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  • Ciencia

¿Cómo afrontan las parejas mayores casadas las enfermedades crónicas?

  • 26/12/2019
  • Maria Fernanda Alonso

Con el pasar de los años, las personas podemos desarrollar múltiples afecciones crónicas, también conocidas como multimorbilidades. El estilo de vida y los hábitos revisten una importancia inigualable si pensamos en que la mayoría de las personas mayores tienen pareja, y en que los cambios en la salud afectarán inevitablemente la dinámica de la pareja. Es decir, nos encontramos en un escenario donde a la forma en que los individuos afrontan sus propios problemas de salud se le suma el modo en que estas mismas condiciones crónicas son afrontadas por la pareja, en conjunto. Al aumentar las demandas diarias propias y del cónyuge, pueden existir un costo mental, según una investigación de la Universidad de Michigan (Polenick, Birditt, Turkelson, Bugajski, & Kales, 2019).

El estudio encontró que los síntomas de depresión aumentaron con el tiempo entre las personas casadas que tenían dos o más afecciones crónicas que requerían diferentes tipos de autocuidado, como una dieta especial y medicamentos para enfermedades del corazón junto con una terapia para reducir el dolor para la artritis.

Cuando sucedía que tanto el esposo como la esposa tenían problemas de salud crónicos y necesitaban diferentes tipos de cuidado personal de parte de sus parejas, a los esposos les fue peor. Sus síntomas de depresión fueron significativamente mayores, pero este efecto no se encontró en las esposas.

Para el estudio, los investigadores utilizaron datos de un estudio a largo plazo de más de 1110 parejas mayores casadas de sexos opuestos, de 2006 a 2014. Se centraron en afecciones que tienen objetivos de tratamiento similares centrados en reducir el riesgo cardiovascular: diabetes, enfermedades cardíacas, hipertensión y accidente cerebrovascular, y aquellos con objetivos y necesidades de tratamiento que son diferentes de cada una de las otras afecciones: cáncer, artritis y enfermedad pulmonar.

Si bien menos del 10% de las mujeres y menos del 7% de los hombres en el estudio tenían niveles de síntomas de depresión lo suficientemente graves como para sugerir la necesidad de tratamiento, la depresión de nivel inferior es importante para las personas mayores, los médicos, los cuidadores y los hijos adultos, dijo la Dra. Courtney Polenick, quien dirigió el estudio.

Tanto en los esposos como en las esposas, el aumento de los síntomas depresivos no comenzó hasta unos años después de la primera evaluación de su salud y bienestar.

«Nuestros resultados sugieren que hay una ventana en la que, si uno o ambos manejan condiciones complejas que no tienen objetivos de autogestión similares, es posible intervenir y prevenir el desarrollo o empeoramiento de la depresión,» dijo Polenick.

«Este podría ser el momento para que las parejas, y quienes los cuidan, enfaticen comportamientos de estilo de vida ampliamente beneficiosos que ayuden a mantener la salud mental y física».

Por ejemplo, una mujer que hace frente tanto a la hipertensión arterial como a la artritis necesita hacer cambios en su rutina de ejercicios, pero su esposo sin tales condiciones podría comprometerse a hacer esos cambios junto con ella. O una persona con diabetes que hace la mayor parte de la cocina y tiene un cónyuge con cáncer, podría adoptar un menú más saludable para ambos.

La autora resalta el hecho de que las esposas no experimentaron mayor aumento en la depresión cuando las necesidades de salud de sus esposos diferían de las propias. Mientras tanto, los esposos cuyas afecciones requerían cuidados personales diferentes a las de sus esposas, sí experimentaron un aumento adicional en los síntomas de depresión.

Según Polenick, entre los nacidos antes de 1965, las esposas pueden estar más acostumbradas a tomar la iniciativa en el cuidado de la salud y el bienestar emocional tanto propio como de sus esposos.

Pero cuando los esposos tienen esposas que están lidiando con diferentes demandas de salud que las suyas, los esposos pueden experimentar menos apoyo del habitual, lo que empeora su estrés y su salud mental.

«Este es un recordatorio para dar un paso atrás y ver lo que su pareja está enfrentando, para aprender sobre sus condiciones de salud, ser conscientes de ello a diario y que los hijos adultos y los médicos hagan lo mismo,» destacó. «Tener esa conciencia y ayudarse mutuamente a manejar los problemas de salud mientras se observan signos de depresión, puede ayudar a ambos miembros de una pareja con el tiempo.»

Referencia bibliográfica:

Polenick, C. A., Birditt, K. S., Turkelson, A., Bugajski, B. C., & Kales, H. C. (2019). Discordant Chronic Conditions and Depressive Symptoms: Longitudinal Associations Among Middle-Aged and Older Couples. The Journals of Gerontology. Series B, Psychological Sciences and Social Sciences. https://doi.org/10.1093/geronb/gbz137

Fuente: Psychcentral

  • Clínica

La reacción emocional y psicológica de los psicoterapeutas que trabajan con pacientes con trastorno borderline y con depresión

  • 23/12/2019
  • David Aparicio

Un grupo de investigadores argentinos publicó en el número de noviembre de la revista Psychotherapy Research, una investigación que reporta las reacciones fisiológicas y emocionales de los terapeutas que trabajan con pacientes diagnosticados con el trastorno personalidad limite (TLP) o boderline y con pacientes con depresión.

En la investigación se encuestó 43 psicoterapeutas de diferentes orientaciones teóricas que habían tratado durante el último año a por lo menos a un consultante que cumplía con los criterios del DSM-V para TLP y depresión.

En ese cuestionario se les pidió que describieran las emociones y sensaciones corporales que habían experimentado durante las sesiones con cada paciente. Los participantes interesados también fueron entrevistados en persona durante 30 minutos.

Resultados

Pacientes con TLP

Respuestas emocionales ante los pacientes con TLP

El 68% de los terapeutas de la muestra expresaron tener una carga emocional con un impacto negativo cuando trabajaban con un paciente con TLP.

Los autores seleccionaron algunas de las ideas principales de los participantes:

“Muchas veces, después de las sesiones me sentí … mentalmente abrumado. También registré sentimientos de inutilidad con respecto a la terapia. Muchas veces, me sentía intolerante con el comportamiento excesivo e inmaduro (…) Sentía que el paciente me hacía responsable de lo que le sucedía”. Además, un terapeuta describió:» Sentí molestia por la repetición de sus comportamientos desadaptativos y sus baja conciencia de ello”.

Respuestas fisiológicas ante los pacientes con TLP

Los investigadores reportaron diferentes reacciones corporales y seleccionaron las más significativas:

“El paciente tenía un estilo de comunicación agresivo y, a menudo, como terapeuta, experimentaba tensión y un aumento en la frecuencia cardíaca”. Un terapeuta describió: «Contracción muscular (…) Estaba diciendo que sus vecinos eran insoportables (de hecho, no tenían un acto desagradable hacia ella) de una manera muy colérica”.

Pacientes con depresión

Respuestas emocionales ante los pacientes con depresión:

El 72% de los terapeutas de la muestra expresó tener una carga emocional con un impacto negativo cuando trabajaba con un paciente con depresión.

“Me molestó su objeción / resistencia a cualquier intervención que sentí que la ayudaría a comenzar a lidiar activamente con su angustia”. Otro terapeuta percibió: “ansiedad y angustia (…) estábamos terminando la sesión cuando noté que no había cambiado. Desde su punto de vista, ella persistió en la idea de querer morir pronto”. Además, un terapeuta describió sentirse impotente y dijo: “El paciente lloró incansablemente. Sentí que tal vez era demasiado para mí y que no podía ayudarla”.

Respuestas fisiológicas ante los pacientes con depresión

De la misma manera los autores seleccionaron las sensaciones que mayormente presentaban los participantes:

“Agotamiento mental y frustración que se manifestaron fisiológicamente en forma de somnolencia o fatiga». Otro terapeuta expresó: «Antes de las sesiones, sentí una sensación de pesadez, de algo pesado que mover … molestia, sueño». A pesar de la somnolencia o la fatiga, obtuvimos otros informes de reacciones corporales, por ejemplo, «Recuerdo haber sentido nervios y dolor de estómago cuando la paciente contaba sus pensamientos suicidas”.

Conclusión

Los investigadores concluyen que la conducta impredecible de los pacientes con TLP puede repercutir sobre las reacciones emocionales y fisiológicas de los terapeutas provocando que se sientan abrumados e incremente su ansiedad. Por otro lado, la monotonía, el discurso repetitivo negativo y la falta de cambios en la conducta de los pacientes con depresión incrementan la sensación de somnolencia y fatiga de los terapeutas.

Finalmente, esta investigación refuerza dos cosas: (1) lo que significa trabajar en terapia y la carga emocional que llevan los terapeutas sobre sus hombros. (2) la necesidad de trabajar en equipo y constante supervisión a la hora de trabajar con pacientes altamente demandantes.

Referencia del estudio original: Putrino N, Casari L, Mesurado B, y Etchevers M. (2019) Psychotherapists’ emotional and physiological reactions toward patients with either borderline personality disorder or depression, Psychotherapy Research, DOI: 10.1080/10503307.2019.1690176

  • Ciencia

Nueva tecnología de resonancia magnética prueba anomalías cerebrales en la depresión

  • 23/12/2019
  • Maria Fernanda Alonso

Uno de los trastornos mentales más debilitantes es el trastorno depresivo mayor. Sus síntomas incluyen sentimientos de desesperanza, disminución del interés en las actividades diarias y fatiga. La comprensión limitada de los cambios cerebrales asociados con este trastorno dificulta la efectividad de los tratamientos. Dos estudios recientes describen las nuevas técnicas de imagen por resonancia magnética (IRM) que pueden mejorar la detección y la atención de las anomalías cerebrales en las personas con depresión (Li, Liu, Zheng, Wu, et al., 2019) (Li, Liu, Zheng, Li, et al., 2019).

Con los tratamientos actuales hay una gran probabilidad de recaída o recurrencia, explica el coautor de los estudios, Dr. Kenneth T. Wengler, de la Universidad de Columbia en Nueva York. «Para desarrollar tratamientos nuevos y más efectivos, debemos mejorar nuestra comprensión del trastorno.»

Wengler y sus colegas estudiaron recientemente las conexiones entre el trastorno depresivo mayor y las interrupciones en la barrera hematoencefálica (BH), una red de vasos sanguíneos y tejidos que protege al cerebro de sustancias extrañas. Utilizando una nueva técnica de resonancia magnética, pudieron observar mejor la permeabilidad al agua de la BH, o el movimiento del agua fuera de los vasos sanguíneos y hacia el tejido cerebral.

La comparación de los resultados en 14 individuos sanos y 14 pacientes con trastorno depresivo mayor reveló que menos agua se movió desde el interior de los vasos sanguíneos hacia el exterior en los pacientes con trastorno depresivo mayor, lo que representa integridad de la BH interrumpida. Esta diferencia fue particularmente grande en dos regiones del cerebro: la amígdala y el hipocampo.

«Observamos interrupción de la barrera hematoencefálica en regiones de materia gris que se sabe que están alteradas en el trastorno depresivo mayor,» dijo Wengler. «Este estudio ayuda a mejorar nuestra comprensión de la fisiopatología de la depresión y puede abrir nuevas vías de tratamiento para un trastorno que afecta a más de 100 millones de personas en todo el mundo.»

Un segundo estudio analizó anormalidades en la compleja red de conexiones en el cerebro conocida como el conectoma por su papel en la depresión. Investigaciones anteriores se han centrado en caracterizar las conexiones entre las diferentes regiones del cerebro, pero este estudio, de investigadores de la Universidad de Carolina del Norte (UNC) en Chapel Hill, examinó más a fondo las regiones cerebrales individuales.

Los investigadores compararon 66 adultos con trastorno de depresivo mayor y 66 controles sanos emparejados durante el descanso de vigilia mediante resonancia magnética funcional (fMRI) y un modelo de inversión marco neuronal multiescala recientemente desarrollado que unía circuitos microscópico del cerebro con sus interacciones de mayor escala.

Como parte del estudio, los investigadores pudieron evaluar la influencia excitadora o inhibitoria entre los grupos de células neuronales. Un equilibrio adecuado entre la excitación y la inhibición es crucial para un cerebro que funcione bien.

Los pacientes con trastorno depresivo mayor tenían patrones anormales de excitación e inhibición en el lateral dorsal de la corteza prefrontal, un área del cerebro importante para las funciones de control cognitivo, incluyendo la regulación de la amígdala, región clave incrustada profundamente en el cerebro para la expresión de la emoción.

La nueva tecnología respalda la hipótesis de que el mal funcionamiento del control inhibitorio sobre la amígdala podría provocar síntomas depresivos.

«En nuestro estudio, encontramos que la excitación y la inhibición en las regiones del cerebro en el control de las funciones ejecutivas y la regulación emocional se redujeron en pacientes con trastorno depresivo mayor,” dijo el Dr. Guoshi Li, coautor de los estudios.

«Esto sugiere que las funciones de control en el trastorno depresivo mayor están deterioradas, lo que puede conducir a respuestas elevadas en la amígdala, lo que resulta en un aumento de la ansiedad y otros estados de ánimo negativos.»

Además, los investigadores encontraron que la excitación recurrente en el tálamo, un área del cerebro central que también es responsable de la regulación emocional, estaba anormalmente elevada en pacientes con trastorno depresivo mayor.

Li dijo que el nuevo enfoque podría abrir la puerta para una comprensión más profunda de los mecanismos detrás de la depresión.

«Los métodos actuales de estudio del cerebro proporcionan una comprensión superficial de la conectividad,» sostuvo. «Este método nos permite identificar la conectividad deteriorada dentro de cada región del cerebro, lo que la convierte en una herramienta potencialmente más poderosa para estudiar el neuromecanismo de los trastornos cerebrales y desarrollar diagnósticos y tratamientos más efectivos.»

