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  • Ciencia

El suicidio en la prisión

  • 08/05/2018
  • Alejandra Alonso

Un estudio liderado por Seena Fazel, profesor en el Departamento de Psiquiatría de la Universidad de Oxford, examina las tasas de suicidio en la prisión. Sus hallazgos, que fueron publicados en The Lancet Psychiatry, muestran que las tasas de suicidio son al menos 3 a 9 veces mayor en hombres y mujeres en situación de cárcel, respectivamente, comparados con la población general. Los autores también examinaron varios aspectos de las prisiones: tasas de encarcelación, sobrepoblación, cantidad de personal por prisioneros (oficiales, proveedores de salud, educadores), tasas de cambios en la población carcelaria, costo promedio por prisionero por día, tasas de camas para pacientes psiquiátricos, manejo del sistema de salud en la cárcel, y longitud promedio del encarcelamiento en meses. Sin embargo no todos estos datos estaban disponibles para todos los países estudiados.

Luego de los análisis no se encontraron vínculos significativos entre dichos factores y el suicidio en las cárceles. Los autores escriben:

“En general, nuestros resultados sugieren que no hay una explicación ecológica simple para los suicidios en prisión. Más bien, es probable que se deba a interacciones complejas entre el individuo y factores ecológicos. En consecuencia, las iniciativas para prevenir el suicidio necesitan recurrir a enfoques multidisciplinarios que abarquen todas las partes del sistema de justicia criminal y atiendan a los factores de riesgo individuales y a nivel del sistema.”

Según los autores, el problema del suicidio en las prisiones es internacional y se ha encontrado que se da en mayores porcentajes que en la población general. En Inglaterra y Gales se ha reportado un riesgo 5 a 6 veces mayor de suicidio en hombres, comparados con la población general (1, 2). En prisiones de mujeres, por otro lado, la frecuencia es 20 veces mayor que en la población general (3).

Aunque se conoce que existen factores de riesgo a nivel individual (enfermedades mentales, abuso de sustancias, intentos autolíticos repetidos), ellos notan que no hay mucha información a nivel de la prisión y el servicio de salud allí ofrecido (aspectos que pueden producir cambios en salud pública y políticas). Un ejemplo de esto es la sobrepoblación de las cárceles, problema que se reporta en 119 de los 205 países. Sin embargo, los estudios realizados han encontrado resultados contradictorios, mientras algunos hallaron una correlación positiva (4, 5, 6, 7), otros encontraron lo opuesto (8, 9). Los autores creen que quizás se deba al efecto protector de poner a dos personas en una celda diseñada para una. Otras posibles explicaciones dadas por los autores son el poco compromiso del personal y los cambios constantes en la población carcelaria, aunque la evidencia no abunda.

Metodología

Es por esto que los investigadores buscaron actualizar los datos sobre tasas de suicidio en prisiones y ratios de frecuencia comparados con la población general. También examinaron factores a nivel de la prisión y el ambiente que podrían estar asociados con el suicidio en este lugar. Los científicos analizaron datos de acceso público de 24 países desarrollados, pertenecientes a los años 2011 al 2014. Los 24 países fueron seleccionados por poseer métodos confiables para recabar información. Además contactaron al servicio penitenciario e incluyeron información del Concilio Anual de Estadísticas Penales de Europa SPACE I, el cual recolecta estadísticas del cuerpo gubernamental sobre encarcelamientos e instituciones penales en miembros del Concilio de Europa.

Resultados

En el período de tiempo seleccionado,2011-2014, se suicidaron 3906 prisioneros en los 24 países incluidos. El 93% fueron hombres. Los investigadores notaron variaciones importantes en las tasas de suicidio: 23 cada 100.000 en USA a 180 cada 100.000 en Noruega. En general, los países nórdicos y Francia presentaron las tasas más altas de suicidio en las cárceles.

Estados Unidos fue excluido de algunos análisis porque presentaba tasas con valores muy diferentes. Sus tasas de encarcelamiento eran de 900 prisioneros cada 100.000 adultos en la población general. El país que le seguía en la lista, con los valores más similares era Polonia, con un poco más de 200 prisioneros cada 100.000 adultos en la población general. En Estados Unidos, las tasas más altas de suicidio se daban en cárceles locales (45 cada 100.000 prisioneros) comparada con cárceles federales (11 cada 100.000 prisioneros).

Cuando se excluía a los Estados Unidos, las tasas altas de encarcelamiento se correlacionaban con tasas más bajas de suicidio. Sin embargo, cuando se ajustaba el análisis para otros factores (por ejemplo, tasas de suicidio en la población general, o tasa de sobrepoblación), o cuando se incluía a Estados Unidos en el análisis, ya no había una correlación significativa. Los autores no encontraron ninguna otra asociación entre variables relacionadas a la prisión y los suicidios sucedidos allí.

Cómo se explican éstos resultados

Los científicos ofrecen algunas hipótesis sobre porqué las altas tasas de encarcelamiento podrían estar vinculadas a menores tasas de suicidio: Según ellos, los países que tienen bajas tasas de encarcelamientos, tienen más probabilidades de presentar más trastornos mentales o haber cometido crímenes más serios, ambos se asocian a mayor riesgo de suicidio. Por otro lado, en países con mayores tasas de encarcelamiento, la población probablemente sea más heterogénea, dificultando la formación de grupos de riesgo.

El equipo concluye que, debido a que los factores relacionados con la prisión no estaban asociados a las tasas de suicidio, las causas del mismo podrían deberse a interacciones complejas de diferentes factores y no simplemente al ambiente.

Recomendaciones

Las recomendaciones para futuras investigaciones son que se tomen en cuenta factores personales como tiempo de condena, categoría de la ofensa cometida, intentos autolíticos, consumo de sustancias y otros factores clínicos. También recomiendan realizar estudios sobre factores ecológicos como tasas de abuso en prisión y cantidad de presos empleados en algún trabajo, estudio o actividad significativa.

Limitaciones

Los investigadores reportan que cada país difería en cuanto a su definición de suicidio en custodia, lo que puede haber influido en la variación de tasas de suicidio. Sin embargo, para el estudio, se documentaron definiciones de suicidio para hacer las interpretaciones tomando esto en cuenta y minimizar así el efecto de la diferencia entre definiciones.

Otra dificultad que encontraron los científicos fue que los indicadores de salud no estaban siendo documentados con regularidad en la mayoría de los países; ellos sugieren que se debe registrar el número de personas comprometidas en tratamientos farmacológicos o psicológicos y el alcance y calidad del sistema de salud de la prisión.

Para finalizar, los autores escriben “este estudio subraya la necesidad de estrategias nacionales para afrontar el problema del suicidio en las prisiones.”

Fuente: Mad in America

Cita del estudio: Fazel, S., Ramesh, T., & Hawton, K. (2017). Suicide in prisons: An international study of prevalence and contributory factors. The Lancet Psychiatry, 4(12), 946-952. doi:10.1016/S2215-0366(17)30430-3

  • Ciencia

Sonreír te hace ver más “viejo”

  • 08/05/2018
  • David Aparicio

Sonreír te hace más amigable, accesible y quizás inspires más confianza, pero no más juventud.

Una investigación del Psychonomic Bulletin and Review puso a prueba el popular dicho de que “sonreír te hace ver más joven”, y encuestaron a 40 participantes (23 mujeres, que tenían 24 años en promedio) para que estimaran la edad las fotografías faciales de 35 mujeres y 35 varones que estaban sonriendo o que tenían una expresión neutral.

En promedio, y contrario a lo que se suele decir, las participantes estimaron como más “viejo” el rostro de los participantes que sonreían y le atribuían un año más a su edad real en comparación con las fotos de las personas que aparecían con expresión neutral.

A pesar de estos resultados la mayoría de las participantes (33 de 40) dijeron que creían que sonreír te hace ver más joven. Cuando se les pidió que estimaran las edades que le habían dado a las fotografías con los rostros sonriendo y con las expresiones neutrales, las participantes creyeron erróneamente que habían evaluado como más jóvenes a los rostros sonrientes.

Sus resultados son congruentes con otras investigaciones que han encontrado evidencia del “efecto envejecedor de la sonrisa”. Y que se puede explicar por el incremento de arrugas que se crean alrededor de los ojos cuando los músculos faciales producen la sonrisa.

En una segunda etapa, se evaluó a 42 participantes distintos para que estimaran la edad de fotografias de personas riendo, con expresiones neutrales y se añadió la expresión de sorpresa. Los resultados fueron similiares: los participantes estimaron como más “viejos” a las personas de las fotografías en que sonreían. La única diferencia que se encontró es que los rostros de sorpresa fueron estimados como más jóvenes que los rostros neutrales, probablemente porque la expresión de sorpresa reduce las arrugas de expresión.

Referencia del estudio:

Ganel, T. & Goodale, M.A. The effects of smiling on perceived age defy belief. Psychon Bull Rev (2018) 25: 612. https://doi.org/10.3758/s13423-017-1306-8

Fuente: BPS

Imagen: Unsplash

  • Ciencia

Tratamiento cognitivo-conductual en una adolescente con tricotilomanía (estudio de caso)

  • 08/05/2018
  • David Aparicio

En el presente estudio de caso único se describe la aplicación de un tratamiento cognitivo-conductual en una adolescente de 14 años que presentaba tricotilomanía desde los 10 años de edad.

El tratamiento tuvo como objetivos:

  1. Disminuir la ansiedad producida por su imagen.
  2. Expresar la tensión e ira de un modo adaptativo.
  3. Disminuir y/o acabar con el número de pelos arrancados.
  4. Mejorar la comunicación madre-padre-hija.

La intervención para la tricotilomanía constó de 4 sesiones de evaluación, 11 de tratamiento y un seguimiento de 2 años y 4 meses, todavía en ejecución.

