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  • Clínica

La relación terapéutica, el huevo y la gallina y el consentimiento informado

  • 06/03/2014
  • Fabián Maero

Es ampliamente aceptado a través de las diversas corrientes psicoterapéuticas que la relación terapéutica es uno de los factores fundamentales en toda psicoterapia. Desde el campo del psicoanálisis y las psicoterapias psicodinámicas:

Se nos preguntará ahora cuándo hemos de iniciar nuestras explicaciones al analizado, revelándole el oculto sentido de sus asociaciones e iniciándole en las hipótesis y los métodos técnicos del análisis. Nuestra respuesta será la siguiente: Nunca antes de haberse establecido en el paciente una transferencia aprovechable, un rapport en toda regla con nosotros. El primer fin del tratamiento es siempre ligar al paciente a la cura y a la persona del médico. Para ello no hay más que dejarle tiempo.Si le demostramos un serio interés, apartamos cuidadosamente las primeras resistencias y evitamos ciertas torpezas posibles, el paciente establece en seguida, espontáneamente, tal enlace y agrega al médico a una de las imágenes de aquellas personas de las que estaba habituado a ser bienvisto.

(Freud, 1913).

Pasando por las psicoterapias existenciales:

Es la relación lo que cura (…) No hay otra verdad más autoevidente en psicoterapia; cada terapeuta observa una y otra vez en su trabajo clínico que el encuentro en sí mismo es sanador para el paciente de una manera que trasciende la orientación teórica del terapeuta

(Yalom, 1980).

Hasta las terapias conductuales:

La relación terapéutica es en sí una fuerza poderosa que puede afectar el cambio de conducta a través de las reacciones contingentes que ocurren en sesión, en el aquí y ahora.

(Kohlenberg; Callahan, 2010)

Se trata, entonces, de un factor de cambio ampliamente reconocido y aceptado desde la teoría. También desde la investigación hay considerable evidencia de una correlación entre la alianza terapéutica y los resultados que se obtienen en la terapia (véase, por ejemplo Martin, 2000 ).

Ahora bien, sabemos que la correlación no implica causalidad, que porque dos cosas suceden juntas no significa que una sea la causa de la otra (en este caso, el vínculo y los resultados de la terapia), pero entonces ¿cuál es el papel que la relación terapéutica efectivamente juega respecto al cambio terapéutico? ¿Es sólo un requisito para las intervenciones, la arena en la cual tienen lugar los procedimientos terapéuticos, o bien es en sí misma, como sugiere la cita de Yalom, el principal factor curativo de la terapia?

La relación terapéutica y los factores no específicos

La relación terapéutica ha estado en el centro de la discusión encarnizada sobre los factores activos en la psicoterapia, y en la pregunta de si las diferencias de procedimiento entre las distintas psicoterapias son clínicamente significativas.

Si  lo activo fueran los factores no específicos, entonces todas las psicoterapias serían igualmente efectivas…

Para entender esto, debemos considerar lo siguiente: toda terapia tiene factores específicos, pertenecientes a ese modelo de terapia  en particular (por ejemplo ciertas técnicas o procedimientos tales como asociación libre, reencuadre, reestructuración cognitiva, exposición, etc.). Pero además, existen factores no específicos en la psicoterapia; esto es, características compartidas por todos los modelos psicoterapéuticos, tales como las expectativas de cambio, el ritual del tratamiento, el encuadre, etc. La relación terapéutica entra dentro de esta última categoría.

En las últimas décadas, kilómetros de texto se ha dedicado a sostener una de dos posturas: (a) Los resultados terapéuticos son generados mayormente por los factores no específicos (y la relación terapéutica es el principal), o (b) los resultados terapéuticos son generados mayormente por los factores específicos (los procedimientos propios de cada terapia).

El lector se preguntará, ¿por qué tanto revuelo con esto?

Es porque las implicaciones son claras: si lo activo en la psicoterapia fueran los factores específicos, entonces no es lo mismo aplicar una u otra terapia, no todos los procedimientos serán igual de eficaces. Si, por el contrario, lo activo son los factores no específicos, entonces todas las psicoterapias serían igualmente efectivas… y los proveedores de salud mental (es decir, quienes financian los tratamientos), deberían solventar todo tipo de tratamientos psicoterapéuticos (actualmente, la tendencia es a solventar sólo los tratamientos que demuestran soporte empírico para un determinado diagnóstico).

Volviendo a la cuestión inicial: ¿es lo específico de cada terapia lo activo, o es la relación terapéutica lo que actúa principalmente? ¿vale la pena ocuparse de lo específico de cada terapia o debería el terapeuta ocuparse del vínculo?

Una terapia funciona bastante mejor si el paciente y el terapeuta no se agarran a martillazos en la cabeza

Sabemos con bastante certeza que la relación terapéutica correlaciona positivamente con los resultados terapéuticos, y todos los modelos de psicoterapia coinciden en esto: una buena relación terapéutica es indispensable para toda terapia. Esto, por supuesto, tiene sentido: una terapia funciona bastante mejor si el paciente y el terapeuta no se agarran a martillazos en la cabeza, sin duda. Pero cómo se relacionan ambas cosas es harina de otro costal.

DeRubeis, el huevo y la gallina

DeRubeis (2005), propone una perspectiva poco usual sobre esta cuestión. Reinterpretando la definición tradicional de Bordin, considera que la alianza terapéutica no es un constructo único, sino que consiste principalmente en dos factores, que resulta útil considerar por separado (recuérdenlos porque vamos a volver a ellos en breve):

La alianza terapéutica, en esta definición, incluye:

1) El acuerdo entre el paciente y el terapeuta sobre los objetivos del tratamiento y respecto a cómo alcanzar esas metas.

2) El desarrollo de un vínculo afectivo entre paciente y terapeuta.

Y esto es lo interesante: en una serie de estudios (Glass, 1984; DeRubeis & Feeley, 1990; Feeley et al., 1999), encontraron que el vínculo afectivo (el segundo factor de la alianza terapéutica) no es en sí mismo un predictor de los resultados terapéuticos. Correlaciona, pero no hay evidencia de que los cause (por poner un ejemplo burdo, que las flores broten en primavera es una correlación, que las flores causen la primavera sería suponer una causalidad).

El vínculo afectivo no es en sí mismo un predictor de los resultados terapéuticos

Esto no significa que vínculo y resultados no están asociados sino que, si uno observa sólo la calidad del vínculo terapéutico, resulta imposible predecir si el tratamiento será exitoso o no, lo cual nos lleva a sospechar que quizá no exista una relación causal. Esto es consistente con nuestra experiencia cotidiana en la clínica: puede haber un excelente vínculo terapéutico y aun así no obtenerse ningún resultado terapéutico.

Sin embargo, en los estudios, el resultado terapéutico sí funcionó como predictor de la alianza terapéutica. Es decir, sí es posible predecir, basándose en los resultados que arroja la terapia, qué pacientes tendrán un buen vínculo con su terapeuta.

Dicho de modo más simple, un buen vínculo afectivo entre paciente y terapeuta no predice buenos resultados, pero buenos resultados terapéuticos sí predicen un buen vínculo. Y nuevamente esto viene avalado por la experiencia: observamos con frecuencia buenos vínculos terapeuta-paciente sin resultados terapéuticos, pero rara vez observamos buenos resultados terapéuticos sin un buen vínculo.

El resultado terapéutico sí funcionó como predictor de la alianza terapéutica

Para agregar algunos puntos importantes a la cuestión, DeRubeis  señala que en algunos estudios la alianza terapéutica sí predijo mejores resultados, pero al  analizar los datos en detalle, separando los componentes de la alianza, fue el primer factor y no el segundo el que predijo los resultados. Es decir, no es el vínculo afectivo, sino el acuerdo en los objetivos de la terapia y en cómo lograr esos objetivos lo que predijo un tratamiento exitoso y un vínculo afectivo más sólido.

Como cierre

Hay algunas implicaciones de los hallazgos de DeRubeis que tienen relevancia en la clínica cotidiana.

Se ha insistido repetidamente en la literatura que el vínculo – y todos los factores no específicos- es algo que no se puede entrenar en un terapeuta. Lo que estas investigaciones nos dicen es que quizá no sea necesario empeñarnos en entrenar lo “inentrenable”.

Por supuesto, no estamos diciendo ni por un segundo que la calidez y una buena conexión emocional con el terapeuta no sea requisito indispensable ni que haya que descuidarlo. Usando una metáfora, podríamos decir que el vínculo terapéutico proporciona  el teatro en el cual tiene lugar la obra entre paciente y terapeuta… una obra no puede tener lugar sin un teatro (tenga la forma que tenga), pero ningún teatro en sí puede hacer que una obra sea eficaz.

Lo que sugieren estas investigaciones es que si queremos obtener buenos resultados terapéuticos debemos prestar especial atención a la otra parte de la alianza: el mutuo acuerdo en las metas y los medios de la terapia, como una forma de aumentar la eficacia de la misma. Eventualmente ese acuerdo (y la eficacia de la terapia en conseguir esos objetivos) va a resultar en un fortalecimiento del vínculo.

En palabras de DeRubeis

«Como terapeuta, ¿cuál es mi trabajo?¿ es mi trabajo vincularme con el paciente, tener una buena relación entre los dos? Por supuesto, uno quiere que eso suceda, no quiere trabajar en contra de eso, pero lo que realmente necesitas hacer es trabajar con ese paciente y establecer: «¿cuáles son las cosas comunes en las cuales podemos trabajar juntos? ¿Cuál es el trabajo que vamos a hacer?»

El corolario para los clínicos es: tómense su tiempo para acordar con el paciente los objetivos y medios para la terapia y asegúrense de que haya un real acuerdo en este punto. Como yapa, nos encontramos con que la ley de salud mental en Argentina (Nº 26.657) avala esto, ya que el consentimiento informado incluye, entre otras cosas, comunicar al paciente:

  • El propósito, el método, la duración probable y los beneficios que se espera obtener del tratamiento propuesto.

De modo que al realizar un buen consentimiento informado no sólo estamos protegiendo los derechos del paciente, sino que además muy probablemente estemos mejorando los resultados de la terapia. Dos pájaros de un tiro, ¿qué más se puede pedir?

Referencias

DeRubeis, L. & Andrusyna, T.(2005), The Factor Structure of The Working Alliance Inventory in Cognitive-Behavioral Therapy.
DeRubeis, Brotman & Gibbons (2001), A Conceptual and Methodological Analysis of the Nonspecifics Argument. 

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¿Por qué la ansiedad se vuelve patológica?

  • 06/03/2014
  • CETECIC

Origen y mantenimiento de la ansiedad desadaptativa

Ansiedad, miedo, angustia, temor, pánico; son todos términos utilizados para referirse a un mismo proceso básico: el organismo reacciona para defenderse. Lo que muchas personas ignoran es que este proceso es normal, sano e imprescindible para nuestra salud.

¿Por qué entonces nos hace sufrir? ¿Por qué una reacción biológica y psicológicamente destinada a protegernos se vuelve contra nosotros? ¿Por qué la ansiedad se vuelve patológica?