Referencias bibliográficas:

Li, G., Liu, Y., Zheng, Y., Li, D., Liang, X., Chen, Y., … Shen, D. (2019). Large‐scale dynamic causal modeling of major depressive disorder based on resting‐state functional magnetic resonance imaging. Human Brain Mapping. https://doi.org/10.1002/hbm.24845

Li, G., Liu, Y., Zheng, Y., Wu, Y., Yap, P.-T., Qiu, S., … Shen, D. (2019). Identification of Abnormal Circuit Dynamics in Major Depressive Disorder via Multiscale Neural Modeling of Resting-State fMRI. Lecture Notes in Computer Science, pp. 682-690. https://doi.org/10.1007/978-3-030-32248-9_76

Fuente: Psychcentral

  • Ciencia

El abuso de sustancias se extendería a los medicamentos no opioides

  • 23/12/2019
  • Maria Fernanda Alonso

El uso de medicamentos comunes no opioides estaría asociado también con el riesgo de abuso de sustancias, según los hallazgos de un nuevo estudio que encontró aumentos «preocupantes» en los intentos de suicidio relacionados a la gabapentina y el baclofeno, y los ingresos hospitalarios en adultos estadounidenses desde 2013, coincidiendo con una disminución en las recetas de opioides (Reynolds et al., 2019).

Los investigadores explican que las campañas activas para advertir sobre los riesgos asociados con el uso de opioides han resultado en una disminución dramática en las recetas en los Estados Unidos después de un pico en 2010-2012. Sin embargo, con millones de adultos que aún viven con dolor crónico, los medicamentos no opioides se consideran ampliamente como alternativas más seguras para su tratamiento. Informan los investigadores que las recetas de gabapentina han aumentado un 64%: de 39 millones en 2012 a 64 millones en 2016 (cuando era el décimo medicamento recetado más comúnmente en los EEUU).

Para este estudio se observaron más de 90000 casos de exposición a los medicamentos. Se hallaron grandes aumentos en el uso indebido y la toxicidad, con casos de abuso aislado del uso de gabapentina (de 2013 a 2017) aumentando en un 119.9%, y baclofeno (2014-2017) 31.7 %.

Tras una revisión de los datos en el sistema nacional de datos de envenenamiento, los investigadores descubrieron que todos los estados de EE. UU. Han visto aumentos en la exposición a la gabapentina. La mayoría de los estados también vieron aumentos en la exposición al baclofeno, el uso/abuso de gabapentina y el uso/abuso del baclofeno. Los resultados específicos incluyen:

  • Durante el período de cinco años (2013-2017), hubo 74,175 exposiciones a gabapentina.
    • La exposición total a gabapentina aumentó en un 72,3%;
    • Las exposiciones aisladas aumentaron en un 67.1% y el abuso/mal uso aislado aumentó en un 119.9%.
  • Durante el período de cuatro años (2014 a 2017), hubo 15.937 exposiciones a baclofeno.
    • Las exposiciones totales a baclofeno aumentaron en un 36,2%;
    • Las exposiciones aisladas de baclofeno aumentaron en un 35% y el mal uso/abuso aislado aumentó en un 31,7%.

Los investigadores también descubrieron que se requerían ingresos a un centro de atención médica en el 16,7% de las exposiciones aisladas a gabapentina y el 52,1% de las exposiciones aisladas a baclofeno.

Los casos de sospecha de intentos de suicidio intencional aumentaron en un 80.3% para exposiciones aisladas a gabapentina durante un período de cinco años y 43% para baclofeno durante un período de cuatro años. El consumo conjunto de sedantes y opioides fue común para ambos medicamentos.

La autora principal, Dra. Kimberly Reynolds, declaró que «es necesario desarrollar una mejor comprensión de los riesgos que conllevan estos medicamentos no opioides para que los proveedores y los pacientes puedan tomar decisiones mejor informadas sobre su papel en el manejo del dolor, y también podrían conducir a la introducción de nuevas medidas de salud pública.»

Como resultado de sus hallazgos, los autores del estudio recomiendan que los pacientes a los que se recetan estos medicamentos se sometan a pruebas de detección de trastornos por uso de sustancias, trastornos del estado de ánimo e ideas suicidas, utilizando herramientas de detección validadas. Además, las recetas de los medicamentos deben colocarse en la base de datos electrónica que rastrea las recetas de sustancias controladas en un estado (programa de monitoreo de medicamentos recetados).

Referencia bibliográfica:

Reynolds, K., Kaufman, R., Korenoski, A., Fennimore, L., Shulman, J., & Lynch, M. (2019). Trends in gabapentin and baclofen exposures reported to U.S. poison centers. Clinical Toxicology, pp. 1-10. https://doi.org/10.1080/15563650.2019.1687902

Fuente: Psychcentral

  • Ciencia

El desempleo llevaría a los hombres hacia campos laborales dominados por las mujeres

  • 19/12/2019
  • Maria Fernanda Alonso

El desempleo puede funcionar como motivador, como motor para la búsqueda de un medio de solvencia económica para la subsistencia. Según un nuevo estudio, los hombres desempleados tienden a orientarse hacia ámbitos laborales dominados por mujeres, como la educación y la atención médica. En EEUU, muchos de los que han cambiado a estas profesiones están encontrando ventajas laborales reales, como un aumento salarial y prestigio ocupacional, en comparación con sus trabajos anteriores (Yavorsky & Dill, 2020). Los nuevos hallazgos se basan en análisis de la Encuesta de ingresos y programa de participación, encuestas administradas por la Oficina del Censo de EEUU.

Los hallazgos revelan que los hombres que anteriormente trabajaban en campos dominados por hombres o de género mixto son significativamente más propensos a avanzar hacia trabajos dominados por mujeres después de un episodio de desempleo. Y cuando lo hacen, sus salarios aumentan, en promedio, un 4% con relación a su empleo anterior y su prestigio ocupacional también aumenta.

Los hombres que eventualmente encuentran un nuevo empleo en campos dominados por hombres o de género mixto mantienen niveles pasados ​​o pierden terreno en estas áreas, indica el análisis.

«Lo que nuestro estudio sugiere es que el desempleo puede actuar como un shock que alienta a los hombres a considerar alternativas de trabajo que de otro modo no podrían considerar mientras están empleados,» dijo la coautora Dra. Jill Yavorsky de la Universidad de Carolina del Norte en Charlotte.

Enfrentar cuotas adeudadas de un inmueble, un automóvil, la carencia de un ingreso económico, es realmente significativo. Este efecto de “aprender a los golpes” aparentemente da como resultado una importante adaptación social.

“Esto es particularmente importante, dadas las cambiantes condiciones del mercado laboral. En las últimas décadas, los trabajos dominados por hombres, y los trabajos realmente dominados por hombres de clase trabajadora, han ido desapareciendo. Sabemos que el mercado laboral se está moviendo hacia muchos trabajos dominados por mujeres, como los de salud y educación,” señaló Yavorsky.

Llamativamente, los salarios aumentan para los hombres que ingresan a campos dominados por mujeres en un promedio de 4 por ciento y el prestigio de su ocupación también aumenta significativamente, sobre la base del puntaje de prestigio de Nakao-Treas, una medida ocupacional estándar en sociología.

«Estos posibles beneficios salariales y de prestigio son significativos porque sugieren que tomar un trabajo dominado por mujeres puede ayudar a algunos hombres a evitar los efectos cicatriciales comunes del desempleo,» dijo Yavorsky.

“Una gran cantidad de investigaciones en ciencias sociales ha demostrado que los trabajadores a menudo sufren un golpe en sus salarios y su estado laboral en el puesto que ocupan después del desempleo. Por lo tanto, es significativo que, en algunos casos, ir a un trabajo dominado por mujeres pueda ayudar a compensar los costos típicos asociados con el desempleo,” señala.

Yavorsky y Dill señalan que es importante contextualizar los aumentos en el prestigio ocupacional que algunos hombres experimentaron al ingresar a campos dominados por mujeres.

“Muchos hombres hicieron la transición de trabajos manuales de clase trabajadora a empleos de nivel básico dominados por mujeres de cuello blanco. Esto es importante porque estos trabajos de cuello blanco podrían ofrecer una mayor seguridad laboral a largo plazo, dada la precariedad de muchos trabajos de clase trabajadora dominados por hombres,” dijo Yavorsky.

Además, las autoras señalan que la entrada a trabajos dominados por mujeres de cuello blanco puede ser un trampolín para el futuro avance. Existe un concepto llamado “escalera mecánica de vidrio” que describe las “ventajas que los hombres suelen experimentar en trabajos dominados por mujeres. Específicamente, los hombres, particularmente los hombres blancos, tienden a tener salarios más altos y a ser promovidos más rápidamente que sus pares mujeres,” señalan. «Por supuesto, no vemos la situación inversa para las mujeres que realizan trabajos dominados por hombres.” De hecho, la investigación documenta claramente que las mujeres continúan enfrentando una serie de desventajas, que incluyen salarios más bajos y dificultades para ser promovidas.»

En general, dado que los hombres no han progresado mucho al ingresar a trabajos dominados por mujeres en las últimas décadas, este estudio muestra que las condiciones económicas individuales realmente importan para las decisiones laborales de los hombres.

Referencia bibliográfica:

Yavorsky, J. E., & Dill, J. (2020). Unemployment and men’s entrance into female-dominated jobs. Social Science Research, Vol. 85, p. 102373. https://doi.org/10.1016/j.ssresearch.2019.102373

Fuente: Psychcentral

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  • Clínica

Análisis de un artículo en contra y a favor de la Terapia Gestalt

  • 19/12/2019
  • Victoria Cassani

Uno de los aspectos más fundamentales en el que todo profesional de la psicología debe profundizar es el análisis crítico de diversos artículos relacionados con nuestra área de trabajo. Personalmente, tengo la fortuna de estar cursando el Máster en Terapias Contextuales y de Tercera Generación (Ítaca Formación, Córdoba), a través del cual tanto mis compañeros/as como yo estamos teniendo y aprovechando la oportunidad de desarrollar competencias de todo tipo bajo la supervisión de los docentes del mismo, quienes nos proporcionan una guía cuya valía es indiscutible. Nuestro tutor de prácticas online, José Olid (TerapiasContextuales), nos propuso la lectura y análisis de dos artículos publicados en Psyciencia precisamente con el fin de trabajar nuestro pensamiento crítico: por una parte, La mala ciencia de la terapia Gestalt de Sergio García Morilla y, por otra, La terapia Gestalt no es una pseudociencia ni una mala ciencia, de Clotilde Sarrió. Lo que expongo a continuación es, en primer lugar, un resumen de las principales ideas defendidas por cada autor, siguiendo con una exposición de cuáles argumentos considero que son acertados o, por el contrario, falaces, para finalizar detallando mis propias conclusiones de la manera más objetiva posible.

Para empezar, en el artículo La mala ciencia de la terapia Gestalt podemos encontrar un resumen de los principales argumentos que se esgrimen para demostrar la supuesta ineficacia de la TG, entre los cuales se citan los siguientes:

  • Existencia de un escaso número de ECA que además son de mala calidad (muestras demasiado pequeñas, no se centran en todas las variables implicadas, no se demuestra que funcione mejor que el placebo, etc.)

  • Incapacidad para concretar la metodología de la que se hace uso a lo largo de la terapia, además de la inexistencia de tratamientos protocolizados.

  • Cuestionable validez del modelo terapéutico que la respalda, basado en teorías del comportamiento no apoyadas por la comunidad científica.

  • Objeto de intervención ambiguo y subjetivo.

En definitiva, se defiende la idea de que la TG debería considerarse una pseudoterapia, ya que debido a las deficiencias anteriormente expuestas no ha demostrado ser eficaz para el tratamiento de ningún tipo de trastorno o problema psicológico y la mayoría de las pruebas a las que nos podemos remitir que intentan demostrar que sí funcionan provienen de casos individuales que no han sido investigados mediante el método científico.

Los estudios presentados que respaldan la eficacia de la TG no cuenta con datos científicos concretos que apoyen tal conclusión

En primer lugar, considero determinante la escasez de estudios que avalan la eficacia real de la TG. No solo es relevante que las muestras utilizadas hayan sido demasiado pequeñas como para que los resultados no puedan ser significativos y generalizables, sino también el hecho de que solo resalten lo que a los defensores de la Gestalt les interesa, ignorando el resto de datos que, si se tuviesen en cuenta, desmentirían los logros supuestamente alcanzados. Asimismo, me llama la atención que se llevase a término un estudio con personas que “se consideraban deprimidas”, ya que no se establece un límite entre lo patológico y no patológico y, por tanto, no es posible conocer hasta qué punto las técnicas que se utilizaron funcionaron gracias a su propia eficacia o porque verdaderamente no existía tal estado depresivo. En definitiva, los estudios presentados que respaldan la eficacia de la TG no cuenta con datos científicos concretos que apoyen tal conclusión.

Por otra parte, el hecho de que la TG carezca de principios específicos en los cuales basarse a la hora de llevar a cabo una intervención terapéutica asimismo pone en entredicho su validez puesto que, en su afán de aunar ideas de diferentes corrientes psicológicas a fin de enriquecer su propio modelo de trabajo, al final termina haciendo uso de técnicas y estrategias que son en su mayoría sin fundamento científico y que incluso llegan a ser incompatibles. El problema no estriba, por consiguiente, en la puesta en práctica de distintos tipos de técnicas procedentes de otros modelos, si no en la ausencia de un conjunto de principios concretos que guíen el proceso terapéutico y mediante los cuales el objeto de la intervención quede libre de interpretaciones ambiguas.