Los resultados mostraron que logró alcanzar los objetivos planteados, si bien todavía está en seguimiento para conseguir mantener en cero el número de pelos arrancados y comprobar que los logros terapéuticos se mantienen en el tiempo.

Autor: María Isabel Martínez Tirado – Psicomar, Centro de Especialidades Psicológicas

Descarga el artículo completo en formato PDF.

Fuente: Revista de Psicología Clínica con Niños y Adolescentes 

Sin categoría

Los antidepresivos podrían limitar la capacidad de reconocer las emociones (alexitimia)

  • 07/05/2018
  • David Aparicio

La apatía, insomnio, aumento de peso, agitación y ansiedad son algunos de los síntomas secundarios más frecuentes de los antidepresivos. Ahora, con una nueva investigación se sospecha que la alexitimia (incapacidad de reconocer las emociones propias) podría ser un síntoma secundario recurrentemente ignorado.

Los datos disponibles en el Journal of Experimental and Clinical Psychopharmacology. En ella detallan que compararon a 57 personas en tratamiento psicofarmacológico con antidepresivos y un grupo control de 441 que no tomaba este tipo de medicamento. Entre los antidepresivos utilizados por los participantes se encontraba: fluoxetina, sertralina, paroxetina, citalorpam, clomipramina, entre otras.

Al comprar la capacidad de identificar sus emociones, se encontró que los pacientes con antidepresivos serotonérgicos presentaban mayores dificultades, que el grupo control, para identificar sus emociones y usualmente lo expresaban así: “cuando estoy molesto, no sé si estoy enojado, triste o asustado” “No sé que está pasando dentro de mi”.

A pesar de que la relación parece bastante clara, los autores aprovecharon para especificar el alcance de su estudio y explican que sus datos no prueban definitivamente que la alexitimia sea efecto de los antidepresivos. Ya que otra posible explicación sería que los psiquiatras son más propensos a recetar estos medicamentos a las personas con poca habilidad para identificar sus emociones y explicar cómo se sienten en una evaluación clínica.

Como suele ocurrir en este tipo de estudios, es muy difícil marcar una linea que permita establecer la causalidad entre un medicamento y un síntoma tan subjetivo como la alexitimia.

Referencias del estudio:

Kajanoja, J., Scheinin, N. M., Karukivi, M., Karlsson, L., & Karlsson, H. (2018). Is antidepressant use associated with difficulty identifying feelings? A brief report. Experimental and Clinical Psychopharmacology, 26(1), 2-5.
https://dx.doi.org/10.1037/pha0000165

Fuente: Psypost
Imagen: Unsplash

  • Clínica

La relación entre el índice cintura-altura y la ansiedad en mujeres de mediana edad

  • 04/05/2018
  • Alejandra Alonso

Un estudio se interesó por estudiar la relación entre el índice cintura-altura (ICA) y los síntomas de ansiedad presentados por mujeres de edades comprendidas entre los 40 y 59 años. De acuerdo con sus resultados una cintura mas gruesa podría ser un indicador bastante sólido de ansiedad en dicha población.

Para la investigación se analizaron datos de 5.580 mujeres de entre 40 y 59 años, provenientes de 11 países latinoamericanos. Del total de participantes, 57,9% ya habían pasado la menopausia y 61,3% reportaban tener ansiedad.

Los síntomas de ansiedad fueron evaluados a través de la Escala Goldberg para Ansiedad y Depresión, mientras que el ICA se calculó de acuerdo a estándares de la OMS. Las participantes fueron categorizadas en terciles a saber: alto, medio y bajo, utilizando valores de corte de 0.45 y 0.6.

El uso del ICA, determinado al dividir tu cintura por tu cadera, se consideró el mejor indicador para evaluar el riesgo cardiometabólico y la grasa abdominal. De acuerdo con guías generales, una mujer puede considerarse obesa si su cintura mide más de la mitad de su altura.

Los resultados del estudio revelaron que casi el 56% de las mujeres ubicadas en la sección baja tenían ansiedad. Mientras tanto, los otros dos grupos presentaban porcentajes mayores: 59,7% para el grupo del medio y 68,4% para el grupo alto.

“Los cambios hormonales podrían estar involucrados en el desarrollo tanto de la ansiedad como de la obesidad abdominal por su rol en el cerebro y en la distribución de la grasa”, explica JoAnn Pinkerton, director ejecutivo de la Sociedad Norteamericana de Menopausia.

En 2016, un estudio nacional en el Reino Unido sugirió una tendencia donde los niveles de ansiedad llegan a un punto crítico en persona de mediana edad. Según la Dra. Helen Webberley se han observado más en mujeres y el pico parece ser a los 40 años. Las razones pueden ser variadas, pero según ella, lo que más se ve son personas que tienen más de un trabajo, niños y una casa que mantener. Además a esa edad además, es muy común que tengan a su cuidado familiares de avanzada edad.

En la investigación fue posible observar que las mujeres en los dos grupos de arriba eran significativamente más propensas a presentar ansiedad, comparadas con el grupo bajo. Aun más, las mujeres en el grupo alto eran más propensas a mostrar signos de ansiedad comparadas con los otros dos grupos. Los autores creen que el aumento de la frecuencia de ansiedad en mujeres de la mediana edad podría ser resultado de una disminución en los niveles de estrógeno (que tiene un rol neuroprotector).

Los resultados de esta investigación deben ser tomados en cuenta por los proveedores de salud ya que sugieren que el ICA puede ser un indicador que nos muestre que debemos evaluar los niveles de ansiedad en estos pacientes.

Fuente:Medical Daily

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  • Clínica

Tengo razón, sos imbécil – algunas reflexiones sobre el intercambio entre modelos teóricos

  • 04/05/2018
  • Fabián Maero

No es completamente deliberado, pero en nuestra incansable búsqueda de enajenarme a la totalidad de la población del planeta ya hemos logrado que nos odie la mayoría de las personas del campo psi. De manera que ocupémonos hoy de las que quedan.

Así que por hoy, hablemos del conductismo, o más bien, de las personas afines al conductismo (me refiero aquí y en todo el artículo a la familia, no a las formas particulares en que se presenta; tampoco voy a hacer aquí una distinción entre filosofía y ciencia aplicada, voy a usar el término “conductismo” de manera laxa, incluyendo también personas no estrictamente en el campo del conductismo).

Para empezar: me gusta el conductismo. Me resulta un tanto embarazoso denominarme conductista porque básicamente soy un salvaje con aires de academicismo, pero pese a ello me atraen las formas de pensar el conductismo, la reflexión cuidadosa, la precisión teórica, la renuencia sistemática a utilizar un término psicológico sin analizarlo antes, la afición por la evidencia y la aplicación.

También me gusta que las críticas más feroces (y más precisas) del conductismo provengan del conductismo mismo, y que el campo respete las figuras de autoridad sin venerarlas demasiado. Skinner, Kantor, Sidman, son popes sin duda alguna, pero se puede aprender perfectamente conductismo sin leer a los popes, y ninguna persona en el campo toma la palabra de Skinner sólo porque se trate de Skinner. Nuevamente, eso siempre me ha parecido algo bueno en una teoría, ya que los dogmas de autoridad tienden a entorpecer el pensamiento y la libertad de crecimiento; me gusta pensar, aunque me salga como el culo, y la tradición conductual es bastante acogedora con eso.

Por esas y varias otras razones me atrae mucho el conductismo. Sin embargo, hay algo que me pica en un lugar que me cuesta rascar, y es la cuestión de las relaciones que la tradición conductual tiene con otros modelos. Sí, me refiero al consabido problema de relaciones públicas del conductismo.

El menosprecio de otros modelos puede ser satisfactorio, pero su primer problema es la inconsistencia con la tradición conductual

Pero no voy a hablar de la terminología, sino que en concreto me refiero al menosprecio de otros modelos, teorías, y tradiciones. Me refiero al conjunto de conductas por parte de personas afines a la tradición conductual en foros públicos (presenciales u online), que consisten en defenestrar modelos, conceptos, o explicaciones que provengan de otras tradiciones, de manera sistemática y definitiva.

Creo que no es difícil entender de qué hablo. Hay toneladas de memes, posteos, y chistes en las redes sociales que ilustran este punto, que podríamos llamar la Actitud Nelson (para darle más motivos para odiarnos a la gente que opina que citamos demasiado a Los Simpsons).Y creo que estas conductas son poco útiles o incluso contraproducentes, por los motivos que expondremos a continuación.

Consistencia

El menosprecio de otros modelos puede ser satisfactorio, pero su primer problema es la inconsistencia con la tradición conductual. El adagio de Skinner (no lo cito como autoridad, sino como ilustración del punto), sigue siendo válido para el análisis de cualquier conducta: la rata siempre tiene razón. No tiene mucho sentido burlarse de la rata o denunciar su estupidez por no encontrar la salida a un laberinto; las conductas de la rata siempre están controladas por su historia y el contexto.

Cuando un organismo emite cualquier conducta, esta es explicable según su historia de aprendizaje y el contexto actual (que puede englobar todo lo que hemos detallado bajo el término contexto, nada más, nada menos. Si un organismo (una psicóloga, digamos), utiliza el término “mente”, “creencia”, “alma”, o alguno similar, la actitud más coherente con la tradición conductual no es la ridiculización o la condena, sino la comprensión del contexto en el cual ese término es usado, y la función que esa conducta tuviere.

