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Psicología humana en tiempos de máquinas 💞

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Cuando duele México

  • 22/09/2017
  • David Aparicio

Jorge F. Hernández para El País:

Cuando duele México por desastres sus heridas y su llanto hacen ecos diferentes en todo el mundo, en los lugares apartados donde jamás han sentido en vivo el oleaje de un terremoto o la sacudida de un huracán, la prolongación insólita de la lluvia durante semanas o la sequía que pinta a sus desiertos con la calavera de la desolación. Cuando duele México por tanta mala tinta roja que se vuelve titular en todos los idiomas por el morbo criminal de los capos, por la corrupción increíble de los políticos, por la desidia abusiva de los empresarios exageradamente opulentos en medio de tanta miseria, pero cuando duele México por tragedias y cuando todo ese dolor llega de lejos quiero que se sepa que no hay sombra que no parezca hablar en colores, que todo sabor incluso amargo sabe a Jamaica y cilantro, aguamiel y melancolía; cuando duele México quiero que se sepa que en Madrid hay tanta gente que llora y piensa en las calles e imagina el mapa de todo el país no por GPS sino por afectos, por los amigos y familiares que son buscados también en las colonias que poco a poco han poblado con tan inmenso ejemplo los barrios de Chicago, la manzana de Manhattan, la inmensa mancha urbana de Los Ángeles… cuando duele México duele la prosa de muchos de los mejores escritores que ha dado la literatura de este planeta y tanta música maravillosa se filtra en los árboles lejanos y sopla como viento en los paisajes de la madrugada en La Mancha…. Y quiero que sepan que cuando duele México duele el aire que la evoca en todo el mundo que ha respirado inspiración en paisajes de todos los verdes y litorales de todos los azules y caras que sonríen incluso cuando duermen y párpados somnolientos y el ladrido de los perros callejeros que intentan anunciar lo que quizá no alcanza a advertir la alarma sísmica y los miles de desheredados, sin nombre y sin cuenta bancaria que ven volar los techos de lámina en los vendavales y los cimientos de sus sueños en esta tragedia que en realidad afecta a todos y duele a todos.

Estamos con ustedes en su dolor y en su recuperación.

Lee el artículo completo en El País.

  • Recomendados

El concepto de la muerte en los niños

  • 22/09/2017
  • David Aparicio

Clotilde Sarrió y Alberto Soler Montagud en su blog Gestalt Terapia:

El primer contacto con la realidad de la muerte en la infancia estará en función de un conjunto multifactorial: la edad, el progreso evolutivo del niño, cómo y cuales han sido sus experiencias vivenciales hasta ese momento, su desarrollo cognitivo, su capacidad para conceptualizar y también el grado de madurez emocional alcanzado. Por supuesto, según cómo vivan y sientan los padres y el entorno el tema de la muerte, variará la respuesta de cada niño ante este inapelable evento al que todo ser vivo se acaba enfrentando, en tercera o primera persona, en algún momento.

Tanto por el modo como el niño gestione la pérdida de un ser querido, como por todo aquello que se haga —o se omita— antes, durante y después de esta importante experiencia, se desarrollarán los recursos de resiliencia en el niño (capacidad de cada cual para superar una circunstancia traumática) y surgirán las repercusiones consecuentes en su mundo emocional, relacional y conductual.

El artículo añade una serie de valiosas recomendaciones para hablar de la muerte con los niños.

Lee el artículo completo en Gestalt Terapia.

  • Recomendados

Entrenamiento gratuito para psicólogos en atención a crisis, emergencias y suicidio

  • 22/09/2017
  • Karemi Rodríguez Batista

El suicidio es un asunto muy serio que se ha convertido en un problema creciente de salud. Cada año, un promedio de 800 000 personas lo cometen y  muchas más lo intentan. Tenemos ante nosotros una tragedia que afecta a familias, comunidades y países y tiene efectos duraderos para los allegados del suicida. El suicidio se puede producir a cualquier edad, y en 2015 fue la segunda causa principal de defunción en el grupo etario de 15 a 29 años en todo el mundo. Según las estadísticas de la OMS, en este año.  En España es la primer motivo externo de muerte.

Según la literatura, la presencia de un trastorno mental es el principal factor de riesgo de suicidio; aunque existen también otros componentes que influyen, como: la edad, el género, el grupo étnico, la dinámica familiar o los eventos estresantes de la vida.

En relación a los eventos estresantes, un ejemplo muy potente son los desastres naturales, como los dos recientes sismos de alta intensidad que afectaron México en menos de un mes, dejando a la población afectada altamente vulnerable a estrés agudo, estrés postraumático, depresión, consumo de sustancias, y en casos más graves conductas asociadas al suicidio.

Es por ello que os traemos un recurso dirigido al entrenamiento para psicólogos que atienden crisis, emergencias y suicidio. Se trata de uno de los cursos más completos, de gran calidad y de libre acceso que hemos encontrado en la red, que incluye vídeos no sólo teóricos sino prácticos, e inmejorable material de apoyo, así como una certificación si la necesitais.

Agradecemos enormemente a la Dra. Carolina Santillán Torres Torija de la Universidad Nacional Autónoma de México UNAM, Iztacala, no solo por su incansable labor en esta línea, sino además por permitirnos darla a conocer y así poder fortalecer una formación de calidad y tan vital,  al alcance de todos. Ella es, además, la directora del CREAS.

¿Qué es el CREAS?

Es un Programa de Crisis, Emergencias y Atención al Suicidio creado por la Facultad de Estudios Superiores Iztacala de la Universidad Nacional Autónoma de México, cuyos objetivos son: proporcionar información sobre el suicidio, sus causas y circunstancias; y orientar a las personas que están buscando ayuda psicológica, así como a los que las atienden.

El curso de atención en crisis y prevención del suicidio

El curso está perfectamente estructurado desde su inicio para su seguimiento tanto en su forma teórica y como en el apoyo práctico, siguiendo una estructura de 16 sesiones en las cuales tendremos vídeos descriptivos, así como unos recursos bibliográficos y de tareas para su completo aprovechamiento.

Consta de un manual que pretende ser el pionero de una intervención protocolizada, la cual incluye, desde el enfoque teórico de la psicoterapia cognitivo conductual, las técnicas que más evidencia han demostrado para atender personas que presenten sintomatología depresiva, trastornos de la ansiedad, o conductoras del espectro suicida. En él encontraremos formación teórica relacionada con los siguientes temas: la entrevista motivacional, la terapia de sesión única, los modelos teóricos que han estudiado el suicidio, los primeros auxilios psicológicos, una introducción a la terapia cognitivo conductual, la técnica de solución de problemas y un protocolo de intervención, entre muchos otros.

El entrenamiento en vídeos consta de 32 vídeos presentados por la Dra. Santillán y contando como invitada a la Dra. Eguiluz, en los que veremos teoría, práctica y roles playings para reforzar nuestro conocimiento. Además, hay materiales con autorregistros, ejercicios, artículos científicos, infografías y otros. Al finalizar también se obtiene una certificación.

Te dejamos con los siguientes enlaces para poderte inscribir y acceder a toda la información. Debes enviar un email a [email protected] para que te habiliten en el curso. Visítalos también en:

  • EN FACEBOOK
  • ASESORÍA PSICOLÓGICA (CRISIS, EMERGENCIAS Y ATENCIÓN AL SUICIDIO)
  • CANAL DE YOUTUBE

En resumen, se trata de un material casi imprescindible, por su gran calidad y nivel de detalle, que todo psicólogo de emergencias de habla hispana debería tener como referencia. Además, es importante señalar que se trata de materiales de libre difusión. ¡No esperes más y apúntate!

  • Clínica

Fobia social en los tiempos de las redes sociales

  • 21/09/2017
  • CETECIC

¿Cuál es el rol que ocupan hoy las redes sociales en la fobia social? ¿Ayudan o perjudican? En tiempos en los cuales todo navega en un río virtual, los psicólogos debemos poder reconocer cuándo y hasta cuánto la tecnología ayuda a un paciente a relacionarse o, contrariamente, funciona como un obstáculo. La comunicación por internet puede ser un gran aliado en el proceso gradual de exposición a situaciones sociales en vivo.

El trastorno de ansiedad social, también llamado fobia social, es uno de los diagnósticos con más prevalencia en la población. Es un trastorno que en su grado más severo resulta altamente limitante para llevar una vida normal. Entendamos que el ser humano es en esencia social y que nuestra sociedad demanda una cierta interacción para llevar un desempeño adecuado; desde lo afectivo hasta lo laboral, la necesidad de intercambio con otros humanos es indispensable.

Una persona aislada no podría en teoría ni siquiera sobrevivir, menos aún desarrollarse. La aparente simpleza de encontrar a alguien que nos guste, formar una pareja y posteriormente una familia, se basa en la capacidad inicial de poder saludar a otro y mínimamente comenzar una charla. Para alguien a quien la sola idea de comentar algo frente a otro le genera mucha ansiedad, todo lo que refiere a intercambios sociales con conocidos, amigos o potencial pareja, se ve como una acción casi completamente imposible de lograr.

La sintomatología del cuadro presenta tanto componentes cognitivos como fisiológicos y motores, vale decir, afecta a los tres niveles de conducta. Una persona que padece de Fobia o Ansiedad Social siente una intensa ansiedad al tener que entablar un diálogo con otra persona; la simple interacción con otros eleva su ansiedad, cuya intensidad será la causa del devenir de su comportamiento, en cuanto a retirarse del lugar o, directamente, no volver a intentar un acercamiento.

Las ideas que suelen tener los fóbicos sociales son varias, la mayoría relacionadas a que su comportamiento frente al resto es inadecuado, torpe, que se darán cuenta de que está ansioso, de que es poco inteligente, que no es bueno, en pocas palabras, que será juzgado por el resto. Las respuestas fisiológicas que se presentan son altas: suele haber un fuerte compromiso cardiovascular que hace que la sangre irrigue rápidamente a la periferia (piernas, brazos y cabeza) lo cual se percibe como un fuerte calor que hace que la cara se ponga muy colorada, las manos suden y las piernas se tensen.

Desde un punto de vista evolutivo, estos cambios corporales fisiológicos están muy asociados a la activación frente a un peligro, lo cual facilita que la persona pueda atacar o huir en caso de que el peligro sea un predador. Ahora bien, ¿por qué sucede esta secuencia de signos físicos si hablar con otra persona no representa aparentemente un peligro? Incluso sujetos con ansiedad social moderada logran entender que no son juzgados y que no los dañarán, sin embargo la respuesta fisiológica pareciera muy resistente a la extinción.

Estos fenómenos pueden ser explicados en parte por la psicología evolucionista. La concepción evolutiva ubica al ser humano actual como la resultante de un largo y lento proceso de cambio biológico. Especialmente, el proceso de cambio es lento en relación con la velocidad de los cambios culturales y tecnológicos. Así es que en unos pocos miles de años el ser humano abandonó las cavernas para ubicarse en la comodidad de la vida tecnológica pero con un organismo que físicamente no ha cambiado demasiado (sigue teniendo dos brazos, dos piernas, una cabeza, un cerebro, un corazón, dos pulmones y demás órganos similares a nuestros días).

Así, por ejemplo, la evolución preservó a aquellos monos humanoides a quienes, ante el peligro, les sudaban las manos ya que esto facilita mucho la huida trepando árboles; posiblemente aquellos humanoides que conservaban sus manos secas caían muchas veces al suelo en la huida y fueron predados sin dejar descendencia; por eso hoy, nosotros, humanos modernos, conservamos el reflejo atávico de sudar las manos cuando estamos nerviosos, aunque ya no trepamos árboles para huir seguramente. A diferencia de otras especies, el ser humano, emparentado a los homínidos, tiene un gen gregario fuerte que lo conduce a moverse en grupos donde se forman jerarquías.

Este fenómeno se observa aún hoy en algunos grupos de homínidos como los chimpancés o los papiones. Observando estas “sociedades” de monos, nos damos cuenta de que hay mucha similitud con el humano de hoy en día; lo que seguramente se ha modificado es el modo. Por ejemplo, un mono alfa (el macho dominante en el grupo) es aquel que determina qué monos son aceptados o no en el grupo (seguramente ligados a que sean hembras para copular, o machos sumisos que consigan comida o puedan acicalarlo o explorar territorio).

La ansiedad social surge como un miedo intraespecífico (donde el predador es un sujeto de una misma especie), evolucionando como un miedo secundario que sirve como manera de coordinar la vida social. Ante la lucha entre individuos primates, el animal derrotado demuestra miedo y sumisión, previniendo así que siga el mayor ataque del contrario.

Agachar la cabeza, esquivar la mirada, mostrar la panza exponiendo zonas vulnerables o retirarse del lugar, son comportamientos típicos de derrota y temor mantenidos por reforzamiento negativo evitando así el ataque del otro. La sumisión pasa a ser un comportamiento muy reforzado por la aceptación del grupo y la retirada de la hostilidad del contrincante. El peligro a que el mono quede fuera del grupo es sinónimo de muerte, ya que quedará desprovisto de la comida, la protección y de una hembra para copular, por ende él queda afuera pero también sus genes son borrados de la cadena evolutiva de la especie.

Este reflejo de sumisión nos ha quedado a nosotros los humanos modernos. El control, o la sensación de control, es un poderoso moderador de la intensidad del temor aprendido y la falta de control en la situación social aumenta la conducta de sumisión, incluyendo la huida y la evitación a afrontar al sujeto de mayor jerarquía.

La mayoría de nosotros aprende ciertos patrones de comportamiento frente a los mayores y los límites de los padres; luego las normas sociales moldean esas características. Pero los reflejos no se borran, se moldean; no obstante, el cerebro límbico los conserva y ahí entran a jugar factores de crianza y eventos ambientales que pueden determinar que se vuelvan, hoy por hoy, problemáticos.

En este sentido, la ansiedad social obedece en parte a factores de facilitación genética, como el mencionado reflejo arcaico de defensa y ataque de miembros de un mismo grupo (como en los monos a la hora de la competencia sexual o por comida), pero, por otro lado, también depende de factores ambientales de crianza (padres exigentes socialmente, padres fóbicos sociales, padres con patrones aislados, traumas infantiles o en la adolescencia como el bullying, por citar alguna situación de agresión de otros pares). Nunca se puede saber a ciencia cierta todos los factores intervinientes en la generación de un comportamiento patológico, pero al menos los factores genéticos facilitadores y ambientales deberían ser tenidos en cuenta.

