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  • Ciencia

“Yo necesito saber”: acerca de la incertidumbre y la capacidad de fluir

  • 23/11/2017
  • Cristian Correa

El célebre psicólogo positivo Mihály Csíkszentmihályi (2012) crea el concepto de flow o fluir, el cual es definido como un estado emocional positivo caracterizado por una implicación total dentro de la actividad que estamos realizando, sin importarnos nada más, mientras mantenemos un grado de concentración absoluto. Fluyendo en lo que realizamos.

Por otro lado nos encontramos con la incertidumbre. Todos tenemos baja tolerancia a ella; la incertidumbre, el gran signo de pregunta en nuestra cabeza; paradójico teniendo en cuenta la complejidad, rapidez, imprecisión e inestabilidad del mundo que nos rodea. Pero a su vez es esa incertidumbre la que nos mantiene en la realidad, la que nos permite dudar.

Cuando sabemos lo que está por venir, sentimos menos estrés, libera nuestra carga emocional. Imagínense para un ansioso no saber qué ocurrirá en tal o cual situación si no es a partir de subirse imaginariamente al Delorean e irse al futuro (imaginado), positivo o no, catastrófico, apocalíptico, la catástrofe detrás del bombardeo de pensamientos automáticos y distorsiones cognitivas en la mente ansiosa.

Estudios recientes revelan que aquellas personas conscientes de que recibirán una descarga o que conocen un diagnóstico a pesar de ser éste desfavorable, en contraposición con aquellas que viven con la incertidumbre, presentan menores índices de ansiedad (Diaz-Cordobes, Barcia, Gallego-Sanchez y Barreto, 2012; Cardozo, Ramos, Vaz, Rodriguez y Fernandez, 2012). En esto radica la importancia del autoconocimiento y la automonitorización, sobre todo la buena relación terapéutica con nuestros pacientes, seamos o no psicólogos.

«Yo necesito saber», dicen algunas personas. Eso nos brinda una ilusoria sensación de control sobre los acontecimientos en los cuales estamos involucrados, aunque probablemente ese “control” no se sostenga ante un análisis objetivo. Ahora bien, ¿realmente necesitamos saber?

La incertidumbre, la duda, puede ser nuestro mayor enemigo o el más grande aliado; todo depende de la perspectiva.

Pensemos en una persona diagnosticada con Trastorno Obsesivo Compulsivo, por ejemplo, los rituales de esa persona que tiene la necesidad de comprobar 7 veces que ha cerrado la llave del gas antes de salir de casa, no es más que un reflejo de este miedo a lo desconocido llevado al extremo. Por supuesto que esto es parte del cuadro de esa persona, ¿pero qué ocurre con quienes no padecemos un desorden de estas características?

Todos necesitamos estabilidad emocional. Lo cierto es que hoy, en una contemporaneidad acelerada, es difícil conseguirla. Presumiblemente necesitamos un trabajo estable, una relación amorosa y amable con nuestra pareja, sin sobresaltos, necesitamos ese préstamo al que estamos aspirando desde hace varios meses, etc.

Parece que en nuestro tiempo, necesitamos de muchas cosas.

Este artículo intenta expresar que la incertidumbre, la duda, puede ser nuestro mayor enemigo o el más grande aliado; todo depende de la perspectiva.

La mayor parte de la gente tiene una incomodidad vital hacia el “no saber qué pasará”, queremos saberlo todo con antelación, necesitamos un final siempre, necesitamos conocer las consecuencias de todo lo que hacemos, de lo que podemos controlar y de lo que no.

El tiempo no hace concesiones a nadie. De un lado nos sentimos aliviados porque conocemos el final de la vida, pero ¿qué pasará después?¿qué cabe esperar? Sin caer en extremismos, cotidianamente nos preguntamos: ¿Qué me dirá esa chica que me gusta tanto?¿aprobaré el examen?¿seré feliz con mi esposo?¿será niño o niña?¿llegaré a fin de mes con mi sueldo?¿conseguiré el trabajo? ¡Cuantas preguntas! Continuamente nos hacemos preguntas, las 24 horas del día, los 365 días del año; eso provoca un estrés emocional que precisamente no contribuye positivamente a esa estabilidad tan anhelada, al fluir en mis actividades diarias.

“La incertidumbre es una margarita cuyos pétalos no se terminan jamás de deshojar”. Mario Vargas Llosa

Me pregunto entonces, ¿no sería más útil abrazar la incertidumbre y asumir que no hay nada seguro o completamente cierto?

Tal vez no. Las raíces de los miedos se encuentran en las profundidades de nuestro cerebro primitivo, una zona VIP donde sólo se permite la entrada a aquellas respuestas que la evolución ha pulido durante generaciones. Por lo tanto, podemos asumir que si la intolerancia a la incertidumbre se encuentra entre esas respuestas innatas es porque cumple alguna función adaptativa.

Pero entonces, ¿de qué sirve el miedo a lo incierto?

Nos ayuda a simplificar y comprender: como dijimos antes el mundo que nos rodea es complejo y cambiante; lo es mucho más que la mente humana, cuya capacidad para procesar las infinitas variables o inputs externos es limitada. El miedo a lo incierto nos sirve para solucionar este pequeño error de diseño. Creamos reglas simples y generales que expliquen el comportamiento de las cosas y alivien el desasosiego que nos genera lo desconocido; pero de igual manera aquí también puede haber conceptos y reglas que nos alivian, aunque sean irracionales.

Nos permite hacer predicciones simples: quedarnos con estas reglas, con aquello que conocemos, nos permite anticipar ciertas respuestas. Sí siempre que pongo un recipiente de agua sobre el fuego el agua hierve, es posible que vuelva a suceder lo mismo si repito el proceso. En caso de que las respuestas anticipadas sean de tipo aversivo y dañino, también cumpliría con la siguiente función de auto-conservación/auto-preservación.

Nos protege de algunos peligros: “más vale malo conocido, que bueno por conocer”.

Ahora bien, vivir creyendo en la determinación, en que no hay nada bajo nuestro control y que todo es incierto, puede ser igual de perjudicial que hacerlo con el pavor de echarlo todo a perder. El miedo a la incertidumbre es irracional pero existe por algún (o varios) motivos. Por lo tanto, solo cuando aceptamos esta conclusión, de que la incertidumbre va a ser parte de la vida, es que puedo centrarme en saber que sobre algunas cosas tendré el control y sobre otras definitivamente no; por tal motivo, algo tan simple como lo mencionado en algunas líneas previas, puede definirse como el estado que me permitiría descansar sobre el fluir (o flow), mas precisamente descansar fluyendo, en lo que me encuentro realizando. La incertidumbre y la duda son propias del ser humano en tanto ser que intenta sobrevivir.

La incertidumbre no dejará de existir, abrazarla y aceptarla es parte del fluir cotidiano. Está y va a estar presente siempre. Queda en nosotros aprovechar la oportunidad que nos brinda, de crear un significado cotidiano para mitigarla y fluir.

Referencias:

Cardoso, M., Ramos, M., Vaz, F., Rodríguez, L., & Fernández, N. (2012). Influencia del apoyo familiar en momentos de gran incertidumbre. Prisma social, (8).

Csikszentmihalyi, M. (2012). Fluir: una psicología de la felicidad. Editorial  Kairós.

Díaz-Cordobés, J., Barcia, J., Gallego-Sánchez, J., & Barreto, P. (2012). Conspiración de silencio y malestar emocional en pacientes diagnósticados de glioblastoma multiforme. Psicooncología, 9(1), 151.

  • Ciencia

¿Electrocardiograma para diagnosticar trastorno bipolar y depresión?

  • 22/11/2017
  • Rita Arosemena P.

Una excelente noticia para optimizar los métodos de diagnóstico de la bipolaridad y la depresión fue publicada en la revista World of Biological Psychiatry, ya que investigadores de la Loyola Medicine de Chicago aseguran haber encontrado una forma de determinar si un paciente tiene depresión mayor o trastorno bipolar a través de un test cardíaco o electrocardiograma (ECG o EKG).

Los resultados del estudio muestran que existe diferencia en la variabilidad del ritmo cardíaco (variaciones en los intervalos de tiempo entre los latidos del corazón) entre los pacientes con bipolaridad y los pacientes con depresión. Esta nueva forma de apoyo al diagnóstico podría ser una gran ayuda, puesto que el trastorno bipolar suele diagnosticarse erróneamente como depresión mayor debido a la similitud en los síntomas.

Este diagnóstico equivocado incide directamente en la salud y calidad de vida de los pacientes, ya que el tratamiento para ambos trastornos es completamente distinto. El tratamiento para el trastorno bipolar involucra un antidepresivo junto con un estabilizador del estado de ánimo o un medicamento antipsicótico para evitar episodios maníaco, de modo que diagnosticar depresión a un paciente bipolar podría poner en riesgo su vida.

Para el estudio, los investigadores inscribieron a 64 adultos con depresión mayor y 37 adultos con trastorno bipolar. Cada participante fue sometido a un electrocardiograma de tres derivaciones durante 15 minutos, tras lo cual se analizó la variabilidad de la frecuencia cardíaca utilizando un paquete de software especial.

Al medir la variabilidad de la frecuencia cardíaca, los investigadores calcularon lo que los cardiólogos conocen como arritmia sinusal respiratoria (ARS) y se encontró que, al comienzo del estudio, los pacientes con depresión mayor mostraban un RSA más alto que los pacientes con trastorno bipolar. Además, los pacientes con trastorno bipolar tenían niveles sanguíneos más altos de biomarcadores de inflamación que aquellos con depresión mayor. La inflamación ocurre cuando el sistema inmune se acelera en respuesta a una condición estresante.

Para Angelo Harris, profesor de psiquiatría y neurociencias del comportamiento, este nuevo método no invasivo es una alternativa fácil de usar y asequible para mejorar la calidad del diagnóstico, lo que supone «un gran avance para las prácticas de atención psiquiátrica».

Fuente: Psych Central; World Journal of Biological Psychiatry

  • Ciencia

Flexibilidad neuronal: ¿el secreto de la inteligencia humana?

  • 22/11/2017
  • Rita Arosemena P.

La revista Trend in Cognitive Sciences ha publicado un estudio conducido por la Universidad de Illinois que sugiere que la flexibilidad en el cableado neuronal podría ser la clave detrás de la inteligencia humana.

La flexibilidad se refiere en este caso a las propiedades dinámicas del cerebro, es decir, cómo se estructuran las conexiones neuronales y cómo se va modificando este en respuesta a las condiciones del entorno. En otras palabras: el factor adaptabilidad.

Ahora bien, cuando hablamos de inteligencia general nos referimos a la capacidad intuitiva que posee una persona para tomar decisiones asertadas y resolver problemas, y no a su capacidad memorística u habilidades en un área concreta. En relación con esto, los autores del estudio aseguran que la evidencia recopilada sugiere un efecto de andamiaje neuronal vinculado directamente con la inteligencia general de un individuo, dicho de otra forma: la inteligencia no se origina en una sola región o red cerebral, sino que es producto de «la capacidad de transición flexible entre los estados de una red». 

El cerebro humano: una máquina modular

De acuerdo con Aaron Barbey, autor principal del estudio y profesor de psicología de la Universidad de Illinois, los científicos han entendido desde hace mucho tiempo que el cerebro es modular, lo que significa que diferentes regiones cerebrales se encargan de habilidades específicas, como el procesamiento de la información visual que realiza el óbulo occipital.

 

Estructura jerárquica de la inteligencia general. En el nivel de habilidades específicas, las personas difieren en puntajes en las pruebas de logros individuales, las cuales están todas correlacionadas positivamente. En el nivel de habilidades amplias, las correlaciones fuertes entre las pruebas que miden el mismo dominio cognitivo están presentes. En el nivel de habilidad general, las personas que se desempeñan bien en un área también tienden a desempeñarse bien en otras y, por lo tanto, se puede derivar un factor general (g, que representa a la inteligencia general).

Durante mucho tiempo se ha intentado comprender cómo se organiza el cerebro y cuáles son las estructuras encargadas de realizar cada función. Se sabe, por ejemplo, que la corteza prefrontal se encarga de funciones de orden superior, como la planificación y la organización del comportamiento, por lo cual los científicos han sugerido que esta impulsa también la inteligencia general. Sin embargo, los hallazgos de Barbey y su equipo indican que se trata en realidad de una relación global, y que es la flexibilidad en las interacciones neuronales lo que determina la inteligencia.

«En lugar de formar conexiones permanentes, estamos constantemente actualizando nuestro conocimiento previo, y esto implica la formación de nuevas conexiones. La inteligencia general requiere tanto la capacidad de alcanzar de manera flexible los estados cercanos y de fácil acceso, para respaldar la inteligencia cristalizada, como la capacidad de adaptarse y llegar a estados de difícil acceso para respaldar la inteligencia fluida«, explica Barbey.

