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  • Análisis

¿Adicción al amor? Dependencia emocional

  • 30/04/2019
  • Marcelo Aguirre

Es ampliamente conocida aquella expresión de san Agustín de Hipona (s. IV) que dice: «Ama y haz lo que quieras». Se la ha citado una innumerable cantidad de veces y en diversos contextos. Sin embargo, pocas veces se tiene en cuenta que en el pensamiento agustiniano el amor es la más elevada manifestación de una consciencia lúcida y una autodeterminación libre. Aplicando estos conceptos al ámbito particular de las relaciones humanas, podríamos decir que si hay desconocimiento, engaño o autoengaño que impida reconocer la realidad —lo más objetivamente posible—, y/o si hay algún tipo de dependencia, coacción o temor que impida una autodeterminación libre, no se trata propiamente de ‘amor’. Lo cierto es que en ocasiones se llama ‘amor’ a diversas experiencias individuales e interpersonales basadas en patrones relacionales disfuncionales muy poco saludables y a la vez adictivos, en los cuales, además, está considerablemente comprometida la objetividad y la autodeterminación. Tal es el caso de la dependencia emocional.

La dependencia emocional es un problema que actualmente presentan muchas personas, al punto que se está convirtiendo en tema de creciente relevancia en el ámbito de la psicoterapia en las dos últimas décadas. Se trata de una problemática compleja en la que gran parte de la perturbación y el sufrimiento de quienes la padecen gira en torno al tema del amor, específicamente en el área del vínculo de pareja (Castelló-Blasco, 2005).

El peculiar foco del dependiente emocional en recibir afecto, atención y valoración por parte de su pareja, permite distinguir este trastorno del trastorno de personalidad dependiente del DSM-V, el cual describe un tipo de dependencia que podríamos considerar de carácter instrumental, según la cual lo que el dependiente demanda del otro no es sólo afecto, sino también ayuda en términos concretos y materiales, orientación para tomar decisiones, y protección en sentido amplio.

Por otra parte, dentro de la dependencia emocional se han reconocido dos perfiles distintos, a saber, el demandante y el dador/ayudador/salvador.

En suma, podemos decir que hay tres grandes tipos de dependencia hacia las personas:

  1. Dependiente instrumental: rol de necesitado; demanda cuidado, orientación y protección.
  2. Dependiente afectivo: rol de necesitado; demanda afecto, atención, valoración.
  3. Codependiente: rol de dador, ayudador, salvador; genera dependencia en el otro, volviéndose imprescindible para él, para asegurar su permanencia.

Dejando de lado por el momento la dependencia instrumental ─acerca de la cual hay abundante literatura─, en esta oportunidad presentaremos algunos conceptos centrales en relación a dependencia emocional, tema de creciente relevancia en la actualidad. Nos preguntamos: ¿qué es la dependencia emocional?, ¿puede ser considerada una adicción?, ¿cuáles son los objetivos del tratamiento psicológico de esta problemática?

Si bien no hay a la fecha una definición ‘oficial’ de este trastorno, aunando conceptualizaciones de reconocidos autores que trabajaron desde hace varios años sobre el tema, podemos decir que la dependencia emocional consiste en un patrón de creencias, emociones y conductas caracterizado por la experiencia subjetiva de una intensa y siempre insatisfecha necesidad de afecto, junto a una exagerada y persistente demanda de atención y valoración, dirigida a un otro significativo, que usualmente es la pareja del dependiente emocional (Castelló-Blasco, 2005; Sánchez-García, 2010; Lemos-Hoyos, 2007).

Algunos autores consideran que, puesto que dicho patrón es inflexible, generalizado y crónico ─de larga data en la vida del sujeto, habiendo comenzado aproximadamente en la adolescencia─, y está asociado a un malestar significativo en el área personal y relacional, la dependencia emocional debe ser considerada un trastorno de personalidad (Castelló-Blasco, 2005), aunque aún no ha sido incluido como un trastorno específico en los manuales diagnósticos de las patologías mentales, DSM-V y CIE-11.

Como dijimos, en el actual DSM-V se consideran los criterios diagnósticos para el trastorno de la personalidad dependiente, cuyos indicadores hacen foco en un tipo de dependencia que podría considerarse instrumental, es decir, una excesiva demanda de cuidado, orientación y protección; en la cual el dependiente se siente desvalido, con escasas capacidades y limitada autonomía, tiene un comportamiento sumiso excesivo, un desmesurado temor al abandono, y experimenta una necesidad exagerada de que lo cuiden, orienten y protejan. Mientras que la dependencia emocional, aunque comparte las características generales de la dependencia instrumental ─sensación de estar desvalido sin el otro, temor exagerado al abandono, limitada autonomía, sumisión─, se diferencia de la instrumental en que la demanda es exclusiva de afecto, atención y valoración, y va dirigida exclusivamente a la pareja del dependiente (Castelló-Blasco, 2005).El dependiente emocional se caracteriza por un marcado déficit en la autoestima, un pobre autoconcepto y desvalorización; la creencia de no valer lo suficiente, de que el otro significativo es mejor y más confiable, por lo cual tiende a idealizarlo y a buscar en él/ella valía, apoyo y seguridad; intensa ansiedad de separación y miedo a estar solo; y sumisión patológica —que llega al extremo de aceptar desprecio, humillación y maltrato para evitar ser abandonado—. Además, varios estudios han hallado que este trastorno, tanto en mujeres como en hombres, según la gravedad del caso, con frecuencia se encuentra asociado a diversos síntomas y patologías, como depresión reactiva —especialmente relacionada con una mala calidad de la relación, separación o divorcio—; celos patológicos y conductas controladoras; histrionismo exagerado y dificultades en el control de los impulsos —escenas dramáticas, ataques llanto, violencia verbal y/o física—; consumo abusivo de sustancias; conductas de riesgo, autolesiones e intentos de suicidio (Lemos-Hoyos et al., 2007; Izquierdo-Martínez & Gómez-Acosta, 2013).

Jorge Castelló-Blasco (2005) propone los siguientes criterios diagnósticos provisionales para lo que él denomina «Trastorno de la personalidad por necesidades emocionales»:

Consiste en una tendencia persistente a las relaciones de pareja caracterizadas por el desequilibrio entre ambos miembros, la necesidad afectiva claramente excesiva hacia la otra persona y el sometimiento inapropiado hacia ella, que empieza al principio de la edad adulta y se da en diversos contextos, como lo indican cinco (o más) de los siguientes ítems:

  1. Búsqueda continua de relaciones de pareja, planteándose la vida siempre al lado de alguien.
  2. Necesidad excesiva de la pareja, que deriva en contactos muy frecuentes y a veces inapropiados (p. ej., llamadas telefónicas continuas mientras la pareja está en una reunión de trabajo), y que no se debe a dificultades cotidianas, toma de decisiones o asunción de responsabilidades.
  3. Elección frecuente de parejas egoístas, presuntuosas y hostiles, a las que se idealiza con sobrevaloraciones constantes de sus cualidades o de su persona en general.
  4. Subordinación a la pareja como medio de congraciarse con ella, que facilita el desequilibrio entre ambos miembros de la relación.
  5. Prioridad de la relación de pareja sobre cualquier otra cosa, que puede ocasionar una desatención prolongada de aspectos importantes del sujeto como su familia, su trabajo o sus propias necesidades.
  6. Miedo atroz a la ruptura de la pareja aunque la relación sea desastrosa, con intentos frenéticos de reanudarla si finalmente se rompe.
  7. Autoestima muy baja, con menosprecio de las cualidades personales o minusvaloración global del sujeto como persona.
  8. Miedo e intolerancia a la soledad.
  9. Necesidad excesiva de agradar a las personas, con preocupaciones continuas sobre la propia apariencia física o sobre la impresión que ha generado en ellas.

Cabe notar que a partir del trabajo terapéutico con los dependientes emocionales, se han observado entre ellos dos perfiles distintos, según dijimos. Por una parte, el dependiente emocional ‘típico’, el que hemos descrito anteriormente; y por otra parte, el dependiente emocional que, aún teniendo baja autoestima como el dependiente típico, a diferencia de éste ─paradójicamente─ posee un elevado autoconcepto ─«Soy bueno, generoso, e indispensable»─, presentando un característico patrón altruista, según el cual asume el rol de dador, ayudador o salvador más que necesitado o demandante, y realiza un gran esfuerzo por volverse completamente indispensable para el otro significativo, asegurándose así la permanencia de éste a su lado ─usualmente la pareja, aunque el rol de dador puede extenderse eventualmente a otras personas significativas de su círculo relacional cotidiano, de quienes los codependientes ‘se hacen cargo’─. Para distinguir los dos tipos de dependientes emocionales, diversos autores adoptaron el término de dependiente afectivo para referirse al dependiente emocional típico ─demandante/necesitado─, y el término de codependiente para referise al segundo tipo descripto –dador/ayudador/salvador─.

Ambos tipos o estilos de dependientes emocionales tienen en común las siguientes características:

  1. Gran motivación para complacer necesidades, demandas, expectativas y deseos del otro.
  2. Fuertemente influenciables por la voluntad y el criterio del otro.
  3. Fuertes sentimientos disfóricos ─angustia, temor y malestar─ frente a la recurrente idea del abandono, y gran ansiedad en situaciones en que están solos.
  4. Gran idealización del compañero amoroso o pareja, al que se someten y a la vez procuran manipular para evitar el abandono.
  5. Minimización del conflicto y negación de hechos negativos en la relación, al punto de soportar frecuentemente humillación y maltrato.
  6. El codependiente, particularmente, realiza frecuentes autosacrificios, autopostergaciones en orden a complacer al otro, y gran autoexigencia, junto a un alto sentimiento de culpa por no hacer nunca lo suficiente.

Es característico de los dependientes emociones el fuerte deseo de estar con el otro significativo, usualmente la pareja; deseo al que experimentan como una necesidad incontrolable de la presencia, cercanía, atención, etc., del otro, cuando éste se ausenta. Tal deseo del otro ha sido comparado con el craving (=deseo voraz) que experimentan los adictos a las sustancias durante la fase de abstinencia. Esa es la razón por la que hay quienes consideran a la dependencia emocional como un tipo de adicción, concretamente una adicción a las personas (Rodríguez de Medina Quevedo, 2013).

El tratamiento terapéutico de los dependientes emocionales dependerá de la perspectiva que se adopte. Si se considera la dependencia emocional como un tipo de adicción, el objetivo terapéutico será la recuperación ─y no la curación─ del dependiente emocional, y el tratamiento será similar al de las adicciones a las sustancias, en la que necesariamente se debe incluir una etapa de aislamiento, abstinencia y desintoxicación respecto del objeto de dependencia. Complementariamente, si se enfoca la dependencia emocional como un trastorno de personalidad, el trabajo terapéutico se orientará a fortalecer la autoestima y autonomía emocional del dependiente; guiarlo en la adquisición de una visión más realista de sí y del otro, procurando identificar y evitar idealizaciones y negaciones; enseñarle a tolerar la soledad ─sin caer en la tentación de hacer llamadas y reclamos directos e indirectos de la atención y/o presencia del otro─; ayudarlo a evitar pensamientos obsesivos y conductas compulsivas, tales como complacencia total y autosacrificio, demandas excesivas de afecto y atención, celos patológicos e hipercontrol del otro, reclamos exagerados, escenas histriónicas o violentas.

Lo más dificultoso en este tipo de problemáticas ─tanto los trastornos de personalidad como las adicciones─ es que, más allá de lo sintomático, tienen un trasfondo de experiencias de relaciones primarias que resultaron traumáticas, particularmente ciertas experiencias del niño con sus padres y círculo primario temprano, que produjeron en el pequeño un tipo de apego ansioso (Sánchez-García, 2010). Dichas experiencias infantiles y el tipo de apego ansioso, favorecerán luego el surgimiento de cierto patrón de pensamiento, emociones y conductas que sostienen la dependencia en el adulto y obstaculizan el cambio.

Como vimos, el patrón cognitivo-emocional-comportamental del dependiente emocional está constituido por una baja autoestima, idealización del otro, gran necesidad de agradar y complacer —descuido de sí, autosacrificio por el otro—, peculiar sensibilidad al abandono y tendencia a generar vínculos simbióticos —como un intento de compensación por una temprana carencia de afecto y fallas en el cuidado adecuado del niño—. De allí que el trabajo terapéutico sobre estos trastornos —desde cualquier escuela—será necesariamente lento y laborioso, y deberá apuntar a una re-educación del dependiente emocional en lo que respecta a fortalecer su autonomía y autoestima; incentivar el autocuidado y la autopreservación emocional.

En el caso de la terapia cognitiva conductual aplicada a este trastorno, se apuntará a identificar y modificar los esquemas que subyacen, estructuran y sostienen la dependencia emocional, a la vez que se ensayarán nuevas modalidades de relación del dependiente consigo mismo ─control de la ansiedad, tolerancia a la soledad, aceptación, compasión─, y una nueva modalidad de relación, menos simbiótica, más equilibrada y satisfactoria. Si se trata de una modalidad de terapia de pareja, se apuntará principalmente a crear conciencia, en ambos miembros, de la problemática en cuestión, y a flexibilizar el patrón rígido disfuncional de la pareja —demandas constantes, celos, control mutuo excesivo, manipulación, y en muchos casos agresión verbal y física, etc.—

Pese a lo arduo del trabajo terapéutico en este plano, el cambio es posible. Se trata nada más y nada menos que de aprender a amar.

¡Merece la pena el trabajo conjunto, desde distintos ámbitos, por un mundo con relaciones afectivas más sanas y satisfactorias!

Referencias bibliográficas:

Asociación Norteamericana de Psiquiatría (2013). Manual Dianóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, DSM-V. Washington: APA Publishing

Castelló-Blasco, Jorge (2005). Dependencia emocional: características y tratamiento. Madrid: Alianza.

Castelló-Blasco, Jorge (2012). La superación de la dependencia emocional. Málaga: Corona Borealis.

Izquierdo-Martínez, S. A. & Gómez-Acosta, A. (2013). «Dependencia afectiva: abordaje desde una perspectiva contextual». En Psychologia. Avance de la disciplina, vol. 7, núm. 1, enero-junio, 2013; pp. 81-91. Universidad de San Buenaventura, Bogotá, Colombia.

Lemos-Hoyos, M., Lodoño-Arredondo, N. H., & Zapata-Echavarría, J. A. (2007). «Distorsiones cognitivas en personas con dependencia emocional». En Informes Psicológicos, núm. 9, pp. 55-69. Medellín, Colombia.

Rodriguez de Medina Quevedo, Isabel (2013). «La dependencia emocional en las relaciones interpersonales». En Docencia Creativa – Revista electrónica de investigación, vol. 2, pp. 143-148. Universidad de Granada.

Sánchez-García, Gemma (2010). La dependencia emocional. Causas, trastornos, tratamiento. Madrid: Alianza.

  • Clínica

Autismo: Tratamiento de respuesta pivote (pivotal response treatment – PRT)

  • 30/04/2019
  • Geraldine Panelli

Como mencionamos anteriormente en un artículo sobre terapias basadas en intervenciones conductuales para el trastorno del espectro autista. PRT es un modelo de tratamiento que se basa en los principios científicos del análisis conductual aplicado (ABA). También podemos encontrarlo con la denominación paradigma del lenguaje natural porque inicialmente era un tratamiento específico para problemas en la comunicación de pacientes con TEA.

Este procedimiento fue desarrollado por dos doctores Robert y Lyn Koegel quienes se han dedicado a la investigación de esta condición por más de 30 años. Cuenta con apoyo empírico sólido, estudios replicados por pares y presentados en revistas científicas que lo respaldan. Es considerada una de las cuatro prácticas científicas para TEA en EE.UU.

Puede ser aplicada en niños de 2 a 16 años. El objetivo primordial del tratamiento es que el niño pueda participar de forma independiente y autónoma de su vida y en relación con los demás; para esto será necesario contar con entornos inclusivos y entrenados en las necesidades individuales. Es por esto que el acompañamiento y la concientización de dichos entornos es fundamental. Debe contar con un apartado específico de orientación a padres y que los mismos sean agentes de intervención en la vida diaria.

Un dato de color interesante es que los estudios que afirman su efectividad determinan que entre el 85 – 90% de los niños con TEA que inician la intervención antes de los 5 años logran desarrollar la comunicación verbal como principal fuente de comunicación.

El fin último del tratamiento es la generalización de habilidades con lo cual es importante que el mismo se realice en entornos naturales como la escuela, el hogar y la comunidad. Con este fin, las tareas, una vez que los aprendizajes se adquieren, deben ser variables, se deben usar periodos de mantenimiento y los reforzadores deben ser naturales y directos del ambiente.

Se centra en cuatro áreas centrales del desarrollo, las detallaremos a continuación con la metodología de intervención en cada una usando como base principal el Módulo: Entrenamiento de Respuesta Pivotal del Centro Nacional de Desarrollo Profesional en Desórdenes del espectro autista. Cabe destacar la necesidad de una formación precisa en ABA previa, más una continua ejercitación y supervisión de la técnica para lograr el mayor beneficio para los pacientes.