Retomando, un sujeto entonces que presente síntomas de ansiedad social, seguramente tendrá muchos problemas de adaptación a un mundo netamente social. Ahí aparecemos en escena los psicólogos que trabajamos con técnicas cognitivas y conductuales. Las primeras pondrán el énfasis en la modificación de creencias y pensamientos que le jueguen en contra al paciente (como pensar que todos los juzgan cada vez que habla). Las segundas, técnicas conductuales de exposición, que implican dejar de evitar el contacto social, ya que la evitación aumenta paulatinamente la ansiedad ante eventuales reuniones y salidas con otras personas.

Por supuesto que el paciente entiende todo esto, pero es evidente que se siente mejor (aliviado de su ansiedad) cuando deja de salir y se queda en su casa, aunque también triste, culpable y solo, pues también desearía poder estar tranquilo con amigos, charlando cómodamente. En este punto, hemos notado que en los últimos tiempos algo de la modernidad ha venido a establecer algunos cambios que funcionan como una suerte de bisagra entre quedarse en casa tranquilo y exponerse socialmente: las redes sociales.

“Y habiendo sido creado el hombre como un ser social, Dios creó Facebook…”

Hoy en día podemos observar que las redes sociales han prácticamente monopolizado toda comunicación virtual. Se podría decir que son pocas las personas que no tienen un Facebook, en el cual juntan hasta cuatro mil amigos, algo que no tiene paralelo en la vida real. Hay que admitirlo, la comunicación social ha cambiado y el espacio virtual da lugar a muchos más intercambios que los encuentros cara a cara.

Ahora bien, ¿qué pasa con los fóbicos sociales y las redes sociales? Hete aquí el meollo de este artículo. A consulta llegan varios pacientes con fobia social que muestran realmente un desempeño en Facebook admirable. Lo que jamás se atreverían decir cara a cara o en una reunión, lo dicen con desparpajo y sin escatimar palabras a la hora de “dialogar” en la red social. Nos han mostrado sus debates y es realmente increíble observar que quien prefiere morir antes de levantar una mano en la clase para dar su opinión, logra mantener discusiones acaloradas, imponiendo su punto de vista con varios amigos de Facebook sin ningún tipo de inhibición. Ante nuestro asombro, evaluamos un poco cómo fue este devenir y, tal cual imaginábamos, se produjo gradualmente, facilitado por algunos elementos a tener en cuenta: las redes sociales no son encuentros sociales frente a frente.

Nos referimos más al Facebook, que es lo que más hemos podido observar. ¿Cuáles son las diferencias entre las relaciones a través de redes sociales respecto de las personales? Para empezar, son virtuales, es decir, no hay contacto con la otra persona salvo en un diálogo escrito, ni siquiera hablado como sería por teléfono. Eso disminuye la ansiedad, ya que la escritura tiene mayor distancia, por supuesto, que la voz, y más aún respecto del “cara a cara”. Los perfiles no necesariamente deben contener el nombre real de la persona; en efecto, el anonimato suele también actuar como un elemento ansiolítico. La foto del perfil también puede ser la de otro y no la de la persona en cuestión así que, por momentos, parece que dialogamos con un perro o un paisaje y no con una persona verdadera; también esto establece una lejanía que a un fóbico social lo tranquiliza. Hay que reconocerlo, estas características funcionan de instigadores y logran que una persona con ansiedad social se exponga gradualmente a hacerse un perfil, luego a empezar a invitar a amigos y así ampliar su red hasta contar con un número considerable de perfiles/amigos. Se entabla el vínculo con un primer y simple “me gusta” a las fotos de otro para luego recibir un “me gusta” a la foto que él mismo cuidadosamente eligió para subir a su perfil. Estos pacientes a veces expresan que si no reciben muchos “likes” (“me gusta”) en sus posteos, se sienten muy frustrados y creen que los demás juzgaron negativamente el contenido. Nótese que la misma manera de pensar y sentir no difiere en lo virtual, pero sí se tolera mejor, ya que puede salir del Facebook, apagar la PC, cerrar la aplicación del celular o borrar lo que posteó; la evitación sigue siendo un factor determinante en el mantenimiento de la ansiedad social.

Algunos pacientes han utilizado el Facebook como una buena herramienta de contacto, un espacio donde simplemente encontrar gente, amigos de amigos, lo cual de a poco les resultó útil para acceder a alguna salida en vivo con la persona real del perfil. Cuando esto sucede, resulta notorio como la red social actúa como un muy buen instrumento que dispara un comportamiento social que, gradualmente, pasará de lo virtual a encuentros reales. La ansiedad se sigue percibiendo, pero paulatinamente disminuye ante los reiterados encuentros reales. El paciente puede efectuar un camino similar al que trazó en los espacios virtuales: así como le sudaron las manos con su primer “like” pero hoy puede debatir libre y tranquilamente en los chats, también reaccionará con ansiedad intensa en los primeros encuentros cara a cara pero,lentamente, esa respuesta irá en disminución hasta incluso desaparecer si continúa afrontando y no hace de la evitación el medio habitual para manejar su ansiedad. Entender este mecanismo lo hará más entusiasta para probar los encuentros reales con la expectativa de que sucederá algo similar.

¿Pero qué sucede con esas personas que presentan un alto patrón evitativo para los acercamientos reales?

Entendemos que las acciones sociales, como el dialogar frente a frente con otra persona, son dinámicas, es decir, en el momento que se llevan a cabo no se pueden controlar con precisión; por ejemplo, no se puede saber qué me va a responder el otro como respuesta a lo que yo estoy diciendo. Esta falta de control es paradójicamente lo que enriquece al diálogo con una o más personas. Las acciones del habla son espontáneas, y más allá de que al dialogar sabemos y controlamos una parte de lo que decimos, no podemos borrar nuestras acciones cuando dijimos algo equivocado, en todo caso, pediremos disculpas y nos retractaremos. Este último punto es impensable para un fóbico social.

La dinámica de las redes sociales es muy distinta a un encuentro en persona, y esas diferencias promueven que muchos fóbicos sociales prefieran este intercambio social virtual a los intercambios reales en vivo.

Veamos características que facilitan el uso de redes: facilitan una exposición virtual donde la persona no se muestra de manera total, a su vez que posee un grado de control elevado en lo que dice, cómo lo dice o a quién se lo dice y en forma escrita exclusivamente. Esto otorga la posibilidad de hacer desaparecer su comentario y hasta eventualmente su perfil, dándose de baja o bloqueando a su interlocutor si se supone que se cometió un error grave o un papelón. Los mecanismos de evitación son más contundentes; en efecto, tranquiliza mucho a la persona el saber que puede “desaparecer” del mundo virtual.

A medida que la persona con ansiedad social se anima a exponerse en el Facebook, aprende una conducta de aproximación al otro muy límitada: mediante la escritura, es decir, están ausentes los componentes analógicos de la comunicación, empezando por la voz, la entonación, el contacto visual, los pestañeos, las pausas, los silencios, los gestos faciales, la postura corporal y los gestos manuales. Se sabe que son estos los componentes de la comunicación que más les cuesta llevar a cabo a los fóbicos sociales a la hora de interactuar y no tanto el contenido de la comunicación. Toda la comunicación virtual es un gran mecanismo de evitación de estos componentes, tornando baja la probabilidad de interactuar luego en la realidad.

Es en estos casos donde la variable virtual, lejos de ser un instrumento de ayuda a que gradualmente el sujeto acceda a la exposición real, más bien lo limita aún más, ya que la evitación es muy fuerte y convence a la persona a que ese es el único medio de comunicación posible con los demás. En esta etapa, es usual escuchar una serie de axiomas que maneja el paciente, justificando los pros que tiene evitar las relaciones cara a cara. En este punto, no estamos seguros si la Fobia Social era grave y, por esta razón, la persona no puede utilizar un medio que no sea una red social como catapulta a una comunicación en vivo, o si su Fobia Social empeoró por el uso, o mejor dicho el abuso, de una comunicación virtual que terminó reemplazando a la comunicación real. En ese momento, ya nos encontramos con un sujeto cuyo diagnóstico está más cerca de una Personalidad de Evitación que de una Fobia Social (aunque muchos autores coinciden en tomar al Trastorno de Personalidad de Evitación como la versión más grave y crónica de la Fobia Social).

En conclusión: cuando se presentan pacientes con un diagnóstico de ansiedad o fobia social, sugerimos preguntar y evaluar si utiliza o no redes sociales y observar la topografía de ese hábito. Si notamos que lo utiliza como una manera de incrementar contactos para futuros encuentros, es un buen indicio y será de mucha utilidad para el tratamiento el poder aprovecharlo. En caso de que notemos que el abuso de la comunicación virtual reemplaza al contacto real, habrá que intervenir entonces intentando que disminuya este mal uso de la red en pos de incrementar las relaciones sociales en vivo que, en definitiva, es lo que hace que una persona se desarrolle de una manera adecuada, y no convirtiéndose en un solitario que cree que tiene miles de amigos en una red social. Actualmente se sabe que existen muchas personas adictas a las redes sociales, pero eso es, en todo caso, un tema interesante para otro artículo.

Por: Ariel Minici, José Dahab y Carmela Rivadeneira.

  • Clínica

¿Es la EMDR una pseudoterapia?, por supuesto que no

  • 21/09/2017
  • Damián Damián Cuttitta

Recientemente se ha publicado en esta revista un artículo que ha pretendido dejar establecida una opinión acerca del modelo psicoterapéutico EMDR y su utilidad o valor dentro de la Psicología basada en la evidencia.

La referencia a EMDR dentro de la mayoría de las guías de expertos ha ido adquiriendo mayor predominancia pero aún así, las discusiones entre los clínicos parecen a veces enquistarse en prejuicios o factores que son más pertinentes a programas de chimento que a encuadres científicos.

Uno de esos ejemplos parece ser el caso del “artículo blanco” antes citado, donde se pretende invalidar el aporte de Francine Shapiro, creadora del modelo, a partir de una suerte de historia que insinúa plagio o falta de ética de su parte, aduciendo que había sido John Gridner (creador de la PNL) quien le habría sugerido la inclusión de los movimientos oculares como componente activo de la terapia.

Dentro de su desarrollo se ha incluido un movimiento argumentativo al menos cuestionable, que supone lo que habitualmente conocemos como falacia argumentativa “ad hominem” (implica descalificar a la persona que dice un enunciado como una manera de invalidar lo que enuncia).

Este tipo de estratagemas apoyadas en información surgida en trascendidos y comentarios “de pasillo” augura al menos cierta intencionalidad que más que buscar echar luz a un aspecto de la ciencia, pareciera esparcir humo sobre lugares no afines a su pensamiento.

Podríamos considerar al menos explicaciones alternativas…

Daniel Schacter en su libro Searching for Memory (1996) menciona que, en 1970 el ex-Beatle George Harrison fue demandado por la canción “My sweet Lord” (Harrison, 1970) por plagio de la canción “He’s so fine” (Chiffons, 1962). El parecido entre las dos era demasiado fuerte para ser producto de la coincidencia.

Sin embargo, Schacter refiere el episodio como un caso de facilitación de la memoria implícita llamado primado (del término en inglés, priming). Priming es descrito como un tipo de memoria procedural que se manifiesta como un cambio en la capacidad de identificar un ítem como resultado de un encuentro previo con el ítem o estímulos.

El proceso de priming en un relato, idea o incluso una melodía puede dejar un rastro de memoria implícita, que puede surgir en otro momento como una idea, incluso propia, y completamente desvinculado del registro de memoria original.

Desafortunadamente, el autor del artículo de Psyciencia menciona una historia oficial y una no oficial, dejando entrever cierta apropiación por parte de la Dra. Shapiro del comentario sobre el valor del movimiento ocular de John Grinder.

Sin embargo, el mismo autor distingue que del hipotético comentario inicial de Grinder, Shapiro presentó su primera publicación en la revista de la Sociedad Internacional para el estudio del estrés traumático (Shapiro, 1989).

En el caso que Shapiro hubiera recibido el comentario de Grinder, lo transformó en una publicación a partir de una investigación de autoría de la misma Shapiro. Adicionalmente, si revisamos la bibliografía internacional desde ese momento, veremos el constante crecimiento de publicaciones sobre EMDR.

Digamos que el valor de EMDR radica en un procedimiento protocolizado, dentro del cual se incluyen varios componentes activos. Entre ellos, la Estimulación Bilateral (EB).

Es cierto que, al ser la EB un componente distintivo del tratamiento EMDR en comparación a otros modelos de psicoterapia validados para el TEPT, diferentes estudios han centrado su interés en la comprensión de los mecanismos por los cuales los distintos tipos de EB podrían favorecer una respuesta terapéutica en la sintomatología post-traumática.

En términos generales, la EB implica un tipo de tarea secundaria o concurrente que utiliza parte de la Memoria de Trabajo (MT). En numerosos experimentos se observó una disminución en el nivel de emocionalidad y viveza de los recuerdos cuando son evocados simultáneamente a la realización de este tipo de tareas. Esto estaría dado por un fenómeno de competencia por la MT disponible, a través del cual podría explicarse el efecto de la EB como componente del tratamiento EMDR (van den Hout et al, 2010). Este mismo fenómeno se observa con las tareas de “respiración atencional” utilizadas en la Terapia Cognitiva Basada en la Atención Plena (van den Hout et al, 2011).

En relación al rol de los movimientos oculares (MO) en el uso de EMDR para el TEPT, una revisión realizada por Fiona W. Jeffries y Paul Davis (2012) concluye que, si bien ciertas investigaciones sugieren que los mismos no son un componente esencial del modelo EMDR, existe un soporte teórico suficiente para su inclusión en los protocolos de tratamiento. Esto se basa en evidencia de que este tipo de EB aumentaría el acceso a recuerdos vinculados a la memoria episódica, pudiendo actuar en componentes de la MT de forma que resulte menos desagradable focalizarse en los recuerdos traumáticos.

Este mayor acceso podría estar facilitado por el mecanismo de “respuesta orientante” descripto por Armstrong y Vaughan (1996), el cual es provocado por los movimientos de la mano del terapeuta, reorientando continuamente la atención del paciente a la tarea de atención dual (focalizarse en una parte del recuerdo traumático mientras se concentra en una tarea externa) y favoreciendo un estado neurobiológico que permite la consolidación de las memorias traumáticas episódicas en redes corticales semánticas. Frente a la evidencia de que la realización de MO bilaterales sacádicos mejora el rendimiento en pruebas de memoria episódica, Propper et al. (2008) plantean como posible mecanismo un aumento en la IIH producido por la EB. Esto es consistente con los resultados de Christman et al. (2003) en que este tipo de MO rápidos produjeron un aumento significativo en la evocación de memoria episódica y no así con MO lentos o verticales.

