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  • Ciencia

Las marcas que dejan los gritos en los chicos

  • 03/11/2017
  • David Aparicio

Evangelina Himitian nos explica desde las neurociencias porqué los gritos no funcionan para obtener la conducta que desean los padres:

El grito activa todas nuestras alertas innatas de peligro. El corazón se acelera, se empieza a segregar adrenalina y las pupilas se dilatan. Se segrega cortisol, la hormona del estrés, que prepara para dar respuesta a ese peligro. Es una reacción que compartimos con las demás especies animales», explica el neurólogo infantil, Nicolás Schnitzler, especialista del Instituto de Neurología Cognitiva (Ineco).

Y agrega: «Crecer con niveles elevados de cortisol puede traer consecuencias en el largo plazo. El estrés postraumático genera modificaciones estructurales y tiene repercusión en la conducta».

No sólo se producen daños a largo plazo. Las neurociencias explican que los gritos activan un área del cerebro de los chicos que impide que hagan eso que los padres están buscando. «No pueden pensar ni razonar. Entran en un modo de supervivencia que sólo les permite tres respuestas: huir, luchar o paralizarse», explica Verónica de Andrés, una de las autora del libro Confianza total para tus hijos (Planeta), magíster en Educación de la Universidad de Oxford Brookes de Inglaterra y especializada en neurociencia y aprendizaje efectivo.

Lee el artículo completo en La Nación.

  • Clínica

Tres obstáculos que impiden el progreso de la salud mental

  • 03/11/2017
  • David Aparicio

El pasado 28 de marzo, la Organización de las Naciones Unidas publicó un informe de 22 páginas dirigido a los responsables de las políticas de salud pública y los profesionales de la salud salud mental, en el que se solicita un cambio radical en los paradigmas de atención, especialmente un cambio en el modelo biomédico y neurocentrista reinante. El documento también aborda los tres principales obstaculos que tendrán que afrontar a fin de lograr dicha transformación.

En Psyciencia decidimos compartir estos tres puntos de manera textual para que psicólogos y psiquiatras  puedan conocer de primera mano cuales son estos obstáculos y aporten ideas para mejorar los servicios de salud pública. Si deseas puedes descargar el documento completo en formato PDF.

Predominio del modelo biomédico

El modelo biomédico explica los trastornos mentales a través de aspectos y procesos neurobiológicos, en los que se basa para realizar las intervenciones. Se creía que los argumentos biomédicos, como la expresión “desequilibrio químico”, aproximarían la salud mental a la salud física y a la medicina general y eliminarían progresivamente la estigmatización. Pero no ha sido así y muchos de los conceptos en que se basa el modelo biomédico en el ámbito de la salud mental no han podido ser confirmados por las nuevas investigaciones. Algunos instrumentos de diagnóstico, como la Clasificación Internacional de Enfermedades y el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, siguen ampliando los parámetros del diagnóstico individual, a menudo sin ninguna base científica sólida. Algunos críticos advierten de que la proliferación excesiva de categorías diagnósticas invade la experiencia humana hasta tal punto que podría terminar reduciéndose la aceptación de la diversidad humana.

Se debe mantener un buen equilibrio entre el modelo y las intervenciones biomédicos y los psicosociales y huir de la suposición arbitraria de que las intervenciones biomédicas son más eficaces

Sin embargo, el ámbito de la salud mental sigue estando excesivamente medicalizado y el modelo biomédico reduccionista, con el apoyo de la psiquiatría y la industria farmacéutica, domina la práctica clínica, las políticas, los programas de investigación, la educación médica y las inversiones en salud mental en todo el mundo. En los países de ingresos bajos, medios y altos, la mayor parte de las inversiones en salud mental financian de manera desproporcionada los servicios basados en el modelo biomédico de la psiquiatría. Existe además una predilección por los tratamientos de primera línea con medicamentos psicotrópicos a pesar de los indicios cada vez más numerosos de que no son tan eficaces como se creía, tienen efectos secundarios nocivos y, en lo que se refiere a los antidepresivos, sus beneficios en casos de depresión leve y moderada pueden atribuirse a un efecto placebo. Pese a estos riesgos, los medicamentos psicotrópicos se utilizan cada vez más en los países de ingresos altos, medianos y bajos de todo el mundo. Nos han vendido el mito de que la mejor solución a los problemas de salud mental son los fármacos y otras intervenciones biomédicas.

El modelo psicosocial ha surgido como una respuesta con base empírica al paradigma biomédico. Es un modelo que va más allá de los factores biológicos (sin excluirlos) y entiende las experiencias psicológicas y sociales como factores de riesgo que contribuyen a una mala salud mental y como factores positivos que contribuyen al bienestar. Este modelo puede incluir intervenciones cortas y de bajo costo que pueden integrarse en la atención habitual. Si se aplican debidamente, estas intervenciones pueden empoderar a los desfavorecidos, mejorar la crianza de los hijos y otras competencias, dirigirse a los individuos en su contexto, mejorar la calidad de las relaciones y fomentar la autoestima y la dignidad. Para que un sistema de salud mental sea respetuoso con el derecho a la salud, debe mantener un buen equilibrio entre el modelo y las intervenciones biomédicos, por un lado, y los psicosociales, por otro, y huir de la suposición arbitraria de que las intervenciones biomédicas son más eficaces.

Asimetrías de poder

La promoción y la protección de los derechos humanos en el ámbito de la salud mental exigen una redistribución del poder en los aspectos clínico, de investigación y de políticas públicas. El poder de decisión en cuestiones de salud mental se concentra en manos de los adalides del modelo biomédico, en particular la psiquiatría biológica con el apoyo de la industria farmacéutica. Esto atenta contra los principios modernos de atención integral, gobernanza de la salud mental, investigación interdisciplinaria innovadora e independiente y formulación de prioridades basada en los derechos en las políticas de salud mental. Las organizaciones internacionales, en especial la OMS y el Banco Mundial, son también partes interesadas influyentes cuya función y relaciones interaccionan y se superponen con la función de los profesionales psiquiátricos y la industria farmacéutica.

La promoción y la protección de los derechos humanos en el ámbito de la salud mental exigen una redistribución del poder en los aspectos clínico, de investigación y de políticas públicas

En el ámbito clínico, los desequilibrios de poder favorecen el paternalismo e incluso las visiones patriarcales, que dominan la relación entre los profesionales de la psiquiatría y los usuarios de los servicios de salud mental. Esta asimetría desempodera a los usuarios y menoscaba su derecho a tomar decisiones sobre su salud, con lo que se crea un entorno en el que pueden producirse y se producen violaciones de los derechos humanos. Las leyes que permiten a los profesionales psiquiátricos llevar a cabo tratamientos e internamientos forzosos legitiman ese poder y su uso indebido. Este uso indebido de las asimetrías de poder impera, en parte, porque con frecuencia las disposiciones jurídicas obligan a los profesionales y al Estado a adoptar medidas coercitivas.

El sector de los profesionales de la psiquiatría es un actor poderoso en la gobernanza y la promoción de la salud mental. Las estrategias nacionales de salud mental tienden a reflejar los programas biomédicos y a ocultar las opiniones y la participación significativa de la sociedad civil, los usuarios y antiguos usuarios de los servicios de salud mental y los expertos de diversas disciplinas no médicas. En este contexto, el Manual de Recursos de la OMS sobre Salud Mental, Derechos Humanos y Legislación, de 2006, elaborado aplicando las directrices sobre derechos humanos de ese momento, tuvo una enorme influencia en la promulgación de leyes sobre salud mental que permitían “excepciones”. Esas “excepciones” jurídicas normalizaban la coacción en la práctica diaria y facilitaban que se produjeran violaciones de los derechos humanos, por lo que constituye un avance positivo que se estén revisando las leyes y que el Manual se haya retirado oficialmente como consecuencia del marco propiciado por la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad.

El statu quo de la psiquiatría actual, basado en las asimetrías de poder, provoca la desconfianza de muchos usuarios a la vez que daña y pone en riesgo la reputación de la profesión psiquiátrica. Los debates abiertos que se están planteando dentro de la profesión sobre su propio futuro, por ejemplo sobre su papel con respecto a otras partes interesadas, son fundamentales. El Relator Especial acoge con satisfacción y alienta estos debates dentro de la profesión psiquiátrica y con otras partes interesadas, y está convencido de que la búsqueda del consenso y el progreso redundará en beneficio de todos, incluida la psiquiatría. La participación activa de la profesión psiquiátrica y de sus líderes en la transición hacia políticas y servicios de salud mental respetuosos con los derechos es un elemento crucial para el éxito de los cambios positivos en materia de salud mental a escala mundial.

El status quo de la psiquiatría actual, basado en las asimetrías de poder, provoca la desconfianza de muchos usuarios a la vez que daña y pone en riesgo la reputación de la profesión psiquiátrica

La doctrina convencional, basada en una interpretación biomédica reduccionista de cuestiones complejas relativas a la salud mental, domina las políticas y servicios de salud mental, incluso cuando no están respaldadas por la investigación. Las personas con discapacidad psicosocial siguen considerándose erróneamente peligrosas, a pesar de las pruebas evidentes de que suelen ser víctimas, y no autoras, de actos de violencia. Del mismo modo, se pone en duda su capacidad para tomar decisiones, por lo que muchas son tildadas de incompetentes y se les niega el derecho a adoptar decisiones por sí mismas. Hoy en día ese estereotipo se sustenta cada vez menos, pues estas personas demuestran que pueden vivir de manera autónoma cuando se las empodera mediante la debida protección jurídica y un apoyo suficiente.

Las asimetrías se han visto agravadas por el poder financiero de la industria farmacéutica y las alianzas establecidas con ella. Cuando faltan los recursos financieros para la investigación y la innovación, la industria llena el vacío con escasa transparencia en los procesos de aprobación de fármacos o estableciendo relaciones dudosas con los profesionales y los proveedores de la atención médica. Este contexto ilustra cómo la dependencia excesiva de las políticas con respecto al modelo biomédico ha ido demasiado lejos y por qué se resiste tanto al cambio.

Uso sesgado de los datos empíricos en salud mental

La base empírica que sustenta las intervenciones de salud mental ha generado controversia a lo largo de toda la historia. Esta situación persiste, pues la base empírica en la que se justifica la eficacia de determinados medicamentos psicotrópicos y otras intervenciones psiquiátricas biomédicas se pone cada vez más en entredicho desde el punto de vista científico y experimental. No se discute que estas intervenciones puedan ser eficaces para tratar determinados trastornos, pero su prescripción y utilización excesivas en casos en los que no son necesarias suscitan una preocupación cada vez mayor. Existen muchos antecedentes de empresas farmacéuticas que no han divulgado los resultados negativos de sus ensayos clínicos sobre fármacos, lo que ha tergiversado la base empírica que sustenta su utilización. Esta práctica impide a los profesionales de la salud y a los usuarios acceder a la información necesaria para tomar decisiones con conocimiento de causa.