El análisis conductual de los términos psicológicos suele moverse hacia la indagación con respecto a su uso: ¿bajo qué condiciones (antecedentes, consecuencias) se utiliza el término X? Nunca el análisis se dirige a si el término es “verdadero” o no. Dentro de la mayoría de los modelos conductual, hablar de “verdadero” en términos de correspondencia esencial es un sinsentido. Los términos no son realidades, son formas de influenciar la conducta de quienes intentan influenciar la conducta. Citemos a Skinner que lo dice mejor:

“Los psicólogos (…) deben volverse hacia de las contingencias de reforzamiento que dan cuenta de la relación funcional entre un término, como una respuesta verbal, y un estímulo dado. Esta es la “base operacional” para su uso de los términos, y no es lógica sino ciencia.”(Burrhus Frederic Skinner, 1945). De modo que criticar el uso de un término por mentalista, equívoco, etc., no es la actitud más consistente con la tradición conductual, que en lugar de eso utiliza la curiosidad radical: “¿de qué contexto es función la utilización de este término/conducta?” (para una exposición más detallada véase a la genial Chiesa, 1994, p.65 en adelante).

Dicho de otro modo: ridiculizar a otra persona (o un colectivo de personas, bajo la forma de otra escuela psicológica), por utilizar un concepto o término mentalista es del internalismo más craso. Es inconsistente con la tradición conductual el asumir que las conductas de las personas (tal como es la conducta verbal de usar un término psicológico) no son función de su historia y su ambiente sino que hay algo intrínsecamente estúpido o ignorante en la emisión de esa conducta.  La Actitud Nelson no es consistente con la forma conductual de abordar el mundo.

Los términos no son realidades, son formas de influenciar la conducta de quienes intentan influenciar la conducta

Lo concedo: puede ser divertido, sin duda (y quien escribe es ampliamente culpable de hacer leña del árbol caído en numerosas ocasiones), y suele servir para establecer pertenencias grupales y culturales, pero digámoslo en lenguaje coloquial: si sólo nos quedamos en eso, estamos fritos.

Objetivos

La segunda objeción que tengo hacia la ridiculización y esquematización de tradiciones psicológicas es fundamentalmente práctica. Se puede plantear considerando esta pregunta: ¿cuál es el objetivo que estamos intentando alcanzar por medio de la utilización del modelo conductual? Si la respuesta que se da a esa pregunta está relacionada en última instancia con mejorar la vida de las personas o algo en esa línea, el rechazo categórico y ridiculización de otros modelos es no sólo inútil, sino contraproducente.

Permítanme expresarlo de forma coloquial: si lo que querríamos en última instancia es que los psicólogos que utilizan modelos esotéricos, confusos, o poco científicos, consideren el valor del pensamiento e intervenciones conductuales, establecer un ambiente hostil a los extraños por medio de ridiculizaciones y argumentos de tipo “espantapájaros” es contraproducente.

O dicho aún más simple: si le tomo el pelo a una persona hay pocas chances de que le interese lo que tengo para ofrecer. Y si lo que tenemos para ofrecer es una forma de pensar e intervenir sobre los fenómenos del campo psicológico, un abordaje que puede resultar enormemente útil a niveles teóricos y prácticos, entonces establecer un ambiente aversivo para quienes no pertenecen a ese abordaje es una pésima idea. Termina polarizando posiciones, con foros separados e incomunicados para las diferentes tradiciones psicológicas.

Para mí, creo que el peor pecado de tales respuestas es este: es insufriblemente aburrido. Es un embole leer la seguidilla de ridiculizaciones, condescendencias, o ataques que suceden cada vez que en un foro de internet de afinidades conductuales alguien de una tradición no conductual pregunta algo como “¿Cómo hago para que mi paciente se sienta más motivado?”. No hay mucho de interés en repetir términos que puedo leer mejor en los libros. Sí hay interés en las conversaciones que puedo tener con personas que utilizan otra aparatología conceptual para leer el mundo.

Lo que podría resultar más útil, al menos en principio, sería establecer un contexto en el cual la utilización de abordajes conductuales pueda resultar atrayente o útil para los psicólogos de otras tradiciones. Un contexto que sea más bien “mirá, si intentas pensarlo desde este lugar, te puede servir por este y este otro motivo”, más que “sos una/un imbécil, en cambio yo soy un iluminado”.

Crecimiento

No conozco ninguna instancia en la cual la ridiculización de otro modelo haya generado algún conocimiento nuevo sobre el propio (la crítica o análisis de otros modelos, sí, pero crítica no es lo mismo que ridiculización). Repito, puede ser divertido, pero jamás he visto que resulte fructífero en términos de ciencia o conocimiento.

La tradición conductual ha crecido mucho reinterpretando y reanalizando conocimientos y términos utilizados por otras tradiciones (para algunos ejemplos véase Ferster, 1973; Layng, 2009; Skinner, 1989). Incluso recientemente, modelos de tradición conductual como ACT han ganado tracción por medio del análisis y reinterpretación de términos conductuales como espiritualidad o mindfulness (Fletcher & Hayes, 2005; Hayes, 1984).

No conozco ninguna instancia en la cual la ridiculización de otro modelo haya generado algún conocimiento nuevo sobre el propio

Nada de eso sería posible si la única reacción posible ante términos mentalistas de otras tradiciones fuese de rechazo o condena.

Una mejor respuesta (si el objetivo es una mejor comprensión de la conducta), podría ser algo así (siéntanse libres de reformularlo como les plazca): _¿qué contextos y conductas se están implicando en la utilización de este término? _Tomen la conducta verbal del colega como una conducta de interés, y piénsela desde un abordaje conductual, es altamente probable que resulte en algo mucho más interesante.

Cerrando

Es una propuesta personal, pero creo que si lo que queremos es que la psicología mejore como disciplina, necesitamos mejorar. La tradición conductual debe abarcar un 10 o 20% de los psicólogos, y entiendo que a veces la tendencia al verse en desventaja es cerrar filas, pero en última instancia eso es algo poco productivo. Si queremos llegar al resto de la comunidad psicológica es preferible demostrar y hacer accesible el hecho de que los modelos que usamos pueden resultar útiles para el trabajo cotidiano del psicólogo, más que repetir que todo aquel que no haya leído sobre conductismo es un imbécil. Puede ser satisfactorio pensar “tengo razón y el resto está errado”, pero creo que es poco útil. Puede establecer camaradería, puede ser divertido (especialmente después de un par de cervezas), pero no tiene mucho más que ofrecer a largo plazo.

Una última observación: si lo que escribo es válido, entonces estas conductas de quienes sostienen modelos conductuales también está bajo control del contexto. Vayan entonces estas líneas para modificar, aunque sea con unas mínimas letras digitales, dicho contexto.

Pueden dejar comentarios, opiniones, quejas, y amenazas de muerte, en los comentarios que están al pie.

Referencias bibliográficas:
Chiesa, M. (1994). Radical Behaviorism: the Philosophy and the science. Boston: Authors Cooperative, Inc., Publishers. Ferster, C. B. (1973). A functional analysis of depression. American Psychologist, 28(10), 857–870
Fletcher, L., & Hayes, S. C. (2005). Relational frame theory, acceptance and commitment therapy, and a functional analytic definition of mindfulness. Journal of Rational-Emotive & Cognitive-Behavior Therapy, 23(4), 315–336.
Hayes, S. C. (1984). Making sense of spirituality. Behaviorism (Vol. 12). https://doi.org/10.4324/9781315745138
Layng, T. (2009). The search for an effective clinical behavior analysis: The nonlinear thinking of Israel Goldiamond. The Behavior Analyst, 1(1), 163–184.
Skinner, B. F. (1945). The operational analysis of psychological terms. Psychological Review, 52(5), 270–277.
Skinner, B. F. (1989). The origins of cognitive thought. American Psychologist, 44(1), 13–18.

  • Ciencia

Necesitas 90 horas para considerar a una persona como tu amigo

  • 03/05/2018
  • David Aparicio

Las amistades no surgen espontáneamente, sino que necesitan de tiempo y dedicación. Un estudio reciente examinó la amistad en función del tiempo, actividades y conversaciones que comparten, y sus resultados sugieren que se necesita por lo menos 50 horas para catalogar a una persona como un “amigo casual”, 90 horas para llamarlo “amigo” y más de 200 horas para considerarlo como “mejor amigo”.
Todo estos datos provienen del estudio publicado en Journal of Social and Personal Relationships, el cual se dividió en dos partes:

En la primera parte se reclutó a 429 personas que recientemente se habían mudado a otra ciudad y se les pidió que eligieran a una persona que recientemente. Todos los participantes llenaron una encuesta sobre esta nueva relación, cuanto tiempo tenían de conocerse, qué hacen cuando salen juntos, cuanto tiempo pasaron juntos durante la última semana y durante una semana regular. También se les pidió que evaluarán la relación con esta nueva persona en una escala de cercanía y si lo consideraban un “buen amigo” o su “mejor amigo”.

En la segunda parte del estudio se le administró una escala similar a un grupo de 112 estudiantes universitarios de primer ingreso, en la que se le pidió que eligieran a dos personas nuevas que habían conocido en el campus y que llevaran un registro del tiempo que pasaban juntos durante la semana.

Al combinar los datos de ambos estudios se halló que se necesita entre 40 y 60 horas para formar una “amistad casual”, entre 80 y 100 horas para que se consideren “amigos” y más de 200 horas para que sean “buenos amigos”. Una vez alcanzada una etapa de amistad, las personas doblan o triplican el tiempo que pasan con esa persona.

Por supuesto, solo pasar tiempo con una persona no los convierte en amigos, para ello es necesario que compartan actividades de interés y disfrute mutuo como tomar un café, jugar algún tipo de juegos, pasear, compartir hobbies, etc. Lo que también significa que pasar mucho tiempo con un colega en el trabajo no forjará una relación de amistad, a menos que compartan tiempo fuera de sus responsabilidades de trabajo.

