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  • Clínica

El bullying social prevalece en la televisión infantil

  • 30/09/2012
  • Maria Fernanda Alonso

Un nuevo estudio de investigación dirigido por una profesora de la Universidad de Indiana ha encontrado que el bullying social es tan frecuente en la televisión infantil como las representaciones de agresión física.

El estudio «Crueldad en la pantalla: La agresión social en los programas populares entre los niños» (Mean on the Screen: Social Aggression in Programs Popular With Children), que aparece en el Journal of Communication, encontró que el 92 % de los 50 programas más populares para los niños entre las edades de 2 y 11 años mostraron personajes implicados en la agresión social . En promedio, hubo 14 incidentes distintos de agresión social por hora, o una vez cada cuatro minutos.

(Artículos relacionados: Bullying: 5 Factores predisponentes y Bullying y el derecho a no tener miedo.)

Si bien la agresión física en la televisión para los niños ha sido ampliamente documentada, este se cree que es uno de los primeros estudios que analizan la exposición de los niños a comportamientos tales como chismes crueles y la manipulación de la amistad.
«La agresión social tenía más probabilidades de ser promulgada por un perpetrador atractivo, para ser presentado en un contexto humorístico sin premios ni castigos», escribió Nicole Martins, profesora asistente de telecomunicaciones en la Universidad de Indiana de Artes y las Ciencias. «De esta manera, la agresión social en la televisión representa más de un riesgo por la imitación y el aprendizaje que por las representaciones de agresión física».

Martins, autora principal del estudio, y Barbara Wilson, profesora de comunicación en la Universidad de Illinois, llevaron a cabo un análisis de contenido de los 50 programas más vistos por los niños de acuerdo a Nielsen Media Research desde diciembre 2006 a marzo de 2007. En total, 150 programas de televisión fueron vistos y analizados.
Se prestó atención cuidadosa a lo que se presenta en los casos de agresión social, si sucedió que el comportamiento fue recompensado o castigado, justificado o cometido por un perpetrador atractivo. Los resultados sugieren que algunas de las formas en que se contextualiza la agresión social hacen que estas representaciones sea particularmente problemáticas para los jóvenes espectadores.

«Estos hallazgos deberían ayudar a los padres y educadores a reconocer que hay comportamientos socialmente agresivos en los programas que ven los niños.»Los padres no deben asumir que está bien que su niño vea un programa simplemente porque no contiene violencia física”. Deberían ser más conscientes de las representaciones que pueden no ser explícitamente violentas en un sentido físico, pero que son antisociales por naturaleza», agregó Martins.

(Artículo relacionado: Análisis del bullying sufrido por Karen Klein, la monitora escolar de 68 años.)

La gran mayoría de los incidentes socialmente agresivos (78 %) fueron verbales: palabras para herir la autoestima o el estatus social de otro personaje en el programa. Los tipos más comunes de agresión social eran insultos (52 %) o apodos (25 %). Otros tipos comunes de comportamiento negativo indicados han sido burlas (10 %) y sarcasmo (9 %).

Sólo alrededor del 20 % de todos los incidentes socialmente agresivos eran no verbales por naturaleza y emplearon típicamente cara de malo (36 %) o la risa con la intención de atacar la autoestima de otro personaje (31 %). Girar los ojos, apuntar con el dedo y simplemente ignorar a la otra persona, también fueron comunes.

(Artículos relacionados: Los niños con asma son más propensos a sufrir bullying y ¿Por qué los niños autistas son blancos fáciles de bullying?)

«También codificamos si la agresión social fue perpetrada directamente al objetivo (como hacerle una cara de malo) o indirectamente perpetrado, a espaldas del objetivo (como la difusión de un rumor)», escribieron los autores. «La gran mayoría de los incidentes socialmente agresivos (86 %) fueron realizadas directamente al objetivo. Rara vez fueron perpetrados a espaldas del objetivo.»
Aunque investigaciones previas han demostrado que el chisme es una de las formas más comunes de agresión social en la vida real, fue visto con muy poca frecuencia en la muestra televisiva analizada para el estudio. Martins y Wilson concluyeron que el chisme, debido a su carácter indirecto, pudo haber sido visto por los productores de programas como demasiado sutil para el desenlace de la historia.

Fuentes: IU research study finds social bullying prevalent in children’s television.
Social Bullying Prevalent in Children’s Television 

Imagen: MSHC 

  • Ciencia

Los matices de la relación entre el lenguaje y los diferentes tipos de percepción

  • 30/09/2012
  • Maria Fernanda Alonso

Un nuevo estudio publicado en Psychological Science, una revista de la Association for Psychological Science, examina la relación entre el lenguaje y los diferentes tipos de percepción.

Hablar más de un idioma puede mejorar nuestra capacidad de controlar nuestro comportamiento y centrar nuestra atención, según lo ha demostrado una investigación reciente. Pero, ¿hay alguna ventaja para los niños bilingües antes de que puedan formular oraciones completas? Sabemos que los niños bilingües pueden distinguir si una persona está hablando una u otra de sus lenguas maternas, incluso cuando no hay sonidos, sino por estar mirando la boca del hablante, atento a señales visuales. Pero Núria Sebastián-Gallés de la Universidad de Pompeu Fabra, y sus colegas, querían saber si los niños bilingües también podrían realizar esa distinción entre dos lenguajes que no les fueran familiares. Los expertos estudiaron a niños de 8 meses de edad, la mitad de los cuales vivían en los hogares que hablaban español o catalán y la otra mitad de los cuales vivían en los hogares bilingües que hablaban tanto español como catalán.

Los investigadores analizaron si los niños podían discriminar entre Inglés y francés, dos idiomas con los que no estaban familiarizados, utilizando sólo señales visuales. Encontraron que los niños bilingües podían diferenciar entre los dos idiomas, mientras que los niños que vivían en hogares monolingües no podían. Estos hallazgos sugieren que los niños que están inmersos en ambientes bilingües son más sensibles a las diferencias en las señales visuales asociadas con los sonidos de varios idiomas.

(Artículo relacionado: Ser bilingüe puede incrementar la habilidad mental en la infancia.)

La autora principal fue Núria Sebastián Gallés. El artículo fue publicado en la edición de septiembre de 2012 de la revista Psychological Science.

Aunque las personas nacieron sordas, son más hábiles para utilizar la información de la visión periférica que los que pueden oír, ellos tienen más dificultades para aprender a leer. Los investigadores han propuesto que la información adicional que viene podría a distraer, en lugar de mejorar, el proceso de la lectura. Sin embargo, ningún estudio ha comparado la atención visual en la lectura entre lectores sordos y lectores que pueden oír. En un nuevo estudio, Nathalie Bélanger de la Universidad de California, San Diego y sus colegas investigaron este tema mediante la medición de la duración de la percepción, o el número de espacios de letras utilizados durante la lectura, de lectores sordos expertos, lectores sordos menos cualificados, y lectores que pueden oír.

Los experimentadores manipularon el número de espacios de letras que los participantes vieron mientras leían el  texto en una pantalla. Ellos encontraron que, en comparación con los otros dos grupos, los lectores sordos expertos leían más rápido cuando se les daba el mayor número de espacios de letras, demostrando que ellos tienen un mayor lapso de percepción. De todos modos, ellos fueron capaces de leer tan rápido como los lectores expertos que pueden oír. Contrariamente a las hipótesis anteriores, estos resultados sugieren que una mayor atención visual y la duración de la percepción no son la causa de las dificultades de lectura comunes entre las personas sordas.

La autora principal fue Nathalie N. Bélanger. El artículo fue publicado en la edición de julio de 2012 de Psychological Science.

Fuentes: The Nuanced Relationship Between Language and Different Types of Perception.
Language and Perception – Insights from Psychological Science

  • Ciencia

(Vídeo) El cerebro humano conectado a una pata de cucaracha

  • 29/09/2012
  • David Aparicio

El científico inglés Bryan Salt radicado Chile desarrolló un proyecto en el cual conectó una pata de cucaracha a la mente humana.

¿Cómo lo hizo?

Mediante una computadora y un dispositivo llamado Epoc, capaz de reconocer las señales cerebrales. Primero conectó la pata de la cucaracha y la sincronizó con los patrones de un usuario humano, de esta forma cuando el usuario piensa en algo específico, el instrumento Epoc tomará ese pensamiento y lo transformará en movimiento.

Según Salt esta investigación fue guiada por dos objetivos claves. Para el equipo de Backyard Brains (organización especializada en acercar ideas complejas a estudiantes) el objetivo era crear un dispositivo que permitiera a los niños de 10 años de edad obtener control sobre una cucaracha en unos pocos minutos. Para Salt el objetivo era construir un proyecto tangible que lo ayudara a crear objetos con el pensamiento. Por medio del Epoc captarán las respuestas emocionales y luego los imprimirán en una impresora 3D.

“La novedad que nos ha permitido lograr esto es no tratar de detectar la ‘imagen’ que tienes dentro de tu cabeza, sino entender tus preferencias. Una manera de decirlo es que no estamos detectando que tu cerebro está pensando en rojo, sino que detectamos que tu cerebro ‘prefiere’ el rojo”.

Al final de la investigación los científicos esperan entregar el software de manera gratuita, para que todos los interesados puedan ver y manipular los datos tomados de sus experimentos.

Fuente: Fayerwayer.com (entrevista completa) Thinkerthing.com

  • Ciencia

Aún de viejos podemos aprender nuevos trucos

  • 29/09/2012
  • David Aparicio

 Según las investigación realizada por Alex Schelgel y publicada en el Journal of Cognitive Neuroscience (Revista de Neurociencia Cognitiva), las personas adultas pueden aprender nuevas y complejas tareas.

Schelgel notó que el cerebro continúa cambiando -para mejor- en los adultos, mientras que este siga aprendiendo. Este descubrimiento va en contra de argumentos anteriores que sostenían que los cambios estructurales del cerebro sólo eran posibles en la niñez y en la adolescencia.

“Este trabajo de investigación contribuye a un nuevo entendimiento de que el cerebro se mantiene plástico a lo largo de la vida y capaz de cambiar. Saber lo que realmente sucede en la organización del cerebro cuando se está aprendiendo tiene importantes implicaciones para el desarrollo de nuevos modelos de aprendizaje, así como también nuevas posibles intervenciones en casos de accidente cerebrovascular y daño cerebral”, dijo Schlegel.

Cómo se realizó la investigación

La materia gris con sus densas células nerviosas es la responsable de llevar a cabo el pensamiento, la evaluación y la toma de decisiones. De estos cuerpos celulares sobresalen los axones – los cables de red. Ellos constituyen la materia blanca. Su color deriva de la mielina -una grasa que se envuelve alrededor de los axones y actúa como aislante (vaina de mielina).

Mientras que muchos neurocientíficos utilizan el IMR para estudiar el cerebro, Schlegel prefirió utilizar una nueva tecnología basada en la tecnología del IMR, llamada Imagen por Tensor de Difusión (DTI) para medir la difusión del agua en los axones, y seguir las huellas de la comunicación en el cerebro.

Las restricciones en la difusión pueden indicar que más de la mielina se ha envuelto alrededor de un axón.