Motivación

  1. Establecer la atención del niño por ejemplo mirándolo a los ojos, tocándole el hombro, levantándole la cabeza. Recién luego dar la instrucción breve y clara.
  2. Control compartido de la actividad: la elección sobre qué parte de la actividad terminará el niño y en cual ayudará a terminar el terapeuta motivará más a responder. A medida que el niño va adquiriendo la habilidad es importante ir retirando las ayudas pero siempre intentando darle algo de control para que siga motivado. También es importante poder compartir la elección por las temáticas o como ordenar el momento para las actividades. En este punto se puede trabajar organizando la sesión con agendas.
  3. Uso de la elección del niño: observando que elementos elije fuera del momento de terapia podemos ver que elementos pueden ser usados como reforzadores y traerlos al momento del aprendizaje. Se organiza el entorno de las actividades según las preferencias del niño. La oferta de objetos y actividades debe ser amplia para favorecer la no restricción y la exploración a otros intereses. Para conocer esta información existen inventarios de reforzadores que pueden completar las familias.
  4. Variación de tareas y respuestas: es indispensable para mantener la motivación alta. Usar diferentes actividades para enseñar las mismas habilidades. Esto además va a favorecer la generalización.
  5. Intercambio de tareas de adquisición y mantenimiento: intercalar cosas nuevas a aprender con habilidades ya adquiridas y que deben de ser mantenidas es beneficioso para que el niño esté dentro de un círculo positivo y motivado. Esto ayuda a que el niño no se frustre con las tareas que aún no puede realizar.
  6. Reforzar los intentos por responder: se verá en la individualidad del paciente, cómo se reforzará (con que diferencia en la intensidad), pero siempre en un principio es importante reforzar cualquier intento de responder para que el niño siga queriendo participar de la actividad.
  7. Priorizar el uso de reforzadores naturales y directos, reforzadores que el niño pueda obtener del ambiente en que se encuentra.

Respuesta a estímulos múltiples

  1. Variando estímulos y aumentando las señales. Es indispensable tener material diverso para que el niño logre generalizar y no se torne una actividad mecánica y aburrida.
  2. Programando el refuerzo: la intensidad y la frecuencia debe ser pensado de antemano por el terapeuta. El refuerzo no puede ser igual en la etapa de adquisición, que en la etapa de mantenimiento.

Gestión del propio comportamiento

  1. Preparación:
    1. Definir el comportamiento objetivo en forma observable y medible que será reforzado.
    2. Identificar claramente cuáles serán los reforzadores a conseguir
    3. Determinar qué frecuencia se considerará exitosa (esto requiere un monitoreo previo) establecer un promedio de éxito mínimo que el niño debe alcanzar.
    4. Definir qué herramienta se usará para monitorear la actividad (planillas, dispositivos electrónicos)
  2. Enseñar la autogestión: identificar con el paciente cuáles son los comportamientos deseables y los no deseables (teniendo en cuenta el nivel de entendimiento del niño). Enseñar a registrar si el comportamiento fue exitoso o no. Recompensa administrada por un adulto preestablecida, la cual puede pedir cuando el comportamiento es exitoso.
  3. Independencia: Aumentar el tiempo de a poco del registro de comportamiento autogestionado a medida que se disminuyen las indicaciones y que el niño logra ser más exitoso. Cuando esto sucede se aumentan los requisitos de comportamiento para acceder al reforzador gradualmente y es posible la estrategia para que el niño administre su propio reforzador. Se trabajara en todos los ambientes donde se desarrolla la vida diaria del niño.

La enseñanza de comportamientos autogestionados deben ser usados para reducir los comportamientos que interfieren con el desarrollo pleno y hay que enseñar cómo reemplazarlas por comportamientos más adaptativos.

A mi parecer, es bien importante plantearnos que lo que queremos que el niño modifique deben ser conductas desadaptativas y perjudiciales; no aquellas que nos molestan a nosotros. Esta observación es importante por ejemplo en las estereotipias: si el niño las posee y lo ayudan a regularse no interfiriendo en su aprendizaje o vida social, no le encuentro sentido a que las modifique. Algunas personas por estrés se comen las uñas, mueven las piernas; por qué no habilitar una estereotipia que los regule en situaciones que les generan ansiedad.

Veamos los siguientes pasos para llevarlo a la práctica:

  1. Definir el comportamiento y su funcionalidad: el terapeuta debe usar análisis conductual aplicado para reveer las hipótesis de funciónalidd de estos comportamientos que interfieren o son poco adaptativos.
  2. Preparar al niño para la autogestión
    1. Evaluar posibles conductas de reemplazo apropiado que el niño pueda realizar cuando lo necesite.
    2. Se identifican reforzadores significativos para el niño cuando realiza esta conducta alternativa.
    3. Se explica con un lenguaje sencillo y adecuado para el niño dependiendo de sus capacidades de entendimiento y su edad.
    4. Se da la oportunidad de práctica en entornos naturales, empezando por los cuales donde se sienta más seguro.
  3. Se enseña al niño a discriminar la conducta deseable, se practica junto con el terapeuta a registrarlo y se proporciona el refuerzo cuando el criterio de éxito es alcanzado.
  4. Para lograr la independencia se aumenta el tiempo en el que el niño registra su comportamiento de manera autónoma y sin indicaciones hasta llegar al éxito sin ayuda del terapeuta. La exigencia para llegar a la recompensa debe ir aumentando de forma gradual hasta que la administración del reforzador la hace el mismo niño.
  5. Generalización: Se enseña esta habilidad de monitoreo que puede devenir luego en forma interna a otros contextos.

La ayuda de pares para la autogestión será necesaria y también necesita entrenamiento:

  • Identificar compañeros que estén motivados a ayudar a nuestro paciente
  • Enseñar a todos con quienes se vincule el niño que necesitan asegurarse de tener su atención cuando le hablen
  • Siempre que se necesite incorporar un aprendizaje será beneficioso rodearlo de materiales de su interés.
  • Promover juegos sociales
  • Reforzarlo verbal y socialmente frente a cualquier interacción genuina del niño
  • Ser claros a la hora de hablar

Comportamientos sociales

  1. Enseñanza explícita acerca de las interacciones sociales
    1. Formas de empezar conversaciones
    2. Juegos por turnos
    3. Maneras de conversar y escuchar
    4. Cómo responder frente a negativas de lo propuesto
  2. Enseñar a preguntar ¿qué es?
    1. Prácticas con diferentes objetos
    2. Modelado de la frase
    3. Prácticas con objetos no a la vista
  3. Enseñanza de preguntas: ¿qué pasó? ¿qué está pasando?
    1. Utilizar libros o tarjetas de situaciones
    2. Modelado de la frase y la respuesta
  4. Enseñanza del lenguaje, la comunicación y las habilidades sociales en entornos naturales
    1. Imitar las acciones del niño durante las interacciones
    2. Solo darle los elementos que quiere cuando los solicita de la manera correcta
    3. Proporcionar una tarea y luego dar lo que solicitan
    4. Colocar los objetos preferidos no a la vista o lejos para incentivar al niño a pedirlos e ir incrementando la dificultad del pedido.

Para concluir, PRT es una técnica estructurada, la cual requiere práctica, supervisión y monitoreo del terapeuta constante. Es imposible que el tratamiento funcione si no hay un compromiso de todas las partes involucradas en el cuidado del niño, por esto vuelvo a insistir en las patas fundamentales: la orientación a padres y al establecimiento educativo.

Si bien es un modelo muy conocido en en EE.UU. y Canadá contando con validación empírica en esta población, es interesante pensar en la necesidad de los países de habla hispana de contar con sus propias investigaciones y material de estudio.

Es necesario acceder a más información y compartirla entre todos los agentes involucrados en pacientes con TEA, poder asesorar a las familias que estos tratamientos existen, son efectivos y pueden lograr amplias mejoras en la calidad de vida de los niños y sus entornos.

Referencias bibliograficas:

  • National Professional Development Center on Autism Spectrum Disorders (2010) Module: Pivotal Response Training
  • Koegel, RL, y Koegel, LK (2012). La guía de bolsillo PRT. Baltimore, MD: Brookes
  • Day, HM, Horner, RH, y O’Neill, RE (1994). Múltiples funciones de las conductas problemáticas: evaluación e intervención. Journal of Applied Behavior Analysis , 27 (2), 279-289.
  • Ciencia

¿Qué hace que un recuerdo sea más fuerte?

  • 30/04/2019
  • Alejandra Alonso

Un equipo de investigadores del NeuroElectronics Research Flanders (NERF) encontró que las experiencias altamente gratificantes y desafiantes resultan en recuerdos más intensos.

Para descubrirlo realizaron un estudio de navegación en ratas que rastreó el mecanismo detrás de este realce de la memoria a los llamados procesos de repetición en el hipocampo, el centro de procesamiento de recuerdos en el cerebro.

Cuando experimentamos algo importante, solemos recordarlo mejor que otras cosas con el paso del tiempo. Esta mejora en la memoria podría ser el resultado de una codificación más fuerte durante la experiencia o por la consolidación de recuerdos que se da luego de la experiencia. Por ejemplo, las experiencias que son muy gratificantes llevan a la formación de recuerdos más duraderos.

¿Cómo se consolidan los recuerdos?

Como explica el Profesor Fabián Kloosterman, uno de los autores el estudio, los recuerdos se consolidan en el cerebro al revivir la experiencia, ya que reactiva patrones neuronales asociados. La repetición de la memoria ocurre durante el sueño o el descanso.

¿Qué hace que los recuerdos se mantengan en el tiempo?

Lo que el equipo de Kloosterman quería conocer era si el efecto positivo de las experiencias gratificantes en la repetición del hipocampo se extendería en el tiempo y resultaría en recuerdos más intensos.

Para averiguarlo entrenaron ratas para que aprendieran dos ubicaciones objetivo en un contexto familiar. Una de las ubicaciones tenía una recompensa (comida) grande y la otra una pequeña. No es difícil imaginar qué ubicación recordaron mejor las ratas: la que tenía una recompensa más grande. Sin embargo, los investigadores notaron también que el recuerdo era más intenso cuando la comida se encontraba en lugares que requerían una formación de recuerdos más complejos, es decir un desafío.

Para evaluar la contribución de la actividad cerebral de reproducción después de la experiencia real, los investigadores interrumpieron esta red de señalización en particular, pero solo después de que las ratas tuvieron la oportunidad de descubrir los lugares de recompensa. Ellos encontraron que la memoria estaba dañada solo para las ubicaciones altamente recompensadas y, en particular, cuando las recompensas se encontraban en ubicaciones desafiantes.

En resumen, los investigadores pudieron demostrar que la reproducción del hipocampo, que ocurre después del aprendizaje inicial, contribuye a la consolidación de experiencias altamente gratificantes y que este efecto depende de la dificultad de la tarea.

Referencias del estudio original: Frédéric Michon, Jyh-Jang Sun, Chae Young Kim, Davide Ciliberti, Fabian Kloosterman. Post-learning Hippocampal Replay Selectively Reinforces Spatial Memory for Highly Rewarded Locations. Current Biology, 2019; DOI: 10.1016/j.cub.2019.03.048

Fuente: Science Daily

  • Sponsor

Calendario (mayo) de cursos online de terapia cognitiva conductual

  • 29/04/2019
  • David Aparicio

CETECIC ha cambiado ha facilitado la propuesta de cursos online de terapia cognitiva conductual para que todos los psicólogos experimentados como estudiantes que recién se inician en la clínica puedan adquirir el conocimiento y entrenamiento de esta reconocida terapia basada en la evidencia científica y con amplio respaldo a nivel internacional.

Los cursos que CETECIC ofrece en mayo son:

  • Aplicación de técnicas cognitivas: Una profundización de los principales procedimientos técnicos derivados de las orientaciones cognitiva. El curso inicia el 6 de mayo.
  • Terapia cognitivo conductual de la fobia social: conceptualización, evaluación y tratamiento del fobia social y problemáticas relacionadas. Inicia el 6 de mayo.
  • Teoría y técnica de la terapia cognitivo conductual: Un curso de introducción a los fundamentos conceptuales y de aplicación de la tcc. Inicia el 13 de mayo.
  • Terapia cognitivo conductual de los trastornos depresivos: Avanza en la conceptualización, evaluación y tratamiento de la depresión mayor y la distimia. Inicia el 20 de mayo.

Ambos cursos son dictados por docentes universitarios con una larga trayectoria dentro de la terapia cognitiva conductual. Todos los cursos incluyen material de lectura, videos y recursos clínicos.

Para inscribirte u obtener información solo necesitas visitar la página de CETECIC y elegir el curso que más te interesa. Dentro de cada enlace obtendrás los datos sobre el costo, planes de estudio y hasta videos de presentación con los profesores. Visita la página oficial de CETECIC.

Agradecemos a CETECIC, nuestro sponsor exclusivo de la semana. 

  • Ciencia

Epilepsia: diagnóstico y tratamiento

  • 29/04/2019
  • Rita Arosemena P.

Según la Organización Mundial de la Salud (2019), la epilepsia es una enfermedad cerebral crónica que afecta a personas de todo el mundo y todas las edades. Unos 50 millones de personas padecen epilepsia, lo que la convierte en uno de los trastornos neurológicos más comunes.

Es una enfermedad que consiste en una alteración de la función de las neuronas de la corteza cerebral. Se manifiesta como un proceso discontinuo de eventos clínicos denominados crisis epilépticas (Ministerio de Salud de Perú, 2015).

La crisis epiléptica (CE) se define como la manifestación clínica, ya sea motora, sensitiva, sensorial, psíquica u otras, secundaria a una descarga anormal, sincronizada y excesiva de neuronas corticales; suele tratarse de episodios bruscos, breves, paroxísticos y autolimitados (Fuertes, López y Gil, 2006).

Clasificación desde el punto de vista clínico y electroencefalográfico (ILAE, 1989)

  1. Crisis parciales o focales: Son aquellas en las que existe evidencia de inicio focal y la actividad epiléptica queda circunscrita a pequeñas áreas de la corteza cerebral.
    1. crisis parciales simples: Cursan sin alteración del nivel de conciencia. Pueden ser motoras, sensitivas-sensoriales, autonómicas o psíquicas.
    2. crisis parciales complejas: Cursan con alteración del nivel de conciencia. Pueden presentarse como alteración aislada o inicial del nivel de conciencia o comenzar como una crisis parcial simple que en su curso presenta una disminución del nivel de alerta.
    3. crisis parciales secundariamente generalizadas: Son crisis generalizadas que se originan a partir de una crisis parcial simple o compleja, al propagarse hasta afectar a ambos hemisferios.
  2. Crisis generalizadas: Son episodios clínicos y electroencefalográficos bilaterales sin un comienzo focal detectable y con alteración de la conciencia desde su inicio. Traducen una descarga generalizada de neuronas de toda la corteza cerebral.
    1. ausencias típicas: Breves y repentinos episodios de pérdida de conciencia, con recuperación sin período post-crítico, típicos de la infancia y adolescencia.
    2. ausencias atípicas: Se diferencian de las típicas por menor trastorno de nivel de conciencia, signos motores más evidentes y comienzo y final menos bruscos.
    3. crisis mioclónicas: Sacudidas musculares bruscas, breves y recurrentes en las que puede no existir pérdida de conocimiento.
    4. crisis clónicas: Movimientos clónicos de las cuatro extremidades, frecuentemente asimétricos e irregulares.
    5. Crisis tónicas: Contracción de breve duración, típica de miembros superiores.
    6. Crisis tónico-clónicas: Comienza con pérdida de conciencia brusca, a continuación ocurre la fase de contracción tónica de músculos de todo el cuerpo, de segundos de duración, y posteriormente la fase clónica o de movimientos convulsivos, de predominio proximal, finalizando con un período postcrítico con cuadro confusional, de duración variable, flaccidez muscular y en ocasiones relajación esfinteriana.
    7. Crisis atónicas: Pérdida brusca del tono muscular postural con caída, fundamentalmente en niños.

Diagnóstico

Según Lonso (2009) y Freeman (2013), el diagnóstico clínico de la epilepsia debe incluir:

  1. Exploración física: Busca evidencia de la causa de las CE, para detectar anomalías sistémicas o neurológicas. Por lo tanto la exploración clínica del paciente debe ser lo más completa posible, fundamentalmente la exploración neurológica.
  2. Electroencefalograma de superficie: La finalidad de solicitar un EEG basal es detectar anomalías paroxísticas ictales e interictales. Debe ser un estudio complementario al análisis global del paciente.
  3. Neuroimagen estructural: El objetivo es identificar alteraciones estructurales que necesiten un manejo específico en la formulación de un diagnóstico etiológico o sindromático.

