participar desde otro punto de vista, el del personaje. Es el camino para que la historia que sea recibida por el público o, en términos neurocientíficos, para que sus neuronas espejo se activen, ya que el fin último del público es experimentar reacciones cuando asiste a una obra.

Referencias del estudio original:

Sofía, Gabriele. Las culturas teatrales en el cambio de siglo: El encuentro con la neurociencia. Fabrikart nº8, Bilbao, pp 226 – 237.

Bauçà Amengual, María. La acción en el método de las acciones físicas de Constantin Stanislavski desde la perspectiva de las neurociencias. Universidad Internacional de La Rioja. 2015.

  • Análisis

¿Qué es el reforzamiento diferencial?

  • 22/08/2018
  • Mauro Colombo

Lucas, un niño de 8 años de edad con autismo, asiste a una escuela especial desde hace algunos años. Siempre ha participado de sus clases en forma activa y mostrando interés cuando se le enseñaba. Sus docentes con frecuencia lo felicitaban, pero en el último tiempo ha empezado a mostrar conductas tales como gritos, burlas a sus maestros y otros comportamientos disruptivos. Lucas se está ganando de parte de sus profesores la etiqueta de oposicionista.

La pequeña viñeta clínica, creada por un servidor pero no tan diferente a situaciones que se repiten día a día en consultorios, centros terapéuticos y escuelas, me va a permitir responder a la pregunta que da origen al presente artículo. Cuando nos referimos a refuerzo diferencial, estamos hablando de un procedimiento derivado del análisis de la conducta y que contiene en líneas generales dos aspectos. Por un lado, el reforzar ciertos comportamientos objetivo. Por el otro, poner bajo extinción otro/s que por alguna razón (entorpecer el aprendizaje, ser agresivo, etc), no son considerados apropiados para la persona y su vida en sociedad.

Explicaré brevemente los términos refuerzo y extinción. Se denomina refuerzo a toda consecuencia que aumente la probabilidad futura de ocurrencia de un comportamiento. Existen dos tipos de refuerzo, por un lado el positivo (+), que consiste en el agregado en el ambiente de algo nuevo a consecuencia de una conducta, y el negativo (-) que es la retirada un estímulo como consecuencia de un comportamiento. Más allá de que se agregue o que se quite, lo fundamental en el refuerzo son dos cuestiones:

  • Siempre aumenta la ocurrencia de una conducta a futuro
  • Se define por su función. Esto significa que a priori nada es refuerzo (o un castigo), sino que depende de si la conducta se incrementa a futuro o no

Antes de que el comportamiento desaparezca, puede aumentar su frecuencia, intensidad o duración

Un halago de la maestra al niño que acaba de realizar una tarea podría ser un refuerzo positivo (si el niño en el futuro continúa o aumenta su conducta de realizar la tarea); mientras que si el mismo chico grita al recibir un trabajo de su docente y como consecuencia ésta lo retira, habrá reforzado negativamente (si el pequeño en el futuro sigue repitiendo este accionar), el comportamiento de gritar del pequeño.

Vayamos ahora a la extinción. Si a un comportamiento que ha sido reforzado previamente se lo deja de reforzar, el mismo gradualmente irá disminuyendo su ocurrencia hasta desaparecer.

Presentación sobre el refuerzo diferencial

Presentación preparada por Canvas

¿Qué es el refuerzo diferencial? por Canva PresentacionesUn ejemplo es el siguiente. Cada vez que llego a mi edificio pulso el botón del ascensor y este siempre viene (mi conducta es reforzada positivamente). Un día, al llegar, presiono el botón pero el ascensor no aparece (el comportamiento ya no es reforzado). Aprieto, aprieto varias veces rápido, grito “ascensor” mientras presiono fuerte pero el mismo no llega jamás, hasta que finalmente me doy por vencido y subo por escaleras los nueve pisos que me separan del departamento.
En la situación pueden verse todos los componentes de la extinción:

  • Una conducta previamente reforzada
  • En cierto momento el refuerzo desaparece
  • El comportamiento luego de un tiempo cesa

Se observa además un fenómeno muy importante y que jamás debemos pasar por alto al recomendar o realizar un procedimiento de este tipo: lo que se denomina pico de extinción. Antes de que el comportamiento desaparezca, puede aumentar su frecuencia, intensidad o duración (a veces todas estas dimensiones juntas). Incluso pueden aparecer conductas novedosas y emocionales (en nuestro ejemplo podría ser gritar y presionar fuerte).

Si desean leer más sobre estos principios de conducta, además de comprender como somos afectados por ellos independientemente de que conozcamos su existencia, les recomiendo clickear aquí y aquí.

Ahora volvamos a nuestro pequeño.

¿Cómo podría aplicarse refuerzo diferencial en el caso de Lucas?