La ansiedad no siempre es patológica. Contrariamente, constituye una emoción sana y normal en muchas situaciones. Cuando hay algún peligro, cuando nos encontramos en riesgo, entonces el cerebro dispara un conjunto de mecanismos defensivos orientados a preservar nuestra integridad. La experiencia subjetiva emocional de tal reacción defensiva es lo que sentimos como ansiedad o miedo.

En su carácter desagradable también radica parte de su valor adaptativo: queremos poner fin a la ansiedad y, para ello, debemos salir de la situación peligrosa en la cual nos encontramos. Ahora bien, también sabemos que la ansiedad es una de las emociones más ligadas a la psicopatología; acarreando mucho sufrimiento y malestar.

La ansiedad no siempre es patológica

La ansiedad patológica es exagerada respecto de la amenaza objetiva que la dispara, manifestándose con síntomas de activación que preparan al organismo para una acción defensiva frente a un peligro que no existe. En el plano cognitivo, se presentan pensamientos específicos que sobrevaloran el riesgo, ellos suelen adoptar la forma de preocupaciones más o menos puntuales según el caso. En el plano fisiológico, se incrementa la activación de la rama simpática del sistema nervioso autónomo, generándose reacciones como taquicardia, sudoración, tensión muscular. En el sistema motor, se producen las respuestas de evitación y escape, lo cual lleva a abandonar los entornos disparadores de ansiedad o a soportarlos con mucho malestar.

¿Por qué sucede todo esto? ¿Por qué un sistema emocional evolutivamente seleccionado para protegernos se transforma en un arma contra nosotros mismos? Simplemente, ¿por qué la ansiedad se vuelve patológica? Responder a estas preguntas podría llenar varias bibliotecas…

Hoy el debate podemos plantearlo al menos en dos grandes planos. Uno, el de las neurociencias, procurando objetivar las diferencias tanto cualitativas como cuantitativas de los sistemas y subsistemas neurales encargados del procesamiento defensivo. Otro, más característico de la Psicología, y en particular de la Terapia Cognitivo Conductual; el funcional, ocupándonos de hallar qué patrones relacionales entre el individuo y su entorno conducen a reacciones de ansiedad patológicas duraderas. Por supuesto, la interrelación entre ambas esferas es sumamente interesante y compleja.

Nosotros nos ocuparemos de la discusión en el segundo ámbito, por otra parte, más relacionado con el trabajo clínico con pacientes que padecen alguna forma de ansiedad patológica.

Factores de inicio: vías por las cuales la ansiedad se torna patológica

La vía más difundida por la cual la ansiedad se vuelve patológica es la genéricamente denominada traumática. En pocas palabras, una persona adquiere una reacción de miedo patológico porque se establece una asociación entre un evento neutral con otro que representa una amenaza real. El proceso es uno de los casos particulares de condicionamiento clásico descripto inicialmente por Ivan Pavlov.

Por ejemplo, una persona que viaja en automóvil por la ruta tiene un accidente con una seria amenaza a la vida. A partir de ese momento, desarrolla una fobia específica; viajar en autos por la ruta le provocará miedo, tanto así que ya no podrá hacerlo. Si bien la vía traumática de adquisición de miedos irracionales es válida, las investigaciones señalan que da cuenta como máximo, de un 47 ó 48 % de los casos de fobias específicas; vale decir, más de la mitad de estos cuadros tienen algún otro origen. Por otro lado, no existen datos concluyentes acerca de cuánto la vía traumática podría explicar la aparición de otras formas patológicas de la ansiedad, como las que se presentan en el Trastorno de Ansiedad Generalizada o la Agorafobia.

Un segundo camino por el cual las personas adquirimos miedos patológicos consiste en el aprendizaje por observación de modelos o Modelado, estudiado minuciosamente por el prominente psicólogo Albert Bandura. En los humanos, este proceso transcurre de dos maneras diferentes.

No existen datos concluyentes acerca de cuánto la vía traumática podría explicar la aparición de otras formas patológicas de la ansiedad

Por un lado, la observación directa de alguna persona que padece alguna forma de ansiedad patológica puede conducir a que el observador adquiera el mismo miedo o alguno relacionado, particularmente si este último se encuentra en la infancia. Los casos más simples son aquellos en los cuales los hijos acaban padeciendo las mismas fobias que sus padres.

Por ejemplo, si un niño pequeño observa a su madre reaccionar con miedo cuando se relaciona con extraños, resulta más probable que copie este patrón y que con los años, desarrolle alguna forma de ansiedad social. El rostro tenso, un tono de voz entrecortado, conductas de evitación sutiles, entre otras señales de miedo que inadvertidamente la madre envía a su hijo al relacionarse con personas desconocidas; le van dando al niño la pauta de que los extraños pueden resultar peligrosos. Ello siembra las bases para que, conjuntamente con otros factores, se termine por desarrollar un Trastorno de Ansiedad Social.

Por otra parte, el modelado también puede efectuarse de manera verbal, es decir, a través de las palabras que narran patrones de reacción ansiosos ante eventos que son inocuos. Al igual que en caso anteriormente mencionado, este proceso tiene más chances de suceder si la exposición al modelo verbal tiene lugar durante la niñez.

Por ejemplo, un niño observa y particularmente, escucha, a su padre preocuparse por una variada cantidad de temas, desde el dinero hasta la salud y seguridad personal, pero en ausencia de eventos ambientales claros que justifiquen los lamentos. Así, por ejemplo, mientras cenan, algunas veces el padre se queja espontáneamente de las dificultades económicas; otras, de los problemas de inseguridad ante la delincuencia. En otro momento, cuando uno de los hermanos se retrasa uno minutos en su llegada a casa, dice frases tales como “por Dios que no le haya pasado nada” mientras emite señales de activación ansiosa.

Inevitablemente, el niño expuesto a este modelo tiene más probabilidades de aprender que las situaciones ambiguas constituyen una fuente de peligro, sentándose así las bases para un posterior desarrollo de un Trastorno de Ansiedad Generalizada.

Casi nunca nos anoticiamos de que alguien padece una fobia a los enchufes, a los zapatos o los cuchillos

Una tercera posibilidad para el desarrollo de los miedos patológicos proviene de la aplicación de los principios darwinianos. Por un lado, una observación simple nos indica que los temores humanos no se distribuyen uniformemente, lo que significa que las personas tendemos a desarrollar miedo más fácilmente hacia algunos estímulos que hacia otros.

De este modo, resulta común escuchar que la gente le tiene miedo a las alturas, las cucarachas, los sapos o los espacios cerrados como un subte o ascensor; pero casi nunca nos anoticiamos de que alguien padece una fobia a los enchufes, a los zapatos o los cuchillos. Claro está que, en la actualidad, estos últimos elementos (enchufes y cuchillos) conllevan un grado de peligro mayor que los primeros (sapos o ascensores). No obstante, la reacción defensiva de ansiedad es ciega respecto de este hecho.

La respuesta al interrogante radica en que durante millones de años, la vida en nuestro planeta evolucionó en un ambiente muy diferente al de los humanos modernos. En aquel ambiente arcaico, reaccionar con miedo de manera rápida a algunos estímulos críticos podía representar la diferencia entre la vida y la muerte; de allí que se haya facilitado la reacción emocional ante los eventos otrora realmente peligrosos.

En efecto, animales, insectos, espacios cerrados, alturas son algunos de los elementos que representaron un peligro de muerte para nuestros antepasados. Aunque hoy ya no involucren mayor riesgo para nuestra integridad, el cerebro conserva hacia ellos una facilidad para reaccionar defensivamente. Tanto es así que representa una de las vías por las cuales la ansiedad puede volverse patológica.

La hipótesis más fuerte de esta línea sostiene que nacemos con una reacción innata de temor ante estos estímulos preparados evolutivamente y que a través del proceso de socialización, mediante la exposición natural a los mismos en nuestra cultura, vamos perdiendo el miedo inicial. Por ejemplo, nuestra reacción instintiva de miedo a las alturas va desapareciendo a medida que nos vamos aproximando a espacios altos protegidos, como balcones y ventanales, mientras somos contenidos por nuestros cuidadores. Cuando este proceso natural de extinción del miedo biológicamente preparado falla, entonces se darían las condiciones para la aparición la ansiedad patológica.

La discusión previa ha repasado brevemente tres vías tradicionalmente propuestas para la adquisición de los miedos patológicos: el episodio traumático, el modelado y la preparación evolutiva. Ahora bien, no todo termina acá en lo que hace a la explicación de la ansiedad patológica. Pues no sólo se trata de preguntarse cómo se adquiere un miedo sino, y tal vez más importante, cómo se mantiene. Contar con explicaciones acerca de cómo se perpetúa a lo largo del tiempo la ansiedad patológica puede arrojar mucha luz sobre los posibles abordajes terapéuticos.

Factores de mantenimiento y modulación de la ansiedad patológica.

Existen varios factores que pueden modular y mantener la reacción de ansiedad patológica a largo plazo. No es nuestra intención efectuar acá una discusión exhaustiva de todos ellos sino sólo llamar la atención hacia el más importante en lo que hace a la terapéutica.

Inevitablemente, la ansiedad patológica conduce a conductas de evitación y escape. Este es el elemento crítico de mayor relevancia a la hora de explicar el mantenimiento de la ansiedad patológica a largo plazo. Por ejemplo, si una persona padece una Fobia Simple, por tomar el caso más sencillo a los fines explicativos, seguramente procurará evitar lo que teme o escapará si tiene con el objeto fobígeno un encuentro inesperado. Así, quien padece una fobia a los sapos, evitará ir a lugares descampados y, si repentinamente se cruza con uno de estos animales, intentará huir.

La ansiedad patológica conduce a conductas de evitación y escape

Pues bien, preguntémonos qué pasaría si esta persona efectuara un patrón de conducta opuesto, es decir, se aproximara, tal vez lenta y paulatinamente, a los sapos y de a poco fuera intentando permanecer cerca de ellos en lugar de evitar y escapar. ¿Qué pasaría con el miedo? Definitivamente, iría en disminución hasta desaparecer. Este proceso recibe hoy técnicamente el nombre de Aprendizaje de Extinción y consiste en una disminución y desaparición de la respuesta de miedo por exponerse al estímulo que lo provoca.

Apartir de esto, no es difícil deducir por qué las conductas de evitación y escape mantienen los miedos patológicos. En efecto, ellas interfieren con el proceso normal de extinción que tendría lugar si la persona se expusiera. Ahora bien, sucede que las respuestas de evitación y escape no son tan sencillas y observables como la del caso mencionado sino que, por el contrario, adoptan formas sutiles y muy poco evidentes. Veamos un ejemplo.

Si una persona padece un Trastorno de Ansiedad Social, vale decir, experimenta reacciones de temor al relacionarse con la gente; muy probablemente rehuirá el contacto con los demás. No obstante, a la mayoría de fóbicos sociales les pasa que hay ocasiones en las cuales no les queda más opción que relacionarse con otros y en esos momentos suelen aparecer conductas de evitación sutiles.