Fuente: Psych Central; Trends in Cognitive Sciences

Sin categoría

Los adolescentes con riesgo suicida pasan más de 5 horas frente a las pantallas

  • 21/11/2017
  • Alejandra Alonso

El incremento de tiempo frente a la pantalla podría ser un factor clave en relación al aumento de la depresión y conductas suicidas en personas jóvenes.

Particularmente las chicas serían más propensas a verse afectadas por estos efectos negativos de pasar demasiado tiempo interactuando con celulares, tablets o computadoras.

El estudio se realizó con 506.820 adolescentes estadounidenses y encontró que las tasas de suicidio para chicas de 13 a 18 años aumentó un 65% entre 2010 y 2015.

El número de chicas que reportaron depresión severa también se incrementó un 58% en este período.

Los protocolos utilizados para recoger los datos incluyeron items que apuntaban a conocer síntomas depresivos, resultados relacionados al suicidio, uso general de dispositivos, utilización de redes sociales, navegación por internet, consumo de televisión, trabajo en tareas escolares, interacciones en persona, uso de medios escritos (revistas, periódicos), práctica de deportes y/o ejercicio, asistencia a sistemas religiosos, trabajos pagados, etc.

La profesora Jean Twenge, autora principal del estudio, comenta:

“Estos aumentos en cuestiones de salud mental entre adolescentes son muy alarmantes.
Ellos nos están diciendo que tienen una lucha y debemos tomarla seriamente.
Cuando vi por primera vez estos repentinos incrementos en problemas de salud mental, no estaba segura de qué estaba causándolos.
Pero las encuestas utilizadas incluyen preguntas sobre cómo utilizan su tiempo libre y, entre 2010 y 2015, los adolescentes han pasado más tiempo frente a una pantalla y menos en otras actividades.
Ese fue, por lejos, el mayor cambio en sus vidas durante los últimos 5 años, y no es una buena fórmula para la salud mental.”

El estudio observó que aquellos sujetos que pasaban más de 5 horas por día en dispositivos electrónicos tenían casi el doble de tendencias suicidas que las personas que solo lo hacían 1 hora o menos por día.

La profesora Twenge recomienda limitar el tiempo que pasan los adolescentes frente a la pantalla a dos horas diarias para disminuir el riesgo. Aunque, debido al diseño metodológico, los autores no pueden asegurar que el creciente uso de celulares ha causado el aumento de problemas en salud mental, ellos piensan que ese ha sido el cambio más grande que ha habido en la vida de esta población entre 2010 y 2015 (sin embargo, podría ser que los adolescentes deprimidos pasan más tiempo frente a la pantalla).

Los científicos también encontraron que los deportes y el ejercicio, las tareas y las conversaciones con personas reales en tiempo real se relacionaban con una reducción de la depresión y el suicidio.

Poco a poco van surgiendo datos que nos ayudan a comprender mejor los efectod de los dispositivos electrónicos en nuestro salud y, aunque los datos del presente estudio no pueden indicar una relación de causalidad, debemos recordar ser cautelosos con el uso de dichos aparatos.

Fuente: PsyBlog

  • Clínica

Impulsar la actividad cerebral puede amortiguar la ansiedad, según estudio

  • 20/11/2017
  • Rita Arosemena P.

De acuerdo con un estudio publicado por la Universidad de Duke, aumentar la actividad cerebral en regiones relacionadas con el pensamiento y la resolución de problemas podría ayudar a reducir los síntomas de ansiedad, lo que sería un hallazgo muy beneficioso para minimizar las probabilidades de desarrollar el trastorno.

La investigación fue publicada en la revista Cerebral Cortex y los autores consideran que se trata de una gran oportunidad para «reforzar una estrategia mediante la cual las personas puedan mejorar su funcionamiento emocional, su estado de ánimo, su ansiedad, su experiencia de depresión, no solo abordando directamente esos fenómenos sino también mejorando indirectamente su funcionamiento cognitivo general». 

Para el estudio se analizaron los datos de 120 estudiantes de pregrado que completaron una serie de cuestionarios de salud mental y se sometieron a resonancia magnética funcional (fMRI) mientras realizaban tareas destinadas a activar regiones específicas del cerebro.

Cada participante respondió problemas matemáticos simples basados ​​en la memoria para estimular la corteza prefrontal dorsolateral. También vieron caras enojadas o asustadas para activar la amígdala, y jugaron un juego de adivinación basado en recompensas para estimular la actividad en el cuerpo estriado ventral del cerebro.

Los investigadores estaban particularmente interesados ​​en las personas en riesgo que mostraban una combinación de alta actividad relacionada con la amenaza en la amígdala y baja actividad relacionada con la recompensa en el cuerpo estriado ventral. Al comparar las evaluaciones de salud mental de los participantes, los investigadores encontraron que estas personas tenían menos probabilidades de desarrollar ansiedad si también tenían una actividad alta en la corteza prefrontal dorsolateral.

Esto quiere decir que la corteza prefrontal dorsolateral puede ser particularmente hábil para adaptarse a nuevas situaciones y que las personas cuyos cerebros muestran las firmas en riesgo pueden ser más propensas a beneficiarse de terapias que aumentan la actividad prefrontal dorsolateral del cerebro.

Aunque los investigadores advierten que aún no está claro si los ejercicios de entrenamiento cerebral mejoran el funcionamiento general de la corteza prefrontal dorsolateral o solo mejoran su capacidad para completar el proceso, estudios previos realizados por el mismo equipo de científicos muestran que las personas cuyos cerebros muestran una alta respuesta a la amenaza y una baja respuesta a la recompensa tienen un mayor riesgo de desarrollar síntomas de ansiedad y depresión con el tiempo.

Fuente: Psych Central; Cerebral Cortex

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Black Friday: Cursos online a sólo 10 dólares

  • 20/11/2017
  • David Aparicio

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  • Ciencia

Cómo dejar de gritar (y otras reacciones instintivas)

  • 20/11/2017
  • Rita Arosemena P.

La psicóloga Nadene van der Linden publicó recientemente un artículo en Psych Central acerca de lo que muchos hemos experimentado como «respuestas automáticas» ante eventos estresantes del día a día.

El post, titulado «Cómo dejar de gritar», brinda a los lectores (y también a los entendidos) herramientas fáciles de aplicar para modificar comportamientos reactivos indeseados y mejorar nuestra capacidad de mantener la calma en situaciones de tensión.

A continuación, compartimos contigo las claves del artículo:

1. Indaga en la causa de tus reacciones instintivas

Es importante profundizar en lo que se encuentra debajo de tu reactividad. Examina qué es lo que te genera molestia en esas situaciones en las que gritas. ¿Hay un patrón de conducta? ¿Qué habilidades o medidas puedes aprender para que tus comportamientos cambien? ¿Necesitas modificar tu forma de pensar acerca de una situación o una persona?

De igual forma, revisa las creencias que puedan estar impulsándote a reaccionar de forma negativa.

2. Aborda los beneficios de reaccionar como lo haces

Si gritar a los demás en una situación de estrés te hace sentir bien u orgulloso de ti mismo entonces hablamos de una recompensa emocional ante un patrón de conducta que necesita ser desechada para que ocurra un cambio.

Practica renunciar a ella a corto plazo de, examina la sensación de alivio y comodidad que esto puede representar para ti y así, a largo plazo, verás que resulta más sencillo actuar de una forma distinta, más acorde a la persona que quieres ser.

3. Aprende a manejar tus síntomas físicos de estrés

Si hay algo que viene bien aprender es a reconocer nuestro lenguaje corporal y así saber cuándo estamos comenzando a perder la paciencia.

Abordar nuestros síntomas de estrés físico puede ayudarnos a interceptar el volcán antes de que la lava lo arrase todo. Entonces, la vieja técnica de «Respirar profundo y no entrar en pánico» puede ser más efectiva de lo que pensamos, ya que si manejamos nuestros síntomas físicos resulta mucho más fácil gestionar nuestro comportamiento.

Aprende a interpretar tu ritmo cardíaco, tu respiración, tu forma de sentirte o incomodarte respecto a un tema; actuando a tiempo, es posible prevenir cualquier posible reacción indeseada.

4. Cuando te sientas abrumado, concéntrate en el momento presente

Enfócate en lo que hay a tu alrededor, en lo que puedes ver, oír, oler, saborear y tocar en ese momento. Elije un estímulo visual, auditivo u olfativo que te resulte agradable y practica la apreciación constante, como el sonido de la brisa o el olor de la comida.

Concéntrate en esta única cosa hasta que te sientas mejor.

5. Practica la atención plena o mindfulness

El mindfulness te enseña a enfocar tu mente en cosas como la respiración o el momento presente en lugar de volcarte del todo en el contenido de tus pensamientos.

Las personas que practican mindfulness experimentan un estrés y ansiedad mucho más reducido, ya que el mindfulness ayuda a aumentar la sincronía entre la forma en que pensamos y la forma en la que nos sentimos. Todo esto aporta beneficios como una menor tendencia a gritar y a sentirse intranquilo.

Fuente: Psych Central

  • Ciencia

El impacto de la religión y la espiritualidad en la salud mental

  • 20/11/2017
  • Orlando M. Pagán-Torres

En sus inicios, la psicología y la religión fueron vistas como corrientes mutuamente excluyentes. Esta visión dicotómica fue impulsada principalmente por los psiquiatras Sigmund Freud y Jean Charcot a través de sus obras. Dichos escritos influyeron a profesionales de la salud, lo que llevó a que ignoraran el rol fundamental de la religión en el bienestar. Sin embargo, a partir del siglo XIX, un creciente número de investigaciones empíricas sobre la religión/espiritualidad y la salud han tomado lugar dentro de la literatura científica. Los resultados revelados sobre el impacto de la religión/espiritualidad en la salud ha quebrado los supuestos que establecían la dicotomía entre la religión/espiritualidad y la psicología. Antes de exponer los hallazgos recientes sobre dicho tópico, se considera importante definir conceptualmente la religión y la espiritualidad para establecer la diferencia entre ambos términos y así evitar confusiones terminológicas con dichos constructos.

La religión se podría definir como un sistema de creencias, prácticas espirituales, o ambas, organizadas en torno a la adoración de una deidad o deidades todopoderosas y que incluye comportamientos como plegarias, rezos, meditación y participación en rituales públicos (American Psychological Association, 2010). Por otro lado, la espiritualidad es definida como la búsqueda personal para encontrar respuestas a preguntas esenciales de la vida, acerca del significado y relaciones con lo sagrado y trascendente, que puede conducir o no, o surgir del desarrollo de creencias religiosas y la formación de la comunidad (Koenig, McCullough, y Larson, 2000).

Religión, espiritualidad y salud: hallazgos recientes

Koenig (2012) llevó a cabo una revisión sistemática de literatura sobre el impacto de la religión/espiritualidad en la salud física, la salud mental y las conductas que afectan salud. En dicha revisión, se analizaron 3,300 estudios cuantitativos publicados en revistas académicas, con revisión de pares desde 1872 hasta el 2010. Los estudios analizados componían el 75% de todos los estudios publicados a nivel mundial sobre la religión/espiritualidad y su relación con la salud, debido a que se excluyeron las investigaciones cualitativas (25%).

En dicha investigación, se encontró que la mayoría de los estudios realizados a nivel mundial sostienen una relación inversa entre la religión/espiritualidad y condiciones físicas como enfermedad coronaria, hipertensión, enfermedades cerebrovasculares, alzheimer/demencia, cáncer, síntomas somáticos y mortalidad. Además, la revisión encontró que la vasta mayoría de las investigaciones empíricas mantuvieron una relación inversa entre religión/espiritualidad y conductas maladaptativas que pueden impactar negativamente la salud como el consumo de cigarrillos, abuso de sustancias y conductas sexuales.

Los resultados revelados sobre el impacto de la religión/espiritualidad en la salud ha quebrado los supuestos que establecían la dicotomía entre la religión/espiritualidad y la psicología

Por otro lado, la religión/espiritualidad se relacionó positivamente con conductas positivas que promueven la salud como la dieta, ejercicios, funcionamiento físico, función endocrina, función inmune aumentada y auto-evaluación de salud. En adición, se encontró una relación inversa entre la religión/espiritualidad y variables que afectan negativamente la salud mental como la depresión, la ansiedad, el suicidio y los problemas sociales como delincuencia/crimen e inestabilidad matrimonial.

Sin embargo, los resultados también revelaron una relación positiva entre religión/espiritualidad y variables que afectan positivamente la salud mental como el afrontamiento a la adversidad y emociones positivas (bienestar/felicidad, esperanza, optimismo, significado y propósito, auto-estima, sentido de control), soporte social y capital social (envolvimiento en organizaciones sociales).  Dichos resultados sugieren que la mayoría de los estudios empíricos documentados concuerdan en que una alta religiosidad/espiritualidad se asocia positivamente con la salud física, salud mental y conductas que promueven la salud.