Supongamos que el análisis funcional del comportamiento de Lucas (para interiorizarse sobre AFC pueden leer esto y esto) nos lleva a la hipótesis de que los comportamientos del niño están siendo mantenidos por atención. Mientras se encuentra trabajando apropiadamente en el aula, pasa inadvertido. Los docentes no atienden a él y conforme ha pasado el tiempo, las felicitaciones y feedbacks verbales que le daban por la correcta realización de las tareas y colaborar en clase, disminuyeron e incluso desaparecieron. No obstante, en cuanto aparece un mal comportamiento, las reprimendas no se hacen esperar. ¿Qué ha sucedido en nuestro hipotético caso, que de hipotético no tiene tanto?

En un comienzo, los buenos comportamientos del niño y los relacionados con el aprendizaje eran reforzados positivamente por medio de la atención de sus maestros. A medida que el tiempo fue pasando este refuerzo social fue disminuyendo, pero no la necesidad de reconocimiento social del pequeño. Por medio de los problemas de conducta obtiene el mismo reforzador al cual antes tenía acceso trabajando en clase, esto es, la atención de sus docentes.

¿De qué manera podríamos aplicar un procedimiento de refuerzo diferencial? Si bien fue mencionado al comienzo del apartado, el primer paso sería por supuesto realizar un análisis funcional del comportamiento. Por medio de él, comprenderemos que variables contextuales están relacionadas con los comportamientos en cuestión, y que función cumplen los mismos. A su vez, por medio de un registro conductual, debemos obtener lo que se llama la línea de base, que no es más que una exploración de cuantas veces, con cuanta duración y con qué intensidad, se presentan las conductas problemas en ausencia de intervención. Así se podrá establecer con posterioridad si los procedimientos utilizados son efectivos o no, y diagramar otras intervenciones que complementen o reemplacen a las aplicadas.

Si no comprendemos que función tiene el comportamiento en el ambiente donde ocurre, es más probable que el mismo se mantenga o aumente, a que disminuya

Seguido a esto, podemos identificar comportamientos alternativos a los problemáticos, y reforzar a los mismos de manera contingente a su ocurrencia; a la vez que pondremos bajo extinción burlas y gritos. Aquellos momentos en los que se encuentre atendiendo a las consignas, participando en clase, realizando ejercicios o incluso en silencio, pueden ser objetivos conductuales para reforzar. A su vez y en contraposición, los maestros en lugar de darle regaños cada vez que Lucas se burla de ellos, podrían ignorarlo. En algún punto, deben volver a tratar a su alumno de la misma manera en que lo hacían cuando no presentaba estos inconvenientes.

Existen en la bibliografía diferentes tipos de refuerzo diferencial. Algunos de ellos son:

  • Reforzamiento diferencial de tasas altas
  • De tasas bajas
  • De otras conductas
  • De conductas incompatibles

Si bien cada uno tiene sus particularidades, comparten el principio de reforzar ciertos comportamientos, mientras otros son puestos bajo extinción. Si ubicamos en un cuadro las principales variables en una intervención, podría quedar de la siguiente manera:

Conductas a reforzar/ enseñar
Conductas problema
Se refuerza
SI
NO (extinción)
Esfuerzo para realizarlas
Poco
Mucho
Acceso a refuerzo con otras personas/lugares
SI
NO
Cantidad de refuerzo
Mucho
Nada o poco
Tiempo en conseguir refuerzo
Inmediato
Demorado o sin refuerzo

Aclaraciones y comentarios finales

El presente artículo no pretende ser un ejemplo de como realizar un procedimiento de refuerzo diferencial. Si bien se mencionaron herramientas que siempre deben tenerse en cuenta, como el análisis funcional, se las trató de manera superficial. En algunos casos también, como cuando se presentan comportamientos auto o heteroagresivos, no es posible extenderse en líneas de base, y la intervención debe darse lo más pronto posible.

Tampoco el objetivo es sugerir que a los problemas de conducta es preciso ignorarlos para que se reduzcan. Si no comprendemos que función tiene el comportamiento en el ambiente donde ocurre, es más probable que el mismo se mantenga o aumente, a que disminuya. Siguiendo el ejemplo de Lucas, si éste en lugar de buscar refuerzo atencional buscara evitar realizar las tareas, ignorándolo no conseguiríamos nada.

La intención ha sido poner de manifiesto una herramienta de gran utilidad a la hora de buscar un cambio conductual, y también visibilizar situaciones que suelen repetirse en ámbitos educativos, clínicos y la vida en general. No es necesario hablar de personas con diagnósticos para encontrar escenarios como los ejemplificados.