Las investigaciones sugieren que los mismos no son un componente esencial del modelo EMDR, existe un soporte teórico suficiente para su inclusión en los protocolos de tratamiento

Existe bastante controversia en la bibliografía respecto a la relevancia de otras formas de EB en el tratamiento EMDR. Un estudio de Nieuenhuis et al. (2012) evaluó el efecto de diferentes tipos de EB en la evocación de recuerdos a través de 3 experimentos. Tanto en el experimento con MO bilaterales como en el de EB táctil se observó un aumento en la capacidad de evocación, y no así en el experimento con EB auditiva, lo cual podría explicarse por la organización menos lateralizada del sistema auditivo a diferencia de la organización estrictamente contralateral del sistema visomotor y somatosensorial. En la misma dirección, el trabajo de van den Hout et al. (2011) demostró que la utilización de sonidos binaurales como forma de EB es inferior a los MO en la utilización de la MT en las pruebas de tiempo de reacción, siendo éste uno de los mecanismos más estudiados para explicar la eficacia del método EMDR. En un sentido más clínico, la mayoría de los estudios que demostraron dicha eficacia utilizaron MO como parte del protocolo, por lo que por el momento deberían priorizarse sobre otras modalidades de EB.

Desde sus orígenes el TEPT ha sido considerado dentro de los Trastornos de Ansiedad. Actualmente esa visión del Trauma está cambiando. Partiendo de la base que en el DSM-5 (American Psychiatric Association, 2013) se ha creado una nueva categoría exclusiva para los trastornos relacionado con el estrés, es importante la evidencia que se fue recolectando en los últimos años para que el TEPT se empiece a considerar un trastorno de la memoria (van Marle, 2015)

Las teorías sobre la efectividad de EMDR también se fueron modificando. Cuando fue creado, la teoría relacionaba su efectividad con la capacidad del procedimiento de interconectar los hemisferios cerebrales (Gunter, 2008). En la actualidad, una nueva teoría, con vasta evidencia se fue forjando, la teoría de la memoria de trabajo.

Cuando simultáneamente realizamos dos tareas que utilizan la MT, las tareas compiten por la capacidad de la MT, debido a que es limitada. Recordar una memoria traumática y realizar movimientos oculares, ambos requieren de la capacidad de la MT, por lo que hacer estos movimientos deja menor capacidad para el recuerdo. Como consecuencia, el recuerdo se volvería menos vívido y emocional (Andrade, 1997).

Esta teoría implica que no sólo los movimientos oculares, sino cualquier tarea que requiera de MT puede atenuar la intensidad y por lo tanto el tono emocional de la memoria (Gunter, 2008; Engelhard, 2010; Van den Hout, 2010; Engelhard, 2011; Kemps,2007; Van den Hout, 2011), siempre y cuando la capacidad de la MT no sea ocupada totalmente. La emocionalidad de los recuerdos negativos disminuye cuando los individuos realizan procedimientos que ocupen una pequeña parte de la MT, pero la carga afectiva no se modifica  cuando, o no se utiliza la MT o se utiliza gran parte de la misma, por ejemplo con cálculos aritméticos complejos (Engelhard, 2011).

En definitiva, y a pesar de lo dicho, no sería del todo apropiado equiparar un comentario sobre el valor terapéutico del movimiento ocular con numerosas investigaciones de un procedimiento complejo y que no se limita a la estimulación bilateral (EB).

Exposición: habituación o reconsolidación

Es frecuente encontrar en las críticas a los modelos de psicoterapia una suerte de simplificación en la tendencia a explicar los mecanismos de acción responsables del cambio terapéutico. Este es el caso de la exposición para los abordajes del trauma.

La OMS (2013), recomienda Terapia de Exposición Prolongada (TEP) y EMDR como tratamientos de primera elección para el abordaje del Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT).

TEP y EMDR tienen una modalidad de exposición completamente distinta

Un artículo relativamente reciente promovido por Marlene Cloitre (2011) reunió cinco de los creadores y desarrolladores de modelos eficaces para TEPT. En el mismo Foa, Shapiro, Reisik y Cloitre hablan de las singularidades y comunalidades de los modelos, concluyendo que la exposición es un componente común a los mismos.

Sin embargo, las diferencias entre ellos son notorias.

Especialmente TEP y EMDR tienen una modalidad de exposición completamente distinta. En TEP se realiza una exposición extensa en el tiempo y sin interferencias. Foa y Kosack (1986) proscriben la no-interferencia de la exposición para asegurar la eficacia del procedimiento. En cambio, en el procedimiento de Shapiro se expone al paciente brevemente al recuerdo y se lo interfiere con movimiento ocular, y una breve respiración entre una tanda de exposición imaginaria y la siguiente.

Foa y Kozak (1986) basados en la teoría de la Estructura de Miedo de Lang (1979) explicaron los síntomas de TEPT y la eficacia del procedimiento de exposición en TEP. Los autores describieron cómo las imágenes emocionales pueden ser alteradas o procesadas en el curso de la terapia a partir de la exposición. Ellos pensaban que para un procesamiento de la información efectivo son necesarias dos condiciones. La primera, que la información relevante de miedo debe estar disponible de forma tal que el recuerdo esté activado. La segunda, si el miedo disminuye, nueva información estará disponible para ser integrada con esta estructura que es inconsistente con ese recuerdo.

¿Cómo es posible que el mismo componente (exposición) sea eficaz en dos procedimientos tan disímiles?

Pavlov (1927) observó y describió dos procesos en los animales condicionados por miedo. El primero fue que las respuestas condicionadas se pueden recuperar espontáneamente sin mediar ninguna condición. El fenómeno de recuperación espontánea de una fobia demuestra cómo el miedo que esperábamos desapareciera estaba depositado todo el tiempo (Vansteenwegen, Hermans, Vervliet, Francken Beckers, Baeyens, Eelen, 2005).

El segundo fenómeno llamado reanudación, fue descrito cuando los animales de experimentación, una vez extinguido el miedo, eran sometidos nuevamente al estímulo condicionado (EC) reanudando la respuesta condicionada.

El proceso llamado reanudación refiere al hallazgo en el que seguido a la extinción la respuesta condicionada (reacción emocional) reaparece frente a la exposición del EC (tono), sin necesidad de establecer nuevamente el apareamiento del EC y el estímulo no condicionado (ENC) (choque). Es decir, la respuesta condicionada (RC) se puede producir frente al surgimiento del tono sin necesidad del choque.

Finalmente, una tercera posibilidad fue descrita y llamada restitución. La restitución es la aparición de la RC frente a la nueva exposición de los animales al ENC o a alguna otra situación de estrés (Campeau, Liang y Davis, 1990).

La recuperación espontánea, reanudación y restitución son indicadores de que la extinción no borra la memoria original, sino que crea un nuevo aprendizaje debilitando la aparición de la memoria original produciendo sólo un debilitamiento y sin borrar completamente el aprendizaje. A pesar de la aparente extinción del miedo, el recuerdo original es mantenido y puede reaparecer.

Desde un punto de vista clínico, se cree que el retorno del miedo después de la extinción es contribuyente de la recaída de los trastornos de ansiedad luego de terapias basada en la exposición (Bruce, Yonkers, Otto, Eysen, Weisberg, Pagano, Shia & Keller, 2005).

El procedimiento de terapia de exposición prolongada se fundamenta sobre la búsqueda de la extinción del recuerdo traumático para lo cual es condición indispensable la no interferencia de la exposición. La misma durará entre 30 a 60 minutos, repitiéndose varias veces por semana.

Sin embargo, como hemos mencionado EMDR expone de manera breve e interfiriendo la misma con movimiento ocular y respiraciones profundas y regulares.

Originalmente, el proceso de la fijación de un recuerdo en la memoria se llama “consolidación”. Se consideraba que una vez fijado el recuerdo, a través de la consolidación, era un proceso inmodificable.

La diferencia para la activación del proceso de extinción y re-consolidación es el tiempo de exposición al recuerdo

Investigaciones recientes establecen que existe un segundo proceso llamado “re-consolidación” y que involucra una nueva conversión de los recuerdos ya consolidados que son ahora sujetos de modificación a través de subsecuentes recordatorios e interferencias (McKenzie & Eichenbaum, 2011).

Dudai y Eisenberg (2004) sugirieron que la re-consolidación es una manifestación de un proceso de consolidación «persistente». Por lo que la consolidación de un nuevo aprendizaje puede considerarse una reorganización del esquema pre-existente.

McKenzie et al. (2011) propusieron que la re-consolidación es un proceso de consolidación que nunca termina. La conclusión fundamental es que la nueva información está siendo continuamente integrada y por lo tanto consolidada repetidamente en una re-organización sin fin de las redes de la memoria.

La diferencia para la activación del proceso de extinción y re-consolidación es el tiempo de exposición al recuerdo. Existe una ventana temporal en la que, una vez activado el recuerdo, el cerebro necesita de cierto tiempo para crear un nuevo recuerdo.

Apoyado sobre estos hallazgos en neurociencias, se especula que TEP utiliza un tiempo de exposición tan prolongado que permite la creación de un nuevo recuerdo que competirá con el anterior, sin borrarlo.

En cambio, el procedimiento de EMDR utiliza un tiempo de exposición tan breve que no permite al cerebro crear un nuevo recuerdo y utiliza el archivo original del recuerdo traumático. modificando así la memoria original.

Resumiendo, la recuperación de la memoria puede iniciar dos procesos disociables y opuestos: re-consolidación y extinción. La re-consolidación actúa sobre el recuerdo original ofreciendo una suerte de re-escritura, mientras que la extinción tiende a debilitar la expresión de la memoria original.

El aprendizaje por extinción representa la formación de nuevas asociaciones neurales que de algún modo mantienen la memoria depositada en la amígdala que gatillan el sistema nervioso simpático (Milad & Quirk, 2002).

El estudio de Suzuki, Jossely, Frankland, Masushige, Silva y Kida (2004) ofrece un interesante aporte de las implicancias del tiempo de exposición y la activación de los procesos de memoria. Los autores encontraron en el laboratorio con animales que los tiempos de exposición más breves activarían fenómenos de re-consolidación.

Otros estudios (Debiec, LeDoux, Nader, 2002; Pedreira & Maldonado, 2003) mostraron que la duración del evento recordatorio puede ser un importante determinante del subsecuente procesamiento de la memoria: recordatorios breves conducen a re-consolidación, mientras que recordatorios más duraderos conducen a extinción de memoria.

Recordemos que la extinción no compite con la memoria original, sino que crea una red de memoria nueva que debilita la activación de la memoria previa. Por el contrario, la re-consolidación opera sobre la memoria original modificándola.

todos aquellos modelos que tengan pretensión empírica tendrán una población limitada de atención

Por otro lado, los bloqueos de síntesis proteica durante la fase de re-consolidación y extinción desarrollan consecuencias diferentes (Suzuki et al., 2004).

El resultado principal del estudio de Suzuki et al. (2004) fue que el entrenamiento en extinción aplicado dentro de la ventana de re-consolidación de la memoria de miedo no atenúa de manera persistente la expresión de miedo en el modelo de TEPT en ratones.

Varios estudios en animales (Nader et al., 2000; Duvarci & Nader, 2004) dentro del marco de la teoría de la re-consolidación, mostraron que el bloqueo farmacológico de la re-consolidación es posible.

La re-consolidación normalmente involucra una actualización de los recuerdos (Lewis, 1979). Lee (2008) ha sugerido que esa actualización actúa a través de dos mecanismos, una desestabilización de los trazos de memoria existente y una modificación de los contenidos de la memoria original agregando nueva información relacionada.

Cozolino (2010) considera que la estimulación bilateral utilizada en EMDR puede aumentar la re-consolidación de los recuerdos traumáticos en el circuito cortico-hipocampal proveyendo contextualización en tiempo y espacio.

Los nuevos enfoques tomando en cuenta la ventana de tiempo específico para la extinción y la re-consolidación representan un avance fundamental en el campo de las terapias basadas en exposición para el tratamiento del trauma.

Siguiendo los estudios en animales y los tiempos de exposición que determinan la activación selectiva de extinción y re-consolidación podemos especular que el proceso de exposición diferencial en TEP y EMDR producirían un resultado equivalente.

De este modo podemos explicar los resultados de eficacia similares de ambos procedimientos, a pesar, de la contradicción de sus procedimientos durante la exposición.

En suma, el componente activo de exposición dentro de los tratamientos del trauma parece ser un fenómeno mucho más complejo que el que se pretende enunciar cuando se presume que si un tratamiento utiliza exposición entonces es equivalente a otro que también lo hace.

De todas formas es imposible negar el valor de los modelos cognitivo-conductuales y la trayectoria científica de los mismos que aportan constantemente hacia una psicología científica, pero no podemos dejar de notar que dentro del “paraguas teórico” cognitivo-conductual se incluyen una vasta cantidad de procedimientos completamente diferentes para los distintos cuadros psicopatológicos, de modo que un clínico que desea formarse en terapia cognitivo conductual (TCC) para TEPT, deberá hacerlo con un entrenamiento y formación específica y diferente al cuadro de trastorno obsesivo compulsivo o de depresión, por poner algún ejemplo. Esto ocurre con cualquier modelo de psicoterapia, ya que la idea de Panacea es contraria a la de Psicología basada en evidencia.

Sería un error por lo tanto suponer que el costo de formación es menor para aquel que tiene intención de llevar a cabo tratamientos sobre otros cuadros psicopatológicos, ya sea que se entrene en EMDR o en TCC.

Al igual que EMDR, todos aquellos modelos que tengan pretensión empírica tendrán una población limitada de atención, aunque se suelen reconocer efectos positivos en su aplicación clínica más allá de ese marco.

En una revisión reciente (Navarro, 2016) se relevaron 4 estudios comparativos entre EMDR y lista de espera y/o tratamientos no específicos y 11 estudios comparativos de la eficacia entre EMDR y otros tratamientos específicos (exposición en imaginación prolongada, relajación muscular, relajación muscular asistida por biofeedback, TCC centrada en el trauma, exposición prolongada con reestructuración cognitiva, programa de inoculación de estrés, tratamiento farmacológico y terapia ecléctica breve).

De estos últimos solo 2 concluyeron desfavorablemente para EMDR mientras que 5 mostraron una eficacia similar y los restantes 4 arrojaron que EMDR era superior en cuanto a la eficacia de la reducción sintomática. Esto indica que la consideración de EMDR en las diferentes guías de expertos no pareciera ser una mero descuido o coincidencia.

De hecho, al momento se cuenta con cierta evidencia preliminar en estudios controlados aleatorizados para la utilización de EMDR en el tratamiento de otros cuadros comórbidos al TEPT como Adicciones  (Perez-Dandieu et al, 2014), Trastorno Bipolar (Novo et al, 2014),  Depresión (Hase et al, 2015) y Psicosis (Van der Berg et al, 2015).