No se discute que estas intervenciones puedan ser eficaces para tratar determinados trastornos, pero su prescripción y utilización excesivas en casos en los que no son necesarias suscitan una preocupación cada vez mayor

Algunos actores poderosos ejercen su influencia en el ámbito de la investigación que determina las políticas y la aplicación de los datos empíricos. La investigación científica en salud mental y en políticas sigue adoleciendo de falta de diversificación de la financiación y continúa centrándose en el modelo neurobiológico. La psiquiatría académica, en particular, tiene una influencia desmesurada: informa a los encargados de la formulación de políticas sobre la asignación de recursos y sobre los principios rectores de las políticas y servicios de salud mental. Básicamente, la psiquiatría académica ha restringido su programa de investigación a los determinantes biológicos de la salud mental. Ese sesgo impregna también la enseñanza en las facultades de medicina, lo que limita la transferencia de conocimientos a la siguiente generación de profesionales y les impide comprender la variedad de factores que afectan a la salud mental y contribuyen a la recuperación.

Este sesgo biomédico genera un preocupante desajuste entre los datos empíricos que van surgiendo y la manera de utilizarlos para la elaboración y puesta en práctica de las políticas. Hace decenios que viene acumulándose una base empírica, alimentada por la investigación experimental y científica, a favor de unos servicios y un apoyo psicosociales y orientados a la recuperación, así como a favor de alternativas no coercitivas a los servicios existentes. Si no se promueven estos servicios y las partes interesadas que los respaldan, ni se invierte en ellos, seguirán siendo marginales y serán incapaces de generar los cambios que prometen.

Conclusión

Hace poco las criticas al excesivo papel que se le ha otorgado al modelo biomédico dentro de la salud mental provenia de un pequeño grupo de investigadores como Irving Kirsch o Allen Frances, ex director del DSM IV, Pero el panorama está cambiando y cada vez se suman nuevas voces. Voces con poder e influencia que podrían iniciar una nueva revolución en pro de una salud mental más inclusiva, con investigaciones independientes, con intervenciones psicosociales tempranas y apropiadas que fomenten la promoción de la salud mental y la prevención.

  • Clínica

Una teoría sobre el aumento de casos de autismo en varones

  • 03/11/2017
  • Alejandra Alonso

Actualmente existe mucha preocupación por el aumento de casos de autismo, que se sabe que afectan en mayor proporción a los niños varones. Según estimaciones de la OMS, 1 de cada 160 niños tiene un Trastorno del Espectro Autista (TEA). Los estudios epidemiológicos de los últimos 50 años indican un aumento de casos que muchos han explicado por la existencia de mayor información, mejores herramientas para el diagnóstico y más comunicación. Además se ha sugerido que los niños varones tienen más probabilidad de ser diagnosticados con autismo que las niñas, porque es necesario que haya un mayor número de mutaciones genéticas extremas en ellas para que se de el diagnóstico.

Sumado a ello, muchos de los niños diagnosticados con TEA también reciben un diagnóstico de Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad. Ambos trastornos tienen un impacto severo en el proceso de aprendizaje en el salón de clases y significan una carga económica de por vida tanto para el individuo como para la sociedad. Solo en los Estados Unidos, se estimó en el año 2015 que el autismo representa una carga económica de $162 a $367 mil millones. Si la prevalencia continúa ascendiendo, los científicos predicen que los costos excederán a los del TDAH y la diabetes en el año 2025.

Es imperativo que las familias reciban el apoyo que necesitan para prevenir y manejar estos trastornos que suelen tener comorbilidad. El manejo apropiado requiere un entendimiento de las causas o “factores de riesgo”. Un factor que ha sido asociada a ambos trastornos es la exposición a metales pesados encontrados en dietas pobres. Dicha exposición puede ocurrir al ingerir alimentos altamente procesados que contienen ingredientes con concentraciones admisibles de plomo y mercurio inorgánicos.

Adicionalmente, estos metales pesados pueden acumularse en la sangre, especialmente si la dieta no incluye minerales adecuados para apoyar la actividad de los genes necesaria para metabolizarlos y excretarlos.

el autismo representa una carga económica de $162 a $367 mil millones

Investigadores, liderados por Alabdali, encontraron recientemente que niveles más elevados de plomo y mercurio en sangre se correlacionan con la severidad de la discapacidad social y cognitiva en niños con autismo.

¿Cómo sabremos con certeza que hay un vínculo entre esta exposición en la dieta a dichos metales pesados y el autismo y/o TDAH? Hace tiempo Kate Mahaffey lideró un equipo de investigación que estudió los factores en la dieta de los niños norteamericanos que llevan a la acumulación de plomo en sangre. Los investigadores examinaron los resultados de los estudios de sangre de 3.000 niños norteamericanos, los cuales fueron analizados como parte del National Health and Nutrition Examination II Survey (NHANES, un programa que evalúa el estado de salud y nutrición de adultos y niños en los Estados Unidos). Se encontró una relación inversa significativa e independiente entre el consumo de calcio dietético y la concentración del plomo en sangre.

Algunas investigaciones han sugerido que las concentraciones altas de plomo en sangre son un factor de riesgo para el desarrollo del TDAH y el retraso en el desarrollo de los niños (1, 2, 3, 4, 5, 6, 7). Pero ¿qué se sabe sobre los niveles de mercurio en sangre y el autismo en niños?

El mercurio en las vacunas como “causa” ha sido fuertemente refutado por la comunidad de salud pública. El mejor ejemplo de esto es que el compuesto de mercurio, timerosal, fue sacado de las vacunas para niños hace 15 años y sin embargo el número de niños diagnosticados con autismo sigue creciendo (podés leer más sobre las vacunas y el autismo aquí). El mercurio en la comida, por otro lado, podría estar relacionado al autismo en niños.

Este año un grupo de investigadores liderados por Andres Cardenas de la Universidad Harvard encontró que el mercurio en los glóbulos rojos de la sangre del cordón umbilical afectaban la expresión del gen PON1 en niños pequeños, pero no en las niñas. Es decir que el mercurio que la madre consumía durante el embarazo suprimía el gen PON1 en el bebé varón antes y después del nacimiento. Los investigadores encontraron que la supresión del gen PON1 en el cordón umbilical predijo un funcionamiento cognitivo más bajo en los varones durante la niñez temprana. La expresión del gen PON1 es importante para producir enzimas que todos necesitamos para descomponer los residuos de plaguicidas organofosforados que se encuentran en nuestro suministro de alimentos.

El mercurio inorgánico debe estarse acumulando en el cuerpo humano debido a una exposición a largo plazo

Resulta que el mercurio inorgánico —no el que se encuentra en el pescado— ha estado en aumento por muchos años en la sangre de los norteamericanos. Ello podría explicar la conexión entre el mercurio y la supresión del gen PON1 en niños varones pequeños.

Un científico llamado Dan Laks analizó los datos NHANES de 1999 a 2006, que incluían información de 6.174 mujeres de entre 18 y 49 años, para determinar las tendencias en sus niveles de mercurio inorgánico. Examinó los resultados de estudios de sangre y encontró que la detección de mercurio inorgánico se elevó de un 2% en 1999-2000 a un 30% en 2005-2006. El Dr. Laks concluye que el mercurio inorgánico debe estarse acumulando en el cuerpo humano debido a una exposición a largo plazo.

¿De dónde viene todo este mercurio inorgánico? La incómoda realidad es que los suministros de comida probablemente estén contaminados con mercurio inorgánico.

Estas son posibles explicaciones de porqué los casos de autismo y TDAH siguen en aumento. Sin embargo, se trata de datos preliminares que necesitan seguirse investigando y, por lo tanto, deben ser tomados con mucha cautela.

Fuente: Scientific American

  • Clínica

Gracias Salvador Minuchin

  • 02/11/2017
  • David Aparicio

Salvador Minuchin murió el pasado 30 de octubre a la edad de 96 años. Su nombre es conocido por todos los terapeutas que han sido entrenados en terapia familiar, ya que los aportes de Minuchin abrieron nuevas maneras de entender los procesos y relaciones dentro del sistema familiar.

Minuchin nació en Entre Ríos, Argentina, provincia donde también estudié, me formé y recuerdo el orgullo de nuestros profesores al entrenarnos bajo los principios mundialmente reconocidos de este terapeuta entrerriano.

Los aportes de Minuchin enriquecieron nuestra habilidad para entender y ayudar a las familias

Entre sus principales aportes se encuentra la terapia familiar estructural, la cual explica que muchos de los problemas y sufrimientos de la familia se deben a que dentro de las jerarquías del sistema familiar, hay una falta de límites, roles y funciones claros, lo que a su vez fomenta el desarrollo de alianzas y triangulaciones que rompen con la estructura familiar funcional.

Otro de sus más importantes aportes fue que le otorgó un rol activo a los niños dentro del proceso terapéutico, al tratarlos como expertos de lo que ocurre dentro de la dinámica familiar. Y puso al terapeuta en un papel en el que puede aprender de ellos.

Minuchin fue autor de una gran cantidad de libros sobre terapia familiar, entre los cuales destacan Familias y terapia familiar y Técnicas de terapia familiar. También fue profesor de la cátedra de pediatría y psiquiatría infantil en la Universidad de Pensilvania, psiquiatra jefe de la clínica infantil y director de la Child Guidance Clinic en Filadelfia (1965).

Los aportes de Minuchin enriquecieron nuestra habilidad para entender y ayudar a las familias y a sus integrantes. No tengo dudas de que sus aportes me hicieron mejor psicólogo y terapeuta. Por todo esto, siempre estaré agradecido.

¡Gracias Minuchin!

  • Análisis

Hacia la despatologización de las personas trans. Aportes terapéuticos

  • 02/11/2017
  • Nora Barqui

A partir de las experiencias asociadas al estigma que atraviesan las sexualidades no hegemónicas, se visualiza cómo el imperativo heterosexual regula los modos legítimos de expresión del género y fomenta la persecución hacia las personas trans a través de mecanismos de patologización. Por este motivo el estrés, causado por estigmatización, puede presentar un gran impacto negativo para la salud. Las consecuencias son diversas y abarcan un mayor riesgo de experimentar niveles altos y crónicos de estrés y su asociación con otras problemáticas tales como depresión, ansiedad y conductas suicidas (Bockting, Miner, Swinburne, Romine, Hamilton y Coleman, 2011). A todo lo antes mencionado, se suma el enfrentar diversos obstáculos para acceder a los servicios de salud, entre ellos la falta de conocimiento y sensibilidad cultural de parte de los proveedores de servicios (Barreda y Isnardi, 2006).

