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  • Ciencia

Tratar la apnea del sueño aliviaría los síntomas de la depresión

  • 15/07/2019
  • Maria Fernanda Alonso

Una intervención médica para tratar la apnea obstructiva del sueño (AOS) puede mejorar los síntomas de la depresión en pacientes con enfermedades cardiovasculares, según reporta un estudio australiano (Zheng et al., 2019), el más grande de su tipo y uno de los pocos que informan tal efecto.

«Los pacientes que han sufrido un accidente cerebrovascular o un ataque cardíaco son propensos a sufrir de bajo estado de ánimo y tienen de 2 a 3 veces más probabilidades de desarrollar depresión clínica, lo que aumenta aún más el riesgo de futuros ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares», dijo el profesor Doug McEvoy, investigador principal de SAVE y autor del estudio. SAVE es un ensayo sobre los puntos finales de la apnea del sueño cardiovasculares (SAVE, por sus siglas en inglés), cuyos datos fueron utilizados por investigadores de la Universidad de Flinders, quienes descubrieron que el tratamiento a través de la presión positiva continua en la vía aérea (CPAP) para AOS entre moderada y grave entre pacientes con enfermedades cardiovasculares ofrece amplios beneficios en términos de prevención de la depresión, independientemente de la mejora en la somnolencia.

Los participantes del ensayo SAVE fueron reclutados de más de 80 centros clínicos en China, Australia, Nueva Zelanda, India, Estados Unidos, España y Brasil. Se estima que el 50% de los pacientes con enfermedades cardiovasculares presentan AOS, pero los 2687 pacientes con AOS que participaron del ensayo SAVE fueron reclutados en base a su historial de enfermedad cardiovascular únicamente, y no por su estado de ánimo en el momento. 

Los participantes fueron predominantemente hombres con sobrepeso y de mayor edad, roncadores habituales y con AOS moderadamente grave. Los hallazgos específicos incluyen:

  • el efecto positivo del tratamiento con CPAP sobre los síntomas de depresión se manifestó dentro de los seis meses y persistió durante los 3,7 años de seguimiento;
  • el efecto positivo del tratamiento con CPAP sobre los síntomas de depresión fue más pronunciado en pacientes con puntuaciones de estado de ánimo más bajas antes del tratamiento.

Los estudios anteriores que investigaron el efecto de la CPAP en el estado de ánimo con diversos diseños experimentales y duración de los períodos de seguimiento han arrojado resultados mixtos. Para este estudio los investigadores realizaron una revisión sistemática adicional que combinó los hallazgos del estudio SAVE con las investigaciones previas, lo cual brindó un mayor respaldo del efecto del tratamiento de la CPAP para la depresión.

Otro estudio (Cooke et al., 2009) señaló que AOS es común entre pacientes con Alzheimer. No tratarla exacerba el déficit cognitivo y funcional. Esta investigación encontró que el mismo tratamiento para la AOS (presión positiva continua en la vía aérea (CPAP)) tiene efectos beneficiosos sobre la cognición en la enfermedad de Alzheimer, conlleva la estabilización de los síntomas depresivos y la somnolencia diurna, y mejora significativamente la calidad subjetiva del sueño. Los cuidadores de las personas con Alzheimer también informaron mejoras en su propio sueño y que el comportamiento psicopatológico de sus pacientes había mejorado.

Referencia del estudio:

Cooke, J. R., Ayalon, L., Palmer, B. W., Loredo, J. S., Corey-Bloom, J., Natarajan, L., … Ancoli-Israel, S. (2009). Sustained use of CPAP slows deterioration of cognition, sleep, and mood in patients with Alzheimer’s disease and obstructive sleep apnea: a preliminary study. Journal of Clinical Sleep Medicine: JCSM: Official Publication of the American Academy of Sleep Medicine, 5(4), 305-309. Recuperado de https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/19968005

Zheng, D., Xu, Y., You, S., Hackett, M. L., Woodman, R. J., Li, Q., … Anderson, C. S. (2019). Effects of continuous positive airway pressure on depression and anxiety symptoms in patients with obstructive sleep apnoea: results from the sleep apnoea cardiovascular Endpoint randomised trial and meta-analysis. EClinicalMedicine, 11, 89-96. https://doi.org/10.1016/j.eclinm.2019.05.012

Fuente: PsychCentral

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Programa de iniciación profesional para psicólogos

  • 15/07/2019
  • David Aparicio

El programa de iniciación profesional, PIP, es un modo práctico y concreto, donde los terapeutas ven y atienden pacientes de forma supervisada en cámara Gesell. 

Es un puente entre la facultad y el consultorio. El puente es entre la teoría y la práctica con pacientes reales. Además de ver y atender pacientes, las sesiones se filman y luego el terapeuta, junto con el equipo, tiene la posibilidad de revisar la sesión y aprender de su propia experiencia. 

Está dirigido a psicólogos, psiquiatras, profesionales de la salud y alumnos avanzados de estas carreras. A su vez está dirigido a los profesionales que habiéndose recibido no  practicaron la clínica y deciden reconectarse. Ocurre con frecuencia que terapeutas que vienen con otros enfoques necesitan adaptarse a las demandas actuales de los consultantes. Hoy los consultantes buscan terapias basadas en la evidencia, donde se trabaje por objetivos, el terapeuta tenga un rol activo y las terapias tengan una duración acotada. 

Espacio Olazábal es un ámbito que desde hace más de 10 años da una respuesta a esta necesidad, contando con un equipo muy calificado en esta cuestión. Hemos desarrollado un modelo de entrenamiento continuo en psicoterapia focalizada. Dicha modalidad permite aprender paso a paso el trabajo de un terapeuta en un consultorio. 

Es la clínica en vivo

Espacio Olazábal es una institución con años de experiencia en la formación de psicólogos en el área clínica, que ha sido reconocida por las principales universidades, UCA, UB y UP, con las cuales tenemos convenio en donde los alumnos realizan sus pasantías. 

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  • Ciencia

Esquizofrenia: ¿seguimos sosteniendo que tiene un fuerte componente genético?

  • 12/07/2019
  • Maria Fernanda Alonso

La esquizofrenia es un trastorno de la salud mental que ha sido (y sigue siendo) objeto de muchísimos estudios, sin embargo, más de un siglo ha pasado y aún hoy no conocemos con seguridad sus causas (si bien se ha podido teorizar sobre diversos factores que podrían ser contribuyentes). 

Por mucho tiempo los investigadores han creído que esta es una enfermedad mental cuya base es la genética. Pero últimamente han comenzado a comprender que quizás aquel componente genético ha sido exagerado 

Un nuevo artículo de revisión publicado en Psychiatry Research (Torrey & Yolken, 2019) nos recuerda que algunos autores llegaron a sostener que la esquizofrenia «es sin duda un trastorno genético» con «estimaciones de heredabilidad de aproximadamente 80% -85%» ((Pearlson & Folley, 2008); (Cardno & Gottesman, 2000). Algunos genetistas incluso sugirieron «una gran posibilidad de que la mayor parte de la pequeña proporción restante de la varianza pueda explicarse por cambios no transmisibles en la estructura o expresión de los genes» (Mcguffin, Asherson, Owen, & Farmer, 1994). En otras palabras, la esquizofrenia puede ser 100% genética con factores ambientales que juegan poco o ningún papel.

Desde entonces, se ha dicho que «la tendencia actual en la genética psiquiátrica es utilizar muestras enormes para encontrar genes de efectos minúsculos» («The Search for Schizophrenia Genes | Issues in Science and Technology», 2016).

Un genetista de la esquizofrenia, observando los «hallazgos relativamente escasos de asociaciones basadas en «, señaló que «entre los científicos en el campo, hay una sensación de decepción en el aire» (Gershon et al., 2011).

Actualmente los estudios sugieren que la genética parece jugar aproximadamente el mismo papel que en otros trastornos mentales y enfermedades físicas, con una estimación de heredabilidad más cercana al 30% que al 80. Para complementar estos datos, te invito a que leas este artículo sobre los orígenes de la esquizofrenia.

Otras causas posibles de la esquizofrenia 

Toxoplasma gondii es una de las posibles causas descubiertas por los investigadores. Es un parásito llevado por los gatos que causa toxoplasmosis cuando los humanos se infectan con él. Como señalan los investigadores, «una asociación entre la esquizofrenia y la exposición al Toxoplasma está respaldada por varios metanálisis que indican probabilidades que oscilan entre 1,8 y 2,7 ​​((Sutterland et al., 2015), (Torrey, Bartko, & Yolken, 2012)). Los síntomas asociados con la toxoplasmosis y cómo podría transmitirse podrían simular una enfermedad genética, sugieren los investigadores.

En este artículo mencionamos que  sufrir de adversidades durante la infancia (Varese et al., 2012), el uso de marihuana (Arseneault, Cannon, Witton, & Murray, 2004) y las infecciones virales del sistema nervioso central durante la infancia (Khandaker, Zimbron, Dalman, Lewis, & Jones, 2012) incrementan de dos a tres veces el riesgo de diagnóstico de esquizofrenia. Por otro lado, los individuos que sufrieron de algún tipo de trauma durante su infancia (abuso sexual y psicológico) tienen hasta 50 veces más riesgos de sufrir de psicosis, en comparación con aquellas personas que no experimentaron trauma (Shevlin, Houston, Dorahy, & Adamson, 2008).

El microbioma, es decir nuestra bacteria intestinal, se ha convertido recientemente en el foco de muchos investigadores que buscan las causas de varios trastornos mentales. «El microbioma se hereda en gran parte de la madre durante y después del proceso de nacimiento, aunque los padres y otros miembros de la familia también coadyuvan a su composición general durante los primeros años de vida (Korpela et al., 2018). La dieta y otros aspectos ambientales basados ​​en la vida de la familia también contribuyen a la composición del microbioma durante la infancia y la vida posterior.»

Investigaciones han demostrado una conexión entre nuestras bacterias intestinales y su impacto en el comportamiento humano y el pensamiento. «En el caso de la esquizofrenia, los estudios han encontrado alteraciones sustanciales en la composición de los microbiomas gastrointestinales (Nguyen, Kosciolek, Eyler, Knight, & Jeste, 2018) y orofaríngeos (Yolken et al., 2015) en individuos con esquizofrenia en comparación con los controles».

Todavía no sabemos qué causa la esquizofrenia, pero los investigadores siguen buscando con ahínco, pues encontrarla haría posible crear tratamientos mejores y más efectivos. Es por ello que resulta fundamental que los Estados destinen recursos económicos y humanos al desarrollo de estas investigaciones.

Referencias de los estudios:

Arseneault, L., Cannon, M., Witton, J., & Murray, R. M. (2004). Causal association between cannabis and psychosis: examination of the evidence. The British Journal of Psychiatry: The Journal of Mental Science, 184, 110-117. https://doi.org/10.1192/bjp.184.2.110

Cardno, A. G., & Gottesman, I. I. (2000). Twin studies of schizophrenia: from bow-and-arrow concordances to star wars Mx and functional genomics. American journal of medical genetics, 97(1), 12-17. Recuperado de https://onlinelibrary.wiley.com/doi/abs/10.1002/(SICI)1096-8628(200021)97:1%3C12::AID-AJMG3%3E3.0.CO;2-U

Khandaker, G. M., Zimbron, J., Dalman, C., Lewis, G., & Jones, P. B. (2012). Childhood infection and adult schizophrenia: a meta-analysis of population-based studies. Schizophrenia Research, 139(1-3), 161-168. https://doi.org/10.1016/j.schres.2012.05.023

Mcguffin, P., Asherson, P., Owen, M., & Farmer, A. (1994). The Strength of the Genetic Effect: Is There Room for an Environmental Influence in the Aetiology of Schizophrenia? The British journal of psychiatry: the journal of mental science, 164(5), 593-599. https://doi.org/10.1192/bjp.164.5.593

Nguyen, T. T., Kosciolek, T., Eyler, L. T., Knight, R., & Jeste, D. V. (2018). Overview and systematic review of studies of microbiome in schizophrenia and bipolar disorder. Journal of Psychiatric Research, 99, 50-61. https://doi.org/10.1016/j.jpsychires.2018.01.013

Pearlson, G. D., & Folley, B. S. (2008). Endophenotypes, dimensions, risks: is psychosis analogous to common inherited medical illnesses? Clinical EEG and Neuroscience: Official Journal of the EEG and Clinical Neuroscience Society , 39(2), 73-77. https://doi.org/10.1177/155005940803900210

Shevlin, M., Houston, J. E., Dorahy, M. J., & Adamson, G. (2008). Cumulative traumas and psychosis: an analysis of the national comorbidity survey and the British Psychiatric Morbidity Survey. Schizophrenia Bulletin, 34(1), 193-199. https://doi.org/10.1093/schbul/sbm069