Por último, un segundo objetivo fue mostrar la óptica del análisis de la conducta a la hora de intervenir sobre una problemática. Es frecuente encontrar personas que cargan con etiquetas como desobediente, oposicionista, caprichoso, interpretando su comportamiento como una cualidad interna, y desviando la atención de la influencia que posee el contexto en la forma en la que se comportan. Una verdad incómoda pero frecuente, es que extendidos en el tiempo, estos problemas terminan minando las relaciones de las personas involucradas. Es que si son oposicionistas, la responsabilidad recae en ellos, quienes se comportan así porque quieren. Es casi una consecuencia que si pasamos varias horas al día con niños así, se termine uno formando una opinión negativa de ellos.

Desde los abordajes conductuales en cambio, pensamos los problemas de otra manera. En lugar de adjudicar responsabilidades personales, con las consecuencias que esto tiene en cuanto a nuestra eficacia profesional y la calidad de las relaciones, ponemos el foco en el ambiente, entendiendo nuestro comportamiento como función del mismo y no como una característica interna.

Referencias bibliográfica

Miltenberger, R. (2013). Modificación de conducta. Principios y procedimientos. Ediciones Pirámide. España.

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Fotophire, el editor de imágenes que los psicólogos necesitan

  • 21/08/2018
  • David Aparicio

Ya no es necesario que pierdas tiempo y energía intentando aprender las herramientas básicas de Photoshop para editar y preparar tus imágenes personales, flyers y banners profesionales. Con Fotophire podrás hace todo lo que necesitas con un par de clicks.

¿Qué es Fotophire?

Fotophire es una potente aplicación de edición de imágenes para Windows y macOS , muy fácil usar que se compone de por tres modules básicos: Photo Editor, Photo Cutter y Photo Eraser.

En este breve artículo te explicaré como puedes utilizar cada uno de sus elementos para mejorar tus fotos y las imágenes promocionales de cursos y eventos que organices.

Photo Cutter: es una función que permite recortar con unos cuantos clicks los objetos del fondo de las imágenes para luego hacerles un foto montaje de nivel profesional.

Photo Editor: Con esta función podrás mejorar las fotos, añadir filtros, texturas y cambiar el aspecto de cualquier imágenes con la amplia selección de opciones para tus gustos.

Photo Eraser: Esta opción te permitirá eliminar cualquier imperfección, detalle u objeto de las fotos y Fotophire la reconstruirá como para que no se note los cambios. Imagina lo útil que puede ser para eliminar cualquier imperfección como el granito que te salió el día que te tomaste una foto profesional.

Estas tres herramientas están dentro de Fotophire, son muy fáciles de usar y te ahorrarán tiempo y dinero en la edición y preparación de tus imágenes. Puedes probarlas totalmente gratis.

Descarga y prueba completamente gratis Fotophire.

  • Clínica

Entrenamiento cognitivo combatiría la depresión en caso de lesión cerebral

  • 21/08/2018
  • Rita Arosemena P.

Hace un par de años publicamos un artículo en relación con la eficacia del entrenamiento cognitivo en pacientes con cáncer. Desde entonces, se han realizado estudios en torno a los beneficios de este tipo de entrenamiento en personas con enfermedades cardíacas y desórdenes neurológicos.

Ahora, investigadores de la Universidad de Texas en Dallas sugieren que el entrenamiento cognitivo podría ser útil, también, para reducir los síntomas de la depresión en pacientes con lesión cerebral, una población que suele enfrentar más de una condición clínica.

El estudio se basó en evaluar los efectos del entrenamiento cognitivo en un grupo de 79 pacientes lesión cerebral traumática en un lapso de 8 semanas. El programa abordó estrategias para mejorar la atención selectiva, el razonamiento abstracto y otras dimensiones del pensamiento consciente.

Los resultados indican que los pacientes con depresión y lesión cerebral traumática que recibieron entrenamiento cognitivo vieron una reducción significativa en los síntomas, lo que a su vez mejoró el rendimiento en la vida diaria.

De acuerdo con Kihwan Han, del Centro de Salud Mental de la Universidad de Texas en Dallas, «las personas con lesión cerebral traumática (TBI) son una población compleja porque a menudo tienen otras afecciones clínicas, como la depresión. Sin embargo, se sabe poco sobre lo que le sucede al cerebro cuando las personas con TBI reciben tratamiento para la depresión, así que esta investigación se centró en cómo el cerebro responde al entrenamiento cognitivo». 

El estudio, si bien prometedor, cuenta con algunas limitaciones que pueden ser pasadas por alto. Los investigadores señalan que la severidad en los síntomas de depresión exhibidos por los participantes no llegaron a alcanzar un nivel clínico, de modo que para confirmar la utilidad del entrenamiento cognitivo y descubrir los efectos a escala cerebral en el tratamiento para la depresión, deberán replicar el estudio en un grupo independiente de sujetos con lesión cerebral traumática y depresión severa.