Incluso se ha publicado recientemente un estudio aleatorizado controlado comparativo entre EMDR y TCC (Host et al, 2007) para tratamiento del trastorno de pánico, que arrojó resultados similares tanto en la reducción sintomática.

EMDR no es un curalotodo, como así tampoco lo es ninguna otra psicoterapia. Pero eso no invalida los aportes que pueden ir constatándose sobre cuadros psicopatológicos diferentes. Tal vez cuando se considera  un diagnóstico de tipo dimensional, es dable pensar que EMDR podría tener alguna utilidad cuando la patología o mejor dicho la sintomatología está asociada al trauma psicológico.

Conclusión

A la hora de dejar establecida una posición crítica sobre la evidencia de tal o cual modelo de terapia, debemos considerar las diferencias existentes entre la perspectiva de clínicos y científicos.

Posiblemente, la investigación en psicología, debido a la complejidad de los procesos que involucra, lleva a desarrollar procedimientos complejos, caros y difíciles de instrumentar.

La EMDR era superior en cuanto a la eficacia de la reducción sintomática

Por otro lado, el apasionamiento de los clínicos y la necesidad de tener resultados tiende a evaluar la experiencia personal como relevante o no, según la propia experiencia.

No obstante, los científicos no tienen posibilidades de poner verdaderamente a prueba sus hallazgos si no logran que los clínicos se involucren en sus procesos.

Creemos que estar a favor o no de un modelo, sin el debido debate sobre eficacia transforma las discusiones en debates de opinión que no favorecen la reunión entre clínicos y científicos.

En lo que respecta a EMDR, pueden darse algunos aspectos criticables a su intento de sostener cierto status de consistencia en la transmisión de la información a partir del copyright, algo que tiene claros pros y contras. Pero difícilmente quepa en una discusión seria una descalificación de sus procedimientos como “pseudociencia” a las claras de la cantidad de estudios, revisiones y metaanálisis disponibles.

Tampoco parece del todo justo afirmar que la exposición en términos generales es responsable de todo cambio terapéutico y que por lo tanto todo el resto sería un agregado insulso e innecesario. El procedimiento de EMDR incluye componentes diferentes y hasta contraindicados según los procedimientos de exposición prolongada, sin embargo el efecto terapéutico es positivo para TEPT en ambos modelos psicoterapéuticos, lo que implica mínimamente el reconocimiento de aspectos específicos en ambos procedimientos responsables del cambio.

Por: Damián Cuttitta, Rubén Lescano y Lucas González.

Bibliografía

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Cómo heredan los niños la ansiedad y depresión de sus padres

  • 20/09/2017
  • Alejandra Alonso
Ansiedad

Las personas con trastornos de ansiedad o depresión tienen mayores probabilidades de engendrar niños con temperamentos extremadamente ansiosos (es decir que sus reacciones a posibles amenazas van a ser más pronunciadas). Dicho temperamento será un factor de riesgo para desarrollar trastornos de ansiedad o depresión (1, 2, 3, 4, 5, 6, 7).

Según una investigación reciente, una red de áreas cerebrales hiperactivas es clave en cómo los niños heredan ansiedad y depresión de sus padres.

La red esta compuesta por tres regiones en el cerebro que trabajan juntas para controlar la respuesta de miedo.

Los genes que pasan de padres a hijos influencian la forma en que estas regiones funcionan juntas, según los hallazgos del estudio.

El Profesor Ned Kalin, uno de los autores del estudio, dijo:

“La hiperactividad de estas tres regiones se debe a alteraciones cerebrales heredadas que están directamente vinculadas al riesgo posterior de desarrollar ansiedad y depresión.
Este es un gran paso para la comprensión de los fundamentos neuronales de la ansiedad heredada y nos comienza a dar objetivos más precisos para el tratamiento.”

Las conclusiones se desprenden de un estudio realizado en monos rhesus, cuyos cerebros son similares a los de los humanos. Se les realizaron escaneos cerebrales y también se utilizó información genética, dando como resultado el descubrimiento de las tres áreas cerebrales involucradas.

Las regiones en cuestión se encuentran en el tronco encefálico, la amígdala y la corteza prefrontal.

Si bien sabemos que la respuesta de miedo es clave para la supervivencia de un ser humano, ya que nos alerta de posibles situaciones peligrosas, esta hiperactividad en los tres circuitos cerebrales es problemática y puede resultar en depresión y ansiedad.

El estudio no solo nos ayuda a comprender mejor el desarrollo de la ansiedad en relación a los genes, sino que también tendrá implicaciones en los tratamientos.

Fuente: Psyblog

  • Clínica

TOC no guardaría relación con CI alto, según estudio

  • 20/09/2017
  • Rita Arosemena P.

La opinión general ha sostenido por mucho tiempo una supuesta relación entre el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) y un cociente intelectual (CI) por encima de la media. Sin embargo, investigadores de la Universidad Ben Gurion del Negev (BGU), la Universidad Estatal de Texas y la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill realizaron lo que se cree es el primer análisis de los datos existentes entre el CI y el trastorno obsesivo compulsivo presente en la población en general.

Los autores del estudio rastrearon los orígenes del mito al filósofo, médico y psicólogo francés Pierre Janet en 1903, aunque fue Sigmund Freud quien popularizó la hipótesis en 1909.

«Aunque este mito nunca fue estudiado empíricamente hasta ahora, todavía es una creencia generalizada entre los profesionales de la salud mental, los pacientes con TOC y el público en general», explica Gideon Anholt, profesor titular del Departamento de Psicología de la BGU.

la pequeña reducción en las puntuaciones de CI en los pacientes con TOC puede deberse a la lentitud relacionada con el TOC y no a la capacidad intelectual

Los investigadores realizaron un metanálisis de toda la literatura disponible sobre el cociente intelectual en muestras de TOC frente a controles no psiquiátricos (98 estudios). Encontraron que, contrariamente al mito prevalente, el TOC no está asociado con un coeficiente intelectual superior, sino con un cociente intelectual normativo que es ligeramente inferior en comparación con las muestras control.

Los autores sugieren que la pequeña reducción en las puntuaciones de CI en los pacientes con TOC puede deberse a la lentitud relacionada con el TOC y no a la capacidad intelectual

El malentendido popular acerca del TOC ha sido promovido por programas de televisión como «Monk» que muestran a un individuo con TOC usando su inteligencia superior para resolver misterios desafiantes. El problema con este tipo de creencias es que pueden facilitar la idea errónea de que hay ventajas asociadas con el trastorno, lo que podría disminuir la motivación para buscar ayuda profesional.

Para los investigadores, las evaluaciones futuras del CI de las personas con TOC deberían centrarse en el CI verbal y no en el rendimiento, ya que este último representa una medida fuertemente influenciada por la lentitud.

Fuente: Psych Central; American Associates Universidad de Ben-Gurion del Negev / EurekAlert

  • Ciencia

Si tus músculos están en forma, tu cerebro está en forma

  • 20/09/2017
  • Rita Arosemena P.

Un estudio publicado en la revista «Gerontology» sugiere que los músculos de las piernas, de hallarse fortalecidos, podrían vincularse con un mejor envejecimiento cerebral.

Estos hallazgos son novedosos porque es la primera vez que se encuentra una conexión tan inesperada entre el desarrollo de los miembros inferiores y el cerebro. Sin embargo, lo que todo esto sugiere es que deberíamos poner mucho más interés en realizar ejercicios como caminar o trotar para alcanzar un envejecimiento cognitivo saludable.

El estudio contó con la participación de 324 gemelos femeninos idénticos durante un período de diez años. Se hizo un seguimiento a sus hábitos de vida y se aplicaron pruebas de memoria, aprendizaje y pensamiento tanto al inicio y como al final del estudio.

El poder de la pierna predice tanto el envejecimiento cognitivo como la estructura global del cerebro

De acuerdo con los resultados, el «poder» de las piernas resultó ser el mejor predictor de un envejecimiento cognitivo saludable en todos los factores medidos. En general, el gemelo con la pierna más fuerte al inicio del estudio mantuvo mejores habilidades mentales diez años más tarde, así como la mayor cantidad de materia gris en el cerebro.

Claire Steves, quien dirigió la investigación, expresó que todo el mundo anda siempre en busca de una alternativa para mantener su cerebro en forma, de modo que los gemelos idénticos son una comparación muy útil porque comparten factores como la genética y el desarrollo en un ambiente equitativo, aspectos que no pueden ser modificados en la vida adulta.

A todo esto, queda una razón más para echar a correr periódicamente como Forest. Todo sea por un envejecimiento cerebral más gentil.

Fuente: Spring; Gerontology

  • Clínica

¿Por qué es importante la tercera ola? Un artículo de Steven Hayes y Stefan Hofmann

  • 19/09/2017
  • Fabián Maero

Me he topado con un artículo publicado en estos días que me ha resultado en extremo interesante, aunque decir “publicado” sea un tanto prematuro, dado que el artículo está aún en prensa, y fue compartido por Steven Hayes en un tweet: “¿Por qué es importante la tercera ola? No es sólo por mindfulness, aceptación, o valores. Es hacia dónde lleva el campo”

Es interesante porque se trata de un articulo escrito en coautoría por dos investigadores que hemos entrevistado en Psyciencia: Steven Hayes y Stefan Hofmann, dos de los psicólogos más influyentes en el campo a nivel mundial. Lo que es más interesante aún es que hace menos de una década, Hofmann y Hayes eran oponentes intelectuales acérrimos, con Hofmann publicando artículos incendiarios sobre la tercera ola (como por ejemplo este o este), y Hayes devolviendo a su vez los golpes.

Lo bueno de la ciencia, sin embargo, es que las posiciones pueden cambiar según cómo cambie la evidencia. En 2010 Hofmann publicó una revisión de la eficacia de mindfulness y aceptación que resultó más favorable de lo esperado, y desde entonces el diálogo entre Hofmann y Hayes se ha vuelto mucho más fluido, al punto que en enero de 2018 va a publicarse un libro que editaron en conjunto.

La cosa es que como este artículo me ha parecido interesante respecto a las contribuciones que tercera ola realiza en el campo de las TCC, aquí se lo dejamos (la traducción es mía, en caso de quejas por ilegibilidad). Espero que les resulte tan interesante como a mí, ¡nos leemos la próxima!

La tercera ola de TCC y el surgimiento de la asistencia basada en procesos

Steven C. Hayes, University of Nevada
Stefan G. Hofmann, Boston University

El término Terapia Cognitiva Conductual (TCC) identifica una familia de intervenciones que son ampliamente reconocidas como el conjunto de tratamientos psicológicos con el soporte empírico más sólido (1). La TCC no es monolítica, sin embargo, y ha atravesado distintas eras, generaciones, u olas. La primera generación de esta tradición fue la terapia conductual: la aplicación de principios de aprendizaje a métodos bien evaluados diseñados para cambiar la conducta manifiesta. Para finales de 1970, la terapia conductual se había movido a la era de la TCC clásica: una nueva generación de métodos y conceptos enfocados en el papel de los patrones de pensamiento desadaptativos sobre la emoción y la conducta, y el uso de métodos para detectar y cambiar tales patrones.

Los métodos de tercera ola han sido añadidos a paquetes que incluyen métodos tradicionales cognitivos y conductuales, lo cual ha resultado en abordajes útiles

El arribo de una “tercera ola” de TCC fue declarada hace 13 años (2). Se afirmó que estaba ocurriendo un cambio en los supuestos orientadores dentro de TCC, y que un conjunto de nuevos abordajes conductuales y cognitivos estaban surgiendo, basados en conceptos contextuales enfocados más en la relación de la persona con los pensamientos y emociones que en su contenido. Los métodos de tercera ola enfatizaban temas tales como mindfulness, emociones, aceptación, la relación, valores, metas, y meta-cogniciones. Los nuevos modelos e intervenciones incluyeron Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), Terapia Dialéctico Conductual, Terapia Cognitiva Basada en Mindfulness, Psicoterapia Funcional Analítica, Terapia Meta-Cognitiva, entre otras.

La idea de que una “tercera ola” de TCC había llegado generó una controversia significativa (3). En tanto oponentes intelectuales en los primeros días de esa discusión, los autores de este ensayo han estado en la primera fila de cómo la TCC como campo ha lidiado con los desafíos presentados por estos nuevos conceptos y métodos. La metáfora de una “ola”, sugirió a algunos que el trabajo de generaciones previas sería descartado, pero esa no era la intención y no fue tampoco el resultado. Las olas golpeando una costa asimilan e incluyen las olas previas –pero dejan una costa cambiada. Nos parece que estamos ahora en condiciones de comenzar a evaluar qué quedará de una manera más permanente de la TCC de tercera ola.

No hay duda de que varios conceptos y métodos que han sido centrales a las intervenciones de tercera ola (métodos de mindfulness; procedimientos basados en aceptación; decentramiento; defusión cognitiva; valores; procesos de flexibilidad psicológica), son ahora parte permanente de la tradición TCC y de la Terapia Basada en la Evidencia (TBE), de manera más general, en gran parte debido a que la evidencia sugiere que son procesos útiles (4). Estos nuevos conceptos y métodos ahora coexisten con otros conceptos y métodos previamente establecidos, y la dialéctica entre antiguos y nuevos sirve como un impulso útil para la investigación teórica y tecnológica. En algunos casos, sabemos que los métodos TCC tradicionales funcionan en parte por medio de cambiar procesos que se volvieron centrales sólo luego del arribo de los métodos de tercera ola (5). Los métodos de tercera ola han sido añadidos a paquetes que incluyen métodos tradicionales cognitivos y conductuales, lo cual ha resultado en abordajes útiles (6). La investigación ha comenzado a identificar moderadores que indican cuándo los métodos antiguos y más nuevos funcionan mejor con diferentes poblaciones (7), sugiriendo que los clínicos que trabajan basados en la evidencia pueden ayudar mejor a sus pacientes si conocen métodos de todas las generaciones de TCC.

El énfasis aumentado en los procesos de cambio y su impacto bioconductual ha sido reforzado por el RDoC y los modelos transdiagnósticos, entre otras tendencias

Mientras que los nuevos conceptos y métodos son importantes, en nuestra opinión, hay un conjunto de cambios más profundos que han sido desatados por la tercera ola. Un cambio sutil pero importante es que hay ahora más reconocimiento de la importancia central de los supuestos filosóficos acerca de la naturaleza de los datos, la verdad, y las preguntas importantes, y algunas de las diferencias entre las olas y generaciones de TCC han sido filosóficas, no empíricas. Reconociendo esto, la Inter-Organizational Task Force on Cognitive and Behavioral Psychology Doctoral Education (8), recientemente concluyó que todos los entrenamientos en TCC deberían poner más énfasis en el entrenamiento en filosofía de la ciencia, con la esperanza de aumentar la coherencia y progresividad de los programas de investigación.