“Un incremento en la mielinización nos dice que el axón se está usando más, transmitiendo mensajes entre las áreas de procesamiento. Esto significa que hay un proceso activo” dijo Schlegel

Los datos sugieren que la mielinización de la materia blanca que se ha visto entre los estudiantes, prueba que hay un cambio estructural que se mantiene durante el proceso de aprendizaje. Según los investigadores, esto demuestra un cambio significativo que ocurre mientras los adultos aprenden. También notaron que la estructura del cerebro cambia.

Estos resultados van en contra de todos los argumentos tradicionales que sostienen que el desarrollo estructural sólo ocurre en la infancia temprana. Gracias a que ahora tenemos herramientas que nos permiten observar los cambios en el cerebro, podemos descubrir que en muchos casos el cerebro adulto puede ser igual de maleable que el de un niño o de un adolescente.

Fuente: Eurekalert.org

  • Análisis

La depresión en los hombres

  • 28/09/2012
  • Luis Hornstein

Las diferencias sexuales han sido reemplazadas por las diferencias de género. Se dice que la mujer tiende a la pasividad a la dependencia y que tiende menos a manifestar la agresión. Se dice eso mientras hay una fuerte tendencia cultural, sobre todo en los países sajones, a considerar que entre hombres y mujeres las diferencias son pequeñas y que recordarlas equivale casi a crearlas, lo que sería una restauración del machismo.

Estudios confiables informan que las mujeres consultan más por depresión, lo que no implica que sean más propensas que el varón a la depresión.Los hombres disfrazan su depresión con el alcohol y el uso de otras drogas.

Algunos pensadores del primer mundo y la “opinión ilustrada” no ven con buenos ojos encontrar diferencias entre varones y mujeres, como si el encontrarlas implicara su naturalización. Mientras tanto las empresas publicitarias, también del primer mundo, buscan qué autos o perfumes ofrecen, respectivamente, a hombres y mujeres. Como dijo aquella feminista, ¡Viva la diferencia!

Las investigaciones sobre los géneros se preguntan por las condiciones de producción socio-históricas de la subjetividad. Lo que se debe ser y tener va cambiando. ¿Cómo? El género no es universal sino propio de determinada cultura.

Las mujeres conservan la tendencia a esperar de otros significativos una confirmación de su valor que, en muchos casos, no puede compensarse mediante los logros laborales y profesionales. Éstas son cicatrices históricas en la construcción del género.

Se decía que los hombres no lloran. Se decía que los hombres sienten poco y expresan aún menos. Se decía que los hombres hablan poco de sus intimidades y que evitan mostrarse vulnerables. ¿Se seguirá diciendo?

Pocas veces el varón expresa la alteración del estado de ánimo a través de síntomas psíquicos como la tristeza, la labilidad emocional o la ideación depresiva. Por eso la depresión masculina puede pasar inadvertida cuando el profesional –médico, psiquiatra o psicólogo- no advierte que la depresión se está manifestando como fatiga, astenia, dolores musculares, cefaleas, insomnio, pérdida de peso. Incapaces de verbalizar las emociones propias sólo mencionan los síntomas físicos de su malestar. Mas que tristeza predomina la irritabilidad. Algunos ocultan el vacío interior con el ruido de la violencia, el consumo de drogas o la adicción al trabajo. Todo ello contribuye a la dificultad para detectar la depresión. Si se consideraran la irritabilidad, la violencia y el abuso de sustancias muchos más hombres serían diagnosticados como deprimidos.

Se advierten disminución de energía e interés, sentimientos de culpa, dificultades de concentración, pérdida de apetito y pensamientos de muerte o suicidio. Están agobiados en busca de estímulo. Están ansiosos en busca de calma. Están insomnes en busca de sueño. El agobio se expresa en la temporalidad (“no tengo futuro”), en la motivación (“no tengo fuerzas”) y en la propia estimación (“no valgo nada”). Se sienten abrumados por cierta desesperanza que les impide contar con la energía necesaria para formular nuevos proyectos.

Cada año, 6.000.000 de varones estadounidenses escucharán el diagnóstico de depresión. Son también millones los que sufren en silencio, sin diagnóstico o con diagnóstico equivocado, o los que teniéndolo se rehúsan al tratamiento, tal vez porque “los hombres no lloran”.

El alcoholismo y las adicciones, sin ser exclusivos de la depresión masculina, a veces se suman a ella, como la otra cara del vacío depresivo. (Y ya sabemos que también pueden ser adictivos el trabajo, los juegos de azar, etc.) Depresión y adicción forman un círculo vicioso. Se busca la euforia artificial para escapar de la apatía depresiva, pero el alivio es pasajero. El daño, en cambio, es duradero y acentúa el sentimiento de culpa o de inferioridad.

Adicto es el que no puede prescindir de un objeto (droga) o de un dogma (político) o de una persona (en el amor) o de una actividad (trabajo, juegos de azar).

Tomemos como ejemplo la adicción al alcohol. El alcohol ayuda a escapar de la visión crítica que tenemos de nosotros mismos. Cuánto más negativa es la mirada sobre uno mismo, más se intenta eludir ese sentimiento mediante el consumo de sustancias. El alcohol es un desinhibidor que facilita el paso a la acción, pero sus efectos depresógenos son múltiples: biológico (perturbación de los neurotransmisores vinculada a la dependencia física), sociales (verguenza y rechazo social) y psicológicos (alteración de la autoestima). En cualquier caso, la autoestima del paciente alcohólico es muy inestable. Su discurso oscila de la negación a la desesperación. Ninguna de esas actitudes es eficaz para salir adelante.

Ciertos conflictos conyugales y familiares, el ausentismo laboral, el bajo rendimiento escolar, el aislamiento social y la falta de motivación pueden ser también depresiones enmascaradas. Un predominio mayor de depresiones somatizadas se produce en personas que tienden a la negación, la hiperactividad y cierto control omnipotente del entorno.

La depresión masculina se enmascara y ese enmascaramiento es costosísimo. La depresión (y sólo para mencionar un ejemplo) está asociada a enfermedad coronaria e infartos cardiacos y cerebrales, padecimientos que afectan a los hombres con mayor frecuencia y a una edad más temprana que a las mujeres. Los hombres con depresión y enfermedad cardiaca tienen dos o tres veces más probabilidades de morir que los hombres con enfermedad cardiaca sin depresión. En los últimos 40 años, la tasa de suicidio entre hombres ha sido cuatro veces superior a la de mujeres.

Los varones son criados en nuestra sociedad para ser exitosos restringiendo la expresión de emociones. Deben controlarse y son forzados a expresarse a través de la agresión. Ser «fuerte” significa soportar dolor físico y psíquico desvalorizando los afectos (en particular la tristeza). Los varones sobrellevan los duelos de una manera diferente a las mujeres. “Ser fuertes” es encarar la adversidad sin demostrar emociones (señal de debilidad).

La depresión y sus manifestaciones serán una oportunidad para lograr entre todos un nuevo modelo social de masculinidad en que sea posible la expresión de afecto y ternura.

Imagen:  ChrisHConnelly en Flickr

Otras voces

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  • R Revista de CETECIC cetecic.com.ar Una revista académica con artículos de terapia cognitiva conductual escrita por Ariel Minici y Carmela Rivadeneira, dos referentes en la TCC de América Latina.
  • J Jonathan Yentch www.youtube.com Cada video es una aventura.
  • J Jason Kottke kottke.org Con casi 30 años online, Jason Kottke es uno de los referentes del blogging. Aquí encontrarás artículos interesantes todos los días.
  • P Pablo Malo Ocejo pablomalo.substack.com Pablo Malo es psiquiatra, escritor y ensayista.
  • P Psicoflix psicoflix.com El Netflix de la psicología, podcast semanal con entrevistas rigurosas a terapeutas y expertos en psicología a nivel mundial.
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  • Clínica

Los adultos mayores de 65 años que utilizan benzodiazepinas tendrían un mayor riesgo de sufrir demencia

  • 28/09/2012
  • David Aparicio

Un reciente estudio prospectivo publicado en la revista BMJ, sugiere que los pacientes mayores de 65 años que empiezan a tomar benzodiazepina (un fármaco popular utilizado para el tratamiento de insomnio y ansiedad), y conocido en España como Lexatin y en Argentina como Lexotanil o Lorazepan, tienen aproximadamente un 50% de riesgo de desarrollar demencia dentro de los próximos 15 años, en comparación con los sujetos que nunca tomaron el mismo fármaco.

Los investigadores sostienen que

“Teniendo en cuenta el grado en que las benzodiacepinas se prescriben, debe ser advertido el número de los posibles efectos secundarios debido al uso indiscriminado.”

La Benzodiazepina es un fármaco ampliamente utilizado en los sujetos de 65 años o más en muchos países. En EE.UU. esta droga sigue siendo muy utilizada por muchas personas quienes la utilizan durante varios años, a pesar de que las normas sugieren que su uso debe limitarse a unas pocas semanas. Estudios anteriores encontraron que esta droga incrementa el riesgo de demencia, pero no han sido concluyentes.

La investigación

Investigadores franceses llevaron a cabo el estudio en 1063 hombres y mujeres, que tenían en promedio 78 años de edad, los mismos no tenían demencia al inicio de la investigación. El estudio inició en el año 1987 y siguió a los participantes durante los  20 años siguientes. Los investigadores utilizaron los primeros 5 años del estudio para identificar los factores que conducen a la iniciación del consumo de  benzodiazepina y evaluaron la asociación entre el nuevo uso de este fármaco y el desarrollo de la demencia. También evaluaron la asociación entre la iniciación de la benzodiazepina durante el periodo de seguimiento y el riesgo de demencia. Los promedios fueron ajustados para controlar variables extrañas que pueden afectar el desarrollo de la demencia, como por ejemplo: edad, sexo, nivel educacional, estado matrimonial, consumo de vino, diabetes, presión arterial alta, declive cognitivo y síntomas depresivos.

Los resultados

Noventa y cinco  de los 1063 participantes comenzaron a tomar benzodiazepina durante el estudio. 23.8 % (n = 253) de casos de demencia fueron confirmados, 30 usuarios de benzodiazepina y 223 que no consumian. La iniciación de consumo del fármaco fue asociado con una menor supervivencia de la demencia.

En números absolutos, la probabilidad de desarrollar demencia fue de 4.8 por 100 años de persona en el grupo expuesto a la benzodiazepina comparado a 3.2 por 100 años de persona en el grupo control. Un año de persona es una medida estadística que representa en una persona  el riesgo de desarrollar una enfermedad durante el periodo de un año.

Los autores de la investigación sostienen que aunque la benzodiazepina sigue siendo útil para el tratamiento de la ansiedad y el insomnio, hay cada vez más evidencia de que puede inducir efectos adversos en personas mayores, como fracturas producto de las caídas y este estudio puede agregar a la demencia en esta lista de efectos secundarios. También sostienen  que sus datos se suman a la evidencia ya acumulada sobre la asociación entre el consumo de benzodiazepina y el riesgo de demencia. De ser cierto, esto constituirá un problema importante de salud pública.

Teniendo en cuenta todos estos datos, los médicos deben evaluar los beneficios y limitar las recetas un par de semanas, y se debe advertir de los posibles efectos adversos si no se siguen estrictamente las indicaciones.