Sutterland, A. L., Fond, G., Kuin, A., Koeter, M. W. J., Lutter, R., van Gool, T., … de Haan, L. (2015). Beyond the association. Toxoplasma gondii in schizophrenia, bipolar disorder, and addiction: systematic review and meta-analysis. Acta Psychiatrica Scandinavica, 132(3), 161-179. https://doi.org/10.1111/acps.12423

The Search for Schizophrenia Genes | Issues in Science and Technology. (2016, febrero 4). Recuperado 12 de julio de 2019, de Issues in Science and Technology website: https://issues.org/the-search-for-schizophrenia-genes/

Torrey, E. F., Bartko, J. J., & Yolken, R. H. (2012). Toxoplasma gondii and other risk factors for schizophrenia: an update. Schizophrenia Bulletin, 38(3), 642-647. https://doi.org/10.1093/schbul/sbs043

Torrey, E. F., & Yolken, R. H. (2019). Schizophrenia as a pseudogenetic disease: A call for more gene-environmental studies. Psychiatry Research, 278, 146-150. https://doi.org/10.1016/j.psychres.2019.06.006

Varese, F., Smeets, F., Drukker, M., Lieverse, R., Lataster, T., Viechtbauer, W., … Bentall, R. P. (2012). Childhood adversities increase the risk of psychosis: a meta-analysis of patient-control, prospective- and cross-sectional cohort studies. Schizophrenia Bulletin, 38(4), 661-671. https://doi.org/10.1093/schbul/sbs050

Yolken, R. H., Severance, E. G., Sabunciyan, S., Gressitt, K. L., Chen, O., Stallings, C., … Dickerson, F. B. (2015). Metagenomic Sequencing Indicates That the Oropharyngeal Phageome of Individuals With Schizophrenia Differs From That of Controls. Schizophrenia Bulletin, 41(5), 1153-1161. https://doi.org/10.1093/schbul/sbu197

Fuente: PsychCentral

  • Ciencia

¿Qué pasa cuando los padres utilizan la burla como método de crianza?

  • 12/07/2019
  • Maria Fernanda Alonso

La burla, las interacciones críticas y el menosprecio de los padres hacia sus hijos adolescentes frustran su capacidad para mantener relaciones positivas con sus compañeros, precipitando un ciclo de afecto negativo y enojo entre padres y adolescentes, que en última instancia conduce a los niños sean tanto víctimas como victimarios de acoso, según señala la evidencia de un singular estudio longitudinal que siguió a 1409 chicos durante tres años consecutivos, del 7mo al 9no grado (edades de 13 a 15 años) (Dickson, Laursen, Valdes, & Stattin, 2019).

Los padres “burlones” usan expresiones degradantes o menospreciantes que humillan y frustran a sus hijos, sin ninguna provocación obvia por parte del niño o niña. Estos padres responden al compromiso del adolescente con críticas, sarcasmos, insultos y hostilidad, a la vez que dependen de la coerción emocional y física para obtener cumplimiento de su parte.

Este estudio sugiere que el comportamiento burlón es una forma única de crianza de los hijos que aumenta los riesgos de que los adolescentes adopten estrategias inapropiadas para el manejo de la ira que aumentan el riesgo de sufrir dificultades con sus compañeros.

Según los hallazgos, este tipo de crianza fomenta la ira desregulada en los adolescentes. La ira desregulada es indicativa de dificultades para regular las emociones, que generalmente resulta en emociones negativas, agresión verbal y física y hostilidad. Los aumentos en la ira desregulada, a su vez, colocan a los adolescentes en mayor riesgo de acoso escolar y victimización, y de convertirse en acosadores-víctimas (agresores que también son víctimas de otros acosadores). Este dato reviste particular importancia puesto que investigaciones anteriores indican que los acosadores-víctimas corren mayor riesgo de sufrir problemas de salud mental, problemas de comportamiento y pensamientos suicidas en comparación con quienes sólo son víctimas, o quienes sólo son acosadores, o quienes no son víctimas de acoso escolar ((Haynie et al., 2001), (Cook, Williams, Guerra, Kim, & Sadek, s. f.), (Lereya, Samara, & Wolke, 2013), (Yang & Salmivalli, 2013), (Schwartz, 2000), (Stevens, De Bourdeaudhuij, & Van Oost, 2002), (Veenstra et al., 2005)). La identificación de los orígenes específicamente relacionados con la familia del estatus de acosador-víctima puede ser un paso clave para limitar o prevenir esto. Los hallazgos se mantuvieron después de controlar las conductas de crianza implicadas en el ajuste de los niños, como el afecto, el control y el castigo físico. 

Brett Laursen. Ph.D., coautor y profesor de psicología en la Facultad de Ciencias Charles E. Schmidt de la FAU, señaló la importancia del estudio fundado en que “proporciona una comprensión más completa de cómo las interacciones críticas y menospreciantes de los padres con los adolescentes frustran su capacidad para mantener relaciones positivas con sus pares».

El Dr. Daniel J. Dickson del Departamento de Psicología de la Universidad de Concordia, y autor principal del estudio, resaltó que tanto los profesionales como los padres “deben estar informados de los costos potenciales a largo plazo de conductas de crianza que a veces parecen inofensivas, como la burla y el sarcasmo.» 

Finalmente, sostuvo que es menester recordar a los padres la influencia que tienen en las emociones de sus hijos, y recomendó tomar las medidas necesarias para garantizar que los adolescentes no se sientan ridiculizados en el hogar.

Referencias del estudio:

Cook, C. R., Williams, K. R., Guerra, N. G., Kim, T. E., & Sadek, S. (s. f.). Predictors of bullying and victimization in childhood and adolescence: A meta-analytic investigation. School psychology quarterly: the official journal of the Division of School Psychology, American Psychological Association, 25(2), 65-83. https://doi.org/10.1037/a0020149

Dickson, D. J., Laursen, B., Valdes, O., & Stattin, H. (2019). Derisive Parenting Fosters Dysregulated Anger in Adolescent Children and Subsequent Difficulties with Peers. Journal of Youth and Adolescence. https://doi.org/10.1007/s10964-019-01040-z

Haynie, D. L., Nansel, T., Eitel, P., Crump, A. D., Saylor, K., Yu, K., & Simons-Morton, B. (2001). Bullies, Victims, and Bully/Victims:: Distinct Groups of At-Risk Youth. The Journal of early adolescence, 21(1), 29-49. https://doi.org/10.1177/0272431601021001002

Lereya, S. T., Samara, M., & Wolke, D. (2013). Parenting behavior and the risk of becoming a victim and a bully/victim: a meta-analysis study. Child Abuse & Neglect, 37(12), 1091-1108. https://doi.org/10.1016/j.chiabu.2013.03.001

Schwartz, D. (2000). Subtypes of victims and aggressors in children’s peer groups. Journal of Abnormal Child Psychology, 28(2), 181-192. https://doi.org/10.1023/A:1005174831561

Stevens, V., De Bourdeaudhuij, I., & Van Oost, P. (2002). Relationship of the Family Environment to Children’s Involvement in Bully/Victim Problems at School. Journal of youth and adolescence, 31(6), 419-428. https://doi.org/10.1023/A:1020207003027

Veenstra, R., Lindenberg, S., Oldehinkel, A. J., De Winter, A. F., Verhulst, F. C., & Ormel, J. (2005). Bullying and victimization in elementary schools: a comparison of bullies, victims, bully/victims, and uninvolved preadolescents. Developmental Psychology, 41(4), 672-682. https://doi.org/10.1037/0012-1649.41.4.672

Yang, A., & Salmivalli, C. (2013). Different forms of bullying and victimization: Bully-victims versus bullies and victims. The European journal of developmental psychology, 10(6), 723-738. https://doi.org/10.1080/17405629.2013.793596

Fuente: Science Daily

  • Ciencia

Adolescentes con exposición prenatal a la cocaína exhiben patrones alterados de conectividad funcional de la amígdala

  • 11/07/2019
  • Maria Fernanda Alonso

¿Por qué los adolescentes que fueron expuestos a la cocaína cuando estaban en el útero son propensos a tener menos control sobre sus emociones y tienden a distraerse? Investigadores encontraron una posible respuesta: hallaron alternancias en la conectividad funcional de sus amígdalas, región del cerebro que juega un papel importante en la regulación de la excitación y las emociones (Li, Lei, Coles, Lynch, & Hu, 2019).

El autor del estudio, Zhihao Li (profesor en la Universidad de Shenzhen), explica que “las drogas psicoactivas pueden afectar el desarrollo del cerebro y provocar problemas de desarrollo y aprendizaje, así como una serie de consecuencias sociales y de comportamiento.”

En el estudio, los investigadores utilizaron imágenes de resonancia magnética funcional en estado de reposo para comparar la estructura cerebral de 25 adolescentes con exposición prenatal a la cocaína y de 16 adolescentes controles no expuestos. Los participantes se sometieron a los escaneos cerebrales dos veces, con aproximadamente 2 años de diferencia. Los investigadores encontraron que la conectividad funcional dentro de la red de emociones del cerebro tendía a aumentar en el grupo que había sido expuesto prenatalmente a la cocaína, mientras que lo contrario sucedía en el grupo control.

Los investigadores tomaron en cuenta otros factores, como la exposición prenatal a otras drogas y el ingreso familiar. «Aunque los factores de confusión de exposición a múltiples drogas están controlados estadísticamente en este estudio, las contribuciones de la exposición a otras sustancias (por ejemplo, alcohol, tabaco, marihuana) todavía son posibles. En otras palabras, el efecto informado puede no ser específico de la cocaína», dijo Li.

En un estudio anterior (Li, Coles, Lynch, Luo, & Hu, 2016), Li y sus colegas observaron una mayor activación de la amígdala en adolescentes con exposición prenatal a la cocaína durante una tarea de memoria operativa que incluía distracciones emocionales.

Fuente: Psypost

Referencias:

Li, Z., Coles, C. D., Lynch, M. E., Luo, Y., & Hu, X. (2016). Longitudinal changes of amygdala and default mode activation in adolescents prenatally exposed to cocaine. Neurotoxicology and Teratology, 53, 24-32. https://doi.org/10.1016/j.ntt.2015.11.004

Li, Z., Lei, K., Coles, C. D., Lynch, M. E., & Hu, X. (2019). Longitudinal changes of amygdala functional connectivity in adolescents prenatally exposed to cocaine. Drug and Alcohol Dependence, 200, 50-58. https://doi.org/10.1016/j.drugalcdep.2019.03.007

 

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  • Clínica

La hospitalización involuntaria puede incrementar el riesgo de suicidio

  • 10/07/2019
  • David Aparicio
Hospitalización percibida como forzada

Nuevos datos cuestiona la efectividad es la hospitalización como recurso para evitar el suicidio. El estudio sugiere que las personas que perciben la hospitalización como forzada tienen más riesgo de volver a intentar suicidarse al salir del hospital. Dicho trabajo fue presentado en la revista científica Suicide and Life-Threating Behavior,

Se utilizó la  escala MacArthur Violence Risk Assessment Study para evaluar a 905 pacientes que fueron dados de alta de un hospital psiquiátrico. Dicha evaluación se realizó cada 10 semanas y durante un año completo. El 67% de los participantes sostuvo que fueron internados sin su consentimiento y el 19% de ellos intentó suicidarse luego de haber salido del hospital. El alto riesgo de suicidio se mantuvo fuertemente relacionado con la hospitalización forzada aun cuando se controlaron otras variables como historia previa de tratamiento psicológico, historia de autolesiones o intentos suicidas.

Otro dato que no se debe dejar de lado fue la alta proporción de mujeres blancas que fueron forzadas a la hospitalización, aun cuando tenían menos historia de conducta violenta, en comparación con aquellos que percibían su tratamiento como voluntario.

Datos adicionales

Este no es el único estudio que ha encontrado resultados similares. En el 2017 la revista JAMA Psychiatry publicó un análisis que alertaba del alto riesgo de suicidio que tienen los pacientes luego del alta médica y comentario publicado en el 2016 en Bulletin of the Menninger Clinic, sugiere que las experiencias adversas relacionadas con la hospitalización (perdida de empleo, perdida de estabilidad financiera, estigma por la hospitalización, eventos negativos y estados emocionales asociados con la hospitalización) que pueden afectar a los pacientes psicológicamente vulnerables y detonar el riesgo suicida.

Hay que ser precavidos. Ni los datos de este estudio, ni sus autores, se oponen a la hospitalización como un recurso necesario para mantener a los pacientes sanos y salvos, aun en situaciones en la que lo consideren coercitivo. Pero debe ser un recurso que se aplique con cuidado cuando no hay otras opciones o cuando ya se han agotado otras maneras de reducir el riesgo suicida y se debe implementar de una manera limitada. Los autores también urgen mejorar el cuidado de los pacientes fuera de los hospitales con tratamientos con evidencia para este tipo de problemáticas.