El enfoque de atención hacia las personas trans debe proponer un abordaje centralizado en factores de protección. Son las características detectables en un individuo, familia, grupo o comunidad que favorecen el desarrollo humano, el mantenimiento o la recuperación de la salud; y que pueden contrarrestar los posibles efectos de los factores de riesgo, de las conductas de riesgo y, por lo tanto, reducir la vulnerabilidad, ya sea general o específica. Donas Burak (2001) plantea que existen dos tipos de factores protectores: de amplio espectro, o sea, indicativos de mayor probabilidad de conductas protectoras que favorecen el no acontecer de daños o riesgos; y factores protectores específicos a ciertas conductas de riesgo. Dentro de los factores de amplio espectro, menciona los siguientes: una familia contenedora, con buena comunicación interpersonal, alta autoestima, proyecto de vida elaborado, fuertemente internalizado, locus de control interno bien establecido, sentido de la vida elaborado, permanecer en el sistema educativo formal y un alto nivel de resiliencia. Como factores protectores específicos, encontramos: el uso de cinturón de seguridad (que reduce o evita accidentes automovilísticos); no tener relaciones sexuales, o tenerlas con uso de preservativo (que reduce o evita el embarazo, ETS, Sida); y no fumar (reduce o evita el cáncer de pulmón y enfisema).

El enfoque de atención hacia las personas trans debe proponer un abordaje centralizado en factores de protección

Reichters y Weintraub (1990) consideran que los mecanismos protectores son tanto los recursos ambientales que están disponibles para las personas como así también las fuerzas que estas tienen para adaptarse a un contexto.

Werner (1993) propone que estos van a operar a través de tres mecanismos diferentes:

  • Modelo compensatorio: se combinan los factores estresantes y los atributos individuales y el estrés severo podrá ser contrarrestado tanto por cualidades personales como por fuentes de apoyo.
  • Modelo del desafío: el estrés excesivo se percibe como un potencial estimulador de la competencia.
  • Modelo de inmunidad: se produce una relación condicional entre estresores y factores protectores que modulan el impacto del estrés en la calidad de adaptación.

Este abordaje, deberá brindar un marco teórico focalizado en dos aspectos. Por una parte, que los entornos sociales que ayudan a crear espacios de protección estén libres de transfobia. Por otra, que las personas trans puedan aumentar la capacidad para enfrentar las situaciones adversas ligadas al contexto mencionado (Platero, 2012).

Cómo acompañar a las personas trans desde el espacio terapéutico

La respuesta de estrés se presenta cuando la valoración cognitiva que hace el individuo con respecto a su capacidad de afrontamiento supera a las capacidades y recursos de la persona para enfrentarse a los retos (Lazarus y Folkman, 1984). Es decir, se presenta cuando se percibe una amenaza que se considera, no podrá superar con facilidad. Así, los eventos vinculados al estigma pueden ser interpretados como no estresantes si la persona posee recursos adaptativos que le permitan manejar el potencial estresor. Estos recursos adaptativos pueden ser psicológicos o sociales, conductuales o económicos (Clark et al, 1999; Miller et al., 1995; Miller y Rudiger, 1997) y pueden variar según los contextos de las personas.

Se trabajará con la persona a fines de desarrollar los factores protectores para promover las conductas resilientes

En sus desarrollos sobre estrés y procesos cognitivos, Lazarus y Folkman (1986) definen el afrontamiento como “los esfuerzos cognitivos y conductuales constantemente cambiantes que se desarrollan para manejar las demandas específicas externas y/o internas que son evaluadas como excedentes o desbordantes de los recursos del individuo”. Su naturaleza y sus características describen una predisposición personal o estilo de afrontamiento que dará lugar a acciones concretas, es decir a estrategias de afrontamiento que el sujeto utilizará en cada contexto, y que pueden presentar variaciones dependiendo de las condiciones específicas. (Carver, Scheier & Weintraub, 1989; Chico Libran, 2003; Lazarus & Folkman, 1984; Moos, 1988; Roth & Cohen, 1986).

Desde el espacio terapéutico, se trabajará con la persona a fines de desarrollar los factores protectores para promover las conductas resilientes y poder mejorar su capacidad de afrontamiento.Estos proceden de tres posibles fuentes (Grotberg, 1995):

  1. Atributos personales como inteligencia, autoestima, capacidad para resolver problemas o competencia social.
  2. Apoyos del sistema familiar.
  3. Apoyo social derivado de la comunidad.

Según Inbar (2004), la resiliencia es conceptualizada desde una perspectiva enfocada en las soluciones, como un conjunto de habilidades conductuales (estilo de afrontamiento comportamental), motivacionales (búsqueda de soluciones y de reducción de la evitación) y cognitivas (esquemas, creencias centrales y procesamiento de la información).

Las estrategias van a incluir el uso de intervenciones tempranas a fines de promover un clima social y familiar positivos, la mejoría en el individuo de las estrategias de afrontamiento y resolución de problemas, el uso de habilidades sociales, la estimulación de la persona en la participación de actividades con otros pares y el trabajo en toma de decisiones. El apoyo terapéutico deberá centrarse en:

El desarrollo de la pertenencia a un grupo

El sentido de pertenencia se ha definido como un sentimiento de arraigo e identificación de un individuo con un grupo o con un ambiente determinado. Su existencia genera en la persona un compromiso con la construcción de significados que a la larga formarán parte de la memoria personal y del grupo al que se siente pertenecer. La participación en la construcción de esta memoria es activa y continua e implica un compromiso con desarrollo tanto personal como del grupo y del lugar (Brea, 2014).

Maslow (1954) coloca la pertenencia en el segundo escalafón de la pirámide de las necesidades humanas. Establece que cuando las necesidades psicológicas y de seguridad se satisfacen, emerge la necesidad de amor, afecto y pertenencia.

Se ha demostrado que el apoyo entre pares, puede disminuir el impacto negativo del estigma y la discriminación sobre la salud mental de las personas trans (Bockting et al 2011).

Desde el año 2005, funciona el Grupo de Atención a Personas Transgénero (GAPET) coordinado por el Dr. Adrián Helién en el Hospital Durand. Es el primer grupo interdisciplinario de atención a la salud integral trans que sostiene un paradigma despatologizador. Por otra parte, el 28 de julio del año 2017, se inaugura la ”Casa Trans” en la ciudad de Buenos Aires. Allí funcionan grupos de apoyo y pertenencia para hombres y mujeres trans.

Fomentar la aceptación y el acompañamiento del entorno familiar

El estigma asociado a la no conformidad de género con bastante frecuencia se aplica también a las parejas y a las familias de las personas trans (Kulick, 1998). Esto permite entender la razón por la cual una gran cantidad de jóvenes trans son expulsadas/os de sus casas o abandonan las mismas.

Cuando una persona trans empieza a expresar las primeras conductas de no conformidad con el género asignado pueden sucederse diversas reacciones en el entorno familiar. Algunas de estas puedan ser desaprobatorias. Este estigma impuesto por otras personas, puede generar sentimientos de culpa y vergüenza. Es por ello, que se debe trabajar con las familias a fin de fomentar una actitud de aceptación y acompañamiento.

Cuando trabajamos con infancias trans, debemos centrar nuestro accionar desde los diversos espacios en el desarrollo del empoderamiento de los padres. Para ello se debe educar para desnaturalizar creencias erróneas y mitos en torno a las personas trans. Así también, es conveniente revisar la historia de crianza y desarmar construcciones erróneas en torno a la paternidad y la maternidad para corregir la frecuente idea de que: “La crianza disfuncional causa que una persona no se identifique con su sexo asignado al nacimiento”. Por otra parte, desde el espacio terapéutico se debe trabajar dando soporte a los padres para la toma de decisiones.

Fomentar el apoyo familiar y social promueve la salud de personas trans

Según una investigación realizada en la Universidad de Washington con una cohorte de 73 niños y niñas trans de entre 7 a 13 años que habían recibido apoyo de sus familias y entornos en el proceso de transición social, se concluyó que los mismos presentaron niveles normales de depresión y solo una mínima elevación de los niveles de ansiedad (Olson, Durwood, De Meules, et all, 2016). Si bien, son necesarias más investigaciones, se puede indicar que fomentar el apoyo familiar y social promueve la salud de personas trans.

Prevenir la estigmatización en los entornos escolares y académicos

Las escuelas deben fomentar un clima escolar positivo e inclusivo a fin de permitir el desarrollo integral del alumnado trans. Para ello, deberán incluir  diversas medidas que apunten al conocimiento y respeto por la diversidad con el objetivo de desnaturalizar cualquier tipo de violencia y desarrollar prácticas educativas que apunten a la prevención de la transfobia.

De acuerdo con un estudio realizado en la ciudad de Buenos Aires (Berkins, 2008), el 64,4% de las personas trans encuestadas no presentaron ningún tipo de educación superior. Los factores que pueden contribuir a esta situación son: el estigma, la intimidación (bullying) y la falta de preparación de los sistemas educativos para hacer frente a las cuestiones de género y diversidad sexual.

En base a lo antes mencionado, es importante destacar que los sistemas educativos deberían trabajar para prevenir el estigma y el acoso a las personas trans. Al mejorar las condiciones del ambiente educativo, se podría evitar la deserción escolar y aumentaría la cantidad de personas que podrían culminar sus estudios.

El 64,4% de las personas trans encuestadas no presentaron ningún tipo de educación superior

En Buenos Aires, funciona el bachillerato popular Mocha Celis surgido en el año 2011. Posee un plan de estudios de 3 años que depende de la Dirección de Adultos y Adolescentes del Ministerio de Educación de la Ciudad de buenos Aires. Los egresados del mismo reciben el título de “Bachiller Perito Auxiliar en Desarrollo de las Comunidades”. Se crea a fines de dar una alternativa a la demanda de inclusión de la comunidad trans. A partir del año 2014 egresa la primer camada y hoy se constituye como un espacio “libre de discriminación, libre de sexismo y libre de estigmatización que incluye a personas de otros colectivos y de distintos sectores sociales”.

Consideraciones finales

En los últimos años se observa una tendencia creciente de desarrollos orientados a comprender e investigar las fortalezas y los recursos personales que promueven un mayor potencial de salud en las personas. Uno de los campos de investigación más destacados es el que se refiere a la resistencia al estrés (Calderón Prada, Espinosa Pezzia, & Techio, 2004; Jaramillo- Vélez, Ospina-Muñoz, Cabarcas-Iglesias & Humphreys, 2005; Manciaux, 2003; Omar, 2005), que se ocupa de investigar la capacidad de desarrollar competencias de afrontamiento efectivas.

