Psyciencia
  • Membresía
    • Únete a Psyciencia Pro
    • Inicia sesión
    • Webinars
    • Recursos
    • Tips para terapeutas
    • Watson (podcast)
    • Café (red social)
  • Ciencia
  • Clínica
  • Biografías
  • Recursos
    • NORMAS APA
  • Nosotros
    • Nosotros
    • Uso de IA
    • Publicidad
    • Archivo
  • Tienda

Psicología humana en tiempos de máquinas 💞

Psyciencia
  • Membresía
    • Únete a Psyciencia Pro
    • Inicia sesión
    • Webinars
    • Recursos
    • Tips para terapeutas
    • Watson (podcast)
    • Café (red social)
  • Ciencia
  • Clínica
  • Biografías
  • Recursos
    • NORMAS APA
  • Nosotros
    • Nosotros
    • Uso de IA
    • Publicidad
    • Archivo
  • Tienda
  • Ciencia

Tú inteligencia no es estática y el ambiente puede modificarla

  • 29/05/2018
  • Alejandra Alonso

“La inteligencia puede ser extremadamente heredable, pero también maleable”, escriben los autores de una nueva revisión que resalta el papel del ambiente en la modificación del CI en niños pequeños. La investigación fue publicada en el journal Psychological Bulletin y titulada “La paradoja de la inteligencia: La heredabilidad y la maleabilidad coexisten en interjuego gen-ambiente.”

Los investigadores dicen que los descubrimientos tienen implicaciones en la forma de educar a los niños, ya que es posible incrementar su CI heredado.

“Las influencias genéticas no dirigen el show, tampoco lo hacen los efectos del ambiente. Es la interacción genética-ambiental la que dirige el circo. Educamos a los niños de la manera difícil en este país. Vamos a secundarias empobrecidas y tratamos de remediarlo, lo que es algo bueno. Pero generalmente es muy tarde; el momento de acercarnos a esos niños es cuando comienzan la escuela, mientras su inteligencia es más maleable”, comenta el Dr. Louis Matzel, profesor de psicología en la escuela de Ciencias y Arte de la Universidad Rutgers, en New Brunswick.

La investigación se basa en una revisión integrativa de estudios recientes sobre la naturaleza de la inteligencia humana.

Los científicos midieron la heredabilidad de rasgos en una escala de 0.0 a 1.0. Por ejemplo, el color de los ojos tiene una heredabilidad del .99, significando que es altamente genética. La inteligencia suele ubicarse en .8, según los investigadores. Pero aunque el CI es altamente heredable, Matzel y colaboradores creen que la gente suele subestimar el rol del ambiente.

Es importante notar que la heredabilidad del CI puede ser tan baja como .3 en niños pequeños, lo que deja un espacio grande para realizar cambios. Pero los sistemas educativos suelen ignorar esta oportunidad concentrándose en incrementar conocimientos de rutina a expensas del pensamiento crítico. Los programas de intervención suelen fallar en obtener cambios perdurables en el ambiente de los niños.

Un ejemplo de esto es “Head Start” un programa federal que provee a niño de familias de bajos ingresos educación temprana exhaustiva, nutrición y servicios para involucrar a los padres.

Según Matzel, el CI de los niños en dicho programa tiende a incrementarse significativamente mientras son parte de la intervención, pero suele retroceder cuando se van (una crítica común al programa). El autor cree que esto se debe a que la estimulación y motivación recibidas en Head Start se pierde cuando el niño regresa a su ambiente restrictivo.

Otro ejemplo es el de gemelos separados al nacer. Si su CI es casi idéntico, y tienen oportunidades similares en la vida, su inteligencia también será similar en la adultez. Sin embargo, si uno es privado de oportunidades, sus habilidades cognitivas serán diferentes, según Matzel.

Paper: Sauce, B., & Matzel, L. D. (2018). The paradox of intelligence: Heritability and malleability coexist in hidden gene-environment interplay. Psychological Bulletin, 144(1), 26-47. https://dx.doi.org/10.1037/bul0000131

Fuente: Psychcentral

  • Ciencia

Cuanta más testosterona más narcisismo y corrupción en personas con poder, según estudio

  • 28/05/2018
  • Maria Fernanda Alonso

Margaret Thatcher, Napoleón Bonaparte, Churchill, Bolívar, Ernesto “Che” Guevara, Lenin, Gandhi, Mandela, han sido grandes líderes de la historia, compartamos o no sus filosofías y praxis. Algunos fueron considerados más justos que otros. Algunos lideraron buscando lo mejor para los demás, otros buscando lo mejor para sí mismos.

Pero, ¿qué hace que un líder abuse del poder que tiene encomendado?

Una nueva investigación sugiere que las personas con niveles más altos de testosterona podrían estar más inclinados a abusar de su poder. El estudio, publicado en Journal of Experimental Psychology: General, encontró que la testosterona alta estaba asociada a un sentimiento de prerrogativa y a una voluntad de explotar a los demás.

Este estudio contó con 206 hombres y mujeres, y encontró que aquellos con niveles más altos de testosterona para su género tendían a ser más narcisistas y corruptos cuando eran puestos en posiciones de poder.

Los investigadores asignaron al azar a los participantes en dos condiciones separadas. En una condición, se les dijo que serían los “jefes” en un grupo de tareas. En la condición de control, se les dijo que todos los miembros del grupo tendrían igual control sobre la tarea.

Las personas con mayores niveles de testosterona en la condición de jefes fueron más propensas a estar de acuerdo con declaraciones como “Insisto en recibir el respeto que se me es debido” y “No hay nada de malo con tomar ocasionalmente el crédito para uno mismo por las ideas de tus subordinados.” Pero esto no sucedía con quienes tenían la testosterona más baja.

“La buena noticia es que las personas con testosterona baja e incluso con testosterona promedio no se convirtieron en narcisistas cuando ganaron poder social, y fueron cerca del 85% de nuestra muestra. Por lo que el poder social tiene los peores efectos cuando llega a las manos de aquellos que lo quieren más y son los más propensos a conseguirlo,” explicó Nicole Lisette Mead, autora del estudio, de la Universidad de Melbourne.

Este estudio, como todos, tuvo ciertas limitaciones. La autora señala en primer lugar que no saben por qué las personas con testosterona alta muestran un incremento en explotación y prerrogativa cuando se los dota con poder. Basada en sus investigaciones anteriores, sospecha que podría ser porque los sentimientos de explotación y prerrogativa los ayudan a conserver una brecha de poder entre ellos y los demás. Es decir, los ayuda a proteger su poder.

Como puede ser difícil lidiar con líderes que son narcisistas, Mead presentó algunas sugerencias:

1) Enfocá al líder en la competición con otros grupos. De este modo no estará tan concentrado en competir con vos, sino que se enfocará en alinear a la tropa para vencer a la competencia.

2) A menudo los narcisistas no toman la perspectiva de los demás, pero podés llevar al líder narcisista a considerar “qué pensaría la otra persona.” Realmente les importa ser adorados, por lo que esto podría ayudarles a ver dónde pueden ser dañinas sus acciones a largo plazo.

3) La unión hace la fuerza. Puede que vos solo no logres encausar al líder narcisista, pero con el suficiente apoyo de otros que estén en una situación similar podés ganar ventaja. El poder es social; si los líderes no tienen seguidores, no tienen poder.

Referencia del estudio:

Nicole L. Mead, Roy F. Baumeister, Anika Stuppy, and Kathleen D. Vohs. “Power Increases the Socially Toxic Component of Narcissism Among Individuals With High Baseline Testosterone.”

Fuente: Psypost

  • Clínica

Por qué los consumidores de drogas prefieren heroína en casa pero cocaína cuando están fuera

  • 28/05/2018
  • Maria Fernanda Alonso

Una investigación reciente encontró que el ambiente en que se consumen drogas influye en la elección de la droga a consumir (heroína o cocaína). Los hallazgos demuestran por primera vez que el entorno del consumo es un factor importante en cuanto a cómo procesa la experiencia el cerebro, y podría tener implicancias considerables para el tratamiento de adicción a las drogas.

Los investigadores reclutaron personas adictas tanto a la cocaína como a la heroína, quienes recibieron tratamiento en un centro médico en Roma. Aquellos pusieron a prueba la “hipótesis del desajuste”: consumir heroína (que induce a un estado sedativo) mientras se está en un contexto estimulante, como un club, y consumir cocaína (que es un estimulante) en un contexto privado, crea un estado emocional que no concuerda con el entorno. Este desajuste evita que la droga se sienta placentera.

Los neurocientíficos pidieron al primer grupo de 53 personas que recordaran un episodio típico de droga y que indicaran cuán excitante y placentera fue su experiencia con cada una (heroína o cocaína) en dos escenarios diferentes (en casa y fuera de casa). Con una guía, el segundo grupo de 20 personas imaginó usar las drogas en cada escenario mientras sus actividades cerebrales fueron medidas con imágenes de resonancia magnética funcional.

Este estudio, publicado en el  Journal of Neuroscience, fue conducido por la Dra. Silvana De Pirro y el Profesor Aldo Badiani del Centro Sussex de Investigación e Intervención de la Adicción (SARIC, por sus siglas en inglés) de la Universidad de Sussex, en colaboración con colegas de la Universidad de Roma La Sapienza (Italia).

Los resultados mostraron:

  • Nueve de diez (89.1%) de los usuarios de drogas reportaron una experiencia placentera cuando usaron heroína en casa.
  • Cuatro de diez (39.1%) de los usuarios de drogas reportaron un estado positivo al tomar heroína fuera de casa.
  • Un poco más de un cuarto (26.9%) de los usuarios de drogas reportaron un estado positivo al consumir cocaína en casa.
  • La mitad (50%) de los usuarios de drogas reportaron un estado placentero o mixto (17.3%) cuando usaron cocaína fuera de casa.

Las respuestas emocionales y neuronales a las drogas adictivas cambian en función tanto de la sustancia como del contexto de su uso

Los escaneos cerebrales mostraron que, durante la imaginación del consumo de drogas, los mismos escenarios produjeron respuestas neuronales opuestas para cada una de las drogas en las regiones del cerebro involucradas en el procesamiento de la recompensa y el contexto: corteza prefrontal, caudado y cerebelo. Los investigadores concluyeron que las respuestas emocionales y neuronales a las drogas adictivas cambian en función tanto de la sustancia como del contexto de su uso. Esperan que estos hallazgos puedan conducir a tratamientos más efectivos y a menos recaídas.

La Dra De Pirro dijo: “Los hallazgos relacionados al cerebelo son particularmente interesantes porque esa parte del cerebro nos ayuda a entender el contexto de nuestras experiencias emocionales, por lo que podría explicar por qué los efectos de las drogas consumidas varían según el contexto.”

El Profesor Badiani, Director de SARIC en la Universidad de Sussex, dijo: “estos hallazgos desafían la visión clásica de que todas las drogas producen cambios idénticos en las regiones de recompensa del cerebro y que son adictivas por su habilidad de inducir un estado extremadamente placentero. Este estudio muestra que la sola provisión de metadona no es suficiente para tratar la adicción a la heroína. Los tratamientos también deberían abordar factores sociales y ambientales importantes. Por ejemplo, intervenciones basadas en la evidencia como la terapia cognitivo conductual e ‘intervenciones ecológicas momentáneas’ (como aplicaciones en smartphones a las que las personas pueden acceder en cualquier lugar y momento en sus vidas reales cuando sienten la necesidad de abusar de drogas) deberían ser una parte crítica del proceso de tratamiento.”

Referencia del estudio:

Silvana De Pirro, Gaspare Galati, Luigi Pizzamiglio, Aldo Badiani. The affective and neural correlates of heroin vs. cocaine use in addiction are influenced by environmental setting but in opposite directions. The Journal of Neuroscience, 2018; 0019-18 DOI: 10.1523/JNEUROSCI.0019-18.2018

Fuente:Science Daily

  • Sponsor

Curso inicial de oratoria y hablar en público con eficacia

  • 26/05/2018
  • David Aparicio

En este curso de oratoria realizamos un recorrido sobre la comunicación en público a fin de que el alumnado participante sea capaz de mejorar sus competencias comunicativas y pueda vencer sus miedos escénicos. Para ello se explican técnicas y consejos que pueden ayudarnos a mejorar nuestra capacidad comunicativa de cara a terceros.

Lo hacemos aportando nociones básicas de comunicación verbal, paraverbal y lenguaje no verbal. Junto a ellas, se aportan recomendaciones para aprender a estructurar y organizar un discurso así como elementos contextuales que están presentes en toda exposición oral, como los nervios, ensayos y presentaciones ppt.

Ciertamente, a lo largo de nuestra vida hemos de enfrentarnos al reto de habla en público en numerosas ocasiones (una exposición en clase, la defensa de una tesis, un discurso, un examen oral, una entrevista de trabajo, impartir una charla sobre nuestra especialidad…etc.). En esos momentos afloran nuestras inseguridades y el pánico escénico. Mediante el presente curso pretendemos ayudar a mejorar esta competencia personal y profesional de la oratoria desde un nivel inicial, fácilmente comprensible y adaptable a la esencia de cada persona.

Es tu momento… ¡da el paso y conviértete en un mejor orador/a!

¡Adelante!

¿A quién está dirigido?

  • Cualquier persona que desee mejorar sus habilidades comunicativas
  • Cualquier persona que desee adquirir o ampliar sus conocimientos de oratoria
  • Cualquier persona que quiera despojarse de los miedos e inseguridades al hablar en público

¿Qué incluye?

  • 2 horas de vídeo bajo demanda
  • 3 artículos
  • 18 recursos suplementarios
  • Acceso de por vida
  • Acceso en dispositivos móviles y TV
  • Certificado de finalización

El curso tiene un descuento promocional de 9.99 dólares (precio original 24.99), pero apresúrate porque esta promoción termina en dos días.

Para obtener mayor información e inscripción haz click aquí.

Agradecemos a UDEMY, nuestro sponsor de la semana.

  • Ciencia

La accidentada historia de la depresión y la serotonina

  • 22/05/2018
  • Pablo Malo Ocejo

Entre las críticas que reciben los antidepresivos hay una que hace referencia a la hipótesis serotoninérgica (o monoaminérgica, en general). El argumento es más o menos que la hipótesis serotoninérgica de la depresión no tiene suficiente base científica y que, por lo tanto, el empleo de antidepresivos no está justificado. De entrada, es cierto que no sabemos cuál es el mecanismo de acción de los antidepresivos y que el mecanismo del que más se habla —que la depresión está relacionada con una deficiencia funcional de neurotransmisores— no tiene una evidencia que lo confirme. Pero vamos a revisar brevemente la historia de los antidepresivos para entender por qué no hay una relación directa entre la hipótesis serotoninérgica y la utilización de los antidepresivos.