Causas

Posibles causas ambientales y genéticas de la epilepsia:

  1. Influencia genética: Algunos tipos de epilepsia, que se clasifican según el tipo de convulsión que se padece o la parte del cerebro que resulta afectada, son hereditarios
  2. Traumatismo craneal:Un traumatismo craneal como consecuencia de un accidente automovilístico o de otra lesión traumática puede provocar epilepsia.
  3. Enfermedades cerebrales: Tumores cerebrales o los accidentes cerebrovasculares, pueden provocar epilepsia. Los accidentes cerebrovasculares son la causa principal de epilepsia en adultos mayores de 35 años.
  4. Enfermedades infecciosas: Las enfermedades infecciosas, como meningitis, sida y encefalitis viral, pueden causar epilepsia.
  5. Lesiones prenatales: Antes del nacimiento, los bebés son sensibles al daño cerebral que puede originarse por diversos factores, como una infección en la madre, mala nutrición o deficiencia de oxígeno. Este daño cerebral puede provocar epilepsia o parálisis cerebral infantil.

Tratamiento

El objetivo del tratamiento para pacientes con epilepsia es evitar que vuelvan a aparecer crisis epilépticas y, en algunos casos, especialmente en niños, corregir los posibles problemas de aprendizaje y conductuales derivados de las mismas (Díaz, González, Guerrero, Losada, Rodrigo, Serratosa & Soto, 2014).

  1. Farmacológico: El tipo de fármaco a emplear dependerá de varios factores como la edad, el tipo de epilepsia, el patrón electroencefalográfico o la presencia de otras enfermedades. Entre ellos se encuentran los Barbitúricos, Hidantoínas, Benzodiacepinas, Iminostilbenes, Valproato sódico, Deoxibarbitúricos, Succimidas, Oxazolidinedionas y Acetazolamida. También existen tratamientos alternativos que emplean marihuana medicinal. El uso de cannabis para tratar la epilepsia y otras afecciones neurológicas se ha estudiado durante años y se ha debatido fuertemente también. En los Estados Unidos, el Epidiolex (Cannabidiol, CBD) fue aprobado por la FDA (autoridad nacional encargada de la regulación de alimentos y fármacos) en junio de 2018, producto de resultados positivos obtenidos durante ensayos clínicos controlados (Kiriakopoulos & Patel, 2018).
  2. Cirugía: Hay determinadas epilepsias que se pueden beneficiar de la cirugía. Estas epilepsias serían aquellas focales fármaco-resistentes, especialmente las que están causadas por una lesión (infarto, displasia, malformaciones, etc.). El objetivo de la cirugía consiste en extirpar el área epileptógena o zona del cerebro donde se originan las crisis.
  3. Estimulación del nervio vago: La estimulación vagal se realiza con un generador programable que se coloca, tras una intervención quirúrgica al igual que los marcapasos, en la pared torácica. Este generador envía señales eléctricas de forma regular al nervio vago, lo que aparentemente produce un cambio en la neurotransmisión. Esto se traduce en una reducción del número de crisis para determinados pacientes.

Referencias bibliográficas:

  • Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (2006). Tratado de Geriatría para Residentes. International Marketing & Communication, S.A. (IM&C). Recuperado desde: https://ibdigital.uib.es/greenstone/collect/portal_social/index/assoc/segg0022.dir/segg0022.pdf
  • Ministerio de Salud de Perú (2015). Guía de práctica clínica de epilepsia. Minsa, primera edición. Recuperado desde: https://bvs.minsa.gob.pe/local/MINSA/3392.pdf
  • Engel J Jr. (2001). ILAE Commission report. A proposed diagnostic scheme for people with epileptic seizures and with epilepsy. Epilepsia, 42 (6): 796-803. Recuperado desde: https://ibdigital.uib.es/greenstone/collect/portal_social/index/assoc/segg0022.dir/segg0022.pdf
  • ILAE (2017). Instruction manual for the ILAE 2017 operational classification of seizure types. Wiley
  • Periodicals, Inc.© 2017 International League Against Epilepsy. pp 512-521. Recuperado desde: https://vivirconepilepsia.es/clasificacion-crisis-epilepticas
  • CENETEC (2015). Diagnóstico y tratamiento de la epilepsia en el adulto en el primer y segundo nivel de atención. Centro Nacional de Excelencia Tecnológica en Salud. Recuperado de https://www.cenetec.salud.gob.mx/descargas/gpc/CatalogoMaestro/210_SSA_09_Epilepsia/EyR_SSA_210_09.pdf
  • Díaz, E., González, B., Guerrero, R., Losada, R., Rodrigo, M., Serratosa, J. & Soto, V. (2014). Afrontando la epilepsia. Enfoque Editorial S.C. Recuperado de: https://www.apiceepilepsia.org/Descargas/Afrontando_la_Epilepsia.pdf
  • Kiriakopoulos, E., & Patel, A. (2018). Medical Marijuana and Epilepsy. Recuperado de: https://www.epilepsy.com/learn/treating-seizures-and-epilepsy/other-treatment-approaches/medical-marijuana-and-epilepsy

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Restauran algunas funciones del cerebro de un cerdo que llevaba 4 horas muerto

  • 26/04/2019
  • David Aparicio

Sergio Parra escribe en XatakaCiencia, sobre el procedimiento científico que logró restaurar algunas funciones del cerebro de un cerdo:

Cuatro horas después de la muerte del cerdo conectaron la vasculatura del cerebro para hacer circular una solución formulada de forma única que desarrollaron para preservar el tejido cerebral, utilizando un sistema que llaman BrainEx. La solución conservadora que el equipo utilizó también contenía sustancias químicas que evitan que las neuronas se disparen, para protegerlas de daños y para evitar que la actividad cerebral eléctrica se reinicie. A pesar de esto, los científicos monitorearon la actividad eléctrica de los cerebros a lo largo del experimento y estaban preparados para administrar anestesia si observaban señales de que el órgano podría estar recuperando la conciencia.

Si bien este descubrimiento no tiene una aplicación clínica inmediata, y no se tiene claro que pueda funcionar por igual en un cerebro humano (la solución química utilizada carece de muchos de los componentes que se encuentran de forma nativa en la sangre humana, como el sistema inmunológico y otras células sanguíneas), este tipo de investigación podría algún día ayudar a los médicos a encontrar formas de ayudar a salvar la función cerebral en pacientes con accidente cerebrovascular, entre otras.

Esta es solo una introducción, en los próximos días publicaremos un artículo más detallado sobre cómo se llevó a cabo el procedimiento y las posibles implicaciones para el futuro de la investigación médica.

Lee el artículo completo en XatakaCiencia.

  • Ciencia

Vivir sin sonreír: el síndrome de Möbius

  • 24/04/2019
  • Maria Fernanda Alonso

El síndrome de Möbius es un trastorno congénito poco común de gravedad variable, que involucra múltiples nervios craneales y se caracteriza predominantemente por la parálisis bilateral o unilateral de los nervios faciales y abducens. La parálisis de los nervios craneales VI y VII conduce a una falta de función en los músculos que suministran. La parálisis facial a menudo causa incompetencia bilabial con dificultades para hablar, incompetencia oral, problemas para comer y beber, incluido el almacenamiento de alimentos en la mejilla y el goteo, así como babeo intenso (Bianchi, Copelli, Ferrari, Ferri, & Sesenna, 2009).

Se diagnostica básicamente por los rasgos físicos que presenta el paciente: parálisis facial bilateral, fascie inexpresiva, boca “en carpa”, hipoplasia mandibular, hipoplasia ungueal, pie equino varo, defectos de las extremidades y dificultad para la succión y deglución. Su etiología es multifactorial, aunque se ha asociado con la exposición prenatal a misoprostol (Mora, Chispe, & Prott, 2011). Paul Julius Möbius señaló la asociación de diplejía con otras malformaciones como: múltiples neuropatías craneales, retraso mental, alteraciones endocrinológicas, deformidad músculo-esquelética y defectos cardiovasculares. La incidencia del síndrome de Möbius es de 1: 50,000 a 100,000 (Pastuszak et al., 1998).

Causas

Existen dos formas de presentación: esporádica y familiar. En el primer caso se ha sugerido como causa la injuria hipóxica isquémica transitoria del feto debido a alteraciones en la circulación materno-fetal. En los casos familiares se reconocen formas de transmisión autosómica dominante (A/D), autosómica recesiva (A/R) y ligada al cromosoma X. El análisis citogenético de paciente con Síndrome de Möbius usualmente muestra cariotipos
constitucionales normales.

Las causas de este síndrome son desconocidas, sin embargo según una de las teorías más aceptadas, ésta sería la atrofia de los núcleos craneales. La segunda teoría sugiere que la destrucción o daño de los núcleos de los nervios craneales debido bien a una falta en el suministro sanguíneo, o como resultado de efectos externos tales como una infección, drogas o medicamentos. La exposición prenatal a misoprostol durante el primer trimestre de embarazo se ha asociado al síndrome de Möbius, malformaciones en las extremidades y la disrupción vascular ha sido propuesta como el mecanismo de acción teratógena.

De acuerdo al enfoque propuesto por Roig Quilis este síndrome se trata de una disgenesia troncoencefálica y puede clasificarse en: genéticamente determinadas, ya sea de forma aislada o como parte de un síndrome polimalformativo más extenso, y adquiridas, debidas a lesiones destructivas y disruptivas prenatales de naturaleza vascular (Mora et al., 2011).

Caracterización

La parálisis del músculo orbicular de los ojos es el primer signo del síndrome de Möbius y puede observarse poco después del nacimiento; sin embargo, la condición no es muy conocida dentro de la especialidad pediátrica, por lo que el diagnóstico se realiza en edades más avanzadas. Al desarrollarse más, se hace evidente que el niño no sonríe ni muestra otras características de la comunicación no verbal. Las caras con forma de máscara son los hallazgos clínicos dominantes asociados con el babeo y el habla indistínica (Terzis & Noah, 2002).

Tratamientos

No existe tratamiento médico ni cura para el síndrome de Möbius. Se maneja con apoyo y reducción de los síntomas, y debe ser abordado multidisciplinariamente, con la participación de diferentes profesionales de la salud, como pediatras, logopedas, cirujanos maxilofaciales, cirujanos de pediatría, dentistas infantiles, ortodoncistas, psicólogos, entre otros (Morales-Chávez, Ortiz-Rincones, & Suárez-Gorrin, 2013).

Los tratamientos actuales se enfocan principalmente en las malformaciones físicas. Desde este punto de partida, se han realizado estudios sobre el tratamiento odontológico (De Serpa Pinto, De Magalhães, & Nunes, 2002), como quirúrgico (reconstrucción microquirúrgica para restauración de movimientos faciales) (Terzis & Noah, 2002), entre otros. Los tratamientos quirúrgicos tienen el objetivo de restablecer la expresión facial, lograr la simetría y facilitar la sonrisa de los pacientes. Esto trae aparejados grandes beneficios para la salud bucal, como un buen proceso de masticación y apoyo en el desarrollo de los maxilares, si la cirugía se realiza durante el período de crecimiento del paciente. También facilita el proceso de cepillado y facilita el trabajo del especialista de salud a la hora de realizar ciertos tratamientos en el consultorio dental. Esto se debe a un mejor cierre de los labios y a una disminución en las posibilidades de desarrollar enfermedad periodontal o cavidades rampantes. También ayuda a evitar la respiración bucal, las dificultades de pronunciación y los problemas para tragar (Morales-Chávez et al., 2013).

Procesamiento de emociones y relaciones interpersonales

Según un estudio sobre parálisis facial congénita y procesamiento de emociones (De Stefani, Nicolini, Belluardo, & Ferrari, 2019), la capacidad de detectar y reconocer expresiones faciales puede conferir ventajas adaptativas, de modo que una señal social crítica puede decodificarse de manera más eficiente y rápida para preparar una respuesta adaptativa. Los estudios en individuos con Síndrome de Möbius, que tienen impedimentos para expresar emociones a través del rostro desde el nacimiento, informaron que su incapacidad para formar expresiones faciales puede afectar sus interacciones sociales (Briegel, 2007), (Strobel & Renner, 2016)) y, por lo tanto, su calidad de vida. Mantener relaciones satisfactorias entre pares parece ser un desafío especial para niños y adolescentes con síndrome de Möbius (Strobel & Renner, 2016).

Por otra parte, investigadores buscaron determinar si los adultos con síndrome de Möbius experimentan mayor ansiedad y depresión o disminución de la competencia social y la satisfacción con la vida en comparación con las personas sin trastornos del movimiento facial. Como resultado, encontraron que las personas con síndrome de Möbius informaron una competencia social significativamente más baja que el grupo de control, pero no difirieron significativamente del grupo de control o las normas en ansiedad, depresión o satisfacción con la vida. En las personas con síndrome de Möbius, el grado de deterioro de la expresión facial no se relacionó significativamente con las variables de ajuste. Y arribaron a la conclusión de que muchas personas con el síndrome de Möbius están mejor ajustadas de lo que sugieren otras investigaciones, a pesar de sus dificultades con la interacción social. Para mejorar la interacción, las personas con síndrome de Möbius podrían compensar la falta de expresión facial con canales expresivos alternativos (Bogart & Matsumoto, 2010).

Otro estudio de grupo focal exploró las experiencias y estrategias de interacción social de 12 adultos con síndrome de Möbius. El análisis de contenido reveló cinco temas de funcionamiento social: compromiso/desconexión social; resiliencia/sensibilidad; apoyo social/estigma; ser entendido/mal entendido; y conciencia pública/falta de conciencia sobre el síndrome de Möbius. Los participantes utilizaron estrategias expresivas compensatorias como el tono vocal, los gestos y el humor. La combinación de no poder expresarse con la cara, tener una diferencia facial y tener una enfermedad rara es particularmente estigmatizante. Aumentar la conciencia pública y desarrollar programas de habilidades sociales para personas con parálisis facial podría facilitar el funcionamiento social (Briegel, 2006).

Referencias bibliográficas:

  • Bianchi, B., Copelli, C., Ferrari, S., Ferri, A., & Sesenna, E. (2009). Facial animation in children with Moebius and Moebius-like syndromes. Journal of Pediatric Surgery, 44(11), 2236-2242. https://doi.org/10.1016/j.jpedsurg.2009.07.038
  • Bogart, K. R., & Matsumoto, D. (2010). Living with Moebius syndrome: adjustment, social competence, and satisfaction with life. The Cleft Palate-Craniofacial Journal: Official Publication of the American Cleft Palate-Craniofacial Association, 47(2), 134-142. https://doi.org/10.1597/08-257_1
  • Briegel, W. (2006). Neuropsychiatric findings of Möbius sequence — a review. Clinical Genetics, 70(2), 91-97. https://doi.org/10.1111/j.1399-0004.2006.00649.x
  • Briegel, W. (2007). Psychopathology and personality aspects of adults with Möbius sequence. Clinical Genetics. https://doi.org/10.1111/j.1399-0004.2007.00787.x
  • De Serpa Pinto, M. V. X., De Magalhães, M. H. C. G., & Nunes, F. D. (2002). Moebius syndrome with oral involvement. International Journal of Paediatric Dentistry / the British Paedodontic Society the International Association of Dentistry for Children, 12(6), 446-449. Recuperado de https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/12452989
  • De Stefani, E., Nicolini, Y., Belluardo, M., & Ferrari, P. F. (2019). Congenital facial palsy and emotion processing: The case of Moebius syndrome. Genes, Brain, and Behavior, 18(1), e12548. https://doi.org/10.1111/gbb.12548
  • Mora, C. H., Chispe, P. M., & Prott, L. M. (2011). Reporte de caso clínico: síndrome de Moebius. Medicina, 16(3), 237-242. Recuperado de https://rmedicina.ucsg.edu.ec/index.php/ucsg-medicina/article/view/73
  • Morales-Chávez, M., Ortiz-Rincones, M. A., & Suárez-Gorrin, F. (2013). Surgical techniques for smile restoration in patients with Möbius syndrome. Journal of Clinical and Experimental Dentistry, 5(4), e203-e207. https://doi.org/10.4317/jced.51116
  • Pastuszak, A. L., Schüler, L., Speck-Martins, C. E., Coelho, K. E., Cordello, S. M., Vargas, F., … Koren, G. (1998). Use of misoprostol during pregnancy and Möbius’ syndrome in infants. The New England Journal of Medicine, 338(26), 1881-1885. https://doi.org/10.1056/NEJM199806253382604
  • Strobel, L., & Renner, G. (2016). Quality of life and adjustment in children and adolescents with Moebius syndrome: Evidence for specific impairments in social functioning. Research in Developmental Disabilities, 53-54, 178-188. https://doi.org/10.1016/j.ridd.2016.02.005
  • Terzis, J. K., & Noah, E. M. (2002). Möbius and Möbius-like patients: etiology, diagnosis, and treatment options. Clinics in Plastic Surgery, 29(4), 497-514. https://doi.org/10.1016/S0094-1298(02)00019-6
  • Ciencia

Enfermedades neurodegenerativas: tipos y diagnóstico

  • 24/04/2019
  • Rita Arosemena P.

Definimos enfermedades neurodegenerativas como aquellas patologías, hereditarias o adquiridas, en las que se produce una disfunción progresiva del sistema nervioso central (SNC).