Un examen de los supuestos lleva naturalmente a un interés por las teorías, modelos, y procesos. La tercera ola ha estado menos enfocada en protocolos para síndromes, y más enfocada en procesos basados en evidencia vinculados a procedimientos basados en evidencia (9). El énfasis aumentado en los procesos de cambio y su impacto bioconductual ha sido reforzado por el RDoC y los modelos transdiagnósticos, entre otras tendencias. Un resultado notable es que ahora hay mucho más foco en moderadores y mediadores de cambio, y la construcción de modelos de intervención que enfatizan el papel de procesos transdiagnósticos modificables (ie. vías de cambio funcionalmente importantes que atraviesan varias categorías diagnósticas).

En parte debido al aumento del foco en procesos, la TCC y TBE modernas están más abiertas a la investigación de un rango más amplio de abordajes de tradiciones humanistas, existenciales, analíticas, y espirituales. Esto brinda la promesa con el correr del tiempo de reducir el predominio dentro de la ciencia de intervención de escuelas de pensamiento herméticas, o de protocolos de intervención con marca registrada, y unir a las diferentes alas del campo en una búsqueda, basada en evidencia, de conjuntos de procesos de cambio coherentes y potentes.

A medida que el enfoque puramente sindrómico se debilita y el enfoque basado en procesos se fortalece, la prosperidad psicológica humana y el crecimiento de personas completas, y no meramente la psicopatología, se está volviendo cada vez más central. La salud conductual y mental es en última instancia sobre la salud, no sólo la ausencia de trastornos.

Esta colección de cambios está acelerando la transición de una asistencia basada en evidencia a un campo basado en procesos que buscan integrar el espectro completo de procesos psicosociales y contextuales—biológicos. Un campo así es tan amplio que estira el mismo término de “TCC” hasta casi un punto de ruptura, y no nos sorprendería si ese término empezara a perder importancia en breve.

Los investigadores y clínicos parecen listos para un nuevo amanecer de procesos basados en evidencia vinculados a procedimientos basados en evidencia que alivien los problemas y promuevan la prosperidad de las personas. De manera similar a la tendencia hacia la medicina personalizada y de precisión, enfocarnos en procesos modificables que pueden un impacto en la salud mental y conductual de individuos, provee un camino para que la asistencia basada en la evidencia y la asistencia basada en la persona se unan bajo una única sombrilla de asistencia basada en procesos. Orientar el campo en esa dirección puede ser en última instancia el más importante cambio que la tercera ola de TCC dejará en la costa.

Artículo original: Hayes, S. C. & Hofmann, S. G. (2017). The third wave of cognitive behavioral therapy and the rise of process-based care. World Psychiatry, 16, 245-246.

Referencias

  1. Hofmann SG, Asnaani A, Vonk IJJ, Sawyer AT, Fang A. The efficacy of cognitive behavioral therapy: A review of meta-analyses. Cognitive Therapy and Research 2012;36:427.
  2. Hayes SC. Acceptance and Commitment Therapy, Relational Frame Theory, and the third wave of behavioral and cognitive therapies. Behavior Therapy 2004;35:639.
  3. Hofmann SG, Asmundson GJ. Acceptance and mindfulness-based therapy: New wave or old hat? Clinical Psychology Review 2008;28:1.
  4. Khoury B, Lecomte T, Fortin G et al. Mindfulness-based therapy: a comprehensive metaanalysis. Clinical Psychology Review 2013;33:763.
  5. Arch JJ, Wolitzky-Taylor KB, Eifert GH, Craske MG. Longitudinal treatment mediation of traditional cognitive behavioral therapy and acceptance and commitment therapy for anxiety disorders. Behaviour Research and Therapy 2012:50:469.
  6. Arch JJ, Eifert GH, Davies C, Vilardaga J, Rose RD, Craske MG. Randomized clinical trial of cognitive behavioral therapy (CBT) versus acceptance and commitment therapy (ACT) for mixed anxiety disorders. Journal of Consulting and Clinical Psychology 2012;80:750.
  7. Wolitzky-Taylor KB, Arch JJ, Rosenfield D, Craske MG. Moderators and non-specific predictors of treatment outcome for anxiety disorders: A comparison of cognitive behavioral therapy to acceptance and commitment therapy. Journal of Consulting and Clinical Psychology 2012;80:786.
  8. Klepac RK, Ronan GF, Andrasik F et al. Guidelines for cognitive behavioral training within doctoral psychology programs in the United States: Report of the inter-organizational task force on cognitive and behavioral psychology doctoral education. Behavior Therapy 2012;43:687.
  9. Ibid; footnote 2
  10. Insel T, Cuthbert B, Carvey M et al. Research Domain Criteria (RDoC): Toward a new classification framework for research on mental disorders. American Journal of Psychiatry 2010;167:748.
  • Recursos

Perfil comunicativo y de adaptación social en población infantil con autismo: nuevo enfoque a partir de los criterios del DSM-5 (PDF)

  • 19/09/2017
  • Equipo de Redacción
Postergación y TB

Tras la nueva clasificación diagnóstica del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, quinta edición (DSM-5), el trastorno del espectro autista (TEA) ha pasado a considerarse una categoría dimensional que engloba una serie de trastornos que antes se consideraban como entidades diferentes. La bibliografía previa ha mostrado perfiles comunicativos y lingüísticos diferentes en personas con estos trastornos, por lo que podrían encontrarse resultados contradictorios en los individuos que en la actualidad reciben un diagnóstico de TEA.

Objetivo. Identificar los aspectos del lenguaje estructural (expresión y comprensión), interacción (pragmática) y adaptación social diferenciales en niños con diagnóstico de TEA de nivel 1 de apoyo y compararlos con niños con desarrollo típico.

Sujetos y métodos. Diecisiete niños con síndrome de Asperger (según el DSM-IV-TR) y 20 niños con desarrollo típico de entre 7 y 12 años. Se ha equiparado el síndrome de Asperger del DSM-IV-TR con el TEA con nivel 1 de apoyo del DSM-5. Se ha evaluado la inteligencia, la comunicación y la adaptación social con medidas directas estandarizadas y medidas indirectas paternas.

Resultados. Se han encontrado diferencias significativas en comprensión (comprensión de estructuras gramaticales; p = 0,025), interacción (cuestionario de capacidades y dificultades total; p = 0,001) y adaptación social (Children’s Communication Checklist-2 total; p = 0,001) entre los grupos.

Conclusiones. Los participantes con TEA con nivel 1 muestran un nivel de inteligencia normal y buena expresividad estructural (sintaxis y semántica), lo que podría diferenciarlos sustancialmente, dada la gran heterogeneidad del trastorno, de otros niños que en la actualidad también reciben el diagnóstico de TEA. No obstante, nuestros participantes también presentan problemas de comprensión de estructuras gramaticales, interacción pragmática y adaptación social. Estas dificultades podrían relacionarse con posibles problemas emocionales y de socialización.

Descarga el artículo completo en formato PDF.

Autores: Dunia Garrido, Manuel García-Fernández, Rocío García-Retamero, Gloria Carballo

Fuente: Neurología

  • Ciencia

Tratamiento con Realidad Virtual y exoesqueleto ayuda a parapléjicos a reconectar sus extremidades

  • 19/09/2017
  • Walter Krainbuhl

El uso de últimas tecnologías está brindando nuevas posibilidades para el tratamiento y rehabilitación en problemas neurológicos. Investigadores brasileros utilizando tecnología de Realidad Virtual (RV), un exoesqueleto e interfaces cerebro-computadora, ayudaron a ocho pacientes con paraplejia a recuperar parcialmente la sensibilidad de sus miembros inferiores y el control de su musculatura. La recuperación fue variable en diferentes grados según cada caso, pero en general todos los pacientes mostraron una mejoría significativa en comparación con su condición anterior al tratamiento (Donati AR y Cols., 2016).

El tratamiento consistía en un entrenamiento con RV en un ambiente simulado donde la persona aparecía con un cuerpo virtual de sí mismo (avatar), en un entorno en el cual podía aprender a moverse gradualmente e interactuar. Esto último posibilitado por medio de interfaces cerebro-computadoras.  Asimismo, se utilizó un sistema de sustitución sensorial por medio de retroalimentación vibrotáctil, colocado en la porción posterior de los antebrazos, el cual les posibilitaba a los sujetos sentir cuando pisaban el suelo y caminaban en el ambiente virtual.  Mientras se le pedía al sujeto que se concentrase e imaginase a sí mismo caminando, el ordenador registraba patrones de actividad cerebral a través de un electroencefalógrafo (EEG). Esto implicó que tanto la persona como el ordenador se entrenaran en dicha tarea (Donati AR y Cols., 2016; Shokur  y Cols. 2016).

En algunos casos, las transformaciones con dicho tratamiento fueron asombrosas. Una paciente informó que ahora podría salir de la casa e incluso conducir un coche, aunque ayudado con muletas. Cuatro de los pacientes se rediagnosticaron de paraplejía total a paraplejía incompleta; mostrando en diagnósticos por neuroimágenes posteriores reducciones en las regiones afectadas por las lesiones medulares. Otro paciente fue capaz de recuperar funciones viscerales y poder decir cuándo tenía necesidad de ir al baño. Estos resultados, avalados también por estudios neurofisiológicos, sorprendieron a todos, incluidos los investigadores del laboratorio de neurorehabilitación de la Asociación Alberto Santos Dumont en São Paulo.

Después de varias rondas en simulación con RV, los pacientes fueron colocados en un exoesqueleto ubicado sobre una caminadora. Las piernas del exoesqueleto fueron controladas por el cerebro del sujeto, de manera similar a la tarea de entrenamiento en RV, utilizando ondas cerebrales transmitidas por el EEG. Estos resultados fueron fruto de un programa de entrenamiento intensivo de 12 meses de duración. Inicialmente, el objetivo del programa era estudiar si los pacientes podían controlar el exoesqueleto, dirigiéndolo por medio de su actividad cerebral. Pero transcurridas las varias sesiones de entrenamiento, se observó además que los pacientes podían recuperar la sensibilidad y el control de sus propios músculos; pasando de la ausencia total de tacto, a una recuperación parcial de sensaciones táctiles. Esto último resultó inesperado y sumamente relevante para los investigadores (Donati AR y Cols., 2016).

Anteriormente ya se han realizado otros experimentos en pacientes con interfaces cerebro-computadoras, a partir de los cuales se han controlado brazos robots, computadoras o medios de movilidad a través del pensamiento (patrones de actividad eléctrica cerebral). Todo esto gracias a una interface entre el cerebro y el ordenador o “Neural Bypass”. Se vio que estas interfaces y el entrenamiento en rehabilitación promueven procesos de neuroplasticidad cerebral (Dobkin, 2007).

En resumen, un estudio cuyo objetivo era desarrollar una interface para conectar el cerebro y controlar una máquina, termina dándose cuenta de la posibilidad de reconectar vías nerviosas y promover la plasticidad neuronal de formas nunca antes imaginadas. Esto ha demostrado inicialmente que la terapia basada en el uso de interface cerebro-computadora, RV y exoesqueleto favorece recuperaciones parciales en las lesiones de la médula espinal. Lo cual nos da cuenta de la importancia de la investigación de futuros tratamientos experimentales con nuevas tecnologías. El avance en el uso de las mismas brinda esperanza a mucha gente, promoviendo el avance de futuros tratamientos para mejorar la calidad de vida humana y rompiendo con varias preconcepciones acerca de lo que conocemos hoy en día por rehabilitación.

Bibliografía:

*Dobkin BH (2007) Brain-computer interface technology as a tool to augment plasticity and outcomes for neurological rehabilitation. J Physiol. 2007 Mar 15;579(Pt 3):637-42. Epub 2006 Nov 9.

*Donati AR, Shokur S, Morya E, Campos DS, Moioli RC, Gitti CM, Augusto PB, Tripodi S, Pires CG, Pereira GA, Brasil FL, Gallo S, Lin AA, Takigami AK, Aratanha MA, Joshi S, Bleuler H, Cheng G, Rudolph A, Nicolelis MA (2016) Long-Term Training with a Brain-Machine Interface-Based Gait Protocol Induces Partial Neurological Recovery in Paraplegic Patients. Sci Rep. 2016 Aug 11;6:30383. doi: 10.1038/srep30383.

*Shokur S, Gallo S, Moioli RC, Donati AR, Morya E, Bleuler H, Nicolelis MA. (2016) Assimilation of virtual legs and perception of floor texture by complete paraplegic patients receiving artificial tactile feedback. Sci Rep. 2016 Sep 19;6:32293. doi: 10.1038/srep32293.

  • Artículos de opinión (Op-ed)

Expulsemos al Powerpoint de la universidad

  • 19/09/2017
  • David Aparicio

Bent Meier Sørensen, Profesor de Filosofía y Negocios en Copenhagen Business School, escribe:

Una clase en vivo cara a cara es una interacción abierta entre los estudiantes y el profesor para tratar contenidos y lo que hace un powerpoint es convertir la clase en un monólogo que ignora cualquier otro tipo de aportación que no sea lo que el profesor ha planificado el día anterior, quitando toda posibilidad de improvisar o de considerar otras opiniones. Hay pocas opciones para adaptarse a las reacciones de los estudiantes sin salirse del tema.

Este tipo de presentaciones suelen ser sumamente aburridas porque, aunque los oyentes ya sepan por dónde van los tiros, el orador tiene que exponer todos los puntos, mientras el público cruza los dedos para que la siguiente diapositiva sea más interesante.

Según él, el uso que se le da a las presentaciones en powerpoint actualmente, afectan al mismo proceso de aprendizaje:

Por lo visto, el PowerPoint no ha empoderado a los profesores porque no son comerciales que quieren venderles ideas a sus alumnos con unas diapositivas. Los profesores tienen que plantearles problemas y este tipo de aprendizaje es un proceso lento y complejo que no se puede resumir en unos pocos puntos clave. PowerPoint produce estupidez y algunos académicos, como el experto en estadística estadounidense Edward Tuffe, lo han llegado a calificar como “demoniaco”.