Referencia del estudio:  Jordan, J. T., & McNiel, D. E. (2019). Perceived coercion during admission into psychiatric hospitalization increases risk of suicide attempts after discharge. Suicide and Life-Threatening Behavior. doi: 10.1111/sltb.12560

Fuente: Mad in America

  • Clínica

Dos minutos para rumiar

  • 09/07/2019
  • Fabián Maero
Una de las cuestiones que con frecuencia surgen en las clases de activación conductual para depresión es qué demonios hacer con la rumiación. De manera que querría ofrecerles algunas ideas sobre la rumiación y compartir con ustedes una pequeña herramienta que me suele ser útil, así que, en palabras del Chapulín Colorado, síganme los buenos.

Rumiad, rumiad que se acaba el mundo

La rumiación es una conducta que está presente en prácticamente todos los casos de depresión.

En caso de que hayan llegado ayer al planeta, aclaremos que por “rumiación” nos referimos a la tendencia de una persona a enfocarse repetitivamente en la depresión, analizando sus causas, consecuencias, y el significado de los síntomas (Nolen-Hoeksema, 1991). Notarán que así descripta se parece mucho a las conductas de resolución de problemas: al lidiar con un problema, es útil enfocarse en él, dedicarle tiempo, analizar sus detalles, buscar causas y posibles soluciones. Y es que la rumiación puede pensarse como intentos de resolución verbal de problemas, pero intentos que suelen empeorar la situación.

Sucede que la rumiación aumenta la vulnerabilidad a la depresión y se asocia con complicaciones en múltiples dominios de funcionamiento (por ejemplo, véase Spasojević & Alloy, 2001).  Por eso en líneas generales es una mala idea impulsar a los pacientes deprimidos a que analicen y busquen las causas de por qué están así, o que se enfoquen intensamente en el pasado, que construyan explicaciones y busquen insights. Esta suerte de rumiación asistida por terapeuta (RAT, digamos) no suele ser de mucha ayuda, ya que en el contexto de la depresión, la búsqueda de insights y auto-reflexión más bien contribuye a empeorar los síntomas de depresión (Nakajima, Takano, & Tanno, 2018; Takano & Tanno, 2009). Así es como con demasiada frecuencia encontramos pacientes que dicen cosas como “yo lo trabajé mucho y ahora sé por qué estoy deprimida pero no lo puede cambiar”.

Pero, como dijo Jack el Destripador, vayamos por partes. En primer lugar ¿cómo pensamos a la rumiación desde una perspectiva conductual? La respuesta parece obvia: la rumiación es una conducta. Lo que no es tan obvio es lo que esto implica. Se trata, ni más ni menos, de afirmar que la rumiación (como el pensamiento en general), obedece en principio a las mismas reglas que cualquier otra conducta: refuerzo, castigo, control por estímulos, etc. Y podríamos agregar, ya que estamos, que se trata de una conducta que podríamos llamar voluntaria (voy a utilizar los términos cotidianos, no empiecen a escorchar con el vocabulario técnico porque cerramos y nos vamos a la mierda). Esto es, rumiar es algo que está bajo control de la persona, aun cuando suceda inadvertidamente. Sé que parece algo contraintuitivo, pero esta contradicción, de que algo que parece involuntario no lo sea, es sólo aparente. Para ilustrarlo con una analogía, consideren la conducta de leer.

En este momento probablemente estén leyendo estas líneas sin mucho esfuerzo deliberado (confiamos en que una buena parte de nuestra audiencia, formación mayoritariamente universitaria, conoce prácticamente todas las letras y puede leer una oración completa en mucho menos de quince minutos). Sin embargo podrían detenerse en el siguiente punto, si de ello dependiera su vida. Lo mismo pasa con la rumiación: si estoy rumiando y me ponen una pistola en la cabeza, probablemente deje de rumiar (al menos sobre ese tema en ese momento). Consideren en cambio lo que sucede con las conductas que solemos llamar involuntarias (sí, sí, es un término de mierda, pero déjenme seguir): cuando el médico me pega con el martillito de goma en la rodilla yo voy a levantar la pierna violentamente, aunque me amenacen con pegarme un tiro si lo hago. No tengo forma alguna de evitarlo, y lo mismo me pasaría con todos los reflejos de esa índole, que están fuertemente controlados por antecedentes pero son relativamente insensibles a consecuencias. En ese sentido, la rumiación se parece más al hábito de comerse las uñas: es una conducta que sucede inadvertidamente y con componentes automáticos pero que puede ser manejada con la utilización de los recursos adecuados.

Creo que lo que suele oscurecer las aguas a este respecto es que lo que suele ser automático y generalmente incontrolable es aquello que da el inicio a la rumiación. Todo el proceso suele iniciarse con una experiencia interna aversiva (como una evaluación, un recuerdo, una emoción, etc.) que se experimenta como algo que surge por sí mismo, de manera no intencional, tras lo cual se despliega la rumiación como forma de lidiar con ese malestar –por eso Matthews y Wells(2004) dicen que “la rumiación es un afrontamiento enfocado en la emoción, pero enmascarado como un afrontamiento enfocado en el problema”(p.148).

En términos ACT, diríamos que la rumiación se puede entender como una forma de evitación experiencial. Dicho mal y pronto (como casi todo lo que vengo diciendo hoy): el disparador es incontrolable, pero la rumiación no lo es (si les interesa una forma más RFT de pensarlo, consideren el modelo de respuestas inmediatas y respuestas elaboradas que se utiliza en la investigación con el IRAP).

Por supuesto, no estamos diciendo que sea fácil, sino que es posible hacer algo con la rumiación.

Rumiación y activación conductual

Rumiacion – Adobe Stock

En activación conductual la rumiación no es el primer foco del tratamiento, sino que éste gira en torno a la selección, planificación y realización de actividades. En la mayoría de los casos a medida que el tratamiento avanza, la rumiación suele reducirse por sí misma sin necesidad de intervenciones adicionales; el foco en realizar deliberadamente actividades agradables o importantes suele ser suficiente para desplazar la conducta de rumiación. Pero con cierta frecuencia la rumiación se vuelve algo con lo que es necesario lidiar específicamente. En esos casos la cuestión central es cómo ayudar a nuestros pacientes a identificar cuando están rumiando y hacer algo distinto. Este ha sido el motor de este artículo: compartirles un modesto recurso que se utiliza en activación conductual para este fin.

Las personas usualmente detectan que están rumiando cuando ya están bastante involucradas con el proceso. Entonces surge una dificultad, y es que la rumiación a veces es bastante difícil de diferenciar de la resolución de problemas cotidiana. Una forma bastante amable y validante de identificar el proceso de rumiación es la Regla de los Dos Minutos, propuesta por Martell y colaboradores (2010, p.138). Se trata de una regla para utilizar entre sesiones, y cuya presentación se puede resumir así:

“Cada vez que te encuentres pensando sobre algún tema, tomate dos minutos para seguir haciéndolo. Luego de esos dos minutos quiero que consideres dos preguntas. La primera es “¿estoy avanzando en resolver el problema que estoy considerando?” y la segunda es “¿me estoy sintiendo menos autocríticx o menos deprimidx después de estos dos minutos de pensar esto? Si la respuesta a cualquiera de esas dos preguntas es “no” entonces intentá utilizar un recurso alternativo para interrumpir ese patrón de acción”

Una característica positiva de la regla de los dos minutos es que en lugar de enfocarse en el contenido de los pensamientos (y sugerir “no pienses nunca en esto y esto”), propone notar las consecuencias y efectos de la actividad, es decir, se centra en su función. La regla de los dos minutos funciona mejor si se realiza un análisis funcional previo en sesión, una conversación sobre la rumiación como intento de solución de problemas, los costos y efectos de la rumiación, etc.

Probablemente en este punto estén gritando a voz en cuello, con medio cuerpo fuera de la ventana “Y cuando me doy cuenta de que estoy rumiando, ¿qué carajos hago?” No desesperen, vuelvan a meterse adentro, que hay algunas ideas y recursos que pasaremos a describir.

Resolución de problemas

Una vía de acción posible es identificar si hay un problema concreto a resolver en el tema que se está rumiando, y en caso de ser así explorar posibles soluciones e implementaciones, es decir, aplicar principios de terapia de solución de problemas (D’Zurilla & Goldfried, 1971; Nezu, Maguth Nezu, & Greenfield, 2018). Creo que esta estrategia debe ser la primera a considerar; si hay algo para resolver, es preferible resolverlo antes que pensar en círculos. Además, creo que hay una cuestión de respeto en tomar el contenido seriamente en una primera instancia, en lugar de inmediatamente descartarlo porque es una rumiación. Dicho esto, lo que sucede es que como la rumiación suele centrarse en el pasado o en características no modificables, no siempre hay un problema que se pueda resolver, por lo cual hay otros recursos a intentar.

Prestar atención al momento presente

Este recurso no es otra cosa que el eje de contacto con el momento presente del hexaflex. Se le pide a la persona traer el foco a los cinco sentidos y a las experiencias internas que están ocurriendo en el aquí y ahora, en lugar de mantener el foco exclusivamente en los pensamientos. No estamos diciendo que sea necesario introducir una práctica formal de mindfulness –aunque tampoco es mala idea– sino tan solo orientar a los pacientes a notar cuando están rumiando y redirigir su atención a aspectos concretos del aquí y ahora: los colores que pueden notar, los sonidos, sensaciones físicas, olores, etc. Si en el momento en que está sucediendo la rumiación la persona está realizando alguna tarea, entonces el foco puede llevarse a los pasos y acciones que involucre. En líneas generales, cuanto más específico sea el foco, mejor.

Un ejemplo que siempre me ha gustado en este sentido es el que dan Martell, Addis y Dimidjian(2004):

“Un joven quería pasar más tiempo con su familia. En un fin de semana feriado organizó que su padre y sus hermanas se reunieran con él para cenar en un restaurante. Informó luego que no disfrutó la interacción. Cuando el terapeuta examinó lo que realmente había sucedido, quedó claro que el hombre había estado sólo físicamente con su familia. Se mantuvo ocupado reflexionando sobre lo malo que era no tener una buena relación con sus dos hermanas y que era un mal hermano. En lugar de cuestionar estas creencias, lo cual sería una intervención válida e importante de terapia cognitivo-conductual, el terapeuta le preguntó qué color de ropa vestían las personas. El paciente no lo sabía. El terapeuta también preguntó qué pidió cada persona para cenar. Una vez más, el hombre no lo sabía. A medida que se formularon preguntas sobre los detalles del comportamiento de la familia que el joven no pudo responder, el terapeuta señaló cuánto de la interacción con la familia se había perdido al rumiar sobre lo poco que se veían. Aunque este hombre pensó que estaba involucrado en varias conductas (es decir, conversando, pasando tiempo con su familia, cenando y sumido en el pensamiento), estaba claro que la rumiación desplazó a las otras conductas.” (p.158)

Al igual que con el recurso anterior, esto debe primero socializarse y practicarse en sesión para que la paciente lo tenga disponible en su vida cotidiana.

Introducir nuevos estímulos

Esto es lo que habitualmente llamaríamos “distracción”. El recurso anterior consiste en notar lo que ya hay en el ambiente, mientras que éste involucra añadir nuevos estímulos hacia los cuales llevar la atención. Esto puede incluir alguna actividad física (hacer ejercicio, ordenar la casa, molestar al gato con nuestro afecto, por ejemplo), o de otro tipo (cantar, jugar videojuegos, etc.). Como sugerencia general diría que la distracción suele funcionar mejor cuando el foco está puesto en hacer más que en disfrutar algo.

La distracción debe ser utilizada con cuidado, porque no queremos sumar estrategias de evitación al repertorio del paciente. Un punto a considerar es que la distracción en este caso no es con respecto al disparador (el pensamiento o emoción negativos), sino con respecto a la rumiación que ocurre luego del disparador.

 

Rumiación y preocupación

Hay algo más que quisiera señalar y es la cercanía entre la rumiación y otro proceso casi omnipresente en clínica, la preocupación.

Sucede que preocupación y rumiación son procesos que se diferencian mayormente en su contenido pero comparten una función similar. La rumiación se centra en el pasado, la preocupación en el futuro; una intenta entender y explicar lo que sucedió, la otra intenta prever lo que podría suceder. Ambas son formas de resolución de problemas (es decir, formas de evitación) que se despliegan tras experimentar algún malestar. La persona que rumia se ocupa de distintos contenidos que la persona que se preocupa, pero en ambos casos, los efectos son similares. Ambos procesos tienden a aumentar el nivel de malestar, porque involucran tomar contacto con una miríada de estímulos aversivos que no están presentes en ese momento.  Y en ambos casos se pierde el contacto con el resto del momento presente porque el foco está en analizar lo que pasó o lo que podría pasar. Se pierde la conexión con la actividad que se está realizando, y con las cualidades deseadas para esa actividad.