Existen muchos otros factores que se involucran en el vinculo afectivo que desarrollamos con nuestros amigos. Pero lo más fascinante del estudio es que vuelve a poner como prioridad el tiempo que pasamos con nuestros amigos. Algo que hoy en día parece cada vez más escaso y donde la mayoría de las personas dice que “no tiene tiempo”.

Referencia del estudio:

Hall, J. A. (2018). How many hours does it take to make a friend? Journal of Social and Personal Relationships, 026540751876122. https://doi.org/10.1177/0265407518761225

Fuente: Phys
Imagen: The Cut

  • Ciencia

Asma y rinitis alérgica vinculadas a mayor riesgo de trastornos psiquiátricos

  • 03/05/2018
  • Alejandra Alonso

Según el Estudio Internacional de Asma y Alergia en la infancia (ISAAC, por sus siglas en inglés), en México, Chile y Argentina la prevalencia de dichas enfermedades está entre el 5-10%. Por otro lado, en Uruguay, Panamá y Paraguay está entre el 15-20%. Y por último, Perú, Costa Rica y Brasil reflejan porcentajes todavía más altos (Lezcana & Arancibia, s.f.).

Un estudio reciente observó que los pacientes con asma y rinitis alérgica presentan mayor riesgo de desarrollar trastornos mentales. La investigación fue publicada en Frontiers in Psychiatry.

Aunque estudios anteriores han vinculado a las alergias con ciertos trastornos psiquiátricos y emocionales, pero este es el primero en encontrar una conexión entre las alergias comunes y el riesgo general de desarrollar trastornos psiquiátricos.

El asma, la rinitis alérgica y la dermatitis atópica se encuentran entre unas de las enfermedades alérgicas más comunes y tienen el apodo de “las tres A”. El Dr. Nian-Sheng Tzeng, del Tri-Service General Hospital en Taiwan y autor principal del estudio, notó algo inesperado sobre éstos pacientes:

“Como clínico, observé que algunos pacientes con “las tres A” parecían sufrir emocionalmente. Por eso, quería clarificar si estas enfermedades alérgicas estaban asociadas con trastornos psiquiátricos.”

Al realizar la búsqueda bibliográfica, Tzeng y sus colegas encontraron estudios previos que reportaban vínculos entre las enfermedades alérgicas y trastornos psiquiátricos específicos o problemas emocionales. Por ejemplo, un estudio realizado en Dinamarca encontró que los niños con enfermedades alérgicas tenían más problemas emocionales, conductuales y de hiperactividad (Hammer-Helmich, Linnenberg, Obel, Thomsen, Mollehave & Glumer, s.f.).

Sin embargo, no todos los estudios previos encontraron tales vínculos. Una investigación realizada en Taiwan sugiere que la rinitis alérgica es menos común en pacientes con esquizofrenia, por ejemplo (Chen, Lee & Lin, 2008). Era claro para Tzeng y su equipo que se necesitaba más investigación.

A pesar de los numerosos estudios que encontraban un vínculo positivo (podés revisar la lista de referencias del estudio de Tzeng), nadie había estudiado la relación entre “las tres A” y el riesgo general de desarrollar trastornos psiquiátricos. Para examinar una muestra grande de personas, los investigadores utilizaron una vasta base de datos de quejas a seguros médicos de Taiwán, cubriendo un período de 15 años.

Los científicos identificaron 46.647 personas en la base de datos que presentaban enfermedades alérgicas y 139.941 que no las padecían. A diferencia de estudios anteriores, se incluyeron pacientes de todas las edades. Encontraron que, durante este período de 15 años, 10.8% de las personas con enfermedades alérgicas desarrollaron trastornos psiquiátricos, comparadas con solo el 6.7% del grupo control. Esto se traduce a un riesgo 1.66 veces mayor de desarrollar dichos trastornos en personas con enfermedades alérgicas.

Al observar los datos con mayor detenimiento, se encontró que las personas con un diagnóstico de dermatitis atópica tenía un riesgo menor de desarrollar trastornos mentales, mientras que aquellos que presentaban asma y rinitis alérgica tenían un riesgo mayor. Otro dato interesante que se pudo observar fue que ciertos medicamentos (prednisolona oral) para controlar el asma se asociaban con un menor riesgo de desarrollar trastornos mentales en pacientes con asma.

Además, los autores pudieron ver que los sujetos de menos de 20 años tenían menor riesgo de desarrollar trastornos psiquiátricos. A partir de esto, hipotetizaron que podría deberse a que el seguimiento fue de 15 años y los sujetos podrían no haber alcanzado la edad de aparición de los trastornos psiquiátricos más relevantes para los pacientes de enfermedades alérgicas. Sin embargo, es necesario realizar más estudios para aclarar la asociación entre la edad y el riesgo de desarrollar dichos trastornos.

¿Cómo se explica esta relación?

Aunque los mecanismos subyacentes a la asociación no son claros, los autores creen que las citocinas proinflamatorias juegan un rol clave, ya que algunos estudios han encontrado relación entre éstas y los trastornos depresivo, bipolar, de ansiedad, demencia, sueño y alimentación (Köhler, Freitas, Stubbs, Maes, Solmi, Veronese, de Andrade, Morris, Fernandes, Brunoni, Herrmann, Raison, Miller, Lanctôt & Carvalho, 2017; Rosenblat & McIntyre 2017; Farhad, Amini, Khalilian, Barekatain, Mafi, Barekatain & Rafei, 2014; Holmes, El-Okl, Williams, Cunningham, Wilcockson & Perry, s.f; Raevuori, Lukkariniemi, Suokas, Gissler, Suvissari & Haukka, 2016; Succurro, Segura-Garcia, Ruffo, Caroleo, Rania, Aloi, De Fazio, Sesti & Arturi 2015; Troester, Palfner, Schmidberger, Olschewski & Avian, 2015). Y tomando en cuenta que las alergias y el asma también involucran inflamación, es posible que contribuyan al desarrollo de trastornos mentales en estos pacientes también. A su vez, explican los autores, el estrés causado por los trastornos podría ocasionar síntomas físicos.

Sin embargo, el estudio de Tzeng no examinó las potenciales causas de este fenómeno y solo investigaciones futuras nos podrán ayudar a identificar los mecanismos involucrados.

Limitaciones del estudio

Los autores del estudio ponen a nuestra consideración las siguientes limitaciones:

  1. No todos los datos necesarios estaban disponibles en la base de datos utilizada y no fue posible evaluar la severidad, severidad de la debilidad, parámetros de laboratorio o funcionamiento pulmonar de los pacientes con asma.
  2. No se incluyeron en los datos otros factores como ser genéticos, psicosociales y ambientales.
  3. En cuanto a los pacientes que compraban los medicamentos de venta libre para tratar el asma, sus automedicaciones no estarían reflejadas en la base de datos utilizada para esta investigación. Sin embargo, aunque no hay estudios que den cuenta de las tasas de automedicación para estas enfermedades, en Taiwán existen ciertas condiciones que hacen que la mayoría de las personas las pidan en el hospital o clínicas del National Health Insurance (NHI).

Por último, Tzeng agrega: “Nos gustaría que los clínicos que atienden pacientes con enfermedades alérgicas sepan que podrían tener un riesgo mayor de trastornos psiquiátricos. Evaluar su condición emocional y monitorear su salud mental podría ayudar a evitar problemas psiquiátricos posteriores.”

Fuente: Frontiers

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La exposición a la violencia durante la infancia incrementa el riesgo de problemas psiquiátricos

  • 02/05/2018
  • David Aparicio

Vivir en un ambiente coercitivo, violento y de desigualdad pueden dejar marcas en la salud mental de los niños a largo plazo.

Datos recientes del Brazilian Journal of Psychiatry demuestran que los niños que experimentaron eventos traumáticos tienen más riesgo de desarrollar problemas psiquiátricos internalizadores como la depresión y ansiedad, y trastornos externalizadores como el déficit de atención con hiperactividad (TDAH).

La investigación se desarrolló en dos barrios diferentes (uno rural y otro urbano) de la ciudad de Sao Paulo. En total participaron 180 niños que tenían 13 años de edad y sus padres o cuidadores. Todos fueron encuestados para conocer la influencia de los eventos violentos, el nivel socioeconómico y la prevalencia de los trastornos psiquiátricos.

Los resultados son preocupantes: El 22% de los niños fue diagnosticado con un trastorno psiquiátrico. La depresión y el TDAH fueron los más prevalentes, seguidos de los trastornos de ansiedad. Todos estos trastornos se relacionaron directamente con las experiencias violentas que sufrieron los niños encuestados.

Los programas de tratamiento y prevención psicológicos basados en la evidencia científica deben ser una prioridad, en conjunto con los planes de ayuda para intervenir en la población que más lo necesita: los niños y adolescentes que en un futuro representarán un desafío para la sociedad, porque no se les prestó atención cuando era debido.

Referencia del estudio:

Thiago M. Fidalgo, Zila M. Sanchez, Sheila C. Caetano, Solange Andreoni, Adriana Sanudo, Qixuan Chen, Sílvia S. Martins. Exposure to violence: associations with psychiatric disorders in Brazilian youth. Revista Brasileira de Psiquiatria, 2018; (0) DOI: 10.1590/1516-4446-2016-2122

Fuente: ScienceDaily
Imagen: Unsplash

  • Ciencia

La depresión maternal afecta el desarrollo cognitivo de los hijos hasta los 16 años

  • 02/05/2018
  • David Aparicio

Los efectos de la depresión maternal puede extenderse hasta el desarrollo cognitivo de sus hijos, afectando su inteligencia y habilidades verbales.

Estos resultados provienen de una masiva investigación longitudinal desarrollada en Chile y disponible en Child Development, que evaluó a 900 niños (nacidos entre 1991 y 2007) y sus madres en un intervalo de cinco años hasta que alcanzaron los 16 años de edad. Con estas entrevistas se evaluaba cuan afectiva era la respuesta de la madres hacia sus hijos y si ellas le proveían a sus hijos materiales de aprendizaje apropiados para sus edades.