Además sugiere que fomenta pereza y dependencia en profesores y alumnos:

Bien es cierto que si les quitamos el powerpoint a los profesores hacemos que tengan que prepararse mejor las clases. Sin embargo, en nuestro programa de máster los profesores planificamos las clases minuto a minuto, aunque siempre con un contenido abierto a sufrir cambios. Para fomentar su interacción, los alumnos ponen su nombre en el pupitre desde el primer día para que los profesores puedan pedirles a los que menos participan en las clases que expliquen alguno de los conceptos que se están desarrollando en la pizarra, ya sea desde su sitio o saliendo a la pizarra a escribir.

Durante todos los años en los que he usado el powerpoint de forma tradicional, los alumnos se quejaban automáticamente si no recibían las diapositivas antes de la clase. A día de hoy los alumnos no han mencionado nunca que echen de menos el powerpoint -sólo se quejan si las notas de mi pizarra son confusas- y si en un punto llevan razón se puede corregir en el momento (…).

Las palabras de Sørensen parecen un poco extremas, pero estoy de acuerdo con él. Hemos abusado del powerpoint, nos hemos hecho adictos a las diapositivas y los síntomas de la dependencia se hacen evidentes en cada orador, estudiante y profesor que se paraliza y que no puede desarrollar su clase porque la computadora o el proyector no funcionan.

Todos conocemos las impecables conferencias de TED, y la receta que ellos utilizan es totalmente opuesta a la que la mayoría de los estudiantes y profesores utiliza. En TED comienzan con una planeación minuciosa de la idea que desean trasmitir y con los puntos específicos que sustentan ese mensaje. Ya con el mensaje perfectamente preparado, los oradores comienzan a preparar sus diapositivas con una serie de lineamientos que las hacen más impactantes. Con esta receta, el orador invierte la mayor parte de su esfuerzo y energía en la preparación de su mensaje.

En cambio, la mayoría de los profesores y estudiantes inicia con la receta al revés. Primero comienzan eligiendo las transiciones, el tipo de letra y colores y por último y si queda tiempo, practican los puntos principales de su argumento.

Nuestra dependencia al powerpoint comenzó cuando empezamos a tratar a las diapositivas como si fueran la conferencia cuando en realidad son simplemente una herramienta de presentación. Lamentablemente no hay efectos, ni transiciones, ni colores de texto que puedan salvar a un orador mal preparado que dedicó 90% de su esfuerzo a las diapositivas y 10% a las ideas que quería trasmitir.

Lee la traducción completa en Xakata.

  • Sponsor

Curso online: Los trastornos del desarrollo infantil. Más allá de los dogmas, el enfoque biopsicosocial

  • 18/09/2017
  • David Aparicio

Los Trastornos del Desarrollo Infantil son una serie de cuadros patológicos que comenzados tempranamente alteran el desarrollo neuropsicológico de los niños en gravedad variable. Cuando no son diagnosticados tempranamente llevan al niño ya a su familia a una vida sesgada por la angustia acerca del futuro y a dificultades en la inclusión familiar, escolar y social del pequeño.

Convencidos que el adecuado enfoque de la enfermedad es el de la complejidad, el enfoque biopsicosocial, y para ayudar a una detección y abordaje precoz,  el centro de capacitación R.Ed.Es ha diseñado un nuevo curso on line que permite a los psicólogos, psicopedagogos, psicomotricistas, terapistas ocupacionales, docentes y otros profesionales que en sus ámbitos de competencia asistan a niños, familiarizarse con  los principales indicadores de los trastornos del neurodesarrollo; la relación genético-ambiental y las intervenciones más eficaces para su abordaje clínico.

Docente a cargo

Dr. Jaime Tallis. Doctor en Medicina. Neuropediatra. Especialista en Trastornos del Desarrollo y Aprendizaje. Docente de grado y postgrado. Autor de numerosos texto vinculados a los trastornos neuropediátricos.

Coordinación:

Liliana Kaufmann. Dra en Psicología, investigadora, autora de numerosas publicaciones nacionales y extranjeras y del libro “Soledades. Las raíces intersubjetivas del autismo” (Paidós, 2010).

Video de la entrevista realizada a Liliana Kaufmann.

Plan del curso

El plan de estudio está dividido en siete semanas de entrenamiento en las que aprenderás las bases neurológicas de los trastornos del desarrollo, trastornos de la motricidad, los aspectos psicológicos de los trastornos del desarrollo y los desafíos que enfrentan. El material de estudio consiste en recursos en PDF y videos demostrativos:

Clase 1: Lesión neurológica en pediatría

Clase 2:Trastornos de la motricidad

Clase 3: Aspectos psicológicos, psiquiátricos y cognitivos  en la epilepsia

Clase 4: Retardo mental

Clase 5: Trastorno por Déficit de Atención

Clase 6: Trastorno del Lenguaje Oral y de Lectoescritura.

Clase 7: Trastorno del Espectro Autista

Haz Click aquí para conocer detalladamente el plan de cada clase.

Inscripción

El curso inicia el 10 de octubre y tiene un costo 140 dólares. Pero si abonas antes del 25 de septiembre obtendrás un descuento de 20 dólares. Los estudiantes residentes en Argentina pueden pagar en pesos argentinos un pago de 2.100 pesos o dos cuotas de 1.200, y si se inscriben antes del 25 de septiembre, solo pagarán 1800 pesos.

Para mayor información e inscripción ingresa aquí.

Agradecemos a R.Ed.Es, nuestro sponsor de la semana.

  • Ciencia

Estimulación cerebral reduciría agresión causada por videojuegos violentos

  • 14/09/2017
  • Rita Arosemena P.

Investigadores han encontrado efectos positivos en un tipo específico de estimulación cerebral que podría reducir el comportamiento agresivo que deriva de los videojuegos violentos, de acuerdo con un estudio publicado en Cognitive, Affective and Behavioural Neuroscience.

No es un secreto que muchos de los videojuegos populares hoy en día animan a los jugadores a realizar actos de violencia extrema con personajes que, si bien son ficticios, representan de forma muy realista a un ser humano común. Además, muchas tramas de videojuegos incentivan el uso de armas y el consumo de sustancias no precisamente de forma inofensiva, o al menos no para los expertos.

De acuerdo con un informepublicado por la Asociación Americana de Psicología (APA) en 2015, existen investigaciones que demuestran «una relación consistente entre el uso de videojuegos violentos y el aumento del comportamiento agresivo»

Todavía hoy no se tiene un conocimiento profundo de los mecanismos cerebrales relacionados con el uso de videojuegos y un sobsecuente comportamiento agresivo; no obstante, se sabe que la corteza prefrontal ventrolateral derecha es la región neuronal asociada con el control de conductas de riesgo, el control motor, las emociones y el control cognitivo en general. Fue esto lo que condujo a los investigadores a probar con la estimulación sobre esta área para una posible reducción de la conducta agresiva inducida.

El estudio, que fue realizado por la Universidad de Milano-Bicocca (Italia), contó con la participación de 72 estudiantes universitarios italianos, quienes participaron de juegos de video violentos y no violentos para luego ser sometidos a estimulación cerebral (real y falsa) sobre la región prefrontal.

Finalmente, los resultados indicaron que los participantes que recibieron estimulación falsa y jugaron videojuegos violentos mostraron una conducta agresiva no provocada mayor en comparación con quienes jugaron videojuegos no violentos.

La neurocientífica Daphne Bavelier explica el efecto de los videojuegos en el cerebro

Además, los participantes que recibieron estimulación real no mostraron diferencias en la agresión provocada o no provocada sin importar si habían jugado un videojuego violento o no violento; esto sugiere que la provocación es un factor más poderoso en el comportamiento agresivo de personas que han sido expuestas a medios violentos.

Tal y como vaticinó la neurocientífica Daphne Bavelier en TED hace un par de años, los videojuegos se han convertido en parte rutinaria de la vida moderna y no parece que vayan a irse, de manera que lo importante es aprender a convivir con ellos y su influencia en la sociedad.

Fuente: Psypost; Cognitive, Affective and Behavioural Neuroscience

  • Ciencia

EMDR: ¿una pseudoterapia avalada por la APA?

  • 14/09/2017
  • Sergio Garcia Morilla


Nota del editor: Este es el primero de dos artículos sobre el EMDR. El primer artículo es una critica al EMDR y su controversial evidencia. El segundo artículo es una respuesta escrita por un grupo de expertos de esta terapia y será publicado el próximo 21 de septiembre.


Se estima que puedan haber al menos unas 400 prácticas psicoterapéuticas distintas con alrededor de una docena de modelos teóricos en las que se apoyan. En las últimas dos décadas una de estas psicoterapias ha recibido especial atención por parte de los medios de comunicación, los profesionales de la salud y los usuarios. Hablo de la Desensibilización y Reprocesamiento por los Movimientos Oculares o EMDR (por sus siglas en inglés).

¿Qué es la Desensibilización y Reprocesamiento por los Movimientos Oculares o EMDR?

Según la organización de EMDR en España es un abordaje psicoterapéutico que propone tratar todo tipo de dificultades emocionales causadas por experiencias difíciles en la vida del sujeto. Así, tratan desde fobias, ataques de pánico, ansiedad y/o angustia, muertes o duelos traumáticos en adultos y niños, hasta accidentes y desastres naturales. También se usa EMDR para mejorar el rendimiento en el trabajo, en los deportes y en las interpretaciones artísticas. Pero su aplicación principal y por la que más se la conoce es por ser un tratamiento eficaz para el trastorno de estrés postraumático (TEPT).

¿Cómo surge la EMDR?

Por pura serendipia. Un día cualquiera de 1987 Francine Shapiro una psicóloga formada en Palo Alto que tenía su consulta privada salió a dar una vuelta por el bosque. Estaba preocupada por una serie de problemas, se sentía ansiosa e inquieta y se dio cuenta que cuando movía los ojos hacia adelante y hacia atrás mirando el entorno gestionaba mejor su malestar. Entonces Shapiro empezó a probar variantes de este «procedimiento» con sus pacientes y comprobó que ellos también se sentían mejor. Esa es la «historia oficial» pero hay otra versión de los hechos: John Grinder, uno de los fundadores de la Programación Neurolinguística o PNL   afirma que enseñó a Shapiro la técnica de movimientos oculares cuando trabajaba a principios de los años 80 en su oficina como administradora. En palabras del propio Grinder, Shapiro se le acercó un día y le comentó que una amiga suya de Nueva York había sufrido una violación y quería ayudarla a superar este trauma. Él le dió una serie de indicaciones entre ellas que usará los movimientos oculares mientras rememoraba el acontecimiento y parece que fue todo un éxito. “Imagina cuál fue mi sorpresa cuando más tarde supe que ella había convertido esas sugerencias en la presentación de un protocolo de un entrenamiento sin hacer referencia a la fuente, con un copyright, y con un conjunto bastante riguroso de documentación que esencialmente no permite a los que han sido entrenados enseñarlo al resto del mundo”. Aunque el origen es controvertido, la EMDR ya había nacido.

El primer estudio lo publica Shapiro en 1989 y rápidamente despertó el interés entre los profesionales de la salud mental. Inicialmente la autora desarrolló la EMDR para ayudar a personas que sufren ansiedad asociada al trastorno de estrés postraumático (TEPT) y a las fobias. Sin embargo, poco a poco se ha ido extendido el ámbito de intervención a otra serie de condiciones tales como los trastornos alimentarios, la disfunción eréctil, la depresión o la esquizofrenia.

¿En qué consiste la EMDR?

De forma general, un terapeuta EMDR pide a la persona que visualice el evento traumático de la forma más vívida posible y lo mantenga en su mente. Mientras lo hace, se le pide que siga los movimientos de los dedos del terapeuta de un lado o a otro (de forma muy parecida al reloj de bolsillo de un hipnotizador). Existen variantes donde la persona sigue el movimiento de una luz, donde se utilizan sonidos que van de derecha a izquierda o incluso el golpeteo de los dedos del terapeuta en su cuerpo (técnica conocida como tapping). El objetivo es el mismo: desensibilizar al paciente al malestar, generalmente ansiedad, e integrar el procesamiento de la información. Shapiro explica que funciona porque emula los movimientos oculares rápidos que se dan en el sueño REM y esto hace que se procese adecuadamente la información emocional desagradable. Con el paso del tiempo, después veremos por qué, la propia autora ha ido cambiando la explicación de por qué funciona su técnica y se han postulado otras explicaciones para su eficacia como la sincronización de los dos hemisferios cerebrales, la distracción y la relajación.

La EMDR es un tratamiento avalado por la APA ¿Por qué y para qué?

La EMDR ha sido clasificada por la Asociación Americana de Psicología como tratamiento que cuenta con “Apoyo fuerte en Investigación / Controvertido” para el trastorno de estrés postraumático (TEPT). Los criterios usados por la APA para otorgar este tipo de clasificación puedes consultarlos aquí.

Cabe destacar que la propia APA califica de “controvertido” a la terapia EMDR para TEPT, esto se debe a que la evidencia disponible de la eficacia de EMDR puede ser interpretada de varias formas. Como veremos más adelante, el mecanismo de cambio o mejora en EMDR puede ser la exposición a eventos desagradables y los movimientos oculares una adición innecesaria. La APA advierte: “Si EMDR es simplemente terapia de exposición con una adición superflua, deberíamos cuestionar si la diseminación de EMDR es beneficiosa para los pacientes y el campo”. El hecho de que se necesiten pruebas científicas mucho más concretas que respalden los mecanismos de acción propuestos por los defensores de la EMDR es lo que hace que se mantenga el estatus de “Controvertida” en la APA.

¿Qué nos dicen los estudios de eficacia respecto al EMDR?

Existe un enorme volumen de investigación en relación a la eficacia de la EMDR y la calidad de esta ha ido mejorando mucho durante los últimos 15 años. Voy a intentar resumir lo mejor posible los datos consultados:

  1. Funciona mejor que no hacer nada. Numerosos estudios controlados concluyen que la EMDR es superior a la condición de ningún tratamiento, es decir, mejor que la ausencia de tratamiento. Esto se ha comprobado en el alivio de síntomas relacionados con el TEPT y algunos trastornos de ansiedad.
  2. Funciona mejor que las terapias de apoyo. La mayoría de los estudios indican que la EMDR es mejor que las condiciones de control en las que los terapeutas simplemente escuchan con atención los problemas de los pacientes. Son denominadas también sesiones de apoyo y se refiere a aquellas en las que no se interviene directamente sobre el problema.
  3. No funciona mejor que la terapia cognitivo-conductual (TCC). La mayoría de los estudios suelen comparar la TCC con la EMDR ya que la primera es la que más investigación ha acumulado y la que ha demostrado ser más eficaz para la mayoría de los problemas psicológicos. Cuando se ha comparado EMDR con exposición en imaginación, no han encontrado diferencias en su eficacia ni en su eficiencia, es decir, la EMDR no alcanza objetivos en menos sesiones o más rápidamente que la exposición en imaginación tal como afirman sus defensores. De hecho muchos estudios apuntan a que la EMDR se muestra menos eficaz para el TEPT que las intervenciones cognitivo conductuales centradas en el trauma o la exposición prolongada.
  4. No hay evidencia que recomiende el uso de EMDR para trastornos de ansiedad distintos del TEPT, como por ejemplo, fobias (de hecho se ha mostrado menos eficaz que la exposición), el trastorno obsesivo-compulsivo o el trastorno de ansiedad generalizada. Como tampoco hay evidencia suficiente para su uso en otros problemas como los trastornos del estado de ánimo, trastornos sexuales, trastornos de la conducta alimentaria o trastornos psicóticos por mucho que sus defensores así lo publiciten.