La regla de los dos minutos (como los tres recursos de afrontamiento) puede ser utilizada, con una adaptación mínima, para trabajar con preocupación. Basta con cambiar el foco de la segunda pregunta, para que en lugar de orientarse a sentimientos de depresión se oriente a sentimientos de ansiedad.

Dos procesos, una herramienta, ¿qué más quieren de su blog amigo? ¿eh?

Cerrando

La rumiación es un tema complejo, con una extensa literatura al respecto, por lo cual van a encontrar una amplia gama de conceptualizaciones y formas de abordaje. La idea de este artículo fue solo proporcionar una pequeña herramienta clínica para aplicar dentro de un tratamiento de activación conductual. Espero que les resulte de utilidad. Pueden dejar comentarios y preguntas en la sección de comentarios que está al pie.

¡Nos leemos la próxima!

Artículo publicado en Grupo ACT Argentina y cedido para su publicación en Psyciencia. Visita Grupo ACT para conocer las fechas de los entrenamientos presenciales y recursos clínicos desde las terapias contextuales. 

Referencias bibliográficas

  • D’Zurilla, T. J., & Goldfried, M. R. (1971). Problem solving and behavior modification. Journal of Abnormal Psychology, 78(1), 107–126. https://doi.org/10.1037/h0031360
  • Martell, C. R., Addis, M. E., & Dimidjian, S. (2004). Finding the Action in Behavioral Activation. In S. C. Hayes, V. M. Follette, & M. M. Linehan (Eds.), Mindfulness and Acceptance: Expanding the Cognitive-behavioral Tradition. New York: The Guilford Press.
  • Martell, C. R., Dimidjian, S., & Herman-Dunn, R. (2010). Behavioral activation for depression: a clinician’s guide. New York: The Guilford Press.
  • Matthews, G., & Wells, A. (2004). Rumination, Depression, and Metacognition: the S-REF Model. In C. Papageorgiou & A. Wells (Eds.), Depressive Rumination (p. 296). Chichester, UK: Wiley. https://doi.org/10.1002/9780470713853
  • Nakajima, M., Takano, K., & Tanno, Y. (2018). Contradicting effects of self-insight: Self-insight can conditionally contribute to increased depressive symptoms. Personality and Individual Differences, 120, 127–132. https://doi.org/10.1016/J.PAID.2017.08.033
  • Nezu, A. M., Maguth Nezu, C., & Greenfield, A. P. (2018). Problem Solving. In S. C. Hayes & S. G. Hofmann (Eds.), Process-Based CBT. Oakland: Context Press.
  • Nolen-Hoeksema, S. (1991). Responses to Depression and Their Effects on the Duration of Depressive Episodes. Journal of Abnormal Psychology, 100(4).
  • Spasojević, J., & Alloy, L. B. (2001). Rumination as a common mechanism relating depressive risk factors to depression. Emotion, 1(1), 25–37. https://doi.org/10.1037/1528-3542.1.1.25
  • Takano, K., & Tanno, Y. (2009). Self-rumination, self-reflection, and depression: Self-rumination counteracts the adaptive effect of self-reflection. Behaviour Research and Therapy, 47(3), 260–264. https://doi.org/10.1016/J.BRAT.2008.12.008
  • Análisis
  • Ciencia

La salud mental en Venezuela

  • 08/07/2019
  • Alejandro Becerra

Venezuela atraviesa la crisis político-económica más difícil de su historia contemporánea. El Fondo Monetario Internacional (FMI), en su informe de perspectivas económicas globales para 2018-19, prevé que este país tendrá en 2019 una inflación de 10.000.000 % y proyecta que su economía caerá este año un 18 % y su PIB se reducirá el año que viene un 5 %. Según datos brindados en marzo por la Asamblea Nacional Venezolana, los precios de los productos se incrementaron en un 53.7 por ciento durante febrero, una disminución frente al 191.6 por ciento acumulado durante el mes anterior.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO por sus siglas en inglés), incluyó a Venezuela dentro de los países en alto riesgo de seguridad alimentaria en su informe trimestral en abril de 2019 sobre seguridad alimentaria, donde asegura que en los meses venideros no se espera que la situación de seguridad alimentaria mejore. Además de Venezuela, los demás países en alto riesgo según este análisis son: Yemen, Sudán del Sur, Sudán, Zimbabue, Camerún, Burkina Faso, Afganistán, Nigeria y Haití.

Para la Fundación Bengoa y el Observatorio Venezolano de la Salud (OVS), según su reporte nacional publicado en diciembre de 2018, Venezuela pasa por una Emergencia Humanitaria Compleja desde el 2015 que compromete severamente el derecho humano a la alimentación de sus 31.8 millones de habitantes y especialmente de las poblaciones y comunidades en extrema pobreza por los efectos del hambre y la desnutrición. Asimismo la comisión de Desarrollo Social de la Asamblea Nacional Venezolana indica que existe una escasez de medicamentos del 88 %.

Según todos estos datos, se puede deducir que las personas con alguna psicopatología se ven directamente afectadas por la escasez de medicamentos, llevándolas a un curso tórpido de su padecimiento. Ahora ¿qué ocurre con el venezolano que no presenta ningún problema de salud mental?, para responder esta interrogante y debido a que hasta el momento no existían datos de algún estudio sobre el tema, se realizará un análisis desde paradigmas de distintos enfoques con relación a varias corrientes psicoterapéuticas, para esto es necesario conocer qué es la salud mental o salud comportamental.

Salud mental o salud comportamental

Tener un definición concreta o unificada sobre la salud mental o comportamental ha sido difícil desde la utilización del término, ya que en la psicología aplicada suele utilizarse el de salud comportamental, además existe el hecho de llevar algo tan subjetivo y complejo como lo es la conducta, pensamientos, sistemas de creencias y cultura, a algo objetivo y concreto como lo es una definición. Durkheim escribió: «Si damos con un criterio objetivo, inherente a los hechos mismos, que nos permita distinguir científicamente la salud de la enfermedad en los diversos órdenes de fenómenos sociales, la ciencia se encontrará en condiciones de iluminar la práctica sin traicionar su método propio». El autor advierte sobre la complejidad de la tarea y de ahí el debate que existe por tener una definición unificada, donde es necesaria una profundización epistemológica.

La definición  de salud mental por lo tanto no es una impostura pseudocientífica que se limite a consagrar valores y prejuicios sociales. Sin embargo no es una definición libre de valores y es además una construcción, imprescindible en la psicología, que pudiera confundirse a un término exclusivo de un enfoque desde la perspectiva de la psicología básica. Por eso se propone no sólo un concepto acerca de ésta, sino varios conceptos que permitan dar cabida a datos, categorías y principios ampliamente admitidos hoy en psicología. Pero su presentación aquí es de propuesta conceptual y teórica desde los paradigmas, derivada, en sí, de hallazgos empíricos.

Algunos tratados de psicopatología empiezan por dedicar algunas páginas a delimitar y describir el trastorno mental en su generalidad, donde se puede entender la salud mental como ausencia de enfermedad mental. Ahora bien la salud mental es mucho más compleja. Maher señala, como indicadores psicopatológicos, la expresión por parte del sujeto de «sentimientos de angustia o de infelicidad, su propensión a una conducta incapacitante que le coarta en la ejecución de sus obligaciones diarias y la falta de contacto con la realidad».

Skinner indica que la enfermedad mental se relaciona con «ciertas formas de comportamiento perturbadoras o peligrosas para el individuo o para los demás» y también que «provoca ciertas molestias» al individuo. Un doble criterio  de molestias frente a bienestar y de perturbación o no, sirve en ese análisis.

Jahoda mencionaba tres rasgos típicos de la persona con salud mental: 1) desplegar un ajuste activo, tratando de alcanzar algún control de su entorno; 2) una percepción realista de sí misma y de su mundo; 3) una cierta unidad e integración estable personal. Los rasgos o criterios pueden ser más numerosos, añadiendo casi siempre el bienestar o el sufrimiento psíquico como característico de la salud o del trastorno.

Para la Organización Mundial de la Salud (OMS) define la salud mental como un estado de bienestar en el cual el individuo es consciente de sus propias capacidades, puede afrontar las tensiones normales de la vida, puede trabajar de forma productiva y fructífera y es capaz de hacer una contribución a su comunidad.

Existe en Venezuela una variable etiológica importante para la alteración de la salud mental o comportamental: el medio ambiente hostil

Según la Asociación Americana de Psicología (APA), la salud mental se concibe como la forma en la que nuestros pensamientos, sentimientos y conductas afectan a nuestra vida. Una buena salud mental nos lleva a tener una imagen positiva de nosotros mismos y, a la vez, fomenta las relaciones satisfactorias con amigos y otras personas.

Asimismo Bergeret afirma que «un ser humano se halla en un estado normal, sean cuales sean sus problemas personales profundos, cuando consigue manejarlos y adaptarse a sí mismo y a los demás, sin paralizarse interiormente». También sobre el polo de salud, y no sólo el de trastorno, se pronuncian Freedman y Kaplan de modo muy conciso: «estado de salud emocional en el que la persona es capaz de funcionar cómodamente dentro de la sociedad».

Etiología

Luego de haber descrito diferentes definiciones sobre salud mental, se debe estudiar la etiología de enfermedad mental,  entendemos a etiología como la rama de la ciencia que se encarga del estudio y análisis de la causa o génesis de las cosas, fenómenos o situaciones. En psicología la etiología busca las causas de que un individuo posea diferentes cogniciones o creencias, realice o no una conducta concreta o bien de los factores que provocan un trastorno mental. En este ámbito el estudio de las causas es relativamente más complejo, dado que los fenómenos mentales no resultan directamente observables. Es necesario extrapolar la información a partir de las relaciones establecidas entre diferentes variables.

Variables Etiológica:

  • Atributos hereditarios: antecedentes de familiares con alteración mental.

  • Medio ambiente: exposición a un medio estresante u hostil.

  • Orgánico: por una alteración, trastornos metabólicos, trastornos hormonales, tumores, traumas físicos, etc.

Entiendo que Venezuela atraviesa una de las crisis más difíciles de su historia contemporánea con la mayor inflación a nivel mundial, escasez de alimentos y medicamentos, lo que convierte en un medio ambiente hostil lo cual representa una variable etiológica para alterar la salud mental del venezolano. Además de la vulnerabilidad que pueden tener quienes presentan antecedentes de familia con alteración mental o quienes sufren de una enfermedad orgánica.

Ahora bien, se puede entender que la salud mental del venezolano es alterada por al menos la variable etiológica del medio ambiente, pero saber las consecuencias y la cantidad de personas que se ven afectadas se hace muy difícil sin la existencia de un estudio, aunque en mi experiencia empírica perciba que una cantidad importante de personas manifiesten, como señala Maher, sentimientos de angustia, de infelicidad y una conducta incapacitante en la ejecución de sus obligaciones diarias debido al medio ambiente hostil.

Así mismo es importante tomar en consideración que cada ser humano responde de manera distinta ante cualquier situación o estímulo, en donde la respuesta dependerá de su aprendizaje y sistema de creencia, como lo expresa Bergeret, quien indica la existencia de salud mental cuando una persona «cuáles sean sus problemas personales profundos, cuando consigue manejarlos y adaptarse a sí mismo y a los demás, sin paralizarse interiormente». A pesar de la existencia de un medio ambiente hostil, siendo un factor importante para alterar la salud mental, no todos los venezolanos tienen una alteración en su salud mental, que nos lleva a la pregunta crítica: ¿si al resolver los conflictos generados por la crisis, la persona ha aceptado significativamente o no su capacidad de adaptarse al medio ambiente hostil, manteniendo al mismo tiempo su capacidad de placer?

Conclusión

Luego de analizar algunos aspectos importantes de la crisis en Venezuela, así como  aproximarnos en la definición de salud mental o comportamental y una descripción  etiológica de enfermedad mental se puede concluir que:

  • Existe en Venezuela una variable etiológica importante para la alteración de la salud mental o comportamental: el medio ambiente hostil. Necesitamos investigaciones para conocer el impacto de dicha variable en la salud mental de ésta población.
  • Dependiendo de la respuesta de la persona y sus herramientas para poder enfrentar al medio ambiente hostil, se verá alterada la salud mental o comportamental. Es sin duda un ambiente perfecto para estudiar temas como la resiliencia y los factores que contribuyen a desarrollarla.

Referencias bibliográficas:

  • APA (2019) Cambie de Opinión Acerca de la Salud Mental, American Psychological Association Sitio web: https://www.apa.org/centrodeapoyo/cambie
  • Begona. (2018). Emergencia Humanitaria Compleja En Venezuela Derecho A La Alimentación. Reporte Nacional, 1, 2-9.