Los hallazgos fueron publicados en la revista Human Brain Mapping.

Referencia del estudio: Han, K., Martinez, D., Chapman, S., & Krawczyk, D. (2018). Neural correlates of reduced depressive symptoms following cognitive training for chronic traumatic brain injury. Human Brain Mapping, 39(7), 2955-2971. doi:10.1002/hbm.24052

Fuente: Psypost

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Sexualidad, mucho más que sexo – Curso online de la Universidad de los Andes

  • 21/08/2018
  • David Aparicio

La mayoría de las personas, en algún momento de la vida, hemos experimentado inseguridad para hablar acerca de sexualidad con niñas, niños, estudiantes, pareja o colegas. Al finalizar este curso serás capaz de hablar de la sexualidad de manera clara, directa, usando información actualizada y sin sentimientos de vergüenza. Además, podrás diferenciar la sexualidad de los conceptos de sexo, género, orientación sexual y genitalidad. También describirás con seguridad los procesos biológicos, psicológicos y socioculturales que intervienen en el desarrollo de la sexualidad a lo largo de la vida. Asimismo, vas a lograr establecer la relación de la sexualidad con las decisiones que toman las personas en diferentes áreas, al igual que con su bienestar físico, psicológico y social.

En síntesis, al terminar el curso Sexualidad, mucho más que sexo habrás perfeccionado habilidades para tu trabajo y tu propia vida y podrás explicar por qué la sexualidad es mucho más que sexo.

Este curso está dirigido a personas que trabajan en educación, promoción de la salud y procesos comunitarios. También es muy útil para madres y padres de familia, y para cualquier persona interesada en superar barreras para hablar acerca de la sexualidad.

Requisitos o preparación previa recomendada

Todas las personas interesadas en la temática son bienvenidas. No se necesita una preparación previa específica. El conocimiento que has adquirido a lo largo de la vida sobre la sexualidad es suficiente para avanzar en el proceso.

Formato del curso

Cada lección consistirá en una serie de videos de 3 a 7 minutos de duración cada uno. En cada lección vas a encontrar actividades de evaluación formativas, es decir, actividades que favorecen la autoevaluación, la reflexión personal y el análisis crítico de información. Al finalizar cada una de las lecciones vas a encontrar una evaluación sumativa que te va a permitir verificar tu comprensión del tema y el cumplimiento de los objetivos que te proponemos. En algunas lecciones hemos incluido lecturas complementarias para reforzar o ampliar la información que te proporcionamos.

Organizaciones Aliadas

La producción de este curso ha contado con el apoyo del Fondo de Población de las Naciones Unidas – UNFPA

¿Qué dicen los estudiantes que han tomado previamente este curso?

El curso cuenta con más de 1.400 reseñas de sus estudiantes y tiene un nivel de 4.8 estrellas de calidad. Sin duda los estudiantes han encontrado que el curso es de mucho beneficio para su desempeño laboral y cotidiano.

Fecha de inicio e inscripción

El curso inició el 20 de agosto pero todavía estás a tiempo de inscribirte. El curso tiene dos modalidades. Una versión gratuita en la que tienes acceso a todo el curso (sin certificación) y la versión de pago de 29 dólares que incluye la certificación de la Universidad de Los Andes y de Coursera.

Para inscribirte y obtener más información ingresa aquí.

  • Clínica

¿Lo que cura es la relación terapéutica?

  • 21/08/2018
  • Fabián Maero

Artículo publicado en Grupo ACT y cedido para su publicación en Psyciencia.

Con cierta frecuencia (digamos, una de cada tres clases), mientras estoy hablando en clase de algún tipo de evidencia para alguna psicoterapia, escucho la siguiente objeción:

Pero a fin de cuentas — dice algún alumno —  lo que cura es la relación terapéutica.

Mis reacciones ante tal enunciado son varias. La más usual es una contracción involuntaria del párpado derecho y una mirada consternada; sólo de tanto en tanto sucede que arroje al educando en cuestión un objeto contundente por la cabeza.

Pero no creo que sea una buena reacción, el papel de la relación terapéutica en psicoterapia es fascinante, y creo que mi fastidio en esos casos merece una explicación más meditada y coherente que arrojar al educando en cuestión el proyector por la cabeza –de paso, reitero ante las autoridades de la Universidad mis disculpas por ese incidente, no va a volver a pasar.