Por ejemplo, al estar en la oficina, la persona procura comunicarse predominantemente por mail y no por teléfono, mas no por una cuestión de practicidad, sino porque hablar le resulta más ansiógeno que escribir. Al ver aproximarse a un compañero, finge estar sumamente concentrado en el monitor de la computadora para evitar saludar y así no correr el riesgo de que se inicie una conversación.Permanece siempre con abrigo, pues si se pone colorado piensa que lo adjudicarán a que tiene calor y no a que se puso nervioso. Tose frecuentemente para evitar que los demás noten que tartamudea o se entrecorta su voz.

Aprendizaje de Extinción y consiste en una disminución y desaparición de la respuesta de miedo

En fin, la lista podría ser mucho más larga pero basta a los efectos de lo que queremos mostrar: las conductas de evitación pueden ser indetectables para los observadores externos pues adoptan la forma de los actos más comunes; no obstante ello, interfieren con el natural proceso de extinción y perpetúan así la ansiedad patológica. En estos casos, los comportamientos de evitación y escape suelen llamarse “de reaseguro”, una expresión que busca enfatizar el hecho de que, al ejecutarse, estas acciones brindan a la persona una seguridad momentánea extra que en verdad no necesita.

Claro está, quien padece algún Trastorno de Ansiedad busca alivio al llevar adelante las conductas de evitación y escape; en la gran mayoría de los casos desconoce el efecto de mantenimiento que ellas están ejerciendo en su patología. En algunos casos, la persona realiza los actos de evitación y escape con plena consciencia y voluntad de reducir su malestar; aunque en otras situaciones estas conductas se efectúan sin consciencia y de manera automática, con escaso o nulo registro cognitivo. Esto último nos revela que las conductas de reaseguro no sólo suelen pasar inadvertidas para los demás, sino para el mismo sujeto.

Cualquiera sea el caso, el que realiza conductas de evitación y escape se halla motivado por la búsqueda de alivio a su malestar, la ansiedad patológica, pero sin saberlo, la perpetúa. Esto ha llevado a afirmar que en lo que hace a la patología de la ansiedad, lo más importante no es la emoción misma ni tampoco su intensidad. Por el contrario, y tal como planteamos al inicio, la ansiedad es una emoción sana y necesaria. Lo que convierte a esta emoción en patológica es toda la parafernalia que los seres humanos a veces hacemos para evitarla y controlarla.

Esto, justamente, los intentos de control destinados a aliviarla, es lo que transforma a un patrón emocional adaptativo evolutivamente destinado a protegernos en algo desadaptado que acarrea sufrimiento y malestar. Tal vez, una de las patologías donde más claro se note este fenómeno es en algunos pacientes que padecen Trastorno de Pánico y Agorafobia, un cuadro caracterizado por la presencia de reacciones de ansiedad exageradas que van empeorando a medida de que la persona incrementa los intentos de control.

La evitación de los entornos hipotéticamente peligrosos que dispararían las crisis conduce a una generalización

Así, todo suele comenzar con alguna crisis de pánico que deja al sujeto muy asustado. Esto lleva a que esté preocupado, intentando prever la aparición de una nueva crisis. Para ello, monitorea su cuerpo y evita situaciones y/o actividades que supuestamente podrían disparar otra crisis. Inadvertidamente, el automonitoreo de las propias sensaciones las incrementa y las torna más salientes.

La evitación de los entornos hipotéticamente peligrosos que dispararían las crisis conduce a una generalización de los miedos. El estado permanente de alerta e hipervigilancia incrementa el nivel de ansiedad basal, facilitando la aparición de nuevos episodios de pánico. Con cada crisis, el individuo redobla sus esfuerzos por controlar la ansiedad pero sólo consigue empeorar la situación. En algún momento, el control de la ansiedad y la supuesta prevención de la aparición de crisis se tornan el epicentro de la vida, el paciente está casi todo el tiempo pendiente y preocupado por “no sentirse mal”, lo cual equivale a “no sentirse ansioso”, pero sin saberlo genera el efecto contrario.

Conclusión y síntesis

Nos hemos preguntado cómo y por qué una emoción sana y normal como la ansiedad se torna patológica. La respuesta ha girado en relación a dos ejes. Primero, hemos planteado cuáles son las vías por las cuales se adquieren los miedos desadaptativos. Segundo, hemos discutido el principal medio de mantenimiento de la ansiedad patológica.

Si bien las causas originarias de los desórdenes de ansiedad resultan importantes a la hora de entenderlos, en la labor clínica concreta de la Terapia Cognitivo Conductual, los mecanismos de mantenimiento se revelan como factores más importantes pues hacia ellos ha de dirigirse la intervención.

Independientemente de cómo un problema se generó, si hoy existe es porque hay causas actuales y presentes que lo mantienen. Identificar estas últimas permite una acción eficaz que alivie el malestar y sufrimiento del paciente.

Artículo previamente publicado en la Revista de Terapia Cognitivo Conductual del Centro Especializado en Terapia Congitivo Conductual CETECIC.

  • Ciencia

Los derechos asertivos

  • 06/03/2014
  • Javier Barreiro

Existen multitud de derechos para diferentes tipos de ámbitos: los laborales, los penales, los derechos constitucionales, etc. Todos éstos son derechos que conocemos de alguna manera y con mayor o menor exactitud. Pero existen ciertos derechos que son grandes desconocidos para la mayoría de nosotros, sin embargo son probablemente los mas importantes, básicos y fundamentales para nuestro estado de bienestar psicológico. Ellos son los derechos asertivos.

Os propongo un listado con los principales derechos que es obligatorio conocer y que debemos defender ya que son parte fundamental de nuestro autoestima:

  1. El derecho a mantener tu dignidad y respeto comportándote de manera habilidosa o asertiva (Incluso si la otra persona se siente herida) mientras no violes los derechos básicos de los demás.

  2. El derecho a ser tratado con respeto y dignidad.

  3. El derecho a rechazar peticiones sin tener que sentirse culpable o egoísta.

  4. El derecho a experimentar y expresar tus propios sentimientos.

  5. El derecho a detenerte y pensar antes de actuar.

  6. El derecho a cambiar de opinión.

  7. El derecho a pedir lo que quieres (dándote cuenta que la otra persona tiene derecho a decir que NO).

  8. El derecho a hacer menos de lo que humanamente eres capaz de hacer.

  9. El derecho a ser independiente.

  10. El derecho a decidir que hacer con tu propio cuerpo, tiempo y propiedad.

  11. El derecho a pedir información.

  12. El derecho a cometer errores.

  13. El derecho a sentirte a gusto contigo mismo.

  14. El derecho a conocer tus propias necesidades y que esas necesidades sean tan importantes como las necesidades de los demás. Además tenemos el derecho de pedir (no exigir) a los demás que respondan a nuestras necesidades y de decidir si satisfacemos las necesidades de los demás.

  15. El derecho a tener opiniones y expresarlas.

  16. El derecho a decidir si satisfaces las expectativas de otras personas o si te comportas siguiendo tus intereses.

  17. El derecho a hablar sobre un problema con la persona involucrada y aclararlo, en casos límite donde los derechos no están del todo claros.

  18. El derecho a obtener aquello por lo que pagas.

  19. El derecho a escoger no comportarte de manera poco habilidosa.

  20. El derecho a tener derechos y defenderlos.

  21. El derecho a ser escuchado y a ser tomado en serio.

  22. El derecho a estar solo cuando así lo escojas.

  23. El derecho a hacer cualquier cosa mientras no violes los derechos de los demás.

Lee, aprende y recuerda éstos derechos y, sobre todo, no tengas miedo a defenderlos en cualquier situación puesto que son tuyos y hacerlo no significa ser egoísta o egocéntrico, si no ser asertivo y consecuente contigo mismo. De ésta manera te respetarás a ti mismo y también, si los tienes en cuenta, respetarás a los demás.

  • Ciencia

Definición de la semana: Memoria

  • 05/03/2014
  • Alejandra Alonso

En gran parte, uno es lo que recuerda. Sin la memoria no podríamos saborear los momentos felices pasados, no sentiríamos culpa o enojo por episodios dolorosos. En lugar de esto viviríamos en un tiempo presente. Cada momento sería nuevo. Pero cada persona sería un extraño, cada lengua extranjera, cada tarea (vestirse, cocinar, andar en bicicleta) constituiría un desafío nuevo. Incluso usted sería un extraño para usted mismo, al perder el sentido continuo de su yo que va desde su pasado lejano hasta el presente momentáneo.

La memoria es el almacén de la mente

Los recuerdos, a diferencia de las cintas de vídeo o las fotocopias están construidos personalmente. Y ésta es la razón por la cual dos personas pueden experimentar el mismo hecho y recordarlo de manera diferente.

La memoria es el almacén de la mente, o sea el reservorio del aprendizaje acumulado. Para el estadista romano Cicerón, era «el tesoro y el guardián de todas las cosas». Para un psicólogo, la memoria es cualquier indicio de que el aprendizaje persiste a través del tiempo. Es nuestra capacidad para guardar y recuperar la información.

Fuente: Myers, D. (2006), Psicología 7ma edición. Editorial Médica Panamericana: Madrid.
Imagen: Prathima Pingali (Flickr)

  • Recursos

(PDF) Neurobiología del dolor

  • 03/03/2014
  • Equipo de Redacción

Introducción y desarrollo

Las lesiones de la piel o de los órganos internos producen descargas en las fibras aferentes nociceptivas que inervan la zona dañada y, como consecuencia del proceso inflamatorio subsiguiente, sensibilizan las terminaciones nociceptivas. La actividad de los nociceptores sensibilizados produce dos alteraciones diferentes de la sensibilidad dolorosa:1. Un cambio en la modalidad de las sensaciones evocadas por la activación de los mecanorreceptores de bajo umbral, que cambia de tacto a dolor (alodinia), y 2. Un aumento en la magnitud de las sensaciones dolorosas evocadas por los nociceptores mecanosensibles (hiperalgesia).

La alodinia y la hiperalgesia demuestran la naturaleza dinámica de la sensación dolorosa, cuya presencia e intensidad dependen de la historia inmediata de las zonas afectadas y no sólo de la intensidad del estímulo.Mientras dure la lesión inicial y el proceso de reparación de la misma, existirá una actividad aumentada en los nociceptores que inervan esta zona.

Estos aumentos de actividad nerviosa causan a su vez cambios centrales de excitabilidad como consecuencia de lazos de retroalimentación positiva entre la médula espinal y regiones supraespinales y de las acciones celulares de algunos neurotransmisores. Entre los posibles candidatos se han estudiado las acciones de los receptores NMDA y de las neurocininas como mediadores de los aumentos centrales de excitabilidad inducidas por estimulaciones nocivas.

Conclusión

En su conjunto, el procesamiento central de la información nociceptiva combina los elementos clásicos de la vía nerviosa del dolor con la plasticidad dinámica característica de las acciones de los neurotransmisores no convencionales.