  • Bergeret, J. (2008) La Personalidad Normal Y Patológica Gedisa Editorial, United States

  • Casado, E. (2001). Pensamiento y creatividad. En Hacia una psicología de investigación (43-70). Caracas: Universidad Central de Venezuela.

  • Delgado, M. (2019). La inflación de Venezuela se desacelera pero sigue exorbitantemente alta. Marzo 29,2019, del Nuevo Herald Sitio web: https://www.elnuevoherald.com/noticias/mundo/america-latina/venezuela-es/article227740674.html

  • Durkheim, E. (1978). Las reglas del método sociológico, Madrid, Morata.

  • Fierro, A. (2000). Salud (Comporta)Mental: Un Modelo Conceptual. Revista de Psicología general y aplicada, 53, 147-164

  • Freedman, A. Kaplan, H. & Sadock, B. (1982). Tratado de psiquiatría 2a. Edición

  • Herrera, F. (2007). Las personalidades psicopaticas. Zulia: Ediciones Alfaguaras.

  • Jahoda, M. (1955). Toward a social psychology of mental health. Nueva York, Norton.

  • Maher, B. A. (1979). Principios de Psicopatología. Méjico, McGraw-Hill.

  • Martines, F.. (2019). FMI prevé inflación de 10.000.000 % en Venezuela para 2019. Marzo 29. 2019, de Diario Las Americas Sitio web: https://www.diariolasamericas.com/america-latina/fmi-preve-inflacion-10000000-venezuela-2019-n4164044

  • OMS. (2013). Salud Mental. Marzo 27,2019, de Organización Mundial de la Salud Sitio web: https://www.who.int/features/factfiles/mental_health/es/_

  • Ordoñez, A. (2011). Personalidad normal y patológica. En Fisiopatológico de la personalidad (37-63). Mérida: Universidad de los Andes.

  • Prada, C. (2018). Salud mental: definición según la psicología. Marzo 27, 2019, de Psicología-Online Sitio web: https://www.psicologia-online.com/salud-mental-definicion-segun-la-psicologia-4196.html

  • Redacción. (2019). Venezuela en “alto riesgo” según informe de seguridad alimentaria de la FAO. Marzo 29, 2019, de Voa Noticias Sitio web: https://www.voanoticias.com/a/venezuela-en-alto-riesgo-segun-informe-de-seguridad-alimentaria-de-la-fao-/4885137.html

  • Skinner, B. F. (1969). Ciencia y conducta humana. Barcelona, Fontanella.

  • Clínica

Entrenamiento neurocognitivo en niños con TDAH ¿Qué tan efectivo es?

  • 04/07/2019
  • Mauro Colombo

El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), es uno de los trastornos del neurodesarrollo de mayor prevalencia en la actualidad. Alrededor de un 5% de la población infanto-juvenil lleva este diagnóstico. Dentro de las características habituales del cuadro, hallamos diversas dificultades para el control de impulsos, fallas generales de las funciones atencionales, hiperactividad y desorganización general a nivel comportamental. En la adolescencia, estos niños tendrán mayores probabilidades de presentar otros trastornos comórbidos, como ansiedad, depresión o consumo de sustancias (Ives, 2006).

Existen muchas controversias en relación al TDAH, algunas cuestionando su existencia (pueden leer aquí sobre eso), otras criticando el aumento desmedido del cuadro o alertando de sobrediagnósticos, y otras en relación a que tratamientos son más eficaces. Al respecto, y ya que es el tema que nos compete en el presente artículo, uno de los grandes debates en torno a este trastorno está dado en que tipo de abordaje debe ser tomado como de primera línea, si los de corte psicológico, si los medicamentosos, o los combinados. En Psyciencia en numerosas oportunidades se abordó esta cuestión, ya sea mostrando los beneficios de la terapia de conducta, analizando los efectos (positivos y negativos) de los psicofármacos, o comparando los efectos de administrar en diversos órdenes un tratamiento psicológico o farmacológico.

Un metaanálisis publicado este año se propuso investigar la utilidad de los programas computarizados de entrenamiento neurocognitivo en niños con TDAH, para evaluar la eficacia de estos.

¿En qué consisten los programas computarizados de entrenamiento neurocognitivo?

Los programas de entrenamiento neurocognitivo apuntan a intervenir en (valga la redundancia) déficits cognitivos, mediante la utilización de estrategias y procedimientos neuropsicológicos y herramientas externas, cuya finalidad es incrementar el procesamiento de información y la adaptación funcional de personas con algún tipo de disminución neurológica (Carvajal – Castrillón & Restrepo, 2013). Este tipo de entrenamientos puede utilizarse en muy diversas poblaciones, aunque la revisión a la que aludimos se ha abocado a su aplicación en TDAH y específicamente, en niños. En este trastorno, aquellos componentes neuropsicológicos que se encuentran con mayor afectación según la literatura científica son la atención, la inhibición y la memoria de trabajo. También encontramos menciones a la velocidad de procesamiento, la organización motora, percepción temporal y aversión a la demora (Yáñez & Prieto, 2016).  La flexibilidad cognitiva, el lenguaje y la orientación visoespacial son otras habilidades afectadas (Pérez, Molina & Gómez, 2016).

Los programas computarizados de entrenamiento neurocognitivo por su parte son herramientas informáticas que buscan cumplir los mismos roles que los procedimientos tradicionales neuropsicológicos, para incrementar aquellas funciones mencionadas anteriormente. Se apoyan por un lado en los nuevos desarrollos de la tecnología informática, y por el otro en la amplia popularidad que tienen, especialmente en niños y adolescentes. Estos programas, de la misma forma que se mencionó en torno de los entrenamientos habituales, pueden ser útiles para una amplia gama de personas con problemas neurológicos, incluidas (más bien eso busca determinar la revisión a la que hacemos referencia aquí), personas con TDAH.

La evidencia científica sobre la utilidad del uso de programas de rehabilitación cognitiva es controversial

Dentro de las ventajas que estas nuevas herramientas podrían tener, encontramos la adaptación de los estímulos a lo sujetos, la retroalimentación inmediata, el entrenamiento de acuerdo con el rendimiento y una mayor accesibilidad (Rute – Pérez, 2018). El uso de estos programas se ha ampliado en los últimos años, y si bien existe cierta evidencia de su utilidad para personas con trastornos de déficit de atención e hiperactividad, la misma no es consistente por el uso de distintos programas o discrepancias en las habilidades de las que se ocuparían de estimular.

En qué consistió la revisión

Para rastrear las investigaciones que evaluaron la eficacia de estas herramientas en TDAH, se realizó una búsqueda en bases de datos como PubMed, Web of Science (ISI), SciELO, Redalyc, PsycINFO, MEDLINE y Dialnet. Además de buscadores como Google Académico. Como criterios de inclusión, los estudios debían estar comprendidos entre el 2013 y el 2018, poniendo como tope por cada programa hasta 50 estudios, y abocados a niños y adolescentes con TDAH. A su vez, podían ser artículos empíricos, de revisión, tesis o libros relacionados con la temática. Podían estar redactados en cualquier idioma y debían estar completos y ser de libre acceso.

Para el análisis de la revisión, se organizaron los programas teniendo en cuenta aspectos comunes entre ellos, además de la observación de similitudes y diferencias entre las evidencias reportadas.

Se encontraron 2182 resultados, de las cuales únicamente 60 cumplieron los criterios de inclusión señalados anteriormente. Estos resultados se organizaron teniendo en cuenta: autores, idioma, descripción, población objetivo, edades, tipo de programa (dirigido a población general o TDAH), intervención grupal o individual, frecuencia de uso y duración del programa de entrenamiento. A su vez, se categorizaron de acuerdo con los diversos dominios neurocognitivos que se trabajan en el trastorno en cuestión.

Resultados de la búsqueda

Entre los 60 estudios que cumplieron los requisitos de inclusión, se encontraron 12 programas de entrenamiento neurocognitivo. Los mismos son: BrainHQ, Captain’s Log Mind Power Builder, Cogmed, CogniFit, Engage, ETAM, Jungle  Memory, Learning  Rx,  Lumosity, MeMotiva  Junior, TDAH Kids  Trainer y TEAMS.

De estos 12 programas, 7 están disponibles en el idioma español y en 6 la edad a la que están dirigidos es variable, pudiendo utilizarlos tanto niños como adultos. A la población general se enfocan 2, mientras que 4 de ellos tienen ejercicios tanto para la población en general como para TDAH. El resto, son específicos del trastorno por déficit de atención e hiperactividad. La mayoría de ellos prefieren el entrenamiento individual más que grupal.

De la revisión, aquellos de los que se encontró mayor evidencia son en orden decreciente:

  • Cogmed

  • Lumosity

  • Learning RX

  • Cognifit

  • TEAMS

Los objetivos de estos programas no eran los mismos en cada caso, buscando intervenir sobre funciones diversas como velocidad de procesamiento, habilidades sociales, atención, memoria, razonamiento, lenguaje, habilidades visoespaciales y motoras, percepción, etc.

Análisis de los resultados

De acuerdo a las investigaciones, no se ha podido establecer la frecuencia de utilización óptima para rehabilitar/ fomentar las habilidades de las cuales se ocupan estos programas. Existe variación entre la utilización de estas herramientas, aunque se podría establecer una frecuencia promedio de 3 veces por semana para producir cambios significativos.

Si bien se han indicado aquellas habilidades que toman como objetivos de cambio, la mayoría se aboca principalmente a memoria de trabajo y atención, probablemente descuidando otras.

Aquel programa del que más evidencia a favor se halló fue el Cogmed. Los que menor cantidad de estudios mostrando evidencia de su utilidad tuvieron fueron el Captain’s Log Mind, ETAM y Jungle Memory. Esta información resulta de utilidad en caso de buscar un complemento de abordaje de este tipo en TDAH.

De aquellos programas que más estudios tuvieron, dos metaanálisis arrojaron que el entrenamiento sobre memoria de trabajo auditiva, memoria de trabajo visoespacial, atención y habilidades de lectura mostraron un pequeño impacto solo en memoria de trabajo auditiva y un efecto de pequeño a moderado en memoria de trabajo visoespacial. No hubo impacto en atención. Sin embargo, los padres de estos niños registraron mejoras en cuanto a la atención y maestros registraron menores niveles de hiperactividad de los pequeños.

Teniendo en cuenta la motivación para el cumplimiento de tareas y lo atractivas que pueden ser las herramientas informáticas para niños y adolescentes, estos programas constituyen una interesante línea de trabajo para continuar con investigaciones y desarrollos.

En líneas generales, la evidencia científica sobre la utilidad del uso de programas de rehabilitación cognitiva es controversial. Algunos autores resaltan la dificultad que presenta la elección de programas, que suele ser aleatoria, y que la cantidad de ejercicios más que colaborar, dificultan las intervenciones. Otros en cambio, resaltan la poca adaptación que tienen estas herramientas a los contextos educativos.

No se han reportado por el momento la realización de ensayos de control aleatorizados, por lo que en última instancia aun no es posible determinar con certeza si estos programas revisten realmente utilidad clínica. Dado que las dificultades y déficits presentes en el TDAH (y en cualquier trastorno mental) son variables y dispares, la terapéutica debe tener en cuenta la individualidad de cada sujeto. Existen diferencias socioeconómicas, de edad, tipo de TDAH, efectos de medicación, acceso a servicios de salud, comorbilidad y otras que hacen imposible utilizar programas estandarizados.

La utilización de programas entonces, más allá de las variantes al interior de cada uno que pueda presentar, no suple y no llega a compensar por ende la evaluación personalizada de cada niño. Esto es una dificultad, que por otro lado deja de manifiesto otra de las conclusiones a las que se llegó en la revisión: por el momento estas aplicaciones no pueden reemplazar a otros tipos de tratamientos (sean psicológicos y/o farmacológicos), sino que deben ser estudiados como complementos de las intervenciones en curso.

Otra limitación consistió en la falta de implicación de padres y maestros en los tratamientos. La psicoeducación y el aporte de herramientas específicas para estos actores (pueden leer para padres y para maestros) resultan en un aporte fundamental para la mejora y la generalización de las habilidades implementadas en los tratamientos, ya sean tradicionales o por medio de programas informáticos.

Se concluye de la revisión que, si bien los programas de rehabilitación neurocognitiva son prometedores en cuanto a resultados, es necesaria más investigación para determinar concretamente cuales son más eficaces, para que habilidades; a la vez que incluyan a familias y docentes en su aplicación y puedan ser más adaptables a las diferencias de capacidades e individuales de cada niño.

Referencias bibliográficas:

  • Carvajal – Castrillón, J. & Restrepo P., A. (2013). Fundamentos teóricos y estrategias de intervención en la rehabilitación neuropsicológica en adultos con daño cerebral  adquirido. Revista CES Psicología, 6 (2). 135 – 148.