Los antidepresivos se descubrieron por un mecanismo que se llama serendipia, que consiste en que encuentras una cosa cuando vas buscando otra. Así es como se han descubierto miles de cosas en medicina y en ciencia, desde la penicilina al Viagra. Todos los psicofármacos se descubrieron de esta manera, por casualidad, por serendipia. El primer antidepresivo que se identificó fue la iproniacida. En el año 1952 se observó que producía un efecto estimulante en los enfermos en los que se usaba entonces, que no eran enfermos psiquiátricos sino pacientes tuberculosos. A raíz de eso se probó en pacientes deprimidos y en 1957 fue comunicada su eficacia como antidepresivo por Crane y en 1958 por Nathan Kline. Surgió así un grupo de antidepresivos que se llama inhibidores de la monoaminooxidasa o IMAOs.

El otro grupo clásico de antidepresivos es el de los tricíclicos cuyo primer representante fue la imipramina. La imipramina fue descubierta por Roland Kuhn, investigador que iba buscando un antipsicótico. La imipramina tiene una estructura química similar a la clorpromazina, el primer antipsicótico descubierto y Kuhn estaba investigando su utilidad como antipsicótico para el laboratorio Geigy cuando observó su efecto antidepresivo en algunos pacientes psicóticos con depresión. Sin embargo, Geigy no tenía ningún interés en comercializar antidepresivos por la sencilla razón de que no había un mercado para ellos y, aunque se comercializó en Europa en 1958, no le hacía mucho caso. En los años 50 del siglo pasado se estimaba la prevalencia de la depresión en un 0,5% mientras que en los años 90 ya se hablaba de un 10% e incluso algunos dicen que el 25% de la población presenta síntomas depresivos.

El término antidepresivo fue acuñado por Max Lurie en 1952 pero no se empezó a usar hasta mediados de los años 60. El diccionario Webster de 1966 no lo recoge todavía. A la imipramina se la denominó timoléptico y a la iproniazida energizante psíquico. Al principio, nadie tenía el concepto de que pudiera existir un grupo de fármacos “antidepresivos” y el mérito de Kuhn (con formación psicodinámica) tiene que ver con haber seguido esa línea de investigación a pesar de que en la época ni los psiquiatras ni los psicoanalistas se habían centrado en la depresión porque pensaban que era rara, comparada con los trastornos de ansiedad. El gran boom de la depresión llegaría en los años 80 en relación a la comercialización del Prozac, luego hablaremos de ello. Es curioso que un accionista de Geigy, Robert Boehringer, le pidió a Kuhn tabletas de imipramina para tratar a su mujer que padecía una depresión y el fármaco resultó muy eficaz. Tras esa experiencia personal, Boehringer presionó a Geigy para que promocionara con más ahínco la imipramina.

El caso es que a primeros de los años 60 se habían comercializado siete IMAOs y dos tricíclicos y nadie tenía ni la más remota idea de su mecanismos de acción; creo que queda claro que la utilización de antidepresivos no tuvo nada que ver con ninguna hipótesis serotoninérgica sino con observaciones clínicas. Las primeras hipótesis sobre el mecanismos de acción de los antidepresivos se lanzan en 1965, principalmente por Schildkraut en un artículo en el American Journal of Psychiatry, donde propone que la depresión se debe a un déficit relativo en catecolaminas y en especial de la noradrenalina. Es decir, que la primera hipótesis que se publica no tiene que ver con la serotonina sino con la adrenalina. Esto en parte se debió a que desde décadas antes se había considerado a la catecolamina noradrenalina como una hormona relacionada con el estrés. Canon en 1929 ya identificó a la noradrenalina y a la adrenalina como como un factor clave para movilizar la respuesta de “lucha-huida” frente a los estímulos amenazantes.

Una observación en la que se basó Schildkraut para proponer su hipótesis fue en el efecto de la reserpina. La reserpina se había observado que producía una sedación o “depresión” en animales y se comprobó que vaciaba el cerebro de catecolaminas. También se observó que esa sedación se podía revertir si se administraba DOPA o IMAOs o tricíclicos. Hay que decir que todas esta observaciones se discutieron posteriormente e incluso hay un estudio de 1955 que demuestra que la reserpina es antidepresivo, pero en aquella época era lo que se pensaba.

Fue en 1967 cuando por primera vez Coppen implica a la serotonina en la depresión en el British Journal of Psychiatry surge la hipótesis serotoninérgica (entre otras razones porque había observado que añadir triptófano —precursor de la serotonina— a un IMAO aumentaba su efecto antidepresivo). La serotonina es una indolamina y la noradrenalina una catecolamina, como hemos dicho, pero tanto unas como otras son monoaminas, es por eso que ambas hipótesis se pueden unificar bajo el nombre de hipótesis monoaminérgica de la depresión. En las dos décadas siguientes se produce una división entre los investigadores americanos y los británicos formándose dos bandos. Los americanos se dedican a la noradrenalina y los británicos a la serotonina, pero la corriente mayoritaria es la que implica a la noradrenalina. Los americanos decían, por ejemplo, que los antidepresivos tricíclicos bloquean más el efecto de noradrenalina que el de serotonina y que el papel de la serotonina era secundario. Pero el otro bando respondía con los estudios de los rusos Lapin y Oxenkrug que decían que todos los antidepresivos, incluyendo la terapia electroconvulsiva, aumentaban la disponibilidad de serotinina en el cerebro.

Pero hay que decir que ninguno de los investigadores serios presentaron estas hipótesis como verdades científicas irrebatibles sino como lo que eran, hipótesis que podían mover a una mayor investigación y a aumentar nuestros conocimientos de la neurotransmisión y bioquímica cerebral. El mismo Schildkraut en su artículo de 1965 dice que la hipótesis de las catecolaminas es “sin duda, en el mejor de los casos, una sobresimplificación de un estado biológico muy complejo”. Y todo el mundo, tanto investigadores como psiquiatras, eran conscientes de las limitaciones y de las incongruencias de estas hipótesis que no explicaban muchas cosas. Voy a señalar algunas de estas cosas que no explica:

  • La inducción bioquímica de los efectos sobre los neurotransmisores en las sinapsis es inmediata pero el efecto antidepresivo es tardío (semanas).
  • No hay relación directa entre la potencia de acción sobre el neurotransmisor y la eficacia clínica del producto
  • Moléculas muy inhibidoras de la recaptación de aminas (como la cocaína) no son antidepresivas.
  • La disminución de metabolismos de la serotonina en líquido cefalorraquídeo tras el uso de tricíclicos no se correlaciona con la respuesta clínica.
  • Y lo más importante: que no se ha demostrado alteraciones de los neurotransmisores en los pacientes depresivos de una manera concluyente (tal vez exceptuando la asociación entre baja serotonina y suicidio).

Un papel muy diferente es el que ha jugado la industria farmacéutica en relación con la hipótesis monoaminérgica. Por un lado, ha sido una herramienta y una hipótesis que ha guiado el desarrollo de nuevos fármacos y se han buscado fármacos que actuaran sobre determinados neurotransmisores como guía para dar con antidepresivos. Pero, por otro lado, la han utilizado como herramienta de marketing, generando todo una neurociencia-ficción simplista para darle un lustre científico a sus productos y la han presentado como más basada en la evidencia científica de lo que realmente era. El Prozac se comercializa en 1987 y los 90 es la época en la que se produce un boom en el uso de antidepresivos y en el aumento de la prevalencia de la depresión, fenómenos ambos que están ligados como vamos a ver. Sería largo entrar en ello pero voy a dar algunas claves pero recomiendo a los interesado el libro Let Them Eat Prozac, de David Healy.

Una de las razones del giro de la industria de los ansiolíticos a los antidepresivos fue el descubrimiento de los problemas de adicción con las benzodiacepinas. Los Inhibidores Selectivos de la Recaptación de Serotonina (ISRS; el más famoso el Prozac) podrían haberse comercializado como ansiolíticos o como antidepresivos. De hecho, tras su comercialización, los ISRS han ido consiguiendo indicación para varios trastornos de ansiedad: Trastorno Obsesivo-Compulsivo, Ataques de pánico, Fobia Social… Según Healy, el ambiente generado por la adicción a benzodiacepinas inclinó a Lilly a desarrollarlo como antidepresivo. Por ejemplo en Japón donde no hubo ese problema con el uso de benzodiacepinas, en el año 2000 no se había comercializado ningún ISRS y el mercado de las benzodiacepinas y ansiolíticos seguía siendo fuerte.

Pero la industria farmacéutica no se dedicó sólo a vender antidepresivos sino que principalmente se dedicó a vender depresión, lo cual es un principio básico del marketing: el buen vendedor no vende agua, vende sed (hemos visto múltiples ejemplos de esta técnica, por ejemplo la de vender gripe aviar para vender tamiflú). A ello colaboraron los cambios en los criterios diagnósticos de la depresión en el DSM-III que amplió el concepto de depresión al introducir la depresión mayor. Como hemos comentado antes, en los años 50 las depresiones principales eran las melancolías, depresiones graves psicóticas -las cuales solían requerir ingreso— y no el fenómeno actual de las depresiones ambulatorias. Se produce entonces un fenómeno que se llama “disease mongering” o promoción de enfermedades; si yo promuevo la depresión, o el trastorno de pánico, o la fobia social, o el trastorno bipolar en realidad estoy vendiendo mis fármacos, si promuevo la enfermedad el remedio se vende solo. Así que el boom en los últimos años de la hipótesis serotoninérgica está muy ligado a la industria farmacéutica y a estrategias de marketing.

Todo esto es muy conocido y se critica mucho así que no me voy a extender más. Pero para acabar el artículo sí quiero referirme a un cambio legal que ha permitido que la industria farmacéutica pueda hacer estas cosas que comentamos (como la promoción de enfermedades), una modificación legislativa que cambió la asistencia sanitaria de una manera radical y que muy poca gente conoce y, por lo tanto, algo de lo que no se suele hablar. Me refiero a la enmienda Kefauver-Harris de 1962 a la ley federal de alimentos y medicamentos de 1938, que fue una consecuencia de la crisis de la talidomida. Súbitamente, se comprendió entonces que los fármacos podían ser peligrosos y por ello entró en vigor la enmienda de 1962, la cual cambió por completo el desarrollo y la comercialización de fármacos. Esta enmienda provocó cambios en tres áreas:

1- Las compañías farmacéuticas tenían que desarrollar fármacos dirigidos a enfermedades específicas. Este punto es clave para lo que estamos hablando. Antes de esta época se podía comercializar un fármaco como “estimulante” o como “tranquilizante” o alguna etiqueta general de este tipo. Pero a partir de esta enmienda tiene que ser un fármaco para la diabetes, para el trastorno por déficit de atención o para la depresión. Creo que ahora podéis ver la relación entre la ley y lo que hacen los laboratorios.

2- Los fármacos sólo estarían disponibles por prescripción médica.

3- La enmienda obliga a realizar ensayos clínicos aleatorizados controlados (RCT) para demostrar la eficacia de los fármacos además de la demostración de seguridad que ya existía.

Esta ley tuvo consecuencias positivas indudablemente en todo lo relacionado con la seguridad de los fármacos pero tuvo también consecuencias negativas en muchos otros sentidos, porque como se suele decir: “hecha la ley, hecha la trampa”. Por un lado, la enmienda favorece una visión categorial en vez de dimensional de las enfermedades, en este caso de las mentales. Anteriormente existía en psiquiatría una visión más dimensional de los trastornos pero a partir de entonces se promueve la división en enfermedades diferentes y tenemos en el DSM al exponente más claro de esta nueva filosofía. Otra consecuencia negativa es el encarecimiento del desarrollo de fármacos. Los ensayos controlado son caros y resulta que sólo la industria farmacéutica puede permitírselos.

Anteriormente, como hemos visto, un investigador o clínico podía observar el efecto de un fármaco, estudiarlo en un cierto número de pacientes y publicar los resultados y en muy pocos años o incluso meses el fármaco podía estar en el mercado. Con el nuevo sistema el desarrollo de fármacos se complica costando muchos millones y años llegar al mercado. Hay que decir que los principales descubrimientos en psiquiatría (y en medicina en general) no han procedido casi nunca de ensayos controlados, como hemos visto. La creatividad no procede de los ensayos controlados aunque luego estos sean necesarios para consolidar los descubrimientos o fármacos. La prueba es que casi todos los antidepresivos (y psicofármacos en general) son descendientes de los descubrimientos clínicos de los años 50, lo que la investigación posterior ha hecho ha sido tirar del hilo que se descubrió sin tanta sofisticación en los años 50.

Resumiendo, este breve recorrido histórico nos muestra que la historia de la hipótesis serotoninérgica es mucho más compleja de lo que se afirma habitualmente de una manera simplista. Y desde luego no hay una relación entre su veracidad y el uso clínico de los antidepresivos. Ha sido una herramienta para realizar nuevos descubrimientos pero también ha sido mal utilizada y sobredimensionada. En ello han influido múltiples factores entre los que destacan el papel de la industria farmacéutica y el papel de la Administración por medio de la normativa para el desarrollo y comercialización de fármacos.

Referencias bibliográficas:

  • COPPEN, A. (1967). The Biochemistry of Affective Disorders. The British Journal of Psychiatry, 113(504), 1237-1264. doi:10.1192/bjp.113.504.1237
  • Davies, D., & Shepherd, M. (1955). RESERPINE IN THE TREATMENT OF ANXIOUS AND DEPRESSED PATIENTS. The Lancet, 266(6881), 117-120. doi:10.1016/s0140-6736(55)92118-8
  • Healy, D. (2004). The creation of psychopharmacology.
  • Mulinari, S. (2012). Monoamine Theories of Depression: Historical Impact on Biomedical Research. Journal of the History of the Neurosciences, 21(4), 366-392. doi:10.1080/0964704x.2011.623917
  • SCHILDKRAUT, J. J. (1965). The Catecholamine Hypothesis of Adfective Disorders: A review of Supporting Evidence. American Journal of Psychiatry, 122(5), 509-522. doi:10.1176/ajp.122.5.509

Otras voces

💌 Sitios afines: amistades, colegas, referentes y compañeros de camino que leemos con gusto.