No obstante, considero que el autor cae en la falacia ad verecundiam (falacia de autoridad, consiste en apelar al respeto o prestigio de una persona para respaldar un argumento) al recurrir al código deontológico para enfatizar el argumento de que la TG no se ciñe a la idea de lo que debe hacer un psicólogo para ejercer la profesión de la manera más adecuada posible. Así, se defiende esta conclusión basándose en lo que ha publicado un organismo de autoridad, en este caso el Colegio de Psicólogos.

El problema no estriba, por consiguiente, en la puesta en práctica de distintos tipos de técnicas procedentes de otros modelos, si no en la ausencia de un conjunto de principios concretos que guíen el proceso terapéutico

Con respecto al artículo La terapia Gestalt no es una pseudociencia ni una mala ciencia, se destaca el que la autora esté de acuerdo con el hecho de que los defensores de la TG no se han preocupado por llevar a cabo estudios que avalen científicamente su validez. No obstante, achaca esta decisión a no haber querido vincularse con un método que solo tiene en cuenta lo directamente observable o medible, postulados totalmente contrarios a la línea humanista de dicha terapia y por lo que, de haberse sometido a su valoración, se habrían infravalorado los resultados obtenidos. Además, se enfatiza la diferencia entre “validación” y “válido”, puesto que disponer de aval científico no determina necesariamente la ineficacia del resto de terapias que no se encuentran respaldadas por el mismo.

Por otro lado, se alega que el uso de distintas técnicas procedentes de otro tipo de terapias por parte de la TG no es un argumento lo suficientemente consistente como para tildar dicha corriente de pseudociencia, ya que no se trata de una práctica exclusiva de la misma y, de hecho, es una muestra de la heterogeneidad de criterios que enriquecen la disciplina. Asimismo, se recurre al peligro que corre la credibilidad de los profesionales de la psicología si comenzamos a cuestionar la labor de nuestros propios compañeros de cara al resto de disciplinas.

Del mismo modo, critica que el método científico se tenga en un pedestal y se considere popularmente sinónimo de verdad absoluta, cuando existen trabajos cuyos resultados, aun cumpliendo con todos los requisitos que dicho método impone, son de igual manera vistos como cuestionables. Además, se alega que a día de hoy se llevan a término intervenciones de distinta índole que funcionan aun desconociendo el mecanismo de acción que propicia su éxito, estableciendo una conexión con el uso legítimo de la TG en ausencia de trabajos científicos que la respalden.

En definitiva, la autora cuestiona la idea de que la TCC sea la única que funciona al estar validada por el método científico, expresando su descontento no solo con la creencia popular de que todo lo que no cumpla con los criterios del mismo no posee ningún tipo de valor independientemente de los resultados que se consigan, sino también con el resto de profesionales que descalifican los postulados de la TG en lugar de enriquecerse y aprender los unos de los otros.

Desde mi perspectiva, es importante tener en mente que el hecho de validar una terapia en concreto no es garantía de que esta sea la única que conlleve resultados beneficiosos para la persona y, por consiguiente, no es motivo suficiente como para rechazar de pleno otro tipo de prácticas que aún no estén respaldadas por tantos estudios como lo está la TCC. Asimismo, la pluralidad de técnicas de las que se hace uso en la TG no tiene por qué ser sinónimo de mala praxis. De hecho, distintas corrientes psicológicas se sirven de herramientas de diferente procedencia y no por ello son objeto de críticas. Por último, coincido con la autora en que el método científico no es perfecto en su ejecución y que hay aspectos del mismo que deberían reconsiderarse a fin de asegurar resultados totalmente fiables para cualquier tipo de terapia. Sin embargo, a mi entender Clotilde Sarrió utiliza un gran número de argumentos falaces para defender sus ideas, entre los cuales podemos citar los siguientes:

Falacia ad hominem: al comenzar el artículo podemos ver como la autora intenta desacreditar no tanto los argumentos expuestos en La mala ciencia de la Terapia Gestalt, sino a la persona que lo ha escrito, alegando que considerar la TG una pseudociencia solo podría entenderse “en base a un rechazo obsesivo, a un absoluto desconocimiento de la TG, a una jactanciosa soberbia de creerse en posesión de la verdad, o también al frecuente vicio de la generalización basada en la ignorancia”.

Falacia ad verecundia: la autora nombra diversas personalidades reconocidas en el mundo de la TG con el objetivo de convencer al lector de que esta no se trata, ni mucho menos, de una pseudociencia.

Falacia ad ignorantiam: a pesar de que la TG no cuenta apenas con estudios que demuestren científicamente su eficacia, la autora argumenta que “la no demostración de la eficacia de un procedimiento terapéutico no implica que éste sea ineficaz y aún menos una pseudociencia”. Así, intenta sostener su argumento en base a que no se ha demostrado lo contrario.

Falacia de eludir la cuestión: la autora recurre a ciertos argumentos para defender sus ideas que hasta ese momento no se habían cuestionado. Por ejemplo, en un momento dado expone que lo peor que nos puede ocurrir a los profesionales de la psicología es que entremos en guerra entre nosotros mismos corriendo el peligro de que se ponga en entredicho aún más nuestra labor, en un intento de hacer reflexionar a los críticos de la TG por medio de un argumento que no se había cuestionado anteriormente.

Falacia tu quoque: como el método científico “es un método susceptible de falibilidad, subjetividades en su interpretación, manipulación y sometimiento a intereses ajenos a la ciencia”, no tiene sentido acusar a la TG de tener una eficacia cuestionable por no encontrarse respaldada por suficientes estudios.

Falacia del alegato especial: cuando se alega que la TG no se ciñe a la metodología científica actual porque trabaja con aspectos tan profundos del ser humano que, de otra manera, serían imposibles de tratar, se está haciendo alusión a una “sensibilidad especial” de la misma que dificultaría su comprensión a todos aquellos que no se esfuercen por comprenderla. Se entiende, por tanto, que quien no asume los postulados de la terapia no es capaz de interiorizar los argumentos a su favor, puesto que no posee el nivel de conocimientos suficiente.

A modo de síntesis, estoy de acuerdo con algunas ideas que respaldan la TG pero al mismo tiempo me parece que el artículo de Clotilde Carrió está escrito desde el enfado y el resentimiento y, a pesar de que intenta responder a las críticas expuestas por Sergio García, concluyo que la gran mayoría de los argumentos que utiliza carecen de suficiente fundamento como para convencer al lector. Por su parte, Sergio García publica un artículo exclusivamente desde el punto de vista de la TCC, por lo que sus opiniones se encuentran asimismo sesgadas por su propia visión de la psicología.

La mejor manera de asegurar la efectividad de un tratamiento es mediante la aplicación del método científico, obteniendo de esta forma una cantidad considerable de estudios que avalen dicha eficacia

Es cierto que se debe establecer una distinción entre “validado” y “válido”, puesto que el hecho de que se haya demostrado por medio de pruebas científicas que un tratamiento, estrategia o técnica funciona adecuadamente, no significa que no existan otros medios con los cuales se pueda alcanzar el mismo resultado o incluso mejor. Sabemos, por tanto, que validar un método no implica que este sea el único válido. No obstante, que se consigan buenos resultados en una serie de personas con una terapia en concreto, tampoco quiere decir que estos se puedan generalizar al resto de la población. Es por ello que, a día de hoy, la mejor manera de asegurar la efectividad de un tratamiento (en este caso terapéutico) es mediante la aplicación del método científico, obteniendo de esta forma una cantidad considerable de estudios que avalen dicha eficacia. Bien es cierto que adolece de cierto margen de error y que, por consiguiente, siempre van a existir aspectos pendientes de mejora y avance, pero ello no implica que deba imperar la subjetividad y el azar en nuestro ámbito de trabajo. En definitiva, ni la TG ha sido lo suficientemente estudiada como para considerarse una metodología cuyos supuestos sean estables y se puedan aplicar a la mayoría de la población, ni la TCC tiene por qué ser la que conlleve mejores resultados sin dar lugar a dudas.

No se trata, por tanto, de hacernos con un arsenal de técnicas y aplicarlas sin conocimiento de causa, sino de ser flexibles y reconocer que, aun sin coincidir en su totalidad con ciertas corrientes terapéuticas

Por otra parte, el seguimiento estricto del protocolo en el proceso terapéutico, tal y como defiende la TCC, no siempre es garantía de éxito. Así, seguir una serie de reglas específicas puede ser peligroso si, en vez de centrarnos en la persona en sí misma, en su contexto y en la problemática con la que llega a consulta, consideramos más relevante el cumplimiento del protocolo que debe seguirse en determinados casos y anteponemos este a las características del paciente y las circunstancias que le rodean. Sin embargo, considero que encaminar la terapia según vayan avanzando las sesiones sin necesidad de estar pendientes de cumplir una serie de pasos es positivo siempre y cuando no haya dudas con respecto al objetivo que se persigue y los principios en los que está basada la terapia que se lleva a término, cimientos fundamentales que aún no están lo suficientemente bien construidos en la TG.

En relación al uso de técnicas y estrategias provenientes de diversos modelos terapéuticos, tampoco considero que sea una práctica del todo criticable. Como he mencionado previamente, existen herramientas terapéuticas que, aun perteneciendo a distintas corrientes psicológicas, han sido validadas científicamente y no veo el motivo por el cual no puedan ser utilizadas por todo psicólogo que lo crea conveniente siempre que se comprendan los principios en los cuales están fundamentadas y la finalidad que se quiere alcanzar mediante su puesta en práctica, tal y como he especificado en el párrafo anterior. No se trata, por tanto, de hacernos con un arsenal de técnicas y aplicarlas sin conocimiento de causa, sino de ser flexibles y reconocer que, aun sin coincidir en su totalidad con ciertas corrientes terapéuticas, hacen uso de estrategias y herramientas que pueden ser de utilidad y promover cambios positivos en el cliente, siendo conscientes del por qué y para qué las vamos a utilizar.

En conclusión, a mi parecer a la TG le queda aún mucho camino por recorrer. No niego que haya personas para las cuales haya sido beneficiosa su aplicación, pero no podemos suponer que estos resultados pueden generalizarse al resto de la población a partir de ciertos casos aislados. Escudarse en que valorar experiencias y estados de conciencia no es posible mediante el método científico debido a que son impredecibles no les exime de la responsabilidad que tienen como profesionales de investigar la efectividad real de su terapia y de profundizar en la base teórica que la sostiene. Por su parte, la TCC no está libre de puntos débiles y el hecho de que se encuentre respaldada por la comunidad científica no implica que no existan asuntos que deban revisarse y, por supuesto, que sea el único modelo con el que pueden conseguirse resultados positivos.

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Cómo educar a los niños con el ejemplo

  • 18/12/2019
  • David Aparicio

Las palabras convencen, el ejemplo arrastra…

Ruth Alfonso Arias escribe para el diario español, El País:

Como adultos estamos siempre pendientes de lo que decimos o cómo lo decimos. Pero en ocasiones nos olvidamos de lo que hacemos y, sobre todo, olvidamos que la palabra convence, pero el ejemplo arrastra. Los niños siguen nuestros pasos, cada día podemos enseñarles algo: cuando cruzamos de manera adecuada por un paso de cebra, cuando somos tolerantes o respetamos la naturaleza.

(…)

¿Cómo podemos afrontar estos valores con los niños?:

Capacidad de autocontrol: ante una rabieta o un conflicto cuando lo más fácil es “unirse al caos”. Hoy sabemos de la existencia de las neuronas espejo, a través de las cuales nos contagiamos del estado emocional del otro. Cuando estamos alterados es muy difícil que un niño permanezca tranquilo. Nuestra calma es fundamental para acabar con el tsunami emocional en el que se han sumergido, de ahí surge la necesidad de trabajar con nosotros mismos para poder transmitir a nuestros hijos la habilidad de la autorregulación. Una habilidad indispensable en la vida.

Frustración: cuando algo no sale bien tenemos la opción de estallar o la posibilidad de atajarlo de otra manera pensando en lo bueno que podemos obtener de esa situación. El mensaje que podemos trasladarles es que no podemos controlar todo lo que nos pasa, pero lo importante es que puedo controlarme a mí mismo. Si nos encontramos en la fila de un supermercado con nuestros hijos y surge algún problema, podemos estallar, enfadarnos con la situación o tratar de llevar ese momento de la mejor manera posible.

Lee la lista completa de habilidades en El País.

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Los cuervos son mucho más inteligentes de lo que pensamos

  • 18/12/2019
  • David Aparicio

Sergio Parra escribe para XatakaCiencia:

Pero aparte de las similitudes morfológicas, los córvidos y los primates comparten algunas de las mismas capacidades básicas en términos de resolución de problemas y plasticidad, o de poder adaptarse y cambiar frente a nueva información y experiencias. Por ejemplo, son capaces de identificar a personas o cuervos que anteriormente supusieron una amenaza para ellos. El cuervo americano es otro gran aprendiz social, y nunca olvida la cara de un enemigo: reconoce a quien lo ha molestado y pasa la información a terceros. Si el increpador vuelve por su área de nidificación, una horda de pájaros negros le plantará cara.

Los cuervos también usan herramientas, y además unos y otros cuervos usan unas u otras herramientas en función del lugar en el que habitan… es decir, crean una especie cultura. En un estudio publicado a principios de este año, se describieron cuervos que buscan un tipo específico de tallo de la planta para confeccionar sus herramientas.

Habitualmente pasamos por alto la inteligencia de los animales con los que menos contacto tenemos, y el cuervo es uno de ellos.

Lee el artículo completo en XatakaCiencia.

  • Clínica

Ética en la comunicación: relación entre terapeuta y paciente con trastorno del espectro autista

  • 18/12/2019
  • Geraldine Panelli

Este artículo tiene como objeto describir y discutir sobre las prácticas éticas posibles en el contexto de un tratamiento psicológico con pacientes con trastorno del espectro autista (TEA) desde el punto de vista de las ciencias de la comunicación.