Estos hallazgos son consistentes con una revisión sistemática basada en la evidencia realizada por Bonelli y Koenig (2013), en el que documentaron 43 estudios empíricos publicados en las 25 revistas de psiquiatría y neurología más prestigiosas para esa fecha.  Los hallazgos de la revisión revelaron que el 72.1% de los estudios sugieren que la participación religiosa/espiritual se asocia con menos trastornos mentales (positivo), mientras que el 18.6% de los estudios encontraron resultados mixtos (positivos y negativos) y el 4.7% informaron más trastornos mentales (negativo). Estos datos sugieren que el envolvimiento religioso está relacionado con una buena salud mental, en cuanto a menos depresión, suicidio y abuso de sustancias.

Estableciendo la asociación entre religión y psicología

A través de los hallazgos documentados a partir de estudios empíricos realizados por espacio de 140 años (desde el año 1872), se sugiere que la religión y la espiritualidad son elementos significativos dentro del bienestar psicológico y físico de las personas. Consiguientemente, esto se constituye como una evidencia explícita sobre la importancia de integrar la religión/espiritualidad dentro de los servicios psicológicos/psiquiátricos.  Según Post y Wade (2009), la mayoría de los/as pacientes prefieren recibir servicios de profesionales que integran factores religiosos o espirituales en la psicoterapia. En adición, se ha reportado que del 77% al 83% de los/as pacientes mayores de 55 años desean tener sus creencias religiosas integradas en la terapia (Stanley et al., 2011).

Por lo tanto, es vital que los profesionales de la salud mental estén orientados y capacitados para integrar las técnicas religiosas/espirituales dentro de los servicios que le ofrecen a sus pacientes. Pagán-Torres, Reyes-Estrada y Cumba-Avilés (2017) esbozan algunas ventajas de integrar la religiosidad/espiritualidad dentro de la psicoterapia tales como formar vínculos más fuertes con pacientes interesados en discutir aspectos religiosos y espirituales. Además, cuando las personas que valoran lo espiritual/religioso participan de terapias que toman esto en cuenta, podrían sentirse más propensas a abrirse y discutir en terapia los asuntos que afectan sus vidas psicológicamente.

Referencias

American Psychological Association. (2010). Diccionario conciso de psicología. México: Manual Moderno.

Bonelli, R.M. & Koenig, H.G. (2013). Mental Disorders, Religion and Spirituality 1990 to 2010: A Systematic Evidence-Based Review. Journal of Religion and Health, 52(2), 657-673. doi: 10.1007/s10943-0139691-4

Koenig, H.G. (2012). Religion, Spirituality, and Health: The Research and

Clinical Implications. International Scholarly Research Network, 1, 1-33. doi:10.5402/2012/278730

Koenig, H.G., McCullough, M. & Larson, D. (2000). Handbook of Religion and Health. New York: Oxford University Press.

Pagán-Torres, O.M., Reyes-Estrada, M. & Cumba-Avilés, E. (2017). Religión, Espiritualidad y Terapia Cognitivo Conductual: Una Reseña Actualizada. Salud y Conducta humana, 4(1), 13-34. Recuperado de https://rsych.com/blog/

Post, B. C., & Wade, N. (2009). Religion and spirituality in psychotherapy: A practice friendly review of research. Journal of Clinical Psychology, 65(2), 131-146. doi: 10.1002/jclp.20563

Stanley, M. A., Bush, A. L., Camp, M. E., Jameson, J. P., Phillips, L. L., Barber, C. R., …Cully, J. A. (2011). Older adults’ preferences for religion/spirituality in treatment for anxiety and depression. Aging & Mental Health, 15(3), 334-343. doi:10.1080/13607863.2010.519326

Imagen: Religiosidad en Shutterstock

  • Ciencia

En qué consiste el proyecto de modificación de la Ley de Salud Mental Argentina 26.657

  • 18/11/2017
  • Fabián Maero

En los últimos días hemos estado cubriendo algunos aspectos del proyecto de reforma de reglamentación de la Ley de Salud Mental 26657 de Argentina, pero sin entrar en pormenores. Una cosa que noté mientras investigamos es que a pesar de la extensa cobertura que tuvo el tema en los medios, prácticamente ningún medio ha publicado el texto concreto y las modificaciones que se le quieren hacer, así que pensamos en acercarles ese material para que puedan leerlo y sacar sus propias conclusiones.

Articulos recomendados:

  • Nadie quiere que la psicología retroceda 50 años
  • Psicoanalistas Argentinas se oponen a los tratamientos basados en evidencia científica

Tabla comparativa del proyecto de modificación de la Ley de Salud Mental 26.657

Hemos hecho para ustedes una tabla comparativa, en la cual pueden encontrar para cada artículo el texto de la ley, la reglamentación anterior, y la reglamentación propuesta, para que puedan analizar los cambios. Usenla, imprímanla, haganla circular, creemos que puede contribuir al debate.

Descarga la tabla comparativa en formato PDF.

El camino hasta ahora

La Ley de Salud Mental N° 26657 fue sancionada en el año 2010 y fue reglamentada en el año 2013 por el decreto 603/2013 que instrumentalizó la mayoría de sus artículos. En los últimos días se dio a conocer un proyecto de decreto reglamentario –aún no aprobado– que sustituiría a la reglamentación de 2013.

La reglamentación de una ley consiste en explicitar las instrucciones y reglamentos para su aplicación efectiva, indica cómo aplicar una ley en la práctica, y es una de las atribuciones del Poder Ejecutivo especificadas en el artículo 99 inciso 2 de la Constitución Nacional Argentina, que estipula que el Ejecutivo:

2. Expide las instrucciones y reglamentos que sean necesarios para la ejecución de las leyes de la Nación, cuidando de no alterar su espíritu con excepciones reglamentarias.

Aquí cabe una aclaración: un decreto reglamentario (DR) no es lo mismo que un decreto de necesidad y urgencia (DNU). Los DR forman parte normal de las tareas del Ejecutivo, por lo cual no se trataría propiamente de una reforma de la Ley de Salud Mental por decreto –no en el sentido que habitualmente le damos a la expresión; de hecho, la anterior reglamentación de la ley 26657 también fue por decreto.

Uno de los principales puntos de contención con respecto a la reglamentación propuesta pueden entenderse releyendo la segunda parte del inciso 2 del artículo 99 de la Constitución Nacional: la reglamentación de una ley debe hacerse “cuidando de no alterar su espíritu con excepciones reglamentarias”. La Constitución indica esto porque la forma en que una ley es reglamentada efectivamente puede alterar su espíritu.

Esto precisamente se ha esgrimido respecto al artículo 27 de la Ley de Salud Mental y su proyecto de decreto reglamentario. El artículo 27 de la Ley de Salud Mental dice:

Queda prohibida por la presente ley la creación de nuevos manicomios, neuropsiquiátricos o instituciones de internación monovalentes, públicos o privados. En el caso de los ya existentes se deben adaptar a los objetivos y principios expuestos, hasta su sustitución definitiva por los dispositivos alternativos. Esta adaptación y sustitución en ningún caso puede significar reducción de personal ni merma en los derechos adquiridos de los mismos (…)

El proyecto de decreto reglamentario, en cambio, estipula que este artículo se aplicará de esta manera:

ARTICULO 27.- Deberá entenderse por “manicomios, neuropsiquiátricos o instituciones de internación monovalentes, públicos o privados”, a aquellas instituciones con formas de funcionamiento y características que conduzcan a prácticas obsoletas o inoperantes, estadías prolongadas injustificadamente y generen consecuencias de hospitalismo y anomia, poniendo en riesgo o vulnerando los derechos humanos de los pacientes.

Se aceptará como parte de los “dispositivos alternativos” hospitales especializados en psiquiatría y salud mental, ya sean instituciones públicas o privadas, que apliquen todas las técnicas y métodos aceptados por los consensos sanitarios internacionales para la atención de personas aquejadas de los trastornos comprendidos en el Artículo 1 de la presente Reglamentación (…) (el resaltado es nuestro).

Entonces, el texto la ley prohíbe expresamente los manicomios, y si bien la propuesta de reglamentación no la contradice propone como “dispositivos alternativos” a los manicomios a hospitales especializados en salud mental (lo cual comportaría un mero cambio de nombre), lo cual podría ser considerado un ejemplo de cómo una reglamentación puede ir en contra del espíritu de la ley. Si se aprobara una reglamentación contradictoria con la ley, la siguiente vía sería que la Justicia se expediera sobre la legalidad de esa reglamentación.

Otro de los puntos en contención es el del artículo 13 de la reglamentación propuesta. La ley estipula lo siguiente:

ARTICULO 13. — Los profesionales con título de grado están en igualdad de condiciones para ocupar los cargos de conducción y gestión de los servicios y las instituciones, debiendo valorarse su idoneidad para el cargo y su capacidad para integrar los diferentes saberes que atraviesan el campo de la salud mental. (…)

Mientras que el proyecto de reglamentación reza:

ARTICULO 13.- Los profesionales con título de grado están en igualdad de condiciones de acceder a cargos públicos y privados, siempre que las normas que regulan sus incumbencias abarquen las competencias del cargo al que se pretende acceder, a cuyos efectos deberá preverse que la designación a un cargo garantice que el facultativo aspirante detente el mayor grado de incumbencia en la salud en pos de beneficiar al paciente y usuario del sistema de salud. A los fines de ocupar el cargo de conducción y gestión de servicios en instituciones deberá valorarse la idoneidad conforme el título de grado universitario, antecedentes e incumbencias, y la capacidad para acceder al mismo, respetándose los criterios previstos por el artículo 40 de la Ley 17.132

El artículo 40 de la ley 17132, que es una ley sancionada durante el gobierno de facto de Onganía respecto al ejercicio de la medicina, explicita:

Artículo 40. — Los establecimientos asistenciales deberán tener a su frente un director, médico y odontólogo, según sea el caso, el que será responsable ante las autoridades del cumplimiento de las leyes, disposiciones y reglamentaciones vigentes en el ámbito de actuación del establecimiento bajo su dirección y sus obligaciones serán reglamentadas.

El destacado, que es nuestro, explica bien la preocupación al respecto sobre este punto, ya que la ley 17132 señala exclusivamente a médicos y odontólogos  como los profesionales que pueden estar a cargo de instituciones, lo cual en caso de tomarse literalmente excluiría a los psicólogos de la dirección de establecimientos asistenciales, lo cual iría en contradicción con la presente Ley de Salud Mental.

Como nota al pie, algunas instituciones expresaron su preocupación porque la ley 17132 también incluía el artículo 91, que establecía que los psicólogos sólo podrían actuar “en psicopatología únicamente como colaboradores del médico especializado en siquiatría, por su indicación y bajo su supervisión, control y con las responsabilidades emergentes de los artículos 3°, 4° y 19, inciso 9; debiendo limitar su actuación a la obtención de tests psicológicos y a la colaboración en tareas de investigación” , pero ese artículo fue derogado en el artículo 10 de la Ley 23277 de 1985, la ley de ejercicio profesional de la psicología.

Cerrando

La reglamentación propuesta requiere un debate, dado que afecta nada menos que al abordaje de la salud psicológica de 43 millones de personas, y varios de sus puntos son, como mínimo, cuestionables.

Y en el mismo espíritu, creo que cabe señalar que la reglamentación actual de la ley dista de ser perfecta –por ejemplo, siguen sin reglamentar 28 incisos de una ley que tiene 46 artículos, lo cual significa que a 7 años de su sanción aún no hay una forma explícita de aplicar una parte significativa de la ley.

Pero, como dijimos, mejor es que lean ustedes mismos los textos y saquen sus propias conclusiones. Para esto, hemos recopilado el material más pertinente para que puedan tener el material de primera mano, leerlo, utilizarlo en debates y hacerlo circular, los links están al pie.

La tabla comparativa que está al principio del texto es para facilitar la comparación y el análisis, es el texto original tal como está disponible en la web, pueden descargarlo, imprimirlo y leerlo con tiempo. Si dan clases, creemos que puede ser una buena herramienta para discutir los puntos centrales del debate.

  • Texto de la Ley 26.657

  • Decreto reglamentario de 2013

  • Proyecto de decreto reglamentario (primera parte, con las formalidades)

  • Artículos del decreto reglamentario propuesto

¡Nos leemos la próxima!

(Gracias a la Ps. Tercy Valero por su asesoramiento y desasne general)

  • Artículos de opinión (Op-ed)

Otra vez sopa: respuesta de un conductista a las declaraciones de las instituciones psicoanalíticas argentinas

  • 17/11/2017
  • Fabián Maero

Algunos de mis artículos —la mayoría, creo— los escribo con cierta alegría e interés. Otros me resultan un tanto más indiferentes –sobre temas que considero importantes pero están un poco más alejados de mis intereses habituales. Creo que este es el primer artículo que me da fastidio escribir.