Si bien el argumento tal como se suele presentar es bastante directo (“lo que cura es la relación terapéutica”), podríamos decir suele tomar dos formas ligeramente diferentes, a saber:

  1. La relación terapéutica importa más que el modelo o técnicas que se utilicen
  2. La relación terapéutica es lo que genera la mejoría

Ante de proseguir, querría despejar el terreno, aclarando lo siguiente: creo que la relación terapéutica es importante, y nadie que trabaje en psicología clínica pondría esto en duda. Alguna vez escribí — más probablemente plagié – que es preferible tener una buena relación terapéutica, ya que el trabajo terapéutico se resiente cuando uno de los dos amenaza con un “te voy a moler a palos”, o si la terapeuta se pone a revisar el celular mientras el paciente habla.

Creo, eso sí, que tanto la forma de utilizar el argumento como la función que suele cumplir en las discusiones, merecen algunas consideraciones. Por esto, lo que sigue será un torpe intento de exponer los motivos por los cuales no me convence el argumento, y de examinar el asunto — quizá incluso si tenemos suerte, pensar un poco.

Veremos cómo sale, pero no tengan muchas expectativas. Aclaro que voy a utilizar el término relación terapéutica (en lugar de alianza terapéutica, que es un término más amplio, por ejemplo) porque es el término que se suele utilizar al hablar de este asunto, no por una cuestión conceptual. Realizados todos los prolegómenos, examinemos entonces algunos de los puntos débiles del argumento sobre la relación terapéutica.

Resultados específicos de las terapias

La afirmación con respecto a la supremacía de la relación terapéutica forma parte de la célebre discusión de los factores comunes o inespecíficos, y el nefasto veredicto del pájaro Dodo: “todas las psicoterapias son igualmente efectivas”. Visto desde esta óptica, se postula que la relación terapéutica (entre otros factores inespecíficos) es lo importante, mientras que los procedimientos específicos de cada terapia son mínimamente relevantes.

Esta forma del argumento resulta particularmente cuestionable cuando examinamos la eficacia de las psicoterapias y los distintos procedimientos en diagnósticos y condiciones específicas. Sucede que hay copiosa evidencia que sugiere que la elección de modelo sí es importante en varios diagnósticos: algunos modelos funcionan mejor, algunos funcionan peor — no en todos los diagnósticos, pero sí en un número no despreciable de ellos.

Por ejemplo, hace un tiempo revisamos una investigación comparando TCC versus terapia psicoanalítica para el tratamiento de la bulimia (Poulsen et al., 2014) cuyos resultados arrojaron una clara superioridad de TC en todos los aspectos — me gusta ilustrar con esa investigación porque fue realizada por investigadores de orientación psicoanalítica. Encontramos resultados similares si examinamos lo que sucede con trastornos alimentarios (Fairburn et al., 2015), o con estrés traumático agudo (Bryant, Harvey, Dang, Sackville, & Basten, 1998), entre otros varios diagnósticos(Tolin, 2010). Por supuesto, esto no es así en todos los casos ni en todos los diagnósticos; por ejemplo, en depresión las diferencias de efectividad entre los modelos tienden a desdibujarse (Leichsenring, 2001), algo que hemos discutido torpe y extensamente en este artículo.

hay copiosa evidencia que sugiere que la elección de modelo sí es importante en varios diagnósticos

No quisiera convertir esto en una revisión de la efectividad comparada de modelos, porque no es esa la intención de este artículo, sino destacar esto: mucha evidencia señala que sí importa el modelo y los recursos que se utilizan. Algunas terapias ayudan más, otras menos, e incluso algunas terapias pueden llegar a empeorar la sintomatología de los pacientes (por ejemplo, véase Bisson, Jenkins, Alexander, & Bannister, 1997).

Podríamos incluso examinar la evidencia para técnicas o procedimientos, en lugar de las terapias consideradas globalmente, y nuevamente encontraríamos que los procedimientos utilizados tienen efectos bien diferenciados. Por ejemplo, hay evidencia de que trabajar con creencias centrales en depresión puede de hecho empeorar los síntomas depresivos (Hawley et al., 2017), y que trabajar con enunciados positivos sobre sí mismo puede empeorar el estado de ánimo en personas depresivas (Wood, Elaine Perunovic, & Lee, 2009).

En otras palabras, la evidencia señala la existencia de varias situaciones clínicas en las cuales las diversas formas de abordar el sufrimiento psicológico y los procedimientos que en ellas se emplean tienen efectos bien diferentes.

Relación terapéutica y resultados terapéuticos

– “Pero la evidencia también señala que la relación terapéutica está asociada a resultados terapéuticos” –se me objetará en este punto, y con justísima razón. Efectivamente hay docenas de investigaciones que indican algún grado de asociación entre relación terapéutica y resultados terapéuticos.

Pero, es menester recordar aquí el viejo adagio: correlación no implica causa, y esta es la segunda objeción que podemos hacer al respecto. Una buena relación terapéutica y buenos resultados terapéuticos van juntos, pero ¿en qué orden van? ¿Es la relación terapéutica lo que genera mejoría?