La mayoría de estas enfermedades se caracterizan por un mecanismo patogénico común consistente en agregación y acumulación de proteínas mal plegadas que se depositan en forma de agregados intracelulares o extracelulares y producen la muerte celular. Cada enfermedad se caracteriza por presentar una vulnerabilidad selectiva neuronal a nivel del SNC, lo que condiciona la degeneración de áreas concretas, produciendo los síntomas correspondientes de la pérdida de función de las mismas (De sanidad, 2016).

Estas enfermedades del sistema nervioso se caracterizan por alterar el funcionamiento cognitivo, emocional y conductual de las personas afectadas. Algunas de ellas son especialmente prevalentes en nuestro contexto y representan un grave problema de salud en nuestra sociedad. Aunque no todas están asociadas al envejecimiento, éste suele ser un factor de riesgo relevante. (Jurado, i Serrat, & Benito, 2013).

Enfermedad de Alzheimer

La pérdida neuronal se localiza más bien en áreas de asociación de las cortezas frontal, temporal y parietal de ambos hemisferios; por lo común quedan relativamente indemnes las cortezas primarias: motora, somatosensorial, visual y auditiva. Los dos tipos principales de cambios patológicos aparecen en grado leve con el envejecimiento, pero son mucho más intensos en la EA.

Criterios de NINCDS-ADRDA (National Institute of Neurological Disorders and Stroke–Alzheimer Disease and Related Disorders) (McKhann et al., 2011):

  1. Comienzo insidioso: Los síntomas tienen un comienzo gradual de meses a años, (no súbito de horas o días)
  2. Presentación amnésica: Los déficits deberían incluir deterioro en el aprendizaje y en el recuerdo de información aprendida recientemente. También debería haber evidencia de disfunción cognitiva en al menos otro dominio cognitivo.
  3. Presentaciones no amnésicas 
  4. Presentación en el lenguaje: los déficits más prominentes se ponen de manifiesto al no encontrar palabras.
  5. Presentación visoespacial: los déficits más prominentes están en la cognición espacial, incluyendo la agnosia de objetos, reconocimiento facial deteriorado, simultagnosia y alexia.
  6. Disfunción ejecutiva: los déficits más prominentes afectan el razonamiento, juicio y resolución de problemas.

Enfermedad de Parkinson y demencia con cuerpos de Lewy

La enfermedad de Parkinson es una enfermedad degenerativa y progresiva debida a la pérdida de las neuronas dopaminérgicas de la sustancia negra del mesencéfalo (Chávez-León, Ontiveros-Uribe, & Carrillo-Ruiz, 2013).

La enfermedad de Parkinson es una afección crónica y progresiva, pertenece al grupo de trastornos del movimiento. Sus síntomas claves son:

  1. Temblor en las manos, los brazos, las piernas o el maxilar inferior
  2. Rigidez de las extremidades y el tronco
  3. Lentitud de movimientos
  4. Inestabilidad postural o alteración del equilibrio
  5. Alteraciones de la marcha

Además de los síntomas motores, los pacientes presentan: alteraciones cognitivas, mentales y de la conducta y alteraciones vegetativas como sialorrea, constipación y seborrea.

La D-CL ha sido considerada un trastorno de parkinsonismo atípico. Es una patología degenerativa del encéfalo con pérdida neuronal y presencia de cuerpos de Lewy en la corteza y diencéfalo, sistema límbico y tronco cerebral.

Degeneración lobar frontotemporal

Engloba distintas enfermedades degenerativas que se caracterizan por una afectación predominante de los lóbulos frontales y temporales. Muestra un deterioro progresivo de conducta y/o cognición.

Su sintomatología se presenta de la siguiente manera:

  • Conducta socialmente inapropiada
  • Acciones impulsivas, en arrebatos y descuidadas
  • Apatía
  • Inercia
  • Respuesta disminuida a las necesidades y sentimientos de otras personas
  • Menor interés social, de interrelación o calor humano
  • Movimientos simples repetitivos
  • Conductas complejas, compulsivas o rituales
  • Preferencia de comida alterada
  • Atracones de comida, aumento del consumo de alcohol o cigarrillos
  • Exploración oral o consumo de objetos no comestibles

Enfermedad de Huntington

La enfermedad de Huntington es un trastorno neurodegenerativo transmitido con rasgo autosómico dominante. La pérdida neuronal selectiva en el estriado produce corea y deterioro cognitivo (Azzarelli, 2000).

El diagnóstico de la EH en un individuo de riesgo se basa en la presencia de los síntomas motores de: corea, distonía y bradicinesia. Los signos motores más característicos son los movimientos coreicos involuntarios. Inicialmente, los movimientos ocurren en las extremidades distales como los dedos de las manos y de los pies, y también en algunos músculos faciales.

Esclerosis múltiple

La EM es una enfermedad desmielinizante, crónica, autoinmune e inflamatoria que afecta a todo el sistema nervioso central (Izquierdo & Ruiz-Peña, 2003).

Las manifestaciones clínicas típicas de la EM en relación con la localización del foco de desmielinización incluyen trastornos sensitivos-motores en uno o más miembros (forma de presentación de aproximadamente 50% de los pacientes), neuritis óptica (síntoma inicial en el 25% de los pacientes), diplopía por oftalmoplejía internuclear), ataxia, vejiga neurogénica, fatiga, disartria, síntomas paroxísticos como neuralgia del trigémino (se presenta en menos del 10%), nistagmo, vértigo. Son más raros los signos corticales (afasia, apraxia, convulsiones, demencias) y los signos extrapiramidales como corea y rigidez.

Referencias bibliográficas:

  • Azzarelli, A. (2000). Enfermedad de Huntington y degeneraciones de algunos núcleos subcorticales. Neuropathologia, diagnóstico y clínica, ed por FF Cruz Sanchez. Barcelona: Edimsa, 603-620.
  • Chávez-León, E., Ontiveros-Uribe, M. P., & Carrillo-Ruiz, J. D. (2013). La enfermedad de Parkinson: neurología para psiquiatras. Salud mental , 36(4), 315-324. Recuperado de https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0185-33252013000400006
  • De sanidad, M. (2016). Estrategia en Enfermedades Neurodegenerativas del Sistema Nacional de Salud. Recuperado de https://www.adelamadrid.org/wp-content/uploads/2015/01/Estrategia_Neurodegenerativas_APROBADA-EN-C.INTERTERRITORIAL-1.pdf
  • Izquierdo, G., & Ruiz-Peña, J. L. (2003). Evaluación clínica de la esclerosis múltiple: cuantificación mediante la utilización de escalas. Revista de neurologia, 36(2), 145-152. Recuperado de https://sid.usal.es/idocs/F8/ART12584/evaluacion_clinica_esclerosis.pdf
  • Jurado, M. Á., i Serrat, M. M., & Benito, R. P. (2013). Neuropsicología de las enfermedades neurodegenerativas. Síntesis.
  • McKhann, G. M., Knopman, D. S., Chertkow, H., Hyman, B. T., Jack, C. R., Jr, Kawas, C. H., … Phelps, C. H. (2011). The diagnosis of dementia due to Alzheimer’s disease: recommendations from the National Institute on Aging-Alzheimer’s Association workgroups on diagnostic guidelines for Alzheimer’s disease. Alzheimer’s & Dementia: The Journal of the Alzheimer’s Association, 7(3), 263-269. https://doi.org/10.1016/j.jalz.2011.03.005
  • Clínica

La infección en el embarazo se vincula a mayor riesgo de autismo o depresión

  • 24/04/2019
  • Alejandra Alonso

¿La exposición a infección materna durante el embarazo aumenta el riesgo a largo plazo para trastornos psiquiátricos en niños? Un grupo de investigadores suizos afirman que dichas infecciones podrían ser responsables de alguna proporción de los casos de autismo y depresión en la niñez y adultez.

Su muestra basada en la población, tuvo un cohorte de 1.791.520 niños suizos nacidos entre el 1 de enero de 1973 y el 31 de diciembre del 2014. A los participantes se les hizo un seguimiento durante todo ese período de tiempo (es decir que algunos fueron monitoreados por 41 años).

Los datos sobre las infecciones y los trastornos psiquiátricos fueron obtenidos a través de códigos de hospitalizaciones.

Se consideró que el feto estaba expuesto si hubo cualquier infección materna, infección materna severa e infección del tracto urinario.

Los científicos observaron que la exposición a cualquiera de los tipos de infección materna considerados incrementó el riesgo en los niños de autismo (79%) o depresión (24%). Datos del Registro Suizo de Muertes mostraron que había también un mayor riesgo de suicidio entre los individuos expuestos a estas infecciones maternas durante el embarazo.

Si bien ya se conocía que las infecciones causadas por ciertos virus (citomegalovirus, virus del herpes) son capaces afectar el desarrollo cerebral del feto, los hallazgos del estudio agregan que las infecciones en general se vinculan a un aumento en el riesgo de autismo o depresión más tarde en la vida.

Los autores resaltan la importancia de evitar infecciones durante el embarazo (por ejemplo al seguir las recomendaciones de vacunación para el resfriado) ya que puede afectar el desarrollo del feto.

Referencia del estudio original: al-Haddad BJS, Jacobsson B, Chabra S, et al. Long-term Risk of Neuropsychiatric Disease After Exposure to Infection In Utero. JAMA Psychiatry. Published online March 06, 2019. doi:10.1001/jamapsychiatry.2019.0029

Fuente: Psychcentral

  • Ciencia

Accidente Cerebrovascular (ACV): definición, tipos y tratamiento

  • 22/04/2019
  • Equipo de Redacción

Otras denominaciones para este cuadro son los términos ataque cerebral, stroke o ictus. Se trata de un problema de salud pública de primer orden. En los países desarrollados es una de las primeras causas de muerte, junto con la enfermedad cardiovascular y el cáncer. Además, el ictus es la primera causa de discapacidad permanente en la edad adulta (Matías-Guiu et al., 2009). Tiene la capacidad de ser consolidado e irreversible y este proceso sólo se puede detener si la intervención es temprana, oportuna y adecuada (Illanes, Díaz, & Others, 2008).

Definición

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS) se entiende por accidente cerebro vascular (ACV) “un síndrome clínico de desarrollo rápido debido a una perturbación focal de la función cerebral de origen vascular y de más de 24 horas de duración” (Minsal, 2013) . Se clasifican en dos tipos:

ACV isquémico: Se produce cuando existe una obstrucción – coágulo o materia grasa – que impide el paso de sangre y oxígeno a alguna parte del encéfalo. Puede ser global (descenso del flujo sanguíneo en todo el encéfalo) o focal, dentro de esta última, se despliega dos grandes subgrupos: el ataque isquémico transitorio (AIT) y el infarto cerebral.

  • El ataque isquémico transitorio (AIT) es un episodio breve de isquemia cerebral que se produce por un déficit de suministro sanguíneo, es reversible y por lo general no presenta consecuencias de alto riesgo. Sus síntomas tienen una duración inferior a 24 horas, en su mayoría tienen una duración de 10 minutos aproximadamente. La presencia de un AIT aunque parezca benigna, es un indicativo de alto riesgo de ictus u otra afectación vascular.
  • El infarto cerebral tiene una duración superior a las 24 horas, indicando necrosis tisular. Este se subdivide por su etiología: Aterotrombótico, Cardioembólico, Lacunar, de Causa Inhabitual, de Causa Indeterminada. Por su topografía: carotídeo (TACI, PACI), vertetrobasilar (POCI), lacunar (LACI).

ACV hemorrágico: es la extravasación de sangre dentro del encéfalo como consecuencia de la rotura de un vaso. Según su localización puede ser cerebral (intraparenquimatosa o ventricular) o subaracnoidea.

Según los datos, entre 80 y 85% de los ACV son isquémicos, mientras que del 10 al 15% restante son hemorrágicos: Hematomas Intracerebrales y Hemorragias Subaracnoideas. (Solángel Bolaños, García, Bolaños, Vivian Dosouto, & Maricel Rodríguez, s/f).

Factores de riesgo

El accidente cerebrovascular es una enfermedad multifactorial en la que una combinación de factores de riesgo (no todos deben estar presentes) influyen, con el transcurso del tiempo, en la probabilidad de que el sujeto presente esta afección.(Organization & Others, 2006):

  1. Modificables: (a) hipertensión arterial; (b) tabaquismo; (c) sedentarismo; (d) sobrepeso (e) Régimen alimentario (escaso consumo de frutas y verduras).
  2. Potencialmente modificables: diabetes mellitus.
  3. No modificables: (a) edad; (b) sexo (c) factores hereditarios

Síntomas

El National Institute of Neurological Disorders and Stroke (NINDS) americano establece cinco signos/síntomas que deben advertirnos de la presencia de ictus (de la Guía, 2009):

  1. Pérdida de fuerza repentina en la cara, brazo o pierna, especialmente si es en un sólo lado del cuerpo.
  2. Confusión repentina o problemas en el habla o la comprensión de lo que le dicen.
  3. Pérdida repentina de visión en uno o en ambos ojos.
  4. Dificultad repentina para caminar, mareos, o pérdida del equilibro o de la coordinación.
  5. Dolor de cabeza fuerte, repentino, sin causa conocida.
  6. La Australia’s National Stroke Foundation añade un sexto síntoma: Dificultad para tragar

La Sociedad Española de Neurología (SEN) amplía los cinco signos propuestos por el NINDS con uno más: Trastorno de la sensibilidad, sensación de “hormigueo” de la cara, brazo y/o pierna de un lado del cuerpo, de inicio brusco.

Tratamientos

El objetivo del tratamiento del ACV isquémico es la preservación de la penumbra isquémica, para esto se administra trombolisis endovenosa con activador del plasminógeno tisular recombinante (t-PA). Aunque aumenta el riesgo de transformación hemorrágica del infarto ha demostrado un disminuir el riesgo de muerte y dependencia si se administra hasta 4.5 horas tras el inicio de los síntomas; el beneficio es mayor cuanto más precozmente se administre (Alonso de Leciñana et al., 2013).

Los accidentes cerebrovasculares hemorrágicos tienen menos opciones de tratamiento. Por lo general consiste en controlar la hemorragia y reducir la presión con medicamentos o cirugía. El tipo de tratamiento depende de las causas de la hemorragia y de si la hemorragia tuvo lugar dentro o fuera del tejido cerebral. Las principales opciones son estas (“Tratamiento del accidente cerebrovascular”, 2017):

  1. Medicamentos para disminuir la presión arterial.
  2. Cirugía para drenar las sangre acumulada.
  3. Clipaje quirúrgico. Este procedimiento se usa para tratar un accidente cerebrovascular causado por la ruptura de un aneurisma en el cerebro. Los cirujanos tienen que abrir el cráneo y usar una pinza de metal para cerrar el vaso sanguíneo que se rompió.
  4. Espiral endovascular. Este procedimiento también se usa para tratar la ruptura de un aneurisma. No es necesario abrir el cráneo, de modo que puede ser menos riesgoso que el clipaje quirúrgico.
  5. Procedimientos para corregir vasos sanguíneos anormales. Algunos accidentes cerebrovasculares hemorrágicos son causados por vasos sanguíneos de forma anormal.

Referencias bibliográficas:

  • Alonso de Leciñana, M., Díaz-Guzmán, J., Egido, J. A., García Pastor, A., Martínez-Sánchez, P., Vivancos, J., & Díez-Tejedor, E. (2013). Tratamiento endovascular en el ictus isquémico agudo. Plan de Atención al Ictus en la Comunidad de Madrid. Neurología, 28(7), 425–434. https://doi.org/10.1016/j.nrl.2012.12.009
  • De la Guía, G. de T. (2009). de Práctica Clínica para el manejo de pacientes con Ictus en Atención Primaria. Guía de Práctica Clínica para el Manejo de Pacientes con Ictus en Atención Primaria. Plan de Calidad para el Sistema Nacional de Salud del Ministerio de Sanidad y Política Social. Unidad de Evaluación de Tecnologías Sanitarias de la Agencia Laín Entralgo de la Comunidad de Madrid,Illanes, D. S., Díaz, T. V., & Others. (2008).
  • Manejo inicial del accidente cerebrovascular (ACV) isquémico agudo. Los detalles hacen la diferencia. Rev Hosp Clin Univ Chile, 19, 119–126. Recuperado de https://www.cerroesperanza.com/temas/salud/documentos/accidente-cerebro-vascular/manejo_inicial_acv.pdf
  • Matías-Guiu, J., Villoria, F., Oliva, J., Viñas, S., Martí, J., & Others. (2009). Estrategia en ictus del Sistema Nacional de Salud. Madrid: Ministerio de Sanidad y Política Social.
  • Minsal, S. G. C. (2013). Accidente Cerebro Vascular Isquémico en personas de 15 años y más. Guía Clínica AUGE. Subsecretaría de Salud Pública. División de Prevención y Control de Enfermedades Secretaria Técnica AUGE. web. minsal. cl.
  • Organization, W. H., & Others. (2006). Manual de vigilancia STEPS de la OMS: el método STEPwise de la OMS para la vigilancia de los factores de riesgo de las enfermedades crónicas. Geneva: World Health Organization. Recuperado de https://apps.who.int/iris/handle/10665/43580
  • Solángel Bolaños, M., García, D. Y. G., Bolaños, A. S. R., Vivian Dosouto, M., & Maricel Rodríguez, y. M. (s/f). Tomografía axial computarizada en pacientes con enfermedades cerebrovasculares hemorrágicas Computerized axial tomography in patients with hemorrhagic cerebrovascular diseases. Recuperado de https://scielo.sld.cu/pdf/san/v13n5/san11509.pdf
  • Tratamiento del accidente cerebrovascular. (2017, febrero 3). Recuperado el 21 de abril de 2019, de https://espanol.womenshealth.gov/heart-disease-and-stroke/stroke/stroke-treatment-and-recovery/how-stroke-treated
  • Ciencia

Un liderazgo ético es clave para aliviar el estrés laboral

  • 17/04/2019
  • Maria Fernanda Alonso

Tu pareja y vos tienen un pequeño viaje planificado hace meses, pero todo parece indicar que vas a tener que posponerlo o cancelarlo porque tenés muchos trabajos que terminar antes de poder pensar en ese plan. Tu pareja te pone en conocimiento de su descontento por esta situación… porque una vez más rompés un compromiso, y el motivo es el mismo de siempre: tu trabajo.