  • P Psicoflix psicoflix.com El Netflix de la psicología, podcast semanal con entrevistas rigurosas a terapeutas y expertos en psicología a nivel mundial.
  • P Psyche psyche.co Revista de ensayos con artículos de psicología y neurociencias.
  • A Aterrizaje de emergencia - Dario Benitez aterrizajedeemergencia.com Productividad, psicología y reflexiones de Dario Benitez, psicólogo ACT y cofundador de Psicoflix
  • J Jason Kottke kottke.org Con casi 30 años online, Jason Kottke es uno de los referentes del blogging. Aquí encontrarás artículos interesantes todos los días.
  • J Jonathan Yentch www.youtube.com Cada video es una aventura.
→ ver todos
  • Clínica

Las tecnologías que transformarán la psicología clínica

  • 21/05/2018
  • Javier Fernandez Alvarez

Aunque pueda parecer una verdad de Perogrullo, el sufrimiento es una experiencia constitutiva de la existencia humana. En rigor, el sufrimiento es tan antiguo como la humanidad misma. Millones de personas sufren cotidianamente intentando hacer frente a los obstáculos a los que se enfrentan para llevar adelante sus respectivos planes de vida.

Pero… ¿Qué se ha hecho a lo largo de la historia para aliviar el sufrimiento humano? Desde tiempos remotos, distintas propuestas religiosas, filosóficas e incluso innumerables intentos legos han propuesto distintos caminos para abordar los problemas a los que las personas se enfrentan para organizar la realidad de forma coherente, mejorar de este modo la experiencia de control y reducir como corolario el malestar subjetivo.

Sin embargo, ha sido el enfoque científico el que ha logrado examinar de modo sistemático las causas, formas y manifestaciones de las disfunciones mentales (psicopatología), generar instrumentos para medir lo más objetivamente posible (dentro de sus limitaciones) los estados mentales (evaluación) y finalmente producir un vasto conjunto de herramientas para intervenir y mejorar la calidad de vida de las personas que sufren (por ejemplo, la psicoterapia).

En particular, en el siglo pasado hemos experimentado el surgimiento de ciento de propuestas que mostraron (hasta cierto punto) ser eficaces para el tratamiento de distintos trastornos mentales. Miles de artículos, libros y manuales recopilan la evidencia disponible, con una creencia cada vez más generalizada de que la psicología clínica y en particular la psicoterapia posee herramientas para resolver situaciones muy diversas que provocan un alto nivel de sufrimiento y malestar subjetivo.

Pero no todo lo que brilla es oro. A pesar de los indiscutibles avances que ha tenido la psicología clínica como disciplina, está lejos de ser una panacea. La prevalencia de los trastornos mentales sigue en aumento, con algunas condiciones, como la depresión, que continúan en franco aumento. Aunque la cantidad de estudios se hayan multiplicado, no es análogo el entendimiento que se posee respecto de las distintas condiciones clínicas, los modos de evaluarlos y como consecuencia los modos de intervención.

Y aunque se disponga de una plétora de tratamientos que demuestran ser eficaces, se sabe muy poco acerca de cómo funcionan estos tratamientos, lo que en muchos casos significa que no es posible saber exactamente qué deben hacer los terapeutas para ayudar a sus pacientes.

En otros casos, la investigación es más concluyente y, por lo tanto, es más claro cómo proceder. Sin embargo, existen también problemas de diseminación para los cuales el conocimiento disponible no puede aplicarse adecuadamente en contextos naturales como hospitales, centros de atención primaria, consultorios privados, etc. El hecho de que exista una brecha entre la investigación y la práctica no algo nuevo.

Son herramientas que permitirían maximizar la calidad de las intervenciones en todas las dimensiones intervinientes del fenómeno clínico

Ahora bien, si uno piensa una imagen asociada con palabras como «psicoterapia», «tratamiento psicológico» o «psicología clínica», ¿cuál viene a la mente? Lo más probable es que algo como esto:

Un terapeuta y un paciente, uno frente al otro, en una disposición dialógica.

En 2011, dos conocidos psicólogos estadounidenses (Alan Kazdin y Stacey Blase) publicaron un artículo titulado Rebooting Psychotherapy Research and Practice to Reduce the Burden of Mental Illness. Su argumento central es que sí bien la idea clásica de la diada terapeuta-paciente puede ser la modalidad más eficaz y la más aceptada por los pacientes, es necesario incorporar otros modos de actuación para poder alcanzar personas que no tienen acceso a ningún tipo de tratamiento psicoterapéutico. Para ello, plantean la potencialidad de las nuevas tecnologías, fundamentalmente a través de los teléfonos móviles e Internet.

En efecto, en los últimos años se han desarrollado un conjunto diverso de tecnologías que han comenzado a ser testeadas y utilizadas en el terreno clínico y que prometen modificar estructuralmente el modo en el que se llevan a cabo los tratamientos terapéuticos. Pero además, los distintos desarrollos tecnológicos, en caso de logar que se articulen adecuadamente en la práctica clínica, son herramientas que permitirían maximizar la calidad de las intervenciones en todas las dimensiones intervinientes del fenómeno clínico: maximización de los resultados, de la relación costo-beneficio, del cuidado de terapeutas, etcétera.

Es necesario incorporar otros modos de actuación para poder alcanzar personas que no tienen acceso a ningún tipo de tratamiento psicoterapéutico

A continuación, se presentan cinco puntos que pueden ser particularmente potenciados a través de la integración de diversos desarrollos tecnológicos:

Personalización de los tratamientos

La toma de decisiones clínicas debería realizarse, idealmente, en función de los perfiles individuales de los pacientes. Históricamente esto ha constituido una fuente de gran controversia dado que el patrón de oro (gold standard) de los tratamientos psicológicos han sido los Ensayos Controlados Aleatorizados (ECA), llevados a cabo en ámbitos experimentales y por lo tanto manipulando las variables tanto como sea posible.

Este enfoque, principalmente derivado de la medicina, ha generado fuertes controversias como diseño para probar la efectividad de la psicoterapia. Principalmente, se argumenta que los resultados obtenidos de los ECA arrojan como resultado la eficacia en grupos muy específicos que luego poco tienen que ver con las poblaciones que efectivamente consultan en contextos clínicos reales. Además, dada la cuestionada validez de las categorías diagnósticas clásicas, la supuesta utilidad de un tratamiento para un trastorno específico se vuelve incierta en tanto personas que son diagnosticadas con una misma etiqueta pueden divergir en innumerables variables clínicas y sociodemográficas que son determinantes para el curso de un tratamiento.

En otras palabras, dos personas diagnosticadas con el mismo trastorno pueden compartir algunas características sintomáticas, pero pueden diferir marcadamente en la etiología, la fenomenología y las conductas disfuncionales. Además, e igualmente importante, las necesidades clínicas cotidianas vuelven inviable poder adherirse a lo que los protocolos de intervención estipulan que se debe realizar. Esto ha derivado en el desarrollo de guías clínicas para trastornos específicos que no son adecuadas para lidiar con las situaciones que presentan los pacientes. La investigación ha mostrado que los terapeutas suelen apelar a la intuición y la experiencia clínica para adaptar esas reglas generales obtenidas en el laboratorio a los casos singulares que se presentan en la práctica, y por lo tanto los enjundiosos esfuerzos de los investigadores quedan muchas veces destinados a la mera endogamia científica.

Recolección masiva de datos, sumado a los desarrollos estadísticos vinculados con la minería de datos, promete ayudar a proporcionar datos clínicos relevantes e intervenciones más personalizadas

Además de que es necesario repensar el modo en que se realiza la práctica clínica de un modo desarticulado entre investigadores y clínicos, existen diversos desarrollos tecnológicos que prometen colaborar a mejorar la articulación entre ciencia y práctica. Actualmente, hay 2.32 billones de personas en el mundo que usan teléfonos inteligentes (smartphones). De esta forma, por ejemplo, los desarrollos de biosensores o de evaluación ecológica momentánea (EMA por sus siglas en inglés), también conocidos como métodos de muestreo experiencial, diarios electrónicos o evaluación ambulatoria, pueden permitir la recopilación de una gran cantidad de datos con mayor representatividad de lo que le ocurre a las personas en su vida real y que a su vez pueden analizarse mediante nuevos métodos estadísticos. Este tipo de recolección masiva de datos, sumado a los desarrollos estadísticos vinculados con la minería de datos, promete ayudar a proporcionar datos clínicos relevantes e intervenciones más personalizadas.

Desarrollo tecnológico clave: técnicas de machine learning, dispositivos portátiles, evaluación e intervenciones ecológicas momentáneas.

Mayor difusión

Las intervenciones a través de Internet han proliferado en los últimos 10 años, mostrando ser una alternativa útil para el tratamiento de una amplia gama de disfunciones clínicas. La utilización de estos tratamientos, incluso si no son complejos desde el punto de vista tecnológico (por ejemplo, sin la incorporación de deep learning que permita crear reciprocidad entre las intervenciones y las respuestas de las personas), es crucial para la diseminación de contenidos terapéuticos dado el acceso masivo a Internet que tienen personas de incluso bajos recursos en todo el mundo, llegando incluso a lugares inhóspitos.

Este tipo de tratamientos, además, pueden ser auto-aplicados o en combinación con tratamientos tradicionales, lo que permite en este último caso reducir el número de sesiones presenciales y, por lo tanto, reducir los costos. Si bien es cierto que quedan muchas preguntas abiertas respecto a cuestiones tales como a quién puede serle útil este tipo de tratamientos, los resultados actuales son promisorios, tanto en la eficacia comparativa a los tratamientos tradicionales como, sobre todo, en el mejoramiento de la relación coste-beneficio.

Tecnología / desarrollo clave: intervenciones a través de Internet, evaluación e intervenciones ecológicas momentáneas.

Resolución de la tensión de «controlabilidad vs. aplicabilidad»

Si bien es cierto que el consultorio de un terapeuta puede proporcionar el ambiente ideal para construir una buena alianza terapéutica, aspecto a que ha mostrado ser un factor relevante para explicar el cambio en psicoterapia, una de las cuestiones fundamentales sobre las que se basa el éxito terapéutico consiste en la capacidad de implementar nuevas estrategias y habilidades en la vida cotidiana. En ese sentido, no caben dudas que en muchos casos el consultorio clásico resulta un ámbito poco representativo de la vida real en la que se desenvuelve una persona.

Las realidades mixtas (el continuo que incluye desarrollos como la realidad virtual o la realidad aumentada) pueden facilitar el equilibrio entre controlabilidad y aplicabilidad, permitiendo que las personas practiquen las estrategias y habilidades aprendidas en ámbitos significativos pero controlados.

Mientras que en la realidad virtual no hay contacto con la realidad, la realidad aumentada constituye una interacción entre virtualidad y realidad en la que los elementos virtuales se incorporan a la realidad. Diferentes ejemplos han demostrado la eficacia de los tratamientos basados ​​en VR y AR para una amplia gama de trastornos mentales y con la disminución de los costos en este tipo de dispositivos, se puede esperar una gran expansión en la investigación y la práctica para los próximos años.

Las realidades mixtas (la realidad virtual o la realidad aumentada) pueden facilitar la práctica de las estrategias y habilidades aprendidas en ámbitos significativos pero controlados.

Esto resulta útil sobre todo para disfunciones en las que ciertas conductas específicas disfuncionales pueden ser claramente circunscriptas y por tanto posible acotar las intervenciones a una serie de reaprendizajes o reelaboraciones concretas, como pueden ser las fobias específicas, las dificultades de interacción que se pueden dar en el espectro de la ansiedad social, o las reelaboraciones necesarias en las situaciones traumáticas.

Diferentes estudios han demostrado que los tratamientos para los trastornos de ansiedad y del espectro traumático no solamente son eficaces, sino que también de mayor preferencia por parte de los pacientes respecto a la exposición tradicional. Otras dimensiones en las que los tratamientos de realidad virtual han tenido una franca expansión es en los trastornos alimentarios y últimamente en el espectro de la psicosis.

Tecnología / desarrollo clave: realidades mixtas.

Alternativas para eludir el estigma asociado a hacer psicoterapia

Una persona puede compartir sin problemas cuando debe someterse a una cirugía cardíaca o cuando debe alegar en el trabajo que se ausentará por gripe, una infección u otras enfermedades físicas. Sin embargo, la misma persona probablemente escondería o tergiversaría lo que le ocurre si lo que padece es una depresión, una adicción un cuadro de ansiedad muy fuerte o una severa incapacidad para interactuar con los demás. Y esta reacción no es más que la consecuencia directa de una creencia común que estipula que somos más responsables de nuestra salud psicológica que de nuestra salud física. Las enfermedades mentales están asociadas a nuestra propia identidad, mientras que los problemas físicos tienden a estar más relacionados con causas exógenas, si bien esto puede ser en rigor totalmente alejado de lo que la evidencia empírica haya encontrado.

Los juegos constituyen una poderosa herramienta para incrementar la motivación intrínseca de pacientes, y y así aumentar el compromiso de las personas con las intervenciones terapéuticas que reciben

En este sentido, las diversas intervenciones a través de internet que se han desarrollado en los últimos años pueden ser importantes para fomentar que personas reacias a realizar una consulta presencial por vergüenza, miedo al estigma o falta de voluntad, posean modos alternativos de consulta. Esto, de todos modos, no debe hacernos perder de vista que es un mero paliativo frente a una situación que debe ser extirpada de raíz a través de una progresiva tarea de concientización pública de todos los actores del campo de la salud mental con el propósito esencial de reducir la estigmatización asociada a las condiciones clínicas psicológicas.

Tecnología / desarrollo clave: acceso anónimo a las intervenciones / acceso a tratamientos sin asistir a un lugar físico.

Incremento de la motivación al cambio

Hay pocas cosas que generen mayor consenso en el campo de la psicología clínica que el principio transteórico de la motivación para el cambio. En pocas palabras, cuanto más motivada e implicada se encuentra una persona a emprender un proceso de cambio, más posibilidades existen de que el tratamiento que la persona emprenda, tenga un resultado positivo.

Desde el punto de vista tecnológico, los juegos serios (SG por sus siglas en inglés), definidos como la utilización de características y funciones típicas de los juegos, pero aplicadas con un fin distinto del lúdico (por ejemplo, un fin salugénico o educativo), constituyen una poderosa herramienta para incrementar la motivación intrínseca de pacientes y usuarios, y así aumentar el compromiso de las personas con las intervenciones terapéuticas que reciben. Si bien esto puede ser particularmente útil para niños y adolescentes, no es exclusivo de los adultos que también han demostrado aumentar su involucración cuando se incorporan elementos gamificados.