  • Fernández – Daza, M. (2019). Rehabilitación Neuropsicológica en niños con TDAH: ¿Qué dice la evidencia sobre el entrenamiento neurocognitivo? Revista Guillermo de Ockham, 17 (1).

  • Ives, E. (2006). Intervenciones no farmacológicas en el entorno familiar de niños con Trastorno por Déficit de Atención con/sin Hiperactividad. Revista Pediatría de Atención Primaria. VIII (4) 57- 67.

  • Pérez, M. A., Molina, D., & Gómez, M. (2016). La Intervención Neuropsicológica en el Tratamiento Interdisciplinar para el TDAH. Neuropsicología, 1 (2), 2.

  • Rute – Pérez, S. (2018). Intervención neuropsicológica basada en nuevas tecnologías para personas con daño cerebral adquirido en fase crónica y para mayores (tesis doctoral). Universidad de Granada, Granada, España.

  • Yáñez, M y Prieto, D. (2016). Trastorno por déficit de atención/hiperactividad. En Yáñez, M. (Eds.), Neuropsicología de los trastornos del neurodesarrollo: Diagnóstico, evaluación e intervención. México, D. F.: Editorial El Manual Moderno.

  • Cursos recomendados

Prevención de suicidio: curso online gratuito de la OMS

  • 04/07/2019
  • David Aparicio

Actualizado: Incluye enlace de inscripción al curso en español.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (PAHO) ha abierto la matricula gratuita para el curso virtual de Prevención de la autolesión y el suicidio: empoderamiento de los profesionales de atención primaria de salud

Este curso busca entrenar y proveer de estrategias especificas de prevención de suicidio a todos los profesionales de atención primaria de salud, médicos,  enfermeras, trabajadores sociales, estudiantes de medicina, estudiantes de psicología, psicólogos y encargados de los programas de salud pública.

Programa del curso

El curso consta de 7 módulos:

  • Módulo 1: Introducción a la autolesión y el suicidio (módulo de conocimientos)
  • Módulo 2: Preguntar por la autolesión y el suicidio y formas de presentación clínica (conocimientos y adquisición de habilidades)
  • Módulo 3: Habilidades de comunicación (conocimientos y adquisición de habilidades)
  • Módulo 4: Evaluación de la autolesión y el suicidio (conocimientos y adquisición de habilidades)
  • Módulo 5: Manejo de la autolesión y el suicidio (conocimientos y adquisición de habilidades)
  • Módulo 6: Seguimiento (conocimientos y adquisición de habilidades)
  • Módulo 7: Estrategias de prevención de suicidios (conocimientos y adquisición de habilidades)

Duración

La OMS y PAHO explican que el curso es de acceso libre y cada participante puede decidir los tiempos y momentos que le dedicarán al curso. Pero se contempla un tiempo estimado de 60 a 90 minutos por modulo, lo que da una carga horaria total de 16 horas.

Para inscribirte solo debes visitar el siguiente enlace.

  • Ciencia

La acumulación de proteínas anormales en el cerebro sería un posible marcador de esquizofrenia

  • 04/07/2019
  • Maria Fernanda Alonso

La esquizofrenia podría estar marcada por la acumulación de proteínas anormales, similares a las que se encuentran en los cerebros de personas con trastornos neurodegenerativos como el Alzheimer o la enfermedad de Huntington, según se halló en un estudio (Nucifora et al., 2019) que utilizó tejido cerebral de donantes humanos fallecidos.

La esquizofrenia (cuya causa específica permanece desconocida, pero se cree que es una combinación de genes y medio ambiente) es un trastorno mental incapacitante caracterizado por pensamientos, sentimientos y comportamientos confusos, así como delirios o alucinaciones. Sus síntomas pueden aliviarse con medicamentos antipsicóticos, pero los medicamentos no funcionan para todos, y este es uno de los motivos por los que los investigadores de la Universidad Johns Hopkins estudiaron la acumulación de proteínas anormales como una forma potencial de mejorar y adaptar las terapias como medicina de precisión. 

«El cerebro solo tiene ciertas formas de lidiar con las proteínas anormales», dice Frederick Nucifora Jr., Ph.D., DO, MHS, líder del estudio y profesor asistente de psiquiatría y ciencias del comportamiento en la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins. «Con la esquizofrenia, el proceso final es mental y conductual, y no causa la muerte neuronal física pronunciada que vemos con las enfermedades neurodegenerativas, pero claramente hay algunas similitudes biológicas generales».

Basándose en su experiencia con la esquizofrenia y los trastornos neurodegenerativos, Nucifora y su equipo querían determinar si las características de los cerebros con esquizofrenia también se observan en los cerebros de pacientes con enfermedad de Alzheimer u otras enfermedades. En estos trastornos neurodegenerativos, se producen ciertas proteínas anormales, pero no se ensamblan en moléculas que funcionan correctamente, en lugar de eso, se pliegan mal y se acumulan, lo que lleva a la enfermedad.

Usando muestras de tejido cerebral del Centro de Recursos de Tejido Cerebral de Harvard y de los bancos de cerebros de la Universidad de Pittsburgh y la Universidad del Suroeste de Texas, los investigadores estudiaron 42 muestras de cerebros de personas con esquizofrenia y otra serie de muestras de 41 cerebros de controles sanos. Alrededor de tres cuartas partes de los cerebros procedían de hombres, y el 80% eran de personas blancas. Los tejidos de los donantes eran de personas con una edad promedio de alrededor de 49 años.

El equipo abrió las células de las muestras de tejido cerebral y las analizó observando qué cantidad de contenido de las células podría disolverse en un detergente específico. Cuantos más contenidos disueltos, más «normal» o saludable era el contenido de la célula. Los contenidos celulares menos disueltos indican que la célula contiene un alto volumen de proteínas anormales y mal plegadas, como se encuentra en otras enfermedades cerebrales. Los investigadores encontraron que 20 de los cerebros de personas con esquizofrenia tenían una mayor proporción de proteínas que no podían disolverse en detergente, en comparación con la cantidad encontrada en las muestras sanas. Estas mismas 20 muestras también presentaron niveles elevados de una ubiquitina de proteína pequeña que es un marcador para la agregación de proteínas en trastornos neurodegenerativos. No se observaron niveles elevados de ubiquitina en las muestras de tejido cerebral sano.

Los investigadores querían comprobar que los medicamentos antipsicóticos que los pacientes tomaban antes de morir no causaron la acumulación de proteínas anormales. Para dilucidar si la enfermedad o el tratamiento causaron la acumulación, el equipo examinó las proteínas en el cerebro de ratas tratadas con los fármacos antipsicóticos haloperidol o risperidona durante 4,5 meses en comparación con ratas de control tratadas simplemente con agua. Encontraron que el tratamiento con medicamentos antipsicóticos no causaba una acumulación de proteínas no disolubles o marcadores adicionales de ubiquitina, lo que sugiere que la enfermedad, y no el medicamento, causó la acumulación de proteínas anormales en algunos cerebros con esquizofrenia.

A continuación, los investigadores utilizaron la espectroscopia de masas para determinar la identidad de estas proteínas no disolubles. Encontraron que muchas de estas proteínas anormales estaban involucradas en el desarrollo del sistema nervioso, específicamente en la generación de nuevas neuronas y las conexiones que las neuronas usan para comunicarse entre sí.

Nucifora dice que este hallazgo principal de las proteínas anormales involucradas en estos procesos es consistente con las teorías de la esquizofrenia que se remontan a los orígenes del desarrollo cerebral y los problemas con la comunicación neuronal.

Nucifora dice que los investigadores de Johns Hopkins han sido pioneros en el uso de muestras de neuronas extraídas desde la nariz en pacientes vivos como sustitutos de las biopsias cerebrales en sus estudios de esquizofrenia y otros trastornos cerebrales. Ahora esperan usar esta técnica para estudiar los cambios en estas proteínas anormales a lo largo del tiempo en personas con esquizofrenia. También desean ver si la variedad sustancial en los síntomas del trastorno está relacionada con niveles particulares de exceso de proteínas anormales, y cómo esto lleva a la enfermedad. Además, están investigando si otras enfermedades psiquiátricas también tienen irregularidades similares.


Referencia del estudio:

Nucifora, L. G., MacDonald, M. L., Lee, B. J., Peters, M. E., Norris, A. L., Orsburn, B. C., … Nucifora, F. C., Jr. (2019). Increased Protein Insolubility in Brains From a Subset of Patients With Schizophrenia. The American Journal of Psychiatry, appiajp201918070864. https://doi.org/10.1176/appi.ajp.2019.18070864

Fuente: Science Daily

 

  • Sponsor

Aprende a tratar el Trastorno de Pánico, Trastorno Bipolar y Manejo de Estrés con los cursos online de CETECIC

  • 01/07/2019
  • Alejandra Alonso

Aprende a desarrollar paso a paso una terapia basada en la evidencia para los casos clínicos más desafiantes de la clínica con los nuevos cursos online de CETECIC. Son 4 cursos cuidadosamente desarrollados para satisfacer las necesidades y demandas de la clínica:

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Todos los cursos fueron cuidadosamente elaborados por: José Dahab, Carmela Rivadeneira y Ariel Minici, tres terapeutas con más de 20 años de experiencia en la terapia cognitiva conductual. Ellos te guiarán en todo el proceso de tu formación online y no sólo te ofrecerán el material teórico de la TCC, sino también darán un amplio abanico de recursos prácticos, videos de role playing y contestarán todas tus dudas en el foro de estudiantes. Todo esto estará disponible las 24 horas desde tu computadora, celular o tablet. Así no te tendrás problemas con tus horario de trabajo. Al finalizar el curso y el examen final obtendrás el diploma oficial de CETECIC.

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Agradecemos a CETECIC, nuestro sponsor exclusivo de la semana.

  • Ciencia

Guía para profesionales ante chicas adolescentes que sufren violencia de género: saber mirar, saber acoger,saber acompañar

  • 27/06/2019
  • Equipo de Redacción

Presentamos la guía Saber mirar, saber acoger, saber acompañar, dirigida a profesionales que estén en contacto con mujeres adolescentes y que, por tanto, puedan encontrarse ante la difícil situación de ayudarles en caso de sufrir violencia de género.

Una situación que puede darse, y que de hecho se da, desgraciadamente, en la sociedad, dado que la violencia de género es una lacra social, un problema de carácter estructural, que sigue perpetuánddose generación tras generación, debido al sistema machista y patriarcal en el que crecemos y vivimos, que se reproduce a través de la cultura, la moda, la música, la literatura, la publicidad, los medios de comunicación, la religión, los videojuegos, las redes sociales… Hablamos de un problema presente en toda sociedad, en todas las esferas sociales y, por supuesto, en todas las capas de población, incluidas las más jóvenes.

Saber detectar de manera temprana los casos de violencia de género en jóvenes es clave para intervenir de manera inmediata, derivar a los servicios especializados del Instituto Andaluz de la Mujer y ayudar así a erradicar el problema. La colaboración, desde su ámbito, de cada profesional es imprescindible en esta importante tarea, y queremos que para ello cuenten con el apoyo de esta importante herramienta.

Elena Ruiz Ángel
Directora del Instituto Andaluz de la Mujer

Descarga la guía completa en formato PDF.

  • Clínica

Los pacientes con trastorno bipolar reciben el tratamiento con seis años de retraso

  • 27/06/2019
  • David Aparicio

Hace dos días un equipo internacional publicó en The Lancet Psychiatry una revisión del estado actual de la calidad y aplicación de los tratamientos recomendados para el trastorno bipolar. Los resultados no fueron muy buenos.

El reporte indica que las personas con trastorno bipolar tienen 50 veces más probabilidades de autolesionarse en comparación con la población general, y al menos 12 veces más probabilidades de suicidarse (mayor que la tasa de personas con esquizofrenia). La carga mundial de enfermedad de la Organización Mundial de la Salud clasificó al trastorno bipolar como la cuarta causa de carga de enfermedad en personas de 10 a 24 años. Los análisis sugieren que casi el 50 por ciento de las personas presentan síntomas antes de los 21 años, y una revisión reciente de 27 estudios sugirieron un retraso promedio de casi seis años entre los primeros síntomas del trastorno bipolar y el tratamiento dirigido.

Seis años para recibir el primer tratamiento es demasiado. El primer episodio de mania puede tener un impacto devastador para la persona con el trastorno y su familia. Durante el episodio la persona puede quedar sumergida en una montaña de deudas, dañar su carrera profesional y las relaciones con sus amigos y familiares a causa de la conducta descontrolada.