Descarga el PDF: Neurobiología del dolor

Fuente: Neurologia

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  • Ciencia

Adolescencia: Desvalimiento y Subjetividad

  • 27/02/2014
  • Luis Hornstein

Necesitamos entender los fenómenos psíquicos y las dimensiones subjetivas de los procesos sociales. La tarea concierne a diversas disciplinas. El psicoanálisis contemporáneo está en las fronteras. Fronteras clínicas y teóricas. El análisis de la influencia de los condicionamientos sociales sobre la historia individual permite deslindar los elementos de una historia propia y los que comparte con aquellos que están inmersos en similares contradicciones sociales, psicológicas, culturales y familiares.

Es una combinatoria de constantes y cambiantes condiciones históricas

Marx lo dijo así: “la esencia humana no es una abstracción inherente al individuo aislado, es en su realidad, el conjunto de las relaciones sociales”. Se opuso al pensamiento idealista que presupone una naturaleza dada e inmutable, anterior a todo proceso cultural y social, y entiende la producción del hombre como determinación histórica. Lo que caracteriza la subjetividad no es que lleve en sí desde el origen la esencia humana, sino que la halla fuera de sí mismo, en las relaciones sociales.

El sujeto, en verdad, no tiene esencia. Es una combinatoria de constantes y cambiantes condiciones históricas con su patrimonio cultural específico. Sin embargo, no faltan psicoanalistas que hacen derivar lo humano de necesidades o instintos (postulados como primeras motivaciones psíquicas) que culmina en la naturalización y eternización de formas históricamente transitorias de existencia del psiquismo humano.

Los adolescentes transitan duelos para apropiarse de nuevas herramientas que les ayuden a tramitar las nuevas realidades, a procurarse sus objetos amorosos, involucrarse en nuevos espacios, apropiarse de otros modelos identificatorios. Multiplicidad de voces y espejos en los que cada uno construye su subjetividad.

De dos modos el adolescente obtiene el reconocimiento: por conformidad (ser como los demás) o por distinción (ser distinto y hacer que los demás valoren esa diferencia). Ser como los demás representa una garantía de aceptación social. Buscar el reconocimiento por distinción les sirve para afirmarse y construir su identidad.

El niño interioriza las imágenes y las propuestas que los otros tienen de él para construir a ese adulto que será. Pero una subjetividad no es una unidad sino una multiplicidad. Sus diversos aspectos son relativamente autónomos los unos respecto de los otros: el profesional, el familiar, el amoroso, el político. Pensar al sujeto como devenir es ubicarlo en la categoría del tiempo y de la historia.

El niño interioriza las imágenes y las propuestas que los otros tienen de él para construir a ese adulto que será

¿Como logra el adolescente no ser demasiado vulnerable a los cambios corporales, a las diversas realidades que debe habitar y a las múltiples turbulencias? ¿Cuáles son los márgenes de maniobra ante el sufrimiento? Por un lado, la anestesia de los fármacos, del alcohol y las drogas, la calma ficticia de ciertas corrientes orientales y del “new age”. Por el otro, la estrategia de comprometerse con vínculos y proyectos individuales y colectivos.

Hoy “se usa” el compromiso light. Se propicia el desapego emocional evitando compromisos y la indiferencia afectiva lo protege de las decepciones. Esta huída ante el sentimiento genera dependencias: drogas diversas y otras adicciones. ¿Por qué un joven empieza a consumir droga? Porque la sociedad valoriza el vértigo y la excitación y porque los narcotraficantes tienen mucho poder. Porque no se anima a ser diferente. Porque sus ídolos consumen. Porque padece de un tedio insoportable. Porque los padres se atracan con ansiolíticos o antidepresivos.

La modernidad construía en acero y hormigón; la posmodernidad construye en plástico biodegradable. Un mundo construido con objetos duraderos fue reemplazado por productos descartables destinados a una obsolescencia inmediata. Algunos hemos vivido de los tiempos del modernismo, que podríamos llamar tiempos utópicos en que se creía en la “victoria final”. La vida parecía más simple, porque, como en un western, creíamos saber quiénes eran los malos. En la postmodernidad se rechazan las certidumbres de la tradición y la costumbre, que habían tenido en la modernidad un papel legitimante. Se han disuelto los marcos tradicionales de sentido. La estrategia posmoderna evita los compromisos de largo plazo: no atarse al lugar y  controlar el futuro, sino negarse a hipotecarlo, amputando el presente en ambos extremos, cercenarlo de la historia, abolir el tiempo y convertirlo en un presente continuo. El tiempo ya no es un río, sino una serie de lagunas y estanques.

Porque los padres se atracan con ansiolíticos o antidepresivos

Frente al estallido de las normas tradicionales, el adolescente no cuenta con una guía univoca. Este “politeismo de los valores”, esta ausencia de brújulas éticas le exige ser exitoso en diversos registros: físico, estético, sexual, psicológico, profesional, social, etc.

La clínica del adolescente ha oscilado entre enfatizar  sufrimientos, violencias, duelos y una idealización como tiempo pleno de vida. Su padecer se manifiesta como oscilaciones de la autoestima y de la identidad; desesperanza; inhibiciones diversas; apatía; trastornos del apetito; ausencia de proyectos; identidades borrosas; impulsiones; adicciones y labilidad en los vínculos, auto y heterodestructividad.

Los adolescentes sienten incertidumbre sobre sus logros y vínculos. Idealistas, transgresores, irreverentes, estimulantes, en busca de consolidar la identidad confrontan con otras generaciones y reformulan sus códigos. Inmaduros, irresponsables, cambiantes, juguetones, reivindicadores, en última instancia practicantes deseosos de lograr cierta estabilidad, aunque muchas bordean el colapso, la mayoría logrará sortear este tránsito complejizando su subjetividad.

El desvalimiento adolescente puede proceder de defectos estructurales y/o ocasionales. Estructurales: fisuras en la historia afectiva e identificatoria. Ocasionales, por duelos, traumas actuales, falta de referentes e ideales.

La sexualidad adolescente ha dejado de ser ese ámbito privado, íntimo, ligado al amor, al deseo por otro y no por cualquier otro. La relación amorosa se cristaliza en el “sexo express”. Estas conductas sexuales  que se ofrecen como sinónimo de libertad, de igualdad de géneros o de diferencia generacional, en nuestros consultorios las vemos como confusión, angustia, aburrimiento y un sentimiento de  soledad en compañía, envuelta por los oropeles del ruido, del alcohol, de la droga, de la violencia que lleva (no pocas veces) a una puesta en riesgo de la vida.

La sexualidad adolescente ha dejado de ser ese ámbito privado, íntimo, ligado al amor

Estos jóvenes ya no habitan el mismo espacio, no se comunican de la misma manera, no perciben el mismo mundo. Estos cambios  repercuten en la sociedad en su conjunto, en la educación, el trabajo, las empresas, la salud, el derecho y la política. Lo colectivo deja lugar a lo conectivo. Es necesario trascender los marcos caducos que siguen formateando nuestras conductas. Nuestras instituciones relucen con un brillo semejante al de las constelaciones que, según nos enseñan los astrónomos, ya están muertas desde hace un largo tiempo.

Los adolescentes se rebelan y confrontan a los padres, a los educadores, a la sociedad. A los padres, que no sólo sufren esa descalificación de los hijos que buscan diferenciarse sino, también, por sus propias inseguridades insisten en sostener una ilusoria omnipotencia que no hace mas que desacreditarlos ante la mirada de los hijos. A los educadores, que lidian con la irreverencia, las transgresiones, los padeceres, pero también con esa vitalidad estimulante que transmiten los adolescentes, y cuya tarea es posibilitarles el despliegue de la creatividad. En síntesis: una época vulnerable por esa mezcla de omnipotencia y desvalimiento. Los padres, educadores y la sociedad deben en su conjunto acompañarlos en ese proceso de encontrar cada uno su devenir.

Presentación en el Coloquio Internacional sobre Culturas Adolescentes, organizado por Sociedades Complejas (noviembre de 2013) y cedido para su publicación en Psyciencia.

Imagen: Epsos (Flickr)

 

  • Ciencia

Las personas con trastornos mentales serían más propensas a ser víctimas de la violencia y no perpetradoras

  • 26/02/2014
  • David Aparicio

Casi un tercio de los adultos diagnosticados con trastornos mentales corren el riesgo a ser víctimas de actos de violencia. Y los adultos con trastornos mentales que cometen dichos actos tienen más probabilidades de cometerlos en sus hogares y no en lugares públicos. Estos descubrimientos fueron recientemente publicados en la revista American Journal of Public Health y puedes descargarla completa en formato PDF.

Resaltan la necesidad de que las instituciones de salud pública ofrezcan intervenciones más robustas

“Escuchamos en las noticias el vínculo entre la violencia y los trastornos mentales, y quisimos examinar no sólo la noción de que las personas con trastornos mentales son un peligro para otros, sino además la posibilidad de que ellos también están en peligro.” Dijo la Dra. Sarah Desmarais, autora principal del estudio.

Metodología

La investigación estuvo conformada por una base de datos de 4.480 adultos diagnosticados con trastornos mentales, que habían respondido preguntas orientadas a evaluar si habían cometido actos de violencia y si habían sido víctimas en los seis meses previos.

Resultados

Una vez realizado los análisis, se encontró que:

  • El 23.9% de los participantes habían cometido actos de violencia en los últimos seis meses.

  • La mayoría de esos actos, 63.5%, fueron cometidos en sus residencias y no en lugares públicos.

  • Sólo el 2.6% de los actos de violencia se habían hecho en escuelas o lugares de trabajo.

  • Un alto porcentaje de participantes (30.9) habían sido víctimas de violencia durante el mismo periodo y el 43.7% de este grupo dijo haber sufrido de violencia en múltiples ocasiones.

  • Las personas con trastornos mentales que fueron víctimas de violencia fueron 11 veces más propensos a cometer actos de violencia.

Para la Dra. Desmarais, estos resultados resaltan la necesidad de que las instituciones de salud pública ofrezcan intervenciones más robustas que no sólo busquen prevenir que los adultos con trastornos mentales cometan actos de violencia, sino que también puedan proteger a las personas en riesgo de sufrir actos de violencia.

Fuente: Psypost
Imagen: Jennifer R. Graevell Photography (Flickr)

  • Ciencia

¿Por qué algunos pueden recordar sus sueños casi a diario y otros no?

  • 24/02/2014
  • David Aparicio

Por muchos años se ha especulado sobre por qué algunas personas pueden recordar sus sueños casi a diario y otras no. Sin embargo, recientemente y por primera vez, un grupo de neurocientíficos del Lyon Neuroscience Research Center fue capaz de explicar empíricamente esta diferencia.

Son más reactivas a los estímulos ambientales y se despiertan más durante el sueño

Según ellos, las personas que suelen recordar sus sueños al despertar muestran más activación en una en la unión temporo-parietal (TPJ), una zona cerebral relacionada con la orientación de la atención hacia los estímulos externos y que promueve la vigilia durante el sueño.