Cuando los problemas de la familia y la vida entran en conflicto con las situaciones laborales puede generarse ‘estrés’, lo que significa que las demandas laborales son vistas como obstáculos para el crecimiento personal o las metas, explicó Eissa, investigador de la Universidad de Wisconsin que dirigió un estudio que determinó que los conflictos entre el hogar y el entorno laboral causan estrés a los empleados, quienes, a su vez, se involucran en palabras y comportamientos destinados a dañar la reputación de sus compañeros de trabajo. «El estrés por impedimentos a menudo agota la capacidad de los empleados para ejercer el autocontrol y arremeten con un comportamiento agresivo y socavador hacia sus compañeros», señaló Eissa.

Según sus hallazgos, es posible mitigar este tipo de comportamientos en los empleados y a la vez aliviar el estrés laboral si los gerentes ejercen un “liderazgo ético”, al cual han caracterizado como aquel en el que se utiliza comunicación bidireccional, refuerzo positivo y apoyo emocional hacia los empleados, incentivándolos a hablar sobre sus preocupaciones y emociones relacionadas con el trabajo. «Los líderes éticos quieren ayudar a los empleados a responder de manera positiva ante situaciones negativas e intentan ofrecer recursos para ayudar a los empleados que podrían encontrarse en una situación difícil», explicó Eissa.

Para este estudio se encuestaron a 156 empleados que trabajaron por lo menos 20 horas a la semana (empleados focales) y uno de sus compañeros de trabajo para determinar cómo el conflicto entre el trabajo y la familia influyó en el estrés por impedimento. Pidieron a los empleados focales que midieran el estrés del conflicto laboral/familiar, el estrés por impedimento y las cualidades de liderazgo ético de su equipo de administración. Luego les preguntaron a los compañeros de trabajo una serie de preguntas diseñadas para medir las actividades quebrantadoras sociales.

«Una vez que se combinaron los datos, los resultados mostraron que el estrés por impedimento, un tipo específico de estrés, fue un factor clave que se vinculó el conflicto entre el trabajo y la familia con el socavamiento social», informó Eissa. «También encontramos menos socavamiento social entre los empleados en presencia de un liderazgo ético».

«Nuestras conclusiones pueden tener implicaciones para las políticas organizacionales, los programas y las iniciativas de capacitación que tienen como objetivo reducir el conflicto entre el trabajo y la familia y el estrés por impedimento. Esto, por supuesto, conduce a menos socavamiento social y un lugar de trabajo más positivo y productivo», dijo Eissa.

Los resultados de este estudio resaltan la importancia de tener líderes éticos, pero se necesita el compromiso de los mandos superiores para que esto siga un cauce beneficioso tanto para empleados como empleadores.

Referencia del estudio: Gabi Eissa, Rebecca Wyland. Work-Family Conflict and Hindrance Stress as Antecedents of Social Undermining: Does Ethical Leadership Matter? Applied Psychology, 2018; 67 (4): 645 DOI: 10.1111/apps.12149

Fuente: Science Daily

  • Análisis
  • Ciencia

La empatía es el ingrediente secreto que hace posible la cooperación y la civilización

  • 16/04/2019
  • Equipo de Redacción

Las sociedades humanas son tan prósperas sobre todo por lo altruistas que somos. A diferencia de otros animales, las personas cooperan incluso con completos extraños. Compartimos el conocimiento en Wikipedia, nos presentamos para votar y trabajamos juntos para gestionar de manera responsable los recursos naturales.

Pero, ¿de dónde provienen estas habilidades cooperativas y por qué nuestros instintos egoístas no las socavan? Al usar una rama de las matemáticas llamada teoría de los juegos evolutivos para explorar esta característica de las sociedades humanas, mis colaboradores y yo descubrimos que la empatía, una capacidad exclusivamente humana para adoptar la perspectiva de otra persona, podría ser responsable de mantener niveles tan extraordinarios de cooperación en las sociedades modernas.

Reglas sociales de cooperación

Durante décadas, los académicos han pensado que las normas sociales y la reputación pueden explicar mucho el comportamiento altruista. Es mucho más probable que los humanos sean amables con las personas que consideran «buenas» que con las personas de «mala reputación». Si todos están de acuerdo en que ser altruista con otros cooperadores le hace ganar una buena reputación, la cooperación continuará.

Esta comprensión universal de quienes consideramos moralmente buenos y dignos de cooperación es una forma de norma social, una regla invisible que guía el comportamiento social y promueve la cooperación. Una norma común en las sociedades humanas llamada «juicio severo», por ejemplo, recompensa a los cooperadores que se niegan a ayudar a las personas malas, pero muchas otras normas son posibles.

Esta idea de que usted ayuda a una persona y que otra persona lo ayuda se llama teoría de la reciprocidad indirecta. Sin embargo, se ha construido asumiendo que las personas siempre están de acuerdo con la reputación de los demás a medida que cambian con el tiempo. Se presume que las reputaciones morales son completamente objetivas y públicamente conocidas. Imagine, por ejemplo, una institución que todo lo ve, que supervisa el comportamiento de las personas y asigna reputaciones, como el sistema de crédito social de China, en el que las personas serán recompensadas o sancionadas en función de las «puntuaciones sociales» calculadas por el gobierno.

Pero en la mayoría de las comunidades de la vida real, las personas a menudo no están de acuerdo sobre la reputación de los demás. Una persona que me parece buena puede parecer una mala persona desde la perspectiva de mi amigo. El juicio de mi amigo podría estar basado en una norma social diferente o en una observación diferente a la mía. Esta es la razón por la cual las reputaciones en las sociedades reales son relativas: las personas tienen opiniones diferentes sobre lo que es bueno o malo.

En la mayoría de las comunidades de la vida real, las personas a menudo no están de acuerdo sobre la reputación de los demás

Usando modelos evolutivos inspirados en la biología, me puse a investigar qué sucede en un entorno más realista. ¿Puede la cooperación evolucionar cuando hay desacuerdos sobre lo que se considera bueno o malo? Para responder a esta pregunta, primero trabajé con descripciones matemáticas de grandes sociedades, en las que las personas podían elegir entre varios tipos de comportamientos cooperativos y egoístas en función de lo beneficiosos que eran. Más tarde, utilicé modelos informáticos para simular interacciones sociales en sociedades mucho más pequeñas que se asemejan más a las comunidades humanas.

Los resultados de mi trabajo de modelo no fueron alentadores: en general, la relatividad moral hizo que las sociedades fueran menos altruistas. La cooperación casi desapareció bajo la mayoría de las normas sociales. Esto significaba que la mayor parte de lo que se sabía acerca de las normas sociales que promueven la cooperación humana puede haber sido falso.

Evolución de la empatía

Para descubrir lo que faltaba de la teoría dominante del altruismo, me uní a Joshua Plotkin, un biólogo teórico de la Universidad de Pennsylvania, y Alex Stewart de la Universidad de Houston, ambos expertos en enfoques teóricos del juego del comportamiento humano. Estuvimos de acuerdo en que mis hallazgos pesimistas iban en contra de nuestra intuición: a la mayoría de las personas les importa la reputación y el valor moral de las acciones de los demás.

Pero también sabíamos que los humanos tienen una capacidad notable para incluir empáticamente los puntos de vista de otras personas cuando deciden que un determinado comportamiento es moralmente bueno o malo. En algunas ocasiones, por ejemplo, puede sentirse tentado a juzgar con dureza a una persona que no coopera, cuando realmente no debería hacerlo si, desde su propia perspectiva, la cooperación no era lo correcto.

Esto es cuando mis colegas y yo decidimos modificar nuestros modelos para darles a las personas la capacidad de empatía, es decir, la capacidad de hacer sus evaluaciones morales desde la perspectiva de otra persona. También queríamos que los individuos de nuestro modelo pudieran aprender a ser empáticos, simplemente observando y copiando los rasgos de personalidad de las personas más exitosas.

Los psicólogos morales han sugerido durante mucho tiempo que la empatía puede actuar como un pegamento social

Cuando incorporamos este tipo de toma de perspectiva empática en nuestras ecuaciones, las tasas de cooperación se dispararon; Una vez más observamos altruismo ganando sobre el comportamiento egoísta. Incluso en un principio sociedades poco cooperativas en las que todos se juzgaban entre sí basándose principalmente en sus propias perspectivas egoístas, eventualmente descubrieron empatía: se volvió socialmente contagiosa y se extendió por toda la población. La empatía hizo que nuestras sociedades modelo volvieran a ser altruistas.

Los psicólogos morales han sugerido durante mucho tiempo que la empatía puede actuar como un pegamento social, aumentando la cohesión y la cooperación de las sociedades humanas. La toma de perspectiva empática comienza a desarrollarse en la infancia, y al menos algunos aspectos de la empatía se aprenden de los padres y otros miembros de la red social del niño. Pero cómo los humanos evolucionaron la empatía en primer lugar seguía siendo un misterio.

Es increíblemente difícil construir teorías rigurosas sobre conceptos de psicología moral tan complejos como la empatía o la confianza. Nuestro estudio ofrece una nueva forma de pensar sobre la empatía, incorporándola en el marco bien estudiado de la teoría de juegos evolutiva. Otras emociones morales como la culpa y la vergüenza pueden potencialmente estudiarse de la misma manera.

Espero que el vínculo entre la empatía y la cooperación humana que descubrimos pronto pueda probarse experimentalmente. Las habilidades de toma de perspectiva son más importantes en las comunidades donde se cruzan diferentes orígenes, culturas y normas; aquí es donde diferentes individuos tendrán puntos de vista divergentes sobre qué acciones son moralmente buenas o malas. Si el efecto de la empatía es tan fuerte como sugiere nuestra teoría, podría haber formas de utilizar nuestros hallazgos para promover la cooperación a gran escala a largo plazo, por ejemplo, diseñando nudges, intervenciones y políticas que promuevan el desarrollo de habilidades de toma de perspectiva. o al menos anima a considerar las opiniones de aquellos que son diferentes.

Autor: Arunas L. Radzvilavicius, Investigador postdoctoral en biología evolutiva en la Universidad de Pennsylvania.

Artículo publicado en The Conversation y cedido para su publicación en Psyciencia.com

  • Recursos

Terapia de aceptación y compromiso (ACT) en el tratamiento del trastorno obsesivo-compulsivo

  • 16/04/2019
  • Equipo de Redacción
Postergación y TB

El tratamiento psicológico de elección del Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC) es la Exposición con Prevención de Respuesta (EPR).

El objetivo de este trabajo es llevar a cabo un análisis funcional de los procedimientos de EPR y Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) en el tratamiento del TOC, y comparar la eficacia de ambas formas de terapia. Para ello, se realizó una revisión sistemática de la literatura disponible hasta el momento.

Los resultados obtenidos indican que estas formas de intervención se basan en diferentes procesos de cambio, pudiendo constituir la ACT una buena alternativa para aquellas personas que no se beneficien de un tratamiento con EPR, además de para lograr una prevención de recaídas en el futuro.

Descarga el artículo completo en formato PDF.

Autores: Leticia León-Quismondo, Guillermo Lahera y Francisca López-Ríos.

Fuente: Scielo

  • Ciencia

2 horas de mindfulness para prevenir la depresión en los estudiantes de medicina

  • 15/04/2019
  • David Aparicio

Debido a las exigencias, altos niveles de estrés y pocas horas de sueño, los estudiantes de medicina afrontan los indices más altos de riesgo de depresión y ansiedad. Para prevenirlo se ha propuesto la práctica del mindfulness, pero muchos estudiantes han desechado esta idea porque creen que practicar las habilidades de atención plena les consumirá el valioso tiempo que necesitan para estudiar.

Interesados en encontrar alguna alternativa, el equipo de investigadores del Rutgers Robert Wood Johnson Medical School aplicó aleatoriamente un curso introductorio de dos horas de mindfulness y otro de ocho semanas a dos grupos de estudiantes de medicina.

Al comparar los resultados observaron que el grupo de ocho horas tenía mayor conocimiento de la práctica de meditación y se sentía más cómodo a la hora de recomendarlo a sus pacientes. Pero esto no significa que el otro grupo no obtuvo resultados. El grupo de dos horas al igual que el otro grupo, describió una reducción de sentimientos de estrés y de depresión, y todos los participantes opinaban que el mindfulness es una práctica alternativa y segura para afrontar el malestar emocional, y muchos de ellos describieron que el mindfulness les abrió un mayor sentido de bienestar.

Esto sugiere que las facultades de medicina podrían implementar un programa de entrenamiento de mindfulness que sea especialmente diseñado para que se amolde a las necesidades de sus estudiantes. Quizás en un futuro próximo veremos las clases de mindfulness y los programas de autocuidado como parte del programa de la carrera de medicina a nivel mundial.

Referencia del estudio original: Periel Shapiro, Robert Lebeau, Anthony Tobia. Mindfulness Meditation for Medical Students: a Student-Led Initiative to Expose Medical Students to Mindfulness Practices. Medical Science Educator, 2019; DOI: 10.1007/s40670-019-00708-2

Fuente: ScienceDaily

  • Clínica

Entrenamiento a oficiales para tratar a personas con autismo

  • 15/04/2019
  • David Aparicio

El canal de Telemundo informa sobre el plan del cuerpo de policías de Fort Lauderdale, en Florida, para entrenar a su equipo para tratar eficientemente a las personas con autismo:

Tiene el objetivo de mantener una base de datos de individuos con autismo en la comunidad, con quienes puedan interactuar bajo la esperanza de mejorar la respuesta en caso de que sea necesario intervención policial.

Un documento en la página web del departamento, que también puede ser adquirido a través del departamento policial, debe ser llenado con datos sobre la persona autista. Dicha información se mantendrá estrictamente confidencial e irá al centro de datos del departamento estando solo disponible para oficiales que patrullan.

Lee la noticia completa en Telemundo.

  • Cursos recomendados

Clase online gratuita de activación conductual para depresión

  • 15/04/2019
  • David Aparicio

¿Sabes que la depresión es un problema que está afectando a un gran número de personas y afectará aún a un número mayor? En la actualidad, existe una intervención eficaz y eficiente: activación conductual. Conoce ahora los 10 principios terapéuticos, las 5 herramientas principales y las 3 fases de intervención que conforman la intervención en activación conductual para la depresión.

En este webinar gratuito tendrás los puntos clave sobre:

  • Evaluación de la depresión

  • Intervención con principios terapéuticos

  • Aplicación de Activación Conductual a un caso real

  • Al ser una sesión interactiva, podrás preguntar todas las dudas que siempre tuviste sobre el abordaje contextual de la Depresión.

  • Además… ¡al final del webinar te espera una sorpresa que seguro agradecerás!

Qué aprenderás

  • Conceptualizar la depresión

  • Evaluar la depresión

  • Conocer el modelo de activación conductual en depresión

  • Conocer la aplicación de activación conductual a un caso

  • Resolver dudas sobre activación conductual en depresión

A quién va dirigido

  • Psicólogos

  • Psiquiatras

  • Cualquier profesional que trabaje en el ámbito de la salud psicológica

¿Qué necesitarás?

No se necesita material adicional ni conocimientos previos, el nivel del webinar es básico.

 ¿Cuándo inicia?

  • Martes, 23 de abril de 2019

  • Hora: 17:00 horas Argentina, 15:00 horas México, 22:00 horas España

  • Duración: 1 hora

Para inscríbete en esta clase gratuita sólo debes hacer click aquí.

Clase organizada por Terapias Contextuales.

  • Ciencia

Los daños en el cerebro continuan aún después de dejar de consumir alcohol

  • 15/04/2019
  • Maria Fernanda Alonso

Un trabajo conjunto del Instituto de Neurociencia CSIC-UMH, en Alicante, y el Instituto Central de Salud Mental de Mannheim, en Alemania, ha detectado, mediante resonancia magnética, cómo el daño en el cerebro continúa durante las primeras semanas de abstinencia, aunque cese el consumo de alcohol. Estos resultados refutan la creencia actual de que los cambios en el cerebro comienzan a normalizarse inmediatamente después de detener el consumo de alcohol.