Una intervención temprana y eficaz puede prevenir o reducir el efecto de estas conductas. Pero para que esto ocurra es necesario intervenciones y guías de buena calidad, basadas en la evidencia que permitan a los agentes de salud intervenir rápidamente en el primer episodio de mania y que al mismo tiempo puedan ofrecer recomendaciones a la familia y allegados de como tratar a la persona con el trastorno.

El artículo incluye el relato de un paciente que experimentó a los 16 años que experimentó los síntomas del trastorno bipolar por primera vez durante su adolescencia:

«Mis problemas con la salud mental comenzaron a los 14 años cuando comencé a experimentar algunos síntomas de depresión. Sin embargo, , fue cuando empecé a desarrollar episodios de hipomanía a los 16 años cuando las cosas realmente se me fueron de las manos. Estos episodios fueron un shock para todos los que me rodeaban. Tenía niveles de energía aparentemente ilimitados y me convencí de que podía dirigir un negocio exitoso al mismo tiempo. No estaba durmiendo, tenía una necesidad constante de ritmo y estaba muy frustrada. Mi comportamiento comenzó a alejarme de todos a mi alrededor. Luego siguieron otros episodios y comencé a comportarme de forma arriesgada. Los médicos no me diagnosticaron correctamente en este momento porque no pudieron tomar una historia adecuada de mi salud mental. En general, pasaron cuatro años desde mis primeros síntomas hasta el momento en que comencé a recibir el tratamiento que realmente necesitaba. Ahora, tres años después, estoy logrando estudiar y trabajar al mismo tiempo y puedo disfrutar de mi vida.»

Referencia del estudio original: 1. Sameer Jauhar, Aswin Ratheesh, Christopher Davey, Lakshmi N Yatham, Patrick D McGorry, Phillip McGuire, Michael Berk, Allan H Young. The case for improved care and provision of treatment for people with first-episode mania. The Lancet Psychiatry, 2019; DOI: 10.1016/S2215-0366(19)30082-3

Fuente: ScienceDaily

  • Ciencia

Planteo de metas y objetivos: una estrategia útil para la adherencia a la actividad física

  • 27/06/2019
  • Federico Lande

La meta es el fin último al que se quiere llegar, mientras que los objetivos son los pasos a seguir  para poder alcanzar la meta. Los objetivos suelen ser propósitos más específicos y estructurados que las metas, porque se pueden medir y observar los resultados. 

La meta es un estado deseado que puede ser más amplio y abstracto, y que no implica una sola acción específica para alcanzarlo. Las metas y los objetivos son logros que se quieren completar, aunque el objetivo exige mayor planificación para cumplirlo en un momento específico. Por otra parte, la meta no establece un tiempo determinado para alcanzarla.

Meta Objetivo
Definición Aspiración o deseos que se quieren cumplir en el futuro. Propósito concreto que se quiere realizar para alcanzar una meta.
Características
  • Emotiva.
  • Ambiciosa.
  • Abstracta.
  • No establece un tiempo específico para alcanzarla.
  • Realista.
  • Medible.
  • Establece un tiempo determinado para su cumplimiento.

En lo que refiere a la Psicología de la AF, es frecuente que las personas comiencen la práctica sin haber definido y ajustado previamente sus metas y objetivos, lo que hace que la probabilidad de dejar la actividad sea mayor. 

Es conveniente en estos casos que el paciente exponga los objetivos que le gustaría conseguir a corto y largo plazo, cualesquiera que sean y la fecha estimada para alcanzarlos. Casi siempre serán ambiguas o poco específicas y necesitarán una redefinición en términos más operativos, algo que el paciente y el profesional pueden realizar conjuntamente, pero siempre deben quedar establecidas de forma clara. 

Además, convendrá evaluar la viabilidad de los objetivos en la fecha prevista, pudiendo presentarse la necesidad de replantearlas. En general, la cercanía del objetivo debe prevalecer en el inicio de la intervención. Por un lado, se debe reducir el estrés potencial de una situación novedosa, difícil y de resultado incierto y, por otro, se ha de fortalecer la percepción de autoeficacia. 

Dado que conseguir beneficios en la propia salud es una de las principales metas de la mayoría de las personas, tomar conciencia de los cambios fisiológicos asociados a la AF puede ser fácilmente controlable (por ejemplo, controlar el pulso como medida de la forma física, control del peso, aumento de la fuerza, etc.), más no deberían ser los únicos.

Las preferencias del paciente en la elección de la AF a realizar

Una gran estrategia para establecer metas es aquella que es flexible y autoestablecida y no la que prefija un profesional.  La elección de la AF y la manera en que se llevará adelante permite valorar los gustos del paciente en cuanto al grado de conocimiento de la actividad. 

Deben considerarse las posibles dificultades que perjudicarían el curso de la actividad, como las lesiones o los problemas musculares y también los recursos que el paciente posee para ponerla en práctica, por ejemplo, los recursos materiales y sociales (instalaciones, ropa adecuada, apoyo social, profesores, etc.) y los recursos personales (económicos,  habilidades, etc.).  

La elección de la actividad implica elegir aquella que sea muy accesible y lo más reforzante posible, teniendo en cuenta que ambas variables serán la clave para la adherencia a la actividad. 

Si la accesibilidad es razonable, se podrá elegir una actividad previsiblemente muy reforzante, aunque no sea la más accesible. 

En el caso de que se prevean dificultades que puedan perjudicar la adherencia, la accesibilidad deberá primar en un principio sobre el aparente valor reforzante de la actividad.

Cuando realizar ejercicio ya no resulte estresante, y el paciente perciba que es eficiente para afrontar los retos que la práctica le plantea, los objetivos, además de alcanzables, deberán ser más desafiantes.

  • Ciencia

El consumo de marihuana puede alterar las regiones cerebrales del reconocimiento emocional

  • 27/06/2019
  • David Aparicio

Psychiatry Research: Neuroimaging reporta que el consumo regular (por lo menos una vez por semana) de cannabis (marihuana) está asociado con la reducción del volumen de la región cerebral responsable del procesamiento emocional facial.

Hay evidencia suficiente que demuestra que las personas con depresión y ansiedad pueden tener diferencias en las estructuras cerebrales relacionadas con el procesamiento de la emoción, pero no había mucha información sobre el efecto que podría causar el consumo de marihuana en las áreas neuroanatómicas del procesamiento emocional. 

Con la ayuda de las imágenes de resonancia magnética, se comparó la estructura cerebral de 20 personas que habían consumido por lo menos 40 veces durante el último año y 35 no consumidores. Además todos completaron una serie de tests psicológicos computarizados para evaluar su capacidad de reconocer las expresiones emocionales faciales.

El consumo de marihuana estuvo asociado con una reducción del volumen de la corteza cingulada anterior izquierda. Esta reducción en la estructura cerebral se relacionan directamente con la dificultad de poder detectar pequeñas, pero importantes, diferencias en la respuesta emocional facial, y sus efectos se mantienen incluso hasta tres semanas después de no consumir marihuana. Esta dificultad para procesar y comprender las emociones explica por qué los consumidores regulares de marihuana son propensos a sufrir trastornos del estado ánimo y ansiedad.

Referencia del estudio original: Maple, K. E., Thomas, A. M., Kangiser, M. M., & Lisdahl, K. M. (2019). Anterior cingulate volume reductions in abstinent adolescent and young adult cannabis users: Association with affective processing deficits. Psychiatry Research: Neuroimaging, 288, 51-59. https://doi.org/10.1016/j.pscychresns.2019.04.011

Fuente: Psypost

  • Clínica

La metáfora de la tortuga, un recurso para incrementar el autocontrol de los niños

  • 26/06/2019
  • David Aparicio

Raquel Lemos Rodriguez comparte en La mente es maravillosa, una estupenda metáfora para ayudar a los niños a incrementar el autocontrol:

Manolita es una pequeña tortuga que siempre está metida en problemas. Cuando un ejercicio no le sale bien siente mucha rabia y se enfada. Lo mismo le ocurre cuando la profesora le llama la atención por hablar en clase o si, en el recreo, un compañero le empuja le termina dando una patada. Por todo esto, Manolita suele estar castigada o sola, pues ningún amigo quiere jugar con ella.

A Manolita todo esto la hacía sentir muy triste, aunque no podía evitar la rabia que sentía en esas situaciones. Un día cuando regresaba del colegio se encontró con una tortuga muy mayor y sabia que le dijo:

-Manolita, ¿no te das cuenta de que la solución a todos tus problemas se encuentra en tu caparazón? Cuando te encuentres con una situación a la que no sabes cómo hacerle frente, métete en tu caparazón y cuenta hasta 10.

La pequeña tortuga Manolita decidió poner esto en práctica. Cuando, en el recreo, una amiga le pegó una patada sin querer jugando al fútbol se metió en su caparazón, contó hasta 10 y, cuando salió, ¡ya no estaba tan enfadada! Así, siguió jugando y divirtiéndose hasta que terminó el recreo. Esta estrategia le ayudaba a ver las cosas con perspectiva. Todo mejoró…

Sus compañeros ya no la dejaban de lado, la profesora ya no la castigaba y ella se sentía mucho mejor, más contenta y feliz. Así que Manolita continuó utilizando esta estrategia que aquella tortuga mayor, un día, le dio. ¡Funcionaba!

Lee el artículo completo en La mente es maravillosa.

  • Entrevistas
  • Recomendados

«Necesitamos poder empezar a hablar de “psicoterapia», a secas, no de marcas» – Fabián Maero

  • 26/06/2019
  • David Aparicio

Lara María Velázquez entrevistó a Fabián Maero para la web Cambio de Hábitos. Hay entrevistas que son muy difíciles de leer, las lees como una tarea o una obligación. Esta no es una de esas. Con su estilo único Fabián nos cuenta cómo llegó a las terapia contextuales, por qué es importante la terapia basada en procesos, las características de ACT y BATD y mucho más. Aquí les comparto dos fragmentos que me gustaron mucho.

Sobre el copyright de los tratamientos y la terapia basada en procesos:

—En realidad lo que pasa es esto: la Terapia Basada en Procesos, es también un nombre acuñado por Hayes, por lo cual, yo no diría que son necesariamente cosas distintas. Si querés, yo creo que hay algo interesante en pensar a la terapia basada en procesos y es el empezar a pensar un poco más allá de las marcas de tratamiento, pensar un poco más allá del copyright del tratamiento donde alguien hace un modelo de terapia, le pone marca registrada y empieza a vender eso… Me parece que lo interesante de pensar la terapia basada en procesos es un poco eso; encontrar ciertos puntos en común, más allá de las diferencias de copyright entre los distintos modelos. Me parece que es un movimiento interesante en ese sentido.

Yo creo que —en algún punto esto es un poco controversial— pero yo creo que es una dirección deseable; que quizás dejamos de necesitar hablar de modelos de tratamientos. Quizás sea la dirección hacia la cual podamos movernos —y cuando digo movernos es de acá a los 200 años, no soy optimista con respecto a los tiempos. Me parece que lo que necesitamos, es poder empezar a hablar de “psicoterapia», a secas, no de marcas. Que cuando alguien haga psicoterapia, la atención que reciba esté basada en procedimientos, procesos, que tengan cierto soporte empírico, con una formulación de caso, que tenga bases conceptuales y filosóficas sólidas. Yo creo que esa sería una dirección deseable. Hoy en día tenemos un montón de marcas distintas. No es que necesariamente sea algo malo, pero muchas veces creo que hay muchas distinciones más vinculadas con cuidar la quinta, con cuidar un espacio, más que con seguir la evidencia. Y eso es un problema.

La alianza terapéutica como caballito de batalla:

Lo que creo que ha pasado con la alianza terapéutica es que se ha convertido en caballito de batalla cuando no hay otra justificación para las terapias. Y, para mí, siempre ha habido una cosa bastante curiosa: hay modelos o, más bien, si querés, comunidades, que dicen que la alianza terapéutica es en realidad, es el factor activo, que lo que cura es la relación terapéutica. Pero, al mismo tiempo, escriben un montón de libros que no son sobre la relación terapéutica, sino sobre toda la teoría. Entonces, me parece que ahí hay una inconsistencia: si el asunto es la relación terapéutica y eso es lo que cura ¿por qué escribís 800 libros sobre lo que pasa adentro del paciente y sobre la intervención? Si total con esto alcanza… Entonces, digo, estoy buscando un poco de consistencia y no la encuentro…¿por qué tenes toda esa bibliografía si lo que cura es la relación terapéutica? No, no te creo. No me va a cerrar eso. Primero, lo tenés que demostrar y ¿por qué te estás ocupando tanto de lo otro? Entonces, estoy a favor, por supuesto, de una buena alianza terapéutica; las cosas van a ser mucho más fáciles pero hay algunas investigaciones que te van a decir que, en realidad, una buena alianza terapéutica surge cuando tenés buenos resultados. Cuando los/las pacientes empiezan a experimentar mejorías sobre lo que les está pasando, empiezan a tener mejor rapport hacia uno, lo cual tiene mucho sentido. Seguramente me quieran más los pacientes a los cuales he podido ayudar más que aquellos a los cuales les he sido inútil.