Para llevar a cabo el estudio, se utilizó la Tomografía por Emisión de Positrones (PET), para medir la actividad espontánea del cerebro durante los estados de vigilia y el sueño de 41 voluntarios, que fueron clasificados en 2 grupos: 21 “sujetos que suelen recordar los sueños al despertar”, quienes recordaron en promedio 5.2 sueños por semana y 20 “sujetos que raramente recuerdan sus sueños al despertar”, quienes recordaron en promedio 2 sueños por mes.

Luego de realizado los análisis se encontró que los “sujetos que suelen recordar los sueños al despertar” demostraron tener una actividad cerebral espontánea más fuerte en el área media prefrontal y en el unión temporo-parietal (TPJ).

Según los investigadores, estos resultados muestran que las personas que suelen recordar sus sueños al despertar son más reactivas a los estímulos ambientales y se despiertan más durante el sueño, lo que contribuye a una mejor codificación de los sueños en la memoria.

También se relacionan con la producción de sueños

Así lo explicó el director de la investigación Perrine Ruby: “Mientras dormimos no somos capaces de memorizar nueva información; se necesita estar despierto para ser capaces de hacer eso.”

Los investigadores hipotetizan que estas diferencias cerebrales también se relacionan con la producción de sueños, ya que es posible que las personas que suelen recordar sus sueños produzcan una mayor cantidad de sueños que las personas que raramente recuerdan sus sueños.

Puedes acceder a la revista Neuropsychopharmacology, para obtener más detalles de esta investigación.

Fuente: Psypost
Imagen: Tobyotte (Flickr)

  • Recursos

(PDF) Procesos cognitivos y sistemas cerebrales de la emoción

  • 24/02/2014
  • Equipo de Redacción

Objetivo

En esta revisión se analiza el papel de los procesos de aprendizaje y memoria en los fenómenos emocionales normales y patológicos, desde una perspectiva integradora que combina los niveles conductual, cognitivo y neurobiológico. Se pasa revista a las tendencias de investigación más recientes acerca de las bases cerebrales de las emociones, que proporcionan importantes claves para comprender la naturaleza de los fenómenos emocionales.

Desarrollo

Se comentan, en primer lugar, las pruebas existentes acerca de la generación no consciente de respuestas afectivas, procedentes especialmente de estudios sobre el condicionamiento pavloviano del miedo. A continuación, se analiza la relevancia de la distinción entre memoria implícita y memoria explícita, para la comprensión de las relaciones entre cognición y emoción. El papel de la amígdala en la evaluación automática del peligro se considera como un modelo básico para la elicitación de respuestas emocionales. Finalmente, se expone cómo la interacción de los sistemas cerebrales de los que dependen los aspectos explícitos e implícitos de la memoria emocional permite explicar algunas características de la ansiedad patológica, así como las influencias positivas o negativas que la activación emocional puede tener sobre la consolidación de la memoria.

Descarga: PDF Procesos cognitivos y cerebrales de la emoción

Fuente: Neurologia
Imagen:  tuckett (Flickr)

  • Entrevistas

Encuentro con un terapeuta: Dra. Becky LaFountain

  • 20/02/2014
  • Andrés Buschiazzo

En mi carácter de vínculo oficial de IAIP para el Centro de Estudios Adlerianos y por sugerencia del Secretario General Dr. Giansecondo Mazzoli (Italia) hemos contactado a la Dra. LaFountain a los efectos de difundir en América Latina el próximo Congreso Internacional de Psicología Individual que se llevará a cabo en París, Francia.

El Consejo Administrativo Internacional (IAIP Board) está integrado por: Presidente: Wilfred Datler  (Viena,  Austria), Vice Presidenta: Becky Lafountain (Hersey, PA, U.S.A.), Secretario General: Giansecondo Mazzoli (Reggio nell’Emilia, Italia) y Tesorero : Horst Gröner (Gotha, Germany).

Becky LaFountain es miembro de la Comisión Directiva de la “North American Society of Adlerian Psychology” (NASAP) donde se desempeñó como Directora Ejecutiva de 2001-2010, ha sido miembro de la facultad del “International Committee of Adlerian Summer Schools and Institutes” (ICASSI) y ha realizado cursos de formación en Psicología Individual en Taiwán y Nigeria. Es profesora de psicología en la Universidad Estatal de Pensilvania, además de ser autora de diversas publicaciones científicas.

La siguiente cita expresa la vigencia de la psicología adleriana y la invitación a todos a formar parte de una corriente centenaria que ha sabido sobrellevar obstáculos políticos, sociales de una época donde la psicología hegemónica pertenecía a una epistemología sesgada y reaccionaria.

“La psicología individual ha nacido del tiempo e influirá perdurablemente en el pensamiento, la creación y los sueños de la humanidad. Ganará muchos adeptos, quienes reconocerán claramente su valor, y, más aún, sin apenas conocerán el nombre de sus iniciadores. Será entendida por muchos y malentendida por muchos más… Por su claridad, muchos la considerarán simple, siendo tenida por difícil por aquellos que la conozcan. No proporcionará a sus adeptos bienes ni posiciones, aunque sí la satisfacción de aprender de los errores de sus adversarios. Contribuirá a una separación depurativa entre quienes practican la ciencia por el lado útil de la vida, aspiran a una comunidad ideal y los demás. Agudizará la visión de sus adeptos para que no se les oculte ningún doblez perjudicial del alma humana, y pondrá esta facultad conquistada al servicio del progreso humano” (Alfred Adler).

( 1 ) ¿De dónde viene la psicología de Alfred Adler en la historia moderna?

Los individuos deben ser comprendidos como seres integrales, indivisibles.

En 1911 Alfred Adler se separó de Sigmund Freud y desarrolló su propia teoría a la que llamó: Asociación por el Psicoanálisis Libre y más tarde para marcar una definitiva independencia la denominó, Psicología Individual. Adler reconoció que los individuos deben ser comprendidos como seres integrales, indivisibles (individuum = indiviso, indivisible). En 1931, Gardner Murphy afirmó que, “Adler elaboró el primer sistema psicológico en la historia de la psicología que se desarrolló en lo que llamaríamos hoy el sentido de las ciencias sociales. Junto a la lucha por la superación y la perfección, el aspecto social es de hecho el factor más importante en la psicología individual de Adler». Muchas de las ideas actuales en el campo de la psicología y el asesoramiento tienen sus raíces en la psicología de Alfred Adler. Sólo un ejemplo es el concepto del constructivismo social, que es el reconocimiento de que el comportamiento se entiende en términos de la relación entre los organismos biológicos y su contexto social. Recientemente este concepto está recibiendo mucha atención, pero los adlerianos reivindican que esta perspectiva fue promovida por Adler desde hace un siglo.

(2) ¿Por qué elegiste la psicología de Adler como marco referencial?

Hace unos 20 años, cuando yo estaba dictando el curso, “Teorías de la Personalidad”, recomendaba a mis estudiantes leer distintas corrientes para tener una perspectiva más completa de la psique. Yo, también, hacía lo mismo. Al leer a Adler me sentí como en mi casa con su teoría. Su teoría tenía sentido absoluto para mí y luego empecé mi estudio formal en la psicología individual de Alfred Adler.

(3) ¿Dónde se puede aplicar la psicología de Adler?

La psicología Individual se puede aplicar en muchos contextos: en psicoterapia, en educación, en la familia y en el campo de orientación para padres, en las prácticas de asesoramientos, en orientación vocacional y a nivel de organizaciones.

(4) ¿Qué es la Asociación Internacional de Psicología Individual (IAIP)?

IAIP es una organización de instituciones adlerianas,  integrada por 30 organizaciones. El propósito principal del IAIP es promover y  desarrollar la investigación de la teoría de la psicología individual y la aplicación en todo el mundo. IAIP busca facilitar el diálogo internacional, la cooperación y la colaboración entre esas organizaciones en el mundo que participan activamente en la psicología individual. La Asociación pretende alentar y ayudar en el crecimiento adicional de la psicología individual en toda la comunidad internacional. Más información sobre IAIP se puede encontrar en su sitio web: www.iaipwebsite.org.

(5) ¿Nos podría describir con más detalle sobre el próximo Congreso de IAIP en París 2014?

Vuelvan a re-leer los clásicos de los fundadores de la psicología moderna.

IAIP celebra un congreso cada tres años, el próximo se realizará en julio en París, Francia. La ubicación es Les Diaconesses de Reuilly, 18 rue du Sergent Bauchat, 75012, Paris.

El tema es: “La precariedad, los conflictos, la violencia, un desafío a los procesos de formación y psicoterapia”. En este contexto, los profesionales discutirán la incertidumbre en la sociedad actual y su impacto en el desarrollo de las personas. Analizarán cómo la psicología individual se puede ofrecer como un tratamiento psicológico-socio-educativo para abordar la precariedad, los conflictos y la violencia.

(6) ¿Qué recomendación le daría a las nuevas generaciones de psicoterapeutas?

Yo sugeriría a los nuevos psicoterapeutas que vuelvan a re-leer los clásicos de los fundadores de la psicología moderna, como Adler para obtener una comprensión sólida de desarrollo de la personalidad. Además, advierto que estamos cansados ​​de nuevas psicologías que son esencialmente psicologías antiguas que se presentan en un envase nuevo pero cuyas raíces están hundidas en la psicología profunda de los primeros tiempos.

Finalmente quiero despedirme con un afectuoso saludo a los colegas del Centro de Estudios Adlerianos del Uruguay y al portal Psyciencia de la República Argentina.

  • Ciencia

Definición de la semana: Aprendizaje

  • 18/02/2014
  • Alejandra Alonso

El aprendizaje es un cambio casi  permanente en el comportamiento de un organismo debido a la experiencia. Se puede enseñar todo lo que se puede aprender, un hecho que anima a los padres, educadores, entrenadores y domadores de animales.  Mediante el aprendizaje es posible modificar todo lo que se ha aprendido antes, y esta es una afirmación en la que se basan el asesoramiento, la psicoterapia y los programas de rehabilitación.

La experiencia es la clave del aprendizaje

Por definición, la experiencia es la clave del aprendizaje. De modo natural, la mente conecta los acontecimientos que ocurren en secuencia: los asociamos. Si, después de ver y oler el pan recién horneado, lo probamos y nos gusta, la experiencia nos llevará a suponer que comer una porción de ese pan resultará de nuevo satisfactorio.

Fuente: Myers, D. (2006) Psicología 7ma edición. Editorial Médica Panamericana: Madrid
Imagen: dadblunders (Flickr)

  • Ciencia

Comenzando la Escuela: adaptaciones positivas, modelando las emociones con los más pequeños

  • 18/02/2014
  • Asociación Educar

Navidad, la celebración del Año Nuevo, Los Reyes Magos y enero ya pasaron. En la Argentina, el mes de febrero es sinónimo de finalizar las vacaciones ―merecido descanso― y de comenzar a pensar en el inicio del ciclo lectivo.

Compartiendo experiencias de madre, docente y conocimientos de neurociencias con familias de niños que comienzan una nueva aventura ―inician o retoman jardín de infantes y  los primeros grados de la escuela primaria― concluyo que, sin dudas, el éxito en esta adaptación depende de muchos factores y también de las pautas que sigan padres, docentes e instituciones educativas  para hacerles más efectivo el ingreso o  la vuelta al colegio.