Tecnología / desarrollo clave: juegos serios

Estudio empírico de la conexión psicofisiológica

Uno de los grandes debates científicos y filosóficos es el problema mente-cuerpo o mente-cerebro. Aunque parezca una discusión lejana a nuestra labor como psicólogos clínicos, constituye en rigor una de las preguntas fundamentales que en función de cómo se la responde, determina enormemente el modo en el que se concibe la disciplina. Si bien hoy en día resulta difícil encontrar posiciones abiertamente dualistas (aquella que afirma que la mente y el cerebro son dos sustancias distintas) en el campo científico, siguen existiendo variadas posiciones encontradas. Además, si uno se guía por el modo en el que tradicionalmente se han tratado las condiciones asociadas con la disfunción en salud mental, raras veces se han desarrollado intervenciones que tengan como principio esencial la conexión entre los procesos mentales y corporales, a pesar de que sólidas teorías den cuenta de la conexión existente por ejemplo, entre la actividad neural, cardíaca y las emociones (ver por ejemplo la teoría polivagal de Porges).

En este sentido, las técnicas de biofeedback, definidas como la utilización de un proceso fisiológico que a través de alguna señal visual, auditiva o de cualquier otro tipo permite llevar a cabo un entrenamiento para regular dicho proceso, tienen como objetivo poder desarrollar intervenciones que articulen estados mentales y procesos fisiológicos. Las medidas más utilizadas del sistema autónomo son la electromiografía, la electrocardiografía (a través de la cual se obtiene una medida esencial para la actividad vagal que es la variabilidad del ritmo cardíaco), la frecuencia respiratoria y la conductancia de la piel. Asimismo, en los últimos años se han desarrollado herramientas para medir la actividad neural y por tanto han surgido técnicas de neurofeedback, sobre todo para medir actividad a través de la electroencefalografía o de la imagen por resonancia magnética funcional.

Si bien las técnicas de biofeedback surgieron en los años 60, en los últimos años distintos desarrollos tecnológicos han permitido precisar los modos de medición de los procesos fisiológicos, mejorar e innovar el tipo de señales de representación fisiológica (por ejemplo incorporando técnicas de gamificación en ambientes virtuales en los que la señal fisológica se asocia con elementos de dicho ambiente) e incorporar como consecuencia esta herramienta a un conjunto más amplio de condiciones clínicas, en particular en el campo específico de la salud mental.

Tecnología / desarrollo clave: técnicas de biofeedback y neurofeedback.

Es importante mencionar que el progreso real que podría lograrse en la incorporación de la tecnología en la práctica clínica está íntimamente relacionado con la posibilidad de integrar los distintos desarrollos existentes. Por ejemplo, una intervención a través Internet que podría ayudar a una persona que vive en el campo sin ningún centro psicológico cercano, podría potenciarse mediante la incorporación de una EMA para la evaluación continua, así como características de gamificación para aumentar el compromiso o la incorporación de una aplicación de realidad virtual para entrenar diferentes funciones en situaciones creadas de manera personalizada. Finalmente, se debe destacar que las nuevas tecnologías digitales no están exentas de problemas y desafíos que, a pesar de estar fuera del alcance de este artículo, también son tratados y considerados por la comunidad científica. En este sentido, es esencial entender que la palabra tecnología se deriva de la palabra técnica, que a su vez deriva de la palabra herramienta. Es decir, las tecnologías son instrumentos que se pueden usar de la misma manera que un martillo: para reparar una pared o para dañarla. El modo en que se lleve a cabo la incorporación y utilización de estas herramientas en el ámbito de la salud mental, dependerá en gran medida las posibilidades de mejorar la calidad de vida de millones de personas. Ese es nuestro objetivo

Referencias bibliográficas:

Andersson, G. (2016). Internet-Delivered Psychological Treatments. Annual Review of Clinical Psychology, 12(1), 157–179. doi:10.1146/annurev-clinpsy-021815-093006

Andersson, G., & Titov, N. (2014). Advantages and limitations of Internet-based interventions for common mental disorders. World Psychiatry, 13(1), 4-11.

Anton, M. T., & Jones, D. J. (2017). Adoption of Technology-Enhanced Treatments: Conceptual and Practical Considerations. Clinical Psychology: Science and Practice, 24(3), 223–240. https://doi.org/10.1111/cpsp.12197

Botella, C., Riva, G., Gaggioli, A., Wiederhold, B. K., Alcaniz, M., & Banos, R. M. (2012). The present and future of positive technologies. Cyberpsychol Behav Soc Netw, 15(2), 78-84. doi:10.1089/cyber.2011.0140

{Carrobles, 2016 #3932}

Donker, T., Blankers, M., Hedman, E., Ljotsson, B., Petrie, K., & Christensen, H. (2015). Economic evaluations of Internet interventions for mental health: a systematic review. Psychol Med, 45(16), 3357-3376. doi:10.1017/S0033291715001427

Donker, T., Petrie, K., Proudfoot, J., Clarke, J., Birch, M. R., & Christensen, H. (2013). Smartphones for smarter delivery of mental health programs: a systematic review. J Med Internet Res, 15(11), e247. doi:10.2196/jmir.2791

Fleming, T. M., Bavin, L., Stasiak, K., Hermansson-Webb, E., Merry, S. N., Cheek, C., . . . Hetrick, S. (2016). Serious Games and Gamification for Mental Health: Current Status and Promising Directions. Front Psychiatry, 7, 215. doi:10.3389/fpsyt.2016.00215

Fleming, T. M., de Beurs, D., Khazaal, Y., Gaggioli, A., Riva, G., Botella, C., . . . Riper, H. (2016). Maximizing the Impact of e-Therapy and Serious Gaming: Time for a Paradigm Shift. Front Psychiatry, 7, 65. doi:10.3389/fpsyt.2016.00065

Freeman, D., Reeve, S., Robinson, A., Ehlers, A., Clark, D., Spanlang, B., & Slater, M. (2017). Virtual reality in the assessment, understanding, and treatment of mental health disorders. Psychological Medicine. doi:10.1017/S003329171700040X

Kazdin, A. E., & Blase, S. L. (2011). Rebooting Psychotherapy Research and Practice to Reduce the Burden of Mental Illness. Perspectives on Psychological Science, 6(1). https://doi.org/10.1177/1745691610393527

Lau, H. M., Smit, J. H., Fleming, T. M., & Riper, H. (2016). Serious Games for Mental Health: Are They Accessible, Feasible, and Effective? A Systematic Review and Meta-analysis. Front Psychiatry, 7, 209. doi:10.3389/fpsyt.2016.00209

Lindner P, Miloff A, Hamilton W, Reuterskiöld L, Andersson G, Powers M, Carlbring P. (2017). Creating state of the art, next-generationVirtual reality exposure therapies for anxiety disorders using con- sumer hardware platforms: design considerations and future direction. Cognitive Behaviour Therapy, 46(5), 404-420. doi: 10.1080/16506073.2017.1280843

Loo Gee, B., Griffiths, K. M., & Gulliver, A. (2016). Effectiveness of mobile technologies delivering Ecological Momentary Interventions for stress and anxiety: a systematic review. Journal of American Medical Informatics Association, 23(1), 221-229. doi:10.1093/jamia/ocv043

Lu, T. C., Fu, C.-M., Ma, M. H.-M., Fang, C.-C., & Turner, A. M. (2016). Healthcare Applications of Smart Watches: A systematic review. Applied Clinical Informatics, 7, 850-869. doi:10.4338/ACI-2016-03-R-0042

Mohr, D. C., Riper, H., & Schueller, C. M. (in press). A Solution-Focused Research Approach to Achieve an Implementable Revolution in Digital Mental Health. JAMA Psychiatry. doi:10.1001/jamapsychiatry.2017.383810.1038/s41562-016-0015

Mohr, D. C., Weingardt, K., Reddy, M., & Schueller, S. M. (2017). Three Problems With Current Digital Mental Health Research . . . and Three Things We Can Do About Them. Psychiatry Services in Advance. doi:10.1176/appi.ps.201600541)

Mohr, D. C., Zhang, M., & Schueller, S. M. (2017). Personal Sensing: Understanding Mental Health Using Ubiquitous Sensors and Machine Learning. Annual Review of Clinical Psychology, 13, 23-47. doi:10.1146/annurev-

Olthuis, J. V., Watt, M. C., Bailey, K., Hayden, J. A., & Stewart, S. H. (2016). Therapist-supported Internet cognitive behavioural therapy for anxiety disorders in adults. Cochrane Database Syst Rev, 3, CD011565. doi:10.1002/14651858.CD011565.pub2

Opriş, D., Pintea, S., García-Palacios, A., Botella, C., Szamosközi, Ş., & David, D. (2012). Virtual reality exposure therapy in anxiety disorders: A quantitative meta-analysis. Depression and Anxiety, 29(2), 85–93. https://doi.org/10.1002/da.20910

Van Os, J., Verhagen, S., Marsman, A., Peeters, F., Bak, M., Marcelis, M., . . . Delespaul, P. (2017). The experience sampling method as an mHealth tool to support self-monitoring, self-insight, and personalized health care in clinical practic. Depression and Anxiety, 34(6), 481-493. doi:10.1002/da.22647

Powers, M. B., & Carlbring, P. (2016). Technology: Bridging the Gap from Research to Practice. Cogn Behav Ther, 45(1), 1-4. doi:10.1080/16506073.2016.1143201

Powers, M. B., Emmelkamp, P. M. G. (2008). Virtual reality exposure therapy for anxiety disorders: a meta-analysis. Journal of Anxiety Disorders. 22, 561–569. 10.1016/j.janxdis.2007.04.006

Riva, G., Banos, R. M., Botella, C., Wiederhold, B. K., & Gaggioli, A. (2012). Positive technology: using interactive technologies to promote positive functioning. Cyberpsychol Behav Soc Netw, 15(2), 69-77. doi:10.1089/cyber.2011.0139

Schueller, C. M., Muñoz, R. F., & Mohr, D. C. (2013). Realizing the Potential of Behavioral Intervention Technologies. Current Directions Psychological Science, 22(6), 478-483. doi:10.1177/0963721413495872

Sin categoría

Una reflexión sobre el tipo de control que ejercemos

  • 18/05/2018
  • José Olid

Hoy vamos a publicar una entrada en la que hacemos una reflexión un tanto libre, sobre un tema algo polémico, que ya B.F. Skinner abordó en 1971, en Beyond Freedom and Dignity: el diseño de una sociedad y el tipo de control ejercido.

Para esto introduciremos un par de términos: control aversivo y control apetitivo. Cuando hablamos de que nuestro comportamiento «está controlado», hacemos referencia a las condiciones que afectan a aquello que hacemos. Esas condiciones pueden ser unas que queramos evitar o contra las que queramos luchar, o bien unas que queramos obtener y que queramos repetir en el futuro.

Cuando decimos que el comportamiento de una persona o cualquier otro animal está bajo control aversivo, nos referimos a que esa persona se va a comportar para tratar de evitar algo doloroso o desagradable para él o ella. Pondremos algunos ejemplos de este tipo de control del comportamiento:

  • Un perro corre hacia adelante con energía porque detrás hay otro perro más grande persiguiéndole. El comportamiento de correr con energía será reforzado y mantenido en la medida en que, de esa manera, el otro perro no le alcance.

  • Una niña deja de correr y prefiere andar lento cuando percibe que ha estado a punto de caerse. El comportamiento andar lento será reforzado y mantenido en la medida en que esa niña no se caiga.

  • Un adolescente llega tarde a casa y algo borracho, y cuando los padres le preguntan si ha bebido, él responde que no. El comportamiento de mentir es reforzado en la medida en que el adolescente se libre de una bronca, o se lleve una bronca menor simplemente por haber llegado tarde a casa pero no por haber bebido.

  • Un adulto bebe más de la cuenta cuando sale con sus amigos porque está muy estresado del trabajo y no puede aguantar más esa preocupación. El comportamiento de beber más de la cuenta será reforzado en la medida en que esas preocupaciones desaparezcan, al menos momentáneamente.

Típicamente, el control aversivo va a conllevar comportamientos relacionados con mentir, esquivar, evitar, luchar, mostrarse agresivo, mostrarse excesivamente complaciente o sumiso. Son comportamientos que a corto plazo sirven, son eficaces, nos dan lo que queremos y que a largo plazo no nos trae una sensación de logro demasiado duradera.

El control aversivo de la sociedad no funciona para tener ciudadanos felices, libres y con coraje, funciona para tener ciudadanos tristes, esclavos y atemorizados

En cambio, cuando decimos que el comportamiento de una persona o cualquier otro animal está bajo control apetitivo, nos referimos a que esa persona se va a comportar para tratar de obtener algo que le apetece o que desea. De nuevo, vamos con algunos ejemplos:

  • Un perro corre hacia adelante con energía porque ha percibido un trozo de carne que se le ha caído a su dueño. El comportamiento de correr con energía será reforzado y mantenido en la medida en que obtenga ese premio tan jugoso.
  • Una niña sonríe y mantiene la mirada con su madre porque su madre le sonríe y se acerca y le acaricia. El comportamiento de sonreír y mantener la mirada será mantenido en la medida en que reciba el calor de su madre.

  • Un adolescente llega a casa tarde y borracho, sus padres le preguntan si ha bebido, y el admite que sí. El comportamiento de decir la verdad es reforzado en la medida en que los padres agradezcan y aprecien que haya dicho la verdad aunque igualmente tenga un castigo por haber llegado tarde.

  • Un adulto bebe cuando sale con sus amigos, porque está disfrutando realmente de la conversación y de ellos. El comportamiento de beber está siendo mantenido por la satisfacción de estar pasando un buen momento con sus amigos.

De igual manera, cuando hablamos de control apetitivo los comportamientos controlados de esta manera tienen que ver con empatía, unión, honestidad, coraje, amor, participación y lealtad, y nos van a transmitir la mejor de las sensaciones — es algo así como la heroína conductual.

Si pensamos en las reglas y contingencias que rigen nuestra sociedad y nuestro comportamiento como individuos, rápidamente podremos darnos cuenta de que existe una regulación eminentemente aversiva: se nos pide que hagamos cosas o, de lo contrario, cosas horribles pueden pasar y como no queremos que esas cosas horribles pasen, nosotros hacemos lo que se nos pide.

Portarnos bien, no estafar a Hacienda, no engañar, ser sinceros existen castigos — jurídicos y morales — para evitar que todo esto ocurra. Existen reglas muy claras y que todos/as conocemos, y si las cumplimos, no tendremos problemas.