No es una pregunta menor, porque de hecho hay investigaciones que señalan que la relación va en la dirección opuesta a lo que habitualmente se asume. Esto es: que los buenos resultados terapéuticos predicen una buena relación terapéutica (Feeley, DeRubeis, & Gelfand, 1999; Webb, Beard, Auerbach, Menninger, & Björgvinsson, 2014). Si lo pensamos en nuestra práctica clínica, de hecho tiene sentido. Tenemos una mejor relación terapéutica con nuestras pacientes cuando el tratamiento avanza satisfactoriamente, mientras que cuando el tratamiento se estanca sin producir mejorías, la relación terapéutica suele deteriorarse.

Los buenos resultados terapéuticos predicen una buena relación terapéutica

De manera que al revisar la correlación entre resultados y relación terapéutica, es necesario tener en cuenta tanto el marco temporal en que ocurren, como así también la presencia de terceras variables que pudieran estar afectando ambos factores.

Cuando no hay relación terapéutica

La tercera objeción que podríamos hacerle al argumento de la relación terapéutica es este: existen intervenciones en las que se produce mejoría sin que haya una relación terapéutica.

Existen un buen número de investigaciones sobre el uso de recursos de autoayuda (como por ejemplo Ho et al., 2015; Lindner et al., 2018; Ritzert et al., 2016). En particular en los últimos diez años, con la generalización del uso de internet y teléfonos celulares inteligentes, hemos visto una proliferación de terapias administradas a través de internet, con mínimo o ningún contacto con un terapeuta, para temas tan variados como abuso de alcohol (Gonzalez & Dulin, 2015; Spijkerman et al., 2010), cesación tabáquica (Civljak, Sheikh, Stead, & Car, 2010), ideación suicida (Guille et al., 2015), insomnio (Bernstein et al., 2017), estrés traumático (Knaevelsrud, Brand, Lange, Ruwaard, & Wagner, 2015; Simblett, Birch, Matcham, Yaguez, & Morris, 2017), por nombrar algunos casos de una larga, larga lista.

En todos estos casos observamos mejoría terapéutica sin la presencia de una relación terapéutica concreta — podría objetarse que quizá se establezca una suerte de relación terapéutica con el libro o la aplicación, pero si un concepto teórico no distingue entre un psicólogo y un Nokia 1100, podríamos argüir que quizá adolezca de cierta imprecisión.

La existencia de estas terapias, y la robustez de algunos de sus resultados, permiten poner en cuestión la afirmación de que la relación terapéutica es absolutamente necesaria para la mejoría.

¿Para qué sirve la relación terapéutica?

Resumiendo nuestras objeciones basadas en la evidencia disponible para la afirmación de que la relación terapéutica es condición necesaria y suficiente para el cambio terapéutico:

  1. La evidencia señala que ciertos modelos y técnicas específicas tienen un impacto distinguible en un buen número de diagnósticos.
  2. En algunos casos, una buena relación terapéutica pareciera ser un resultado de la mejoría del paciente, más que su causa.
  3. Existen intervenciones con mínima o ningún contacto personal y que de todos modos son eficaces para varios problemas psicológicos.

Pensar que basta con cierta calidez o afabilidad por parte de la terapeuta para que un paciente mejore sería pecar de ingenuidad

Esto no equivale a decir que la relación terapéutica sea irrelevante, por supuesto. Lo que estamos tratando de señalar aquí es que las cosas son un poco más complicadas de lo que parece.
Más allá de la evidencia, el argumento que afirma que la relación terapéutica es lo que cura suele ser utilizado por representantes de modelos que son particularmente prolíficos en especulación teórica, lo cual suscita este interrogante: si lo que cura es la relación terapéutica, ¿a qué viene tanta especulación?

Particularmente porque tampoco se suele especificar cuáles son las cualidades deseables de una relación terapéutica beneficiosa, y esto me parece particularmente peligroso. Una relación entre dos personas puede ser curativa o devastadora, y la relación entre terapeuta y paciente no es la excepción. Pensar que basta con cierta calidez o afabilidad por parte de la terapeuta para que un paciente mejore sería pecar de ingenuidad.

Reemplacemos entonces la afirmación por una pregunta y veamos hacia dónde nos lleva: ¿cuáles son las características de una buena relación terapéutica?

La relación terapéutica como contexto

Lo que podemos considerar es que toda relación consiste en lo que las personas hacen en ella, una serie de conductas mutuamente influidas – y en el caso de la psicoterapia nos interesa particularmente la influencia del terapeuta en el paciente.