Permítanme describir un poco el contexto. En Argentina, ha empezado a circular un proyecto de modificación de la reglamentación de la Ley de Salud Mental 26657. Dicha ley fue sancionada en el 2010, y fue reglamentada en el año 2013 por el decreto 603/2013 -la reglamentación de una ley consiste en las instrucciones y reglamentos para aplicar efectivamente una ley, y es una de las atribuciones del Poder Ejecutivo especificadas en el artículo 99 de la Constitución Nacional. De aprobarse, el nuevo decreto reglamentario modificaría la forma en que se aplican varios puntos de la ley de salud mental, y esto ha desatado preocupaciones legítimas entre los profesionales de la salud mental en Argentina.

Mi fastidio, y el motivo por el cual estamos publicando esto, es porque frente a esta noticia, las asociaciones psicoanalíticas han respondido de una forma que me hace sospechar que se les ha caído un estante sobre la cabeza, posiblemente uno lleno de libros que no han leído. El texto es el siguiente, tal como se puede leer en las redes sociales de las instituciones:

LA SALUD MENTAL RETROCEDE 50 AÑOS EN ARGENTINA

APA (Asociación Psicoanalítica Argentina)

APdeBA (Asociación Psicoanalítica de Buenos Aires)

EOL (Escuela de la Orientación Lacaniana)

Los psicoanalistas argentinos agrupados en distintas instituciones hemos tomado conocimiento de un proyecto de decreto reglamentario de la Ley Nacional de Salud mental N° 26.657.

De su lectura se desprende un sentimiento de alarma y preocupación. Es por ello que queremos dejar sentada nuestra posición advertidos de las diversas formas de ascenso de la segregación en el mundo contemporáneo.El decreto que espera la firma del presidente Macri desemboca en una tendencia hacia la homogeneización y, por ende, a la segregación de las singularidades subjetivas.

Nos referimos, por un lado, a los artículos 5 y 7 en los cuales se relacionan estrechamente los diagnósticos y los tratamientos validados a prácticas «basadas en evidencia científica», que denunciamos, no es otra cosa que un conjunto de datos estadísticos de dudosa interpretación que conforman una atmósfera de falsa ciencia, que justificaría el retorno al conductismo, la evaluación y los protocolos. (…)

En conclusión, se trata del modelo biomédico-tecnológico como perspectiva dominante.(…)

El resaltado es nuestro. El texto avanza un poco más, cosa de la que se han abstenido enérgicamente los colegas.

Creo que la crítica más fuerte que se le puede hacer al texto es simplemente leerlo (digamos, cuando alguien se está pegando solo, darle un palo resulta un poco redundante). El párrafo resaltado es de una ignorancia supina. Empecemos por lo obvio: el retorno del conductismo es algo un poco difícil, dado que el conductismo nunca se ha ido a ninguna parte.

Para dar algunos datos que ilustren esto, consideren que la Asociación Internacional de Análisis Conductual (ABAI) que existe desde 1974, tenía en 2008 más de 5000 miembros activos y daba cabida a 60 grupos afiliados que abarcan 12000 miembros en 40 países. También publica 4 journals, el más antiguo de los cuales viene publicándose ininterrumpidamente desde 1937, y no son los únicos journals sobre conductismo, como pueden ver en esta lista de journals recomendados sobre análisis conductual, que abarca 27 publicaciones que han estado en publicación entre 40 y 60 años ininterrumpidamente.

El retorno del conductismo es algo un poco difícil, dado que el conductismo nunca se ha ido a ninguna parte

Pero ABAI no es la única asociación conductual que existe. Formo parte de la Asociación para Ciencia Contextual Conductual, fundada en 2004 y que tiene unos 7800 miembros. En contraste, la Asociación Mundial de Psicoanálisis, fundada por Miller, tiene 1864 miembros (y como nota de color, la Asociación Psicoanalítica Americana reporta que la edad promedio de sus miembros es de 66 años y va aumentando cada año).

Lo que estoy diciendo es que el conductismo no se ha ido, por lo cual temer su retorno es un temor algo extraño. El conductismo ha estado muy activo en los últimos 50 años, con desarrollos que además de las aplicaciones más conocidas en clínica (exposición, activación conductual, etc.) y en trastornos del desarrollo, abarca desarrollos sobre procesos psicológicos generales, lenguaje, funciones simbólicas, aplicacionesa la interacción clínica, manejo de organizaciones, inteligencia artificial y robótica, filosofía de la ciencia, ciencia evolutiva, toma de decisiones, y un largo, muy largo etcétera. Desconocer la presencia de una tradición que involucra a tantas personas y que abarca tantos ámbitos de la ciencia psicológica resulta entre ofensivo y preocupante.

Otra ignorancia (no han sido avaros en ese aspecto), si bien un tanto marginal, es la asociación automática de datos estadísticos con conductismo. Para dar una idea de lo pifiado del tema, basta recordar que Skinner quería poner esta dedicatoria en su libro Schedules of Reinforcement: “Dedicado a los matemáticos, estadísticos y metodólogos científicos con cuya ayuda este libro nunca se hubiera escrito”. “Con cuya ayuda”, reitero para el lector distraído.

Hace 50 años la cosa estaba bastante mejor para las asociaciones psicoanalíticas, al menos no tenían que lidiar con pestes como conductismo y prácticas basadas en evidencia

Curioso es también asociar conductismo con el modelo biomédico, cuando todas las grandes figuras psicoanalíticas han sido de hecho médicos de formación (por ejemplo Freud, Adler, Jung, Lacan, Winnicott, Klein, incluso el local Nasio). Mientras tanto, las principales figuras del conductismo han sido psicólogos (por ejemplo Watson, Skinner, Tolman, Kantor, Sidman, Hayes), que de hecho, se han opuesto repetidamente a los excesos biologicistas en la psicología (basta leer la oposición a las explicaciones biológicas de Skinner en About Behaviorism, o por ejemplo, este artículo de Hayes con el muy sutil título de “Resistiendo el Biologicismo”), y que se han opuesto desde la primera hora a los sistemas diagnósticos como el DSM.

Ah, y los laboratorios farmacológicos nunca han puesto un peso para las investigaciones en conductismo, debido a que el análisis conductual en clínica utiliza exclusivamente procedimientos psicológicos (véase exposición, activación, entrenamiento en habilidades, economía de fichas, etc.), por lo cual somos un negocio pésimo. No vendría mal, conseguir financiación para investigación es muy difícil, pero simplemente no sucede.

Pero nuevamente, tres instituciones con una larga historia de formación de psicológxs en Argentina parecen desconocer completamente todo esto, y utilizan el término «conductismo» como un epíteto, aparentemente ignorando las contradicciones que ello implica.

Y finalmente, permítanme hacer hincapié en algo que resulta bastante notable: están denunciando que los diagnósticos y tratamientos psicológicos se relacionen con prácticas “basadas en evidencia científica” -probablemente sugieran, como hemos escuchado varias veces, que los diagnósticos se basen en evidencia observacional clínica, la idea de que la clínica demuestra el éxito del tratamiento, es decir, el mismo tipo de evidencia que reclaman para sí prácticas como constelaciones familiares, homeopatía, astrología, etc.

Cada cual es libre de utilizar el modelo teórico que quiera, por supuesto, pero si hablamos de salud pública, mínimamente esperamos que las intervenciones y procedimientos no estén avaladas únicamente por la fe, o por experiencias personales (del tipo «hay que pasar por la experiencia para saber», con todos los sesgos de poder que ello implica). Esperamos un mínimo de evidencia sólida, porque si el nivel de evidencia es el mismo que maneja constelaciones familiares o astrología, careceremos de fundamentos para rechazar que se tiren las cartas en los hospitales públicos como forma de diagnóstico psicológico.

Nadie quiere que la salud mental retroceda 50 años, y especialmente no los terapeutas que trabajan con prácticas basadas en la evidencia.

Hace 50 años en Argentina no era necesario que lo que uno hacía en sesión tuviera alguna clase de respaldo en evidencia científica.

Hace 50 años en Argentina no hacía falta para difundir una teoría demostrar que tenía alguna validez más allá de la especulación del autor.

Hace 50 años en Argentina era casi imposible estudiar otra cosa que psicoanálisis en las universidades públicas.

Hace 50 años en Argentina era casi imposible recibir otra cosa que tratamientos de orientación psicoanalítica en los hospitales públicos.

Hace 50 años en Argentina no se pedía que se hiciera un consentimiento informado minucioso (explicarle al paciente el tratamiento, riesgos, posibles beneficios y alternativas).

Hace 50 años en Argentina era perfectamente normal que un tratamiento psicológico se prolongara durante años, más allá de que el paciente experimentara alguna mejoría o no en su vida.

Créanme, ningún terapeuta de orientación conductual, terapeuta cognitivo conductual, ni terapeuta que trabaje con modelos basados en evidencia (porque, quién iría a decir, hay modelos basados en evidencia que no son cognitivos ni conductuales), ninguno quiere que la cosa retroceda 50 años.

Nadie quiere que la salud mental retroceda 50 años, y especialmente no los terapeutas que trabajan con prácticas basadas en la evidencia

El texto que han publicado denuncia especialmente los artículo 5 y el 7 del decreto propuesto. El 7 es demasiado largo para poner aquí, pero podemos ver el artículo 5.

El artículo 5 no fue reglamentado en 2013, fue pasado por alto, junto con varios otros, de manera que esta sería la primera reglamentación de ese artículo que, según aduce el texto, conduce derecho al infierno por vía de conductismo, estadística, y mala ciencia:

ARTICULO 5°.- Para determinar el diagnóstico deberá ajustarse a las normas aceptadas internacionalmente y basada en evidencia científica. El diagnóstico con la modalidad interdisciplinaria es condición necesaria para garantizar adecuado tratamiento en pos de la evolución del paciente, apoyándose en los antecedentes familiares, de tratamientos y/u hospitalizaciones para evaluar la mejor terapéutica a llevar a cabo.

Dicho diagnóstico deberá realizarse con las limitaciones que las leyes de ejercicio profesional establezcan y con el alcance que sus incumbencias profesionales permita, sin que esto importe una estigmatización de quien se encuentra afectado en su salud mental.

Como ven, un destilado de maleficencia pura.

Cerrando

Lo penoso de todo el asunto es que hay motivos válidos para oponerse al proyecto de decreto reglamentario. El artículo 27 del proyecto, por ejemplo, respecto a los manicomios, es muy objetable y requiere más de una discusión en lugar de ser aprobado sin más, y lo mismo pasa con varios puntos, tanto del decreto de 2013 como del proyecto actual, e incluso de la misma ley. Se trata de una ley que a siete años de su sanción aún no ha sido reglamentada por completo, y se trata de un tema que requiere una discusión general.

Pero si bien tengo mis reparos serios con el decreto, la posibilidad que agregue mi firma a un documento que amenaza con el regreso del conductismo, es nula. Si tan sólo hubieran publicado un texto oponiéndose a los cambios y pidiendo que se frenase el decreto, hubieran tenido un poco más de apoyo de mi parte (y de parte de varios colegas). Pero han elegido embarrar la cancha, haciendo gala de desconocimiento y repitiendo la vieja letanía «el conductismo es malo, el conductismo ha muerto», que ya hemos escuchado una y otra vez en las universidades nacionales con esa sensación persistente de «otra vez sopa».

Psicoanálisis tiene cosas interesantes para aportar cuando deja de mirarse el ombligo, creo que tiene sensibilidades hacia áreas de lo humano que a menudo quedan en segundo plano en otros abordajes psicológicos

Hay un capítulo de los Simpsons en el que Homero, teniendo que escribir un texto y habiéndose quedado sin ideas, propone rellenar el espacio faltante con un “Púdrete Flanders”, porque el desprecio que tiene por Flanders le gana a su capacidad de pensar. El texto de estas instituciones es parecido a eso, grita “Púdrete Flanders” inopinadamente, aún cuando la discusión sea sobre otra cosa. O quizá me equivoque, y la discusión no sea sobre otra cosa, y en lugar de escribir y debatir sobre la ley, tengamos que otra vez, tener una discusión académica, mientras las leyes son aprobadas entre el ruido así generado.

Y honestamente creo que pueden ser mejores que eso. Personalmente —no es la primera vez que lo escribo—creo que el psicoanálisis tiene cosas interesantes para aportar cuando deja de mirarse el ombligo, creo que tiene sensibilidades hacia áreas de lo humano que a menudo quedan en segundo plano en otros abordajes psicológicos. Creo que puede aportar una voz al debate sobre la ley de salud mental que, personalmente, no querría que quedara afuera, porque de nuevo, en tanto psicólogo con orientación conductual hay algunos rechazos que compartimos.