Aunque los efectos dañinos del alcohol en el cerebro son ampliamente conocidos, los cambios estructurales observados son muy heterogéneos. Además, faltan marcadores de diagnóstico para caracterizar el daño cerebral inducido por el alcohol, especialmente al comienzo de la abstinencia, un período crítico debido a la alta tasa de recaída que presenta.

Con el consumo de alcohol «hay un cambio generalizado en la materia blanca, es decir, en el conjunto de fibras que comunican diferentes partes del cerebro. Las alteraciones son más intensas en el cuerpo calloso y la fimbria. El cuerpo calloso está relacionado a la comunicación entre ambos hemisferios. La fimbria contiene las fibras nerviosas que comunican el hipocampo, una estructura fundamental para la formación de recuerdos, el núcleo accumbens y la corteza prefrontal «, explica el Dr. Canals del Instituto de Neurociencias CSIC-UMH, quien ha coordinado la investigación. El núcleo accumbens es parte del sistema de recompensa del cerebro y la corteza prefrontal es fundamental en la toma de decisiones.

La investigación muestra que seis semanas después de dejar de beber todavía hay cambios en la materia blanca del cerebro, de acuerdo al estudio de neuroimágenes realizado en noventa pacientes voluntarios internados para su tratamiento de rehabilitación en un hospital alemán, con una edad promedio de 46 años. Para comparar las resonancias magnéticas cerebrales de estos pacientes, se utilizó un grupo control sin problemas de alcohol, compuesto por 36 hombres con una edad promedio de 41 años.

«Un aspecto importante del trabajo es que el grupo de pacientes que participan en nuestra investigación está hospitalizado en un programa de desintoxicación, y se controla su consumo de sustancias adictivas, lo que garantiza que no estén bebiendo alcohol. Por lo tanto, la fase de abstinencia puede ser seguida de cerca «, destaca el Dr. Canals.

Otra característica diferencial de este estudio es que se ha llevado a cabo en paralelo en un modelo con ratas sardas Marchigianas con preferencia por el alcohol, lo que permite monitorear la transición de normal a la dependencia del alcohol en el cerebro, un proceso que no se puede ver en los humanos «, explica el Dr. De Santis.

Los daños observados durante el período de abstinencia afectan principalmente el hemisferio derecho y el área frontal del cerebro y rechazan la idea convencional de que las alteraciones microestructurales comienzan a revertirse a valores normales inmediatamente después de abandonar el consumo de alcohol.

Los investigadores de Alicante y Alemania ahora intentan caracterizar los procesos inflamatorios y degenerativos de forma independiente y más precisa, a fin de investigar la progresión durante la fase de abstinencia temprana en personas con problemas de abuso de alcohol.

Referencia del estudio: Silvia De Santis, Patrick Bach, Laura Pérez-Cervera, Alejandro Cosa-Linan, Georg Weil, Sabine Vollstädt-Klein, Derik Hermann, Falk Kiefer, Peter Kirsch, Roberto Ciccocioppo, Wolfgang H. Sommer, Santiago Canals. Microstructural White Matter Alterations in Men With Alcohol Use Disorder and Rats With Excessive Alcohol Consumption During Early Abstinence. JAMA Psychiatry, 2019; DOI: 10.1001/jamapsychiatry.2019.0318

Fuente: Science Daily

  • Ciencia

El mito del cerebro reptiliano

  • 15/04/2019
  • José Ramón Alonso

El cerebro triúnico, cerebro triuno o cerebro reptiliano es un modelo propuesto por Paul MacLean para explicar la organización del cerebro humano, la existencia de sistemas contradictorios o al menos alternativos en nuestro comportamiento y la influencia de la evolución como elemento organizador. MacLean sugirió esta idea en los años sesenta del siglo XX y la desarrolló en su libro The Triune Brain in Evolution (1990). Para MacLean nuestro cráneo no aloja un cerebro sino tres, que operan como «tres ordenadores biológicos interconectados, cada uno con su propia inteligencia, su propia subjetividad, su propio sentido del tiempo y su propia memoria». Los tres cerebros son el complejo reptiliano, el sistema límbico y la neocorteza. Veamos las características de las tres estructuras:

El cerebro reptiliano, también llamado complejo-R para disimular ese nombre ridículo, estaría formado básicamente por los ganglios basales, el tronco del encéfalo y el cerebelo. Según los que defienden este mito es un cerebro primitivo, que controla comportamientos instintivos y que se centra en las actividades más básicas de la supervivencia incluidas la agresividad, la dominación, la territorialidad y los rituales. El cerebro reptiliano estaría lleno de memorias ancestrales y controlaría las funciones autonómicas (respiración y latido cardíaco), el equilibrio y el movimiento muscular. Sus respuestas son directas, reflejas, instintivas.

Ningún estudio consigue separar la emoción y la racionalidad de una forma clara, están íntimamente interrelacionadas en nuestra organización cerebral y en nuestro funcionamiento mental

La segunda «capa», el segundo cerebro, es el sistema límbico, un término también introducido por MacLean que ha tenido un enorme éxito. También se conoce como el «cerebro paleomamífero» y sería el responsable de las emociones, un sistema basado en un sistema de evasión (sensaciones desagradables como el dolor) y atracción (sensaciones agradables como el placer). Partes clave del sistema límbico serían la amígdala, el septo, el hipotálamo, la corteza del cíngulo y el hipocampo. El cerebro paleomamífero sería el responsable de la motivación y la emoción que sentimos al alimentarnos, al reproducirnos y en el comportamiento parental.

La tercera estructura superpuesta es el cerebro moderno de mamífero, neomamífero o neocorteza. Es característico de los mamíferos más evolucionados, de nosotros los primates, y es responsable del pensamiento avanzado, la razón, el habla, la planificación, la abstracción, la percepción y lo que en general llamamos funciones superiores.

El modelo del cerebro triuno considera, por tanto, que nuestro cerebro humano es el resultado de un proceso estratigráfico, de suma de capas sucesivas: el cerebro instintivo reptiliano, el más profundo y primitivo; al que se superpone un cerebro emocional e intermedio y, sobre ese, se deposita un cerebro racional y moderno. La realidad es que ningún estudio consigue separar la emoción y la racionalidad de una forma clara, están íntimamente interrelacionadas en nuestra organización cerebral y en nuestro funcionamiento mental. Por otro lado, la idea de una aparición de estructuras nuevas y complejas en un proceso de acreción sucesiva es contraria a todo lo que sabemos sobre la evolución que, en realidad, funciona reorganizando los circuitos existentes y, en todo caso, dotándolos de mayor complejidad y asumiendo nuevas funciones

La idea del cerebro triúnico es considerada una patochada por todos los neurocientíficos pero, en particular, por los que más tienen que decir al respecto: los que investigan la neuroanatomía comparada. Los ganglios basales, que forman la parte del león del complejo reptiliano de MacLean, comprenden una parte mucho menor del telencéfalo de los reptiles, existen en todos los grupos de vertebrados y no son, por tanto, estructuras asociadas a este grupo de vertebrados con escamas sino que están presentes en los antecesores de los vertebrados, mucho más primitivos.

Del mismo modo, las estructuras del sistema límbico que según MacLean surgirían con los primeros mamíferos se sabe ahora que están presentes en otros grupos de vertebrados y que características definitorias de este segundo «cerebro» como el cuidado de las crías se presentan también en otros grupos como aves o peces.

Las únicas virtudes del modelo del cerebro triuno son su sencillez y su facilidad, pero es simplemente un modelo erróneo, sencillo y fácil

Finalmente lo mismo es cierto con la neocorteza, cuyos primeros rudimentos están en los mamíferos más tempranos y aunque otros vertebrados no presentan estructuras con la característica laminación en seis capas, sí presentan áreas homólogas. El telencéfalo de las aves, por ejemplo, forma conexiones con otras estructuras telencefálicas similares a las que hace el neocórtex y se encarga de funciones teóricamente neomamíferas como el aprendizaje y la memoria, la toma de decisiones, el control motor o el pensamiento conceptual.

Hemos visto aves utilizando herramientas para sacar insectos de un hueco, añadiendo agua a una probeta para que flote una semilla y podérsela comer o recordando las caras de las personas que los persiguieron. Esas capacidades de planificación y aprendizaje entrarían según el modelo de MacLean dentro del ámbito último, neomamífero, pero resulta que las aves presentan ya esa capacidad. Las únicas virtudes del modelo del cerebro triuno son su sencillez y su facilidad, pero es simplemente un modelo erróneo, sencillo y fácil.

Otro punto importante a recordar es que la evolución no funciona como una hilera de seres que se van sucediendo unos a otros, en el caso de la evolución humana cada vez menos encorvados y con más cosas en la mano. Todas las especies actuales, por decirlo de una manera clara, tenemos la misma edad. Como muy bien dice Juan Ignacio Pérez: «Todos los seres vivos retrotraemos nuestro linaje hasta las primeras formas de vida que aparecieron sobre la faz de la Tierra y fueron capaces de dejar descendencia tras de sí generación tras generación. Todos somos herederos de aquellas formas y, por lo tanto, todos los linajes, sean del reino que sean, del filo que sean o de la familia o género que sean, tienen la misma antigüedad, tanta como la vida terrestre tiene».

Curiosamente, la idea del cerebro reptiliano ha aterrizado en un mundo alejado del de la ciencia: los tribunales de justicia. Hay un conjunto de técnicas para litigar que se conocen como la estrategia del reptil. Los estudiosos del debate jurídico explican que estas metodologías legales buscan apelar al cerebro reptiliano de jueces y jurados pulsando el botón del miedo.

Según Keenan y Ball , cuando el reptil ve un peligro para su supervivencia, incluso uno pequeño, protege sus genes, y exige a todo el mundo a su alrededor que le proteja a él y a la comunidad. El concepto de comunidad es importante, porque es enormemente flexible, lo que es útil en un proceso legal. El sistema es muy básico: generar una sensación de peligro que ponga a los jurados en modo supervivencia: el demandado, aunque es posible que no haya hecho nada, pudo causar un enorme peligro.

En segundo lugar mostrar que el peligro afecta a toda la comunidad, incluyendo el jurado, su familia y sus amigos. Por lo tanto el jurado ya no es un observador independiente sino una posible víctima de la acción del acusado, tanto él como sus seres queridos. En tercer lugar, argumentar que una enorme compensación económica es el único sistema de protección de la comunidad. Algunos autores calculan que la teoría del reptil ha conseguido unas compensaciones muy superiores a las estimadas como sensatas, un exceso de más de 7.500 millones de euros desde 2008, y en las escuelas de práctica jurídica se enseña cómo aprovecharla y cómo desmontarla.

Ya lo dijo el biólogo David Attenborough: «A veces vemos a los reptiles como primitivos, sosos y lerdos. De hecho pueden ser letalmente rápidos, espectacularmente bellos, sorprendentemente cariñosos y muy sofisticados». Y esos sí que tienen un cerebro reptiliano.

Artículo publicado en el blog de José Ramón Alonso y cedido para su publicación en Psyciencia.

Lecturas recomendadas:

No hay especies más antiguas, ni lenguas tampoco – Conjeturas. Retrieved April 15, 2019, from https://blogs.deia.eus/conjeturas/2017/08/02/no-hay-especies-mas-antiguas-ni-lenguas-tampoco/

C.U.M. (Chris) Smith (2010) The Triune Brain in Antiquity: Plato, Aristotle, Erasistratus, Journal of the History of the Neurosciences, 19:1, 1-14, DOI: 10.1080/09647040802601605

  • Clínica

ACT y Compasión: una conversación con Jenna Lejeune y Jason Luoma

  • 15/04/2019
  • Fabián Maero

Cada tanto publicamos aquí algunas conversaciones con investigadoras y terapeutas, y en particular varias veces hemos entrevistado a personas vinculadas a Terapia de Aceptación en Compromiso (como por ejemplo aquí, aquí, aquí, aquí,y aquí,). Usualmente hacemos las entrevistas por correo electrónico, pero recientemente Jason Luoma y Jenna Lejeune han estado en Buenos Aires para un taller, así que hemos aprovechado la ocasión para hablar un poco de psicología y bueyes perdidos, pero esta vez cara a cara, como se hacía en los tiempos de las cavernas.

Read english version here.

Para mí ha sido una ocasión particularmente significativa. Sucede que cuando empecé a dar mis primeros pasos en Terapia de Aceptación y Compromiso, allá lejos y hace tiempo, uno de los primeros libros que leí fue Learning ACT: An Acceptance Commitment Therapy Skills-Training Manual for Therapists, escrito por Jason Luoma, Steven Hayes y Robyn Walser. Fue también la primera vez que vi a alguien haciendo ACT, ya que el libro incluía fragmentos en video de viñetas clínicas en las que participaban los autores, por lo cual Jason Luoma fue uno de mis primeros referentes clínicos en ACT.

Pero ¿quiénes son Jason Luoma y Jenna Lejeune? Ambos son psicólogos y entrenadores de ACT, y cofundadores del Centro Clínico, de Investigación y Entrenamiento de Portland, conocido particularmente por la investigación que de allí surge, como así también por un modelo muy particular de consulta y entrenamiento. En los últimos años han trabajado intensamente en la articulación entre ACT y recursos vinculados al uso de compasión en psicoterapia, en particular para problemas clínicos vinculados con la vergüenza y la autocrítica excesiva –ese fue de hecho el tema del workshop. Ambos son psicólogos clínicos, pero Jason está más dedicado a la investigación mientras que Jenna se dedica más a la clínica, lo cual resulta en una interesante combinación al dar clases, como así también para mantener una conversación como la que aquí les traemos. Espero que les guste la entrevista (el texto en inglés está en el blog de grupo act).

***

Fabián: Durante el taller estuvimos hablando mucho sobre la autocompasión, especialmente para lidiar con problemas vinculados a vergüenza y la autocrítica, y es un tema muy popular en este momento. Mucha gente está hablando sobre autocompasión, por lo que me gustaría comenzar hablando del tema. Ambos son psicólogos clínicos, pero difieren en el énfasis de su carrera: Jason está más centrado en la investigación, y Jenna está más centrada en el trabajo clínico, así que me gustaría preguntarles: ¿cómo definirían la autocompasión desde sus respectivos puntos de vista?

Jenna: Cuando lo pienso desde una perspectiva clínica, trato de mantenerlo muy simple y relacionarla con comportamientos o repertorios que las personas ya tienen. Así que lo pienso simplemente como amabilidad, pero amabilidad que estás aplicando, que estás ofreciendo a ti mismo, al igual que puedes ser amable con otra persona o con un animal no humano. Simplemente el acto de dirigir amabilidad a ti mismo o ser amistosa contigo misma.

No es una definición técnica, pero la mayoría de nuestros clientes tienen una idea de lo que es una persona amable y, por lo tanto podrían simplemente decir: «Estoy siendo amable, pero en mi relación conmigo mismo». Así es como entendería la autocompasión.

Jason  Creo que lo primero es tener en cuenta que la autocompasión es una palabra inventada y ni siquiera es un concepto muy antiguo. Es una palabra inventada en inglés, por lo que podemos definirla como queramos.

Quiero decir, por un lado, probablemente querrás reconocer a Kristin Neff, porque ella es la principal persona que acuñó el término y lo definió a su manera particular. Y creo que la forma en que ella lo define tiene que ver con la atención plena, amabilidad consigo mismo y la humanidad compartida. Y creo que es una definición bastante decente, pero desde una perspectiva de investigación, hay un cierto desacuerdo sobre la forma en que define la autocompasión. Desde mi perspectiva, el desacuerdo tiene que ver con su idea de incluir en la autocompasión tanto la ausencia de autocrítica, un sentido de alienación y aislamiento, y también la presencia de estas cualidades más positivas, como la atención plena, la bondad y el sentido de humanidad compartida. Y para mí, ya que soy principalmente un investigador de emociones sociales como la vergüenza, creo que al combinarlos, al poner ambos aspectos en un solo concepto –básicamente la ausencia de autocrítica y la vergüenza y la presencia de estos elementos más positivos autocompasivos– creo que se están mezclando dos cosas que no deberían combinarse, que en realidad son bastante distinguibles.

Y, de hecho, tal vez sería realmente útil distinguirlos, ya que lo que podríamos tener son situaciones en las que alguien puede tener momentos en que es altamente autocrítico pero luego responde con autocompasión a eso, o puede que tengan al mismo tiempo autocrítica y autocompasión, y tratándolos como si fueran lo mismo creo que perdemos oportunidades para discriminar la diferencia entre vergüenza y crítica por un lado y autocompasión por el otro.