Detrás de una persona trans, hay una narrativa que se inició a edad temprana y en la cual, en la mayoría de los casos, se ha enfrentado una vida de actitudes transfóbicas o de discriminación

Se ha demostrado que el apoyo entre pares y familiares sumado al orgullo por la propia identidad, pueden reducir el impacto negativo del estigma, el estrés y la discriminación sobre la salud mental de las personas trans (Bockting et al. 2011). A pesar de ello, está demostrado que las personas trans experimentan los niveles más bajos de apoyo de la familia y sus pares en comparación con otros segmentos de la población LGBT (Bockting et al., 2005).

Para fomentar el desarrollo saludable de las personas con identidades trans y el reconocimiento a las mismas como sujetos activos de derecho, se debe hacer énfasis en visibilizar sus historias desde la infancia. Detrás de una persona trans, hay una narrativa que se inició a edad temprana y en la cual, en la mayoría de los casos, se ha enfrentado una vida de actitudes transfóbicas o de discriminación.

Por todo lo antes mencionado, los profesionales de la salud deberán brindar un espacio inclusivo para las personas con identidades diversas y que no replique las adversidades que muchas de estas vivenciaron en sus historias personales. Uno de los principales factores que limitan el acceso a la atención de la salud de las personas trans es la falta de educación y formación de profesionales de la salud. El personal y los proveedores en cualquier ámbito de la atención deben estar capacitados y preparados para ser sensibles y respetuosos con las personas con identidades de género y expresiones diversas.

Esto podría ser parte de toda formación, y debe ser incluido en las capacitaciones y sensibilizaciones que se realicen. Se debe prestar especial atención al uso de los nombres y pronombres preferidos por las personas para así comunicar el respeto a la identidad de género de la persona que consulta. Es importante hacer énfasis en estos aspectos a fines de construir un sistema de salud que enfatice la importancia del trabajo con perspectiva de género y  en diversidad sexual y corporal.

Referencias

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  • Clínica
  • Exclusivo para miembros de Psyciencia Pro

¿Por dónde comenzar cuando los pacientes presentan múltiples problemas?

  • 31/10/2017
  • Equipo de Redacción

Tips para psicoterapeutas, es una sección con recomendaciones breves para ayudar a terapeutas que enfrentan dificultades en la consulta o se encuentran estancados en algún proceso del tratamiento. Puedes leer todos los artículos aquí.

Muchos pacientes tienen síntomas comunes con múltiples diagnósticos y muchos de sus problemas no tienen tratamientos específicos. El flujo constante de investigación que genera nuevas terapias hace que sea prácticamente imposible para los terapeutas mantenerse actualizados en todo lo que se publica y no podemos convertirnos en maestros en todos los tratamientos disponibles. Averiguar a qué apuntar, cómo satisfacer las necesidades específicas de los clientes y qué intervenciones utilizar puede abrumar incluso al terapeuta más experimentado.

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  • Recursos

(PDF) Sobre el mito del síndrome de alienación parental (SAP) y el DSM-5

  • 31/10/2017
  • Equipo de Redacción
El presente artículo aborda la controversia surgida sobre la existencia del Síndrome de Alienación Parental (SAP) o cualquiera de sus denominaciones alternativas. Las críticas al SAP comprenden argumentos de diferente naturaleza: desde las críticas sobre la personalidad del creador del término, hasta la más repetida de que el SAP no consta en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales DSM-5. Se analizan algunas de esas críticas en el contexto judicial español, en particular por su relevancia, las expuestas en la Guía práctica del Grupo de Expertas y Expertos en violencia doméstica y de género del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), publicada en 2016; y se argumenta cómo el SAP sí que es ampliamente reconocido por la comunidad científica y profesional, y puede ser descrito y clasificado en el DSM-5 como un “Problema de relación entre padres e hijos V61.20 (Z62.820)”. Descarga el artículo completo en formato PDF. Autores: Ramón Vilalta y Maxime Winberg Nodal Fuente: Papeles del Psicólogo
  • Ciencia

Nueva técnica permite a hombre paralítico levantarse y mover las piernas

  • 30/10/2017
  • Rita Arosemena P.

La ciencia parece extraer nuevos métodos de intervención terapéutica de las películas de ficción, o al menos eso parece la publicación hecha por Scientific Reports esta semana, donde se describe el caso de un hombre que, luego de haber perdido la función motora debido a una lesión medular completa, pudo recuperar la capacidad de mover sus piernas voluntariamente y permanecer de pie seis años después.

Andrew Meas, participante de investigación en la Universidad de Louisville, había recibido previamente un entrenamiento basado en actividad a largo plazo junto con la estimulación epidural de la médula espinal (scES). Luego de 34.5 meses de someterse a este procedimiento, la publicación describe cómo Andrew recuperó el control motor de sus extremidades inferiores y la capacidad de pararse de forma independiente.

De acuerdo con Susan Harkema, autora del estudio, la plasticidad puede restablecer el control voluntario del movimiento y la posición después de la parálisis completa en humanos incluso años después de una lesión, un descubrimiento que debería abrir nuevas oportunidades para la rehabilitación. Investigaciones previas que involucraron a cuatro participantes con enfermedades crónicas y lesión completa de la médula espinal encontraron que el entrenamiento basado en la actividad con el uso de scES – señales eléctricas enviadas a las neuronas motoras en la columna por un dispositivo implantado – puede permitir a los participantes pararse y realizar movimientos voluntarios relativamente finos con la activación del dispositivo scES.

En el caso de Andrew Meas, fue uno de los cuatro participantes del estudio publicado en Scientific Reports.

El protocolo de entrenamiento al cual fue sometido Meas incluyó sesiones de entrenamiento diarias de una hora con la ayuda de estimulación epidural. Durante estas sesiones, el participante se capacitó en la actividad de pie durante varios meses, seguido de otros meses de entrenamiento en pasos. Después de completar un programa de capacitación de nueve meses en el laboratorio, Meas continuó con el entrenamiento de pie basado en actividades en el hogar. Después de un año de capacitación independiente, regresó al laboratorio para entrenar durante tres meses en un programa de capacitación basado en actividades revisadas.

La capacitación revisada requería dos sesiones diarias de capacitación de una hora e incluía tanto el entrenamiento de pie como el de paso cada día, todo con la ayuda de la estimulación epidural. Después de este entrenamiento, Meas pudo extender voluntariamente sus rodillas, mejorar su flexión de cadera, permanecer de pie sin ayuda e incluso pararse sobre una pierna, sin el uso de estimulación epidural.

Los investigadores sostienen que el entrenamiento en casa fue vital antes del regreso al laboratorio. Además, sugieren que puede haber más de un mecanismo involucrado en la recuperación de Meas, entre ellos: el crecimiento de axones desde el punto de la lesión hacia áreas por debajo de la lesión.

Otra explicación podría ser que el entrenamiento basado en la actividad con scES promovió la reconstrucción de las conexiones entre las neuronas en la médula espinal. La motivación y esfuerzo del participante también podría haber sido un elemento fundamental, según los científicos, ya que Meas se mantuvo atento y se centró en la tarea motriz, intentando activamente contribuir a la recuperación.

Fuente: UOFL News; Scientific Reports

  • Ciencia

La meditación podría retrasar la degradación del ADN

  • 30/10/2017
  • Baltasar Rodero

Sabemos que los telómeros son unos complejos de nucleoproteínas que se encuentran situados en los extremos de los cromosomas y cuya misión principal es proteger la degradación del ADN en el proceso de replicación. La consecuencia es que, con los años, los telómeros se van acortando, la célula envejece y el órgano (corazón, pulmones, retina, piel, etc.) está más expuesto a la enfermedad. Por tanto, se suele entender la longitud de telómeros como un biomarcador del proceso de envejecimiento.

La literatura científica ha señalado que existen factores ambientales que aceleran este acortamiento telomérico. Por ejemplo, padecer sobrepeso, consumir importantes cantidades de alcohol o tabaco o no tener un sueño reparador. Es decir, que un fumador habitual con una edad cronológica de 60 años, en términos biológicos y según sus células podría tener 65 años.

Lo que es interesante es que lo contrario también se da. Personas de 50 años que sigan dieta mediterránea, sueño reparador y hagan deporte con regularidad podrían estar en torno a los 45 años a nivel celular.

Desde un punto de vista psicológico, es interesante conocer que la variable “estrés percibido” también está asociada con el acortamiento telomérico. En un estudio que es referente en el área, se comparó longitud de telómeros de mamás con niños enfermos contra un grupo control formado por mamás con niños sanos. Los resultados evidenciaron que las mamás con niños enfermos, y mayor estrés percibido, presentaban una longitud telomérica significativamente menor que el grupo control. La diferencia equivalía a una diferencia de 7 años de longevidad.

La Dra. Elizabeth Blackburn (Premio Nobel de Medicina 2009) junto con la Dra. Elissa Epel acaban de publicar un libro titulado “The Telomere Effect” (de momento sólo disponible en inglés) en el que se recogen las contribuciones científicas más significativas en el área de los telómeros, una rama dentro de la epigenética.

En el capítulo 5 titulado “Mind Your Telomeres: Negative Thinking, Resilient Thinking” hace un repaso a una serie de constructos psicológicos propuestos que podrían mediar entre el estrés y los telómeros. Es en este capítulo cuando hace referencia a nuestro estudio y señala nuestras conclusiones. Existen determinados constructos psicológicos como son la aceptación, la compasión y la meditación que parecen estar asociados a una longitud telomérica significativamente mayor. En otras palabras, saber poner en práctica estas variables ayuda a reducir el estrés celular y por tanto previene el envejecimiento y la enfermedad.

Fuentes:

Blackburn EH. Telomere states and cell fates. Nature. 2000;408(6808):53–56. doi: 10.1038/35040500.

Epel ES, Blackburn EH, Lin J, Dhabhar FS, Adler NE, Morrow JD, Cawthon RM. Accelerated telomere shortening in response to life stress. Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America. 2004;101(49):17312–17315. doi: 10.1073/pnas.0407162101.

Epel E, Daubenmier J, Moskowitz JT, Folkman S, Blackburn E. Can meditation slow rate of cellular aging? Cognitive stress, mindfulness, and telomeres. Annals of the New York Academy of Sciences. 2009;1172(1):34–53. doi: 10.1111/j.1749-6632.2009.04414.x.

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  • Clínica

Síndrome de burnout en terapeutas de personas con autismo

  • 30/10/2017
  • Mauro Colombo

El Burnout es un síndrome que suele presentarse en profesiones donde los sujetos tienen contacto con otros seres humanos, en general con algún tipo de función asistencial y donde presentan necesidades más o menos imperiosas. Es común que ocurra en representantes de áreas como la docencia, medicina, enfermería y psicología, pero no se encuentra limitado a éstas.

El síndrome del quemado, como se lo llama en castellano, se caracteriza por (López- Elizalde, 2004):

  • Agotamiento emocional: reducción y pérdida de recursos emocionales;
  • Despersonalización: desarrollo de actitudes negativas, cinismo e insensibilidad hacia los receptores de los servicios;
  • Falta de realización personal: evaluación del propio trabajo en forma negativa, insatisfacción profesional y baja autoestima personal; y
  • Síntomas físicos de estrés: mareos, dolores de cabeza, problemas gástricos, etc.