Podemos entender a la relación terapéutica como parte del contexto terapéutico, y en tanto tal, asignarle una especificidad

La conducta es función del contexto y la terapeuta es parte privilegiada del contexto de la paciente, por lo cual sus conductas, sus formas de responder, las actividades que propone, propician o desalientan cambios en el paciente. Hace un tiempo, por ejemplo, revisamos una investigación que señalaba que una terapeuta dubitativa y compasiva tiene un impacto más positivo en sus pacientes que una terapeuta excesivamente segura de sí misma.
Podemos entender a la relación terapéutica como parte del contexto terapéutico, y en tanto tal, asignarle una especificidad. Es en estas cosas en las cuales nada es tan práctico como una buena teoría. Y como trabajamos y escribimos más frecuentemente desde el modelo ACT, podríamos postular, siguiendo el modelo, que una buena relación terapéutica está determinada por las acciones del terapeuta. Podríamos postular que una buena relación terapéutica es aquella en la cual la terapeuta, trabajando en sesión:

  • Le hace espacio al malestar, propio y del paciente, sin evitar, desconectarse, desviar la conversación o inmediatamente proponer formas de generar alivio o confort.
  • Evita juicios, etiquetas y críticas, y utiliza un lenguaje que facilite tomar a los pensamientos propios y del paciente con cierta distancia, de manera más bien liviana y tentativa.
  • Permanece presente a lo que sucede y redirige la conversación hacia lo que va surgiendo en la sesión, sean gestos, acciones, expresiones emocionales del paciente, como también las propias experiencias internas. Favorece una conversación centrada en el presente más que puramente referida al pasado o futuro.
  • Examina los contenidos que fueran surgiendo desde múltiples perspectivas, y permite a cada uno ponerse en los zapatos del otro.
  • Muestra interés en el sentido y propósito en las actividades y contenidos del paciente, propicia conversaciones al respecto, y se muestra abierta respecto a los propios valores.
  • Explora y propone acciones concretas que sean significativas para las direcciones vitales de la paciente.

Por supuesto, no hace falta mucha sagacidad para notar que estoy describiendo los seis ejes del modelo de flexibilidad psicológica de ACT en tanto se aplican a la relación terapéutica. Desde ese lugar, creo que sí, la relación terapéutica cura, pero sólo en tanto la interacción conforma un contexto que refuerza procesos de flexibilidad psicológica. Así como propiciamos ese contexto a través de metáforas, ejercicios, prácticas de meditación, registros, etc., lo propiciamos a través de las interacciones en terapia, de lo que posibilitamos, proponemos, y en cómo respondemos. Lo podríamos decir así: no basta con cualquier relación terapéutica, sino una que propicie determinadas conductas.
En cierto modo, estamos intentando darle una cierta especificidad a los factores inespecíficos.

Espero que les haya aburrido lo menos posible toda la perorata, y que alguna de las ideas robadas y aquí expuestas les sea de interés.

¡Nos leemos la próxima!

Referencias bibliográficas
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  • Ciencia

Adolescentes antisociales que aman los riesgos tienden a morir jóvenes

  • 21/08/2018
  • Rita Arosemena P.

Los riesgos son parte esencial de la vida; después de todo, todos necesitamos una chispa de adrenalina de vez en cuando.

A diferencia de los adolescentes sin este diagnóstico, los adolescentes antisociales afrontan los riesgos de forma distinta. Suelen recurrir a conductas dañinas, como el abuso de sustancias, en mayor frecuencia que los adolescentes no antisociales, todo guiado por una tendencia a romper las reglas y desafiar la autoridad.

Las consecuencias van más allá de una representación contemporánea de Rebelde sin causa: de acuerdo con investigadores del Instituto de Genética del Comportamiento de los Estados Unidos, estos adolescentes podrían ser hasta 5 veces más propensos a morir jóvenes, con el consumo excesivo de sustancias y la conducción irresponsable entre las causas de muerte más comunes. El suicido y las muertes que resultan de asaltos se unen a la lista.

Los investigadores tomaron la decisión de realizar el estudio luego de darse cuenta de que un gran número de personas registradas en la base de datos de Genética de la dependencia antisocial de drogas (una investigación realizada en 1993), ya habían muerto. Estadísticamente, más del 4% de los sujetos de estudio originales, en comparación con menos del 1% del grupo de control.

La edad promedio de mortalidad fue de 32.7 años.

De acuerdo con datos del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos, durante el año 2015 las principales causas de muerte en adolescentes de entre 15 y 19 años fueron: accidentes, suicidio y homicidio. También se menciona la intoxicación por abuso de sustancias.

Un hallazgo muy curioso apunta a los desórdenes de conducta como factores de riesgo más importantes que el abuso de sustancias. «Le ponemos mucha atención al abuso de sustancias, y definitivamente es importante, pero no le ponemos la misma atención a la tendencia a romper las reglas. Quizás, deberíamos hacerlo», opina John Hewitt, co autor del estudio y director del Instituto de Genética del Comportamiento.