Pero todo lo interesante se desvanece cuando se grita a voz en cuello “Púdrete Flanders”, en medio de la discusión de un tema que concierne no sólo a los psicoanalistas (salvo que se arroguen la exclusividad en la salud mental argentina), sino también a sistémicos, gestálticos, cognitivos, y también, claro, a los conductistas, entre otros. En ese contexto, el “púdrete Flanders” oscurece las aguas y desvía la conversación hacia una batalla con una tradición psicológica que de hecho está bastante de acuerdo con varios puntos que se le critican a la ley (por ejemplo, con las precauciones sobre el modelo médico en psicología, con el rechazo del DSM, con la precaución respecto a cierta metodología de investigación, etc.)

Tengamos el debate que necesitamos y queremos con respecto a la ley de salud mental, pero por favor, no otra vez sopa.

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Psicoanalistas argentinos se oponen a los tratamientos basados en evidencia científica

  • 17/11/2017
  • David Aparicio

Mariana Iglesias escribe para el diario argentino Clarín:

Desde el Ministerio de Salud de la Nación se redactó un proyecto de reforma del decreto reglamentario de la Ley Nacional de Salud Mental N° 26.657 que, según los especialistas, “es considerada en la actualidad la mejor ley de salud mental del mundo”. Más de 50 organizaciones, cátedras y asociaciones dedicadas al tema firmaron un comunicado solicitando que el Ejecutivo no firme este ““por el cual se pretende dar un giro rotundo en la política de salud mental que elimina la perspectiva de derechos humanos”. Instalada la polémica, desde el ministerio salieron a aclarar que dicho proyecto «es un borrador» y que la reforma está en debate.”

El proyecto incluye varios artículos que son muy cuestionable y que necesitan ser debatidos a profundidad. Pero fue específicamente el artículo 5, el que está relacionado con la necesidad de diagnósticos y tratamientos basados en la evidencia científica, lo que realmente enardeció a las instituciones psicoanalíticas más importantes al punto que se agruparon para publicar un comunicado en contra de los protocolos de tratamiento y el conductismo. Según ellos, estos enfoques representan un «retroceso» para la salud mental. Aquí pueden el comunicado completo firmado por la Asociación Psicoanalítica Argentina, la Asociación Psicoanalítica de Buenos Aires, y la Escuela de la Orientación Lacaniana EOL:

Mensaje publicado por la Escuela de Orientación Analítica en Argentina. 

Por supuesto, el mensaje no pasó desapercibido y miles de psicólogos se han unido al debate de este proyecto. Nosotros en Psyciencia publicaremos pronto algunas opiniones de terapeutas conductuales y terapeutas cognitivos conductuales, acerca del proyecto y el comunicado de los grupos psicoanalistas. Estén atentos.

Actualización: Hemos publicado una respuesta ante las criticas de las instituciones psiconalíticas. Los invitamos a leerla aquí.

Puedes leer aquí el proyecto de decreto presentado por el Ministerio de Salud de Argentina.

Lee el artículo completo en Clarín.

  • Ciencia

Ejercicio aumenta el tamaño del cerebro y fortalece la memoria

  • 17/11/2017
  • Rita Arosemena P.

Las personas que disfrutamos del ejercicio físico regular hace mucho podemos presumir de mucho más que unas piernas que no cuelgan.

Estudios previos ya habían destacado los beneficios del ejercicio antes y cómo este contribuye a mejorar las habilidades cognitivas, reducir la ansiedad, tratar la depresión, el estrés y reducir el riesgo de diabetes. Ahora, un nuevo estudio del Instituto Nacional de Medicina Complementaria de Australia, Universidad Western Sydney, nos habla de las ventajas del ejercicio aeróbico para mantener la salud cerebral a medida que envejecemos, específicamente, el buen estado de la memoria.

La ciencia nos ha sugerido hasta el momento que la salud del cerebro disminuye progresivamente con la edad a razón de un encogimiento del cerebro promedio del 5% cada década después de los 40 años. La buena noticia es que, de acuerdo con el estudio presentado, el ejercicio aeróbico podría aumentar el tamaño del hipocampo disminuyendo el deterioro cerebral.

Los autores de la investigación revisaron sistemáticamente 14 ensayos clínicos que examinaron los escáneres cerebrales de 737 personas antes y después de los programas de ejercicio aeróbico o en condiciones de control. Los participantes incluyeron una mezcla de adultos sanos, personas con deterioro cognitivo leve como el Alzheimer y personas con un diagnóstico clínico de enfermedad mental, incluida la depresión y la esquizofrenia. Las edades oscilaron entre los 24 y 76 años, con una edad promedio de 66 años.

Los investigadores examinaron los efectos del ejercicio aeróbico, incluido el ciclismo estacionario, caminar y correr en cinta rodante. La duración de las intervenciones varió de 3 a 24 meses con un rango de 2-5 sesiones por semana.

Los resultados, que fueron publicados en la revista NeuroImage, mostraron que, si bien el ejercicio no tuvo ningún efecto sobre el volumen total del hipocampo, sí aumentó significativamente el tamaño de la región izquierda del hipocampo en los humanos, lo cual aporta aún más evidencia sobre los beneficios del ejercicio para la salud cerebral.

Joseph Firth, autor principal del estudio, asegura que estos hallazgos tienen implicaciones directas para la prevención de trastornos neurodegenerativos relacionados con el envejecimiento, como el Alzheimer y la demencia.

Fuente: Science Daily; Neuroimage

  • Clínica

Tratamientos para el trastorno esquizoafectivo

  • 16/11/2017
  • Alejandra Alonso

El Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales en su quinta edición (2013), ubica al Trastorno esquizoafectivo dentro del espectro de la esquizofrenia y otros trastornos psicóticos. Brevemente, este trastorno se caracteriza por “un período ininterrumpido de enfermedad durante el cual existe un episodio mayor del estado de ánimo (maníaco o depresivo mayor) concurrente con el Criterio A de esquizofrenia” (APA, 2013). Dicho criterio A de la esquizofrenia se refiere a la presencia de dos o más de los siguientes síntomas durante la mayor parte de un período de un mes: Delirios, alucinaciones, discurso desorganizado, comportamiento muy desorganizado o catatónico y síntomas negativos.

A su vez, este desorden puede ser de tipo bipolar o depresivo y su incidencia es mayor en mujeres (especialmente la de tipo depresivo).

A continuación se nombran algunos de los tratamientos disponibles para el trastorno esquizoafectivo:

Psicoterapia individual

El tratamiento de primera línea es la psicoterapia, el tipo utilizado para este desorden es de apoyo, centrado en el cliente y no directivo. Esto se debe a que los individuos con un trastorno esquizoafectivo necesitan un ambiente cálido, positivo y orientado al cambio para explorar su ambiente y sentir estabilidad y seguridad. También se pueden enseñar técnicas de resolución de problemas y ayudar a desarrollar habilidades de afrontamiento. Esto permitirá que el paciente sea más funcional en la vida diaria y adquiera más habilidades sociales. Adicionalmente pueden desarrollarse habilidades de relaciones interpersonales, que suele ser una de las preocupaciones de la familia.

Psicoterapia orientada a la familia

Además de la terapia individual, también se puede implementar una modalidad que sea orientada a toda la familia. Dicha modalidad consiste en sesiones de psicoeducación para el grupo familiar.

Terapia de grupo

La terapia grupal también puede ser de gran beneficio en el plan de tratamiento de estas personas. Esta modalidad consiste en el trabajo de cuestiones generales de relaciones interpersonales, problemas cotidianos, cuestiones concernientes al trabajo o los estudios y otros asuntos específicos.

ACT

La Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) basada en mindfulness ha sido aplicada a varias condiciones incluidas la depresión y la psicosis. Su objetivo principal no es reducir los síntomas psicóticos, sino disminuir el sufrimiento del paciente al fortalecer sus habilidades para tolerar dichos síntomas. A grandes rasgos, esto se logra al incrementar la consciencia y aceptación de la presencia de estos síntomas (puedes leer más sobre ACT aquí). Luego se reduce la concentración del paciente en los síntomas (quitándole poder al impacto de los mismos) para dirigirla a los valores que son importantes para el paciente. Fabián Maero (2015) lo explica así: “En concreto, ACT utiliza intervenciones que promueven la defusión (disminuir el impacto del lenguaje), la aceptación, la toma flexible de perspectiva, el contacto con el momento presente, la clarificación de valores y la acción comprometida con esos valores”.

Debido a que los problemas en el área social y laboral son comunes en este trastorno, el paciente muchas veces suele depender de la ayuda de su familia o personas cercanas para recibir tratamiento. Es importante que los familiares provean una red de apoyo y puedan participar de las terapias orientadas a la familia para conocer más sobre el trastorno y cómo ayudar a mejorar la calidad de vida de la persona afectada.

Fuentes: Psycentral
American Psychiatric Association. (2013). Diagnostic and statistical manual of mental disorders (5th ed.). Washington, DC.

  • Ciencia

«Los niños no son árboles bonsái, son flores silvestres»

  • 16/11/2017
  • Rita Arosemena P.

Julie Lythcott-Haims dio un discurso excepcional en TED hace un tiempo acerca de Cómo criar hijos exitosos sin ser un padre sobreprotector, y la verdad es que nos agrada mucho lo que dijo.

En Psyciencia dedicamos un artículo anterior a hablar acerca de los efectos que la sobreprotección puede tener en los niños, y llegamos a una conclusión clara: los niños que crecen en ambientes donde sus padres esperan constantemente la perfección absoluta, el comportamiento adecuado, las calificaciones adecuadas y las decisiones adecuadas, sólo se sienten valorados cuando cumplen una lista exagerada de requisitos, lo que les lleva a formarse una idea de amor condicional y la convicción de que vinieron al mundo a cumplir con las expectativas de los demás.

https://www.ted.com/talks/julie_lythcott_haims_how_to_raise_successful_kids_without_over_parenting?utm_campaign=tedspread–a&utm_medium=referral&utm_source=tedcomshare

En este caso, Lythcott-Haims nos brinda su punto de vista como madre y educadora administrativa de la Universidad de Stanford:

«Pasamos mucho tiempo preocupados de los padres que no participan lo suficiente en la vida de sus hijos y en su educación o en su crianza, pero en el otro lado de la moneda, también se hace mucho daño cuando los padres sienten que el niño no puede tener éxito a menos que lo estén protegiendo en todo momento y se involucren en todo lo que pasa y microgestionen cada momento, y guíen al niño hacia algún pequeño grupo de universidades y carreras».

Este estilo de crianza se ha convertido en uno de los más utilizados en nuestros tiempos, una forma de criar a los niños que se asemeja más a la composición literaria de un personaje protagónico, con una lista interminable de habilidades irrepetibles y cualidades excepcionales, y facilidades que no tuvimos como padres, y privilegios, reconocimientos, presunciones.

Eximimos a los niños de la «pesada carga del trabajo doméstico» para «hacerles la vida más fácil», cuando es justamente esta oportunidad de que experimenten el servicio y sentirse productivos y útiles lo que garantiza su éxito en la vida, y no la calificación más alta en la asignatura más compleja.

Los padres sobreprotectores a menudo piensan que la forma correcta de contribuir al éxito y la felicidad de sus hijos es diseñar milimétricamente un entorno y un plan de acción a seguir para alcanzar metas a corto, mediano y largo plazo… Pero la verdad es que, lejos de hacerles un bien, entorpecen la capacidad de sus hijos para aprender a desenvolverse asertivamente en la vida, para desarrollar su don de servicio, de contacto con el mundo real.

Parece que en el proceso los padres olvidan que sus hijos son seres humanos, guiados por el fervor de la teoría del Übermensch de criar un individuo capaz de descubrir a la vez la cura para el cáncer y el Alzheimer.

«Los niños no son árboles bonsái», dice Lythcott-Haims. «Son flores silvestres de un género y especie desconocidos». 

Nuestro trabajo como padres y como sociedad no es recortar periódicamente sus ramas, es aportarles un ambiente nutritivo donde crecer tan alto como quieran, y en la dirección que quieran, de forma maravillosa.

Fuente: TED

  • Ciencia

Es tiempo de dejar de lado al estereotipo del “cerebro adolescente”

  • 16/11/2017
  • Equipo de Redacción

Dan Romer ha estudiado la conducta adolescente de riesgo durante más de 25 años y se sintió intrigado al ver que muchos neurocientíficos comenzaban a hacer generalizaciones sobre los adolescentes basados solo en estudios transversales de la estructura cerebral, cuyos resultados parecían especulativos. Su investigación longitudinal revelaba que la búsqueda de sensaciones era responsable de la propensión de los adolescentes al riesgo y estaba positivamente asociada al desarrollo cognitivo. Es decir, no se trata de un desequilibrio cerebral (cerebro adolescente) si no del surgimiento de la búsqueda de sensaciones y el desarrollo cognitivo.

Romer y sus colegas han revisado la literatura científica y han encontrado que el modelo del desequilibro cerebral era una simplificación que se había aceptado (incluso en círculos científicos) gracias a estereotipos sobre los adolescentes. Esto llevó a Romer y su equipo a escribir sobre un modelo diferente que es consistente tanto con las neurociencias como con la realidad de la toma de riesgos en este grupo etario. La traducción de dicho escrito fue realizada por Alejandra Alonso.