Partiendo de la premisa de entender la comunicación como una cuestión de  derechos humanos y comprender los desafíos que genera en población con discapacidad, pero afirmando que la universalidad y la accesibilidad de los contenidos comunicativos que presentamos como terapeutas deben garantizarse; se intentará hacer un acercamiento teórico al tema.

Debemos reconocer la comunicación como algo que afecta a la totalidad de los individuos y la necesidad de ser empáticos con un otro, justamente para poder “ponerse en sus zapatos” y experimentar e indagar ¿Cómo mejorar la comunicación para que nuestros pacientes se sientan parte? ¿Cómo garantizar el entendimiento de lo que queremos comunicar? ¿Cómo afecta a la persona la exclusión de contenidos? ¿En qué lugar posicionamos y entendemos a la persona con discapacidad?

Para poder realizar un análisis crítico y específico se tomará como unidad de análisis esta relación terapéutica con población infantil; en los ámbitos más frecuentes: en sesión, con su familia y es espacios institucionalizados (escuela, centro educativo)

¿Qué es el trastorno del espectro autista?

Es un trastorno del neurodesarrollo cuya etiología es heterogénea; puede deberse a factores genéticos, de gestación o ambientales (Ruggieri, 2019). Sus principales características son: deficiencias persistentes en la comunicación y la interacción social; y patrones restrictivos y repetitivos de comportamientos, intereses o actividades. Para poder diagnosticarlo se debe evidenciar un deterioro significativo en lo social, laboral u otras áreas del funcionamiento habitual. Los síntomas deben estar presentes en las primeras fases del desarrollo y no se debe explicar mejor por discapacidad intelectual o retraso global del desarrollo (APA, 2014).

Algo a destacar, dado que acompaña la dificultad de trabajar con esta condición, es que la presentación clínica del cuadro es muy diversa en todas las áreas:

  • Severidad: por un lado, niños y niñas con auto y heteroagresiones graves, problemas motores que les dificultan el aprendizaje en actividades de la vida diaria que tengan por objeto la autonomía, falta de control de esfínteres. Y, por otro lado, infantes funcionales en autonomía y desarrollo de habilidades motoras que en su fisonomía no permiten observar patrones del diagnóstico.
  • Lenguaje: en un extremo podemos encontrar pacientes con altos déficits en la conducta verbal, ya sea de forma oral, lengua de señas o sistemas alternativos de comunicación (SAAC); y en el otro extremo conducta verbal funcional, aunque limitada por las características del diagnóstico en cuanto a la rigidez, literalidad y la dificultad en la abstracción (por ejemplo, el entendimiento de chistes, metáforas, etc.).
  • Cognitivo: en el nivel de menor funcionamiento, déficit en aprendizaje de prerrequisitos para la socialización como la atención conjunta, la imitación y el control instruccional. En un nivel medio de funcionamiento podemos encontrar pacientes con dificultades en el entendimiento de las emociones y los sentimientos, fallas en la teoría de la mente, principalmente en la empatía. Por último, en un nivel de alto funcionamiento, niños y niñas con las capacidades cognitivas conservadas.
  • Perfil sensorial: los infantes con TEA pueden experimentar, como no, síntomas de hiper o hipo sensibilidad de los más diversos.

A pesar de la deficiencia en la comunicación

Lo interesante para exponer en este artículo es que, si bien el déficit en la comunicación se encuentra como característico del trastorno, es la responsabilidad los terapeutas reconocer la humanidad del otro. Y en este reconocer su humanidad, al igual que la de su familia, lograr eliminar barreras que resultan discapacitantes para el paciente.

Estas barreras mencionadas se refieren a dejar de pensar la discapacidad como interna a la persona y ver cómo nosotros influimos como contexto en su desarrollo comunicacional; lo que resulta en un contexto inclusivo o un contexto discapacitante o deshumanizante. Cómo los vemos, pensamos y habilitamos sus formas de comunicar y de ser en la manera que puedan, y respetamos su subjetividad, va a ser la clave para trabajar en un marco pleno de respeto y ética.

Lo fundamental es comprender como profesionales que la afirmación “ellos viven en su mundo” es un mito que acompaña al diagnóstico hace muchos años, el cual hay que desterrar. Este tipo de afirmaciones y pensamientos en vez de acercarnos a las formas adecuadas de comunicación, nos alejan. Se responsabiliza al infante, con su diagnóstico y no se plantea en qué forma nosotros, adultos, terapeutas y figuras de cuidado, actuamos o buscamos una comunicación más efectiva y comprendida por ellos.

Si buscamos que nuestros pacientes comprendan es necesario asegurarnos de estar modificando el lenguaje oral y corporal de acuerdo a quien tenemos delante.

A veces no nos damos cuenta, hablamos mucho, nos movemos, usamos tonos de voz altos y esto puede ser irritante para niños o niñas con esta condición. Además, algo que se relata mucho en supervisión es la dificultad de mantener el silencio en sesiones de terapia; los pacientes no suelen tener conversaciones fluidas, muchas veces se trabajan cuestiones en las que no es necesario hablar como por ejemplo en entrenamiento en motricidad fina (armado de rompecabezas, encastres, enhebrado, etc.); y es necesario entrenar la habilidad terapéutica para aceptar esos silencios sin invadir auditivamente al infante.

Dentro de las diferencias en la relación comunicacional con pacientes que poseen esta condición, podemos encontrar algunas coincidencias:

  • Necesidad de literalidad: debemos tener en cuenta la dificultad en entender las metáforas, los chistes, o cuestiones abstractas. Por lo cual debemos ser explícitos en la comunicación.
  • Hablar en un tono de voz neutro: por la hipersensibilidad a los sonidos, la voz elevada puede resultar irritante y hasta desencadenar crisis.
  • Respetar los momentos de silencio o de soledad
  • Tener en cuenta la dificultad que presentan en la posibilidad de ser empáticos: no podemos pretender que de forma natural ellos comprendan nuestros sentimientos y emociones, debemos enseñarlo de forma estructurada e ir dando oportunidades de generalización.
  • Tener en cuenta las fallas en las habilidades sociales: muchas veces pueden aparecer comentarios espontáneos demasiado sinceros con respecto a cuestiones que socialmente no se dicen, por ejemplo, pacientes que nos pueden decir “estás más gordo” o “viniste despeinado”. También tener en cuenta que hay que enseñar y modelar las habilidades sociales cotidianas, como por ejemplo los saludos.

En los comienzos de las prácticas psicológicas eficaces para TEA, los resultados en el incremento de habilidades eran buenos; pero no se tenía en cuenta al sujeto en su integridad. El objetivo del tratamiento solo era disminuir comportamientos desadaptativos y enseñar o aumentar habilidades para mejorar la autonomía y el funcionamiento; incluso utilizando castigos físicos o dañinos.

Luego de generaciones de terapeutas, avances en la sociedad en cuanto a la mirada de los sujetos con discapacidad y un trabajo de mucha militancia social por parte de las familias y los adultos que han sufrido tratamientos e intervenciones a lo largo de su vida, nace un nuevo paradigma de tratamientos en donde el sujeto a tratar es respetado en su integridad.

Este respeto requerido nos lleva a hablar de comunicación. ¿Cómo hacemos para entender y validar a un niño o niña en una sesión de psicoterapia que no presenta conducta verbal o que solo la presenta en casos extremos de necesidad? Quizá este es uno de los desafíos más grandes que encontramos como terapeutas. Se intentará dar una respuesta a continuación.

Se define a la conducta verbal como “aquel comportamiento que está reforzado por mediación de otras personas, no especificamos —ni podemos hacerlo— ninguna forma, modo o medio. Cualquier movimiento capaz de afectar a otro organismo puede ser verbal” (Skinner, 1981).

La clave estará entonces en cómo los terapeutas, podemos posicionarnos como mediadores entre el infante y sus deseos; ya sean objetos, alimentos, reforzadores sociales como por ejemplo las cosquillas, acceso a actividades gratificantes, etc. Y en este posicionarnos respetar justamente sus gustos y sus pedidos, sin imponer nuestros propios objetos de satisfacción como obligatorios; y sobre todo intentando no restringir las posibilidades de elección.

Veamos este punto con un ejemplo clínico:

En la experiencia profesional de un terapeuta, en las primeras sesiones con los pacientes llevando una amplia disponibilidad de objetos reforzantes: masas, pelotas, objetos con luces, lápices, papeles de colores, animales de plástico, slime, muñecas etc., siendo el resultado que la mayoría de los casos eligen pelota. Con lo cual, en las próximas entrevistas iniciales, el terapeuta decide llevar solo pelotas. En su supervisión, sobre un nuevo caso su discurso es el siguiente “Juan no tiene interés en otros, ni en compartir, ni me mira, estuve probando, pero no hay caso”.

Podemos observar en el ejemplo, cómo el discurso del profesional posiciona el déficit y el problema en la socialización en el niño, sin repensar su propia práctica y cuáles son las opciones que está brindando a este sujeto, cuyo interés puede ser cualquier otro menos las pelotas.

Otra experiencia clínica que aparece en supervisión son nenas a las que solo se le ofrecen juguetes u objetos asociado a lo femenino como muñecas, bebotes, esmaltes de uñas; sin ofrecer objetos o actividades más motrices como saltar, jugar a la pelota, carreras, etc.

En estos casos y otros casos parecidos, los terapeutas, sin intencionalidad, bloquean los primeros intentos de comunicación que pueden aparecer incidentalmente mediante el juego; no generan que la dinámica con el infante sea desde el placer y restringen las elecciones; justamente no respetando la subjetividad y la diversidad que puede presentarse en los diferentes vínculos.

Es entendible que en el ofrecimiento resulta imposible abarcar toda la posibilidad de intereses que pueden existir; pero cuando no resulta, cuando llevamos varias sesiones sin lograr la interacción genuina debemos replantearnos qué estamos ofreciendo, cómo y qué cambiar para lograr ser mediadores efectivos y así al obtener una respuesta, lograr una comunicación natural.

Si intentamos por medios artificiales y sin pensar en la singularidad de los intereses de cada sujeto; el aprendizaje en la comunicación no sólo fracasará, sino que se dañará el vínculo entre paciente y terapeuta.

Otro punto interesante que se desprende del objeto de este artículo es evaluar cómo respondemos a ciertas demandas del paciente hacia nosotros o pedidos nuestros hacia el paciente. Como terapeutas debemos siempre realizar análisis funcionales de los comportamientos, esto quiere decir entender el para qué de cada conducta. Es un requerimiento esencial para el trabajo con esta población dado que muchas veces la forma de comunicarse no es la convencional a la que estamos acostumbrados, una misma conducta puede tener varias funciones y realizar las hipótesis adecuadas nos va a ayudar a entender qué está buscando o necesitando del ambiente y por lo tanto de nosotros. No olvidemos la premisa de que cuanto más eficaces somos como mediadores, mejor será la comunicación que lograremos con nuestro paciente; lo que resultará en un vínculo mucho más gratificante para ambos.

Esto nos lleva a entender que un niño o una niña puede, por ejemplo, llorar porque se le rompió su juguete preferido, llorar porque está haciendo un berrinche por un caramelo, o llorar porque tiene ganas de ir al baño y nos sabe pedirnos ayuda. Con lo cual retar por llorar, extinguir el llanto o no darle acceso a lo que necesita en ese momento, en alguna ocasión puede resultar una intervención de primera elección y en otra una intervención muy equivocada. De lo que no existen dudas es de que en este momento llorar es comunicar.

Por esta razón, cuando se elige o sugiere a las familias una intervención es fundamental evaluar el contexto en el que se da la conducta a modificar y que realmente este comportamiento que se toma como problemático presente una disfuncionalidad para la persona.

Para concluir este apartado, hay que destacar que cómo resulte el aprendizaje de la comunicación entre paciente y terapeuta, cómo este último enseñe a las familias a incrementar las instancias de comunicación incidental reforzadasy por último cómo se establezcan las instancias que favorezcan la generalización a otros ambientes, serán cruciales para el desarrollo del sujeto.

¿Por qué es crucial el aprendizaje de la comunicación?

Entender a nuestros pacientes con dificultades en la comunicación como parte de sistemas: sus familias, las escuelas, sus círculos sociales, etc. es la base para que sean sujetos incluidos.

Brindar oportunidades de aprendizaje para mejorar y aumentar las formas en las que se comunican hace que puedan ser más funcionales y que los tipos de vinculación con los otros sean más agradables.

Asegurar que las experiencias satisfactorias de respeto mutuo, donde el niño o niña sepa que puede expresarse y será escuchado, lo hace formar parte de estos círculos.  Y ese formar parte se significa en un compartir con un otro.

Pensemos que se forma una cadena, este paciente que logra vincularse con su familia, a su vez se incluye en una escuela donde es respetado, pensado y habilitado a ser con su diversidad; que a su vez esta escuela hace conciencia, comunica y establece vínculos. Lo que da por resultado, es un niño o una niña perteneciendo plenamente a una comunidad. Cuando esta cadena se rompe, es  porque no se es tenido en cuenta al ser humano entero; no es respetado como integro:

Entonces, pensar al otro íntegro, es lo que garantiza la plena inclusión y el derecho de pertenecer a la comunidad sin importar las deficiencias. Para que esto suceda, los terapeutas tienen un rol fundamental; porque con o sin intención modelamos la forma en que las personas se relacionan con los niños o niñas que tienen esta condición.

Modelar quiere decir justamente “ser el modelo”, dar el ejemplo de cómo nos relacionamos, cómo hablamos con los pacientes y con sus familias.

En los relatos profesionales y en las entrevistas familiares, hay una experiencia que se repite en el discurso que urge cambiar. La misma describe como los y las terapeutas hablan de los infantes, entre ellos y con las familias, de sus comportamientos y habilidades; muchas veces de sus deficiencias o situaciones problemáticas: en frente de ellos. Esto refleja justamente no comprender al otro como sujeto oyente, pensar que como existe una deficiencia en la comunicación no pueden comprender lo que hablamos de ellos. Este error común que se da de forma involuntaria y que muchas veces no es repensado, da cuenta de en qué lugar posicionamos al otro.