Las habilidades cognitivas fueron evaluadas a través de tests estandarizados de inteligencia (Mental Development Index cuando tenían 1 año de edad; con el subtest del Wechesler Preschool and Primary Scale of Intelligence a la edad 5 años y medio; y el Wechsler Inteligence Scale for Children, cuando cuando tenían 10 y 16 años). También se evaluaron los síntomas depresivos de las madres con la Escala de Estudios para Depresión del Centro Epidemiológico.

En promedio la inteligencia verbal de todos los niños a la edad de 5 años fue de 7.64 (en una escala de 1 a 19). Pero cuando se volvieron a evaluar se encontró que los niños con madres severamente deprimidas tenían, en promedio, un puntaje de 7.30 en las escalas de inteligencia verbal en comparación con el 7.78 de los niños sin madres deprimidas.

A primera vista pareciera que la diferencia es insignificante, pero los autores explican que en realidad esta diferencia es muy significativa cuando nos referimos a las habilidades verbales y de vocabulario, especialmente cuando hablamos de sus consecuencias a largo plazo.

Los datos también demostraron que las madres con mayores síntomas depresivos le ofrecían menos apoyo emocional y menos material de aprendizaje a sus hijos a través de sus edades, lo que explica el bajo rendimiento en las pruebas de inteligencia verbal.

Con el estudio se detectó que las madres afrontaban muchos estresores en su vida diaria, que contaban con solo nueve años de educación, vivían en hogares muy poblados y que no tenían otro trabajo fuera de su casa, lo que sin duda contribuye a la depresión que experimentaban.

La depresión maternal afecta el desarrollo de sus hijos, no porque se trasmita como una enfermedad contagiosa, sino porque la madre al verse sumergidas en un profundo dolor emocional es incapaz de darle a su hijo toda la estimulación que necesita. Claramente esto podría prevenirse cuando las madres reciben el apoyo necesario de sus familiares y reciben el tratamiento adecuado para la depresión.

Fuente: ScienceDaily

Referencia del estudio:

Sheila Gahagan. Associations Among Mothers’ Depression, Emotional and Learning-Material Support to Their Child, and Children’s Cognitive Functioning: A 16-Year Longitudinal Study. Child Development, 2018; DOI: 10.1111/cdev.13071

Imagen: Unsplash

  • Biografías

Albert Ellis, un terapeuta revolucionario

  • 01/05/2018
  • Mario Arosemena

Albert Ellis fue uno de los terapeutas más influyentes de la psicología. Con su terapia racional emotiva (TREC), revolucionó el campo de la psicoterapia dominada en ese entonces por el psicoanálisis y construyó los fundamentos e intervenciones que utilizan millones de terapeutas en el mundo entero. En esta breve biografía recorremos su vida, con datos poco conocidos y los hitos académicos y profesionales más importantes de este revolucionario terapeuta.

¿Quién fue Albert Ellis?

Albert Ellis nació el 27 de septiembre de 1913 en Pittsburgh, Estados Unidos, pero creció en el Bronx, Nueva York, y falleció la madrugada del 24 de julio del año 2007, en su departamento ubicado en el sexto piso del Albert Ellis Institute, luego de sufrir una larga enfermedad gastrointestinal.

Ellis fue el mayor de tres hermanos, lo siguió Paul (dos años más joven) y Janet (con la que se llevó 4 años de diferencia). Según comenta Leonor Lega (biógrafa oficial): Ellis recordaba que su padre viajaba frecuentemente ya que era negociante, por lo que pasó muy poco tiempo con él y sus hermanos y no les prestaba mucha atención y afecto. De su madre recuerda que estaba muy centrada en sí misma, pasando de una emoción a otra, raramente escuchaba la opinión de otros, era emocionalmente enérgica y distante, calificandola en ocasiones de bipolar. Sus padres se separaron cuando él tenía 11 años. Ellis calificó el comportamiento de sus padres como “negligencia parental”. Por esta razón tuvo que asumir algunas responsabilidades con sus hermanos menores, como levantarlos y vestirlos todas las mañanas para ir al colegio. Afirma además que, por la negligencia de sus padres pudo tener mayor independencia a diferencia de otros niños (Lega, Sorribes, & Calvo, 2017).

Albert Ellis disertando en 1973 (Imagen del Albert Ellis Institute)
Albert Ellis disertando en 1973 (Imagen del Albert Ellis Institute)

Desde pequeño sufrió por dos miedos extremos: el primero fue el miedo a hablar en público y el segundo fue el miedo a enfrentarse con mujeres jóvenes para pedirles salir con ellas. Estos sufrimientos los experimentó con tanta intensidad que los categorizó como fobias.

Lega (2017) escribe que entre los 5 y los 7 años, a causa de una nefritis, debió permanecer en el Presbiterian Hospital de Nueva York durante largos períodos de tiempo (en alguna ocasión, hasta diez meses seguidos). En total estuvo hospitalizado unas ocho veces, y aquel lugar se convirtió en el centro de su “vida social”.

En la universidad se propuso no posponer sus proyectos: primero debía terminar los trabajos académicos, aunque resultaran menos interesantes para él y después descansar y realizar actividades de su agrado. Años más tarde, utilizaría estas experiencias en el desarrollo de sus conceptos de hedonismo a largo plazo, y baja tolerancia a la frustración, empleados frecuentemente por la TREC, donde se da prioridad al logro de las metas a largo plazo (aunque el corto plazo sea más placentero) y a no sucumbir por incómodo o desagradable que sea.

Durante una entrevista con Lega (2017), el Ellis relata que a los 19 años se propuso hablar con cualquier mujer que se encontrase sentada sola en los bancos del Jardín botánico del Bronx. Ellis recordaba que de ciento treinta mujeres, treinta se fueron del lugar cuando intentó iniciar una conversación, pero sostenía que se había quedado con cien de ellas, lo que él consideraba una muestra de peso para un estudio científico. Solo consiguió acordar una cita posterior con una de ellas, aunque ella no se presentó a la misma. Sin embargo, él añadió que dicha experiencia también le ayudó a dejar de sentir vergüenza y a superar su temor de hablar con las mujeres.

Ellis se casó 3 veces. Su primer matrimonio fue con la actriz Karyl Corper y terminó en una anulación en 1938. El segundo matrimonio fue en el año 1956, con la bailarina Rhoda Winter y terminó en divorcio. Luego de eso, vivió 37 años (1965 a 2002) con una compañera, una psicóloga llamada Janet L. Wolfe, que era además directora ejecutiva del instituto. Finalmente, se casó con la psicóloga y ex asistente suya, Debbie Joffe-Ellis (Kaufman, 2007).

Ellis no tuvo hijos, ya que según él, interferirían con sus “otras búsquedas importantes”; es decir, el tiempo que se dedicaba a consolidar y difundir su terapia: publicaciones, atención a clientes, viajes y todas las responsabilidades que asumió como fundador de una escuela de terapia. Èl justificó su decisión afirmando que era negligente y poco ético tener hijos, ya que tendría poco contacto íntimo y cotidiano con ellos (Ellis, 2005b, 2010). Aun así, tuvo 3 hijos no reconocidos (Philip, Marty y Laurel) con Karyl Corper, su primera esposa, mientras ella estaba casada con otro hombre, quien los educó y fue un padre para ellos. Ellis sostiene haber consentido tener hijos con Karyl ya que, consideraba egoísta privar al mundo de sus genes (Ellis, 2010).

Vida académica y profesional

Aunque Ellis se interesó mucho por la filosofía y la psicología, decide en primera instancia matricularse en un programa de administración de negocios (influenciado por su padre y hermano) para poder hacer dinero “y dedicarse totalmente a escribir literatura a los 30 años”. Pero la Gran Depresión económica que sufría Estados Unidos en esa época frustró su deseo. En 1934, a la edad de 21 años, se graduó en Administración de Empresas en la Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY).

A los 26 años (1939) empezó a escribir diversos artículos sobre sexo, amor y matrimonio de manera objetiva y abierta, porque se vendían muy bien y quiso promover la “revolución sexual y familiar”. Puesto que muchos de sus amigos empezaron a pedirle consejos, Ellis descubrió que le encantaba ejercer de asesor tanto como escribir y creó el Instituto LAMP (Love and Marriage Problems Institute), dedicado a la investigación y la ayuda en los problemas amorosos y matrimoniales.

Años después, recibe un consejo de oro, brindado por el abogado que llevó a cabo el divorcio con su primera esposa: titularse para ejercer la profesión de psicólogo. Asistió a tres cursos durante el verano que le permitieron ingresar en el programa de formación del Teachers College de la Universidad de Columbia, en 1942. Se graduó en 1943, con 30 años, y empezó los estudios de doctorado y a trabajar como psicólogo profesional.

Ellis intentó convertirse en profesor de psicología, pero ninguna universidad, incluida Columbia, lo aceptó, por ser muy controversial (Ellis, 2010). Así que en 1947, a sus 34 años, continúo su formación en el psicoanálisis, aplicándolo por aproximadamente seis años.

Durante este tiempo también se sometió a un “análisis personal y programa de supervisión” con Richard Hülsenbeck, por aproximadamente 3 años. Pero en 1953 rompe con éste porque percibe una lenta recuperación de sus pacientes (Froggatt, 2005): “mis pacientes frecuentemente empeoraban en vez de mejorar. Por eso, en 1953 dejé de llamarme psicoanalista e indagué qué técnicas terapéuticas eran más populares, a fin de tomar lo mejor de cada una”. En 1954 Ellis empezó a enseñar su nueva técnica dándole, en 1955, el nombre de “terapia racional”. Y el 31 de agosto de 1956 hizo una presentación de su teoría en la Asociación Americana de Psicología (APA) titulada Rational psychotherapy (Ellis, 1998).