***

En los últimos años, le hemos echado la culpa de la conducta de los adolescentes a un déficit en el desarrollo del cerebro adolescente. Pero podría ir siendo tiempo de que dejemos descansar a este estereotipo sobre la conducta salvaje de los adolescentes. Los deficits cerebrales no obligan a los adolescentes a hacer cosas arriesgadas; la falta de experiencia y una necesidad de explorar el mundo son los factores reales.

Como director de un centro de políticas públicas que investiga la toma de riesgo de los adolescentes, yo estudio el cerebro y la conducta de los adolescentes. Recientemente mis colegas y yo revisamos años de literatura científica sobre el desarrollo del cerebro de los adolescentes y el comportamiento riesgoso.

Encontramos que muchas de las conductas riesgosas que se les atribuyen a los adolescentes no son resultado de un cerebro fuera de control. Parece ser que la evidencia apoya una interpretación alternativa: los comportamientos riesgosos son parte normal del desarrollo y reflejan una necesidad biológica de explorar – un proceso orientado a adquirir experiencia y preparar a los adolescentes para las decisiones complejas que necesitarán hacer cuando sean adultos.

Estereotipos de la adolescencia

Solemos describir a los adolescentes como impulsivos, osados y emocionalmente inestables. Antes le atribuíamos este comportamiento a las “alocadas hormonas”. Más recientemente, ha sido muy popular en algunos círculos científicos explicar la conducta adolescente como el resultado de un desequilibrio en el desarrollo del cerebro.

De acuerdo con esta teoría, la corteza prefrontal, el centro del sistema de control cognitivo del cerebro, madura más despacio que el sistema límbico, que gobierna los deseos y apetitos incluyendo los impulsos para comer y tener relaciones sexuales. Esto crea un desequilibrio en el cerebro adolescente que lleva a una conducta más impulsiva y riesgosa que la observada en niños – o por lo menos así lo supone esta teoría.

La idea ha circulado tanto que se ha hecho común referirse al “cerebro adolescente” como la fuente de lesiones y otros males que surgen durante dicha etapa de la vida.

Desde mi perspectiva, el error más chocante de la hipótesis del cerebro adolescente es su confusión de diferencias importantes entre distintos tipos de conducta riesgosa, de los cuales solo una fracción apoya la noción del adolescente desenfrenado e impulsivo.

Los adolescentes como exploradores

Lo que claramente surge en la adolescencia es un interés por explorar y buscar novedades. Los adolescentes están, por necesidad, comprometidos en explorar preguntas esenciales sobre ellos mismos – quiénes son, qué habilidades tienen y con cuáles de sus pares vale la pena socializar.

Pero estas exploraciones no necesariamente se llevan a cabo de manera impulsiva. Los elevados niveles de dopamina en el cerebro durante la adolescencia parecen dirigir la atracción hacia experiencias novedosas y excitantes. Aún así, esta conducta de “búsqueda de sensaciones” también se acompaña de un aumento en los niveles de control cognitivo que llegan a su apogeo a la misma edad que aparece el impulso adolescente de explorar. Esta habilidad de ejercer control cognitivo llega a su punto más alto antes de la maduración estructural del cerebro, que se da alrededor de los 25 años.

Los investigadores que atribuyen esta conducta exploratoria a la osadía son más propensos a caer presos de los estereotipos sobre los adolescentes que a evaluar lo que realmente motiva su comportamiento.

Si los adolescentes fueran verdaderamente osados, deberían mostrar una tendencia hacia la toma de riesgos incluso cuando se conozcan las probabilidades de obtener malos resultados. Pero no lo muestran. En los experimentos donde se conocen las probabilidades de sus riesgos, los adolescentes toman menos riesgos que los niños.

En experimentos que imitan a la conocida prueba del malvavisco, en la cual esperar una recompensa más grande es señal de autocontrol, los adolescentes son menos impulsivos que los niños y solo ligeramente más impulsivos que los adultos. Aunque estas formas de toma de decisiones pueden posicionar a los adolescentes en un riesgo algo mayor de resultados adversos que los adultos, el cambio en esta clase de autocontrol de la adolescencia media a la adultez es más bien pequeño y las diferencias individuales son grandes.

Hay una clase específica de toma de riesgos que se asemeja al desequilibrio al que apunta la teoría del desarrollo del cerebro. Es una forma de impulsividad insensible al riesgo debido al actuar sin pensar. En esta forma de impulsividad, la excitación del deseo impulsivo apaga al potencial para aprender de las malas experiencias. Por ejemplo, las personas con esta forma de impulsividad tienen problemas para controlar su uso de drogas, algo que otros aprender a hacer cuando tienen experiencias desagradables luego del uso de drogas. La juventud con éstas características suele exhibir dicha tendencia en la niñez temprana y se puede exacerbar durante la adolescencia. Dicho subgrupo realmente tienen un riesgo más grande de lesiones y resultados adversos.

Pero es importante darse cuenta que se trata de una característica de solo un subconjunto de jóvenes con pobres habilidades para controlar su conducta. Aunque el aumento de comportamientos perjudiciales y otras conductas riesgosas en adolescentes es causa de preocupación, esto representa un alza en la incidencia más que en la prevalencia de la conducta. En otras palabras, aunque esta conducta riesgosa ocurre más frecuentemente en adolescentes que en niños, de ninguna manera es común. La mayoría de los adolescentes no muere en accidentes automovilísticos, no son víctimas de homicidio o suicidio, no experimentan depresión mayor, no son adictos a las drogas y no contraen ETS.

Además, los riesgos de estos resultados en un pequeño segmento de dicha población a menudo son evidentes mucho antes, en la niñez, cuando comienzan a aparecer problemas en el control de los impulsos.

La importancia de la sabiduría

Los estudios sugieren que la adolescencia y la adultez temprana son períodos intensos de aprendizaje que le permiten a una persona joven ganar la experiencia necesaria para afrontar los desafíos de la vida. Este aprendizaje, coloquialmente conocido como sabiduría, continúa creciendo durante la adultez. La ironía es que la mayoría de los adolescentes y adultos jóvenes son más capaces de controlar su conducta que muchos adultos, dando como resultado lo que muchos han llamado la paradoja de la sabiduría. Los adultos maduros deben confiar en la sabiduría recopilada para afrontar los desafíos de la vida porque sus habilidades cognitivas comienzan a disminuir desde la tercera década de vida.

Una revisión desapasionada de las investigaciones existentes sugiere que lo que les falta a los adolescentes no es tanto la habilidad de controlar su conducta, sino la sabiduría que ganan los adultos a través de la experiencia. Esto toma tiempo, sin el los adolescentes y jóvenes adultos que todavía están explorando cometerán errores. Pero son errores honestos, por así decirlo, porque para la mayor parte de los adolescentes, no son el resultado de una falta de control.

Esta comprensión no es nueva, pero sirve para poner a la reciente neurociencia del desarrollo cerebral en perspectiva. Es la inmadurez en relación a la experiencia lo que los hace vulnerables a los percances. Y para aquellos con un pobre control cognitivo, los riesgos son incluso mayores. Pero no deberíamos dejar que los estereotipos de esta inmadurez le den color a nuestras interpretaciones de lo que están haciendo. Los adolescentes solo están aprendiendo a ser adultos y esto inevitablemente involucra cierto grado de riesgo.

Fuente: The Conversation

  • Ciencia

Uso de marihuana aumenta en estados donde el consumo es legal

  • 15/11/2017
  • Rita Arosemena P.

Las leyes de consumo de marihuana con fines medicinales en los Estados Unidos estarían directamente relacionadas con un aumento durante los años 2004-2013 del uso de marihuana en adultos de 26 años en adelante. A esta conclusión nos lleva un estudio publicado por la revista Prevention Science donde se describen los hallazgos encontrados luego de analizar los datos de la Encuesta Nacional Sobre Uso de Drogas y Salud. 

En los estados con leyes de marihuana medicinal, el uso diario en adultos masculinos mayores de 26 años aumentó de 16.3% a 19.1%, y en las mujeres, de 9.2% a 12.7%.

Entre los hombres del mismo rango de edad, se vio también un incremento en el consumo de 7.0% antes de que las leyes fueran admitidas a 8.7% luego de su aprobación, mientras que para las mujeres el aumento fue de 3.0% antes a 4.3% después.

El estudio, que buscó determinar el impacto de las leyes en el consumo de marihuana en jóvenes y adultos, no encontró que las legislaciones afectaran de manera significativa el uso de la sustancia en adultos jóvenes (18 a 25 años), aunque sí identificó un aumento en el consumo diario de los hombres de este rango de edad (uno de cada cinco dijo consumir todos los días en los estados con leyes de uso medicinal).

Además, el estudio encontró que el uso diario fue en general más alto entre las personas de entre 18 y 25 años en comparación con las personas entre 12 y 17 años y las personas de 26 años o más, independientemente de las leyes estatales sobre la marihuana. Para Christine Mauro, especialista en bioestadística y autora principal del estudio, estas cifras son preocupantes ya que el consumo diario de marihuana podría ocasionar problemas de salud en vista de que el cerebro «no madura por completo hasta los 25 años». 

El aumento en las tasas de consumo genera preocupación respecto a un posible aumento en el uso intensivo y el trastorno por consumo, sobre todo cuando estudios previos indican que 3 de cada 10 consumidores de marihuana cumplen los criterios para el diagnóstico de abuso y dependencia del DSM-IV.

Mauro considera que, a medida que más estados aprueben leyes para el uso de marihuana con fines terapéuticos o recreativos, será necesario examinar cómo los cambios en la legislación contribuyen a su vez a cambios (aumento o disminución) en el consumo.

Los investigadores analizaron los datos de las encuestas a nivel estatal de la Encuesta nacional sobre consumo de drogas y salud para los años 2004-2013, que incluyeron a más de 17.500 jóvenes (12-17 años), 17.500 adultos jóvenes (18-25 años), y 18.800 adultos de 26 años o más por año estudiado. Desde 1996, más de la mitad de los Estados Unidos ha aprobado leyes sobre marihuana medicinal, con 28 estados que legalizan el uso de marihuana medicinal a partir de noviembre de 2016; ocho estados han legalizado la marihuana recreativa.

Los investigadores encontraron que el uso individual de marihuana durante el año 2016 aumentó entre todos los adultos mayores de 26 años en estados con leyes de marihuana medicinal, pero no se encontró ningún aumento en el diagnóstico de trastorno por consumo. Mauro opina que esto podría deberse a que no ha transcurrido el tiempo necesario para observar cambios significativos en los subgrupos de edad-género.

Fuente: Science Daily; Prevention Science 

  • Ciencia

La adopción de un niño severamente maltratado

  • 15/11/2017
  • Paula Moreno

El trabajo con niños que han sufrido malos tratos implica un abordaje integral. La prioridad recae en intervenir desde el contexto del niño, conociendo las implicancias que ha tenido para ellos el impacto traumático.

Una de las aristas de este abordaje es ayudar a los padres que deciden adoptar a estos niños a la integración de los mismos a la familia y a construir un vínculo seguro con ellos.

Este artículo muestra, desde la experiencia de la autora, la problemática que deben enfrentar estas familias y algunas formas de intervención en dichos contextos.

La experiencia clínica

Una de las fuentes de seguridad y amor más importantes en la vida del ser humano es la familia. Allí se desarrollan los primeros vínculos que serán los cimientos para el progreso de nuestras vidas.

El ser humano es esencialmente un ser social y necesita de los vínculos para sobrevivir y crecer.

Sin embargo, hay muchas familias que no pueden brindar esta seguridad y contención emocional a sus hijos. Por el contrario estos niños sufren maltratos severos, ya sea físicos, emocionales, negligencia o abuso sexual.

Las consecuencias a corto, mediano y largo plazo, pueden ser devastadoras para el desarrollo de estos niños.

Por otro lado hay familias que creen que es posible dar una “segunda oportunidad” y encaminan sus vidas hacia la adopción de niños.

A lo largo de los años de trabajo con familias que adoptan niños, me resuenan algunas frases que he escuchado:

“Estábamos destinados para esto. Teníamos que canalizar nuestro amor”. “Intentamos tantos caminos… ya era la hora de hacerlo. Queríamos ser padres”.

“Ellos nos eligieron a nosotros y no nosotros a ellos”.

“Tenía miedo que se notara mucho que éramos diferentes desde lo físico”.

Y podría seguir recolectando frases que no hacen más que traslucir el deseo tan fuerte del ser humano de dar su amor a un hijo.

Claro está que adoptar es una decisión que hace entrar en juego miles de variables y donde la historia de los propios padres se activa de una manera particular.

Pero el desafío es aún mayor cuando estos niños que esperan ser adoptados tienen como mochila la pesada historia de los malos tratos, negligencia y/o abuso sexual en su primera infancia.