En las relaciones de malos tratos, existe una predominancia de control aversivo: dos o más personas se relacionan de manera coercitiva para evitar que se cumplan las amenazas

Hasta aquí genial. Todo debería funcionar a la perfección. El problema es que no lo hace, y la razón es simple: el control aversivo de la sociedad no funciona para tener ciudadanos felices, libres y con coraje, funciona para tener ciudadanos tristes, esclavos y atemorizados. Si nadie premia a nadie por hacerlo bien, y sin embargo existen siempre mecanismos para escapar de reglas y consecuencias aversivas — porque es nuestra naturaleza como organismos además social – verbales – no podemos esperar que algo cambie.

En las relaciones de malos tratos, existe una predominancia de control aversivo: dos o más personas se relacionan de manera coercitiva para evitar que se cumplan las amenazas — a veces tácitas — que los unos a los otros se profesan. Existe miedo, temor: no hay amor, las personas no están juntas porque quieran — control apetitivo — sino porque no se atreven a estar solas o a separarse — control aversivo.

Pero no es cierto que sea cuestión de 100% control aversivo o 100% control apetitivo: es una dialéctica, de manera que podemos hablar de que un comportamiento — o la suma de comportamientos de una persona- está en su mayoría regido por control aversivo — para evitar lo que teme — antes que por control apetitivo — para luchar o dirigirse hacia lo que le importa.

Nunca un comportamiento está regido sólo por un tipo de control — yo puedo estar aquí escribiendo este artículo tanto porque me encanta comunicar como porque así evito una bronca de mi compañera por no haber publicado el viernes… pero en la medida en que lo hiciera más por evitar la bronca… sufriría, y a largo plazo seguramente mi comportamiento de escribir artículos no se mantendría.

Creemos que conocer esto, y recordárnoslo, es útil. Existen contingencias muy potentes para que los dirigentes políticos y de otro tipo prefieran un control aversivo de la población… y quizás eso esté fuera de nuestro alcance — no estoy muy convencido de eso realmente.

Pero no es cierto que sea cuestión de 100% control aversivo o 100% control apetitivo: es una dialéctica, de manera que podemos hablar de que un comportamiento

Debemos recordarnos que nuestra manera de comportarnos con las personas que nos rodean es una consecuencia para su comportamiento: premiamos y castigamos.

Cuando nos relacionamos con nuestros amigos, nuestros familiares, nuestros compañeros/as de trabajo o de proyecto, nuestras parejas… vamos a querer que elijan estar cerca de nosotros porque supongamos para ellos una fuente de bienestar, una recompensa, un premio, y no porque al relacionarse de una determinada manera eviten un castigo, una bronca, una mala cara. Vamos a querer ser amados, no ser temidos, nadie quiere ser temido si ha aprendido a amar y ser amado.

Si aplicamos contingencias aversivas — somos desagradables, estamos enfadados, amenazamos — las personas van a querer alejarse de nosotros, y las que se queden se quedarán durante poco tiempo. Si aplicamos contingencias apetitivas — somos amables, utilizamos buenas palabras, permanecemos calmados aunque las cosas estén tensas- aquellas personas que elijan quedarse cerca de nosotros tendremos por seguro que lo harán por amor, y no por miedo.

Quizás, como decíamos, no podamos cambiar las contingencias a las que estamos sometidos, pero sí que podemos cambiar las consecuencias que somos para otros.

Y podemos beneficiarnos muchísimo si somos premios y recompensas, antes que castigos y miedos, para las personas que nos rodean.

Artículo publicado en Terapias Contextuales, institución española especializada en el entrenamiento online y presencial de las terapias de tercera generación.

  • Ciencia

Trastorno de desregulación disruptiva del estado del ánimo

  • 18/05/2018
  • Alejandra Alonso

Juan, de 9 años, ha tenido mal humor crónico y ataques de rabia severos desde temprana edad. A los 4 años se le pidió que dejara el preescolar debido a su conducta y fue diagnosticado con TDAH. Un tratamiento estimulante disminuyó bastante los síntomas del TDAH y también ayudó un poco con la irritabilidad. Juan continuó teniendo mal humor crónico y ataques de rabia cuando estaba frustrado; esto ocurría a diario en la casa y semanalmente en la escuela. La mayor parte de los ataques de rabia se demostraban verbalmente, pero algunos eran físicos. Más recientemente se le diagnosticó con Trastorno de Desregulación Disruptiva del Estado de Ánimo (TDDEA), un nuevo diagnóstico incluido en el DSM-V. Su terapeuta y su paidopsiquiatra han probado con varios tratamientos. La terapia de entrenamiento a padres pareció ayudar al principio, pero las conductas regresaron. Tanto los ISRS como los antipsicóticos atípicos fueron relativamente efectivos, pero éstos últimos causaron sedación significativa y aumento de peso.

Irritabilidad crónica

Durante los años ’90 y comienzos del 2000, muchos clínicos hubieran diagnosticado a Juan con trastorno bipolar (TB). Probablemente pasara incluso aunque no se cumplieran los criterios diagnósticos del DSM-IV, ya que Juan nunca tuvo un episodio maníaco. En ese tiempo, muchos paidopsiquiatras pensaban que el TB pediatrico se presentaba con irritabilidad crónica y síntomas de TDAH. Algunas investigaciones muestran que la irritabilidad crónica no es indicadora de TB en niños (Leibenluft E, Am J Psychiatry 2011). Al parecer, los niños con irritabilidad crónica no tienen mayor riesgo de desarrollar episodios maníacos al crecer; en su lugar, tienen mayor riesgo de desarrollar ansiedad y depresión unipolar más tarde en la vida. Sumado a esto, y contrario a los niños con TB, los chicos que presentan irritabilidad crónica no tienden a presentar una inusual historia familiar de TB. Si no que hay vínculos tanto genéticos como familiares entre la irritabilidad crónica y la depresión unipolar.

Esta investigación creó un dilema. Claramente hay niños que están crónicamente irritados y tienden a desarrollar depresión y no mania. Sufren tanto como los niños con TB, pero en el DSM-IV no había lugar para este problema. En un intento por remediar la situación, los autores del DSM-V incluyeron el Trastorno de Desregulación Disruptiva del Estado de Ánimo en dicho manual (Towbin K et al, J Am Acad Child Adolesc Psychiatry 2013;52:466–481).

Evaluación y diagnóstico

La irritabilidad crónica esta entre las razones más comunes para referir niños a evaluación psiquiátrica. En los estudios comunitarios, la prevalencia de irritabilidad en niños oscila entre el 2% y 5%. Como profesional, es muy probablemente que hayas visto o vayas a atender a un niño con TDDEA, así que es importante saber cómo hacer el diagnóstico.

Ataques de rabia

El caso de Juan ilustra los dos criterios principales del TDDEA: ataques de rabia y un estado de ánimo irritado. Los ataques de rabia tienen que ocurrir, en promedio, al menos 3 veces a la semana, ser desproporcionados e inconsistentes con la etapa de desarrollo en que se encuentra el sujeto. Aunque dichos ataques son un rasgo general de muchos trastornos psicológicos, no son muchos los niños que los tienen 3 veces a la semana, y de forma regular.

Algunos clínicos creen que los ataques de rabia deben tener un componente físico pero eso no es cierto. De hecho, las expresiones de rabia más comunes han sido gritos o amenazas verbales, sin componente físico. Para diagnosticar el TDDEA, los ataques de rabia de tu paciente pueden ser verbales y/o físicos. Considera seriamente este diagnóstico si tu paciente discute mucho, rápido y es propenso a insultar con frecuencia, intensidad y persistencia comparado con niños de su edad.

Por supuesto, la mayoría de las personas con TDDEA tienen ataques con componentes físicos ocasionalmente, incluso cuando generalmente sean verbales. Los ataques de rabia que se manifiestan físicamente pueden incluir azotar la puerta, tirar algo, patear muebles, amenazar físicamente a alguien (cerrar el puño, levantar la mano para pegar) o destruir propiedades (hacer un agujero en la pared, romper objetos que pertenecen a otros, etc.). El ataque de rabia más severo, aunque también es el más raro, es causar daño a otra persona. Estas conductas incluyen lanzar un objeto en dirección a alguien intencionalmente, empujar, abofetear o patear a alguien.

Irritabilidad

El segundo criterio clave del TDDEA es el estado de ánimo irritable. Para evaluarlo, preguntamos a los padres si ellos y otros ven a su hijo generalmente como malhumorado y gruñón.

Los cuidadores de chicos con TDDEA suelen decir que sienten que caminan sobre cáscaras de huevo por miedo a molestar al niño, que generalmente está enojado. En el día, el niño está irritable y malhumorado y las personas que conviven con el/ella lo/la ven así. Cuando evalúas a un niño por sospecha de Trastorno Depresivo Mayor, debes determinar si el niño esta triste “la mayor parte del día casi cada día”. Al evaluar TDDEA, lo hacemos de forma similar, investigando si el niño está malhumorado e irritable casi todo el tiempo.

Es importante notar las actividades que evitan los padres (como salir a comer o invitar amigos o familiares a la casa) y las cosas que evitan pedirle al niño y se las piden a sus hermanos en su lugar (como tareas escolares o de la casa). Si los padres les piden pocas cosas al niño como forma de minimizar los ataques de rabia y mantener la irritabilidad del niño bajo control, debe anotarse. Por ejemplo, muchos niños presentan dos ataques de rabia a la semana (menos del número requerido por los criterios diagnósticos) pero solo porque los padres evitan demandarles cosas que normalmente le demandaría a otro niño para que las crisis paren o no ocurran. Tomando esto en cuenta, el chico cumplirá con los criterios diagnósticos para el TDDEA.

En el TDDEA, la irritabilidad debe estar presente por al menos un año, usualmente ha estado presente por mucho más tiempo. Recordemos que, aunque la irritabilidad es parte de muchas condiciones, solo estos niños la presentan de forma persistente, es decir la mayor parte del año.

Los criterios antes nombrados deben poder observarse al menos en tres contextos diferentes, por ejemplo, en casa, en la escuela, en compañía de sus pares.

Artículo originalmente publicado en Psych Central Professional y traducido por Alejandra Alonso.

  • Recomendados

Actualización de la guía NICE para la evaluación, diagnóstico y tratamiento del trastorno bipolar

  • 17/05/2018
  • David Aparicio

Los colegas de INFOCOP nos informan de la actualización de la guía del NICE (National Institute for Health and Care Excellence), una de las instituciones más prestigiosas del mundo en cuanto a los programas de tratamiento basados en la evidencia científica.

La guía está dirigida para profesionales de la salud mental y aborda con detalle la detección, evaluación e intervención del trastorno bipolar tanto en población adulta como infantil. Según INFOCOP:

Esta guía ofrece una serie de recomendaciones basadas en la evidencia sobre la detección, evaluación y manejo del trastorno bipolar en adultos en atención primaria y especializada, el abordaje de la manía, la hipomanía y la depresión bipolar en atención especializada, el manejo del trastorno bipolar a largo plazo en este segundo nivel de atención sanitaria, la promoción de la recuperación y retorno a la atención primaria desde el servicio especializado, y la detección, diagnóstico e intervención del trastorno bipolar en niños y jóvenes.

De acuerdo con la evidencia disponible con respecto a la detección y manejo de este trastorno desde atención primaria, la Guía recomienda que a los adultos con depresión bipolar se les ofrezca tratamientos psicológicos adaptados específicamente para el trastorno bipolar y respaldados con manuales basados en la evidencia, así como intervenciones psicológicas de alta intensidad (terapia cognitivo-conductual, terapia interpersonal o terapia conductual de pareja) en línea con las recomendaciones que figuran en la guía NICE sobre depresión, valorando de forma conjunta los posibles beneficios y riesgos de estas intervenciones y considerando sus preferencias. En este punto, la guía hace hincapié en que los psicólogos clínicos que trabajan con depresión bipolar en Atención Primaria deben estar adecuadamente capacitados y formados en este ámbito. Las mismas recomendaciones en torno al tratamiento psicológico se aplican también al servicio de atención especializada.

Aquí puedes descargar la guía completa del NICE para la evaluación y tratamiento del trastorno bipolar.

Lee el artículo completo en INFOCOP.

  • Sponsor

Perfecciona tus habilidades para hablar en público y mejora tus presentaciones con este curso online

  • 17/05/2018
  • David Aparicio

No hay nada peor que llegar a una conferencia en donde el exponente se dedica a leer y pasar sus diapositivas saturadas de texto, que no llega nunca al punto de la conferencia o que aprovecha la charla para hablar de toda su vida personal. No seas uno de esos. Desarrolla tus habilidades de comunicación y aprende a dar conferencias, charlas y talleres inolvidables con este completo curso online que te enseñará a cómo prepararte, vestirte y hasta cómo responder esas posibles preguntas que tanta ansiedad te generan.

¿Quién dicta el curso?

El curso es dictado por Chris Haroun, ponente internacional con más de 25 años de experiencia en importantes conferencias como TEDx Talk, Stanford University, McGill University, Berkeley y ha sido entrevistado medios económicos como Forbes.

¿Qué aprenderás?

  • Crea una presentación increíble con recomendaciones para empezar y terminar una presentación inolvidable.
  • Aprende a preparar tu conferencia y cómo presentarla con un buen lenguaje corporal
  • Cómo mejorar tu confianza cuando das una conferencia
  • Aprenderás cómo evaluar los resultados de tu conferencia y qué cosas mejorar
  • Dile adiós a esas diapositivas aburridas y llenas de texto que solo duermen a tu audiencia. Con este curso aprenderás a crear diapositivas perfectas con Powerpoint y Keynote.
  • ¿Te pone muy nervioso las preguntas qué te pueden hacer? Con este curso aprenderás a manejar las sesiones de preguntas y cómo responderlas todas
  • Aprende cómo elegir la ropa para cada presentación y algunas recomendaciones de alimentación
  • Obtendrás 25 guías de presentación más 50 diapositivas para cada tipo de conferencia o charla (académicas, negocios, etc.)
  • Recursos: materiales adicionales que facilitarán tu preparación.

El curso incluye:

  • El curso está en inglés con subtítulos en español
  • 16 horas de video
  • 30 artículos
  • 307 recursos complementarios
  • acceso de por vida
  • Acceso a través de la computadora, dispositivos móviles y tv.
  • Certificado de finalización

¿Qué dicen los estudiantes?

En este curso se han inscrito más de 30.908 estudiantes de todo el mundo y las reseñas le otorgan una calificación muy alta de 4 estrellas.