Futuras investigaciones deben explorar si el uso de la benzodiacepinas en los menores de 65 años se asocia con un mayor riesgo de sufrir demencia y qué mecanismos intervienen en esta asociación.

Fuente: Over 65s at increased risk of developing dementia with benzodiazepine

  • Clínica

(Vídeo) Tratamiento Cognitivo Conductual para las Fobias

  • 28/09/2012
  • David Aparicio

Según la Asociación Americana de Psicología (APA) la fobia específica es uno de los trastornos de ansiedad que se presenta con mayor frecuencia en la población general, y se manifiesta por un marcado y persistente temor a un objeto o situación específica que provoca malestar e interfiere con la vida diaria de la persona.

Los estudios de Kessler, Berlund y  Demler (2005), revelan que este trastorno puede tener una prevalencia del 12.5%. Según las categorías, la fobia específica se puede clasificar en cuatro subtipos:

  1. Situacional : temor a espacios cerrados, a volar, etc.
  2. Ambiental: temor a las alturas, tormentas, etc.
  3. Animal: temor a las arañas, serpientes, perros, etc.
  4. Sangre/inyecciones o daño: procedimientos dentales, médicos, a la visión de sangre, etc.

Siendo los subtipos animal y ambiental los más prevalentes ( Curtis, Magee, Eaton, Wittche y Kessler, 1998).

Al igual que muchos trastornos de ansiedad, las fobias presentan un curso crónico con bajas tasas de remisión espontánea y representan un importante deterioro en la calidad de vida. A pesar de esto las investigaciones han demostrado que la fobia específica se encuentra dentro de los trastornos que pueden ser tratados con un alta probabilidad de éxito (Regier y cols., 1993).  Aquellos que buscan ayuda y tratamiento pueden escoger entre una amplia variedad de intervenciones como:  Modelado por exposición en imágenes o realidad virtual y exposición in vivo. Según Choy, Fyer y Lipsitz (2007) el tratamiento por exposición in vivo es el más eficaz para las fobias específicas.

El vídeo que verás a continuación fue realizado por psicólogos del Centro de Terapia Cognitivo Conductual y Ciencias del Comportamiento,  y nos muestra un pantallazo sobre las principales técnicas utilizadas por la terapia cognitivo conductual para el tratamiento de las fobias.

Si deseas obtener más información o quieres aprender a aplicar este tipo de técnicas, te recomendamos que visites el sitio del Centro de Terapia Cognitivo Conductual y Ciencias del Comportamiento, ya que cuentan con diferentes cursos de entrenamiento y puedes realizarlos a distancia.

Para más info: Terapia Cognitivo Conductual de la Fobia Específica

Fuente PDF: Estrategias psicológicas en el tratamiento de fobias específicas

 

  • Ciencia

Mecanismos neuronales de la toma de decisiones en el trastorno por acumulación

  • 27/09/2012
  • Alejandra Alonso

El Trastorno por Acumulación (TA) se ha hecho tan popular en los últimos tiempos que ya existen programas televisivos que se dedican a mostrar casos de personas que acumulan objetos, alimentos, animales, plantas o todas estas cosas juntas; un ejemplo de esto es el programa “Acumuladores” que se incluye en la programación de Discovery Home & Health.

Este trastorno se caracteriza por:

1.Una persistente dificultad para desechar o separarse de posesiones personales, incluso aquellas que son aparentemente inútiles o de limitado valor, dado a fuertes impulsos de guardar objetos, angustia y/o indecisión asociada con el descarte.

  1. Los síntomas resultan en la acumulación de un número importante de posesiones que llenan y desordenan las áreas de la casa, el trabajo u otros ambientes personales (por ejemplo oficinas, vehículos, patios) y evitan el uso normal del espacio. Si algunos ambientes de la casa están ordenados, es solo por el esfuerzo de otros (miembros de la familia, autoridades, etc.) para mantener estas áreas libres de posesiones.

  2. Los síntomas causan malestar clínicamente significativo o problemas en lo social, laboral u otras áreas importantes de funcionamiento (incluyendo mantener un ambiente seguro para sí mismo y para otros).

  3. Los síntomas acumuladores no se deben a enfermedad médica (por ejemplo, lesión cerebral o enfermedad cerebrovascular).

  4. Los síntomas acumulativos no se restringen a síntomas de otros trastornos mentales (por ejemplo, acumulación debido a una obsesión en el Trastorno Obsesivo Compulsivo, falta de motivación en el Trastorno por Depresión Mayor, alucinaciones en Esquizofrenia u otro Trastorno Psicótico, déficits cognitivos en Demencia, intereses restringidos en el Trastorno Autista, almacenamiento de comida en el Síndrome de Prader-Willi).

<

p dir=»ltr»>El Trastorno de Acumulación, que antes era considerado como un subtipo del Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC), ha sido propuesto como entidad diagnóstica única en el DSM-V. Modelos explicativos actuales del TA enfatizan problemas con la toma de decisiones, apego a las posesiones y pobre insight. Sumado a esto, estudios de neuroimagen han sugerido anormalidades en regiones frontales del cerebro.

La investigación

Un grupo de investigadores, liderado por el Dr. David F. Tolin, se propusieron examinar los mecanismos neuronales del problema de la toma de decisiones en el TA, en pacientes con TA bien definido. A su vez, los investigadores compararon a éstos últimos con pacientes que padecían TOC y con un grupo control de personas sanas.

El estudio contó con la participación de 107 adultos, 43 con TA, 31 con TOC y 33 sujetos sanos. Dichos participantes  debían decidir si quedarse con posesiones personales o descartarlas desde Noviembre del 2006 hasta Agosto del 2010. La actividad neuronal se midió mediante imágenes de Resonancia Magnética Funcional (RMIf) durante las cuales debían realizarse las decisiones sobre quedarse con una posesión o desecharla, en tiempo real.

Los resultados

Al comparar al grupo de participantes con TOC y al grupo con TA, los últimos exhibieron actividad anormal en la corteza cingulada anterior y la ínsula que dependía del estímulo. Específicamente, cuando debían decidir sobre objetos que no les pertenecían, los pacientes con TA mostraron actividad relativamente baja en esas regiones del cerebro. Sin embargo, cuando la decisión era sobre objetos que sí les pertenecían, éstas regiones mostraban excesivas señales en las imágenes de RMIf, comparados con los otros dos grupos. Dichas diferencias en el funcionamiento neuronal se correlacionaron significativamente con la acumulación severa y autocalificaciones de indecisión y sentimientos de “no está bien”  entre pacientes con TA que no podían atribuirse a un TOC o a síntomas depresivos.

Los investigadores concluyeron que sus descubrimientos sugieren una anormalidad bifásica en la corteza cingulada anterior y el funcionamiento de la  ínsula en pacientes con Trastorno de Acumulación; dichas anormalidades están relacionadas con problemas para identificar el significado emocional de un estímulo, generando respuestas emocionales adecuadas o regulando el estado afectivo durante el proceso de toma de decisiones.

Fuente: Neural Mechanisms of Decision Making in Hoarding Disorder ; Hoarding disorder: a new diagnosis for DSM-V?

  • Clínica

El mito de la «revolución» Cognitiva

  • 27/09/2012
  • CETECIC

En la psicología contemporánea, hallamos la vigencia de los modelos teóricos y de las técnicas comportamentales, tanto en áreas de investigación como en áreas aplicadas. A pesar de dichas evidencias, existen trabajos de historia de la psicología en los cuales se postula que en la década del 50, ha existido un fenómeno histórico al cual se ha denominado, “revolución cognitiva”.Esta supuesta revolución implicaría predominantemente una crítica al paradigma conductual casi en su totalidad, más que a hipótesis puntuales y específicas. Los exponentes de dicha revolución –mas allá de sus producciones científicas- han llevado a cabo historizaciones sobre supuestos acontecimientos que han ocurrido dentro de la profesión.

En términos generales, se ha planteado que el paradigma conductual había sido superado y sustituido a partir de dicha revolución. Las evidencias actuales muestran que 60 años más tarde, no sólo no se ha producido tal sustitución, sino también que el paradigma conductual tiene un espacio importante en psicología experimental y en muchas áreas de psicología aplicada. En el presente artículo, revisaremos las evidencias que cuestionan la existencia, alcance y significado de la llamada “revolución” cognitiva.

Descarga el artículo completo en formato PDF: el-mito-de-la-revolucion-cognitiva

  • Clínica

Autoestima

  • 26/09/2012
  • Luis Hornstein

Por: Luis Hornstein

La autoestima es una experiencia íntima: es lo que pienso y lo que siento sobre mí mismo, no lo que piensa o siente alguna otra persona acerca de mí. Mi familia, mi pareja y mis amigos pueden amarme, y aun así puede que yo no me ame. Mis compañeros de trabajo pueden admirarme y aun así yo me veo como alguien insignificante. Puedo proyectar una imagen de seguridad y aplomo que “engañe” a todo el mundo y aun así temblar por mis sentimientos de insuficiencia. Puedo satisfacer las expectativas de otros y aun así fracasar en mi propia vida. Puedo ganar todos los honores y aun así sentir que no he conseguido nada. Muchas personas pueden admirarme y aun así me levanto cada mañana con un doloroso sentimiento de fraude y un vacío interno. Conseguir el éxito sin lograr primero una autoestima equilibrada es condenarse a sentirse como un impostor y a sufrir esperando que la verdad salga a la luz.

La admiración de los demás no crea nuestra autoestima, ni tampoco la erudición, ni las posesiones materiales, las conquistas sexuales o la cirugía estética. La autoestima actúa como el sistema inmunológico del psiquismo, proporcionándonos resistencia, fortaleza y capacidad de recuperación. Una baja autoestima vulnera nuestra resistencia ante los problemas de la vida. Si no creemos en nosotros mismos, en nuestra eficacia, ni en nuestra capacidad de ser amados, el mundo es un lugar aterrador.

La crisis de los referentes tradicionales produce un desfasaje y hasta un antagonismo, entre “la estima pública” y la autoestima. No está mal aspirar al éxito. Éxito viene de exitus, que en latín quiere decir salida. Salida del encierro. Algunos actúan como si los únicos valores fueran el poder económico, el estatus profesional o el reconocimiento mediático. Otros buscan una restauración retornando a los valores tradicionales (nacionalismo, familiarismo, fundamentalismo, integrismo).

La autoestima es un termostato emocional que modula el impacto de emociones negativas, evitando que se extiendan al resto de la vida. Es probable que un éxito o un fracaso en un sector tengan consecuencias en los otros. Un desengaño amoroso acarreará una vivencia de pérdida de valor personal. A la inversa, un éxito en un campo determinado puede beneficiar la autoestima. Es difícil que ciertas heridas narcisistas no irradien sobre otros sectores. Por suerte, también irradian los logros.

¿Quién soy? ¿Cuáles son mis cualidades? ¿Cuáles mis talones de Aquiles? ¿Talones o defectos? ¿De qué soy capaz? ¿Cuáles son mis éxitos y mis fracasos, mis habilidades y mis limitaciones? ¿Cuánto valgo para mí y para la gente que me importa? ¿Merezco el afecto, el amor y respeto de los demás o siento que no puedo ser querido, valorado y amado? ¿Siento una brecha enorme entre lo que quisiera ser y lo que creo que soy? ¿Qué puedo hacer por mi mismo?¿Lucho o me dejo estar?