Al torbellino de emociones y cambios que hay en la familia adoptiva tras el ingreso en la casa de los nuevos integrantes, se suma el desconcierto frente al “qué hacer”.

Las emociones suelen ir desde las que acompañan al pensamiento: “no me van a aceptar como madre/padre”, a aquellas que se relacionan con “debo buscar un niño que se parezca a mí para que no se note…”, a “cómo voy a ser padre de alguien que no conozco”, “quiero saber todo de su pasado o no quiero saber nada de su pasado”, “no quiero que pregunten por sus padres biológicos”.

El desafío es aún mayor cuando estos niños que esperan ser adoptados tienen como mochila la pesada historia de los malos tratos, negligencia y/o abuso sexual

¿Cómo denominar estas emociones?: angustia, miedo, bronca, tristeza, frustración, confusión, amor, alegría, esperanza.

Uno de los frentes más arduos con los que me encontré en este trabajo es, como nombraba anteriormente, el desconcierto. Y elegí esta palabra porque los padres lo trasmiten. Es un estado de profunda desorientación. Estos papás deben modificar sus estilos de vida frente a los nuevos integrantes. Si bien esto se da en toda familia que espera la llegada de un hijo, en las familias que adoptan, sobretodo a niños grandes o mayores que un bebé, tienen que enfrentar un proceso de conocimiento mutuo. El mayor desconcierto aparece cuando surgen los primeros síntomas y preguntas de los niños o relatos de sus historias pasadas. Se sienten que no saben si lo que observan de sus hijos es esperable, cómo responder a eso, cómo responder a sus cuestionamientos, si es mejor o peor enfrentarlos a su historia, si deben preguntarles o respetarles sus silencios. Por otra parte, muchos de los síntomas que estos niños presentan no tienen lógica aparente para los padres, aparecen como desconectados o simplemente inentendibles.

En muchos casos, en Argentina, se intenta priorizar la adopción de todos los hermanos que están en el sistema y que se han desvinculado de sus padres a raíz de las situaciones de malos tratos y esperan ser adoptados. En estos casos, las familias adoptivas se ven inmersas en un trabajo más arduo, ya que tienen que hacer frente a la atención de los problemas que presentan cada uno de estos niños e incluso hacer frente a historias de vida diferentes a pesar de ser hermanos y haber vivido en la misma familia de origen. Esto se debe a las edades de los niños y los roles que ocupaban en aquellas familias.

No es lo mismo el niño mayor que debía proteger a sus hermanos de los malos tratos y que tenía un entendimiento más vasto de lo que ocurría, a lo que le sucedía al hermano menor, por ejemplo. O en aquellas familias donde hubo abuso sexual, el rol que ocupaba cada niño en la dinámica familiar.

En el transcurso de mi carrera profesional he dedicado muchos años a la atención de niños que sufrieron situaciones de maltrato y a la recuperación, cuando era posible, de los vínculos familiares con la propia familia de origen.

Pero por las vueltas que tiene la vida, se fueron presentando en mi consultorio, demandas de familias adoptivas de estos niños que durante años traté pero insertos en una familia nueva.
La clínica me mostró que el desafío de trabajar desde ambos lados era fascinante. Por un lado el poder evaluar cautelosamente el impacto traumático que estos niños/as habían vivido, y por otro el hecho de descubrir en la cabecita de ellos qué significaba incorporarse a estas familias adoptivas.

Estos niños sienten que por fin lograron tener una familia, pero se abre ante ellos un mundo de interrogantes: ¿qué pasará con sus padres biológicos?, ¿qué heredarán de ellos?, ¿y si se los encuentran por la calle? ¿Qué tengo que hacer? ¿Qué pasa si me porto mal, me devuelven? ¿Tengo que ser perfecto para que me amen, tengo que seguir cuidando a mis hermanos como lo hacía antes? ¿Hasta cuándo?

¿Puedo contar lo que me acuerdo de mi vida anterior? ¿Puedo decir que extraño a mi papá o a mi mamá? ¿Cuánto tengo que esperar para confiar en estos padres nuevos? ¿Volverá a repetirse la historia?

Son pocos los padres adoptivos que saben lo que significa que un niño esté traumatizado, sus manifestaciones y reacciones.

El desafío terapéutico continúa con una etapa primordial que es la de evaluar el tipo de vínculos de la familia adoptiva y cómo entienden este proceso de incorporar a los niños al seno familiar, cómo entienden el pasado de sus flamantes hijos y cómo piensan dar respuesta a esto.

Como ya hemos mencionado, muchos de estos padres no tienen acceso a la historia de vida de sus hijos adoptivos porque los expedientes tienen poca información, porque deciden no leerlo o porque es tan dolorosa que prefieren hacer de cuenta que no existe, al mejor estilo de “borrón y cuenta nueva”. Esto trae aparejado distintas consecuencias, ya que muchos padres pueden manejarse con sus hijos como si no hubieran vivido todo lo que vivieron y por ende ponen expectativas desmedidas en ellos. También puede pasar que enfrentarse con el pasado de los niños los haga sentir que pone “en riesgo” su rol de padres. Esto no es necesariamente la realidad pero aparece como un temor en estos padres.

Son pocos los padres adoptivos que saben lo que significa que un niño esté traumatizado, sus manifestaciones y reacciones. No saben dónde recurrir para pedir ayuda y qué priorizar.
Muchos de estos niños, tiene dificultades en distintas áreas del desarrollo (cognitiva, emocional, biológica, conductual, de relación, etc.) y es posible que necesiten de la intervención de varios profesionales como el fonoaudiólogo, psicopedagogo, psiquiatra, neurólogo, etc.

Es fundamental entonces un trabajo terapéutico en conjunto en donde se atienda al niño y las consecuencias del impacto traumático en ellos, y se desarrolle en simultáneo un trabajo de psicoeducación con los padres, en el que puedan entender y aprender a establecer un nexo entre las historias de sus hijos previo a la llegada a la nueva familia y las conductas, emociones y la forma, muchas veces desajustada, de manifestarlas.
Conocer esta información es indispensable para que los padres adoptivos sepan como responder a tales conductas.

Por otro lado es primordial la evaluación de la propia historia de estos padres para favorecer la integración familiar y descubrir cuales pueden ser para ellos los disparadores de sus propias historias. Si estos padres adoptivos han tenido historias de traumatizaciones en sus propias infancias, muchas de las conductas de sus hijos los pueden remitir a su propio pasado. Es entonces donde pierden la perspectiva de lo que le sucede a sus hijos y se ven a ellos mismos en ese lugar.

El papel del Apego

Como principal objetivo terapéutico se enfatizará la construcción del vínculo de apego con estos padres adoptivos.

El es ese vínculo especial que establece el niño con sus padres. Es el vínculo que genera confianza, seguridad, protección, calma, confort. Un vínculo seguro con los cuidadores estará relacionado con la capacidad de establecer relaciones sanas con los otros, mientras que un apego inseguro puede dar lugar a problemas emocionales y conductuales en el futuro (Bruce Perry, 2001).

Algunas consecuencias de los malos tratos en el apego son no sólo dificultades en establecer relaciones con los otros, sino en la regulación de las emociones y en la parentificación de estos niños. Los niños son tratados como adultos y esto interfiere en el desarrollo esperable para su edad.

Los padres deberán brindar todas las cualidades del vínculo que estos niños no tuvieron

Poder establecer nuevos vínculos de apego con los padres adoptivos implica en primera instancia que ellos entiendan las consecuencias que ha tenido en sus hijos adoptivos, el desarrollo de un apego inseguro en sus vidas pasadas.

Esto conlleva un esfuerzo enorme de estos padres en el sentido de lograr empatía con el sufrimiento de sus hijos, que significa a su vez entender sus conductas como una consecuencia y no como un acto de rebeldía o “llamada de atención”.

Por último, los padres deberán brindar todas las cualidades del vínculo que estos niños no tuvieron. El vínculo de apego implica actos de sostén, abrazo, contacto físico, hamacarlos, besarlos, pasar un tiempo juntos, interacciones cara a cara, contacto visual y otras experiencias somáticas.

El secreto es la repetición de estas conductas en el tiempo, para poder generar entonces un apego seguro, apego que estos niños habían desarrollado de una manera inadecuada en sus familias de origen.

Trastorno traumático del desarrollo. Una nueva dimensión.

Si bien no todo niño maltratado desarrolla lo que llamamos una traumatización compleja, tiene grandes posibilidades de desarrollarla.

Algunos autores han desarrollado el término de trastorno traumático del desarrollo para explicar los múltiples alcances que tiene el impacto en los niños de situaciones de malos tratos.

“La experiencia del trauma es compleja: El trauma varía en su tipo, su origen, cronicidad e impacto. Se experimenta diferente según la etapa evolutiva en que se de, dentro de distintos contextos, familiares, sociales, culturales y según la presencia o ausencia de recursos internos y externos. Niños que han sufrido crónicas situaciones de malos tratos, dentro del sistema de cuidado y desde edades tempranas desarrollan un trastorno traumático del desarrollo” (Margarett Blaustein, Kristine Kinninburg, 2010).

Bruce Perry dice que el período más vulnerable para el impacto del trauma es la temprana infancia, ya que en los primeros años se da el mayor desarrollo del cerebro. También nos enseña que un niño que ha sufrido severa negligencia emocional pierde la capacidad de entablar relaciones significativas en el futuro (Bruce Perry, 2001).

Es así que nuestro trabajo será enseñarles a estos niños nuevas formas de vinculación. No solamente a ellos sino a estos padres adoptivos, que se encuentran desorientados y agotan sus energías en tratar de hacer lo mejor por ellos.

Se define como trastorno traumático del desarrollo a las múltiples exposiciones a trauma interpersonal, como abandono, negligencia, maltrato físico, abuso sexual o ser testigos de violencia, que un niño experimenta dentro del sistema de cuidados. Hace referencia a la exposición secuencial y/o simultánea de estas experiencias, de manera crónica y desde edades tempranas (Cook, A., Blaustein, M. Spinazzolla, J.& van der Kolk, B. 2003).

Nuestro trabajo será enseñarles a estos niños nuevas formas de vinculación

El impacto que tiene en el niño es masivo en varias áreas de su desarrollo.

¿Cuáles son las áreas que se ven afectadas en estos niños?

  1. El desarrollo del apego: en donde podemos encontrar dificultades en los límites, desconfianza generalizada, aislamiento social, dificultades en las relaciones interpersonales y dificultades de empatía.

  2. El área biológica: se manifiestan como problemas en el desarrollo sensoriomotor, hipersensibilidad al contacto físico, analgesia, problemas de coordinación y balance, somatizaciones y aumento de problemas médicos.

  3. Otra de las áreas afectadas es una consecuencia la forma en que se desarrolló el apego. Un apego seguro permite el desarrollo de las capacidades de regulación emocional. Esta área en niños maltratados se ve muy comprometida y trae como consecuencia no sólo la incapacidad de autocalma, de conocimiento interno de sus emociones, de cómo manifestarlas adecuadamente sino en respuestas patológicas frente al desborde emocional como por ejemplo autolesiones, adicciones, etc.

  4. Este pobre manejo de las emociones lleva a su vez a que haya una afección en el área de la conciencia. Ya que muchos de los sentimientos intolerables para el niño pueden ser disociados y dar lugar entre otros síntomas a la despersonalización, desrealización y amnesia.

  5. Si sabemos que las emociones son nuestra hoja de ruta para nuestro accionar, es esperable que en estos niños el control de la conducta se vea afectado también. Puede manifestarse en la pobre modulación de los impulsos, en las conductas autodestructivas, agresiones hacia otros, problemas en el dormir, desórdenes de la alimentación, abuso de sustancias, excesiva sumisión, conducta oposicionista, dificultades en aceptar reglas, reactuación de su pasado traumático en las acciones cotidianas.

  6. Además se ve afectada el área cognitiva y se manifiesta en dificultades en mantener una atención regular y en la función ejecutiva, pérdida del sentimiento de curiosidad, problemas para procesar información nueva, problemas para planificar y anticipar, dificultades de aprendizaje y en el desarrollo del lenguaje.

  7. Por último, hay un impacto en el área del autoconcepto, que se manifiesta en una pérdida de la continuidad del self, del sentimiento de predictibilidad, baja autoestima, sentimientos de vergüenza y culpa.

Con este repertorio de sintomatología cualquier padre estaría desorientado al pensar por dónde empezar y cuánto tiempo llevará la recuperación de mi hijo. Este planteo aparece frecuentemente en los padres adoptivos.

Cómo ayudar a los padres adoptivos

Hay muchos estudios que muestran las distintas formas de abordaje de esta problemática. Yo he encontrado aquel que me resultó más útil con estas familias.

Lo primero es poder trasmitirles a los padres aquello que Bruce Perry (2001) refiere:

  • Nutrir de amor a los hijos. Estos niños necesitan ser sostenidos, abrazados, contenidos desde lo físico y emocional. En este sentido es un aprendizaje mutuo del niño y los padres el acercarse de una manera distinta al pasado, donde el contacto físico era sinónimo de agresión.