Estos síntomas afectan de forma muy variada a quienes los padecen, pero sin duda influyen en su rendimiento laboral, su salud y en su vida personal (Benevides Pereira et. al. 2002).

Autismo y Burnout

El Trastorno del Espectro Autista o TEA (DSM- V) es un trastorno del neurodesarrollo que si bien exhibe rasgos en común entre las personas que lo poseen, presenta una amplia variabilidad en cuanto a las manifestaciones y a la severidad de las mismas. Dentro del espectro, se pueden encontrar personas con mayor o menor rendimiento intelectual, diversas habilidades sociales e intereses restrictivos, ausencia de lenguaje o presencia en distintos grados. A su vez, un porcentaje importante de personas posee auto o hetero agresiones (en ocasiones combinadas), selectividad en las comidas, alteraciones sensoriales y en el sueño.   

Todos estos elementos forman un cuadro complejo que afecta en diversas medidas a quienes pasan mayor cantidad de tiempo con personas con el trastorno. Anteriormente, se publicó un artículo donde se explicaba la relación que había entre padres de niños con autismo y estrés, y cómo éste variaba en base a principalmente tres elementos: la percepción que los padres tuvieran de la situación, la gravedad del trastorno, y los problemas de conducta que presentaran los hijos. Pues bien, estos elementos también inciden en los terapeutas de personas con autismo.

Sumado a las complejidades propias del espectro, hay una serie de factores comunes en el burnout que interaccionan entre sí produciendo que algunos terapeutas terminen “quemados”, a saber:

  • Expectativas demasiado altas del trabajo
  • Expectativas altas de los pacientes y familiares
  • Exceso de trabajo
  • Percepción de autoeficacia

A continuación, las desarrollaré brevemente:

Expectativas demasiado altas

Al llevar adelante un tratamiento, sea en sus inicios o que se encuentre ya en proceso, debemos ser muy cuidadosos en cuanto a las expectativas que tengamos del mismo y de los avances logrados por nuestros pacientes. El subestimar las dificultades con las que nos vamos a encontrar y el sobreestimar nuestras capacidades, es posible que generen un combo que termine con un terapeuta quemado. Al mismo tiempo, probablemente nos centremos en “la mitad vacía del vaso”, y perdamos de vista aquellos aspectos positivos de nuestro abordaje. Siempre es preferible una cautela razonable a un optimismo desmedido.

Expectativas altas de pacientes y familiares

Como terapeutas, debemos tener mucho cuidado en no alimentar esperanzas que puedan ser poco realistas, tanto en los pacientes como en sus familiares. Siempre es bueno sorprenderse gratamente por avances mayores o más rápido de lo previsto. Pero también, debemos conocer qué ideas tienen estos actores sobre el desarrollo del tratamiento, y aquellos logros y progresos que tengan en mente. Esto por dos razones, por un lado, para consensuar con ellos los objetivos y programas de trabajo. Por el otro, para evitar potenciales desilusiones, en caso de no alcanzarse aquellos objetivos que tenían pensado lograrse.

Exceso de trabajo

Una cantidad de trabajo superior a la que soportamos como individuos es un factor que incide en forma fundamental en el terapeuta quemado. Por ejemplo:

  • Carga horaria: los tratamientos, en especial aquellos con orientación conductual, suelen constar de una intensa carga horaria. Este factor, sumado a la presencia de otros pacientes y los tiempos de viaje (muchos abordajes son domiciliarios en la actualidad) en general sobrecargan la agenda del terapeuta.
  • Burocracia de obras sociales (seguros médicos) e instituciones de salud: el enfrentarse a este tipo de organismos de salud cansa hasta a la persona más paciente, por sus excesivos requisitos donde lo que parece primar no es un interés por la salud de sus afiliados, sino el lucro comercial.
  • “Mix” de equipos de trabajo: grupos de trabajo conformados por terapeutas que no se conocen, muchas veces no tienen tiempo ni ganas de hacerlo, y además pertenecen a diversas orientaciones teóricas; es una variable de desgaste personal muy importante. Que frente una conducta diversos profesionales lleguen a interpretaciones totalmente opuestas sobre cómo intervenir, es desgastante para terapeutas, familiares y en especial los pacientes. Es importante tener en cuenta que a la hora de entender la forma de actuar de una persona, contrario a lo que suele pensarse, más no es sinónimo de mejor necesariamente.

Percepción de autoeficacia

Así como la percepción que los padres tienen del cuadro de su hijo incide en el nivel de sobrecarga que sienten, la forma en que los terapeutas percibimos nuestra eficacia, también.

Sin duda siempre buscamos los mayores logros para nuestros pacientes. El problema está en nuestro desánimo cuando percibimos (aunque sea una percepción no ajustada a la realidad) que no lo logramos. Mantener expectativas reales, como se mencionó, influye sin duda en que no sintamos que nuestro trabajo es insuficiente. Pero mantener objetivos claros, concretos, que sean objetivables y por lo tanto podamos verificar si se cumplen o no, es fundamental para nuestra praxis.

Si frente a un niño que posee pocas verbalizaciones, mi objetivo de trabajo para el próximo mes es por ejemplo “que hable un poco más”; no voy a tener manera fiable de verificar si se cumple o no, ya que lo inespecífico de mi meta no me permitirá saber (aunque este efectivamente verbalice más) si ha habido un cambio real. En cambio, sí sé que el pequeño hoy posee en su repertorio 5 palabras para emitir pedidos y 10 para reconocer objetos del ambiente, será mucho más fácil de establecer si ha habido o no un incremento en su conducta verbal. Lo mismo si puedo establecer alguna forma de medir las veces que son pronunciadas en el día a día.

Por último, un elemento fundamental a la hora de medir nuestra eficacia son las supervisiones. La presencia del supervisor debe actuar como instancia evaluadora y de enseñanza tanto para el terapeuta como para la familia.

Experiencia institucional

Desde Psyciencia tuvimos acceso a diversas estrategias adoptadas en una institución de Argentina, con el fin de prevenir el burnout. Claudio Hunter- Watts, tuvo la amabilidad de comentarnos la manera en que ellos adecúan el ambiente laboral, de manera de prevenir este síndrome.

Respecto de San Martín de Porres, la institución a la que hago referencia y que dirige Claudio, es la mayor organización no gubernamental dedicada a diagnóstico, intervención temprana, educación y divulgación de los Trastornos del Espectro Autista. Actualmente, mediante la adhesión y especialización en autismo y en el Análisis de la Conducta Aplicado (ABA) ha expandido sus servicios hacia una escuela de educación especial, escuela integradora, centro de formación integral secundario, Centro Educativo Terapéutico (CET), Centro de Día (programa de transición a la vida adulta) con intervención domiciliaria. Participan del proyecto Porres actualmente unas 800 familias.

Entre algunas de las medidas que toman desde la institución para prevenir el burnout, se presta especial atención a las ausencias y a las enfermedades, dado que ambas pueden presentarse en una fase inicial del síndrome. A su vez, los integrantes poseen una obra social de primera línea, capaz de responder a las diferentes demandas de sus afiliados.

En las instalaciones de la institución suele haber música funcional, además de existir espacios y momentos de relax. La sobrecarga de trabajo a la que solemos estar expuestos los trabajadores de la salud mental puede entonces mitigarse por medio de estas variables ambientales.

Tanto el personal docente como no docente cuenta con capacitaciones y supervisiones en forma constante, como una forma de mantenerse actualizados en lo que el estado de conocimiento ofrece.  

Comentarios finales

El trabajar con personas con TEA supone para los terapeutas un gran desafío, en tanto implica relacionarse con las particularidades del trastorno, así como con variables ajenas, por ejemplo la burocracia de las instituciones de salud. Considerar aquellos elementos que inciden en nuestra sobrecarga laboral, revisar nuestras expectativas y la de nuestros pacientes o familiares y ser objetivos en cuanto a la eficacia de nuestro trabajo, actuará como factor preventivo, posibilitándonos dar lo mejor de nosotros en nuestro trabajo con las personas, y disfrutar la hermosa labor que hemos elegido.

Referencias

Autismo Diario (2017): Cuando el professional se quema. https://autismodiario.org/2017/03/08/cuando-profesional-se-quema/

Benevides Pereira, A. (2002). La evaluación específica del síndrome de Burnout en psicólogos: el Inventario de Burnout de psicólogos. Clínica y Salud. 13 (3) 257-283.

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Maslach, C., Leiter, M. (2016). Understanding the burnout experience: recent research and its implications for psychiatry. World Psychiatry. (15) 103-111.

  • Ciencia

El “déjà vu”. “Esto ya lo había vivido yo”

  • 29/10/2017
  • David Aparicio

Alberto Soler Montagud  nos explica algunas de las teorías explicativas del extraño fenómeno del déjà vu:

Es un hecho que “esto ya lo había vivido yo antes” es una expresión escuchada con relativa frecuencia. Al parecer, siete de cada diez personas declaran haber vivido, al menos una vez en su vida, un “déjà vu”.

Sin embargo, y pese a ser algo tan común, no está nada clara la causa de este fenómeno y no se ha consensuado una explicación neuropsicológica aceptada por todos.

Teorías sobre el “déjà vu” hay muchas y para todos los gustos (incluso esotéricas o paranormales que obviamente omitiremos), como por ejemplo las que apuntan hacia ciertas disfunciones cerebrales debidas a una hipotética variación de la velocidad de envío de los mensajes neuronales a través de la sinapsis, que generaría unos repentinos desordenes de la memoria capaces de dar entidad de recuerdo algo que se acaba de vivir una microfracción de segundo antes y que, en realidad, debería ser procesado como presente y no como recuerdo.

Expresado de otro modo, el “déjà vu” sería el resultado de la percepción retardada, en el cerebro, de una imagen, un sonido, un estímulo olfativo… o bien la escena completa de una vivencia.

Lee el artículo completo en Gestalt Valencia.

  • Recomendados

Los estudiantes aprenden mucho más efectivamente de los libros impresos que de pantallas

  • 27/10/2017
  • David Aparicio

Esta es la razón por la cual prefiero comprar libros académicos en formato impreso y los de ficción en formato digital:

Nuestro trabajo ha puesto de manifiesto que existe una discrepancia importante porque los estudiantes afirmaban que preferían leer en formato digital y que obtenían mejores resultados, mientras que en realidad su rendimiento solía empeorar si leían en pantallas.