Esa mirada-juicio sobre uno mismo es vital. Cuando es positiva, permite actuar con aplomo, sentirse a gusto consigo mismo, enfrentar dificultades. Cuando es negativa, engendra sufrimientos y molestias que afectan la vida cotidiana. La autoestima contiene facetas con cierta autonomía. Puede ser variable en distintas actividades: laboral, afectiva, intelectual, corporal, sexual. La autoestima genera bienestar subjetivo en sus variados componentes: mantener relaciones afectivas satisfactorias, lograr cierta autonomía y cumplir ciertas metas.

Los triunfadores buscan la gloria de modo implacable y corren el peligro de ser consumidos por el burn-out (sentirse incinerados por el trabajo) o de recaer en el anonimato mediocre. Los perdedores tampoco la pasan muy bien. Siempre ha habido la tentación binaria. O se es winner o se es perdedor. George Clooney es millonario y buen mozo. ¿Pero qué sabemos de él? ¿Cómo le irá en los demás aspectos de su vida? Y todos sabemos que la vida tiene muchos planos.

Las fluctuaciones de la autoestima

La autoestima fluctúa: puede ser más o menos alta, más o menos estable y necesita ser alimentada, desde el exterior. Aunque las bases se construyan durante la infancia, la autoestima no es inalterable en otras etapas de la vida. Sigue fluctuando.

Se podrían comparar las estrategias de inversión con las que usamos para la autoestima. La cantidad y calidad del amor recibida durante nuestros primeros años constituye un capital inicial. Los “grandes inversores”, que disponen de un importante capital de salida, realizan inversiones que suponen cierto riesgo, pero que pueden generar muchos beneficios. Los “pequeños ahorristas” temen perder lo poco que poseen si corren riesgos. Invierten con prudencia. De ese modo, sus beneficios están a la altura del riesgo: son bajos. Aplicado a la autoestima, este modelo “financiero” permite, especialmente, comprender por qué las personas con alta y baja autoestima utilizan estrategias distintas. Las primeras tienen una actitud más audaz ante la existencia: corren más riesgos y toman más iniciativas, y por ello obtienen mayores beneficios. Los segundos, en cambio, son más precavidos y prudentes: se muestran reticentes a correr riesgos.

Existen cuatro modalidades de autoestima teniendo en cuenta su nivel y estabilidad.

a) Alta y estable.

Las circunstancias “exteriores” y los acontecimientos de vida “normales” tienen poca influencia sobre la autoestima. El individuo no consagra mucho tiempo ni energía a la defensa o la promoción de su imagen. No necesita defenderla. Su imagen se defiende sola. La excesiva confianza en el propio valor y eficacia podría hacernos más vulnerables a los peligros no reconociendo límites y rechazando cierta información.

Las personas con una buena autoestima no vacilan en pedir ayuda a los demás. Están seguras de que la ayuda es un préstamo que podrán devolver. Y los demás son como los bancos: le prestan al que tiene, al que tiene con qué responder.

b) Alta e inestable.

Aunque elevada, la autoestima de estas personas padece grandes altibajos. Perciben como amenazas las críticas y fracasos. Los sujetos de autoestima alta y estable son mucho más atemperados mientras que los de autoestima inestable siempre están pendientes de desafíos o del reconocimiento de los otros. Luchan denodadamente para destacarse, dominar, hacerse querer o admirar. La imagen les reluce pero no es oro. Cuando se empaña un poco asoma una inquietante vulnerabilidad. Este perfil es la base de diversos trastornos psicológicos: ira incontrolable, abuso del alcohol y drogas, adicción al trabajo, depresiones, colapsos narcisistas.

El éxito es postizo cuando se siente como una prótesis, cuando implica desgaste emocional, ansiedad excesiva y riesgo depresivo. Un sentimiento de fragilidad los inquieta ante las agresiones (reales o imaginarias) por lo que abunda la tentación de la huida hacia adelante, de brillar para no dudar.

c) Baja e inestable.

Su autoestima es vulnerable y condicionada por ciertos acontecimientos exteriores, que la puedan elevar. Sin embargo, ese sentimiento es frágil y se resiente cuando surgen dificultades. Pagan tributo al juicio de los otros. Su temor a engañarse o engañar a los demás los expone a dudas, a impostores. La vivencia de impostura transforma los aplausos en dudas constantes acerca del mérito real. Son indecisos por temor a equivocarse. Con el pretexto de desensillar hasta que aclare (prudencia), terminan montando poco y nada el caballo (pusilanimidad).

El síndrome del impostor puede ser crónico en sujetos con baja autoestima que sienten que no están a la altura del reconocimiento logrado. Padecen de una ansiedad permanente en el cumplimiento de sus tareas que los expone a estados depresivos a pesar de “éxitos” notables. Su incomodidad ante el éxito se basa en la contradicción entre la idea que tienen de sí mismos y la mirada de los otros.

Una baja autoestima, sin embargo, tiene aspectos beneficiosos porque admite puntos de vista diferentes a los propios. Por el contrario, una elevada autoestima puede hacer que el sujeto no escuche las  informaciones del entorno, y si bien soportan mejor los fracasos, los atribuyen a causas ajenas a ellos mismos. Para evitar cuestionamientos suelen rodearse de halagadores, lo que fomenta actitudes omnipotentes.

d) Baja y estable.

En este caso, la autoestima se ve poco afectada por los acontecimientos exteriores favorables. Están resignados y hacen pocos esfuerzos para valorarse a sus propios ojos o a los de los demás. Si no se sienten queridos tenderán a replegarse, en lugar de renovar vínculos sociales satisfactorios. Si creen haber fracasado, tenderán al autorreproche y a paralizarse sin darse otras oportunidades.

En personas con baja autoestima predominan las emociones negativas (vergüenza, cólera, inquietud, tristeza, envidia) y padecen de un sentimiento de vulnerabilidad al sentirse amenazadas por las vicisitudes de la vida cotidiana. Cualquier riesgo es una amenaza. Se dedican más a la protección de su autoestima que a su despliegue, más a la prevención de los fracasos que al  asumir riesgos. El temor al fracaso hace que eviten arriesgarse a la crítica o al rechazo.

Los sujetos con autoestima equilibrada tienden a buscar una evaluación mientras que aquellos cuya autoestima es baja buscan la aprobación. No se trata de miedo al fracaso, sino de alergia al fracaso. Cuando la autoestima es baja disminuye la resistencia frente a las adversidades de la vida y las personas encallan frente a ciertas vicisitudes superables. Los déficit en la autoestima no supone incapacidad para logros ya que se puede tener el talento y empuje necesarios para lograrlos. Sin embargo una baja autoestima disminuye la capacidad de alegrarse con sus logros que siempre serán vivenciados como insuficientes.

Prefieren tener un lugarcito asegurado en un grupo poco valorizado socialmente a esforzarse para defender un lugar en un grupo competitivo. Están dispuestos a compartir los éxitos grupales y encuentran allí la seguridad de una disolución de las responsabilidades si se produce el fracaso.

Autoestima consolidada: una ilusión realizable

La crianza consiste en dar a un hijo primero raíces (para crecer) y luego alas (para volar). En las primeras relaciones un bebé puede experimentar la seguridad o bien el terror y la inestabilidad. En las posteriores un niño puede tener la experiencia de ser aceptado y respetado o rechazado. Algunos niños experimentan un equilibrio entre protección y libertad. Otros, una sobreprotección que los infantiliza. Padres que dan pescado en vez de enseñar a pescar. Otros niños están subprotegidos, es decir sobreexigidos. Se los pone en un botecito en alta mar.

Los niños que se crían en hogares demasiado tristes, caóticos o negligentes probablemente vivirán con una visión derrotista, sin esperar ningún estimulo o interés de los otros. Este riesgo es mayor para los hijos de padres ineptos (inmaduros, consumidores de drogas, deprimidos o carente de objetivos).

Los cimientos necesarios para una autoestima saludable implica que los otros primordiales lo hayan criado con amor y respeto, le ofrecieron reglas estables y razonables que contribuyeron a generar expectativas adecuadas, sin recurrir al ridículo, la humillación o maltrato físico y que tuvieron confianza en sus capacidades. Ser adulto y, por lo tanto, lograr una autoestima consolidada es renunciar a las pretensiones desorbitadas, aceptando los obstáculos, condición misma de la libertad.

La autoestima necesita estrategias de sostenimiento, desarrollo y protección. Algunas personas realizan enormes esfuerzos para proteger la autoestima: negación de la realidad, huida o evasión, agresividad hacia los demás, sacrificando diversos aspectos de la calidad de vida y se torturan ante exigencias por expectativas propias y ajenas. ¿Cómo se sobrepone alguien al temor y afronta lo nuevo? Entrenándose con frustraciones que no lo tumban y con gratificaciones que lo compensan de algún modo, aunque no sean inmediatas, aunque sean promesas.

Lograr una autoestima sólida no es una mera ilusión. ¿Cuándo la ilusión es “buena” y cuándo es “mala”? Es negativa cuando es un sustituto de la acción. Es buena cuando es un preámbulo de la acción en vez de representar una alternativa: su modo de actuar (aceptar riesgos, intentar desarrollar sus competencias, ampliar sus límites) permite consolidar la autoestima. La estima malherida se repara. Como las ciudades europeas después de la guerra. Se repara o se reconstruye. Cuando se reconstruye es porque algo había quedado: el terreno. Una autoestima “consolidada” permite dar curso, dar alas, a lo que se piensa, a lo que se desea, enfrentar dificultades, no ser demasiado influenciable por la mirada de los otros, tener sentido del humor. Se puede sobrevivir a los fracasos y a las desilusiones, negarse a los abusos, expresar dudas, tolerar cierta soledad. Sentirse digno de ser amado. Y soportar el dejar de ser amado por tal persona. Imaginando que puede haber otra. Aunque no haya otra en lo inmediato. Permite expresar temores y flaquezas sin avergonzarse, vincularse con otros significativos sin vigilarlos o ahogarlos, aceptarse  el derecho de decepcionar o fracasar. Permite pedir ayuda sin sentir que es limosna, tener la vivencia de poder soportar las desventuras, cambiar de opinión aprender de la experiencia, tener expectativas realistas en relación al futuro, aceptar las limitaciones.

Sobre el Autor: Luis Hornstein *Premio Konex de platino en psicoanálisis (década 1996 a 2006). Sus últimos libros son Narcisismo (Paidós), Las depresiones (Paidós) y Autoestima e identidad (F.C.E.). Puedes escribirle a su email: [email protected]

  • Clínica

30 consejos de Paul Watzlawick para no ser un terapeuta sistémico

  • 26/09/2012
  • Jorge Ayala Salinas
  1. Explíquele todo lo que quiera al paciente, sus conductas, sus síntomas, sus actitudes, el porqué –lineal- de lo que le pasa.

  2. Crea profundamente que el insight, el darse cuenta,  o la toma de consciencia, es un prerrequisito absoluto para el cambio.

  3. Por lo tanto privilegie el por qué y no el para qué.

  4. Dé relevancia a la explicación y no a la acción.

  5. Busque afanosamente el origen de la sintomatología: las causas de la situación presente se encuentran en el pasado de la persona.