Costo e inscripción:

El curso completo tiene un costo de 199.99 dólares pero solo por hoy tiene un costo de 10.99. No pierdas la oportunidad de mejorar tus habilidades de comunicación. Es una pequeña inversión que supone enormes ventajas para tu vida profesional y personal. Inscríbete aquí.

  • Clínica

El autismo no se cura con la dieta

  • 17/05/2018
  • Equipo de Redacción

El 8 de Mayo de 2018 el diario argentino La Nación publicó un artículo escrito por el periodista Roly Villani en el que una mujer afirma que su hija se “recuperó” del autismo cambiando su dieta, excluyendo comida “industrializada, gluten, lácteos, huevos, soja y azúcar”. Dicho artículo cambió su título de “Cómo curé el autismo de mi hija cocinando”, a “Cómo mi hija se recuperó del autismo cuando cambié su dieta”.

En la nota aparecen también otras afirmaciones contrarias a la evidencia («no más del 5% al 10% de estos problemas se pueden atribuir a una cuestión genética», «En 2008, la agencia norteamericana Center for Disease Control and Prevention estableció que uno de cada 68 niños estaba dentro del espectro autista. Hoy creció a uno de cada 33.»), así como especulaciones sobre una supuesta conspiración («La conspiranoia se apodera de mí: se trata de un tratamiento muy barato, que no solo otorga un papel menor a la industria farmacéutica, sino que pone el foco sobre el potencial peligro de la alimentación contemporánea.»).

La afirmación de que el autismo puede ser superado o curado con un cambio de dieta no posee ninguna evidencia científica (aclaramos que las anécdotas personales no cuentan como evidencia al carecer de control, estar mayormente predispuestas a sesgos y otros problemas metodológicos) y además va en contra del conocimiento científico más sólido sobre un tema tan delicado como el trastorno del espectro autista.

La afirmación de que el autismo puede ser superado o curado con un cambio de dieta no posee ninguna evidencia científica

Un artículo que involucra tal tipo de afirmación sin evidencia sobre un tema tan delicado y que afecta a tanta gente, es sumamente riesgoso y va frontalmente contra la ética periodística, pues existen responsabilidades al ofrecer la información. Los periodistas deben tener en cuenta los riesgos que pueden provocar este tipo de afirmaciones, tales como que los lectores abandonen un tratamiento efectivo, o demoren su inicio, lo cual puede implicar consecuencias irreversibles para las personas involucradas.

El periodismo científico requiere un compromiso excepcional, y cuando se pone en riesgo la salud, aún más. Los periodistas no sólo publican un artículo para que la gente lo lea, sino para informar adecuadamente, teniendo en cuenta las responsabilidades que implica esa información en la vida cotidiana de los lectores. Los estudios disponibles sobre tratamientos no avalan el anuncio de una cura milagrosa como la que se plantea en la nota.

Portada del artículo de La Nación

Los trastornos del espectro autista (TEA) son condiciones del neurodesarrollo caracterizadas por deficiencias en la interacción y comunicación social, y por la presencia de patrones restrictivos y repetitivos de conducta, con múltiples causas que incluyen un fuerte peso genético (se han identificado más de 100 genes que incrementan el riesgo de TEA, ver: De Rubeis y otros, 2014; Geschwind, 2015; Tick y otros, 2016; Amaral, 2017), combinado con diversos factores ambientales que afectan el neurodesarrollo, tales como la edad de los padres, enfermedades, y exposición a ciertas drogas y sustancias (James, 2014; Mandy y Lai, 2016; Lyall y otros, 2017; Libbey y otros, 2005; Chen y otros, 2015). Para el autismo, por frustrante que nos resulte, hay muy pocas intervenciones que hayan probado efectividad de forma fiable, entre las que destacan las intervenciones conductuales como aquellas que poseen mayor evidencia a su favor (Wong y otros, 2015; Virués-Ortega, 2010).

Una revisión sistemática reciente (Sathe y otros, 2017) evaluó los 19 estudios controlados aleatorizados disponibles sobre tratamientos dietarios en TEA, y llegó a la conclusión de que hay escasa evidencia en apoyo de esos tratamientos

Estas intervenciones son efectivas para la adquisición y mantenimiento de comportamientos más ajustados al contexto o demanda social, pero no curan el autismo como tal, ya que éste es una condición del neurodesarrollo. No se niegan los beneficios que puedan traer ciertas intervenciones complementarias llevadas a cabo mientras se realiza el debido tratamiento. Tampoco se niega que un cambio de dieta, bien planeado, pueda ayudar a una persona con autismo, del mismo modo que una buena alimentación planeada puede ayudar a cualquier ser humano, lo que se niega es que de alguna manera pueda “curar” el autismo como afirma el artículo. Los estudios disponibles sobre tratamientos dietarios (e.g., Hyman y otros, 2016; Millward y otros, 2008; Elder y otros, 2006; Hurwitz, 2013; Garcia y otros, 2017) no apoyan esa conclusión. Una revisión sistemática reciente (Sathe y otros, 2017) evaluó los 19 estudios controlados aleatorizados disponibles sobre tratamientos dietarios en TEA, y llegó a la conclusión de que hay escasa evidencia en apoyo de esos tratamientos.

Sin estudios científicos, es difícil saber de qué se trata este caso que se nos presenta (si un mal diagnóstico o una alergia a ciertos alimentos), lo que es seguro es que si bien hay tratamientos con evidencia, no hay, por mucho que queramos, una “cura” para el autismo, y anunciar lo contrario es jugar irresponsablemente con la esperanza de miles de padres. Lamentablemente, el autismo continúa siendo un trastorno insuficientemente comprendido por la ciencia debido a su complejidad, razón por la cual debemos redoblar nuestros esfuerzos para investigar en mayor profundidad su origen y sus posibles tratamientos, en lugar de promover desinformación potencialmente dañina para una población tan vulnerable.

Firmas de apoyo: Claudio Hunter-Watts, Licenciado en psicología por la JFK University. Maximo Soto, Médico del Hospital de Clínicas de la UBA, Investigador, Docente, colaborador de La Nación y escritor escéptico. Federico Sánchez, psicólogo cognitivo-conductual, UBA. María Fernanda Cittadino, psicóloga cognitivo conductual, UBA. Mauro Ezequiel Colombo, Licenciado en Psicología por la Universidad de Buenos Aires. Felipe de Jesús Patrón Espinosa, Doctor en Ciencia del Comportamiento opción Análisis de la Conducta, actualmente profesor-investigador en la Universidad Autónoma de Baja California. Angelo Fasce, filósofo de la ciencia, Máster en Neurociencia, UV. Adrían Gindin, Médico Pedriatra, docente y padre de hijo con TEA. Matías Suarez Holze, escéptico. Gerardo Primero, Licenciado en Psicología, UBA. Roxana Kreimer, Licenciada en Filosofía y Doctora en Ciencias Sociales, UBA.

Referencias bibliográficas:

Amaral, D. G. (2017). Examining the Causes of Autism. In Cerebrum: the Dana forum on brain science (Vol. 2017). Dana Foundation.

Chen, J. A., Peñagarikano, O., Belgard, T. G., Swarup, V., & Geschwind, D. H. (2015). The emerging picture of autism spectrum disorder: genetics and pathology. Annual Review of Pathology: Mechanisms of Disease, 10, 111-144.

De Rubeis, S., He, X., Goldberg, A. P., Poultney, C. S., Samocha, K., Cicek, A. E., … & Singh, T. (2014). Synaptic, transcriptional and chromatin genes disrupted in autism. Nature, 515(7526), 209.

Elder, J. H., Shankar, M., Shuster, J., Theriaque, D., Burns, S., & Sherrill, L. (2006). The gluten-free, casein-free diet in autism: results of a preliminary double blind clinical trial. Journal of autism and developmental disorders, 36(3), 413-420.

Garcia, M. J., McPherson, P., Patel, S. Y., & Burns, C. O. (2017). Diet and Supplementation Targeted for Autism Spectrum Disorder. In Handbook of Treatments for Autism Spectrum Disorder (pp. 397-425). Springer, Cham.
Geschwind, D. H. (2015). Gene hunting in autism spectrum disorder: on the path to precision medicine. The Lancet Neurology, 14(11), 1109-1120.

Hurwitz, S. (2013). The gluten-free, casein-free diet and autism: limited return on family investment. Journal of Early Intervention, 35(1), 3-19.

Hyman, S. L., Stewart, P. A., Foley, J., Peck, R., Morris, D. D., Wang, H., & Smith, T. (2016). The gluten-free/casein-free diet: a double-blind challenge trial in children with autism. Journal of autism and developmental disorders, 46(1), 205-220.

James, W. H. (2014). An update on the hypothesis that one cause of autism is high intrauterine levels of testosterone of maternal origin. Journal of theoretical biology, 355, 33-39.

Libbey, J. E., Sweeten, T. L., McMahon, W. M., & Fujinami, R. S. (2005). Autistic disorder and viral infections. Journal of neurovirology, 11(1), 1-10.

Lyall, K., Croen, L., Daniels, J., Fallin, M. D., Ladd-Acosta, C., Lee, B. K., … & Windham, G. C. (2017). The changing epidemiology of autism spectrum disorders. Annual review of public health, 38, 81-102.

Mandy, W., & Lai, M. C. (2016). Annual research review: the role of the environment in the developmental psychopathology of autism spectrum condition. Journal of Child Psychology and Psychiatry, 57(3), 271-292.
Millward, C., Ferriter, M., Calver, S. J., & Connell‐Jones, G. G. (2008). Gluten‐and casein‐free diets for autistic spectrum disorder. The Cochrane Library.

Sathe, N., Andrews, J. C., McPheeters, M. L., & Warren, Z. E. (2017). Nutritional and dietary interventions for autism spectrum disorder: a systematic review. Pediatrics, e20170346.

Tick, B., Bolton, P., Happé, F., Rutter, M., & Rijsdijk, F. (2016). Heritability of autism spectrum disorders: a meta‐analysis of twin studies. Journal of Child Psychology and Psychiatry, 57(5), 585-595.

Virués-Ortega, J. (2010). Applied behavior analytic intervention for autism in early childhood: Meta-analysis, meta-regression and dose–response meta-analysis of multiple outcomes. Clinical psychology review, 30(4), 387-399.

Wong, C., Odom, S. L., Hume, K. A., Cox, A. W., Fettig, A., Kucharczyk, S., … & Schultz, T. R. (2015). Evidence-based practices for children, youth, and young adults with autism spectrum disorder: A comprehensive review. Journal of Autism and Developmental Disorders, 45(7), 1951-1966.

  • Ciencia

¿Quiénes viven más, los madrugadores o los noctámbulos?

  • 16/05/2018
  • Maria Fernanda Alonso

Otoño en Rosario, Argentina. 10ºC de temperatura. La suave manta de microfibra acaricia mis mejillas. No existen responsabilidades ni preocupaciones, solo paz y tranquilidad en el mundo. Hasta que suena el despertador… son las 6 de la mañana.

Personalmente, considero inhumano y cruel empezar el día antes de las 10 am. El asunto es que un nuevo estudio encontró ciertas diferencias en la salud de los noctámbulos y los madrugadores.

Se estudió a 433.268 personas, con edades que iban entre los 38 y 73 años, quienes se definieron a sí mismas dentro ya sea como de “mañana definida”, “mañana moderada”, “tarde moderada” o “noche definida”. Se hizo un seguimiento de su salud por un promedio de seis años y medio, llevando registros de las causas de muerte con certificados de defunción.

Después de controlar edad y sexo, tabaquismo, índice de masa corporal, duración del sueño y otras variables, encontraron que, comparadas con las personas del tipo “mañana definida”, las personas del tipo “noche definida” tenían un 10% de incremento en el riesgo de morir por cualquier causa.

Cada aumento de «mañana» a «noche» se asoció con un mayor riesgo de enfermedad. Los nocturnos, comparados con los madrugadores, fueron casi dos veces más propensos a tener un trastorno psicológico y 30% más propensos a tener diabetes. Su riesgo de enfermedades respiratorias fue 23% mayor y por enfermedades gastrointestinales un 22% más elevado.

Aunque las razones del aumento de la mortalidad siguen sin estar claros, las personas nocturnas deberían saber que podrían haber consecuencias de salud, dijo Kristen L. Knutson, autora principal y profesora asociada de Neurología en la Universidad de Northwestern; y agregó que, aunque ser nocturno es en parte genético, las personas pueden hacer adaptaciones para modificar esta situación, como cambiar gradualmente la hora de ir a dormir o evitar el uso de dispositivos electrónicos antes de acostarse.

Referencia del estudio:

Kristen L. Knutson & Malcolm von Schantz. Associations between chronotype, morbidity and mortality in the UK Biobank cohort. Publicado en Chronobiology International. https://doi.org/10.1080/07420528.2018.1454458

Fuente: The New York Times

  • Ciencia

Científicos transfieren memoria entre caracoles ¿realidad o ficción?

  • 16/05/2018
  • David Aparicio

¿Te imaginas que en un futuro cercano puedas descargar tus recuerdos y transferirlos a otro cerebro? Parece una pregunta fantasiosa, pero eso fue exactamente lo que reportaron un grupo de neurocientificos del UCLA con la memoria de unos caracoles marinos cuando intentaban comprender cómo funciona el rastro y las bases físicas de los recuerdos.

El estudio fue dirigido por David Glazman y publicado en la revista eNeuron y se dividió en varias fases. La primera consistió en condicionar a un grupo de caracoles marinos para que desarrollaran una postura defensiva de duración prolongada (50 segundos) por medio de una serie de pequeñas y molestas descargas eléctricas. El grupo control estuvo conformado por caracoles que no recibieron las descargas y que exhibían una respuesta defensiva más breve (1 segundo). Hecho esto procedieron a extraer el ARN del sistema nervioso central de los caracoles condicionados e inyectaron el material genético en otros caracoles. 

Asombrosamente todos los caracoles que recibieron la inyección de ARN también mostraron una respuesta defensiva prolongada de 40 segundos cada vez que se les tocaba. Lo que significa que respondían al contacto físico como sí recordaran las desagradables descargas, aun cuando nunca las habían recibido. Para comparar esta respuesta el equipo inyectó a otros caracoles con el ARN de otros caracoles no condicionados y no se encontró algún cambio significativo en la respuesta defensiva.