¿Qué conclusiones podemos sacar de los estudios de eficacia en EMDR?

La advertencia de la APA no puede pasarnos desapercibida. La EMDR es controvertida porque la mayoría de los investigadores interpretan las pruebas de eficacia que muestra la EMDR en los estudios como resultado de la inclusión en su procedimiento de «técnicas de exposición» ya que la intervención en EMDR requiere que las personas visualicen imágenes que les generan ansiedad de forma deliberada y sistemática, una forma de exposición.

Pero, ¿qué es la exposición? La Terapia Cognitivo Conductual para problemas relacionados con la ansiedad se basa en un principio básico de cambio terapéutico: la exposición. En líneas generales, consiste en afrontar, de forma sistemática y deliberada, situaciones o estímulos internos que generan ansiedad u otras emociones negativas y/o provocan el impulso de realizar una acción determinada. El objetivo es que la persona se mantenga en la situación o bien afronte el estímulo interno hasta que la emoción o el impulso se reduzcan significativamente y/o hasta que compruebe que las consecuencias negativas que anticipa no ocurren. Existen 2 tipos principales de exposición: La exposición en vivo  (exponerse a situa­ciones temidas reales en la vida diaria) y exposición en imaginación (imaginar que se están afrontando las situaciones problemáticas y/o que se experimentan los estímu­los internos que generan ansiedad).

“Si EMDR es simplemente terapia de exposición con una adición superflua, deberíamos cuestionar si la diseminación de EMDR es beneficiosa para los pacientes y el campo”

Igualmente existen otros tipos de exposición tales como la exposición interoceptiva (exponerse a las sensa­ciones corporales que se temen); la exposición mediante ayudas audiovisuales (se utilizan habitualmente para complementar las otras modalidades de exposición); exposición utilizando la escritura o los juegos (escribir sobre sucesos que generan ansiedad y leerlo para sí mismo y/o delante del terapeuta. En el caso de los niños, pueden utilizarse los dibujos o los juegos); exposición mediante realidad virtual o realidad aumentada y la exposición simulada (ensayo conductual o role playing, consiste en la exposición a situaciones sociales problemáticas que son simuladas o reproducidas en la sesión terapéutica).

El procedimiento en EMDR es básicamente exposición en imaginación a los eventos traumáticos al tiempo que la persona fija su atención en un objeto, luz o sonido que se mueve de lado a lado. Curiosamente los defensores de la EMDR no atribuyen la eficacia del procedimiento a la exposición sino a los movimientos oculares sin saber bien por qué.

¿Hay algo propio en EMDR que funcione, o hay algo más allá del efecto de exposición?

Parece ser que no. Y si lo hay los terapeutas EMDR no lo han conseguido demostrar. Cuando veo a estos terapeutas defender el uso de EMDR en terapia recuerdo la acertada crítica que los psicólogos Rosen y Davison hicieron a la División 12 de la APA alertando de la necesidad de dar más importancia a los mecanismos de acción empíricamente validados que a las terapias de modo general. Para ello nos hablaron de «La Terapia del Sombrero Morado» o TSM.

Imagina un psicólogo que pide a sus pacientes con fobia a conducir que se pongan un sombrero morado con una banda de imanes incorporados mientras les aplica técnicas de relajación y afrontamiento o exposición. El psicólogo coloca de forma concreta la banda de imanes en los sombreros, alegando que tienen una posición determinada en función de aspectos particulares de cada persona como la edad, el sexo o la personalidad de cada sujeto. Los pacientes mejoran con el procedimiento, y el psicólogo afirma que son los imanes los que reorientan los campos de energía y que gracias a esto aceleran el procesamiento de la información emocional, mejora la coherencia interhemisférica y elimina de forma clara la evitación fóbica. El psicólogo entusiasmado se pone a promocionar el uso del a Terapia del Sombrero Morado (TSM) o cómo también la ha llamado «Desensibilización Electromagnética y Remobilización» o «eMDR» por sus siglas en inglés, como un cambio revolucionario en psicoterapia.Realiza estudios cuyos resultados sugieren que la TSM es más eficaz que el tratamiento control. Esto le anima a seguir promocionando la TSM mediante talleres de formación a otros psicólogos que comprueban cómo la terapia puede funcionar. A partir de entonces continúa haciendo estudios y comparando con otras terapias.

¿Te parece ridículo o exagerado? Pues algo parecido ha ocurrido con la EMDR.

¿Podemos afirmar que la EMDR tiene base científica?

Antes que nada debería de haber un aviso para navegantes: No nos podemos conformar con tener un conjunto de estudios que demuestran la eficacia de una técnica y dejar de lado los mecanismos de acción que explicarían esa eficacia. Nos hemos centrado en saber si X terapia es eficaz para X problema y hemos olvidado incluir en la investigación el por qué funciona. Si no sabemos cómo funciona algo, qué mecanismos de acción subyacen al efecto, no podemos estar seguros que exista una relación causal entre el tratamiento aplicado y la mejoría de los pacientes. La mejoría puede deberse a muchas variables como por ejemplo: efecto placebo, la regresión a la media, la remisión espontánea o a una variable que yo no contemplo en mi procedimiento y que puede ser la verdadera causa de la mejoría.

Por otra parte, debemos preguntarnos si esa técnica o tratamiento corresponden a una visión realista y fundamentada del comportamiento humano o, por el contrario, se basa en teorías obsoletas, no probadas o pseudocientíficas. La importancia de la teoría o los modelos explicativos del comportamiento humano en psicología es crucial y sin embargo menos de un 10% de los estudios hacen referencia a teorías específicas validadas. Esto es un problema ya que de un modelo o teoría pseudocientífica no pueden derivarse técnicas «científicas».

¿Qué pasa con el modelo teórico o explicativo de la EMDR?

A pesar de que sus defensores reconocen explícitamente no saber por qué funciona la terapia, intentan sustentar su modelo teórico bajo una serie de fundamentos que explicarían su eficacia. Repasamos algunos de los más importantes y veamos su validez empírica actual:

Movimientos oculares: En un principio su creadora afirmaba que los movimientos oculares (que dan nombre a su técnica) eran los responsables del cambio terapéutico. Existe una gran controversia sobre el papel que tienen los movimientos oculares en EMDR. Por una parte existe investigación que ha demostrado que los movimientos oculares u otras formas de «estimulación lateralizada» que se realiza en el procedimiento de EMDR son irrelevantes para sus efectos terapéuticos. Por otra hay estudios que apuntan a que cuando los investigadores han comparado la EMDR con movimientos oculares y otras modalidades, se han encontrado mejores resultados en la primera condición, lo que sugiere que algún papel deben de jugar estos movimientos en los resultados, pero no han determinado cual. Igualmente los autores de este estudio advierten que han tenido problemas metodológicos: “El más importante es que la calidad de los estudios incluidos no fue óptima. Esto puede haber distorsionado los resultados de los estudios y nuestro metanálisis”.

No está claro que mover los ojos (da igual de qué forma) implique algún tipo de estimulación emocional o reprocesamiento de la información como tampoco lo está que pueda ayudar a superar los traumas (reconocido por la propia Shapiro).

Igualmente se ha demostrado que relacionar los movimientos sacádicos del sueño REM con el reprocesamiento emocional del trauma es un error. El sueño REM no es sólo mover los ojos de un lado a otro, es algo mucho más complejo. Los movimientos oculares (involuntarios) que se dan durante el sueño son un epifenómeno que acompaña un estado cerebral mucho más amplio que implica muchas zonas. De hecho, no existe evidencia de esta relación (movimiento de ojos y procesamiento de la memoria).

Estimulación bilateral o lateralizada: Los movimientos oculares dieron lugar a esta explicación más amplia del cambio o mejoría terapéutica. Sin embargo, se ha demostrado claramente que la  «estimulación bilateral» es irrelevante para el efecto terapéutico. Parece que esta explicación usada por los defensores de este procedimiento se basa en el mito del cerebro dividido que hace tiempo que la ciencia desbancó.

Cabría destacar que la investigación se ha centrado en la estimulación de tipo visual, la utilización de estimulación bilateral de tipo sonoro o táctil carece de evidencia que la respalde.

Atención Dual: Al parecer, algunos estudios apuntan que el éxito de la exposición terapéutica en EMDR reside en que el paciente dirige su atención hacia un estímulo externo determinado (los dedos del terapeuta, un objeto, una luz) comprobando nuevamente que la estimulación de ambos hemisferios o, dicho de otro modo, los movimientos oculares de izquierda a derecha no desempeña ningún papel. Estos estudios afirman que: “La exposición en combinación con un foco externo explícito de atención conduce a una mayor reducción de los síntomas del TEPT que la exposición sola. Los movimientos oculares no presentan ventaja en comparación con la fijación visual en una mano que no se mueve.”

Ningún especialista o defensor de la EMDR sabe por qué, cómo o cuáles son los mecanismos por los cuales la técnica funciona

Trauma: De forma general, La EMDR considera Traumas (cualquier acontecimiento que ha tenido un efecto negativo duradero en el Yo o en la psique) con «T grande» (referidos a la sintomatología comúnmente asociada al TEPT) y traumas con «t pequeña» (referidos a malestar cotidiano de la infancia tales como pequeñas humillaciones o insultos). Igualmente, la idea de trauma como recuerdo reprimido ha sido ampliamente refutada. Es otra cuestión controvertida ya que algunos investigadores creen que ciertas experiencias son tan abrumadoramente traumáticas que muchas víctimas disocian su memoria de la “experiencia traumática« cuando no es así. Hay que hilar muy fino ya que a menudo se  malinterpreta, por ejemplo, el olvido cotidiano que se desarrolla después de un trauma con una incapacidad para recordar el trauma en sí mismo; o se confunden los diferentes tipos de amnesia como la amnesia orgánica con amnesia traumática o amnesia psicógena (amnesia retrógrada no orgánica acompañada de cierta pérdida de identidad personal) con (supuestamente) incapacidad para recordar un evento traumático. Y se suele confundir también el no pensar en algo (por ejemplo, abuso sexual) durante un largo período de tiempo (evitación) con una incapacidad para recordarlo (amnesia).

Conclusiones y reflexiones

La realidad es que, al día de hoy, ningún especialista o defensor de la EMDR sabe por qué, cómo o cuáles son los mecanismos por los cuales la técnica funciona. No saben dar una explicación concreta, coherente y consistente que satisfaga a los profesionales e investigadores en psicología. ¿Esto significa que no hay explicación de su eficacia?.  Por supuesto que la hay, la incorporación de técnicas de exposición consistentes en afrontar, de forma sistemática y deliberada, situaciones o estímulos internos que generan ansiedad u otras emociones negativas  y/o provocan el impulso de realizar una acción determinada. La base de la terapia de exposición y la TCC centrada en el trauma. Como afirma Richard J. McNally: «Lo que es eficaz en EMDR no es nuevo y lo que es nuevo no es eficaz.»

Parece que los resultados revisados sugieren que para las personas que sufren TEPT (y ningún otro trastorno psicológico) la EMDR puede ser una alternativa aceptable a la terapia cognitivo-conductual centrada en el trauma o la terapia de exposición. Sin embargo como psicólogos debemos preguntarnos: ¿Por qué especializarme (con el gasto económico y de recursos que supone) en algo con tan limitado campo de actuación eficaz? ¿Por qué no hacerlo en otros modelos que han demostrado igual o mejor eficacia que la EMDR en su «especialidad» (el TEPT) e igualmente son eficaces para otros muchos problemas psicológicos donde la EMDR no ha demostrado eficacia? ¿Por qué no aplicar el principio de parsimonia a esta pequeña parcela de la ciencia?

«Lo que es eficaz en EMDR no es nuevo y lo que es nuevo no es eficaz.»

La EMDR tiene una serie de aspectos institucionales bastante controvertidos que, sin entrar demasiado en ellos, me gustaría apuntar ya que han despertado el recelo del resto de la comunidad científica. Aspectos como que la EMDR es una marca registrada (al igual que la PNL) hace que los profesionales no podamos aplicarla sin formarnos en una de sus “franquicias” que tienen registradas a nivel mundial. En ellas, los terapeutas entrenados firman un consentimiento por el que se comprometen a no difundir lo aprendido a los demás que puedan estar interesados so pena de juicio. Esto supone, aparte de un negocio bien controlado y en expansión, una forma cerrada del conocimiento (si no pagas no te enseño y si enseñas sin mi consentimiento te denuncio y te llevo a juicio) totalmente alejada de la concepción científica del conocimiento. A esto se une que muchos terapeutas EMDR se han quejado de los “criterios de elección” de los entrenadores, llegando a decir que son seleccionados a dedo por la propia Shapiro.

Por último, hay que aclarar que en nuestra disciplina es necesario contar con una Psicología basada en evidencia (PBE) o mejor llamada psicología basada en pruebas (de hecho no debería existir otra psicología que no estuviera basada en las pruebas). Sin olvidar que es un modelo metodológico, una serie de procedimientos que pretenden legitimar técnicas y tratamientos, pero también modelos y teorías (sin importar su orientación) que presenten suficientes pruebas empíricas de calidad que los respalden. Esto ha creado un primer efecto, nos ha dotado de una guía para nuestro ejercicio profesional sobre aquellas técnicas o tratamientos que la investigación ha demostrado eficaces para problemas concretos. Pero no hay que olvidar que a largo plazo, lo que pretende la PBE es que no proliferen modelos, teorías o tratamientos cuyos fundamentos no estén debidamente probados. Así como controlar  y evitar que cualquier teoría, modelo o idea relacionada con la psicología, por infundada que sea, tenga el mismo estatus científico que las teorías que han sido bien contrastadas. En la actualidad, la EMDR no tiene el mismo estatus científico que la TCC porque no lo tiene su modelo teórico de donde surgen sus técnicas o procedimientos. Entonces ¿Por qué usar técnicas que no se sustentan en modelos teóricos contrastados y que por el contrario lo hacen en supuestos obsoletos, erróneos o pseudocientíficos?