  6. No pregunte, no intervenga, observe en silencio.

  7. Frente a cualquier paciente que le cuestione o le pregunte, responda austeramente “a ud. ¿que le parece?”

  8. Respete los silencios y cuando el paciente hable, asienta con un gesto de cabeza de arriba hacia abajo y emita una especie de rumor gutural con la boca entrecerrada, casi expulsándolo por la nariz, “hummmhummm”.

  9. No sea intervencionista y preguntón.

  10. No se atreva a incorporar más miembros a la terapia, ¡no sea hereje!, más de uno es una contaminación.

  11. Descuide el contexto en donde se desarrollen las acciones, no tiene importancia.

  12. Aplique el principio dormitivo al que alude Bateson, clasifique, rotule y etiquete al paciente en una categoría y después medique.

  13. El paciente identificado como psicótico es el enfermo, no se le ocurra pensar que puede ser la expresión de una disfuncionalidad del sistema familiar.

  14. Realice tratamientos extensos, de años, eso sí, con una gran frecuencia de horarios semanales.

  15. Maneje dichos horarios, pautándolos en forma rígida, con días y horas semanales rigurosamente establecidos.

  16. No sea ocurrente y menos creativo, no sea loco.

  17. Adhiérase ortodoxamente a un modelo, constituya su identidad profesional a través del modelo, sea Ud. el modelo.

  18. Tenga mucho cuidado con las estrategias, todo intento de utilizarlas será considerado como una manipulación hacia el paciente.

  19. No sea directivo, y menos aún, imperativo en su lenguaje, ¡ni lo piense!

  20. ¿Qué significa eso de mandarle al paciente tareas para el hogar…?

  21. Piense siempre que existe una realidad externa al ser humano, vea si su paciente está adecuado o no, es decir, si tiene juicio de realidad.

  22. Esté convencido de que la realidad se descubre y no se inventa, ¿está ud. en su sano juicio?

  23. Eríjase como representante de la verdad, o sea, su sistema de creencias es el válido.

  24. Nunca se le ocurra explicitarle al paciente el sentimiento que a Ud. le despierta alguna situación, actitud o reacción que él manifieste en la sesión.

  25. Nunca connote positivamente alguna acción del paciente; puede tomarse como una sospecha de seducción o de reforzarle el yo.

  26. Su pensamiento como terapeuta debe partir de la patología, todos somos neuróticos, y no de la salud.

  27. Por lo tanto, debe pensar que un paciente se debe curar y no resolver el problema.

  28. Para construir una hipótesis piense monádica, causal y linealmente, sosteniendo que el paciente debe retornar a sus status quo anterior a sus síntomas.

  29. Considere que las crisis no significan la posibilidad de cambio.

  30. En conclusión, piense en el paciente como un caso, no como un ser humano que sufre o que padece con su problema…y además reivindique el manicomio como un templo de la salud mental…

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p style=»text-align: right;»>Extraído de La construcción del universo.

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¿Pueden las personas clínicamente deprimidas diferenciar entre el enojo o la culpa?

  • 25/09/2012
  • David Aparicio

La habilidad para identificar y distinguir entre las emociones negativas nos ayuda a direccionar el problema que pudo ocasionar estas emociones. Pero algunas personas son incapaces de describir las diferencias entre sentirse enojado o culpable.

En un estudio, próximo a ser publicado en la revista Psychological Science, el psicólogo Emre Demiralp de la Universidad de Michigan y sus colegas, hipotetizaron que las personas clínicamente deprimidas serían menos capaces de discriminar entre diferentes tipos de emociones negativas que los individuos sanos. Los sujetos clínicamente deprimidos regularmente experimentan sentimientos de tristeza, enojo, miedo o frustración que interfieren con su desenvolvimiento en la vida diaria.

“Es muy difícil mejorar tu vida si no puedes diferenciar si estás enojado o triste sobre algún aspecto,” explicó Demiralp. “Por ejemplo, imagina que tu auto no tiene un indicador de gasolina independiente. Sería difícil saber cuándo parar para cargar más gasolina. Nosotros queríamos investigar si las personas con depresión clínica tenían indicadores emocionales que eran informativos y si habían experimentado emociones con el mismo nivel de especificidad y diferenciación de las personas sanas.”

“Es muy difícil mejorar tu vida si no puedes diferenciar si estás enojado o triste sobre algún aspecto”

Para llevar a cabo la investigación, los psicólogos reclutaron a 106 sujetos que tenían entre 18 y 40 años de edad. La mitad de los participantes habían sido diagnosticados con depresión y la otra mitad eran sujetos sanos. Durante el curso de 7 a 8 días, ellos llevaron consigo una Palm Pilot (agenda electrónica) donde registraban sus emociones 56 veces al día. Al informar sobre sus emociones, marcaron el grado en que sentían 7 emociones negativas (triste, ansioso, enojado, frustrado, avergonzado, disgustado y culpable) y 4 emociones positivas (alegre, excitado, alerta y activo) en una escala de 1 a 4.

Al observar las respuestas, los investigadores encontraron una tendencia de los participantes a registrar múltiples emociones (por ejemplo: disgustado y frustrado). Y también hallaron que las personas clínicamente deprimidas tenían menos habilidad para diferenciar las emociones negativas en comparación a los sujetos que estaban sanos. Los psicólogos también pudieron observar que las personas con y sin depresión clínica fueron iguales a la hora de diferenciar entre las emociones positivas. Es posible que las personas que están clínicamente deprimidas pueden diferenciar entre las emociones positivas como una estrategia de afrontamiento.

Ser específico sobre tus emociones puede ser bueno para ti

“Nuestros resultados sugieren que ser específico sobre tus emociones puede ser bueno para ti. Lo mejor sería evitar pensar que estás generalmente mal o te sientes desagradable. Se específico ¿Sientes ira, vergüenza, culpa o alguna otra emoción? Esto puede ayudarte a mejorar tu vida.” sostuvo Demiralp

Este estudio resalta la importancia de la aceptación y validación de las emociones en nuestra salud. Los investigadores creen que este enfoque puede ofrecer más opciones de tratamiento en un futuro cercano.

Fuente: Feeling Guilty Versus Feeling Angry – Who Can Tell the Difference?

  • Ciencia

Entrenar la memoria podría aliviar los síntomas de la depresión

  • 24/09/2012
  • David Aparicio

Una reciente investigación dirigida por Laura Jobson de la Universidad de East Anglia y  Tim Dalgleish, Doctor de Ciencias Cognitivas y del Cerebro de la Unidad de investigación Médica de Cambridge y próxima a ser publicada en la revista Clinical Psychological Science, sugiere que el entrenamiento de la memoria puede ayudar a los individuos a recordar eventos específicos y consecuentemente reducir los síntomas de la depresión.

Según los expertos, la depresión está generalmente acompañada por una inhabilidad para recordar objetos o situaciones del pasado. Esta inhabilidad deteriora la capacidad de resolver problemas y conlleva a concentrarse en sentimientos que provocan distress.

¿Cómo se realizó la investigación?

Los investigadores estudiaron si un programa de entrenamiento, el Memory Specificity Training, puede mejorar la memoria de los eventos pasados y mejorar los síntomas de la depresión. Para lograr esto el equipo reclutó a 23 adolescentes afganos que habían perdido a sus padres durante la guerra de Afganistán y que mostraban síntomas de depresión. Doce de los adolescentes fueron asignados al azar para participar en el programa de entrenamiento de memoria y once fueron asignados a no recibir el entrenamiento (grupo control)

Todos los adolescentes completaron una prueba de memoria que consistía en 18 imágenes con  palabras positivas, neutrales y negativas en Persa y se les pidió que recordaran un recuerdo específico relacionado con cada palabra. Luego sus respuestas fueron categorizadas en un tipo específico y no específico de recuerdos.

Además, los participantes completaron cuestionarios diseñados para evaluar los síntomas de la depresión y ansiedad. Durante cinco semanas, los sujetos asignados asistieron a un programa semanal de 80 minutos de sesión de grupo en el que aprendieron sobre diferentes tipos de memoria y recuperación de memoria, y practicaron recordar recuerdos específicos después de haber recibido palabras claves positivas, neutrales y negativas.

Al final de las cinco semanas de entrenamiento, se le aplicó la misma prueba de memoria que se le había aplicado al inicio del estudio a los dos grupos.

¿Qué encontró el equipo investigador?

Los adolescentes que participaron en el entrenamiento fueron más capaces de proveer recuerdos específicos que aquellos que no recibieron la intervención. Además, el grupo que recibió entrenamiento mostró menos síntomas de depresión que el grupo control luego de los dos meses de seguimiento.

Los investigadores descubrieron que la relación entre los participantes del grupo control y los síntomas de la depresión durante el seguimiento se podría explicar por los cambios en la recuperación de la memoria específica en el tiempo. Y creen que en el futuro los programas de entrenamiento podrán ser un complemento de la terapia cognitivo conductual para lograr un mejor y más completo tratamiento para aliviar los síntomas de la depresión.

Fuente: Memory Training May Help Relieve Depression

  • Clínica

6 ideas para tu (de)formación como psicoterapeuta

  • 24/09/2012
  • Jorge Ayala Salinas

1. Las terapias son construcciones

No cabe duda que en la terapia trabajamos básicamente con construcciones de nuestros clientes. Incluso nosotros mismos trabajamos desde nuestra propia construcción de una lente materializada en conceptos y definiciones a través de las cuales podemos ver lo que nos rodea y co-construir posibilidades de cambio y narraciones alternativas más útiles. La terapia es un proceso lingüístico, de “juegos de lenguaje” -en palabras de Wittgenstein- donde se fomenta un lenguaje centrado en las soluciones y los recursos, contrariamente al lenguaje del déficit y los problemas que promueven otras terapias.

2. No busques claves ocultas debajo de lo que escuchas y aparece

En una curiosa entrevista, el gran escritor argentino Alan Pauls señala: “Luego de tantos años de psicoanálisis me di cuenta que todo está en la superficie”.

El mito de la profundidad de las cosas

En la terapia trabajamos con narraciones. No es trabajo nuestro -aunque resulte una tentación formativa- “leer entre líneas” o “ver más allá de lo evidente” para descubrir cómo son las cosas realmente.

Cuando realicé uno de mis internados, la responsable del consultorio enfatizaba cada vez que podía mi ingenuidad, mi desmedida confianza, mi ineficaz aptitud para creer en la gente y la superficie de lo que me contaban. Nunca dejó de asegurarme que detrás de lo que oía y apreciaba, existía una realidad profunda que no me contaban, difícil de resolver. Nunca entendí esta forma de presionarme cada vez que le contaba una de mis aventuras colaborativas y el modo en que la gente lograba disolver aquello que traía a consulta. “Te están mintiendo”, eran sus conclusiones.

El mito de la profundidad de las cosas, de los niveles de existencia, de la cebolla que debe pelarse y de la función del síntoma conducen a pensar que detrás del problema que nos presentan existe un problema estructural o un grave conflicto interpersonal. Hay que recordar que una queja o demanda sólo indican lo mismo: una queja y una demanda. No es tarea nuestra encontrar claves ocultas.