Para observar qué sucedía a nivel celular, los neurocientíficos extrajeron las neuronas motoras y sensoriales de los caracoles no condicionados y luego le agregaron una dosis de ARN de caracoles condicionados. El resultado fue igual de asombroso: el ARN incrementaba la excitabilidad de las neuronas sensoriales, de la misma manera como si hubieran sido expuestos a la descarga eléctrica.

Este revolucionario hallazgo cuestiona la teoría prevalente de que la memoria es almacenada a través de las conexiones sinápticas entre las neuronas y en cambio propone que la memoria estaría almacenada en el núcleo de las neuronas, exactamente donde el ARN es sintetizado y propagado a través del ADN y los genes.

Con estos resultados no es para extrañarse que el estudio haya sido recibido con mucho escepticismo. Especialmente por sus semejanzas con un estudio desarrollado en la década de los 50 y 60 por el psicólogo James V. McConnell, en el que un grupo de gusanos planos había desarrollado comportamientos similares luego de devorarse a otros gusanos condicionados y que sugería que la memoria se había transferido de alguna manera.El trabajo de McConell no pudo ser replicado en otros laboratorios y fue ridiculizado por la comunidad científica de la época. Pero el interés por sus estudios siguió vivo y hace poco el biólogo Michael Levin que ha logrado replicar, bajo condiciones más controladas, los estudios de McConnell.

Los expertos también dudan del experimento de Glanzman porque no creen que la memoria pueda procesarse sin intercambio sináptico y desconfían de que el ARN pueda transferir recuerdos instantáneamente, considerando que se requiere una conexión entre todas las áreas cerebrales (motora, visual, etc.) para procesar los recuerdos y responder a ellos.

Los caracoles han sido extremadamente útiles en la investigación neurocientífica pero no se comparan con la complejidad del cerebro humano. Así que falta todavía mucha investigación y muchas dudas que aclarar para que podamos comprender realmente cómo almacenamos nuestros recuerdos y si realmente hay algún indicio de que este procedimiento pueda ser desarrollado en humanos.

Referencia del estudio original: Bédécarrats, A., Chen, S., Pearce, K., Cai, D., & Glanzman, D. L. (2018). RNA from Trained Aplysia Can Induce an Epigenetic Engram for Long-Term Sensitization in UntrainedAplysia; Eneuro. DOI: https://doi.org/10.1523/ENEURO.0038-18.2018

Fuente: Scientific American; Gizmodo

Imagen: Gizmodo

  • Clínica

Aceptando el dolor para incrementar el rendimiento deportivo

  • 16/05/2018
  • Santiago Izzi

En este artículo me gustaría analizar la siguiente pregunta en relación a una población particular, los deportistas y atletas: ¿El rendimiento (deportivo, en este caso) mejora suprimiendo pensamientos, sensaciones o emociones displacenteras?

Con esta pregunta inició mi primera sesión con un deportista de alto rendimiento. Ciertamente no es una manera tradicional de comenzar un primer encuentro, pero creo que expresa perfectamente de lo que se trataba la consulta. Un futbolista de primera división, se encontraba en mi consultorio para encontrar mejores maneras de afrontar sus propias sensaciones durante la competición.

En el contexto de la actividad física y el deporte, especialmente para los atletas y deportistas de elite, uno de los objetivos fundamentales es el incremento del rendimiento deportivo.

Históricamente, se lo ha asociado a un conjunto de variables y demandas de tipo fisiológicas. Sin embargo, el deporte está determinado por una amplia gama de factores o dimensiones y, por ende, requiere de habilidades psicológicas para la mejora y optimización del desempeño (Birrer y Morgan, 2010).

El rendimiento óptimo se ha descrito como “la correcta combinación de las condiciones cognitivas, afectivas y fisiológicas que permiten adecuadamente que las habilidades aprendidas ocurran de una manera aparentemente sin esfuerzo y automática” (Gardner y Moore, 2007, citados en Mañas 2014).

En las últimas décadas, el paradigma dominante de las intervenciones psicológicas en el campo del deporte sostuvo que el rendimiento deportivo aumenta en la medida que el deportista puede dominar o suprimir eventos privados (pensamientos, sensaciones corporales, emociones, etc.) evaluados como negativos.

 El rendimiento óptimo se ha descrito como “la correcta combinación de las condiciones cognitivas, afectivas y fisiológicas que permiten adecuadamente que las habilidades aprendidas ocurran de una manera aparentemente sin esfuerzo y automática”

Tomando esto en cuenta, lo que me consultaba mi paciente reflejaba una idea muy difundida, que además se considera muchas veces de sentido común. Es decir, existe de manera bien difundida esta idea de que para ser feliz no hay que sentir ansiedad, o que el día que no me sienta ansioso voy a poder hacer tal o cual cosa; solo por poner algunos ejemplos.

No obstante estos abordajes, así como el sentido común,  presentan considerables limitaciones, que han sido reveladas por un importante número de investigaciones las cuales señalan que los intentos de control, reducción o eliminación de los eventos internos, generan efectos contrarios a los deseados. Entre ellos, se mencionan notables incrementos en la intensidad, la frecuencia, la duración, e incluso, en la accesibilidad a los eventos privados no deseados (Mañas, et al. 2014).

En este sentido, resulta intuitivo suponer que si un atleta necesita controlar determinados pensamientos, emociones o sensaciones corporales, especialmente si posee la creencia de que debe hacerlo para que su rendimiento deportivo sea el deseado, deba invertir energía y tiempo en ejercer el control necesario para conseguirlo.

La primera consecuencia que se deriva de esto es que si el atleta ha de invertir cierto tiempo y esfuerzo en hacerlo, consecuentemente, no estará plenamente concentrado en la propia tarea con su probable repercusión negativa en su ejecución. De la misma manera, si usted se encuentra intentando no sentir ansiedad para acompañar a su hijo a un partido de futbol, no solo no lo logrará sino que se estará perdiendo de compartir plenamente ese momento con su hijo.

En segunda instancia, debe atenderse la cuestión de que el atleta consiga o no su propósito. Si consigue su objetivo, funcionara como refuerzo de la creencia de que es necesario hacerlo. Por otra parte, si no lo consigue puede ser que genere una reacción emocional intensa(miedo, por ejemplo) interfiriendo en su rendimiento y que incluso se involucre en una lucha por intentar controlar o cambiar algo que no puede controlar ni cambiar, al menos no en ese momento.

Una tercera consecuencia que puede inferirse de esta manera de proceder, es que las destrezas y ejecuciones que deberían producirse de manera automática, dado que fueron ejecutadas sistemáticamente en el entrenamiento deportivo, podrían no realizarse de manera fluida mientras el atleta está intentando controlar algún pensamiento o emoción. Es decir, la ejecución de las rutinas entrenadas podrían no realizarse eficazmente e incluso verse obstaculizadas.

En resumen, las consecuencias de luchar o intentar evitar pueden agruparse en tres grandes grupos:

  • Psicológicas: ansiedad, irritabilidad, aburrimiento, autoreproches, baja tolerancia a la frustración, manifestaciones psicosomáticas, etc.
  • Deportivas: bajo rendimiento, baja motivación, insatisfacción, falta de compromiso, actitud negativa hacia los compañeros, retrasos, ideas de abandono, etc.
  • Contextuales: disminución de la calidad de vida.

En la actualidad existen nuevos abordajes, en el campo de la psicoterapia, con aportaciones epistemológicas, filosóficas y teóricas, que contrastan con lo antedicho. Las terapias contextuales cuentan con respaldo de numerosas investigaciones en las que se comienza a plantear que existen eventos que no podemos cambiar (al menos, no de manera muy efectiva), como los estados internos, emociones, recuerdos, pensamientos, etc., mientras que existen cosas que sí podemos cambiar y son nuestras acciones.

Y esto es extremadamente importante querido lector, porque quizá al disminuir los intentos del control que ejercemos sobre nuestras emociones y pensamientos, podamos hacerles espacio y enfocarnos en aumentar el dominio de nuestras acciones. Y asi poder direccionarlas hacia lo que nos resulta importante, que significará algo diferente en cada persona: desde hacer un gol hasta acompañar a su hijo en un momento significativo para él.

Referencias bibliográficas:

Birrer, D., & Morgan, G. (2010). Psychological skills training as a way to enhance an athlete’s performance in high-intensity sports. Scandinavian Journal of Medicine & Science in Sports.

Mañas, I. (2007). Nuevas terapias psicológicas: La tercera ola de terapias de conducta o terapias de tercera generación. Gaceta de Psicología, 40, 26-34.

Mañas, I. (2014). Mindfulness y rendimiento deportivo. Psychology, Society, & Education 2014, Vol.6, No 1, pp.

Ruiz, F.J., y Luciano, C (2009). Aplicación de la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) para el incremento del rendimiento ajedrecístico. Un estudio de caso. Psicothema 2009. Vol. 21, no 3, pp. 347-352.

  • Clínica

La hormona que se dispara en las personas con ansiedad crónica y que incrementa el riesgo de enfermedades cardíacas

  • 15/05/2018
  • David Aparicio

Las personas que sufren de ansiedad crónica exhiben niveles altos de norepinefrina, una hormona-neurotransmisor que juega un rol fundamental en la respuesta al estrés y que producida por periodos prolongados puede afectar el funcionamiento y salud cardiaca de la personas.

Todo esto proviene del estudio de la Universidad de Iowa y disponible en el Journal of Neuropsychology, que observó la respuesta de dos grupos de participantes (un grupo sufría de ansiedad crónica y el segundo no tenía diagnosticado ansiedad) que vivieron una experiencia estresante en el laboratorio.

Para medir la respuesta al estrés fisiológico se colocó a cada participante en una bañera con agua fría durante dos minutos y se les pidió, mientras resistían el frío, que resolvieran una serie de problemas matemáticos sencillos durante cuatro minutos (esto les permitió evaluar el estrés psicológico). Para evaluar la ansiedad se les dijo a todos los sujetos que tenían un periodo de dos minutos para prepararse a la bañera con agua fría. La respuesta fisiológica fue medida a través de pequeños microelectrodos colocados en los nervios simpáticos y también se les monitoreó la presión arterial y flujo sanguíneo.

Como era de esperarse las personas con ansiedad crónica presentaron mayores niveles de norepinefrina y tuvieron una respuesta más elevada de los nervios simpáticos en comparación con los sujetos del grupo control.

Este incremento significativo de norepinefrina y de la actividad del tejido simpático podría hacer más proclives a las personas con ansiedad de sufrir de enfermedades cardiovasculares.

 Fuente del estudio original:Holwerda, S. W., Luehrs, R. E., Gremaud, A. L., Wooldridge, N. A., Stroud, A. K., Fiedorowicz, J. G., et al. (2018). Relative burst amplitude of muscle sympathetic nerve activity is an indicator of altered sympathetic outflow in chronic anxiety. Journal of Neurophysiology, 17(1), I43. https://doi.org/10.1152/jn.00064.2018

Fuente: Psychcentral

  • Recursos

Combinando la terapia de aceptación y compromiso con la terapia de interacción padres-hijos en un niño con graves problemas de conducta (PDF)

  • 15/05/2018
  • David Aparicio

La Terapia de Interacción Padres-Hijos (PCIT) es una terapia bien establecida para problemas de conducta infantil. La Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) combinada con PCIT mejora los resultados de la intervención, ya que puede facilitar la adhesión de los padres y del niño al tratamiento y puede mejorar la efectividad de PCIT en niños mayores de 7 años.

En este trabajo se presenta el caso de un niño de 10 años con trastorno negativista desa ante, que presentaba conductas disruptivas de alta frecuencia desde hacía más de 6 meses. Se utilizó un diseño de caso único AB con medidas repetidas de seguimiento. Se evalúa la e cacia del tratamiento que combinó PCIT y ACT, aplicado en el niño y sus padres.

La intervención se llevó a cabo a lo largo de 11 sesiones con 3 medidas de seguimiento posteriores a los 3, 6 y 12 meses. Los resultados muestran que el tratamiento fue efectivo para reducir los graves problemas de conducta que presentaba e incrementar las conductas pro-sociales.

Los resultados se mantienen en el seguimiento de 12 meses. Este trabajo aporta evidencia de la e cacia del tratamiento combinado de PCIT y ACT en el caso de un niño mayor de 7 años con trastorno negativista desa ante a corto y largo plazo.

Descarga el artículo completo en formato PDF.

Autores: Lourdes Ascanio-Velasco y Rafael Ferro-García

Fuente Revista de Psicología Clínica con Niños y Adolescentes

  • Clínica

Abordaje cognitivo conductual para los trastornos del espectro autista (curso online)

  • 14/05/2018
  • David Aparicio

Cuando hablamos de formación y asistencia basada en Terapia Cognitivo Conductual (TCC), CETECIC, es sin duda una de las instituciones mas importantes en la formación y asistencia en esta reconocida terapia basada en la evidencia. Gracias a sus cursos y su completa revista online han logrado formar y difundir esta terapia que era desconocida para muchos psicólogos y estudiantes.

En esta ocasión CETECIC te quiere invitar a su nuevo curso online, Trastornos del espectro autista. Abordaje cognitivo conductual. En este curso conocerás los modelos reconocidos basados en la evidencia científica y utilizados internacionalmente en el proceso de diagnóstico y tratamiento de los Trastornos del Espectro Autista, como el Análisis Conductual Aplicado (ABA).

Este no es un curso teórico más de los que abundan en internet. Aquí tendrás acceso al entrenamiento práctico de las intervenciones conductuales y obtendrás material especializado y casos clínicos que enriquecerán tu aprendizaje y conocimiento técnico necesario para iniciarte en el tratamiento de los Trastornos del Espectro Autista.

Termario:

  • Criterios diagnósticos actuales de TGD.
  • Diagnóstico diferencial con otros trastornos psiquiátricos.
  • Evaluación y Tratamiento del Autismo.
  • Taller de aplicación de técnicas de modificación de conductas en Trastornos del espectro autista.

Formato del curso:

El material del presente curso proviene de un evento que se desarrolló de forma presencial, la cual fue filmada. El material ha sido editado y digitalizado para su transmisión como curso virtual. En este sentido, no posee el formato de los cursos virtuales que tradicionalmente dicta CETECIC. En el reproductor de arriba de esta página se ofrece una muestra de cómo es el material de la presente jornada.

Descarga el programa analítico del curso.

Certificación:

Se entregan certificados de 12 hs.
Emitidos por el CETECIC con el aval de la Asociación Argentina de Ciencias del Comportamiento.

Duración:
El curso tiene 1 mes de duración (4 clases) e inicia el lunes 21 de mayo.