Para las familias de los niños que se inician en Jardín de Infantes, las primeras semanas implicarán hacer lucir las mejores de nuestras sonrisas y dar apoyo en ese momento de transición en sus pequeñas vidas. Las familias más “expertas”, en cambio, se sentirán más relajadas.

En un centro educativo vivirán una experiencia cargada de emociones

En estos días los niños requerirán de toda la comprensión y apoyo de los adultos. Algunos precisarán más besos, abrazos y mimos que otros. Necesitan seguridad y saber que el adulto responsable está ahí para llevarlos de la mano. El paso de los días, unido a los cálidos mimos, les harán entender que esta nueva etapa que emprenden es fantástica, y está llena de desafíos, crecimientos, aprendizajes: cosas maravillosas.

Los niños que comienzan en un centro educativo vivirán una experiencia cargada de emociones. El colegio es para ellos un lugar totalmente desconocido y es importante seguir determinadas pautas para que puedan asociar la escuela con lo positivo y se sientan felices allí.

El cerebro necesita sentirse seguro para ser feliz y aprender mejor.

Es por esto que es recomendable una adaptación progresiva (en casi todos los centros educativos se realiza una adaptación al colegio paulatina, en la que se va aumentando poco a poco el número de horas que el niño permanece en el centro escolar sin sus padres).  En estos primeros días es importante respetar los tiempos y las necesidades de cada niño en particular. No todas las personas necesitamos de los mismos tiempos, y por eso es fundamental entender el de cada uno.

Los niños más pequeños suelen tener un objeto preferido (mantita, osito, pañuelo) que adoran y que los calma cuando están solos. Estos son preciosos tesoros cuando se tienen que enfrentar a situaciones que les resulten estresantes, como por ejemplo ir al colegio o a la guardería. Los Jardines de Infantes suelen permitir que los niños lleven sus objetos de apego en sus mochilas.

Otra buena idea es el narrar cuentos o historias, puesto que ayuda a poner en contexto diferentes situaciones, identificar emociones, elaborar posibles consecuencias o resultados alternativos. En este caso, se puede contar cuentos sobre el inicio al colegio de niños para que se sientan identificados con ellos y expresen emociones, adelantándose a lo que será en la compañía del adulto en el que él confía.

Es fundamental que los adultos mostremos interés por su faceta escolar

Al igual que los cuentos, jugar con él representando una situación similar a la que van a vivir cuando vayan al colegio por primera vez los ayudará a identificar y resolver emociones. Además, vivir esas situaciones hipotéticas días antes les hará ganar seguridad y vivir la adaptación al colegio positivamente.

También es una muy buena alternativa, en el caso de los niños que ya fueron al jardín de infantes o escuela el año anterior, contarles los aspectos positivos de la experiencia. Se los puede ayudar a recordar las cosas que le gustan del colegio, el nombre de sus amigos, de los maestros, excursiones que hayan hecho, actividades, etc.

Es fundamental que los adultos mostremos interés por su faceta escolar: los niños deben sentir que nos interesan las cosas que hace en la escuela y que estamos en contacto con el maestro/a.

Finalmente, nada como un momento para compartir o hablar con ellos. Tener una conversación tranquila y relajada de lo que les supone la vuelta al colegio, para que puedan expresar las emociones que sienten (alegría, miedo, preocupación, nerviosismo). Deben lograr identificar sus sensaciones y ponerles un nombre. Nunca dejemos solo a un niño con una emoción negativa, no sabrá qué hacer con ésta y se sentirá desamparado y más asustado.

Para tener en cuenta y  ayudar a adaptarse (o readaptarse) a la rutina escolar:

En vacaciones las familias manejamos horarios y actividades flexibles. Es importante, unas semanas previas al inicio de las clases, retomar los horarios de sueño y de las comidas de manera paulatina para andar sin prisas: hay que tener tiempo suficiente para que puedan desayunar tranquilamente, e ir relajados al colegio.

Levantarse temprano, preparar la mochila y hacer tarea son algunas de las obligaciones que los niños deben retomar para comenzar las clases. Si bien parecen rutinas simples, es normal que en los primeros días generen cierta ansiedad (y hasta enojo) en algunos menores. El adulto preparado y prevenido puede ayudar al niño a sobrellevar este momento estresante de forma positiva, con mucha empatía.

El hecho de que los niños participen en la preparación de materiales y del uniforme son algunos detalles que ayudarán a tener mejores resultados en la vuelta al colegio. Compartir las compras de los útiles escolares: se los puede invitar a que elijan ellos lo que más les gusta (cuadernos, mochila, cartuchera). También se puede convertir en una actividad divertida y familiar la preparación de los elementos (marcar con su nombre, forrar los libros).

Es importante que los adultos recuerden que cada día y en cada momento están educando las emociones de sus hijos

Cada uno, dependiendo de su edad y su posibilidad, podría participar en la preparación de los útiles y ropa que utilizará en el colegio. De esa forma se establecerán las responsabilidades que les cabe en el proceso educativo y las normas que van a regir sus deberes y derechos claramente y con firmeza desde este período. El hecho de dar opción de elección hace que automáticamente el niño se sienta  involucrado, participe y sea responsable de su proceso de aprendizaje.

Es importante que los adultos recuerden que cada día y en cada momento están educando las emociones de sus hijos: la vuelta al cole también es uno de ellos. Es fundamental que los adultos puedan poner los límites necesarios en cada situación ya que a la mayoría de los niños (y a los adultos también)  les gana la ansiedad e inmediatez por conseguir los que se quiere. La vuelta al cole es una buena oportunidad para educar este aspecto, lo que se denomina “retardo en la gratificación” (saber esperar para obtener lo que queremos, dominar la ansiedad y no enojarse).  En este caso, quizás el niño quiera una nueva mochila. Entonces, el adulto responsable explicará al niño que éste no es el momento para poder comprarla, que limpiarán juntos la mochila del año anterior o, de ser necesario, la llevarán a reparar y, llegado el momento, comprarán una nueva.

El cerebro necesita combustible para funcionar bien en la escuela

Al comenzar con las obligaciones de estudio es fundamental tener una buena alimentación que proporcionen la energía necesaria para rendir durante toda la jornada. Es importante una comida sana y balanceada. Se deben consumir alimentos proteicos con bajo aporte de grasa en cantidad suficiente para obtener la energía que se requiere para un buen aprendizaje.

También es fundamental desarrollar una buena rutina de estudios, que equilibre las horas dedicadas al colegio, la recreación y el ejercicio físico. Aunque nos parezca un poco “loco” la actividad física es esencial: aumenta la actividad cerebral  y da energía al cerebro favoreciendo así los aprendizajes.

Los cerebros de los papás

El hecho de que nuestro hijo comience una nueva etapa de su vida, significa que también comienza una nueva en la nuestra como padres. Estas situaciones suelen estar colmadas de sentimientos y emociones positivas y negativas. Aparecen sentimientos ambivalentes: “¿Y si me extraña? ¿Cómo lo van a entender si no sabe hablar? ¿Lo van a cuidar bien? ¿Qué van a hacer si se pelea con los nenes?, ¿Lo van a retar? ¿Y si la maestra es muy exigente? ¿Lo van a dejar ir solo al baño? ¿Y si se lastima? Es muy importante que los padres vivan esta nueva etapa como un crecimiento, una situación positiva que los llenará de aprendizajes. Quizás, también se trata de afrontar el crecimiento del  niño y aceptar que ya no somos «tan imprescindibles».

Los padres que llevan a sus hijos por primera vez al jardín o al colegio no deberían dramatizar la situación pero tampoco restarle importancia. Los niños, aunque aún sean pequeños, ya están formando su personalidad con mucha información que recibieron de los padres. No sólo genética sino también valores y pautas culturales de sus cuidadores. Es por esto que ellos quieren responder a las expectativas de los papás, por lo tanto, este proceso se facilita cuando los padres lo enfrentan de manera positiva y controlan adecuadamente sus emociones.

No deberían dramatizar la situación pero tampoco restarle importancia

Normalmente, en pocos días los niños se adaptan exitosamente al colegio. Sin embargo, hay que estar atentos a todos los cambios de comportamiento que no cesen en el tiempo, como rabietas continuas, poco apetito, dificultades para dormir, falta de concentración, llanto, etc.  Si esto ocurre, es muy importante consultarlo con el maestro/a, autoridades de la escuela y, eventualmente, el pediatra y comprobar a qué se deben esos síntomas para poder ayudarlo cuanto antes.

Recomendaciones para los padres

Quienes tenemos hijos sabemos que no hay un manual perfecto para padres, pero sí unas pautas adecuadas para poder hacer más fácil esta vuelta al colegio. Sobre todo, una actitud positiva por parte de los padres.

Quizás encabecen el Top Ten “El Cariño y La Escucha”. Hay que saber escuchar a los niños, que verbalicen lo que les pasa y que puedan expresar sus emociones y acompañarlos.

Una vez iniciado el curso escolar, todavía podemos disfrutar de un buen clima, hay muchos días con temperaturas agradables. Por ello, los expertos recomiendan seguir realizando las actividades de parque o piscina durante unos días. Con esta simple actividad, reduciremos el estrés de la familia y positivamente colaboraremos en la adaptación al nuevo curso.

Algo muy importante es que los adultos estén seguros de los profesionales. Es importante que los padres tengan confianza en la institución educativa y en los maestros, pues son los que se van a responsabilizar de su hijo. Y sobre todo, que estén tranquilos, son personas experimentadas en el tema y, seguramente, nos darán más que una mano cuando lo necesitemos.

10 consejos:

  1. Explicar al niño que irá a un colegio. Es recomendable que lo vea antes del comienzo de curso y se familiarice con el lugar. Le ayuda a tranquilizarse.
  2. Las despedidas deben de ser cortas para no alargar el momento de angustia de separación con los padres. Debemos mostrarnos tranquilos y seguros e informarles que luego volvemos a por ellos.
  3. Cuando los recojamos dediquémosle toda nuestra atención y mimos. No mostrar en ningún momento sensación de culpa o abandono porque puede influir negativamente en el proceso de adaptación.
  4. Prestar atención pero no dramatizar. Es normal que algunos niños nos manipulen durante la adaptación diciendo que los compañeros le pegan o intentando ponernos en contra del profesor para buscar nuestra atención.
  5. Comencemos a mantener rutinas y horarios adecuados de sueño para mantenerlos atentos y seguros en su aprendizaje.
  6. Propongámonos que nuestro hijo/a duerma al menos 8 horas. Preparemos un desayuno saludable para que su cerebro tenga la energía necesaria para afrontar el día emocional e intelectualmente y, consecuentemente, rinda mejor. Es importante considerar los lácteos, frutas y cereales en cantidades adecuadas, percatándonos de no sobrealimentarlos.
  7. Anotemos el horario de clases, los nombres de sus profesores y/o de los conductores del trasporte escolar y cualquier otro dato que estimemos necesario para tener a mano, reduciendo así el estrés de tener la mente preocupada.
  8. Enseñemos a organizar y preparar cada noche lo que va a necesitar al día siguiente, tanto la mochila como la ropa que se necesitará.
  9. Llevemos al niño a control médico para chequear su vista, desarrollo óseo, talla, peso, etc. No olvidemos  también visitar al dentista.
  10. Finalmente, recordarle que cada inicio es una oportunidad. Una chance de hacer nuevas amistades, de aprender, de crecer. Todas ellas nos harán personas más sabias e inteligentes.