3. Rechaza el normativismo

Existen muchos modelos de normalidad preconizados por la psicología y las tecnologías del liderazgo y el desarrollo humano. Han creado su propio patrón de sanidad e incluso un ideal de familia.

No es labor terapéutica intentar ajustar a las personas dentro de estos ideales. El respeto por el universo particular de cada cliente, por sus valores, sueños y esperanzas construidas a lo largo de su vida es uno de los valores de la relación terapéutica. La singularidad de sus construcciones es algo que debemos explorar comunitariamente, vinculándonos con curiosidad y respeto. No existe un ideal de “persona sana” o de “familia funcional”.

Existen tantas formas de actuar y comportamientos como arena en el mar. La terapia no constituye el intento de ajustar a nuestros clientes en una narrativa ideal. Existen viejas sospechas que rodean el inicio de una terapia, por ejemplo que la mala conducta de un niño está inexorablemente relacionada con el sistema conyugal y que hay que resolver primero el conflicto de los padres.Existe una vieja obsesión de ayudar dónde no nos llaman. Si una familia busca ayuda para su hijo y suponemos e insinuamos hipotéticamente que es resultado de una “relación disfuncional” en la pareja podemos espantarlos ya que podemos estar equivocados. Si asumimos una posición sistémica podemos asumir que el cambio en la conducta del hijo puede provocar otros cambios en la relación conyugal sin presumirlo.

Existen muchos modelos de normalidad preconizados por la psicología

Particularmente me ha sucedido: algunos psicólogos en la escuela me ha derivado el tratamiento de algunos niños con problemas de conducta en el aula y al terminar de describirme la situación, no dejaron de agregar: “trabaja primero la relación de los padres”, cosa que nunca hice ya que nunca me lo pidieron. La familia llegaba a consulta con un relato y sobre ese relato construíamos la relación y colaboración con el niño. Y alguna vez sucedió algo particular: luego de resolver la situación del niño en la escuela y concluir la terapia, los padres, cuya condición legal era de convivientes, terminaban casándose y reafirmando su compromiso como pareja. Sin haber recurrido a la dichosa terapia conyugal.

4. No hace falta conocer el problema para disolverlo

“Para abrir una puerta no es necesario tener una llave que se corresponda exactamente con la forma de la cerradura”, señala el gran Steve de Shazer: “Es suficiente con usar una ganzúa que abra el mecanismo”, continúa.

Podemos pasar directamente a hablar de soluciones e identificar aquello que desean conseguir los clientes si la relación lo requiere, detectando recursos, fortalezas y aquellas cosas que vienen haciendo muy bien a pesar del problema (las excepciones), buscando formas de seguir manteniendo en marcha los primeros cambios con que llegan las personas a la consulta. Para Ricardo Ramos, un gran terapeuta español y amigo, la primera visita contiene el cambio que viene después.

No hace falta conocer el problema -cuyo relato puede volver a causar dolor, fastidio y una vergüenza que muchas veces las personas prefieren evitar y repetir- para colaborar en la solución. No es necesario tener abundante y suficiente información del problema, ni conocer las causas, su historia, la génesis y la frecuencia con que se produce para ayudar efectivamente.

5. Las personas cuentan con los recursos necesarios para lograr sus objetivos

La terapia narrativa tiene un maravilloso concepto para graficar esta idea. Le llama “lo ausente pero implícito”a todo ese conocimiento (habilidades, recursos, formar personales de combatir la opresión)que ha quedado invisibilizado por el problema y no puede ser usado en ese momento ya que se encuentra olvidado. Nuestra tarea consistirá en utilizar la conversación y nuestras preguntas para re-descubrir y movilizar esos recursos e historias que la gente ha olvidado en el menor tiempo posible, de manera que podamos recuperar el agenciamiento. Cuando encontramos una excepción al problema encontramos una maravillosa llave que centra la conversación en soluciones e increíbles historias alternativas a la realidad del problema, generando optimismo en el presente y esperanzas para el futuro.

Cuando encontramos una excepción al problema encontramos una maravillosa llave que centra la conversación en soluciones

6. Nada existe sin un contexto

El problema y las conductas y relaciones que lo sostienen ocurren en un contexto, en un sistema lingüístico relacional, entre personas que generan significados y desarrollan su propio lenguaje y sentido en función de su organización específica y de su forma particular de resolver problemas.

Lo que le sucede a la persona no responde ni está en función a conflictos internos o inconscientes, sino que viene configurado por interacciones en un contexto. Consecuencia de ver las cosas de esta manera está en considerar que todo pequeño cambio introducido en una situación puede ser advertido por otros miembros del medio, por ejemplo la pareja, los hijos o los compañeros de trabajo, que pueden retroactuar con el cliente ampliando el cambio y constituyendo con sus reacciones un verdadero efecto bola de nieve. Debemos considerar que si cambio uno, cambia el sistema.

  • Ciencia

¿Somos totalmente racionales a la hora de tomar decisiones?

  • 23/09/2012
  • David Aparicio

Nos gusta pensar que somos racionales y que antes de hacer un juicio moral realizamos un profundo análisis de las repercusiones de nuestras decisiones, pero una reciente investigación sugiere que nuestros juicios de moral surgen principalmente de la intuición. Al parecer nuestras emociones conducen nuestra intuición, dándonos esa sensación en nuestras entrañas de que algo esta “bien” o “mal”. En algunos casos parece que podemos anular estas reacciones iniciales.

El director de la investigacion, Matthew Feinber, y sus colaboradores hipotetizaron que esto podría ser el resultado de una reevaluación, un proceso por el cual amortiguamos la intensidad de nuestras emociones centrándonos en una descripción intelectual de por qué estamos experimentando la emoción.

La investigación

Los participantes leyeron historias que describían dilemas morales y conductas que los sujetos probablemente encontrarían como repugnantes. Los participantes que reevaluaron lógicamente los escenarios fueron menos propenso a realizar juicios de moral basados en la intuición. Estos descubrimientos sugieren que aunque nuestras respuestas emocionales provocan intuiciones morales, estas emociones también puede ser reguladas.

Para los investigadores somos al mismo tiempo «amos» y «esclavos», con la capacidad de ser controlados, pero también podemos darle forma a nuestro proceso de juicio emocional.

El fin no justifica los medios

En los dibujos animados o en las películas, cuando el superhéroe es forzado por el villano a elegir entre salvar a una persona (por lo general es la que aman) o salvar a muchos inocentes. El villano espera que el superhéroe tome una decisión entre tomar una elección deontológica (esta mal sacrificar a una persona por muchas) o una elección utilitaria (es mejor salvar a muchas personas que a una sola). La mayoría de las personas, incluyendo los superhéroes, tienden a utilizar su imaginación para visualizar estos escenarios difíciles.

Para investigar el rol que juega la imaginación visual en el juicio moral, los investigadores Elinor Amit y Joshua Greene probaron si un grupo de voluntarios era más orientado a lo verbal o a lo visual, luego les presentaron dilemas morales. Las personas orientadas visualmente fueron más propensas a realizar juicios deontológicos, centrándose en una persona sobre muchos. Esto puede deberse a que fueron más propensos a visualizar el daño que estaban causando. Por eso los investigadores creen que la imaginación puede influenciar al juicio moral de las personas

Fuente: How Do We Make Moral Judgments? – Insights From Psychological Science

  • Ciencia

Estudio revela las raíces de la tentación al chocolate

  • 23/09/2012
  • Alejandra Alonso

Evidencias producto de investigaciones realizadas con ratas permiten explicar por qué el chocolate es tán irresistible. Las huellas cerebrales de las ansias de comer en exceso estas deliciosas golosinas, se ubican en una inesperada parte del cerebro y se relacionan con la producción de un químico natural parecido al opio, de acuerdo con un reporte publicado online el 20 de Septiembre en Current Biology.

“Esto significa que el cerebro tiene sistemas más extensos de los que antes se creía, para hacer que los individuos consuman en exceso algunas recompensas (comidas),” dice Alexandra DiFeliceantonio de la Universidad de Michigan, Ann Harbor. “Y puede ser una de las razones por las que el comer en exceso es un problema hoy.”

El experimento realizado por el equipo de DiFeliceantonio consistió en darles a los animales un estímulo artificial con una droga liberada justo en una región del cerebro llamada neoestriado. Las ratas se dieron atracones con más del doble de chocolates M&M de lo que habrían consumido de otra manera. Los investigadores encontraron que la encefalina (químico similar a una droga, producido de forma natural en esa misma región cerebral) también surgía cuando las ratas comían bocados cubiertos con caramelo. No es que la encefalina o drogas similares hacen que a las ratas les guste más el chocolate, explican los investigadores, sino que los químicos del cerebro aumentan su deseo e impulso de comerlos.

Los descubrimientos revelan una sorpresiva extensión del rol del neoestriado, nota DiFeliceantonio, ya que la región cerebral fue vinculada principalmente al movimiento. Hay razones para esperar que los resultados en ratas puedan decirnos mucho sobre nuestras tendencias al atracón.

“La misma área cerebral que pusimos a prueba aquí está activa cuando las personas obesas ven comidas y cuando los adictos a la droga ven escenas de droga,” dice ella.“Parece probable que nuestros descubrimientos en cuanto a la encefalina en ratas signifique que este neurotransmisor puede conducir algunas formas de consumo excesivo y adicción en humanos.”

Los investigadores tienen la esperanza de poder descubrir un fenómeno relacionado que algunos de nosotros deseamos que pudiéramos controlar: qué sucede en nuestros cerebros cuando pasamos cerca de nuestro restaurante de comida rápida favorito y sentimos el repentino deseo de parar.

El estudio destacó que:

  1. El aumento de encefalina en el neostriado es disparado por el consumo de recompensas dulces.
  1. La ingesta intensa es generada específicamente en la parte anteromedial del neoestriado dorsal.
  1. La estimulación opioide del neostriado causa más consumo pero no más “preferencia” por los dulces.

Fuente: Enkephalin Surges in Dorsal Neostriatum as a Signal to Eat; Brain study reveals the roots of chocolate temptations

  • Clínica

Vigencia de Freud

  • 21/09/2012
  • Luis Hornstein

El 23 de septiembre se cumplen 73 años de la muerte de Freud. ¿Cuánto de Freud nos queda en nuestras arcas? Lo cual supone que tenemos arcas, además de un mundo asolado por destrucciones y miserias, que tenemos un patrimonio. El psicoanálisis es una práctica entre otras, a las que afecta y por las que es afectada. Más que insertar al psicoanálisis en la cultura se trata de dejar de negar que está inserto.

En vida de Freud y después de Freud, el psicoanálisis ha sido atravesado por diversas líneas teóricas y por diversas prácticas clínicas. Un enorme capital acumulado, pero no pasivo sino en permanente inversión productiva, que a veces hace olvidar que, hoy por hoy, los fundamentos son freudianos. Los fundamentos y el disparador. Por eso la lectura de Freud es un paso ineludible para quien aspire a reformular, con los recursos teóricos actualmente disponibles, los innumerables problemas que requieren ser dilucidados. Pero no basta con Freud.

Una lectura histórico-crítica-problemática de Freud implica relegar conceptos que se han vuelto impensables desde la racionalidad actual diferenciando entre la historia caduca y la historia constituida por el pasado actual (que define los conceptos aún válidos).