  • Entender las conductas antes de castigarlas: si les podemos explicar a los padres estas afectaciones en el desarrollo del niño, es probable que puedan reaccionar de una manera distinta con ellos.

  • Criarlos acorde a la edad emocional de estos niños, ya que emocionalmente estos niños están desfasados y generalmente el desarrollo no se corresponde con su edad cronológica.

  • Ser consistentes, predecibles y repetitivos en sus conductas. Esto es fundamental para que los niños que han vivido en un mundo impredecible empiecen a revertir el vínculo de apego con estos padres adoptivos. Estos niños son muy sensibles a los cambios. Ser con ellos predecibles y consistentes les da la seguridad que necesitan para poder establecer un vínculo. Por otro lado repetir las acciones tiene un correlato biológico, ya que de esta manera se inscriben las experiencias en el cerebro.

  • Enseñarles nuevas formas de conducirse con los otros. Estos niños deben aprender a relacionarse y el mejor lugar de aprendizaje es un su propia casa. Dándoles la explicación de porqué cada conducta, se intenta darle una secuencia lógica al pensar, sentir y actuar.

  • Saber escucharlos y hablar con ellos. Estos niños tienen mucho o nada para contar de su pasado. Muchos papás adoptivos piensan que hablar del pasado es lastimarlos. Para algunos niños hablarlo es importante y para los que no, hay que respetar sus tiempos. Esto crea la oportunidad para hablar de sus sentimientos y enseñarles a expresarlos adecuadamente.Ser pacientes con los cambios del niño. Esto puede generar frustración en los padres. De allí la importancia de educarlos al respecto, teniendo una expectativa real de lo que el niño puede alcanzar. Muchos de estos niños ni siquiera tenían incorporadas pautas de higiene o hábitos de alimentación, del dormir, etc. Estos cambios en el sentido de aprendizaje son paulatinos. Como así también los cambios que los niños deben hacer para relacionarse en esta nueva familia, y aquellos cambios relacionados con la elaboración de las situaciones traumáticas vividas.

  • Es fundamental también que los padres tengan apoyo para esta difícil tarea que les espera para no quedar exhaustos. De lo contrario no podrán ser una fuente de ayuda para sus hijos. Este apoyo puede ser de profesionales de la salud, como de la familia extensa, amigos, comunidad.

Muchos papás adoptivos piensan que hablar del pasado es lastimarlos. Para algunos niños hablarlo es importante y para los que no, hay que respetar sus tiempos

No debemos olvidar que estos niños pueden sentir que “los van a devolver” (y en muchos casos esto ha ocurrido y tuvieron que pasar por varias familias adoptivas). Esto los hace sentir como un “paquete” que va y viene, que cualquier paso en falso que den dejarán de ser queridos, o no están llenando las expectativas de sus actuales padres. Estos niños luchan con estos temores.
Recuerdo lo que un niñito me dijo: “voy a contarte cómo es ser un niño adoptado. Primero entras a la casa desconfiando de todo y todos, luego te acercas muy de a poco, pero seguís desconfiando, vas probando despacio hasta que podes confiar del todo y sentir que son tus papás”

Un modelo de abordaje posible

El desarrollo de Bruce Perry presentado hasta ahora se relaciona el modelo terapéutico llamado “ARC model”. Estas siglas se corresponden a las palabras en inglés: “attachment (apego), self-regulation (auto-regulación) y competency o capacidad (Blaustein & Kinniburgh, 2010).

Este modelo propone trabajar desde tres perspectivas en tres niveles. Las perspectivas son: el apego, la autorregulación emocional y la adquisición de competencias. Los tres niveles en los que se trabaja son: el familiar, el individual del niño y el social.

Este modelo se basa en el conocimiento de los efectos del trauma, en los efectos que el trauma tiene en el apego, en la autorregulación y en el desarrollo de competencias. Pero sobre todas las cuestiones, marca la importancia de intervenir en el contexto del niño.

Este modelo también enfatiza la importancia de un abordaje en etapas: la primera correspondiente a establecer seguridad en el niño y formas de autorregulación, la segunda se relaciona con poder elaborar las experiencias traumáticas y la tercera con poder adquirir competencias y aumentar un afecto positivo. (Blaustein, M. Kinniburgh,K. 2010).

Crear competencia en estos niveles (familiar, individual y social) implica darles herramientas y recursos tanto internos como externos y junto al trabajo de restablecimiento del apego y el procesamiento de los traumas vividos, acercarnos a lo que los autores llaman integración. Que no es otra cosa que hacer que el pasado pueda ser incorporado a la historia del niño sin que le dificulte el desarrollo de su vida actual.

Conclusión

Si tuviera que resumir en una palabra el mayor logro terapéutico para estas familias y especialmente para estos niños, y porque no para mí como terapeuta de ellos, es integrar.

Esta palabra transpira el mejor estado en que un ser humano y una familia pueden estar. No olvidando el pasado, sino redefiniéndolo y aprendiendo de él.

Como le digo a los chicos: “es como si lo que han vivido fuera el caparazón del caracol. Siempre estará allí, pero no lo aplasta ni le impide seguir caminando, sino que se ha convertido en su vida y hasta incluso en su refugio. Es parte de él, pero no le pesa”.
Me gustaría compartir con ustedes lo que podría significar algún grado de integración como opuesto a la experiencia traumática en boca de un niño.

Mientras procesaba la dura experiencia de haber sido abandonado por sus padres biológicos dice: “Creo que ahora siento felicidad. No se, es algo acá en el pecho, una sensación. Pienso que tontos fueron… se perdieron la oportunidad de tenerme como hijo. Yo ahora estoy contento con mis papás”.

Bibliografía

Blaustein, M. Kinniburgh, K. (2010). Treating Traumatic Stress in children and Adolescents. How to Foster Resilience throught Attachment, Self regulation, and Competency. New York: The Guilford Press
Cook, A., Blaustein, M., Spinazzola, J. & van der Kolk, B. (eds) (2003). Complex trauma in children and adolescents. National Child Traumatic Stress Network.
http:/ /www.NTSNet.org
Perry, Bruce (2001). Bonding and Attachment in Maltrated Children. The ChildTrauma Academy. http:/ /www.ChildTrauma.org

  • Ciencia

Adultos VIH positivo tratados muestran reducción de volumen cerebral

  • 15/11/2017
  • Rita Arosemena P.

Un nuevo estudio conducido por la Universidad McGill y publicado por la revista JAMA Neurology revela que los adultos con virus de inmunodeficiencia humana (VIH) y buena supresión viral con terapia antirretroviral combinada muestran peor cognición y una reducción en el volumen y el grosor del cerebro, de acuerdo con imágenes de resonancia magnética.

El estudio involucró a 48 adultos con VIH tratados con terapia antirretroviral con buena supresión viral y 31 adultos sin VIH para establecer una comparación. En ambos grupos, aproximadamente la mitad eran mujeres con edad promedio de casi 48 (adultos VIH positivos) y 51 (adultos VIH negativos), y un promedio de 13 a 14 años de educación.

Los investigadores se enfocaron en medir los cambios cerebrales (espesor cortical y volúmenes subcorticales) de los individuos mediante resonancia magnética (RM), así como el rendimiento cognitivo utilizando evaluaciones neuropsicológicas durante un período de dos años. Los resultados indicaron que los adultos con VIH muestran un peor rendimiento cognitivo y menor espesor cortical y volúmenes subcorticales en comparación con los adultos sin VIH, aunque este deterioro no avanza de forma significativa en un período de dos años.

Es importante considerar que para el estudio no se recopilaron datos sobre los factores de riesgo vascular, por lo que no puede excluirse la lesión vascular como factor que contribuye a volúmenes cerebrales más pequeños y déficits cognitivos.

En términos generales, los investigadores concluyeron que estos cambios en la estructura cerebral y la cognición pueden deberse a lesiones cerebrales por VIH que ocurren antes cuando la infección no está siendo tratada, y que la terapia efectiva con cART y supresión viral podría detener los avances del deterioro.

Fuente: Science Daily; JAMA Neurology

  • Clínica

Adultos con autismo presentan mayor lentitud de procesamiento motor

  • 14/11/2017
  • Rita Arosemena P.

Los niños con trastorno del espectro autista suelen presentar tres dificultades centrales:

  1. Problemas de Interacción social
  2. Desafíos en la comunicación
  3. Comportamientos repetitivos

Además de esto, se sabe que suelen enfrentar problemas de postura, coordinación y planificación motora que a su vez pueden generar mayores dificultades para relacionarse con los demás y llevar una vida funcional. Estos problemas de movimiento habían sido examinados en estudios previos basados en niños o donde se había incluido a los adultos solo como parte de un rango amplio de edad

Ahora, un grupo de investigadores ha presentado los resultados de un estudio en la reunión anual de la Sociedad de Neurociencias en Washington que sugiere que las dificultades motoras vinculadas con el autismo podrían prevalecer también en adultos jóvenes (promedio de 17 a 25 años de edad).

Los adultos jóvenes con autismo caminan más despacio que sus pares típicos

Los investigadores observaron a un grupo de 20 adultos con autismo y 20 controles de aproximadamente el mismo rango de edad. Aplicaron a los participantes una batería de pruebas estándar de habilidades motrices finas, equilibrio y caminata, y encontraron que cuando se trata de tareas simples, como golpear rápidamente un dedo contra una superficie dura o quedarse quieto sin balancearse, las personas con autismo funcionan tan bien los individuos sin la condición.

La diferencia ocurre cuando se trata de actividades que requieren más «vaivenes» entre el cerebro y el resto del cuerpo. Los adultos con autismo presentan tiempos de reacción más lentos.

Los investigadores también documentaron la marcha alterada en adultos jóvenes con autismo. Estas personas tardan más en dar un paso, y los dan más cortos que las personas sin autismo. Esto significa que caminan más despacio que la media general.

Todo esto sugiere un procesamiento global más lento de la información motora y no una dificultad para realizar una tarea específica.

Los científicos indican que este tipo de patrones de movilidad, si bien no están asociados intrínsecamente con afectaciones en la vida de los adultos con autismo, sí se relacionan con las dificultades que van experimentando los adultos a medida que enjeven, es decir, un mayor riesgo de sufrir caídas.

Cortney Armitano, encargada de presentar el estudio, indica que lo próximo a determinar es si los adultos mayores con autismo verían sus habilidades motoras disminuidas de forma más rápida y brusca que los adultos mayores sin la condición, de manera que todo esto conduzca a terapias enfocadas en la movilidad.

Hasta el momento, algunas investigaciones sugieren que los adultos mayores con autismo presentan un riesgo elevado de mostrar síntomas motores compatibles con el Parkinson.

Fuente: Scientific American; Spectrum

  • Ciencia

Bill Gates promete $50 millones de dólares para combatir el Alzheimer

  • 14/11/2017
  • Rita Arosemena P.

Siempre son buenas noticias cuando personas con suficiencia de recursos deciden aportar a la investigación científica. En este caso, el multimillonario co-fundador de Microsoft, Bill Gates, se une a la lista de celebridades que están poniendo de su parte para ayudar a combatir enfermedades de alcance global, como el Alzheimer.

Gates se comprometió a invertir $50 millones de dólares para ayudar a encontrar una cura a esta enfermedad degenerativa que generalmente se manifiesta después de los 65 años de edad. Gates escribió en una publicación hecha en su blog que varios hombres de su familia padecen la enfermedad, y que sabe muy bien cómo esta resulta devastadora tanto para quienes la padecen como para sus seres queridos.

Dentro de la publicación, puede verse un vídeo explicativo donde Gates habla de su propuesta de inversión y explica el trasfondo personal y social que viven las personas con Alzheimer, así como aquellos que ven a la gente que aman luchar contra algo que «les roba su capacidad mental sin que puedas hacer nada al respecto».

Aunque Gates admite no saber si es posible desarrollar una cura para el Alzheimer, asegura que «cualquier tipo de tratamiento» sería un gran avance, algo con lo que seguro coincidirán tanto las personas que viven actualmente con la enfermedad como sus familiares.

El plan de inversión de Gates se basa en cinco aspectos que menciona fundamentales para lograr avances en el abordaje de la enfermedad:

  1. Más investigación acerca de las causas
  2. Desarrollar un mejor diagnóstico que arroje luz sobre el progreso de la enfermedad y cómo ocurre este
  3. Intentar con nuevas teorías que posiblemente lleguen a explicar lo que no han podido las teorías tradicionales, o aportar los beneficios que los medios tradicionales no han logrado aportar
  4. Agilizar el proceso de aplicación de pruebas
  5. Recopilar, procesar y analizar toda la información disponible para desarrollar una cura o métodos más efectivos de intervención

Fuente: Medical Daily; Gatesnotes

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