Otro punto crucial de cómo modelamos la relación con los pacientes tiene que ver con la intimidad y el cuidado del propio cuerpo. Pensando principalmente en pacientes que no logran desarrollar un sistema de comunicación funcional y que son ocasionales las oportunidades de interacción que se presentan, debemos tener en cuenta situaciones cotidianas que pueden plantear desafíos. Veamos algunos ejemplos: no porque no puedan expresar que tienen calor, significa que deben de dejarse la campera puesta todo el día; o porque no pueden expresar su necesidad de ir al baño deben usar pañales de por vida. En este punto es crucial cómo nos comuniquemos y como pensamos al sujeto que tenemos delante. Para trabajar la autonomía y las habilidades de la vida diaria enseñamos en terapia a los niños y niñas a cambiarse la ropa, a ir al baño, a bañarse; situaciones que interpelan la privacidad del cuerpo. Para que esto sea posible de trabajar debemos comprender que quien tenemos delante es una persona, con todo lo que esto implica, aunque sepamos que no nos va a contestar, debemos anticipar qué vamos a hacer, pedir permiso y generar un espacio de respeto y cuidado para que desarrollar estas actividades no sea invasivo. Y, además, es igual de importante instalar el hábito de lo privado.

Tratar este tema es crucial, porque los niños y niñas con las que trabajamos van a devenir en adultos, y entender desde la corporalidad que hay momentos en los que deben estar solos, que por ejemplo para ingresar al baño cuando ellos se duchan debemos golpear la puerta y pedir permiso, etc., dará el ejemplo a sus familias de que son sujetos de derecho en cuanto a decidir por su privacidad.

Este punto en algunas instituciones no es tenido en cuenta, las personas que cambian, bañan e higienizan a los pacientes con TEA varían de un día al otro, no se respetan las figuras profesionales, y este momento es un trámite más que se realiza rápido; muchas veces en frente de otras personas y sin cuidar la privacidad. Esto habla una vez más de cómo se posiciona al sujeto como objeto y no como sujeto activo íntegro y humano.

Nuestros pacientes con mayor o menor déficit comunicacional, no serán eternos infantes y la forma en que los tratemos y pensamos es crucial para que sean respetados y se asegure un desarrollo autónomo y saludable.

Conclusiones

Este trabajo intenta ser una guía de cuestiones que  tenemos que replantearnos para trabajar y dar un trato digno a los niños y niñas con trastorno del espectro autista. Principalmente poniendo énfasis en que si nosotros cambiamos y nos replanteemos la forma en que nos comunicamos las dificultades que se presentarán serán menores.

Queda mucho por estudiar al respecto, pero el trabajo colectivo y las redes de aprendizaje sin duda son una herramienta fundamental para plantear un cambio de paradigma que contribuya a una sociedad inclusiva y diversa comprendiendo la complejidad que presenta. Quitar las barreras que dificultan la comunicación da como resultado un espacio de encuentro genuino, sin este lugar de encuentro cualquier intento de realizar psicoterapia tenderá al fracaso.

Para finalizar se acerca un decálogo de consejos para iniciar este cambio consciente; pensado exclusivamente con este fin: mejorar la calidad de la comunicación entre paciente con TEA y terapeuta. El mismo deberá ser estudiado en su eficacia y puesto en práctica para corroborar su utilidad, es solo una primera instancia de pensamientos que resultaron de las reflexiones presentes en este artículo.

Recomendaciones para garantizar una relación comunicacional ética entre terapeutas y pacientes infantes con TEA

  1. Pensar el paciente en su integridad, respetando su voluntad y sus valores
  2. Conocer sus gustos, intereses y actividades gratificantes
  3. Respetar su intimidad y fortalecer el cuidado por su propio cuerpo
  4. Promover espacios de recreación y descanso
  5. Estando presente, no hablar del mismo como si no estuviera
  6. Hacerlo partícipe de las decisiones y objetivos terapéuticos
  7. Respetar el secreto profesional
  8. Expresar información en forma clara, precisa y verídica.
  9. Validar las experiencias, sentimientos y creencias del infante
  10. No responsabilizarlo por sus déficits, ver cómo repensar un contexto inclusivo.

Referencias bibliográficas:

  • Arberas, C, & Ruggieri, V. (2019). Autismo. Aspectos genéticos y biológicos. Medicina (Buenos Aires), 79.
  • American Psychiatric Association. (2014). Guía de consulta de los criterios diagnósticos del DSM-5®: Spanish Edition of the Desk Reference to the Diagnostic Criteria From DSM-5®. American Psychiatric Pub.
  • Casado, D. (2011). Comunicación Social en discapacidad: cuestiones éticas y de estilo.
  • Skinner, B. F. (1981). Conducta verbal. México: Trillas


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  • Ciencia

Motivación canina: leer con perros ayuda a niños a continuar la lectura

  • 13/12/2019
  • Maria Fernanda Alonso

Cuando un libro es desafiante para los pequeños, leer en presencia de un perro podría ser suficiente motivación para continuar la actividad, según investigadores de la Universidad de Columbia Británica (UBC) (Rousseau & Tardif-Williams, 2019).

En el marco de una creciente popularidad de programas de terapia de lectura con perros en escuelas, bibliotecas y organizaciones comunitarias, esta investigación podría ayudar a desarrollar estrategias de intervención asistida por perros para los pequeños con dificultades para leer.

Para el estudio, los investigadores observaron a 17 niños en los grados 1 a 3, mientras leían con y sin perros. Los niños fueron reclutados para el estudio en función de su capacidad para leer de forma independiente. Al principio, se evaluó a cada niño para determinar su rango de lectura y para asegurarse de que se les asignaran extractos de cuentos apropiados. Luego, los investigadores eligieron historias un poco más allá del nivel de lectura del niño.

Durante las sesiones de estudio, los participantes leyeron en voz alta a un observador, al adiestrador de perros y a su mascota, o sin el perro. Después de terminar su primera página, se les ofreció la opción de una segunda tarea de lectura o terminar la sesión.

«Los resultados mostraron que los niños pasaban mucho más tiempo leyendo y mostraban más persistencia cuando un perro, independientemente de su raza o edad, estaba en la habitación en lugar de cuando leían sin ellos,» dice Rousseau. «Además, los niños informaron sentirse más interesados ​​y más competentes.»

Algunos estudios y programas permiten que los niños elijan sus propios libros, y aunque la experiencia de lectura aún sería positiva, Rousseau explica que es la experiencia educativa de perseverar a través de un desafío moderado lo que ofrece una sensación de logro potencialmente mayor.

Ella espera que el estudio aumente la comprensión de las organizaciones sobre cómo los animales pueden mejorar la lectura de los niños.

Referencia bibliográfica:

Rousseau, C. X., & Tardif-Williams, C. Y. (2019). Turning the Page for Spot: The Potential of Therapy Dogs to Support Reading Motivation Among Young Children. Anthrozoös, Vol. 32, pp. 665-677. https://doi.org/10.1080/08927936.2019.1645511

Fuente: Psychcentral

  • Ciencia

El apoyo familiar marcaría una diferencia significativa: ¿qué pasa con las víctimas de bullying?

  • 13/12/2019
  • Maria Fernanda Alonso

Contar con un entorno familiar de apoyo contribuye a que jóvenes lesbianas, gays, bisexuales, en edad escolar, sean significativamente menos propensos a ser víctimas de acoso escolar.

El hallazgo se deriva de una revisión de datos sobre hombres y mujeres LGB con una edad promedio de 37 años. Los investigadores examinaron sus experiencias de cuando estaban en la escuela y más tarde en la vida, en el lugar de trabajo.

Descubrieron que los hombres homosexuales y bisexuales tenían un 31% menos probabilidades de ser acosados ​​con frecuencia en la escuela si provenían de un entorno familiar de apoyo. Para las mujeres lesbianas o bisexuales, la cifra fue del 25,6% (Sidiropoulou, Drydakis, Harvey, & Paraskevopoulou, 2019).

Sin embargo, el apoyo familiar contaba menos en el lugar de trabajo, donde se asoció con una reducción del 12.5% en el acoso frecuente hacia hombres homosexuales o bisexuales. Para las mujeres lesbianas o bisexuales, la reducción fue de solo 4.6%.

El Dr. Nick Drydakis, profesor de economía y uno de los autores del estudio, explicó que si el apoyo de madres y padres ha impactado positivamente en la autoestima y valor propio de la persona LGB, esto puede haber influido en la forma en que aquellas, en la edad adulta, previenen, evitan o lidian con la victimización.

“Los padres que han apoyado a sus hijos durante los momentos difíciles podrían haberles enseñado las actitudes y enfoques apropiados para abordar la homofobia, así como sus efectos adversos.”

“Si, para los niños LGB, el apoyo familiar resulta en la construcción de su sentido de identidad, autoestima y control, podríamos sugerir que todos estos estados psicológicos durante el período de edad escolar podrían impactar positivamente en los rasgos psicológicos en la edad adulta.

«La aceptación familiar parece ser crucial para garantizar que los niños LGB desarrollen un sentido saludable de sí mismos, mientras que el rechazo familiar de los niños LGB puede afectar negativamente su identidad y bienestar.»

Referencia bibliográfica:

Sidiropoulou, K., Drydakis, N., Harvey, B., & Paraskevopoulou, A. (2019). Family support, school-age and workplace bullying for LGB people. International Journal of Manpower. https://doi.org/10.1108/ijm-03-2019-0152

Fuente: Psychcentral

  • Ciencia

Formas de mejorar la resiliencia en los niños

  • 12/12/2019
  • Alejandra Alonso
Resiliencia

La resiliencia es un término que se utiliza en psicología para referirse a la capacidad que muestran algunas personas de sobreponerse a situaciones adversas e incluso crecer a partir de ellas. Viviendo en un mundo tan impredecible como el nuestro, no es difícil entender la importancia de dicha capacidad. Pero ¿es posible educar a nuestros niños para que sean resilientes?¿podríamos dotarlos con herramientas que les ayuden a afrontar situaciones difíciles?

A continuación presentamos algunas estrategias, basadas en investigaciones, que pueden ayudar a desarrollar la resiliencia en los niños.

No los protejas del estrés

Según Dennis Charney, un biólogo psiquiatra de la escuela de medicina Icahn (Nueva York), quien ha estudiado toda clase de personas que han pasado por experiencias traumáticas (prisioneros de guerras, víctimas de abuso, desastres naturales) pudieron identificar factores por los cuales algunas personas se recuperan y otras no (que explica en su libro titulado “Resilience” y también hay un podcast en inglés que se basa en el libro).

Ser la clase de persona que da la bienvenida a los grandes desafíos, en vez de tratar de evitarlos, fue un factor clave. Chaney recomienda ciertas estrategias para desarrollar esto:

  1. Darles a los niños los desafíos que puedan manejar a penas.
  2. Aumentar la dificultad de las tareas una vez que las haya alcanzado.

Exponerlos a experiencias estresantes controladas les permite desarrollar herramientas psicológicas de afrontamiento que utilizarán también en la adultez.

Crianza basada en las fortalezas

Consiste en identificar deliberadamente y cultivar estados, procesos y cualidades positivas, según explica Lea Waters de la Universidad de Melbourne (Australia). Según ella, un estilo parental como el descrito anteriormente agrega un filtro positivo a la forma en que un niño reacciona al estrés. Además disminuye la probabilidad de que el niño o la niña utilicen un afrontamiento evitativo o agresivo.

En 2015, Waters y colegas publicaron un estudio preliminar que exploraba el afrontamiento basado en fortalezas en un grupo de niños australianos. El equipo les presentó a las niñas y niños un conjunto de escenarios estresantes hipotéticos (por ejemplo, ser el único en toda la clase que no trajo un proyecto que había que entregar); seguidamente se les pidió que describieran cómo responderían. Los niños y niñas que dieron respuestas “positivas” (como respirar profundo) y que indicaron que sus padres conocían sus fortalezas y les animaban a utilizarlas, experimentaron menos estrés.

Unos años más tarde, en 2017, Waters y su equipo reportaron que el entrenamiento en crianza basada en fortalezas podría ayudar también a los padres. Si se les enseñaba a identificar y cultivar las fortalezas en sí mismos y en sus hijas e hijos, eran más positivos y confiados en relación a sus hijos y a su habilidad para criarlos exitosamente. Por último, en 2019, el equipo identificó un vínculo entre el afrontamiento basado en fortalezas y una mayor perseverancia académica en adolescentes. Los resultados sugieren que éste enfoque podría ayudar a ser a los chicos resilientes con los retos académicos.

Para utilizar este enfoque basado en las fortalezas con los niños, el equipo recomienda tratar de identificar y cultivar habilidades, talentos y destrezas y animarlos a utilizarlas al enfrentarse con dificultades.

Enséñales habilidades de autorregulación

Enseñarles explícitamente a los niños a regular sus respuestas a la adversidad, construye resiliencia y les ayuda a mejorar en la escuela y en la vida. Esa fue la conclusión de un estudio del 2017 que contó con la participación de 365 niños y jóvenes españoles (entre 15-21 años), todos los cuales tenían dificultades académicas.

En la tesis doctoral de Raquel Artuch-Garde se observó que la autorregulación y la resiliencia son factores clave que pueden determinar el éxito o fracaso académico. Les entregó a los participantes una escala de resiliencia y un cuestionario de autorregulación. Encontraron una relación clara entre ambos puntajes. Los participantes que son mejores para aprender de sus errores (lo que se considera un aspecto crucial para la autorregulación), tenían más tolerancia a situaciones negativas (es decir, más resiliencia).

La autorregulación involucra analizar y plantear tareas específicas, monitorear y evaluar tu desempeño, manejar tus emociones y aprender de lo que haya salido mal. Las investigaciones indican que enseñarles estas habilidades a los niños podría ayudar con la resiliencia también.