Umberto Eco (1997) ante la pregunta de cómo reflexionar sobre un pensador del pasado, responde: “Tomar en serio todo lo que ha dicho es como para abochornarse. Ha dicho, entre otras cosas, un montón de estupideces. Honestamente: ¿Hay alguien que sienta que vive como si Aristóteles, Platón, Descartes, Kant o Heidegger tuvieran razón en todo y para todo? Cada uno ha tratado de interpretar sus experiencias desde su punto de vista. Ninguno ha dicho la verdad, pero todos nos han enseñado un método de buscar esta verdad. Esto es lo que hay que entender, no si es verdad lo que dijeron, sino si es adecuado el método con el que han tratado de responder a sus interrogantes”.

Para algunos el psicoanálisis ya no es contemporáneo

Para algunos el psicoanálisis ya no es contemporáneo. Otros ni deprimidos ni eufóricos están luchando con los nuevos desafíos clínicos, teóricos y transdisciplinarios. Una vez apareció en un periódico que Mark Twain había muerto. El escritor, que estaba vivo y con el humor siempre despierto, les mandó un telegrama: “Noticia de deceso muy exagerada”. Twain no dijo “falsa”, dijo “exagerada”. Observen ese matiz.

Científicos, filósofos, etc., todos heredan. En el legado se reciben objetos valiosos y trastos viejos. No se trata de administrar un patrimonio sino de ponerlo a producir. Para lo cual, en la vida y en la teoría, hay que abandonar la fascinación. “La idea de herencia implica no solo reafirmación y doble exhortación, sino a cada instante, en un contexto diferente, un filtrado, una elección, una estrategia.

Un heredero no es solamente alguien que recibe, es alguien que escoge y que se pone a prueba decidiendo” (Derrida). Somos herederos, pero no del gran hombre sino de su obra. Trabajemos la obra de Freud definiendo sus condiciones de posibilidad, sus principios, sus métodos, desentrañando su idiosincrasia teórica, histórica y pragmática, dando cuenta de sus fuentes, sus referencias conceptuales, sus fundamentos y sus finalidades.

Evitemos la fascinación

Evitemos la fascinación. En 1921 Freud afirma que la idealización “falsea el juicio”. El objeto idealizado “sirve para sustituir un ideal del yo propio, no alcanzado”. generando el autosacrificio del yo. Nietzsche (1881) lo dice en un molde imperativo: “¡Si aspiráis a las alturas, usad vuestras propias piernas! ¡No os dejéis llevar arriba; no os encaraméis en hombros y cabezas ajenos!”. Cuando se activan ciertas ilusiones prevalece la idealización como ocurre en el enamoramiento en la hipnosis, y en el dogmatismo.

De la fijación neurótica a la filiación simbólica

Todo saber, en tanto deviene saber instituido, porta el germen de su propia esclerosidad. Una historización y actualización de los fundamentos para problematizarlos y renovarlos hace que lo instituyente (Castoriadis) repercuta sobre la práctica y que ésta vuelva a actuar sobre los fundamentos. El riesgo del fundamentalismo está siempre allí. Cuando Freud deja de ser una referencia al origen para ser un punto de llegada, se convierte en una identificación cristalizada dando lugar a tantas ortodoxias coaguladas. Por el contrario, Freud y su obra deben constituir una identificación fundante que remita a una filiación simbólica.

No nos resignemos a ser alelados discípulos crónicos. Ni a deponer la pasión. Hay pasión cuando nos identificamos con ese Freud dispuesto a cuestionar lo dado, nunca sentado en los laureles. En caso contrario el deseo de no tener que pensar convierte al pensamiento en ecolalia. Un psicoanalista es una trayectoria. Día a día procesa sus lecturas, su experiencia clínica, su propio análisis, su participación en diversos colectivos. Va complejizando su escucha, jaqueada por una teorización insuficiente o tan consciente, tan sistemática, que dejara de flotar.

El psicoanálisis no nació aislado. Ni se consolidó haciendo oídos sordos a su época

¿Estamos actualizados o seguimos como si el mundo no hubiera cambiado? ¿No serán viejos nuestros paradigmas? ¿Cómo es hoy nuestra subjetividad? ¿Un mecanismo de relojería, como lo era en el siglo XVIII? ¿Una entidad orgánica, como en el XX? No. Hoy la metáfora para nuestra subjetividad es un flujo turbulento.

Fundamentarse en Freud no es garantizarse en Freud ni menos que menos atarse a él. Hoy estamos obligados a pensar el psicoanálisis, con la física, la biología, las neurociencias, las ciencias sociales, la epistemología de hoy. No con las de Freud. El psicoanálisis no nació aislado. Ni se consolidó haciendo oídos sordos a su época. Y ahora, en que se advierten signos de agotamiento de cierto discurso psicoanalítico anquilosado, que se quiso sentar en sus laureles, el intercambio es más necesario que nunca.

No le escapo al diálogo. Le escapo al reduccionismo, es decir a la simplificación excesiva en el abordaje de un tema complejo. A los reduccionismos, porque cada disciplina tiene el suyo.

Para la ideología reduccionista en biología (biologicismo) las problemáticas psíquicas serían consecuencia de la constitución genética. Se les niega cualquier papel a las problemáticas psíquicas, sociales, históricas. La ideología reduccionista en psicología (psicologismo), a su turno, hace oídos sordos a los aspectos biológicos, a los socio-históricos y al cuerpo.

El sociologismo no considera casi la historia individual y familiar. Por el contrario se trata de inscribir al psicoanálisis en el paradigma de la complejidad. Y así entendemos los conflictos humanos y neuróticos debido a la acción conjunta y difícilmente deslindable, de la herencia, la situación personal, la historia, la enfermedad corporal, las condiciones histórico-sociales, las vivencias, los hábitos y el funcionamiento del organismo.

Se trata de inscribir al psicoanálisis en el paradigma de la complejidad

La filiación implica abrir un futuro al pasado, oponiendo un olvido pasivo al activo. El pasivo es el de los fundamentos. Perpetúa todo lo que tiene un valor de origen. El olvido activo es lo que Nietzsche denominó la fuerza del olvido. Ese “hacer lugar a lo nuevo” cumple una función liberadora, evitando la parálisis debido al exceso de memoria.

Sobre el Autor: Luis Hornstein *Premio Konex de platino en psicoanálisis (década 1996 a 2006). Sus últimos libros son Narcisismo (Paidós), Las depresiones (Paidós) y Autoestima e identidad (F.C.E.). Puedes escribirle a su email: [email protected].

Imagen: NPR

  • Ciencia

Cinco formas de afrontar el estrés cuando estás embarazada

  • 21/09/2012
  • Alejandra Alonso

El estrés es una realidad en la vida de todas las personas. Todos luchan con el estrés relacionado a sus trabajos, finanzas o relaciones. Pero cuando estás embarazada puedes enfrentar estresores adicionales. Por ejemplo, puedes preocuparte por la salud de tu bebé, que es de hecho uno de los estresores más comunes en embarazadas, de acuerdo con Christina G. Hibbert, psicóloga clínica y experta en salud mental y postparto.

También puedes estresarte al prepararte para la llegada de tu bebé, dice ella. Y si has experimentado problemas con tu embarazo actual o un aborto espontáneo previo, puedes estar sintiéndote especialmente ansiosa.

Hibbert compartió formas efectivas mediante las cuales las futuras mamás pueden afrontar el estrés:

1- Mueve tu cuerpo:

De acuerdo con Hibbert, las mujeres embarazadas que se ejercitan (bajo el cuidado de sus médicos) son más capaces de manejar el estrés. Puedes encontrar más información sobre ejercicio y embarazo aquí.

2- Consigue apoyo:

Hable con sus amigos o únase a un grupo de apoyo para embarazadas, dice Hibbert. Te pueden ayudar a minimizar los sentimientos de presión y estrés, brindar apoyo y resolver problemas contigo.

3- Siente tus sentimientos:

“Muchas mujeres ignoran o niegan sentir estrés, pero este simplemente se acumula hasta que sientes que vas a explotar,” dice Hibbert. Ella sugiere sentarte con tus emociones, con alguien en quien confíes. “Deja que alguien que se preocupa por tí, este contigo, te sostenga la mano, te escuche y lo sienta contigo.”

Ella también recomienda practicar la respiración profunda todos los días. Hacerlo calma el estrés e incluso ayuda en el parto. Intenta lo siguiente: “Inhala profundamente mientras cuentas lentamente hasta cinco; luego exhala lentamente en cinco. Repítelo por 5 o 10 minutos.”

Otro enfoque que ella recomienza es canalizar tus emociones en arte, como escribir en un diario, pintar, dibujar o realizar actividades relacionadas con la música.

4- Haz del sueño una prioridad:

“Cuando estás embarazada necesitas más horas de sueño que lo normal, y no puedes permitirte quedarte despierta hasta tarde, levantarte muy temprano e irte todo el día,” dice Hibbert. “El impuesto que cobra en tu cuerpo y en el bebé no lo vale.”

Ya que el sueño es acumulativo, cada siestita cuenta. Así que vuélvete a dormir cuando despiertes, toma siestas frecuentes y duerme cuando puedas, sugiere Hibbert.

Dormir lo suficiente durante el tercer semestre puede ser especialmente difícil. Culpa a tu floreciente panza, tu débil vejiga y los pensamientos en cuanto al inminente nacimiento. Para sobreponerse a tales desafíos, Hibbert sugiere utilizar una almohada para apoyar tu cuerpo, limitar cuánto bebes a la tarde y a la noche y escribir tus preocupaciones para despejar tu mente.

5- Busca terapia:

“Muchas mujeres piensan que se sentirán mejor ‘cuando el bebé llegue’, pero generalmente es lo opuesto: el estrés tiende a incrementarse cuando el bebé nace,” dice Hibbert. Así que si el estrés está minando tu salud o funcionamiento, no vaciles en ver a un terapeuta. “Cuanto antes busques ayuda, mejor para tí, tu bebé y tu familia.”

La Dra. Cristina Hibbert es psicóloga clínica, experta en Salud Mental Postparto, Salud emocional de la Mujer, Duelo y Pérdida y Maternidad y Crianza. Si quieres saber más sobre ella visita su sitio web.

Fuente: 5 ways to cope with stress when you’re pregnant
Imagen:  Stuart_Handy (Flickr)

  • Clínica

Lo que necesitas saber para entender la terapia narrativa

  • 21/09/2012
  • Carlos Chimpén

Las entrevistas terminan y el terapeuta le otorga un certificado al consultante donde dice:

Esto es para certificar que Raquel ha dominado la mentira que en tantos problemas la metía. Las siguientes personas han notado el cambio: Carlos, José, Manuel, Laura y Soledad. En Cáceres a 20 de Abril.

La terapia narrativa fue reconocida fuera de Australia, lugar donde fue creada, por el archiconocido libro de White y Epston (1993) Medios Narrativos para fines terapéuticos. Estos autores usaban certificados, cartas y todo tipo de documentos para lograr externalizar el problema y que la persona tuviera más espacio para crear una identidad distinta a la que el problema proponía.