Por ejemplo, cuando nos pusimos a revisar los estudios que se han llevado a cabo al respecto desde 1992, nos dimos cuenta de que los estudiantes podían comprender mejor la información impresa en textos de más de una página, algo que parece estar relacionado con el efecto perjudicial que tiene el desplazamiento por las ventanas de las pantallas en la comprensión lectora. También nos sorprendimos al saber que fueron muy pocos los investigadores que evaluaron el nivel de comprensión lectora o que documentaron el tiempo de lectura en sus estudios sobre textos impresos y digitales.

Sería un error asumir que los alumnos van a sacar provecho automáticamente de la lectura digital simplemente porque sea su medio preferido para leer.

Lee el artículo completo en Xakata.

  • Ciencia

Neurocientíficos mejoran la memoria humana mediante estimulación eléctrica

  • 27/10/2017
  • Rita Arosemena P.

El sueño dorado de muchos científicos de desarrollar un método para mejorar el desempeño de la memoria humana luce cada vez más próximo a la realidad gracias a los avances de un grupo de investigadores de la Universidad de California – Los Ángeles (UCLA).

Mediante estimulación eléctrica cerebral, científicos de la Facultad de Medicina David Geffen consiguieron optimizar las memorias de distintas personas, así como su capacidad para reconocer rostros específicos e ignorar los similares. Estos resultados fueron obtenidos en ocho de nueve pacientes luego de recibir pulsos eléctricos en el lado derecho del área entorrinal del cerebro, que es fundamental para el aprendizaje y la memoria.

La estimulación eléctrica aplicada en el lado izquierdo de la región cerebral, probada en otras cuatro personas, no surtió efectos significativos.

estimulación eléctrica podría ofrecer grandes beneficios a personas con Alzheimer, según los investigadores

Para la realización del estudio, los investigadores dieron seguimiento a un grupo de 13 personas con epilepsia que tenían cables ultrafinos implantados en el cerebro para identificar el origen de sus ataques. El equipo monitoreó los cables para registrar la actividad de las neuronas a medida que se formaban los recuerdos, luego envió un patrón específico de pulsos rápidos de vuelta al área entorrinal. El uso de estos cables permitió a los investigadores apuntar con precisión a la estimulación haciendo uso de un nivel de voltaje muy bajo.

Los resultados obtenidos sugieren que incluso las corrientes bajas de electricidad pueden afectar los circuitos cerebrales que controlan la memoria y el aprendizaje humano. También ilustra la importancia de apuntar a la estimulación hacia la región entorrinal derecha.

Fuente: Science Daily; Elife

  • Ciencia

Reducir el sesgo racial desde la infancia

  • 26/10/2017
  • Alejandra Alonso

El sesgo racial es un problema social que se puede ver ya a edades muy tempranas. Recordemos por ejemplo el video de los niños mexicanos a quienes se les daba una muñeca blanca y una morena para que eligieran, calificaran cual era más bonita, cuál era buena y cuál era mala, etc. (si no lo recordás podes verlo aquí). La amplitud de las consecuencias del sesgo racial no se limita a los aspectos socioeconómicos sino que también repercute en en la salud de los niños.

Algunos expertos explican que tendemos a ver a las personas de las cuales estamos sesgadas como todas iguales. En vez de pensar en ellos como individuos específicos, los metemos a todos en un grupo.

Para probar esto y evaluar posibles intervenciones un equipo internacional realizó una investigación cuyos resultados sugieren que enseñar a los niños pequeños a distinguir entre caras de diferentes razas es una forma de reducir el sesgo racial.

El estudio, publicado en la revista Child Development, es el primero en mostrar efectos duraderos y en una población lo suficientemente joven como para ser maleable.

El trabajo fue hecho entre profesionales de la Universidad de California San Diego, la Universidad de Toronto, la Universidad de Delaware, l’Université Grenoble Alpes en Francia y la Universidad Hangzhou Normal y la Universidad Zhejiang Normal University, ambas ubicadas en China.

Se realizaron dos sesiones de 20 minutos con niños chinos de entre 4 y 6 años. En las mismas se les entrenaba para identificar caras de hombres negros como individuos. Esto redujo el sesgo implícito en los niños por al menos dos meses.

La clave para reducir el sesgo fue la repetición de la sesión.

“Una sola sesión tuvo efectos inmediatos mínimos que se disiparon rápidamente. La lección no se afianzó. Pero una segunda sesión una semana después pareció actuar como una inyección de refuerzo, produciendo diferencias medibles en el sesgo implícito 60 días después,” dijo Gail Heyman, profesor de psicología en la División de Ciencias Sociales de UC San Diego y co-autor del estudio.

Por su lado, Kang Lee de la Universidad de Toronto expresó: “Sabemos por otros estudios que la preferencia por tu propia raza se desarrolla en la niñez temprana. Nuestro método tiene la ventaja de ser adecuado para niños muy pequeños y también mejora la habilidad de los niños para reconocer caras, que es una habilidad social importante en sí misma.»

Los investigadores son cautelosos en notar que el sesgo racial es complicado. Para empezar, en psicología se piensa que hay al menos dos clases de sesgos: el implícito (grado en que tenemos asociaciones inconscientes positivas o negativas hacia una raza específica) y el explícito (o preferencias de las que somos conscientes y podemos expresar si no somos cuidadosos. El sesgo implícito puede tener raíces perceptuales relacionadas a una mayor exposición a personas de tu propia raza, mientras que el sesgo implícito puede ser aprendido socialmente (adultos, pares). También está la pregunta sobre la conducta, es decir cómo es que los sesgos, implícitos o explícitos, se traducen en comportamiento sesgado.

Heyman opina que, si bien el método utilizado en su estudio puede ser un punto de partida para tratar este problema social, no representa una solución completa al racismo y la discriminación.

La clave para reducir el sesgo fue la repetición de la sesión

Los científicos trabajaron con 95 niños de una ciudad al este de China. Todos los niños eran chinos Han y, de acuerdo con sus tutores, no habían estado expuestos a personas no-asiáticas antes del estudio. Como en todo estudio longitudinal, la muestra se redujo terminando con 50 participantes al día 70.

Para medir el sesgo, los investigadores utilizaron el Implicit Racial Bias Test (o IRBT), que habían validado en un paper anterior con sujetos de China y Camerún. El IRBT es una adaptación adecuada para niños en nivel preescolar del Test de Asociación Implícita. La lógica de ambos tests es similar: las personas son más rápidas en asociar atributos positivos a miembros de su propia raza antes que a personas de otras categorías raciales. Una diferencia en el tiempo de respuesta es tomada como medida del sesgo implícito. El IRBT tiene la ventaja de que solo utiliza imágenes, no palabras: iconos simples de sonrisas o caras tristes, los cuales se le pide al sujeto que paree con caras neutrales de su raza o una raza diferente.

Luego de medir los niveles de sesgo pro-asiático/anti-personas negras calculando cuán rápido pareaban una cara triste o feliz con la cara de un hombre negro vs uno asiático, los investigadores los asignaron aleatoriamente a uno de tres grupos. Un grupo vio caras de hombres negros. Otro grupo observó caras de hombres blancos. El último grupo vio caras de hombres asiáticos. Estos dos últimos grupos se utilizaron como controles para ver si aprender a diferenciar entre las caras de personas de una misma raza, diferente de la de ellos, producía resultados que se generalizarían a una tercera raza.

El entrenamiento consistió en aprender a identificar cinco rostros diferentes que habían sido enumerados del 1 al 5, comenzando por dos caras y aumentándolas hasta llegar a 5. El entrenamiento continuaba hasta que el niño fuera capaz de identificar las 5 caras con su pareja numérica. Esto tomaba un promedio de 20 minutos.

Se realizaron dos sesiones de entrenamiento separadas por una semana. Un día antes de cada entrenamiento, se les tomó a los niños el IRBT de nuevo. Por último, se volvía a aplicar la prueba 60 días después del segundo entrenamiento.

Los investigadores encontraron que sólo el entrenamiento para distinguir rostros de personas negras logró reducir el sesgo pro-asiáticos/anti-personas negras. El entrenamiento con rostros de personas blancas o asiáticas no hizo diferencia. Sumado a esto, la reducción del sesgo fue más significativa y tuvo efectos más duraderos (no se habían documentado efectos así anteriormente) luego de la segunda sesión.

Los autores del estudio están trabajando con un grupo más numeroso y diverso de niños en la Universidad de Toronto y por un período de tiempo más largo. Si la intervención es efectiva también en ese contexto, ellos esperan poder desarrollar una versión del entrenamiento que sea fácil e intuitiva: una aplicación divertida y en forma de juego que pueda utilizarse en la escuela y el hogar.

Fuente:ScienceDaily

Sin categoría

Estrategias cotidianas para estudiantes con TDAH en educación primaria – Curso online

  • 26/10/2017
  • David Aparicio

Muchas veces los padres, maestros y los mismos psicólogos se sienten frustrados porque no cuentan con las herramientas necesarias para abordar e integrar eficazmente a los niños con el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH).

Para ayudar a todos aquellos que trabajan o tienen niños con TDAH, la Universidad de Buffalo en Nueva York, acaba de abrir la inscripción al curso online: Estrategias cotidianas para Estudiantes con TDAH de Educación Primaria. Un curso con el que aprenderás a identificar las conductas características de este trastorno, los componentes de diagnóstico y procedimientos terapéuticos basados en la evidencia para ser usados en el colegio o en el hogar que favorecerán el desarrollo de las destrezas académicas y sociales necesarias para desenvolverse en la sociedad.

Los ejes del curso son:

  1. Identificar las áreas clave de limitación funcional, presentación de síntomas y toma de decisiones diagnósticas para la juventud con TDAH.
  2. Desarrollar una intervención conductual adecuada para tratar TDAH en el contexto escolar.
  3. Aplicar estrategias parentales y docentes efectivas para apoyar a los jóvenes con TDAH en el hogar, la sala de clases y la comunidad.

¿Qué tal es la calidad del curso?

Más de 3500 estudiantes certifican que la calidad del curso es muy buena y se sienten muy satisfechos con los materiales y metodología utilizada.

¿Cuándo inicia?

El curso inicia el 6 de noviembre, tiene una duración de cuatro semanas y es dictado en inglés, con subtítulos en español. La inscripción es gratuita, pero te recomiendo elegir la opción paga de 49 dólares para que recibas la certificación firmada por la Universidad de Buffalo y Coursera.

Para mayor información e inscripción haz click aquí.

  • Ciencia

Relación entre microbioma intestinal y trastorno de estrés postraumático

  • 26/10/2017
  • Rita Arosemena P.

El vínculo entre los microbios existentes en la microbioma intestinal (tracto gastrointestinal humano) y el desarrollo de diversos trastornos psiquiátricos ha sido un tema de estudio constante en los últimos años luego de que los científicos comenzaran a tomar conciencia de cómo el funcionamiento visceral actúa a su vez sobre la salud mental.