Entonces, cuando pienso en la autocompasión, la pienso más como esas cualidades positivas, y tiendo a pensarlas un poco más simplemente como un comportamiento de repertorio, es decir un patrón de responder a uno mismo. Y lo considero básicamente equivalente a… de la misma manera en que responderías a otra persona con amabilidad, afiliación, cooperación y cuidado, ¿te respondes a ti mismo de la misma manera? Y específicamente, si hablas de compasión, hablas de situaciones en las que estás sufriendo, entonces, ¿puedes responder con un comportamiento cooperativo y cuidadoso hacia ti mismo en situaciones en las que estás sufriendo? Porque eso es lo que significa la palabra «compasión», significa respuesta al sufrimiento.

Fabián: Creo que ese es el problema con todos los conceptos complejos, abarcan muchas cosas lo cual se vuelve un obstáculo al intentar investigarlos, como lo que sucede con, por ejemplo, el concepto de «emoción».

Jason: Sí.

Fabián: Jenna, ¿cuáles dirías cuáles son los errores más comunes que las personas cometen cuando trabajan o hablan acerca de compasión?

Jenna: ¿Estás hablando de trabajar con personas muy propensas a la vergüenza o en general?

Fabián: Más bien en general.

Jenna: Sinceramente, creo que probablemente el hacerla un poco demasiado «mítica», como «es esta cosa muy importante en la que te sientas en un safu y aprendes a hacer este tipo de práctica inusual«, esa es a menudo la forma en que hablamos de ello con nuestros clientes. Y, a lo largo de los años, he intentado mucho más simplemente que sea una práctica más integrada a simplemente darse cuenta de cómo te relacionas contigo mismo en todo tipo de situaciones.

Lo que quiero decir es que tengo clientes que tienen una práctica regular de meditación de bondad amorosa pero en el resto de su vida, cuando no están sentados y meditando, son increíblemente duros y críticos de sí mismos, y creo que ayudar a que esa autocompasión o amabilidad –generalmente me refiero a ella como un comportamiento de amabilidad– esté presente incluso en las pequeñas acciones con nosotros mismos, creo que eso es algo muy importante. Así que trato de quitarle algo de peso: es solo amabilidad.

Fabián: En lugar de darle demasiado peso, “es esta cosa solemne”…

Jenna: … sí, como si fuera una gran práctica espiritual. Y, por supuesto, hay un aspecto de eso en muchas tradiciones, pero también creo que hay algo que puede ser útil simplemente ser un poco más liviano, poner menos peso en eso, porque entonces las personas pueden ser menos críticas consigo mismas cuando tal vez no están siendo tan autocompasivas.

Fabián: Entiendo, eso podría tener mucha utilidad clínica. Y Jason, ¿cuáles creés que son los errores más frecuentes al hablar o al trabajar con compasión en general?

Jason: Creo que la respuesta de Jenna es muy buena clínicamente. Creo que lo que más diría que falta es quizás, tanto clínicamente como en investigación, que la idea de autocompasión puede enfocarse tanto como una práctica individual que los aspectos interpersonales de desarrollar el tipo de cosas que se intentan desarrollar en la autocompasión pueden perderse.

Existen múltiples rutas para la compasión, y una es a través de la práctica centrada en uno mismo, pero como dije en el taller, existe la idea de que lo interpersonal viene primero. A veces… el origen de la vergüenza y la autocrítica, o los problemas clínicos para los que se usa la compasión, están en nuestras relaciones, en las interacciones que tenemos con los demás. Y a veces, la autocompasión se usa como solución para eso, pero falta la parte interpersonal, la parte de la respuesta que abarca la matriz interpersonal y cómo nos relacionamos con los demás y cómo nos responden, así que para mí, algunos de los problemas consisten en enfocarse solo en la auto-compasión. Eso puede ser demasiado estrecho. Necesitamos ampliarlo, debemos comprender que somos seres muy sociales, eso es una parte esencial de trabajar con el tipo de cosas para las cuales se pensó el uso de la autocompasión.

Jenna: Sí, a veces lo más autocompasivo que podemos hacer no es atender nuestras propias necesidades o tratar de tranquilizarnos, es estar con un ser querido que pueda cuidarnos bien o pedirle a nuestro ser querido que nos procure lo que estamos necesitando. A veces esa es una acción autocompasiva. Muchas veces estoy trabajando con clientes con los cuales la autocompasión es acerca de cómo dejar que otras personas se preocupen por ellos y cómo hacerles saber a otras personas que están necesitando esa atención, porque están tan concentrados en «debería poder hacer esto por mí mismo, siempre debería poder calmarme por mis propios medios«, y no creo que así sea como funcionamos los seres humanos, somos criaturas muy sociales, necesitamos que otra persona, al menos una, que nos ayude a hacer eso por nosotros.

Fabián: Hermoso, y creo que en realidad eso también se ha convertido en una crítica bastante popular de mindfulness en general…

Jenna: … absolutamente

Fabián: … la falta de enfoque en los aspectos interpersonales y la falta de enfoque en el contexto social más amplio de la atención plena, y el enfoque exclusivo en cómo yo me siento y en mi estrés, mis emociones…

Jason: Sí, e incluso si te mantienes dentro de la tradición budista… tomas el budismo y lo transfieres a los Estados Unidos y la importancia de la Sangha se minimiza…

Fabián:… oh sí, la práctica colectiva.

Jason:… sí, la comunidad. Y en los EE.UU. se convierte típicamente, o a menudo al menos, en una cosa mucho más individual. Pero, al menos desde mi entendimiento de la tradición budista, originalmente la Sangha era tan importante como las otras prácticas, era una parte fundamental. Así que a menudo no hacemos hincapié en esa parte de mindfulness.

Fabián: sí, estoy totalmente de acuerdo con eso. Me gustaría ahora cambiar de tema y hablar un poco sobre su clínica: el Centro de Capacitación e Investigación de la Clínica de Psicoterapia de Portland . Ustedes han publicado un interesante artículo en 2015 acerca de hacer investigación fuera de los entornos tradicionales, fuera de la academia, y mencionaron a su propio Centro como ejemplo. ¿Puedes describir cuál fue la idea principal detrás de eso?

Jason: Claro. Empezamos la organización hace una década y el origen de la misma fue en gran parte que queríamos quedarnos donde estábamos viviendo, que era Portland. No queríamos mudarnos y no había muchos lugares donde pudieras trabajar en nuestra área y seguir investigando. La única vía realmente en Portland en la que podríamos hacer eso hubiese sido unirnos a una de estas organizaciones más grandes que están financiadas por subvenciones. Y yo tuve experiencias con la presentación de subvenciones, he sido financiado por subvenciones durante unos siete u ocho años, y no quería que toda mi investigación estuviera vinculada a las subvenciones, porque especialmente en la última década se ha vuelto mucho más biológica, reduccionista, y el foco ha sido la neurociencia y ha estado muy centrada internamente y biológicamente. Eso va a sesgar lo que haces, si eres una psicóloga y estás siendo financiada con una subvención en los Estados Unidos, realmente te vas a ver presionada por eso.

Así que quería ver si existía alguna forma de financiar la investigación y no estar atado a lo que las agencias de financiamiento están interesadas en financiar. Yo tenía suficiente experiencia en negocios básicos y Jenna había estado en negocios, y pensamos ¿hay alguna forma en que podamos crear un negocio para hacer algo como esto, para financiar la investigación? Sabíamos un poco sobre cosas como empresas sociales o negocios sociales, como el Grameen Bank de Muhammad Yunus, donde la compañía compite en el mercado comercial y luego usan al menos parte de los fondos para hacer cosas que no son comercialmente exitosas, en las que el objetivo no es ganar más dinero, sino que el objetivo es maximizar el bien social.

Así que tratamos básicamente de crear una organización que generara ingresos a través de proveer capacitación, a través de la prestación de servicios de atención de salud, y una parte de esos ingresos se destinó básicamente a salarios para investigar, porque en psicología casi la mayor parte del dinero son salarios, a menos que estás haciendo resonancias magnéticas o algo así.

Así que esa fue la idea y luego, básicamente, la iniciamos desde allí: contratamos a nuestro primer postdoctorado que dedicó un tiempo a la investigación y luego se quedó como psicólogo con algo de tiempo dedicado a investigación; contratamos a otro postdoctorado por un tiempo durante el cual se dedicó a investigar y se quedó como psicólogo, y con el tiempo crecimos poco a poco cada año, y ahora llegamos al punto en el cual incluyéndonos a Jenna y a mí creo que tenemos… ¿16 empleados?

Jenna:… creo que sí.

Fabián: Eso es impresionante. ¿Y cómo les está yendo en términos de investigación? Porque la última vez que revisé tenían 24 artículos revisados ​​por pares.

Jason: por lo general, publicamos como grupo, aproximadamente tres o cuatro publicaciones al año en revistas revisadas por pares. Creo que debería comenzar a aumentar en este punto, han sido 3 o 4 por año durante los últimos 10 años. Y tenemos algunos nuevos investigadores que vienen porque estamos creciendo, por eso también debería incrementarse el próximo año. Este año deberíamos tener cinco o seis publicaciones, creo que, con suerte, se sostendrá eso. Así que es bastante bueno, ya sabes, en comparación con un académico.

Fabián: ¿Cuáles son los principales problemas que deben resolver en su contexto para hacer investigación?

Jenna: Puedo abordar al menos algunos de ellos. Los temas que las personas nos preguntan todo el tiempo son acerca de los ERB, cómo desarrollar un ERB o cómo acceder a un ERB…

Fabián: … ERB?

Jason: oh, Junta de Revisión Ética , en los Estados Unidos.

Jenna: sí, lo siento, eso fue algo en lo que Jason colaboró ​​con varios otros tipos de pequeñas clínicas privadas o personas de todo el país para crear un ERB independiente. Eso es algo único, creo que es el único en los Estados Unidos o uno de los pocos en los Estados Unidos, porque siempre están en instituciones académicas.

Creo que eso fue algo que tuvimos que hacer, y Jason puede hablar más sobre esto, creo que desde nuestra perspectiva como propietarios –porque Jason y yo somos los dueños de la clínica y luego las demás personas son los empleados– creo que lo principal fue que tomáramos una decisión, que la clínica que queríamos desarrollar, la clínica no como una forma de ganar dinero, sino como una forma de contribuir al bien social.

Así que nos pagan un salario, igual… probablemente me paguen lo mismo que me pagarían si estuviera en la práctica privada, pero el resto de ser propietarios de este negocio se trata de contribuir a estas cosas importantes, o las cosas que pensamos que son importantes, así que diría que está bien.

Jason: y creo que, además de eso, una gran parte del desafío es cómo se les paga a las personas. Esta es una de las grandes barreras. Muchas personas en entornos clínicos, han sido capacitadas como profesionales de la ciencia en los Estados Unidos, muchas de ellas tienen un doctorado, tienen la capacidad de investigar y aspiran a hacer investigación, pero la realidad de ello es eso muy muy muy muy pocas personas en entornos clínicos realmente investigan, a pesar de sus mejores intenciones, y una buena parte de eso se debe a que no se les paga por hacerlo…

Jenna: …sí

Jason: …y, por lo general, si investigan, de hecho perderán dinero haciendo la investigación porque les pagarán menos porque les quita tiempo para otras cosas. Así que es muy difícil hacer investigación.

Creo que hay muchas personas bienintencionadas que dicen «bueno, puedes realizar un estudio paralelamente» o «puedes recopilar algunos datos mientras estás realizando clínica«, pero casi nunca sucede. El dinero, nos guste o no, al menos como seres humanos en una sociedad capitalista, es un gran reforzador, tiene enormes consecuencias. Es incluso difícil de admitir, y convertirme en un empleado o empleador realmente me sensibilizó a eso, a lo importante que es tenga una buena manera de manejar cómo funciona el dinero en una variedad de niveles.

Jenna: Tener un tiempo que realmente se pague, en el que se pague por hacer investigación, eso es lo que ayuda a que eso suceda, en lugar de simplemente decir «bueno, no voy a trabajar los viernes y voy a hacer una investigación paralelamente«, eso realmente no funciona. Tienes que poder decir «Me pagan por hacer una investigación los viernes» y así se podrá apartar ese tiempo.

Fabián: ¿Son felices haciendo tu propia investigación?

Jason: Lo que me ha gustado tradicionalmente es que no tengo ninguna organización que incida en lo que hago, por lo que puedo hacer lo que creo que es lo más importante o lo que me gustaría investigar.

Esa es la verdadera ventaja de esto, hay mucha libertad y mucho control sobre lo que hago. Y la desventaja de esto probablemente es que no estoy integrado en un departamento académico, y hay algo importante en estar en esos flujos sociales de información: todas las cosas que aprendes y todas las colaboraciones que construyes simplemente al toparse con personas en los pasillos, todos esos vínculos más laxos, no personas cercanas, sino todas las personas que conoces menos, eso está bien, eso genera mucho aprendizaje. Entonces, cuando estás en un entorno como este, tienes que centrarte más en crear colaboraciones y mantener las colaboraciones, creo que, a veces, es más difícil mantener las colaboraciones al no estar en el mundo académico.

Otra cosa que es más difícil, ya sabes, es que no tenemos mucho acceso a, digamos, estudiantes, postdoctorados… pero más allá de los postdoctorados, no tenemos muchos estudiantes en el laboratorio. También es más difícil mantener relaciones con los estudiantes, no es difícil tener personas para entrenar clínicamente, pero tener estudiantes que participen en cuanto a investigación, eso es más difícil.

Fabián: y eso nos lleva al siguiente tema, el Modelo de Consulta de Portland , ¿eso también surgió de la investigación…? esperen, en realidad, probablemente ninguno de nuestros lectores sepa de qué estoy hablando –para mí, el modelo de consulta es algo realmente interesante porque se trata de algo que no he visto mucho en otros modelos psicológicos ¿podrían describir de qué se trata?

Jenna: el modelo es un modelo experiencial de aprendizaje y práctica de ACT y es intencionalmente no jerárquico y no tiene, en la forma en la que hemos participado, no tiene un líder pero sí hay varios roles a cumplir. El grupo se reúne una vez al mes y hay varios roles. En el fondo consiste en esto: hay una persona que quiere practicar una habilidad específica, una habilidad de ACT, podría ser una intervención real que quiera practicar o un proceso en el que quiera trabajar, y todos los demás en el grupo tienen un rol específico para ayudar a apoyar a esa persona, la que llamamos el constructor de habilidades, a practicar su habilidad.

Aquí es donde creo que es muy diferente a la mayoría de los grupos de consulta, en que el foco no está en el cliente o en resolver un problema clínico, el enfoque está en el terapeuta y en ayudar a los terapeutas a practicar una habilidad, por lo que el constructor de habilidades es realmente el foco, y luego hay otra persona en el grupo que ayuda al constructor de habilidades a practicar su habilidad ocupando el rol de «cliente», pero como sabes, en ACT creemos que todos estamos en la misma sopa, así que hablas de tus cosas, pero lo haces al servicio de dejar que el constructor de habilidades practique esta habilidad o proceso. Y luego hay otros roles: hay alguien que está monitoreando qué tan consistente o inconsistente es con ACT, hay personas que están rastreando en qué parte de los seis procesos o hexaflex están las intervenciones, así que hay varios roles diferentes.

Y he escuchado que a medida que esto, lo que se denomina el Modelo de Portland, se ha ido utilizando en todo el mundo, la gente está efectuando cambios y modificaciones realmente geniales, y añadiendo nuevos roles;  he escuchado que aquí en Argentina, han agregado un rol sobre la relación en uno de los grupos, lo cual es hermoso y estupendo, así que espero que sea el tipo de cosa que sigue progresando y creciendo y pueda ser flexible y adaptarse a las necesidades que desees.

Pero diría que la parte principal de esto es que el enfoque está en desarrollar una habilidad en lugar de resolver un problema clínico. Jason, ¿quieres hablar del origen?

Jason: Claro. El origen de este modelo de consulta entre pares fue doble. Uno fue después de que dejé el laboratorio de Steve Hayes. Steve, cuando dirigía sus grupos de entrenamiento, eran jerárquicos; Steve solía exponer sobre temas de ACT de manera brillante, durante largos períodos de tiempo, y proporcionaba hermosas consultas de casos, supervisión, de manera que cuando nos mudamos de allí, y pasamos a un contexto más entre pares, ese era el modelo que teníamos.

Y hubo algunos inconvenientes. Uno fue que si, por ejemplo, Jenna o yo estábamos en el grupo de consulta entre pares, todos nos pedirían respuestas como expertos, y eso a veces interfería en sus propios aprendizajes porque siempre miraban a las mismas personas, y en realidad hay mucho que aprender de todas las demás personas del grupo. Y segundo, resultó en una gran carga para nosotros como líderes del grupo, y realmente no queríamos que fuera eso, queríamos un grupo de consulta entre pares, no un grupo de supervisión, por lo que una cosa que pensamos fue cómo podemos cambiar esto para que la carga de organizar el grupo, liderar el grupo, proporcionar la retroalimentación, todo eso, no caiga sobre una o dos personas, sino que se distribuya entre todo el grupo. Sólo para compartir la carga de trabajo en algún sentido, pero también para compartir el aprendizaje.