Desde entonces, la terapia narrativa ha pasado por un periodo de crecimiento de contextos de aplicación, así como de riqueza conceptual que la han hecho muy atractiva para los profesionales de la psicoterapia.

En el presente artículo vamos a ver algunas nociones básicas para comprender la práctica narrativa.

Comprendiendo la terapia narrativa

En muchos lugares aparece la definición de terapia narrativa como un enfoque respetuoso y no culpabilizador que sitúa a las personas como expertas de sus propias vidas (Morgan, 2004). Esto conlleva un cambio de conceptualización con respecto a quién busca ayuda. No se le llama paciente, ni se le llama cliente sino que se le denomina “coautor” del proceso de terapia (White, 2004).

El problema es el problema y la persona es la persona.

Con este término Michael White quiere cuestionar la posición del terapeuta como experto y, por tanto, cuestiona su superioridad explícita e implícita sobre la persona que busca su ayuda. Coautor es quien ayuda al terapeuta a comprender la situación desmontando los prejuicios inherentes a la profesión, a la raza, a la clase social, al género, etc., facilitando la auto descripción del problema.

De este modo, el discurso de la persona, su historia, se convierte en fundamental para el terapeuta narrativo, acompañado de un análisis reflexivo de la posición que ocupa y de la necesidad de no imponer sus criterios a la vida de los consultantes (otro término que se utiliza para referirse a las personas que solicitan nuestra ayuda). Gergen (1996) lo llama auto narración y con ello “se refiere a la explicación que presenta un individuo de la relación entre acontecimientos auto relevantes a través del tiempo” (p. 233).

Con el concepto de coautor y con el cuestionamiento del papel de terapeuta como experto, Michel White da paso a otro fundamento teórico de las prácticas narrativas: la valoración de los saberes locales o populares. Basándose en trabajos antropológicos de Gregory Bateson, Cliford Geertz y Bárbara Myerhoff, por citar algunos de los más relevantes, y en reflexiones filosóficas de Michel Foucault y Jacques Derrida, White (2002) destaca que en la enseñanza de las disciplinas profesionales no sólo se marginan los saberes locales o populares, sino que también se los descalifica, olvidándose de la propia historia de las personas y las comunidades y desechando la sabiduría, los recursos, valores, actitudes, etc., que cada persona y cada comunidad puso en juego para enfrentar las situaciones conflictivas. De la valoración de la sabiduría popular surge la práctica colectiva narrativa que trabaja con comunidades.

(Artículo relacionado: Chimamanda Adichie: El peligro de una sola historia)

Por poner un ejemplo de lo anterior, podemos citar la prevalencia del modelo de tratamiento del duelo según las escuelas occidentales de psicología y psiquiatría por encima de los saberes locales de los aborígenes australianos o los Zíngaros, impone la producción de una catarsis para liberarse del sufrimiento por la pérdida o un desprendimiento de los objetos personales de la persona fallecida para “despedirse correctamente”, sin respetar las costumbres y formas de resolver los duelos de las diferentes culturas. Lo anterior llevaría a descripciones pobres (magras en algunas traducciones) refiriéndose a una interpretación de la realidad con limitaciones, frente a descripciones ricas (densas en algunas traducciones) refiriéndose a interpretaciones más completas de la realidad de la persona.

“las acciones de una persona son descripciones que excluyen las interpretaciones de quienes están participando en sus acciones… las descripciones magras son típicamente aquellas a las que se arriba por medio de las “observaciones” de personas consideradas forasteras, quienes están estudiando las vidas de otras personas y las comunidades en las que esta vive… a la inversa, descripciones densas de las acciones de las personas son descripciones informadas por las interpretaciones de aquellos que están participando en esas acciones…” (M. White, 2002: 32; citado en Montes, 2011) 

El binomio pobre/rico (magro/denso, en inglés thin/rich) es fundamental en la práctica narrativa. La persona sumida en el problema cuenta un relato pobre de su experiencia, el cual constituye la historia del problema. La identidad de la persona se ve saturada por la descripción que hace el problema de ella ante sí misma y ante los demás. La terapia narrativa tiene como objetivo enriquecer la historia mediante la introducción de aquellos detalles que han quedado fuera por el predominio del problema, es decir, la co-creación junto al paciente de una historia alternativa.

De este modo, surgen algunas premisas importantes de la práctica narrativa.

Premisas de la terapia narrativa

  1. El problema es el problema y la persona es la persona, esto hace que se analicen los problemas separados de las personas y se asume que las personas tienen muchas habilidades, capacidades, competencias, creencias, valores y compromisos que les ayudarán a cambiar su relación con los problemas en sus vidas. La externalización del problema es una de las técnicas más conocidas de la terapia narrativa (aunque desde la práctica narrativa se ve más como una cosmovisión que como una técnica)
  2. La palabra historia tiene que ver con una serie de sucesos que están relacionados a través de una secuencia temporal y que están de acuerdo con un argumento determinado. Interpretamos lo que nos sucede y le damos un significado uniendo determinados hechos para darle un sentido. Este sentido final formaría el argumento de la historia. Para llegar a ese sentido final hemos tenido que elegir ciertos sucesos y otros dejarlos fuera, probablemente porque no encajan con el argumento de la historia.
  3. Los relatos mediante los que damos sentido a nuestra experiencia están influidos sobre todo por factores culturales y sociales.
  4. El lenguaje sirve de mediador en estos procesos interpretativos: por medio de él definimos y mantenemos nuestros pensamientos y sentimientos (incluido nuestro monólogo interior).
  5. Las historias dan forma a nuestras vidas e impulsan o impiden la realización de ciertos actos. Esto es lo que llamamos los efectos de la historia dominante. Vivimos varias historias a la vez no podemos explicar nuestra vida sólo desde un punto de vista, por eso consideramos que los seres humanos tenemos vidas con historias múltiples. Esto permite la creación de una historia alternativa.

Creando la historia alternativa

Como puede observarse, la co-creación entre terapeuta y consultante de una historia alternativa al problema es el punto clave de la práctica narrativa. Podemos llegar a una historia alternativa, introduciendo aspectos, actos, personas, etc. que quedaron fuera de la historia dominante, mediante la exploración y desconstrucción de lo que mantiene al problema como la historia dominante en la vida de la persona que nos consulta. La desconstrucción se logra mediante preguntas reflexivas para narrar y re-narrar la historia que llevan al descubrimiento de los llamados “logros aislados”. Esos logros aislados juntos constituyen la historia alternativa, una historia que proporciona una identidad diferente a la que el problema pretendía, constituida por los momentos en los que el problema no ha tenido una influencia tan fuerte o no ha tenido influencia en absoluto.

La práctica narrativa es un campo rico de crecimiento en todas las áreas de una relación.

Hay muchas formas de lograr crear la historia alternativa y la práctica narrativa ha crecido en técnicas que facilitan al terapeuta la posibilidad de co-construir ésta con el consultante. Algunas técnicas bien conocidas son: conversaciones de externalización, conversaciones de remembranza, conversaciones de reautoría, ceremonias de definición, el uso de certificados, documentos, canciones, poesías, etc, terapéuticas, el árbol de la vida, el equipo de la vida, la cometa de la vida, etc.

La práctica narrativa es un campo rico de crecimiento en todas las áreas de una relación de ayuda, a nivel individual, de pareja, familiar y comunitario. Merece la pena que los profesionales sigan explorando las diferentes posibilidades que ofrece.

Sobre el autor: El Dr Carlos Chimpén es profesor en la Universidad de Extremadura y Presidente de la Asociación Española de Terapia Narrativa. Puedes escribirle a la siguiente dirección: [email protected]

Referencias Bibliográficas

Gergen, K., J. (1996). Realidades y relaciones, aproximaciones a la construcción social. Buenos Aires: Paidós.

Montes, J.G. (2011). Del saber al poder en la terapia. La narración de un sobreviviente de intento suicida y su mamá. Revista científica electrónica de psicología, nº 11, julio, pp. 340-356.

Morgan, A. (2004). What is narrative therapy? An eassy-to-read introduction. Adelaide, Australia: Dulwich Centre Publications.

White y Epston (1993). Medios Narrativos para fines terapéuticos. Barcelona: Paidós.

White, M. (2002). El enfoque narrativo en la experiencia de los terapeutas. Barcelona: Gedisa.

White, M. (2004). Guías para una terapia familiar sistémica. Barcelona: Gedisa.

  • Ciencia

Nuevo estudio demuestra que los niños obesos tienen papilas gustativas menos sensibles

  • 20/09/2012
  • David Aparicio

¿Los niños obesos tienen menos capacidad gustativa en comparación a los niños con peso normal? Sí. Así lo indica una investigación recientemente publicada en la revista online Archives of Disease in Children (Archivos de Enfermedades en Niños).

Según los investigadores, esta reducida capacidad de distinguir entre los 5 sabores: amargo, dulce, salado, agrio y umami (sabroso) puede incitar a los niños a consumir grandes cantidades de comida en un intento de registrar la sensación del gusto. Esta conclusión se basa en una muestra de 94 niños que tenían peso normal y 99 niños obesos que tenían entre 6 y 18 años, los mismos gozaban de buena salud y no tomaban medicamentos que pudieran afectar el gusto o el olfato.

Los científicos evaluaron la sensibilidad del gusto de todos los niños por medio de 22 tiras con gustos que colocaron en la lengua, para incluir cada una de las 5 sensaciones gustativas en cuatro niveles diferentes de intensidad, más dos tiras insípidas. A cada niño se le pidió que se abstuviera de comer o beber cualquier cosa que no fuera agua y que no masticaran chicle por lo menos una hora antes de que tomaran los dos análisis, que incluían la identificación del gusto y su intensidad.

La suma de los 5 sabores y de las 4 diferentes intensidades permitían un puntaje máximo de 20 en las escalas que le otorgaron a los niños. Se encontró que las niñas y los chicos mayores eran mejores para escoger los sabores adecuados. En general, los niños fueron mejores en diferenciar entre salado y dulce, pero se encontró que tenían más dificultad para distinguir entre salado y agrio, y entre salado y umami.

¿Y que se encontró en los niños obesos?

Los niños obesos tenían una dificultad significativa en identificar las diferencias en las sensaciones gustativas, su promedio fue de 12.6 en comparación al promedio de 14 perteneciente a los niños con peso normal. También fueron menos propensos a identificar correctamente las sensaciones gustativas, particularmente entre salado, umami y amargo; mientras que los niños con peso normal identificaron correctamente todos los niveles de la categoría dulce, los niños obesos las calificaron entre tres y cuatro niveles de intensidad más bajo que los niños con peso normal.

Del mismo modo se encontró que entre los niños con peso normal la tendencia era que a mayor edad había mayor capacidad de distinguir las sensaciones gustativas, pero esta tendencia no se encontró entre los niños obesos.

Aunque aún no se sabe porque tenemos diferencias en la percepción del gusto, los investigadores creen que los genes, las hormonas, la aculturación y la exposición a diferentes gustos en la vida temprana juegan un papel importante. Investigaciones previas indican que una alta sensibilidad para diferenciar las sensaciones gustativas puede ayudar a reducir la cantidad de comida consumida que se requiere para obtener el “gusto”.

Fuente: Study :Obese Kids Have Less Sensitive Taste Buds

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