Cuida tu lenguaje

De acuerdo con Carol Dweck, famosa por sus charlas sobre mindset growth (o la creencia de que el esfuerzo afecta atributos como la inteligencia) para conducir a los niños al éxito debemos “elogiar el esfuerzo que les llevó a ese resultado o proceso de aprendizaje; atar el elogio a esto” en vez de elogiar el esfuerzo en general o el logro en sí.

Una investigación liderada por Victoria Sisk desafió la idea de que un mayor mindset aumenta los logros académicos. Sin embargo, otros estudios sugieren que enfocarse en las acciones del niño antes que en lo que ellos son les ayuda a afrontar los retos. Como notan Emily Foster y su equipo de la Universidad New York en un estudio, los retos y las dificultades son comunes en la experiencia de los niños durante el desarrollo y también en la adultez así que es importante examinar los efectos de las etiquetas como “el inteligente” o “el ayudante”.

El equipo de investigadores encontró que, en la muestra de niños de 4 y 5 años, los retos eran perjudiciales cuando al niño se le catalogaba de “ayudante” pero no cuando se le pedía que ayudara. Estos últimos eran más propensos a ofrecerse de voluntarios para ayudar en situaciones demandantes. En contraste, los niños asignados como “ayudantes” tendían a evitar situaciones demandantes y optaban por otras que requerían menor esfuerzo con altas posibilidades de éxito. Tal vez estos niños aprovechaban esta rápida y segura oportunidad de restituir su imagen de “ayudantes” que no querían poner en riesgo por aceptar desafíos. En conclusión, si quieres que tu niña o niño puedan enfrentar situaciones desafiantes, resistete a categorizarlos, por ejemplo llamándolos “mi ayudante”.

Enfocate en darles tiempo de calidad y en realizar actividades grupales

En 1998, Islandia lanzó una iniciativa nacional para disminuir el consumo de alcohol y drogas entre adolescentes. Sin embargo el programa hacía mucho más.

A través de actividades financiadas de deportes, clases de música y arte, se les daba a los adolescentes formas alternativas para sentirse bien. Entre éstas nuevas medidas, se animaba a los padres a pasar más tiempo con sus hijos y conversar más sobre su vida.

Los cuestionarios nacionales mostraron una buena adopción de ambas estrategias entre 1997 y 2012. En el mismo tiempo Islandia pasó de tener las peores estadísticas en relación a consumo de alcohol y drogas en adolescentes en Europa, a tener las mejores.

El programa tuvo tal éxito que muchos otros países (como Chile) hicieron sus versiones.

La iniciativa de Islandia no se centró como un entrenamiento en resiliencia, sino en estrechar los lazos familiares y facilitar el acceso a deportes y actividades culturales. Como resultado obtuvieron adolescentes física y psicológicamente sanos.

Sin embargo no pudo haber pasado sin el apoyo del gobierno, las autoridades, oficiales públicos y escuelas. Cuando todos se unen para apoyar a los adolescentes de una comunidad o país, los resultados pueden ser extraordinarios.

Fuente: BPS

  • Clínica

Los mitos sobre los trastornos mentales causan altas tasas de desempleo

  • 12/12/2019
  • Equipo de Redacción

Aunque los trastornos mentales afectan a uno de cada cinco adultos, y la depresión es la principal causa de discapacidad en todo el mundo, el secreto y el estigma en torno al problema continúan.

El problema es especialmente grave en el lugar de trabajo. Si bien las personas con trastornos mentales a menudo desean trabajar y pueden hacerlo, sus tasas de desempleo siguen siendo de tres a cuatro veces mayores que las de las personas sin enfermedades mentales.

Soy especialista en salud mental, y descubrí que para disipar los estigmas que rodean la salud mental en el lugar de trabajo, los investigadores como yo primero deben abordar varios mitos.

1 Todos tienen diferentes habilidades

Examinemos el primer mito: que la enfermedad mental hace que uno sea menos capaz de hacer un trabajo.

El trastorno mental no interfiere con todas las capacidades, y a veces puede mejorar a otros. Un estudio muestra que casi la mitad de los presidentes de EE. UU. Sufrían algún tipo de trastorno mental. Algunos han realizado las tareas más desafiantes de la historia.

Las personas con trastornos mentales pueden tener éxito en el trabajo

Por ejemplo, se dice que la depresión severa de Abraham Lincoln lo hizo más compasivo, mientras que los estados de ánimo hipomaníacos de Theodore Roosevelt lo convirtieron en una personalidad exuberante e influyente.

Hay muchas pruebas de que, con los apoyos adecuados, las personas con trastornos mentales pueden tener éxito en el trabajo. Por el contrario, las personas no tienen que tener una enfermedad mental para carecer de la capacidad mental para hacer un trabajo.

2 Enfermedad mental versus física

El segundo mito es que la enfermedad mental está asociada con fallas morales, a diferencia de la enfermedad física.

En nuestras propias vidas, podemos recordar el estigma y el secreto que rodeaban el cáncer y el SIDA. La investigación científica y la educación ayudaron a estos prejuicios a dar paso a la comprensión.

Cuanto más sabemos, más entendemos que los trastornos mentales no son fallas morales o quejas subjetivas de las que las personas simplemente pueden «reaccionar», sino que son afecciones médicas graves, debilitantes y mortales como cualquier otra.

Dentro de la medicina, los diagnósticos psiquiátricos son algunos de los más confiables. Y aunque no hay análisis de sangre, hay escalas estandarizadas que pueden ser tan confiables para diagnosticar y monitorear el pronóstico.

3 Los trastornos mentales no son sinónimos de violencia

El tercer mito es que aquellos que tienen enfermedades mentales son peligrosos.

Los medios de comunicación y la percepción pública continúan perpetuando este mito, a pesar de que los estudios a gran escala no han mostrado diferencias en los niveles de violencia de la población en general. Las personas con enfermedades mentales en realidad son más a menudo víctimas de crímenes violentos que los perpetradores.

En 2017, después de un tiroteo masivo en Texas, el presidente Donald Trump declaró que «la salud mental es su problema aquí … esta no es una situación de armas». Reeditó declaraciones similares después de otros tiroteos masivos en Parkland, Florida; en Pittsburgh, Pennsylvania; en Thousand Oaks, California; en El Paso, Texas; y en Dayton, Ohio.

Las personas con enfermedades mentales en realidad son más a menudo víctimas de crímenes violentos que los perpetradores

Esto aumenta la victimización de las personas con enfermedades mentales, ya que aumenta el sufrimiento de aquellos que ya están afectados por el estigma.

4 Estigmas desafiantes

Finalmente y a veces fatalmente, el mito persiste en que hablar sobre enfermedades mentales aumenta el estigma.

Erving Goffman da una descripción convincente de cómo el estigma estereotipa a una persona como anormal, deformada y peligrosa. El estigma, por lo tanto, es una forma de violencia. Se origina en la ignorancia o la incomprensión y perjudica a quienes sufren de trastornos mentales al privarlos de su humanidad.

El estigma crea para las personas con enfermedades mentales condiciones de exclusión social, discriminación laboral, victimización por delitos violentos y un mayor sufrimiento, lo que puede conducir a un auto estigma, un mal cuidado personal y una mayor depresión y suicidio1.

Por ejemplo, Trump acusó recientemente al presidente del Comité de Inteligencia, Adam Schiff, de ser «un maníaco … un ser humano trastornado» y «un hombre muy enfermo», pero no es el único político en hacerlo. Invocar la salud mental como un insulto estigmatiza aún más a los que ya sufren de manera nociva.

Hablar sobre trastornos mentales ayuda a educar y disipar mitos. Desmitificar la enfermedad mental y distinguirla de la persona y las habilidades de una persona es fundamental para disminuir el estigma y mejorar la vida de las personas que ya padecen enfermedades mentales.

Invocar la salud mental como un insulto estigmatiza aún más a los que ya sufren de manera nociva

¿Por qué la gente trabaja?

El trabajo es más que un medio de apoyo material. También es una forma importante en que las personas se mantienen mentalmente sanas y socialmente integradas.

Especialmente para aquellos que se enfrentan a una enfermedad mental grave, el empleo es importante para la estructura y la rutina diaria, un sentido de sí mismo, objetivos significativos y oportunidades de amistad y apoyo social.

Por lo tanto, el lugar de trabajo es un entorno importante para hablar sobre la salud mental y la enfermedad. Romper el silencio puede ser beneficioso para eliminar las barreras para buscar tratamiento, mantenerse bien y seguir trabajando.

Los empleadores ya soportan gran parte de la carga de la enfermedad mental. Como el 85% de las condiciones de salud mental de los empleados no se diagnostican o no se tratan a partir de 2017, los empleadores suponen más de $ 100 mil millones en ingresos perdidos y 217 millones de días de trabajo perdidos cada año. Las actitudes prejuiciosas también excluyen el talento necesario en la fuerza laboral.

El miedo a la discriminación lleva a muchos a no buscar atención, a pesar de la disponibilidad de tratamientos exitosos.

La exclusión de la fuerza laboral puede resultar en privación material, pérdida de autoconfianza e identidad propia, y aislamiento y marginación que son factores de riesgo clave en la salud mental. El alto desempleo de por vida incluso reduce la esperanza de vida, presumiblemente como resultado combinado del estrés, la depresión, la reducción de la atención médica y la pérdida de redes sociales.

La exclusión de la fuerza laboral puede resultar en privación material, pérdida de autoconfianza e identidad propia, y aislamiento y marginación que son factores de riesgo clave en la salud mental

Las intervenciones en el lugar de trabajo para interrumpir el secreto y el estigma que rodean las enfermedades mentales pueden ser efectivas. Algunos programas pueden involucrar psicoeducación, aumentar la alfabetización en salud mental, talleres, cursos en línea dirigidos a actitudes y comportamientos perjudiciales, y capacitación en intervención en crisis.

La conciencia de las desigualdades con respecto a la raza, el género, la edad, la sexualidad, la clase y otros factores relacionados, así como los beneficios de la diversidad, han crecido recientemente, pero la sociedad tiene un largo camino por recorrer con las enfermedades mentales.

Autor: Bandy X. Lee, profesora asistente en la Universidad de Yale

Artículo publicado en The Conversation y cedido para su publicación en Psyciencia. Artículo traducido y editado por David Aparicio.

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  • Ciencia

Rasgos de personalidad y administración financiera de los jubilados

  • 12/12/2019
  • Maria Fernanda Alonso

Cuando nos referimos a la rapidez con que una persona gasta sus ingresos jubilatorios, la personalidad puede tener tanto o más que ver con su personalidad que las deudas o el deseo de dejar una herencia (Asebedo & Browning, 2019).

Los hallazgos muestran que las personas que son más agradables o más abiertas a nuevas experiencias, o aquellas que son más neuróticas o negativas, podrían gastar sus ahorros a un ritmo más rápido que aquellos que son más extrovertidos o tienen una actitud positiva.

«El propósito de este estudio fue investigar cómo los rasgos de personalidad están relacionados con las decisiones de retiro de cartera de los jubilados,» dijo la Dra. Sarah Asebedo, autora principal del estudio.

Los investigadores analizaron la personalidad y los datos psicológicos de más de 3.600 personas en los Estados Unidos, de 50 años o más (la edad promedio fue de 70), del Estudio de Salud y Jubilación en los años 2012 y 2014.

La información se combinó con los datos fiscales de los mismos participantes para dar cuenta de los retiros de cuentas de jubilación individuales. Los investigadores solo utilizaron participantes que hicieron retiros de sus cuentas de jubilación y otras cuentas de ahorro.

Los participantes fueron calificados según los rasgos de personalidad de los «Cinco Grandes»: apertura a la experiencia (es decir, creativos, imaginativos, aventureros y curiosos), conciencia (es decir, organizados, minuciosos, trabajadores y cautelosos), extroversión, agradable (es decir, comprensivos, cariñosos, cálidos y serviciales) y neuroticismo (es decir, nerviosos, tendientes a preocuparse, malhumorados e intranquilos).

Los investigadores también analizaron datos sobre la cantidad de control que los participantes percibieron que tenían sobre su situación financiera y en qué medida sintieron una variedad de emociones positivas y negativas durante los últimos 30 días.

«Descubrimos que aquellos con mayor conciencia, extroversión, emociones positivas y sentimientos de control sobre sus finanzas hicieron retiros de sus carteras de jubilación a un ritmo más bajo que aquellos con mayor apertura, amabilidad, neuroticismo y emociones negativas,» dijo Asebedo.

Los resultados se mantuvieron incluso después de que los investigadores tomaron en cuenta las decisiones de retiro de cartera, como la expectativa de dejar una herencia, edad, estado civil y deuda hipotecaria.

Los hallazgos sugieren que los profesionales financieros deberían tener en cuenta los rasgos de personalidad de sus clientes al desarrollar estrategias de jubilación en lugar de centrarse por completo en sus situaciones financieras.

Advirtió que una tasa de retiro más alta no es necesariamente algo malo ni una tasa de retiro más baja siempre es buena. La primera no sería buena si el individuo corre riesgo de quedarse sin dinero demasiado pronto. Por otro lado, “si el individuo gasta poco y renuncia a experiencias que disfrutaría debido a un hábito de ahorro que no puede romper, entonces la baja tasa de retiro es una oportunidad perdida para maximizar las experiencias vida para las que se ha ahorrado.»

Referencia bibliográfica:

Asebedo, S. D., & Browning, C. M. (2019). The psychology of portfolio withdrawal rates. Psychology and Aging. https://doi.org/10.1037/pag0000424

Fuente: Psychcentral

  • Ciencia

La inflamación estaría vinculada con la «neblina mental»

  • 12/12/2019
  • Maria Fernanda Alonso

Quienes lidian con ciertas enfermedades, principalmente las crónicas, reportan fatiga mental severa que a menudo describen como «niebla/neblina cerebral» o «lentitud.» Esta condición puede ser tan debilitante como la enfermedad misma. Una nueva investigación encontró que la inflamación puede ser responsable de la lentitud mental que a menudo acompaña a la enfermedad (Balter et al., 2019).