Albert Ellis a finales de los 40
Albert Ellis a finales de los 40

Posteriormente, en 1961 Ellis cambió el nombre de su propuesta a terapia racional emotiva (TRE) y en 1993 la TRE se convirtió en TREC: terapia racional emotiva conductual, con el fin de hacerla más completa e incluyendo la importancia del componente conductual en la efectividad del tratamiento.

Su nuevo enfoque psicoterapéutico no fue bien recibido y, de acuerdo con el mismo Ellis, todos los profesionales de la salud mental lo odiaban por considerar el método superficial y estúpido (Kaufman, 2007).

Ellis también criticó fuertemente a los tests proyectivos que evalúan la personalidad, consideraba que la evaluación de la misma debía hacerse con métodos que no fueran susceptibles al efecto Forer y que predijeran la conducta mejor que la casualidad (Ellis & Abrams, 2009).

Uno de los logros que Ellis más valora, después de la creación de la TREC, es la fundación del Albert Ellis Institute al cual dedicó su vida y esfuerzos. Fundado en 1959 gracias a ingresos provenientes de sus libros y consultas, fue primero conocido como Instituto para la Vida Racional, ubicado en un edificio de Manhattan, el cual logró comprar en el año 1965.

En 2005, Ellis demandó al instituto que lleva su nombre luego de que decidieran removerlo de la junta directiva y cancelaran sus seminarios de los viernes. El psicólogo y las personas que lo apoyaban, alegaron que la institución había sido tomada por sujetos que la estaban alejando de sus técnicas terapéuticas revolucionarias (Kaufman, 2007).

La junta directiva, por su parte, dijo que actuaba por razones económicas ya que los gastos médicos de Ellis ponían en peligro el estado exento de impuestos de la empresa. Para entonces el Dr. Ellis casi no oía y contaba con el cuidado diario de una enfermera. Algunas personas dijeron también que les incomodaba el estilo excéntrico y confrontacional de Ellis y que lo veían como una carga (Kaufman, 2007).

En 2006, la justicia falló a favor de Ellis considerando que la junta directiva se había equivocado en despedirlo sin una notificación apropiada y tuvieron que readmitirlo en el instituto, aunque su relación con la junta directiva siguió tensa. Ese año fue hospitalizado varias veces a raíz de una neumonía. Ellis trató pacientes hasta cuatro o cinco meses antes de morir; los recibía incluso acostado en la cama y con audífonos (Kaufman, 2007).

El mayor aporte de Ellis a la psicología: La terapia racional emotiva conductual

La terapia racional emotiva conductual (TREC) hunde sus raíces en la vida personal de Albert Ellis, sobre todo en las experiencias vividas en su juventud, entre 1920-1930, cuando comenzó a hacer frente a sus propios problemas psicológicos y emocionales (Bernard, 2011).

El desarrollo de la TREC estuvo fuertemente influido por la filosofía griega, romana y moderna (Kaufman, 2007). El principal fundamento terapéutico de este modelo de terapia está tomado de Epicteto con su máxima: “Lo que turba a los hombres no son las cosas, sino las opiniones que de ellas se hacen”; así como de Horney con su “tiranía de los deberías”, ya que al igual que Ellis sostiene que la persona debe tomar conciencia de que es ella misma quien se crea sus propias perturbaciones y quien tiene la capacidad de corregir su pensamiento y conducta para enfrentar sus problemas (Ellis, 2005). En ese sentido, la idea de fondo de la terapia de Ellis es que nuestras emociones dependen principalmente de nuestro sistema de creencias (Ellis, 2006).

La terapia racional emotiva conductual, trabaja sobre la base de los acontecimientos (A), las creencias (B) y las consecuencias (C) que pueden ser emotivas o conductuales y se encadenan para gobernar nuestra conducta. A este modelo se le denomina ABC.

Ellis (2006) distingue las ideas irracionales de las racionales en que las primeras obstruyen la consecución de nuestras metas y preferencias y en que son absolutistas, mientras que las racionales nos ayudan en la consecución de nuestras metas y objetivos. Por tanto, la terapia también se enfoca en convertir los “deberías” en “preferencias”. Así pues, el pensamiento irracional es la base de la perturbación psicológica.

Logros profesionales

Ellis cuenta con una extensa bibliografía, donde podemos nombrar por ejemplo Cómo controlar la ansiedad antes que la controle a usted o Teoría y práctica de la terapia racional emotivo-conductual. Además ha obtenido reconocimientos tales como ser considerado por los miembros de las divisiones 12 y 17 de la APA (American Psychological Association Clinical & Counseling Divisions) como la segunda figura de mayor influencia en el campo de la psicología clínica en el siglo XX.

https://m.youtube.com/watch?v=HZS_ItlAPoQ

Albert Ellis en la famosa sesión terapéutica con Gloria.

Los resultados de una encuesta similar en psicólogos canadienses lo colocaron en el primer lugar, la AAMFT (American Association for Marriage and Family Therapy) le otorgó el cuarto escalafón en el campo de la terapia de familia. También fue nombrado como humanista del año en 1971 por la AHA (American Humanist Association), además de recibir honores y distinciones de un gran número de asociaciones profesionales, entre las que se encuentran: American Humanist Association, American Psychological Association. Academy of Psychologists in Marital and Family Therapy, American. Association of Sex Educators, Counselors and Therapists y Association for Advancement of Behavior Therapy (Lega & Pereira, 2005).

Albert Ellis siguió trabajando como psicoterapeuta, profesión que amaba, hasta muy avanzada edad y le agradecemos la mirada tan particular que le dio a la psicología y la valentía de presentar una terapia cognitiva en una época donde reinaba un pensamiento muy diferente. Sin duda contribuyó mucho al avance de nuestra ciencia, no solo por sus aportes teóricos si no también porque se desempeñó como consultor y editor en varias revistas científicas.

Editado por Alejandra Alonso y David Aparicio.

Referencias bibliográficas:

  • Bernard, M. (2011). Rationality and the pursuit of happiness: The legacy of Albert Ellis. UK: Wiley-Blackwell.
  • Corsini, R. & Dumont, F. (2003). Seis terapeutas y un paciente. México, D.F: Editorial El Manual Moderno.
  • Chávez Icaza, A. L. (2015). Albert Ellis (1913-2007): La vida y Obra de un Terapéuta Cognitivo.
  • Ellis, A. (1994) «Reason and Emotion is Psychotherapy». New York, NY: Citadel Press.
  • Ellis, A. (1998). Razón y emoción en psicoterapia. 5ta. edición. Bilbao: Desclée de Brouwer.
  • Ellis, A. (1980) «Growth Through Reason». Chatsworth CA: Wilshire Book Company.
  • Ellis, A. (2005a). Ser feliz y vencer las preocupaciones. 2da. edición. España: Ediciones Obelisco.
  • Ellis, A. (2005b). Pregunte al Dr. Ellis. (Trad. Por Francisco Sorbes). España: Ed. Obelisco.
  • Ellis, A. (2006). El camino de la tolerancia: la filosofía de la Terapia Racional Emotiva Conductual. España: Ediciones Obelisco.
  • Ellis, A. & Abrams, M. (2009). «Personality Theories: Critical Perspectives». Thousand Oaks, Ca.:Sage Publications.
  • Ellis, A. (2010) All out: an autobiography. USA: Prometheus Books.
  • Froggatt, W. (2005). A brief introduction to Rational Emotive Behaviour Therapy. 3ra. Edición.
  • Kaufman, M (2007), Albert Ellis, 93, influential psychotherapist, dies. Recuperado de: https://www.nytimes.com/2007/07/25/nyregion/25ellis.html?action=click&contentCollection=Week%20in%20Review&module=RelatedCoverage®ion=EndOfArticle&pgtype=article
  • Lega, L. & Pereira, M. (2005). Albert Ellis bibliography: 1945-2005. New York: Albert Ellis Institute.
  • Lega, L., Sorribes, F., & Calvo, M. (2017). Terapia Racional Emotiva Conductual: una versión teórico-práctica actualizada_._ Paidos Iberica .
  • Recursos

Intervenciones para mejorar la adherencia terapéutica en sujetos con esquizofrenia (PDF)

  • 01/05/2018
  • Equipo de Redacción

Actualmente existe un amplio consenso en afirmar que la falta de adherencia terapéutica es uno de los principales problemas del tratamiento de la esquizofrenia. Las elevadas tasas de no adherencia a la medicación antipsicótica que presentan los sujetos con esquizofrenia ponen en entredicho la eficacia de la farmacoterapia y se relaciona con un peor pronóstico de la enfermedad.

El presente trabajo tiene como objetivo ofrecer una visión general sobre las características y la eficacia de las intervenciones diseñadas para mejorar la adherencia a la mediación en la esquizofrenia. Así mismo, se revisan los datos disponibles acerca de los aspectos más relevantes de la adherencia con el objetivo de examinar y conceptualizar sus características y particularidades.

Autores: Marcel Gratocós Torras y Esther Pousa Tomás

Descarga el artículo completo en formato PDF.

Fuente: Papeles del psicólogo

Imagen: Unsplash

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No todos son beneficios: La cafeína podría empeorar los síntomas asociados con el Alzheimer

  • 30/04/2018
  • David Aparicio

Durante los últimos años se ha publicado mucho sobre los posibles beneficios que otorga el consumo de cafeína para prevenir el Alzheimer. No obstante, nuevos datos publicados por la Universidad Autónoma de Barcelona y publicados en Frontiers in Pharmacology, sugieren una vez desarrollados los síntomas del Alzheimer la cafeína podría empeorarlos.