Así que, creo que es un tema bastante complejo, con muchas matices. No puede ser dirimido en, simplemente, una cosa como “la relación terapéutica es lo que cura” o tampoco decir lo contrario: la relación terapéutica es inútil. Me parece que tiene varias aristas. Lo que pasa es que las cosas pululan en Facebook y el resto de las redes sociales que no son lugares aptos para  discusiones con matices.

Lee la entrevista completa en Cambio de Hábitos o  también puedes escuchar directamente la entrevista completa aquí:

https://pavlov.psyciencia.com/2019/06/entrevista%20fabian.mp3

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  • Ciencia

Jerarquía social basada en prestigio o dominación en grupos formados naturalmente

  • 26/06/2019
  • Alejandra Alonso

Existe evidencia de que para alcanzar cierta jerarquía social las personas seguimos uno de dos caminos: la dominación o el prestigio. La dominación se describe como el uso de la fuerza e intimidación para producir miedo; el prestigio, por otro lado, se trata de compartir la experiencia (conocimientos y/o habilidades) para ganar respeto.

Sin embargo, la mayoría de los estudios sobre el tema han sido realizados utilizando situaciones sociales artificiales: se examinaron grupos de extraños que se juntaron por un período corto de tiempo en un laboratorio.

Charlotte Brand y Alex Mesoudi quisieron observar cómo la jerarquía social basadas en dominación o prestigio afectaba a grupos sociales reales. Para eso reclutaron 30 grupos que realizaban actividades tan diversas como cantar en un coro o participar de un club de ajedrez. Eran de Cornwall, Reino Unido, y cada uno de los grupos estaba formado por 5 individuos.

Los participantes debían completar un cuestionario de 40 items que cubría temas como arte y geografía, primero solos y luego con su grupo. Se les pedía a los grupos que llegaran a un acuerdo para cada respuesta. El grupo que obtuviera el puntaje más alto ganaría una recompensa. También debían elegir un representante que contestara preguntas de bonificación.

Por último, los sujetos calificaban de forma anónima a todos sus compañeros en escalas de prestigio, dominación, simpatía e influencia en la tarea.

Los participantes calificados con mayor influencia tenía más probabilidades de ser calificados como altamente prestigiosos o dominantes. Para los autores, esto sugiere que ambas estrategias pueden ser utilizadas para obtener un estatus en los grupos, coincidiendo con resultados de estudios previos. La dominación y el prestigio no se relacionaron entre ellas, indicando que cada estrategia es muy distinta.

Un resultado interesante fue el hecho de que ninguna de las dos estrategias determinaron si alguien sería elegido para tomar las preguntas de bonificación. Los candidatos elegidos fueron aquellos que habían puntuado más alto en el cuestionario individual, sugiriendo que otros miembros del grupo habían notado su pericia en este contexto específico y habían tomado una decisión práctica.

Este último detalle contrasta con otras investigaciones que han concluido que el prestigio tiene mayor influencia sobre la conducta del grupo. Los científicos creen que esto demuestra una de las desventajas de hacer investigaciones solamente en el laboratorio: en grupos naturales, donde los integrantes han tenido tiempo de interactuar y las jerarquías se han formado, la dinámica puede ser diferente a la de extraños que recién se han conocido.

Otro resultado muy interesante tiene que ver con la edad y el sexo de los participantes. La edad se relacionó con el prestigio y también con la dominación.

En cuanto al sexo, era menos probable que las mujeres fueran nominadas para la ronda de preguntas de bonificación, incluso aunque sus cuestionarios individuales y calificaciones de simpatía no eran diferentes a las de los hombres. Los autores creen que tal vez se deba a que las mujeres demuestras una confianza menor en promedio.

Para el grupo de investigadores, sus resultados sugieren que el prestigio y la dominación existen en los grupos sociales que se forman naturalmente, pero que dichas jerarquías podrían ser más específicas a cada dominio y menos flexibles de lo que se pensaba.

Finalmente, ellos sugieren algunas recomendaciones para futuros estudios:

  1. Utilizar muestras más diversas demográficamente.
  2. Explorar el vínculo entre prestigio y conocimiento.
  3. Profundizar sobre la especificidad de dominio y la generalidad del prestigio y la dominación.

Referencia del estudio original: Brand, C. O., & Mesoudi, A. (2019). Prestige and dominance-based hierarchies exist in naturally occurring human groups, but are unrelated to task-specific knowledge. Royal Society Open Science, 6(5), 181621. doi:10.1098/rsos.181621 

Fuente: BPS

  • Ciencia

Los suplementos no sirven para cuidar tu cerebro

  • 25/06/2019
  • Equipo de Redacción

Un estudio reciente encontró que una cuarta parte de los adultos mayores de 50 años toman un suplemento para la salud relacionada con el cerebro. Pero ese mismo estudio, realizado por expertos convocados por la AARP, sugiere que las personas mayores deben gastar su dinero en otra parte. Los suplementos no funcionan.

Esto no es un problema pequeño. Los gastos en suplementos no vitamínicos para la salud del cerebro, tales como minerales, mezclas de hierbas, productos farmacéuticos o aminoácidos, se han extendido a miles de millones de dólares. Esto puede ascender a entre US $ 20 y US $ 60 por mes para las personas mayores, una suma considerable que podría destinarse a otros gastos, incluidas las verduras frescas y las frutas que realmente marcan la diferencia.

 No están sujetos a ensayos clínicos rigurosos que se apliquen a medicamentos recetados

Como neurólogo que estudia la salud cerebral y la prevención de la demencia y que ha participado en la investigación de la memoria y la enfermedad de Alzheimer durante toda mi carrera, puedo ayudar a explicar lo que sabemos y no sabemos sobre los suplementos, la nutrición y la salud cerebral.

Libertad de mercado

¿Entonces, cuál es el problema? ¿No son todos estos “medicamentos” aprobados por la Administración de Medicamentos y Alimentos?

Bueno, no, no lo son.

La FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos) no trata los suplementos como medicamentos recetados. Los suplementos no son aprobados por la exactitud de sus ingredientes declarados por laboratorios independientes y, en su gran mayoría, no tienen la evidencia científica legítima que demuestre que son efectivos. La FDA confía en los fabricantes para aprobar la seguridad de los suplementos, no su eficacia. No están sujetos a ensayos clínicos rigurosos que se apliquen a medicamentos recetados.

La FDA prohíbe a los fabricantes de suplementos hacer declaraciones de salud específicas, pero las empresas han encontrado una manera de promocionar maravillosos beneficios.

Las empresas usan frases como «comprobado en investigación» o «probado en laboratorio» y otras afirmaciones científicas similares. Algunos de estos afirman que el producto «mantiene una buena salud cerebral».

Por ejemplo, la etiqueta en una botella de Ginkgo biloba, un suplemento especialmente popular que muchas personas mayores toman para la salud cerebral, afirma: «Apoya la función cerebral saludable y el estado de alerta mental».

Pero hay un asterisco.

Gire la botella y podrá leer la advertencia que sigue al asterisco: “Esta afirmación no ha sido evaluada por la Administración de Alimentos y Medicamentos. Este producto no está destinado a diagnosticar, prevenir o curar ninguna enfermedad «.

Varias compañías que vendieron otros tipos de suplementos dietéticos han recibido recientemente cartas de la FDA solicitando que modifiquen sus anuncios para no exagerar los beneficios de sus productos.

Ansiosos por ayudar

A medida que las personas entran a una edad avanzada, tratan de encontrar formas de mantener una buena salud, especialmente la salud del cerebro. Una encuesta de 2012 para Home Instead Senior Care reveló que los estadounidenses temen el Alzheimer más que cualquier otra enfermedad. Las encuestas también han demostrado que las personas mayores se preocupan más por la pérdida de la cognición, ya sea la pérdida de memoria normal o, peor aún, la demencia.

Creo que la insatisfacción o la preocupación por la capacidad de la medicina moderna para abordar la salud cerebral de una manera significativa ha llevado a las personas a buscar otras formas de proteger sus cerebros.

Sin embargo, no hay una manera científicamente probada de prevenir el Alzheimer u otras formas de demencia.

Además, una serie de ensayos clínicos para medicamentos para frenar o prevenir la enfermedad de Alzheimer han fracasado.

Los suplementos traen dinero, no salud

Por lo tanto, los suplementos se han convertido en un área rentable para las empresas, como lo ve el gran porcentaje de personas que toman dichos suplementos y los miles de millones de dólares que se gastan en ellos anualmente.

Seguramente algunos de ellos deben trabajar…

Sí, las vitaminas sí, aunque la mayoría de las personas no necesitan tomar suplementos vitamínicos. La abrumadora evidencia muestra que si usted come una dieta normal, no necesita tomar vitaminas o minerales suplementarios.

Los suplementos se han convertido en un área rentable para las empresas

Hay algunas excepciones. Si las personas tienen cantidades insuficientes de alimentos que proporcionan vitamina B12 o vitamina B6, es posible que tengan que tomar suplementos. En el caso de B12, algunas personas mayores tienen dificultades para absorber esta vitamina en el sistema digestivo. En estos casos, un médico probaría un nivel bajo de B12 y lo trataría. A veces, una persona necesitaría una inyección, ya que la B12 en una cápsula tampoco sería absorbida.

Algunas personas pueden tomar vitaminas y suplementos utilizando el razonamiento de que «más es mejor». Esto no es cierto para los suplementos, incluso las vitaminas. ¿Por qué? Debido a que el cuerpo solo puede digerir una cierta cantidad de vitamina y cualquier exceso simplemente no se absorbe; En el caso de las vitaminas solubles en agua, hace que la orina sea costosa. Y, a veces, «más» es peligroso. Hay algunas vitaminas que si se toman en exceso pueden conducir a la toxicidad y la enfermedad. Esto es especialmente cierto con el exceso de dosis de vitamina A, D, E y K.

La abrumadora evidencia muestra que si usted come una dieta normal, no necesita tomar vitaminas o minerales suplementarios.

¿Alguno de los suplementos ha sido sujeto a los estándares de seguridad y efectividad requeridos para nuestros medicamentos recetados? Algunos tienen, como el Ginkgo biloba para la prevención y el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer y la mejora de la memoria normal. Esos estudios han demostrado que no funcionan para ninguno de esos.

Peligros ocultos

Para hacer las cosas aún más preocupantes, muchos de estos suplementos no siempre contienen los compuestos que se anuncian que contienen. Algunas de las mezclas contienen pequeñas cantidades de ingredientes tóxicos o nocivos que se han introducido en el producto en algún lugar a lo largo del proceso de recolección y fabricación. Cuando estos causan enfermedades, se llama la atención de la FDA y ellos investigarán y posiblemente prohibirán un producto.

Hay muchas noticias sobre la importancia de los antioxidantes en su dieta. Los antioxidantes son importantes para la salud continua de varios órganos en el cuerpo, incluido el cerebro.

Varios estudios científicos no han podido demostrar que los antioxidantes administrados en forma de píldoras mejoren o protejan la memoria para que no disminuya con la edad o las enfermedades cerebrales

Sin embargo, varios estudios científicos no han podido demostrar que los antioxidantes administrados en forma de píldoras mejoren o protejan la memoria para que no disminuya con la edad o las enfermedades cerebrales. Es posible que haya algo sobre las interacciones de los productos químicos en los alimentos en su plato que contribuyen a la buena salud. Los estudios que midieron la cantidad de antioxidantes contenidos en las dietas, según lo determinado en los «diarios de alimentos» de personas en estudios de investigación, muestran que los altos niveles de antioxidantes en los alimentos ayudan en los resultados a largo plazo, aunque no lo hacen las pastillas con más antioxidantes. Los científicos aún no saben por qué sucede esto. Podría ser que nosotros, los humanos, hayamos evolucionado para obtener nuestras sustancias beneficiosas en los alimentos, no en forma aislada, y es probable que existan formas complejas en las que funcionan. Puede haber dificultades para usar o metabolizar las píldoras. Nosotros los investigadores aún no lo sabemos.

En resumen, incluso la letra pequeña de estos suplementos señala que no han sido aprobados por la FDA, a pesar de que las afirmaciones suenan maravillosas. Por lo tanto, creo que las conclusiones del reciente estudio son sólidas. (Divulgación: yo era uno de los expertos en el estudio). Es mejor centrarse en una dieta saludable y tal vez utilizar parte del dinero destinado a dichos suplementos para comprar más verduras de hoja verde y los otros componentes de los alimentos que conforman una buena nutrición.

Por: Steven DeKosky, profesor de neurología en la Universidad de Florida.

Artículo publicado en The Conversation y traducido para Psyciencia

The Conversation

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