Para el estudio, un equipo de investigación del Centro de Salud del Cerebro Humano de la Universidad de Birmingham, examinó el vínculo entre esta niebla mental y la inflamación, la respuesta del cuerpo a la enfermedad. Descubrieron que la inflamación parece tener un efecto negativo específico en la preparación del cerebro para alcanzar y mantener un estado de alerta.

«Los científicos han sospechado durante mucho tiempo un vínculo entre la inflamación y la cognición, pero es muy difícil ser claro sobre la causa y el efecto,» dijo el Dr. Ali Mazaheri, autor principal del estudio.

Por ejemplo, las personas que viven con una afección médica o tienen mucho sobrepeso podrían quejarse de un deterioro cognitivo, pero es difícil saber si eso se debe a la inflamación asociada con estas afecciones o si hay otras razones.

«Nuestra investigación ha identificado un proceso crítico específico dentro del cerebro que se ve claramente afectado cuando hay inflamación presente.»

Los investigadores se centraron específicamente en un área del cerebro vinculada a la atención visual. Un grupo de 20 jóvenes voluntarios participaron y recibieron una vacuna contra la fiebre tifoidea de salmonella que causa inflamación temporal pero tiene pocos efectos secundarios adicionales.

Los participantes fueron evaluados para las respuestas cognitivas a imágenes simples en una pantalla de computadora unas horas después de la inyección para poder medir su capacidad de controlar la atención. La actividad cerebral se midió mientras realizaban las pruebas de atención.

En un día diferente, antes o después, recibieron una inyección con agua (un placebo) y completaron las mismas pruebas de atención. En cada día de prueba no sabían qué inyección habían recibido. Su estado de inflamación se midió analizando la sangre extraída cada día.

Las pruebas utilizadas en el estudio evaluaron tres procesos de atención separados, cada uno de los cuales involucra distintas partes del cerebro. Estos procesos son: «alerta» que implica alcanzar y mantener un estado de alerta; «orientación» que implica seleccionar y priorizar información sensorial útil; y el «control ejecutivo» usado para resolver a qué prestar atención cuando la información disponible es conflictiva.

Los resultados muestran que la inflamación afectó específicamente la actividad cerebral relacionada con mantenerse alerta, mientras que los otros procesos de atención no se vieron afectados por la inflamación.

«Estos resultados muestran claramente que hay una parte muy específica de la red cerebral que se ve afectada por la inflamación», dice Mazaheri. «Esto podría explicar la» niebla cerebral «».

«Este hallazgo de investigación es gran paso adelante en la comprensión de los vínculos entre la salud física, cognitiva y mental y nos dice que incluso las enfermedades más leves pueden reducir el estado de alerta, «dijo la profesora Jane Raymond, autora principal del estudio.

El siguiente paso para el equipo será evaluar los efectos de la inflamación en otras áreas de la función cerebral, como la memoria.

«Obtener una mejor comprensión de las relaciones entre la inflamación y la función cerebral nos ayudará a investigar otras formas de tratar algunas de estas afecciones. Por ejemplo, investigaciones adicionales podrían mostrar que los pacientes con afecciones asociadas con inflamación crónica, como obesidad, enfermedad renal o Alzheimer, podrían beneficiarse de tomar medicamentos antiinflamatorios para ayudar a preservar o mejorar la función cognitiva,» dijo la Dra. Leonie Balter, primera autora del estudio. «Además, los cambios sutiles en la función cerebral pueden usarse como un marcador temprano de deterioro cognitivo en pacientes con enfermedades inflamatorias.»

Referencia bibliográfica:

Balter, L. J., Bosch, J. A., Aldred, S., Drayson, M. T., Veldhuijzen van Zanten, J. J., Higgs, S., … Mazaheri, A. (2019). Selective effects of acute low-grade inflammation on human visual attention. NeuroImage, 202, 116098. https://doi.org/10.1016/j.neuroimage.2019.116098

Fuente: Psychcentral

  • Ciencia

Las benzodiazepinas triplicarían el riesgo de muerte por sobredosis para dependientes de opioides

  • 12/12/2019
  • Maria Fernanda Alonso

Los pacientes dependientes de opioides que están siendo tratados con metadona o buprenorfina no deben recibir benzodiacepinas debido a la triplicación del riesgo de muerte por sobredosis, según los hallazgos de un nuevo estudio (Macleod et al., 2019).

Este aumento en el riesgo de muerte por sobredosis también se observó en pacientes que habían abandonado recientemente el tratamiento con opioides. Esto se debe probablemente a que estas personas continuaron usando drogas opioides después de abandonar el tratamiento.

Las benzodiazepinas, como Xanax y Valium, son sedantes que a menudo se recetan a personas que dependen de opioides a pesar de desalentarse esta práctica.

Los médicos pueden estar ignorando esta guía, en parte porque hay evidencia de que los pacientes que reciben ambos medicamentos juntos permanecen en tratamiento por más tiempo y porque los pacientes dependientes de opioides tienen altos niveles de ansiedad, cuestión que las benzodiazepinas pueden ayudar a aliviar.

El estudio sugiere que, a pesar de los beneficios de una mayor duración del tratamiento, la combinación de benzodiacepinas con terapia sustitutiva con opioides, también conocida como tratamiento con agonistas opioides (TAO), conlleva un mayor riesgo de muerte por sobredosis que para quienes reciben solo TAO

Este patrón no se vio tan claramente para los otros sedantes recetados conjuntamente en el estudio, los medicamentos Z (zaleplon, zolpidem y zopicolone) y los gabapentinoides.

«Las muertes en personas dependientes de opioides están aumentando a pesar del hecho de que muchas reciben tratamiento con agonistas opioides, que se sabe que reduce el riesgo general de muerte en comparación con tratamiento,» dijo el Dr. John Macleod, autor principal y profesor de atención primaria en la Universidad Centro de Atención Primaria Académica de Bristol.

“La clara asociación entre la co-prescripción de benzodiazepinas en pacientes que reciben TAO, o que han dejado recientemente TAO, y un mayor riesgo de muerte por sobredosis sugiere que los médicos deben considerar cambiar su práctica de prescripción. Puede haber circunstancias inusuales en las que la prescripción conjunta esté clínicamente justificada, pero estas deberían ser la excepción y no la regla.»

Este fue un estudio observacional que involucró el análisis de datos de más de 12.000 pacientes, de entre 15 y 64 años, a quienes se les recetó TAO entre 1998 y 2014.

Se encontraron causas de muerte para más de 7.000 de estos pacientes mediante la vinculación de registros con datos de defunciones de la Oficina de Estadísticas Nacionales del Reino Unido.

«Las pautas generalmente aconsejan no recetar sedantes con sustitutos de opioides, ya que pueden aumentar el riesgo de muerte por sobredosis,» dijo el profesor Matthew Hickman, coautor y codirector de la Unidad de Investigación de Protección de la Salud de NIHR en Evaluación de Intervenciones de la Universidad de Bristol.

«Sabemos que esta prescripción persiste, lo que creemos que puede deberse a la incertidumbre sobre la fuerza de la evidencia,» dijo Hickman.

«Aunque es posible que el efecto que se muestra en este estudio se deba a otras causas, por ejemplo, a las características de aquellos a quienes se les recetaron benzodiacepinas en lugar del medicamento en sí mismo, nuestra recomendación es evitar o pensar con mucho cuidado la prescripción conjunta de benzodiacepinas para este grupo de pacientes. El desafío ahora es encontrar alternativas a la prescripción de benzodiacepinas.»

Referencia bibliográfica:

Macleod, J., Steer, C., Tilling, K., Cornish, R., Marsden, J., Millar, T., … Hickman, M. (2019). Prescription of benzodiazepines, z-drugs, and gabapentinoids and mortality risk in people receiving opioid agonist treatment: Observational study based on the UK Clinical Practice Research Datalink and Office for National Statistics death records. PLoS Medicine, 16(11), e1002965. https://doi.org/10.1371/journal.pmed.1002965

Fuente: Psychcentral

  • Artículos de opinión (Op-ed)

Los mejores juegos didácticos para niños

  • 12/12/2019
  • Laura Fuster

Se acercan las navidades y con ellas las dudas sobre qué regalar a los niños para papa noel o los reyes magos. Los papás y mamás que vienen a nuestra consulta de psicología en Valencia, se quejan de que en los últimos tiempos parece imposible despegar a los más pequeños de las pantallas y las nuevas tecnologías. Por ello, una buena alternativa  en los regalos de navidad son los juegos educativos.

La regla de los cuatro regalos

Una duda muy frecuente es el número de regalos que hacer a los más pequeños. Estas cuatro reglas podrán ayudarte:

1.Regalo práctico
Un obsequio que el niño pueda utilizar o le venga bien tener,  como una prenda de ropa.

2.Regalo necesario

Algo que el niño deba tener para su día a día. Por ejemplo cosas que necesite para el colegio como colores, un estuche, etc.

3.Regalo deseado

Uno de los regalos que el niño quiere. Si tu hijo a pedido tres o cuatro cosas a los reyes magos o papa noel, selecciona la más apropiada para su edad y la que pienses que puede hacerle más ilusión.

4.Regalo educativo

Regalos como libros, excursiones educativas o juegos didácticos como los que te presento a continuación.

Ventajas de los juegos educativos

Mejoran la atención

En todos los juegos didácticos que te voy a sugerir es muy importante que el peque esté centrado en el desarrollo de la partida y no se despiste ni un segundo. Desviar su atención puede hacer que se vea con un montón de cartas más y muy lejos de ser el vencedor.

Mejoran la memoria

En estos juegos educativos la memoria es una arma muy útil que puede llevar al niño/a a ganar la partida. Puede ser que tenga que memorizar sus cartas o las de sus compañeros para tener una respuesta más rápida o recordar personajes anteriormente descritos.

Entrenan las habilidades sociales

Todos estos juegos de mesa se juegan con más personas, por lo que los niños tendrán que comunicarse, iniciar y mantener conversaciones, hacer peticiones, hacer críticas, manejar la frustración, etc.

Aumentan la paciencia

En estos juegos deberán respetar los turnos. Además, que no se anticipen puede ser crucial para ganar. Por lo tanto, los niños deberán frenar su impulsividad y cargarse de paciencia.

Mejoran la autoestima

Cuando, a través de la práctica, a un niño se le acaba dando bien un juego, esto le trasmite emociones positivas. Los juegos didácticos pueden mejorar el concepto que tiene de sí mismo y aprender que los errores se pueden subsanar y no son negativos ni definitivos.

Los mejores juegos educativos y didácticos

Dixit

 

Para mí, más que un juego, una obra de arte. Te podrá parecer exagerado pero sus ilustraciones son preciosas y sorprende la manera en la que consiguen evocar historias. Precisamente, de eso trata e juego, de plantear historias, películas, canciones, frases o incluso sonidos que tengan que ver con una de tus cartas.

En tu turno, como narrador, elige una carta de tu mano y da una pista sobre ella (palabras, frases, canciones, etc.). Por ejemplo: “Viaje”.

Todos los jugadores eligen de entre sus cartas, la que mejor se adapte a la pista. Baraja y revela todas las cartas elegidas. Todos, en secreto, intentan adivinar tu carta, utilizando las fichas de voto. Una vez que todos hayan votado, comienza la ronda de puntuación.

Por lo tanto, la dificultad del juego radica en dar pistas de dificultad equilibrada, para evitar que todos o ninguno la adivinen. El resto de jugadores obtienen puntos si aciertan la carta del narrador o si otro jugador ha votado por su carta. Lo puedes encontrar aquí. A partir de cuatro jugadores. A partir de los ocho años.

Dobble

Dobble es un juego de cartas con ocho símbolos en cada una de ellas y en las que sólo uno se repite. Admite cinco dinámicas de juego. Por lo tanto, son muchos juegos en uno.
Debes coger dos cartas al azar y ponerlas boca arriba sobre la mesa a la vista de todos los jugadores. Buscad el símbolo idéntico en las dos cartas (misma forma y mismo color, sólo el tamaño puede variar). El primer jugador que encuentre este símbolo, lo nombra y roba dos nuevas cartas que pondrá sobre la mesa.

No hay que olvidar que para ser el más veloz debes mantener la concentración, si te despistas, te ganarán. Sólo si tus reflejos son los más rápidos, vencerás.

Como comentaba,  Dobble contiene varios mini-juegos, cada cual más divertido, aunque el objetivo siempre es el mismo: ser el más rápido, ya que todos los jugadores juegan a la vez. Puedes conseguirlo aquí. De dos a ocho jugadores. A partir de los seis años.

Jungle speed

El juego consiste en unas cartas con dibujos variados que los jugadores van sacando por turnos y el objetivo es quedarse sin cartas. Si el dibujo de dos jugadores coincide, deben coger el tótem, un palo de madera incluido en el juego, que se encontrará en el centro de la mesa. El más rápido le dará su mazo de cartas jugadas al jugador más lento y para complicarlo un poco, también encontraremos una serie de cartas especiales que crearán situaciones que harán variar las reglas.

Por tanto, los jugdores tienen que encontrar las cartas con el mismo símbolo que la suya y atrapar el totem.

El primer jugador en quedarse sin cartas, ganará la  partida. En este juego es importante estar muy concentrado y ser rápido. Pero, a su vez, si te anticipas y te equivocas das una gran ventaja a tus contrincantes, ya que te llevas todas las cartas descubiertas por el resto de las manos durante la partida.  Se requiere mucha concentración ya que algunos de los símbolos «tribales» son muy parecidos y llevan a confusión.
Lo puedes comprar aquí. De dos a diez jugadores. A partir de siete años.