Por obvias razones este estudio se desarrollo con ratas de laboratorio. Las cuales recibieron una pequeña dosis de cafeína (0.3mg/ml) o lo equivalente a tres tazas de café al día y evaluaron los resultados tanto en ratas sanas como en las que sufrían de los síntomas de Alzheimer.

Cuando nos referimos a los síntomas del Alzheimer, lo primero que se nos viene a la mente son las dificultades de memoria y problemas cognitivos. Sin embargo, existe una amplia gama de síntomas que se categorizados como Síntomas Conductuales y Psicológicos de la Demencia (BPSD, por sus siglas en inglés) que incluye: alucinaciones, ansiedad, apatía, depresión, paranoia y confusión.

En las ratas sanas se encontró que la cafeína alteraba su conducta normal y empeoraban los síntomas neuropsiquiatricos de las ratas con Alzheimer y encontraron efectos significativos en los síntomas relacionados con la neofobia (miedo a lo nuevo) conductas relacionadas con la ansiedad y la flexibilidad cognitiva y emocional.

“Nuestras observaciones sobre los efectos adversos de la cafeína en un modelo de la enfermedad de Alzeheimer, en conjunto con datos de observaciones clínicas previas, sugieren que una exacerbación de los síntomas BPDS pueden interferir parcialmente con los efectos cognitivos beneficiosos de la cafeína.” Explicó Lydia Giménez-Llort, directora de la investigación.

Hasta ahora solo se hablaba de los beneficios de la cafeína. Pero gracias a este nuevo estudio y los próximos por venir, podremos entender mejor cual es la verdadera extensión de los beneficios de la cafeína y ser más cautelosos con su recomendación.Por ahora, todo parece indicar que tomar café no sirve de mucho y puede empeorar las cosas cuando los síntomas ya han iniciado.

Referencia al estudio completo:

Baeta-Corral, R., Johansson, B., & Giménez-Llort, L. (2018). Long-term Treatment with Low-Dose Caffeine Worsens BPSD-Like Profile in 3xTg-AD Mice Model of Alzheimer’s Disease and Affects Mice with Normal Aging. Frontiers in Pharmacology, 9, 195. https://doi.org/10.3389/fphar.2018.00079

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El científico que usó a un asesino serial para poner a prueba la astrología

  • 30/04/2018
  • David Aparicio

BBC Mundo publicó recientemente una muy interesante historia que explica a la perfección el efecto de las correlaciones espurias que se encuentran en la astrología:

“Absolutamente gratis!», decía el anuncio, «tu horóscopo personal. Un documento de diez páginas».

Era el 16 de abril de 1968, y el anuncio, publicado en un periódico francés, invitaba a los lectores a participar -sin saberlo- en un experimento especial.
Todo lo que tenían que hacer era enviar su nombre, dirección, fecha y lugar de nacimiento, y recibirían su horóscopo personalizado de 10 páginas y su perfil de personalidad.

Muchos de los más de 150 interesados quedaron tan impresionados por la asombrosa precisión del perfil de la personalidad que escribieron para decirlo. En total, el 94% se declaró satisfecho y el 90% señaló que sus familiares y conocidos los reconocían en la descripción que detallaba el perfil.

Eso a pesar de que todos habían recibido el mismo documento: el correspondiente a una persona que había nacido en Auxerre a las tres de la madrugada del 17 de enero de 1897.

Pero lo más interesante del estudio está detrás de la historia del psicólogo que confeccionó el estudio, el asesino serial en que se basaron para hacer el perfil y un excelente ejemplo de las correlaciones espurias que se encuentran cuando se quiere utilizar la astrología para predecir la conducta.

Lee el artículo completo en BBC Mundo.

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  • Escribo artículos porque soy de Aries: el efecto Forer y el horóscopo.
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Terapia Cognitivo Conductual para Trastornos Bipolares [Curso online]

  • 30/04/2018
  • David Aparicio

El Centro de Terapia Cognitivo Conductual y Ciencias del Comportamiento (CETECIC), es una institución líder en el entrenamiento de la Terapia Cognitivo Conductual (TCC) en modalidades presencial y online. Sus profesores cuentan con amplia experiencia en el ámbito clínico y en la enseñanza a distancia, lo que les permite ofrecer cursos personalizados, especialmente pensados para satisfacer las necesidades teórico académicas de los psicólogos que buscan formarse en la TCC, una de las corrientes de la psicología con más apoyo científico.

Con el curso online de Trastornos Bipolares aprenderás:

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  • Clases teórico-prácticas, acompañadas de filmaciones que muestran la correcta aplicación de cada técnica.
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Modalidad del curso de Trastornos Bipolares:

La modalidad de este curso es totalmente a distancia, por lo que no tiene horarios de cursada obligatorios. Todos los contenidos estarán disponibles via web, los alumnos podrán acceder a un aula virtual donde de manera semanal se habilitarán clases audiovisuales, incluyendo presentaciones teóricas y prácticas con filmaciones de cada técnica abordada. También contarán con foros de consulta que permitirán un intercambio con los docentes. Accede gratis a una clase de muestra.

Inicio: 7 de mayo de 2018
Duración: 3 meses (10 clases al ritmo de una por semana más tres semanas de repaso).
Frecuencia: 1 clase semanal.

Docentes:
– Lic. Carmela Rivadeneira:Psicólogo clínico especialista Terapia Cognitivo Conductual; Ex-Docente de “Análisis y Modificación de la Conducta” Universidad de Buenos Aires
– Lic. José Dahab: Psicólogo clínico especialista Terapia Cognitivo Conductual; Docente Titular de “Análisis y Modificación de la Conducta” Universidad de Buenos Aires
– Lic. Ariel Minici: Psicólogo clínico especialista Terapia Cognitivo Conductual

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  • Análisis

Fantasías sexuales: “El cerebro es el principal órgano sexual”

  • 26/04/2018
  • Laura Diaz

Dos frases importantes acuñó la sexóloga Helen Kaplan a lo largo de sus años de trabajo: la primera es la del título y la segunda es “la excitación es mitad fricción y mitad fantasía”, por lo tanto vemos la importancia que las fantasías tienen en la sexualidad.

Algo con lo cual me encuentro frecuentemente en el consultorio es la dificultad de fantasear, principalmente para las mujeres. En los hombres se encuentra que fantasean más que ellas debido a que, entre otras razones, desde chicos están acostumbrados y más estimulados para ello.

Esta dificultad suele encontrarse por debajo de otros problemas en la sexualidad como dificultad para alcanzar el orgasmo y disminución del deseo sexual. Muchas veces se manifiesta por la ausencia de fantasías en general y en otros casos recae específicamente sobre las fantasías sexuales porque la persona siente culpa relacionada a entender este proceso de fantasía como un engaño a la pareja o como algo de contenido moralmente incorrecto.

Suele suponerse que una fantasía sexual está asociada a algo imposible lo cual no siempre es así, sino más bien tiene que ver con algo que nos estimule y genere deseo sexual

Para comenzar definamos a que llamamos fantasía sexual: la misma es una representación mental que estimula y acompaña los actos sexuales. Las fantasías se encuentran entre las manifestaciones principales de la sexualidad por lo tanto se las considera actividades sexuales. Pueden expresarse mediante imágenes, pensamientos o ambos.

Por el contrario a lo que muchas veces se cree, esta representación mental nos permitirá conectarnos más con el placer y la sexualidad.

Suele suponerse que una fantasía sexual está asociada a algo imposible lo cual no siempre es así, sino más bien tiene que ver con algo que nos estimule y genere deseo sexual. Por otro lado, no todo lo que fantaseamos lo queremos llevar a cabo, una parte de las fantasías sexuales no se llevan jamás a la realidad, quedan en nuestra intimidad.

Tener fantasías sexuales no significa tener dificultades o carencias, por el contrario suelen estar relacionadas con una mayor satisfacción sexual y un aumento de orgasmos.

En el principio de toda relación las fantasías sexuales son moneda corriente, tal vez voy pensando toda la semana ¿Qué haremos? ¿Qué me voy a poner? ¿

¿A dónde la llevaré? anticipándonos al encuentro del sábado por ejemplo.

Esto permite que de forma más espontanea sintamos un alto deseo sexual al llegar al ansiado encuentro. Con el tiempo de la relación esto suele ir cambiando y lleva muchas veces a repercutir en el deseo sexual, principalmente esto se registra en las mujeres.

Por lo tanto, es importante tener en cuenta que las fantasías también pueden ser un recurso para poder comunicarlas a nuestra pareja y realizarlas en conjunto para salir de la rutina.

¿Qué cosas me podrían llevar a fantasear? Eso es muy variable y depende de cada persona en particular. A veces surge el problema de no saber por dónde comenzar. No siempre debe ser algo muy elaborado, alguna posición o práctica sexual, ambientación, lugar diferente o ropa puede estimularme tanto a mí como a mi pareja.

Las fantasías sexuales, como toda conducta, pueden trabajarse, no solo en la intimidad de autoerotismo, sino también en la comunicación con el compañero sexual, uno pude seleccionar de las fantasías que tiene, que compartir y que no con nuestra pareja. El proceso de fantasear, si no surge de manera espontánea puede buscarse deliberadamente, en soledad o en pareja con el objetivo de aumentar el deseo y enriquecer la relación sexual.

En la medida que podamos entender las fantasías como algo natural y esperable de la sexualidad, vamos a poder disfrutarlas más y nos llevará a refrescar y movilizar nuestra sexualidad.

Referencias bibliográficas:
Kaplan, H. S. (1996a). La nueva terapia sexual I. Buenos Aires, Argentina: Alianza.

  • Sponsor

Neuroeducación: emociones y aprendizaje [curso online]

  • 25/04/2018
  • David Aparicio

La neuroeducación es una propuesta que se nutre en el auge del desarrollo de la tecnología y comprensión del cerebro humano e integrada con la psicología, sociología y medicina, para mejorar el proceso de aprendizaje de todas las personas.