Hewitt también opina que los peligros que enfrentan los adolescentes antisociales a medida que avanzan hacia la edad adulta debería ser «una importante preocupación de salud pública», a pesar de la pobreza de los resultados que puede ofrecer una investigación:

«Si tienes un adolescente que exhibe problemas de conducta extrema, busca ayuda. No se trata solo de evitar que hagan cosas malas, sino también de salvar sus vidas», recomienda.

En el siguiente enlace, puedes encontrar un pdf que detalla la dinámica de la impulsividad y la búsqueda de sensaciones fuertes como predictores de la conducta antisocial en adolescentes.

Fuente del estudio: Richard Border, Robin P. Corley, Sandra A. Brown, John K. Hewitt, Christian J. Hopfer, Shannon K. McWilliams, Sally Ann Rhea, Christen L. Shriver, Michael C. Stallings, Tamara L. Wall, Kerri E. Woodward, Soo Hyun Rhee. Independent predictors of mortality in adolescents ascertained for conduct disorder and substance use problems, their siblings and community controls. Addiction, 2018; DOI: 10.1111/add.14366

Fuente: Science Daily

  • Ciencia

El estrés en la infancia podría aumentar la sensibilidad a la cocaína

  • 21/08/2018
  • Rita Arosemena P.

Las experiencias traumáticas en la infancia podrían alterar permanentemente el sistema inmunitario periférico y central, lo que aumentaría la sensibilidad de la respuesta inmune a la cocaína.

Así lo informa un estudio conducido por la Fundación IRCCS Santa Lucía y la Universidad La Sapienza, de Roma. La investigación fue publicada en la revista Biological Psychiatry, y describe cómo la exposición al estrés psicosocial durante la primera infancia puede afectar la estructura de las células inmunes e inflamatorias en ratones de laboratorio, resultando en un mayor comportamiento de búsqueda de drogas.

Es importante recordar que los ratones comparten características muy similares con los seres humanos, de modo que los investigadores comparan el estrés psicosocial durante los primeros años de vida de una rata con una infancia difícil en humanos, y la búsqueda de drogas en ratones con un aumento en la respuesta inmune a la cocaína en adultos.

«Nuestro trabajo enfatiza una vez más la importancia del entorno emocional en el que se crían nuestros hijos y en qué medida un entorno sereno y estimulante puede proporcionarles un ‘arma’ adicional contra el desarrollo de psicopatologías» – Dra. Valeria Carola, autora del estudio

Estos resultados explican por qué el 50 por ciento de las personas que experimentan maltrato físico o psicológico durante la infancia desarrollan problemas de adicción. De igual forma, el estudio podría brindar luces a la posibilidad de crear métodos de intervención farmacológica preventivos, para evitar la activación inmune durante los primeros años de vida y reducir la prevalencia de casos de adicción a la cocaína en la adultez.

Para la realización del experimento, se indujo a un grupo de ratones con 2 semanas de nacidos a situaciones de estrés psicosocial exponiéndolos a un adulto macho amenazante. Luego, los investigadores examinaron las células inmunes en la adultez, y encontraron que el estrés en una etapa tan temprana había alterado la estructura de la microglia (nombre que reciben estas células), así como del área ventral tegmental, una región cerebral que juega un papel muy importante en el sistema de recompensa y también en la búsqueda de drogas.

Los hallazgos indican que el estrés social temprano en ratones jóvenes aumentó la liberación de moléculas inflamatorias de los glóbulos blancos, lo cual se amplificó aún más por la exposición a la cocaína, en comparación con los ratones de control.

Además, el estudio también comparó el funcionamiento del sistema inmune en 38 adictos a la cocaína y 20 voluntarios saludables. Los investigadores encontraron que las personas que habían sufrido maltrato en la infancia presentaban niveles más altos de expresión en los genes relacionados a la función inmune, lo que estuvo relacionado con los participantes adictos a la cocaína en la adultez.

Fuente del estudio: Luisa Lo Iacono, Clarissa Catale, Alessandro Martini, Alessandro Valzania, Maria Teresa Viscomi, Valerio Chiurchiù, Ezia Guatteo, Silvia Bussone, Fabiana Perrone, Paola Di Sabato, Eleonora Aricò, Alberto D’Argenio, Alfonso Troisi, Nicola B. Mercuri, Mauro Maccarrone, Stefano Puglisi-Allegra, Pietro Casella, Valeria Carola. From Traumatic Childhood to Cocaine Abuse: The Critical Function of the Immune System. Biological Psychiatry, 2018; DOI: 10.1016/j.biopsych.2018.05.022

Fuente: Science Daily

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