Costo:

Un solo pago de 1200 pesos para Argentina y 100 dólares para Latinoamérica y España.

Para mayor información e inscripción ingresa aquí.

Agradecemos a CETECIC, nuestro sponsor de la semana.

  • Recomendados

Florecer sin el amor de una madre

  • 13/05/2018
  • David Aparicio

Hermoso ensayo de Colter Jackson para The New York Times sobre lo que significa crecer sin el amor de una madre y cómo el vinculo con su suegra pudo sanar de cierta manera esa herida:

(….) Mi madre básicamente me abandonó de niña, y pasé de estar en el caos continuo de sus situaciones domésticas a vivir con otras personas, una y otra vez. Mi padre nunca estuvo involucrado.

La carga de mi crianza recayó en mi maravillosa familia extendida: fue repartida entre abuelos, tías, tíos y primos mayores por igual. Sin embargo, nadie puede ocupar el lugar de una madre. La relación madre-hija es una de las relaciones más fundamentales, formativas y complejas de la vida de una mujer. De niña, la anhelaba y manifestaba mi frustración de manera, justamente, muy infantil: siendo demandante, fastidiosa, buscando atención.

Ese anhelo no ha menguado ahora que soy una adulta. Ansío escuchar su voz en una llamada ya entrada la noche o que haya alguien con experiencia para decirme cómo espesar la sopa o quitar una mancha. La gente no anda repartiendo mamás en la calle. No he logrado tener una, ya sea con cabildeos ni complacencias, y todavía algunas veces manifiesto esta necesidad siendo dependiente, fastidiosa y buscando atención. Pobre de mi marido, que tanto batalla.

Si bien la experiencia, Google y mis amigos me han permitido improvisar algunas respuestas, mi herida materna sigue viva. Lloro en las películas sobre madres; lloro cuando veo los avances cinematográficos de las películas sobre madres; lloro si alguien que conozco pelea con su mamá. Lloro incluso cuando pienso en convertirme en madre. ¿Cómo sabría hacerlo sin un ejemplo? Y mientras transcurren mis años de fecundidad.

…

Me ha dado apoyo, aliento y cariñosos regaños para que deje ir lo innecesario, para que me resista a la mezquindad y para que perdone. Me explica qué necesitan las plantas para sobrevivir y, a veces, ha ejercido una cantidad algo excesiva de presión para que haga lo que ella cree que es mejor para mí. Me he dado cuenta de que así es como podría ser tener una madre.

Si hubiera un coeficiente intelectual que midiera la empatía, estoy segura de que ella obtendría el porcentaje más alto. Sin excepción, le da dinero a cada persona sin casa en las calles que se lo pide porque para ella todos son hijos de alguien. Hasta mi madre… y hasta yo.

Durante toda mi vida, la maternidad se sintió como un terreno vasto e imposible que no debería ni atreverme a recorrer. No obstante, tras más de una década de ver a mi suegra moverse por ese terreno con gracia, siento como si por primera vez tuviera todo lo que necesito. Hay más de una forma de amar en este mundo y ninguna familia tiene una sola manera correcta de hacerlo.

Lee el artículo completo en The New York Times.

Imagen: Brian Rea

  • Ciencia

Cinco días sin Facebook te aliviarán del estrés

  • 11/05/2018
  • Maria Fernanda Alonso

¿Qué tan pendiente estás de Facebook? Su versatilidad puede llevarnos a usarlo para conectarnos con afectos, leer noticias, trabajar o estudiar… e incluso hacer correr chismes. Para muchos es un hábito chequear la red social más de una vez al día, y hay quienes consideran que no podrían vivir sin Facebook. Un dato que puede estar relacionado es el que arrojó una investigación realizada por una firma que se especializa en las reacciones de los consumidores a los productos: encontró que tocamos nuestros teléfonos, en promedio, más de 2000 veces por días.

Un grupo de investigadores, liderado por Eric Vanman de la Universidad de Queensland, publicó un estudio en el Journal of Social Psychology, en el que investigaron los efectos psicológicos de tomar un recreo del uso de Facebook.

Dado que esta red social nos ayuda a mantenernos conectados pero puede también exponernos a muchos estresores sociales, como la envidia y los chismes, los investigadores esperaban encontrar que tomar un recreo de Facebook estuviera asociado con una baja en los niveles de satisfacción de vida, pero también a una reducción en los niveles de estrés. Sus hallazgos están en gran medida en línea con sus predicciones y fueron consistentes con los sentimientos ambivalentes generales que podrían tipificar a los usuarios más activos de Facebook. Sin embargo, el estudio también arrojó ambigüedades y limitaciones que podrían no convencer a los lectores escépticos.

Vanman y sus colegas invitaron a 138 usuarios activos de Facebook (uso promedio: 2.8 horas diarias) al laboratorio de psicología donde proveyeron una muestra de cortisol salival y completaron cuestionarios psicológicos sobre su uso de la red social, satisfacción de vida, estrés, estado de ánimo y soledad. La data inicial mostró que los usuarios más activos reportaron una mayor satisfacción de vida y menos soledad.

Críticamente, la mitad de los participantes se enteraron en ese momento que se les pediría que tomen un descanso de cinco días de Facebook (ellos sabían por la publicidad del estudio que esto podría suceder). Todos los participantes escribieron, entonces, como pensaban que serían los días subsiguientes, y dieron otra muestra de saliva. Finalmente, todos los participantes volvieron al laboratorio cinco días más tardes, para repetir los cuestionarios, reportar sus movimientos sociales durante “el Domingo de Intervención” y proveyeron una última muestra de cortisol salival.

Casi todos los participantes del grupo que tomó un recreo de Facebook escribieron que esperaban pasarla bastante mal, sentirse alterados, dejados de lado, y desactualizados respecto de sus amigos de la red social.

Los resultados fueron compatibles con estas expectativas en cuanto que el grupo que no usó Facebook reportó menor satisfacción de vida al final del estudio que aquellos que usaron Facebook normalmente (el promedio de satisfacción de vida en el grupo que usó Facebook normalmente se incrementó durante el estudio, pero esto no sucedió con el grupo que no usó la red social). No hubieron diferencias en cuanto al estado de ánimo a lo largo del estudio.

Quienes no usaron Facebook mostraron una reducción en sus niveles de cortisol  a lo largo del curso del estudio

El grupo que no utilizó Facebook experimentó este golpe en la satisfacción de vida a pesar del hecho de que reportaron un promedio de más de dos horas extras de socialización cara a cara el Domingo (que cayó durante el periodo del estudio), comparado con el grupo que usó Facebook normalmente.

Lo más llamativo de esta investigación es que quienes no usaron Facebook mostraron una reducción en sus niveles de cortisol (hormona del estrés) a lo largo del curso del estudio. El cortisol podría proveer un marcador fisiológico de los niveles de estrés. No obstante, éste fluctúa mucho y es difícil de interpretar el significado de los cambios, especialmente basados en tan pocas medidas. De hecho, el grupo que no usó Facebook no reportó un decrecimiento en sus niveles de estrés en los cuestionarios (y los niveles de cortisol dentro del grupo no se relacionaron con los niveles de estrés auto-reportados). Vale señalar también que respecto de todos los participantes, los niveles de cortisol al inicio del estudio no se asociaron con ninguna de las otras variables, como la intensidad del uso de Facebook.

Los investigadores dijeron que su estudio fue “el primero en demostrar los efectos del uso de Facebook en una medida fisiológica asociada con resultados de salud” e interpretaron que sus resultados mostraron que tomar recreos de Facebook podría ser beneficioso para la salud personal, teniendo en cuenta que cualquier estrés prolongado podría contribuir a trastornos físicos y mentales.

Tal conclusión podría ser prematura, o al menos demasiado específica. Aparte del reporte diario del domingo, no sabemos si, o cómo, los participantes del grupo que no usó Facebook suplieron su tiempo habitual en Facebook con actividades diferentes, ya sea online u offline. ¿Es posible que la reducción del cortisol haya estado relacionada con el menor tiempo en internet y mayor tiempo caminando o hablando cara a cara, por ejemplo, más que con el recreo de Facebook? ¿Y qué tan significativo es el resultado del cortisol cuando los participantes no reportaron sentirse menos estresados, y considerando que los niveles de cortisol de ambos grupos estuvieron en el “rango normal” al principio del estudio?

También es difícil interpretar el golpe en la satisfacción de vida. Como reconocieron los investigadores, hay una gran diferencia entre elegir tomar un recreo de Facebook y tener que hacerlo por imposición, como fue la situación en el presente estudio.

A pesar de estas ambigüedades, los resultados ciertamente nos dejan pensando. En medio del escándalo de Cambridge Analytica y la campaña para “borrar Facebook”, sería muy interesante conocer los efectos psicológicos de dejar permanentemente esta red social, es decir, más allá de un pequeño recreo de cinco días.

Referencia del estudio:

Eric J. Vanman, Rosemary Baker & Stephanie J. Tobin (2018) The burden of online friends: the effects of giving up Facebook on stress and well-being, The Journal of Social Psychology, DOI: 10.1080/00224545.2018.1453467

Fuente: The British Psychological Society

  • Ciencia

Las personas creen que una investigación es más confiable cuando incluyen imágenes cerebrales “extrañas”

  • 09/05/2018
  • David Aparicio

Añade un par de imágenes cerebrales (mejor si son a colores), explicas que hubo una activación en el centro X después de alguna situación y tendrás toda la atención de la audiencia, aun cuando esos datos no añadan información valiosa para entender la conducta y su función. Parece que estoy bromeando, pero en realidad ese fue el resultado de una reciente investigación del British Journal of Educatinal Psychology, que demuestra que las explicaciones sobre temas de educación son más convincentes cuando incluyen imágenes del cerebrales con grandes estructuras coloreadas.

Participaron más de 245 personas a las que se les solicitó que leyeran una de las cuatro variantes de un breve artículo sobre psicología educativa. El primero de los artículos no incluyó información neurocientífica; el segundo incluyó explicaciones neurocientíficas verbales; el tercero agregó explicaciones verbales sumado a un gráfico; y el último también incluyó explicaciones verbales pero con imágenes del cerebro. Una vez leídos los artículos se le pidió valoraran el grado de credibilidad de la información que proveían.

Como era de esperarse, los sujetos consideraban como más “creíbles” el artículo que incluía información verbal e imágenes cerebrales. En cambio, las descripciones verbales por si solas no tuvieron un efecto significativo, ni tampoco la inclusión de gráficos.

Para evaluar si este efecto se restringe solo a las personas del campo de la psicología, los investigadores controlaron si los participantes tenían conocimientos previos en neurociencias y psicología. Sus resultados demuestran que el efecto seductor de las neurociencias se extiende a cualquier persona, siempre y cuando se de en contextos donde esta disciplina sea relevante (una charla para padres sobre educación o una conferencia a politicos sobre adicción, por ejemplo).

Hay una creciente preocupación de los especialistas en salud por el excesivo uso de explicaciones psicológicas basadas en imágenes cerebrales debido a que todavía no cuentan con la evidencia necesaria para explicar la conducta, ni qué función cumplen, o qué la está reforzando. Otros especialistas añaden que las explicaciones neurocentristas pueden entorpecer el desarrollo individual y terapéutico de las personas y dan como ejemplo los pocos o nulos beneficios que tuvo el abuso de las explicaciones cerebrales de las adicciones.

Todo esto no significa que la psicología esté en contra del desarrollo de las neurociencias o que la consideren como una disciplina antagonista. Ambas se pueden nutrir de sus desarrollos,considerando siempre las limitaciones y alcances de cada una.

Fuente del estudio:

Im, S., Varma, K., & Varma, S. (2017). Extending the seductive allure of neuroscience explanations effect to popular articles about educational topics. British Journal of Educational Psychology, 87(4), 518-534. https://doi.org/10.1111/bjep.12162

Fuente: Mad in America

Paginación de entradas

Anterior 1 … 193 194 195 196 197 … 351 Próximo
Iniciar sesión — Pro
  • Únete a Psyciencia Pro
  • Webinars
  • Recursos
  • Tips para terapeutas
  • Watson (podcast)
  • Café (red social)

Clínicos Pro

Directorio de psicólogos y psiquiatras de la comunidad Psyciencia Pro.

  • Augusto Emilio Mendez

    Psicólogo/a · Panamá

    Online
  • Edith Velázquez Estévez

    Psicólogo/a

  • Jaime Andres Garcia Vilaro

    Psicólogo/a · Colombia

    Online
  • Lorena Campano

    Psicólogo/a

  • Susan Portes

    Psicólogo/a · República Dominicana

    Online
Ver directorio completo

Psyciencia Pro

EXCLUSIVO

La psicología de las personas que no ven el mundial

jueves, 18 de junio 2026

Una sesión con Freud costaría hoy casi 2,000 dólares

miércoles, 10 de junio 2026

La psicología de las personas a las que no les importa su cumpleaños

domingo, 7 de junio 2026

El reloj no piensa. El cerebro tampoco.

jueves, 14 de mayo 2026

Ver todo

Webinars

FORMACIÓN

Autismo en mujeres: el elefante en la sala (webinar)

miércoles, 13 de mayo 2026

Psicoterapia con población LGTBIQ+ (webinar)

lunes, 9 de marzo 2026

Cómo crear tu página web de psicología con IA en 90 minutos (webinar)

lunes, 16 de febrero 2026

Ver todo

Opinión

OP-ED

La psicología de las personas que no ven el mundial

jueves, 18 de junio 2026

Distractibilidad sin diagnóstico: un nuevo motivo de consulta

miércoles, 17 de junio 2026

No todo es psicología: Sé compasivo con quien fuiste

domingo, 14 de junio 2026

Ver todo

Tips para psicoterapeutas

ARTÍCULOS

Una regla para no odiar mi trabajo

sábado, 13 de junio 2026

Cómo interrumpir a tus pacientes sin romper el vínculo

martes, 24 de junio 2025

Cuando el paciente habla al final: cómo manejar los comentarios de última hora en terapia

miércoles, 21 de mayo 2025

Ver todo

Guías y recursos

RECURSOS

Límites: un recurso completo para psicoeducación y trabajo clínico

miércoles, 1 de julio 2026

Plan de seguridad (Recurso)

miércoles, 17 de junio 2026

Aceptación y desesperanza creativa (hojas de trabajo)

miércoles, 10 de junio 2026

Ver todo
Psyciencia
  • Contáctanos
  • Publicidad
  • Nosotros
  • Publica
Orgullosamente desarrollado por psicólogos

Ingresa las palabras de la búsqueda y presiona Enter.