Con el curso Neuroeducación: emociones y aprendizaje, aprenderás como integrar los conceptos más importantes de esta importante propuesta (desarrollo del cerebro en la infancia, como mejorar las habiidades sociales, pautas especificas para gestionar las rabietas, miedos y más) a través de un programa interactivo que puedes manejar a tu tiempo y tus necesidades.

¿Qué recibiré?

El curso está separado en cuatro clases y cuenta con 3.5 horas de videos explicativos, 3 artículos y 11 recursos complementarios. Al finalizar la cursada recibirás un certificado de aprobación de la plataforma educativa de UDEMY.

¿Quienes puede tomarlo?
El curso está preparado para que cualquier persona pueda tomarlo, lo que lo hace especialmente atractivo para madres, padres, y técnicos superiores de educación.

Costos e inscripción

El curso tiene un costo de 119.99 dólares, pero durante las próximas 48 horas UDEMY tiene un precio promocional de 10.99. Para obtener más información e inscripción ingresa en el siguiente enlace: Neuroeducación: Emociones y Aprendizaje.

Agradecemos a UDEMY, nuestro sponsor de la semana. 

  • Recursos

Manual práctico para abordar el duelo por muerte en niños y adolescentes (PDF)

  • 24/04/2018
  • Equipo de Redacción

El temor que experimentamos los adultos ante esta situación hace que en ocasiones elijamos ocultar y/o callar. Nos apoyamos en el posible impacto o en la dificultad que creemos que tienen los niños para procesar la muerte de un ser querido. Por eso acabamos dando explicaciones erróneas que sólo van a llevar al niño a una confusión mayor, la cual, unida al dolor de la experiencia, puede generar complicaciones y quizá un duelo patológico que necesite de intervención.

Es habitual tratar de proteger a los niños. Creemos que protegiéndolos de la muerte les ahorramos sufrimiento, pero es todo lo contrario: los apartamos de un evento fundamenta! en sus vidas y es imposible evitarles todo el dolor. De hecho, si los niños crecen sin exponerse al sufrimiento, serán más propensos a la frustración y no desarrollarán las habilidades necesarias para afrontar eventos a los que seguramente deberán enfrentarse cuando alcancen la edad adulta.

Los niños y los adolescentes sufren la muerte de sus seres queridos, sienten y se cuestionan muchas cosas: sus preguntas, temores, comportamientos, inquietudes y dolor han de sér atendidos, escuchados y cuidados. A menudo el adulto no está preparado o no tiene conocimientos suficientes para ofrecer esta atención con calidad, de ahí la importancia de abordar este tema. No podemos esconder la cabeza y hacer como si nada hubiera pasado, o dejar que “el tiempo ponga las cosas en su sitio”.

En los momentos en que tratamos de hablar y de atender a los niños y adolescentes tras el fallecimiento de una persona de su entorno, es cuando nos surgen muchas dudas sobre cómo abordar múltiples cuestiones que se plantean o se van a plantear:

“¿Cómo se lo cuento? ¿Entienden lo que es la muerte? ¿Es mejor que sepa o que no sepa? ¿Los niños están en duelo? ¿Lo vive igual un adolescente que un niño de diez años o uno de cinco? Deben vernos llorar” ¿Qué se puede hacer en el aula? ¿Se lo cuento a mi hijo discapacitado? ¿Cómo puedo prepararle? ¿Le traumatizaré?”.

Esta guía trata de dar respuesta a alguna de estas cuestiones, con el fin de ofrecer a los adultos recursos y herramientas que les permitan abordar esta situación con confianza y decisión.

De nuestras explicaciones sobre la muerte dependerá la forma en que los niños vivan su primer duelo, que suele marcar las demás experiencias de pérdida que sufrirán y, especialmente, las experiencias de muerte que se encuentren. Sobre este último aspecto, estaremos de acuerdo en que a lo largo de la vida se producen muchas pérdidas: algunas más centrales y vitales que otras, pero todas son significativas de un modo u otro.

Descarga el manual completo en versión PDF.

  • Recomendados

Paciencia ante todo para hablarles a los niños

  • 20/04/2018
  • David Aparicio

Lindo artículo de Wendy Mogel en The New York Times con recomendaciones para hablarles a los niños:

Deja que hable en la oscuridad, en el auto, mientras se mueve, mientras espera el autobús o cuando está sentado en el metro. En general, está más cómodo charlando al lado que cara a cara. Sostener un objeto también alivia la tensión. Tu papel es estar atento y recibir sus comentarios. Una vez que los niños pueden escribir, algunos prefieren comunicar un gran pensamiento, una confesión o un sentimiento profundo en un pedazo de papel y deslizarlo bajo tu puerta en vez de decirlo en persona. Si tú le dejas pequeñas notas de vez en cuando en su escritorio, la mesa de noche o la almohada, abres una vía de comunicación que no conocía y será más probable que él haga lo mismo.

Para que entienda tu mensaje, evita las “críticas constructivas” con palabras abstractas como inapropiado, enfocado, distractor y éxito. Sobre todo, cuando las usas en tono serio, a tu hijo le suenan como el blablablá de los adultos en las caricaturas de Charlie Brown y compañía. En vez de eso, habla con fuerza, calma y sencillez. Repite. Puede que tu hijo no entienda las insinuaciones. Es poco probable que recuerde los discursos largos y serios acerca de todo, desde las áreas que debe mejorar hasta los planes detallados que lo emocionan. Así que imagina que tus conversaciones son como encestar en el básquetbol. Dices algo, después otra cosa, y a veces lo logras y encestas.

Lee el artículo completo en The New York Times.

  • Ciencia

¿Las similitudes entre paciente y terapeuta mejoran la alianza terapéutica?

  • 20/04/2018
  • David Aparicio

Actualizado y revisado en julio 2025.

La alianza terapéutica es un factor imprescindible para el tratamiento psicoterapéutico. Un terapeuta puede ser brillante académicamente, pero sino logra establecer con su paciente un acuerdo sobre los objetivos a trabajar entonces la terapia estará destinada al fracaso.

Muchos consideran que las similitudes sociodemográficas (edad, género y nivel económico) entre el terapeuta y paciente pueden favorecer y afianzar la alianza terapéutica. Entre más se parezca el terapeuta al paciente más lo podrá entender, ¿verdad?

Para poner a prueba este supuesto los investigadores de la Universidad Pontificia Católica de Chile y el Instituto Milenio para la Investigación en Depresión y Personalidad organizaron una investigación que incluyó a 28 terapeutas de diferentes enfoques terapéuticos y 547 pacientes con depresión para que recibieran tratamiento una vez por semana.

Antes de iniciar el tratamiento, todos los terapeutas completaron un formulario en el que se registraba sus datos sociodemográficos, para luego ser clasificados según su género; edad: jóvenes adultos (18-25), adultos (25-40), adultez media(40-60), adultos mayores (60 años en adelante) y nivel económico: clase baja-media y clase media-alta.

La calidad de la alianza terapéutica se evaluó a través de un cuestionario que los pacientes completaban al terminar cada sesión y que incluía información sobre la calidad del vinculo emocional entre paciente y terapeuta; el nivel de acuerdo sobre los objetivos establecidos en la terapia y las tareas propuestas para alcanzarlos.

Así también se controló la severidad de los síntomas de cada paciente, con el fin de evitar que esta y otras variables extrañas pudieran afectar la evaluación de la alianza terapéutica.

¿Qué encontraron?

Tener un terapeuta del mismo género no se tradujo en diferencias significativas de la calidad de la alianza terapéutica, con una sola excepción: los pacientes varones que tienen una terapeuta mujer mostraron algunas asperezas en la alianza terapéutica pero solo durante las primeras sesiones y se recuperaba a partir de la cuarta sesión en adelante. Por otro lado, los investigadores reportan que no hubo ninguna evidencia del llamado “efecto femenino”, el cual sostiene que las mujeres disfrutan de una mejor alianza cuando tienen terapeutas del mismo género.

En cuanto a la edad se encontró un importante beneficio extra cuando el terapeuta era de la misma edad o más joven que su paciente. Este descubrimiento llama especialmente la atención, porque la edad suele ser una de las preocupaciones más recurrentes de los terapeutas jóvenes quienes creen que los pacientes no tomarán sus recomendaciones con la suficiente seriedad porque por no cuentan con la “experiencia de vida”. La investigación no ofrece mayores explicaciones sobre este resultado, lo cual abre el camino para próximos estudios.

Relacionado con el nivel socioeconómico se encontró que los pacientes establecían una mejor alianza terapéutica cuando el terapeuta provenía de un nivel socioeconómico más alto. Los investigadores definen este hallazgo como “efecto de la afluencia o abundancia” que se puede explicar como un incremento de la confianza social cuando las recomendaciones provienen de alguien de mayor estatus económico.

Es interesante observar como pueden favorecer las características demográficas de los terapeutas el establecimiento de la alianza terapéutica. Aun así los investigadores aclaran que este estudio no ofrece evidencia para asegurar que esos beneficios extras “efecto de afluencia” o el “efecto de la juventud” pueda mejorar los resultados del tratamiento terapéutico, ya que para ello es necesario tomar en cuenta los factores específicos y efectividad de cada terapia y esta investigación no abordó tales características.

Referencia: Behn A, Davanzo A, Errázuriz P. Client and therapist match on gender, age, and income: Does match within the therapeutic dyad predict early growth in the therapeutic alliance?. J Clin Psychol. 2018;1–19. https://doi.org/10.1002/jclp.22616

Fuente: Digest BPS
Imagen: Pexels

Recomendados:

  • La alianza terapéutica (video)
  • La alianza terapéutica en terapia familiar

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