Artículo previamente publicado en Asociación Educar por Prof. Nse. Alejandra del Fabro

Oradora en Asociación Educar.

Fundadora del Instituto de Idio+delfabro – www.idiomasdelfabro.com.ar

Aplicando las Neurociencias, la metodología pedagógica de su instituto se basa en los procesos enseñanza-aprendizaje compatibles con la forma en la que aprende el cerebro.

Partner DANA Foundation, New York, USA.

LinkedIn: https://www.linkedin.com/pub/alejandra-del-fabro/25/135/336

  • Recursos

(PDF) Insomnio pediátrico: clínica, diagnóstico y tratamiento

  • 17/02/2014
  • Equipo de Redacción

El insomnio pediátrico es un trastorno de sueño extrínseco que puede subdividirse en dos categorías: conductual o relacionado con trastornos médicos, neurológicos y psiquiátricos.

En esta revisión presentamos tipos, comorbilidad y terapias específicas de acuerdo con la edad y con las características clínicas.

El insomnio conductual se debe diferenciar del pediátrico por causas médicas, ya que este último aparece, normalmente, en el primer año de vida. Los despertares nocturnos frecuentes y la somnolencia diurna excesiva indican causas médicas. Los que se asocian a trastornos psiquiátricos, alteraciones cognitivas y epilepsia se discutirán en términos de diagnóstico, hallazgos clínicos e implicaciones terapéuticas.

Descarga: Insomnio pediátrico  

Fuente: Neurología
Imagen: 
JuditK (Flickr)

  • Ciencia

Se identificó el gen que se relaciona con las diferencias en la inteligencia

  • 11/02/2014
  • David Aparicio

Molecular Psychiatry reporta que por primera vez un grupo de científicos logró identificar al gen que relaciona el espesor de la materia gris en el cerebro con la inteligencia. Este descubrimiento nos podría ayudar a entender los mecanismos biológicos que están detrás de algunas formas de deterioro intelectual.

Estos hallazgos podrían tener importantes repercusiones

Un grupo de investigadores, liderados por científicos del King’s College of London, aplicó 1.583 adolescentes de 14 años de edad, sanos, pertenecientes a la cohorte denominada IMAGEN, una serie de test que evaluaba la inteligencia verbal y no verbal. También se les tomaron muestras de ADN y se observaron las imágenes de la materia gris generadas por RMI. La misma juega un rol importante en la memoria, la atención, la conciencia perceptual, el pensamiento, el lenguaje y la conciencia.

Al evaluar las 54.000 variantes genéticas tomadas de la muestra se encontró que, en promedio, los adolescentes que llevaban una variante genética particular tenían una corteza cerebral más delgada en el hemisferio izquierdo, particularmente en el lóbulo frontal y temporal, y no se desempeñaron tan bien en los test de habilidad intelectual. Ésta variación genética afecta la expresión del gen NPTN, que codifica una proteína que actúa en las sinapsis neuronales y por lo tanto afecta la comunicación entre las células.

 El gen que identificamos sólo explica una pequeña proporción de las diferencias en la habilidad intelectual

La variación genética identificada por el estudio, sólo afecta el 0.5% de la variación total de la inteligencia. Sin embargo, estos hallazgos podrían tener importantes repercusiones en el entendimiento de los mecanismos biológicos subyacentes en los trastornos psiquiátricos como la esquizofrenia y el autismo, donde la capacidad cognitiva es una característica clave.

La Dra. Sylvane  Desrivières, directora de la investigación concluyó: “Es importante señalar que la inteligencia se ve influida por muchos factores genéticos y ambientales. El gen que identificamos sólo explica una pequeña proporción de las diferencias en la habilidad intelectual, por lo que esto no es de ninguna manera el ‘gen de la inteligencia’”.

Fuente: ScienceDaily
Imagen: Bancoboev

  • Clínica

Psiquiatría o Psicoterapia

  • 10/02/2014
  • Clotilde Sarrió

I- El miedo a la locura y otros prejuicios

El miedo a locura –como también al cáncer o a la muerte– atormenta a un amplio sector de la población y propicia a que se manifiesten actitudes evitativas en la creencia de que silenciar u ocultar un problema lo hará desaparecer.

Desde tiempos inmemoriales la enfermedad mental fue menospreciada. Se la confinó al terreno de lo absurdo y lo irracional y se le otorgó un papel que, sorprendentemente en pleno siglo XXI, aún es interiorizado por muchas culturas –la nuestra sin ir más lejos– que consideran a estas patologías como un motivo de vergüenza que se intenta ocultar por miedo a la burla y al rechazo social, tanto si se sufre en primera persona como si afectan a algún allegado. Todo ello sin diferenciar si el problema en cuestión es una esquizofrenia grave o un trastorno de ansiedad leve y de buen pronóstico.

II- La antipsiquiatría

Además de estos prejuicios cuyo origen se remonta al pasado más remoto, hay otros que surgen a mediados del siglo pasado y se expresan a través de la antipsiquiatría, una disciplina que tuvo su máxima difusión en 1960 de la mano de Thomas Szasz y su libro “El mito de la enfermedad mental”, obra considerada como la piedra angular que sustenta a este movimiento.

En sus postulados, la antipsiquiatría peca de una excesiva intransigencia al generalizar críticas y propagar ideas como que los pacientes con un trastorno psiquiátrico son tratados en contra de su voluntad. Los seguidores de esta corriente censuran  también el daño a la dignidad que se inflige a los pacientes a través de las clasificaciones de las enfermedades mentales que aparecen en los manuales de diagnósticos DSM y CIE.

No lo suscribo en su totalidad por el radicalismo que lo impregna

Tal es su radicalidad que la antipsiquiatría llega a considerar a la psiquiatría como una pseudociencia. Craso error como sucede con todas las generalizaciones y las proclamas que se hacen desde la obstinación y la intolerancia y se difunden con ánimo proselitista sin atender a razones y, a veces, ni siquiera a la razón.

Quisiera dejar constancia de que comparto muchas de las tesis del ideario de la antipsiquiatría, pero no lo suscribo en su totalidad por el radicalismo que lo impregna y su tendencia a la generalización.

III- La moderna psiquiatría

La actual psiquiatría es una más de las especialidades médicas que se estudian y son impartidas en todas las facultades de medicina del mundo. La psiquiatría es ciencia y como tal se ajusta al método científico.

Es de justicia reseñar que, afortunadamente para millones de seres humanos, los avances en disciplinas como la neurología y las neurociencias en general, así como la gran ayuda que suponen los recientes estudios de imagen cerebral (TAC, RNM, PET, SPECT, fluoroscopia, angiografías…) así como los marcadores biológicos, las investigaciones neuroendocrinas y los progresos en la investigación farmacéutica con la síntesis de nuevas moléculas cada vez más eficaces y con menos efectos secundarios; no sólo han legitimado que la psiquiatría merezca todo el respeto de la comunidad científica sino también que muchos enfermos diagnosticados de enfermedades que antes eran invalidantes y los conducían a manicomios (por ejemplo la esquizofrenia o el trastorno bipolar antaño denominado psicosis maníaco depresiva), puedan hoy tener una integración socio-laboral y familiar plena y satisfactoria.

IV- Psiquiatría o Psicoterapia

La salud mental debe ser contemplada como una práctica en la que –independientemente de que en muchas ocasiones se utilicen psicofármacos– no se debería conferir exclusividad a los medicamentos para conseguir el alivio y la curación del paciente.

Llegado el momento de diagnosticar y de tratar, ya no sólo enfermedades mentales sino también afrontar circunstancias no patológicas en las que el individuo adolezca de habilidades para afrontarlas y que interfieran en su capacidad para ser feliz, se hace imprescindible que el trabajo del profesional de la salud mental (sea médico o psicoterapeuta) se realice desde una perspectiva científica pero también desde una óptica humanista que dignifique la condición que, como ser humano, asiste al paciente.

Desde una perspectiva científica pero también desde una óptica humanista

Los profesionales de la psiquiatría deberían considerar el valor de la psicoterapia y contemplar la enfermedad mental como un desequilibrio (muchas veces afectivo) en el que el paciente necesita una ayuda (psicoterapéutica y/o farmacológica) que le haga sentirse entendido, respetado y le impulse a  avanzar en la dirección que más beneficie a su estado anímico, y le haga el futuro con esperanza y desde su autosuficiencia.

Pero, es un hecho que no todos los facultativos entienden así a la psiquiatría, y se muestran reacios a utilizar la psicoterapia como coadyuvante del tratamiento de la enfermedad mental, y mucho menos como una alternativa más eficaz e inocua –algo que con frecuencia se da en determinadas patologías y contextos– que el tratamiento farmacológico.

Por todo ello, se impone trabajar en el ámbito de la salud mental con un espíritu multidisciplinar y una articulación de estrategias que permita obtener la mejor sinergia en beneficio del paciente, más allá de antagonismos y fundamentalismos procedentes tanto de quienes rechazan la psiquiatría como de los psiquiatras que repudian la psicoterapia.

Suelo comparar a los fármacos con la cuerda que se le echa a quién se está ahogando para poder sacarlo del agua

En mi ejercicio profesional, he instaurado muchos tratamientos farmacológicos a instancias de los psicólogos y psicoterapeutas con quienes trabajo y me confían a sus pacientes. El objetivo en estos casos es hacer una evaluación y emitir un diagnóstico previo a la elección del medicamento que aliviará el sufrimiento del paciente e, igualmente,  le permitirá afrontar las sesiones de terapia con un mejor aprovechamiento. Suelo comparar a los fármacos con la cuerda que se le echa a quién se está ahogando para poder sacarlo del agua. Del mismo modo, comparo la psicoterapia con las clases de natación que ayuden al individuo a resolver por sí mismo situaciones similares en el futuro. Este sencillo ejemplo plasma con claridad la importancia que tiene un trabajo coordinado entre médico y psicoterapéutico.

V- Tres pilares básicos

Como colofón, quisiera plasmar en tres postulados los principios básicos que siempre he observado y llevado a la práctica en mi práctica profesional:

El objetivo del acto médico psiquiátrico no debe circunscribirse a la prescripción de un medicamento

1- El médico debe considerar al paciente psiquiátrico desde el respeto que merece como ser humano, y dispensarle los mismos cuidados que a un paciente de cualquier otra disciplina, e incluso mucho más. Un sencillo ejemplo justifica el trato especial que el enfermo mental necesita: para extirpar un cuerpo extraño de un ojo, la actitud del oftalmólogo y su empatía con el paciente no será tan trascendente para su curación como la que un enfermo con una depresión espera del psiquiatra o del psicoterapeuta a quien le está confiando lo más íntimo de su ser.