Y una última reflexión, Si la EMDR no tiene modelo teórico con apoyo empírico contrastado y su eficacia se debe principalmente a las técnicas de exposición y no a los procedimientos propios que la definen ¿podríamos decir que estamos ante un caso donde una pseudoterapia psicológica es avalada por la APA, a pesar de su clasificación de “controvertida”?  Y si es así, ¿pueden haber más?

Nota del editor: El próximo jueves 21 de septiembre publicaremos la respuesta que escribió un grupo de expertos de EMDR para este artículo. 

Referencias

Beller, S., Bender, A. (2017). Theory, the Final Frontier? A Corpus-Based Analysis of the Role of Theory in Psychological Articles. Frontiers in Psychology.

Carlson, J., Chemtob, C.M., Rusnak, K., Hedlund, N.L, & Muraoka, M.Y. (1998). Eye movement desensitization and reprocessing (EMDR): Treatment for combat-related post-traumatic stress disorder. Journal of Traumatic Stress, 11, 3-24.

Lee CW., Cuijpers P. (2013). A meta-analysis of the contribution of eye movements in processing emotional memories. Journal of Behavior Therapy and Experimental Psychiatry, 44, 2, 231-239.

Davidson, P.R., & Parker, K.C.H. (2001). Eye movement desensitization and reprocessing. (EMDR): A meta-analysis. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 69, 305-316.

Devilly, G.J., & Spence, S.H. (1999). The relative efficacy and treatment distress of EMDR and a cognitive behavioral trauma treatment protocol in the amelioration of post traumatic stress disorder. Journal of Anxiety Disorders, 13, 131-157.

Devilly, G. J. (2002). Eye movement desensitization and reprocessing: a chronology of its development and scientific standing. The Scientific Review of Mental Health Practice: Objective Investigations of Controversial and Unorthodox Claims in Clinical Psychology, Psychiatry, and Social Work, 1(2), 113e138.

Foa, E.B., & McNally, R.J. (1996). Mechanisms of change in exposure therapy. In R. M. Rapee (Ed.), Current controversies in the anxiety disorders (pp.329-343). New York: Guilford.

Herbert JD., Lilienfeld SO., Lohr JM., Montgomery RW., O’Donohue WT., Rosen GM., Tolin DF. (2000). Science and pseudoscience in the development of eye movement desensitization and reprocessing: Implications for clinical psychology. Clinical Psychology Review, 20, 8, 945-971.

Labrador, F. J., & Bados López, A. (2014). Técnicas de modificación de conducta. Madrid: Pirámide.

Loftus, E., Ketcham, K. (1995). The Myth of Repressed Memory: False memories and allegations of sexual abuse. The New England Journal of Medicine. 333, 133-134.

McNally, R.J. (2006).The Science and Folklore of Traumatic Amnesia. Clinical Psychology Science and Practice 11, 1, 29 – 33.

Maxfield, L (1999) Eye Movement Desensitization and Reprocessing. An Empirical Review of the Effectiveness of EMDR as a Treatment for PTSD. Sage Journals.

Shapiro, F. (1989) Eye movement desensitization: A new treatment for post-traumatic stress disorder. Journal of Behavior Therapy and Experimental Psychiatry, 20: 211-217.

Van den Berg DP., De Bont PA., Van der Vleugel BM., De Roos C., De Jongh A., Van Minnen A., Van der Gaag M.(2015). Prolonged exposure vs eye movement desensitization and reprocessing vs waiting list for posttraumatic stress disorder in patients with a psychotic disorder: a randomized clinical trial. Jama Psychiatry, 72, 3, 259-267.

Zayfert, C et al. (2005). Exposure utilization and completion of cognitive behavioral therapy for PTSD in a «real world» clinical practice. Journal of Traumatic Stress, 18, 6, 637-645.

  • Ciencia

Video: el mito del hemisferio creativo vs el hemisferio lógico

  • 13/09/2017
  • David Aparicio

Puedes activar los subtítulos en español en el reproductor de Youtube.

No existe evidencia de que las personas tengan un hemisferio cerebral dominante, ni que apoyen la idea de que el hemisferio derecho es el «creativo» y el izquierdo el «analítico o lógico». Aun así esta supuesta explicación del cerebro se ha convertido en el mito más popular de las neurociencias.

Ya es tiempo de que le pongamos un fin. Hace cinco años publicamos un artículo que explicaba el mito de los hemisferios dominantes y hoy queremos compartir con ustedes un excelente recurso producido por Elizabeth Waters para la reconocida web TED-ED.  En este corto video de cuatro minutos aprenderás de dónde surgió este popular mito y cual es el verdadero funcionamiento del cerebro.

Fuente: TED-ED

 

  • Ciencia

Psilocibina hace que pacientes con cáncer vean a sus seres queridos de forma distinta

  • 13/09/2017
  • Rita Arosemena P.

Una nueva investigación arroja luz sobre por qué la psicodélica droga psilocibina ayuda a disminuir la angustia mental experimentada por las personas con cáncer avanzado.

«Los hallazgos del estudio apoyan la conclusión de que la psicoterapia asistida por psilocibina es bien aceptada por los participantes y constituye una intervención prometedora para el tratamiento de la angustia existencial y psicológica provocada por un diagnóstico de cáncer», aseguran los investigadores en el estudio publicado en el Journal of Humanistic Psychology.

La psilocibina es la principal sustancia psicoactiva de las setas psicodélicas. La droga puede alterar profundamente la forma en que una persona experimenta el mundo, produciendo cambios en el estado de ánimo, la percepción sensorial, la percepción del tiempo y el sentido del Yo.

los científicos han comenzado a reexaminar si la psilocibina puede usarse en el tratamiento de enfermedades mentales. los resultados iniciales son prometedores

«A pesar del resurgimiento en la investigación referente al uso de la psilocibina en los últimos años, los mecanismos psicológicos de acción involucrados en la psicoterapia asistida por psilocibina aún no están bien comprendidos», explican los investigadores.

En el estudio, se entrevistaron a 13 adultos con ansiedad clínicamente elevada asociada con un diagnóstico de cáncer. Los participantes se sometieron a 3 meses de tratamiento psicológico como parte de un ensayo clínico de fase II. Recibieron dos sesiones terapéuticas guiadas por el terapeuta (psilocibina o un placebo), que fueron separados por 7 semanas. También recibieron nueve sesiones de psicoterapia de dos psicoterapeutas licenciados.

Cinco participantes fueron entrevistados dentro de una semana después de su sesión de psilocibina, mientras que ocho participantes fueron entrevistados durante un seguimiento de 1 año.

A pesar de que los entrevistadores no preguntaron sobre las relaciones personales, todos los participantes dijeron que su experiencia con psilocibina les había permitido ver a sus seres queridos de manera distinta.

Como dijo un participante: «Poco a poco, mis hijas se estaban convirtiendo en estos seres radiantes, libres de todo temor. Era increíblemente emocional (…)»

El perdón de los demás y ver a los seres queridos como guías espirituales fue también un tema común. La experiencia psicodélica también causó un cambio en sus prioridades de vida. «Nos olvidamos de lo que es realmente importante; nos dejamos llevar del trabajo y de la idea de hacer dinero y pagar nuestras cuentas, y esto no es de lo que la vida se trata», dijo un participante.

Los participantes también reportaron haber experimentado un mayor sentido de la emoción y una amplia gama de fenómenos visuales. Los efectos de la psilocibina los ayudaron a encontrar un sentido de pertenencia; según dijeron los participantes, sintieron haber encontrado su «lugar en el cosmos» experimentando un sentimiento de «conexión global».

«Es la primera vez que realmente me siento como si fuera parte del mundo en lugar de estar separado de él», dijo uno de los involucrados en el estudio.

Pero la experiencia psicodélica no es uniformemente positiva y brillante. Un poco más de la mitad de los participantes experimentaron miedo, confusión, pánico o paranoia durante su sesión de psilocibina, así como una alteración en la auto-identidad y el sentido del yo. 

De los 13 que se sometieron a la terapia con psilocibina, sólo uno dijo que no quería volver a usar la psilocibina. «Hay muchas cosas que aprender de ella», dijo, «Pero ¿qué tan divertido es aprender? (…) La experiencia en sí no es divertida». 

Fuente: Psypost; Journal of Humanistic Psychology

  • Recursos

Un programa de bienestar emocional basado en Realidad Virtual y Terapia Online para enfermedades crónicas en infancia y adolescencia (PDF)

  • 13/09/2017
  • Equipo de Redacción
Postergación y TB

El objetivo del presente trabajo es mostrar una intervención psicológica para el afrontamiento del dolor y la ansiedad en pacientes pediátricos de larga hospitalización, aplicada a través de un programa de realidad virtual y una plataforma de tele-psicología.

Se presenta una serie de casos como estudio piloto acerca de la eficacia y factibilidad de esta estrategia de intervención para dicha población, en el que participan 6 pacientes con enfermedades de larga duración y edad media de 12 años.

Se evalúan los per les psicosociales y de personalidad, el nivel de dolor y ansiedad (distrés), las competencias emocionales y la resiliencia. Los resultados muestran cierta mejoría a nivel emocional y de aceptación, así como una alta aceptabilidad y usabilidad del programa.

Descarga el artículo completo en formato PDF.

Autores:Juan Miguel Flujas-Contreras, Dyanne Ruiz-Castañeda, Cristina Botella, e Inmaculada Gómez

Fuente: Revista de Psicología Clínica con Niños y Adolescentes

  • Ciencia

Pensamiento ruminativo y depresión en adolescentes: hallazgos importantes

  • 13/09/2017
  • Rita Arosemena P.

El proceso de ruminación activa regiones adicionales del cerebro en adolescentes que se recuperan de un trastorno depresivo mayor, según un estudio publicado recientemente en Cognitive Affective and Behavioral Neuroscience.

Los adolescentes diagnosticados con trastorno depresivo mayor presentan mayor riesgo de suicidio, mayor probabilidad de hospitalización y funcionamiento social anormal en áreas como la escuela, el trabajo y las relaciones familiares. Los adolescentes con antecedentes de trastorno depresivo mayor tienen un 40% de probabilidades de recaída en los 2 años siguientes. Por lo tanto, es importante identificar los factores de riesgo comunes asociados con los adolescentes en remisión para mejorar nuestra comprensión de los mecanismos subyacentes a la recaída.

La ruminación es un patrón persistente de pensamiento negativo caracterizado por la emoción continua reflexiva e incontrolable

Anteriormente, la investigación ha sugerido que la ruminación se asocia con el aumento de la severidad de los síntomas depresivos en los adultos y también juega un papel importante en la recaída de personas con trastorno depresivo mayor. Sin embargo, se ha llevado a cabo poca investigación que investigue el efecto de la ruminación en los adolescentes en remisión de dicha condición, lo cual es sorprendente porque se trata de una subpoblación de personas particularmente vulnerables a la recaída.

El estudio, realizado por investigadores de la Universidad de Illinois en Chicago y la Universidad de Exeter (Reino Unido) utilizó la resonancia magnética funcional (IRMf) para examinar los mecanismos neuronales detrás de la ruminación en adolescentes en remisión de trastorno depresivo mayor. Un total de 26 adolescentes con la condiicón y 15 participantes sanos completaron una tarea que indujo la ruminación, así como una tarea de distracción durante la RM.

Los resultados mostraron que durante la tarea de ruminación todos los participantes mostraron actividad en las regiones de la red por defecto, que es un área altamente interactivas del cerebro e incluye la corteza cingulada posterior, la corteza prefrontal medial, el lóbulo parietal inferior y el giro temporal medial.

La activación de estas áreas durante la ronificación se relacionó con la rumia autoinformada y los síntomas depresivos en todos los participantes. Sin embargo, los adolescentes con trastorno depresivo mostraron una mayor activación en las regiones cerebrales de procesamiento visual, sensorial y emocional en comparación con los controles sanos.

En general, el estudio sugiere que el aumento de la activación de las regiones de procesamiento visual, sensorial y emocional es una diferencia importante entre la ruminación en adolescentes con el trastorno y controles sanos. La activación de estas áreas durante la tarea de ruminación se asoció con un aumento de los síntomas depresivos, lo que sugiere que el reclutamiento de estas áreas en la rumia podría ser un factor de riesgo para la recaída en adolescentes con trastorno depresivo.

Fuente: Psypost; Cognitive Affective and Behavioral Neuroscience.

  • Clínica

Curso de Análisis Conductual Aplicado (ABA) en trastornos del neurodesarrollo

  • 11/09/2017
  • David Aparicio

El Análisis Conductual Aplicado — popularmente conocido por sus siglas en inglés ABA— es uno de los tratamientos con mayor evidencia científica para los trastorno del espectro autista (TEA). Desde hace más de 40 años el ABA viene demostrando su efectividad en el proceso de entrenamiento de habilidades que se ven comprometidas en los niños con TEA.

Pero a pesar de toda la evidencia que lo apoya, todavía hoy existe mucho desconocimiento en cuanto a esta importante terapia y en muchos países ha pasado relegada a causa de la abrumadora cantidad de terapias y modelos explicativos sin evidencia que prometen irresponsablemente una «cura» para el autismo y otros trastornos del neurodesarrollo.

Para ampliar su difusión y mejorar la comprensión de esta terapia la Universidad Abierta Interamericana (UAI) y los psicólogos especialistas Lic. Gabriel Dellagiovanna y Lic. Mauro Colombo, nos invitan al curso de Análisis Conductual Aplicado en Trastornos del Neurodesarrollo.

¿A quién está dirigido?

El curso está dirigido a psicólogos, estudiantes avanzados de carreras ligadas a la salud mental, cómo también docentes y profesores.

Temáticas

En este curso aprenderás:

  • Una reseña histórica del ABA.
  • En qué consiste el refuerzo, castigo y extinción, con ejemplos prácticos
  • Operaciones de establecimiento / Estimulo discriminativo
  • Contigencia de tres términos / Análisis funcional de la conducta
  • Procedimientos de encadenamiento / Moldeamiento
  • Modelado
  • Procedimientos de enseñanza de ensayo discreto.

Inscripción

El curso se dictará los sábados de 9 a 13 horas, desde el 30 de septiembre hasta el 7 de noviembre en la sede de centro de la UAI, Av San Juan 951.

El curso tendrá un costo de 800 pesos para estudiantes externos de contado y 500 pesos para estudiantes de la UAI.

Para mayor información e inscripción envía un email a uai.[email protected]. o haz click aquí.

Agradecemos a la Universidad Abierta Interamericana, nuestro sponsor de esta semana.

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