Times UpEn este juego debemos adivinar personajes descritos por nuestro compañero de equipo. Consta de tres rondas, en la primera se describe, en la segunda se dice sólo una palabra y en la tercera… ¡silencio! solo mímica. El objetivo del juego es adivinar más personajes que el equipo rival.

Este juego es para niños un poco más mayores (sobre doce años), ya que los personajes que debemos adivinar pueden ser difíciles para jugadores más pequeños. Podrán entrenar la capacidad lingüística ya que tendrán que hacerse entender para que su compañero adivine. Además, con la parte de mímica tendrán que «perder la vergüenza» y hacer uso de su expresión corporal. Puedes compara este regalo aquí. De cuatro a doce jugadores. A partir de doce años.

El mejor regalo es tu tiempo

Lo más importante de los juegos educativos que te he sugerido es que son para más de dos jugadores. Si de verdad quieres hacer a tus hijos un regalo fantástico para estas navidades, juega con ellos.

  • Ciencia

Las razas humanas no existen

  • 11/12/2019
  • Equipo de Redacción

Al decir de alguien que es blanco o negro, es posible que pensemos que pertenece a una categoría biológica definida por su color. Mucha gente cree que la pigmentación de la piel refleja la pertenencia a una raza, “cada uno de los grupos en que se subdividen algunas especies biológicas y cuyos caracteres diferenciales se perpetúan por herencia”, según la RAE. Esa noción, en el caso de nuestra especie, carece de sentido. Desde un punto de vista biológico, las razas humanas no existen.

En la piel hay melanocitos, células que producen y contienen pigmentos. Hay dos tipos de pigmentos, llamados melanina: uno es marrón parduzco (eumelanina) y el otro, rojo amarillento (feomelanina). El color de la piel depende de la cantidad y la proporción de ambos. Esto depende de diferentes genes: unos inciden en la cantidad de pigmento en los melanocitos y otros sobre la proporción entre los dos tipos de melanina. Por lo tanto, colores muy similares pueden ser el resultado de diferentes combinaciones y obedecer a configuraciones genéticas diferentes.

Los africanos, en general, son de piel oscura. Los dinka, de África oriental, la tienen muy oscura; los san, del sur del continente, más clara. Los nativos del sur de la India, Nueva Guinea y Australia también son de piel oscura. En el centro de Asia y extremo oriente, así como en Europa, las pieles son, en general, claras. Los nativos americanos las tienen de diferente color, aunque no tan oscuras como los africanos.

Si nos atenemos al color de la piel escondida bajo el grueso pelaje de los chimpancés, lo más probable es que nuestros antepasados homininos la tuviesen clara. Hace unos dos millones de años los miembros de nuestro linaje vieron reducido el grosor y consistencia del pelaje, que se convirtió en una tenue capa de vello. Esa transformación expuso la piel a la radiación solar ultravioleta, que puede causar cáncer y, además, eliminar una sustancia de gran importancia fisiológica, el ácido fólico. Seguramente por esa razón se seleccionaron variantes genéticas que oscurecían la piel, porque la melanina la protege de dichos daños.

Los seres humanos hemos llegado a casi todas las latitudes. Nuestra piel se ha visto expuesta a diferentes condiciones de radiación. Al igual que un exceso de rayos ultravioleta puede ser muy dañino, su defecto también lo es. Sin esa radiación no se puede sintetizar vitamina D, cuyo déficit provoca raquitismo y otros problemas de salud. Por esa razón, sin descartar otras posibles como la selección sexual a favor de las pieles más claras, la piel humana se ha ido aclarando en algunas zonas geográficas por selección natural.

Además, los movimientos de población han propiciado la mezcla de linajes, cada uno con sus rasgos genéticos y características pigmentarias, para dar lugar a múltiples configuraciones. El color de los seres humanos actuales es el resultado de una compleja secuencia de eventos biológicos y demográficos. No es posible delimitar biológicamente unos grupos y otros con arreglo a ese rasgo.

La diversidad genética existe

Lo anterior no pretende negar la diversidad genética en la especie humana. Existe diversidad, por supuesto.

Hay poblaciones con numerosas copias del gen de la α-amilasa y otras en las que hay muy pocas.

Los inuits toleran el frío mejor que otros seres humanos y cuentan con unas desaturasas que les permiten alimentarse con una dieta exclusivamente carnívora sin que ello les cause los problemas que provocaría a otros seres humanos.

Los pigmeos africanos presentan variantes genéticas relacionadas con el sistema inmunitario. Una mutación en el gen PDE10A –que codifica una fosfodiestearasa- permite a los bajau laut (los llamados “nómadas del mar”) permanecer sumergidos en apnea hasta trece minutos.

La mayor parte de europeos y descendientes de europeos, así como los miembros de otros grupos humanos en África, la península Arábiga y el subcontinente Indio retienen en la edad adulta la capacidad para digerir la lactosa de la leche.

Los tibetanos tienen menor concentración sanguínea de hemoglobina y una mayor densidad de capilares. Ambos rasgos parecen tener base genética.

En los pueblos de África occidental que hablan lenguas kwa la anemia falciforme es mucho más prevalente que en otros africanos.

Estos rasgos que caracterizan las poblaciones humanas no tienen correspondencia con el color de la piel. Ni las diferencias en el color de la piel se corresponden con muchos otros rasgos que también varían según otros patrones y por efecto de diversas presiones selectivas.

¿Un concepto útil?

Hay quienes sostienen que la categoría “raza” es útil en nuestra especie a efectos sociosanitarios. Se ha observado, por ejemplo, que los norteamericanos de origen africano (llamados habitualmente “afroamericanos”) tienen mayor propensión a padecer ciertas enfermedades. Por eso defienden el uso del término “raza” para diferenciar a negros de blancos. Un ejemplo es el de la mayor propensión -de base genética- de los afroamericanos a padecer cáncer de próstata. La mayor parte de ellos descienden de personas esclavizadas procedentes de pueblos de África Occidental en los que es muy frecuente la variante genética responsable. Cuando el gen en cuestión tiene, en esas mismas personas, ascendencia europea, la frecuencia de esa variante es muy inferior. Y todos ellos tienen la piel oscura.

Las categorías biológicas son problemáticas. En el mundo animal se diferencian, no sin dificultades, distintos linajes y grupos de linajes. Clasificamos a los animales en filos, clases, órdenes, familias, géneros, especies y, en algunos casos, subespecies. También pueden definirse categorías intermedias. Pero no tenemos razas. Por debajo de la especie o la subespecie, hay poblaciones.

En los animales domésticos sí se suele hablar de razas, pero ese es un caso muy especial, pues se han obtenido por selección artificial de determinados atributos. Se trata, por ello, de una categoría no trasladable al resto.

Claro que hay diversidad genética en la especie humana. Se ha producido, como en los demás animales, a causa de mutaciones al azar y por efecto de la selección natural sobre la frecuencia de las variantes genéticas en cada población, del flujo génico provocado por migraciones y cruzamientos entre individuos de diferentes poblaciones, y de la deriva genética. Pero no hay conjuntos homogéneos de variantes que permitan definir grandes grupos humanos a los que podamos denominar razas.

No hay, pues, fundamento para invocar su existencia. Como tampoco lo hay para justificar, sobre bases inexistentes, otras diferencias.

Autor: Juan Ignacio Pérez Iglesias – Catedrático de Fisiología, Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea

Artículo publicado en The Conversation y cedido para su publicación en Psyciencia.

The Conversation

  • Ciencia

Cuidado con decirle muchas mentiras a tus hijos

  • 11/12/2019
  • David Aparicio

A veces los padres utilizan las mentiras blancas para conseguir que su hijo se porte bien, siga indicaciones o se quede tranquilo. Nadie puede juzgarlos. Ser padres es una de las tareas más difíciles y estresantes que una persona puede afrontar.

Pero cuidado con usarlas en exceso. Un estudio del Journal of Experimental Child Psychology presentó datos que sugieren que decirle muchas mentiras a los niños puede ser contraproducente y extensas de lo que los padres pueden imaginar.

En ese estudio realizado por la Universidad Tecnológica de Singapore colaboraron 379 adultos que fueron encuestados para conocer si recordaban cuan a menudo sus padres le decían mentiras durante su infancia. La encuesta estaba conformada por 16 items que cubrían las mentiras que más frecuente (comida, mala conducta, dinero, etc. ) dicen los padres para lograr la obediencia de sus hijos.

Luego se les aplicó otra encuesta pero esta vez estaba destinada a conocer con qué frecuencia ellos les mentían a sus padres y las categorías que se incluyeron fueron: mentiras sobre sus actividades, amistades, y exageraciones sobre distintos eventos.

Y por último, se les aplicaron dos tests: un cuestionario psicométrico que evaluaba la disfunción social, problemas de atención, agresión y dificultad para seguir las reglas., y el test Levenson de psicopatía, el cual examina los rasgos de personalidad como impulsividad y mezquindad.

Con todos estos datos, se encontró que aquellos que reportaron tener padres que mentían más a menudo eran más propensos de mentirles también a sus propios padres, y los hijos empezaron a creer que ser deshonesto era moralmente aceptable cuando las condiciones lo exigían. La deshonestidad de los padres también erosionó la confianza en la familia y los hijos dejaron de confiar en sus padres, y por lo tanto se sentían menos obligados a decirles la verdad cuando sus padres se lo exigían. Otro dato interesante fue que los participantes a los que se les mintió con mayor frecuencia tenían más problemas de ajuste durante su adultez y tenían mayores problemas de externalización.

El estudio tiene dos limitaciones importantes que caben mencionar. Primero: se basó en una medida que no es muy confiable: la memoria de los participantes sobre la frecuencia y tipo de mentiras que recibían de sus padres. Segundo: Este tipo de estudio no puede establecer una inferencia causal, porque aun cuando los padres dijeran muchas mentiras, sus hijos también prodrían tener problemas clínicos que no fueron evaluados o controlados y que afectarían también su comportamiento y adaptación en la adultez. Como estas variables no fueron controladas en el estudio, entonces tampoco podemos decir con completa certeza que decirle mentiras a los niños ocasionará indudablemente problemas más adelante. Pero lo que si podemos decir es que si los padres desean enseñar el valor de la honestidad en sus hijos entonces deben modelar esta conducta y enseñarla con el ejemplo y no con solo palabras.

Referencia del estudio original: Setoh, P., Zhao, S., Santos, R., Heyman, G. D., & Lee, K. (2020). Parenting by lying in childhood is associated with negative developmental outcomes in adulthood. Journal of Experimental Child Psychology, 189, 104680. https://doi.org/10.1016/j.jecp.2019.104680

Fuente: BPS


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  • Ciencia

Detox de las redes sociales no mejora tu bienestar, según nuevo estudio

  • 11/12/2019
  • David Aparicio

La moda del detox ha llegado con fuerza. Ya no solo hay que tomar batidos verdes y tés para desintoxicarnos de toda la supuesta inmundicia que consumimos, sino que también hay que abstenerse de las redes sociales porque supuestamente nos hacen más infelices, depresivos, solitarios y ansiosos.

Eso lo que nos dicen todos los dias en los medios, charlas y conferencias. El problema con la idea del detox tecnológico – y con el de los batidos también pero es tema para otro artículo – es que está basada en un cuerpo de evidencia contradictoria. Por un lado tenemos un grupo de estudios, en su mayoría correlacionales y retrospectivos, que han encontrado una débil relación, relación entre el uso de las redes sociales y efectos negativos, y otro grupo de investigaciones que no han encontrado tales efectos negativos.

¿Qué efectos podemos encontrar si elegimos activamente apartarnos de las redes sociales para mejorar nuestra salud?

Una nueva investigación de la Universidad de Kansas llevó esta pregunta al laboratorio y estudió directamente qué sucede cuando las personas deciden activamente evitar las redes sociales. Para ello reclutaron a un grupo de adultos y los agruparon en cinco grupos: un grupo que usaba las redes sociales (Facebook, Twitter, Snapchat e Instagram) como lo hacían normalmente (grupo control), otros cuatro grupos que se abstuvieron de utilizarlas por 1, 2, 3 y 4 semanas respectivamente. Para controlar que los participaran cumplieran con la abstinencia, los investigadores crearon cuentas epara chequear la actividad que tenían los participantes en las redes.

Todos los investigadores completaron diariamente un diario que registraba la cantidad de tiempo que pasaban haciendo diversas actividades durante el día: comer, trabajar, ver televisión, hablar con amigos, etc. También completaron una serie de cuestionarios psicométricos para evaluar el bienestar, calidad de vida y soledad. Al final se excluyeron a todos los participantes que no pudieron abstenerse de usar las redes por el tiempo acordado y la muestra final quedó reducida a 130 participantes.

Los autores revisaron los datos y buscaron algún tipo de relación entre la evitación de las redes sociales y un posible incremento en el bienestar de las personas, pero los datos no mostraron ningún efecto significativamente positivo, ni cuando se abstuvieron de usar las redes por 1 o 4 semanas.

Los resultados refuerzan el argumento de que la evidencia de los efectos nocivos de las redes sociales es contradictoria, que no tenemos datos rigurosos para culpabilizar a las redes sociales como causa de los problemas de salud mental y que tenemos que interpretar con mayor escrutinio las investigaciones correlacionales que reportan la influencia negativa de las redes sociales y debemos ser muy cuidados a la hora de decir tajantemente que el uso de redes sociales se relaciona con depresión, síntomas negativos, etc, porque la evidencia presentada a este momento es insuficiente.

Referencia del estudio original:Jeffrey A. Hall, Chong Xing, Elaina M. Ross & Rebecca M. Johnson (2019) Experimentally manipulating social media abstinence: results of a four-week diary study, Media Psychology, DOI: 10.1080/15213269.2019.1688171

Fuente: BPS

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