2- El objetivo del acto médico psiquiátrico no debe circunscribirse a la prescripción de un medicamento para la curación del paciente sin considerar las herramientas terapéuticas que aporta una psicoterapia seria, reglada, sometida a protocolos y fundamentada en un sustrato teórico y formativo propio de una disciplina de la salud.

3- Hay que ayudar al enfermo y al individuo en general para que desechen los tabúes, mitos y leyendas irracionales que atañen a la enfermedad mental. Tanto los postulados de la antipsiquiatría como cualquier otro radicalismo que fomente discrepancias sustentadas en la intransigencia, irán siempre en perjuicio de la salud mental del paciente. La educación sanitaria y la divulgación desde los medios de comunicación serios y no sesgados por intereses espurios, deben fomentar una sociedad libre de los prejuicios que estigmatizan y marginan a los enfermos mentales.

Artículo del Dr. Alberto Soler Montagud y fue cedido especialmente para Gestalt Terapia y Psyciencia.

Imagen: NorthCoastJournal

  • Sponsor

Gánate dos becas completas para el curso de ACT y AC

  • 06/02/2014
  • David Aparicio

Fabián Maero y Grupo ACT gentilmente nos han regalado dos becas completas para el taller que se llevará a cabo el 21 y 22 de Febrero sobre Terapia de Aceptación y Compromiso y Activación Conductual.

Participar es muy fácil, solo tienes que ingresar los datos y darle “Me gusta” a la página del GrupoACT en Facebook. El miércoles 12 de Febrero estaremos Anunciando quiénes serán las 2 personas ganadoras de las dos becas completas.

Para participar haz click en el siguiente enlace: Sorteo

Detalles del curso: Docente: Ps. Fabián Maero

Fecha y hora:

*Viernes 21/02 de 9 a 14 horas (Taller en Activación Conductual),

*Sábado 22/02 de 9 a 17hs (taller Terapia de Aceptación y compromiso)

Lugar: República de Eslovenia 1922 6A, Las Cañitas, CABA (ver mapa https://goo.gl/maps/afZHt)

Aranceles:

*$800 inscribiéndose a ambos talleres ($750 por inscripción temprana hasta el 01/02/14)

*$450 inscribiéndose a sólo uno de los talleres.

Informes e inscripción: [email protected]  o al 011 1564219542

Más información en el sitio web de GrupoACT

Se entregan certificados de asistencia vía Grupo ACT Argentina

Los cupos son limitados, la inscripción cierra el 18/02

  • Ciencia

Tendríamos cuatro emociones básicas y no seis como se pensaba

  • 04/02/2014
  • David Aparicio

Generalmente damos por hecho que los humanos contamos con seis emociones “básicas”: felicidad, sorpresa, miedo, asco, enfado y tristeza. Pero nuevos datos presentados la semana pasada en la ya conocida revista científica Current Biology, sugieren que en realidad solo contamos con cuatro emociones básicas.Son muy parecidas en las primeras etapas de la emoción

El estudio fue desarrollado por científicos de la Universidad de Glasgow y consistió en mostrarles a los participantes rostros de animaciones faciales generadas por computadora, para luego encuestarlos sobre qué emociones podían reconocer. Lo que se encontró fue que la ira y el asco son muy parecidas en las primeras etapas de la emoción, así como también el miedo y la sorpresa. Por ejemplo, la ira y el asco comparten la expresión de la nariz arrugada, y la sorpresa y el miedo comparten el levantamiento de las cejas.

Según los investigadores, estos resultados sugieren que contamos con cuatro emociones básicas basadas en las señales faciales biologicas: felicidad, tristeza, miedo/sorpresa y enojo/asco. Y que la diferenciación entre el miedo y la sorpresa y entre la ira y el asco, se desarrollan más tarde, a causa de los factores sociales.

Este estudio nos ofrece una nueva perspectiva sobre la jerarquía de la evolución de las señales faciales a través del tiempo, las cuales se traducen en cuatro emociones básicas que funcionan como el fundamento que permitirá el desarrollo de emociones más complejas y necesarias para relacionarnos con nuestro entorno.

Fuente: The Atlantic
Imagen: stockerre (Flickr)

Sin categoría

Eleanor Longden y su historia con la esquizofrenia

  • 03/02/2014
  • Alejandra Alonso

La esquizofrenia es una de las enfermedades mentales que más afectan a la calidad de vida de una persona. Sin embargo, luego de ser diagnosticada con dicho trastorno, Eleanor Longden se graduó de la carrera de psicología y terminó una maestría. ¿Cómo lo hizo? Según sus propias palabras, creando una relación de respeto y escucha con las voces en su cabeza. Te invito a mirar la conferencia que dio para TED y conocer su interesante historia.

Fuente: TED
Imagen:  TED Conference (Flickr)

  • Clínica

Estudio sobre el DSM-V muestra efectos en la prevalencia del diagnóstico de autismo

  • 03/02/2014
  • Alejandra Alonso

Ya anteriormente hemos hablado de los cambios que venían de la mano del nuevo DSM-V, entre ellos mencionamos que los trastornos autista, de Asperger, infantil desintegrativo y generalizado del desarrollo no especificado, pasarían a ser un solo diagnóstico. Esto generó preocupación ya que no se sabía cuántos niños quedarían excluidos del espectro con el nuevo diagnóstico, pero otro estudio aclaró que la mayoría seguiría recibiendo el mismo diagnóstico. Ahora, una nueva investigación descubre que la prevalencia estimada de autismo bajo el criterio del DSM-V disminuirían sólo por el hecho de que algunos niños recibirán el nuevo diagnóstico de Trastorno de la Comunicación Social (TCS).

El estudio, financiado en parte por una beca de investigación de Autism Speaks, la organización líder a nivel mundial en investigación y defensa del autismo, se encuentra online en el Journal of the American Academy of Child and Adolescent Psychiatry (Revista de la Academia Americana de Psiquiatría Infantil y Adolescente).

El 14% restante sería diagnosticado con TCS

En general, los investigadores encontraron que el 83% de los niños que recibieron el diagnóstico de autismo bajo el criterio del DSM-IV, podrían también recibir dicho diagnóstico según el DSM-V. El 14% restante sería diagnosticado con TCS. Estos resultados ayudan a responder preguntas que surgieron por un estudio del Centers for Disease Control and Prevention, publicado hace unas semanas, que concluyó de manera similar. Sin embargo, dicho estudio no tomó en cuenta al TCS, ni evaluó a los niños directamente para cada trastorno. Lo que se hizo fue intentar aplicar los nuevos criterios a archivos médicos y educativos de niños que fueron identificados con autismo en el año 2008.

El nuevo diagnóstico de TCS fue creado junto con los criterios revisados para autismo en la quinta edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-V). El Trastorno de la Comunicación Social describe a los individuos que tienen dificultades a nivel social y comunicacional sin presentar conductas repetitivas o intereses limitados. En adición a esto, el DSM-V combinó a los que antes eran diferentes subtipos de autismo en un solo diagnóstico de Trastornos del Espectro Autista.

Generó preocupación ya que todavía no hay guías de tratamiento para este nuevo trastorno

Ambos estudios apoyan a “estudios de campo” anteriores, que también sugerían que la nueva categoría de TCS sería aplicada a cerca del 10% de los niños que antes habían recibido un diagnóstico de autismo. Esto generó mucha preocupación entre familiares y defensores del autismo ya que todavía no hay guías de tratamiento para este nuevo trastorno. Autism Speaks da cuenta de estas preocupaciones ya que ellos han recibido reportes de niños que han perdido servicios para autistas luego de que su diagnóstico previo de TEA fuera cambiado a TCS.

“Autism Speaks se esta tomando estos reportes de pérdida de servicios muy seriamente. Defendemos a todos los que estén afectados por síntomas discapacitantes y que se beneficiarían con servicios y apoyo relacionados con el autismo”, dice Rob Ring, director científico de Autism Speaks.

Los nuevos hallazgos estuvieron basados en detalladas evaluaciones para TEA, hechas en persona para un estudio anterior de Autism Speaks, realizado por los mismos investigadores. Este contó con 55.266 niños cuyas edades estaban comprendidas entre los 7 y 12 años y que vivían en los suburbios de Corea del Sur. Utilizando los criterios del DSM-IV, se encontró una prevalencia del autismo equivalente a 1 de cada 38 niños (2.6%). Es relevante mencionar que el estudio incluyó a muchos chicos cuyo autismo no había sido detectado hasta ese momento. Esto significa que podrían haberse perdido en la estimación de prevalencia basada en los archivos de los servicios para autistas, que es como lo realiza el CDC.

En el nuevo estudio, los investigadores usaron los criterios del DSM-V para evaluar los síntomas de 292 niños diagnosticados con autismo en el estudio anterior. Esto disminuyó el estimado de la prevalencia del TEA a 2.2, o 1 de cada 45 niños. Pero la diferencia desaparecía cuando volvían a agregar a los niños diagnosticados ahora con TCS.

Es importante que se siga con los tratamientos hasta que surjan otros más apropiados

Los investigadores fueron más allá para poder determinar qué niños tenían mayor probabilidad de ser cambiados de un diagnóstico al otro. El viejo manual DSM-IV categoriza a los individuos con autismo en tres subtipos: Trastorno autista, Trastorno de Asperger y Trastorno generalizado del desarrollo no especificado.

Mirando estos subtipos, la psiquiatra y epidemióloga de Yale, Young-Shin Kim y sus colegas, encontraron lo siguiente:

  • De los niños previamente diagnosticados con Trastorno Generalizado del Desarrollo no especificado, el 71% sería ahora diagnosticado con TEA, el 22% con TCS y el 7% con otro trastorno no autista.

  • En cuanto a los niños que recibieron el diagnóstico de Trastorno de Asperger, el 91% sería ahora diagnosticado con TEA, el 6% con TCS y el 3% con Trastorno generalizado del desarrollo no especificado.

  • Por último, de aquellos diagnosticados con Trastorno Autista, el 99% recibiría ahora el diagnóstico de TEA y el 1% de TCS.

El Dr. Kim concluye que es muy importante que las personas cuyo diagnóstico va a cambiar, sigan con los mismos tratamientos hasta que surjan otros más apropiados para sus condiciones.

Fuente: Science Daily
Imagen: Wikimedia Commons

  • Clínica

Audio-Ejercicios de la Terapia de Aceptación y Compromiso

  • 02/02/2014
  • Fabián Maero

Después de mucho laburo estuvimos armando un álbum de ejercicios de Terapia de Aceptación y Compromiso  (ACT)para terapeutas y pacientes, y lo subimos a BandCamp. Es gratuito y abierto para lo que quieran (en la web misma se puede donar, pero no es necesario en absoluto para bajar el álbum).

Visita el sitio oficial del Grupo ACT para obtener información sobre las distintas actividades de capacitación.

Imagen:  mseckington (Flickr)

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