Ahora, una publicación hecha en Psychosomatic Medicine nos habla de la posibilidad de que la microbioma intestinal influya también en la función cerebral, específicamente en la producción de neurotransmisores y hormonas encargadas de regular el sistema inmune y las toxinas bacterianas.

Todos estos cambios irían de la mano del estrés y las emociones que, se cree, pueden modificar la composición de la microbioma intestinal generando la proliferación de bacterias y toxinas que guardarían relación con el desarrollo del trastorno de estrés postraumático (TEPT).

El TEPT es un trastorno psiquiátrico que puede surgir después de haber experimentado un trauma fuerte. Sin embargo, no todas las personas expuestas a un evento traumático desarrollan TEPT, lo que nos lleva automáticamente a preguntarnos cuáles son los factores involucrados en la susceptibilidad de un individuo. De acuerdo con los autores de esta investigación, las bacterias intestinales están en la lista.

El estudio, conducido por la Universidad de Stellenbosch, se basó en la comparación de los microbiomas intestinales de personas con TEPT e individuos que también habían enfrentado un trauma fuerte pero que no habían desarrollado el trastorno. Los investigadores pudieron identificar una combinación de tres bacterias distintas (Actinobacteria, Lentisfaerae y Verrucomicrobia) que se presentaban en niveles mucho más bajos en personas con TEPT en comparación con el grupo de control de personas sin TEPT.

Además, los sujetos que habían experimentado algún trauma durante su infancia presentaban niveles más bajos de dos de estas bacterias (Actinobacteria y Verrucomicrobia), lo que hace a los investigadores pensar que las personas que vivencian traumas en la niñez son más propensas a desarrollar TEPT y que estos cambios en el microbioma intestinal posiblemente ocurren muy temprano en la vida en respuesta a estas vivencias.

Algunos aspectos en los que podría verse afectada la salud mental debido a la anomalía presentada en estas bacterias incluye el aumento en los niveles de inflamación y la alteración de la regulación inmune en individuos con TEPT, algo que según los investigadores «afecta el funcionamiento cerebral y el comportamiento».

Estos hallazgos son prometedores en tanto permiten profundizar en la relación entre la microbioma intestinal y los trastornos, y sobre todo, crear conciencia de lo frágil que puede ser este equilibrio, ya que la microbioma es un entorno fácilmente alterable a razón de una mala alimentación.

Fuente: Science Daily; Psychosomatic Medicine

  • Ciencia

Colegios de Argentina implementan el método antibullying KiVa

  • 26/10/2017
  • Mauro Colombo

Desde el año 2015, en dos colegios de Argentina, se viene aplicando un programa antibullying que redujo en un 80% esta problemática en Finlandia, país donde se creó; y que viene dando muy buenos resultados en otras naciones de Europa.

KiVa, a diferencia de otros enfoques que solo se centran en la relación entre acosador y acosado, cambia la perspectiva desde la que interviene. En dicho método, los observadores, partícipes necesarios y que frecuentemente pasan desapercibidos en la conceptualización de la problemática, son protagonistas a la hora de reducir el acoso escolar.

Experiencias en el país

“Un día le faltó su lapicera, otro día se quedó sin su marcador, al siguiente ya no tenía cartuchera. El chico lo sabía. Sus mismos compañeros de clases eran quienes les escondían sus pertenencias, quienes se burlaban de él, pero no lograba resolver el conflicto por sus propios medios. Entonces, recurrió al equipo de especialistas de su colegio, el Santa María de Salta, quienes ya habían implementado KiVa.”

En marzo de este año, un colegio de la localidad de Pilar fue el tercero en implementar el método, luego de que los padres de una niña con TEA manifestaran a las autoridades escolares que su hija estaba sufriendo acoso escolar de parte de compañeros del curso.

“Los niños con TEA suelen ser víctimas de bullying durante su escolaridad en un altísimo porcentaje», destacó la psicopedagoga del colegio y responsable de aplicar el método en el mismo.

Características y adaptación en el país

El programa KiVa, a diferencia de otros abordajes, no se concentra puntualmente en la pareja acosador- acosado, sino que además de intentar prevenir y actuar en los estadios iniciales de acoso; busca que quienes son testigos pasivos de los comportamientos abusivos tomen una postura activa en defensa de quien sufre bullying. Para esto, se involucra a todos los actores del sistema educativo: padres, docentes, personal no docente y alumnos, los cuales son capacitados en detectar, prevenir y actuar de diferentes formas frente a situaciones de intimidación o acoso. Incluso el programa cuenta con un juego de ordenador, el cual les permite a los participantes ensayar diversas respuestas ante situaciones novedosas.

A grandes rasgos el programa antibullying cuenta con tres pilares fundamentales: la prevención, la intervención específica y la supervisión.

La primera consta de capacitaciones quincenales donde se abordan cuestiones como que es el bulliyng y que no, así como también que consecuencias produce. La segunda etapa se aplica cuando existe un caso concreto de acoso, y posee un protocolo sistematizado de intervenciones. Por último, en la etapa de supervisión se analizan progresos de las dos anteriores. Aquellos que deseen interiorizarse más sobre el método, pueden leer este artículo ya publicado por Psyciencia.

Con respecto a las adaptaciones culturales, Francisca Isasmendi, responsable del programa en uno de los colegios, comentó:

“En el Santa María tuvimos muy buenos resultados desde su aplicación. El programa, en su parte preventiva, es muy útil, pero también requiere una adaptación a nuestra cultura». Por ejemplo, en la intervención de la familia. Los chicos finlandeses son mucho más autónomos, pero acá nosotros solicitamos intervención familiar temprana para que sus hijos logren adoptar cambios actitudinales».

La implementación de programas que han demostrado ser eficaces en otros países del mundo es de destacar. Si bien el fenómeno del bullying parece darse de manera global, Argentina tiene un triste récord en la problemática, ya que según el último informe de Unicef titulado “Posicionamiento sobre adolescencia en el país”, lidera los rankings de acoso escolar de la región. Según se desprende del informe, 4 de cada 10 estudiantes secundarios admiten haber sido víctimas de esta forma de acoso, mientras que 1 de cada 5 refiere sufrir burlas de manera cotidiana.

Fuente: Infobae

  • Ciencia

Apoyo académico de padres a hijos influye en la autoestima toda la vida

  • 25/10/2017
  • Rita Arosemena P.

La autoestima se compone de los pensamientos, sentimientos y opiniones que las personas formamos respecto a nosotras mismas con base en nuestra crianza, experiencias y personalidad. Esto supone que la autoestima se trata de un factor cambiante que no se mantiene siempre igual y que, a lo largo de la etapa de desarrollo infantil, se vincula estrechamente con los hábitos y patrones de conducta, tanto positivos como negativos, que adoptan los niños y adolescentes.

La forma en que los padres se dedican a brindar apoyo a sus hijos académicamente influye mucho en la autoestima que estos desarrollan para hacer frente a la vida. De acuerdo con investigadores de la academia finlandesa de estudios científicos (AKA), el hecho de que los padres promuevan la independencia de sus hijos mediante adecuaciones educativas es una excelente manera de ayudarlos a mejorar su autoestima y disminuir su riesgo de sufrir depresión.

Cuando hablamos de adecuaciones académicas nos referimos al apoyo que los niños y adolescentes reciben en momentos clave de la vida escolar, como:

  • El cambio de la escuela primaria a la media
  • El cambio de la escuela media a la secundaria
  • El cambio de la escuela secundaria a la universidad

Independiente de la edad de los jóvenes, los efectos positivos que el respaldo de los padres genera en su autoestima es recurrente y, de hecho, se intensifican con la edad.

El apoyo que los niños y adolescentes pueden recibir al momento de afrontar una transición importante en su vida académica implica que los padres puedan ofrecerles más de una opción para complur sus objetivos educativos, un panorama flexible y no impositivo para alcanzar el éxito. Todo esto tiene que ver con la capacidad de los padres para mantener a sus hijos motivados y enfocados en una meta clara sin anteponer su voluntad y respetando las aspiraciones personales, así como inculcar en ellos la costumbre de conservar un espacio de trabajo limpio y ordenado.

Apoyo académico de padres a hijos mejora su autoestima y disminuye el riesgo de sufrir depresión

Un hallazgo clave del estudio, que se basó en una muestra de 2,000 estudiantes, es que desmiente la teoría de que los aspectos positivos del apoyo paternal influían en la autoestima y personalidad de los jóvenes sólo durante la infancia. Estos resultados demuestran que los efectos son en realidad sostenibles en el tiempo y que juegan un papel importante incluso en la adultez, cuando los adolescentes abandonan el colegio para ingresar a la universidad.

Esto nos habla de una relación de bienestar interactiva que continúa a lo largo de la vida, ya que la autoestima de los jóvenes también afecta la calidad de vida de sus padres. Katariina Salmela-Aro, de la Academia Finlandesa, hace énfasis en la importancia de «cambiar el chip» que predomina en algunos padres para intervenir en la vida de sus hijos cada vez que sienten que estos actúan por debajo de un rendimiento establecido. Este tipo de conducta, lejos de reforzar la independencia y capacidad de los hijos para valerse por sí mismos, puede ser un factor seriamente vinculado con el desarrollo de depresión en el futuro, ya que se ha corroborado que la promoción de la autonomía es lo ideal para la formación de una autoestima robusta y, por ende, una mejor calidad de vida.

Fuente: Psych Central; Academia Finlandesa

  • Análisis

El suicidio no se puede predecir

  • 25/10/2017
  • Pablo Malo Ocejo

En este artículo describiré los datos que no coinciden con el discurso oficial políticamente correcto sobre la prevención del suicidio. Estos datos pueden resultar chocantes para muchas personas, incluidas compañeros psicólogos y psiquiatras, por lo que quiero aclarar previamente una cuestión sobre la terminología. En la practica clínica nos podemos encontrar con personas o pacientes que tienen ideas de suicidio o que han realizado intentos autolíticos y nos interesaría saber cuáles de esas personas tienen un riesgo de realizar un suicidio en el futuro. Lo que intentaré explicar es que no tenemos la ciencia que nos permita realizar esa predicción y que no podemos predecir entre las personas en situación de riesgo cuál de ellas cometerá o no un suicidio.La palabra prevención tiene una utilización técnica según la cual sí podríamos decir que se puede prevenir el suicidio. Si hablamos de prevención primaria hay medidas de prevención primaria que son eficaces para reducir el suicidio en la población general, como prohibir el uso de armas, poner barreras en los puentes, etc.

Lo que detallaré no es de eso sino de la capacidad de predecir el suicidio cuando tratamos una población clínica, es decir cuando estamos ya ante un paciente con ideas o actuaciones previas autolíticas. Y quiero aclarar esto porque en muchas guías se dice que el suicido se puede prevenir y están diciendo en realidad que el suicidio se puede predecir. Creo que la gente entiende prevenir por evitar que algo ocurra y considero que cuando las guías, como las que menciono en este artículo o en este, dicen cosas como que la mayoría de los pacientes avisan de su suicidio, están hablando de predecir y no están basándose para nada en datos científicos.