Así que uno de los orígenes fue ese tipo de cambio, de una supervisión a una consulta, la cosa basada en pares, y luego, en realidad, la segunda gran influencia fue Toastmasters. No sé si has oído hablar de Toastmasters…

Fabián: um, no.

Jason: Toastmasters es una organización para hablar en público y es probablemente sea la más grande, casi con toda seguridad, la organización más grande que ayuda a las personas a aprender cómo ser buenos oradores públicos, y están en todo el mundo. Supongo que probablemente haya un montón de reuniones en Buenos Aires . El otro día estaba hablando con alguien de Londres sobre Toastmasters, él buscó su teléfono y vio que había como 100 reuniones en Londres cada semana, al menos 100 reuniones. Así que es una organización muy extendida que básicamente enseña a las personas a hablar en público, y es similar en el sentido de que no hay líderes, está distribuida, puede haber un guía en una reunión en particular, pero no hay un líder sostenido a lo largo del tiempo. Y tienen este método que es un método de aprendizaje experiencial en el que las personas asumen todos estos diferentes roles, tienen oportunidades para ser oradores, tienen oportunidades para ser evaluadores, tienen oportunidades para aprender cómo dirigir una reunión, varios diferentes roles y en cada uno de ellos tienen la oportunidad de hablar y ser evaluados, y en conjunto es un proceso de aprendizaje experiencial distribuido. Así que eso fue mucha inspiración sobre cómo organizar el grupo, el tener estos diferentes roles definidos con diferentes funciones que en conjunto hicieran una experiencia de aprendizaje efectiva.

Jenna: ¿Puedo agregar algo? También creo que a Jason y a mí nos preguntan sobre el modelo de Portland con mayor frecuencia porque somos un poco más conocidos y la gente piensa que nosotros inventamos el modelo de Portland y realmente quiero ser clara, no lo hicimos por nuestra cuenta, todo el grupo de consulta se reunió y dijo, bueno, nos habíamos estado reuniendo durante… no lo sé, un par de años, y dijimos esto no está funcionando, queremos encontrar una manera diferente de hacer esto, y todos se reunieron y Jason tuvo esta experiencia con Toastmasters, y nos reunimos…

Jason: … y Brian Thompson también estuvo en Toastmasters y es el primer autor del artículo.

Jenna: Oh, sí, sí, absolutamente. Entonces, para mí es importante que todos sepan que fue un esfuerzo grupal, lo cual creo que representa lo que queremos en el grupo de consulta: esto no es acerca de uno o dos expertos dictando cómo proceder, esto fue algo que  fue creado a partir de un grupo de pares.

Fabián: Sí, sí, recuerdo que Brian Thompson fue el primer autor, y había otras seis o siete personas más en el artículo. ¿Y qué hacen con los problemas clínicos? ¿tienen una reunión separada?

Jenna : Al comienzo del grupo de consulta tenemos un pequeño tiempo dedicado, por si hay preguntas breves para un tipo de consulta más clínica que surgiese, o pueden abordar los problemas clínicos en otro lugar, este no es el grupo para resolver un problema clínico en particular, pero algo muy bueno es… en nuestra clínica, en particular, tenemos un grupo en donde podemos realizar consultas, pero en el resto de los grupos de consulta que utilizan este modelo de Portland, la mayoría de ellos se encuentran en la práctica privada, por lo que no tienen acceso a eso, así que lo bueno de participar en este grupo de desarrollo de habilidades de consulta entre pares es que tienen muchas más conexiones con otros clínicos a los que pueden llamar y decir «ey, estoy teniendo dificultades con este cliente, ¿puedo consultar contigo al respecto?” así que también ayuda con esas relaciones y con la sensación de aislamiento de las personas que están en la práctica privada.

Jason: Cada reunión tiene una parte de la reunión que está abierta a cualquier cosa, a cualquier tipo de consulta, luego pasa a la parte de desarrollo de habilidades.

Fabián: sí, puedo ver su utilidad. Yo mismo proporciono supervisión y encuentro que con frecuencia muchos de los problemas clínicos son la falta de habilidades: «No sé qué hacer con esto» o » cómo puedo, digamos, conseguir que un cliente sea más desactivado» u otros problemas por el estilo.

Jenna: claro

Jason : Y lo que descubrimos fue que antes de tener la estructura de la consulta con el grupo de pares, a menudo la consulta se desarrollaba en un patrón similar, en el que venía una persona que describía una situación clínica, lo cual puede tomar entre 5 a 30 minutos, y luego habría otra persona que decía «creo que deberías hacer esto«, y otra persona decía «creo que deberías hacer esto«, y luego una tercera persona diría «creo  esto sobre el caso» o una persona dice esto…

Jenna: jaja, cierto!

Jason: …y luego todos se interrumpen mutuamente y nadie realmente puede trabajar su idea, y era frustrante. Y sucedió una y otra y otra vez, y esto fue en parte una solución a eso.

Fabián: es algo muy interesante también porque sé un poco sobre DBT y siempre me ha gustado esta idea de DBT respecto a que los terapeutas necesitan apoyo.

Jenna: absolutamente

Fabián: es una idea central que muchas veces se descuida en los modelos psicológicos, así que cuando leí sobre el modelo de Portland lo vi como la respuesta de ACT al grupo de consulta de DBT, porque DBT incluye eso como una característica estándar del modelo.

Jenna: Sí, sí, y es algo genial que la persona que recibe apoyo, es un beneficio doble, porque también ayuda a los otros terapeutas a practicar sus habilidades, por lo que es como si ambas necesidades estuvieran recibiendo respuesta, porque el terapeuta que está en el rol del cliente está trabajando con sus propias cosas, que generalmente son cosas relacionadas con ser un terapeuta y lo difícil que es ser un terapeuta.

Fabián: sí, es difícil ser terapeuta, necesitamos apoyo.

Jenna: es difícil ser un ser humano, y es difícil ser un ser humano que se sienta todo el día con otros humanos que sufren.

Fabián: Entonces, sigamos adelante. Hablemos de la CBS y de su futuro. Me gustaría preguntarles a los dos: ¿qué odiarían y qué les gustaría que sucediera en la CBS en el futuro?

Jenna: Tengo una fuerte respuesta a eso, jaja.

Fabián: ¡Es lo que estaba esperando!

Jenna: bueno, en parte es algo que creo que estoy viendo un poco más en la comunidad de CBS, y creo que siento tristeza, o siento ansiedad de que pueda aumentar y creo que estoy viendo una cierta división entre el investigador de ciencia básica y el clínico, y creo que se perdería mucho de lo que es significativo sobre la comunidad de CBS, porque creo que una de las cosas de nuestra clínica… –no soy principalmente una investigadora, de hecho ahora no paso mi tiempo profesional investigando– y sin embargo quiero que mi trabajo clínico influya sobre lo que hacen los investigadores y realmente quiero que mi trabajo clínico se base en lo que ellos están haciendo. Y lo que veo en el mundo de la CBS es que estamos empezando a entrar en dos campos diferentes, tenemos la pista para las personas que desean RFT y ciencia básica, y luego tenemos la pista clínica y las personas que no quieren saber nada de RFT.

Y parte de lo que amo del trabajo que gente como Jen y Matt Villatte, y gente como Niklas Törneke están haciendo es traer ese lenguaje de RFT y ayudar a los clínicos a que vean cuán aplicable es, y realmente espero que haya clínicos que ayuden a los investigadores a ver cuán importante es la parte clínica de las cosas.

De modo que para mí sería una de las cosas más importantes, además de la conversación que se ha mantenido durante los últimos años sobre tener una voz más inclusiva y diversa en la CBS, incluyendo la voz de las mujeres, las minorías de género y sexuales, y las personas fuera de los Estados Unidos, esas son mis dos grandes intereses.

Fabián: Me gusta eso. Estaba pensando, diría que el libro de Louise McHugh va en esas direcciones…

Jenna: … sí, sí, absolutamente, absolutamente, yo diría que Louise McHugh también está en ese campamento, absolutamente.

Fabián: y Jason, ¿qué dirías?

Jason: bueno, hay muchas cosas… estoy de acuerdo con las cosas que dijo Jenna. Si pudiera ponerme un poco más geek…

Fabián: … oh, sí, por supuesto, por favor.

Jason: Como investigador, creo que lo más amplio que me gustaría que la ciencia contextual del comportamiento tomara más en serio es el tema de la motivación. Siento que la motivación en términos de un proceso de refuerzo, y las consecuencias como motivación, creo que eso realmente se ha articulado bien, pero el tema de operaciones de establecimiento y operaciones motivacionales, siento que el análisis de comportamiento nunca se ha tomado eso tan en serio,  no tiene un buen análisis de las operaciones motivacionales. Si miras en la literatura sobre cuántos artículos hay sobre operaciones motivacionales, no hay muchos, y no hay muchos que hayan estudiado eso experimentalmente.

Así que creo que la CBS necesita una mejor teoría sobre la motivación, y en ACT eso está relacionado en gran medida con el proceso de refuerzo, y con cosas como los valores y augmentals, pero aparte de eso, no se encuentra mucho sobre la motivación. Para mí, esto es parte de la razón por la que me he involucrado en ciencia afectiva, porque en muchos aspectos la ciencia afectiva es el estudio de la motivación, tanto como de los otros temas de los que se ocupa –también se trata del estudio de la señalización social, de cómo la expresión de las emociones señala varias cosas, la supresión de la expresión que señala varias cosas a otras personas y moldea su comportamiento. Pero siento que la CBS y el análisis del comportamiento en general no tienen un análisis adecuado sobre el tema de la motivación.

Fabián: ¿crees que necesitamos más, además de augmentals y lo verbal?

Jason: sí, y siento que hay muchos aspectos de la motivación, hay a la vez aspectos verbales pero también hay otros que no son verbales, que están biológicamente arraigados, y no tenemos un análisis experimental de éstos –tenemos ideas al respecto, pero no tenemos un análisis experimental. Por ejemplo, ¿cómo manejar las operaciones motivacionales?  ¿Cómo cambiarlas experimentalmente? No creo que realmente tengamos un buen análisis experimental de eso, fuera de esta idea de los augmentals. Creo que hay mucho por hacer allí.

Déjame darte un ejemplo. Los seres humanos nacen en el mundo con un cierto repertorio de expresiones emocionales innatas, que funcionan de una manera un tanto innata, de la misma manera que, por ejemplo, es difícil enseñar a una paloma a presionar una palanca con su ala, es mucho más fácil enseñarles a presionar una palanca con su pico, su biología las ha preparado para picotear; nosotros estamos biológicamente preparados para responder a ciertos estímulos de ciertas maneras, y a ciertos otros estímulos de otras maneras. Eso no siempre se reconoce dentro del análisis conductual, es casi como que las personas fueran tabulas rasas que pudiesen configurarse de cualquier manera, y creo que no tenemos un buen análisis de qué es eso, qué es eso con lo que venimos al mundo, preparados para responder de ciertas maneras.

Y creo que algunas de las investigaciones sobre ciencia afectiva, por ejemplo, el estudio de algunas de esas cosas, de cómo tendemos a responder a diferentes cosas y cómo podríamos hacer que eso impacte sobre cómo trabajamos con las personas y tratamos de ayudar. Siento que hay una literatura muy rica que aborda eso.

Fabián: Mientras decías eso, me venía a la mente este investigador que trabaja en el análisis del comportamiento, no puedo recordar su nombre , que descubrió que cuando cambiaba la posición del alimentador en las cajas de condicionamiento para palomas se obtienen diferentes tipos de respuestas, por ejemplo en conductas supersticiosas, en las cuales si pones el comedero en el suelo, que es donde suele estar la comida para una paloma, se obtiene un repertorio conductual completamente diferente que si está en la pared, así que sí, tiene sentido, dado que un humano es un poco más complicado que una paloma.

Entonces, Jenna, Jason, no quiero tomarme más tiempo, se han ganado su descanso, espero que tenga una excelente estadía en Argentina y, realmente, gracias, ha sido un honor para mí.

 Jenna: gracias.

Jason: gracias.

***

Si les interesa saber un poco más sobre el trabajo de Jenna y Jason, pueden visitar la página de su Centro, y si están buscando recursos para trabajar con autocompasión en psicoterapia pueden visitar su página ACT with Compassion, hay decenas de recursos clínicos, entre handouts, ejercicios, registros, etc.

  • Ciencia

Retractan la investigación que vinculaba el «cerebro masculino» con el autismo

  • 12/04/2019
  • David Aparicio

Hace dos años JAMA Psychiatry publicó un controversial paper que afirmaba haber encontrado un vínculo entre la anatomía del cerebro masculino y el trastorno del espectro autista, y que las mujeres con una anatomía cerebral parecida a la de los varones tenían hasta tres veces más riesgo de tener autismo que aquellas con un fenotipo neuroanatómico femenino.

Las reacciones no se hicieron esperar y el artículo fue severamente cuestionado por las deficiencias metodológicas que debilitaban el respaldo a la conclusión que habían llegado. La investigadora Emily Willingham enumeró las siguientes:

  1. El grupo control no fue evaluado con las mismos instrumentos estandarizados que fue sometido el grupo experimental. Por lo tanto, el equipo investigador no podía saber si en el grupo control habían participantes que tenían autismo pero que no habían sido diagnosticados. Este punto es extremadamente importante porque muchas mujeres con autismo suelen pasar desapercibidas.
  2. Los investigadores usaron el grosor cortical como indicador de las diferencias fenotipicas de los cerebros. Sin embargo, la literatura científica también report que el grosor cortical puede cambiar a lo largo de los años o por diferentes situaciones de la vida. Un ejemplo de ello es que las mujeres con anorexia nerviosa tienen una disminución de esta corteza.
  3. Las diferencias en el grosor cortical reportada en la investigación no es lo suficientemente significativa. Hay otros estudios que han demostrado una clara diferencia del grosor cortical de los pacientes con depresión.
  4. Los investigadores usaron un corte binario para categorizar el cerebro de los participantes como masculino o femenino, sin importar cuan cerca del centro estaban.

Con todas estas criticas, sumado a un problema estadístico y la imposibilidad de replicar los resultados, la directora de la investigaciónChristine Ecker, doctora del Departamento de Psiquiatría Infantil y de la Adolescencia, Psicosomática y Psicoterapia, de la Universidad de Goethe-Frankfurt, publicó una carta en JAMA Psychiatry en la que se retractan de sus conclusiones debido a un problema en el script estadístico que se utilizó para la predicción del sexo biológico de los sujetos masculinos y femeninos con TEA en función de su neuroanatomía. La carta incluye una explicación bastante detallada, pero seleccioné los puntos más sobresalientes:

Luego de la publicación de este estudio, hemos estado trabajando en replicar nuestros resultados en otras muestras independientes.Durante estos intentos de replicación, identificamos un problema con el guión que se utilizó para la predicción del sexo biológico en individuos masculinos y femeninos con TEA basados en su neuroanatomía respectiva en nuestra muestra original. Este problema fue identificado por el coautor que realizó el análisis de clasificación para nuestro estudio y que se preocupó cuando nuestro hallazgo de mayor probabilidad de un cerebro masculino característico en mujeres con TEA se replicó con mayor frecuencia de lo esperado (por ejemplo, en grupos de edad más jóvenes, A través de características morfométricas, en gemelos con la condición).

Asumimos toda la responsabilidad por este error. Sin embargo, tomamos en cuenta que la función de clasificación del proceso gaussiano que está disponible públicamente y que muchos utilizan en la comunidad científica en general no está muy bien documentada a este respecto.

Por lo tanto, después de corregir este error, nuestro hallazgo de un aumento en la probabilidad de un fenotipo neuroanatómico con características masculinas en mujeres con TEA no se cumple cuando se usan las probabilidades predictivas corregidas en mujeres con TEA.

En definitiva no se puede concluir que el «cerebro masculino» es más propenso al autismo, ni que las mujeres con un cerebro con características neuroanatómicamente masculinas – cosa que no existe – tengan más riesgo de tener esta condición.

El proceso gaussiano, que menciona Ecker, es un método estadístico utilizado para procesar datos y realizar predicciones, en este caso la neuroanatomía de los participantes. Este proceso se realizada de manera computarizada y parece que fue mal implementado por los investigadores.

Retractar una investigación puede ser el equipo de investigadores que lo desarrolló.Sin embargo, hay que reconocer la honestidad de Ecker y su equipo al explicar dónde estaba el error y reconocerlo públicamente. Los medios de comunicación y la sociedad suele darle mucho peso a todas las investigaciones que tienen la palabra neuro en sus títulos. Sin embargo, esto nos ayuda a recordar que las neurociencias todavía tienen muchas limitaciones y que sus hallazgos deben ser tomados con pinzas y esperar a que, como en todas las ciencias, los resultados sean replicados con estudios independientes.

Referencia del estudio original: Ecker C. Notice of Retraction and Replacement: Ecker et al. Association between the probability of autism spectrum disorder and normative sex-related phenotypic diversity in brain structure. JAMA Psychiatry. 2017;74(4):329-338. JAMA Psychiatry. Published online March 27, 2019. doi:10.1001/jamapsychiatry.2018.4296

Fuente: Redacción Médica

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