Hecha esta aclaración resumiré un artículo de Large y cols (2017) que hace una revisión sobre este tema.

Todas las decisiones médicas ocurren en un ambiente de incertidumbre acerca del diagnóstico, del tratamiento óptimo y del pronóstico. La incertidumbre tiene dos componentes, una incertidumbre epistémica, que resulta de la falta de conocimientos y una incertidumbre aleatoria que resulta de sucesos que ocurren por azar. Large y cols. ponen el siguiente ejemplo. Un adolescente que empieza a fumar puede o no desarrollar cáncer algún día. Pero esto es una cuestión de azar (a día de hoy, tal vez algún día tengamos marcadores genéticos o de otro tipo que nos permitan predecir), parece que un 15% de las personas que fuman desarrollarán cáncer de pulmón pero este riesgo es probabilístico y no tenemos conocimiento para llegar más lejos y reducir la incertidumbre. Sin embargo, supongamos que este adolescente desarrolla hemoptisis (expectoración de sangre) en la edad adulta. Por medio de la realización de un TAC, una biopsia u otras pruebas podemos resolver la incertidumbre, o tiene cáncer o no lo tiene, esto ya no es asunto probabilístico. En este último caso ya es una cuestión que pude ser resulta con más información, ya no es una cuestión de azar.

Pues bien, las guías y los planes de valoración del riesgo de suicidio habituales asumen que este riesgo de suicidio puede ser reducido con más información acerca de los pensamientos suicidas y los planes del paciente y atendiendo a otros factores demográficos y clínicos. Es decir, la visión imperante asume que estos factores y conocimientos van a reducir la incertidumbre epistémica. Pero también se acepta que el azar juega un papel en el suicidio: el curso de la enfermedad , la impulsividad de las decisiones, cambios en las circunstancias del paciente, etc. Vamos a ver lo que dicen los datos y al final intentamos llegar a una conclusión.

Recientemente han aparecido varios metaanálisis que revisan la literatura sobre la relación estadística entre suicidalidad y suicidio. Todos ellos ponen en duda que saber más acerca de las ideas de suicidio o la suicidalidad reduzca la incertidumbre acerca del suicidio. En 2011 aparecieron dos metaanálisis que examinaban factores de riesgo para el suicidio, uno de ellos en pacientes psiquiátricos ingresados y otro en pacientes dados de alta recientemente. Ambos encuentran que la asociación entre ideación suicida y suicidio es estadísticamente muy débil. Chapman y cols. en 2015 en otro metaanálisis encuentran que la ideación suicida se asocia significativamente con suicidio en pacientes del espectro esquizofrénico pero no en pacientes con trastornos de ánimo. Un metaanálisis de 2016 examina si las conductas y pensamientos autolesivos son predictores de un futuro suicidio. La asociación es muy débil (OR: 2,14 de futuras autolesiones y 1,54 de futuro suicidio) y los autores concluyen que la valoración de la suicidalidad ofrece una mejora en la predicción pronóstica marginalmente superior a la suerte.

Otro metaanálisis de 2016 estudia si los factores de riesgo del individuo y las escalas de valoración de riesgo de suicidio predicen el suicidio en personas que han realizado autolesiones previas. Los autores encuentran una modesta asociación estadística entre autolesiones previas y autolesiones o suicidio posterior y concluyen que los factores de riesgo individual son de poca utilidad práctica porque son muy frecuentes en las poblaciones clínicas. Con respecto al uso de escalas de riesgo de suicidio, consideran que “pueden aportar una falsa seguridad y ser por tanto peligrosas”. Así que cinco metaanálisis recientes llegan a conclusiones similares: que conocimientos acerca de los pensamientos y conductas suicidas reducen la incertidumbre acerca de un futuro suicidio de una manera modesta.

Si preguntar por las ideas y planes suicidas no ayuda mucho al profesional de salud mental, ¿qué más podemos hacer para reducir la incertidumbre? La respuesta más obvia es que hay que considerar el mayor rango posible de otros factores de riesgo de suicidio. Hay miles de artículos que recogen factores de riesgo. El problema de esta literatura es que aunque se han identificado un gran número de factores de riesgo no hay consenso sobre cómo esta información puede mejora la predicción del riesgo. Pokorny hace más de 30 años decía: “no poseemos ningún ítem de información ni combinación de ítems que nos permita identificar de forma útil las personas concretas que cometerán suicidio, a pesar del hecho de que tenemos muchos ítems disponibles cada uno de ellos con una relación significativa con el suicidio”.

Large y cols. han publicado el año pasado un metaanálisis para estudiar este dilema que plantea Pokorny siendo su medida principal comparar pacientes con alto riesgo y pacientes con bajo riesgo, según esos factores. El resultado fue muy claro. Los pacientes de alto riesgo tienen cinco veces la tasa de suicidio de los pacientes de bajo riesgo (tener de 4 factores de riesgo en adelante ya no mejoraba la capacidad de predecir). Aunque esto parece que es útil en la clínica vamos a analizarlo. 56% de los suicidios ocurrieron en el grupo de alto riesgo y 44% en el grupo de bajo riesgo. En un periodo de seguimiento de 5 años el 5,5% de los pacientes de alto riesgo murieron por suicidio frente al 1% de los pacientes de bajo riesgo. Esta tasa de suicidio de 5,5% en 5 años significa que la probabilidad de suicidio en pacientes de alto riesgo es extremadamente baja. Esta es la clave de lo que estamos tratando en este artículo: la predicción del suicidio es muy difícil porque es un suceso muy poco frecuente, incluso en sujetos que tienen gran número de factores de riesgo. En términos prácticos lo que esto significa es que si tenemos a un paciente con alto riesgo de suicidio nuestra mejor capacidad de estimar la incidencia de suicido en la semana siguiente es de 1 en 4.700. Incluso si existiera un factor de riesgo hipotético que aumentar transitoriamente el riesgo de suicido en la semana siguiente 10 veces, aún así tendríamos que supervisar a 500 personas para predecir un suicidio, asumiendo que la supervisión fuera eficaz al 100%.

En cuanto al número de factores los estudios indican que aumentar el número de factores de riesgo no mejora el poder estadístico de predicción. Estudios que emplean dos factores de riesgo tienen el mismo poder predictivo que estudios que utilizan 10 o más factores. Modelos que utilizan multitud de factores no funcionan mejor que los que usan pocos factores.

En cuanto a la utilización de escalas de riesgo, tema que hemos mencionado de pasada, acaba de salir un estudio de Quinlivan y cols, que estudia la utilidad de estas escalas en pacientes que han consultado en el hospital por actos autolesivos. La conclusión es que estas escalas funcionan peor que la valoración que hacen los clínicos o los propios pacientes del riesgo de suicidio. Por ejemplo, una de las escalas que mejor funcionó, la Manchester Self-harm Rule, de 100 episodios que consideraba de alto riesgo de repetición sólo se repitieron en 30. El valor de  predicción positivo de las mejores escalas (es decir, la probabilidad de que una persona catalogada como de alto riesgo de repetición lo repitiera) fue de un 44-47%. También tienen efectos perjudiciales porque su aplicación se convierte en una rutina —una casilla que hay que marcar— que aleja al clínico y al paciente de la realidad y disminuye su colaboración mutua. Los autores concluyen que estas escalas no deberían usarse en el manejo clínico de los pacientes.

Los resultados de todos los estudios citados coinciden en que la ideación suicida, la conducta suicida y modelos más complejos que utilizan muchos factores de riesgo ofrecen unas ventajas predictivas que son ligeramente superiores al azar. Por lo tanto, la conclusión es que nuestra incertidumbre acerca del suicidio es aleatoria, no es epistémica: conocer más no ayuda a predecir porque la incertidumbre epistémica juega sólo un pequeño papel.

¿Y qué tienen que hacer los clínicos? Los autores del artículo creen que lo primero es que este problema fundamental con el riesgo de suicidio debe ser conocido. Debemos reconocer nuestra impotencia para clasificar a pacientes o grupos de pacientes según su riesgo futuro de suicidio. Necesitamos aceptar esto nosotros mismos y necesitamos comunicarlo a los departamentos de salud, a los tribunales y, sobre todo, a los pacientes y sus familias.

Tenemos que proveer la mejor atención posible y si se detectan factores de riesgo que pueden ser modificados, hacerlo. Tenemos que utilizar el ingreso involuntario en caso de riesgo de suicidio muy ocasionalmente porque pocos pacientes que ingresáramos habrían realizado el suicidio si no se les ingresa. Pero si un paciente realiza amenazas inmediatas de suicido, sí puede estar indicado su ingreso. Por último, tampoco tenemos que confiarnos y negar el ingreso a pacientes de bajo riesgo porque muchos suicidios ocurren en pacientes de bajo riesgo y ya hemos visto que nuestra capacidad de adivinar el futuro es muy pobre.

Artículo previamente publicado en Evolución y Neurociencias y cedido para su publicación en Psyciencia.

Referencias:

Matthew Large y cols. Known unknowns and unknown unknowns in suicide risk assessment: evidence from meta-analyses of aleatory and epistemic uncertainty. BJPsych Bulletin(2017) 41, 160-163

Leah Quinlivan y cols. Predictive accuracy of risk scales following del-harm: multicentre, prospective cohort study. The British Journal of Psychiatry(2017) 210,429-436

Suicide risk assessment doesn’t´t work. Mental Health Hub

Imagen: 
Ian Espinosa en Unsplash

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Cómo el método Montessori transformó la educación

  • 25/10/2017
  • David Aparicio

Raquel Lemos Rodríguez para La Mente es Maravillosa:

Afortunadamente, el método Montessori ha sobrevivido al paso del tiempo y hoy su espíritu forma parte de la estrategia educativa de diferentes colegios. Un tipo de formación donde se trabaja mucho con el juego, se favorece la independencia y autonomía del niño, y su interacción con elementos diversos que despierten su curiosidad. En definitiva, se aprovecha la inclinación natural hacia el juego y la diversión que se da en esta etapa para convertirlo en el principal motor educativo.

Sin embargo, a medida que nos sumergimos en la educación primaria el panorama cambia. Los niños se pasan horas sentados atendiendo a su profesor, recibiendo refuerzos por estarse quietos (o castigos por no hacerlo), no pudiendo hablar y teniendo que prestar atención durante periodos muy largos. Clases que se suceden unas tras otras, con una dinámica especializada en acabar con cualquier tipo de motivación intrínseca por el aprendizaje.

Excelente síntesis para conocer los principios básicos del método Montessori.

Lee el artículo completo en La Mente es Maravillosa.

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